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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Corte Suprema de Justicia


Relatoría Sala de Casación Penal
Indice Cuarto Trimestre de 2000

EXTRADICION PASIVA-España/ EXTRADICION PASIVA-Trámite regulado


por tratado

Como se señaló en precedencia, el Ministerio de Relaciones Exteriores, ha precisado en


este asunto que "el Convenio aplicable para la solicitud de extradición del ciudadano
(...), es la Convención de Extradición de reos entre Colombia y el Reino de España,
suscrita en Bogotá el 23 de julio de 1.892, aprobada por la ley 35 de 1.892, así como
la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y
Sustancias Sicotrópicas, suscrita en Viena el 30 de diciembre de 1.988", por manera
que en los aspectos sustanciales sobre la procedencia de la petición del Gobierno
Español, el concepto de la Corte se sujetará a las exigencias previstas en dichos
instrumentos internacionales, habida cuenta que según lo establecido en el artículo 35
de la Carta Política y 17 del Código Penal, las fuentes formales y el orden de aplicación
de las mismas, se supedita en primer lugar y de manera preferencial a lo regulado en
los tratados públicos, pues solo a falta de estos se impone observar las disposiciones
del Código de Procedimiento Penal.
(...)

En cuanto a la apreciación del Delegado en el sentido de que la Corte debe ocuparse


del principio de la doble incriminación a pesar de no encontrarse dentro de los
requisitos exigidos en la Convención de 1.892, puesto que en tal tema debe suplirse
dicho instrumento con el Código de Procedimiento Penal, necesario es precisar que una
cosa es la aplicación del Convenio o Tratado en cuanto a los requisitos de procedencia
de la extradición y otra muy distinta la regulación interna que cada uno de los Estados
Contratantes haya previsto pata darle trámite a las peticiones hechas en esta materia.

De ahí, que, conforme al sistema acogido por nuestro derecho procesal, el trámite de
extradición es un acto complejo que se compone de una inicial actuación
administrativa -la que se cumple ante los Ministerios de Relaciones Extreriores y de
Justicia y del Derecho en cuanto a la recepción de la documentación pertinente-, una
judicial que es la que se adelanta por parte de esta Corporación en orden a emitir el
concepto a que se refiere el artículo 558 del Código de Procedimiento Penal- y
finalmente, el Gobierno a través del Ministerio de Justicia y del Derecho emite la
Resolución concediendo o negando la extradición, según el caso.

Lo anterior significa que, en todos los eventos el trámite para que el Gobierno Nacional
se pronuncie sobre las peticiones de extradición de cualquier país, exista o no Tratado,
es el previsto en el artículo 556 del Código de Procedimiento Penal, pero el
fundamento del concepto de la Corte depende de la existencia o no de Convenio
vigente que regule la materia, ya que, como se señaló al iniciar este concepto, los
Tratados Públicos, por mandato constitucional tienen prevalencia sobre la regulación
interna, es decir, la desplaza y es en ese sentido es que debe entenderse la expresión
"y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos"
contenida en el artículo 558 ibídem, es decir que cuando el trámite de extradición se
rija por un instrumento internacional, la labor de la Corte se remite a la verificación de
las exigencias allí contenidas, y solo en ausencia de éste, es decir cuando según el
concepto del Ministerio de Relaciones Exteriores es el Código de Procedimiento Penal la
legislación a la que debe sujetarse el trámite, entonces, en esos casos, el concepto,
que a su turno le compete emitir a esta Corporación debe ocuparse de "la validez
formal de la documentación presentada, en el principio de la doble incriminación, en la
equivalencia de la providencia proferida en el extranjero".

Por ello, no necesariamente el concepto de la Corte debe coincidir en su estudio con


los temas señalados taxativamente en el artículo 558 ibídem, pues, pueden
presentarse casos en que al aplicarse el Convenio o Tratado los requisitos sean otros,

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o sean más o menos que los contemplados en el ordenamiento procesal colombiano.


Esta es, entonces, la razón por la que en este específico caso la Corte se vea relevada
para estudiar el principio de la doble incriminación desde el punto de vista que lo
propone el Procurador, ya que solo basta que el delito por el que se hace el pedido de
extradición del ciudadano español (...), se encuentre previsto en los Convenios
aplicables vigentes entre los dos países.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Extradición
FECHA : 03/10/2000
DECISION : Conceptúa favorablemente
PAIS REQUIRENTE : España
REQUERIDO : BARBON CASAS, LEOPOLDO SANTIAGO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 16586
PUBLICADA : Si

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EXTRADICION PASIVA-Declaración de reciprocidad/ EXTRADICION


PASIVA-Documentos anexos-Trámite de traducción

1. Huelga aclarar, en cuanto a lo primero, que ya son diversos los pronunciamientos


de la Sala en los que se sostiene que la exigencia de la declaración de reciprocidad es
asunto de la exclusiva competencia del Ejecutivo pues un tal proceder es del resorte
del manejo de las relaciones internacionales, como así igualmente lo sostuvo la Corte
Constitucional en reciente decisión, en el sentido de que "(...) si la manera como se
proceda en otros Estados conforme a su derecho interno comparativamente resulta
distinta a la señalada por la ley colombiana y, ello se considera que pudiera afectar el
principio de la reciprocidad, en este punto, correspondería al Jefe de Estado como
director supremo de las Relaciones Internacionales del país, proceder de acuerdo con
la Constitución y con la Convención de Viena -Derecho de los Tratados - a actuar en
consecuencia, sin que pueda la Corte Constitucional arrebatarle esa competencia" (C-
1106/2.000).

2. En cuanto a pretensiones probatorias de esta naturaleza, importa ab initio recordar,


que la Sala ha venido sosteniendo que "...si la documentación allegada con la solicitud
ha sido traducida por autoridades extranjeras, la Corte carece de competencia para
cuestionar dicho trámite, y solo en el evento de que algunas de tales piezas no hayan
sido vertidas al castellano, a solicitud de parte o de oficio, procede disponer que a ello
se proceda por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, pues es en
ese sentido en que debe observarse la expresión "si fuere el caso" a que se refiere la
norma en comento" (Auto del 31 de mayo de 2.000, rad. 16.515, M.P., Dr. Fernando
Arboleda Ripoll).

Así las cosas, es claro que tal prueba es improcedente por innecesaria e inocua, más
aún si se tiene en cuenta que no es cierto, como lo sostiene la defensa que no se
hubiera agotado el trámite de traducción y legalización conforme lo prescribe nuestro
derecho interno, ya que es el propio parágrafo del artículo 551 el que señala que "los
documentos mencionados serán expedidos en la forma prescrita por la legislación del
Estado requirente y deben ser traducidos al castellano si fuere el caso".

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MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Extradición
FECHA : 03/10/2000
DECISION : Niega nulidad y devolución del exp., abre a
pruebas, dispone traducción oficial
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : SANTANA ORTIZ, MILTON ENRIQUE
PROCESO : 17343
PUBLICADA : Si

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TERCERO CIVILMENTE RESPONSABLE-Casación-Interés por la cuantía/


TERCERO CIVILMENTE RESPONSABLE-Interés para recurrir/ CASACION/
PERJUICIOS

1. Como quiera que para la procedencia de los recursos ordinarios y del medio de
impugnación extraordinario que es la casación, se debe tener interés, es necesario,
ante todo, determinar si, en el caso concreto, le asiste al tercero civilmente
responsable.

En este evento, se debe concretar frente a 2 aspectos: en cuanto a la cuantía del pago
de la indemnización de perjuicios y en lo que atañe a lo que se pretende a través de la
casación.

En lo concerniente al primer asunto y considerando que la casación tiene por objeto


únicamente lo referente a la indemnización de perjuicios decretados en la sentencia, al
tenor de lo dispuesto en el artículo 221 del C. de P. Penal deberá tener como
fundamento la cuantía para recurrir establecida en las normas que regulan la casación
civil.

Aquí, la cuantía por la cual se reclama asciende a $56.953.750, considerando que el


tercero fue condenado a indemnizar tanto a la cónyuge como a la madre del occiso,
debiendo pagar a cada una $21.503.370, por concepto de perjuicios materiales y el
equivalente en moneda nacional a 500 gramos oro, por perjuicios morales.

Ahora bien, en el bienio comprendido entre el 1° de enero de 1998 y el 31 de


diciembre de 1999, la cuantía exigible para recurrir era de $53.450.000.oo, al tenor de
lo dispuesto por los artículos 366, inciso 1° del Código de Procedimiento Civil
(modificado por el Decreto 2282/89), y los artículos 2° y 3° del Decreto 522 de 1998,
lo que indica que por este aspecto le asiste interés.

2. No ocurre lo mismo con relación al segundo aspecto, ya que sólo le asiste interés
con relación al primer cargo y no en lo atinente al segundo.

En efecto, es necesario precisarle al demandante que cuando se responde por el hecho


ajeno, se está respondiendo no por la culpa ajena sino por la propia, concretada en no
haber tomado las medidas del caso para evitar que el daño se produjera, esto es, en
haber violado el deber de cuidado en la vigilancia (p. e, si se trata de hijos menores) o
en la elección o vigilancia (p. e. cuando se trata de subordinados contractualmente),
por lo cual las dos culpas, la del autor directo del hecho y la del tercero, aunque
relacionadas frente al daño causado, no se pueden confundir. Se responde por el
hecho ajeno porque la propia culpa es una de sus causas.

Como lo sostiene la doctrina civil: el daño ha sido causado por la culpa de varias
personas, en que la culpa más próxima es la del que se halla bajo el cuidado de otra
persona; y la más alejada o remota, pero determinante con relación al daño, es la del
vigilante que habiendo podido evitar el daño, no lo evitó.

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Esta distinción trae la consecuencia procesal de que se trata de dos sujetos procesales
distintos, con sus propias facultades y pretensiones (que, incluso, pueden devenir
contrapuestas), y sin que al tercero se le otorgue la condición de co-defensor del
procesado, así en el desarrollo de la actuación y en miras de propio interés asuma
conductas que eventualmente puedan beneficiar a aquél.

Por lo tanto, el tercero civilmente responsable carece de interés para pedir la nulidad
del proceso por los vicios cometidos en lo atinente a la actuación adelantada contra el
procesado, o para contradecir, a través de la casación, las pruebas que lo
comprometen personalmente. Sólo está legitimado para atacar los aspectos atinentes
a su propia culpa, como por ejemplo, que no tuvo oportunidad de defenderse por
haber sido vinculado tardíamente al proceso penal, que no existe nexo que lo vincule
con el procesado, que existió una causa extraña que le hizo imposible el cumplimiento
del deber jurídico concreto de vigilar, por fuerza mayor o caso fortuito, hecho de un
tercero o culpa exclusiva de la víctima.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Auto Casación
FECHA : 03/10/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
NO RECURRENTE : GONZALEZ RUBIO, OSCAR
TERCERO CIVILMENTE RESP. : GASEOSAS MARIQUITA
DELITOS : Homicidio culposo
PROCESO : 16538
PUBLICADA : Si

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ERROR DE HECHO/ FALSO JUICIO DE EXISTENCIA-Por omisión

El error de hecho en la modalidad de falso juicio de existencia por omisión, planteado


por el censor como fundamento de la censura, ha sido dicho en reiteradas
oportunidades por esta Sala, consiste en el soslayo de pruebas legalmente
incorporadas al proceso que lleva al juzgador a proferir un fallo diferente al que
correspondía en caso de haberlas analizado.

Este enunciado básico deja ver cómo, de cara a la adecuada construcción del juicio
técnico requerido para esta clase de error in iudicando, resultan imprescindibles los
elementos que en términos de usanza casacional constituyen la indicación clara y
precisa de los fundamentos de la causal aducida, la demostración de la real existencia
del yerro y de su trascendencia en el fallo que se busca derruir por no encontrarse
dentro de los lindes de la legalidad, objetivo este que constituye el tema central de la
casación. Sólo con la satisfacción de estos requisitos podría sucumbir la presunción de
acierto y legalidad con que viene ungida la sentencia impugnada.

En este orden de ideas, lo primero que debe tener en cuenta el casacionista, producto
del correcto y lógico análisis de las sentencias de instancia que conforman unidad
inescindible, es si en verdad el error que aduce existe, presupuesto sin el cual dejaría
en el vacío la censura por falta de razón.

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MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bucaramanga
PROCESADO : SANDOVAL MURILLO, ALVARO
DELITOS : Lesiones personales culposas, Homicidio
PROCESO : 13323
PUBLICADA : Si

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RESPUESTA INMEDIATA/ CONCUSION/ FUERO

1.- A partir de la vigencia del artículo 10 de la Ley 553 de 2000, que reformó la
casación, es procedente dar respuesta inmediata, siempre y cuando acerca del tema
jurídico sobre el cual versa el cargo o los cargos propuestos ya se hubiere pronunciado
la Sala en forma unánime y, de igual manera, no considere necesario reexaminar el
punto.

2.- En relación con la competencia para conocer de conductas punibles recogidas en


normatividades jurídicas diversas del Código Penal Militar, pero incorporadas en éste,
como es el caso de la concusión (art. 140 del C. P. y 198 del Decreto 2550 de 1988
-anterior C. P. M.), la Corte, sin disentimientos, tiene sentado que para que los
miembros de las Fuerzas Armadas que incurran en tales conductas queden cobijados
por el fuero militar, tienen que relacionarse con el quehacer propio de la fuerza
pública, en el cumplimiento de las funciones correspondientes.

En el mismo sentido, la jurisprudencia de la Sala en forma reiterada ha dicho que "...el


militar que no adecue su comportamiento al acto propio del servicio, o no actúe en
cumplimiento de órdenes superiores, o se aparte de ellas, para dedicarse a actividades
particulares por su propia cuenta, estará por fuera del servicio y en asuntos que no
guardan relación con éste, y los hechos punibles que llegare a realizar en estas
condiciones, pertenecen indudablemente a la órbita de competencia de la instancia
ordinaria..." (N° 8.138 del 10 de febrero de 1994, M. P. Ricardo Calvete Rangel y N°
8.841 del 3 de julio de 1995, M. P. Juan Manuel Torres Fresneda), o que, para la
aplicación del régimen foral, no basta que se tenga la calidad de miembro activo de la
fuerza pública al ejecutar el hecho punible, sino que, es necesario, además, que el
delito esté sustancialmente vinculado con la actividad militar o policial desarrollada por
el sujeto agente y que así aparezca de manera nítida; pues, si ese nexo no se
presenta, será la justicia ordinaria la que deba conocer del asunto. Así puede leerse,
entre otras, en las sentencias de casación de radicación N° 8.238 del 16 de junio de
1994, M. P. Ricardo Calvete Rangel; 8.827 del 26 de marzo de 1996, M. P. Jorge E.
Córdoba Poveda; y 9.996 del 18 de septiembre de 1996, M. P. Fernando Arboleda
Ripoll.

De manera específica sobre la concusión, en forma unánime la Sala dejó sentado que
puede llegar a estructurarse a través de dos formas de abuso, sea del cargo o de la
función. La primera se presenta cuando el sujeto agente, aprovechando la calidad o
investidura que ostenta, ejecuta actos que no le competen por estar atribuidos a otra
autoridad, y la segunda, cuando se actúa de manera desviada dentro de la órbita de
competencia funcional. Y que sólo cuando se presenta la segunda forma, entra a
operar el fuero militar (sentencia de casación del 8 de mayo de 1997, rad. 10.509, M.
P. Fernando Arboleda Ripoll).

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MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cundinamarca
PROCESADO : RAMIREZ SANCHEZ, EDGAR MAURICIO
DELITOS : Concusión
PROCESO : 12490
PUBLICADA : Si

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CAMBIO DE RADICACION-Factores externos del medio

Como se ha reiterado, las circunstancias establecidas para ordenar el cambio de


radicación deben obedecer a factores externos o exógenos en el lugar en donde se
desarrolla el juicio y no a situaciones particulares que se prediquen de un determinado
juez, pues, en tratándose de este último aspecto, la misma ley establece para los
sujetos procesales mecanismos para apartar al funcionario del conocimiento del
proceso, de acuerdo a los reglado en los artículos 103 y siguientes del Código de
Procedimiento Penal.

Al respecto la Sala ha dicho:

"Grave para la administración de justicia sería el aceptar que cada vez que los
funcionarios no acceden a las pretensiones de las partes, haya necesidad de cambiar a
los jueces naturales so pretexto de no ofrecer éstos garantía de imparcialidad. Pero
aún, extremando la hipótesis, en el supuesto de ser ilegales esas decisiones judiciales,
no habría lugar al cambio de radicación pues el ordenamiento señala correctivos para
esos eventos como serían la denuncia, si en verdad se tiene convencimiento que la
actuación es contraria a derecho; o la recusación, si existe alguna causa específica
para ello ".*
______
* Auto del 18 de mayo de 1993, M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Cambio de Radicación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No concede el cambio de radicación solicitado
PROCEDENCIA : Juzgado Primero P.C.E.
CIUDAD : Ibagué
PROCESADO : LOAIZA CEBALLOS, HENRY
DELITOS : Homicidio con fines terroristas
PROCESO : 17781
PUBLICADA : Si

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INTERPRETACION ERRONEA DE LA LEY-Técnica para alegarla en casación/


SENTENCIA ANTICIPADA-Interés para recurrir/ VIOLACION DIRECTA DE
LA LEY-Falta de aplicación

1. El proceso penal está dirigido, entre otros fines, a que los juzgadores al dictar el
fallo apliquen correctamente el derecho a la situación fáctica demostrada en él; sin
embargo, en ese cometido no se descarta la ocurrencia de errores de lógica jurídica,

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que en cuanto interesa para el actual análisis pueden concretarse en una


interpretación errónea de la ley sustancial, configurada cuando se aplica la norma que
corresponde al evento examinado pero con equivocación en su sentido, se trata
entonces de un yerro de hermenéutica.

La demostración de ese motivo de casación le compete desde luego al impugnante,


quien debe señalar en forma nítida los fundamentos en los que se apoya, encaminados
a establecer, a partir del texto de la norma que se dice infringida, cual fue el sentido
que le asignó el Tribunal, de que manera se equivocó al interpretarla, el alcance que
en verdad le corresponde y, obviamente, su incidencia frente al fallo impugnado de
conformidad con un correcto entendimiento de la misma.

Frente a esta forma de violación el demandante en manera alguna puede discutir los
hechos en los términos que fueron declarados en el fallo, que se tienen como
plenamente demostrados, y tampoco le resulta viable, al menos no sin socavar la
técnica propia de la casación, la controversia en torno a la prueba allegada al proceso,
por cuanto en esta clase de censura únicamente se discute la aplicación del derecho.

2. Ahora bien, si el impugnante a través de ese argumento pretendía de manera


velada negar la autonomía del porte ilegal de armas, porque en sus propios términos
"tal ilicitud constituye, eso sí sin lugar a equívocos un hurto", resulta manifiesto que
carece de interés jurídico para impugnar frente a esa específica temática que involucra
una controversia sobre la adecuación típica y, por ende, la retractación de uno de los
cargos que el sindicado aceptó sin reparos para acceder a la sentencia anticipada; lo
anterior, de conformidad con el artículo 37B-4º del Código de Procedimiento Penal,
antes de la modificación introducida por la Ley 365 de 1997, bajo cuya vigencia se
consolidó la situación aquí examinada, debiéndose agregar que las limitaciones
establecidas en esa norma para la apelación se extienden también al recurso
extraordinario de acuerdo con el pacífico y reiterado criterio de la Sala.

3. La violación de una norma de derecho sustancial en la actividad judicial puede


presentar tres sentidos diversos: la falta de aplicación, la aplicación indebida y su
interpretación errónea. La primera de esas modalidades, invocada por el impugnante
en el segundo cargo erigido contra la sentencia recurrida, se configura cuando el
fallador excluye un precepto de naturaleza sustancial que debía aplicarse al caso
concreto, en fin, se trata de un juicio equivocado que recae sobre la vigencia en el
tiempo o en el espacio de la norma que estaba llamada a regularlo, pero que como
consecuencia de ese error de lógica jurídica ni siquiera es mencionada en los
fundamentos de la sentencia.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
PROCESADO : RIVERA MENDEZ, WILSON
NO RECURRENTE : CONDE PENAGOS, EVER ALEXANDER
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal
PROCESO : 12604
PUBLICADA : Si

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RESPUESTA INMEDIATA/ AUDIENCIA DE SUSTENTACION ORAL/ JUEZ


PLURAL/ FALLO

1. A partir de la vigencia del artículo 10 de la ley 553 de 2000,que reformó la casación,


es procedente dar respuesta inmediata, siempre y cuando sobre el tema jurídico sobre
el cual versa el cargo o los cargos propuestos en la demanda ya se hubiere

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pronunciarlo la Sala en forma unánime y de igual manera no considere necesario


reexaminar el punto.

2. Con relación a los dos temas jurídicos que plantea el impugnante, ya se ha


pronunciado la Sala de manera unánime, así:

En cuanto al primero, referente al número de magistrados que deben estar presentes


en la audiencia de sustentación oral, ha manifestado que para su validez no es
indispensable que intervengan todos los integrantes de la Sala, sino que se mantenga
el quórum mínimo exigido por la ley .*

3. En cuanto al segundo aspecto, atinente a que los mismos magistrados que


estuvieron en la audiencia sean los que deban decidir, ha dicho la Sala que no es
motivo de nulidad que unos sean los magistrados que escucharon la sustentación oral
de la alzada y otros los que suscribieron la sentencia de segunda instancia, pues las
razones del apelante y los demás intervinientes deben quedar consignadas en actas,
cintas o videos, los cuales quedan a disposición de todos los miembros de la Sala,
resultando sólo de importancia que el fallo haga referencia a la totalidad de los hechos
y asuntos ventilados en el proceso por las partes, tal como lo manda el artículo 55 de
la ley 270 de 1.996 .**
_____
* Fallo del 4 de agosto de 1.993 M.P: Edgar Saavedra Rojas., rad. 8575, segunda
instancia.
** Casación 13200 del 2 de abril de 1998, M. P. Dr. Juan Manuel Torres Fresneda.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Casación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
RECURRENTE : PROCURADOR JUDICIAL PENAL, 103
NO RECURRENTE : VANEGAS CORREAL, JOSE ALEXANDER
DELITOS : Tentativa de homicidio
PROCESO : 11929
PUBLICADA : Si

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ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad y falso raciocinio/ FALSO


JUICIO DE IDENTIDAD/ FALSO RACIOCINIO/ FALSO JUICIO DE
CONVICCION

1. Sobre la diferencia entre las dos modalidades de desatino, debe insistir la Sala que
el de hecho por falso juicio de identidad surge cuando el juzgador al apreciar la
prueba, tergiversa su expresión literal, poniéndola a decir lo que su texto no contiene,
siendo de carácter objetivo, contemplativo.

En cambio, el de hecho por falso raciocinio ocurre cuando al analizar el mérito de una
prueba sujeta a la persuasión racional se hace con desprecio ostensible de las reglas
de la sana crítica. Es de carácter valorativo y su demostración impone acreditar que se
desconocieron los principios de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de la
experiencia.

2. Aunque se denuncia un error de hecho por falso juicio de identidad, como se vio, el
libelista se desvía hacia el derecho por falso juicio de convicción (que se presenta,
entre otros casos, no sólo cuando se desconocen las normas que tarifan la fuerza
persuasiva del medio, sino las que exigen una prueba específica para demostrar
determinado hecho), cuando afirma que no se allegó prueba idónea sobre el
alicoramiento de Rojas Rodríguez, siendo la única admisible la de carácter técnico,
ignorando que en materia procesal penal el método de la tarifa legal fue reemplazado

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por el de la persuasión racional que consagra el principio de libertad probatoria, al


tenor del cual, "Los elementos constitutivos del hecho punible, la responsabilidad del
imputado y la naturaleza y cuantía de los perjuicios, podrán demostrarse con cualquier
medio probatorio, a menos que la ley exija prueba especial y respetando siempre los
derechos fundamentales"

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Casación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Neiva
PROCESADO : ROJAS RODRIGUEZ, LAURENTINO
DELITOS : Lesiones personales culposas, Homicidio culposo
PROCESO : 13041
PUBLICADA : Si

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PRESCRIPCION-Empleado oficial

Conviene aclarar de antemano, que a pesar del tiempo transcurrido desde la firmeza
de la resolución acusatoria la acción penal en manera alguna se ha extinguido en este
asunto. En efecto, de acuerdo con los ar-tículos 80, 81 y 84 del Código Penal la
prescripción no opera en la etapa de la causa antes del término de cinco años
incrementado en una tercera parte, cuando se trata de infracción cometida por
servidor público en el ejercicio de sus funciones; situación configurada en las
presentes diligencias en las que se imputa a los procesados el delito de peculado por
apropiación, y donde dicho lapso a la fecha no ha sido superado como se establece del
simple cotejo cronológico.

No sobra añadir que este es el entendimiento que la Corte precisó para las normas
citadas, cuando en reciente pronunciamiento concluyó en torno a su interpretación,
reiterando por demás el criterio asentado de tiempo atrás en la materia:

"No se discute que el término prescriptivo de la acción penal para los delitos
sancionados con pena privativa de la libertad menor de cinco (5) años, o que tengan
adscrita una sanción de naturaleza distinta, es de cinco años contados a partir de su
consumación si no existe resolución de acusación debidamente ejecutoriada, o a partir
de dicho momento en caso contrario, como lo sostiene el Procurador en su escrito; y,
que en el caso sub judice, dicho término se consolidó el 3 de junio último (artículos 80
y 84 del Código Penal).

"Empero, la Delegada omitió tomar en cuenta que el procesado es servidor público, y


que el término de prescripción de los delitos cometidos dentro del país en ejercicio de
sus funciones, del cargo, o con ocasión de ellos, debe aumentarse en una tercera
parte, conforme a lo establecido en el artículo 82 ejusdem, trátese de la fase
instructiva o del juzgamiento, como ha sido sostenido por la jurisprudencia de la Sala
en reiterados pronunciamientos (Cfr. Casación de abril 20/99, Magistrado Ponente
doctor Páez Velandia, y Auto de septiembre 21/99, Magistrado Ponente Dr. Arboleda
Ripoll, entre otros)".

Es cierto además que el impugnante es un particular a quien finalmente se le atribuye


la calidad de cómplice en ese delito contra la Administración Pública del que fue autor
el también sindicado (...), sin embargo, tal circunstancia carece de influjo en el
cómputo de la prescripción de acuerdo con el criterio acogido de antaño por la Sala,
que frente a esa temática y en varios pronunciamientos, entre ellos el de fecha abril
26 de 1995, con ponencia del H. M. Dr. Mejía Escobar indicó:

"Contrariamente al pensamiento del recurrente, el término prescriptivo afecta a todos


los copartícipes, puesto que la norma -artículo 82 del Código Penal- no dice que el

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lapso extintivo del ius puniendi se aumentará únicamente para el empleado oficial que
ha cometido un delito de responsabilidad. Lo que el precepto legal extiende, es el
término para la prescripción de la acción penal, cuando el delito hubiere sido cometido
por un empleado oficial en ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas, afectando
a todos las personas que hubieren tomado parte en la ejecución del hecho punible, sin
que interese si se tiene o no dicha calidad.

"En tal hipótesis la voluntad de la ley se encamina a que el Estado retenga la facultad
para investigar el delito por más tiempo, en razón a que la condición de empleado
oficial puede obstruir el descubrimiento del comportamiento ilícito, perturba la
investigación, posibilita el ocultamiento o destrucción de las pruebas indispensables
para su esclarecimiento, y todas estas ventajas lo favorecen no solamente a él como
sujeto investido de la cualificación jurídica de empleado oficial, sino también a todos
sus copartícipes, pues éstos resultarían amparados con la impunidad de aquél...".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Sentencia Casación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : BAQUERO CONTRERAS, LUIS EDUARDO.
PROCESADO : VARGAS ANGULO, OSWALDO
NO RECURRENTE : BECERRA AYALA, JOSE SANTIAGO
DELITOS : Peculado por apropiación
PROCESO : 10093
PUBLICADA : Si

Salvamento de Voto Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

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ACCION DE REVISION-Causal segunda/ FRAUDE PROCESAL-Término de


prescripción/ PRESCRIPCION

1. En tratándose de la causal segunda de revisión, su invocación resulta viable cuando


se ha establecido que el momento de dictarse el fallo de condena el Estado ya había
perdido su facultad juzgadora en virtud de que la acción penal se hacía improseguible
por haber operado el fenómeno jurídico de la prescripción, lo que conlleva,
ineludiblemente, en aras del principio de legalidad, a la anulación de su ejecutoria y a
la declaratoria de la cesación de procedimiento.

2. Establece el artículo 182 del Código Penal:

"El que por cualquier medio fraudulento induzca en error a un servidor público para
obtener sentencia, resolución o acto administrativo contrario a la ley, incurrirá en
prisión de uno (1) a cinco (5) años".

Como lo ha reiterado la jurisprudencia de esta Sala, se trata de un delito de carácter


permanente pues la lesión al bien jurídico protegido por la norma perdura por todo el
tiempo en que el funcionario judicial permanezca en error. Es decir, que dicha
vulneración se prolonga durante todo el lapso en que los mecanismos fraudulentos
incidan en el funcionario oficial. Es entonces, a partir del último acto de inducción en
error que empieza a correr el término prescriptivo.

Por ello no resulta aceptable la tesis del demandante consistente en que en el asunto
objeto de revisión, el "Iter Criminis" comenzó con la presentación de la demanda ante
el Juzgado 22 Civil del Circuito de Bogotá, para derivar de allí que con ese solo acto se
agotó la conducta y a partir de allí, septiembre de 1985, empezó a transcurrir el
término de prescripción.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

....
El fraude procesal, por ser un delito de simple conducta, se consuma con la inducción
en error, previa ejecución de los actos engañosos que desdibujan la realidad, sin que
sea necesario la materialización de un perjuicio o de un beneficio, más allá de lo que el
acto funcional mismo tenga de perjudicial o beneficioso. No es por tanto una exigencia
del tipo, el que se obtenga un resultado, v. gr. en términos de un efectivo
desplazamiento patrimonial, porque se considera agotado cuando se realiza el
comportamiento descrito en el verbo rector "inducir", que es el que constituye el
núcleo de la acción.

Pero, como ya se dijo, se trata de un tipo de carácter permanente por el hecho de que
la lesión al bien jurídico de la administración de justicia se prolonga por todo el tiempo
que dura la actuación engañosa, es decir la defraudación a la autoridad, por la
naturaleza compleja del respectivo procedimiento. Tales actos se cumplieron por el
citado profesional del derecho y su poderdante mediante la actuación procesal
mecanismos subsiguiente a la presentación de la demanda y se prolongaron en el
tiempo hasta el 29 de septiembre de 1989, cuando el Tribunal Superior de Bogotá
conoció en segunda instancia del asunto mediante decisión que quedó ejecutoriada el
20 de octubre de 1989, fecha en que cesaron los efectos procesales fraudulentos
causados a la administración de justicia.

La inscripción de la sentencia en el folio de matrícula inmobiliaria, ejecuta la decisión


que declara la adquisición del dominio y es modode adquirirlo y consecuencia lógica de
ésta. Pero su materialización mediante el acto respectivo, no hace parte de la actividad
judicial y por tanto no está cobijada por dicho ámbito que es el que busca proteger la
norma que tipifica el delito de fraude procesal, para evitar que la administración
pública sea defraudatoriamente utilizada por la practica de maniobras que tiendan a
parapetarse ilegalmente en propio aparato Estatal o en su autoridad.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Acción de Revisión
FECHA : 04/10/2000
DECISION : No ordena la revisión del proceso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : GONZALEZ LEON, JUAN MANUEL
DELITOS : Fraude procesal
PROCESO : 11210
PUBLICADA : Si

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PRINCIPIO DE NO CONTRADICCION

Con relación al cargo subsidiario, también impacta que se vulnere el principio de no


contradicción, que desde tiempo atrás tiene sustentado la Sala:

"La Corte ha venido repitiendo de manera infatigable, y lo reafirma una vez más, que
el principio de no contradicción constituye la más elemental pero también la más
insoslayable de las exigencias lógicas del recurso extraordinario de casación, al punto
que su inobservancia por parte del censor en la formulación de los cargos, hace que la
demanda se convierta en alegato insustancial, sin las proyecciones y alcances de una
correcta petición de justicia.

"Tal exigencia impone al demandante el deber de cuidarse en no caer en


contradicciones en el planteamiento general del libelo, en el desarrollo de los cargos
que formula con base en una determinada causal y en la presentación de cada cargo
en particular.

"Tan pacífica y reiterada doctrina ha llevado a la Sala a predicar el quebranto de dicho


principio, cuando a través de varias causales de casación se hacen planteamientos

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

inconciliables y excluyentes; cuando dentro de la misma causal… aduce violación


directa e indirecta de los mismos preceptos sustanciales, o se alega del mismo medio
probatorio, error de hecho o de derecho por falsos juicios de existencia y de convicción
o cuando dentro del mismo cargo se presentan argumentaciones opuestas e
irreconciliables" (Sent. 13 de julio de 1990, rad. 4.649, M. P. Jaime Giraldo Angel).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Auto Casación
FECHA : 04/10/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Disrito Judicial
CIUDAD : Villavicencio
PROCESADO : MORALES TORRES, RAMON
DELITOS : Celebración indebida de contratos
PROCESO : 15583
PUBLICADA : Si

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LIBERTAD CONDICIONAL-Factor subjetivo

La conclusión no puede ser diferente a la que se asumió en la providencia recurrida


pues, ninguna duda queda, el condenado ha de cumplir la totalidad de la pena que se
le impuso toda vez que, su personalidad impide suponer fundadamente su
readaptación social, no obstante su buena conducta en el establecimiento carcelario y
el goce de los beneficios administrativos a que hace alusión.

Tal elemento, reflejado en la diversidad de hechos punibles que cometió, falsedad


documental, concusión, cohecho, prevaricato por acción y por omisión, infracción a la
Ley 30 de 1.986, no sólo con ocasión, sino aprovechando su prominente posición de
funcionario investigador, en un área donde la presencia del Estado y especialmente de
la justicia, se reclamaba y se demanda hoy como elemento esencial en la lucha contra
el delito, descartan ineludiblemente, un juicio favorable a la pregonada readaptación.

Conceder, judicialmente, un beneficio de la entidad del que ahora solicita el ex Fiscal,


sumándolo a los que administrativamente se le han reconocido y que lo tienen, como
él mismo afirma, prácticamente en libertad, desvirtúa la razón de ser del tratamiento
penitenciario que ha de prodigarse a delincuentes que, no obstante su posición en la
sociedad y en el Estado, la investidura que les permitía investigar y acusar a sus
conciudadanos, no encontraron en ello óbice alguno sino, por el contrario, la propicia
ocasión para avasallar a sus investigados y contribuir grandemente en el desprestigio
de la justicia.

En asuntos como el presente, toda decisión, no sólo por el número de delitos


cometidos y su naturaleza, sino especialmente por la condición en que ellos se
ejecutaron, lo que indudablemente refleja la perversa personalidad de su autor, ha de
ser rigurosa y extremadamente exigente, de modo que permita el cabal cumplimiento
de todas las funciones que corresponden a la pena.

Por tanto, reiterando la imposibilidad de que se configure un juicio positivo sobre la


readaptación social del condenado y así la rotunda negativa a que se le favorezca con
el subrogado penal de la libertad condicional, la decisión apelada ha de ser objeto de
confirmación.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Auto Segunda Instancia


FECHA : 04/10/2000
DECISION : Confirma providencia que nego libertad
condicional
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Pasto
PROCESADO : OCHOA CORTES, ALVARO DE JESUS
DELITOS : Violación a la Ley 30/86, Prevaricato por acción,
Concusión, Prevaricato por omisión, Falsedad
documental, Cohecho
PROCESO : 17782
PUBLICADA : Si

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EJECUCION DE LA SENTENCIA-Condenado con fuero/ FUERO/ JUEZ DE


EJECUCION DE PENAS/ EJECUCION DE LA SENTENCIA/ LIBERTAD
CONDICIONAL/ LEY DE ALTERNATIVIDAD PENAL

1. El fuero, entendido como el conjunto de prerrogativas que la Constitución o la ley


otorgan a ciertas personas por razón de su cargo, durante el desempeño de sus
funciones o con ocasión de ellas, se sustenta en el respeto por la dignidad que la
investidura representa, para que la investigación y el juzgamiento de determinadas
personas se realice por autoridades diferentes de aquellas a quienes se atribuye la
competencia por razón de la naturaleza del hecho.

En virtud de lo anterior, esta corporación ha señalado reiteradamente que los efectos


del fuero trascienden el fallo mismo y comprenden una prórroga de la competencia del
juzgador natural, que le permite conocer también de la fase ejecutiva de la sentencia,
pues la razón de ser del fuero no desaparece con la terminación del proceso o con la
ejecución de la sentencia proferida en contra del aforado.

Entonces, a pesar de la existencia de los jueces de ejecución de penas, sí era el


Tribunal Superior de Cali el competente para conocer de la libertad condicional
solicitada, dada su calidad de aforado.

2. El condenado pretende, en contra de reiterados señalamientos de esta Sala, que se


integre para su caso una tercera disposición, con fragmentos favorables del artículo 72
del Código Penal (pena privativa de la libertad superior a 2 años), y con partes del
artículo 72 A del mismo Estatuto (cumplimiento de las tres quintas partes de la pena
impuesta), con total desconocimiento de la diversa razón legislativa que fundamentó la
regulación de fenómenos sustancialmente diferentes.

En efecto, sin duda alguna y de manera taxativa, el artículo 72 A excluye "los delitos
previstos en la Ley 190 de 1995" entre los cuales se encuentra el cohecho propio por
el cual se condenó al doctor (...), lo cual hace infructuoso cualquier intento por
conseguir que le sea aplicado.

Pero además de lo anterior, para que pueda aplicarse tal disposición es necesario que
la pena privativa de la libertad impuesta sea superior a 3 años, y no a 2 años, como
ocurre con el artículo 72; luego si el doctor (...) fue condenado a 3 años de prisión, su
situación no se encuentra regulada por esta disposición.

En suma, dado el delito por el cual se produjo la condena y en atención a la pena


impuesta, la norma que regula la situación del doctor (...) es el artículo 72 A del
Código Penal, y no el 72, y tanto menos un pretendido híbrido planteado en la
impugnación, lo cual motiva que la providencia impugnada sea confirmada.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Auto Segunda Instancia


FECHA : 05/10/2000
DECISION : Confirma providencia que niega libertad
condicional
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : AGUDELO LOPEZ, ROBIL ANTONIO
DELITOS : Cohecho propio
PROCESO : 17783
PUBLICADA : Si

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CASACION DISCRECIONAL-Ley 553 de 2000-Reforma al trámite/


REFORMA A LA CASACION

A partir de la vigencia de la Ley 553 del 2000, quien pretenda que la Corte se
pronuncie en sede de casación respecto de sentencias de segunda instancia dictadas
por los tribunales superiores por delitos que no tengan señalada pena privativa de la
libertad o que ésta no exceda de 8 años, o en cualquier caso por los juzgados penales
de circuito, siempre que se pretenda el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de
los derechos fundamentales (art. 218 C. de. P. P.), debe presentar la demanda dentro
de los 30 días siguientes a la ejecutoria de la sentencia (art. 223 ib.) con el lleno de
los requisitos propios de esta vía excepcional, así como los generales previstos en el
artículo 225 del estatuto procesal.

La nueva ley introdujo, como se advierte, sustanciales modificaciones al instituto de la


casación discrecional o excepcional que consagra el último inciso del artículo 218 del
Código de Procedimiento Penal, pues a diferencia de la normatividad anterior que
preveía la formulación de una solicitud en la que se exponían las razones que le
permitirían concluir a la Corte la presencia de uno de los dos presupuestos que dan
lugar a la excepción y, admitida, debía devolverse el expediente al despacho de origen
para que se presentara la demanda y se surtieran los traslados, la actual unificó las
dos modalidades de la casación.

Se aclara lo anterior, porque en el presente caso parece que el demandante, quien


alude en su escrito a la Ley 553 del 2000, olvida que en el mismo libelo en que se
afirma la vulneración de un derecho fundamental no sólo deben plantearse las razones
por las que la Corte debe admitir la impugnación sino también identificar los sujetos
procesales y la sentencia demandada, narrar sucintamente los hechos materia de
juzgamiento y la actuación procesal, y enunciar la causal de casación y la formulación
del cargo con la expresión de los fundamentos que sustentan la censura.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Casación Discrecional
FECHA : 06/10/2000
DECISION : Inadmite la demanda
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Floerencia
PROCESADO : CALDERON CONTRERAS, GENTIL
DELITOS : Acto sexual con menor de 14 años
PROCESO : 17229
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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CASACION DISCRECIONAL-Sustentación/ DESERCION

El libelista pretende que la Corte se pronuncie sobre la necesidad de motivar las


causales de agravación, bien sean específicas o genéricas, teniendo en cuenta que en
materia de deserción algunas Salas del Tribunal Superior Militar las imponen sin
ninguna consideración.

Para estudiar la viabilidad de la casación excepcional es menester que el peticionario


exponga con nitidez aquellas actuaciones con las cuales los juzgadores de instancia se
han apartado de los lineamientos establecidos, en este caso, para conservar el debido
proceso. La precisión y transparencia permite a la Sala realizar un juicio de valor sobre
la posible violación de derechos fundamentales, lo que trae como consecuencia la
admisión del recurso en aras de su reparación.

Sin embargo, no se trata de enunciar en el memorial cualquiera de las alternativas


previstas en la norma sino que, más allá, es premisa de obligatorio cumplimiento
sustentar debidamente la impugnación. Como ello no ocurrió en las presentes
diligencias no puede prosperar la pretensión.

De otra parte, y en lo tocante al desarrollo de la jurisprudencia, lo que se pretende es


obtener una correcta interpretación de los artículos que regulan las agravantes y
atenuantes, aspecto sobre el cual la Sala ya se ha pronunciado en reiteras
oportunidades. Por ello, la tarea del recurrente era advertir los vacíos que aún
persisten en esa tema y aquellos puntos aún no discernidos, desde luego, precisando
la incidencia en éstas diligencias, cometido al cual no se le dio cumplimiento

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Casación Discrecional
FECHA : 06/10/2000
DECISION : Inadmite el recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior
CIUDAD : Militar
PROCESADO : ALVAREZ TORRES, ALVARO
DELITOS : Deserción
PROCESO : 15902
PUBLICADA : Si

Salvamento de Voto Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL

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CASACION-Interés-Identidad sustancial en el objeto de la impugnación/


ERROR EN LA CALIFICACION JURIDICA-Técnica en casación

1. El contexto del alegato para sustentar el recurso de apelación, pone de manifiesto


que aunque la defensa propugnó por una eventual absolución por el delito materia de
acusación, estuvo conforme con la adecuación típica del mismo, y la falta de certeza
probatoria que adujo la radicó en relación con ese mismo hecho punible; es ahora, a
raíz del recurso de casación cuando el mismo sujeto procesal manifiesta discrepancia
con el tipo penal imputado alegando que el delito de su cliente fue el de incesto y no el
de acto sexual con menor de 14 años por el cual se le condena.

Habiendo la defensa, independientemente de que se trate de abogado diferente en


ambos casos, apelado y recurrido en casación por motivos distintos, existe falta de
interés para recurrir en casación porque el disenso que en este manifiesta radica en un
hecho con el cual estuvo claramente de acuerdo en la apelación, lo que equivale a
decir, que por éste no interpuso recurso ordinario.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Cierto es que la jurisprudencia de la Sala ha venido reiterando que cuando no se hizo


uso del recurso de instancia tampoco puede el mismo sujeto procesal impugnar en
casación, pero también lo es, y ello implica la ampliación de ese criterio, que cuando
uno es el motivo de la apelación y otro el de la casación se coloca el recurrente
extraordinario en idéntica situación. Por ello tiene sentido para este caso la precisión
consignada en providencia del 2 de septiembre de 1999, con ponencia del Magistrado
doctor Córdoba Poveda, en estos términos:

"Y para que haya interés en el recurrente en casación es necesario, además, que haya
apelado la sentencia de primera instancia, pues una actitud pasiva reflejaría que
consiente el perjuicio, que está conforme con lo resuelto; o, en su defecto que el fallo
de segunda instancia haya desmejorado su situación en virtud de la apelación
interpuesta por otro sujeto procesado, o que el superior haya examinado la
providencia en razón del grado de competencia funcional de la consulta, pues mientras
no se produzca la de segunda instancia, no puede saber el sentido definitivo del fallo,
ya que el superior puede decidir sin limitación sobre la providencia o la parte
pertinente de ella, o que la casación verse sobre nulidades".

En este caso el proceso no indica que la situación jurídica del procesado hubiera sido
desmejorada en el fallo de segunda instancia a causa del recurso de apelación, ni en
consulta porque aquél carece de este grado jurisdiccional; tampoco la demanda de
casación denuncia irregularidades constitutivas de nulidad, es decir, si existe
posibilidad de acceso al recurso extraordinario.

2. La argumentación carece de la claridad formal que exige a la demanda de casación


el numeral 3o. del artículo 225 del C. de P.P., pues el reproche por la errada
adecuación jurídica del delito, cuando el que se imputó y el que se pide imputar se
hallan ubicados en Títulos distintos de la sistemática del Código Penal, no puede
formularse a través de la causal invocada, es decir, la 1a. de casación, sino de la 3a.,
porque en caso de haber sucedido la irregularidad, ésta nació en la resolución de
acusación y entonces la Corte no puede dictar el fallo de reemplazo ya que al hacerlo
incurriría también en grave irregularidad procedimental.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Auto Casación
FECHA : 09/10/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cundinamarca
PROCESADO : RUIZ ROBLEDO, ANGEL MARIA
DELITOS : Acto sexual con menor de 14 años
PROCESO : 16390
PUBLICADA : Si

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DEMANDA DE CASACION-Causal tercera/ IN DUBIO PRO REO-Técnica en


casación/ PENA ACCESORIA/ LEGALIDAD DE LA PENA/ REFORMATIO IN
PEJUS

1. El impugnante alega que la sentencia recurrida fue proferida en un juicio viciado de


nulidad, por violación del debido proceso, al haberse negado al sindicado el derecho a
presentar pruebas y controvertir las allegadas en su contra, particularmente acerca de
la inspección judicial solicitada.

El censor se refiere indistintamente al debido proceso y al derecho de defensa; a pesar


de éste constituir una de las manifestaciones específicas de aquél género en su amplia
concepción, tiene entidad propia, según la Constitución y la ley, originando su
conculcación diferente causal de nulidad (numerales 2° y 3° artículo 304 C. de P. P.),
por lo cual han de ser diferenciados los actos que configuren violación a una u otra

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

garantía, debiendo determinarse a cuál se refiere en concreto el reproche, sin perjuicio


de que puedan resultar ambas quebrantadas.
(...)
De otra parte, la solicitud de nulidad no puede ser utilizada para camuflar ataques
sobre la credibilidad conferida por el juzgador a los testimonios, pues no sólo se
desnaturaliza la causal tercera aducida, sino la casación en general, al no ser esa
circunstancia demandable a través de la impugnación extraordinaria, que no
constituye una tercera instancia tendiente a efectuar nueva valoración probatoria, sino
un juicio técnico a la sentencia, para establecer los yerros trascendentes en que pudo
incurrir el fallador, que lleven a cambiar su sentido.

2. En cuanto a la falta de aplicación del principio in dubio pro reo, nuevamente se


observa que el casacionista equivoca el camino, al aducirla dentro de la causal tercera
de casación, cuando ha debido acudir a la primera, por violación directa, según que el
juzgador hubiere reconocido en la motivación la persistencia de la duda, pero
concluyere no declarando su consecuencia favorable al procesado. O, si adujese la vía
indirecta, le correspondía contrastar las pruebas y demostrar que hubo error en su
apreciación, que le impidió al fallador percatarse de la incertidumbre subsistente.

También hay que precisar si la duda se da en la existencia del hecho punible o sobre la
responsabilidad del acusado, lo cual tampoco fue concretado por el impugnante.

3. De conformidad con lo dispuesto por los artículos 44 y 52 del Código Penal, la


prisión conlleva la interdicción de derechos y funciones públicas, por lapso igual a la
pena principal, sin que pueda superar los 10 años.

Al comparar la pena accesoria impuesta con la consagrada en la ley, se aprecia que


fue tasada en cantidad menor a la que normativamente correspondía, es decir, fueron
infringidos los citados preceptos, con violación del principio de legalidad de la pena,
consagrado en el artículo 29 de la Constitución, que debe ser restablecido, para acatar
además lo dispuesto por el artículo 13 del Código de Procedimiento Penal, acudiendo al
mecanismo previsto en los artículos 228 y 229-1 ibídem, para casar parcial y
oficiosamente la sentencia y fijar en el límite de diez años la interdicción de derechos y
funciones públicas.

No puede afirmarse que al corregir el yerro cometido en las instancias, se esté


vulnerando la proscripción de la reformatio in pejus, consagrada en los artículos 31 de
la Constitución y 17 y 227 del Código de Procedimiento Penal, ya que ella parte de la
base de haber sido respetado el principio de la legalidad de la pena, también de
raigambre constitucional. Aquella garantía adquiere efectividad una vez que ese
principio de legalidad, consustancial a un estado de derecho, ha tenido cabal
observancia; así se armonizan las dos normas, sin que una inhiba la aplicación de la
otra, pues es obligación del administrador de justicia hacer operante el precepto
superior primordial e imponer su acatamiento.

Un Estado de derecho se caracteriza por que las funciones y facultades de sus


servidores están regladas y, en consecuencia, el juzgador debe realizarlas de
conformidad con lo indicado en el texto legal, sin olvidar que, de acuerdo con lo
dispuesto por el artículo 230 de la Carta, "los jueces, en sus providencias, sólo están
sometidos al imperio de la ley".

El principio de legalidad de la pena protege al procesado y también a la comunidad, en


cuanto el Estado única e indefectiblemente impondrá aquélla establecida con
antelación a la conducta punible, dentro de los límites cuantitativos y cualitativos así
mismo consagrados en ley previa, sin que se pueda imponer sanción que quede al
arbitrio o imaginación del fallador y que no respete esos parámetros legales, con
adicional quebrantamiento de la igualdad y de la seguridad jurídica.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 10/10/2000
DECISION : Desestima la demanda, casa parcial y
oficiosamente respecto a pena accesoria
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : PAMPLONA URAN, EDGAR ANTONIO
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 10967
PUBLICADA : Si

Salvamento Parcial de Voto Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

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NORMA SUSTANCIAL/ VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY/ FALSO
JUICIO DE IDENTIDAD

1. Al tenor del numeral 3º de la norma atrás citada el impugnante, entre otros


aspectos, debe citar las normas infringidas, que cuando se invoca la causal primera de
casación del artículo 220 ibídem en cualquiera de sus dos sentidos, esto es, la
violación directa o la indirecta, no pueden ser sino de naturaleza sustancial, sin perder
de vista, además, que la primera forma de transgresión obedece a errores de lógica
jurídica que excluyen cualquier debate probatorio, en tanto que la segunda surge
como una consecuencia mediata de errores en la apreciación probatoria.

Trasladados esos conceptos al evento examinado, se tiene que los reproches aducidos
con carácter principal por el defensor del sindicado (...) al fallo de segundo grado lo
fueron por la violación indirecta de la ley sustancial, pero tratándose de la precisión
reivindicada en punto de las normas infringidas, perdió de vista que únicamente
ostentan dicho carácter las que describen determinados comportamientos como delitos
y le señalan la pena correspondiente, así como todas aquellas referidas a la punibilidad
y a la responsabilidad con independencia de su ubicación en los estatutos penal o de
procedimiento, para señalar simplemente como disposición vulnerada el artículo 247
de la codificación procesal penal, de nítida naturaleza instrumental al regular la prueba
requerida para proferir el fallo de condena.

2. Cuando el impugnante enmarca la demanda en la causal primera de casación del


artículo 220-1º, cuerpo 2º del Código de Procedimiento Penal, subrogado por el 3º de
la Ley 553 de 2000, esto es, en la violación indirecta de la ley sustancial, debe precisar
si el error cometido en la valoración de la prueba es de hecho o derecho; asimismo,
respecto de la primera de estas modalidades, si el yerro encontró origen en los
denominados juicios de existencia - por preterición o suposición de prueba-, de
identidad o de raciocinio, y en lo atinente a la segunda, si se derivó de los llamados
falsos juicios de legalidad o convicción.

En otros términos, se exige la certera identificación del yerro, pero sin que la falla de
técnica en la que se incurra en ese aspecto conduzca por si sola a desestimar el cargo,
cuando en el desarrollo argumentativo que lo sustenta el impugnante precisa el
sentido del error probatorio, pues en tales eventos la imprecisión inicial se diluye ante
la nitidez que ofrezca la demanda en su contexto.

Por otra parte, el error de hecho por falso juicio de identidad se presenta cuando el
juzgador tergiversa la significación objetiva de la prueba dándole un sentido que no le
corresponde, y puede darse de dos maneras: "alterando su contenido, haciéndole decir
lo que en realidad no predica, o también tomando una parte como si fuera el todo, de
donde la omisión de una porción de su texto desfigura su contenido. En cualquiera de
los dos sentidos, la prueba es distorsionada pues al final queda expresando algo que
en realidad no contiene" (Casación de 27 de septiembre de 1994, H.M.P. Dres. Calvete

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Rangel y Valencia Martínez)" (sentencia de diciembre 3 de 1996, H.M. P.Dr. Pinilla


Pinilla).

Por tal razón, cuando se alega, el censor debe acreditar qué pruebas fueron
tergiversadas por los juzgadores haciéndoles producir un efecto probatorio diverso al
que objetivamente tienen, desde luego, mediante la confrontación de la prueba
conforme fue asumida en el fallo impugnado con su contenido de acuerdo con el acta o
los textos que la recogen, para demostrar por esa vía la alteración en el sentido del
medio de persuasión o la omisión de una parte sustancial del mismo y, en ambos
casos, con las consecuencias anotadas en punto del valor probatorio que
objetivamente concita.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 10/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : MALDONADO MARTINEZ, HERNAN DARIO
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 14690
PUBLICADA : Si

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DEFENSOR-Designación para la indagatoria/ DEFENSA TECNICA-Corrección


de omisiones/ DEFENSA TECNICA-Inactividad contenciosa como estrategia
defensiva/ ERROR DE HECHO/ FALSO JUICIO DE EXISTENCIA-Por
suposición/ FLAGRANCIA-Técnica para atacarla en casación/ POLICIA
JUDICIAL-Facultades

1. Cierto es que el funcionario instructor, al designarle defensor de oficio en la


indagatoria, lo hizo con la advertencia de que el nombramiento surtía efectos para esa
sola diligencia, según constancia dejada en el acta correspondiente (fls.25/1), pero ello
no significa, como lo entiende el actor, que por virtud de la referida salvedad, el
procesado hubiese estado formalmente desprovisto de defensa técnica, desde
entonces, hasta la designación de la abogada de la Defensoría Pública.

El artículo 139 del Código de Procedimiento Penal, establece que la designación hecha
desde la indagatoria, o cualquier otro momento posterior, debe entenderse para todo
el proceso. Esto significa, que el tiempo de duración de la defensa oficiosa, no es
cuestión que dependa del capricho del funcionario instructor, ni siquiera del abogado
designado, quien está en la obligación de aceptar el encargo (artículo 147 ejusdem),
sino que se impone por ministerio de la ley.

Es lo que se desprende del claro texto de la norma. Y el funcionario judicial no puede,


bajo ningún pretexto, desconocer o limitar el contenido de este mandato legal, ni
contravenir su fundamentos filosófico y teleológico, soportados en la necesidad de
garantizar la unidad y continuidad del ejercicio del derecho a la defensa técnica, y
extirpar de la praxis judicial la malsana costumbre de fraccionar la defensa oficiosa con
relevos caprichosos y sustituciones sucesivas.

La Corte, por eso, ha sido clara en sostener que las constancias dejadas en el acta de
indagatoria, que desconozcan el mandato legal contenido en el artículo 139 del Código
de Procedimiento Penal, o estén orientadas a restringirlo, carecen de validez, y no
relevan al defensor oficioso de cumplir el encargo encomendado, mientras no concluya
el proceso, o sea reemplazado por uno de la defensoría pública, o contractual, o surja
un circunstancia impediente que obligue a su sustitución (Cfr. Sentencias de 14 de
abril y 22 de junio del 2000, Magistrado Ponente Dr. Carlos A. Galvez Argote, y 16 de
junio del 2000, Magistrado Ponente Dr. Fernando Arboleda Ripoll, entre otras).

19
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

2. Del análisis de la actuación procesal se advierte que el defensor de oficio designado


en la indagatoria, solo intervino en la citada diligencia, y que no obstante los
requerimientos que le fueron hechos para que compareciera a notificarse de la medida
de aseguramiento, y asistiera el procesado en ampliación de indagatoria (fls.64 y 85 y
vto.), nunca se hizo presente. En esto le asiste razón al demandante, como también
cuando sostiene que durante dicho período, que se prolongó por dos meses, se
practicaron varias pruebas, entre ellas la ampliación de injurada.

Pero esto no significa que la actuación cumplida en ausencia del defensor, o la


subsiguiente, sean, por ese solo hecho, ineficaces. La Corte ha sido enfática en
sostener que si la informalidad derivada de la falta de defensa técnica se presenta en
la fase del sumario, pero es corregida oportunamente, de suerte que el defensor
designado pueda ejercer sin limitaciones actos de controversia probatoria antes de la
clausura del ciclo investigativo, debe entenderse que el derecho no ha sido conculcado,
puesto que las condiciones para su adecuado ejercicio han sido garantizadas, y ningún
sentido tendría invalidar el proceso para que la defensa técnica contara con una
oportunidad que ya tuvo (Cfr. Casaciones de mayo 27 de 1999, Magistrado Ponente
Dr. Ricardo Calvete Rangel; y, 15 de junio de 1999, Magistrado Ponente Dr. Fernando
Arboleda Ripoll).

3. Carece también de razón el demandante cuando plantea como causal de nulidad la


inactividad de la doctora Uribe Tirado en el ejercicio de la gestión que le fue
encomendada. La Corte ha dicho que la pasividad del defensor solo tiene la virtualidad
de afectar el derecho de defensa cuando se traduce en abandono absoluto de la
gestión, no cuando ha sido concebida como estrategia defensiva. Y en el presente
caso, la actividad desarrollada por la abogada durante el tiempo que desempeñó el
cargo de defensora, descarta, de plano, la situación de desamparo afirmada por el
casacionista.

4. Violación indirecta de la ley sustancial. Error de hecho. Falso juicio de existencia por
suposición.

El planteamiento que sirve de sustento a este reproche es equivocado. El error de


hecho por falso juicio de existencia por suposición se presenta cuando el juzgador da
por existente una prueba que no obra materialmente en el proceso, o declara probado
un hecho sin existir medio probatorio alguno que lo sugiera o demuestre, no cuando la
prueba existe, y ha sido apreciada por los juzgadores. Si esta última situación se
presenta, no podrá afirmarse que el fallador inventó la prueba.

5. La Delegada sostiene que si el actor pretendía cuestionar las conclusiones del


Tribunal sobre la existencia o no del estado de flagrancia, el ataque debió ser
planteado dentro del ámbito del error de hecho por falso juicio de identidad. La Corte
no comparte esta apreciación. La flagrancia, es un concepto jurídico, no fáctico. Lo
fáctico son las circunstancias en que se produce el sorprendimiento o captura del
sujeto agente, cuyo conocimiento se obtiene a través de la prueba.

En materia casacional, no pueden ser confundidos los errores de apreciación


probatoria, con los errores de valoración jurídica del hecho que las pruebas
demuestran. Si el problema planteado es probatorio, el ataque debe ser encauzado por
la vía de la violación indirecta, con precisión del error de hecho o de derecho cometido.
Pero si lo debatido es la valoración jurídica que el juzgador realiza de los hechos
declarados probados en el fallo, porque se considera que de ellos no surge el estado
de flagrancia, por no avenirse con ninguna de las hipótesis previstas en el artículo 370
del Código de Procedimiento Penal, la propuesta debe enmarcarse dentro del ámbito
de la violación directa.

6. Contrario a lo creído por el demandante, la policía judicial está legalmente facultada


para practicar pruebas, ya por iniciativa propia, como acontece en los casos señalados
en el artículo 312 del Código Penal (en situaciones de flagrancia y en el lugar de los
hechos), ora por comisión del Fiscal o del Juez en las fases de la instrucción y el
juzgamiento, respectivamente.

Aparte de esta facultad-deber de carácter general, predicable de todos los


funcionarios públicos que ejercen funciones de Policial Judicial, los artículos 23 y 24 del
Decreto 2790 de 1990, modificado por el 1º del Decreto Ley 99/91 (incorporados a la

20
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

legislación permanente por el 4º del Decreto 2271 de 1991), autorizaban, de manera


específica, a las Unidades Investigativas de Orden Público de Policía Judicial para
practicar pruebas preliminares en los asuntos por delitos de competencia de la justicia
regional, sin perjuicio de que otras autoridades del mismo orden pudieran hacerlo en
caso de urgencia (artículo 25 ejusdem), normas con fundamento en las cuales la
Unidad Investigativa de Policía Judicial de Medellín ordenó en el presente caso la
diligencia de identificación y destrucción del artefacto explosivo (fls.4 y 6/1).

Aunque lo dicho muestra la carencia de soporte jurídico de la censura, no puede dejar


de precisarse que la prueba cuya legalidad se cuestiona, además de haber sido
practicada por un funcionario autorizado legalmente para hacerlo, lo fue con el
cumplimiento de los requisitos legalmente establecidos en los artículos 259 y 260 del
estatuto procesal penal para su validez, y que de la iniciación de las diligencias
preliminares se dio oportuno aviso al Director Regional de Fiscalías de Medellín y al
Ministerio Público.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 10/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : OSORIO, JHON FREDY
DELITOS : Concierto para delinquir, Empleo o lanzam. de
sust. u objetos
PROCESO : 14061
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VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY/ ERROR DE HECHO/ FALSO JUICIO


DE EXISTENCIA

Insistentemente ha señalado la Corte que cuando se ataca el fallo por ser violatorio
indirectamente de la ley sustancial, es deber del sujeto procesal precisar el tipo de
error que es causa de la transgresión en la cual incurrió el juzgador (de hecho o de
derecho) y la modalidad del mismo (falso juicio de existencia, de identidad o falso
raciocinio, en el primer caso; o falso juicio de legalidad o de convicción, en el
segundo).

Aunque en el evento propuesto no fue específico el censor en los señalamientos


aludidos, se puede colegir que su planteamiento fue por error de hecho por omisión en
la consideración de un medio de prueba. Esta modalidad de error, denominado por la
jurisprudencia falso juicio de existencia, le implica a la parte que lo plantea demostrar,
de un lado, que la prueba no fue tenida en cuenta por el juzgador y, de otro, probar
cómo, de haberse estimado, otra hubiera sido la orientación de la sentencia, lo que
naturalmente supone el desquiciamiento de sus fundamentos lógicos.

Ninguna de tales exigencias, sin embargo, fue cumplida por el demandante.


Manifiesta que el Tribunal no consideró la inspección judicial, aunque en realidad lo
que expresa no es que la prueba haya sido marginada de la discusión probatoria hecha
en la sentencia, sino que no se le otorgaron los alcances que esperaba. Es decir, no
creerle a los testigos de cargo a partir de su convicción relativa a que las condiciones
de visibilidad existentes en el momento de los hechos les impedía ver lo que
manifestaron haber visto.

Lo que hace el casacionista, entonces, es enfrentar a las conclusiones del juzgador las
propias, olvidando que la valoración probatoria, cuando ha sido hecha con sujeción a
los principios de la sana crítica, es incuestionable en casación. En la demanda no se
ofrece un solo argumento orientado a la demostración de la irracionalidad de esa
valoración y en tales circunstancias es clara la improsperidad del cargo.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 10/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Popayán
PROCESADO : IMBACHI LLANTEN, NILSON FABIAN
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Homicidio agravado
PROCESO : 11301
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CASACION DISCRECIONAL-Ley 553 de 2000-Reforma al trámite/


REFORMA A LA CASACION

A partir de la vigencia de la ley 553 de 2000 (enero 15), que reformó la casación,
cuando se intenta por la vía excepcional, ya no es procedente solicitar a la Corte,
previa exposición sucinta de los motivos, la concesión del recurso y, una vez admitido,
presentar el respectivo libelo, sino que, al igual que para la casación por la vía común,
dentro de los 30 días siguientes a la ejecutoria de la sentencia de segunda instancia
deberá presentarse tal demanda, la que, además de reunir los requisitos formales del
artículo 225 del Código de Procedimiento Penal (subrogado por el 8° de la ley 553 de
2000), deberá referirse a los fines específicos de esta modalidad casacional, a saber, el
desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.

En otros términos, en esta vía excepcional, no basta que se presente una demanda
formalmente ajustada a los requisitos del artículo 225, citado, sino que es preciso
evidenciar que cumple los requisitos adicionales de admisibilidad, esto es, la necesidad
del desarrollo jurisprudencial sobre un tema específico o la garantía de un derecho
fundamental.

Así de forma clara lo preceptúa el artículo 218 del C. de P. Penal (subrogado por el 1°
de la ley citada), cuando señala que "De manera excepcional, la Sala Penal de la Corte
Suprema de Justicia, discrecionalmente, puede admitir la demanda de casación … a
solicitud de cualquiera de los sujetos procesales, cuando lo considere necesario para el
desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales, siempre
que reúna los demás requisitos exigidos por la ley".

Por otra parte, en este caso, teniendo en cuenta el quantum punitivo, procedía la
casación por la vía común, en la que también era necesario que presentara la
respectiva demanda dentro de los 30 días siguientes a la ejecutoria de la sentencia de
segunda instancia.

Como el defensor del sentenciado (...), simplemente presentó un escrito en que pide a
la Sala "admitir el recurso y ordenar los traslados de ley" y no una demanda de
casación, tal pedimento resulta improcedente, razón por la cual se rechazará.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Casación Discrecional
FECHA : 10/10/2000
DECISION : Rechaza por improcedente la solicitud de casación
discrecional
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : CASTAÑEDA PRIETO, WILLIAM MANUEL
DELITOS : Acceso carnal violento, Acceso carnal abusivo con
menor de 14 años
PROCESO : 17228
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DEMANDA DE CASACION-Causal tercera/ NULIDAD/ INVESTIGACION


INTEGRAL-Técnica para alegar su vulneración/ CASACION-Principio de
limitación/ PRINCIPIO DE LIMITACION

1. Se ha dicho puntualmente respecto de la de nulidad, que las causas que hacen


viable su propuesta, están taxativamente señaladas en la ley y que, por tanto, esta
solución extrema frente a eventuales desaciertos en la tramitación de los procesos,
sólo es procedente por incompetencia del funcionario judicial, vulneración del derecho
de defensa o del debido proceso. Por ello, alegar una cualquiera de estas hipótesis,
apareja el imperativo de señalar en cada caso, cuál específicamente es la irregularidad
que afecta la actuación y porqué se afirma su carácter sustancial, es decir, que no
resulta suficiente la formal y aparente presentación de un acto que se califica de
irregular, en tanto no se demuestre la lesividad que el mismo ha producido para el
proceso o los diversos sujetos que en él intervienen. No basta, por tanto, con afirmar
la existencia de irregularidades, ni con denominarlas sustanciales, para que pueda
admitirse como adecuada una tal propuesta, es necesario que el demandante sea
explícito y fundado en los motivos por los cuales se afirma el menoscabo de las
diversas garantías procesales.

2. Con absoluto desorden, imprecisión y falta de técnica, el defensor del procesado


(...) afirma dentro de un genérico y abstracto "alegato", como el mismo culmina
denominándolo, que la sentencia cuestionada se habría proferido dentro de un proceso
viciado de nulidad, por vulneración del debido proceso, citando como preceptos
quebrantados los arts. 29 de la Constitución Política, 333 y 334 del C. de P.P.

Siendo este el marco de la impugnación y en tanto el mismo supone el


desconocimiento al principio de la investigación integral, este reproche debería estar
dirigido a demostrar que los distintos funcionarios judiciales habrían dejado de
practicar pruebas de trascendental significado por favorecer los intereses del
procesado, en tanto estarían orientadas a excluir o atenuar su responsabilidad y que la
falta de recaudo obedeció a un proceder negligente o arbitrario por parte del juzgador.

3. Por último, y ante la consideración final del Delegado, en el sentido de que al haber
asimilado el sentenciador de primer grado la placa del automotor a un sello oficial,
pese a que la doctrina ha entendido por sello algo simbólico, que se superpone a un
documento y no a un bien mueble como un vehículo y que las placas que tenía Mazda
323 encontrado en poder del procesado habrían sido expedidas por las autoridades de
tránsito, sería lo conveniente, "en ejercicio de su función docente", la Corte se
pronunciara sobre los límites del artículo 211, en especial respecto de lo que se
entiende por sello y si la placa de identificación del automotor podría equipararse a
aquél, es evidente la imposibilidad de la Sala para acceder a un tal pedimento, lejos de
que le pueda asistir razón al representante del Ministerio Público sobre su inquietud,
toda vez que, como es sabido, por expreso mandato legal, se lo impide, de una parte,

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

el carácter rogado del recurso, y de otra, el principio de limitación a la oficiosidad


imperativo de observar, con la única excepción de aquellos eventos en que concurra
una ostensible causal de nulidad o de un atentado contra las garantías fundamentales,
casos en los cuales se impone su oficiosa declaración, que no es lo que aquí se
suscita, ya que -como también lo anota el Delegado-, " el tema debería debatirse con
sustento en la causal primera de casación ".

Y, claro está, esto no significa que la Corte en sus decisiones esté ausente de cumplir
con una función pedagógica, como que su deber de pretender por la unificación de la
jurisprudencia, de suyo se lo impone, pues no puede desconocerse la naturaleza
valorativa del saber jurídico. Sin embargo, ese horizonte de proyección que emana de
la función pedagógica judicial en cabeza de la Corte no puede ser confundido con la
interpretación doctrinal, esto es, aquella que elaboran los juristas reconocidamente
versados sobre la materia, cuyo ámbito de acción es plenamente libre, como que está
ausente de los efectos entre las partes que produce aquella.

Para el juez, los límites se los fija el mismo supuesto de hecho objeto de la regulación
normativa, en el caso de la Corte, en tratándose de la casación, sus limitantes son
mayores, más exigentes, pues no sólo tiene esta restricción, sino que para eventos
como el que sugiere loablemente el Delegado, exige que la demanda pueda ser
estudiada de fondo por cumplir la censura con las exigencias técnicas necesarias para
ello, pues de estar ausentes, por exclusión de materia, el cargo no puede ser
estudiado.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 10/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : TORRES GAONA, GABRIEL ENRIQUE
DELITOS : Uso de documento público falso, Falsedad en
documento privado, Falsedad de sellos oficiales,
Disposición de bien propio gravado con prenda
PROCESO : 12433
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IMPEDIMENTO-Enemistad grave

Respecto de los alcances de la causal impeditiva aducida por los mencionados


magistrados para separarse del conocimiento del presente asunto, esto es, la
existencia de "enemistad grave", prevista en el numeral 5° del artículo 103 del Código
de Procedimiento Penal, se hace necesario hacer las siguientes precisiones.

La palabra enemistad, desde el punto de vista semántico, es la "aversión u odio entre


dos o más personas", según la define el Diccionario de la Real Academia Española.

Como causal de impedimento se requiere que sea recíproca o, por lo menos, que
provenga del juez hacia el sujeto procesal y no a la inversa.

Además, debe ser "grave", lo que implica que no es cualquier antipatía o prevención
la que configura el motivo, sino que debe tener una entidad tal que genere en el
funcionario judicial una obnubilación que lo lleve a perder la imparcialidad necesaria
para decidir correctamente.

Visto lo anterior, encuentra la Sala, que en este caso se estructura la causal


mencionada, pues la manifestación que han hecho los magistrados impedidos de ver
mermada notoriamente su imparcialidad e independencia, en razón del sentimiento de
enemistad grave hacia la parte civil, no está huérfana de respaldo, sino que está

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

sustentada en que han sido víctimas de expresiones desobligantes, injuriosas e


irrespetuosas provenientes tanto del apoderado de la parte civil como del hermano de
la occisa, a lo que se aunan las denuncias recíprocas que se han formulado, lo que, así
lo entiende la Corte, les ha generado un sentimiento de aversión que les impide actuar
con la necesaria ponderación e imparcialidad.

En consecuencia, no se trata de que los escritos irrespetuosos o las denuncias penales


contra los funcionarios tenga per se la aptitud suficiente para generar el impedimento,
pues ello llevaría a que sujetos procesales inescrupulosos se sirvieran de tales medios
para buscar, indebidamente, el revelo de un funcionario judicial. Tampoco de que éste
utilice tales circunstancias como pretexto para separarse del conocimiento de un
determinado proceso, pues se entiende que quien ha aceptado la sagrada función de
administrar justicia posee la formación y la entereza de carácter suficiente para
sobreponerse a ellos y actuar y decidir con rectitud e imparcialidad.

Tampoco se está en presencia de una recusación en la que el sujeto procesal se esté


valiendo de la ofensa contra los magistrados para buscar indebidamente su separación
del conocimiento del proceso, sino que dada la gravedad de las imputaciones, su
publicidad, la connotación social del caso y la denuncia contra ellos formulada, se ha
generado un sentimiento de animadversión que les impide actuar y decidir con
ponderación e imparcialidad, ubicable en la causal impeditiva de la enemistad grave.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Casación-Impedimento
FECHA : 12/10/2000
DECISION : Declara fundado el impedimento manifestado por
los Magistrados del T. de Bogotá
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : DIAZ MAESTRE, DIOMEDES, Y OTROS
DELITOS : Encubrimiento, Homicidio preterintencional
PROCESO : 17735
PUBLICADA : Si

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PRUEBA-Oportunidad/ AUDIENCIA PUBLICA

No le asista razón al recurrente en señalar que existe contradicción entre los preceptos
448 y 451 del Código de Procedimiento Penal en punto a la oportunidad para solicitar
pruebas en la diligencia de audiencia pública. Todas las normas que prescriben la
estructura del procedimiento determinan en unos ordenes lógico, cronológico y
teleológico la ejecución de los actos. En la etapa del juzgamiento, estos se cumplen en
la manera como se pasa a ver.

Ejecutoriada la resolución acusatoria, los sujetos procesales cuentan con un término


de 30 días hábiles para preparar la audiencia pública, solicitar las nulidades que se
hayan originado en la etapa de instrucción y no se hayan resuelto y las pruebas que
sean conducentes. (Art. 446 C.P.P.).

Finalizado el término anterior y en el evento de que no se declare la invalidez de lo


actuado, el Juez fijará fecha y hora para la celebración de la audiencia y en ese mismo
auto decretará las pruebas que considere procedentes. (Art. 447 ídem).

Sólo podrán practicarse dentro de la audiencia pública las pruebas así ordenadas,
excepto las que deben evacuarse fuera de la sede del juzgado o requieran estudios
previos, lo cual deberá realizarse en el término que fije el juez, que no podrá exceder
de quince días hábiles (Art. 448 ídem).

De haberse presentado el anterior evento, deberá el juez citar para audiencia pública,
término que no podrá exceder de 10 días hábiles. (Art.447 ídem).

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Iniciado el debate público, en su desarrollo deben cumplirse los siguientes pasos: En


primer lugar, se da lectura a resolución acusatoria y demás piezas del proceso que
soliciten las partes o las que el juez estime necesarias. Seguidamente se interroga al
procesado acerca del hecho atribuido y todo aquello que pueda revelar su
personalidad. Cumplida dicha actuación se dá inicio a la práctica de pruebas que el
juez haya decretado y si de éstas surgen otras necesarias para el esclarecimiento de
los hechos, deberán solicitarse y practicarse en ese momento procesal, así como las
que el juez de oficio considere necesario realizar. (Art. 449 ídem).

Culminada la etapa probatoria, se da paso a la intervención de los sujetos procesales,


por una sola vez, en el orden señalado en el artículo 451 del estatuto procesal en cita.

Se tiene entonces de lo anterior, que concluida la práctica de pruebas se dá inicio a la


intervención de las partes para que se pronuncien sobre el fondo de la situación
incluida la crítica a las pruebas que se practicaron en el recinto de la audiencia. No es
posible la solicitud de nuevas pruebas porque ese momento procesal ya precluyó y no
puede extenderse hasta momentos antes de que finalice la diligencia.

El hecho de que el legislador haya previsto la práctica de pruebas "antes de que


finalice la audiencia pública" (Art. 448 ídem), no autoriza a las partes a elevar tal
solicitud luego de que, como ocurrió en este caso, el Fiscal y el Representante del
Ministerio Público presentaron sus alegaciones de fondo en torno a la prueba
recaudada e hicieron sus peticiones finales, no solo porque se desconocería el principio
de preclusión, sino porque se patrocinarían la deslealtad y el desequilibrio procesales
proscritos en los artículos 18, 20, 22 y 246 del C. de P.P.*

Al respecto la Sala así se expresó:

"El primer error se ubica dentro de la diligencia de audiencia, cuando después de


concluidas las alegaciones de la Fiscalía y el Procurador se dio cabida a la práctica de
pruebas, pues so pretexto de darle garantías al procesado se desconocieron las de
otros sujetos procesales que por haber agotado su turno en el debate oral carecerían
de la posibilidad de controvertir los nuevos medios, como en efecto se les privó de ese
derecho.

"Se olvidó con ello el Tribunal que de la ordenada secuencia que establecen los
artículos 448 a 451 del Código de Procedimiento Penal resulta un inalterable orden y
una ocasión precisa para el recibo de pruebas en la audiencia, pues si bien es cierto
que allí se autoriza practicar aquellas decretadas con antelación y aún las que
surgieren "necesarias para el esclarecimiento de los hechos", la oportunidad para
pedirlas y decretarlas tenía que anteceder a la intervención oral de las partes (artículos
449 y 451), pues a ésta se procede "concluida la práctica de pruebas" siendo ese el
orden legal y lógico que impera y no otro, si es que en realidad se quiere respetar el
derecho constitucional que asiste para la controversia de los medios". (cursiva del
texto) (Auto del 25 de agosto de 1994, M.P., Dr. Juan Manuel Torres Fresneda).
________
*Art. 18:Leatad. Quienes intervienen en la actuación judicial están en el deber de hacerlo con absoluta
lealtad.
Art.20:Igualdad. Es deber del funcionario judicial hacer efectiva la igualdad de los sujetos procesales en
desarrollo de la actuación.
Art.22: Prevalencia de las normas rectoras. Las normas rectoras son obligatorias y prevalecen sobre
cualquier otra disposición de este código. Serán utilizadas como fundamento de interpretación.
Art.246: Toda providencia debe fundarse en pruebas legal, regular y oportunamente allegadas a la
actuación.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Auto Segunda Instancia


FECHA : 17/10/2000
DECISION : Confirma auto que niega solicitud de pruebas
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cartagena
PROCESADO : SILVA CARBALLO, GUILLERMO
DELITOS : Prevaricato por omisión
PROCESO : 17676
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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EXTRADICION PASIVA-Documentos anexos-Trámite de traducción/
EXTRADICION PASIVA-Declaración de reciprocidad/ EXTRADICION
PASIVA-Prueba inconducente-Pruebas de cargo

1. Tampoco tiene razón el petente cuando afirma que no aparece demostración sobre
la persona que realiza la traducción, pues no está acreditada su condición de
funcionaria pública, a efectos de justificar su pretensión de que se remita el
indictment, affidavit y declaraciones que forman parte de estas diligencias, al
Ministerio de Relaciones Exteriores para que se proceda a su traducción, por cuanto
con ello desconoce que habiéndose aportado por el país requirente, precisamente
traducidos y autenticados ante el Cónsul de Colombia, y así legalizados por la oficina
pertinente del Ministerio de Relaciones Exteriores, innecesario resulta que nuevamente
se disponga su traducción, ya que, como lo ha sostenido la Sala:

"(...) si los documentos suscritos por traductores oficiales del país que eleva la
solicitud, se hallan integrados a la documentación legalizada ante el Consulado de
Colombia en Washington, y allegada vía diplomática, por el Gobierno de los Estados
Unidos de América a través de su Embajada en Colombia, cualquier consideración en
torno a la validez de la traducción, carece de fundamento, máxime si como ha sido
reiteradamente dicho en pronunciamientos proferidos en el curso del presente asunto,
la Corte no cuenta con competencia para cuestionar el trámite llevado a cabo por las
autoridades extranjeras.

Lo anterior, sin embargo, en manera alguna excluye la posibilidad que durante el


período probatorio del trámite, en su fase judicial, si se observa que algunos de los
documentos allegados en apoyo de la solicitud no han sido traducidos por las
autoridades extranjeras, en ejercicio del poder de instrucción oficiosa, conferido de
manera general por el artículo 249 del Código de procedimiento Penal y en particular
por el artículo 556 ejusdem, la Corte pueda disponer que la traducción se efectúe
directamente por las autoridades del país requirente, o acudir a lo dispuesto por el
artículo 260 del Código de Procedimiento Civil y optar porque la conversión al español
se realice por el Ministerio de Relaciones Exteriores, por un intérprete oficial, o por un
traductor designado por la Corporación, pues la finalidad que persigue el
ordenamiento, no es otra que para emitir el concepto que demanda el Gobierno
Nacional, se cuente con la documentación debidamente trasladada al idioma oficial de
Colombia (art. 10 de la Carta Política), siendo en ese sentido, cuando ha sido
suficientemente dicho por la jurisprudencia, que debe observarse la expresión "si fuera
el caso" a que se refiere el inciso último del artículo 551 del Código de Procedimiento
Penal (Concepto de extradición, agosto 8 de 2.000, M.P., Dr. Fernando Arboleda
Ripoll).

2. "(...) es un tema ya ampliamente definido por esta Corporación atendida la


naturaleza administrativa, judicial y administrativa de este trámite, y al hecho de que
acorde con lo previsto en el artículo 552 ibídem, al cumplir el mencionado Ministerio
con el deber de precisar en cada caso cuál es la normatividad aplicable, tratándose de
la extradición pasiva en donde el país requirente es los Estados Unidos de América, la
Sala acata el criterio expuesto en el sentido de que son las disposiciones pertinentes
del Estatuto Procesal las que rigen este trámite dada la ausencia de tratado vigente en
esta materia, siendo además, "evidente que el control de las etapas previa y definitiva
compete a la administración o a la jurisdicción de lo contencioso administrativo, y no a
esta Sala de la Corte a quien obviamente le pertenece de manera exclusiva el control
de la legalidad de la actuación judicial. Importa insistir, en que como atrás se vio la
etapa previa acorde con la reglamentación legal no admite controversia, empero, si
alguna inconformidad subsiste en el reclamado o su apoderado, pueden plantearlas a
través de los recursos y/o las acciones pertinentes ante la administración y la
jurisdicción de lo contencioso administrativo, una vez expedida la resolución que
decide el procedimiento". (Auto del 24 de noviembre de 1.999, M.P. Dr. Edgar
Lombana Trujillo).

"Lo anterior, no significa, como parece sugerirlo el apoderado de RICARDO PASTOR


OCHOA RUIZ, que pretextando la autonomía de los poderes públicos, la Corte, en la
fase judicial del trámite de extradición, se releve del control sobre la actuación
administrativa previa, sino que, como igualmente lo ha sostenido de manera reiterada,

27
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"ese ejercicio de contenido estrictamente jurídico excluye la controversia a iniciativa de


parte, pues es facultativo de la Corporación y depende del señalamiento del Gobierno
Nacional de uno o varios instrumentos internacionales como aplicables al caso, su
vigencia, y su correspondencia con los preceptos de la Constitución Política, como
igualmente facultativa es la potestad de la Corte de devolver el expediente al Gobierno
Nacional en aras de su perfeccionamiento, cuando encuentre la ausencia de piezas
sustanciales en él, conforme se establece de lo previsto por el artículo 553 del Código
de Procedimiento; o cuando considere que el concepto emitido por el Ministerio de
Relaciones Exteriores sobre el marco jurídico en que ha de desenvolverse el asunto, no
corresponde a los instrumentos internacionales vigentes para Colombia, porque los
mismos contrarían la Carta Política, o que en cumplimiento de las aludidas
disposiciones la Corte carecería de competencia para intervenir en el trámite que de
ella se demanda, entre otras eventualidades posibles de presentarse en el trámite de
extradición, ninguna de las cuales ocurre en el presente caso, pues, como ha sido
expuesto en precedentes jurisprudenciales sentados sobre el tema, la Corte participa
de la tesis manifestada de modo oficial por el Ministerio de Relaciones Exteriores, y
relacionada con ellos Estados Unidos de América" (Auto del 11 de abril de 2.000, M.P.,
Dr. Fernando Arboleda Ripoll).

3. La impertinencia de esta petición es evidente, pues se reduce a un planteamiento al


que subyace el ánimo de controvertir en este espacio la prueba de cargos con que
cuenta el país solicitante de la extradición, y que, por su naturaleza no solo no tiene
incidencia alguna frente a los aspectos de los que corresponde ocuparse a la Sala al
momento de emitir concepto, sino que, el escenario para ello es el proceso que se
tramita en el extranjero y que dio origen al pedido de extradición, ya que, como lo
sostuvo la Corte Constitucional en la sentencia C-7000/2.000 al analizar la
constitucionalidad del artículo 566 del Código de Procedimiento Penal, atinente a la
captura con fines de extradición: " (…) Si la hipótesis de la cual se parte es la de que
el Estado requerido -en este caso Colombia- se limita a atender una solicitud de
entrega de quien es buscado por la administración de justicia de otro Estado,
hallándose sometido a los procesos que allí se le han iniciado o adelantado, según el
orden jurídico correspondiente, no puede admitirse que la norma acusada esté
desconociendo el derecho de defensa, toda vez que el ámbito jurídico de su aplicación
no es el proceso penal - que se siguió o se cumple en el Estado extranjero - sino la
captura con fines de extradición (...)

"La persona requerida en extradición, que puede ser nacional o extranjera, no está
sujeta, en cuanto al juzgamiento de su conducta, a las normas de nuestra legislación,
puesto que no va a ser procesada ni juzgada por autoridades nacionales. Además,
tanto dentro del proceso que ya se adelantó y culminó en el Estado requirente, o que
cursa con resolución de acusación en su contra, ha dispuesto - se presume -, deberá
disponer de oportunidad para su defensa y de todas las garantías procesales, como
también las tiene en Colombia al ser solicitada y tramitada la extradición (...)".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Extradición
FECHA : 17/10/2000
DECISION : Niega pruebas, abre por 10 dias más a pruebas,
dispone traducción oficial
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : OCHOA RUIZ, RICARDO PASTOR
PROCESO : 16702
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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NULIDAD-Técnica en casación/ EMPLAZAMIENTO-Edicto-Error en la fecha/


DEFENSOR-Posesión/ TRASLADO PARA PREPARACION DE LA
AUDIENCIA-No requiere auto

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

1. La Corte no puede dejar pasar desapercibida la falencia adversa a la esperada lógica


en el planteamiento de la demanda, en la medida en que indiscriminadamente invoca
diferentes irritualidades que a juicio del casacionista independientemente constituyen
razones de pretendida nulidad y que por lo mismo afectarían distintas etapas del
proceso.

