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POLIS

INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS SOCIOPOLÍTICO Y PSICOSOCIAL

nueva época / segundo semestre 2008

volumen 4, número 2

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA UNIDAD IZTAPALAPA División de Ciencias Sociales y Humanidades Departamento de Sociología Rector General

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA

UNIDAD IZTAPALAPA División de Ciencias Sociales y Humanidades

Departamento de Sociología

Rector General

Dr. José Lema Labadie

Secretario General

Mtro. L. Javier Melgoza Valdivia

UNIDAD IZTAPALAPA

Rector

Dr. Óscar A. Monroy Hermosillo

Secretario

M. en C. Roberto Eduardo Torres-Orozco Bermeo

Director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades

Dr. Pedro Solís Pérez

Jefa del Departamento de Sociología

Dra. Juana Juárez Romero

Editor

Dr. Mario Bassols Ricárdez

Asistente Editorial

Lic. Mario Alberto Zaragoza Ramírez

Comité Editorial del Departamento de Sociología

Dra. Laura del Alizal Arriaga, Dr. Mario Bassols Ricárdez, Mtra. Clara Inés Charry Sánchez,

Dr. Jorge Fuentes Morúa, Mtro. Manuel González Navarro, Mtro. Marco Antonio Leyva Piña, Mtro. Omar Manjarrez Ibarra, Dr. Martín Mora Ledesma, Dra. Ana Lourdes Vega Jiménez de la Cuesta. Secretario Técnico del Comité Editorial: Lic. Mario Zaragoza Ramírez. Coordinadora del Comité Editorial: Dra. Juana Juárez Romero

Comité Asesor

Dr. Manuel Alcántara (U. de Salamanca), Dr. Guillermo Almeyra (unam), Dr. Marcelo Arnold Cathalifaud (U. de Chile), Dra. Ana Bock (cfp de Brasil), Dr. Víctor Manuel Durand Ponte

(unam), Dr. Agris Galvanovskis (udla Puebla), Dra. Mireya Lozada Santeliz (U. Central de Venezuela), Dr. Carlos A. de Mattos (U. Católica de Chile), Dr. Ricardo Melgar Bao (inah), Dr. Martín Mora (U. de G.), Dr. Marco Eduardo Murueta Reyes (unam)

Portada Jorge González Camarena, Presencia de América Latina, mural en la Universidad de Concep- ción, Chile, 965.

Producción editorial y cuidado de la edición

Gráficos eFe

POLIS, investigación y análisis sociopolítico y psicosocial, nueva época, es una publicación semestral editada y distribuida por el Departamento de Sociología de la uam-Iztapalapa, edificio H, cubículo 0, Av. San Rafael Atlixco 86, colonia Vicentina, 09340, México, D.F., correo electrónico: polis_iztapalapa@yahoo. com.mx. Editor responsable: Mario Bassols Ricárdez. Certificado de licitud de título 377. Certificado de licitud de contenido 0750. Certificado de reserva de derechos al uso exclusivo de título 04-2005-

  • 2 04060070300-02. issn 870-2333. Julio-diciembre de 2008. Tiro: 500 ejemplares

D. R. Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, 2008.

POLIS

INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS SOCIOPOLÍTICO Y PSICOSOCIAL

nueva época / segundo semestre 2008

volumen 4, número 2

Presentación Artículos Jesús Aguilar López

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Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

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Rosendo Bolívar Meza

El Partido de la Revolución Democrática: la difícil recomposición

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Juan Antonio Rodríguez González

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes,

un estudio de caso

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Jorge Veraza Urtuzuástegui

Significación científica y política de Wilhelm Reich

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Xavier Pons Diez

Modelos interpretativos del consumo de drogas

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Reseñas

Tania Arroyo Ramírez reseña El socialismo anda a pie. Apuntes desde Todosadentro

89

Alejandro López Gallegos reseña En los bordes de lo político

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Abstracts

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POLIS 2008, vol. 4, núm. 2, pp. -12

Presentación

E n este número, POLIS reúne un conjunto de investigaciones dis- tinguibles tanto por la claridad de su escritura como por el rigor y

coherencia de sus argumentos. Estos rasgos constituyen claros signos de los adelantos científicos en la investigación social. El estudio de Jesús Aguilar López, “Identificación partidaria: apun- tes teóricos para su estudio”, propone una problemática que desarrolla de manera concienzuda en su trabajo pero que también es útil para reflexionar al menos sobre dos de los trabajos incluidos en este número de POLIS, cuestión que veremos más adelante. Sobre el texto de Jesús Aguilar, es necesario reconocer los modos como considera tanto el con- tenido teórico del concepto politológico identificación partidaria, como el proceso histórico cuya dinámica ha permitido la formación de tan significativo concepto. Algunos de los temas que se desarrollan en este trabajo son: ) Identificación partidaria: identidad, identidad social e identidad política; 2) Origen del concepto de identificación partidaria; 3) El concepto de identificación partidaria; 4) La identificación partida- ria como una actitud política; 5) La teoría de la acción racional y el voto retrospectivo; 6) ¿Cómo medir la identificación partidaria? El autor, con la finalidad de esclarecer y fundamentar los temas considerados en su investigación, se ocupa de las aportaciones de la investigación social en materia electoral durante los últimos 68 años. Por ello considera las investigaciones desarrolladas sobre las actitudes de los electores estadunidenses durante la campaña presidencial de 940 y, después, los resultados de los estudios efectuados en 948 en Nueva York. También menciona las aportaciones del Survey Research Center. Los descubrimientos de los investigadores de la Universidad de Mi- chigan constituyen un hito en la historia de la investigación en ma- teria electoral, particularmente en torno al concepto de identificación partidaria. Además, Aguilar López discute sobre las aportaciones de significativos autores como Paramio, Abramson y Fiorina, entre otros

