nuestratierra 22

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ASESOR EN CIENCIAS ANTROPOLÓGICAS.
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LAS OPINIONES DE LOS AUTORES NO SON NECESA-
. RIAMENTE COMPARnDAS POR LOS EDITORES' y
LOS ASESORES.
Copyright 1969 . Editorial "Nue5tro Tierra". Soriano 875.
ese. 6, Montevideo. Impreso en -Printed in
Uruguay-o Hecho el depósito de ley. - Irr.preso en
"Impresora REX S. A.. ·. calle Goboto 1525. Montevideo.
setiembre de 1969. - Comisión del Papel: Edici6n ampo·
en ,,1 orl. 79 de la ley 13.349.
,.'
UTBOL:MITO
EALIDAD
FranklinMorales
INTRODUCCION 3
El fútbol: nacimiento, desarrollo, ¿muerte? 3
la cultura de la pobreza 6
'.'EI opio de los pueblos" 8
El FÚTBOL EN El PAís 10
Población y fútbol 10
la concurrencia de menores y mujeres 12
Oficinistas de 40 años 14
Menos de 100.000 personas 15
Campeonato Uruguayo: lo curiosa estabilidad 17
No influyen triunfos ni derrotas: ir al fútbol es una cdstumbre 19
lo que sucede afuera 20
No hay reglas en la distribución de entradas 22
los estadios propios 25
De la "alegría semanal" a la muerte civil 27
El fútbol usa al político 27
la Copa "libertadores" y su secuela 30
¿El fin de lo actividad local? 33
la reforma no servirá 34
Huracán Suceo 37
Población y jugadores 38
Sólo el 8 % no jugó nunca 39
Una ciudad del Interior 40
la verdad de las cifras 42
No se juega menos: llegan menos al fútbol mayor 42
El liceal como espectador y como partidario 43
la Asociación y los impuestos 46
El fútbol en el Interior 47
EL MUNDO DEL FUTBOLISTA 49
No Se aceptan recomendaciones 49
Ni timidez ni "'hibiciones 51
El jugador y el club: relación feudal 52
Los .. Rebeldes" con causa 53
El sindicato del futbolista 53
los amigos del jugador 54
Una manzana y el cojón 56
¿Qué pasa cuando uno se enhena? 60
El partido químico 61
FRANKLIN MORALES nació en Durazno en 1933. Hacia 1964 comenzó o colaborar en el diario EPúCA
en el tratamiento de los grandes temas del fú:bol, 10 que abandonó momentáneamente para reclizar
el Curso de Entrenadores de Fútbol organizado por la Comisión Nacional de Educación F:sica. Trabaió
en el diario HECHOS desde su aparición, y' lo hace actualmen:e en LA MANANA. En 1967 publicó un
libro con reportajes publicados en HECHOS donde explora con sentido antropológico -una de sus
preocupaciones fundamentales- al futbolista y al ex-futbolista. El mismo año pub'icó en GACETA DE
LA UNIVERSIDAD un extenso estudio sobre la situo ción del fútbol profesional, el primero en su género,
adquirido por la propia Asociación Uruguaya de Football. Ha escrito el fascículo de CAPITULO ORIEN-
TAL "Fútbol y literatura" y el de ENCICLOPEDIA URUGUAYA "La garra celeste". Tiene a su cargo la
dirección de la colección "Cien años de fútbol", primera h,istoria del fútbol del pa¡s. Numerosos repor-
tajes y notas suyas han sido reproducidas en el ex terior.
El. FUTBOL: NACIMIENTO,
DESARROLLO, ¿MUERTE?
Aun a riesgo de una obligada brevedad que
implica la certeza de no poder fundamentar como
quisiéramos algunas ideas que sobre el
del fútbol venimos madurando, parece necesano
trazar las líneas dentro de las que pensamos nació,
se desarrolló y ¿muere?
Comencemos por ubicar su nacimiento y desa-
rrollo en la sociedad industrial urbana de la que
formamos parte.
El siglo XVI constituyó la edad de oro del
comercio, aunque el término comercio deba inter-
pretarse también como piratería, saqueo, conquis-
ta, explotación y tráfico de carne humana negra
en manos del blanco europeo. El salto de la nave-
gación, de su tradicional confinamiento en el Bál-
tico y Mediterráneo a vastos mundos desconocidos,
generaría una gigantesca acumulación de riqueza:
INTRODUCCION
El fútbol y todos los deportes modernos se consolidaron
ante la necesidad de proveer mano de obra fuerte en
un momento histórico en que la máquina arrojaba pro·
ductos y cadáveres de hombres depauperados por siglos de
absoluto abandono físico. Hoy sus cultores', responden a
un tipo social surgido de los sectores marginales urbanos
de la civilización industrial: también hay una "geografía
del fútbol".
la revolución comercial acunó la industriaL
Aquella ascendente burguesía,' que tenía pro-
piedades y quería privilegios, denunciaba la deca-
dente sociedad que obraba sobre su expansión co-
mo un chaleco de fuerza de cuyas presillas tiraban
afanosamente clérigos y nobles. En el continente
los dos mil artículos del Código Napoleón con-
sagrarían legalmente la mutación del privilegio
de nacimiento por el privilegio de propiedad. Tales
cambios sepultaban una estructura e iniciaban otra
era histórica fundada en el libre cambio de mer-
caderías: había nacido el capitalismo.
Dentro de él, como parte de su estructura
e inicialmente en razón de sus· necesidades de fun-
cionamiento, se insertaría la educación física y su
rama más popular: el deporte.
Pero en Inglaterra .el período revolucionario
1640-88 alió nobleza y burguesía una vez que se
reconoció a ésta el derecho a· formar parte del
gobierno. Fruto de situaciones particulares
3
en las islas; se adelantaría decididamente a la san-
grienta imposición burguesa ocurrida en Francia
recién en 1789. No fue entonces casual que pre-
cisamente Inglaterra fuera el país que asumiera
la condición de primer país capitalista. Tampoco
lo sería que, simultáneamente, fuese el centro de
creación o desarrollo organizado de la mayor parte
de las formas deportivas modernas.
Se necesitaba algo más que el capital acumu-
lado por los galeones para echar· a andar las
gigantescas posibilidades entrevistas al descubrirse
la aplicación del vapor: se necesitaba una enorme
fuerza de trabajo vigorosa, sana, com-
petente.
La condena de la iglesia al ejercicio pesó por
siglos y el hombre europeo vivió constreñido al
abandono físico más absoluto. "Durante siglos
los pueblos continentales trataron en lo posible de
suponer que el hombre carecía de cuerpo. Y como
una de las cualidades de éste consiste en
que cuando está sano parece ausente, no se le
nota, se diría que no existe, el hombre moderno llegó
a no tenerlo en cuenta más que cuando sentía
dolor. Para facilitar el escamoteo de nuestra cor-
poreidad, se le tapó. En el siglo XVIII se cubre
hasta el cabello con una peluca. El hombre-cuerpo
quedó reducido a una carita que emergía de las
chorreras y unas manecitas brotando de puños de
encaje: angelical", diría tiempo después
Herbert Spencer. "El hombre sólo espíritu" idea-
lizado por Descartes salía convertido en cadáver
junto a la mercadería que producía.
Fortalecerlo, redimensionarlo a las necesidades·
de la hora era la exigencia del nuevo sistema en ple-
no desarrollo. El hombre tenía que ser capaz de
cumplir su papel en las leyes del juego económico:
capaz de producir y capaz de consumir. Inicialmen-
te, capaz de permanecer catorce, dieciocho horas pa-
rado. Es "la nación de animales robustos, primera
4
El hombre del siglo XVIII. Una cara pálida que
surge de las chorreras.
condición de la prosperidad nacional" como luego
sintetizaría el mismo Spencer.
En esa disyuntiva histórica la burguesía inglesa
arremetió contra el nuevo obstáculo, en dos direc-
ciones. Inauguró por un Íado el comercio de na-
tivos africanos de piel negra. Por otro, extrajo
juegos populares grotescos y divertidos, que pervi-
vían como recreación para días de fiesta en la
entraña popular, reglamentando y sistematizando
su práctica como medio de fortalecer aquella fuer-
za de trabajo: en la guerra de la competencia se
aseguraba el músculo apto de los jornaleros. Mien-
tras España, nuestro colonizador, producía barones
y marqueses, obispos y mendigos, en las islas, Can-
ning proclamaba "una edad de economistas y cal-
culadores". Allí la pelota de fútbol daría sus pri-
meros piques y se meterían los primeros goles.
La maldición de España, como la de otras
civilizaciones, fue recoger la riqueza de este con-
tinente por interpósita persona: el indio mitayo
esclavizado en las minas. La cultura física no podía
venir de allí ni de Portugal que tropezaron prime-
ro con estas tierras porque su concepción cultural
era la del mundo del Lazarillo de Tormes. La
misma que Puiggros ilustra ala perfección cuando
cita una demanda por infamia planteada por un
español residente en Buenos Aires, ante la Audien-
cia de Charcas: "Han dicho que trabajo".
Así como el primer traficante de esclavos, John
Hawkins, fue inglés, fueron ingleses también los
primeros magníficos protagonistas de fútbol, de
rugby, de beisbol, de "curling", de bochas, de
"hand-ball", de "sqúash racquet", de waterpolo,
de golf, de polo, de remo, de navegación a vela,
de natación, de atletismo, de boxeo, de "badmin-
ton", de tenis, de hockey sobre hielo y hierba, de
canotaje, que son tan sólo algunas de las activida-
des deportivas formalizadas en Inglaterra.
También de las islas vendría otra cosa: el
profesionalismo en el deporte.
Hasta ahora se ha visto el nacimiento de la
educación física moderna en las "ideas" de al-
gunos hombres. Entre sus milagrosos creadores es-
tarían Sadolet, Ulrico Zwinglio, Montaigne, Juan
Comenios, Locke y algunos otros menos notorios.
O se prefiere dar nombre y apellido a ·tan complejo
fenómeno de la sociedad industrial y así aparecen
como "-creadores" Guts Mut
hs
, Pehr Ling, Frie-
drich Jhan, Francis Lieber y,sobre todo, Thomas
Arnold, que sólo desempeñaron el papel q1,1e pu-
dieron: dar forma a hechos nacidos con raíces
distintas, largamente excedidos de la mera tarea
de convencimiento y difusión individual.
Una gran batalla doctrinaria opuso la gimnasia
al deporte y sacudió al mundo europeo occidental.
En una u otra trinchera los defensores de Lada
lado arrojaban y recibían argumentos, planteaban
y oían exposiciones sobre <:onsecuencias físicas y
mentales de cada actividad: la irrupción de los
medios de comunicación de masas terminaría con
la polémica, o la haría perfectamente inútil, sin
que los polemistas lo advirtieran. Apenas traspuesta
la mitad del siglo, en 1851, tres portentosas inven-
ciones llegarían con sus tentáculos a cada habi-
tante: ese año entraron en funcionamiento el pri-
mer cable submarino, la primera agencia interna-
cional de noticias y la rotativa. En cuanto a la
dicotomía gimnasia-deportes la resolverían en favor
de éstos y contribuirían poderosamente a arras-
trarlos, al cabo de los cien años transcurridos, más
allá de la esfera educativa que supone el concepto
clásico de "educación física".
La opción estaba obviamente decidida en la ra-
zón de ser de cada invención. Desde entonces la má-
quina de la epopeya no se atasca, maneja colosales
negocios, se proyecta sobre la vida de las nacio-
nes: ha hecho del deporte -del deporte que prac-
tican "otros", los profesionales, los elegidos- .. el
mito del siglo :XX. En sus comienzos una publi-
cación francesa. "L'auto", creaba " L ~ Vuelta Ciclis-
ta de Francia", poco después "La Gazetta dello
Sport" de Milán, "La Vuelta de Italia", más tarde
5
la fuerza de los medios de difusión creó las competencias cidísticas más famosas del mundo.
"El Mundo Deportivo" de Barcelona "La Vuelta de
España", las mayores competencias del ciclismo
mundial. En esta punta, en 1955 L'Equipe or-
ganizaba la Copa Europa de clubes campeones
de fútbol, a cuya imagen y semejanza la Confe-
deración Sudamericana de Fútbol montó, cinco
años más tarde, la Copa Libertadores de América.
Poco después de resuelta aquella polémica, cor-
tada de un tajo por la fuerza de los hechos en un
mundo crecientemente industrializado, el deporte
llegó al país lejanamente detrás del "empréstito
Giró", y del brazo del más poderoso aparato ban-
ca':io y financiero del mundo, gendarme del mer-
6
cado del oro, de los seguros y los Elcricket
precedió al fútbol, sólo que el
producto de la intemperie social nuestra habría de
encontrar en el fútbol un medio perfecto para ex-
presar toda una manera de ser nacional. De nin-
guna manera ajena, aunque con rasgos propios, de
los vastos sectores marginales de la sociedad indus-
trial.
LA CULTURA DE LA POBREZA
En el Uruguay, en la Argentina y en todos
lados, el futbolista es producto de situaciones so-
cioeconómicas similares, cuando no idénticas.
S.e recluta entre los hijos de los asalariados,
los pequeños artesanos y comerciantes, los traba-
jadores independientes, los empleados públicos,
.en general entre los trabajadores más pobres.
Son "los hijos de Sánchez" quienes han hecho
de .3 la revancha de su postergación, el desquite
de su marginalidad.
Entre nosotros fue en la intemperie social de
extramuros, en el cinturón de Montevideo, en la
promiscuidad del aluvión inmigrante, y el éxodo
campesino más el negro, donde. el fútbol adquirió
los atributos que le identificarían. Por eso es como
es. De la única. y auténtica manera que podía ser
para expresar' esa integración de razas y culturas
amasada en la calle. Adquirió del inmigrante un
instinto conservador; es a veces nostálgico, a veces
alegre, tiene ritmo de tango y se mira orgulloso
en el espejo de su coraje, bebido del ancestro
gaucho del criollo.
De ahí que hayamos al fútbol "el mani-
fiesto de la pobreza" como síntesis del ingenio
popular.
La pobreza, en sentido antropológico, reconoce
rasgos comunes, características más o menos uni-
versales que Oscar Lewis ha desentrañado con una
dedicación pareja a su brillo. Entresaco algunos.
Hay una expectativa de vida menor, trabajo infantil,
bajo nivel de educación, una constante lucha por
la vida donde alternan períodos de desocupación
y subocupación, bajas retribuciones, ausencia de
ahorros, escasez crónica de dinero en efectivo; hay
carencia de reservas alimenticias, o hambre especí-
fica, como dice Josué de Castro, falta de vida
privada y abuso de bebidas alcohólicas; se apela
a la violencia para zanjar diferencias y para disci-
plinar a niños, y a,demás, en una larga, degradante
suma, una temprana iniciación/sexual, uniones libres
o matrimonios no legalizados, tendencia hacia las
familias en la madre, fuerte orientación
al tiempo presente con relativa poca capacidad de
posponer deseos y planear el futuro, un sentimiento
de resignación y de fatalismo emergente de la
situación ante la vida, creencia en la superioridad
masculina expresada en el machismo, incapacidad
para pagar servicios médicos y apelación al recurso
profesional sólo en casos desesperados, recelo de los
hospitales "donde se va a morir", confianza en
remedios caseros y en curanderos, crítica a los sa-
cerdotes "que son humanos y por lo tanto pecado-
res como todos nosotros", espaciada concurrencia
a la iglesia para la misa o la confesión, wmpen-
sada por una iconografía de santos en la casa, pe-
regrinaciones a santuarios populares, falta de con-
ciencia de clase y una extrema sensibilidad a la
posición social. En este mundo creador, fuerte, alie-
nado, impaciente, vital y espontáneo, menesteroso,
agresivo y autosuficiente, es donde nacen los ju-
gadores de fútbol. .
Si la pobreza reconoce identidades universales
y es en esa pobreza donde se fraguan los profesio-
nales del fútbol, podría encontrarse aquí una de las
razones de una práctica tan extendida.
Esto nos llevaría a otro planteo: la posibilidad
de confirmarlo a través de la coincidencia que a
grandes rasgos presenta el área de la pobreza
-no del hambre- con los países que practican
fútbol en gran escala. Tal vez llegaríamos a una
"geografía del fútbol" que señalaría su preeminen-
cia en los sectores marginales urbanos de la civilf-
zación industrial. que cultura de la
pobreza no es sinónimo de clase trabajadora, pro-
letaria o campesina, núcleos cuya situación varía
mucho. En Estados Unidos, por ejemplo, es conoci-
do que la clase trabajadora es una privilegiada élite
respecto de las de algunos países. Tampoco alcanza
a organizaciones tribales como las que imperan en
África negra, pueblos con culturas relativamente
integradas y autosuficientes. A medida que se va
1
produciendo la quiebra del orden tradicional, van
surgiendo nombres de jugadores y clubes que se
.codean con la realeza internacional del fútbol.
La asociación de instituciones más antigua del
continente es la de Sudáfrica, creada en 1892, y
expulsada de la FIFA en 1961 por su consecuente
política de discriminación. Es decir que en el
sector más antiguamente estratificado de acuerdo
con el canon capitalista, surgió. t ~ m b i é n la más
antigua organización futbolística.
O sea que además de integrar lo que Adorno
llama "la industria del espectáculo", íntimamente
relacionada con el problema del empleo del tiempo
libre en las ciudades, el fútbol parece ajustarse a to-
do un tipo humano de la sociedad industrial y res-
ponder a las esperanzas e inquietudes de ese vasto
sector, ofreciendo además la posibilidad de una vía
de escape individual a su marginalidad: la otra
sería una empresa colectiva: la quiebra del orden
que le condena. .
En cuanto a la situación en los países socialistas
debe seña.larse que el fútbol hunde sus raíces
en la vieja estructura. También allí fue un pro-
ducto urbano de la sociedad industrial, patrimonio
de los desheredados, aunque cuando se trocaron
las reglas del juego económico recibió un gran
El habitat originario del jugador de fútbol.
empuje derivado de los planes de extensión de
la práctica deportiva. El ingreso de Rusia a la
Federación Internacional se produjo en el año 12,
el de la antigua Alemania unificada en 1900, el
de Hungría en 1901, el de Checoslovaquia en
1923, un año después el de Bulgaria y China, el de
Rumania en 1931.
En el mes de julio, después del
tercer gol de El Salvador frente a
Honduras en la ·ronda eliminatoria
para el Campeonato Mundial de
México, estalló una guerra que 'dejó
miles de víctimas e hipotecó indefi-
nidamente los. objetivos económicos
y culturales que algunos países cen-
troamericanos persiguen desde la ab-
dicación del General Iturbide en
1823 al ocaso político de Francisco
Morazán en 1840. "Todo por un
gol."
,8
"EL OPIO DE LOS PUEBLOS"
Este episodio es sólo uno más de
un largo rosario de sucesos que tie-
nen el fútbol como aparente origen:
de aquí a llamarlo "opio de los pue-
blos", "adormecedor de conciencias",
"contrarrevolucionario" "alienante",
etc., hay un pequeño trecho salvado
infinidad de veces por todo un sec-
tor "progresista" con el sociólogo
Juan J. Sebreli a la cabeza por
estas latitudes.
Dispuestos a arremeter contra la pe-
lota de cuero número cinco porque
su desaparición sólo acarreará bene-
ficios a estas tierras atrasadas y sojuz-
gadas por su pique, los lúcidos con-
jurados. no reparan en esfuerzos de
imaginación. " ... El fútbol es un
modo de que continúe existiendo la
sociedad de clases y a la vez la socie-
dad de clases es un modo de que
continúe existieildo el fútbol, hay en-
tre ambos un acondicionamiento re-
cíproco. Se alegará inmediatamente
que es absurdo explicar al fútbol
como una mera superestructura de
la sociedad capitalista, desde el mo-
mento en que también existe en la
Unión Soviética y otros países socia-
listas. Pero lo que los hinchas igno-
ran en su mayoría y los diarios capi-
talistas tratan de silenciar es que el
fútbol en la Unión Soviética es ama-
teur, que los jugadores son obreros
y estudiantes que no cobran para ju-
gar ... " (Sebreli). Sólo la oportuna
aclaración del editor que figura en
las páginas iniciales -donde destaca
que ha preferido dejar la palabra a
sociólogos y narradores "ajenos al
mundo del fútbol"- puede explicar
tantas inexactitudes. El deporte de hoy
en la Unión Soviética, y en todos lados
tiene como meta un profesionalismo
que, en el caso soviético, es del pro-
pio estado. Ferreri tiene razón cuan-
do dice que "en un régimen comu-
nista, el estado asigna a algunos ciu-
dadanos la tarea de practicar depor-
tes corno a otros la de cultivar los
campos o manejar trenes, en interés
de la colectividad, y, como es natu-
ral, tiende a asegurar a todos los me-
dios para vivir". De lo que hasta
ahora ningún régimen social ha po-
dido zafar es de la honda contradic-
ción que padece el deporte: su ma-
yor enemigo es la propia competen-
cia. Porque de la competencia nace
d afán del récord, detrás de este pro-
pósito espera la especialización y de-
trás el profesionalismo en sus diver-
sas formas, corno único medio de ase-
gurar una práctica metódica, racio-
nal, consecuente, que sólo se logrará
mediante una enorme inversióri dia-
ria de horas. A esta altura está defi-
nitivamente fuera de discusión reco-
nocer que ningún finalista olímpico
es un honesto amateur que se entrena
después de trabajar ocho horas pa-
rado junto a su torno. En natación,
por ejemplo, nadie llega a las semi-
finales sin haber nadado, como pro-
medio, cuarenta mil metros diarios
en los últimos seis meses.
Pero volvamos al siniestro imperio
de la FIFA cuya sutil eficacia no
todos hemos advertido.
Sin duda los estadios obran como
gigantescas válvulas de desahogo don-
de encuentran escape las .ensiones so-
ciales, donde se produce la catarsis
colectiva de frustraciones, amarguras,
decepciones, resentimientos, impulsos
reprimidos, angustias. Nadie podría
negarlo. Tampoco hay duda de que
el poder político utiliza al fútbol para
sus fines. Todos conocemos ejemplos.
Por si ha pasado inadvertido repro-
ducimos un cable publicado en "La
Nación" de Buenos Aires el 29 de
abril de este año; "FÚTBOL CON-
TRA MARCHA OBRERA. LA PAZ
(ANSA). Los trabajadores bolivianos
han comenzado a preparar sus cua-
dros para asistir en corporación a la
gran marcha del Día de los Traba-
jadores el próximo l· de mayo. Los
trabajadores tratarán de reeditar el
éxito que tuvieron el año anterior,
en que pese a las restricciones im-
puestas concretaron una masiva con-
centración en la que unánimemente
se repudiaron los bajos salarios y las
medidas antisindicales adoptadas por
el gobierno actual. Por su parte el
gobierno, tratando de neutralizar la
realización de la gran marcha del
1Q de mayo, está activando gestiones
para presentar un cuadro de fútbol
argentino, que puede ser Vélez Sar-
field o Estudiantes de la Plata".
Lo absurdo es confundir la fiebre
con el termómetro. Pretender cargar
al fútbol los pecados de Jos regíme-
!les de gobierno. Todos 12
s
sistemas
lo manejan, exactamenfe/tomo.. ma-
nejan cualquier otr.a actividad. En
definitiva ni el fútbol ni nadie pue-
de mostrar las manos limpias. Con la
misma lógica sería culpable quien
saca un boleto en la plataforma de
un ómnibus, de los abusos de una
empresa de o de la ex-
plotación de sus obreros. Quien paga
una cuenta de luz también merece
la silla porque está sosteniendo la
parte del aparato gubernamental de
producción y distribución de energía,
avalando con ese acto todo lo que
pueda tener de nefasta, de irracional.
Quien paga los impuestos municipa-
les también contribuye a respaldar
cualquier gobierno comunal. Quien
trabaja diez, doce horas diarias es
entonces el peor cómplice del· siste-
ma de gobierno, porque está gene-
rando una ganancia enorme al pa-
trono.
Descargar cómodamente responsa-
bilidades colectivas en el fútbol es
una tí pica actitud de intelectuales
que buscan chivos emisarios para ex-
piar su propia impotencia. Tratar de
hacer del fútbol la expresión armada
del Manifiesto Comunista es ciencia
ficción en estado puro. Nadie puede
además vivir, durante todas las horas
que dedica a presenciar fútbol en su
vida, una revolución equivalente.
Ningún ser humano puede vivir un
apocalipsis semanal para estar así
exento de "culpa". El hombre necesi-
ta expansiones que ningún régimen
puede suprimir. Y el fútbol reúne sin-
gulares atractivos, saboreados aquí y
en todas partes, por encima de la,
fronteras políticas.
9
EL FUTBOL EN EL PAIS
La población de Montevideo aparece como consumidora de
fútbol. La del país como abastecedora de jugadores. Desde
hace casi treínta años concurre a las canchas el mismo
número de espectadores: una curiosa esclerosis. No se
juega menos; menos jugadores llegan al fútbol profesional.
POBLACION y FUTBOL
Hay dos grandes ángulos desde los cuales se
puede observar la relación entre población y fút-
bol. Uno es el del aporte del público a las canchas
como forma de sostener un sistema de retribuciones
al futbolista. Otro, el de la población como cantera
de donde se extraen esos protagonistas.
Hace más de dos años publicamos en "Gaceta
de la Universidad" un estudio sobre la concurren-
I
cia a las canchas. El tiempo en general ha confir-
mado las numerosas conclusiones a que llegáramos.
Partíamos de una base monolítica: del propio
archivo de la Asociación Uruguaya de Football
--ése es su nombre oficial, "football"- extrajimos
el número de entradas vendidas desde 1945 en
cada partido.
10
Formulario por formulario rastreamos las gran-
des líneas en que se mueve esa concurrencia a tra-
vés de más de dos décadas. No elegimos el año
por azar, sino porque nos interesaba especialmente
otorgar a la situación económica del país la preemi-
nencia que correspondía. Por esos años Uruguay.
al influjo de factores externos, vivió un intensísimo
enriquecimiento. Sobre el mismo régimen pecuario
de exportación funcionó durante esa década una
sociedad urbana consumidora en alto grado, con
un nivel de vida cercano al de los grandes centros
industriales del mundo.
El fútbol profesional tiene al alcance de la
mano un enorme mercado potencial, desde que
Montevideo alberga más del 46 '10 de la población
total. Y la tasa metropolitana de crecimiento anual
(25/000) es superior a la tasa de crecimiento del
país (13,4/000).
La clientela del fútbol se repite domingo a domingo.
las prevIsiones indicon que continuará disminuyendo en los
15 años venideros.
cionamos los datos porque volveremos sobre e l J o ~
"cuando tratemos la aparición de futbolistas.
Las previ.siones indican que continuará dismi-
nuyendo en los !5 años venideros.
Cualquiera sea el sistema de cálculo escogido,
la composición demográfica indica un "envejecí-
Puesto que ese crecimiento está basado en el
desplazamiento constante de la población del país
hacia la capital, cabe pensar que son persona<;
que no tienen necesidad de descubrir el fútbol.
Esa enorme masa humana concentrada en
Montevideo tiene características especiales que es
imprescindible establecer.
El índice de natalidad ha disminuido en forma
mucho más fuerte que el de mortalidad, por lo que
el ritmo de crecimiento vegetativo -única fuente
de aumento de la población desde la desaparición
de la inmigración internacional- disminuye: se
redujo casi a la mitad en el período 1910-14 y
1963, año del último censo de población. Propor-
At'lOS
1910·14
1930·34
1963
[NDICE DE
NATAliDAD
36,7
25,S"
21,9
INDICE DE CRECIMIENTO
MORTAliDAD VEGETATIVO
13,5
11,5
S,5
11
miento" acelerado de la población, consecuencia
de estas cifras y de lo señalado en cuanto a la inmi-
gración internacional.
Para estudiar la distribución por edades la
población se agrupa en tres categorías: a) la po-
blación de O a 14 años cumplidos, o población
joven; b) la población en edad activa, que no
debe confundirse con la efectivamente activa, de
15 a 59 años; c) la población de 60 y más años.
La comparación de las cifras de nuestro país con
las de cualquier país de América destaca nítida-
mente una tendencia al "envejecimiento": en los
cálculos más moderados, las personas mayores de
60 años superarán en 1982 el 14 % de la pobla-
ción total del país, porcentaje sólo comparable al
de las sociedades europeas.
Cuando se oye hablar de este problema del
"envejecimiento" o de la bajísima natalidad, hay
una tendencia a desplazar cómodamente las tremen-
das consecuencias a los hombros de "los que ven-
drán". Como si en todo caso se tratara de un pro-
blema a resolver por las generaciones futuras. Sin
embargo esta consolidada gerontocracia en que se
toma el país condiciona ya ahora cada uno de sus
aspectos. El fútbol siente su influencia. Ya veremos
a través de cuántos aspectos.
Respecto a los índices de actividad de la pobla-
ción los datos revelan otro fenómeno llamativo,
único en análisis similares de 70 países: la tasa
de actividad masculina disminuye pronunciada-
mente a partir de los 45 años.
Ya tenemos planteadas varias condicionantes:
por un lado un mercado potencialmente enorme,
pero compuesto por una población con firme ten-
dencia al "envejecimiento", con un abandono de
la actividad importante a partir de los 45 años y
con otra característica: el desplazamiento de po-
blación hacia Montevideo excede largamente las
posibilidades ocupacionales. Y la desocupación,
12
por lo menos la desocupación censal, es fundamen-
talmente un fenómeno urbano.
LA CONCURRENCIA DE MENORES Y
MUJERES
Tradícionalmente el fútbol dio la espalda a
dos sectores vitales de la población: menores y mu-
jeres. Vitales en cuanto influyen en cada hogar,
además de su número.
A través de las cifras de· venta de entra-
das para menores en las temporadas donde
funcionó una rebaja para los mismos surge a
primera vista un enorme desinterés. En 1962
se vendieron 42.600, que representaron alrededor
del 7,% del total; en 1963, 38.500 que signifi-
caron sólo el 0,2 %y en 1964, 23.600 que man-
tuvieron el porcentaje. En 1965, a raíz de una ini-
ciativa del Club Danubio, se apJ:obó un proyecto
que estableció la entrada de estudiante, beneficio
que comprende hasta los 18 años. Mediante la
obtención de un camet en la Asociación, se ob-
tiene el derecho a una rebaja del 30 0/0. Lo;;
datos son también aparentemente condenatorios: en
1965 se expidieron 1.484 carnets, al año siguiente
890 y en 1967 sólo 560. Si consideramos que la
población estudiantil en Enseñanza Secundaria \'
Universidad del Trabajo menor de 18 años a g r u p ~
en Montevideo unos 50.000 estudiantes aproxima-
damente, los interesados no alcanzaron al 1 0/0.
Pero estas cifras sólo reflejan una imagen defor-
mada de la realidad. En medio del caos en que
se mueve la Asociación, la dirección del fútbol se
consideró satisfecha con el establecimiento del be-
neficio: ya se encargarían los interesados de ente-
rarse. El problema fue que no se enteraron, confor-
me surge de una encuesta que realizamos entre
alumnos liceales y cuyos resultados analizaremo;;
más adelante.
'Un sector olvidado por el fútbol: los Iiceales.
Este pequeño episodio ejemplifica toda una
política de imprevisión, de anarquía, una "filosofía
de la facilidad" a la que el fútbol está habituado.
Ahora, cuando debe interrogarse sobre problemas
tan exóticos como la concurrencia a sus partidos,
no imagina que alguien pueda estar ajeno a sus
propósitos.
El censo estableció que en Montevideo la po-
blación femenina supera a la masculina: en ófras
redondas, 630.000 mujeres y 580.000 hombres.
Con una importante constancia: hay un 25 % de
mujeres económicamente activas.
Aun cuando el beneficio de tarifa especial
para la entrada de mujer no ha sido permanente,
el porcentaje es ilustrativamente bajo: en 1965 y
1966 no superaron el 0,5 %, con un predominio
descontado y casi absoluto del Estadio Centenario
frente a las demás canchas.
Esta "quinta columna" de menores y mujeres
forma una mayoría abierta aunque no ofrece una
posición activa. Surge del muestreo entre liceales,
y lo confirma el baby-fútbol, que el fútbol consti-
tuye el deporte de masas en el país, un ideal de-
portivo al que aspiran todas las sociedades. Por
su lado la mujer "está enterada'" de lo que ocurre,
reconoce por fotografías las caras de los jugadores
más. renombrados y participa de las grandes ex-
presiones colectivas de alegría por triunfos que tam-
bién le llegan.
Sin embargo hoy por hoy a las canchas sólo
corl('urre el hombre, en medio del rezongo de la
esposa y la indiferencia del hijo.
Ajeno a todo tipo de actualización, ignorando
o desdeñando cualquier aporte científico, el fútbol
se permite despreciar la decisiva influencia de la
propaganda en procura de captar para sus espec-
táculos el 60 % de la población. Lo que no le im-
pide lamentarse de "la bancarrota" en que vive.
13
Aunque no concurran, todos saben quién va ganando.
Con frecuencia se oye decir que le rodea una
enorme publicidad. En realidad no es así. Si aque-
llas máquinas de la epopeya no se atascan, y a
ellas se refieren, tampoco tienen por finalidad
conseguir nuevos espectadores: su fin es que al
otro día compren el diario o hayan encendido la
radio para seguir las trasmisiones.
Tanto es esto así, que puede afirmarse que cada
partido existe a dos niveles: en la cancha y en los
medios de difusión.
Lo que éstos hacen es agotar las posibilidades
de información para los "iniciados". Está dirigida
a quien va a buscar noticias, rumores, comenta-
rios al sitio del dial, a la página o al canal donde
sabe de antemano que los encontrará.
Publicidad es otra cosa. L ~ primera de sus reglas
es la determinación del "enemigo único". Es decir,
definir al receptor. En el caso del fútbol ahí están
14
los jóvenes y las mujeres como destinatarios natura-
les de sus mensajes. Seguramente nadie ha visto ni
oído hasta ahora que algún medio de comunicación
de masas se ocupe constante y racionalmente del
problema. No está en sus fines. Aunque costaría
demostrar en realidad que figura entre los fines
de la dirección del fútbol.
OFICINISTAS DE 40 AÑOS
De modo que aquel seductor mercado poten-
cial ya ha sufrido podas tremendas. Queda redq-
cido a una masa de 580.000 personas de sexo
masculino, entre ellas 386.000 que van de los 15
a los 64 años, un período razonable en la medida
humana para constituirse en espectadores del fút-
bol. A su vez, esas 386.000 personas están estra-
tificadas así: 120.000 tienen de 30 a 49 años
(constituyen el mayor porcentaje, casi el 30 0/0) ;
87.500 van de 15 a 29 y las otras 60.000 de
.')0 a 64 años.
Si tenemos en cuenta las consideraciones en
cuanto a la concurrencia de jóvenes y menores, y
agregamos que hasta los 24 años se registra la.
máxima tasa de desocupación, el fútbol profesional
extraería su clientela de una masa masculina que
va de los 30 a los 50 años aproximadamente.
Es precisamente en este sector donde se re-
gistra la máxima tasa de ocupaci6n: cerca del
98 0/0. La gran mayoría en el llamado sector ter-
ciario (servicios, comunicaciones, transporte, co-
mercio), que absorbe a su vez más del 50 o/e de
la población económicamente activa.
Podemos dar una imagen aproximada del és-
pectador habitual definiéndolo, en cuanto a ocu-
pación y edad, como un oficinista de unos 40 años.
El otro grupo en la estratificación de edades
señala la presencia de una masa de 60.000 personas
que van de los 50 a los 64 años, en su inmensa
· mayoría jubilados o pensionistas. El censo indicó
que a partir de los 55 años sólo 2 de cada 3
hombres están en actividad, un hecho singular
aun a escala mundial.
Actualmente el régimen jubilatorio casi ha de-
saparecido, salvo para dirigentes políticos y alguna
Caja autónoma, por lo que el sector soportó in-
defenso el gran empuje inflacionario.
Contemporáneos además de las grandes ge-
neraciones de jugadores, es factible que hoy dese-
chen concurrir, añorando aquello que resumen en
la frase famosa: "Fútbol era el de antes".
MENOS DE 100.000 PERSONAS