Esta informal manera de alegar resulta ayuna de los postulados de claridad y precisión
propios de la casación, pues si las irregularidades argüidas eran diferentes y cada una
de ellas por sí sola capaz de invalidar el trámite viciado por un fenómeno que
supuestamente se repite en distintas fases del proceso, en aras del principio de
autonomía de los cargos lo menos que se podía esperar del impugnante era que las
diferentes censuras se ofrecieran separadamente, indicando como es obvio a partir de
cuál momento cada irregularidad estaba llamada a invalidar el trámite, priorizando el
orden en que la Corte debería estudiarlas según el mayor alcance invalidatorio, pues la
petición única de anulación desde el edicto emplazatorio que obra al folio 32 del
expediente no sólo es opción exclusivamente predicable de la primera de las hipótesis
propuestas, sino que además, en el evento de no prosperar ésta y en cambio sí las
otras o algunas de ellas, por el carácter rogado de este extraordinario medio de
impugnación la Corte no podría adivinar cuál de las diferentes nulidades estaría
llamada a prevalecer o a partir de qué momento del proceso habría que anular la
actuación o cuál sería el trámite que se debe reponer para reparar el agravio.

2. En punto a que el emplazamiento para indagatoria es inexistente porque a la fecha


en que aparece expedido aún no habían ocurrido los hechos investigados y tal desatino
constituye una "antinomia irreconciliable por tratarse de un acto condicionante de la
actividad judicial posterior", hay que decir que un simple lapsus calami -que eso y no
otra cosa es el dislate del instructor al equivocar la data del llamado a indagatoria-, no
tiene ninguna significación para hacer inexistente el acto de citación y menos para
constituir una irregularidad que con el calificativo de sustancial pueda afectar la
estructura del proceso o haya puesto en peligro las garantías fundamentales debidas al
convocado al trámite judicial.

3. Si lo que se pretexta como motivo de nulidad es que el profesional del derecho


hubiera fungido como defensor de oficio sin haberse posesionado nuevamente del
cargo, debe recordarse que la diligencia que echa de menos el censor no es necesaria
para que el defensor, convencional u oficioso, tenga legitimidad para actuar. Así lo ha
definido la Corte en fallo de casación del 2 de septiembre de 1999, cuando sobre el
punto dijo:

"De otra parte, las diligencias de posesión de defensores o apoderados hoy son
inoficiosas, y lo eran por esas calendas, pues apenas sí reflejan el rezago de
costumbres judiciales difíciles de remover, porque, a partir de la vigencia del actual
ordenamiento procesal penal, basta reconocer o designar al defensor convencional o
de oficio, con el fin de dejarlos habilitados para actuar o desempeñar el cargo, salvo
que el último se excuse con justificación, según se infiere sistemáticamente de los
artículos 142 y 147 del citado estatuto. Precisamente, como se quería liberar la
estructura procesal penal de ritualidades inútiles, no apareció reproducido en el
vigente Código de Procedimiento Penal el artículo 137 del anterior estatuto procesal,
que disponía la mencionada posesión de defensores." (Casación 11.050. M.P. Jorge
Aníbal Gómez Gallego).

4. Con respecto al artículo 446 del Código de Procedimiento Penal, norma que por su
contenido el censor asevera debe ser notificada, es preciso reiterar que por tratarse de
un traslado que se cumple sin otro trámite que la "previa constancia secretarial", en
rigor no se ha previsto el proferimiento de un auto que así lo ordene y menos que sea
susceptible de notificación; así se colige del listado de "providencias que deben
notificarse" del artículo 186 C.P.P. donde no se incluye el traslado del artículo 446,
razón por la cual si se emite el innecesario auto, como ocurrió en el caso sub judice (fl.
164 vto.), ninguna irregularidad entraña la falta de su notificación personal o por
estado.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 18/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Antioquia
PROCESADO : BEDOYA BALLESTEROS, JHON FABIO
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 13933
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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INVESTIGACION INTEGRAL/ CASACION

La investigación integral prevista en el artículo 333 del Código de Procedimiento Penal


como una obligación del funcionario de averiguar tanto lo favorable como lo
desfavorable a los intereses del procesado y de las demás partes, a fuerza de procurar
la conquista de la verdad en el proceso penal, además de la reconstrucción histórica de
los hechos paralelamente busca la consolidación de cometidos afines a este propósito,
tales como la protección de las garantías fundamentales de los intervinientes en el
trámite, el restablecimiento del derecho conculcado, la concreción típica de la conducta
vitanda y de la responsabilidad penal que quepa al sujeto por su acción u omisión
contraria al ordenamiento jurídico, en general lo previsto en el art. 334 C.P.P.

Es por tal razón que cuando los censores acuden a la causal de nulidad a fin de que se
invalide la actuación judicial en el entendido de que al procesado se le ha proferido
una sentencia sin el previo desarrollo de una investigación integral, no basta la mera
mención de diferentes medios probatorios que en su opinión debieron evacuarse, sino
que además deben indicar qué hubiera podido demostrarse con aquellas unidades de
investigación y la manera como enfrentadas con el fallo censurado éste habría perdido
su fundamento por la fuerza probatoria de los medios de convicción echados de
menos, dejando por este modo en evidencia la necesidad de reponer parte del trámite
para reivindicar el debido proceso.

La tarea equivale a demostrar que con la existencia dentro del expediente de los
extrañados medios probatorios, otra hubiera sido la suerte del acusado, de ahí que la
investigación integral en no pocos casos se constituya en una de las principales formas
de defensa con que cuenta el justiciable.
(...)

En punto a la investigación integral, diferente a la práctica sin límite de todas las


pruebas pedidas o sugeridas por el procesado, la obligación del funcionario consiste en
dar cabida a aquéllas que dotadas de idoneidad conduzcan al establecimiento de la
verdad, de tal manera que al momento de finiquitar el proceso la justicia cuente con
los necesarios y suficientes elementos de información tanto de lo desfavorable -en su
comprensión de lo comprometedor para el procesado-, como de lo favorable, que
abriga no sólo lo relativo a la exclusión de la autoría y responsabilidad del agente, sino
también lo concerniente a la persona del autor o a las circunstancias genéricas o
específicas del hecho que pudieran variar las consecuencias del hecho punible o
mitigar la eventual sanción; postulado este que, como la más genuina expresión del
debido proceso, garantiza tanto el equilibrio de las partes en la instrucción y el
juzgamiento como el ejercicio de la contradicción y la defensa.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 18/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : JIMENEZ RAMIREZ, WEIMAR
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Homicidio
PROCESO : 11125
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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CARGOS CONTRADICTORIOS/ IN DUBIO PRO REO/ CAUSALIDAD/


PRINCIPIO DE INTEGRACION

Al margen de la violación al principio de autonomía de los cargos y de la ausencia de


una debida demostración del yerro argüido, debe destacarse adicionalmente como un
verdadero desatino predicar simultáneamente la violación de la norma que consagra el
principio del in dubio pro reo con el de causalidad y el de integración de materias, todo
ello a consecuencia de la supuesta falta de análisis de un medio probatorio, pues
mientras el primero hace referencia al derecho universal del procesado para que en
todo caso de duda ésta se absuelva a su favor por falta del estado de conocimiento de
certeza de parte del Juez sobre la responsabilidad penal, el segundo refiere al
necesario ligamen que debe existir entre la acción o la omisión desplegada por el
sujeto y el resultado constitutivo de hecho punible, de tal suerte que sin esta relación
no se le puede condenar, mientras que el tercero, de carácter netamente procesal,
tiene que ver con la aplicación subsidiaria del Código de Procedimiento Civil en todos
los casos en que no exista norma penal que específicamente regule una situación
planteada.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 18/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cúcuta
PROCESADO : FLOREZ, ALBERTO
DELITOS : Acceso carnal violento
PROCESO : 12767
PUBLICADA : Si

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PECULADO-Cuantía/ FAVORABILIDAD/ PENA DE MULTA/ REFORMATIO


IN PEJUS/ PENA ACCESORIA/ PERDIDA DEL EMPLEO PUBLICO U
OFICIAL

1. Resulta oportuno aclarar que para efectos de cuantificar el monto de lo apropiado a


partir del patrón correspondiente al valor del salario mínimo legal mensual establecido
por el legislador, se debe tener en cuenta el vigente para la época de los hechos, y no
aquel que se encuentra en vigor para la fecha en que se toma la decisión, pues ello

31
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

haría que la entidad económica cuantitativa del delito se trasmutara con el simple
devenir del tiempo, variando también las consecuencias punitivas.

Lo afirmado resulta de la observación del inciso 2o. del artículo 73 del Código de
Procedimiento Penal, que para efectos de la competencia establece que "...la cuantía
se fijará definitivamente teniendo en cuenta el valor de los salarios mínimos legales
vigentes al momento de la comisión del hecho". Si bien la norma apunta a aquello que
corresponde a los jueces penales municipales, por referencia es aplicable al asunto que
nos ocupa.

En el mismo sentido se ha pronunciado recientemente la Corte, acudiendo a otros


argumentos igualmente válidos: la proporcionalidad que debe existir entre la pena y el
grado de culpabilidad, la gravedad del hecho y la lesión al bien jurídico ( Casación del
20 de agosto del año 2000, M. P. Dr. Jorge Córdoba Poveda ).

Por lo tanto, si para los meses de septiembre a diciembre de 1994, época en la cual se
cometieron los delitos investigados, el valor del salario mínimo legal mensual era de
$98.700.oo, según lo dispuso el Decreto 2548 de 1993, el valor de cincuenta de ellos
asciende a $4.935.000.oo, suma que al ser confrontada con el monto de cada uno de
los delitos de peculado investigados resulta superior, es decir, la cuantía individual de
cada infracción es inferior al tope máximo establecido por el legislador en la ley 190 de
1995 para reconocer la disminución punitiva.

De acuerdo con lo expuesto, la ley 190 de 1995 resulta aplicable de manera


retroactiva a estos hechos, sucedidos con anterioridad a su nacimiento, en virtud del
principio de favorabilidad, pues la ley vigente para la época en la cual se cometieron
los delitos establecía una pena privativa de la libertad de 4 a 15 años, en tanto que el
Estatuto Anticorrupción, atendiendo a la cuantía de lo apropiado, fija una pena de
prisión de 6 a 15 años disminuida de la mitad a las tres cuartas partes, esto es, el
mínimo sería de 18 meses, como lo expresó el Tribunal (Fl. 50, C.T), y el máximo no
podría ser superior a 11 años y 3 meses.

2. Al resultar más favorable la ley 190 de 1995 en cuanto a la pena privativa de la


libertad, también se impone su aplicación frente a la multa, por mandato expreso del
artículo 45 de la ley 153 de 1887 pues que, en verdad, cuando esta norma alude a los
casos de benignidad, expresamente dice que "Si la ley nueva disminuye la pena
corporal y aumenta la pecuniaria, prevalecerá sobre la ley antigua".

Así las cosas, el reajuste de la multa hecho en la sentencia de segundo grado es


jurídica y por lo tanto es admisible establecer su monto en los $6.710.000.00,
producto de la suma de las varias cuantías apropiadas, como también lo manda la ley
penal.

Si no obstante lo anterior se quisiera seguir viendo un atentado al principio de


prohibición de la reformatio in pejus, se impondría sustentar lo dicho en la ponderación
de derechos. En efecto:

En el tema que ocupa el cuidado de la Sala, se presentaría un hipotético


enfrentamiento entre el principio de favorabilidad y el principio de prohibición de la
reformatio in pejus, como quiera que al ser aplicada la ley más favorable en su
integridad, el procesado sentiría agravada su situación a pesar de ser apelante único,
en cuanto se le aumentó la pena de multa de $20.000.oo a $6.710.200.oo. Esto
impondría la necesidad de ponderar los derechos fundamentales en conflicto con el
objeto de conseguir la solución que les otorgara su mayor efectividad y permitiera
armonizar las normas constitucionales.

Al sopesar los derechos constitucionales contrapuestos en atención a las


particularidades de este asunto, no resulta viable conseguir su compatibilidad, pues de
dar prelación al rechazo de la modificación en contra del procesado sobre el principio
de favorabilidad, la pena de multa sería menor, pero la privativa de la libertad sería
mayor; por el contrario, si se otorga prevalencia a la favorabilidad, la pena de prisión
sería menor, pero la multa sería aumentada.

Como la compatibilidad no se puede alcanzar por razón de las características de los


derechos enfrentados, debe tener primacía aquel más próximo a la dignidad del ser
humano, así se afecte el otro, auncuando sólo en la medida estrictamente necesaria

32
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

para obviar su sacrificio ( Cfr., por ejemplo, Corte Constitucional, Sentencias T-417,
del 9 de septiembre de 1996, M. P. Dr. José Gregorio Hernández Galindo, y T-210, del
27 de abril de 1994, M. P. Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz).

En el asunto que convoca la atención de la Sala, el principio de favorabilidad involucra


por sobre todo el derecho a la libertad de locomoción del señor (...), en tanto que el
principio de prohibición de la reformatio in pejus compromete su peculio, de donde
resulta obvio que por ser la libertad personal el derecho más cercano a la dignidad del
ser humano, prevalece sobre el otro, limitándolo justamente a la porción referida al
ámbito económico para obtener el beneficio derivado de la favorabilidad. Es que la
libertad, sin duda, es un derecho más cercano a la dignidad del ser humano, pues hace
parte de la gama de derechos fundamentales de primera generación, que
corresponden a la esencia de la persona, en tanto que el dinero no entraña iguales
características, no constituye en sí un derecho fundamental, y por lo tanto, no goza de
tan especial protección.

Por las razones expuestas, se concluye que no han sido violados los artículos 31 de la
Constitución Política y 217 del Código de Procedimiento Penal, habida cuenta que el
incremento de la multa es producto de la protección del derecho fundamental a la
aplicación de la ley más favorable.

3. La pérdida del empleo y su correspondiente inhabilidad para el ejercicio de cargos


en la administración pública es, como principio, una pena accesoria que no es de
forzosa aplicación junto con la pena principal de prisión, razón por la cual corresponde
al arbitrio discrecional -pero reglado- del juez, de acuerdo con los criterios que
orientan la individualización de la pena (artículo 61 del Código Penal).

En este asunto, el fallador de primera instancia no hizo referencia alguna a la pena


accesoria comentada; no obstante, el Tribunal consideró que por haber sido cometidos
los delitos con ocasión del ejercicio de un cargo público, era procedente su deducción
(fol. 52 c. Tribunal), para lo cual se apoyó en una advertencia inicial que había hecho:
"No siendo el defensor del procesado apelante único no opera aquí la limitante de la no
reformatio in pejus" (Fl. 43, C.T). Advertencia equivocada, como ya fue señalado por
la Sala.

Se dijo atrás que el señor (...) era apelante único. Y si lo era, erró el Tribunal al
imponerle una pena accesoria no obligatoria y tampoco atendida en la primera
instancia, con lo cual vulneró el principio de prohibición de la reformatio in pejus.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 18/10/2000
DECISION : Casa parcialmente, retira la pena accesoria
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
PROCESADO : PALMA LUGO, JORGE ENRIQUE
PROCESADO : RESTREPO CARDOZO, ANTONIO JOSE
DELITOS : Peculado por apropiación, Falsedad ideológica en
documento público
PROCESO : 13164
PUBLICADA : Si

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SENTENCIA ANTICIPADA/ UNIDAD PROCESAL

Sobre esta afirmación debe señalarse que así como la ley expresamente ha previsto la
posibilidad de que se realicen "aceptaciones o acuerdos parciales", como otra causal
que da lugar al rompimiento de la unidad procesal (art.37B del C. de P.P., adicionado
por el art. 5 de la Ley 81 de 1.993), nada obsta para que el juzgador de primera o
segunda instancia, en caso de advertir que existen delitos que encuentran debida

33
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

comprobación en autos, además de haber sido confesados, como sucede en este


evento, decida compulsar copias en razón de ellos, al no haber quedado comprendidos
dentro del acta correspondiente.

Pero además, en el mismo sentido hay que señalar en el caso concreto, que no es
cierto como lo sostiene el demandante, que la decisión del Tribunal Nacional implique
en estricto sentido tener que asumir la defensa frente a otro proceso, toda vez que, el
ad quem resolvió invalidar parcialmente el fallo de primer grado, en procura de evitar
la presencia de una decisión incoherente con los cargos formulados, pues en su
criterio, la imputación iba más allá que el cargo aceptado, entendiendo en ello una
razón suficiente para que el Juzgado Regional no pudiese sancionar en su modalidad
concursal esta delincuencia, procediendo a la remisión de copias para que la Fiscalía
Regional convocara a una nueva diligencia con miras a tenerse en cuenta aquellos
hechos que "naturalística y jurídicamente" configuraban un concurso homogéneo y no
una sola transgresión del Estatuto Nacional de Estupefacientes.

Por ello, el concepto de fallo unitario o identidad de sentencia de que se vale el censor,
probablemente resultaba válido en los anteriores sistemas procesales, pero no dentro
del que actualmente nos rige, ya que, como se ha visto, es la propia ley la que
contempla excepciones al respecto, siendo hoy perfectamente admisibles no sólo los
cierres parciales de investigación y los acuerdos parciales con miras a su
proferimiento, sino que definitivamente se descarta como irregularidad el rompimiento
de la unidad procesal, siempre y cuando no se produzca el desconocimiento de las
garantías constitucionales.

Al respecto, tampoco le asiste razón al actor, en afirmar que no dictarse el fallo por
todos los delitos confesados implica un atentado contra los derechos del procesado,
pues sus intereses jurídicos hoy por hoy no se ven afectados por este hecho en la
medida en que el legislador ha previsto que la acumulación jurídica de penas,
señalando al respecto cómo "Las normas que regulan la dosificación de la pena, en
caso de concurso de hechos punibles, se aplicarán también cuando los delitos conexos
se hubieren fallado independientemente".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 18/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : TOLEDO PINO, JAIME NONATO
PROCESADO : JO NAZCO, JULIO CIPRIANO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86, Infracción al Dec. 1895
de 1989
PROCESO : 13422
PUBLICADA : Si

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DEFENSA TECNICA-Oposición de criterios estratégicos

1. La supuesta vulneración del derecho de defensa no se edifica a partir de la


particular visión u orientación que el casacionista, como nuevo defensor, tenga sobre
cómo ha debido plantearse la defensa. Como es obvio, ante la pluralidad y diversidad
de estrategias de protección técnica de un procesado, es imposible, por ello sólo,
concluir en la falta de asistencia letrada en un caso concreto, desde la óptica exclusiva
de quien hace el planteamiento, a posteriori.

De otra parte, la demandante omitió señalar con precisión el alcance de la hipotética


ruptura al derecho de defensa, pues no demostró la valía de tal desconocimiento, ni
indicó cuál debía ser el alcance de la nulidad esbozada, es decir, desde qué momento

34
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

se habría presentado el aislamiento de la ley y de qué manera debería ser subsanado


con el fallo de reenvío.

La proponente tampoco demostró la real injerencia de las eventuales omisiones de los


defensores en el curso del proceso o en el fallo que finalmente se produjo, esto es, no
acreditó el nuevo rumbo que habría tomado la investigación o el juicio y el diverso
sentido que habría tenido la sentencia si la estrategia defensiva hubiese sido diferente.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 18/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : LOPEZ PATIÑO, ANTONIO JOSE
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 11523
PUBLICADA : Si

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VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY-Concreción del error

Es claro que cuando el censor acude a la violación indirecta de la ley sustancial por
error de hecho, tiene que determinar la forma o especie del yerro, por ejemplo
afirmando que se trata de equívoco por falso juicio de existencia, de identidad o de
raciocinio. Esto, ni siquiera lo menciona el demandante.

Desde luego, la ley y la Corte no exigen que imprescindiblemente tengan que ser
utilizadas esas palabras como si fueran sacramentos; pero sí es menester, al menos,
que en desarrollo de la imputación se detecte con facilidad a cuál o a cuáles de esas
formas apunta la acusación.
(...)

Como se sabe, cuando el punto de apoyo del casacionista es la violación indirecta de la


ley sustantiva, le corresponde derruir todas las pruebas que constituyen el soporte del
fallo, al punto que si no lo hace y una de ellas goza de suficiencia para mantenerlo
enhiesto, su esfuerzo conduce a la frustración.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 18/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : MALAGON SUAREZ, GABRIEL EDUARDO
PROCESADO : GOMEZ GARCIA, PEDRO MANUEL
DELITOS : Homicidio culposo
PROCESO : 15214
PUBLICADA : Si

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CASACION-Diferencia entre la vía ordinaria y la discrecional

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Lo primero que debe precisársele al libelista, es la exclusión normativa que se impone


frente a estas dos modalidades de recurrir en casación, como que mientras la ordinaria
prevista en el inciso primero del referido artículo 218 procede contra los fallos de
segunda instancia proferidos por el hoy desaparecido Tribunal Nacional, respecto de
aquellos casos en que la impugnación se haya interpuesto contra sentencias proferidas
por dicha Corporación, los Tribunales de Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar,
cuando los delitos objeto de la sentencia tengan señalada pena privativa de la libertad
cuyo máximo exceda de ocho años, aun cuando la sanción impuesta haya sido una
medida de seguridad, o sea o exceda de seis años, como procede para este caso por
haberse interpuesto antes de entrar a regir la Ley 553 del presente año, la excepcional
lo es contra las sentencias de segunda instancia "distintas a las arriba mencionadas",
cuando la impugnación tenga por objeto buscar "el desarrollo de la jurisprudencia o la
garantía de los derechos fundamentales".

Así, es cierto, claro está, que la casación excepcional procede para aquellos eventos
en que se busque el respeto a los derechos fundamentales, entre los que se encuentra
el debido proceso, pero ello no significa, como lo entiende el demandante, que siempre
bajo esta hipótesis se debe acudir a la casación excepcional, ya que un tal ataque
también es viable mediante la casación ordinaria; lo que sucede es que mientras ésta
procede contra los fallos de segunda instancia ya referidos, es decir, los proferidos por
los precitados tribunales y cuyo quantum punitivo respecto del delito imputado exceda
de los 8 años o sea o exceda de los 6, según el caso, de acuerdo con lo ya precisado,
la discrecional lo es para los fallos de segunda instancia "distintos a los arriba
mencionados", o sea, contra los no proferidos por esos Tribunales y cuya pena se
inferior a la señalada para la casación común.

Por tanto, no queda a la libertad del impugnante escoger entre estas dos modalidades
casacionales, a la manera del ahora demandante, pues su procedencia se encuentra
reglada en nuestra Ley Procesal Penal, las dos se excluyen por los requisitos de
procedibilidad, si ellos posibilitan la casación común como aquí sucede no le es dable al
recurrente acudir a la excepcional, pues la pena máxima para los delitos de hurto
calificado y agravado al igual que para el porte ilegal de armas para la defensa
personal, de conformidad con los artículos 349, 350 y 351, al igual que el 202 del
Código Penal, es superior a los seis años de pena privativa de la libertad exigibles para
el momento en que se posibilitaba su interposición.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 19/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Manizales
PROCESADO : RUIZ SANTA, JULIO HERNAN
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte ilegal de armas
PROCESO : 11711
PUBLICADA : Si

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IMPEDIMENTO-Haber dado opinión sobre el caso/ IMPEDIMENTO-Causal


Once

1. "Como se entiende que la referencia de los impedimentos a la causal cuarta de


impedimento del artículo 103 del C. de P.P., se relaciona exclusivamente con el hecho
de haber manifestado opinión dentro de la investigación disciplinaria sobre el asunto
que ahora es materia del proceso penal, bueno es aclarar que secularmente la doctrina
y la jurisprudencia han sentado que tal concepto tiene relievancia impediente cuando
se emite por fuera de los deberes funcionales del juez, pues, lo contrario, sería
concebir el absurdo de que el legislador impone al funcionario el cumplimiento de
obligaciones que después lo inhabilitan para actuar o seguir actuando en los procesos
a él asignados por competencia. Es por ello que, de modo general, no constituye

36
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

impedimento el haber dictado providencias anteriores en un mismo proceso o haber


cumplido con la obligación de ordenar las copias para investigar hechos punibles
conocidos en el ejercicio de la función que ya son de averiguación oficiosa (art. 25 C.
P.P.).

"Sin embargo, no empece que los magistrados acataron la norma que los obliga a
poner en conocimiento los injustos advertidos, tal deber de informar no habilita al
funcionario para anticipar calificaciones jurídicas de las conductas supuestamente
delictivas o adecuaciones típicas de los mismos, en fin, la exigencia legal no avanza
hasta el punto de hacer valoraciones que pueden mostrar, sin al más mínimo propósito
de quien así actúa, que ha bajado el nivel de la imparcialidad requerida en futuras
actuaciones procesales por competencia directa, pues tales son conclusiones que van
surgiendo gradual y secuencialmente en el curso de la investigación, que precisamente
se ordena con ese objetivo parcial de establecer la licitud o ilicitud del comportamiento
cuestionado, calificaciones que por demás están reservadas al funcionario judicial al
cual se le encomienda la averiguación".

"Así entonces, si los magistrados de esta Sala que participaron en el auto del 25 de
abril pasado, obra de la plenaria de la Corporación, y que ahora les corresponde
intervenir en el control de legalidad de la medida de aseguramiento dictada dentro de
la investigación penal directamente emanada de él, sienten que en aquel entonces
anticiparon conceptos que pueden generar intranquilidad en los sujetos procesales y
en la comunidad sobre la impecable imparcialidad que debe asistir al órgano judicial, y
además fácil resulta constatar en la providencia estas opiniones que pueden verse
como un prejuzgamiento, indudablemente que la manifestación de impedimento no
sólo es sensata sino razonable, virtudes que entonces demanda su admisión".

Dentro de esta línea conceptual, es claro para la Sala que las circunstancias de ayer
hoy cubren al Dr. GOMEZ GALLEGO, habida cuenta que si bien es cierto que para el
25 de abril de 1.996, fecha en que la Sala Plena de la Corte dispuso formular pliego de
cargos y ordenó la compulsación de copias en contra del exprocurador VASQUEZ
VELASQUEZ no era miembro de esta Sala, también es evidente que a partir del
momento de su posesión - 1 de julio de 1.996 -, intervino activamente en los distintos
actos del trámite, entre ellos el del 18 de octubre de 1.996, por medio del cual la Corte
resolvió destituir al disciplinado del cargo de Procurador General de la Nación,
declarando probados los hechos constitutivos de faltas disciplinarias, orientados a
obstaculizar en forma grave las investigaciones disciplinaria y penal, que a la sazón le
seguía la Corte y por enriquecimiento ilícito de particular el Fiscal General de la Nación,
a objeto de lograr que éste último se declarara impedido; conductas que
naturalisticamente en su mayoría y en lo fundamental son las mismas que se imputan
como delictivas en la resolución de acusación.

Es decir, que habiendo participado el Dr. GOMEZ GALLEGO en la declaratoria de


existencia de los hechos sobre los cuales se edificaron las faltas disciplinarias en el
proceso de esa especie, es natural que intervenir ahora en la causa en donde se
indaga por la configuración de esos mismos hechos como injustos penales, generaría
dudas y desconfianza en los sujetos procesales y en la comunidad sobre su real
independencia e imparcialidad en el cumplimiento de su actividad funcional, en
atención a que se conoce el criterio que sobre ellos expuso en el proceso disciplinario.

2. En relación con el impedimento declarado por el Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ


PINZON al amparo de la causal 11 del artículo 103 del Código de Procedimiento Penal,
igual será admitido por las siguientes razones.

Esta causal, que tiene su origen en la estructura básica del proceso penal Colombiano,
que atribuye a la Fiscalía General de la Nación la función de investigar los delitos y
acusar a sus autores ante los Jueces y Magistrados Competentes, al tenor del artículo
250 de la Carta Política, solo será aceptada cuando la intervención en el sumario del
ahora juzgador, haya sido de tal trascendencia que efectivamente incida en su criterio.

En el expediente obra que el Doctor PEREZ PINZON actúo como Fiscal General de la
Nación Ad Hoc, en cuya gestión decretó la nulidad incluyendo el auto cabeza de
proceso, dispuso y practicó varias pruebas, recibió las indagatorias de los imputados, y
les resolvió la situación jurídica afectándolos con medida de aseguramiento, actuación
que además de prolongada fue trascendente en el sumario, y que lógicamente puede
comprometer hacia el futuro su criterio.

37
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Unica Instancia
FECHA : 19/10/2000
DECISION : Acepta el impedimento manifestado por los Dr.
Gómez y Pérez
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : VASQUEZ VELASQUEZ, ORLANDO ENRIQUE
PROCESADO : MONTOYA MEDINA, LUIS EDUARDO
DELITOS : Fraude procesal, Peculado por uso, Abuso de
función pública, Soborno
PROCESO : 17703
PUBLICADA : Si

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NULIDAD-Principios/ FISCALIA GENERAL DE LA NACION-Competencia


nacional/ NULIDAD-Falta de competencia en la instrucción/ COMPETENCIA/
PRUEBA-Pertinencia

1. Respecto de la pretensión expuesta por el impugnante en el sentido de que se


disponga la anulación de lo actuado por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior
de Cali, ha de reiterar la Corte, conforme lo ha hecho en otras oportunidades, que el
ordenamiento procesal penal vigente (art. 308), contrario a la regulación mantenida
en estatutos anteriores, se ocupa del tema relacionado con los motivos de invalidación
de los actos en los procesos judiciales, reconociendo la operancia de los principios de
oportunidad, fundamentación, preclusión, taxatividad, protección, convalidación,
trascendencia, residualidad e instrumentalidad de las formas.

De acuerdo con ellos, solamente es posible alegar las nulidades expresamente


previstas en la ley (taxatividad); no puede invocarlas el sujeto procesal que con su
conducta haya dado lugar a la configuración del motivo invalidatorio, salvo el caso de
ausencia de defensa técnica, (protección); aunque se configure la irregularidad, ella
puede convalidarse con el consentimiento expreso o tácito del sujeto perjudicado, a
condición de ser observadas las garantías fundamentales (convalidación); quien alegue
la nulidad está en la obligación de acreditar que la irregularidad sustancial afecta las
garantías constitucionales de los sujetos procesales o desconoce las bases
fundamentales del proceso (trascendencia); y, además, que no existe otro remedio,
distinto de la nulidad, para subsanar el yerro que se advierte (residualidad). Tampoco
procede decretar la invalidez de un acto cuando cumpla la finalidad para la cual estaba
destinado, siempre que no se viole el derecho de defensa (instrumentalidad de las
formas).

Igualmente, de conformidad con el artículo 307 del Código de Procedimiento Penal,


quien alegue la configuración de un motivo invalidatorio, tiene la carga de determinar
la causal que invoca, las razones de hecho y de derecho en que se apoya
(fundamentación), no puede formular nueva solicitud por el mismo motivo sino por
causal diferente o por hechos posteriores (preclusión), y las que no sean invocadas
hasta el término de traslado común para preparar la audiencia, sólo podrán ser
debatidas en casación cuando dicho instrumento resulte procedente (oportunidad).

Lo dicho indica, inequívocamente, que la solicitud de invalidación no es de postulación


libre, sino sometida al cumplimiento de los principios que orientan su declaratoria.
Sólo procede por causales taxativamente previstas, siendo obligación del peticionario
determinar el motivo y las razones fácticas y jurídicas en que se funda.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

2. El artículo 250.5 de la Carta Política establece que "El Fiscal General de la Nación y
sus delegados tienen competencia en todo el territorio nacional". En desarrollo de
dicho precepto superior, el artículo 79 del estatuto procesal, precisa que "Las unidades
de fiscalía tienen competencia en todo el territorio nacional. Sin embargo, el fiscal
general y los fiscales delegados deberán acusar ante los jueces competentes para
conocer del proceso". Y, si bien el artículo 304.1 ejusdem establece que la falta de
competencia del funcionario judicial es motivo de nulidad, a renglón seguido establece
a manera de excepción, que "durante la instrucción no habrá lugar a nulidad por razón
del factor territorial", con lo cual se completa armónica y sistemáticamente el cúmulo
de disposiciones normativas que descartan de antemano la posibilidad de solicitar o
decretar la anulación de lo actuado por dicho factor de competencia durante la
instrucción.

Y desde la perspectiva de la competencia funcional, menos podría pregonarse


válidamente que en el presente asunto opere motivo anulatorio alguno, puesto que
siendo claro que de conformidad con el artículo 70.2 del C. de P.P. a los Tribunales
Superiores de Distrito Judicial compete conocer en primera instancia de los procesos
que se sigan, entre otros funcionarios, a los fiscales delegados ante los juzgados,
como en este caso en que se juzga la conducta de un Fiscal Seccional; y que a los
fiscales delegados ante el tribunal superior corresponde investigar y calificar los
procesos por delitos cuyo juzgamiento esté atribuido en primera instancia al Tribunal
Superior de Distrito (art. 125.1 ejusdem, modificado por el artículo 19 de la Ley 81 de
1993), no cabe duda sobre la sinrazón del apelante ni sobre el acierto, en este tema,
de la decisión ameritada.

Tampoco asiste razón al impugnante cuando invoca el Acuerdo 619 del 19 de


noviembre de 1999 mediante el cual el Consejo Superior de la Judicatura modificó la
comprensión de los Distritos Judiciales de Cali y Buga, al "Trasladar del Distrito Judicial
de Cali, al Distrito Judicial de Buga, el Circuito Judicial de Palmira". Esto por cuanto
una cosa es la división territorial para efectos del juzgamiento, a la cual hace
referencia el artículo 78 del Código de Procedimiento Penal, con la modificación
introducida por el artículo 6º de la Ley 504 de 1999, y otra totalmente distinta la
competencia territorial constitucional y legalmente establecida para la instrucción y
calificación de los procesos penales, dado que obedecen a etapas distintas de la
actuación procesal, que, como se sabe, se cumplen en el primer caso y salvo las
excepciones constitucionales, por la Fiscalía General de la Nación, y, en el segundo,
por los Jueces y Tribunales de la República, y por la Corte Suprema de Justicia de
acuerdo con la órbita de sus competencias, de lo que resulta acertada la decisión de
primera instancia al recordar que de conformidad con el 119 del estatuto procesal, "la
instrucción será realizada en forma permanente por fiscales delegados o unidades de
fiscalía con competencia en todo el territorio nacional", quienes "podrán instruir,
calificar y acusar por delitos realizados fuera de su sede".

3. En cuanto tiene que ver con las peticiones de pruebas rechazadas por el Tribunal de
primera instancia, ha de comenzarse por mencionar que de conformidad con el artículo
250 del Código de Procedimiento Penal, resultan inadmisibles las pruebas que no
conduzcan a establecer la verdad sobre los hechos materia del proceso, las prohibidas
por la ley, las que se refieran a hechos notoriamente impertinentes y las
manifiestamente superfluas, innecesarias o inútiles.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Auto Segunda Instancia


FECHA : 23/10/2000
DECISION : Confirma negativa de nulidad y pruebas, modifica
respecto recaudo de testimonios
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Buga
PROCESADO : ALVAREZ VIVAS, WENCESLAO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 17679
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

DETENCION DOMICILIARIA-Requisito subjetivo-Prevención general

De acuerdo con el artículo 396 del Código de Procedimiento Penal, modificado por el
artículo 53 de la ley 81 de 1993, habrá lugar a la sustitución de la detención
preventiva por detención domiciliaria, una vez determinado que el delito por el que se
procede prevé una pena cuyo mínimo no excede de cinco (5) años de prisión, cuando
además se establece que el sindicado por sus características familiares, laborales y
vínculos con la sociedad, comparecerá al proceso y no coloca en peligro a la
comunidad.

Es necesario aclarar que el examen de las características familiares, laborales y los


vínculos comunitarios del acusado no es un procedimiento ciego, sino que tiende a una
finalidad legalmente identificada: optar entre la detención preventiva y la domiciliaria.
Por ello, el mencionado análisis no puede desconocer la naturaleza del fin propuesto.

Por otra parte, la detención, preventiva o domiciliaria, tiene como fines marcados el
aseguramiento de la comparecencia del acusado al proceso y, eventualmente, la
ejecución del fallo, según lo disponen el artículo 9.3 de la Ley 74 de 1968, aprobatoria
del Pacto Internacional de derechos civiles y políticos, y el artículo 7.5 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, aprobada por la Ley 16 de 1972, cuyo
rango constitucional resulta indiscutible a la luz del artículo 93 de la Carta Política.

De modo que las condiciones objetivas y subjetivas exigidas para conceder la


detención domiciliaria deben relacionarse con los fines de la eventual ejecución de la
pena, entre otras cosas porque se trata de hacer un pronóstico razonable (no de
condenar anticipadamente) y cualquier concesión graciosa o ligera podría frustrar el
cumplimiento de la sentencia (C. P., art. 12). Es en razón de tal teleología que el
precepto del artículo 396 exige el examen de las "características familiares, laborales y
vínculos con la comunidad", con el ánimo de establecer si ellas constituyen un
ambiente propicio o favorable para la resocialización o mejora del procesado y como
tal también garantiza la comparecencia de éste al proceso; pero igualmente alude la
norma a que, por la vía de esa misma previsión racional, sea posible concluir que el
acusado "no coloca en peligro a la comunidad", lo cual significa tener como norte la
prevención general como mecanismo de protección a la sociedad de la comisión de
nuevos delitos.

A partir de los cargos que se han consolidado en la resolución acusatoria, cuyo mérito
o demérito probatorio y jurídico no podrá anticiparse ahora, la Corte advierte el
siguiente cuadro:

La sucesión de cinco (5) comportamientos delictivos graves, descubiertos en el lapso


de pocos meses del año de 1998, en cabeza de un administrador de justicia, cuya
dinámica no sólo afectó bienes institucionales sino que involucró la corrupción del
funcionario y la de algunos asociados y también se proyectó en el sojuzgamiento y la
lesión patrimonial a otra persona que fue su víctima, denota una proclividad cierta y
hasta ahora demostrada hacia el delito, de tal manera que no existe la tranquilidad
suficiente para predecir que el procesado no cometerá nuevos hechos punibles al
regresar al seno comunitario (aunque en el ámbito situacional restringido del domicilio
familiar), así no puedan ser ya funcionales, pues sólo desasosiego genera su marcada
audacia e incontinencia para feriar la dignidad del cargo y la seguridad individual y
colectiva que se le había confiado a través de tan importante investidura en un Estado
Social y Democrático de Derecho.

El mérito de la prevención general, al lado de los demás fines de la pena, radica en su


vocación por la paz jurídica de la comunidad, cuya garantía incumbe
fundamentalmente al Derecho penal, la cual puede verse quebrantada o seriamente
afectada cuando los asociados ven regresar inopinadamente a casa (así sea en
detención domiciliaria) a quien, inicialmente visto y aceptado por ellos como guardián
de la legalidad, después la ha vulnerado abierta y persistentemente, sin escrúpulos
para acrecentar significativamente en la sociedad los males que él tenía como misión
atacar. En realidad, se deja en la comunidad afectada un sabor amargo de

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

desequilibrio en la aplicación del Derecho, una sensación de apertura a la impunidad,


que de pronto estimularía a otros, en medio del desconcierto, a seguir el mal ejemplo.

Es verdad que la familia del acusado está bien conformada, una esposa profesional
que oficia de juez de la república y un pequeño hijo que reclama asistencia, pero,
acorde con la acusación cuyo mérito no se cuestiona ahora, ni la sacralidad de su
función ni la compañía de dos seres con dotes tan especiales (prudencia, rectitud y
autenticidad) sirvieron en su momento para contener su ambición trasunta en una
cascada delicuencial realizada por quien, paradójicamente, puso a funcionar el
Derecho, no como un sistema de seguridad, como debe ser, sino como un perverso
instrumento de intranquilidad comunitaria.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Auto Segunda Instancia


FECHA : 23/10/2000
DECISION : Revoca auto que concedio detención domiciliaria,
ordena detención preventiva
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : PINILLA PATIÑO, LEONEL GERARDO
DELITOS : Prevaricato, Concusión, Cohecho
PROCESO : 16997
PUBLICADA : Si

Aclaración de voto Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR -

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EXTRADICION PASIVA-Proceso en Colombia/ EXTRADICION PASIVA-


Validez formal de la documentación

1. La prueba relacionada en el numeral 1, referida a la existencia de otro proceso


penal en Colombia por los mismos hechos, se negará por impertinente pues aunque
una de las formas de probar la existencia de un proceso en Colombia es la certificación
de la Fiscalía General de la Nación, el hecho que se pretende acreditar - existencia del
proceso - no es pertinente para la fundamentación del concepto que la Corte debe
rendir.

Diversos antecedentes sobre tal tema han puesto de presente que "no le corresponde
a la Corte entrar a establecer si en Colombia se adelantan otros procesos adversos al
solicitado, ni por lo mismo, establecer si entre ellos y el proceso por cual es requerido
en extradición se dan motivos de conexidad"* . Ello por cuanto el destinatario de la
norma es el Gobierno Nacional en tanto es esa la única autoridad pública que en
Colombia puede extraditar, de donde surge que es también el quien está obligado - en
tanto ejerce una función pública reglada legal y constitucionalmente - a obtener los
elementos de juicio y decidir sobre ellos cuándo no hay lugar a la extradición porque
por el mismo delito la persona cuya entrega se solicita esté investigada o haya sido
juzgada en Colombia. De tal norma no puede entenderse destinataria a la Corte que
en materia de extradiciones regidas por el Código de Procedimiento Penal tiene
limitada su competencia a la emisión de un concepto con los precisos fundamentos que
señala el artículo 558 del Código de Procedimiento Penal, cuya obligatoriedad es
limitada para quien tiene la obligación constitucional y legal de decidir si puede o no
extraditar.

2. Como ya tuvo oportunidad de definirlo la Sala "(...) dentro del trámite que finaliza
con la emisión del concepto por parte de la Corte, lo que se analiza de la
documentación remitida por el Gobierno requirente, es su validez formal, es decir que
conforme a las cláusulas de los Convenios bilaterales o multilaterales sobre la materia,
o en su defecto a las del artículo 551 del Código de Procedimiento Penal, hayan sido
agregados por la vía diplomática y contengan el mínimo de información necesaria -

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

conforme al Tratado o a la Ley - para el estudio del asunto y decisión del concepto
respectivo.

"Deviene de lo anterior la inhibición de la Corte para adentrarse en el contenido


material de la documentación o, peor aun, para discutir el contenido de justicia
material de las decisiones del Estado extranjero, pues la conceptualización de "validez
formal" hace referencia precisamente a ello, a la "forma", es decir a lo contrapuesto a
lo esencial.

"Y es que no podría ser de otra manera, pues si se tiene en cuenta que la extradición
es un instrumento de cooperación internacional mediante el que los Estados combaten
la impunidad derivada de la mera fuga de su territorio de los infractores de sus leyes,
tal dispositivo de asistencia y solidaridad internacional parte del supuesto de la
soberanía tanto del Estado requirente como del requerido, una de cuyas
manifestaciones más clásicas es la administración de justicia, a través de la cual los
Estados a través de sus Jueces y Magistrados ejercen la soberanía al interior de su
territorio imponiendo las sanciones a que haya lugar o, en todo caso, resolviendo los
conflictos conforme a su juridicidad.

"Es en ese orden de ideas que las decisiones jurídicas de un Estado que sean
necesarias para demandar de otro Estado la extradición de una persona, son
materialmente intocables y solo pueden ser objeto de revisión formal, es decir con
prescindencia de su esencialidad, que conforme al principio de la buena fe, que es
principio de las relaciones internacionales, se presume legal y acertada" **.
__________
* Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, autos del 17 de agosto y 25 de
septiembre de 1995, Radicación 10.624. Magistrado Ponente: Juan Manuel Torres Fresneda.

** Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Concepto de extradición del 10 de marzo
de 1999, Radicación 14.324. Requerido Richard Franz Jeschek.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Extradición
FECHA : 23/10/2000
DECISION : Niega la práctica de pruebas solicitadas
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : MEJIA TORO, MAURICIO
PROCESO : 16730
PUBLICADA : Si

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CASACION DISCRECIONAL-Requisitos/ CASACION-Adecuación oficiosa del


trámite

1. El recurso extraordinario de Casación, cuando se intenta por vía excepcional, con


base en el inciso tercero del art. 218 del C.P.P, requiere: a) Que se trate de una
sentencia de segundo grado. Si es proferida por un Tribunal debe referirse a delitos
que no tengan prevista pena privativa de la libertad o que ésta sea inferior a seis años.
Si el fallo proviene de un juzgado penal del circuito no importa la naturaleza de la pena
ni su quantum, b) Además de la legitimación e interés, es necesario expresar los
motivos por los que se considera violada alguna garantía fundamental o por qué se
hace necesario el desarrollo de la jurisprudencia, lo que habría de efectuarse
previamente, en impugnación interpuesta antes de la vigencia de la ley 553 de 2000.

2. Siendo la sentencia de segunda instancia el objeto del recurso de casación, bien se


trate de la vía ordinaria o excepcional, para efectos de examinar el requisito del
quantum punitivo en el asunto sub examine, se debe tener en cuenta la pena prevista
para los delitos por los que sentenció el ad quem. Con esta aclaración, debe decirse,
que el delito de falsedad material en documento público admite por razón de la pena la
modalidad de la casación directa o común, y por la misma vía se deben hacer los

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

reproches por el abandono del servicio, dado que el inciso segundo del artículo 35 de
la ley 81 de 1993 "extiende" el recurso a "los delitos conexos".

Como el recurrente acudió erradamente a la casación discrecional, cuando ha debido


hacerlo por la vía ordinaria, el expediente debe ser regresado al Tribunal de origen
para que se pronuncie sobre la concesión del recurso de casación común. Este es el
criterio que impera en la Sala, el cual fue expuesto en auto del 23 de noviembre de
1998, con ponencia del doctor FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL:

"La Sala no ha sido ajena a la problemática generada por la errada concepción que del
instrumento aun poseen algunos sujetos procesales no obstante los antecedentes
referidos, y a fin de salvaguardar el cumplimiento del principio de prevalencia del
derecho sustancial sobre el adjetivo, y buscar preferentemente su efectividad, en
sesión llevada a cabo el 20 de noviembre de 1997, según de ella da cuenta el acta
número 144 de esa fecha, trató el tema relativo a la solución que debía darse a
aquellos casos en los cuales los impugnantes erradamente interpusieran recurso de
casación excepcional cuando el procedente fuera el común, decidiendo que en tales
eventos el pronunciamiento no podría consistir en el rechazo de la pretensión, como se
venía haciendo, sino la adecuación del trámite a los preceptos establecidos para la vía
regular del recurso extraordinario.

"Se dijo entonces, que si el Tribunal de Segunda Instancia advierte el yerro del
recurrente y lo corrige concediendo el recurso de casación por la vía común, habría de
ser acogida la adecuación del trámite llevada a cabo y proceder la Corte a
pronunciarse en relación con la admisibilidad formal de la demanda que hubiere sido
presentada.

"Pero si el Tribunal, atendiendo la voluntad del impugnante de acudir a la casación


discrecional, no obstante proceder la común resuelve remitir las diligencias a la Corte
para que decida si lo admite o rechaza, en estos casos lo procedente es devolver el
diligenciamiento a la Corporación de origen para que proceda a pronunciarse sobre la
concesión o no del recurso común de casación."

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Casación Discrecional
FECHA : 23/10/2000
DECISION : Se abstiene de pronunciarse, devuelve al tribunal
para casación ordinaria
PROCEDENCIA : Tribunal Superior
CIUDAD : Militar
PROCESADO : REYES GARCIA, RAFAEL ANTONIO
DELITOS : Falsedad en documento público, Abandono del
servicio
PROCESO : 16691
PUBLICADA : Si

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INTERES ILICITO EN LA CELEBRACION DE CONTRATOS/


INTERCEPTACION DE COMUNICACIONES/ INHABILIDAD

1. El artículo 145 del Código Penal, modificado por el 57 de la ley 80 de 1993 y el 32


de la ley 190 de 1995, señala que incurre en el delito de interés ilícito en la celebración
de contratos, "El servidor público que se interese en provecho propio o de un tercero,
en cualquier clase de contrato u operación en que deba intervenir por razón de su
cargo o de sus funciones".

Tal conducta fue analizada suficientemente por esta corporación, en providencia de


fecha 8 de junio de 1982, M. P. Gustavo Gómez Velásquez (G. J. N° 2408, ps. 287 y
Ss.):

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"... la razón de ser de este dispositivo penal radica en la necesidad, por parte del
Estado, de mantener la función administrativa dentro de moldes de corrección básica,
atendida de manera fiel, sin que el interés particular del funcionario llegue a opacar la
rectitud que debe implicar ese ejercicio…

Conviene recordar, para obtener un mejor entendimiento del asunto cuestionado, que
resulta criterio equivocado requerir como elemento típico de la conducta analizada,
que exista una norma legal que prohiba, con toda precisión, al funcionario la actividad
realizada. El error aparece evidente ya que el sistema administrativo opera en forma
muy diferente y lo mismo ocurre con la regulación penal. Lo primero porque la
pretensión sería la contraria, o sea, exigir la norma legal que permitiera en forma
expresa, al empleado público, comportarse en la forma como lo hizo, esto es
propender por su provecho propio, y dejar de lado esta regla: "Los intereses de la
administración pública son administrativos, económicos y morales. La incompatibilidad
puede resultar también de la incoherencia de diversos cargos, de la prohibición de
acumulación de ellos, y de la posible pero inadmisible subordinación del interés público
al del funcionario, cuando esos intereses no son, por regla general, paralelos o
coincidentes".

.... Ese interés personal, de provecho particular, traduce la conducta censurable, ya


que el Código Penal la recoge, por sí, como actividad incompatible con la función
pública. El Código Penal vigente, en parte (artículo 145), corresponde a este mismo
régimen, el cual cambia en el artículo 144, que exige como elemento típico el
quebranto de una incompatibilidad o de una inhabilidad. En otros términos debe
advertirse que cuando se olvida una de estas prohibiciones, el delito se da aunque el
funcionario sea ajeno a conveniencias personales. Y, al contrario, si se "interesa" de
modo particular cuando ejercita una atribución pública, así no ofenda el reglamento de
inhabilidades o incompatibilidades, incurre en el hecho punible comentado.
.... ..... ....

.... persigue mantener la función en lo que debe ser: separar el instrumento u órgano
del Estado, de la apetencia o "interés" particular. Además la naturaleza de este delito
es ser formal y no de resultado. De ahí que Soler enseñe: "la prohibición se funda en
la idea de prevención genérica de los daños que con mucha más frecuencia se
derivarían si se adoptara el criterio opuesto", vale repetir, dejar que los funcionarios
públicos, simultáneamente con la realización de sus actividades oficiales, atiendan y
satisfagan sus "intereses privados"."
(...)

El procesado (...) y su defensor han sostenido hasta el final, que la conducta atribuida
es atípica, por cuanto la Fiscalía acogió para ello la definición gramatical de "interés",
que resulta más gravosa, al hacerla consistir en la "inclinación más o menos
vehemente del ánimo hacia un objeto, persona, narración, etc." (f. 204 cd. 5 Fisc.), y
no la que se refiere a su contenido de "provecho, utilidad, ganancia".

En contra de ese criterio, se observa que en el Acta N° 82 de la Comisión Redactora de


1974 de lo que vino a convertirse en el decreto 100 de 1980, se analizó el ahora
artículo 145, estimándose adicionado el 167 del anterior estatuto, pues tal precepto
únicamente contemplaba la ilicitud para "El funcionario o empleado público... que
directa o indirectamente se interese en provecho propio en cualquier clase de contrato
u operación en que deba intervenir por razón de su cargo", y la disposición actual
abarca "provecho propio o de un tercero", así mismo sin hacer referencia a que sea de
carácter económico. De tal manera, el interés previsto por esta norma tampoco tiene
que contener una significación pecuniaria, ni el provecho en sí debe ser ilícito, sino que
esa ilicitud se circunscribe al interés.

Se reitera así lo analizado por esta Sala en sentencia de fecha 27 de septiembre del
año en curso, radicación 14.170, con ponencia de quien ahora cumple igual función:

"El interés previsto por ese precepto tampoco ha de ser, necesariamente, pecuniario,
sino simplemente consistir en mostrar una inclinación de ánimo hacia una persona o
entidad, con desconocimiento de los principios de transparencia y selección objetiva,
en cualquier clase de contrato u operación en que deba intervenir por razón de su
cargo o sus funciones."

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

2. Esa práctica delictuosa de interceptar las comunicaciones privadas, sin previa


autorización escrita de autoridad judicial competente, debe ser expresamente
censurada y rechazada, como flagrantemente violatoria del derecho fundamental a la
intimidad de todos los seres humanos.

3. El numeral 3° del artículo 58 de la ley 80 de 1993 estipula que, como consecuencia


de las acciones u omisiones que se imputen en relación con la celebración de
contratos, "En caso de declaratoria de responsabilidad civil o penal y sin perjuicio de
las sanciones disciplinarias, los servidores públicos quedarán inhabilitados para ejercer
cargos públicos y para proponer y celebrar contratos con las entidades estatales por
diez (10) años contados a partir de la fecha de ejecutoria de la respectiva sentencia".
Sin perjuicio de que tal sanción opere de pleno derecho, la Sala considera conveniente
declarar de manera expresa la procedencia de tal inhabilidad sobre (...), por el lapso
indicado en el precepto referido.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Unica Instancia


FECHA : 25/10/2000
DECISION : Niega nulidad, condena, impone interdicción,
declara inhabilidad, se abstiene...
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : ARBOLEDA GOMEZ, SAULO
DELITOS : Interés ilícito en celebración de contratos
PROCESO : 15273
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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CASACION-Interés-Identidad sustancial en el objeto de la impugnación

La falta de interés es causa de improcedencia del recurso extraordinario y comporta el


rechazo de la demanda que bajo esa circunstancia sea presentada con miras a
enjuiciar la sentencia de segundo grado.

La carencia de interés para recurrir puede darse, bien porque el impugnante en


casación no apeló de la sentencia de primer grado, o bien, porque habiendo apelado
lo hizo por motivos diferentes de los que invoca como fundamento de una demanda de
casación en la que no persigue la declaratoria de nulidad por irregularidades
procedimentales, porque si la demanda incluye objeciones de esta clase a la sentencia
es evidente el interés para el recurso extraordinario.

En el caso en examen, la apelación contra la sentencia de primera instancia buscó su


anulación básicamente por el desacuerdo del procesado con lo decidido sin precisar los
motivos invalidantes (fl. 24 cd. Tr); nada dijo el recurrente respecto de la confesión
de la que ahora habla su último defensor en la demanda de casación al pregonar la
falta de aplicación del artículo 299 del C. de P.P.
(...)
No hay pues, coincidencia sustancial entre los motivos de la apelación de la sentencia
de primera instancia y los de la censura extraordinaria y esto pone de manifiesto el
asentimiento del recurrente en casación con aquella sentencia sobre el no
reconocimiento de la confesión del hurto consumado; y si se recuerda que la situación
jurídica de este procesado no fue desmejorada por el Tribunal a consecuencia del
recurso de apelación, ni en consulta porque la sentencia de primer grado no está
sujeta a este grado jurisdiccional, resulta indiscutible la imposibilidad de acceso al
recurso extraordinario.

Sobre la improcedencia del recurso de casación cuando no hubo discrepancia con el


fallo de primera instancia a través del de apelación, reiteradas veces se ha
pronunciado la Sala, siendo una de las más recientes, el 2 de septiembre de la
presente anualidad, cuando con ponencia del Magistrado Dr. Córdoba Poveda precisó:

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"... para que procedan los recursos, tanto los ordinarios como el extraordinario, es
menester que se cumplan dos requisitos, a saber: que se esté legitimado, esto es, que
se trate de un sujeto procesal a quien la ley faculta para impugnar, y que se tenga
interés, que se manifiesta en el agravio o perjuicio inferido con la decisión.

"Y para que haya interés en el recurrente en casación es necesario, además, que haya
apelado la sentencia de primera instancia, pues una actitud pasiva reflejaría que
consiente el perjuicio, que está conforme con lo resuelto; o, en su defecto que el fallo
de segunda instancia haya desmejorado su situación en virtud de la apelación
interpuesta por otro sujeto procesal, o que el superior haya examinado la providencia
en razón del grado de competencia funcional de la consulta, pues mientras no se
produzca la de segunda instancia, no puede saber el sentido definitivo del fallo, ya que
el superior puede decidir sin limitación sobre la providencia o la parte pertinente de
ella, o que la casación verse sobre nulidades.

"A veces la falta de interés aparece desde cuando se interpone el recurso, alternativa
en la cual no debe concederse y si equivocadamente se procede a ello, deberá
decretarse la nulidad del trámite ilegalmente adelantado. En otras ocasiones la falta de
interés sólo viene a concretarse al conocerse las pretensiones de la demanda de
casación, evento en el cual deberá rechazarse in límine la misma y declarase desierto
el recurso. Pero puede acontecer que el libelo se admita, caso en el cual, al decidir el
recurso, se desestimará la demanda.".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Auto Casación
FECHA : 25/10/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito judicial
CIUDAD : Valledupar
PROCESADO : MANRIQUE LOZANO, OMAR
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado, Tentativa
de hurto calificado y agravado
PROCESO : 15985
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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PRESCRIPCION/ RESOLUCION DE ACUSACION/ SENTENCIA

La Sala tiene dicho que

"La calificación sumarial impartida en la resolución de acusación no obstante su


carácter provisorio se convierte en ley del proceso, pues es el hito fundamental a
partir del cual el Estado garantiza al acusado el derecho de defensa y se desarrolla la
actividad defensiva durante el debate del juicio, pero a la vez está sujeta a las
resultas de éste, materializadas en la sentencia de las instancias.

" Esta, cuando es condenatoria y se pronuncia bajo los parámetros del debido proceso
y concordante con la resolución acusatoria, es el único pronunciamiento judicial dentro
de la fase ordinaria del proceso con categoría de definitividad en la imputación penal,
sea que la mantenga en los mismos términos de la acusación fiscal o que le introduzca
variaciones de menor compromiso penal, de donde se colige que es el tipo penal
contemplado en el fallo de las instancias con las circunstancias específicas declaradas,
el que establece el término de la prescripción de la acción penal". ( 9 de abril de 1999,
M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia, Rad. No. 13.165).

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Auto Casación
FECHA : 26/10/2000
DECISION : Se abstiene de resolver, declara prescrita acción
penal, decreta cesación de procedimiento.
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : TAMAYO ORTEGA, NELSON DE LOS MILAGROS
DELITOS : Constreñimiento al elector
PROCESO : 11547
PUBLICADA : Si

Aclaración de voto Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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CASACION/ TERMINO

El 7 de julio de 1998 se cumplió el término de ejecutoria del fallo de segunda instancia


y como la casación se interpuso el 10 de ese mes, después de su oportunidad, según
la comunicación y el fax a que se hizo mención en el párrafo anterior, la sentencia
quedó ejecutoriada, debiendo acatarse lo que resulte de la aplicación de la ley y no lo
contrario a ésta y a la realidad, que eventualmente indique la Secretaría u otra
dependencia judicial.

Es de recordar que esta corporación ha manifestado, por ejemplo en providencia de


fecha 7 de septiembre de 1999, radicación 15.043, con ponencia de quien ahora
cumple igual función, que los términos legales "apuntan a preservar el orden procesal,
la igualdad de los sujetos, la preclusión de las determinaciones y etapas en el trámite
y la seguridad jurídica. Permiten al fiscal o juez y a los intervinientes en el proceso
realizar ciertos actos y otorgan firmeza a las decisiones judiciales, aún las que carecen
de fuerza de cosa juzgada, para producir efectos que deben ser respetados. Así, los
actos procesales han de cumplirse en los plazos y oportunidades señalados por la ley
o, en su defecto, por el director del proceso, ya que son perentorios".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Auto Casación
FECHA : 26/10/2000
DECISION : Declara la nulidad del auto que concedio el
recurso, expide copias
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : MEDINA BETANCOURTH, GEOVANNY HERNANDO
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal
PROCESO : 15041
PUBLICADA : Si
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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MINISTERIO PUBLICO-Personero municipal/ AUDIENCIA DE


SUSTENTACION ORAL-Diferencia con la audiencia pública de juzgamiento/
PERSONERO MUNICIPAL/ NULIDAD/ AUDIENCIA PUBLICA

1. Sabido es de otra parte, y en ello se concede razón a los censores, que de


conformidad con el artículo 131A del Código de Procedimiento Penal, adicionado por el
21 de la Ley 81 de 1993, vigente ya para la época del adelantamiento de la presente
causa, los personeros municipales estaban facultados para ejercer las funciones del
Ministerio Público en las actuaciones de competencia de los juzgados penales y
promiscuos municipales, así mismo, de los fiscales delegados ante los jueces del
circuito, municipales y promiscuos, sin perjuicio desde luego, de su asunción directa
por funcionarios de la Procuraduría General de la Nación, en consecuencia, la
intervención de la Personería Municipal de Purificación en la fase instructiva del
presente proceso se muestra ajustada a esas expresas previsiones legales. La
irregularidad surge por lo tanto en el juzgamiento, donde por los factores objetivo y
territorial le correspondió adelantarlo al Juzgado Segundo Penal del Circuito de esa
localidad, pues continuó actuando la Personería Municipal a pesar que carecía de la
potestad legal para asumir las funciones inherentes al Ministerio Público ante ese
despacho. En síntesis, la realidad de la anomalía denunciada por los recurrentes fluye
irrebatible.

Sin embargo, como reiteradamente ha sostenido la Corte, la nulidad por violación al


debido proceso, máxime ante la consagración del principio de trascendencia en el
artículo 308-2º del Código de Procedimiento Penal, no se refiere a cualquier
informalidad o defecto de actividad, sino a aquellas que por su carácter sustancial
afectan las garantías de los sujetos procesales o socavan las bases fundamentales de
la instrucción y el juzgamiento, esto es, el conjunto de exigencias y formalidades que
caracterizan a un determinado procedimiento; situación que lejos está de configurarse
en el presente caso ante la vinculación a la causa, en calidad de agente del Ministerio
Público, reitera la Corte, a quien en virtud de la disposición comentada atrás no estaba
legitimado para ejercer su representación.

En primer término, dado el carácter puramente discrecional de la intervención del


Ministerio Público durante las etapas de la actuación, conforme estatuye el artículo 131
del estatuto penal adjetivo en fiel desarrollo del artículo 277-7º de la Constitución
Política, que surge por ende ajena a los pilares fundamentales del proceso,
caracterizado por su división en dos fases claramente deslindadas en las cuales la
titularidad de la acción penal es ejercida por los Fiscales o jueces competentes, según
el estadio de que se trate, a quienes independientemente de la vigilancia del Ministerio
Público les está exigido el respeto de las garantías fundamentales del acriminado.

En ese orden de ideas, si la intervención del Ministerio Público resulta enteramente


discrecional, salvo en aquellos específicos eventos en los cuales por vía de excepción
es obligatoria, pues una activa participación de su parte está determinada por la
necesidad de defensa del orden jurídico, del patrimonio económico, o de los derechos
y garantías fundamentales, su ausencia formal o material carece de todo influjo
invalidatorio del trámite, como también puede predicarse, con mayor razón, en
aquellos eventos en los cuales la representación aparece a cargo de un funcionario
adscrito en todo caso al Ministerio Público, pero que no esta habilitado legalmente para
actuar en un determinado proceso como se aprecia configurado en el evento de autos.

Abundando en consideraciones, no puede escapar a la atención de la Sala que durante


el lapso en el cual la representación del Ministerio Público fue desempeñada de manera
irregular por la servidora adscrita a la Personería de Purificación, ninguna diligencia
que requiriera la presencia obligatoria de aquél fue realizada, ni aún la notificación del
auto innecesariamente proferido para efectos del traslado previsto en el artículo 446
del Código de Procedimiento Penal, que bien podía haber sido surtido a través de la
simple constancia secretarial en el sentido que el expediente quedaba a disposición de
las partes, conforme se ha discernido además en la jurisprudencia de la Sala
(sentencia de mayo 12 de 2000, H.M.P. Dr. Córdoba Poveda); como tampoco se atisba
que esa circunstancia denunciada por los impugnantes en la sede extraordinaria,
hubiese constituido obstáculo en el cabal ejercicio del derecho defensa, tanto así que
con prescindencia de esa anómala situación, los mandatarios judiciales de (...) y (...)
concurrieron a solicitar pruebas y, el apoderado del primero, además, a peticionar la
nulidad de la admisión de la demanda de parte civil, incluso, a interponer el recurso de

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

apelación contra el auto que negó ésta última pretensión (fls. 232 a 235, 236 cdno. 2),
en fin, exteriorizaron que esa irregular representación del Ministerio Público en manera
alguna conculcó sus posibilidades de controversia probatoria o jurídica.

Más aún, diluyendo cualquier entidad y trascendencia en la anomalía detectada, el


agente especial que finalmente asumió la delegación del Procurador General de la
Nación en el presente proceso se posesionó dentro del mismo con precedencia al inicio
del período probatorio de la causa, y en ese estadio del trámite, dentro del cual se
acopiaron los medios de convicción pretendidos por las partes, así como en la
actuación subsiguiente hasta el proferimiento del fallo absolutorio del a quo, estuvo
atento al normal desarrollo del juicio, como se infiere de la solicitud de copias del
expediente, de las notificaciones personales surtidas con él, pero primordialmente, de
la asistencia a la audiencia pública a pesar que su concurrencia no era obligatoria,
oportunidad en la que reclamó la condena para los aquí encausados.

Por todo lo anterior, queda descartada la configuración de una irregularidad sustancial


que afecte el debido proceso, en consecuencia, como lo advierte la Procuradora
Delegada, el cargo no prospera.

2. La audiencia pública, conviene recordar en réplica a dicha censura, tiene como


finalidad esencial controvertir ante los sujetos procesales y la sociedad en general, los
cargos imputados en la resolución acusatoria a partir del análisis conjunto de los
medios de convicción legal, regular y oportunamente recaudados durante las fases de
investigación y del juicio; por tal razón, a cada una de las partes luego de superada la
actividad probatoria que también le es propia, se les brinda la oportunidad de expresar
sus apreciaciones y pretensiones conclusivas con miras a inclinar el convencimiento del
juzgador en torno a la tesis respectivamente postulada, que en principio, se supone
corresponde a la verdad histórica reconstruida en el proceso.

Por la trascendencia que reviste esta audiencia, como quiera que materializa el
derecho fundamental a un debido proceso público con garantía de la defensa material
y técnica, consagrado en el artículo 29 de la Constitución Política, se trata entonces de
un acto procesal complejo cuya realización no está sujeta a la discrecionalidad de las
partes, por el contrario, resulta obligatoria para legitimar el ejercicio de la potestad
punitiva del Estado, salvo que el proceso concluya a través de alguno de los
mecanismos establecidos para su terminación anticipada.

De ahí también que aparezca cabalmente reglado en todos y cada uno de sus
momentos, con una fase previa consistente en el traslado a las partes por el término
señalado en el artículo 446 de la codificación procesal penal para la preparación del
debate, que se desarrolla a través de varios estadios perfectamente diferenciables y
orientados por el principio de eventualidad o preclusión, máxime que implican a su vez
la oportunidad para los sujetos procesales de desplegar una determinada actividad: de
lectura de la acusación y de las demás piezas del proceso solicitadas por las partes, de
interrogatorio del sindicado, de práctica de pruebas y, por último, de alegaciones,
etapas efectuadas todas bajo el control del funcionario de conocimiento con las
amplias facultades de dirección brindadas en el artículo 453 ibídem.

En virtud de esa discernida naturaleza la asistencia a este debate público de


juzgamiento también aparece expresamente regulada en el artículo 452 del estatuto
penal adjetivo, que en cuanto interesa para los actuales fines resulta obligatoria para
el defensor del sindicado con el propósito de verificar en condiciones de igualdad la
discusión fáctica, jurídica o probatoria en torno al pliego de cargos elevado por la
Fiscalía, únicamente posible si la presencia del funcionario acusador se ve
contrarrestada por quien con su preparación esta en condiciones de controvertirlo o
desquiciarlo a través de sus argumentaciones.

De ahí también que el desarrollo del debate al tenor del artículo 451 ibídem tenga una
secuencia lógica en la que se escucha primero a la parte acusadora, al representante
del Ministerio Público, al apoderado de la parte civil y, finalmente, al sindicado así
como a su defensor, para brindarles a éstos últimos la oportunidad de responder en
debida forma las acusaciones.

En contraste, el artículo 27 de la Ley 81 de 1993, entre otras de sus innovaciones,


abrió compuerta a la sustentación oral del recurso de apelación interpuesto contra la
sentencia de primer grado, de naturaleza sustancialmente diversa a la audiencia

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

pública de juzgamiento, pues en ella no se trata de controvertir la acusación erigida


por la Fiscalía contra el sindicado, según entiende el censor, sino de exteriorizar en
forma verbal la inconformidad anunciada de manera oportuna frente a la providencia
conclusiva de la instancia proferida por el juzgador a quo, obviamente, con
oportunidad para los no recurrentes de pronunciarse por ese mismo medio en relación
con los motivos del disentimiento del apelante.

Desde otra perspectiva, la mencionada ley simplemente introdujo la oralidad al trámite


de la apelación, además con un carácter discrecional, pues el impugnante puede optar
por la sustentación escrita o verbal de la alzada con la única condición, al tenor del
artículo 196B del Código de Procedimiento Penal, de exteriorizar su escogencia en el
momento de interponer el recurso a través de una manifestación que determinará el
consecuente curso a la impugnación propuesta.

Así las cosas, si se trata de surtir en forma oral el trámite que de otra forma se
agotaría por escrito, en el que se corre traslado al apelante y a los no recurrentes, al
primero para sustentar el recurso, en tanto que a éstos últimos para pronunciarse por
ese mismo medio y a discreción sobre los argumentos que brindan asidero a la
impugnación incoada, iguales rasgos se conservan tratándose de la sustentación en
audiencia, dentro de la cual quien no apeló el fallo puede comparecer o no a la
diligencia señalada para tal fin y, en el primer caso, intervenir en su momento o
guardar silencio asumiendo una actitud expectante frente a la determinación del ad
quem.

En fin, la concurrencia de los no recurrentes a la sustentación oral de la apelación, así


como la participación de éstos en tal acto, constituye una facultad conferida a los
sujetos procesales quienes pueden ejercerla o no, pero en éste último evento,
precisamente por esta connotación discernida para ella, en manera alguna se configura
una irregularidad que afecte el debido proceso o el derecho de defensa, menos aún,
con entidad para desquiciar la legalidad del trámite, conclusión a partir de la cual se
rechaza la nulidad pretendida en la sede extraordinaria, ante la inasistencia del
defensor del sindicado (...) a la audiencia llevada a cabo ante el Tribunal Superior de
Ibagué para escuchar los fundamentos del recurso interpuesto por el apoderado de la
parte civil y la Fiscalía, máxime que de las constancias procesales se establece que la
actitud del togado obedeció a la decisión de no intervenir en esa diligencia, pues
prescindió de acudir a ella a pesar de haber sido enterado en forma oportuna de la
fecha de su realización a través de telegrama (fls. 13 a 16 cdno. 4).

Finalmente, como indica el demandante, el artículo 161 del estatuto penal adjetivo
sanciona con la inexistencia aquellas diligencias practicadas con la intervención del
imputado sin la de su defensor; sin embargo, su recto y sistemático entendimiento
permite discernir que dicha preceptiva en manera alguna está referida a las simples
exteriorizaciones de la defensa material, como es el caso de la sustentación oral del
recurso de apelación o de la concurrencia del sindicado en calidad de no recurrente a
tal audiencia; adversamente, la norma en cita alude a las actuaciones en las cuales la
asistencia técnica del procesado constituye requisito ineludible para la validez de la
misma, bien ante la trascendencia del acto para los fines del proceso, que es la
situación predicable de la versión libre o de la indagatoria (artículos 319, 355 y 358),
de los institutos de terminación anticipada del proceso (artículos 37, 37ª, 38) y de la
audiencia pública de juzgamiento (artículo 452), o por los efectos incriminatorios que
en concreto pueden derivarse de la actuación correspondiente, como sucede con la
confesión (artículo 296), el reconocimiento en fila de personas (artículo 368) o del
efectuado a través de fotografías (artículo 369)

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 26/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
PROCESADO : DEVIA TOCORA, JAIRO
PROCESADO : OSPINA BONILLA, CIRO
DELITOS : Uso de documento público falso, Falsedad material
empl. of. en doc. publico
PROCESO : 13528
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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RESPUESTA INMEDIATA/ DOSIFICACION PUNITIVA-Circunstancias de


agravación y conceptos del artículo 61 del C.P/ CIRCUNSTANCIAS DE
AGRAVACION PUNITIVA-Complicidad/ COMPLICIDAD

1. Como los temas jurídicos sobre los cuales versan los cargos propuestos en la
demanda ya cuentan con pronunciamiento unánime por parte de la Sala y no se hace
necesario reexaminar el punto es posible acudir al instituto de la respuesta inmediata,
contemplado en el artículo 10° de la ley 553 de 2.000, que crea el artículo 226 A de
Código de Procedimiento Penal.

2. Con relación al primer tema jurídico, concerniente a que habiéndose agravado


específicamente la pena por razón de la cantidad de sustancia incautada (más de 5
kilos de cocaína), con fundamento en el numeral 3° del artículo 38 de la ley 30 de
1986, no es posible, sin violar el principio del non bis in idem, aumentarla
nuevamente por la gravedad y modalidades del hecho punible, al tenor del artículo 61
del C. P., la Sala ha sostenido que al aplicar las circunstancias específicas se modifican
los limites mínimo y máximo, creándose un nuevo marco punitivo, dentro del cual el
juez puede ejercer su discrecionalidad con arreglo a las pautas del artículo 61 del C. P.
y agravar la pena, pues de lo contrario no podría fijarla entre esos dos extremos.

También ha dicho que el artículo 38.3 de la ley 30 de 1986 agrava la conducta con
fundamento en la cantidad de sustancia incautada (p. e. más de 5 kilos de cocaína),
pero que ello no implica que la pena no pueda ser nuevamente agravada,, al tenor del
artículo 61, en razón a la mayor cantidad de droga objeto del ilícito, pues mayor será
la intensidad del daño real o potencial al interés jurídico tutelado y, por lo tanto, más
grave el hecho.*

3. Ahora bien, en lo que hace relación al segundo tema jurídico propuesto, atinente a
la imposibilidad de agravar la pena bajo el supuesto genérico indicado en el artículo
66-7 del Código Penal, cuando se ha condenado a los copartícipes en el grado de
coautores, ha sido pacífica la Sala al advertir que como las circunstancias de
agravación y de atenuación punitivas hacen relación a los diferentes elementos del
hecho punible, la expresión " obrar en complicidad de otro ", debe entenderse como un
factor distinto al concepto de complicidad que se deriva de la participación, para
centrarlo en la idea reveladora de una mayor gravedad en la comisión del delito, en la
medida en que aquel se ejecuta por más de una persona, situación que vista así y por
representar una mayor probabilidad de éxito en el fin propuesto, hace notar
mayúscula gravedad del hecho. Valga citar como antecedente el fallo del 29 de julio de
1.998 M.P: Carlos Eduardo Mejía Escobar.
______
* Casación 24 de agosto de 1994, M. P. Dr. Dídimo Páez Velandia, Sentencia de segunda
instancia, julio 12 de 1999, rad, 15458, M. P. Dr. Jorge A. Gómez Gallego y casación 11565,
octubre 7 de 199, M. P. Dr. Carlos E. Mejía Escobar).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Casación
FECHA : 26/10/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : TORO GOMEZ, HOOVER DE JESUS
PROCESADO : CADAVID SARMIENTO, LUIS ARMANDO
PROCESADO : GALLEGO SIERRA, GEDEON ANTONIO
PROCESADO : CASTRO MACHADO, ROLDAN
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 14534
PUBLICADA : Si
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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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CASACION-Indemnización de perjuicios-Interés por la cuantía/ VIOLACION


INDIRECTA DE LA LEY/ PERJUICIOS

1. Por ocuparse este cargo de censurar exclusivamente la condena al pago de los


perjuicios materiales y morales derivados del delito, encuentra la Sala que no le asiste
al demandante interés para impugnar por razón de la cuantía, ya que según al artículo
221 del Código de Procedimiento Penal, cuando el recurso de casación tiene por objeto
únicamente lo referente a la indemnización de perjuicios decretados en la sentencia
condenatoria, deberá tener como fundamento la cuantía para recurrir establecida en
las normas que regulan la casación civil, sin consideración a la pena que corresponda
al delito o delitos.

El monto de los perjuicios materiales se estableció en la suma de sesenta y cinco mil


pesos ($65.000.oo) actualizada de conformidad con los valores de la UPAC. Los
perjuicios morales se fijaron en cuantía de quinientos (500) gramos oro.

En virtud de lo dispuesto en el artículo 366 del Código de Procedimiento Civil, la


cuantía será individualizada por "el valor actual de la resolución desfavorable al
recurrente", el cual se calcula con el aumento del 40% que cada dos años debe
hacerse a la suma de $10.000.000.oo a partir de enero 1º de 1990, según lo
establecen los artículos 2º y 3º del Decreto 522 de 1988, y que en consecuencia fija
para los años 1998 y 1999, una cuantía de cuarenta y dos millones doscientos
cincuenta y siete mil seiscientos pesos ($42.257.600.oo), suma bastante superior a la
establecida como monto de los perjuicios ocasionados con el delito, y que es objeto de
censura, por lo cual el demandante carece de interés.

2. Si según el artículo 254 del Código de Procedimiento Penal, los elementos


constitutivos del hecho o la responsabilidad del procesado pueden acreditarse con
cualquier medio probatorio, sin que exista sistema tarifario, no hay lugar a censurar al
fallador que previa crítica a los elementos probatorios, decide fundamentar su decisión
en aquellos que según las reglas de la sana crítica y mediante su valoración conjunta
con las demás pruebas, estima como importantes y aptos para soportar su fallo, y por
lo cual deja de lado otros elementos probatorios que considera innecesarios,
irrelevantes, o intrascendentes. Por ello, la censura por violación indirecta requiere que
se ataquen íntegramente los pilares sobre los cuales se construyó la providencia, con
la demostración de yerros de los falladores capaces de socavar tal construcción.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Auto Casación
FECHA : 26/10/2000
DECISION : Rechaza la demanda y declara desierto el recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Pereira
PROCESADO : LOPEZ ZULUAGA, ARGEMIRO
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 15626
PUBLICADA : Si
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COLISION DE COMPETENCIA/ USO DE DOCUMENTO PUBLICO FALSO-


Competencia/ COMPETENCIA A PREVENCION

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Para determinar la competencia del funcionario que ha de conocer de la causa en el


presente asunto debe tenerse presente que el "uso" del documento público falso a que
se refiere el inciso segundo del artículo 222 del C.P. no determina el momento
consumativo de la conducta punible. La utilización viene a ser una circunstancia que se
da con posterioridad a la ilicitud, pues el hecho único lo constituye la falsificación.

La calificación le atribuyó al acusado la confección de los documentos falsos y además


de ello el uso de los mismos, haciendo referencia no sólo al fundamento fáctico sino
que expresamente tipificó la conducta en el inciso segundo del artículo 222 del C.P..
En estas condiciones y en razón de lo dicho en el acápite anterior, resulta fuera de
contexto hacer referencia al uso para determinar la competencia.

En cuanto al lugar donde se consumó el atentado contra la Fe Pública y por los


argumentos que exponen los despachos que suscitaron este incidente, se colige que
coinciden en que no existe certeza respecto al sitio donde ocurrió la falsificación de los
documentos con base en los cuales se logró la matrícula del vehículo en la Secretaría
de Tránsito de Sahagún, razón por la que la competencia en estos casos se debe
establecer no con base en los criterios expuestos por el colisionante y el colisionado,
sino con los siguientes supuestos:

Por regla general el juez del lugar donde se realiza el hecho debe conocer del proceso.
Pero este principio vinculado al factor territorial sufre excepciones en el caso de la
competencia a prevención, ya porque el lugar es incierto, o ha ocurrido en varios
sitios, o la conducta se ha ejecutado en el extranjero, o se trata de delitos conexos,
pues en esos eventos la competencia se determina conforme reza el artículo 80 del
Código de Procedimiento Penal, esto es, que conocerá el juez de donde primero se
haya presentado la denuncia o se hubiere proferido resolución de apertura de
investigación, siempre que también lo sea por la naturaleza misma del hecho punible.
De haberse iniciado simultáneamente en varios sitios investigación penal, la
competencia estará determinada en su orden por el lugar donde fuere aprehendido el
imputado y de ser varios los capturados, donde se llevó a cabo la primera
aprehensión.

Como se ha señalado, la incertidumbre en cuanto al lugar de la comisión del hecho


punible es una de las hipótesis en que la competencia debe atribuirse a prevención, y
así se procederá en este asunto.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 26/10/2000
DECISION : Declara la competencia del Juzgado P.C. (Reparto)
de Montería
PROCEDENCIA : Juzgado Penal del Circuito
CIUDAD : Sahagún - Córdoba
PROCESADO : RAMOS RUDAS, JOSE
DELITOS : Uso de documento público falso
PROCESO : 16668
PUBLICADA : Si
Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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COMPETENCIA A PREVENCION/ ENRIQUECIMIENTO ILICITO DE


PARTICULAR/ COLISION DE COMPETENCIA

1. Si bien, por regla general, el conocimiento de la etapa de juzgamiento, según el


factor territorial de competencia, corresponde a aquél Despacho en cuya jurisdicción
se hubiere cometido el delito, la propia ley (artículo 80 del Código de Procedimiento
Penal), ha previsto la distribución de facultades en aquellos eventos en que el punible
se haya cometido en lugar incierto, en varios sitios o en el extranjero, radicando la
atribución en el "territorio en el cual se haya formulado primero la denuncia, o donde
primero se hubiere proferido resolución de apertura de instrucción…", o donde hubiere
sido aprehendido el imputado, si es que simultáneamente se iniciaron investigaciones

53
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

en varios sitios, o en el lugar donde se produzca la primera captura en caso de que


fueren diversos los retenidos.

Sin embargo, es claro que el efecto jurídico previsto en la citada norma parte de un
ineludible supuesto de hecho en el sentido que el punible ha debido ser realizado en
varios sitios, en lugar incierto o en el extranjero; sólo en concurrencia de él procede la
aplicación de los diversos criterios de asignación, allí igualmente establecidos.

2. Si el punible por cuya comisión se acusa a los procesados consiste, según el artículo
1º del Decreto 1.895 de 1.989, adoptado como legislación permanente por el artículo
10º del Decreto 2.266 de 1.991, en la obtención, de manera directa o por interpuesta
persona, para sí o para otro, de incremento patrimonial no justificado, derivado, en
una u otra forma, de actividades delictivas, es evidente que el lugar de su
consumación será aquél en donde el logro del dicho acrecimiento se hubiere verificado.

Para el evento en examen, acreditado que el dinero pertenecía a un grupo rebelde,


que el mismo estaba escondido en una vereda de Aguazul y que fue allí dónde los
procesados, desertores de la insurgencia, se lo apropiaron, es ineluctable conclusión
que el territorio de obtención del incremento patrimonial fue aquella y no otra,
jurisdicción. Ese acto de adueñarse del dinero procedente de ilícitas actividades ya
conforma, por sí mismo, un hecho de consumación del acrecimiento patrimonial, sin
necesidad, siquiera, de que se hubiere verificado su inversión o su destino, pues éstos
resultarían simplemente constituirse en actos de aprovechamiento, cuando ya el
enriquecimiento estaba dado.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 26/10/2000
DECISION : Declara competencia del Juzgado P.C.E. de Yopal –
Casanare
PROCEDENCIA : Juzgado Penal del C. E.
CIUDAD : Santa Rosa de Viterbo
PROCESADO : PARADA OLARTE, JOHANA
PROCESADO : SOLANO, ARCESIO ESTEBAN
DELITOS : Enriquecimiento ilícito de particular
PROCESO : 17561
PUBLICADA : Si
Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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SENTENCIA CONDENATORIA-Requisitos/ PROCESO PENAL-Principio de


progresividad-Etapas procesales/ CALIFICACION DEL MERITO DEL
SUMARIO-No está limitada por la situación jurídica/ DELITOS CONTRA EL
SUFRAGIO/ INDICIO-Estructura/ INDICIO-Clasificación/
DETERMINADOR-AUTOR/ DETERMINADOR-Presupuestos de la inducción/
CONSTREÑIMIENTO AL ELECTOR/ RESPONSABILIDAD PENAL-
Determinador/ ACCION DISCIPLINARIA/ ACCION PENAL/ PENA-Delitos
contra el sufragio

1. De lo normado por el artículo 247 del Código de Procedimiento Penal, se establece


que, a diferencia del grado de conocimiento exigido para proferir medida de
aseguramiento (posibilidad) y para residenciar en juicio criminal al sindicado
(probabilidad), para dictar sentencia condenatoria se requiere que la prueba obtenida
en las distintas etapas del proceso conduzca a la certeza del hecho definido en la ley
como delito y la responsabilidad del enjuiciado.

Como derivado de dicho precepto, el material probatorio que conforma la actuación,


ha de ser apreciado en conjunto, de acuerdo con los postulados de la lógica y las
reglas de la experiencia, asignándosele el mérito que corresponda (art. 245 C. de P. P.
), a fin de establecer las adecuadas consecuencias jurídicas que de allí se deriven.

54
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

2. El proceso penal se estructura sobre la base del principio de progresividad, según el


cual la actividad que se cumple en cada una de las etapas que lo componen se
adelanta con la finalidad de alcanzar mayores grados en el conocimiento del objeto de
la investigación, pasando de la incertidumbre, a la certeza de lo realmente acaecido.

Es debido precisamente a este carácter progresivo que en cumplimiento de tal


principio la ley prevé para la apertura de la indagación preliminar la simple noticia del
hecho por denuncia, querella o petición especial válidamente formuladas, o adscribe la
facultad de iniciarla de oficio cuando se trate de hechos para cuya investigación no se
requiera sino el solo conocimiento por el funcionario competente, pero en ambos
eventos con la finalidad de establecer si hay lugar al ejercicio de la acción penal, si
tuvo ocurrencia el hecho noticiado, y, en tal caso, identificar o por lo menos
individualizar sus autores o partícipes.

Aunque la ley no prevé que para abrir investigación se requiera adelantar previamente
la etapa de indagación preliminar, dado que a la formal instrucción puede llegarse
directamente cuando el investigador se enfrenta ante la seria probabilidad sobre la
ocurrencia de un hecho con contornos de ilicitud y ha logrado la individualización del
presunto autor o partícipe, ello denota que el inicio del período de instrucción supone
alcanzar un grado mayor de conocimiento del requerido para la investigación previa.