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Jorge Fuentes Morúa

igualmente relevantes. Para el doctor Aguilar López, estudiar el con- cepto de identificación partidaria tiene particular relevancia en México, pues el tema ha sido poco examinado en nuestro medio. El multicitado concepto tiene tanto un aspecto coyuntural como uno estructural. El primero permite comprender los cambios en las preferencias electorales, en tanto el segundo facilita la interpretación del llamado voto duro. De este modo, la identificación partidaria también constituye un mirador para comprender las distintas cosmovisiones del electorado. Esta in- vestigación, que hace una aportación relevante a la discusión del tema, descansa en bibliografía y hemerografía especializada y actualizada. En su escrito “El Partido de la Revolución Democrática: la difícil re- composición”, Rosendo Bolívar Meza explica las principales características de los problemas que ha enfrentado el Partido de la Revolución Demo- crática (prd) durante los años 2006 y 2007 y casi todo el 2008. También expone algunas reflexiones de carácter prospectivo sobre el modo como podría actuar el partido durante el año 2009, cuestión relevante pues este partido constituye la segunda fuerza electoral nacional. En primer térmi- no, el autor explica los principales aspectos del conflicto originado por las elecciones presidenciales del 2006, así como los litigios emprendidos por la coalición Por el Bien de Todos en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. El análisis desplegado por este autor expone el proceso de organización de este partido y describe a las distintas fuerzas que se manifiestan como tendencias políticas, unas con alcance nacio- nal, otras de carácter local. Las corrientes estudiadas por este autor son:

) Foro Nuevo Sol, encabezado por Amalia García, gobernadora de Zaca- tecas; 2) Alianza Democrática Nacional, dirigida por el senador Héctor Bautista; 3) Izquierda Democrática Nacional, creada por René Bejarano, a cargo de Dolores Padierna y Agustín Guerrero; 4) Izquierda Social, de reciente creación y desprendimiento de la anterior, que tenía entre sus dirigentes a Javier Hidalgo, Martí Batres y Alejandra Barrales; 5) Mo- vimiento de Bases Insurgentes, cuya cabeza ha sido Gerardo Fernández Noroña; 6) Red de Izquierda Revolucionaria, liderada por Camilo Va- lenzuela; 7) Unidad y Renovación, encabezada por Armando Quintero; 8) Movimiento Nacional Organizado Aquí Estamos, dirigido por Benito Mirón. Estas tendencias mantuvieron una relación de unidad y lucha, con lo cual manifiestan claramente la solidez de su identidad partidaria. Además de las anteriores manifestaciones de tendencias organizadas,

Presentación

Convención Nacional Democrática. La investigación de Rosendo Bo- lívar explica cómo estas corrientes establecieron alianzas y enfrentaron combates durante dos coyunturas cruciales para el prd: su X Congreso Nacional y lo que el mismo autor denomina “la conflictiva” renovación de la dirigencia nacional del partido en 2008. Bolívar considera que el prd ha sido un factor decisivo en el proceso de la transición democráti- ca. Por ello, en la coyuntura actual este partido responderá ante proble- mas tan importantes como la política social, el futuro de la seguridad social, el combate a la pobreza, y la tutela y protección de los recursos naturales, particularmente el petróleo. Para enfrentar tan descomuna- les desafíos, este partido deberá reestructurarse para lograr su fortale- cimiento y contribuir a la consolidación de la transición democrática, asunto íntimamente vinculado con la reforma del Estado. Uno de los retos al cual se enfrentará es lograr mantenerse como la segunda fuerza electoral del país entre el 2009 y 202. Sin embargo, el autor afirma que será muy difícil lograr tan significativos objetivos en un partido que de acuerdo con la percepción de sus propios simpatizantes y militantes está dotado de una frágil dirigencia. Este ensayo revela el conocimiento que el doctor Bolívar tiene de este partido, mismo que ya ha demostrado en dos trabajos publicados anteriormente: El Partido de la Revolución Democrática; antecedentes, nacimiento, conformación, desarrollo y proble- mas para la institucionalización de la izquierda partidaria moderna y El Partido de la Revolución Democrática en el proceso electoral de 2006. Juan Antonio Rodríguez González, en su documento “Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso” desarro- lla una investigación muy estimulante y delimitada. Tales adjetivos no son gratuitos, pues el autor emprende un estudio de carácter regional y simultáneamente sectorial o, si se prefiere, de clase. La región examina- da coincide con la demarcación de una entidad federativa. En relación con la primera cuestión, se trata de una región perteneciente al centro del país, y en conexión con el segundo aspecto, se trata del estado de Aguascalientes; el sector estudiado corresponde a los empresarios de esta entidad federativa. El doctor Rodríguez González explica con deta- lle el lento proceso de formación de la identidad partidaria del empresa- riado de aquella entidad federativa. A través de abundante información se exponen los argumentos necesarios para comprender de qué manera el Partido Revolucionario Institucional (pri) ha logrado mantener en sus filas a los empresarios más relevantes de Aguascalientes. El estudio

