Resumen del capítulo: La tradición británica: Una breve historia

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De Graeme Turner Por Luis Adrián Díaz Santana Garza

Graeme Turner (1947) es un profesor australiano de Estudios Culturales en la Universidad de Queensland, ha sido presidente de la Academia Australiana de las Humanidades, y director del Centro de Estudios Culturales. Obtuvo su maestría en la universidad canadiense de Queens y su doctorado por la Universidad de East Anglia, del Reino Unido. Ha sido maestro en el Instituto Tecnológico de Queensland, y de otros prestigiados centros académicos de Australia. Turner es una de las figuras clave en el desarrollo de los estudios culturales en Australia. Su trabajo es usado en diversas disciplinas: comunicaciones, historia, estudios literarios, etc. Ha publicado unos ocho libros en torno a los estudios culturales, destacando su interés por los medios masivos de comunicación. En el presente capítulo, el autor nos presenta un recorrido histórico, donde muestra el desarrollo de las diversas escuelas, o tendencias, que trabajan los estudios culturales en el Reino Unido. Comienza expresando que los estudios culturales británicos tienen raíces en la sociedad de la posguerra: en ese momento, se decía que las distinciones de clase habían terminado, era una sociedad en donde la modernidad y

la americanización de la cultura popular eran signos de un nuevo futuro. Además, había un renovado interés en la naturaleza de la cultura de las clases trabajadoras. Durante las décadas posteriores a la segunda guerra mundial se comienza a ensanchar el bagaje teórico propicio para los estudios culturales. A principios de 1950, por ejemplo, el crítico de arte Lawrence Alloway acuña el término pop art, para describir los productos de la cultura popular. Sin embargo, los trabajos pioneros en ésta materia tenían el inconveniente de ser bastante elitistas, y menospreciaban a la cultura popular por sus “deficiencias”. Una muestra de ello son los libros de Denys Thompson Culture and environment, así como Fiction and the reading public, de Q. D. Leavis. En pocas palabras: “era un discurso de los “cultivados” acerca de la cultura de los que no tenían cultura”. Afortunadamente, diversos expertos, de lo que podríamos llamar la segunda generación de los estudios culturales, provienen de las clases bajas, por lo que ya no son “extranjeros” al redactar sobre cultura popular. Uno de esos estudiantes que lograron entrar a la universidad gracias a una beca es Richard Hoggart. En su obra, The uses of literacy (1958), Hoggart utiliza exitosamente los protocolos analíticos de los estudios literarios para aplicarlos en una extensa gama de productos culturales, como son los diarios, la música popular, o las revistas. De la misma forma, logra hacer una descripción de la complejidad de la cultura, y la vida cotidiana, en las clases populares antes de la guerra. No obstante, su libro tiene contradicciones evidentes, al carecer de un método fijo de análisis.

Raymond Williams dejaría un legado todavía más importante que Hoggart. Su primer obra, Culture and society (1958), tiene como tema la historia literaria, pero su enfoque no es en los textos literarios, sino por su relación con una idea. Su libro da la sensación al lector de que un nuevo campo de estudio emerge, gracias a la claridad de la búsqueda de las conexiones entre productos culturales y relaciones culturales. The long revolution (1961), fue la segunda publicación de Williams, y a pesar de estar limitada por contradicciones internas, fue recibida como un “evento seminal en la vida intelectual de la Inglaterra de la posguerra”. Su tema son las instituciones culturales, sus ideologías y discursos, además de otras cuestiones de los medios de comunicación. Para el autor, el análisis de la cultura es el estudio de las relaciones entre elementos en todo un modo de vida, intentando descubrir la naturaleza de la organización que es el complejo de éstas relaciones. El productivo Raymond Williams presentaría en 1962 Communications. Fuertemente influenciado por los estudios estadounidenses de comunicaciones, el autor plantea que la revolución cultural se realizaría mediante las tecnologías e instituciones de los

medios masivos de comunicación. Su siguiente libro sería igualmente valioso: Television: Technology and cultural form, donde se trata de comprender la forma en la que la televisión, como medio, funciona. Entre otros libros que escribió Williams, debemos destacar Marxismo y literatura (1977), donde vemos a un ensayista maduro, que acepta el marxismo, y también la semiótica como un método de análisis textual.

Williams identifica tres clases de fuerzas culturales que podemos observar en solo un punto y dentro de cualquier coyuntura histórica:  Dominante,  Residual, y  Emergente. Por su parte, E. P. Thompson explica que la cultura es una red viva de prácticas y relaciones que constituyen la vida diaria. En su obra, The making of the English working class (1978), Thompson trata de reescribir la historia de la cultura popular, para compensar el desequilibrio de su representación en las historias “oficiales”. Otro investigador de las estudios culturales, Stuart Hall, publicó The popular arts en 1964 y cuyo coautor fue Paddy Whannel. En dicho escrito, los ensayistas realizaron la influyente distinción entre arte popular (que deriva del arte folklórico), y el arte de las masas. Además de las mencionadas aportaciones personales que hemos recordado, para el desarrollo de los estudios culturales ingleses también se dio una participación muy importante de diversos centros de estudios, como lo fue el Birmingham Centre for Contemporary Cultural Studies, el Centre for Television Research o el Centre for Mass Comunication. Dichos centros de investigación y difusión tuvieron publicaciones muy influyentes, e intelectuales reconocidos en su campo de estudio, como Dick Hebdige, David Morley o Dorothy Hobson.

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