El fútbol profesional soportaría así el progresivo
alejamiento de las personas mayores de 50 años,
lo que no se compensa con el advenimiento de
las nuevas generaciones en la otra punta.
El pesado andamiaje del fútbol, donde se
mueven numerosos clubes, descansa pues en los
El espectad9r medio: oriental, casado, 40 años, ofi cinista.
15
Menos de 100.000 personas constituyen semanal me nte la clientela habitual.
hombros de una masa bastante inferior a 100.000
personas. Una masa esencialmente masculina, en
rápido proceso de envejecimiento, reclutado en el
~ e c t o r terciario y con una edad promedio de unos
40 años.
Aquel índice de sostenedores del fútbol surge
más claro si se observa la venta de entradas semana
a semana en los partidos de la primera división A:
desde 1950 a 1966 rara vez superaron las '40.000.
Naturalmente que cuando Peñarol y Nacional jue-
gan entre sí las cifras aumentan. Pero el aumento
es relativo, desde que domingo a domingo los
mayores aportes lo realizan sus partidarios por
16
separado. Jugando entre ellos, los restantes equipos
concitan un escaso interés.
Esta debilidad del grupo de ocho clubes, ahora
nueve al incorporarse nuevamente Danubio sub-
campeón del Torneo de Copa, bastaría para pro-
cesar todo un régimen que pretende ser profesional.
Entre los años citados se han enfrentado en mil
doscientos dieciséis partidos (1.216), de los cuales
sólo en cinco (5) han superado las cinco mil en-
tradas (5.000). UnO, 41 % para el humor negro
de la actividad local más representativa.
Sólo este dato bastaría para' hacer dudar acerca
de los beneficios que presuntamente acarrea, desde
el punto de vista del interés de los partidos, la
pugna para evitar descender a primera B. Todos
los días se oye hablar de "la falta de interés en los
partidos donde no se juega -el descenso". Al pare-
cer, se juegue o no, la situación es más o menos
la misma desde las ineludibles columnas del debe
v el haber.
'. A esa cifra de quienes pagan entrada -rara
vez superior a 40.000- habría que agregar quie-
nes ingresan sin hacerlo, por el sistema de "loca-
tario" y "visitante". La cantidad promedial de
socios de cada uno de los clubes mayores es de
25.000; la de los restantes, de 2.500; otras cifras
del sistema imperante. En la hipótesis
-deliberadamente exagerada- de una concurren-
cia del 70 % de los socios de todos los clubes en
alguna fecha en la que tanto Peñarol como Na-
cional fueran locatarios, la concurrencia total se
integraría, en gran parte, con unos 42.000
asociados: 35.000 de ambos clubes "grandes" y
7.000 de los "chicos" en los tres partidos restantes
de esa fecha. Pero en ese supuesto la venta de
entradas sería irrisoria, desde que las grandes masas
que siguen a Peñarol y a Nacional se transforma-
rían en espectadores exhibiendo la tarjeta social.
CAMPEONATO URUGUAYO: LA CURIOSA
ESTABILIDAD
La gráfica que corresponde a la venta de en-
tradas en el Campeonato Uruguayo de 1945 a
1966 -gráfica 1- muestra un sorprendente equi-
librio en torno a las 615.000 entradas promediales
-gráfica 2- o, lo que es 10 mismo, a las 6.833
entradas por partido. En los años de la década
del 40 el promedio llegó a 615.700, en los años
cincuenta a 626.400 y en 10 que va de la década
del sesenta a 605.300, el más bajo registrado.
Para la media de los años cuarenta no se
tuvo en cuenta el torneo de 1948, que no finalizó
a raíz del conflicto gremial de los futbolistas pro-
fesionales en el mes de octubre, cuando se había
jugado la primera fecha de la segunda rueda. Pero
en los años sesenta se tuvieron en cuenta dos
hechos excepcionales, por lo que en rigor su pro-
medio es aun más bajo. En el mes de marzo de
196Qc"se jugó la final diferida del torneo de 1959
empatado entre Nacional y Peñarol, donde se
vendieron 68.510 entradas. Y mismo año, en
diciembre, Peñarol y Cerro disputaron un partido
definitorio del título de campeón, desde que habían
empatado el primer puesto al cabo de las dieciocho
fechas, vendiéndose 55.732 entradas. Ambos parti-
dos sumaron 124.242 entradas extraordinarias.
El equilibrio es sorprendente. En esos veintidós
años el fútbol transitó de la gloria a las cenizas,
la ciudad creció vertiginosamente, su composición
social tampoco permaneció estática y se produje-
ron fuertes fluctuaciones en el n.ivel de vida.
Para que el torneo más importante del fÍ1tbol
nacional mantuviera la relación entradas-población
de la década del cuarenta, tendría que vender
anualmente más de 900. 000 entradas promediales,
10 que implicaría unas 300.000 más por año que
las cifras actuales. Pero aun en cifras absolutas
la tendencia de la década es descendente.
Las temporadas consideradas de la década del
cuarenta señalaron un momento de enriquecimien-
to nacional a raíz de la Segunda Guerra Mundial.
Fue en esos años cuando se acentuó el proceso de
concentración de la población en Montevideo, en
lo que influyeron dos factores:- un incipiente desa-
rrollo industrial y un gran empuje burocrático, El
desarrollo industrial, mecido por aquella circunstan-
cia excepcional y por una legislación proteccionista,
llevó el número de obreros y empleados industriales
de 96.000 en 1936, a 202.000 en 1951. Por su
lado el Estado, que obtenía buena parte del inten-
so comercio internacional por la compra y venta
17
GRAFICA 1
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500.000
200.000
1945194619471948194919501951 195219531954195519561957 1958195919601961 1962196319641965 1966
700.000
600.000
800.000
400.000
300.000
de divisas, imprimió un fuerte impulso a la buro-
cratización: en 1938 ocupaba 58.000 funciona-
rios, en 1955 se estimaban en 168.500 y en 1959
en casi 200.000. El período de auge se estiró apro-
ximadamente hasta 1955, un par de años después
de finalizada la Guerra de Corea: lo que siguió es
conocido. La magnitud de los gastos públicos en
burocracia y seguridad social gestados en el 40 Y50
fue imposible de mantener. En definitiva el Estado
continuó incrementando el sector terciario que fun-
cionó como seguro de desocupación: la participa-
ción estatal en la actividad de la población pasó
del 19,5 al 21,1 %. Los pasivos aumentaron su
proporción: en 1955 eran 23 de cada cien per-
sonas, en 1961 llegaban a 30. La desarticulación
económica fue evidente. Sin embargo el fútbol
18
continuó vendiendo, antes y ahora, poco más de
600.000 entradas promedio en su torneo más re-
presentativo.
Ambos hechos son de gran importancia para
considerar cualquier problema de organización Jel
fútbol. Por un lado no ha conseguido absorber el
enorme crecimiento de la población de Montevideo
generado en un desplazamiento de habitantes del
Interior, sobre todo del Interior urbano. Y por
otro la situación económica, a la que parece natu-
ral adjudicarle una gran importancia en la venta
de entradas, parece no i n ~ l u i r decisivamente.
NO INFLUYEN TRIUNFOS NI DERROTAS:
IR AL FUTBOL ES UNA COSTUMBRE
Pero hay aun otro hecho importantísimo: tam-
poco influyen éxitos o derrotas internacionales ni
la presencia de grandes jugadores, a lo que normal-
mente se adjudica la llave de la euforia.
Confesamos que al empezar a desempolvar los
formularios en el archivo de la Asociación teníamos
dos cosas seguras: que el índice económico influi-
ría decisivamente por un lado, y por otro que
el gran fútbol del cuarenta que culminó en Mara-
caná, y los éxitos de Peñarol en la Copa Interconti-
nental, serían los picos desde donde habría que
comparar el resto de la actividad. Pero no es así. Ob-
sérvese queja obtención del Campeonato del Mun-
do de 1950, jugado en el mes de julio, curiosa-
mente no concitó un interés mayor, vueltos los
laureados a las luchas locales. El "estado de 'Con-
ciencia" por la posesión del título de mejores del
mundo pareció surgir en la temporada siguiente,
que marca el tope en la venta de entradas si para
1960 manejamos las cifras de los 18 partidos, es de-
cir si :p.o sumamos aquellas 124.000 entradas extras.·
Pero al éxito de 1950 siguió la decep-eión del
torneo Panamericano jugado en Santiago de Chile
dos años después, y Suiza marcó el ocaso de la
generación de Maracaná, ultrajada por el tiempo.
En 1958, por .primera vez en su historia, el fútbol
uruguayo quedaba eliminado de un torneo mun-
dial por cinco ignominiosos goles recibidos en la
cancha de Puerto Sajonia. Cabría pensar que el
desinterés sería total. Sin embargo, de la gloria
de Maracaná a la ignominia de Puerto Sajonia
hay una distancia de sólo 40.000 entradas.
Menos de un año después, en el Sudamericano
de Buenos Aires de febrero de 1959, Uruguay llega
penúltimo solo delante de Bolivia.
19
fabrini, Ati1iQJ J)-ºrta, _Tal1'lpocº los grandes ju-
gadores aumentaron los índices de concurrencia.
Pero en diciembre, en Guayaquil, se clasifica
campeón invicto, con un solo gol en contra y con
la satisfacción de haber marcado un resultado de
20
cinco a cero frente a Argentina que no se había
registrado nunca. Nada varió.
La década del sesenta marca la más profunda
modificación de la estructura del fútbol local a
través de la Copa Libertadores de América, por
entonces de Campeones, que Peñarol hace suya
en tres ocasiones; en dos arrebata nada menos que
la Copa Intercontinental de clubes. Cuatrocientas,
quinientas mil personas gntaron su euforia, des-
de Carrasco hasta la Plaza Independencia. Nada
varió. Sólo los habituales siguieron rodeando las
canchas.
Aquellos "enemigos domésticos" que presumía-
mos en oposición no activa estábamos todos en la'i
aceras, ávidos de festejar el paso de la mitología
nacional. La ausencia de una política adecuada
permitió que volvieran a sus hogares. El domingo
siguiente, la costumbre olvidó la pasión.
Porque parece ser que concurrir al fútbol cons-
tituye entre nosotros una costumbre. Si en el centro
de la honda depresión económica, el torneo eje
de la actividad local continúa con los índices de
venta de entradas detenidos en la década del
cuarenta, si no logra atraer a los nuevos habitantes
de Montevideo, si tampoco consigue atraer a jó-
venes ni a mujeres, y si tampoco la concurrencia
parece afectada por éxitos o derrotas, todos estos
hechos pareeen confirmar la conclusión a que lle-
gáramos por otra vía. El fútbol se sostiene esen-
cialmente por el aporte de personas de ocupacione.-
estabilizadas, que han hecho de él su tragedia o
su comedia semanal.
Para el uruguayo medio el fútbol profesional
no constituye ni una pasión ni un espectáculo: es
sólo una costumbre.
LO QUE SUCEDE AFUERA
Aunque lamentablemente tampoco fuera del
país abpndan estudios de este tipo, en 1964 "El
Ni los grandes éxitos. No todos los que acá festejan fueron a las tribunas el domingo siguiente.
21
Gráfico" publicó un trabajo sobre venta de en-
tradas durante los torneos anuales de la AFA.
Un trabajo primario sólo referido a su volu-
men anual y sin mayores consideraciones.
Tomando las cifras a partir del año 1945, para
que sirva de comparación acerca de la situación
en nuestro país, el promedio entre esa temporada
y la de 1963, última analizada, es de 2: 495.000.
Es decir que Buenos Aires dispone de un pú-
blico que "consume" fútbol en esa proporción
anual.
Si consideramos el Campeonato Uruguayo co-
mo similar a la competencia anual de la Asociación
del Fútbol Argentino, en el mismo período el pro-
medio de "consumo" en Montevideo es de 615.000,
aproximadamente cuatro veces menos, lo que a
la luz de las distintas disponibilidades de población
puede aceptarse como equivalente, aunque si hu-
biera que inclinar la balanza hacia un lado sería
hacia Montevideo, por cuanto la población del
Gran Buenos Aires es considerablemente mayor a
cuatro veces la d ~ nuestra capital.
Aunque el trabajo referido al medio argentino
es primario y las conclusiones, por tanto, no apa-
recen debidamente sostenidas, su autor sostiene que
todo 10 determina la presencia de los grandes juga-
dores. Desde la década del cuarenta en adelante,
Isidro Lángara y Ángel Zubieta, que volcaron la
colectividad española hacia San Lorenzo; Farro,
Pontoni y Martina en el mismo club; Muñoz, Mo-
reno, Pedernera, Labruna y Loustau en River;
Severino Varela en Boca; Simes, Bravo y Norberto
Méndez en Racing;Walter Gómez también en Ri-
ver; Micheli, Cecconato, Bonelli, Grillo y Cruz en
Independiente, etc., lo que a primera vista señala-
ría una diferencia con nuestro medio.
22
NO HAY REGLAS EN LA DISTRIBUCION
DE ENTRADAS
La distribución por clubes de ese volumen de
entradas del Campeonato Uruguayo lleva a otra
conclusión que atenta contra los lugares comunes.
Desde 1950 a 1966 Nacional ha vendido un pro-
medio ligeramente superior de entradas que Pe-
ñarol: 135.460 sobre 135.082 (gráfica 3, donde
también se señalan venta máxima y mínima en ca-
da temporada entre los ocho clubes restantes).
La importancia de la comprobación surge, m á ~
que de las cifras en sí, prácticamente iguales, del
hecho de que en esas diecisiete temporadas Peñarol
ganó diez veces el Campeonato Uruguayo y Na-
cional sólo siete. Y a partir de 1960, los aurinegros
llegaron a consagraciones resonantes que convul-
sionaron al país, ganaron dólares y prestigio. Pero
no más espectadores.
Este hecho confirmaría nuestras anteriores es-
peculaciones sobre la edad media del espectador:
habría sido reclutado casi exclusivamente décadas
atrás, cuando los clubes mayores se dividían triun-
fos y fracasos como con una regla de cálculo. O
de lo contrario indicaría que el "exitismo" no es
tan contagioso como se piensa.
En esas diecisiete temporadas Peñarol se ad-
judicó el Campeonato Uruguayo con diferencias
de puntos que jamás consiguió Nacional. En
1953 obtuvo siete puntos de ventaja y la diferencia
de entradas fue de apenas 9.000 a su favor. Al
año siguiente se produjo un hecho sorprendente:
Peñarol ganó el torneo con diez puntos de ventaja
pero Nacional obtuvo una venta mayor de entra-
das. En 1962 Peñarol llegó con 6 puntos y con
20.000 entradas delante de Nacional. Al año si-
guiente obtuvo una verdadera plusmarca: 13 pun-
tos de diferencia y 60.000 entradas a su favor.
Pero en el año 65, en que ganó el torneo por :1
Cerro
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\
\
\
\
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Racil\g
Romplo
Oofonso Romplo
Danubio
--
Wanderers
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Defensor
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Wanderers
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-
n
..Jsll...' .l- -.l ..JL ---JI--=;q.;=..=.J...=..=-'-.;;...
50 .000
40.000
30.000
GRAFICA 3
200.000
190.000
180.000
170.000
160.000
150.000
140.000
130.000
120.000
110.000
100.000
90.000
80.000
70.000
Romplo
Rompla
60.000
1950 1951 1952 1953 1954 1955
puntos, se repitió la situación de 1954: Nacional
le aventajó en entradas vendidas.
La situación inversa no se ha producido hasta
ahora. Los torneos de 1950, 55, 56, 57, 63 Y 66
ganados por Nacional, también le presentan ade-
lante en la venta de entradas.
Desde 1950 los clubes menores han obtenido
un promedio de 42.000 entradas de
que corresponden a los partidos con Peñarol y
Nacional más del sesenta y seis por ciento (66 %) :
el resto se reparte entre ellos.
Puede pensarse que la situación varía en rela-
23
Para los "chicos" no sirve ganar. Rampla Juniors, vice-campeón en 1964: sólo mayor dependencia.
24
ción directa con la buena campaña deportiva que
hayan obtenido en la temporada: no es así, esa
circunstancia sólo remacha la dependencia de esos
dos partidos.
El ejemplo de la campaña de Cerro en 1960
es elocuente. Ese año vendió sólo 17.224 entradas
en sus partidos frente a los otros clubes menores.
y 52.880 en el partido de la segunda rueda frente
a Peñarol. Las cifras no exigen comentario. Salvo
hacer notar que si la fecha hubiera coincidido con
un día lluvioso o con el desinterés momentáneo de
los seguidores de Peñarol, el producido anual de
Cerro -con una campaña sin precedentes desde
-el establecimiento del régimen profesional- no
hubiera superado ese promedio de 42.000 en-
tradas.
Esa debilidad, que no altera siquiera la sucesión
.de victorias del club chico como podría pensarse,
.surge aun más claramente si se compara lo expuesto
sobre la campaña de Cerro en 1960 con la discreta
de Wanderers en 1963. Aunque terminó tercero a
diez puntos del campeón, superó la venta de entra-
das cerrense por haber llegado al Estadio como lo-
catario en tardes radiantes.
Durante esas diecisiete temporadas, dos equipos
menores precedieron a uno de los grandes (Nacio-
nal) en la clasificación final: Danubio en 1954
y Rampla Juniors diez años después. Pero esa
culminación tampoco consiguió modificar el volu-
men anual de entradas vendidas: Danubio llegó a
43.524 (cifra ligeramente superior al promedio)
y Rampla J uniors a 37.388 (notoriamente infe-
rior) .
Paradójicamente entonces la dependencia del
club menor se acentúa en la misma medida en que
consigue una campaña victoriosa. En vez de in-
sinuar siquiera un escape a la asfixia de la situa-
ción, sólo consigue remachar los barrotes tras los
que pervive.
Cerro obtuvo casi el 80 % de sus entradas de
los enfrentamientos con Peñarol y Nacional en
1960; Danubio el 82 % y Rampla Juniors el
75%, porcentajes nítidamente superiores a aque-
lla dependencia media del 66 %'
En esas condiciones, la situación no tiene salida
para el grupo de instituciones menores.
Obsérvese que el presupuesto de cada una
viene a depender de dos factores que no gobierna:
el estado del tiempo y el auge del grande el día
que le corresponde retirar la mayor parte de la re-
caudación por ser "locatario". Esa resbaladiza
combinación de presión atmosférica, temperatura
y nubosidad, es parte de la ruleta a la que entrega
su destino: una familia no le confía ni un picnic
dominical. El otro factor le es también ingober-
nable: la medida del entusiasmo en filas de afi-
cionados de Nacional o Peñarol.
La gran lección que se desprende de todo esto
es que el rival de cada uno de los clubes menores
no usa camiseta distinta ni calza zapatos de fútbol:
es el sistema.
LOS ESTADIOS PROPIOS
La esterilización de esfuerzos aparentemente
inobjetables como la construcción de estadios es
otra de las consecuencias.
Lo de Danubio aparece como definitivamente
juzgado aun desde sus propias filas: ha terminado
por negociar la presencia de los grandes en su Es-
tadio Jardines del Hipódromo o en el Centenario.
Desde 1957 su funcionamiento le ha represen-
tado una enorme merma en la venta de entradas
frente a los grandes, y un margen levemente su-
perior a los promedios del Parque Hugo Forno en
sus enfrentamientos con los clubes chicos (grá-
fica 4).
Jugando con Nacional y Peñarol en el Estadio
Centenario, desde 1950 a 1966 llevó conjuntamen-
25
10 000
30.000
35.000
chas de Liverpool, Wanderers o Nacional y en un
tercero se afianzó en el moderno Estadio Luis Tróc-
coli.
En el primer período, que va de 1950 al 53,
enfrentó a los grandes invariablemente en el Esta-
dio Centenario, promediando conjuntamente una
venta de 31.056 entradas (gráfica 5); llevando
a los demás equipos al Parque Santa Rosa llegó
a un promedio de 10.308. A partir de 1951 y
por diez años hizo aquel peregrinar: llegó a 11.842
entradas promediales en sus luchas con el grupo
de clubes menores y a 33.065 en el Estadio.
En agosto de 1964 inauguró su estadio propio
donde ha jugado invariablemente como local, res-
pondiendo a una expectativa que le sindica como
la institución en mejores condiciones para lo que
los economistas llamarían "el despegue". En s u ~
partidos con los clubes menores la media ha des-
cendido respecto a la etapa del trashumante,
volviendo a los niveles del Parque Santa Rosa, lla-
mado también "parque canaleta" por los surcos que
abrían las aguas de lluvia en la cancha. Pero la
clave del sistema, como hemos visto está en los
enfrentamientos con los clubes tradicionales: y aquí
se registrá una disminución respecto a las dos eta-
pas anteriores: exhibe un promedio de 28.282.
Una merma de casi 4. 800 entradas es grave,
vista la sensibilidad extrema que. hemos expuesto
para esos dos partidos claves.
Su vecino Rampla Juniors debiera servirse de
estas experiencias cuando piensa acometer el le-
vantamiento de una nueva tribuna en su cancha.
Con las viejas y desvencijadas tribunas de madera
vendía las mismas 1. 200 entradas promedio que
coloca actualmente.
Esta resistencia de la gran masa de aficionados
a trasladarse a otras canchas que no sean el Esta-
dio Centenario confirmaría lo que decíamos: con-
currir al fútbol es una costumbre, en la que, natu-
4 2 3
·I-I----TEMPORADA 1950.1966-----1
25.000
1000
GRAFICA 4
te un promedio de 32.071 personas. Jugando en su
terreno desde 1957 a 1966 obtuvo apenas una me-
clia de 8.535 entradas. No hay apelación: no le
conviene utilizarlo.
Se podría argumentar que los resultados depor-
tivos le serían posiblemente más favorables. Sin
embargo la experiencia de los partidos jugados en
Belvedere y el Estadio Luis Tróccoli no permiten
sostenerlo: los equipos grandes han ganado cerca
del 92 % de los puntos en ellos disputados.
Cerro ha recorrido tres etapas en cuanto a
escenarios donde ofició de locatario. En un pri-
mer período lo hizo en el Parque Santa Rosa, en
un segundo ciclo alternó la utilización de las can-
26
GRAFICA 5
35.000
30.000
20.000
10.000
o
ralmente, influye el camino a recorrer, las comodi-
dades que se ofrecen, etc.
La única forma de sostener que los estadios
propios son un esfuerzo compensatorio, una apues-
. ta al futuro, sería respaldar ese atisbo de buscar
un camino propio denunciando enérgicamente el
régimen. Claro que habría que comenzar por re-
visar el número de clubes. Yeso ya no conviene
a nadie.
DE LA "ALEGRIA SEMANAL"
A LA MUERTE CIVIL
Frecuentemente se oye hablar de un "tercer
grande". Se piensa que coronando una nueva ca-
beza se hallaría una salida y se ha pensado, por
sus limitados esfuerzos propios, en Cerro: es sólo
un planteo idealista. Apelando a la medida ine-
ludible del volumen de entradas, 'cualquiera puede
sostener esa pretensión, desde que todos manejan
aproximadamente el mismo número. Incluso Co-
lón, en su fugaz aparición por la primera divi-
AL POLITIC
En general es fáciltrlenti? c()m¡Jro-
bable una vinculación
con la política. Y desde
bol oficia de cOlrtejiado,
ción· se amplía: políticos
al fútbol como traLmjJolíri"
Sin emba¡'go,
abrió los· sobres
circunscripción
{U11ci()DÓ en la misma
apenas pudo
fueran tan
27
sIon A. La razón es aquella dependencia media
del 66 % de los partidos con los grandes.
Así por ejemplo la venta anual de entradas
de Cerro da un promedio de 43.100 (ver cuadro),
ligeramente superior a la media de sus colegas del
grupo de ocho.
Se ha llegado a una situación "donde hay
que hacer algo": ese "algo" fue la reforma proyec-
tada por los miembros neutrales de la Junta Di-
rigente, en funcionamiento desde la temporada de
1969, en nuestra opinión invalidada porque sólo
atendió al número de partidos de la actividad lo-
cal. Un simplismo condenado al fracaso. No po-
dían hacer otra cosa : no gobiernan, sólo reinan.
Nada permite demostrar que un Campeonato
Uruguayo en tres ruedas como el proyectado pue-
da quebrar la esclerosis en que pervive el fútbol
profesional.
Toda la situación que hemos expuesto lleva
a la conclusión de que están desnaturalizados hasta
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
. . . . . . . . . . . . .. ;. ~ . . . ~ ...' .. '.' ;.
31.504
51. 192
30.801
41.900
33.067
39.564
44.402
40.660
37.879
31.326
84.271
58.138
42.740
54.061
35.828
35,646
46.94.1
los resultados de los partidos. Si a los clubes me-
nores las victorias no les sirven nada más que para
colgar algún cuadro en las paredes, está honda-
mente trastrocada la filosofía deportiva.
De ahí que año a año busquen desesperada-
mente -muchas veces ofreciendo sus jugadores
a Nacional y a Peñarol- vender a sus defensores
más destacados. Una gran parte de los rumores que
van y vienen en cada período de pases nace en los
círculos del grupo de ocho. Con esa venta se con-
siguen dos objetivos: tratar de solventar los pre-
supuestos y, sobre todo, aunque esto no se vea
claro, asegurar en definitiva la eterna imposición
de los dos institutos mayores. Son éstos quienes
tienen en sus manos las grandes corrientes de
aficionados. Para cada club menor es preferible,
más que conseguir montar buenos equipos, que lo
hagan Peñarol y Nacional a la sombra larga de
cuyo prestigio y masa de afición se cobijan.
Pero hasta el diablo es buen amigo sabiéndolo
llevar. En la "filosofía de la facilidad" que gobier-
na el fútbol, sus conductores han encontrado por
esta vía, aun dando tumbos, una forma de sub-
sistencia.
Tal es la actitud profunda de los clubes me-
nores. Porque ni siquiera aquellos a quienes puede
adjudicarse cierta independencia para romper una
situación de permanente asfixia -caso de De-
fensor, fiel a una tradición a la que responden
dirigentes muy lúcidos, como Eduardo Rocca Cou-
ture- pueden salvar la honda contradicción que
lo expuesto plantea.
¿Cuál es la razón para que esas instituciones
hagan o pretendan hacer fútbol profesional? Desde'
que eligieron ese camino y lo mantienen, lo único
razonable es suponer que lo hacen para proporcio-
nar a quienes vistan sus colores el máximo de po-
sibilidades. No consideramos acá todo el cuestio-
namiento filosófico acerca de ese hombre "espe-
28
TrC:lC:C:.QU". El al fracas<L9 los grandes de los c:lubes.
29
cializado". Se les paga para que se dediquen por
entero a esa actividad. La compensación es ale-
grarse semana a semana con los goles conquista-
dos. Pero en los hechos el esquema no funciona.
Porque no se les puede exigir una entrega total
desde que las remuneraciones no alcanzan: un
gran porcentaje trabaja en otra cosa. Y tampoco se
cumple, generalmente, ni siquiera el bajo pago
convenido. .
Además, sumergidos todos en un régimen don-
de hacer fútbol es una profesión, nadie puede
impedir que el conjunto de jugadores de los
clubes menores sueñen con pasar a alguno de los
"grandes".
En cuanto al "reino de las alegrías semanales"
más bien se asemeja a una forma de estoicismo.
Porque al fin de cada temporada una urgencia que-
Se vende para sostener el presupuesto y asegurar
que los clubes mayores sigan ganando siempre.
30
mante de dinero obliga, directamente obliga, a trans-
ferir los mejores jugadores. Y la hipótesis de una
negativa crea en el jugador un desequilibrio difícil
de sobrellevar, porque se trata de un trabajador
acuciado por el paso de los días: depende de una
flexibilidad articular que cada noche se pierde,
imperceptiblemente, pero se pierde. Sin considerar
la trampa de alguna lesión donde pueda dejar el
pie.
Si la salida de la situación no está en realizar
una campaña deportiva excepcional -lo que sería
el fundamento natural de toda competencia- y
si además las alegrías de los seguidores son men-
guadas, hay que convenir en que el sector de
clubes menores ejerce toda una filosofía estoica
que comienza por suponer que el ordenamiento
que nace en la Asociación es natural, vale decir
más allá de la voluntad de los hombres, y termina
en la absoluta indiferencia ante la situación: ca-
minan hacia la perfecta insensibilidad. Una forma
de muerte civil.
LA COPA "LIBERTADORES" Y SU SECUELA
Tradicionalmente Nacional y Peñarol, con esa
masa de espectadores a su disposición, han organi-
zado competencias internacionales, invitando a
clubes extranjeros.
La primera gran experiencia fue la Copa Mon-
tevideo disputada en 1953: ese año la 'Cifra total
de entradas de fútbol vendidas de enero a diciem-
bre fue de 1: 849.488, cantidad sólo superada -has-
ta el año pasado-- en 1956, en ocasión del Cam-
peonato Sudamericano de Selecciones que dio lugar
a la ampliación del Estadio Centenario, cuya vieja
estructura venía del año 30, a la inauguración
de su actual iluminación artificial y a la consagra-
ción de los uruguayos en aquella noche que los
argentinos llaman de los cuchillos largos. (Estable-
1946 47 48 49 SO Sl 52 53 54 55 56
GRAFICA 6
2: 000.000
900
800
700
600
SOO
400
300
200
100
1 :000.000
90.000
80.000
cemos que hemos obtenido la venta total de entra-
das en el departamento, en la Dirección de Espec-
táculos públicos de la intendencia. Manejamos las
cifras a partir de 1946, año en que se sistematizó
su control. Gráfica 6.)
La importancia del dato es extraordinaria:
estaba invalidando todo lo que podría acontecer
detrás de la Copa de Campeones que se instituyó
en 1960 a nivel sudamericano. Sencillamente por-
que las cifras demuestran que toda la actividad
local sufre una fuerte merma en función d'e la
programación internacional que se realice el mismo
año. Hay una relación directa entre el número y
relieve de los partidos internacionales que se jue-
guen en Montevideo, y el volumen de la venta de
entradas a los torneos locales.
Es absolutamente lógico que sea así desde que
el fútbol no absorbe nuevos espectadores. Los que
hay regulan su asistencia conforme a la presunta
calidad del partido.
Esto contradice directamente toda una prédica
diaria que atribuye a la hoy Copa Libertadores
de América poderes milagrosos: tampoco ha con-
seguido quebrar la esclerosis de la concurrencia.
En la gráfica 7 está representado el volumen
de entradas vendidas de 1945 a 1966. Del 45
al 59 sumamos dos torneos: las copas Competen-
cia y Uruguaya. Pero a partir de 1960, cuando
31
GRAFICA7
1945194619471948 1949 19501951 195219.:>31954195519561957 1958195919601961196219631964 19651966
I
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1
I I I
-
600.000
700.000
soo.ooo
1 : 000.000
1: 100.000
1 : 200.000
1 : 300.000
1 : 400.000
\100.000
aparece, agregamos el aparente "boom" de la Li-
bertadores. El resultado es que el promedio de
concurrencia se mantiene tercamente estática: la
vida de la Copa Libertadores ha sido la muerte
del Torneo Competencia. Nada más que eso.
Conviene aclarar el sentido del "pico" de
1960: esas 100.000 entradas más respe:-:to al
año anterior son "anormales" pues incluye aque-
llas 124.000 vendidas en la final diferida del
Campeonato Uruguayo del 59 y el partido de
desempate Peñarol-Cerro.
En los años considerados de la década del
40, el promedio de "consumo" de enero a diciem-
bre en Montevideo, fue de 1: 400.000 entradas.
En los años 50, 1: 560.000 y en 10 que va de la
década del 60 de 1: 525.000.
Ray un retroceso aun en cifras absolutas res-
pecto a la década anterior. Si se considerara el au-
mento de población las diferencias serían impor-
tantes.
Las consecuencias de la implantación de la
Copa Libertadores en nuestro medio han llegado
a todos los rincones del fútbol: no hay uno donde
no se note su presencia.
Destrozó aquella Copa Competencia, primer
certamen anual, en el que no regía el sistema de
"locatarios" y por lo tanto todos pagaban entrada.
32
La consecuencia era que en esa rueda de p a r t i d o ~
solían venderse más entradas que en cada una de
las ruedas del mismísimo Campeonato Uruguayo
(gráfica 8 donde se señala con trazo grueso los
índices del Competencia junto a cadá vuelta del
Uruguayo). Pero al entrar a esta década, el pri-
mer año vendió 305.000 entradas e inició su des-
aparición: en 1965, 28.000 y en '1966 no se disputó.
Los clubes grandes han instalado algo así como
una esclusa: lo que antes se llevaban todos ahora
lo desvían a sus arcas. El resto retira un porcen-
taje de cada partido en Montevideo (4 %) que
muchas veces significa, para sus posibilidades tan
menguadas, cantidades nada despreciables. Se llegó
a decir, concierta base de seriedad, que a los
clubes chicos les convenía, más qU'e jugar entre sí,
alentar la participación de Peñarol y Nacional en
grandes partidos: sin ningún riesgo, el porcentaje
es atractivo. Obsérvese cómo esta filosofía de la
prosternación concuerda sin violencia con cuanto
hemos venido exponiendo.
Una sociedad que abarca socios tan pobres y
socios tan ricos crea un desequilibrio en favor de
éstos. De ahí la importancia que tiene el problema
-ventilado este año, en que venció la concesión
del municipio- del uso o propiedad del Estadio
Centenario. El hecho de pertenecer a la Asociación
es el arma con la cual los socios pobres pueden
forzar a los socios ricos a permanecer en la órbita
común, que cada día más obra como un chaleco
de fuerza sobre sus aspiraciones.
¿EL FIN DE LA ACTIVIDAD LOCAL?
Cercenada de un hachazo la actividad local'
por la Copa Libertadores de América, sus índices
estaban a la altura de 1948, cuando sólo se jugó
una rueda del Campeonato Uruguayo por la huel-
ga de jugadores (gráfica 9).
La Copa creó además dos deformaciones. Por
un lado, en la medida de sus éxitos, Peñarol elevó
sus retribuciones a un nivel competitivo a escala in-
La copa libertadores subvirtió la actividad local en beneficio de los "grandes"
33
-
ternacional, desenfreno al que también arrastró a
Naciona! porque cada uno de los clubes grandes
es extremadamente sensible a lo que haga o deje
de hacer el otro.
Naturalmente que sus presupuestos no pueden
ser cubiertos por la actividad local ni por las
cuotas sociales: hay que competir fuera del país
en procura de dólares. Pero en la otra punta del
grupo de clubes menores necesita como del oxígeno
su presencia en Montevideo, porque de otro modo
la actividad muere por inanición.
El gran proceso de la Copa Libertadores de
América debe centrarse en que, al incrementar des-
proporcionadamente los presupuestos de los clubes
mayores (Peñarol, por ejemplo, en la temporada
1969 debería recibir líquidos más de $ 500.000.-
diarios), produjo un desplazamiento de toda la
atención futbolística del país. Por eso desde 1960
la presión sobre la regularidad y jerarquía del
Campeonato Uruguayo viene aumentando. Es im-
previsible saber hasta dónde se llegará. Pero en
última instancia a las grandes instituciones les
conviene cada día menos permanecer en Montevi-
deO, inmovilizando equipos extraordinariamente cos-
tosos, en una plaza que no guarda ninguna rela-
ción con ese costo. Lo que sucede en 1969 al
confeccionarse el calendario de partidos del torneo
uruguayo es aleccionador: para que termine antes
del 31 de diciembre se jugarán treinta partidos
entre semana. Los contratistas ya anuncian para
enero una nueva Copa Montevideo. La Liberta-
dores espera después su turno.
LA REFORMA NO SERVIRA
Así planteadas las cosas, para la temporada de
1969 se llegó a un acuerdo en base a la prolonga-
ción de la actividad local. La temporada se inau-
gura con un Torneo llamado de Copa, donde par-
ticipan los diez clubes de Primera A y seis de la B.
A partir de agosto se juega un Campeonato Uru-
guayo más larg(). Las dos primeras ruedas serán
las acostumbradas, pero luego vendrá una tercera
donde título y descenso serán definidos por dos
grupos de clubes: los seis primeros por un lado
y los cinco siguientes por otro, desde que este año
son once los clubes y no diez, por el ascenso de
Danubio a través del mecanismo del Torneo de
Copa.
57 5S 596061 6263 646566 195051
. \
400.000H'H-+-+-f---J-I-HI-Hc-l-l-+--+--1--f

