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Indice Alfabético Extractos de Jurisprudencia Tercer Trimestre de 2006............................................................... .........1 Extractos de Jurisprudencia Tercer Trimestre de 2006............................................................... .........3 Indice Alfabético Sistema Penal Acusatorio Tercer Trimestre de 2006............................................................... .....238 Extractos Sistema Penal Acusatorio

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Tercer Trimestre de 2006............................................................... .....239 Providencias más consultadas durante el Tercer Trimestre de 2006............................................................... .....341 Discriminación de providencias proferidas durante el Tercer Trimestre de 2006............................................................... .....344

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CONGRUENCIA-Acusación y sentencia/ VARIACION DE LA CALIFICACION JURIDICA PROVISIONAL DE LA CONDUCTA PUNIBLE-En la etapa de juzgamiento 1. Tiene dicho la jurisprudencia de la Sala, que el proceso tiene una estructura formal y una estructura conceptual. La formal guarda relación con el conjunto de actos que lo integran como unidad dentro del marco de una secuencia lógico-jurídica, y la conceptual con la definición progresiva y vinculante de su objeto. El principio de congruencia es expresión de esta última, y el acto por antonomasia definidor del mismo en sus ámbitos personal, material y jurídico, es la resolución de acusación. Este acto procesal fija las reglas de juego para el juicio y delimita el terreno dentro del cual debe desarrollarse el debate: Concreta las personas contra las cuales se dirigen los cargos, precisa los hechos y circunstancias constitutivos de la imputación fáctica, y señala los delitos y normas que integran la imputación jurídica. Las precisiones e imputaciones que aquí se hagan constituyen ley del proceso y se erigen en frontera inquebrantable para todos los sujetos procesales, y también para el Juez. Esta es la regla. Cualquier variación o modificación, requiere el cumplimiento de un procedimiento especial, en los términos señalados en la ley y la jurisprudencia.* 2. De acuerdo con el ordenamiento y con la interpretación jurisprudencial que de las preceptivas contenidas en los

Arts. 404 y 405 ha realizado la Sala, la variación de la calificación jurídica sólo es procedente cuando se trata de hacer más gravosa la situación del procesado, no sólo en cuanto al género del delito sino en relación con la especie, forma de participación, imputación subjetiva, desconocimiento de una circunstancia atenuante o deducción de una de agravación que modifique los límites punitivos en su contra. Con las nociones que vienen de precisarse, claro resulta entonces que, dados los términos en que se encuentra concebido el pliego acusatorio, la competencia para conocer del presente asunto radica en el Juzgado Penal del Circuito de Chiriguaná, no sólo por la naturaleza de los delitos imputados al procesado por la Fiscalía al calificar el sumario, sino también porque en el territorio de su jurisdicción se consumaron los mismos. Otra cosa es que, en desarrollo del juicio se advierta la necesidad de variar la calificación jurídica provisional, evento en el cual debe acudirse al procedimiento explicitado en el mentado Art. 404 de la Ley 600 de 2000, porque, como de igual manera lo ha precisado la Sala: "Para la Corte la controversia suscitada respecto de los términos de la acusación, carece de fundamento, pues si bien, y en ello ha sido persistente la jurisprudencia, la resolución que la contiene constituye pieza fundamental del proceso en cuanto corresponde al pliego de cargos que el Estado formula al procesado para que se

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defienda en el juicio, por lo que su construcción anfibológica, ambigüedad, oscuridad o doble sentido puede dificultar o imposibilitar la labor defensiva, y, de contera, daría lugar a declarar la nulidad de lo actuado, no puede desconocerse que para que el debate en el juicio oral tenga la amplitud debida sin atentar contra el derecho de defensa, el ordenamiento procesal no exige al funcionario que profiere la acusación fijar en la providencia el tipo penal definitivo -o una de las varias posibilidades de realización que éste ofrezca- y por el cual inexorablemente deba proferirse el fallo, sino la calificación jurídica provisional del comportamiento atribuido que incluya todas las circunstancias genéricas y específicas que lo agraven o atenúen, y los ingredientes objetivos y subjetivos que especifiquen el tipo por cuya realización se acusa. "El carácter provisional que el Nuevo estatuto procesal otorga a la calificación jurídica de la conducta en la resolución acusatoria, incluso tiene prevista la posibilidad para el acto de juzgamiento su variación una vez concluida la práctica de pruebas, "por error en la calificación o prueba sobreviniente respecto de un elemento básico estructural del tipo, forma de coparticipación o imputación subjetiva, desconocimiento de una circunstancia atenuante o reconocimiento de una agravante que modifiquen los límites punitivos", como en tal sentido se establece del artículo 404 de la ley 600 de 2000 por la que se rige el asunto en examen. "Indica ello, que a diferencia de lo que acontecía en el Código procesal derogado (Decreto 2700 de 1991), en el que la calificación jurídica de la conducta era intangible y en tal medida no podía variarse por fuera del capítulo correspondiente sin desquiciar la estructura lógica y conceptual del proceso, y, por tanto, si el Juez consideraba que era necesario variarla por fuera del nomen juris o en disfavor del procesado, no había más remedio que decretar la nulidad, en el nuevo estatuto (ley 600 de 2000) durante el

juicio no sólo es posible variar la calificación en cuanto al género de delito sino en relación con la especie, forma de coparticipación (cómplice-coautor), imputación subjetiva (culpa preterintención - dolo), desconocimiento de una atenuante o reconocimiento de una circunstancia agravante, que modifiquen los límites punitivos en contra del enjuiciado. "Se explica esto en que el nuevo esquema del proceso cambió la noción de congruencia genérica entre el pliego enjuiciatorio y la sentencia que exigía el anterior sistema, por el de congruencia específica, de manera que el fallo debe proferirse por el núcleo básico de la conducta imputada en la resolución de acusación o sus variaciones jurídicas introducidas durante el juzgamiento y sobre las que se hubiere dado la controversia debida en guarda del equilibrio de las partes y el derecho de defensa, sin que se faculte al juez para agravar la responsabilidad del acusado adicionando hechos nuevos, suprimiendo atenuantes reconocidas en la acusación, o incluyendo agravantes no contempladas en el enjuiciamiento o en su variación, pudiendo sólo, acorde con lo acreditado y debatido en la investigación y el juicio, en ejercicio de la soberanía y como interviniente supraparte en el proceso, declarar el derecho sustancial y condenar en consonancia con la acusación o sus modificaciones, absolver, o degradar la responsabilidad imputada en la acusación y condenar atenuadamente, pero actuando siempre con criterios de lealtad, igualdad, e imparcialidad, y respetando la legalidad y el núcleo central de la imputación que es intangible e indisponible, sin que en todos los casos en que se produzca variación de la calificación jurídica sea necesario acudir al medio extremo de la nulidad, pues su declaración la reserva la ley sólo para cuando no haya otra manera de subsanar el vicio sustancial que afecta el debido proceso." ** ______________________________
* Corte Suprema de Justicia, Sentencia de 29 de septiembre de 2005, Rdo. 23914.

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**C. S. de J., Sentencia de segunda instancia de 26 de febrero de 2002, Rdo. 18874.

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MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Colisión de Competencia FECHA: 04/07/2006 DECISION: Asigna el conocimiento al Juzgado P.C. de Chiriguaná - Cesar

PROCEDENCIA: Juzgado P.C.E. CIUDAD: Valledupar PROCESADO: ESQUIVEL CUADRADO, JOHN JAIRO DELITOS: Hurto calificado, Homicidio agravado PROCESO: 25655

Fin extracto providencia 25655

PRESCRIPCION-Técnica en casación: Causal tercera/ EJECUTORIAResolución de segunda instancia 1. El censor equivocó la causal en casación para demandar la extinción de la acción penal por razón de la prescripción, toda vez que se debe postular a través de la causal tercera y no por la primera como lo hizo el censor y por violación del debido proceso. Tal falencia constituye un vicio de estructura, cuya denuncia y demostración ha de postularse con arreglos a los dictados del motivo de nulidad como medio para alcanzar el quiebre del fallo. Cuando un dislate de semejante dimensión se estructura, es posible encausar las fundamentaciones del reparo, si bien aduciéndose el tercer motivo, a la manera de la causal primera de casación, toda vez que puede ser fruto de un entendimiento equivocado de una norma de derecho sustancial o de la apreciación errónea de los medios de convicción 2. Resultaba claro que el fiscal de segunda instancia tenía la obligación de notificar la decisión y, por lo mismo, descorrer los términos subsiguientes a fin de que la providencia cobrara firmeza

y de esa manera delimitar las etapas del proceso penal. Frente al punto en debate, la Sala anotó: "...contrario a lo que afirma el defensor la resolución de acusación proferida en segunda instancia no cobra ejecutoria con la suscripción de la decisión, según lo colige de seguir las reglas generales, artículo 197 del Código de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, vigente para la época de los hechos, sino que en virtud a la trascendencia de la decisión, en la medida en que se separa la etapa instructiva y del juzgamiento y delimita su objeto, además de permitir la concreción del ejercicio del derecho de defensa, debía atender las reglas específicas señaladas por el artículo 440 ibidem, por lo que debió dársele publicidad. Situación distinta la excepción consagrada en el nuevo Estatuto Procedimental Penal, artículo 176, al prever entre las decisiones de segunda instancia que deben ser notificadas la resolución de acusación. "Sobre el particular ya había tenido oportunidad de pronunciarse la Sala, al afirmar que cuando en segunda instancia se revoca la preclusión de la investigación para en su lugar proferir pliego de cargos, su ejecutoria no se

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surte con la simple suscripción de la providencia, sino una vez se notifica de conformidad con las previsiones legales. Concluyéndose, entonces, en que cuando la resolución de acusación se profiere en sede de segunda instancia,

bien sea en desarrollo del recurso de apelación o por vía de consulta, como en este caso, se impone su notificación. "* ______________________________
*Ver, entre otras, sentencia de revisión del 22 de septiembre de 2005. Rad. 19822.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación FECHA: 06/07/2006 DECISION: Casa de oficio, declara prescripción, cesa procedimiento. PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: PEREZ CARDENAS, ORLANDO DELITOS: Hurto agravado por la confianza PROCESO: 25156

Fin extracto providencia 25156

NULIDAD-Defensa técnica/ REFORMATIO IN PEJUS-Técnica en casación: Se puede alegar con base en la causal de nulidad/ INTERDICCION DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICAS 1. Si no hubo actividad judicial durante los diferentes cambios de defensor pues una vez producidos se suplieron enseguida las ausencias, de ahí que los representantes judiciales designados siempre fueron enterados en debida forma de las decisiones adoptadas y oportunamente concurrieron y participaron en las diferentes diligencias a las cuales los convocaron, tal y como conceptúa el Delegado, no se ha conculcado el derecho de defensa técnica por haberse abstenido dichos sujetos de solicitar pruebas y de presentar alegatos al concluir la instrucción, ni por la omisión de sustentación de la última apelación intentada por el defensor, pues sabido es

que no son éstas la únicas formas de ejercer los derechos de contradicción y de postulación, sobre todo si se tiene en cuenta que importa fundamentalmente que las partes hayan contado con la posibilidad jurídica de contradicción, que se materiliza, como ocurrió en este caso durante el debate público, al controvertir los planteamientos del ente acusador, al evaluar la legalidad y el mérito de las pruebas obrantes en la actuación y al formular peticiones a favor de la persona a quien se representa. Específicamente y en relación con el silencio guardado por el defensor durante la audiencia preparatoria ante el rechazo del juez a la solicitud del representante de la sociedad de oficiar al Ministerio de Defensa en busca de información acerca de si a los acriminados se les había otorgado autorización para portar armas de fuego, decisión que fundó el Aquo en la existencia en el proceso de prueba

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documental sobre tal hecho, no es posible descalificar tal actitud y darle el alcance de violación del mencionado derecho fundamental, en atención a que el interés jurídico afectado con tal respuesta no fue el de la defensa sino el del sujeto procesal que la promovió. Por tanto, la Sala desestima el reproche que al amparo de la mencionada causal de nulidad eleva el libelista y, además, considera oportuno evocar el siguiente aparte jurisprudencial. "...tratándose de la causal de nulidad por violación al derecho de defensa técnica no resulta suficiente en casación descalificar la tarea cumplida por otros defensores, pues corresponde demostrar cómo omisiones inexcusables comprometieron la garantía fundamental de la defensa." 2. Es de advertir que si bien esta Sala había venido sosteniendo que cuando el ataque en casación tiene que ver con la vulneración del principio de la no reforma en perjuicio cuando se trate de apelante único, se imponía acudir a la causal primera y no a la tercera, pues se trata de un error in iudicando que nada tiene que ver con el procedimiento, ni con la valoración de los hechos o de las pruebas, y además es de contenido sustancial que afectaría únicamente la legalidad de la sentencia en lo que tiene que ver con todos aquellos aspectos que implican pena , en reciente jurisprudencia fue modulado este criterio así: "En esencia, cuando se denuncia la vulneración del principio de prohibición de la reformatio in peius, se debe hacer bajo el amparo de la primera parte de la causal primera de casación, violación directa de la ley sustancial, como reiteradamente lo ha expresado la Sala, por ejemplo, en la sentencia del 21 de enero del 2004, dentro del radicado número 19652. No obstante, si se atiende a la finalidad buscada, no es enteramente reprochable la formulación con base en la causal de nulidad pues, de una parte, se estaría

ante la vulneración de un derecho fundamental y, de otra, en estricto sentido, en caso de que prosperara la censura, resultaría afectada la sentencia pues bastaría hacer la reducción correspondiente a la imputación." Luego establecido el adecuado enmarcamiento del citado reproche se pasará al análisis de la sustentación. La institución jurídica de la reforma peyorativa ha sido ampliamente alinderada por la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal, especialmente en cuanto a explicar que, a pesar de su constitucionalización, el artículo 31 de la Carta no ha consagrado un derecho absoluto y sin excepción alguna para quienes apelan como parte única la sentencia. De admitirse tal carácter el superior funcional estaría compelido a confirmar una decisión al margen de normas como el artículo 207, numeral 2° del Código de Procedimiento Penal de 2000, que imponen la consonancia entre la acusación y la sentencia, en evidente desconocimiento del apotegma del debido proceso, previsto en el artículo 29 de la Carta, según el cual, entre otras cosas, nadie podrá ser juzgado sin observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio. Sin desconocer que el objeto de la segunda instancia es delineado por el impugnante según corresponde al principio lógico de la razón vinculante, inspirador a su vez del reconocimiento constitucional (artículo 31) y legal (artículo 18 y 204 del Código de Procedimiento Penal de 2000) del derecho a la no reformatio in pejus, no resulta legítimo pretender que el Adquem al momento de conocer de un recurso de apelación soslaye irregularidades que afecten la estructura básica del proceso y se abstenga de aplicar el remedio previsto en la ley, es decir, la nulidad (artículo 306, numeral 2° del Código de Procedimiento Penal de 2000), orientada además por el principio de residualidad según el cual su declaración se torna inexorable cuando

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no haya manera distinta de corregir el yerro (artículo 310, numeral 5° del Estatuto Procesal Penal de 2000). 3. En relación con la normatividad que en materia de la pena accesoria de interdección en el ejercicio de derechos y funciones públicas que por favorabilidad se imponía aplicar en este caso, esto es, la contenida en el artículo 44 del Decreto-Ley 100 de 1980, la Sala ha tenido la oportunidad de pronunciarse en casos que guardan identidad con el aquí tratado, según se pasa a rememorar: "...cuando la pena de interdicción de derechos y funciones públicas se impone como accesoria a la de prisión, su tiempo de duración será igual a ésta, sin que pueda exceder de 10 años, según lo establecen los artículos 44 (modificado por el 28 de la ley 40 de 1993 y luego por el 3° de la ley 365 de 1997) y 52 del Código Penal de 1980 aplicable al caso. "En relación con este tópico, recientemente la Corte precisó que cuando la pena privativa de la libertad excede los diez años de prisión, no resulta aplicable el artículo 52 del Decreto 100 de 1980. Indicó, además, que, en dicha hipótesis, el artículo 44 ejusdem (modificado por el 28 de la ley 40 de 1993 y luego por el 3° de la ley 365 de 1997), no faculta al juzgador para imponer la interdicción de derechos y funciones públicas por tiempo menor de diez años, prevalido de la expresión "hasta" allí utilizada. "La genuina interpretación judicial, dijo la Sala, "conduce a entender que si la pena principal es menor de diez años, la accesoria en cuestión será también menor, pero que si la pena principal es de diez años, por ejemplo, también en

ese rango será la accesoria, por contera, si la pena principal supera los diez años, por mandato del artículo 44 precitado, la interdicción será de 10 años, límite máximo, porque, la aplicación de las normas (52 y 44 del Código anterior) en cuestión obedece a un criterio sistemático, en virtud del cual, las normas no pueden obrar aisladamente, sino de manera complementaria, en función de un todo, que, por lo mismo, impide aislarlas para su cabal aplicación" (Cfr. sent. cas. julio 31/03, M. P. Dr. Galán Castellanos. Rad. 15063)" . Se consignó al iniciar esta providencia que el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Cartago, en la sentencia del 6 de junio de 2002, le impuso a (...............................) como autor penalmente responsable del concurso de delitos integrado por homicidio doble agravado, tentativa de hurto calificado y agravado, y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones, la pena principal de treinta y ocho (38) años de prisión y la accesoria de inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas por el término de veinte (20) años, decisiones que avaló el Tribunal Superior de Buga al desatar la alzada interpuesta contra dicho fallo. Los artículos 44 y 52 del Código Penal de 1980, vigentes el 3 de febrero de 2001, fecha en que tuvieron ocurrencia los episodios sancionados en este proceso, contienen previsiones más favorables al procesado que las estipuladas en los artículos 51 y 52 de la Ley 599 de 2000, en cuanto la pena de prisión conllevaba la interdicción de derechos y funciones públicas por un lapso igual a la pena principal, sin que en ningún caso pudiera superar el límite máximo de diez (10) años.

MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia Casación FECHA: 06/07/2006

DECISION: Casa parcial y de oficio en cuanto pena accesoria PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD:

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Buga PROCESADO: VALLEJO MARIN, LUIS FERNANDO MORENO MAFLA, ALFREDO DELITOS:

Homicidio agravado, Tráfico de municiones, Fabricación de Municiones, Porte de municiones PROCESO: 21066

Fin extracto providencia 21066

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CASACION DISCRECIONALSustentación/ CASACION DISCRECIONAL-Desarrollo de la jurisprudencia/ MINISTERIO PUBLICO-Intervención/ INASISTENCIA ALIMENTARIAInvestigación de oficio 1. La admisión de la casación discrecional está condicionada a que el recurso haya sido formulado contra una sentencia de segunda instancia, que la demanda sea presentada oportunamente por cualquiera de los sujetos procesales legitimados para ello, que cumpla con la técnica que se exige para la casación, de igual manera, exprese los motivos por los cuales el recurrente considera que se hace necesaria su admisión para el desarrollo de la jurisprudencia o por qué estima que se ha violado alguna garantía fundamental en el curso del proceso. Para el cumplimiento de dicha exigencia no se requiere una formalidad específica, pues de no haberse formulado en capítulo separado, podrá entenderse como satisfecha cuando la sustentación del cargo resulte coincidente con cualquiera de los motivos previstos por la ley para su invocación, como así lo tiene definido la Sala , resulta en todo caso insalvable, ya que de no satisfacerse tal exigencia dará lugar a inadmitir la demanda, al igual que cuando no se observan los requisitos a que se refiere el numeral 3º del artículo 212 del Código de Procedimiento Penal. Sólo una vez se supera el requisito adicional a que se viene haciendo referencia, podrá examinarse si fueron observadas las reglas de la técnica en la formulación, desarrollo y demostración de los cargos que se planteen contra el fallo de segunda instancia, según la causal a cuyo amparo se presente el recurso y el modo en que se identifique la violación de la ley sustancial. 2.Cuando como justificación de la admisibilidad de la demanda se aduce que se requiere el desarrollo jurisprudencial, el demandante está obligado a exponer de manera ordenada

y lógica la finalidad de su pretensión, indicando si lo que se demanda es la unificación de posiciones encontradas sobre un tema específico, la actualización de la doctrina existente o el pronunciamiento sobre un asunto aún no desarrollado por la jurisprudencia, así como demostrar la relación que exista entre lo solicitado como objeto de pronunciamiento por vía jurisprudencial y el asunto que es sometido a consideración de la Corte. No resulta, entonces, suficiente que se aduzca como fundamento de la casación discrecional el desarrollo de la jurisprudencia frente a un tema sobre el cual se carece de pronunciamientos, o que no existe claridad o se precisa de su desarrollo, sino que el demandante debe abordar y desarrollar las hipótesis específicas sobre cada tópico según el caso, demostrando su relación con los hechos que son objeto del proceso penal en cuestión. Además, poner de presente el grado de dificultad que representa para los jueces su estudio, la complejidad conceptual del tema, la falta de claridad en su definición y los efectos que se lograrían en la definición del caso que se somete a análisis de la Sala, es decir, que justificar y motivar la necesidad de su intervención, pues sólo de esta manera puede valorarse la seriedad de la demanda y concretamente, las razones que justifican el pronunciamiento por vía jurisprudencial. 3.La intervención del Ministerio Público no es obligatoria en todos los casos, sino limitada a aquellos eventos en los que se evidencia cualquiera de las circunstancias que en forma alternativa señala el mandato constitucional. Tampoco, la prerrogativa que se le concede para intervenir en amparo del interés general como representante de la sociedad le otorga un tratamiento preferencial respecto de los demás sujetos procesales, es decir, que debe cumplir con todas las cargas procesales establecidas por la ley para acceder a los recursos, aún cuando su intervención tenga como finalidad la defensa del orden jurídico, el patrimonio público y/o

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las garantías fundamentales. Luego, se encuentra en igualdad de condiciones a los demás sujetos procesales y su intervención se encuentra sujeta a las oportunidades que autorice la ley para ello. En consecuencia, para que el Ministerio Público acceda al recurso extraordinario de casación debe gozar de legitimidad, situación que se traduce en la necesidad de haber demostrado su inconformidad con el fallo de primera instancia mediante la interposición del recurso de apelación, excepto en los eventos en los que la Sala ha concluido su viabilidad, como cuando el superior haya desmejorado la situación de un sujeto procesal en desarrollo del recurso de apelación interpuesto por éste, se invoque alguna causal de nulidad o cuando el agravio sea el resultado del grado jurisdiccional de consulta. 4.El discurso argumentativo de la censora se basa en la previsión legal
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Auto Casación FECHA: 06/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación presentada PROCEDENCIA:

contenida en el artículo 35 del Código de Procedimiento Penal relativa a que el delito de inasistencia alimentaria es considerado como un delito querellable, apreciación que no tiene en cuenta que en este caso particular, no tiene operancia, como quiera que el ofendido es un menor de edad, en cuyo caso, la acción penal tiene carácter oficioso. En tal sentido se pronunció la Corte Constitucional, mediante sentencia C459 del 12 de octubre de 1995, y así lo declara también el artículo 271 del Código del Menor, al prever que "Cuando el sujeto pasivo del delito de inasistencia alimentaria sea un menor, la investigación se iniciará de oficio". Situación que es atendida por el citado artículo 35 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, cuando dispone: "para iniciar la acción penal será necesario querella en los siguientes delitos, excepto cuando el sujeto pasivo sea un menor,...".

Juzgado 4 Penal del Circuito CIUDAD: Neiva PROCESADO: RAMIREZ CORTES, RUBEN DARIO DELITOS: Inasistencia alimentaria PROCESO: 24659

Fin extracto providencia 24659

RECURSO DE REPOSICION-Noción/ SERVIDOR PUBLICO-Relación directa con el cargo 1. El recurso de reposición es un mecanismo que la ley otorga a los sujetos procesales para que provoquen

el reexamen de la decisión, frente a los argumentos expuestos en la sustentación, con el objeto de que el funcionario corrija los errores en que haya podido incurrir. Por tanto, el impugnante está obligado a exponer de manera clara y precisa los motivos por

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los cuales estima que se debe revocar, modificar o aclarar la providencia recurrida o, dicho en otros términos, debe referirse en forma específica a los fundamentos del auto atacado con el fin de lograr que se profiera una nueva decisión en cualquiera de los sentidos atrás indicados. 2. El impugnante lejos de señalar y demostrar la presencia de algún equívoco que deba ser corregido, plantea que el acusado (...............) era funcionario público al servicio del Instituto de Seguros Sociales, sin que tal condición se pueda desconocer por el simple hecho de haber visitado a (..............), en el taller de mecánica donde éste trabajaba, y que si bien no le correspondía atender a los pacientes que llegaban a la Clínica San Pedro Claver en procura de atención médica, decidió examinar y recetar a la víctima de modo que actuó en razón de ese oficio así no le correspondiera. Lo primero que encuentra la Sala es que en ningún momento en la providencia recurrida esta corporación desconoció que (..........) fuera servidor público del Instituto de Seguros Sociales, por el contrario, allí se dijo que tal persona se vinculó al Instituto de Seguros Sociales y para la época de los sucesos investigados se desempeñaba en el Departamento de Radiología de la Clínica San Pedro Claver, como técnico de rayos equis. En segundo lugar, tampoco se consideró que el procesado visitó a la víctima en el taller de mecánica donde ésta laboraba y que por este simple hecho dejó de cumplir funciones públicas, pues de
MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Auto Casación FECHA: 07/07/2006 DECISION: No repone la providencia impugnada

acuerdo con lo consignado en las instancias lo que se pudo establecer es que en el taller Servi Huertas Ltda. el acusado conoció a (.............) quien se desempeñaba allí como latonero, y ante la solicitud del propietario de ese establecimiento para que lo hiciera examinar por los médicos de la institución frente a algunas dolencias que presentaba, le contestó que se presentara en la portería de la Clínica, donde lo recibió y formuló algunas medicinas que complicaron su salud y desencadenaron su muerte. Y, Como tercer aspecto, lo que la Sala concluyó es que si bien el procesado para la época de los sucesos investigados se desempeñaba como auxiliar de radiología de la Clínica San Pedro Claver, la conducta investigada no tenía relación directa con el cargo que ocupaba, ni tampoco que la hubiera cometido con ocasión del mismo, porque el hecho de que simulara la condición de profesional de la medicina no se trató de un procedimiento que correspondiera al regulado normalmente por la institución para la prestación de un servicio asistencial a un afiliado que regularmente se realiza a través de un médico, y esta función no la cumplía el acusado dentro de la mencionada institución de salud. Luego si la conducta investigada no se realizó dentro de la órbita funcional asignada a (.............) en la Clínica donde prestaba sus servicios, ni con ocasión de la misma, no podía, ni se puede ahora, aplicar el incremento del término prescriptivo a que se contrae el artículo 82 del decreto 100 de 1980.

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: HERRERA BARRERA, JAIRO ELICIO DELITOS: Homicidio culposo

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PROCESO:

23137

Fin extracto providencia 23137

COLISION DE COMPETENCIA-Ley 733 de 2002: Extorsión agravada 1. Es necesario analizar la competencia a la luz de la ley 733 de 2002, vigente a partir del 31 de enero de 2.002 (fecha de publicación), por medio de la cual se dictan medidas tendientes a erradicar los delitos de secuestro, terrorismo y extorsión, expresamente señala en su artículo 14 "el conocimiento de los delitos señalados en esta ley le corresponde a los Jueces Penales del Circuito Especializados". Entre los delitos allí contemplados se encuentra el de extorsión (artículos 5º y 6º), respecto del cual se señalan penas mayores y aumentan las causales de agravación, con lo cual fueron modificados en lo pertinente los artículos 244 y 245 de la ley 599 de 2000. Con respecto a la entrada en vigencia de la ley 906 de 2.004 -en el departamento
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Colisión de Competencia FECHA: 11/07/2006 DECISION: Asigna conocimiento al Juzgado 2 Penal del Circuito Especializado (Bucaramanga)

de Santander-, es importante establecer que está será aplicable para los hechos cometidos con posterioridad al 1 de enero de 2.006, fecha en la cual entra a regir, es por esto que no le asiste razón alguna en el planteamiento presentado por el Juez Penal de Circuito Especializado de Bucaramanga, puesto que en cabeza de estos Juzgados se mantiene la competencia atribuida por la ley 733/02 por lo tanto el caso materia de estudio retorno a quien la ley originalmente se la atribuyo. Por lo tanto y al retornar la competencia en virtud de lo analizado en la parte motiva -según postura de la Salacorresponde al Juzgado Especializado conocer de este asunto, debiendo mantener su conocimiento no sólo porque en este momento procesal se encuentra vigente la imputación de cargos, sino también porque a él le está atribuido en virtud de la Ley 733 de 2.002.
PROCEDENCIA: Juzgado 2 Penal del Circuito CIUDAD: San Gil PROCESADO: OQUENDO CORREA, MILAGROS DE JESUS DELITOS: Extorsión PROCESO: 25321

Fin extracto providencia 25321

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ERROR DE HECHO-Falso raciocinio Cuando el reparo se dirige por error de hecho derivado de falso raciocinio por desconocimiento de los postulados de la sana crítica, tal como lo anunció el impugnante, se debe precisar qué dice de manera objetiva el medio, qué infirió de él el juzgador, cuál mérito persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley de la ciencia o máxima de la experiencia fue desconocida, y cuál el aporte científico correcto, la regla de la lógica apropiada, la máxima de la experiencia que debió tomarse en consideración y de qué manera; y, finalmente, demostrar la trascendencia del desacierto indicando cuál debe ser la apreciación correcta de la prueba o pruebas que cuestiona, y que habría dado lugar a proferir un fallo sustancialmente distinto al impugnado. Si se trataba del reclamo por la no aplicación del principio in dubio pro reo, era su obligación demostrar cómo a pesar de que la prueba sólo daba para
MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Auto Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda presentada PROCEDENCIA:

constituir incertidumbre, el Tribunal no lo consideró así y profirió sentencia de condena manifestando certeza donde sólo podía haber perplejidad, le obligaba a señalar y demostrar los errores de hecho o de derecho en la valoración de los medios que determinaron los falsos juicios de raciocinio del juzgador en la fundamentación de la condena, lo cual tampoco hizo, limitándose a indicar que la realidad procesal le daba el derecho a su defendido de ser absuelto o sancionado más benignamente, sin indicar por qué razón, resultando insuficiente a los propósitos de sustentar el recurso extraordinario de casación pretender que se acoja su particular visión del asunto, pues se reitera de lo que se trata en esta materia es de denunciar y demostrar errores trascendentes que hagan posible que el sentido de la decisión final sea distinto al declarado por los jueces de instancia, el cual dicho sea de paso llega precedido de la doble presunción de legalidad y acierto que el libelista no ataca.

Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Antioquia PROCESADO: GONZALEZ GONZALEZ, ELKIN DE JESUS DELITOS: Porte ilegal de armas, Homicidio PROCESO: 23168

Fin extracto providencia 23168

NULIDAD-Técnica en casación/ NULIDAD-Debido proceso: Exigencias

para su alegación en casación/ NULIDAD-Derecho de defensa e

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investigación integral: Aspectos a tener en cuenta/ ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad 1.Si bien la causal de nulidad como motivo de casación aparentemente no exige en su redacción formas específicas en cuanto su proposición y desarrollo, la demanda no puede confundirse con un alegato de libre confección, pues, igual que en las otras causales, debe ajustarse a ciertos parámetros lógicos de modo que se comprendan con claridad y precisión los motivos de la nulidad, las irregularidades sustanciales alegadas y la manera como se quebranta la estructura del proceso o se afectan las garantías de los sujetos procesales. En punto de esta causal, corresponde también al recurrente demostrar que la irregularidad cometida durante el desarrollo del proceso e inadvertida en el fallo incide de tal manera, que para remediarla no queda ninguna alternativa distinta a invalidar las diligencias, y por ello quien así alega debe indicar con precisión el momento procesal al que han de retrotraerse las actuaciones, una vez excluidas las alcanzadas por los vicios. Cuando se alega el quebrantamiento del debido proceso, como en el presente caso, es preciso que el demandante demuestre la presencia de defectos sustanciales que conspiren contra la estructura del sistema procesal en uno de sus eslabones concatenados, por ejemplo, no abrir investigación, no vincular al procesado, no definir la situación jurídica si el delito tiene prevista medida de aseguramiento, no clausurar la investigación, no convocar a audiencia preparatoria, y, en fin desconocer las etapas de investigación y juzgamiento. 2.Quien reclama la ilegalidad de una actuación o un trámite procesal debe, entre otras cosas, indicar la manera cómo dicho trámite o acto se regula en la legislación adjetiva, señalar la manera como se realizó en el caso concreto, verificar la diferencia y demostrar que esa diferencia vulnera realmente la

estructura del proceso o las garantías de algún sujeto procesal. 3.Ha reiterado la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal que si la nulidad se vincula a la vulneración del derecho de defensa, por desconocimiento del principio de investigación integral, porque los funcionarios judiciales no decretaron o dejaron de practicar algunas pruebas, para la correcta formulación de la censura corresponde al demandante ocuparse de los siguientes aspectos: 5.1 Especificar cuáles son aquellos medios probatorios cuya ausencia extraña, verbi gratia testimonios, experticias, inspecciones, verificación de citas, etc. 5.2 Explicar razonadamente que tales medios de convicción eran procedentes, por estar admitidos en la legislación procesal penal; conducentes, por relacionarse directamente con el objeto de la investigación o del juzgamiento; y factibles de practicar, puesto que ni los abogados defensores ni los funcionarios están obligados a intentar la realización de lo que no es posible lógica, física ni jurídicamente. 5.3 En cuanto esté a su alcance, el demandante debe aproximarse al contenido material de las pruebas omitidas, para brindar a la Sala la oportunidad de confrontar el aporte de aquellos elementos de convicción con las motivaciones del fallo y así poder concluir si en realidad se han vulnerado las garantías fundamentales del procesado. 5.4 Además, es preciso que el casacionista discierna acerca de la manera cómo las pruebas dejadas de practicar, por la postura negligente de los funcionarios judiciales, o por la ausencia de investigación integral, tenían capacidad de incidir favorablemente en la situación del procesado, "bien sea en cuanto al grado de responsabilidad que le fue deducido, o frente a la sanción punitiva que le fue impuesta o simplemente porque el conjunto

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probatorio que se hecha de menos podría desvirtuar razonablemente la existencia del hecho punible o acreditar circunstancias de beneficio frente a la imputación que soporta." (Sentencia del 4 de diciembre de 2000, radicación 14.127). 4.El error de hecho por falso juicio de identidad, supone que el juzgador tiene en cuenta un medio probatorio legal y oportunamente practicado; no obstante, al sopesarlo lo distorsiona, tergiversa, recorta o adiciona en su contenido literal. En ese evento, el censor tiene la carga de confrontar por separado el tenor literal de cada prueba sobre la que hace recaer el yerro, con lo que el Ad-quem pensó que ellas decían; y una vez demostrado el desfase, debe continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.

En otras palabras, quien así alega debe comparar puntualmente lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas de otras especies, con lo que el Tribunal Superior leyó en esas específicas versiones testimoniales, o con lo que entendió indicaban las restantes pruebas; todo con el fin de demostrar que el fallo se ha distanciado de la realidad objetivamente declarada por el acopio probatorio, por distorsión, recorte o adición en su contenido material. La estructuración de la censura en punto de la trascendencia del error de hecho por falso juicio de identidad no se cumple con la manifestación que al respecto haga el libelista, como si de su opinión personal se tratara; pues, de bastar aquel tipo de crítica el recurso extraordinario no distaría en mucho de un alegato de instancia.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA:

Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Barranquilla PROCESADO: SERRANO DE LA ROSA, EDWIM DELITOS: Homicidio PROCESO: 22904

Fin extracto providencia 22904

NULIDAD-Técnica en casación/ NULIDAD-Principio de trascendencia/ ERROR EN LA CALIFICACION JURIDICA-Técnica en casación/ ERROR DE HECHO-Falso raciocinio/ INDICIOTécnica para aducirlo en casación 1.Como lo ha reiterado la jurisprudencia de la Corte, la causal tercera como motivo para atacar, por vía de casación, el fallo de segunda instancia, en "orden a la técnica propia de este medio extraordinario de confrontación de la legalidad de las sentencias, comporta los mismos niveles de exigencia que son inherentes a las demás causales dada su especial naturaleza, lo cual significa que de modo insoslayable debe especificarse la causal o motivo de nulidad concurrente, demostrando el carácter sustancial del vicio o la irregularidad acusados y particularmente la etapa o el momento procesal a partir de la cual se hace imperativa la anulación, explicando justificativamente las razones por las cuales no media alternativa diversa que la de invalidar lo actuado"*. En otros términos, la nulidad no aparece marginada del imperativo de claridad y precisión en cuanto a su postulación y demostración correspondientes, toda vez que es tan exigente como las demás dado el rigor predicable de la naturaleza misma de la casación, de manera tal que se impone para el actor el deber de

concretar la índole del vicio, sea de estructura o de garantía, que se dice afecta el proceso, en qué grado y magnitud y desde qué actuación procesal se configura. Por consiguiente, tratándose del cargo de nulidad la demanda no es un escrito de libre confección, toda vez que también debe ajustarse a los presupuestos formales para su admisibilidad. De igual manera, en virtud del principio de trascendencia que gobierna la declaratoria de nulidad, según la cual, no basta con denunciar irregularidades o que éstas efectivamente se presenten en el proceso, sino que se hace indispensable demostrar que aquellas inciden de manera concreta en el quebranto de los derechos de los sujetos procesales, se hace necesario que el actor evidencie un perjuicio con el yerro in procedendo denunciado, pues, caso contrario, la Corte, por razón del principio de limitación, no puede entrar a complementar al censor. 2.Cuando la censura se centra en la errónea adecuación típica de la conducta, la jurisprudencia de la Corte ha sostenido que si la calificación correcta presupone la variación del nomen iuris genérico que presidió la

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imputación, el cargo debe plantearse bajo los presupuestos de la causal tercera, por trasgresión del debido proceso, pero desarrollarse siguiendo los derroteros técnicos propios de la causal primera. Contrario sensu, si el yerro no afecta el nombre genérico de la conducta, sino el específico, el ataque debe perfilarse por la causal primera, bien por la violación directa, ora por la indirecta, según el error tenga origen en el campo estrictamente jurídico, o se genere por errores en la apreciación de los medios de convicción, evento éste último que impone por parte del libelista precisar los errores de hecho o de derecho cometidos, evidenciarlos y demostrar su trascendencia. "En cualquiera de las dos hipótesis, el casacionista debe cumplir al menos las siguientes exigencias: (1) exponer las razones por las cuales el tipo penal seleccionado no es el llamado a regular el caso, (2) señalar la norma que recoge típicamente la conducta investigada, (3) expresar las razones por las cuales la calificación correcta es la que el actor propone, y (4) indicar de manera clara y precisa los errores de orden jurídico o de carácter probatorio que viciaron el proceso de subsunción"** 3.En tratándose del error de hecho por falso raciocinio la jurisprudencia de la Corte, de manera reiterada, ha precisado que si el reproche se centra en el desconocimiento de los postulados de la sana crítica, el censor debe indicar sobre cuáles pruebas recayó el error, qué dice de manera objetiva el medio de convicción, cuál fue la inferencia que de él dedujo el juzgador, cuál mérito persuasivo le fue otorgado, cuál postulado de la lógica, de la ciencia o máxima de la experiencia fue desconocida, especificando cuál es el aporte científico correcto, la regla de la lógica apropiada, la máxima de la experiencia que debió tomarse en consideración y, finalmente, demostrar la trascendencia del yerro, indicando cuál debe ser la apreciación correcta de la prueba o pruebas que cuestiona y que

habría dado lugar a proferir un fallo sustancialmente distinto y opuesto al que es objeto de censura, para lo cual se impone al demandante el deber de abordar la demostración de cómo habría de corregirse el error probatorio que acusa, modificando tanto el supuesto fáctico como la parte dispositiva de la sentencia, labor que comprende un nuevo análisis del acervo probatorio, apreciando las pruebas acorde con las reglas de la sana crítica y respecto de las cuales se transgredieron lo citados postulados, sin dejar pasar por alto que dicha valoración debe realizarse de manera conjunta y mancomunada con los demás medios probatorios respecto de los cuales no recae censura alguna y, por lo mismo, se acepta su correcta apreciación. 4.Cuando de la prueba indiciaria se trata, la Corte ha dicho: "...el censor debe informar si la equivocación se cometió respecto de los medios demostrativos de los hechos indicadores, la inferencia lógica , o en el proceso de valoración conjunta al apreciar su articulación, convergencia y concordancia de los varios indicios entre sí, y entre éstos y las restantes pruebas, para llegar a una conclusión fáctica desacertada. "De manera que si el error radica en la apreciación del hecho indicador, dado que necesariamente éste ha de acreditarse con otro medio de prueba de los legalmente establecidos, necesario resulta postular si el yerro fue de hecho o de derecho, a qué expresión corresponde, y cómo alcanza demostración para el caso. "Y si el error se ubica en el proceso de inferencia lógica, ello supone partir de aceptar la validez del medio con el que se acredita el hecho indicador, y demostrar al tiempo que el juzgador en la labor de asignación del mérito suasorio se apartó de las leyes de la ciencia, los principios de la lógica o las reglas de experiencia, haciendo evidente en qué consiste y cual es la operancia

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correcta de cada uno de ellos, y cómo en concreto esto es desconocido. "Si lo pretendido es denunciar error de hecho por falso juicio de existencia de un indicio o un conjunto de ellos, lo primero que debe acreditar el censor es la existencia material en el proceso de medio con el cual se evidencia el hecho indicador, la validez de su aducción, qué se establece de él, cuál mérito le corresponde, y luego de realizar el proceso de inferencia lógica a partir de tener acreditado el hecho base, exponer el indicio que se estructura sobre él, el valor correspondiente siguiendo las reglas de experiencia, y su articulación y convergencia con los otros indicios o medios de prueba directos. "Además, dada la naturaleza de este medio de prueba, si el yerro se presenta en la labor de análisis de la convergencia y congruencia entre los distintos indicios y de éstos con los demás medios, o al asignar la fuerza demostrativa en su valoración conjunta, es aspecto que no puede dejarse de precisar en la demanda, concretando el tipo de error cometido, demostrando que la inferencia realizada por el juzgador transgrede los postulados de la sana crítica, y acreditando que la apreciación probatoria que se propone en su

reemplazo, permite llegar a conclusión diversa de aquella a la que arribara el sentenciador, pues no trata la casación de dar lugar a anteponer el particular punto de vista del actor al del fallador, ya que en dicha eventualidad primará siempre éste, en cuanto la sentencia se halla amparada por la doble presunción de acierto y legalidad, siendo carga del demandante desvirtuar con la demostración concreta de haberse incurrido en errores determinantes de violación en la declaración del derecho. "Es en este sentido que el demandante debe indicar en qué momento de la construcción indiciaria se produce, si en el hecho indicador o en la inferencia por violar las reglas de la sana crítica, para lo cual ha de señalar qué en concreto el medio demostrativo del hecho indicador, cómo hizo la inferencia el juzgador, en qué consistió el yerro, y qué grado de trascendencia tuvo éste por su repercusión en la parte resolutiva del fallo"*** _________________________________ __

* Ver, entre otros, auto del 11 de febrero de 2004, rad. 20046 **Ver casaciones 23713 del 13 de julio de 2005 y 24779 del 28 de febrero de 2006. *** Ver casaciones 12062 del 2 de agosto de 2001; 14535 del 30 de noviembre de 1999; 11135 del 26 de noviembre de 2003 y 21044 del 19 de enero de 2005.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C.

PROCESADOS: VELASQUEZ ROJAS, NESTOR ALEJANDRO ORTEGA OLARTE, HEMBERT ORLANDO DIAZ MORENO, JOSE GUILLERMO ORTEGA OLARTE, FABIAN ENRIQUE CORONADO VARGAS, ESTEBAN ALEXANDER RODRIGUEZ CHACON, JACKSON XAVIER DELITOS: Hurto calificado y agravado, Tráfico municiones, Fabricación de Municiones PROCESO: 25664 de

Fin extracto providencia 25664

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VIOLACION DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Técnica en casación/ PECULADO-Noción/ PECULADOAlcance de la expresión "en razón de sus funciones"/ PECULADO-Disponibilidad jurídica y material del bien 1.Bajo el supuesto de que el censor acepta en efecto los hechos, las pruebas y la valoración que de ellas se hizo en las instancias pues por la senda de la violación directa que se alega el yerro del juzgador recae inmediatamente sobre la normatividad aplicada o dejada de aplicar, lo cual orienta el debate a un plano estrictamente jurídico bien porque se dejó de lado el precepto que debía regir la situación específica demostrada, ora porque el hecho se adecua a una norma estructurada con supuestos distintos a los establecidos o en últimas porque se desborda la interpretación propia de la disposición aplicable al caso concreto y precisado que cuando se denuncia el desatino del juzgador en la selección o más exactamente en la adecuación de la norma porque los hechos probados se encajan falsamente a los supuestos que aquella contempla de modo que los sucesos procesalmente reconocidos no coinciden con las hipótesis condicionantes del precepto. 2.La descripción típica del peculado contenida tanto en la legislación vigente al momento de comisión de los hechos como en la actual, según el cual incurre en dicha ilicitud "el servidor público que se apropie en provecho suyo o de un tercero de bienes del Estado o de empresas o de instituciones en que éste tenga parte o de bienes o fondos para fiscales, o de bienes de particulares cuya administración, tenencia o custodia se le haya confiado por razón o con ocasión de sus funciones", deja ver cuan infundada es la censura pues, como fácil es advertir el delito puede cometerse no sólo en relación con bienes del Estado, sino también respecto de aquellos que provengan de particulares, por lo mismo

no es necesario que ingresen al erario y finalmente la norma no exige una correspondencia exacta y exclusiva en el aspecto funcional como que es posible que el punible o la apropiación de los bienes de particulares se ejecute por razón o con ocasión de las funciones que correspondan al servidor público. 3."La expresión utilizada por la Ley -dijo la Corte en sentencia de 3 de agosto de 1976 y reiteró en la radicación 8729 de 4 de octubre de 1.994- en la definición de peculado y que dice "en razón de sus funciones", hace referencia a las facultades de administrar, guardar, recaudar, etc., no puede entenderse en el sentido de la adscripción de una competencia estrictamente legal y determinada por una regular y formal investidura que implique una íntima relación entre la función y la facultad de tener el bien del cual se dispone o se hace mal uso; no significa, pues, que tales atribuciones deban estar antecedentemente determinadas por una rigurosa y fija competencia legal, sino que es suficiente que la disponibilidad sobre la cosa surja en dependencia del ejercicio de un deber de la función. La fuente de la atribución, en otros términos, no surge exclusivamente de la ley puesto que ella puede tener su origen en un ordenamiento jurídico diverso que fija la competencia en estricto sentido. Lo esencial en este aspecto, es la consideración de que en el caso concreto, la relación de hecho del funcionario con la cosa, que lo ubica en situación de ejercitar un poder de disposición sobre la misma y por fuera de la inmediata vigilancia del titular de un poder jurídico superior, se haya logrado en ejercicio de una función pública, así en el caso concreto no corresponda a dicho funcionario la competencia legal para su administración. Igual se presentará el delito de peculado en la hipótesis de que la administración del bien derive del

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ejercicio de una función nominalmente propia de otro empleado". 4.El punible se ejecuta no sólo por la concurrencia exclusiva de la disponibilidad jurídica y en ese sentido ha diferenciado entre ésta definiéndola como la facultad legal que tiene el servidor público de disponer de los bienes del Estado o de los particulares que tenga, administre o custodie y la material cuando el funcionario tiene o

interviene en la custodia del bien y a ella ha llegado por razón de sus funciones ubicándose en situación de ejercer un poder de disposición sobre el mismo por fuera de la vigilancia del titular de un poder jurídico superior, de modo que si lo emplea para apropiarse del bien incurre en el delito de peculado, sin que sea necesario que además posea la disponibilidad jurídica. (Casación No. 9887. Noviembre 12 de 1.997).

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Sentencia Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Cali PROCESADO: FIGUEROA CORDOBA, EMILIANO DELITOS: Peculado por apropiación, Falsedad en documento público, Falsedad en documento privado, Contrato sin cump. de requisitos legales PROCESO: 25266

Fin extracto providencia 25266

RECURSO DE CASACION-Legitimación De acuerdo a lo dispuesto en el inciso tercero del artículo 210 de la Ley 600 de 2000, al Magistrado Ponente le corresponde verificar que en el término de traslado se cumpla con la carga procesal de sustentar el recurso, lo cual supone, desde luego, que se haga por parte del sujeto legitimado para ello, pues si no es así ese presupuesto no se cumple, y entonces, el trámite de la impugnación extraordinaria no puede continuar avanzando, y en esas condiciones, no tiene razón de ser el envío de la actuación a la Corte. En esa medida, la labor del Tribunal no puede convertirse en una simple constatación mecánica del conteo de los términos, tanto más si advirtiendo, como aquí ocurrió, que la demanda fue presentada por el procesado, quien no es abogado, ningún sentido tenía remitir el expediente a la Corte para se declare lo que debió hacer el Tribunal. Ahora bien: en cuanto tiene que ver con la actuación del procesado, es evidente, que al no ostentar éste la calidad de abogado en ejercicio, no estaba

legitimado para asumir por su propia cuenta la sustentación del recurso extraordinario, el cual, por tratarse de un medio de impugnación reglado de manera particular en la ley, que requiere de especiales conocimientos técnicos no permite su ejercicio a través de actos de defensa material, cuando se carece de tal condición. En ese sentido, no sobra recordarlo, el artículo 209 de la Ley 600 de 2000 prescribe sobre la legitimidad para recurrir que "la demanda de casación podrá ser presentada por el Fiscal, el Ministerio Público, el Defensor y los demás sujetos procesales. Estos últimos podrán hacerlo directamente, si fueren abogados titulados y autorizados legalmente para ejercer la profesión" (subraya la Corte). Obviamente entre los demás sujetos procesales no referidos de manera expresa en dicha preceptiva como legitimados para presentar la demanda de casación se encuentra el procesado, lo que significa, que en todos los casos, este sujeto procesal, al igual que la parte civil, o el tercero civilmente responsable, deben actuar por medio de apoderado para el trámite de dicho recurso.

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MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Auto casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: Declara desierto el recurso de casación PROCEDENCIA: Juzgado Penal del Circuito

CIUDAD: Cali (Valle) PROCESADO: ESTACIO LEMUS, JHON EDISON ABOGADO DEFENSOR: GONZALEZ CONTRERAS, LUZ ALEYDA DELITOS: Homicidio agravado PROCESO: 20393

Fin extracto providencia 20393

JUSTICIA PENAL MILITAR-Grado jurisdiccional de consulta: Cesación de procedimiento/ PREVARICATO POR ACCION-Noción/ PROCESO PENAL MILITAR-Fases/ JUSTICIA PENAL MILITAR-Competencia del Fiscal Penal Militar para imponer medida de aseguramiento 1. Con el fin de adoptar la decisión que en derecho corresponda, impera señalar en primer término que, según lo ha precisado esta Sala en repetidas ocasiones, el instituto procesal de la consulta no es un medio de impugnación ni un recurso, sino un mecanismo de carácter imperativo fundado en razones de interés general, por cuyo medio se examina la legalidad de ciertas decisiones judiciales. Por ello, el pronunciamiento que ahora compete a la Sala, corresponde al examen sobre las causales que el estatuto penal militar contempla para que pueda proferirse cesación de procedimiento y, fundamentalmente, si en este caso puede tenerse por acreditada aquella que el funcionario de instancia tuvo en cuenta para sustentar la decisión objeto de consulta, adoptada al momento de calificar el mérito probatorio del sumario seguido contra el Mayor (...............................).

En esa dirección, bien está recordar que el estatuto penal militar en su artículo 231, establece que habrá lugar a decretar la cesación de procedimiento en cualquier momento del proceso, cuando aparezca plenamente comprobado que (i) el hecho imputado no existió, (ii) que el procesado no lo cometió, (iii) que la conducta es atípica, (iv) que está plenamente demostrada la presencia de una causal excluyente de antijuridicidad o de culpabilidad, ó (v) que la actuación no podía iniciarse o proseguirse. 2. En lo que hace a la imputación efectuada contra el Mayor (....................................) por el presunto delito de prevaricato por acción, la jurisprudencia de esta Sala ha precisado reiteradamente que dicha conducta prohibida se realiza, desde su aspecto objetivo, cuando se presenta un ostensible distanciamiento entre la decisión adoptada por el servidor público y las normas de derecho llamadas a gobernar la solución del asunto sometido a su conocimiento. También ha señalado la Sala que al incluir el legislador en la referida descripción un elemento normativo que califica la conducta, el juicio de tipicidad correspondiente no se limita a la simple

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y llana constatación objetiva entre lo que la ley manda o prohíbe y lo que con base en ella se decidió, sino que involucra una labor más compleja, en tanto supone efectuar un juicio de valor a partir del cual ha de establecerse si la ilegalidad denunciada resiste el calificativo de ostensible por lo cual, como es apenas natural, quedan excluidas de esta tipicidad aquellas decisiones que puedan ofrecerse discutibles en sus fundamentos pero en todo caso razonadas, como también las que por versar sobre preceptos legales complejos, oscuros o ambiguos, admiten diversas posibilidades interpretativas por manera que no se revelan como manifiestamente contrarias a la ley. 3. Sobre la referida división de funciones de investigación y acusación, se pronunció también la Corte Constitucional en sentencia C-361 de 2001, señalando que ella constituía una innovación del legislador, efectuada con la intención de incorporar un elemento acusatorio dentro de la estructura del procedimiento penal castrense, motivo por el cual "... hoy en día el proceso penal militar se desarrolla en varias fases o etapas, la primera de las cuales es la fase de investigación, que se adelantada por funcionarios de instrucción. En una segunda etapa, los fiscales califican el sumario y si es el caso profieren la resolución de acusación. Finalmente viene la etapa del juicio penal militar propiamente dicho". Bajo tal entendimiento se acuñó la tesis interpretativa según la cual a los fiscales penales militares les estaría vedado referirse a temas diversos a los que corresponden a su estricta competencia, esto es, la calificación del sumario acusando u ordenando la cesación del procedimiento, y la de intervenir en sede del juicio como sujetos procesales. Es esta la posición hermeneútica a partir de la cual se considera que a los fiscales penales militares no les asiste competencia para adoptar determinaciones relativas a la privación de la libertad del sindicado, pues no corresponde a ellos pronunciarse sobre

su situación jurídica ni imponer medidas de aseguramiento, criterio interpretativo que vino a ser reforzado con la expedición de la Ley 906 de 2004, en la cual efectivamente se estableció una cláusula de reserva judicial para restringir la libertad individual de quien es sujeto pasivo de la acción penal, de suerte que a partir del 1 de enero de 2005, se ha venido entendiendo que no corresponde a los fiscales penales militares tomar determinaciones en el sentido antes dicho, por ser ello de la exclusiva órbita judicial .* 4. Razonable resulta concluir que el procesado, obrando en consonancia con su convencimiento de que le asistía competencia para pronunciarse dentro de la resolución calificatoria del sumario sobre la situación jurídica de los procesados, realizó una correcta remisión a las normas legales que en el estatuto penal castrense determinan la procedencia de la detención preventiva, para concluir que el delito por el cual los acusaba tenía prevista medida de aseguramiento de detención preventiva y que como se había presentado una variación de la prueba que no permitía concluir en la concurrencia de causal alguna de justificación o exceso en ella en el actuar de los procesados, criterio precisamente tenido en cuenta por el juez penal militar para no proferir medida alguna contra(..............................) y dejar en libertad provisional a (..............................), lo cual no puede significar sino la revocatoria tácita de la determinación antes adoptada por el juez penal militar. En consecuencia, que el fiscal penal militar investigado no hubiere efectuado expresa referencia a la revocatoria de la decisión en que el instructor se abstenía de imponer medida de aseguramiento adoptada anteriormente a favor del sindicado(..................................), o que no hubiera incluido en la parte resolutiva de su resolución un numeral especifico en que declarara que imponía detención preventiva a aquél procesado, resultan ser omisiones que carecen de virtud para tornar lo decidido en

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manifiestamente ilegal, pues es lo cierto que del contexto de la providencia en cuestión quedaba claro que ambos procesados quedaban afectados con detención preventiva sin derecho a

excarcelación, como así lo entendió la defensa que no objetó tal determinación. ___________________________
*Tribunal Superior Militar, febrero de 2006, folio 291 auto del 8 de

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MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Consulta FECHA: 13/07/2006 DECISION: Confirma la cesación de procedimiento PROCEDENCIA: Fiscalía 6 Delegada ante el Tribunal Superior Militar

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: LOPEZ CABARCAS, JOSE MARIO (MAYORPOLICIA) DELITOS: Prevaricato por acción, Privación ilegal de la libertad PROCESO: 25627

Fin extracto providencia 25627

NULIDAD-Técnica en casación/ NULIDAD-Derecho de defensa: Exigencias para su alegación/ NULIDAD-Principio de investigación integral/ VIOLACION DE LA LEY SUSTANCIAL-Modalidades 1. La Sala tiene definido que cuando se invoca como sustento del recurso extraordinario de casación la causal tercera, pese a que la técnica de su formulación resulta ser más flexible que la requerida para demostrar las otras causales, no por ello es de libre formulación, pues es imprescindible que el censor señale de manera concreta el error advertido, indicando los fundamentos fácticos y jurídicos que evidencien claramente la razón de su quebranto y los motivos de invalidación, es decir, si la irregularidad obedece a la falta de competencia, a la violación de garantías fundamentales o tiene incidencia en la estructura básica del procedimiento, especificando el momento procesal desde el cual se produjo el vicio, así como la cobertura de la nulidad, con apoyo de las causales descritas en el artículo 306 del Código de Procedimiento Penal. También debe acreditar que la anomalía denunciada incidió de manera negativa y decisiva en el sentido del fallo impugnado, lo que

obliga a la invalidación de la actuación para restablecer el derecho. De igual manera, le corresponde demostrar al censor que con su conducta procesal no contribuyó a la producción del acto irregular, excepto cuando se trate de la falta de defensa técnica, ni que tal acto fue subsanado con una actuación posterior, según lo prevén los numerales 2°, 3° y 4° del artículo 310 del Código de Procedimiento Penal. 2. Si estimaba que el derecho vulnerado es el de defensa era necesario que señalara la actuación procesal que lo lesiona y la norma transgredida, a la par que demostrara la incidencia de dicha violación respecto de la garantía constitucional aludida. Pero, el demandante se limita a cuestionar la falta de actividad defensiva al momento de calificarse el proceso en febrero de 1996, sin reparar que dicha actuación fue invalidada oficiosamente por el juez de conocimiento en auto del 2 de mayo de 2002, justamente por violación al derecho a la defensa técnica. Ante lo cual era preciso que se refiriera a la actuación válidamente cumplida indicando en que forma se afectó dicha garantía y cual la trascendencia de su desconocimiento. Labor que no abordó el

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casacionista al quedarse el cuestionamiento genérico de la falta de defensa técnica. 3. Cuando plantea la nulidad del proceso por violación del principio de investigación integral, al demandante le correspondía señalar las pruebas que fueron omitidas, demostrar su incidencia en el objeto del proceso y por ende, en las conclusiones fácticas y jurídicas del fallo, para concluir necesariamente en que habrían sido distintas y favorables a sus intereses de haberse practicado las pruebas que echa de menos. Por lo tanto, el reparo se queda sin sustento, ni posibilidad de demostración, pues no se especifica en qué consistió la omisión de actividad probatoria y cual hubiera sido su incidencia en el sentido del fallo acusado. 4. Tiene definido la Corte que la causal primera de casación, prevista en el numeral 1º del artículo 207 del Código de Procedimiento Penal, contiene dos modalidades suficientemente deslindadas por la jurisprudencia. La primera como violación directa de la ley sustancial, cuya proposición rechaza cualquier discusión en torno a aspectos fácticos o probatorios contenidos en el fallo impugnado, porque en estos eventos el debate que se promueve es estrictamente jurídico, vinculado a la aplicación de las normas sustantivas; y la segunda, como violación indirecta de la ley sustancial, que por estar sustentada en errores manifiestos en la apreciación probatoria, la cual permite cuestionamientos respecto a su formación, aducción y valoración.
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Auto Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: Inadmite demanda de casación PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

La primera modalidad de la causal primera de casación que es la invocada en la demanda que se examina, se configura mediante la violación de una norma de derecho sustancial, cuando un determinado mandato de naturaleza sustancial no es acatado bien sea porque se prescinde de su aplicación, porque al aplicarlo su contenido no coincide con la situación fáctica establecida, o porque a ese precepto se le da una interpretación errónea. Sea cualquiera la modalidad que se invoque, el casacionista debe acreditar la trascendencia del error, probando que fue la causa exclusiva de la decisión que cuestiona, de manera que de superarse el yerro denunciado forzosamente se decidiría en un sentido diferente y favorable a los intereses del demandante. Es por ello, que no basta, con afirmar que se ataca la sentencia por ser violatoria de una norma de derecho sustancial, por error de selección, pues tal acusación conllevaría que la Corte entrara a determinar, el sentido del ataque y los argumentos que servirían de fundamento, labor que no le corresponde en virtud a que encuentra limitado su análisis a las causales que sean invocadas por el demandante, a quien le corresponde no sólo enunciar la causal, sino presentar la formulación del cargo indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las normas que el demandante estime infringidas, conforme lo prevé el artículo 212-3 ibídem).

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CIUDAD: Quibdó (Chocó) PROCESADO: CHAVERRA ALLIN, KELVIN ANTONIO CHAVERRA ALLIN, ESPIRITU SANTO DELITOS:

Homicidio agravado PROCESO: 22633 Salvamento Parcial de Voto: DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 22633

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PENA DE MULTA-Procede para delitos que en el Decreto 100 de 1980 se sancionaban con pena privativa de la libertad/ PENA DE MULTAFavorabilidad/ UNIDAD DE MULTADeterminación 1. Si el artículo 226 del Decreto 100 de 1980 establecía para el delito de falsedad personal prisión de 6 meses a 3 años y para la misma ilicitud el artículo 296 de la Ley 599 del 2000 fija pena de multa, un delito cometido en vigencia de aquella normativa será sancionado ahora con esta nueva modalidad más benigna de pena. 2. Sostener que no hay lugar a deducir ninguna sanción porque cuando se cometió el delito la pena era de prisión y cuando se declara la responsabilidad es de multa, de manera que no puede imponerse la pena pecuniaria porque viola el principio de legalidad y tampoco la privativa de libertad porque ya no aparece consagrada para esa conducta, desconoce claramente el hecho de que la nueva ley no despenalizó la conducta sino que introdujo una disminución en la intensidad del reproche. No podría argumentarse siquiera, como se afirmó en el curso de la discusión del proyecto que no obtuvo la mayoría, que se trata de un problema semejante al que se presenta cuando la pena anterior más benigna -el arresto- ha sido agravada por la nueva ley para convertirla en prisión, caso en el cual la Corte ha optado -hasta la fecha de hoypor no imponer ninguna, porque en ese evento, además del incremento cualitativo, se suprimió la pena de arresto -lo que hacía por lo menos

discutible que a pesar de no existir se aplicara-, situación completamente diferente a la que se examina por cuanto en la Ley 599 del 2000 -tanto como ocurría en el Decreto 100 de 1980coexisten la prisión y la multa como penas principales. Tampoco podrá aducirse que la pena de multa no es siempre más benigna que la de prisión, como ya lo había señalado el legislador de 1887 al disponer, sin dejar campo a la libre decisión del interesado. Procedente, por tanto, la imposición de la pena de multa prevista en la Ley 599 del 2000 para delitos que en el Decreto 100 de 1980 se sancionaban con pena privativa de libertad, debe concluirse que en este caso el señor procurador delegado tiene razón para reclamar la dosificación de la sanción pecuniaria que se hizo en las instancias, porque una mala comprensión de la ley dio lugar a la violación del principio de legalidad. 3. Para determinar el grado de la unidad de multa, el artículo 39 del Código Penal establece una escala que tiene en cuenta los ingresos promedio mensuales obtenidos por el procesado en el último año, lo que inequívocamente significa que no es el monto total del período sino el de una mensualidad el que se debe considerar para esos efectos. La referencia al último año es la determinación de un lapso que se deberá tener en cuenta cuando los ingresos mensuales no sean fijos o hayan sufrido variación en ese tiempo, caso en el cual se promediarán y el resultado, en salarios mínimos, permitirá ubicar el rango que le corresponda al procesado.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Sentencia Casación FECHA: 14/07/2006 DECISION: Casa parcial y oficiosamente respecto a la multa PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

CIUDAD: Florencia PROCESADO: CLAROS, WILSON DELITOS: Falsedad personal PROCESO: 24858 Salvamento de Voto DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO

Fin extracto providencia 24858

EXTRADICION-España: Convención de extradición de reos/ EXTRADICIONPruebas: Criterios de procedencia 1.En opinión del Ministerio de Relaciones Exteriores, emitido de conformidad con el artículo 514 del Código de Procedimiento Penal, los instrumentos internacionales aplicables al caso son la Convención de Extradición de Reos, suscrita entre los Gobiernos de España y Colombia que entró en vigor el 17 de junio de 1893, y la Convención de Naciones Unidas sobre el Tráfico ilícito de Sustancias Sicotrópicas firmada en Viena el 20 de diciembre de 1988, que en su artículo 6° y en especial el numeral 2° dispone: "Cada uno de los delitos a los que se aplica el presente artículo se considerará incluido entre los delitos que den lugar a extradición en todo tratado de extradición vigente entre las Partes. Las Partes se comprometen a incluir tales delitos como casos de extradición que concierten entre sí...". La Sala encuentra necesario tener en cuenta que el artículo VIII de la referida Convención de Extradición de Reos, establece: "La demanda para la extradición será presentada por la vía diplomática y apoyada en los documentos siguientes:

"1) Si se trata de un criminal condenado y evadido, se presentará copia autorizada de la sentencia. "2) Cuando se refiera a un individuo acusado o perseguido, se requerirá copia autorizada del mandamiento de prisión o auto de proceder expedido contra él, o de cualquiera otro documento que tenga la misma fuerza que dicho auto y precise igualmente los hechos denunciados y la disposición que les sea aplicable. "3) Las señas personales del reo o encausado, hasta donde sea posible, para facilitar su busca y arresto". La solicitud de extradición con la cual se dio impulso a este trámite llegó acompañada del auto de prisión provisional, busca y captura proferido por el Juzgado Central de Instrucción N° 001 de Madrid el 22 de diciembre de 2004, contra (......................), que contiene una relación de los hechos, precisa las señales que permiten identificarlo, indica el delito de tráfico de drogas imputado con los subtipos concurrentes y las sanciones a imponer, e incluye la transcripción íntegra de las normas aplicables al caso . Adicionalmente fue remitida copia de la

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orden detención europea dictada por el citado Juzgado el 28 de enero de 2005 y del auto declarando en rebeldía al acusado (..............................), proferido el 8 de febrero del mismo año, documentos estos que se encuentran debidamente apostillados. 2.Los criterios de procedencia corresponden entonces a la necesidad de constatar los siguientes aspectos: a) La validez formal de la documentación enviada por el ejecutivo; b) La plena
MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Auto Extradición FECHA: 18/07/2006 DECISION: Niega las pruebas solicitadas

demostración de la identidad del solicitado y su correspondencia con la persona capturada con tal finalidad; c) El cumplimiento del principio de la doble incriminación, según el cual el hecho que motiva la petición debe también estar previsto como delito en Colombia y estar reprimido con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años; y, d) La equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la resolución acusatoria regulada en el derecho procesal interno.
PAIS REQUIRENTE: España REQUERIDO: HURTADO GANTIVA, ADIOSTO PROCESO: 24806

Fin extracto providencia 24806

EXTRADICION-Convención de Viena: Levantamiento de reservas/ EXTRADICION-Estados Unidos: Código de Procedimiento Penal colombiano/ EXTRADICION-Proceso en Colombia 1. Frente a una de las inquietudes planteadas por el defensor, relacionada con la supuesta modificación unilateral de la Convención de Viena que se habría producido en virtud de la expedición del Acto Legislativo No. 1 de 1997, que no es esa la normativa aplicable al trámite de extradición con los Estados Unidos sino la prevista en el Código de Procedimiento Penal, como lo indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores -para este caso- en su oficio OAJ.E 1694 del 21 de diciembre del 2005. De todas maneras, sólo a título de ilustración, conviene aclarar:

i) Que, en el derecho de los tratados, la reserva no es otra cosa que la exclusión de alguna cláusula por razones de conveniencia o de inconstitucionalidad, lo que la hace inaplicable respecto del Estado parte. ii) Que en efecto, porque los párrafos 6º y 9º del artículo 3º * , y el artículo 6º referente a la extradición, contrariaban la prohibición de extraditar nacionales colombianos que consagraba el original artículo 35 de la Constitución Política, en el artículo 1A de la Ley 67 de 1993, por la que se aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y sustancias Sicotrópicas, conocida como la Convención de Viena, se incluyó la siguiente reserva: Colombia no se obliga por el artículo 3º, párrafos 6º y 9º, y el artículo 6º de la

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Convención, por ser contrarios al artículo 35 de su Constitución Política en cuanto a la prohibición de extraditar colombianos por nacimiento. iii) Que después de aprobado el Acto Legislativo que subrogó el artículo 35 de la Carta, esto es, desaparecido el factor de inconstitucionalidad, se retiró la reserva mediante nota diplomática OJ. AT. DM. 064829 del 22 de diciembre de 1997. Por lo tanto, aunque la Convención de Viena no rige este particular trámite de extradición, en todo caso la cláusula de exclusión que limitaba su aplicación frente a nacionales colombianos ya fue retirada, adquiriendo plena aplicación las normas del pacto multilateral antes señaladas. 2.Con relación al reclamo del apoderado sobre la improcedencia de la extradición en los eventos en que el requerido es juzgado en Colombia por los mismos hechos que motivaron la solicitud o purga pena por ellos, reitérase el precedente jurisprudencial que ya se recordó en el auto del pasado 25 de abril, según el cual La jurisprudencia de la Sala ha venido sosteniendo que le corresponde al Presidente de la República, como supremo director de las relaciones internacionales, decidir en definitiva si concede o niega la extradición, o si eventualmente la otorga difiriendo la entrega del solicitado (artículo 522 de la Ley 600 de 2000), como quiera está
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Concepto Extradición FECHA: 18/07/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América

facultado para obrar según las conveniencias nacionales, y, por tanto, de acuerdo con su competencia, de la cual carece la Corte, es el llamado a establecer si en Colombia se adelanta proceso contra la persona requerida, si se trata o no de los mismos hechos por los cuales se solicita la extradición y si ello es así, debe proceder de acuerdo con sus facultades constitucionales o legales .** (Concepto del 24 de enero del 2006, radicado 24.072). _________________________________ _

* Así dicen los mencionados párrafos: "ARTÍCULO 3º. DELITOS Y SANCIONES. ... 6. Las Partes se esforzarán por asegurarse de que cualesquiera facultades legales discrecionales, conforme a su derecho interno, relativas al enjuiciamiento de personas por los delitos tipificados de conformidad con lo dispuesto en el presente artículo, se ejerzan para dar la máxima eficacia a las medidas de detección y represión respecto de esos delitos teniendo debidamente en cuenta la necesidad de ejercer un efecto disuasivo en lo referente a la comisión de esos delitos. ... 9. Cada una de las Partes adoptará medidas adecuadas, conforme a lo previsto en su propio ordenamiento jurídico, para que la persona que haya sido acusada o declarada culpable de alguno de los delitos tipificados de conformidad con el párrafo 1 del presente artículo, que se encuentre en el territorio de dicha Parte, comparezca en el proceso penal correspondiente. **CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Conceptos de extradición con radicaciones Nos. 21.990 y 23.760, del 28 de julio de 2004 y del 8 de noviembre de 2005, respectivamente, entre otros.

REQUERIDO: SALINAS OSPINA, SAULO DELITOS: Concierto para delinquir, Tráfico, fabricación o porte de estuperf. PROCESO: 24875 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

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Fin extracto providencia 24875

COLISION DE COMPETENCIAConexidad: Irregularidad de actos secretariales 1. El problema que se plantea a la consideración de la Corte se limita a dilucidar si, en virtud de actos puramente secretariales, es posible que se rompa la unidad de un proceso en el que la decisión jurisdiccional optó por su trámite conjunto en razón de la conexidad. La respuesta aparece tan simple como extraña es la actuación del juez de Cundinamarca que, no obstante recibir en su despacho una acusación contra varias personas por diferentes delitos, acepta impávido el desmembramiento procesal dispuesto mediante oficio por un empleado que carece de funciones jurisdiccionales y tramita el juicio sólo respecto de algunos acusados y con relación a algunos delitos, cuando era su deber pronunciarse sobre todas las ilicitudes y todas las personas que fueron motivo de acusación por parte de la Fiscalía General de la Nación. No se trata, como acertadamente lo señala el juez de Bogotá, de decretar la
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto Colisión Competencia FECHA: 19/07/2006 DECISION: Asigna el conocimiento al Juzgado 1 Penal Circuito Especializado (Cundinamarca) PROCEDENCIA: Juzgado 21 Penal del Circuito CIUDAD: Bogotá D.C.

conexidad en contravía de lo dispuesto por el artículo 90 del Código de Procedimiento Penal, o de acudir a la eliminada figura de la acumulación de procesos para ordenar que se reúnan dos actuaciones que se venían tramitando por vías separadas. Lo que se impone, por el contrario, es que el juicio se tramite en los términos fijados en la resolución acusatoria, por los delitos y contra las personas a que se refiere la imputación, cometido que únicamente se logra declarando que la competencia para conocer del homicidio radica en quien viene adelantando el juicio por secuestro y porte de armas, es decir, el juez penal del circuito especializado. Esta es, por lo demás, la solución que se ajusta a las normas procesales, pues formulada la acusación por delitos conexos, esas conductas se "juzgarán conjuntamente" (inciso 2º del artículo 89 del Código de procedimiento Penal) y su conocimiento corresponderá al juez de mayor jerarquía de acuerdo con la competencia por el fuero legal o la naturaleza del asunto (artículo 91 ib.).

PROCESADOS: GOMEZ MARTINEZ, EDGAR DANIEL GUTIERREZ GONZALEZ, RODOLFO SEDIEL ORDOÑEZ, ANGEL VASQUEZ ROJAS, JUAN JOSE DELGADO HINCAPIE, JOHNY ALEJANDRO CARRASCAL CASTRO, DAVID FERNANDEZ PARRA, MARIA DEL ROSARIO JAQUE MORALES, JOSE HEINER DELITOS: Porte ilegal de armas, Secuestro simple, Homicidio, Concierto para delinquir PROCESO: 25712

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Fin extracto providencia 25712

ERROR DE HECHO-Falso raciocinio/ ERROR DE HECHO-Falso juicio de existencia/ DEMANDA DE CASACIONPrincipio de autonomía de las causales/ NULIDAD-Falta de motivación de la sentencia/ ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad 1. Como lo ha dicho la Corte, cuando el reparo se postula a través del error de hecho por falso raciocinio, corresponde al censor señalar cuál fue el principio de la ciencia, de la lógica o de la máxima de la ciencia o del sentido común vulnerado, de qué manera lo fue y su incidencia en la parte conclusiva del fallo. En otras palabras, es una carga del censor indicar a la Sala la génesis del yerro de apreciación probatoria dentro de los postulados que integran la sana crítica y cómo ese dislate incidió en el juicio de responsabilidad, al punto que de no haber ocurrido el error el fallo impugnado habría sido por los menos favorable a los intereses del sujeto procesal que representa. 2. La simple disparidad de criterios no resulta suficiente para sustentar un yerro de apreciación probatoria en sede de casación, en razón al sistema de valoración que rige en el sistema procesal penal el juzgador goza de libertad para justipreciar los elementos de juicio sólo limitado por los principios que informan a la sana crítica, cuya transgresión se debe postular a través del error de hecho por falso raciocinio. 3. En tratándose del error de hecho por falso juicio de existencia corresponde al casacionista demostrar, en primer término, que efectivamente el medio de prueba que echa de menos no fue tenido en cuenta en el acto de apreciación de las probanzas y, seguidamente, cómo de

haber sido valorado con las demás medios de prueba sustento del juicio de responsabilidad, las conclusiones adoptadas en el fallo habrían sido favorable a la acusada, que en este evento no se debió condenar por la conducta punible de falsedad ideológica en documento público. Los anteriores parámetros técnicos no fueron respetados por la actora, habida cuenta que la demostración del cargo, en vez de demostrar la trascendencia de la censura, como si la casación fuese una tercera instancia, pretende darle un particular valor al presuntamente excluido elemento de juicio. 4. En materia de casación opera el principio de autonomía de las causales, según el cual, al interior de un mismo cargo no se pueden entremezclar ataques correspondientes a causales distintas, pues cada una tiene características y reglas técnicas de demostración diferentes y producen diversas consecuencia jurídicas. De esa manera, es claro que cuando al interior de una misma censura se presentan reparos propios de distintas causales de casación, la censura carece de la debida claridad y precisión, habida cuenta que no se sabe cuál es en últimas la inconformidad del actor, aspecto que la Corte no puede entrar a desentrañar en virtud del principio de limitación que rige a la casación. 5. La propuesta de nulidad por falta de motivación o motivación incompleta, debe tratar aspectos sustanciales de la sentencia, providencia que por su naturaleza y condición contiene un juicio sobre los hechos y sobre el derecho. Teniendo en cuenta dicha premisa, debe recordarse que a la fijación del aspecto

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fáctico se llega a través de la elaboración de juicios de validez y de apreciación de los medios de convicción, orientados estos últimos por las normas de la experiencia, de la ciencia o de la lógica, o de las reglas que les asignan o niegan un determinado valor. El mandato constitucional impone que la fundamentación de la sentencia debe comprender el correspondiente juicio sobre los elementos probatorios y que el mismo sea expreso y asertivo y no hipotético, toda vez que si el fallo no es explícito o determinante sino que se manifiesta de manera imprecisa, remisa o contradictoria, o se limita a enunciar las pruebas, omitiendo su debida evaluación y discusión y, por ende, el debido mérito persuasivo o conclusivo, necesariamente el acto jurisdiccional es defectuoso en cuanto no es posible su contradicción por parte de los sujetos procesales. Precisados los hechos prosiguen las consecuencias jurídicas, escenario en el que igualmente la fundamentación se constituye en una exigencia de orden constitucional, pues al juez se le impone el deber de expresar sin ambigüedad tanto los argumentos jurídicos de sus conclusiones como la obligación de responder de manera clara, expresa y

suficiente los planteamientos presentados por los sujetos procesales. Por consiguiente, "una propuesta de nulidad en casación por falta de motivación de la sentencia debe encontrarse vinculada a la insuficiente o nula fundamentación del supuesto fáctico que concluyó probado el juez o de su encuadramiento jurídico, que son los aspectos que estructuran la sustancialidad de la sentencia".* 6. Cuando el ataque a la sentencia se funda por los senderos del error de hecho por falso juicio de identidad, constituye carga para el censor señalar los medios de prueba, identificar en qué consistieron las tergiversaciones o distorsiones del contenido material de la prueba, al punto que condujo a declarar una verdad distinta de la que revela el proceso y evidenciar la trascendencia del yerro frente a las conclusiones adoptadas en el fallo, para lo cual igualmente se debe tener en cuenta los demás elementos de juicio soporte del fallo de condena. ____________________________
*Ver, entre otras, casación 14647 del 25 de octubre de 2001, casación 21044 de 19 de enero de 2005, casación 23186 de 11 de mayo de 2005.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación FECHA: 19/07/2006 DECISION: Casa parcial y de oficio en cuanto pena accesoria PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: GUTIERREZ PEÑA, CARLOS PROCESADO: TORRES PARADA, MARIELA DELITOS: Falsedad ideológica en documento público, Prevaricato por omisión PROCESO: 23418

Fin extracto providencia 23418

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HURTO CALIFICADO-Con violencia sobre las personas o las cosas, concursa con secuestro/ SECUESTRO-No es elemento estructurante del tipo el factor temporalidad 1.En orden a abordar la temática propuesta en la demanda de casación que ocupa la atención de esta Sala impera señalar, en primer término, que sobre los criterios que han de orientar la solución del posible concurso entre los delitos de hurto calificado por la violencia y secuestro, la jurisprudencia de esta corporación ha tenido buen cuidado de no formular reglas generales e inflexibles como método para resolver tal problemática, optando en cambio por hacer notar cómo cada caso puede ofrecer diversas particularidades que son las que deben ponderarse en concreto para brindar la respuesta que en derecho corresponda. Ello explica que al efectuar un seguimiento sobre los pronunciamientos de esta Sala en relación con el tema, puedan ser hallados precedentes en los cuales se ha concluido que la dual tipicidad de delitos de hurto calificado por la violencia sobre las personas y secuestro, que en esos eventos venía deducida por las instancias, correspondía sólo a un concurso aparente de tipos penales, como acontece precisamente en la sentencia de casación del 30 de mayo de 2001 que es citada por la actora, así como en otros fallos proferidos con posterioridad a esa fecha -Cfr. Radicados 13475 del 12 de diciembre de 2002 y 15225 del 15 de septiembre de 2005-. Mas, también se advierte que esta Sala ha llegado en muchos otros de sus pronunciamientos a la conclusión contraria, esto es, la de reconocer que se ha verificado el concurso material de hurto calificado por la violencia sobre las personas y secuestro -Cfr. Radicados 13662 del 5 de febrero de 2002, 12768 del 4 de agosto de 2003, 21520 del 28 de julio de 2004, 21474 del 26 de enero de 2005 y 20676 del 9 de febrero de

2006, entre otros-, cuando quiera que la privación de libertad a que es sometido el tenedor, poseedor o detentador del objeto material del hurto, sobreviene al doblegamiento de su voluntad y a la facultad de disposición que logra el sujeto activo sobre el objeto material del ilícito, razón por la cual esa retención, así sea temporal, se revela como innecesaria o superflua para la consumación del delito contra el patrimonio y estructura un atentado contra la libertad personal que debe ser sancionado como secuestro. Significa lo anterior que para resolver la problemática puesta de presente por la actora, es preciso regresar sobre las precisas circunstancias en las cuales se verificó la retención y privación temporal de la libertad del propietario del vehículo hurtado, con el fin de precisar si esos actos resultan razonablemente escindibles de los que materializaron la violencia ejercida sobre él para lograr el apoderamiento del bien mueble o si, en cambio, la retención se efectuó de manera concomitante con el acto de apoderamiento de dicho bien mueble integrándose por ello al delito contra el patrimonio. 2.No cabe duda que en el caso de la especie la retención del conductor fue absolutamente innecesaria para la ejecución de la conducta punible contra el patrimonio pues, como es natural entender, quienes participaron en su realización utilizando arma de fuego para intimidar y doblegar la voluntad de propietario del bien, ya había eliminado cualquier posibilidad de resistencia suya dirigida a evitar el despojo del vehículo o de su carga, de suerte que fue ésa la violencia calificante del hurto y otra la conducta consistente en trasladar a la víctima a bordo de un vehículo de servicio público, bajo la doble custodia de quien dentro de éste lo vigilaba y del otro asaltante que los seguía en la motocicleta, comportamiento último que sin duda se erige como lesivo de la

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libertad personal y concursa de manera real y efectiva con el delito patrimonial. De otra parte, menester es resaltar que la circunstancia de haberse verificado esa retención por espacio aproximado de veinte minutos, no desvirtúa su carácter típico. En primer término porque el hecho de que la retención no se hubiere prolongado por más tiempo sólo está vinculado en el presente asunto a la rápida reacción de las autoridades y en segundo lugar, por cuanto, como ha tenido ocasión de precisarlo la Sala "El legislador no previó como elemento estructurante de la conducta punible de secuestro simple el factor de la "temporalidad" de la acción, sino la
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Casación FECHA: 19/07/2006 DECISION: No casa

efectiva limitación de la libertad de locomoción y de las posibilidades de autodeterminación de los afectados. Por lo tanto, el hecho de que en el presente caso sólo se hubiese retenido a los afectados por un breve lapso -40 minutos según el dicho del ciudadano holandés- tal circunstancia, por sí sola, no es óbice para descalificar el secuestro imputado en el acta de formulación de cargos, pues, se reitera, la vigilancia ejercida sobre las personas no fue circunstancial, sino que se prolongó a la que habría sido suficiente o necesaria para el despojo de sus haberes, tiempo en el que las víctimas no tuvieron oportunidad de obrar con libre albedrío" -Cfr. Sentencia del 30 de abril de 2002, radicado 19.394.

PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD: Medellín PROCESADO: BETANCUR RAVE, JHON DIDIER DELITOS: Hurto calificado y agravado, Secuestro simple PROCESO: 23009

Fin extracto providencia 23009
ARRESTO-No hubo despenalización radical: Variación jurisprudencial/ INHABILIDAD PARA EL EJERCICIO DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICAS-Sanción perpetua para el servidor que atenta contra el patrimonio del Estado: No necesariamente debe estar incluida en la sentencia 1.La tercera propuesta de intervención oficiosa se refiere a la pena de arresto que se le impuso al señor (................), que si bien estaba prevista en el Decreto 100 de 1980, fue suprimida por la Ley 599 del 2000. Sobre el tema, dijo la Corte en sentencia del 1º de junio del 2005, radicado 23.132: Resulta necesario precisar que ante la eliminación de la pena de arresto para los delitos contenidos en la parte especial del actual estatuto punitivo, no hay lugar a imponer pena privativa de la libertad porque, en virtud del principio de favorabilidad, no es posible aplicar una pena que no está contenida en la norma que describe y sanciona la conducta respectiva, ni tampoco la contenida en el actual Código Penal no sólo porque resultaría evidentemente

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más gravosa que la dispuesta en la legislación derogada, sino porque sólo puede ser aplicada a delitos cometidos dentro de su vigencia. Un nuevo examen del punto, sin embargo, lleva a la Sala a reconsiderar esa tesis, para sostener ahora que como en todo caso, tanto en el anterior Código Penal como en el actual, la ley previó pena privativa de libertad para el peculado culposo, debe mantenerse la de arresto aunque disminuida su cantidad, como se detallará adelante. En efecto, si en aquella legislación el hecho estaba sancionado con arresto y en la de hoy con prisión, se debe partir de que el legislador quiso hacer más severas las consecuencias punitivas incrementando cualitativamente la medida corporal. En este evento, sin embargo, entran en pugna la normatividad pretérita y la actual, conflicto de leyes que impulsa hacia la pasada para utilizarla ultractivamente pues es más benéfica que aquella que ahora rige el tema. Como es claro, en los dos articulados se ha previsto pena privativa de la libertad, que, por tanto, se debe sostener pues en estricto sentido no hubo despenalización radical. Y como la anterior es menos gravosa que la vigente, a ella se debe acudir. 2. En cuanto a la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas, la Corte reitera y da exactitud parcial al criterio expuesto en la sentencia del 13 de octubre del 2004, radicado 20.944, en la que expresó: "El inciso 5º del artículo 122 de la Constitución Política, antes de ser subrogado por el Acto Legislativo 01 del 2004, disponía: "Sin perjuicio de las demás sanciones que establezca la ley, el servidor público que sea condenado por delitos contra el patrimonio del Estado, quedará inhabilitado para el desempeño de funciones públicas".

Precisando el alcance de la norma, el parágrafo segundo del artículo 38 de la Ley 734 del 2002 señaló: "Para los fines previstos en el inciso final del artículo 122 de la Constitución Política a que se refiere el numeral 1 de este artículo, se entenderá por delitos que afecten el patrimonio del Estado aquellos que produzcan de manera directa lesión del patrimonio público, representada en el menoscabo, disminución, perjuicio, detrimento, pérdida, uso indebido o deterioro de los bienes o recursos públicos, producida por una conducta dolosa, cometida por un servidor público. "Para estos efectos la sentencia condenatoria deberá especificar si la conducta objeto de la misma constituye un delito que afecte el patrimonio del Estado". Reivindicando la facultad del legislador para desarrollar y concretar los textos constitucionales, la Corte Constitucional, en la sentencia C-064 del 4 de febrero del 2003, con ponencia del magistrado Jaime Araujo Rentería, declaró la exequibilidad condicionada del precepto "en el entendido de que respecto a las conductas culposas se aplicarán las inhabilidades previstas en la ley". Tratándose de una inhabilidad, es decir, de una situación que le impide a una persona ejercer, obtener o conservar un empleo, oficio, cargo o ventaja, bien podría sostenerse que opera de pleno derecho, con la sola condición de que, como lo precisa la Ley 734 del 2002, el supuesto fáctico -que la conducta objeto de sentencia condenatoria constituya un delito doloso contra el patrimonio del Estado- se haga explícito en el fallo que declara la responsabilidad penal. En este sentido, para la aplicación de esa restricción sería irrelevante que la consecuencia del comportamiento ilícito -la inhabilidad intemporal- se expresara o no en la correspondiente sentencia, pues en todo caso "el servidor público que sea condenado por delitos contra el

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patrimonio del Estado, quedará inhabilitado para el desempeño de funciones públicas" como reza, se repite, la norma que se comenta. Que la circunstancia impediente opere de pleno derecho, implica que rige aunque no se declare. Hacerla expresa en este caso, en el que el señor (.............................) ha sido condenado por delitos dolosos contra el patrimonio del Estado, no significa entonces agravar su situación sino ponerla de manifiesto, de manera que no podrá afirmarse que respecto del recurrente único se ha desconocido la prohibición de reforma peyorativa. Y como obviamente sería absurdo que concurriera la pena de interdicción de funciones públicas con la inhabilidad intemporal a que se viene haciendo referencia, la Corte retirará del fallo de segunda instancia ese extremo de la sanción y, en su lugar, declarará que rige respecto del señor (................................) la circunstancia impediente del inciso final del artículo 122 de la Carta Política. La precisión que se quiere hacer se vincula con la última parte de la trascripción realizada. En efecto: Cuando un Servidor maltrata dolosamente el patrimonio del Estado, por mandato constitucional queda inhabilitado a perpetuidad para desempeñar funciones públicas, consecuencia esta que, como se

expresó, no necesariamente debe estar incluida en la sentencia, pues dimana inmediatamente de la Carta. Ello, desde luego, no se opone a que pueda ser recordada. Esa imposibilidad de rango superior, sin embargo, no coincide exactamente con la inhabilidad a la que se refiere el Código Penal pues de acuerdo con el artículo 44 de este, la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas, Priva al penado de la facultad de elegir y ser elegido, del ejercicio de cualquier otro derecho político, función pública, dignidades y honores que confieren las entidades oficiales. Así el asunto, si el tipo penal correspondiente porta como pena principal también la de inhabilitación -como sucede con el peculado por apropiación, según el artículo 397, y con el peculado culposo, conforme con el artículo 400-, esa sanción implica impedimento para elegir y ejercer cualquier derecho político, dignidad y honor procedente de las entidades oficiales, durante un tiempo igual al de la pena corporal. Y por imposición constitucional, se dijo, el autor o partícipe que haya causado daño al patrimonio del Estado, como ocurre en este asunto, queda impedido para desarrollar funciones públicas por siempre.

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MAGISTRADOS PONENTES DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON, DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Casación FECHA: 19/07/2006 DECISION: Casa parcial prescrita la accion penal y oficiosamente, declara

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: CAICEDO CAICEDO, ARMANDO RODRIGO FELIX MONCALEANO, ARMANDO RICARDO STAND OSPINA, EDGAR DELITOS: Peculado culposo, Peculado por apropiación PROCESO: 22263 Salvamento Parcial de Voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

Fin extracto providencia 22263

ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad: Trascendencia/ EXPULSION DEL TERRITORIO NACIONAL-Pena accesoria: Exigencias para su imposición 1. No es la constatación objetiva de un yerro de esa naturaleza lo que habilita la casación del fallo, sino la verificación de su trascendencia; lo que no ocurre en el presente caso, donde en realidad tal equivocación es inane, dado que el defectuoso entendimiento del tiempo de comisión del delito no interfiere en la deducción de ninguno de los elementos estructurales de la conducta punible. Ha reiterado la jurisprudencia que la postulación de la censura en punto de la trascendencia del error de hecho por falso juicio de identidad comporta la obligación de enseñar a la Corte, que si tal falencia no se hubiese presentado, entonces el sentido del fallo sería distinto; y para ello, es preciso demostrar que si la prueba cuestionada se hubiese apreciado en forma correcta, las restantes pruebas sopesadas por el Tribunal perderían la entidad jurídica necesaria y suficiente para mover hacia la convicción declarada en el fallo.

En el caso que se examina, el Tribunal Superior encontró responsable a (.........................), porque él conocía su situación de ilegalidad en el país, entendía lo que debía hacer para conseguir su residencia en Colombia y a pesar de esa comprensión decidió encargar la confección de una cédula a una persona no investida de autoridad para expedir el documento. Las anteriores evidencias tienen respaldo probatorio en el expediente y, por ello, el delito es predicable con independencia del error cometido respecto del tiempo en que se efectuó el encargo de la cédula espuria. 2. Con relación a la pena accesoria de expulsión del territorio nacional, la Sala de Casación Penal indicó: "Ahora bien, volviendo al tema de la expulsión del territorio nacional, su imposición debe guardar una estrecha relación entre la conducta reprochable y esta severa sanción accesoria, demostrando el juzgador que la una es lógica consecuencia de la otra" (Sentencia del 16 de septiembre de 1992, radicación 6729)

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En la actualidad el anterior trazo jurisprudencial se reitera, dado que el artículo 52 del Código Penal, Ley 599 de 2000, contiene una exigencia similar y además otras, para la imposición de las penas accesorias: verificar que "tengan relación directa con la realización de la conducta punible, por haber abusado de ellos o haber facilitado su comisión, o cuando la restricción del derecho contribuya a la prevención de conductas similares a la que fue objeto de condena." Es evidente y directa la relación entre la conducta punible atribuída a (................................), ciudadano
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 19/07/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA:

cubano que falsificó una cédula de ciudadanía colombiana para ocultar su condición de extranjero y evadir las autoridades internas, y la pena accesoria de expulsión del territorio nacional que le fue impuesta; además, abusando de su situación de extranjero fingió ser un compatriota, para obtener ciertos beneficios y derechos para los cuales se precisa acreditar legalmente las calidades que la ley y los reglamentos exigen; y por último, es palmario que al hacerse efectiva la expulsión del extranjero que delinquió en Colombia en circunstancias tan particulares como en este caso, se activa la función preventiva de la sanción penal.
Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Medellín PROCESADO: LOPEZ SUAREZ, ARIEL DELITOS: Falsedad material en documento público PROCESO: 22818

Fin extracto providencia 22818

ACCION DE REVISION-Procedencia/ PRESCRIPCION-Aplicación del artículo 531 de la Ley 906 de 2004 1. La acción de revisión tiene como finalidad minar la intangibilidad propia de la cosa juzgada, pretensión que descarta que la demanda corresponda a un escrito de libre e informal planteamiento y argumentación, pues por mandato imperativo del legislador, es preciso que se someta a las reglas del artículo 222 de la Ley 600 del 2000, y adicionalmente que se alleguen los documentos allí indicados. Si no se cumple con lo anunciado, será obligatorio inadmitirla de

conformidad con la preceptiva artículo 223 de la misma legislación.

del

Ahora bien, si esta acción procede exclusivamente contra decisiones ejecutoriadas (sentencias, resoluciones de preclusión de la investigación o autos de cesación de procedimiento), es deber del actor allegar copia de las providencias de primera y segunda instancia con su respectiva constancia de ejecutoria. 2. Aunque el artículo 531 de la Ley 906 de 2004 preceptúa que "los términos de prescripción y caducidad de las acciones que hubiesen tenido ocurrencia antes de

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la entrada en vigencia de este código (1º de septiembre de 2004, se aclara), serán reducidos en una cuarta parte que se restará de los términos fijados en la ley", lo cierto es que la misma norma expresamente establece que "estarán por fuera del proceso de descongestión, depuración y liquidación de procesos (…) las actuaciones en las que se haya emitido resolución de cierre de investigación" (subrayas fuera de texto), como en efecto ha sido reconocido por esta Sala*, y con mayor razón, quedan excluidos aquellos diligenciamientos en
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Acción de Revisión FECHA: 19/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda de revisión presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

los cuales para la mencionada fecha ya se hubiera proferido el fallo de segunda instancia, como ocurre en este asunto. En efecto, si tanto la sentencia de primer grado (27 de junio de 2003) como el de segunda instancia (28 de enero de 2004) fueron proferidos con antelación a la vigencia de la Ley 906 de 2004, tal circunstancia configura una de las excepciones expresamente establecidas por el legislador para que no resulte aplicable el artículo 531 de la referida normatividad que solicita el defensor.
CIUDAD: Pasto PROCESADO: LUNA CORAL, JULIAN HUMBERTO DELITOS: Falso testimonio PROCESO: 25703 Aclaración de voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 25703

CAMBIO DE RADICACION-Noción/ CAMBIO DE RADICACION-Seguridad del procesado 1.Del instituto de cambio de radicación se ha dicho que constituye una excepción a las reglas de competencia que con base en el factor territorial disponen que es el juez del lugar en donde se cometió el delito el competente para conocer de la conducta investigada (artículo 81 y ss de la ley 600 de 2000). Mas, es posible que por causas externas al trámite del proceso se pueda variar la radicación del mismo, como ocurre cuando existen circunstancias concretas que afectan la seguridad de las personas

que en él intervienen o amenazas ciertas e inminentes contra ellas. 2.El cambio de radicación es una medida por esencia extrema y residual cuya viabilidad depende, como lo ha dicho la Corte, "de la ausencia de mecanismos diversos capaces de neutralizar las causas que lo generan, o cuando dichos mecanismos han sido ejercitados pero no han sido obtenidos los resultados pretendidos; luego es imprescindible el fracaso previo de todos los mecanismos viables, entre ellos los administrativos, para ahí sí, pretender la variación de la competencia por el factor territorial."*

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3."El perjuicio para la seguridad del procesado a que se refiere la norma debe derivarse del lugar donde se efectúa el juzgamiento (ciudad o región), en cuanto existan actos identificados que permitan suponer fundadamente la existencia de un animus nocendi en contra de su vida o integridad personal; por consiguiente, si lo que se plantea es el riesgo que corre la persona en determinado establecimiento carcelario, es este un asunto de competencia de las autoridades carcelarias encargadas de procurar su custodia y seguridad, sin que sea viable pedir con base en ello el cambio de radicación, pues no es esta la solución al problema." ** En ese orden de ideas, la petición del sindicado se ofrece improcedente. Pero también porque a partir de mostrar la violencia ejercida contra un grupo
MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Cambio de Radicación FECHA: 25/07/2006 DECISION: Niega el cambio de radicación solicitado PROCEDENCIA: Juzgado Penal del Circuito Especializado

delincuencial, el sindicado construye sus propias hipótesis o amenazas eventuales que a su juicio podrían surgir por el hecho de estar sindicado de pertenecer a una organización criminal, las que como se ha dicho, han sido neutralizadas mediante decisiones que indican que el sitio de reclusión escogido es el adecuado y ninguna razón existe para considerar que en la sede del juicio se perturban los supremos fines de la justicia. ***

_________________________________ _

* Corte Suprema de Justicia, auto del 1 de marzo de 2001, radicado 17985. **Idem ***Cfr, auto del 22 de enero del 2002, M. P. Herman Galán Castellanos, radicación N°. 19.089.

CIUDAD: Cali PROCESADO: CUBILLOS VALENCIA, EDUARDO DELITOS: Lavado de activos PROCESO: 25757

Fin extracto providencia 25757

EXTRADICION-Naturaleza del trámite/ EXTRADICION-Pena de decomiso: No comporta imputación alguna/ EXTRADICION-Acto Legislativo de 1997: Fecha de comisión de los hechos 1.En forma reiterada se ha precisado por la jurisprudencia de la Corte, que su competencia dentro del trámite de extradición se circunscribe a la emisión

de un concepto sobre la procedencia de entregar o no a la persona solicitada por otro país, luego de verificar las exigencias dispuestas por el legislador en los artículos 511, 513 y 520 del estatuto procesal penal, teniendo en cuenta para ello, además y primordialmente, la previsión constitucional contenida en el inciso 2º del artículo 35 de la Carta Política que autoriza la extradición de

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colombianos por nacimiento cuando son reclamados por delitos distintos de los conocidos como delitos políticos, que hayan sido cometidos en el exterior, siempre que tales comportamientos también estén contemplados como conductas punibles en la legislación penal interna y que la comisión de los mismos sea posterior a la fecha de promulgación del Acto Legislativo No. 1 de 1997, esto es, al 17 de diciembre de 1997. 2.En cuanto se refiere a que "la acusación también incluye penas de decomiso de conformidad con el Título 21, Secciones 853 y 970 del Código de los Estados Unidos, la cual busca el decomiso de todos los bienes que se hayan derivado de ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los anteriores delitos. Si dichos bienes no estuviesen disponibles, las normas anteriores permiten que otros bienes del acusado sean decomisados", preciso es señalar que dicha mención no puede ser entendida en estricto sentido como un cargo. Tal como ya ha tenido ocasión de expresarlo esta Corporación en situación similar , el señalamiento de la pena de decomiso no comporta imputación alguna, sino a lo sumo el anuncio de la consecuencia patrimonial que la declaratoria de responsabilidad acarrea respecto de los bienes involucrados en
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Concepto Extradición FECHA: 25/07/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América

los delitos por cuya comisión se acusa al requerido, tema ajeno a la solicitud de extradición y que, por tanto, no se encuentra comprendido dentro de la temática de la cual debe ocuparse el concepto que corresponde emitir a la Sala. 3.Cabe señalar que los cargos imputados a (..........................) en la acusación foránea, se refieren a hechos que se habrían cometido "Comenzando en o alrededor de 1994... y con continuación desde ahí hasta e inclusive la fecha del dictamen de esta acusación" (marzo 2 de 2005), esto es, comprende conductas desarrolladas por el requerido en extradición con antelación al 17 de diciembre, fecha para la que entró a regir el Acto Legislativo N° 01 de 1997, que reformó el artículo 35 de la Constitución Política, por cuyo medio se autorizó la extradición de colombianos por nacimiento, sin retroactividad. Por consiguiente, es indispensable aclarar que la solicitud de extradición promovida por el gobierno de los Estados Unidos sólo es viable con respecto a los comportamientos imputados con posterioridad a tal fecha, al indicarse en la acusación sustitutiva que (..............................) continuó con su comisión, mas no así en relación con los hechos precedentes, por lo cual es necesario dejar salvedad a ese respecto.

REQUERIDO: GOMEZ LUNA, HUBER ANIBAL DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf., Concierto para delinquir-narcotráfico PROCESO: 24903 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 24903

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PRUEBA-Lo accesorio sigue la suerte de lo principal/ TESTIMONIO-Apreciación probatoria/ RETRACTACION-Noción/ TESTIMONIO-Valoración 1. En cuanto tiene que ver con las supuestas incoherencias que presenta la prueba individualmente considerada, esto es, con lo que adujo el mismo Durango en sus diferentes versiones obrantes en el expediente, sin dificultad alguna se observa que, como en forma atinada lo señalan los impugnantes, el Tribunal sobredimensiona irrelevantes circunstancias so pretexto de otorgarles una entidad que objetivamente no tienen, con lo cual se aparta del criterio que en forma reiterada esta Sala ha pregonado, según el cual en la labor de ponderación de la prueba lo que resulta realmente determinante para su descalificación, es que de ella puedan predicarse discordancias esenciales y no meramente nimias o accesorias, temática sobre la cual se ha precisado lo siguiente: "La conclusión del Tribunal en este punto transgrede la lógica del razonamiento, pues ante dos testimonios que en su esencia y contenido son concordantes, dado que en la realidad es difícil encontrarlos idénticos, como al parecer se pretende para otorgarles credibilidad, se opta por magnificar contradicciones marginales que no alteran su evidente correspondencia. Si como lo enseña la lógica lo accesorio sigue la suerte de lo principal, en el ámbito probatorio ello se traduce en que de hallarse contradicciones en lo esencial poco importa el hecho de que exista uniformidad en tópicos secundarios, caso en el cual la conclusión que devine necesaria es la de negar crédito a la prueba; pero lo que no se puede aceptar es la proposición inversa que implícitamente surge de la apreciación del Tribunal, esto es, que ante contradicciones irrelevantes y coincidencia plena en lo principal, se

llegue a esa misma conclusión, como aquí erradamente ocurrió"*. 2. Señala el fallador de primer grado que el testigo incriminante, quien a la postre fue el sujeto pasivo de los comportamientos delictivos por los que se procede, lo que ya de por sí le otorga una posición privilegiada para transmitir la forma como ocurrieron los hechos, no es digno de crédito, porque en su versión inicial no informó que a efectos de obtener el préstamo de dinero para el juez, en un comienzo habló con la esposa del abogado Arcesio Marín facilitador del dinero, como sí lo sostuvo en su atestación posterior, lo que a su juicio constituye una seria contradicción que compromete su veracidad. Razonamiento éste de difícil aceptación, en tanto que la conclusión que subyace al mismo es la de que todo lo que deba decir un testigo ha de consignarse en la primera oportunidad en que rinde su exposición, pues de llegar a complementar lo allí señalado, tal situación entrañaría una contradicción, conclusión que desvirtuaría la razón de ser de las ampliaciones de los distintos medios de prueba, que no puede ser otra que la aportación de nuevos datos que en el caso del testimonio, bien puede aceptarse que por distintas razones fueron olvidados inicialmente, sin que por ello pueda predicarse inconsistencia de lo dicho inicialmente o verdadera "contradicción", como argumento para descartar de tajo la postura procesal así asumida, lo cual sólo es posible cuando se detectan sustanciales discrepancias que despojan el inicial aserto de toda credibilidad. (...) que constituya "imprecisión" interna del dicho del mencionado soldado el hecho de que en su primera versión hubiera sido claro en indicar que el dinero se entregó por el prestamista en el estadio de Puerto Berrío, y luego se mostrara

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dubitativo sobre ese tópico, es conclusión que tampoco puede compartir la Sala, en tanto que es apenas normal que el transcurso del tiempo afecte la retención de los recuerdos, en especial de los pequeños detalles de una narración, de suerte que de la seguridad inicial se puede fácilmente por el transcurso del tiempo pasar a la duda e incluso al olvido, sin que tal circunstancia comporte entidad de restarle toda credibilidad a la prueba testimonial. 3. "La retractación no es por sí misma una causal que destruya de inmediato lo sostenido por el testigo en sus afirmaciones precedentes. En esta materia, como en todo lo que atañe a la credibilidad del testimonio, hay que emprender un trabajo analítico, de comparación, a fin de establecer en cuál momento dijo el declarante la verdad en sus opuestas versiones. Quien se retracta de su dicho ha de tener un motivo para hacerlo, y este motivo debe ser apreciado por el Juez, para determinar si lo manifestado por el testigo es verosímil, obrando en consonancia con las demás comprobaciones del proceso (….) si el

testigo varía el contenido de una declaración en una intervención posterior, o se retracta de lo dicho, ello en manera alguna traduce que la totalidad de sus afirmaciones deben ser descartadas. No se trata de una regla de la lógica, la ciencia o la experiencia, en consecuencia, que cuando un declarante se retracta, todo lo dicho en sus distintas intervenciones pierda eficacia demostrativa". 4. En punto de la valoración del testimonio si bien es necesario apreciar la personalidad del agente, éste tan sólo es uno de los criterios a tener en cuenta para tal efecto, según la preceptiva del artículo 277 del estatuto procesal penal, pues lo que al funcionario judicial corresponde como obligación procesal, es la de proceder a su valoración en conjunto con los demás medios de prueba, todo dentro del límite que le señalan los principios de la sana crítica, como lo prevé el artículo 238 ibídem. _________________________________ ____

*Sentencia de fecha enero 26 de 2006. Rad. 23706.