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Jorge Fuentes Morúa

está compuesto por los siguientes apartados: ) Empresarios y partidos políticos; 2) Empresarios en el momento fundacional; 3) Empresarios y partidos en Aguascalientes; 4) Impronta empresarial en el ciclo vi- tal de los partidos; 5) Activismo electoral del empresario hidrocálido; 6) El empresario hidrocálido al poder; 7) Inercias del cambio: 998; 8) Dividendos de la cultura política de los empresarios estatales. Esta investigación permite comprender cómo a pesar del trabajo que durante décadas han hecho organizaciones conservadoras laicas y de inspiración católica, el empresariado hidrocálido permaneció vinculado al pri y los miembros más prominentes de esa clase no se relacionaron con el Partido Acción Nacional (pan). Personajes de la vida política de Aguascalientes, como Luis Ortega Douglas y Enrique Olivares Santa- na, mantuvieron una decidida política para lograr que los empresarios estatales permanecieran en las filas del pri. Por ello, en Aguascalientes las tendencias del neopanismo empresarial no prosperaron, como sí lo hicieron en otros estados del Bajío y en estados norteños significativos. Fue apenas a mediados de la década de los años noventa cuando el pan logró atraer a conspicuos miembros del empresariado aguascalentense a sus filas. Tal atracción fue favorecida por los errores políticos y econó- micos de la política zedillista, cuando en momentos cruciales, como la elección del gobernador estatal, recurrió a las prácticas más tradiciona- les del centralismo, con lo que motivó el reavivamiento de los valores propios del localismo hidrocálido. Esta investigación explica consistentemente la formación de la identi- dad partidaria de los empresarios aguascalentenses, quienes han transita- do pausadamente del priismo al panismo para asegurar el cumplimiento de sus intereses. El estudio también pone de relieve la escasa significación que tiene el prd para los empresarios; por eso, es posible afirmar que el empresariado de Aguascalientes continuará oscilando entre el pri y el pan. Este importante análisis de caso funda sus aseveraciones en una amplia bibliografía y hemerografía y en investigación en archivos especializados, pero a la vez le concede un lugar privilegiado a la realización de entrevistas a notables personajes de la vida política de Aguascalientes. La investigación de Jorge Veraza Urtuzuástegui explica los principa- les aportes científicos, terapéuticos y políticos de Wilhelm Reich. En su primer apartado, el ensayo “Significación científica y política de Wilhelm Reich” expone a lo largo de 23 incisos los principales aspectos de las con-

Presentación

apreciada en su totalidad, propone una amplia investigación que articu- la las ciencias sociales y las ciencias naturales. La teoría del orgón y los descubrimientos que la originaron, así como las aplicaciones, de nueva cuenta suscitan la discusión en torno a la unidad de las ciencias y obligan a mirar la indisoluble relación hombre-naturaleza. Estos resultados están vinculados con la relación que mantuvo Reich con la propuesta teórica de Engels a propósito de la dialéctica de la naturaleza. Tal vinculación facilitó la conceptualización sobre la unidad de las ciencias. En el apartado “Aportes reichianos adicionales para el siglo xxi (en especial al marxismo)”, el doctor Veraza Urtuzuástegui menciona, en- tre otras aportaciones, el modo como Reich replanteó los ensayos de Lukács, “Conciencia de clase” y “La cosificación de la conciencia del proletariado”, al darles un arraigamiento psicosexual, con lo que se lo- gró un mayor grado de concreción. Es necesario señalar que a mediados del siglo xx las preocupaciones ecológicas y ambientales estaban poco desarrolladas; en ese contexto, Reich manifestó su creatividad científica al proponer tecnología para pro- ducir lluvia. El psicoanalista austriaco debió pagar sus aportaciones a la crítica del capitalismo y en particular su crítica a la opresión sexual, pues tales cuestionamientos convocaron a las fuerzas represivas, que hicieron uso de mecanismos jurídicos y policiacos para fabricar la supuesta locura de Reich. No podía ser de otro modo, pues este líder libertario cuestionó tanto a la Unión Soviética como el modo estadunidense de vida y des- cubrió cómo en Estados Unidos de América también estaban presentes y activos –es decir, en potencia y acto– los componentes del fascismo. En la sección “Estrategia crítica del presente ensayo (y la política en Wilhelm Reich)” Jorge Veraza presenta el análisis de una interesante obra de Reich, El asesinato de Cristo. El problema político que presenta Reich en este trabajo es la relación de un líder libertario, positivo, po- seedor de un carácter genital, es decir, liberado de la moral sexual repre- siva, y sus vínculos con las masas judías, las cuales finalmente contribu- yeron a la crucifixión de Cristo. A Reich le preocupó advertir cómo las mismas masas pueden terminar volcándose contra el líder libertario. El pasado, la memoria cultural alojada en las cabezas de las masas, puede terminar imponiéndose violentamente, una vez convertida en fuerza material, crucificando a Cristo y encarcelando a Reich. Es sugerente advertir el interés de Reich por la figura y el destino de Cristo en su relación con las masas y cómo su propia postura también lo llevó por