-
\' .. J' \ \ \ 1/ \\V
, I \ I \
) \,_.--
200. 0001-+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+-t\+--+-;
100. 000 f--+--+--f-+-+-+---f-I---+-+-+-+-t-+t\--t--i
34
En el aspecto que podríamos llamar "formal",
un equipo más y este régimen con mayor número
de partidos, choca de frente con las necesidades de
programación internacional de los clubes mayores:
básicamente, con su participa<:ión en las Copas
Montevideo y Libertadores. De alú la necesidad
de jugar entre semana, con el resultado económico
imaginable.
Pero hay otra cara de la cuestión: el simplismo
que significa sólo aumentar el número de partidos
para solucionar problemas tan complejos y que
esencialmente requieren salidas de otro tipo. El
fracaso hay que anunciarlo desde ya.
En agosto la Junta Dirigente anunció un au-
mento formidable en la venta de entradas. En
los primeros seis meses del año 68 se habían ven-
600.000
500.000
19!-4-5-=1-=94
7
6::-:-19='"4:-:7:-:-19:'-4-8-1-=9'-:-4-=-9

..... 5-8-1=-=9-'-5-9-'::-'96-0-=-19:1'6":"'-'-9... 62=--19.1.
63
----=-1964 1965 '966
700.
800.000
900.000
, : 200.000
1 : 000.
1 : 300.
GRAFICA 9
35
dido 570.869, mientras que en Igual período de
esta temporada se vendieron 1: 024 . 914: un in-
cremento casi del 80 %'
El he-eho fue calificado de "auspicioso", aun-
que yendo más abajo de las cifras para tratar de
establecer cuáles han sido las razones del auge el
adjetivo ya no cabe. En 1969 la disputa de la
Tercera Copa Montevideo promovió un enorme.
interés, incluyendo un partido Peñarol-Nacional.
Luego se disputó otra serie internacional a través de
la Copa Libertadores de América, lo que origin6 na-
da menos que cinco partidos "clásicos". Dos por
la serie (primero y último), más otros tres para
definir quién era su ganador. En 1968 no se disputó
la Copa Montevideo. Y en la Libertadores quedó
en el camino de la serie Nacional al perder en
Asunción. Peñarol no llegó a la final derrotado
en ,San Pablo y Montevideo por Palmeiras.
Es decir ninguno de los equipos uruguayos
alcanzó a llegar a la final al revés de este año
donde Nadonal perdió esta última instancia frente
a Estudiantes. Por otra parte esta temporada se
jugaron en Montevideo los partidos correspondien-
tes a la serie Eliminatoria del Torneo del Mundo,
que sólo frente a Chile representó más de 60.000
entradas.
Es decir que 10 que el incremento básicamente
demuestra es que todo el andamiaje del fútbol
profesional ha girado alrededor de las confronta-
ciones internacionales. El índice de la actividad
local está dado por la venta de entradas del "Tor-
neo de Copa".
El primer paso hacia una modificación que
calafateara el fútbol nacional sería alguna forma
de contralor económico a las instituciones, proble-
ma planteado a nivel parlamentario en Inglaterra
en 1968.
36
"Grandes" y "chicos" arman sus presupuestos
sobre una estructura aleatoria: el posible monto a
recaudar.
Ya analizamos la debilidad intrínseca de los
clubes menores. Los otros dos tampoco escapan
a esa regla. Tal el caso de Peñarol, que vive a me-
diados de 1969 una situación alarmante por aquel
desenfreno en las retribuciones y el costo de transfe-
rencias obtenidas en el mercado internacional, es
decir, en el área del dólar. Sin haber podido llegar
a las instancias finales de la Copa Libertadores de
América en las tres últimas temporadas, sufre una
tremenda merma en las recaudaciones. También
para ellos la situación es de difícil salida: ya vimos
10 que acarreó la victoria al elevarse el presupuesto
a niveles siderales.
Si se pierde porque se pierde, si se gana porque
se gana. ¿Cuál es la salida? No hay salida en el
estado actual de las cosas. Como vía de escape
apareció Nacional organizando en su favor una
rifa gigantesca que también ahora anuncia Peña-
rol, superando a la de aquél. Es decir que .los
grandes clubes parecen insinuar un apartamiento
trascendental de los límites que las recaudaciones
de las canchas de fútbol les imponen. Sería lícito
pensar que por este camino pueden terminar ha-
ciendo especulaciones inmobiliarias o de bolsa, o
solicitando autorización al Poder Ejecutivo para
la prospección de· petróleo por su -cuenta.
La necesidad de ingeniarse para buscar palia-
tivos hace milagros. A ninguna gran institucióJl
del mundo del fútbol acucian problemas tan par-
ticulares como a las uruguayas. Por un lado mer-
cado reducidísimo y por otro su consecuencia:
una gran dependencia del exterior.
· Huracán Buceo aevolvió al fútbol su perdido carácter de fiesta
HURACAN BUCEO
¿Qué ocumócon Huracán Buceo en la tem-
porada de 1968?
Establezcamos para comenzar que esa tempo-
rada registró una venta anual inferior a la media
de la década: 1: 400.000 frente a 1.500.000.
La sensibilidad de la plaza respecto a los par-
tidos internacionales está probada. No en vano el
promedio. por partido de la Copa Libertadores es
de casi 35.000 entradas. En 1968 hubo once par-
tidos pretemporada menos debido a que la Liber-
tadores acortó su desarrollo y ni Nacional ni Pe-
ñarol estuvieron en la instancia final. Eso se tra-
dujo en una mayor disponibilidad que capitalizó
Huracán Buceo al devolver al fútbol el carácter
de fiesta que de algún modo ha perdido.
Es decir que el aporte de sus simpatizantes se
reclutó fundamentalmente en aficionados que de-
jaron de séguir a sus clubes para volcarse a la
caravana del Buceo.·
Tan es así que la Comisión Directiva del Club
Nacional, que cedió el Parque Central para la
37
mayoría de sus partidos, llegó a llamarle la atención
sobre el hecho de que jugaran el mismo día que
el viejo club. El aporte de caras nuevas que pueda
haber hecho Huracán Buceo no compensó al pa-
recer el desinterés de algún otro sector.
POBLACION y JUGADORES
El otro ángulo desde donde puede observarse
la relación población-fútbol se refiere a esa masa
como cantera de la que se extraen los jugadores.
Vimos el problema de la tasa de crecimiento vege-
tativo, una de las más bajas del mundo, y las
pesimistas previsiones para los próximos quinc'e
años, que indican una constante disminución. En
1908 el país disponía de una población menor de
15 años que representaba el 40,9 o/e del total. En
1963 ese segmento se había reducido al 28,3 '/c:'.
El fútbol es un fenómeno urbano. Como tal
corresponde a Montevideo, sobre todo, ser el gran
proveedor de aspirantes a cracks. El censo revela
que apenas uno de cada cuatro de sus habitantes
tiene menos de 15 años, entre otras cosas porque,
según especula el Instituto de Ciencias Sociales
de la Facultad de Derecho, el índice de natalidad
es menor en Montevideo que en el resto del país.
Son cosas de este tipo, de este peso irrefutable,
las que debieran determinar toda la política del
fútbol, supuestamente orientada a proteger el' cas-
carón que guarda a todo futuro jugador, a fin
de asegurarlo para la causa.
Parece elemental otorgar a las divisiones infe-
riores toda la preponderancia que tienen, como
que allí se juega el futuro de toda la actividad:
sin jugadores no hay juego. No se necesita ser muy
entendido para tener una idea de la situación de
este otro reino del caos.
Los clubes mayores argumentan "no poder
esperar". Necesitan alinear al crack de cualquier
38
La primera visita a una redacción, Los clubes no
pueden esperar a que estas caras nuevas "lleguen".
manera. Todo el peso de una historia que nació
antes del siglo está ordenando que Peñarol y Na-
cional sólo se sientan "realizados" obteniendo el
título de campeón sea donde sea. Es la exigencia
del aficionado, del dirigente y de los medios de
comunicación.
Por distintas razones los tres están imposibili-
tados de "esperar" un período prudencial de ma-
duración del jugador. El hincha por su propia con-
dición. El dirigente porque su vanidad no sopor-
taría la derrota durante su mandato como forma
de asegurar días venturosos para otros. Y les medios
de comunicación porque "están hechos para ven-
der" : a su manera ellos también apuestan al
triunfo de los grandes.
En cuanto a los clubes menores las deformacio-
nes financieras y económicas que les abruman pa!:,3
sostener a duras penas los titulares, invalidan tort
esfuerzo distinto. Hasta ahora ninguno ha jugado
su suerte a la formación de jugadores y su venta
posterior, otorgando recursos a un técnico capaci-
tado que se encargara sólo de detectar la cotizada
radioactividad estelar.
SOLO EL 8O¡o NO JUGO NUNCA
Hemos realizado un muestreo acerca de la
práctica del fútbol en algunos liceos de Montevideo
y en el departamental de Florida. Aunque reco-
nocemos su insuficiencia,1 queda como una inquietud
cuyo valor mide más que nada el pavoroso desin-
terés del mundo del fútbol por racionalizar su pro-
ceso. Hay por otra parte una notable semejanza
entre sus resultados con el trabajo que publicara
en 1960 el diario "El País" a través de una en-
cuesta del Instituto Uruguayo de la Opinión PÚ-
blica.
Auscultar la población liceal es importante,
ya que el 77 % de los niños que egresan de En-
señanza Primaria ingresan a:I liceo y sólo el 23 <,7c
va a la Universidad del Trabajo. Los liceos agru-
pan pues un enorme porcentaje de la población
joven. En esa elección pesan factores económicos
ya analizados por los sociólogos. Las respuestas
entonces correSponden a un núcleo donde general-
mente no se toma al fútbol como salida a las penu-
rias personales: es escaso el número de jugadores
de primera división que han cursado liceo.
Encuestamos grupos tomados al azar de los
liceos NQ 9 en Colón, NQ 21 en Arroyo Seco y
NQ 11 en el Cerro. Los elegimos para tener una
muestra de tres zonas distintas: una alejada, otra
típicamente urbana y una tercera singularizada
por la región proletaria donde está asentada,. lo que
nos permitiría paralelamente conocer "la influencia
del "cuadro del barrio".
El total de encuestados masculinos fue de 194
alumnos, con un promedio de edad de 15 años.
De ese núcleo contestaron por escrito a través de
un formulario no haber jugado nunca, sólo 16 o
sea el 8 % aproximadamente. Sin duda Uruguay
dispone de un deporte de masas a pesar de la
falta de planes gubernamentales y de la escasez
de recursos.
Esto destruiría -sujeto a otras confirmaciones-
la aseveración diaria de que se juega menos que
antes: por lo menos entre el fin de la infancia
y la adolescencia se juega tanto como en los años
diez.
Desde el punto de vista deportivo habría enton-
ces una constante en nuestra sociedad, que sería
la práctica masiva y consuetudinaria del fútbol.
Pero sucede que ya a los 15 años se plantea
el problema de seguir jugando o abandonar: ésa
sería la edad crítica para el fútbol y la que tendría
que merecer toda la atención de sus responsables.
La gran mayoría de quienes dejaran de jugar
(casi el 85 %) 10 hizo a los 15 años. Y el total de
quienes dejaron es el 35 7e de los encuestados.
En cuanto a las razones de ese abandono, se
dividen así:
- Un 60 % lo hizo por falta de tiempo, que
se subdivide en trabajo (un 80 % de ese 60),
estudio, otras actividades sin especificar y otros de-
portes, en ese orden.
-Un 35 % por falta de interés, que se sub-
divide en falta de interés propiamente, falta de
condiciones para jugar al fútbol y en general para
todos los deportes.
- el 5 % restante dejó de jugar por problemas
fi'iicos.
Una de las razones de la disminución del nú-
mero de jugadores captados por los clubes podría
radicar en que el trabajo requiere tempranamente
el concurso de los jóvenes. La diferencia de las
cifras entre los años diez y sesenta estaría en parte
39
Un deporte de masas: el 92 % de la población mascúllina, alguna vez, en algún lugar, ha jugado fútbol.
dada por este dato: la vida tiene otras e x i g e ~ c i a s
apenas traspuesta la infancia.
La otra razón estaría en el 57 % que continúa
jugando. Preguntados si sus miras eran convertirse
en jugadores profesionales de fútbol, casi un 46 %
respondió que no. ¿Causas? En su inmensa ma-
yoría (83 %) no desean la experiencia en las
marginadas divisiones inferiores a las que en ge-
neral consideran desorganizadas, caóticas. Prefie-
ren hacer del fútbol sólo un solaz, un medio de
reunirse con amigos. Tiene para ellos al parecer
un sólo carácter: divertirse en un juego colectivo.
En cuanto a estas respuestas críticas téngase
en cuenta que se trata de población liceal. Sería
distinto tal vez a la que se recogiera entre jóvenes
no estudiantes o en la Universidad del Trabajo.
Curiosamente -a pesar de que la pregunta
se planteó expresamente- en ninguna de las zonas
se arguyó "falta de sitio para jugar". Parecería
que manteniendo el interés por hacerlo, la distancia
40
a reCorrer no es ,un obstáculo insalvable. Sin duda
el "campito" junto a. la casa ha sido un gran aliado
para extender la práctica, pero los jovencitos de hoy
parecen ser lo suficientemente independientes como
para atravesar la ciudad -caso de los alumnos del
Liceo de Arroyo Seco, en la calle Enriqueta
Compte y Riquet- en busca del "espacio vital".
UNA CIUDAD DEL INTERIOR
Sólo hemos podido llegar hasta Florida con
nuestros formularios a cuestas. Proporcionamos los
datos obtenidos en el liceo departamental de una
zona donde se conjugan casi todas las modalidades
agroec;onómicas. Florida tienen un área lechera de
suministro a la capital; una zona subdividida con
mezcla de viñedos, frutales, hortalizas, cría de
aves, cerdos, etc., una tercera zona de ganadería
extensiva; y una cuarta área heterogénea.
Encuestados 47 alumnos con un promedio de
16 años, sólo 4 (el 8,51 %) no jugaron nunca.
Obsetvesce1"15araíelism6 cOIl Montevideo.
En cuanto al promedio de quienes dejaron es
mucho menor: un 20 % frente al 35 % de
Montevideo. La carencia de fuentes de trabajo
parece determinar "una prolongación de la infan-
cia" medida en años de dedicación al fútbol.
El 80 % de quienes dejaron de jugar lo hizo
por falta de interés. Sólo el 11 % abandonó para
trabajar.
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30
40
50
1. 20
80
90
1.00
60
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1.30
1.40
1.60
1. 50
1.90
1.70
2.00
1.80
DATOS PARCIALES.
41
LA VERDAD DE LAS CIFRAS
También en las oficinas de la Asociación Uru-
guaya de Football hemos revuelto viejas carpetas
para conocer cuál ha sido en cada temporada el
número de jugadores inscriptos. Es decir, saber
cuántos se agregaban año a año al fútbol mayor.
Así como nadie sabía el número de entradas
vendidas partido a partido desde el año 1945,
tampoco nadie sabe cuántos muchachos se incor-
por,an a la práctica activa.
Por tratarse de datos inéditos damos la tabla
completa (gráfica 10).
Lamentablemente la Asociación sólo dispone
de los registros de los años 1918 y 1919 Y después
11
42
recién aparecen los de 1935, faltando el del 37.
El hecho es deplorable porque los índices de 1918
y 1919 son de gran elocuencia: en 1918 se incor-
poraron 1.967 jugadores y al año siguiente 1.952.
En 1967 el registro fue sólo de 1. 181.
Al margen de la formidable diferencia entre
la población de una y otra ciudad, hace cincuenta
años se podían hacer, sólo con los nuevos jugadores
fichados, casi 88 equipos más que hoy.
El promedio de cada década es aleccionador
(gráfica 11). En los años diez los datos que dispo-
nemos muestran una media de 1.959. En la dé-
cada del treinta es de 564. En la del cuarenta
de 1.100. El promedio de los años c i n c u e ~ t a es
de 850 y en esta década del sesenta de 941.
NO SE JUEGA MENOS: LLEGAN MENOS
AL FUTBOL MAVOR
La conclusión primaria sería la tantas veces
repetida: se juega menos al fútbol. Sin duda la
ciudad de los años diez no es la de los sesenta.
Amos de calles, plazas y aceras, los jóvenes de
entonces jugaban de la mañana a la noche. Tam-
poco existían los cantos de sirena de los cines, de
las playas aún no descubiertas como sitios de recreo
masivo ni de las seriales de televisión.
Sin embargo, a través de una investigación que
hemos realizado entre jóvenes en edad liceal, el
auge del fútbol no parece haber disminuido: lo
juegan o han jugado prácticamente el Cien por
ciento de los encuestados. Saltando sobre vallas al
parecer infranqueables ha conseguido permanecer
por encima del tiempo y sus mutaciones erigién-
dosecomo la actividad nacional más representa-
tiva, guste o no a asépticos intelectuales que
fingen ignorarlo.
¿Por qué entonces esa disminución en el número
de fichados? Aclaremos que la distinta composición
AÑOS
1935
1936
1937
1938
1939
1940
1941
1942
943
1944
1945
r*) Datos sólo parciales.
que se comprueba en la "pirámide" de la población
por edades no es decisiva.
En efecto, si bien la disminución constante
del crecimiento vegetativo por la merma de naci-
mientos tiende a disminuir la proporción de la
población joven, la diferencia del número de habi-
tantes en estos cincuenta años alcanzaría para ali-
mentar una inscripción que en números absolutos
tendría que ser superior a la registrada en los
años 18 y 19. Dicho de otro modo: si bien los
jóvenes son proporcionalmente menos, en 1918 la
población era de 1: 340.000 y en 1967 es de
2: 800.000, razón por la cual son más, numérica-
mente más que en aquella época.
Según el censo de 1908 la población masculina
entre 15 y 24 años -edades .límite aproximadas
para ingresar a un club- era de 110.000. El
censo de 1963 reveló que ese sector de población
ascendía a 205.000. Es decir que para mantener
la proporción de inscriptos de aquella época ten-
drían que anotarse hoy en la Asociación alrededor
de cuatro veces más. Es decir, una media de 4.000
en vez de los magros 941.
EL LlCEAL COh'\O ESPECTADOR '! COMO
PARTIDARIO
En Montevideo, de ese par de centenares de
jóvenes licea1es contestó que concurría semanal-
mente a ver fútbol casi un 20 %' En Florida
la concurrencia alcanza al 55 %, lo que podría
explicarse por lo poco que ofrecen pueblos y ciu-
dades del Interior en materia de diversiones y
entretenimientos.
Esa masa ausente en la capital de más del
80 % constituye un problema grave. Preguntados
expresamente cómo influía el beneficio acordado
por la dirección del fútbol rebajando las entradas
para estudiantes, el 90 % contestó desconocer tal
cosa. Otra muestra de las tremendas contradiccio-
nes del fútbol, que acuerda un beneficio pero que
no lo hace conocer a los interesados, cuando bas-
taría imprimir 2.000 volantes y distribuirlos en los
treinta liceos de Montevideo. ¿Alguien puede ase-
gurar que el fútbol tiene propaganda?
El precio de las entradas ocupa el primer sitio
entre las causas de inasistencia: cerca del 45 %'
La falta de interés en los partidos viene detrás:
43
Programando el fin de semana.
el 30 %' La idea de desorganización le sigue en
porcentaje: un 18 70. La presunción de estafas a
través de "resultados acomodados", la falta de
tiempo y otros factores completan e! panorama.
La forma en que está q.ividida la preferencia
por los clubes parece atentar contra otro lugar co-
mún: el que sostiene que la sucesión de victorias
asegura generaciones de hinchas'-
La década de! sesenta tiene color peñarolense:
sin embargo los partidarios de ~ e ñ a r o l son e!
33,33 % mientras los de Nacional forman el
30,30 %' -
Es curiosa la explicación de las razones de!
partidarismo: los de Peñarol en su mayoría (56 %)
lo atribuyen a los triunfos. Por su lado quienes se
44
inclinan por Nacional apelan a la tradición. ¿Insi-
núim cierta medida de independencia de opinión
al no dejarse llevar por la corriente fácil de la
victoria? Obsérvese que con una edad promedio
de quince años, desde los cinco han oído el pega-
dizo canto a las gestas peñarolenses.
Parecería además descartada -por lo menos a
esta edad- la pretensión tantas veces expresada por
las grandes instituciones de representar "la mitad
más uno" del país. Si bien juntos componen una
abierta mayoría, individualmente representan nada
más que "las mayores minorías".
La zona geográfica parece tener importancia
en un partidarismo que no puede escapar al peso
de los clubes mayores. Así por ejemplo en el Liceo
Ng 11 Cerro recoge un 12 % de opinión y Rampla
Juniors un 5 %, pero no consiguen alinear ningún
partidario en Colón ni Arroyo Seco. Wanderers
aparece con un 2,43 % proveniente del Liceo
Ng 21 y hay un 1,80 % de Liverpool recogido en el
11 Yen el 21. Racing, afincado en Sayago, recluta
también el 1,80 %en Colón. Los otros clubes de la
zona del Prado (Ri,ver Plate y Bella Vista) re-
presentan el 1,21 % de opinión en Arroyo Seco
y hay un Requeño porcentaje para Progreso pro-
veniente del Cerro (e! 0,60 %). No aparecen par-
tidarios de clubes de barrios lejanos como Defen-
sor, Danubio, Central, Sud América, Huracán
Buceo, etcétera. .
Teóricamente el fútbol no tendría que temer
al futuro. Lo sostienen una praxis increíblemente
casi unánime y una población sensible a sus rea-
lizaciones. Las barreras, las trampas, la imposibi-
lidad que pueda sobrevenir son resultado de su
propio desorden, de sus profundas contradicdones,
de sus desgarramientos internos, de su incapacidad
para orientarse, de lo que en definitiva no es sino
fiel espejo de una situación social a la que no
«-
puede escapar.
Curiosamente, los triunfos no parecen atraer nuevos partidarios.
45
LA ASOCIACION y
LOS IMPUESTOS
En el mes de abril la Suprema
Corte de Justicia falló a favor de la
Asociación Uruguaya de FootbalI un
pleito iniciado por el municipio por
cobro de impuestos.
El proceso es la culminación de un
episodio curioso. Anualmente el fút-
bol retenía el monto de los impuestos
municipales: los cobraba pero no los
vertía. Al término de cada ejercicio
la Junta Departamental resolvía "sub-
vencionar" al fútbol con una cantidad
equivalente a los impuestos retenidos.
Existía algo así como un "pacto de
no agresión". Eso funcionó hasta que
un buen día alguien llegó a saber
que la Junta no continuaría esa polí-
tica de paz, o pensó que había lle-
gado el momento de dejar estable-
cido que al fútbol -por disposición
constitucional- no correspondía pa-
gar un centésimo de impuestos. Se
entiende -incluso por la Suprema
Corte- que es de aplicación la nor-
ma de la constitución que exonera
del pago de impuestos a los organis-
mos culturales.
El fútbol profesional aparece así
en el país asimilado a cualquiera de
estos organismos de acuerdo con la
definición clásica de "cultura física",
problema del que nos ocupamos
aparte.
. Tal vez también haya incidido en
la postura asociacionis'ta la tesis del
doctor Juan Jacobo, quien -cuando
se plebiscitó la reforma constitucio-
46
nal de 1952- interpretó que la dis-
posición que exonera de impuestos al
fútbol era derogatoria de todas las
anteriores.
El mismo año la Asociación co-
menzó a no pagar gravámenes de
ningún tipo: hoy los partidos sólo
están sujetos a la tasa por permiso
municipal (sellados, timbres, etc.)
que representan unos pocos cientos
de pesos.
El pleito que liquidó este año la
Suprema Corte en favor de la Aso-
ciación, respondía a una embestida
del ex-intendente Glauco Segovia
quien le intimó el pago de decenas
de millones de pesos.
Para la intendencia quien pagaba
el impuesto era el espectador y no
la Asociación, que sólo lo recaudaba.
La exoneración impositiva qU;t; bene-
ficia a ésta no podía extenderse -se-
gún el municipio- a los espectado-
res. "Nosotros no gravamos a la Aso-
ciación sino al espectador. Lo que
hacemos es percibir el impuesto a
través de ella porque sería imposible
cobrarlo a cada persona que va sema-
nalmente al fútbol por otro medio
que no sea ése", argumentó la in·
tendencia.
La consulta del doctor Valdés Cos-
ta agregada al juicio que también
inició la Cruzada Antituberculosa, ci-
taba una jurisprudencia de la Supre-
ma Corte de Estados Unidos, señalan-
do que la retención fiscal impuesta Un gol, honor del "pago".
al agente recaudador debía tener C0-
mo fuente sólo al sujeto pasivo, por-
que de lo contrario sería transformar
al recaudador en deudor. Un caso si-
milar al que podría plantearse en los
templos, también exonerados, si se
decidiera cobrar a cada feligrés una
prima y luego se exigiera al sacer-
dote, rabino o pastor, el pago de las
cantidades correspondientes a las per-
sonas que entraron. Entendió la Su-
prema Corte que la Asociación, li-
brada directamente de impuestos, no
podía ser gravada en forma indirecta.
Algo similar sucedió hace unos años
con los clubes a quienes la Caja de
Jubilaciones gravaba por las tarjetas
sociales, disposición que luego se de-
rogó: se hacía indirectamente lo que
estaba p ~ o h i b i d o hacer directamente.
También los clubes están exonera-
dos de los aportes jubilatorios patro-
nales y de asignaciones familiares,
de acuerdo con una disposición de la
Ley de Ordenamiento Financiero
de 1960.
Más aun: tampoco pagan el apor-
te creado por la ley de viviendas.
Pero el problema más trascendente
de cuantos se han planteado en el
fútbol en lo relativo a pago de im-
puestos tuvo lugar con el destinado
a la Cruzada Antituberculosa. Para
justificar un aumento en las entradas,
la Asociación resolvió a cierta altura
detallar en cada talonario los impues-
tos que la gravaban. Hasta entonces
se pagaba una cantidad global, indis-
criminada. La Asociación -general-
mente bastante laxa en sus compro-
misos con la comunidad- siguió re-
caudando sin verter un impuesto que
desde su nacimiento se prestaba a
confusiones: la ley que creó la Cru-
zada exoneraba a texto expreso "las
entradas de fútbol populares" lo que
motivó una polémica respecto a cuá-
les se entendían como tal. Como se
recordará el pleito también fue fa-
llado en favor de la Asociación por
las mismas razones de fondo: no se
puede gravar indirectamente 10 que
está previsto que no ha de hacerse
por vía directa.
Lo cierto es que la Asociación
-mientras no tuvo apremios econó-
micos- no defendió principios que
después parecieron serie muy caros.
Estrictamente debió devolver a la
comunidad, a través de alguna obra
de interés general relacionada con el
deporte, la instrucción o la salud pú-
blica, las enormes sumas que recaudó
en nombre de una acción de protec-
ción social, para luego quedarse COIl
ellas.
EL FUTBOL EN EL INTERIOR
El fútbol del Interior - nacido
bajo el empuje de los mismos facto-
res que el de Montevideo, es decir,
la presencia inglesa inicial -:- recibió
también la influencia de Buenos Ai-
res y el litoral argentino.
El punto de partida de una unidad
parcial de esfuerzos podría situarse
en la fundación y desarrollo de las
Confederaciones. La del Litoral fue
la primera -en la década del trein-
ta- y luego siguieron la del Sur, la
del Este y la del Norte. Esencialmen-
te estos organismos regionales agota-
ron su esfuerzo en lo deportivo, y
-a pesar del éxito en este terreno-
no pudieron conmover la indiferencia
de la Asociación Uruguaya de Foot-
baH hacia los reclamos, necesidades y
aspiraciones del fútbol del Interior,
sobre todo cuando en los primeros
años de la década del treinta Monte-
video resolvió profesionalizar su fút-
bol. En un célebre informe de la
Liga Departamental de Treinta y
Tres inmediatamente anterior a la
fundación de la Organización del
Fútbol del Interior (OFI), se descri-
be así la situación: "En el aspecto
orgánico e institucional la Asociación
Uruguaya de FootbaH, como casi to-
das las agrupaciones del país que se
designan asimismo <<uruguayas», ;]0
es en verdad más que una agrupación
de carácter departamental, surgida
histórica{l1ente con anterioridad a sus
similares de otros departamentos y
con una constitución orgánica, en
consecuencia, de carácter puramente
local. El desarrollo del fútbol en el
Interior trajo por consecuencia lógica
el surgimiento de agrupaciones de-
partamentales las que por su escaso
desarrollo y necesidades prácticas dr
funcionamiento debieron «afiliarse» a
la Asociación Uruguaya de Football
que hasta ese momento no era más
que montevideana. Al final de este
proceso tenemos en la actualidad una
entidad principal constituida en for-
ma híbrida: por un lado integrada
por los clubes de Montevideo que
practican fútbol y por otro, a mane-
ra de apéndice, por todas las Ligas
Departamentales del Interior".
Se había intentado superar esta
contradicción por mínimos esfuerzos
de la Asociación -siempre dispuesta
a enfrentar a quien cuestionara algu-
nos de sus reales o presuntos dere-
chos-. Así funcionó lo que se llamó
"Oficina del Fútbol del Interior",
cuyo alcance definía el propio nom-
bre: era sólo una oficina. Además las
Ligas del Interior ni siquiera partici-
paron en la redacción del proyecto.
47
Comprobada su inoperancia y ante el
fenómeno de un fútbol siempre cre-
ciente, en el año 45 la Asociación dio
-empujada- otro paso creando un
Consejo Permanente del Fútbol del
Interior. En su seno las Ligas de
Treinta y Tres y Salto formularon
esta profecía: "La Junta Dirigente
al prestigiar la creación de ese Con-
sejo Permanente, no tiene otra finali-
dad que la de desprenderse de la
tarea material de atender los asuntos
del Interior pasándolos a dicho cuer-
po y de ninguna manera colaborar
con ese organismo para el mejor
desarrollo, perfeccionamiento técnico
y afianzamiento económico del mis-
mo, lo que redundaría en beneficio
del fútbol del Interior". Al año ~ i ­
guiente renunciaron sus integrantes
"en razón de carecer de una media-
na autonomía que le permitiera diri-
girlo y protegerlo": fue la actitud
que precipitó la fundación de OFI
en julio de 1946, con asistencia de
los dieciocho departamentos y las
Ligas de Nueva Helvecia, Las Pie-
dras, Nueva Palmira, Sarandí del Yi,
Juan Lacaze y Paso de los Toros.
Desde allí la figura del doctor José
Chaves Miranda, entonces delegado
por Treinta y Tres, sería inseparable
de la imagen de OFI hasta que en
1968 las Confederaciones derribarían
todo el tenaz esfuerzo en procura de
la unificación del fútbol del Interior,
disgustadas porque perdían terreno,
y adoptarían una conducción distinta.
Inicialmente OFI no se proponía
permanecer indefinidamente sino in-
tegrarse a la Asociación dentro de la
rama amateur, lo que representaba
una reorganización de la AUF que
reclamó siempre.
Eso producía en la organización
del fútbol de tierra adentro un en-
frentamiento silencioso pero perma-
nente con las Confederaciones llama-
48
das, si no· a desaparecer, por lo me-
nos a desempeñar una tarea depor-
tiva regional. Actualmente la nueva
orientación representa su regreso
triunfal a los primeros planos de la
dirección política. Pero eso apunta