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MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Segunda Instancia FECHA: 27/07/2006 DECISION: Revoca sentencia absolutoria, condena, niega subrogado, revoca libertad,....... PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

CIUDAD: Antioquia NO RECURRENTE: PAREDES VILLALOBOS, MIGUEL ALFREDOJUEZ PENAL MILITAR DELITOS: Concusión, Constreñimiento ilegal PROCESO: 25503

Fin extracto providencia 25503

POSICION DE GARANTE-Noción/ POSICION DE GARANTE-Desarrollo del artículo 25 de la Ley 599 de 2000/ DELITOS DE COMISION POR OMISION/ POSICION DE GARANTECircunstancias "constitutivas de posiciones de garantía"/ TITULOS DE DEPOSITO JUDICIAL-Posición de garante del Juez/ PRINCIPIO DE CONFIANZA-Noción 1. Posición de garante es la situación en que se halla una persona, en virtud de la cual tiene el deber jurídico concreto de obrar para impedir que se produzca un resultado típico que es evitable. Cuando quien tiene esa obligación la incumple, y con ello hace surgir un evento lesivo que podía ser impedido, abandona la posición de garante. En sentido restringido, viola la posición de garante quien estando obligado específicamente por la Constitución y/o la ley a actuar se abstiene de hacerlo y con ello da lugar a un resultado ofensivo que podía ser impedido. Es el concepto que vincula el fenómeno estudiado con los denominados delitos de comisión por omisión, impropios de omisión o impuros de omisión.

En sentido amplio, es la situación general en que se encuentra una persona que tiene el deber de conducirse de determinada manera, de acuerdo con el rol que desempeña dentro de la sociedad. Desde este punto de vista, es indiferente que obre por acción o por omisión, pues lo nuclear es que vulnera la posición de garante quien se comporta en contra de aquello que se espera de ella, porque defrauda las expectativas. 2. El artículo consta de dos partes: La primera -incisos 1º y 2º-, obediente al primer paso en la evolución del tema, a la inicial y más tradicional posición de garante, se relaciona directamente con la persona a la que se puede imputar la realización de una conducta, cuando tiene el deber jurídico de impedir un resultado jurídico y no lo evita pudiendo hacerlo, es decir, apunta, como se dijo, a los delitos de comisión por omisión. Esa fase primigenia quiere decir que la imputación solamente puede ser consecuencia del incumplimiento de las obligaciones impuestas por la Constitución o por la ley al autor del hecho que está compelido a resguardar específicamente un bien jurídico.

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Así, cuando se tiene el deber jurídico de obrar y no se actúa, el autor rompe la posición de garante. La segunda -inciso 3º con sus cuatro numerales, y parágrafo-alude al ulterior desenvolvimiento del estudio del tema, si se quiere, cuando el análisis de la posición de garante comienza a separarse de lo estrictamente legal o jurídico y a ser penetrado por construcciones en general sociales, culturales y extralegales, tales como la "cercanía o proximidad social", la "relación social especialmente estrecha", las "relaciones de confianza", la "tópicaanalógica", las "situaciones de compenetración social", los "vínculos de solidaridad o de fidelidad", la "creación previa del riesgo", la "fusión de bien jurídico y rol social" o "teoría sociológica de los roles", "el dominio sobre la causa del resultado", los "deberes de aseguramiento en el tráfico", etc. Por estas vías se abre espacio, entonces, a criterios como aquellos mencionados en los cuatro numerales del inciso 3º del artículo 25 del Código Penal. 3. Existe posición de garante en todos aquellos eventos en los cuales, frente a cualquier bien jurídico, la persona tiene la obligación constitucional o legal de actuar y no lo hace, pudiendo y debiendo hacerlo (primera hipótesis); y existe posición de garante en los casos en que, frente a los bienes jurídicos particularmente mencionados, la persona asume voluntariamente la protección real de otra o de una fuente de riesgo, dentro del propio ámbito de dominio; mantiene una estrecha comunidad de vida con otras; emprende la realización de una actividad riesgosa con otros individuos; o crea con antelación una situación antijurídica de riesgo cercano para el bien jurídico correspondiente. No obstante la nitidez de lo anterior para concluir en la existencia de las dos partes mencionadas en torno a la posición de garante, si fuera necesario, recuérdese el decurso de la teoría desde los albores de la confección del Código

Penal hasta su culminación en el texto del artículo 25. 4. Coinciden la primera parte del artículo 25 del Código Penal Colombiano y las regulaciones similares de otros países, en cuanto las conductas conocidas como de omisión impropia que emanan del incumplimiento de las obligaciones impuestas al hombre por la Constitución y/o por la ley no se circunscriben exclusivamente a unos pocos delitos. Como se ve, la letra de la ley, la estructuración de la normatividad pertinente, la historia reciente del articulado, y el derecho comparado, permiten afirmar lo dicho al comienzo de este sector de esta sentencia: el artículo 25 del Código Penal está conformado por dos grandes partes: la primera, que comprime la posición de garante al deber impuesto por la Constitución y la ley o, más exactamente, por el derecho, en relación con todo bien jurídico; y la segunda, que extiende la posición de garante a los fenómenos conocidos como el ámbito de dominio, la comunidad estrecha, la actividad plural arriesgada y la injerencia, casos estos solamente admisibles frente a los bienes jurídicos vida e integridad persona, libertad individual y libertad y formación sexuales. Y si el derecho impone a una persona una obligación, y ésta se sustrae a la misma con intención y querer o por omisión del deber de cuidado en el caso concreto, con lo cual produce una ofensa al ordenamiento jurídico, viola la posición de garante pues infringe sus deberes. 5. El artículo 4º del Decreto 1798 de 1963 dispone lo siguiente: Los funcionarios de la rama jurisdiccional o de policía mantendrán en custodia y bajo su responsabilidad, los títulos o comprobantes de depósito, dejando constancia en el expediente respectivo, del número del título o comprobante, de su fecha y de los nombres de la entidad depositaria y del depositante. Cuando el depósito se haga en una entidad bancaria, el título será devuelto al

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depositario, junto con la nota donde se transcriba la providencia que ordena el pago, dejando en el expediente la constancia de su devolución, firmada por quien lo reciba. De este texto se deduce sin esfuerzo que los responsables de la custodia de los títulos de depósito judicial son los funcionarios del poder judicial. Y como de acuerdo con el artículo 125 de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia (270 de 1996), los funcionarios judiciales son solamente los jueces, fiscales y magistrados, es claro que la vigilancia de los títulos de depósito compete a ellos, de donde se deriva, así mismo, su responsabilidad por el cuidado que deben tener. La posición de garante del juez en materia de títulos de depósito judicial, frente a la primera parte del artículo 25 del Código Penal es, pues, nítida. Si se vuelve a la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia, no se puede dejar de lado que su artículo 153, entre muchos, impone los siguientes deberes a los funcionarios y empleados judiciales: Desempeñar con honorabilidad, solicitud, celeridad, eficiencia, moralidad, lealtad e imparcialidad las funciones de su cargo. Realizar personalmente las tareas que le sean confiadas y responder del uso de la autoridad que les haya sido otorgada o de la ejecución de las órdenes que pueda impartir, sin que en ningún caso quede exento de la responsabilidad que le incumbe por la que corresponda a sus subordinados. Responder por la conservación de los documentos, útiles, equipos, muebles y bienes confiados a su guarda o administración y rendir oportunamente cuenta de su utilización, y por la decorosa presentación del despacho. Esto último coincide con aquello que ha sostenido la Sala desde hace tiempos, por ejemplo en las sentencias del 12 de junio del 2000, radicación número

11.541, y del 14 de junio del 2001, radicación número 12.443: Si por razón misma de las circunstancias se ve compelido [el juez] a entregar ese manejo físico al secretario, sigue obligado a la custodia material, la que hará efectiva con las medidas adecuadas de vigilancia y control. Ahora bien, esa custodia material no la puede confiar ni al secretario ni a ningún otro funcionario subalterno, ni aún en el evento de que tenga que encomendarles la tenencia y el manejo físico, pues en tal caso mantendrá y ejercerá tal cuidado, mediante los pertinentes actos de vigilancia y control. Si indebidamente abandona esa custodia material, es decir, se desentiende de la misma, la responsabilidad permanece radicada en el juez, independientemente de la que corresponde a aquel a quien se dejó. A más de lo anterior, la última decisión citada es prístina cuando afirma que no existe en la normatividad patria ninguna disposición que autorice al administrador de justicia a "delegar" en sus colaboradores para que pueda ser eximido de responsabilidad. 6. De acuerdo con este principio, no se imputan objetivamente los resultados producidos por quien ha obrado confiando en que otros se mantienen dentro de los límites del peligro permitido.* Se enuncia diciendo que toda persona, en el diario discurrir, puede creer que las demás actúan dentro de las normas y de acuerdo con los requerimientos socioculturales dominantes, a menos que "existan datos que hagan pensar lo contrario"** Este postulado, ab initio admisible, no es absoluto, pues para eventos como el ahora examinado, varios motivos excluyen su aplicación. Por ejemplo los siguientes: Uno. Porque la ley puede exigir a quien confía en otro que lo haga bajo su responsabilidad, cumpliendo con un

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cuidado especial, evento en el cual no se puede escudar en el axioma mencionado. Dos. En la división vertical del trabajo, porque siempre hay una o más personas que se encargan de vigilar que los "subordinados" hayan comprendido a cabalidad las instrucciones dadas; en ese sentido, el ámbito de competencia de estas personas que se encargan de vigilar las labores de terceras personas son garantes a efectos de que estas se desempeñen correctamente.*** Tres. Si uno de los requisitos para esquivar la responsabilidad con fundamento en el principio de confianza es el de que quien lo aduzca se haya comportado correctamente**** , cuando se infringe el derecho por incumplimiento de los deberes que este impone, no es posible acudir a ese postulado. Por eso, con razón Günter Stratenwerth escribe: Además, el principio de confianza no puede regir en la medida en que el deber de cuidado está dirigido, precisamente, a la vigilancia, control o cuidado del comportamiento de otras personas. … El que obra descuidadamente no podrá invocar el principio de la confianza. Y esto es así porque la elevación del peligro de la producción del resultado, fundamenta la responsabilidad cuando el peligro, cualquiera sean las razones, se convierte en resultado. El principio de la confianza caracteriza el límite del deber de cuidado, pero no significa una autorización para obrar descuidadamente confiando en el cuidado de los otros***** Cuatro. Por último, recuérdese que tampoco puede ser exonerado de imputación con fundamento en el principio de confianza, quien divide el trabajo con personal sin suficiente cualificación profesional para desplegar determinadas tareas, pues en este supuesto se requiere de su parte aún

más vigilancia, custodia y supervisión estricta.******

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*Enrique Bacigalupo. Principios de derecho penal. Parte General. Madrid, Akal, 5ª edición, 1998, página 191. **Margarita Martínez Escamilla. La imputación objetiva del resultado. Madrid, Edersa, 1992, página 334. ***David Fernando Panta Cueva. Algunas observaciones al principio de confianza en la teoría de la imputación objetiva: problema de autonomía y repercusiones normativas. En, Universidad de Guayaquil, Ara Editores, XVII

Congreso Latinoamericano, IX Iberoamericano, I Nacional de Derecho Penal y Criminología. Lima, Universidad de Guayaquil, 2005, página 391. ****Margarita Martínez Escamilla, obra citada, página 335 *****Derecho Penal. Parte general, I. El hecho punible. Madrid, Edersa, 1982, traducción de Gladys Romero, de la 2ª edición alemana (1976), páginas 339 y 340. ******Cfr. Yesid Reyes Alvarado. Imputación objetiva. Bogotá, Temis, 3ª. Edición, 2005, páginas 162/3.

MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Sentencia Segunda Instancia FECHA: 27/07/2006 DECISION: Confirma la sentencia condenatoria PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Barranquilla PROCESADO: GONZALEZ DE HENRIQUEZ, ILVA YOLANDA DELITOS: Peculado culposo PROCESO: 25536

Fin extracto providencia 25536

GRABACIONES MAGNETOFONICASValor probatorio como documento privado/ GRABACIONES MAGNETOFONICAS-Legalidad de la que hace la víctima para constituir prueba para denunciar un delito/ GRABACIONES MAGNETOFONICASEs legal si quien graba es el destinatario de la llamada o víctima de la conducta punible/ PRUEBA DOCUMENTALVideo: Autenticidad/ ENRIQUECIMIENTO ILICITO DE PARTICULARES-Noción/ RETRACTACION/ DETENCION DOMICILIARIA-Diferencias con la prisión domiciliaria 1.Ya en sentencia de casación de 16 de marzo de 1988 frente al problema de la interceptación de comunicaciones la Sala había admitido la posibilidad de hacerla sin que mediara orden judicial "cuando una persona, como en el caso concreto,

es víctima de un hecho punible y valiéndose de los adelantos científicos, procede a preconstituir la prueba del delito, para ello de modo alguno necesita autorización de autoridad competente, precisamente porque con base en ese documento puede promover las acciones pertinentes. Esto por cuanto quien graba es el destinatario de la llamada.". Por eso se ha insistido de manera uniforme que las grabaciones de audio resultan legalmente "válidas y con vocación probatoria porque, como desde antaño lo ha venido sosteniendo la Sala, su práctica no requiere previa orden judicial de autoridad competente en la medida en que se han realizado, respecto de su propia voz e imagen, por persona que es víctima de un hecho punible, o con su aquiescencia y con el propósito de preconstituir la prueba del

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delito, por manera que no entraña intromisión o violación alguna del derecho a la intimidad de terceros o personas ajenas" * De tal modo que lo que hace ilícita a la prueba es su obtención por un tercero ajeno, es decir por la persona que graba la voz, la imagen o intercepta la comunicación de otros sin que quienes intervienen en la misma hayan expresado su consentimiento, en todos aquellos casos en que no se requiera de autorización previa de las autoridades encargadas para disponerlas. No pasa inadvertido entonces que si bien conforme al artículo 15 de la Carta Política el derecho a la intimidad garantiza la inviolabilidad de la correspondencia y de toda forma de comunicación privada, pues según el mandato "sólo pueden ser interceptadas o registradas mediante orden judicial, en los casos y con las formalidades que establezca la ley", los titulares de ese derecho que no es absoluto pueden renunciar a él cuando media el consentimiento de los intervinientes para que sea grabada, filmada o interceptada la conversación que se sostiene. Una conclusión de tal naturaleza no se opone a la consideración según la cual el derecho a la intimidad involucra también la garantía a las personas "de no ser escuchadas o vistas si no lo quieren", lo que en principio constituiría un motivo impeditivo para que las grabaciones de las conversaciones y de la imagen obtenidas sin el conocimiento de quienes intervienen en ellas pudieran divulgarse o aportarse como pruebas judiciales. La Sala precisa en este caso que salvo cuando se requiera autorización judicial, la grabación, interceptación de la voz o la filmación de imágenes, será viable jurídicamente (con capacidad para servir como medio de prueba judicial) cuando exista o se exprese el consentimiento de todos quienes intervienen en la conversación o en el acto que es objeto de filmación o grabación, predicándose como excepción a lo afirmado aquel evento ya insistentemente desarrollado

por la jurisprudencia -que hoy se reiterarelativo a la preconstitución de prueba cuando se es víctima de un delito y la obtención de la respectiva información comporta fines judiciales probatorios. 2.El delito por el cual se juzga al doctor (................) se halla descrito en el artículo 327 del código penal bajo la denominación del enriquecimiento ilícito de particulares, acorde con el cual incurre en dicha conducta el que de manera directa o por interpuesta persona obtenga para sí o para otra incremento patrimonial injustificado, derivado de una u otra forma de actividades delictivas. Se trata de una conducta punible cuyo carácter es autónomo y que en relación a los ingredientes normativos que hacen parte de su descripción típica se vincula con los derechos y obligaciones de naturaleza económica que ingresan al haber patrimonial del particular mediante una relación jurídica contraria a derecho. Asimismo a partir de las sentencias constitucionales C-127 de 1993 y C-037 de 1996, en especial de la última se ha entendido que cuando el tipo penal alude a que el incremento patrimonial debe derivarse de actividades delictivas, de modo alguno puede colegirse que para su estructuración típica se requiera la existencia de una condena previa por un delito determinado, pues la referencia que hace el precepto es a una "actividad" de ese carácter que difiere del concepto de antecedente judicial. 3.La Sala en punto de la retractación del testigo ha mantenido invariable el criterio acorde con el cual aquella "no es por sí misma una causal que destruya de inmediato lo sostenido por el testigo en sus afirmaciones precedentes. En esta materia, como en todo lo que atañe a la credibilidad del testimonio, hay que emprender un trabajo analítico, de comparación, a fin de establecer en cuál momento dijo el declarante la verdad en sus opuestas versiones. Quien se retracta de su dicho ha de tener un motivo para hacerlo, y este motivo debe

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ser apreciado por el Juez, para determinar si lo manifestado por el testigo es verosímil, obrando en consonancia con las demás comprobaciones del proceso (….) si el testigo varía el contenido de una declaración en una intervención posterior, o se retracta de lo dicho, ello en manera alguna traduce que la totalidad de sus afirmaciones deben ser descartadas. No se trata de una regla de la lógica, la ciencia o la experiencia, en consecuencia, que cuando un declarante se retracta, todo lo dicho en sus distintas intervenciones pierda eficacia demostrativa…" ** En este sentido es preciso indicar que cuando el testigo se retracta respecto de los cargos formulados contra un tercero porque afirme que su versión anterior no se corresponde con la verdad de los hechos, para ser apreciada bajo las reglas de la sana crítica es necesario que quien así proceda manifieste y explique las causas que lo llevaron a modificarla. Sería contrario a la lógica admitir que en razón únicamente de la retractación lo dicho en esta sea la verdad y todo lo anterior carezca de credibilidad, pues en torno a ella lo aconsejable y prudente con miras a determinar su validez es analizar si los motivos aducidos para justificarla -además de razonableshallan respaldo en la realidad procesal. 4.Como quiera que la pena mínima prevista para el delito de enriquecimiento ilícito por el cual se condena al doctor (.........) es superior a los cinco (5) años de prisión, no se cumple con el presupuesto requerido por el numeral 1º del artículo 38 de la ley 599 de 2000 que permitiría su eventual ejecución en su lugar de residencia o morada. En consecuencia, la misma deberá ser cumplida en el centro carcelario y penitenciario que para el efecto señale en su oportunidad el Inpec, ratificando hoy la Sala la plena

vigencia del mencionado dispositivo (art. 38), al cual todos los jueces del país están vinculados respecto de su observancia cuando de conceder o negar el reseñado instituto se trata, al momento de emitir sentencia, bien de primera, ora de segunda instancia y a la Corte en casación. En diversos pronunciamientos la Corte ha señalado que "cuando se cambia de la posición de procesado a la de condenado, se produce también una variación en la naturaleza y finalidades de la privación de libertad, que de medida preventiva para asegurar el cumplimiento de los fines previstos en el artículo 355 del Código de Procedimiento Penal, se torna en pena cuya efectiva ejecución se condiciona al cumplimiento de las funciones señaladas en el artículo 4º del Código Penal."*** De ahí que se haya agregado que "la observancia de esos fines en la aplicación de la pena, necesariamente deben armonizarse con las exigencias legales establecidas en el artículo 38 de la Ley 599 de 2000 para la prisión domiciliaria, como sustitutiva de la prisión, además de su requisito objetivo. Es decir, en la sistemática del nuevo Código Procesal Penal, la detención domiciliaria responde a unos fines específicos, aquellos señalados en el citado artículo 314, distintos a los fines de prevención general, retribución justa, prevención especial, reinserción social y protección al condenado, que se activan en el momento de la imposición de la pena de prisión, por lo que no puede entenderse reformado el artículo 38 del Código Penal por el citado artículo 314 de la Ley 906 de 2004."**** ______________________________
* Casación 6 de agosto de 2003, 21216. ** Casación, mayo 25 de 1999, 12855. ***Auto 23 de febrero de 2006, 24082. ****Casación 1o de junio de 2006, 24764. radicación radicación radicación radicación

MAGISTRADO PONENTE

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DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Sentencia Unica Instancia FECHA: 27/07/2006 DECISION: Condena, niega la suspensión condicional de la pena, niega prisión domiciliaria

PROCEDENCIA: Corte Suprema de Justicia CIUDAD: Bogota D.C. PROCESADO: PEREZ SUAREZ, MIGUEL ANGEL DELITOS: Enriquecimiento ilícito de particular PROCESO: 24679

Fin extracto providencia 24679

NULIDAD-Vicios de estructura y de garantía/ NULIDAD-Traslado del dictamen de Medicina Legal: Su omisión no genera la nulidad de la actuación procesal/ VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-In dubio pro reo: Técnica en casación 1. Desconoce así el recurrente lo que reiterativamente viene advirtiendo la Sala, que si bien existen irregularidades que afectan tanto el debido proceso como el derecho de defensa, no por ello se pueden mezclar y tratar indistintamente, como si fuera lo mismo el vicio de estructura que el de garantía, claramente diferenciados por la ley y la jurisprudencia, a tal punto que su formulación requiere de postulación independiente y desarrollo autónomo. 2. Tiene dicho la Sala que la circunstancia de que los funcionarios judiciales no hubiesen ordenado el traslado del dictamen de Medicina Legal a los sujetos procesales para su contradicción, no constituye motivo de nulidad de la actuación procesal. Para que exista nulidad, es indispensable que la prueba o acto irregularmente aportado constituya condición de validez de los demás actos, o de las demás pruebas, lo cual no resulta válido predicar de los

dictámenes periciales, ni de ningún otro medio distinto de la indagatoria. El incumplimiento de esta exigencia podría dar lugar, cuando más, a la exclusión de la prueba del debate probatorio, si es que considera, como al parecer lo entiende el libelista, que el referido traslado es condición de validez jurídica de la misma, en cuyo caso, se estaría en presencia de un error in iudicando, susceptible de ser propuesto por la vía de la causal primera, cuerpo segundo, como error de derecho por falso juicio de legalidad, si el juzgador, al valorar la prueba, la hubiese tenido en cuenta en el entendido de que cumplía las condiciones de ordenación, incorporación y contradicción legalmente requeridas, sin llenarlas. 3. Reiteradamente la Corte ha sostenido que cuando el recurrente plantea violación indirecta de la ley sustancial por desconocimiento del principio in dubio pro reo, no basta afirmar que la prueba es insuficiente para condenar, sino que es necesario demostrar que los juzgadores, en la apreciación que hicieron de ella, incurrieron en errores de hecho por falsos juicios de existencia, falsos juicios de identidad, o falso raciocinio; o de derecho por falsos juicios de legalidad o convicción, y que estos

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desaciertos los llevaron a declarar que existía certeza de la existencia del hecho o la responsabilidad del procesado, sin estar aquélla acreditada. También ha dicho que el casacionista no puede fraccionar a su arbitrio el acervo probatorio -como aquí se hace en la demanda-, marginando del ataque pruebas que sirvieron de soporte a la
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Casación FECHA: 27/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

sentencia, ni falsear su contenido, ni recurrir a suposiciones o conjeturas con el planteamiento de otras hipótesis sobre lo que pudo haber ocurrido, o a afirmaciones emanadas de la propia subjetividad, en procura de darle consistencia a la censura, porque con ello lo único que puede obtener es su rechazo.

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: MENDOZA NIÑO, NOE ALEXANDER DELITOS: Acceso carnal violento PROCESO: 25419

Fin extracto providencia 25419

ACCESO CARNAL ABUSIVO CON INCAPAZ DE RESISTIR-Noción/ ACCESO CARNAL ABUSIVO CON INCAPAZ DE RESISTIR-Noción de estado de inconciencia y de trastorno mental/ ACCESO CARNAL ABUSIVO CON INCAPAZ DE RESISTIR-Noción del elemento "incapaz de resistir" El delito de acceso carnal abusivo con incapaz de resistir, dentro de la tipología que tradicionalmente ha escindido los delitos sexuales en aquellos atentatorios de la libertad sexual -junto con la violación y el estupro-, la integridad sexual -corrupción- y honestidad sexual -proxenetismo-, está en dicho orden insertado en el capítulo concerniente a los "actos sexuales abusivos", bajo el entendido de que el mismo recoge aquéllas hipótesis delictivas en que el sujeto agente aprovecha la condición de la víctima que se encuentra

imposibilitada de resistir sus pretensiones sexuales y cuya descripción típica contenida en el artículo 304 del Código Penal de 1.980 -sustancialmente idéntica a la prevenida en el artículo 6° de la Ley 360 de 1.997 y el artículo 210 de la Ley 599 de 2.000-, tiene en principio previstas como causas originarias propicias al acceso abusivo, los estados de inconciencia o de trastorno mental. Como se sabe, los primeros dicen relación con aquellas alteraciones mentales menores de índole pasajera, como ciertos estados hipnóticos, de obnubilación o embriaguez, en tanto que se tiene entendido que el trastorno mental tiende a identificar estados mas o menos permanentes de enajenación y alteración de las funciones síquicas.

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Sin embargo, el modelo descriptivo de la conducta abusadora de acceso carnal -superando las limitaciones que para semejante proceder preveía el Código Penal de 1.936 en su artículo 319 como estupro, en tanto supeditaba la condición del sujeto pasivo a que se tratara de persona alienada mental o que se hallare bajo estado de inconciencia-, actualmente exige un elemento de contenido extrajurídico a manera de cláusula general que cobija dentro de los supuestos típicos que también la actualizan el hecho de encontrarse el ofendido igualmente en incapacidad de resistir. Esta circunstancia evidentemente es distinta de aquéllas que recogen los supuestos que a manera de ingredientes de contenido jurídico de trastorno mental o estado de inconciencia prevé el tipo penal, pero que, en todo caso, debe inhibir a la víctima de la posibilidad de rechazar eficazmente a su abusador, entre cuyos ejemplos se suelen mencionar la debilidad extrema o la anemia exhaustiva, la hipnosis, la narcosis, el sueño profundo y en general todas aquellas hipótesis que le impidan oponerse a las pretensiones sexuales del agente, sin que dentro de esta lista eminentemente enunciativa pueda excluirse alguna, pues la condición idónea para que el punible tenga realización está dada porque el sujeto pasivo no pueda enfrentar, esto es, no pueda resistir el acto abusivo. (....)

La condición de falibilidad psicológica y anímica de la víctima en este caso, fue más que propicia para el designio criminal del imputado, quien aprovechando el proceso de interacción, confidencialidad y entrega absoluta de confianza en que se edifican las relaciones entre un médico y su paciente y que por lo mismo sitúan al galeno en una posición superlativa de poder ante sus revelaciones -íntimas dada la especialidad en sexología-, no tuvo el menor reparo en transgredir no solamente -y desde luego-, elementales principios deontológicos, sino el propio Código penal, al emplear ese conocimiento -que en el propósito concebido hacía por completo vulnerable a la víctima dada la condición psicológica, sexual y cultural destacada-, en procura de obtener la satisfacción de sus propias necesidades emocionales, inclinaciones sexuales y actos libidinosos. Por ello, los hechos que dan cuenta de la conducta abusiva en la forma como el Tribunal la dio por demostrada, no son, desde luego, indiferentes para el derecho penal, como que las circunstancias personales de la víctima en el caso concreto, según quedó visto, hacen palmario que se trata de alguien que estaba en incapacidad de resistir la embestida sexual que en forma metódica concibió el galeno procesado, con evidente y muy grave deterioro de la libertad y pudor sexuales de la víctima en el acometimiento de una conducta necesariamente imputable en su dolosa realización.

MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Sentencia Casación FECHA 27/07/2006 DECISION: Si casa, condena, condena en perjuicios, niega subrogado, ordena captura PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. NO RECURRENTE: POVEDA CARRILLO, JOSE ALVARO RECURRENTE: PROCURADOR 20 JUDICIAL PENAL II DELITOS: Acceso carnal abusivo con incapaz de resistir PROCESO: 24955

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Salvamento de Voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Salvamento Parcial de Voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 24955

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RECURSO DE CASACION-Principio de limitación: Excepción/ CIRCUNSTANCIAS DE MAYOR PUNIBILIDAD-Imputación fáctica y jurídica en la acusación/ INTERDICCION DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICAS-Legalidad de la pena: Favorabilidad 1. La competencia que la Corte adquiere por virtud del recurso de casación interpuesto por cualquiera de los sujetos procésales, no queda limitada a las pretensiones del respectivo libelo sustentatorio, pues en su condición de Tribunal de Casación constitucionalmente se le impone la obligación de ser, como el que más, garante de la legalidad del proceso y, por supuesto, de las garantías de todos los que en él intervienen. Por ese motivo, el legislador exceptuó el principio de limitación de las causales a aquellos eventos en que la Corte encuentre la configuración de una causal de nulidad o el desconocimiento de garantías fundamentales, concepto que no se limita únicamente a quien recurrió extraordinariamente, pues de ser así ninguna razón de ser tendrían los fines esenciales de este extraordinario medio de impugnación mediante el cual se pretende "la efectividad del derecho material y de las garantías debidas a las personas que intervienen en la actuación penal", además de aquellos relacionados con "unificación de la jurisprudencia nacional y además la reparación de los agravios inferidos a las partes con la sentencia demandada". 2. Observa la Sala que el proceder del fallador atentó contra las garantías fundamentales de los sentenciados en tanto que adicionó la acusación con circunstancias de mayor punibilidad no deducidas en esa decisión, y de esa manera sorprendió a los procesados impidiéndoles el derecho a la defensa, pues el supuesto fáctico y jurídico de las aludidas circunstancias no fue controvertido en el proceso, precisamente por no haber sido objeto de imputación.

En este sentido, bien vale la pena precisar que no resulta suficiente la obviedad con que el fallador advierta la concurrencia de circunstancias de agravación o de mayor punibilidad, sino que es necesario que en relación con ellas la resolución acusatoria las haya deducido, previo a un análisis de los hechos y su valoración jurídica. 3. La Sala acogerá la solicitud de la Procuraduría Delegada para que también se case oficiosa y parcialmente el fallo recurrido en cuanto tiene que ver con la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas, que fue fijada por el A quo con el respaldo del Ad Quem, en el mismo lapso de la privativa de la libertad, es decir en 40 años. Lo anterior, contiene un desconocimiento del principio de legalidad de la pena, que de contera lesiona el derecho a la favorabilidad, en la medida en que habiéndose presentado tránsito de legislación durante el trámite del proceso, debió escogerse el límite establecido para esta sanción en la norma vigente al momento de los hechos por resultar más favorable, es decir, de menor duración. En efecto, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 44 del Decreto 100 de 1980 (modificado por los artículos 28 de la Ley 40 de 1993 y 3º de la Ley 365 de 1997), la duración máxima de la interdicción de derechos y funciones públicas es hasta 10 años; mientras que el artículo 51 de la Ley 599 de 2000 lo fijó entre 5 y 20 años de prisión, que, acorde a lo señalado en el artículo 52, se imponen por un tiempo igual a la que accede cuando ésta es de prisión, "y hasta por una tercera parte más, sin exceder el máximo fijado en la Ley, sin perjuicio de la excepción a que alude el artículo 51". Por lo anterior, no podría entonces ahora la Corte limitarse a afirmar que al reducir el tiempo de la pena principal de prisión a ese mismo queda tasada la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas, la cual, por virtud de la

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oficiosidad que ahora se ejerce se ajustará al máximo legal vigente al

momento de los hechos, esto es, a 10 años.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Sentencia Casación FECHA: 27/07/2006 DECISION: Declara prescripción, no casa, casa oficiosa y parcialmente PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Cartagena PROCESADO: PATERNINA SILVA, MORGAN EDILBERTO DELITOS: Hurto calificado y agravado, Porte ilegal de armas, Homicidio agravado PROCESO: 24717

Fin extracto providencia 24717

DEMANDA DE CASACION-Inadmisión: No procede el recurso de súplica Contra el auto mediante el cual se inadmitió la demanda de casación "no procede recurso alguno", como se consignó en la parte resolutiva de la providencia en cuestión, mucho menos el de "SUPLICA", que es el argüido por el abogado (.......)., ni siquiera a raíz de lo previsto en el artículo 363 del Código de Procedimiento Civil, pues aun cuando es cierto que el artículo 23 de la Ley 600 de 2000 establece el principio de remisión,
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Casación FECHA: 27/07/2006 DECISION: Niega por improcedente el recurso de suplica

también lo es que ello solamente resulta procedente cuando en el procedimiento penal no está regulada expresamente la situación, lo que aquí no ocurre, por cuanto, como se desprende del contenido de los artículos 187, inciso segundo, y 213 de la Ley 600 de 2000, contra el auto inadmisorio de la demanda de casación "no procede recurso alguno", como ya se dijo, motivo por el cual no se puede acudir a las normas procesales civiles para incluir un recurso no contemplado en el ámbito penal.
PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Cundinamarca PROCESADO: OSORIO MENDOZA, JOSÉ RICARDO PROCESO: 25668

Fin extracto providencia 25668

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VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Errores en la apreciación probatoria: Técnica en casación En forma pacífica y reiterada se ha precisado por la Sala que cuando se incurre en defectos de apreciación probatoria en la sentencia, ha menester acudir a la violación indirecta de la ley sustancial que se genera por errores de hecho o de derecho. Los primeros se producen por falsos juicios de existencia, de identidad o por violación a las reglas de la sana crítica, mientras que los segundos se producen ante la verificación de falsos juicios de legalidad o de convicción. El denominado error de hecho por falso juicio de existencia se genera cuando un medio de prueba es excluido de la valoración que efectúa el juzgador no obstante resultar incidente frente al fallo que se controvierte (ignorancia u omisión) o porque el juzgador lo inventa o crea a pesar de no existir materialmente en el proceso, otorgándole un efecto trascendente (suposición o ideación). En este caso el recurrente está obligado a identificar el medio de prueba que en su criterio se omitió o se supuso; luego de ello, debe establecer su incidencia de cara a la decisión que controvierte y a favor del interés que representa, señalando las normas sustanciales que a su juicio fueron aplicadas indebidamente o dejadas de aplicar, lo que además le impone demostrar que la determinación no se mantiene con fundamento en otros medios de persuasión. Por su parte, el error de hecho por falso raciocinio se origina cuando el sentenciador aprecia prueba trascendente desconociendo las reglas de la sana crítica, esto es, postulados lógicos, leyes científicas o máximas de la experiencia.

En tal supuesto le corresponde al casacionista señalar qué dice concretamente el medio probatorio, qué se infirió de él en la sentencia atacada, cuál fue el mérito persuasivo otorgado y, desde luego, determinar el postulado lógico, la ley científica o la máxima de experiencia cuyo contenido fue desconocido en el fallo, debiendo a la par indicar su consideración correcta e identificar la norma de derecho sustancial que indirectamente resultó excluida o indebidamente aplicada. Finalmente, deberá demostrar la trascendencia del error expresando con claridad cuál debe ser la adecuada apreciación de aquella prueba, con la indeclinable obligación de acreditar que la enmienda del yerro daría lugar a un fallo esencialmente diverso y favorable a los intereses de su representado. La última de las modalidades del error de hecho es por falso juicio de identidad, el cual se concreta cuando el juzgador tergiversa o distorsiona el contenido objetivo de la prueba para ponerla a decir lo que ella no expresa materialmente. En este evento, se le exige al censor que identifique la prueba sobre la cual recae la incorrección que denuncia; posteriormente, debe revelar lo que fidedignamente dimana de ella de acuerdo con su estricto contenido material, a lo que se suma la obligación de precisar en qué aspecto radicó la tergiversación, bien porque se suprimieron u ora porque se agregaron apartes de su contexto con lo cual se le mutó su sentido. Pero no es suficiente con ello, pues al igual que en los dos errores anteriores, ha de tratarse de una prueba trascendente que afecte lo declarado en el fallo, debiendo en esa dirección indicar los preceptos sustanciales que se vulneraron por falta de aplicación o exclusión evidente y demostrar, como ya se dijo, que la decisión no se mantiene por cuenta de los demás medios de persuasión.

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MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Casación FECHA: 27/07/2006 DECISION: Inadmite de demanda presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Cúcuta PROCESADO: LOBO CARRASCAL, CIRO DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf. PROCESO: 25769

Fin extracto providencia 25769

ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad: Técnica en casación/ INDICIO-Técnica para aducirlo en casación 1. Amén de la impropiedad en la formulación del cargo que viene de advertirse, ha menester destacar la confusión conceptual que asiste al censor cuando plantea el falso juicio de identidad denunciado, con fundamento en el grado de credibilidad que el juzgador le atribuyó a determinadas pruebas, lo cual, en su sentir, se traduce en "tergiversación probatoria". Esta clase de yerro se deriva de una equivocada percepción de la prueba en la medida en que se distorsiona o se falsea su contenido objetivo para hacerla decir lo que materialmente no expresa, por lo que resulta imperioso que en la demanda se aduzcan los razonamientos del juzgador sustento de su decisión de condena, lo cual omite realizar -grave falencia de técnica casacional en cuanto se imposibilita la elemental confrontación que es menester realizar entre el texto de la demanda y el cuerpo argumentativo de la sentencia, a fin de desentrañar los errores denunciados-, en tanto que el mérito o descrédito que la misma provoque al fallador es el acto de valoración que éste realiza como función de su exclusivo resorte, dentro

de los límites de una racionalidad plausible, aunque la misma no se llegue a compartir por la exhibición de juicios de valor alternativos. 2. En tratándose de la estructura lógica de la prueba indiciaria, a partir de cuáles de los momentos de su formación se originó el yerro, como lo ha iterado la Sala, entre otros pronunciamientos, en sentencia del 27 de noviembre de 1996, antecedente jurisprudencial en el cual se precisa que debe distinguirse si la observación se hace en relación con "(...) las pruebas de los hechos indicadores, la operación de inferencia lógica, o la valoración individual o articulada de su fuerza demostrativa, puesto que los errores, en cada caso, son de naturaleza distinta (...)" "En la apreciación de las pruebas de los hechos indicadores, los errores pueden ser de hecho o de derecho en cualquiera de sus modalidades, mientras que en el proceso intelectual de inferencia y en la valoración de la fuerza demostrativa del indicio, solo pueden presentarse errores de hecho, en cuanto son tareas que deben cumplirse a la luz de la sana crítica (...) "Si los errores de apreciación probatoria se presentan en el análisis de la prueba

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de los hechos indicadores, el casacionista debe, en relación con cada indicio, identificar las pruebas que le sirven de sustento e indicar el error denunciado, si de existencia, identidad, legalidad o convicción para la correcta formulación de la censura. Y si se trata de cuestionar la inferencia lógica o el valor probatorio otorgado a los indicios, es deber del recurrente acreditar el desconocimiento de las reglas de la sana crítica, lo cual se cumple mostrando la divergencia existente entre las deducciones y las declaraciones de la sentencia en dicho sentido y las que corresponde hacer con la lógica, la experiencia o la ciencia (...)"
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto de Casación FECHA: 27/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda, declara desierto el recurso

Incumple el actor con tales directrices, pues le bastó afirmar, como repetitivamente lo hace en el libelo con total orfandad demostrativa y ausencia de sindéresis, que se dejaron de analizar "a la luz de la sana crítica varias manifestaciones insertas en los testimonios aducidos legalmente al procesatorio, que de una manera u otra se erigen como contraindicios de la responsabilidad de (....); o por lo menos crean una inmensa hesitabilidad -sicrespecto a la concreción de los hechos indicadores de los indicios enarbolados al unísono por los juzgadores de las instancias ordinarias (...)"
PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Medellín PROCESADO: RUA TORO, WILLIAM ALBERTO DELITOS: Porte de Homicidio agravado PROCESO: 25459 armas de defensa personal,

Fin extracto providencia 25459

NULIDAD-Técnica en casación/ CAPTURA ILEGAL-No tiene incidencia en el derecho de defensa ni en la estructura del proceso 1. Aunque la Corte ha sostenido de manera reiterada que la propuesta de nulidad con fundamento en la causal tercera de casación goza de cierta laxitud en su formulación, no por ello se puede prescindir de algunos requisitos para que se entienda debidamente satisfecha. Así, es preciso que el casacionista identifique claramente el motivo sobre el cual gira la irregularidad que advierte, la

causal de nulidad que procede como consecuencia de ese defecto, las normas que apoyan su pretensión, la trascendencia que genera bien en el marco de la estructura del proceso o en el de las garantías fundamentales de quien la invoca y el momento procesal a partir del cual se debe invalidar la actuación. De manera que sólo en cuanto se verifique que la censura reúne los anteriores condicionamientos se podrá concluir que se ajusta a los requisitos formales previstos en el artículo 225 del Decreto 2700 de 1991, normativa vigente para la fecha de los hechos por

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los que se procede (de forma similar lo señala el artículo 212 de la Ley 600 de 2000), para así admitirla de conformidad con lo dispuesto en el siguiente artículo del mismo estatuto. 2. El aspecto planteado y al cual se circunscribe el cargo, gira en torno de la supuesta captura ilegal del procesado (.........................................), que a juicio del censor repercutió en detrimento de los derechos constitucionales de libertad y debido proceso de su defendido y vicia de nulidad la actuación debiendo retrotraerse en su totalidad a partir de
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Casación FECHA: 27/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

ese momento, pero no indica de qué manera una real o supuesta aprehensión ilegal de su asistido tiene efecto invalidante sobre la actuación ulterior, más aún si para evitar tal irregularidad se han dispuesto mecanismos especiales tales como la acción de habeas corpus, sin que por tanto, se afecte la legitimidad y validez del trámite adelantado .* _________________________________ __

* Véanse, entre otras, decisiones de fechas 11 y 18 de mayo de 2005; rads. 23230 y 16943, respectivamente.

CIUDAD: Popayán PROCESADO: ROSAS, GERMAN DELITOS: Concusión PROCESO: 25737 Salvamento de Voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 25737

VARIACION DE LA CALIFICACION JURIDICA PROVISIONAL DE LA CONDUCTA PUNIBLE-En la etapa de juzgamiento/ RECURSO DE APELACION-Sustentación: Cumple doble función/ FALSEDAD IDEOLOGICA DE SERVIDOR OFICIAL EN DOCUMENTO PUBLICO-Noción/ ESCRITURA PUBLICA-Naturaleza y características/ OBTENCION DE DOCUMENTO PUBLICO FALSONoción/ PECULADO POR APROPIACION-Término prescriptivo del contratista particular 1.La Corte ha sido insistente en sostener que la variación en el juicio de la

calificación provisional de la conducta punible por error en la resolución de acusación, solo es necesaria cuando se pretende hacer más gravosa la situación jurídica del procesado, esto es, cuando pretende imputarse una especie delictiva más grave, o una modalidad comportamental más severa, no cuando la nueva imputación es más benigna, o se revela equivalente en términos punitivos, a condición de que al dictarse sentencia se respete por el juzgador el núcleo central de la imputación fáctica. En el caso analizado, la resolución de acusación fue dictada por el delito de falsedad material de servidor público en

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documento público, en concurso homogéneo sucesivo, y la sentencia por el delito de falsedad ideológica en documento público, también en concurso homogéneo sucesivo, infracciones que tienen adscrita, por igual, pena privativa de la libertad de 3 a 10 años (artículos 218 y 219, respectivamente del Código Penal de 1980). De suerte que, por este primer aspecto, debe concluirse que la nueva calificación no le reportaba al procesado agravación de su situación jurídica, y que no era necesario, por tanto, el cumplimiento del trámite previsto en el artículo 404. 2.La sustentación del recurso de apelación cumple doble función. De una parte se erige en acto condición para tener acceso al recurso, y de otra, en acto límite de la competencia funcional del superior, quien solo podrá pronunciarse sobre los aspectos de la decisión que motivan su disenso. Esta limitación determina que el punto de partida para establecer si el superior omitió el deber de respuesta en el fallo, sea el contenido de las pretensiones del apelante, y no, como pareciera entenderlo el actor, el contenido del proceso. 3.El delito de falsedad ideológica de servidor oficial en documento público, por el cual fue condenado el procesado, lo describe el artículo 219 del Código Penal de 1980, norma bajo cuya vigencia ocurrieron los hechos, en los siguientes términos: "El empleado oficial que en ejercicio de sus funciones, al extender documento público que pueda servir de prueba, consigne una falsedad o calle total o parcialmente la verdad, incurrirá en prisión de tres (3) a diez (10) años". En los mismos términos se halla descrito en el artículo 286 del nuevo Código Penal (ley 599 de 2000), con la diferencia de que en el actual se utiliza la expresión servidor público en lugar de empleado oficial. En relación con esta forma de falsedad, la Corte ha sostenido que es un atentado al deber de veracidad, en el que se incurre cuando el servidor público, o el particular, en ejercicio de la facultad

certificadora de la verdad, hace afirmaciones contrarias a ella, o la calla total o parcialmente, en un documento que pueda servir de prueba. Algunas de sus principales características son, por tanto, que es un atentado al deber de decir la verdad, y que las afirmaciones mentirosas deben ser directamente realizadas por el servidor público, o por el particular que extiende o suscribe el documento. Con el ánimo de ilustrar al lector sobre su configuración frente a hipótesis fácticas, sostuvo a manera de ejemplo, en la misma decisión, que tal sería el caso del notario que certifica que una determinada persona asistió al otorgamiento de una escritura, no siendo ello cierto; o del juez que en el acta de una diligencia deja constancia de la presencia en ella de alguien que no concurrió; o del jefe de personal que certifica que uno de sus empleados laboró durante determinados días, no siendo ello verdad; o del director de prisiones que certifica que un interno laboró durante determinados días, no habiéndolo hecho.* 4.La Corte, al estudiar la naturaleza y características de la escritura pública, ha dicho que es un documento complejo, simbiótico, que se compone de dos partes, una que contiene las declaraciones de los interesados, y otra que contiene las declaraciones del notario. El notario es el autor del documento, y los otorgantes los autores del negocio jurídico. Los dos conforman la unidad estructural conocida como escritura pública. De los interesados provienen las declaraciones relacionadas con el negocio, y del notario las vinculadas con la realización del acto (fecha, identificación y asistencia de los sujetos, declaraciones de su voluntad, etc). De allí que se la defina como una unidad estructural. ** Una es, por tanto, la declaración que los interesados hacen al interior del documento, sobre cuya veracidad el notario no certifica, y otra la declaración que hace el notario sobre la realización en su presencia del acto respectivo.

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Mientras el interesado suscribe el documento en señal de asentimiento de sus propias declaraciones y de las declaraciones del notario, quien lo autoriza, el notario solo da fe de la celebración del acto. A esto se reduce su función certificadora. De suerte que, aún cuando el documento es uno solo, estructuralmente se halla integrado de dos actos, de naturaleza y contenido distintos, claramente identificables. 5.Con el fin de salvar estas divergencias dogmáticas, la comisión redactora de 1974 aprobó el siguiente texto. "Falsedad ideológica de particular en documento público. El que obtuviere que un funcionario o empleado público, un trabajador oficial, o quien ocasionalmente desempeñe funciones públicas, consigne en un documento público una manifestación falsa, o calle total o parcialmente una verdad que pueda servir de prueba, incurrirá en prisión de dos a ocho años"*** . Esta norma mantuvo su redacción básica en los proyectos de 1978 y 1979 (artículos 290 y 268, respectivamente), pero fue excluida del texto final del Código, al parecer porque se consideró que podía traer más dificultades interpretativas que ventajas. La disposición incluida en el nuevo Código Penal (artículo 288), mantiene una redacción similar, pero incluye dos modificaciones importantes. De una parte adopta la denominación jurídica de obtención de documento público falso, abandonando el de falsedad ideológica de particular en documento público, y de otra limita su aplicación a los casos en los cuales el funcionario es utilizado como instrumento para la ejecución de la conducta, es decir, cuando no interviene conscientemente en su realización, particularidad que se deduce de la
MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Sentencia Casación FECHA: 27/07/2006

exigencia de que el documento sea obtenido mediante inducción en error a un servidor público. Se acogió, de esta manera, en un tipo penal autónomo, con denominación jurídica propia, la hipótesis de la autoría mediata, para superar las dificultades que se presentaban en la determinación de la responsabilidad penal del hombre de atrás, cuando no tenía la calidad especial exigida por la norma, siendo por tanto, presupuesto esencial para su estructuración, que el funcionario realice materialmente la conducta, y que el hombre de atrás se limite a inducirlo en error mediante maniobras que no impliquen de suyo la comisión de otro delito, pues si esta situación se presenta, se estará frente a un concurso, como acontece cuando se aduce un registro falso para obtener una cédula falsa. 6.La doctrina de la Corte ha venido sosteniendo que el contratista, el interventor, el consultor y el asesor que celebran contratos con las entidades estatales, solo adquieren la condición de servidores públicos por extensión cuando con motivo del vínculo contractual asumen funciones públicas, es decir, cuando el contrato implica la transferencia de una función de esta naturaleza, no cuando su objeto es distinto, como sucede cuando se circunscribe a una labor simplemente material, casos en los cuales continúan teniendo la condición de particulares . **** _________________________________ _

* Casación 23069 de 15 de junio de 2005. ** Casación 16678 de 14 de febrero de 2000. *** Cfr. Actas 80 y 81 de la comisión de 1974. **** Casación 24833 de 13 de marzo de 2006, entre otras.

DECISION: Declara Prescripción, No Casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Quibdó

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PROCESADO: GRACIA LLOREDA, GERMAN DELITOS: Falsedad ideológica en documento público

PROCESO: 23872

Fin extracto providencia 23872

NULIDAD-Omisión de respuesta a los alegatos de la impugnación/ PROCESO PENAL-Noción/ APELACIONSustentación/ NULIDAD-Falta de motivación: Su reconocimiento en casación impone al Tribunal emitir nuevamente el fallo 1."[s]i el derecho de contradicción hace parte del derecho de defensa y los dos son elementos que estructuran la garantía del debido proceso constitucional, no oír a las partes constituye una irregularidad insubsanable, un acto de despotismo jurisdiccional que socava la esencia controversial del proceso penal y que por lo mismo no se puede tolerar" (Sentencia del 25 de marzo de 1999, radicado 11.279). 2. En la sentencia del 25 de marzo de 1999 a que antes se hizo alusión, radicado 11.279, se precisó para concluir en el mismo sentido: "El proceso penal, en esencia, es un escenario de controversia. A través de él el Estado ejercita su derecho de investigar, juzgar y penar las conductas prohibidas por el ordenamiento jurídico. Esa actividad, sin embargo, en virtud del principio de legalidad, no puede desarrollarse de manera arbitraria. La ley establece las reglas de su adelantamiento y a ellas debe sujetarse la actividad del Fiscal, del Juez y de las partes. Es la manera de ordenar el debate procesal, el cual, adicionalmente, debe encontrarse permanentemente ceñido a los principios impuestos por la Constitución Nacional, como condición de

validez de los actos del proceso. El derecho del sindicado a la defensa durante toda la actuación judicial y como expresiones de éste los de contradicción e impugnación, hacen parte de esas garantías, que de no cumplirse tornan el proceso en inconstitucional, debiendo acudirse al mecanismo jurídico de la nulidad como forma de saneamiento de la conculcación. 3. La fundamentación de la apelación, por el aspecto indicado, es ya un acto trascendental. No le basta al recurrente afirmar una inconformidad general frente a la providencia que recurre, sino que le es imperativo concretar aquello de lo que disiente presentando los argumentos de hecho y de derecho que lo conducen a cuestionar la determinación impugnada. Sustentar indebidamente, en consecuencia, es como no hacerlo, y la consecuencia de la omisión es que el recurso se declara desierto. Es claro, entonces, de acuerdo a lo anterior, que la sustentación de la apelación es una carga del impugnante, que se constituye en un acto condición para acceder a la segunda instancia. Pero cumplido el requisito, dicha fundamentación -en tanto identifica la pretensión del recurrente- adquiere la característica de convertirse en límite de la competencia del superior, en consideración a que sólo se le permite revisar los aspectos impugnados, de acuerdo a como lo dispone el artículo 217 del Código de Procedimiento Penal. La sustentación, en otras palabras, fija el radio de acción del funcionario de

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segunda instancia y es limitativa de su actividad. 4. Cuando en un evento como el que se examina, el Ad quem omite responder el sustento de las peticiones absolutorias, que las ignora por entero porque cree que las pretensiones se reducen a "modificar el fallo en cuanto a la condena impuesta y revocar el pago de los perjuicios materiales endilgados", respecto de(...........................), y a declarar la prescripción de la acción penal, con relación a (..........................), no puede ser esa la solución adecuada por dos razones fundamentales: 1. Porque se estaría pretermitiendo la instancia, en tanto no hubo un pronunciamiento -expreso ni tácitosobre las razones por las que se declaraba la responsabilidad de las procesadas. Entrar la Corte a corregir directamente el vicio, dictando el fallo, significaría romper la estructura del proceso penal que impone que cada instancia culmine con la adopción de una sentencia, a menos que ocurran fenómenos de extinción de la acción penal. De la misma manera que sería inaceptable que la Corte, en un proceso en el que materialmente no haya fallo de segundo grado, suplantara al Ad quem para expedirlo por economía procesal, no puede admitirse que en eventos de absoluta falta de motivación lo haga. 2. Porque si frente a situaciones de falta de motivación, es decir, de falta de sentencia, la decisión de la Corte no
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Sentencia Casación FECHA: 27/07/2006 DECISION: Casa oficiosamente, declara la nulidad parcial PROCEDENCIA

puede ser otra que constatar el vicio, la orden que se imparta se limitará a que se subsane, sin que sea posible trazar directrices sobre el contenido o el sentido de una decisión inexistente. La preocupación expresada por la Sala en la providencia del 22 de mayo del 2003, podría resultar válida en los demás casos de vicios relacionados con la motivación de la sentencia, es decir, cuando es incompleta o deficiente; cuando es equívoca, ambigua, dilógica o ambivalente; y cuando es sofística, aparente o falsa, porque en esos eventos es claro que la intervención de la Corte para señalar la deficiencia, la ambigüedad o la apariencia implicaría dar pautas de valoración o análisis que, ahí sí, conduciría a que la sentencia no pueda ser proferida libremente por el respectivo Tribunal Superior, como se afirmó en el fallo que se comenta. De otro lado, resultaría también un contrasentido o, por lo menos, una inconsecuencia, que para verificar el interés para recurrir en casación se le exija al impugnante haber discutido ante el Ad quem el tema que pretende exponer en sede extraordinaria, como con razón ha sido dicho siempre por la Corte para darle oportunidad al Tribunal de examinar el punto, y se afirme a la par que no es necesario que el Tribunal se pronuncie porque la Corte puede suplir la deficiencia. En conclusión, se casará de oficio el fallo recurrido declarando su nulidad parcial, para que el Tribunal Superior de San Andrés Islas dicte en debida forma la sentencia de segunda instancia.

Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: San Andrés PROCESADO: HOOKER MAY, LILY DELITOS: Peculado por apropiación, Hurto agravado PROCESO: 22329

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Adición de Voto DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS

Salvamentos de Voto DRA. MARINA PULIDO DE BARON DR. MAURO SOLARTE PORTILLA

Fin extracto providencia 22329

PRINCIPIO DE CONGRUENCIANoción/ CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION PUNITIVA-Deben aparecer en la resolución de acusación tanto las genéricas como las específicas fáctica y jurídicamente/ TORTURAGravedad de la conducta 1.El principio de congruencia entre la sentencia y resolución de acusación se expresa en la necesaria consonancia que debe existir entre estos dos actos procesales en los aspectos fáctico, jurídico y personal. Es decir, que debe haber identidad entre los hechos investigados objeto de la calificación, la trascendencia jurídica que se le ha dado en la acusación y a aquéllos que son objeto de pronunciamiento en la sentencia, sin que se desconozca su núcleo esencial, sin que puedan ser modificados ni desbordados, so pena de que se vulneren las garantías fundamentales de los procesados y de los demás intervinientes en el proceso penal. Temática sobre la cual, la Sala tiene definido que independientemente del acto en que esté contenida la acusación, es decir, que esté representada en el trámite ordinario del proceso con la resolución calificatoria o que corresponda a la formulación de cargos para sentencia anticipada o haya sido adicionada o modificada a través de la variación de la calificación provisional en la etapa de juzgamiento, o incluso, en el sistema acusatorio esté representada por el allanamiento a la imputación, en un acuerdo o en el escrito de acusación, la sentencia que se profiera como conclusión del trámite debe guardar

congruencia con la imputación fáctica y jurídica formulada, ya que ésta constituye el marco conceptual, fáctico y jurídico que condensa la pretensión punitiva del Estado, y de igual manera, define para el procesado el ámbito de ejercicio del derecho de defensa y de contradicción, limitando de esta manera los aspectos que serán objeto del debate en el juicio y de decisión por parte del juez. 2. Sobre el particular, la jurisprudencia de la Corte ha definido que el procesado sólo puede ser juzgado por las conductas definidas fáctica y jurídicamente en la resolución de acusación e incluso, ha reafirmado que para que las circunstancias específicas y genéricas de agravación punitiva puedan ser consideradas en la sentencia es necesario que previamente le hayan sido imputadas al inculpado tanto fáctica como jurídicamente en la acusación.* 3. La gravedad de la conducta es innegable y así fue considerada por los falladores, cuando el Tribunal señaló que la tortura es un delito de lesa humanidad, que lesiona de manera grave la dignidad humana y los derechos de la persona. De cuya reiteración y afectación a diferentes personas da cuenta la actuación, comportamientos reprobables que provinieron de quienes ocupaban una mayor jerarquía, la que fue aprovechada para pretender ocultar la conducta, cuando se dieron órdenes encaminadas a desatender la protección dada por el personal de Sanidad a uno de los afectados.

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La Sala no puede menos que llamar la atención sobre situaciones como éstas que generan gran impacto en la comunidad, al resultar cuestionado el proceder de las jerarquías militares que se espera sea respetuoso, digno, y protector de los derechos de las personas, cuando maltratan a sus
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 28/07/2006 DECISION: Casa el fallo en cuanto a la fijación de la pena PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Pasto

propios subalternos, conducta que merece todo el reproche de la sociedad. _________________________________ __

*Sentencia del 23 de septiembre de 2003, radicado 16320

PROCESADO: JARAMILLO ROMERO, CARLOS EDUARDO NO RECURRENTES: MORENO CASTILLO, ALVARO HERNANDO CAICEDO GONZALEZ, JORGE MILTON PADILLA CERVANTES, FREDYS PULGARIN TABORDA, ALEXANDER ERASMO GARCIA MOSCOTE, RAFAEL ENRIQUE DELITOS: Tortura PROCESO: 25648

Fin extracto providencia 25648

CAMBIO DE RADICACION-Finalidad y procedencia/ CAMBIO DE RADICACION-Seguridad del procesado 1. El instituto consagrado en el Art. 85 del C. de P. Penal que excepciona el principio general en virtud del cual el funcionario judicial competente para conocer de un asunto, es el del lugar en donde se perpetró el hecho -competencia territorial-, autoriza el cambio de radicación de un proceso cuando en razón de circunstancias sobrevinientes puedan resultar afectados el orden público, la imparcialidad o independencia de la administración de justicia, las garantías procesales, la publicidad del juzgamiento, y la seguridad del procesado o su integridad personal. No obstante, la solicitud debe ser motivada y a ella han de acompañarse

las pruebas en que se funda, reza el Art. 87 ibidem, carga procesal cuyo cumplimiento no puede ser soslayado por el postulante y que la Corte mal puede suplir, como quiera que es la propia ley la que le asigna esa obligación de demostrar los supuestos en que aquélla se finca. 2. Reitera la Sala, si de la seguridad personal de los sujetos procesales se trata, amén de corresponderle al Estado velar por ella a través de los organismos competentes, por parte alguna aparece acreditada la conexidad evidente entre la circunstancia de inseguridad expuesta lacónicamente por la peticionaria, con el trámite procesal cuyo cambio de radicación persigue. Como que ni siquiera prueba sumaria de tales condiciones aporta, quizás con la vana pretensión de que sea la Sala la que asuma esa carga, a efecto de que

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allegue los elementos de juicio tendientes a la demostración de sus asertos*.

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* C. S. de J., auto de 14 de marzo de 2006, Rdo. 25.176.

MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Cambio de Radicación FECHA: 01/08/2006 DECISION: Niega el cambio de radicación solicitado PROCEDENCIA: Juzgado Promiscuo del Circuito

CIUDAD: Dabeiba (Antioquia) PROCESADO: MEJÍA CALLEJAS, JUAN CARLOS DELITOS: Falsedad, Peculado PROCESO: 25805

Fin extracto providencia 25805

DEFENSA TECNICA-Exigencias para aducir su vulneración/ SENTENCIA ANTICIPADA-Voluntad del procesado 1. El quebranto del derecho a la defensa técnica no se puede poner de manifiesto a partir de los simples desacuerdos que se tengan con la forma como ejercieron la gestión los profesionales que en determinadas etapas asistieron al justiciable. Al respecto, lo que resulta con relevancia negativa en la protección de esa garantía, emerge del mismo contexto procesal, que es el que señala cuál habría sido el derrotero sensato, racional y razonable que en pro de los intereses del procesado se podía esperar que siguiera su defensor, ya contractual ora litigioso, de manera que en sede del recurso extraordinario de casación es carga del demandante demostrar que hubo dejación de los deberes profesionales del asistente técnico, mediante el señalamiento concreto de los actos que éste pudo haber desplegado. 2. En punto de la posibilidad de haberse acogido el procesado a sentencia

anticipada en el curso de la instrucción, que no se verificó por no recibir asesoría al respecto por parte de quien en ese estadio lo defendía -según la censura-, cabe señalarse que como esa eventualidad es exclusiva del fuero del sindicado, alegar falta de consejo sobre el particular no es de recibo por cuanto para el efecto habría de demostrarse que existe un correlativo e ineludible deber jurídico del defensor de suministrarlo. Así lo tiene sentado la Corte, pues en reciente sentencia estableció que: "La discrepancia con la estrategia defensiva cumplida, bien sea respecto de los medios empleados, las tesis expuestas, la conducta procesal asumida o por los resultados obtenidos, como ya se dijo, no es por sí misma razón valedera y suficiente para fundamentar la violación del derecho de defensa del procesado, como lo pretende en este caso el recurrente, argumentando que lo eficaz habría sido "aconsejar" al procesado que se acogiera al trámite de la sentencia anticipada en la etapa instructiva para obtener una mayor

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ventaja en la consecuente rebaja de pena. Pero reducir la garantía de defensa a un inexistente deber jurídico de advertir al procesado sobre las consecuencias jurídicas de un allanamiento a los cargos, al ejercicio de la asesoría o el consejo en un determinado sentido, constituye un argumento inaceptable, si
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

en cuenta se tiene que la posibilidad de acudir al mecanismo de la terminación anticipada del proceso depende de la voluntad del procesado así por lo general vaya coadyuvada por su defensor."* _________________________________ _
* Corte Suprema de Justicia, sentencia de casación del 8 de junio de 2006, radicación 23.502. CIUDAD: Antioquia PROCESADO: VASQUEZ POSADA, GUILLERMO LEON DELITOS: Rebelión, Secuestro extorsivo PROCESO: 25477

Fin extracto providencia 25477

ARRESTO-No hubo despenalización radical: Variación jurisprudencial Sucede, sin embargo, que la postura jurisprudencial que prohijaba la inaplicación de la pena de arresto, y que sirvió de fundamento para activar el trámite casacional oficioso en el caso analizado, fue recogida por la Sala en decisión mayoritaria de 19 de julio del año en curso, para adoptar la tesis de que en estos casos debía aplicarse la pena de arresto, dado que en ambos estatutos la conducta punible estaba sancionada con pena privativa de la libertad, y que frente a esta tensión debía optarse por la aplicación de la pena más benigna. Al respecto, se dijo: "Un nuevo examen del punto, sin embargo, lleva a la Sala a reconsiderar esa tesis, para sostener ahora que como en todo caso, tanto en el anterior Código Penal como en el actual, la ley previó

pena privativa de la libertad para el peculado culposo, debe mantenerse la de arresto (...). "En efecto, si en aquella legislación el hecho estaba sancionado con arresto y en la de hoy con prisión, se debe partir de que el legislador quiso hacer más severas las consecuencias punitivas incrementando cualitativamente la medida corporal. "En este evento, sin embargo, entran en pugna la normatividad pretérita y la actual, conflicto de leyes que impulsa hacia la pasada para utilizarla ultractivamente pues es más benéfica que aquella que ahora rige el tema. "Como es claro, en los dos articulados se ha previsto pena privativa de la libertad, que, por tanto, se debe sostener pues en estricto sentido no hubo despenalización radical. Y como la anterior es menos

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gravosa que la vigente, a ella se debe acudir" . En vista, entonces, de que frente a la nueva posición jurisprudencial la pena
MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Sentencia de Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: No casar la sentencia recurrida PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

aplicable sería la de arresto, es decir, la misma que el tribunal le impuso a la acusada (........), ha de concluirse que ningún quebrantamiento a las garantías fundamentales se presentó en el fallo.
CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: ROMERO MORENO, BETTY DELITOS: Peculado culposo PROCESO: 24489 Salvamentos de Voto DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 24489

VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Falso juicio de identidad/ CASACION OFICIOSA-Se impone en protección de garantías fundamentales/ CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION PUNITIVA-Posición distinguida 1. De acuerdo con la causal escogida y el cargo formulado, esto es, la violación indirecta por error de hecho en la apreciación probatoria, por falso juicio de identidad, conforme lo tiene ampliamente definido la Sala, le era exigible al demandante para un correcto desarrollo de la censura postulada, determinar de manera concreta la prueba sobre la que edificaba el reparo, el aspecto que fue desconocido por el juzgador en su valoración, o el que fue considerado como parte de ésta sin que estuviera contenido en ella, y en cualquiera de las dos situaciones puntualizar cuál hubiera sido su alcance de haber sido apreciada integralmente la prueba o el que correctamente le correspondería en lugar del que indebidamente le dio el Tribunal por el

agregado, la trascendencia del yerro en el sentido del fallo y cómo se afectaron los intereses del procesado. Por lo tanto, a esta modalidad de censura no corresponden las críticas relativas a la apreciación probatoria, como cuando se afirma que el fallador desconoció los principios de la lógica, o que la prueba era en sí misma contradictoria, o que el alcance dado a una determinada prueba no era el que correspondía, pues en tales eventos era preciso que el demandante acudiera a la violación indirecta por error de hecho, bajo la modalidad del falso raciocinio, pues estos cuestionamientos conforme quedó precisado no corresponden al falso juicio de identidad. Tales reparos se postulan de manera equivocada como una violación indirecta por error de hecho por falso juicio de identidad, sin que en su desarrollo argumentativo el censor exprese si tal yerro se produjo por cercenamiento o distorsión del contenido de la prueba, lo

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cual le obligaba a identificar el aspecto de la prueba que fue desconocido y su trascendencia en la decisión cuestionada, correspondiendo sus razonamientos a yerros en la valoración probatoria efectuada por los juzgadores, ya que en su criterio dichas pruebas carecían de la contundencia necesaria para con fundamento en ellas construir un juicio de certeza respecto a la responsabilidad del procesado en la muerte de(.................................). Luego, el reproche en tal forma planteado no corresponde a un error de hecho por falso juicio de identidad sino a un error de hecho por falso raciocinio, si como se colige de sus cuestionamientos no se encuentra conforme con el valor probatorio que el Tribunal le atribuye a esas pruebas, ya que las encuentra contradictorias, motivo para que no pudieran ser tenidas en cuenta como fundamento del fallo o por no tener suficiente fuerza probatoria para acreditar un hecho. Para lo cual, debió entonces acudir a un cargo separado, precisando cuáles fueron las reglas desconocidas por el Tribunal (las de la lógica, la experiencia o de la ciencia), su incidencia en la decisión y cuál hubiera sido la apreciación correcta y la conclusión a que el juzgador hubiera arribado. Exigencias que no contiene la demanda y que no pueden ser suplidas por la Sala en virtud de la naturaleza rogada del recurso, que le impiden subsanar las deficiencias advertidas.

2. La protección oficiosa de garantías fundamentales por parte de la Corte no se encuentra circunscrita al recurrente o a la admisibilidad o prosperidad de la demanda sino que se extiende por igual a todos los procesados respecto de quienes se evidencie su vulneración, independientemente de que el demandante vea restringidos sus derechos o no, pues el silencio del afectado no puede convalidar la actuación irregular de los jueces que vulnere sus derechos fundamentales. 3. La Sala tiene establecido que en el campo punitivo el Código Penal de 2000, le da una clara repercursión a las circunstancias genéricas de agravación en la definición cualitativa y cuantitativa de la pena conforme el artículo 61, al autorizar al juez a moverse en el ámbito punitivo hasta los cuartos medios e incluso el cuarto máximo cuando sólo concurran circunstancias de mayor punibilidad, lo que obliga a que la acusación debe ser expresa en el señalamiento de circunstancias tales como la posición distinguida en la sociedad, los móviles, la agravación de las consecuencias, etc., a que se refiere el artículo 58, por cuanto no tienen carácter discrecional, y deben de manera previa haberse sometido a la contradicción y apreciación probatoria*. _________________________________
* Sentencia de Casación del 23 de septiembre de 2003, Rad. 16320.

MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia de Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: No casa, casa oficiosamente, reajustando la pena PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Bucaramanga (Santander) PROCESADO: ACERO ACERO, JAVIER NO RECURRENTE: VILLA DELGADILLO, CARLOS ALBERTO DELITOS: Homicidio agravado PROCESO: 21822

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Fin extracto providencia 21822

ACCION DE REVISION-Demanda/ ACCION DE REVISION-Fallo determinado por la conducta típica de un juez 1. La demanda de revisión que no se adecue con los parámetros que establece el artículo 222 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000) no podrá ser admitida, pues es inaceptable que so pretexto de la excepcional acción, se intente regresar a la controversia probatoria, ya finiquitada en las instancias, al punto de generar la expedición de decisiones que al haber hecho tránsito a cosa juzgada son inamovibles y permanecen amparadas con certeza de intangibilidad. Tal es el caso del libelo cuyos aspectos formales se analiza, pues el apoderado de (................................) hace una crítica generalizada de la actuación procesal, de la gestión de los funcionarios judiciales y del conjunto de pruebas recaudadas, presentando su particular manera de valorarlas, para descartar el poder suasorio que encontró en ellas el Tribunal Superior de Cali. 2. En punto de la causal invocada, esto es, el numeral 4º del artículo 220 ibídem, para que el libelo pueda ser
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Acción de Revisión FECHA: 03/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de revisión PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

admitido, el demandante debe allegar copia de la sentencia en firme donde se condena al Juez, o a terceros; y adicionalmente, demostrar que la conducta punible de aquellos fue determinante en el fallo cuya revisión se pretende. En el presente caso, el demandante se limita a mencionar la causal 4° del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), pero ningún desarrollo ofrece de la misma, lo cual torna improcedente el libelo, por no cumplir las exigencias del artículo 222 ibídem. Respecto de la causal invocada, para que el libelo sea admitida, corresponde al postulante presentar un discurso jurídico coherente, acompañando ineludiblemente copia auténtica y con constancia de ejecutoria de la sentencia donde se declare la responsabilidad penal del Juez que conoció el caso cuya revisión se demanda, o de un tercero que intervino en el mismo asunto, de manera que se genere un grado significativo de persuasión en el sentido de que sin el influjo de la conducta punible del Juez o del tercero, el fallo demandado en revisión no subsistiría.

CIUDAD: Cali CONDENADO: VASQUEZ CHARA, IVAN DELITOS: Acceso carnal abusivo con menor de 14 años PROCESO: 25094

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Fin extracto providencia 25094

DEMANDA DE CASACION-Se presenta ante la autoridad que profirió la sentencia Conforme a los anteriores datos, dada la fecha en que fue proferido el fallo de segunda instancia en este proceso, esto es, el 28 de octubre de 2004, el procedimiento atinente al recurso de casación se rige por las disposiciones originales del Decreto 2700 de 1991 que recobraron vigencia* una vez se produjeron los fallos de inexequibilidad anticipada respecto de los artículos pertinentes la Ley 600 de 2000. Por lo mismo, el mencionado recurso debía sustentarse en forma oportuna, entre el 28 de enero y el 10 de marzo de 2005. El plazo fijado como condición de tiempo para la oportuna incorporación al expediente del libelo sustentatorio de la casación, vencía en este caso, como quedó visto, el 10 de marzo de 2005. Sin embargo, en esta fecha el defensor del procesado no aportó el escrito pertinente ante la autoridad judicial que profirió la sentencia de segunda instancia, es decir, la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca, Corporación que a través de su Secretaría y de acuerdo con la ley, señaló cuál era el término para su presentación. El actor remitió por correo demanda de casación, la que la se

recibió el 15 de marzo de 2005, cinco días después de vencido el plazo señalado por la ley para su presentación oportuna, queriendo acreditar la debida aducción de la misma mediante la nota de presentación personal de fecha 10 de marzo anterior hecha ante el Juzgado Civil del Circuito de Leticia. Como lo ha indicado la jurisprudencia de la Corte, "la manifestación de inconformidad, como la demanda, deben ser expresadas y presentadas ante el funcionario que conoce de la actuación y, una y otra, para efectos procesales, sólo pueden considerarse cumplidas dichas cargas procesales el día en que son recibidas por el despacho de su destino (artículo 84 del C. de P. C., modificado por el D. E. 2282/89, artículo 1º Num.36) y si el actor opta por remitir la demanda de casación desde el lugar de su residencia, como también lo prevé dicho Estatuto en el artículo 373 (Modificado. D.E. 2282/89, art. 1º, num.188), la misma "se tendrá por presentada en tiempo si llega a la secretaría antes de que venza el término del traslado"". ** _________________________________ _

* Ver, entre otros, rad. 18631, auto del 22 de octubre de 2.001, y rad. 21383, auto del 26 de enero de 2005. **Rad. 18647, auto de casación del 15 de mayo de 2002 y Rad. 21383, auto de casación del 26 de enero de 2005.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación presentada

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Cundinamarca PROCESADO: LEON SANCHEZ, JAIME DELITOS: Defraudación a los derechos pat. de autor

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PROCESO: 23553

Fin extracto providencia 23553

CASACION DISCRECIONALJustificación/ CASACION DISCRECIONAL-Desarrollo de la jurisprudencia: Inasistencia alimentaria 1. Respecto de la casación discrecional, la jurisprudencia tiene establecido como exigencia consustancial a la naturaleza excepcional del instrumento, la necesidad de que el actor presente la fundamentación debida frente a los motivos que determinan la viabilidad de la admisión, relacionada con las posibilidades que para su interposición la ley otorga, ya sea para perseguir, por dicha vía, el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de un derecho fundamental presuntamente transgredido en las instancias. Con dicho propósito, el censor debe, en todo caso, precisar clara y nítidamente, la razón o razones por las cuales el Juez de casación debe intervenir en un asunto sobre el que no concurren los presupuestos de la casación común. De este modo, si el motivo de inconformidad con el fallo de segundo grado se funda en aducir la violación de un derecho fundamental, el demandante tiene por deber desarrollar una argumentación lógica dirigida a patentizar el desacierto. En tal medida, le compete demostrar que el juicio se llevó a cabo con desconocimiento de una garantía por el quebrantamiento de la estructura básica del proceso o la actividad del juzgador, e indicar las normas constitucionales que protegen el derecho invocado y su concreto conculcamiento con la sentencia ameritada. Y si lo que pretende es que la Corte emita un pronunciamiento con criterio de

autoridad en relación con determinado punto jurídico sobre el cual no exista suficiente ilustración y que por oscuro deba ser clarificado por vía jurisprudencial, resulta indispensable que ello se diga expresamente en el escrito respectivo, indicándose igualmente, si lo que se pide es la unificación de posiciones encontradas sobre el particular con señalamiento de las providencias de la Corte, y no de otra autoridad o autoridades, en las que se observa posturas divergentes sobre una misma temática, la actualización de la doctrina hasta el momento imperante por razón de las nuevas realidades jurídicas, políticas, económicas o sociales que compete precisar al censor, o el pronunciamiento sobre un tema aún no desarrollado. Además, debe señalar de qué manera la decisión demandada de la Corte presta el doble servicio de solucionar adecuadamente el caso y servir de guía como criterio auxiliar de la actividad judicial. 2. Si lo que pretende es que la Corte fije el sentido y alcance del tipo penal que define el delito de inasistencia alimentaria, ciertamente desconoce que incluso con anterioridad al proferimiento del fallo de segunda instancia que pretende combatir, la Corte se pronunció sobre dicho particular (Cfr. sentencia de casación de enero 19 de 2006. Rad. 21023) lo cual torna improcedente la casación discrecional por el aludido aspecto. Y si como ha sido precisado en ocasiones anteriores por la jurisprudencia, aún en el evento que ciertamente la Corte nunca se hubiera referido al mencionado tema, fundamentar la solicitud del recurso de casación en esa simple circunstancia, sin

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precisar a dónde quiere llevar la discusión, torna inadmisible la casación discrecional. Pensar o sugerir lo contrario, conllevaría admitir que la casación excepcional fue concebida por el legislador a fin de que la Corte, a
MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Auto Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: Inadmite la casación discrecional propuesta, declara desierto el recurso

manera de órgano consultivo, emita su concepto sobre temas que las partes estimen poco estudiados o sobre los cuales no hubiere tenido la oportunidad de pronunciarse (cfr. por todos, cas. junio 15/05. Rad. 23130).
PROCEDENCIA: Juzgado 3. P. C. CIUDAD: Cúcuta PROCESADO: ACEVEDO GELVES, LUIS FRANCISCO DELITOS: Inasistencia alimentaria PROCESO: 25812

Fin extracto providencia 25812

DEMANDA DE CASACION-Exigencias técnicas/ ERROR DE HECHO-Falso raciocinio: Principio de razón suficiente 1. Si el recurso extraordinario de casación comporta un cuestionamiento a la legalidad de la sentencia, a la actividad procesal y a los juicios del sentenciador, la demanda como medio a través del cual se exponen los argumentos con los cuales -según la causal que se invoque- se pretende obtener el restablecimiento de la legalidad que se acusa quebrada con el fallo debe responder por tanto a un juicio lógico jurídico sujeto al cumplimiento de una serie de requisitos formales, dentro de los que se destaca el deber de formularse y desarrollarse con precisión y claridad los cargos que sustentan la pretensión final de que la sentencia sea casada, lo que obviamente supone el respeto por los presupuestos teóricos y técnicos que diferencian una causal de otra.

2. A través de la formulación del falso raciocinio debe evidenciarse el absurdo de los razonamientos probatorios del fallador, no los de las pruebas en sí mismas, sin perder de vista que lo que interesa no es construir otra explicación de los hechos, a partir de la prueba que el demandante examina en perspectiva diferente a la del juzgador, sino demostrar que definitivamente en el fallo cuestionado no hubo ese despliegue elemental de la lógica, la ciencia o la experiencia común, que conforman la sana crítica o persuasión racional, como que no son las elucubraciones subjetivamente lanzadas por el recurrente las que desquician lo que está acreditado debidamente en la sentencia. (...) Y si del principio de razón suficiente se trata, independientemente de la discusión acerca de si es en verdad o no uno de la lógica y comprendido en términos de que todo tiene una razón

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suficiente, nada existe sin una causa o razón suficiente, todo objeto debe tener una razón suficiente que lo explique, o nada hay porque sí, es ostensible el dislate del recurrente cuando toda su argumentación en ese respecto la dirige a cuestionar las pruebas en sí mismas consideradas pero no el juicio que el funcionario judicial haya elaborado a partir de ellas mismas, por eso sus referencias al absurdo de los testigos referidos o al hecho de que sus explicaciones sobre lo adverado no obedece más que a sus propias especulaciones, cuando lo que le correspondía era en punto de dicho principio y sin entremezclarlo con asertos parroquiales de lógica o de sentido común, demostrar si las razones del

juzgador para admitir como creíbles esos medios de convicción se mostraban como suficientes. En ese orden el falso raciocinio se caracteriza por plantear un problema de argumentación que tiene por objeto demostrar que en la expuesta como apreciación de las pruebas el juez infringió las reglas de la sana crítica, por eso dicha falencia -se reitera- no se acredita con la simple confrontación de un criterio quizá mejor, más razonado o más científico-jurídico que el del sentenciador, si en éste escogida como fue la citada vía, no se demuestra el absurdo derivado de la infracción a las pluricitadas reglas o su grosera y manifiesta transgresión.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: Inadmite demanda PROCEDENCIA:

Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Medellín PROCESADO: ARBOLEDA VELASQUEZ, ARNULFO DE JESUS DELITOS: Homicidio, Porte ilegal de armas PROCESO: 24160

Fin extracto providencia 24160

ACCION DE REVISION-Hecho nuevo y prueba nueva: Presupuestos para su configuración Si el ejercicio de la acción se apoya en el motivo tercero de los previstos por el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, esto es, por aparecer hechos o pruebas sobre las cuales el fallador no tuvo oportunidad de pronunciarse por no haberlas conocido y que, de haberlo hecho, habrían conducido definitivamente a la absolución o a declarar el estado de inimputabilidad del procesado en el hecho por el que en su contra se dictó condena, compete al demandante no sólo relacionar las pruebas en las que funda su pretensión, sino acompañarlas a la demanda, y demostrar al tiempo que de haber sido oportunamente conocidas en el curso de los debates ordinarios del proceso, por su contundencia demostrativa la solución del caso habría sido la absolución del sentenciado o la declaración de haber actuado en estado de inimputabilidad. Respecto de los presupuestos básicos requeridos para la configuración de esta causal, la Corte ha sostenido que son fundamentalmente dos: (1) Que sobrevenga una situación fáctica o probatoria ex novo, no conocida en el

curso del proceso; y (2) que la nueva evidencia fáctico probatoria tenga la virtualidad de establecer en grado de certeza la inocencia o inimputabilidad del condenado, o de tornar cuando menos discutible la verdad declarada en el fallo, haciendo que no pueda probatoriamente mantenerse. También ha dicho que la situación ex novo debe consistir en un hecho nuevo, o una prueba, siendo entendido por hecho nuevo todo acaecimiento o suceso fáctico vinculado al hecho punible materia de investigación, del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las etapas de la actuación judicial, de manera que no pudo ser controvertido. Y, por prueba nueva, todo mecanismo probatorio (documental, pericial o testimonial) no incorporado al proceso, que da cuenta de un evento desconocido (se demuestra por ejemplo que fue otro el autor del hecho), o de una variante sustancial de un hecho conocido en las instancias, cuyo aporte ex novo tiene la virtualidad de derruir el juicio positivo de responsabilidad (o de imputabilidad) que se concretó en la decisión de condena (Cfr. Revisión, diciembre 12 de 2002. Rad. 16382).

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MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Acción de Revisión FECHA: 03/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de revisión PROCEDENCIA: Tribunal Superior Militar

CIUDAD: Bogotá D.C. CONDENADOS: COBO BEDOYA, JOSE HUMBERTO DIAZ MUÑOZ, REGULO MANUEL PATERNINA REBOLLEDO, FREDY DEL CARMEN CASTAÑEDA MASSA, LUIS ENRIQUE OLIVERA TABOADA, ALVARO ANTONIO DELITOS: Peculado por apropiación PROCESO: 24272

Fin extracto providencia 24272

SENTENCIA-Motivación/ SENTENCIANoción y alcance/ MOTIVACION DE LOS FALLOS/ REDACCION DE LA SENTENCIA-Contenido: Alcance sustancial/ NULIDAD-Falta de motivación: Su reconocimiento en casación impone al Tribunal emitir nuevamente el fallo/ SENTENCIAAdición por omisiones sustanciales en la parte resolutiva: No genera nulidad 1.La sentencia ha sido concebida como un silogismo compuesto por una premisa mayor, constituida por la norma aplicable; una premisa menor, conformada por los hechos debatidos en el juzgamiento; y una conclusión, integrada por la consecuencia lógica de las premisas, esto es, la decisión a que llega el funcionario y que se concreta en la parte resolutiva de la providencia. Pero la labor del juez al construir una sentencia debe superar, ir más allá de esa estructura formal. No se puede limitar a la simple adecuación de unos hechos a algunas disposiciones. El fallo debe reflejar el análisis realizado por el juzgador, a partir del debate que ha presenciado directamente, y mostrar el convencimiento, la convicción, la certeza o la duda a que llega respecto de las pruebas practicadas, y considerando las peticiones de las partes involucradas en

la disputa, asuntos en relación con los cuales debe realizar, y mostrar en su decisión, elucubraciones mentales (raciocinios que consulten la sana crítica) que valoren y concluyan a cuáles de ellas asiste la razón, la ubicación de esa situación en la legislación y la determinación de las consecuencias jurídicas. La sentencia (del latín sententia) es el dictamen o parecer que tiene o sigue una persona, en este caso, el juez. Esto es, el fallo refleja lo que siente, lo que opina, lo que juzga el juez sobre el objeto debatido, contexto dentro del cual debe entenderse como un acto del juez producido dentro de un proceso judicial para ponerle fin, luego de agotar las formas propias del juicio. Desde este punto de vista, solo son sentencias las providencias que absuelven o condenan al procesado, y, excepcionalmente, las que declaran la nulidad como consecuencia del recurso extraordinario de casación o de la acción de revisión. 2.Ese deber judicial también emana como derecho fundamental de los artículos 29 y 31 de la Carta Política, porque es parte inherente al debido proceso, sin el cual una persona no puede ser juzgada ni decidida su situación por medio de la

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correspondiente sentencia. De ese proceso justo se desprende que las decisiones del juez solo obligan en tanto observen "la plenitud de las formas propias de cada juicio", parte necesaria de las cuales es la motivación de las sentencias. Las normas superiores confieren la garantía de apelar o impugnar la sentencia. Esto es, que quien se sienta perjudicado con la resolución judicial tiene la potestad de recurrir al juez o Tribunal superior, para que revoque, enmiende o anule la providencia, que se supone injustamente dictada por el inferior (este es el entendimiento de apelar), o de combatirla, contradecirla, refutarla a través de un recurso (que es la inteligencia de impugnar). Con el mismo alcance superior, predominante en el orden interno por formar parte del denominado bloque de constitucionalidad, el numeral 5° del artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado mediante Ley 74 de 1968, establece: Toda persona declarada culpable de un delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley. 3. Para desarrollar el deber de motivación, el artículo 170 del Código de Procedimiento Penal estableció las exigencias que obligan a los jueces cuando redactan sus sentencias. Dentro del contexto de lo tratado en esta decisión, esos requisitos no pueden ser considerados como simplemente formales, tienen un alcance sustancial, pues estructuran una de las partes del debido proceso y, como ya se dijo, garantizan el ejercicio del derecho de impugnación. Sobre el punto, en la sentencia del 18 de abril de 1988 ya citada, se afirmó lo siguiente, que hoy se reafirma por su total actualidad:

Las anteriores exigencias no son puramente formales, ni surgen por capricho del legislador, sino que todas están destinadas a garantizar el debido proceso y el derecho a la defensa, que no se concreta por la presencia material de un defensor, ni siquiera con la intervención técnica del mismo en procura de los intereses a él confiados, sino que en realidad solo viene a obtener su real significación y garantía, cuando el funcionario luego de analizarlos hace las consideraciones pertinentes para aceptar o rechazar las pretensiones de las partes y solo con tal actitud podrá decirse que el debido proceso, con sus infaltables principios de contradicción y derecho a la defensa se habrá salvaguardado, porque de qué sirve tener un representante legal en el proceso, e igualmente qué trascendencia tiene que este actúe en el cumplimiento de su deber, si el juez hace un ominoso silencio sobre las pruebas y argumentaciones de las partes o cuando más, responde con las esquemáticas y vacías expresiones antes reseñadas de que el agente del Ministerio Público no tiene la razón o que respetuosamente se discrepa de las interesantes argumentaciones del abogado. Con estas actitudes es evidente que se viola el principio de contradicción, el derecho a la defensa y consecuentemente el debido proceso de consagración constitucional. Esos requisitos son: a) Un resumen de los hechos investigados, esto es, la narración integral de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se llevó a cabo el suceso, pero no puestos de cualquier manera. Los hechos deben quedar establecidos de forma tal que un lector desprevenido, sin necesidad de acudir a otros sectores de la providencia, en especial a la resolutiva, quede suficientemente enterado de cuál ha de ser la determinación finalmente adoptada. No se trata, entonces, de transcribir lo relatado por la noticia criminal, sino de plasmar las circunstancias que señalen el sentido de la decisión que finalmente ha de adoptar el juzgador.

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b) La identidad de la persona, que hace referencia a los datos que le han sido asignados para su realización en la sociedad, es decir, que le otorgan un sitio jurídico dentro de la organización social, o su individualización, entendida como los rasgos particulares que permiten distinguirla de todas las demás, como se explicó, por ejemplo, en la sentencia del 13 de febrero del 2003, emitida por la Corte Suprema de Justicia dentro del proceso radicado con el número 11.412. Se deben consignar, entonces, todas las características probadas que lleven a la convicción de que la persona cuya suerte se decide es esa y no otra, esto es, sus nombres completos, y los de sus padres, documentos de identidad, lugar y fecha de nacimiento, apodos si los tuviere, estado civil, nombre del cónyuge o compañera y de sus hijos, lugares de domicilio, residencia y trabajo, estudios realizados, etc. c) Un resumen de la acusación y de los estudios aportados por los sujetos procesales. Es menester reseñar los puntos básicos de la acusación y todas las pretensiones de las partes, con una recopilación de sus argumentos. El alcance evidente de este requisito es que el juez se pronuncie razonadamente sobre esos aspectos y concluya si los comparte o no. d) El análisis de los estudios entregados y la valoración jurídica de las pruebas en que ha de fundarse la decisión. En los términos precisados en esta providencia, es necesario expresar las razones sobre la legalidad, conducencia, pertinencia y utilidad de todas las pruebas practicadas, con las explicaciones para conferir eficacia a unas y negarla a otras. En los mismos términos, la totalidad de las propuestas presentadas en los análisis hechos por las partes deben obtener respuesta fundada, no frase por frase, sino sobre la integridad de sus postulaciones y valoraciones probatorias y jurídicas.

e) La calificación jurídica de los hechos y de la situación del procesado, así como los fundamentos jurídicos relacionados con la indemnización de perjuicios. Con la motivación probatoria y jurídica respectiva, el juez tiene que precisar la integridad de las normas aplicables al caso, para que los sujetos procesales tengan conocimiento claro del procedimiento de adecuación típica y puedan problematizar su legalidad. Toda decisión, sea principal o accesoria (penas, subrogados, libertades, indemnización de perjuicios), debe estar satisfactoriamente explicada, no solo desde el punto de vista probatorio, sino desde la cita precisa de las disposiciones legales que regulan la materia y de por qué se aplica una y no otra, en especial las pedidas por las partes. f) La "condena" a las penas principales, sustitutivas y accesorias que correspondan, o la "absolución". La condena en concreto al pago de perjuicios, si a ello hubiere lugar. Si fueren procedentes, los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad. Y los recursos que proceden contra ella. Estas exigencias se refieren a la parte resolutiva de la sentencia, que por mandato legal tiene que estar precedida de la expresión "administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley". En este apartado es imprescindible señalar todas las determinaciones a cuya conclusión, debidamente explicada, se llega en el cuerpo del fallo. Finalmente, recuérdese que un elemento del principio-derecho a la presunción de inocencia, que también forma parte del debido proceso, es el de la motivación explícita de las decisiones judiciales. Basta recordar que tal presunción solo puede ser desvirtuada con la demostración gradual y, por último, total, del estado de no responsabilidad que acompaña al procesado. Y este tiene

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derecho, así mismo, a que se le diga sin ambages por qué sí es responsable. 4. La Sala concluye que en las páginas de la providencia del 4 de marzo del 2003, el Tribunal Superior de Pereira no hizo ninguna motivación jurídica, con lo cual afectó gravemente el debido proceso, tal como, en general, lo han planteado los recurrentes. Esto obliga a casar la sentencia para declarar su invalidez y devolver el expediente a esa Corporación, para que profiera un fallo con total apego a las formas propias del juicio, con el propósito, entre otros, de que los procesados sepan sin incertidumbre cuál es su real situación en segunda instancia de cara a la presunción de inocencia que los acompaña todavía, y para que las partes puedan determinar si se acogen o no a la institución de los recursos. 5. El A quo explicó las razones por las cuales se apartaba de la pretensión de la fiscalía, pues consideraba que el patrimonio de la administración no había sido defraudado, contexto dentro del cual "por el delito de Peculado habrá de absolverse de acuerdo con lo expuesto anteriormente". Es claro, entonces, que decidió declarar inocentes a los procesados por ese delito. No obstante, se le pasó escribirlo en la parte resolutiva.
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Sentencia Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: Casa el fallo, declara nulidad, devuelve el expediente al Ad quem PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Pereira

Para tales eventualidades, el artículo 412 de la Ley 600 del 2000 faculta, como excepción, al funcionario que profirió la sentencia para que la corrija con la "adición por omisiones sustanciales en la parte resolutiva". Pero ni las partes ni el juez se percataron de la situación y, por tanto, no se hizo la enmienda que correspondía, como tampoco la realizó el Ad quem. Pero la solución que el legislador previó para situaciones como la analizada, descarta el remedio extremo de la nulidad pedida por los demandantes, como acertadamente lo analiza el Ministerio Público, precisamente porque a la invalidación del trámite solo se debe ir cuando no exista otra vía de solución. En este evento, la incuestionable decisión absolutoria adoptada por el A quo (pero excluida de la parte resolutiva), no fue contradicha por ninguna de las partes que ejerció su derecho de impugnación, de donde se infiere que la misma permanece incólume y la determinación de la segunda instancia no la podía cuestionar, como no lo hizo, porque en ese específico tópico los procesados beneficiados tenían la condición de apelantes únicos, en los términos del artículo 31 de la Constitución Política.

PROCESADOS: VILLADA LOPEZ, OSCAR DARIO TOBON, HUMBERTO GUTIERREZ BUSTOS, JOHN JAIRO GUTIERREZ LOPEZ, SERGIO SERNA MENDOZA, JOHN JAIRO SALAZAR GIL, LUISA MARINA GARCIA GOMEZ, WILLIAM RUIZ ALVAREZ, MARIA YORMEN NELLY DELITOS Interés ilícito en celebración de contratos, Contrato sin cump. de requisitos legales PROCESO: 22485 Salvamentos Parciales de Voto DRA. MARINA PULIDO DE BARON

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DR. MAURO SOLARTE PORTILLA

Fin extracto providencia 22485

LEY DE JUSTICIA Y PAZInexequibilidad del artículo 71: Sus efectos se generan hacia el futuro/ INEXEQUIBILIDAD-Reconocimiento de la favorabilidad de normas inconstitucionales 1. (i)Que descartada por la propia Corte Constitucional la aplicación retroactiva del fallo (conforme autorización de la Ley 270/96, art. 45) sus efectos se generarán a futuro, esto es, respecto de hechos cometidos con posterioridad al 18 de mayo de 2006, lo que equivale a señalar que las conductas de quienes se concierten para organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley ya no podrán ser calificadas como constitutivas de sedición y por lo tanto verse irradiadas por los beneficios que de tal calificación y naturaleza se derivan, sino que quedarán cobijadas por la descripción típica del concierto para delinquir agravado (art. 340 inc.2 C.P.). (ii)Que el artículo 71 de la ley 975/05 rigió amparado y de conformidad con el ordenamiento legal, al punto en que fueron abundantes los pronunciamientos judiciales que en esa dirección se emitieron, muchos de ellos sellados hoy con la fuerza de la cosa juzgada. No podría alegarse inexistencia de la norma como efecto del trámite irregular en el Congreso, como que -de una parteprecisamente por ello se genera la sanción de inexequibilidad, al tiempo que -de otra- tanta validez y aplicación tuvo en su época que para dejar de aplicarla la Sala mayoritaria de esta Corte hubo de acudir a la excepción de inconstitucionalidad. De no haber sido como se afirma, sencillamente hubiera

bastado hacer inexistencia.

mención

de

su

Además, fue justamente en razón a su vigencia por lo que la Corte Constitucional podía excluirla del ordenamiento jurídico. (iii)Que por el efecto futuro de la inexequibilidad no pueden verse afectadas situaciones que dentro del tiempo de su vigencia se hubiesen consolidado o aquellas que por ajustarse en un todo a la previsión legal hubiesen podido recibir el influjo benéfico de su contenido, tal como se plantea más adelante. 2. Para la Corte refulge la naturaleza sustancial de la norma declarada inexequible y en su momento vigente y aplicable, como que el extinto artículo 71 regulaba no sólo una conducta considerada como delito por el legislador sino también su efecto sancionatorio, así este aspecto tuviese que buscarse por remisión en el tipo penal de la rebelión. Al fin y al cabo era el adicionado inciso el referente que permitía o abría paso a la imposición de la sanción a una persona a quien se le atribuía responsabilidad por la comisión de la conducta allí mismo descrita. De cara a una norma penal de carácter sustancial ninguna duda abriga la proclama de favorabilidad, pues además del abierto y franco apoyo que a tal pregón le brinda el texto superior (art. 29 C.Pol), los códigos penal y procesales (arts 6 Leyes 599 y 600/00 y Ley 906/04) así lo ratifican, precisándose por aquél que tal principio se aplica aún para los condenados.

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Es claro también que en el caso concreto se ofrecen o se materializan las condiciones que de antaño han exigido la jurisprudencia y la doctrina para que se dé aplicación a la mencionada garantía, esto es, la sucesión de leyes en el tiempo (estructurada -de una parte- por el original artículo 340 inc.2 del C.P. modificado por la Ley 733 de 2002 y -de otra- por la adición de la Ley 975 de 2005) y el tránsito de legislaciones, presente éste en la medida en que la última normatividad modificó la anterior para tornar menos exigente desde el punto de vista punitivo el compromiso penal por su comisión. Finalmente -y como tercera condición- se está frente a la favorabilidad de una de las dos leyes, en este caso la posterior (Ley 975, art. 71) si en cuenta se tiene que el concierto para delinquir agravado tenía como pena prisión de 6 a 12 años y multa de 2000 hasta 20000 SMML, al paso que la nueva sedición se sanciona con prisión de 6 a 9 años y multa de 100 a 200 SMML, a lo cual pueden agregarse las indudables ventajas que ofrece el estar procesado o ser condenado por un delito político que por uno común. Se descarta aquí la exigencia impuesta por la jurisprudencia relativa a la coexistencia de leyes, dado que este último condicionamiento sólo tiene aplicación cuando se trata de la presencia de dos legislaciones, ambas vigentes -aunque en distintos tiempos y territorios- porque la una no ha derogado ni modificado la otra, tal como sucede con los procedimientos señalados por las leyes 600/00 y la 906/04. Del antes mencionado tránsito -esto es, el paso del artículo 340 modificado por la Ley 733 al 71 de la Ley 975- se ha generado que un mismo comportamiento fáctico (el concierto acompañado de los conocidos fines) encuentre una regulación jurídica distinta en las dos legislaciones, conforme se señalaba antes respecto de las consecuencias penales regladas en las dos normatividades, realidad ésta que conduce inexorablemente al necesario balance para identificar de entre aquéllas cuál favorece los intereses del procesado y darle aplicación, haciendo así efectiva la garantía constitucional, proceso

comparativo que no arroja dudas en cuanto la selección del desaparecido artículo 71 como mucho más benéfico para el sindicado o condenado, dado, además de las ventajas en torno a las penas, el tratamiento jurídico, social y político que se le da al delito de sedición. La inquietud que pudiera subsistir en torno a la supervivencia jurídica de la norma -al mediar el fallo de inexequibilidad en comentoqueda resuelta con base en dos fundamentos, como son el efecto de la sentencia marcado por la Corte Constitucional, esto es, a futuro, así como también por el apoyo que en el propio marco constitucional encuentra el dispositivo en su aplicación extensiva en el tiempo respecto de situaciones consolidadas o de aquellas que durante el lapso de su vigencia hubieran satisfecho las exigencias impuestas por la disposición legal. Esta tesis ha sido adoptada de antaño por la Sala, como lo pone de presente el siguiente pronunciamiento de noviembre 11 de 1986, emitido aún bajo la vigencia de la anterior Carta Política: "El artículo 26 de la Constitución Nacional, desarrollado por el artículo 6°, tanto del Código Penal como del de Procedimiento Penal, consagra el principio de favorabilidad en la aplicación de la ley criminal, cuando una conducta o un proceso sean susceptibles de ser regidos por varias normatividades, presentándose el fenómeno de la sucesión de leyes en el tiempo. En virtud del mismo, la benignidad de una ley abrogada, derogada o declarada inexequible, proyecta sus efectos más allá de esta pérdida de vigencia (ultra actividad), o la ley posterior, con estas características, retrogada sus consecuencias (retroactividad), para cubrir situaciones pasadas, en vía de definición, o ya juzgadas." Esta directriz se ratificó posteriormente en auto de única instancia, de agosto 9 de 1995, así: "Es incuestionable que la fuerza obligatoria de un precepto comprenderá todo el tiempo de su vigencia, salvo su

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inaplicación en caso concreto por inconstitucionalidad manifiesta, ya que la ley, por estar en elaboración continua, sufre incesantes cambios en la medida que lo van exigiendo las necesidades de la sociedad, o que el organismo encargado del control encuentre que no se aviene a la Constitución y declara su inexequibilidad, entre otros casos. Mas fuere de una u otra manera, las situaciones tratadas durante el periodo de su vigencia tiene absoluta validez, toda vez que entratándose de la derogatoria o de inexequibilidad sus efectos surten para el futuro, no en forma retroactiva. Si ni fuere de ese modo, devendría la inseguridad general dentro del círculo de las relaciones jurídicas" (sic). Años más tarde la Sala siguió expresando su parecer en la misma dirección y esta vez en sentencia de casación de junio 20 de 2002 -radicado 15827- precisó: "En realidad, a este respecto, son ciertamente profusos los pronunciamientos de la Sala (Cas. 11.619, 13.591 y 14.524 del 27 y 30 de marzo de 2.000 y 6 de noviembre de 2.001, M.P., Carlos Gálvez Argote, entre muchos otros), en que se ha descartado que situaciones consolidadas durante la vigencia del precepto legal, que se presume conforme a la Carta Política en tanto no exista un pronunciamiento en sentido contrario por parte del órgano al que se ha encomendado la guarda de la integridad y supremasía (sic) del ordenamiento constitucional, puedan resultar afectadas como consecuencia de decisiones posteriores en que se afirme su contrariedad con la Constitución. Como emanación del sistema concentrado de control sobre la constitucionalidad de las leyes que corresponde a la Corte Constitucional cumplir, se ha entendido que cuando es declarada la inexequibilidad de una norma positiva, esta determinación no solamente produce efectos constitutivos, sino que salvo que en la propia decisión se disponga cosa distinta, éstos tienen carácter ex nunc, es decir, pro futuro y

sólo emergen a partir del momento en que la misma es adoptada, lo que ha permitido entender, al propio tiempo, que el precepto extinto se reputa válido hasta dicho momento. (....) Pues bien, como quiera que frente al caso concreto, esto es, en lo concerniente con la sentencia C-049/96, no fueron expresamente determinados sus efectos, es dable entender con fundamento en los principios generales enunciados, que éstos son hacia el futuro, consolidándose por tanto en forma plena las situaciones que le han antecedido y que tuvieron desarrollo en el período previo a la declaratoria de inexequibilidad del inciso primero del artículo 148 del C. de P.P., resultando absolutamente válida la designación de un ciudadano honorable en el cargo de defensor de un imputado para la indagatoria". Más recientemente esta Corporación apuntaló sus tesis y sentó su criterio frente a los efectos de la sentencia de inexequibilidad del artículo 71 de la Ley 975/05, precisamente la norma que ha originado el presente conflicto. Así se dijo expresamente en la sentencia de tutela 25190 de julio 11 del año que avanza: "Si así es, y si los efectos de la sentencia recién proferida por la Corte Constitucional rigen hacia el futuro (ex nunc), los beneficios del declarado inconstitucional artículo 71 de la ley 906 de 2004 se mantienen y no afectan situaciones consolidadas bajo su imperio. Así, entre otras cosas, lo ha explicado, en situaciones similares, la Corte Constitucional en los siguientes términos: "No sobra añadir con idéntica orientación argumentativa, que la Corte Constitucional en el tema de los efectos de los fallos de inexequibilidad, ha elaborado "el principio de presunción de legalidad, en virtud del cual se respetan los efectos que surtió la ley y las situaciones establecidas bajo su

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vigencia. La necesidad de garantizar la seguridad jurídica de los asociados, es sin duda la razón de ser de estos principios básicos que dominan el ejercicio del control de constitucionalidad. Los mismos argumentos que imponen, en principio, la irretroactividad de la ley, imponen, en principio, la irretroactividad de los fallos.." Si a lo dicho se añade que según el artículo 43 de la Ley 270 de 1996, "Estatutaria de la Administración de Justicia", las sentencias de constitucionalidad producen efectos hacia el futuro, a menos que la Corte resuelva lo contrario, la cuestión acerca de las consecuencias de la decisión con respecto a la inconstitucionalidad del artículo 71 de la ley 975 de 2005 queda saldada." La invocación -apenas selectiva- de algunos pronunciamientos de la Sala de Casación Penal en torno a la posibilidad de aplicar ultractivamente normas declaradas inexequibles, siempre que hayan podido irradiar sus efectos a una situación jurídica en particular y obviamente -desde luego- cuando su aplicación comporte favorabilidad, no deja dudas en cuanto al pensamiento de la Corporación, que no es novedoso y mucho menos insular, como que con similar orientación se encuentran decisiones de la Corte Constitucional que de algún modo se identifican con el reseñado parecer. Así por ejemplo, frente a la consagración legal de negociaciones y de beneficios con quienes se habían entregado a la justicia, respecto de aquellas que estaban en curso cuando se dispuso su inexequibilidad la Corte Constitucional fijó los efectos ultra-activos con fundamento en su vigencia. En la sentencia C-171 de 1993, citada a su vez en el fallo T-504/99, señaló: "En virtud del principio de favorabilidad de la ley penal que la propia Constitución consagra, el presente fallo, sólo produce efectos hacía el futuro, lo cual significa que los beneficios ya concedidos se mantienen, las negociaciones en curso

pueden proseguirse hasta su culminación y quienes con anterioridad a la fecha de esta providencia se hayan entregado a la justicia con el ánimo de hacerse acreedores a los beneficios que establece el decreto 264 de 1993, tendrán derecho a obtenerlos, si cumplen con los requisitos que él mismo señala" Lo consignado hasta aquí conduce a predicar de manera categórica -tal como ya se había adelantado- que la inexequibilidad del artículo 71 de la Ley 975/05 declarada mediante la sentencia C-370 de mayo 18/06 sólo produce efectos hacia el futuro, lo que comporta afirmar que todas aquellas conductas que fueron cometidas antes de la reseñada fecha (i) constitutivas para entonces de concierto para delinquir con fines de organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley, siempre y cuando su accionar interfiera con el normal funcionamiento del orden constitucional y legal, o (ii) por quienes hayan conformado o hagan parte de grupos guerrilleros con similar accionar de interferencia, deberán ser tipificadas como sedición, a términos del precitado artículo 71, dado que tal calificación comporta efectos favorables para el sindicado o condenado. Precisando aún más la asignación de competencia de cara a la nueva situación derivada del mencionado fallo de inexequibilidad, la Sala señaló en la providencia ya citada: "Una de las razones que tuvo la Corte para dirimir los conflictos de competencias sobre el mismo tema, asignándosela a los juzgados penales del circuito ordinario, radicaba en que al variar la tipicidad (sedición en vez de concierto para delinquir), el juzgamiento de esa conducta estaba atribuida a aquellos despachos, según las reglas del artículo 77 de la ley 600 de 2000. Pero al desaparecer del orden jurídico el artículo que lo permitía, hoy no es posible realizar ese tipo de juicios, salvo aquellos puntuales casos en donde se deba reconocer el principio de favorabilidad

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por los efectos benéficos que aquellas normas puedan comportar. En tales circunstancias, con mayor razón es en el interior del proceso, donde el juez, contando con todos los elementos de juicio, con la posibilidad de examinar la plenitud de la actuación procesal y de la actividad probatoria, así como las alegaciones de las partes, puede optar por poner fin al proceso condenando o absolviendo por el delito de concierto para delinquir, o condenar o absolver por el de sedición previsto en la ley de justicia y paz, en el lenguaje de la favorabilidad"..