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los senderos de la persecución de quienes lo hicieron víctima de la ca- lumnia y la represión, procesos negativos que sin duda contribuyeron a su fallecimiento. Esta investigación es pertinente, tanto porque en 2007 se cumplieron 50 años del fallecimiento de Reich, como porque pone de relieve los beneficios que aportan los resultados de sus indagaciones en una coyuntura cultural como la mexicana, caracterizada por la ge- neralización de los padecimientos psicosociales. Este amplio estudio, que examina las principales obras de Reich, está fundamentado en una bibliografía extensa, escrita en tres idiomas. En su texto “Modelos interpretativos del consumo de drogas”, Xavier Pons Diez desarrolla los conceptos principales vinculados a la problemáti- ca del consumo de drogas. Además, expone el contenido de los principa- les modelos interpretativos de este fenómeno: jurídico, de la distribución del consumo, médico tradicional, de reducción del daño, de la privación social, de los factores socioestructurales, de educación para la salud, psico- lógico individualista y socioecológico. Pons Diez analiza y comenta cada uno de estos modelos y concluye que el más enriquecedor pues logra establecer un mayor número de determinaciones, individuales, colectivas, ecológicas y ambientaleses el paradigma socioecológico, puesto que re- úne concreciones individuales, sociales y ecológicas. El trabajo presenta, de manera concisa, las características básicas de los modelos considerados, con lo que ofrece al estudioso una guía de carácter introductorio para profundizar en las características de cada uno de estos patrones, tanto para ampliar el conocimiento conceptual, como para explorar la aplica- bilidad práctica de cada uno de ellos. La investigación reposa en amplia bibliografía, compuesta por informes oficiales y libros producidos por estudiosos de Norteamérica, América Latina y Europa. La reseña de Tania Arroyo Ramírez sobre el libro de Iván Padilla Bravo, “El socialismo anda a pie. Apuntes desde Todosadentro” pre- senta imágenes y reflexiones sobre el proceso de construcción del socia- lismo bolivariano actualmente en curso en Venezuela. En el apartado “La especificidad del socialismo del siglo xxi como punto de partida” se expone la construcción de un proyecto socialista que aspira a presen- tar una clara perspectiva latinoamericana, específicamente venezolana, capaz de reconocer un Cristo socialista, quizá surgido de la reflexión teológica latinoamericana: la Teología de la Liberación. También figura el concepto del hombre nuevo, propuesta vinculada a las ideas del Che Guevara. En otro apartado se ocupa de exponer propuestas con estra-

Presentación

tegias de avance definidas, éstas son. ) La fuerza de un Poder Consti- tuyente y la solicitud a la Asamblea para impulsar leyes revolucionarias; 2) Reforma de la Constitución de la República Bolivariana de Venezue- la; 3) Despliegue de la formación popular, en todos los aspectos de la educación y la cultura; 4) Diseño de una nueva relación entre el poder social, económico y el poder comunal; 5) Fortalecimiento del poder co- munal. La reseña destaca la relevancia que en el proceso bolivariano se le ha dado a la autocrítica. En el apartado relativo a la “concientización del pueblo” presenta un amplio desarrollo sobre la importancia que en una coyuntura tan compleja como la venezolana tiene la definición de los intereses inmediatos e históricos de los explotados. Para tal efecto ha sido necesaria la reformulación de los valores, por ejemplo, impulsar la igualdad y los procesos que destacan la relevancia de los valores colec- tivos. La experiencia venezolana, la construcción del socialismo boliva- riano cuya propia naturaleza le impulsa a mirar al ámbito internacional, particularmente el latinoamericano. De ahí que Tania Arroyo termine sus reseña con el siguiente señalamiento: “El socialismo anda a pie es una invitación a formar parte de una reforma intelectual y moral en la que se rescaten valores socialistas como la solidaridad, el amor, la compren- sión, la inclusión y la cooperación, con el fin de que esto se traduzca en una base social y cultural que se logre corresponder con la sociedad integradora que pretende construir el socialismo del siglo xxi”. La reseña de Alejandro López Gallegos sobre el libro de Jacques Ran- cière, En los bordes de lo político, explica los principales aspectos de la obra de este filósofo francés. Rancière proviene de la vigorosa tendencia del marxismo francés desarrollada en torno a la figura del notable filósofo Louis Althusser durante las décadas de los años sesenta y setenta del si- glo pasado. Este libro fue publicado en francés en 990, resultado de la reunión de un conjunto de conferencias desarrolladas por este filósofo marxista ante un público latinoamericano. Para Rancière, la democracia constituye el punto de partida para transformar la propia democracia en formas democráticas cada vez más radicales. Reconoce que hay cierto as- censo global de la democracia, sin embargo esto implica resolver la ilusión propia del realismo político, según la cual la política comprendida como administración solucionaría los problemas generados por el desorden so- cial; la política termina por convertirse en administración. La adminis- tración para los realistas debería acabar con el desorden prevaleciente. La sociedad autorregulada significa el fin de la política, en tanto ésta es