a trastrocar la filosofía inicial, aque-
lla que iba a la integración de OFI
en la rama amateur de una asocia-
ción entonces sí uruguaya, dado que
se abre la posibilidad de que las pro-
pias Confederaciones estén directa-
mente representadas en su Consejo
Ejecutivo, además de los miembros
elegidos de común acuerdo, lo que
llevará a su consolidación como or-
ganismo independiente.
Ya en 1949 el Consejo Ejecutivo
había presentado renuncia "por el
insuperable obstáculo no sólo de la
inercia de la mayoría de las ligas
en el cumplimiento de sus escasas
obligaciones, sino también, lo que es
peor, por el desconocimiento, en los
hechos, de la autoridad y atribucio-
nes del órgano que integrábamos",
renuncia que fue rechazada.
La autonomía del fútbol del Inte-
rior -decidida por la Junta en julio
de 1951- constituyó el primer gran
éxito político de OFI. Hasta enton-
ces, por ejemplo, si alguien protesta-
ba un gol en una cancha de Saran-
dí Grande, venía la consulta a Mon-
tevideo para resolver si era o no era
válido.
Eso forzó paulatinamente -aun-
que siempre con la sombra de las
Confederaciones- a que el organis-
mo se fortaleciera. El mismo año 51
organizó el primer campeonato de
fútbol del Interior, ganado por Du-
razno. Tres años después OFI llega-
ría a su punto más alto con la orga-
nización de un Campeonato Sudame-
ricano del fútbol de tierra adentro,
. participando Paraguay, Argentina y
Chile, suceso que se repitió al año
siguiente en Bahía Blanca pero no
prospero porque las programaciones
de las Confederaciones se establecie-
ron en fechas coincidentes.
Junto a Chaves Miranda, Andrade
Ambrosoni, Irazábal Leirana, Fernán-
dez Arbenoiz, Cía¡ Roig Etcheverry,
Aparicio Maurente, Cuadri, Mogni,
Hernández Vanni y otros, han figu-
rado en las más importantes realiza-
ciones de OFI, representando la polí-
tica ahora derrotada.
Esta lucha entre el organismo co-
lectivo y los regionales define las
características del fútbol del Interior:
un fervor parejo para marcar un gol
y p'ara defender al pago.
En lo deportivo este sector carece
de lo que podríamos llamar "clase
media" de jugadores. No bien apunta
un jovencito alentador lo succionan
los clubes profesionales, beneficiados
por un régimen de pases que les deja
las manos libres. En la otra punta
hay un número importante de ex-ju-
gadores profesionales que estiran su
vida deportiva en canchas del Inte-
rior.
El problema del sistema para las
transferencias figura desde años atrás
en primera línea en todo conflicto
entre OFI y la AUF. Pero en este
momento se incuba otro: en julio, en
San José, miembros de OFI han ha-
blado oficiosamente de respaldar su
demanda de ejercer la representación
del fútbol uruguayo en las Olimpía-
das con el poder político que les dan
los numerosos representantes del In-
terior en funciones ejecutivas o legis-
lativas.
Desde el punto de vista institucio-
nal el fútbol del Interior padece el
mismo problema que el de Montevi-
deo: hay una superabundancia de
clubes a todos los niveles.
EL MUNDO DEL FUTBOLISTA
El futbolista es un hijo de la cultura de la pobreza y
jamás deja de pertenecer a ella, sólo trueca las formas en
un esfuerzo de adaptación para enfrentar al mundo que
descubre cuando aparece por el túnel y lo ensordece el
frenesí de los aplausos.
Llegados acá nos detenemos ante una cruz de
caminos. El fútbol nuestro está lleno de innume-
rables senderos intransitados que esperan impa-
cientes ser hollados para definir los perfiles de la
cultura del fútbol que se vive en el país. En el
trance de elegir nos internamos en el mundo del
futbolista, un ser desconocido en medio del atro-
nador griterío que repite su nombre y la prolife-
ración de su perfil en diarios y televisores.
Aquellos rasgos de la pobreza, el trabajo in-
fantil, un bajo nivel de educación, la constante
lucha por la vida donde alternan períodos de tra-
bajo con desocupación, la ausencia de ahorros, la
violencia par;a zanjar diferencias, todo aquel mun-
do impaciente, fuerte, creador, espontáneo, forma
el caldo de cultivo donde se fraguan los futbolistas.
"De ninguna casa de rico salió nunca un crack"
gustan afirmar ellos mismos, lo que es rigurosa-
mente cierto.
Encadenado al inmediato pasado proletario,
el jugador jamás deja de pertenecer a la cultura
de la pobreza. Su postura frente a la vida está
decidida mucho antes que aparezca por primera
vez en el túnel.
NO SE ACEPTAN RECOMENDACIONES
El mundo del fútbol es particularísimo: para
trabajar no valen recomendaciones. Alguien dijo
que el fútbol "es la mayor democracia": en la
cancha no sirven apellidos ni influencias ni cuentas
bancarias. La tradicional tarjeta de presentación
uruguaya no circula: hay conciencia de que las
cambiantes situaciones del juego sólo las resuelve
bien o mal el albedrío de cada uno.
Esto depura de antemano todo el proceso de
selección de jugadores.
49
De estas doce ilusiones 'sólo una es hoy una realidad: Pedro Rocha, acá puntero izquierdo.
Cada uno habrá de demostrar si sirve o no para
el trabajo.
Este rechazo en el fútbol de un procedimiento
usado en todos los niveles oficiales del país sirve
también para demostrar el grado de contralor que
~ o b r e él se ejerce. Porque también en ministerios
y entes autónomos habría que demostrar que se
sabe trabajar: lo que ocurre es que cada uno de
lo recomendadores se siente ajeno a su destmo y
con derecho por 10 tanto a vaciar sobre ellos sus
so
compromisos. Además nadie lo vigila. Nadie se
halla identificado con un resultado que todos con-
tribuyen a deteriorar. En el fútbol eso no pasa:
no hay actividad en el país sobre la que se ejerza
más estricto control. Mientras en cargos públicos
los mismos hombres giran por decenios de uno a
otro, en los clubes jamás se rehabilitan los fraca-
sados. Y si el equipo pierde tres partidos seguidos
la indignación de los seguidores puede hacer rodar
la cabeza del presidente y toda la directiva; no
hablemos ya del director técnico, preparador físico,
cuerpo médico, masajista y plantel de jugadores.
Para Paco Espínola se trata de un fenómeno ba-
sado en un sentimiento de admiración, una forma
pura de amor que no acepta la estafa. En las prime-
ras décadas del siglo los admirados eran los políticos
y allí convergía todo el peso vigilante del hombre
camún. Hoy, despeñados en el descrédito popular,
componen un sector a quien se observa actuar
con la más completa indiferencia. De ahí que estén
libres de la actitud vigilante de ese hombre común
que ha transferido al futbolista aquel sentimiento
confuso de contemplar, con sorpresa y placer a
la vez, la actividad de sus elegidos.
NI TIMIDEZ NI INHIBICIONES
Hay dos cosas de las cuales los jugadores de
fútbol deben estar desprovistos: timidez e inhibi-
ciones.
La primera prueba surge el día de llegada al
vestuario, apenas desprendido del cuadrito de ba-
rrio: hay que quitarse la ropa en público. Aun
jugadores de primera división no consiguen de'l-
pojarse por completo del pudor que les obliga a
exhibirse desnudos en público, rodeados de cien,
doscientas per50nas, a saber compañeros de equipo,
dirigentes -en muchos casos encumbrados perso-
najes de la política, la industria o la banca- pe-
riodistas, funcionarios y una cantidad indetermi-
nable de h i n c h a ~ que varía con la importanCia del
partido.
Lo curioso es que nadie repara en escenas que
en otro sitio serían por lo menos cómicas: todo
mcumbe ante la importancia del gol que adquiere
una dimensión mayor que la de ser el fin del
juego. Es toda una filosofía de comportamiento.
Esto hace que el primer hito en el "status"
sea la ropa.EI"status": ropa, muchas valijas, viajes.
51
EL JUGADOR Y EL CLUB: RELACION FEUD
52
El problema del tipo de relación
que une al profesional de fútbol
con su club es un tema mundial-
mente debatido.
También en nuestro medio, en
ocasión de la célebre huelga de
1948, el doctor Héctor Hugo Bar-
bagelata decía después de concluir
que se estaba frente a un contrato
de trabajo; "el club, gracias al de-
recho al pase,. dispone de un «dere-
cho al jugador» de carácter estric-
tamente feudal".
Hay quien interpreta, como el
doctor Héctor Odriozola, que el ju-
gador es un artista y debe· estar so-
metido a un régimen legal especial:
"El contrato de trabajo deportivo
presenta modalidades que justifica-
rían una legislación especial y aun
encarecen la necesidad de la misma.
La discontinuidad del trabajo, su
realización dominical y nocturna, el
sistema de adiestramiento, concen-
traciones y viajes, el régimen de
transferencias, las penalidades apli-
cables por la propia asociación y
por órganos federativos son, entre
otros, aspectos peculiares que la ley
debe regular de un modo especí-
fico." Sin embargo el futbolista ca-
rece de la independencia del artis-
ta, por cuanto éste puede actuar
como su propio empresario. La pri-
mera vinculación además no le com-
promete de por vida, ya que su re-
lación contractual está fijada a tér-
mino. También el sistema de paga
es diferente por cuanto en el fútbol
depende en buena proporción del
resultado del partido: los premios
por puntos ganados figuran en· to-
dos los contratos. Además, nume-
rosas instituciones se inclinan a l1la-
nejar esos premios como incentivo,
por lo que los sueldos
son relativamente bajos
retribuciones eventuales
gar a ser enormes. Tal
Nacional desde el año
otra parte el jugador está s
a una disciplina diaria qu
pone la concurrencia a dete
hora al sitio de entrena
jeto a multas, es decir
tos en sus haberes por
a lo que es ajeno el ar
~ e d i a n t e un paro de
comenzar el Campeonat
de 1965 la organizaci'
los jugadores dio un p
Consiguió que los futb
res de 26 años quedar
término de un contrato
si anualmente hubi
un aumento del 20 %'
te conseguirían su li
29 años. En los hech
poco funciona dado q
de tres años es excesiva
en una eda deportiv
como para el juga
un aumento superior
en alguna as tem
caso de ac lo, ese
prorroga un año y a
mente.
Este régimen es simi
rige en' Argentina, pero más
que el de Francia, por
donde recién a los 34 años
dar queda libre. En nue
sólo los longevos -Juli
Abbadie, William Mart'
des Ghiggia- podrían be-
neficiado con este instituto. De ahí
que no haya extrañado que con el
famoso Raymond Kopa a la eza
-líder de la lucha reivindic
en la revuelta de mayo de 196
53
famosos integraron el comité de
huelga: José Leandro Andrade,
José Vidal, René "Tito" Borjas,
Juan Carlos Labraga, Pelegrín An-
selmo, José Pedreira, Luis Scapina-
chis y otros. A casi cuarenta años
del suceso, todo aquello ha queda-
do sellado por la imborrable ocu-
rrencia del "J'l"ato" Pedreira, quien
después de saludar con los brazos
en alto propuso:
-Pido que se agregue al petito-
rio a presentar a la Asociación, el
descanso dominical para todos los
futbolistas...
El impacto de la profesionaliza-
ción borró las viejas inquietudes
y recién seis años después se creó
la "Agrupación de Jugadores Uru-
guayos Profesionales", cuyo primer
presidente sería José Nasazzi, acom-
pañado de Young, Taboada, Aníbal
Ciocca, Porta, Arispe, Borges, Gia-
nelli, etc.
Un largo período de espera para
obtener una contestación de la Aso-
ciación a sus planteamientos fue !n-
cubando el estallido del mes de ju-
nio de 1939: los se ne-
garon a presentarse a jugar y por
cuatro semanas se mantuvieron
su posición, conformando el primer
caso de huelga de los profesionales
del fútbol. Sobre el destino de sus
reclamos basta examinar el prime-
ro: la "representación en el tribu-
nal en asuntos o litigios entre clu-
bes y jugadores" recién se consegui-
ría en 1965.
En 1946 tomó forma al parecer
definitiva la organización sindical
de los jugadores con la fundación
de la "Mutual Uruguaya de Futbó-
leres Profesionales". Hay dos he-
chos importantes en su consolida-
ción: Uno es el bautismo de fuego
que recibió durante la huel a de
1948 que duró cinco meses.
una huelga tuvo tan enor
paldo popular. Otro
vés de otros medios,
gran juga es entre
apoyo rganizac
que el c de
ya sido de
por ju ad
ma del
intoca
La ele
plo
den
un juga
que trad
guien
con
merite fue
kiewicz.
¿Por qué ese cuidado?
blema es bastante com
años entre los futbolis
esta sentencia: H¿Quer
a otro país? Arrimate a
Parece no faltarles ra
directiva de 1964 q
José Sasía, sobre doce
nueve fueron transferid
rior: el propio Sasía,
che, Guillermo Escalad
los Leiva, Pedro Cu
Guaglianone, Roberto
VIadas Doucksas. Lu
encia recayó en Alci
uien estaba en una
al: símbolo vivo de
del fútbol
LOS AMIGOS DEL JUGADOR
Aunque rodearse de amigos no asegure la·
supervivencia deportiva de todos modos tiene im-
portancia: la ampliación del círculo forma parte
del "status".
Inicialmente el núcleo integra el escudo que
protege el desvalimiento del joven que se asoma
a otro mundo. Ya en divisiones inferiores tiene
54
como fin rodearse de personas que apoyen su
gestión en la cancha.
Aunque no es difícil saber quién juega bien
o quién lo hace decididamente mal, y ahí hay
coincidencias bastante generales, existe todo un
tercer mundo entre ambas calificaciones donde
caben perfectamente los entusiasmos de la barra de
amigos. Habrá siempre una excusa para la mala
En el partido todo vale; después, el pacto del silencio.
55
jugada. Un quite, un esquive o un pase, nI qué
decir de un gol, recibirá ditirámbicos adjetivos.
Cada equipo, desde los más modestos a los
encumbrados que descreman sus miembros a tra-
vés de largas, costosas y complicadas depuraciones,
presentan cuatro, cinco o seis "jugadores de relle-
no". Aun formaciones famosas muestran jugadores
mediocres. Todo equipo es una mezcla de "super-
clases", buenos jugadores y discretos jugadores. Es
aquí donde funcionan los gritos y palmas de los
amigos convenciendo a "quienes no lo ven" que
es un pibe "de porvenir".
Ese núcleo todo un círculo difuso: familiares,
vecinos, amigos de la familia, modestos dirigentes
o allegados al primer cuadrito de barrio.
El "padrinazgo" honorario que ejercen les da
derecho en e! caso de la llegada del jugador a
primeros planos, a reclamar su "descubrimiento".
-Yo lo llevé.
La afirmación tendrá y el mismo
tono de sinceridad.
Quemadas las primeras etapas este círculo
amistoso, humilde, convocado más que nada por
el deseo de empujar hacia arriba a uno de ellos
descubre que por medio de su protegido puede
acceder al secreto mundo "del fútbol por dentro".
Desde entonces esa barra será un manantial de
fantásticos rumores sobre ganancias, virtudes per-
sonales o posibilidades futbolísticas. Cada período
de pases montará el escenario ideal para especu-
laciones echadas a rodar en el sitio de trabajo o
de reunión, particularmente el café de la esquina,
que ya lucirá la fotografía dedicada.
-Me dijo que si no le daban dos millones en
la mano no jugaba
La fidelidad de ese amigo de la primera hora
es conmovedora. Cuando llega la consagración
también llegan otras amistades \ él siente que
56
es apartado o debe apartarse: esperará pacien-
temente, con secreta alegría, los días de deca-
d.encia para recuperar al ídolo.
Al fin de la "vida útil" ninguno de la barra
vieja estará de acuerdo en reconocer que "está de
vuelta". Entonces será el involuntario aliado de
un peregrinaje lastimoso que lo lleva de equipo en
equipo, cada vez más abajo en e! ordenamiento
que de las posibilidades de cada uno establecen
las cifras de! presupuesto. En la lucha que el ju-
gador emprende por eternizar lo transitorio, esos
amigos buscarán contactos aquí y allá para "co-
locarlo".
Pero el reencuentro definitivo vendrá cuando
la gloria sea sólo recortes de diarios viejos o foto-
grafías en tardes de sol, "del sol de los muertos".
Con e! tiempo aún resta una alabanza que es
casi un epitafio:
-No vi ninguno mejor en ese puesto.
UNA MANZANA Y EL CAJON
Asomado a la notoriedad, oídos y leídos los pri-
meros elogios, cambiadas las ropas, avizoradas las
nuevas posibilidades que susurran "amigos" recién
llegados atraídos por el olor del dinero, se abre la
puerta del infierno: es la prueba más dura que
debe soportar e! aspirante a crack. Hay un período
inevitable de desconcierto donde el futuro será de-
cidido sobre todo por la influencia de algún ju·
gador de! equipo con años pero que también
reúne otra condición indispensable para ser oído:
la de auténtico crack.
De ahí que grandes equipos se hayan estruc-
turado sobre la base de alguna personalidad, ex-
cepcional no sólo en el terreno, sino -tal vez
en mayor proporción- fuera de él. Consejeros,
conductores, confidentes, el hincha los ha bauti-
zado: "son los caudillos", extraños sacerdotes ca-
El fútbol es coexistencia. También en el entrenami ento todos deben esfórzarse al máximo.
paces de esclarecer misterios mentales Sin haber
terminado muchas veces la escuela.
Si el conductor del plantel y quienes están de
acuerdo con él hallan que al recién llegado no
sirve de nada "hablarle", éste tiene su suerte se-
liada. Cientos de jugadores de excelentes condi-
Clones han chocado en los últimos años con ese
frente común y han sido excluidos de las forma-
ciones. El traspaso a algún club menor del ex-
terior "para que se haga", suele ser el eufemismo
57
donde se oculta el verdadero proceso, o un eterno
segundo plano desde afuera inexplicable.
Es que el fútbol es coexistencia pura; cada
uno necesita de los restantes diez. No se puede
admitir la presencia de algún descarriado. Cuando
las cosas están bien encaminadas los clubes suelen
rechazar jugadores sin razones aparentes: hay que
tirar entonces de los antecedentes personales, bu-
cear en las formas de conducta del candidato
para llegar a la verdad.
Este tipo de funcionamiento se da mientras el
poder de decisión esté en manos de los jugadores.
Se trata de una situación privilegiadé' a la
que el plantel llega montado en una sucesión de
triunfos resonantes. Perdida esa condición, lo que
inevitablemente sucede, todo vuelve a la normali-
dad y son los dirigentes quienes decidirán.
Lo cierto es que hay pocos amigos dentro de
cada equipo y las situaciones de tirantez son frecuen-
tes. Las acusaciones más corrientes son las de "pro-
xenetismo" : se refieren a la distinta cuota de
esfuerzo que cada UIio pone en la lucha. Y son
infaltables las recriminaciones por la diferencia
de paga.
,Intercambio de nostalgias. la generación olímpica e n su cena anual.
58
Alguna vez dijimos que el fútbol es "una so-
ciedad secreta": nadie hablará de lo que pasa en
la cancha, donde toma forma una guerra a veces
cruel, donde se cruzan amenazas, insultos, escu-
pitajos, piernas puestas de una manera u otra)
manos que agarran, empujan, golpean, sarcasmos
sobre la vida familiar, alusiones a defectos físicos,
desafíos, recuerdos embarazosos (que a veces Ile-
gan al sadismo y que se rastrean minuciosamente
en los detalles más íntimos de la vida del contrario
para echárselo en cara), zapatos que buscan la
cara o la mano de alguien que cayó. Y como
aqueIlos albañiles que después fundaron la maso-
nería, el culto sólo se aprende en la experiencia
personal. "No conocerás sino lo que hayas encon-
trado por tí mismo" parece ser también la regla
de oro de la cancha.
El único aspecto donde el futbolista vuelve
sobre lo sucedido en un partido es, paradójica-
mente, para hablar de sus propios compañeros.
El abrirse paso y sobre todo mantenerse en alto
en el mundo del fútbol no es tarea fácil: sólo
llegan y se mantienen los fuertes de espíritu, dis-
puestos a empuñar l a ~ armas cuando termina el·
partido.
Hay toda una infundada tendencia a consi-
derar la profesión cerno la más placentera y re-
dituable. En cuanto a esto las conclusiones podrían
ser sorprendentes: una encuesta universitaria rea-
lizada en Brasil -otro paraíso del fútbol- de-
mostró que casi el 75 % de los futbolistas profe-
sionales estaban por debajo del mínimo vital.
Quizá entre nosotros la situación tampoco sea
esencialmente distinta.
La búsqueda de la especialización a través
de entrenamientos durante cinco días de la semana
(en el sexto se "juega" y y en el séptimo se des-
cansa), crea una obligación deformadora'l1ente Pelé: el hombre diez años más viejo que sí mismo.
59
absorbente, monótona, cansadora y potencialmente
peligrosa.
De ahí que nadie de quien lo practica consi-
dere al fútbol profesional como un "deporte".
Por vía de sentirlo en carne prbpia, los jugadores
han resuelto antes que nadie la tremenda contra-
dicción que ocultamos todos al hablar de "deporte"
para referirnos a una actividad rentada. Desde
que el fin reconocido de todo el aparato es el
económico -y por eso la preocupación excluyente
de los dirigentes es ésa- obviamente no puede
identificarse con una de las ramas de la educación
física, parte de la formación integral del ser hu-
mano y de su proceso educacional.
Ningún idioma ha reconocido -tampoco que
sepamos se ha planteado- este problema de de-
signar con un nombre apropiado la actividad de-
portiva más trascendente del mundo moderno como
es sin duda la profesional. 11ientras no se cree
esa palabra para identificar una actividad nacio-
nalizada en medio mundo, sugerimos la utilización
de una expresión combinada: no son "deportistas"
sino "trabajadores del deporte", y su actividad no
es "deportiva": realizan un "trabajo deportivo".
El hecho de efectuar un trabajo enajena parte
del halo poético que comúnmente se endilga a
la actividad. Pero la exigencia aterradora viene
detrás: el público exige que semana a semana el
jugador recite su argumento sin un solo error y
sin ningún desfallecimiento. Esto, que los iutbolistas
definen como "la única profesión donde se da
examen cada siete días", termina con el mito de
que practican alegre y simplemente "un juego".
Es un trabajo y como en tal hay que rendir. Por otra
parte la retribución está en razón directa de la
eficiencia: esencialmente rige una forma de pago
a destajo que incentiva el ardor combativo y la
dedicación al entrenamiento. Pero, ..
60
¿QUE PASA CUANDO UNO SE ENTRENA?
Correr tras esa especialización acarrea poten-
cialmente peligros cuyas últimas consecuencias
investiga la Organización Mundial de la Salud.
En setiembre del año pasado dio a conocer el
resultado de un estudio practicado en 824 atletas,
donde se comprueba que 808 tenían, por ejemplo,
un ritmo cardíaco anormal, más lento que el del
hombre medio. "En líneas generales se ha podido
comprobar que el índice de mortalidad de los
atletas es superior al común de las personas", con-
cluye.
Es que aún rige la sentencia inserta en la
·'Enciclopedia Británica" de 1950: "Es muy poco
lo que se conoce en materia fisiológica sobre ]0.;
cambios que tienen lugar en el cuerpo durante
el entrenamiento físico". Ni sjquiera los libros ~
artículos más modernos sobre métodos de entre-
namiento pueden proporcionar mucho material
científico acerca de los mejores métodos sobre pre-
paración física. No es difícil descubrir la causa
de este desconocimiento: el cuerpo humano es una
compleja interrelación de factores somáticos, psí-
quicos y sociales.
Es decir que el deportista profesional, al es-
fuerzo que normalmente está sometido en la civi-
lización industrial representado por una tensión
nerviosa bajo la forma de amenazas y conflictos
reales o imaginarios, conscientes o inconscientes,
agrega la penuria de someter su organismo a un
estado anormal llamado entrenamiento cuyas con-
secuencias a nivel celular se desconocen. El famoso
médico Han Selye -creador de la teoría del
"stress" o tensión vital, con que se designa el
'estado de esfuerzo excesivo resultante de una acción
nociva para el organismo como la fatiga muscu-
lar- presume secuelas importantísimas. Después
de someter a pruebas de laboratorio a animales,
primer paso antes de la investigación humana,
Las caras de los examinadores semanales.
señaló la presencia de efectos tales como el ensan-
chamiento de la corteza suprarrenal y cambios
celulares indicativos de una actividad glandular
aumentada; una atrofia general de las glándulas
linfáticas con cambios concomitantes en el número
de células sanguíneas, particularmente respecto a
los eosinófilos y linfocitos; erosiones y úlceras gas-
trointestinales.
Entre sus conclusiones figura que una persona
entrenada puede soportar relativamente un ejer-
cicio para el que ha sido preparada, pero sucumbe
más fácilmente que otra normalmente sana a
agentes tales como infecciones bacterianas.
Basta plantear el problema para aquilatar su
gravedad. Pero sin llegar a esa gran nebulosa cien-
tífica, sepamos que ni siquiera se puede haéer
profilaxis del humilde, perturbador y vulgar des-
garramiento, un verdadero azote.
EL PARTIDO QUIMICO
En medio de ese desamparo la máquina no se
detiene ante reclamos contra su deshumanización:
el fin es conseguir dinero. Entonces se presentan
hechos como éste. En el mismo partido de Puerto
Sajonia donde un jugador uruguayo se fracturó
en 1968 una pierna, actuó en la selección paraguaya
Sergio Rojas. Al día siguiente el club a que per-
tenece demandó a la Liga de Asunción por su
inclusión con un fuerte resfrío mediante el sumi-
nistro de una inyección: cuando terminó el partido
fue internado con congestión pulmonar. Es cono-
cido por otro lado aquel informe de la junta
médica que examinara a Edson Arantes do Nas-
cimento, "Pelé": su desgaste muscular corresponde
a un hombre diez años mayor.
61
En general el mundo del fútbol profesional
acuciado por la perentoria exigencia de ganar se
acerca peligrosamente al mundo de los estimu-
lantes.
Por ahí puede rastrearse esa a veces sorpren-
dente disimilitud que aparece en las actuaciones de
equipos de club y selecciones nacionales. Mario
célebre masajista de las combinaciones
brasileñas, nos decía esto: "En las selecciones no
se puede inyectar porque viene gente de todos
lados y no se sabe cómo van a reaccionar. En los
clubes es distinto".
En nuestro medio su propia pequeñez consti-
tuye una bendición: lo pone a salvo de los peligros
mayores. Ningún equipo del país como ninguna
actividad del país, recibe afuera la resonancia que
acompaña manifestaciones de cualquier tipo pro-
ducidas en otros que pesan en la arena inter-
nacional. El éxito de Pelé por ejemplo es indivisible
de dos factores. Uno interno: actúa como integra-
dor racial en un medio donde hasta la propia
Confederación Brasileña de Deportes encabezó una
campaña de "arianización" del fútbol. y un se-
gundo, externo: es el mejor producto de exporta-
ción de Brasil, un territorio con más del 47 o/c
de la extensión de América del Sur y más de
80.000.000 de habitantes.
No hay en el mundo un fútbol laureado
que el nuestro: sin embargo Peñarol y sus
-tres veces campeón de América y dos del mun-
do-- interesa menos que los grandes equipos
de nuestros vecinos argentinos cuya imagen en el
exterior se confunde con gigantescas pampas ahítas
de ganado y empenachadas de trigo, esplendosa
despensa del mundo.
62
De ahí que ningún cuadro uruguayo sta re-
querido para jugar durante el año cada tres días,
promedio absurdo de presentaciones del Santos dl:
Pelé, el hombre diez años más viejo que sí mismo.
Eso libera en parte de la carga de esfuerzos exce-
sivos a nuestros jugadores. Aunque en la misma
medida que se incrementen los presupuestos la
necesidad de jugar, jugar y jugar irá inevitable-
mente creciendo.
Para la segunda rueda del Campeonato Uru-
guayo de 1968 la Junta Dirigente había acordado
poner en funcionamiento el control antidopping
en el fútbol mayor. Silenciosamente, sin embargo,
no se ha vuelto a hablar del a'>unto. La -comisión
designada se desintegró por diversa'> razones y no
ha vuelto a constituirse.
Pero los barrotes no ceden a su prisionero ni
aun cuando deja de actuar. Sólo habilitados laboral
\' culturalmente, para pequeños menesteres, para
tareas sin calificación, el público, sin embargo, lo,;
concibe moviéndose en medio de la opulencia:
eso condiciona todo al dramático período que sigue
al término de la vida útil como jugador.
Esos escrutadores ojos anónimos ejercen algo
así como una persecución despiadada que frecuen-
temente les inhibe de realizar los modestos trabajos
que pueden desempeñar: limpieza, vigilancia, con-
serjerías. Es cuando el ex-jugador maldice su pro-
fesión y como la tierra no lo traga, se sustrae a
todo contacto. Paradójicamente quienes están en
mejores condiciones de enfrentar el tramo que que-
da de la vida, un interminable páramo, son los que
no han llegado a la condición de crack: los ju-
gadores de los clubes "chicos", Por imposición de
una paga menor han debido mantener paralela-
mente otra ocupación y el fútbol rentado ha sido
sólo una entrada extra cuyo término no enciende
las hogueras del infierno. . . ,para noventa minutos de trabajo.
63 ,
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PLAN DE LA OBRA
(Continuación)
EL COMERCIO Y LOS SERVICIOS DEL ESTADO
José Gil
PARTIDOS POLlTICOS y GRUPOS DE PRESióN
Antonio Pérez García
LA PRODUCCióN
Pablo Fierro Vignoli
LA CRISIS ECONóMICA
Instituto de Economía
EL LEGADO DE-- LOS INMIGRANTES
Daniel Vidart y Renzo Pi Hugarte
LOS TRANSPORTES Y EL COMERCIO
Ariel Vidal y Luís Marmouget
LA CLASE DIRIGENTE
Carlos Real de Azúa
LA ECONOM(A DEL URUGUAY EN EL SIGLO XIX
W. Reyes Abadie y José C. Williman (h).
LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACiÓN
Roque Faraol}e
LA PRADERA
Esteban F. Campal
LAS CORRIENTES RELIGIOSAS
Alberto Methol • Julio de Santa Ana
EL SABER Y LAS CREENCIAS POPULARES
Equipo de antropólogos
ARBOLES Y ARBUSTOS
Atilio Lombardo
LA ENERGIA, EL TRANSPORTE Y LA VIVIENDA
Juan Pablo Yerra
R(OS Y LAGUNAS
Raúl Praderi y Jorge Vivo
ARTES, JUEGOS Y FIESTAS TRADICIONALES
Equipo de antropólogos
PLANTAS MEDICINALES
Blanca A. de Maffei
HISTORIA DE NUESTRO SUBSUELO
Rodolfo Méndez Alzola
LA ECONOM(A EN EL URUGUAY EN EL SIGLO XX
W. Reyes Abadie y José Williman (h).
FRONTERA Y LIMITES
Salvador E. Porta
LA VIDA COTIDIANA Y SU AMBIENTE'
Equipo de Antropólogos
POLlTICA ECONÓMICA Y PLANES Dq¡' DESARROLLO
Enrique Iglesias "1
HACIA UNA GEOGRAF(A DE LA VIDA
Rodolfo V. Talice
LA CULTURA NACIONAL COMO PROBLEMA
Mario Sambarino
HACIA UNA GEOGRAF(A REGIONAL
Asociación de Profesores de Geografía"
El PUEBLO URUGUAYO:
PROCESO RACIAL Y CULTURAL
Equipo de antropólogos
PERSPECTIVAS PARA UN PA(S EN CRISIS
Luis Faroppa
LOS EDITORES PODRAN, SIN PREVIO AVISO, SUSTITUIR CUALQUIERA DE lOS TITULOS ANUNCIADOS
O ALTERAR EL ORDEN DE SU APARICiÓN

nuestratierra 22
EDITORES.