En la etapa de investigación formal, y ya vinculado el sindicado, el funcionario


instructor tiene la obligación de definir su situación jurídica y se enfrenta a la
disyuntiva de proferir medida de aseguramiento o abstenerse de hacerlo, para lo cual
debe establecer si en contra de aquél resulta por lo menos un indicio grave de
responsabilidad de acuerdo con las pruebas allegadas válidamente a la actuación, y,
de resultar positivo, en el acto correspondiente se deben precisar los hechos objeto de
la investigación, su calificación jurídica provisional y la pena establecida en el tipo
correspondiente, además de dejar establecidos los medios de convicción que hablan de
la existencia del hecho y la probable responsabilidad del sindicado como autor o
partícipe.

Con medida de aseguramiento o sin ella, el proceso avanza hasta un estadio posterior
referido a la calificación del mérito sumarial previa clausura del período instructivo,
cuyo proferimiento admite solo dos posibilidades: resolución de acusación y preclusión
de la investigación. El primer evento supone que en la actuación aparezca demostrada
la ocurrencia del hecho, y que por lo menos existan confesión, testimonio que ofrezca
serios motivos de credibilidad, pluralidad de indicios graves, documento, peritación o
cualquier otro medio probatorio que comprometa la responsabilidad del sindicado. La
segunda eventualidad, por su parte, requiere que aparezca plenamente acreditado que
el hecho no ha existido, o que el sindicado no lo ha cometido, o que la conducta es
atípica, o que está plenamente demostrada una causal de justificación o de
inculpabilidad, o que la acción no podía haberse iniciado o no puede proseguirse.

Y en el fallo correspondiente a la culminación del juicio, establece el ordenamiento que


solo resulta posible proferir condena cuando en la actuación aparezca acreditado, en
grado de certeza, no solo la ocurrencia del hecho punible, sino la responsabilidad del
sindicado, cuya carga de la prueba durante el juzgamiento la ley adscribe al organismo
acusador sin perjuicio de que el juez pueda tener iniciativa de oficio.

3. Entonces, dada precisamente la progresividad que ostenta el proceso penal,


definida la situación jurídica con medida de aseguramiento o sin ella el proceso
continúa sin que se encuentre prevista la necesidad de volver a definirla por haberse
allegado nuevos medios o ampliado la diligencia de indagatoria, máxime si se toma en
cuenta que la etapa instructiva culmina con un más riguroso examen de las pruebas
allegadas y de proferirse resolución acusatoria se concreta la denominación jurídica de
los hechos por los cuales el procesado ha de responder. Y si el proceso sigue su curso
permitiendo la posibilidad de incorporar nuevos elementos de juicio, es de esperarse
que los argumentos expuestos en el acto definitorio de la situación jurídica puedan
verse modificados de cara a la nueva realidad procesal, sea porque se recopilaron
nuevas pruebas o porque sin haber ello sucedido, se tiene una mejor comprensión del
asunto, sin que de allí resulte legítimo derivar menoscabo al debido proceso o el
derecho de defensa. Sintetizando lo dicho, el objeto de la calificación del sumario son
los hechos materia de investigación y por los que se vinculó al procesado, para lo cual
ninguna limitante constituye lo plasmado en el acto definitorio de la situación jurídica
(Cfr. Auto Unica Instancia. Junio 5/98. MP. Dr. ARBOLEDA RIPOLL).

55
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

4. Habiendo sido establecido constitucionalmente en el medio colombiano que la


soberanía reside en el pueblo, del que emanan los poderes públicos, quien la ejerce
directamente o por medio de sus representantes en los términos previstos por la Carta
Política (art. 3 C. N.), y consagrado con rango constitucional el derecho de todo
ciudadano a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político, para lo
cual puede elegir y ser elegido, o tomar parte en elecciones, plebiscitos, referendos,
consultas populares y otras formas de participación democrática ( art. 40 C.N.),
resulta trascendente que tales principios encuentren posibilidades de realización a
través de elecciones públicas, competitivas y transparentes, en las que los ciudadanos
puedan escoger libremente entre varios candidatos o listas de candidatos quién o
quienes han de representarlos en los diversos niveles de la administración pública, y
que por medio de conminación de sanción la ley tipifique como delito aquellos
comportamientos que se lleven a cabo con la finalidad de impedir o dificultar el libre
ejercicio del derecho del sufragio, o que apunten a falsear la voluntad popular
depositada en las urnas.

5. Precisa la Corte que el indicio es un medio de prueba crítico, lógico e indirecto,


estructurado por el juzgador a partir de encontrar acreditado por otros medios
autorizados por la ley, un hecho del cual razonadamente, y según las reglas de la
experiencia, se infiera la existencia de otro hasta ahora desconocido que interesa al
objeto del proceso, el cual puede recaer sobre los hechos, o sobre su agente, o sobre
la manera como se realizaron, cuya importancia deviene de su conexión con otros
acaecimientos fácticos que, estando debidamente demostrados y dentro de
determinadas circunstancias, permite establecer, de modo más o menos probable, la
realidad de lo acontecido.

Los indicios pueden ser necesarios cuando el hecho indicador revela en forma cierta o
inequívoca, la existencia de otro hecho a partir de relaciones de determinación
constantes como las que se presentan en las leyes de la naturaleza; y contingentes,
cuando según el grado de probabilidad de su causa o efecto, el hecho indicador
evidencie la presencia del hecho indicado. Estos últimos, a su vez, pueden ser
calificados como graves, cuando entre el hecho indicador y el indicado media un nexo
de determinación racional, lógico, probable e inmediato, fundado en razones serias y
estables, que no deben surgir de la imaginación ni de la arbitrariedad del juzgador,
sino de la común ocurrencia de las cosas; y leves, cuando el nexo entre el hecho
indicador y el indicado constituye apenas una de las varias posibilidades que el
fenómeno ofrece.

De conformidad con la previsión legal sobre la prueba indiciaria, al efecto establecida


por los artículos 300 y siguientes del Código de Procedimiento Penal, el hecho
indicador del cual se infiere la existencia de otro acaecimiento fáctico, debe estar
debidamente acreditado por los medios directos de prueba (testimonio, peritación,
inspección, documento, confesión); ha de ser indivisible, pues los elementos que lo
integran no pueden a su vez tomarse como hechos indicadores de otros acaecimientos
fácticos; independiente, ya que a partir de un hecho indicador no pueden estructurarse
varios hechos indicados; si son varios han de ser concordantes, de manera que los
hechos inferidos guarden armonía entre sí como partes que integran un mismo
fenómeno; convergentes, es decir que la ponderación conjunta de los distintos indicios
dé lugar a establecer una sola conclusión y no varias hipótesis de solución; y,
finalmente, que en su apreciación, como ocurre con todos los medios de prueba, el
juzgador acuda a las reglas de la sana crítica, establezca el nivel de probabilidad o
posibilidad, y, en tal medida señale si son necesarios, contingentes, graves o leves, y
su relación con los demás medios de prueba que obran en la actuación.

6. Al señor (...) se le atribuye en la acusación haber obrado a título de determinador


del injusto típico de constreñimiento al elector llevado a cabo por los autores
materiales(...), (...) y (...). En ese sentido ha de precisar la Sala que no obstante
prever el artículo 23 del Código Penal igual tratamiento punitivo para el autor material
y el instigador del hecho punible, al señalar que ambos incurrirán en la pena prevista
para el tipo realizado, no significa ello que ontológicamente tengan igual connotación
jurídica, pues mientras el autor lleva a cabo personalmente el comportamiento
típicamente antijurídico, el partícipe, en este caso el inductor, hace nacer en aquél la
idea criminal quien a consecuencia de tal motivación la lleva a cabo, o por lo menos da
inicio a los actos de ejecución.

56
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Sin la pretensión de agotar los desarrollos doctrinarios en torno al tema, es de decirse


que el determinador, instigador o inductor, es aquél que acudiendo a cualquier medio
de relación intersubjetiva idóneo y eficaz, tales como ofrecimiento o promesa
remuneratoria, consejos, amenazas, violencia, autoridad de ascendiente, convenio,
asociación, coacción superable, orden no vinculante, etc., hace nacer en otro la
decisión de llevar a cabo un hecho delictivo, en cuya ejecución posee alguna clase de
interés.

Como presupuestos de la inducción, asimismo la doctrina tiene identificados, entre


otros, los siguientes que se toman como los más relevantes: En primer lugar, que el
inductor genere en el inducido la definitiva resolución de cometer un delito, o refuerce
la idea con efecto resolutorio de la idea preexistente, no bastando con realizar una
simple cooperación moral ayudándole a perfeccionar el diseño del plan delictivo ya
trazado de antemano por el futuro autor material (el denominado omni modo
facturus); en segundo término, el inducido (autor material) debe realizar un injusto
típico, consumado o que al menos alcance el grado de tentativa, pues si su conducta
no alcanza a constituir siquiera un comienzo de ejecución, no puede predicarse la
punición del inductor; en tercer lugar, debe existir un nexo entre la acción del inductor
y el hecho principal, de manera que lo social y jurídicamente relevante es que el
hecho antijurídico se produzca como resultado de la actividad del inductor de provocar
en el autor la resolución delictiva, a través de medios efectivos y eficaces como los
atrás mencionados; en cuarto lugar, que el inductor actúe con conciencia y voluntad
inequívocamente dirigida a producir en el inducido la resolución de cometer el hecho y
la ejecución del mismo, sin que sea preciso que le señale el cómo y el cuándo de la
realización típica; en quinto término, el instigador debe carecer del dominio del hecho,
pues éste pertenece al autor que lo ejecuta a título propio, ya que si aquél despliega
una actividad esencial en la ejecución del plan global, ya no sería determinador sino
verdadero coautor material del injusto típico./

7. El hecho de que, al parecer, el organismo encargado de la acusación hubiere


dispuesto precluir la instrucción a favor de los autores materiales del injusto, como lo
sugiere en la vista pública el Fiscal Delegado, o que la Procuraduría se hubiere
abstenido de iniciar formal investigación disciplinaria contra el señor (...), no implica,
necesariamente, la exclusión de la punibilidad de éste.

Ello se debe, en primer lugar, a que la responsabilidad penal es individual y


personalísima, y que por el carácter limitado de la accesoriedad de la determinación
frente a la autoría material del injusto, no puede exigirse como presupuesto para la
punición de aquella, la concurrencia de todos los elementos que integran el delito y la
responsabilidad del autor; de ahí que para establecer la responsabilidad del
determinador no resulte preciso que el comportamiento del autor sea necesariamente
punible, sino sólo que aparezca probado en el proceso que a consecuencia de la
instigación del partícipe, el autor llevó a cabo una conducta típicamente antijurídica.

8. Por razón de los principios de autonomía e independencia que opera entre las
acciones disiciplinaria y penal, la definición del juicio penal no se subordina a las
resultas del procedimiento disciplinario pudiendo incluso existir una acumulación de
responsabilidades penales y disciplinarias respecto del mismo sujeto agente y por los
mismos hechos.

Al efecto es de recordarse lo sostenido en torno al tema por la Corte Constitucional:

"Cuando se adelanta un proceso disciplinario y uno penal contra una misma persona,
por unos mismos hechos, no se puede afirmar válidamente que exista identidad de
objeto ni identidad de causa, pues la finalidad de cada uno de tales procesos es
distinta, los bienes jurídicamente tutelados también son diferentes, al igual que el
interés jurídico que se protege. En efecto, en cada uno de esos procesos se evalúa la
conducta del implicado frente a unas normas de contenido y alcance propios. En el
proceso disciplinario contra servidores estatales se juzga el comportamiento de éstos
frente a normas administrativas de carácter ético destinadas a proteger la eficiencia,
eficacia y moralidad de la administración pública; en el proceso penal las normas
buscan preservar bienes sociales más amplios".

"Si bien es cierto que entre la acción penal y la disciplinaria existen ciertas similitudes
puesto que las dos emanan de la potestad punitiva del Estado, se originan en la
violación de normas que consagran conductas ilegales, buscan determinar la

57
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

responsabilidad del imputado y demostrada ésta imponer la sanción respectiva,


siguiendo los procedimientos previamente establecidos por el legislador, no es menos
cierto que ellas no se identifican, ya que la acción disciplinaria se produce dentro de la
relación de subordinación que existe entre el funcionario y la Administración en el
ámbito de la función pública y se origina en el incumplimiento de un deber o de una
prohibición, la omisión o extralimitación en el ejercicio de las funciones, la violación del
régimen de inhabilidades, incompatibilidades, etc., y su finalidad es la de garantizar el
buen funcionamiento, moralidad y prestigio del organismo público respectivo. Dichas
sanciones son impuestas por la autoridad administrativa competente o por la
Procuraduría General de la Nación, ente que tiene a su cargo la vigilancia de la
conducta oficial de los servidores estatales".

"La acción penal, en cambio, cubre tanto la conducta de los particulares como la de los
funcionarios públicos, y su objetivo es la protección del orden jurídico social. Cabe
agregar que ya no es posible diferenciar la acción penal de la acción disciplinaria por la
existencia en la primera de los conceptos de dolo o culpa, pues al tenor de lo dispuesto
en el artículo 14 de la ley 200 de 1995, parcialmente acusada, "en materia disciplinaria
queda proscrita toda forma de responsabilidad objetiva y las faltas sólo son
sancionables a título de dolo o culpa" (Corte Constitucional Sentencia C-244/96).

9. En el proceso de individualización judicial de la pena que le corresponde al delito


realizado, se tendrá en cuenta que si bien el procesado no registra antecedentes
penales, debiéndose suponer su buena conducta anterior, la gravedad del hecho, por
su honda repercusión social, y la concurrencia de la circunstancia genérica de
agravación punitiva prevista por el artículo 66 ordinal 11o. del Código Penal -"posición
distinguida que el delincuente ocupe en la sociedad por su riqueza, ilustración, poder,
cargo, oficio o ministerio"-, impiden que se pueda partir de los mínimos establecidos
en el artículo 249 ejusdem.

En efecto, destaca la Sala que conductas de esta envergadura, no solamente invalidan


uno de los principios más caros de la democracia, sino que niegan su ejercicio, pues si,
como acontece con los hechos objeto de juzgamiento, se pervierte la igualdad de
oportunidades que la ley otorga a los particulares para acceder a la administración, se
menoscaba el derecho de los asociados de elegir libre y voluntariamente a sus
gobernantes, y si se viola la autodeterminación popular y la participación ciudadana en
la acción política, resultan socavadas las bases mismas del sistema social y político
que nos rige, todo lo cual amerita la imposición de una proporcional sanción punitiva
para el cumplimiento de las finalidades previstas por el artículo 12 del C.P.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Sentencia Unica Instancia


FECHA : 26/10/2000
DECISION : Condena, declara no derecho a subrogado, solicita
suspensión, libra orden de captura
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : GNECCO CERCHAR, LUCAS
DELITOS : Constreñimiento al elector
PROCESO : 15610
PUBLICADA : Si
Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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NULIDAD-Interés para alegarla/ DEFENSA TECNICA-Garantía permanente/


DEFENSA TECNICA-Corrección de omisiones/ DEFENSA TECNICA-Carencia
absoluta/ NO RECURRENTE-Extensión

1. El cargo adolece de desaciertos técnicos como son el de que el libelista solicita la


nulidad con relación al procesado (...), de quien no es defensor, por lo que con
respecto a él carece de interés para postular cualquier reproche, y el de entremezclar,
de manera confusa, dos motivos de nulidad, a saber, el quebrantamiento del debido

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

proceso y el del derecho de defensa, sin acatar que el primero es un vicio de


estructura y el segundo de garantía, claramente diferenciados por la ley y la doctrina,
dada su distinta naturaleza y alcance, que ameritan postulación, desarrollo y
demostración autónomos en sede de casación, sin descartar que, excepcionalmente,
hay irregularidades que afectan las dos garantías, que no es el caso presente.

2. Ha sostenido insistentemente la Corte que la defensa técnica debe ser real,


permanente, continúa e ininterrumpida, lo que significa que el imputado debe estar
asistido de un abogado defensor en todas las etapas del proceso, debiéndose
garantizar su ejercicio sin limitaciones de ninguna clase, "pues siendo derecho
fundamental y condición esencial de validez de la actuación, no puede estar referido a
solo un estadio de ella, ni convertirse en una prerrogativa opcional del trámite
procesal, ni hacerse depender de las posibilidades de éxito de su ejercicio atendida la
mayor o menor contundencia de la prueba incriminatoria" .

3. Desde luego que también ha dicho la Sala "que si la irregularidad es oportunamente


corregida de suerte que el profesional designado puede ejercer adecuadamente los
actos defensivos que pudo haber realizado durante el tiempo que el procesado careció
de defensa técnica, debe entenderse que el derecho no ha sido conculcado, puesto que
ningún sentido tendría invalidar el proceso para que la defensa vuelva a tener una
oportunidad que ya tuvo".

4. En el evento que es objeto de estudio, la situación de desamparo es evidente, pues


finalizando la etapa calificatoria de la instrucción y durante todo el término de traslado
del artículo 446, el acusado no tuvo defensor, sin que esa falta pueda calificarse de
meramente episódica y subsanada a tiempo, pues la garantía sólo fue restablecida
cuando había precluido la oportunidad para ejercer el derecho de solicitar las nulidades
originadas en la etapa de instrucción y no resueltas y, particularmente, de pedir
pruebas, de modo que ninguna posibilidad tuvo la defensa técnica de acudir a esa
opción, ni de impugnar el pliego de cargos, simplemente porque el procesado careció
totalmente de ella.

Al respecto cabe precisarle al Procurador Delegado, quien sostiene que con esa
privación no se afectó el derecho de defensa, pues no se practicó en ese lapso ninguna
diligencia trascendental para los intereses del procesado ni el casacionista señaló
cuáles dejaron de acopiarse y cómo hubieren sido decisivas para una determinación
favorable, que aquí no se discute la posible inactividad de defensor, con relación a la
cual sí se debe determinar, frente al caso concreto, si se trata de una simple estrategia
o del abandono de la defensa, sino de la inexistencia total de la misma, en todo un
sector fundamental del proceso, en el que se le negaron a la defensa letrada
oportunidades que, por lo menos, en lo atinente a la impugnación del pliego acusatorio
y a la solicitud de pruebas, no podía volver a tener, con lo que se afectó de manera
sustancial el derecho de contradicción y, por lo tanto, se deslegitimó el proceso.

5. Como quiera que la situación procesal del acusado (...)., quien no recurrió en
casación, es igual a la del impugnante (...), pues también estuvo asistido por el
defensor que falleció y también careció de asistencia letrada desde ese momento hasta
pocos días antes de celebrarse la audiencia pública de juzgamiento, hasta el punto de
que ni a él ni al defensor se les notificó personalmente la resolución de acusación, la
decisión de invalidar lo actuado se le hará extensiva, al tenor de lo dispuesto en el
artículo 243 del C. de P. Penal.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Casación
FECHA : 26/10/2000
DECISION : Casa parcialmente, decreta nulidad, declara
prescripción por un delito
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : ARENAS RONCANCIO, PEDRO JULIO
PROCESADO : CAMACHO RONCANCIO, VICTOR MANUEL
DELITOS : Tentativa de homicidio, Violación a la Ley 30/86,
Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 13033
PUBLICADA : Si
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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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DEMANDA DE CASACION/ PRINCIPIO DE NO CONTRADICCION

Con relación al cargo subsidiario, también impacta que se vulnere el principio de no


contradicción, que desde tiempo atrás tiene sustentado la Sala:

"La Corte ha venido repitiendo de manera infatigable, y lo reafirma una vez más, que
el principio de no contradicción constituye la más elemental pero también la más
insoslayable de las exigencias lógicas del recurso extraordinario de casación, al punto
que su inobservancia por parte del censor en la formulación de los cargos, hace que la
demanda se convierta en alegato insustancial, sin las proyecciones y alcances de una
correcta petición de justicia.

Tal exigencia impone al demandante el deber de cuidarse en no caer en


contradicciones en el planteamiento general del libelo, en el desarrollo de los cargos
que formula con base en una determinada causal y en la presentación de cada cargo
en particular.

Tan pacífica y reiterada doctrina ha llevado a la Sala a predicar el quebranto de dicho


principio, cuando a través de varias causales de casación se hacen planteamientos
inconciliables y excluyentes; cuando dentro de la misma causal... aduce violación
directa e indirecta de los mismos preceptos sustanciales, o se alega del mismo medio
probatorio, error de hecho o de derecho por falsos juicios de existencia y de convicción
o cuando dentro del mismo cargo se presentan argumentaciones opuestas e
irreconciliables." (13 de julio de 1990, rad. 4.649, M. P. Jaime Giraldo Angel).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Auto Casación
FECHA : 26/10/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : SUAREZ PARRA, WILSON DARIO
PROCESADO : CASTELLANOS, WILLIAM ORLANDO
PROCESADO : BAQUERO ZARATE, JOSE GREGORIO
PROCESADO : RIOS GONZALEZ, JAIME ALBERTO
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Homicidio agravado
PROCESO : 15563
PUBLICADA : Si
Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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CASACION DISCRECIONAL-Requisitos antes de la ley 553 de 2000

Con antelación a la reforma del Art. 218 del C. de P. Penal introducida por el Art. 1º de
la Ley 553 del año 2000, normatividad aquella aplicable al asunto objeto de examen
dado que la impugnación se interpuso con anterioridad a la vigencia de la segunda,
esto es, antes del 15 de enero del año en curso, cuatro requisitos de procedibilidad
era menester cumplir para que la casación discrecional resultara viable, a saber:

1. Que la impugnación se dirigiera contra fallos de segundo grado proferidos por el


extinto Tribunal Nacional, un Tribunal Superior de Distrito Judicial o el Tribunal
Superior Militar, por delitos no sancionados con pena privativa de la libertad, o cuya

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

sanción fuera inferior a 6 años de prisión. O contra las sentencias dictadas en


segunda instancia por un Juzgado Penal del Circuito, sin importar el quantum punitivo
o la clase de sanción impuesta.

2. Que existiese legitimación para recurrir, valga decir, la impugnación por dicha vía
sólo procedía a solicitud del Procurador, su Delegado, o el defensor del procesado.

3. Su interposición, acorde con lo normado en el Art. 323 del C. de P. Penal, debía


intentarse durante el término de ejecutoria del fallo de segundo grado impugnado, es
decir, dentro de los 15 días siguientes a su última notificación, lapso en el cual
igualmente, y como presupuesto inherente a la naturaleza misma del recurso, el
impugnante tenía que presentar su fundamentación, como reiteradamente lo señaló la
doctrina de esta Corte.

4. Dicha fundamentación sólo podía versar sobre los dos únicos motivos determinados
en la ley que hacen posible el despliegue de la facultad discrecional que para estos
eventos le asiste a la Corte, no otros que el desarrollo de la jurisprudencia nacional
con el fin de "determinar el alcance interpretativo de alguna disposición o aclarar algún
aspecto que jurisprudencialmente no ha sido suficientemente desarrollado", como se
dijera en casación del 1º de marzo de 1996; o para procurar la garantía de un derecho
constitucional fundamental cuya vulneración se arguye, debiendo expresar el
recurrente, en forma clara y precisa, las razones por las cuales se torna indispensable
que la Corporación acceda al trámite del recurso.

Por modo que, la oportunidad procesal que tenía el impugnante extraordinario para
sustentar el recurso, haciéndole ver a la Corte las razones de hecho y de derecho que
justifican la necesidad de su intervención por la vía de la casación excepcional, era el
mismo lapso con el que contaba para interponerlo, esto es, el término de ejecutoria de
la sentencia de segundo grado; o sea, dentro de los 15 días siguientes a su última
notificación.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Casación Discrecional
FECHA : 27/10/2000
DECISION : Decreta nulidad de auto del juzgado, niega el
recurso por extemporáneo
PROCEDENCIA : Juzgado 26P.C.
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : GOEZ JIMENEZ, EDISON ARLEY
DELITOS : Hurto calificado y agravado
PROCESO : 15254
PUBLICADA : Si
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CASACION DISCRECIONAL-Garantías fundamentales

1. La obligación de motivar las decisiones judiciales se constituye, en la mayoría de los


ordenamientos jurídicos modernos, en un elemento definitorio de la función judicial,
pues sería la única manera de propiciar el control racional interno y externo de las
mismas, como ingrediente fundamental del Estado de Derecho. Con todo, no han
expresado los demandantes que no existe justificación racional o que la motivación es
contradictoria, sino que se apartan del valor razonablemente negado por la judicatura
a ciertos testimonios que ellos estiman de interés para sacar avante su hipótesis
explicativa de los hechos.

La impertinencia de esta forma de sustentar el interés de la casación discrecional, ya


ha sido puesto de presente por la Corte en decisiones tales como la del 25 de
septiembre de 1997, adoptada con ponencia de quien ahora cumple igual función, y
que en lo necesario señala:

61
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"Otros reparos relacionados con la apreciación de la prueba testimonial de cargo, o con


la regularidad del rito de un dictamen pericial, por cuanto no significan una afrenta
directa a los derechos fundamentales del debido proceso y de defensa, pues el agravio
se mediatiza por el establecimiento de los errores de juicio en la estimación de las
pruebas, no pueden tenerse como sustentación válida del recurso de casación
discrecional. Este medio de impugnación excepcional, sólo se justifica por la urgencia
de proteger los derechos fundamentales conculcados, si el daño se pone en evidencia
con la sola indicación descriptiva del escrito de sustentación. Los giros de
fundamentación por la apreciación de la prueba, dada la indeterminación de los
resultados por la posibilidad de meras discrepancias valorativas, no pueden ser
argumento suficiente para reclamar una casación sujeta a tan singulares necesidades".

2.Las discusiones sobre la tipicidad o atipicidad de la conducta, cuando no tienen una


relación inmediata con el quiebre de la legalidad predeterminada de los hechos, sino
que el juicio depende de la valoración, caracterización o influencia de elementos como
la prueba documental en este caso (poder o contrato), no pueden ser un sustento
pertinente de la excepcional figura de la casación estimulada por la vulneración abierta
de derechos fundamentales. De otra manera, no se justificaría la clasificación legal de
la casación a través de causales, formas de violación (directa o indirecta), errores in
iudicando o in procedendo y errores de hecho o de derecho.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Casación Discrecional
FECHA : 27/10/2000
DECISION : No admite la casación discrecional propuesta
PROCEDENCIA : Juzgado 8º P.C.
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : VEGA HERNANDEZ, DANIEL
PROCESADO : VEGA HERNANDEZ, LUIS ORLANDO
DELITOS : Abuso de confianza
PROCESO : 17234
PUBLICADA : Si

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CAMBIO DE RADICACION-Requisitos/ CAMBIO DE RADICACION-Medios


de comunicación

1. El cambio de radicación es un dispositivo legal extraordinario, por medio del cual se


releva al juez penal que por el factor territorial es el competente para conocer de una
causa, con el propósito de preservar el orden público, la imparcialidad o la
independencia de la administración de justicia, las garantías procesales, la publicidad
del juzgamiento, y la seguridad del sindicado o su integridad personal.

En virtud a la trascendencia de la decisión, el artículo 85 del Código de Procedimiento


Penal, impone a quien aspira a obtener el traslado, motivar la petición aportando a ella
los medios de prueba que demuestren la causal invocada, obligación de la que no
puede relevar al peticionario el funcionario encargado de decidirla.

Ahora, los factores que pueden generar la remoción del expediente, deben referirse a
circunstancias objetivas del ambiente que circunda el trámite del juzgamiento, y no
atinentes a aspectos objetivos o subjetivos del funcionario del conocimiento, porque de
presentarse esta hipótesis los mecanismos apropiados son los impedimentos y
recusaciones.

2. Debe afirmar la Sala desde ya que el contenido de los artículos publicados por el
diario Vanguardia Liberal, pese a que son abundantes y persistentes no tienen la
capacidad de trasmutar la probidad, ecuanimidad y buen juicio de los jueces de ese
distrito judicial ni del Departamento. Basta leer los textos para descartar el menor
rastro de injerencia sobre la administración de justicia, con el fin de orientar la
investigación e incidir en la toma de decisiones; por contraste lo que fluye de ellos, es

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

el propósito evidente de mantener informada a la comunidad, al inicio acerca de las


irregularidades recién descubiertas en la CAS...

Publicaciones que se caracterizan por limitarse a transmitir la noticia, señalando la


fuente y en muchas ocasiones realizando transcripciones pertinentes, sin notarse
especulaciones ni tergiversaciones, menos ánimo velado de crear un ambiente
desfavorable para los procesados, comoquiera que ninguno de los periodistas hizo
saber su opinión sobre los hechos investigados, ni en relación con la responsabilidad
de los endilgados.
MAGISTRADO PONENTE Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Cambio de Radicación
FECHA : 30/10/2000
DECISION : Niega cambio, remite al Tribunal de San Gil para lo
de su cargo
PROCEDENCIA : Juzgado 1º P. C.
CIUDAD : San Gil
PROCESADO : DIAZ AGUILLON, JOSELIN
PROCESADO : GONZALEZ PARRA, SAMUEL
PROCESADO : MANTILLA RODRIGUEZ, ALFONSO
PROCESADO : CHACON, FERNANDO ALBERTO
PROCESADO : MORALES BALLESTEROS, NORBERTO DARIO
DELITOS : Peculado por apropiación
PROCESO : 17378
PUBLICADA : Si

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ENRIQUECIMIENTO ILICITO DE PARTICULAR-Consumación/ COLISION


DE COMPETENCIA

De la lectura de la norma que define el enriquecimiento ilícito de particulares - artículo


1º. del Decreto 1895 de 1989, adoptado como legislación permanente por el artículo
10º. del Decreto 2266 de 1991 -, se concluye que el hecho se consuma en el momento
y en el lugar en los que el autor "obtiene", para él o para otro, incremento patrimonial
no justificado, pues que el verbo - "obtener" -, es el núcleo orientador y rector de la
conducta.

Los juzgados en conflicto coinciden en admitir que los cheques fueron girados al
procesado contra una cuenta corriente de Cali y que fueron consignados en la misma
ciudad, con destino, la mayoría de ellos, a la cuenta bancaria que éste tenía en
Armenia.

El punto de divergencia es uno: se comete el delito cuando y donde son emitidos y


consignados los cheques (Juzgado de Armenia) o cuando y donde son transformados,
por canje, en dinero o moneda listo para acceder a él (Juzgado de Cali).

El cheque - salvo ciertas excepciones que no concurren al caso de autos - es un


instrumento de pago, es decir, equivale al porte de moneda o de dinero efectivo o,
como dice la ley mercantil, comporta la orden incondicional de pagar una determinada
suma de dinero (artículo 713-1). Es, en pocas palabras, una de las for-mas como se
dispone del numerario que se encuentra en el banco - librado.

Si esa es su naturaleza, no cabe duda en cuanto emiti-do o transferido un cheque, o


consignado en una cuenta de al-guien, se hace entrega de dinero al beneficiario, de
donde surge que en el instante - y en el lugar - en que una persona pone a disposición
de otra uno o varios de estos títulos-valores, aumenta el patrimonio de ésta.

Así las cosas, si diez o más cheques fueron extendidos en Cali a nombre del señor (...)
- trátese de en-trega, trátese de consignación en su cuenta -, en el momento de esa
emisión obtuvo incremento de su patrimonio, motivo suficiente para concluir que el
hecho comenzó a consumarse en esa ciudad y no después, es decir, luego de que la

63
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

cuantía, entendida como mo-neda o billete, ingresara a su cuenta y se convirtiera en


dinero, materialmente hablando, circunstancia que habría concurrido en la ciudad de
Armenia.

Resulta evidente, entonces, que el hecho se perfeccionó en Cali y no en Armenia, y por


ello lo jurídico es adscribir la com-petencia al Juzgado de la primera de las ciudades
mencionadas.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 31/10/2000
DECISION : Dirime otorgando el conocimiento al juzgado 2º
P.C.E. de Cali
PROCEDENCIA : Juzgado 2º P. C.E.
CIUDAD : Cali
PROCESADO : HURTADO GARCIA, ROMMEL EDELBERTO
DELITOS : Enriquecimiento ilícito de particular
PROCESO : 17087
PUBLICADA : Si

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ACCION DE REVISION-Finalidad/ ACCION DE REVISION-Causal tercera

La Corte ha sido persistente en sostener que la acción de revisión no constituye un


instrumento extraordinario para revivir debates superados en las etapas del proceso,
ni para desconocer, sin más, el carácter definitivo e inmutable de la declaración de
justicia contenida en los fallos judiciales. Su ejercicio ha de fundarse en la posibilidad
real de levantar los efectos de la cosa juzgada, mediante demostración de alguno de
los precisos motivos previamente establecidos en la ley, constituyendo presupuesto
insoslayable que la demanda cumpla estrictamente los requisitos de admisibilidad,
recogidos por el artículo 234 del Código de Procedimiento Penal.

También la jurisprudencia tiene establecido que cuando la acción se apoya en la causal


tercera de las previstas por el artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, esto es,
por aparecer hechos o pruebas sobre las cuales el fallador no tuvo oportunidad de
pronunciarse por no haberlas conocido y que, de haberlo hecho, habrían conducido
definitivamente a la absolución o a declarar el estado de inimputabilidad del procesado
en el hecho por el que en su contra se dictó condena, corresponde al actor demostrar
no sólo el aparecimiento del hecho o la prueba nueva, sino, lo más importante, que de
haber ingresado al expediente, la solución del caso habría sido sustancialmente
distinta y opuesta a la adoptada.

No se trata entonces, de esgrimir cualquier clase de medio probatorio, sino solamente


aquellos que apunten a establecer la inocencia del procesado o su inimputabilidad,
pues la revisión, en cuanto a esta causal se refiere, no ha sido instituida para dar lugar
a la continuación del juicio que culminó con la providencia ejecutoriada que hizo
tránsito a cosa juzgada, o revivir el debate jurídico-probatorio que se llevó a cabo en el
fenecido proceso, sino para postular un cuestionamiento serio a la presunción de
justicia que selló definitivamente la controversia procesal con la decisión en firme (Cfr.
auto de abril 2/97. M.P. Dr. Arboleda Ripoll).

Por esta razón, como presupuesto de admisibilidad del libelo demandatorio de la


revisión, cuando de la causal tercera se trata, es que las pruebas aportadas tengan la
virtualidad de modificar el sentido del fallo, es decir, reunir los dos extremos
mencionados en precedencia: la novedad y trascendencia. De no cumplirse esta carga
por el accionante, ha de entenderse que lo pretendido es continuar un debate inútil e
impertinente sobre hechos, pruebas y argumentos ya considerados y definidos
procesalmente, imponiéndose el rechazo in límine de la demanda.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Acción de Revisión
FECHA : 31/10/2000
DECISION : Reconoce apoderado, rechaza demanda de
revisión
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D.C.
PROCESADO : VEGA MARTINEZ, ALONSO
DELITOS : Porte de armas de uso privativo de las F.M.,
Tentativa de homicidio agravado
PROCESO : 17522
PUBLICADA : Si

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DEMANDA DE CASACION-Requisitos/ TESTIMONIO CON IDENTIDAD


RESERVADA/ FALSO JUICIO DE CONVICCION/ FALSO RACIOCINIO

1. Es necesario que la Sala reitere que la casación no es una tercera instancia, en la


que en forma libre y caprichosa se puedan hacer toda clase de cuestionamientos a una
sentencia que por ser la culminación de todo un proceso viene amparada por la doble
presunción de acierto y legalidad, sino que se está en presencia de un medio
extraordinario y rogado para restaurar la legalidad del fallo, donde sólo es posible
acusar los errores de juicio o de procedimiento cometidos por las instancias, al tenor
de los motivos expresa y taxativamente señalados por la ley, demostrarlos y
evidenciar su trascendencia frente al fallo. Por eso la elaboración de la demanda debe
ceñirse a las exigencias mínimas de forma que establece el artículo 225, citado, sin
cuya observancia es imposible un estudio de fondo, por lo que su rechazo se impone.

2. Es preciso aclararle a la casacionista que si lo que pretendía denunciar era que,


según su parecer, la sentencia condenatoria tuvo como único fundamento un
testimonio cuya identidad se reservó, ha debido aducir y desarrollar el cargo por error
de derecho por falso juicio de convicción, en cuanto, en ese caso, por excepción,
existía un sistema tarifario, en razón a que la ley (inciso 2° del artículo 247 del C. de
P.P.) establecía qué pruebas no podían tenerse como suficientes para condenar. Pero
si la inconformidad radicaba en la credibilidad otorgada por el dispensador de justicia a
las citadas declaraciones, como lo da a entender, lo único procedente, por tratarse de
medios no sometidos en cuanto a su valoración al método de la tarifa legal, sino de la
persuasión racional, era acusar y demostrar que se incurrió en error de hecho por falso
raciocinio, por vulneración de los postulados de la sana crítica, siendo, por ende,
inadmisible oponerse, simplemente, al mérito que el juzgador les otorgó con base en
una mejor dialéctica en el análisis probatorio, pues ello no configura ningún yerro
demandable en casación.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Auto Casación
FECHA : 31/10/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal
CIUDAD : Nacional
PROCESADO : SUAREZ MAHECHA, HECTOR HORACIO

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

DELITOS : Tentativa de extorsión, Rebelión


PROCESO : 15641
PUBLICADA : Si

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CAMBIO DE RADICACION-Seguridad e integridad personal del sindicado

Pacífica ha sido la jurisprudencia de esta Sala en el sentido de que el cambio de


radicación de un proceso es viable únicamente en los casos taxativamente señalados
en el artículo 83 del Código de Procedimiento Penal, con la obligación del peticionario
de probar los hechos de los cuales desprende la necesidad del traslado de la sede de
juzgamiento.

Aquí, el eje central de la petición consiste en que en el ámbito territorial dentro del
cual se cumple el juicio al Ex- Alcalde de Puerto Asís, existen circunstancias que
afectan la seguridad del sindicado y su integridad personal.

Las pruebas allegadas muestran clamorosamente los gravísimos riesgos que con altos
costos en el sacrificio de vidas de sus custodios ha venido sufriendo el procesado en el
territorio donde se desarrolla el juicio, con la grave amenaza de que los atentados no
cejarán ante la necesidad de su presencia en dicho lugar por fuerza del juzgamiento
que allí se tramita en su contra, nada de lo cual ofrece garantías para un normal
desarrollo de la causa penal sin poner en peligro la vida o la integridad del justiciable.

Así pues, si el imperio de la justicia busca su prevalencia ante los actos de terror, que
las más de las veces desfiguran hasta la concepción teórica del Estado de Derecho, lo
aconsejable en este caso es sacrificar el precepto del juez competente en razón del
territorio donde fueron cometidos los hechos investigados, en aras de proteger la
seguridad y la integridad del sindicado, tal como lo tiene previsto el artículo 83 del
Código de Procedimiento Penal.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Cambio de Radicación
FECHA : 31/10/2000
DECISION : Ordena el cambio de radicación al Distrito Judicial
de Bogotá
PROCEDENCIA : Juzgado Promiscuo
CIUDAD : Puerto Asís
PROCESADO : HERNANDEZ IGLESIS, NESTOR
DELITOS : Celebración indebida de contratos
PROCESO : 17334
PUBLICADA : Si

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RESPUESTA INMEDIATA/ UNIDAD PROCESAL-Ruptura

1. En virtud de lo preceptuado en el Art. 10º de la Ley 553 del año en curso, que
adicionó el Art. 226A al Código de Procedimiento Penal, es posible dar respuesta
inmediata para resolver de fondo la casación formulada, cuando en relación con el
tema jurídico sobre el cual versa el cargo o los cargos propuestos en la respectiva
demanda exista pronunciamiento unánime de la Sala y de igual manera no se precise
reexaminar la materia objeto de controversia, lo cual se podrá hacer "citando
simplemente el antecedente", disposición que según lo previsto en el artículo 18
transitorio de la citada Ley, es igualmente aplicable a los procesos que al momento de
entrar en vigencia dicha normatividad se encontraban en curso ante esta Corporación,
como aquí acontece.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

2. Pues bien, la Sala ha sido reiterativa en sostener en múltiples de sus


pronunciamientos que la omisión en investigar y calificar un hecho punible de los
varios que por unidad procesal deban instruirse y juzgarse en un mismo proceso, no
conduce a la invalidación de lo actuado sino a la ruptura de dicha unidad, fenómeno
este que opera por propio ministerio de la ley siempre y cuando con ella no se
conculquen garantías fundamentales.

En efecto, el principio de la unidad procesal se encuentra previsto en el Art. 88 del C.


de P. Penal, postulado por cuyo medio se dispone que por cada hecho punible debe
adelantarse una sola actuación procesal, independientemente del número de autores o
partícipes. Dicho precepto igualmente ordena que los hechos punibles conexos han de
investigarse y juzgarse conjuntamente, conexidad cuya regulación hace el Art. 87
ibidem señalando los eventos en que ésta se presenta.

No obstante, el referido canon 88 previene finalmente que "La ruptura de la unidad


procesal no genera nulidad siempre que no afecte las garantías constitucionales",
ruptura para la cual el Art. 90 ejusdem prevé siete hipótesis, siendo una de ellas y
para los efectos que interesan a la presente determinación, la que se encuentra
establecida en su ordinal 2º, valga decir, cuando la resolución de acusación "no
comprenda todos los hechos punibles o a todos los copartícipes."

Luego entonces, conforme con la preceptiva del Art. 308-2 del C. de P. Penal, si el
censor pretendía el derrumbamiento de la sentencia atacada a través de la nulidad
aducida como motivo de casación, le era menester demostrar que el rompimiento de la
unidad procesal argüida conculcó las garantías fundamentales del procesado durante el
trámite de la actuación censurada, al punto de tornar la decisión ilegal; pero como tal
acreditación brilla por su ausencia, porque los argumentos expuestos en la demanda
no pasan de ser genéricas premisas huérfanas de demostración, la aspiración del
casacionista está llamada al fracaso.

La doctrina que viene de reseñarse tiene como antecedentes inmediatos diversos y


múltiples pronunciamientos de la Sala, entre ellos los siguientes contenidos en sendas
sentencias de casación: 10 de junio de 1993 (M.P. Dr. Gustavo Gómez Velásquez, Rad.
7669); 2 de noviembre de 1993 (M.P. Dr. Jorge Carreño Luengas, Rad. 8027); 18 de
agosto de 1994 (M.P. Dr. Dídimo Paez Velandia, Rad. 8742); 26 de febrero de 1996
(M.P. Dr. Nilson Pinilla Pinilla, Rad.9365); 7 de octubre de 1997 (M.P. Dr. Jorge E.
Córdoba Poveda, Rad. 9429); 29 de enero de 1999 (M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo,
Rad. 11532); y 29 de abril de 1999 (M.P. Dr. Ricardo Calvete Rangel, Rdo. 1107).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 01/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bucaramanga
PROCESADO : VARGAS CARDENAS, CARLOS MARIO
DELITOS : Homicidio imperfecto, Porte de armas de defensa
personal
PROCESO : 12919
PUBLICADA : Si

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EXTRADICION PASIVA-Declaración de reciprocidad

Siendo que las preceptivas aplicables no reclaman para el perfeccionamiento del


expediente, el compromiso de reciprocidad, mal procedería la Corte al exigirlo porque
lesionaría el principio de legalidad del rito, además de que sobraría por cuanto no se
refiere a alguno de los fundamentos del concepto. Por lo demás, importa recordar que
es al Gobierno Nacional a quien compete determinar en caso de conceder la

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

extradición concretar las condiciones que impondrá al Estado requirente, considerando


las conveniencias nacionales, de acuerdo con los artículos 550 y 557 del Código de
Procedimiento Penal.

Tampoco es plausible el fundamento expuesto adicionalmente por la defensa, atinente


a que conforme con el artículo 552 de la Ley Penal Adjetiva, el principio de
reciprocidad debe ser observado a falta de tratados bilaterales, por ser una costumbre
internacional y de contera un uso internacional, amén de que en orden a lo
preceptuado por los artículos 9 y 226 de la Constitución Política, la reciprocidad rige en
el ordenamiento jurídico interno, con prevalencia sobre las normas del Código de
Procedimiento Penal; en razón a que el artículo 35 de la misma Carta regula
cabalmente el instituto de la extradición, disponiendo que de no obrar tratado de
extradición aplicable, serán ejecutables las normas del Código de Procedimiento Penal;
por lo tanto, siendo ese el orden prioritario de las fuentes formales, no es procedente
acudir a los artículos 9 y 226 de la Constitución Política.

Y, en consecuencia es racional que el Ministerio de Relaciones Exteriores no hubiese


incluido en el concepto ningún tratado, ya que las normas aplicables son las del Código
de Procedimiento Penal.

MAGISTRADO PONENTE Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Extradición
FECHA : 01/11/2000
DECISION : Niega devolución de expediente, niega pruebas,
dispone traducción oficial
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : CARDENAS, CARLOS
PROCESO : 16704
PUBLICADA : Si

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EXTRADICION PASIVA-Concepto de la Corte Suprema de Justicia/


EXTRADICION PASIVA-Equivalencia de la acusación/ EXTRADICION
PASIVA-Proceso en Colombia

1. Como quiera que en el caso que convoca la atención de la Sala el Gobierno Nacional
conceptuó sobre la ausencia de convenio aplicable en materia de extradición con el
país solicitante (Estados Unidos de América), y señaló la consecuente aplicación de las
normas contenidas en el Código de Procedimiento Penal en relación con dicho tema, la
Sala abordará el estudio de los aspectos sobre los cuales debe edificar su concepto, de
conformidad con lo previsto en el artículo 558 ejusdem, que dispone:

"La Corte fundamentará su concepto en la validez formal de la documentación


presentada, en la demostración plena de la identidad del solicitado, en el principio de
la doble incriminación, en la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero
y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos".

Por consiguiente, el análisis que hará se limitará a la constatación de los aspectos


referidos, pues, como en forma reiterada lo ha señalado, no le corresponde
pronunciarse sobre la responsabilidad de la persona requerida en extradición, ni sobre
el contenido o la legalidad de los fundamentos probatorios que le sirven de soporte a
la resolución acusatoria proferida por el país requirente, ni sobre las circunstancias de
tiempo, modo o lugar en que se cometieron los hechos delictivos, ni sobre los
presuntos vicios que se hubieren presentado en el trámite administrativo, según lo
sugiere el defensor en su alegato de conclusión.

Con relación al análisis de la responsabilidad penal del requerido en extradición, dijo la


Sala:

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"Siendo que este proceso de comparación es únicamente formal, de él se excluye


verificar si el Estado requirente cuenta con la prueba necesaria para demostrar la
tipicidad de las conductas atribuidas al reclamado, si con ellas efectivamente se puso
en riesgo o se lesionó el bien jurídico protegido, y si el procesado actuó con
culpabilidad; ya que en este trámite la Corte no actúa como instancia de las
autoridades extranjeras, por tanto no se pronuncia sobre la responsabilidad del
reclamado, ni en relación con el acierto o desacierto de sus decisiones, materias que le
corresponde definir a los funcionarios judiciales del país requirente en el proceso
génesis de la reclamación".

"Es obvio que de pronunciarse la Sala sobre estos tópicos se inmiscuiría en los asuntos
internos del país requirente, violando su soberanía".*

Con esta posición coincide enteramente el criterio expuesto por la Corte Constitucional
en reciente pronunciamiento. Dijo:

"… el acto mismo de la extradición no decide, ni en el concepto previo, ni en su


concesión posterior, sobre la existencia del delito, ni sobre la autoría, ni sobre las
circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se cometió el hecho, ni sobre la
culpabilidad del imputado, ni sobre las causales de agravación o diminuentes
punitivas, ni sobre la dosimetría de la pena, todo lo cual indica que no se está en
presencia de un acto de juzgamiento, como quiera que no se ejerce función
jurisdicente".

"Entrar en una controversia de orden jurídico como si se tratara de un acto


jurisdiccional, implicaría el desconocimiento de la soberanía del Estado requirente,
como quiera que es en ese país y no en el requerido en donde se deben debatir y
controvertir las pruebas que obren en el proceso correspondiente, de conformidad con
las disposiciones sobre Derecho Internacional Humanitario y con las normas penales
internas del Estado extranjero".

"(...) la Corte Suprema de Justicia en este caso no actúa como juez, en cuanto no
realiza un acto jurisdiccional, como quiera que no le corresponde a ella en ejercicio de
esta función establecer la cuestión fáctica sobre la ocurrencia o no de los hechos que
se le imputan a la persona cuya extradición se solicita, ni las circunstancias de modo,
tiempo y lugar en que pudieron ocurrir, ni tampoco la adecuación típica de esa
conducta a la norma jurídico- penal que la define como delito, pues si la labor de la
Corte fuera esa, sería ella y no el juez extranjero quien estaría realizando la labor de
juzgamiento".**

2. Si bien es cierto que la resolución de acusación prevista en nuestro ordenamiento


jurídico presenta algunas diferencias con el Indictment de los Estados Unidos de
América, ello obedece precisamente a que corresponden a piezas procesales de
sistemas judiciales sustancialmente distintos. Sin embargo, no es posible deducir de
tal circunstancia la falta de equivalencia entre dichas decisiones, como lo pretende el
defensor. Olvidó que el artículo 549-2 del C. de P. P. lo que exige es que en el país
requirente se haya dictado por lo menos "resolución de acusación o su equivalente". La
norma en ningún momento demanda una decisión "idéntica" a nuestra resolución
acusatoria. Equivalencia, según el Diccionario Usual de la Real Academia Española,
significa " igualdad en el valor, estimación, potencia o eficacia de dos o más cosas"
( Diccionario de la Lengua Española, vigésima primera edición, Espasa Calpe, Madrid,
1992). Como atinadamente lo señala la señora Procuradora Delegada en lo Penal, las
decisiones referidas son iguales en su valor, en cuanto que ambas son presupuesto
necesario para el inicio de la etapa del juicio, están precedidas de un recaudo
probatorio mínimo, del análisis del mismo por parte del órgano competente (el Gran
Jurado, o el Funcionario Instructor, según el caso), comprenden con claridad el relato
de los hechos, los cargos contra el acusado y la normatividad que se considera
infringida.

Si se admitiera la tesis de la defensa sobre la ausencia de equivalencia del Indictment


con la resolución de acusación se tendría que reconocer que sólo es posible conceptuar
favorablemente a la extradición ante los Estados que tienen sistemas procesales
idénticos al nuestro, lo cual no resulta acertado dado que precisamente bajo el
entendido de ostentar diferencias, la ley colombiana no establece que deba existir
identidad de presupuestos sustanciales y procesales con la resolución de acusación
prevista en nuestro ordenamiento jurídico.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

3. Aplicación del artículo 565 del Código de Procedimiento Penal.

La eventual existencia de procesos adelantados por la justicia de Colombia en contra


de (...) por los mismos hechos que dieron origen a la acusación proferida en los
Estados Unidos de América no es motivo válido para que la Sala emita concepto
negativo a la extradición, como lo solicitó el defensor. No le corresponde a la Corte
verificar tal circunstancia, ni la misma aparece en los fundamentos previstos en el
artículo 558 del C. de P. P., que la Corte debe tener en cuenta para emitir su concepto.

En relación con este aspecto, dijo la Sala en reciente oportunidad:

"...durante la fase judicial del trámite no resulta pertinente para la expedición de su


concepto, proceder a consultar o conocer, o decretar la práctica de pruebas a efectos
de establecer si el requerido en extradición tiene asuntos pendientes ante las
autoridades nacionales, y de tenerlos, si ellos coinciden o no con los motivos de su
requerimiento por el Gobierno extranjero, ya que si se relaciona sistemáticamente el
precepto contenido en el artículo 565 del Código de Procedimiento penal con las
restantes disposiciones procesales que regulan el tema, ha de concluirse que el mismo
tiene por destinatario al Gobierno Nacional y no a la Corte, pues la decisión que de ella
demanda el Poder Ejecutivo no es una orden de extraditar o dejar de hacerlo, sino un
concepto jurídico que se regula en los parámetros concretos que señala el artículo 558
del Código de Procedimiento Penal, sin que allí se contemple la necesidad de
establecer la concurrencia de la hipótesis que invoca la defensa y menciona el
Representante del Ministerio Público".

"Al efecto, de lo previsto por los artículos 546 y siguientes del Código de Procedimiento
Penal se establece que la existencia de otros procesos en contra del solicitado, es
asunto que le compete determinar o verificar al Ministerio de Justicia, siendo dicha
autoridad quien, de acuerdo con sus facultades, habrá de cotejar si la naturaleza del
proceso seguido por las autoridades colombianas corresponde o no a la hipótesis
prevista por el artículo 560 del Código de Procedimiento Penal, o a la del 565 ejusdem,
y definir si concede o niega la extradición, o eventualmente concederla difiriendo la
entrega del solicitado, para lo cual, el Gobierno Nacional bien se halla facultado para
obrar según las conveniencias nacionales (art. 557 ejusdem), pudiendo analizar, sobre
bases concretas, de acuerdo con la órbita de su competencia -de la cual carece la
Corte-, si en Colombia existe el proceso a que en este caso se refiere el defensor, y de
ser ello cierto, si trata de los mismos hechos por los que se solicita la extradición o de
otros distintos, y si la etapa que atraviesa obedece o no a una estrategia diseñada
especialmente para burlar la pretensión del Estado solicitante, y adoptar las decisiones
que sean del caso. Por consiguiente, es a esa autoridad, al Gobierno, a quien la
defensa o el Ministerio Público, podrían plantear sus inquietudes al respecto".
_____________
* C.S.J. Concepto del 20 de junio de 2000, M.P. Dr. Edgar Lombana Trujillo, rad. 16.824.
** Corte Constitucional, Sentencia C- 1106 del 24 de agosto de 2.000, M.P. Dr. Alfredo Beltrán
Sierra.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Extradición
FECHA : 01/11/2000
DECISION : Conceptúa favorablemente la extradición
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : LONDOÑO VASQUEZ, HECTOR MARIO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86, Concierto para delinquir
-Ley 30/86, Lavado de activos
PROCESO : 16705
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

EXTRADICION PASIVA-Prueba-Objeto/ EXTRADICION PASIVA-Proceso en


Colombia

1. Como la recurrente parte del curioso e inusitado supuesto de que según lo estatuído
en el artículo 556 del Código de Procedimiento Penal, la Corte está en el imperativo de
decretar las pruebas que se le soliciten, pues no es una facultad que esta Corporación
pueda ejercer potestativamente, forzoso es, entonces, precisar que en eventos
como el presente, en los que la normatividad aplicable en todos los aspectos
pertinentes a la extradición es la contenida en el Código de Procedimiento Penal, es
evidente que lo que concierne al período probatorio a que se refiere la preceptiva legal
en cita se regula con base en lo previsto en el artículo 250 del mismo Estatuto, pues
allí se determina que, "no se admitirán las pruebas que no conduzcan a establecer la
verdad sobre los hechos materia del proceso o las que hayan sido obtenidas en forma
ilegal para demostrar responsabilidad. El funcionario rechazará mediante providencia
las legalmente prohibidas o ineficaces, las que versen sobre hechos notoriamente
impertinentes y las manifiestamente superfluas…".
(...)

En este sentido, importa precisar que en proveído del 19 de febrero de 1.993, la Corte
tuvo la oportunidad de pronunciarse al respecto, sosteniendo que:

"Así pues, resulta obvio que cuando el artículo 556 se ocupa de la solicitud, decreto y
práctica de PRUEBAS, éstas, fatalmente, deben tener relación con el tema de la prueba
que no es otro que el concepto, negativo o positivo, que debe emitir la Sala, sobre la
extradición requerida. Y allí es cuando tienen cabal imperio los artículos 549, que trata
de los "requisitos para concederla u ofrecerla", el 551 que dice de los documentos que
deben anexarse para la solicitud u ofrecimiento y, el 558 -todos del C.P.P.- sobre los
fundamentos en que ha de radicar la decisión de la CORTE. No se trata, entonces, de
cuestiones ajenas al caso sub-judice, como lo sostiene el recurrente, sino, por
contrario modo, de materias que le son consustanciales o de su esencia.

Si bien el artículo 556 hace referencia a un término de diez días para que la persona
requerida o su defensor "soliciten las pruebas que consideren necesarias", esta
necesariedad está definitivamente marcada por la conducencia o pertinencia de las
mismas. Si la prueba es inconducente o impertinente, mal puede recibir el calificativo
de NECESARIA. Y es en el juez, como supremo árbitro del debate procesal, en que
está la facultad y el deber de evaluarlas, en orden a que si no merecen ser nominadas
como necesarias, NO SE DECRETEN, para que así el pronto procedimiento a la
administración de la justicia no se distraiga en menesteres o que le son ajenos o que
tienen sus vías expeditas independientes.

No, no se trata de que el artículo 250 esté contrapuesto al 556 y lo que sí sucede es
que son disposiciones que se complementan. La primera, lejos está de consagrar la
arbitrariedad o el capricho y si bien estipula una facultad para el Juez de rechazar las
pruebas "legalmente prohibidas o ineficaces, las que verse sobre hechos notoriamente
impertinentes y las manifiestamente superfluas", la cortapisa para el director del
proceso es proporcionada por la propia ley y la realidad procesal, en que está obligado
a actuar siempre con discreción, esto es, con sensatez, buen juicio y en que sus
determinaciones deben siempre consultar la EQUIDAD, máximo principio regulador del
derecho. Y lo que acontece con el artículo 556 es que, de igual manera, tampoco
establece un derecho ilimitado, despótico, antojadizo para la persona requerida o su
defensor, pues ello sería interpretar la ley como prohijando el absurdo lo que comporta
que esa hermenéutica se destruya por su base. La verdadera epiqueya está, entonces,
en que la prueba demandada sea necesaria, indispensable al tema de la misma, esto
es, para el caso, que conduzca al concepto que debe emitir la CORTE sobre
procedencia o no de la extradición" (M.P. Dr. Gustavo Gómez Velásquez).

2. En lo que tiene que ver con la inconformidad de la petente en relación con la


negativa de las pruebas tendientes a acreditar la existencia de un proceso en Colombia
por los mismos hechos que motivan el pedido de extradición, necesario es reiterar,
que sobre este tema la Sala ya tiene consolidado su criterio en el sentido de que es
una labor que le corresponde al Ejecutivo por ser la autoridad que, en ejercicio de sus
funciones como máximo director de las relaciones internacionales, decide sobre la
concesión o no de la solicitud de extradición, y por ende, dicha verificación compete a
él.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Sobre este aspecto específico, se pronunció la Sala en reciente oportunidad, así:

"Y se afirma que la Corte no tiene competencia para establecer si el requerido en


extradición posee o no asuntos pendientes con la justicia colombiana, y de tenerlos si
los hechos por los que se investiga o juzga son los mismos por los que el Gobierno
extranjero solicita su extradición, o corresponden a otros distintos, pues dentro de los
fundamentos a tener en cuenta en el concepto que de ella demanda el Gobierno
nacional, establecidos por el artículo 558 del Código de Procedimiento Penal, no se
incluyen dichos aspectos, ya que si es el Gobierno Nacional al que compete decidir al
final del trámite si concede o no la extradición, o si difiere la entrega del solicitado,
será a él a quien compete establecer si en contra del reclamado existe o no proceso
en Colombia, y si existiendo, trata de los mismos hechos por los cuales solicita la
extradición.

Esta postura de la Corte, no es manera alguna novedosa, pues la misma ha sido


expuesta, por ejemplo en los siguientes pronunciamientos: Mayo 22/96, M.P. Dr. JUAN
MANUEL TORRES FRESNEDA , Rad. 10624; Nov. 24/99, M.P. Dr. EDGAR LOMBANA
TRUJILLO, Rad. 15824; DIC. 7/99. M.P. Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO, Rad. 16307;
feb. 21/2000. M.P. Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON; feb. 21/2000 M.P. Dr.
MARIO MANTILLA NOUGUES, Rad. 16310, a cuyas decisiones en esta ocasión la Corte
se remite.

Y si bien, en alguna oportunidad la Corte interpretando el artículo 565 del Código de


Procedimiento Penal, precisó que la extradición para extraditar cuando en contra del
requerido en Colombia exista proceso penal por los mismos hechos que motivaron la
solicitud, opera solo en los casos en que con anterioridad a la solicitud de extradición
las autoridades colombianas hayan dictado apertura de instrucción y ordenado la
vinculación de dicha persona al proceso (Concepto de agosto 12/97 M.P. Dr. RICARDO
CALVETE RANGEL. Rad. 12547), este entendimiento no cambia la estructura del
trámite de extradición , su estructura jurídica, ni las facultades de la Corte para
establecer el punto, pues, como ha sido visto, también de años atrás la jurisprudencia
ha dejado en claro que la disposición invocada por el recurrente tiene por destinatario
al Gobierno Nacional y no a la Corte, dado que, de una parte, dicho tema no se halla
contenido entre los presupuestos a considerar en el concepto, y, de otra, aquél es
quien de acuerdo con la órbita de su competencia toma la decisión política de
extraditar, diferir la entrega, o negar el pedido del Gobierno extranjero" (Auto de
septiembre 26/2.000, M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Extradición
FECHA : 01/11/2000
DECISION : No repone auto del 03-10-00, que niega pruebas
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : SANTANA ORTIZ, MILTON ENRIQUE
PROCESO : 17343
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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CANCELACION DE REGISTRO/ RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO

El artículo 61 del Código de Procedimiento Penal regula la cancelación de los títulos


obtenidos fraudulentamente, norma que hace parte de aquella gama de disposiciones
previstas en el Código de Procedimiento Penal, dirigidas a garantizar los derechos de la
víctima del delito, y la que a su vez desarrolla el fin esencial del Estado de efectivizar
los derechos de todos los miembros de la colectividad previsto en el artículo 2º de la
Constitución Política, del cual es reflejo el numeral 1º del artículo 250 ibídem que
faculta a la Fiscalía General de la Nación y a los Jueces de la República, para adoptar
las medidas necesarias a objeto de materializar el restablecimiento del derecho y la
indemnización de los perjuicios ocasionados por el delito; propósito recogido por el

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Código Procesal Penal como norma rectora, al disponer " Cuando sea posible, las
autoridades judiciales deberán adoptar las medidas necesarias para que cesen los
efectos creados por la comisión del hecho punible y las cosas vuelvan al estado
anterior, de modo que se restablezcan los derechos quebrantados".

Estas razones y la unidad de jurisdicción, le permiten al Juez Penal, extender su


competencia para decidir las cuestiones civiles que se deriven de la comisión de un
delito.
Ahora bien, en armonía con las previsiones superiores, el artículo 61 del Código
Procesal Penal dispone que, al instante en que se demuestre la tipicidad del hecho
punible que dio lugar a la obtención de títulos de propiedad sobre bienes sujetos a
registros, el funcionario que esté conociendo del asunto ordenará la cancelación de
unos y otros; regulación que a no dudarlo se orienta a restablecer el derecho
transgredido, volviendo las cosas al estado anterior al delito y a evitar la comisión de
eventuales defraudaciones en cadena, objetivos que no se conseguirían de prohijarse
la tesis de adoptarse esta medida solamente en la sentencia condenatoria, con la cual
se admitiría, además, al delito como justo título para adquirir el dominio.

Sobre este tópico es bueno recordar que a través de la sentencia C- 245 del 24 de
junio de 1993, la Corte Constitucional declaró exequible este precepto, a condición de
que la cancelación de los registros se disponga como medida preventiva mientras esté
en curso el proceso, y de manera definitiva en la sentencia condenatoria.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Unica Instancia
FECHA : 01/11/2000
DECISION : Dispone la cancelación provisional de escritura
pública, dispone comunicación
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : LUCIO LOPEZ, CARLOS ALONSO
DELITOS : Estafa, Falsa denuncia
PROCESO : 13349
PUBLICADA : Si

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PREPARACION PONDERADA DEL DELITO/ CIRCUNSTANCIA GENERICA


DE AGRAVACION-Ordinal 4º/ CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION
PUNITIVA-Imputación/ INCONGRUENCIA DE LA SENTENCIA

Observando que desde el 1° de abril de 1997, se declaró ajustada la demanda por


estimarse que cumplía formalmente los requisitos exigidos por la ley, la Corte aprecia
que, en síntesis, el fundamento de la censura radica en que si ocho personas se
reunieron para cometer el hurto, pluralidad que se encuadra en la segunda parte de la
circunstancia del numeral 10° del artículo 351 del Código Penal, y asumieron las tareas
que cada una debía cumplir, ese hecho por sí mismo implica la preparación ponderada
del ilícito, prevista en el numeral 4º del artículo 66 que, por esta razón, se subsume en
aquél.

Igual sucede con la agravante genérica contemplada en el numeral 3° de dicho artículo


66, porque imponer una mayor sanción a quien dificulte la defensa del ofendido es lo
que también pretende el legislador al consagrar las circunstancias específicas de los
ordinales 9º y 10º del artículo 351 del estatuto punitivo.

Con relación al primer aspecto, el cargo debe ser desestimado porque, como lo expuso
la Sala en la sentencia del 24 de octubre de 1989 (M. P. Rodolfo Mantilla Jácome, rad.
3599):

"… no es de la esencia de la preparación ponderada del hecho punible la presencia de


dos o más personas reunidas o acordadas para cometer el delito, la agravante

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

genérica se puede predicar de un solo individuo, al tiempo que la referencia a varias


personas apunta a resaltar punitivamente la participación criminal, que por el solo
hecho del mayor número de personas, hace más innoble el delito, más difícil la
reacción de la víctima, siendo estos valores suficientes para sancionar más
drásticamente tal comportamiento colectivo, sin que sea menester para ello precisar
su premeditado diseño y su realización ponderada, por el contrario, cuando una y otra
cosa se unen, se está en presencia de las dos circunstancias de agravación, la genérica
del 66-4 y la específica del 351-10, que deben por ello ser simultáneamente aplicadas,
como ocurrió en el presente caso."

En realidad se trata de fenómenos diferentes que no tienen relación, no se presuponen


y pueden concurrir o no, pues la intervención de más sujetos en la realización del
ilícito no implica su ponderada preparación, ni ésta se hallaría indefectiblemente
ausente cuando la autoría fuera individual. Por completo independiente una de otra, la
razón para que se consagrara mayor punición en caso de existir sujeto activo plural
tuvo que ver con la situación de mayor peligro en que en tal evento se encontraba la
víctima y sus más precarias condiciones para oponer resistencia (cfr. Actas del Nuevo
Código Penal Colombiano, sesiones de los días 10, 19 y 20 de octubre de 1973).

(....)

De lo transcrito se infiere que se imputaba un delito contra el patrimonio económico,


en donde previamente se había estudiado la situación, como lo revela que 20 días
antes algunos de los autores fueron a visitar al predio para tener conocimiento
personal del lugar donde realizarían la labor ilícita, determinar las seguridades que
tenían las cosas, las personas que habitaban la finca, las vías de acceso, la ruta de
salida, etc.

Es decir, en el calificatorio aparece que se endilgaba una conducta de tales


características o en donde hubo una preparación ponderada del hecho punible, lo cual
constituye la agravante del ordinal 4° del artículo 66 del Código Penal, sin que sea
indispensable haber señalado la norma que lo consagra, ni transcribir el precepto que
la contiene, ni haber hecho referencia a la denominación jurídica, para saber que el
cargo comprendía esta circunstancia, de la cual contó con la oportunidad de
defenderse durante el transcurso del juicio.

Tal omisión no tiene la connotación que le da el impugnate, como lo indicó la Sala en


sentencia del 8 de junio de 2000 (rad. 13.430, M. P. Carlos Augusto Gálvez Argote):

"El fundamento de la prohibición típica que sustenta la referida agravante específica


quedó imputado, sin que la falta de concreción de la nomenclatura legislativa pueda
implicar la ausencia de formulación."

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 02/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Antioquia
PROCESADO : OCAMPO VASQUEZ, GABRIEL ALIRIO
DELITOS : Uso de documento público falso, Falsedad material
de particular en doc. púb., Hurto calificado y
agravado, Porte de armas de defensa personal,
Falsedad de sellos oficiales
PROCESO : 12938
PUBLICADA : Si

Salvamento de Voto Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

CASACION-Procedencia/ ANTECEDENTES-Penales y contravencionales/


TRANSTORNO MENTAL-Demencia/ ABUSO DE CIRCUNSTANCIAS DE
INFERIORIDAD-Transtorno mental

1. La procedencia del recurso de casación tiene como punto de referencia la pena


prevista para la conducta punible considerada en forma total, la cual se establece
aplicando en abstracto al máximo de la pena prevista para el tipo básico o especial, los
factores que incrementan o disminuyen la pena. En este sentido se ha pronunciado la
Sala en autos de 21 de junio y 9 de septiembre de 1957, 24 de julio de 1980, criterio
ratificado el 30 de octubre de 1996 con ponencia del Magistrado doctor Jorge Aníbal
Gómez Gallego.

El defensor asevera que con la expedición de la ley 553 de 2000, la pena para recurrir
en casación aumentó de seis a ocho años, y el delito por el cual fue procesada (...) no
supera los siete años el máximo. La pretensión del recurrente parte de un supuesto
falso, que impide cualquier consideración de fondo sobre el tema planteado, dado que
la pena prevista para el punible atribuido a aquélla, referida en los artículos 360 -2 y
372 -1 del C.P., corresponde a un año y cuatro meses el mínimo y diez años seis
meses el máximo, en este orden de ideas por razón del quantum de la pena tanto en
la legislación bajo cuyo imperio se otorgó el recurso como en la posterior resulta
procedente la casación contra la sentencia de segunda instancia.

2. Las demencias se caracterizan por una marcha progresiva desde el simple desorden
en el trastorno (fase inicial) hasta la anulación o locura (fase final). En el período
inicial o neurasteniforme, el paciente puede presentar depresión, irritabilidad,
dificultad para la concentración mental, deficiencia de la memoria. En el período de
demencia confirmado, el debilitamiento intelectual sobre las funciones síquicas se hace
notorio en la persona, entre otros, a través de la amnesia, el automatismo sicológico,
la desorientación sobre tiempo y espacio, la tendencia a la fabulación (mezcla de
realidad reciente o remota con sueños), perdida progresiva de la actividad relativa al
juicio, comprensión y asociación de ideas. Cuando el demente "tiene calma o
somnolencia en el día, es atacado por insonmio" .

El déficit de las facultades de la persona y el acentuado automatismo sicológico,


pueden dar lugar a que "en apariencia, revelen normalidad al contestar a un notario, o
más o menos correctamente un interrogatorio, (...), y sin embargo, si se profundiza un
poco en su mentalidad, se aprecia un proceso demencial avanzado en que la
afectividad está pervertida, el juicio y el razonamiento muy relajados, caso en el cual
pueden hacer testamentos dañosos, y más si existe un fondo persecutorio, o efectuar
donaciones descabelladas sin crítica suficiente, hechas por graves perturbaciones
sentimentales o por impulsiones extrañas" .

(...)

El soporte para el perito en casos como el que se viene analizando puede ser una
historia clínica previa o prueba documental, pero a falta de ello, el resultado del
examen no pierde objetividad y cientificidad, ni puede catalogarse de simple conjetura,
si el apoyo se encuentra en las personas que conocen y tratan al enfermo, en el
examen fisiológico y mental de éste, o las circunstancias que rodearon el hecho que
dio origen a la actuación penal, los conocimientos científicos y experiencia del perito.

La prueba a que se ha hecho referencia alude a una conducta antecedente,


concomitante y posterior al hecho, que indica de manera cierta una alteración de la
esfera volitiva e intelectiva de (...)

3. El artículo 248 de la Carta Fundamental señala expresamente, que "Unicamente las


condenas proferidas en sentencias judiciales en forma definitiva tienen la calidad de
antecedentes penales y contravencionales en todos los órdenes legales". Situación que
opera para efectos de la presunción de inocencia (art. 12 del C.P.P), la cual
desaparece cuando una sentencia en firme declara que una persona es penalmente
responsable de un hecho punible que se le endilga. La firmeza se obtiene tres días
después de notificadas si, no debiendo ser consultadas, contra ellas no se han
interpuesto recursos (art. 197 del C.P.P.).

La sindicación o vinculación a un proceso penal o contravencional de un sujeto no


desvirtúa la presunción de inocencia, lo cual no significa, que si dicha situación es

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

comprobada, por ejemplo con copias de sentencias judiciales que no tienen constancia
de ejecutoria, deban ser ignoradas. Por el contrario, de tales elementos de juicio es
dable inferir la capacidad para delinquir o el comportamiento anterior de una persona,
alcance que la casacionista reclama que debe ser tenido en cuenta, en lo que le asiste
razón, por cuanto que el ad quem omitió apreciar como prueba las decisiones
judiciales referidas, las que a su vez inciden como prueba indiciaria de cargo de la
manera indicada, y por ende en la orientación de la decisión.
4. El tipo penal del artículo 360 del Código Penal.

""Abuso de circunstancias de inferioridad. El que con el fin de obtener para sí o para


otro un provecho ilícito y abusando de la necesidad, de la pasión o del trastorno
mental de una persona, o de su inexperiencia, la induzca a realizar un acto capaz de
producir efectos jurídicos que la perjudiquen, incurrirá en prisión de uno (1) a cuatro
(4) años y multa de quinientos a cincuenta mil pesos.

""Si se ocasionare el perjuicio, la pena será de uno (1) a siete (7) años de prisión y
multa de un mil a cien mil pesos"".

El transtorno mental en el delito de abuso de circunstancias de inferioridad.

La Corte con ponencia del Magistrado Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO (sentencia
del 17 de junio de 1997), precisando el trastorno mental a que hace referencia el
artículo 360 del Código Penal, y la conducta allí tipificada, puntualizó:

""En efecto, son distintas las necesidades de prueba si el trastorno mental exigido en
el referido tipo penal se entiende en el sentido extremo de la enajenación mental,
como pérdida completa de la consciencia y la voluntad, caso en el cual sería necesario
establecer la presencia de una sicosis, una neurosis o una psicopatía grave; o si se
entiende en sentido amplio como una alteración en mayor o menor grado de la
normalidad del estado psíquico de una persona, caso en el cual bastaría determinar
una debilidad mental.

""Algo más: cuando el derecho penal adopta la expresión lingüística trastorno mental,
no lo hace de manera uniforme en cuanto a su entidad, pues, para el caso de
inimputabilidad requiérese una perturbación tal que afecte profundamente la
capacidad de comprensión o de autodeterminación del individuo (art. 31 C. P.);
mientras que el trastorno mental propio del delito de abuso de circunstancias de
inferioridad tiene la connotación de una subordinación psíquica de la víctima en
relación con el sujeto activo (art. 360 idem).

""Esta distinción es evidente en el texto y la sistemática propia de la última disposición


citada, cuyo tenor es el siguiente:

""La frase rectora inducir a realizar significa que el sujeto activo no hace las cosas por
la víctima, no la suplanta, sino que simplemente la anima o la azuza para que ella
misma realice cierta acción que él quiere. De ahí que el inducido no necesariamente
tiene que ser un enajenado mental o quien padece un grave y extendido trastorno de
las esferas intelectiva y/o volitiva de su personalidad, porque basta establecer una
interferencia en la inteligencia, memoria o atención para evaluar el sentido y prueba
de la realidad, precaria condición mental de la cual se aprovecha el victimario para
llevar a la víctima a un acto perjudicial para ella y en el cual se imponen notoriamente
la voluntad y el interés de aquél. Dentro de este contexto, el trastorno mental debe
ser entendido como sinónimo de debilidad mental, ya que el ámbito situacional del tipo
examinado requiere como sujeto pasivo a una persona que, por su inferioridad
psíquica permanente o transitoria, fácilmente sea impresionable o sugestionable por
las insinuaciones interesadas del sujeto activo.

""En el tipo penal en examen caben las hipótesis casuísticas del que vende su bien por
un precio irrisorio pero por el apuro de querer salvar la vida de su madre que pende de
una cirugía, situación de la que se vale el agente (necesidad); o el que lo entrega
gratuitamente por su inclinación incontenible hacia una persona que abusa de su
situación de privilegio para obtenerlo (pasión); o el que se desprende de la cosa
porque su co-contratante se aprovecha de su falta ostensible de conocimientos y
habilidades sobre la materia (inexperiencia). En todos estos supuestos la víctima sabe
literalmente lo que hace en el momento de la realización, pero no percibe las
consecuencias del acto en su vida de relación. De ahí que, en el caso del trastorno

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

mental, la cuestión no puede ser sustancialmente diferente, pues, dentro de una


interpretación por homologación, basta a los fines punibles que el actor se aproveche
de un defecto de personalidad del sujeto pasivo que, a pesar de que no le obstaculice
el conocimiento del hecho, si impida la proyección de la persona"".

MAGISTRADO PONENTE Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Sentencia Casación
FECHA : 07/11/2000
DECISION : Si casa, confirma sentencia condenatoria de 1ª
instancia
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
NO RECURRENTE : AVILA RAMIREZ, MARIA NANCY
PROCURADOR EN LO JUDICIAL : PROCURADORA NOVENA JUDICIAL
DELITOS : Abuso de Circunstancias de Inferioridad
PROCESO : 14309
PUBLICADA : Si

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TERMINACION ANTICIPADA DEL PROCESO-Interés para recurrir/


VIOLACION DIRECTA DE LA LEY-Modalidades/ DEMANDA DE CASACION-
Falta de aplicación del art. 68 del C.P./ INTERPRETACION ERRONEA DE LA
LEY/ CONDENA DE EJECUCION CONDICIONAL

1. La Sala debe precisar en el presente caso, antes de abordar el estudio de la


inconformidad del impugnante, que de conformidad con el ordinal 4º del artículo 37B
de la codificación penal adjetiva, tratándose de fallos emitidos en aplicación de los
institutos de terminación anticipada del proceso, el interés jurídico para recurrir en
apelación tratándose del sindicado o su defensor está restringido a los aspectos
señalados en él, limitación que se predica también de la casación de acuerdo con la
pacífica comprensión que ha hecho la Corte de dicha norma; perspectiva desde la cual
se muestra exenta de reparos la censura, circunscrita a la negación de la condena de
ejecución condicional, en aspecto que guarda identidad sustancial, además, con el
debatido a través de la alzada incoada contra el fallo de primer grado.

2. Reiteradamente ha precisado la Corte que la violación directa de una disposición de


derecho sustancial en la actividad judicial puede presentar tres sentidos o variables: la
falta de aplicación, la aplicación indebida y su interpretación errónea. De igual modo, a
pesar que tales conceptos obedecen a diversos errores de lógica jurídica, en todos se
impone como requisito ineludible que el demandante acepte las conclusiones del fallo
impugnado sobre los hechos y respecto de la valoración probatoria, pues en estos
eventos se trata de demostrar un desacierto de mera lógica jurídica.

3. La interpretación errónea del artículo 68 del Código Penal, que presupone la


aplicación de la norma que corresponde al caso concreto, pues la equivocación del
sentenciador se estructura al discernir su alcance o sentido; por tal razón, la "Corte ha
sido insistente en sostener que este concepto de la violación se presenta cuando el
juzgador acierta en la selección del precepto, y lo aplica, pero le asigna un sentido
jurídico que no tiene o unas consecuencias que no causa, situación que no es la que se
presenta en el caso sub judice (Cfr. casaciones de 20 y 25 de agosto de 19998,
Magistrado Ponente Dr. Fernando Arboleda Ripoll, y 14 de febrero de 2000, Magistrado
Ponente Dr. Alvaro Orlando Pérez Pinzón". En fin, de acuerdo con el entendimiento de
la Sala "Un error de esta índole solo sería posible de ser propuesto si los juzgadores
hubieran dado aplicación al artículo 68 del Código Penal, concediendo al procesado la
condena de ejecución condicional, pero es obvio que ello no sucedió…". (sentencia de
casación del 20 de septiembre de 2000, H.M. P. Dr. Arboleda Ripoll).

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 08/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Buga
PROCESADO : ZAMUDIO DE VIANA, AURA MARLENE
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 11714
PUBLICADA : Si

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SENTENCIA-Corrección

Con fundamento en el artículo 310 del Código de Procedimiento Civil, inciso 3º que
consagra la posibilidad de corregir errores "por omisión o cambio de palabras",
procede la Sala a salvar el texto de la providencia de fecha octubre 19 del año en
curso por medio de la cual se resolvió la casación presentada por el defensor del
procesado (...), en razón a que en el original de la misma no aparece consignada la
totalidad del texto correspondiente a los literales a y b del numeral 2º a causa de un
error en la impresión del documento.

El texto que contiene la irregularidad anotada es del siguiente tenor: (...).

El texto que debe reemplazarlo y que aparece en el medio mágnetico es del siguiente
contenido: (...).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Auto Casación-Corrección
FECHA : 08/11/2000
DECISION : Salva el texto providencia del 19-10-00, por
omisión parcial en parte resolutiva
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : GALEANO SANCHEZ, JAMES DE JESUS
PROCESADO : GALEANO SANCHEZ, GUILLERMO AIRTON
PROCESADO : MORALES HERNANDEZ, JHON JAIRO
PROCESADO : ALZATE ESCOBAR, NELSON ENRIQUE
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio,
Concierto para delinquir
PROCESO : 16240
PUBLICADA : Si

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IMPEDIMENTO/ VOCERO

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Bien que el sustento del impedimento sea una u otra, es lo cierto que la circunstancia
que conforman su supuesto ha de existir en relación con alguno de los sujetos
procesales, pues la situación impeditiva surge cuando "exista amistad íntima o
enemistad grave entre alguno de los sujetos procesales y el funcionario judicial"(causal
5ª), o cuando "el funcionario judicial haya estado vinculado legalmente a una
investigación penal o disciplinaria en la que se le hayan formulado cargos, por
denuncia instaurada antes de que se inicie el proceso, por alguno de los sujetos
procesales"(causal 10ª).

Por ende como el impedimento expresado por los magistrados de la Sala Penal del
Tribunal de Cúcuta, surge por el hecho de que en la audiencia pública hubiere
intervenido, como vocero del acusado, el abogado Miguel Quintero Quintero, emerge,
como inevitable cuestionamiento, si éste ostenta o no la calidad de sujeto procesal.

Para tales efectos, conviene precisar que el artículo 451 del Código de Procedimiento
Penal autoriza la intervención del vocero, única y exclusivamente, durante la audiencia
pública cuando el enjuiciado "personalmente no quiera hacer uso de la palabra", es
decir su intervención es facultativa, no necesaria, es, como su nombre lo indica,
simplemente la voz del procesado; por lo mismo, no se le puede tener como un sujeto
procesal independiente, ni es posible caracterizársele como accesorio y mucho menos
principal en el proceso penal, pues es como si actuare el propio enjuiciado.

El vocero, como persona que coadyuva al enjuiciado en el específico evento en que


éste no quiera hacer uso de su turno a la palabra en el debate público, no se
constituye en sujeto procesal autónomo o independiente, sino en portavoz del
procesado; en consecuencia, como el vocero no desplaza, ni reemplaza al acusado,
sino que actúa como si fuera él, las circunstancias que constituyan impedimento no se
pueden predicar en su respecto, y éstas sólo serán atendibles en cuanto se relacionen
con el enjuiciado, quien es el que ostenta el carácter de sujeto procesal.

La limitada y exclusiva intervención del vocero, su actuación restringida a sólo un acto


del proceso y aún más específicamente a la oportunidad de uso de la palabra que en
ella se defiere al acusado, no tiene la capacidad tal de generar en el juzgador un
obstáculo que ponga en entredicho su imparcialidad frente a los intereses del
procesado, cuya actuación oral hubiere asumido el vocero, pues, se reitera éste es
sólo quien lleva su voz, esto es, un interviniente que, por ende, carece de autonomía
en la relación jurídico procesal.

Siendo ello así, forzoso es concluir que el vocero, por los argumentos dados y por los
que adicionalmente expresó la Sala de Conjueces, carece de la condición de sujeto
procesal y, por consiguiente, su intervención no genera circunstancia alguna que
impida al funcionario judicial el conocimiento del específico asunto, todo lo cual
conduce, desde luego, a que el impedimento examinado se declare carente de
fundamento.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Impedimento
FECHA : 08/11/2000
DECISION : Declara infundado el impedimento manifestado
por varios M. del T. de Cúcuta
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cúcuta
PROCESADO : BETANCOURTH BASTIDAS, AIMER
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 17753
PUBLICADA : Si
Aclaración de voto Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON
Aclaración de voto Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO
Aclaración de voto Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

COLISION DE COMPETENCIA/ COMPETENCIA TERRITORIAL/ FISCALIA/


JUICIO/ FUERO

La competencia, como garantía del derecho a un juez instituido previamente, que hace
parte del derecho al debido proceso, se encuentra establecida taxativamente por la ley
de acuerdo con una serie de factores, tales como el objetivo, el subjetivo, el territorial,
el funcional y por la conexidad.
Los tribunales que han trabado el conflicto negativo de competencia en este asunto,
reconocen que en ellos radica la competencia por el factor subjetivo para conocer del
proceso en su etapa de juicio, como quiera que se procede por un delito de concusión,
imputado a un funcionario judicial (Fiscal Seccional), ilícito realizado materialmente en
la ciudad de Medellín. No obstante, el punto de desacuerdo fluye con relación al
alcance de las normas sobre competencia territorial, en especial por concurrir con
disposiciones que regulan el factor subjetivo.

El artículo 70 del Código de Procedimiento Penal dispone que los tribunales superiores
de distrito conocen en primera instancia de los procesos seguidos, entre otros, contra
los fiscales delegados ante los juzgados por delitos cometidos con ocasión del ejercicio
de sus funciones. De allí se desprenden varias consecuencias: Primera, que los fiscales
delegados ante los jueces tienen fuero, pues por su condición deben ser juzgados por
ciertas autoridades diversas de aquellas que de manera general y ordinaria conocen de
la comisión de delitos por la naturaleza del hecho o por el factor territorial; segunda,
que si bien los fiscales tienen competencia en todo el territorio nacional, la de los
tribunales únicamente opera con relación a los fiscales que tengan asiento en su área,
legalmente establecida; y tercera, que es necesario que el ilícito objeto de juzgamiento
haya sido cometido por razón de las funciones públicas de los fiscales.

Entonces, la competencia determinada por la calidad de quien se halla vinculado a la


actuación constituye un alcance concreto del fuero que le asiste, y por ello, tiene la
virtud de primar sobre el aspecto territorial . Así, pues, el factor subjetivo no
únicamente sirve para establecer en este caso que la competencia radica en los
tribunales superiores de distrito judicial, sino que tiene aptitud para señalar que el
tribunal competente es aquel con jurisdicción sobre el territorio donde se encuentra el
despacho judicial del aforado.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 08/11/2000
DECISION : Atribuye competencia al Tribunal de Antioquia
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : ARROYAVE GARCIA, JORGE MARIO
PROCESADO : TRUJILLO ESCOBAR, ANGELA INES
DELITOS : Concusión
PROCESO : 16901
PUBLICADA : Si

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CARGOS EXCLUYENTES-Error de hecho y de derecho sobre una misma


prueba/ NORMA SUSTANCIAL/ FALSEDAD EN DOCUMENTO PRIVADO/
FALSEDAD EN DOCUMENTO PUBLICO/ ERROR DE HECHO/ ERROR DE
DERECHO

1. No es posible atacar en casación las mismas pruebas y en forma concomitante por


error de hecho y de derecho, pues cuando se invoca error de hecho se presupone o
acepta la legalidad de la prueba (en su decreto, aducción o práctica), mientras se le
niega tal calidad cuando se formula error de derecho. Resulta entonces ilógico e

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

incoherente predicar en forma simultánea de unos mismos medios probatorios su


legalidad e ilegalidad.