Así las cosas, el conflicto -conforme se adelantó- se resolverá en el sentido de asignarle la competencia al Juzgado Especializado de Bucaramanga, quien en su trámite lo conducirá por la senda del procedimiento legal señalado para esa especialidad de jueces, pero aplicando las normas derivadas de la favorabilidad, incluidas -desde luego- las relativas a libertad provisional, tal como en su momento fueron materializadas por el colisionante juez de circuito, esto es, contabilizando seis meses por vencimiento de término para iniciar la audiencia de juzgamiento en vez del año que corresponde al procedimiento del juzgado especializado.
PROCESADO: ROBLES SÁNCHEZ, FRANCISCO JAVIER PROCESADO: INFANTE BAEZ, JUAN ANTONIO DELITOS: Utilización ilícita de equipos transmisores, Concierto para conformación de grupos armados PROCESO: 25797 Aclaraciones de voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS

MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Colisión de Competencia FECHA: 08/08/2006 DECISION: Asigna al Juzgado Primero Penal Circuito Especializado de B/manga PROCEDENCIA: Juzgando Segundo Penal de Circuito CIUDAD: Barrancabermeja

Fin extracto providencia 25797

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EXTRADICION-España/ LAVADO DE ACTIVOS-Concepto/ EXTRADICIONPrincipio de reciprocidad 1.En orden a las previsiones hechas por los artículos 35 de la Carta Política, modificado por el Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 de la ley 599 de 2000, la extradición se podrá conceder y ofrecer de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto, con la ley. Según el concepto del Ministerio de Relaciones Exteriores, a esta solicitud de extradición se deben aplicar las reglas del Convenio de Extradición de Reos entre los dos Gobiernos, suscrito el 23 de julio de 1892 y aprobado por la ley 35 de 1892 y el canje de notas del 19 de septiembre de 1991, y la Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, firmada en Viena el 20 de diciembre de 1988, en lo relacionado con el numeral 2º del artículo 6º. En concordancia con el orden prioritario de aplicación de las fuentes formales previstas en la Constitución y la ley, la Sala tiene sentado que todas las peticiones disciplinadas o no por tratados de extradición, según lo establezca el Ministerio de Relaciones Exteriores, se tramitarán de acuerdo con el artículo 518 de la ley 600 de 2000, si, como ocurre en este evento, los hechos sucedieron antes del 1º de enero de 2005; y el concepto que ha de emitir lo fundamentará en los presupuestos del tratado público correspondiente o en su defecto en los elementos plasmados en el artículo 520 del Código Procesal Penal. Advirtiendo que puede ocurrir que el instrumento internacional prevea exigencias que encajen en los elementos del artículo 520 ibídem; empero, si ello no sucede, la Sala opinará con estricto apego a las exigencias del tratado en virtud a su prevalencia sobre el ordenamiento jurídico interno (Concepto del 7 de septiembre de 2005, radicado No. 23038). 2.A la luz de lo preceptuado por el artículo 1º del tratado, los Gobiernos de

Colombia y de España se comprometen a entregarse recíprocamente los individuos condenados o acusados por los tribunales o autoridades competentes de uno de los dos Estados contratantes, como autores o cómplices de los delitos o crímenes enumerados en el artículo 3º, y que se hubieren refugiado en el territorio de otro. Pese a que el delito de blanqueo de capitales procedentes del tráfico ilícito de drogas, no está relacionado en la lista del artículo 3º, debe tenerse como incluido en ella teniendo en cuenta lo estipulado por el numeral 2º del artículo 6º de la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, consistente en que cada uno de los delitos contenidos por el párrafo 1º del artículo 3º del mismo Estatuto se considera incluido entre los que dan lugar a la extradición en todo tratado de extradición vigente entre las partes y, entre ellos está: "b) i) la conversión o la transferencia de bienes a sabiendas de que tales bienes proceden de alguno o algunos de los delitos tipificados de conformidad con el inciso a) del presente párrafo (los referidos al tráfico de estupefacientes), o de un acto de participación en tal delito o delitos, con el objeto de ocultar o encubrir el origen ilícito de los bienes o de ayudar a cualquier persona que participe en la comisión de tal delito o delitos, a eludir las consecuencias jurídicas de sus acciones…..". Conducta tipificada en Colombia como lavado de activos por el artículo 323 de la ley 599 de 2004, sancionando a quien adquiera, resguarde, invierta, transporte, transforme, custodie o administre bienes que tengan su origen mediato o inmediato en actividades de extorsión, enriquecimiento ilícito, secuestro extorsivo, rebelión, tráfico de armas, delitos contra el sistema "financiero….relacionados con el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas….., con prisión de 6 a 15 años". 3. Principio de reciprocidad.

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A él se refiere el inciso 1º del artículo II de la Convención al establecer que ninguna de las partes contratantes queda obligada a entregar sus propios ciudadanos o nacionales. Y, sobre el cual la Sala viene reiterando: "Al respecto ha de decir la Corte, en primer lugar, que el instrumento internacional no prohibe a las Partes contratantes la extradición de sus propios ciudadanos o nacionales, sino que prevé simplemente la posibilidad de negarse a concederla por esta causa, y cuando esto suceda, "ambas partes, se comprometen, sin embargo, a perseguir y juzgar, conforme a sus respectivas leyes, los crímenes o delitos por nacionales de la una Parte contra las leyes de la otra, mediante la oportuna demanda de esta última, y con tal que
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Concepto Extradición FECHA: 08/08/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente

dichos delitos o crímenes se hallen comprendidos en la enumeración del artículo 3º". "En segundo término, pacífica y reiterada ha sido la jurisprudencia en precisar que la Corte Suprema de Justicia de Colombia no le compete establecer la vigencia y aplicabilidad al caso o fijar el alcance de la legislación extranjera, como tampoco cuestionar la legalidad del trámite en el país que eleva la solicitud, su misión, como ha sido repetidamente dicho, se circunscribe a la verificación del cumplimiento de precisos requisitos que han de fundamentar el concepto que de ella demanda el Gobierno Nacional que tiene a su cargo adoptar la decisión administrativa con que se ponga fin al trámite (concepto 8 de abril de 2003)". Evocado por el concepto del 7 de septiembre de 2005, radicado 23038.
PAIS REQUIRENTE: España REQUERIDO: MEDINA SALAZAR, JUAN CARLOS DELITOS: Lavado de activos PROCESO: 24645

Fin extracto providencia 24645

COLISION DE COMPETENCIAInasistencia Alimentaria: Residencia del titular del derecho Por resultar frecuente el cambio de residencia de los acreedores alimentarios por diversas razones tales como los traslados laborales de sus representantes legales, la búsqueda de nuevas oportunidades en otras ciudades, las dificultades económicas que se acentúan en ciertos lugares por el costo

que implica vivir en ellas, etc., de aplicarse sin más, el texto del artículo 271 del Código del Menor, se llegaría al absurdo de tener como temporalmente competentes a tantos jueces, como ciudades que acojan a los beneficiarios de la prestación alimentaria. Por tal razón y para dotar de sentido y racionalidad la aplicación de dicho precepto, es necesario concluir que para establecer el funcionario judicial

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competente en el delito de inasistencia alimentaria, debe entenderse por residencia del titular del derecho, aquella que tenía al momento en que se formuló la querella de parte o cuando de oficio se dio comienzo a la correspondiente investigación , como acertadamente lo señala el Juez Segundo Penal Municipal de Riohacha dentro de este trámite. Siendo ello así, como en efecto lo es, y teniendo en cuenta de una parte, que la denuncia fue presentada ante la Inspección de Policía de Alejandría y agregando que también importa tener en
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Colisión de Competencia FECHA: 08/08/2006 DECISION: Asigna el conocimiento al J.Promiscuo de Alejandría PROCEDENCIA:

cuenta el próximo retorno de (.....................................) y su hija a dicho municipio, no hay duda que la competencia para conocer del juicio en este asunto radica en el Juzgado Promiscuo Municipal de Alejandría, a donde se ordena remitir de inmediato el expediente, no sin antes señalar que no resulta de recibo el apresuramiento de este funcionario al proponer la colisión de competencia que aquí se resuelve, sin tener en cuenta que el traslado de la menor y su progenitora era meramente temporal.

Juzgado.2.Penal. Municipal CIUDAD: Rioacha (Guajira) PROCESADO: MADRIGAL ICAPIE, GUILLERMO ENRIQUE DELITOS: Inasistencia alimentaria PROCESO: 25823

Fin extracto providencia 25823

PARTE CIVIL-Propósito de obtener la verdad y la efectivización de la justicia/ PARTE CIVIL-Interés para recurrir fallo condenatorio en búsqueda de la verdad y la justicia: Debe el juzgador ponderar el daño concreto, real y específico/ SENTENCIA CONDENATORIA-No siempre satisface los intereses de verdad y justicia/ CONDUCTA PUNIBLE-Compete al legislador determinar sus consecuencias punitivas/ CONDENA DE EJECUCION CONDICIONAL-Elementos de valoración: interés en la parte civil para recurrir/ REPARACION DEL DAÑONaturaleza de la pretensión indemnizatoria/ INHABILIDAD PARA EL EJERCICIO DE DERECHOS Y

FUNCIONES PUBLICAS-Sanción perpetua para el servidor que atenta contra el patrimonio del Estado: No necesariamente debe estar incluida en la sentencia 1. No se remite a duda que a través de la sentencia C-228 de 2002, mediante la cual se declaró la exequibilidad condicionada del artículo 137 de la Ley 600 de 2000, se modificó la jurisprudencia constitucional relativa a los derechos de la parte civil en el proceso penal, bajo el entendido que éstos no se circunscriben a la reparación del daño patrimonial causado con el ilícito, sino que también involucran como contenido esencial la satisfacción plena

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de los derechos a la verdad y a la justicia. Así lo ha venido interpretando la Sala después de proferida la sentencia de constitucionalidad en mención, bajo el entendido que la intervención del titular de la acción civil dentro del proceso penal puede estar determinada por los tres intereses señalados, esto es, por la verdad, la justicia y la reparación, sin que la pretensión ajena al ámbito exclusivamente patrimonial torne ilegítima su condición de sujeto procesal o imposibilite su intervención en el trámite, siempre que subsistan los dos o uno u otro de los restantes intereses y se demuestre el daño concreto respecto de ellos, que justifiquen su presencia dentro de la actuación penal. 2. El problema jurídico que debe resolver la Sala para determinar si el cargo está llamado a prosperar o no, es el relativo a si en los eventos en los cuales el proceso penal concluye con sentencia condenatoria, subsiste interés en la parte civil para impugnarla con el propósito de que se agrave la pena impuesta o se modifique su forma de ejecución, acudiendo para ello a la invocación de los valores de verdad y justicia, cuando quiera que la pena impuesta o el otorgamiento de un sustituto penal o un subrogado específico no satisfaga sus expectativas. O si, por el contrario, tal pretensión ha de estimarse ilegítima, a partir de la consideración de que la sentencia por su carácter declarativo de la responsabilidad penal del procesado y sancionatorio en virtud de la imposición de la pena, satisface tales interés superiores. "...Se enfatiza en la sentencia C-899 de 2003 que la circunstancia fundamental que legitima la concurrencia de la parte civil en el proceso penal es su interés indemnizatorio, quedando sometido, como todo sujeto procesal, a los mandatos legales previstos para la tramitación de la acción penal y para la terminación normal o anormal del procedimiento, resultándole incompatible a sus intereses que discuta unos y otros

aspectos, so pretexto de que ellos hacen nugatorio su derecho a la verdad o a la justicia, mas cuando en este precedente se hace especial énfasis en que la satisfacción de los derechos a la verdad y a la justicia no puede servir de excusa para convertir el proceso penal en un mecanismo exclusivo de venganza privada. Y pese a que en la sentencia C-228 de 2002 se admitió como posible que las víctimas y los perjudicados concurrieran al proceso penal sólo para el logro de la verdad o de la justicia, mientras que en la sentencia C-899 de 2003 se afirmó que la doctrina de la Corte Constitucional "no ha evolucionado hasta considerar que estos -la verdad y justicia- puedan desplazar la pretensión indemnizatoria" (Cfr. Sentencia C-899 de 2003), es lo cierto que ambos precedentes coinciden en punto a sostener que en los eventos en los cuales la intervención de la parte civil está motivada en la defensa de sus derechos a la verdad o a la justicia, debe acreditar un daño concreto que se le haya causado, en virtud del cual se justifique la defensa de tales valores. Lo anterior constituye razón suficiente para concluir que en estas materias, surge para el juez el ineludible deber de ponderar, en cada caso en particular, si frente al derecho a la verdad o a la justicia que invoca el apoderado de la parte civil para legitimar su interés, existe o no un daño concreto, real y específico, esto es, si esta en juego su derecho a conocer lo que sucedió y a precaver que la conducta quede en la impunidad, como para habilitarlo a promover un recurso o una actuación determinada. Es bajo un tal entendimiento, que esta Sala ha señalado que cuando la intervención de la parte civil dice justificarse en la necesidad de defender la verdad o la justicia, se requiere, para concordar con el contenido y alcance de las decisiones indicadas, que el recurrente señale en forma expresa la fuente de ese interés, y cuál derecho constitucional en particular le ha podido ser vulnerado, o lo que es igual, que

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acredite que como consecuencia de la conducta punible objeto de investigación y juzgamiento, sus derechos sufrieron un perjuicio directo, real y específico. -Cfr. Auto del 22 de junio de 2005, radicado 22102-." 3. "...También debe decirse que sólo excepcionalmente podría llegar a considerarse que, pese al carácter condenatorio del fallo proferido en las instancias, éste podría no realiza los intereses superiores de la verdad y la justicia cuya satisfacción constituye aspiración legítima de la parte civil, evento en el cual adquiriría pleno interés jurídico para reclamar su modificación en los aspectos puntuales que le causan agravio, como podría suceder cuando el fallador ha reconocido la existencia de alguna circunstancia atenuante de punibilidad que la parte civil halla improbada con la consecuencia de desdibujar la verdad de lo ocurrido y de propiciar un fallo injusto, por ejemplo, declarando que el procesado realizó la conducta punible bajo estado de ira o intenso dolor o por razones de marginalidad, ignorancia o pobreza extremas, que en criterio de la víctima o el perjudicado no concurren y, por ello, no era dable reconocer." 4. No puede perderse de vista que es al legislador a quien compete en el proceso de definición de las conductas prohibidas determinar sus correspondientes consecuencias punitivas, de suerte tal que la pena prevista para cada delito es en si misma representativa de la mayor o menor gravedad que esa conducta, atendiendo la naturaleza del bien jurídico que lesiona y el mayor o menor ámbito de protección que se estime ha de otorgarse al bien jurídico objeto de tutela. Es también en ese mismo ámbito legislativo en donde se define en qué proporción puede verse disminuida la pena básica prevista para el delito, en virtud del comportamiento del procesado en el curso de la actuación, como sucede con las rebajas previstas por confesión, por reparación del daño o por aceptación de los cargos, instrumentos

que indudablemente constituyen un estimulo para disuadir al sujeto pasivo de la acción penal a que coopere con la administración de justicia, temas todos cuya legitimidad no puede quedar en entredicho bajo el pretexto de que desdicen de la justicia, entendida bajo la lógica de que ésta se satisface con la privación de la libertad del infractor. En esa dirección, no encuentra la Sala una razón a la que se pueda acudir para sostener que los derechos a la verdad o a la justicia legitiman aquella intervención de la parte civil cuyo propósito único se orienta a lograr la agravación de la pena impuesta por el juez, por razón de no compartir el término fijado para su duración por estimarlo laxo, o porque en su criterio no sirve a los fines retributivos o de prevención general. En efecto, no cabe duda que la pena está llamada a cumplir varias funciones, siendo al juez al que compete establecer en cada caso concreto cómo ha de ser fijada, con apoyo en los criterios que el legislador define para su determinación, de forma tal que dicho resultado traduzca en el necesario equilibrio entre esas diferentes funciones a las que la sanción penal sirve. Si la pena se impusiera bajo la sola consideración avalorada de la gravedad de la conducta como género, sin atención a las especificidades en que se ejecutó en cada caso concreto, sobrarían las previsiones del legislador de establecer para las distintas conductas punibles unos límites mínimos y máximos de punibilidad. Bastaría entonces con que se fijara para cada delito una sanción fija, única e inamovible. Los criterios que recoge el estatuto penal para determinar la pena, están llamados a garantizar que ésta responda a las particularidades dentro de las cuales se verificó la infracción de la ley penal, siendo de resorte del juez establecerla, a través de un procedimiento reglado en la ley penal, expresamente establecido en

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los artículos 54 a 62 de la Ley 599 de 2000. De manera que, si en ese ejercicio al juzgador al examinar la conducta en concreto encuentra que no reviste mayor gravedad, que no generó un daño sensible al bien jurídico tutelado, que sólo concurren circunstancias atenuantes de la punibilidad o que fue baja la intensidad del dolo, no cabe duda que le asiste facultad para establecerla en su extremo mínimo, porque en tal evento ninguna ilegalidad resultaría predicable de ese ejercicio. Así mismo, en caso presentarse un concurso de conductas punibles, el juez debe seguir los criterios establecidos por el artículo 31 del Código Penal según los cuales el sentenciado ha de quedar sometido a la pena que corresponda al delito más grave según su naturaleza "aumentada hasta en otro tanto, sin que fuere superior a la suma aritmética de las que corresponden a la respectivas conductas punibles debidamente dosificadas cada una de ellas", de forma que el incremento lo puede disponer por un término que podrá ir desde un día hasta una proporción no igual a la condigna sanción que correspondería al delito concursante de menor gravedad, por manera que proceder en el sentido que la norma indica no puede ser asumido como una vulneración al valor "justicia". 5. La viabilidad de conceder la suspensión condicional de la ejecución de la pena, cuando la impuesta al procesado permite acceder a ese subrogado, no sólo puede tener como referente la gravedad del delito, o las circunstancias en las cuáles este se cometió, sino también y con mayor énfasis "la buena conducta anterior del procesado, las actitudes posteriores al hecho delictivo que tiendan a detener sus efectos perjudiciales, la indemnización y la presentación voluntarias, como elementos expresivos de una personalidad positiva del acusado"- Cfr. Sentencia de casación del 8 de febrero de 2000, radicado 11203-.

En el presente asunto, ese ejercicio de tasación de la pena y el otorgamiento del subrogado fueron, sin más, los que cuestionó el apoderado de la parte civil, so pretexto de buscar que el fallo fuera justo, porque en su sentir así hubiera mediado confesión, sentencia anticipada y reintegro parcial de lo apropiado, la pena era muy leve y su forma de ejecución muy benigna, estimulando a la apropiación de dineros públicos, argumento que terminó siendo admitido por el Tribunal bajo las siguientes consideraciones: "Al tenor de lo previsto por el artículo 204 del C.P.P., para desatar el presente recurso de apelación el Tribunal está limitado por la naturaleza de los aspectos impugnados y la prohibición de agravar la situación del apelante único, por manera que bajo esas circunstancias se ocupa la Sala del estudio de los argumentos aducidos por el recurrente como soporte de inconformidad, advirtiendo de entrada que le asiste cabal interés para recurrir la sentencia sobre aspectos diferentes al simple reclamo económicos, habida consideración del precedente constitucional sentado con la sentencia C-228 de 2002, por cuya virtud se extiende sus facultades -las de la parte civil, se aclara- al establecimiento de la verdad, la justicia y a evitar la impunidad del comportamiento investigado." Bajo tales premisas admitió el ad quem la legitimidad del apoderado de la parte civil para cuestionar el ejercicio de tasación de la pena impuesta y , también, el otorgamiento de la suspensión condicional de la ejecución de la pena, no obstante que de los argumentos que soportaron el recurso no aparecía señalado alguno a partir del cual pudiera inferirse el posible agravio directo que tales decisiones le causaban, es decir, como tal determinación lesionaba sus derechos a la verdad o a la justicia. 6. Como acertadamente lo refiere la Procuradora Delegada, de vieja data ha precisado esta Sala que la indemnización de perjuicios tiene naturaleza

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eminentemente civil, no penal, en cuanto se trata de una condena que se impone como consecuencia del delito, que es fuente de obligación conforme lo señala el artículo 1494 del Código Civil. En este sentido, el artículo 94 del código penal establece la obligación de reparar los daños materiales y morales que provengan de la conducta punible, al paso que el artículo 56 de estatuto procesal penal impone al juez el deber de liquidarlos y condenar al responsable en la sentencia, en armonía con el artículo 170 ejusdem, según el cual la sentencia debe contener "La condena en concreto al pago de perjuicios, si a ello hubiere lugar". Siendo lo anterior así, deviene inexistente la pretendida incongruencia entre el acta de aceptación de cargos para sentencia anticipada y el fallo de segundo grado, puesto que aquélla no está llamada a fijar la cuantía de los perjuicios reclamados y demostrados, como tampoco acontece con la resolución de acusación, máxime si se considera que la pretensión indenmizatoria puede ser intentada legítimamente en cualquier momento de la actuación, hasta antes de proferirse fallo de segundo grado, como sin lugar a dudas se dejó sentado en las sentencias C-163 de 2000 y C-760 de 2001. De manera que la pretensión indemnizatoria no se fijó en el acto que hace las veces de acusación, como tampoco tenía que corresponder matemáticamente a la cuantía de lo apropiado que hubiere sido reconocido por la procesada en el curso de la diligencia en que aceptó la comisión del delito.
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia de Casación FECHA: 10/08/2006 DECISION:

Y es que si bien en el presente asunto, la pretensión indemnizatoria fue inicialmente limitada por el apoderado del Banco Agrario en una suma igual a la que de acuerdo con las primeras averiguaciones correspondía al valor de lo apropiado, ningún desafuero traduce que el fallador, ante la evidencia de que esa pretensión pecuniaria había sido reformada en debida forma por dicho sujeto procesal, incremento por demás soportado en los reportes contables que daban buena cuenta de los movimientos ilícitos de recursos efectuados por la procesada para defraudar los patrimonio de la entidad, hubiera optado por declarar probada esa última cuantía como monto de la indemnización y, consecuentemente, accediera a revocar el fallo de primer grado en el cual dicha condena civil se efectuó en abstracto. 7. Ha tenido oportunidad de pronunciarse esta Sala señalando que "Cuando un Servidor maltrata dolosamente el patrimonio del Estado, por mandato constitucional queda inhabilitado a perpetuidad para desempeñar funciones públicas, consecuencia esta que, como se expresó, no necesariamente debe estar incluida en la sentencia, pues dimana de la Carta"- Cfr. Sentencia de casación del 19 de julio de 2006, radicado 22263-, más cuando dicha inhabilidad no coincide exactamente con la prevista por el artículo 44 del Código penal, en cuanto que allí se proscribe al penado elegir y ser elegido, ejercer cualquier otro derecho político, función pública o ser sujeto de dignidades y honores que confieran las entidades oficiales.

Casa parcialmente dejando numerales 1°, 2° y 4° de la sentencia

vigentes

los

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Arauca PROCESADO:

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GARCIA DIAZ, MAGRY RAMONA DELITOS: Peculado por documento privado PROCESO: apropiación, Falsedad en

22289 Aclaración de voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Salvamento de Voto DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS

Fin extracto providencia 22289

NULIDAD-Técnica en casación/ INVESTIGACION PREVIA-Notificación de su iniciación/ LEGALIDAD DE LA PENA-Noción/ INTERDICCION DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICASLegalidad de la pena 1. La Sala ha sido insistente en señalar que si el motivo invalidante de la actuación lo constituye el debido proceso, debe acreditarse la existencia de una irregularidad con capacidad de socavar las bases de la actuación. En cambio, si se trata de la violación del derecho a la defensa material o técnica, es indispensable determinar los defectos que lesionaron esta garantía y que por su gravedad y trascendencia resulta inevitable su declaratoria, sin que sea admisible invocar el desconocimiento de ambas garantías sobre un mismo supuesto de hecho porque cada una implica la presencia de vicios de diferente contenido y alcance, salvo situaciones especiales como las planteadas dentro del contexto argumentativo del censor. 2. La Corte ha enfatizado en varias oportunidades que la falta de comunicación de la resolución mediante la cual se ordena la investigación previa no es constitutiva de irregularidad sustancial que deba remediarse a través del mecanismo de la nulidad, toda vez que tratándose de una fase contingente que obviamente no forma parte de la estructura del proceso y sometida a cierta discrecionalidad del instructor, su existencia y validez no son dependientes

del acto de notificación al imputado conocido. Además, la etapa preprocesal a la que alude el artículo 322 del Código de Procedimiento Penal no es obligatoria, pues está supeditada, entre otros motivos, a la inexistencia de hechos y antecedentes dentro de la actuación que permitan colegir que una persona debidamente identificada o individualizada pudo ser autora o partícipe de una conducta punible. Por tanto: la ausencia de notificación criticada por el censor carece de la transcendencia necesaria como para acceder al decreto de nulidad por él solicitado. En contraposición al planteamiento del libelista y conforme a las previsiones establecidas en los artículos 324 y 329 del Decreto 2700 de 1991, disposiciones aplicables al caso en estudio, no se exige en la confección de esa primera providencia una precisa e infranqueable fórmula o contenido, sino que resulta suficiente para la fijación de dicho estadio procesal, que de lo expresado en tal resolución, de las órdenes impartidas o de las decisiones adoptadas en ella, surgiera con nitidez que el funcionario judicial había optado por iniciar la instrucción, como sucedió en este caso, pues la actuación procesal revela cómo a partir de la vinculación mediante indagatoria de (.............................) se cumplió tal cometido y se le brindaron todas las oportunidades legales para que

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ejerciera en debida forma su derecho de defensa y cómo la omisión cuestionada no ocasionó al procesado ningún perjuicio, y entonces la pretendida irregularidad resulta inocua atendiendo al principio de trascendencia que rige el instituto de la nulidad, criterio que ha sido mantenido por esta Corporación al sostener que: "...sólo se vulneran las garantías del imputado cuando por prescindirse de esa comunicación se le priva de la posibilidad de desplegar las maniobras orientadas a su defensa; y de la otra, que en eventos como el de autos, tratándose de la investigación formal, tal derecho-deber se satisface con la oportuna vinculación del sindicado, bien mediante indagatoria o a través de la declaratoria de persona ausente, pues a partir de dicho momento adquiere la condición de sujeto procesal, investido para los fines de su defensa de las mismas facultades del mandatario judicial, conforme lo disponían los artículos 136 y 137 del estatuto procesal bajo el cual se rituaron las diligencias"*. 3. El derecho fundamental de la legalidad de la pena comporta una verdadera garantía para el procesado y también para la sociedad porque en virtud del mismo no se le podrán imponer al acusado penas o restricciones que no hayan sido establecidas previamente a la realización de la conducta punible, ni tampoco superar los límites cuantitativos y cualitativos consagrados en el ordenamiento jurídico. Y, porque de su observancia por parte de la jurisdicción se deriva seguridad jurídica para los asociados, tan necesaria para el logro de la convivencia pacífica que es uno de los fines que persigue el Estado Social de Derecho al que se refiere el artículo 1° de la Carta Política de 1991. De acuerdo con la normatividad que en materia de la pena accesoria interdictiva del ejercicio de derechos y funciones públicas que por favorabilidad se imponía aplicar en este caso, esto es, la contenida en el artículo 44 del Decreto 100 de 1980, la Sala tuvo

oportunidad de pronunciarse en casos que guardan identidad con el aquí tratado, para precisar que "cuando la pena de interdicción de derechos y funciones públicas se impone como accesoria a la de prisión, su tiempo de duración será igual a ésta, sin que pueda exceder de 10 años, según lo establecen los artículos 44 (modificado por el 28 de la ley 40 de 1993 y luego por el 3° de la ley 365 de 1997) y 52 del Código Penal de 1980 aplicable al caso. "En relación con este tópico, recientemente la Corte precisó que cuando la pena privativa de la libertad excede los diez años de prisión, no resulta aplicable el artículo 52 del Decreto 100 de 1980. Indicó, además, que, en dicha hipótesis, el artículo 44 ejusdem (modificado por el 28 de la ley 40 de 1993 y luego por el 3° de la ley 365 de 1997), no faculta al juzgador para imponer la interdicción de derechos y funciones públicas por tiempo menor de diez años, prevalido de la expresión "hasta" allí utilizada. "La genuina interpretación judicial, dijo la Sala, "conduce a entender que si la pena principal es menor de diez años, la accesoria en cuestión será también menor, pero que si la pena principal es de diez años, por ejemplo, también en ese rango será la accesoria, por contera, si la pena principal supera los diez años, por mandato del artículo 44 precitado, la interdicción será de 10 años, límite máximo, porque, la aplicación de las normas (52 y 44 del Código anterior) en cuestión obedece a un criterio sistemático, en virtud del cual, las normas no pueden obrar aisladamente, sino de manera complementaria, en función de un todo, que, por lo mismo, impide aislarlas para su cabal aplicación" (Cfr. sent. cas. julio 31/03, M. P. Dr. Galán Castellanos. Rad. 15063)"**. __________________________
* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. del 22 de noviembre de 2001, Rad.14425 ** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. del 6 de agosto de 2003, Rad.16680.

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MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia Casación FECHA: 10/08/2006 DECISION: No casa la sentencia, casa parcial oficiosamente para fijar pena accesoria y

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: BEJARANO AGUILERA, MARCO ANTONIO DELITOS: Secuestro extorsivo agravado PROCESO: 20451

Fin extracto providencia 20451

AGENTE RETENEDOR-Tesorero municipal: Retención en la fuente El tesorero municipal encuadra en lo dispuesto en el artículo 375 del Estatuto Tributario, según el cual están obligados a efectuar la retención en la fuente o percepción del Tributo, los agentes de retención "que por sus funciones intervengan en actos u operaciones en los cuales deben por expresa disposición legal, efectuar dicha retención o percepción". De igual manera, el artículo 376 ibídem, prescribe que "están obligados a efectuar la retención o percepción del tributo, los agentes de retención que por sus funciones intervengan en actos u operaciones en los cuales deben, por expresa disposición legal, efectuar dicha retención o percepción". Así lo ha entendido también la jurisprudencia de la Corte Constitucional al estudiar temas similares en relación con la función que de manera expresa, en algunos eventos, la ley le atribuye a los tesoreros municipales para el recudo de determinados impuestos.

Ejemplo de ello es lo sostenido en la sentencia C-013 de 1994, en la que se afirmó lo siguiente: "Con respecto al artículo 11 de la Ley 44 de 1990 debe advertirse que sobre el inciso primero de dicho artículo ya hubo pronunciamiento de esta Corporación, que lo declaró exequible mediante Sentencia C-467 de 19931; por tanto sobre la norma hay cosa juzgada constitucional y, en consecuencia, en esta providencia se estará conforme a lo resuelto en dicha Sentencia. En su momento, la Corte consideró: "El artículo 11 de la Ley 44 de 1990, en lo acusado, autoriza a los tesoreros municipales para cobrar y recaudar el impuesto con destino a las Corporaciones Regionales simultáneamente con el impuesto predial unificado, en forma conjunta e inseparable, dentro de los plazos señalados por el municipio para el pago de dicho impuesto. "Esta disposición no lesiona el Ordenamiento Supremo, pues simplemente se limita a consagrar una forma de cobro y recaudo de los impuestos antes citados, asignando tal

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función a los tesoreros municipales, quienes dentro de la organización municipal, son las personas encargadas de manejar los fondos pertenecientes al erario público del municipio, y obviamente allí se incluyen las sumas correspondientes a los impuestos". Siendo ello así, fuerza colegir que la calidad de agente de retención no la da la naturaleza del cargo, sino la función que se ejerce a nombre del Estado frente al contribuyente. Por ello, emerge claro que los tesoreros municipales, en
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Sentencia de Casación FECHA: 10/08/2006 DECISION: No casa la sentencia impugnada PROCEDENCIA: Juzgado Penal de Circuito

cuanto les corresponde, por razón de su función, hacer los descuentos por retención en la fuente en los casos en que así lo impone la ley, en relación con los pagos a cargo del municipio, como ocurre por ejemplo con los salarios a los empleados, o en la liquidación de los contratos que los particulares celebran con esa clase de entidades de derecho público, son quienes materialmente cumplen la función definida en el Estatuto Tributario, como agente retenedor.

CIUDAD: La Unión (Nariño) PROCESADO: BECERRA MORENO, JAVIER PROCESADO: CABRERA MONTERO, JUAN ELIAS DELITOS: Peculado por apropiación PROCESO: 21863

Fin extracto providencia 21863

NULIDAD-Técnica en casación/ NULIDAD-Principio de investigación integral: Trascendencia para su declaratoria/ SENTENCIA-La pena accesoria es vinculante así solo se haya incluido en la parte motiva 1.Amén de acatar ciertos lineamientos lógicos en la proposición y desarrollo de la causal tercera de casación cuando se denuncia un vicio de estructura o de garantía, es deber del recurrente demostrar que la irregularidad cometida en el transcurso procesal, incide de tal forma que necesariamente se impone la invalidación.

2. Cuando el yerro tiene relación con la infracción del principio de investigación integral por la omisión en la práctica de pruebas, tiene igualmente la carga de evidenciar que, ora por la postura negativa, o bien por incuria del funcionario judicial, aquellas tenían la capacidad suficiente para mutar de manera favorablemente la situación del procesado, pues la declaración de la nulidad no se deriva de la prueba per se, sino que por su confrontación lógica con las que sí fueron tenidas en cuenta por el sentenciador como soporte del fallo se advierta que de haberse practicado, el sentido de la decisión impugnada sería radicalmente opuesto y beneficioso a los intereses del impugnante, de ahí que

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mediante la anulación de lo actuado como único remedio procesal se puedan incorporar esos elementos que se echan de menos para ser tenidos en cuenta. No queda duda que se da una afrenta procesal cuando se omite la práctica de pruebas cuya procedencia e incidencia aparece en relación necesaria dentro de la actuación procesal por llevar a acreditar la verdad de los hechos, o cuando por efecto de una posición deliberadamente injustificada del operador judicial no se aporta como elemento de convicción.

3.Por último, si bien en la parte resolutiva del fallo de primer grado no se hizo expresa alusión a la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por el término de diez (10) años en contra de (................................................) y (......................................), omisión que tampoco fue advertida por el ad quem, ha de entenderse impuesta esta sanción, dado que a ella se hizo referencia en la parte considerativa del fallo de primer grado confirmado por el Tribunal Superior, como en otras ocasiones lo ha puntualizado la Sala , sin que esto implique reforma peyorativa en contra del único impugnante.
CIUDAD: Medellín PROCESADO: RIVERA CANO, JOSE LUIS DELITOS: Hurto calificado y agravado, agravado, Tentativa de homicidio agravado PROCESO: 19408 Homicidio

MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Sentencia Casación FECHA: 10/08/2006 DECISION: Declara prescripción, cesa casa oficiosa y parcialmente procedimiento,

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

Fin extracto providencia 19408

ACCION DE REVISION-Causal primera: Noción y alcance/ ACCION PENAL-Se ejerce independientemente de la acción disciplinaria 1.Cuando en sede de revisión se acude a la causal primera, las dos hipótesis que en ella se establecen, esto es, que el delito no podía cometerse sino por una sola persona, o que la infracción sólo podía realizarse por un número menor de quienes resultaron condenados, dicen relación a aquellos eventos en que no obstante ser indiscutible en razón de las características y naturaleza del

comportamiento punible objeto de juzgamiento y de los hechos probatoriamente acreditados en la sentencia, el juzgador condena a varias personas cuando la conducta imputada sólo podía ser obra de una de ellas, o ser cometida por un número inferior de las que fueron sentenciadas. Al precisar el alcance de la citada causal, la Corte ha señalado que ella "no se refiere a los eventos en que por interpretación de las normas o de los hechos, el recurrente considera, disintiendo del razonamiento del Juez

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que profirió la sentencia, que en una determinada conducta no se puede predicar la coautoría, pues este debate se tiene que dar en las distintas etapas del proceso, o en la Corte, pero solo en sede de casación, y como violación directa o indirecta de la ley sustancial, según el caso." -Auto de febrero 8 de 1.990-. Lo dicho significa, como de vieja data lo viene advirtiendo de igual manera la jurisprudencia de la Sala, "que dicha causal no posibilita -como ninguna lo hace-, discrepar total o parcialmente con la valoración probatoria de la sentencia, pues de lo que en realidad se trata es de demostrar que a través de los hechos probados surge de manera objetivamente indiscutible, que frente al caso concreto el delito tuvo que ser cometido por una sola persona o por un número inferior a las condenadas (…)" -Auto de 19 de agosto de 1.997-; lo cual no se logra con la mera enunciación, como aquí lo hace el actor, al dejar su planteamiento ayuno de demostración alguna. 2.Prolífica ha sido la Corte en señalar en diversas oportunidades, entre ellas en el pronunciamiento realizado el 6 de agosto de 2003, Rdo. 21.216, que no resulta extraño, como en este caso, que en no pocas ocasiones unos mismos hechos se adecuen a una descripción típica de naturaleza penal, y a la vez a una de carácter disciplinario; por el contrario, tal situación a la que así se enfrenta el servidor público es frecuente si se observa el catálogo de faltas disciplinarias previsto en el Código Único que rige la materia, y se confronta con los diversos delitos que son propios al sujeto activo calificado por ese respecto.

Si bien ambas nacen en el ámbito genérico del derecho punitivo, lo cierto es que atienden a fines y propósitos diversos, una en el campo penal y la otra en el disciplinario, y bien pueden ejercerse de manera independiente, tal como lo prescribe el Código Único Disciplinario en el inciso final del artículo 2º, cuando dispone que "la acción disciplinaria es independiente de cualquiera otra que pueda surgir de la comisión de la falta." Por ello, dados los principios de autonomía e independencia que operan entre la acción disciplinaria y la penal, resulta jurídico que se produzca una acumulación de responsabilidades, penal y disciplinaria respecto del mismo sujeto agente y por idénticos hechos, o que, contrario sensu, en una cualquiera de esas actuaciones al sujeto agente se le absuelva del cargo por el que inicialmente se halló mérito para vincularlo. Como si se tratara de ordenamientos referidos a la misma materia que, aunque afines resultan diversos dado el ámbito de regulación de los que cada uno de ellos se ocupa, el uno del catálogo de los delitos y el otro de las faltas disciplinarias, como ya se indicó, pretende el libelista que los efectos que se derivan de una determinación de esta última naturaleza se extiendan a la que se produjo en el proceso penal, lo cual, de ser posible, implicaría la reapertura de un debate ya definido con carácter de inmutable e intangible, muy diferente al cometido para el cual se encuentra concebida la causal tercera de revisión, cual es, la remoción de la res iudicata que ostenta un pronunciamiento judicial en firme habida cuenta de su injusticia por haberse proferido condena respecto de un inocente.

MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Acción Revisión FECHA: 10/08/2006 DECISION:

Inadmitir la demanda de revisión PROCEDENCIA: Tribunal Superior Militar CIUDAD: Bogotá D.C. CONDENADO: FERNANDEZ ZUÑIGA, LIBARDO ANIBAL

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DELITOS: Homicidio culposo

PROCESO: 24195

Fin extracto providencia 24195

NULIDAD-Falta de motivación de la sentencia: Técnica en casación/ AUSENCIA DE RESPONSABILIDADDefensa putativa 1. Como lo ha dicho la jurisprudencia de la Corte, cuando se acude al recurso de casación reclamando la nulidad de la sentencia por falta de motivación, constituye una carga para el censor señalar si tal falencia recae en el juicio de hecho o en el juicio de derecho y seguidamente demostrar si el vicio se encuentra en cualquiera de las siguientes situaciones para su configuración: a) que la decisión carece totalmente de motivación, b) que la motivación es incompleta, c) que es dilógica o ambivalente y d) que es sofística o aparente. 2. Para la Corte es claro que en este evento el comportamiento del procesado no encuentra adecuación típica en la causal de ausencia de responsabilidad de la defensa putativa, puesto que los hechos a que alude el procesado no encuentran respaldo en las demás pruebas allegadas válidamente a la actuación. En primer término, destáquese que la víctima nunca colocó los brazos en la cintura y en actitud desafiante, como alude el procesado y que lo llevó a inferir que iba ser objeto de agresión. Las probanzas indican que ésta no levantó dichas extremidades, es decir, que en ningún momento realizó acciones tendientes a evidenciar una presunta agresión.

Del mismo modo, está cabalmente acreditado que el procesado sin mediar motivo alguno procedió a increpar a la víctima e impactarla con un proyectil de arma de fuego en la región del ojo izquierdo, para seguidamente cuando ésta se encontraba herida y trataba de huir del lugar, disparar nuevamente en varias oportunidades dicha arma sin que hubiese hecho blanco en la humanidad de Chávez Ospina. Tal acontecer fáctico en manera alguna lleva a concluir que efectivamente González Morales iba a ser objeto de agresión por parte de la víctima, máxime cuando los testigos presenciales de los hechos y de las personas que conocieron del acontecer fáctico una vez ocurrido, entre ellos, los policiales, informaron que la víctima nunca dirigió palabra o actitud en contra del acusado que lleve a inferir que lo estaba agrediendo para que estuviera legitimado para actuar en la manera que lo hizo. La única discusión que se estaba presentado en el lugar era entre la víctima y la señora Doralba Giraldo, situación que en modo alguno autorizaba a que el procesado procediera a percutir su arma de fuego en contra de aquél e intervenir en un asunto que no le competía. Por consiguiente, tal recuento fáctico lleva a concluir que no son procedentes los argumentos de la defensa, como lo resaltaron los juzgadores de instancia, puesto que no es cierto que el procesado hubiese creído que iba ser objeto de agresión contra su vida. Todo lo contrario, de acuerdo con los testigos

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presenciales de los hechos se concluye que en modo alguno Jhon Jadis asumió posiciones agresivas como lo relata el acusado en la indagatoria y que tal aspecto generó la situación que discute la defensa.
MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación FECHA: 10/08/2006 DECISION: No casa la sentencia PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

De ahí que no resulte cierto que el juzgador de segunda instancia no hizo un análisis de los alegatos presentados por la defensa al interponer el recurso de apelación contra la sentencia de primera instancia.
CIUDAD: Pereira (Risaralda) PROCESADO: GONZÁLEZ MORALES, JOSÉ ARIEL DELITOS: Tentativa de homicidio, Porte ilegal de armas PROCESO: 24654

Fin extracto providencia 24654

RECURSO DE REPOSICION-Noción/ DERECHO DE CONTRADICCIONAlcance/ PRECLUSION DE LA INVESTIGACION-Firmeza al recobrar el fuero de congresista: Variación jurisprudencial/ PRESCRIPCION-De presentarse la existencia de la causal objetiva, el funcionario judicial debe declararla 1. El recurso de reposición es un dispositivo previsto por la ley para que el sujeto procesal inconforme con una determinación, provoque que el funcionario que la profirió vuelva a su estudio, esta vez acerca de los argumentos por él expuestos, con el propósito de corregir las equivocaciones en que haya podido incurrir, de haber ello sucedido. En consecuencia, es una carga para el impugnante en la sustentación determinar con exactitud los supuestos errores cometidos, ofreciendo de manera clara y precisa los argumentos que tiendan a demostrarlos, para que el

funcionario enmendarlos.

judicial

proceda

a

2. El derecho de contradicción como una de las manifestaciones fundamentales del de defensa ha sido instituido para hacer realidad la facultad de los sujetos procesales de discutir en condiciones de igualdad las pruebas incorporadas al proceso, constituyendo uno de sus principales medios controvertir la apreciación de ellas hecha por el funcionario judicial para fundamentar sus decisiones. Y, que el ejercicio de estos derechos por los sujetos procesales es una condición necesaria para la validez del proceso, de ahí que no puedan ser restringidos a una mera formulación nominal y formal, resultando imprescindible que las partes cuenten con reales posibilidades de realización. De modo que no podrá negarse su ejercicio en ningún instante procesal, porque de ello ocurrir afectaría su legalidad.

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3. Así entonces, frente a este marco jurídico surge evidente que dejar en firme la preclusión de la instrucción sin responder los argumentos de la parte civil expuestos en el recurso de reposición; lesionaría su derecho de contradicción y de contera el del debido proceso, cuya efectivización es garantizada por la Constitución y la ley. Para el instante en que la Fiscalía dictó la resolución, el procesado carecía de la condición de parlamentario y por consiguiente de la prerrogativa de ser investigado y juzgado por esta Sala de la Corte operando plenamente el principio de la doble instancia, de ahí que la parte civil interpusiera el recurso de apelación. Sujeto procesal que no estaba en capacidad de prever que el sindicado ulteriormente adquiriría esa calidad y que con ello variara el trámite a uno de única instancia. De manera que ningún reproche puede formularse pues observando los cauces legales interpuso recurso de alzada contra una decisión que lo permitía y que afectaba sus intereses, sin que sea procedente restringir sus derechos fundamentales con base en el cambio de competencia. Como tampoco ajustando el trámite al proceso de única instancia, pues concibiendo los recursos de reposición y apelación como manifestaciones de la garantía de impugnación orientados a controvertir las providencias judiciales por parte los sujetos procesales que ostentan legitimidad procesal y son agraviados con ellas, con el propósito de obtener del mismo funcionario o de su superior funcional la corrección de los errores de procedimiento, de interpretación o de valoración probatoria cometidos; ninguna irregularidad que pueda afectar la estructura del proceso, ni las garantías de las partes resultarían de asimilar el recurso interpuesto y pendiente de resolver con el de reposición. Por el contrario se aviene al trámite de única instancia que debe observar la Sala, y materializa las garantías a los sujetos procesales ya que es aspiración de todo ciudadano que sus controversias sean conocidas y decididas por el más alto tribunal de la jurisdicción

ordinaria del país; amen, que el trámite de este recurso posibilita a las otras partes pronunciarse sobre los fundamentos de la impugnación. Argumentos que ponen de manifiesto la equivocación del apoderado de la parte civil al pedir el envío del expediente a la Unidad de Fiscalías de Santa Marta para que resuelve la apelación; además, porque con ello se violentarían las formas propias del juicio y el juez natural como garantías del debido proceso, ya que activado el fuero constitucional dentro de la actuación procesal no puede participar ninguna autoridad judicial diferente a la Sala. Con fundamento en estas razones la Sala varía el criterio con el que venía resolviendo este tema, declarando la ejecutoria de las decisiones que habiendo sido apeladas el recurso no pudo ser resuelto por la activación del fuero constitucional, para ahora asimilar la alzada al recurso de reposición para ser decidido por ella, materializando de esta forma en un plano de igualdad de condiciones los derechos de contradicción, defensa y debido proceso de los sujetos procesales. 4. En razón a que la Sala encuentra que la acción penal ha prescrito en relación con las conductas denunciadas e investigadas en el proceso; fenómeno que la priva de la facultad constitucional y legal para investigar y juzgar al aforado, con ello de adelantar cualquier trámite diverso a su declaratoria y consecuente preclusión de la investigación de conformidad con el artículo 39 de la ley 600 de 2000; se abstendrá de correr los traslados previstos para el recurso de reposición en el artículo 189 de la ley 600 de 2000, y en su lugar se ocupará del análisis de la prescripción de la acción penal. (en ese sentido las decisiones del 12 de mayo de 2000, radicado 20621; del 23 de agosto de 2005, radicado 23895; del 6 de julio de 2005, radicado 23831; del 25 de octubre de 2005, radicado 20452; del 7 de febrero de 2006, radicado 24928, y del 27 de julio de 2006, radicado No. 19310).

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Unica Instancia FECHA: 10/08/2006 DECISION: Revoca la providencia, Declara prescrita la acción penal, Cesa el procedimiento PROCEDENCIA: Fiscalia 31 Seccional

CIUDAD: Santa Marta (Magdalena) PROCESADO: VIVES LACOUTURE, (SENADOR DE LA REPÚBLICA) LUIS EDUARDO

RECURRENTE PARTE CIVIL: VIVES LACOUTURE, NELSON EDUARDO DELITOS: Abuso de confianza, Falsedad en documento privado, Fraude procesal, Obtención de documento público falso PROCESO: 24934

Fin extracto providencia 24934

LEY DE JUSTICIA Y PAZInexequibilidad del artículo 70: Sus efectos se generan hacia el futuro/ LEY DE JUSTICIA Y PAZ-Rebaja punitiva: Solo para condenados antes de la vigencia de la Ley 975 de 2005 1. La ley 975 de 2005 preveía en su artículo 70 una rebaja de la pena en una décima parte de la pena impuesta a aquellas personas que al momento de entrar en vigencia se hallaren cumpliendo pena por sentencia ejecutoriada, con excepción de las condenadas por delitos contra la libertad, integridad y formación sexuales, lesa humanidad y narcotráfico. El mencionado artículo mediante sentencia C-370 del 18 de mayo de 2006 de la Corte Constitucional fue declarado inexequible por vicios de procedimiento en su formación, lo cual no impedirá su aplicación para aquellos condenados que teniendo derecho a la rebaja de pena, siempre que cumplan las exigencias requeridas por la ley, aún no lo hayan solicitado, como quiera que los efectos

del fallo de inexequibilidad determinados hacia el futuro. (....)

fueron

Un fallo causa ejecutoria una vez se hayan decidido todos los recursos legales y extraordinarios interpuestos y que procedan contra él, de modo que antes de aquella no se tiene la condición de condenado como tampoco la privación de la libertad se reputa como pena, ya que la detención preventiva puede computarse como parte cumplida de la pena solo "en caso de condena -numeral 3º del artículo 37 de la ley 599 de 2000-. 2. En tanto rigió el artículo 70, no era predicable ninguna situación de favorabilidad pues la rebaja de pena en una décima parte contenida en él no implicaba modificación relacionada con algún tipo de rebaja o beneficio previsto por otra norma legal, de modo que ante la inexistencia de colisión de leyes que ameritara examinar cuál de ellas contenía mayores beneficios, no se entiende como el impugnante a través

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de su invocación predique la aplicación de la citada disposición a su poderdante. El reconocimiento de esa garantía es actualmente posible -precisa la Salapara aquellas personas condenadas antes de la vigencia de la ley 975 que no hayan reclamado dicha rebaja de pena, la cual se justifica en los efectos hacia el futuro de la sentencia de inexequibilidad del artículo.
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Sentencia Segunda Instancia FECHA: 10/08/2006 DECISION: Confirma en su totalidad la providencia PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD:

Ni siquiera aduciendo la igualdad puede pretender la rebaja de pena tantas veces mencionada, pues si ese derecho se predica de pares es pertinente observar que (........) no tenía la calidad de condenado al momento en que entró a regir la ley ni descontaba pena por el delito que finalmente se le condenó.

Yopal PROCESADO: DIAZ CALIXTO, DANILO ALBERTO DELITOS: Prevaricato por acción PROCESO: 25705 Aclaraciones de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS

Fin extracto providencia 25705

COLISION DE COMPETENCIA-Factor territorial: Extorsión en grado de tentativa El factor territorial es uno de los criterios que permiten determinar la competencia de los funcionarios judiciales cuando el lugar de comisión del ilícito está claramente definido, situación que se presenta en este evento, pues, a diferencia de lo expuesto por el Juez Único Penal del Circuito Especializado de Barranquilla quien considera que la competencia del negocio materia de estudio se encuentra en cabeza del Juzgado de Santa Marta por haberse adelantado en esta ciudad la etapa de investigación, es también un hecho cierto que el procesado se encontraba recluido en la penitenciaría de Barranquilla y fue desde ese lugar

donde realizó la llamada telefónica que constriño a la víctima logrando de esta manera realizar la conducta endilgada. Por lo anterior y atendida la descripción realizada por el legislador en la cual define el delito de extorsión como: Art. 244 El que constriña a otra persona a hacer, tolerar u omitir alguna cosa, con el propósito de obtener provecho ilícito o cualquier utilidad ilícita o beneficio ilícito para sí o para un tercero (…), claramente queda demostrado que la razón frente a este caso en particular la tiene el Juez Penal del Circuito Especializado de Santa Marta, en el momento en que determina que la conducta se realizó desde la penitenciaría de la ciudad del Barranquilla, pues fue desde ese lugar donde se realizaron las actividades con el fin de doblegar la voluntad de la

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víctima, teniendo en cuenta que este tipo de actos lo que buscan es constreñir al sujeto pasivo logrando su
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Colisión de Competencia FECHA: 15/08/2006 DECISION: Asigna conocimiento al Juzgado único penal del Circuito especializado de Barranquilla

propio beneficio económico o el de un tercero.

PROCEDENCIA: Juzgado Único Penal del C. E. CIUDAD: Barranquilla PROCESADO: CAICEDO HURTADO, CLAUDIO DELITOS: Tentativa de extorsión PROCESO: 25832

Fin extracto providencia 25832

LEY DE JUSTICIA Y PAZInexequibilidad del artículo 71: Sus efectos se generan hacia el futuro/ INEXEQUIBILIDAD-Reconocimiento de la favorabilidad de normas inconstitucionales Es competente la Sala para dirimir la nueva colisión negativa de competencia suscitada con posterioridad a la declaratoria de inexequibilidad del artículo 71 de la Ley 975/05, habida cuenta que el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000 se la asigna cuando ella se suscita entre un juez penal de circuito especializado y uno del circuito ordinario, razón por la cual se procede a adoptar la decisión que en derecho corresponda. Pues bien, como quiera que sobre la nueva colisión de competencia, suscitada entre los mismos despachos judiciales que han tenido a su cargo el presente proceso en la etapa de la causa, la Sala ha señalado su criterio, según el cual debe estarse a lo ya resuelto en esta materia por el órgano competente para ello, suficiente resulta en esta caso acudir al referido criterio, en tanto que la Sala no encuentra razón alguna para

modificarlo y sí para reiterarlo en esta oportunidad. En efecto, allí se precisó sobre esta particular temática: "La sentencia C 370 de 18 de mayo de 2006… dejó en claro que esta decisión, y las demás que se adoptaron en el referido fallo, regían hacia el futuro (no con efectos retroactivos, como lo solicitaban los demandantes), y por tanto, que eran aplicables las reglas generales sobre efecto inmediato de las decisiones de la Corte Constitucional, de conformidad con su jurisprudencia (apartado 6.3 de la parte motiva). Esto significa que la declaratoria de inexequibilidad del citado precepto no permea las situaciones consolidadas bajo su vigencia, y por ende, que el motivo que determinó el cambio de competencia en el presente caso (que la conducta dejó de ser concierto para erigirse en sedición), se mantiene inalterable. De suerte que las decisiones que se tomaron en materia procesal, relacionados con la definición de la competencia por el factor funcional, no

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pueden menos de conservar su validez jurídica, siendo loa juzgados a los cuales se les atribuyó en su oportunidad la competencia por el referido motivo, los llamados a seguir conociendo de los procesos adjudicados, a menos, desde luego, que sobrevengan situaciones nuevas, diferentes de las estudiadas, que determinaron sui variación"*. Así las cosas, como la situación que ahora se le plantea a la Sala es
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Colisión de Competencias FECHA: 15/08/2006 DECISION: Se está a lo resuelto en la decisión anterior, donde se asignó el conocimiento PROCEDENCIA: Juzgado Tercero del Circuito Especializa

sustancialmente idéntica a la entonces definida, la conclusión que sin dificultad se impone es la de disponer que se esté a lo resuelto en providencia del25 de abril de 2006 por cuyo medio se dirimió el conflicto suscitado entre los mencionados juzgados. _________________________________ _

*Colisión de Competencias N° 25796 aprobada el 8 de agosto de 2006

CIUDAD: Bucaramanga (Santander) PROCESADO: GARCIA ORTEGA, LUIS JESÚS PROCESADO: RIVERA HERNANDEZ, WILSON DELITOS: Homicidio agravado, Concierto para conformación de grupos armados, Obtención de documento público falso PROCESO: 25880

Fin extracto providencia 25880

LEY DE JUSTICIA Y PAZInexequibilidad del artículo 71: Sus efectos se generan hacia el futuro/ INEXEQUIBILIDAD-Reconocimiento de la favorabilidad de normas inconstitucionales En oportunidades anteriores, con la entrada en vigencia de la ley 975 de 2005, cuyo Art. 71 adicionó el Art. 468 del C. Penal, para disponer que también incurrirán en el delito de sedición quienes conformen o hagan parte de grupos armados al margen de la ley -llámense guerrilleros o de autodefensaque con su accionar interfieran en el normal funcionamiento del orden constitucional y legal, la Sala mediante decisión mayoritaria fijó el criterio que el

conocimiento de los asuntos adelantados por conductas constitutivas del delito de concierto para delinquir que pasaron a configurar el de sedición, debían continuar siendo juzgados por los jueces penales del circuito común, salvo que la única actuación pendiente por cumplir fuese el proferimiento de la respectiva sentencia, evento en el cual operaba el principio de prórroga de competencia. Ahora, a raíz de la declaratoria de inexequibilidad por parte de la Corte Constitucional del mentado Art. 71 de la Ley 975 de 2005 -Sentencia C-370 de 18 de mayo de 2006-, el Juez 4° Penal del Circuito de Cartagena a través del instituto del conflicto de competencias pretende que el conocimiento del asunto

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que concita la atención de la Corte se reasigne al Juez Penal del Circuito Especializado de la ciudad en mención, por estimar que los motivos que determinaron la asunción de competencia por su despacho perdieron vigencia con la exclusión del ordenamiento jurídico del precepto que redefinía la conducta punible de sedición. Ya la Corte, en reciente pronunciamiento, definió el punto haciendo ver cómo un tal planteamiento deviene erróneo. Esto dijo: "La sentencia C-370 de 18 de mayo de 2006, mediante la cual la Corte Constitucional declaró inexequible el artículo 71 de la ley 975 de 2005, por vicios de procedimiento en su formación (numeral trigésimo séptimo de la parte resolutiva), dejó en claro que esta decisión, y las demás que se adoptaron en el referido fallo, regían hacia el futuro (no con efectos retroactivos, como lo solicitaban los demandantes), y por tanto, que eran aplicables las reglas generales sobre efecto inmediato de las decisiones de la Corte Constitucional, de
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Colisión de Competencias FECHA: 15/08/2006 DECISION: Atribuye el conocimiento al Juzgado 4 P.C. de Cartagena PROCEDENCIA: Juzgado P.C.E.

conformidad con su jurisprudencia (apartado 6.3 de la parte considerativa). " Esto significa que la declaración de inexequibilidad del citado precepto no permea las situaciones consolidadas bajo su vigencia, y por ende, que el motivo que determinó el cambio de competencia en el presente caso (que la conducta dejó de ser concierto para delinquir para erigirse en sedición), se mantiene inalterable. De suerte que las decisiones que se tomaron en materia procesal, relacionada con la definición de la competencia por el factor funcional, no pueden menos de conservar su validez jurídica, siendo los juzgados a los cuales se les atribuyó en su oportunidad la competencia por el referido motivo, los llamados a seguir conociendo de los procesos adjudicados, a menos, desde luego, que sobrevengan situaciones nuevas, diferentes de las estudiadas, que determinen su variación."* _________________________________ __
* C. S. de J., Auto de 8 de agosto de 2006, Rdo. 25.796

CIUDAD: Cartagena (Bolivar) PROCESADO: SALCEDO BALLESTAS, LINCON DÍAZ CARDALES, RENÉ AREVALO SARABIA, EIMAR DELITOS: Concierto para armados PROCESO: 25836 conformación de grupos

Fin extracto providencia 25836

EXTRADICION-Imposibilidad jurídica de aplicar oficiosamente un tratado de extradición

Pretender que en este asunto se de aplicación oficiosa a un tratado de extradición que se dice suscrito entre el Estado Colombiano y Gran Bretaña por

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considerar que el delito fue cometido en jurisdicción de éste, no deja de ser un despropósito carente del más mínimo fundamento cuando no media petición alguna del Estado que se afirma por el defensor es parte de ese convenio. Acá es evidente que se trata de un delito trasnacional con origen en nuestro país y destino final los Estados Unidos, pero en cuya ejecución se utilizó igualmente territorio de otras naciones, lo cual en manera alguna significa que la extradición pueda concederse de oficio al Estado que crea la defensa fue aquél
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Concepto Extradición FECHA: 15/08/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América

donde principalmente ocurrió el hecho sobre el supuesto del lugar donde se haya producido la incautación de la droga. Es que, no mediando pedido de extradición diferente al de los Estados Unidos resulta un imposible jurídico la aplicación de un convenio suscrito con un tercer Estado cuando éste no ha formulado ninguna solicitud en ese sentido y por ende inaplicable deviene establecer un orden de precedencia cuando sólo existe una demanda de extradición.

REQUERIDO: PRADA CORTES, HERNAN DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf. PROCESO: 24807 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 24807

PROCESO preclusión: progresivas

PENAL-Principio Etapas delimitadas

de y

estructura del procedimiento gobierna este trámite.

que

Luego de examinados los fundamentos de la petición que eleva el Fiscal Delegado ante esta Corporación, la Sala no puede menos que manifestar su extrañeza sobre las razones que últimamente esgrime el referido sujeto procesal, para que por fuera del término legal se decrete la practica de pruebas diferentes a las ya ordenadas en sede de audiencia preparatoria, no obstante que en el auto del pasado 8 de junio -cuya adición precisamente es la que reclama-, de manera categórica se dieron a conocer las razones por las cuales ello resulta improcedente en la

Ahora bien, no puede dejar de mencionarse que si fue el Fiscal Delegado ante esta Corporación quien instó a la Sala para que ordenara los testimonios de los contratistas (...................................) Y (...............................), petición que a la postre desencadenó su decreto oficioso mediante proveído del pasado 8 de junio de 2006, era de esperarse que dicha solicitud estuviera respaldada en una mínima actividad suya dirigida a corroborar la posibilidad cierta de que la actividad probatoria requerida pudiera llevarse a feliz término, como así lo interpretó la Sala.

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Así las cosas, reiterando los motivos ya expresados por esta Sala sobre la improcedencia de acceder a peticiones como la que ahora se examina, en virtud del principio de preclusión que gobierna el presente trámite conforme al cual el proceso tiene etapas delimitadas y progresivas, cada una de las cuales supone la clausura de la
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Unica Instancia FECHA: 17/08/2006 DECISION: Denegar por improcedente la solicitud

anterior sin posibilidad de renovarla, así sea con el pretexto de mejorarlo o de integrarlo con elementos omitidos en la debida oportunidad, procurando así evitar retrocesos procesales innecesarios -Cfr. Sentencia de Casación, radicado 13524 de 1999-, sin más consideraciones se denegará el requerimiento que eleva el Fiscal Delegado ante esta Corporación.
PROCEDENCIA: Corte Suprema de Justicia CIUDAD: Bogotá D.C. IMPUTADO: LEON BENTLEY, HAROLD (EX-GOBERNADOR) PROCESO: 24158

Fin extracto providencia 24158

IDENTIDAD EL PROCESADO-No se agota con el número de identificación, ni en la relación de los nombres completos de la persona/ EXTRADICION-Principio de territorialidad/ SECUESTRO-Noción/ EXTRADICION-Venezuela: Acuerdo Bolivariano/ EXTRADICION-Solicitud al Gobierno Venezolano: Fuerza vinculante de las condiciones en que se acuerda la entrega del ciudadano 1. Es cierto que para la fecha en que se profirió la resolución de acusación la Fiscalía que tenía a cargo esta investigación dispuso lo pertinente para que el Gobierno Nacional gestionara ante el de Venezuela la extradición del ciudadano (...), quien fue capturado en ese país. Esa situación sin embargo, no imponía la obligación a la Fiscalía instructora de adelantar gestiones tendientes a que a (...) se le notificara personalmente en Venezuela la resolución de acusación, puesto que procesalmente dicha persona

se encontraba vinculada a esta actuación mediante la declaratoria de ausencia, precisamente ante la imposibilidad de lograr su captura para que compareciera personalmente a enfrentar las imputaciones que pesaban en su contra, dado que las órdenes de captura impartidas no habían arrojado resultados positivos. Por esa misma razón, la notificación personal de la acusación hubo de surtirse con el defensor de oficio designado cuando se le declaró en contumacia. Lo que procedía entonces, era, como en efecto ocurrió, solicitar su extradición con el fin de aplicarle la ley colombiana, en virtud del principio de territorialidad, pues los delitos por los que se estaba investigando se habían cometido en territorio colombiano. Lo anterior implica dos cosas, que en tales condiciones, (...) aún no estaba bajo la jurisdicción de las autoridades judiciales colombianas, ni por cuenta de

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este proceso, ni de ningún otro aquí en Colombia. Eso, sólo ocurrió una vez concedida la extradición por la República de Venezuela y materializada su entrega al Gobierno Nacional, pues una vez fue entregado en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, por parte de miembros de INTERPOL de Venezuela, el Fiscal General de la Nación lo puso a disposición del Juez 2º Penal del Circuito de Bucaramanga (f. 29, c.18), autoridad que entonces dirigía la etapa de la causa, quien procedió de inmediato a formalizar la captura. 2.Bien vale la pena recordar que un análisis metodológico y teleológico de las normas procesales de 2000 relacionadas con el tema de la identificación de las personas sometidas a un proceso penal, conduce razonablemente a concluir que la identidad no se agota con el número de cédula de ciudadanía, ni en la relación completa de sus nombres y apellidos, pues aunque si bien, eso sería lo ideal, hay eventos en los que las dificultades para llegar a ello pueden superarse si dentro de la investigación se logra clarificar quién es realmente el sujeto que debe comparecer en calidad de procesado. En este sentido, en sentencia del 13 de febrero de 2003, la Sala sostuvo lo siguiente: "7.1 La identificación de alguna manera está asociada a la idea de documentos oficiales, pero trasciende a otros aspectos. Se enmarca en el campo de la antropología cultural y en la vida de relación. Alude a todos los datos que han sido asignados a una persona para su realización dentro de la sociedad, por razón de su origen, sea por el lugar de nacimiento o los que nacen en el núcleo familiar, como los que se refieren a sus nombres y apellidos, a sus vínculos de consanguinidad o afinidad; luego, a los documentos que lo identifican en los actos de su vida pública y privada y en los registros oficiales como son la cédula de ciudadanía, la libreta militar, un carné de vinculación al servicio público, los certificados sobre antecedentes penales, policivos, disciplinarios, etc. Es decir, la

identificación comprende todos aquellos datos que otorgan a una persona un sitio jurídico dentro de la organización social. "7.2 En el marco de la normatividad procesal penal, la palabra individualización corresponde a la operación a través de la cual se especifica o determina a una persona, por sus rasgos particulares que permiten distinguirla de todas las demás. Alude a las personas como fenómeno natural, a las características personalísimas de un ser humano, que lo hacen único e inconfundible frente a todos los demás pertenecientes a su misma especie. En este sentido, la individualización es un concepto interesante a la antropología física, a la morfología. "Entonces, puede colegirse que la expresión "plenamente identificada" en la prohibición que el legislador estableció en las citadas normas, apunta a la persona integralmente considerada, como fenómeno natural, individual, inconfundible con otra, única en su especie, y también en lo atinente a su entorno sociocultural, en el sentido de que no es permitido emplazar ni vincular a alguien indeterminado, con el propósito de que no resulte como sujeto pasivo de la acción penal una persona distinta a la que desplegó la conducta punible, o se dificulte o impida la ejecución de la sentencia. "8. Lo anterior significa que sería ideal, pero no indispensable, conocer todos los datos que brinden tanto la identificación como la individualización de la persona que es sometida a la acción punitiva del Estado. De lo contrario, se llegaría al absurdo, de que los delincuentes respecto de quienes se desconoce su filiación, o las personas indocumentadas, o conocidas solo por su remoquete, o las que han abandonado o cambiado el lugar de residencia, pese a su inconfundible señalamiento, no podrían ser sujetos pasivos de la acción penal" (rad. 11.412). 3. Desconoce el censor, que en esencia, el delito de secuestro consiste en que la privación de la libertad de una persona,

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bien a través de conductas como arrebatar, sustraer, retener u ocultar, se produce necesariamente contrariando la voluntad de la víctima, como ocurrió en este caso. En efecto, desde el mismo momento en que (...), junto con otros miembros del ELN tomaron el mando del avión y tras amenazarlos con armas de fuego los obligaron a cambiar la ruta de navegación haciendo aterrizar el avión en un lugar distinto al destino que originariamente llevaba el aludido vuelo comercial, se cometió el delito de secuestro. 4. La extradición entre Colombia y Venezuela se rige por el Acuerdo Bolivariano sobre extradición, suscrito entre las Repúblicas de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, en Caracas el 18 de julio de 1911, el cual fue incorporado a la legislación interna de Colombia mediante la Ley 25 del 8 de octubre de 1913. Conforme a lo anterior, en decisión del 10 de diciembre de 2001, la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela acordó conceder al Gobierno de Colombia la extradición del ciudadano colombiano (...) únicamente en relación con los delitos de secuestro extorsivo y apoderamiento y desvío de aeronave. 5. Encuentra la Corte que en relación con este procesado en particular, no podía la Fiscalía introducir modificaciones fácticas con la pretensión de corregir jurídicamente la acusación, pues al solicitar la extradición con base en los hechos que consideró probados a la hora de definir la situación jurídica, a esos limitó la investigación y juzgamiento, por manera que los términos en que la República de Venezuela acordó entregar en extradición a (...) para que respondiera en Colombia por los delitos tipificados con base en los hechos por los que se pidió su entrega, tienen fuerza vinculante en el proceso, pues se trata de un compromiso previamente aceptado por el propio Gobierno Nacional en el concierto de la comunidad

internacional, ya que, no obstante que pudiera calificarse de deficiente la enunciación de los hechos efectuada por la Fiscalía al momento de afectar a (...) con medida detentiva, a esos, que así valoró jurídicamente, debía sujetarse para la investigación de este ciudadano. Aquí, es claro que las razones de la muerte de uno de los secuestrados mientras permanecía en cautiverio, no dieron mérito para que se otorgara la extradición por parte de la República de Venezuela, y en esa medida, no podía imputársele al extraditado bajo ninguna consideración, como lo hizo la Fiscalía al solicitar la variación de la calificación jurídica para trasladar ese hecho como circunstancia específica de agravación del secuestro extorsivo, y retirarla en su condición de delito concursante. Por ese mismo motivo tampoco era viable incorporar otras circunstancias específicas de agravación, cuyo sustento fáctico no fue siquiera enunciado al momento de pedir la extradición. Lo anterior, por cuanto, no podía desconocerse que la imputación por el delito de secuestro extorsivo, con base en los hechos que sirvieron de apoyo a la solicitud de extradición, no contenían ninguna causal específica de agravación, como se constata en la calificación jurídica provisional efectuada en la resolución de situación jurídica (f. 133, c.15) y se desprende del texto de la determinación emitida por el Tribunal Supremo de Venezuela al cotejar la doble incriminación, pues al respecto anotó que "el artículo 268 del Código Penal de la República de Colombia (según copia legalizada que acompaña la solicitud de extradición) sanciona el delito de secuestro extorsivo con pena de veinticinco a cuarenta años, es decir, que el límite máximo estipulado (para la pena) es mayor al establecido como límite máximo en Venezuela". Así las cosas, y dado (...) fue extraditado para que se le juzgara únicamente por un concurso de delitos de secuestro extorsivo, simple, y el de desvío y apoderamiento de aeronave, sólo podía enjuiciársele y castigársele por los

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hechos que imputaciones.

dieron

lugar

a

esas

MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Sentencia Casación FECHA: 17/08/2006 DECISION: No casa, casa parcial y de oficio reajustando pena de prisión PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C.

PROCESADO: BALLESTAS TIRADO, JOSE MARIA NO RECURRENTE: CHAMORRO ACOSTA, HERLINTON (ANTONIO GARCIA) RAMIREZ PINEDA, ISRAEL (PABLO BELTRAN) CASTILLO SUMALEVA, EVER - (EL GALLERO) DELITOS: Secuestro extorsivo agravado, Apoder. desv. aeronave, nave o medio trans PROCESO: 23796 y

Fin extracto providencia 23796

SENTENCIA ANTICIPADA-Interés para recurrir/ SENTENCIA ANTICIPADA-Interés para recurrir: Irretractbilidad/ NULIDAD-Captura Ilegal 1.Los presupuestos sustanciales y las formas que delimitan la manera de impugnar la decisión de segunda instancia están inescindiblemente vinculadas con los límites y fines del recurso extraordinario (artículos 212 y 213). En ese sentido, tratándose de sentencias anticipadas, el interés para recurrir, además de la defensa de garantías fundamentales, se limita a la dosificación de la pena, los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y la extinción del derecho de dominio sobre bienes (artículo 40 de la ley 599 de 2000). 2."Una vez cumplido el referido acto procesal con la participación libre y voluntaria del procesado, no es admisible la retractación de los cargos aceptados, por cuanto la única oportunidad para ello

se tiene antes de la diligencia correspondiente o durante la misma en el momento en que se le interroga para que exprese si voluntariamente acepta o no la acusación que en su contra formula la Fiscalía, ya que una vez exteriorizado el consentimiento de allanarse a su responsabilidad el juez no tiene alternativas distintas a las de dictar fallo de condena si existe prueba suficiente para ello ..." * Lo anterior, porque como también se ha expresado, "Una de las consecuencias de aquel sometimiento premiado es la irretractabilidad. En efecto, la aceptación consciente y voluntaria de la responsabilidad penal se rige por el principio de irretractabilidad, en virtud del cual, proferida la sentencia anticipada, el procesado y su defensora renuncian a controvertir la prueba y el contenido de la acusación. Ello implica que, descartados los motivos que eventualmente darían lugar a la

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impugnación (dosificación de la pena, mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y extinción de dominio sobre bienes), dichos sujetos procesales carecen de interés jurídico para interponer los recursos de ley contra el fallo."** De manera que como no se trata en últimas de discutir la pena, sino la responsabilidad, el demandante, como se expresó con anterioridad y ahora se reafirma, carece de interés. 3.En el único cargo propuesto con fundamento en la causal tercera y que, como ya se advirtió, ha debido formularse como principal, la temática que allí se trata no se vincula a los principios de trascendencia, protección y convalidación, que son indispensables para demostrar la influencia de las irregularidades en la construcción de la estructura básica del proceso.

Simplemente se reitera el planteamiento de que la captura del procesado fue ilegal, pero no se indica por qué ese acto se constituye en una condición necesaria e indispensable de validez de los actos subsiguientes del trámite procesal. *** _________________________________ __

*Corte Suprema de Justicia, sala de Casación Penal, providencia del 30 de marzo de 2006, radicado 23313 **Corte Suprema de Justicia, providencia del 20 de febrero de 2006, radicado 20901 ***Cfr., en este sentido, sentencias del 6 de abril de 2005, radicado 22830, y 13 de octubre de 2004, radicado 21108, en las cuales se expresó, que "Asumiendo en gracia de discusión la captura ilegal del procesado, no se ve cuál pueda ser la incidencia medular que esa situación tenga frente a la estructura básica del proceso, cuya indemnidad no suele depender de las actividades encaminadas a obtener la aprehensión del sindicado, independientemente de las consecuencias adversas que el apresamiento ilegal comporte para quien lo ejecuta."

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MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Auto Casación FECHA: 17/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: SARMIENTO HERNANDEZ, WILDER ARLEY DELITOS: Homicidio PROCESO: 21600

Fin extracto providencia 21600

ACCION DE REVISION-Causal tercera: Procedencia/ ACCION DE REVISIONPresupuestos de la demanda/ ACCION DE REVISION-Retractación 1.En el caso de la especie, fácilmente se advierte que si bien el demandante allega copias de las sentencias de primera y segunda instancia, no aporta, como era su deber, la respectiva constancia de su ejecutoria. Además de lo anterior, las pruebas aportadas por el libelista, que según afirma no fueron incorporadas al proceso y que dan cuenta de un hecho desconocido, apuntan a la retractación del dicho de la menor víctima. Es innegable que del contenido de las declaraciones extraproceso rendidas tanto por la ofendida, como por sus progenitores, no emerge con la claridad requerida la novedad, ni se avizora su idoneidad para mutar la decisión de condena adoptada con base en el recaudo probatorio recopilado al interior del diligenciamiento. En efecto, el dicho de la menor no es una prueba nueva, porque su declaración fue apreciada en el fallo y sirvió para edificar el fallo de condena y por lo tanto, no cumple el carácter de elemento probatorio novedoso que dispone el

legislador para acceder a esta acción especial. 2. Además de lo anterior, si de lo que se trata es de una retractación de las manifestaciones de la víctima, resulta oportuno desatacar que de tiempo atrás ha sostenido reiteradamente la Sala que "no se le da trámite a una acción de revisión, por el sólo hecho de la retractación de uno o varios de los testimonios vertidos en el proceso comoquiera que no existe certidumbre sobre en dónde fue que el declarante respetó la verdad, continuando el fallo en consecuencia, en posición privilegiada por la doble presunción de acierto y legalidad con la que está amparado" (subrayas fuera de texto). Advierte la Sala que ninguna novedad sobre la inocencia o inimputabilidad del sentenciado plantean los medios demostrativos allegados con posterioridad a la ejecutoria del fallo de condena, con base en las cuales pretende el defensor su revisión, dado que sus eventuales aportes ya fueron objeto de valoración por parte de los falladores para proferir la sentencia, motivo por el cual resulta improcedente disponer la revisión solicitada. Así las cosas, como la acción de revisión en manera alguna se constituye en una

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prolongación del juicio ni en una instancia más, como parece entenderlo el demandante, resulta pertinente destacar que tampoco puede servir este mecanismo de plinto para procurar, por la vía del arrepentimiento en la

aceptación de responsabilidad, la modificación del fallo de conformidad, cuando como en este caso el procesado libremente aceptó los cargos que se le formularon.

MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Acción Revisión FECHA 17/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de revisión presentada PROCEDENCIA:

Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Pereira CONDENADO: PAJA CAPOTE, CRISENIO DELITOS: Acceso carnal violento PROCESO: 24657

Fin extracto providencia 24657

RUPTURA DE LA UNIDAD PROCESAL-Aforado constitucional y legal/ CONSEJO SUPERIOR DE LA JUDICATURA-Competente para distribuir territorialmente los juzgados/ JUEZ NATURAL/ FALSEDAD IDEOLOGICA EN DOCUMENTO PUBLICO-Noción/ FALSEDAD MATERIAL DE SERVIDOR PUBLICO EN DOCUMENTO PUBLICO-Noción 1.Si bien es cierto en términos del numeral 1° del artículo 90 del decreto 2700 de 1991, vigente para la fecha en que ocurrieron los hechos, la ruptura de la unidad procesal se hacía imperiosa, "Cuando en la comisión del hecho punible intervenga una persona para cuyo juzgamiento exista un fuero constitucional que implique cambio de competencia" es decir, que el privilegio del juez especial se cifraba en los casos expresamente señalados en la Constitución Política. Empero, a partir de la entrada en vigencia de la Ley 600 de 2000, ocurrida

el 25 de julio de 2001, el Legislador previó en el artículo 92 ibídem, como excepción al principio de la competencia por conexidad, esto es, que la ruptura de la unidad procesal opera en los siguientes casos: "1. Cuando en la comisión de la conducta punible intervenga una persona para cuyo juzgamiento exista fuero constitucional o legal que implique cambio de competencia o que esté atribuido a una jurisdicción especial." Se advierte, entonces, a primera vista, que el actual precepto no sólo consideró el fuero constitucional, sino que, lo amplió a los funcionarios judiciales a quienes los protege el fuero legal. De esta manera, es evidente que la Sala Única de Decisión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Quibdó, no tenía competencia a partir del 25 de julio de 2001 para juzgar la conducta atribuida al ex secretario del Juzgado Promiscuo del Circuito de Bahía Solano (...................................) por la cual se invalidará, parcialmente y en lo atinente

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a este procesado, el trámite adelantado a partir de la ejecutoria de la resolución de acusación, pues el funcionario competente para llevar a cabo la fase de la causa es el Juez Promiscuo del Circuito del lugar donde ocurrieron los hechos, a donde se remitirán las copias de lo actuado hasta la calificación del mérito sumarial, toda vez que para cuando se evaluó el mérito de la actuación sumarial, la Fiscalía 12 Delegada ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Quibdó, regía el artículo 89 del Decreto 2700 de 1991, modificado por el artículo 13 de la Ley 81 de 1993 que atribuía el conocimiento al funcionario de mayor jerarquía, que para el presente caso y para aquél entonces lo era el Tribunal Superior, siendo claro, como lo ha sostenido la Sala que el mandato hacía referencia a que el privilegio del juez especial derivara de la Carta Política y no de la Constitución y la ley, porque la Constitución no establece reglas para el juzgamiento de fiscales y jueces del circuito. En estas condiciones, resulta de obligado cumplimiento la declaratoria de la nulidad parcial conforme a la causal 1ª del artículo 306 del Código de Procedimiento Penal, surgiendo el rompimiento de la unidad procesal a partir de la constancia secretarial del 27 de marzo de 2001, mediante la cual se dispuso el traslado por el término de 30 días a los sujetos procesales, conforme al artículo 446 del Código de Procedimiento Penal de la época, con el propósito de que el juzgamiento del ciudadano (.....................................) sea realizado por el juez competente. 2.La Carta Política de 1991 al crear el Consejo Superior de la Judicatura, lo revistió de facultades que se plasmaron en la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia (Ley 270 de 1996), disposiciones que fueron sometidas a control constitucional , dentro de las cuales se encuentra el artículo 85-5 ibídem, del siguiente tenor: "Crear, ubicar, redistribuir, fusionar, trasladar, transformar y suprimir tribunales, las salas de éstos y los juzgados, cuando así se requiera para la

más rápida y eficaz administración de justicia, así como para crear salas de descongestión en ciudades diferentes de las sedes de los distritos judiciales, de acuerdo con las necesidades de estos". Consecuente con lo anterior, el Consejo Superior de la Judicatura dispuso la reorganización del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Quibdó, creando la Sala Única de Decisión, la que cumplió las funciones de juez a-quo en el presente caso; por consiguiente, la decisiones adoptadas por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura no comporta en manera alguna, como lo piensa el recurrente, la violación del principio del juez natural derivada de la ausencia de la preexistencia del juez o tribunal al hecho que se juzga. En segundo lugar, la concepción del juez natural procura, entonces, el juzgamiento por un órgano investido de jurisdicción de la que, en este caso, no carece la Sala Única de Decisión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Quibdó y que, además, se identifica con la idea de juez competente, dado que, los factores objetivo, subjetivo y territorial confluyen en esa Corporación, cuya existencia se remonta a tiempos anteriores a la comisión de la conducta ilícita que originó el presente proceso, para adelantar válidamente el juzgamiento del ex funcionario judicial(............................................. ) 3.El artículo 219 del Código Penal, vigente para la época en que ocurrieron los hechos describe el delito de falsedad ideológica en documento público de la siguiente manera: "El servidor público que en ejercicio de sus funciones, al extender documento público que pueda servir de prueba, consigne una falsedad o calle total o parcialmente la verdad, incurrirá en prisión de tres (3) a diez (10) años de prisión." De la redacción gramatical del precepto anterior, se infiere que el tipo penal se configura cuando el servidor público en

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ejercicio de sus funciones o el particular ejerciendo la facultad certificadora de la verdad, realizan aseveraciones contrarias a ellas o la callan total o parcialmente, sobre un documento que puede servir de prueba. Algunas de sus principales características, según lo ha dicho la Sala , son: "que es un atentado al deber de decir la verdad, y que las afirmaciones mentirosas deben ser directamente realizadas por el servidor público, o por el particular que extiende o suscribe el documento." Vale anotar, por vía de ejemplo, el juez que en el acta de una diligencia deja constancia de la presencia de una persona, sin que ella hubiese concurrido al acto o que el acto consignado en el documento público se hizo en una fecha determinada, cuando en realidad éste no se realizó u ocurrió en otra época; por su parte, la falsedad material, se erige como una afrenta a la integridad material del documento, a su genuinidad, que se presenta cuando éste es creado totalmente, acontecimiento que la doctrina denomina como "falsedad impropia" o cuando se altera el contenido material de uno existente, conocida como "falsedad material propia." 4.Se estaría en presencia del tipo penal de falsedad ideológica en documento público, sólo en el segmento resaltado de la sentencia fechada el 12 de mayo de 1998, tal como se afirmó en la resolución de acusación y se edificó la sentencia condenatoria, comportamiento que, contrario a lo afirmado por el defensor, trasciende al ámbito del derecho penal, teniendo en cuenta que se consignó, al extenderse el acta, un hecho que riñe con la verdad, es decir, se adujo la ritualidad prevista en el Código Procesal del Trabajo atendiendo el carácter especial y verbal de su trámite, afectando, en general, la fe pública, la moral ciudadana y la confianza de la sociedad en sus jueces y; así mismo, en particular, generó efectos nocivos a los sujetos procesales involucrados en el trámite laboral, dada la inseguridad que se deriva de las abruptas alteraciones o cambios de las fechas señaladas previamente para llevar a cabo las diligencias judiciales,

mediante actos falsarios, como el que ocupa la atención de la Sala. 5."Artículo 287. Falsedad material en documento público. El que falsifique documento público que pueda servir de prueba, incurrirá en prisión de tres (3) a seis (6) años." "Si la conducta fuere realizada por un servidor público en ejercicio de sus funciones, la pena será de cuatro (4) a ocho (8) años e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas de cinco (5) a diez (10) años." No sobra recordar que por tratarse de un documento público, no se requiere su uso, dado que, la sola falsificación estructura el comportamiento típico, independientemente de su utilización; de igual manera, el documento sobre el cual recayó la acción punible posee idoneidad y aptitud como medio probatorio, toda vez que mediante el auto de sustanciación mencionado, se señalaba la fecha para llevar a cabo la diligencia de audiencia de juzgamiento dentro del proceso ordinario laboral promovido por(...............................................) contra (................................), el cual fue alterado en su contenido en lo atinente a la fecha en que se debería llevar a cabo la diligencia de audiencia en la que se dictaría la sentencia de primera instancia, por consiguiente, la alteración de su texto mediante el mecanismo del borrado mecánico (cambio de fecha) constituye la tipicidad de la conducta ilícita de falsedad material en documento público, máxime cuando de él se derivaban efectos jurídicos, toda vez que dicho pronunciamiento ya había sido notificado personalmente al Personero Municipal y, a las partes formalmente, por estado civil 07 del 22 de abril de 1998, como se constata al reverso del folio 72 del cuaderno principal. Sin embargo, el reparo que hace la Corte en relación con la concurrencia de la falsedad material en documento público y la falsedad ideológica en los párrafos precedentes, se afianza en su función de magisterio, pues de ninguna manera podría deducir un concurso de conductas

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ilícitas, dado que, se configuraría una afrenta a las garantías del debido proceso y a la prohibición de reforma peyorativa de linaje constitucional y legal en su condición de apelante único, pues en la resolución de acusación se le acusó

como "coautor de falsedad ideológica en documento público" y la sentencia se dictó en debida congruencia al condenarlo por el delito imputado en la resolución de acusación.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Auto Segunda Instancia FECHA: 17/08/2006 DECISION: Declara la nulidad parcial por incompentencia

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Quibdó PROCESADO: CORDOBA MORENO, NELSON ANTONIO DELITOS: Falsedad ideológica en documento público PROCESO: 20576

Fin extracto providencia 20576

LEY DE JUSTICIA Y PAZInexequibilidad del artículo 71: Sus efectos se generan hacia el futuro/ INEXEQUIBILIDAD-Reconocimiento de la favorabilidad de normas inconstitucionales/ COMPETENCIANoción Desde el momento en el que la Corte Constitucional decretó la inexequibilidad, entre otros, del artículo 71 de la ley 975 de 2005 por vicios de trámite, el asunto no puede definirse en los términos que por mayoría la Sala había estimado que eran los correctos. Claro, porque los efectos de la aplicación del artículo 71 citado, con ocasión de su inconstitucionalidad, no son ya un problema de mera competencia, sino una temática vinculada con la aplicación del principio de favorabilidad, cuyos beneficios le corresponde resolver al juez penal del circuito especializado. "Cuarto. Conviene señalar que la inexequibilidad por regla general se proyecta hacia el futuro, salvo el reconocimiento por favorabilidad de normas declaradas inconstitucionales, como la Sala lo tiene por aceptado. En efecto, vigente aún la Constitución de 1886, en la Sentencia del 11 de noviembre de 1986, la Corte indicó:

"El artículo 26 de la Constitución Nacional, desarrollado por el artículo 6°, tanto del Código Penal como del de Procedimiento Penal, consagra el principio de favorabilidad en la aplicación de la ley criminal, cuando una conducta o un proceso sean susceptibles de ser regidos por varias normatividades, presentándose el fenómeno de la sucesión de leyes en el tiempo. En virtud del mismo, la benignidad de una ley abrogada, derogada o declarada inexequible, proyecta sus efectos más allá de esta pérdida de vigencia (ultra actividad), o la ley posterior, con estas características, retrogada sus consecuencias (retroactividad), para cubrir situaciones pasadas, en vía de definición, o ya juzgadas." "Si así es, y si los efectos de la sentencia recién proferida por la Corte Constitucional rigen hacia el futuro (ex nunc), los beneficios del declarado inconstitucional artículo 71 de la ley 906 de 2004 se mantienen y no afectan situaciones consolidadas bajo su imperio. Así, entre otras cosas, lo ha explicado, en situaciones similares, la Corte Constitucional en los siguientes términos: "No sobra añadir con idéntica orientación argumentativa, que la Corte

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Constitucional en el tema de los efectos de los fallos de inexequibilidad, ha elaborado "el principio de presunción de legalidad, en virtud del cual se respetan los efectos que surtió la ley y las situaciones establecidas bajo su vigencia. La necesidad de garantizar la seguridad jurídica de los asociados, es sin duda la razón de ser de estos principios básicos que dominan el ejercicio del control de constitucionalidad. Los mismos argumentos que imponen, en principio, la irretroactividad de la ley, imponen, en principio, la irretroactividad de los fallos...*" "Si a lo dicho se añade que según el artículo 43 de la Ley 270 de 1996, "Estatutaria de la Administración de Justicia", las sentencias de constitucionalidad producen efectos hacia el futuro, a menos que la Corte resuelva lo contrario, la cuestión acerca de las consecuencias de la decisión con respecto a la inconstitucionalidad del artículo 71 de la ley 975 de 2005 queda saldada. "Quinto: Una de las razones que tuvo la Corte para dirimir los conflictos de competencias sobre el mismo tema, asignándosela a los juzgados penales del circuito especializado, radicaba en que al variar la tipicidad (sedición en vez de concierto para delinquir), el juzgamiento de esa conducta estaba atribuida a aquellos despachos, según las reglas del artículo 77 de la ley 600 de 2000. Pero al desaparecer del orden jurídico el artículo que lo permitía, hoy no es posible realizar ese tipo de juicios, salvo aquellos puntuales casos en donde se deba reconocer el principio de favorabilidad por los efectos benéficos que aquellas normas puedan comportar. "En tales circunstancias, con mayor razón es en el interior del proceso, donde el juez, contando con todos los elementos de juicio, con la posibilidad de examinar la plenitud de la actuación procesal y de la actividad probatoria, así como las alegaciones de las partes, puede optar por poner fin al proceso condenando o absolviendo por el delito

de concierto para delinquir, o condenar o absolver por el de sedición previsto en la ley de justicia y paz, en el lenguaje de la favorabilidad. "En este marco opera el concepto de competencia en su mas elevado entendimiento, según el cual, la justicia material se realiza mediante la aplicación de la ley sustancial por el Juez al que le fue asignado el proceso, a quien por razón de una ley que puede eventualmente ser aplicable por favorabilidad, le corresponde decidir si el comportamiento objeto de juzgamiento ha cambiado de denominación jurídica y deben asignársele las consecuencias benéficas que ello comporta. "Así las cosas, le corresponde conocer del asunto al Juez penal del circuito especializado, autoridad a la cual se le enviará el expediente"**. En este caso, el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga tuvo en cuenta la postura de la Corte sobre dicho particular, pero le dio un alcance equivocado. Por eso no mencionó, como la Corte lo precisó en la decisión anterior, que los conflictos de competencia decididos por la Sala son inalterables, tal como lo reiteró en la decisión del 8 de agosto de 2006 en los siguientes términos: "De suerte que las decisiones que se tomaron en materia procesal, relacionadas con la definición de la competencia por el factor funcional, no pueden menos de conservar su validez jurídica, siendo los juzgados a los cuales se les atribuyó en su oportunidad la competencia por el referido motivo, los llamados a seguir conociendo de los procesos adjudicados, a menos, desde luego, que sobrevengan situaciones nuevas, diferentes a las estudiadas, que determinen su variación"***. _________________________________ __

* Sentencia T-401 de 1996 ** Corte Suprema de Justicia, Sala de casación penal, radicado 25190, auto de 11 de julio de 2006

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***Corte Suprema de Justicia, radicado 25796

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MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Auto Colisión Competencias FECHA: 22/08/2006 DECISION: Atribuye el conocimiento del proceso, envia copia

PROCEDENCIA: Juzgado Primero Penal del Circuito CIUDAD: Barrancabermeja PROCESADO: ACOSTA PEÑARANDA, ALIRIO DELITOS: Concierto para delinquir PROCESO: 25950

Fin extracto providencia 25950

EXTRADICION-Documentos anexos: Las firmas de los funcionarios judiciales extranjeros no requieren certificación/ EXTRADICION-Concierto para delinquir con fines de narcotráfico/ EXTRADICION-Lugar de comisión del delito: Concierto para delinquir/ EXTRADICION-Proceso en Colombia 1.La equivocación del abogado parece residir en el errado alcance que le da al numeral 1º del citado artículo, que al exigir la copia o transcripción auténtica de la resolución de acusación o su equivalente no alude a la autenticación de la firma que refrenda la adopción de la decisión, tema sobre el cual, para saldar la discusión planteada por el apoderado, la Sala estima suficiente reiterar lo dicho en el auto del pasado 13 de junio, en el que expresamente se afirmó que las rúbricas de los funcionarios judiciales extranjeros hechas en documentos que deban valorarse en el trámite de la extradición, no requieren ser certificadas: [e]l antecedente en que se apoyó la Sala señala que: i) la Convención de La Haya del 5 de octubre de 1961 no exige un trámite especial de legalización de documentos públicos extranjeros; ii) son documentos públicos, entre otros, los que emanan de una autoridad judicial;

iii) la exigencia de certificado para acreditar la autenticidad de la firma es facultativa del Estado ante el cual se va a exhibir y, iv) en Colombia no es exigible porque no existe en vigor tratado de extradición con los Estados Unidos. Por lo tanto, contenido el documento en el que se estamparon las indicadas firmas en el dossier remitido por la Embajada de los Estados Unidos de América, previamente refrendado por la Secretaria de Estado y por la oficial de autenticaciones, cuya firma avala la sucesiva cadena que finalmente certificó la Cónsul de Colombia en Washington, se cumple este primer requisito, pues de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 259 del Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo 1-118 del Decreto 2282 de 1989, "Los documentos públicos otorgados en país extranjero por funcionario de éste o con su intervención, deberán presentarse debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la república, o en su defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo país". 2.Los hechos guardan correspondencia con la conducta que consagra el artículo 340 del Código Penal, modificado por el

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artículo 8º. de la Ley 733 del 2002, que dispone: ARTÍCULO 340. Concierto para delinquir. Cuando varias personas se concierten con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será penada, por esa sola conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años. Cuando el concierto sea para cometer delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura, desplazamiento forzado, homicidio, terrorismo, tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas, secuestro, secuestro extorsivo, extorsión, enriquecimiento ilícito, lavado de activos o testaferrato y conexos, o para organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley, la pena será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de dos mil (2.000) hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes. La pena privativa de la libertad se aumentará en la mitad para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan, encabecen, constituyan o financien el concierto o la asociación para delinquir. 3.En lo que se refiere al delito de concierto para cometer delitos de narcotráfico, tiene dicho la Sala que involucra varios territorios cuando tiene por fin la exportación o importación de sustancias ilícitas. Así lo señaló, por ejemplo en el concepto del 28 de julio del 2004, radicado 21.887: En los delitos de concierto con fines de narcotráfico, la Sala tiene establecido no sólo que en ellos participan una serie de personas previamente concertadas, sino que las conductas indicativas del acuerdo se manifiestan en cada uno de los países involucrados en el comercio ilícito, el país de origen, los de tránsito y el de destino. Esto último también ocurre en el tráfico de estupefacientes. (...)

[e]l tráfico de estupefaciente vincula tanto a las personas como a los países por donde hace tránsito la droga incluyendo por su puesto al de su destino. De suerte que en relación con ellos también se satisface el presupuesto de estirpe constitucional. Ahora, aparte de que en el territorio colombiano se hubiera efectuado el decomiso de la cocaína, de acuerdo con cualquiera de las teorías que permiten establecer el lugar de ocurrencia de los hechos consagradas en el artículo 14 del Código Penal, la del lugar de la realización de la conducta que entiende cometido el hecho en el sitio en donde se llevó a cabo total o parcialmente la exteriorización de la voluntad, la del resultado que lo concibe ejecutado en el territorio en donde se produjo el efecto de la conducta, y la mixta o de la ubicuidad que lo da por ejecutado en donde se realizó la acción total o parcialmente, como en el sitio en donde se produjo o debió producir el resultado; lo cierto es que las conductas endilgadas al requerido parcialmente fueron ejecutadas en el exterior. 4. Con relación a la supuesta violación del principio de non bis in ídem porque la persona requerida es juzgada en Colombia por los mismos hechos que motivaron la solicitud o purga pena por ellos, reitérase el precedente jurisprudencial contenido en el concepto del 24 de enero del 2006, radicado 24.072, según el cual La jurisprudencia de la Sala ha venido sosteniendo que le corresponde al Presidente de la República, como supremo director de las relaciones internacionales, decidir en definitiva si concede o niega la extradición, o si eventualmente la otorga difiriendo la entrega del solicitado (artículo 522 de la Ley 600 de 2000), como quiera está facultado para obrar según las conveniencias nacionales, y, por tanto, de acuerdo con su competencia, de la cual carece la Corte, es el llamado a establecer si en Colombia se adelanta proceso contra la persona requerida, si

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se trata o no de los mismos hechos por los cuales se solicita la extradición y si ello es así, debe proceder de acuerdo con sus facultades constitucionales o legales*

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*CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Conceptos de extradición con radicaciones Nos. 21.990 y 23.760, del 28 de julio de 2004 y del 8 de noviembre de 2005, respectivamente, entre otros.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Concepto Extradición FECHA: 22/08/2006 DECISION: Conceptúa Favorablemente PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América

REQUERIDO: CASTRO MARTÍNEZ, ELIZABETH DELITOS: Concierto para delinquir-narcotráfico, Concierto para delinquir-Lavado de activos PROCESO: 25172 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 25172

EXTRADICION-Pruebas: Identidad del requerido: El "alias" no se hace parte de la identificación Ahora que en las notas verbales se exprese que (..................................) es conocido con otros nombres y no se aclare si los mismos corresponden a sus alias, es una circunstancia que ninguna incidencia tiene respecto de su real identidad, pues se aportan los datos relativos a la fecha y lugar de su nacimiento y se indica el número de la cédula que porta. El alias no es un elemento que jurídicamente sea consustancial a la identidad de la persona como parece entenderlo el peticionario, sino un dato que con origen en razones culturales,
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Extradición FECHA: 22/08/2006 DECISION: Niega las pruebas solicitadas apoderado del requerido por el

familiares, personales, físicas, sociales o políticas, etc., en condiciones especiales puede contribuir al proceso de su individualización pero que de modo alguno es parte de su identificación. Luego las anotaciones personales de (...........................................) suministradas antes de la captura son coincidentes con las registradas al momento de su aprehensión y los datos obtenidos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, de modo tal que no existe necesidad alguna de traer la documentación que se pide y realizar la confrontación dactilar, pues es evidente que de la allegada con el trámite se colige la plena identidad de la persona requerida en extradición.

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: RAMIREZ BARRETO, JOSE GUILLERMO “o” GUILLERMO JOSE PROCESO: 25434

Fin extracto providencia 25434

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COLISION DE se traba

COMPETENCIA-Cómo

Conforme lo narra la historia procesal, el Juzgado de Guaduas avocó el conocimiento del asunto una vez recibido de la Fiscalía con acusación en firme y antes de fijar fecha y hora para la audiencia preparatoria manifestó su incompetencia, dispuso la remisión de la actuación a quien estimó competente (Juzgados Especializados de Cundinamarca) y provocó la consecuente colisión negativa que se desprendía de su pronunciamiento. Recibido el expediente -una vez verificado el repartoel Juzgado Segundo Especializado de Cundinamarca asumió el conocimiento, señaló fecha y hora para la celebración del acto preparatorio y sin llegar a realizarlo expresó que tampoco era competente y -bajo el malentendido de estar vigente la provocación del Circuito- trabó el conflicto, disponiendo la remisión de la foliatura a esta Corporación. Refulge -como se adelantabala inexistencia de conflicto alguno que deba dirimir la Sala, dado que si bien en principio empezó a tomar cuerpo el conato cuando el juez de Guaduas estimó que era otro despacho judicial el llamado por la ley para continuar con el juzgamiento y dentro de esa óptica provocó la colisión (a materializarse en el evento en que no se aceptaran sus argumentos), lo cierto es que el juzgado especializado de Cundinamarca desestimó la oportunidad en que podía trabarlo legalmente, esto es -sin asumir el conocimiento- haciendo manifestación expresa de incompetencia.

Pero como su actitud fue la contraria, vale decir, proclamar su competencia, o lo que es igual eliminar o descartar conflicto alguno, lo cierto es que por esa vía perdió todo efecto jurídico el pronunciamiento litigioso que había expresado el juez de Guaduas, debiendo el Especializado de Cundinamarca -luego de repensar respecto de su capacidad de conocimiento- haber consignado su parecer en ese sentido, remitir lo actuado a Guaduas y provocar el conflicto, con miras a que el funcionario de este municipio se pronunciara acerca de los argumentos que con carácter de novedad se le ofrecían. Pero como lo ocurrido fue cosa distinta, no hay duda para la Sala que hoy -por carecer no sólo de materia sino aún de razón de ser la solución a un problema que jurídicamente no existe- no puede más que abstenerse de emitir pronunciamiento alguno, tal como lo hará en la parte resolutiva, no sin antes recordar a los titulares de los mencionados despachos que ya esta Sala en pronunciamientos de julio 11 y agosto 8 -radicados 25190 y 25797 respectivamente, entre otrosrelacionados con conflictos de competencia suscitados con posterioridad a la sentencia C-370/06, ha expresado su criterio tanto respecto de la competencia como de la favorabilidad derivada del fallo de constitucionalidad mencionado. Finalmente, se evoca hoy un pronunciamiento de la Sala en el que se precisan las exigencias para entenderse cabalmente trabado un conflicto de competencias. Auto de noviembre 17 de 2005, Rad. 24501.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Colisión de Competencia FECHA: 22/08/2006 DECISION: Se abstiene de emitir decisión de fondo, Dispone la devolución de la actuación

PROCEDENCIA: Juzgado 2° Especializado de Cundinamarca CIUDAD: Guaduas (C/marca) PROCESADO: MURILLO FLOREZ, LEONEL DELITOS: Concierto para delinquir PROCESO: 25960

Fin extracto providencia 25960

COLISION DE se traba

COMPETENCIA-Cómo

En el asunto objeto de estudio pronto se advierte que la colisión negativa de competencia no se encuentra trabada, pues si el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de Descongestión de Arauca consideraba que la competencia para el juzgamiento no radicaba en él, debió aceptar el conflicto planteado a cambio de avocar el conocimiento, y no proceder a realizar la diligencia de audiencia preparatoria, pues es claro que con su proceder rechazó el incidente propuesto y aceptó la competencia. Por lo tanto, si el funcionario consideró que era competente, pero luego advirtió que ello no era así, le correspondía proceder a manifestarlo ante el Juzgado Segundo Único del Circuito de Saravena y provocar la colisión de competencia negativa, a la espera de que éste aceptara o no el conflicto propuesto. La Sala ha insistido en que para que se entienda adecuadamente trabado un conflicto negativo de competencia se requiere del cumplimiento de los siguientes presupuestos:

"a) Que el funcionario que está adelantando el proceso al estimar que no es competente para continuar conociendo de él, lo remita a aquel que considere competente, explicando los motivos que fundamentan su posición. b) Que el funcionario que lo recibe analice los motivos expuestos por quien se declaró incompetente; si no los acepta remite el proceso con el auto explicatorio al superior para que este decida. En este orden de ideas, es lógico entender que si el funcionario a quien se remite el proceso admite las razones expuestas por quien inicialmente rechazó la competencia y en consecuencia dispone continuar con el trámite del proceso, tal decisión implica que agotó la fase procesal iniciada para discutir la competencia, de donde si después encuentra que no era el competente para conocer del caso, debe provocar una nueva colisión y esperar el pronunciamiento del funcionario que inicialmente rechazó la competencia, a quien entonces le correspondería, de no aceptar las razones expuestas, trabar el conflicto y remitir el proceso al superior para que se decida de conformidad"*.