,.'

DANIEL AUANAn MARIO BENEDETTO HORACIO DE MARSIUO
ASESOR GENERAL.

Dr. RODOLfO V. TÁUCE
ASESOR EN CIENCIAS ANTROPOLÓGICAS.

Prof•. DANIEL V'DART
ASESOR EN CIENCIAS BIOLÓGICAS.

Dr. RODOLFO V. TÁUCE
ASESOR EN CIENCIAS ECONÓMICAS. Dr. JOS~ CLAUDIO WILLIMAN h. ASESOR ·EN CIENCIAS GEOGRÁFICAS.

Prof. GERMAN WETTSTEIN
ASESOR EN CIENCIAS SOCIALES Y POL/TICAS.

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LAS OPINIONES DE LOS AUTORES NO SON NECESA. RIAMENTE COMPARnDAS POR LOS EDITORES' y LOS ASESORES.
Copyright 1969 . Editorial "Nue5tro Tierra". Soriano 875.
ese. 6, Montevideo. Impreso en LJ~ulJuay -Printed in Uruguay-o Hecho el depósito de ley. Irr.preso en "Impresora REX S. A.. ·. calle Goboto 1525. Montevideo.

setiembre de 1969. - Comisión del Papel: Edici6n ampo· en ,,1 orl. 79 de la ley 13.349.

UTBOL:MITO EALIDAD Franklin Morales
INTRODUCCION El fútbol: nacimiento, desarrollo, ¿muerte? la cultura de la pobreza '.'EI opio de los pueblos" El FÚTBOL EN El PAís Población y fútbol la concurrencia de menores y mujeres Oficinistas de 40 años Menos de 100.000 personas Campeonato Uruguayo: lo curiosa estabilidad No influyen triunfos ni derrotas: ir al fútbol es una cdstumbre lo que sucede afuera No hay reglas en la distribución de entradas los estadios propios De la "alegría semanal" a la muerte civil El fútbol usa al político la Copa "libertadores" y su secuela ¿El fin de lo actividad local? la reforma no servirá Huracán Suceo Población y jugadores Sólo el 8 % no jugó nunca Una ciudad del Interior la verdad de las cifras No se juega menos: llegan menos al fútbol mayor El liceal como espectador y como partidario la Asociación y los impuestos El fútbol en el Interior EL MUNDO DEL FUTBOLISTA No Se aceptan recomendaciones Ni timidez ni "'hibiciones El jugador y el club: relación feudal Los .. Rebeldes" con causa El sindicato del futbolista los amigos del jugador Una manzana y el cojón ¿Qué pasa cuando uno se enhena? El partido químico 3 3 6 8 10 10 12 14 15 17 19 20 22 25 27 27 30 33 34 37 38 39 40 42 42 43 46 47 49 49 51 52 53 53 54 56 60 61

el primero en su género. y' lo hace actualmen:e en LA MANANA. En 1967 publicó un libro con reportajes publicados en HECHOS donde explora con sentido antropológico -una de sus preocupaciones fundamentales. Hacia 1964 comenzó o colaborar en el diario EPúCA en el tratamiento de los grandes temas del fú:bol.istoria del fútbol del pa¡s.al futbolista y al ex-futbolista. Trabaió en el diario HECHOS desde su aparición. El mismo año pub'icó en GACETA DE LA UNIVERSIDAD un extenso estudio sobre la situo ción del fútbol profesional.FRANKLIN MORALES nació en Durazno en 1933. Numerosos reportajes y notas suyas han sido reproducidas en el ex terior. Ha escrito el fascículo de CAPITULO ORIENTAL "Fútbol y literatura" y el de ENCICLOPEDIA U RUGUAYA "La garra celeste". primera h. Tiene a su cargo la dirección de la colección "Cien años de fútbol". . 10 que abandonó momentáneamente para reclizar el Curso de Entrenadores de Fútbol organizado por la Comisión Nacional de Educación F:sica. adquirido por la propia Asociación Uruguaya de Football.

FUTBOL: NACIMIENTO. aunque el término comercio deba interpretarse también como piratería. Dentro de él. Hoy sus cultores'. se desarrolló y ¿muere? Comencemos por ubicar su nacimiento y desarrollo en la sociedad industrial urbana de la que formamos parte.el período revolucionario 1640-88 alió nobleza y burguesía una vez que se reconoció a ésta el derecho a· formar parte del gobierno. saqueo. Fruto de situaciones particulares vivid~s 3 . ¿MUERTE? Aun a riesgo de una obligada brevedad que implica la certeza de no poder fundamentar como quisiéramos algunas ideas que sobre el fenóme~o del fútbol venimos madurando. responden a un tipo social surgido de los sectores marginales urbanos de la civilización industrial: también hay una "geografía del fútbol". se insertaría la educación física y su rama más popular: el deporte. generaría una gigantesca acumulación de riqueza: la revolución comercial acunó la industriaL Aquella ascendente burguesía. El salto de la navegación. DESARROLLO. explotación y tráfico de carne humana negra en manos del blanco europeo. En el continente los dos mil artículos del Código Napoleón consagrarían legalmente la mutación del privilegio de nacimiento por el privilegio de propiedad. de su tradicional confinamiento en el Báltico y Mediterráneo a vastos mundos desconocidos. Tales cambios sepultaban una estructura e iniciaban otra era histórica fundada en el libre cambio de mercaderías: había nacido el capitalismo.' que tenía propiedades y quería privilegios. parece necesano trazar las líneas dentro de las que pensamos nació. como parte de su estructura e inicialmente en razón de sus· necesidades de funcionamiento.INTRODUCCION El fútbol y todos los deportes modernos se consolidaron ante la necesidad de proveer mano de obra fuerte en un momento histórico en que la máquina arrojaba pro· ductos y cadáveres de hombres depauperados por siglos de absoluto abandono físico. denunciaba la decadente sociedad que obraba sobre su expansión como un chaleco de fuerza de cuyas presillas tiraban afanosamente clérigos y nobles. Pero en Inglaterra . El. El siglo XVI constituyó la edad de oro del comercio. conquista.

Fortalecerlo. "El hombre sólo espíritu" idealizado por Descartes salía convertido en cadáver junto a la mercadería que producía. primera 4 El hombre del siglo XVIII. Inicialmente. se le tapó. "Durante siglos los pueblos continentales trataron en lo posible de suponer que el hombre carecía de cuerpo. se diría que no existe. condición de la prosperidad nacional" como luego sintetizaría el mismo Spencer. redimensionarlo a las necesidades· de la hora era la exigencia del nuevo sistema en pleno desarrollo. No fue entonces casual que precisamente Inglaterra fuera el país que asumiera la condición de primer país capitalista. simultáneamente. Es "la nación de animales robustos. competente. En esa disyuntiva histórica la burguesía inglesa arremetió contra el nuevo obstáculo. El hombre tenía que ser capaz de cumplir su papel en las leyes del juego económico: capaz de producir y capaz de consumir. fuese el centro de creación o desarrollo organizado de la mayor parte de las formas deportivas modernas. dieciocho horas parado. Se necesitaba algo más que el capital acumulado por los galeones para echar· a andar las gigantescas posibilidades entrevistas al descubrirse la aplicación del vapor: se necesitaba una enorme fuerza de trabajo vigorosa.en las islas. Tampoco lo sería que. Una cara pálida que surge de las chorreras. en dos direc- . Para facilitar el escamoteo de nuestra corporeidad. activ~. capaz de permanecer catorce. diría tiempo después Herbert Spencer. no se le nota. se adelantaría decididamente a la sangrienta imposición burguesa ocurrida en Francia recién en 1789. La condena de la iglesia al ejercicio pesó por siglos y el hombre europeo vivió constreñido al abandono físico más absoluto. En el siglo XVIII se cubre hasta el cabello con una peluca. El hombre-cuerpo quedó reducido a una carita que emergía de las chorreras y unas manecitas brotando de puños de encaje: ~lgo angelical". Y como una de las bu~nas cualidades de éste consiste en que cuando está sano parece ausente. el hombre moderno llegó a no tenerlo en cuenta más que cuando sentía dolor. sana.

de "hand-ball". obispos y mendigos. Francis Lieber y. En cuanto a la dicotomía gimnasia-deportes la resolverían en favor de éstos y contribuirían poderosamente a arrastrarlos. de atletismo. poco después "La Gazetta dello Sport" de Milán. el mito del siglo :XX. O se prefiere dar nombre y apellido a ·tan complejo fenómeno de la sociedad industrial y así aparecen como "-creadores" Guts Muths. de hockey sobre hielo y hierba. de "badminton". En sus comienzos una publicación francesa. Inauguró por un Íado el comercio de nativos africanos de piel negra. creaba "L~ Vuelta Ciclista de Francia". extrajo juegos populares grotescos y divertidos. sin que los polemistas lo advirtieran. de natación. de "sqúash racquet".sobre todo. Pehr Ling.ciones. Hasta ahora se ha visto el nacimiento de la educación física moderna en las "ideas" de algunos hombres. los elegidos. de boxeo. más tarde 5 . "La Vuelta de Italia". de waterpolo. o la haría perfectamente inútil. planteaban y oían exposiciones sobre <:onsecuencias físicas y mentales de cada actividad: la irrupción de los medios de comunicación de masas terminaría con la polémica. largamente excedidos de la mera tarea de convencimiento y difusión individual. Una gran batalla doctrinaria opuso la gimnasia al deporte y sacudió al mundo europeo occidental.. de beisbol. de bochas. al cabo de los cien años transcurridos. fueron ingleses también los primeros magníficos protagonistas de fútbol. Allí la pelota de fútbol daría sus primeros piques y se meterían los primeros goles. que son tan sólo algunas de las actividades deportivas formalizadas en Inglaterra. Apenas traspuesta la mitad del siglo. maneja colosales negocios. de rugby. de navegación a vela. Thomas Arnold. Locke y algunos otros menos notorios. Mientras España. fue inglés. La cultura física no podía venir de allí ni de Portugal que tropezaron primero con estas tierras porque su concepción cultural era la del mundo del Lazarillo de Tormes. reglamentando y sistematizando su práctica como medio de fortalecer aquella fuerza de trabajo: en la guerra de la competencia se aseguraba el músculo apto de los jornaleros.1e pudieron: dar forma a hechos nacidos con raíces distintas. Ulrico Zwinglio. en las islas. Desde entonces la máquina de la epopeya no se atasca. fue recoger la riqueza de este continente por interpósita persona: el indio mitayo esclavizado en las minas. En una u otra trinchera los defensores de Lada lado arrojaban y recibían argumentos. Friedrich Jhan. "L'auto". tres portentosas invenciones llegarían con sus tentáculos a cada habitante: ese año entraron en funcionamiento el primer cable submarino. Canning proclamaba "una edad de economistas y calculadores". como la de otras civilizaciones. John Hawkins. Entre sus milagrosos creadores es- tarían Sadolet. También de las islas vendría otra cosa: el profesionalismo en el deporte. más allá de la esfera educativa que supone el concepto clásico de "educación física". producía barones y marqueses. de polo. los profesionales. La opción estaba obviamente decidida en la razón de ser de cada invención. La maldición de España. que pervivían como recreación para días de fiesta en la entraña popular. Juan Comenios. de "curling". Montaigne. ante la Audiencia de Charcas: "Han dicho que trabajo". de tenis. de remo. en 1851. La misma que Puiggros ilustra a la perfección cuando cita una demanda por infamia planteada por un español residente en Buenos Aires. de canotaje. nuestro colonizador. que sólo desempeñaron el papel q1. Así como el primer traficante de esclavos. Por otro. se proyecta sobre la vida de las naciones: ha hecho del deporte -del deporte que practican "otros". de golf. la primera agencia internacional de noticias y la rotativa.

cuando no idénticas. LA CULTURA DE LA POBREZA En el Uruguay. de los vastos sectores marginales de la sociedad industrial. gendarme del mer6 cado del oro. De ninguna manera ajena. cortada de un tajo por la fuerza de los hechos en un mundo crecientemente industrializado. de los seguros y los fletes~ Elcricket precedió ~ronológicamente al fútbol. en la Argentina y en todos lados. sólo que el producto de la intemperie social nuestra habría de encontrar en el fútbol un medio perfecto para expresar toda una manera de ser nacional. cinco años más tarde. "El Mundo Deportivo" de Barcelona "La Vuelta de España". las mayores competencias del ciclismo mundial. en 1955 L'Equipe organizaba la Copa Europa de clubes campeones de fútbol. y del brazo del más poderoso aparato banca':io y financiero del mundo. la Copa Libertadores de América. . Poco después de resuelta aquella polémica. aunque con rasgos propios. a cuya imagen y semejanza la Confederación Sudamericana de Fútbol montó. el futbolista es producto de situaciones socioeconómicas similares. el deporte llegó al país lejanamente detrás del "empréstito Giró".la fuerza de los medios de difusión creó las competencias cidísticas más famosas del mundo. En esta punta.

trabajo infantil. A medida que se va 1 . tiene ritmo de tango y se mira orgulloso en el espejo de su coraje. donde. Son "los hijos de Sánchez" quienes han hecho de . Adquirió del inmigrante un instinto conservador. pueblos con culturas relativamente integradas y autosuficientes. es donde nacen los ju. en el cinturón de Montevideo. es conocido que la clase trabajadora es una privilegiada élite respecto de las de algunos países. Si la pobreza reconoce identidades universales y es en esa pobreza donde se fraguan los profesionales del fútbol. vital y espontáneo. Entre nosotros fue en la intemperie social de extramuros. La pobreza. recelo de los hospitales "donde se va a morir". y auténtica manera que podía ser para expresar' esa integración de razas y culturas amasada en la calle. wmpensada por una iconografía de santos en la casa. ausencia de ahorros. espaciada concurrencia a la iglesia para la misa o la confesión. a veces alegre. fuerte orientación al tiempo presente con relativa poca capacidad de posponer deseos y planear el futuro. bajo nivel de educación. por ejemplo. De la única. Por eso es como es. En Estados Unidos. fuerte. Tal vez llegaríamos a una "geografía del fútbol" que señalaría su preeminencia en los sectores marginales urbanos de la civilfzación industrial. hay carencia de reservas alimenticias.e recluta entre los hijos de los asalariados. los trabajadores independientes. podría encontrarse aquí una de las razones de una práctica tan extendida. gadores de fútbol. uniones libres o matrimonios no legalizados. falta de conciencia de clase y una extrema sensibilidad a la posición social.3 la revancha de su postergación.con los países que practican fútbol en gran escala. el fútbol adquirió los atributos que le identificarían. confianza en remedios caseros y en curanderos. se apela a la violencia para zanjar diferencias y para disciplinar a niños. proletaria o campesina. una temprana iniciación/sexual. bajas retribuciones. un sentimiento de resignación y de fatalismo emergente de la situación ante la vida. . o hambre específica. agresivo y autosuficiente.S. en sentido antropológico. en la promiscuidad del aluvión inmigrante. y a. alienado.demás. escasez crónica de dinero en efectivo. el desquite de su marginalidad. los pequeños artesanos y comerciantes. como dice Josué de Castro. falta de vida privada y abuso de bebidas alcohólicas. es a veces nostálgico. bebido del ancestro gaucho del criollo. impaciente. degradante suma. tendencia hacia las familias centrada~ en la madre. En este mundo creador. Ent~éndase que cultura de la pobreza no es sinónimo de clase trabajadora. una constante lucha por la vida donde alternan períodos de desocupación y subocupación. Entresaco algunos. y el éxodo campesino más el negro. características más o menos universales que Oscar Lewis ha desentrañado con una dedicación pareja a su brillo. menesteroso. peregrinaciones a santuarios populares. Tampoco alcanza a organizaciones tribales como las que imperan en África negra. los empleados públicos. creencia en la superioridad masculina expresada en el machismo.en general entre los trabajadores más pobres. incapacidad para pagar servicios médicos y apelación al recurso profesional sólo en casos desesperados. Esto nos llevaría a otro planteo: la posibilidad de confirmarlo a través de la coincidencia que a grandes rasgos presenta el área de la pobreza -no del hambre. en una larga. crítica a los sacerdotes "que son humanos y por lo tanto pecadores como todos nosotros". núcleos cuya situación varía mucho. Hay una expectativa de vida menor. reconoce rasgos comunes. De ahí que hayamos ll~mado al fútbol "el manifiesto de la pobreza" como síntesis del ingenio popular.

etc. "EL OPIO DE LOS PUEBLOS" En el mes de julio. t~mbién la más antigua organización futbolística.. no reparan en esfuerzos de imaginación. Es decir que en el sector más antiguamente estratificado de acuerdo con el canon capitalista.8 Este episodio es sólo uno más de un largo rosario de sucesos que tienen el fútbol como aparente origen: de aquí a llamarlo "opio de los pueblos". el de Rumania en 1931.. O sea que además de integrar lo que Adorno llama "la industria del espectáculo". el de Hungría en 1901.. En cuanto a la situación en los países socialistas debe seña. estalló una guerra que 'dejó miles de víctimas e hipotecó indefinidamente los. creada en 1892. después del tercer gol de El Salvador frente a Honduras en la ·ronda eliminatoria para el Campeonato Mundial de México. el de Checoslovaquia en 1923. Dispuestos a arremeter contra la pelota de cuero número cinco porque su desaparición sólo acarreará beneficios a estas tierras atrasadas y sojuzgadas por su pique. surgió.produciendo la quiebra del orden tradicional. . "adormecedor de conciencias". ofreciendo además la posibilidad de una vía de escape individual a su marginalidad: la otra sería una empresa colectiva: la quiebra del orden que le condena. el fútbol parece ajustarse a todo un tipo humano de la sociedad industrial y responder a las esperanzas e inquietudes de ese vasto sector. hay un pequeño trecho salvado infinidad de veces por todo un sector "progresista" con el sociólogo Juan J. van surgiendo nombres de jugadores y clubes que se . el de la antigua Alemania unificada en 1900. un año después el de Bulgaria y China. También allí fue un producto urbano de la sociedad industrial. íntimamente relacionada con el problema del empleo del tiempo libre en las ciudades. El ingreso de Rusia a la Federación Internacional se produjo en el año 12. El fútbol es un modo de que continúe existiendo la sociedad de clases y a la vez la sociedad de clases es un modo de que continúe existieildo el fútbol. objetivos económicos y culturales que algunos países centroamericanos persiguen desde la abdicación del General Iturbide en 1823 al ocaso político de Francisco Morazán en 1840. La asociación de instituciones más antigua del continente es la de Sudáfrica. empuje derivado de los planes de extensión de la práctica deportiva.codean con la realeza internacional del fútbol. hay entre ambos un acondicionamiento recíproco. Se alegará inmediatamente que es absurdo explicar al fútbol como una mera superestructura de . " . aunque cuando se trocaron las reglas del juego económico recibió un gran El habitat originario del jugador de fútbol.larse que el fútbol hunde sus raíces en la vieja estructura. "contrarrevolucionario" "alienante". los lúcidos conjurados." . Sebreli a la cabeza por estas latitudes. patrimonio de los desheredados. "Todo por un gol. y expulsada de la FIFA en 1961 por su consecuente política de discriminación.

puede explicar tantas inexactitudes. exactamenfe/tomo . impulsos reprimidos. que sólo se logrará mediante una enorme inversióri diaria de horas. es del propio estado. doce horas diarias es entonces el peor cómplice del· sistema de gobierno. Los trabajadores tratarán de reeditar el éxito que tuvieron el año anterior. Ningún ser humano puede vivir un apocalipsis semanal para estar así exento de "culpa". porque está generando una ganancia enorme al patrono. Nadie podría negarlo. corno único medio de asegurar una práctica metódica. Descargar cómodamente responsabilidades colectivas en el fútbol es una tí pica actitud de intelectuales que buscan chivos emisarios para expiar su propia impotencia. Pretender cargar al fútbol los pecados de Jos regíme- . En natación. donde se produce la catarsis colectiva de frustraciones. Tampoco hay duda de que el poder político utiliza al fútbol para sus fines. Sin duda los estadios obran como gigantescas válvulas de desahogo donde encuentran escape las . Pero volvamos al siniestro imperio de la FIFA cuya sutil eficacia no todos hemos advertido. está activando gestiones para presentar un cuadro de fútbol argentino. Porque de la competencia nace d afán del récord. detrás de este propósito espera la especialización y detrás el profesionalismo en sus diversas formas. En definitiva ni el fútbol ni nadie puede mostrar las manos limpias. resentimientos. en que pese a las restricciones impuestas concretaron una masiva concentración en la que unánimemente se repudiaron los bajos salarios y las medidas antisindicales adoptadas por el gobierno actual. que los jugadores son obreros y estudiantes que no cobran para jugar . Por su parte el gobierno. manejan cualquier otr. en el caso soviético.ensiones sociales. y. Quien paga los impuestos municipales también contribuye a respaldar cualquier gobierno comunal. Q !les de gobierno. Y el fútbol reúne singulares atractivos. De lo que hasta ahora ningún régimen social ha podido zafar es de la honda contradicción que padece el deporte: su mayor enemigo es la propia competencia. Los trabajadores bolivianos han comenzado a preparar sus cuadros para asistir en corporación a la gran marcha del Día de los Trabajadores el próximo l· de mayo. Nadie puede además vivir. de los abusos de una empresa de tran~portes o de la explotación de sus obreros. Ferreri tiene razón cuando dice que "en un régimen comunista. racional. y en todos lados tiene como meta un profesionalismo que. angustias. de irracional. durante todas las horas que dedica a presenciar fútbol en su vida.. decepciones. A esta altura está definitivamente fuera de discusión reconocer que ningún finalista olímpico es un honesto amateur que se entrena después de trabajar ocho horas parado junto a su torno. como es natural. 9 Lo absurdo es confundir la fiebre con el termómetro. desde el mo- mento en que también existe en la Unión Soviética y otros países socialistas. tratando de neutralizar la realización de la gran marcha del 1 de mayo. por encima de la.la sociedad capitalista. Quien paga una cuenta de luz también merece la silla porque está sosteniendo la parte del aparato gubernamental de producción y distribución de energía. El deporte de hoy en la Unión Soviética. LA PAZ (ANSA). " (Sebreli). una revolución equivalente.. Todos conocemos ejemplos. "FÚTBOL CONTRA MARCHA OBRERA. cuarenta mil metros diarios en los últimos seis meses. nadie llega a las semi- finales sin haber nadado. tiende a asegurar a todos los medios para vivir".a actividad. fronteras políticas. en interés de la colectividad. El hombre necesita expansiones que ningún régimen puede suprimir. Por si ha pasado inadvertido reproducimos un cable publicado en "La Nación" de Buenos Aires el 29 de abril de este año. Con la misma lógica sería culpable quien saca un boleto en la plataforma de un ómnibus. que puede ser Vélez Sarfield o Estudiantes de la Plata". Sólo la oportuna aclaración del editor que figura en las páginas iniciales -donde destaca que ha preferido dejar la palabra a sociólogos y narradores "ajenos al mundo del fútbol". Todos 12s sistemas lo manejan. el estado asigna a algunos ciudadanos la tarea de practicar deportes corno a otros la de cultivar los campos o manejar trenes. saboreados aquí y en todas partes. amarguras. Pero lo que los hinchas ignoran en su mayoría y los diarios capitalistas tratan de silenciar es que el fútbol en la Unión Soviética es amateur. por ejemplo. como promedio. consecuente. Tratar de hacer del fútbol la expresión armada del Manifiesto Comunista es ciencia ficción en estado puro. avalando con ese acto todo lo que pueda tener de nefasta. Quien trabaja diez.

sino porque nos interesaba especialmente otorgar a la situación económica del país la preeminencia que correspondía. menos jugadores llegan al fútbol profesional. No elegimos el año por azar. El tiempo en general ha confirmado las numerosas conclusiones a que llegáramos. al influjo de factores externos. Otro. 10 . desde que Montevideo alberga más del 46 '10 de la población total. Hace más de dos años publicamos en "Gaceta de la Universidad" un estudio sobre la concurrencia a las canchas. "football". La del país como abastecedora de jugadores. Uno es el del aporte del público a las canchas como forma de sostener un sistema de retribuciones al futbolista. Desde hace casi treínta años concurre a las canchas el mismo número de espectadores: una curiosa esclerosis.extrajimos el número de entradas vendidas desde 1945 en cada partido.EL FUTBOL EN EL PAIS La población de Montevideo aparece como consumidora de fútbol. POBLACION y FUTBOL Hay dos grandes ángulos desde los cuales se puede observar la relación entre población y fútbol. Sobre el mismo régimen pecuario de exportación funcionó durante esa década una sociedad urbana consumidora en alto grado. el de la población como cantera de donde se extraen esos protagonistas. Y la tasa metropolitana de crecimiento anual (25/000) es superior a la tasa de crecimiento del país (13. I Formulario por formulario rastreamos las grandes líneas en que se mueve esa concurrencia a través de más de dos décadas. No se juega menos. Por esos años Uruguay. con un nivel de vida cercano al de los grandes centros industriales del mundo.4/000). vivió un intensísimo enriquecimiento. Partíamos de una base monolítica: del propio archivo de la Asociación Uruguaya de Football --ése es su nombre oficial. El fútbol profesional tiene al alcance de la mano un enorme mercado potencial.

Esa enorme masa humana concentrada en Montevideo tiene características especiales que es imprescindible establecer. la composición demográfica indica un "envejecí[NDICE DE NATAliDAD INDICE DE MORTAliDAD CRECIMIENTO VEGETATIVO At'lOS 1910·14 1930·34 1963 36.9 13.siones indican que continuará disminuyendo en los !5 años venideros.5 S.S" 21. Las previ. por lo que el ritmo de crecimiento vegetativo -única fuente de aumento de la población desde la desaparición de la inmigración internacional.5 continuará disminuyendo en los las prevIsiones indicon que 15 años venideros. cabe pensar que son persona<. Puesto que ese crecimiento está basado en el desplazamiento constante de la población del país hacia la capital. Cualquiera sea el sistema de cálculo escogido.7 25. El índice de natalidad ha disminuido en forma mucho más fuerte que el de mortalidad. Propor- cionamos los datos porque volveremos sobre elJo~ "cuando tratemos la aparición de futbolistas. 11 .La clientela del fútbol se repite domingo a domingo. año del último censo de población.disminuye: se redujo casi a la mitad en el período 1910-14 y 1963.5 11. que no tienen necesidad de descubrir el fútbol.

se obtiene el derecho a una rebaja del 30 0/0.600 que mantuvieron el porcentaje. A través de las cifras de· venta de entradas para menores en las temporadas donde funcionó una rebaja para los mismos surge a primera vista un enorme desinterés. En 1965. pero compuesto por una población con firme tendencia al "envejecimiento". la dirección del fútbol se consideró satisfecha con el establecimiento del beneficio: ya se encargarían los interesados de enterarse. Mediante la obtención de un camet en la Asociación. En medio del caos en que se mueve la Asociación. Cuando se oye hablar de este problema del "envejecimiento" o de la bajísima natalidad. que representaron alrededor del 7. Pero estas cifras sólo reflejan una imagen deformada de la realidad. Y la desocupación. 23. hay una tendencia a desplazar cómodamente las tremendas consecuencias a los hombros de "los que vendrán". 12 por lo menos la desocupación censal. a raíz de una iniciativa del Club Danubio. Sin embargo esta consolidada gerontocracia en que se toma el país condiciona ya ahora cada uno de sus aspectos. de 15 a 59 años.. 38.. es fundamentalmente un fenómeno urbano. . los interesados no alcanzaron al 1 0/0.% del total. Como si en todo caso se tratara de un problema a resolver por las generaciones futuras. en 1963. con un abandono de la actividad importante a partir de los 45 años y con otra característica: el desplazamiento de población hacia Montevideo excede largamente las posibilidades ocupacionales. se apJ:obó un proyecto que estableció la entrada de estudiante. Si consideramos que la población estudiantil en Enseñanza Secundaria \' Universidad del Trabajo menor de 18 años agrup~ en Montevideo unos 50. más adelante. Ya veremos a través de cuántos aspectos. único en análisis similares de 70 países: la tasa de actividad masculina disminuye pronunciadamente a partir de los 45 años. La comparación de las cifras de nuestro país con las de cualquier país de América destaca nítidamente una tendencia al "envejecimiento": en los cálculos más moderados. además de su número. Respecto a los índices de actividad de la población los datos revelan otro fenómeno llamativo.000 estudiantes aproximadamente.2 % y en 1964. c) la población de 60 y más años. beneficio que comprende hasta los 18 años. conforme surge de una encuesta que realizamos entre alumnos liceales y cuyos resultados analizaremo. datos son también aparentemente condenatorios: en 1965 se expidieron 1.miento" acelerado de la población. consecuencia de estas cifras y de lo señalado en cuanto a la inmigración internacional. El fútbol siente su influencia. b) la población en edad activa. porcentaje sólo comparable al de las sociedades europeas. Lo. En 1962 se vendieron 42.600. al año siguiente 890 y en 1967 sólo 560.484 carnets. LA CONCURRENCIA DE MENORES Y MUJERES Tradícionalmente el fútbol dio la espalda a dos sectores vitales de la población: menores y mujeres. El problema fue que no se enteraron. las personas mayores de 60 años superarán en 1982 el 14 % de la población total del país. Para estudiar la distribución por edades la población se agrupa en tres categorías: a) la población de O a 14 años cumplidos. Ya tenemos planteadas varias condicionantes: por un lado un mercado potencialmente enorme. o población joven.500 que significaron sólo el 0. que no debe confundirse con la efectivamente activa. Vitales en cuanto influyen en cada hogar.

reconoce por fotografías las caras de los jugadores más. Por su lado la mujer "está enterada'" de lo que ocurre. renombrados y participa de las grandes expresiones colectivas de alegría por triunfos que también le llegan. El censo estableció que en Montevideo la población femenina supera a la masculina: en ófras redondas. una "filosofía de la facilidad" a la que el fútbol está habituado. Sin embargo hoy por hoy a las canchas sólo corl('urre el hombre. y lo confirma el baby-fútbol. un ideal deportivo al que aspiran todas las sociedades. Ahora. 630. no imagina que alguien pueda estar ajeno a sus propósitos. en medio del rezongo de la esposa y la indiferencia del hijo. el fútbol se permite despreciar la decisiva influencia de la propaganda en procura de captar para sus espectáculos el 60 % de la población. Aun cuando el beneficio de tarifa especial para la entrada de mujer no ha sido permanente. que el fútbol constituye el deporte de masas en el país. 13 . Surge del muestreo entre liceales. Con una importante constancia: hay un 25 % de mujeres económicamente activas.000 hombres. Este pequeño episodio ejemplifica toda una política de imprevisión.000 mujeres y 580. Lo que no le impide lamentarse de "la bancarrota" en que vive. cuando debe interrogarse sobre problemas tan exóticos como la concurrencia a sus partidos. Ajeno a todo tipo de actualización. ignorando o desdeñando cualquier aporte científico.5 %. de anarquía. el porcentaje es ilustrativamente bajo: en 1965 y 1966 no superaron el 0. Esta "quinta columna" de menores y mujeres forma una mayoría abierta aunque no ofrece una posición activa.'Un sector olvidado por el fútbol: los Iiceales. con un predominio descontado y casi absoluto del Estadio Centenario frente a las demás canchas.