2. A más de lo anterior, señaló como objeto del quebranto una regla procesal - artículo
247 del C. de P. P.-, es decir, una norma medio sin contenido sustancial. Olvidó que
conforme con lo preceptuado en el artículo 220-1 ibídem, la casación procede "cuando
la sentencia sea violatoria de una norma de derecho sustancial", cuya cita deviene
inexcusable (Art. 225-3), y que, en principio, son sustanciales las normas reguladoras
de los delitos y sus consecuencias, al paso que, se tienen como instrumentales las
normas de derecho procesal penal relativas al método y a las formas de comprobación
de aquéllos elementos. Como el artículo 247 del C. de P. P. apunta a la certeza para
condenar, no tiene, por lo tanto, contenido sustancial.

Sobre la naturaleza de esta norma frente a la casación, la Sala ha sido nítida en


cuanto se trata de una disposición adjetiva y no sustancial, como se lee, por ejemplo,
en su decisión del 14 de mayo de 1997 (M. P. Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego, Rad.
12.995) y se desprende de sus providencias del 20 de septiembre de 1988 ( M. P. Dr.
Edgar Saavedra Rojas, Rad. 2935) y del 11 de octubre de 1995 ( M. P. Dr. Nilson
Pinilla Pinilla, Rad. 9097)./

3. Surge de lo anterior, entonces, que no es que se haya convertido un documento


privado en público, como lo plantea el casacionista, sino que se trata de dos
momentos perfectamente diferenciables: el primero, la falsedad en el contrato de
promesa de compraventa, firmada aparentemente por Bohórquez y doña Rosa el 17 de
junio de 1988; y el segundo, la falsedad consistente en hacer aparecer a la dama en la
Notaría 32 del Círculo de Bogotá, días después, el 15 de julio del mismo año. El primer
momento constituye falsedad en documento privado y el segundo, en documento
público, pues que en este mentirosamente se dice que ante el Notario comparecieron
los dos y declararon que el contenido del escrito era cierto y que las firmas que lo
autorizaban habían sido puestas por ellos, todo ello ratificado con sus firma por el
funcionario notarial.

Esta afirmación de la Corte no es extraña pues, por ejemplo, en casación del 3 de


octubre de 1994 (M. P. Dr. Jorge E. Valencia M), había dicho:

"Es claro para la Sala que cuando el notario manifiesta en el escrito que las firmas que
allí aparecen junto con las huellas digitales corresponde a las identidades que los
mismos manifiestan, no está avalando o modificando el documento del cual hacen
parte. Simplemente le está otorgando credibilidad a sus firmas, con independencia del
contenido del escrito. Por ello, este texto notarial conserva su total autonomía y por
ser suscrito por un funcionario público, adquiere tal carácter pues lo está haciendo en
ejercicio de su cargo" ( G.J.T. CCXXXIII, No. 2472, Segundo Semestre, Vol. II, 1994,
pág. 575).

De otra parte, para hacer eco a los antecedentes de la Sala que cita el demandante,
obsérvese cómo en la sentencia de casación del 13 de marzo de 1997 (M.P. Dr.
Ricardo Calvete Rangel), traída sólo parcialmente por el actor, la Corte fue nítida:

"La certificación que el notario consigna en el documento privado respecto a que


determinadas personas comparecieron y reconocieron sus firmas sí tiene el carácter de
documento público, por esta razón cuando la falsedad recae sobre dicha certificación
las normas aplicables son las que se refieren a esa clase de documentos".

La conclusión es similar frente a los otros dos precedentes, pues tanto en el del 25 de
febrero de 1991 (M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia), como en el del 31 de enero del
mismo año (M.P. Dr. Juan Manuel Torres Fresneda), la Corte se ocupó no solamente
de hechos diversos sino de deducciones bien diversas a la esgrimida por el
casacionista pues que en los dos eventos se dilucidaba la presentación de un memorial
en juzgados, misivas que se tornaban en documentos públicos con su inserción en los
expedientes respectivos o con cualquier manifestación hecha sobre ellos por el
respectivo despacho judicial (G.J.T. CCXI, No. 2450, Primer Semestre de 1991, págs.
69 s.s. y 1312 s.s.).

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 08/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : BOHORQUEZ RODRIGUEZ, ALEJANDRO
DELITOS : Falsedad material de particular en doc. púb.,
Falsedad en documento privado
PROCESO : 13623
PUBLICADA : Si

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ERROR DE HECHO/ FALSO JUICIO DE EXISTENCIA/ FALSO JUICIO DE


IDENTIDAD/ FALSO RACIOCINIO/ INDICIO-Técnica para atacarlo en
casación

1. En el falso juicio de existencia el error de hecho por ser protuberante suele


descubrirse con un examen sencillo de las actuaciones, o con la confrontación directa,
física del acopio probatorio y las motivaciones del fallo. Si esto ocurre, vale decir, si se
demuestra la presencia real del error, a continuación debe el demandante acreditar
que es tan grave, trascendental e influyente que de no haberse producido la sentencia
habría sido distinta.

El falso juicio de identidad, en cambio, no es de tan sencilla verificación, pues parte del
supuesto de que el Juez si estudia el medio de prueba, pero distorsionando de tal
manera su contenido objetivo que le quita, le agrega, parcela o sectoriza algunos
elementos de su verdadera composición material y fáctica.

En el error de hecho por falso raciocinio ocurre un verdadero atentado contra las
reglas para el pensamiento correcto que conforman la sana crítica, como las máximas
de la experiencia, la lógica, los postulados de las ciencias, técnicas y artes.

2. La jurisprudencia de la Sala ha señalado repetidas veces la manera en que debe


encararse la prueba de indicios para su censura en casación, en diversos
pronunciamientos, autos y sentencias, entre los cuales se estima oportuno recordar:

"En primer lugar, la técnica requerida para el ataque dirigido contra la prueba
indiciaria reclama que, coherente con la estructura lógica de la misma, la censura se
oriente hacia cualquiera de los momentos de su construcción, es decir, a los elementos
de convicción que soportan el hecho indicador, a la operación mental de inferencia del
dato indicado o a la estimación individual o conjunta de su poder suasorio, por lo que
ha menester de parte del recurrente el señalamiento de cuál de estos pasos es el que
se duele del error, de qué especie es, pues eventualmente podrían ser de diversa
naturaleza, y cómo por su incidencia en el fallo se obtuvo una decisión que debe ser
remplazada por otra que rinda homenaje a la legalidad, lo que en esencia constituye el
tema central de la casación." (Sentencia del 30 de septiembre de 1999, M.P. Dr.
JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO)

Si de cuestionar la apreciación de la prueba del hecho indicador se trata, los errores


pueden ser de hecho o de derecho en cualquiera de sus modalidades. En cambio, en el

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

proceso intelectual camino a construir la deducción o la inferencia y en la asignación


de poder de persuasión al indicio únicamente pueden tener lugar errores de hecho, en
cualquiera de los momentos u operaciones que demanda la aplicación de los
postulados de la sana crítica.

"Si los errores de apreciación probatoria se presentan en el análisis de la prueba de los


hechos indicadores, el casacionista debe, en relación con cada indicio, identificar las
pruebas que le sirven de sustento e indicar el error denunciado, si de existencia,
identidad, legalidad o convicción, para la correcta formulación de la censura. Y si se
trata de cuestionar la inferencia lógica o el valor probatorio otorgado a los indicios, es
deber del recurrente acreditar el desconocimiento de las reglas de la sana crítica, lo
cual se cumple mostrando la divergencia existente entre las deducciones y
declaraciones de la sentencia en dicho sentido y las que corresponde hacer de acuerdo
con la lógica, la experiencia o la ciencia." (Sentencia del 27 de noviembre de 1996, M.
P. Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL)

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 08/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : URREGO CHAVARRO, HECTOR ALIRIO
DELITOS : Homicidio agravado, Tráfico de municiones,
Tráfico de armas
PROCESO : 13719
PUBLICADA : Si

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CASACION-Principio de prioridad/ IMPEDIMENTO-Omisión/


IMPEDIMENTO-Haber dado opinión sobre el caso/ IMPEDIMENTO-Haber
participado en el proceso/ IMPEDIMENTO-Haber actuado como fiscal/
PRINCIPIO DE PRIORIDAD/ NULIDAD

1. El demandante olvidó que en la técnica de casación rige el principio de prioridad,


según el cual, al proponer varias causales debe seleccionar primero la que posee un
mayor alcance, y las restantes tendrá que plantearlas como subsidiarias; a su vez, no
le es viable que mezcle simultáneamente y dentro del mismo cargo varias censuras
por nulidad en igualdad de condiciones, pues allí también tiene la obligación de
disponer un orden de preferencias al que debe sujetarse la Corte cuando realice el
examen de fondo de la sentencia, de acuerdo al principio de limitación que rige este
trámite.

2. Si en materia de nulidades rige el principio de convalidación (artículo 308 del Código


de Procedimiento Penal), resulta inconsistente que el actor pretenda censurar una
actuación que se registró con anuencia de la defensa, sin que en aquella oportunidad
se procediera, por ejemplo, a recusar a los funcionarios con los argumentos que ahora
han sido planteados en su demanda. Como es evidente que la defensa -ejercida en
aquella época por otro profesional- estuvo de acuerdo con la actuación censurada, a
ello debe atenerse y por tanto no le es posible de manera tardía reprochar lo que en
su momento no reprobó. Motivo adicional para desestimar el cargo, aparte de que lo
relacionado con un impedimento no declarado no repercute como motivo anulatorio
por cuanto la propia ley establece las consecuencias de la omisión, tal como se
observa en el artículo 114 del C. de P.P., que prevé como sanción una multa, sin
perjuicio de la eventual responsabilidad penal. Es claro, así, que si hubiera concurrido
en el asunto concreto causal de impedimento, el no hacerlo no acarrearía anulación
sino los resultados acabados de mencionar.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

3. Sobre la existencia de causales de impedimento puede constatarse, que no se


presentó aquella dispuesta para quien haya emitido opinión sobre el asunto (artículo
103-4 del Código de Procedimiento Penal), pues ella requiere que la opinión se haya
producido extraprocesalmente, no así cuando es expresada dentro del marco propio
de las funciones judiciales -como en este asunto-, por cuanto si la ley ha facultado a
los funcionarios para conocer y adoptar decisiones que motivan con sus conceptos y
opiniones, no podría operar al mismo tiempo tal facultad como elemento que vedara el
ejercicio de su gestión .

Tampoco se configuró la causal determinada por la participación en el proceso (artículo


103-6 del estatuto procesal), habida cuenta que esta requiere que quien ha proferido
la decisión sea el mismo que procede a conocerla en segunda instancia o casación, o
cuando quien ha actuado con efectos vinculantes en la instrucción o el juzgamiento,
después participa en la revisión del proceso en una instancia superior . Si bien 2 de los
magistrados que conocieron de la impugnación de la medida de aseguramiento
también participaron en la sentencia de segundo grado, no les correspondió revisar
una decisión proferida por ellos, ni la providencia de cuya apelación conocieron en el
sumario reviste carácter vinculante con relación a la sentencia condenatoria objeto de
estudio con ocasión de la alzada, pues no es necesario que exista consonancia entre la
resolución que define la situación jurídica y el fallo de primera instancia, tanto menos
entre aquella y la sentencia de segundo grado.

No se estructuró la causal de impedimento establecida en el artículo 103-12 del Código


Procesal Penal, pues aunque el censor expresó que los magistrados "habían obrado
realmente como fiscales de segunda instancia" (fol. 39 c.Tribunal), lo cierto es que
para la época en que se confirmó la medida de aseguramiento, 29 de enero de 1992,
no se encontraba aún en funcionamiento la Fiscalía General de la Nación, y la
jurisprudencia de esta Sala sobre el punto ha señalado que:

"Si ya en vigencia del Decreto 2700 de 1991 que en desarrollo de los mandatos de la
nueva Constitución Nacional entregó a la Fiscalía, como norma general, la función de
acusación la circunstancia de que quien emite la sentencia haya "actuado como fiscal",
y por ende, haya podido haber formulado en tal carácter la acusación, no es motivo de
nulidad ya que el hecho aparece únicamente previsto como causal de impedimento,
absurdo sería pensar en la nulidad del proceso, cuando la misma circunstancia se
presentó antes de que se creara y empezara a operar la Fiscalía General de la Nación,
y cuando todavía, por tanto, la función de investigar y acusar pertenecía a los jueces .

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 08/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : HERRERA DE SILVA, LUZ MARINA
DELITOS : Falsedad en documento privado, Estafa agravada
PROCESO : 14078
PUBLICADA : Si

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ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad y falso raciocinio/ FALSO


JUICIO DE IDENTIDAD/ FALSO RACIOCINIO

En lo que respecta al error por falso juicio de identidad que aduce con relación a las
palabras pronunciadas por (...), lo confunde con el de hecho por falso raciocinio, sin
percatarse que el primero surge cuando al apreciarse la prueba se falsea su tenor
literal, poniéndola a decir lo que su texto no reza. Esto es, no hay identidad o
correspondencia entre lo que la prueba expresa y lo que el sentenciador manifiesta
que su texto dice. Es de carácter objetivo, contemplativo. En cambio, la segunda
modalidad se comete cuando el fallador al analizar el mérito de un elemento de

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

convicción sujeto a la apreciación racional, lo hace vulnerando ostensiblemente las


leyes de la ciencia, los principios de la lógica o las reglas de la experiencia. Es de
carácter valorativo.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Auto Casación
FECHA : 10/11/2000
DECISION : Rechaza in límine una demanda y declara ajustada
otra
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D.C.
PROCESADO : OBISPO GUERRERO, DANIEL
PROCESADO : GUERRERO CRUZ, BERNARDINO
DELITOS : Secuestro extorsivo
PROCESO : 16598
PUBLICADA : Si

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EXTRADICION PASIVA-Naturaleza del instrumento/ EXTRADICION


PASIVA-Estados Unidos-Trámite a la solicitud de nacionales/ EXTRADICION
PASIVA-Lugar de comisión del delito/ EXTRADICION PASIVA-Proceso en
Colombia/ EXTRADICION PASIVA-Documentos anexos-Presunción de
autenticidad/ EXTRADICION PASIVA-Documentos anexos-Trámite de
traducción/ EXTRADICION PASIVA-Doble incriminación/
TERRITORIALIDAD

1. Con apego a la regulación constitucional y legal del instrumento, la jurisprudencia


de esta Corte ha venido sosteniendo de modo pacífico y reiterado que la extradición
no corresponde a la noción de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de
aquél a quien se reclama en el exterior, sino que obedece a un instrumento de
cooperación internacional previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio,
Acuerdo, Constitución, o Ley, según el caso), con la finalidad de evitar la evasión de la
acción de la justicia por parte de quien ha realizado comportamientos delictivos
refugiándose en territorio sobre el cual carecen de competencia las autoridades
jurisdiccionales que solicitan su presencia, y pueda responder personalmente por los
cargos que le son imputados y por los cuales, cuando menos, ha sido convocado a
juicio criminal.

Debido a ello, en su trámite no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o


mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del
hecho, el lugar de su realización, la forma de participación o el grado de
responsabilidad del encausado; la normatividad que prohibe y sanciona el hecho
delictivo; la calificación jurídica correspondiente; la competencia del órgano
jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena que le
correspondería purgar para el caso de ser declarado penalmente responsable; pues
tales aspectos corresponden a la órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del
país que eleva la solicitud, y su postulación debe hacerse al interior del respectivo
proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la legislación del
Estado que formula el pedido.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Es de resaltarse, además, que la normatividad procesal colombiana para el trámite de


extradición, no establece la posibilidad de que la fase judicial para él prevista culmine
con un fallo con potencialidad de hacer tránsito a cosa juzgada, sino en un concepto
jurídico de la Corte Suprema de Justicia que por lo mismo no es susceptible de
impugnación alguna, con objeto en la verificación del cumplimiento de precisos
aspectos relacionados con la validez formal de la documentación presentada, la
demostración plena de la identidad del solicitado, el principio de la doble incriminación,
consistente en que el hecho que motiva el pedido también esté previsto en Colombia
como delito y sancionado con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior
a cuatro años, la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero -que de no
ser una sentencia cuando menos corresponda a aquella que en la legislación
colombiana es la resolución acusatoria-, y, cuando fuere el caso, el cumplimiento de lo
previsto en los tratados públicos, según el marco normativo al efecto señalado de
modo oficial por el Gobierno Nacional como director de las relaciones internacionales,
aspectos que igualmente condicionan la práctica de pruebas.

Debido precisamente a la prevalencia de su naturaleza administrativa, el trámite de


extradición pasiva se cumple con la intervención activa del gobierno nacional, quien
dentro de su autonomía política no sólo da inicio recibiendo la solicitud y la
documentación correspondiente con la cual se perfeccione el expediente, y establece el
marco normativo aplicable a cada caso particular antes de darle curso al máximo
tribunal de la justicia ordinaria para lo de su competencia, sino que mediante una
resolución administrativa le pone fin a la actuación, sea concediendo la extradición,
difiriendo la entrega del solicitado, o negando el pedido del Gobierno extranjero,
aunque previamente requiere el concepto de la Corte que solo le vincula si fuere
negativo, pues de ser favorable, quedará "en libertad de obrar según las conveniencias
nacionales", y de esta manera, en ejercicio del poder legítimamente conferido,
interactuar en el concierto internacional.

2. Dado que en este caso el Gobierno Nacional conceptuó sobre la ausencia de


convenio aplicable en materia de extradición con el país solicitante (Estados Unidos de
América), y señaló la consecuente aplicación de lo previsto, en el referido tema, por el
Código de Procedimiento Penal, la Corte abordará el estudio de los aspectos sobre los
cuales debe emitir su concepto, previstos por el articulo 558 ejusdem, no sin antes
advertir que ningún asidero jurídico tienen los argumentos del defensor relacionados
con la falta de competencia de la Corte para emitir el concepto en el presente asunto.

En efecto, no puede resultar desconocido que la Constitución Política es intemporal y


que por lo mismo las leyes anteriores y posteriores se subordinan a ésta, por manera
que existiendo en la ley reglamentación del artículo 35 de la carta política, no puede
pregonarse válidamente que por el hecho de ser anterior al acto legislativo no. 01 de
1997, la normatividad en torno al tema, contenida en el Código de procedimiento
penal, resulta inaplicable, pues precisamente en cumplimiento de lo dispuesto por los
artículos 114 y 150 del estatuto superior, el legislador, en este caso el extraordinario
facultado por el artículo 5º transitorio de la constitución política, consagró en el Título
V, Capítulo III del Código de procedimiento penal, los requisitos y trámites a realizar
por las autoridades intervinientes en el procedimiento de extradición, todo lo cual ha
de cumplirse siguiendo los lineamientos trazados por el acto legislativo 01 de 1997.

Precisamente por ello, en diversos pronunciamientos la Corte Constitucional ha


decidido sobre la exequibilidad o inexequibilidad de algunos preceptos contenidos en el
estatuto procesal penal y en el código penal, al confrontarlos con lo dispuesto por el
acto legislativo 01 de 1997, entre los que merecen citarse las sentencias C-622/99, C-
1106/2000 y C-1189/2000, lo que indica que la afirmación del libelista en el sentido de
que las disposiciones del código de procedimiento penal, sólo se refieren a extranjeros
y a colombianos que hayan renunciado a su nacionalidad, carece de fundamento.

Tampoco resulta afortunada la consideración en torno a que la extradición de


nacionales se supedita única y exclusivamente a lo establecido en los tratados
públicos, puesto que si bien al expedirse la constitución de 1991 el artículo 35 prohibía
la extradición de colombianos, a partir del acto legislativo no. 01 de 1997, la
extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los tratados públicos
y de manera supletoria por la ley, de lo que resulta que "en ausencia de criterios
constitucionales específicos, claramente el legislador dispondría de mayor libertad para
adoptar el régimen de extradición, ya sea por medio de una ley o de un instrumento

86
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

internacional o de ambos" como se precisó por la Corte Constitucional en la sentencia


C-740 del 22 de junio de la corriente anualidad.

Y frente a la manifestación del defensor en el sentido de que ante la existencia de


tratados públicos bilaterales o multilaterales en materia de extradición suscritos por los
gobiernos de Colombia y los Estados Unidos de América, se tornan inaplicables las
regulaciones supletorias establecidas en la ley colombiana, debe reiterar la Corte,
conforme lo ha hecho en oportunidades anteriores, que es el gobierno colombiano el
órgano constitucionalmente facultado para establecer la vigencia o aplicabilidad en el
ordenamiento interno de los instrumentos mediante los cuales la nación colombiana
interactúa en el concierto de las relaciones internacionales, según se establece del
artículo 189-2 de la carta política, y si en este evento, el gobierno nacional conceptuó
oficialmente sobre la ausencia de convenio aplicable al caso en materia de extradición
con el estado solicitante, y señaló la consecuente aplicación de lo previsto en el
referido tema por el código de procedimiento penal, impertinente resulta pretender
que a iniciativa de parte la Corte entre a dirigir o controlar el marco normativo en el
que el estado colombiano participa de las relaciones internacionales.

3. En respuesta a la tesis del libelista sobre el tema de la territorialidad para el


ejercicio de la jurisdicción, es de decirse que, conforme ha sido precisado por la Corte
Constitucional, "la idea de soberanía nacional no puede ser entendida hoy bajo los
estrictos y precisos límites concebidos por la teoría constitucional clásica. La
interconexión económica y cultural, el surgimiento de problemas nacionales cuya
solución sólo es posible en el ámbito planetario y la consolidación de una axiología
internacional, han puesto en evidencia la imposibilidad de hacer practicable la idea
decimonónica de soberanía nacional. En su lugar, ha sido necesario adoptar una
concepción más flexible y más adecuada a los tiempos que corren, que proteja el
núcleo de libertad estatal propio de la autodeterminación, sin que ello implique un
desconocimiento de reglas y principios de aceptación universal. Sólo de esta manera
puede lograrse el respeto de una moral internacional mínima que mejore la
convivencia y el entendimiento y que garantice el futuro inexorablemente común e
interdependiente de la humanidad" (Corte Constitucional sentencia C-574/92).

Agregando el juez de constitucionalidad en posterior pronunciamiento, que dentro de


los principios de derecho internacional a los que se debe someter la práctica
jurisdiccional de los estados, se encuentra el de territorialidad, "de acuerdo con el cual
cada Estado puede prescribir y aplicar normas dentro de su respectivo territorio, por
ser éste su "natural" ámbito espacial de validez. Forman parte integral de este
principio, las reglas de "territorialidad subjetiva" (según el cual el Estado puede asumir
jurisdicción sobre actos que se iniciaron en su territorio pero culminaron en el de otro
Estado) u "territorialidad objetiva" (en virtud del cual cada Estado puede aplicar sus
normas a actos que se iniciaron por fuera de su territorio, pero culminaron o tuvieron
efectos sustanciales y directos dentro de él", y el "principio real o de protección, que
faculta a los Estados para ejercer jurisdicción sobre personas, actos o situaciones que,
si bien se encuentran o se generan en el exterior, lesionan bienes jurídicos que son de
importancia crucial para su existencia y su soberanía, como la seguridad nacional, la
salud pública, la fe pública, el régimen constitucional, etc."

Estos principios, como sus excepciones, se hallan previstos normativamente en la


Constitución Política, en sus artículos 4, 9, 95 inciso 2 y 101. Y, la ley penal los recoge
en los artículos 13 y 15 del Código Penal, que, según el juez de constitucionalidad,
"deben leerse de manera conjunta, por cuanto conforman un sistema. En efecto: el
artículo 13 consagra el principio de territorialidad como norma general, pero admite
que, a la luz de las normas internacionales, existan ciertas excepciones, en virtud de
las cuales se justificará tanto la extensión de la ley colombiana a actos, situaciones o
personas que se encuentran en el extranjero, como la aplicación de la ley extranjera,
en ciertos casos, en el territorio colombiano. En forma consecuente, el artículo 15
enumera las hipótesis aceptables de "extraterritorialidad", incluyendo tanto los
principios internacionales reseñados, como algunas ampliaciones domésticas de los
mismos: allí se enumera el principio "real" o de "protección" (numeral 1), las
inmunidades diplomáticas y estatales (numeral 2), el principio de nacionalidad activa
(numeral 4) y le de nacionalidad pasiva (numeral 5), entre otros" (Cfr. Corte
Constitucional Sentencia C-1189/2000).

Con lo expuesto queda en claro que los reparos en torno a aquello que ha de
entenderse según el libelista como "lugar de la comisión del hecho" por el cual se

87
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

solicita la extradición de su asistido, resultan incapaces de enervar el concepto que por


ley compete emitir a esta Corporación, pues es obvio que el texto constitucional
contenido en el acto legislativo no. 01 de 1997, no desconoce que los hechos punibles
puedan ser realizados en distintos lugares (así sea en el exterior) total o parcialmente,
como lo prevé el artículo 13 del Código Penal tal cual ha sido establecido por la Corte
(Cfr. Concepto de Extradición octubre 3/2000 M.P. Dr. CARLOS E. MEJIA ESCOBAR.
Rad. 15862).

4. Finalmente, y en relación con el planteamiento en el sentido de que en Colombia


existe una investigación penal en contra del señor (...) por los mismos hechos por los
cuales el gobierno de los Estados Unidos de América solicita su extradición, y la
solicitud de que la Corte condicione al órgano Ejecutivo para que previamente a lo de
su competencia verifique tal aserto, es pertinente reiterar lo ya expresado al respecto:

"Al efecto, de lo previsto por los artículos 546 y siguientes del Código de Procedimiento
Penal se establece que la existencia de otros procesos en contra del solicitado, es
asunto que le compete determinar o verificar al Ministerio de Justicia, siendo dicha
autoridad quien, de acuerdo con sus facultades, habrá de cotejar si la naturaleza del
proceso seguido por las autoridades colombianas corresponde o no a la hipótesis
prevista por el artículo 560 del Código de Procedimiento Penal, o a la del 565 ejusdem,
y definir si concede o niega la extradición, o eventualmente concederla difiriendo la
entrega del solicitado, para lo cual, el Gobierno Nacional bien se halla facultado para
obrar según las conveniencias nacionales (art. 557 ejusdem), pudiendo analizar, sobre
bases concretas, de acuerdo con la órbita de su competencia -de la cual carece la
Corte-, si en Colombia existe el proceso a que en este caso se refiere el defensor, y
de ser ello cierto, si trata de los mismos hechos por los que se solicita la extradición o
de otros distintos, y si la etapa que atraviesa obedece o no a una estrategia diseñada
especialmente para burlar la pretensión del Estado solicitante, y adoptar las decisiones
que sean del caso. Por consiguiente, es a esa autoridad, al Gobierno, a quien la
defensa o el Ministerio Público, podrían plantear sus inquietudes al respecto"
(Concepto de extradición de 8 de agosto de 200. Rad. 16515. M.P. Dr. FERNANDO E.
ARBOLEDA RIPOLL).

Y, en posterior pronunciamiento señaló:

"No se opone a lo aquí expresado, la sentencia de constitucionalidad 1106 del 24 de


agosto de 2000 de la Corte Constitucional en la que se decidió la exequibilidad, entre
otras normas, de los artículos 550 y 565 del Código de Procedimiento Penal,
condicionándose la del inciso 2º del artículo 550 "bajo el entendido de que la entrega
de una persona en extradición al Estado requirente, cuando en éste exista la pena de
muerte para el delito que la motiva, sólo se hará bajo la condición de la conmutación
de la pena, como allí se dispone, e igualmente, también a condición de que al
extraditado no se le someta a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes, ni a las penas de destierro, prisión perpetua y
confiscación, conforme a lo dispuesto por los artículos 11, 12, y 34 de la Constitución
Política", condicionamiento que naturalmente no modifica la norma en su redacción
literal, sobretodo en cuanto el destinatario de ese precepto es el gobierno, tal como
aparece claramente en su texto, por lo que la Corte en su Concepto no puede imponer
la condición reclamada por el defensor, que finalmente se contraería a que el gobierno
cumpla la constitución y la ley, lo que es su obligación constitucional y le genera
responsabilidad en cuanto las infrinja, las omita o las extralimite" (Concepto
Extradición octubre 3/2000. M.P. Dr. CARLOS E. MEJIA ESCOBAR. Rad. 15862).

5. Teniendo en cuenta que la solicitud de extradición del ciudadano colombiano (...),


se hizo por la vía diplomática, y que en la expedición, trámite y traducción de los
citados documentos se cumplieron los ritos formales de legalización prescritos por las
normas del Gobierno de los Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como aptos
para servir de prueba de aquello que ellos contienen, máxime si se cumple lo
establecido por el artículo 259 del C. de P.C. modificado por el artículo 1º Num. 118
del D.E. 2282/89, según el cual, "Los documentos públicos otorgados en país
extranjero por funcionario de éste o con su intervención, deberán presentarse
debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la república, o en su
defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron conforme
a la ley del respectivo país", disposición aplicable al caso por virtud del principio de
integración normativa previsto por el artículo 21 del C. de P.P., y el inciso último del
artículo 551 ejusdem.

88
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

6. El defensor del requerido considera que el expediente no se perfeccionó por no


haberse allegado oportunamente la traducción completa de la documentación; a ello
se responde que la alegación resulta infundada pues a esos efectos, el ordenamiento
interno prevé que cuando se observe que algunos de los documentos allegados con la
solicitud no han sido traducidos por las autoridades extranjeras, la Corte, en ejercicio
del poder de instrucción oficiosa conferido de manera general por el artículo 249 del
Código de Procedimiento Penal, y en particular por el artículo 556 ejusdem, puede
disponer que la traducción se realice durante el período probatorio establecido para la
fase judicial del trámite, sin que dicha omisión de las autoridades extranjeras pueda
tener entidad para enervar el trámite, ya que la expresión "si fuere el caso" a que
alude el inciso último del artículo 551 ibidem, no persigue otra finalidad que para
emitir el concepto la Corte cuente con la documentación debidamente trasladada al
idioma oficial de la Colombia (art. 10 de la Carta Política), siendo precisamente dicha
facultad de la que se hizo uso en este caso, con lo cual cualquier consideración en
torno a la oportunidad y validez de la traducción allegada a iniciativa de la Corte,
carece de fundamento.

7. Es de decirse, además, que por la evidente existencia de diversos sistemas penales


en el concierto internacional y la manera distinta como los estados abordan la
tipificación delictiva, a fin de establecer el cumplimiento del principio de la doble
incriminación la ley colombiana no establece que deba existir identidad en la
regulación normativa de la conducta prohibida, sino sólo que el hecho, entendido como
la manifestación exterior del comportamiento humano, esté previsto como delito tanto
en el estado que eleva la solicitud como en el país requerido, independientemente de
la denominación jurídica que en uno y otro se haya convenido otorgar, o del bien
jurídico que con la conminación de sanción se busque tutelar.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Extradición
FECHA : 14/11/2000
DECISION : Conceptúa favorablemente la extradición
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : ECHEVERRY MONSALVE, DARIO
DELITOS : Concierto para delinquir - Ley 30/86
PROCESO : 16701
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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FUERO-Congresista/ RESOLUCION DE ACUSACION-Requisitos/ DERECHO


A LA INTIMIDAD-Grabaciones magnetofónicas/ GRABACIONES
MAGNETOFONICAS

1. Si bien es cierto que en la actualidad el doctor (...) no ostenta la calidad de


congresista, toda vez que la Mesa Directiva de la Cámara de Representantes, mediante
Resolución N° MD 1111 del 19 de octubre de 1999, le aceptó la renuncia al cargo, sin
embargo, los hechos que se le imputan y que fueron objeto de investigación tienen
directa relación con las funciones que ejerció en esa Corporación.

Por lo tanto, de conformidad con lo previsto por el parágrafo del artículo 235 de la
Constitución Política, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia es el
juez competente para investigar y juzgar al citado procesado.

2. El artículo 439 del Código de Procedimiento Penal establece que el mérito del
sumario se calificará, según el caso, profiriendo resolución de acusación o de
preclusión de la instrucción.

Por su parte, el artículo 441 del mismo estatuto contempla los requisitos sustanciales
de la resolución de acusación. Tales son:

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

a- Que esté demostrada la ocurrencia del hecho, y


b- Que exista confesión, testimonio que ofrezca serios motivos de credibilidad, indicios
graves, documentos, peritación o cualquier otro medio probatorio que comprometa la
responsabilidad del imputado.

3. No le asiste la razón al profesional cuando sostiene que sólo es permitido grabar las
conversaciones telefónicas cuando quien lo hace es víctima de un delito y es
destinatario de la llamada, pero no "cuando la persona sobre la cual recae un presunto
ilícito se crea facultada para construir prueba a partir de su intromisión en órbitas
fundamentales ajenas", pues se está invadiendo, sin autorización, la intimidad
personal de otra persona.

Al respecto, sea lo primero manifestar que la defensa toma de manera


descontextualizada la jurisprudencia de esta Corporación, con ponencia del doctor
Lisandro Martínez Zúñiga, en la que claramente aparece, según transcripción que se
hace más adelante, que la prueba sólo es ilícita cuando, sin orden de autoridad
competente, se interceptan las comunicaciones postales, telefónicas, etc, de personas
distintas a las que intervienen en la comunicación, esto es, al remitente y al
destinatario.

En otras términos, y como con posterioridad lo ha reiterado la Sala, si la comunicación


telefónica es grabada por uno cualquiera de los intervinientes y no se tiene
autorización judicial, la actuación es lícita, así no se cuente con el consentimiento del
otro, cuando así se procede para preconstituir la prueba del ilícito de que se es
víctima.

Señaló la Corporación, al definir la situación jurídica del aquí procesado:

"En efecto, el artículo 15 de la C. P. tutela, como una manifestación del derecho a la


dignidad, a la libertad y autonomía individuales, a la intimidad y al libre desarrollo de
la personalidad, el secreto de las comunicaciones, que supone el amparo al derecho
fundamental de comunicarse con otra persona, en cualquier forma, libre de
intromisiones extrañas.

"Es decir, se protege a los comunicantes frente a cualquier injerencia de terceros en


ese ámbito de libertad.

"Pero esta garantía no es absoluta, por lo que la propia Carta estableció que puede ser
objeto de intromisiones, mediante orden judicial, en los casos y con las formalidad que
establezca la ley (artículo 351 del C. de P. Penal).

"Como lo que se prohibe es la injerencia de terceros, no es ilícito, como norma


general, el registro del contenido del mensaje (telefónico, vía telefax, telegráfico, etc.)
por quien lo envía o por su destinatario pues, como lo ha sostenido la Sala, lo que
sanciona el artículo 288 del Código Penal es la sustracción, extravío, interceptación,
enteramiento, etc., de una comunicación privada dirigida a otra persona, conducta que
se agrava cuando se revela su contenido o se emplea en provecho propio o ajeno o
con perjuicio de otro.

"Ha dicho la Sala:

"De la norma anteriormente citada, se deduce inequívocamente que el sujeto activo de


la infracción, debe ser distinto de aquellos que dirigen la correspondencia y de su
destinatario. Ello, por cuanto resulta de simple sentido común que quien crea el
documento o papel privado y quien lo recibe (destinatario) son los únicos que pueden
decidir su divulgación. La norma sanciona a quien sustraiga, oculte, extravíe, destruya,
intercepte, controle o impida una comunicación privada o se entere de su contenido,
desde luego sin autorización de autoridad competente, cuando el remitente y el
destinatario desean que el contenido deba permanecer en reserva. Pero, cuando uno
y otro dan a la publicidad o por lo menos ponen su contenido en conocimiento de otras
personas, éstas de modo alguno incurren en el ilícito previsto en la norma comentada,
salvo que se les haya confiado con el carácter de reservado.

"Lo mismo ocurre respecto de las grabaciones magnetofónicas, es decir, que nadie
puede sustraer, ocultar, extraviar, o destruir una cinta magnetofónica o interceptar o

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

impedir una comunicación telefónica, sin autorización de autoridad competente. Pero,


cuando una persona, como en el caso concreto, es víctima de un hecho punible y
valiéndose de los adelantos científicos, procede a preconstituir la prueba del delito,
para ello de modo alguno necesita autorización de autoridad competente,
precisamente porque con base en ese documento puede promover las acciones
pertinentes. Esto por cuanto quien graba es el destinatario de la llamada.

"Y es que no puede predicarse ilicitud en la conducta de quien acude a los cuerpos
secretos y de seguridad en busca de protección y descubrimiento de quienes por vía
telegráfica (cartas o mensajes) o telefónica son víctimas de delincuentes que
pretenden extorsionar o chantajear a un ciudadano, bien sea entregándoles los
escritos recibidos o demandando la intercepción de sus propias líneas telefónicas para
la ubicación del sitio de donde provienen. Tal actitud, no requiere de autorización de
autoridad competente … "
"En consecuencia, no hay impedimento, como norma general, para grabar la propia
voz, o la propia imagen o para interceptar mediante grabación magnetofónica, o hacer
que se intercepten por la autoridad administrativa las propias líneas telefónicas, así
queden adicionalmente impresas voces o imágenes ajenas, máxime "si se tiene en
cuenta que quien así actúa es precisamente el afectado con la conducta ilícita, y, por
ende, eventualmente vulneradora de sus derechos fundamentales, por lo que su
proceder se constituye en un natural reflejo defensivo".

"Por ello conviene advertir que cuando no se trate de grabar la propia voz, o recoger
documentalmente la propia imagen, ni de interceptar la línea telefónica que se tiene,
sino de registrar comunicaciones o imágenes privadas de otras personas, es necesario
que se obre en cumplimiento de una orden emanada de autoridad judicial competente,
en cuanto ello implica invadir la órbita de intimidad personal ajena, también protegida
como derecho constitucional fundamental (art. 15)" .

"Por otra parte, tales registros históricos, entre los cuales las grabaciones
magnetofónicas, constituyen una de las especies del documento privado y resultan
aptos como medio de prueba, al tenor de lo preceptuado por los artículos 225 del C.
P., y 251 del C. de P. Penal, cuyo valor dependerá de su autenticidad, aducción,
publicidad y controversia procesal".

Así mismo, tampoco comparte la Sala el argumento de la defensa de que en este caso,
al efectuar la grabación de las llamadas, se haya vulnerado el derecho fundamental a
la intimidad, pues si por tal entendemos aquella parte de la vida privada, de carácter
personalísimo que a veces no se quiere dar a conocer a ninguna persona y en otras
sólo a las más allegadas, como los atinentes al estado de salud, gustos sexuales,
secretos familiares, etc, no encuentra la Sala cómo se puede afectar el derecho a la
privacidad, al grabar conversaciones relacionadas con algo que no toca la esfera de lo
íntimo, como lo es el pago de una cuota del salario o la razón de un despido.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Unica Instancia
FECHA : 15/11/2000
DECISION : Profiere resolución de acusación
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : GARCIA CABRERA, JESUS ANTONIO
DENUNCIANTE : RODRIGUEZ OSPINA, LUZ MARIBEL
DELITOS : Concusión
PROCESO : 10656
PUBLICADA : Si

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COMPETENCIA A PREVENCION/ DELITOS CONEXOS

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Comoquiera que los ilícitos se cometieron en diferentes lugares y se trata de delitos


conexos, a efectos de la determinación de la competencia para conocer del
juzgamiento, debe tenerse en cuenta lo dispuesto por el artículo 80 del C. de P.P.,
pues las previsiones del inciso primero resultan aplicables "cuando se trate de delitos
conexos".

Dentro de las hipótesis señalados por el precepto en comento, con criterio de prelación
se señalan "el territorio en el cual se haya formulado primero la denuncia", o "donde
primero se hubiere proferido resolución se apertura de instrucción", o el "lugar donde
fuere aprehendido el imputado", y si son varios los capturados, "el lugar donde se
llevó a cabo la primera aprehensión", siendo estos los parámetros a considerar por los
juzgadores a efectos de determinar su competencia "a prevención" cuando se trate de
hechos punibles cometidos en varios sitios, en lugar incierto o en el extranjero, o de
delitos conexos.

Al respecto la Corte tiene establecido que el principio de territorialidad supone que la


pena ha de imponerse por los jueces del lugar donde se infringió la ley penal, tras la
investigación, acusación y juzgamiento del actor o actores, para lo cual ha de existir
certidumbre en el espacio en el cual se vulneró el orden jurídico. Mas hay ocasiones
en que, como en este caso, la conducta punible se realiza en varios sitios, en lugar
incierto o en el extranjero, eventos en los cuales se presenta el desquiciamiento de
aquel principio para dar paso lo que procesalmente se conoce como competencia a
prevención, conforme a la cual su conocimiento corresponderá al funcionario judicial
competente por la naturaleza del hecho del territorio en el cual se haya formulado
primero la denuncia, o donde primero se hubiere proferido resolución de apertura de
instrucción, como lo dispone el artículo 80 del estatuto procesal penal. Este precepto
también prevé que se hubiere iniciado la averiguación simultáneamente en varios
sitios, fijando la competencia en el funcionario judicial del lugar en el cual fuere
aprehendido el imputado o el del lugar donde se hubiere llevado a acabo la primera
aprehensión, cuando fueren varios (Cfr. auto de 10 de mayo de 1994 M.P. Dr. DIDIMO
PAEZ VELANDIA. Rad. 9315), disposición que también resulta aplicable respecto de
delitos conexos.
(...)

En punto a este tipo de divergencias, como así lo ha hecho en oportunidades


anteriores, la Sala considera prudente enfatizar que la teleología que inspira la
preceptiva legal de la "competencia a prevención", es precisamente el evitar que los
funcionarios judiciales se distraigan en discusiones incidentales surgidas de la
indeterminación del lugar de consumación del hecho punible, y desvíen con ello el
objeto central de su actuación, cual es la efectividad del derecho sustancial, según lo
prevé el artículo 228 de la Constitución Nacional.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 15/11/2000
DECISION : Declara la falta de competencia de ambos
juzgados, remite a juzgado de reparto
PROCEDENCIA : Juzgado 1º P. C. E.
CIUDAD : Cali
PROCESADO : CHAVEZ TESHIMA, DIEGO Y OTROS
DELITOS : Violación a la Ley 30/86, Concusión, Falsedad
documental, Concierto para delinquir,
Favorecimiento, Falsedad por destrucción de
documento público, Enriquecimiento ilícito de
particular, Exportación ficticia, Cohecho propio,
Cohecho por dar u ofrecer, Lavado de activos
PROCESO : 17872
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

TEORIA DE LA ACCION-Distintas hipótesis dogmáticas/ UNIDAD DE


ACCION/ CONCURSO/ CONCUSION/ FALSEDAD MATERIAL DE
PARTICULAR EN DOCUMENTO PUBLICO/ FRAUDE PROCESAL/
IMPUTACION OBJETIVA

1. Así el defensor de la ex Fiscal no lo tenga claro al entremezclarlo con la ausencia


probatoria sobre los delitos que dice se subsumirían en el de concusión, pues en un
plano estrictamente analítico, el fenómeno de realización de la prohibición típica, o en
términos neoclásicos, de la adecuación típica, para los efectos estrictamente jurídicos
se da por descontada la problemática probatoria, la cual de todas maneras y a fin de
responder plenamente la impugnación será tratada más adelante, es claro que, en
criterio de este apelante, no son varias las acciones que deben desvalorarse en contra
de su defendida, y por ende, diversos resultados típicos a imputarle, sino una sola, la
relacionada con el delito contra la Administración Pública, pues, los delitos de falsedad
pasarían a ser medios de aquella conducta, es decir, actos que la integran, irrelevantes
autónomamente como hechos punibles objeto de reproche.
(...)
Es, entonces, por el decurso de la alegación que, para el apelante, o la acción
ónticamente comprendida tiende siempre a un fin, el cual, dirigido por la voluntad,
hace que, previo el conocimiento causal, la exteriorice poniendo en marcha unos
determinados medios, que se entienden idóneos para lograr ese objetivo propuesto, y
precisamente en ellos estarían ubicados los que el Tribunal consideró constitutivos de
falsedad y fraude procesal, esto es, que no son elementos de la acción final, actos
integradores de ella, sino acciones también finales, independientes y autónomas
caracterizadas, igualmente, por ser típicas o que existiendo multiplicidad de conductas
causalmente ejecutadas y valoradas, es su relevancia jurídica en punto del tipo de
concusión la que permite colegir, diríamos que de acuerdo con su contenido y alcance,
que en esa prohibición se desvaloran, así mismo, las conductas tipificadas por el a quo
como constitutivas de falsedad y fraude procesal, o en últimas, que a base de
afirmaciones sueltas, aun en estas condiciones, los resultados de estas acciones no le
son jurídicamente imputables a la incriminada.

Todas estas hipótesis dogmáticas explorables para determinar si en este caso y en


relación con la ex Fiscal (...), los referidos delitos quedan subsumidos en la conducta
concusionaria, o si el tipo penal imputable es únicamente el que prohibe esta acción
contra la Administración Pública, bien podrían plantearse, aun excediendo, y en qué
medida, las infundadas aseveraciones del impugnante, que a la postre -como ya se
dijo- se remiten a afirmar, simple y llanamente que, desde el punto de vista jurídico,
sólo le es atribuible a su defendida el delito de concusión o que, debido a la ausencia
de prueba, también es imperativo llegar a similar conclusión.

Sin embargo y siendo el delito único a lo que contrae la pretensión, necesario resulta
precisarle, que ni aun dando por entendido que su petición se haya inspirado en
alguna de las posibles soluciones dogmáticas propuestas por la doctrina para abordar
los baremos de la acción y por ende, de la problemática concursal, le asiste la razón.

Si el fenómeno se aborda desde la perspectiva finalista, claro se debe tener que su


fundamento óntico no está implicando ni sinónimo de impunidad ni un deslinde
dogmático que conlleve a un desconocimiento de la normatividad positiva, pues de ser
este el enfoque que pretenda dársele, necesariamente habría que colegir su absoluto
rechazo siquiera para ser considerada su filosofía como sustento de una de las formas
de concebir el derecho penal y específicamente, la teoría del delito. El problema es
diverso, es el de recuperar respecto de la acción su real contenido, que no es otro que
la voluntad para oponerlo a la voluntariedad propia de la concepción causal de la
conducta, y si para ello se parte de lo óntico, no se puede olvidar que es precisamente
el reconocimiento de la acción como una de las estructuras lógico objetivas, a las
cuales recurrió Welzel para que el sistema penal contara con un "sistema de conceptos
puros supratemporales", esto es, en contra de un sistema temporal perecedero, lo que
hace que se acepte una determinada estructura de la acción, de conformidad con la
cual la fijación en el individuo del fin que pretende alcanzar exige, además del
conocimiento causal normal, la ya referida elección de medios, de los idóneos para
lograr ese propósito y así acto seguido, previo conocimiento, igualmente, de las
circunstancias concomitantes a su actuar (base para solucionar la problemática del
dolo eventual), exteriorizar la acción interna y traspasar a la externa, en la que se
cumple el fin propuesto dirigido por la voluntad.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Esta estructura, aplicable tanto a las acciones lícitas como ilícitas, ya en punto de las
prohibidas (no creadas por el legislador, sino vedadas por éste), impone el claro
deslinde de las cadenas finales, es decir, establecer cuándo subsisten diversas
acciones finales y cuando se trata de una sola, y respecto de esta labor, si bien el
factor temporal y demás circunstancias que rodeen el actuar pueden ser útil ayuda
para ello, es el análisis integral de la acción la que lo determina, pues el fin debe
corresponder no únicamente al objetivo propuesto sino que éste, para lograrse, debe
haber empleado los medios necesarios para su obtención, siendo posible que sean
diversos los fines que pretenda lograrse en un momento dado.

Entonces, impera cuestionarse si para la consumación de la conducta concusionaria


era imprescindible la falsificación documental de que aquí se trata y posteriormente
para ocultar el delito o buscar su impunidad, engañar a la justicia?. Es claro que no.
Pero, es que, además, el establecimiento de esos medios debe verse de acuerdo a la
acción prohibida, es decir, que con base en la conducta elevada a la categoría de delito
por el legislador, es ella la que debe valorarse para que sea con esa fuente que se
determine si fue la que su autor quiso realizar y realizó y qué medios empleó para
lograrlo, o para ser más precisos, en lo que atañe al presente caso, se impone partir
de la acción prohibida típicamente para inferir en su respecto cuál fue su desarrollo
interno y externo, sin que sea posible a motu proprio adicionarle otras que, tanto
temporal como espacialmente, no aparecen como medios de la primera y por el
contrario, surgen como correspondiente a otra finalidad, pues en tales eventos, si esas
conductas también se encuentran típicamente prohibidas, imprescindiblemente
corresponderán a una tipicidad autónoma.

Y, si esto ocurre frente a la concepción final de la acción y dentro de su sistema, así en


el neoclásico la voluntad no sea considerada, strictu sensu, como su contenido -a
pesar que hoy en día, los mismo causalistas no duden en este reconocimiento, no
obstante que la dinámica de su sistemática delictual implique otros alcances-, es del
mismo modo evidente que frente al causalismo y a su integral percepción del hecho
punible, tampoco, y con mayor razón, puede afirmarse unidad de acción delictiva
cuando partiendo de una definición jurídica, es decir, creada por el legislador
-contrario a la final, que es prejurídica-, de conducta causal, el individuo realiza
diversas acciones típicas, pues frente a las bases teóricas que la inspiran, suficiente
resultaría la exteriorización de un tal comportamiento para que concurra la tipicidad
del mismo, predicable homogénea o heterogéneamente de la pluralidad de su
ejecución.

Ahora, si tanto causal como finalísticamente unas determinadas acciones aparecen


óntica y jurídicamente independientes, no se ve cómo, en punto de tipicidad, no lo
puedan ser; y si el análisis se pretendiere llevar al campo del "desvalor del resultado",
como lo da a entender de modo inconexo el recurrente, si es que con dicha expresión
quiere referirse a la doctrina según la cual, por razones eminentemente político
criminales, en determinados casos la vulneración al bien jurídico objeto de tutela es
prácticamente intrascendente, es obvio que para eventos como el presente, una tal
teoría ni siquiera sería dable considerarla, como que se trata de la fe pública y la
administración de justicia, de por sí trascendentes, tanto desde el punto de vista
jurídico como social; por demás, una tal alternativa se evidencia contradictoria, ya que
precisamente la intrínseca vinculación entre la dogmática y la política criminal tiene
como básico sustento, en cuestionamiento al finalismo sobre la trascendencia dada a
la acción, el bien jurídico, siendo su protección finalidad del derecho penal y por ende,
el objeto de protección sustentatio, a su turno, del por qué de la prohibición típica;
entiéndese por qué, precisamente, sea respecto de los delitos contra el patrimonio
económico donde con mayor facilidad se suele enfocar esta alternativa.

Pero además, si lo que se pretende significar es que los resultados típicos de falsedad
y fraude procesal quedan desvalorados, subsumidos, en el de la concusión, tampoco
se ve viable esa posibilidad para unificar la conducta, pues tratándose de varias
autónomas, es lo entendible que el desvalor de acción y el de resultado son
independientes para efectos de inferir su correspondencia con la prohibición típica,
siendo problema distinto el que concierne con la pena, ya en punto del tratamiento de
los concursos delictivos que cada legislación consagre o de la acumulación jurídica de
penas, como sucede en nuestra legislación.

Y para acabar de englobar este marco teórico a fin de proceder a confrontarlo con lo
probado en este proceso, no está por demás observar, que ni aun recurriendo a la

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

teoría de la imputación jurídica u objetiva como se denomina más comúnmente dentro


de esta corriente, y lejos de que sea el Código Penal próximo a regir el Estatuto que,
en su artículo noveno la exija expresamente, ya que aun frente a la presente
regulación, si así se quisiese, también se ha argumentado su reconocimiento, pues es
sabido cómo la corriente funcionalista entiende que corresponde a una exigencia
jurídica aplicable sin norma positiva que así lo imponga, toda vez que se trata -para su
mayoría- de una nueva exigencia conceptual tácita del tipo, tampoco resulta viable
siquiera pensar en la posibilidad a que aspira el impugnante, ya que, debidamente
separadas causalmente cada una de las conductas, el solo hecho de entender que
frente a las mismas se ha creado el riesgo, ya sea al bien jurídico para unos o a la
expectativa de inviolabilidad de la norma, para otros, excluye tal posibilidad.

Dentro de tal concepción, si, frente al punible de concusión que se imputa a los
procesados, su elemento abuso del cargo se entiende como la mala, excesiva, injusta,
impropia o indebida utilización de la investidura con que el servidor público ha sido
dotado, al punto que su simple ostentación resulte suficiente para infundir en el
asociado el temor de perjuicios mayores si no se accede a las torcidas pretensiones de
aquél, es indudable que el delito de falsedad documental no puede considerarse
subsumido en un tal comportamiento abusivo, pues, si bien, un hecho de esa
naturaleza no se comprende dentro del ámbito funcional de los servidores del Estado,
su comisión, para los efectos del verbo rector de la concusión, no refleja precisamente
una mala utilización del cargo, sino una conducta material y jurídicamente autónoma
que impone igual tratamiento, así se verifique con la finalidad de ocultar la ilícita
exigencia.

En otros términos, si un servidor público, haciendo anómala, excesiva o indebida


ostentación de su cargo, constriñe o induce a una persona a dar o prometer al mismo
empleado del Estado, o a un tercero, dinero o cualquier otra utilidad, o los solicite, la
concreción de todos esos elementos obligará a tener por adecuada su conducta al tipo
penal de concusión, es decir, la concurrencia de ellos hace evidente la consumación de
la acción lesiva de la administración pública; pero si, además, para efectos de
cumplirse el acto a que eventualmente se haya comprometido a cambio de la
solicitada utilidad, el servidor público va más allá de la simple ostentación del cargo y
ejecuta comportamientos que encuentran igualmente adecuación típica, es evidente
que también ha de responder por la comisión de éstos habida cuenta que se
constituyen así en hechos que, aunque ligados por algún nexo con la concusión, tienen
plena independencia material y jurídica, tanto que, de no habersen ejecutado, el ilícito
de concusión seguiría existiendo.

2. La evidencia procesal permite aseverar la comisión concursal del punible de falsedad


de particular en documento público, no obstante que también respecto de su tipicidad
el recurrente, defensor de la doctora (...), plantee inconformidad en punto del sujeto
activo en el sentido de considerar incoherente y contradictorio que a su defendida se le
condene a la vez en una doble calidad: como servidora pública por el delito de
concusión y como particular por los ilícitos contra la fe pública, situación que para la
Sala, no puede presentarse extraña porque ella emerge de la ley misma y, además,
porque la argumentación en que se basa el cuestionamiento del recurrente resulta
sofística, restringida y, en cierto modo, errónea.

En primer término, nada se opone a que un servidor público adecue sus diversos
comportamientos a descripciones que sólo pueden ser desarrolladas en esa condición o
a otras que indistintamente puede ejecutar cualquier persona, con o sin la calidad de
empleada del Estado, pues es claro que, no por la calidad oficial, todos los actos del
servidor han de considerarse públicos, cuando es innegable que aun ostentando esa
condición, también desarrolla actividades que no son posibles de cobijar por la
característica de oficiales.

Los actos que el servidor público ejecuta, por fuera del ámbito funcional que le es
propio, son, en términos generales, actos de particular, sin perjuicio, obviamente de
todas aquellas descripciones típicas en que se sanciona específicamente el ejercicio
excesivo de las mismas o la realización de unas diversas a las que legalmente le
corresponde, como sucede en los abusos de autoridad y en los de funciones públicas.

En segundo lugar, de manera equívoca pretende el recurrente que al nomen iuris del
tipo penal se le asigne una trascendencia que evidentemente no tiene frente a la
descripción del hecho, pues aunque el artículo 220 del Código Penal denomina al ilícito

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

como "falsedad de particular en documento público" es patente que la referencia a la


condición del sujeto activo no puede entenderse limitada al extremo que señala el
defensor de la ex Fiscal, cuando, ya en la descripción, se utiliza el pronombre
indeterminado "el que", comprendiendo dentro del mismo a toda persona, ostente o
no el carácter de servidor público; luego, cuando en el título del tipo se emplea la
expresión "particular" no se hace con la finalidad de excluir a sujetos que se hallen
revestidos de un cargo público, toda vez que, como ya se ha dicho, no todo los actos
de los servidores del Estado, son oficiales.

En otros términos, siendo el tipo penal en cuestión de sujeto activo indeterminado, y


así se refleja en la utilización del transcrito pronombre, es innegable que pueden
cometerlo, tanto las personas que no se encuentren al servicio del Estado como
aquellas que, al tenor del artículo 63 del Código Penal puedan ser calificadas como
servidoras públicas, sólo que éstas habrán de no estar en las especiales circunstancias
previstas en los artículos que preceden a aquella descripción, esto es "en ejercicio de
sus funciones" pues, de estarlo, entonces el delito ya no sería de falsedad de particular
en documento público, sino de "falsedad material de servidor público en documento
público" o de "falsedad ideológica en documento público".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Segunda Instancia


FECHA : 15/11/2000
DECISION : Confirma sentencia condenatoria
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : GONZALEZ NAVARRO, NORA ELENA
PROCESADO : DUQUE CASTILLO, JAIRO ALBERTO
DELITOS : Falsedad material de particular en doc. púb.,
Concusión, Fraude procesal
PROCESO : 14815
PUBLICADA : Si

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CAMBIO DE RADICACION-Requisitos

Una vez más debe reiterar la Sala que el cambio de radicación de un proceso penal,
como excepción a las reglas de competencia por el factor territorial, procede cuando se
acredita, en debida forma, que en el lugar en donde se ventilan las diligencias existen
circunstancias que puedan afectar el orden público, la imparcialidad o la independencia
de la administración de justicia, las garantías procesales, la publicidad del
juzgamiento, la seguridad del sindicado o su integridad personal, tal como lo
contempla el artículo 83 del Código de Procedimiento Penal.

Igualmente se ha dicho que la labor del peticionario habrá de consistir en demostrar,


de manera clara y evidente, cualesquiera de las circunstancias en precedencia citadas
para que la Corte, en cumplimiento de lo normado en el numeral 8° del artículo 86 de
la misma obra, se pronuncie sobre la viabilidad o no del cambio de radicación
solicitado.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Cambio de Radicación
FECHA : 15/11/2000
DECISION : No concede el cambio de radicación
PROCEDENCIA : Juzgado 4º P.C.
CIUDAD : Cúcuta
PROCESADO : HERNANDEZ PARDO, HECTOR
DELITOS : Rebelión
PROCESO : 17577
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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DEMANDA DE CASACION-Término/ SENTENCIA-Notificación/ TERMINO


PROCESAL-Perentoriedad/ CONSTANCIAS SECRETARIALES/ REFORMA A
LA CASACION

1. Siendo una verdad inconcusa que con la reforma introducida a la casación penal con
la ley 553 de 2.000, esta procede por regla general contra sentencias de segundo
grado "ejecutoriadas" que hayan sido proferidas por los Tribunales Superiores de
Distrito Judicial, Penal Militar y el que cree la ley para el conocimiento de segunda
instancia de los delitos de competencia de los Jueces Penales del Circuito
Especializados, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 6º ibídem, la
oportunidad procesal para la presentación de la correspondiente demanda, no es otra
que dentro de los 30 días siguientes a su ejecutoria, fenómeno procesal que opera,
como ya lo ha sostenido en otras oportunidades la Sala, por ministerio de la ley, esto
es por sí solo y una vez transcurridos 3 días después de la última notificación.

2. Significa lo anterior, que al no haberse hasta ahora modificado en modo alguno la


ley procesal en materia de la notificación de la sentencia, ha de entenderse que ésta
procede, como se expresó en anterior ocasión con ponencia de quien aquí cumple el
mismo cometido, "(...) mediante edicto, cuando no ha sido posible notificar
personalmente a los demás sujetos procesales distintos al procesado que se encuentre
privado de la libertad y al Ministerio Público, quienes por mandato del artículo 188 del
C.P.P. deben notificarse en esta forma(...).-pues-, si bien el Código de Procedimiento
Penal previó el edicto como una de las formas de notificación y no reguló lo pertinente
a su ritualidad, es claro que en virtud del principio de integración, es aplicable en esta
materia lo pertinente del Código de Procedimiento Civil, de conformidad con el cual la
fijación del edicto para notificar la sentencia procede cuando transcurridos tres días
después de proferido el fallo no haya sido posible su notificación personal, debiendo
permanecer fijado en un lugar visible de la Secretaria del despacho judicial por el
término de tres días, surtiéndose la notificación una vez desfijado" (Auto de octubre 22
de 1.997) .

3. Por esa misma razón, se precisó en el proveído citado que esta clase de términos
son "(...) legales y preclusivos, es decir, que como tales no pueden ser suplidos por el
arbitrio del Juez ni admiten alternatividad alguna a los sujetos procesales para
ejercitar a posteriori el derecho que solo puede ser reclamado dentro de los límites
temporales previamente fijados por la ley; de ahí que no esté supeditada su
contabilización a la voluntad del Secretario o del mismo Juez, pues corren por si
mismos con el simple transcurso del tiempo (...)".

De ahí que, teniendo en cuenta que en el presente asunto el edicto se desfijó el 15 de


febrero del año en curso, la sentencia cobró ejecutoria el día 18 siguiente, y por ende,
los 30 días para presentar demanda de casación comenzaron a correr el 21 de ese
mismo mes y culminaron el 3 de abril del año en curso, mucho tiempo antes de la
fecha en que el apoderado de (...) presentara el escrito correspondiente, hecho que
ocurrió solo el día 24 de abril.

Y si bien, dicha extemporaneidad no es excusable de ninguna manera, pues como se


dijo, el control de los términos legales corresponde a los sujetos procesales, siendo el
parámetro para ello las fechas en que se surten las notificaciones de las decisiones de
los jueces, tampoco encuentra explicación alguna o sustento legal admisible el
proceder del Magistrado Ponente al dictar el inocuo auto declarando ejecutoriada la
sentencia y ordenando la remisión del proceso a los Jueces de Ejecución de Penas y
Medidas y Medidas Seguridad, no solo porque ello no es necesario porque la orden en
tal sentido la da directamente la ley, sino porque para entonces ya estaban corriendo
los 30 días para que los sujetos procesales presentaran la demanda de casación, si así
lo decidían, y además, no podía ser suspendido o suprimido por el inusitado proveído
del Magistrado sustanciador, que ningún efecto jurídico vinculante tiene para los
sujetos procesales.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Auto Casación
FECHA : 15/11/2000
DECISION : Inadmite la demanda de casación, deja a
disposición del tribunal a los condenados
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cúcuta
PROCESADO : MARTINEZ GAMBOA, LUIS ALFONSO
DELITOS : Porte ilegal de armas, Cohecho por dar u ofrecer
PROCESO : 17384
PUBLICADA : Si

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COMPETENCIA A PREVENCION/ DELITOS CONEXOS

De conformidad con el artículo 80 del Código de Procedimiento Penal, aplicable, por


expreso mandato de la misma norma, a asuntos en que se traten delitos conexos,
"cuando el hecho punible se haya realizado en varios sitios, en lugar incierto o en el
extranjero, conocerá el funcionario judicial competente por la naturaleza del hecho, del
territorio en el cual se haya formulado primero la denuncia, o donde primero se
hubiere proferido resolución de apertura de instrucción".

Es claro en este asunto que los punibles conexos materia de acusación competen,
dada la cláusula general prevista en el artículo 72 ídem, a los jueces penales del
circuito y territorialmente al despacho de Bucaramanga, pues siendo aquéllos el objeto
de un mismo proceso, precisamente por virtud del factor conexidad, la atribución para
adelantar el juicio, según la regla ya transcrita, radica en el juez del lugar donde
primero se formuló la denuncia, o donde primero se profirió resolución de apertura de
investigación.

Obviamente, a una tal conclusión se llega si se tiene en cuenta la conformación del


supuesto normativo, pues, de acuerdo con lo expresado en las diligencias es posible
colegir incierto el lugar de comisión del delito de falsedad de documento privado,
señalar a Bogotá como el territorio de comisión del punible de falsedad material de
particular en documento público y a Bucaramanga como el sitio de consumación del
ilícito de fraude procesal; es decir, bien que se tenga por desconocida la localidad
donde los delitos se cometieron, o bien se aduzca que los punibles concurrentes se
cometieron en diversos lugares, el factor a prevención, previsto en el referido artículo
80, se constituye en el sustento de la solución ya dada y en la cual ninguna incidencia
puede tener la supuesta mayor entidad que, el Juzgado proponente de la colisión,
asigna a los delitos contra la fe pública, pues tal factor, además de que resulta
arbitrario, no tiene fundamento legal alguno.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 17/11/2000
DECISION : Declara la competencia del juzgado 9º P.C. de
Bucaramanga
PROCEDENCIA : Juzgado 16 P. C.
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : CASTELLANOS CASTELLANOS, ANTONIO
DELITOS : Falsedad material de particular en doc. púb.,
Falsedad en documento privado, Fraude procesal
PROCESO : 17754
PUBLICADA : Si

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DEMANDA DE CASACION-Causal primera

Se acusa al Tribunal de violar directamente la ley substancial, por no aplicar los


artículos 1º y 5º del Código Penal, que consagran los principios de legalidad de los
delitos y de las penas y el de culpabilidad; sin embargo, no precisa el sentido del
cargo, esto es, si la transgresión se produjo por exclusión evidente, por aplicación
indebida, o por interpretación errónea, y no deja entrever siquiera en qué consistió el
error, lo que de suyo genera el rechazo de la demanda.

MAGISTRADO PONENTE Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Auto Casación
FECHA : 21/11/2000
DECISION : Rechaza la demanda y declara desierto el recruso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bucaramanga
PROCESADO : PAEZ RODRIGUEZ, JOSE GREGORIO
DELITOS : Hurto calificado y agravado
PROCESO : 17067
PUBLICADA : Si

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ACCION DE REVISION-Finalidad/ ACCION DE REVISION-Prueba nueva/


ACCION DE REVISION-Causal tercera

De antaño viene sosteniendo la Sala que la revisión tiene por finalidad reparar la
injusticia material que se deriva de una sentencia en firme, porque la verdad procesal
declarada en la misma resulta ser bien diversa a la verdad histórica del acontecer
ilícito objeto de juzgamiento, aspecto que con claridad y precisión debe exponer quien
pretende la remoción del carácter inmutable de una decisión por cuyo medio se le
puso fin al proceso, dentro del marco de las causales que taxativamente consagra para
el efecto el Art. 232 del C. de P. Penal.

Para lo que es el objeto del presente pronunciamiento y de acuerdo con la causal


esgrimida por el demandante como motivo de revisión, dijo la Corte en proveído del 11
de marzo de 1999 con ponencia de quien aquí funge en similar condición, Rdo. 14232,
que prueba nueva "es aquella que surge con posterioridad a los debates en las
instancias y a la culminación del proceso con una sentencia en firme y por cuyo
desconocimiento, el fallador no tuvo la oportunidad de pronunciarse acerca de su
grado de validez y de eficacia en relación con los acontecimientos puestos a su
conocimiento, bien porque realmente se trate de la aparición de hechos nuevos que
contraríen la evidencia de lo ya decidido, ora porque no empece a su existencia previa
a la definición del asunto, por cualquier causa se omitió allegarla al averiguatorio,
situación que, de no haberse operado, otro muy distinto hubiera sido el sentido de la
decisión que afecta los intereses del procesado."

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Lo novedoso de la prueba que se aduce con un tal carácter, igualmente lo ha dicho


explícitamente la Sala, estriba en que la evidencia desconocida para el fallador al
tiempo de los debates, de haber sabido de ella, de seguro lo hubiera orientado en pro
de la absolución del incriminado.

En el asunto que hoy ocupa la atención de la Sala, las pruebas que se pretenden hacer
valer no tienen las connotaciones de la definición doctrinaria que se acaba de reseñar,
por cuanto a lo que realmente se aspira es a que se reabra un debate ya finiquitado
para intentar un nuevo examen de aspectos y circunstancias del hecho materia del
proceso, ya valoradas y definidas en las instancias. La revisión, tal como la tiene
concebida el Legislador, no es una instancia adicional a la cual se pueda acudir en
demanda de enmiendas por supuestos yerros de procedimiento o de juicio en los que
pudo haber incurrido el sentenciador al valorar las pruebas, como así parece
entenderlo el demandante, pues, para atacar tales vicios la ley tiene establecidos los
recursos ordinarios y las acciones pertinentes en las instancias respectivas y, agotadas
éstas, la casación.

Así que, pretender ahora una absolución de quien juzgado en contumacia alega no
haber tenido la oportunidad de que se escuchara su versión acerca de lo acaecido, lo
cual dizque corroboran unos testigos que coincidencialmente lograron percibir lo que
realmente sucedía por estar presentes cerca al escenario de los hechos, no entraña
novedad alguna cuando lo que emerge de sus atestaciones no son más que agregados
circunstanciales acerca de una ya bien definida participación en el evento juzgado,
como cabe constatar de los fallos de instancia, habida cuenta que la conducta
desplegada por quien hoy se reputa inocente, fue asunto examinado y suficientemente
debatido en sede ordinaria.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Auto Casación
FECHA : 21/11/2000
DECISION : Reconoce defensor del procesado, rechaza in
límine la demanda interpuesta
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Barranquilla
PROCESADO : BERMUDEZ DE ARMAS, CARLOS
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Homicidio agravado
PROCESO : 15323
PUBLICADA : Si

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IMPEDIMENTO-Amistad íntima/ IMPEDIMENTO-Deslealtad procesal

1. En verdad, la causal quinta de impedimento versa sobre la amistad íntima o la


enemistad grave entre alguno de los sujetos procesales y el funcionario judicial. Como
el motivo de amistad íntima alude a una relación entre personas que, además de
dispensarse trato y confianza recíprocos, comparten sentimientos y pensamientos que
hacen parte del fuero interno de los relacionados, la Corte ha sido amplia en la
admisión de esta clase de expresiones impeditivas, merced a su marcado raigambre
subjetivo, sólo a cambio de que el funcionario diga con claridad los fundamentos del
sentimiento de transparencia y seguridad que quiere transmitir a las partes y a la
comunidad, a fin de que el examen de quien deba resolver no sea un mero acto de
cortesía sino la aceptación o negación de circunstancias que supuestamente ponen en
vilo la imparcialidad del juicio.

Tal interpretación reiterada de la Corte, es apenas un trasunto del principio de la


buena fe, que también debe presumirse en las actuaciones de los servidores públicos
(Const. Pol., art. 83).

100
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Pues bien, el doctor Gálvez Argote ha dicho con toda nitidez que cultiva una amistad
estrecha con el abogado, por más de treinta años, amistad que los ha puesto a
compartir no sólo en lo personal sino también en los escenarios familiares, sociales,
académicos y laborales.

2. Con todo, no puede la Corte pasar por alto la oportunidad para observar sobre
algunas prácticas orientadas a manipular la constitución del juez o a desintegrarlo,
pues si bien existe libertad del procesado para escoger su abogado y de éste para
ejercer la profesión, como esencia del debido proceso y la defensa, tales derechos no
pueden desbordarse para usarlos como pretexto para separar al juez que viene
conociendo del proceso. Con razón, la Corte Constitucional en la sentencia C-573 de
1998 (octubre 14), relacionada con la constitucionalidad del artículo 110 del Código de
Procedimiento Penal, advirtió severamente que "… la creación de causales de
impedimento del juez, a voluntad del sindicado, cuando el proceso ya está en marcha,
no es otra cosa que una expresión de deslealtad procesal que debe ser proscrita y
sancionada".
MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Unica Instancia - Impedimento


FECHA : 21/11/2000
DECISION : Acepta el impedimento manifestado por el Dr.
Gálvez Argote
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : RUIZ MEDINA, JAIRO
DELITOS : Prevaricato por acción
PROCESO : 8664
PUBLICADA : Si

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AUDIENCIA DE CONCILIACION-Omisión al trámite/ NULIDAD/


PRINCIPIO DE PROTECCION/ PRINCIPIO DE TRASCENDENCIA

En razón de la estructura de la norma del artículo 38, citada integralmente por la


impugnante, la eficacia de la audiencia de conciliación depende fundamentalmente de
un acto provocado de parte y, por excepción y con limitación procesal, se entrega la
iniciativa al funcionario judicial para que la decrete de oficio sólo en la resolución de
apertura de instrucción. Esta regulación implica que, si en gracia de discusión se
admite el descuido del fiscal para concretar su obligación, como actitud que
eventualmente lastimaría el debido proceso, será menester examinar también la
conducta de la parte supuestamente perjudicada con la omisión, pues, como lo
prescribe el principio de protección en materia de nulidades, nadie puede alegar en
beneficio propio su propia culpa, salvo que se trate de la falta de defensa técnica (C. P.
P., art. 304, numeral 3°).

Pues bien, a pesar de que el artículo 38 prevé que los sujetos habilitados podrán
solicitar la audiencia de conciliación "en cualquier tiempo", la actora no ha demostrado
que haya formulado peticiones en tal sentido y que las mismas hayan sido negadas o
frustradas arbitrariamente por la judicatura. De modo que, conforme con el principio
de trascendencia que también gobierna las nulidades, el censor debe probar
sumariamente no sólo la afectación de garantías fundamentales del sujeto procesal
prohijado, sino igualmente que no hubo coadyuvancia del interesado en la
consumación de la irregularidad alegada (C. P. P., art. 304, numeral 2°).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Auto Casación
FECHA : 21/11/2000
DECISION : Inadmite la demanda y declara desierto el recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

PROCESADO : DORADO RIOS, JUAN CARLOS


DELITOS : Homicidio culposo
PROCESO : 15486
PUBLICADA : Si

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ERROR DE HECHO/ FALSO JUICIO DE IDENTIDAD/ FALSO RACIOCINIO

Si bien el demandante planteó un solo cargo como fundamento de su censura, erró en


su formulación y en su desarrollo. Predicó error de hecho del Tribunal, porque
desconoció las reglas de la sana crítica al valorar las pruebas recaudadas, pero no
precisó dónde se produjo la omisión del Tribunal, en qué consistió el error, cómo y por
qué se produjo, cuál fue su trascendencia e injerencia en el fallo, cuál la manera de
corregirlo, de qué manera se distorsionó el sentido objetivo de las pruebas, y de cuáles
(falso juicio de identidad), como era su obligación.

Además, erró al confundir el error de hecho por falso juicio de identidad, con el error
de hecho por falso raciocinio, pues diferente es que se desfiguren las pruebas o se les
de un sentido diverso o tergiversado, a que sean desconocidas abierta y
ostensiblemente las reglas de la sana crítica, esto es, las máximas de la experiencia,
los principios lógicos o las leyes científicas. El censor no señaló con precisión y
exactitud, sin anfibologías, la clase de yerro que imputaba a la sentencia.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Auto Casación
FECHA : 21/11/2000
DECISION : Rechaza la demanda y declara desierta la casación
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cundinamarca
PROCESADO : FIERRO ROCHA, DOMINGO GASPAR
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 15775
PUBLICADA : Si

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ACCION DE REVISION-Cambio de jurisprudencia

En oportunidades anteriores la Sala se ha referido a la causal 6ª del artículo 232 del


Código de Procedimiento Penal y ha sido unánime en señalar que el cambio de criterio
jurisprudencial al cual se refiere la norma debe provenir de la Corte Suprema de
Justicia y no de otra entidad judicial.

En consecuencia, por el solo hecho de que en el caso propuesto el pronunciamiento


judicial invocado no es de esta Corporación, resulta inadmisible la demanda. Y aunque
el mismo se constituye en un fundamento suficiente para decidir en ese sentido, no
está de más señalar que el punto cuya discusión pretende la abogada demandante es
marginal a la naturaleza misma de la acción de revisión. Esta no se encuentra
instituida para el debate de cuestiones atinentes al trámite procesal, a su regularidad,
al cumplimiento de las garantías debidas a las partes, como tampoco para el
cuestionamiento de los supuestos de hecho de la sentencia ni de sus consecuencias
jurídicas. El escenario previsto para ello es el propio proceso penal, sus instancias, y
naturalmente la casación, siendo ese el marco donde debió haber tenido lugar la
controversia sobre la competencia, que impropiamente pretende la apoderada suscitar
a través de la acción extraordinaria de revisión.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Acción de Revisión
FECHA : 21/11/2000
DECISION : Reconoce apoderado e inadmite la demanda
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
PROCESADO : PRADA ALAPE, HERMOGENES
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 17209
PUBLICADA : Si

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ERROR DE HECHO/ FALSO RACIOCINIO

El impugnante pretende quebrar el fallo, arguyendo la existencia de error de hecho


derivado, según se colige, de falso raciocinio en la valoración de los testimonios
allegados al proceso, pero no es expreso en clasificar la hipótesis. Tampoco toma en
cuenta que la jurisprudencia ha reiterado que cuando se acude a esta vía, es necesario
demostrar lo absurdo de la apreciación probatoria razonada por el juzgador, que
desconoce las reglas de la lógica, las leyes de la ciencia o las máximas de la
experiencia, sin que baste afirmar genéricamente que se desconoció la sana crítica.

Es preciso indicar cuál fue la apreciación equivocada que hizo el fallador,


específicamente sobre qué pruebas recayó y lo abstruso del razonamiento, al caer en
una inferencia a la que lógicamente no se podía llegar.

La simple disparidad de criterios sobre el grado de convicción que arrojen


determinados medios probatorios, no puede calificarse como error de hecho, porque
dicha evaluación escapa a las hipótesis generadoras de tal yerro, que el casacionista
no precisa: omisión o suposición de pruebas (falso juicio de existencia), tergiversación
en el sentido objetivo de elementos de convicción (falso juicio de identidad), o
desconocimiento manifiesto de los lineamientos de la sana crítica (falso raciocinio).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Auto Casación
FECHA : 21/11/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Manizales
PROCESADO : CASTAÑEDA, HERNANDO
DELITOS : Tentativa de homicidio
PROCESO : 15628
PUBLICADA : Si

103
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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COLISION DE COMPETENCIA/ EXTORSION

Si bien la conformación de bandas de individuos al margen de la ley, como en el


asunto a estudio, con cuyos actos de intimidación y de control social sojuzgan la
voluntad de los moradores del sector de "La Cruz" en la comuna nor-oriental de
Medellín, al punto de que éstos "viven un permanente estado de zozobra, padecen una
recurrente situación de temor y un sistemático pánico colectivo", como se sostiene en
la providencia calificatoria, podría no tener las connotaciones del acto terrorista o del
delito de terrorismo al que alude el inciso 1º del Art. 187 del C. Penal; es lo cierto que
esas manifestaciones de intimidación de los cuales se acusa a los procesados sí son
verdaderas conductas constitutivas de extorsión.

En efecto, comete el delito de extorsión quien "constriña a otro a hacer, tolerar, u


omitir alguna cosa, con el propósito de obtener provecho ilícito para sí o para un
tercero", lo que significa la realización de actos capaces de doblegar la voluntad de su
víctima por parte del sujeto activo de la conducta, para obtener de ésta lo que de ella
se quiere, derivando para el agente una ventaja de orden patrimonial.

Del análisis global y en conjunto que de la prueba hizo el funcionario calificador en


ambas instancias, surge evidente, como verdad irrebatible, el hecho de que
pobladores de aquella comunidad sufren las consecuencias del miedo intenso que les
produce las acciones vandálicas de la pandilla que por allí ejerce sus dominios, de la
cual supuestamente hacen parte los procesados, siendo uno de ellos su jefe, (...). La
finalidad perseguida con tales actos no era otra que la de apoderarse de los bienes
-muebles e inmuebles- dejados abandonados por los "desterrados", al punto de que en
muchos casos las víctimas fueron despojadas de sus títulos de propiedad, y en otros
fueron vendidas sus casas u ocupadas por los victimarios, como lo aseguran algunos
de los testigos que desfilaron por el proceso.

Gráfica la descripción que con apoyo en la prueba testimonial recopilada, realizó el


funcionario calificador de la segunda instancia de aquellas conductas a Fls. 18 a 23 de
su providencia, como para que no quepa duda acerca de los múltiples actos extorsivos
que, cometidos en concierto, le imputó a los procesados; como que bajo el pretexto de
ser los protectores de la comunidad, se afirma en dicha resolución de acusación, aquel
grupo de sujetos comandados por su líder no sólo ejercía control social en el barrio
mediante una permanente vigilancia recordándole a los atemorizados ciudadanos de
su presencia mediante la labor de patrullaje que a diario realizaban en el sector,
abrogándose un papel exclusivamente reservado a la fuerza pública -de presión
sicológica se califica dicha actitud-, decidiendo en forma unilateral quienes debían
habitar en el territorio y quienes tenían que abandonarlo, sino que también
recaudaban periódicamente el producto de la denominada "vacuna".

Vistas así las cosas, ninguna incertidumbre cabe entonces acerca de que la calificación
impartida a los hechos corresponde a la descripción típica contenida en el inciso 2º del
Art. 186 del C. Penal, proceso de adecuación típica que inclusive provisionalmente
hiciera la funcionaria instructora al adicionar respecto de (...) la resolución de su
situación jurídica, como ya se anotó, mediante providencia del 9 de diciembre de
1997, indicando también la penalidad imponible en el evento de una sentencia
condenatoria (10 a 15 años de prisión y multa de 2.000 hasta 50.000 salarios mínimos
legales mensuales) -Fls. 202 a 206-.

Razón le asiste pues a la Jueza Tercera Penal del Circuito de la ciudad de Medellín en
declinar la competencia para proseguir con el trámite de este asunto, lo cual significa
que a voces del Art. 5º -7 de la Ley 504 del 25 de junio de 1999, que modificó el Art.
71 del C. de P. Penal, es al Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de la misma
localidad al que le corresponde continuarlo, habida cuenta que el juzgamiento en

104
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

primera instancia para el delito definido y sancionado en el inciso 2º del Art. 186 del C.
Penal, está atribuido a dicha jurisdicción.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 21/11/2000
DECISION : Declara competencia del Juzgado 2º P.C.E. de
Medellín
PROCEDENCIA : Juzgado 3º P.C.
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : OROZCO LOPEZ, JONEY DE JESUS
PROCESADO : CUERVO CASTRILLON, ANGEL GIOVANNY
DELITOS : Concierto para delinquir
PROCESO : 16564
PUBLICADA : Si

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CASACION DISCRECIONAL-Preclusión de términos

De conformidad con el inciso tercero del artículo 218 del Código de Procedimiento
Penal, el defensor tiene la facultad para impugnar extraordinariamente las sentencias
de segunda instancia respecto de las cuales no procede la casación común. En
consecuencia, bajo ese supuesto, debe interponerse dentro de los quince días
siguientes a la última notificación del fallo (art. 223 C. P. P.), y en ese lapso expresar
las razones por las cuales se debe autorizar el trámite a que aspira, esto es,
precisando la necesidad del desarrollo de la jurisprudencia sobre un determinado
tema, o el amparo requerido en razón al desconocimiento de los derechos
fundamentales en la actuación.

La Sala en auto de abril 10 de 1997 puntualizó que "este deber de fundamentar el


recurso, así sea sumariamente pero con absoluta claridad, no se encuentra previsto
normativamente, la doctrina ha impuesto esta carga como presupuesto de
admisibilidad pues de obviarse este requisito, se llegaría al absurdo de considerar que
fue voluntad del legislador extender sin condición alguna un recurso excepcional a toda
clase de sentencias, a manera de tercera instancia de plena justicia, cuando por su
propia naturaleza es medio de impugnación rogado, en clara paradoja donde lo
excepcional sería general, negando las posibilidades de interpretación sistemática para
hacer operable la figura" .

Para los trámites, como en el sub judice, que no se rigen por ley 553 de 2000, la
jurisprudencia (Auto septiembre 18/97) ha sostenido que los fundamentos deben
allegarse dentro de los quince días siguientes a la última notificación, pues de "Lo
contrario sería suponer que la sola manifestación oportuna de interponer el recurso,
interrumpe la ejecutoria de la decisión que se pretende objetar y autoriza al recurrente
para presentar su argumentación impugnatoria en cualquier tiempo, lo cual riñe
abiertamente con el principio de preclusión de los términos que la ley otorga para el
ejercicio de los derechos por los sujetos procesales y la seguridad que la ejecutoria

105
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

brinda a las decisiones judiciales, pues la sola exposición del deseo de recurrir, no
genera ningún efecto jurídico dentro del respectivo proceso, ni obliga a la Corte que
motu proprio revise la decisión judicial"

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Casación Discrecional
FECHA : 21/11/2000
DECISION : No concede el recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Pasto
PROCESADO : D`VRIES, JHON WALTER ARTURO
DELITOS : Peculado culposo
PROCESO : 16969
PUBLICADA : Si

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COLISION DE COMPETENCIA-Ejecución sentencia de juzgado regional/


EJECUCION DE LA SENTENCIA-Colisión de competencia/ COLISION DE
COMPETENCIA/ EJECUCION DE LA SENTENCIA/ JUZGADO REGIONAL

Desconocen los funcionarios trabados en el conflicto, la existencia del Acuerdo 567 del
20 de agosto de 1999 expedido por el Consejo Superior de la Judicatura, precisamente
para salvar los escollos de hermenéutica surgidos a raíz de la desaparición de la otrora
justicia regional y la creación de los Jueces Penales del Circuito Especializados,
reglamentación que en armonía con las preceptivas contenidas en el Art. 15 transitorio
del C. de P. Penal y en la Ley 504 de 1999, entra a suplir los vacíos legislativos a los
que con tanta insistencia aluden los mentados operadores de la administración de
justicia.

Ciertamente, de acuerdo con la división geográfica implementada por el mencionado


Organismo en el Acuerdo 548 de julio 22 de 1999 por cuyo medio se crearon los
Circuitos Penitenciarios y Carcelarios en todo el territorio nacional, inicialmente son los
Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad que ejercen jurisdicción en el
lugar de reclusión donde se halle el convicto quienes deben ejecutar la respectiva
sanción impuesta. En su defecto, las atribuciones de aquéllos serán ejercidas por "el
juez que dictó la sentencia en primera instancia", dispuso el Art. 15 transitorio del C.
de P. Penal.

Como no todos los cargos de Jueces de Penas y Medidas de Seguridad han sido
provistos, y nada se previó en relación con la ejecución de las sentencias proferidas
por los jueces regionales, ante la desaparición de éstos y la creación de los Jueces
Penales del Circuito Especializados que, conforme con lo dispuesto en el artículo 35 de
la Ley 504 de 1999, entraron a sustituir a aquéllos en sus funciones, hubo necesidad
de regular la materia y, a tal efecto, como ya se anunció, el Consejo Superior de la
Judicatura en uso de las atribuciones emanadas del artículo 15 transitorio del Código
de Procedimiento Penal, expidió el mentado Acuerdo 567 del 20 de agosto de 1999,
cuyo artículo 1º reza:

106
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"Cuando no existan juzgados de ejecución de penas y medidas de seguridad con sede


o competencia territorial donde se ejecuta la sentencia y ésta fue proferida por la
extinta justicia regional, las funciones de la ejecución de la sentencia serán encargadas
a los jueces penales del circuito especializados del lugar donde se dictó la sentencia,
ya sea que exista condenado no detenido o hubiere sentencia de ejecución condicional,
o el condenado haya recibido el beneficio de la libertad condicional."