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*Auto del 17 de Radicación 24501

noviembre

de

2005.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Colisión de Competencia FECHA: 22/08/2006 DECISION: Se abstiene de efectuar pronunciamiento sobre la competencia del asunto

PROCEDENCIA: Juzgado Único Promiscuo del Circuito CIUDAD: Saravena (Arauca) PROCESADO: OSORIO, CARLOS FERNEY DELITOS: Homicidio agravado, Rebelión PROCESO: 25923

Fin extracto providencia 25923

CAMBIO DE RADICACION-Noción/ CAMBIO DE RADICACION-Requisitos/ CAMBIO DE RADICACION-Audiencias virtuales: No lesionan garantías fundamentales 1.El cambio de radicación es una excepción a la competencia por el factor territorial que obedece a los motivos expresamente indicados en el artículo 85 de la ley 600 de 2000, de modo tal que cualquiera otra razón que se aduzca no contemplada en el precepto citado resulta inadmisible para ese propósito. Las circunstancias que permiten disponer el cambio de radicación de un juicio a un territorio distinto del actual en que se adelanta se relacionan con las que afectan el orden público, la imparcialidad o la independencia de la administración de justicia, las garantías procesales, la publicidad del juzgamiento y la seguridad o integridad personal de los sujetos procesales o de los funcionarios judiciales. 2.Las audiencias virtuales han sido establecidas precisamente para garantizar la realización de los juicios y la seguridad de los sujetos procesales -en especial la del procesado-, puesto que con ellas se eluden los obstáculos de

orden presupuestal, burocrático y físico que impedían el normal desarrollo del juzgamiento en procesos cuyas circunstancias especiales dificultaban su adelantamiento. Recuérdese que el artículo 148 de la ley 600 de 2000 autoriza la utilización de medios técnicos en la actuación y que el Consejo Superior de la Judicatura al desarrollar dicha preceptiva, mediante Acuerdo 2114 del 1º de octubre de 2003 de su Sala Administrativa, estableció el sistema de video conferencias para la celebración de audiencias públicas dentro del proceso penal, siempre que se garanticen los derechos fundamentales de los sujetos procesales, especialmente el del debido proceso. En tanto el ordenamiento jurídico lo permita, no observa la Sala que la celebración de audiencias con aprovechamiento de los recursos tecnológicos para evitar la parálisis de los procesos sea lesiva de alguna garantía fundamental de quienes intervienen en la diligencia, si -de otro lado- como lo admite el peticionario no existe dificultad alguna para su comunicación telefónica privada con el procesado.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Cambio de Radicación FECHA: 22/08/2006 DECISION: Niega cambio de radicación, Juzgado 1 Penal del Circuito-Villavicencio PROCEDENCIA: remite al

Juzgado 1 Penal Circuito Especializado CIUDAD: Villavicencio (Meta) PROCESADO: MARTINEZ VEGA, JUAN JOSE DELITOS: Homicidio, Rebelión, Concierto para delinquir, Secuestro agravado PROCESO: 25856

Fin extracto providencia 25856

ERROR DE HECHO-Falso raciocinio: Técnica para aducirlo en casación/ PRINCIPIO DE CONGRUENCIANoción 1. En tratándose del error de hecho por falso raciocinio la jurisprudencia de la Corte, de manera reiterada, ha precisado que si el reproche se centra en el desconocimiento de los postulados de la sana crítica, el censor debe indicar qué dice de manera objetiva el medio de convicción, cuál fue la inferencia que de él dedujo el juzgador, cuál mérito persuasivo le fue otorgado, cuál postulado de la lógica, de la ciencia o máxima de la experiencia fue desconocida, especificando cuál es el aporte científico correcto, la regla de la lógica apropiada, la máxima de la experiencia que debió tomarse en consideración y, finalmente, demostrar la trascendencia del yerro, indicando cuál debe ser la apreciación correcta de la prueba o pruebas que cuestiona y que habría dado lugar a proferir un fallo sustancialmente distinto y opuesto al que es objeto de censura, para lo cual se impone al demandante el deber de abordar la demostración de cómo habría de corregirse el error probatorio que acusa, modificando tanto el supuesto fáctico como la parte dispositiva de la sentencia, labor que comprende un

nuevo análisis del acervo probatorio, apreciando las pruebas acorde con las reglas de la sana crítica y respecto de las cuales se transgredieron lo citados postulados, sin dejar pasar por alto que dicha valoración debe realizarse de manera conjunta y mancomunada con los demás medios probatorios respecto de los cuales no recae censura alguna y, por lo mismo, se acepta su correcta apreciación. 2. En lo relativo al cuarto cargo, el cual, no obstante haberlo apoyado al inicio del libelo en la causal primera, finalmente lo sustentó en la segunda, lo hace consistir en el hecho de que el Tribunal plasmó en la sentencia "afirmaciones" que no fueron hechas en la resolución de acusación, planteamiento que así expuesto deja entrever el desconocimiento que el actor tiene sobre el principio de congruencia. Al respecto debe la Sala recordar que en materia penal este principio se define como "la adecuada relación de conformidad personal, fáctica y jurídica que debe existir entre la resolución de acusación y la sentencia, siendo la acusación el marco referente, y el fallo el marco referido.

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"El proceso tiene una estructura formal y una estructura conceptual. La formal guarda relación con el conjunto de actos que lo integran como unidad dentro del marco de una secuencia lógico jurídica, y la conceptual con la definición progresiva y vinculante de su objeto. El principio de congruencia es expresión de esta última, y el acto por antonomasia definidor del mismo en sus ámbitos personal, material y jurídico, es la resolución de acusación. "Este acto procesal fija las reglas de juego para el juicio y delimita el terreno dentro del cual debe desarrollarse el debate: Concreta las personas contra las cuales se dirigen los cargos, precisa los hechos y circunstancias constitutivos de la imputación fáctica, y señala los delitos y normas que integran la imputación jurídica. Las precisiones e imputaciones que aquí se hagan constituyen ley del proceso y se erigen en frontera

inquebrantable para todos los sujetos procesales, y también para el Juez. Esta es la regla. Cualquier variación o modificación, requiere el cumplimiento de un procedimiento especial, en los términos señalados en la ley y la jurisprudencia. "La consecuencia jurídica que se deriva de una violación de esta naturaleza no es, sin embargo, la absolución por todos los cargos, como lo propone uno de los impugnantes. En estos casos lo que se impone es el restablecimiento del principio de congruencia, lo que se logra excluyendo de la sentencia los hechos que fueron arbitrariamente imputados, y ajustándola en sus consecuencias jurídicas al núcleo fáctico de la imputación"*. ______________________________
* Ver, entre otras, sentencia 23914 del 29 de septiembre de 2005.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación, Corre traslado al ministerio público

PROCEDENCIA: Juzgado 7° Penal del Circuito CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: MATEUS BARON, JAIME DELITOS: Acceso carnal violento PROCESO: 23634

Fin extracto providencia 23634

DEFENSA TECNICA-Diferencia entre inactividad y abandono/ INVESTIGACION INTEGRAL-Omisión de la prueba 1. Insistentemente la Corte ha sostenido que los conceptos de inactividad y de abandono de la defensa son distintos, y que aunque el segundo presupone

necesariamente el primero, no siempre que se presenta inactividad se está en presencia de un desamparo, como que la ausencia de gestión puede obedecer a una postura estratégica de la defensa, orientada a dejar en manos de los órganos judiciales toda la carga probatoria, o la iniciativa en la

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formulación de posturas probatorios o jurídicas. También ha dicho que la inactividad que vicia de nulidad del proceso, por ausencia de defensa técnica, es la que revela abandono de la gestión, no la que denota estrategia defensiva, y que cuando se plantea en casación un reparo de esta naturaleza, es imperioso demostrar que la inactividad denunciada no obedece a un plan estratégico, sino al descuido del abogado en su desempeño, o al desdeño o desprecio por la labor que le ha sido encomendada, únicos eventos en los cuales puede realmente afirmarse que el derecho a contar con una defensa efectiva ha sido conculcado.
MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Sentencia Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Casa parcialmente la sentencia impugnada PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

2. La Corte ha insistido en precisar que la demostración de este cargo no se suple con la enumeración o enunciación de las pruebas que en criterio del casacionista dejaron de practicarse debiendo ser practicadas, sino que es necesario acreditar, adicionalmente, (i) que eran conducentes, pertinentes y útiles para la definición del caso, (ii) que el funcionario omitió adelantar las gestiones necesarias para obtenerlas estando en condiciones de hacerlo, y (iii) que de haber sido aportadas habrían permitido presentar a los juzgadores una visión distinta de los hechos.

CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: BRANDO CASTILLO, CONSTANTINO FELIPE DELITOS: Estafa, Falsedad en documento privado PROCESO: 23830

Fin extracto providencia 23830

NULIDAD-Violación al principio de investigación integral: Técnica en casación/ INVESTIGACION INTEGRAL/ DEFENSOR-Goza de total iniciativa/ VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Técnica en casación/ FALSO RACIOCINIOExigencias técnicas/ TESTIMONIORetractación/ INTERDICCION DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICASLegalidad de la pena: Favorabilidad 1. A este respecto debe reiterarse la postura jurisprudencial de la Sala, según la cual cuando se plantea nulidad del

proceso por violación del principio de investigación integral, el actor tiene por deber no solamente enunciar la prueba o pruebas que extraña y que a su criterio han debido recaudarse, sino demostrar, además, que el recaudo de dichos medios era racionalmente posible; que eran conducentes, pertinentes, racionales y útiles a los fines de la investigación, y que de haberse incorporado oportunamente al proceso, valorados siguiendo las reglas de la sana crítica en conjunto con las demás válidamente allegadas a la actuación, las conclusiones fácticas y jurídicas del fallo

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habrían sido sustancialmente distintas. De no cumplirse esta carga por el impugnante, la sentencia se mantiene inconmovible toda vez que no logra desvirtuar la doble presunción de acierto y legalidad en que se ampara el fallo que pretende derruir. 2. Es cierto que el principio de investigación integral, recogido por los artículos 20 y 338 de la ley 600 de 2000, establece la obligación para el funcionario judicial de investigar tanto lo favorable como lo desfavorable a los intereses del imputado, de dejar constancia de todos los aspectos que el imputado considere pertinentes para su defensa o para la explicación de los hechos, y de ordenar las pruebas necesarias para verificar las citas y comprobar las aseveraciones del imputado. No obstante, es lo cierto que una tal comprobación sólo resulta viable en la medida en que las citas y afirmaciones del procesado revistan un mínimo de racionalidad y verosimilitud, pues el fiscal, como director del sumario, y el juez como presidente del juicio, mal pueden orientar su gestión a comprobar todas las afirmaciones que en su natural interés defensivo haga el procesado, ya que en esta materia también operan los principios de pertinencia y conducencia que rigen la actividad probatoria, al punto de autorizar el ordenamiento la inadmisión de las pruebas "que no conduzcan a establecer la verdad sobre los hechos materia del proceso" o aquellas que hayan sido obtenidas en forma ilegal, y el rechazo, mediante providencia interlocutoria, de las pruebas legalmente prohibidas o ineficaces, las que versen sobre hechos notoriamente impertinentes y las manifiestamente superfluas (art. 235 de la ley 600 de 2000). La jurisprudencia de esta Corte, en criterio que no resulta pertinente recapitular ahora, se ha orientado por señalar, asimismo, que tampoco resulta predicable la violación de este principio cuando el instructor, sin escatimar esfuerzos racionales acordes con el

apoyo logístico de que dispone para el establecimiento de la verdad, adelanta las pesquisas y diligencias necesarias para practicar la prueba sugerida o solicitada por quien se halla sometido al ejercicio de la acción penal, y ello no resulta posible por circunstancias atribuibles a factores externos a la voluntad del funcionario, como tal sería el caso de un testigo a quien no se le ha podido individualizar, o cuyo paradero se desconoce. Tiene advertido también, que no toda omisión en la práctica de una prueba solicitada por la defensa, repercute inexorablemente en la vulneración del principio de indagación integral, pues para llegar a dicha conclusión, la prueba echada de menos tendría que ser a estos efectos y en un plano racional de abstracción confrontada con los restantes elementos de juicio válidamente recaudados y en los cuales se soporta el fallo, para deducir la incidencia favorable o desfavorable que tendría en la demostración de la conducta punible o la responsabilidad del procesado , presupuesto que en este caso el censor incumple. 3. Resulta un contrasentido demandar la nulidad del proceso por haber actuado el defensor conforme al mandato que le fue conferido, pues no puede perderse de vista, de acuerdo a lo sostenido reiteradamente por la jurisprudencia que de esta Corte, que el defensor en ejercicio de la función de asistencia profesional, goza de total iniciativa, pudiendo presentar las solicitudes que considere acordes con la gestión encomendada, o incluso, a pesar de tener una actitud vigilante del desarrollo de la actuación, asumir una pasiva por estimar que esa puede ser la mejor alternativa de defensa, y no por estar en desacuerdo con la estrategia asumida, o haber sido adversos los resultados del juicio, hay lugar a sostener que el derecho de defensa ha sido violado por ausencia de defensor idóneo, pues la ley no le impone al abogado derroteros en torno a la estrategia, contenido, forma o alcance de sus propuestas, ni la aptitud

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de estas gestiones se establece por los resultados del debate . Y si bien es cierto que algunas de las pruebas pedidas por la defensa no fueron practicadas, ello de manera alguna puede ser calificado como falta de asistencia profesional, pues la insistencia en su recaudo o la falta de concurrencia a contrainterrogar a los testigos, es asunto que escapa a la actividad juzgadora, pues privativamente corresponde a la manera de encarar la estrategia defensiva que hubiere diseñado al efecto, siendo lo importante que no hubiere abandonado el proceso, cuestión que está vista, en este caso no sucedió. 4. La jurisprudencia de esta Corte tiene establecido que cuando en sede extraordinaria se denuncia violación indirecta de disposiciones de derecho sustancial, a consecuencia de incurrir el juzgador en errores de hecho o de derecho en la apreciación probatoria, en aras de la claridad y precisión que debe regir la fundamentación del recurso extraordinario, compete al censor identificar nítidamente el tipo de desacierto en que se funda, individualizar el medio o medios de prueba sobre los que predica el yerro, e indicar de manera objetiva su contenido, el mérito atribuido por el juzgador, la incidencia de éste en las conclusiones del fallo, y la norma de derecho sustancial que indirectamente resultó excluida o indebidamente aplicada. Igualmente, la misma naturaleza rogada que la casación ostenta, impone al demandante el deber de abordar la demostración de cómo habría de corregirse el yerro probatorio que denuncia, modificando tanto el supuesto fáctico como la parte dispositiva de la sentencia, tarea que comprende un nuevo análisis del acervo probatorio, valorando correctamente las pruebas omitidas, cercenadas o tergiversadas, excluyendo las supuestas, o apreciando acorde con las reglas de la sana crítica aquellas en cuya ponderación fueron transgredidos los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o los dictados de

experiencia. Esto debe cumplirse no de manera insular sino en armonía con lo acreditado por las acertadamente apreciadas, tal como lo ordenan las normas procesales establecidas para cada medio probatorio en particular y las que refieren el modo integral de valoración, a fin de hacer evidente la falta de aplicación o la aplicación indebida de un concreto precepto de derecho sustancial, pues es la demostración de la transgresión de la norma de derecho sustancial por el fallo, la finalidad de la causal primera en el ejercicio de la casación. 5. Pertinente resulta recordar que la jurisprudencia de esta Corte* repetidamente ha dejado sentado que cuando en sede extraordinaria se denuncia falso raciocinio por desconocimiento de los postulados de la sana crítica, se debe indicar qué dice de manera objetiva el medio, qué infirió de él el juzgador, cuál mérito persuasivo le fue otorgado y señalar cuál postulado de la lógica, ley de la ciencia o máxima de experiencia fue desconocida. Corresponde al censor, además, señalar cuál es el aporte científico correcto, la regla de la lógica apropiada, la máxima de la experiencia que debió tomarse en consideración y cómo, y finalmente, demostrar la trascendencia del error, indicando cuál debe ser la apreciación correcta de la prueba o pruebas que cuestiona, y que habría dado lugar a proferir un fallo sustancialmente distinto y opuesto al ameritado, para lo cual debe presentar un nuevo panorama fáctico, distinto del declarado en el fallo. 6. Al margen de estas inconsistencias de carácter técnico, el libelista se equivoca al considerar que por el sólo hecho de la rectificación, la versión de la testigo pierde en todo o parte valor probatorio, y que en tales condiciones, no puede servir de fundamento para afirmar la responsabilidad del procesado en el hecho, pues las normas de derecho procesal no contienen una tal previsión, ni las reglas de la sana crítica permiten una inferencia de este tipo.

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"La retractación, ha sido dicho por la Corte, no destruye per se lo afirmado por el testigo arrepentido en sus declaraciones precedentes, ni torna verdad apodíctica lo dicho en sus nuevas intervenciones. "En esta materia, como en todo lo que atañe a la credibilidad del testimonio, hay que emprender un trabajo analítico de comparación y nunca de eliminación, a fin de establecer en cuáles de las distintas y opuestas versiones, el testigo dijo la verdad. Quien se retracta de su dicho ha de tener un motivo para hacerlo, el cual podrá consistir ordinariamente en un reato de conciencia, que lo induce a relatar las cosas como sucedieron, o en un interés propio o ajeno que lo lleva a negar lo que sí percibió. De suerte que la retractación sólo podrá admitirse cuando obedece a un acto espontáneo y sincero de quien lo hace y siempre que lo expuesto a última hora por el sujeto sea verosímil y acorde con las demás comprobaciones del proceso" (Cfr.

Casación de abril 21/55 y noviembre 9/93, entre otras)". 7. Acorde con la normativa sustancial por la que se rige el presente asunto, cuando la pena de interdicción de derechos y funciones públicas se impone como accesoria a la de prisión, su tiempo de duración debe ser igual a ésta, sin que pueda exceder de 10 años, según lo establecen los artículos 44 (modificado por el 28 de la ley 40 de 1993 y luego por el 3º de la ley 365 de 1997) y 52 del Código penal de 1980 aplicable al caso. Con el fin de salvaguardar el principio de la legalidad de las penas, establecido en el artículo 29 de la Carta Política, la Corte hará uso de la facultad otorgada por el artículo 216 del estatuto Procesal de 2000, para corregir oficiosamente este desacierto. _________________________________ __

* Cfr. Por todas Cas. de Junio 26 de 2002. Rad. 11451

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MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Sentencia Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: No casa, Casa parcialmente y de Oficio para redosificar pena accesoria. PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: FRANCO RESTREPO, OSCAR DELITOS: Porte de armas de uso privativo de las F.M., Secuestro extorsivo agravado PROCESO: 22240

Fin extracto providencia 22240

JUSTICIA PENAL MILITARCompetencia: Delitos típicamente militares y comunes/ FUERO MILITAREn relación con el servicio: Criterio constitucional 1. Según el artículo 221 de la Constitución Política, "de los delitos" cometidos por los miembros de la fuerza pública en servicio activo, y en relación con el mismo servicio, conocerán las Cortes Marciales o Tribunales Militares. Y "los delitos" que cometen dichos servidores públicos son los previstos en el Código Penal Militar, en el Código Penal común y en las normas que los adicionen o complementen, de conformidad a como lo consagra el artículo 20 del primero ó Ley 522 de 1999. De acuerdo con la ley vigente, entonces, no es un criterio a tener en cuenta en la fijación de la competencia que la conducta imputada al integrante de la Fuerza Pública esté descrita en uno u otro Código, en consideración a que la Justicia Penal Militar no se encuentra instituida exclusivamente para la investigación y juzgamiento de delitos típicamente militares sino igual de delitos comunes cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional, a condición -claro

está- de que los realicen en ejercicio activo de sus funciones y estén las conductas relacionadas con ellas. Así las cosas, que se le haya imputado al procesado una conducta punible prevista en el Código Penal común no es una razón en la cual se pueda fundamentar un planteamiento de incompetencia de la Justicia Castrense para adelantar el presente proceso. "La expresión "relación con el mismo servicio" -dijo la Corte Constitucional en la sentencia citada- a la vez que describe el campo de la jurisdicción penal militar, lo acota de manera inequívoca. Los delitos que se investigan y sancionan a través de esta jurisdicción no pueden ser ajenos a la esfera funcional de la fuerza pública. Los justiciables son únicamente los miembros de la fuerza pública en servicio activo, cuando cometan delitos que tengan "relación con el mismo servicio". El término "servicio" alude a las actividades concretas que se orienten a cumplir o realizar las finalidades propias de las fuerzas militares -defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucionaly de la policía nacional -mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio

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de los derechos y libertades públicas y la convivencia pacífica-". Y señaló más adelante: "Además del elemento subjetivo -ser miembro de la fuerza pública en servicio activo-, se requiere que intervenga un elemento funcional en orden a que se configure constitucionalmente el fuero militar: el delito debe tener relación con el mismo servicio. Lo anterior no significa que la comisión de delitos sea un medio aceptable para cumplir las misiones confiadas a la fuerza pública. Por el contrario, la Constitución y la ley repudian y sancionan a todo aquel que escoja este camino para realizar los altos cometidos que se asocian al uso y disposición de la fuerza en el Estado de derecho, puesto que éste ni requiere ni tolera el recurso a medios ilegítimos para la consecución de sus fines. El servicio está signado por las misiones propias de la fuerza pública, las cuales por estar sujetas al principio de legalidad en ningún caso podrían vulnerarlo. "No obstante que la misión o la tarea cuya realización asume o decide un miembro de la fuerza pública se inserte en el cuadro funcional propio de ésta, es posible que en un momento dado, aquél, voluntaria o culposamente, la altere radicalmente o incurra en excesos o defectos de acción que pongan de presente una desviación de poder que, por serlo, sea capaz de desvirtuar el uso legítimo de la fuerza. Justamente a este tipo de conductas se orienta el Código Penal Militar y se aplica el denominado fuero militar. La legislación penal militar, y el correspondiente fuero, captan conductas que reflejan aspectos altamente reprochables de la función militar y policial, pero que no obstante tienen como referente tareas y misiones que, en sí mismas, son las que de ordinario integran el concepto constitucional y legal de servicio militar o policial. "La exigencia de que la conducta punible tenga una relación directa con una misión o tarea militar o policiva legítima, obedece a la necesidad de preservar la

especialidad del derecho penal militar y de evitar que el fuero militar se expanda hasta convertirse en un puro privilegio estamental. En este sentido, no todo lo que se realice como consecuencia material del servicio o con ocasión del mismo puede quedar comprendido dentro del derecho penal militar, pues el comportamiento reprochable debe tener una relación directa y próxima con la función militar o policiva. El concepto de servicio no puede equivocadamente extenderse a todo aquello que el agente efectivamente realice. De lo contrario, su acción se desligaría en la práctica del elemento funcional que representa el eje de este derecho especial". Posteriormente relacionó el Tribunal Constitucional las siguientes pautas orientadoras para definir si un caso concreto es o no del ámbito penal militar: "a) Para que un delito sea de competencia de la justicia penal militar debe existir un vínculo claro de origen entre él y la actividad del servicio, esto es, el hecho punible debe surgir como una extralimitación o un abuso de poder ocurrido en el marco de una actividad ligada directamente a una función propia del cuerpo armado. Pero aún más, el vínculo entre el delito y la actividad propia del servicio debe ser próximo y directo, y no puramente hipotético y abstracto. Esto significa que el exceso o la extralimitación deben tener lugar durante la realización de una tarea que en sí misma constituya un desarrollo legítimo de los cometidos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Por el contrario, si desde el inicio el agente tiene propósitos criminales, y utiliza entonces su investidura para realizar el hecho punible, el caso corresponde a la justicia ordinaria, incluso en aquellos eventos en que pudiera existir una cierta relación abstracta entre los fines de la Fuerza Pública y el hecho punible del actor. En efecto, en tales eventos no existe concretamente ninguna relación entre el delito y el servicio, ya que en ningún momento el agente estaba desarrollando actividades propias del servicio, puesto que sus

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comportamientos criminales.

fueron

ab

initio

"b) El vínculo entre el hecho delictivo y la actividad relacionada con el servicio se rompe cuando el delito adquiere una gravedad inusitada, tal como ocurre con los llamados delitos de lesa humanidad. En estas circunstancias, el caso debe ser atribuido a la justicia ordinaria, dada la total contradicción entre el delito y los cometidos constitucionales de la Fuerza Pública(...). Y, "c) La relación con el servicio debe surgir claramente de las pruebas que obran dentro del proceso. Puesto que la justicia penal militar constituye la excepción a la norma ordinaria, ella será competente solamente en los casos en los que aparezca nítidamente que la excepción al principio del juez natural general debe aplicarse. Ello significa que
MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: No casa la sentencia recurrida PROCEDENCIA: Tribunal Superior Militar

en las situaciones en las que exista duda acerca de cuál es la jurisdicción competente para conocer sobre un proceso determinado, la decisión deberá recaer en favor de la jurisdicción ordinaria, en razón de que no se pudo demostrar plenamente que se configuraba la excepción". Esos criterios, que sin duda alguna desarrollan el que sobre el tema expresó la Sala de Casación Penal en la providencia del 23 de agosto de 1989 (Colisión 4.183) y el cual se ha mantenido pacíficamente hasta la actualidad, permiten concluir sin dificultad que en el asunto objeto de examen la conducta atribuida a los procesados guarda relación con el cargo y, consiguientemente, que no se incurrió en la irregularidad denunciada por el demandante.

CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADOS: PINEDA RODRIGUEZ, WILDER OSORIO SILVA, DAIRO ISMAEL DELITOS: Concusión PROCESO: 20754

Fin extracto providencia 20754

FISCALIA GENERAL DE LA NACIONFacultades: Naturaleza de la resolución de acusación/ ERROR EN LA CALIFICACION JURIDICA 1. La Sala en reiteradas oportunidades se refirió a las facultades de la Fiscalía General de la Nación y, en especial, sobre la naturaleza de la resolución de acusación, en los siguientes términos:

"El marco dentro del cual se debe desarrollar el juicio está determinado por la resolución de acusación, en donde el Estado por conducto del fiscal le indica al acriminado cuáles son los cargos que le formula, para que él pueda proveer a su defensa con la seguridad de que no va a ser sorprendido con una condena por hechos o situaciones distintas. De igual

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modo, los sujetos procesales tendrán en dicha resolución un punto de referencia definido sobre las pruebas que pueden presentar y solicitar en el período probatorio de la causa, las cuales se deben limitar a las que sean conducentes y eficaces para corroborar, degradar o desvirtuar la acusación, no siendo de recibo las que pretendan dar lugar a nuevos cargos.*" Así mismo, el Juez como garante de la legalidad, de cara a una resolución que afectara el debido proceso, bien por inobservancia de sus requisitos formales o por error en la denominación jurídica, estaba facultado para invalidarla con el objeto de que el Fiscal subsane la irregularidad advertida, criterio que fue plasmado en los siguientes términos: "La Corte ha sostenido reiteradamente que solamente el error en la denominación jurídica de la infracción constituye causal de nulidad, como vulneración del debido proceso, porque en tal evento el Fiscal se aparta drásticamente de las reglas de lógica y comprensión jurídica que rigen el proceso de adecuación típica del comportamiento, dado que trasciende el capítulo o el título correspondiente, pues en tal evento la calificación jurídica ignorada por el fiscal y vista por el juez, se soporta sobre los mismos hechos que el instructor declaró probados, con lo cual el juzgador que decreta la invalidez no invade la órbita de funciones propias del acusador. Así, en auto del 25 de abril de 1995, la Corte expuso: "es oportuno reiterar que para esta corporación el error en la denominación jurídica trae como consecuencia la nulidad del proceso a partir del auto calificatorio inclusive. Al juez como director de la etapa de juzgamiento le corresponde velar por que (sic) la acusación haya sido formulada correctamente, aspecto este que forma parte de la garantía del debido proceso, y que de ningún modo constituye violación del principio de imparcialidad, pues en el caso de la

denominación jurídica se trata simplemente de verificar que a los hechos declarados probados por la Fiscalía no les haya dado un nomine juris equivocado. No es cierto que el fiscal sea una especie de dueño absoluto de la acusación, entre sus funciones efectivamente está la de acusar, pero dicha acusación no será de recibo sino se ajusta a las exigencias del debido proceso, entre las cuales, como ya se dijo, está la de dar a los hechos que estime acreditados la denominación jurídica acertada.**" 2. la Corte al ocuparse del estudio del error en la calificación jurídica, precisó: "...la Fiscalía al momento de ponderar la conducta frente al derecho y atendiendo el caudal probatorio, para los efectos de la terminación anticipada del proceso o de la calificación del mérito sumarial, está forzada a encasillarla en el tipo penal que la recoja, porque de no hacerlo le corresponderá al juez al momento de conocer el acta de formulación y aceptación de cargos, en el primer caso, o en la causa, en el segundo, variar la calificación jurídica al dictar el fallo siempre que el delito sea mas benéfico para el procesado respetando por supuesto la imputación fáctica, o al terminar la práctica de pruebas en la audiencia de juzgamiento; o decretar la nulidad del acta o de la resolución de acusación si el delito es mas grave, para que el Ente fiscal efectúe la calificación jurídica correcta y siga el trámite correspondiente.***" Tal actividad judicial se afianza en la necesidad de preservar la intangibilidad de las garantías de tipicidad, congruencia y defensa que integran el debido proceso, pues en los Códigos de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991 y Ley 600 de 2000, constituye una función de forzosa observancia de la Fiscalía General de la Nación, a través de sus delegados, adecuar la conducta en el tipo penal que la describe y, le corresponde, al juez, con estricta sujeción de los principios anotados y demás garantías fundamentales, dictar

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sentencia en consonancia con la imputación fáctica y jurídica, efectuada en el acta de formulación y aceptación de cargos o en la resolución de acusación ora en la variación de la calificación jurídica, a condición de que no hubiere error en la calificación jurídica.

______________________________

*CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencia, casación 9117 agosto 2 de 1995. **CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencia, casación de mayo 11 de 1999. ***CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Auto, segunda instancia 24096, abril 6 de 2006.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: GONZALEZ YAZO, OSWALDO DELITOS: Peculado por apropiación PROCESO: 21494

Fin extracto providencia 21494

CIERRE DE INVESTIGACIONPresupuestos/ NULIDAD-Técnica en casación/ INFORME DE POLICIA JUDICIAL-Valor probatorio 1.El correcto proferimiento de la providencia con la cual se cierra el ciclo instructivo se constituye en presupuesto procesal de la calificación sumarial, toda vez que dentro de los pasos sucesivos al interior del proceso, aquella tiene íntima y necesaria conexión con ésta, destinadas ambas a agotar la etapa de investigación, de aquí que si la clausura adolece de algún vicio que la hace inválida es claro que irradiaría a los actos posteriores, no obstante, en el caso de la especie resulta diáfano que si bien la probaza se recepcionó en el entretanto del lapso para la presentación de alegaciones precalificatorias, ello no incide en la estructura procesal, porque a lo sumo la declaración extemporánea tendría como sanción la de su exclusión del caudal probatorio. 2.Es notable la precariedad demostrativa de los varios yerros de actividad que señalan los censores en su propósito de debilitar la legalidad del fallo, los que además son presentados sin atender un orden, pues versan sobre actuaciones tanto en la investigación, como en el juzgamiento, todos bajó la única pretensión de declarar la nulidad a partir

del cierre de la investigación, cuando a este respecto la Sala ha insistido en que si bien tratándose de la denuncia de más de una irregularidad sustancial de actividad o de garantía no cabe entre ella una relación de subsidiaridad porque todas tienen el carácter de principales, sí se debe anunciar y desarrollar en forma precisa siguiendo un orden de sucesión según la mayor trascendencia o cobertura invalidante. 3.El artículo 50 de la Ley 504 de 1999 modificó el artículo 313 del Decreto 2700 de 1991 al introducir un inciso relacionado con que: "En ningún caso los informes de Policía Judicial y las versiones suministradas por los informantes tendrán valor probatorio en el proceso", disposición que fue encontrada ajustada al mandato superior por la Corte Constitucional a través de la sentencia C-392 del 6 de abril de 2000. A su turno, en esa misma línea de pensamiento el legislador estableció en el artículo 314 de la Ley 600 de 2000 que las exposiciones escuchadas por funcionarios de policía judicial en las labores previas de verificación "no tendrán valor de testimonio ni de indicios y sólo podrán servir como criterios orientadores de la investigación".

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A este respecto, la Sala ha precisado que: "La ley, en algunos casos, por razones de distinta índole, autoriza la práctica de una determina prueba, pero limita su eficacia probatoria, expresión que en dogmática casacional significa que la prueba es jurídicamente válida, pero solo tiene vocación probatoria para ciertos efectos. En materia penal un ejemplo típico de esta modalidad de tasación probatoria se encuentra en las regulaciones contenidas en los artículos 50 de la ley 504 de 1999 y 314 del Código de Procedimiento Penal, ... Como puede verse, la ley autoriza a los organismos de policía judicial realizar entrevistas y obtener exposiciones de
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Sentencia Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Casa parcialmente el fallo para excluir la circunstancia agravante y fija pena PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distriro Judicial

informantes, pero introduce restricciones a la aptitud probatoria de estos elementos de juicio al disponer que solo pueden ser tenidos en cuenta como criterio orientador de la investigación, lo cual significa que pueden ser utilizados como guía o referente para buscar nuevas pruebas, o lograr su autorización, mas no como evidencia de la responsabilidad penal de la persona implicada por ellos, en ningún momento procesal, ni en la sentencia, ni en decisiones precedentes" * ______________________________
*Sentencia de casación del 6 de octubre de 2005. Radicación 21196

CIUDAD: Cali PROCESADO: HURTADO ULLOA, LUIS ALBERTO PROCESADO: VILLA JIMENEZ, GERMAN DELITOS: Hurto agravado PROCESO: 24898

Fin extracto providencia 24898

SENTENCIA ANTICIPADAInimputabilidad/ DICTAMEN PERICIAL-Omisión del traslado a los sujetos procesales no conculca garantías fundamentales/ INIMPUTABILIDADExperticio médico legal 1. Debe señalar la Sala, inicialmente, que al censor le asiste interés jurídico para promover el recurso extraordinario de casación en los términos expuestos en la demanda, habida consideración que en el planteamiento de fondo discute la eventual condición de inimputabilidad que presentaba el procesado (....) al momento de la

comisión de los hechos, por cuanto, el instituto de la sentencia anticipada opera con exclusividad para los imputables como destinatarios de la acción penal y sus consecuencias punitivas, toda vez que se parte de la consciente voluntad del procesado en solicitar anticipadamente la terminación del proceso, a condición de una rebaja de pena; aspectos que no se pueden predicar de quien no tiene la capacidad de comprender su ilicitud o de autodeterminarse en el momento de cometer la conducta típica y antijurídica, por inmadurez psicológica, trastorno mental, diversidad socio cultural o

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estados similares, conforme a la preceptiva del artículo 33 del Código Penal. Tal ha sido el criterio expuesto por la jurisprudencia de la Sala, en los siguientes términos: "No desconoce la Sala que en determinados eventos que la falta de la práctica de una experticia psiquiátrica antes del trámite de la sentencia anticipada puede generar la violación del principio de investigación integral que se erige en una garantía de un derecho fundamental, caso en el cual el recurrente tendría interés para impugnar la decisión por ese aspecto, pues que de tratarse de inimputable, el acusado no podía acogerse a ese instituto.*" 2. Si bien es cierto, la preceptiva del artículo 254-2 del Código de Procedimiento Penal, dispone correr traslado a los sujetos procesales del dictamen pericial por el término de tres (3) días, para que soliciten su aclaración, ampliación o adición, también es verdad que la omisión de dicho acto procesal carece de la entidad suficiente para enervar la actuación, pues tan solo constituye una irregularidad, que no conculca las garantías fundamentales de las partes, como lo ha sostenido la jurisprudencia de la Sala** dado que, la objeción del mismo puede proponerse hasta antes de que finalice la audiencia pública, obviamente, rebasando el término de tres (3) días que prevé la norma. 3. Es indiscutible que el estudio de la historia clínica allegada al proceso, pero que no fue remitida al Instituto de Medicina Legal para la práctica del experticio con su estudio, resultaba de imprescindible observancia, más si se tiene en cuenta que en ella se consignaron los datos de la evolución del paciente desde el momento en que ingresó al centro asistencial hasta aquél en que fuera dado de alta y, si a ello se adiciona, su posterior comportamiento, en el que según las referencias procesales, presentó deficiencias tanto de orden laboral, afectivo y con notoria

incidencia en su memoria, tal como lo admitió en su indagatoria, cuando señaló que "los médicos en Bogotá le dijeron a mi esposa que no podía tener rabias, yo con rabia pierdo el conocimiento si hablo alguna cosa no me acuerdo, yo no quedé bien del cerebro..." (fl. 24 c # 1) situación que confirmó su esposa (....) (fl. 34 c # 1), cuando señaló que "Realmente, él no esta bien de la cabeza, porque hace mas o menos 12 años que un carro lo atropelló y tuvo un daño severo en el cerebro y él no quedó bien de la cabeza. Enfatiza, así mismo, que antes del accidente era una persona juiciosa y trabajadora, era buen esposo y, después del accidente, anda como loco, no es responsable, no se baña y todo hay que decírselo y actúa como un niño. Es evidente, entonces, que la entrevista psiquiátrica se afianzó en las informaciones que suministraba el paciente y su hermano, que a juicio, de la Sala resultaban insuficientes por cuanto para el momento de practicarse el examen médico legal (marzo 11 de 2002), en el expediente militaba la copia de la historia clínica, la cual fue remitida el 28 de noviembre de 2001 (fl. 99 c # 1) al Juzgado Penal del Circuito de Zipaquirá, pero no al Instituto de Medicina Legal en donde se iba a practicar el examen al procesado. Es sabido que a raíz de contusiones, golpes o traumatismos pueden sobrevenir efectos cerebrales de mucha importancia, los que, a juicio de la Sala, no fueron determinados con suficiente claridad en este proceso, dado que, no fue valorada la historia clínica del paciente, la cual había sido solicitada por el psiquiatra forense con miras a realizar la valoración requerida por los funcionarios judiciales, quienes, de inmediato, se percataron de las dolencias del procesado. En tales condiciones surge una gran incertidumbre sobre la salud mental del procesado (...), pues para que el comportamiento de un procesado pueda ser ubicado dentro del marco de la

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inimputabilidad, como lo ha dicho la Corte: "...es preciso acreditar que al momento de realizar el hecho no tuvo la capacidad de comprender su ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, debido a inmadurez sicológica o trastorno mental, situación que por significativas consecuencias punitivas debe ser plenamente comprobada sin que basten para su exacto y cabal reconocimiento simples afirmaciones, conjeturas o meras alusiones sobre el tema. El medio de convicción idóneo para su verificación es el examen psiquiátrico, inexcusable en el expediente subsisten indicios reveladores de que el procesado pudo encontrarse al momento de realizar el injusto en estado de perturbación, desarreglo o alteración de la esfera emotiva de la personalidad, causados por factores patológicos permanentes o transitorios o por circunstancias ajenas (sic) a esos factores, sin que la experticia signifique plena prueba, pues la última palabra le corresponde emitirla al juzgador luego de confrontar esas

conclusiones con los demás elementos probatorios arrimados al procesa." De este modo, frente a la incertidumbre que arroja el dictamen pericial, por la falta del estudio de la historia clínica, lo ofrecido por quien fuera la esposa del procesado y lo admitido por éste, la Sala casará la sentencia impugnada, decretando la nulidad de la actuación desde la diligencia de formulación de cargos para sentencia anticipada con el objeto que se practique el examen psiquiátrico, remitiendo el proceso al Instituto de Medicina Legal, con la copia de la historia clínica que contiene la información sobre la evolución del paciente posterior al trauma cráneo encefálico, con el objeto de determinar el estado mental del procesado, pues de encontrarse, dentro de los parámetros del artículo 33 del Código Penal, no procedería el trámite extraordinario, ni el procesado sería destinatario de una pena. _______________________________
*CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencia, 15898, octubre 2 de 2003, entre otras. **CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencias, 12682, marzo 17 de 1999, 11233 enero 21 de 2001, entre otras.

MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Si casa, decreta nulidad PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

CIUDAD: Cundinamarca PROCESADO: HERNANDEZ GOMEZ, LUIS EMIRO DELITOS: Tentativa de homicidio agravado PROCESO: 21055

Fin extracto providencia 21055

NULIDAD-Técnica en NULIDAD-Investigación

casación/ integral:

Técnica en casación/ ERROR DE HECHO-Falso raciocinio: Diferente al

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error de identidad

hecho

por

falso

juicio

de

1.Concerniente a la postulación y desarrollo de la causal tercera de casación ha sido criterio reiterado de la Sala que aunque su demostración suele no ser tan estricta como la exigida para las otras causales, de todas formas debe el demandante observar reglas de claridad y precisión sobre el vicio in procedendo que anuncia. Esa mayor libertad que se permite cuando se opta por la aludida causal no exime tampoco al actor de acatar los principios que orientan la declaración y convalidación de las nulidades. En ese orden, debe advertir la entidad del vicio procesal, las normas que estima conculcadas, especificar el momento de la actuación en que se produjo y demarcar su radio invalidante, así como también, ha de acreditar la injerencia desfavorable que tuvo tal anomalía en el fallo para demostrar cabalmente que al no existir otra manera diversa de restaurar el derecho afectado, se impone la anulación del trámite. El deber de investigación integral es un vicio de estructura en cuanto legalmente se constituye en pilar fundamental del debido proceso, habida cuenta que el carácter teleológico de la investigación se orienta a establecer la verdad real de los hechos, lo cual sólo se logra mediante un ejercicio imparcial y objetivo a fin de recopilar elementos de juicio tanto desfavorables como favorables para el acriminado, de ahí que de manera refleja su pretermisión tenga incidencia en el derecho de defensa. El censor solicita la anulación procesal a partir del cierre del instructivo por no haberse practicado una inspección judicial y las declaraciones de (.........................), (..........................) y (.....................), que hubieran permitido, en uno y otro caso, establecer la forma en que ocurrió el accidente y desvirtuar el dicho del lesionado quien le atribuye al procesado la responsabilidad de la colisión.

Tal irregularidad la ubica de manera sincrónica como desafuero que afecta la estructura procesal y pretermite el derecho de defensa, y si bien no son pocos los eventos en que el desconocimiento del debido proceso involucra también de la garantía de defensa, no logra explicar el libelista si en el caso de la especie ocurrió la vulneración simultánea de ambos, lo cual era imprescindible ante las diversas características ontológicas del vicio que afecta las bases fundamentales de la instrucción o del juzgamiento, (vicio de estructura), frente a la vulneración de alguna garantía procesal (vicio de garantía) que los hace ubicables legalmente en causales autónomas de nulidad. 2.La Sala ha precisado que la modalidad de yerro fáctico por falso raciocinio es de carácter apreciativo, y se presenta luego de que el fallador ha aprehendido el contenido material de la prueba cuando al asignarle racionalmente mérito se aparta caprichosamente de los postulados de la sana crítica. Difiere sustancialmente del error de hecho por falso juicio de identidad que se presenta cuando al apreciar la prueba el juzgador distorsiona su expresión fáctica, poniéndola a decir lo que ella materialmente no dice. Es claro que tal desatino se da al interior de la prueba misma y no a través de su confrontación con otras, de ahí que el actor corra con la carga de precisar lo que dice objetivamente y lo que de ella se distorsionó en la decisión, sea con agregados que no corresponden a su texto, por cercenamiento de algunos de sus apartes o por la transmutación de su literalidad. 3.El recurrente confunde dos de las modalidades de error fáctico, porque si bien opta por el falso juicio de identidad, en manera alguna explica qué hecho o circunstancia fue objeto de distorsión, o cómo fue traicionada su esencia al traducir en el fallo las varias declaraciones que cita.

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Si lo que buscaba era criticar las conclusiones judiciales, debió elegir el falso raciocinio para advertir que la valoración judicial de las pruebas estuvo alejada de los postulados de la sana crítica y cómo un adecuado ejercicio llevaba a una decisión sustancialmente distinta de la adoptada, sin que la simple manifestación del censor al tildar de ilógico que si ninguno de los testigos acusa al enjuiciado de haber violado las disposiciones de tránsito haya sido condenado como autor del homicidio culposo, pueda motivar la aprehensión del reparo, porque constituye apenas

una postura alegacional defensiva propia de las instancias. Igual sucede con la critica que funda en la "tergiversación" de la prueba documental y pericial por tomar de ellas el Tribunal el elemento subjetivo de la infracción, cuando en su criterio sólo referían el aspecto objetivo de la colisión, porque no se trata del falseamiento de la expresión literal de los elementos probatorios, sino de deducciones sin que en dicho proceso intelectivo radique el libelista alguna arbitrariedad por parte del juzgador.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casacion PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Cundinamarca PROCESADO: ABRIL GONZALEZ, HECTOR FRANCISCO DELITOS: Homicidio culposo agravado PROCESO: 21787

Fin extracto providencia 21787

INFORME DE POLICIA-No constituye en sí mismo un medio de convicción/ ANTECEDENTES-Determinación/ FALSO JUICIO DE EXISTENCIAOmisión probatoria 1. No podía el libelista reprochar la falta de valoración en el fallo impugnado del informe policivo evocado para hacer surgir de tal circunstancia un falso juicio de existencia por omisión, según lo ha sostenido la Sala*, pues a tono con lo dispuesto en el artículo 314 del Código de Procedimiento Penal de 2000, dicho material no constituye en sí mismo medio de prueba sino tan sólo sirve como criterio orientador de la investigación. 2. Sobre el pronunciamiento de sendos fallos condenatorios ejecutoriados proferidos contra el citado implicado por iguales especies delictivas a las admitidas por él, no tiene el carácter de antecedentes penales como quiera que éstos únicamente los determina las sentencias judiciales definitivas, según lo dispone el artículo 248 de la Carta Fundamental y confirma el artículo 7° inciso final del Código de Procedimiento Penal, para lo cual es indispensable contar con la providencia completa y las constancias de ejecutoria de la autoridad judicial correspondiente ausentes de

esta actuación, criterio reiterado por esta Sala en su jurisprudencia**. Además, sin registros de dicha naturaleza no es posible atribuir al agente determinados rasgos de personalidad, y, mucho menos, extraer inferencias del talante de la señalada por el demandante. 3. Establecido que de los yerros que el censor predica del Tribunal, efectivamente incurrió en dos errores de hecho por falso juicio de existencia al omitir la valoración de los testimonios de (...), y al ignorar la copia del reporte de la consulta de urgencia y la subsiguiente historia clínica elaborada a (...), elementos que brindan información imparcial, clara y contundente, suficiente para otorgar credibilidad al relato incriminatorio de (...), víctima de ataque con armas de fuego y cortante por un grupo de seis personas, una de las cuales, (...), resultó accidentalmente lesionado en una rodilla al interponerse entre la citada víctima y el actor delictual (...), quienes insistieron en perseguirlo hasta la vivienda de la familia Ramírez en donde logró refugiarse herido hasta que la presencia de la Policía lo animó a salir de su escondite y lo condujo al Hospital en donde también estaba siendo atendido VALENCIA, es dable concluir

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que la estimación conjunta de los mencionados elementos dentro del contexto probatorio trastroca las conclusiones del fallo absolutorio censurado en la medida en que surge con nitidez el delito de homicidio de imperfecta ejecución, descrito en los artículos 103 y 27 del Código Penal de 2000, y la coautoría y responsabilidad penal de los acusados. Es trascendente, pues, la omisión probatoria a que se ha hecho referencia porque, como acertadamente lo ha demostrado el casacionista, el sentenciador de segundo grado llegó a la errada conclusión de que la única prueba que analizó la denuncia y ampliaciones de (...) no conducía a la certeza del hecho ni de la responsabilidad de los procesados, de ahí que surge evidente la aplicación indebida del artículo 7° el Código de Procedimiento Penal de 2000.

Por el contrario, la omisión en el análisis efectuado por el Tribunal del sólido respaldo ofrecido por el grupo probatorio mencionado a las manifestaciones de (...), constitutiva de los errores de hecho por falso juicio de existencia en su ponderación, debidamente demostrados por el censor, efectivamente conllevó a la violación indirecta de los artículos 103 y 27 del Código Penal de 2000, reguladores del tipo penal amplificado de homicidio en grado de tentativa, por falta de aplicación de dichos preceptos. Luego razón tenía el juez de primera instancia cuando dictó sentencia condenatoria contra (...) por el injusto penal mencionado, por tanto, acogiendo la Sala el Concepto de la Delegada, casará el fallo recurrido y convalidará aquel. _________________________________ _

* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA Sent., 20 de junio de 2001, rad. N° 13.457.

MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia de Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Casa la sentencia sentencia de primera instancia impugnada, confirma

Pereira (Risaralda) PROCESADOS: VALENCIA, GREGORIO ALEXANDER QUERUBIN DUQUE, LUIS ALBERTO DELITOS: Tentativa de homicidio PROCESO: 21728 Salvamentos de Voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ DRA. MARINA PULIDO DE BARON DR. MAURO SOLARTE PORTILLA

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD:

Fin extracto providencia 21728

ERROR DE HECHO-Falso juicio de existencia por omisión: Técnica para aducirlo en casación/ IN DUBIO PRO REO-Presupuesto para demandar su

lesión en casación/ NULIDAD-Técnica en casación

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1. Insistentemente la jurisprudencia de la Corte ha señalado que la postulación del falso juicio de existencia por omisión en el recurso extraordinario debe contener los siguientes aspectos: " ... la constatación objetiva de que la prueba existe jurídicamente en el expediente y que, pese a ello, su contenido material no fue sopesado por el fallador. A continuación se precisa indicar la trascendencia del error, de modo que sin su influjo el fallo hubiera sido diferente; y todo ha de enlazarse con la violación de determinada ley sustancial por falta de aplicación o aplicación indebida, en procura de verificar que el fallo impugnado es manifiestamente contrario a derecho. "La estructuración de la censura en punto de la trascendencia del error de hecho por falso juicio de existencia por omisión no se cumple, como suele creerse, con la sola manifestación que al respecto haga el libelista, como si de su opinión personal de trata; pues, de bastar aquél tipo de crítica el recurso extraordinario no distaría en mucho de un alegato de instancia. "La demostración de la trascendencia del yerro atribuido al ad quem comporta la obligación de enseñar a la Corte que si tal falencia no se hubiese presentado, entonces el sentido del fallo sería distinto, y para ello es preciso demostrar que si la prueba omitida se hubiese apreciado en forma correcta, las

restantes pruebas sopesadas por el Tribunal perderían la entidad necesaria y suficiente para mover hacia la convicción declarada en el fallo"*. 2. Ha señalado la Corte que si el cuestionamiento se enfila a la presencia de un error al condenar por no observar la existencia de la duda, debe hacerse bajo el supuesto, primero, de que se demuestre la presencia de un error en la producción o apreciación del elemento de convicción que soportaría su presencia ó cuando se desconoce la presencia de tal grado de incertidumbre no obstante que así se dedujo en el cuerpo de la sentencia y, aún así, no se reconoció finalmente. A lo anterior se agrega la demostración de la trascendencia del supuesto vicio, en tanto que es necesario comprobar que con los elementos probatorios abordados en su estudio por el sentenciador, no se soporta el fallo y la declaratoria de responsabilidad. 3. La pacífica jurisprudencia ha señalado que es requisito indispensable para declarar la nulidad de la actuación, que el demandante determine los fundamentos de hecho y de derecho en que apoya su solicitud bajo un contexto de claridad y precisión argumentativa en la postulación del reproche y demuestre la trascendencia del error in procedendo acusado. ______________________________
* Ver, entre otras, casación 18428 del 10 de noviembre de 2004.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Casación FECHA 23/08/2006 DECISION: Inadmite las presentadas demandas de Casación

CIUDAD: Sabanalarga (Atlántico) PROCESADO: AHUMADA MASTRODOMENICO, EDUARDO ENRIQUE ESTRADA GOMEZ, RAFAEL VICENTE DELITOS: Peculado por apropiación PROCESO: 25750

PROCEDENCIA: Juzgado 1° Promiscuo de Circuito

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Fin extracto providencia 25750

ANTIJURIDICIDAD-Debe ser entendida material y no sólo formalmente/ DESTRUCCION DE DOCUMENTO PUBLICO-Destrucción de la prueba: Afecta el curso del proceso penal/ DOLO-Elementos/ NOM BIS IN IDEM-Prohibición de doble valoración 1. De acuerdo con el artículo 11 de la Ley 599 del 2000, la "antijuridicidad" debe ser entendida "material" y no solo "formalmente". Esto significa que el derecho penal no existe para sancionar exclusivamente con base en la confrontación que se haga de la acción humana con la norma, sino, más allá, para punir cuando de manera efectiva e injustificada se afecta o somete a peligro un bien jurídicamente tutelado. Así lo ha expuesto la jurisprudencia de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, por ejemplo en la sentencia de casación del 21 de abril del 2004 (radicado 19.930), en la cual afirmó: Como ha enseñado la Sala*, para que un comportamiento típico pueda considerarse base o fundamento del delito es indispensable que de modo efectivo lesione o al menos ponga en peligro un bien jurídico tutelado por la ley; con tal sentido el principio de lesividad, acuñado por la doctrina jurídico penal, aparece recogido en la legislación penal como uno de los elementos esenciales del delito (artículo 11 del código penal). En el nuevo código penal se mantiene la fe pública como bien jurídico objeto de tutela a través de las disposiciones sustanciales que definen los delitos de falsedad documental, entendido aquél como la confianza de la colectividad en las formas escritas en cuanto tengan importancia como medio de prueba en el tráfico jurídico.

De modo que, si la falsedad documental -cualquiera que sea su modalidad- no recae sobre un medio que goce de dicha confianza colectiva, resulta inidónea para vulnerar el bien jurídico de la fe pública y no ocasiona un daño, ni al menos lo engendra potencialmente, no merece represión penal, ya que por virtud del principio de antijuridicidad material no aparece plausible sancionar el hecho realizado al margen de cualquier incidencia social. Sobre el particular es de recordarse que el antiguo concepto de que la veracidad e intangibilidad de los documentos públicos debían ser respetadas con independencia de la nocividad o inocuidad de sus efectos en el tráfico jurídico por ser una emanación del poder documentario del Estado, y que la sola alteración de la verdad en los mismos merecía reproche penal, hoy en día con los modernos desarrollos dogmáticos ha quedado relegado a un segundo plano, para dar paso a otro prevalente en el derecho penal fundado en criterios de relievancia social y jurídica, según el cual los documentos deben representar la existencia de un hecho trascendente en el ámbito de lo social, sea creando, modificando o extinguiendo relaciones jurídicas. De allí precisamente que en la actualidad se exija que los documentos sobre los cuales recae la acción falsaria necesariamente deban ser aptos para servir de prueba de un hecho social y jurídicamente relevante. Posteriormente, en la sentencia de única instancia del 6 de octubre del mismo año (radicado (16.066), agregó: Además de típicas las conductas son antijurídicas materialmente dado que amen de poner en riesgo la fe pública en cuanto a la confianza depositada por la

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colectividad en los documentos públicos para probar la relación jurídica en ellos contenida, puso en peligro a otros intereses colectivos, con arreglo a las previsiones hechas por el artículo 11 del Código Penal. Conclusión a la que arriba la Sala desarrollando el criterio que recientemente ha adoptado en torno al contenido y el alcance de la antijuridicidad en los delitos de falsedad documental y, en este caso, en la falsedad ideológica en documento público, apoyada en la interpretación del artículo 11 del Código Penal. Ciertamente, por ser expresión de la facultad legal documentaria del Estado, le bastaba con la mutación de la verdad de los documentos extendidos por un servidor público en ejercicio de sus funciones para considerar lesionado potencialmente el bien jurídico de la fe pública, entendida como la confianza de la colectividad en la veracidad de su contenido, independiente de la nocividad o daño que pudiera causar en particular en el tráfico jurídico social. No obstante, al exigir ahora el artículo 11 del Código Penal que la conducta típica para ser punible requiere que lesione o ponga efectivamente en peligro, sin justa causa, el bien jurídicamente tutelado por la ley penal; es claro para la Sala que la presencia de este elemento se alcanzará únicamente en los eventos en que se demuestre cabalmente la concurrencia de la antijuridicidad formal y material. En efecto, este precepto se erige como el fundamento del injusto penal al reconocer a todas las personas el derecho a actuar libremente sin más limitaciones que las impuestas por el derecho de los demás y el orden jurídico, es decir, exige perentoriamente la confluencia de los desvalores de acción y de resultado para que la conducta además de típica sea antijurídica, entendido el primero como el reproche que se hace al sujeto activo por oponer su voluntad a la prohibición o mandato que contiene la norma y, el segundo, como la censura que recae sobre la

conducta por lesionar o poner en peligro, sin justa causa, el bien jurídico tutelado. O lo que es lo mismo, exige la presencia de la antijuridicidad formal y material. Desde este punto de vista, la antijuridicidad material supondrá la formal, mas no sucederá siempre lo contrario, como quiera que puede ocurrir que existiendo contrariedad entre la conducta juzgada y la norma, no haya lesión o puesta en peligro efectivo al bien jurídico. Regulación acorde con el principio de subsidiariedad y con el carácter fragmentario del derecho penal dentro de un Estado Social y Democrático de Derecho, que propugnan por su utilización como último recurso a falta de otros menos lesivos para los derechos del procesado, y por castigar únicamente las conductas que con mayor intensidad lesionen o pongan en peligro los bienes jurídicos, es decir, aquellas especialmente intolerables. Desde esa perspectiva, es obvio que para pregonar la presencia de la antijuridicidad no bastará que el servidor público haya mutado la verdad en el documento extendido en el ejercicio de sus funciones para considerar lesionada o puesta en peligro la fe pública, con lo que se alcanzaría la antijuridicidad formal; sino que se requiere, adicionalmente, el menoscabo o puesta en efectivo peligro de otros intereses privados o públicos de cualquier índole, más allá de la credibilidad de la colectividad en los documentos públicos - la antijuridicidad material -. Dicho en otras palabras, además de la desconfianza que per se genera la falsedad ideológica en los documentos públicos ha de constatarse en cada caso concreto que en la relación jurídico social causaron daño o pusieron en peligro otros intereses particulares o públicos, regularmente los derechos que pretende crear, modificar o extinguir el documento. En estas condiciones el bien jurídico de la fe pública aparece como una

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verdadera garantía jurídico social, concreta, objetiva y comprobable en el proceso. 2. La simple destrucción de la prueba, sin otras consideraciones, afectaba el curso del proceso penal, contexto dentro del cual no era relevante dilucidar las motivaciones específicas que pudieron llevar al juez penal militar a actuar de esa manera, porque ellas tal vez apuntarían a la concurrencia de la falsedad con alguna o algunas conductas punibles adicionales. Pero lo cierto es que la mutación de la verdad afectó de manera real y efectiva el desarrollo normal de la investigación. No se concibe que desatendiera el artículo 317 del Código Penal Militar (estatuto de común manejo en su condición de juez de esa jurisdicción), sobre todo si para "reciclar" el documento público con el pretexto de las supuestas enmiendas ortográficas, contó con varios días desde la práctica de la prueba hasta el momento en que la destruyó. Esa disposición, luego de indicar al funcionario que de cualquier acto procesal se debe extender un acta, hace las siguientes precisiones, que, además de ser suficientemente claras, son de sentido común: Antes de firmar la diligencia, [el acta] será leída por las personas que deben suscribirla y por el secretario en voz alta, si alguna de ellas no supiere leer. Si se observare inexactitud, oscuridad, adición o deficiencia, se hará constar, con las rectificaciones y aclaraciones pertinentes. En las actuaciones escritas no deberá dejarse espacio, ni hacerse enmiendas, abreviaturas o raspaduras. Los errores o faltas que se observen se salvarán al terminarlas (Resalta la Sala). Esa norma, de uso rutinario y reiterativo para un funcionario judicial, le indicaba los pasos que debía seguir cuando de enmendaduras se tratase.

También es de sentido común para una persona medianamente diligente, y con mucha mayor razón para un abogado especializado que es servidor judicial, que aún en el supuesto de que se admitiera la disculpa, hubiera actuado de manera opuesta a como lo hizo: que redactara el acta con las correcciones, llamara al testigo, éste confrontara el nuevo escrito con el original y, una vez él, y los demás intervinientes en el acto, lo aprobaran y suscribieran, procediera a "reciclarlo". 3. Es evidente que, salvo aquellos planteamientos que implican alejarse de la "voluntad" para hacer más énfasis en el momento "intelectivo" o "cognoscitivo" del fenómeno, con lo cual se van retirando del derecho penal de acción y se van circunscribiendo a la esfera puramente mental, es indiscutible que conforme con la doctrina y la legislación mayoritaria -incluida la colombiana-, el dolo requiere tanto de lo cognoscitivo como de lo volitivo. Entonces, la conducta es dolosa cuando se sabe, cuando se conoce y se comprende como contrario a la ley aquello que se quiere hacer, y voluntariamente se hace. Para la Sala es necesario analizar el procedimiento seguido por el Tribunal para fijar la pena, con el propósito de restablecer la garantía y someter la misma a la legalidad, acatando el mandato del artículo 31 de la Constitución Política, que prohíbe desmejorar la situación del condenado, en cuanto apelante único. En la acusación de primera instancia, avalada por el Ad quem, la fiscalía ubicó el comportamiento en el artículo 292 del Código Penal, falsedad por destrucción, supresión u ocultamiento de documento público, y dedujo las circunstancias de agravación específicas a las que aluden los incisos segundo y tercero de la misma disposición, esto es, porque la conducta fue cometida por un servidor público en ejercicio de sus funciones, y porque fue realizada sobre documento

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constitutivo de carácter judicial.

pieza

procesal

de

que las alusivas a la tipicidad de la conducta. Con ese procedimiento desconoció la consonancia, por deducir causales de agravación no imputadas y, a la vez, incurrió en doble valoración de las mismas situaciones de hecho, pues que el delito fuera cometido por servidor público en ejercicio de sus funciones y sobre pieza procesal de carácter judicial, fueron circunstancias que precisamente permitieron ubicar el comportamiento en el inciso final del artículo 292 (con pena de 4 a 15 años de prisión) y no en el primero (con sanción de 2 a 8 años). Por tanto, infringió el postulado del non bis in ídem, en su especie prohibición de doble valoración, pues los mismos aspectos fueron tenidos en cuenta para individualizar la pena con base en el primer cuarto medio, y no con apoyo en el primero, como correspondía, porque solo existiría la circunstancia de menor punibilidad.

Para esos supuestos, la pena oscila entre 4 y 15 años de prisión y de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas. La fiscalía no imputó causales de incremento punitivo genéricas o específicas porque es claro que las acabadas de señalar son recogidas por la tipicidad a la que fueron adecuados los hechos. Para respetar el principio de congruencia, el juez estaba obligado a seguir la formulación realizada por el acusador. No obstante, el Tribunal se ubicó en el primer cuarto medio de punibilidad, con fundamento en la concurrencia de una causal diminuente (la carencia de antecedentes) y de las agravantes "ya explicadas en el segmento anterior", que no son otras

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto Segunda Instancia FECHA: 23/08/2006 DECISION: Confirma la sentencia recurrida, redosifica la pena PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Valledupar (César) PROCESADO: MARTINEZ ACOSTA, CARLOS DARIO DELITOS: Destrucción de documento Ocultamiento de documento Supresión de documento público PROCESO: 25745 público, público,

Fin extracto providencia 25745

IMPEDIMENTO-Haber fiscal

actuado

como

Indesconocible, pues, la intervención que el Magistrado que ha expresado su inhibición en este caso tuvo dentro del proceso, en actos más allá de la mera impulsión procesal o instructiva, o en decisiones incidentales o de mero trámite. Como la propia Sala dual lo hace ver, este funcionario en su condición de Fiscal participó en la faceta inicial -de esta bien retardada investigación-, pero además de practicar diversas pruebas profirió sendos proveídos calificatorios -al margen de que sus decisiones no hayan sido avaladas por la segunda instancia, lo que en manera alguna desdice de su compromiso con la comprensión y valoración jurídica del caso así
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Impedimento FECHA: 29/08/2006 DECISION: Declara fundado el impedimento

expresada-, en forma tal que resulta bien elocuente la dispensa procesal que le asiste para conocer de este asunto, como que dicha intervención nada distinto pone de presente que la inminente posibilidad de que se vea condicionado su criterio jurídico por el compromiso que le asiste en la percepción que como Fiscal tuvo del proceso. Más que evidente es, por tanto, la concurrencia del primero de los motivos en que se ha excusado para conocer y que, así de claro, ha debido avalar la Sala dual al estudiar el caso, sin que para la Corte se haga menester pronunciarse respecto de la segunda de las causas en que se adujo similar consecuencia por parte del Magistrado(..........................).

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito judicial CIUDAD: Barranquilla PROCESADO: MALDONADO CERA, TOMAS MANUEL PROCESO: 25968

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Fin extracto providencia 25968

INTERES PARA RECURRIR EN CASACION-Unidad temática/ VIOLACION DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Modalidades: Técnica en casación/ ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad: Configuración 1.Estima la Sala que le asiste interés al recurrente para interponer recurso de casación contra el fallo de segundo grado en cuanto a la identidad temática por la unidad de alegaciones entre el recuso ordinario de apelación y las formuladas en su libelo de casación, en lo que tiene que ver con la degradación de la responsabilidad penal de su defendido al tenerlo simplemente como cómplice y además, reconocerle la circunstancia específica de atenuación punitiva dispuesta para el delito de secuestro. 2.La violación directa de la ley sustancial versa exclusivamente sobre un yerro de juicio en el cual incurre el juzgador cuando deja de aplicar la disposición que se ocupa del supuesto fáctico en concreto. Dicho error puede ser de selección normativa al radicar en la existencia del precepto (falta de aplicación o exclusión evidente), por una equívoca adecuación de los hechos probados a los supuestos que contempla el precepto (aplicación indebida), o bien, de carácter hermenéutico por darle a la norma un sentido que no tiene o asignarle efectos diversos a su contenido (interpretación errónea).
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Casación FECHA: 29/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación presentada

Al recaer el yerro de los juzgadores de manera directa sobre la normatividad, el debate se circunscribe netamente a lo jurídico, sea porque se deja de lado el precepto que regula la situación específica demostrada, que tal hecho se ajusta a otra disposición normativa, o porque se desbordó el alcance de la norma aplicada al caso concreto, lo cual exige necesariamente aceptar la realidad la apreciación y declaración de los hechos realizada por los juzgadores. 3.El error de hecho por falso juicio de identidad tiene lugar cuando los falladores objetivamente cercenan o adicionan apartes de las pruebas y a partir de ello edifican el sentido del fallo atacado, circunstancia en la cual compete al demandante identificar el medio probatorio sobre el cual recae el error y acto seguido precisar en qué consistió la adenda o supresión, así como demostrar que al ponderar correctamente los elementos de convicción sobre los que se produjo el error junto con el resto del acervo probatorio, el sentido del fallo sería sustancialmente diverso y favorable a los intereses del recurrente. En este asunto se observa que el error del censor es mayúsculo, toda vez que no precisa las pruebas cuyos apartes fueron adicionados o cercenados por los juzgadores, circunstancia que le impide demostrar el falso juicio de identidad que postuló.
PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: BERNAL MENDEZ, CARLOS DANIEL

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DELITOS: Secuestro agravado

PROCESO: 25749

Fin extracto providencia 25749

FISCAL-Como sujeto procesal puede pedir la absolución del acusado y es diferente a la variación de la calificación/ ACCION CIVIL-Ejercicio independiente: Efectos/ AGENTE RETENEDOR-En estricto sentido no es un contribuyente 1. En estos reparos se propone, de un lado, la incongruencia entre la acusación y la sentencia porque la petición de absolución que hiciera el Fiscal en la audiencia pública debió entenderse por el Juez como una variación de la calificación jurídica, referida a una preclusión de la investigación, y en ese orden debió absolver a su defendida. La misma situación, la plantea como una irregularidad afectante del debido proceso que da lugar a la nulidad de la actuación. Tal planteamiento, evidentemente parte de dos supuestos equivocados. Uno, desconocer que por mandato legal "con la ejecutoria de la resolución de acusación comienza la etapa del juicio y adquieren competencia los jueces encargados del Juzgamiento y el Fiscal General de la Nación o su delegado la calidad de sujeto procesal"* . Y de otro, que la variación de la calificación jurídica no puede suponer el retiro de los cargos propuestos en la acusación. Lo anterior significa, como es apenas obvio, que dada la estructura del proceso penal de conformidad con lo regulado en la aludida normatividad, para el Fiscal, la facultad de disponer de la acción penal por cualquiera de las causales señaladas en la ley está claramente delimitada hasta la ejecutoria de la resolución de acusación, pues es en dicha decisión en

la cual se evalúa el cumplimiento de los fines de la investigación referidos a si se ha infringido la ley penal, quién o quiénes son los autores o partícipes de la conducta punible, los motivos determinantes y demás factores que influyeron en la violación de la ley penal, las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se realizó la conducta, las condiciones sociales, familiares o individuales que caracterizan la personalidad del procesado, su conducta anterior, sus antecedentes judiciales, de policía y sus condiciones de vida, además de los daños y perjuicios de orden moral y material que causó la conducta punible (art. 331 íd.) Por eso es por lo que, en desarrollo de la fase de instrucción impera el principio rector de la investigación integral, según el cual es obligación del Fiscal averiguar tanto lo favorable como lo desfavorable a los intereses del imputado (art. 20), lo cual necesariamente se cumple a través del recaudo de las pruebas llevado a cabo por el ente instructor, o bien por la actividad defensiva técnica o material a la que tiene derecho la persona legalmente vinculada, durante el término establecido para el logro de ese cometido, sin perjuicio de que, una vez recaudada la prueba necesaria, lo que puede ocurrir antes del tiempo previsto, sea procedente ordenar su cierre y entrar a calificar el sumario, acto procesal en el cual el Fiscal condensa y hace un juicio sobre los resultados de la investigación pudiendo acusar en caso de cumplirse los requisitos del artículo 438, o precluir en los eventos previstos para dictar cesación de procedimiento, incluso en caso de duda, cuando el cierre

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se produjo por vencimiento del término de instrucción. Por eso mismo, ejecutoriada la acusación, la dirección del proceso queda radicada en el Juez, a quien le corresponde definir a través de un pronunciamiento de mérito si en grado de certeza se pudo comprobar que se cometió el delito investigado, y si el responsable es la persona acusada. Asimismo, la calidad de sujeto procesal que en la fase del juicio le corresponde al Fiscal, no obsta para que, siguiendo el procedimiento señalado en el artículo 404 del Código de Procedimiento Penal de 2000, y concluida la práctica de pruebas en la audiencia pública, pueda solicitar la variación de la calificación jurídica provisional dada a la conducta punible "por error en la calificación, o prueba sobreviniente respecto de un elemento básico estructural del tipo, forma de coparticipación o imputación subjetiva, desconocimiento de una circunstancia atenuante o reconocimiento de una agravante que modifiquen los límites punitivos. En todo caso, la variación de la calificación en el juicio supone la firmeza de la acusación, o del llamamiento a juicio a una persona por la realización de una conducta punible respecto de la cual se cuenta con prueba suficiente que permita considerarla autora o partícipe del mismo. Esa es la inconsistencia del planteamiento del demandante, quien pretende que la intervención que el Fiscal hizo en la audiencia pública como sujeto procesal en realidad traducía una variación en la calificación, pero referida ésta no a la conducta punible, sino como forma de calificación del sumario, cuando eso, como quedó visto, no es lo regulado en la ley. La Sala advierte que el demandante aparentemente confunde el retiro de la acusación por parte de la Fiscalía, expresado con la solicitud de absolución, con la variación de la calificación y por ende de la acusación misma, pues esta

segunda modalidad está regulada por el artículo 404 de la ley 600 de 2000 e implica, además de su traslado a los demás sujetos procesales quienes eventualmente pueden solicitar la suspensión de la audiencia para estudiar la nueva calificación propuesta o para solicitar las pruebas que resulten necesarias y pertinente de dicha mutación. De ocurrir esta contingencia, la acusación formulada en la resolución de acusación no desaparece del proceso, menos aún si es favorable al reo. Simplemente, como lo tiene precisado la Sala** , terminada la audiencia, "el juez debe fallar sobre la imputación fáctica y jurídica contenida en la resolución de acusación, en la variación efectuada por el fiscal y en la propuesta por el juez como objeto de la controversia, respetando el principio de congruencia", en suma sobre lo debatido en la audiencia, en la cual, sin duda, la resolución de acusación es un objeto más de la misma. Pero la posición absolutoria del fiscal, de lege ferenda, implica sí un retiro de la acusación, que no está expresamente regulada o prevista como tal por la ley procesal, ( lege lata) tanto que al juez no se le priva de la competencia para evaluar si la posición es sensata o no desde el punto de vista probatorio o jurídico. Si la razón asiste al fiscal y no al juez, el censor debe optar entonces por la causal primera para acusar el fallo por los yerros que pueda contener, porque no es un problema de congruencia" (casación 21.769, del 15 de septiembre de 2004). 2. El hecho de haberse iniciado el cobro coactivo en contra de los deudores solidarios, para el caso, los socios de la persona jurídica, no se constituía en elemento impeditivo para ejercer la acción civil en el proceso penal frente a la persona que realizó la conducta punible en perjuicio de los intereses del Estado. En ese sentido, debe recordarse que el daño es fuente de obligaciones civiles, bien que se tenga como fuente el delito, el hecho propio, el hecho de terceros, o

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de las cosas o animales, o el causado por el ejercicio de las actividades peligrosas; y en esa medida el perjudicado tiene derecho no sólo a que se le resarzan los perjuicios sufridos, sino a pretender su pago por cuenta de todos los obligados a ello, así no siempre coincida que éstos sean también responsables penalmente. Lo que esa situación traduce, es que la administración inició cobro coactivo con el fin de obtener el pago de saldos a su favor, acudiendo al procedimiento coactivo administrativo, para el cual está facultada de conformidad con lo dispuesto en el artículo 823 y siguientes del Estatuto Tributario, como que se trata de un mecanismo ágil y eficaz, mediante el cual se pretende que los recursos del Estado ingresen oportunamente para poder cumplir sus fines esenciales. Lo expuesto, permite dos conclusiones, una que en este caso, la procesada (.........................), como autora de la infracción penal, debía responder por su conducta; y otra, que los socios de la empresa debían hacerlo solidariamente en su condición de terceros, por ser las personas naturales que componían la persona jurídica deudora del Fisco, máxime que el daño causado en este evento coincidía en parte con el valor de lo adeudado. En este sentido, oportuno resulta traer a colación lo sostenido por la Sala en anterior oportunidad, en un caso que guarda algunas similitudes con el que es objeto de estudio: "La acción civil se puede ejercer en el proceso penal o por fuera, a elección de los perjudicados, que en el caso concreto prefirieron dirigirla contra los autores del hecho punible dentro de la actuación penal y luego - sin adelantar acción civil resarcitoria por separado-, concurrieron al trámite de concordato, para que se garantizara el pago de acreencias mercantiles que constaban en pagarés y aceptaciones bancarias... (...)

Ejercer la acción civil contra ese tercero por fuera o por dentro del proceso penal, no significa exoneración de la responsabilidad civil de los autores o cómplices, pues todos ellos responden solidariamente de la obligación del resarcimiento de los perjuicios (art. 44 del C. de P. P.). Los impugnantes consideran que se trata de la misma obligación, pero hacen caso omiso de que aún en ese evento el perjudicado puede perseguir su reconocimiento de todos o varios de los responsables civilmente, sin que pueda olvidarse que el fallo condenatorio en el proceso penal es vinculante tan sólo para los sujetos procesales y no frente a terceros que no fueron parte. Las víctimas pueden pretender que dentro o por fuera del trámite penal se reconozca la responsabilidad de los obligados civilmente que no son autores, determinadores o cómplices de los hechos punibles. Ejercer la acción contra un tercero civilmente responsable no quita interés a los perjudicados de pretender que se declare la responsabilidad penal y civil de los sindicados y sean condenados éstos a pagar los daños causados. Es más, habrá casos en que las posiciones del tercero y del sindicado se opongan, o en que la defensa del tercero implique la responsabilidad exclusiva del procesado" (fallo de casación rad. 13.805, del 7 de marzo de 2000). No se trata pues, de un doble cobro por parte de la DIAN, como parecería sugerirlo el demandante, sino del ejercicio legítimo de las acciones pertinentes en orden a restablecer los daños causados con la conducta punible, ya que, no puede perderse de vista, como lo acotó la Procuradora Delegada, que advirtiendo esa circunstancia el Juez de primer grado precisó que no imponía condena por concepto de perjuicios morales, en atención a que el bien jurídico tutelado no es un derecho subjetivo; mientras que sí procedía indemnización por el daño material, respecto del cual concretó el daño emergente en la suma de $ 6"532.000 (valor de los conceptos no consignados

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por IVA y retefuente). No obstante descontó el equivalente al 17% "cancelado por el socio (....................................................... ) y cualquier otra suma pagada por cualquiera de éstos y relacionada con los cobros coactivos que ejecutó la DIAN sobre la deuda que dio origen a este denuncio y que hayan sido efectivos, como lo solicita el Defensor, pues en caso contrario se estaría configurando un enriquecimiento ilícito para la DIAN, que no es posible aceptar y a título de lucro cesante los intereses moratorios que certifique la DIAN sobre lo adeudado realmente por IVA y RETEFUENTE desde la fecha en que ha debido cancelarlo hasta su pago, no procediendo la actualización del Daño Emergente, como lo solicita la apoderada de la Parte Civil, porque se le están reconociendo los intereses de ley moratorios pedidos por ésta" (f. 158, c. 2). 3. El agente retenedor, no es en estricto sentido un contribuyente, sino, como en este caso, un particular que cumple una función pública frente a quien que adquiere sus bienes o servicios sujetos al pago de IVA o retención en la fuente. Esto quiere decir, que los descuentos que por ley deben hacerse por este concepto, los recuda el agente retenedor, y es su obligación consignarlos a la DIAN, precisamente porque son dineros del Estado que no tienen por qué ingresar a las arcas del recaudador como si fueran recursos propios, ni están sujetos a los acuerdos que rijan la relación comercial entre el contribuyente y el retenedor. Así lo señaló la Corte Constitucional en la sentencia C-009 de 2003, al puntualizar lo siguiente: "Pese a ciertas semejanzas que discurren frente a la función del agente retenedor, en lo concerniente al autorretenedor hay que comenzar distinguiendo que él no es intermediario de relación alguna; pues, en contraste con el agente retenedor, que sí es un intermediario, el autorretenedor es contribuyente de la suma retenida, y por

tanto, el responsable directo del pago del tributo. Sin lugar a dudas, el autorretenedor es un verdadero deudor fiscal, que en virtud de la ley cumple una doble función dentro de la obligación tributaria, a saber: de una parte, es contribuyente respecto de la ocurrencia del hecho generador; y de otra, es retenedor directo y personal de la cantidad que con arreglo a un porcentaje debe pagar a buena cuenta del tributo que afecta su transacción. La autorretención debe practicarla el acreedor al momento de recibir el pago o de registrar el abono en cuenta*** de la respectiva transacción, lo que ocurra primero. Hipótesis tales que, por su simple ocurrencia propician el cálculo de la retención, y por ende, el surgimiento del monto retenido como un recurso estatal que temporalmente reposa en manos del autorretenedor, sin que para nada importen los acuerdos o condiciones que entrañe la transacción materia de retención, toda vez que la naturaleza estatal de la cantidad retenida no depende de las cláusulas pactadas por las partes en su relación negocial sino del acto de retención practicado al momento de la realización del ingreso, que según se sabe, ocurre al momento del pago o abono en cuenta (art. 27 E.T.)." Por eso mismo, si la empresa continuaba cumpliendo su objeto social, así fuera precariamente y bajo difíciles condiciones económicas, los valores retenidos o descontados por concepto de IVA no podían atarse a las necesidades de la persona jurídica frente a las obligaciones crediticias contraídas con particulares, porque, como se anotó desde el mismo momento de su recaudo eran dineros estatales, cuyo destino no podía ser otro que su consignación oportuna a la DIAN. _________________________________ _

* Art. 400, Ley 600 de 2000 ** Auto de Colisión. Febrero 14 de 2002. R. No. 18457. M.P. JORGE CÓRDOBA POVEDA. *** Aquí el abono en cuenta lo registra el acreedor como una cuenta por cobrar, es decir, como un crédito a su favor.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Sentencia Casación FECHA: 29/08/2006 DECISION: No casa el fallo impugnado PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Bucaramanga (Santander) PROCESADO: DURAN BOHORQUEZ, MARTHA EDITH DELITOS: Peculado por apropiación PROCESO: 20778

Fin extracto providencia 20778

EXTRADICION-Condiciones de debilidad manifiesta del reclamado en extradición: Mayor de 65 años de edad/ EXTRADICION-Equivalencia de la acusación: Gobierno italiano/ EXTRADICION-Condicionamientos 1.En lo que atañe con la petición del defensor para que la Corte emita concepto desfavorable a la solicitud de extradición que el Gobierno de Italia formuló respecto de su súbdito(..........................), porque debido a que éste tiene 66 años se encuentra en condiciones de debilidad manifiesta y por tanto merece protección especial con arreglo a lo normado en el artículo 13 Fundamental y en consideración a que es casado con una colombiana con quien tiene un hijo menor de edad, quien a su vez cuenta con el derecho a tener familia y no ser separado de ella, cabe señalarse, de una parte, que en vista de que la extradición es un mecanismo de cooperación internacional, que la presente petición se ha elevado para que(.............) cumpla una sentencia toda vez que ha sido condenado en el país reclamante, no son las normas colombianas atinentes a la forma de ejecución de la pena las que deben observarse. Serán las italianas las que el reclamado podrá invocar ante las autoridades de ese país, si es que allí

existen análogas disposiciones a las nacionales que permitan la suspensión de la ejecución de la pena por razón de la edad del reo, o su ejecución en la residencia y no en un establecimiento penitenciario. Admitir la singular tesis de la defensa, esto es, negar la extradición sólo porque el reclamado tiene una determinada edad -circunstancia que no está erigida en ninguna disposición como impediente de la extradición-, podría producir la nefasta consecuencia de que a Colombia lleguen delincuentes de diferentes latitudes y de diversa laya a buscar refugio con la seguridad de que no serían extraditados si son mayores de alguna edad. De otra parte, el hecho de que el extraditable haya arraigado en suelo patrio y conformado una familia, tampoco constituye obstáculo a la extradición, pues los deberes de protección a su menor hijo se difieren a sus demás familiares y, si llegaren a faltar éstos, el Estado deberá aplicar los mecanismos del caso en orden a brindar tal protección mientras el reclamado pueda volver a asumir sus obligaciones filiales.

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2.En torno a este aspecto, puede señalarse que como (.................................) es reclamado por las autoridades italianas para que purgue una sentencia condenatoria emitida en su contra, la equivalencia de la providencia aportada, la sentencia de condena proferida por el Tribunal de Apelación de Génova el 8 de julio de 1997, en la cual se le impuso 12 años de prisión y 120.000.000 de liras de multa, equivalen a la sentencia que se emite en Colombia, pues con ellas no sólo se culminó el juzgamiento, sino que contienen la especificación de la conducta imputada, la reseña de los motivos de la apelación, el análisis
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Concepto Extradición FECHA: 29/08/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente PAIS REQUIRENTE: Italia REQUERIDO:

fáctico y jurídico, la respuesta a los alegatos y la resolución correspondiente. 3.En todo caso, le corresponde al Gobierno Nacional, si llegare a conceder la entrega requerida, condicionar la extradición a fin de que (................................) no vaya a ser juzgado por un hecho anterior al que motiva la extradición (artículo 512 del Código de Procedimiento Penal), ni sometido a desaparición forzada o a tratos crueles, inhumanos o degradantes y exigir las garantías del caso para que se reconozca como parte cumplida de la pena el tiempo que ha permanecido detenido por razón de este trámite.
ZAPPA, RENATO DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf., Concierto para delinquir-narcotráfico PROCESO: 25340 Aclaración de voto DRA. MARINA PULIDO DE BARON

Fin extracto providencia 25340

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COLISION DE COMPETENCIA-Cómo se traba/ EJECUCION DE LA SENTENCIA-Juez competente: Condenado no privado de la libertad 1.Hay colisión de competencias cuando dos o más funcionarios judiciales consideren que a cada uno de ellos corresponde adelantar la actuación, o cuando se niegan a conocerla por estimar que no es de competencia de ninguno de ellos. Pero el conflicto no se deduce, sino que debe ser expresamente declarado por los funcionarios que se estiman competentes -colisión positivao incompetentes -colisión negativa-, de manera que no es suficiente para entenderlo trabado la simple invitación que uno le formule al otro para que se abstenga de conocer o para que lo haga. Por eso, el artículo 95 de la misma ley previene: La colisión puede ser provocada de oficio o a solicitud de los sujetos procesales, cuando existan razones serias y así lo indique el acervo probatorio. El funcionario judicial que la proponga se dirigirá al otro exponiendo los motivos que tiene para conocer o no del caso concreto. Si éste no lo aceptare, contestará dando la razón de su renuencia, y en tal caso se dará cuenta al funcionario judicial competente, para que dentro de los tres (3) días siguientes decida de plano la colisión. Como en el asunto que se examina el juez promiscuo municipal de Puerto López parece apenas sugerirle al de Monterrey que continúe vigilando la ejecución de la pena porque fue el que

dictó la sentencia condenatoria, el conflicto de competencias no se trabó en debida forma, simplemente porque no fue propuesto. Así debió entenderlo el juez remitente, pues en el numeral 1º del auto del 10 de julio dispone "provocar la colisión de competencias", pero en lugar de enviar el expediente a su similar de Puerto López para que aceptara el conflicto o asumiera el conocimiento del asunto, como era lo adecuado, lo despachó a la Corte Suprema de Justicia para que, se insiste, desatara una colisión que no se había trabado adecuadamente. En consecuencia, la Sala no intervendrá por ahora en esta discusión y ordenará remitir los cuadernos al Juzgado Promiscuo Municipal de Monterrey para que proceda de conformidad. Lo anterior, claro está, sin perjuicio de que examine de nuevo sus opiniones, para contrastarlas con las razones que desde hace ya varios años ha expuesto esta Sala, contenidas por ejemplo en los autos del 16 de julio del 2002, radicado 19.574; del 17 de marzo del 2004, radicado 22.080; y 22 de junio del 2005, radicado 23.804, según las cuales, como se dijo en esta última providencia, [c]uando el condenado no se encuentra privado de la libertad, el funcionario competente para conocer de la ejecución de la sentencia lo será el juez de ejecución de penas y medidas de seguridad del lugar donde la misma se hubiese proferido. De no despachar allí un juez de dicha categoría y especialidad, esa función la ejerce el juez de instancia respectivo, de conformidad con el parágrafo transitorio del artículo 79 de la ley 600 de 2000.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto Colisión Competencia FECHA: 29/08/2006 DECISION: Abstenerse de conocer el aparente conflicto PROCEDENCIA: Juzgado Promiscuo Municipal

CIUDAD: Puerto López PROCESADO: ROMERO AMAYA, ARBEY DELITOS: Inasistencia alimentaria PROCESO: 25922

Fin extracto providencia 25922

HABEAS CORPUS-Fundamento constitucional/ COLISION DE COMPETENCIA-Habeas corpus: Factor territorial 1.Cierto es, como se indica por los juzgados colisionantes, que la institución de habeas corpus aparecía regulada por los artículos 382 a 389 de la Ley 600 de 2000, y que estas disposiciones fueron declaradas inexequibles por la Corte Constitucional mediante sentencia proferida el 13 de junio de 2001, tras considerar que la regulación íntegra y completa del derecho fundamental de habeas corpus y los mecanismos y procedimientos para su protección, sólo puede ser objeto de ley estatutaria y no de una ley ordinaria. En tal medida separó del ordenamiento jurídico las aludidas disposiciones, y difirió los efectos del fallo a partir del 31 de diciembre de 2002, siendo este el plazo que concedió al Congreso de la república para expedir la ley estatutaria en la que se regule el derecho fundamental del habeas corpus y los procedimientos y recursos para su protección "pues si no lo hace las disposiciones precitadas desaparecerán del ordenamiento positivo a partir de ese momento".

2.Observa la Corte, que pese a las prevenciones realizadas al órgano legislativo por parte la Corte Constitucional en la sentencia C-620 de 2001, el Congreso de la república no ha expedido la correspondiente ley estatutaria de habeas corpus, razón por la cual, en acatamiento del principio de eficacia directa y fuerza vinculante de la Constitución, el fundamento normativo inmediato de este pronunciamiento, no es otro que la Carta Política, a partir de la supremacía de los valores y principios establecidos en ella, pues los derechos y libertades que la Constitución reconoce, en razón de su valor normativo resultan directamente operantes, aun cuando el legislador, como acontece en este particular evento, no haya procedido a regularlos. El artículo 30 de la Carta Política establece que quien estuviere privado de su libertad, y creyere estarlo ilegalmente, tiene derecho a invocar ante cualquier autoridad judicial, en todo tiempo, por sí o por interpuesta persona, el habeas corpus, el cual debe resolverse en el término de treinta y seis horas. Tal como figura redactado el mencionado precepto, pareciera que la razón está de parte del Juzgado Cuarto Penal Municipal de Tunja, al sostener que el competente para conocer de la acción de habeas

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corpus invocada por la defensora del procesado (...................................), es el juzgado Promiscuo Municipal de Villanueva, pues ante dicha autoridad se presentó la solicitud. No obstante que ambos Despachos colisionantes cuentan con competencia constitucional para tramitar y decir el asunto, es claro que las normas que la distribuyen obedecen a una lógica que no puede ser desconocida, pues no de otra manera podría ser entendido que dentro de los criterios generales para determinar la competencia se halla lo referido al factor territorial, y cuando no fuere posible determinar a priori el lugar de realización de la conducta, la legislación prevé la competencia a prevención (cfr. arts. 75 y ss. ley 600 de 2000).

En tales condiciones, si como se señala en la solicitud, el procesado se encuentra privado de la libertad "en el Complejo Penitenciario y Carcelario El Barne de Combita Boyacá, patio 1" (fl. 2), y la autoridad que supuestamente ha venido prolongando ilegalmente la privación ilegal de su libertad, es el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Tunja, obviamente que los funcionarios competentes para conocer de la acción por el factor territorial, serían los jueces penales de ese Circuito Judicial, y, en este caso, el Juez Cuarto Penal Municipal de Tunja, autoridad a la cual se le asignará el asunto. Entender la situación en la forma como lo concibe el Titular del Juzgado Cuarto Penal Municipal de Tunja, sería tanto como impedir la oportuna decisión del recurso, dada la urgencia de protección que el derecho en conflicto amerita.
PROCEDENCIA: Juzgado Promiscuo Municipal CIUDAD: Villanueva/Casanare PROCESADO: GOMEZ ROMERO, JOSELIN PROCESO: 26029

MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Auto Colisión Competencia FECHA: 29/08/2006 DECISION: Asigan el conocimiento al Juzgado 4 Penal Municipal de Tunja

Fin extracto providencia 26029

EXTRADICION-Finalidad/ EXTRADICION-Naturaleza de prevalencia administrativa/ EXTRADICION-Solicitud de libertad/ EXTRADICION-Principio de doble incriminación: Tráfico de migrantes 1. La jurisprudencia de esta Corte* ha sido persistente en indicar que la extradición no corresponde a la noción de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de aquél a quien se reclama en

el exterior, sino que obedece a un instrumento de cooperación internacional previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo, Constitución, o Ley, según cada caso particular), con la finalidad de evitar la evasión de la acción de la justicia por parte de quien ha realizado comportamientos delictivos refugiándose en territorio sobre el cual carecen de competencia las autoridades jurisdiccionales que solicitan su

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presencia, y pueda responder personalmente por los cargos que le son imputados y por los cuales, cuando menos, haya sido convocado a juicio criminal. Por razón de ello, en su trámite no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del hecho, la forma de participación o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona la conducta delictiva; la calificación jurídica correspondiente; la competencia del órgano jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar para el caso de ser declarado penalmente responsable; pues tales aspectos corresponden a la órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país que eleva la solicitud, y su postulación debe hacerse al interior del respectivo proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la legislación del Estado que formula el pedido. Es de resaltarse, además, que la normatividad procesal colombiana no establece la posibilidad de que el trámite de extradición que normativamente corresponde adelantar a esta Corporación, culmine con un fallo con potencialidad de hacer tránsito a cosa juzgada, sino en un concepto jurídico de la Corte Suprema de Justicia que por lo mismo no es susceptible de impugnación alguna, con objeto en la verificación del cumplimiento de precisos aspectos relacionados con la validez formal de la documentación presentada, la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio de la doble incriminación, consistente en que el hecho que motiva el pedido también esté previsto en Colombia como delito y sancionado con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años, la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero -que de no ser una sentencia cuando menos corresponda a aquella que en la legislación colombiana es la resolución acusatoria-, y, cuando fuere el caso, el

cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos, según el marco normativo al efecto señalado de modo oficial por el Gobierno Nacional como director de las relaciones internacionales, aspectos que igualmente condicionan la práctica de pruebas, siendo ella la razón por la cual en su oportunidad la Corte dispuso el rechazo de las pruebas pedidas por la defensa, no con la finalidad de lesionar garantías fundamentales, como es sugerido por el defensor, sino por incumplir los presupuestos de pertinencia, conducencia y utilidad que con cargo al peticionario le imponen los artículos 359 y 500 del Código de Procedimiento Penal. 2. Debido precisamente a la prevalencia de su naturaleza administrativa, el trámite de este tipo de extradición se cumple con la intervención activa del gobierno nacional, quien dentro de su autonomía política no sólo da inicio recibiendo la solicitud y la documentación correspondiente con la cual se perfeccione el expediente, y establece el marco normativo aplicable a cada caso particular antes de darle curso al máximo tribunal de la justicia ordinaria para lo de su competencia, sino que mediante una resolución administrativa le pone fin a la actuación, sea concediendo la extradición, difiriendo la entrega del solicitado, o negando el pedido del Gobierno extranjero, aunque previamente requiere el concepto de la Corte que solo le vincula si fuere negativo, pues de ser favorable, quedará "en libertad de obrar según las conveniencias nacionales", y de esta manera, en ejercicio del poder legítimamente conferido, interactuar en el concierto internacional. 3. Es claro que la normatividad que rige el caso, no establece causales de libertad distintas de las señaladas en los artículos 506 y 511 del Código de Procedimiento Penal, para cuyo eventual reconocimiento el único funcionario autorizado es el Fiscal General de la Nación, lo que indica que a ese Despacho los intervinientes en el

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trámite deben dirigir las solicitudes de libertad. 4. Las normas sustanciales aplicadas, cuya traducción fue oportunamente allegada al expediente, tratan de los delitos de concierto para cometer el delito de tráfico de migrantes, de tráfico de migrantes en la modalidad de "traer extranjeros a los Estados Unidos obteniendo lucro por ello", y de tráfico de migrantes en la modalidad de "promover el viaje e inducir a extranjeros a que viajen a los Estados Unidos", por cuyas conductas se establecen penas de prisión máximas entre cinco y quince años. En la legislación colombiana, por su parte, el delito de "concierto para cometer el delito de tráfico de migrantes" de que trata el CARGO SIETE de la acusación, corresponde al "concierto para delinquir" previsto por el artículo 340 del Código Penal, modificado por el artículo 8º de la Ley 733 de 2002 y 14 de la Ley 890 de 2004, que entre otras hipótesis prevé pena de prisión de cuatro (4) a nueve (9) años cuando, como se establece de los términos de la acusación, el concierto sea para cometer delitos de tráfico de migrantes. Como en este caso las autoridades judiciales de los Estados Unidos de América acusan a (....................................................... ...) de haber concertado, junto con otras personas, ilícita, intencionalmente y a sabiendas para ingresar personas extranjeras a los Estados Unidos de América sin haber recibido autorización oficial para ello, es de concluirse que en relación con el CARGO SIETE de la acusación, se cumple el presupuesto relativo a la doble incriminación para extraditar, pues en la legislación penal colombiana tales comportamientos también se hallan definidos como delito, y por su realización prevé pena mínima superior a cuatro años de prisión. En este punto resulta conveniente aclarar, que la Sala discrepa de la consideración expresada por el Procurador Delegado en su alegato

previo al concepto, toda vez que no toma en cuenta que los actos en que se funda el pedido de extradición, fueron llevados a cabo con posterioridad a la entrada en vigencia de la Ley 890 de 2004, por lo que el incremento punitivo previsto en el artículo 14 del citado estatuto, resulta aplicable al caso. Cabe destacar, de otra parte, que la conducta imputada en dicho cargo contenido en la resolución de acusación, dice relación con delitos de concierto para tráfico de migrantes, no únicamente la participación en un acto ilícito determinado, por medio de llevar a cabo varios actos diferenciados en circunstancias de modo, lugar y tiempo, como se destaca en la acusación y en las declaraciones juradas rendidas por el Fiscal Auxiliar y la Agente Especial. De manera que la imputación no consiste simplemente en atribuirle coparticipación criminal en un solo hecho delictivo, sino que se funda en el acuerdo de personas asociadas en la preparación y ejecución de programas para llevar a cabo una pluralidad de punibles en cuanto planes criminales relacionados con el ingreso de personas a los Estados Unidos de América sin el previo cumplimiento de los requisitos legales, que es precisamente lo que otorga autonomía al tipo de concierto para delinquir. Esta misma situación se presenta en relación con los cargos DIEZ, ONCE, DOCE, TRECE, CATORCE y QUINCE, pues en la legislación colombiana, el delito de asistir, alentar, llevar personas a los Estados Unidos de América, sin que éstas cumplan los requisitos legales, con el fin de obtener una ventaja comercial, corresponde al denominado jurídicamente "tráfico de migrantes", previsto por el artículo 188 de la Ley 599 de 2000, modificado por el artículo 1º de la Ley 747 de 2004, y el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, que entre otras hipótesis, prevé pena de prisión de ocho (8) a doce (12) años para quien "promueva, induzca, constriña, facilite, financie, colabore o de cualquier otra forma participe en la entrada o salida de personas del país, sin el cumplimiento de

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los requisitos legales, con el ánimo de lucrarse o cualquier otro provecho para sí o otra persona", por manera que sin lugar a dudas respecto de estos cargos se cumple el requisito relativo a la doble

incriminación y la pena mínima para extraditar. _________________________________ __

* Cfr. por todos, concepto de Extradición de diciembre 12 de 2000. Rad. 16720.

MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Concepto de Extradición FECHA: 05/09/2006 DECISION: Conceptúa Favorablemente PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América

REQUERIDO: BAUTISTA MARTINEZ, JORGE DE LOS REYES DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf. PROCESO: 25341 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 25341

EXTRADICION-Lugar de comisión del delito: Teoría del resultado/ EXTRADICION-Proceso en Colombia/ EXTRADICION-Favorabilidad/ EXTRADICION-Condicionamientos 1.(...........................) está acusado en los Estados Unidos por conformar una organización dedicada al tráfico trasnacional de estupefacientes, en concreto heroína y, en esa medida, de concertarse con otros individuos de la misma organización para introducir al territorio estadounidense la sustancia vedada mediante el envío de "correos humanos" que ingerían cápsulas conteniendo importantes cantidades de la misma. Así las cosas, es evidente que el objetivo del concierto traspasaba las fronteras nacionales y que, como lo acota el señor agente del Ministerio Público, los comportamientos constitutivos de ese concierto "adquieren un evidente carácter transnacional", de manera, entonces, que el núcleo de la actividad

así desarrollada puede considerarse cometida en el extranjero, pues el artículo 14 del Código Penal establece que la conducta punible se considera realizada, entre otros factores, en el lugar donde se produjo o debió producirse el resultado*. 2. La Corte ha sostenido invariablemente que como es al Gobierno Nacional al que le corresponde decidir si concede o no la extradición de conformidad con las conveniencias nacionales, y como el Presidente de la República es el supremo director de la relaciones internacionales del país, también le corresponde establecer si el requerido está siendo investigado en Colombia o ha sido juzgado en el país por los mismos hechos que motivan la petición de extradición, a fin de resolver conforme a lo señalado en la Constitución y en la ley**. 3. Según señala el artículo 511-1 del Código de Procedimiento Penal, la doble incriminación se presenta cuando el

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hecho que motiva la extradición está "previsto como delito en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años". Tiene sentado la Corte que para establecer si la conducta que se le imputa al requerido en el país solicitante es considerada como delito en Colombia, debe hacerse una comparación entre las normas que allí sustentan la sindicación, con las de orden interno para establecer si éstas también recogen los comportamientos contenidos en cada uno de los cargos. Una confrontación de esa naturaleza se realiza con la normatividad que está en vigor al momento de rendir el concepto, puesto que lo emite dentro del trámite de un mecanismo de cooperación internacional, razón por la cual la aplicación del principio de favorabilidad que podría argüirse como producto natural de la sucesión de leyes no entraría en juego, por cuanto las domésticas no son las que operarán en el extranjero. Lo que a este propósito determina el concepto es que, sin importar la denominación jurídica, el acto desarrollado por el ciudadano cuya extradición se demanda sea igualmente considerado como delictuoso en el territorio patrio. 4. Como lo ha venido reiterando la Corte, debido a que de acuerdo con las normas punitivas de los Estados Unidos aplicables a los delitos por los que solicitó la extradición prevén como sanción hasta cadena perpetua, la cual está prohibida en Colombia (artículo 34 de la Constitución Política), le corresponde al Gobierno Nacional, en caso de que conceda la entrega requerida, condicionar la extradición a la conmutación de la misma, así como imponer las exigencias que considere oportunas para que se observe ese precepto constitucional, y a fin de que (....................................) no vaya a ser juzgado por un hecho anterior al que motiva la extradición (artículo 512 del Código de Procedimiento Penal), ni sometido a tratos crueles, inhumanos o

degradantes, lo mismo para que se reconozca en el país reclamante el tiempo que el requerido ha permanecido privado de la libertad por razón de este trámite, en caso de que llegue a ser condenado. Del mismo modo es preciso advertir que como el instrumento de la extradición entre Estados Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia de un instrumento internacional que regule los motivos de procedencia, requisitos, trámite y condiciones, por las normas contenidas en la Constitución Política (artículo 35) y en el Código de Procedimiento Penal (artículos 508 a 533 de la Ley 600 de 2000), cuando recae sobre ciudadanos colombianos por nacimiento -si es pasiva-, es imperioso que el Gobierno Nacional haga las exigencias que estime convenientes en aras a que en el país reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías inherentes a su calidad de colombiano y de procesado, en especial las contenidas en la Carta Fundamental y en el denominado bloque de constitucionalidad, es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados por Colombia que consagran y desarrollan derechos humanos (artículo 93 de la Constitución, Declaración Universal de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos), en virtud del deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del artículo 2º ibídem. Los condicionamientos en cuestión tienen carácter imperioso, porque la extradición de un ciudadano colombiano por nacimiento, cualquiera sea el delito que dio lugar a su entrega a un país extranjero, no implica que pierda su nacionalidad ni los derechos que le son anejos a tal calidad. Por tanto, el deber de protección de las autoridades colombianas se extiende a tal punto, que han de vigilar que en el país reclamante se le respete los derechos y garantías tal como si fuese juzgado en Colombia. A lo que renuncia el Estado que accede a la entrega de un connacional es a ejercer

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su soberanía jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga siendo súbdito de Colombia, conserva a su favor todas las prerrogativas, garantías y derechos que emanan de la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan con su calidad de procesado y que tienen que ver con la dignidad humana.

_________________________________ __

* Corte Suprema de Justicia, Concepto de extradición del 15 de agosto de 2006, radicación 25.713 ** Corte Suprema de Justicia, Concepto de extradición del 22 de agosto de 2006, radicación 25.172.

MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Concepto de Extradición FECHA: 05/09/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente extradición PAIS REQUIRENTE Estados Unidos de América solicitud de

REQUERIDO: PATIÑO PARRA, ALEXANDER DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf., Concierto para delinquir-narcotráfico PROCESO: 25625 Aclaración de voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 25625

EXTRADICION-Prorroga de términos legales: Debe elevarse antes de su vencimiento Cuando se depreca la prórroga de términos legales, tal solicitud, teniendo en cuenta lo reglado por el artículo 163 de la Ley 600 de 2000, se debe realizar antes de su vencimiento y por causa grave y justificada. En lo que atañe a la petición de prórroga para que la defensa solicite pruebas, encuentra la Sala que al memorialista le precluyó el término para incoar dicha
MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Extradición FECHA: 05/09/2006 DECISION:

petición, toda vez que la invocó por fuera de término. En efecto, de acuerdo con lo previsto por el artículo 518, inciso 3°, de la Ley 600 de 2000, tal pedimento debe realizarse antes del vencimiento del término cuya prórroga se solicita, por causa grave y justificada. Aquí, el memorialista lo hizo cuando había vencido el plazo para alegar de conclusión, es decir, que la oportunidad procesal para tal evento había ya precluido con mucha anterioridad.