000 de . comunicaciones. Tanto es esto así. Queda redqcido a una masa de 580.los jóvenes y las mujeres como destinatarios naturales de sus mensajes. un período razonable en la medida humana para constituirse en espectadores del fútbol. Seguramente nadie ha visto ni oído hasta ahora que algún medio de comunicación de masas se ocupe constante y racionalmente del problema. en cuanto a ocupación y edad. L~ primera de sus reglas es la determinación del "enemigo único". que puede afirmarse que cada partido existe a dos niveles: en la cancha y en los medios de difusión. Publicidad es otra cosa. casi el 30 0/0) . en su inmensa .000 personas de sexo masculino. definir al receptor. Lo que éstos hacen es agotar las posibilidades de información para los "iniciados". comentarios al sitio del dial. y agregamos que hasta los 24 años se registra la. Si tenemos en cuenta las consideraciones en cuanto a la concurrencia de jóvenes y menores. todos saben quién va ganando.000 que van de los 15 a los 64 años. esas 386. tampoco tienen por finalidad conseguir nuevos espectadores: su fin es que al otro día compren el diario o hayan encendido la radio para seguir las trasmisiones.')0 a 64 años. Podemos dar una imagen aproximada del éspectador habitual definiéndolo. Si aquellas máquinas de la epopeya no se atascan. Con frecuencia se oye decir que le rodea una enorme publicidad.000 tienen de 30 a 49 años (constituyen el mayor porcentaje.000 personas están estratificadas así: 120. A su vez. 87. Está dirigida a quien va a buscar noticias. rumores. En realidad no es así. que absorbe a su vez más del 50 o/e de la población económicamente activa.000 personas que van de los 50 a los 64 años. y a ellas se refieren. comercio). como un oficinista de unos 40 años. el fútbol profesional extraería su clientela de una masa masculina que va de los 30 a los 50 años aproximadamente.500 van de 15 a 29 y las otras 60. La gran mayoría en el llamado sector terciario (servicios. transporte. OFICINISTAS DE 40 AÑOS De modo que aquel seductor mercado potencial ya ha sufrido podas tremendas. entre ellas 386. No está en sus fines. máxima tasa de desocupación. Es decir. Aunque costaría demostrar en realidad que figura entre los fines de la dirección del fútbol. En el caso del fútbol ahí están 14 El otro grupo en la estratificación de edades señala la presencia de una masa de 60. a la página o al canal donde sabe de antemano que los encontrará. Aunque no concurran. Es precisamente en este sector donde se registra la máxima tasa de ocupaci6n: cerca del 98 0/0.

Actualmente el régimen jubilatorio casi ha desaparecido. casado.· mayoría jubilados o pensionistas. salvo para dirigentes políticos y alguna Caja autónoma. 15 . añorando aquello que resumen en la frase famosa: "Fútbol era el de antes". ofi cinista. lo que no se compensa con el advenimiento de las nuevas generaciones en la otra punta. Contemporáneos además de las grandes generaciones de jugadores. un hecho singular aun a escala mundial.000 PERSONAS El fútbol profesional soportaría así el progresivo alejamiento de las personas mayores de 50 años. 40 años. es factible que hoy dese- chen concurrir. El censo indicó que a partir de los 55 años sólo 2 de cada 3 hombres están en actividad. por lo que el sector soportó indefenso el gran empuje inflacionario. El pesado andamiaje del fútbol. donde se mueven numerosos clubes. descansa pues en los El espectad9r medio: oriental. MENOS DE 100.

216).000). reclutado en el ~ector terciario y con una edad promedio de unos 40 años.000 personas. hombros de una masa bastante inferior a 100. Jugando entre ellos. Pero el aumento es relativo. Sólo este dato bastaría para' hacer dudar acerca de los beneficios que presuntamente acarrea. de los cuales sólo en cinco (5) han superado las cinco mil entradas (5.41 % para el humor negro de la actividad local más representativa.000 personas constituyen semanal me nte la clientela habitual. en rápido proceso de envejecimiento. ahora nueve al incorporarse nuevamente Danubio subcampeón del Torneo de Copa. Aquel índice de sostenedores del fútbol surge más claro si se observa la venta de entradas semana a semana en los partidos de la primera división A: desde 1950 a 1966 rara vez superaron las '40.Menos de 100. Naturalmente que cuando Peñarol y Nacional juegan entre sí las cifras aumentan. bastaría para procesar todo un régimen que pretende ser profesional. Esta debilidad del grupo de ocho clubes. UnO. desde que domingo a domingo los mayores aportes lo realizan sus partidarios por 16 separado. Una masa esencialmente masculina. desde . Entre los años citados se han enfrentado en mil doscientos dieciséis partidos (1. los restantes equipos concitan un escaso interés.000.

000 entradas promediales. en lo que influyeron dos factores:. por el sistema de "locatario" y "visitante".833 entradas por partido. donde se vendieron 68.habría que agregar quienes ingresan sin hacerlo. Ambos partidos sumaron 124.700.un incipiente desarrollo industrial y un gran empuje burocrático. 10 que implicaría unas 300. tendría que vender anualmente más de 900. El desarrollo industrial. Para que el torneo más importante del fÍ1tbol nacional mantuviera la relación entradas-población de la década del cuarenta. Para la media de los años cuarenta no se tuvo en cuenta el torneo de 1948.000 de los "chicos" en los tres partidos restantes de esa fecha.000 de ambos clubes "grandes" y 7. Todos los días se oye hablar de "la falta de interés en los partidos donde no se juega -el descenso".000 más por año que las cifras actuales. lo que es 10 mismo. de 2. desde que las grandes masas que siguen a Peñarol y a Nacional se transformarían en espectadores exhibiendo la tarjeta social. El equilibrio es sorprendente. En la hipótesis -deliberadamente exagerada. Pero en los años sesenta se tuvieron en cuenta dos hechos excepcionales. desde que habían empatado el primer puesto al cabo de las dieciocho fechas.muestra un sorprendente equilibrio en torno a las 615. Pero aun en cifras absolutas la tendencia de la década es descendente.400 y en 10 que va de la década del sesenta a 605. a las 6.732 entradas. Al parecer.500.000 entradas promediales -gráfica 2. el más bajo registrado. en gran parte. A esa cifra de quienes pagan entrada -rara vez superior a 40.000 asociados: 35. cuando se había jugado la primera fecha de la segunda rueda. Y e~e mismo año. '. Por su lado el Estado.000 en 1951. la situación es más o menos la misma desde las ineludibles columnas del debe v el haber.de una concurrencia del 70 % de los socios de todos los clubes en alguna fecha en la que tanto Peñarol como Nacional fueran locatarios. la pugna para evitar descender a primera B. Peñarol y Cerro disputaron un partido definitorio del título de campeón. que no finalizó a raíz del conflicto gremial de los futbolistas profesionales en el mes de octubre.o. En esos veintidós años el fútbol transitó de la gloria a las cenizas. la de los restantes.000. a 202. Las temporadas consideradas de la década del cuarenta señalaron un momento de enriquecimiento nacional a raíz de la Segunda Guerra Mundial. que obtenía buena parte del intenso comercio internacional por la compra y venta 17 . En el mes de marzo de 196Qc"se jugó la final diferida del torneo de 1959 empatado entre Nacional y Peñarol.000. Pero en ese supuesto la venta de entradas sería irrisoria. llevó el número de obreros y empleados industriales de 96.ivel de vida. otras cifras condenatori~ del sistema imperante. La cantidad promedial de socios de cada uno de los clubes mayores es de 25.510 entradas.000 en 1936. En los años de la década del 40 el promedio llegó a 615. en los años cincuenta a 626.300. la ciudad creció vertiginosamente. por lo que en rigor su promedio es aun más bajo. su composición social tampoco permaneció estática y se produjeron fuertes fluctuaciones en el n. se juegue o no.242 entradas extraordinarias. la concurrencia total se integraría. Fue en esos años cuando se acentuó el proceso de concentración de la población en Montevideo. en diciembre. con unos 42. vendiéndose 55. CAMPEONATO URUGUAYO: LA CURIOSA ESTABILIDAD La gráfica que corresponde a la venta de entradas en el Campeonato Uruguayo de 1945 a 1966 -gráfica 1. mecido por aquella circunstancia excepcional y por una legislación proteccionista.el punto de vista del interés de los partidos.

El período de auge se estiró aproximadamente hasta 1955...000 I 1 200.000 f\ 1'0. un par de años después de finalizada la Guerra de Corea: lo que siguió es conocido.000 / \ I 700. Los pasivos aumentaron su proporción: en 1955 eran 23 de cada cien personas.GRAFICA 1 800. I \ \ I 600.500 y en 1959 en casi 200.000 300.000 v r--~~~ 1\ / ~. f. 1\V i\ v \v \v N kI I I \ / ¡--- 400. En definitiva el Estado continuó incrementando el sector terciario que funcionó como seguro de desocupación: la participación estatal en la actividad de la población pasó del 19.000 1945194619471948194919501951 195219531954195519561957 1958195919601961 1962196319641965 1966 I -' de divisas. imprimió un fuerte impulso a la burocratización: en 1938 ocupaba 58... en 1961 llegaban a 30. La desarticulación económica fue evidente. La magnitud de los gastos públicos en burocracia y seguridad social gestados en el 40 Y50 18 fue imposible de mantener. .000 funcionarios. Sin embargo el fútbol .000 I .000. en 1955 se estimaban en 168..5 al 21.1 %.--- !/ 500..

jugado en el mes de julio. de la gloria de Maracaná a la ignominia de Puerto Sajonia hay una distancia de sólo 40. Confesamos que al empezar a desempolvar los formularios en el archivo de la Asociación teníamos dos cosas seguras: que el índice económico influiría decisivamente por un lado. El "estado de 'Conciencia" por la posesión del título de mejores del mundo pareció surgir en la temporada siguiente. a la que parece natural adjudicarle una gran importancia en la venta de entradas.000 entradas promedio en su torneo más representativo. vueltos los laureados a las luchas locales. que marca el tope en la venta de entradas si para 1960 manejamos las cifras de los 18 partidos. serían los picos desde donde habría que comparar el resto de la actividad. 19 . y Suiza marcó el ocaso de la generación de Maracaná.primera vez en su historia. y los éxitos de Peñarol en la Copa Intercontinental. por . En 1958. Obsérvese queja obtención del Campeonato del Mundo de 1950. NO INFLUYEN TRIUNFOS NI DERROTAS: IR AL FUTBOL ES UNA COSTUMBRE Pero hay aun otro hecho importantísimo: tampoco influyen éxitos o derrotas internacionales ni la presencia de grandes jugadores. el fútbol uruguayo quedaba eliminado de un torneo mundial por cinco ignominiosos goles recibidos en la cancha de Puerto Sajonia. Pero no es así. curiosamente no concitó un interés mayor.o sumamos aquellas 124. y por otro que el gran fútbol del cuarenta que culminó en Maracaná. en el Sudamericano de Buenos Aires de febrero de 1959. poco más de 600.· Pero al éxito de 1950 siguió la decep-eión del torneo Panamericano jugado en Santiago de Chile dos años después. ultrajada por el tiempo. a lo que normalmente se adjudica la llave de la euforia. Y por otro la situación económica. Cabría pensar que el desinterés sería total. parece no in~luir decisivamente. Por un lado no ha conseguido absorber el enorme crecimiento de la población de Montevideo generado en un desplazamiento de habitantes del Interior. sobre todo del Interior urbano.continuó vendiendo. Ambos hechos son de gran importancia para considerar cualquier problema de organización Jel fútbol. Sin embargo. Menos de un año después. Uruguay llega penúltimo solo delante de Bolivia.000 entradas extras. antes y ahora. es decir si :p.000 entradas.

en Guayaquil. que han hecho de él su tragedia o su comedia semanal. Nada varió. en 1964 "El . quinientas mil personas gntaron su euforia. el torneo eje de la actividad local continúa con los índices de venta de entradas detenidos en la década del cuarenta. Aquellos "enemigos domésticos" que presumíamos en oposición no activa estábamos todos en la'i aceras. _Tal1'lpocº los grandes jugadores aumentaron los índices de concurrencia. desde Carrasco hasta la Plaza Independencia. El fútbol se sostiene esencialmente por el aporte de personas de ocupacione. El domingo siguiente. Nada varió. con un solo gol en contra y con la satisfacción de haber marcado un resultado de 20 Aunque lamentablemente tampoco fuera del país abpndan estudios de este tipo.fabrini. en dos arrebata nada menos que la Copa Intercontinental de clubes. La década del sesenta marca la más profunda modificación de la estructura del fútbol local a través de la Copa Libertadores de América.estabilizadas. que Peñarol hace suya en tres ocasiones. Si en el centro de la honda depresión económica. y si tampoco la concurrencia parece afectada por éxitos o derrotas. La ausencia de una política adecuada permitió que volvieran a sus hogares. si no logra atraer a los nuevos habitantes de Montevideo. LO QUE SUCEDE AFUERA Pero en diciembre. Ati1iQJ J)-ºrta. por entonces de Campeones. si tampoco consigue atraer a jóvenes ni a mujeres. Cuatrocientas. Porque parece ser que concurrir al fútbol constituye entre nosotros una costumbre. ávidos de festejar el paso de la mitología nacional. Sólo los habituales siguieron rodeando las canchas. Para el uruguayo medio el fútbol profesional no constituye ni una pasión ni un espectáculo: es sólo una costumbre. todos estos hechos pareeen confirmar la conclusión a que llegáramos por otra vía. la costumbre olvidó la pasión. se clasifica campeón invicto. cinco a cero frente a Argentina que no se había registrado nunca.

21 . No todos los que acá festejan fueron a las tribunas el domingo siguiente.Ni los grandes éxitos.

Aunque el trabajo referido al medio argentino es primario y las conclusiones. Este hecho confirmaría nuestras anteriores especulaciones sobre la edad media del espectador: habría sido reclutado casi exclusivamente décadas atrás. es de 2: 495. Tomando las cifras a partir del año 1945. En esas diecisiete temporadas Peñarol se adjudicó el Campeonato Uruguayo con diferencias de puntos que jamás consiguió Nacional. Pero en el año 65. en el mismo período el promedio de "consumo" en Montevideo es de 615. Isidro Lángara y Ángel Zubieta.. que volcaron la colectividad española hacia San Lorenzo. Labruna y Loustau en River. por cuanto la población del Gran Buenos Aires es considerablemente mayor a cuatro veces la d~ nuestra capital. Desde 1950 a 1966 Nacional ha vendido un promedio ligeramente superior de entradas que Peñarol: 135. Pedernera. Farro. O de lo contrario indicaría que el "exitismo" no es tan contagioso como se piensa. los aurinegros llegaron a consagraciones resonantes que convulsionaron al país. má~ que de las cifras en sí. Micheli. su autor sostiene que todo 10 determina la presencia de los grandes jugadores.000. prácticamente iguales. Y a partir de 1960. En 1953 obtuvo siete puntos de ventaja y la diferencia de entradas fue de apenas 9.000 entradas delante de Nacional. Desde la década del cuarenta en adelante. donde también se señalan venta máxima y mínima en cada temporada entre los ocho clubes restantes). Al año siguiente se produjo un hecho sorprendente: Peñarol ganó el torneo con diez puntos de ventaja pero Nacional obtuvo una venta mayor de entradas.Walter Gómez también en River. 22 NO HAY REGLAS EN LA DISTRIBUCION DE ENTRADAS La distribución por clubes de ese volumen de entradas del Campeonato Uruguayo lleva a otra conclusión que atenta contra los lugares comunes. aproximadamente cuatro veces menos. ganaron dólares y prestigio. En 1962 Peñarol llegó con 6 puntos y con 20. Pero no más espectadores.000 entradas a su favor. no aparecen debidamente sostenidas. Cecconato. Al año siguiente obtuvo una verdadera plusmarca: 13 puntos de diferencia y 60. Muñoz.460 sobre 135.000 a su favor. Severino Varela en Boca. Moreno. del hecho de que en esas diecisiete temporadas Peñarol ganó diez veces el Campeonato Uruguayo y Nacional sólo siete. Simes. Si consideramos el Campeonato Uruguayo como similar a la competencia anual de la Asociación del Fútbol Argentino. lo que a primera vista señalaría una diferencia con nuestro medio. última analizada. etc. en que ganó el torneo por :1 . el promedio entre esa temporada y la de 1963. Bonelli. Grillo y Cruz en Independiente. Bravo y Norberto Méndez en Racing. por tanto. aunque si hubiera que inclinar la balanza hacia un lado sería hacia Montevideo.082 (gráfica 3. para que sirva de comparación acerca de la situación en nuestro país.Gráfico" publicó un trabajo sobre venta de entradas durante los torneos anuales de la AFA. cuando los clubes mayores se dividían triunfos y fracasos como con una regla de cálculo. lo que a la luz de las distintas disponibilidades de población puede aceptarse como equivalente. Pontoni y Martina en el mismo club.000. La importancia de la comprobación surge. Es decir que Buenos Aires dispone de un público que "consume" fútbol en esa proporción anual. Un trabajo primario sólo referido a su volumen anual y sin mayores consideraciones.

también le presentan adelante en la venta de entradas...000 190.l- -.000 170. 55.=. Los torneos de 1950.000 120.I-c_en_"_0J..J.000 150.000 110...=-'-.l .000 160. de la~ que corresponden a los partidos con Peñarol y Nacional más del sesenta y seis por ciento (66 %) : el resto se reparte entre ellos. 63 Y 66 ganados por Nacional.000 80.J.=.000 70.' .000 140..000 30. se repitió la situación de 1954: Nacional le aventajó en entradas vendidas..000 50 . 57. La situación inversa no se ha producido hasta ahora..000 entradas anual~s. 1950 1951 1952 1953 1954 1955 puntos.000 100.. Desde 1950 los clubes menores han obtenido un promedio de 42..1__ --IL - ....000 Romplo Wanderers Rompla Danubio Oefens r \ \ \ \ \ -Romplo Oofonso Romplo Racil\g Cerro 60..Jsll. Puede pensarse que la situación varía en rela23 ...000 t-I--+---t~-f--+--+--+---+_-Jf--+~--+-----t--+-+---+--""""'+-""":"'.000 \ 180.q..--_-'-_ _. 40. 56.. Defensor Wanderers O_fensor Oefo n t Rivor : : .=.000 130..GRAFICA 3 200.JL ---JI--=.000 90.000 Cerre:.: : : 1--1.

vice-campeón en 1964: sólo mayor dependencia. 24 . Rampla Juniors.Para los "chicos" no sirve ganar.

Aunque terminó tercero a diez puntos del campeón. dos equipos menores precedieron a uno de los grandes (Nacional) en la clasificación final: Danubio en 1954 y Rampla Juniors diez años después. es parte de la ruleta a la que entrega su destino: una familia no le confía ni un picnic dominical. y un margen levemente superior a los promedios del Parque Hugo Forno en sus enfrentamientos con los clubes chicos (gráfica 4). desde 1950 a 1966 llevó conjuntamen25 . Jugando con Nacional y Peñarol en el Estadio Centenario.388 (notoriamente inferior) . el producido anual de Cerro -con una campaña sin precedentes desde -el establecimiento del régimen profesional. Desde 1957 su funcionamiento le ha representado una enorme merma en la venta de entradas frente a los grandes. En vez de insinuar siquiera un escape a la asfixia de la situación. Paradójicamente entonces la dependencia del club menor se acentúa en la misma medida en que consigue una campaña victoriosa.surge aun más claramente si se compara lo expuesto sobre la campaña de Cerro en 1960 con la discreta de Wanderers en 1963. porcentajes nítidamente superiores a aquella dependencia media del 66 %' En esas condiciones. esa circunstancia sólo remacha la dependencia de esos dos partidos. temperatura y nubosidad.000 entradas.524 (cifra ligeramente superior al promedio) y Rampla J uniors a 37.880 en el partido de la segunda rueda frente a Peñarol. Cerro obtuvo casi el 80 % de sus entradas de los enfrentamientos con Peñarol y Nacional en 1960. Esa debilidad. El ejemplo de la campaña de Cerro en 1960 es elocuente. Durante esas diecisiete temporadas. Lo de Danubio aparece como definitivamente juzgado aun desde sus propias filas: ha terminado por negociar la presencia de los grandes en su Estadio Jardines del Hipódromo o en el Centenario. Pero esa culminación tampoco consiguió modificar el volumen anual de entradas vendidas: Danubio llegó a 43. sólo consigue remachar los barrotes tras los que pervive. la situación no tiene salida para el grupo de instituciones menores. Danubio el 82 % y Rampla Juniors el 75%. Obsérvese que el presupuesto de cada una viene a depender de dos factores que no gobierna: el estado del tiempo y el auge del grande el día que le corresponde retirar la mayor parte de la recaudación por ser "locatario". .224 entradas en sus partidos frente a los otros clubes menores. y 52. Salvo hacer notar que si la fecha hubiera coincidido con un día lluvioso o con el desinterés momentáneo de los seguidores de Peñarol.no hubiera superado ese promedio de 42. Ese año vendió sólo 17. El otro factor le es también ingobernable: la medida del entusiasmo en filas de aficionados de Nacional o Peñarol.ción directa con la buena campaña deportiva que hayan obtenido en la temporada: no es así. Esa resbaladiza combinación de presión atmosférica. Las cifras no exigen comentario.de victorias del club chico como podría pensarse. superó la venta de entradas cerrense por haber llegado al Estadio como locatario en tardes radiantes. LOS ESTADIOS PROPIOS La esterilización de esfuerzos aparentemente inobjetables como la construcción de estadios es otra de las consecuencias. La gran lección que se desprende de todo esto es que el rival de cada uno de los clubes menores no usa camiseta distinta ni calza zapatos de fútbol: es el sistema. que no altera siquiera la sucesión .

en la que.000 10 000 1000 2 3 4 ·I-I----TEMPORADA 1950. En agosto de 1964 inauguró su estadio propio donde ha jugado invariablemente como local.056 entradas (gráfica 5).000 25. respondiendo a una expectativa que le sindica como la institución en mejores condiciones para lo que los economistas llamarían "el despegue".1966-----1 te un promedio de 32. enfrentó a los grandes invariablemente en el Estadio Centenario. Se podría argumentar que los resultados deportivos le serían posiblemente más favorables. U na merma de casi 4.535 entradas. llamado también "parque canaleta" por los surcos que abrían las aguas de lluvia en la cancha. que va de 1950 al 53.000 30.282.GRAFICA 4 35. Esta resistencia de la gran masa de aficionados a trasladarse a otras canchas que no sean el Estadio Centenario confirmaría lo que decíamos: concurrir al fútbol es una costumbre.842 entradas promediales en sus luchas con el grupo de clubes menores y a 33.308. promediando conjuntamente una venta de 31. Wanderers o Nacional y en un tercero se afianzó en el moderno Estadio Luis Tróccoli. En su~ partidos con los clubes menores la media ha descendido respecto a la etapa del trashumante. No hay apelación: no le conviene utilizarlo.065 en el Estadio.071 personas. hemos expuesto para esos dos partidos claves. 800 entradas es grave. En un primer período lo hizo en el Parque Santa Rosa. A partir de 1951 y por diez años hizo aquel peregrinar: llegó a 11. Con las viejas y desvencijadas tribunas de madera vendía las mismas 1. como hemos visto está en los enfrentamientos con los clubes tradicionales: y aquí se registrá una disminución respecto a las dos etapas anteriores: exhibe un promedio de 28. Su vecino Rampla Juniors debiera servirse de estas experiencias cuando piensa acometer el levantamiento de una nueva tribuna en su cancha. Pero la clave del sistema. Sin embargo la experiencia de los partidos jugados en Belvedere y el Estadio Luis Tróccoli no permiten sostenerlo: los equipos grandes han ganado cerca del 92 % de los puntos en ellos disputados. Jugando en su terreno desde 1957 a 1966 obtuvo apenas una meclia de 8. Cerro ha recorrido tres etapas en cuanto a escenarios donde ofició de locatario. En el primer período. en un segundo ciclo alternó la utilización de las can26 chas de Liverpool. vista la sensibilidad extrema que. llevando a los demás equipos al Parque Santa Rosa llegó a un promedio de 10. volviendo a los niveles del Parque Santa Rosa. natu- . 200 entradas promedio que coloca actualmente.

ción· se amplía: políticos al fútbol como traLmjJolíri" Sin emba¡'go. 'cualquiera puede sostener esa pretensión. POLITIC abrió los· sobres circunscripción {U11ci()DÓ en la misma apenas pudo fueran tan 27 . influye el camino a recorrer. La única forma de sostener que los estadios propios son un esfuerzo compensatorio. DE LA "ALEGRIA SEMANAL" A LA MUERTE CIVIL Frecuentemente se oye hablar de un "tercer grande". las comodidades que se ofrecen.000 10. por sus limitados esfuerzos propios. etc. Claro que habría que comenzar por revisar el número de clubes.000 o AL En general es fáciltrlenti? c()m¡Jrobable una vinculación con la política.000 30. Se piensa que coronando una nueva cabeza se hallaría una salida y se ha pensado.000 ralmente. en Cerro: es sólo un planteo idealista. Incluso Colón. ta al futuro. una apues. en su fugaz aparición por la primera divi- 20. Y desde bol oficia de cOlrtejiado.GRAFICA 5 35. Yeso ya no conviene a nadie. desde que todos manejan aproximadamente el mismo número. sería respaldar ese atisbo de buscar un camino propio denunciando enérgicamente el régimen. Apelando a la medida ineludible del volumen de entradas.

Pero hasta el diablo es buen amigo sabiéndolo llevar.' ~ ' . en nuestra opinión invalidada porque sólo atendió al número de partidos de la actividad local. .402 40. Un simplismo condenado al fracaso. una forma de subsistencia. Tal es la actitud profunda de los clubes menores. . . asegurar en definitiva la eterna imposición de los dos institutos mayores. De ahí que año a año busquen desesperadamente -muchas veces ofreciendo sus jugadores a Nacional y a Peñarol. 31.801 41. Porque ni siquiera aquellos a quienes puede adjudicarse cierta independencia para romper una situación de permanente asfixia -caso de Defensor. sobre todo. Una gran parte de los rumores que van y vienen en cada período de pases nace en los círculos del grupo de ocho.pueden salvar la honda contradicción que lo expuesto plantea. .sIon A. No consideramos acá todo el cuestionamiento filosófico acerca de ese hombre "espe- .138 42.504 51. fiel a una tradición a la que responden dirigentes muy lúcidos. . 1966 .740 54. lo único razonable es suponer que lo hacen para proporcionar a quienes vistan sus colores el máximo de posibilidades. está hondamente trastrocada la filosofía deportiva. . . Se ha llegado a una situación "donde hay que hacer algo": ese "algo" fue la reforma proyectada por los miembros neutrales de la Junta Dirigente. Para cada club menor es preferible. Nada permite demostrar que un Campeonato Uruguayo en tres ruedas como el proyectado pueda quebrar la esclerosis en que pervive el fútbol profesional.. sólo reinan.564 44. . .1 Así por ejemplo la venta anual de entradas de Cerro da un promedio de 43. En la "filosofía de la facilidad" que gobierna el fútbol.646 46. Son éstos quienes tienen en sus manos las grandes corrientes de aficionados. aunque esto no se vea claro. . . ¿Cuál es la razón para que esas instituciones hagan o pretendan hacer fútbol profesional? Desde' que eligieron ese camino y lo mantienen.vender a sus defensores más destacados. '.271 58. aun dando tumbos. más que conseguir montar buenos equipos.. . sus conductores han encontrado por esta vía.100 (ver cuadro)... .067 39.326 84. Con esa venta se consiguen dos objetivos: tratar de solventar los presupuestos y. Toda la situación que hemos expuesto lleva a la conclusión de que están desnaturalizados hasta 28 los resultados de los partidos.660 37. No podían hacer otra cosa : no gobiernan. 192 30.. .061 35. que lo hagan Peñarol y Nacional a la sombra larga de cuyo prestigio y masa de afición se cobijan.900 33.828 35.. Si a los clubes menores las victorias no les sirven nada más que para colgar algún cuadro en las paredes.94. . ~ . en funcionamiento desde la temporada de 1969. como Eduardo Rocca Couture. La razón es aquella dependencia media del 66 % de los partidos con los grandes. . ligeramente superior a la media de sus colegas del grupo de ocho.879 31. 1950 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962 1963 1964 1965 .

QU". 29 . ~condena al fracas<L9 los grandes esfu~rzos de los c:lubes.~t~stadio ~'Luis TrC:lC:C:. El ~régimen.

La primera gran experiencia fue la Copa Montevideo disputada en 1953: ese año la 'Cifra total de entradas de fútbol vendidas de enero a diciembre fue de 1: 849. Pero en los hechos el esquema no funciona.488. Además. En cuanto al "reino de las alegrías semanales" más bien se asemeja a una forma de estoicismo. en ocasión del Campeonato Sudamericano de Selecciones que dio lugar a la ampliación del Estadio Centenario. . imperceptiblemente. ni siquiera el bajo pago convenido. cantidad sólo superada -hasta el año pasado-. Si la salida de la situación no está en realizar una campaña deportiva excepcional -lo que sería el fundamento natural de toda competencia. Y tampoco se cumple.y si además las alegrías de los seguidores son menguadas. Una forma de muerte civil.cializado".en 1956. cuya vieja estructura venía del año 30. porque se trata de un trabajador acuciado por el paso de los días: depende de una flexibilidad articular que cada noche se pierde. Sin considerar la trampa de alguna lesión donde pueda dejar el pie. Porque no se les puede exigir una entrega total desde que las remuneraciones no alcanzan: un gran porcentaje trabaja en otra cosa. mante de dinero obliga. vale decir más allá de la voluntad de los hombres. invitando a clubes extranjeros. a transferir los mejores jugadores. Y la hipótesis de una negativa crea en el jugador un desequilibrio difícil de sobrellevar. generalmente. pero se pierde. a la inauguración de su actual iluminación artificial y a la consagración de los uruguayos en aquella noche que los argentinos llaman de los cuchillos largos. directamente obliga. Se les paga para que se dediquen por entero a esa actividad. han organizado competencias internacionales. sumergidos todos en un régimen donde hacer fútbol es una profesión. Porque al fin de cada temporada una urgencia queSe vende para sostener el presupuesto y asegurar que los clubes mayores sigan ganando siempre. con esa masa de espectadores a su disposición. La compensación es alegrarse semana a semana con los goles conquistados. (Estable30 . hay que convenir en que el sector de clubes menores ejerce toda una filosofía estoica que comienza por suponer que el ordenamiento que nace en la Asociación es natural. y termina en la absoluta indiferencia ante la situación: caminan hacia la perfecta insensibilidad. LA COPA "LIBERTADORES" Y SU SECUELA Tradicionalmente Nacional y Peñarol. nadie puede impedir que el conjunto de jugadores de los clubes menores sueñen con pasar a alguno de los "grandes".

000 90.000 900 800 700 600 SOO 400 300 200 100 1 :000. Los que hay regulan su asistencia conforme a la presunta calidad del partido. año en que se sistematizó su control. Esto contradice directamente toda una prédica diaria que atribuye a la hoy Copa Libertadores de América poderes milagrosos: tampoco ha conseguido quebrar la esclerosis de la concurrencia.GRAFICA 6 2: 000. Es absolutamente lógico que sea así desde que el fútbol no absorbe nuevos espectadores.) La importancia del dato es extraordinaria: estaba invalidando todo lo que podría acontecer detrás de la Copa de Campeones que se instituyó en 1960 a nivel sudamericano. y el volumen de la venta de entradas a los torneos locales.000 1946 47 48 49 SO Sl 52 53 54 55 56 cemos que hemos obtenido la venta total de entradas en el departamento. Gráfica 6. Sencillamente porque las cifras demuestran que toda la actividad local sufre una fuerte merma en función d'e la programación internacional que se realice el mismo año.000 80. cuando 31 . Del 45 al 59 sumamos dos torneos: las copas Competencia y Uruguaya. en la Dirección de Espectáculos públicos de la intendencia. Manejamos las cifras a partir de 1946. Hay una relación directa entre el número y relieve de los partidos internacionales que se jue- guen en Montevideo. En la gráfica 7 está representado el volumen de entradas vendidas de 1945 a 1966. Pero a partir de 1960.