Jorge Fuentes Morúa

comprendida como medio para disipar pasiones y apetitos desatados caó- ticamente. La autorregulación social termina con la política, pues han cesado los conflictos. Por tanto, el fin de la política aparece mediante la “apoliticidad” de la sociedad autorregulada. Sin embargo, en las socie- dades autorreguladas surgen procesos profundamente antidemocráticos, como el racismo, la xenofobia, los cuales no deberían tener lugar en el horizonte democrático. No obstante, estas anomalías se desarrollan en el espacio que no ha podido ser eliminado en las sociedades autorreguladas, pues se trata de la lucha de los ricos contra los pobres, su explicación cabal sólo puede ser apreciada desde la perspectiva explicativa planteada por el concepto lucha de clases. El espacio conflictivo propagador del racismo y otras tendencias antidemocráticas es comprensible a partir de la des- igualdad entre pobres y ricos. Por ello, para Rancière el signo inequívoco de la democracia es la lucha por la igualdad, fundada en la inteligencia y la capacidad comunicativa: el habla. En consecuencia, el soporte de la igualdad no es un estatuto, sino una razón ontológica; en este cimien- to ontológico radica la exigencia de la construcción de nuevos espacios democráticos. La democracia es vista por Rancière como expresión de la igualdad ontológica fundada en la igualdad de las inteligencias, por eso los movimientos democratizadores tienen una fuerza radicada en su capacidad para cuestionar y argumentar. Para Rancière, la democracia tiene raíces no institucionales, pues toda institución democratizadora tuvo su origen en un movimiento previo que aparece como la condición fundacional, cuya existencia fue posibilitada por los movimientos per- manentes de los sujetos sociales; unos ya bien conocidos, nuevos sujetos sociales otros. Estas fuerzas en permanente actividad ocupan espacios va- rios, crean otros y modifican los ya existentes; en palabras de Rancière:

“La garantía de la permanencia democrática no pasa por ocupar todos los tiempos muertos y los espacios vacíos por medios de formas de participa- ción o contrapoder; pasa por la renovación de los actores y de la forma de su actuar, por la posibilidad, siempre abierta, de una emergencia de ese sujeto que eclipsa”.

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Dr. Jorge Fuentes Morúa noviembre de 2008

Artículos

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POLIS 2008, vol. 4, núm. 2, pp. 1-46

Identificación partidaria:

apuntes teóricos para su estudio

Jesús Aguilar López

A partir de una revisión del concepto de identificación partidaria a tra- vés de las diferentes corrientes del comportamiento electoral se distin- guen tres dimensiones básicas: construcción, dirección y fuerza de la identificación partidaria. De ello se ocupa este texto. De este mismo análisis se desprende la necesaria convergencia de los diferentes enfo- ques que han escudriñado el comportamiento electoral, pero sin caer en el eclecticismo acrítico. Asimismo, se propone un índice para medir la dimensión fundamental de la identificación partidaria: la fuerza. Palabras clave: identificación partidaria, dirección de la identifica- ción partidaria, fuerza de la identificación partidaria, comportamien- to electoral, cambio político.

Introducción

E l escaso avance en la investigación referente al comportamiento electoral y, en particular, de la identificación partidaria en México, responde a una condición que hasta hace poco caracterizó a nuestro sistema político: autoritario y con un partido hegemónico. Esto pro- vocó que prácticamente todos los estudios en este ámbito se abocaran a la investigación de la naturaleza de este tipo de sistema político. Por lo tanto, no se planteaba la necesidad de abordar otro tipo de hechos, como el comportamiento de los ciudadanos en relación con otros acto- res políticos que no fueran el presidente de la República y su partido, ejes del sistema político nacional.

Doctor en Estudios Sociales-Procesos Políticos por la uam-Iztapalapa. Realiza una estancia posdoctoral en El Colegio de México. Es miembro del Colegio de Estu- dios Sociales de Aguascalientes, AC. Correo electrónico: <jesuspolitologo@gmail.com>. El concepto de identificación partidaria ha sido estudiado primordialmente en Estados Unidos y en Europa, aunque también se han encontrado investigaciones al respecto en países