Niega las solicitudes de nulidad actuación y de prórroga para pruebas PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: PEREIRA PLATA, JULIO SEGUNDO

de

la

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PROCESO:

24902

Fin extracto providencia 24902

CAMBIO DE RADICACION-Decisión definitiva e inmutable El pronunciamiento adoptado por la Sala frente al cambio de radicación es una decisión definitiva e inmutable, de manera que ninguna razón asiste al Juez Doce Penal del Circuito de Bogotá cuando pretende desprenderse del conocimiento del caso, aduciendo que con la fijación de la sede en la ciudad de Bogotá del Juzgado Penal del Circuito de Saravena, quedaron superadas las situaciones aducidas por la Corte para ordenar el cambio, pues, se reitera, el pronunciamiento ya adoptado es definitivo, según reiterada jurisprudencia de la Sala*. Pero además, no pueden obviarse las razones aducidas por el Juez Penal del Circuito de Saravena cuando esgrime que la fijación de su sede en esta ciudad

capital, es provisional, y obedeció exclusivamente a razones de seguridad de los funciones judiciales, tal como se deduce del contenido del Acuerdo del Consejo Superior de la Judicatura No. PSAA05-3002 del 17 de agosto de 2005, en cuyo inciso 2º del artículo décimo se dispuso que "si las condiciones de seguridad de los municipios en los cuales se crearon los juzgados cambian, la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura podrá cambiar de sede los juzgados aquí creados". Y nada garantiza que superada las circunstancias de inseguridad de los funcionarios judiciales, se superen también las de los sujetos procesales, pues aquella puede derivarse del establecimiento de una infraestructura especial, que no cobije a los últimos. _________________________________
*Ver, entre otros, auto del 5 de febrero de 2002, en el radicado No. 19.035.

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MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Colisión de Competencia FECHA: 05/09/2006 DECISION: Asigna competencia al Juzgado 12 Penal del Circuito de Bogotá PROCEDENCIA: Juzgado Penal del Circuito CIUDAD:

Saravena PROCESADO: HERNANDEZ ACOSTA, HECTOR MARIO PROCESADOS: ROMERO PADILLA, CESAR JIMENEZ VALENCIA, JOHAN DELITOS: Lesiones personales culposo PROCESO: 26043 culposas, Homicidio

Fin extracto providencia 26043

FALSO JUICIO DE CONVICCIONTarifa legal/ INFORME DE POLICIA JUDICIAL-Valor probatorio 1. El error de derecho por falso juicio de convicción, se configura "cuando el juzgador niega a la prueba el valor prefijado en la ley o la eficacia que ésta le asigna, o le da uno u otra que ella no establece*." , sentido que se explica porque en la apreciación probatoria no imperan valores fijados previamente, sino, criterios de argumentación vinculados con las leyes de la lógica, los principios de la ciencia o las reglas de la experiencia, que obligan al funcionario a expresar el mérito que le asigna a cada una de las pruebas; sin embargo, el Código de Procedimiento Penal, excepcionalmente, regula algunos momentos tarifarios, como en efecto ocurre con los informes de policía judicial a los cuales se refiere en su artículo 314, por cuanto se les priva de eficacia probatoria a las exposiciones de los testigos, que no pueden tener la calidad de testimonios ni de indicios. 2. Las funciones de la Policía Judicial encuentra su marco de acción en lo previsto en el artículo 314 del Código de Procedimiento Penal, cuando dispone que "la policía judicial podrá antes de la

judicialización de las actuaciones y bajo la dirección y control del jefe inmediato, allegar documentación, realizar análisis de información, escuchar en exposición o entrevista a quienes considere pueden tener conocimiento de la posible comisión de una conducta punible. Estas exposiciones no tendrán valor de testimonio ni de indicios y solo podrán servir de criterios orientadores de la investigación." Y, con esa coherencia, quedan a salvo aquellas diligencias que ante casos de flagrancia o de fuerza mayor, le sea imposible al Fiscal General de la Nación o sus delegados asumirlas directamente; en lo demás, la prohibición a los funcionarios de policía judicial de realizar investigaciones por su propia cuenta es perentoria, por consiguiente, lo que se haga dentro de ese excepcional marco de funcionalidad carece de eficacia probatoria. Ahora bien, la jurisprudencia de la Sala, ha señalado "que si la sentencia se elabora con apoyo en informes de policía judicial a los cuales se les confiere el carácter de prueba, se puede incurrir en infracción al principio de legalidad de la prueba, pues al apreciarlas, estando vedado hacerlo, se les conferiría una eficacia que la ley no les otorga (error de derecho por falso juicio de convicción).

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Mas en sede de casación no basta tan solo con denunciar ese tipo de defectos, como quiera que es menester demostrar la influencia de ese tipo de apreciaciones indebidas en la conclusión final, hasta el punto que de eliminarse el vicio el fallo resultaría diametralmente distinto a la declaración de justicia final**." Como el enfoque central del recurrente, se afianza en el error de derecho por falso juicio de convicción, porque, a su juicio, no se tuvo en cuenta lo previsto en el artículo 50 de la Ley 504 de 1999, que impide sustentar una condena estimando probatoriamente los informes rendidos por la policía Judicial y, que en este caso, tuvo efectos negativos en contra de su representado, es oportuno señalar que ese precepto, se encontraba vigente para la época de elaboración del mencionado informe y de la ocurrencia de los hechos (20 de mayo de 2000) y que la Corte Constitucional, se había pronunciado sobre el texto de la Ley 504 de 1999*** derivándole un criterio orientador a las actividades judiciales, en los siguientes términos: "Por ello la Corte, en ejercicio del control constitucional, no se encuentra en condiciones de cuestionar dichas consideraciones políticas, pues ello corresponde a la competencia y libertad del legislador para diseñar la norma jurídica procesal. Sin embargo, lo anterior no obsta para que el funcionario judicial competente pueda, a partir de dichos informes, producir dentro del proceso prueba que se requiere para establecer la realidad y veracidad de los hechos que son relevantes en este, la cual naturalmente
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 07/09/2006 DECISION: No casa

puede ser controvertida por el sindicado. Pero se anota que lo que dicho funcionario puede valorar es la prueba producida regularmente en el proceso, mas no los mencionados informes." Tal como lo recuerda el Ministerio Público, esa preceptiva para el momento de proferir los fallos de instancia (29 de noviembre de 2002 y 24 de febrero de 2003) no se encontraba vigente, por cuanto el artículo 313 del Decreto 2700 de 1991 adicionado por el artículo 50 de la Ley 504 de 1999, había sido derogado con la entrada en vigencia de la Ley 600 de 2000, bajo la cual le competía al funcionario judicial la apreciación de los informes de policía judicial. Es evidente, entonces, que el informe policivo no podía tener otro propósito diferente al de servir de orientación a la investigación, atendiendo la preceptiva del artículo 314 del Código de Procedimiento Penal, bajo cuya vigencia se profirieron las sentencias de instancia; de esta manera, no sólo en ese sentido lo entendió el Tribunal, sino que, a partir de esa comprensión construyó la sentencia impugnada confirmando en su integridad el fallo de primera instancia, aclarando, inicialmente, la legitimidad del accionar de los funcionarios judiciales y, en segundo término, la naturaleza y alcance de los informes de Policía Judicial. __________________________
*CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencia, enero 31 de 2003. **CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencia, 20429 noviembre 10 de 2004. ***CORTE CONSTITUCIONAL. Sentencia, 6 de abril de 2000.

PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD: Buga PROCESADO: SANCHEZ GIRALDO, CESAR AUGUSTO DELITOS: Hurto calificado y agravado

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PROCESO:

22512

Fin extracto providencia 22512

INTERES PARA RECURRIR CASACION-Unidad temática

EN

Sería del caso que la Sala procediera a desatar el recurso de casación interpuesto contra la sentencia de segunda instancia, si no advirtiera que en este evento el actor carece de interés para demandar en esta sede el yerro de actividad a través de la causal tercera de casación, con el argumento de que al procesado se le impidió el derecho de acogerse al instituto de sentencia anticipada en la etapa de instrucción. En efecto, en este particular asunto se evidencia la falta de interés, por las siguientes razones: Iniciado el juicio con el traslado ordenado en el artículo 400 de la Ley 600 de 2000, la defensora del acusado solicitó la nulidad de la actuación, entre otras razones, por cuanto se le había impedido al procesado el derecho de acogerse a los beneficios de pena consagrados para la sentencia anticipada en la etapa de instrucción. No obstante, en la audiencia preparatoria la citada profesional del derecho textualmente "manifestó que renunciaba a la petición
MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación FECHA: 07/09/2006 DECISION: Desestima la demanda de casación, casa parcialmente y de oficio, redosifica pena

de declaratoria de NULIDAD impetrada dentro del término indicado por el artículo 400 del C. P. Penal", a lo cual accedió el juzgado, procediendo, en su lugar, a decretar tanto las pruebas solicitadas como otras de oficio. Además, la falta de dicho presupuesto de procedibilidad se hace aun mayúscula, cuando durante el trámite del juicio la defensa guardó silencio en cuanto al interés de acogerse al trámite abreviado de sentencia anticipada. Finalmente, proferido el correspondiente fallo de mérito, tal vicio tampoco fue objeto de censura en el recurso de apelación, habida cuenta que la inconformidad planteada por el nuevo defensor del acusado la centró en la manera como se apreció la prueba y se dedujo el juicio de responsabilidad, planteamiento que fue desechado por el Tribunal al confirmar el fallo. Todas las anteriores incidencias llevan a colegir a la Sala la falta de interés del defensor para formular dicha censura, razón por la cual la demanda se desestima.
PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Buga (Valle) PROCESADO: GUTIERREZ PUERTA, JULIAN MAURICIO DELITOS: Homicidio agravado PROCESO: 24043

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Fin extracto providencia 24043

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LEY PENAL-Aplicabilidad de la ley vigente al momento de comisión de la conducta punible/ FAVORABILIDADAlcances del principio/ DELITO CONTINUADO-Diferencia con el concurso/ ACCESO CARNAL ABUSIVO CON MENOR DE 14 AÑOS-Los hechos fueron cometidos en dos legislaciones distintas/ DELITO CONTINUADOPresupuestos/ DELITO CONTINUADOAplicación del principio de favorabilidad: La legislación utilizable sería la vigente en el momento de la culminación del fin 1. Oportuno se ofrece precisar, en primer término, que la imputación en contra del procesado dentro de esta actuación se ha hecho consistir, invariablemente, tanto fáctica como jurídicamente, en un concurso homogéneo, heterogéneo y sucesivo de delitos. A su vez, si bien es cierto que las diversas prácticas de contenido erótico sexual a las cuales sometió el procesado a su menor hija, realizadas aproximadamente desde el año 1994 hasta mayo de 2002, encontraban adecuación típica en vigencia del Código Penal de 1980 en el modelo comportamental de los denominados "actos sexuales abusivos con menor de catorce años" -artículo 305 de dicha codificación-, no lo es menos que ya en vigencia de la Ley 599 de 2000 -31 de julio de 2001- dos de tan reprochables comportamientos -coito oral y penetración vaginal con la lengua- fueron tipificados por el legislador como delitos de "acceso carnal" según previsiones del artículo 212 ejusdem que en punto al tema precisa: "Para los efectos de las conductas descritas en los capítulos anteriores, se entenderá por acceso carnal la penetración del miembro viril por vía anal, vaginal u oral, así como la penetración vaginal o anal de cualquier otra parte del cuerpo humano u otro objeto." Así las cosas, resulta indiscutible que la ley penal llamada a gobernar esos distintos comportamientos no puede ser otra que la vigente al momento de su

comisión, sin que se ofrezca acertado reclamar la aplicación preferente de preceptos derogados a fin de que gobiernen la condigna sanción de conductas punibles acaecidas en vigencia de la nueva ley penal, pues tales no son los alcances del principio de favorabilidad. 2. Ciertamente, no se remite a duda que la aplicación favorable de la ley penal derogada opera sólo sí el delito se cometió bajo su vigencia, de manera que ella, en caso de ser más benigna, extiende sus efectos en el tiempo cuando quiera que haya sido reemplazada por una de la cual se derive desventaja o disfavor para el reo. 3. Ninguna vocación de éxito tienen las glosas que el censor ensaya para atribuir al juzgador un supuesto yerro en la ponderación de las conductas atribuidas al procesado, que en su criterio fueron desagragedas "al extremo de precisar la construcción de otro concurso homogéneo y sucesivo del punible de acceso carnal abusivo con menor de catorce años". Ello porque, de una parte, ese concurso delictual que el censor menciona como deducido exclusivamente por el Tribunal, en realidad venía siendo considerado desde la resolución acusatoria y, de otra, por cuanto la continuidad de las conductas penalmente relevantes y su prolongación en el tiempo de manera alguna puede conducir al equívoco de estimar que se pueda estar ante un delito único o continuado, puesto que tal categoría se entiende configurada en las hipótesis en las cuales se verifica una pluralidad de acciones homogéneas realizadas con unidad de designio criminal que responden a un plan previo preconcebido. En oposición, dichas características no resultan predicables de las diferentes prácticas sexuales a las cuales el procesado sometió por espacio de largo tiempo a su menor hija, máxime si se considera que cada una de ellas constituye delito autónomo y de ejecución instantánea, como acertadamente lo refiere el Procurador

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Delegado, consumado en cada caso con ocasión de los distintos episodios durante los cuales el procesado la obligaba a desnudarse, a presenciar sus prácticas de masturbación o a practicarle fellatio in ore. Por lo demás, sobre la temática en comento, ya ha tenido ocasión la Sala de pronunciarse en un caso de similares características al que aquí se examina, precedente que por su pertinencia bien está traer a colación: "Cada una de las acciones atribuidas está revestida de sus propias características objetivas, materiales, subjetivas y jurídicas, como que en cada acto sexual tomó cuerpo la tipificación de la conducta punible; en cada uno de ellos no sólo se consumó y agotó la descripción legal, sino que el verbo rector encontró materialización en el mundo real, al paso que el bien jurídico se vulneró igualmente en cada acto, desde luego de manera injustificada y mediando conocimiento y voluntad. En ese marco, no vacila el juicio para predicar la independencia plena y evidente de una serie de delitos, inescindibles o fáciles de desbrozar desde el punto de vista de su perfeccionamiento autónomo, aunque ligados por una comunidad de propósitos y una vinculante fuente de intereses
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Casación FECHA: 07/09/2006 DECISION: No casa el fallo impugnado PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

pero no con la capacidad de destruir la mencionada individualidad jurídica y naturalística" -Cfr. Sentencia de Casación de mayo 12 de 2004, radicación 17151-. 4. Conviene precisar que aún en el evento de que fuera posible admitir la tesis del actor en el sentido de que el procesado incurrió en un sólo delito, continuado, tampoco en dicha hipótesis sería acertada su reclamación en torno a la pretendida inaplicación del principio de favorabilidad, pues como también lo ha precisado esta Corporación "...el principal rasgo de este fenómeno, aquello que le da trascendencia, es la unidad de idea delictiva, o la realización de un número plural de actos cometidos en virtud de un previo designio o plan criminoso. Siendo así, es claro que esa infracción, caracterizada también por ser "un proceso continuado de delitos discontinuos", se rige y se consuma en el momento en que se satisface esa finalidad o plan reprochable. Los varios actos, entonces, no son más que expresiones de ese propósito criminoso. Y si en esta hipótesis que examina la Corte se configurara el delito continuado, sin duda alguna la legislación utilizable sería la vigente en el momento de la culminación del fin, es decir, el instante de la obtención del objetivo". -Cfr. Sentencia de Casación, 26 de abril de 2006, radicado 22027-.
CIUDAD: Cali (Valle) PROCESADO: MARIN, JOSE FERNEL DELITOS: Acceso carnal abusivo con menor de 14 años, Incesto PROCESO: 23790

Fin extracto providencia 23790

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INHABILIDAD PARA EL EJERCICIO DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICAS-Sanción perpetua para el servidor que atenta contra el patrimonio del Estado: No necesariamente debe estar incluida en la sentencia La inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas a que fue condenado el señor (............................................) es de carácter permanente, porque así lo dispone el artículo 122 de la Carta Política. Esta precisión, como lo ha dicho en otras oportunidades la Sala, no constituye transgresión de la prohibición de reforma peyorativa. Recuérdese, en ese sentido, lo que se dejó consignado en la sentencia del 19 de julio del año en curso, radicado 22.263: En cuanto a la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas, la Corte reitera y da exactitud parcial al criterio expuesto en la sentencia del 13 de octubre del 2004, radicado 20.944, en la que expresó: El inciso 5º del artículo 122 de la Constitución Política, antes de ser subrogado por el Acto Legislativo 01 del 2004, disponía: "Sin perjuicio de las demás sanciones que establezca la ley, el servidor público que sea condenado por delitos contra el patrimonio del Estado, quedará inhabilitado para el desempeño de funciones públicas". Precisando el alcance de la norma, el parágrafo segundo del artículo 38 de la Ley 734 del 2002 señaló: "Para los fines previstos en el inciso final del artículo 122 de la Constitución Política a que se refiere el numeral 1 de este artículo, se entenderá por delitos que afecten el patrimonio del Estado aquellos que produzcan de manera directa lesión del patrimonio público,

representada en el menoscabo, disminución, perjuicio, detrimento, pérdida, uso indebido o deterioro de los bienes o recursos públicos, producida por una conducta dolosa, cometida por un servidor público. "Para estos efectos la sentencia condenatoria deberá especificar si la conducta objeto de la misma constituye un delito que afecte el patrimonio del Estado". Reivindicando la facultad del legislador para desarrollar y concretar los textos constitucionales, la Corte Constitucional, en la sentencia C-064 del 4 de febrero del 2003, con ponencia del magistrado Jaime Araujo Rentería, declaró la exequibilidad condicionada del precepto "en el entendido de que respecto a las conductas culposas se aplicarán las inhabilidades previstas en la ley". Tratándose de una inhabilidad, es decir, de una situación que le impide a una persona ejercer, obtener o conservar un empleo, oficio, cargo o ventaja, bien podría sostenerse que opera de pleno derecho, con la sola condición de que, como lo precisa la Ley 734 del 2002, el supuesto fáctico -que la conducta objeto de sentencia condenatoria constituya un delito doloso contra el patrimonio del Estado- se haga explícito en el fallo que declara la responsabilidad penal. En este sentido, para la aplicación de esa restricción sería irrelevante que la consecuencia del comportamiento ilícito -la inhabilidad intemporal- se expresara o no en la correspondiente sentencia, pues en todo caso "el servidor público que sea condenado por delitos contra el patrimonio del Estado, quedará inhabilitado para el desempeño de funciones públicas" como reza, se repite, la norma que se comenta. Que la circunstancia impediente opere de pleno derecho, implica que rige aunque no se declare. Hacerla expresa en este caso, en el que el señor (.......................................) ha sido condenado por delitos dolosos contra el

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patrimonio del Estado, no significa entonces agravar su situación sino ponerla de manifiesto, de manera que no podrá afirmarse que respecto del recurrente único se ha desconocido la prohibición de reforma peyorativa. Y como obviamente sería absurdo que concurriera la pena de interdicción de funciones públicas con la inhabilidad intemporal a que se viene haciendo referencia, la Corte retirará del fallo de segunda instancia ese extremo de la sanción y, en su lugar, declarará que rige respecto del señor (....................................) la circunstancia impediente del inciso final del artículo 122 de la Carta Política.

La precisión que se quiere hacer se vincula con la última parte de la trascripción realizada. En efecto: Cuando un Servidor maltrata dolosamente el patrimonio del Estado, por mandato constitucional queda inhabilitado a perpetuidad para desempeñar funciones públicas, consecuencia esta que, como se expresó, no necesariamente debe estar incluida en la sentencia, pues dimana inmediatamente de la Carta. Ello, desde luego, no se opone a que pueda ser recordada.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Sentencia de Casación FECHA: 07/09/2006 DECISION: No casa la sentencia impugnada PROCEDENCIA: Juzgado Penal del Circuito

CIUDAD: La Ceja (Antioquia) PROCESADO: GARCIA JURADO, MISAEL HERNANDO DELITOS: Peculado culposo, Peculado por apropiación PROCESO: 23171

Fin extracto providencia 23171

PRUEBA ILICITA-Constitucionalmente es nula de pleno derecho/ PRUEBA ILICITA-Concepto/ PRUEBA ILEGALConcepto/ PRUEBA TRASLADADAPrincipio de publicidad/ PRUEBA TRASLADADA-Principio de contradicción 1. Se entiende por prueba ilícita la que se obtiene con vulneración de los derechos fundamentales de las personas, entre ellos la dignidad, el debido proceso, la intimidad, la no autoincriminación, la solidaridad íntima*; y aquellas en cuya producción, práctica o aducción se somete a las personas a torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes, sea cual fuere el género o la especie de la prueba así obtenida. La prueba ilícita debe ser indefectiblemente excluida y no podrá formar parte de los elementos de convicción que el juez sopese para adoptar la decisión en el asunto sometido a su conocimiento, sin que pueda anteponer su discrecionalidad ni la prevalencia de los intereses sociales. En cada caso, de confirmad con la Carta y las leyes deberá determinarse si excepcionalmente subsiste alguna de las pruebas derivadas de una prueba ilícita, o si corren la misma suerte que ésta.

Al respecto, confrontar la Sentencia de Casación del 8 de julio de 2004 (radicación 18451), providencia donde la Sala analiza la doctrina y perfila la línea jurisprudencial. Pero además, como lo sostiene la Corte Constitucional en la Sentencia C-591 de 2005, pueden existir ciertas pruebas ilícitas que generan como consecuencia la declaratoria de nulidad de la actuación procesal y el desplazamiento de los funcionarios judiciales que hubieren conocido tales pruebas. A este género pertenecen las obtenidas mediante tortura, desaparición forzada o ejecución extrajudicial: "La Corte considera, que cuando el juez de conocimiento se encuentra en el juicio con una prueba ilícita, debe en consecuencia proceder a su exclusión. Pero, deberá siempre declarar la nulidad del proceso y excluir la prueba ilícita y sus derivadas, cuando quiera que dicha prueba ha sido obtenida mediante tortura, desaparición forzada o ejecución extrajudicial. En efecto, en estos casos, por tratarse de la obtención de una prueba con violación de los derechos humanos, esta circunstancia por si sola hace que se rompa cualquier vinculo con el proceso. En otras palabras, independientemente de si la prueba es trascendental o necesaria, el solo hecho

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de que fue practicada bajo tortura, desaparición forzada o ejecución extrajudicial, es decir, mediante la perpetración de un crimen de lesa humanidad imputable a agentes del Estado, se transmite a todo el proceso un vicio insubsanable que genera la nulidad del proceso, por cuanto se han desconocido los fines del Estado en el curso de un proceso penal, cual es la realización de los derechos y garantías del individuo. Además, como queda ya comprometida la imparcialidad del juez que ha conocido del proceso, debe proceder además a remitirlo a un juez distinto." 2. La prueba ilegal se genera cuando en su producción, práctica o aducción se incumplen los requisitos legales esenciales, caso en el cual debe ser excluida, como lo indica el artículo 29 Superior. En esta eventualidad, corresponde al juez determinar si el requisito legal pretermitido es esencial y discernir su proyección y trascendencia sobre el debido proceso, toda vez que la omisión de alguna formalidad insustancial, por sí sola no autoriza la exclusión del medio de prueba. 3. . De conformidad con el artículo 239 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, las pruebas practicadas válidamente en una actuación judicial o administrativa, podrán trasladarse a otra en copia auténtica y serán apreciadas siguiendo las reglas que dicha normatividad establece. Ninguna tacha merece la práctica de la indagatoria de (.............................................) en el proceso penal separado, donde él estaba siendo investigado por estos mismos hechos; y en el texto de la copia allegada también puede verificarse que se le tomó el juramento, en cuanto hizo cargos a terceros. Por mandato del artículo 232 (necesidad de la prueba) ibídem, toda providencia

debe fundarse en pruebas legal, regular y oportunamente allegadas a la actuación. A la luz de este precepto, puede inferirse que no bastaba que el Fiscal Especializado de Tunja remitiera la copia de la indagatoria de (............................................), para que obrara en el expediente contra (..............................................), sino que era necesario que el Juez Primero Penal del Circuito de Duitama expidiera un auto admitiendo ese medio en el acopio probatorio y que garantizara, a través de la notificación respectiva, la indemnidad de los principios de publicidad y contradicción del nuevo medio. Lo anterior, sin perjuicio de que, mediante sentencia C-760 del 18 de julio de 2001, la Corte Constitucional declarara inexequible, sólo por vicios de forma, el aparte pertinente del artículo 176 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, que incluía dentro de las providencias que deben notificarse los autos de sustanciación que ponen en conocimiento de las partes la prueba trasladada. Es más, por estipulación perentoria del artículo 13 del Código de Procedimiento Penal, ibídem, que estatuye como norma rectora el principio de contradicción: "el funcionario judicial deberá motivar, incluso cuando se provea por decisión de sustanciación, las medidas que afecten derechos fundamentales de los sujetos procesales". Siendo claro que incorporar una prueba de cargo afecta la situación del implicado, el director del proceso debe motivar al respecto y dar a conocer la decisión a los sujetos procesales a través de un medio seguro de comunicación o notificación. ________________________________
* Constitución Política, artículo 33. Nadie podrá ser obligado a declarar contra sí mismo o contra su cónyuge, compañero permanente o parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 07/09/2006 DECISION: Casa el fallo, Deja vigente la sentencia de 0612-2002, Impone pena

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Santa Rosa de Viterbo PROCESADO: MANOSALVA CASTAÑEDA, JULIAN LEONARDO DELITOS: Tentativa de extorsión PROCESO: 21529

Fin extracto providencia 21579

NULIDAD-Técnica en casación/ FISCAL-Cambio: Es un acto administrativo y no judicial/ INDAGATORIA-Interrogatorio/ INDAGATORIA-Imputación fáctica y jurídica/ INTERVINIENTE-Rebaja de pena/ INHABILITACION PARA EL EJERCICIO DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICAS-Su imposición como pena principal o accesoria no comporta desventaja alguna 1.Para la Sala, como ya ha sido suficientemente decantado a través de su jurisprudencia, un sistema de invalidación de las actuaciones no puede quedar reducido a su aspecto meramente formal, esto es, a la simple y llana verificación de la ocurrencia del quebranto, en cuanto es de su esencia que el reclamo se presente y estructure dentro del ámbito material, dentro del cual el demandante proceda con el debido rigor jurídico a señalar la trascendencia de la irregularidad bien frente a la estructura del proceso o ya en cuanto a la situación del procesado, y de señalar el perjuicio real, no presunto, que con una tal irregularidad se ha acarreado a los derechos fundamentales de los sujetos procesales. Una posición diversa resulta contraria al postulado constitucional de prevalencia del derecho sustancial sobre el formal (artículo 228

Carta Política), a la vez que se aleja de los principios que rigen la declaratoria de las nulidades (artículo 308 del Código de Procedimiento Penal de 1991 y 310 de la Ley 600 de 2000), que deben permear toda propuesta de invalidez de todo o parte del trámite cumplido. 2.La pretensión del actor a través de este reparo de invalidez parte, sin lugar a dudas, de concebir el instituto jurídico de la nulidad desde una perspectiva meramente formal pues, como se ha reseñado, "el mero hecho de la variación de un Fiscal no es, por sí mismo, violatorio del procedimiento, pues todos los Fiscales son delegados del Fiscal General de la Nación y quien aquí reemplazó a su antecesor actuó ante el Juez...Penal del Circuito, es decir era Delegada ante ese Juez, tal como se lee en el acta de audiencia pública" .* En efecto, el cambio de un fiscal para que intervenga en la etapa del juicio no es un acto que per se ostente entidad suficiente para resquebrajar la validez de la actuación procesal, pues todos los funcionarios que tienen tal categoría están en condiciones de actuar en representación del Fiscal General de la Nación. Por consiguiente, no resultan de recibo los argumentos del censor orientados a demostrar que la

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circunstancia evidenciada pudo haber afectado las garantías procesales de su prohijado, en tanto que se trata, como ya se anunció, de un aspecto meramente formal o, lo que es lo mismo, despojado de virtud para producir quebranto alguno a las mismas, menos aun cuando con ese objetivo agrega que la funcionaria cuya designación obra en el proceso a través de Resolución No. 011 del 15 de noviembre de 2001 emanada del despacho del Coordinador de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública de Valledupar, necesariamente habría actuado presentando argumentos favorables a la situación de su defendido. La Fiscalía General de la Nación es una entidad que administrativamente funciona como un solo órgano, cuya actividad como ente investigador y como sujeto procesal se adelanta a través de los fiscales y de las unidades a las cuales estos pertenecen, correspondiendo a los fiscales adscritos a la direcciones seccionales intervenir durante la fase del juicio de los procesos que se surten ante los jueces penales del circuito. De ahí entonces, que el hecho de que en la fase del juicio de la presente actuación haya intervenido un funcionario distinto pero del mismo rango de la funcionaria designada para tal efecto mediante la aludida Resolución 011 del 15 de noviembre de 2001, no comporta irregularidad sustancial alguna en virtud del referido principio de unidad de gestión que guía la intervención de la Fiscalía al interior del proceso penal. Que no obre en el expediente constancia o copia alguna de acto administrativo o resolución que acredite el nombramiento del funcionario que intervino durante la fase del juicio de la presente actuación sustituyendo a la funcionaria designada por la Coordinación de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública de Valledupar, es asunto que no puede conllevar a cuestionar la legitimidad de su actuación y, menos aún, a inferir, como lo hace el libelista, que usurpó funciones y que por ello la actuación resulta afectada en su validez por violación del debido proceso.

Sobre este aspecto en particular, la Sala ya ha tenido oportunidad de pronunciarse, al señalar en forma puntual que: "Otra cosa es que no aparezca copia en las diligencias de la referida resolución, lo cual ninguna irregularidad con capacidad invalidante comporta como quiera que por tratarse de un acto administrativo y no judicial, no tiene necesariamente que ser incorporada a la actuación, pues ella hace parte del archivo de la respectiva Unidad Fiscal" **. Posteriormente la Corte adujo que "tampoco resulta atendible como motivo de nulidad el de la supuesta falta de designación de la Fiscal que finalmente actuó, pues su reconocimiento por parte del Juez de conocimiento como fiscal delegada ante él, hace presumir su existencia, aunque no conste en la actuación" . *** 3.A juicio de la Sala, impera precisar, en primer término, como bien lo puntualiza la representante del Ministerio Público, que como el cargo propuesto por el casacionista gira en torno de la supuesta violación del derecho de defensa de su prohijado motivada en que en la diligencia de indagatoria "el fiscal no le formuló los interrogatorios fácticos ni jurídicos al sindicado sobre los hechos que originaron su vinculación, con relación a las circunstancias de modo, tiempo, lugar, relacionado con los delitos por los que se formuló cargos en la resolución de acusación y por las que finalmente fue condenado", se impone determinar de inmediato cuál era la norma que regulaba su recepción vigente al momento en que la misma se llevó a cabo, habida cuenta que el casacionista se refiere de manera poco precisa es al desconocimiento de las exigencias previstas en el artículo 338 de la Ley 600 de 2000. Lo anterior porque, según lo tiene dicho la Sala, esta última disposición introdujo un cambio significativo en relación con la imputación que debía efectuarse durante

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la diligencia de indagatoria que se realizaba bajo parámetros del artículo 360 del Decreto 2700 de 1991. En efecto, mientras en la primera preceptiva se exigía que al indagado se le pusiera de presente la imputación fáctica, en cuanto que al funcionario judicial le bastaba con interrogarlo "en relación con los hechos que originaron su vinculación", en el inciso tercero de la segunda disposición referida, a más de lo anterior, se obliga al funcionario a ponerle de presente la "imputación jurídica provisional". En punto del imperativo consistente en poner de poner de presente al procesado la imputación fáctica durante la diligencia de indagatoria, a la cual refería el artículo 360 del Decreto 2700 de 1991, bien está traer a colación los siguientes apartes de una decisión de la Sala que arrojan suficiente claridad sobre el tema propuesto por el demandante: "El artículo 360 del anterior Código de Procedimiento Penal, precepto bajo cuya vigencia el sentenciado rindió sus descargos, exigía que al imputado se le interrogara "en relación con los hechos que originaron su vinculación", con la finalidad de que explicara su conducta. En estos casos, sostuvo reiteradamente la Corte que la indagatoria no era una diligencia de formulación de cargos, como lo entendió el demandante, sino una forma de vinculación al proceso y un medio de defensa a través del cual el sindicado puede suministrar las explicaciones que a bien tenga sobre las circunstancias en que se desarrolló el acontecimiento objeto de imputación. No se precisaba entonces de fórmulas sacramentales, ni de pautas concretas para el desarrollo del respectivo interrogatorio, o de etiquetamientos específicos para realizar preguntas y procurar respuestas en determinado sentido, y menos sujetar a esos inexistentes catálogos la validez o eficacia de las decisiones que tengan por sustento la indagatoria del implicado, por cuanto, como ya se advirtió, el referido artículo 360 simplemente exigía que el

imputado fuera interrogado con la finalidad de que explicara su conducta, con lo cual se le garantizaba el ejercicio del derecho de defensa y el de contradicción. Ha de considerarse además que el interrogatorio que debe desarrollar el funcionario judicial depende, como es apenas obvio, de la postura que asuma el indagado en la diligencia, no de fórmulas abstractas preconcebidas. Otra cosa muy distinta es que el fiscal no hubiere insistido sobre tópicos que de antemano se sabía ningún resultado positivo arrojarían, dada, se reitera, la postura asumida por el indagado en el interrogatorio al que se le sometió, de donde cualquier pregunta sobre su participación en la tentativa de homicidio, a más de insubstancial, resultaba inconducente atendida la persistencia de aquél en sostener su coartada. Cuando así se procede, no es dable aducir atentados al derecho de defensa o menoscabo de la estructura básica del proceso, con el expediente de que quien tozudamente niega su participación en los hechos no fue interrogado en debida forma sobre ellos" .**** 4.De acuerdo con la jurisprudencia vigente de la Sala, la reducción punitiva de la cuarta parte de la pena prevista para el interviniente "que no teniendo las calidades exigidas en el tipo penal concurra en su realización", sólo es aplicable al "coautor de delito especial sin cualificación", sin que sea procedente tener en cuenta la dosificación punitiva allí prevista, respecto de quienes ostentan la calidad de determinadores o de cómplices El anterior criterio interpretativo lo ha venido aplicando la Sala desde la decisión de fecha julio 8 de 2003, que en lo pertinente bien está traer a colación para mayor ilustración sobre la improcedencia de la solicitud elevada por la colaborada del Ministerio Público: "Por eso, cuando dicha norma utiliza el término intervinientes no lo hace como

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un símil de partícipes ni como un concepto que congloba a todo aquél que de una u otra forma concurre en la realización de la conducta punible, valga decir determinadores, autores, coautores y cómplices, sino lo hace en un sentido restrictivo de coautor de delito especial sin cualificación, pues el supuesto necesario es que el punible propio sólo lo puede ejecutar el sujeto que reúna la condición prevista en el tipo penal, pero como puede suceder que sujetos que no reúnan dicha condición, también concurran a la realización del verbo rector, ejecutando la conducta como suya, es decir como autor, es allí dónde opera la acepción legal de intervinientes para que así se entiendan realizados los propósitos del legislador en la medida en que, principalmente, se conserva la unidad de imputación, pero además se hace práctica la distinción punitiva que frente a ciertos deberes jurídicos estableció el legislador relacionándolos al interior de una misma figura y no respecto de otras en que esa condición no comporta trascendencia de ninguna clase" (subrayas fuera de texto). ***** 5. la jurisprudencia, bien se imponga dicha pena como principal o como accesoria, su forma de ejecución es igual y por ello no comporta desventaja alguna el hecho de que se haya fijado en el fallo como accesoria. Tanto es así, que la Corte en reciente decisión concluyó que la corrección de ese imprecisión no comporta afectación de la prohibición de la reforma peyorativa, al precisar lo siguiente: "Advierte la Sala que en la determinación de la pena respecto de la procesada ..., en virtud de la conducta punible de prevaricato por omisión, los juzgadores se equivocaron, habida cuenta que la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas la fijaron
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Casación FECHA: 07/09/2006

como pena accesoria, cuando delito la establece como principal.

dicho

Por consiguiente, la Sala aclara que dicha sanción se debe entender fijada como principal y no como accesoria, máxime cuando tal circunstancia no conlleva a una reforma en peor, de acuerdo con lo previsto por el artículo 31 de la Constitución Política******" . Por consiguiente, en orden a corregir esta falencia, suficiente resulta con aclarar en la parte motiva de esta decisión que dicha pena se impone como principal y no como accesoria. Bajo ese entendido, entonces, ningún desacierto se advierte en cuanto al quantum por el que fue tasada esta pena en la sentencia, aspecto sobre el cual también se muestra inconforme la Procuradora Delegada, pues la aludida preceptiva la prevé hasta por quince (15) años, término establecido en el fallo, sin que por tanto se vislumbre desbordamiento del marco contemplado en la ley que imponga su ajuste. _________________________________
*Sentencia de fecha febrero 13 de 2003, rad. 11480. En el mismo sentido, decisiones de fechas noviembre 28 de 2002, rad. 14952, de julio 23 de 2003, rad. 15242 y del 28 de abril de 2004, rad. 22122. **Sentencia de fecha julio 23 de 2001, rad. 15242. ***Sentencia de fecha febrero 13 de 2003, rad. 11480. ****Sentencia de fecha agosto 22 de 2002, rad. 14.719). En el mismo sentido, ente otras, se pueden consultar sentencias del 12 de diciembre del mismo año, rad. 16.539, del 16 de octubre de 2003, rad. 17.746 y del 9 de octubre del mismo año, rad. 19138. *****Sentencia de fecha julio 8 de 2003, rad. 20704, retirada, entre otras, en la decisión del 26 de abril de 2006, rad 21146. ******Sentencia de fecha julio 19 de 2006, Rad. 23418.

DECISION: No casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

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CIUDAD: Valledupar PROCESADO: GUAO SAMPER, ROYMAN DELITOS: Peculado por apropiación, Contrato sin cump. de requisitos legales PROCESO: 22447 Salvamento Parcial de Voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 22447

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CASACION DISCRECIONAL-Demanda: Requisitos/ CASACION DISCRECIONAL-Sustentación/ CODIGO PENAL-Exequibilidad del Decreto 100 de 1980 1. El inciso 3° del artículo 205 de la Ley 600 de 2000 de manera excepcional, autoriza a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, discrecionalmente, para admitir la demanda de casación contra sentencias de segunda instancia distintas a las mencionadas en el inciso 1° ibídem, a solicitud de cualquiera de los sujetos procesales, cuando lo considere necesario para el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna los demás requisitos exigidos por la ley. Resulta claro, entonces, que en este caso, no procedía la casación común, en consideración a que la providencia impugnada fue proferida en segunda instancia por un Juzgado Penal del Circuito, sin importar en tal evento la pena prevista para el respectivo delito, y en consecuencia, para impugnar la sentencia de segunda instancia era necesario acudir a la casación excepcional. 2. En tal evento, la jurisprudencia de la Sala ha venido sostenido que se hace necesario que el demandante exponga así sea de manera sucinta pero clara qué es lo que pretende con la impugnación excepcional, debiendo señalar el derecho fundamental cuya garantía persigue o el tema jurídico sobre el cual considera se hace indispensable un pronunciamiento de autoridad por parte de esta corporación. Además, las razones que aduce el demandante para persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda deben guardar correspondencia con los cargos que formule contra la sentencia, porque no podría entenderse cumplido el requisito de sustentación si se reclama el pronunciamiento de la Sala sobre la protección de los derechos fundamentales o un específico tema, sin

que la censura le permita a esta corporación examinar en concreto uno o los dos puntos que la habilitan. En otras palabras: debe haber perfecta conformidad entre el fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la jurisprudencia y/o protección de garantías fundamentales), el cargo o los cargos que se formulen contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo de los mismos. 3. Al margen de esta primera falencia, frente al cargo primero si el demandante consideraba que las normas sustanciales por las cuales fue acusada y condenada la procesada (..........................................) resultaban inconstitucionales por haber sido expedido el decreto 100 de 1980 por el Presidente de la República en ejercicio de facultades extraordinarias pro tempore otorgadas por el Congreso Nacional, debió demostrar que tales preceptos adolecían de validez frente al ordenamiento constitucional en cuya vigencia fueron expedidas (Const. Polt. de 1886), lo cual omite, pasando por alto que la Corte Constitucional declaró exequible el mencionado estatuto punitivo por no desconocer el artículo 150-10 de la Carta Política de 1991, bajo el siguiente entendido: "En conclusión, la Constitución de 1991, en cuanto establece requisitos, formalidades y prohibiciones para la expedición de determinadas leyes, sólo es aplicable en relación con aquéllas que se han expedido con posterioridad a su promulgación. Por tanto, los códigos promulgados antes de la vigencia de la Constitución de 1991, dictados con fundamento en leyes de facultades extraordinarias, no son inexequibles por este aspecto, si se tiene en cuenta que para la época en que ellos fueron expedidos, no existía la prohibición que hoy consagra el artículo 150, numeral 10 de la Constitución. ...Análisis de la ley 5ª de 1979 y del decreto 100 de 1980.

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En el caso en estudio, el Congreso de la República, por medio de la ley 5ª de 1979, concedió facultades extraordinarias al Gobierno Nacional para expedir un nuevo régimen penal. En desarrollo de esa ley de facultades, el Gobierno Nacional expidió el Código Penal, por medio del decreto 100 de 1980. Con fundamento en lo expuesto en otros acápites de esta providencia, el análisis de constitucionalidad que debe realizar la Corte, ha de centrarse en determinar si a la luz de la Constitución vigente a la fecha en que se efectuó la delegación contenida en la ley 5ª de 1979, ella fue válida. Análisis que en su momento efectuó la Corte Suprema de Justicia en sentencia del 9 de abril de 1980, que no se puede desconocer ahora. En el mencionado fallo, se declaró la exequibilidad tanto de la ley de facultades como la del decreto 100 de 1980, en los siguientes términos: "...no habiendo diferencia sustancial entre la ley y los códigos y no estableciéndola la Constitución, el Congreso puede otorgar facultades extraordinarias al Gobierno de las previstas y condicionadas en el ordinal 12 del artículo 76, tanto para expedir disposiciones con fuerza legislativa que tengan forma de la ley ordinaria o adopten la denominación de códigos. "Carece de fundamento la tesis de la demandante, en el sentido de que el Congreso sólo puede dar facultades extraordinarias para aquellas cuestiones no expresamente enunciadas como materias de regulación legal del artículo 76, las cuales identifica como competencias indelegables, esto es, de
MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Casación Discrecional FECHA: 11/09/2006 DECISION:

ejercicio directo y exclusivo de aquella Corporación, porque tal restricción no está explicitada en la propia Constitución, y las excepciones deben ser expresas; porque la "conveniencia pública o la necesidad" a que se refiere el ordinal 12 que se comenta, pueden presentarse respecto de cualquiera de las materias enumeradas en el artículo 76, y porque si la competencia para expedir códigos esta atribuida en el ordinal 2º del mismo al Congreso "en todos los ramos de la legislación", o sea, en todas las hipótesis en que pueden dictarse leyes, y fuera reservada al legislador, no habría materia alguna que sirviera de objeto a unas facultades extraordinarias." (Corte Suprema de Justicia, 9 de abril de 1980, Magistrado ponente, doctor Luis Carlos Sáchica). Conclusión. No le asiste razón al demandante cuando afirma que el decreto 100 de 1980, Código Penal, es inconstitucional por tener origen en una ley de facultades extraordinarias, toda vez que para la fecha en que fue expedida la ley 5ª de 1979, ley que otorgó facultades al Gobierno para expedir ese estatuto, no existía norma constitucional que impidiera al legislador otorgar facultades extraordinarias para la expedición de códigos. " De manera que si la corporación encargada de la guarda, supremacía e integridad de la Constitución Política declaró exequible el decreto 100 de 1980, por no desconocer el numeral 10 del artículo 150 de la Carta de 1991, frente a tal pronunciamiento deviene improcedente demandar la excepción de inconstitucionalidad que el libelista echa de menos.
Inadmite demanda de casación excepcional presentada

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PROCEDENCIA: Juzgado 48 Penal del Circuito CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO:

SERRANO DE MURILLO, NANCY CONSUELO DELITOS: Lesiones personales culposas PROCESO: 25906

Fin extracto providencia 25906

VIOLACION AL REGIMEN DE INHABILIDADES E INCOMPATIBILIDADES-Término prescriptivo del contratista particular/ MOTIVACION DE LA SENTENCIA-Su omisión entraña nulidad de lo actuado/ INHABILIDAD-Pena intemporal: Opera de pleno derecho en delitos contra el patrimonio del Estado 1. Atendiendo la vinculación contractual que tuvieron los procesados (....................................) y (.......................................) con la administración de Silvania, no se les puede atribuir la condición de servidores públicos, pues para ello es imprescindible que las gestiones que debe prestar el particular por razón del acto contractual, consista en desarrollar actividades públicas propia del Estado, situación que no se precisa en el presente evento, porque siendo el objeto de los múltiples contratos el acarreo de materiales de construcción y tierra para la reforestación, ninguna función pública se les difirió en el cumplimiento de los contratos, tal como lo ha sostenido la jurisprudencia de la Sala*. Como quiera que los procesados (....................................) y (......................................) fueron acusados y condenados en las instancia por violación al régimen de inhabilidades e incompatibilidad en concurso homogéneo y sucesivo, previsto en el artículo 144 del decreto 100 de 1980, vigente para la época de los hechos, que sancionaba a sus infractores con pena de prisión de 4 a 12 años, multa de diez

(10) a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales vigentes e interdicción de derechos y funciones públicas de dos (2) a siete (7) años de prisión; operado el tránsito de legislación, el actual artículo 408 de la Ley 599 de 2000 tiene idéntica pena privativa de la libertad. De conformidad con el artículo 83 del Código Penal, el fenómeno jurídico de la prescripción de la acción penal opera en un tiempo igual al máximo de la pena privativa de la libertad prevista para el delito imputado, teniendo en cuenta las circunstancias sustanciales modificadoras de la punibilidad concurrentes, sin que en manera alguna dicho ciclo pueda ser inferior a cinco ni superior de veinte años, salvo las excepciones legales. El término prescriptivo se interrumpe con la resolución de acusación o su equivalente debidamente ejecutoriada, iniciándose a contabilizarse un nuevo ciclo que corresponde a la mitad del tiempo señalado en el artículo 83 ibídem, sin que pueda ser inferir a cinco años, ni superior de diez, tal como lo prevé el artículo 86 del mismo estatuto. De esta manera, como la resolución de acusación quedó ejecutoriada el 19 de junio de 1999, fecha en la que fue confirmada por la Unidad de Fiscalías Delegada ante los Tribunales Superiores de los Distritos Judiciales de Bogotá D. C., y Cundinamarca (fl. 16 cuaderno 2 de segunda instancia), es evidente que el término prescriptivo se encuentra superado, pues los 6 años para tal efecto se cumplieron el 19 de junio 2005, por lo

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tanto, debe decretarse a favor de los procesados (................................) y (.................................) la extinción de la acción penal y, consecuentemente, la cesación de procedimiento. 2. La Sala en múltiples oportunidades ha enfatizado sobre el rigor de la previsión normativa del artículo 170 del Código de Procedimiento Penal, que rigió el proceso, en el sentido de señalar, como deber indeclinable del funcionario judicial, puntualizar las razones por las cuales comparte o no las alegaciones de los sujetos procesales, requisito formal que se relaciona con la debida motivación de la providencia cuya omisión entraña nulidad de lo actuado, si con ello resulta vulnerado el derecho de contradicción, el cual en ese sentido asiste al derecho de defensa, siendo ambos elementos estructurales de la garantía fundamental del debido proceso**. 3. Aunque se echa de menos en las instancias la inhabilidad intemporal prevista en el artículo 122-5 de la Carta Política, ello no obsta para que de manera expresa aquí se señale,

atendiendo los precedentes de esta Sala de la Corte atinente a la viabilidad de su aplicación en los servidores públicos que afecten el patrimonio del Estado, pues "tratándose de una inhabilidad, es decir, de una situación que le impide a una persona ejercer, obtener o conservar un empleo, oficio, cargo o ventaja, bien podría sostenerse de pleno derecho, con la sola condición de que, como lo precisa la Ley 734 del 2002, el supuesto fáctico que la conducta objeto de sentencia condenatoria constituya un delito doloso contra el patrimonio del Estado - se haga explícito en el fallo que declara la responsabilidad penal." De tal manera que en el caso que ocupa la atención de la Corte, procede dicha inhabilidad para los servidores públicos condenados por delitos contra el patrimonio del Estado, que para el presente caso lo son los procesados (............), (...........) y (...............). _______________________________
* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencia, casación 24833, marzo 13 de 2006 ** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencias, septiembre 28 de 2001 y noviembre 7 de 2002.

MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 11/09/2006 DECISION: Declara la extinción de la acción penal, No casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD:

Cundinamarca PROCESADOS: CASTILLO CANDELA, JOSE OLIVERIO CASTILLO SORIANO, JORGE EDUARDO BAQUERO DE GOMEZ, BERTHA CRUZ, PEDRO JULIO DELITOS: Violación al R. de incompa. e inhab. PROCESO: 25774 Salvamento de Voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 25774

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EXTRADICION-Defensor de oficio: El no solicitar pruebas en el término de traslado no comporta una violación del derecho de defensa Oportuno es mencionar que si el defensor de oficio designado no hizo uso del traslado para solicitar pruebas, tal circunstancia no comporta negligencia, ni traduce en un descuido que pueda asumirse como fuente de violación del derecho de defensa sino, a lo sumo, su respetable criterio sobre la innecesariedad de otros elementos de

juicio con miras a la emisión del concepto que la Sala debe proferir, postura por lo demás compartida por el Ministerio Público que tampoco elevó petición en tal sentido. Por último, es también del caso precisar que si la Sala hubiera advertido vacíos probatorios frente a la temática que debe abordar en el concepto, habría ordenado oficiosamente el decreto de pruebas, evento que una vez más confirma que no existe motivo para alegar vulnerado el derecho de defensa en este trámite.

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MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Extradición FECHA: 12/09/2006 DECISION: Niega por improcedente la declaratoria de nulidad elevada por el defensor

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: LOPEZ CASTRO, OSWALDO PROCESO: 25575

Fin extracto providencia 25575

EXTRADICION-Identidad del solicitado: Su cuestionamiento debe recaer sobre los documentos aportados por el país requirente/ EXTRADICION-Identidad del solicitado: La presencia o no del solicitado en Colombia es un aspecto que se discute ante las autoridades del país requirente 1. Se tiene que el defensor allegó para que sea tenida como prueba, la certificación expedida por la Coordinación de Documentación y Archivo Migratorio del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), en la cual aparecen doce (12) movimientos migratorios del ciudadano (...............................) entre mayo de 2002 y octubre de 2005, con la cual adujo que pretendía demostrar que éste "se encontraba en el territorio nacional para la época en que se hacen las imputaciones por parte de las autoridades estadounidenses". Si ahora expone que con dicha prueba pretende demostrar que existen dudas acerca de la plena identidad de su representado, pues para las fechas en que se dice se encontraba en los Estados Unidos, realmente estaba en Colombia, sin dificultad observa la Sala que la inconformidad del recurrente no está llamada a prosperar por las siguientes razones:

(i)De conformidad con el numeral 3º del artículo 495 de la Ley 906 de 2004, corresponde al Estado solicitante anexar a la petición de extradición "Todos los datos que se posean y que sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada", aspecto sobre el cual corresponde pronunciarse a la Corte al momento de emitir el respectivo concepto sobre la referida solicitud. 2. No hay duda que la crítica acerca de no encontrarse suficientemente identificado el solicitado en extradición corresponde ser efectuada respecto de los documentos aportados por el país requirente sobre el particular, sin que entonces, pueda discutirse en este trámite si el solicitado en extradición se encontraba en Colombia o en Estados Unidos para la época en que se dice en la acusación tuvieron lugar las conductas que se le imputan, pues un tal aspecto debe ser debatido ante las autoridades judiciales de la nación que formula la solicitud de extradición. (ii) Tiene dicho la Sala que en punto de la plena identidad del requerido en extradición, le corresponde en el concepto establecer que la persona procesada (acusada o condenada) en el país reclamante, es la misma sometida al trámite de extradición, es decir, que exista plena coincidencia entre una y otra de tales personas, motivo por el cual no corresponde a la órbita funcional

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de la Corte en este trámite pronunciarse sobre temáticas de fondo como la propuesta por el recurrente. (iii) El ámbito de protección de la referida norma está orientado a evitar que se disponga la extradición de una persona diversa de la reclamada, sin que, desde luego, exija que la Sala se detenga a verificar aspectos como los invocados por el defensor, esto es, que el requerido no se encontraba en el país solicitante para cuando se dice en la acusación que cometió los delitos imputados. (iv) Tanto en la declaración jurada en apoyo a la solicitud de extradición rendida por Thomas K. Aiu, Agente Especial de la Administración Antinarcóticos (DEA) de los Estados Unidos, como en las Notas Verbales 0424
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Extradición FECHA: 12/09/2006 DECISION: No repone la providencia por cuyo medio se negó la aducción de prueba

y 0987, las autoridades de Estados Unidos suministran datos a fin de proveer la captura del acusado, así como para disponer su extradición. (v) El impugnante no refiere situación alguna que permita concluir que la persona acusada ante la Corte del Distrito Sur de la Florida es diferente de la capturada por orden del Fiscal General de la Nación, en especial si se destaca que el capturado se ha identificado en este trámite con determinado documento, apto para efectuar los cotejos necesarios al momento en que se rinda el concepto solicitado a la Corte, circunstancia que permite concluir que obran en la actuación elementos suficientes para que la Sala se pronuncie acerca de su plena identidad, sin que sea pertinente ponderar la prueba sobre cuya aducción insiste el defensor.

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: BERNAL PALACIOS, JUAN MANUEL PROCESO: 25512

Fin extracto providencia 25512

EXTRADICION-Francia/ EXTRADICION-Concepto de la Corte Suprema: Se fundamentará en las exigencias del tratado público o en su defecto en el ordenamiento jurídico interno/ EXTRADICION-Sistema de lista: El delito de estafa no esta incluido en ella 1.Al tenor del concepto del Ministerio de Relaciones Exteriores, a esta solicitud se deben aplicar las normas de la Convención de Extradición de Reos

suscrita por los dos Gobiernos, la cual entró en vigor el 17 de junio de 1850. De acuerdo con el orden prioritario de aplicación de las fuentes formales señaladas por la Constitución y la ley, la Sala tiene definido que todas las peticiones disciplinadas o no por tratados de extradición, según lo determine el Ministerio de Relaciones Exteriores, se tramitarán de conformidad con el artículo 518 de la ley 600 de 2000, si como en este caso, los hechos ocurrieron antes

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del 1º de enero de 2005; y el concepto que ha de emitir lo fundamentará en los presupuestos del tratado público correspondientes o en su defecto en los elementos contemplados en el artículo 520 del Código Procesal Penal. Advirtiendo que puede ocurrir que el instrumento internacional prevea exigencias que encajen en los elementos del artículo 520 ibídem; empero, si ello no sucede, la Sala opinará con estricto apego a las exigencias del tratado en virtud a su prevalencia sobre el ordenamiento jurídico interno (conceptos del 7 de septiembre de 2005, radicado No. 23038 y del 8 de agosto de 2006, radicado No. 24645.). 2.De los diversos sistemas de extradición que reconoce la comunidad jurídica internacional está el de lista, adoptado justamente por la Convención para la recíproca extradición firmada por las dos naciones; al prescribir en su artículo 1º que los Gobiernos Granadino y Francés se comprometen a entregarse recíprocamente a excepción de sus nacionales, todos los individuos prófugos de la Nueva Granada refugiados en Francia y los prófugos de Francia ocultos en la Nueva Granada, que sean perseguidos o condenados por los Tribunales competentes, como autores o cómplices de alguno de los delitos enumerados en el artículo 2º de la presente Convención; y la extradición tendrá lugar, en vista de la reclamación que uno de los dos Gobiernos dirija al otro por la vía diplomática. Y, en el artículo 2º al incluir una lista de 11 delitos, por los cuales puede acordarse recíprocamente la extradición. Dentro de las particularidades principales de éste sistema, ha dicho la Corte, está
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Concepto Extradición FECHA: 12/09/2006

la de relacionar de manera expresa los tipos de injusto penal que los Estados Contratantes han acordado permitir la extradición con su correspondiente denominación jurídica; la que lo convierte en un esquema cerrado que impide por vía de interpretación ampliar el elenco de delitos incluyendo algunos que no se conocían para la fecha de la suscripción del tratado o que los Estados no los consideraron de la gravedad suficiente para tenerlos en cuenta. Modelo que difiere del de eliminación que vincula a las conductas imputadas con una sanción punitiva mínima, como sucede con el previsto en la ley 600 de 2000, que exige que la conducta atribuida al requerido además de delictiva en Colombia debe ser sancionada con pena privativa de la libertad no inferior en su mínimo de cuatro años. Sin que sea necesaria la identidad de los elementos típicos en las dos legislaciones, ni de su denominación jurídica. 3. Atendiendo a la naturaleza taxativa del sistema previsto en el tratado de extradición aplicable y a que los punibles allí contenidos son los acordados por los Estados Contratantes es evidente que para que la entrega proceda, el delito endilgado debe aparecer allí relacionado, siendo imposible adicionar uno nuevo. Fundada en que en las notas verbales como en los anexos es claro que el delito por el cual fue encausado y condenado (........................) fue el de estafa y que el mismo no está incluido en la lista prevista en el artículo 2 del tratado de extradición aplicable; la Sala, en armonía con el criterio del representante del Ministerio Público y el defensor, redirá concepto negativo a la extradición.

DECISION: Conceptúa desfavorablemente PAIS REQUIRENTE: Francia REQUERIDO: ALBERTO, BASSOLI

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DELITOS: Estafa

PROCESO: 25014

Fin extracto providencia 25014

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RECURSO DE QUEJA-Las instancias se determinan según la competencia funcional asignada al órgano que profiere las decisiones De acuerdo con lo previsto por el artículo 191 del Código de Procedimiento Penal, Salvo disposición en contrario, el recurso de apelación procede contra la sentencia y las providencias interlocutorias de primera instancia. Pero las instancias, contrario a lo que opina el impugnante, no se determinan según la naturaleza de las decisiones sino de la competencia funcional asignada al órgano que las profiere. Así, un juzgado penal de circuito conoce en primera instancia de los procesos por delitos cuyo juzgamiento no esté asignado a otra autoridad, pero actuará como funcionario Ad quem en los procesos que conocen en primera instancia los jueces penales y promiscuos municipales, siempre que el sujeto procesal o el interviniente afectado con la decisión la impugne y que ésta sea susceptible de ser apelada. En esa medida, todas las decisiones que adopte un juez actuando como superior funcional de otro serán de segunda instancia, independientemente del contenido de la providencia o de que el tema no haya sido examinado primero por el A quo. Y aunque ciertamente las providencias interlocutorias podrán ser apeladas salvo las excepciones que consagre la ley, como lo dispone el artículo 18 del estatuto procesal, la procedencia de los recursos se debe examinar según el órgano que las expida. En consecuencia, como en el ordenamiento nacional los procesos sólo

tienen dos instancias ordinarias, no es posible que el superior funcional de quien cumple funciones jurisdiccionales de segundo grado revise las decisiones de éste, a menos que sea a través del recurso extraordinario de casación cuyo conocimiento le está asignado exclusivamente a la Corte Suprema de Justicia. Dicho en otros términos, más próximos al caso concreto: a los Tribunales Superiores se les atribuye competencia para conocer en segunda instancia los procesos que en primer grado están a cargo de los juzgados penales del circuito, -bien sea ordinarios o especializados-, pero también actúan en otros procesos como funcionarios de primera instancia, en los que la revisión en virtud del recurso vertical se le encomienda a la Corte Suprema de Justicia, como expresamente lo señala el numeral 3º del artículo 75 de la Ley 600 del 2000: La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia conoce: ... "De la consulta y de los recursos de apelación y de queja en los procesos que conocen en primera instancia los tribunales superiores de distrito". Como del proceso seguido contra el señor (.................) conoció en primera instancia un juez penal del circuito especializado, la intervención que en el mismo hubiera tenido el Tribunal Superior de Ibagué en cualquier etapa y sobre cualquier tópico, haya sido tratado antes por el A quo o expuesto originalmente por el Tribunal, la hizo el juez colegiado como órgano judicial de segunda instancia y, por lo tanto, sus decisiones tienen también esa misma naturaleza, no susceptibles de ser recurridas en apelación.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Recurso de Queja FECHA: 12/09/2006 DECISION: Declara bien denegado el recurso apelación interpuesto por el defensor de

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Ibagué (Tolima) PROCESADO: LOAIZA CEBALLOS, HENRY DELITOS: Homicidio PROCESO: 26015

Fin extracto providencia 26015

INVESTIGACION INTEGRAL-Técnica para aducir su vulneración en casación/ ACTUACION PROCESAL-Utilización de medios técnicos: La grabación de audiencias no lesiona garantías fundamentales 1. Cuando se denuncia la violación del principio de investigación integral no sólo se deben señalar las pruebas que se dejaron de practicar, sino demostrar que, de haberse recaudado, las conclusiones del fallo serían otras muy distintas a las que quedaron consignadas en él, lo cual supone hacer una nueva valoración del conjunto probatorio que incluya, obviamente, los medios de convicción omitidos. 2. La utilización de medios técnicos en el proceso penal está expresamente autorizada por el artículo 148 de la Ley 600 del 2000, según el cual

En la actuación se podrán utilizar los medios mecánicos, electrónicos y técnicos que la ciencia ofrezca y que no atenten contra la dignidad humana y las garantías constitucionales. Cuando las diligencias sean recogidas y conservadas en sistemas de audio y/o video se levantará un acta en que conste fecha y hora de la misma, será suscrita por quienes tomaron parte en ella. El contenido se llevará por escrito cuando sea estrictamente necesario. Por lo tanto, como la grabación de audiencias no lesiona por sí misma el principio de publicidad ni afecta el derecho de contradicción, para considerar bien desarrollado el cargo el demandante debía demostrar por qué era estrictamente necesario transcribir el contenido de los casetes, tarea que ni siquiera intentó realizar.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto Casación FECHA: 12/09/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación interpuesta PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Neiva PROCESADO: MURCIA RODRIGUEZ, RODRIGO DELITOS: Rebelión PROCESO: 25820

Fin extracto providencia 25820

INDAGATORIA-Su invalidez trasciende a la estructura del proceso/ CAPTURA ILEGAL-No afecta la legalidad de la actuación 1. Aunque la indagatoria también participe del carácter de prueba, no menos cierto es que por su condición de medio de vinculación a la investigación constituye elemento de su estructura y por ende su invalidez entraña la del proceso, de ahí que los vicios que la afecten deban ser denunciados por la senda de nulidad y no por la vía indirecta como error de derecho por falso juicio de legalidad. Es que la invalidez deprecada de tal diligencia trasciende a la estructura del proceso como que esa forma de vinculación es el supuesto del cierre de la investigación y de la consecuente calificación, de modo que si se asintiere en la nulidad de la injurada el vicio afectaría no solamente a ellas sino a todo el proceso a partir de su irregular adjunción, luego por tratarse de un error in procedendo que afecta la estructura del rito, su ataque sólo puede dirigirse por la causal tercera de casación toda vez que ella está especialmente prevista para aquellos eventos en que "la sentencia se haya dictado en un juicio viciado de nulidad".

2. Que el ordenamiento garantice a quien se le priva de su libertad por actuación legítima de las autoridades estatales una serie de derechos no hace que el desconocimiento de éstos afecten los actos de vinculación procesal y los que de ellos se desprendan en relación de dependencia sucesiva cuando el propio régimen jurídico ha previsto unas consecuencias diferentes que podrían traducirse en una captura ilegal, en una prolongación ilícita de la libertad, así como en la posibilidad de ejercer mecanismos de protección inmediata de dichas prerrogativas como la acción pública de hábeas corpus. Piénsese admitida la fundamentación expuesta por el censor y con ello la vulneración de los derechos del capturado, eso no afecta la vinculación del procesado en cuyo favor se depreca la nulidad por cuanto la aprehensión no es un acto condición de la indagatoria, tanto que ésta en la gran mayoría de procesos se prevé sin que aquella suceda, pero si acaece y no se observan esas limitaciones la vinculación resulta de todos modos posible y válida en la medida en que dicha inobservancia incide de modo exclusivo es en la libertad del procesado y no propiamente en su garantía a una defensa o un

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debido proceso. La ilegalidad de la captura es en esas circunstancias autónoma no se extiende a los actos procesales que le sigan porque entre

éstos y aquella no hay un nexo que inexorablemente los concatene al punto que la primera sea presupuesto ineludible de los segundos.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Casación FECHA: 12/09/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Riohacha (Guajira) PROCESADO: MARTINEZ HERNANDEZ, NAFER EUGENIO DELITOS: Concusión PROCESO: 24772 Aclaración de voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 24772

SECUESTRO-No es elemento estructurante del tipo el factor temporalidad/ SECUESTRO-Diferencia con el delito de hurto calificado por la violencia ejercida sobre la persona 1. Frente a una alegación que negaba el secuestro en razón del breve lapso durante el cual estuvieron privados de la libertad de locomoción los ocupantes de un vehículo automotor, tal aseveración se negó por inexacta, puesto que el tipo penal descriptivo del secuestro no exige ninguna circunstancia temporal para su estructuración, y porque "Una es la acción que se realiza mediante el apoderamiento con violencia de un objeto mueble y otra la de privar de la libertad de locomoción a las personas que ejercen sobre el bien hurtado posesión, tenencia o contacto físico. Cada uno de estos actos son separables, dentro de la complejidad de un comportamiento, uno supone una maniobra sobre el objeto del hurto, para cambiar su disponibilidad, otra supone un retener, arrebatar o sustraer a una persona de su autonomía de permanecer o no en determinado lugar. En el aspecto subjetivo, es distinta la representación del resultado de un apoderamiento de cosa mueble, que el de privar a una

persona de su locomoción. La voluntad de ejercer ambas conductas con sus específicos resultados puede concurrir en un mismo momento, sin que por ello las acciones dejen de ser separables. Por ello la posibilidad jurídica plena de conformar el concurso delictual. La Corte se ha referido ya a este preciso aspecto, para sostener que el breve tiempo transcurrido de privación de la libertad y la consumación del hurto calificado por la violencia no es óbice para la formación del concurso entre los delitos de hurto calificado y secuestro simple." En este mismo pronunciamiento se dejó en claro que "...ninguna de estas posibilidades permitían descartar el concurso del hurto con el secuestro simple, porque un tipo no es principal del otro ni por sus elementos, ni por su descripción y menos aun por el bien jurídico que con la prohibición de esas conductas se protegen. El factor violencia, no subsume privación de la libertad, ni siquiera las lesiones, como por ejemplo ocurre en un evento de hurto con violencia de la cual se producen lesiones personales, en cuyo caso el concurso del hurto con el de lesiones es evidente, pues la lesión, como consecuencia de la violencia no

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puede confundirse ni consumirse en esta expresión ni en su verdadera aceptación. Por las mismas razones, tampoco en el caso de hurto de vehículos y privación de libertad de quienes lo tripulan, el apoderamiento de aquel subsume la retención de aquellos "*. Al delimitar el elemento estructurante de la conducta punible de secuestro simple, la Sala determinó que el legislador no la previó por el simple factor de la "temporalidad" de la acción: "sino la efectiva limitación de la libertad de locomoción de las posibilidades de autodeterminación de los afectados. Por lo tanto, el hecho de que en el presente caso sólo se hubiese retenido a los afectados por un breve lapso -40 minutos según el dicho del ciudadano holandés- tal circunstancia, por sí sola, no es óbice para descalificar el secuestro imputado en el acta de formulación de cargos, pues, se reitera, la vigilancia ejercida sobre las personas no fue circunstancial, sino que se prolongó a la que habría sido suficiente o necesaria para el despojo de sus haberes, tiempo en el que las víctimas no tuvieron oportunidad de obrar con libre albedrío. Razón tuvo la Fiscalía de la segunda instancia cuando para deducir el atentado contra la libertad de locomoción adujo: La desposesión, de lo propio y lo ajeno, a los aquí denunciantes, se consumó en el momento en que tomaron los cacos el control del rodante y su contenido, entendido como "cosas". Pero cuando se dispusieron a desplazar hasta algún lugar de la ciudad al mismo tiempo a las personas que eran dueñas de esos objetos, empezaron ahí a vulnerar su libertad y autonomía. Situación diferente se hubiera presentado si les dejan en el mismo lugar de la desposesión: sólo les hubiera sido imputable el delito de hurto. Para la fiscal instructora no tiene relevancia jurídica la actuación posterior al latrocinio, en los mismos términos en que le fue expresada por los incriminados, dejando de lado lo que los

hechos muestran y dicen con su propio lenguaje. Por modo que, en el presente evento mal se puede considerar infundada la adecuación típica de la conducta como concurso de hurto calificado agravado y secuestro simple"**. 2. La Corte ha venido analizando puntualmente cada uno de los casos que las demandas de casación en forma o los conflictos de competencia han traído a su conocimiento, encontrando en algunos eventos que el concurso de los tipos penales de hurto calificado y agravado y secuestro simple es apenas aparente, y, en otros, que es real e incluso, en ocasiones, los hechos han demostrado que se avanza hasta el secuestro extorsivo. En reciente decisión, frente a la concurrencia de esta conducta punible, se dijo: "Como el legislador no exige como ingrediente de los tipos penales de secuestro (simple o extorsivo) que la privación de la libertad tenga una duración mínima determinada, es suficiente que se demuestre que la víctima permaneció efectivamente detenida en contra de su voluntad durante un lapso razonable para entender que los implicados le impidieron desplazarse libremente. Esa razonabilidad permite distinguir el delito de secuestro del ilícito de hurto calificado por la violencia ejercida sobre las personas, en tanto éste comporta un contacto con la víctima que se retiene por el lapso necesario mientras es despojada de sus efectos personales, pero inmediatamente después puede continuar ejerciendo su derecho de locomoción. Los tiempos posteriores o adicionales al despojo de los bienes que la víctima lleva consigo, en que permanezca retenida por obra de los implicados en el delito, ya configuran el delito de secuestro, puesto que implican de suyo un atentado contra la libertad individual, así esa retención se utilice para asegurar el producto del ilícito inicial o de otro ilícito,

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o para incrementar el botín a través de otro tipo de gestiones, o para facilitar la fuga, o para seguir cometiendo delitos diferentes, como ocurre en el caso del hurto calificado por la violencia cuando se continúa delinquiendo, utilizando elementos conseguidos con el primer despojo, todo mientras el sujeto pasivo de la delincuencia sigue sin poder moverse a su arbitrio porque la fuerza de los implicados se lo impide. En cualquiera de las hipótesis anteriores, como se dijo, si la víctima es retenida más allá de lo razonable al despojo de sus efectos personales, se configura un atentado contra la libertad individual, que se denomina secuestro. El problema consiste en determinar si se trata de un secuestro simple, o si se está frente a un delito de secuestro extorsivo, labor que podrá arrojar resultados diversos en los distintos casos, aunque las hipótesis delictivas se parezcan en algunos aspectos, pues tal determinación necesariamente dependerá de lo que indiquen los medios de convicción. Ello explica por qué ni la doctrina ni la jurisprudencia sientan subreglas generales, porque son las pruebas las que en cada evento conducen a saber cuál modalidad de secuestro fue activada por la delincuencia, sin que existan formulas lógicas o jurídicas construidas artificialmente que pudiesen utilizarse válidamente para una determinación ex ante. El tipo de secuestro extorsivo, entre otras hipótesis delictivas, requiere que la retención de una persona se haga "con el propósito de exigir por su libertad un provecho" (Artículo 169 Código Penal, Ley 599 de 2000). Suele creerse, equivocadamente, que esa exigencia debe hacerse necesaria y exclusivamente a terceras personas y no a la propia víctima. Esa comprensión del ingrediente del tipo de secuestro extorsivo no es precisa ni atinada, puesto que equivaldría a adicionar un requisito que el fin protector de la norma no contempla. Por ejemplo,

es evidente que si se retiene a una persona en contra de su voluntad, se le exige a ella misma una suma de dinero, y luego se deja en libertad para que salga a conseguir esa cifra, el secuestro es, sin duda, extorsivo, aunque no intervengan terceras personas en calidad de destinatarias de la exigencia. En ese orden de ideas, lógico es concluir que en el presente asunto se configuró un concurso de secuestros extorsivos; en concreto, porque los implicados supeditaron la liberación de las víctimas a la obtención de un provecho económico, y porque las retuvieron para que dejaran de hacer algo - verbi gratia, pedir auxilio, denunciarlos o bloquear las tarjetas bancarias. Debe quedar claro en todo caso, que las reflexiones anteriores aplican a los asuntos como el presente, que el comentario común ha dado en llamar "paseo millonario", por la frecuencia con que se está reproduciendo ese flagelo que atemoriza a la comunidad, donde es jurídicamente atinado predicar el secuestro extorsivo cuando convergen varias notas características: i) el propósito de los implicados de obtener un provecho de naturaleza económica; ii) la utilización de la retención de los sujetos pasivos en contra de su voluntad como medio para lograrlo; iii) la restricción de la libertad física de las víctimas se emplea para evitar que acudan -de múltiples maneras- en defensa de su patrimonio; y iv) que la liberación de las víctimas se supedita o condiciona a la obtención del provecho económico; aunque no necesariamente lo consigan, ya que es factible que el influjo de alguna circunstancia ajena a la voluntad de los copartícipes evite que alcancen su cometido" ***. El iter criminis evidencia que luego de apoderarse mediante el empleo de la violencia del vehículo que conducía el ofendido, los delincuentes limitaron la libertad de locomoción de la víctima, reteniéndolo mediante amenazas. Esta retención del conductor fue absolutamente innecesaria para la

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consumación del hurto que ya se había configurado, cuando con arma de fuego lo obligaron a entregarlo y descender del mismo, luego los coautores ya tenían asegurado el control del automotor. La privación de la libertad de locomoción de la víctima no fue el medio para consumar el latrocinio ni es admisible como calificante posterior del apoderamiento. El acto posterior de trasladar a la víctima a otro lugar para mantenerlo privado de su derecho de locomoción en las condiciones indicadas, deviene escindible y autónomo, por consiguiente lesivo de otro bien jurídico -la libertad personal- y concursante efectivamente con el atentado al patrimonio económico ya consumado. Si cuando se materializó la retención del conductor, el delito de hurto había adquirido entidad plena, no resulta admisible sostener que la conducta atribuida a (......................................) resulta atípica de secuestro o violatoria del principio non bis in idem. En otras palabras el apoderamiento del furgón conducido por la víctima, se adecúa a la conducta típica de hurto calificado y agravado. La retención posterior del ofendido, en las circunstancias indicadas, se aviene a la hipótesis del delito de secuestro simple. Ahora: que el propósito del procesado o el dolo estaba dirigido únicamente a hurtar el camión, pero que para su consumación era necesario privar de su libertad al conductor, ha de responderse que la finalidad perseguida por los
MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

coautores impide admitir que mentalmente no se representaron que el comportamiento de conducir a la víctima en otro vehículo, por espacio prolongado -35 minutos-, lapso durante el cual permaneció en poder de sus plagiarios, custodiado por ellos hasta ser abandonado en un rastrojo, no constituye una transgresión de su derecho a la libertad de locomoción, sancionable de acuerdo con lo previsto en el artículo 168 del cp como secuestro simple, tipo penal que implica un dolo consistente en que el autor arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una persona con propósitos distintos a los que se relacionan en el precepto que alude al secuestro extorsivo. Como quiera que el recurrente no desvirtúa que la retención de la víctima en un vehículo distinto del que fue objeto de hurto con destino a un sitio fuera de Marinilla, no obedeció a la violencia propia o necesaria para el perfeccionamiento del hurto o el aseguramiento del producto, ha de concluirse que los jueces de instancia, al juzgar a (.............................................), no violaron la ley sustancial por aplicación indebida de la norma que alude a la conducta punible de secuestro. _________________________________ ____

* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. Cas. Febrero 5 de 2002, rad. 13.662. ** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. Cas. Abril 30 de 2002, rad. 19.394. *** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. Cas. Mayo 25 de 2006, rad. 20.326.

CIUDAD: Antioquia PROCESADO: HURTADO RAMIREZ, HANS DELITOS: Secuestro simple PROCESO: 22131

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Fin extracto providencia 22131

DEFENSA TECNICA-La pasividad del defensor no puede concebirse per se como ausencia de defensa/ AUDIENCIA PREPARATORIA-La ausencia del defensor no genera nulidad de la diligencia/ TESTIMONIO-Criterios que deben ser observados para su apreciación 1.No queda duda que el derecho a la asistencia jurídica cualificada durante la investigación y juzgamiento escogida por el procesado o provista por el Estado se encuentra consagrada como garantía fundamental, por lo tanto adquiere la doble connotación de requisito procesal toda vez que los funcionarios judiciales tienen la obligación de velar por su ejercicio que no se basta con la designación sucedánea cuando el acriminado no cuenta con un abogado de confianza sino que se prolonga con la vigilancia de la gestión a fin de que la oposición a la pretensión punitiva del Estado se amolde a los parámetros de diligencia debida en pro de los intereses del sujeto pasivo de la acción judicial penal. En este orden, de tiempo atrás la Corte ha indicado que resulta vana la simple presencia formal del defensor pues ha de ser latente la actuación en beneficio del procesado, sin embargo también ha precisado que no siempre el optar por no pedir pruebas, no participar en su práctica, como tampoco elevar solicitudes o impugnar las decisiones desfavorables significa la orfandad defensiva o un descuido manifiesto de una adecuada defensa porque la postulación o ejercicio de tales actuaciones no responde a una carga ineludible para el letrado. Aún la aparente pasividad del abogado en alguna fase del proceso o durante su trámite o la ausencia de actos positivos

de gestión, no pueden considerarse de manera fatal como infractoras del derecho de defensa porque también puede colegirse que una tal postura obedece a que se considere oportuno su no ejercicio. 2.La ausencia de representación del enjuiciado para la audiencia preparatoria no genera un desafuero procesal con la entidad suficiente para anular la actuación, porque como lo anota el Delegado de la Procuraduría, ello no obedeció al capricho del funcionario judicial sino al cumplimiento de la disposición vigente para ese entonces que no hacía imperiosa la presencia de los sujetos procesales en tal diligencia. El estatuto procesal expedido en el año 2000 establece que iniciada la fase del juicio se deja el expediente en la secretaria del Juzgado a disposición de los sujetos procesales a fin de que puedan preparar las audiencias preparatoria y pública, solicitar nulidades originadas en la etapa de investigación y las pruebas que consideren necesarias, luego de lo cual, en las voces del artículo 401, el Juez debe citarlos para la realización de una audiencia en la que se resolverá sobre las nulidades y las probanzas por practicar en la vista pública o las que por su naturaleza, por requerir estudios previos o aún por la imposibilidad de las personas de concurrir a ésta deban realizase fuera de la sede judicial que se practicarán dentro de los 15 días siguientes, para finalmente, fijar la fecha de la audiencia pública. En este orden, sobredimensiona el demandante la falta de representación defensiva del enjuiciado para indicar que con ello no fue posible la oposición a las pruebas decretadas en la audiencia pero

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no explica los motivos que fundado la oposición a ellas.

habrían

3.Considera la Sala que por regla general la fiabilidad del testigo se soporta en múltiples variables que confluyen para dar crédito a la narración, entre ellas está la ausencia del interés en mentir, sus condiciones subjetivas, intención en la comparecencia procesal, coherencia de su discurso y sobre todo la correspondencia con datos objetivos comprobables. El proceso mediante el cual la realidad se trasforma en conocimiento y como éste se plasma para hacer parte del trámite judicial, demanda un análisis minucioso por parte del funcionario judicial: la forma como el testigo aprehende el hecho del mundo exterior a través del estimulo sensorial y lleva a la

percepción, ora por los sentidos superiores (Visu et auditu) así como también puede ser táctil, olfativa o degustativa. Posteriormente, la manera como una vez retenido el hecho en la memoria, mediante su evocación lo describe y detalla, de ahí que en la valoración de la prueba testifical, según el sistema de apreciación racional y en las voces del artículo 277 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), se deba sopesar tópicos relacionados con la naturaleza del objeto percibido, al estado de sanidad del sentido que intervino para la percepción, las circunstancias espaciales, modales y temporales en que se percibió, la personalidad del declarante, la forma de expresión y lenguaje empleados en la narración y demás singularidades que permitan dar crédito a la misma.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: Casa de oficio parcialmente el fallo para ajustar pena accesoria

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Armenia PROCESADO: CORREA MARTINEZ, JHON FREDY DELITOS: Porte ilegal de armas, Homicidio PROCESO: 20345

Fin extracto providencia 20345

CIRCUNSTANCIAS DE MAYOR PUNIBILIDAD-Imputación fáctica y jurídica en la acusación / RESOLUCION DE ACUSACION-Competencia del ad quem/ RESOLUCION DE ACUSACIONNo resulta predicable la prohibición de la reformatio in pejus/ PENA-Criterios para fijarla/ DOSIFICACION PUNITIVAFavorabilidad/ CASACION-Interés para recurrir: Víctimas múltiples 1. En lo que sí tiene razón el demandante es en la variación introducida por el fiscal delegado ante el Tribunal Superior en cuanto a la circunstancia específica de agravación punitiva consagrada en el artículo 372 del anterior Código Penal, no deducida por su inferior funcional quien apenas se limitó a señalar que los procesados: "se apropiaron de sumas cuantiosas que superan los quinientos millones de pesos" Afirmación que ni siquiera valdría a título de imputación fáctica como equivocadamente parece estimarlo el Procurador Delegado, pues la circunstancia de agravación se predica de cada delito individualmente considerado, y en la acusación no se indica el monto de la afectación

patrimonial que sufrió cada una de las víctimas. De todas maneras la atribución fáctica no es suficiente, como repetidamente lo ha dicho la Sala a partir de la sentencia del 23 de septiembre del 2003, radicado 16.320, sino que es indispensable que la resolución acusatoria contenga también la imputación jurídica, la que es evidente que en este caso no se formuló. Ese defecto de la acusación de primer grado no podía ser subsanado por el fiscal Ad quem, no precisamente porque se desconociera la prohibición de reforma en peor, que sólo rige para la sentencia, sino porque como no fue tema de la impugnación, su examen oficioso en segunda instancia era imposible. Es lo que ha expresado la jurisprudencia de la Corte, por ejemplo en la sentencia del 29 de junio del 2006, radicado 22.858: Reiteradamente ha dicho la Sala que el recurso de apelación le otorga competencia limitada al funcionario de segunda instancia y que ese límite está fijado por los motivos de impugnación.

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Así, por ejemplo, en sentencia del 3 de marzo del 2004, radicado 21.580, se afirmó que "La sustentación del recurso constituye carga ineludible del apelante, e irrumpe como presupuesto imprescindible para acceder a la segunda instancia, pero a su vez, se erige en límite de la competencia del ad quem, el cual sólo puede revisar y pronunciarse acerca de los aspectos reprochados "salvo la nulidad (por su naturaleza oficiosa) y los aspectos inescindiblemente vinculados a la impugnación"*. Y examinando en concreto las facultades de la fiscalía Ad quem para modificar la resolución de acusación en perjuicio del apelante único, precisó en sentencia del 13 de abril del 2005, radicado 20.233: Ciertamente, la doctrina de la Sala en esta materia tuvo oportunidad de clarificar (Casación 20.857, 18 de noviembre de 2.004, entre otras decisiones) que si bien en relación con la resolución acusatoria no resulta predicable la prohibición de la reformatio in pejus de raigambre constitucional (artículo 31), en el sentido de encontrarse el superior restringido a no agravar la condición del único apelante, en la medida en que exclusivamente fue prevista para la sentencia, es en virtud al principio de limitación funcional que al superior se le impone que solamente pueda revisar los aspectos materia de impugnación (artículo 217 C. P. P. de 1.991 -que era el aplicable en este caso para cuando se tramitó la segunda instancia de la acusación). 2. Se equivoca el actor cuando considera que la ausencia de circunstancias de agravación de la pena y la concurrencia exclusiva de las de atenuación -como se denominaban en el anterior Código Penal- conduce indefectiblemente a la imposición de la pena mínima prevista para el delito, pues no es ese el único criterio para graduar la sanción, como que también se deben considerar la gravedad y modalidades del hecho punible, el grado de culpabilidad y la personalidad del agente, según lo

establecía el artículo 61 de ese estatuto al que remitía claramente el artículo 67 ibídem cuando disponía: ART. 67. Aplicación de mínimos y máximos. Sólo podrá imponerse el máximo de la pena cuando concurran únicamente circunstancias de agravación punitiva y el mínimo, cuando concurran exclusivamente de atenuación, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 61. Recuérdese, sobre el punto, lo que dijo la Sala en sentencia del 4 de abril del 2002, radicado 11.940: Es evidente que al casacionista no le asiste razón pues las consecuencias de la conducta ilícita destacadas por el A quo se enmarcan en el concepto de "gravedad y modalidades del hecho punible" a que se refiere la disposición cuestionada. Y es que, aparejada a la libertad de configuración de que dispone el legislador para señalarle a las diversas especies de delitos diferentes consecuencias punitivas de acuerdo, entre otras razones, con la naturaleza del bien jurídicamente protegido, está la facultad que le confiere al juzgador para que en cada caso valore las circunstancias concretas que rodean el hecho específico, atendiendo por ejemplo a la intensidad del injusto, que bien puede medirse por los efectos nocivos de la conducta que se reprime. En este sentido, como lo dijera la Corte en sentencia del 18 de febrero de 1958, "Dos hechos tipificados en la misma disposición penal pueden acarrear pena diferente a sus autores, según las modalidades de cada uno. Así, las lesiones que ocasionan desfiguración facial acarrean pena de uno a seis años de prisión. Pero como la manera de manifestarse la actividad delictuosa en estos casos no es siempre igual, es razonable y justo sancionar más severamente, dentro de los límites legales, a quien ha desfigurado totalmente el rostro de una persona, que a quien sólo le ha dejado una cicatriz que afea el semblante. De la misma

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manera en el peculado, no habría razón justa para sancionar con la misma pena a quien se ha apropiado poco más de tres mil pesos que a quien ha tomado cien mil, aunque para ambos casos la disposición aplicable sea la misma"**. 3. La favorabilidad o no del sistema de dosificación punitiva adoptado por la Ley 599 del 2000 frente al que consagraba el Decreto 100 de 1980 no es, como lo ha dicho muchas veces la Sala, cuestión que pueda definirse a priori sino a partir de la comparación de los resultados que se obtengan de la aplicación de cada uno de los métodos. En principio se debe señalar -dijo la Corte- que no se pueden plantear en abstracto criterios de favorabilidad con respecto al sistema de dosificación punitiva que consagran los códigos penales de 1980 y de 2000, como quiera que lo que puede ser benéfico para unos puede ser perjudicial para otros. Lo que si se puede destacar de uno y otro método, es que el consagrado en el código de ahora modula en forma mucho mas precisa la discrecionalidad del juez al dosificar la pena, y la limita al establecer objetivamente unos márgenes mucho mas precisos que apretan el margen de movilidad que era mucho mas amplio en el régimen del código derogado. Ahora, si del examen concreto que entre uno y otro sistema se haga, resulta ser que es mas generoso el del nuevo estatuto, deberá preferirse éste en detrimento del otro por virtud del principio de retroactividad de la ley mas favorable; pero si es aquel el que mejores consecuencias trae para el justiciable, la norma anterior debe preferirse a la nueva... (Sentencia del 4 de agosto del 2004, radicado 20.229). 4. El recurso de casación procede contra las siguientes sentencias dictadas en segunda instancia por los tribunales superiores, cuando el valor actual de la resolución desfavorable al recurrente sea o exceda de cuatrocientos veinticinco (425) salarios mínimos legales mensuales vigentes...

Para la fecha en que se dictó el fallo de segunda instancia, en el que se concretaron los valores que a título de indemnización de perjuicios debían pagar solidariamente los procesados, el salario mínimo legal mensual vigente, establecido por el Decreto 3.770 de diciembre del 2003, ascendía a $ 358.000, de manera que la cuantía para acudir a la casación civil estaba fijada en $ 152.150.000. Y aunque el valor total que por ese concepto debían cubrir los procesados supera esa cifra, ninguna de las condenas individualmente consideradas la alcanza, lo que implica la falta de legitimación en la causa porque es este criterio de la singularidad de las pretensiones y de las condenas -no aquél de la globalidad- el que se tiene en cuenta para esos efectos, independientemente de quien sea el sujeto procesal o interviniente que recurra en casación. Así se dijo, por ejemplo, como bien lo recuerda el ministerio público, en la sentencia del 11 de mayo del 2005, radicado 22.511, oportunidad en la que se puntualizó: 2. Le asiste razón al Procurador Delegado en cuanto a la imposibilidad de acumular pretensiones provenientes de diversos perjudicados. Ello no es posible, porque cada víctima de la conducta punible tiene derecho a la acreencia dispuesta en el fallo, con independencia de las otras, y aparte de que sea una sola la persona llamada a cubrir las diversas obligaciones. Ese ha sido el criterio reiterado, conteste y uniforme de la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia. Por vía de ejemplo, el 11 de diciembre del 2003 (radicado 19.058) dijo: "De manera insistente esta Sala de Casación ha señalado en torno al tema de la cuantía del interés para recurrir cuando se trate de víctimas múltiples, que se integra por los montos de las

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condenas en perjuicios materiales y morales que por cada una se haya decretado, pero que es equivocado sumar los perjuicios de varias víctimas para tener ese resultado total como una sola cuantía, pues tal forma de proceder pasa por alto que la pretensión de cada víctima -o de sus legitimados- es individual y, por tanto, la condena es de similar estirpe, no colectiva, aunque el llamado a sufragarlo sea una sola persona, natural o jurídica". "Esto por cuanto se trata de un caso de acumulación de pretensiones, en el que cada una mantiene su individualidad e independencia".

(...) Es claro, entonces, que ninguno de los pagos ordenados a favor de las víctimas cumple el presupuesto legal para acceder al recurso extraordinario de casación, circunstancia objetiva que deslegitima las pretensiones que en ese sentido fueron manifestadas a nombre del acusado y del tercero civilmente responsable. _________________________________ _________

* Sentencia del 2 de mayo de 2002. M. P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll. En sentido similar providencia del 10 de octubrede 2003. M. P. Dr. Jorge Luis Quintero Milanés, entre otras. ** Gaceta Judicial, t. LXXXVII, p. 218.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: No casa la sentencia, declara parcialmente probado el segundo cargo, redosifica PROCEDENCIA:

Juzgado 29 Penal del Circuito CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADOS: ORTIZ VERJAN, HENRY ALBERTO ORTIZ VERJAN, WILLIAM DELITOS: Estafa agravada, Captación masiva y habitual de dinero del público PROCESO: 24333

Fin extracto providencia 24333

PRINCIPIO DE CONGRUENCIANoción/ IMPUTACION FACTICA Y JURIDICA-Trasgresión al principio de congruencia/ RESOLUCION DE ACUSACION-Limitación funcional 1. La resolución de acusación constituye la pieza procesal en la que el Estado, a través de la fiscalía o de la Corte Suprema de Justicia, según el caso, presenta y delimita la imputación tanto fáctica como jurídica, para que el acusado conozca el marco conceptual en que se va sustentar el juicio y, por ende, pueda entrar a controvertirlos como ejercicio legítimo del derecho de defensa. 2. De ahí que la jurisprudencia de la Sala ha sido unánime en destacar que en la determinación fáctica y jurídica del hecho punible, "impone señalar además de la clase de delito por el que se acusa, los elementos que lo estructuran, esto es, aquellas circunstancias específicas que le dan mayor gravedad y que dadas sus características integran el tipo penal, constituyéndose así en una verdadera prenda de garantía frente al fallo, que debe por tanto guardar plena correspondencia con el pliego de cargos, es decir, que entre una y otra decisión se impone la debida consonancia, correspondencia o armonía, en cuanto se

refiere a la calificación jurídica del delito materia de imputación y aquellos concretos motivos que podrían en un momento determinado justificar un mayor grado de intensificación punitiva"*. Dicho de otra manera, con el fin de cumplir con el principio de congruencia se debe predicar una total armonía entre la resolución de acusación y la sentencia, en cuanto a la imputación fáctica y jurídica de la conducta punible por la cual se acusó, erigiéndose la primera pieza procesal en el marco que delimitará el correspondiente fallo de mérito. 3. Por tal motivo, la resolución de acusación delimita las cuestiones fácticas y jurídicas en que se desarrollará el juicio "Concreta las personas contra las cuales se dirigen los cargos precisa los hechos y circunstancias constitutivos de la imputación fáctica, y señala los delitos y normas que integran la imputación jurídica. Las precisiones e imputaciones que aquí se hagan constituyen ley del proceso y se erigen en frontera inquebrantable para todos los sujetos procesales, y también para el juez. Esta es la regla. Cualquier variación o modificación, requiere el cumplimiento de un procedimiento especial, en los

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términos señalados jurisprudencia"**.

en

la

ley

y

la

"Siendo que la imputación de delitos en su doble connotación fáctica y jurídica supone además de la realidad que emerge del hecho histórico materia de investigación, la significación jurídico penal o normativa que el mismo tiene, en forma tal que una y otra deben quedar suficientemente clarificadas al momento de hacérsele cargos a una persona, conforme sucede en este caso, dado que el Estado - jurisdiccional hizo imputaciones a los procesados por un delito de extorsión agravado ante la concurrencia de nexos de parentesco entre los agentes y la víctima -que por demás en ningún momento justificó razonadamente, según ya se dijo-. Sin haber acudido a la variación del contenido de dicha atribución delictiva y

sus circunstancias, le estaba absolutamente vedado alterar la acusación para inferir otros motivos de mayor drasticidad punitiva no deducidos - tales como que el constreñimiento se hizo consistir en amenaza de ejecutar muerte, lesión o secuestro, o acto del cual pueda derivarse calamidad, infortunio o peligro común, o con grave afectación de bienes o la actividad profesional o económica de la víctima-, pues en esa forma emerge ostensible el quebranto de sus garantías procesales y consiguientemente idóneo y próspero el cargo bajo ese cometido presentado"***. ________________________________
* Casación del 10 de agosto de 2006. Rad. 22547. ** Sentencia de segunda instancia Rad. 23914. *** Rad. 22547.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: No casa la sentencia PROCEDENCIA: Juzgado 45 Penal del Circuito

CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: ROJAS MARTINEZ, MARIA CONSUELO PROCESADO: NAJAR VILLAMARIN, GIOVANNY DELITOS: Hurto calificado y agravado PROCESO: 21596 Aclaración de voto DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS

Fin extracto providencia 21596

DOSIFICACION PUNITIVAFavorabilidad: Decreto Ley 100 de 1980 y Ley 599 de 2000/ INJURIA-Aplicación del principio de favorabilidad: Decreto Ley 100 de 1980 y Ley 599 de 2000 1. En ese orden de ideas, correspondía al funcionario acometer la tarea de

establecer cuál de las dos disposiciones resultaba más benigna para el procesado, imperativo al cual se sustrajo totalmente no sólo porque optó por aplicar sin explicación alguna el artículo 220 de la Ley 599 de 2000 y no el 313 del Decreto Ley 100 de 1980, punto sobre lo cual se ahondará más adelante,

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sino porque en la labor de individualización de la pena procedió de conformidad con el sistema de cuartos de movilidad punitiva que contempla el artículo 61 de la primera codificación, aun cuando, como lo tiene dicho la Sala, en principio, resulta más gravoso que el método de dosificación previsto en el anterior estatuto. Sin embargo, en cuanto a este último tópico, según también lo ha precisado la jurisprudencia de la Corte, una tal situación finalmente no genera afectación de las garantías del procesado porque cuando dicha labor se efectúa dentro de los linderos del primer cuarto de movilidad, como ocurrió en el caso que concita su atención, no se advierte diferencia alguna entre los dos sistemas que imponga acudir al principio de favorabilidad. 2. La aplicación de dicha garantía en este asunto se contrae a establecer cuál de las dos normatividades en conflicto, esto es, el artículo 313 del Decreto Ley 100 de 1980 o el 220 de la Ley 599 de 2000, que sancionan el delito de injuria por el cual se condenó al procesado, le resulta más favorable, bien en cuanto a los elementos que integran la descripción típica de la conducta, ora en relación con las consecuencias previstas cuando se ha declarado la responsabilidad penal. Pues bien, del cotejo de las referidas normas se observa que, como bien lo indica la Procuradora Delegada, existe identidad en cuanto a los elementos que estructuran la conducta punible aludida, lo cual descarta la aplicación del principio de favorabilidad por este factor, mas no sucede igual en cuanto a las consecuencias que se derivan de su comisión. En efecto, mientras el artículo 313 del Decreto Ley 100 de 1980 sancionaba tal
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Casación FECHA

comportamiento con pena de uno (1) a tres (3) años de prisión "y multa de un mil a cien mil pesos", el actualmente vigente artículo 220 de la Ley 599 de 2000, seleccionado por el juzgador para regular el asunto, lo castiga con la misma pena de prisión, pero con "multa de diez (10) a mil (1.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes". La simple comparación de los límites dentro de los cuales debe tasarse la sanción pecuniaria previsto en uno y otro ordenamiento pone de manifiesto que la aplicación de la primera disposición contraría el principio de favorabilidad de la ley penal, pues si bien la pena de prisión es igual en ambas normatividades, tal no ocurre con la pecuniaria que en la última codificación es más severa, porque en el mejor de los casos en que se opte por imponer la pena mínima de multa prevista en el artículo 220 de la Ley 599 de 2000, esto es, de diez salarios mínimos legales mensuales vigentes, su conversión para el 2 de septiembre de 2005* , fecha en la cual se dictó el fallo, arroja una suma de tres millones ochocientos quince mil pesos ($ 3.815.000), la cual supera con creces el máximo de cien mil pesos ( $100.000) que para tal efecto contemplaba el artículo 313 del Decreto Ley 100 de 1980. Así las cosas, la conclusión a la que razonablemente se llega es a la de que con sujeción al principio de favorabilidad, al fallador le resultaba imperativo aplicar con carácter ultractivo la disposición vigente para el momento en que se cometieron los hechos respecto de la pena pecuniaria prevista para el delito de injuria. ______________________________
*El salario mínimo legal mensual vigente para el año 2005, era de $ 381.500, de conformidad con el Decreto 4360 de 2004.

13/09/2006 DECISION: Casa parcialmente reduciendo la multa PROCEDENCIA:

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Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD: Cartagena PROCESADO: SIERRA, WILLIAM

DELITOS: Injuria PROCESO: 25914

Fin extracto providencia 25914

SANA CRITICA-Noción: Postulados generales/ SANA CRITICA-Ley de razón suficiente: Aspectos fundamentales/ TESTIMONIO-Criterios que deben ser observados para su apreciación 1. El método de apreciación de los medios de convicción que rige el proceso penal es el de la sana crítica; sistema que la Corte ha definido como el sometimiento de las pruebas a las leyes o reglas que regulan el razonamiento deductivo, los fenómenos materiales y las conductas frente a la sociedad, de acuerdo con lo admitido por ella misma para hacer viable su existencia y verificación de sus comunes objetivos, todo cumplido en forma "sana", esto es, bajo la premisa de reglas generales admitidas como aplicables y "crítica", es decir, con base en los hechos objeto de valoración, entendidos como "criterios de verdad", sean confrontados para establecer si un hecho determinado pudo suceder, o si ello fue posible de una u otra manera, explicable dentro de las reglas de la lógica, de la ciencia y la experiencia, no ante la personalísima forma de ver cada uno la realidad, sino frente a estos postulados generales que rigen el razonamiento, las transformaciones materiales y la vida social, formal y dialécticamente comprendidos. 2. La ley de razón suficiente que informa la lógica consiste en que nada existe sin razón suficiente. Por tal motivo, para considerar que una proposición es completamente cierta, debe ser

demostrada, es decir, han de conocerse suficientes fundamentos en virtud de los cuales dicha proposición se tiene como verdadera, esto es, que tanto en la ciencia como en la actividad cotidiana no es posible aceptar nada como artículo de fe, sino que es necesario demostrarlo y fundamentarlo todo. El cumplimiento de esta ley confiere al pensamiento calidad de demostrado y fundamentado y, por lo mismo, constituye una condición necesaria de la exactitud y de la claridad del pensamiento, así como de su rigor lógico y de su carácter demostrable. Esta ley de la lógica encuentra cabal desarrollo en el sistema de la sana crítica que impone al funcionario judicial consignar en las providencias el mérito positivo o negativo dado a los elementos de juicio, puesto que toda decisión, máxime cuando en la sentencia, con claro desarrollo del debido proceso, se deben construir los juicios de hecho y de derecho. Tal construcción impone igualmente que la providencia contenga las razones por la cuales se llega al grado de conocimiento determinado en la ley para concluir en la ocurrencia y en la responsabilidad del acusado, y así como también los fundamentos por los cuales se estima que las normas escogidas eran las llamadas a gobernar el asunto. 3. En cuanto al testimonio y su apreciación, el artículo 277 de la Ley 600 de 2000, estatuyó unos criterios que

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deben ser observados para efectos de ponderar dicha prueba, estableciendo que se contemplará teniendo como único soporte los postulados que informan la sana crítica, especialmente lo atinente a la percepción y respecto de la naturaleza del objeto, la sanidad de

los sentidos utilizados para ese fin y las circunstancias de lugar, tiempo y modo en que se obtuvo el conocimiento; la personalidad del declarante, la forma como hubiere declarado y las singularidades que puedan observarse en el testimonio.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: No casa la sentencia, Casa parcialmente y de oficio, redosifica pena accesoria

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Medellín (Antioquia) PROCESADO: LONDOÑO RAIGOZA, CARLOS ALBERTO DELITOS: Homicidio PROCESO: 21393

Fin extracto providencia 21393

NULIDAD-Falta de competencia: Técnica en casación/ NULIDAD-Falta de competencia a pesar de haberse fijado ésta al dirimir un conflicto/ PROCESO PENAL-Es un método y una unidad dialéctica/ CONVOCATORIA A CONSEJO VERBAL DE GUERRAEquivalente a la resolución de acusación: Contenido/ RESOLUCION DE ACUSACION-Falta de motivación: Eventualidades/ LEGITIMA DEFENSAExceso 1. La Corte ha venido insistiendo en que luego de admitida la demanda, los defectos de técnica deben superarse con el objeto de imponer los fines de la casación sobre las formas. Sin embargo, sin desconocer esa dirección, conviene señalar que tratándose de discutir la competencia de distintos funcionarios judiciales, y sin que la causal tercera requiera de gran despliegue de técnica, sí es necesario que de manera específica se indique si la falta de competencia surge como consecuencia de la infracción directa o indirecta de las normas que regulan esa materia. * 2. La realización del principio del juez natural como manifestación del debido proceso, no impide que la Sala se ocupe de asuntos como el de la definición de competencias, pese a que Organismos

Jurisdiccionales del mas elevado nivel, en ejercicio de postulados constitucionales, lo hayan hecho al interior del proceso (artículos 256, numeral 6° de la Constitución Política y 112, numeral 2° de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia). Desde luego que no en todos los casos, sino en aquellos en que después de las definiciones por parte del juez constitucional, hechos o pruebas nuevas que no fueron apreciadas por los organismos competentes, indiquen que la adjudicación de competencia ha debido ser distinta. "para la Corte no hay temas vedados dentro del juicio de casación, de modo que de su conocimiento no pueden excluirse a priori asuntos, por haber sido resueltos por otras autoridades con vocación de permanencia procesal. Específicamente no puede afirmarse que la definición de un conflicto de competencias por la autoridad a la que la Constitución o la Ley le haya asignado esa atribución, sea un tema intocable en juicio de casación por constituirse tal pronunciamiento en "ley del proceso", pues en ese caso habría que reconocer dos situaciones: Una, que el juicio de casación no es comprensivo de manera absoluta, sino solo relativa, dando lugar a otra clase de acciones extraordinarias encaminadas a la reparación de agravios

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fundamentales; y, dos, el concepto de "ley del proceso" estaría por fuera del ordenamiento jurídico, pues no podría abordarse por la autoridad que tiene tal función dentro de la sede que justamente verifica que no haya sido violentado, esto es, reconocerle a aquél supremacía sobre la Constitución y la Ley." Eso en principio, pues más adelante expresó: "De esa manera y, conforme a la advertencia del antecedente jurisprudencial, la definición de competencia es acatable sólo en "cuanto no surjan hechos nuevos que la modifiquen" pues, resulta evidente, que tanto esa que es tenida por "ley del proceso", como cualquiera otra, únicamente es aplicable a los hechos que puedan enmarcarse dentro de ella. De modo que si las condiciones fácticas o jurídicas cambian y de ellas surge la variación de competencia, su traslado al órgano correspondiente es ineludible so pena de afectar el principio constitucional del juez natural." ** (resaltado fuera de texto) El hecho de que en procesos tan sensibles - como en todos -, la Corte acepte la posibilidad de revisar la definición de competencias realizada por las autoridades constitucionalmente encargadas de hacerlo, debido a hechos o pruebas posteriores que desvirtúan la decisión, no significa en sede de casación cosa distinta que aceptar la infracción indirecta de disposiciones normativas que definen el juez natural, como consecuencia de errores de hecho por falsos juicios de existencia que surgen de la dialéctica del proceso. (....) tienen que ser hechos o pruebas nuevas las que modifiquen sustancialmente los presupuestos de la decisión de la autoridad competente que definió el conflicto, entonces la Sala carece de esos argumentos, pues luego del 7 de septiembre de 1999, que fue cuando se decidió el conflicto, ninguna otra prueba

diferente se aloja en el expediente, de modo que la duda que menciona el demandante como condición sine qua non para adscribirle el conocimiento del proceso a la jurisdicción ordinaria no logra demostrarla, máxime si el punto de partida de la Jurisdicción Disciplinaria no es otro que el trazado por la Corte Constitucional, según el cual, "es obvio que nunca un acto del servicio puede ser delictivo, razón por la cual una conducta propia del servicio no amerita jamás castigo. Por ello, la justicia castrense no conoce de la realización de "actos del servicio", sino de delitos "en relación" con el servicio".*** O como mayoritariamente lo ha dicho la Sala, descontados los delitos de tortura, genocidio y desaparición forzada, "No es el contenido del injusto, ni la severidad del reproche que pueda formularse lo que sirve como factor para determinar el juez natural de un delito cometido por miembros de la fuerza pública en servicio activo; sino, con independencia de aquello, el fuero se colige cuando las circunstancias de tiempo, modo y lugar que gravitan en la comisión del punible, permitan concluir racionalmente que dicha conducta tiene relación fáctica con el servicio que corresponde prestar a esa fuerza". **** El fuero se configura por la equación hecho - servicio, que en su momento la instancia judicial competente estableció y la que ahora el censor cuestiona a partir de suponer, en el giro de una afirmación indefinida, que el propósito de los militares era el de sabotear el proceso de paz con la Corriente de Renovación Socialista. Ese presupuesto que se menciona, precisamente es el que definieron las autoridades jurisdiccionales, descartando ese tipo de juicios, sin que ello signifique, como hay que aclararlo, que ese supuesto pueda ser a la vez el fundamento de la justificación del comportamiento, pues hasta allá no llega la potestad del juez que define la competencia.