Dicho precepto armoniza con las regulaciones contenidas en la Ley 504 del 25 de junio
de 1999, poniéndose a tono con la creación de los Jueces Penales del Circuito
Especializados, disposición aquélla que en nada se contrapone a lo previsto en el Art.
15 transitorio del C. de P. Penal.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 21/11/2000
DECISION : Declara competencia del Juzgado 4º P.C.E. de
Bogotá
PROCEDENCIA : Juzgado 49 P.C.
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : LAGOS SONZA, JAIME HUMBERTO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 16862
PUBLICADA : Si

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AUDIENCIA PUBLICA-Inasistencia del procesado detenido/ DETENCION


DOMICILIARIA-No se materializa ante la omisión de los compromisos previos

1. A partir del hecho de que se celebró la audiencia pública sin la asistencia del
supuestamente detenido domiciliariamente (...), se presentó por su defensor la
demanda de casación que contiene un único cargo en el que se alega violación al
debido proceso y al derecho de defensa.

La asistencia del procesado - detenido o no - a la diligencia de audiencia pública no es


uno de los actos que puedan caracterizarse como esencialmente estructurales. Su
inobservancia, por tanto, no conduce indefectiblemente a la afectación de la existencia
de la actuación procesal edificada en presencia de tal irregularidad.

A tal conclusión es fácil llegar a partir del examen del diseño del proceso penal de
acuerdo a como se ha estructurado constitucional y legalmente. Al permitir el Código
de Procedimiento Penal la celebración de la audiencia pública con ausencia física del
procesado (artículo 452 del Código de Procedimiento Penal), no está haciendo otra
cosa que reconocer expresamente que la presencia personal del procesado en ese acto
procesal no es un asunto esencial, sino que se trata de uno de naturaleza
circunstancial.

Esa naturaleza participa además de una doble connotación de garantía. De una parte,
le brinda al procesado la oportunidad del ejercicio de la defensa material dentro de la
construcción dual que caracteriza el derecho de defensa del proceso penal en cuanto
se desarrolla por parte de aquel y de su defensor técnico (de oficio o de confianza); y,
de otra, le permite al Juez el conocimiento personal del sindicado para tratar de
revelar a través del interrogatorio pertinente los rasgos de su personalidad y su
versión de los hechos.

107
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Tratándose de un acto procesal de carácter circunstancial y de garantía, es natural


que se trate también de aquellos susceptibles de disponibilidad en cuanto la carga de
su realización le corresponde al sindicado como sujeto procesal. Es a él a quien la
Constitución y la ley le han deferido la carga de asistir a la audiencia pública para
ejercer allí en el acto de mayor concentración del proceso su defensa material y
permitirle al Juez la inmediación sobre el conocimiento del hecho y la personalidad de
su presunto autor.

Pero esa garantía de defensa material y de inmediación no puede ser identificada


como obligación, pues no puede realizarse en contra del sindicado, sino como carga en
cuanto es a él a quien le corresponde cumplirla. La no realización de la carga no
significa la paralización de la actividad procesal, sino su desarrollo alternativo a partir
de la disponibilidad que se entiende hace el procesado de su oportunidad de ejercicio
de la defensa material, en favor de su defensor técnico y de permisión del
conocimiento inmediato del Juez sobre su personalidad, en preferencia del mediato
que proviene de las piezas procesales.

En este orden de ideas, la única hermenéutica aceptable del artículo 452 del Código de
Procedimiento Penal es la de identificar la asistencia obligatoria del procesado que se
encuentra privado de la libertad a la diligencia de audiencia pública como un deber de
oportunidad que el Juez debe garantizar para que él como sujeto procesal decida sobre
la realización de la carga de asistencia que le corresponde.

Tal interpretación de la norma procesal es la única que integra el respeto al procesado


como sujeto, en cuanto le brinda al privado de la libertad la oportunidad de su traslado
a la diligencia de audiencia pública en las condiciones propias de quien se encuentra en
estado de reclusión, pero le reconoce la disponibilidad de la carga procesal que le
corresponde y la asunción de la responsabilidad por su incumplimiento. Lo contrario,
sería tratar al procesado como objeto, reduciéndolo a una cosificacion incompatible
con el principio de dignidad que la Carta garantiza a todos por el solo hecho de su
condición humana.

En este orden de ideas, quien pretenda demandar en casación como fundamento de


algún cargo la inasistencia del procesado a la audiencia pública, deberá partir en la
identificación de la causal de que tal vicio es de garantía y no de estructura, y que por
ser de tal naturaleza es necesario demostrar la incidencia del error en la producción
del fallo que se ataca, lo que no puede hacerse sino asumiendo la carga de demostrar
la concreción del agravio.

Nada de ello hace el demandante. Sobre la privación de la libertad del procesado (...),
se limita a señalar que lo estaba en detención domiciliaria vigente desde el 4 de enero
de 1994.

A ese respecto debe anotarse como cierto que al procesado (...) se le dictó medida de
aseguramiento de detención preventiva, se le negó el beneficio de la libertad
provisional y, simultáneamente, se le sustituyó por detención domiciliaria, que debía
cumplir en la forma por la Sala cuestionada de tener toda la comprensión municipal de
Turbaco como su lugar de reclusión. (folios 247 y 248 del cuaderno original 2)

En esa misma decisión se determinó que para acceder a ese "beneficio" (según la
definición del Fiscal) debía prestar caución prendaria en cuantía de 2 salarios mínimos
legales mensuales y suscribir diligencia de compromiso. (folio 249)

Apelada la resolución de acusación en la que estaban contenidas las previsiones que se


acaban de citar, la Fiscal de la Unidad ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial la
confirmó con la advertencia que la detención domiciliaria debería cumplirse en la casa
del sindicado y no en la extensión territorial del municipio. (folio 10, cuaderno de la
Fiscalía del Tribunal).

2. No obstante tales decisiones de los Fiscales de primera y segunda instancia, la


evidencia procesal pone de presente que el acusado jamás ha estado privado
físicamente de la libertad por cuenta de la decisión del 4 de enero de 1994, pues
nunca suscribió la diligencia de compromiso y tampoco sufragó la caución prendaria
que le fuera impuesta para garantizar el cumplimiento de las obligaciones que se le
han debido imponer.

108
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

El yerro de los Fiscales se prorrogó al Juez de primera instancia y a los Magistrados


que conocieron de este asunto en segunda, sin que ninguno de tales Funcionarios
Judiciales haya atinado a observar el cumplimiento del artículo 198 del Código de
Procedimiento Penal en cuanto era pertinente su cumplimiento inmediato por tratarse
de una providencia relativa a la libertad o a la detención del procesado, ejecutando -
como era su deber - el pago de la caución y la suscripción de la diligencia de
compromiso ante ellos.

La medida de aseguramiento de detención domiciliaria impuesta a (...) nunca se


materializó y jamás supero la formalidad de su mera ordenación. No obstante que la
resolución de acusación se le notificó personalmente desde el 13 de enero de 1994
(folio 249 vuelto, cuaderno original 2), las constancias procesales evidencian que no
estuvo privado de la libertad por cuenta de esa decisión.

No hay entonces ninguna afectación al debido proceso por parte del Juez 3° Penal del
Circuito de Cartagena de Indias. El Juez se limitó al cumplimiento de la ley, pues
siempre le remitió citaciones para el efecto. Como el procesado no asistió, a pesar de
encontrarse enterado de la celebración de la diligencia, su inasistencia a la audiencia
pública solo puede ser identificada como fruto de su decisión personal de confiar el
ejercicio de su defensa exclusivamente a su defensor técnico, como en efecto ocurrió.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 22/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cartagena
PROCESADO : CARRASQUILLA ESPINOSA, RAMON DE JESUS
DELITOS : Peculado por apropiación, Falsedad ideológica en
documento público
PROCESO : 12818
PUBLICADA : Si

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AUDIENCIA PUBLICA-Inasistencia del procesado detenido/ DETENCION


DOMICILIARIA-No se materializa ante la omisión de los compromisos previos

1. La asistencia del procesado - detenido o no - a la diligencia de audiencia pública no


es uno de los actos que puedan caracterizarse como esencialmente estructurales. Su
inobservancia, por tanto, no conduce indefectiblemente a la afectación de la existencia
de la actuación procesal edificada en presencia de tal irregularidad.

A tal conclusión es fácil llegar a partir del examen del diseño del proceso penal de
acuerdo a como se ha estructurado constitucional y legalmente. Al permitir el Código
de Procedimiento Penal la celebración de la audiencia pública con ausencia física del
procesado (artículo 452 del Código de Procedimiento Penal), no está haciendo otra
cosa que reconocer expresamente que la presencia personal del procesado en ese acto
procesal no es un asunto esencial, sino que se trata de uno de naturaleza
circunstancial.

Esa naturaleza participa además de una doble connotación de garantía. De una parte,
le brinda al procesado la oportunidad del ejercicio de la defensa material dentro de la
construcción dual que caracteriza el derecho de defensa del proceso penal en cuanto
se desarrolla por parte de aquel y de su defensor técnico (de oficio o de confianza); y,
de otra, le permite al Juez el conocimiento personal del sindicado para tratar de
revelar a través del interrogatorio pertinente los rasgos de su personalidad y su
versión de los hechos.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Tratándose de un acto procesal de carácter circunstancial y de garantía, es natural


que se trate también de aquellos susceptibles de disponibilidad en cuanto la carga de
su realización le corresponde al sindicado como sujeto procesal. Es a él a quien la
Constitución y la ley le han deferido la carga de asistir a la audiencia pública para
ejercer allí en el acto de mayor concentración del proceso su defensa material y
permitirle al Juez la inmediación sobre el conocimiento del hecho y la personalidad de
su presunto autor.

Pero esa garantía de defensa material y de inmediación no puede ser identificada


como obligación, pues no puede realizarse en contra del sindicado, sino como carga en
cuanto es a él a quien le corresponde cumplirla. La no realización de la carga no
significa la paralización de la actividad procesal, sino su desarrollo alternativo a partir
de la disponibilidad que se entiende hace el procesado de su oportunidad de ejercicio
de la defensa material, en favor de su defensor técnico y de permisión del
conocimiento inmediato del Juez sobre su personalidad, en preferencia del mediato
que proviene de las piezas procesales.

En este orden de ideas, la única hermenéutica aceptable del artículo 452 del Código de
Procedimiento Penal es la de identificar la asistencia obligatoria del procesado que se
encuentra privado de la libertad a la diligencia de audiencia pública como un deber de
oportunidad que el Juez debe garantizar para que él como sujeto procesal decida sobre
la realización de la carga de asistencia que le corresponde.

Tal interpretación de la norma procesal es la única que integra el respeto al procesado


como sujeto, en cuanto le brinda al privado de la libertad la oportunidad de su traslado
a la diligencia de audiencia pública en las condiciones propias de quien se encuentra en
estado de reclusión, pero le reconoce la disponibilidad de la carga procesal que le
corresponde y la asunción de la responsabilidad por su incumplimiento. Lo contrario,
sería tratar al procesado como objeto, reduciéndolo a una cosificacion incompatible
con el principio de dignidad que la Carta garantiza a todos por el solo hecho de su
condición humana.

En este orden de ideas, quien pretenda demandar en casación como fundamento de


algún cargo la inasistencia del procesado a la audiencia pública, deberá partir en la
identificación de la causal de que tal vicio es de garantía y no de estructura, y que por
ser de tal naturaleza es necesario demostrar la incidencia del error en la producción
del fallo que se ataca, lo que no puede hacerse sino asumiendo la carga de demostrar
la concreción del agravio./

2... No obstante tales decisiones de los Fiscales de primera y segunda instancia, la


evidencia procesal pone de presente que el acusado jamás ha estado privado
físicamente de la libertad por cuenta de la decisión del 4 de enero de 1994, pues
nunca suscribió la diligencia de compromiso y tampoco sufragó la caución prendaria
que le fuera impuesta para garantizar el cumplimiento de las obligaciones que se le
han debido imponer.

El yerro de los Fiscales se prorrogó al Juez de primera instancia y a los Magistrados


que conocieron de este asunto en segunda, sin que ninguno de tales Funcionarios
Judiciales haya atinado a observar el cumplimiento del artículo 198 del Código de
Procedimiento Penal en cuanto era pertinente su cumplimiento inmediato por tratarse
de una providencia relativa a la libertad o a la detención del procesado, ejecutando -
como era su deber - el pago de la caución y la suscripción de la diligencia de
compromiso ante ellos.

La medida de aseguramiento de detención domiciliaria impuesta a (...) nunca se


materializó y jamás supero la formalidad de su mera ordenación. No obstante que la
resolución de acusación se le notificó personalmente desde el 13 de enero de 1994
(folio 249 vuelto, cuaderno original 2), las constancias procesales evidencian que no
estuvo privado de la libertad por cuenta de esa decisión.

MAGISTRADO PONENTE Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 22/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cartagena

110
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

PROCESADO : CARRASQUILLA ESPINOSA, RAMON DE JESUS


DELITOS : Peculado por apropiación, Falsedad ideológica en
documento público
PROCESO : 12818
PUBLICADA : Si

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DEMANDA DE CASACION-Requisitos

La jurisprudencia de esta Corte ha sido persistente en sostener que si la casación


persigue desvirtuar las presunciones de acierto y legalidad que amparan los fallos
judiciales de segunda instancia, su ejercicio impone al actor el cumplimiento estricto
de los presupuestos de forma y contenido expresamente establecidos por la ley
procesal, a riesgo de que su inobservancia conduzca al rechazo de la demanda por la
Corte y tener que declarar desierta la impugnación.

Este rigor obedece a que la casación no corresponde a recurso de plena justicia, donde
con su sola invocación se faculte al órgano decisorio la revisión integral del proceso,
sino a instrumento técnico y rogado orientado ya no a provocar un reexamen del
mérito de la controversia sino hacia la demostración objetiva de haberse transgredido
la ley con el proferimiento del fallo, razón por la cual en su fundamentación no tienen
cabida particulares consideraciones subjetivas para anteponerlas al criterio del
juzgador, puesto que ello sólo resulta posible en el curso de las instancias y no en
sede extraordinaria cuando el juicio ya se encuentra concluido.

Partiendo del hecho que cada causal tiene su propia naturaleza y su configuración trae
consecuencias diversas para el proceso, ha impuesto la ley al demandante la carga de
invocarlas en capítulos separados, y si bien permite presentar cargos excluyentes,
también exige que se planteen separadamente bajo expresa mención de cuáles son los
principales y cuáles subsidiarios de aquéllos.

El carácter rogado del instituto, impone también al demandante la acertada selección


de la causal que persigue aducir, señalar clara y precisamente los fundamentos
fácticos y jurídicos en que se apoya, y culminar cada uno de los cargos presentando
una solicitud acorde con el motivo escogido, de manera que no quede duda sobre el
rumbo que se pretende dar a la censura y la finalidad concreta que busca con su
postulación.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Auto Casación
FECHA : 23/11/2000
DECISION : Rechaza la demanda y declara desierto el recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : SANCHEZ MOSQUERA, LUIS ORLANDO
DELITOS : Homicidio imperfecto, Hurto calificado y agravado,
Porte de armas de defensa personal, Homicidio
agravado, Falsedad personal
PROCESO : 15933
PUBLICADA : Si

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CAMBIO DE RADICACION-Orden público/ CAMBIO DE RADICACION-


Influencia política del procesado

111
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

1. Las circunstancias de perturbación del orden público a que se refiere el Fiscal


Especializado que, como lo ha señalado la Sala, " en las condiciones actuales del país
resultan comunes con mayor o menor intensidad a casi todos los departamentos que
lo componen" por no estar asociadas al proceso cuya remoción se pretende, impiden
la procedencia de la medida por este aspecto.

Lo anterior, porque aceptar con la trascendencia que pretende el libelista esa situación
de alteración, implicaría en la práctica una parálisis de la administración de justicia por
imposibilidad de ejercicio de las funciones que la constitución le atribuye. Sobre el
particular ya la Sala ha tenido oportunidad de consignar sus apreciación interpretativa,
cuando en providencia de la cual fue ponente quien ahora cumple similar cometido al
resolver una colisión de connotaciones similares a la presente, se dijo:

"Para una interpretación razonable de los motivos de orden público a los que se refiere
el artículo 83 del Código de Procedimiento Penal, la Corte entiende que ha de
establecerse una razón vinculante entre el proceso que ahora se adelanta en Florencia
y algunas manifestaciones específicas de perturbación, zozobra e inseguridad
producidas por los hechos a los cuales se concreta aquél. Si las dificultades de la
actividad judicial se vinculan genéricamente con el deteriorado orden público reinante
en la región, bastaría determinar que el departamento de Caquetá fue declarado zona
especial de orden público, y de una vez se paralizaría la administración de justicia en
dicha entidad territorial, porque todos los procesos tendrían que cambiar de radicación
por el generalizado entorpecimiento de la convivencia en paz, absurdo tan intolerable
como saber que, si bien la justicia no es la responsable del manejo del orden público,
su ausencia, y ahora su huída, inocultablemente contribuyen a acentuar el deterioro de
las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertad públicas.

"Las circunstancias que afectan la imparcialidad o independencia de la administración


de justicia, como motivo de cambio de radicación, han de ser generalizadas por la
fuerza conmovedora misma del hecho investigado o por una manifestación previa y
colectiva de los encargados de la justicia, de tal manera que resultaría palpable el
prejuicio de todos los funcionarios judiciales de una misma población o región. De ese
modo, el motivo de afectación de la imparcialidad o independencia de ciertos
funcionarios judiciales, como causa individualizable y no extendida en el municipio o
zona, no puede ser objeto de discusión para el cambio de radicación, pues se trata
m{as bien de una razón válida para tratar de purificar el órgano judicial por la vía de
los impedimentos y recusaciones" (Auto de octubre 23 de 1997. Rad. No. 13.697).

2. Finalmente, en cuanto tiene que ver con las condiciones personales del procesado
de quien se predica capacidad económica e influencia en los medios políticos,
económicos y deportivos de Envigado y Medellín, como las mismas al decir del Fiscal
podrían eventualmente impedir que los testigos por falta de garantías no concurrieran
a la audiencia, su inidoneidad para sustentar el cambio de radicación del proceso surge
tanto del planteamiento de naturaleza eminentemente especulativa, como del hecho
de que no es esta circunstancia expresamente señalada por la ley para excepcionar
por la vía de que aquí se ha dado cuenta los factores generales de competencia.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Cambio de Radicación
FECHA : 23/11/2000
DECISION : Niega el cambio de radicación solicitado
PROCEDENCIA : Juzgado 3º P.C.E.
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : UPEGUI, GUSTAVO ADOLFO
DELITOS : Secuestro simple, Pertenencia a grupos de justicia
privada
PROCESO : 17600
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

DEMANDA DE CASACION-Causal primera/ ERROR DE HECHO-Modalidades/


FALSO RACIOCINIO/ INDICIO-Técnica para atacarlo en casación/ IN
DUBIO PRO REO-Técnica en casación

1. La jurisprudencia de la Sala ha reiterado en multiplicidad de ocasiones que puede


demandarse la casación del fallo con fundamento en la causal primera, por violación
indirecta de la ley sustancial, cuando el tribunal en la apreciación probatoria haya
incurrido en errores de hecho o de derecho

El error de hecho, camino seguido por el casacionista, puede estar determinado por:
falso juicio de existencia, falso juicio de identidad y falso raciocinio.

Incurre en error de hecho por falso juicio de existencia el juez que omite apreciar una
prueba legalmente aportada al proceso, o cuando, a contrario sensu, infiere
consecuencias valorativas a partir de un medio de convicción que no forma parte del
proceso por no haber sido legal y oportunamente incorporado.

El error de hecho por falso juicio de identidad supone, en cambio, que el juzgador si
tiene en cuenta el medio probatorio legal y oportunamente practicado; no obstante, al
sopesarlo lo distorsiona, tergiversa, recorta o adiciona en su contenido literal, de
suerte que arriba a conclusiones que real y objetivamente no se desprenden de él.

Si la prueba existe legalmente y es valorada en su integridad, pero se le asigna una


fuerza de convicción que vulnera los postulados de la sana crítica, es decir, las reglas
elementales de la lógica, las máximas de la experiencia y los aportes de las ciencias
aceptados como vigentes, se incurre entonces en error de hecho por falso raciocinio.

No es compatible dentro del mismo cargo y frente a la misma prueba mezclar


indistintamente argumentos para defender la tesis del falso juicio de identidad y la del
falso raciocinio, si se tiene en cuenta que en aquel el yerro recae sobre el contenido
material de la prueba y de ahí surge la distorsión en su sentido cabal e íntegro; y que
en éste el error se produce en el proceso intelectivo por el que se asigna peso o fuerza
de convicción a la prueba analizada.

Una vez demostrada la existencia real del error, a continuación debe el demandante
acreditar que es tan grave, trascendental e influyente, que de no haber existido la
sentencia habría sido distinta.

2. Ahora bien, si la pretensión consistía en demostrar que el Juez de segunda instancia


quebrantó definitivamente los postulados de la sana crítica y produjo una decisión a
todas luces desfasada y por ello arbitraria, el camino a seguir en búsqueda de la
casación era el del error por falso raciocinio, que tiene su propia técnica,
especialmente en cuanto exige al demandante:

2.1-. señalar cuál postulado científico, o cuál principio de la lógica, o cuál máxima de
la experiencia fue desconocido por fallador;

2. 2-. indicar entonces cuál ha debido ser el aporte científico correcto, la regla de la
lógica apropiada o la máxima de la experiencia que debió tenerse en cuenta para
esclarecer el asunto debatido; y finalmente,

2.3-. demostrar la trascendencia de ese error de modo que si no se hubiera incurrido


en él la decisión del juez hubiera sido radicalmente distinta.

El yerro demostrado en la forma antes señalada, en operación de causa a efecto, debe


enlazarse con la violación de determinada ley sustancial por falta de aplicación,
aplicación indebida o interpretación errónea, todo en procura de verificar que el fallo
impugnado es manifiestamente contrario a derecho.

Conviene recordar que la lógica en referencia trasciende la simple formalidad en la


rectitud del pensamiento rumbo al conocimiento de la verdad. Aquí la lógica no se
agota en la simple constatación de postulados, como si el derecho penal fuera una
ciencia exacta. La lógica de la que se habla es la lógica jurídica condigna al Estado
contemporáneo, social y de derecho, vinculada necesariamente a valores jurídicos y
sociales y que por tanto consulta el sentido y alcances de los bienes jurídicamente

113
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

tutelados y sobre todo el fin de protección de las normas que reglamentan la conducta
humana para hacer viable la vida en comunidad.

3. La jurisprudencia de la Sala ha desarrollado en repetidos pronunciamientos el tema


relativo a la manera en que debe encararse la prueba de indicios para su censura en
casación, por ejemplo:

"En primer lugar, la técnica requerida para el ataque dirigido contra la prueba
indiciaria reclama que, coherente con la estructura lógica de la misma, la censura se
oriente hacia cualquiera de los momentos de su construcción, es decir, a los elementos
de convicción que soportan el hecho indicador, a la operación mental de inferencia del
dato indicado o a la estimación individual o conjunta de su poder suasorio, por lo que
ha menester de parte del recurrente el señalamiento de cuál de estos pasos es el que
se duele del error, de qué especie es, pues eventualmente podrían ser de diversa
naturaleza, y cómo por su incidencia en el fallo se obtuvo una decisión que debe ser
remplazada por otra que rinda homenaje a la legalidad, lo que en esencia constituye el
tema central de la casación." (Sentencia del 30 de septiembre de 1999, M.P. Dr.
JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO)

Si de cuestionar la apreciación de la prueba del hecho indicador se trata, los errores


pueden ser de hecho o de derecho en cualquiera de sus modalidades. En cambio, en el
proceso intelectual camino a construir la deducción o la inferencia y en la asignación
de poder de persuasión al indicio únicamente pueden tener lugar errores de hecho, en
cualquiera de los momentos u operaciones que demanda la aplicación de los
postulados de la sana crítica.

"Si los errores de apreciación probatoria se presentan en el análisis de la prueba de los


hechos indicadores, el casacionista debe, en relación con cada indicio, identificar las
pruebas que le sirven de sustento e indicar el error denunciado, si de existencia,
identidad, legalidad o convicción, para la correcta formulación de la censura. Y si se
trata de cuestionar la inferencia lógica o el valor probatorio otorgado a los indicios, es
deber del recurrente acreditar el desconocimiento de las reglas de la sana crítica, lo
cual se cumple mostrando la divergencia existente entre las deducciones y
declaraciones de la sentencia en dicho sentido y las que corresponde hacer de acuerdo
con la lógica, la experiencia o la ciencia." (Sentencia del 27 de noviembre de 1996, M.
P. Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL)

4. Si la pretensión consistía en demostrar que era necesario absolver por falta de


certeza, este cargo debió estructurarse de manera autónoma por vía directa o
indirecta según el caso.

Cuando el Tribunal a pesar de reconocer en su discurso la ausencia de certeza deja de


aplicar el in dubio pro reo, se debe demandar la violación directa del artículo 445 del
Código de Procedimiento Penal, por falta de aplicación. A contrario sensu, si lo que
hace el tribunal es suponer certeza cuando en verdad no se puede llegar a este grado
de convencimiento, la violación a la ley sustancial se presenta por vía indirecta y los
cargos en casación deben presentarse por error de hecho o de derecho en cualquiera
de sus modalidades.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 23/11/2000
DECISION : No casa, declara prescripción, reajusta pena
impuesta
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : PEREZ CASTRILLON, JOSE JAIR
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado, Tentativa
de homicidio agravado
PROCESO : 10479
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

114
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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INTERCEPTACION DE COMUNICACIONES/ GRABACIONES


MAGNETOFONICAS-Transcripción/ VIOLACION DIRECTA DE LA LEY-
Aceptación de los hechos y su prueba/ NARCOTRAFICO-Agravante del
artículo 38.3 de la ley 30 de 1986/ CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION
PUNITIVA-Imputación

1. Aquí es preciso aclarar una confusión que introduce el concepto del Procurador
Delegado, en el sentido de que el artículo 351 del C. de P. P. distingue las exigencias
de interceptación según se trate de investigación previa o de instrucción, pues que
para la primera bastaría la decisión fundamentada y escrita del fiscal, mientras que en
la segunda adicionalmente debe concurrir la autorización de la Dirección Nacional de
Fiscalías. No, la discriminación se hace es en razón de la división funcional y por
etapas del proceso penal, pues si la interceptación se llegare a ordenar en la fase del
juicio, obviamente bastaría la orden motivada y por escrito del juez, sin necesidad de
intervención de la Dirección Nacional de Fiscalías, pues ésta no tiene autoridad sobre
los jueces.

No sería razonable la interpretación propuesta por el Procurador Delegado, pues si se


procede durante la investigación previa, con mayor razón debe actualizarse el control
funcional y jerárquico de la Dirección Nacional de Fiscalías, cuando apenas se ventilan
imputaciones y sospechas y porque sería preciso proteger con mayor rigor los
derechos fundamentales de las personas involucradas.

2. Valga aclarar que eventualmente sí sería aplicable por vía de integración el artículo
260 del Código de Procedimiento Civil, pues las cintas magnetofónicas y sus
transcripciones son documentos al tenor de los artículos 251 idem y 225 del Código de
Procedimiento Penal, y si están en idioma distinto al castellano pueden apreciarse
como prueba, siempre "que obren en el proceso con su correspondiente traducción
efectuada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, por un intérprete oficial o por
traductor designado por el juez; en los dos primeros casos la traducción y su original
podrán ser presentados directamente". En cambio, el artículo 157 del Código de
Procedimiento Penal se refiere genéricamente las "actuaciones" que estuvieren en otro
idioma o cuando la persona no pudiere expresarse en castellano.

Finalmente, como en este caso se trata de intérpretes oficiales, curioso resulta el


argumento de la ilegalidad por falta de acreditación de su experiencia, pues
precisamente tal exigencia sólo se hace en relación con los expertos no oficiales, según
lo dispuesto en artículo 266 del Código de Procedimiento Penal.

3. La opción clara y definida por la vía directa de la causal primera de casación, lo ha


iterado la Sala, implica una renuncia anticipada a la controversia de los hechos y de las
pruebas.

4. Aunque la demanda a favor de la procesada (...) hace el señalamiento de que no le


fue imputada en la acusación la agravante específica del artículo 38-3, en razón de la
cantidad de droga superior a 5 kilogramos de cocaína, lo cierto es que no hace
ninguna propuesta sobre el particular. Sin embargo, el Procurador Delegado se ocupa
de la supuesta irregularidad y propone la casación ex officio, bien por la causal 3ª ora
por la 2ª, a fin de que exista congruencia entre el fallo y la acusación, pues la acusada
no tuvo la oportunidad de controvertir ni de defenderse de semejante incremento
punitivo durante el juicio, razón por la cual resulta sorpresiva la variación hecha por
los juzgadores en los respectivos fallos.

Resulta indiscutible el planteamiento teórico hecho por el Procurador, en la medida en


que la agravación prevista en el numeral 3° del artículo 38 citado no sólo es específica
para los delitos de tráfico de estupefacientes, sino que comporta un significativo
incremento de la pena, razón por la cual debe explicitarse en la acusación para efectos
de la defensa y la contradicción.

Lo que no resulta exacto es que en este caso se ofrezca el supuesto fáctico para
pregonar la incongruencia entre acusación y sentencia, porque si bien la acusación no

115
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

utilizó una formula sacramental y de clara indicación numérica para referirse por su
nomenclatura al artículo 38 (como sí lo hizo con el artículo 33), en cambio sí expuso
nítidamente toda la base factual de dicho tipo penal subordinado y agravatorio.
(...)

De modo que, a pesar de que en la parte resolutiva de la acusación sólo se aluda al


artículo 33 de la ley 30 de 1986, en toda la parte expositiva de la misma se dejó en
claro el supuesto fáctico de la agravante por el envío de más de mil kilogramos de
cocaína, tanto en relación con los coautores como de la cómplice, pues con énfasis se
dijo que sólo por el grado de participación se diferenciaba la carga acusatoria entre
ellos.

Por último, el caso y su solución no han sido extraños a la práctica de la Sala, pues en
sentencia del 30 de noviembre de 1999, cuya ponencia correspondió al magistrado
Carlos Augusto Gálvez Argote, se dijo lo siguiente:

"Por tanto, si lo imputado es el contenido de la prohibición típica, que de suyo


constituye el cargo a la manera de reproche por su desconocimiento, se está
cumpliendo plenamente con la exigencia legal de la acusación, en cuanto a que, si bien
para abundar en formalidades podría señalarse el número del artículo al que
corresponde un determinado supuesto de hecho, su específico nomen juris o inclusive,
como se advirtió en otro acápite, transcribiendo la descripción legal de la conducta
prohibida, el no hacerlo en nada afecta la concreción del objeto de la imputación, pues
"la calificación provisional" exigida por el Estatuto Procesal no puede comprenderse
desconociendo los principios, conceptos, contenidos y dinámica de la dogmática penal,
habida cuenta que lo exigido por la ley a la manera de garantía, es la concreción de la
conducta prohibida objeto de la atribución a su autor, como ha sucedido en este caso".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 23/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : COHEN, ELIAS
PROCESADO : FERREIRA RENGIFO, JORGE ENRIQUE
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 13255
PUBLICADA : Si

Aclaración de voto Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

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ACCION DE REVISION-Prueba falsa

El accionante basa la solicitud de revisión del fallo, "en el numeral 5° del artículo 232
del Código de Procedimiento Penal". Tal causal se refiere a que la revisión procede
"cuando se demuestre, en sentencia en firme, que el fallo objeto de pedimento de
revisión se fundamentó en prueba falsa".

De la redacción de la causal invocada por el accionante, deviene naturalmente que a él


le corresponde la carga de demostrar con sentencia en firme que el fallo objeto de
revisión se fundamentó en prueba falsa.

El artículo 234 del Código de Procedimiento Penal señala que el escrito que promueva
la acción de revisión, debe contener - entre otros - la causal que se invoca y los
fundamentos de hecho y de derecho en que se apoya la solicitud (numeral 3°).

116
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

La norma mencionada establece una relación lógica de necesidad entre la causal y los
fundamento de hecho y de derecho, que impone al revisionista demostrar que la
solicitud tiene apoyo en ellos.

En tratándose de la causal 5ª del artículo 232 del Código de Procedimiento Penal, el


promotor de la acción de revisión debe aportar los fundamentos de hecho y de derecho
que establezcan la relación de causalidad entre la prueba declarada falsa y la sentencia
que se fundamentó en ella.

La demostración de que el fallo del que se pide la revisión se fundamentó en prueba


falsa, es una conclusión jurídica que tiene como punto de partida un hecho: La
producción de la providencia que contenga con carácter definitivo la declaración
definitiva de la falsedad de la prueba.

La existencia de una decisión judicial que contenga con carácter definitivo la


declaración en firme de la falsedad de una prueba es el hecho; al alegarse como
fundamento de la causal invocada, debe ser puesto en conocimiento de la Corte a
través del medio de prueba que lo contiene, para que la Corporación pueda constatar,
en principio, su existencia y, después, verificar su aptitud para dar trámite al juicio
rescindente.

No se agotan los deberes de quien demande en revisión, con la mera demostración del
hecho - sentencia en firme - con el que se pretende probar la causal 5ª, sino que debe
acreditarse, dentro del proceso lógico de construcción de la demanda que ese
acontecimiento fáctico generó una sentencia injusta y que por ello debe revisarse el
fallo.

En tal orden de ideas y tratándose de esa causal de revisión, el promotor de la acción


debe haber establecido primero la emisión de la decisión judicial en la que se haya
declarado la falsedad de la prueba, constatar que ha adquirido inmutabilidad de cosa
juzgada, determinar que la prueba declarada falsa fue utilizada en el fallo que se
pretende revisar y demostrar que fue fundamento de él. Nada de ello hace el actor,
ni siquiera señala que haya tenido acceso a la decisión judicial, por lo que decide poner
a la Corte en el predicamento de conseguirla y quien termina remitiéndola es su
poderdante dentro de un lapso bien distante del de la fecha de presentación de la
acción.

En la acción de revisión se intenta la remoción de un fallo que ha hecho tránsito a cosa


juzgada y en el que por tanto sus declaraciones han superado la presunción de certeza
y legalidad, para ser reconocidas por la sociedad como verdades inmutables.

No obstante ello, la inmutabilidad de esa verdad declarada en el fallo solo es sostenible


en tanto las proposiciones (normativas, procesales, jurisprudenciales, probatorias y
fácticas) en que se fundamentó mantengan su invariabilidad. La aparición de
elementos externos que hagan variar el contenido de alguna de las proposiciones que
permitieron establecer la relación de correspondencia objetiva entre ellas y la verdad
declarada en el fallo, imponen la revisión de esa sentencia en cuanto de esa mutación
surja la demostración de que se ha afectado el principio de justicia material que
cohesiona el Estado Social de Derecho que define la Constitución Política.

En esa perspectiva, la causal 5ª de revisión exige demostrar que la proposición


probatoria en la que se fundó el fallo ha sido mutada en cuanto a su legalidad, al
haber sido declarada falsa en una decisión judicial que a su vez ha adquirido
inmutabilidad y ha sido dictada con posterioridad al fallo que se pretende revisar. Por
ello el deber del peticionario de la revisión no se agota con la mera aducción del medio
probatorio que demuestre la existencia de una decisión judicial que declare con
carácter definitivo la falsedad de una prueba, sino que debe demostrar - dentro de la
causal 5ª invocada - que esa prueba declarada falsa fue el fundamento del fallo que
pretende revisarse.

Dentro de ese deber, la propuesta de revisión contenida en la demanda debe


construirse a partir de la lectura cuidadosa del fallo que pretende revisarse para
determinar cuáles fueron las pruebas que fundamentaron el fallo, y así poder
demostrar que sin la prueba declarada falsa, la declaración contenida en él no se
sostiene y por tanto debe iniciarse el proceso rescindente.

117
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Acción de Revisión
FECHA : 23/11/2000
DECISION : Reconoce apoderado e inadmite demanda
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Neiva
PROCESADO : PERDOMO AROCA, HUMBERTO
DELITOS : Tentativa de homicidio, Porte ilegal de armas,
Homicidio
PROCESO : 16865
PUBLICADA : Si

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COLISION DE COMPETENCIA/ SENTENCIA ANTICIPADA

El Juzgado 3º Penal del Circuito de Rionegro fue claro en señalar que probatoriamente
-y dio las razones de hecho y jurídicas de su posición- (...) fue coautor del delito de
hurto, cometido en la ciudad de Medellín el 29 de julio de 1999. Decidió, en
consecuencia, por falta de competencia territorial, no pronunciarse sobre la aceptación
del cargo de receptación y, acertadamente como se verá a continuación, dispuso la
ruptura de la unidad procesal y remitió el proceso al Juez que consideró competente.

Cuando el procesado acepta los cargos que le formula el Fiscal, según lo dispone el
artículo 37 del Código de Procedimiento Penal, se activa para el Juez la función de
dictar la sentencia "…conforme a los hechos y circunstancias aceptadas…", o la de
abstenerse de hacerlo si ha existido violación de garantías fundamentales. En ambos
casos el Juez debe ostentar la condición de competente, como supuesto para que
pueda pronunciarse. Así las cosas, si aceptados los cargos por el procesado el
funcionario al cual se le remite el proceso para dictar la sentencia estima que carece
de competencia para hacerlo, en consideración, por ejemplo, a la naturaleza del
hecho, la calidad del procesado o al lugar donde ocurrió el delito, simplemente no se
pronuncia y le remite el proceso al Juez que a su juicio es el competente, quien decide
si plantea o acepta la colisión de competencias, dicta la sentencia o se abstiene de
hacerlo por violación de derechos fundamentales*.

En el caso examinado la Juez Penal del Circuito de Rionegro consideró con sustento en
las pruebas del proceso que la conducta imputable a (...), a título de autor, es la de
hurto. Al ser esa su conclusión y encontrarse determinado que el atentado patrimonial
sucedió en Medellín, es claro para la Corte que carecía de competencia para
pronunciarse de fondo sobre la aceptación del cargo de receptación. Esta hipótesis
delictiva al no ser concursal con el hurto del automotor, por imposibilidad absoluta en
tanto predicables ambos del mismo sujeto u organización, le impedía a la Juez de
Rionegro considerar el cargo admitido y expedir copias para la investigación del otro,
como lo propuso en forma equivocada la Juez de Medellín.

En suma, al sobrevenir la falta de competencia como consecuencia de la distinta


adecuación legal que de los hechos hizo la funcionaria judicial que propuso la colisión
de competencias, no tenía otra opción que el envío del proceso al Juez competente. Y
éste -para corregir otra impropiedad del Juzgado que trabó el conflicto-de aceptar la
competencia (o de serle atribuida), no le queda otro camino que anular lo pertinente
de la actuación y remitirla al Fiscal Seccional de Medellín a cargo del proceso por el
hurto del automotor, o en todo caso a la Fiscalía de dicha ciudad frente a la
eventualidad de que tal proceso ya estuviese en fase de juicio.

Es claro, entonces, que está fuera de lugar el argumento que con mayor énfasis
planteó la Juez 19 Penal del Circuito de Medellín, es decir que su homóloga "debió
pronunciarse" sobre la aceptación del cargo hecha por el sindicado (...). Y aunque no
hizo valoración probatoria alguna orientada a demostrar que la Fiscalía no se equivocó
en la imputación de receptación, la Corte estima trabado el conflicto al ser clara la
oposición de la funcionaria a la adecuación legal de los hechos al delito de hurto. Dijo

118
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

sobre el particular que el procesado no aceptó haberlo cometido y que, además, no


había sido objeto de investigación.

Claro que el procesado no aceptó el cargo de hurto y que ni siquiera la Fiscalía de El


Carmen de Viboral lo consideró como hipótesis delictiva en el proceso. Pero ello en
manera alguna le impedía al Juzgado de Rionegro, al examinar la aceptación de los
cargos, concluir que probatoriamente la conducta imputable era esa y no la de
receptación. Y se trató de una conclusión que comparte la Corte. Que (...) haya
admitido que tenía encargado un vehículo Sprint por el cual pagaría $2.000.000.oo y
que, según también admitió, lo haya recibido casi a la media noche del día del crimen
(es decir inmediatamente sucedió el apoderamiento violento del automotor) cerca al
cementerio de El Carmen de Viboral, son circunstancias que lo ubican como miembro
de la empresa criminal y no como un simple receptador. En consecuencia, se
atribuirá la competencia en discusión al Juzgado 19 Penal del Circuito de Medellín.

No quiere la Sala pasar por alto una observación que estima importante. Siempre que
sea posible lo aconsejable es la investigación conjunta entre el hurto y la receptación,
dada la vinculación íntima entre los delitos, las pruebas comunes y sobre todo la
dificultad inicial para saber si a las personas sorprendidas con el objeto del
apoderamiento les es imputable uno u otro delito. El hallazgo del bien hurtado en
poder de alguien que es capturado, eso es indiscutible, en ocasiones es la primera
pista importante para la reconstrucción del atentado patrimonial y no resulta
adecuado, entonces, que frente a la recuperación un funcionario que no investiga el
hurto haga abstracción del mismo y, sólo apoyándose en la indagatoria del
aprehendido y naturalmente en la circunstancia objetiva de la tenencia, determine sin
más que se trata de un receptador.

En el caso examinado la Policía le indicó a la Fiscal de El Carmen de Viboral, en el


informe a través del cual la puso al tanto del hallazgo del automotor y le dejó a su
disposición a los capturados, que el bien había sido hurtado en Medellín el 29 de julio
anterior a la señora (...). No entiende la Sala que en tales condiciones esas diligencias
no hayan sido de inmediato enviadas a Medellín, una vez localizada la investigación
correspondiente, practicando en todo caso -ante la urgencia-las diligencias a que
hubiera lugar. Esto no sólo hubiera repercutido en un mejor entendimiento del caso
sino evitado debates sobre la competencia como el propuesto, toda vez que no es
discutible que los Jueces Penales del Circuito de Medellín, por conexidad, son
competentes para conocer de la receptación.
___________
* Cfr. providencia de la Sala del 11 de febrero de 1999. Colisión 15.073.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 23/11/2000
DECISION : Asigna competencia al Juzgado 19 P. C. de
Medellín
PROCEDENCIA : Juzgado 3º P.C.
CIUDAD : Rionegro - Antioquia
PROCESADO : RAMIREZ GARCIA, FERNEY
PROCESADO : CARDONA CARDONA, ELKIN ORLANDO
PROCESADO : SANCHEZ CARDONA, HECTOR FABIO
PROCESADO : RAMIREZ SOTO, RIGOBERTO
DELITOS : Hurto, Receptación
PROCESO : 17496
PUBLICADA : Si

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ERROR DE HECHO-Falso raciocinio/ FALSO RACIOCINIO

Tras acudir a la causal primera de casación, en su modalidad de violación indirecta de


la ley sustancial, el demandante pretende demostrar que el Tribunal no hizo una

119
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

valoración de la prueba acorde con las reglas de la sana crítica, esto es, congruente
con la lógica, la experiencia y la ciencia, omisión que permitió el reconocimiento de la
legítima defensa a favor del procesado, pues el juzgador le dio credibilidad al segundo
grupo de testimonios, que excluía los supuestos de hecho de la justificante, en cambio
se la negó al primero que sí los evidenciaba.

El mencionado reparo se ha catalogado en la jurisprudencia como error de hecho por


falso raciocinio, pero igualmente se ha insistido en que dicho yerro siempre se
caracteriza por una ausencia completa de justificación en las conclusiones del Tribunal,
pues de todas maneras prevalece un principio de relativa libertad del juez en la
valoración de la prueba.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 23/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Tunja
NO RECURRENTE : ABRIL GARCIA, BELISARIO
FISCAL SECCIONAL DELEGADO : FISCAL 32, TUNJA
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 12824
PUBLICADA : Si

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ENRIQUECIMIENTO ILICITO DE PARTICULAR

Es oportuno reiterar que este punible no requiere, para efectos de la adecuación típica,
la existencia de una sentencia condenatoria por las actividades delictivas, que para el
presente asunto sería el de narcotráfico.

Sobre el tema, la jurisprudencia de esta Corporación ha dicho:

"El ingrediente normativo que contiene el tipo, según el cual el incremento patrimonial
debe ser "derivado de actividades delictivas", entendido según la sentencia de revisión
constitucional como de narcotráfico, no puede interpretarse en el sentido de que debe
provenir de una persona condenada por ese delito, pues el legislador hizo la distinción
refiriéndose únicamente a la "actividad", y dejando en manos del juzgador la
valoración sobre si es delictiva o no, independientemente de que por ese
comportamiento resulte alguien condenado.

"Sería absurdo que se considerara legítimo el incremento patrimonial injustificado de


una persona, por haber sido derivado de la actividad del narcotráfico de otra en cuyo
favor se declaró la extinción de la acción penal por muerte, o por prescripción, o por el
recono-cimiento de una causal de inculpabilidad etc., pues eso implicaría que la norma
únicamente se podría aplicar a quien recibiera dinero después de la condena
ejecutoriada, alternativa que si el legislador hubiera considerado la habría incluido en
el tipo con la redacción correspondiente que era muy sencilla, pero lo que dijo fue una
cosa totalmente diferente, la cual guarda armonía con la razón por la que en el
Decreto 1895 se introdujo esta prohibición, en cuya motivación se dijo:

"CONSIDERANDO. Que mediante Decreto No. 1038 de 1984, se declaró turbado el


orden público y en estado de sitio todo el territorio nacional;

120
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"Que dicho decreto señaló como una de las causas de turbación del orden público, la
acción persistente de grupos armados y de organizaciones relacionadas con el
narcotráfico, orientada a desestabilizar el funcionamiento de las instituciones;

"Que la acción de esos grupos y de esas organizaciones vinculadas al narcotráfico ha


producido el incremento patrimonial de diferentes personas;

"Que en la medida que se combata ese incremento patrimonial injustificado de


personas vinculadas directa o indirectamente a dichos grupos, podrá atacarse esta
actividad delictiva y lograrse el restablecimiento del orden público, DECRETA...".

"Es verdad que en la parte motiva de la sentencia mediante la cual se declaró la


exequibilidad del precepto en referencia, se incluyó el comentario de que las
actividades delictivas deben estar judicialmente declaradas, confundiendo el concepto
de "actividad delictiva" con el de "antecedentes penales", e introduciéndose así en la
interpretación de un ingrediente normativo del tipo cuyo alcance y contenido le
corresponde precisar al funcionario penal al momento de aplicar la norma.

"La Sala sabe perfectamente, que hace tránsito a cosa juzgada constitucional la parte
resolutiva de las sentencias de exequibilidad o inexequibilidad de la Corte
Constitucional, y aquellas de la motiva que guardan una relación inescindible con la
parte resolutiva, o dicho en palabras de esa Corporación, "aquella parte de la
argumentación que se considere absolutamente básica, necesaria e indispensable para
servir de soporte directo a la parte resolutiva de las sentencias y que incida
directamente en ella", situación en la cual no se encuentra el comentario que el
defensor pretende que se tome como interpretación obligatoria".

"Tampoco comparte la Sala la interpretación de que el enriquecimiento ilícito, "solo es


para aquellos casos, en que espiritualmente el funcionario judicial tiene la convicción
de que el sindicado le está guardando en calidad de testaferro a otro algunos bienes,
pero no puede lograr la prueba legal", pues se trata de dos tipos esencialmente
diferentes, de manera que la falla probatoria de la conducta descrita en uno no lo
convierte automáticamente en el otro. Además, el enriquecimiento ilícito de
particulares no está consagrado en la ley como norma subsidiaria sino como
principal"*
(....)

siendo el enriquecimiento ilícito de particulares un delito pluriofensivo, con la conducta


realizada se afectaron o pusieron en peligro, sin justificación alguna, los bienes
jurídicos de la moral social, entendida no como una abstracción, sino vinculada al valor
consagrado en los artículos 34 y 58 de la C. P., que proclaman que es permitido, en el
modelo de Estado social por ella acogido, incrementar el patrimonio, pero con justo
título, esto es, con sujeción a las leyes civiles y que, contrario sensu, es reprochable
hacerlo al margen de ellas; el orden económico social, por los desajustes
macroeconómicos que tales comportamientos producen; la salud pública y la seguridad
pública, por la íntima vinculación de este reato con el narcotráfico, ya que, como lo ha
dicho la Sala:

"La norma en comento debe ser valorada entonces como una disposición especial de
naturaleza pluriofensiva, que se integra al sistema de represión del narcotráfico y que
protege distintos bienes jurídicos claramente diferenciados: el de la salud pública,
pues, relacionado íntimamente con el tipo penal de narcotráfico, sirve al mismo
propósito de este; el orden económico y social, por los desajustes macroeconómicos
que produce; y otros más, como por ejemplo la seguridad pública, pues el país tiene
abundantes y dolorosas pruebas de lo que los dineros del narcotráfico pueden hacer en
contra de la seguridad ciudadana a través del patrocinio de actividades sicariales y
terroristas". (auto del 5 de diciembre de 1996. M. P. Dr. Carlos e. Mejía Escobar).
________
* Auto del 14 de junio de 1996, Rad. 10467, M.P. Dr. Ricardo Calvete Rangel.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Unica Instancia


FECHA : 27/11/2000
DECISION : Condena, impone pena accesoria, no concede
subrogado, toma en cuenta tiempo.....

121
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia


CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : ALVAREZ GARDEAZABAL, GUSTAVO
DELITOS : Enriquecimiento ilícito de particular
PROCESO : 16694
PUBLICADA : Si

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CAMBIO DE RADICACION-Causal de impedimento/ IMPEDIMENTO-


Parentesco

1. Si bien el cambio de radicación tiende a preservar, entre otras garantías, la


independencia e imparcialidad de la administración de justicia, coincidiendo en ello con
la finalidad de los impedimentos y recusaciones, es indiscutible que a la base de uno y
otro instituto se encuentran causas de diferente origen, pues mientras en aquél se
derivan del territorio mismo donde se lleva a cabo el juzgamiento, en éstos las
causales hacen referencia a situaciones objetivas o subjetivas que conciernen al
juzgador.

Bajo tales premisas, como el Ministerio Público pretende que las causas, adelantadas
en Neiva contra (...), se remuevan de dicho Distrito Judicial a uno diferente, sobre la
base de que los jueces del mismo ven afectada su independencia por cuanto el
procesado es hermano de uno de los Magistrados del Tribunal de aquella ciudad, es
imperativo concluir en la improcedencia de dicho propósito habida cuenta que los
alegados factores no se derivan del territorio como tal, sino de modo subjetivo de los
juzgadores, luego el remedio, en cada caso concreto, habrá de darse a través de las
causales de impedimento, según que el juez vea afectada esa garantía por considerar
que se reúne alguna de las circunstancias que específicamente se convertirían en un
óbice para decidir de modo imparcial.

2. Yerra la petente al suponer que esa circunstancia objetiva de parentesco, no


demostrada por cierto, genera en todos y cada uno de los juzgadores del Distrito una
condición o un efecto de parcialidad, cuando evidentemente, ella sólo corresponde
declararla a cada funcionario según que su ánimo se encuentre inclinado a favorecer al
pariente de quien hace parte de su, jerárquica y funcionalmente, superior.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Cambio de Radicación
FECHA : 28/11/2000
DECISION : No accede al cambio solicitado
PROCEDENCIA : Juzgado 2º P.C.
CIUDAD : Neiva
PROCESADO : ARCE TOVAR, JOSE LIBARDO
DELITOS : Estafa, Falsedad en documento privado, Peculado
por extensión
PROCESO : 17791
PUBLICADA : Si

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COLISION DE COMPETENCIA/ RECEPTACION-Competencia territorial

La controversia surgida entre los despachos colisionantes dice relación con el ámbito
espacial de comisión del delito de receptación imputado al procesado en la diligencia
de formulación de cargos para sentencia anticipada, como factor objetivo generador de

122
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

competencia, por lo que la tarea de la Sala se contraerá únicamente a ese aspecto de


la controversia.

El delito de receptación fue contemplado en el artículo 7 de la ley 365 de 1997 bajo las
modalidades de adquirir, poseer, convertir o transferir bienes muebles o inmuebles con
origen mediato o inmediato en un delito. El lugar donde se realice cualquiera de las
acciones referidas determina la competencia por el factor territorial.

El ilícito imputado al procesado corresponde al hecho de haber adquirido bienes


muebles (ocho cabezas de ganado) que constituían el objeto material de un delito
contra el patrimonio económico en perjuicio de (...).

El acuerdo de voluntades entre el comprador y el vendedor sobre el objeto y el precio


de la negociación, se efectuó así: a) Cuatro novillas el 26 de abril de 1999, por valor
de $1.600.000, convenio realizado en el Corregimiento de Carpintero en el municipio
de Puerto Wilches (f - 7, 18), b) Ocho días después, en la residencia del sindicado,
ubicada en el municipio de Gamarra (C), negoció una novilla por valor de $360.000 (f -
18) y c) Tres reses más las compró el "lunes siguiente" (3 de mayo de 1999) por
$1.220.000, en el Corregimiento de Carpintero, municipio de Puerto Wilches.
La transacción realizada en este caso es una operación jurídica eminentemente
consensual, y el hecho que posteriormente se pagara en Gamarra el precio convenido
no traslada en el tiempo la formalización del acuerdo, como tampoco varía el lugar de
comisión del reato, que, como ha quedado expuesto, se circunscribe al sitio donde se
negociaron los semovientes, fue en ese momento en que se adquirieron los bienes que
la presente investigación ha establecido provienen de un delito.

Las evidencias recopiladas dan cuenta que los acontecimientos (los acuerdos sobre la
adquisición de las reses) se materializaron en las jurisdicciones municipales de Puerto
Wilches y Gamarra, y no sólo en una ciudad, como equivocadamente lo pretenden los
colisionantes. En consecuencia la solución jurídica no puede ser hallada en previsión
diversa a la contenida en el artículo 80 del Código de Procedimiento Penal, toda vez
que allí expresamente se dispone que "cuando el hecho punible se haya realizado en
varios sitios … conocerá el funcionario judicial competente por la naturaleza del hecho,
del territorio en el cual se haya formulado primero la denuncia, o donde primero se
hubiere proferido resolución de apertura de instrucción"

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 29/11/2000
DECISION : Dirime y atribuye conocimiento al Juzgado P.C. de
Aguachica -Cesar
PROCEDENCIA : Juzgado 3º P. C.
CIUDAD : Barrancabermeja
PROCESADO : LAMUS FONCE, JUAN MARIA
DELITOS : Receptación
PROCESO : 17592
PUBLICADA : Si

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CASACION DISCRECIONAL-Ley 553 de 2000-Reforma al trámite/


CASACION-Indemnización de perjuicios/ CASACION DISCRECIONAL-
Diferencias de pensamiento entre las Salas de Decisión de los Tribunales/
REFORMA A LA CASACION/ PERJUICIOS

1. A partir de la vigencia de la ley 553 de 2000 (enero 15), que reformó la casación,
cuando se intenta por la vía excepcional, ya no es procedente solicitar a la Corte,
previa exposición sucinta de los motivos, la concesión del recurso y, una vez admitido,
presentar el respectivo libelo, sino que, al igual que para la casación por la vía común,
dentro de los 30 días siguientes a la ejecutoria de la sentencia de segunda instancia

123
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

deberá presentarse tal demanda, la que, además de reunir los requisitos formales del
artículo 225 del Código de Procedimiento Penal (subrogado por el 8° de la ley 553 de
2000), deberá referirse a los fines específicos de esta modalidad casacional, a saber, el
desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.

En otros términos, en esta vía excepcional, no basta que se presente una demanda
formalmente ajustada a los requisitos del artículo 225, citado, sino que es preciso
evidenciar que cumple los requisitos adicionales de admisibilidad, esto es, la necesidad
del desarrollo jurisprudencial sobre un tema específico o la garantía de un derecho
fundamental.

Así de forma clara lo preceptúa el artículo 218 del C. de P. Penal (subrogado por el 1°
de la ley citada), cuando señala que "De manera excepcional, la Sala Penal de la Corte
Suprema de justicia, discrecionalmente, puede admitir la demanda de casación …. a
solicitud de cualquiera de los sujetos procesales, cuando lo considere necesario para el
desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales, siempre
que reúna los demás requisitos exigidos por la ley".

En este asunto, resulta evidente que el libelista tiene legitimidad e interés para
solicitar la casación por la vía excepcional, en razón a que la ley 553 de 2000 le
confirió esa facultad de la que antes carecía. Además, como quiera que el procesado
fue absuelto en segunda instancia, tiene interés en que sea penalmente condenado y,
como consecuencia, civilmente, para de esa manera lograr el reconocimiento de su
pretensión indemnizatoria por el juez penal .

2. Como la indemnización de perjuicios depende de la condena penal, el cargo es de


naturaleza penal y debe, por lo mismo, sujetarse a los requisitos que rigen la casación
penal y no a los de la civil, entre ellos la cuantía, al tenor del artículo 221 del C. de P.
Penal.

3. No se accederá a la solicitud de admitir la demanda de casación discrecional, pues


aunque el peticionario afirma que busca el desarrollo jurisprudencial en torno a la
interpretación del verbo rector "ocultar" a que se refiere el artículo 224 del C. Penal,
él mismo reconoce que ya la Corte se ha pronunciado al respecto, con ponencia del
magistrado doctor Carlos A. Gálvez Argote. Tampoco hace alusión en el escrito de
demanda a la unificación de posiciones disímiles de la Sala, sino que lo que pretende
es dirimir las discrepancias conceptuales entre la sala mayoritaria del Tribunal Superior
de Barranquilla y el magistrado que salvó el voto, sobre el alcance de las normas
civiles y comerciales atinentes al contrato de mandato para administrar y arrendar
bienes inmuebles, frente a lo cual esta Corporación reitera que no es la solución de
las diferencias de pensamiento entre las Salas de Decisión de los Tribunales o entre
éstas y el magistrado disidente, la finalidad de la casación discrecional, máxime
cuando, como en este caso, la Corte fijó unánimemente su criterio sobre el significado
y alcance de la ocultación, como modelo comportamental de la falsedad
documentaria.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Casación Discrecional
FECHA : 29/11/2000
DECISION : Inadmite la demanda presentada
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Barranquilla
PROCESADO : SAIEH SUZ, ARMANDO LUIS
DELITOS : Destrucción, supr. y ocult. de doc. privado
PROCESO : 17547
PUBLICADA : Si

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IN DUBIO PRO REO-Circunstancia de agravación

124
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

El juzgador incurrió en el yerro de asumir la causal de agravación, al derivar como


indubitable la relación entre el resultado positivo del mencionado examen y el
embarazo subsiguiente a la violación, que aparecía sólo probable. En otras palabras, el
dictamen pericial no superaba a cabalidad la duda de si en realidad se configurare la
causal de agravación, pues el resultado positivo del examen de laboratorio no era
signo de certeza y, a pesar de los esfuerzos de la judicatura, no se pudo practicar otra
prueba que eliminara la dubitación y permitiera arribar a un conocimiento
definitivamente exento del temor a equivocarse.

También se requiere certeza para poder imponer una agravante, pero en el caso
concreto existió sólo la probabilidad de que la menor hubiese quedado embarazada
debido al acceso carnal violento que padeció. No es suficiente que resultare "creíble";
subsistía la posibilidad de que no fuera esa la razón de la presencia de las hormonas
B-HGC y, por tanto, que la gravidez no se hubiere producido, por lo cual la
administración de justicia debió resolver la duda a favor del procesado, en aplicación
del principio in dubio pro reo, consagrado en el artículo 445 del mismo estatuto.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 29/11/2000
DECISION : Casa parcialmente, fija nueva pena, no concede
subrogado
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : QUIÑONEZ URBANO, EVELIO ARTURO
DELITOS : Acceso carnal violento
PROCESO : 12751
PUBLICADA : Si

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EXTRADICION PASIVA-Naturaleza del instrumento

1. Cuando la Corte examina los elementos de juicio aportados, en cumplimiento del


deber de emitir concepto sobre la extradición solicitada, lo hace en un plano jurídico-
formal, limitado al lleno de las condiciones previstas en el respectivo tratado o, en su
defecto, las instituidas en el artículo 551 del Código de Procedimiento Penal, entre las
cuales no se encuentra una evaluación crítica sobre el mérito de las pruebas que
sirvieron al Estado requirente para dictar resolución de acusación o sentencia
condenatoria contra la persona cuya extradición se reclama, en consideración a que
tales evaluaciones materiales son potestativas de la autoridad que profiere la decisión
en ejercicio de su soberanía jurisdiccional.

Frente a este tema, recordando que la extradición constituye un instrumento de


cooperación internacional, previsto normativamente con la finalidad de evitar la
evasión de la acción de la justicia de quien ha realizado comportamientos delictivos,
refugiándose luego en territorio sobre el cual carecen de competencia las autoridades
que solicitan su comparecencia, en concepto de fecha 8 de agosto de 2000, radicación
16.515, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll, la Corte expresó lo siguiente:

"Debido a ello, en su trámite no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o


mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del
hecho, el lugar de su realización, la forma de participación o el grado de
responsabilidad del encausado; la normatividad que prohibe y sanciona el hecho
delictivo; la calificación jurídica correspondiente; la competencia del órgano
jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena que le
correspondería purgar para el caso de ser declarado penalmente responsable; pues
tales aspectos corresponden a la órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del
país que eleva la solicitud, y su postulación o controversia debe hacerse al interior del

125
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

respectivo proceso con recurso a los instrumentos dialécticos que prevea la legislación
del Estado que formula el pedido."

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Extradición
FECHA : 29/11/2000
DECISION : Conceptúa favorablemente
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : MORALES, JORGE ORLANDO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86, Homicidio agravado,
Concierto para delinquir - Ley 30/86, Lavado de
activos
PROCESO : 16018
PUBLICADA : Si

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IMPEDIMENTO-Haber dado opinión sobre el caso/ COPIAS/ TULELA

De antaño la Corte ha sostenido que la causal de impedimento descrita en el numeral


4º del artículo 103 del Código de Procedimiento Penal, atinente a que el Funcionario
Judicial haya manifestado su opinión sobre el asunto materia del proceso, se configura
por lo general cuando ha sido emitida extraproceso; de donde deriva que aquella
producida dentro de la órbita de sus funciones judiciales, carece de eficacia para
excusar al funcionario de conocer del asunto; entendimiento que asoma lógico, como
quiera que siendo el mismo ordenamiento jurídico quien impone al funcionario judicial
como deber legal, adoptar las decisiones correspondientes en los asuntos de su
competencia, en las cuales plasma su criterio sobre los temas debatidos, los conceptos
así emitidos, no pueden tener la virtud de impedirle el ejercicio de su función en otro
proceso.

Con todo, en aquellos eventos en que la intervención del funcionario se traduce en la


orden de compulsar copias para que se adelante la investigación penal, la Sala ha
aceptado el impedimento cuando en el auto en que se adopta esa determinación, el
Funcionario Judicial emite juicios de valor sobre la conducta delictual y acerca de la
responsabilidad penal del implicado; desechándolo cuando el pronunciamiento se ha
restringido a la mera orden de compulsación de copias.

(....)

Como la actuación previa del Magistrado se concreta en haber conocido y fallado como
miembro de la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva, la acción de tutela dentro de
la cual dispuso la compulsación de las copias en contra del procesado; lo primero que
advierte la Sala es que el objeto de la tutela, no tiene relación sustancial alguna con el
del proceso penal, habida cuenta que aquel se limitó a decidir sobre la tutela de los
derechos fundamentales a la vida, la salud y la seguridad social, pedida por (...), por
considerarlos vulnerados por el Instituto de los Seguros Sociales Seccional Huila, al no
pagarle la licencia de maternidad; en tanto que el proceso penal a determinar la
responsabilidad penal de (...), en la elaboración y cobro de la demanda de tutela; por
lo tanto, la participación anterior del Magistrado que se excusa, no tiene la fuerza
suficiente para afectar su parcialidad e independencia.

Y, en lo que concierne a la orden de compulsación de copias en concreto, es preciso


señalar que para la adopción de esa determinación el Tribunal no apreció medio de
convicción diferentes a la declaración de la accionante, por no existir en ese momento
otro con esa vocación, ni realizó juicios de valor sobre la responsabilidad del imputado;
por ende dicha actuación no constituye prejuzgamiento que justifique el impedimento
declarado.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Impedimento
FECHA : 29/11/2000

126
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

DECISION : Declara infundado el impedimento manifestado


por un Magistrado de Tribunal
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Neiva
PROCESADO : MEDINA ANGEL, FERNEY
DELITOS : Asesoramiento ilegal
PROCESO : 17483
PUBLICADA : Si

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FALSEDAD IDEOLOGICA EN DOCUMENTO PRIVADO/ CIRCUNSTANCIAS


DE AGRAVACION PUNITIVA-Complicidad

1. La falsedad ideológica en documentos se presenta cuando en un escrito genuino se


insertan declaraciones contrarias a la verdad, es decir, cuando siendo el documento
verdadero en su forma y origen (auténtico), contiene afirmaciones falsas sobre la
existencia histórica de un acto o un hecho, o sus modalidades, bien porque se los hace
aparecer como verdaderos no habiendo ocurrido, o cuando habiendo acontecido de
determinada manera, son presentados de una diferente.

Dado que se trata de una conducta que compromete de manera exclusiva la veracidad
del documento (público o privado), doctrina y jurisprudencia han coincidido en señalar
que su estructuración presupone en el sujeto agente la obligación jurídica de decir la
verdad, puesto que de lo contrario la declaración mendaz devendría irrelevante, y sin
aptitud para afectar la confianza pública en el instrumento, en cuanto medio de prueba
de los hechos o relaciones jurídicas que representa.

En tratándose de falsedad ideológica en documento público, la determinación de los


casos en los cuales el funcionario está jurídicamente obligado a ser veraz no reviste
inconvenientes, puesto que a ellos siempre les asiste el deber de hacerlo en ejercicio
de su cargo, en virtud de la función certificadora de la verdad que el Estado les ha
confiado, y la presunción de autenticidad y veracidad de que se encuentran amparados
los documentos que autorizan, o en cuya elaboración intervienen. De allí que ninguna
controversia surja en torno a su carácter delictivo frente a esta clase de documentos.

La discusión se presenta en relación con los documentos privados, toda vez que
respecto de los particulares y el deber jurídico de decir la verdad, surgen posiciones
doctrinarias contrapuestas: 1. Quienes son del criterio que no les asiste compromiso
con ella, y que por tal motivo, no pueden ser, en ningún evento, sujetos activos de
falsedad ideológica. 2. Quienes consideran que lo tienen en determinados casos,
cuando la propia ley, expresa o tácitamente, les impone la obligación de hacerlo,
evento en el cual, por tanto, incurren en el citado delito, si faltan al deber de veracidad
que por mandato legal les es exigible.

La Corte se ha identificado con este último criterio, que hoy, en decisión mayoritaria
reitera, aunque solo en cuanto la fuente del deber de veracidad sea la propia ley, y se
cumplan otras condiciones, como que el documento tenga capacidad probatoria, que
sea utilizado con fines jurídicos, y que determine la extinción o modificación de una
relación jurídica sustancial con perjuicio de un tercero (Cfr. Casación de 18 de abril de
1985, con ponencia del Magistrado doctor Fabio Calderón Botero, entre otras).

En relación con la primera exigencia (obligación de ser veraz) debe decirse que el
ordenamiento jurídico, con no poca frecuencia, impone a los particulares, expresa o
tácitamente, el deber de decir la verdad en ciertos documentos privados, en razón a la
función probatoria que deben cumplir en el ámbito de las relaciones jurídicas, haciendo
que, frente a esta clase de documentos, se genere un estado general de confianza

127
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

entre los asociados, derivado de la circunstancia de encontrarse su forma y contenido


protegidos por la ley, que puede resultar afectada cuando el particular, contrariando la
disposición normativa que le impone el deber de ser veraz, decide falsear
ideológicamente el documento.

La obligación de decir la verdad deriva, en algunos casos, de la delegación que el


Estado hace en los particulares de la facultad certificadora de la verdad, en razón a la
función o actividad que cumplen o deben cumplir en sociedad, como ocurre,
verbigracia, con los médicos, revisores fiscales y administradores de sociedades,
quienes, frente a determinadas situaciones, y para ciertos efectos, deben dar fe, con
carácter probatorio, de hechos de los cuales han tenido conocimiento en ejercicio de
su actividad profesional.

Es lo que acontece, por ejemplo, con los certificados de nacimiento, defunción, o de


muerte fetal que deben expedir los médicos (artículos 518, 524, 525 de la ley 009/79,
y 50 y 52 de la ley 23 de 1981), o con los que deben emitir los administradores de
sociedades y sus revisores fiscales por fuera de los casos comprendidos en la
regulación contenida en los artículos 43 de la ley 222 de 1995 y 21 de la ley 550 de
1999 (artículo 395 del Código del Comercio).

En otros eventos, el deber de veracidad surge de la naturaleza del documento y su


trascendencia jurídica, cuando está destinado a servir de prueba de una relación
jurídica relevante, que involucra o puede llegar a comprometer intereses de terceras
personas determinadas, como acontece cuando la relación que representa trasciende
la esfera interpersonal de quienes le dieron entidad legal con su firma, para modificar
o extinguir derechos ajenos, pues cuando esto sucede, no solo se presenta menoscabo
de la confianza general que el documento suscita como elemento de prueba en el
ámbito de las relaciones sociales, y por consiguiente de la fe pública, sino afectación
de derechos de terceras personas, ajenas al mismo.

En la sentencia que viene de ser citada, la Sala, al referirse a este concreto aspecto,
precisó: "El particular al extender documentos privados está obligado a ser veraz,
fundamentalmente cuando el derecho de un tercero es susceptible de sufrir
menoscabo: si el documento privado, falso en sus atestaciones, tiene como finalidad
producir actos jurídicos y se pretende hacerlo valer como prueba, estructura delito de
falsedad cuando de acuerdo con su clase y naturaleza, formalmente, reúne las
condiciones que le son propias, según la ley y, en todo caso, cuando el
comportamiento se acomoda a las exigencias del correspondiente tipo penal.

"Lo anterior puede afirmarse porque el tráfico jurídico, entendido como la circulación
de documentos dentro de una organización social con el objeto de concretar las
transacciones civiles y comerciales realizadas a través de ese medio, sufre perjuicio
con graves consecuencias para su conservación y credibilidad. Se reitera, en
consecuencia, que los particulares cuando cometen falsedad ideológica en documento
privado, violan con esa conducta el interés jurídico tutelado en el artículo 221 del
Código Penal".

La segunda exigencia para que la falsedad ideológica de particular en documento


privado pueda tener realización típica, es que el documento tenga capacidad
probatoria, condición que se cumple cuando es jurídicamente idóneo para establecer
una relación de derecho, o para modificarla, es decir, cuando prueba, per se, los
hechos que en él se declaran. Esto excluye como objeto posible de falsedad ideológica
en documento privado con implicaciones penales, las afirmaciones mendaces que
puedan llegar a hacerse en documentos que carecen de aptitud para probar por sí
mismos lo que en ellos se afirma, y por ende para afectar el tráfico jurídico, como
ocurre, por ejemplo, con las declaraciones de renta, o las declaraciones de bienes
-aspecto que en las discusiones de Sala tanto preocupó a los Magistrados que se
apartan de esta decisión- . Sus implicaciones serán fiscales, o disciplinarias, según el
caso, pero en modo alguno penales, salvo, claro está, que se acompañen de
documentos que puedan tener una tal connotación jurídica.

En tercer lugar debe ser constatado que el documento ha sido introducido en el tráfico
jurídico social, es decir, que fue utilizado con el propósito de hacerlo valer como
prueba de la relación jurídica que representa, para la consecución de los fines
inherentes a su esencia, que determinaron su creación, y paralelamente, que con
dicho uso fueron afectadas relaciones jurídicas de personas determinadas, ajenas a las

128
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

que concurrieron a su producción, porque significó la extinción de un derecho


concreto, o porque lo modifica, exigencia que lleva ínsita la causación de un daño
inmediato a un tercero determinado.

Sostener la atipicidad de la conducta con el argumento de que los particulares no


están, en ningún caso, obligados a decir la verdad, como lo postula parte de la
doctrina y lo proclaman los Magistrados disidentes, contraviene la tendencia universal
que aboga por la necesidad de dar crédito a los documentos privados en las
circunstancias anotadas, y la consiguiente incriminación penal de comportamientos
que, como los puntualizados, atentan contra la confianza general que el documento
suscita como medio de prueba en el marco de las relaciones privadas, en detrimento
de la seguridad del tráfico jurídico y la fe pública.

En un contexto social donde las relaciones son cada vez más complejas, y el tráfico
jurídico requiere de una mayor protección para su adecuado desenvolvimiento y
funcionalidad, resulta limitado pensar que el legislador colombiano haya resuelto dejar
por fuera de tutela penal conductas que no solo atentan contra su seguridad e
integridad, sino que venían siendo objeto de regulación en la normatividad anterior
(artículos 237 y 241 del Código penal de 1936, en armonía con el 231, numeral 4º
ejusdem).

Los antecedentes del actual estatuto, tampoco permiten llegar a dicha conclusión. En
los proyectos de 1974 y 1978, se dejó expresamente tipificada la falsedad ideológica
en documento privado, cuando el particular, estando por ley obligado a decir la
verdad, consignare manifestaciones contrarias a ella, o la callare en todo o en parte
(acta No.81 de la comisión de 1974, y artículo 295 del anteproyecto de 1978. Y si bien
es cierto los comisionados, en el proyecto de 1979, prescindieron del citado artículo,
no fue, como es sostenido por un sector de la doctrina, porque abogaran por la
impunidad de la conducta, sino porque consideraron que cuando el particular estaba
obligado por ley a decir la verdad, el documento dejaba de ser privado para
convertirse en público, como se deduce del siguiente aparte de las argumentaciones
presentadas por el comisionado doctor Estrada Vélez, para solicitar su eliminación:

"El artículo 295 del proyecto final (proyecto de 1978, aclara la Sala) se refiere a la
falsedad ideológica en documento privado. En realidad resulta difícil concebir la
falsedad ideológica en documento privado porque si se está obligado a decir la verdad
es porque ese documento privado se convirtió en documento público en razón de que
pasó por cualquier motivo el ámbito de la administración pública y de las funciones del
empleado oficial. Por consiguiente, propongo no tener en
cuenta este artículo en la redacción del nuevo Código Penal. El Secretario informa que
la comisión aprueba por unanimidad no tener en cuenta el artículo 295 del proyecto
final" (acta No.20, comisión de 1979).

Y al ser excluido el artículo 192 del anteproyecto de 1978, que tipificaba la falsedad
ideológica en certificación privada, el mismo comisionado precisó: "Tampoco me
parece oportuno tener en cuenta en el nuevo estatuto penal los artículos 292 y 293 del
proyecto final referentes a la "falsedad en certificación privada" y "falsedad en
certificación privada por persona no autorizada". La razón es evidente. Si hemos
construido el tipo delictivo de falsedad en documento privado, a mi modo de ver de
manera satisfactoria, y como complemente del tipo hemos previsto el evento en que
ese documento pueda servir de prueba entonces una certificación privada es
simplemente un documento privado…" (Acta ibídem).

Como puede verse, la eliminación de los artículos que aludían específicamente a la


falsedad ideológica en documento privado estuvo orientada, antes que por la
pretensión de descriminalizar su realización y fijar la impunidad de dichas conductas,
por la simplificación de las normas correspondientes a través de la técnica de
definición legal de máxima omnicomprensión en su formulación, y la eliminación de la
regulación casuística de los tipos penales de falsedad que traía el anterior estatuto,
propósito en el cual se habían empeñado los comisionados, y que permitió la
construcción de tipos a través de modelos gramaticales como el contenido en el
artículo 221 del Código, que comprende tanto la falsedad material como la ideológica,
sin perjuicio, obviamente, de la operancia del principio según el cual el deber de
veracidad exigible de los particulares sea excepcional, como ha sido la tradición en
modelos sociales y políticos del tipo del nuestro.

129
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Falsificar un documento, no es solo alterar su contenido material (falsedad material


propia), o elaborarlo integralmente (falsedad material impropia). Falsificar es también
hacer aparecer como verdaderos, hechos que no han sucedido, o presentar de una
determinada manera hechos que acontecieron en forma distinta, es decir, faltar a la
verdad en el documento, o falsearlo ideológicamente. Por eso carece de sentido
argumentar que el legislador dejó a la deriva la falsedad ideológica en documento
privado, al no reproducir la fórmula gramatical que utilizó para los documentos
públicos.

Una comprensión distinta de la expuesta, conduciría necesariamente a la conclusión de


que ninguna forma de falsedad ideológica en documento privado es punible, ni siquiera
las cometidas por los particulares en ejercicio de la facultad documentadora de la
verdad que la ley les ha impuesto en razón a su profesión u oficio, como médicos,
contadores, revisores fiscales, postura que contrasta con el contenido de las
discusiones del proyecto, los antecedentes legislativos, y la tendencia actual de
fortalecer la confianza en el tráfico jurídico.

2. Razón le asiste al Ministerio Público cuando sostiene que la interpretación que el


casacionista hace de la expresión "obrar con complicidad de otro", utilizada en el
numeral 7º del artículo 66 del Código Penal, no es la correcta, puesto que no consulta
la razón de ser de la agravante en cuestión, fundada en la necesidad de sancionar con
mayor severidad los hechos realizados por un número plural de personas. Además
porque resultaría un contrasentido lógico jurídico penar con mayor rigor la conducta
realizada con la ayuda de un cómplice, que la ejecutada con el aporte de un coautor,
siendo de mayor relevancia la primera.

La Corte ha sostenido que la referida expresión debe ser entendida no dentro de los
precisos alcances dogmático jurídicos que le fija el artículo 24 ejusdem, sino en el
sentido de haber actuado el implicado en concurso con otra u otras personas, como
quiera que es la confluencia de esfuerzos para la realización del resultado típico lo que
hace que el hecho revista mayor gravedad, siendo indiferente que se trate de
partícipes propiamente dichos (cómplices y determinadores), o de autores (Cfr.
Casación de 29 de julio de 1998, Magistrado Ponente Dr. Carlos Eduardo Mejía).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Sentencia Casación
FECHA : 29/11/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Neiva
PROCESADO : CORDOBA URIBE, MIGUEL ANGEL
DELITOS : Uso de documento público falso, Estafa, Falsedad
en documento privado, Falsedad material empl. of.
en doc. publico
PROCESO : 13231
PUBLICADA : Si

Salvamento de Voto Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE


Salvamento de Voto Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO
Salvamento de Voto Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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ACUMULACION JURIDICA DE PROCESOS/ FUERO-Congresista/


INMUNIDAD PARLAMENTARIA

1. Los artículos 186 y 235 de la Carta Política establecen a favor del órgano legislativo
y en garantía de la independencia y continuidad de sus funciones constitucionales, un
fuero especial para sus miembros, según el cual, los delitos que éstos cometan serán
conocidos "en forma privativa" por la Corte Suprema de Justicia, autoridad que tiene

130
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

como una de sus atribuciones constitucionales propias, "investigar y juzgar a los


miembros del Congreso" pudiendo adelantar dichas actuaciones en todo momento.

De la preceptiva constitucional se establece que la garantía de que se viene hablando,


es plena mientras los funcionarios cobijados con ella permanezcan en el cargo, ya que
compete a la Corte conocer de las conductas punibles en que hayan incurrido antes de
posesionarse como congresistas, y por los eventuales delitos que éstos cometan
durante el período de su desempeño; de donde se deriva, entonces, que durante el
ejercicio del cargo la competencia del órgano límite de la jurisdicción ordinaria no
cubre únicamente los hechos punibles vinculados al ejercicio de sus funciones como
parlamentarios, sino también los realizados como ciudadanos comunes.

Pero si los miembros del congreso han cesado en el cargo, la Constitución establece
que el fuero se limita a las conductas punibles "que tengan relación con las funciones
desempeñadas" cuando ejercieron la actividad oficial, de acuerdo con lo establecido
por el artículo 235 de la Carta Política.

Se nota pues una diferencia sustancial con el anterior sistema de privilegio


consagrado en la Carta Política de 1886 y que establecía la inmunidad parlamentaria
de juzgamiento, según la cual ningún miembro del Congreso de la República, mientras
permaneciera en el cargo, podía ser aprehendido ni sometido a juicio criminal sin
autorización previa de la respectiva cámara, y señalaba que la competencia para
conocer de las conductas punibles atribuidas a los congresistas, no descansaba en la
Corte Suprema, como acontece ahora, sino en la jurisdicción ordinaria, regida por la
doble instancia, con lo cual, siempre se entendió, se pretendía evitar que mediante el
ejercicio abusivo del derecho de acceder a la justicia, se impidiera el normal desarrollo
de las funciones legislativas.

Este cambio de sistema obedeció a la necesidad de armonizar la autonomía e


independencia de los distintos órganos estatales, bajo el entendido de no constituir
una división tajante y excluyente de las funciones que caracterizan a cada uno de
ellos, sino de colaboración armónica en la realización de sus fines, y corregir al tiempo
ciertos abusos y desviaciones que se habrían presentado al punto de convertir la
prerrogativa constitucional de la inmunidad parlamentaria en un privilegio, casi
absoluto, de los miembros del Congreso, en detrimento del interés general de lograr
reales posibilidades de realización de los fines sociales con una justicia cierta, eficaz y
oportuna, que no excluyera de su alcance a ninguno de los miembros del
conglomerado social y político.

(...)

En el nuevo esquema constitucional, dicha garantía, fuero, o privilegio de jurisdicción,


ha sido establecida a favor de los miembros del Congreso de la República por razón de
su cargo, durante el desempeño de sus funciones o con ocasión de ellas, con la
finalidad de garantizar la independencia y autonomía del órgano a que pertenecen y el
pleno ejercicio de sus funciones constitucionales, de manera que en particular muestra
de respeto por la dignidad que la investidura representa, la investigación y
juzgamiento por las conductas punibles que se les imputen se lleve a cabo por
autoridades diferentes de aquellas a quien se atribuye competencia por razón de la
naturaleza del hecho, sin que para el ejercicio de la jurisdicción deba mediar, permiso,
autorización o trámite previo o especial.

Son entonces el cargo, o las funciones discernidas, los factores que determinan la
aplicación del fuero constitucional y el rango del tribunal al que le compete conocer del
asunto, independientemente de la persona individualmente considerada o de la
existencia en contra suya de otras investigaciones o procesos penales; por ello se le
caracteriza como funcional e impersonal y, su origen se radica en la conveniencia de
sustraer a éstas específicas dignidades de las reglas generales que gobiernan la
competencia judicial, para garantizar, como ha sido visto, de una parte la dignidad del
cargo y de las instituciones que representan, y, de otra, la independencia y autonomía
de algunos órganos del poder público a fin de que sus actuaciones no se vean
entorpecidas por el ejercicio abusivo del derecho de acceso a la justicia o la injerencia
de otras autoridades.

Es ésta la razón por la cual dicha garantía no se extiende para cobijar conductas
punibles desvinculadas de la función oficial cuando se ha hecho dejación del cargo,

131
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

dado que cuando ello ocurre, ninguna posibilidad de entrabamiento de la función del
órgano a que pertenecieron, o de injerencia indebida, subsiste.

De ahí resulta claro que cuando los congresistas hubieren cesado en el ejercicio de su
cargo, la competencia para conocer de los delitos que no guardan nexo alguno con las
funciones oficiales cometidos mientras eran miembros del Congreso o con anterioridad
a su vinculación al órgano legislativo, deja de corresponder a la Corte y se determinará
por los factores que señala el Código de Procedimiento Penal, ya que sólo si los hechos
imputados tienen relación con las funciones desempeñadas, el fuero del congresista se
mantiene una vez ha hecho dejación del cargo, pues la garantía de ser investigado y
juzgado por un Juez Colegiado constitucionalmente predeterminado por hechos
vinculados funcionalmente a su condición de servidor oficial, se conserva.

Ahora, si el artículo 3º de la Constitución establece que todos los poderes constituidos


derivan sus competencias de la Carta Política, indica ello, en primer lugar, que como
expresión de un estado social de derecho las competencias de los distintos órganos
que lo componen, son regladas, y, en segundo término, que con el fin de precaver la
arbitrariedad y permitir el control de los actos de las autoridades públicas, es en el
marco constitucional en el que primero ha de observarse cuáles son las facultades
atribuidas a las diferentes autoridades constituidas, incluida, por supuesto, la Corte
Suprema de Justicia.
Y si se toma en cuenta que el artículo 4º de la Carta Política establece que la
Constitución es norma de normas, con lo cual consagra el principio de la supremacía
constitucional, ha de concluirse que no todas las disposiciones jurídicas del
ordenamiento ostentan igual jerarquía, de suerte que la expedición o aplicación de
normas de inferior rango debe ajustarse a las superiores, y con mayor razón a los
preceptos ubicados en la cúspide.

Y si se considera que de conformidad con lo dispuesto por el artículo 230 del Estatuto
Superior los jueces en sus providencias, sólo están sometidos al imperio de la ley,
siendo ésta fuente obligatoria, entendiéndose por tal, no en su sentido formal
atendiendo al órgano que la expide, sino en el sentido de comprender dicho concepto
las normas vinculantes de carácter general, ha de concluirse que la primera de ellas
que ha de merecer observación rigurosa, es la Constitución Política, como ha sido
visto.

Así resulta claro, que cuando, como en este caso, se presenta tensión entre normas
constitucionales y procesales, resulta imperativo, para resolverla, cumplir la voluntad
del constituyente dando prelación a aquella especial categoría de disposiciones frente a
cualquier otra de menor rango que disponga lo contrario, y, como aquí sucede,
establecida para los trámites judiciales ordinarios.

Se tiene entonces, que de conformidad con el Parágrafo del artículo 235 de la Carta
Política, la pérdida de la investidura del congresista, y el fuero determinante de la
competencia para ser investigado y juzgado por la Corte, quedan ligados
exclusivamente a la naturaleza de la infracción, pues el precepto constitucional no da
lugar a la posibilidad de interpretación extensiva o analógica para prorrogar la
competencia de la Corte por hechos atribuidos al ex congresista y no vinculados a la
función oficial, no solamente por tratarse de una excepción a las reglas generales que
gobiernan la competencia judicial, por ende de alcance restringido aplicable sólo al
supuesto fáctico allí contemplado, sino porque la misma ostenta rango constitucional
de aplicación prevalente frente a cualquier otra de inferior jerarquía que disponga lo
contrario.

(...)

Si bien la acumulación de juicios tiene por finalidad garantizar la celeridad y eficacia


de la administración de justicia, y conceder ventajas sustanciales y procesales al
acusado de manera que, a partir de su declaración, éste concentre su gestión y
estrategia defensiva en un solo trámite hasta obtener que el proceso termine en una
única sentencia, que de ser de condena, impida la imposición de penas acumuladas
aritméticamente, estos beneficios no pueden autorizar la extensión del instituto más
allá de los marcos normativos establecidos en la Constitución, ni permiten el
desconocimiento de los ritos inherentes a cada uno de los trámites cuya acumulación
se demanda.