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Jesús Aguilar López

El nuevo sistema político, que se puede definir de forma tentativa como prodemocrático, ha hecho necesario considerar problemas que en aquel entonces no se planteaban, por ejemplo: ¿por qué votan y cómo votan los ciudadanos? ¿A qué causas responde su comportamien- to electoral? ¿Por qué votan por un partido y no por otro? Y lo que más interesa en este momento de cambio político: ¿cuál es la identificación partidaria de los ciudadanos? ¿Cómo se construyen las identidades par- tidarias entre los diferentes grupos sociales? ¿Qué factores influyen en esta identificación partidaria y cómo lo hacen? ¿Qué tan fuerte es la identificación partidaria de los ciudadanos? El tema de la identificación partidaria se inscribe en los estudios de comportamiento electoral. Hace alrededor de 0 años, Juan Molinar Horcasitas y Rafael Vergara Tenorio hicieron el esfuerzo por agrupar el desarrollo de la investigación electoral en dos grandes ramas: una descriptiva y otra analítica, con la intención no sólo de describir sino de explicar las decisiones electorales (Molinar y Vergara, 998: 2-25). Estos autores observaron dos limitaciones importantes en el estado y las perspectivas de desarrollo de las investigaciones electorales. En primer lugar, “… en vez de que se diera un proceso lineal de acumulación aca- démica, los cuatro enfoques alternativos continúan sus propias agendas de desarrollo, a veces sin tener mucho contacto entre ellas y a veces entremezclados en un fuerte eclecticismo, pero sin que se planteen en el horizonte esfuerzos unificadores o competitivos” (Molinar y Vergara, 998: 24). En segundo término, Molinar y Vergara anotaron que la acumulación sistemática de datos agregados de información electoral en general era incipiente y el acopio de datos individuales por medio de encuestas no respondía a proyectos académicos integrados, y la que se hacía se encontraba dispersa y de difícil acceso para los investigadores. A una década de distancia, este diagnóstico sigue siendo vigente en el sentido de la necesidad de crear espacios que sean receptores y divulga- dores de información, a fin de facilitar el estudio del fenómeno que nos ocupa en este artículo y en muchos otros.

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como Japón y, muy recientemente, en las sociedades postsoviéticas. Algunos libros y artículos acerca de la identificación partidaria en estas dos últimas regiones son: Scott C. Flanagan et al. (99); Kabashima e Ishio (998); Miller y Klobucar (2000).

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

Identificación partidaria: identidad, identidad social e identidad política

La utilización del concepto de identidad en el campo político es deudora, en lo fundamental, de las tesis provenientes de la teoría psicoanalítica. Para esta teoría, la identidad no es otra que la manera en que un determi- nando individuo adquiere una fisonomía particular a través de su identi- ficación con otro u otros sujetos. En términos psicológicos, la identifica- ción se concibe como un proceso “… mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una propiedad, un atributo de otro y se transforma, total o parcialmente, sobre el modelo de éste, [de tal manera que] la personali- dad se constituye y se diferencia mediante una serie de identificaciones” (Laplanche y Pontalis, citados en Gutiérrez, 200: 5). Para comenzar a definir el concepto de identificación partidaria, se

señala, en primer lugar, que por identidad se entenderá “

la repre-

... sentación que tienen los agentes (individuos o grupos) de su posición en el espacio social y de sus relaciones con otros agentes (individuos o grupos) que ocupan la misma posición o posiciones diferenciadas en el mismo espacio. En cuanto representación de un sí mismo o de un nosotros socialmente situados, la identidad es esencialmente distintiva, relativamente duradera y tiene que ser socialmente reconocida” (Gimé- nez Montiel, 995: 42). De esta definición se desprenden tres funciones básicas:

Función locativa: significa que la identidad permite a los agentes autoubicarse y orientarse por referencia a las coordenadas del es- pacio social. Función selectiva: se deriva del carácter operativo de las represen- taciones sociales y significa que la identidad selecciona, en fun- ción de los valores que le son inherentes, el sistema de preferen- cias de los agentes sociales y, por lo mismo, sus opciones prácticas en el campo de las posibles delimitaciones por la posición social que ocupan. Función integrativa: implica la posibilidad de integrar las ex- periencias del pasado con las del presente, en la unidad de una biografía incanjeable (tratándose de identidades individuales) o de una memoria colectiva compartida (tratándose de identidades colectivas) (Giménez Montiel, 995: 42).

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Jesús Aguilar López

La identidad así entendida se remite a una identidad social, la cual implica un proceso de construcción material de sentido social, es decir, como una construcción simbólica en el sentido amplio del término. Se tiene entonces que la cultura es, por así decirlo, el cuerpo de la iden- tidad. “Así, cuando se da la concreción al concepto de cultura, se ha- bla necesariamente de identidad: somos en razón de nuestra historia y nuestras prácticas, así como de nuestros productos, pero especialmente del sentido colectivo que éstos tienen para el grupo” (Aguado y Portal, 992: 4-5). 2 Se puede decir que el fenómeno identitario se caracteriza por la pre- sencia de un juego de autodefiniciones y heterodefiniciones, en los que subyacen con frecuencia juicios de valor y, en todo ello, “… la cultura es la base de la que surgen tanto las marcas con las que se percibe y se juzga valorativamente lo propio y se distingue lo ajeno, como los elementos que, de acuerdo con el ethos, el sistema de valores y la visión del mundo intervienen en las percepciones y en los juicios. Así la cultura se encuen- tra en los cimientos de todo sistema de identidad, pero no constituye en sí misma el fenómeno identitario” (Flores Dávila, 996: 9-20). Hay que puntualizar que el concepto de identidad se emplea en varias disciplinas de las ciencias sociales, sobre todo en la filosofía, la antropología y la psicología. Para el análisis político, el estudio de la identidad de los individuos es un aspecto importante, pues de ésta se deriva la forma en que cada sujeto se reconoce en determinadas imágenes, mediante la adopción de actitu- des y comportamientos consecuentes con ellas. El investigador Roberto Gutiérrez (200) afirma que la identidad política se presenta como una vía privilegiada para encontrar una base explicativa a la forma en la que se construyen las mentalidades políticas y, en última instancia, a la manera en que los individuos, los grupos sociales y las organizaciones políticas perciben y responden las preguntas básicas acerca del ser de lo político. De manera general, se puede decir que las identidades de los sujetos políticos no responden a ningún tipo de predeterminación o de inma- nencia, sino que se producen a partir de interacciones históricas y, por ende, cambiantes, en las que se encuentran en juego valores, normas, conocimientos y expectativas que pueden ser asumidos o rechazados (Gutiérrez, 200).