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3.Del programa penal de la Constitución se extrae que el proceso penal, a la vez que límite al poder punitivo del Estado, es un método dialéctico que busca el respeto por las garantías y derechos de quienes en él intervienen, la aproximación a la verdad y la aplicación del derecho sustancial (bloque de constitucionalidad). De otra manera, bien puede decirse con Maier***** , que el debido proceso es un derecho de realización, pues en el se verifica, determina y realiza la pretensión penal en el contexto de las garantías constitucionales, de modo tal que puede decirse que es el mismo derecho constitucional en acción. De otra parte, como método, entre estructuras formales y conceptuales, el proceso penal se edifica como un conjunto de actos que dan inicio a otros. Es decir, el proceso corresponde a una unidad de estructuras formales que "guardan relación con el conjunto de actos que lo integran como unidad dentro del marco de una secuencia lógica jurídica", y de estructuras conceptuales relacionadas con "la definición progresiva y vinculante de su objeto."****** En ese orden de ideas, por razón de la estructura formal del proceso, la secuencia de los actos que lo conforman enseña que la resolución de acusación o su equivalente (en este caso la convocatoria a concejo verbal de guerra, según el decreto 2550 de 1988, vigente para la época de los hechos) es presupuesto sine qua non del juicio y por ende de la sentencia; y desde el punto de vista de la estructura conceptual, la acusación es el acto condición en el que se determinan y fijan los ámbitos personal, material y jurídico sobre los que habrá de versar el juicio y sobre los que descansa el marco de referencia para la realización de la necesaria congruencia entre la acusación y el fallo de mérito. 4. Como expresión del debido proceso, la resolución de acusación debe ser motivada tanto en lo fáctico como en lo jurídico, de manera que no quede duda

del sentido de la conducta que se imputa al procesado y de sus circunstancias, tanto agravantes como atenuantes de la punibilidad, que emergen de la apreciación de las pruebas válidamente allegadas al proceso. No por otras razones, el artículo 657 del decreto 2550 de 1998, por el que se rige el presente asunto, disponía, para ese momento, que la resolución de convocatoria a consejo verbal de guerra debería contener: "1. La narración sucinta de los hechos. "2. Identidad de los procesados. "3. Breve análisis de las pruebas que establezcan el hecho punible y las que sirvan de fundamento de la imputación al procesado. "4. La calificación jurídica provisional, señalando el capítulo del título respectivo de la ley penal correspondiente. "Designación del Presidente, fiscal, asesor jurídico y secretario del concejo verbal de guerra, quienes tomarán posesión ante el juez de primera instancia." (resaltado fuera de texto) Es claro que los numerales 3 y 4 exigen un indispensable nivel de argumentación acerca de la manera cómo ocurrieron los hechos y cómo surge la imputación, con el objeto de que la resolución de acusación sea expresa, clara, coherente y respaldada probatoriamente, y no ambigua, contradictoria o inmotivada, sofística o aparente, pues cuando esto último ocurre, esos vicios le impiden al juzgador materialmente decidir de fondo, a menos que suponga la acusación o la infiera con el objeto de superar la falta de motivación o la motivación ambigua o contradictoria, cuando no la aparente o sofística, siempre a riesgo de convertirse al tiempo en acusador y juzgador. 5. Se acepta la declaración de nulidad del acto condición como remedio extremo, "a. Cuando carece totalmente de motivación, por omitirse las razones de orden fáctico y jurídico que la sustentan. "b, Cuando la fundamentación es incompleta, esto es, el análisis que contiene cualesquiera de éstos dos

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aspectos es deficiente, al punto que no permite su determinación "c. Cuando la argumentación resulta dilógica o ambivalente, es decir, se sustenta en argumentaciones contradictorias o excluyentes que impiden conocer su verdadero sentido." ******* Debe agregarse la motivación aparente o sofística, es decir, aquella que surge a consecuencia de una valoración incompleta de la prueba que permite construir una realidad diferente a la ocurrida y mediante la cual se llega a conclusiones abiertamente equívocas********. 6. (iv) Ha dicho la Corte, como se acaba de indicar, que la providencia carece de motivación cuando se omiten las razones de orden fáctico y jurídico que la sustentan. En ese sentido, una circunstancia vinculada con el exceso en la legítima defensa - aun cuando ciertamente la providencia no lo hace, pero habría que inferirlo de ella, como única manera de entender la imputación circunstanciada-- -, no era dable ni siquiera suponerla a partir de la mera relación entre el hecho investigado y el servicio para cubrir el comportamiento como un supuesto de error privilegiado.********* No, para cumplir el indispensable requisito de la motivación era necesario, como lo impone el debido proceso, explicar fáctica y jurídicamente las razones por las cuales a partir de la apreciación de las pruebas se podía concluir que los militares actuaron bajo el marco de la legítima defensa, primero, y por qué luego se excedieron en ella, pues "para poder hablar de exceso resulta indispensable que el sujeto activo se encuentre en determinado momento dentro de los límites propios de la justificante que se alega." ********** Que quede claro que lo que conduce a la nulidad de la actuación no es una falsa motivación, sino la ausencia total de la misma, que es patente, ostensible y paradigmática de un decisionismo judicial que maximiza el poder y minimiza el saber judicial, al no

condicionar la validez de las decisiones a la verdad empírica y controlable de las motivaciones.*********** Por eso, como corresponde a la modalidad de nulidad anunciada, la Corte no analizará el tema probatorio, dado que lo que se trata es de indicar la ausencia total de motivación, que es palmaria, como contradictoria lo es la decisión del tribunal Superior que le impuso por vía de autoridad esa decisión al juez de instancia. ______________________________
*En este sentido, en auto del 12 de diciembre de 2003, radicado 21379, la Corte indicó que,"Para denunciar la configuración de un motivo de nulidad derivado de la falta de competencia del juzgador, la censura debe formularse al amparo de la causal tercera pero desarrollarse siguiendo los lineamiento técnicos de la primera, optando por una de los vías establecidas para ella. Si se opta por la directa es deber del censor indicar las disposiciones que el juzgador aplicó indebidamente y de las que correlativamente dejó de aplicar, o aquéllas en las que se equivocó en fijar su contenido o alcance y las razones jurídicas de este desacierto, sin que por dicha vía sea procedente controvertir la apreciación probatoria. Si la transgresión a la ley se originó en errores de apreciación probatoria, es su deber concretar cada uno de ellos, si de existencia, identidad, legalidad o convicción, y demostrar su incidencia en la violación de la ley, y, por ende, la falta del órgano jurisdicente con compromiso de la validez del juicio. **Corte Suprema de Justicia, Sentencia. del 6 de marzo de 2003, radicado número ***Corte Constitucional, sentencia 358 del 5 de agosto de 1997. ****Corte Suprema de Justicia, sentencia del 6 de octubre de 2004, casación 15904 ***** Maier, Julio B. Derecho procesal penal. Tomo I. Fundamentos, Editorial Del Puerto, Buenos Aires, 2002 ******Sentencia del 29 de septiembre de 2005, radicado 23914. *******Corte Suprema de Justicia, sentencia del 18 de diciembre de 2003, radicado 17308. ********Corte Suprema de Justicia, sentencia del 22 de mayo de 2003, radicado 20756. **********Cfr., acerca del error privilegiado, Hassemer Winfried y Larrauri Elena. Justificación material y justificación procedimental en el derecho penal. Editorial Tecnos, Madrid, 1997 **********Corte Suprema de Justicia, sentencia del 5 de mayo de 2004, radicado 19922.

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***********Cfr, Ferrajoli, Luigi, Derecho y Razón, Editorial Trotta, 1997.

MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: Casa de oficio el fallo, decreta nulidad a partir del auto 11 de octubre de 1996 PROCEDENCIA: Tribunal Superior Militar CIUDAD: Bogotá D.C.

PROCESADOS: TOVAR FLOREZ, EDGAR FABIAN JIMENEZ JIMENEZ, BERNARDO ALBEIRO MARTINEZ ROJAS, CARLOS AUGUSTO RESTREPO DIAZ, JORGE DE JESUS VARGAS MORALES, NESTOR RAUL VELANDIA MORA, JOSE MIGUEL GARCIA, LUIS EDUARDO DELITOS: Homicidio, Encubrimiento PROCESO: 19955 Aclaración de voto DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Salvamento Parcial de Voto DRA. MARINA PULIDO DE BARON

Fin extracto providencia 19955
PROCESO PENAL-Derecho al debido proceso/ INVESTIGACION INTEGRALTécnica para aducir su vulneración en casación/ INVESTIGACION INTEGRAL-Alcance/ PROCESO PENALFormas propias del juicio: Vulneración/ NULIDAD-Falta de motivación: Su reconocimiento en casación impone al Tribunal emitir nuevamente el fallo 1.Nadie cuestiona que el derecho fundamental al debido proceso en materia penal constituye sin duda una limitación al poder punitivo del Estado y que en esa medida comprende un conjunto de garantías sustanciales y procesales especialmente diseñadas para asegurar la legalidad, regularidad y eficacia de la actividad jurisdiccional en la investigación y juzgamiento de los hechos punibles en aras de proteger la libertad de las personas, u otros derechos que puedan verse afectados y que conforme al artículo 29 de la Constitución Política integra principios medulares como el de legalidad, juez natural, favorabilidad, presunción de inocencia, defensa, proceso público sin dilaciones injustificadas y non bis in ídem. En tal virtud el legislador, de conformidad con la carta Política, señala las reglas que han de ser observadas tanto por los sujetos procesales como por los funcionarios que adelantan el proceso penal en el propósito de garantizar los citados axiomas, no por otra razón el debido proceso en materia penal apunta a la reglamentación que con base en las leyes preexistentes hace el Estado para asegurar que los procedimientos tengan un curso determinado, que una acción siga lógica y coherentemente a otra, que la sentencia sea el resultado de una labor inicialmente investigativa de recopilación de pruebas y luego de discusión de los medios de convicción y valoración de ellos por parte del funcionario que producirá la decisión, de modo que se establezcan pasos y formas tendientes a garantizar a los sujetos la demostración de sus derechos y pretensiones y a la jurisdicción la posibilidad de comprobar plenamente los aspectos subjetivos y

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objetivos de la infracción, admitiendo en el curso de la actuación solamente los actos propios de ella sin injerencias de asuntos extraños a los que motivaron la puesta en marcha de la acción jurisdiccional. En ese contexto la presunción de inocencia en tanto postulado cardinal de nuestro ordenamiento jurídico no admite excepción alguna de modo que desvirtuarla impone como obligación absoluta la práctica de un debido proceso que conduzca a la convicción o certeza, mas allá de una duda razonable basada en el material probatorio, que establezca los elementos del delito y la responsabilidad que por su comisión quepa al acusado, de lo contrario ante la presencia de hesitación el imperativo sería el in dubio pro reo. También en ese mismo ámbito del debido proceso y como dimensión del derecho de defensa se ha consagrado el imperativo de la investigación integral, de acuerdo con el cual el funcionario judicial tiene la obligación de investigar tanto lo favorable como lo desfavorable a los intereses del sindicado, sin que implique pues el deber de practicar todas las pruebas solicitadas por los sujetos procesales, ni la realización de pesquisas o averiguaciones desproporcionadas, innecesarias o inútiles, toda vez que en el contorno del debido proceso también operan principios como el de pertinencia, conducencia y utilidad. En ese orden la investigación integral como parte del debido proceso y entendido éste como barrera al poder punitivo del Estado se desconoce en todos aquellos casos -y así lo ha reconocido reiteradamente la Corte- en los cuales se deja de solicitar o practicar sin una justificación objetiva y razonable, aquellas pruebas que resultan fundamentales para demostrar las pretensiones de la defensa; no se entiende infringido cuando, por el contrario, el Estado jurisdicción ha demostrado su incapacidad de recaudar los medios de convicción necesarios para desvirtuar dentro de las diversas etapas que componen el debido proceso, la

presunción de inocencia pues, se reitera, dicha garantía constituye una limitación al poder sancionatorio del Estado y no la exclusa que pueda abrir a su antojo en el propósito de hallar la verdad sobre la ocurrencia de un delito y su autor. 2.Es que la forma propia del juicio -como antes se precisó- le indicaba al Tribunal que si encontraba insuficiente la prueba para condenar bien por defectos en su adjunción ora en su apreciación, lo procedente era revocar la condena que en ella se había sustentado pero no trastocar las alternativas para hacer de ello una causal de nulidad que no se constituía y que no estaba obviamente prevista en el ordenamiento, pues éste en parte alguna establece que ante la insuficiencia de prueba deba decretarse la nulidad para que el Estado halle la que le conduzca al descubrimiento de la verdad, por más loable que dicho propósito sea. Un tal entendimiento desconoce la naturaleza limitante de la acción del Estado que subyace a la garantía de un debido proceso, ignora que la investigación integral sólo puede entenderse afectada -en tanto integrante de aquella- cuando dejan de practicarse las pruebas que con trascendencia favorecen al procesado y no cuando las practicadas resultan ilegales o insuficientes por causa atribuible sólo a la incuria del poder jurisdiccional. Una comprensión en esos términos desequilibra la confrontación procesal que se da entre el imputado y el significativo poder estatal e impediría que en la práctica se diera una sentencia absolutoria como que de ese modo la jurisdicción estaría facultada para invalidar toda aquella actuación en que, al momento de dictar sentencia, encuentre que carece de prueba idónea para condenar, sería una licencia absoluta para que el Estado manipule los procesos con el pretexto de una insuficiencia probatoria que en condiciones del debido proceso conduce a una diversa solución. 3.La irregularidad cometida por el Tribunal al declarar la nulidad de lo hasta entonces actuado por medio de su auto de febrero 14 de 2.001 vulneró las

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formas propias del juicio en la medida en que desconoció las reglas y procedimientos fijados por el legislador y conculcó de modo trascendente las garantías del sujeto pasivo de la acción, pues agotadas como se hallaban las diversas etapas del proceso mal podía el Tribunal retrotraerlo con la consiguiente indefinición y dilación que eso genera, pretextando una situación jurídicamente inexistente, por manera que desde este punto de vista, entonces, no solo se atentó en contra de las formas propias del juicio en la medida en que el Tribunal debía solucionar el problema de valoración probatoria aplicando las reglas de la sana crítica para decidir si la prueba de cargo le resultaba, confrontada con los demás medios, suficiente para construir la certeza para condenar, o si lo contrario, asumir las consecuencias de su consideración de insuficiencia probatoria y fallar a favor de aquél, sino también contra la seguridad jurídica de los actos procesales habida consideración que en modo alguno estaba habilitado el ad quem para añadir un acápite al proceso en el que únicamente tenía como finalidad purgar unas pruebas de sus defectos de legalidad y aportar otras que, independientemente de su contribución, no podían ya recaudarse porque en ejecución de las diversas etapas que comprendían el proceso regular, ya habían sido agotadas. 4.Admitida así la nulidad como causal de casación diríase que por virtud del criterio expuesto por la Sala en sus decisiones de mayo 22 de 2003, septiembre 8 de 2.004 y mayo 10 de 2.006 (radicados Nos. 20.756, 20602 y 22.082 respectivamente), concerniría a la Corte por orden del numeral 1º del artículo 229 del Código de Procedimiento Penal de 1991, reproducido en igual numeral del artículo 217 del estatuto procesal del 2000, dictar el fallo de reemplazo y no disponer el anunciado reenvío del asunto al Tribunal para que éste profiera la sentencia de segunda instancia; sin embargo, como tal criterio previó la posibilidad de que existan excepciones a dicha solución pues "Una reconsideración del tema conduce a

precisar que una determinación tal -el reenvío del expediente al tribunal para que profiera fallopuede tener justificación bajo circunstancias excepcionales", es precisamente este uno de los eventos en que -como se reconoció en providencia del pasado 27 de julio del año en curso (Radicado No. 22.329)- la Sala no puede entrar a dictar fallo de sustitución, sino que ha de remitirse el proceso al Tribunal para que sea él el que emita el de segunda instancia, más aún cuando como en este caso se desconoce la motivación del ad quem que debería sustentar su sentencia en las pruebas acopiadas hasta el momento en que dictó su auto de febrero 14 de 2.001 declarando la nulidad. Es que -dijo la Sala en el reseñado precedente- la solución de dictarse fallo de sustitución cuando se invalida el impugnado por carencia de motivación no es viable porque: se estaría pretermitiendo la instancia, en tanto no hubo un pronunciamiento -expreso ni tácito- acerca de la confirmación, revocatoria o modificación del fallo del a quo o porque entrar la Corte a corregir directamente el vicio, dictando el fallo, significaría romper la estructura del proceso penal que impone que cada instancia culmine con la adopción de una sentencia, a menos que ocurran fenómenos de extinción de la acción penal. "De la misma manera que sería inaceptable que la Corte, en un proceso en el que materialmente no haya fallo de segundo grado, suplantara al Ad quem para expedirlo por economía procesal, no puede admitirse que en eventos de absoluta falta de motivación lo haga. Por eso, frente a situaciones de falta de sentencia, la decisión de la Corte no puede ser otra que constatar el vicio y ordenar que éste sea subsanado por el funcionario de segunda instancia, sin que le sea posible en consecuencia a la Sala trazar directrices sobre el contenido o el sentido de una decisión inexistente, de ahí que "la preocupación expresada por la Sala en la providencia del 22 de mayo

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del 2003, podría resultar válida en los demás casos de vicios relacionados con la motivación de la sentencia, es decir, cuando es incompleta o deficiente; cuando es equívoca, ambigua, dilógica o ambivalente; y cuando es sofística, aparente o falsa, porque en esos eventos es claro que la intervención de la Corte
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: Casa el fallo en el sentido de declarar nulidad desde auto de 14 febrero 2001

para señalar la deficiencia, la ambigüedad o la apariencia implicaría dar pautas de valoración o análisis que, ahí sí, conduciría a que la sentencia no pueda ser proferida libremente por el respectivo Tribunal Superior, como se afirmó en el fallo que se comenta".

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Quibdó PROCESADO: RENTERIA ARIAS, KEITH ROSSELL PROCESO: 20611

Fin extracto providencia 20611

MOTIVACION DE LOS FALLOS-Debido proceso/ CASACION-Procedencia: Hecho jurídico o procesalmente relevante/ RECURSO DE CASACIONPara su procedencia se tiene en cuenta la norma vigente al momento de comisión del delito/ SENTENCIA ANTINCIPADA-Aplicación favorable de la Ley 600 de 2000 frente a la Ley 733 de 2002/ CONFESION-Requisitos para tener derecho a la reducción punitiva 1. La Sala desde antaño viene sosteniendo que la motivación de las providencias judiciales de fondo constituye pilar fundamental del derecho a un debido proceso, habida cuenta que comporta una garantía contra la arbitrariedad y el despotismo de los funcionarios, a la vez que se erige en elemento de certeza y seguridad para efecto de ejercitar el derecho de impugnación por parte de cualquiera de los sujetos procesales e intervinientes en el trámite judicial*.

Sobre el deber de motivar ha expresado que no se satisface con la simple y llana expresión de lo decidido por el funcionario judicial, pues menester resulta la indicación clara, expresa e indudable de su argumentación, con soporte en las pruebas y en los preceptos aplicados en cada asunto, ya que no de otra manera se garantizan los derechos de los sujetos procesales, a la vez que se hace efectivo el principio de imperio de la ley, esto es, de sometimiento de los jueces al ordenamiento jurídico**. Los artículos 170, 398 y 171 del Código de Procedimiento Penal de 2000, señalan los requisitos que deben contener las sentencias, la resolución de acusación y las decisiones interlocutorias, en su orden, normas a las cuales en ningún momento se refirió la demandante, empero, cotejado su contenido con las providencias cuya deficiencia motivacional enuncia, se constata el cumplimiento cabal de las exigencias normativas.

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2. La discusión planteada la aborda la Sala a partir de la consagración constitucional -artículo 29- y legal -artículo 6°, inciso 2° de las Leyes 600 de 2000 y de 906 de 2004- del principio de favorabilidad y de su operatividad respecto de las normas procesales de efectos sustanciales, según decantado criterio de esta Sala*** . Tal carácter es predicable del invocado artículo 40 de la Ley 600 de 2000, por su ubicación en el Código de Procedimiento Penal, por su naturaleza intrínseca pues regula el trámite de la sentencia anticipada y porque apareja reducciones punitivas para el sindicado que exprese la voluntad de aceptar los cargos con miras a la terminación anticipada del proceso lo cual incide necesariamente en la determinación judicial de la sanción punitiva; y, también, del artículo 11 de la Ley 733 de 2002, que si bien fue integrado a un cuerpo normativo de naturaleza básicamente sustantiva en cuanto incrementó penas dentro de una política criminal orientada a la erradicación de los delitos de secuestro, terrorismo y extorsión, contiene referencias a dispositivos procesales como la sentencia anticipada y la confesión con trascendencia en el proceso de individualización punitiva pues a los procesados que recurran a ellas los excluye del reconocimiento de las disminuciones originalmente previstas. El marco de aplicación de normas de las señaladas características ha girado alrededor del denominado por la Sala hecho jurídica o procesalmente relevante y si bien durante un largo período en la jurisprudencia emitida se consideró que se debía aplicar la preceptiva vigente al tiempo de la actuación procesal**** , fuente tenida en cuenta por el Tribunal en el fallo impugnado al confirmar la decisión del A-quo de aplicar el artículo 11 de la Ley 733 de 2002 que prohibía el reconocimiento del referido beneficio en los casos de secuestro extorsivo y al expresar su desacuerdo por no haberlo utilizado al tasar la pena por el delito conexo de fabricación, tráfico y porte de

armas de fuego o municiones, por estimar pertinente su selección como quiera que era la regla vigente al momento de expresar (.............................................) su voluntad de acogerse a sentencia anticipada, dicho precedente fue superado por la Corte Suprema en providencia posterior***** al considerar que el hecho procesalmente relevante es el de la comisión de los hechos, criterio sentado en los siguientes términos: "Un nuevo análisis del fundamento tenido hasta ahora en cuenta, sobre todo orientado hacia y por la norma base -que no es otra que la constitucional- reclama un replanteamiento del tema y un redireccionamiento que bien puede entenderse como una precisión sobre los alcances reales de la mencionada teoría. En efecto, el debido proceso, reglado por el artículo 29 de la Carta Política -entre otras manifestaciones- gira alrededor de la legalidad del delito, de la pena, del juez y del procedimiento, siendo necesario aceptar que este cuarteto de garantías debe ser previo a la comisión de la conducta punible, no sólo porque de ese modo lo impone expresamente la propia Constitución, sino porque únicamente de esa forma puede el potencial delincuente decidirse definitivamente por la incursión en el campo delictivo, o -en cuanto menosestar en capacidad de prever las consecuencias de sus actos. De esta forma lo precisa la Carta: "Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio". A su vez, la Ley 600 de 2000 al reglar el principio de legalidad, en el inciso 2° del artículo 6° prevé: "La ley procesal de efectos sustanciales permisiva o favorable, aún cuando sea posterior a la actuación, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable". (...)

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Así, refulge que cometido un delito, toda la normatividad que lo regula en su descripción típica, en su sanción y en las normas procesales de efectos sustanciales, acompañan ad infinitum a ese comportamiento y a su autor, salvo que con posterioridad surja norma nueva que favorablemente modifique tales atributos para que ésta sea aplicada retroactivamente, tal como lo autoriza la norma superior, lo precisa la Ley 600/00 y lo reitera para el futuro el nuevo código de procedimiento (ley 906/04). En cambio, lo que sí choca contra aquélla -y aún con el sentido común- es que se aplique retroactivamente una nueva normatividad con efectos desfavorables. A su turno, lo que atañe a las disposiciones legales simplemente instrumentales, así como al cambio del juez (por razones de competencia) por otro igualmente existente antes de la comisión del delito, son de aplicación inmediata, sin que de su mutación -como se dijo- pueda reclamarse ingrediente alguno de favorabilidad." A la misma solución, de no haberse producido la postura jurisprudencial parcialmente trascrita, se llegaría por haber empezado a regir un nuevo sistema procesal en Colombia, bien reputado como acusatorio, que conlleva a la aplicación del artículo 6° de la Ley 906 de 2004, en consideración a que es claro que vinculó la aplicación del principio de favorabilidad en materia procesal "al momento de los hechos" y no al momento de la actuación como lo establecía el mismo artículo 6° de la Ley 600 de 2000******. Partiendo de las premisas jurisprudenciales y normativas anteriores se compararan las diferentes legislaciones que han ejercido su influjo en el presente asunto. Se trata de las Leyes 600 de 2000 (artículo 40) y 733 de 2002 (artículo 11), reguladoras de los efectos punitivos del dispositivo procesal de la sentencia anticipada cuando se trata de delitos como el secuestro extorsivo, que es el que interesa en este caso, cuya

comparación permite detectar con facilidad que la de mayor beneficio para el procesado es la primera en cuanto prevé reducciones punitivas cuando se someta a la justicia, dentro de determinados momentos procesales, mientras que la segunda, prohíbe categóricamente su reconocimiento. Por tanto: la elección en este proceso comparativo debe inclinarse por el artículo 40 como quiera que le acarrea al procesado consecuencias punitivas más favorables, cuya aplicación se torna procedente en forma ultractiva bajo el influjo de la garantía procesal de la favorabilidad y por estar vigente cuando (.................................................) cometió los hechos, criterio éste que si bien es cierto no había sido precisado por la Sala cuando el Tribunal profirió la sentencia recurrida, no puede ser desdeñado en esta ocasión sin abandonar la condición que tiene la Corte de "máximo tribunal de la jurisdicción ordinaria" y en ejercicio de sus funciones de tribunal de casación (artículos 234 y 235 de la Constitución Política) con facultad para efectivizar el derecho material y unificar la jurisprudencia nacional (artículo 206 del Código de Procedimiento Penal), entre otras finalidades*******. Considera la libelista que la voluntaria aceptación de responsabilidad penal realizada por el imputado en el curso de la indagatoria y el señalamiento que hizo en contra de terceros como coautores de los injustos penales por los cuales fue interrogado, así no lo hubiera ratificado bajo juramento como le correspondía al instructor por lo menos proponerlo, imponía reducirle la pena por confesión pues dicho medio probatorio fue el pilar sobre el cual se edificó la investigación. No le asiste la razón a la casacionista porque la captura se produjo en flagrancia, según lo consideró el juez de primera instancia y tácitamente lo convalidó el Tribunal al confirmar el fallo impugnado, decisión que encuentra completo respaldo en el artículo 283 del Código de Procedimiento Penal y en jurisprudencia de esta Sala********.

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* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent., del 26 de abril de 2006, rad. N° 23.183. ** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. del 22 de mayo de 2003, rad. N° 20.756. ***CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Auto del 16 de febrero de 2005, rad. N° 23.006. ****CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent, del 10 de octubre de 2002, rad. N° 17.815. Igual criterio sostiene el TRIBUNAL CONSTITUCIONAL español al afirmar: "La Ley procesal aplicable será la vigente en el momento de cada uno de los actos procesales y no cabe pensar en que de ello pueda derivarse una aplicación retroactiva de la Ley" (énfasis agregado). ROSARIO DE VICENTE MARTÍNEZ, El principio de Legalidad Penal, Edit. Tirant lo Blanch, "Colección los delitos", N° 64, Valencia, 2004, pág. 163. *****CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent, del 16 de febrero de 2005, rad. N° 23.006.

******El artículo 6°, inciso 1° de la Ley 600 de 2000, dispone: "Nadie podrá ser investigado ni juzgado sino conforme a la ley procesal vigente al tiempo de la actuación procesal, con observancia de las formas propias de cada juicio"; y el artículo 6, inciso 1° de la Ley 906 de 2004 señala: "Nadie podrá ser investigado ni juzgado sino conforme a la ley procesal vigente al momento de los hechos, con observancia de las formas propias de cada juicio". *******No sobra recomendar la lectura de las siguientes providencias de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA: Sents., del 1° de junio de 2006, rad. N° 24.764; y del 6 de julio de del mismo año, rad. N° 24.230. En ellas está contenido el resultado de la discusión sobre la vigencia en la actualidad del artículo 11 de la Ley 711 de 2002, bajo el espectro de la Ley 906 de 2004. ******** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. del 16 de febrero de 2005, rad. N° 20.610.

MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia Casación FECHA: 13/09/2006 DECISION: Casa parcialmente penas impuestas la sentencia, modifica

PROCESADO: LASSO VARGAS, YEFFERSON DELITOS: Secuestro extorsivo agravado, Fabric. y tráf. de armas fuego de def.persona PROCESO: 22495 Aclaración de voto DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Salvamentos Parciales de Voto DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA DRA. MARINA PULIDO DE BARON

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: San Juan de Pasto (Nariño

Fin extracto providencia 22495

PARTE CIVIL-Propósito de obtener la verdad y la efectivización de la justicia/ INDEMNIZACION DE PERJUCIOS-La naturaleza de la pretensión indemnizatoria se regula de acuerdo con los principios que sustenta el derecho privado/ PERJUICIOS MORALESCuantía máxima/ CONDUCTA PUNIBLE-Produce daños en los ámbitos público y privado/ OBLIGACION DE

INDEMNIZAR/ OBLIGACION DE INDEMNIZAR-Existencia del vínculo directo de causa a efecto entre el daño ocasionado y el comportamiento del agente/ TERCERO CIVILMENTE RESPONSABLE-Vinculación al proceso penal 1. Si bien inicialmente la intervención de la víctima o del perjudicado en el trámite

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del proceso penal estaba limitada a la obtención de la reparación de los perjuicios materiales o morales que se hubiesen generado con la comisión de la conducta punible, con la expedición de la Constitución Política de 1991, acorde con las tendencias del derecho comparado y el desarrollo de la teoría de los derechos humanos de las víctimas, han conllevado el reconocimiento de que la intervención de las víctimas o perjudicados con el hecho punible en el proceso penal tiene una nueva perspectiva, la búsqueda de la verdad, de la justicia y la reparación económica, sólo de esta manera podrá obtener una protección plena de sus derechos, que no se limitan a los meramente patrimoniales, pues, igualmente, pueden resultar afectados otros, como los derechos a la dignidad, a la honra y al buen nombre, que sólo mediante la obtención de la verdad histórica pueden ser restablecidos. Tal aspecto puede llevar a colegir que la intervención de la parte civil, del perjudicado y de la víctima pueda tener lugar en cualquier estado del proceso penal, desde su inicio hasta su culminación, en la medida que su interés se encuentra supeditado a la definición de estos aspectos, la obtención de la verdad, la posibilidad de conocer lo que sucedió y en buscar una coincidencia entre la verdad procesal y la verdad real, el derecho a que no haya impunidad y la determinación de la responsabilidad civil por los daños generados y correspondiente condena para todos los llamados a responder de conformidad con la ley, y posteriormente la ejecución de la sanción pecuniaria impuesta. 2. La naturaleza de la pretensión indemnizatoria se regula de acuerdo con los principios generales en que se sustenta el derecho privado. De ahí que el artículo 48 de la citada Ley 600 de 2000 estatuya los presupuestos que debe contener la demanda de constitución de parte civil, encontrándose, entre ellas, "Los daños y perjuicios de orden material y moral que se le hubieren causado, la cuantía en que se estima la indemnización de los mismos...". Dicho de otra manera,

corresponde una carga para el accionante en materia civil establecer la pretensión indemnizatoria, puesto que a partir del monto que allí se fije se determina la congruencia de la condena civil, en el evento en que se profiera fallo declarativo de responsabilidad penal. Frente a este punto, como lo destaca la Procuradora Delegada, la Corte ha dicho: "Igual que con la anterior interpretación, el Código de Procedimiento Penal consagra el papel preponderante inquisitivo de la investigación de los daños y perjuicios ocasionados con la conducta punible cuando la víctima o el perjudicado no se ha constituido en parte civil, al prever como uno de los fines de la instrucción determinar los daños y perjuicios de orden moral y material causados con la conducta punible, y obligar al juez en caso de demostración de la existencia de perjuicios provenientes del hecho investigado, a liquidarlos de acuerdo con lo acreditado y a condenar en la sentencia al responsable de los daños (artículos 331 y 56 del Código de Procedimiento Penal). "Y, su naturaleza dispositiva cuando existe parte civil constituida, a la que le corresponde delimitar el ámbito del debate y de la actuación del funcionario judicial determinando en el libelo de demanda con precisión las pretensiones, los hechos en que se basan y los fundamentos jurídicos... Consecuentemente, la sentencia condenatoria deberá estar en concordancia con los hechos y pretensiones de la demanda"*. 3. El apoderado de la parte civil liquidó los perjuicios morales de la siguiente manera: "A cada uno de los demandantes en pesos el equivalente a mil gramos oro". Por su parte, el juzgador de primera instancia, respecto de la determinación de los citados perjuicios, anotó: "DAÑOS MORALES: La pérdida sorpresiva de un ser querido en la forma

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como ocurrió en la persona de (...............................................) en realidad produce en la familia afectaciones sentimentales que generan tristeza y desesperanza. En el presente caso esos perjuicios morales pueden ser tasados en salarios mínimos mensuales de manera proporcional, según el número de personas que integran el núcleo familiar de la víctima. "Respecto de lo dicho se tiene probado en los autos que la familia de (..................) estaba integrada por su esposa (........................) y los hijos de ambos de nombres (....................), (.........................) y (.....................). Entonces será proporcional la tasación de perjuicios de estas personas quienes tendrán derecho a que como indemnización se les reconozca la cantidad de seiscientos cincuenta (650) salarios mínimos legales vigentes para la época de ocurrencia del evento para cada uno de ellos. Es decir, a estas cuatros personas individualmente consideradas, se les reconocerá como indemnización por perjuicios morales, la cantidad de seiscientos cincuenta (650) salarios mínimos mensuales legales vigentes para el año de 1998". Como puede deducirse a simple vista, tal conclusión del sentenciador está en total desarmonía con lo estatuido por el artículo 305 del Código de Procedimiento Civil, que contempla que ""No podrá condenarse al demandado por cantidad superior o por objeto distinto del pretendido en la demanda, ni por causa diferente a la invocada en ésta". Ahora bien, teniendo en cuenta la fecha señalada por el juzgador, es claro que los 650 salarios mínimos legales mensuales equivalen, conforme con el salario mínimo mensual legal vigente para 1998 ($203.826°°) a $132.486.900°°, cifra que, como lo destaca la Procuraduría, supera la suma equivalente a 1000 gramos oro que, para esa misma fecha, equivalían a $12.493.820°°, puesto que el gramo oro estaba en $12.493,82. Finalmente, perjuicios la liquidación de también vulneró los lo

contemplado por el artículo 106 del Decreto 100 de 1980, norma vigente cuando ocurrieron los hechos, al estatuir que "Si el daño moral ocasionado por el hecho punible no fuere susceptible de valoración pecuniaria, podrá fijar el juez prudencialmente la indemnización que corresponda al ofendido o perjudicado hasta el equivalente, en moneda nacional, de un mil gramos oro". Todas las consideraciones anteriores llevan a colegir que razón le asiste al censor al demandar que la sentencia no está en consonancia con las pretensiones de la demanda de constitución de parte civil, motivo por el cual se casará la sentencia impugnada y, por lo mismo, se condenará al procesado, junto con el tercero civilmente responsable, al pago equivalente a la suma un mil gramos oro para cada una de las víctimas reconocidas en el proceso, como perjuicios morales, según así se invocó en la demanda de constitución de parte civil. 4. El artículo 94 de la Ley 599 de 2000, contempla que "la conducta punible origina obligación de reparar los daños materiales y morales causados con ocasión de aquella". Por tal motivo, se puede concluir que la conducta punible produce daños en dos ámbitos, a saber: público y privado. El primero afecta el orden, la tranquilidad y la paz que sufre la sociedad como consecuencia de la conducta reprochable que condujo a infringir la ley penal. Y el segundo, es el que recae sobre la víctima como resultado del hecho ejecutado por el infractor del comportamiento típico, daño privado que origina el derecho a favor de la víctima o de sus herederos para pedir la indemnización o resarcimiento de perjuicios causados por el ilícito. De ahí que se afirme que la conducta punible no solamente da nacimiento a la acción penal sino que también cuando exista un daño que pueda ser apreciado pecuniariamente, da origen a la obligación de repararlo.

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El artículo 96 de la Ley 599 de 2000 (antes artículo 105 del Decreto 100 de 1980) reza que "Los daños causados con la infracción deben ser reparados por los penalmente responsables, en forma solidaria, y por los que, conforme a la ley sustancial, están obligados a responder." O, como lo ha dicho la jurisprudencia de la Corte, "para poder atribuir una consecuencia a un determinado sujeto se requiere la existencia de un vínculo directo de causa a efecto entre el daño ocasionado y el comportamiento del agente. El derecho no impone al responsable del comportamiento la obligación de responder por todos los desarrollos ulteriores al acto que se le imputa, sino de aquellas consecuencias que derivan directa e inmediatamente del mismo, como ha sido dicho por la jurisprudencia en los términos citados. "En esta materia, conviene precisarlo, el mismo principio de causalidad que regula la responsabilidad penal rige la responsabilidad civil, por lo que resulta impensable que el autor de un hecho delictuoso que crea un determinado riesgo deba responder por el resultado que se produce a raíz de surgimiento de otra cadena causal ". Para el juzgador fue claro que la destrucción del vehículo, según lo preceptuado por el artículo 56 del Código de Procedimiento Penal, tuvo como génesis la comisión de la conducta punible y procedió a liquidar los perjuicios de acuerdo con lo acreditado en la actuación. Por manera que es evidente que el comportamiento culposo del procesado causó una serie de daños que no puede reducirse sólo al fallecimiento de William José Vergara Otero, siendo claro que el delito, como fuente de obligación derivada de una responsabilidad civil extracontractual, conlleva

necesariamente al reconocimiento del resarcimiento de los perjuicios materiales y morales, que no se reduce al restablecimiento del bien jurídico protegido, sino que también se hace extensivo a la reparación de los daños que de manera colateral produjo la conducta punible. 5. El artículo 69 de la Ley 600 de 2000 estatuye que la "vinculación del tercero civilmente responsable podrá solicitarse con la demanda de constitución de parte civil o posteriormente, antes de que se profiera la providencia que ordena el cierre de la investigación...". En el evento que ocupa la atención de la Corte, a (............................) le fue notificado, de manera personal, el 5 de agosto de 2003 la resolución fechada el 6 de octubre de 1998, esto es, cuando se estaba tramitando la etapa del juicio y había fenecido la oportunidad del artículo 400 de la Ley 600 de 2000 para que las partes solicitaran las nulidades y pruebas que pretendían hacer valer en el juicio, y se había celebrado la audiencia preparatoria. En esas condiciones, es claro que la vinculación del tercero civilmente responsable a la actuación no fue oportuna, mejor aún, fue extemporánea, y a pesar de ello, se le condenó en perjuicios solidariamente vulnerándose el debido proceso y el derecho a la defensa. Por tal motivo, la Sala haciendo uso de lo consagrado por el artículo 216 de la Ley 600 de 2000, casará parcialmente la sentencia impugnada y, consecuentemente, declarará la invalidez parcial de todo lo actuado a partir del acto de la notificación del 5 de agosto de 2003 y respecto del señor (.......................). ________________________________
* Auto de 9 de febrero de 2006. Rad. 20201.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación

FECHA: 20/09/2006

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DECISION: Casa parcialmente la sentencia, redosifica pena, casa de oficio

PROCEDENCIA: Juzgado Penal del Circuito CIUDAD: Cereté (Cordoba) PROCESADO: ALDANA ARISMENDI, BERNANDINO DELITOS: Homicidio culposo PROCESO: 23687

Fin extracto providencia 2687

PRESCRIPCION-Servidor Antecedentes jurisprudenciales

Público:

contarse dicho lapso reducido a la mitad más la tercera parte. Como fundamento de esta tesis se sostuvo que el artículo 82 del Código Penal no hacía distinción alguna para su aplicabilidad, que tal previsión correspondía a una razonable política criminal, al establecer el legislador un mayor lapso para investigar y juzgar a los servidores públicos que infringieran la ley, debido a las dificultades que en tales casos se presentan, a la necesidad de realizar una estricta investigación y un riguroso juzgamiento, que redundaran a su vez en una eficaz administración de justicia .* Con la promulgación del nuevo Código Penal, Ley 599 de 2000, surge una nueva postura mayoritaria de la Sala respecto a la interpretación y alcances del artículo 83 que condensa en una sola disposición los anteriores artículos 81, 82 y 83 del Código Penal de 1980. De manera que, analizado el artículo 83 junto con el 86 que establece que interrumpido el término prescriptivo con la ejecutoria de la resolución de acusación o su equivalente, éste volverá a contarse por un lapso igual a la mitad del fijado por aquél, la Sala recoge su postura anterior, para señalar mayoritariamente que producida la

1. Se pronuncia la Sala sobre la solicitud de prescripción de la acción penal que en el mismo escrito formula el defensor. Para declarar su improcedencia, basta reiterar la posición mayoritaria de la Sala en torno al entendimiento que cabe hacer del artículo 86 de la Ley 599 del 2000 en armonía con el inciso 5º del artículo 83 ibídem, tal como se expuso, por ejemplo, en la sentencia del 16 de febrero del 2005, radicado 15.212, en la que se dijo: La jurisprudencia de la Sala no ha sido pacífica respecto a la temática de la prescripción de la acción penal en los delitos cometidos por servidores públicos, pues en vigencia del Código Penal de 1980 de manera reiterada la Corte sostuvo que el incremento del lapso descriptivo establecido por el artículo 82 del Código Penal para los casos en que el delito fuera cometido por servidor público en ejercicio de sus funciones, del cargo o con ocasión de ellos tenía operancia tanto en la fase instructiva como en el juicio de manera autónoma, es decir, que interrumpido el término con la ejecutoria de la resolución de acusación, en el juicio volvía a

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interrupción de la acción penal, el nuevo término debe hacer referencia al término genérico del inciso 1º del artículo 83, sin que pueda tenerse en cuenta otros aspectos al no haberlo referido así la norma, es decir, que la prescripción señalada por el artículo 86 ibídem no está condicionada a ninguna de las circunstancias especiales aludidas por el artículo 83 ibídem que quedan reservadas de manera exclusiva para la etapa instructiva, por lo tanto, bastará el simple transcurso del tiempo señalado en el inciso 1º del citado artículo reducido en la mitad, lapso al cual queda entonces limitada la posibilidad de que el Estado a través de sus jueces ejerza la acción penal .** Sin embargo, tal interpretación fue modificada por la Sala en decisión del 25 de agosto de 2004 retomando la inicialmente expuesta, cuando al efectuar un nuevo análisis, en procura de un cabal entendimiento de las reglas de la prescripción que articule razonadamente el texto legal con los fines trazados por el constituyente y el

legislador, de manera que los motivos de política criminal que justifican el incremento del término prescriptivo de la acción cuando en la ejecución de la conducta delictiva interviene un servidor público en ejercicio de sus funciones, de su cargo, o con ocasión de él se cumplan .**** Luego, el lapso mínimo de prescripción de la acción penal ocurrirá en un lapso de 6 años y 8 meses tanto en la etapa instructiva como en la fase de juzgamiento. Por lo tanto, como la resolución de acusación alcanzó ejecutoria el 10 de abril de 2001, es claro que el término de prescripción no se ha cumplido pues apenas se vencería el 10 de diciembre del 2007. ______________________________
* Entre otras decisiones: Rad. Casación 3545 auto del 28 de abril de 1992; Sentencia Revisión del 23 de septiembre 23 de 1998, auto de noviembre 12 del 98, auto Casación 11361 del 21 de septiembre de 1999, Rad. 11541, del 03 de abril de 2000. **Segunda Instancia 15131 del 27 de septiembre de 2002 ***Casación 20673

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MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Casación FECHA: 20/09/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Popayán PROCESADO: LOPEZ HURTADO, ANDRES FELIPE DELITOS: Cohecho impropio PROCESO: 25767 Salvamento de Voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Fin extracto providencia 25767

ACCION DE REVISION-Legitimidad para impugnar el auto que inadmite la demanda La acción de revisión no es una nueva instancia sino un procedimiento de excepción; no es la continuación del proceso ya fenecido con la res iudicata, sino que es, en rigor jurídico, como en añejo pronunciamiento lo dijera la Corte, un proceso extraordinario sobre el proceso mismo, razón por la cual el derecho de postulación debe ejercerse por medio de abogado titulado, como quiera que "se trata de una actividad posterior a la culminación del proceso, que comprende la elaboración del libelo según precisos requisitos formales, la invocación de concretas causales legales, el correcto señalamiento de los fundamentos jurídicos y fácticos, la relación de las pruebas que se aportan para demostrar los hechos básicos de la petición, y una adecuada sustentación compatible con la naturaleza de la causal que se invoca, todo lo cual es, evidentemente, materia de especiales conocimientos jurídicos." Aquí, el ius postulandi entraña un recorte al derecho de autorepresentación, no en lo concerniente a su capacidad procesal, puesto que el condenado siempre tendrá

interés sustancial para controvertir el fallo que le es desfavorable -legitimación pasiva-, sino respecto a su idoneidad técnica para actuar por sí mismo con la debida destreza, por lo que su representación ha sido encomendada por la ley a expertos en las disciplinas jurídicas. Por consiguiente, si por las circunstancias dichas para la confección y presentación de la demanda de revisión se precisa de defensor letrado con poder especial para actuar, en éste, con más veras, radicará también la facultad de impugnar a través del recurso de reposición el auto por cuyo medio se inadmite el libelo, acto de postulación reservado a un abogado titulado precisamente por el carácter eminentemente técnico y rogado que el instrumento ostenta .* Como también lo ha advertido la jurisprudencia de la Sala, no pueden confundirse las facultades que según la ley al "procesado" le asisten al interior del asunto que dio origen a la sentencia cuya revisión pretende, con la titularidad que en calidad de condenado pueda invocar a efecto de lograr que su aspiración se cumpla, habida consideración de que se trata -la

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revisión- de un trámite autónomo, independiente y diverso del que es propio en las instancias. Si bien no puede desconocerse que la defensa material y la técnica integran una unidad inescindible, la prerrogativa de su ejercicio simultáneo no se extiende a aquellas materias que por su complejidad requieren necesariamente de conocimientos jurídicos especiales; en estos casos la ley ha previsto que las personas legitimadas en el proceso estén

representadas por profesionales del derecho, a fin de que su interés jurídico no resulte menoscabado por su propia impericia o ignorancia. Por modo que, al carecer el impugnante en razón de este asunto de personería adjetiva -legitimatio ad processum-, el acto de postulación que por sí mismo ha ejercido debe ser rechazado por la Sala. _________________________________
* Auto del 31 de agosto de 2005. Radicación 23189.

MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Acción Revisión FECHA: 25/09/2006 DECISION: Rechaza el recurso de reposición interpuesto PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. CONDENADO: VELASQUEZ HERNANDEZ, VICTOR MANUEL DELITOS: Peculado por apropiación, Estafa, Concusión PROCESO: 23026

Fin extracto providencia 23026

ACCION DE REVISION-Causal sexta: Técnica En la postulación de la causal de revisión prevista en el numeral 6° del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, que en el fondo persigue la aplicación retroactiva de la nueva jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, es preciso seguir el siguiente derrotero: i) especificar los fundamentos o criterios que sirvieron para sustentar la sentencia condenatoria; ii) identificar el nuevo pronunciamiento de la Sala de Casación Penal; iii) verificar que el criterio jurídico que sirvió para sustentar la sentencia condenatoria, fue cambiado favorablemente mediante el

pronunciamiento colegiatura.

judicial

de

esta

Por supuesto, el nuevo pronunciamiento debe estar contenido en la jurisprudencia emanada de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, debido a que es la máxima autoridad judicial, atendiendo la función que cumple de unificar la jurisprudencia nacional, como tribunal de casación, de conformidad con los artículos 235 de la Carta Política y 206 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000. Se trata, pues, de remover la autoridad de la cosa juzgada buscando evitar la persistencia de un fallo que ahora se revela materialmente injusto, ante el advenimiento de una nueva

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hermenéutica sobre los criterios jurídicos aplicados en la sentencia condenatoria cuya revisión se demanda; variación introducida en la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal, que debe guardar identidad temática y con entidad suficiente para generar la invalidez de la sentencia motivo de la acción, para que en su lugar se dicte la providencia que corresponda. En el caso que se examina, el libelista se apartó del derrotero mínimo a seguir en tratándose de la causal 6ª de revisión,
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Acción de Revisión FECHA: 25/09/2006 DECISION: Inadmite demanda presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

ya que, sin precisar los fundamentos de la sentencia condenatoria y sin confeccionar el ejercicio de comparación condigno al talante de dicha acción, apenas se refiere de manera equivocada y anecdótica a la supuesta variación de la jurisprudencia respecto del concurso entre secuestro simple y hurto calificado agravado, mencionando para ello dos fallos de la Sala de Casación Penal, de los cuales trae unos renglones seleccionados a propósito, pero que en modo alguno responden al sentido que les atribuye.
CIUDAD: Pereira PROCESADO: CORREA CARDONA, OSCAR DELITOS: Hurto calificado y agravado, Porte de armas de defensa personal, Secuestro simple PROCESO: 23795

Fin extracto providencia 23795

CAMBIO DE RADICACION-Finalidad y procedencia/ INASISTENCIA ALIMENTARIA-Juez competente: Sitio de residencia del menor que tuviera al momento de instaurar la querella o donde se hubiera dado inicio oficioso a la actuación/ INASISTENCIA ALIMENTARIA-Competencia a prevención: Cuando al momento de instaurar la denuncia el menor vivía en el exterior 1. Por tal razón es del caso recordar que esta figura como excepción a las reglas de competencia por el factor territorial, procede cuando se acredita, en debida forma, que en el lugar donde se ventilan las diligencias existen circunstancias que puedan afectar el orden público, la

imparcialidad o la independencia de la administración de justicia, las garantías procesales, la publicidad del juzgamiento, la seguridad del sindicado o su integridad personal, tal como lo contempla el artículo 85 del Código de Procedimiento Penal. En otras palabras, el cambio de sede del proceso, como excepción a la competencia territorial, es siempre de carácter extremo, residual y procedente sólo en los casos taxativamente señalados en el citado artículo 85. También se ha dicho que la labor del peticionario habrá de consistir en demostrar, de manera clara y evidente, cualesquiera de las circunstancias en

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precedencia citadas para que la Corte, en cumplimiento de lo normado en el numeral 8° del artículo 75 de la misma obra, se pronuncie sobre la viabilidad o no del cambio de radicación solicitado. 2. Ha dicho la Sala que el juez competente para conocer del delito de inasistencia alimentaria cuando se trata de menor de edad, es el del sitio de residencia del menor entendido éste el que tuviere al momento de instaurarse la querella o donde se hubiera dado inicio oficioso a la actuación. Para recordar esta posición, se dijo recientemente: "En ese orden de ideas, el juez competente para juzgar el delito de inasistencia alimentaria cuando el sujeto pasivo es un menor de edad continúa siendo el Juez Penal Municipal, como lo dispone el artículo 78 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), en precisa armonía con el artículo 271 del Código del Menor (Decreto 2737 de 1989), norma de carácter especial que continúa vigente y no fue derogada por el nuevo régimen de procedimiento, toda vez que no le es contraria. ... Se impone a continuación dilucidar, para efectos del artículo 271 del Código del Menor, el contenido y alcance de la frase "residencia del titular del derecho", y en cuanto hace a este tópico desde ya se advierte que el Juez Penal Municipal de Popayán, ha interpretado adecuadamente el derecho que a este caso corresponde. La doctrina pacíficamente ha sostenido que el delito de inasistencia alimentaria es de carácter permanente y de tracto sucesivo en cuanto a su proceso de consumación, pues comienza con el incumplimiento de la primera mesada debida y se prolonga todo el tiempo de la omisión, de suerte que durante el período en el cual el alimentante evade su obligación el delito se está cometiendo. Con frecuencia ocurre que después de instaurar la denuncia, o después de que se inicia de oficio en el caso de los

menores, el titular del derecho cambia el lugar geográfico de su residencia. Este evento no conlleva de suyo la variación de la sede para el juzgamiento de la conducta omisiva, puesto que, como la realidad lo enseña, las mudanzas podrían ser indefinidas según las circunstancias del titular del derecho a percibir alimentos o de su representante legal, caso hipotético en el cual, si se aplicara literalmente el texto del artículo 271 del Código del Menor, se llegaría al absurdo de admitir tantos jueces temporalmente competentes como ciudades o poblaciones los acogiesen. La fijación de la competencia para el juzgamiento por el factor territorial es un tema procesal que atañe exclusivamente a la ley, y se determina con las pautas que ella misma establece, entre las cuales no se encuentra el arbitrio o el destino del sujeto pasivo de la infracción penal. Entonces, una adecuada interpretación de aquel conjunto de normas, en sentido armónico, de modo que produzcan el efecto para el cual se concibieron, permite inferir que para determinar el Juez competente en el delito de inasistencia alimentaria, se entiende por residencia del titular del derecho aquella que tenía al momento de formular la querella de parte, o al momento de iniciarse oficiosamente la investigación. Así lo ha reiterado la jurisprudencia de la Sala de Casación Penal al dirimir otras colisiones con idéntico problema jurídico, tema sobre el cual podrían confrontarse, entre otros, los autos de 24 de febrero de 1998, 31 de agosto de 1998 y 11 de mayo de 1999, ...respectivamente." Auto colisión de competencia del 7 de febrero de 2006 con radicación 24.594 3. En este particular caso se concluye que el sitio de residencia de la menor, para el momento en que se instaura la denuncia a través de querella, es en el exterior. Luego la regla general antes expuesta no puede aplicarse pues no contempló esta particular hipótesis.

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Entonces, ante esta situación, es necesario acudir a lo señalado en el artículo 83 de la Ley 600 de 2000 (competencia a prevención) como procedimiento penal aplicable a este caso, para concluir que el lugar de residencia a que se refiere el Código del Menor se asimila a la conducta punible realizada en el exterior, por ello,

el juez competente es el del lugar en donde se formuló la denuncia. Por ello, si en este caso así se procedió, como quiera que la denuncia se formuló en Bogotá y es en esta misma ciudad donde se adelanta el juicio, no es posible reportar afrenta o afectación alguna a los intereses constitucionales del peticionario, por lo que su solicitud será negada.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Cambio de Radicación FECHA: 26/09/2006 DECISION: Niega el cambio solicitado PROCEDENCIA: Juzgado 38 P.M.

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: CAMACHO LOPEZ, INDALECIO DELITOS: Inasistencia alimentaria PROCESO: 26042

Fin extracto providencia 26042

EXTRADICION-Validez formal de la documentación/ EXTRADICIONDocumentos anexos: Autenticidad/ EXTRADICION-Doble incriminación: Pena de decomiso/ EXTRADICIONDelito político/ EXTRADICION-El delito de narcotráfico no puede estimarse como conexo a un delito político 1. De acuerdo con lo normado en el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, la solicitud de extradición debe efectuarse por vía diplomática y de manera excepcional por la consular o de gobierno a gobierno, adjuntando copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en el extranjero, con indicación de los actos que determinan la petición, así como del lugar y fecha en que fueron ejecutados, los datos que permitan identificar plenamente al reclamado y copia auténtica de las disposiciones penales aplicables al caso; documentos que deben ser expedidos en la forma establecida por la legislación del país reclamante y traducida al castellano, si fuere el caso. A su vez, el artículo 259 del Código de Procedimiento Civil, modificado por el Decreto 2282 de 1989, dispone en el numeral 118 de su artículo 1º que los documentos públicos otorgados en un país extranjero por uno de sus funcionarios o con su intervención,

deberán presentarse debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la República y, en su defecto, por el de una nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron de acuerdo con la ley del respectivo país. La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y si se trata de agente consular de un país amigo, se autenticará previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste por el Cónsul colombiano, disposición aplicable al caso en virtud del principio de integración normativa previsto en el artículo 23 y el inciso último del artículo 495 en comento. Los anteriores requisitos legales se encuentran orientados a exigir que como sustento de una solicitud de extradición, el Estado requirente debe remitir en todos los casos y sin excepción alguna los soportes de la misma pero no de manera simple, sino con el lleno de las referidas exigencias formales. 2. Referente a la pena de comiso incluida en la resolución de acusación del país requirente, "la cual busca el decomiso de todos los bienes que se hayan derivado de ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los anteriores delitos. Si dichos bienes no estuvieren disponibles,

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las normas anteriores permiten que otros bienes del acusado sean decomisados", la Corte considera que tal inclusión no puede ser entendida en estricto sentido como un cargo. Efectivamente, como ya ha tenido ocasión de expresarlo esta Corporación el señalamiento de la pena de decomiso no comporta imputación alguna, sino a lo sumo el anuncio de la consecuencia patrimonial que la declaratoria de responsabilidad acarrea respecto de los bienes involucrados en los delitos por cuya comisión se acusa al requerido, tema ajeno a la solicitud de extradición y que por tanto, no se encuentra comprendido dentro de la temática de la cual debe ocuparse el concepto que corresponde emitir a la Corte. 3. No resulta jurídicamente viable acceder a la petición elevada por la defensora para la emisión de un concepto desfavorable para la extradición de su representado por ser miembro del grupo de autodefensas y estar incurso en el delito de carácter político de sedición ante la adición del artículo 468 del Código Penal por el artículo 71 de la Ley 975 de 2005 al prever que "También incurrirá (sic) en el delito de sedición quienes conformen o hagan parte de grupos guerrilleros o de autodefensas cuyo accionar interfiera con el normal funcionamiento del orden constitucional y legal. En este caso, la pena será la misma prevista para el delito de rebelión", por las siguientes razones: - La Sala ha insistido en que la modalidad de sedición del citado artículo 71 de la Ley 975 de 2005 para los miembros de los grupos de autodefensas que con su accionar interfieran el normal funcionamiento del orden constitucional y legal que antes configuraba el delito de concierto para delinquir con el fin de organizar, promover, armas o financiar

grupos armados al margen de la ley, no implicó la derogatoria de los inciso 2° y 3° del artículo 340 del Código Penal sobre tipo penal del concierto para delinquir. -Tampoco era posible que de manera automática o ineludible se tuvieran como delitos de sedición los comportamientos realizados por los miembros de los grupos de autodefensas. -En la resolución de acusación no se hace mención a los móviles políticos en los comportamientos del requerido en extradición, ni se indica su pertenencia a las Autodefensas Unidas de Colombia "AUC", pues el objeto de la conspiración se concreta al suministro de elementos bélicos a dicha organización al margen de la ley, así como para la importación a los Estados Unidos desde Colombia de 5 kilogramos o más de cocaína, además de poseer tal sustancia con fines de distribuirla. -Como lo anota la Representante del Ministerio Público, en manera alguna respecto del narcotráfico podría darse alguna conexidad con la sedición como delito político, toda vez que como lo ha precisado con anterioridad la Sala: "ninguna actividad delictiva constitutiva de narcotráfico puede estimarse como conexa a un delito político como factor impediente de una solicitud de extradición, no sólo porque el legislador no lo ha estimado así, sino porque la misma comunidad internacional le niega ese carácter...[según se desprende de la] Convención de las Naciones Unidas sobre tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, aprobada en Viena el 19 de diciembre de 1998, e incorporada al derecho interno mediante la Ley 67 de 1993*. _________________________________ ________

* Cfr. Concepto de extradición del 24 de Noviembre de 2004. Radicación 22450

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Concepto Extradición FECHA: 26/09/2006 DECISION: Conceptúa Favorablemente, advierte sobre condicionamientos

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: RODRIGUEZ ACEVEDO, HECTOR IGNACIO DELITOS: Terrorismo, Tráfico, fabricación o porte de estuperf. PROCESO: 24187

Fin extracto providencia 24187

EXTRADICION-Sistemas para la concesión de la extradición: Control judicial riguroso e intervención judicial atenuada/ EXTRADICION-Pruebas: Para considerar su conducencia y pertinencia se tiene en cuenta el sistema de intervención judicial atenuada 1. En materia de extradición, como instrumento de cooperación internacional, se tienen identificados cuatro sistemas en orden a su concesión, de los cuales merecen destacarse dos. En primer lugar, el llamado control judicial riguroso, que "parte del supuesto de la competencia amplia del órgano judicial, que no sólo revisa aspectos formales atinentes a la solicitud, el instrumento internacional invocado, la identidad del sujeto, su nacionalidad, la naturaleza, fecha, lugar y circunstancias de comisión del delito, y la prescripción de la acción penal o de la pena, sino que incluso puede pronunciarse sobre la idoneidad y calidad de las pruebas recaudadas contra el reclamado, a fin de establecer si resultan suficientes para condenarlo, o cuando menos, enjuiciarlo, según las leyes internas del estado requerido." Y el de intervención judicial atenuada, afín con el modelo colombiano, en el cual el órgano judicial

"no conoce a fondo del proceso por el cual se reclama la extradición, no existe decisión sobre la responsabilidad o no del requerido, por lo tanto escapa a la potestad del juez que tramita el pedido, formular cualquier consideración en torno a lo que más adelante habrá de ser objeto de pronunciamiento de fondo en la causa adelantada por la autoridad extranjera, como sería el caso de que el requerido no es el autor o partícipe del delito que se le atribuye, o que las circunstancias de realización del hecho son distintas a las imputadas, o que la acción penal o la pena han prescrito, o cualquier otro motivo que haga imposible proseguir el ejercicio de la acción penal." * 2. De modo que es de acuerdo con esta temática, que responde al sistema de intervención judicial atenuado, respecto de la cual debe evaluarse la conducencia y pertinencia de las pruebas, en el entendido que ellas deben dirigirse a establecer los presupuestos formales sobre los que se funda el concepto de extradición, y las que caso de no referirse a esos temas, obligan a la Corte a disponer su improcedencia**. Si así es, no resulta conducente que la Corte decrete pruebas tendientes a demostrar la ejecución de la conducta y la responsabilidad del requerido, pues ello sólo sería posible si el trámite

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tuviese por objeto establecer la ocurrencia del injusto y sus consecuencias. Mas es claro, como se ha expresado, que el concepto de casación no tiene esos objetivos, pues "este no es un proceso penal con todas sus connotaciones sino un particular trámite que en esta fase se surte ante la jurisdicción cuyo objeto no es propiamente el establecimiento del delito y sus consecuencias o la determinación del responsable, ni por ende es el ámbito donde pueda aportarse pruebas o controvertirse aquellas que supuestamente acreditan esos tópicos ..."*** Menos puede la Sala, por idénticas razones, examinar la legalidad de las

pruebas obtenidas por las autoridades de los Estados Unidos de América mediante la colaboración de las colombianas, debido a que el trámite de extradición no supone un juicio material de las que le sirvieron de fundamento a las autoridades judiciales del país requirente para acusar al solicitado en extradición, sino un análisis de equivalencia formal de la providencia acusatoria proferida en el extranjero con la del país colombiano. ________________________________
* Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, providencia del 26 de septiembre de 2000, radicado 17216. ** Cfr., en ese sentido, Corte Suprema de Justicia, autos de auto de junio 11 de 2002, radicado 19288 y 16 de mayo de 2006, radicado 25173, entre otros. ***Corte Suprema de Justicia, auto del 18 de julio de 2006, radicado 24807.

MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Auto Extradición FECHA: 26/09/2006 DECISION: Niega por improcedentes las pruebas solicitadas por la defensa del requerido

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: MITCHELL PALACIO, OLARIO PROCESO: 25755

Fin extracto providencia 25755

EXTRADICION-Aclaración del concepto: Se aclara el nombre de la requerida en extradición Con acta N° 085 del 15 de agosto de 2006, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia rindió ante el Gobierno Nacional concepto favorable para la extradición de la ciudadana colombiana "LUZ MARINA HOYOS DE MESA" solicitada por el Gobierno de los Estados Unidos, por ser destinataria de la acusación N° Cr. 05-102 (JAF) proferida por el Tribunal de Distrito de

los Estados Unidos para el Distrito de Puerto Rico. Mediante oficio número OFI06-20653DIJ-0100 del 4 de septiembre del año en curso, el Ministerio del Interior y de Justicia devolvió el expediente a esta Corporación con el fin de que se pronuncie sobre el nombre correcto de la mencionada ciudadana colombiana solicitada en extradición, para lo cual allegó copia de la Nota Verbal N° 1308 del 14 de junio de 2006, a través de la

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cual la Embajada de los Estados Unidos de América indicó lo siguiente: "La nota diplomática de esta Embajada N° 1222 contenía un error de mecanografía. El nombre correcto de la persona requerida para propósitos de extradición es Luz María Hoyos-de-Mesa y no Luz Marina Hoyos-de-Mesa". Cabe agregar que la Embajada de los Estados Unidos de América en la Nota Verbal N° 0804 del 31 de marzo de 2006, mediante la cual solicitó formalmente la extradición de la ciudadana colombiana Luz María Hoyos de Mesa, en la parte final del primer párrafo precisó: "Luz María Hoyos-de-Mesa es la sujeto de las notas diplomáticas de esta Embajada N° 1222, de fecha 8 de junio de 2005, mediante la cual se solicitó su detención provisional para propósitos de extradición, y N° 1308, de fecha 14 de junio de 2006, mediante la cual se aclaró el nombre correcto de Luz María Hoyosde-Mesa". Teniendo en cuenta los anteriores datos, encuentra la Sala que efectivamente se incurrió en un error
MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Extradición FECHA: 26/09/2006 DECISION: Aclara concepto respecto al nombre de la requerida

involuntario respecto del nombre correcto de la ciudadana colombiana solicitada en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos, equivocación que, como quedó visto, fue aclarada en su oportunidad a través de las correspondientes Notas Verbales. En efecto, surge evidente que se trata de (.............) la ciudadana colombiana solicitada en extradición y no de "(.........................)" como equivocadamente se consignó en el concepto, debiéndose precisar que el nombre correcto no solo se desprende de las citadas Notas Verbales sino también de la correspondiente copia de la cédula de ciudadanía número 42.678.037 expedida en Envigado y que reposa en el expediente, sin que haya lugar a dudas sobre su identidad, como así quedó precisado en el concepto. Por consiguiente, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, ACLARA el CONCEPTO FAVORABLE emitido el 15 de agosto de 2006, en el sentido de que es (……………) la ciudadana colombiana solicitada en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: LUZ MARIA, HOYOS DE MESA PROCESO: 25375

Fin extracto providencia 25375

EXTRADICION-Argentina: Requisitos según la Convención suscrita en Montevideo en 1933/ EXTRADICION-

Argentina: No es exigible la resolución de acusación equiparable a la dictada en Colombia/ EXTRADICION-Convención

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de Montevideo: Alcance de la expresión "acusado"/ EXTRADICIONCondicionamientos 1. El artículo 35 de la Carta Política establece el orden de prelación de la normatividad aplicable en asuntos de extradición, precisando en primer lugar los tratados públicos y en segundo, la Ley. Establecido el orden de las fuentes normativas así, y habiendo conceptuado el Ministerio de Relaciones Exteriores que en este asunto la normatividad por la que se debe regir es la prevista por la Convención sobre Extradición suscrita en Montevideo el 26 de diciembre de 1933, aprobada por la República de Colombia mediante la Ley 74 de 1935 y la Convención de Viena de 1988 sobre Tráfico de Estupefacientes, sobre los requisitos allí establecidos se ocupará el concepto que en estos eventos se requiere de la Corte. La anterior precisión con el fin de aclarar la confusión que se aprecia en el alegato de la defensora pública del solicitado, quien pareciera entender que no obstante la existencia de tratado que regula el caso, deben observarse los requisitos indicados en el código de Procedimiento Penal, cuando evidentemente no es así. En materia de extradición la ley nacional sólo se aplica en cuanto al procedimiento a seguir para resolver las peticiones de esta naturaleza, pues nuestro sistema mixto implica la intervención de tres autoridades (Ministerio de Relaciones Exteriores- Corte Suprema de JusticiaMinisterio del Interior y de Justicia) que tienen claramente delimitadas sus funciones en la ley. El artículo 5º de la Convención sobre Extradición, aplicable en este caso, precisa que el pedido debe formularse por el respectivo representante diplomático, y a falta de éste por los agentes consulares o de Gobierno a Gobierno, y acompañarse de los siguientes documentos:

Si se trata de un individuo que ha sido juzgado y condenado por los Tribunales del Estado requirente, una copia auténtica de la sentencia ejecutoriada. Si se trata de un acusado, se debe acompañar una copia auténtica de la orden de detención, emanada del juez competente; una relación precisa del hecho imputado; una copia de las leyes penales aplicables al caso y de las referentes a la prescripción de la acción o de la pena. En ambos eventos, siempre que fuere posible, se allegará la filiación y demás datos personales que permitan identificar al individuo reclamado. Estas exigencias de la Convención fueron cumplidas en el presente evento. La solicitud de extradición se hizo por la vía diplomática, toda vez que el Gobierno de la República Argentina, a través de su Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 236/05 del 21 de octubre de 2005 presentó la documentación correspondiente, en orden a formalizar el pedido de extradición de (....................................................... ). 2. Es necesario precisar que la expresión "acusado" que utiliza la Convención tanto en el artículo 1º, como en el literal b del artículo 5º no está referida a persona contra quien se haya proferido una decisión de las características o equivalente a la resolución acusatoria que regula nuestro ordenamiento interno, sino a quien está siendo objeto de investigación y se haya dispuesto su comparecencia a él para interrogarla "cuando hubiere motivo para sospechar" que ha participado en la comisión de un delito. En este sentido, ya ha tenido la Corte la oportunidad de pronunciarse de la siguiente manera: "Las estipulaciones a que aluden los tratados públicos surgen preponderantes en materia de extradición y sólo a falta de ellas se remite a lo que establezca la ley interna, de manera que si en este

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caso, como quedó visto, es aplicable la Convención de Montevideo, se anteponen los requisitos allí establecidos, en lo que debe acompañarse a la petición de extradición; entre ellos no está el aporte de la resolución de acusación o su equivalente, lo que, sin razón ha insistido la defensa debió acompañarse en este asunto. "Si la Convención no establece ese requisito, no le es dado a la Sala exigirlo, pues en tal caso resultaría desconociendo la voluntad expresa de los países signatarios del acuerdo internacional, y esa no es su función en la tarea que le es encomendada en el trámite de extradición (...) "La extradición es un instrumento de cooperación internacional, concebido para evitar que quien ha delinquido en territorio de un determinado país, se pueda refugiar en otro, evadiendo los llamados de la justicia. Si la Convención de Montevideo tiene establecido, en el artículo 5°, literal b), que tratándose de quien es requerido para que comparezca al proceso, para solicitar su extradición basta con una copia auténtica de la orden de detención emanada del juez competente, una relación de los hechos y la copia de las leyes aplicables al caso, resulta improcedente exigir otros requisitos"*. 3. El Estado colombiano deberá advertir de los compromisos a que se obliga el Estado requirente, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 17 de la Convención, y además imponer los condicionamientos que estime oportunos, y particularmente que no se le juzgue por hechos anteriores al 17 de diciembre de 1997, ni por otros que sean distintos a los que motivan la solicitud, además de los referidos a la prohibición de infligir penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, prisión perpetua, destierro, y confiscación. En este sentido, sobre el temor de la defensa derivado de la calidad de

incomunicado, en que comparecerá (...............................................), en virtud de la orden de captura nacional e internacional librada el 25 de agosto de 2005, por el Juzgado Nacional en lo Penal Económico No.1, no encuentra la Corte necesidad de advertencias al respecto, puesto que, de acuerdo a la legislación de ese país, tal medida no implica, como lo visualiza la abogada, la privación del derecho a defenderse. El artículo 205 del Código de Procedimiento Penal de la República de Argentina, bajo cuyo sustento se dispuso la calidad de incomunicado de (...............................................), dispone lo siguiente: "El Juez podrá decretar la incomunicación del detenido por un término no mayor de cuarenta y ocho (48) horas, prorrogable por otras veinticuatro (24) mediante auto fundado, cuando existan motivos para temer que se pondrá de acuerdo con terceros u obstaculizará de otro modo la investigación. "Cuando la autoridad policial haya ejercido la facultad que le confiere el inciso 8º del artículo 184, el juez sólo podrá prolongar la incomunicación hasta completar un máximo de setenta y dos (72) horas. "En ningún caso la incomunicación del detenido impedirá que este se comunique con su defensor inmediatamente antes de comenzar la declaración o cualquier acto que requiera su intervención personal. "Se permitirá al incomunicado el uso de libros u otros objetos que solicite, siempre que no puedan servir para eludir la incomunicación o atentar contra su vida o la ajena. Asimismo se le autorizará realizar actos civiles impostergables, que no disminuyan su solvencia ni perjudiquen los fines de la instrucción". Asimismo, el Gobierno Nacional debe advertir a su homólogo del Estado requirente, que la persona solicitada en extradición ha permanecido privada de la

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libertad en detención razón de este trámite.

preventiva

por

condicionamientos impuestos y establecer las consecuencias que se derivaren de su eventual incumplimiento. _________________________________
* Concepto 16379 del 22 de mayo de 2001.

Igualmente, el señor Presidente deberá disponer lo pertinente para que se haga el respectivo seguimiento a los
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Concepto Extradición FECHA: 26/09/2006 DECISION: Conceptúa Favorablemente la solicitud de extradición, Advierte sobre condiciones

PAIS REQUIRENTE: República de Argentina REQUERIDO: ARISTIZABAL TABARES, JUAN DAVID DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf., Tráfico de sustancias para proc. Narcóticos PROCESO: 24673

Fin extracto providencia 24673

RECURSO DE CASACION-Para su procedencia se tiene en cuenta la norma vigente al momento de comisión del delito/ DECISIONES JUDICIALESMotivación: Función endoprocesal y extraprocesal/ MOTIVACION DE LA SENTENCIA-Garantía fundamental de los postulados del Estado de Derecho/ FALTA DE MOTIVACION DE LA SENTENCIA-Hipótesis/ REPARACION DEL DAÑO-La novación como mecanismo para reparar el daño/ ESTAFA-Elementos estructurales del tipo 1. La Sala venía sosteniendo que para efectos de la concesión y trámite del recurso de casación se debían tener en cuenta las normas vigentes al momento en que se dicta la sentencia de segunda instancia, pues era el denominado hecho jurídica o procesalmente relevante objeto de inconformidad y que sólo una vez proferido surge el agravio que se pretende aliviar con el derecho de impugnación del respectivo sujeto procesal afectado en sus intereses. Y que para los efectos del debido proceso

casacional no tenía ninguna incidencia la ley procesal vigente al momento de la conducta punible. Esta postura cambió con la entrada en vigencia del artículo 6° de la ley 906 de 2000 que señala que "Nadie podrá ser investigado ni juzgado sino conforme a la ley procesal vigente al momento de los hechos", y con las razones expuestas por esta corporación , de manera que el marco de aplicación de la ley para efectos de la impugnación extraordinaria será la normatividad vigente al momento de la comisión del delito. 2. El principio de motivación de las decisiones judiciales desempeña una doble función: (i) endoprocesal: en cuanto permite a las partes conocer el pronunciamiento sirviendo de enlace entre la decisión y la impugnación, a la vez que facilita la revisión por el tribunal ad quem; y (ii) función general o extraprocesal: como condición

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indispensable de todas las garantías atinentes a las formas propias del juicio, y desde el punto de vista político para garantizar el principio de participación en la administración de justicia, al permitir el control social difuso sobre el ejercicio del poder jurisdiccional*. 3. El derecho de motivación de la sentencia se constituye en un principio de justicia que existe como garantía fundamental derivada de los postulados del Estado de Derecho, en tanto que el ejercicio jurisdiccional debe ser racional y controlable (principio de transparencia), asegura la imparcialidad del juez y resguarda el principio de legalidad. Para el cabal ejercicio del derecho de contradicción, se demanda del funcionario judicial la motivación de sus decisiones para conocer debidamente sus argumentos que le sirven de sustento y así poder con mejor facilidad emprender la tarea de su contradicción bien sea controvirtiendo la prueba que le sirvió de soporte, allegando nuevos elementos de juicio que le desvirtúen o, en últimas, impugnando la providencia correspondiente. ...las decisiones que tome el juez, que resuelven asuntos sustanciales dentro del proceso -v.gr. una sentencia-, deben consignar las razones jurídicas que dan sustento al pronunciamiento; se trata de un principio del que también depende la cabal aplicación del derecho al debido proceso pues, en efecto, si hay alguna justificación en la base de las garantías que reconocen la defensa técnica, el principio de favorabilidad, la presunción de inocencia, el principio de contradicción o el de impugnación -todos reconocidos por el art. 29 Const. Pol.-, ha de ser precisamente la necesidad de exponer los fundamentos que respaldan cada determinación, la obligación de motivar jurídicamente los pronunciamientos que profiere el funcionario judicial**. Esta garantía fue prevista en una norma positiva expresa en nuestro ordenamiento constitucional

anterior***, ahora el art. 55 de la Ley 270 de 1996, Estatutaria de la Administración de Justicia, impone al juez el deber de hacer referencia a los hechos y asuntos esgrimidos por los sujetos procesales, al igual que lo hacen los arts. 3 de la Ley 600 de 2000 que en cuanto a sus normas rectoras establece que el funcionario judicial "deberá motivar" las medidas que afecten derechos fundamentales de los sujetos procesales, y 170 y 171, pues la providencia judicial no puede ser una simple sumatoria arbitraria de motivos y argumentos, sino que requiere una arquitectura de construcción argumentativa excelsa, principal muestra de lealtad del juez hacia la comunidad y hacia los sujetos procesales. Configura uno de los pilares fundamentales del Estado Democrático y Social de Derecho, al garantizar que una persona investida de autoridad pública y con el poder del Estado para hacer cumplir sus decisiones, resuelva, de manera responsable, imparcial, independiente, autónoma, ágil, eficiente y eficaz, los conflictos que surjan entre las personas en general, en virtud de los cuales se discute la titularidad y la manera de ejercer un específico derecho, consagrado por el ordenamiento jurídico vigente****, De manera que puede que sea concebida desde este enfoque como la contrapartida del derecho constitucional del libre acceso a la jurisdicción efectiva en virtud del cual todas las personas tienen derecho a obtener tutela judicial material que concluya con una decisión final motivada, razonable y fundada en el sistema de fuentes (art. 230 Const. Pol.), presentando desde luego pretensiones legítimas pues no resulta suficiente la posibilidad formal de llegar ante los jueces con la simple existencia de una estructura judicial lista a atender las demandas de los asociados, porque su esencia reside en la certeza que en los estrados judiciales se surtirán los procesos a la luz del orden jurídico aplicable, con la objetividad y la suficiencia probatoria que aseguren un real y ponderado conocimiento del

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fallador acerca de los hechos materia de su decisión*****. 4. La Sala al ocuparse de las situaciones que pueden conducir a la anulación de la sentencia por falta de motivación, ha identificado cuatro (4), "distinguiendo entre (i) ausencia absoluta de motivación, (ii) motivación incompleta o deficiente, (iii) motivación ambivalente o dilógica y (iv) motivación falsa; las tres primeras como errores in procedendo enjuiciables a través de la causal tercera y la última como vicio de juicio atacable por vía de la causal primera cuerpo segundo. En la primera el fallador no expone las razones de orden probatorio ni los fundamentos jurídicos en los cuales sustenta su decisión; en la segunda, omite analizar uno de los dos aspectos señalados o los motivos aducidos son insuficientes para identificar las causas en las que ella se sustenta; en la tercera las contradicciones que contiene la motivación impiden desentrañar su verdadero sentido o las razones expuestas en ella son contrarias a la determinación finalmente adoptada en la resolutiva; y, en la cuarta la motivación del fallo se aparta abiertamente de la verdad probada". ****** 5. El artículo 1687 del Código Civil dispone: "La novación es la sustitución de una nueva obligación a otra anterior, la cual queda por tanto extinguida." El artículo 1692 de la misma codificación enseña: "Si la antigua obligación es pura y la nueva pende de una condición suspensiva, o si, por el contrario, la antigua pende de una condición suspensiva y la nueva es pura, no hay novación, mientras está pendiente la condición; y si la condición llega a fallar o si antes de su cumplimiento se extingue la obligación antigua, no habrá novación." De otra parte, el artículo 1693 indica:

"Para que haya novación es necesario que lo declaren las partes, o que aparezca indudablemente que su intención ha sido la de novar, porque la nueva obligación envuelve la extinción de la antigua. Si no aparece la intención de novar, se mirarán las dos obligaciones como coexistentes, y valdrá la obligación primitiva en todo aquello que la posterior no se opusiere a ella, subsistiendo en esa parte los privilegios y cauciones de la primera." La jurisprudencia especializada ha considerado que no todo cambio o modificación que se introduzca a una obligación genera novación, siendo indispensable que el cambio o modificación sea de tal naturaleza que haya dado nacimiento a una obligación nueva, extinguiendo la antigua, acto jurídico que se califica de objetivo o subjetivo según se modifique el objeto o cualquiera de los sujetos de la obligación. En lo que tiene que ver con la novación objetiva, "ella se surte mediante acuerdo de voluntades entre los mismos sujetos acreedor y deudor de la obligación primitiva, acuerdo de voluntades en virtud del cual estos dan por extinguida dicha obligación primitiva, pero reemplazándola por otra nueva que difiere de aquella por el aspecto real de su estructura, dejando de esta manera el deudor de serlo respecto de la primera obligación, para pasar a serlo únicamente de la segunda. Siendo entendido que estos efectos simultáneos: extintivo, de un lado, y constitutivo del otro, deben aparecer claramente queridos por las partes (animus novandi), ya porque así lo declaren expresamente, ya porque del acto se deduzca indudablemente que su intención ha sido esta. El animus novandi, pues, no se presume (art. 1693 del Código Civil)"******* . El artículo 42 de la ley 600 de 2000 señala que, entre otros, en los procesos que se adelanten por conductas punibles

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contra el patrimonio económico, la acción penal se extinguirá para todos los sindicados "cuando cualquiera repare integralmente el daño ocasionado." Con base en los precedentes normativos y jurisprudenciales que se acaban de evocar, entre las partes involucradas no hubo acuerdo de novación de la obligación inicial, como tampoco los procesados han cumplido con las obligaciones contenidas en el contrato de promesa de compraventa del inmueble, ni han devuelto el dinero que como precio recibieron. Lo que los medios de prueba acreditan, como con acierto lo destaca la Procuradora Delegada, es que ante el incumplimiento de pagar la hipoteca y escriturar la transferencia del dominio sobre casa de habitación vendida, el denunciante (.................................................) requirió al vendedor (....................................................... ....) para que le devolviera el precio pagado, ofreciéndole éste suscribir un pagaré con su compañera (...............................................), el cual le entregó el 29 de julio de 1999, sin que en el texto del mismo apareciera la firma de la mencionada señora como codeudora, y en las claúsulas adiciones se consignó: "ANTES DE LA FECHA DE VENCIMIENTO DE ESTE PAGARÉ LOS DEUDORES PUEDEN HACER LA ESCRITURA PÚBLICA DE LA CASA DE HABITACIÓN AL SEÑOR RAÚL VALENCIA, UNA VEZ QUEDE LIBRE DEL GRAVAMEN HIPOTECARIO QUE PESA SOBRE ELLA Y A FAVOR DE COLMENA, QUEDANDO ASÍ SIN VALOR ESTE PAGARÉ. SI ESTO NO SE CUMPLE HASTA EL 31.12.2000 LOS DEUDORES DEBEN CANCELAR EL VALOR DEL PAGARÉ AL SEÑOR (......................................)." Bajo estos presupuestos las dos obligaciones coexisten, manteniendo vigencia la contenida en la promesa de compra venta en todo aquella que el pagaré no se oponga.

Lo trascendentes es que el procesado (.................................................) ni su mandatario (..............................................) cumplieron ninguna de las obligaciones, pues ni suscribieron la escritura pública del inmueble, ni restituyeron los $45.000.000 recibidos como precio de la venta, de manera que resulta improcedente la pretensión del libelista para que se dé cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 42 de la ley 600 de 2000, porque se reitera no existió la reparación integral del daño ocasionado. 6. En atención al texto legal, como elementos integrantes del tipo penal suelen enumerarse: (i) El empleo de artificios o engaños; (ii) la inducción en error; (iii) el provecho ilícito; y, (iv) el perjuicio. Frente a este tipo penal la jurisprudencia ha sostenido que la inducción en error debe preceder al provecho ilícito y al daño, porque en relación con este: "nuestra legislación (lo) coloca al lado de los artificios como medios de la estafa, pues si bien en este caso no se requiere una representación ni una apariencia material externa para inducir en error a la víctima si se necesita presentar ante ésta una falsa apariencia lógica o sentimental para moverla a engaño, como cuando se hace creer, sin otro recurso que las palabras, en la existencia de grandes empresas o de poder económico o en créditos que no existen o en la segura ocurrencia de acontecimientos que se sabe no van a tener lugar, etc. Todo esto debe ir acompañado por un elemento subjetivo adecuado consistente en la conciencia de estar usando artificios o engaños con el propósito de inducir a alguien en error para procurarse así mismo o a otro un provecho injusto. Es obvio que ese dolo tiene que ser anterior al momento en que el sujeto pasivo es engañado y también a aquél

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en que éste se despoja de la cosa y la entrega al agente o a otra persona. También debe existir un nexo de causalidad entre la acción del culpable y el error producido en la mente de la víctima así como entre éste y la entrega de la cosa y entre todos esos elementos y el daño que se produce a la víctima del error o a un tercero. Faltando cualquiera de esos eslabones de la cadena causal viene a menos la estafa, lo mismo que cuando se altera el orden de ellos. Significa lo anterior que la inducción en error debe preceder al provecho ilícito y al daño. Cuando las maniobras engañosas, consisten o no en una "mise en scene", son posteriores a la entrega de la cosa no puede hablarse de estafa"********. Volviendo sobre el mismo tema reciente oportunidad se reitero que en

hablarse del estafa**********.

delito

de

________________________________

* Al respecto, Michele Taruffo, citado por Gladis E. de Midón en su libro sobre la casación, dice lo siguiente: "La obligación constitucional de motivación nace efectiva del Estado persona, autocrático y extraño respecto a la sociedad civil, y de la consiguiente afirmación de los principios por los cuales la soberanía pertenece al pueblo." Esta transformación del modo de concebir la soberanía significa, en el plano jurisdiccional, "que la providencia del juez no se legitima como ejercicio de autoridad absoluta, sino como el juez rinda cuenta del modo en que se ejercita el poder que le ha sido delegado por el pueblo, que es el primer y verdadero titular de la soberanía." "A través del control (social difuso), y antes por efecto de su misma posibilidad (con el deber de justificar las decisiones judiciales), el pueblo se reapropia de la soberanía y la ejercita directamente, evitando que el mecanismo de la delegación se transporte en una expropiación definitiva de la soberanía por parte de los órganos que tal poder ejercitan en nombre del pueblo". **CORTE CONSTITUCIONAL, Sent. C-252 de 2001. También, Sents. T-175 de 1997, T-123 de 1998 y T-267 de 2000. ***Constitución Política de 1886, art. 161. "Toda sentencia deberá ser motivada." ****CORTE CONSTITUCIONAL, Sent. C-242 de 1997. *****CORTE CONSTITUCIONAL, Sent. C-242 de 1997. ****** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. diciembre 12 de 2005, rad. 24011. ******* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Civil, Sent. abril 10 de 1970. ******** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. Cas. Sep. 19 de 1978.

"el precepto"********* , además de exigir la presencia de ciertas modalidades conductuales previas a la obtención del resultado (provecho ilícito), demanda que las mismas se presenten en específico orden cronológico (primero el artificio, luego el error y después el desplazamiento patrimonial), y que entre ellas exista un encadenamiento causal inequívoco, es decir que el uno conduzca necesariamente al otro, de suerte que si estos requerimientos conductuales no se presentan, o presentándose concurren en desorden, o la cadena causal se rompe, trastoca o invierte, no podrá

********* Art. 356 del Código Penal de 1980. ********** CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sent. Cas. Junio 8 de 2006, rad. 24729.

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MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: Casa la sentencia impugnada, confirma el fallo absolutorio

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Armenia PROCESADO: ESCOBAR BONILLA, RICARDO ALONSO DELITOS: Estafa agravada PROCESO: 22041

Fin extracto providencia 22041

ACCION DE REVISION-Prueba falsa: Requisitos para su estructuración como causal en el ejercicio de la acción/ PRUEBA FALSA-Noción 1. En punto de la causal invocada -la quinta establecida en el citado artículo 220-, impone como carga a quien la invoque la presentación de un discurso jurídico y coherente tendiente a la demostración de que el fallo cuya rescisión se pretende se finca en prueba falsa, lo cual se logra, ineludiblemente, acompañando con el correspondiente libelo copia auténtica de la sentencia en firme donde se hubiese declarado tal circunstancia, valga decir, que la prueba que sirvió de soporte para la condena pertinente era falsa, de manera que se genere un grado significativo de persuasión en el sentido de que si se prescinde de esa prueba declarada jurídicamente falsa, la condena no subsistiría. 2. La argumentación del demandante conduce a sostener que confundió el concepto de "prueba falsa", con la noción de "prueba falsamente interpretada", defecto advertido de antaño por la jurisprudencia de la Corte, y que da al traste con la pretensión de que sea admitida la demanda de revisión.

Al respecto, la Sala en auto del 10 de octubre de 1996, indicó: "Una prueba es falsa (...) "cuando no corresponde a la realidad del hecho que con ella se pretende demostrar, cuando la verdad se muta, limita, supone, calla, oculta o suprime; si lo que ocurre es que de su examen no surge ostensible la certeza de lo que en verdad sucedió en el mundo de la naturaleza, no ya de falsedad puede hablarse sino, tal vez, de falta de consistencia y, por ende, de credibilidad" (Auto del 6 de febrero de 1980; y auto del 23 de septiembre de 1992)." Y más adelante, sobre el mismo tema señaló: "No es lo mismo prueba falsa que prueba falsamente interpretada, porque mientras la primera lleva en sí misma la negación, total o parcial de la verdad, la segunda es la verdad mal entendida por el exegeta" (Auto del 15 de diciembre de 1995)*. _________________________________ ____

* C. S. de J., Sala de Casación Penal, auto de 26 de abril de 2006, Rdo. 22.049.

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MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Acción de Revisión FECHA: 28/09/2006 DECISION: Inadmite la demanda de revisión instaurada PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. CONDENADOS: CASTELLANOS CRUZ, MIGUEL MAURICIO CASTELLANOS CRUZ, JUAN MANUEL CASTELLANOS CRUZ, JHON FREDY DELITOS: Acceso carnal violento, Acto sexual violento, Hurto, Porte de armas de defensa personal, Concierto para delinquir, Apoder. y desv. aeronave, nave o medio trasponte PROCESO: 24814

Fin extracto providencia 24814

DEMANDA DE CASACIONPresupuestos/ INVESTIGACION INTEGRAL-Omisión de la prueba/ FALSO JUICIO DE EXISTENCIA-Por omisión: Pautas 1. La Corte ha indicado que por la vía común, el recurso extraordinario de casación procede contra sentencias de segunda instancia proferidas por los Tribunales Superiores de Distrito Judicial, de conformidad con específicas causales y motivos que a su amparo permiten denunciar la injusticia del fallo (artículo 212 de la ley 600 de 2000). En ese orden de ideas con el fin de denunciar la inconstitucionalidad e ilegalidad de la decisión ameritada, es preciso modular el lenguaje de la argumentación de acuerdo con la causal seleccionada, fundamentar los cargos tanto fáctica como jurídicamente, y hacerlo en forma precisa, clara y coherente, con el fin de destacar de que manera la ilegalidad trasciende en la decisión cuestionada (artículo 212 de la ley 600 de 2000). 2. Cuando se demanda la infracción al principio de investigación integral no basta que el censor enumere o detalle

las presuntas pruebas que durante el curso del proceso se dejaron de practicar, sino que es indispensable y esencial, en el marco de un análisis sistemático, destacar cómo de haberse decretado la prueba que se dice omitida, su influencia habría sido determinante en la decisión final. No obstante, el demandante se dedica a postular, de la mano de los episodios denunciados, hipótesis que a su juicio han debido demostrarse de una manera diferente a como lo fueron en el proceso, en el marco de enunciados indefinidos que se constituyen en especulaciones teóricas sin referencia alguna a la influencia que tendrían en el proceso, olvidando, como lo ha dicho la Corte, que "La prueba cuya práctica se extraña debe trascender en la decisión atacada, pues no de otra manera se elimina el planteamiento de conjeturas o tesis especulativas, toda vez que la sentencia condenatoria -por mandato legal- sólo ha de corresponder a la certeza a que hubiere llegado el juzgador para predicar la responsabilidad penal del acusado, lo que sin lugar a dudas depende, a su vez, de la capacidad demostrativa de los medios de convicción allegados a las

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diligencias, los que, de ser suficientes para el logro de los fines del proceso, hacen inadmisible cualquier hipótesis contraria que se sustente en la omisión probatoria"*. 3. El demandante confunde el sentido, la finalidad de la causal y el alcance del principio de investigación integral - como el desarrollo del cargo lo muestra -, pues a su amparo pretende denunciar posibles errores de hecho por falsos juicios de existencia consistentes en no haber apreciado documentos que demostrarían que el acusado se encontraba en su sede de trabajo uno de los días en que se dice ejecutó el comportamiento, y los cuales habrían sido aportados durante la diligencia de indagatoria, cuando no en la audiencia pública. Esos supuestos, que se constituyen en elementos de una eventual infracción indirecta de la ley, han debido postularse con apoyo en la causal primera de casación (numeral 1 del artículo 207 de la ley 600 de 2000), para lo cual era menester indicar cuál fue la prueba que se dejó de apreciar y su trascendencia (falso juicio de existencia por omisión), a partir de una reelaborada apreciación probatoria en la que con la inclusión del medio omitido se destaque la nociva influencia de la omisión denunciada en la decisión final.
MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Auto Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: Inadmite demanda, corre traslado por posible violación de garantías PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

O en términos de la Sala, "Cuando la censura se postula bajo la forma de error de hecho por falso juicio de existencia debido a la omisión de elementos probatorios es indispensable seguir las siguientes pautas: (i) señalar la prueba cuyo análisis fue omitido en la valoración del juzgador; (ii) especificar cuál la expresión objetiva de la prueba; (iii) explicar la manera en que incorporada su valoración, la fuerza persuasiva que contiene trasciende en el cuerpo del fallo al punto de determinar la modificación del sentido de la decisión."** Como se comprende, pese a tratarse de un error esencialmente objetivo, el demandante ningún esfuerzo hizo para mostrar la dimensión de la omisión indicada al no realizar, como le correspondía hacerlo, la indispensable confrontación con los demás medios de prueba que tuvo en cuenta el tribunal al proferir la sentencia de condena. _______________________________
* Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, radicado 24166, providencia de marzo 3 de 2006. ** Corte Suprema de Justicia, Sala de casación penal, radicado 25695, providencia del 19 de julio de 2006.

CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: VIZCAYA GUZMAN, JOSE ALFONSO DELITOS: Acceso carnal violento, Acto sexual violento, Lesiones personales PROCESO: 25918 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 25918

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DEMANDA DE CASACION-Contra el auto que la inadmite no procede recurso alguno, ni aclaraciones, ni adiciones tendientes a definir el recurso interpuesto El recurso extraordinario de casación tiene por finalidad la efectividad del derecho sustancial y de las garantías debidas a las personas que intervienen en el proceso penal, la unificación de la jurisprudencia nacional y la reparación de los agravios inferidos a las partes con la sentencia demandada. Con miras a lograr una cualquiera de esas finalidades, el demandante debe cumplir con la carga procesal de ajustar la demanda a los requisitos de forma contemplados en el artículo 212 del código de procedimiento penal, so pena de que la misma sea inadmitida, tal como lo impone el artículo 213 del mismo estatuto procesal. Cuando esto último sucede, finaliza el debido proceso casacional y la Corte pierde competencia para pronunciarse sobre temáticas inherentes a las finalidades materiales del recurso. Así en efecto lo señaló la Corte en decisión del 29 de julio de 2006, radicado 25041, en la cual se expresó "No obstante, consciente de ello, de manera velada decidió acudir al mecanismo de la nulidad con el inobjetable propósito de controvertir las consideraciones que llevaron a la Sala a inadmitir la demanda de casación, a sabiendas de su improcedencia. "Por ello, siendo evidente que lo pretendido por el memorialista se reduce a que la Corte reconsidere la decisión sobre la inadmisión de la demanda de casación, aspecto que ya fue decidido en el citado auto del pasado 10 de mayo, implicando ello la formulación de una especie de recurso de reposición contra

una providencia que no la admite, la sala se abstendrá de responder sus planteamientos." Sin embargo, el defensor de los recurrentes, amparado en el artículo 23 de la ley 600 de 2000 - que permite la remisión a otros ordenamientos cuando determinadas materias no se hallan expresamente reguladas en el sistema procesal penal -, con el pretexto de solicitar la aclaración del auto que inadmitió la demanda, pretende que la Corte se pronuncie de fondo sobre aspectos sustanciales de la misma, o que defina materialmente el recurso, cuando ciertamente ello no es posible, dado que al inadmitirse la demanda el trámite casacional concluyó definitivamente. En efecto, no otro propósito se busca cuando se le pide a la Corte que se pronuncie de fondo acerca de la infracción al principio de congruencia, a la condena en perjuicios y a la no vinculación de un tercero al que el demandante estima que ha debido llamarse al proceso en calidad de sindicado. Esos, sin duda, son temas de los cuales la Corte no puede ocuparse, y a los que se hace referencia, sólo con el fin de indicarle al demandante que el proceso casacional tiene etapas claramente definidas que delimitan el ámbito de intervención del juez de casación. Por último, se debe precisar que para nada importa que otros medios de defensa judicial le hayan sido adversos, pues salvo por muy imperiosas razones de defensa de garantías fundamentales, la Corte puede ocuparse oficiosamente de ellas pese a inadmitir la demanda. Pero decidido que la demanda debe inadmitirse, contra dicha determinación no procede recurso alguno, ni menos aclaraciones o adiciones tendientes a que se defina materialmente el recurso interpuesto.

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MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Auto Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: Se abstiene de pronunciarse sobre la petición elevada

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: CARO PEÑA, MIGUEL ANTONIO PROCESO: 25044

Fin extracto providencia 25044

VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Errores de apreciación probatoria/ SALVAMENTO DE VOTOTratándose de jueces colegiados es la posición mayoritaria la que prevalece sobre la disidencia/ REGLAS DE LA EXPERIENCIA-Configuración/ PRUEBA TRASLADADA-Ejercicio del derecho de contradicción/ DOSIFICACION PUNITIVA-Favorabilidad 1. Oportuno se ofrece resaltar que en punto de la violación indirecta de la ley sustancial que se configura por errores sobre la apreciación de las pruebas, no es a partir del cuestionamiento de datos nimios o detalles intrascendentes y carentes de injerencia en el sentido del fallo que se consigue derruir la fuerza de convicción de los medios de prueba declarada por los falladores, pues imprescindible resulta identificar en qué consistieron los yerros denunciados y a partir de ello, demostrar objetivamente su ocurrencia y lo más importante, denotar que influyeron de manera decisiva en la declaración de justicia que se impugna. 2. Si el artículo 54 de la Ley 270 de 1996, Estatutaria de la Administración de Justicia, establece en punto del quorum deliberatorio y decisorio que "Todas las decisiones que las Corporaciones judiciales en pleno o cualquiera de sus salas o secciones deban tomar,

requerirán para su deliberación y decisión, de la asistencia y voto de la mayoría de los miembros de la Corporación, sala o sección" (subrayas fuera de texto), para la Sala resulta incomprensible, por decir lo menos, que el demandante pretenda reivindicar el valor del salvamento de voto por encima de la decisión mayoritaria por virtud de la cual resultó condenado alias "Frescolo". Lo anterior es así, dado que en tratándose de jueces colegiados, es la posición mayoritaria la que finalmente prevalece sobre la disidencia, más aún, cuando en casos como el de la especie, no se vislumbra la trascendencia que pudiera tener el referido salvamento de voto respecto de la sentencia de condena proferida en contra de (....). 3. Las reglas de la experiencia se configuran a través de la observación e identificación de un proceder generalizado y repetitivo frente a circunstancias similares en un contexto temporo - espacial determinado. Por ello, tienen pretensiones de universalidad, que sólo se exceptúan frente a condiciones especiales que introduzcan cambios en sus variables con virtud para desencadenar respuestas diversas a las normalmente esperadas y predecibles.

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Así las cosas, las reglas de la experiencia corresponden al postulado "siempre o casi siempre que se presenta A, entonces, sucede B", motivo por el cual permiten efectuar pronósticos y diagnósticos. Los primeros, referidos a predecir el acontecer que sobrevendrá a la ocurrencia de una causa específica (prospección) y los segundos, predicables de la posibilidad de establecer a partir de la observación de un suceso final su causa eficiente (retrospección). 4. Resulta imprescindible resaltar que, a pesar de que la mencionada prueba trasladada no fue notificada de acuerdo con las exigencias dispuestas por el legislador respecto de esta clase de medios probatorios, no hay duda que como de tiempo atrás lo ha dicho la Sala, tal incorrección no genera nulidad de la prueba y tanto menos de la actuación, siempre que se cumplan las finalidades de las normas que así lo disponen, que no son otras que los sujetos procesales tengan acceso a dicha prueba y cuenten con oportunidades reales de contradicción, situación que se presentó en este caso, dado que tanto la defensa como los demás sujetos procesales tuvieron acceso a tal testimonio y pudieron controvertirlo de diversas maneras durante el desarrollo del trámite, circunstancia procesal acorde con las pautas jurisprudenciales que la Sala ha tenido oportunidad de señalar, así: "Lo que interesa a la Corte respecto de la prueba trasladada frente a la validez en su aducción, no es el proceso de
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: Casa parcialmente reajustando la pena PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

formación en la actuación de origen sino el rito de su traslado y la posibilidad de que una vez incorporada, los sujetos procesales hayan podido conocerla y por ende ejercer el derecho de contradicción"* . Así las cosas, como la incorrección que denuncia el impugnante carece de virtud para afectar la validez de dicho medio de prueba que sirvió como base fundamental para proferir sentencia de condena en contra de (....) es indudable que, como certeramente lo solicita la Procuradora Delegada, el cargo no debe prosperar. 5. En cuanto atañe a la crítica del defensor orientada a cuestionar que en el trabajo de individualización de la pena se aplicó el sistema de cuartos establecido en la Ley 599 de 2000, el cual resulta desfavorable a los intereses de su representado, advierte la Sala que como en múltiples oportunidades lo ha expuesto, una afirmación genérica sobre la favorabilidad o no del sistema de cuartos frente a la previsión contenida en el artículo 61 del Decreto 100 de 1980 resulta imposible, pues a una conclusión tal sólo se puede llegar luego de realizar el trabajo dosimétrico con arreglo a los diversos parámetros, única forma de obtener un dato cuantitativo cierto, que sustente de manera objetiva cualquier conclusión de favorabilidad . ________________________________
*Sentencia del 29 de julio de 1998. Rad. 10827, entre otras. **En este sentido sentencia del 9 de marzo de 2006. Rad. 21305, entre otras.