132
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Por mandato constitucional de carácter absoluto, se insiste, la cesación en el ejercicio


del cargo de congresista por renuncia a la investidura o la pérdida de ella por cualquier
otra circunstancia, despojan de competencia a la Corte para conocer de los procesos
que se sigan en contra de los miembros del Congreso de la República, a menos que la
conducta punible materia de imputación guarde relación con las funciones
desempeñadas, evento en el cual la competencia de la Corte se conserva, no siendo
este el caso por el que el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Cali
juzga al doctor (...), dado que ha sido acusado por el delito de enriquecimiento ilícito
de particulares, según hechos que por su propia naturaleza se hallan desvinculados de
la función oficial cuando ejerció el cargo de Representante a la Cámara.

En orden a la definición del asunto que se somete a consideración de esta Colegiatura,


tampoco puede dejar de considerarse que el proceso penal que constitucionalmente
compete adelantar a la Corte contra los miembros del Congreso de la República,
mientras permanezcan en el ejercicio del cargo o con posterioridad a él cuando la
conducta punible imputada guarda relación con las funciones desempeñadas, es de
naturaleza especial y de única instancia, siendo este organismo el único
constitucionalmente facultado para ordenar la detención de los congresistas, en tanto
que la investigación que compete adelantar a la Fiscalía según las normas que reglan
su competencia y le otorgan el ejercicio de la acción penal estatal, es de tendencia
materialmente acusatoria, adquiriendo dicho organismo la condición de parte durante
la etapa de juzgamiento (art. 444 C. de P.P.), con la carga de intervenir en el juicio
(art. 128 y 452 C. P. P.) sea para demandar el recaudo de pruebas (art. 249 Ib.) o
para invocar la cesación de procedimiento o la absolución del procesado (art. 129
ejusdem), incluso con facultad para impugnar las decisiones que se adopten por el
juez de conocimiento, siendo éstas otras de las razones que impiden aplicar
procedimientos diferentes en la misma actuación, ya que de proceder de modo
contrario tornaría el trámite en una mixtura atentatoria del debido proceso
constitucional, y daría paso a entrabar, dificultar y demorar la tramitación conjunta de
los asuntos sobre los cuales se demanda la acumulación, contrariando los fines de
celeridad y eficacia para los cuales ha sido establecida la figura.

La pretensión expuesta por el peticionario resulta aún más improcedente si se tiene en


cuenta que el fuero constitucional de los congresistas descarta cualquier posibilidad de
intervención de la Fiscalía General de la Nación en los procesos que
constitucionalmente compete investigar y juzgar a la Corte.

También es de resaltarse, que en la forma como ha sido concebido dicho instituto por
el órgano constituyente y declarado por el Juez de constitucionalidad "el fuero no es un
privilegio y se refiere, de manera específica, al cumplimiento de un trámite procesal
especial, cuyo propósito es el de preservar la autonomía y la independencia de
aquellos funcionarios a los que ampara. Por ello, es posible que como consecuencia de
su naturaleza -proceso especial-, algunas de las medidas que se adopten en ellos no
correspondan con los procedimientos ordinarios, sin que ello implique discriminación
alguna, o desconocimiento de disposiciones constitucionales, pues es la propia Carta la
que concibe el fuero especial que cobija a los altos funcionarios del Estado" (Se
destaca) (Corte Constitucional, Sentencia C-245/96) y de modo expreso establece la
autoridad judicial llamada a conocer de los hechos que les sean imputados, y que se
hallen vinculados al cargo o las funciones oficialmente discernidas.

Entonces ante la necesidad evidente de optar entre aplicar disposiciones de carácter


legal, como las aducidas por el peticionario, y de rango constitucional que demarcan la
competencia de la Corte y el trámite que le corresponde cumplir, en la definición del
asunto han de preferirse éstas respecto de aquellas, como se establece del artículo 4º
de la carta política, según el cual "En todo caso de incompatibilidad entre la
Constitución y la ley u otra norma jurídica, se aplicarán las disposiciones
constitucionales", pues si bien la igualdad de trato jurídico constituye un derecho
fundamental, también lo es que la excepción en este caso es de rango constitucional y,
por lo mismo, resulta de imperativo acatamiento por las autoridades a quienes se
dirige, con cuya aplicación al caso ningún menoscabo al principio de igualdad u otra
garantía podría resultar configurado, pues también es principio de derecho
constitucional que entre las disposiciones de la Carta Política no se concibe
contradicción o prevalencia, ya que se parte del supuesto que éstas guardan
coherencia interna en el estatuto que las contiene.

133
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Estos razonamientos llevan a concluir a la Corte que siendo improcedente la


acumulación de los juicios que se siguen al Doctor (...), no sólo por mandato
constitucional, como se deja visto, sino también por las marcadas características
diferenciadoras que le son propias a cada trámite las cuales impiden su unificación,
corresponde proseguir separadamente los respectivos diligenciamientos, como así se
dispondrá en la parte resolutiva de este proveído.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Unica Instancia
FECHA : 29/11/2000
DECISION : No accede a acumulación de procesos, comisiona,
comunica
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : CHAVARRIAGA WILKIN, JAIRO
DELITOS : Enriquecimiento ilícito, Enriquecimiento ilícito de
particular
PROCESO : 11507
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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COLISION DE COMPETENCIA-Ejecución de la sentencia/ JUEZ DE


EJECUCION DE PENAS

La Sala ha venido sosteniendo en forma reiterada que si bien en sentido estricto entre
los jueces de ejecución de pena no puede plantearse colisiones de competencia, bien
positiva o negativa, porque los factores rígidos que la determinan no entran en juego
en la función que a aquéllos determina la ley, que no es diferente a la vigilancia de la
ejecución de la sentencia, también ha aceptado conocer de estos incidentes para evitar
innecesarias dilaciones que solo van en desmedro de la pronta y cumplida
administración de justicia (Véase, auto de julio 26/94 Rad.9513 M.P. Dr. Dídimo Páez
Velandia, entre otros).

Aplicando una interpretación literal, el precepto en que finca la afirmación el Juzgado


Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Villavicencio, en el sentido
que corresponde a su homólogo de Bogotá la vigilancia de la ejecución de la sentencia
aquí dictada contra MARLENY CARDENAS GARZON por infracción al artículo 33 de la
Ley 30 de 1986, es el Acuerdo No.519 de junio 3 de 1999, expedido por la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura que reglamenta el reparto entre
los juzgados de ejecución de penas y medidas de seguridad de los procesos
provenientes de los juzgados Regionales, en cuyo artículo 1º. se lee:

" Los procesos en ejecución de sentencia que se encontraban bajo conocimiento de los
Jueces Regionales serán remitidos a los juzgados de ejecución de penas y medidas de
seguridad con sede o competencia territorial donde deba ejecutarse la sentencia.

134
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"Los procesos en los que exista condenado no detenido o hubiere condena de


ejecución condicional, se remitirán a los juzgados de ejecución de penas del lugar en
donde se dictó la sentencia (negrillas de la Sala).

"Los procesos en los cuales el condenado haya recibido el beneficio de libertad


condicional, se remitirán al juzgado de ejecución de penas y medidas de seguridad con
sede o competencia territorial en donde deba ejecutarse la sentencia.."

En torno a este precepto y haciendo una retrospección al contexto histórico de la


disposición, así como del acuerdo 508 de1999 del Consejo Superior de la Judicatura,
se tiene que en su momento no se previó la sustitución de los jueces regionales por los
especilizados, como efectivamente ocurrió, de ahí que se reglamentó la situación como
si los asuntos pasaran a la categoría de jueces penales del circuito existentes en la
jurisdicción ordinaria.

En la tarea de hermenéutica jurídica que corresponde a los funcionarios judiciales al


administrar justicia es dogma obligado que la valoración se ajuste al proceso de
transformación de las fuentes del derecho, lo que se logra aplicando principios lógicos
y racionales, sin sacrificar absurdamente la letra y el espíritu de la norma.

El asunto examinado no corresponde a plenitud a las circunstancias que dieron origen


al acuerdo 519 de 1999, por lo tanto, una definición en el campo de las competencias
como lo proponen los colisionantes, sólo se ajusta al orden jurídico vigente, si se
tienen en cuenta las modificaciones introducidas por la ley 504 de 1999.

El artículo 5°de la citada ley radicó el conocimiento en los jueces especializados de los
asuntos tramitados ante los extintos jueces regionales, como el que fue objeto de
juzgamiento en el sub judice, de acuerdo con el factor territorial de competencia. En
estas condiciones, fluye sin esfuerzo alguno la conclusión que el juez que dictó la
sentencia de primera instancia fue sustituido en funciones por el juzgado
especializado de Villavicencio, dado que a dicha comprensión territorial corresponde el
lugar en donde se agotó la conducta ilícita objeto de la sentencia cuya ejecución
discuten por competencia los funcionarios trabados en conflicto.

Hecha la anterior precisión, puede ahora entrarse a precisar a qué funcionario judicial
le corresponde vigilar el cumplimiento de la sentencia proferida en contra de MARLENY
CARDENAS GARZON, conclusión a la que se arriba con base en las siguientes
premisas:

El artículo 500 del Código de Procedimiento Penal, dispone que una vez en firme la
sentencia condenatoria, su ejecución corresponde al Juez de Ejecución de Penas.

El Consejo Superior de la Judicatura, mediante acuerdo número 548 de 1999 creó el


circuito penitenciario de Villavicencio, municipio en cual estableció la sede de los
juzgados especializados que correspondieron a ese Distrito (acuerdo 527 de1999).

Con acuerdo 567 de agosto 20 de 1999, el Consejo Superior de la Judicatura modificó


el parágrafo del artículo primero del acuerdo 519 ídem, derogó las disposiciones que le
sean contrarias y dispuso lo pertinente en materia de competencias en los eventos en
los que deba ejecutarse la sentencia cuando en el lugar no exista juez de ejecución de
penas y medidas de seguridad.

Como lo dispuso la ley adjetiva y se deduce de las reglamentaciones hechas por el


Consejo Superior de la Judicatura, a través de los acuerdos respectivos, en este caso
la sentencia debe ser ejecutada por el Juez de Ejecución de Penas del lugar donde se
haya proferido la decisión, entendiendo por éste para los efectos del incidente que
ahora se resuelve, el que sustituyó en funciones, como ya se explicó.

Del análisis expuesto se colige que fue acertada la decisión del Juez de Ejecución de
Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá al abstenerse de asumir el conocimiento con
anotaciones normativas que son aplicables al punto en estudio. Por consiguiente se
dirime el conflicto asignando el conocimiento del asunto al Juez Tercero de Ejecución
de Penas de Villavicencio.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

135
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 29/11/2000
DECISION : Dirime asignando competencia al Juzgado 3º de
Ejecución de P. de Villavicencio
PROCEDENCIA : Juzgado 4ª de Ej. P. y M. S.
CIUDAD : Santafé de Bogotá
PROCESADO : CARDENAS GARZON, MARLENY
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 16665
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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USO DE DOCUMENTO PUBLICO FALSO/ COLISION DE COMPETENCIA-


Resolucion de acusación/ RESOLUCION DE ACUSACION/ COMPETENCIA A
PREVENCION

Yendo al punto central de la controversia, si la común negativa de los jueces para


adelantar la causa estriba en que no son competentes porque en ninguna de sus
jurisdicciones se cometió el delito, es cierto que la dilucidación del asunto no depende
de la generación de debates a partir de elementos de convicción que no forman parte
del sumario o del fomento de raciocinios por fuera de los tenidos en cuenta en el
pliego de cargos, que como pieza procesal fundamental, ya ejecutoriada, determina el
marco general dentro del cual debe desarrollarse el juicio.

No es posible, entonces, aceptar como válidos los argumentos para declinar la


competencia sin consultar la resolución de acusación y el tema del punible por el cual
resultó acusado (...), porque el asunto podría quedar resuelto a partir de apreciaciones
puramente subjetivas y extrañas a los presupuestos de hecho dados por demostrados
en la resolución de acusación, que es lo que constituye el objeto de juzgamiento.

En este orden de ideas, el delito por el cual resultó acusado el procesado fue el de uso
de documento público falso agravado según las voces del inciso segundo el artículo
222 C. P., esto es, por ser el usuario del documento apócrifo "el mismo que lo
falsificó", según hechos parcialmente acaecidos en Sahagún donde aquél matriculó el
vehículo Chevrolet Luv 2300 de placas LOL 303, valiéndose de documentos que
presuntamente había expedido el Banco Popular de Barranquilla como resultado de un
remate.

En la resolución de acusación se da cuenta de la orfandad probatoria respecto del lugar


en donde pudo llevarse a cabo la materialización de la falsedad, el criterio para
determinar el despacho competente para adelantar el juzgamiento a que se contraen
estas diligencias no puede ser otro que el señalado en el artículo 80 del Código de
Procedimiento Penal, dado que se cumple el presupuesto de haberse ejecutado la
conducta punible "en lugar incierto".

En efecto, como reiteradamente lo ha dicho esta Sala, el uso del documento público
espurio por el mismo autor de la falsedad, constituye un fenómeno posterior e
independiente de la consumación falsaria, y a fuerza de ello una circunstancia
específica de agravación (Art. 222 C.P., inciso segundo), que por sí sola no puede
constituirse en condición para radicar la competencia por el factor territorial (mayo 12
de 1992 M.P. Dr. Guillermo Duque Ruíz, julio 26 de 2000 M.P. Dr. JOrge E. Córdoba
Poveda).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 04/12/2000

136
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

DECISION : Declara la competencia del Juzgado 4º P. C. de


Montería
PROCEDENCIA : Juzgado 7º P. C.
CIUDAD : Barranquilla
PROCESADO : BELTRAN, JUAN DE DIOS
DELITOS : Uso de documento público falso
PROCESO : 16949
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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INVESTIGACION INTEGRAL-Nulidad/ NULIDAD-Defensa técnica/


DEFENSOR-Etica/ JUEZ-Deberes: Derecho de defensa/ SENTENCIA
ANTICIPADA-Impera la voluntad del interesado

1- El quebrantamiento al principio contenido en el artículo 333 del Código de


Procedimiento Penal genera nulidad, siempre y cuando la prueba o pruebas dejadas de
practicar por la negativa o negligencia del funcionario judicial, tengan incidencia
favorable en la situación del procesado, bien sea en cuanto al grado de responsabilidad
que le fue deducido o frente a la sanción punitiva que le fue impuesta o simplemente
porque el conjunto probatorio que se echa de menos podría desvirtuar razonablemente
la existencia del hecho punible o acreditar circunstancias de beneficio frente a la
imputación que soporta.

Aplicando tales parámetros al caso en estudio, se tiene que el libelista fundamentó su


propuesta de nulidad en que se dejó de escuchar en declaración a los 18 empleados de
la empresa Avianca. Lo que ocurre es que a la hora de demostrar argumentativamente
la incidencia de tal omisión probatoria, finca su razonamiento en simples expectativas
y no en situaciones reales u objetivas de las cuales se pueda establecer que por ese
motivo se desconoció el derecho de defensa del procesado. Según el casacionista,
tales empleados, quienes cubrían las bodegas y el muelle del terminal de carga del
puente aéreo y del aeropuerto, podrían haber dado cuenta de episodios y actuaciones
de los protagonistas del enfrentamiento en el que resultaron lesionados los hermanos
(...).

Este genérico señalamiento no implica la lesión a las garantías del procesado, no solo
por estar apoyado en lo eventual, sino porque tampoco se concretó la forma como
habría podido incidir en la situación de su representado, en tanto que su carácter,
favorable o desfavorable se queda a la suerte de la nueva actuación que se surta con
la recepción de los nuevos elementos de convicción. Así lo da a entender cuando
afirma que las declaraciones dejadas de lado, habrían podido contribuir al
esclarecimiento de los hechos y a la exacta determinación de responsabilidad de (...).

2. La censura de nulidad por ausencia de defensa técnica del procesado no prospera


siempre con fundamento en la sola invocación de la ausencia de determinados actos
orientados a la actividad defensiva. Son las especiales circunstancias que rodean el
caso las que determinan si la inactividad que se atribuye al defensor encuadra más en
una estrategia defensiva, antes que en un abandono de la gestión. A priori no es
posible establecer un catálogo de peticiones o intervenciones obligatorias (más allá de
los que precise la ley), como tampoco interferir desde la judicatura las orientaciones
que los profesionales a quienes se encarga la defensa deciden imprimir a su gestión, ni
un análisis de la garantía puede abordarse mediando entre las distintas visiones que
sobre el objeto procesal eventualmente tengan los defensores que se suceden unos a
otros, bien por la soberana voluntad del procesado, bien por circunstancias que
generen la necesidad de sustituirlos.

137
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Se ha vuelto práctica común, que en la generalidad de los casos desdice de la


profesión misma, descalificar los méritos o la idoneidad de la persona que antecede al
abogado de turno, sin reparar en que cada encargo, cada gestión, se desenvuelve
conforme a particulares circunstancias y dentro de contextos diferentes y que por lo
tanto no pueden responder a un rasero común. De ahí que las divergencias alrededor
del "deber ser" de una defensa concreta no pueden constituirse en fundamento
suficiente para descalificar e invalidar una actuación, así se crea firmemente que a
través de otra vías se hubiesen podido obtener resultados distintos.

Pero por otro lado quiere la Corte llamar a la reflexión respecto de los peligros que se
derivan de las intervenciones Estatales sobre los criterios de la defensa, dado que por
esa vía serían fácilmente cuestionables las divergencias de opinión, la concepción
misma del derecho, las posiciones políticas e ideológicas, en fin, las libertades mismas.

Entonces el juez, como garante de la legalidad del proceso, no puede introducirse en


campos ajenos a su resorte con el pretexto de garantizar la defensa, así sea a petición
de parte. A él compete verificar que ésta fue garantizada sin inmiscuirse en sus
contenidos materiales, en la bondad de sus tesis y de sus hipótesis, en las estrategias
y herramientas que escoja para el mejor cumplimiento de su finalidad.

3. Debe aclararse que uno de los motivos que aduce el censor es que no se advirtió a
su representado sobre los beneficios de sentencia anticipada y que por tanto se le
impidió haber obtenido una rebaja de una tercera parte de la pena. Sobre el particular
obra en las diligencias constancia de que si bien (…), inoportunamente, al rendir la
diligencia de indagatoria manifestó: "Que me acojo en caso de cualquier cosa a la
terminación anticipada del proceso y me acojo a negociar con la fiscalía" (fl 37 c.o.),
no existe ninguna otra declaración de voluntad, por parte de este ni de su defensor de
insistir en su pretensión de acogerse a la terminación anticipada de la actuación. Es
más, en el transcurso de la diligencia de audiencia pública, el señor Fiscal Delegado,
cuando hacía su intervención, hizo referencia a esa manifestación del encartado, por lo
cual demandó que la señora juez decidiera esta situación, momento en que el señor
defensor manifestó que no estaba de acuerdo porque ya se había surtido todo el
trámite (fl 251 c.o.), planteamiento adecuado dado que respecto de esta figura
procesal lo que impera es la voluntad del interesado, lo cual no había vuelto a ocurrir
en este caso hasta el momento ya referido, cuando evidentemente tampoco era
procedente.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 04/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : ALVAREZ, RAMIRO JULIO
DELITOS : Tentativa de homicidio, Porte ilegal de armas
PROCESO : 14127
PUBLICADA : Si

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DEMANDA DE CASACION/ ERROR IN IUDICANDO

Como quiera que el actor postula una errónea calificación sumarial, vale la pena
indicar que pasar de un hecho punible contravencional de "Ejercicio arbitrario de las
propias razones" (ley 23 de 1991, art. 1-1) a un delito de peculado por extensión,
ciertamente puede ser un ingrediente de nulidad no sólo por violación de las formas
propias del juicio sino también en razón de la incompetencia, pues la primera
infracción corresponde a los jueces municipales y tiene dispuesto un procedimiento
especial (ley 228 de 1995, art. 16). Es que el artículo 183 del Código Penal fue
derogado expresamente por el artículo 17 de la ley 23 de 1991, que también hizo la
conversión de la figura de delito a contravención especial.

138
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Sin embargo, como de todas maneras inicialmente se trata de un error in iudicando,


en cuanto tiene que ver con la aplicación del derecho o la ponderación de los hechos,
era menester que el impugnante señalara si el sentenciador simplemente se equivocó
en la selección de la norma aplicable, o también incurrió en falencias al apreciar las
pruebas y, en este último caso, debió indicar cumplidamente los errores de hecho o de
derecho cometidos por el juzgador.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Auto Casación
FECHA : 04/12/2000
DECISION : No admite la demanda presentada
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cúcuta
PROCESADO : GARCIA PEREZ, FERNANDO
DELITOS : Peculado por apropiación
PROCESO : 15853
PUBLICADA : Si

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FALSEDAD MATERIAL DE PARTICULAR EN DOCUMENTO PUBLICO-


Competencia territorial/ COMPETENCIA A PREVENCION/ COLISION DE
COMPETENCIA/ FALSEDAD EN DOCUMENTO PUBLICO/ USO DE
DOCUMENTO PUBLICO FALSO

El delito de falsedad material de particular en documento público se consuma en el


lugar donde se realiza la falsificación del documento que puede servir de prueba, sin
que el lugar donde sea utilizado importe para los efectos que se estudian. El uso, en
este caso, resulta ser una circunstancia accesoria de la conducta punible contenida en
el artículo 220 del Código Penal que no incide para efectos de la consumación y por
tanto no puede servir para determinar la competencia por el factor territorial.*

Entonces, no le asiste razón al titular del Juzgado 3º Penal del Circuito de Cúcuta,
quien determinó que este asunto se debía resolver conforme a lo dispuesto por la ley
cuando el hecho punible se realice en el extranjero, lo cual así estimó en razón de que
los pasaportes se utilizaron en San Antonio del Táchira, Venezuela y Aruba.

Tampoco le asiste razón a la funcionaria colisionante, Juez 49 Penal del Circuito de


esta ciudad, quien estimó no ser la competente con fundamento en las versiones de
los encartados, según las cuales los documentos fueron adquiridos en la ciudad de
Cúcuta ya que la adulteración se hizo en esa ciudad y se usaron en San Antonio, lugar
donde tomaron el avión con destino a Curazao.

Para la Sala, las explicaciones suministradas por (...) y (...) no son lo suficientemente
confiables como para determinar con seguridad que la falsificación de los pasaportes

139
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

se llevó a cabo en la ciudad de Cúcuta, pues los mismos no han sido sinceros con la
justicia, tal como se reconoció en la providencia por medio de la cual se calificó el
mérito del sumario. Además, no obra dentro del plenario ningún elemento de juicio
que ratifique sus manifestaciones.

En esas condiciones, al no tener certeza del lugar donde se realizó la adulteración de


dichos pasaportes, es necesario dar aplicación al artículo 80 del Código de
Procedimiento Penal, que dispone que "cuando el hecho punible se haya realizado… en
lugar incierto…conocerá el funcionario judicial competente por la naturaleza del hecho,
del territorio en el cual se haya formulado primero la denuncia, o donde primero se
hubiere proferido resolución de apertura de instrucción…".
__________________

Ver auto de colisión de competencias del 26 de julio de 2000, M.P. Dr. Jorge Córdoba Poveda.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Auto Colisión de Competencia


FECHA : 05/12/2000
DECISION : Asigna competencia al Juzgado 49 P C. de Bogotá
PROCEDENCIA : Juzgado 3º P. C.
CIUDAD : Cúcuta
PROCESADO : BRAVO BRAVO, ROSIVER
PROCESADO : GARCIA JAIMES, CARMEN ANGEL
DELITOS : Falsedad material de particular en doc. púb.
PROCESO : 17636
PUBLICADA : Si

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EXTRADICION PASIVA-Concepto de la Corte Suprema de Justicia/


EXTRADICION PASIVA-Derecho de petición

1. Correspondiendo a la Sala, por mandato del artículo 555 del estatuto procesal
penal, rendir, ante el Gobierno Nacional concepto, fundamentado "en la validez formal
de la documentación presentada, en la demostración plena de la identidad del
solicitado, en el principio de la doble incriminación, en la equivalencia de la providencia
proferida en el extranjero y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en
los tratados públicos" (art. 558 íd.), sobre la viabilidad del pedido de extradición que
formule un gobierno extranjero, es obvio que también le concierne, según el trámite
establecido en el Código de Procedimiento Penal, hacer los pronunciamientos de rigor
según se vayan formulando las peticiones propias de cada etapa.

2. No previendo el ordenamiento, ni constitucional ni legalmente, la posibilidad de que


durante este especial trámite, la Sala pueda absolver consultas, aún so pretexto del
derecho de petición, pues además de que, si se accediera a ello, el normal
adelantamiento del proceso se vería así obstaculizado, la absolución a las mismas,
como podría suceder en este asunto, implicaría un probable avance sobre elementos
que corresponde analizar en el concepto que haya de emitirse, la que eleva el
reclamado en extradición, en los términos que ya se transcribieron, no puede ser
objeto de pronunciamiento alguno.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Extradición
FECHA : 05/12/2000
DECISION : Se abstiene de decidir sobre solicitud
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : ARBELAEZ DIAZ, JUAN GUILLERMO
PROCESO : 16728
PUBLICADA : Si

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SANA CRITICA-Falso raciocinio/ TESTIMONIO-Credibilidad/ TESTIGO


SOSPECHOSO/ TESTIGO-presencial/ DEMANDA DE CASACION-No
recurrente

1. En casación la única posibilidad de discutir la apreciación probatoria se halla


relacionada con la transgresión de "las reglas de la sana crítica", las cuales -como
reiteradamente lo ha admitido la jurisprudencia-están conformadas por las leyes de la
ciencia, los principios de la lógica y las máximas de la experiencia. E igualmente está
claro que los casos de conculcación de la sana crítica constituyen yerros del juzgador
atacables en casación con sustento en la causal 1ª como errores de hecho por "falso
raciocinio", de acuerdo a como recientemente han sido denominados por la Sala.

Para cuando el defensor presentó la demanda el criterio jurisprudencial era que los
mencionados problemas de valoración probatoria correspondían a falsos juicios de
identidad, por tratarse de inferencias surgidas de lo que no puede ser, por oponerse a
la experiencia, a la lógica o a la ciencia de manera ostensible y grosera, y constituirse
así en formas veladas de tergiversación de hechos, que fue lo que sostuvo la Sala en
las providencias del 13 de febrero de 1995 y del 5 de noviembre de 1996,
rememoradas por el Procurador Delegado en su concepto.

Así las cosas, el censor no se equivocó en la invocación de la causal de casación ni en


el sentido de la violación, pero sí en el desarrollo de los cargos. Este deja claro su idea
de que se prosiga el debate probatorio que se agotó en las instancias, planteando
como transgresión de la sana crítica la simple discordancia entre su criterio y el del
juzgador.

2. La idea del censor en cuanto a que se transgredió la sana crítica únicamente la


fundamenta en el hecho de que no podía otorgarse credibilidad al testigo porque no
fue absolutamente exacto en sus intervenciones, cuando precisamente lo que enseña
la experiencia es que un mismo hecho narrado por una persona en instantes distintos
por regla general no guarda total correspondencia en su texto o en alguna de sus
circunstancias, e igualmente que los cambios en los cuales incurre, inclusive cuando
están referidos a aspectos fundamentales, no constituyen una razón para el descrédito
definitivo de todas sus afirmaciones. En este último evento, que no es el de examen
-se aclara- la regla es que el testigo resulta sospechoso y que es indispensable por lo
tanto escudriñar y analizar con suma rigurosidad las causas de la inconcordancia, en
aras de determinar en dónde mintió y en dónde no lo hizo. Es que ni siquiera la
retractación del testigo, como lo ha expresado la Sala, es por sí misma una causal que
destruya de inmediato lo que ha sostenido en sus afirmaciones precedentes, o que
conduzca a su descrédito total, sino una circunstancia que debe llevar al
establecimiento del motivo de las versiones opuestas, el cual debe ser apreciado por el
Juez para determinar si le otorga credibilidad a alguna de ellas y con qué alcances,
naturalmente teniendo en cuenta las demás pruebas del proceso.*

3. En cuanto al resto del cargo la tesis de que se vulneró la sana crítica, simplemente
porque las personas a las cuales el testigo presencial les contó lo sucedido no dijeron
exactamente lo que él dijo, es plantear (aunque sin decirlo explícitamente) una regla
completamente absurda, consistente en que el otorgamiento de credibilidad al testigo
presencial es dependiente, si le cuenta a alguien y este declara en el proceso, de que
el último refiera exactamente lo mismo que el primero testificó. Lo que enseña la
experiencia es, por el contrario, que no resulta posible esperar que la persona que ha

141
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

escuchado una historia la narre exactamente a como le fue contada y en esta medida
los detalles diferentes que resalta el casacionista entre lo dicho por el testigo
presencial y los de oídas, son completamente entendibles y lógicos.

4. La Sala debe señalar, por último, que no puede hacer ningún pronunciamiento sobre
los reclamos efectuados por el abogado de la parte civil. Su intervención dentro del
término de traslado de la demanda de casación a los sujetos procesales no
recurrentes, lo único que le permitía era referirse a los términos de la misma y en
ningún caso proponer sus propios reclamos. Si los tenía, si se encontraba inconforme
con ciertos aspectos del fallo, debió a su vez haberlo impugnado y presentado la
respectiva demanda de casación, como condición para que la Corte pudiera
pronunciarse sobre ellos.
_______________
* Cfr. Sentencia de la Sala del 25 de amyo de 1999. Radicación 12.885

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 06/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Pereira
PROCESADO : TAMAYO GARCIA, GLORIA INES
DELITOS : Homicidio culposo
PROCESO : 13407
PUBLICADA : Si

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NULIDAD-Principios de concreción y transcendencia/ NULIDAD-Debido


proceso-Exigencias para su alegación/ MINISTERIO PUBLICO-Personero
municipal/ FAVORABILIDAD/ PENA DE MULTA/ REFORMATIO IN PEJUS/
PECULADO

1. El Principio de Concreción, en virtud del cual en contra de la abstracción, es decir,


de la vaguedad, indeterminación, imprecisión, generalidad e indefinición, le
corresponde a la parte que aduce irregularidades procesales delimitar, precisar,
individuar, particularizar y puntualizar el acto o actos procesales que generan o
desencadenan el desconocimiento de los derechos y garantías de los sujetos
procesales.

También olvidó el Principio de Trascendencia, que parte del supuesto según el cual
cuando se busca la nulidad por afectación de los derechos y garantías de los sujetos
procesales, tal fenómeno no concurre mientras no haya perjuicio y no se prevea la
probabilidad del correlativo beneficio para el nulidicente.

2. Cuando el casacionista plantea violación del debido proceso por afectación de los
derechos y garantías de su poderdante, le corresponde, más allá del otrora carácter
puramente formalista del derecho, comprobar, de una parte, la causación de agravio
y, de la otra, la posibilidad de éxito a que pueda conducir la declaración de nulidad.
Dicho de otra forma, debe demostrar que el vicio procesal ha producido un daño y que
la sanción de nulidad producirá una ventaja.

142
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Así mismo, le compete al actor afirmar y demostrar cómo debe ser enmendado el
yerro o vicio que, asevera, se percibe con efectos sustanciales en el juicio. Con otras
palabras, tiene la carga de comprobar de qué forma se debe corregir o remediar el
entuerto.

3. Para responder la formal inquietud del casacionista cimentada en que de acuerdo


con el contenido de los artículos 81 de la Ley 201 de 1995 y 131 A. del C. de. P. P., los
Personeros Municipales no pueden actuar ante los Juzgados Penales del Circuito,
dígase, en primer lugar, que según el artículo 118 de la Constitución Política, el
Ministerio Público también es ejercido por los Personeros Municipales, que las
funciones constitucionales del Procurador General de la Nación establecidas en el
artículo 277 de la Carta pueden ser cumplidas por él, sus delegados y sus agentes, y
que por mandato de los artículos 131 del C. de. P. P. y 84 de la Ley 201 de 1995,
dentro del proceso penal puede actuar el Procurador General por sí mismo o a través
de sus delegados y agentes; y, en segundo lugar, que si la información y notificación
hechas al Personero Municipal fueran irregulares, ello en nada habría afectado el
debido proceso, resguardado durante todo su trámite, ni el derecho de defensa,
siempre custodiado por el apoderado de confianza que intervino en el juicio y, como ya
se dijo, desde la instrucción.

4. El casacionista encontró quebrantada la prohibición de re-formatio in pejus,


únicamente en cuanto el Tribunal había aumentado la pena principal de multa. Con ese
plantea-miento tampoco alcanza el éxito porque con tal incre-mento el juez colegiado
no violó el principio recordado. Estos los argumentos:

No hay duda que el señor (...) tenía la calidad de impugnante único en el trámite del
recurso de apelación que su defensor interpuso contra la sentencia proferida por el
Juzgado Primero Penal del Circuito de Lérida, pues fue el único sujeto procesal que
procedió de tal manera y sustentó su desa-cuerdo.

No obstante, resulta oportuno recordar que para la época en que se cometieron los
hechos investigados se encontraban vigentes las modificaciones hechas por la Ley 43
de 1982 al artículo 133 del Código Penal (tipo penal de peculado), que establecía una
pena de prisión de 2 a 10 años, pero si el valor de lo apropiado superaba la suma de
$500.000.oo, oscilaba entre 4 y 15 años de prisión, multa de $20.000.oo a
$2.000.000.oo e interdicción de derechos y funciones públicas de 2 a 10 años.

Estando en curso la instrucción, fue expedida la Ley 190 de 1995, que en su artículo
19 le asignó al peculado prisión de 6 a 15 años y multa equivalente al valor de lo
apropiado, pero estableció una disminución punitiva de la mitad a las tres cuartas
partes cuando el monto de lo apropiado fuera inferior o igual a 50 salarios mínimos
legales mensuales.

En el proceso que se estudia, el Tribunal señaló que se trataba de un concurso


homogéneo sucesivo de delitos de peculado por apropiación, que para efectos
punitivos tenían autonomía e independencia en su monto, cuyas cuantías fueron
inferiores a la establecida en el inciso 2º. del artículo 133 del Código Penal después de
la reforma que le hiciera el artículo 19 de la Ley 190 de 1995.

Como para 1994, época en la cual se cometieron los delitos investigados, el valor del
salario mínimo legal mensual era de $98.700.oo según lo dispuesto por el Decreto
2548 de 1993, el valor de cincuenta de ellos correspondía a $4.935.000.oo.

En virtud de lo anterior, la Ley 190 de 1995 resultaba aplicable de manera retroactiva


a estos hechos ocurridos con anterioridad a su vigencia en virtud del principio de
favorabilidad, pues la ley vigente para la época en la cual se cometieron los delitos
establecía una pena privativa de la libertad de 4 a 15 años, en tanto que la nueva, en
atención a la cuantía de lo apropiado, estableció una pena de prisión de 6 a 15 años,
pero reducida, como se acaba de decir, de la mitad a las tres cuartas partes.

En el asunto que se analiza, de acuerdo con su criterio, el Tribunal partió de la pena


mínima establecida en el inciso 1º. del artículo 133 del Código Penal (6 años), la
disminuyó en la mitad (3 años), la aumentó en otro tanto por el concurso de delitos (6
años), y finalmente la redujo en la mitad por el reintegro total, para dosificar la pena
en 3 años de prisión.

143
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Si en primera instancia se tasó la pena en 4 años de prisión, y se advirtió


expresamente que "no se aplica la Ley 190 de 1995 en razón a que el hecho punible se
cometió antes de que ésta entrara en vigencia y siendo más gravosa para el
procesado" (Fl. 664), es evidente que allí se cometió un error que fue corregido por el
Tribunal, precisamente con la aplicación retroactiva de aquella ley que se creía más
gravosa, pero que a la postre resultó favorable al procesado en cuanto concierne a la
pena priva-tiva de libertad, individualizada en 3 años de prisión.

Si se observa exclusivamente la pena de multa, la Ley 190 de 1995 no resulta benigna


para al procesado. Sin embargo, no se puede olvidar el artículo 45 de la Ley 153 de
1887, que establece algunos criterios frente a la favorabilidad, en virtud de uno de los
cuales "Si la nueva ley disminuye la pena corporal y aumenta la pecuniaria,
prevalecerá sobre la ley antigua", como ocurre en este asunto.

Partiendo de este imperativo mandato legal, frente al conflicto de leyes es obvia la


aplicación de la ley "punitivo-corporalmente" mas favorable, esto es, la 190 de 1995,
con lo cual esencialmente no se desmejora la situación jurídica del señor (...). Y
consecuencia elemental de ello -para no desvertebrar el contenido de la disposición
aplicable, tal com(...). Y consecuencia elemental de ello ordena la Ley 153 de 1887
mencionada- es que si en la sentencia de 1a. instancia se fijó multa de $20.000, era
imprescindible seguir la ruta trazada por la normatividad aplicable retro-activamente,
que implicaba mirar la multa de otra forma. Por ello, el Tribunal se sustentó en el valor
equivalente al monto de la apropiación ($6.497.628.10) e hizo la dosificación
correspondiente para arribar a $1.155.739.543, monto final de la pena pecuniaria.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
PROCESADO : ARIAS JIMENEZ, FRANCISCO
DELITOS : Peculado por apropiación
PROCESO : 13208
PUBLICADA : Si

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CASACION-No es una tercera instancia/ VIOLACION INDIRECTA DE LA


LEY-Técnica/ ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad

1. Conforme ha expuesto la Sala en forma pacífica y reiterada el recurso extraordinario


de casación en manera alguna constituye una tercera instancia, por ende, no resulta
viable proseguir en él el debate jurídico o probatorio postulado en el curso del proceso;
más aún, como se trata un juicio jurídico a la sentencia de segunda instancia cuyo
quebrantamiento se pretende en la doble presunción de acierto y legalidad que la
ampara, al demandante le corresponde presentar y acreditar la existencia de un error
in iudicando o in procedendo transcendente, desde luego, con sujeción a las precisas
exigencias técnicas del recurso que determinan los aspectos formales y el contenido
que debe revestir el ataque para permitir su examen de fondo.

2. Cuando se invoca la causal primera, cuerpo segundo del artículo 220 del Código de
Procedimiento Penal, a través de la cual se reprocha la infracción mediata de la ley
como consecuencia de errores de apreciación probatoria, el libelista con miras a
revestir el cargo de identidad jurídica debe señalar las normas transgredidas, que no
pueden ser sino de naturaleza sustancial, así como el sentido de su violación, esto es,
si el quebranto del derecho aconteció por falta de aplicación, indebida aplicación o
interpretación errónea.

3. El error de hecho por falso juicio de identidad se refiere al aspecto material de la


prueba, que el juzgador tergiversa, cercena o adiciona derivando de ella efectos que

144
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

en realidad no concita; por tal motivo, para sustentarlo, se exige confrontar lo que
objetivamente demuestra la prueba con el contenido que le atribuyeron los juzgadores
para evidenciar por esa vía el desacierto de la sentencia recurrida en la contemplación
del respectivo medio de convicción.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Ibagué
PROCESADO : LEAL CORTES, LUIS EDUARDO
DELITOS : Peculado por apropiación, Peculado por uso
PROCESO : 14421
PUBLICADA : Si

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SENTENCIA ANTICIPADA-Solicitud concreta/ TERMINACION
ANTICIPADA DEL PROCESO-Decisión autónoma y voluntaria del procesado

1. El trámite cumplido por la Fiscalía se ciñó en todo a las previsiones del artículo 37
del C. de P. P. Recibió la solicitud el 22 de septiembre y el 26 del mismo mes, cuatro
días después, oyó en ampliación de indagatoria a (...), en presencia de su abogada de
confianza.

Como en esta diligencia manifestó expresamente que retiraba la petición, el instructor


no podía hacer cosa distinta que proseguir las diligencias por el rito ordinario.

De conformidad con el artículo 37 del C. de P. P., es potestativo del procesado


impetrar o no la finalización precoz del proceso, como también es claro que para
efectos de la diligencia de formulación de cargos con fines de sentencia anticipada lo
expresado debe ser nítido, inequívoco, libre, diáfano, directo y voluntario, como quiera
que, además, el instituto analizado presupone aceptar la responsabilidad por los
hechos delictivos imputados.

En sentido contrario, si la manifestación del procesado es equívoca, internamente


contradictoria, condicionada o generadora de perplejidades emanadas de conductas
ulteriores, la petición se torna, por sí misma, en inadmisible, pues tales situaciones
surgen, entre otros factores, si al peticionario lo acompaña la incertidumbre y,
obviamente, cuando desiste o se arrepiente de lo solicitado.
....

2. Censurar a la fiscalía por haber acatado las palabras del procesado para renunciar al
procedimiento abreviado, significa desconocer el carácter dispositivo de tal fenómeno
jurídico y de los principios que lo informan, así como también es lamentable que se le
cuestione por observar perfectamente el debido proceso, respetar la autonomía y la
voluntad del incriminado y proceder con pudor en la guarda de los derechos de éste.

Le asiste la razón al Representante del Ministerio Público cuando señala que el


desistimiento del procesado obedeció a una estrategia defensiva -estrategia por lo
demás reconocida por el propio casacionista (Fl. 26, demanda)-, pues aspiraba a que
se le reconociera la causal de inculpabilidad prevista en el artículo 40-3 del C. P.,
alegación solamente posible dentro del trámite ordinario, por cuanto la sentencia
anticipada implica la aceptación integral de los hechos, sin manifestación alguna sobre
concurrencia de justificantes o disculpantes.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial

145
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

CIUDAD : Medellín
PROCESADO : RAMIREZ RAMIREZ, JHON FREDY
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 12865
PUBLICADA : Si

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FLAGRANCIA/ NARCOTRAFICO-Identificación técnica de la sustancia/


TRAFICO DE ESTUPEFACIENTES-Elementos/ INVESTIGACION PREVIA-
Viabilidad/ TESTIGO CONTRADICTORIO/ INDICIO-Técnica para atacarlo en
casación/ INDICIO DE MALA JUSTIFICACION

1. Cierto es, como lo sostiene el censor, que la identificación preliminar de las


sustancias incautadas no se realizó en el inmueble allanado, sino en las dependencias
de la Unidad Regional de Policía Judicial, y que solo en ese momento fueron
practicados los análisis preliminares que arrojaron resultado positivo para cocaína,
según consta en las actas correspondientes, pero esto no significa que los
presupuestos fácticos requeridos por el artículo 370 del Código de Procedimiento Penal
para predicar situación de flagrancia no concurran, o que la prueba de identificación
técnica sea ilegal.

Esta prueba, no necesariamente debe ser realizada en el acto y lugar de la incautación


de la sustancia dubitada. La ley 30 de 1986, en su artículo 78, inciso segundo, prevé la
posibilidad de que pueda también cumplirse en las instalaciones de la entidad que hizo
el decomiso, cuando las circunstancias de modo y lugar así lo aconsejen, de suerte que
la decisión del personal que intervino en la diligencia de allanamiento de trasladarse a
las dependencias de policía judicial para proceder a su práctica, resulta legítima.

Tampoco se advierte contraria a las disposiciones legales vigentes que la diligencia de


identificación preliminar de la sustancia hubiese sido realizada por funcionarios de
policía judicial, sin la presencia del Fiscal Regional. El citado artículo 78 de la ley 30 no
impone como requisito de validez de esta prueba que el Fiscal esté presente, sino que
sea llevada a cabo en presencia de la persona o personas poseedoras de la sustancia,
y de un representante del Ministerio Público, condiciones ambas que en el presente
caso se cumplieron a cabalidad (fls.8 a10 del cuaderno No.1).

Y si lo discutido por el censor es la competencia de las Unidades Investigativas de


Policía Judicial de Orden Público del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS)
para realizar la referida prueba técnica de identificación preliminar de la sustancia
incautada, debe decirse que ella deriva no solo del ya citado artículo 78 de la ley 30
de 1986, sino del 312 del Código de Procedimiento Penal, por tratarse de un típico
caso de flagrancia, y de los artículos 23 y 24 del Decreto 2790 de 1990, modificado
por el 1º del Decreto Ley 99/91 (incorporado a la legislación permanente por 4º del
Decreto 2271 de 1991), que facultaban a las citadas unidades para adelantar de oficio
diligencias preliminares en asuntos de competencia de la justicia regional, normas que
se encontraban vigentes para la fecha de iniciación de la presente actuación, y que
resultaban, por tanto, aplicables al caso.

2. El hallazgo de elementos propios de esta actividad delictiva (horno microondas,


balanza electrónica, cinta de enmascarar, papel blanco filtro, recipientes plásticos,
"pimpinas" con sustancias líquidas, entre otros); el reconocimiento expreso que la
moradora hizo de su responsabilidad en los hechos durante la diligencia de
allanamiento y registro; y, los resultados positivos arrojados por las pruebas de
identificación preliminar practicadas hora y media después sobre la sustancia
incautada (la diligencia de allanamiento concluyó a las 17:35 horas y la de
identificación preliminar se inició a las 19 horas), ninguna duda permitían albergar en
ese momento sobre la existencia del acontecer punible, y el compromiso penal de la
implicada.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

3. El agotamiento de esta fase no constituye en nuestro sistema procesal presupuesto


necesario para poder acceder a la etapa de la investigación, ni por ende condición de
validez de la actuación subsiguiente. Su ordenación solo resulta viable cuando existen
dudas sobre la procedencia de la apertura de investigación, no cuando el ejercicio
inmediato de la acción penal se impone, como ocurría en el presente caso, donde los
hechos evidenciaban prima facie la comisión de una conducta punible (tenencia de
sustancias estupefacientes), y el compromiso penal en el mismo de la pareja (...).

4. Cuando el error de apreciación probatoria se sustenta en la existencia de


contradicciones puntuales entre varias declaraciones rendidas por un mismo testigo, o
entre varios testigos entre sí, como ocurre en el presente caso (Claudia Diomar Calvo
Ruiz y Juan Simón Quintero Baena declararon cada uno en no menos de cinco
oportunidades entre mayo de 1994 y mayo de 1995), su demostración impone no solo
la confrontación del contenido literal de los textos, en orden a mostrar su falta de
coincidencia, como lo hace el actor, sino el análisis de las circunstancias en las cuales
fueron recibidos los testimonios, el contexto dentro del cual se produce la afirmación,
el verdadero significado de las expresiones utilizadas por el testigo, y el estudio de las
restantes pruebas allegadas al proceso, aspectos a los cuales se debe necesariamente
acudir en el propósito de acreditar que la contradicción, además de existir, y ser
sustancial, resulta racionalmente inexplicable.

5. Reiteradamente la Corte ha sostenido que cuando se plantean en casación errores


en la apreciación de la prueba indiciaria, no resulta posible invocar, a la vez, en
relación con el mismo indicio, errores en la apreciación de la prueba del hecho
indicador, error en la inferencia lógica, y error en la valoración de su mérito
persuasivo, por implicar un contrasentido, puesto que entre dichas fases de la
construcción indiciaria se presenta un encadenamiento lógico que hace que cada una
de ellas sea presupuesto necesario de la siguiente, y que su validez lógico jurídica
dependa de la validez de la anterior (Cfr. Casación de julio 11 del 2000, Magistrado
Ponente Dr. Fernando E. Arboleda Ripoll).

6. Se equivoca también el actor al pretender infirmar el indicio de mala justificación a


partir de un ataque parcial de los distintos elementos constitutivos del hecho indicador,
puesto que mientras existan circunstancias que permitan válidamente su
predicamento, el indicio no dejará de tener vigencia. En el presente caso, los
juzgadores dedujeron el citado indicio de tres situaciones, predicables todas de la
pareja (...): Haber mentido sobre la presencia del vehículo Ford Granada en el taller;
haber mentido sobre su separación definitiva como marido y mujer; y, haber mentido
sobre la existencia de (...).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : SABOGAL, GUSTAVO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86
PROCESO : 12560
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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NULIDAD-Técnica en casación/ ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad y


falso raciocinio/ SECUESTRO-Coautor

1. En forma reiterada ha dicho la Sala que aunque las nulidades permiten alguna
amplitud para su proposición y desarrollo, no puede la demanda en que se invocan
equipararse a un escrito de libre formulación, sino que está sujeta, como en las demás
causales, a unos insoslayables requisitos, pues si se trata de un medio para preservar
la estructura básica del proceso y las garantías de los sujetos procesales, quien las

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

aduzca deberá sustentarlas en debida forma, indicando el motivo de la nulidad, la


irregularidad sustancial que alega, la manera como ésta socavó las bases
fundamentales de la instrucción o el juzgamiento o afectó las garantías de los sujetos
procesales y la actuación que en virtud del yerro queda viciada.

2. Confunde el error de hecho por falso juicio de identidad con el de hecho por falso
raciocinio y aunque es cierto que en la época en que se presentó la demanda a las dos
especies se les consideraba como errores de hecho por falso juicio de identidad, de
todos modos se establecía una clara distinción entre ellas, ya que la primera versa
sobre la realidad fáctica de la prueba, sobre su objetividad, sobre su contenido
material, el que se falsea; en cambio, la segunda atañe a su apreciación racional y
consiste en que al analizar su mérito se desconocen ostensiblemente los postulados de
la sana crítica.

De acuerdo con la actual jurisprudencia, esta última clase de desatino se denomina


error de hecho por falso raciocinio, pero ni antes ni ahora se puede confundir con el
dislate que estriba en tergiversar el contenido material del medio de convicción.

3. Luego de afirmar que su defendido (...) no es coautor del punible sino cómplice, no
indica cuál fue el error de hermenéutica en que incurrió el sentenciador, esto es, no
demuestra como puede ser considerado simple cómplice de secuestro y no coautor
quien junto con otro realiza material y directamente uno de los modelos
comportamentales del respectivo tipo penal, como es el de retener a la víctima,
mientras se pagaba la suma exigida como rescate, con pleno dominio de un suceso
que podían hacer cesar en cualquier momento.

Cree erróneamente el casacionista que quien no interviene en la sustracción del


plagiado sino que cumple la labor de retenerlo, apenas es cómplice del reato, frente a
lo acertadamente considerado por el Tribunal, el que siguiendo la doctrina de esta
Sala, afirmó:

"El delito de secuestro es de carácter permanente porque su comisión se prolonga


desde cuando una persona es privada de la libertad hasta el instante en que la recobra
de manera que son autores de este ilícito no sólo quienes participan en el acto de la
aprehensión sino todas las personas que cumplen con cualquiera de las formas de
actuar a que apuntan los verbos rectores. Este atentado contra la libertad de
locomoción se tipifica cuando se arrebata, sustrae, retiene u oculta a una persona y
como tipo de conducta alternativa que es, permite afirmar su comisión respecto de la
persona que realiza uno, algunos o todos los comportamientos indicados.". (Sentencia,
de febrero 28 de 1995)

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : LOPEZ LOPEZ, EDWIN GIOVANNY
PROCESADO : URREGO ROJAS, JOAN
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Secuestro
extorsivo agravado
PROCESO : 13648
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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DEFENSA TECNICA-Indagatoria-Ciudadano honorable/ INSPECCION


JUDICIAL-Perturbación del Orden público/ SANA CRITICA-Falso raciocinio/
TESTIMONIO-Varios:Deber de analizarlos en conjunto/ FALSO JUICIO DE

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

CONVICCION-Concepto/ DEFENSOR-Defensa técnica objetiva: Ausencia de


mandato/ NULIDAD-Principios de instrumentalidad y transcendencia

1. Unánime y reiterativamente la Corte ha sostenido que la indagatoria recibida sin


abogado titulado como defensor, antes de la declaratoria de inconstitucionalidad de los
artículos 148, inciso 1°, del Código de Procedimiento Penal y 34 del Decreto 196 de
1971, no necesariamente genera nulidad y que el fallo de la Corte Constitucional (C-
049 de febrero 8/96, M. P. Fabio Morón Díaz) que decretó tal inexequibilidad, sólo
produce efectos hacia el futuro, pues ningún pronunciamiento hizo sobre una
hipotética retroactividad, por lo cual no incide sobre diligencias que, con anterioridad a
esa fecha, fueron practicadas dentro de facultad claramente conferida por expresas
disposiciones legales, que todavía regían en el momento de su realización, cuya
aplicación mal puede tildarse de irregularidad.

Así se deriva de lo dispuesto por el artículo 45 de la Ley 270 de 1996, Estatutaria de la


Administración de Justicia y lo ha venido reiterando la Sala en múltiples providencias,
entre ellas la de fecha 25 de julio de 1996, radicación 9.577, ponente quien ahora
realiza igual función,

De otra parte, está definido que la expresión "cuando no hubiere abogado inscrito que
lo asista en ella" no aludía a que en la localidad, que podía tratarse de una urbe, no
estuvieran radicados profesionales en ciencias jurídicas, sino que estaba referida a su
disponibilidad en las circunstancias concretas dentro de las cuales debía practicarse la
diligencia. Así lo ha corroborado la corporación, por ejemplo en los fallos de fecha 20
de enero de 1999, rad. 12.792, M. P. Fernando Arboleda Ripoll; 2 de febrero de 2000,
rad. 11.900, M. P. Nilson Pinilla Pinilla, y 11 de abril de 2000, rad. 11.624, M. P. Alvaro
Orlando Pérez Pinzón.

2 Con relación a la inspección judicial decretada y no practicada, debe tenerse en


cuenta que no se efectuó debido a factores externos al proceso, por la perturbación del
orden público en la región donde debía tener lugar, como lo señaló el Cuerpo Técnico
de Investigación. Se hicieron los esfuerzos que permitieran su realización, sin que la
concurrencia de esa eventualidad, que desbordaba las posibilidades de actuación de la
administración de justicia, vicie de nulidad el proceso.

3. Hace referencia a varios testimonios, pero no para indicar los errores trascendentes
aparentemente cometidos por el juzgador en la apreciación de uno u otro, sino para
manifestar su inconformidad con la credibilidad otorgada, lo cual no es atacable en
casación, al estar dentro de la discrecionalidad razonada que la ley le concede al
juzgador para el análisis del caudal probatorio, según es propio del sistema de la sana
crítica.

Al casacionista no le corresponde atacar la credibilidad, sino los yerros de apreciación


que motivaren un alejamiento ostensible de la sana crítica, cuando en falso raciocinio
al efectuar la valoración probatoria, sean desatendidas de manera manifiesta las leyes
de la ciencia, las reglas de la lógica o las máximas de la experiencia.

4. Expresando el libelista que hay testimonios que benefician a los dos acusados,
mientras otros los desfavorecen y que éstos fueron acogidos por el sentenciador, no
está imputando error de hecho o de derecho alguno, pues dentro del proceso suele
presentarse esa situación y al juzgador le corresponde analizarlos en conjunto,
compararlos, sopesarlos y restarle mérito a unos, otorgándoselo a otros para fundar
en estos su decisión, de conformidad a lo que dispone la ley procesal

5. En cuanto al falso juicio de convicción, consistente en darle a un medio de prueba el


valor que no le otorga la ley o quitarle el que ella le confiere, es propio de los sistemas
tarifados y, por ello, su ocurrencia es muy extraña bajo el estatuto procesal penal
colombiano, que acogió la sana crítica, en donde la normatividad no le da ni le niega,
por regla general, un valor predeterminado a la prueba, sino que permite el libre
razonamiento del fallador, que se orienta por los lineamientos que le brindan la
ciencia, la lógica y la experiencia.

6. Hubo una informalidad, como fue la ausencia de mandato escrito, que en ningún
momento menguó el derecho de defensa, ya que éste fue técnicamente ejercido por el
defensor común, como lo reconoce el representante del Ministerio Público, al señalar,
adicionalmente a lo ya citado al referir su concepto, que "era abogado titulado y los

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

escritos que presentó juiciosos y oportunos... resulta que sí se materializaron y


concretaron actividades en tal sentido no obstante su irregular origen".

Es decir, objetivamente hubo defensa técnica y, por eso, no se vulneró la garantía


consagrada en el artículo 29 de la Carta Política, inquietándole al Procurador Delegado
únicamente la ausencia de poder. La legitimidad no sólo se adquiere formalmente, con
el otorgamiento del mandato, sino que de hecho también tiene lugar, en casos
excepcionales, como el previsto en el artículo 2304 del Código Civil y aun aceptado
procesalmente, según el artículo 47 del Código de Procedimiento Civil. También con
relación a derechos fundamentales es posible tal representación, como lo dispone el
artículo 10° del Decreto 2591 de 1991, a lo cual no se sustrae el Código de
Procedimiento Penal, al disponer que la acción de habeas corpus puede ser invocada
por terceros, sin necesidad de mandato (ordinal 2° del artículo 431), contrato que, en
fin de cuentas, es consensual y puede ser verbal (art. 2149 C.C.).

7. No existe nulidad sin perjuicio real contra un derecho, ni es la informalidad en sí


misma considerada la que conduce a la anulación, sino en cuanto impide el ejercicio de
una garantía fundamental; de ahí que, de conformidad con el principio de la
instrumentalidad de las formas (art. 308-1 C. de P. P.), no se declarará la invalidez del
acto cuando cumpla la finalidad para la cual estaba destinado, siempre que no se viole
el derecho a la defensa.

Según el principio de la trascendencia, no basta demostrar la presencia de la


irregularidad, pues es indispensable acreditar que el vicio afectó el derecho de defensa
o desconoce las bases fundamentales de la instrucción o del juzgamiento (art. 308-2
ib.).

El postulado de la convalidación hace referencia a la renuncia de la parte a solicitar la


nulidad del acto irregular, que de esa manera queda subsanado o, como dispone el
ordinal 4° del artículo 308 del estatuto procesal penal, "Los actos irregulares pueden
convalidarse, por el consentimiento del perjudicado, siempre que se observen las
garantías constitucionales".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : QUEVEDO GARZON, ANGELMIRO
PROCESADO : QUEVEDO GARZON, CESAR
PROCESADO : QUEVEDO GARZON, ABELARDO
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Porte de
armas de uso privativo de las F.M., Homicidio
PROCESO : 14615
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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MINISTERIO PUBLICO-Interés para recurrir/ NULIDAD-Técnica en


casación/ RESOLUCION DE ACUSACION-Notificación/ TRASLADO PARA
PREPARACION DE LA AUDIENCIA-No requiere auto/ DERECHO DE
DEFENSA

1. Bien definido tiene la Corte que para hacer uso del derecho de impugnación se
requiere de interés jurídico para ejercerlo, y que éste se manifiesta por el carácter
lesivo de la decisión cuya remoción se persigue, en tanto le haya irrogado un perjuicio
específico al impugnante. Por contrario, se carece de dicho interés cuando la
determinación censurada ningún agravio le reporta al impugnante o no se cumple con
las exigencias adicionales de procedimiento que en ciertas ocasiones la misma ley
prescribe, como por ejemplo, la señalada en el artículo 221 del C. de P. Penal en

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

relación con la cuantía de la pretensión, o la indicada en el Art. 37B ibidem atinente a


los aspectos que pueden ser objeto de apelación. Y es entendido que se deja de tener
ese interés cuando el sujeto agraviado con la decisión la consiente con el silencio,
valga decir, no la impugna.

Así mismo, tiene dicho la Corte que para legitimarse como impugnante en sede de
casación, el sujeto procesal de modo general debió haber interpuesto y sustentado
debidamente el recurso de apelación respecto de la sentencia de primer grado, porque
el no hacerlo equivale a mostrar su conformidad con tal decisión, razón por la cual
carecería de interés jurídico para la impugnación extraordinaria si el fallo de segunda
instancia no le empeora el estatus que le reconoció el de primera, pues mal podría
invocar a último momento un perjuicio irrogado supuestamente por el
pronunciamiento de segundo grado con tal de habilitarse en casación, en el entendido
de que el fallo dictado en dicha sede ordinariamente no concierne a la situación de
quien no provocó la alzada, en virtud de su delimitado ámbito funcional y material.

De un tal deber no está exento el Ministerio Público en su condición de sujeto procesal,


como reiteradamente lo ha dicho la Corte, entre otros pronunciamientos, en auto de 2
de junio de 1998 y en sentencia de casación de 24 de febrero de 2000, en ambos
casos con ponencia de quien aquí cumple igual función.

No obstante, la propia jurisprudencia de la Sala ha establecido excepciones a aquella


regla general de la carencia de interés jurídico para acudir en casación del sujeto
procesal que no apeló la sentencia de primer grado. En este orden, el sujeto procesal
podrá acudir a la casación si aparece que arbitrariamente se le impidió el ejercicio del
recurso de instancia, o cuando su situación resulta afectada por la decisión de segundo
grado excitada por la impugnación de otro o por consecuencia de inevitables razones
vinculantes; como también si se surte el grado jurisdiccional de la consulta, cualquiera
sea el contenido gravoso del fallo; y, finalmente, cuando el sujeto procesal se
proponga la nulidad por la vía extraordinaria, siempre que medie una demanda en
forma, pues "la aceptación del contenido material del fallo, revelada a través del
silencio de parte, sólo resulta válida si el procedimiento que lo sustenta es legítimo, y
en la circunstancia de ser la casación en nuestro medio, fundamentalmente un juicio
de validez, como puede inferirse del contenido de los artículos 219 y 228 del estatuto
procesal" (Auto de 11 de febrero de 1999. M.P. Fernando Arboleda Ripoll).

2. Cuando se invoca la causal tercera de casación, ha sido dicho reiteradamente por la


jurisprudencia de esta Sala, corresponde al actor concretar la clase de nulidad con
indicación de sus fundamentos y de las normas que se consideren conculcadas,
precisando de qué manera la irregularidad repercutió definitivamente en la validez del
trámite cumplido que culminó con la emisión de la sentencia recurrida; todo ello por
cuanto este motivo de impugnación extraordinaria no ha sido establecida para poner
en evidencia cualquier irregularidad sin trascendencia alguna en el proceso sino sólo
aquéllas que inexorablemente conducen a su invalidación.

3. No obstante que con el Decreto 2700 de 1991 se mantuvo la notificación personal


de la resolución de acusación al procesado detenido y al agente del Ministerio Público,
al no privado de la libertad o a su defensor esa modalidad de la notificación se reservó
para "cuando fuera posible", pudiéndose acudir, en caso contrario, a la notificación por
estado (arts. 440 y 190), precepto este modificado por el art. 59 de la Ley 81 de 1993
actualmente en vigencia, en el cual se dispuso que si el acusado estuviere en libertad
ha de citársele por el medio más eficaz a su última dirección conocida en el proceso
para enterarlo personalmente de dicha resolución, pero si transcurridos 8 días a partir
de la fecha de la comunicación no compareciere, una tal notificación debe hacerse al
defensor que lo venía representando o al de oficio que deba reemplazar a éste cuando
se excusa válidamente o es renuente a comparecer.

4. Ahora bien, la falta de notificación del auto que dispone el traslado previsto en el
artículo 446 del C. de P. Penal, como reiteradamente lo ha dicho la Sala (entre otros
en fallo de octubre 18 de 2000 M. P. Jorge Aníbal Gómez Gallego) no constituye
ninguna irregularidad, menos cuando la ley no tiene previsto ningún trámite especial
distinto a la "previa constancia secretarial" que advierta la puesta del expediente a
disposición común de los sujetos procesales para los efectos allí previstos, actuación
que en el caso a estudio se cumplió con abundamiento de garantías, más allá de lo
que la ley tiene dispuesto, dado que el propio defensor, a falta de una innecesaria

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

notificación del auto que ordenaba el traslado, fue enterado personalmente de la fecha
en que éste empezaba a correr.

5. En el caso a estudio, cuando ya había entrado en vigencia esta última preceptiva, se


tuvo noticia de la detención del procesado en razón de otro asunto, siendo enterado de
su situación procesal el 30 de agosto de 1994 (fls. 100 y 104) para proceder luego al
decreto de pruebas de oficio ante el silencio de las partes, auto este que fue notificado
personalmente al defensor (fls. 105 y 106 fte. y vto.) dejando a salvo la posibilidad de
su controversia, por lo que resulta verdaderamente extraño que hoy el demandante
aduzca como motivo de casación la falta de oportunidad para ejercer tal derecho.( Ver
igual sentidos decisiones de 26 de marzo de 1996 Dr. Carlos Eduardo Mejía Escobar y
30 de marzo de 2000 Dr. Carlos Augusto Gálvez Argote).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Pereira
PROCESADO : MEDINA SANCHEZ, FREDY
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 10876
PUBLICADA : Si

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ERROR EN LA CALIFICACION JURIDICA-Técnica en casación/


CONCUSION-Conductas rectoras del tipo

1. Cuando se pretende acreditar una errónea calificación de la conducta es necesario


atender a las pautas técnicas que de manera reiterada la jurisprudencia de la Sala ha
precisado, en aras de que la censura no se quede en el solo enunciado y sin la debida
demostración que requiere en esta sede un reproche de esta naturaleza.

De allí que el demandante deba demostrarle a la Corte que el tipo penal en el que
fueron adecuados los hechos que el juzgador dio por establecidos o los que surgen del
material probatorio, no es el que corresponde, sino otro respecto del cual también
debe acreditar que es el que regula el comportamiento atribuido.

Para el efecto, no basta con enunciar el cargo al amparo de la causal tercera de


casación, sino que su demostración debe hacerse conforme a los parámetros de la
causal primera, precisando si la violación de la norma sustancial fue directa o indirecta
y, según el caso, establecer cuáles fueron los desaciertos de orden jurídico o los de
apreciación probatoria. En este último evento precisará, además, si se trató de un
error de hecho o de derecho, la clase de falso juicio en que se incurrió y su incidencia
en la validez de la actuación.

2. Estima el censor que algunos de los apartes revelan que además de la familiaridad,
la relación horizontal y el "convenio", hablaron de un negocio de venta de "cupos" que

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

la señora efectuaba y que por tal razón el delito ha debido ser calificado como
cohecho.

Este planteamiento, por lo incipiente y desacertado, no alcanza a desvirtuar las bases


probatorias de la sentencia censurada, por estar soportado en algunos apartes de la
transcripción cuidadosamente escogidos por el censor para tal fin, y sin confrontar los
restantes elementos de convicción que acreditaron la existencia del punible de
concusión.

La familiaridad o el plano de igualdad en que se desenvuelvan las conversaciones entre


el sujeto agente de este reato y su víctima no desvirtúa su existencia. No se requiere
que la "solicitud" esté acompañada de la fuerza o la violencia, bien sea moral o física,
o que el empleado oficial adopte una posición arbitraria frente al particular para que se
configure el tipo penal en comento, pues esta es apenas una de sus conductas
rectoras, que sin necesidad de ir acompañada de otro ingrediente, como el
constreñimiento o la inducción, estructura por completo el punible de concusión.

En este caso se configuró el ilícito cuando el Alcalde, a iniciativa propia y abusando se


su función, solicitó el dinero a la señora Salamanca de Archila para emitir las
resoluciones que autorizaran el cambio de buses por microbuses, dinero que aceptó
fuera entregado periódicamente.
...

En estas condiciones, no encuentra la Sala, desde el punto de vista lógico ni


probatorio, cómo fue que la señora (...) incentivó la voluntad del Burgomaestre para
que este resolviera sus peticiones de manera favorable, ni mucho menos la razón por
la cual hubiese querido constituir una prueba a través de grabaciones y provocando la
presencia de testigos para perjudicarlo.

Aquí lo que ocurrió fue precisamente todo lo contrario. La iniciativa fue del procesado y
por ello se realizaron las entregas de dinero de manera periódica por parte de la
quejosa, su esposo y hasta su hijo menor, quien confirmó que en las instalaciones de
la Alcaldía y acompañado de su progenitora se le hizo entrega de un paquete que
contenía de un millón de pesos. No hay duda que el abuso de la investidura de (...)
doblegó la voluntad de la gerente de la empresa Transtundama, quien para poder
ampliar el parque automotor de la empresa se vio avocada a pagar lo que no debía.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : Desestima, declara la nulidad del auto que acepto
el recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Santa Rosa de Viterbo
PROCESADO : HERRERA ESPITIA, BENJAMIN ARISTIDES
DELITOS : Concusión
PROCESO : 13316
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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CAMBIO DE RADICACION-Factor territorial/CAMBIO DE RADICACION-Pruebas/


CAMBIO DE RADICACION-Temor a la falta de imparcialidad

1. Uno de los factores determinantes de la competencia en materia penal es el


territorial y el cambio de radicación es una excepción legal al mismo, por lo que el
principio de que el juzgamiento debe surtirse en el lugar donde se cometió el hecho no
es absoluto. El mismo puede variarse cuando en el lugar donde se esté adelantando el
proceso existan circunstancias que puedan afectar el orden público, la imparcialidad o
la independencia de la administración de justicia, las garantías procesales, la
publicidad del juzgamiento, la seguridad del sindicado o su integridad personal ( art.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

83 del Código de Procedimiento Penal. ). Entonces, sólo ante la cabal demostración de


los factores objetivos señalados, atendida su gravedad y actualidad procede la
remoción del proceso del sitio donde se adelanta la causa.

2. Otro aspecto que la Sala ha reiterado es que a la solicitud de cambio de radicación,


se deben allegar las pruebas en que se funda, como quiera, que el funcionario judicial
no puede suplir en la labor de demostración de los supuestos de la petición, al sujeto
procesal que promueve el cambio de radicación.

3.Ese temor a la falta de imparcialidad de la administración de justicia de Sincelejo,


que abriga a la peticionaria, no es circunstancia por si misma, que amerite el cambio
de radicación de este proceso. El artículo 83 del C de P.P. no consagra como causal de
variación del sitio de radicación de un proceso, una hipótesis formulada por un sujeto
procesal sobre lo que él cree que va a suceder con la tramitación del proceso en
determinado lugar, y menos aún, cuando con lo aportado no se demuestra la
existencia de circunstancias objetivas que justifiquen la remoción del proceso.

Tiénese entonces, que los hechos en que funda la postulante el cambio de radicación,
no son motivo para autorizar el traslado del proceso a un Distrito diferente, sino en
caso de encontrar elementos suficientes, acudir a otros mecanismos intraprocesales
diferentes al incoado. Tal es el caso de las causales de recusación previstas en el art.
103 del C de P.P, establecidas para preservar esa garantía de independencia,
autonomía e imparcialidad, a que se refieren los artículos 228 y 230 de la Carta
Política, y cuestionar en forma racional y fundada la imparcialidad y probidad del
juzgador que exhiba un interés en el proceso, o que sus actuaciones no estén
rodeadas de la rectitud con la que debe obrar todo funcionario judicial

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Cambio de Radicación
FECHA : 07/12/2000
DECISION : Niega el cambio solicitado
PROCEDENCIA : Juzgado 2º Penal del Circuito
CIUDAD : Sincelejo
PROCESADO : AMARIS MORA, MARIA DEL CARMEN
DELITOS : Concusión
PROCESO : 17682
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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EJECUTORIA-De las providencias judiciales/ JUEZ DE EJECUCION DE


PENAS/ EJECUCION DE LA SENTENCIA

En efecto, El inciso 1º, artículo 197 del C. de P. Penal, modificado por el artículo 20 de
la Ley 553 de 2000, establece que "Las providencias quedan ejecutoriadas tres días
después de notificadas si no se han interpuesto los recursos y no deban ser
consultadas. La que decide la casación, salvo cuando se sustituya la sentencia materia
del mismo, la que lo declara desierto, y las que decidan la acción de revisión, los
recursos de hecho, o de apelación contra las providencias interlocutorias, quedan
ejecutoriadas el día en que sean suscritas por el funcionario correspondiente".

El contenido de esta disposición es de una claridad tan meridiana que no admite otra
interpretación que la de su tenor literal: si se trata de sentencia de casación y en ella
no se sustituye la sentencia materia del mismo, que es lo que corresponde al caso
concreto, el fallo queda ejecutoriado en el momento que sea suscrito por todos
quienes hayan intervenido en la discusión de Sala. Y ejecutoriado el fallo de casación,
por ser el último extremo del proceso penal, la competencia funcional de la Corte
desaparece y es el Juez de la ejecución de la pena o el funcionario de primera
instancia que funja como tal, el que toma las riendas del cumplimiento de la pena, si
ésta ha sido de naturaleza condenatoria.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Auto Casación
FECHA : 11/12/2000
DECISION : Se abstiene de reconocer poder y de decidir
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : RUBIO ROBLES, EDUARDO
NO RECURRENTE : ORDOÑEZ RESTREPO, LUIS ERNESTO
DELITOS : Fraude procesal, Tentativa de estafa
PROCESO : 15552
PUBLICADA : Si

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NULIDAD-Técnica en casación/ PROCESO PENAL-Finalidad/


INVESTIGACION INTEGRAL-Técnica para alegar su vulneración/ ERROR EN
LA CALIFICACION JURIDICA-Técnica en casación/ REFORMATIO IN
PEJUS-Consulta-Legalidad de la pena

1. Como insistentemente lo ha recordado la jurisprudencia de esta Sala, en ninguna


forma puede entenderse como subsidiaria en relación con las demás en cuanto a los
requisitos argumentales y los estrictamente técnicos que se impone cumplir para que
la censura pueda ser objeto de estudio, siendo imprescindible para que ello sea viable
no únicamente su enunciación ni la escueta afirmación de la inconformidad, sino, por
el contrario, la precisión de los presuntos vicios constitutivos de irregularidades
sustanciales, demostrando en qué consisten, qué supuestos normativos contrarían los
actos procesales así cuestionados y su trascendencia frente al fallo, teniendo en cuenta
para ello los principios que gobiernan las nulidades, esto es, que el acto no haya
cumplido la finalidad para la cual estaba destinado, siempre que no se viole el derecho
a la defensa, que efectivamente con esa irregularidad se afectaron garantías de los
sujetos procesales o se desconocieron las bases fundamentales de la instrucción y el
juzgamiento, siempre y cuando el mismo petente no haya coadyuvado con su
conducta a la ejecución del acto irregular, salvo que se trate de defensa técnica, que
no se haya asentido en el vicio y que no exista otro medio procesal para subsanarlo.

2. El proceso, se ha dicho, tiene como fin el descubrimiento de la verdad real,


concretada en nuestro sistema procesal en los fines investigativos que señala el
Artículo 334 del C. de P. P., y sobre la cual debe existir la consabida certeza por parte
del juzgador al momento de condenar, al tenor del Artículo 247 del mismo Estatuto, lo
cual significa que al haberse dado por concluida una investigación y avanzado el
proceso hasta el proferimiento de los fallos de primera y segunda instancia, el Estado
dinamizó todos sus esfuerzos para el establecimiento de esa verdad fundamentado
para ello en la puesta en marcha de los medios probatorios que la misma ley procesal
preveé, dando por demostrados hasta ese momento unos hechos, juicio este que
necesariamente se ha fundamentado en las pruebas aportadas al proceso y que
consideró le permitían llegar al grado de certeza para inferir responsabilidad contra el
incriminado.

3. La censura por violación al principio de investigación integral, necesariamente debe


partir del supuesto de que en criterio de los juzgadores ésta se ha perfeccionado
debidamente, es decir, que se han practicado todas y cada una de las pruebas
conducentes y necesarias para el descubrimiento de la verdad, razón por la cual si
para el censor esto no es cierto, pues se han dejado de practicar aquellas que
imperativamente harían llegar a los juzgadores a una conclusión opuesta, ya no es la
hora de elucubrar con teóricas hipótesis que sin demostración alguna y con amparo en
la simple afirmación de personalísima verdad desconozcan esa presunción de certeza,

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

sino que debe corresponder el cuestionamiento al análisis de la prueba existente y


valorada en la sentencia para colegir la necesidad de las pruebas que debían haberse
practicado y no se practicaron, sin que ello implique, claro está, la diabólica exigencia
de anticiparse indebidamente del resultado que arrojarían esas pruebas, sino que con
fundamento en el haber probatorio legalmente aducido al proceso se torne en
imprescindible la práctica de los medios de convicción que argumentalmente
confrontados con los existentes demuestren la inconsistencia de aquéllos.

Estas pruebas, se ha dicho, deben ser favorables al procesado, o sea, que frente a ese
universo probatorio tengan la capacidad real de beneficiarlo.

4. Trátase aquí de disentir por parte del libelista de la adecuación típica dada por los
sentenciadores al delito de terrorismo recurriendo directamente a la causal tercera de
casación, desconociendo que, como inicialmente lo recuerda el Ministerio Público al
cuestionar la falta de técnica en la formulación de la censura, en estos eventos lo que
concurriría es un error in iudicando que debe ser atacado y demostrado por la vía de la
causal primera, bien cuerpo primero o cuerpo segundo, pero de todas formas
comprobando la errónea calificación delictual, que impondría consecuencialmente la
declaratoria de nulidad del fallo por la imposibilidad de proferirse sentencia por un
delito diverso al que fue objeto de acusación, pues al dirigirse en estos casos el ataque
a la resolución acusatoria, la tipificación del delito que realmente correspondería
impide que se dicte la congruente sentencia.

5. En cuanto se refiere a la petición subsidiaria que hace el Procurador Delegado, de


no aceptarse el cargo de nulidad que avala, respecto a que se declare la nulidad
parcial del fallo de segunda instancia por ser violador del principio de la reformatio in
pejus al haber incrementado el Tribunal la pena principal de 13 a 14 años de prisión a
cada uno de los procesados, por obrar en su contra algunas circunstancias de
agravación punitiva, pues afirma que en esta oportunidad ha decidido cambiar de
criterio en vista de algunos pronunciamientos de la Corte Constitucional, debe la Sala
enfatizar que a ello no se accederá por cuanto esta Corporación continúa manteniendo
su criterio mayoritario, en el sentido de que en aquellos casos consultables es dable la
revisión total de la decisión, no quedando limitado por ello a la restricción que impone
el artículo 31 de la Constitución Política para los eventos en que el apelante sea único,
pues este grado de jurisdicción por ser de carácter general prima ante el interés
particular del impugnante.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 11/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D.C.
PROCESADO : LOPEZ SUAREZ, ALIRIO
PROCESADO : ARIAS HERRERA, LUIS TIRSO
PROCESADO : MURCIA SANCHEZ, MIGUEL ANGEL
DELITOS : Incendio, Terrorismo, Destrucción de documento
público
PROCESO : 15118
PUBLICADA : Si

Salvamento Parcial de Voto Dr. ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

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EXTRADICION PASIVA-Finalidad/ EXTRADICION PASIVA-Concepto,


inimpugnabilidad, parámetros/ EXTRADICION PASIVA-Naturaleza de
prevalencia administrativa/ EXTRADICION PASIVA-Proceso en Colombia/
EXTRADICION PASIVA-Doble incriminación-Lavado de activos

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

1. Con apego a la regulación constitucional y legal del instrumento, la jurisprudencia


de esta Corte ha venido sosteniendo de modo pacífico y reiterado que la extradición
no corresponde a la noción de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de
aquél a quien se reclama en el exterior, sino que obedece a un instrumento de
cooperación internacional previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio,
Acuerdo, Constitución, o Ley, según el caso), con la finalidad de evitar la evasión de la
acción de la justicia por parte de quien ha realizado comportamientos delictivos
refugiándose en territorio sobre el cual carecen de competencia las autoridades
jurisdiccionales que solicitan su presencia, y pueda responder personalmente por los
cargos que le son imputados y por los cuales, cuando menos, haya sido convocado a
juicio criminal.

Debido a ello, en su trámite no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o


mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del
hecho, el lugar de su realización, la forma de participación o el grado de
responsabilidad del encausado; la normatividad que prohibe y sanciona el hecho
delictivo; la calificación jurídica correspondiente; la competencia del órgano
jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena que le
correspondería purgar para el caso de ser declarado penalmente responsable; pues
tales aspectos corresponden a la órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del
país que eleva la solicitud, y su postulación debe hacerse al interior del respectivo
proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la legislación del
Estado que formula el pedido.

2. La normatividad procesal colombiana no establece la posibilidad de que el trámite


de extradición que normativamente corresponde adelantar a esta Corporación, culmine
con un fallo con potencialidad de hacer tránsito a cosa juzgada, sino en un concepto
jurídico de la Corte Suprema de Justicia que por lo mismo no es susceptible de
impugnación alguna, con objeto en la verificación del cumplimiento de precisos
aspectos relacionados con la validez formal de la documentación presentada, la
demostración plena de la identidad del solicitado, el principio de la doble incriminación,
consistente en que el hecho que motiva el pedido también esté previsto en Colombia
como delito y sancionado con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior
a cuatro años, la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero -que de no
ser una sentencia cuando menos corresponda a aquella que en la legislación
colombiana es la resolución acusatoria-, y, cuando fuere el caso, el cumplimiento de lo
previsto en los tratados públicos, según el marco normativo al efecto señalado de
modo oficial por el Gobierno Nacional como director de las relaciones internacionales,
aspectos que igualmente condicionan la práctica de pruebas.

3. Debido precisamente a la prevalencia de su naturaleza administrativa, el trámite de


este tipo de extradición se cumple con la intervención activa del gobierno nacional,
quien dentro de su autonomía política no sólo da inicio recibiendo la solicitud y la
documentación correspondiente con la cual se perfeccione el expediente, y establece el
marco normativo aplicable a cada caso particular antes de darle curso al máximo
tribunal de la justicia ordinaria para lo de su competencia, sino que mediante una
resolución administrativa le pone fin a la actuación, sea concediendo la extradición,
difiriendo la entrega del solicitado, o negando el pedido del Gobierno extranjero,
aunque previamente requiere el concepto de la Corte que solo le vincula si fuere
negativo, pues de ser favorable, quedará "en libertad de obrar según las conveniencias
nacionales", y de esta manera, en ejercicio del poder legítimamente conferido,
interactuar en el concierto internacional.

Resulta por tanto infortunada la manifestación en el sentido de que ante la existencia


de tratados públicos bilaterales o multilaterales en materia de extradición suscritos por
los gobiernos de Colombia y los Estados Unidos de América, se tornan inaplicables las
regulaciones supletorias establecidas en la ley colombiana, pues, al respecto debe
reiterar la Corte, conforme lo ha hecho en oportunidades anteriores, que es el
gobierno colombiano el órgano constitucionalmente facultado para establecer la
vigencia o aplicabilidad en el ordenamiento interno de los instrumentos mediante los
cuales la nación colombiana interactúa en el concierto de las relaciones
internacionales, según se establece del artículo 189-2 de la carta política, y si en este
evento, el gobierno nacional conceptuó oficialmente sobre la ausencia de convenio
aplicable al caso en materia de extradición con el estado solicitante, y señaló la
consecuente aplicación de lo previsto en el referido tema por el código de
procedimiento penal, impertinente resulta pretender que a iniciativa de parte la Corte

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

entre a dirigir o controlar el marco normativo en el que el estado colombiano participa


de las relaciones internacionales.

"Precisamente en ello, ha sido reiterado por la jurisprudencia, es que se funda la no


obligatoriedad del concepto favorable de la Corte, en que la Rama Judicial no puede
imponer a la Ejecutiva encargada del manejo de las relaciones internacionales, una
forma específica de comportamiento frente a terceros países. Para todos los efectos y
hacia el exterior, el Gobierno actúa en ejercicio de la soberanía que encarna el
Presidente como Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Suprema Autoridad
Administrativa" (Cfr. Concepto Extradición Oct. 3 /2000. M.P. Dr. CARLOS E. MEJIA
ESCOBAR. Rad. 15862).

4. En relación con el planteamiento en el sentido de que en Colombia existe una


investigación penal en contra del señor (…) por los mismos hechos por los cuales el
gobierno de los Estados Unidos de América solicita su extradición, y la solicitud de que
la Corte condicione al órgano Ejecutivo para que previamente a lo de su competencia
verifique tal aserto, es pertinente reiterar lo ya expresado al respecto:

"Al efecto, de lo previsto por los artículos 546 y siguientes del Código de Procedimiento
Penal se establece que la existencia de otros procesos en contra del solicitado, es
asunto que le compete determinar o verificar al Ministerio de Justicia, siendo dicha
autoridad quien, de acuerdo con sus facultades, habrá de cotejar si la naturaleza del
proceso seguido por las autoridades colombianas corresponde o no a la hipótesis
prevista por el artículo 560 del Código de Procedimiento Penal, o a la del 565 ejusdem,
y definir si concede o niega la extradición, o eventualmente concederla difiriendo la
entrega del solicitado, para lo cual, el Gobierno Nacional bien se halla facultado para
obrar según las conveniencias nacionales (art. 557 ejusdem), pudiendo analizar, sobre
bases concretas, de acuerdo con la órbita de su competencia -de la cual carece la
Corte-, si en Colombia existe el proceso a que en este caso se refiere el defensor, y
de ser ello cierto, si trata de los mismos hechos por los que se solicita la extradición o
de otros distintos, y si la etapa que atraviesa obedece o no a una estrategia diseñada
especialmente para burlar la pretensión del Estado solicitante, y adoptar las decisiones
que sean del caso. Por consiguiente, es a esa autoridad, al Gobierno, a quien la
defensa o el Ministerio Público, podrían plantear sus inquietudes al respecto"
(Concepto de extradición de 8 de agosto de 200. Rad. 16515. M.P. Dr. FERNANDO E.
ARBOLEDA RIPOLL).

Y, en posterior pronunciamiento señaló:

"No se opone a lo aquí expresado, la sentencia de constitucionalidad 1106 del 24 de


agosto de 2000 de la Corte Constitucional en la que se decidió la exequibilidad, entre
otras normas, de los artículos 550 y 565 del Código de Procedimiento Penal,
condicionándose la del inciso 2º del artículo 550 "bajo el entendido de que la entrega
de una persona en extradición al Estado requirente, cuando en éste exista la pena de
muerte para el delito que la motiva, sólo se hará bajo la condición de la conmutación
de la pena, como allí se dispone, e igualmente, también a condición de que al
extraditado no se le someta a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes, ni a las penas de destierro, prisión perpetua y
confiscación, conforme a lo dispuesto por los artículos 11, 12, y 34 de la Constitución
Política", condicionamiento que naturalmente no modifica la norma en su redacción
literal, sobretodo en cuanto el destinatario de ese precepto es el gobierno, tal como
aparece claramente en su texto, por lo que la Corte en su Concepto no puede imponer
la condición reclamada por el defensor, que finalmente se contraería a que el gobierno
cumpla la constitución y la ley, lo que es su obligación constitucional y le genera
responsabilidad en cuanto las infrinja, las omita o las extralimite" (Concepto
Extradición octubre 3/2000. M.P. Dr. CARLOS E. MEJIA ESCOBAR. Rad. 15862).

5. En la legislación colombiana, esta conducta se halla tipificada por el artículo 9º de


la Ley 365 de 1997 como delito denominado jurídicamente "lavado de activos", dado
que establece pena de prisión de seis (6) a quince (15) años, para quien "adquiera,
resguarde, invierta, transporte, transforme, custodie o administre bienes que tengan
su origen mediato o inmediato" en actividades, entre otras, "relacionadas con el tráfico
de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas", o "dé a dichos bienes
apariencia de legalidad o los legalice, oculte o encubra la verdadera naturaleza, origen,
ubicación, destino, movimiento o derechos sobre tales bienes, o realice cualquier otro
acto para ocultar o encubrir su origen ilícito".