000 entradas más respe:-:to al año anterior son "anormales" pues incluye aquellas 124.000 \/ \!j I 1\ 11 \ / N I I I I '\ I 1\ I ~ /' 1\ I \ /" V V '\ 1/ ~ V I 1\ 1/ \V I - / 1 600.000 y en 10 que va de la década del 60 de 1: 525. Ray un retroceso aun en cifras absolutas respecto a la década anterior.000 vendidas en la final diferida del Campeonato Uruguayo del 59 y el partido de desempate Peñarol-Cerro. Nada más que eso.GRAFICA7 1 : 400.000 entradas.000 soo. primer certamen anual.000 \100.000 I 1945194619471948 1949 19501951 195219. en el que no regía el sistema de "locatarios" y por lo tanto todos pagaban entrada. .000 . 1: 560. Las consecuencias de la implantación de la Copa Libertadores en nuestro medio han llegado a todos los rincones del fútbol: no hay uno donde no se note su presencia.1 1\ .:>31954195519561957 1958195919601961196219631964 19651966 I- aparece. agregamos el aparente "boom" de la Libertadores.\ 1 : 000. 32 En los años 50.000. El resultado es que el promedio de concurrencia se mantiene tercamente estática: la vida de la Copa Libertadores ha sido la muerte del Torneo Competencia.000 I 1 : 200.ooo 700. Si se considerara el aumento de población las diferencias serían importantes. En los años considerados de la década del 40. fue de 1: 400.000 I 1 : 300. el promedio de "consumo" de enero a diciembre en Montevideo. Destrozó aquella Copa Competencia. Conviene aclarar el sentido del "pico" de 1960: esas 100..000 I r-- 1: 100.

Los clubes grandes han instalado algo así como una esclusa: lo que antes se llevaban todos ahora lo desvían a sus arcas.La consecuencia era que en esa rueda de partido~ solían venderse más entradas que en cada una de las ruedas del mismísimo Campeonato Uruguayo (gráfica 8 donde se señala con trazo grueso los índices del Competencia junto a cad á vuelta del Uruguayo). Una sociedad que abarca socios tan pobres y socios tan ricos crea un desequilibrio en favor de éstos.000 y en '1966 no se disputó.000 entradas e inició su desaparición: en 1965. cuando sólo se jugó una rueda del Campeonato Uruguayo por la huelga de jugadores (gráfica 9). El resto retira un porcentaje de cada partido en Montevideo (4 %) que muchas veces significa. en la medida de sus éxitos. el porcentaje es atractivo. que cada día más obra como un chaleco de fuerza sobre sus aspiraciones.del uso o propiedad del Estadio Centenario. sus índices estaban a la altura de 1948. para sus posibilidades tan menguadas. Peñarol elevó sus retribuciones a un nivel competitivo a escala in- La copa libertadores subvirtió la actividad local en beneficio de los "grandes" 33 . De ahí la importancia que tiene el problema -ventilado este año. el primer año vendió 305. concierta base de seriedad. Pero al entrar a esta década. en que venció la concesión del municipio. Obsérvese cómo esta filosofía de la prosternación concuerda sin violencia con cuanto hemos venido exponiendo. que a los clubes chicos les convenía. cantidades nada despreciables. alentar la participación de Peñarol y Nacional en grandes partidos: sin ningún riesgo. ¿EL FIN DE LA ACTIVIDAD LOCAL? Cercenada de un hachazo la actividad local' por la Copa Libertadores de América. El hecho de pertenecer a la Asociación es el arma con la cual los socios pobres pueden forzar a los socios ricos a permanecer en la órbita común. La Copa creó además dos deformaciones. Se llegó a decir. Por un lado. 28. más qU'e jugar entre sí.

. Los contratistas ya anuncian para enero una nueva Copa Montevideo.ooo .400.~ 1/ \' . Por eso desde 1960 la presión sobre la regularidad y jerarquía del Campeonato Uruguayo viene aumentando. Pero en última instancia a las grandes instituciones les conviene cada día menos permanecer en MontevideO.~. pero luego vendrá una tercera donde título y descenso serán definidos por dos grupos de clubes: los seis primeros por un lado y los cinco siguientes por otro. La temporada se inaugura con un Torneo llamado de Copa. al incrementar desproporcionadamente los presupuestos de los clubes mayores (Peñarol. 100. Lo que sucede en 1969 al confeccionarse el calendario de partidos del torneo uruguayo es aleccionador: para que termine antes del 31 de diciembre se jugarán treinta partidos entre semana.\ If.000.~. inmovilizando equipos extraordinariamente costosos. Las dos primeras ruedas serán las acostumbradas. Naturalmente que sus presupuestos no pueden ser cubiertos por la actividad local ni por las cuotas sociales: hay que competir fuera del país en procura de dólares. .. I - ~/ - . desde que este año son once los clubes y no diez.d~~<~~~I. en una plaza que no guarda ninguna relación con ese costo. Es imprevisible saber hasta dónde se llegará. produjo un desplazamiento de toda la atención futbolística del país. A partir de agosto se juega un Campeonato Uruguayo más larg(). J' \ \ \ \ I ) \. LA REFORMA NO SERVIRA 195051 ternacional. en la temporada 1969 debería recibir líquidos más de $ 500. para la temporada de 1969 se llegó a un acuerdo en base a la prolongación de la actividad local. por el ascenso de Danubio a través del mecanismo del Torneo de Copa. Pero en la otra punta del grupo de clubes menores necesita como del oxígeno 34 Así planteadas las cosas._. La Libertadores espera después su turno. donde participan los diez clubes de Primera A y seis de la B. por ejemplo. 000 f--+--+--f-+-+-+---f-I---+-+-+-+-t-+t\--t--i 57 5S 596061 6263 646566 su presencia en Montevideo. 0001-+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+--+-t\+--+-.000H'H-+-+-f---J-I-HI-Hc-l-l-+--+--1--f ~o. porque de otro modo la actividad muere por inanición.diarios).-\\V \ 200. El gran proceso de la Copa Libertadores de América debe centrarse en que. desenfreno al que también arrastró a Naciona! porque cada uno de los clubes grandes es extremadamente sensible a lo que haga o deje de hacer el otro.

Pero hay otra cara de la cuestión: el simplismo que significa sólo aumentar el número de partidos para solucionar problemas tan complejos y que esencialmente requieren salidas de otro tipo... 900... choca de frente con las necesidades de programación internacional de los clubes mayores: básicamente.000 7 19!-4-5-=1-=94 6::-:-19='"4:-:7:-:-19:'-4-8-1-=9'-:-4-=-9-::"19=-'5:--0-1:-:9J..--... : 200.. 63 1965 '966 35 .5-1--::'--::9'::-52:--'9~5-3-'-9+-5-4-=-19::-'5-5-1:-:9:'-5-6-1-91- -'9 62=--19. En los primeros seis meses del año 68 se habían ven- GRAFICA 9 1 : 300. De alú la necesidad de jugar entre semana.-__r-_r_-.----=-1964 57 .000 500.--.000 700.000 1 : 000._-.. El fracaso hay que anunciarlo desde ya...1. 000r----.En el aspecto que podríamos llamar "formal"..000 800..-I 600.~q\.--+-+-+--¡-¡--f~-r-r-Tr-+--¡--tlI¡--+-+---.~-r--._-r___. En agosto la Junta Dirigente anunció un aumento formidable en la venta de entradas.5-8-1=-=9-'-5-9-'::-'96-0-=-19:1'6":"'-'-9. un equipo más y este régimen con mayor número de partidos._-_t_-._-r___r-_. con el resultado económico imaginable._-r____. 000¡--¡r--t---lfj1--r-+-+-'-r---t--+-+-+--t--t--+-+-+--f--+--4f.. . ooo¡---i--¡¡--+--k-+-++---iI--ft.. con su participa<:ión en las Copas Montevideo y Libertadores.

Peñarol no llegó a la final derrotado en . ¿Cuál es la salida? No hay salida en el estado actual de las cosas. Es decir ninguno de los equipos uruguayos alcanzó a llegar a la final al revés de este año donde Nadonal perdió esta última instancia frente a Estudiantes. Si se pierde porque se pierde. También para ellos la situación es de difícil salida: ya vimos 10 que acarreó la victoria al elevarse el presupuesto a niveles siderales.dido 570. interés. En 1968 no se disputó la Copa Montevideo. Ya analizamos la debilidad intrínseca de los clubes menores. Por otra parte esta temporada se jugaron en Montevideo los partidos correspondientes a la serie Eliminatoria del Torneo del Mundo. . Tal el caso de Peñarol. Como vía de escape apareció Nacional organizando en su favor una rifa gigantesca que también ahora anuncia Peñarol. aunque yendo más abajo de las cifras para tratar de establecer cuáles han sido las razones del auge el adjetivo ya no cabe. 914: un incremento casi del 80 %' El he-eho fue calificado de "auspicioso". es decir. que vive a mediados de 1969 una situación alarmante por aquel desenfreno en las retribuciones y el costo de transferencias obtenidas en el mercado internacional. Es decir que .San Pablo y Montevideo por Palmeiras. Sería lícito pensar que por este camino pueden terminar haciendo especulaciones inmobiliarias o de bolsa. o solicitando autorización al Poder Ejecutivo para la prospección de· petróleo por su -cuenta. en el área del dólar. mientras que en Igual período de esta temporada se vendieron 1: 024 .000 entradas. La necesidad de ingeniarse para buscar paliativos hace milagros. Y en la Libertadores quedó en el camino de la serie Nacional al perder en Asunción. Los otros dos tampoco escapan a esa regla. Es decir que 10 que el incremento básicamente demuestra es que todo el andamiaje del fútbol profesional ha girado alrededor de las confrontaciones internacionales. A ninguna gran institucióJl del mundo del fútbol acucian problemas tan particulares como a las uruguayas. incluyendo un partido Peñarol-Nacional. si se gana porque se gana. Sin haber podido llegar a las instancias finales de la Copa Libertadores de América en las tres últimas temporadas. que sólo frente a Chile representó más de 60. Por un lado mercado reducidísimo y por otro su consecuencia: una gran dependencia del exterior. más otros tres para definir quién era su ganador. lo que origin6 nada menos que cinco partidos "clásicos". En 1969 la disputa de la Tercera Copa Montevideo promovió un enorme. Dos por la serie (primero y último). El índice de la actividad local está dado por la venta de entradas del "Torneo de Copa". 36 "Grandes" y "chicos" arman sus presupuestos sobre una estructura aleatoria: el posible monto a recaudar. El primer paso hacia una modificación que calafateara el fútbol nacional sería alguna forma de contralor económico a las instituciones.los grandes clubes parecen insinuar un apartamiento trascendental de los límites que las recaudaciones de las canchas de fútbol les imponen.869. problema planteado a nivel parlamentario en Inglaterra en 1968. superando a la de aquél. Luego se disputó otra serie internacional a través de la Copa Libertadores de América. sufre una tremenda merma en las recaudaciones.

Eso se tradujo en una mayor disponibilidad que capitalizó Huracán Buceo al devolver al fútbol el carácter de fiesta que de algún modo ha perdido.Huracán Buceo aevolvió al fútbol su perdido carácter de fiesta HURACAN BUCEO · ¿Qué ocumócon Huracán Buceo en la temporada de 1968? Establezcamos para comenzar que esa temporada registró una venta anual inferior a la media de la década: 1: 400.· Tan es así que la Comisión Directiva del Club Nacional.000 frente a 1. No en vano el promedio.000 entradas. Es decir que el aporte de sus simpatizantes se reclutó fundamentalmente en aficionados que dejaron de séguir a sus clubes para volcarse a la caravana del Buceo. La sensibilidad de la plaza respecto a los partidos internacionales está probada. que cedió el Parque Central para la 37 . En 1968 hubo once partidos pretemporada menos debido a que la Liber- tadores acortó su desarrollo y ni Nacional ni Peñarol estuvieron en la instancia final.500. por partido de la Copa Libertadores es de casi 35.000.

sobre todo. Y les medios de comunicación porque "están hechos para vender" : a su manera ellos también apuestan al triunfo de los grandes. del dirigente y de los medios de comunicación. Parece elemental otorgar a las divisiones inferiores toda la preponderancia que tienen. las que debieran determinar toda la política del fútbol. Son cosas de este tipo. invalidan tort . El hincha por su propia condición. el índice de natalidad es menor en Montevideo que en el resto del país.3 '/c:'. Los clubes no pueden esperar a que estas caras nuevas "lleguen". Vimos el problema de la tasa de crecimiento vegetativo. En cuanto a los clubes menores las deformaciones financieras y económicas que les abruman pa!:. de este peso irrefutable. a fin de asegurarlo para la causa. El fútbol es un fenómeno urbano. que indican una constante disminución.9 o/e del total. ser el gran proveedor de aspirantes a cracks. Todo el peso de una historia que nació antes del siglo está ordenando que Peñarol y Nacional sólo se sientan "realizados" obteniendo el título de campeón sea donde sea. El aporte de caras nuevas que pueda haber hecho Huracán Buceo no compensó al parecer el desinterés de algún otro sector. Como tal corresponde a Montevideo. El censo revela que apenas uno de cada cuatro de sus habitantes tiene menos de 15 años. En 1963 ese segmento se había reducido al 28.3 sostener a duras penas los titulares. según especula el Instituto de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho. En 1908 el país disponía de una población menor de 15 años que representaba el 40. Los clubes mayores argumentan "no poder esperar". No se necesita ser muy entendido para tener una idea de la situación de este otro reino del caos.mayoría de sus partidos. llegó a llamarle la atención sobre el hecho de que jugaran el mismo día que el viejo club. como que allí se juega el futuro de toda la actividad: sin jugadores no hay juego. El dirigente porque su vanidad no soportaría la derrota durante su mandato como forma de asegurar días venturosos para otros. Por distintas razones los tres están imposibilitados de "esperar" un período prudencial de maduración del jugador. Necesitan alinear al crack de cualquier 38 La primera visita a una redacción. una de las más bajas del mundo. entre otras cosas porque. supuestamente orientada a proteger el' cascarón que guarda a todo futuro jugador. Es la exigencia del aficionado. manera. POBLACION y JUGADORES El otro ángulo desde donde puede observarse la relación población-fútbol se refiere a esa masa como cantera de la que se extraen los jugadores. y las pesimistas previsiones para los próximos quinc'e años.

Hay por otra parte una notable semejanza entre sus resultados con el trabajo que publicara en 1960 el diario "El País" a través de una encuesta del Instituto Uruguayo de la Opinión PÚblica. en ese orden. Y el total de quienes dejaron es el 35 7e de los encuestados.1 queda como una inquietud cuyo valor mide más que nada el pavoroso desinterés del mundo del fútbol por racionalizar su proceso. Las respuestas entonces correSponden a un núcleo donde generalmente no se toma al fútbol como salida a las penurias personales: es escaso el número de jugadores de primera división que han cursado liceo. El total de encuestados masculinos fue de 194 alumnos. se dividen así: . falta de condiciones para jugar al fútbol y en general para todos los deportes. que sería la práctica masiva y consuetudinaria del fútbol. Los elegimos para tener una muestra de tres zonas distintas: una alejada. . otras actividades sin especificar y otros deportes.. Pero sucede que ya a los 15 años se plantea el problema de seguir jugando o abandonar: ésa sería la edad crítica para el fútbol y la que tendría que merecer toda la atención de sus responsables. con un promedio de edad de 15 años. SOLO EL 8O¡o NO JUGO NUNCA Hemos realizado un muestreo acerca de la práctica del fútbol en algunos liceos de Montevideo y en el departamental de Florida. sólo 16 o sea el 8 % aproximadamente. La diferencia de las cifras entre los años diez y sesenta estaría en parte 39 . ya que el 77 % de los niños que egresan de Enseñanza Primaria ingresan a:I liceo y sólo el 23 <. La gran mayoría de quienes dejaran de jugar (casi el 85 %) 10 hizo a los 15 años. otorgando recursos a un técnico capacitado que se encargara sólo de detectar la cotizada radioactividad estelar. Desde el punto de vista deportivo habría entonces una constante en nuestra sociedad. Auscultar la población liceal es importante. otra típicamente urbana y una tercera singularizada por la región proletaria donde está asentada. De ese núcleo contestaron por escrito a través de un formulario no haber jugado nunca. Esto destruiría -sujeto a otras confirmacionesla aseveración diaria de que se juega menos que antes: por lo menos entre el fin de la infancia y la adolescencia se juega tanto como en los años diez. Una de las razones de la disminución del número de jugadores captados por los clubes podría radicar en que el trabajo requiere tempranamente el concurso de los jóvenes. En esa elección pesan factores económicos ya analizados por los sociólogos. Sin duda Uruguay dispone de un deporte de masas a pesar de la falta de planes gubernamentales y de la escasez de recursos. que se subdivide en trabajo (un 80 % de ese 60). -Un 35 % por falta de interés. Los liceos agrupan pues un enorme porcentaje de la población joven.el 5 % restante dejó de jugar por problemas fi'iicos. que se subdivide en falta de interés propiamente. NQ 21 en Arroyo Seco y NQ 11 en el Cerro. Hasta ahora ninguno ha jugado su suerte a la formación de jugadores y su venta posterior.esfuerzo distinto. lo que nos permitiría paralelamente conocer "la influencia del "cuadro del barrio".7c va a la Universidad del Trabajo. Aunque reconocemos su insuficiencia. estudio.Un 60 % lo hizo por falta de tiempo. En cuanto a las razones de ese abandono. Encuestamos grupos tomados al azar de los liceos NQ 9 en Colón.

UNA CIUDAD DEL INTERIOR Sólo hemos podido llegar hasta Florida con nuestros formularios a cuestas. y una cuarta área heterogénea. una zona subdividida con mezcla de viñedos. la casa ha sido un gran aliado para extender la práctica. caóticas. Prefieren hacer del fútbol sólo un solaz. etc. alguna vez. pero los jovencitos de hoy parecen ser lo suficientemente independientes como para atravesar la ciudad -caso de los alumnos del Liceo de Arroyo Seco. una tercera zona de ganadería extensiva. Tiene para ellos al parecer un sólo carácter: divertirse en un juego colectivo. la distancia 40 a reCorrer no es . casi un 46 % respondió que no. Parecería que manteniendo el interés por hacerlo. en algún lugar. dada por este dato: la vida tiene otras exige~cias apenas traspuesta la infancia.. En cuanto a estas respuestas críticas téngase en cuenta que se trata de población liceal.en ninguna de las zonas se arguyó "falta de sitio para jugar". Preguntados si sus miras eran convertirse en jugadores profesionales de fútbol.un obstáculo insalvable. Sería distinto tal vez a la que se recogiera entre jóvenes no estudiantes o en la Universidad del Trabajo. Encuestados 47 alumnos con un promedio de . un medio de reunirse con amigos. hortalizas. Proporcionamos los datos obtenidos en el liceo departamental de una zona donde se conjugan casi todas las modalidades agroec.en busca del "espacio vital". cerdos. frutales. Sin duda el "campito" junto a. Florida tienen un área lechera de suministro a la capital. cría de aves. ¿Causas? En su inmensa mayoría (83 %) no desean la experiencia en las marginadas divisiones inferiores a las que en general consideran desorganizadas.onómicas. Curiosamente -a pesar de que la pregunta se planteó expresamente. La otra razón estaría en el 57 % que continúa jugando.Un deporte de masas: el 92 % de la población mascúllina. ha jugado fútbol. en la calle Enriqueta Compte y Riquet.

En cuanto al promedio de quienes dejaron es mucho menor: un 20 % frente al 35 % de Montevideo. "- I I I I I \ I 11 1\ I j I .40 o 1. 20 o parece determinar "una prolongación de la infancia" medida en años de dedicación al fútbol.30 o 1.51 %) no jugaron nunca. Sólo el 11 % abandonó para trabajar... 50 1.~ 11 11 90 o 80 o V 1/1\ 'r'\ '/ ?O o 60 o 1/ :~I\ V' 1- r--. 1 ' i ! l" ¡.80 O 1. 1I [\1/ 50 o 40 o 30o 19 la 1920 1930 r-1940 lls( l I~' . El 80 % de quienes dejaron de jugar lo hizo por falta de interés..70 o 1.00 1. 10 o 1. La carencia de fuentes de trabajo GRAFICA 10 2.60 o 1. Obsetvesce1"15araíelism6 cOIl Montevideo...00 .16 años.- V ji ! j 1 [\ 1. 41 . 1960 1~6 DATOS PARCIALES. sólo 4 (el 8.90 o 1.

tampoco nadie sabe cuántos muchachos se incorpor. En los años diez los datos que disponemos muestran una media de 1. El promedio de los años cincue~ta es de 850 y en esta década del sesenta de 941. El promedio de cada década es aleccionador (gráfica 11). En 1967 el registro fue sólo de 1. Lamentablemente la Asociación sólo dispone de los registros de los años 1918 y 1919 Y después recién aparecen los de 1935. los jóvenes de entonces jugaban de la mañana a la noche. el auge del fútbol no parece haber disminuido: lo juegan o han jugado prácticamente el Cien por ciento de los encuestados.967 jugadores y al año siguiente 1. En la del cuarenta de 1. Saltando sobre vallas al parecer infranqueables ha conseguido permanecer por encima del tiempo y sus mutaciones erigiéndosecomo la actividad nacional más representativa.LA VERDAD DE LAS CIFRAS También en las oficinas de la Asociación Uruguaya de Football hemos revuelto viejas carpetas para conocer cuál ha sido en cada temporada el número de jugadores inscriptos.952. Amos de calles. Al margen de la formidable diferencia entre la población de una y otra ciudad. Es decir.959. saber cuántos se agregaban año a año al fútbol mayor. hace cincuenta años se podían hacer. Tampoco existían los cantos de sirena de los cines. sólo con los nuevos jugadores fichados. NO SE JUEGA MENOS: LLEGAN MENOS AL FUTBOL MAVOR La conclusión primaria sería la tantas veces repetida: se juega menos al fútbol. Por tratarse de datos inéditos damos la tabla completa (gráfica 10).100.an a la práctica activa. 181. guste o no a asépticos intelectuales que fingen ignorarlo. Sin embargo. faltando el del 37. plazas y aceras. a través de una investigación que hemos realizado entre jóvenes en edad liceal. En la década del treinta es de 564. Sin duda la ciudad de los años diez no es la de los sesenta. casi 88 equipos más que hoy. ¿Por qué entonces esa disminución en el número de fichados? Aclaremos que la distinta composición 11 42 . El hecho es deplorable porque los índices de 1918 y 1919 son de gran elocuencia: en 1918 se incorporaron 1. Así como nadie sabía el número de entradas vendidas partido a partido desde el año 1945. de las playas aún no descubiertas como sitios de recreo masivo ni de las seriales de televisión.

Es decir que para mantener la proporción de inscriptos de aquella época tendrían que anotarse hoy en la Asociación alrededor de cuatro veces más. el 90 % contestó desconocer tal cosa.000. una media de 4. cuando bastaría imprimir 2. si bien la disminución constante del crecimiento vegetativo por la merma de nacimientos tiende a disminuir la proporción de la población joven.era de 110.000 en vez de los magros 941.AÑOS 1935 1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 943 1944 1945 r*) Datos sólo parciales. lo que podría explicarse por lo poco que ofrecen pueblos y ciudades del Interior en materia de diversiones y entretenimientos. EL LlCEAL COh'\O ESPECTADOR '! COMO PARTIDARIO En Montevideo. Esa masa ausente en la capital de más del 80 % constituye un problema grave.límite aproximadas para ingresar a un club. razón por la cual son más. Es decir. El censo de 1963 reveló que ese sector de población ascendía a 205. Preguntados expresamente cómo influía el beneficio acordado por la dirección del fútbol rebajando las entradas para estudiantes. la diferencia del número de habitantes en estos cincuenta años alcanzaría para alimentar una inscripción que en números absolutos tendría que ser superior a la registrada en los años 18 y 19. Dicho de otro modo: si bien los jóvenes son proporcionalmente menos.000.000. En efecto. numéricamente más que en aquella época. de ese par de centenares de jóvenes licea1es contestó que concurría semanalmente a ver fútbol casi un 20 %' En Florida la concurrencia alcanza al 55 %.000 volantes y distribuirlos en los treinta liceos de Montevideo. Otra muestra de las tremendas contradicciones del fútbol.000 y en 1967 es de 2: 800. Según el censo de 1908 la población masculina entre 15 y 24 años -edades . que se comprueba en la "pirámide" de la población por edades no es decisiva. que acuerda un beneficio pero que no lo hace conocer a los interesados. en 1918 la población era de 1: 340. ¿Alguien puede asegurar que el fútbol tiene propaganda? El precio de las entradas ocupa el primer sitio entre las causas de inasistencia: cerca del 45 %' La falta de interés en los partidos viene detrás: 43 .

Racing. Los otros clubes de la zona del Prado (Ri. de sus profundas contradicdones. No aparecen partidarios de clubes de barrios lejanos como Defensor. . Wanderers aparece con un 2. de su incapacidad para orientarse. Si bien juntos componen una abierta mayoría.Programando el fin de semana. Danubio.la pretensión tantas veces expresada por las grandes instituciones de representar "la mitad más uno" del país. Las barreras.30 %' Es curiosa la explicación de las razones de! partidarismo: los de Peñarol en su mayoría (56 %) lo atribuyen a los triunfos. Teóricamente el fútbol no tendría que temer al futuro.ividida la preferencia por los clubes parece atentar contra otro lugar común: el que sostiene que la sucesión de victorias asegura generaciones de hinchas'La década de! sesenta tiene color peñarolense: sin embargo los partidarios de ~eñarol son e! 33. el 30 %' La idea de desorganización le sigue en porcentaje: un 18 70. de lo que en definitiva no es sino fiel espejo de una situación social a la que no «puede escapar. la imposibilidad que pueda sobrevenir son resultado de su propio desorden. Sud América. la falta de tiempo y otros factores completan e! panorama.80 % de Liverpool recogido en el 11 Y en el 21. Lo sostienen una praxis increíblemente casi unánime y una población sensible a sus realizaciones.43 % proveniente del Liceo Ng 21 y hay un 1. Central.60 %). La presunción de estafas a través de "resultados acomodados". La zona geográfica parece tener importancia en un partidarismo que no puede escapar al peso de los clubes mayores. de sus desgarramientos internos. Así por ejemplo en el Liceo Ng 11 Cerro recoge un 12 % de opinión y Rampla Juniors un 5 %. ¿Insinúim cierta medida de independencia de opinión al no dejarse llevar por la corriente fácil de la victoria? Obsérvese que con una edad promedio de quince años.33 % mientras los de Nacional forman el 30. Huracán Buceo. individualmente representan nada más que "las mayores minorías".80 % en Colón. pero no consiguen alinear ningún partidario en Colón ni Arroyo Seco. Por su lado quienes se 44 inclinan por Nacional apelan a la tradición. las trampas.ver Plate y Bella Vista) representan el 1. La forma en que está q. afincado en Sayago. . recluta también el 1.21 % de opinión en Arroyo Seco y hay un Requeño porcentaje para Progreso proveniente del Cerro (e! 0. desde los cinco han oído el pegadizo canto a las gestas peñarolenses. etcétera. Parecería además descartada -por lo menos a esta edad.

45 .Curiosamente. los triunfos no parecen atraer nuevos partidarios.

quien -cuando se plebiscitó la reforma constitucio46 nal de 1952. Para la intendencia quien pagaba el impuesto era el espectador y no la Asociación. El pleito que liquidó este año la Suprema Corte en favor de la Asociación. señalando que la retención fiscal impuesta Un gol. timbres. citaba una jurisprudencia de la Suprema Corte de Estados Unidos.interpretó que la disposición que exonera de impuestos al fútbol era derogatoria de todas las anteriores. El proceso es la culminación de un episodio curioso. Al término de cada ejercicio la Junta Departamental resolvía "subvencionar" al fútbol con una cantidad equivalente a los impuestos retenidos. etc. . Se entiende -incluso por la Suprema Corte. honor del "pago". Tal vez también haya incidido en la postura asociacionis'ta la tesis del doctor Juan Jacobo. . respondía a una embestida del ex-intendente Glauco Segovia quien le intimó el pago de decenas de millones de pesos. Lo que hacemos es percibir el impuesto a través de ella porque sería imposible cobrarlo a cada persona que va semanalmente al fútbol por otro medio que no sea ése". problema del que nos ocupamos aparte.LA ASOCIACION y LOS IMPUESTOS En el mes de abril la Suprema Corte de Justicia falló a favor de la Asociación Uruguaya de FootbalI un pleito iniciado por el municipio por cobro de impuestos. que sólo lo recaudaba. El fútbol profesional aparece así en el país asimilado a cualquiera de estos organismos de acuerdo con la definición clásica de "cultura física". "Nosotros no gravamos a la Asociación sino al espectador. argumentó la in· tendencia. Eso funcionó hasta que un buen día alguien llegó a saber que la Junta no continuaría esa política de paz.a los espectadores.que es de aplicación la norma de la constitución que exonera del pago de impuestos a los organismos culturales. La consulta del doctor Valdés Costa agregada al juicio que también inició la Cruzada Antituberculosa. El mismo año la Asociación comenzó a no pagar gravámenes de ningún tipo: hoy los partidos sólo están sujetos a la tasa por permiso municipal (sellados.t. beneficia a ésta no podía extenderse -según el municipio. o pensó que había llegado el momento de dejar establecido que al fútbol -por disposición constitucional. La exoneración impositiva qU. Anualmente el fútbol retenía el monto de los impuestos municipales: los cobraba pero no los vertía. Existía algo así como un "pacto de no agresión".no correspondía pagar un centésimo de impuestos.) que representan unos pocos cientos de pesos.

Entendió la Suprema Corte que la Asociación. Así funcionó lo que se llamó "Oficina del Fútbol del Interior". a través de alguna obra de interés general relacionada con el deporte. surgida histórica{l1ente con anterioridad a sus similares de otros departamentos y con una constitución orgánica. Al final de este proceso tenemos en la actualidad una entidad principal constituida en forma híbrida: por un lado integrada por los clubes de Montevideo que practican fútbol y por otro. La Asociación -generalmente bastante laxa en sus compromisos con la comunidad. el pago de las cantidades correspondientes a las personas que entraron. Un caso similar al que podría plantearse en los templos. . necesidades y aspiraciones del fútbol del Interior. las enormes sumas que recaudó en nombre de una acción de protección social.al agente recaudador debía tener C0mo fuente sólo al sujeto pasivo. EL FUTBOL EN EL INTERIOR El fútbol del Interior . la Asociación resolvió a cierta altura detallar en cada talonario los impuestos que la gravaban. Algo similar sucedió hace unos años con los clubes a quienes la Caja de Jubilaciones gravaba por las tarjetas sociales. Pero el problema más trascendente de cuantos se han planteado en el fútbol en lo relativo a pago de impuestos tuvo lugar con el destinado a la Cruzada Antituberculosa. También los clubes están exonerados de los aportes jubilatorios patro- nales y de asignaciones familiares. y -a pesar del éxito en este terrenono pudieron conmover la indiferencia de la Asociación Uruguaya de FootbaH hacia los reclamos. rabino o pastor. de carácter puramente local. también exonerados. porque de lo contrario sería transformar al recaudador en deudor. es decir. la instrucción o la salud pública. a manera de apéndice. Lo cierto es que la Asociación -mientras no tuvo apremios económicos. para luego quedarse COIl ellas.y luego siguieron la del Sur. Para justificar un aumento en las entradas. si se decidiera cobrar a cada feligrés una prima y luego se exigiera al sacerdote. Esencialmente estos organismos regionales agotaron su esfuerzo en lo deportivo. Estrictamente debió devolver a la comunidad. sobre todo cuando en los primeros años de la década del treinta Montevideo resolvió profesionalizar su fútbol. La del Litoral fue la primera -en la década del treinta. cuyo alcance definía el propio nombre: era sólo una oficina. de acuerdo con una disposición de la Ley de Ordenamiento Financiero de 1960. no podía ser gravada en forma indirecta. librada directamente de impuestos. se describe así la situación: "En el aspecto orgánico e institucional la Asociación Uruguaya de FootbaH.no defendió principios que después parecieron serie muy caros. Además las Ligas del Interior ni siquiera participaron en la redacción del proyecto. El punto de partida de una unidad parcial de esfuerzos podría situarse en la fundación y desarrollo de las Confederaciones.siguió recaudando sin verter un impuesto que desde su nacimiento se prestaba a confusiones: la ley que creó la Cru- zada exoneraba a texto expreso "las entradas de fútbol populares" lo que motivó una polémica respecto a cuáles se entendían como tal. indiscriminada. Hasta entonces se pagaba una cantidad global. la del Este y la del Norte. El desarrollo del fútbol en el Interior trajo por consecuencia lógica el surgimiento de agrupaciones departamentales las que por su escaso desarrollo y necesidades prácticas dr funcionamiento debieron «afiliarse» a la Asociación Uruguaya de Football que hasta ese momento no era más que montevideana. por todas las Ligas Departamentales del Interior".nacido bajo el empuje de los mismos factores que el de Montevideo. disposición que luego se derogó: se hacía indirectamente lo que estaba p~ohibido hacer directamente. En un célebre informe de la Liga Departamental de Treinta y Tres inmediatamente anterior a la fundación de la Organización del Fútbol del Interior (OFI).recibió también la influencia de Buenos Aires y el litoral argentino. como casi todas las agrupaciones del país que se designan asimismo <<uruguayas». la presencia inglesa inicial -:. Se había intentado superar esta contradicción por mínimos esfuerzos de la Asociación -siempre dispuesta a enfrentar a quien cuestionara algunos de sus reales o presuntos derechos-. en consecuencia. 47 . Más aun: tampoco pagan el aporte creado por la ley de viviendas. Como se recordará el pleito también fue fallado en favor de la Asociación por las mismas razones de fondo: no se puede gravar indirectamente 10 que está previsto que no ha de hacerse por vía directa.]0 es en verdad más que una agrupación de carácter departamental.