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: OVIEDO ALFARO, CARLOS ALBERTO DELITOS: Homicidio agravado PROCESO: 19888

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Fin extracto providencia 19888

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INTERES JURIDICO PARA RECURRIR-Unidad temática: Excepciones/ FALSEDAD PARA OBTENER PRUEBA DE HECHO VERDADERO-Alcance de la expresión "medio de prueba de hecho verdadero"/ MULTA-Criterios para determinar su monto: Aplicación de la Favorabilidad en casación 1. Bajo el concepto de "unidad temática", la jurisprudencia de la Corte ha señalado que al sujeto procesal que muestra su inconformidad con la sentencia del Tribunal le asiste interés jurídico, esto es, se encuentra legitimado en la causa por la que aboga, siempre y cuando el tema propuesto en sede de casación haya sido planteado, para su corrección, a través del recurso de apelación, lógicamente respecto del fallo de primer grado. La regla tiene excepciones, porque si el agravio para la parte nace de la sentencia del Ad quem, o si la postulación apunta a la nulidad del trámite, o si en la primera instancia se imposibilitó el ejercicio del derecho de impugnación, no se puede imponer esa carga porque, en tales supuestos, surge incontrastable que la única vía habilitada para lograr el restablecimiento del derecho es la de la casación. En el caso objeto de estudio, en contra de la sentencia de primera instancia, que declaró al procesado penalmente responsable del delito de falsedad material en documento público, el defensor interpuso el recurso de apelación en búsqueda de absolución con base en que, de acuerdo con su criterio, el comportamiento fue realizado sin dolo, de buena fe, o, en últimas, porque existía duda sobre el particular, incertidumbre que debía ser resuelta a su favor. (...) 2. La jurisprudencia ha ido atemperando la rigidez inicial sobre la "identidad temática", al punto que admite la existencia de legitimidad en supuestos

como el que ahora es objeto de estudio, en el entendido que el requerimiento inicial de absolución lleva implícita la propuesta de "no imposición de pena", de tal manera que si la petición inicial no encuentra eco, la última sí legitima para solicitar en casación que el castigo sea reducido, porque el cambio de conducta comporta variación de la pena, desde privativa de la libertad, hasta pecuniaria. En la hipótesis contraria -se pidió al Ad quem pena atenuada y a la Corte exoneración de responsabilidadla ausencia de interés no admite discusión, puesto que ante las instancias se está conforme con la deducción de responsabilidad -solo se discute el monto de la pena-, posición procesal que deslegitima para pedir absolución en el trámite del recurso extraordinario. Sobre el tema, especialmente cuando la defensa exige absolución a la segunda instancia y, frustrada, pide a la Corte en casación reducción de pena por cualquier circunstancia, la Sala ha dicho lo siguiente, que ahora reitera, por ejemplo en sentencia del 27 de agosto del 2003: El criterio de identidad temática, al cual ha acudido la Corte para establecer si el impugnante tiene o no interés para recurrir, no es sin embargo absoluto ni matemático. Es un método de ayuda que tiene cabal aplicación para afirmar la existencia de interés cuando se establece adecuada correspondencia entre los aspectos apelados y los que son objeto de la casación, pero que resulta insuficiente para concluir en la inexistencia de interés cuando dicho presupuesto no se cumple. Esto, porque existen casos en los cuales la impugnación de un determinado aspecto no necesariamente comporta la aceptación, ni la renuncia a la discusión de otros, que no son cuestionados por razones de coherencia argumentativa, o porque la alternativa de ataque escogida por el apelante resulta comprensiva de ellas. Veamos, para ilustrar el punto, dos ejemplos totalmente contrapuestos, frente a una sentencia de carácter

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condenatorio: 1. La defensa discute en la apelación el reconocimiento de una circunstancia atenuante, y en casación la responsabilidad del acusado por ausencia de antijuridicidad de la conducta. 2. La defensa discute en la apelación la responsabilidad del procesado por ausencia de antijuridicidad de la conducta, y en casación la existencia de la diminuente punitiva. Si se confrontan los aspectos de la apelación y los de la casación en los dos casos, se concluye que en ninguno existe identidad temática. ¿Pero resulta válido afirmar, por este solo hecho, que la defensa carece en ambos de interés para recurrir? Desde luego que no. La renuncia al interés para impugnar un determinado aspecto de una decisión se presenta, como ya se dejó visto, cuando el impugnante lo consiente, ya de manera expresa, ora de manera tácita. Esta situación solo sería predicable en el primer caso, donde el apelante plantea reconocimiento de la atenuante, pues si se opta por cuestionar exclusivamente la punibilidad, ha de entenderse, en lógica jurídica, que se acepta la declaración de responsabilidad que la sentencia contiene. En el segundo caso, la situación es distinta. Si el sujeto impugna la declaración de responsabilidad, no resulta razonable afirmar que acepta la tasación de la pena. Todo lo contrario, supone que la rechaza, si se toma en cuenta que para su aplicación es condición necesaria que el procesado sea declarado responsable. En este ejemplo, el aspecto de la apelación resulta comprensivo del discutido en casación, y esta circunstancia habilita el sujeto para impugnar el de menor contenido sustancial en casación, por encontrarse dentro del ámbito de extensión del tema apelado, y porque la falta de impugnación ante al quo no implica, de suyo, expresión de conformidad. Esta postura de la Corte no es nueva. En sentencia de 14 de diciembre de 1999, con ponencia del Magistrado doctor Gálvez Argote, la Sala declaró la

existencia de interés para recurrir en casación frente a un caso donde el impugnante discutió en la apelación la declaración de responsabilidad, y en casación planteó la atenuante de la ira (Rad. 12343). Y más recientemente, en sentencia de 10 de abril del presente año, con ponencia del Magistrado doctor Ramírez Bastidas, hizo igual declaración frente a un caso donde el recurrente impetró en apelación la absolución del procesado, y en casación la dosificación de la pena. En esta segunda oportunidad, se hicieron las siguientes precisiones: "Aunque podría afirmarse que el defensor carece de interés jurídico para la formulación de esta censura, porque su objeto, que es la tasación punitiva, no fue materia de reclamo a través del recurso de apelación y en ese medida la segunda instancia no hizo ningún pronunciamiento sobre el particular al limitarse al tema de la impugnación, lo cierto es que no se puede considerar que haya renunciado con la alzada a la discusión de la pena. "La razón es sencilla. Si la controversia que le planteó a la segunda instancia fue eminentemente probatoria y la encaminó a lograr la absolución de su representado, es evidente que al rechazar declaración de responsabilidad penal se opuso a la imposición de la pena, con lo cual dejó a salvo el interés para impugnar este aspecto del fallo a través del recurso de casación, aún en el evento de que decidiera renunciar -como en efecto lo hizo- a discutir en el mismo escenario el sentido de la sentencia". En el caso que es objeto de estudio, la defensa planteó en la apelación la absolución del procesado por considerar que había actuado dentro de los marcos propios de la justificante de la legítima defensa, y en casación el reconocimiento de la atenuante de la ira, y la disminución de la pena. Esta falta de identidad en el planteamiento, no torna ilegítimo el recurso extraordinario, pues como ya se dejó visto, cuando se cuestiona en apelación la declaración de responsabilidad del procesado, no se

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renuncia al interés para recurrir aquellos aspectos que, como dosificación punitiva, o la condena en perjuicios, quedan implícitamente comprendidos dentro del ámbito de ataque de la apelación. 3. Sobre esa conducta falsaria, la Sala, en sentencia del 7 de diciembre de 1999 -radicado 15.458-, afirmó: 1.1 El tipo penal del artículo 228 del Código Penal contiene un elemento subjetivo especial positivo. Consiste la conducta delictiva en realizar una cualquiera de las especies falsarias descritas en normas que la preceden en el capítulo tercero, pero con el exclusivo "fin de obtener para sí o para otro, medio de prueba de hecho verdadero". El elemento subjetivo especial exige que el autor realice la conducta rectora con un propósito o intención determinada o trascendente, que en el caso sería el de obtener para sí o para otro medio de prueba de hecho verdadero, y por ello su positividad radica en que tal ánimo especial en lugar de tratar de ahondar el injusto, por su proyección dañina a otros bienes jurídicos, pretende salvar un derecho propio o de un tercero que está en riesgo por falta de la prueba regular. 1.2 ¿Cuál es el alcance de la expresión "medio de prueba de hecho verdadero?. Los medios de prueba, se repite, son las formas que contienen declaraciones de hechos, uno de las cuales, según la relación del artículo 248 del Código de Procedimiento Penal, es el documento, al lado de otros como la inspección, el dictamen pericial, el testimonio y la confesión. En este caso, se trataría de obtener un documento falso, como medio de convicción para demostrar un "hecho verdadero". Obviamente, como la figura delictiva analizada no deja de ser otra modalidad de la multifacética falsedad documental, la acción deformadora debe consistir en crear integralmente un "documento público que pueda servir de prueba" de un "hecho verdadero", conforme con los artículos 218 y 228 del Código Penal,

razón por la cual interesa no sólo la información concreta que registra el documento como tal, sino también la destinación probatoria del mismo. En efecto, la expresión "que pueda servir de prueba", indica tanto la potencialidad del documento para generar, modificar o extinguir relaciones jurídicas, frente a la confianza que engendra en la sociedad la apariencia de verdad de los signos escritos, como también la vocación del mismo como medio probatorio para poder producir el efecto buscado. En otras palabras, la conjunción de las expresiones "que pueda servir de prueba" y "hecho verdadero", que se provoca por la armonización de los textos de los artículos 218 y 228 del Código Penal, significa la aptitud probatoria del documento para establecer una relación jurídica a la cual se tiene derecho, porque en la falsedad atenuada la prueba de la existencia de un hecho necesariamente debe tender a la de un derecho propio o de un tercero que se reclama legítimamente, pues, si no existe tal tendencia sino otra contraria, se configuraría la falsedad pública prevista en la primera norma, porque allí el autor proyecta un daño contra derecho a otro interés sustancial que está más allá de la fe pública afectada con el solo falseamiento de la forma. La figura analizada, en resumen, consiste en lograr un fin lícito (la verdad) por un medio ilícito (la falsificación). Por ello, el "hecho verdadero" referido en la norma no puede circunscribirse a la mera existencia del siniestro, sino que comprende igualmente la legitimidad de la reclamación y la licitud del fin propuesto, cuando el sujeto se apresta a poner en funcionamiento el documento falsificado como medio de prueba en un determinado contexto administrativo, procesal o particular, como componentes de la relación jurídica prevista. Si lo pretendido con la falsificación era obtener fraudulentamente un dinero ajeno (estafa), el hecho en su conjunto no podía ser verdadero. En el ámbito situacional del tipo previsto en el artículo 228, se exige la realización

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de un documento falso y, aunque basta hacerlo con el fin de establecer un hecho verdadero, se actúa en protección de un derecho y no para ofender otros intereses jurídicos. De modo que, si el sujeto activo en este caso, además de que no tenía ningún propósito positivo, proyectaba y concretó el fin de negar otros bienes jurídicamente protegidos, necesariamente tenía que responder en integridad por la falsedad pública en concurso con el delito contra el patrimonio económico (estafa)... La norma del artículo 228 del Código Penal fue tomada del artículo 282 del Código Penal Italiano de 1889, que a su vez había recibido la influencia del artículo 249 del Código Penal Toscano. La historia del establecimiento del dispositivo extranjero, se remonta a una Relación Ministerial del año de 1889, a cuyo tenor, en la denominada "falsedad veraz o privilegiada", "el agente no se determina a la creación del documento falso por el propósito de causar daño a otro sino para evitarse uno a sí mismo" (cita de Luis Enrique Romero Soto. La Falsedad Documental, pág. 309). En verdad, la casuística enseña que si un acreedor pierde la letra de cambio que lo acreditaba y, con el fin de cobrar el dinero que aún realmente se le debe, crea un título valor espurio, incurre en la modalidad falsaria que se estudia y no en la del artículo 221 del Código Penal. Igual ocurre en el caso del deudor que confecciona un recibo falso a nombre del acreedor, después de que se le extravía el documento que daba fe de un pago verdaderamente hecho. Estos ejemplos ilustran sobre cómo, si se aspira a la aplicación del instituto más benigno de la falsedad documental, en la verdad del hecho demostrado, por el falso medio de prueba, ha de estar involucrada la del derecho perseguido, porque el medio probatorio por naturaleza no es un fin en sí mismo en relación con el hecho que declara, sino que apunta a la construcción o extinción de una relación jurídica, a la cual debe tenerse derecho en este caso, pues sólo la licitud del objetivo final es la que

justifica la dirección político-criminal del legislador de mutar una pena que inicialmente sería de tres (3) a diez (10) años de prisión (en el caso del artículo 218), por otra de arresto entre tres (3) meses y dos (2) años. En esta especie delictiva, el sujeto activo trata de proteger un derecho propio o ajeno, efecto para el cual finge un medio de prueba, y de ahí que el desvalor de injusto pervive porque el individuo constituye el medio probatorio por una vía fraudulenta, contraria a los métodos y caminos jurídicos que gozan de la confianza en las relaciones sociales, aunque el propósito fuera el de acreditar cosas verdaderas... Vale anotar: los jueces afirmaron que (...) era el propietario del vehículo retenido por las autoridades de tránsito, de tal forma que si la falsedad documental en que incurrió tenía como propósito exclusivo demostrar esa misma situación, se infiere que recorrió en su integridad los elementos de ese ilícito privilegiado, en los términos de la providencia trascrita. 4. En cuanto al monto de la multa, también por permisibilidad, es necesario acudir al artículo 46 del Estatuto Penal derogado, vigente al momento de la realización del comportamiento, toda vez que permite su fijación entre un peso y diez millones de pesos, en tanto que en los términos de la "unidad multa" establecida en el artículo 39 de la Ley 599 del 2000, la sanción pecuniaria puede oscilar entre uno y mil salarios mínimos legales mensuales vigentes, topes ambos superiores a los establecidos en la primera disposición. En materia de criterios para individualizar la pena, el Código Penal vigente se observa favorable, porque el derogado permitiría la posibilidad de imponer el máximo, en tanto que los artículos 60 y 61 de aquel reglan el sistema de "cuartos de movilidad" y, como no fue imputada circunstancia alguna de agravación y puede pregonarse la de atenuación derivada de ausencia de antecedentes penales, la

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ubicación imperativa conduce al cuarto inferior, esto es, la multa oscilará entre un peso y $ 2.500.000. Los jueces no dieron explicaciones en torno a los criterios atendibles para efectos de la punibilidad. Sin embargo, se colige que partieron del mínimo previsto en el artículo 220 del Código Penal de 1980, que consideraron aplicable (24 meses), y adicionaron un mes por el agravante del uso previsto en el artículo 222, esto es, el 4,16% de 24. No obstante, ese "criterio" no puede ser trasladado a este asunto para finalmente imponer $1,04 pesos de multa, por lo siguiente: (a) El acogimiento de los fundamentos sancionatorios (en el caso analizado, el de fijar los topes mínimos) es obligatorio cuando el juez se halla ante la misma especie de penas, esto es, que en uno y otro caso se trate de prisión o de multa, no así si la decisión inicial se guía por la pena corporal y la de casación por la económica. (b) La pena que finalmente se inflige a quien es investigado y vencido en juicio, debe cumplir, entre otras, las funciones "retributiva, preventiva, protectora y resocializadora" (artículo 12 del Decreto 100 de 1980), o las "de prevención general, retribución justa, prevención especial, reinserción social y protección al condenado" -las dos últimas solo operan tratándose de la prisión- (artículo 4° de la Ley 599 del 2000). Es evidente que esas motivaciones guardan armonía, esto es, son razonables, cuando de dos años de prisión se trata, pero no son justas, equitativas, cuando, con la excusa de trasladar la pena mínima, se habla de un peso. (c) La comparación, entonces, sería válida si de alguna manera el castigo
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

real, efectivo, representado por los dos años de prisión, se hiciera "equivaler", esto es, se asimilara a lo que ese tiempo le representaría en dinero al destinatario de la sanción. (d) Finalmente, si bien las reglas genéricas de los artículos 61 de los Códigos Penales de 1980 y del 2000 son aplicables a toda clase de penas, lo cierto es que existen otras disposiciones que debe considerar el juez y que sólo son admisibles cuando se trata de la consecuencia pecuniaria. Obsérvese: El artículo 46 del Decreto 100 de 1980 ordena fijar la multa teniendo en cuenta la gravedad de la infracción, el resarcimiento del daño causado, la situación económica del condenado, el estipendio recibido por su trabajo, sus obligaciones anteriores al delito y toda circunstancia que indique su posibilidad de pagar. En términos similares, el artículo 39.3 de la Ley 599 del 2000 dice que la multa debe ser determinada previa valoración del daño causado, de la intensidad de la culpabilidad, del beneficio que la conducta delictiva haya reportado al agente activo, de su situación económica deducida de ingresos, obligaciones y cargas familiares, y de toda eventualidad que indique si puede o no pagar. Es incuestionable que no existe ningún parámetro válido que habilite "trasladar" los criterios del juez de instancia, cuando éste motiva una pena restrictiva de la libertad, en tanto que la fijada por el Juez de casación es la de multa. Por tanto, corresponde a la Corte, en sede de instancia, fijar la cuantía a partir de los lineamientos señalados que no pudieron ser valorados en los fallos anteriores.

Sentencia Casación FECHA:

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28/09/2006 DECISION: Casa, impone multa, revoca prisión, concede libertad PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C.

PROCESADO: GIL SIERRA, NELSON DE JESUS DELITOS: Falsedad material de particular en doc. púb. PROCESO: 23638 Salvamento de Voto DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO

Fin extracto providencia 23638

INDICIO-Técnica para aducirlo en casación/ FALSO JUICIO DE LEGALIDAD-Técnica en casación/ FALSO JUICIO DE EXISTENCIA-Por omisión: Postulados para su estructuración 1. La prueba sobre la cual se sustentó la declaratoria de responsabilidad de (..........................) en el fallo de segunda instancia fue en su totalidad de carácter indiciario, situación que imponía al actor tener en cuenta los parámetros señalados por la jurisprudencia para demandarla en sede de casación, atendida su particular estructura lógica. En un tal evento, ha dicho en forma pacífica la Sala, es preciso que en la demanda se identifique si la equivocación se cometió respecto de los medios demostrativos de los hechos indicadores, la inferencia lógica, o en el proceso de valoración conjunta al apreciar su articulación, convergencia y concordancia de los varios indicios entre sí, y entre éstos y las restantes pruebas, que llevó a una conclusión fáctica incorrecta. En caso de que el error radique en la apreciación del hecho indicador, habida cuenta que éste necesariamente ha de acreditarse con otro medio de prueba como así se desprende de la previsión contenida en el artículo 286 del estatuto procesal penal, necesario resulta

postular si en su apreciación se incurrió en un error de hecho o de derecho y, desde luego, impera señalar la expresión correspondiente a uno cualquiera de ellos. Ahora, si el error se ubica en la segunda fase de la construcción indiciaria, esto es, en el proceso de inferencia lógica elaborado por el juzgador, ello supone aceptar la validez del medio con el que se acredita el hecho indicador y demostrar que el juzgador en la labor de asignación de su mérito persuasivo se apartó de las reglas de la sana crítica, esto es, de las leyes de la ciencia, los principios de la lógica, o las máximas de experiencia, haciendo evidente en qué consiste y cuál es la incidencia correcta en la inferencia cuestionada y cómo en concreto un tal medio de razonar fue desconocido. Pero si lo que se pretende es denunciar error de hecho por falso juicio de existencia de un indicio o un conjunto de ellos debe acreditar el censor la existencia material en el proceso del medio que constituye el hecho indicador, la validez de su aducción, qué se establece de él, cuál mérito le corresponde y, luego de realizar el proceso de inferencia lógica a partir de tener por acreditado el hecho base, exponer el indicio que se estructura con sustento en el mismo, e indicar el valor suasorio correspondiente, así como su

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articulación y convergencia con otros indicios o medios de prueba directos*. Adicional a lo anterior, en consideración a la naturaleza de este medio de prueba, si el yerro se presenta en la labor de análisis de la convergencia y congruencia entre los distintos indicios y de éstos con los demás medios, o al asignar la fuerza demostrativa en su valoración conjunta, no puede dejar de precisarse en la demanda, concretando el tipo de error cometido, que la inferencia realizada por el juzgador transgrede los postulados de la sana crítica, acreditando que la apreciación probatoria que se propone en su reemplazo, permite llegar a conclusión diversa de aquella a la que arribara el sentenciador, pues no resulta de recibo en este trámite anteponer el particular punto de vista del actor al del fallador. Esta forma de atacar la apreciación de la prueba indiciaria, se reitera, garantiza no sólo el respeto por su estructura lógica sino también facilitar la comprensión del cuestionamiento, pues cuando la censura aborda en forma indiscriminada los estadios a los que se ha hecho referencia se incurre en contradicción, toda vez que, como se ha dejado dicho, es presupuesto de cada eslabón del cuestionamiento estar conforme con el anterior. 2. El actor tampoco satisface la exigencia prevista en la misma disposición de indicar "en forma clara y precisa sus fundamentos y las normas que el demandante estime infringidas" (subrayas fuera de texto). Ello, en tanto que el casacionista, olvidando que la causal a la cual acude con el objetivo de resquebrajar el fallo le impone el deber primordial de demostrar la forma cómo se vulnera la ley sustancial, se limita a relacionar un catálogo extenso de disposiciones, algunas de las cuales, dicho sea de paso, ni siquiera revisten tal connotación, omitiendo elaborar ejercicio alguno tendiente a demostrar cómo fueron vulneradas.

Esta exigencia, además, irrumpe con mayor vigor cuando se alega violación indirecta de la ley sustancial por errores de derecho por falso juicio de legalidad, pues frente a un tal evento es necesario demostrar que el sentenciador otorgó valor a una prueba que no cumple con los requisitos legales previstos para su formación o aducción al proceso, por lo que es imperativo e ineludible no sólo señalar tales preceptos, sino demostrar con claridad y precisión cuál fue el requisito pretermitido y exponer los argumentos que le permiten llegar a esa conclusión. 3. De acuerdo con la pacífica jurisprudencia de esta Corporación, se tiene que se incurre en el supuesto de hecho contenido en la causal de casación referente a la violación indirecta de la ley sustancial derivada de los denominados errores de hecho por falsos juicios de existencia por omisión probatoria, modalidad a la cual acude el defensor con el objeto de resquebrajar el fallo, cuando se comprueba en forma fehaciente que el sentenciador pretermite apreciar un medio de prueba que obra en el proceso y que goza de la trascendencia suficiente para mutar la decisión impugnada. De lo anterior se colige que, en procura de demostrar este tipo de error, es necesario, en primer lugar, identificar la prueba o pruebas omitidas, cuya presencia material se verifica en el proceso; en segundo lugar, también es indispensable demostrar que su omisión es relevante frente a lo declarado en el fallo en perjuicio del interés que se representa, tarea que impone efectuar una labor de cotejo con los restantes medios de prueba que fundamentaron la decisión a fin de establecer que no son suficientes para mantenerla, pues en el evento de que ello no se desarrolle, la censura carecerá de trascendencia para casar el fallo y, en tercer orden, se torna igualmente indispensable, señalar las normas sustanciales que a juicio del demandante fueron aplicadas indebidamente o dejadas de aplicar aportando en ese sentido los

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argumentos conclusión.

que

sustentan

una

tal

________________________________

* Sentencia del 2 de agosto de 2001, entre otras.

MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: Inadmite las presentadas demandas de casación

CIUDAD: Cali (Valle) PROCESADOS: TORO VARGAS, JIMMY BEDOYA HENAO, DIEGO FERNANDO DELITOS: Porte de armas de Homicidio agravado PROCESO: 26049 defensa personal,

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

Fin extracto providencia 26049

COAUTORIA IMPROPIA/ COAUTORIA-La utilización de armas de fuego en el delito de hurto crea un riesgo jurídicamente desaprobado que a todos corresponde asumir Frente a la coautoría vale la pena nuevamente recordar que no es atinado sostener que en los delitos cometidos por un número plural de personas, que han actuado bajo un designio común, la acción se divida para responsabilizar a cada interviniente sólo por la fracción de hecho que haya ejecutado materialmente. De ahí que para estos efectos el acto colectivo debe apreciarse en su conjunto y como lo ha dicho la Corte, "en los casos en que varias personas proceden a una empresa criminal, consciente y voluntaria división del trabajo para la producción del resultado típico, todos los partícipes tiene la calidad de autores, así su conducta vista en forma aislada no permita una directa subsunción en el tipo, porque todos están unidos en el criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad para la producción del resultado comúnmente

querido o, por lo menos, aceptado como probable"*. Así mismo, en decisión del 11 de julio de 2002, la Corte también precisó: "No se puede dejar de recordar que los actuales desarrollos dogmáticos y jurisprudenciales se orientan por reconocer como característica de la denominada coautoría impropia, que cada uno de los sujetos intervinientes en el hecho punible no ejecutan integral y materialmente la conducta definida en el tipo, pero sí lo hacen prestando contribución objetiva a la consecución del resultado común en la que cada cual tiene dominio funcional del hecho con división de trabajo, cumpliendo acuerdo expreso o tácito, y previo o concurrente a la comisión del hecho, sin que para la atribución de responsabilidad resulte indispensable que cada interviniente lleve a cabo o ejecute la totalidad del supuesto fáctico contenido en el tipo o que sólo deba responder por el aporte realizado y desconectado del plan común, pues en tal caso, una teoría de naturaleza objetivo formal, por ende, excesivamente restrictiva, sin duda muy

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respetuosa del denominado principio de legalidad estricto, no logra explicar la autoría mediata ni la coautoría, como fenómenos expresamente reconocidos en el derecho positivo actual (art. 29 de la Ley 599 de 2000), los cuales a pesar de no haber sido normativamente previstos en la anterior codificación, no pueden dar lugar a entender que no fueron objeto de consideración o que el sistema construyó un concepto de autor distinto del dogmáticamente establecido "**. De otro lado, como también lo ha dicho la Corte, cuando varias personas deciden cometer un delito de hurto y para su realización utilizan armas de fuego, están creando un riesgo jurídicamente desaprobado que a todos les corresponde asumir en la medida de su intervención, pues la decisión de incorporar a la tarea delictiva las armas se atribuye a todos y por tanto también será de todos la responsabilidad por los delitos que se cometan con el empleo de esa armas en desarrollo de la conducta punible convenida***. En consecuencia, el hecho de que uno de los procesados hubiese ejecutado materialmente la descripción típica consagrada en las conductas punibles, ello en manera alguna conlleva a que se
MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Sentencia Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: No casa, Casa parcialmente y de oficio, Redosifica pena accesoria PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

sustraiga a los terceros de su condición de autor. El sustento de este aserto radica en que este tercero, así no hubiera disparado, dentro de la división de funciones cumplía de hecho el rol, derivado del acuerdo común y previo, orientado a neutralizar, por un efecto grupal intimidante, la eventual reacción de la víctima. Dicho de otra manera, dada la naturaleza colectiva de ese influjo sobre el ánimo defensivo del agraviado, resulta inaceptable desligar, para convertirla en tarea accesoria, la intervención trascendente de quien no ejecutó la específica acción de portar ilegalmente el arma de fuego y de causar el resultado muerte. Dentro de la división del trabajo, su participación intangible, por cuanto ella no introdujo ningún tipo de ruptura en la unidad de causa y fines, fue tan esencial, aunque su manifestación al mundo exterior hubiera sido distinta, como la de sus compañeros de empresa delictiva. _________________________________
* Providencia del 28 de febrero de 1985 citada en el fallo del 24 de enero de 2001. Rad. 12993. ** Radicación11.862. *** Sentencia del 23 de septiembre de 2003. Rad. 19712.

CIUDAD: Medellín PROCESADO: GALEANO PEREZ, WILSON ALONSO DELITOS: Hurto calificado y agravado, Porte de armas de defensa personal, Homicidio agravado, Tentativa de hurto PROCESO: 20662

Fin extracto providencia 20662

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FUERO-Noción como institución jurídica/ FUERO MILITAR-En relación con el servicio/ JUEZ NATURAL-Noción/ NULIDAD-Falta de competencia: El fuero constitucional de los militares es funcional y no personal/ FAVORECIMIENTO DE LA FUGA-Ley favorable/ INDICIO-Técnica para aducirlo en casación/ FALSO RACIOCINIO-Sana crítica: Técnica en casación 1. Partiendo del significado natural y obvio de dicho vocablo*, la Sala en pretérita ocasión sostuvo que el fuero como institución jurídica tiene dos connotaciones fundamentales: De una parte, es una prerrogativa que la Constitución y las leyes reconocen a las personas que desempeñan ciertas funciones públicas, en atención a la naturaleza de la función o a la dignidad del cargo, para que únicamente puedan ser investigadas y juzgadas por funcionarios judiciales de determinada jerarquía o especialidad. El fuero así entendido, equivale a un derecho radicado en cabeza de ciertos funcionarios públicos y, por tanto, bajo determinadas condiciones, el fuero es renunciable, y el asunto pasará a conocimiento de los jueces comunes, quienes aplicarán los procedimientos ordinarios. Desde otro punto de vista, el fuero materializa la facultad del Estado consagrada en la Constitución y en las leyes, de asignar exclusivamente a determinados funcionarios judiciales la competencia para la investigación y el juzgamiento de ciertos delitos, o de los ilícitos cometidos por algunos servidores públicos en ejercicio de sus funciones** . 2. La Constitución Política en su artículo 221 estableció: "De los delitos cometidos por los miembros de la fuerza pública en servicio activo, y en relación con el mismo servicio, conocerán las cortes marciales o tribunales militares, con arreglo a las prescripciones del Código Militar."; dicho precepto fue reproducido

por el Art. 1° del Código Penal Militar vigente -Ley 522 de 1999-. Vistas así las cosas, el fuero militar previsto en el referido precepto Superior sólo cobija a los miembros de la fuerza pública en servicio activo, y exclusivamente por las conductas ilícitas relacionadas con el servicio. En múltiples pronunciamientos, la jurisprudencia de la Corte se ha ocupado del concepto "en relación con el servicio", el cual no puede entenderse como una conexión genérica que se presenta entre el servicio activo militar o policial y el delito que realiza quien lo presta; por el contrario, es imprescindible determinar una "correspondencia" entre el hecho constitutivo de la infracción penal y los deberes que legalmente le atañen a esos servidores públicos, dado que las normas constitucionales imponen los límites dentro de los cuales se puede actuar en un Estado Social de Derecho. De este modo, debe señalarse que entre las funciones propias del servicio militar y la conducta ilícita investigada, debe presentarse una relación según la cual el ilícito debe ser el producto de un ejercicio extralimitado o desviado de las funciones propias del servicio, es decir, perteneciente a ellas. En pasada ocasión, ya la Sala había indicado que la competencia castrense, de estirpe constitucional, sólo se atribuye cuando el hecho que motiva el proceso ha sido realizado por un miembro de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional en ejercicio activo de sus funciones, siempre y cuando la conducta tenga relación con el servicio militar o policial, es decir, que no basta que se trate de un militar o de un policía en servicio activo, sino que es necesario que la conducta ilícita haya sido realizada en relación con el servicio oficial a desempeñar***. La Corte Constitucional, por su parte, al examinar la constitucionalidad del Código Penal Militar a la luz de la nueva Carta Política sobre el fuero militar, señaló que conforme a la interpretación restrictiva que se impone en este campo, un delito está relacionado con el servicio

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únicamente en la medida en que haya sido cometido en el marco del cumplimiento de la labor, es decir, del servicio, que ha sido asignada por la Constitución y la ley a la fuerza pública. " La expresión "relación con el mismo servicio", a la vez que describe el campo de la jurisdicción penal militar, lo acota de manera inequívoca. Los delitos que se investigan y sancionan a través de esta jurisdicción no pueden ser ajenos a la esfera funcional de la fuerza pública. Los justiciables son únicamente los miembros de la fuerza pública en servicio activo, cuando cometan delitos que tengan "relación con el mismo servicio". El término "servicio" alude a las actividades concretas que se orienten a cumplir o realizar las finalidades propias de las fuerzas militares -defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional- y de la policía nacional -mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas y la convivencia pacífica-. "(…) "El concepto de servicio corresponde a la sumatoria de las misiones que la Constitución y la ley le asignan a la fuerza pública, las cuales se materializan a través de decisiones y acciones que en últimas se encuentran ligadas a dicho fundamento jurídico (…) En efecto, la noción de servicio militar o policial tiene una entidad material y jurídica propia, puesto que se patentiza en las tareas, objetivos, menesteres y acciones que resulta necesario emprender con miras a cumplir la función constitucional y legal que justifica la existencia de la fuerza pública (…) "(…) "Además del elemento subjetivo -ser miembro de la fuerza pública en servicio activo-, se requiere que intervenga un elemento funcional en orden a que se configure constitucionalmente el fuero militar: el delito debe tener relación con el mismo servicio (…)

"No obstante que la misión o la tarea cuya realización asume o decide un miembro de la fuerza pública se inserte en el cuadro funcional propio de ésta, es posible que en un momento dado, aquél, voluntaria o culposamente, la altere radicalmente o incurra en excesos o defectos de acción que pongan de presente una desviación de poder que, por serlo, sea capaz de desvirtuar el uso legítimo de la fuerza. Justamente a este tipo de conductas se orienta el Código Penal Militar y se aplica el denominado fuero militar. La legislación penal militar, y el correspondiente fuero, captan conductas que reflejan aspectos altamente reprochables de la función militar y policial, pero que no obstante tienen como referente tareas y misiones que, en sí mismas, son las que de ordinario integran el concepto constitucional y legal de servicio militar o policial. "La exigencia de que la conducta punible tenga una relación directa con una misión o tarea militar o policiva legítima, obedece a la necesidad de preservar la especialidad del derecho penal militar y de evitar que el fuero militar se expanda hasta convertirse en un puro privilegio estamental. En este sentido, no todo lo que se realice como consecuencia material del servicio o con ocasión del mismo puede quedar comprendido dentro del derecho penal militar, pues el comportamiento reprochable debe tener una relación directa y próxima con la función militar o policiva. El concepto de servicio no puede equivocadamente extenderse a todo aquello que el agente efectivamente realice. De lo contrario, su acción se desligaría en la práctica del elemento funcional que representa el eje de este derecho especial (...)****" 3.La jurisprudencia de esta Corporación tiene definido que el "juez natural" es aquel señalado por la ley para administrar justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, quien al ejercer una de las manifestaciones más importantes de la soberanía del Estado ha de cumplir con los requisitos establecidos al efecto, garantizándose

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así que dicha función recaiga en personas calificadas y con conocimientos en las disciplinas que deben atender. Si se obra legalmente investido de jurisdicción, sin abrogarse facultades que no le corresponden, las actuaciones se reputarán válidas, independientemente de los vicios antecedentes o posteriores que pudieran presentarse en su designación o en inhabilidades sobrevivientes que serán de la incumbencia de otras competencias*****. En la sentencia de la Corte Constitucional reseñada con antelación, se precisó que la jurisdicción penal militar constituye una excepción constitucional a la regla del juez natural general, y que, por lo tanto, su ámbito debe ser interpretado de manera restrictiva, tal como lo precisa la Carta Política al establecer en su Art. 221 que la justicia penal militar conocerá "de los delitos cometidos por los miembros de la fuerza pública en servicio activo, y en relación con el mismo servicio", valga decir -se repite- que el delito haya sido cometido en el marco del cumplimiento de la labor asignada por la Constitución y la ley a la fuerza pública, lo cual significa, en términos del pronunciamiento dicho, que la competencia para el conocimiento de delitos de una tal naturaleza se encuentra atribuida a aquella autoridad, cuando existe un vínculo claro de origen entre el comportamiento delictivo y la actividad del servicio, esto es, que esa conducta surja como una extralimitación o abuso de poder ocurrido en el marco de una actividad ligada directamente a una función propia del cuerpo armado y, además, que ese vínculo entre el delito y la actividad propia del servicio sea próximo y directo, no hipotético y abstracto, situación que debe encontrase plenamente establecida a través de las pruebas que obran en el proceso, como de igual manera lo reiteró la Sala en reciente pronunciamiento******. 4. En el proceso refulge como verdad inconcusa la calidad de miembros de la fuerza pública -Policía Nacional- en

servicio activo de los procesados; como que desde su vinculación a la institución en mención -actas de posesión de 6 de diciembre de 1984 y de 13 de mayo de 1993 del (...) y el (...), en su orden, insertas a Fls. 444 y 449 del c.o. N° 2-, hasta la fecha de comisión de los hechos que se les atribuye y por los cuales fueron juzgados, no habían sido separados del cargo que desempeñaban, y menos ordenado su retiro del servicio, en los términos señalados en los artículos 123 y 111 del Dto. 1212 de 1990 -Estatuto de Personal de Oficiales y Suboficiales de la Policía Nacional-; situaciones que se producen, en el primer evento -separación absoluta-, cuando el Oficial o el Suboficial de dicha entidad es condenado a pena principal de prisión por la justicia penal militar u ordinaria -salvo que se trate de condena por delito culposo-, o cuando así lo determine el reglamento disciplinario; y en el segundo -retiro-, cuando el Gobierno así lo dispone para Oficiales a partir del grado de Coronel, o por resolución ministerial para los demás grados, o de la Dirección General de la Policía Nacional para Suboficiales, a menos que se trate, precisa la norma, de reincorporación, llamamiento especial al servicio o movilización. Se insiste, en ninguna de las reseñadas situaciones se encontraban los justiciables; antes, por el contrario, lo que acreditado se halla es que para el 1° de marzo de 2000 -fecha de ocurrencia de los acontecimientos investigadosestaban adscritos al INPEC en comisión de servicios para cumplir funciones preventivas y de seguridad en la penitenciaría La Picota, tal como lo dispuso el Ministerio de Defensa Nacional mediante Resolución N° 1363 del 31 de Diciembre de 1999 respecto del (...), y la Dirección General de la Policía Nacional -DIPON- por Resolución N° 055 del 13 de enero del mismo año en relación con el (.....). Todo lo anterior, con fundamento en lo establecido para el efecto en las siguientes disposiciones normativas: ·Art. 31 de la ley 65 de 1993, que le atribuye a la fuerza pública y a los

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organismos de seguridad, la vigilancia externa de los centros de reclusión. · Parágrafo 1° del referido precepto, que le permite a la fuerza pública, previo requerimiento o autorización del Ministerio de Justicia y del Derecho, o del Director del INPEC, y en casos urgentes al Director del establecimiento carcelario donde ocurran los hechos, "ingresar a las instalaciones y dependencias para prevenir o conjurar graves alteraciones del orden público"; y, además, al Director de cada centro de reclusión por circunstancias excepcionales de orden interno o de seguridad, solicitar su concurso -el de la fuerza pública- para reforzar, de manera transitoria, la vigilancia del centro de reclusión. · Resolución 055 del 13 de enero de 1999 de la Dirección General de la Policía Nacional, por cuyo medio se dispuso el Grupo de Apoyo al INPEC para los pabellones de alta seguridad de las cárceles de La Picota, Itagüí y Palmira -artículo 1°- asignándosele funciones preventivas y de seguridad con fundamento en la normatividad penitenciaria y carcelaria, y las demás que el INPEC señale -Art. 3°-; Además, en el Art. 4° se estableció que el personal de la Policía Nacional que cumpla funciones de apoyo al INPEC en los pabellones de alta seguridad, "será destinado en comisión permanente a ese instituto y dependerá jerárquicamente de la Dirección de Servicios Especializados de la Policía Nacional." Como cabe observar, por parte alguna se configura la causal de nulidad invocada por los citados demandantes en sus respectivos libelos. Dado que el fuero constitucional de los militares es funcional y no personal, es que los delitos comunes que tengan relación con el servicio, como en este caso, deben ser investigados y juzgados por la jurisdicción castrense que, para estos efectos, es el juez natural. 5. La concreta conducta que se le reprochó al procesado en la resolución acusatoria como transgresora de la

citada disposición -Art. 39 de la Ley 30 de 1986-, consistió en haber facilitado la fuga de James Spencer Springette, requerido en extradición por USA por delitos de narcotráfico, en cuanto dejó de cumplir, deliberadamente, las funciones propias de su cargo, al permitir la salida de un elemento -un colchón utilizado por el citado interno para fugarse, según los juzgadores lo infirieron- sin realizar su registro pertinente, es decir, el que cabal, estricta y rigurosamente debió efectuar, conforme con las funciones que su labor le imponía. Aunque esta conducta podría corresponder a la descrita en el Art. 233 del Dto. 2550 de 1988, ya que la diferencia entre los dos tipos estriba en la generalidad o especificidad de su contenido, se trataba en realidad de normas excluyentes, lo cual implicaba que en todos los casos relacionados con el tráfico de estupefacientes, dada la coexistencia de ambas, debía aplicarse de preferencia la norma especial sobre la general. De otro modo dicho, cometido el hecho el 1° de marzo de 2000, la descripción normativa que recogía con mayor riqueza los elementos fácticos de la conducta, dada su especialidad, era la del artículo 39 de la Ley 30 de 1986, lo que excluía, como ya se dijo, la probabilidad de darle cabida al artículo 233 del derogado C. Penal Militar, en la medida en que el referido precepto del otrora Estatuto Nacional de Estupefacientes reprimía la conducta del servidor público que favoreciera por cualquier medio las actividades relacionadas con el narcotráfico, lo que privilegiaba su aplicación sobre la norma de la codificación penal castrense que no incluía este ingrediente del tipo. Por manera que, no es de recibo la pretensión del censor de acudir a la preceptiva del artículo 233 del anterior Código Penal Militar en cuanto resulta ser más favorable, porque dicha norma, en sí misma considerada, no regulaba el hecho que se le imputa a (....) y a los demás procesados.

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Ese tipo especial de favorecimiento de la fuga de la Ley 30 de 1986, fue consagrado en el Art. 449 de la Ley 599 de 2000, como con antelación se indicó, pero con penalidad más drástica; de ahí que el examen de favorabilidad realizado por el juzgador respecto del proceso de adecuación típica que el actor aquí censura, fue acertado, en cuanto la nueva ley si bien redujo la pena corporal en su máximo -de 12 años pasó a ser de 10 años y 8 meses-, incrementó su mínimo en 1 año -de 4 a 5-, haciendo lo propio con la interdicción -inhabilitaciónpara el ejercicio de derechos y funciones públicas. Por modo que, la censura del actor deviene infundada, razón por la cual se desestima. 6. Frente a la prueba de indicios -se reiteró en pronunciamiento del 20 de octubre de 2005, Rdo. 19.646-, se tiene dicho que cuando el reproche recae sobre ella, ha de observarse los elementos que la componen, esto es, hecho indicador e inferencia lógica -hecho indicado-. De ahí que la jurisprudencia de la Corte tenga establecido que, "(…) si el indicio es un medio de prueba, debe tenerse claro que cuando se plantean en casación defectos en su apreciación como fundamento de la violación de la ley sustancial, la vía de ataque tiene que ser la indirecta, siendo deber del demandante indicarle a la Corte la clase del error que denuncia (de hecho o de derecho), su modalidad y si lo predica del hecho indicador o probado, de la inferencia lógica o de la fuerza persuasiva obtenida del análisis conjunto de los diferentes indicios. "Cuando la indicación se hace recaer en la prueba del hecho indicador, los errores susceptibles de ser planteados son los siguientes: "De que esa que hecho por falso juicio de existencia, tiene ocurrencia cuando se supone prueba o se omite considerar otra la desvirtúa.

"De hecho por falso juicio de identidad, que ocurre cuando se distorsiona su contenido fáctico. "De hecho por falso raciocinio, que sucede cuando la premisa obtenida a partir de la prueba del hecho indicador, desde la cual se construirá el juicio lógico, fue el producto de un razonamiento apartado de las reglas de la sana crítica. "De derecho por falso juicio de legalidad, que tiene lugar cuando el juez estima probado el hecho indicador con una prueba inválida, o considera válida una prueba que los desvirtúa.*******" En relación con la inferencia lógica, "(…) que no es susceptible de reproche en el mismo cargo en el que se refuta el hecho indicador por constituir ello un planteamiento contradictorio, sólo es atacable por error de hecho por falso raciocinio y es carga del casacionista en tal eventualidad, aparte de probar la trascendencia, demostrarle a la Corte que el proceso intelectual que condujo a inferir la existencia del otro hecho fue irrespetuoso de la sana crítica, es decir, que contravino las leyes científicas, los principios de la lógica o las reglas de la experiencia. "La fuerza demostrativa que le otorga el juzgador al conjunto indiciario es también susceptible de reproche en casación, con fundamento en error de hecho por falso raciocinio. Este ataque, que implica aceptar el hecho probado y la inferencia lógica que en cada caso realizó el Juez, le impone al censor demostrar que en el proceso intelectual a través del cual se vincularon los diferentes indicios, se desbordaron las reglas de la sana crítica y que de no haberse incurrido en el error otra hubiera sido la decisión, lo cual lo obliga a desvirtuar los demás fundamentos probatorios en los que eventualmente se encuentre fundamentada la sentencia.********"

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7.Cuando se procura demostrar un error de hecho por falso raciocinio por inobservancia de las reglas de la sana crítica, tiene dicho la jurisprudencia de la Sala que al demandante le incumbe identificar la prueba sobre la cual recae el yerro; luego, establecer el mérito que se le otorgó en la sentencia, a la vez que debe señalar cuál es el postulado de la sana crítica que en su criterio fue vulnerado, esto es, el principio lógico, la máxima de la experiencia o la regla científica materia de quebrantamiento. Inmediatamente debe vincular esa apreciación con la regla aludida demostrando en dónde radica el desatino, para, finalmente, establecer que el medio de prueba erróneamente apreciado incide en lo resuelto en el fallo, esto es, que de no haberse incurrido en el error, necesariamente lo decidido debe variar de una manera favorable para quien pretexta el yerro y, si es el caso -cuando el fallo está sustentado en otras pruebas-, es necesario efectuar una labor de cotejo

con esos restantes medios de prueba a fin de establecer que no son suficientes para mantenerlo, pues en el evento de que ello se vislumbre, es claro que la censura carece de trascendencia y, en consecuencia, no fructifica la crítica emprendida*********. _________________________________ ____

*Código Civil, artículo 28. **C. S. de J., Sentencia de casación de 6 de octubre de 2004, Rdo. 15.904. ***C. S. de J., Sentencia de casación de 13 de febrero de 2003, Rdo. 15.705. ****Corte Constitucional, Sentencia C-358 de 5 de agosto de 1997. *****C. S. de J., Sentencia de casación discrecional de 29 de junio de 2006, Rdo. 22.907 ******C. S. de J., Sentencia de casación de 6 de abril de 2006, Rdo. 20.764. *******C. S. de J., Sentencia de casación 26 de noviembre de 2003, Rdo. 11.135. ********C. S. de J., Sentencia de casación de 23 de septiembre de 2003, Rdo. 14.093. *********C. S. de J., auto de casación de 7 de marzo de 2006, Rdo.24.405.

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MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Sentencia Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior Militar CIUDAD:

Bogotá D.C. PROCESADOS: ENCISO MARIN, ALVARO - MAYOR POLINAL ROJAS REYES, ALEXANDER - TENIENTE POLINAL PAZ URREA, ANDRES FELIPE - PATRULLERO POLINAL DELITOS: Favorecimiento de fuga PROCESO: 22872

Fin extracto providencia 22872

DICTAMEN PERICIAL-En algunos casos contiene un aspecto perceptivo y otro técnico/ DICTAMEN PERICIAL-Las entrevistas recepcionadas en el curso de los dictámenes médico legales no se las puede asimilar con la prueba testimonial directa/ PRUEBA DE REFERENCIA-Es un medio de persuasión creíble cuando se respalda por otros medios de convicción/ PRUEBA-Valoración probatoria/ FALSO JUICIO DE LEGALIDAD-Modalidades 1. En relación con los requisitos de contenido, el artículo 251 dispone que en el desempeño de sus funciones, el perito debe examinar los elementos materia de prueba "dentro del contexto de cada caso". Para tales fines, el inciso 2º de la misma norma impone al perito la obligación de "recolectar, asegurar, registrar y documentar la evidencia que resulte, derivada de su actuación y dar informe de ello al funcionario judicial", así como la de precisar y explicar con claridad "los exámenes, experimentos e investigaciones efectuadas", lo mismo que los fundamentos técnicos, científicos o artísticos de las conclusiones. Esa obligatoriedad de informar sobre los elementos de juicio que el perito tuvo a su alcance para elaborar su experticia,

así como de las investigaciones realizadas, lleva en la práctica a que no en pocas ocasiones el dictamen pericial contenga un aspecto perceptivo y otro técnico. Así, por ejemplo, cuando se realiza un examen médico legal para establecer si una persona ha sido sometida a acceso carnal, el legista no solamente se limita al examen físico del cuerpo de la víctima, sino que, como en el caso presente, previamente la entrevista para que le relate las circunstancias del hecho vivido con el fin de obtener elementos de juicio que contribuyan con la máxima precisión de lo que deberá auscultar en su cuerpo para obtener la evidencia buscada. Esta situación se presenta con más énfasis en los exámenes psiquiátricos, pues en tales casos los médicos legistas necesariamente deben acudir a la percepción directa de lo que exprese la persona para establecer su estado mental. El resultado de esas entrevistas, en todos los casos, por constituir un elemento de juicio necesario en la elaboración del dictamen, debe ser informado al funcionario judicial como lo dispone la ley en los preceptos citados, porque hace parte de la evidencia

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"recolectada" y de las "investigaciones efectuadas" por el perito con ocasión del encargo judicial que se le ha hecho, procedimiento a través del cual ciertamente se introducen al proceso el conocimiento de unos hechos por parte del legista, de los cuales se da fe en el texto de la experticia, que se entiende rendida bajo juramento. De esa manera, el dictamen pericial como exponente que es de una actividad que incluye, en los términos del citado inciso 2º del artículo 251, el informe sobre la evidencia que resulte derivada de la actuación del perito, la explicación de los exámenes, experimentos e investigaciones efectuadas y los fundamentos técnicos, científicos o artísticos de las conclusiones, constituye una unidad estructural que por lo general parte de unos hechos dados o suministrados por otras personas (que pueden ser, entre otros, el funcionario judicial o el examinado), y que llega a unas determinadas conclusiones después de aplicar ciertas reglas técnicas, científicas o artísticas, expuestas con claridad en el mismo dictamen, por lo que toda la materia susceptible de contradicción por las partes será la consignada de manera integral en el propio experticio, como estructura completa que es. 2. A las entrevistas recepcionadas en el curso de los dictámenes médico legales y de cuyos resultados se informa en el mismo -las cuales pudieron servir como guía del estudio pericial-, no se las puede asimilar con la prueba testimonial directa, pues la función del legista sólo le permite acreditar la percepción de un relato que otra persona le hizo sobre unos acontecimientos, cosa distinta al relato directo del testigo, cuya incorporación al expediente requiere el cumplimiento de ciertas formalidades, tal como lo establece el Estatuto Procesal, entre otros, en el artículo 276 del siguiente tenor: "Artículo 276. Práctica del interrogatorio. La recepción del testimonio se sujetará a las siguientes reglas:

1. Presente e identificado el testigo, el funcionario le tomará el juramento y le advertirá sobre las excepciones al deber de declarar. 2. A continuación, el funcionario le informará sucintamente al testigo acerca de los hechos objeto de su declaración y le ordenará que haga un relato de cuanto le conste sobre los mismos. Terminado éste, procederá el funcionario a interrogar sí lo considera conveniente. Cumplido lo anterior, se le permitirá a los sujetos procesales interrogar. "El funcionario podrá interrogar en cualquier momento que lo estime necesario. Las respuestas se registrarán textualmente. El funcionario deberá requerir al testigo para que sus respuestas se limiten a los hechos que tengan relación con el objeto de la investigación". Formalidades con las cuales, por la naturaleza del cargo que desempeñan, no pueden cumplir los médicos legistas, tal como acontece en este caso, motivo por el cual lo expresado por la menor Carmelita Casteblanco Burgos ante esos funcionarios no tiene la calidad de testimonio directo, como bien lo argumenta el demandante y lo recaba la Procuradora Delegada en su concepto. Pero que ese concreto elemento de convicción no responda al ideal de una prueba caracterizada por su originalidad, ello sólo conduce a que cuando se está frente a una o varias de esta última naturaleza, se dificulte la controversia de aquellas de referencia o pruebas de segundo grado o mediatas. No obstante, dentro de los parámetros de la sana critica, ello tampoco implica que dicho elemento de referencia deba ser rechazado per se; lo que ocurre es que frente a sus especiales características, una vez salvaguardado el derecho de contradicción en la forma reseñada, es necesario estudiar cada caso en particular, analizando de manera razonable el grado de su aporte, teniendo en cuenta, entre otras razones, las circunstancias que rodearon la fuente

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de su conocimiento, sopesado siempre frente a los restantes elementos de juicio con que se cuenta en el proceso. 3. En el sistema procesal que rige este caso (Ley 600 de 2000), la prueba de referencia no es de por sí prueba deleznable, sino medio de persuasión creíble cuando aparece corroborado o respaldado por otros elementos de convicción. Los datos obtenidos a través de ella, en no pocas oportunidades, sirven para esclarecer la realidad de lo acontecido. De allí que en ningún error incurrió el Tribunal cuando le otorgó valor probatorio al contenido del dictamen pericial en todo su contexto, y específicamente a lo percibido por los médicos legistas en el proceso de constatación del estado mental de la menor Carmelita Castiblanco Burgos, como parte integrante y necesaria de la evidencia buscada a través del dictamen, a saber, si la niña había sido sometida a acceso carnal. Tal elemento de juicio, como lo reconoce el demandante, en ningún momento fue calificado por el fallador como constitutivo de un testimonio directo, sino que a él se refirió en el contexto al que pertenece, como parte del contenido del dictamen pericial 4. No puede desconocerse que ante una retractación de esa envergadura, especialmente tratándose de un delito contra la libertad, integridad y formación sexual, en los que no en pocas ocasiones se ven involucrados intereses de orden social, familiar y personal que las víctimas y sus familiares prefieren poner a salvo antes de que se castigue a sus autores, es indispensable que el juez escudriñe y analice con suma rigurosidad las causas de la inconcordancia, en aras de determinar los motivos que en cada
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Sentencia Casación FECHA:

caso condujeron a la víctima o al testigo -por lo general familiar de la víctima- a sostener ciertas circunstancias, sin perder de vista en ningún momento el conjunto probatorio, lo cual es fundamental para establecer qué manifestaciones de sus distintos dichos son verosímiles. 5. En punto de la actividad probatoria procesal, ha dicho la Sala que, "su apreciación no puede partir de hipótesis, sino de hechos probados, los que contradictoriamente valorados, permitan o que todos los medios obtenidos para su demostración conduzcan a una sola verdad o que, por el contrario, su conjunto haga que, de la misma forma, con base en la lógica, la ciencia y la experiencia común, unos de ellos sucumban frente al objeto por demostrar, o que quedando los dos extremos en igual grado de credibilidad, imposibiliten llegar a la certeza sobre la existencia de una determinada conducta, de un hecho o de un preciso fenómeno, pudiendo, entonces, llegarse a uno de los dos extremos viables, o la certeza o la duda de su inexistencia"* . 6. Pues el error de derecho por falso juicio de legalidad gira alrededor de la validez jurídica de la prueba, o lo que es igual, de su existencia jurídica, y suele manifestarse de dos maneras: "a) cuando el juzgador, al apreciar una determina prueba, le otorga validez jurídica porque considera que cumple las exigencias formales de producción, sin llenarlas (aspecto positivo); y, b) cuando se la niega, porque considera que no las reúne, cumpliéndolas (aspecto negativo)"** . _________________________________
*Sentencia del 4 de septiembre de 2002, radicación N° 15.884. **Sentencia de febrero de 2001, radicación 15.042.

28/09/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA:

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Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD: Montería PROCESADO: GUERRA BARON, ORLANDO RAMON

DELITOS: Acceso carnal abusivo con menor de 14 años PROCESO: 23613

Fin extracto providencia 23613

POSICION DE GARANTE-Noción/ POSICION DE GARANTE-Desarrollo del artículo 25 de la Ley 599 de 2000/ FISCAL-Deberes en relación con los dineros incautados y puestos a su disposición/ PRINCIPIO DE CONFIANZA-Noción 1. La posición de garante En la providencia término se fijaron de interpretación Código Penal de dicha figura: invocada en último las siguientes pautas del artículo 25 del 2000, regulador de

3° con sus cuatro numerales, y el parágrafo), la persona asume voluntariamente la protección real de otra o de una fuente de riesgo, dentro del propio ámbito de dominio; mantiene una estrecha comunidad de vida con otras; emprende la realización de una actividad riesgosa con otros individuos; o crea con antelación una situación antijurídica de riesgo cercano para el bien jurídico correspondiente." (Cursivas y énfasis originales) 2. El marco normativo es el siguiente: § El artículo 153 de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia, impone a los funcionarios y empleados judiciales, entre otros, los siguientes deberes: "2. Desempeñar con honorabilidad, solicitud, celeridad, eficiencia, moralidad, lealtad e imparcialidad las funciones de su cargo. (...) 5. Realizar personalmente las tareas que le sean confiadas y responder por el uso de la autoridad que les haya sido otorgada o de la ejecución de las órdenes que pueda impartir, sin que en ningún caso quede exento de la responsabilidad que le incumbe por la que corresponda a sus subordinados (Texto idéntico fue reproducido en el artículo 142, numeral 4° de la Ley 600 de 2000). (...) 11. Responder por la conservación de los documentos, útiles, equipos, muebles y bienes confiados a su guarda o administración y rendir oportunamente

"Posición de garante es la situación en que se halla una persona, en virtud de la cual tiene el deber jurídico concreto de obrar para impedir que se produzca el resultado típico que es evitable. Cuando quien tiene esa obligación la incumple, y con ello hace surgir un evento lesivo que podía ser impedido, abandona la posición de garante." (...) "...existe posición de garante en todos aquellos eventos en los cuales, frente a cualquier bien jurídico, la persona tiene la obligación constitucional o legal de actuar y no lo hace, pudiendo y debiendo hacerlo (primera hipótesis) (contemplada en los incisos 1° y 2° del artículo 25 del Código de Procedimiento Penal-); y existe posición de garante en los casos en que, frente a los bienes jurídicos particularmente mencionados (se refiere a la vida e integridad personal, libertad individual, y libertad y formación sexuales, hipótesis previstas en el inciso

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cuenta de su utilización, y por la decorosa presentación del despacho." § El artículo 288 del Código de Procedimiento Penal de 2000 regula la cadena de custodia respecto de los elementos materia de prueba y específicamente en el inciso final dispone: "El Fiscal General de la Nación reglamentará lo relacionado con el dinero, aplicación y control del sistema de cadena de custodia, conforme con los avances científicos y técnicos: § La Fiscalía General de la Nación produjo en la Resolución N° 0-0887 del 16 de mayo de 2002, el Manual de Funciones a nivel de Fiscal Delegado ante Jueces Penales del Circuito, atribuyéndole las siguientes: "7. Autorizar el pago de los títulos de depósito judicial cuando cesen las razones que motivaron su constitución. (...) 10. Responder por los bienes y elementos vinculados al proceso, mientras se ordena su envío al competente o su entrega. "11. Dirigir, coordinar y controlar el cumplimiento de las funciones de los servidores adscritos a su despacho y evaluar aquellos que se encuentren inscritos en Carrera de la Fiscalía." No cabe duda, entonces, que la custodia material del dinero decomisado por las autoridades policivas en circunstancias de flagrancia delictual de conocimiento del Fiscal General de la Nación y sus Delegados, les corresponde a ellos hasta tanto se ordene su remisión al competente o su entrega, deber que implica velar por su conservación mientras esto ocurre e impartir las órdenes indispensables para el cumplimiento cabal de dichos cometidos, sin que en ningún momento pueda el Fiscal delegar dichas funciones pues le está expresamente prohibido hacerlo, ni abstenerse de supervisar la forma como las ejecutan sus colaboradores por mandato suyo, menos aún cuando la

competencia del Técnico Judicial II en esta materia es de mera colaboración, conforme al siguiente texto del Manual de Funciones: "7. Apoyar al Fiscal en todas las actividades necesarias para el desarrollo de la gestión judicial. (...) 11. Colaborar en la custodia y conservación de los bienes y/o elementos vinculados a los procesos, mientras ordena su envío al competente o su entrega." Por tanto: al haber admitido testimonialmente (.................................) que ella "no efectuó a tiempo" las consignaciones en el Banco Agrario del numerario entregado en la Fiscalía Once Seccional de Pasto relacionado con las diligencias penales de su competencia, no obstante estar radicadas y obrar resolución en que se ordenaba la constitución del título de depósito judicial respectivo, demora que según ella se debió al exceso de trabajo y a su precario estado de salud , situación que convalidó bajo juramento (..................................), Asistente Judicial I de la misma oficina por la época de autos , hecho que verificó el investigador del CTI quien según informe N° 4638 del 1 de junio de 2004, estableció que el tiempo promedio de tardanza en la constitución de los depósitos judiciales dentro de los 18 asuntos que inspeccionó fue de ciento cuarenta (148) días , así como conocida la falta de vigilancia y control por parte del doctor (...........................) sobre los mencionados elementos incautados, pues en este caso se limitó a dictar la resolución ordenando la constitución del depósito judicial respectivo y a verificar la ejecución mediante la revisión aleatoria de algunos procesos, según sostuvo en la indagatoria, mecanismos éstos evidentemente insuficientes para asegurar la protección de los dineros puestos a su disposición, se concluye que el procesado se sustrajo a las obligaciones legales previamente establecidas por abandono de su posición de garante y como consecuencia de ello afectó el bien jurídico de la

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función administrativa pública cuya transparencia y eficiencia esperan los asociados. 3. El principio de confianza Este postulado invocado por la defensa y el Procurador Judicial Delegado ante el Tribunal a favor del procesado, ha sido definido por la doctrina en los términos acogidos y desarrollados por la Sala en la siguiente forma*: "De acuerdo con este principio, no se imputan objetivamente los resultados producidos por quien ha obrado confiando en que otros se mantienen dentro de los límites del peligro permitido**. Se enuncia diciendo que toda persona, en el diario discurrir, puede creer que las demás actúan dentro de las normas y de acuerdo con los requerimientos socioculturales dominantes, a menos que "existan datos que hagan pensar lo contrario"***. Este postulado, ab initio admisible, no es absoluto, pues para eventos como el ahora examinado, varios motivos excluyen su aplicación. Por ejemplo los siguientes: Uno. Porque la ley puede exigir a quien confía en otro que lo haga bajo su responsabilidad, cumpliendo con un cuidado especial, evento en el cual no se puede escudar en el axioma mencionado. Dos. En la división vertical del trabajo, porque siempre hay una o más personas que se encargan de vigilar que los "subordinados" hayan comprendido a cabalidad las instrucciones dadas; en ese sentido, el ámbito de competencia de estas personas que se encargan de vigilar las labores de terceras personas son garantes a efectos de que estas se desempeñen correctamente****. Tres. Si uno de los requisitos para esquivar la responsabilidad con fundamento en el principio de confianza es el de que quien lo aduzca se haya

comportado correctamente*****, cuando se infringe el derecho por incumplimiento de los deberes que este impone, no es posible acudir a ese postulado. (...) Cuatro. Por último, recuérdese que tampoco puede ser exonerado de imputación con fundamento en el principio de confianza, quien divide el trabajo con personal sin suficiente cualificación profesional para desplegar determinadas tareas, pues en este supuesto se requiere de su parte aún más vigilancia, custodia y supervisión estricta."****** Excluida la posibilidad de la delegación por parte del doctor (................................) de la custodia material de los valores incautados, es necesario precisar en qué forma interactuó con sus colaboradores, integrantes de su equipo de trabajo conforme está concebido en el Manual de Funciones de la Fiscalía, así estuviera fragmentado en la Unidad dirigida por el procesado, según destaca el Ministerio Público, por dificultades comunicativas entre sus miembros y estar ubicados sus espacios laborales en sitios diferentes, factores estos perfectamente superables en el caso analizado, pues a partir de dicho punto se estudiará si opera el principio de confianza, cuya aplicación han solicitado la defensa y el Ministerio Público. La prioridad laboral otorgada por el Fiscal a la productividad judicial y de la cual dieron fe sus colaboradores (......................) y (............................), no lo autorizaba para abstenerse de ejercer otras medidas de control sobre los dineros decomisados, diferentes al dictado de las resoluciones mandando la constitución de los depósitos judiciales, ni para confiar absolutamente en que la primera, en su condición de Técnico Judicial II, así llevara vinculada a la Fiscalía General de la Nación doce años, estaba ejecutando oportunamente dichas providencias.

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* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, rad. 25.536, ibídem. ** Enrique Bacigalupo. Principios de derecho penal. Parte General. Madrid, Akal, 5ª edición, 1998, página 191. *** Margarita Martínez Escamilla. La imputación objetiva del resultado. Madrid, Edersa, 1992, página 334. **** David Fernando Panta Cueva. Algunas observaciones al principio de confianza en la

teoría de la imputación objetiva: problema de autonomía y repercusiones normativas. En, Universidad de Guayaquil, Ara Editores, XVII Congreso Latinoamericano, IX Iberoamericano, I Nacional de Derecho Penal y Criminología. Lima, Universidad de Guayaquil, 2005, página 391. ***** Margarita Martínez Escamilla, obra citada, página 335. ****** Cfr. Yesid Reyes Alvarado. Imputación objetiva. Bogotá, Temis, 3ª. Edición, 2005, páginas 162/3.

MAGISTRADO PONENTE DR. YESID RAMIREZ BASTIDAS Sentencia Segunda Instancia FECHA: 28/09/2006 DECISION: Confirma integralmente condenatoria impugnada la sentencia

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: San Juan de Pasto (Nariño) PROCESADO: REYES TORRES, EDUARDO FRANCISCO DELITOS: Peculado culposo PROCESO: 24031

Fin extracto providencia 24031

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INTERDICCION DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICAS-Legalidad de la pena/ INTERDICCION DE DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICASTope punitivo 1. Del contenido material del artículo 29 de la Constitución Política, según el cual "nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto que se le imputa", emerge como principio rector de la actuación procesal penal el de legalidad de los delitos y de las penas, por cuyo medio se brinda certeza a los ciudadanos que en ejercicio del ius puniendi, el Estado sólo podrá sancionarlos en razón de la comisión de una conducta previamente definida como delito y, por supuesto, dentro de los límites cuantitativos y cualitativos establecidos en la ley, sin que estos puedan desbordarse a discreción o capricho de los funcionarios judiciales, pues un tal proceder comporta no sólo violación del referido principio, sino también de los de igualdad de las personas ante la ley y seguridad jurídica. Puntualizado lo anterior, advierte la Sala que en el asunto objeto de estudio, al tasarse la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas que le fue impuesta al procesado, los falladores tuvieron en cuenta las previsiones del artículo 51 de la Ley 599 de 2000, conforme al cual dicha sanción tendrá una duración de cinco (5) a veinte (20) años. Mas, como acertadamente lo anota la Procuradora Delegada en su concepto, no se reparó en dicho ejercicio que la conducta punible por la cual fue sentenciado el procesado -ocurrió en mayo de 2000-, se encontraba regulada por el Decreto Ley 100 de 1980, entonces vigente, el cual preveía en su artículo 52: "... La pena de prisión implica la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas, por un periodo igual al de la pena principal".

Por tanto, como tal era la normatividad que preexistía para la fecha de comisión del delito por el que se declaró penalmente responsable al procesado, debió ser la llamada a regular el asunto en el tema de la pena accesoria de inhabilitación de derechos y funciones públicas. Y si ello es así, al atender los derroteros allí fijados ella no podía ser superior a doce (12) meses, término de la pena principal de prisión. Así las cosas, no cabe duda que al ser condenado el procesado en la decisión de primera instancia a la pena accesoria de inhabilitación de derechos y funciones públicas por un tiempo igual a cinco (5) años, determinación confirmada en sede de segunda instancia, se desconoció que tal quantum excedía el de su duración, conforme al artículo 52 del decreto Ley 100 de 1980 vigente al momento de comisión de la conducta reprochada y, consecuentemente, se violó el principio de legalidad de la pena, al imponerle una que desborda ampliamente los límites cuantitativos de la que le era aplicable. 2. Atendiendo derroteros que esta Sala ya ha trazado -Cfr. Sentencia del 8 de junio de 2006, radicado 23502-, debe precisarse que aun si la conducta punible hubiera acaecido en vigencia la Ley 599 de 2000, resultaría improcedente fijar su duración conforme a las previsiones del inciso primero del artículo 51 de la Ley 599 de 2000. Ello porque si la pena principal de prisión que se impone al procesado es inferior a cinco años, para efectos de fijar el término de duración que ha de tener la accesoria de inhabilitación de derechos y funciones públicas, resultan perfectamente aplicables en su integridad las previsiones del inciso tercero del artículo 52 de la Ley 599 de 2000, conforme al cual, "... En todo caso, la pena de prisión conllevará la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas, por un tiempo igual al de la pena principal y hasta una tercera parte

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más, sin exceder el máximo fijado en la ley". Significa lo anterior que, sólo cuando la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas excede el término máximo fijado en la ley -veinte años, según el inciso 1 del ya citado artículo 51-, se impone desatender lo normado por el artículo 52 inciso tercero, a fin de no transgredir la prohibición expresa contenida en esa misma norma. Pero si, en cambio, la pena tiene el carácter de accesoria a la prisión y esta
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Sentencia Casación FECHA: 28/09/2006 DECISION: Casa parcial y de oficio reajustando pena accesoria PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

última es menor de cinco (5) años, puede y debe ser igual a la principal o a lo sumo, no superior a ella en una tercera parte, con independencia de las previsiones del artículo 51 tantas veces referido, pues en tal evento no surge motivo alguno para que sea inaplicable el inciso tercero del artículo 52, norma a la cual el primero -artículo 51- remite en forma expresa y con carácter de excepción a los límites de cinco (5) a veinte (20) años al precisar que esa previsión general se debe tener en cuenta "... salvo en el caso del inciso 3° del artículo 52".

CIUDAD: Tunja PROCESADO: TOLOSA ACEVEDO, MAURICIO DELITOS: Injuria PROCESO: 25388 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

Fin extracto providencia 25388

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Extractos de Jurisprudencia Sistema Penal Acusatorio

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Extractos de Jurisprudencia Sistema Penal Acusatorio
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SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Noción La Sala, en pronunciamientos anteriores, ha señalado que para definir la competencia para el juzgamiento de determinado asunto, la Ley 906 de 2004 había dado un notable cambio en materia de competencias, al punto que la colisión de competencia fue excluida del Código de Procedimiento Penal. Esa fue la orientación impartida por el Fiscal General de la Nación al Congreso de la República, al presentar el proyecto de ley contentivo de la codificación adjetiva penal, en los siguientes términos: "De otra parte, se elimina la colisión de competencia en la forma como tradicionalmente venía regulándose en la normatividad procesal penal, con miras a tornar efectivo el derecho fundamental a un debido proceso, sin dilaciones injustificadas y para efectos de armonizar el planteamiento y solución de las controversias en dicha materia con las exigencias de un debate oral, público, concentrado, sujeto a confrontación y contradicción ante el juez de conocimiento, se propone su definición mediante un trámite incidental donde su postulación esté regida por el principio de oportunidad o preclusión.

En este orden de ideas, únicamente resultará viable controvertir o discutir la competencia en la audiencia de formulación de acusación, de modo que planteada la incompetencia por el juez o impugnada ésta por los intervinientes, será definida de plano, en un término perentorio y a través de decisión que no es susceptible de recurso alguno. Fijada la competencia por el funcionario a quien le corresponde decidir el incidente, solo podrá discutirse por prueba sobreviniente y siempre que no se produzca la prórroga de la misma." Ahora bien, atendiendo la preceptiva del artículo 54 de la Ley 906 de 2004, una vez expresada la incompetencia será definida por el funcionario que deba resolverla, para lo cual el Código de Procedimiento Penal prevé 3 hipótesis, a saber: 1) De conformidad con el artículo 32-4 ibídem, compete a la Corte Suprema de Justicia "De la definición de competencia cuando se trate de aforados constitucionales y legales, o de tribunales, o de juzgados de diferentes distritos."; 2) Según el artículo 34-5 corresponde a las Salas Penales de los Tribunales Superiores de Distrito Judicial conocer "De la definición de competencia de los jueces del circuito del mismo distrito, o municipales de diferentes circuitos."; y, 3) De acuerdo con el

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artículo 36-3 los Jueces Penales del Circuito conocerán "De la definición de competencia de los jueces penales o promiscuos municipales del mismo circuito." En tanto que el artículo 55 ibídem, establece la prórroga de la competencia en los eventos en que no se manifieste
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Auto Definición de Competencia FECHA: 04/07/2006 DECISION: Declara competencia al Juzgado Promiscuo Municipal de Chiscas-Boyacá

la incompetencia o no sea alegada en la oportunidad indicada en el artículo 54, excepto que esta devenga del factor subjetivo o esté radicada en funcionario de superior jerarquía y, en todos los eventos, deberá entenderse al juez penal del circuito especializado de mayor jerarquía que el juzgado penal del circuito.
PROCEDENCIA: Juzgado Promiscuo Municipal CIUDAD: Combita - Boyacá IMPUTADO: MOLINA VARGAS, SANDRA PATRICIA DELITOS: Extorsión PROCESO: 25644

Fin extracto providencia 25644

SISTEMA PENAL ACUSATORIOTrámite de extradición/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Trámite de extradición: Captura El defensor solicita la nulidad por existir una vía de hecho porque la investigación no se adelantó conforme a la Ley 906 del 2004, norma vigente para la época de los hechos y, la medida de aseguramiento no fue proferida por un juez de garantías, tal como lo establece el artículo 306 de la Ley 906 del 2004. La Corte negará la siguientes razones: nulidad por las

el ofrecimiento o concesión que establecía el artículo 512 se adicionaron las referentes a que el extraditado no debe ser sometido "a desaparición forzada, a tortura ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni a las penas de destierro, prisión perpetua o confiscación". No obstante, tiene razón el apoderado al indicar que el trámite de esta solicitud de extradición debe regirse por los preceptos de la Ley 906 del 2004, pues los hechos que la apoyan tuvieron parcial realización en el distrito judicial de Bogotá entre los meses de mayo y diciembre del 2005. Esta conclusión embargo, que: no significa, sin

La regulación del instituto de la extradición contenida en la Ley 600 del 2000 no sufrió sustanciales modificaciones en la Ley 906 del 2004, pues solo se concretaron algunas expresiones que traían los artículos 515 y 522. Asimismo, a las condiciones para

1. La actuación surtida hasta ahora carezca de validez, pues, como se dijo, existe identidad normativa y, por tanto, ninguna etapa ni requisitos han sido omitidos.

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2. El trámite de la extradición se deba sujetar a las instituciones fijadas en la Ley 906 del 2004, que modificaron en importante medida el sistema procesal general, como, por ejemplo, la intervención de los jueces de control de garantías, puesto que fundamentalmente se rige por normas especiales previstas así por la específica naturaleza de este instrumento de cooperación internacional que, como ha dicho repetidamente la Corte , no constituye un proceso judicial y, por ende, no admite etapas de "investigación" o la imposición de "medidas de aseguramiento", como señala el defensor de la señora Pontón Caro. Una de esas normas especiales se refiere precisamente a la captura de la persona
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto extradición FECHA: 04/07/2006 DECISION: Niega la nulidad, niega las pruebas solicitadas, no ordena de oficio y corre traslado

requerida en extradición. En efecto, su artículo 509 dispone: El Fiscal General de la Nación decretará la captura de la persona requerida tan pronto conozca la solicitud formal de extradición, o antes, si así lo pide el Estado requirente, mediante nota en que exprese la plena identidad de la persona, la circunstancia de haberse proferido en su contra sentencia condenatoria, acusación o su equivalente y la urgencia de tal medida. De este modo, la captura con fines de extradición sigue siendo, como en vigencia del estatuto anterior, una institución propia de este mecanismo de cooperación al que, se reitera, no se aplican las normas contempladas para la investigación y juzgamiento penal.

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América PROCESADO: PONTÓN CARO, CAMEN MARÍA PROCESO: 25333

Fin extracto providencia 25333

SISTEMA PENAL ACUSATORIOAntecedentes penales: Incorporación a la actuación Es claro que la aspiración del recurrente se distancia aún más de casar el fallo impugnado, pues si bien es cierto las sentencias de primera y segunda instancia, constituyen una unidad jurídica inescindible, el supuesto yerro en que incurrió el Tribunal al proferir la sentencia de segunda instancia lo atribuye a la referencia que hizo de un

medio probatorio, relacionado con las anotaciones penales del acusado (.....................................), que fue incorporado legalmente al plenario en las diferentes audiencias públicas y, a la postre, se ilustró por parte de la Fiscalía que dicho proceso había culminado con preclusión de la investigación; también es cierto, que el juez de primera instancia afianzó la decisión de no concederle el sustituto penal "en la gravedad y modalidades de la conducta punible", aspectos que no fueron

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cuestionados por el recurrente en la demanda de casación, por lo tanto, aún permanecen inalterables y son suficientes para satisfacer la exigencia prevista en el artículo 63-2 del Código Penal, que impide acceder al mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la libertad. Recuérdese que fue voluntad del Constituyente de 1991, definir en el artículo 248 de la Carta Política que "Únicamente las condenas proferidas en sentencias judiciales en forma definitiva tienen la calidad de antecedentes penales y contravencionales en todos los órdenes legales." dejando en claro, de esta manera, cuáles de las informaciones
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia Casación FECHA: 06/07/2006 DECISION: No casa la sentencia PROCEDENCIA: Tribunal Superior del Distrito Judicial

que alberga el Estado por concepto de investigaciones penales o contravencionales, tienen la entidad de antecedentes penales; y, por exclusión, debe aceptarse, así mismo, que las informaciones atinentes a las investigaciones penales que adelantan las autoridades y, que no constituyan antecedentes penales, pueden servir a los funcionarios judiciales para inferir "los antecedentes personales, sociales y familiares del sentenciado así como la modalidad y gravedad de la conducta punible..." y emitir consecuentemente el pronóstico que exige el artículo 63-2 del Código Penal, para establecer la viabilidad de la concesión del mecanismo sustitutivo de la ejecución de la pena.
CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: SARMIENTO RUIZ, LIMMY ALEXANDER NO RECURRENTE: GARZON SERRATO, RUBEN ARMEL MELO RUIZ, CARLOS FRANCISCO DELITOS: Tentativa de hurto calificado y agravado PROCESO: 25106

Fin extracto providencia 25106

INTERES PARA RECURRIR EN CASACION-Noción/ INTERES PARA RECURRIR EN CASACION-Sentencia Anticipada/ VIOLACION DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Tránsito de legislaciones/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Ley 733 de 2002: Vigencia de las prohibiciones contenidas en el artículo 11/ SENTENCIA ANTICIPADA-Rebaja punitiva: Inaplicabilidad del artículo 11 de la Ley 733 de 2002

1. Se ha dicho, en lo que constituye la regla general, que carece de interés para recurrir en casación quien no impugnó la decisión de instancia, salvo que en sede extraordinaria se cuestione su validez por haberse proferido en un proceso viciado de nulidad o porque se modifica la situación jurídica del procesado, haciéndola más gravosa.* 2. También, cuando se trata de sentencias anticipadas, se ha expresado que se puede controvertir la dosificación de la pena, los mecanismos sustitutivos

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de la pena privativa de la libertad, la extinción del derecho de dominio sobre bienes (artículo 40 de la ley 600 de 2000), y claro, denunciar la vulneración de garantías fundamentales, siempre y cuando por ese medio no se busque desconocer o retractarse de la responsabilidad aceptada.** 3. La ortodoxia dice que al denunciar la indebida aplicación de la ley por errores que tienen origen en eventos de transición de una legislación a otra, se debe destacar con la mayor precisión las razones por las cuales se estima que una norma no está vigente, y aún cuando el demandante no lo hace con la exactitud que se requiere, si conforma la proposición jurídica completa que le permite a la Corte examinar el cargo respetando el principio de limitación. 4. En providencia del 14 de marzo de 2006, la Corte anotó: "El artículo 11 de la Ley 733 del 2002, dictada al amparo de los códigos penal y de procedimiento penal del 2000, estableció una serie de prohibiciones para los procesados por delitos de terrorismo, secuestro, secuestro extorsivo y extorsión, quienes no pueden disfrutar de rebajas de pena por sentencia anticipada y confesión, suspensión condicional de la ejecución de la pena, libertad condicional, prisión domiciliaria, ni ningún otro beneficio o subrogado legal, judicial o administrativo, excepto los beneficios por colaboración previstos en el estatuto procesal. "De esta manera, se modificaron parcialmente los artículos 38, 63 y 64 del Código Penal y 40, 283, 357 parágrafo, 480, 481 y 494 del Código de Procedimiento Penal, en el sentido de entender incluida la prohibición en cada uno de sus textos. "La posterior expedición de las Leyes 890 y 906 del 2004, reformatoria del Código Penal la primera y abrogatoria del Código de Procedimiento Penal la segunda para juzgar las conductas cometidas después del 1º de enero del

2005, introdujo algunos cambios en las normas de exclusión o suprimió algunas instituciones y adoptó otras, lo que obliga a estudiar la vigencia de cada una de las prohibiciones contenidas en la reseñada Ley 733 frente a los nuevos estatutos y, particularmente, al sistema procesal adoptado a partir del Acto Legislativo 03 del 2002, desarrollado por las ya citadas leyes del 2004." Y haciendo precisó: énfasis en el sistema,

"Un derecho premial, que admite pactar sobre todas las consecuencias de la aceptación de la imputación, no sólo de las penales sino también de las civiles y, entre aquéllas, además de la cantidad de sanción también respecto de las condiciones para su ejecución; y que apoya su efectividad precisamente en el sistema de negociaciones porque de lo contrario colapsaría , no tolera exclusiones generalizadas como las consignadas en la Ley 733 del 2002, a menos que por razones de política criminal, pensadas y adoptadas dentro de esa nueva realidad, se haga expresa e inequívoca -se insiste- la voluntad legislativa de establecer algunas prohibiciones al régimen de negociaciones. "Por lo tanto, si la prisión domiciliaria y la suspensión condicional de la ejecución de la pena pueden ser materia de convenio entre fiscalía e imputado y ese preacuerdo obliga al juez a menos que desconozca garantías fundamentales, que la nueva ley no hubiera establecido ninguna cortapisa implica que la prohibición para concederlas respecto de determinados delitos ha desaparecido. "Lo dicho cobra más fuerza frente al subrogado, si se advierte que la institución fue regulada en los artículos 474 y 475 de la Ley 906 del 2004 y no se reprodujo la cláusula de exclusión de la Ley 733 del 2002. "Con relación a la rebaja de pena por sentencia anticipada y por confesión, dado que la primera no guarda identidad con los acuerdos previstos en el nuevo

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estatuto procesal -como lo concluyó la Corte en las sentencias del 23 de agosto y 14 de diciembre del 2005, radicados 21.954 y 21.347, y la segunda no fue reproducida en el nuevo estatuto ni a la "aceptación por el imputado" a que alude el artículo 283 se le apareja ninguna consecuencia favorable para éste, debe concluirse que las prohibiciones comentadas han quedado insubsistentes. "En síntesis, las prohibiciones contenidas en el artículo 11 de la Ley 733 del 2002 no son aplicables a los delitos de secuestro, extorsión, secuestro extorsivo, terrorismo y conexos cometidos a partir del 1º de enero del 2005 en los distritos en los que rige a plenitud la Ley 906 del 2004, por las siguientes razones: "1. La reducción de pena por sentencia anticipada y por confesión, por insubsistencia de la norma en cuanto ninguna de las figuras aparece reproducida en el nuevo Código de Procedimiento Penal. "2. La libertad condicional, la redención de pena por trabajo o estudio y la suspensión condicional de la ejecución de la pena, por la derogatoria tácita originada en virtud de la expedición de las Leyes 890 y 906 del 2004, en las que se regulan o se hace referencia a esos institutos, sin establecer prohibiciones en razón de la naturaleza del delito cometido. "3. Respecto de la suspensión condicional de la ejecución de la pena y de la prisión domiciliaria, la posibilidad de ser acordadas a través de las negociaciones que realicen fiscalía e imputado, convenios que obligan al juez excepto si son lesivos de las garantías fundamentales, no admite exclusiones por la naturaleza del delito a menos que se exprese en contrario una inequívoca voluntad legislativa manifestada a través de una ley que se expida en la nueva y transformada realidad del sistema procesal penal. Entre tanto, la prohibición deviene insubsistente." (resaltado fuera de texto)

5. En principio, desde la perspectiva del sistema y bajo la consideración mayoritaria de que allanamiento y sentencia anticipada no son instituciones idénticas - tan así que como se acaba de indicar, esta última no fue considerada en el nuevo estatuto -, tendría que concluirse que la prohibición del artículo 11 de la ley 733 de 2002, en cuanto a la sentencia anticipada se refiere, subsiste para los delitos allí indicados cometidos antes del 1 de enero de 2005, incluido el de extorsión por el cual fue condenado el sindicado. Mas, la Sala también ha estimado que es posible aplicar por favorabilidad consecuencias relacionadas con institutos que no contraríen la esencia del sistema. Si así es, sin contradecir la argumentación expuesta en la decisión precedente, y más bien complementándola, si la sentencia anticipada no es igual al allanamiento de cargos - en lo cual ciertamente no está de acuerdo el Ministerio Público -, como la Sala ha insistido en hacerlo ver*** , entonces tampoco existe razón para no aplicar por favorabilidad la derogatoria que desde diversos ángulos, como acaba de verse, hizo el legislador del artículo 11 de la ley 733 de 2002. En otros términos, si las leyes 890 y 906 de 2004, derogaron todas las prohibiciones contenidas en el artículo 11 de la ley 733 de 2004, la coexistencia de diferentes sistemas permite tomar de ellos las disposiciones más favorables, como son aquellas que sistemáticamente mandan que la prohibición de beneficios para los autores de conductas tales como la de extorsión, son cosa del pasado. Si así no fuera, no resultaría entendible que se acepten los efectos favorables relacionados con el instituto de la libertad condicional, pero que se nieguen para la sentencia anticipada, pese a que ambas instituciones dejaron de regir, en el un caso con ocasión de la derogatoria prevista en el artículo 5 de la ley 890 de 2004 y en el otro por la dispuesta en el artículo 533 de la ley 906 de 2004.

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* Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sentencia del 16 de julio de 2001, radicado 15488 ** Cfr, Corte Suprema de Justicia, providencia del 9 de junio de 2004, radicado 13594. MAGISTRADO PONENTE DR. MAURO SOLARTE PORTILLA Sentencia Casación FECHA: 06/07/2006 DECISION: Casa el fallo, reajusta pena PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

***Cfr, providencia del 4 de mayo de 2006, radicado 24531, en la cual se expresó, "la figura antigua de la sentencia anticipada no encuentra similar en el estatuto procesal penal que varió radicalmente la sistemática procesal en Colombia a partir de 2004." CIUDAD: Medellín PROCESADO: CASTAÑO FLOREZ, EPIFANIO DELITOS: Extorsión, Hurto calificado y agravado PROCESO: 24230 Salvamento Parcial de Voto DRA. MARINA PULIDO DE BARON

Fin extracto providencia 24320

SISTEMA PENAL ACUSATORIORecurso de queja: No fue previsto en la Ley 906 de 2004/ RECURSO DE QUEJA-Naturaleza No hay lugar a valorar si el recurso de queja -que realmente no fue previsto por el nuevo sistema procesal penal, implementado por la Ley 906 del 2004debe ser tramitado y decidido en los términos del Código de Procedimiento Civil, o del sistema procesal previsto en la Ley 600 del 2000, a cuya obligatoria integración remite el artículo 25 de aquella. Ese análisis, que debe ser abordado oportunamente -en aquellos supuestos probables en donde los jueces de instancia, por cualesquiera razones, no concedan los recursos de apelación y/o casación-, no es necesario en el evento que ocupa la atención de la Sala, pues la situación origen de inconformidad no admitiría ese tipo de gravamen.

En efecto, el defensor interpuso recurso de apelación, que fue concedido por el juez de primera instancia, circunstancia que por sí sola excluye la posibilidad del recurso de queja (o de hecho en anteriores legislaciones), porque éste, tanto en las legislaciones procesales penales como en las civiles, estaba previsto precisamente para cuando el A quo negaba la impugnación vertical. Como se sabe, con la queja se busca que el superior funcional ordene al inferior que otorgue la apelación. Por consiguiente, concedida ésta, carece de sentido interponerla, tramitarla y concederla. Finalmente, recuérdese que cuando procede en materia de apelación, tal recurso debe ser resuelto por la segunda instancia, circunstancia adicional que evidencia la incompetencia de la Corte. En el caso estudiado, reconocida la apelación, el impugnante no compareció

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a la audiencia respectiva con el fin de fundamentar su inconformidad. Para esta eventualidad, el artículo 178 de la Ley 906 del 2004 impone al funcionario Ad quem el deber de declarar desierto el recurso. Así lo decidió, acertadamente, el Tribunal. En contra de la última determinación solo cabía la reposición, de conformidad con la cláusula general del artículo 176 del Código de Procedimiento Penal.
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Recurso de Queja FECHA: 11/07/2006 DECISION: Se abstiene de conocer solicitud PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

Solucionada ésta, el incidente quedaba decidido de manera definitiva. El último trámite -decreto de deserción de la apelación y la posibilidad de impugnar este proveído en reposiciónha sido previsto, tanto en la legislación procesal penal actual, como en las anteriores y en la procesal civil, para aquellos supuestos en los cuales la parte a quien se confiere la alzada no cumple con la carga de sustentarla.

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: HERRERA HERRERA, NESTOR CAMILO GONZALEZ MUÑOS, ALEXANDER AGUSTIN DELITOS: Hurto calificado y agravado PROCESO: 25681

Fin extracto providencia 25681

PRINCIPIO DE LEGALIDAD-Aplicación de la ley procesal vigente al momento de los hechos/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Aplicación gradual progresiva del sistema 1. En orden a definir la problemática planteada por los Jueces trabados en la colisión, oportuno se ofrece acudir al contenido del artículo 533 de la Ley 906 de 2004, disposición que al definir las reglas de vigencia de dicha codificación prescribe que ella rigen, de manera exclusiva, para delitos cometidos con posterioridad al 1° de enero de 2005; a su turno, el artículo 530 ejusdem, establece la gradual implantación del sistema acusatorio allí inmerso.

"Y tales previsiones legislativas, determinantes de la vigencia restringida de la Ley 906 de 2004, encuentran fundamento mediato en lo ordenado por el Constituyente en el artículo 5° del Acto Legislativo 03 de 2002, por el cual se modificaron los artículos 250 y 251 de la Constitución Política, cuyo texto es del siguiente tenor: "Vigencia. El presente Acto Legislativo rige a partir de su aprobación, pero se aplicará de acuerdo con la gradualidad que determine la ley y únicamente a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia que en ella se establezca. La aplicación del nuevo sistema se iniciará en los distritos judiciales a partir del 1° de enero de 2005 de manera gradual y sucesiva. El nuevo sistema deberá entrar

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en plena vigencia a más tardar el 31 de diciembre del 2008". Consecuente con lo anterior, se infiere que tanto la vigencia restringida de la Ley 906 como su gradual aplicación, dispuesta por el constituyente y luego acatada por el legislador, resulta predicable del nuevo modelo que gobierna la actuación procesal, quiere decir, de las diferentes etapas y las formas en que éstas se llevan a cabo, contempladas para ejercer la acción penal ante los Jueces de la República. "En dicha dirección véase cómo el nuevo Código de Procedimiento Penal, consecuente con la decisión política de restringir su radio de acción a delitos cometidos después del 1° de enero de 2005, introdujo una importante modificación al contenido del principio de legalidad, llamada a tener repercusiones en materia de las normas meramente adjetivas que lo componen, al disponer en el artículo 6°: "Nadie podrá ser investigado ni juzgado sino conforme a la ley procesal vigente al momento de los hechos, con observancia de las formas propias de cada juicio…". "Las disposiciones de este código se aplicarán única y exclusivamente para la investigación y el juzgamiento de los delitos cometidos con posterioridad a su vigencia". "Como se ve, la fórmula según la cual la ley procesal aplicable a cada caso es la vigente al momento de los "hechos", representa una notoria variable frente al texto adoptado en el artículo 6° de la Ley 600 de 2000, en el que se prescribía que nadie podría ser investigado ni juzgado sino "conforme a la ley procesal vigente al tiempo de la actuación procesal", criterio último que a más de hallar arraigo en disposiciones legales de notoria aceptación y vigencia, no empecé estar inmersas en un cuerpo normativo que data del siglo XIX -Ley 153 de 1987, artículo 40-, ha informado múltiples decisiones en las que esta Corte se ha pronunciado sobre el alcance del "juez natural" y, en muchas otras,

con ocasión a los criterios aplicables en tránsitos de legislaciones penales.* "Ciertamente, el entendimiento según el cual la competencia del juez y las reglas de procesamiento han de estarse a las leyes vigentes al momento en que se cometió el delito, traduce en la prolongación en el tiempo los efectos de normas adjetivas, sin que ante tal previsión legislativa, resulte determinante de su vigencia el que sean reemplazadas por otras también instrumentales. Visto lo anterior, considera la Corte que la modificación introducida por el legislador de 2004 al contenido del principio de legalidad, encuentra explicación en la decisión del constituyente de que la nueva forma de enjuiciamiento a que es sometido el sujeto pasivo de la acción penal, regida por la oralidad, no opere de manera inmediata, no empecé su marcado carácter instrumental, sino que se verifique paulatinamente en procura de ir proveyendo a los órganos de la jurisdicción de la infraestructura que demanda el modelo implantado. "En síntesis, tanto el constituyente secundario como el legislador ordinario, previeron la coexistencia, al menos temporal, de dos leyes que regulan la misma materia: la 600 de 2000 a cuyo amparo deben rituarse y terminarse todos los procesos penales que se sigan por delitos cometidos hasta el 31 de diciembre de 2004 y la Ley 906 de 2004 aplicable para conductas punibles sucedidas a partir del 1° de enero de 2005, con sujeción a la aplicación gradual progresiva del sistema en todo el territorio nacional, previsión última apenas entendible en razón de los requerimientos logísticos que demanda la implementación del nuevo sistema de procesamiento penal". ** Por consiguiente, siendo que los hechos aquí tratados no pueden ser abordados bajo la perspectiva del proceso penal señalado en la Ley 906 de 2004 sino bajo la órbita de la Ley 600 de 2000, la competencia para conocer del presente

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asunto en la fase del juicio es del Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga, despacho al que se asignará el diligenciamiento. _________________________________ __

*Valga referir entre los muchos pronunciamientos en esta dirección, los proferidos el 11 de junio de 1985, proceso

1985; 7 de febrero de 1996, proceso 10212; 29 de abril de 1997, proceso 10239; 22 de octubre de 1997, proceso 9772; 6 de marzo de 2002, proceso 18809; 19 de marzo de 2002, proceso 19232; 9 de abril de 2002, proceso 23374; 9 de abril de 2002, proceso 19319; 23 de abril de 2002, proceso 19333; 30 de abril de 2002, proceso 19359; 14 de ayo de 2002, proceso 19415; 15 de julio de 2003, proceso 21036; 15 de julio de 2003, proceso 21131 y 22 de julio de 2003, proceso 21120. **Auto del 30 de marzo de 2005.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Colisión de Competencia FECHA: 11/07/2006 DECISION: Asigna conocimiento al Juzgado 2 Penal del Circuito Especializado (Bucaramanga) PROCEDENCIA: Juzgado 8 Penal del Circuito

CIUDAD: Bucaramanga PROCESADO: VELASQUEZ BRICEÑO, BELARMINO PROCESADO: MANRIQUE SALAZAR, MAURICIO DELITOS: Secuestro simple PROCESO: 25674

Fin extracto providencia 25674

SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Noción/ PRECLUSION DE LA INVESTIGACION-Ley 782 de 2002: Juez competente Bajo los lineamientos de la Ley 906 de 2004, y siguiendo lo establecido en su artículo 54 según el cual. "Cuando el juez ante el cual se haya presentado la acusación manifieste su incompetencia, así lo hará saber a las partes en la misma audiencia y remitirá el asunto inmediatamente al funcionario que deba definirla, quien en el término improrrogable de tres (3) días decidirá de plano" Y correspondiéndole a esta Corporación conocer de la definición de competencia cuando se trate de Tribunales según establece el Art. 32 del C. P. P., encuentra la Corte que le asiste razón a la Juez Única Penal del Circuito

de Calarcá cuando se declara carente de facultad para conocer de la solicitud de preclusión de investigación a favor de la señora(...................) elevada por el Fiscal Trece Seccional de Calarcá, ya que como bien lo afirma aquella atañe a la Sala Penal del Tribunal Superior de Armenia. Es claro a ese respecto el Art. 24 de la ley 782/02 -el cual regula el procedimiento para la reincorporación de desmovilizados- al establecer que en el evento en que sea procedente conceder la preclusión de la investigación a quien confiese y haya sido procesado por hechos constitutivos de delitos como el de rebelión y no hayan sido condenados mediante sentencia ejecutoriada, dicha solicitud deberá conocerla el Tribunal correspondiente, quien deberá resolver

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dentro de los 3 meses siguientes contados a partir del día siguiente al recibo del expediente en los términos legales. Por tanto al estar integrado el Distrito Judicial de Armenia por los circuitos de Armenia y Calarcá, le corresponde a la Sala Penal de dicho Tribunal asumir el conocimiento de la solicitud antes mencionada. Al respecto ya con anterioridad la sala se ha pronunciado y ha manifestado: "(...), considera la Sala que el Tribunal Superior de Armenia debe pronunciarse con relación a la solicitud de preclusión de la investigación que se ha solicitado, pues los siguientes aspectos así lo imponen: Como primera medida, aparecen constancias procesales acerca que la entrega voluntaria y sometimiento de (......................) sucedieron en la población de Calarcá, comprensión del Distrito Judicial de Armenia.
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Definición de Competencia FECHA: 11/07/2006 DECISION: Declara competente al Tribunal Superior de Armenia

Igualmente, que tal situación sucedió a instancias de la expectativa de beneficios señalados en la Ley 418 de 1997, que fue prorrogada en la vigencia de algunos de sus artículos por la Ley 782 de 2002. Son precisamente tales normatividades las que señalan la posibilidad de entrar a estudiar y eventualmente conceder beneficios tales como la preclusión de investigación, asignándoles competencia, entre otras autoridades judiciales, a los "Tribunales correspondientes". Al efecto, se cuenta con lo normado en el artículo 60 de la Ley 418 de 1997, norma que fue prorrogada en su vigencia por la Ley 548 de 1999 y por el artículo 24 de la Ley 782 de 2002 "* ________________________________ _

* Colisión de competencia Rad. 24964 de fecha 30 de mayo de 2006. Corte Suprema de Justicia - Sala Penal.

PROCEDENCIA: Juzgado Unico Penal del Circuito CIUDAD: Calarcá- Quindío PROCESADO: LONDOÑO SORIANO, DANIELA MARIBEL DELITOS: Rebelión PROCESO: 25516

Fin extracto providencia 25516

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SISTEMA PENAL ACUSATORIOTécnica del recurso extraordinario de casación 1. El demandante formula el cargo inicial con apoyo en el primer motivo de casación, violación directa de la ley sustancial. Incurre en las siguientes faltas: Cita como disposición vulnerada el artículo 29 de la Constitución Política, que protege el debido proceso, circunstancia que, en general, comporta que el restablecimiento de cualquier lesión a esa garantía debe ser postulado por vía del motivo de nulidad. Así, el desarrollo de la censura niega su postulación, porque simultáneamente se pide un fallo de fondo (esa es la consecuencia de la violación directa) y la invalidación del trámite (efecto de la lesión a las formas de un proceso como es debido).
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

(.....) Si en una interpretación en extremo laxa, la Sala dedujera que la intención del actor hubiera sido la de acudir a la causal tercera, violación indirecta, la conclusión sería igualmente de inadmisión, porque no invoca las pruebas sobre las que habría recaído la apreciación equivocada, los errores, de hecho o de derecho, ni los falsos juicios a través de los cuales fueron cometidos: De existencia, por omisión o suposición. De identidad, por desdibujamiento. tergiversación o

De raciocinio, con la especificación de las reglas de la sana crítica excluidas: las normas de la ciencia, la lógica o la experiencia. De legalidad o convicción, con las citas de las disposiciones sobre aducción probatoria desconocidas.

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: GONZALEZ RAMIREZ, MARIA PAOLA DELITOS: Hurto calificado y agravado PROCESO: 25696

Fin extracto providencia 25696

SISTEMA PENAL ACUSATORIORecurso extraordinario de casación: Medio de control constitucional/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOInadmisión de la demanda de casación: Fundamentación/ SISTEMA PENAL

ACUSATORIO-Demanda de casación: Condiciones mínimas para su admisibilidad/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Casación: Identificación de las causales/ SISTEMA PENAL

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ACUSATORIO-Casación: Falso juicio de legalidad 1. Ya tiene dicho la Corte que en el nuevo régimen procesal, la casación se concibe como un medio de control constitucional y legal que procede contra las sentencias proferidas en segunda instancia en los procesos adelantados por delitos, cuando afectan derechos o garantías procesales. Esta nueva consagración, que concibe el recurso como un control constitucional, es consecuencia natural de la función que ejerce la Corte Suprema de Justicia como Tribunal de Casación (artículo 235 Superior), guardiana de los fines primordiales señalados en el artículo 180 de la nueva ley procesal penal -Ley 906 de 2004-, a saber: "...la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios inferidos a estos, y la unificación de la jurisprudencia" En la sentencia C- 590 de 2005, la Corte Constitucional resaltó la mayor amplitud que tiene la casación en el sistema acusatorio, en cuanto decididamente se prevé como medio protector de las garantías fundamentales: "(...) la afectación de derechos o garantías fundamentales se convierte en la razón de ser del juicio de constitucionalidad y legalidad que, a la manera de recurso extraordinario, se formula contra la sentencia. O lo que es lo mismo, lo que legitima la interposición de una demanda de casación es la emisión de una sentencia penal de segunda instancia en la que se han vulnerado derechos o garantías fundamentales. Precisamente por ello se ha presentado también una reformulación de las causales de casación, pues éstas, en la nueva normatividad, sólo constituyen supuestos específicos de afectación de tales garantías o derechos..." 2. Dentro de ese nuevo contexto normativo, ha de aceptarse que la inadmisión de una demanda de casación por parte de la Sala de Casación Penal

de la Corte Suprema de Justicia debe basarse en tres aspectos esenciales: el primero, cuando el demandante no tenga interés para acceder al recurso; el segundo, que se trate de una demanda infundada, es decir que su fundamentación no evidencia una eventual violación de garantías fundamentales; el tercero, que de su inicial estudio se descarte la posibilidad de desarrollar en la sentencia alguno de los fines de la casación. 3. El libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de libre elaboración, en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a la Corte a la revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue proferido o no conforme a la constitución y a la ley. Por lo tanto, sin perjuicio de la facultad oficiosa de la Corte para prescindir de los defectos formales de una demanda cuando advierta la posible violación de garantías de los sujetos procesales o de los intervinientes, de manera general, frente a las condiciones mínimas de admisibilidad, se pueden deducir las siguientes: a). Acreditación del agravio a los derechos o garantías fundamentales producido con la sentencia demandada; b). Señalamiento de la causal de casación, a través de la cual se va a dejar evidente tal afectación, con la consiguiente observancia de los parámetros lógicos, argumentales y de postulación propios del motivo casacional postulado; c). Determinación de la necesariedad del fallo de casación para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004. 4. Con referencia a las taxativas causales de casación señaladas en el artículo 181 del nuevo Código, se tiene dicho que: a) La de su numeral 1º -falta de aplicación, interpretación errónea, o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad, constitucional o legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la que se ha llamado a lo largo de la doctrina de

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esta Corporación como violación directa de la ley material. b) La del numeral 2º consagra el tradicional motivo de nulidad por errores in procedendo, por cuanto permite el ataque si se desconoce el debido proceso por afectación sustancial de su estructura (yerro de estructura) o de la garantía debida a cualquiera de las partes (yerro de garantía). En tal caso, debe tenerse en cuenta que las causales de nulidad son taxativas y que la denuncia bien sea de la vulneración del debido proceso o de las garantías, exige clara y precisas pautas demostrativas.* Del mismo modo, bajo la orientación de tal causal puede postularse el desconocimiento del principio de congruencia entre acusación y sentencia .** c) Finalmente, la del numeral 3º se ocupa de la denominada violación indirecta de la ley sustancial -manifiesto desconocimiento de las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado la sentencia-; desconocer las reglas de

producción alude a los errores de derecho que se manifiestan por los falsos juicios de legalidad -práctica o incorporación de las pruebas sin observancia de los requisitos contemplados en la ley-, o, excepcionalmente por falso juicio de convicción*** , mientras que el desconocimiento de las reglas de apreciación hace referencia a los errores de hecho que surgen a través del falso juicio de identidad -distorsión o alteración de la expresión fáctica del elemento probatorio-, del falso juicio de existencia -declarar un hecho probado con base en una prueba inexistente u omitir la apreciación de una allegada de manera válida al proceso- y del falso raciocinio -fijación de premisas ilógicas o irrazonables por desconocimiento de las pautas de la sana crítica al momento de apreciar las pruebas-. _________________________________
*Cfr. auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323. **Cfr. auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530. *** ib. Radicación 24.530

MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: Inadmite la demanda presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: CARDENAS BALLESTEROS, SEGIS ORLANDO DELITOS: Uso de documento público falso, Receptación PROCESO: 25410

Fin extracto providencia 25410

FISCAL-Como sujeto procesal puede pedir la absolución del acusado/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Fiscal: Solicitud de absolución impide al juzgador condenar

1. El artículo 129 del Decreto 2700 preveía la posibilidad de que el fiscal demandare la absolución del acusado y el 444 disponía que "con la ejecutoria de

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la resolución de acusación adquieren competencia los jueces encargados del juzgamiento. A partir de este momento, el fiscal adquiere la calidad de sujeto procesal y pierde la dirección de la investigación", pues -se reitera- el fiscal interviniente en el juicio tenía la condición de un sujeto procesal más con las prerrogativas y facultades propias de aquella, pero no con las potestades del funcionario con aptitud de revocar sus propias determinaciones y con base en esto entendía la Sala que dentro del régimen procesal penal mixto acogido por la preceptiva colombiana, la Fiscalía no estaba obligada a sostener la acusación y nada le impedía que como sujeto procesal hiciera peticiones a favor del procesado, incluso solicitando su absolución, sin que ello signifique la desaparición de los cargos toda vez que éstos se hallan consignados en la resolución acusatoria, o limitación a la autonomía del juez quien por tanto podía atender el pedido absolutorio del fiscal o por el contrario condenar si encontraba reunidas las condiciones legales para eso (Casación No. 20.261, auto de 11-032.003). 2.La solicitud de absolución que entonces hizo el fiscal en el curso de la audiencia pública no constituía en el régimen legal aplicado al asunto, ni tampoco en la Ley 600 de 2.000, una desaparición de los cargos formulados en la acusación, porque ésta formal, material y legalmente existía con los efectos que le eran propios, por ende ninguna vulneración al debido proceso cabe predicar por ese respecto y en consecuencia el cargo carece de prosperidad. No ha de olvidarse que si bien -en todo caso- el titular de la acción penal es el Estado, en vigencia tanto del Decreto 2700/91 (art. 24) como de la Ley 600/00 (art. 26) era a la Fiscalía en la etapa de investigación y a los jueces en la de la causa, a quienes competía el impulso o el ejercicio de la misma, a diferencia de lo previsto en la ley 906/04 (art. 66) que le atribuye exclusivamente a la Fiscalía General de la Nación la carga del impulso de la acción penal.

De esa diferencia nace la posibilidad para el respectivo fiscal de retira o no los cargos, como que en trámite del Decreto 2700 y la ley 600 está inhabilitado para hacerlo, porque de cara a la resolución acusatoria ejecutoriada ésta se convierte en ley del proceso y en marco dentro del cual se desarrolla el juicio y se pronuncia el juez, no pudiendo asimilarse a tal retiro la petición que de absolución haga el fiscal porque surja prueba conclusiva en contrario (art 142-11 ley 600/00) o porque la tenida en cuenta para acusar no satisface el grado de certeza que exigen el Decreto 2700 (art. 247 y la ley 600 (art. 232). 3.En aplicación de la ley 906/04 cuando el fiscal abandona su rol de acusador para demandar absolución sí puede entenderse tal actitud como un verdadero retiro de los cargos, como que al fin y al cabo es el titular de la acción penal, siendo ello tan cierto que el juez en ningún caso puede condenar por delitos por los que no se haya solicitado condena por el fiscal (independientemente de lo que el Ministerio Público y el defensor soliciten), tal como paladinamente lo señala el art. 448 de la ley 906 al establecer que (entre otro caso) la congruencia se establece sobre el trípode acusación -petición de condena- sentencia. Así, una gran diferencia se encuentra en este campo respecto de la ley 600 y el Decreto 2700 en la medida en que -en contra de lo que ocurre en la ley 906- un juez de conocimiento puede condenar a un acusado aún mediando petición expresa de absolución por parte del fiscal, ministerio Público, sindicado y defensor. Finalmente y en frente de la Ley 906 de 2.004, cuando en el Decreto 2700 de 1.991 y en la Ley 600 de 2.000 rige el axioma de legalidad, es evidente -como lo señaló la Sala en auto de septiembre 7 de 2.005, radicación No. 23.700- la imposibilidad de aplicar criterios propios del principio de oportunidad según los cuales la fiscalía autónomamente puede prescindir de proseguir con la actuación

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con fundamento en hechos o circunstancias que, de acuerdo con las legislaciones que acogen este principio, pueden estar reguladas en la ley o ser discrecionales de quien tiene la función de acusar. 4.Más allá de ese enunciado, no demuestra en parte alguna el censor la sustancialidad de la supuesta anomalía cuando sabido es que no cualquier irregularidad genera el extremo remedio

de la nulidad, toda vez que se hace necesario evidenciar que ella afectó garantías sustanciales de los sujetos procesales, pues si así se entiende que se rompió la unidad procesal y que el juicio no lo asumió quien la dispuso, también es cierto que legalmente el artículo 88 del Decreto 2700 disponía la imposibilidad de derivarse la invalidez de lo actuado por aquél fenómeno en tanto no se afectaren garantías constitucionales.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Sentencia Casación FECHA: 13/07/2006 DECISION: No casa PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial

CIUDAD: Cundinamarca PROCESADO: ERAZO MONTILLA, EDER CARLOS OCHOA MEJIA, ROBERTO DELITOS: Homicidio agravado PROCESO: 15843

Fin extracto providencia 15843

SISTEMA Aplicación sistema

PENAL gradual

ACUSATORIOprogresiva del

en plena vigencia el 31 de diciembre de 2008" (se ha resaltado). Por lo tanto, aunque en el distrito judicial de Medellín ya entró a regir la Ley 906 de 2004, la misma no cobija el caso que ocupa la atención de la Sala porque los hechos sucedieron con anterioridad a esa vigencia, esto es, en el mes de febrero de 2005, por lo que, se reitera, el caso se rige por la ley 600 de 2000 y naturalmente las normas de competencia allí establecidas , pues estas están integradas al sistema como un todo, por lo que las reglas sobre su vigencia y aplicación no pueden escindirse de aquellas que regulan el procedimiento mismo.