158
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Por manera que sin lugar a dudas se cumple el requisito establecido por el artículo
549-1 del Código de Procedimiento Penal, relativo a la doble incriminación y la pena
mínima para extraditar.

Es de advertirse, que tanto el requerido en extradición señor (...), como el defensor,


sostienen que por virtud de lo establecido por la Ley 491 de 1999, fueron derogadas
varias disposiciones de la ley penal, entre ellas las que tipifican el delito de lavado de
activos, y, bajo tal supuesto, consideran que no se cumple el principio de la doble
incriminación por este cargo.

Al respecto baste con recordar, como en el mismo sentido lo expresa el Procurador


Delegado, que el Gobierno Nacional, mediante el Decreto 623 de 1999, "en ejercicio de
las facultades constitucionales y legales, en especial las conferidas por el artículo 45 de
la Ley 4ª de 1913", dejó en claro que el artículo 25 de la Ley 491 de 1999, "no derogó,
modifica ni transforma el artículo 9º de la Ley 365 de 1997 que establece el delito de
Lavado de Activos". Asimismo, que "los artículos 26, 27 y 28 de la Ley 419 de 1999,
no derogan, modifican ni transforman el artículo 9º de la Ley 365 de 1997", con lo cual
se evidencia la ausencia absoluta de fundamento en el cuestionamiento que el
requerido postula ante la Corte.

Y si por si acaso subsistiere alguna duda en relación con la vigencia de las


disposiciones contenidas en la Ley 365 de 1997 mediante la cual se establece el delito
de Lavado de Activos, es de recordarse que en la Ponencia para Primer Debate al
Proyecto de Ley Número 235 de 1996 (Senado) que finalmente vino a constituir la Ley
491 de 1999, se lee lo siguiente:

"El proyecto de ley "por medio del cual se establece el seguro ecológico y se dictan
otras disposiciones", pretende principalmente institucionalizar un mecanismo que
cubra los riesgos del deterioro al ambiente por responsabilidad civil extracontractual, y
la ampliación de la tipificación de los delitos a aquellos hechos que violen las
disposiciones relativas a la conservación y defensa del ambiente, lo mismo que el
establecimiento de las sanciones penales y civiles correspondientes. La preocupación
creciente, a nivel mundial, sobre las medidas que deben adoptarse para la óptima
conservación de la naturaleza, ameritan suficientemente medidas legales como las
aquí propuestas" ( Gaceta del Congreso No. 240, Junio 18 de 1996. Pg. 6), exposición
de motivos que se reiteró en la Ponencia para Segundo Debate (Gaceta No. 285, julio
23 de 1996 Pg. 7).

En la Ponencia para Primer Debate al Proyecto de Ley Número 154 de 1996 (Cámara),
presentada el 8 de diciembre de 1996, se señaló:

"El objeto de este Proyecto de ley es crear el seguro ecológico como mecanismo que
permita cubrir los riesgos de deterioro ambiental por responsabilidad civil
extracontractual, y además reformar el Código Penal en lo relativo a los delitos
ecológicos, también reforma el Código de Procedimiento Penal, buscando mejorar la
operatividad de la justicia en este aspecto" (Gaceta No. 620. Pg. 8).

Y en la Ponencia para Segundo Debate en la Cámara de Representantes, además de


reiterarse lo ya expuesto, se precisó:

"El enfoque del proyecto en materia penal, parte de una revisión de toda la parte
especial del Código Penal vigente, para actualizar los tipos y las sanciones que de
manera directa se refieren a la protección de los recursos naturales y el medio
ambiente y que están dispersos por todo el Código" (Se resalta) (Gaceta 184, Pg. 4).

De la lectura de los antecedentes legislativos de la que llegó a ser la Ley 491 de 1999,
se infiere que no obstante los tres años que duró su trámite por el Congreso, en
ninguna parte aparece la voluntad del legislador de modificar el régimen del lavado de
activos. Muy por el contrario, se hizo referencia a la actualización de los tipos penales
de carácter ecológico.

Se trata, pues, a juicio de esta Corporación, de un error de técnica legislativa en la


nomenclatura de las disposiciones en cita, subsanable a partir de la interpretación
racional de la ley, error que carece de relevancia para los efectos de este concepto,
pues tanto de la lectura de la ley finalmente expedida, como de sus antecedentes,

159
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

surge con claridad la voluntad del legislador de no derogar o modificar las


disposiciones incorporadas al Código Penal, por las cuales se elevó a la categoría de
delitos autónomos las conductas de adquirir, resguardar, invertir, transportar,
transformar, custodiar o administrar bienes de origen mediato o inmediato con
actividades delictivas, entre otras, las relacionadas con el tráfico de drogas tóxicas,
estupefacientes o sustancias sicotrópicas.

Es de decirse, entonces, que el presupuesto relativo a la doble incriminación se


observa satisfecho en este caso, pues, como ha sido visto, el hecho imputado por
autoridades de los Estados Unidos de América al señor (...), en Colombia corresponde
a la hipótesis del delito definido como Lavado de Activos, por cuya realización la ley
establece pena de prisión en su mínimo superior a cuatro años.

MAGISTRADO PONENTE Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL

Concepto Extradición
FECHA : 12/12/2000
DECISION : Conceptúa favorablemente
PAIS REQUIRENTE : Estados Unidos de América
REQUERIDO : MORENO URIBE, HORACIO DE JESUS
DELITOS : Lavado de activos
PROCESO : 16720
PUBLICADA : Si

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SENTENCIA ANTICIPADA-Interés para recurrir/ NULIDAD-Principios de


convalidación y protección/ TERMINACION ANTICIPADA DEL PROCESO-
Decisión autónoma y voluntaria del procesado/ NULIDAD-Técnica/
TERMINACION ANTICIPADA DEL PROCESO-Causal de impedimento/
SENTENCIA ANTICIPADA-Facultades del juez/ TERMINACION
ANTICIPADA DEL PROCESO-Límites al poder calificador del fiscal/
TERMINACION ANTICIPADA DEL PROCESO-Intangibilidad de la acusación

1. De conformidad con lo normado en el artículo 37B del Código de Procedimiento


Penal, la sentencia anticipada sólo es apelable por el procesado y su defensor
únicamente sobre la dosificación de la pena, el subrogado de la condena de ejecución
condicional y la extinción del dominio sobre bienes. Cualquier discusión orientada a
desconocer éstas limitantes, no puede ser admitida, no sólo porque se estaría
desbordando el marco jurídico que regula esa figura, sino porque implícitamente se
dejaría abierta la posibilidad de debatir asuntos cuya definición se produce en virtud de
la aceptación de los cargos por parte del procesado.

Las tres censuras formuladas por el libelista contienen una base común en su
fundamentación, especialmente en lo que respecta a la alegación del perjuicio que
supuestamente se le causó al procesado en virtud de las irregularidades denunciadas y
que, según él, consistió en que por no haberse atendido de manera oportuna la
solicitud de sentencia anticipada efectuada en la etapa de la instrucción, su
representado no pudo obtener la rebaja de una tercera parte de la pena que le fue
impuesta, ni tampoco acceder al beneficio de la condena de ejecución condicional.

160
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Estos presupuestos, que como se dijo fueron una constante en los reproches
planteados en el libelo que se analiza, tornaban admisible la demanda y por ello así se
declaró. Sin embargo, analizado el fondo de la cuestión, resulta evidente que ninguno
de los cargos demuestra la existencia de irregularidades con capacidad para afectar las
garantías del procesado o la estructura de la actuación, ni mucho menos que a causa
de ellas se haya generado el perjuicio denunciado.

2. En la demostración del yerro que al amparo de la causal tercera de casación se


formule, compete al recurrente señalar tanto la clase de nulidad que se invoca, como
las normas que resultaron vulneradas a causa del error. Si se pretende demostrar la
existencia de irregularidades sustanciales que afectan el debido proceso, se debe
precisar de qué manera afectan las garantías de los sujetos procesales o cómo
quebrantan las bases de la instrucción o el juzgamiento, presentando las razones por
las cuales se debe invalidar lo actuado y el momento procesal desde el cual así se
debe declarar.

Estima el libelista que la sentencia del Tribunal fue dictada en un juicio viciado de
nulidad por no haberse atendido de manera oportuna la solicitud de terminación
anticipada del proceso, elevada antes del cierre de investigación por el procesado (...)
y su defensor, lo cual hubiera significado una rebaja de pena de una tercera parte.

Frente al panorama procesal en referencia, no encuentra la Sala que se configure la


causal de nulidad referida por el libelista, porque a la luz de los principios que rigen las
nulidades, no siempre la ausencia de una formalidad en la ejecución de un acto
procesal implica su invalidez pues el mismo puede ser convalidado por las partes, caso
en el cual se torna idóneo para dar paso a las subsiguientes etapas del proceso. Así
mismo, conforme al principio de protección, no es posible que quien haya contribuido a
producir el acto que se tacha de viciado, alegue la nulidad del mismo.

En el asunto que se examina, es evidente que tanto el defensor que asistía al


procesado en las aludidas etapas procesales, así como este mismo, coadyuvaron con
su conducta a la producción del acto cuya nulidad se pretende, en tanto que
conocieron el acto que en esta sede se tacha de viciado, sin que en su debida
oportunidad procesal hicieran manifestación alguna al respecto.

Fue así como enterados personalmente - defensor y procesado - de los motivos por los
cuales el Juez 70 Penal del Circuito se abstuvo de dictar sentencia anticipada para
decretar en su lugar la nulidad parcial de lo actuado a partir del acta de formulación de
cargos efectuada el 2 de mayo de 1995, y del requerimiento hecho por la señora Fiscal
184 en la providencia a través de la cual concedió la libertad provisional a (...) para
que este manifestara a qué tipo de terminación anticipada quería acogerse, guardaron
absoluto silencio sobre ese tema y las solicitudes que de allí hasta la calificación del
mérito del sumario se presentaron a la fiscalía solo se referían a la devolución de
elementos y documentos. Pero no se hizo el más mínimo comentario en cuanto a su
voluntad de que se terminara anticipadamente el proceso.

Inclusive, en el alegato precalificatorio que el defensor de (...) presentó tampoco se


hizo alusión al tema; antes bien, el mismo estuvo orientado a demostrar que a su
representado se le debía imputar el delito de tentativa de estafa agravada y el
contenido en el inciso 1º del artículo 222 del Código Penal que tipifica el uso de
documento público falso.

Sobre este punto se debe precisar que si la voluntad real era la de obtener la
terminación anticipada del proceso, era indispensable que el encartado aceptara los
cargos en la forma que le fueron formulados en la audiencia declarada nula, esto es,
por estafa agravada por la cuantía, falsedad material de particular en documento
público y uso de documento público falso de que trata el inciso 2º del artículo 222 del
Código Penal. Por ello resulta explicable que en los alegatos de conclusión nada se
dijera sobre el tema, pues en ellos se estaba planteando otra hipótesis que se
consideró resultaba más favorable al procesado. Como la misma no fue acogida, el
encausado se apresuró a solicitar la audiencia para terminación anticipada del proceso,
en los términos del numeral 6º del artículo 37 del Código de Procedimiento Penal.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Esas peticiones dejan en evidencia la ausencia de una voluntad explícita de allanarse a


los cargos y una estrategia alternativa frente a ellos, que de ninguna manera se
concilia con la estructura de dicha institución en el rito procesal colombiano.

Entonces, atribuir a la funcionaria instructora la omisión de la audiencia para evacuar


una tal solicitud de terminación anticipada del proceso, implica trasladar el carácter
dispositivo de la aceptación de cargos hacia los ámbitos en que se desenvuelven las
funciones de las autoridades, en el entendido de que es el inculpado y sólo él quien va
a aceptar de manera libre su responsabilidad para que se dicte sentencia anticipada.

En otras palabras, es una decisión autónoma, en la que su ejecución depende


principalmente de la voluntad del procesado y no, como lo propone el recurrente, del
fiscal, quien si bien debe procurar lo indispensable a los sujetos procesales para que
tengan acceso a utilizar dicho instrumento, no es de su esfera exclusiva el que se
adelante ésta clase de trámite abreviado, ni intervenir así sea sutilmente, la esfera de
disponibilidad que la ley únicamente reconoce al procesado.

En estas condiciones, no encuentra la Sala que la funcionaria instructora de este


asunto haya desatendido la solicitud de terminación anticipada en la etapa del sumario
ni que haya obstruido la posibilidad de que (...) hubiese obtenido una rebaja de pena
de una tercera parte, como lo reclama el censor. Si la funcionaria no se mostró
decididamente interventora como ahora se ha querido, sí cumplió con la función y el
deber de requerir al procesado para que aclarara el punto de confusión. Y como éste
no lo hizo, era imposible continuar con el trámite pertinente.

3. Cuando se elevan varias censuras al amparo de esta causal,-nulidad- es deseable


no solo indicar el orden de prioridad con que invocan sino además el alcance de la
invalidación, teniendo en cuenta que cada motivo de nulidad tiene sus propios efectos
en el trámite procesal, tiene orígenes distintos e implica desarrollos argumentativos
diversos. No hacerlo puede tornar ininteligibles, y a veces contradictorias las censuras
y terminar conspirando contra la claridad y precisión del libelo.

Lo anterior obedece a que en sede de casación no es posible utilizar los mismos


argumentos para acomodarlos a las distintas causales de nulidad consagradas en la
ley, que es precisamente lo que ocurre en el asunto materia de examen.

En primer lugar el libelista busca demostrar que aparte de la irregularidad denunciada


en el cargo anterior, también se presentó un desconocimiento del derecho a la defensa
de su representado, que aunque invocó como subsidiario de aquella, no desarticula el
grave desacierto de involucrar en un mismo presupuesto fáctico diferentes motivos de
invalidez, lo cual va en contravía del principio de autonomía que como ya se dijo rige
en esta sede extraordinaria.

Dice el censor que el hecho de no haberse atendido la solicitud de sentencia anticipada


efectuada el 25 de abril de 1995 se debió, además de los motivos expuestos en el
cargo principal, a la evidente falta de defensa técnica que sufrió el procesado.

Para responder debe señalarse que en torno a ese específico punto de debate tiene
dicho la Sala que la oposición de criterios estratégicos entre defensores no genera
nulidad, pues los mecanismos que un profesional del derecho utilice para proteger las
garantías del procesado pueden no ser los mismos que otro considere idóneos o más o
menos eficaces o convenientes para lograr ese objetivo.

Por ello, alegar como nulidad que el defensor de los intereses de (...) elaboró de
manera antitécnica el escrito de solicitud de terminación anticipada o que en la
audiencia de formulación de cargos debió precisar qué tipo de terminación anticipada
se debía rituar, o que era su deber satisfacer el requerimiento hecho por la Fiscal
instructora para que ese punto se aclarara, son argumentos que en sí no bastan para
acreditar una lesión efectiva del derecho a la defensa, sino que revelan otra alternativa
probable en el desarrollo del derecho de postulación sobre lo cual no podría interferir
el arbitrio judicial para terminar pronunciando juicios atinentes a los ámbitos de
soberanía y que deben ser garantizados por la propia autoridad pero no interferidos
por sus propias concepciones.

La Sala comparte el criterio del señor Procurador Delegado en el sentido de que la


actuación desplegada por el citado defensor, y que es motivo de reproche, es

162
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

demostrativa de un interés por salvaguardar garantías del procesado, que compartido


o no, impide que se le pueda tener como fundamento de una carencia de defensa
técnica.

No obstante, dentro del mismo contexto que se viene señalando, reprocha el libelista
que su colega no debió permitir que la Juez 70 Penal del Circuito dictara el fallo de
primer grado, pues a su modo de ver se hallaba comprometido su criterio jurídico al
haber improbado los cargos formulados en la audiencia del 2 de mayo de 1995. Tal
planteamiento es completamente extraño a una ausencia de defensa técnica y se
reduce a una protesta contra la actuación puesto que el hecho, en sí, no resulta
perjudicial al sujeto dado que es el desarrollo de un acto de control cuya fuente está
en la misma ley.

Sobre la materia - terminación anticipada del proceso - la única causal de


impedimento que tiene prevista la ley, es la contenida en el numeral 12 del artículo
103 del Estatuto Procesal Penal, y se contrae a la improbación del acuerdo para
audiencia anticipada (art. 37 A del C de P.P.). Y en este caso lo que hizo la juzgadora
fue anular el acta de formulación de cargos para sentencia anticipada. (art. 37,
ibídem)

En cuanto a la causal consagrada en el numeral 6º de la citada normatividad, es de


verse que la situación planteada tampoco se acomoda a dicha previsión normativa. No
se puede tener como un prejuzgamiento la anulación de un acta de formulación de
cargos que si se revisa, analiza aspectos netamente formales en cuanto a la
adecuación típica de los hechos constitutivos de delito que para la funcionaria no
resultó acorde con el acta invalidada.
4. En esta oportunidad no solamente el casacionista escuda su reproche en la supuesta
existencia de irregularidades sustanciales que afectan el debido proceso, sino el
desconocimiento de normas de rango constitucional (arts. 13, 29 y 229). Explica que
en este caso la señora Juez 70 Penal del Circuito no podía declarar la nulidad de lo
actuado e imponerle a la fiscalía instructora un determinado criterio jurídico que le
obligara a proferir la acusación acorde a los lineamientos por ella establecidos. Según
él, dicha funcionaria sólo podía aprobar o improbar el acuerdo al que llegaran el Fiscal
y el sindicado, sin que tenga una tercera opción de hacer los ajustes pertinentes.

No obstante como el libelista se respalda en un pronunciamiento de esta Corporación,


de fecha 7 de julio de 1995, debe aclararse para disipar cualquier mala interpretación,
que en esa decisión la Sala Penal concretó los límites que debe tener un fallo, luego de
haberse realizado la audiencia especial de que trataba el artículo 37 del Código de
Procedimiento Penal, antes de que fuera modificado por la Ley 81 de 1993. En efecto,
allí se delimita la función del juez a aprobar o improbar el acuerdo, cuando al
establecer los términos de la acusación adoptada por el encartado, encuentra que esta
no se ciñe a la ley ni a la realidad procesal.

Distinto es lo que ocurrió en este caso. La señora Juez 70 Penal del Circuito, al revisar
el acta de cargos se asbtuvo de dictar sentencia anticipada, por encontrar que aquella
contenía un sinnúmero de irregularidades que se tornaban desconocedoras de las
garantías fundamentales, y por ello decretó la nulidad parcial de la actuación, para lo
cual se encuentra debidamente facultada por el artículo 305 del Código de
Procedimiento Penal.

5. Siendo consecuentes con lo que se ha venido diciendo a lo largo de esta


providencia, no puede avalar la Sala el criterio del señor Procurador Delegado en
cuanto a su solicitud de casación oficiosa.

Lo anterior porque si el Juzgado 70 Penal del Circuito en su providencia del 16 de


mayo de 1995 se abstuvo de dictar sentencia anticipada y en su lugar decretó la
nulidad de lo actuado a partir del acta de formulación de cargos celebrada el 2 de
mayo de ese mismo año, no fue exclusivamente porque no se haya discriminado la
forma de terminación anticipada a la que quería acogerse el inculpado, como lo afirma
el representante del Ministerio Público.

Adicional a la señalada razón, encontró la funcionaria que la fiscalía no se pronunció


claramente acerca del porqué terminaba realizando el acta de formulación de cargos
relacionada con la sentencia anticipada, cuando en fecha anterior había ordenado
llevar a cabo una audiencia anticipada.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Observó que existía una irregularidad que afectaba el debido proceso, consistente en
que la funcionaria instructora se limitó a formular los cargos en el acta por los delitos
de estafa agravada, falsedad material de particular en documento público y uso de
documento público falso, sin precisar si se trató de varios atentados contra el
patrimonio económico y la fe pública; que como no fue clara la adecuación típica se
incurriría en irregularidad al equiparar dicha acta a la resolución de acusación, cuando
la calificación realizada no corresponde a los hechos investigados. (cfr fls 189 y ss c.o.
No 1).

Es que, como lo ha señalado la Sala en otras oportunidades, la adecuación típica que


de la conducta hace el fiscal en el acta de formulación de cargos, no implica que el
juez deba aceptarlos automáticamente si no son atinados, máxime cuando dicho acto
procesal, por mandato de la ley se debe equiparar a la resolución acusatoria y el juez
debe dictar sentencia conforme a los hechos y circunstancias allí aceptados.

En variados pronunciamientos se ha señalado que el juez, como garante de la


legalidad, puede decretar la nulidad de la actuación surtida a partir del acta de
formulación de cargos, cuando encuentre que se vulneran las garantías
fundamentales. Uno de ellos es el siguiente:

"Desde luego que el poder de calificar radicado en la Fiscalía, como lo advierte el


Procurador Delegado, no puede ser arbitrario sino que debe sujetarse a la prueba
recaudada y una ley preexistente (principio de legalidad), como el quehacer de
cualquier autoridad en un Estado de Derecho. Por tal razón, si el fiscal en el proceso de
subsunción de los hechos en el referente legal, se aleja radicalmente de las reglas de
la lógica y la comprensión jurídica del caso, de tal manera que dicho error lo desvía a
títulos o capítulos que tutelan bienes jurídicos completamente extraños a la
información procesal obtenida, sin duda se impone el remedio de la nulidad por error
en la calificación jurídica.

"Una especie de control de legalidad dentro del proceso, circunscrita a errores de dicha
envergadura, obviamente corresponde al juez de la causa, porque, no obstante que el
fiscal y el juzgador tienen funciones separadas, el proceso penal desarrollado por
etapas no deja de ser unitario y solamente se define con la sentencia que es el
momento final dentro de los pasos integrados, armónicos y cualitativamente
superiores que comporta su dinámica.

"Pero si la actividad del fiscal encuentra un límite obvio en la legalidad de sus actos
procesales, también el control del juez sobre los momentos precedentes del proceso
está morigerado por el respeto que le debe al aceptable marco de valoración que aquél
despliega en su función investigadora y calificadora, así el controlador judicial piense
en una calificación que supone más acertada, pues no se trata de que el juez se erija
en superior funcional del fiscal, sino que simultáneamente se pretende evitar un
quebrantamiento a los principios de acto legal, separación funcional, preclusión del
calificatorio e imparcialidad de los funcionarios judiciales" (sentencia de casación del
24-02-2000. M.P. Dr Jorge Anibal Gómez Gallego).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 12/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : VIVAS HERNANDEZ, JAIRO ANTONIO
DELITOS : Falsedad material de particular en doc. púb.,
Estafa agravada
PROCESO : 12393
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

PRESCRIPCION-Resolución de acusación/ EJECUTORIAS PARCIALES

1. Ya en reiterados pronunciamientos se ha manifestado no es la resolución de


acusación la que ha de marcar la pauta para una prescripción de la acción penal, sino
la calificación definitiva que se imparta en una sentencia de condena rituada conforme
a las reglas del debido proceso, como debe ser, ya que hasta cuando se produzca el
fallo de casación y mientras ésta no se decida, los de primera y segunda instancia, que
conforman una unidad, gozan de la presunción de legalidad, acierto y legitimidad. Esta
ha sido posición de la Sala desde muy antaño, conforme se expuso en fallo de casación
de 20 de junio de 1991, del cual fue ponente el Dr. Guillermo Duque Ruíz y donde, en
lo fundamental, se dijo :

"Conserva también vigencia para esta Sala, su doctrina plasmada en la providencia del
25 de abril de 1977, con ponencia del H. Magistrado doctor Velasco Guerrero y que
corre publicada en la Gaceta Judicial (Tomo XLV, segunda parte, No. 2393Bis, pág.
218 y ss.), pues que evidentemente es la sentencia el último y definitivo acto procesal
en el cual el Estado concreta concluyentemente el cargo que a través de todo el
proceso se imputó al sindicado. La acusación así definida y concretada, es entonces la
que debe servir para determinar si cuando se profirió la resolución acusatoria, el
Estado todavía conservaba la competencia para hacerlo.

"Pero como lo destaca la Delegada y lo considera la Corte, no obstante que el


casacionista partió de premisas exactas, su conclusión fue desacertada, porque
desconoció precisamente la concresión punitiva que se hizo en la sentencia, tal como
ya se advirtió al hacer relación a la demanda y como lo explicitó el Procurador en la
parte de su concepto extensamente transcrito en este fallo"

Este antiguo criterio ha permanecido indemne en el tiempo y la Corte lo ha reiterado


continuamente, conforme puede apreciarse en fallo y autos de casación de noviembre
16 de 1993, abril 9 de 1999 y octubre 26 de este año, de los cuales fueron ponentes
los Magistrados Ricardo Calvete Rangel, Dídimo Páez Velandia y Alvaro Orlando Pérez
Pinzón, respectivamente, por lo que el mismo ha de mantenerse.

2. La competencia de la Sala está determinada en razón a la admisión de la demanda


de casación interpuesta a favor del procesado (...), lo que no ocurrió con (...), cobijado
con condena dentro del mismo fallo de segunda instancia atacado. Sin embargo, éste
no se encuentra en firme, pues ya en diversos pronunciamientos y entre ellos los de
diciembre 10 de 1997 y febrero 18 de 1998, de los cuales fue ponente el Dr. Jorge
Aníbal Gómez Gallego, se sostuvo no existen ejecutorias parciales, sino que cuando se
trata de varias personas cobijadas en sentencia atacada en casación y cuando su
demanda ha sido anterior a la vigencia de la Ley 553 de 2000, como en el presente
caso, dicha ejecutoria se surte con la decisión de casación.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Auto Casación
FECHA : 12/12/2000
DECISION : Declara prescrito un delito y continua proceso por
otro, descuenta de la pena
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cartagena
PROCESADO : CABARCAS LOPEZ, ALVARO
DELITOS : Hurto calificado, Homicidio
PROCESO : 14985
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA/ COMPETENCIA-Congresista/ DAÑO EN


BIEN AJENO-Conciliación/ CONCILIACION/ EXTINCION DE LA ACCION
PENAL

1. Establecida la actual condición de Representante a la Cámara del imputado (…), se


ha deducido que el conocimiento de este asunto corresponde a la Sala Penal de la
Corte Suprema de Justicia, según lo estatuido por los artículos 235-3 de la
Constitución y 68-6 del Código de Procedimiento Penal, que no hacen diferencia a sí la
acción penal curse por delito o por contravención especial, efectuando por el contrario
mención, en otros apartes del precepto constitucional citado, a "cualquier hecho
punible" (numeral 2°), "hechos punibles que se les imputen" (numeral 4°) y
"conductas punibles" (parágrafo).

Es cierto que el artículo 186 de la Carta le atribuye privativamente a esta corporación


el conocimiento "de los delitos que cometan los congresistas"; pero al hallarse esas
contravenciones especiales reprimidas con pena privativa de libertad y ante las
posibilidades de aprehensión, una interpretación sistemática con lo que a continuación
instituye la misma norma, de ser la Corte "la única autoridad que podrá ordenar su
detención", lleva a concluir que el fuero especial de los congresistas se extiende al
hecho punible contravencional y no sólo al delictivo. Se efectuó, además, una
específica referencia sobre la materia al "miembro del Congreso" (art. 52 inc. 2°, D.
800/91).

2. Los artículos 28 y 30 de la ley 228 de 1995, estatuyen que "cuando el inculpado


repare íntegramente el daño", en caso de contravenciones especiales como la que
ocupa el conocimiento de la Corte, puede acudir con el perjudicado, en cualquier
momento del proceso, por sí o por medio de apoderado, a manifestar su conciliación.
"Los acuerdos que allí se logren se presentarán ante el funcionario que está
conociendo del trámite contravencional para que decrete la extinción de la acción."

De acuerdo con tales previsiones, como la cuantía del daño en bien ajeno imputado al
congresista (fs. 133 y 159 ib.), lo ubica como contravención especial (numeral 19 art.
1° L. 23/91), resulta claro que en el presente asunto se cumplen a satisfacción los
presupuestos que hacen procedente la aplicación de los preceptos citados en el párrafo
anterior, puesto que la querellante y el imputado hicieron constar libremente ante esta
corporación la reparación íntegra del daño causado y su voluntad de conciliar.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Unica Instancia
FECHA : 13/12/2000
DECISION : Declara extinguida la acción penal por conciliación
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia
CIUDAD : Bogotá
PROCESADO : CANOSSA GUERRERO, FRANCISCO
DELITOS : Daño en bien ajeno
PROCESO : 15715
PUBLICADA : Si

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FALSO JUICIO DE LEGALIDAD-Exigencias técnicas

1. El censor desubica la impugnación, pues no tiene en cuenta que si fuese real que no
se cumplieron los esenciales requisitos legales insubsanables para la aducción de una
prueba y, no obstante, el juzgador la valora como si fuera válida, se incurre en un
falso juicio de legalidad, que ha debido alegar al amparo de la causal primera de
casación y no por medio de la tercera, cambio de causal que a la Corte le está vedado
asumir debido al principio de limitación (art. 228 C. de P. P.).

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

El medio de convicción allegado en esas condiciones es lo que carece de valor (inciso


final art. 29 Const.) y el vicio no se transmite al resto de la actuación, como
equivocadamente pretende el censor extendiendo la vulneración a todo el debido
proceso, sin señalar que las bases fundamentales de la instrucción y el juzgamiento
hubieran sido socavadas.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Auto Casación
FECHA : 13/12/2000
DECISION : Rechaza in límine la demanda y declara desierto el
recurso
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Tunja
PROCESADO : CASALLAS PULIDO, JOSE DE JESUS
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 15738
PUBLICADA : Si

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EJECUCION DE LA SENTENCIA-Condenado con fuero/ FUERO/ JUEZ DE


EJECUCION DE PENAS/ LIBERTAD CONDICIONAL-Requisitos

1.Como esta Sala le concedió a (...), mediante proveído del 20 de septiembre de 1995
la libertad provisional, bajo caución, de la cual empezó a disfrutar el 12 de febrero de
1996, considera que, al estar en firme la sentencia condenatoria proferida por esta
corporación el 27 de septiembre del año en curso y no existir constancia de que
hubiera incumplido ninguna de las obligaciones impuestas para su otorgamiento, se
puede analizar, excepcionalmente de manera oficiosa, la procedencia de que continúe
gozando de esa libertad pero en forma condicional, frente a las previsiones del artículo
72 del Código Penal.

Esto decisión la adopta la Corte, actuando como juez de ejecución de penas, según su
jurisprudencia reiterada en cuanto a que en procesos en los cuales se juzgue a
persona con fuero, como ocurrió en el presente asunto, los efectos trascienden a la
fase ejecutiva de la sentencia y la competencia permanece inalterable.

2. El artículo 72 del estatuto penal prevé la concesión de la libertad condicional al


condenado, entre otras, a la pena de prisión que exceda de dos, cuando haya cumplido
las 2/3 partes de la condena, "siempre que su personalidad, su buena conducta en el
establecimiento carcelario y sus antecedentes de todo orden, permitan suponer
fundadamente su readaptación social".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Unica Instancia
FECHA : 15/12/2000
DECISION : Concede libertad condicional
PROCEDENCIA : Corte suprema de Justicia
CIUDAD : Bogotá
PROCESADO : GOMEZ SUAREZ, ALVARO
PROCESO : 9533
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad y falso raciocinio/ IN DUBIO


PRO REO-Técnica en casación

1. El error de hecho por falso juicio de identidad se presenta cuando el juzgador, al


apreciar una determinada prueba, distorsiona su contenido o expresión fáctica,
poniéndola a decir lo que ella materialmente no dice. Es de carácter objetivo,
contemplativo, y su demostración implica hacer evidente dos aspectos: que los fallos
apreciaron la prueba contrariando su literalidad, y que este desacierto condujo a una
decisión contraria a la ley.

El de hecho por falso raciocinio, surge cuando el fallador, en el proceso de evaluación


racional de su mérito, o en la construcción de las inferencias lógicas de contenido
probatorio, se aparta caprichosamente de las reglas de la sana crítica, declarando por
virtud de ese yerro una verdad fáctica distinta de la que revela el proceso. Es de
valoración crítica, supone el respeto por el contenido fáctico de la prueba, surge
lógicamente en un momento posterior al de su contemplación material, y su
demostración impone acreditar, de un lado, que la apreciación realizada por los
juzgadores se aparta de los principios de la lógica, los postulados de la ciencia, o las
reglas de la experiencia, y adicionalmente, que por razón de este error se llegó a una
decisión ilegal.

2. Cuando se plantea violación indirecta de la ley sustancial, por falta de aplicación del
artículo 445 del estatuto procesal penal, que consagra el principio in dubio pro reo, la
censura debe orientarse a demostrar que en el proceso existe duda probatoria sobre la
materialidad del hecho o la responsabilidad del procesado, y que los juzgadores de
instancia dejaron de reconocerla, y de aplicar las consecuencias jurídicas
correspondientes, en razón a errores de hecho o de derecho en la apreciación de las
pruebas.

Si la violación proviene de errores de hecho, habrá de precisarse su modalidad: si de


existencia por omisión o suposición de un determinada prueba; de identidad por
distorsión de su contenido fáctico; o, de raciocinio por desconocimiento de las reglas
de la sana crítica en la valoración racional de su mérito, o en la construcción de las
inferencias lógicas. Si el error es de derecho, deberá dejarse claro si es de legalidad
por desconocimiento de las normas que regulan la incorporación de la prueba al
proceso; o de convicción por inobservancia de las normas que tasan el valor probatorio
o la eficacia de una determinada prueba.

Establecido el error y demostrada su existencia, corresponde al demandante acreditar


su incidencia en la parte dispositiva del fallo, labor que presupone tener que realizar
una nueva valoración de la prueba, con aplicación de los correctivos pertinentes, en
orden a demostrar que de ella no surge la certeza de la materialidad del hecho o la
responsabilidad del procesado, como equivocadamente lo declararon los juzgadores de
instancia en los fallos, sino un estado de duda razonable.

MAGISTRADO PONENTE Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá
PROCESADO : DIMATE MENESES, ALDEMAR
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 13886
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

PRESCRIPCION-Empleado oficial/ FAVORABILIDAD-Su alegación en


casación procede por la causal primera/ CELEBRACION INDEBIDA DE
CONTRATOS-Redistribución de señales incidentales de televisión

1.De acuerdo con lo establecido en el artículo 82 del Código de Procedimiento Penal, el


término de prescripción de la acción penal cuando el delito por el que se procede ha
sido cometido dentro del país por empleado oficial en ejercicio de sus funciones, o de
su cargo, o con ocasión de ellos, debe aumentarse en una tercera parte.

Sobre la forma como debe ser aplicado el referido incremento, la Corte, en decisión de
mayoría, ha sido insistente en señalar que opera de manera autónoma en las fases de
instrucción y de juzgamiento, y que es, por tanto, sobre el término de prescripción
establecido en los artículos 80 y 84 del Código Penal para cada uno de estos
momentos procesales, que se impone aplicarlo.

En el caso que es objeto de estudio, se tiene que el procesado Doctor Montañez Roa
fue condenado por el delito de celebración indebida de contratos (art. 146 C.P.) y
absuelto por el prevaricato por acción (art. 149 C.P.), el término de prescripción para
cada uno de estos ilícitos en la etapa de juzgamiento es, según lo previsto en el
artículo 84 ejusdem, de cinco (5) años. Más como quiera que concurren los
presupuestos del artículo 82 ejusdem, dicho término debe aumentarse en una tercera
(1/3) parte, es decir, un (1) año y ocho (8) meses, para un total de seis (6) años y
ocho (8) meses, tiempo que, contado desde la fecha de ejecutoria de la resolución de
acusación (29 de abril de 1994), no se ha consolidado.

2. El principio de favorabilidad, al igual que el de legalidad de los delitos y las penas y


de l prohibición de reformatio in pejus, son garantías fundamentales que amparan al
procesado en la declaración o aplicación del derecho sustancial, es decir, en el ejercicio
de la actividad in iudicando, por lo que es la causal primera de casación, que no la
tercera, la vía indicada para la formulación del ataque en sede extraordinaria cuando
se alega su violación. De allí el acierto en la escogencia del motivo por parte del
demandante.

Equivocada resulta en cambio la invitación que formula a la Corte para que, de resultar
incorrecta la selección de la primera causal, aprehenda motu proprio el estudio del
cargo al amparo de la tercera, pues es ella función que debe cumplir el denunciante. Y
que la Corte no puede suplir en virtud del principio de limitación que preside el recurso
(art. 228 C.P.P.)

3. El principio de favorabilidad, según el cual, en materia penal, la ley permisiva o


favorable, aun cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o
desfavorable, presupone la existencia de un conflicto de leyes en el tiempo, es decir de
sucesión de normas que regulen una misma hipótesis fáctica de manera diferente, o le
señalan consecuencias jurídicas distintas, resultando una de ellas menos gravosa para
los intereses del procesado.

Siendo ello así, el estudio de la censura debe necesariamente partir de la


confrontación de las normas que sirvieron de soporte a la sentencia (Ley 72 de 1989,
Decreto 1900 de 1990 y Ley 14 de 1991), de acuerdo con las cuales para la instalación
del sistema de recepción y redistribución de señales incidentales de televisión con
ocupación del espacio electromagnético, resultaba necesario obtener permiso previo
del Ministerio de Comunicaciones; y, el artículo 25 de la Ley 182 de 1995, cuyo
parágrafo, en criterio del demandante, habría eliminado tal exigencia, haciendo que la
conducta se torne atípica.

No obstante que un planteamiento de esta naturaleza impone aceptar que la


normatividad anterior exigía el cumplimiento del requisito de la autorización previa,
pues no de otra manera podría afirmarse la abolición de esta exigencia por las nuevas
disposiciones legales, ni demandarse la aplicación del principio de favorabilidad,
resulta oportuno precisar, en razón a los cuestionamientos que soslayadamente
plantea el recurrente sobre este particular, que las argumentaciones que en tal sentido
contiene el fallo impugnado encuentran sólido e inequívoco respaldo legal, como se
desprende del contenido de los artículo 18, 19, 20 y 50 del Decreto 1900 de 1990y 75
de la Constitución Nacional.

(...)

169
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

No existiendo, entonces, una regulación posterior más favorable, sino normas con
contenido sustancialmente idénticos, en cuanto en ambas se establece como requisito
indispensable para la distribución de señales incidentales con utilización del espectro
electromagnético, la obtención de licencia previa, siendo solo diferente el organismo
encargado de su expedición (Ministerio de Comunicaciones y Comisión Nacional de
Televisión), ha de concluirse que la propuesta de ataque presentada por el
casacionista contra el fallo impugnado, por presunta violación del principio de
favorabilidad, carece de fundamento real y jurídico.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá
PROCESADO : MONTAÑEZ ROA, JULIO CESAR
DELITOS : Prevaricato, Celebración indebida de contratos
PROCESO : 12397
PUBLICADA : Si

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NULIDAD-Técnica en casación/ INVESTIGACION INTEGRAL-Técnica para


alegar su vulneración

1. Como lo ha reiterado la Sala, aunque las nulidades permiten alguna amplitud para
su proposición y desarrollo, no puede la demanda en que se invoquen equipararse a
un escrito de libre de formulación, sino que está sujeta, como en las demás causales,
a unos insoslayables requisitos, pues si se trata de un medio para preservar la
estructura del proceso y las garantías de los sujetos procesales, quien las aduzca no
sólo debe acatar los principios generales que rigen este medio de impugnación
extraordinaria, sino que debe sustentarlas en debida forma, indicando el motivo de la
nulidad, la irregularidad sustancial que alega, la manera como ésta socava la
estructura del proceso o afecta las garantías de los sujetos procesales y su incidencia
en el fallo, y la actuación que en virtud del yerro queda viciada.

2. Si la nulidad está referida a la violación del principio de investigación integral, no


basta enumerar las pruebas presuntamente omitidas, sino que es preciso señalar su
fuente, su conducencia, pertinencia y utilidad y su trascendencia frente a la parte
conclusiva del fallo, en sentido favorable al procesado, pues como lo ha señalado la
jurisprudencia de la Sala, la no práctica de determinadas diligencias no constituye, per
se, quebrantamiento de esa garantía, ya que el funcionario judicial, teniendo en
cuenta el objeto de la investigación, señalado en el artículo 334 del C. de P. Penal, los
criterios de economía, celeridad y racionalidad, está facultado para decretar, bien sea
de oficio o a petición de los sujetos procesales, sólo la práctica de aquellas pruebas
pertinentes y útiles para los fines de la investigación y formación de su
convencimiento, por lo que la omisión de diligencias inconducentes, dilatorias o inútiles
no constituyen quebrantamiento del derecho de defensa o de la garantía del debido
proceso .

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : HERNANDEZ RAMIREZ, JAIME
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 12945
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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ERROR IN PROCEDENDO-Trascendencia -Demostración/ INVESTIGACION


INTEGRAL-Técnica para alegar su vulneración/ VIOLACION INDIRECTA DE
LA LEY-Técnica

1. La impugnación extraordinaria dejó reducido el ataque a afirmaciones vacuas y


carentes por completo del más mínimo desarrollo. En efecto, la comprobación de los
yerros in procedendo o in iudicando en casación no se satisface con su sola
enunciación, como parece entenderlo aquí el defensor del acriminado BARAHONA
LEON, adversamente, resulta necesario acreditar su existencia y relevancia en el fallo
impugnado, que cuando se trata del error en la calificación jurídica se satisface
acudiendo, como ha precisado de antaño esta Corte, a "la sistemática de la causal
primera por tratarse de un típico error de juicio que conduce al quebrantamiento de la
Ley sustancial, en razón a que contiene un aplicación indebida de un tipo penal"
(sentencia del 29 de enero de 1998, H.M.P. Dr. Torres Fresneda).

2. Cuando se aduce la violación del derecho de defensa como consecuencia de la


inobservancia del principio de investigación integral previsto en el artículo 333 del
estatuto penal adjetivo, que es precisamente la materia del segundo ataque elevado al
fallo impugnado al amparo de la causal tercera de casación, de acuerdo con el
reiterado y pacífico criterio de la Sala, al censor le resulta obligatorio demostrar que
las pruebas de omitido decreto o práctica, además de conducentes, pertinentes y útiles
para esclarecer los sucesos objeto del juzgamiento, estaban revestidas de incidencia
para cambiar de algún modo y en forma favorable el compromiso penal discernido
respecto del procesado.

3. De conformidad con las previsiones del numeral 3º, artículo 225 ibídem, resulta
elemental, en primer término, que el demandante cite los preceptos infringidos puesto
que se trata de enjuiciar el fallo del ad quem en su doble presunción de acierto y
legalidad, disposiciones que tratándose de la causal escogida aquí para plantear el
ataque, no pueden ser sino de naturaleza sustancial. Le corresponde señalar de igual
modo, el concepto de su violación y, tratándose de la infracción mediata producto de
errores en la valoración de la prueba, si tales desaciertos obedecieron a yerros de
hecho o derecho así como su específica naturaleza.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : BARAHONA LEON, LUIS OBDULIO
DELITOS : Tentativa de homicidio, Favorecimiento
PROCESO : 12975
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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NULIDAD-Técnica en casación/ ERROR EN LA CALIFICACION JURIDICA-


Técnica en casación/ SENTENCIA-Motivación/ REFORMATIO IN PEJUS-
Técnica en casación

171
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

1. La nulidad tiene finalidad garantista, de ahí que no toda irregularidad tenga efectos
invalidantes. Se presenta cuando sustancialmente afectan derechos de los sujetos
procesales o la estructura básica del proceso. En casación, según la jurisprudencia, no
basta su mera invocación, pues la causal tercera no es de libre formulación, es
necesario precisar la irregularidad, fundamentar la existencia, probar el vicio de
garantía o de estructura y la relación de la irritualidad con un perjuicio recibido a
través de la decisión cuestionada, exigencias que se echan de menos en los cargos al
amparo de la causal tercera de casación y que son objeto de estudio por la Sala.

2. El error en la denominación jurídica de la infracción constituye un vicio in iudicando


que cuando afecta la estructura del proceso se debe plantear y solucionar por la causal
tercera pero desarrollándolo con la técnica de la primera. En este caso el juez debe
abstenerse de fallar porque no puede adoptar una decisión congruente, de ahí la
necesidad de rectificar la situación retrotrayendo la actuación al momento de la
calificación, o de la clausura del sumario, según el caso, dependiendo de si el
funcionario que formuló la acusación es o no competente para reponerla, y se procede
así a un nuevo enjuiciamiento con la tipicidad correcta.

3. El artículo 180 del Código de Procedimiento Penal al ocuparse de la redacción de la


sentencia como pronunciamiento destinado a definir de fondo la causa exige una
motivación, que no es otra cosa que el proceso lógico mediante el cual el juez llega a
una conclusión, para salvaguardar de esta manera las garantías a los procesados a fin
de que puedan conocer las razones que se tuvieron para adoptar la decisión,
generándose la posibilidad de ser cuestionadas mediante los recursos pertinentes.

Los defectos en la motivación de la sentencia desconocen el debido proceso, lo que


ocurre si el fallo carece de fundamentación, ésta es incompleta, ambigua, equívoca o
ambivalente. Esto es, cuando no se precisan las causas jurídicas y probatorias de la
decisión, o cuando a pesar de hacerse resultan contradictorias o no permiten definir el
fundamento.

3. La nulidad desde la resolución de acusación, como solución sugerida en el cargo


formulado, obliga nuevamente a la Sala a insistir sobre la forma como debe atacarse
un fallo en casación, cuando la pretensión se enmarca en los presupuestos del artículo
31 de la Constitución Nacional.

El principio de la no reforma en peor (art. 31 de la C.N. y 17 y 217 del C.P.P.) opera


cuando la apelación o la casación se han interpuesto únicamente por el "condenado".
Ha de entenderse que la prohibición también es viable cuando el recurrente es el
defensor, o el Ministerio Público, en éste último evento, siempre que la pretensión sea
a favor del imputado. La reformatio in pejus está además limitada por la naturaleza
de la providencia, debe tratarse de sentencias, e igualmente por la consulta y la
legalidad de la pena impuesta.

El error de técnica en que incurrió el demandante, la Corporación lo ha venido


puntualizando en varias decisiones, por ejemplo, en la sentencia del 25 de mayo del
presente año, con ponencia del doctor CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE, en la que
se dijó:

"En forma reiterada y constante ha sostenido la jurisprudencia de la Sala que cuando


el ataque en casación tiene que ver con la vulneración del principio contenido en el
artículo 31 de la Carta Política, desarrollado en el 217 del Código de Procedimiento
Penal, esto es, el de la no reforma en perjuicio cuando se trate de apelante único, se
impone acudir a la causal primera y no a la tercera, pues se trata de un error in
iudicando que nada tiene que ver con el procedimiento, ni con la valoración de los
hechos o de las pruebas, y además es de contenido sustancial que afectaría
únicamente la legalidad de la sentencia en lo que tiene que ver con todos aquellos
aspectos que implican pena. En este sentido son los fallos de 14 de agosto de 1991
(M.P. Dr. Yesid Ramírez Bastidas), primero de abril de abril de 1992 (M.P. Dr. Gustavo
Gómez Velásquez), 11 de noviembre de 1993, dos de octubre de 1994 (M.P. Juan
Mnauel (Sic) Torres Fresneda), 14 de septiembre de 1994 (M.P. Dr. Ricardo Calvete
Rangel), 14 de junio de 1995 (M.P., Dr. Jorge Enrique Valencia Martínez) 7 de marzo
del año en curso con ponencia de quien aquí cumple idéntico cometido".

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

172
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : ARROYAVE HURTADO, LIBARDO
DELITOS : Falsedad material de particular en doc. púb.,
Falsedad en documento privado, Tentativa de
estafa
PROCESO : 14768
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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ERROR EN LA CALIFICACION JURIDICA-Técnica en casación/ CASACION-


Causal segunda/ INDIVIDUALIZACION/ VIOLACION INDIRECTA DE LA
LEY-Modalidades

1. La incongruencia entre los cargos de la acusación y los atribuidos en la sentencia,


entendidos aquéllos como imputación de la conducta típica, tiene cabida, en
situaciones como las que precisó la Sala, en la sentencia aprobada con acta 161 del 15
de octubre de 1999, con ponencia del Magistrado CARLOS E. MEJIA ESCOBAR:

"1. La unidad conceptual exige correspondencia entre los hechos (causa petendi).

2. La unidad jurídica exige correspondencia entre la calificación jurídica genérica


(nomen iuris) del delito o delitos tipificados por esos hechos.

3. La armonía o desarmonía se advierte con la confrontación entre los apartes que en


uno y otro acto procesal precisan el cargo o los cargos.

4. No basta, por tanto, comparar las partes resolutivas de las referidas actuaciones.

5. Tampoco consiste en la consonancia que deba existir entre la motivación de la


sentencia y su resolutiva, aunque pudiese atacarse por defecto de motivación o
anfibología una sentencia así concebida.

6. Ni consiste en una correspondencia que deba haber entre el fallo de primera


instancia y el de segunda.

7. No hay incongruencia cuando la sentencia se apoya en argumentos o


razonamientos distintos de los de la acusación.

8. Ni hay en ella una exigencia de identidad entre la apreciación probatoria del


acusador y del juzgador.

9. El origen del vicio puede estar en una equivocada interpretación del acto acusatorio
o en un acto racional y expreso del fallador en tanto estima errónea la formulación del
cargo y, en su afán correctivo, vá más allá de los límites que le marcan la ley y la
acusación.

10. Hay incongruencia cuando la sentencia incorpora nuevos hechos a la imputación.

11. O cuando se condena por delito que no corresponde a ninguno de los previstos en
el título (cuando no se dividen capítulos) o capítulo correspondiente al de la
denominación jurídica deducida en el calificatorio.

12. O cuando se incluyen circunstancias de agravación modificadoras (o específicas)


dosimetricas valorativas no deducidas en la acusación.

13. O cuando se desconocen circunstancias atenuantes reconocidas en la acusación.

173
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

14. O cuando se agravan las modalidades de participación o la forma de culpabilidad .

15. O cuando se varían los hechos que constituyen la imputación, mutándolos en su


esencia.

16. No existe incongruencia cuando imputada la comisión de una figura típica


concreta y determinada en la acusación, se condena por la misma aunque sea otra la
modalidad de afectación del bien jurídico, de entre las varias prevista de manera
alternativa en la misma disposición penal.

17. Tampoco cuando la conducta por la que se condena está prevista como conducta
subordinada o especial dentro del mismo capítulo, siempre que con ello no se agrave
la situación del sentenciado.

18. Tampoco cuando se condena por concurso homogéneo (aplicando el artículo 26


del C.P.), siempre que los hechos configuradores del concurso hayan sido derivados en
la resolución acusatoria.

19. Tampoco cuando jurídicamente la sentencia estima como unidad (por subsunción
o delito unitario) los varios hechos deducidos en la acusación siempre que en el fallo
no se incorporen a la unidad nuevos hechos o conductas.

20. Ni cuando la sentencia deduce concurso en el evento en que se acusó por


conducta unitaria desde que ello no suponga incorporar nuevos hechos ni incida
agravatoriamente en la pena, lo que implica, entonces, un juicio comparativo de los
que procederían en uno y otro evento.

21. En los delitos permanentes el límite cronológico máximo de la imputación es el de


la acusación y por tanto la sentencia debe atenerse al mismo.

22. A los delitos progresivos y complejos se aplica la misma regla acá prevista para
los casos de unidad y concurso con las limitantes referidas a la imposibilidad de
agravar la pena o deducir nuevos hechos, o cambiar la denominación jurídica genérica
de la o las infracciones.

23. Es de la esencia de la causal que quien la alega acepta, sin cuestionamientos, el


cargo o los cargos formulados, porque a lo que apunta la denuncia de incongruencia es
a que el Juzgador ad quem o el de casación, respeten el marco de la acusación
regresando la imputación al ámbito por el que se formuló. Ni la calificación jurídica, ni
la prueba, son objeto de impugnación cuando se acude a ella".

La demostración de la causal segunda obliga a confrontar la resolución de acusación


con la sentencia, para verificar si se ha condenado por cargos no previstos en la
acusación, o se han dejado de resolver aquellos expresamente formulados.

2. El sujeto pasivo de la acción penal debe estar individualizado o identificado para el


momento de la sentencia, a decir del numeral segundo del art. 180 del C.P.P., entre
otras razones, porque la responsabilidad penal y sus consecuencias son personales del
autor y del partícipe, y por tanto debe existir certeza sobre la persona respecto de
quien se formula el juicio de responsabilidad. Entonces, lo importante para el juicio de
reproche es la determinación física del procesado, esto es, que aquél ha intervenido en
la realización de un ilícito, que permita distinguirlo de los demás individuos.
....

En virtud del principio de unidad jurídica que rige a los fallos de instancia, debe
admitirse que el ad quem aceptó la identificación del procesado que precisó el a quo
en el capítulo respectivo, coincidiendo con los relacionados en la calificación del
sumario, en lo relativo al primer nombre, los dos apellidos, los datos de los padres,
lugar, fecha de nacimiento, número y lugar de expedición de la cédula de ciudadanía.
En consecuencia, la discrepancia en el primer nombre del procesado con el que se
hizo referencia en la resolución de acusación y en las sentencias de instancia,
corresponde a un simple lapsus calami, irregularidad que no tiene ninguna significación
sustancial y por ende no afecta la estructura del proceso, ni las garantías
fundamentales debidas al demandante, situación ésta que de haberse presentado sí
hubiese obligado oficiosamente a la Sala a proceder, a términos del art. 228 del C.P.P.

174
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

La Corte, refiriéndose a las equivocaciones en cuanto al nombre del acriminado, los ha


considerado como un aspecto secundario, así por ejemplo, en providencia del 5 de
octubre de 1994 (rad. 8515, M. P. Juan Manuel Torres Fresneda), dijó:

"Ya en su momento el artículo 127 del Decreto 050 de 1987 establecía que la
necesidad de determinar la identidad del procesado imponía al instructor la obligación
de practicar con preferencia las pruebas orientadas a obtenerla, siempre y cuando
"surgieran dudas" sobre ella, y dentro del mismo sentido el artículo 128 clarificaba que
"la posibilidad de identificar al procesado con su verdadero nombre y apellido o con
sus otras generalidades, no retardará ni suspenderá la instrucción, el juicio ni la
ejecución de la sentencia, cuando no exista duda sobre su individualización física",
condiciones que hoy subsisten aplicadas a los diferentes estadios procesales como
sucede para comenzar cuando el artículo 319 del Código de Procedimiento Penal,
impone como objeto de la averiguación preliminar la determinación de la "identidad o
individualización de los autores o partícipes" de la infracción, el artículo 352 solo
autoriza oír en indagatoria a quien sorprendido en flagrancia o señalado por los
antecedentes o circunstancias contendidos dentro del proceso se pueda tener como
autor o partícipe del hecho, y concordantemente el artículo 356 advierte que no podrá
emplazarse "a persona que no esté plenamente identificada", en una clara prohibición
a las vinculaciones de personas indefinidas, de una pluralidad de homónimos o de
sujetos simplemente señalados como n. n., hasta culminar en la exigencia de que la
redacción de la sentencia contenga los datos de "identidad o individualización del
procesado" (art. 180 ibídem)."

3. La violación indirecta de la ley sustancial por error de derecho puede ocurrir por
falso juicio de convicción o de legalidad. En el primero, se le niega al medio probatorio
el valor que la ley le asigna o se le concede uno que la ley no le otorga, partiéndose de
la existencia del medio y de su aporte regular al proceso. En la modalidad de falso
juicio de legalidad, se acoge y da mérito a un medio irregularmente aducido al
proceso, bien en el proceso de su formación ora en los requisitos para su validez y
eficacia.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : MAYORGA REYES, JORGE OBDULIO, O,
PROCESADO : MAYORGA REYES, JOSE OBDULIO, O,
DELITOS : Homicidio culposo
PROCESO : 15735
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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DEMANDA DE CASACION-Técnica/ VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY-


Técnica/ ERROR DE HECHO-Modalidades

1. El control de legalidad de la sentencia que implica la casación, no faculta a la Corte


para revisar oficiosamente su forma y contenido totales, sino que se limita al examen
de los errores in procedendo o in iudicando que el interesado denuncie, presentados
con estricta sujeción a las normas que regulan las causales invocadas, con claridad y
precisión, pero además, ajustándose a la lógica y a la técnica decantadas en la
jurisprudencia a partir de los parámetros contenidos en los artículos 219, 220 y 225
del Código de Procedimiento Penal, que le impregnan el carácter de medio
extraordinario de impugnación y de justicia rogada, que sólo puede encontrar
prosperidad a través de una demanda que contenga una demostración suficiente para
desvirtuar la doble presunción de acierto y legalidad que ampara a las sentencias de
instancia.

175
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

2. De antaño tiene establecido esta Sala que cuando se aduce la violación indirecta de
la ley sustancial por haber incurrido el juzgador en errores de hecho o de derecho en
la apreciación probatoria, resulta necesario que el actor concrete y acredite en la
demanda la configuración de alguno de los desaciertos posibles, pero también, su
incidencia en la declaración de justicia vertida en la sentencia impugnada, señalando
cómo la decisión habría sido de otro sentido de no haber mediado los desatinos
denunciados.

3.Como formas del error de hecho, con perfecta autonomía, son conocidos y posibles
el falso juicio de existencia, que se presenta cuando se ignora un medio de prueba
legal y oportunamente allegado al proceso, o cuando se supone uno inexistente; el
falso juicio de identidad, consistente en la tergiversación, adición o cercenamiento del
contenido objetivo de un medio de prueba; y el falso raciocinio, cuando al apreciar el
medio probatorio se violan principios de la lógica, las ciencias, la experiencia o el
sentido común, es decir, las reglas de la sana crítica.

Conviene advertir, de otra parte, que las expresiones del error de hecho atrás
referidas en su alegación son incompatibles, esto es, no pueden mezclarse o
confundirse so pena de caer en contradicciones insalvables, como acontecería al
sostenerse que un determinado medio de prueba fue omitido y a la vez que se le
asignó un sentido diverso al que objetivamente concita, pues un aserto tal, además de
violar la lógica que gobierna la casación implica el desconocimiento de la regla
establecida en el párrafo final del artículo 225 del Código de Procedimiento Penal, que
sólo permite la formulación de cargos excluyentes sí se plantean de manera separada
y subsidiaria.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : URIBE PERALTA, RAFAEL
DELITOS : Falsedad en documento privado, Abuso de
Circunstancias de Inferioridad
PROCESO : 16025
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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INVESTIGACION INTEGRAL-Técnica para alegar su vulneración/


INIMPUTABILIDAD-Embriaguez/ HOMICIDIO-Técnica para alegar la forma
culposa

1. En igual sentido providencia del 11 de diciembre de 2000 Rad. 15.118 M.P. Dr.
Carlos Augusto Gálvez Argote

2. Ha señalado la jurisprudencia que implica vulneración al debido proceso y por ende


motivo de nulidad, la pretermisión del experticio médico legal, solamente cuando la
presencia de serios motivos para considerar la eventual inimputabilidad del procesado,
hacen ineludible auscultar sobre dicho aspecto. De la misma forma que, así como el
estado de alicoramiento por sí no constituye antecedente suficiente para ordenar una
exploración científica en tal sentido, mucho menos la presencia de esta circunstancia
puede tenerse por supuesto categórico para afirmar que el sujeto que actúa bajo esta
condición estaba afectado en su capacidad para comprender la ilicitud de
comportamiento o para determinarse de acuerdo con dicha comprensión.

176
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

3. Dado que para el demandante no concurre el delito de homicidio doloso, sino la


forma culposa de este punible, ha debido en consecuencia alegar aplicación indebida
del artículo 323 y falta de aplicación del art. 329 del Estatuto Punitivo y proceder a
demostrar en estricto derecho que aún bajo la comprensión que de los hechos tuvo el
juzgador y de la valoración de las pruebas que para llegar a su construcción hubo de
realizar, la correcta adecuación típica de la conducta investigada era la de ésta última
figura y no la de aquélla modalidad.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cali
PROCESADO : VALENCIA ARIAS, EDISON
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 13595
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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EXTRADICION PASIVA-Concepto de la Corte Suprema de Justicia/


EXTRADICION PASIVA-Francia-Convención para la Recíproca Extradición de
Reos-Sujeto de extradición/ EXTRADICION PASIVA-Doble incriminación/
EXTRADICION PASIVA-Tratados

1. El Código de Procedimiento Penal colombiano señala en su artículo 558 que la Corte


fundamentará el concepto de extradición en: La validez formal de la documentación
presentada; demostración plena de la identidad del solicitado; Principio de la doble
incriminación, equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y cuando fuere
el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.

De acuerdo con el concepto rendido por el Ministerio de Relaciones Exteriores


mediante oficio O.J.E. No. 6647 del 7 de marzo de 2000 en cumplimiento del artículo
552 del Código de Procedimiento Penal, el convenio aplicable al caso es la Convención
para la Reciproca Extradición de Reos, suscrita entre Colombia y Francia en Bogotá el
9 de abril de 1850, la cual entró en vigor el 12 de mayo de 1852. Convenio que
entonces se tendrá en cuenta en sus partes pertinentes para los efectos del concepto
que aquí se rinde.

2.- Validez formal de la documentación:

Según concepto del Ministerio de Relaciones Exteriores es aplicable la Convención para


la recíproca Extradición de Reos suscrita entre Colombia y Francia, y allí se regula el
tema en el artículo 3° que exige únicamente la siguiente documentación:

a.- Mandato de arresto librado contra los acusados, conforme a las leyes del país cuyo
Gobierno pide la extradición o cualesquiera otras piezas que por lo menos tengan la
misma fuerza que dicho mandato.

b.- Indicación de la naturaleza y gravedad de los hechos que hayan ocasionado la


demanda de extradición. Y,

c.- La disposición penal aplicable a los hechos.

177
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Los documentos remitidos por la Embajada de la República de Francia, se ajustan a las


formalidades del trámite de la extradición y específicamente a los señalados en la
Convención que rige el asunto entre ese país y Colombia.

La Embajada ha enviado transcripción auténtica de la orden de detención dictada el 27


de enero de 2000 en contra de (...) por una Juez de Instrucción del Tribunal de
Instancia Mayor de Grasse en la República Francesa, pieza procesal que contiene la
indicación exacta de los datos personales del requerido en captura, su última dirección
conocida en Francia, y el delito que motiva la orden de arresto. Homicidio voluntario.
(folios 66 y 67, carpeta anexa).

La documentación recibida a través de la vía diplomática contiene también todos los


datos que permiten conocer la naturaleza y gravedad de los hechos que ocasionan la
demanda de extradición. El informe del 25 de enero de 2000 que rinde el Comandante
de Policía de Niza (Francia) a la señora Juez de Instrucción del Tribunal de Instancia
Mayor de Grasse, da cuenta del homicidio voluntario causado a quien se llamó Mounir
Boukadida, ocurrido el 11 de septiembre de 1993 en el Puerto Vauban de la ciudad
francesa de Antibes en las circunstancias de modo que se indican en el numeral 2 del
capítulo I, del texto de este concepto.

En los documentos remitidos por el Gobierno de la República Francesa para formalizar


la solicitud de extradición, se agregan copias debidamente traducidas de los artículos
295, 304 (L.28 ab. 1832), 221-1 y 221-8, en los que se describe y pena el homicidio
voluntario como asesinato que se castiga con treinta años de reclusión criminal. (folios
53 y 54, carpeta anexa).

En conclusión, la validez formal de la documentación se halla plenamente acreditada,


sin que pueda pasarse por alto que sobre ella no se ha presentado ninguna objeción
por parte de la defensa.

3.- Demostración Plena de la Identidad del Solicitado:

En cuanto hace a este específico requisito, también se encuentra plenamente


acreditado. La documentación remitida por la República Francesa da cuenta de la
participación en el homicidio (asesinato) voluntario de Mounir Boukadida, de un sujeto
denominado "Jeff" que junto con Carasco y Criscolla habrían golpeado a la víctima
antes de echarla a las aguas del puerto Vauban de Antibes. (folio 63, carpeta anexa)

E informa el Gobierno Francés que "por decisión del Magistrado Juez, el 19/10/99, una
operación permitió detener simultáneamente a todas las personas sometidas a
investigación, excepto el llamado Jeff todavía sin identificar". (folio 62, carpeta anexa),
aunque señalado éste último como "un Red Skinhead oriundo de París" (folio 61,
carpeta anexa)

No obstante ello, posteriormente, "según la descripción de Jeff señalada y con algunos


otros elementos de investigaciones, nuevas averiguaciones se efectuaron en varios
registros de la Policía Nacional.

"Primero no obtuvieron resultado. Pero después nuevos elementos fueron conocidos


del servicio y se pudo establecer que el tal Jeff se identificaba a:

"COLLADO Jean, nacido el 21/11/68 en PARIS, apodado Jeff, sin domicilio fijo pero que
podía estar domiciliado con su familia en los Alpes Marítimos. Conocido de manera
muy desfavorable por los servicios de Policía .

"Dicha identificación fue confirmada por el resultado de nuevas investigaciones en los


servicios de archivo. Fue establecido que el interesado había beneficiado de libertad
condicional al principio del año 1999 y que tenía que estar domiciliado en casa de su
hermano Edouard 43 Montée Du Trigan en LA GAUDE (A.M). COLLADO Jean también
estaría probablemente trabajando para la empresa PROVENCE SYSTEM 5 rye Paul
Valery en NIZA

" (...)

178
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

"Con el acuerdo del Magistrado Juez, avisado de los hechos, COLLADO Jean fue objeto
de búsqueda en el territorio nacional. Las líneas del teléfono de su hermano y de su
madre fueron puestas bajo vigilancia técnica.

"Esto es lo que permitió enterarse, mediante la vigilancia técnica de la línea de su


hermano Edouard (04.92.11.77.08 atribuida a PERGAMENT Sonia) de que el
interesado se encontraba en COLOMBIA.

"El estudio de los números marcados y recibidos permitió identificar a dos abonados en
el departamento de QUINDIO, el Señor José Eduardo GOMEZ domiciliado en CORDOBA
y la señora Alcida VILLADA de HOYOS domiciliado en CALARCA.

" (...)

" Un contacto se hizo con el oficial corresponsal del puesto en BOGOTA, lo que
permitió establecer que Jean COLLADO había llegado a COLOMBIA el 21.11.99
llegando de MADRID (ESPAÑA) con pasaporte expedido el 15.11.99 por la
subprefectura de GRASSE. Primero un visado le fue otorgado, vigente hasta el 21 de
enero de 2000". (folio 59, carpeta anexa).

Tal informe, al que además se agregaron fotografías y la fórmula decadactilar tomada


por la Policía en reseñas anteriores de JEAN FRANÇOIS COLLADO, permite establecer
sin ninguna duda que la persona aprehendida con fines de extradición en la ciudad de
Cali, en territorio de la República de Colombia el 28 de enero de 2000, identificada con
el pasaporte francés 99LT87591, con sello de ingreso a Colombia por Bogotá el 21 de
noviembre de 1999, es exactamente la misma contra la que se dictó por parte de una
Juez de Instrucción del Tribunal de Instancia Mayor de Grasse (Aix en Provence) una
orden de detención del 27 de enero de 2000, por su vinculación a sumario A99/00044
que se instruye por el homicidio de que fue víctima Mounir Boukadida.

Concluyese entonces la plena demostración de la identidad de la persona reclamada en


la forma y términos del artículo 558 del Código de Procedimiento Penal.

4.- Principio de la doble incriminación.

4.1.- Habida cuenta que el trámite de las extradiciones entre las Repúblicas de
Colombia y Francia se rige, según lo ha conceptuado el Ministerio de Relaciones
Exteriores, por la Convención Recíproca para Extradición de Reos, suscrita en Bogotá
el 9 de abril de 1850, que entró en vigor el 12 de mayo de 1852, el principio de la
doble incriminación se determinará de acuerdo a lo dispuesto en tal Tratado.

Al efecto la Convención para la Recíproca Extradición de Reos, señala en su artículo 1°


que "El Gobierno granadino y el Gobierno francés se comprometen a entregarse
recíprocamente, a excepción de sus nacionales, todos los individuos prófugos de la
Nueva Granada refugiados en Francia, y los prófugos de Francia refugiados en la
Nueva Granada, que sean perseguidos o condenados por los Tribunales competentes,
como autores o cómplices de alguno de los delitos enumerados en el artículo 2° de la
presente Convención; y la extradición tendrá lugar, en vista de la reclamación que uno
de los dos Gobiernos dirija al otro por la vía diplomática".

4.2.- Ahora bien, los hechos que motivaron la orden de arresto emitida en contra de
JEAN FRANÇOIS COLLADO, hacen referencia a la persecución, agresión física y
arrojamiento al agua de una persona por parte de COLLADO y otros, de quien
posteriormente, al identificar el cadáver se supo que se llamó Mounir Boukadida

4.3.- Esos acontecimientos, así descritos y relacionados detalladamente en el numeral


2 del capítulo I de este concepto, fueron calificados jurídicamente por la Juez de
Instrucción del Tribunal de Instancia Mayor de Grasse como homicidio voluntario y se
hallan tipificados en el artículo 221-1 del Código Penal Francés en los siguientes
términos:

"El hecho de dar voluntariamente la muerte a otro constituye un asesinato. Se castiga


por treinta años de reclusión criminal." (folio 54, carpeta anexa)

179
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

4.4.- En tratándose de un asunto que se rige por un Tratados bilateral suscrito entre el
Estado requirente y requerido, debe tenerse en cuenta exclusivamente el contenido de
las cláusulas de la Convención en la que se haya acordado el punto concreto.

Como se trata de la aplicación de las cláusulas del Tratado de extradición vigente entre
las Partes, la cuantía de la pena mínima o máxima del tipo penal se torna en un hecho
jurídicamente irrelevante para la emisión del concepto, por cuanto las Repúblicas de
Francia y Colombia han acordado en el Tratado bilateral de 1850, extraditarse
mutuamente los reos que sean perseguidos en calidad de autores o cómplices por los
delitos contemplados en el artículo 2° de la Convención para la Recíproca Extradición
de Reos, dentro de los cuales se incluye, "el asesinato y el homicidio" (numeral 1°)

Acordada por los Estados Contratantes una lista de delitos por los que deben
concederse recíprocamente la extradición y calificados jurídicamente por la autoridad
judicial del país requirente los hechos por los que se reclama a un reo, con la
denominación jurídica de una de las descripciones típicas de las contenidas en el
catálogo convenido, se impone el concepto positivo de la Corte a efectos de que el
Gobierno Nacional pueda obrar de acuerdo a las conveniencias nacionales en lo que
respecta a la extradición del ciudadano francés JEAN FRANÇOIS COLLADO.

5.- Equivalencia de la providencia proferida en el extranjero.

Con vista en el artículo 3° de la Convención para la Recíproca Extradición de Reos


suscrita entre las Repúblicas de la Nueva Granada y la de Francia el 9 de abril de 1850
que exige únicamente "el mandato de arresto librado contra los acusados, conforme a
las leyes del país cuyo Gobierno pide la extradición", la Corte considera plenamente
acreditado tal requisito.

Ese mandato de arresto es exactamente la orden de detención que ha expedido la Juez


de Instrucción del Tribunal de Instancia Mayor de Grasse y está conforme a las leyes
de Francia, que es el país cuyo Gobierno pide la extradición. A tal conclusión se llega
de la simple lectura de los artículos 122 y 123 de la Ley de Enjuiciamiento Penal de
esa República, en los que se define qué es una orden detención y qué debe contener.

La ley francesa determina que un mandato de detención es "la orden dada a la fuerza
pública para buscar a la persona contra quien ha sido mandada y conducida a la cárcel
indicada en la orden" (artículo 122) y que debe "precisar la identidad de la persona
contra quien ha sido extendida, está revestida de la fecha y de la firma del Magistrado
que la extendió, lleva su sello, indica la naturaleza de los hechos imputados, su
calificación jurídica y los artículos de ley aplicables (artículo 123).

Tales requisitos están plenamente demostrados con los documentos que se encuentran
de los folios 53 a 67 de la carpeta anexa, por lo que se reitera la acreditación de este
elemento en que debe fundarse el concepto de extradición.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Concepto de Extradición
FECHA : 15/12/2000
DECISION : Conceptúa favorablemente
PAIS REQUIRENTE : Francia
REQUERIDO : COLLADO, JEAN FRANÇOIS
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 17146
PUBLICADA : Si

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NULIDAD-Principios de legalidad y trascendencia/ PRUEBA-Negación y


omisión: No implica conculcamiento de garantías fundamentales/

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

INSPECCION JUDICIAL/ ERROR DE HECHO-Falso juicio de identidad y falso


raciocinio

1. Conforme con lo establecido en el Art. 308 del C. de P. Penal, el sistema de las


nulidades en nuestro medio se fundamenta, entre otros, en los principios de legalidad
y trascendencia, con base en los cuales "para invocar actuaciones u omisiones
generadoras de efectos invalidantes, es imperativo acudir a los motivos expresamente
señalados en la ley, atendiendo además a que obedecen al criterio según el cual sólo
amerita semejante declaración el resquebrajamiento de la estructura misma del
proceso, o la afectación de las garantías de defensa que se deben a los intervinientes
en el diligenciamiento penal (Casación de noviembre 29 de 1984, M.P. Fabio Calderón
Botero).

2. La negativa en practicar pruebas u omitir su recaudo no necesariamente implica el


conculcamiento de garantías fundamentales, a menos que de suyo esa negativa
conlleve a desconocer el principio de investigación integral, en la medida en que la
prueba omitida o rechazada apunte a excluir o a atenuar la responsabilidad del
procesado. Ello, indefectiblemente, pone al censor en situación de tener que
demostrar la trascendencia del vicio argüido, valga decir, a señalar cómo el medio
probatorio rehusado tenía la capacidad para modificar favorablemente la situación del
encartado.

3. Ha sido dicho por la Sala que si el sentenciador evidencia no necesitar de inspección


judicial alguna para poder arribar a la certeza en los términos estipulados en el Art.
247 del C. de P. Penal, porque ese grado de conocimiento se lo tributan los otros
elementos de convicción obrantes en los autos merced a su examen racional, está
facultado para prescindir de la realización de una tal probanza (Cas. de julio 6/93, M.
P. Ricardo Calvete Rangel).

4. Claramente tiene establecido la Sala que en tratándose de un error de hecho como


el aducido, es preciso distinguir si el yerro se originó en la distorsión del contenido
material de la prueba censurada (falso juicio de identidad), o si la equivocación se
produjo al estimar el sentenciador el mérito del elemento de convicción con abierto
desconocimiento de los postulados de la sana crítica (falso raciocinio).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : HENAO LOPEZ, ELKIN ARLEY
PROCESADO : LOPERA YEPES, JAIME HUMBERTO
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio,
Tentativa de hurto calificado y agravado
PROCESO : 13060
PUBLICADA : Si

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SANA CRITICA-testis unus, testis nullus/ ERROR DE HECHO-Falso


raciocinio/ TESTIMONIO UNICO

1. Entiende la Corte, la máxima testis unus, testis nullus surgió como regla de la
experiencia precisamente por la alegada imposibilidad de confrontar las
manifestaciones del testigo único con otros medios de convicción, directriz que
curiosamente aún hoy se invoca por algunos tratadistas y jueces, a pesar de la
vigencia de la sana crítica y no de la tarifa legal en materia de valoración probatoria.

2. No es absurda ni completamente antitécnica una reclamación por una modalidad del


error de hecho, con base en el recurso a presuntas fallas ostensibles en la aplicación

181
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

de los parámetros legales y doctrinarios de la sana crítica, pues así lo aceptó la Corte
en varias decisiones, sólo para no incurrir en el contrasentido de admitir un falso juicio
de convicción, generalmente imposible en un sistema de valoración probatoria no
tarifado, sobre todo en la casación del 13 de febrero de 1995 (M. P. Carlos E. Mejía
Escobar), antes de que la jurisprudencia avanzara en pos del concepto más preciso de
falso raciocinio.

En efecto, como se dijo en el mencionado fallo, "… alegar el ERROR DE HECHO resulta
válido si se mira que todo apartamiento o traición fundamental y ostensible a las
reglas de la sana crítica (experiencia, lógica y ciencia) entraña tergiversación o
suposición del fundamento lógico de la inferencia, la cual surge de los hechos y no de
las normas".

Y se agregó entonces:

"Puede ser que ello suponga ampliar el ámbito del error de hecho; pero con todo y
eso, es preferible ejercer dicha opción a dejar en el vacío y por fuera de contradicción
y control aquellos eventos en que se privilegia de manera absurda el contenido formal
del medio de convicción o se equivoca la inferencia, por encima y a pesar del sentido
común y la justicia".

En razón de ello, no puede ser tan formalmente desatinada la alegación del censor, en
el sentido de que "se distorsiona la prueba cuando se prohíja un segmento de ella sin
analizar otros factores que le hacer perder poder demostrativo…", así al final lo que
pretenda es demostrar atentados contra las reglas de la persuasión racional. Es lo que
ocurre, verbigracia, con la observación de que el declarante hizo un señalamiento
inconcuso del ofendido, a pesar de las contradicciones sustanciales entre las dos
intervenciones procesales del lesionado, la segunda de las cuales fue ignorada por el
fallador; o de que se ignoró la constancia dejada por el mismo ofendido en su
declaración, como que tenía otros enemigos, pues ambas referencias indican que el
fallador habría tomado una parte del testimonio como si fuera el todo, y la correlativa
omisión de un tramo del mismo comportaría entonces una desfiguración de su
contenido.

3. No se trata de que inexorablemente deba existir pluralidad de testimonios o de


pruebas para poderlas confrontar unas con otras, única manera aparente de llegar a
una conclusión fiable por la concordancia de aseveraciones o de hechos suministrados
por testigos independientes, salvo el acuerdo dañado para declarar en el mismo
sentido. No, en el caso del testimonio único lo más importante, desde el punto de
vista legal y razonable, es que existan y se pongan a funcionar los referentes
empíricos y lógicos dispuestos en el artículo 294 del Código de Procedimiento Penal,
que no necesariamente emergen de otras pruebas, tales como la naturaleza del objeto
percibido, la sanidad de los sentidos por medio de los cuales se captaron los hechos,
las circunstancias de lugar, tiempo y modo en que se percibió, la personalidad del
declarante, la forma como hubiere declarado y otras singularidades detectadas en el
testimonio, datos que ordinariamente se suministran por el mismo deponente y, por
ende, dan lugar a una suerte de control interno y no necesariamente externo de la
prueba.

Con una operación rigurosa de control interno de la única prueba (aunque sería
deseable la posibilidad de control externo que pueda propiciar la pluralidad
probatoria), como la que ordena singularmente la ley respecto de cada testimonio o
medio de prueba (art. 254, inciso 2° C. P. P.), también es factible llegar a una
conclusión de verosimilitud, racionalidad y consistencia de la respectiva prueba o todo
lo contrario. Ciertamente, la valoración individual es un paso previo a la evaluación
conjunta, supuesto eso sí el caso de pluralidad de pruebas, pero ello que sería una
obligación frente a la realidad de la existencia de multiplicidad de medios de
convicción, no por lo mismo condiciona el camino a la adquisición de la certeza posible
aún con la prueba única.

En razón de lo dicho, desde antes la Corte ha enseñado:

"El testimonio único purgado de sus posibles vicios, defectos o deficiencias, puede y
debe ser mejor que varios ajenos a esta purificación. El legislador, y también la
doctrina, ha abandonado aquello de testis unus, testis nullus. La declaración del
ofendido tampoco tiene un definitivo y apriorístico demérito. Si así fuera, la sana

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

crítica del testimonio, que por la variada ciencia que incorpora a la misma y mediante
la cual es dable deducir cuándo se miente y cuándo se dice la verdad, tendría validez
pero siempre y cuando no se tratase de persona interesada o en solitario. Estos son
circunstanciales obstáculos, pero superables; son motivos de recelo que obligan a
profundizar más en la investigación o en el estudio de declaraciones tales, pero nunca
pueden llevar al principio de tenerse en menor estima y de no alcanzar nunca el
beneficio de ser apoyo de un fallo de condena" (Casación de 12 de julio de 1989, M. P.
Gustavo Gómez Velásquez. Las subrayas pertenecen al texto).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : PALACIO MEJIA, HERNAN ALONSO
DELITOS : Tentativa de homicidio, Hurto calificado y
agravado, Porte de armas de defensa personal,
Tentativa de secuestro
PROCESO : 13119
PUBLICADA : Si

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CASACION-Técnica/ CAPTURA ILEGAL

1. Para que la impugnación en sede de casación prospere, pues el deber del


casacionista, después de ubicar la censura en el marco de la violación, era el de
demostrar con argumentos convincentes cuál fue el error manifiesto, señalando las
normas vulneradas y estableciendo su incidencia en la parte resolutiva de la sentencia
recurrida. Las deficiencias que en este campo se presentan no pueden pasar
inadvertidas para la Sala como tampoco pueden remediarse de oficio pues el principio
de limitación que rige esta acción ata la actividad de la Corporación al contenido y
desenvolvimiento de la demanda, sin que le sea dable complementarla o suplirla en
sus vacíos.

2. El proceder por parte de las autoridades de policía, en cuanto refiere a la


aprehensión ilegal, no tiene la capacidad para enervar toda la actuación judicial
posterior; en tal sentido de manera reiterada y pacífica lo ha venido sosteniendo la
jurisprudencia de esta Sala de la Corte en relación con el tema de la captura ilegal,
dado que, ésta no genera nulidad del proceso, porque la ilegalidad o legalidad de la
captura no tiene incidencia en la estructura del proceso, irritualidad que puede
repararse de manera inmediata con el ejercicio de la acción de Habeas Corpus
consagrada en el artículo 30 de la Constitución Política, cuyo desarrollo se encuentra a
partir del artículo 430 del Código de Procedimiento Penal o a través del mecanismo de
control previsto en el artículo 383 ibídem, y no como lo pretende el censor quien
postula, en sede de casación, la vía de la nulidad para restablecer el derecho de la
libertad de locomoción de sus representados.

De este modo lo ha señalado la Corte, siendo una de los más reciente


pronunciamientos el de agosto 15 de 2000, en proceso cuya dirección estuvo a cargo
del Magistrado Dr. Carlos Eduardo Mejía Escobar, el cual, por oportuno al caso se
precisa evocar:

"…La supuesta ilegalidad de una captura no es planteable como fundamento de una


solicitud de nulidad procesal. La acción de habeas corpus y la petición de libertad por
captura arbitraria que puede dirigirse al funcionario judicial inmediatamente le es
puesto a su disposición el aprehendido, son los instrumentos previstos para la
protección del derecho de libertad. Y si no se utilizan en el momento pertinente, la
irregularidad en la retención en manera alguna puede corregirse mediante la nulidad

183
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

de todo el proceso. La protección del derecho, en conclusión, tiene lugar en la


oportunidad procesal oportuna y a través de las vías que en concreto consagra la ley."

De otra parte, para reputar la existencia de nulidad por violación al debido proceso no
basta con la sola enunciación de cualquier informalidad o defecto de actividad, es
indispensables que por su carácter sustancial vulneran las garantías de los sujetos
procesales o minen las bases fundamentales de la instrucción y el juzgamiento, tal
como lo prevé el artículo 308-2 del Código de Procedimiento Penal,

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : TABARES JARAMILLO, SAUL ANTONIO
PROCESADO : LOPEZ CORREA, JHON FREDY
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
agravado
PROCESO : 14435
PUBLICADA : Si

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PENA DE MULTA/ CONCURSO DE DELITOS/ PERJUICIOS-Individualización


del perjudicado

1. Cosa distinta es que el Tribunal haya omitido el procedimiento de tasación de la


pena de multa señalado en el artículo 46 del Código Penal, según el cual, en el caso de
concurso de delitos, se sumarán aritméticamente las multas correspondientes a cada
una de las infracciones concurrentes. Sin embargo, el actor simplemente menciona el
precepto últimamente citado para decir que no está vigente el límite que él prevé de
diez millones de pesos ($ 10.000.oo) en la pena de multa, debido a que se entiende
modificado por el artículo 13 del decreto 2266 de 1991, pero en manera alguna lo
reivindica por la omisión del procedimiento de sumatoria que él estipula para el cálculo
de la multa en el evento de concurrencia delictual o de acumulación.

Mas, si con largueza se admitiera que el censor tácitamente sugiere la falta de


aplicación del artículo 46 del Código Penal, mediante una interpretación que de por sí
desbordaría los límites impuestos a la Corte en el examen de la casación (art. 218 C.
P. P.), supuesto que atendida la estructura de la causal es inexcusable hacer explícita
la violación de esta norma sustancial, de todas maneras se echaría en falta la
demostración adicional de que el fallador aplicó indebidamente el artículo 26 del
Código Penal en la tasación de la pena de multa, pues tal norma fue la que
expresamente invocó la sentencia, con el argumento basilar de que tanto la sanción
privativa de la libertad como la pecuniaria "tienen el carácter de penas principales".

2 .El impugnante hace una particular y curiosa interpretación de los artículos 106 y
107 del Código Penal, según la cual dichos preceptos están precisamente erigidos para
cuando exista dificultad o imposibilidad de demostrar los perjuicios, pues éstos
"siempre" existirán como consecuencia de una infracción penal. Tal forma de entender
las normas se opone rotundamente a la introducida en el fallo (que avala el Procurador
Delegado), según la cual los preceptos antes indicados atañen a la dificultades o
imposibilidad para calcular el monto de los perjuicios y no su existencia que de todas
maneras debe estar probada, existencia de daños que igualmente comprende la
individualización del perjudicado en cuya cabeza habrá de radicarse la indemnización.

Pues bien, no se trata ahora de privilegiar la interpretación normativa que expone el


Tribunal (difundida en el ámbito judicial por razonable), sino de declarar que el actor le
incumbía la carga demostrar que tal forma de entendimiento era absurda o
inadmisible, antes de procurar imponer la suya por el sólo hecho de ser diferente.

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : PATIÑO FOMEQUE, VICTOR JULIO
DELITOS : Violación a la Ley 30/86, Enriquecimiento ilícito
de
particular, Concierto para delinquir - Ley 30/86
PROCESO : 12613
PUBLICADA : Si

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FISCALIA GENERAL DE LA NACION-Competencia nacional/ DEBIDO


PROCESO-Sin dilaciones injustificadas/ DEFENSA TECNICA-Ausencia de
defensor: Se deben demostrar sus efectos negativos/ DERECHO DE
DEFENSA-Nulidad: absoluto estado de abandono

1. Es bien sabido que de conformidad con lo regulado en el artículo 250.2 de la


Constitución Política, la Fiscalía General de la Nación tiene competencia para investigar
y actuar en todo el territorio y que, consecuente con esta atribución, la actividad
instructiva que le es propia, en principio, no supone la existencia de una concreta y
previa determinación de asuntos de los cuales deba conocer, o lo que es igual, que
dada la órbita general de competencias que tiene para el cumplimiento de sus
funciones dentro de dicha fase, no es viable afirmar de manera general que actos
de instrucción puedan verse afectados de nulidad por no haber sido adelantados por
alguna autoridad especial de dicha entidad, con la limitante referida a aquellos asuntos
promovidos contra funcionarios con fuero, en relación con los cuales, dado su
particular carácter, el conocimiento de los mismos debe desarrollarse por
determinadas autoridades a riesgo de viciarse la actuación procesal.