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2 Véase también Geertz (99).

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

La identidad o identificación política se define como el sentimiento que tiene una persona de pertenecer a un grupo, cuando esta identi- ficación influye en su comportamiento político. La identificación es, entonces, un proceso por medio del cual una persona percibe que com- parte características comunes con otra y, por lo tanto, adopta sus ideas, valores o conductas; puede ser consciente o inconsciente, y a veces la identificación con personas o grupos que se idealizan es producto de un mecanismo de compensación de las propias debilidades. 3 Por otra parte, la identidad política viene a ser el centro importante para el estudio de la cultura política, pues en ella se sintetizan de ma- nera heterogénea –y en ocasiones contradictoria– los valores, informa- ciones, juicios y expectativas de los individuos, los grupos sociales o las organizaciones políticas (Gutiérrez, 200). Hay que señalar que es probable que de todos los procesos psicológi- cos con una incidencia directa en el comportamiento político ninguno sea tan común como el de la identificación de la persona con un grupo, más allá de que dicho grupo sea de forma ostensible político o no. Des- de un punto de vista político, la identificación alude al sentimiento de una persona de pertenecer a un grupo sólo cuando esta identificación influye en su comportamiento político (Martínez Silva, s.f.: 222). La identidad política se conforma de opiniones, conocimientos, creencias, expectativas y valores que de manera eventual pueden ser contradictorios y que ayudan a entender la cultura política de una so- ciedad (Gutiérrez, 996: 43-44). Para el caso mexicano, Julia Flores afirma que en el proceso de for- mación de las identidades políticas el otro está constituido por varios referentes, entre los que destacan el Estado, el cual la mayoría de la po- blación percibe como el gobierno, “la autoridad”, las formas que adopta su actividad; “la política y aquellos que se ocupan de ésta: los políticos, referentes frente a los cuales los individuos que participan en un orden político –los ciudadanos– se definen y se distinguen” (Flores Dávila, 996: 20).

3 Esta definición se basa en Martínez y Salcedo (2000: 365-368).

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Jesús Aguilar López

Origen del concepto de identificación partidaria

Como se puede observar, el concepto de identificación partidaria se des- prende de la definición de identidad política. El concepto de identifica- ción partidaria se originó en Estados Unidos. Desde los años treinta, las técnicas de investigación que se desarrollaron en ese país han permitido llevar a cabo encuestas en relación con algún asunto en una muestra de personas seleccionada de forma cuidadosa y, a partir de sus respuestas, efectuar generalizaciones para saber cómo piensa al respecto un grupo mucho más grande. Esas técnicas resultaron muy útiles para conocer las razones en que se fundan las decisiones electorales y se prestó atención a lo que los electores tenían realmente en cuenta. 4 En Estados Unidos, los estudios a fondo de las actitudes de los elec- tores comenzaron en la campaña presidencial de 940 y en un sólo condado (Erie, Ohio). En la campaña de 948 se realizó otra encuesta en una sola ciudad (Elmira, Nueva York). Estas primeras investigacio- nes, que se realizaron originalmente con el fin de analizar la forma en que los medios de información modificaban las actitudes y la conducta de los electores durante una campaña, demostraron que el compor- tamiento de los votantes se relacionaba de manera más estrecha con factores a “largo plazo” como la afiliación a grupos sociales (iglesia, sin- dicatos, partidos políticos) y con las diferencias de clases sociales en cuanto ingreso, ocupación y educación. El enfoque de estos estudios era sociológico, ya que relacionó el comportamiento electoral con la afiliación a un grupo y con la posición social. En los años de la posguerra, un grupo de especialistas en el com- portamiento del consumidor del Survey Research Center (src) de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, comenzó a estudiar el voto en las elecciones de 948. En lugar de concentrarse en una sola comuni- dad, se entrevistó a una muestra nacional de estadunidenses; a éstos se les preguntó cómo habían votado en esas elecciones y por qué lo habían hecho en esa forma. El enfoque general que se empleó fue más bien psi- cológico que sociológico, pues la investigación se concentró en factores psicológicos que incluyeron la identificación partidaria, la actitud hacia los candidatos y los problemas políticos de una elección en particular. 5

  • 4 Véase Watson (989: 297-320).

20

5

Ibid.