. lo que es peor. ganado por Durazno. en los hechos. En la otra punta hay un número importante de ex-jugadores profesionales que estiran su vida deportiva en canchas del Interior. si no· a desaparecer. y adoptarían una conducción distinta. En su seno las Ligas de Treinta y Tres y Salto formularon esta profecía: "La Junta Dirigente al prestigiar la creación de ese Consejo Permanente. . Cía¡ Roig Etcheverry. Mogni. Nueva Palmira. por ejemplo. Desde allí la figura del doctor José Chaves Miranda. Eso producía en la organización del fútbol de tierra adentro un enfrentamiento silencioso pero permanente con las Confederaciones llama48 das. beneficiados por un régimen de pases que les deja las manos libres. Hasta entonces. Hernández Vanni y otros. Irazábal Leirana. Junto a Chaves Miranda.Comprobada su inoperancia y ante el fenómeno de un fútbol siempre creciente. participando Paraguay. venía la consulta a Montevideo para resolver si era o no era válido. por lo menos a desempeñar una tarea deportiva regional.constituyó el primer gran éxito político de OFI. además de los miembros elegidos de común acuerdo. Juan Lacaze y Paso de los Toros. Argentina y Chile.otro paso creando un Consejo Permanente del Fútbol del Interior. en el año 45 la Asociación dio -empujada. Sarandí del Yi. con asistencia de los dieciocho departamentos y las Ligas de Nueva Helvecia. suceso que se repitió al año siguiente en Bahía Blanca pero no prospero porque las programaciones de las Confederaciones se establecieron en fechas coincidentes. Tres años después OFI llegaría a su punto más alto con la organización de un Campeonato Sudamericano del fútbol de tierra adentro. entonces delegado por Treinta y Tres. lo que llevará a su consolidación como organismo independiente. en San José. no tiene otra finalidad que la de desprenderse de la tarea material de atender los asuntos del Interior pasándolos a dicho cuerpo y de ninguna manera colaborar con ese organismo para el mejor desarrollo. dado que se abre la posibilidad de que las propias Confederaciones estén directamente representadas en su Consejo Ejecutivo. perfeccionamiento técnico y afianzamiento económico del mismo. Pero eso apunta a trastrocar la filosofía inicial. por el desconocimiento. sino también. aquella que iba a la integración de OFI en la rama amateur de una asociación entonces sí uruguaya. Aparicio Maurente. lo que redundaría en beneficio del fútbol del Interior". No bien apunta un jovencito alentador lo succionan los clubes profesionales. disgustadas porque perdían terreno. Cuadri. miembros de OFI han hablado oficiosamente de respaldar su demanda de ejercer la representación del fútbol uruguayo en las Olimpíadas con el poder político que les dan los numerosos representantes del Interior en funciones ejecutivas o legislativas. El mismo año 51 organizó el primer campeonato de fútbol del Interior. si alguien protestaba un gol en una cancha de Sarandí Grande. Actualmente la nueva orientación representa su regreso triunfal a los primeros planos de la dirección política. Ya en 1949 el Consejo Ejecutivo había presentado renuncia "por el insuperable obstáculo no sólo de la inercia de la mayoría de las ligas en el cumplimiento de sus escasas obligaciones. Al año ~i­ guiente renunciaron sus integrantes "en razón de carecer de una mediana autonomía que le permitiera dirigirlo y protegerlo": fue la actitud que precipitó la fundación de OFI en julio de 1946. lo que representaba una reorganización de la AUF que reclamó siempre. Pero en este momento se incuba otro: en julio. de la autoridad y atribuciones del órgano que integrábamos". sería inseparable de la imagen de OFI hasta que en 1968 las Confederaciones derribarían todo el tenaz esfuerzo en procura de la unificación del fútbol del Interior. han figurado en las más importantes realizaciones de OFI. Andrade Ambrosoni. Las Piedras. Eso forzó paulatinamente -aunque siempre con la sombra de las Confederaciones. Inicialmente OFI no se proponía permanecer indefinidamente sino integrarse a la Asociación dentro de la rama amateur. Fernández Arbenoiz. renuncia que fue rechazada. La autonomía del fútbol del Interior -decidida por la Junta en julio de 1951.a que el organismo se fortaleciera. En lo deportivo este sector carece de lo que podríamos llamar "clase media" de jugadores. Desde el punto de vista institucional el fútbol del Interior padece el mismo problema que el de Montevideo: hay una superabundancia de clubes a todos los niveles. El problema del sistema para las transferencias figura desde años atrás en primera línea en todo conflicto entre OFI y la AUF. Esta lucha entre el organismo colectivo y los regionales define las características del fútbol del Interior: un fervor parejo para marcar un gol y p'ara defender al pago. representando la política ahora derrotada.

la constante lucha por la vida donde alternan períodos de trabajo con desocupación. "De ninguna casa de rico salió nunca un crack" gustan afirmar ellos mismos. La tradicional tarjeta de presentación uruguaya no circula: hay conciencia de que las cambiantes situaciones del juego sólo las resuelve bien o mal el albedrío de cada uno. En el trance de elegir nos internamos en el mundo del futbolista. todo aquel mundo impaciente. la violencia par. fuerte. un ser desconocido en medio del atronador griterío que repite su nombre y la proliferación de su perfil en diarios y televisores.a zanjar diferencias. NO SE ACEPTAN RECOMENDACIONES El mundo del fútbol es particularísimo: para trabajar no valen recomendaciones. el trabajo infantil. Esto depura de antemano todo el proceso de selección de jugadores. forma el caldo de cultivo donde se fraguan los futbolistas. creador. 49 . un bajo nivel de educación. Su postura frente a la vida está decidida mucho antes que aparezca por primera vez en el túnel. sólo trueca las formas en un esfuerzo de adaptación para enfrentar al mundo que descubre cuando aparece por el túnel y lo ensordece el frenesí de los aplausos. El fútbol nuestro está lleno de innumerables senderos intransitados que esperan impacientes ser hollados para definir los perfiles de la cultura del fútbol que se vive en el país.EL MUNDO DEL FUTBOLISTA El futbolista es un hijo de la cultura de la pobreza y jamás deja de pertenecer a ella. Llegados acá nos detenemos ante una cruz de caminos. Alguien dijo que el fútbol "es la mayor democracia": en la cancha no sirven apellidos ni influencias ni cuentas bancarias. lo que es rigurosamente cierto. la ausencia de ahorros. Encadenado al inmediato pasado proletario. espontáneo. el jugador jamás deja de pertenecer a la cultura de la pobreza. Aquellos rasgos de la pobreza.

en los clubes jamás se rehabilitan los fracasados. Nadie se halla identificado con un resultado que todos contribuyen a deteriorar.De estas doce ilusiones 'sólo una es hoy una realidad: Pedro Rocha. no . Mientras en cargos públicos los mismos hombres giran por decenios de uno a otro. Además nadie lo vigila. Y si el equipo pierde tres partidos seguidos la indignación de los seguidores puede hacer rodar la cabeza del presidente y toda la directiva. Cada uno habrá de demostrar si sirve o no para el trabajo. acá puntero izquierdo. Porque también en ministerios y entes autónomos habría que demostrar que se sabe trabajar: lo que ocurre es que cada uno de lo recomendadores se siente ajeno a su destmo y con derecho por 10 tanto a vaciar sobre ellos sus so compromisos. En el fútbol eso no pasa: no hay actividad en el país sobre la que se ejerza más estricto control. Este rechazo en el fútbol de un procedimiento usado en todos los niveles oficiales del país sirve también para demostrar el grado de contralor que ~obre él se ejerce.

Aun jugadores de primera división no consiguen de'lpojarse por completo del pudor que les obliga a exhibirse desnudos en público. componen un sector a quien se observa actuar con la más completa indiferencia. dirigentes -en muchos casos encumbrados personajes de la política. con sorpresa y placer a la vez. Hoy. Lo curioso es que nadie repara en escenas que en otro sitio serían por lo menos cómicas: todo mcumbe ante la importancia del gol que adquiere una dimensión mayor que la de ser el fin del juego.hablemos ya del director técnico. La primera prueba surge el día de llegada al vestuario. despeñados en el descrédito popular. funcionarios y una cantidad indeterminable de hincha~ que varía con la importanCia del partido. preparador físico. a saber compañeros de equipo. NI TIMIDEZ NI INHIBICIONES Hay dos cosas de las cuales los jugadores de fútbol deben estar desprovistos: timidez e inhibiciones. apenas desprendido del cuadrito de barrio: hay que quitarse la ropa en público. cuerpo médico. la industria o la banca. masajista y plantel de jugadores. 51 . una forma pura de amor que no acepta la estafa. Esto hace que el primer hito en el "status" sea la r o p a . E I "status": ropa. la actividad de sus elegidos. rodeados de cien. De ahí que estén libres de la actitud vigilante de ese hombre común que ha transferido al futbolista aquel sentimiento confuso de contemplar. Es toda una filosofía de comportamiento. En las primeras décadas del siglo los admirados eran los políticos y allí convergía todo el peso vigilante del hombre camún.periodistas. viajes. muchas valijas. Para Paco Espínola se trata de un fenómeno basado en un sentimiento de admiración. doscientas per50nas.

EL JUGADOR Y EL CLUB: RELACION FEUD
El problema del tipo de relación que une al profesional de fútbol con su club es un tema mundialmente debatido. También en nuestro medio, en ocasión de la célebre huelga de 1948, el doctor Héctor Hugo Barbagelata decía después de concluir que se estaba frente a un contrato de trabajo; "el club, gracias al derecho al pase,. dispone de un «derecho al jugador» de carácter estrictamente feudal". Hay quien interpreta, como el doctor Héctor Odriozola, que el jugador es un artista y debe· estar sometido a un régimen legal especial: "El contrato de trabajo deportivo presenta modalidades que justificarían una legislación especial y aun encarecen la necesidad de la misma. La discontinuidad del trabajo, su realización dominical y nocturna, el sistema de adiestramiento, concentraciones y viajes, el régimen de transferencias, las penalidades aplicables por la propia asociación y por órganos federativos son, entre otros, aspectos peculiares que la ley debe regular de un modo específico." Sin embargo el futbolista carece de la independencia del artista, por cuanto éste puede actuar como su propio empresario. La primera vinculación además no le compromete de por vida, ya que su relación contractual está fijada a término. También el sistema de paga es diferente por cuanto en el fútbol depende en buena proporción del resultado del partido: los premios por puntos ganados figuran en· todos los contratos. Además, numerosas instituciones se inclinan a l1lanejar esos premios como incentivo,
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por lo que los sueldos son relativamente bajos retribuciones eventuales gar a ser enormes. Tal Nacional desde el año otra parte el jugador está s a una disciplina diaria qu pone la concurrencia a dete hora al sitio de entrena jeto a multas, es decir tos en sus haberes por a lo que es ajeno el ar ~ediante un paro de comenzar el Campeonat de 1965 la organizaci' los jugadores dio un p Consiguió que los futb res de 26 años quedar término de un contrato si anualmente hubi un aumento del 20 %' te conseguirían su li 29 años. En los hech poco funciona dado q de tres años es excesiva en una eda deportiv el juga como para un aumento superior en alguna as tem lo, ese caso de ac prorroga un año y a mente. Este régimen es simi rige en' Argentina, pero más que el de Francia, por donde recién a los 34 años dar queda libre. En nue sólo los longevos -Juli Abbadie, William Mart' des Ghiggia- podrían beneficiado con este instituto. De ahí que no haya extrañado que con el eza famoso Raymond Kopa a la -líder de la lucha reivindic en la revuelta de mayo de 196

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famosos integraron el comité de huelga: José Leandro Andrade, José Vidal, René "Tito" Borjas, Juan Carlos Labraga, Pelegrín Anselmo, José Pedreira, Luis Scapinachis y otros. A casi cuarenta años del suceso, todo aquello ha quedado sellado por la imborrable ocurrencia del "J'l"ato" Pedreira, quien después de saludar con los brazos en alto propuso: -Pido que se agregue al petitorio a presentar a la Asociación, el descanso dominical para todos los futbolistas ... El impacto de la profesionalización borró las viejas inquietudes y recién seis años después se creó la "Agrupación de Jugadores Uruguayos Profesionales", cuyo primer presidente sería José Nasazzi, acompañado de Young, Taboada, Aníbal Ciocca, Porta, Arispe, Borges, Gianelli, etc. Un largo período de espera para obtener una contestación de la Asociación a sus planteamientos fue !ncubando el estallido del mes de junio de 1939: los ju~dores se negaron a presentarse a jugar y por cuatro semanas se mantuvieron ~en su posición, conformando el primer caso de huelga de los profesionales del fútbol. Sobre el destino de sus

reclamos basta examinar el primero: la "representación en el tribunal en asuntos o litigios entre clubes y jugadores" recién se conseguiría en 1965. En 1946 tomó forma al parecer definitiva la organización sindical de los jugadores con la fundación de la "Mutual Uruguaya de Futbóleres Profesionales". Hay dos hechos importantes en su consolidación: Uno es el bautismo de fuego que recibió durante la huel a de 1948 que duró cinco meses. una huelga tuvo tan enor paldo popular. Otro vés de otros medios, gran juga es entre apoyo rganizac de que el c ya sido de por ju ad ma del intoca La ele plo den un juga que trad guien con merite fue kiewicz.

¿Por qué ese cuidado? blema es bastante com años entre los futbolis esta sentencia: H¿Quer a otro país? Arrimate a Parece no faltarles ra directiva de 1964 q José Sasía, sobre doce nueve fueron transferid rior: el propio Sasía, che, Guillermo Escalad los Leiva, Pedro Cu Guaglianone, Roberto VIadas Doucksas. Lu encia recayó en Alci uien estaba en una al: símbolo vivo de del fútbol

como fin rodearse de personas que apoyen su LOS AMIGOS DEL JUGADOR gestión en la cancha. Aunque rodearse de amigos no asegure la· Aunque no es difícil saber quién juega bien supervivencia deportiva de todos modos tiene imo quién lo hace decididamente mal, y ahí hay portancia: la ampliación del círculo forma parte coincidencias bastante generales, existe todo un del "status". tercer mundo entre ambas calificaciones donde Inicialmente el núcleo integra el escudo que protege el desvalimiento del joven que se asoma caben perfectamente los entusiasmos de la barra de a otro mundo. Ya en divisiones inferiores tiene amigos. Habrá siempre una excusa para la mala
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después.En el partido todo vale. 55 . el pacto del silencio.

Hay un período inevitable de desconcierto donde el futuro será decidido sobre todo por la influencia de algún ju· gador de! equipo con má~ años pero que también reúne otra condición indispensable para ser oído: la de auténtico crack. particularmente el café de la esquina. conductores. buenos jugadores y discretos jugadores. vecinos. a reclamar su "descubrimiento". convocado más que nada por el deseo de empujar hacia arriba a uno de ellos descubre que por medio de su protegido puede acceder al secreto mundo "del fútbol por dentro". Aun formaciones famosas muestran jugadores mediocres.jugada. costosas y complicadas depuraciones. amigos de la familia. virtudes personales o posibilidades futbolísticas. cinco o seis "jugadores de relleno". humilde. se abre la puerta del infierno: es la prueba más dura que debe soportar e! aspirante a crack. modestos dirigentes o allegados al primer cuadrito de barrio. extraños sacerdotes ca- . nI qué decir de un gol. recibirá ditirámbicos adjetivos. oídos y leídos los primeros elogios.fuera de él. La afirmación tendrá mucha~ cara~ y el mismo tono de sinceridad. De ahí que grandes equipos se hayan estructurado sobre la base de alguna personalidad. el hincha los ha bautizado: "son los caudillos". Es aquí donde funcionan los gritos y palmas de los amigos convenciendo a "quienes no lo ven" que es un pibe "de porvenir". Cada período de pases montará el escenario ideal para especulaciones echadas a rodar en el sitio de trabajo o de reunión. Consejeros. Desde entonces esa barra será un manantial de fantásticos rumores sobre ganancias. Al fin de la "vida útil" ninguno de la barra vieja estará de acuerdo en reconocer que "está de vuelta". Con e! tiempo aún resta una alabanza que es casi un epitafio: -No vi ninguno mejor en ese puesto. un esquive o un pase. El "padrinazgo" honorario que ejercen les da derecho en e! caso de la llegada del jugador a primeros planos. presentan cuatro. -Yo lo llevé. Cuando llega la consagración también llegan otras amistades \ él siente que 56 es apartado o debe apartarse: esperará pacientemente. "del sol de los muertos". los días de decad. Un quite. Cada equipo.encia para recuperar al ídolo. UNA MANZANA Y EL CAJON Asomado a la notoriedad. En la lucha que el jugador emprende por eternizar lo transitorio. desde los más modestos a los encumbrados que descreman sus miembros a través de largas. Entonces será el involuntario aliado de un peregrinaje lastimoso que lo lleva de equipo en equipo. esos amigos buscarán contactos aquí y allá para "colocarlo". sino -tal vez en mayor proporción. La fidelidad de ese amigo de la primera hora es conmovedora. cada vez más abajo en e! ordenamiento que de las posibilidades de cada uno establecen las cifras de! presupuesto. Todo equipo es una mezcla de "superclases". con secreta alegría. Quemadas las primeras etapas este círculo amistoso. -Me dijo que si no le daban dos millones en la mano no jugaba má~. avizoradas las nuevas posibilidades que susurran "amigos" recién llegados atraídos por el olor del dinero. confidentes. cambiadas las ropas. excepcional no sólo en el terreno. Pero el reencuentro definitivo vendrá cuando la gloria sea sólo recortes de diarios viejos o fotografías en tardes de sol. que ya lucirá la fotografía dedicada. Ese núcleo e~ todo un círculo difuso: familiares.

El traspaso a algún club menor del exterior "para que se haga". éste tiene su suerte se- liada. Si el conductor del plantel y quienes están de acuerdo con él hallan que al recién llegado no sirve de nada "hablarle". Cientos de jugadores de excelentes condiClones han chocado en los últimos años con ese frente común y han sido excluidos de las formaciones.El fútbol es coexistencia. paces de esclarecer misterios mentales Sin haber terminado muchas veces la escuela. suele ser el eufemismo 57 . También en el entrenami ento todos deben esfórzarse al máximo.

Las acusaciones más corrientes son las de "proxenetismo" : se refieren a la distinta cuota de esfuerzo que cada UIio pone en la lucha. Es que el fútbol es coexistencia pura. No se puede admitir la presencia de algún descarriado. Cuando las cosas están bien encaminadas los clubes suelen rechazar jugadores sin razones aparentes: hay que tirar entonces de los antecedentes personales. lo que inevitablemente sucede. bucear en las formas de conducta del candidato para llegar a la verdad. 58 .donde se oculta el verdadero proceso. la generación olímpica e n su cena anual. todo vuelve a la normalidad y son los dirigentes quienes decidirán. o un eterno segundo plano desde afuera inexplicable. Lo cierto es que hay pocos amigos dentro de cada equipo y las situaciones de tirantez son frecuentes. cada uno necesita de los restantes diez. Se trata de una situación privilegiadé' a la que el plantel llega montado en una sucesión de triunfos resonantes. Y son infaltables las recriminaciones por la diferencia de paga. .Intercambio de nostalgias. Perdida esa condición. Este tipo de funcionamiento se da mientras el poder de decisión esté en manos de los jugadores.

Quizá entre nosotros la situación tampoco sea esencialmente distinta. 59 . Hay toda una infundada tendencia a considerar la profesión cerno la más placentera y redituable. desafíos. escupitajos. donde se cruzan amenazas. En cuanto a esto las conclusiones podrían ser sorprendentes: una encuesta universitaria realizada en Brasil -otro paraíso del fútbol. El único aspecto donde el futbolista vuelve sobre lo sucedido en un partido es. La búsqueda de la especialización a través de entrenamientos durante cinco días de la semana (en el sexto se "juega" y y en el séptimo se descansa). alusiones a defectos físicos. recuerdos embarazosos (que a veces Ilegan al sadismo y que se rastrean minuciosamente en los detalles más íntimos de la vida del contrario para echárselo en cara). crea una obligación deformadora'l1ente Pelé: el hombre diez años más viejo que sí mismo.demostró que casi el 75 % de los futbolistas profesionales estaban por debajo del mínimo vital.Alguna vez dijimos que el fútbol es "una sociedad secreta": nadie hablará de lo que pasa en la cancha. zapatos que buscan la cara o la mano de alguien que cayó. paradójicamente. piernas puestas de una manera u otra) manos que agarran. insultos. "No conocerás sino lo que hayas encontrado por tí mismo" parece ser también la regla de oro de la cancha. para hablar de sus propios compañeros. empujan. golpean. El abrirse paso y sobre todo mantenerse en alto en el mundo del fútbol no es tarea fácil: sólo llegan y se mantienen los fuertes de espíritu. Y como aqueIlos albañiles que después fundaron la masonería. sarcasmos sobre la vida familiar. dispuestos a empuñar la~ armas cuando termina el· partido. el culto sólo se aprende en la experiencia personal. donde toma forma una guerra a veces cruel.

que los iutbolistas definen como "la única profesión donde se da examen cada siete días". Es decir que el deportista profesional. 11ientras no se cree esa palabra para identificar una actividad nacionalizada en medio mundo. En setiembre del año pasado dio a conocer el resultado de un estudio practicado en 824 atletas.. sugerimos la utilización de una expresión combinada: no son "deportistas" sino "trabajadores del deporte".. No es difícil descubrir la causa de este desconocimiento: el cuerpo humano es una compleja interrelación de factores somáticos. El hecho de efectuar un trabajo enajena parte del halo poético que comúnmente se endilga a la actividad. al esfuerzo que normalmente está sometido en la civilización industrial representado por una tensión nerviosa bajo la forma de amenazas y conflictos reales o imaginarios. primer paso antes de la investigación humana. Por vía de sentirlo en carne prbpia.absorbente. parte de la formación integral del ser humano y de su proceso educacional.obviamente no puede identificarse con una de las ramas de la educación física. Por otra parte la retribución está en razón directa de la eficiencia: esencialmente rige una forma de pago a destajo que incentiva el ardor combativo y la dedicación al entrenamiento. Es que aún rige la sentencia inserta en la ·'Enciclopedia Británica" de 1950: "Es muy poco lo que se conoce en materia fisiológica sobre ]0. "En líneas generales se ha podido comprobar que el índice de mortalidad de los atletas es superior al común de las personas". agrega la penuria de someter su organismo a un estado anormal llamado entrenamiento cuyas consecuencias a nivel celular se desconocen. cambios que tienen lugar en el cuerpo durante el entrenamiento físico".este problema de designar con un nombre apropiado la actividad deportiva más trascendente del mundo moderno como es sin duda la profesional. De ahí que nadie de quien lo practica considere al fútbol profesional como un "deporte". más lento que el del hombre medio. Esto. . donde se comprueba que 808 tenían. Desde que el fin reconocido de todo el aparato es el económico -y por eso la preocupación excluyente de los dirigentes es ésa. El famoso médico Han Selye -creador de la teoría del "stress" o tensión vital. Ni sjquiera los libros ~ artículos más modernos sobre métodos de entrenamiento pueden proporcionar mucho material científico acerca de los mejores métodos sobre preparación física. con que se designa el 'estado de esfuerzo excesivo resultante de una acción nociva para el organismo como la fatiga muscular. psíquicos y sociales. conscientes o inconscientes. y su actividad no es "deportiva": realizan un "trabajo deportivo". un ritmo cardíaco anormal. Ningún idioma ha reconocido -tampoco que sepamos se ha planteado. 60 ¿QUE PASA CUANDO UNO SE ENTRENA? Correr tras esa especialización acarrea potencialmente peligros cuyas últimas consecuencias investiga la Organización Mundial de la Salud. Es un trabajo y como en tal hay que rendir. termina con el mito de que practican alegre y simplemente "un juego".presume secuelas importantísimas. por ejemplo. . los jugadores han resuelto antes que nadie la tremenda contradicción que ocultamos todos al hablar de "deporte" para referirnos a una actividad rentada. monótona. concluye. Pero la exigencia aterradora viene detrás: el público exige que semana a semana el jugador recite su argumento sin un solo error y sin ningún desfallecimiento. Pero. cansadora y potencialmente peligrosa. Después de someter a pruebas de laboratorio a animales.

una atrofia general de las glándulas linfáticas con cambios concomitantes en el número de células sanguíneas. 61 . "Pelé": su desgaste muscular corresponde a un hombre diez años mayor. un verdadero azote. Basta plantear el problema para aquilatar su gravedad. señaló la presencia de efectos tales como el ensanchamiento de la corteza suprarrenal y cambios celulares indicativos de una actividad glandular aumentada. Entre sus conclusiones figura que una persona entrenada puede soportar relativamente un ejercicio para el que ha sido preparada. erosiones y úlceras gastrointestinales. particularmente respecto a los eosinófilos y linfocitos. sepamos que ni siquiera se puede haéer profilaxis del humilde. EL PARTIDO QUIMICO En medio de ese desamparo la máquina no se detiene ante reclamos contra su deshumanización: el fin es conseguir dinero. Pero sin llegar a esa gran nebulosa científica. Es conocido por otro lado aquel informe de la junta médica que examinara a Edson Arantes do Nascimento. actuó en la selección paraguaya Sergio Rojas. perturbador y vulgar desgarramiento. En el mismo partido de Puerto Sajonia donde un jugador uruguayo se fracturó en 1968 una pierna. Al día siguiente el club a que pertenece demandó a la Liga de Asunción por su inclusión con un fuerte resfrío mediante el suministro de una inyección: cuando terminó el partido fue internado con congestión pulmonar.Las caras de los examinadores semanales. pero sucumbe más fácilmente que otra normalmente sana a agentes tales como infecciones bacterianas. Entonces se presentan hechos como éste.

En nuestro medio su propia pequeñez constituye una bendición: lo pone a salvo de los peligros mayores. un territorio con más del 47 o/c de la extensión de América del Sur y más de 80.En general el mundo del fútbol profesional acuciado por la perentoria exigencia de ganar se acerca peligrosamente al mundo de los estimulantes. Por ahí puede rastrearse esa a veces sorprendente disimilitud que aparece en las actuaciones de equipos de club y selecciones nacionales. Mario Améric~.000 de habitantes. Ningún equipo del país como ninguna actividad del país. nos decía esto: "En las selecciones no se puede inyectar porque viene gente de todos lados y no se sabe cómo van a reaccionar. célebre masajista de las combinaciones brasileñas. El éxito de Pelé por ejemplo es indivisible de dos factores. 62 . esplendosa despensa del mundo. En los clubes es distinto". externo: es el mejor producto de exportación de Brasil. No hay en el mundo un fútbol má~ laureado que el nuestro: sin embargo Peñarol y sus estrella~ -tres veces campeón de América y dos del mundo-.interesa menos que los grandes equipos de nuestros vecinos argentinos cuya imagen en el exterior se confunde con gigantescas pampas ahítas de ganado y empenachadas de trigo.000. recibe afuera la resonancia que acompaña manifestaciones de cualquier tipo producidas en otros que pesan má~ en la arena inter- nacional. Uno interno: actúa como integrador racial en un medio donde hasta la propia Confederación Brasileña de Deportes encabezó una campaña de "arianización" del fútbol. y un segundo.

para noventa minutos de trabajo. . Silenciosamente. el público. un interminable páramo. Para la segunda rueda del Campeonato Uruguayo de 1968 la Junta Dirigente había acordado poner en funcionamiento el control antidopping en el fútbol mayor. conserjerías.De ahí que ningún cuadro uruguayo sta requerido para jugar durante el año cada tres días. promedio absurdo de presentaciones del Santos dl: Pelé.. . jugar y jugar irá inevitablemente creciendo. concibe moviéndose en medio de la opulencia: eso condiciona todo al dramático período que sigue al término de la vida útil como jugador. se sustrae a todo contacto. 63 . Es cuando el ex-jugador maldice su profesión y como la tierra no lo traga. no se ha vuelto a hablar del a'>unto. el hombre diez años más viejo que sí mismo. Aunque en la misma medida que se incrementen los presupuestos la necesidad de jugar. para pequeños menesteres. Eso libera en parte de la carga de esfuerzos excesivos a nuestros jugadores. . La -comisión designada se desintegró por diversa'> razones y no ha vuelto a constituirse. vigilancia. Paradójicamente quienes están en mejores condiciones de enfrentar el tramo que queda de la vida. sin embargo. Sólo habilitados laboral \' culturalmente. lo. Esos escrutadores ojos anónimos ejercen algo así como una persecución despiadada que frecuentemente les inhibe de realizar los modestos trabajos que pueden desempeñar: limpieza. sin embargo. para tareas sin calificación. son los que no han llegado a la condición de crack: los jugadores de los clubes "chicos". . Pero los barrotes no ceden a su prisionero ni aun cuando deja de actuar. Por imposición de una paga menor han debido mantener paralelamente otra ocupación y el fútbol rentado ha sido sólo una entrada extra cuyo término no enciende las hogueras del infierno.

Carlos: Cuatro cetros del fútbol mundial. CARLILE. CAGIGAL. impreso en oficinas de la Organización del Fútbol del Interior. Madrid. Buenos Aires.: Urugúay en cifras. N. México. Ediciones Desclée de Brouwer. OFI: Un rumbo cierto en la cultura deportíva nacional. Eduardo: Su majestad el fútbol. Montevideo. VOLPICELLI. Paidó. Luis: Gambeteando frente al gol.BIBLIOGRAFIA BARBAGELATA. 1938. HUIZINGA. Madrid. Ediciones Master Fer. Arca. Johan: Homo ludens. . Barreiro y Ramos. 1952. 1955. MAGNANE. Jorge Alvarez. 1956. Depto. Luigi: Industrialismo y deporte. 1966. 1967. F. N~ 8. SOLARI A. SEBRELI. Héctor: Revista de Derecho Laboral. Depto. traducción al español Emecé. N~ 77. Amalio M. 1965. Publicaciones Universidad. Georges: Sociología del deporte. COCCHI. 1967. y WETTSTEIN G. Montevideo. CAi\1PIGLIA. ediciones Peninsula. Montevideo. Buenos Aires. Forbes: Natación. CA1VlPIGLlA N. 1966. 1964. Paris. Fernández. SCAPINACHIS.:. Montevideo. . Buenos Aires.. Osear: Los hijos de 'Sánchez. Buenos Aires. 1967. tomo n. 1964. José María: Hombres y deportes.. 1966. Joaquin Mortiz. de Publicaciones Universldad. 1967. Montevideo. Buenos Aires. Taurus. 1949. BUYETENDIKJ. Paidós. 64 LEWIS. 1963. J. Une étude psychologique.: Le football. ODRIOZOLA. Montevideo. Montevideo. Juan José: El fútbol.: Migración interna en el Uruguay. Amalio M. Héctor Hugo: Revista de Derecho Laboral. . Fernández. GALEANO.

EL TRANSPORTE Y LA VIVIENDA Juan Pablo Yerra R(OS Y LAGUNAS Raúl Praderi y Jorge Vivo ARTES. FRONTERA Y LIMITES Salvador E. SIN PREVIO AVISO. Campal LAS CORRIENTES RELIGIOSAS Alberto Methol • Julio de Santa Ana EL SABER Y LAS CREENCIAS POPULARES Equipo de antropólogos ARBOLES Y ARBUSTOS Atilio Lombardo LA ENERGIA. Reyes Abadie y José C. Reyes Abadie y José Williman (h). Williman (h).LOS INMIGRANTES Daniel Vidart y Renzo Pi Hugarte LOS TRANSPORTES Y EL COMERCIO Ariel Vidal y Luís Marmouget LA CLASE DIRIGENTE Carlos Real de Azúa LA ECONOM(A DEL URUGUAY EN EL SIGLO XIX W. Talice LA CULTURA NACIONAL COMO PROBLEMA Mario Sambarino HACIA UNA GEOGRAF(A REGIONAL Asociación de Profesores de Geografía" El PUEBLO URUGUAYO: PROCESO RACIAL Y CULTURAL Equipo de antropólogos PERSPECTIVAS PARA UN PA(S EN CRISIS Luis Faroppa LOS EDITORES PODRAN. de Maffei HISTORIA DE NUESTRO SUBSUELO Rodolfo Méndez Alzola LA ECONOM(A EN EL URUGUAY EN EL SIGLO XX W. JUEGOS Y FIESTAS TRADICIONALES Equipo de antropólogos PLANTAS MEDICINALES Blanca A. LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACiÓN Roque Faraol}e LA PRADERA Esteban F. SUSTITUIR CUALQUIERA DE lOS TITULOS ANUNCIADOS O ALTERAR EL ORDEN DE SU APARICiÓN . Porta LA VIDA COTIDIANA Y SU AMBIENTE' Equipo de Antropólogos POLlTICA ECONÓMICA Y PLANES Dq¡' DESARROLLO Enrique Iglesias "1 HACIA UNA GEOGRAF(A DE LA VIDA Rodolfo V.PLAN DE LA OBRA (Continuación) EL COMERCIO Y LOS SERVICIOS DEL ESTADO José Gil PARTIDOS POLlTICOS y GRUPOS DE PRESióN Antonio Pérez García LA PRODUCCióN Pablo Fierro Vignoli LA CRISIS ECONóMICA Instituto de Economía EL LEGADO DE-.

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