2. Ha dicho la Sala, que si bien "es innegable que a partir de la Constitución Política de
1.991, se elevó a rango superior el principio de que el derecho a un debido proceso, lo
es además "sin dilaciones injustificadas" -artículo 29- ... sin intentar menospreciar en
lo más mínimo esta garantía, es igualmente de recibo afirmar que no toda demora en
la adopción de una determinación, ni toda prolongación de la actuación más allá de los
términos legalmente establecidos, puede constituir violación a ese derecho del
procesado, porque la transgresión no emana de la sola y objetiva dilación, sino tan
solo de aquellas que puedan ser "injustificadas", y ello conduce a la necesidad de
analizar al lado de la entidad de la demora, las causas que la hayan generado, sea que
radiquen en obstrucción indebida de las partes, falta de colaboración de los auxiliares
de la justicia, en razones nada infrecuentes de congestión en los despachos judiciales,
o en la complejidad misma del asunto o el volumen del expediente y piezas procesales
objeto de valoración" (Casación 9.079, 11 de octubre de 1.996).

3.En diversas oportunidades ha precisado la doctrina de esta Sala que el derecho de


defensa técnica, como garantía procesal que es, impone al Estado el deber de proveer
al imputado de la asistencia de un defensor designado directamente por él mismo o
nombrado de oficio y que la salvaguarda de este derecho debe manifestarse durante
todo el desarrollo del proceso, esto es, durante las etapas de investigación y causa, lo
que no significa, que si se ha dejado de contar con él "en un determinado momento, la
actuación así cumplida, o la subsiguiente, advengan por eso solo motivo ineficaces,
pues en virtud del principio de trascendencia que orienta las nulidades, solo si la
anomalía afecta realmente las garantías de los sujetos procesales, o desconoce las
bases fudamentales de la instrucción o el juzgamiento, resulta inevitable su
declaración" (Casación 11.555, 11 de agosto de 1.999).

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Se ha insistido en la jurisprudencia, por corresponder a uno de los principios


reguladores de esta materia, que no es dable aducir la invalidez de un proceso por la
invalidez misma, o lo que es igual, que siendo la nulidad la sanción extrema de una
actuación, no basta la simple constatación de haberse carecido temporalmente de
defensor, para estimar esta circunstancia como razón suficiente y única, demostrativa
de la vulneración de esta garantía.

Es necesario que el demandante evidencie cuáles han sido los efectos negativos que
ha tenido la ausencia de defensor letrado sobre la situación del implicado, es decir,
que resulta imperativo mostrar durante dicho período qué pruebas determinantes de la
condena se practicaron o allegaron al proceso, como también que en relación con
ellas, no brindó con posterioridad la actuación procesal una oportunidad defensiva,
toda vez que así como sería inocua la declaración de una nulidad en forma automática
y por la simple verificación del vacío de profesional del derecho durante un margen del
diligencimiento penal, también carecería de sentido invalidar lo actuado si se han
otorgado "oportunidades reales" para su ejercicio, caso en el cual "ningún sentido
tendría invalidar el proceso para que la defensa técnica contara con una oportunidad
que ya tuvo" (Casación 14.061, 10 de octubre de 2.000).

4. El imperativo de contarse con un defensor durante todo el desarrollo de la


investigación y el juzgamiento, que es de raigambre constitucional (art. 29), impone
como requisito en principio formal, el deber de valorar cada situación atendiendo a la
finalidad que el mismo persigue, esto es, siempre observando que su temporal o
precaria falta no puede por si misma, suponer el desencadenamiento de consecuencias
determinantes para sustentar el absoluto desconcimiento del derecho o su
aniquilación, o lo que es igual, que es necesario establecer a través de un juicio de
proporcionalidad, el defecto que se acusa y el reflejo real dañino que ha irrogado sobre
el derecho en el cual se funda.

Ya se ha dicho y debe la Sala en orden a sintetizarlo una vez más precisar, que la
violación al derecho de defensa técnica o profesional que inexorablemente conduce a
la invalidación del proceso es aquél absoluto estado de abandono o indefensión
material o sustancial y no meramente procesal en que se deje a un imputado, de
donde resulta así necesario no solamente que la falta de defensa sea efectiva, en el
sentido señalado, sino además total, es decir que sea ostensible y manifiesto el vacío
defensivo, que conduzca a un extremo mayor e intolerable la reducción de las
posibilidades de defensa y que tal mengua sea la causa determinante de un perjuicio
concreto para quien la misma debe garantizarse.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : MESTRA LEON, ORLANDO ENRIQUE
PROCESADO : CERVANTES CEDEN, CONSTANTINO
DELITOS : Hurto agravado, Secuestro simple, Homicidio,
Receptación, Formación de grupos armados
PROCESO : 15491
PUBLICADA : Si

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CASACION-Principio de limitación/ DEFENSA TECNICA-Carencia


momentánea que no afecta garantías/ DEFENSA TECNICA-Indagatoria-
Ciudadano honorable/ PRINCIPIO DE CONTRADICCION DE LA PRUEBA/
TERCERO CIVILMENTE RESPONSABLE-Interés para recurrir/ TERCERO
CIVILMENTE RESPONSABLE- Actividades peligrosas: Responsabilidad

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

indirecta o por el hecho ajeno/ CONGRUENCIA DE LA SENTENCIA-Tercero


civilmente responsable.

1. Tal como acertadamente lo destaca el Procurador Delegado, no basta presentar un


escrito donde se acusen vicios de actividad para que se proceda a su estudio, sino que,
como lo impone el carácter rogado de la casación, es menester que se demuestre que
dicha irregularidad socavó, de modo grave, la estructura del proceso (error de
estructura) o afectó las garantías de los sujetos procesales (error de garantía), caso
contrario, la censura quedará en un simple enunciado que la Corte, en virtud del
principio de limitación, no puede entrar a complementar.

2. Como reiteradamente lo ha sostenido la jurisprudencia de la Sala, aunque la


defensa, como garantía constitucional, debe ser real, permanente y continúa, durante
la investigación y el juzgamiento, su falta ocasional no implica su desconocimiento,
pues: "Si la irregularidad es oportunamente corregida, de suerte que el profesional
designado pueda ejercer adecuadamente los actos defensivos que pudo haber
realizado durante el tiempo en que el procesado careció de defensa técnica, debe
entenderse que el derecho no ha sido conculcado, puesto que ningún sentido tendría
invalidar el proceso para que la defensa vuelva a tener una oportunidad que ya tuvo"

3. Que el procesado hubiese sido asistido por una persona honorable cuando rindió
versión libre (10 de agosto de 1994), en manera alguna constituye irregularidad que
conlleve a la anulación de la actuación, conforme lo ha sostenido esta Corporación , ya
que en ese momento se encontraba vigente el inciso 1° del artículo 148 del Código de
Procedimiento Penal que lo autorizaba, el que sólo fue declarado inconstitucional el 8
de febrero de 1996 (Sent. C- 049), que solo produce efectos hacia el futuro. Además,
en la diligencia de indagatoria contó con asistencia letrada.

4. Tampoco resulta acertado aseverar que el principio de contradicción sólo se


garantiza cuando el defensor interviene en la práctica de la prueba, ya que existen
otras maneras de efectivizarlo, como cuando se critica en sí misma y con relación al
resto del material probatorio y cuando se solicitan y aportan elementos de convicción
tendientes a demeritar la que milita en contra del acusado.

5. Conforme está formulada la censura se impone, en primer término, establecer si al


recurrente en casación le asiste interés, el cual, en este caso, se deberá examinar
frente a dos aspectos: en lo referente a la cuantía del pago de la indemnización de
perjuicios y en cuanto a lo que se pretende a través de la casación.

En lo que atañe al primer aspecto, y considerando que el reproche tiene por objeto
únicamente lo atinente a la indemnización de perjuicios decretados en el fallo, al tenor
de lo dispuesto en el artículo 221 del Código de Procedimiento Penal, deberá tener
como fundamento la cuantía para recurrir establecida en las normas que regulan la
casación civil.

Así, se observa que el primer requisito se cumple a cabalidad, toda vez que la cuantía
por la cual se reclama asciende a más de $650.000.000,oo en solo los perjuicios
materiales y el equivalente en moneda nacional a 1660 gramos oro, por perjuicios
morales, en razón a que el tercero fue condenado a indemnizar a los herederos de
(...).

No ocurre lo mismo con relación al segundo aspecto, por cuanto que el cargo que
formula no atañe a los derechos y a las garantías de la parte que representa.

En efecto, sobre este punto la Corte ha sostenido que "cuando se responde por el
hecho ajeno, se está respondiendo no por la culpa ajena sino por la propia, concretada
en no haber tomado las medidas del caso para evitar que el daño se produjera, esto
es, en haber violado el deber de cuidado en la vigilancia (p. e, si se trata de hijos
menores) o en la elección o vigilancia (p. e. cuando se trata de subordinados
contractualmente), por lo cual las dos culpas, la del autor directo del hecho y la del
tercero, aunque relacionadas frente al daño causado, no se pueden confundir. Se
responde por el hecho ajeno porque la propia culpa es una de sus causas.

"Como lo sostiene la doctrina civil: el daño ha sido causado por la culpa de varias
personas, en que la culpa más próxima es la del que se halla bajo el cuidado de otra

187
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

persona; y la más alejada o remota, pero determinante con relación al daño, es la del
vigilante que habiendo podido evitar el daño, no lo evitó.

"Esta distinción trae la consecuencia procesal de que se trata de dos sujetos


procesales distintos, con sus propias facultades y pretensiones (que, incluso, pueden
devenir contrapuestas), y sin que al tercero se le otorgue la condición de co-defensor
del procesado, así en el desarrollo de la actuación y en miras del propio interés asuma
conductas que eventualmente puedan beneficiar a aquél.

"Por lo tanto, el tercero civilmente responsable carece de interés para pedir la nulidad
del proceso por los vicios cometidos en lo atinente a la actuación adelantada contra el
procesado, o para contradecir, a través de la casación, las pruebas que lo
comprometen personalmente. Sólo está legitimado para atacar los aspectos atinentes
a su propia culpa, como por ejemplo, que no tuvo la oportunidad de defenderse por
haber sido vinculado tardíamente al proceso penal, que no existe nexo que lo vincule
con el procesado, que existió una causa extraña que le hizo imposible el cumplimiento
del deber jurídico concreto de vigilar, por fuerza mayor o caso fortuito, hecho de un
tercero o culpa exclusiva de la víctima" (03 de octubre de 2000 M.P. Dr. Jorge E.
Córdoba Poveda).

6. Si se tiene en cuenta que cuando se trata de responsabilidad indirecta o por el


hecho ajeno, basta para declararla demostrar el daño causado, su atribución a una
persona y que esa persona se halla al cuidado de otra y que los dos primeros aspectos
fueron amplia y razonadamente considerados en las sentencias, y que el último, si
bien no fue analizado, se debió a que nunca la empresa Servientrega, debidamente
vinculada como tercero civilmente responsable, negó el nexo laboral con el conductor
responsable del hecho, no se entiende, ni el demandante demuestra, dónde puede
estar la falta de motivación acusada.

Así mismo, si el tercero sólo se puede liberar de responsabilidad por el hecho ajeno
cometido en el ejercicio de actividades peligrosas, mediante la prueba de una causa
extraña (al tenor del artículo 261 del Código de Tránsito, modificado por el 117 de la
ley 33 de 1986), entendiéndose por tal aquella que obstaculiza el deber concreto de
vigilancia, por fuerza mayor o caso fortuito, hecho de un tercero o culpa exclusiva de
la víctima, y que aquí lo único que alegó el tercero, con relación a este aspecto, fue la
culpa exclusiva de la víctima...

En síntesis, si (EL TERCERO) nunca alegó que no tuviera nexo con el procesado, o que
no tuviera el uso, dirección y control de la actividad peligrosa con la que se causaron
los hechos, si todos los cuestionamientos que formuló se le respondieron, en forma
amplia y razonada, y si el artículo 261, citado, determina que se presume la culpa por
el hecho ajeno cometido en ejercicio de actividades peligrosas, de la cual el
demandado sólo se puede exonerar mediante la prueba de una causa extraña, aspecto
que fue ampliamente analizado en la sentencia, al descartar la culpa de la víctima, no
encuentra la Sala que la no expresión de los criterios sobre los que descansa la
responsabilidad por el hecho ajeno y, por las actividades peligrosas, constituya falta
grave capaz de invalidar la actuación, máxime cuando ningún cuestionamiento se
formuló a este respecto en el proceso.

7. La congruencia, que es un principio que, en términos generales, exige que haya


consonancia o armonía entre las pretensiones y lo resuelto por el funcionario judicial,
no es exclusivo de las sentencias (aunque en éstas revista la mayor importancia), ni
del proceso penal, sino que también opera en el proceso civil.

Cuando se refiere a la sentencia, su ausencia es causal de casación, tanto en el


proceso penal como en el civil, aunque, como es lógico, en cada uno se establecerá de
acuerdo con su propia naturaleza. Así, en el primero se exige entre los cargos penales
contenidos en la resolución de acusación y la sentencia; y en el segundo, entre los
hechos, las pretensiones de la demanda y las excepciones propuestas por el
demandado y la sentencia (artículos 220.2. del C. de P. P. y 368.2. del C. de P. Civil,
respectivamente).

Si bien es cierto que el hecho punible genera la obligación de reparar los daños
materiales y morales que de él provengan (art. 103 del C. Penal), no se pueden
confundir las dos especies de responsabilidad, ni las dos clases de acciones y
pretensiones.

188
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Cuando se ejerce la acción civil en el proceso penal, con la pretensión de obtener la


indemnización de perjuicios, la congruencia se debe fijar, conforme a las normas
civiles, entre la demanda de constitución de parte civil y la sentencia, por lo que el
cargo de inconsonancia, según el artículo 221 del C. de P. Penal, deberá aducirse con
fundamento en las normas que regulan la casación civil.

Por esta razón, el artículo 442, ibídem, que regula la estructura formal de la resolución
de acusación, no se refiere a la responsabilidad civil ni del procesado ni del tercero
civilmente responsable.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA

Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Neiva
PROCESADO : CEBALLOS ROJAS, LUIS ELIECER
TERCERO CIVILMENTE RESP. : SERVIENTREGA, LIMITADA
DELITOS : Homicidio culposo
PROCESO : 15365
PUBLICADA : Si

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DERECHO DE DEFENSA-Defensa técnica, defensa material/ DEFENSOR-


Oportunidad procesal para intervenir/ PODER-Terminación: Deber de
comunicar al poderdante/ COAUTORIA IMPROPIA-Elementos

1. El derecho de defensa en el campo penal, como las demás garantías de estricta


aplicación procesal, tiene indiscutible raigambre constitucional y entre nosotros dicho
origen se enmarca en el artículo 29 de la Carta Política, en su doble manifestación de
defensa material y técnica; aquélla referida, como bien se ha dicho y conoce, a los
actos que directamente realiza el sindicado en beneficio propio dentro del trámite
adelantado en su contra y ésta última, como la necesaria expresión del deber que
tiene el Estado de salvaguardar los intereses jurídicos del sujeto pasivo de la acción
punitiva, asegurándose de que la persona a quien se atribuye la violación de la ley
cuente con un letrado designado por ella, o nombrado de oficio.

La defensa, en sentido general, debe pues estar garantizada en forma plena y


permanente, es decir, durante todo el desarrollo del proceso, aun cuando su ejercicio
depende en mucho, de una parte y frente a la autodefensa o defensa material del
imputado, de la actividad del sujeto investigado, esto es, de los actos que por sí
mismo despliegue en procura de hacer valer las condiciones favorables a su situación
procesal y de otra, de la estrategia que el profesional del derecho utilice en procura
de obtener los mejores resultados frente a la asistencia jurídica que le ha sido
encomendada, cuya fuente de la investidura puede serlo bien a través de un mandato
de representación celebrado con el propio imputado (defensor de confianza), bien ope
legis o por efecto mismo del nombramiento que el Estado le ha deferido (defensor de
oficio) o, bien, como consecuencia de un contrato de prestación de servicios pactado
con la Defensoría del Pueblo (defensor público), siendo beneficiario quien requiera de
asesoría profesional en derecho.

2. En relación con el defensor de confianza, su intervención en el trámite penal puede


producirse en cualquier acto del procedimiento en que su poderdante manifieste ante
la autoridad judicial de conocimiento dicha voluntad, directamente o por presentación
personal ante una autoridad que tenga función certificadora, o adjuntando ante
cualquiera de ellas el respectivo poder, cuyo nombramiento siempre deberá provenir
del sujeto directamente interesado o de quien tenga capacidad legal para
representarlo, prolongándose el mismo en el tiempo, en tanto no medie una causal
legal o contractual que implique la terminación del encargo.

189
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

3. En relación con la terminación del poder, entre los motivos más frecuentes suele
presentarse el caso de su expresa revocación, o el del nombramiento de un defensor
de confianza y la posterior designación de otro defensor en iguales condiciones, evento
este último que se ha solucionado legal y doctrinariamente, reconociendo que debe así
considerarse implícitamente revocado el nombramiento del primer defensor, por
hacerse de este modo manifiesta la voluntad del sujeto. Pero también, se ha previsto
el de la renuncia del apoderado, evento en el cual se ha entendido que la producción
de los efectos inherentes a esta determinación del letrado está sujeta, no solamente al
deber de esperar que el funcionario judicial profiera la decisión que la admita, sino a
que la misma sea debidamente notificada, hipótesis que si bien corresponde
promigeniamente al procedimiento civil, resulta plenamente aplicable por principio de
integración en el procedimiento penal, al no existir en este Código norma expresa que
las contemple, y no oponerse a su naturaleza, pues por el contrario viene constituir la
manifestación de una máxima garantía a los intereses de los sujetos procesales y
específicamente del procesado, para que no quede desprotegida su defensa técnica,
mientras designa su reemplazo.

Así, el artículo 69 de dicho Estatuto (Modificado por el D.E. 2282/89, art. 1°, num.25),
dispone:

"Terminación del poder. Con la presentación en la secretaría del despacho donde curse
el asunto, del escrito que revoque el poder o designe nuevo apoderado o sustituto,
termina aquél o la sustitución, salvo cuando el poder fuere para recursos o gestiones
determinados dentro del proceso.

La renuncia no pone término al poder ni a la sustitución sino cinco días después de


notificarse por estado el auto que la admita, y se haga saber al poderdante o
sustituidor por telegrama dirigido a la dirección denunciada para recibir notificaciones
personales...".

Como se advirtiera, dada la naturaleza y características del proceso penal y la especial


condición que dentro del mismo tiene la persona imputada, así como el deber que
corresponde al Estado de precaver por su derecho a la defensa de manera contínua y
permanente, la renuncia al poder que el defensor de confianza presenta no puede
producir efecto alguno ni por lo mismo poner término al poder, entre tanto no sea
enterado de dicha decisión al procesado, bien personalmente si se encuentra detenido
o mediante el envío de la respectiva comunicación a la dirección que aparezca
registrada en el expediente con miras a que manifieste si es su voluntad designar otro
defensor de confianza, o si debe proveérsele con uno de oficio, lo cual deberá hacerse
dentro de los cinco días después de efectuarse la notificación por estado del respectivo
auto en que se admita la renuncia.

4. Resulta característico de la denominada coautoría impropia que cada uno de los


sujetos intervinientes en el hecho punible realicen la conducta típica de manera
conjunta pero con división de trabajo, por ello es inherente a esta figura la
concurrencia de por lo menos dos elementos: uno subjetivo que generalmente es
previo o concurrente con la comisión del hecho, consistente en la existencia de un
acuerdo expreso o tácito para su acometimiento y uno objetivo, que se manifiesta en
la realización de actos orientados a su ejecución como cometido común, siéndoles por
ello imputables a todos los partícipes el delito o delitos que típicamente se configuren.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE


Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Valledupar
PROCESADO : OCHOA PADILLA, ALVARO OBDULIO
PROCESADO : ACOSTA CASTILLA, JUSTO EMILIO
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Tentativa de
homicidio agravado
PROCESO : 11471
PUBLICADA : Si

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

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RESPUESTA INMEDIATA-Impedimento: El silencio del funcionario no es


causal de nulidad/ IMPEDIMENTO/ NULIDAD

La jurisprudencia de la Sala ha sido unánime y reiterada en que el silencio de un


funcionario para declararse impedido, cuando esté en obligación de hacerlo, en el
supuesto de que así ocurriere en el asunto bajo estudio, no configura causal de
nulidad, puesto que el desconocimiento de esa obligación puede ser suplido por los
sujetos procesales a través del instituto de la recusación, además que la ley establece
los correctivos propios de carácter disciplinario (art. 114 del C. de P. P.), e incluso
penales, según el caso, distintos de la invalidación de lo así actuado.

Sobre este criterio, que la Sala mantiene y no estima necesario revisar, se ha


pronunciado, entre otras, en las sentencias de casación del 23 de noviembre de 1989,
rad. 3.600, M. P. Gustavo Gómez Velásquez y 8 de agosto de 1996, rad. 10.632, M. P.
Fernando Arboleda Ripoll, y en el auto de segunda instancia del 14 de abril de 1994,
rad. 9.169, M. P. Guillermo Duque Ruiz.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá
PROCESADO : CHONA ORDOÑEZ, LUIS JOSE
DELITOS : Hurto agravado
PROCESO : 12229
PUBLICADA : Si

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NULIDAD-Captura ilegal/ DELITOS CONEXOS/ REBELION/ CASACION-Causal


segunda

1. La captura ilegal, por cuanto el sumario y la causa pueden adelantarse validamente


con o sin captura, y con o sin detenido. Resulta inoficioso luego de superadas las
instancias que la Sala se ocupe en determinar si realmente la retención de (...) fue
irregular y arbitraria, pues ello es una circunstancia de la actuación que no afecta su
objeto y estructura básica, y de ahí que la propia ley ha establecido mecanismos
adecuados de protección del derecho a la libertad, diversos a la nulidad, como por
ejemplo, el habeas corpus.

191
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

...
Del tema de la captura ilegal, sus efectos y manera de corregir la irregularidad se ha
ocupado la Corte en reciente sentencia de casación del 15 de agosto del año en curso,
rad. 14.368, con ponencia del Magistrado Carlos Eduardo Mejía Escobar, e igualmente
y en el mismo sentido en el fallo de casación citado por el señor Procurador Delegado.
En la primera de las providencias mencionadas, se dijo:

"Debe señalarse, además, que la supuesta ilegalidad de una captura no es planteable


como fundamento de una solicitud de nulidad procesal. La acción de habeas corpus y
la petición de libertad por captura arbitraria que puede dirigirse al funcionario judicial
inmediatamente le es puesto a su disposición el aprehendido, son los instrumentos
previstos para la protección del derecho de libertad. Y si no se utilizan en el momento
pertinente, la irregularidad en la retención en manera alguna puede corregirse
mediante la nulidad de todo el proceso. La protección del derecho, en conclusión,
tiene lugar en la oportunidad procesal oportuna y a través de las vías que en concreto
consagra la ley.

"(...). La descalificación del debido proceso ha de atribuirse a vicios inherentes al


mismo y no a los abusos que terceras personas lleven a cabo contra los investigados
penalmente. El mandato constitucional obliga a la autoridad a omitir la consideración
de las pruebas ilegalmente obtenidas, a rechazar los actos de fraude o de fuerza
realizados ilegítimamente, pero no a ignorar los hechos ocurridos, ni a dejar de
investigarlos, ni a desoír las evidencias, ni a impulsar las actuaciones siempre que
llegue a su conocimiento la probable existencia de un hecho punible o de su autoría".

El rito procesal cuestionado no responde a un error de garantía o de estructura de


aquellos que dan lugar a nulitar la actuación, por lo que no es útil a la justicia admitir
el formalismo a ultranza de que se vale el casacionista para fundar la nulidad,
deprecada más en el interés que le asiste en el resultado del proceso que en la
efectividad del derecho material o en la protección de las garantías debidas a las
personas que intervienen en el proceso penal, los cuales representan los más altos
intereses que el legislador trazó a la Corporación en el trámite del recurso
extraordinario de casación.

2. La competencia para conocer del delito de rebelión estaba radicada por la ley en los
Juzgados Regionales en la etapa del juicio (art.71-4 del C. de P. P.) y de las Fiscalías
Delegadas ante dichos juzgados en la instrucción (art. 126 ib.).

El conocimiento que se tenía sobre la vinculación del capturado con el grupo


subversivo 45º Frente de las FARC, es decir de la presunta comisión del delito de
rebelión, antes de la apertura de la instrucción, situación que hace evidente que el
competente para adelantar la instrucción por ese ilícito era el Fiscal Regional,
independientemente de que concurrieran otros de competencia de la justicia ordinaria.

En los reatos imputados a (...) existe conexidad sustancial y procesal. Sustancial


porque, como lo advirtió el Tribunal, el uso de falsas identidades es el "modus
operandi al que recurren los militantes de los grupos subversivos a fin de burlar a las
autoridades" (fl. 11 cd. Trib.); y procesal, porque por las circunstancias temporales y
modales en que se produjo la captura surgen medios probatorios comunes como las
declaraciones de los militares que participaron en el operativo y el mismo informe que
dio origen a la investigación.

Tratándose de delitos conexos, de conformidad con el artículo 88 del Código de


Procedimiento Penal, su investigación y juzgamiento ha de ser conjunta. Además,
como en este caso hay conexidad entre hechos punibles de competencia del Juez
Regional (rebelión) y del Juez Penal del Circuito (la falsedad), su juzgamiento
corresponde al Juez Regional, por expresa disposición del artículo 89 ibídem.

3. El legislador ha establecido como exigencia fundamental, atendiendo la estructura


formal y conceptual del proceso penal, que la sentencia responda a los cargos
formulados en la resolución de acusación, de manera tal que no se sorprenda al
procesado, vulnerándose de esa manera el derecho de defensa. Dicha exigencia
pretende salvarguardar el derecho a conocer la conducta típica imputada. El
desconocimiento de ese requisito implica grave y trascendente efecto nocivo a las
garantías del procesado, por lo cual se impone al juzgador inexcusablemente entrar a

192
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

reponer la actuación en forma tal, que se respete el legítimo derecho del encausado a
conocer y rebatir los cargos.

Confrontada la resolución de acusación con la sentencia, se verifica que a (...) se le


condenó por un cargo distinto al expresamente formulado en la calificación del
sumario, en cuanto hace relación al delito contra la fe pública, haciéndole la situación
más gravosa desde el punto de vista punitivo, error que debe la Sala corregir
profiriendo la sentencia de sustitución, ajustando la condena a la imputación formulada
en la providencia que convocó a juicio, tal y como lo prevé el numeral 1° del art. 229
ibídem, para preservar la congruencia exigida entre las dos providencias en mención.

MAGISTRADO PONENTE Dr MARIO MANTILLA NOUGUES

Sentencia Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : Desestima, casa de oficio y parcialmente en
cuanto a un delito, reajusta pena
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : TRASLAVIÑA DIAZ, ORLANDO ALBEIRO
DELITOS : Rebelión, Falsedad personal
PROCESO : 13653
PUBLICADA : Si

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INDICIO-Concepto/ INDICIO-Técnica para atacarlo en casación

Deja claro el demandante que la sentencia condenatoria se fundamentó en prueba


indiciaria, a cuya lógica para atacarla en casación se ha referido en muchas
oportunidades la Corte.

"El indicio -se dijo en la sentencia de octubre 20/99 expedida en el proceso radicado
bajo el número 11.113- es un medio de prueba que permite el conocimiento indirecto
de la realidad. Supone la existencia de un hecho indicador que debe encontrarse
demostrado a través de cualquiera de los medios probatorios autorizados por el Código
de Procedimiento Penal, del cual es derivable la existencia de otro hecho mediante un
proceso de inferencia lógica.

"Como prueba que es, cuando se alegan en casación defectos en su apreciación como
fundamento de la violación de la ley sustancial, la vía de ataque debe ser la indirecta y
en tal medida es obligación del recurrente señalar el tipo de error en el cual se
incurrió, su modalidad y si el mismo se predica del hecho indicador, de la inferencia
lógica o de la manera como los indicios se articulan entre si, es decir su convergencia,
concordancia y fuerza de convicción por su análisis conjunto.

"Si la equivocación se predica del hecho indicador y se toma en consideración que


debe estar demostrado con otro medio de prueba, los errores susceptibles de
plantearse son tanto de hecho como de derecho.

"De hecho, porque la prueba de la circunstancia conocida pudo haberse supuesto; o


porque pudo haberse dejado de apreciar otro medio demostrativo que la neutralizaba
o disolvía; o porque se tergiversó su contenido material haciéndola decir algo que no
decía; o porque el proceso de valoración que condujo a la afirmación de la premisa a
partir de la cual se hará luego la inferencia, se apartó de los principios de la sana
crítica.

"De derecho, porque el juzgador pudo haber admitido y valorado como prueba
fundante del hecho indicador alguna irregularmente aportada al proceso y por lo tanto
inválida. Como en ningún caso la prueba indiciaria está dentro del proceso penal
sometida a tarifa legal, es obvio que frente a ella la modalidad de error de derecho

193
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

conocida como falso juicio de convicción no es susceptible de ser propuesta a través


del recurso extraordinario de casación.

"Ahora bien, cuando el error se predica de la inferencia lógica, ello supone -como
condición lógica del cargo-aceptar la validez de la prueba del hecho indicador, ya que
si ésta es discutida sería un contrasentido plantear al tiempo algún defecto del juicio
valorativo en el marco del mismo ataque. Existe la posibilidad, no obstante, de refutar
el indicio tanto en la prueba del hecho indicador como en la inferencia lógica, sólo que
en cargos distintos y de manera subsidiaria.

"La inferencia lógica, entonces, es atacable en casación. Pero en atención a que la


misma es el resultado de un proceso intelectual valorativo, la única vía posible para
hacerlo es el error de hecho por transgresión ostensible de los principios de la sana
crítica. La hipótesis supone, por lo tanto, la aceptación del hecho indicador y la
demostración de que el juzgador realizó un juicio de valor en contravía de las leyes de
la ciencia, los principios de la lógica o de las reglas de la experiencia. Así las cosas,
para que el cargo quede correctamente formulado es imprescindible concretar el error
y demostrar cómo ha sido transgredida o desconocida una ley científica, un principio
de la lógica (que no niegue ni desconozca la unidad del ser) o una regla constante de
la experiencia común o aceptada y practicada en medios especializados en una
determinada materia. Se precisa, además y ello es obvio, la fundamentación
correspondiente a la trascendencia del error.

"La Sala ha sido reiterativa en lo precedente y también ha señalado que cuando de


atacar dicho medio probatorio en casación se trata, no puede desconocerse que por
su naturaleza misma su valoración es de conjunto, siendo el vínculo que surge entre
los diferentes indicios (su concordancia y convergencia) el que hace que la conclusión
crezca desde la probabilidad hasta constituir certeza. En consecuencia, aunque el
ataque a los hechos indicadores debe ser independiente, ello no significa en manera
alguna que el conjunto indiciario, cuya fuerza de convicción depende de que se le
estime globalmente, pueda dejar de ser enfrentado por el demandante".

Ninguno de tales principios fue observado por el casacionista. No determinó si el


objeto del ataque era el hecho indicador o el proceso inferencial y mucho menos
enfrentó la lógica total sobre la cual fue construida la sentencia, que obviamente tenía
como obligación desvirtuar.

Los errores de hecho por falso juicio de identidad propuestos, que según el
demandante recayeron en los informes de la Policía Judicial, no son tales. Ese tipo de
equivocación supone la tergiversación del contenido material del medio de prueba,
esto es que el juzgador le haga decir lo que no dice. Lo que hace el censor no es
demostrar que la objetividad de las pruebas que sirvieron de fundamento del hecho
indicador hayan sido distorsionadas por el Tribunal, sino que de ellas no era inferible
que su representado haya sido el autor del homicidio por el cual fue condenado.

El cargo en tales condiciones debió haberlo dirigido en contra de la inferencia lógica


aduciendo error de hecho por falso raciocinio, lo cual le imponía -como se dijo- la
aceptación del hecho indicador y la demostración de que el juzgador realizó un juicio
de valor en contravía de las leyes de la ciencia, los principios de la lógica o las reglas
de la experiencia. No lo hizo, sin embargo. De una parte, puso en duda las
informaciones plasmadas en los informes y, de otra, ya sobre la base de aceptar
dichos contenidos, simplemente planteó su desacuerdo con la inferencia realizada por
el Tribunal, sin probar la transgresión de ningún principio de la sana crítica.

El cargo en tales condiciones es inexaminable. Su real dimensión es la de oponerse a


la conclusión del juzgador, sin aducir como fundamento de la oposición la
demostración necesaria del carácter irracional del juicio valorativo. Si a esto se suma
que en la propia demanda se hace referencia a que otras circunstancias se conjugaron
en el proceso de construcción de certeza del juzgador sobre la responsabilidad penal
del acusado (como la presencia de éste en el lugar y la información suministrada por la
víctima momentos antes de morir) y que las mismas no le merecieron al casacionista
ninguna consideración orientada al desquiciamiento de la estructura del fallo, resulta
clara la improcedencia del ataque.

MAGISTRADO PONENTE Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Auto Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : Inadmite la demanda presentada
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : RODRIGUEZ CALDERON, JUAN NEREO
DELITOS : Porte ilegal de armas, Homicidio
PROCESO : 15151
PUBLICADA : Si

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TERMINO PROCESAL-Perentoriedad

1. Los términos procesales atienden a una exigencia de organización de las actividades


judiciales para que se cumplan de manera rápida y ordenada y dentro del plazo
prescrito por la ley. Así, en consideración al debido proceso y con él al principio de la
economía procesal, es posible que en un ambiente de igualdad y seguridad jurídica, las
partes sometidas al asunto materia de litigio tengan certeza del límite dentro del cual
pueden hacer uso de los instrumentos necesarios para la defensa de sus intereses.

Observa la Corte que la secretaría del Tribunal Superior de Neiva hizo constar que la
sala penal desconocía la entrada en vigencia de la ley 553 de 2000. Sin embargo,
sobre el punto ha dicho la Sala que "los yerros cometidos por los servidores públicos
respecto al inicio, duración o vencimiento de los términos no tienen aptitud para
modificar la ley, ni sirven de excusa de actuaciones tardías de las partes, a las cuales
corresponde estar atentas y llevar las cuentas respectivas" (11 de noviembre de 1998
M.P. Dr. Nilson Pinilla Pinilla)..

MAGISTRADO PONENTE Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Auto Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : Inadmite la demanda presentada
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Neiva
PROCESADO : PLAZAS PEREZ, EDUARDO
DELITOS : Estafa
PROCESO : 17203
PUBLICADA : Si

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NULIDAD/ DEFENSA TECNICA-Ausencia de defensor: Se deben demostrar


sus efectos negativos/ VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY-Técnica/
VIOLACION DIRECTA DE LA LEY-Técnica/ CASACION-No es una tercera
instancia

1. No se trata de aparentar una defensa formal, con infundados recursos e


impetraciones, que se intuye no van a prosperar, pues la nulidad exige que se

195
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

evidencie que con la omisión se vulneró la defensa y demostrar que su falta de


ejercicio, por abandono de la función o la carencia de abogado, impidió la
materialización de una situación jurídica más favorable para el acusado.

Así lo ha expuesto reiterativamente esta corporación, por ejemplo el 11 de agosto de


1998, en el proceso de radicación N° 13.029, con ponencia del Magistrado Ricardo
Calvete Rangel:

"Para el tema concreto planteado, esto es, la presunta violación del derecho a la
defensa, no es suficiente extrañar que el defensor no hubiera pedido pruebas, o que
no hubiera interpuesto recursos, o que no se hubiera notificado personalmente de las
decisiones. Es necesario que se demuestre que con esa actitud se dejaron de allegar
elementos de juicio fundamentales para la decisión, o que no obstante ser evidente
que los intereses del procesado se lesionaron no hubo una oportuna impugnación.

... es precisamente la ley procesal la que autoriza las notificaciones por estado. Igual
aspaviento hace con la ausencia de recursos, desde luego sin intentar siquiera una
explicación sobre por qué estima que si se hubiera recurrido... la situación del
procesado hubiera sido mejor. Acaso ante la claridad de lo sucedido era viable
demostrar la no responsabilidad? O se podía esperar una pena más benigna...? Cuáles
fueron las pruebas de descargo que se dejaron de practicar, y a qué aspecto tan
importante conducían, de modo que el hecho de no haberlas pedido lesionó el derecho
de defensa?

... hubiera sido interesante conocer qué fue lo que no hizo el defensor que afectó de
manera tan grave, como para llevar a la nulidad, la garantía de la defensa técnica.

La respuesta a los anteriores interrogantes ha debido formar parte de la sustentación


del recurso, pues lo que se anotó en la demanda no es otra cosa que posibilidades
procesales cuya trascendencia se ignora porque el actor no la mencionó, mucho menos
intentó demostrarla...

La actitud pasiva del defensor no es en sí misma indicativa de ninguna irregularidad,


pues como lo ha reiterado la jurisprudencia, hay casos, y éste podía ser uno de ellos,
en donde la mejor defensa es dejar que el Estado asuma toda la carga de la prueba
ante la evidencia de que las que se pidan perjudican al acusado; o en donde no
conviene recurrir dado el acierto indiscutible o la generosidad del fallador. Esos pueden
ser también méritos de una buena defensa, y demostración de un comportamiento
ético y serio de una abogado..."

2. Si el impugnante no iba a aceptar los hechos que el juzgador consideró


demostrados y la valoración probatoria asumida por éste, le correspondía seguir la vía
indirecta para poder controvertir esos aspectos, con demostración de haberse incurrido
en error de hecho o de derecho que habría llevado a la vulneración de norma
sustancial.

3. Habiendo seleccionado la violación directa, debía el censor determinar el error de


juicio en que supuestamente se incurrió y, en un análisis exclusivamente jurídico,
comparar el entendimiento dado por el juzgador a la ley frente al sentido que en
verdad le corresponde, que habría originado la aplicación indebida u omitida que
invoca.

4. La casación no es una tercera instancia ni fue instituida para dirimir criterios


encontrados, sino que es un juicio técnico sobre la legalidad de la sentencia y fue
establecida para corregir verdaderos yerros trascendentes en la apreciación probatoria
(violación indirecta) o en el significado de la norma sustancial (violación directa), que
lleven a variar el sentido del fallo.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. NILSON ELIAS PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá
PROCESADO : ROJAS ARCHILA, FEDERICO
DELITOS : Homicidio culposo

196
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

PROCESO : 13768
PUBLICADA : Si

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PERJUICIOS-Cuantía/ TERCERO CIVILMENTE RESPONSABLE-Vinculación-


Notificación del auto que lo dispone/ DEFENSA TECNICA-Tercero incidental,
Parte civil y Tercero civilmente responsable/ LLAMADO EN GARANTIA-
Proceso penal/ EJECUTORIA-Providencia que resuelve la casación

1. Como lo dispone el artículo 221 del Código de Procedimiento Penal, la procedencia


de la impugnación está condicionada a que el valor de los perjuicios objeto de
discusión no sea inferior a la cuantía para recurrir en casación en el procedimiento civil
y tal exigencia se cumple en el caso examinado. Tanto el tercero responsable como la
persona jurídica llamada en garantía (ésta sólo frente al primer cargo) pretenden que
se case la sentencia y quede sin efectos la condena en perjuicios de que se les hizo
objeto de manera solidaria con el procesado. Es decir por los 4.600 gramos a que
ascendió, equivalentes a $58.829.952.oo, cuantía esta superior a la suma de
$53.790.000.oo que era la cuantía para recurrir en 1998.

El llamado en garantía, respecto del segundo cargo, carece de interés para recurrir. Si
se tiene en cuenta que a través del mismo busca que el valor de la condena se limite a
los 10 millones pactados con el propietario del vehículo en la póliza de seguros, eso
traduce que el valor de la indemnización objeto de debate es la suma de
$48.829.952.oo, que no alcanza la fijada para recurrir a que se hizo mención.

2. Para la censora fue tardía la vinculación procesal de su representado porque se


produjo cuando ya se había clausurado la fase instructiva del proceso.

La investigación fue cerrada, en efecto, el 12 de abril de 1995 y mediante providencia


del 10 de mayo siguiente se negó el recurso de reposición interpuesto contra la misma
por el apoderado de la parte civil. El mismo 10 de mayo (...) fue vinculado como
tercero responsable y el 5 de junio de 1995 se le notificó personalmente la decisión.

La vinculación del tercero civilmente responsable, en concordancia con el segundo


inciso del artículo 44 del Código de Procedimiento Penal, se entiende surtida con la
notificación personal de la decisión que así lo dispone, momento a partir del cual la
persona adquiere la calidad de sujeto procesal y puede naturalmente intervenir en la
actuación para ejercer el derecho de controversia.

Si se tiene en cuenta que la Sala ha sostenido en diferentes oportunidades que la


vinculación del tercero responsable debe producirse hasta cuando el expediente se
deja a disposición de los sujetos procesales en cumplimiento del artículo 446 del
Código de Procedimiento Penal, para darle la oportunidad de solicitar o presentar
pruebas tendientes a controvertir los cargos que se realizan en su contra, es claro que
en el evento examinado la vinculación del señor (...) se produjo oportunamente.

Así debió haber concluido la casacionista si se toma en consideración la cita que realizó
del aparte pertinente de un pronunciamiento que en el sentido indicado fue expresado
por la Sala. No obstante la claridad de la jurisprudencia invocada, que la Corporación
ha reiterado en múltiples oportunidades y que no considera del caso reexaminar, la
abogada insiste sin argumentos en que la vinculación de su representado fue tardía, lo
que evidentemente no es verdad si se considera que contó con la oportunidad de
controvertir en el juicio los medios de prueba, e inclusive con la de discutir la
acusación a través de los recursos dispuestos contra ella.

3. Se dijo antes que la calidad de sujeto procesal la adquirió el propietario del


automotor con el cual se ocasionaron los delitos el 5 de junio de 1995 y que el 12 de
junio siguiente designó apoderado. Según la defensora el abogado no cumplió con sus
deberes profesionales, limitó su actividad procesal a la presentación del poder y al
llamado en garantía de COLSEGUROS S.A., violándose en tales condiciones el derecho

197
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

de defensa técnico. Se trata de una idea que no comparte la Sala, de acuerdo con la
posición del Procurador Delegado.

La noción de defensa técnica, derivada del contenido del artículo 29 de la Constitución


Nacional, está asociada al procesado. Este -según dicha norma-tiene derecho a la
asistencia de un abogado durante la investigación y el juzgamiento y su sola existencia
formal, como lo tiene dicho la jurisprudencia de la Sala, no es sinónimo de la
satisfacción de la garantía de asistencia profesional. Eso significa que en cada caso
concreto es posible el examen de los actos de defensa del abogado o de su
intrascendente o ninguna actividad, para definir si la defensa técnica que impone la
Constitución a favor del sindicado estuvo garantizada o no.

No ocurre lo mismo, sin embargo, frente al tercero incidental, la parte civil y el tercero
civilmente responsable, respecto de los cuales existen instituciones reguladas por la
ley a las que se debe acudir en eventos de desprotección (v. gr. curadores, amparo de
pobreza) para garantizar el interés público y el derecho fundamental de acceso a la
administración de justicia. Obvio que como partes cuentan, aunque limitados por el
interés, con todos los derechos y facultades de cualquier sujeto procesal, incluyendo
naturalmente el de participar en el proceso a través de abogado titulado. Lo que no
puede esperarse es juzgar la actividad de sus apoderados para constituir a partir de
allí presuntos atentados contra el derecho de defensa técnica, ya que esta noción sólo
es aplicable al procesado.

Frente al caso propuesto, entonces, es impropio pretender que se le conculcó el


derecho de defensa al tercero responsable. Fue debidamente vinculado, designó
abogado de confianza, cada vez que se dictó una resolución éste fue citado a su
oficina, así sucedió igualmente cuando se convocó a las distintas sesiones de la
audiencia pública, resultando claro en consecuencia que en todo momento la
posibilidad de controversia e intervención en el trámite procesal estuvo a su alcance y
que por ende ninguna garantía le fue conculcada.

4. Ya la Sala ha tenido oportunidad de referirse al punto planteado, ha concluido que


en verdad no cabe el llamamiento en garantía dentro del proceso penal y a dicho
criterio se remite.

Se dijo efectivamente en la providencia del 16 de diciembre de 1998, con Ponencia del


Magistrado Carlos Augusto Gálvez Argote, lo siguiente:

"La posibilidad de vincular dentro del proceso penal al tercero civilmente responsable
que el legislador introdujo en el Decreto 2700 de 1.991 -nuevamente pues como bien
se recuerda ya había sido consagrado en los artículos 58 a 66 del Decreto 0050 de
1.987, siendo declarados inexequibles por la Corte Suprema en decisión de diciembre
3 de ese mismo año-, proviene de ser este tercero civil responsable por el daño,
independientemente de que el mismo haya sido inferido por el agente del delito; es
decir, que aun cuando el tercero no es el autor del daño e inclusive es ajeno a su
producción causal, debe por la vía de la denominada responsabilidad indirecta,
responder solidariamente por él, estando compelido a cubrir el valor de la suma
indemnizatoria a que eventualmente se le condene en favor de la persona natural o
jurídica perjudicada.

"Por tanto, y siendo que dentro del proceso penal solamente puede perseguirse el
pago de aquellos daños derivados del hecho punible, esto es los que tengan un nexo
con los efectos lesivos del delito, cualquier pretensión orientada a hacer valer
obligaciones que provengan de una fuente distinta no podrá ejercitarse en el trámite
penal, por resultar evidentemente contraria a su naturaleza especial, única y limitada.

"Por ello, así como no solo desde un punto de vista estrictamente teórico se justifica
que se de un tratamiento diferenciado a la responsabilidad contractual de la
extracontractual, procesalmente cobra mayor fuerza dicha necesidad partiendo nada
más de un criterio de especialidad, pero fundamentalmente por tener origen cada una
en fuentes de responsabilidad distintas.

"De ahí que la prestación reparadora que en un momento determinado le pueda ser
exigible al asegurador -cuyo ingreso como sujeto procesal en el proceso penal parece
no tener reparo de lege ferenda por la doctrina nacional-, no dimana de
responsabilidad directa ni indirecta, única posibilidad de aceptar la reclamación

198
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

indemnizatoria como ejercicio de la acción civil activa o pasiva dentro del proceso
penal, pues las obligaciones que surgen del seguro provienen del negocio jurídico en
virtud del cual la aseguradora ha asumido la reparación prestando el equivalente
pecuniario en las condiciones, límites y modalidades señaladas en las distintas
cláusulas del contrato.

"El contrato de seguro, por consiguiente, cumple en un sentido jurídico y económico


con una función reparadora consistente en que la compañía asume los riesgos cuando
se presenta el evento por el valor convenido en la póliza correspondiente, previo el
pago de una prima, obligación que es ajena a la que compete al responsable y
eventualmente al tercero civil dentro del proceso penal como efecto del hecho
delictivo; mientras que la responsabilidad del procesado es directa y la del tercero civil
colateral o indirecta frente a las consecuencias patrimoniales del delito por la
producción del daño, el asegurador no es de ningún modo responsable de ese daño. Lo
único que media entre éste y el tercero civil, o el propio procesado, es una obligación
de naturaleza contractual o legal, en relación con la cual no sería por tanto el juez
penal competente para pronunciarse.

"Cobra mayor fuerza esta posición, si se tiene en cuenta que el de seguros constituye
por esencia un contrato comercial de garantía complejo que crea una obligación
condicional, pero no de responsabilidad, lo que de suyo excluye cualquier competencia
en cabeza del juez penal para dilucidar aspectos inherentes a las diferencias que se
puedan presentar relacionadas con la vigencia de la póliza, el aviso del siniestro, la
reclamación, las objeciones, las exclusiones etc., máxime cuando como es sabido
dependiendo de la posición que asuma la aseguradora y las características propias de
la póliza, por la vía civil la acción pertinente podría ejercerse a través de un proceso
ejecutivo u ordinario según el caso.

"Sin embargo, por lo mismo que no es factible en el proceso penal llamar en garantía a
la aseguradora, esto no impide el ejercicio independiente de las acciones
correspondientes con miras a hacer valer el seguro, más aún cuando en virtud de la
Ley 45 de 1.990 en los seguros de responsabilidad, esto es los que de acuerdo con el
art. 84 "imponen a cargo del asegurador la obligación de indemnizar los perjuicios
patrimoniales que cause el asegurado con motivo de determinada responsabilidad en
que incurra de acuerdo con la ley y tiene como propósito el resarcimiento de la
víctima, la cual en tal virtud, se constituye en el beneficiario de la indemnización, sin
perjuicio de las prestaciones que se le reconozcan al asegurado", los propios
damnificados tienen "acción directa contra el asegurador", conforme al art. 87 ibídem".

Mediante providencia del 20 de octubre de 1999, con Ponencia del mismo Magistrado,
fue reiterada la tesis jurisprudencial y nuevamente fue ratificada por la Sala en la
decisión del 6 de septiembre de 2000, con Ponencia del Magistrado Nilson Pinilla
Pinilla.

No cabe duda, entonces, sobre la prosperidad del cargo. Se incurrió en realidad en


una irregularidad sustancial vulneradora del debido proceso, al ser llamada en garantía
al proceso y condenada la compañía COLSEGUROS S.A. Sus obligaciones, al tener
como origen una relación contractual, escapan al Juez Penal y en esta medida en el
presente caso se afectó la estructura del proceso.

Los argumentos del apoderado de la parte civil, dichos en su calidad de no recurrente


para oponerse al cargo de examen, son -de acuerdo con lo dicho-inadmisibles. El
hecho de que la acción indemnizatoria pueda ejercerse dentro del proceso penal, no
significa que el llamamiento en garantía en el marco del mismo, por el hecho de la
acción civil, traduzca que no se produjo el llamado "dentro del proceso penal…" sino
"dentro de la acción civil", como curiosamente lo expone el sujeto procesal.
Sencillamente ese llamado en garantía tuvo ocurrencia en el trámite penal y, como se
anotó, dado que las obligaciones de la aseguradora tienen como fuente el contrato de
seguro y no el delito, la vinculación de la persona jurídica era improcedente.

De otra parte, no es verdad que el llamado en garantía adquiera la calidad de tercero


incidental, como lo postula el no recurrente. Una cosa es la obligación del asegurador
que se deriva de la relación contractual y otra muy distinta que tenga un derecho
patrimonial afectado dentro de la actuación procesal, que es la característica que
identifica la noción de tercero incidental.

199
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

La Sala debe señalar, adicionalmente, que no puede hacer ningún pronunciamiento


sobre los reclamos efectuados por el abogado de la parte civil, relacionados con la
desvinculación de la TRANSPORTADORA DISTRITO CAPITAL y los demás que realizó al
margen de los cargos formulados en las demandas de casación a que se opuso. Su
intervención dentro del traslado de las mismas a los sujetos procesales no
recurrentes, lo único que le permitía era referirse a sus términos y en ningún caso
proponer sus propios reclamos, que aunque intentó realizar dentro del término para
impugnar en casación, no le fue posible debido a que no contaba con interés para
recurrir, como en su momento lo declaró el Tribunal Superior de Bogotá al no acceder
a la concesión del recurso.

5. Según el artículo 197 del Código de Procedimiento Penal la providencia que resuelve
la casación queda ejecutoriada el día en que es suscrita por la Sala "salvo cuando se
sustituya" la sentencia impugnada. En el presente caso la orden de anulación parcial
del fallo tiene como efectos la desvinculación de la persona jurídica llamada en
garantía y naturalmente el de dejar sin vigor la condena al pago de daños y perjuicios
dispuesta en su contra, sin que ello traduzca, como consecuencia, el proferimiento de
una sentencia sustitutiva o de reemplazo, que es la hipótesis que según la disposición
invocada condiciona su ejecutoria al transcurso de los tres días siguientes a la última
notificación. Este pronunciamiento, entonces, queda ejecutoriado el mismo día de su
expedición. Así lo ha resuelto la Sala en decisiones de junio 22 y octubre 4 de 2000
(Casaciones 12.160 y 12.938).

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : Casa parcialmente respecto a un tercero civil,
decreta nulidad respecto a este
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
NO RECURRENTE : ESPITIA RESTREPO, JAIME ENRIQUE
TERCERO CIVILMENTE RESP : ZAPATA, LUIS MARIA
TERCERO CIVILMENTE RESP. : ASEGURADORA COLSEGUROS S.A.
DELITOS : Lesiones personales culposas, Homicidio culposo
agravado
PROCESO : 14618
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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DEMANDA DE CASACION-Principio de autonomía/ SANA CRITICA-Pruebas/


PERJUICIOS-Interés para recurrir/ PROHIBICION DEL EJERCICIO DE UNA

200
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

INDUSTRIA ARTE PROFESION U OFICIO: Médico-Título profesional que así


lo acredite

1. Es principio pacífico que gobierna el recurso extraordinario de casación, y


sobre el cual ha insistido constantemente la jurisprudencia, el de autonomía respecto
de cada una de las causales que a bien tenga invocar el censor, tanto en la
enunciación como en la demostración de los cargos que se formulen contra el fallo
objeto de la impugnación, lo cual, contrario sensu, ha implicado colegir que le está
vedado al demandante entremezclar las diversas causales en un solo cargo, no solo
porque resulta desconociendo el igualmente primordial principio de claridad y precisión
que debe respetarse en el decurso del libelo, sino porque, a la postre, la pretensión no
puede ser estudiada por la Corte, pues, como es igualmente sabido, cada una de las
causales casacionales, dentro de la generalidad del recurso, tienen su propia
naturaleza, contenido y alcance.

2. En punto de la valoración probatoria, y concretamente respecto de la de orden


testimonial, se ha insistido en que su cuestionamiento no puede tener cabida por error
de derecho por falso juicio de convicción, habida cuenta que, como acertadamente lo
recuerda el Procurador Delegado, la regulación probatoria que establece nuestra ley
procesal penal, de conformidad con la cual el método a aplicar por el juez para estos
efectos es el de la sana crítica y no el de la tarifa legal, así lo impone, pues son las
reglas de la lógica, la ciencia y la experiencia común, las que debe aplicar para colegir
el grado de convicción que le asigne, tanto a cada una de las pruebas legalmente
allegadas al proceso, como a su conjunto.

3. Por mandato del artículo 221 del Decreto 2.700 de 1.991, aplicable a este caso por
expresa consagración del artículo 18 transitorio de la Ley 553 del presente año,
"Cuando el recurso de casación tenga por objeto únicamente lo referente a la
indemnización de perjuicios decretados en la sentencia condenatoria, deberá tener
como fundamento las causales y la cuantía para recurrir establecidas en las normas
que regulan la casación civil, sin consideración a la pena que corresponde al delito o
delitos".

Por su parte, el artículo 2º del Decreto 522 de 1.988, establece que "Para los efectos
del artículo 366 del Código de Procedimiento Civil, a partir de la vigencia del presente
decreto y sin perjuicio de los recursos ya interpuestos, el interés para recurrir en
casación, será igual o superior a diez millones de pesos ($10.000.000.oo". Y el artículo
siguiente del mismo decreto consagra que esa cuantía se aumentará, a partir del 1º de
enero de 1.990, en un cuarenta por ciento (40%) y se seguirá "ajustando
automáticamente cada dos años, en el mismo porcentaje y en la misma fecha. Los
resultados de estos ajustes se aproximarán a la decena de miles inmediatamente
superior".

4. Ante la ausencia de título profesional que acreditaría al incriminado como médico


para legalmente ejercer dicha profesión, esta sanción se torna inocua, pues mientras
(...), carezca de título legalmente reconocido que lo acredite como galeno jamás podrá
ejercer esa profesión, porque la autorización no deviene del fallo sino del
reconocimiento de un titulo de idoneidad académica y si (...) ejercita esa profesión, en
cualquier época, estaría incurriendo en transgresión a la Ley.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : Desestima la demanda
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : HERRERA TORREGLOSA, RAFAEL ARTURO
DELITOS : Uso de documento público falso, Falsedad material
de particular en doc. púb.
PROCESO : 12518
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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201
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

CASACION DISCRECIONAL-Requisitos antes de la ley 553 de 2000/


CASACION DISCRECIONAL-Sustentación antes de la ley 553 de 2000/
CELEBRACION INDEBIDA DE CONTRATOS-Redistribución de señales
incidentales de televisión

1. El recurso extraordinario de casación, cuando se intenta por vía excepcional, con


base en el inciso tercero del art. 218 del C.P.P, requiere no sólo que se trate de una
sentencia de segundo grado, la que de haber sido proferida por un Tribunal debe
referirse a delitos sancionados con privación de la libertad inferior a los seis años o no
ser privativa de la libertad, si el fallo proviene de un juzgado de circuito no importa la
naturaleza de la pena ni su quantum. No basta tampoco que el impugnante esté
legitimado para recurrir por ser alguna de las personas que menciona aquel precepto,
ni que sea interpuesto en tiempo, sino que es menester que se exprese fundadamente
los motivos por los que se considera violada alguna garantía fundamental o por qué se
hace necesario el desarrollo de la jurisprudencia, pues sólo a esos dos eventos se
restringe la admisibilidad del recurso.

2. Es deber del peticionario demostrar la necesidad de que la Corte entre a conceder el


recurso, precisando de manera razonable, lógica y jurídica los derechos fundamentales
garantizados en la Constitución Nacional y que hubieren sido vulnerados,
estableciendo ciertamente el desconocimiento y su trascendencia, pues no se trata de
poner en evidencia cualquier clase de irregularidad sin repercusión alguna. La
naturaleza rogada del recurso exige fundamentar adecuadamente el motivo aducido,
para que la Sala conozca el alcance que se persigue con su ejercicio.

El propósito de la sustentación es establecer la real presencia de algunas de las dos


causas que autorizan el recurso y definir los supuestos para la demanda que ha de
presentarse posteriormente* , de tal manera que si aquélla se omite, o no es clara, la
inadmisibilidad del recurso se impone, dado que en este caso la Corte sólo podría
moverse en el terreno de las suposiciones, lo cual no tiene cabida en estos casos, pues
para acceder a la casación discrecional la Sala debe contar con elementos de juicio que
justifiquen el trámite por esa vía excepcional.

3. La Corte, en sentencia de fecha 15 de diciembre de 2000, en el proceso radicado al


número 12.397, adelantado contra (...) (Jefe de la Oficina Jurídica de la Alcaldía de
Ibagué) por los mis hechos que en este proceso han dado lugar a juzgar la conducta
del Alcalde de ese entonces (...), con ponencia del doctor FERNANDO E. ARBOLEDA
RIPOLL, se pronunció en relación con la necesidad del permiso y las disposiciones de
contratación administrativa que debieron seguirse para los efectos del contrato 094 de
noviembre 28 de 1991, antes y después de la expedición de la ley 182 de 1995, en
los siguientes términos:

"De cualquier forma, ambos razonamientos serían equivocados. El primero, porque no


es cierto, como ya se dejó visto, que la ocupación del espectro electromagnético
pudiera hacerse sin contar con autorización previa del Ministerio de Combinaciones. El
segundo, porque la circunstancia de que el nuevo orden constitucional hubiera
delegado en la ley la reglamentación del servicio de televisión y el régimen de
telecomunicaciones, no significa que con anterioridad a la Constitución no existieran
normas que los reglamentara, o que existiendo hubiesen perdido ipso facto vigencia.

"Tampoco resulta posible sostener que las normas del Decreto 1900 de 1990 que
establecían condiciones o limitaciones al uso del espectro electromagnético, y por ende
la obtención de licencias o permisos (artículos 2º, 20, 39, 40, 48, 50 y 52), hayan sido
afectadas de inconstitucionalidad sobreviniente, pues la citada Corporación en
Sentencia No. C - 189 de abril 19 de 1994, las encontró ajustadas al ordenamiento
jurídico, tras considerar que el ejercicio de los derechos fundamentales de informar y
fundar medios de comunicación que utilizan el espectro electromagnético no es libre,
sino que requiere la intervención estatal en razón al carácter de bien público que
ostenta el espectro electromagnético y, además, con el objeto de preservar y
desarrollar las finalidades sociales inherentes a los servicios televisivos.

"El otro argumento sustentatorio del cargo encuentra soporte en la ley 182 de 20 de
enero de 1995 reglamentaria del servicio de televisión, específicamente en el artículo

202
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

25, cuyo parágrafo, en criterio del demandante, eliminó como exigencia para la
utilización del espectro electromagnético la obtención del permiso previo de
funcionamiento.

"Esta inferencia es también equivocada. El demandante omite referirse al contenido


integral del artículo, al igual que a las normas anteriores, que regulan lo atinente a la
intervención del Estado en el espectro, y su ocupación ilegal, en las que claramente se
establece como condición para poder operar frecuencias electromagnéticas, la
obtención de permiso previo. (....).

"Como puede verse, no es que estas nuevas disposiciones hayan eliminado una tal
exigencia. El referido estatuto no contiene esta previsión, ni el Estado puede renunciar
a las funciones de gestión y control del espectro que le impone las normas superiores
(arts. 75 y 76 C.N.). El artículo 24 que viene de ser transcrito es perentorio en
disponer que cualquier servicio de televisión que opere frecuencias electromagnéticas
sin previa asignación por parte de la Comisión Nacional de televisión, será considerado
clandestino, con las consecuencias que una tal declaración implica. Luego, no es cierto
que la exigencia de autorización previa para la distribución de las señales incidentales
de televisión, haya desaparecido.

"En una de sus decisiones atrás citadas, la Corte Constitucional hizo la siguiente
precisión en relación con el mantenimiento y necesidad de esta exigencia, que no por
haber antecedido a la expedición de la ley 182 de 19995 deja de tener vigencia: "La
concesión del uso de una frecuencia para transmitir información, es una facultad del
Estado que se desprende de su función de gestión (C.N. art. 75). Solamente mediante
el mecanismo de autorizaciones previas es posible garantizar el cumplimiento de los
fines sociales del Estado, el uso técnicamente adecuado del espectro y la igualdad de
oportunidades en su acceso".

"Cierto es que el parágrafo del artículo 25 concedió un plazo de seis meses a quienes
estuvieran distribuyendo señales incidentales, para que se inscribieran y obtuvieran la
correspondiente autorización de la Comisión Nacional de Televisión, como condición
para poder seguir operando, pero esto no quiere decir que la exigencia no existiera, o
que preexistiendo hubiese sido suprimida.

"Si la transmisión de señales incidentales (concepto que resulta distinto del de


recepción), con utilización del espacio electromagnético fuese libre, en el sentido de no
estar a condición alguna, como la postula el demandante, la exigencia del parágrafo de
obtener autorización en el término de seis meses para poder seguir operando,
resultaría arbitraria e ilegal, además de innecesaria.

"Con la referida disposición solo se pretendió cobijar bajo la nueva normatividad a


todas las personas que venían prestando el servicio de distribución de señales
satelitales incidentales, y legalizar, de paso, por razones de interés general, situación
de facto, consideradas clandestinas a la luz de la regulación legal anterior. En manera
alguna se pretendió modificar el régimen establecido, ni excluir del ordenamiento el
cumplimiento del requisito de licencia previa para la distribución de señales
incidentales de televisión, mucho menos purgar la ilegalidad de los contratos
celebrados con desconocimiento de las exigencias normativas requeridas para la
prestación de este servicio.

"No existiendo, entonces, una regulación posterior más favorable, sino normas con
contenido sustancialmente idénticos, en cuanto en ambas se establece como requisito
indispensable para la distribución de señales incidentales con utilización del espectro
electromagnético, la obtención de licencia previa, siendo solo diferente el organismos
encargado de su expedición (Ministerio de Comunicaciones y Comisión Nacional de
Televisión), ha de concluirse que la propuesta de ataque presentada por el
casacionista contra el fallo impugnado, por presunta violación del principio de
favorabilidad carece de fundamento real y jurídico.

"Dígase, finalmente, que la decisión de condena por celebración de contratos sin el


cumplimiento de los requisitos legales se encuentra fundamentada no sólo en la
circunstancia de haber sido preternmito0 el requisito de la licencia previa del Ministerio
de Comunicaciones, sino también por haber contratado en forma directa, situación que
permitiría mantener el fallo atacado, aun en el supuesto de haber sido aceptado el
cargo examinado".

203
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

_________________________________________________

* Auto del 23 de septiembre de 1997, M.P. Dr. FERNANDOP ARBOLEDA RIPOLL

MAGISTRADO PONENTE: Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES

Casación Discrecional
FECHA : 18/12/2000
DECISION : No concede el recurso presentado
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : PEÑALOZA CASTRO, FRANCISCO JOSE
DELITOS : Celebración indebida de contratos
PROCESO : 15690
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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VINCULACION AL PROCESO PENAL-Personal: Indagatoria. En ausencia:


Declaración de persona ausente/ DERECHO DE DEFENSA-Defensa técnica,
defensa material/ FUNCIONARIO JUDICIAL-Factores relevantes para la
vinculación del imputado como reo ausente/ PROCESO PENAL-Relación
jurídica bilateral

La demanda formula dos cargos de violación al derecho de defensa, que aunque


claramente diferenciables, pueden ser, como lo hizo el Procurador 1° Delegado en lo
Penal, respondidos unitariamente. Ello se hace dejando a salvo la incorrección técnica
aparente que surge de la invocación de la errónea vinculación del procesado como
causal simultánea de nulidad por violación al debido proceso y al derecho de defensa
(artículo 304 ordinal 2° y 3°). En estricto sentido uno es el error como infracción a la
estructura, en cuanto invalida la vinculación como persona ausente del procesado y
trasciende a la garantía (debido proceso); y, otro es el que deviene de las ausencias
de defensa material y técnica (derecho de defensa).

La vinculación del sindicado a la actuación penal es uno de los componentes de la


estructura del proceso penal, en cuanto esa es una etapa que debe ser
necesariamente superada para dar paso a fases superiores de la actuación, que se
afincan en el anterior para sustentar su legalidad. Lo que por lo general sucede es que
donde repercute la errónea vinculación del incriminado, ya sea por indagatoria o por
declaración de persona ausente, sea naturalmente en la privación del ejercicio del
derecho de defensa por parte del indebidamente vinculado, en el ámbito de la defensa
material (defenderse a sí mismo o designar defensor técnico de confianza).

"El proceso penal, en esencia, es un escenario de controversia. A través de él el


Estado ejercita su derecho de investigar, juzgar y penar las conductas prohibidas por
el ordenamiento jurídico. Esa actividad, sin embargo, en virtud del principio de
legalidad, no puede desarrollarse de manera arbitraria. La ley establece las reglas de
su adelantamiento y a ellas debe sujetarse la actividad del Fiscal, del Juez y de las
partes. Es la manera de ordenar el debate procesal, el cual, adicionalmente, debe
encontrarse permanentemente ceñido a los principios impuestos por la Constitución
Nacional, como condición de validez de los actos del proceso. El derecho del sindicado
a la defensa durante toda la actuación judicial y como expresiones de éste los de
contradicción e impugnación, hacen parte de esas garantías, que de no cumplirse
tornan el proceso en inconstitucional, debiendo acudirse al mecanismo jurídico de la
nulidad como forma de saneamiento de la conculcación.

" (...) Si el derecho de contradicción hace parte del derecho de defensa y los dos son
elementos que estructuran la garantía del debido proceso constitucional, no oír a las
partes constituye una irregularidad insubsanable, un acto de despotismo jurisdiccional
que socava la esencia controversial del proceso penal y que por lo mismo no se puede
tolerar"*.

204
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

Reconocido por la Carta el derecho de defensa con carácter de fundamental, su


ejercicio se deja por ella y por la ley, al leal saber y entender del sindicado (defensa
material) y de su defensor (defensa técnica). A ellos se les considera sujetos
procesales, con la significación que tal término cobra dentro un proceso que "como el
penal evoluciona cada vez más hacía un trámite caracterizado, como corresponde a la
organización Constitucional del Estado (artículo 1), por la participación activa de los
sujetos procesales. Esa condición de sujetos que la Ley procesal le reconoce a quienes
intervienen en el proceso penal, no es una definición vacía de contenido sino que al
contrario se llena de obligaciones y derechos, cuya precisión y alcance se define por la
fase del rito en la que se actúa y las características de la diligencia en la que se
interviene. (...) "Todo ello es consecuencia apenas natural de la inclinación acusatoria
por la que quiso el Constituyente que transitara el proceso penal colombiano. Esa
vocación y esa regulación originan mayores deberes y cargas para los sujetos y así
deben asumirse sin pretextos ni condescendencias.**

A partir de tales caracterizaciones del proceso penal, en un sistema como el nuestro,


donde la función de acusación está en cabeza del Estado, el ejercicio de esos derechos
solo es posible si al procesado se le ofrecen las garantías e instrumentos necesarios
para su ejercicio, y se le brinda la oportunidad de enfrentar en condiciones de igualdad
a su contraparte.

En ese orden de ideas, al Estado le corresponde como responsable del proceso penal
en tanto titular de las funciones de acusación y juzgamiento, el deber jurídico procesal
de los actos de vinculación. De acuerdo con la estructura del proceso penal, esos
actos de vinculación en cuanto tienen que ver con el imputado, solo pueden ser de una
de dos maneras: 1.- Personal, a través de la indagatoria o, 2.- En ausencia mediante
la declaración de persona ausente.

El proceso penal colombiano, se diseña fundamentalmente sobre supuestos de


vinculación personal del imputado como mecanismo ideal del establecimiento de la
relación jurídica procesal, Estado - procesado. A partir de esa forma de vinculación,
el Estado puede garantizar que el imputado está en capacidad de ejercer todas las
posibilidades procesales propias del carácter dual (defensa material - defensa técnica)
que se reconoce al ejercicio del derecho de defensa en el proceso penal.

La indagatoria es el instrumento óptimo de vinculación de una persona a un proceso


penal y para el efecto, la Ley de Procedimiento contempla las más diversas
alternativas, según la situación particular que en cada caso concreto haya originado la
necesidad procesal de recepcionar tal diligencia. Esas opciones van desde la que se
genera por la captura en flagrante hecho punible, pasa por el derecho a solicitar la
propia indagatoria o la presentación voluntaria a rendirla, continua con la citación para
tal diligencia y culmina con la emisión de captura para el efecto, como opción
unilateral y forzosa que tiende a suplir el marginamiento voluntario del reo frente a su
posibilidad de comparecencia al proceso..

Todas esas opciones tienen como elemento común el de una mínima, pero suficiente
información, que el imputado tiene, por sí o porque el Estado se la ha suministrado, de
que existe una imputación penal en su contra. El capturado en flagrancia no tiene
ninguna duda del motivo por el que ha sido privado de la libertad y su conducción
inmediata ante la autoridad judicial supone suministrarle la información necesaria o
recepcionarle la indagatoria . Al aprehendido por orden de autoridad judicial deberá
informársele de los motivos de la captura en los términos del artículo 377 del Código
de Procedimiento Penal. Quien solicita su propia indagatoria o quien se presenta a
rendirla voluntariamente lo hace porque indudablemente sabe "de la existencia de una
actuación en la cual obran imputaciones penales en su contra". Y a quien se ha citado
para rendirla, ha de brindársele o se le brinda allí, la información mínima que le
permita saber que hay una actuación penal en su contra, esto es, la determinación
de la autoridad judicial que lo requiere, la clase de proceso por el que se le indagará,
la naturaleza de la diligencia para la que está citado y el deber de hacerlo acompañado
de un abogado que lo asista.

En los casos de aprehensión en flagrancia, orden de captura efectivamente cumplida y


solicitud o presentación voluntaria a rendir la indagatoria, no se presentan mayores
problemas en cuanto al establecimiento de la relación jurídica procesal y al ejercicio

205
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

del derecho de defensa técnica y material que se genera a partir de la evacuación de


tal diligencia.

Las dificultades procesales suelen presentarse en los casos de ausencia de mandato de


captura o de la inasistencia del imputado a rendir indagatoria, en cuanto a partir de
tales situaciones es que el Funcionario Judicial debe concluir cuándo no fue posible
hacer comparecer a la persona que debe rendir indagatoria.

En principio, dentro del esquema que el Código traza al proceso penal, el ideal de
comparecencia para la indagatoria es el de la citación. A tal conclusión se llega a
partir de la lectura de los artículos 375 y 376 del Estatuto que dejan al Fiscal la
facultad de librar, cuando lo considere necesario, orden de captura para el efecto, en
tratándose de delitos cuya pena de prisión mínima sea de 2 años o más.

La natural aflicción que genera una orden de captura, el principio constitucional de


presunción de inocencia y la precariedad probatoria que se exige para recibirle
indagatoria al imputado, determinan dicha hermenéutica para resolver la aparente
contradicción que se genera entre las normas citadas, en cuanto la primera (artículo
375) le advierte al Fiscal que "podrá librar orden escrita de captura para efectos de la
indagatoria"; y, la segunda (artículo 376) condiciona la citación para indagatoria a
que el Funcionario Judicial valore "que no es necesaria la orden de captura", en los dos
casos refiriéndose a delitos cuya sanción es de prisión y con una intensidad mínima de
2 años o más.

Si un imputado es citado y no comparece, el paso siguiente es ordenar su captura. Así


lo ordena el artículo 376, que tiene como principios naturalmente implícitos que se
haya identificado al citado y que se sepan los datos ciertos de su localización.

Puestos en conocimiento de los organismos de seguridad del Estado todos los datos
que posea el Funcionario Judicial, si aún así no puede lograrse la comparecencia
personal del imputado, entonces procederá el emplazamiento y la posterior
declaratoria de persona ausente. Su legalidad se deriva, entonces, en tanto sea
consecuencia de la rebeldía o de la ausencia real del procesado.

"Resulta claro que el emplazamiento como forma de vinculación procesal es un


procedimiento residual al que solo se puede llegar cuando se presente el supuesto de
hecho contenido en la primera frase de la fórmula de redacción del artículo 356 del
Código de Procedimiento Penal, esto es "cuando no hubiere sido posible hacer
comparecer a la persona que deba rendir indagatoria" "***.

La imposibilidad de hacer comparecer al imputado, premisa necesaria para proceder al


emplazamiento, es de alguna manera el reconocimiento del fracaso del Estado en el
entrabamiento de la relación jurídica procesal personal. No es que se abandone el
ideal del trámite procesal - presencia personal del imputado -, sino que se
adelanta con su ausencia física, aunque jurídicamente vinculado a través de la
declaratoria de persona ausente. No existiendo la premisa, el error de actividad afecta
la estructura misma del proceso.

Ahora bien, esa ausencia personal reduce las posibilidades de desarrollo del
contradictorio, propias del carácter dual del ejercicio del derecho de defensa -
defensa material - defensa técnica - y, es "precisamente uno de los riesgos de la
actitud contumaz frente a la administración de justicia, el de la privación de medios de
defensa para el particular que de tal manera actúa, privación que no puede ser
entendida en el sentido de que éste tendría una menor intensidad de derecho a la
defensa que el que cabría a otra clase de procesado, sino en que el ejercicio de su
derecho se ha limitado a la mera defensa técnica que puede ofrecerle un defensor de
oficio con prescindencia de la defensa material que proviene de quien ha estado
involucrado en los hechos declarados como objeto procesal, pues roto el vínculo de
comunicación entre el defensor de oficio y el contumaz defendido, aquel no tiene
mayor información que la proveniente de la propia actuación procesal, que de contera
se ha iniciado gracias a la querella del ofendido"****. No obstante, los sistemas
jurídicos que admiten este modelo de juzgamiento dentro de los que se inscribe la ley
colombiana, autorizan la designación de defensor de confianza por el procesado
contumaz, con todo y lo cual sus posibilidades de defensa material, directa o
inmediata, se ven restringidas. De esta manera, cuando los errores de actividad o

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

procedimiento afectan dicha posibilidad, no son de estructura sino de garantía, pues al


acusado lo exponen a la indefensión o limitan severamente sus facultades defensivas.

En ese orden de ideas es por eso que ante el desbalance procesal que genera esa
residual forma de vinculación, el Estado tiene la obligación de garantizar que la
imposibilidad de hacer comparecer a la persona que debe rendir indagatoria no lo es
por una causa injustificable atribuible a sí mismo, esto es a sus autoridades. La
función acusatoria en cabeza del Estado, le impone a éste el deber de agotar todas las
opciones razonablemente posibles para informar al imputado de la existencia de la
actuación penal en su contra, de manera que sea inequívoca la conclusión de que la
imposibilidad de hacerlo comparecer al proceso es por causa atribuible al imputado o,
por lo menos, no imputable exclusivamente a inactividad o a la negligencia estatal.

Estas las razones por las que, al contrario de lo que muchas veces ocurre, los
Funcionarios Judiciales, y no los empleados subalternos de sus despachos, deben ser
extremadamente celosos y cautos en la constatación de los 2 factores relevantes para
la vinculación del acusado como reo ausente: Su identificación plena o suficiente
(segura), dado que por estar ausente por lo general no basta con la constatación de su
identidad física; y la evidencia de su renuencia. Una y otra precaven el rito contra las
posibilidades de adelantar el trámite respecto de alguien ajeno a los hechos
(homonimia) afectando con ello a un inocente, o de construir un proceso penal a
espaldas del vinculado sin ofrecerle oportunidad efectiva y material de ser oído en
juicio, es decir, sin audiencia bilateral.

Dadas las anteriores condiciones, surge indubitable la violación del derecho a la


defensa técnica de (..) por la afectación trascendente de su garantía frente al derecho
constitucional a la asistencia de un abogado (libremente) escogido por él (artículo
29). En este evento, es ostensible la afectación del derecho por las actuaciones
erróneas y negligentes del aparato de justicia.

SE LE SUGIERE A QUIEN ESTE INTERESADO EN LOS TEMAS QUE AQUÍ SE TRATAN,


CONSULTAR TODO EL RESTO DE LA PARTE CONSIDERATIVA DE ESTA PROVIDENCIA.
________________
* Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de casación del 25 de
marzo de 1999, radicación No. 11.279.
** Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto que niega aplazamiento de
una audiencia pública, única instancia, radicación No.16.955.
*** Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de tutela del 9 de
febrero de 1999, radicación No.5.216
**** Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de tutela del 24 de
noviembre de 1998, radicaicón No. 5.012.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR

Sentencia Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : Si casa, decreta nulidad, excepto en lo relacionado
a las pruebas
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Bogotá D. C.
PROCESADO : BEDOYA ORTIZ, LEONARDO DE JESUS
DELITOS : Tentativa de homicidio
PROCESO : 12780
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

****************************

CASACION-Principio de limitación/ NULIDAD-Técnica en casación

1. No obstante que en la demanda se cumple con la carga de identificar los sujetos


procesales, la sentencia impugnada, hacer una síntesis de los hechos materia de

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

juzgamiento y resumir la actuación procesal llevada a cabo, se yerra en cuanto tiene


que ver con la obligación de indicar clara y precisamente los fundamentos de hecho y
de derecho en que se apoyan las causales de casación aducidas para demandar la
infirmación del fallo de segunda instancia; exigencia ésta que se funda en el principio
de limitación que gobierna el instrumento, por cuya virtud la Corte no puede suplir las
falencias técnicas del libelo, ya que éste ha de bastarse a sí mismo, fijando clara y
objetivamente el sentido y alcance de la impugnación en orden a determinar la
idoneidad formal y sustancial de la censura.

2. Cuando con apoyo en la causal tercera de casación se demanda la nulidad de lo


actuado por la transgresión al principio de investigación integral, es carga del
impugnante no solamente enunciar la prueba o pruebas dejadas de practicar, sino
demostrar de qué manera su recaudo (valorado en un plano de razonabilidad), y
ponderación conjunta con los medios válidamente allegados sobre los cuales no recae
yerro alguno, habría conducido a adoptar una decisión distinta y opuesta a la
censurada; es decir, el casacionista tiene por obligación demostrar lo que se conoce
como principio de trascendencia, pues esta causal, al igual que las restantes
normativamente previstas, no tiene por finalidad la denuncia de cualquier irregularidad
inocua, sino solo aquellas que por su repercusión definitiva darían lugar al
desquiciamiento del fallo.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL

Auto Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : Rechaza una demanda y declara desiertos otros
recursos
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Cundinamarca
PROCESADO : BOHORQUEZ RODRIGUEZ, MARIO
PROCESADO : SANCHEZ VALBUENA, MIGUEL ANGEL
PROCESADO : MUÑOZ, RUBEN ARIEL
DELITOS : Lesiones personales, Tentativa de homicidio,
Porte
de armas de defensa personal, Violencia contra
empleado oficial, Tentativa de hurto calificado y
agravado, Tentativa de secuestro
PROCESO : 16825
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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SENTENCIA ANTICIPADA/ DEFENSOR-Designación para la indagatoria/
DEFENSA TECNICA-Inactividad contenciosa como estrategia defensiva/
NULIDAD-Principio de trascendencia

1. Si bien es cierto en la diligencia de indagatoria se hizo la aclaración que la


intervención del defensor se restringía a dicho acto, no menos lo es que, al disponer el
artículo 139 del Código de Procedimiento Penal que la designación hecha desde la
indagatoria, o cualquier otro momento posterior, debe entenderse para todo el
proceso, ello significa que el tiempo de ejercicio del oficioso encargo no depende del
instructor, ni del abogado designado, sino que él se impone por mandato legal, no
pudiendo el funcionario, en modo alguno, desconocerlo o restringirlo.

"Las constancias dejadas en el acta de indagatoria, que desconozcan el mandato legal


contenido en el artículo 139 del Código de Procedimiento Penal, o estén orientadas a
restringirlo, carecen de validez y no relevan al defensor oficioso de cumplir el encargo
encomendado, mientras no concluya el proceso, o sea reemplazado por uno de la
defensoría pública, o contractual, o surja una circunstancia impediente que obligue a
su sustitución", así lo ha sostenido la Sala en providencias de abril 14 y junio 22 de
2.000 con ponencia de quien en este asunto cumple igual función, de junio 16 del
mismo año, siendo ponente el Magistrado Fernando Arboleda y de octubre 10 de esta
anualidad con ponencia del Magistrado Alvaro Orlando Pérez Pinzón, entre otras.

208
Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

2. Una es la formal existencia del defensor técnico dentro del proceso y otra el real
ejercicio del encargo, entendido no como la interposición de recursos, la presentación
de alegatos, la solicitud de pruebas, pues aunque estas actividades aparentan el
ejercicio de la defensa, es obvio que no se confunden con el derecho mismo, habida
consideración que, frente a la particularidad de los eventos, puede presentarse de
diversas maneras, incluida la inactividad como estrategia que indudablemente no es
posible compararse con aquella nugatoria de las posibilidades defensivas, pues en este
caso sí podría estarse frente a un irresponsable incumplimiento del defensor.

Ciertamente no es esta última la situación que se evidencia en el asunto y aunque, en


efecto, la actividad de los defensores fue escasa es patente que una tal posición,
como así finalmente lo reconoció, en la audiencia pública, quien venía fungiendo como
tal desde el 18 de diciembre de 1.995, y según ya se transcribió en el acápite
correspondiente, obedeció simplemente a la estrategia de esperar a que la Fiscalía
planteare sus argumentos.

Por ende, en tal respecto, la censura se restringe simplemente, en un análisis a


posteriori, a discrepar sobre la manera en que se encauzó la defensa y en dicho
sentido su improsperidad es ostensible, según así lo ha venido sosteniendo la Sala en
providencias de marzo 29 de 2.000, siendo ponente el Dr. Carlos Eduardo Mejía,
marzo 30 del mismo año con ponencia de quien en este asunto actúa en igual forma,
abril 5 de 2.000, Magistrado Ponente Dr. Jorge Córdoba Poveda y junio 22 del año que
cursa con ponencia del Dr. Alvaro Orlando Pérez Pinzón.

3. Finalmente, no obstante ser cierto que el sindicado, en la etapa sumarial, pidió


copias de algunas actuaciones procesales, sin que nada se le hubiere resuelto por el
ente instructor, lo que el casacionista y el Ministerio Público denotan como vulneración
al derecho de defensa material, es incuestionable que una tal irregularidad, sin
tornarse sustancial, no tuvo los efectos que el demandante da por supuestos sobre la
naturaleza misma de la referida garantía, pues nótese cómo a pesar de ello y habiendo
sido notificado el procesado, como era la obligación legal, de todas las
determinaciones adoptadas durante el proceso, tuvo y así lo materializó, la
oportunidad de solicitar la nulidad del proceso alegando carencia de defensa técnica,
interponer recursos contra los fallos e incluso, sustentar la apelación de manera
verbal. Es decir, aunque se ha acreditado una dicha omisión en responder la petición
del sindicado, no ha sucedido lo mismo, con las consecuencias que ello acarreó en las
prerrogativas del procesado o en las bases de la investigación, lo cual, es obvio, no
resulta posible suplirse con la escueta afirmación de que ellas dimanan de la
naturaleza misma del derecho vulnerado y de su incidencia sobre la suerte procesal.

No basta pues, la simple comprobación objetiva de la irregularidad para que su


existencia apareje la invalidez de lo actuado; en eventos tales se impone determinar si
el derecho realmente resultó comprometido por virtud de aquella, toda vez que, en
frente del principio de trascendencia que orienta el instituto de las nulidades, éstas se
hacen viables sólo en la medida en que el defecto conculque realmente las garantías
de los sujetos procesales o desconozca las bases fundamentales de la instrucción, y así
lo ha precisado la Sala, entre otras, en sentencias de junio 15 de 1.999 y junio 16 del
año en curso con ponencia del Magistrado Dr. Fernando Arboleda Ripoll.

MAGISTRADO PONENTE: Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE

Sentencia Casación
FECHA : 18/12/2000
DECISION : No casa
PROCEDENCIA : Tribunal Superior del Distrito Judicial
CIUDAD : Medellín
PROCESADO : CASTAÑO, CARLOS MARIO
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
PROCESO : 12471
PUBLICADA : Si

Véase también en Internet : www.ramajudicial.gov.co

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Cuarto Ttrimestre de 2000 Relatoría Sala de Casación Penal

TERMINACION ANTICIPADA DEL PROCESO/ SENTENCIA ANTICIPADA-


Interés para recurrir/ CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION PUNITIVA-
Objetivas y subjetivas

1. Por tratarse de un proceso sometido al trámite de sentencia anticipada y apuntar las


pretensiones del censor a la absolución del procesado con base en la proposición de un
presunto error de hecho por falso juicio de existencia por suposición de la prueba, es
evidente que respecto del primero carece el casacionista de interés para recurrir, y se
debe desestimar, pues como reiteradamente lo viene afirmando la Sala, siendo esta
clase de fallos el producto de la aceptación libre y voluntaria del procesado de los
cargos formulados por el Fiscal, las posibilidades de discrepancia frente a ella, tanto en
la apelación como en la casación, se circunscriben a los aspectos expresa y
taxativamente enunciados en el numeral cuarto del artículo 37 B, es decir, en lo
relacionado con la dosificación de la pena, el subrogado de la condena de ejecución
condicional y la extinción del dominio sobre los bienes, más no el de pretender
demostrar la irresponsabilidad delictual, ya que un tal proceder implica, nada más ni
nada menos, que la retractación de los cargos que previamente aceptó el procesado y
precisame