1. Ya la Sala ha dicho que la aplicación gradual del nuevo sistema procesal corresponde al desarrollo legal autorizado por el Acto Legislativo 03 de 2002, en cuyo artículo 5º se dispuso que la reforma constitucional allí contenida "rige a partir de su aprobación, pero se aplicará de acuerdo con la gradualidad que determine la ley y únicamente a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia que en ella se establezca. La aplicación del nuevo sistema se iniciará en los distritos judiciales a partir del 1º de enero de 2005 de manera gradual y sucesiva. El nuevo sistema deberá entrar
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Colisión de Competencia FECHA: 25/07/2006 DECISION: Asigna el conocimiento al Juzgado 3 Penal Circuito Especializado (Medellín) PROCEDENCIA: Juzgado 3 Penal del Circuito

CIUDAD: Antioquia (Bello) PROCESADO: MOLSALVE CASTAÑO, ELKIN ANTONIO PADILLA PAEZ, PABLO EMILIO OCHOA QUINCENO, EDGAR ARMANDO JIMENEZ, MILLER ADOLFO AMARILES MARIN, CESAR AUGUSTO DELITOS: Concierto para delinquir, Falsedad marcaria PROCESO: 25786

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Fin extracto providencia 25786
EXTRADICION-Naturaleza mixta del trámite/ EXTRADICION-Nulidad: Principio de taxatividad/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Extradición: Aplicabilidad de la Ley 906 de 2004 1.La naturaleza del trámite de extradición es mixta, en cuanto en su desarrollo se cumplen tres fases: la primera y la última de carácter administrativo y la intermedia, jurisdiccional, pero esta, como lo ha sostenido la Sala, es "determinada por la naturaleza del órgano que interviene, Corte Suprema de Justicia, no así por la condición del procedimiento, dado que no se trata de un proceso judicial que deba culminar con un fallo, sino de un concepto jurídico acerca de la viabilidad de conceder o negar la extradición solicitada, que no tiene carácter decisorio, y tanto menos constituye un acto de juzgamiento en cuanto no supone ejercicio de la función jurisdicente" .* De acuerdo con esto, debe señalarse que al postularse nulidades dentro del trámite de extradición no es posible dejar de lado los principios que rigen su declaratoria, en particular el de taxatividad consagrado en el artículo 458 de la Ley 906; además, conforme al marco dentro del cual actúa la Corte, las nulidades susceptibles de plantearse son las que surjan en tal etapa. Expresado de otra manera, la Corte no tiene injerencia para controlar la actividad de las autoridades administrativas que tienen a su cargo las restantes fases del trámite de extradición. El concepto que ha de rendir está enfocado a verificar los aspectos a que se refiere el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, esto es, la validez formal de la documentación presentada, la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio de la doble incriminación, la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y, cuando fuere el caso, lo señalado en los tratados públicos. Esto constituye el ámbito del debido proceso en materia de extradición cuando el trámite se desenvuelve con arreglo a lo que señala el Código de Procedimiento Penal al respecto, ante la inexistencia de un instrumento internacional vigente que establezca reglas específicas entre los países requirente y requerido. 2. Por esa razón, la Corte tampoco puede controlar la forma en que el país requirente obtuvo los elementos probatorios con los cuales sus autoridades jurisdiccionales formularon la acusación fundamento de la solicitud de extradición. Por tanto, la tacha de ilegalidad de las pruebas que el requerido postula de manera reiterada en su escrito, ha de ser planteada al interior del proceso que se le adelanta en Estados Unidos. 3. No sobra agregar, como ya lo tiene dicho la Corte, que las normas de la Ley 906 de 2004 atinentes a la investigación y juzgamiento de conductas punibles no tiene aplicación en este trámite, porque "el procedimiento oral propio del sistema acusatorio fue establecido para la investigación y juzgamiento de las conductas punibles, pero de manera alguna para el trámite mixto -administrativo y judicialde la extradición"** , en tanto esta figura es un mecanismo de cooperación internacional que se rige por sus propias y particulares reglas, inherentes a su especial naturaleza, en cuyo desarrollo, como ya se explicó, no se despliegan actos de juzgamiento ni se ejerce la potestad jurisdicente. _________________________________ __

* Corte Suprema de Justicia, Auto de extradición del 25 de marzo de 2004, radicación n.° 21.500. ** Corte Suprema de Justicia, Auto de extradición del 6 de julio de 2005, radicación n.° 23.552.

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MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Extradición FECHA: 25/07/2006 DECISION: Niega la nulidad, niega las pruebas, corre traslado

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: DAZA MORALES, LUIS ALFREDO PROCESO: 25338

Fin extracto providencia 25338

SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Aplicabilidad de la Ley 906 de 2004/ EXTRADICION-Aplicabilidad de la Ley 906 de 2004/ EXTRADICIONProceso en Colombia/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Extradición: Devolución de la actuación 1. Ocurridas todas las conductas delictivas con posterioridad al 1º de enero de 2005, como atrás se anunció, son las normas de la ley 906 de 2004 las que rijan el presente trámite de extradición. Ahora, la Sala tuvo ocasión de pronunciarse sobre el contenido y alcance de estas disposiciones el 4 de abril de 2.006, en el radicado No. 24.187 2.Acorde con la naturaleza mixta del trámite de extradición pasiva la Corte carece de competencia para controlar la actuación de los Ministerios de Relaciones Exteriores y del Interior y de Justicia en la fase preliminar, pues la misma corre a cargo de la misma administración o de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, una vez el Gobierno Nacional expida la resolución que conceda o niegue la entrega; pues a la Corte incumbe solo ejercer el control de legalidad acerca del trámite que ella misma adelanta previo a rendir el concepto que le es propio (Decisión del

24 de noviembre de 1999, radicado No. 15824). Y, simétricamente el artículo 497 de la ley 906 de 2004, defiere al Ministerio del Interior y de Justicia la atribución de examinar la documentación en el término improrrogable de 5 días, y de encontrar la falta de piezas procesales en el expediente, lo devolverá al Ministerio de Relaciones Exteriores, con indicación detallada de los nuevos elementos del juicio que sean indispensables; y el artículo 498 ibídem, al Ministerio de Relaciones Exteriores adelantar las gestiones pertinentes ante el gobierno extranjero, para obtener la documentación necesaria. Es decir, que por regla general la competencia para devolver el expediente a la Cancillería con el objeto de ser complementada concierne al Ministerio del Interior y de Justicia por las causas y motivos previstos en la ley, en el entendido que el perfeccionamiento del legajo se alcanza cuando el país requirente ha allegado los documentos necesarios para que la Sala emita su opinión, indicados en el artículo 495 de la ley 906 de 2004, ellos son: copia o transcripción autentica de la sentencia, de la resolución de acusación o su equivalente; indicación exacta de los actos que determinaron la solicitud de extradición y del lugar y la fecha en que

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fueron ejecutados; todos los datos que se posean y que sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada; y copia auténtica de las disposiciones penales aplicables para el caso. Documentos que deben ser expedidos en la forma prescrita por la legislación del Estado requirente, traducidos al castellano, si fuere el caso.

Ello no obsta para que la Corte de oficio en casos excepcionales pueda retornar el expediente al Ministerio del Interior y de Justicia, como cuando echa de menos piezas sustanciales o en circunstancias similares que le impidan rendir el concepto (decisiones del 30 de noviembre de 1999, en el radicado No. 16515; y del 16 de marzo de 2005, en el radicado No. 23125).

MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Extradición FECHA: 25/07/2006 DECISION: No devuelve documentación, niega la practica de pruebas

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: CARDENAS DIAZ, MARITZA PROCESO: 25072

Fin extracto providencia 25072

SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Aplicabilidad de la Ley 906 de 2004/ EXTRADICION-Aplicabilidad de la Ley 906 de 2004/ EXTRADICIONProceso en Colombia 1. Respecto a la reglamentación prevista por la nueva normatividad sobre el trámite de extradición pasiva, la Sala en decisión del 4 de abril de 2.006 dentro del radicado No. 24.187, precisó: "1.2. Ahora, al cotejar el trámite previsto en las dos legislaciones fácilmente se colige que es idéntico pues solo varía en algunos aspectos que en nada cambian su estructura. "En efecto, en ambas se prevé que la extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer con arreglo a los tratados públicos y en su defecto a la ley; exigiendo para la entrega de colombianos por nacimiento la comisión de los delitos en el exterior, con

anterioridad al 17 de diciembre de 1.997, y que sean considerados punibles en nuestra legislación, prohibiéndola por delitos políticos. "Se mantiene la potestad de ofrecer o conceder la extradición facultativa de personas condenadas o procesadas en el exterior en el Gobierno Nacional, previo concepto favorable de esta Sala de Casación. (...) Los cambios se contraen a la desaparición del artículo 527 que por ser declarado inexequible por la Corte Constitucional en la sentencia C-760 de 2.001 revivió la aplicación del 565 del decreto 2700/91, que dispone la prohibición de la extradición cuando el requerido fue o está siendo juzgado en Colombia por los mismos hechos por los cuales está siendo solicitado.

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"Hipótesis sobre la cual la Sala de manera uniforme y reiterada se inhibía de pronunciarse ante su incompetencia debido a que es al Gobierno Nacional a quien atañe decidir si concede o no la entrega; además, por ser un aspecto que ninguna conexión tiene con los fundamentos del concepto. "Por lo demás y de acuerdo con la jurisprudencia de esta Sala, se prevé que el gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la concesión de la extradición a las condiciones que considere oportunas, pero en todo caso deberá exigir que no sea juzgado por un hecho anterior diverso del que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se le hubieren impuesto en la condena, a conmutar la pena de muerte si es esa la sanción prevista en el país requirente; y, adicionalmente, a no ser sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, ni a destierro, prisión perpetua o confiscación. "Y, fijó un término improrrogable de 5 días al Ministerio del Interior y de Justicia para verificar si el expediente está o no completo. "Es decir, que la naturaleza jurídica y el trámite legal de la extradición en el nuevo Código Procesal Penal no sufrió ninguna modificación fundamental, por lo tanto, la jurisprudencia decantada por la Corte en los últimos lustros no amerita ser modificada, por lo pronto. (....) "Para la práctica o incorporación de las pruebas la Sala debe continuar realizando el juicio de conducencia, pertinencia y utilidad, exigiendo al peticionario señalar con precisión los hechos que pretende acreditar y la conexión que ellos tienen con los elementos del concepto, con base en lo cual ordenará la practica, incorporación o rechazo de las pruebas dependiendo de su conducencia, pertinencia y utilidad, rechazando las que no cumplan esas exigencias o sean ineficaces, superfluas,

ilícitas e ilegales con arreglo a las estipulaciones de los artículos 23, 375, 455 y 500 del mismo Estatuto, en plena armonía con el artículo 29 de la Carta. "En resumen, la notificación de las providencias dictadas en el curso del trámite por la Sala; la interposición, sustentación y trámite del recurso de reposición se regirán por las normas del Código de Procedimiento Civil (artículos 313, 321, 331, 348, 349 y demás compatibles), que armonizan con el sistema escrito del trámite de la extradición pasiva. 2. Para probar que los hechos ocurrieron totalmente en nuestro territorio sobra incorporar al expediente fotocopias del proceso que en Colombia se sigue en contra del requerido, comoquiera que para decidir si el presupuesto requerido por el artículo 35 de la Carta Política consistente en que los hechos deben ocurrir en el exterior para ser procedente la entrega, viene insistiendo la Sala será al momento de conceptuar cuando defina si concurre o no esta exigencia ponderando para el efecto la información que sobre este tópico contenga la solicitud de extradición y sus anexos, por ser en ellos en donde obran descritas las conductas en sus circunstancias de modo, tiempo y lugar. Entendiendo por este presupuesto que las conductas hayan sido ejecutadas así sea parcialmente en el exterior, ya que si la documentación indica que concurre alguna de las excepciones al principio de territorialidad, por ser viable constitucionalmente la extradición, el concepto será favorable si adicionalmente los elementos del concepto aparecen demostrados con las pruebas remitidas, atendiendo a que los principios de extraterritorialidad son de derecho internacional cuya observancia en el ordenamiento jurídico interno es obligatoria por mandato del artículo 90 de la Carta Política, y que de antaño la Corte Constitucional dio por sentado que su aplicación en el ámbito internacional opera en doble sentido, es decir, que permite dinamizar la ley penal colombiana a personas que hayan

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realizado total o parcialmente conductas delictivas en territorio extranjero, y a su vez compele a admitir la jurisdicción del país extranjero para hechos acaecidos así sea parcialmente en nuestro territorio. Porque de evidenciarse que totalmente sucedieron en nuestro suelo no procederá la entrega así converjan los elementos del concepto. Postura que acompasa con la naturaleza mixta del trámite de extradición, en cuyo

desarrollo la Corte se restringe a verificar si formal y objetivamente los requisitos del concepto son demostrados con la documentación enviada, sin estar autorizada para cuestionar o valorar el contenidos de los medios de pruebas, y menos verificar si ciertamente los hechos tuvieron lugar en el exterior, aspecto que concierte averiguar a las autoridades judiciales del país requirente en el proceso que con toda autoridad adelanta en contra del requerido en extradición.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Extradición FECHA: 25/07/2006 DECISION: Niega las pruebas, corre traslado

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: GUZMAN RAMIREZ, FABIAN PROCESO: 25171

Fin extracto providencia 25171

SISTEMA PENAL Extradición: Pruebas

ACUSATORIO-

La viabilidad de la práctica de pruebas, como reiteradamente se ha señalado, está determinada por su procedencia en punto del concepto que corresponde emitir a la Corte, el cual, de conformidad con lo establecido en el artículo 502 del estatuto procesal penal, se fundamenta en "la validez formal de la documentación presentada, en la demostración plena de la identidad del solicitado, en el principio de la doble incriminación, en la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos".
MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Extradición FECHA: 01/08/2006 DECISION: Negar por improcedente la prueba aportada

Como según fue expresado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, en este asunto rigen los preceptos del estatuto procesal penal, es oportuno señalar que el artículo 235 de la Ley 906 de 2004 dispone que para conseguir la admisión de las pruebas, éstas deben ser pertinentes, esto es, tienen que referirse directa o indirectamente a los hechos y circunstancias relativas al objeto cuya demostración se pretende, siempre que se encuentren permitidas por la ley como medios demostrativos y naturalmente, que demuestren algo que aún no ha sido comprobado en la actuación.

PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: BERNAL PALACIOS, JUAN MANUEL PROCESO: 25512

Fin extracto providencia 25512

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SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Pruebas/ EXTRADICIONNaturaleza del trámite 1. De conformidad con el artículo 533 de la ley 906 de 2004, dicho código regirá para los delitos cometidos con posterioridad al 1º de enero de 2005, y en atención a que las conductas endilgadas a (........) tuvieron lugar antes de esa fecha, es la ley 600 de 2000 la que debe aplicarse a este asunto. Así entonces, a la luz de lo regulado por los artículos 518 y 235 de ese Estatuto Procesal Penal, en el trámite de extradición pasiva se practicarán las pruebas necesarias para que la Corte emita su concepto, de suerte que está obligada a inadmitir las que no conduzcan a demostrar o enervar algunos de sus elementos, es decir, la validez formal de la documentación presentada, la plena demostración de la identidad del solicitado, el principio de la doble incriminación, y la equivalencia de la providencia proferida en el exterior (artículo 520 ibídem). En consecuencia, el peticionario está compelido a indicar con toda claridad los hechos que pretende demostrar o diluir con las pruebas cuya incorporación o práctica demanda, y el nexo que guardan con los elementos del concepto; porque de no hacerlo dejará a la Sala imposibilitada para realizar el juicio de valores sobre su conducencia, pertinencia y utilidad. 2. Viene reiterando que la extradición es un mecanismo de asistencia y cooperación judicial entre los Estados cuya finalidad es evitar la impunidad del delito; mediante el cual el país en donde se ha refugiado una persona en pos de
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Extradición FECHA:

evitar la acción de la justicia la entrega a otro en cuyo territorio ha delinquido, para que la someta a juicio o al cumplimiento de la pena impuesta. De acuerdo con esa naturaleza jurídica, el legislador colombiano erigió para la extradición pasiva un trámite mixto administrativo- judicial- administrativo, defiriendo a la Corte la función de emitir un concepto que tiene como fin determinar si los anexos presentados junto con la solicitud de extradición reúnen los elementos previstos en los tratados internacionales o en su defecto en la ley interna, de ser así opinará favorablemente de lo contrario lo hará de modo adverso, hipótesis ésta que obliga al Gobierno Nacional. Al prescindir del carácter jurisdiccional su labor se desarrolla por medio de un proceso de cotejación objetivo formal entre la documentación presentada y los elementos del concepto; prescindiendo, en consecuencia, de realizar juicios de valor sobre la validez y mérito de las pruebas, averiguar si los hechos realmente ocurrieron, en qué circunstancias de modo, tiempo y lugar fueron ejecutados, si tienen el carácter de típicos y antijurídicos, y si el solicitado es responsable penalmente de ellos. Tópicos que por constituir el objeto del proceso penal deben ser investigados y definidos en su interior por las autoridades judiciales extranjeras, en donde el requerido cuenta con todas las garantías procesales para hacer valer sus derechos; y en los cuales la Corte no puede interferir porque de hacerlo asumiría una jurisdicción que no compete, sustituyendo irregularmente las autoridades judiciales extranjeras, desbordando el objeto del concepto y desconociendo la soberanía del país reclamante.
01/08/2006 DECISION: Niega las pruebas solicitadas, corre traslado PAIS REQUIRENTE:

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Estados Unidos de América REQUERIDO: MOTTA VARGAS, JAIRO

PROCESO: 25286

Fin extracto providencia 25286
SISTEMA PENAL ACUSATORIOCasación: No hay distinción entre la común y la discrecional/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Aceptación de los cargos: Modalidades y características/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Aceptación de cargos: Noción/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Aceptación de cargos: Dosificación de la pena/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Aceptación de cargos: Disminución punitiva según el momento procesal/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Prisión y detención domiciliaria: Diferencias/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Mecanismo de insistencia: Trámite 1. Ha precisado la Sala que si bien en la Ley 906 de 2004 no se distingue entre recurso de casación por la vía común y por la discrecional, pues se eliminó la exigencia del quantum de pena del delito por el que se procede para acceder a tal impugnación, lo cierto es que corresponde al demandante acreditar la afectación de derechos o garantías fundamentales, lo cual le impone contar con interés para impugnar, señalar la causal, desarrollar los cargos de sustentación del recurso y demostrar que es necesario el fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos por el legislador en el artículo 180 de la referida normatividad para la mencionada impugnación, es decir, la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por estos y la unificación de la jurisprudencia*. Adicionalmente se tiene que de acuerdo con la preceptiva del artículo 184 de la Ley 906 de 2004, no será admitido el libelo de casación cuando el demandante carezca de interés, no señale la causal, no desarrolle adecuadamente los cargos de sustentación o cuando se advierta que no es necesario el fallo para cumplir algunas de las finalidades del recurso. Es importante señalar que el recurso de casación en cuanto juicio técnico jurídico cuenta con una serie de reglas técnicas señaladas por el legislador y desarrolladas por la jurisprudencia a fin de que no se convierta en una tercera instancia, las cuales no pasan de ser un conjunto de postulados orientados a conseguir que el demandante se sujete a unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y desarrollo de sus reparos, de suerte que resulten inteligibles en cuanto precisos y claros, dado que no corresponde a la Sala en su función constitucional y legal develar o desentrañar el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias alegaciones de los recurrentes en casación. 2. Es cierto que en la providencia citada por la recurrente se dijo que de la aceptación de los cargos formulados en audiencia de imputación "pueden surgir dos eventualidades como son: i) el allanamiento a los cargos imputados sin previo preacuerdo o negociación, pues surge de un acto unilateral, libre y voluntario del investigado por razón de la mencionada sugerencia hecha por la fiscalía y ii) la aceptación como consecuencia de un preacuerdo". "i) En tratándose del primer caso, el acto sobreviniente es el acuerdo que debe existir entre el fiscal y el imputado respecto de la rebaja de pena que prevé el remitido artículo 351, cuando textualmente regula que "la aceptación de los cargos determinados en la audiencia de la imputación, comporta una rebaja hasta

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de la mitad de la pena imponible, acuerdo que se consignará en el escrito de acusación" (subrayas fuera de texto). Y se concluyó que "tal procedimiento difiere notoriamente de la antigua sentencia anticipada, habida cuenta que aceptados los cargos por el procesado, era el juez de conocimiento a quien, luego de examinar la legalidad del acto, le correspondía determinar la pena realizando la correspondiente disminución de la misma, evento que no contemplaba ningún tipo de acuerdo o negociación con el fiscal como sucede en la actualidad" (subrayas en la providencia). No obstante lo expuesto, mediante una ulterior revisión de tal temática la Sala señaló que "es de la esencia del proceso penal acusatorio que un juez imparcial decida en un juicio público con inmediación y controversia probatoria acerca de la responsabilidad del procesado, sistema dentro del cual tiene amplia cabida, de una parte, la aplicación del principio de oportunidad y, de otra, la tramitación que permite decidir anticipadamente sobre el objeto del proceso sin controversia probatoria ni juicio". "Precisamente, es el allanamiento o la aceptación de cargos unas de las modalidades de terminación abreviada del proceso, instituto que permite al imputado o procesado renunciar a una de las etapas del proceso como es el juicio, es decir, renuncia al derecho a tener un juicio público, oral, contradictorio, concentrado, imparcial, con inmediación de la prueba y sin dilaciones injustificadas, siempre y cuando esa renuncia se exprese de manera libre, consciente, voluntaria y debidamente informada, esto es, con conocimiento y aceptación voluntarios de todas las consecuencias que ello implica, con el fin de que el proceso culmine de manera anticipada con fallo condenatorio". 3. "A su vez, la aceptación de los cargos como terminación abreviada del proceso, derivada de una política criminal fundada

en el objetivo de lograr eficacia y eficiencia en la administración de justicia, implica para el imputado o acusado, según el momento procesal en que la aceptación se presente, una sustancial rebaja de la pena que habría de imponérsele si la sentencia se dicta como culminación del juicio oral, logrando el Estado, al mismo tiempo, un ahorro en esfuerzos y recursos en la investigación y en el juzgamiento". 4. "Así mismo, no cabe duda que la aceptación de cargos puede presentarse por iniciativa propia del procesado, eventualidad que queda abierta cuando en la audiencia de formulación de imputación el Fiscal lo informa de la posibilidad de allanarse a la imputación (artículo 288.3 del Código de Procedimiento Penal), caso en el cual se entenderá que lo actuado es suficiente como acusación, según así lo consagra el artículo 293 ibidem, o cuando en la audiencia preparatoria o al inicio del juicio acepta su responsabilidad (artículos 352, 356.5 y 367), eventos en los cuales el juez de conocimiento, luego de verificar que la iniciativa del procesado fue libre, voluntaria, debidamente informado de las consecuencias de su decisión y asesorado por su defensor, debe proceder a dictar la correspondiente sentencia condenatoria". "Por consiguiente, aceptados unilateralmente los cargos por parte del imputado o acusado, según el caso, corresponde al juez de conocimiento fijar las consecuencias de la aceptación producida de esa manera, funcionario judicial que debe individualizar la pena acudiendo al sistema de cuartos y teniendo en cuenta los criterios establecidos en el numeral 3° del artículo 61 del Código Penal, criterios que no ha de seguir al momento de establecer el quantum de rebaja por razón de la aceptación de cargos, toda vez que por ser un comportamiento post delictual, está relacionado con la incidencia que tiene frente a la economía procesal, la celeridad y la oportunidad" (subrayas fuera de texto).

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5. "Ahora bien, a lo anterior debe agregarse que tratándose de la disminución punitiva que puede obtener el imputado por su allanamiento unilateral a cargos producido en la audiencia de formulación de imputación, la cual es de hasta la mitad de la pena imponible, según el inciso primero del artículo 351 de la Ley 906 de 2004, se impone colegir que el porcentaje a reconocer por parte del juez de conocimiento cuando procede a determinar la pena, no puede ser inferior a la tercera parte, es decir, debe ser, por lo menos, la tercera parte más un día, toda vez que aquella proporción es la que el legislador previó para otro escenario procesal, como así lo consagra el artículo 352 ibidem, el cual establece que la pena se reducirá en una tercera parte cuando presentada la acusación y hasta el momento en que sea interrogado el acusado al inicio del juicio oral acepta su responsabilidad" (subrayas fuera de texto) . Así las cosas, si ya tiene precisado la Sala que corresponde al juez individualizar la pena procediendo a cuantificar y deducir el quantum correspondiente a la rebaja de pena por allanamiento a los cargos formulados en la audiencia de imputación sin que ello genere violación del debido proceso o de las garantías fundamentales del incriminado, es claro que la queja de la censora encuentra respuesta en la referida decisión, circunstancia demostrativa que en cuanto se refiere a este cargo, no es necesario el fallo de casación y, en consecuencia, se impone su inadmisión de conformidad con lo establecido en el inciso 2º del artículo 184 de la Ley 906 de 2004. 6. Las diferencias entre detención domiciliaria y prisión domiciliaria "se sustentan en que cuando se cambia de la posición de procesado a la de condenado, se produce también una variación en la naturaleza y finalidades de la privación de libertad, que de medida preventiva para asegurar el cumplimiento de los fines previstos en el artículo 355 del Código de Procedimiento

Penal, se torna en pena cuya efectiva ejecución se condiciona al cumplimiento de las funciones señaladas en el artículo 4º del Código Penal". "Quizás por ello el nuevo estatuto procesal no remite al Código Penal cuando regula la detención domiciliaria, eliminando el requisito objetivo de la cantidad de pena prevista para el delito y limitando la exigencia respecto de la causal general del numeral 1º del artículo 314 - precepto que consagra otros motivos de detención domiciliaria para situaciones específicas - a que el juez estime que la reclusión en el lugar de residencia sea suficiente para el cumplimiento de los fines previstos para la medida de aseguramiento"."La prisión domiciliaria, en cambio, regida por el artículo 38 del Código Penal, sólo es viable cuando la pena mínima señalada para la conducta punible por la que se procede, no supere los 5 años de prisión**" Habida cuenta que contra la decisión de inadmitir los cargos primero, tercero y cuarto de la demanda de casación presentada por la defensa procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de seguirse para su aplicación*** , como sigue: 7. i)La insistencia es un mecanismo especial que sólo puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida inadmitir la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido. También podrá ser provocado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación Penal - siempre que el recurso de casación no hubiera sido interpuesto por un Procurador Judicial -, el Magistrado disidente o el Magistrado que

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no haya participado en los debates y suscrito la providencia inadmisioria. ii)La solicitud de insistencia puede elevarse ante el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a la decisión mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en la discusión. iii)Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento

último en que informará de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días. iv)El auto a través del cual se inadmite la demanda de casación trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de segunda instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda. _________________________________ __

*Auto del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322, entre otros. **Providencia del 23 de marzo de 2006. Rad. 24927. ***Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.

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MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Casación FECHA: 03/08/2006 DECISION: Inadmite los cargos primero, cuarto, admite el cargo segundo tercero y

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: DIAZ GALINDO, CAMILO ANDRES DELITOS: Fabricación, trafic. y port. de armas de F.M. PROCESO: 25726

Fin extracto providencia 25726

SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Validez formal de la documentación/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Extradición: Principio de doble incriminación 1. Como lo dispone el artículo 495 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, para conceder u ofrecer la extradición de una persona la solicitud debe ser presentada por vía diplomática o en casos excepcionales por la consular o de gobierno a gobierno, adjuntando: i) copia o transcripción auténtica de la sentencia, de la resolución de acusación o su equivalente; ii) indicación exacta de los actos que determinaron la solicitud y el lugar y la fecha en que fueron ejecutados; iii) todos los datos que se posean y que sirvan para establecer la
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Concepto Extradición FECHA: 08/08/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América

plena identidad de la persona reclamada; y iv) copia auténtica de las disposiciones penales aplicables para el caso. Tales documentos deben ser expedidos de acuerdo con la forma señalada por la legislación del Estado requirente y se traducirán al castellano, si fuere necesario. 2. Establece el numeral 1° del artículo 493 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, que para conceder u ofrecer la extradición es necesario que el hecho que la motive también esté previsto en Colombia como delito y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.

REQUERIDO: GUTIERREZ PATERNINA, EDWIN FRANKLIN DELITOS: Concierto para delinquir, Tráfico, fabricación o porte de estuperf. PROCESO: 24703 Aclaración de voto DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ

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Fin extracto providencia 24703

SISTEMA PENAL ACUSATORIOPreacuerdos y negociaciones: Finalidad/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOPreacuerdos: Naturaleza, oportunidad y contenido/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Casación: Nulidad/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOCasación: Incongruencia entre la acusación y la sentencia 1. El nuevo sistema procesal penal de tendencia acusatoria que hoy rige de manera gradual en nuestro país, establece que desde la audiencia de formulación de imputación y hasta antes de ser presentado el escrito de acusación, la fiscalía y el imputado podrán llegar a un preacuerdo sobre los términos de la imputación, obtenido el cual, el fiscal lo presentará ante el juez de conocimiento como escrito de acusación -lo que comporta una rebaja "hasta de la mitad de la pena imponible"-, bien porque el imputado se declare culpable del delito que se le endilga; o de uno relacionado con pena menor, a cambio de que el fiscal elimine de la acusación alguna causal de agravación punitiva, o algún cargo específico; o, tipifique la conducta, dentro de su alegación conclusiva, de una forma específica con miras a disminuir la pena -Arts. 350 y 351-; también podrán el fiscal y el imputado llegar a un preacuerdo sobre los hechos imputados y sus consecuencias, y si hubiere un cambio favorable para el imputado con relación a la pena por imponer, esto constituirá la única rebaja compensatoria por el acuerdo -Art. 351, inc. 2°-. Además, en el evento que la Fiscalía, por causa de nuevos elementos cognoscitivos, proyecte formular cargos distintos y más gravosos a los consignados en la formulación de la imputación, los preacuerdos deben referirse a esta nueva y posible imputación -Art.351, inc. 3°-.

También proceden los preacuerdos una vez presentada la acusación y hasta el momento en que sea interrogado el acusado al inicio del juicio oral sobre la aceptación de su responsabilidad -Art. 352-, caso en el cual la pena imponible se reducirá en una tercera parte. Dichos preacuerdos celebrados entre la fiscalía y el imputado vinculan al juez de conocimiento, salvo que ellos desconozcan o quebranten garantías fundamentales. Aprobados los mismos por el juez, procederá a convocar la audiencia para dictar la sentencia correspondiente -Art. 351, inc. 5°-. Y, con el fin de guardar las garantías del imputado, consagra la ley que si éste hiciere uso del derecho que le asiste de renunciar a la etapa del juicio, deberá el juez de control de garantías o de conocimiento verificar que se trata de una decisión libre, consciente, voluntaria, debidamente informada, y asesorada por la defensa, para lo cual es imprescindible que proceda al interrogatorio personal del imputado o procesado -Art. 131-. Ahora bien, tiene dicho la Corte que los preacuerdos y negociaciones celebrados entre la Fiscalía y el imputado o acusado deben regirse por los principios de lealtad y buena fe, por lo que todo aquello que constituya su objeto -desde que no violente garantías fundamentales o se encuentre al margen de la ley-, ha de ser incorporado de manera integral al acta pertinente, lo más completa, clara y precisa posibles, pues, conforme con lo previsto en el Art. 369 ibidem, en el caso de manifestaciones de culpabilidad preacordada la Fiscalía debe indicarle al juez los términos de la misma, expresando la pretensión punitiva que tuviere*. 2. Dichas negociaciones entre la fiscalía e imputado o acusado no se refieren únicamente a la cantidad de pena

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imponible sino, como lo prevé el inciso 2° del artículo 351, a los hechos imputados y sus consecuencias (…), significa que también se podrá preacordar sobre la ejecución de la pena (prisión domiciliaria o suspensión condicional) y sobre las reparaciones a la víctima, sólo que en este caso ésta podrá rehusar los preacuerdos y "acudir a las vías judiciales pertinentes" según lo prevé el inciso final del artículo en mención**. 3. Cuando el juzgador profiere una sentencia desatendiendo los parámetros de la acusación, ignora las reglas inherentes al debido proceso, reitera la Sala, lo cual conlleva al desquiciamiento de su estructura básica; ello implica tener que acudir a la causal segunda en demanda del restablecimiento de la garantía menoscabada. Dicho motivo de casación en el actual estatuto procesal penal guarda correspondencia con el de nulidad regulado en la legislación anterior, porque "el desconocimiento del debido proceso por afectación de su estructura o de la garantía debida a cualquiera de las partes" comprende las tradicionales causas de invalidación, toda vez que la violación del "derecho a la defensa" es el desconocimiento "de la garantía debida" al procesado***. 4. Para determinar si existe inconsonancia deviene necesario contrastar los contenidos de la acusación
MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Sentencia Casación FECHA: 10/08/2006 DECISION: Casa parcialmente la sentencia, redosifica la pena PROCEDENCIA:

-en este caso acta de acuerdo- y los de la sentencia, a efecto de establecer si la última desborda los parámetros de la primera, en tanto aquélla constituye su marco de referencia y límite de la decisión que, conforme a lo preacordado, propende por la culminación del proceso de manera abreviada. Proferir sentencia en contravía de lo pactado por el Fiscal con el imputado y su defensor, específicamente la imposición de la pena mínima, equivale a emitir un fallo desbordando el marco de la acusación, pliego de cargos que en este caso, se repite, lo constituye el acta de preacuerdo. Por consiguiente, lo que se impone es ajustar el fallo a los términos del acuerdo, es decir, a las consecuencias jurídicas que se derivan del escrito de acusación. Debe la Corte casar el fallo parcialmente, y entrar a determinar la pena que debe purgar el acusado como consecuencia de su manifestación de culpabilidad preacordada, conforme a los términos indicados en precedencia. _________________________________ ___

* C. S. de J., Sentencia de casación de 1° de junio de 2006, Rdo. 24.764. ** C. S. de J., Sentencia de casación de 14 de marzo de 2006, Rdo. 24.052. *** C. S. de J., Auto de casación de 24 de noviembre de 2005, Rdo. 24.530.

Tribunal Superior del Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C PROCESADO: VARGAS, JOSE DEL CARMEN DELITOS: Acto sexual abusivo PROCESO: 25196

Fin extracto providencia 25196

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SISTEMA PENAL ACUSATORIOFavorabilidad: Coexistencia de legislaciones/ EJECUCION DE LA SENTENCIA-Juez competente: Condenado con fuero 1.Si bien es cierto que el numeral 8° del artículo 79 de la Ley 600 de 2000 radica en cabeza del juez de conocimiento la competencia para vigilar la ejecución de la pena cuando se trata de procesados que gozan de fuero constitucional o legal, como sucede en este asunto y, por los mismo, a la Corte le competería conocer en segundo grado las decisiones adoptadas por los Tribunales Superiores cuando actúan como jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad en primera instancia, también lo es que con la entrada en vigencia de la Ley 906 de 2004, dicha competencia ahora recae en los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad del lugar donde el sentenciado se encuentre purgando la pena y la segunda instancia en el juez de conocimiento, según así lo contempla el parágrafo del artículo 38. Así, entonces, frente a la coexistencia de los dos Códigos de Procedimiento Penal, la Sala viene indicando que no obstante la Ley 906 de 2004 solo es aplicable en los distritos judiciales donde ha sido implementado el sistema acusatorio desde el 1º de enero de 2005, ello no obsta para que en los demás, donde aun rige la Ley 600 de 2000, puedan aplicarse ciertas disposiciones de la Ley 906, de acuerdo con el principio de favorabilidad que opera en materia penal y procesal penal con efectos sustanciales, consagrado en los artículos 29 de la Constitución Política y 6º de las mencionadas Leyes 600 de 2000 y 906 de 2004, fundada en que no solo opera en casos de sucesión de leyes sino, además, en la coexistencia de normas, en tanto que los preceptos llamados a regular el asunto jurídico prevean el mismo supuesto de hecho y no hagan parte de la esencia o de la naturaleza jurídica del sistema procesal penal

acusatorio recientemente implementado y el seleccionado le ofrezca ventajas al procesado o condenado. En cuanto atañe a la competencia a efectos de la ejecución de la pena respecto de una persona condenada que goza de fuero legal, la Corte ha dicho: "Si bien es cierto, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 79-8 de la Ley 600 de 2000, la competencia para conocer de la ejecución de la sentencia condenatoria en los casos de procesados o condenados que gocen de fuero constitucional o legal permanece en la autoridad judicial de conocimiento, advierte la Corte que con la entrada en vigencia de la Ley 906 de 2004, tal precepto resulta inaplicable por restrictivo en los casos de única instancia de que conoce la Corporación, al no permitir la impugnación de sus decisiones ya que la Corte Suprema de Justicia es el Máximo Tribunal de la Jurisdicción Ordinaria en el país, "en tanto que al asignarla al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad el nuevo Código de Procedimiento Penal y la segunda instancia al respectivo juez de conocimiento, materializa las garantías fundamentales de impugnación y segunda instancia a través del recurso ordinario de apelación, las cuales hacen parte del derecho al debido proceso consagrado en el artículo 29 de la Carta Política" tal cual ha sido indicado por la jurisprudencia (Cfr. Auto de única Instancia de agosto 3 de 2005. Rad. 22099). "En el pronunciamiento que viene de evocarse, la Corte reiteró el criterio sentado en la decisión del 28 de julio de 2005, dentro del proceso radicado con el número 19093, en el cual indicó lo siguiente: "I. Ciertamente, como lo recuerda el peticionario, la Sala ha sostenido que las

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normas procesales que regulan los recursos tienen efectos sustanciales, "[e]n la medida en que por razón de su limitación, ampliación, consagración, eliminación, etc. pueden verse afectadas -positiva o negativamente- garantías fundamentales, característica ésta que es -en el fondo- lo que permite calificar que una norma instrumental alcance esa condición. (Auto del 16 de febrero del 2005, radicado 23.006). "II. En la misma providencia, la Corte reconoció la favorabilidad que reporta una norma que permite un mayor acceso a la administración de justicia dando lugar a los recursos de apelación o casación, y expresamente declaró que "constituye prenda de mayor garantía una decisión con doble instancia o con casación que de única…" "III. Y, frente a la literalidad del artículo 533 de la Ley 906 del 2004, que limita su vigencia a los delitos cometidos con posterioridad al 1º de enero del año 2005, la Corporación admitió que "[l]as normas que se dictaron para la dinámica del sistema acusatorio colombiano, son susceptibles de aplicarse por favorabilidad a casos que se encuentren gobernados por el Código de Procedimiento Penal de 2000, a condición de que no se refieran a instituciones propias del nuevo modelo procesal y de que los referentes de hecho en los dos procedimientos sean idénticos. (Auto del 4 de mayo del 2005, radicado 19.094). "IV. Conclúyese de lo anterior que como la vigilancia de la ejecución de la pena no es una institución propia del sistema acusatorio; el supuesto de hecho en los dos procedimientos es el mismo; y el parágrafo 1º del artículo 38 de la Ley 906 del 2004 es más favorable en este caso para los intereses del condenado, su aplicación inmediata resulta procedente (se destaca). "En consecuencia, se ordenará remitir el expediente al reparto de los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad de Bogotá".

"Como quiera que el Parágrafo 1º del Artículo 38 de la Ley 906 de 2004 establece que "cuando se trate de condenados que gocen de fuero constitucional o legal, la competencia para la ejecución de las sanciones penales corresponderá, en primera instancia, a los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad del lugar donde se encuentre cumpliendo la pena. La segunda instancia corresponderá al juez de conocimiento", resulta evidente que dicho precepto, por integrar el proceso de ejecución de la pena, no hace parte del nuevo modelo de investigación y juzgamiento establecido en dicho Estatuto, e involucra tan sólo un asunto de competencia con posterioridad a la normativamente establecida para la investigación y el juzgamiento, que no compromete para nada las garantías fundamentales del sentenciado aforado constitucional o legal, y sí, por el contrario, como ha sido visto en los precedentes aquí mencionados, le reporta mayores ventajas, es de concluirse que resulta de aplicación inmediata por haber derogado tácitamente la disposición sobre dicha temática contenida en el artículo 79 de la ley 600 de 2000". * Recientemente la Sala también indicó: "Si bien en términos del artículo 75-3 de la Ley 600 de 2.000 a la Sala concerniría conocer de la impugnación interpuesta en tanto lo fue contra providencia dictada por un Tribunal Superior en relación con un condenado que gozó de fuero legal de juzgamiento, impónese en este asunto la aplicación de la Ley 906 de 2.004 tal como la Corte lo ha venido sosteniendo, especialmente en las radicaciones 24.959 y 24.963 de marzo 16 y 30 respectivamente del año en curso donde se examinaron situaciones jurídicamente similares a la que es objeto del recurso, toda vez que no siendo la fase en mención exclusiva del sistema acusatorio y comportando en ambos ordenamientos los mismos supuestos fácticos e igual contexto jurídico, resulta incuestionable que el segundo precepto en mención reporta a

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quien -amparado en fuero legal- fue condenado mayores ventajas derivadas de la inmediatez y especialidad de un grupo interdisciplinario con que habrá de vigilarse la ejecución de un fallo por parte de los juzgados de ejecución de penas y medidas de seguridad. "Entendido además que el fuero en este asunto amparó al servidor judicial procesado durante la fase de juzgamiento, significa que dicha condición concluyó con la ejecutoria material del fallo condenatorio, por manera que a partir de ese instante se abrió paso a un estadio diferente, post procesal si se quiere, el de ejecución de la sanción impuesta. "Allí, quien tenía la calidad de justiciable o procesado, ya pasa a tener la de reo. Expresado de otra manera, el rigor de la sentencia condenatoria lleva implícita la pérdida de la investidura generadora del fuero, lo que implica que el procesado, a partir de allí, pasa a recibir trato similar al de cualquier otro penado. "Ahora, que el artículo 79 de la Ley 600 de 2000 señala que la competencia para la ejecución de las sanciones penales permanecerá en la autoridad judicial de conocimiento, cuando se trata de procesados o condenados con fuero, no envuelve una prolongación de éste, sino que implica una simple distribución de competencias, que ahora, en virtud de lo dispuesto en el numeral 9º del artículo 38 de la Ley 906 de 2004, queda asignada a los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad...". (Auto de diciembre 7 de 2.005, Rad. No. 19762)". ** 2. Debe, entonces, colegirse que como las dos preceptivas, es decir, el inciso 2° del numeral 8° del artículo 79 de la Ley 600 de 2000 y el parágrafo 1° del artículo 38 de la Ley 2004, prevén hipótesis de hecho similares, no hacen parte de la esencia del sistema penal acusatorio y fijan la competencia para conocer de la vigilancia de la ejecución de la sentencia, necesariamente se impone la inmediata aplicación de la nueva norma en los casos de las

personas condenadas con fuero legal, en la medida que la nueva disposición derogó la anterior, además de que reporta, como se indicó, "mayores ventajas derivadas de la inmediatez y especialidad de un grupo interdisciplinario con que habrá de vigilarse la ejecución de un fallo por parte de los juzgados de ejecución de penas y medidas de seguridad". ***

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*Segunda instancia 24959 del 16 de marzo de 2006. Ver también auto 24963 del 30 de

marzo de 2006 y auto 25277 del 16 de junio de 2006. **Segunda instancia 25322 del 4 de mayo de 2006. ***Segunda instancia 25322 del 4 de mayo de 2006.

MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Segunda Instancia FECHA: 10/08/2006 DECISION: Decreta la nulidad de providencia en cuanto a la extinción de la sanción

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Cali PROCESADO: RODRIGUEZ ROLDAN, AMPARO (EX-JUEZ) PROCESO: 25605

Fin extracto providencia 25605

SISTEMA PENAL ACUSATORIOCasación: Su admisibilidad depende de contenidos formales y materiales/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOCasación: La Corte deberá superar los defectos de la demanda para decidir de fondo atendiendo a los fines del recurso/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOCasación: Interés jurídico para recurrir/ INTERES PARA RECURRIR-Aceptación de imputación: Retractación/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Mecanismo de insistencia: Trámite 1. En punto de la admisión del recurso extraordinario de casación, es de meridiana claridad que el inciso segundo del artículo 184 de la Ley 906 de 2004 prescribe lo siguiente: "No será seleccionada, por auto debidamente motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de los magistrados de la Sala o por el Ministerio Público, la demanda que se encuentre en alguno de los siguientes supuestos: Si el demandante carece de interés, prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos de sustentación, o cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa del fallo

para cumplir alguna de las finalidades del recurso". Del contenido de dicha normatividad, a la cual es necesario acudir en este momento en que se estudian tanto los requisitos técnicos y de fundamentación de la demanda, como la necesidad de intervención de la Corte en orden a lograr el cumplimiento de alguna o algunas de la finalidades que con este extraordinario recurso se persiguen, se tiene que la demanda de casación "requiere del cumplimiento de requisitos formales y materiales, de continente y de contenido, los cuales la Corte debe evaluar a la hora de decidir sobre su eventual admisión"* . Por lo mismo, se ha señalado que "el recurso de casación (i) es un medio de impugnación esencialmente reglado, cuya procedencia está condicionada a exigencias formales y de contenido, en cuyo caso la Corte está en el deber de admitirla; (ii) de igual manera lo debe hacer cuando encuentra un derecho fundamental que defender o restaurar, privilegiando los fines sobre las formas, caso en el cual no se impone su

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discrecionalidad, sino que se sujeta a la cláusula especial de sujeción indicada en el aparte segundo del artículo 184 del código de procedimiento penal, que le permite, cuando se precisa del fallo, superar defectos formales, para destacar los más elevados fines del recurso"**. 2. El reparo que concita la atención de la Sala no satisface las pautas lógicas y conceptuales vinculadas con la exigencia prevista expresamente para la admisión del libelo en el inciso segundo del artículo 184 de la mima normatividad, en cuanto impone un adecuado desarrollo de los cargos de sustentación que se propongan contra el fallo impugnado, de suerte que contengan una presentación clara y precisa que haga inteligible su estudio de fondo. Características que no se evidencian del cargo objeto de estudio que el casacionista formula con sustento en la causal segunda prevista en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004 por la presunta vulneración de garantías fundamentales a su defendido, pues si bien se ha señalado de manera recurrente por la Corte que la causal de nulidad goza de cierta laxitud en su formulación, no por ello se puede prescindir de algunos requisitos indispensables para que se entienda debidamente satisfecha y, en especial, de aquella exigencia que apunta a que por lo menos la propuesta casacional se ofrezca clara y precisa. 3. A efecto de establecer si asiste o no interés jurídico para recurrir, como en forma reiterada lo ha sostenido la Sala, es preciso que concurra la denominada legitimación sustancial, entendida como el perjuicio efectivo que una decisión produce para el inconforme y que justifica el acceso al medio de impugnación. En el caso sub examine, señala el actor que su disenso frente al fallo surge de que no se concedió a su defendido una rebaja punitiva acorde con las previsiones del artículo 351 de la Ley 906, por razón de su allanamiento a los

cargos endilgados en la audiencia de formulación de la imputación. Sin embargo, no reparó el actor que esa situación fue modificada en el fallo de segundo grado en donde se reconoció un descuento punitivo a favor de (...................................) consecuente con las previsiones de la norma aludida y acorde con el momento procesal en que se produjo el allanamiento a los cargos. Así las cosas, el censor hizo abstracción total del contenido del fallo de segunda instancia, lo que resulta inexcusable si se tiene en cuenta que es contra esta decisión contra la cual se dirige el recurso extraordinario y no contra el fallo de primera instancia. No haberse percatado de los argumentos expuestos en el fallo del Tribunal le impidieron advertir que allí se modificó la situación en los términos en que ahora pretende y que, por consiguiente, dejan ayuno de sustento el reparo. 4. Se advierte que el recurrente no ostenta interés para impugnar, pues en forma similar a lo que sucede con la figura de la sentencia anticipada prevista en el artículo 40 de la Ley 600 de 2000, mediante la cual el sindicado acepta los cargos atribuidos en su contra, en el allanamiento contemplado en el 351 de la Ley 906 de 2004 también opera el principio de no retractación, surgiendo la imposibilidad procesal para quien efectúa tal asentimiento de discutir en relación con la responsabilidad penal admitida, bien sea para pregonar posteriormente su inocencia (retractación total) o en procura de buscar una forma de degradación (retractación parcial), salvo demostrarse que en dicho acto se incurrió en vicios de consentimiento o en vulneración de garantías fundamentales, tal como ahora lo prevé el inciso cuarto del artículo 351 de la Ley 906 de 2004. Este principio de no retractación, además, encuentra consagración expresa en el inciso segundo del artículo 293 de la última normatividad, al señalar que "Examinado por el juez de conocimiento el acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espontáneo,

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procederá a aceptarlo sin que a partir de entonces sea posible la retractación de alguno de los intervinientes, y convocará a audiencia para la individualización de la pena y sentencia" (subrayas fuera de texto). 5. La insistencia es un mecanismo especial que sólo puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida inadmitir la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido. También podrá ser provocado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación Penal -siempre que el recurso de casación no hubiera sido interpuesto por un Procurador Judicial-, el Magistrado disidente o el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la providencia inadmisioria. ii) La solicitud de insistencia puede elevarse ante el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante uno de los

Magistrados que haya salvado voto cuanto a la decisión mayoritaria inadmitir la demanda o ante uno de Magistrados que no haya intervenido la discusión.

en de los en

iii) Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días. iv) El auto a través del cual se inadmite la demanda de casación trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de segunda instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda. _________________________________ __

* Auto de fecha diciembre 11 de 2005. Rad. 24193. ** Ibídem

MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Casación FECHA: 10/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda defensor del procesado presentada por el

PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Medellín PROCESADO: GONZALEZ GALEANO, JAIME EMIRO DELITOS: Homicidio agravado PROCESO: 25811

Fin extracto providencia 25811

REFORMATIO IN PEJUS-La prohibición hace referencia únicamente a la sentencia/ DOBLE INSTANCIA-Noción/

SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Doble instancia: Noción

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La Sala en reiteradas oportunidades ha señalado la naturaleza y alcances de las preceptivas contenidas en el artículo 31 de la Carta Política y 217 del Código de Procedimiento Penal, actual 204 de la Ley 599 de 2000, según se desprende del precedente jurisprudencial que a continuación se cita: "El primero guarda relación con la reforma peyorativa cuando se trata de sentencia de mérito y el procesado es apelante único, en tanto que el segundo hace referencia a la limitada competencia del superior para pronunciarse sobre los aspectos materia de impugnación y respecto de los inescindiblemente vinculados con aquellos, sea que se trate de sentencias o de providencia interlocutoria como de tal especie es la calificatoria del sumario"*. El derecho a la doble instancia se erige como una garantía fundamental que integra el debido proceso previsto en el artículo 29 de la Carta Política y desarrolla el artículo 18 de la Ley 600 de 2000, según el cual, "las sentencias y providencias interlocutorias podrán ser apeladas o consultadas, salvo las excepciones que consagre la ley." En el caso que ocupa la atención de la Sala, el defensor del procesado interpuso el recurso de apelación contra la providencia que evaluó el mérito de la actuación sumarial, la cual fue confirmada y adicionada en el sentido de imputarle la circunstancia prevista en el numeral 4° del artículo 104 del Código Penal. Significa lo anterior, que la Fiscalía ad-quem rebasó sus facultades, pues una vez sustentado el recurso de apelación, su motivación impone al superior los linderos dentro de los cuales debe resolver el recurso, obviamente, cuando se trate de apelante único, tal como lo permite el artículo 204 de la Ley
MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Sentencia de Casación FECHA: 10/08/2006

600 de 2000, en cuanto limita la competencia del superior "En la apelación, la decisión del superior se extenderá a los asuntos que resulten inescindiblemente vinculados al objeto de la impugnación. La garantía motivo de estudio en este pronunciamiento, se prolonga en el tiempo y en el espacio con la vigencia del sistema acusatorio consagrado en la Ley 906 de 2004, toda vez que el artículo 20 establece el principio de la "Doble instancia" en los siguientes términos: "Las sentencias y los autos que se refieran a la libertad del imputado o acusado, que afecten la práctica de las pruebas o que tengan efectos patrimoniales, salvo las excepciones previstas en este código, serán susceptibles del recurso de apelación. El superior no podrá agravar la situación del apelante único", cuyo aparte final, fue sometido a control de constitucionalidad, encontrándose ajustado a la Carta Política , con plurales argumentos entre los cuales se precisa recordar: "En suma, el principio de la limitación al superior se potencia mucho mas en la filosofía y dinámica del nuevo sistema procesal penal, pues tratándose de un sistema de partes adquiere mayor sentido un límite para el superior. Por lo tanto, la extensión que el legislador operó de la garantía de la no reformatio in pejus es conforme con uno de los principios básicos del sistema acusatorio, cual es, limitar las facultades del superior jerárquico en sede de apelación." _________________________________ __

* CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sentencias, 15262, mayo 2 de 2000., 20398, marzo 25 de 2004, entre otras.

DECISION: Si casa, Redosifica la pena, Redosifica pena accesoria

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PROCEDENCIA: Tribunal Superior de Distrito Judicial CIUDAD: Neiva (Huila) PROCESADO:

ESPINOSA TRUJILLO, RICARDO DELITOS: Homicidio PROCESO: 21211

Fin extracto providencia 21211

SISTEMA Aplicación sistema

PENAL gradual

ACUSATORIOprogresiva del

en plena vigencia el 31 de diciembre de 2008" (se ha resaltado). Por lo tanto, aunque en el distrito judicial de Medellín ya entró e regir la Ley 906 de 2004, la misma no cobija el caso que ocupa la atención de la Sala porque los hechos sucedieron con anterioridad a esa vigencia, esto es, en el mes de enero de 2005, por lo que, se reitera, el caso se rige por la ley 600 de 2000 y naturalmente las normas de competencia allí establecidas *. _________________________________ _

Ya la Sala ha dicho que la aplicación gradual del nuevo sistema procesal corresponde al desarrollo legal autorizado por el Acto Legislativo 03 de 2002, en cuyo artículo 5º se dispuso que la reforma constitucional allí contenida "rige a partir de su aprobación, pero se aplicará de acuerdo con la gradualidad que determine la ley y únicamente a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia que en ella se establezca. La aplicación del nuevo sistema se iniciará en los distritos judiciales a partir del 1º de enero de 2005 de manera gradual y sucesiva. El nuevo sistema deberá entrar

* En similar sentido, ver entre otros, autos de colisión de competencias en los radicados Nos. 23.312, 23.006 y 23.246, todos del 20 de abril de 2005.

MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Auto Colisión de Competencia FECHA: 15/08/2006 DECISION: Asigna competencia al Juzgado Tercero del Circuito Especializado de Medellín PROCEDENCIA: Juzgado Tercero Penal del Circuito Espec

CIUDAD: Medellín PROCESADO: VERGARA BEDOYA, FERNANDO ANTONIO PROCESADO: OLIVER, JAIRO CEFERINO DELITOS: Hurto calificado y agravado, Secuestro simple PROCESO: 25871

Fin extracto providencia 25871

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SISTEMA PENAL ACUSATORIOVigencia y aplicación/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Aplicación gradual progresiva del sistema Con la salvedad propia de la aplicación favorable de las normas benignas al procesado, que debe aplicar el juez a quien por ley corresponda decidir el asunto, las reglas de trámite, incluidas las de competencia, previstas en la Ley 906 del 2004, son de aplicación exclusiva, en términos generales, para aquellos hechos cometidos con posterioridad al 1° de enero del 2005, pero específicamente deben ser de recibo gradual, según el distrito judicial de que se trate. (b) Por mandato constitucional del artículo 5° del Acto Legislativo número 03 del 19 de diciembre del 2002, aquel sistema de procesamiento sería aplicable: "... de acuerdo con la gradualidad que determine la ley y únicamente a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia que ella establezca. La aplicación del nuevo sistema se iniciará en los distritos judiciales a partir del 1° de enero de 2005 de manera gradual y sucesiva". La norma superior fue recogida y desarrollada por la citada Ley 906 del 2004. El inciso final de su artículo 6°, norma rectora, prevalente y que debe ser utilizada como fundamento de interpretación (artículo 25 ídem) reiteró que ... Las disposiciones de este código se aplicarán única y exclusivamente para la investigación y el juzgamiento de los delitos cometidos con posterioridad a su vigencia.
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto Colisión de Competencia FECHA:

Esa vigencia, evidentemente no es la genérica relativa al 1° de enero del 2005, sino la específica determinada por la norma superior, supeditada a la "gradualidad", esto es, depende de si en el distrito judicial donde se cometan los hechos la Ley tiene aplicación o no. Así surge del artículo 530 de la Ley 906 del 2004, norma que, siguiendo el mandato constitucional, bajo el título de "Selección de distritos judiciales", ordenó que el sistema penal acusatorio oral entraría a regir así: (i) A partir del 1° de enero del 2005, en los distritos judiciales de Armenia, Bogotá, Manizales y Pereira. (ii) A partir del 1° de enero del 2006, en los distritos judiciales de Bucaramanga, Buga, Cali, Medellín, San Gil, Santa Rosa de Viterbo, Tunja y Yopal. (iii) A partir del 1° de enero del 2007, en los distritos judiciales de Antioquia, Cundinamarca, Florencia, Ibagué, Neiva, Pasto, Popayán y Villavicencio. Y, (iv) A partir del 1° de enero del 2008, en el resto del país. En estas condiciones, es claro que, cometidos los hechos origen de investigación y acusación, desde finales del año 2004 hasta comienzos del 2005, no existe incertidumbre respecto de que el procedimiento debe regirse por la Ley 600 del 2000, porque, en el Distrito Judicial de Bucaramanga, la Ley 906 del 2004 solo es aplicable para eventos sucedidos luego del 1° de enero del 2006, fecha en que el sistema penal acusatorio entró en vigor en esa región.

22/08/2006 DECISION: Asigna la competencia al Juzgado 3° penal del circuito especializado de B/manga

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PROCEDENCIA: Juzgado 3° Penal del Circuito Especializ CIUDAD: Bucaramanga PROCESADO: MUJICA RUEDA, BERNARDO DURAN BLANCO, ISAIAS

BARRERA MANRIQUE, PEDRO ALIRIO ROA, JAVIER DELITOS: Hurto agravado, Concierto para delinquir PROCESO: 25870

Fin extracto providencia 25870

SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Pruebas relacionadas con los elementos del concepto/ EXTRADICION-Naturaleza del trámite 1.Sobre el asunto que es objeto de estudio, la Sala reitera su postura en torno a que la solicitud de pruebas en el trámite de extradición se encuentra delimitada por su correspondencia con los aspectos sobre los cuales emite concepto, según lo dispuesto por el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, es decir, que necesariamente las pruebas deben estar referidas a la validez formal de la documentación presentada, la demostración plena de la identidad del solicitado en extradición, el principio de doble incriminación y la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero. También constituye tema del debate probatorio la demostración de los aspectos señalados por el artículo 490 ibídem incisos 3° y 4º en cuanto prevén que la extradición no procede por delitos políticos ni cuando el requerido es colombiano por nacimiento y la solicitud verse sobre hechos cometidos con anterioridad al 16 de diciembre de 1997, fecha en la que se promulgó el Acto Legislativo No. 01 de 1997 y que permite la posibilidad de conceder la extradición de nacionales. 2.La defensa al solicitar la indagatoria de la capturada y de las demás personas involucradas en el caso que les sigue la Corte Distrital de los Estados Unidos

para el Distrito Este de Nueva York, así como ejercer el derecho de contradicción de las pruebas que se anuncian como soporte de la acusación pretende ejercer el derecho de defensa de (........................) frente a la imputación que se le formula en el extranjero, situación que no es factible, por cuanto la Corte sólo tiene competencia para definir si la petición de extradición elevada por el Gobierno de los Estados Unidos se ajusta a las previsiones legales, sin que tenga potestad alguna para inmiscuirse en el contenido y desarrollo del proceso que se le sigue en el citado Tribunal. Tal solicitud resulta extraña al trámite de extradición que adelanta la Corte, pues éste se originó en una petición elevada por la vía diplomática, igualmente, desconoce que la extradición se encuentra establecida en el derecho internacional público como un mecanismo de cooperación en contra del delito, y por lo tanto, no es permitido que el Estado al cual se le eleva el pedido o sus autoridades, incluidas las judiciales, puedan cuestionar los procedimientos, las decisiones o las pruebas que se aduzcan como soporte de la solicitud de extradición. Por consiguiente, este trámite no constituye un proceso paralelo ni anticipado del que de manera soberana y autónoma adelantan las autoridades judiciales del país que eleva la petición, y es al interior del citado proceso y mediante las formalidades que

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establezca la ley del Estado requirente

que la defensa podrá cuestionar los cargos formulados en su contra.
DECISION: Niega la practica de pruebas PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: MONTENEGRO DIAZ, ISABEL CHRISTIANS PROCESO: 25564

MAGISTRADO PONENTE DR. JAVIER DE JESUS ZAPATA ORTIZ Auto Extradición FECHA: 22/08/2006

Fin extracto providencia 25564

SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Noción/ SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Trámite/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Corte Suprema de Justicia: Casos en que es competente para definir la competencia/ PRECLUSION DE LA INVESTIGACION-Ley 782 de 2002: Juez competente/ LEY DE JUSTICIA Y PAZ-Juez Natural 1.Dentro de dicho contexto de inmediatez en la proposición y solución de los diversos asuntos incidentales del proceso -es decir aquellas circunstancias tangenciales que no involucran el objeto y finalidad mismos de la actuación penalestá la alternativa o variante de solución que el nuevo Estatuto les dio a las controversias jurídicas en las que -anteriormentedos autoridades judiciales entraban en pugna frente al conocimiento de un proceso -negativa y positiva- y que en el sistema precedente suponía una opuesta exposición de razones, generalmente orientadas a repudiar la asunción de un asunto -más que en asumirlo como propio de su conocimiento-, en argumentos que una vez expuestos propiciaban la mediación de un tercero -su superior jerárquico o

funcional- a quien correspondía asignar el proceso. Como ya se advertía, la dinámica que infunde en la actividad procesal el sistema acusatorio, extiende su sentido de celeridad a la solución de esta clase de objeciones, con un sano criterio de reducción en el trámite en orden a dilucidar aquellos conflictos sobre la competencia que en cada caso pueda tener o no el Juez para adoptar una decisión o intervenir en un proceso. La exposición de motivos del proyecto de código de procedimiento penal inicialmente presentado ante el Congreso, sintetizó con especial claridad el fundamento de la modificación, así: "De otra parte, se elimina la colisión de competencias en la forma como tradicionalmente venía regulándose en la normatividad procesal penal, con miras a tornar efectivo el derecho fundamental a un debido proceso, sin dilaciones injustificadas y para efectos de armonizar el planteamiento y solución de las controversias en dicha materia con las exigencias de un debate oral, público, concentrado, sujeto a confrontación y contradicción ante el juez de conocimiento, se propone su definición

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mediante un trámite incidental donde su postulación esté regida por el principio de oportunidad o preclusión". Dicho mecanismo fue así instituido por la Ley 906 de 2.004 en el artículo 54 que pertenece al Capítulo VI "Definición de Competencia", del Título I, a su vez dedicado a "Jurisdicción y Competencia", con un restrictivo alcance a la solución de aquéllas hipótesis en que el juez ante quien se haya presentado la acusación manifieste su incompetencia, caso en el cual lo hará saber a las partes, remitiendo el asunto ante el funcionario que deba definirla -acorde con la materia que para cada autoridad se fija en el artículo 32 y ss del mismo cuerpo de ley-, sin que sea entonces indispensable que se trabe un conflicto propiamente dicho, sino que la autoridad que asume no tener competencia para conocer de un asunto debe así señalarlo unilateralmente esgrimiendo los fundamentos de su postura e indicando cuál es la autoridad que a su juicio debe entonces asumirlo. Extiende el propio artículo 54 la posibilidad de que se adelante igual trámite cuando el juez declara no ser competente en la audiencia de formulación de la imputación o cuando la incompetencia la proponga la defensa -cuyo trámite está específicamente indicado en el artículo 341 como impugnación de competencia-. 2. La Corte mediante proveído del pasado 30 de mayo (Rad.24.964) hubo de clarificar que le correspondía conocer en orden a la definición de competencia, de conformidad con el ordinal 4° del artículo 32 del C. de P. P., en los siguientes casos: "a.Cuando la declaratoria de incompetencia se produzca dentro de actuación en la que el acusado tenga fuero constitucional o fuero legal. b.Cuando la declaratoria de incompetencia proviene de un tribunal superior o la autoridad que así lo hace, es decir un juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal.

c.Cuando la declaratoria de incompetencia provenga de un juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o penal municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a otro distrito judicial". 3.La Ley 975 en mención fijó con toda claridad en su artículo 16, que sería competente para conocer del juzgamiento de las conductas punibles a que se refiere la misma normativa, "El Tribunal Superior que defina el Consejo Superior de la Judicatura (De Justicia y Paz), al tiempo que excluye alguna alternativa posibilidad de que se admita "conflicto o colisión" de competencia entre los Tribunales en mención y "cualquier otra autoridad judicial". A la vez, fijando el ámbito del conocimiento que corresponde a los Tribunales de Justicia y Paz, frente a los asuntos que de acuerdo con las leyes en mención se vienen adelantando, el artículo 32 dispuso que "Además de las competencias establecidas en otras leyes" tales Corporaciones adelantarán la etapa de juzgamiento dentro de los asuntos de que trata dicha Ley. Por último, en una ratificación de su competencia, el artículo 69 señala que las personas que se hayan desmovilizado dentro del marco de la Ley 782 de 2.002 y que hayan sido certificadas por el Gobierno Nacional podrán ser beneficiarias de resolución inhibitoria o preclusión en los supuestos allí indicados, en materia que, necesariamente acorde con el conocimiento que ya les fuera atribuido por estar esa materia comprendida dentro de los asuntos establecidos entre otras Leyes en la citada 782, pertenece, con exclusividad ser decidida por los recientemente integrados Tribunales de Justicia y Paz. Dado que en virtud de la reglamentación contenida en el Acuerdo No. 3275 de 2006, expedido por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, los asuntos de que conocen

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las autoridades del Distrito Judicial de Manizales corresponden a la Sala de Justicia y Paz con sede en Bogotá, ante
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Definición Competencia FECHA: 22/08/2006 DECISION: Declara competente de la solicitud preclusión al Tribunal de Justicia y Paz de

el Tribunal de esta ciudad capital ha de remitirse este proceso con miras a que se pronuncie según su competencia.
PROCEDENCIA: Fiscalia 3 Especializada CIUDAD: Manizales PROCESADO: MOREÑA BUILES, JULIAN ANDRES PROCESO: 25831

Fin extracto providencia 25831

SISTEMA PENAL ACUSATORIOInterés para recurrir: Cuando se ha dejado de impugnar la sentencia de primera instancia/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Aceptación de imputación: Principio de no retractación/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOMecanismo de insistencia: Trámite 1. Constituye presupuesto del derecho a la impugnación, el interés jurídico del sujeto procesal que pretende, a través del ejercicio de los recursos, la reparación de un desmedro causado con una decisión judicial, por manera que lo que se persigue es remover, mejorar o atemperar una situación que resulta gravosa, criterio desde luego extensivo y aplicable a la casación. La jurisprudencia de la Sala ha expuesto reiteradamente, de modo general, que la no interposición o sustentación debida del recurso de apelación respecto de la sentencia de primer grado es señal de conformidad del sujeto procesal con el contenido de tal providencia, razón por la cual carecerá de interés jurídico para impugnar la de segunda instancia que no reforme aquélla en perjuicio de la situación del no recurrente, quien

invoque a última hora un agravio, con el fin de legitimarse en casación. En otras palabras, si cualquiera de las partes se abstiene de interponer o sustentar en tiempo el recurso de apelación contra la sentencia de primera instancia, estando en condiciones de hacerlo, se ha de entender que se muestra conforme con la decisión proferida y el ad quem no puede, por su iniciativa, entrar a examinar su situación. La Corte ha precisado que sólo se puede prescindir de la exigencia señalada, en los siguientes casos: a) Cuando aparezca demostrado que arbitrariamente se le impidió el ejercicio del recurso de instancia. b) Cuando el fallo de segundo grado modifique su situación jurídica, de manera negativa, desventajosa o más gravosa. c) Cuando se trate de fallos consultables que causen perjuicio, para los eventos en que aún resulte procedente. d) Cuando el sujeto procesal proponga nulidad por la vía extraordinaria.

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La falta de interés para recurrir, cuando se ha dejado de impugnar la sentencia de primera instancia, con las salvedades planteadas, se predica de todos los sujetos procesales, sin privilegio distinto del que pueda surgir normativamente. 2. Cuando el procesado en forma libre, informada y consciente se acoge a los mecanismos previstos legalmente para terminar anticipadamente la actuación mediante la aceptación de su responsabilidad, como ocurre frente a la modalidad contemplada en el inciso primero del artículo 351 de la Ley 906 de 2004, opera el denominado principio de no retractación que trae como consecuencia inmediata la imposibilidad procesal de continuar la discusión sobre la responsabilidad penal admitida, salvo que pueda demostrarse que en el desarrollo del acto se incurrió en vicios de consentimiento o en vulneración de garantías fundamentales, según lo prevé el inciso cuarto de la misma disposición referida. Principio que, además, encuentra consagración expresa en el inciso segundo del artículo 293 de la última normatividad, cuando al regular lo concerniente al procedimiento en caso de aceptación de la imputación prescribe lo que sigue: "Si el imputado por iniciativa propia o por acuerdo con la fiscalía acepta la imputación, se entenderá que lo actuado es suficiente como acusación. Examinado por el juez de conocimiento el acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espontáneo, procederá a aceptarlo sin que a partir de entonces sea posible la retractación de alguno de los intervinientes, y convocará a audiencia para la individualización de la pena y sentencia". (subrayas fuera de texto).

3. La insistencia es un mecanismo especial que sólo puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida inadmitir la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido. También podrá ser provocado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación Penal -siempre que el recurso de casación no hubiera sido interpuesto por un Procurador Judicial-, el Magistrado disidente o el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la providencia inadmisioria. ii) La solicitud de insistencia puede elevarse ante el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a la decisión mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en la discusión. iii) Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días. iv) El auto a través del cual se inadmite la demanda de casación trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de segunda instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.

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MAGISTRADA PONENTE DRA. MARINA PULIDO DE BARON Auto Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: GIRALDO GOMEZ, AVELINO DELITOS: Acto sexual con menor de 14 años PROCESO: 25864

Fin extracto providencia 25864

SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Acción de Revisión: Causales/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Acción de Revisión: Contenido de la demanda 1. Aun cuando la demanda se apoya en la causal tercera de la ley 906 de 2004, tratándose de un hecho investigado y concluido bajo los parámetros de la ley 600 de 2000, la identidad del motivo invocado para acudir a la acción de revisión y de los requisitos del escrito de demanda como de los documentos que deben acompañarla, hacen que la Sala decida su admisión acorde con los preceptos de la última ley citada. El artículo 222 de la ley 600 -al igual que el artículo 194 de la ley 906- además de las exigencias previstas en sus cuatro numerales relativas a la determinación de la actuación procesal cuya revisión se solicita, a la conducta o conductas punibles que motivaron el proceso, la enunciación de la causal que se invoca con la exposición de los fundamentos de hecho y de derecho en los que se apoya la solicitud y la relación de las pruebas que se aportan para demostrar los hechos básicos de la petición, requiere que a la demanda se le acompañe copia o fotocopia de las decisiones de primera y segunda instancia con constancia de su ejecutoria, según sea el caso.

2. Ahora bien, es fundamental que a la demanda se anexen las copias o fotocopias de las decisiones de primera y de segunda instancia, sin que sea suficiente para disponer su trámite aportar la constancia de su ejecutoria, puesto que dependiendo de la causal seleccionada se hace imperativo conocer la naturaleza de la providencia contra la cual se intenta la acción de revisión. Recuérdese que la revisión procede solo respecto de sentencias ejecutoriadas, salvo en las hipótesis previstas en los numerales 4 y 5 del artículo 220 que extiende la acción a los casos de preclusión de la instrucción y de cesación de procedimiento, decisiones que como es sabido jurídicamente no son equiparables a aquellas así con las mismas culmine la actuación procesal. De otro lado, el examen del cumplimiento de los presupuestos de la causal invocada tiene sustento en las copias de las decisiones, pues a partir de ellas es que puede establecerse su admisión como quiera que permitirá determinar si existe el nexo causal entre lo que se alega en la demanda y lo que se dijo en la sentencia con el motivo invocado.

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MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Acción Revisión FECHA: 23/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de revisión presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. CONDENADO: TOLOSA CAÑAS, JORGE LUCAS DELITOS: Peculado por apropiación, Prevaricato por acción PROCESO: 25838

Fin extracto providencia 25838

SISTEMA PENAL ACUSATORIOTécnica del recurso extraordinario de casación Como ya ha tenido oportunidad de recordarlo la Sala en ocasiones anteriores, al definir el artículo 181 de la Ley 906 de 2004 el recurso extraordinario de casación como un "control constitucional" que procede "contra las sentencias proferidas en segunda instancia en los procesos adelantados por delitos, cuando afectan derechos o garantías fundamentales", por cualquiera de los cuatro motivos allí expresamente enunciados, no significa que esta clase de impugnación extraordinaria haya perdido su esencia en cuanto ser un juicio técnico, lógico y jurídico -constitucional y legal- sobre las sentencias mediante las cuales se ponen fin a las instancias ordinarias, ni mutó la naturaleza de la casación, que sigue siendo un recurso reglado, que por lo

mismo le impone a la parte recurrente un deber mínimo de argumentación conforme a los fines constitucionales que lo rigen, lo cual, desde luego, no riñe con la necesidad de exigir el acatamiento a los presupuestos básicos de técnica a que obliga el fundamento teórico de cada una de las causales de procedencia. En ese sentido, obsérvese que el artículo 183 de la Ley 906 de 2004, dispone que el recurso se interpone "mediante demanda que de manera precisa y concisa señale las causales invocadas y sus fundamentos"; al tiempo que el inciso segundo del artículo 184 ibídem, establece como supuestos de no selección los siguientes: a) que el demandante carezca de interés; b) que prescinda de señalar la causal; c) no se desarrollen los cargos de sustentación; y d) cuando no se precisa de fallo para cumplir alguna de las finalidades del recurso.

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MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Inadmitir la demanda de casación presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: MERCHAN RIAÑO, JOSE ARISTOBULO DELITOS: Homicidio culposo PROCESO: 25725

Fin extracto providencia 25271

SISTEMA PENAL ACUSATORIODemanda de casación: Técnica/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOSuspensión condicional de la ejecución de la pena 1. El escrito presentado como demanda de casación por el defensor del sentenciado, no satisface ninguno de los requisitos que de conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 184 de la Ley 906 de 2004 permitirían a la Corte su selección para la emisión de un fallo de fondo. Al respecto, nuevamente se hace oportuno recordar, como ya lo ha hecho la Sala en oportunidades anteriores , que de conformidad con la norma en cita, es necesario, además del interés para recurrir por parte del demandante, acreditar que con el fallo objeto de disenso se conculcaron derechos o garantías fundamentales, para lo cual se requiere de la formulación de los respectivos cargos conforme a cualquiera de las causales señaladas en el artículo 181 y exponer las razones que justifican la pretensión casacional, respetando, eso sí, el fundamento teórico que las rige. De ahí que, si como parece ser en este caso, se pretende denunciar la vulneración de garantías o derechos

fundamentales como consecuencia de un error de raciocinio del fallador que quebrantó directamente la ley sustancial, es necesario precisar no sólo las normas conculcadas, sino su sentido, para, a partir de ahí, dar a conocer las razones jurídicas por las cuales se inaplicó la ley llamada a regular el caso, se aplicó indebidamente la que se hizo producir consecuencias, o se interpretó erróneamente la disposición seleccionada para su solución, tarea que, no sobra decirlo, requiere del total acogimiento de los hechos y la valoración probatoria de la sentencia. En el presente evento, la labor del censor quedó trunca, pues se limitó a transcribir el contenido del numeral 1º del artículo 181, referido a la falta de aplicación, interpretación errónea o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad, constitucional o legal, sin especificar la especie del yerro al que se contrae el ataque. 2. La procedencia de la suspensión condicional de la ejecución de la pena está supeditada a la concurrencia de los requisitos señalados tanto en el numeral primero como en el segundo de dicha preceptiva. En ese orden, si de acuerdo con la pena tasada por el Juez de primer

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grado, no se cumplía el primer requisito (el objetivo), era apenas obvio que quedara relevado de ocuparse del tema al que se refiere el numeral segundo (el subjetivo). Por eso mismo, si como consecuencia de la decisión del Juez colegiado la pena se disminuyó a un monto inferior al límite exigido por la ley para el estudio del subrogado en comento, era su obligación ponderar los elementos de orden subjetivo con miras a concluir si en el caso concreto era o no posible otorgarlo.
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Casación FECHA: 23/08/2006 DECISION: Inadmite la demanda de casación presentada PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial

No obstante, si el demandante considera que ello no es así, debió demostrar con argumentos serios por qué la decisión recurrida en apelación ataba al juez de segunda instancia en punto de la suspensión condicional de la ejecución de la pena, y por qué, al ocuparse el Tribunal de la valoración de todos los elementos exigidos por la ley para ello, desbordó los límites de la competencia funcional.

CIUDAD: Cali PROCESADO: RANGEL COLLAZOZ, LUIS HENRY DELITOS: Hurto calificado y agravado PROCESO: 25815

Fin extracto providencia 25815

SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Corte Suprema de Justicia: Casos en que es competente para definir la competencia/ SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Factor territorial 1.Es la Corte Suprema de Justicia la llamada a definir la competencia en este asunto, acorde con el ordinal 4° del artículo 32 del C. de P. P. (Ley 906 de 2004), como quiera que la declaratoria de incompetencia proviene de un juzgado penal del circuito (el Juzgado Penal del Circuito de AguadasCaldas) que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a otro distrito judicial (Juzgado Penal del Circuito de Medellín).

2.Si bien es cierto que la captura de (...........................) se produce en la población de Aguadas (Caldas), también lo es que su presunta actividad subversiva, tal como lo aceptó, lo sostuvo en el interrogatorio que la policía judicial realizó al imputado y se muestra en los informes de la inteligencia militar, que su lugar de residencia es la ciudad de Medellín, en la cual labora como profesor al servicio de la Universidad de Antioquia, así como también que pertenece a la junta directiva de las Empresas Públicas de Medellín. Estos datos, unidos al hecho que su aceptada participación en la organización subversiva a la cual dijo pertenecer se

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enfila por labores tales como "adoctrinamiento", "militante" y "logistica", junto con la justificación de su presencia en la zona de Aguadas (Caldas) brindada en el citado interrogatorio, en la cual manifestó que tan sólo estaba visitando la "guerrillerada" y que era tan sólo una visita de "cortesía", permiten inferir claramente que el epicentro de la
MAGISTRADO PONENTE DR. JORGE LUIS QUINTERO MILANES Auto Definición Competencia FECHA: 29/08/2006 DECISION: Declara competente al juzgado Penal del Circuito Medellín

actividad rebelde lo es en la ciudad de Medellín. Por tal motivo, el juez que debe conocer de este asunto en las diligencias subsiguientes, especialmente para la audiencia de individualización de la pena y sentencia, es el Juez Penal del Circuito -reparto- de la ciudad de Medellín al que se le enviarán de inmediato.
PROCEDENCIA: Juez Penal del Circuito CIUDAD: Aguadas (Caldas) PROCESADO: ESCOBAR MONCADA, FREDY DELITOS: Rebelión PROCESO: 26010

Fin extracto providencia 26010

SISTEMA PENAL ACUSATORIOImpedimento: Trámite/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Impedimento: Que el juez haya conocido de la solicitud de preclusión formulada por la Fiscalía General de la Nación y la haya negado/ SISTEMA PENAL ACUSATORIOFunciones de la Fiscalía General de la Nación y demás intervinientes en la actuación procesal 1. A la luz de lo normado por el artículo 57 del nuevo Código de Procedimiento Penal, cuando el funcionario judicial se encuentre incurso en una de las causales de impedimento deberá manifestarlo a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia o a la Sala Penal del Tribunal de Distrito, según corresponda, para que sea sustraído del conocimiento del asunto. Es decir, que la Corte es competente para resolver de plano el impedimento propuesto.

El numeral 14 del citado artículo consagra como causal de impedimento para conocer el juicio en su fondo, que el juez que haya decidido la solicitud de preclusión presentada por la Fiscalía General de la Nación, la haya negado. Disposición reiterada por el artículo 335 del mismo Estatuto, al preceptuar que en firme el auto que rechaza la preclusión de la investigación, las diligencias volverán a la Fiscalía restituyéndose el término que duró el trámite de preclusión; quedando impedido para conocer del juicio el juez que la denegó. A su turno el artículo 59 ibídem dispone que si la causal se extiende a varios integrantes de las Salas de decisión de los Tribunales, el trámite se hará conjunto.

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Y, los artículos 62, 64 y 65 de la obra en cita, ordenan suspender la actuación procesal desde el mismo momento en que se presente la recusación o se manifieste el impedimento del funcionario judicial hasta que se resuelva definitivamente; prevén que la desaparición de la causal de impedimento no provoca la recuperación de la competencia, y la improcedencia de los recursos de las decisiones que se adopten durante su trámite. 2. Teniendo en consideración la estructura del sistema penal acusatorio y la participación de la Sala que manifestó su impedimento en el trámite del proceso, la Corte llega a la conclusión que la causal invocada se configura. En efecto, atendiendo a que la finalidad de los impedimentos es la de garantizar la imparcialidad e independencia judicial, resulta un imperativo legal para los administradores de justicia separarse de los asuntos en los cuales el equilibrio como deban actuar se vea comprometido por la presencia de alguna de las causales previstas en la ley, ya que el juez del juicio no debe tener influenciado su criterio por haber participado en el proceso como fiscal, juez de control de garantías, o juez de conocimiento en el caso de haber decidido sobre la solicitud de preclusión de la investigación elevada por la Fiscalía. Con ese propósito el nuevo sistema de investigación, acusación y juzgamiento, separó las funciones de quienes intervienen en la actuación procesal: un juez imparcial que evalúa la responsabilidad del acusado apoyado en las pruebas presentadas para su conocimiento en audiencia pública, oral, concentrada con plena confrontación y contradicción; un fiscal que ejerce la acción penal a través de la acusación y que como titular de la pretensión punitiva tiene la obligación de presentar en el juicio las pruebas de cargo necesarias para enervar la presunción de inocencia; una defensa, que en plena igualdad de condiciones con el acusador represente el interés del sujeto pasivo

de la acción penal; el Ministerio Pública actuando, cuando sea necesario, en procura del respeto del ordenamiento jurídico y de las garantías fundamentales; y la víctima asistida del derecho a conocer la verdad, a acceder a la administración de justicia y a obtener la reparación de los daños ocasionados con el delito. 3. La Fiscalía General de la Nación está obligada a adelantar la acción penal y a realizar la investigación de los hechos que revistan las características de un delito, siempre y cuando medien suficientes motivos y circunstancias fácticas que indiquen la posible existencia del mismo. No podrá suspender, interrumpir, ni renunciar a la persecución penal, salvo en los casos que establezca la ley para la aplicación del principio de oportunidad, el cual estará sometido al control de legalidad por parte del juez que ejerza las funciones de control de garantías. Por regla general no está facultada para practicar las pruebas por sí y ante si de manera anticipada, puesto que su tarea consiste en recaudar elementos materiales probatorios que en caso de formular acusación debe presentar de forma oral y publica en el juicio para convertirse en prueba apta para desvirtuar la presunción de inocencia; salvo en el evento previsto en el numeral 2º del artículo 154 de la ley 906 de 2004, que autoriza la práctica de prueba anticipada en audiencia preliminar, ante el Juez de Control de Garantías. No le incumbe asegurar la comparecencia al proceso de los presuntos transgresores de la ley, y sólo podrá solicitar la adopción de dichas medidas al juez de control de garantías, el cual debe ser diferente al juez de conocimiento. Por vía excepcional impondrá medidas restrictivas a la libertad de las personas, con sujeción a control judicial posterior por el juez de control de garantías. Y ordenará allanamiento, medidas de registro, incautación e

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interceptación de comunicaciones, las cuales también serán sometidas a control judicial posterior y automático, por parte del juez de control de garantías. Conserva la función de acusar a los presuntos infractores de la ley penal ante el juez de conocimiento, acusación que no es vinculante para el juez. Fue despojada de la potestad de declarar la preclusión de la investigación en los casos previstos en la ley, la que está atribuida al juez de conocimiento a petición suya. Ahora, ante el juez de conocimiento debe ser presentado el escrito de acusación con el ánimo de dar inicio al juicio público, oral, con inmediación de la prueba, contradictorio, concentrado y
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Impedimento - Segunda Instancia FECHA: 29/08/2006 DECISION: Acepta el impedimento manifestado por una Sala de Decisión de Tribunal

con todas las garantías; a él solicitará la Fiscalía la preclusión de la investigación con fundamento en las hipótesis legales; y debe decidir mediante sentencia que proferirá acorde a sus propias impresiones, obtenidas del acusado y de los medios de prueba practicados en el juicio oral, y excepcionalmente de manera anticipada. Frente a esta estructura procesal es evidente que la separación de las funciones de investigación, acusación y juzgamiento, como la institucionalización del juicio oral, público, concentrado y contradictorio, tiene como uno de sus cometidos principales garantizar que el juez del juicio llegue a la audiencia oral sin contaminación alguna sobre las evidencias y los elementos materiales de prueba recaudados por la Fiscalía.

PROCEDENCIA: Tribunal Superior Distrito Judicial CIUDAD: Bogotá D.C. PROCESADO: DIAZ, OSCAR DELITOS: Tráfico, fabricación o porte de estuperf. PROCESO: 25775

Fin extracto providencia 25775

SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Juez natural/ SISTEMA PENAL ACUSATORIO-Corte Suprema de Justicia: Casos en que es competente para definir la competencia/ SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Noción/ SISTEMA PENAL ACUSATORIODefinición de competencia: Factor objetivo

1. En relación con el trámite de la "definición de competencia" previsto en la Ley 906 del 2004, que no colisión, como tradicionalmente reglaban los anteriores sistemas de procesamiento penal, la Corte ha determinado lo siguiente:

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Con la expedición de la Ley 906 de 2004, conocido como el sistema acusatorio, se encuentra una nueva figura en el contexto procesal que propende por la definición del juez natural de conocimiento luego de que se presenta el escrito de acusación. Esta figura es la "definición de competencia" de que trata el artículo 54 de dicho estatuto de procedimiento penal* que, dicho sea de paso, difiere de la colisión de competencias de que trataba la Ley 600 de 2000, en la cual el juez que se declaraba incompetente se lo remitía a quien estimara que era el competente, proponiéndole colisión negativa de competencias, para que éste se pronunciara y en caso de que no compartiera el criterio lo enviara a quien debía resolver el conflicto. De manera general, acorde con las características de procedimiento penal colombiano señaladas en la Ley 906 de 2004, puede decirse que estableció esta figura con el objeto de que en el trámite judicial se determine de manera célere, ágil, pero especialmente, definitiva, el juez competente para conocer de la fase procesal de juzgamiento, es decir, la que se inicia con la presentación del escrito de acusación. Igualmente, esa determinación debe entenderse que abarca la fijación del juez que ha de conocer de la preclusión de la investigación de que tratan los artículos 331 y siguientes, pues esta posibilidad de darle término al proceso compete en exclusiva al juez de conocimiento. Como regla general, la competencia sólo puede ser cuestionada por las partes en la audiencia de formulación de acusación** ó, agrega la Sala, en la audiencia que se convoque para el estudio de la solicitud de preclusión de que trata el artículo 333 del C. de P. P., conclusión a la que se llega por integración normativa dentro del contexto sistemático de la Ley 906 de 2004.

No obstante lo anterior, el juez de conocimiento, así como se desprende del citado artículo 54, se encuentra en posibilidad de revelar tal incompetencia desde el mismo instante en que se le ha presentado el escrito de acusación o solicitud de preclusión, la cual se considera como definida y definitiva si: i) el juez así no lo declara ó ii) no se alega incompetencia por las partes en la audiencia de formulación de acusación, que es el instante procesal oportuno, eso sí, destaca la Sala, salvo que se trate de la competencia derivada del "... factor subjetivo o esté radicada en funcionario de mayor jerarquía ..." tal como lo señala la prórroga de competencia a que hace referencia el artículo 55 del citado C. de P. P *** , entendiéndose siempre que el juez penal del circuito especializado es de mayor jerarquía que el juzgado penal del circuito. Ahora, cuando son las partes las que rechazan la competencia del juez de conocimiento, deben acudir a la figura de la impugnación de competencia tratado en el artículo 341 del C. de P. P., mientras que si es el mismo juez quien así lo advierte, lo debe colocar de presente a las partes y, atendiendo al artículo 54 de la misma obra, lo remite inmediatamente a quien deba definirla. Entonces, cuál es el funcionario que debe definirla? Las reglas que se derivan de una interpretación exegética y sistemática de las siguientes normas arrojan a estas conclusiones: La ley 906 de 2004 continuó en la lógica y consustancial obligación a los juzgados y tribunales de la República al momento de declararse incompetentes para conocer de un asunto, como es la de señalar con la mayor responsabilidad jurídica, objetividad y argumentación, cuál es la autoridad judicial que estiman que es la competente, para de ahí visualizar quién debe resolver su propuesta de incompetencia. 2. Entonces, acorde con el ordinal 4° del artículo 32 del C. de P. P., el competente

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para definir la competencia será la Corte Suprema de Justicia en los siguientes casos: Cuando la declaratoria de incompetencia se produzca dentro de actuación en la que el acusado tenga fuero constitucional o fuero legal. Cuando la declaratoria de incompetencia proviene de un tribunal superior o la autoridad que así lo hace, es decir un juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal. Cuando la declaratoria de incompetencia provenga de un juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o penal municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a otro distrito judicial. Ahora, conforme con los ordinales 5° de los artículos 33 y 34 del C. de P. P., el competente para definir la competencia será un tribunal superior de distrito judicial: Cuando la declaratoria de incompetencia provenga de un juzgado penal del circuito especializado que estime que el competente es otro juzgado del mismo distrito. Cuando la declaratoria de incompetencia provenga de un juzgado penal del circuito que estime que el competente es otro juzgado del mismo distrito. Cuando la declaratoria de incompetencia provenga de un juzgado penal municipal que estime que el competente es un juzgado de otro circuito judicial y dentro del mismo distrito.
MAGISTRADO PONENTE DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON Auto Colisión de Competencia FECHA: 29/08/2006 DECISION: Asigna la competencia al Juzgado Penal del Circuito Especializado de Buga, Valle

Por último, conforme al numeral 3° del artículo 36 del C. de P. P., un juzgado penal del circuito será competente para definir la competencia: Cuando la declaratoria de incompetencia provenga de un juzgado penal municipal que estime que el competente es un juzgado penal municipal o promiscuo municipal del mismo circuito. (Auto del 30 de mayo del 2006, radicado 24.964). _________________________________ __

*"CAPÍTULO VI Definición de competencia Artículo 54. Trámite. Cuando el juez ante el cual se haya presentado la acusación manifieste su incompetencia, así lo hará saber a las partes en la misma audiencia y remitirá el asunto inmediatamente al funcionario que deba definirla, quien en el término improrrogable de tres (3) días decidirá de plano. Igual procedimiento se aplicará cuando se trate de lo previsto en el artículo 286 de este código y cuando la incompetencia la proponga la defensa.". ** Inciso 1° del artículo 43 de la Ley 906 de 2004 *** "Artículo 55. Prórroga. Se entiende prorrogada la competencia si no se manifiesta o alega la incompetencia en la oportunidad indicada en el Artículo anterior, salvo que ésta devenga del factor subjetivo o esté radicada en funcionario de superior jerarquía. En estos eventos el juez, de oficio o a solicitud del fiscal o de la defensa, de encontrar la causal de incompetencia sobreviniente en audiencia preparatoria o de juicio oral, remitirá el asunto ante el funcionario que deba definir la competencia, para que éste, en el término de tres (3) días, adopte de plano las decisiones a que hubiere lugar. Parágrafo: Para los efectos indicados en este Artículo se entenderá que el juez penal de circuito especializado es de superior jerarquía respecto del juez de circuito."

PROCEDENCIA: Juzgado 10° Penal del Circuito CIUDAD: Cali (Valle) PROCESADO: DURAN ZUÑIGA, FABIO NELSON DELITOS: Porte de armas de uso privativo de las F.M. PROCESO:

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Fin extracto providencia 25893

SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Relación causal con los elementos del concepto La aducción de pruebas en el trámite de la extradición se rige por los principios generales establecidos en la ley procesal penal. Según el artículo 375 de la ley 906 de 2004 el ordenamiento de la prueba sigue orientado por su pertinencia, esto es, que es imprescindible que el medio de convicción cuya práctica se solicita guarde relación directa o indirecta con los hechos o circunstancias que pretendan probarse o desvirtuarse con ella. Acorde con el precepto legal citado, en el trámite de la extradición la prueba tiene que estar vinculada estrechamente con alguno de los fundamentos en los cuales la Corte debe apoyar su concepto -artículo 502 de la ley 906 de 2004-, si ella no es útil a ese propósito o carece de relación causal con los mismos su práctica o aducción a la actuación deberá
MAGISTRADO PONENTE DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO Auto Extradición FECHA: 29/08/2006 DECISION: Niega pruebas pedidas, corre traslado para alegatos finales

ser negada o rechazada, dada impertinencia o inconducencia.

su

Pero además, la intervención de la Corte Suprema de Justicia en el trámite de la extradición es de carácter formal, como que se limita a la emisión de un concepto luego de la verificación del cumplimiento de los fundamentos en que el mismo debe apoyarse, sin que su naturaleza corresponda a la de un juicio penal en el cual pueda discutirse la inocencia o la responsabilidad penal de la persona reclamada en extradición. Cualquier prueba encaminada a controvertir la participación de la persona en los delitos por los cuales la autoridad extranjera la reclama en extradición o que tienda a demostrar su inocencia, debe ser solicitada al interior de la actuación adelantada en razón de ellos pero no en este trámite, por ser ajeno a la órbita de competencia de la Corte Suprema de Justicia y extraño al procedimiento respectivo un pronunciamiento en ese sentido.
PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América REQUERIDO: ROMERO PADILLA, JAIME ENRIQUE PROCESO: 25639

Fin extracto providencia 25639

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SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtorsión: Juez competente con la entrada en vigencia de la Ley 906 de 2004 En lo que concierne al delito de extorsión, es cierto, como lo advirtió el Juez 2º Penal del Circuito Especializado, la nueva normatividad asigna el conocimiento de tales asuntos a esa clase de funcionarios, cuando la cuantía es superior a 500 salarios mínimos legales mensuales; mientras que de conformidad con lo dispuesto en la Ley 733 de 2002 (art. 14), que modificó en ese sentido la Ley 599 de 2000, lo era en todos los casos por la naturaleza del delito. Lo anterior, sin embargo, frente a hechos ocurridos antes de la entrada en vigencia de la Ley 906 de 2004 en los distintos Distritos en que gradualmente ha comenzado a operar el sistema penal acusatorio, no implica una mera variación o redistribución de competencias, precisamente porque se trata de sistemas diferentes que se rigen por parámetros procedimentales distintos, sin que sea posible sostener, como lo hace el Juez Penal del Circuito Especializado, que permita la aplicación del principio de favorabilidad por razón de la competencia. La gradualidad de la implantación del nuevo sistema supone primordialmente, como la propia Ley 906 lo señaló en los artículos 529 y 530, la capacidad de cada Distrito para aplicar el proceso acusatorio. De ahí que, los criterios de valoración que permitieron definir las fechas en que entraría a regir en cada Distrito Judicial, estuvieron determinadas por el número de despachos y procesos en la Fiscalía y en los Juzgados, el registro de servidores capacitados, el número de salas de audiencia, la demanda de justicia penal y el nivel de congestión, entre otros. Por eso mismo, independientemente de las situaciones de favorabilidad que se han ido decantando como posibles y que permiten la conjugación de un sistema y

otro, no puede entenderse que a medida que el sistema entra a operar en un determinado Distrito Judicial, varíen de inmediato las reglas de competencia, porque su aplicación no supone la desaparición de la Ley 600 de 2000, la cual, como bien lo sostuvo el Juez Penal del Circuito en este caso, es la aplicable a asuntos ocurridos antes de que entrara a regir la Ley 906 de 2006. Sobre este tema, oportuno resulta recordar, lo sostenido por la Sala en un caso similar: "...no hay duda que fue en el propio Acto Legislativo 03/02 donde se acuñó la aplicación gradual del nuevo sistema, atribuyéndole a la ley además del señalamiento del inicio de la vigencia, la designación de los distritos judiciales donde operaría en un principio y gradualmente hasta finales de 2008, época para la cual la implementación nacional total deberá ser una realidad. Y si se recuerda -asimismo- que la gradualidad ya encontró el aval de la Corte Constitucional (C-1092/03), no hay lugar a la discusión al tener que aceptarse que la nueva normatividad sólo rige en los cuatro distritos judiciales reseñados en el párrafo anterior y respecto de delitos cometidos en esas jurisdicciones a partir del 1 de enero de 2005. "Y ha de advertirse que el campo de aplicación -en tales condiciones- es absoluto, esto es, entre otros, en lo relacionado con la oralidad de la actuación, la inmediación, la publicidad, la concentración, etc. y no sólo de las disposiciones "relativas al procedimiento acusatorio que a través de dicha normatividad se implanta en el país", como limitadamente lo considera el juez especializado, sino -además- con todas las regulaciones que en el nuevo código se establecen, entre ellas el señalamiento de competencias, como que de no ser así, verbi gratia, todas las sentencias que dictadas por los jueces municipales fueran apeladas tendrían que ser conocidas por los tribunales superiores, acatando lo dispuesto por el

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artículo 34-1 procesal.

del

nuevo

estatuto

"En esas condiciones -en torno al problema que ocupa a la Corte-resulta factible predicar que habiendo sido consagrada en el nuevo estatuto procesal una asignación de competencias, tal señalamiento no puede mirarse como un simple cambio de las mismas (vale decir del juez Especializado al de Circuito o al Municipal atendida la cuantía), en la medida en que los nuevos señalamientos normativos tienen consagración o regulación en un novedoso estatuto con restricción en su aplicación, como que tal orientación o imposición legislativa sólo tiene cabida en las circunstancias de tiempo y de lugar atrás reseñadas, esto es, en los distritos pioneros del sistema y a partir de enero de 2005. "Distinto sería que la mutación de competencias tuviera lugar al interior de una misma legislación, de un mismo código, o de un mismo procedimiento, ya que en tal evento el manejo de la situación sí se resolvería con lo previsto en la Ley 153 de 1887, artículos 43 y 40: las leyes que establecen los jueces y determinan el procedimiento prevalecen sobre las anteriores desde el momento
MAGISTRADO PONENTE DR. JULIO E. SOCHA SALAMANCA Auto Colisión de Competencia FECHA: 05/09/2006 DECISION: Asigna conocimiento al Juzgado 2° P. del C. Especializado de Bucaramanga

en que deban empezar a regir, cosa que no ocurre en el caso bajo examen -se itera- si en cuenta se tiene que la asignación de competencia se ha efectuado al interior de códigos diferentes, que tienen campos de aplicación diversos y con coberturas igualmente disímiles. "En conclusión, las normas que asignan competencias en el nuevo código de procedimiento -a partir del artículo 32comenzando por la Sala Penal de la Corte Suprema son aplicables exclusivamente -por ahora- por los jueces de los cuatro mencionados distritos judiciales y reservadas a los delitos cometidos después del 1 de enero del año que avanza, en la medida en que ha sido la propia ley la que ha fijado la fecha cuando ha de empezar a regir la nueva normatividad, siendo legalmente viable tal previsión conforme lo autoriza el artículo 53 de la Ley 4 de 1913, respecto de la cual puede predicarse su carácter de excepción frente a la ya mencionada norma de la Ley 153 de 1887 que impone la inmediata aplicación de las normas que regulan la sustanciación y ritualidad en las actuaciones (auto de colisión del 6 de abril de 2005, Rad. 23.373).

PROCEDENCIA: Juzgado 4° Penal del Circuito CIUDAD: Bucaramanga PROCESADO: LOZANO ARDILA, JUAN CARLOS DELITOS: Extorsión PROCESO: 25744

Fin extracto providencia 25744
SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Principio de doble incriminación/ EXTRADICION-Principio de doble incriminación: Concierto para delinquir con fines de narcotráfico

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1. Según señala el artículo 493-1 de la Ley 906 de 2004, la doble incriminación se presenta cuando el hecho que motiva la extradición está "previsto como delito en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años". Tiene sentado la Corte que para establecer si la conducta que se le imputa al requerido en el país solicitante es considerada como delito en Colombia, debe hacerse una comparación entre las normas que allí sustentan la sindicación, con las de orden interno para establecer si éstas también recogen los comportamientos contenidos en cada uno de los cargos. Cotejo semejante se realiza con la normatividad que está en vigor al momento de rendir el concepto, puesto que lo emite dentro del trámite de un mecanismo de cooperación internacional, razón por la cual la aplicación del principio de favorabilidad que podría argüirse como producto natural de la sucesión de leyes no entraría en juego, por cuanto las domésticas no son las que operarán en el extranjero. Lo que a este propósito determina el concepto es que, sin importar la denominación jurídica, el acto desarrollado por el ciudadano cuya extradición se demanda sea igualmente considerado como delictuoso en el territorio patrio. 2. Los anteriores cargos, concretados en la conspiración entre varias personas para cometer delitos (para importar a territorio de los Estados Unidos una cantidad perceptible de heroína, para poseerla con intención de distribuirla y para distribuirla), tienen su correspondencia en el Código Penal colombiano. En efecto, el artículo 340 de la Ley 599 de 2000, modificado por el 8º

de la Ley 733 de 2002, tipifica el concierto para delinquir al sancionar con prisión de tres a seis años "Cuando varias personas se conciertan para cometer delitos". La prisión será de seis a doce años cuando el concierto sea para ejecutar, entre otros, delitos de tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas, de acuerdo con el inciso 2º de esa disposición. El mínimo de la prisión es de 8 años por virtud del artículo 14 de la Ley 890/04. Como lo ha dicho la Corte reiteradamente, conspirar como concertar envuelven la idea de acordar voluntades para adelantar precisas actividades y obtener un fin, el cual sería, en este caso, el de cometer delitos de narcotráfico. El vocablo concertar, según su tercera acepción vista en el Diccionario de la Lengua Española, Vigésima Primera Edición, significa pactar, ajustar, tratar, acordar un negocio, razón por la cual las dos formas de concierto, la nacional y la estadounidense, guardan similitud, pues consisten en el acuerdo de voluntades entre varias personas para perpetrar delitos. Además, el artículo 376 del Código Penal tipifica el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, de la siguiente manera: "El que sin permiso de autoridad competente, salvo lo dispuesto sobre dosis para uso personal, introduzca al país, así sea en tránsito o saque de él, transporte, lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a cualquier título droga que produzca dependencia, incurrirá en prisión" cuyo mínimo, en virtud de lo señalado en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, queda en 10 años y 8 meses.

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MAGISTRADO PONENTE DR. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ Concepto de Extradición FECHA: 05/09/2006 DECISION: Conceptúa favorablemente PAIS REQUIRENTE: Estados Unidos de América

REQUERIDO: ECHEVERRI JARAMILLO, GABRIEL JAIME DELITOS: Tráfico, fabricación estupefacientes. PROCESO: 25374 Aclaración de voto DR. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON o porte de

Fin extracto providencia 25374

SISTEMA PENAL ACUSATORIOExtradición: Pruebas relacionadas con los elementos del concepto 1. En repetidas oportunidades ha sostenido la Corte que como el concepto que debe rendir dentro de un trámite de extradición está fundamentado en los elementos señalados en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004 (artículo 520 de la Ley 600 de 2000), las pruebas que soliciten los intervinientes en la fase judicial del trámite de extradición deben estar dirigidas a establecer o desvirtuar la presencia de tales elementos. Así, las pruebas habrían de discutir o reafirmar la validez formal de la documentación presentada, la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio de la doble incriminación, la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y lo previsto en los tratados públicos, cuando fuere el caso.

Como la Corte no ejerce al momento de emitir el concepto de extradición una función jurisdicente, pues no define a través de él la responsabilidad de una persona solicitada en extradición y habida cuenta que el ámbito de tal concepto se restringe a los temas ya comentados, en ese escenario no puede entrar a examinar la suficiencia o insuficiencia de los cargos que se formulan en el extranjero en contra del requerido o de las pruebas que allí se aducen en su disfavor. Lo contrario significaría inmiscuirse en la soberanía de las autoridades del país reclamante, que por ser las que reclaman la presencia de (..............................) para que responda por las imputaciones que se le hacen, son a las que naturalmente les corresponde resolver alegatos como los que propone el petente.

Relat