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

A partir de 952 el grupo de Michigan proporcionó un análisis ge- neral y sistemático de cada elección presidencial. En 960 cuatro de los eruditos del src –Angus Campbell, Philip Converse, Warren Miller y Donald Stokes– publicaron The American voter, con base en las eleccio-

nes de 952 y 956. En este estudio se introdujo de manera formal el concepto de identificación partidaria, cuya función original era explicar la estabilidad del sistema de partidos. Sin embargo, a lo largo de las investigaciones realizadas se ha convertido en un instrumento para co- nocer y estudiar el comportamiento electoral de los votantes. 6 Para Ludolfo Paramio, la formulación de la teoría de la identificación

partidaria es deudora de su tiempo, “

una época de excepcional estabili-

... dad en las preferencias electorales en los Estados Unidos, que comenzaría

con las elecciones de 932 y se extendería hasta las de 964, dos eleccio- nes críticas que corresponderían a los choques sociales por la Depresión y ”

el estallido de la cuestión racial, respectivamente

(Paramio, 999).

... Por su parte, los investigadores Raymond Boudon, Francois Chazel y Paul F. Lazarsfeld, también pioneros en el estudio de la identificación partidaria, para el desarrollo del concepto de identificación partidaria propusieron la necesidad de remontarse al hecho de que la mayoría de los estudios acerca de la formación de la opinión y la decisión muestra la utilidad de distinguir tres tipos principales de procesos, los cuales serán útiles para estudiar la formación de la identificación partidaria en los individuos. Estos procesos son: a) determinadas actitudes se adquie- ren en una época tan precoz, que el único problema consiste en saber cómo se han podido conservar y mantener en la edad adulta (fidelida- des políticas, por ejemplo); b) los intereses y las costumbres se adoptan durante la vida de un modo tan lento y progresivo que resulta imposible determinar el momento preciso en que el individuo las asume de forma definitiva (la adopción de actitudes radicales o conservadoras en políti- ca, por ejemplo), y c) ciertas decisiones se toman en un tiempo relativa- mente corto (éstas son las que se pueden estudiar desde su nacimiento y a lo largo de su desarrollo). El último proceso es el que permite estudiar de forma específica la decisión del voto en los individuos en el corto plazo, como el que corresponde a un proceso electoral.

6 Una breve historia de la investigación por encuesta en la cual se aborda también la evolu- ción de los estudios de la Escuela de Ann Arbor y de los eruditos de la Universidad de Michigan se encuentra en Abramson (983: 3-50).

2

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Una técnica que se elaboró para el estudio de la formación de la de- cisión del voto durante la campaña electoral es la que se conoce como estudio de panel o técnica de panel. Ésta consiste en una muestra de individuos que se entrevistan en repetidas ocasiones, con el propósito de analizar las alteraciones, en un lapso determinado, de las actitudes, opiniones y conducta de los integrantes del panel y, por tanto, de la población que representan, por lo cual se les hace siempre la misma pregunta. Los estudios de panel rara vez sobrepasan las seis entrevistas y ponen de relieve las interrelaciones de muchas variables cambiantes. En ocasiones se utiliza este método en combinación con otro tipo de técnicas de investigación para aumentar la confiabilidad de los resulta- dos. La técnica de panel se puede utilizar durante las campañas, con el fin de descubrir las modificaciones de actitud y de opinión durante un periodo determinado en ciertos grupos de ciudadanos, acerca de dife- rentes temas. 7 Un aspecto que se desprende de los estudios de panel relacionados con el comportamiento electoral, según señalan Boudon, Chazel y La- zarsfeld (970: 287-300) para el caso de Estados Unidos, es que la clase social a la cual pertenecen los individuos, la religión y la edad se corre- lacionan con la identificación hacia un partido y con la participación electoral. Una reflexión, en todo caso, es que como en todo proceso de las di- ferentes áreas de las ciencias sociales, la evolución o desarrollo de las téc- nicas de investigación impactan en el desarrollo de las metodologías y la generación de teorías que permiten explicar mejor el fenómeno de la identidad partidaria.

El concepto de identificación partidaria

La identificación partidaria es el concepto central del modelo explicati- vo de la conducta de voto que se desarrolló en Estados Unidos durante los años cincuenta a partir de los estudios electorales nacionales que realizaron los investigadores de la Universidad de Michigan. El modelo se basa en variables de tipo psicológico y ha tenido una influencia ines- timable en los estudios del comportamiento electoral, y aun cuando ha

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

sido siempre objeto de polémica, se mantiene hasta el presente como una variable explicativa del voto de capital importancia. 8 Al estudiar el comportamiento electoral, los autores de The Ameri- can voter se encontraron con el fenómeno de la identificación partidaria y observaron que las preferencias partidarias de los estadunidenses se mantenían estables a través de las elecciones. Campbell y sus compañe- ros señalaron que la identificación partidaria aparece como una iden- tificación psicológica, la cual puede permanecer sin que el ciudadano tenga una afiliación formal a un partido político. Estos investigadores,

incluso, calcularon que cerca de 0 millones de estadunidenses presen- taban un vínculo de identificación con alguno de los dos partidos polí- ticos que existen en la nación (Campbell et al., 960: 20-2). 9 Para Richard Niemi y Herbert Weisberg, el principal descubrimien- to de los investigadores de Michigan consiste en dos puntos esenciales:

Así como las personas se identifican con grupos religiosos, raciales y étnicos, de la misma forma lo hacen con los partidos políticos. • Tal como otros grupos, los partidos políticos tienden a ser bas- tante estables; así es que la lealtad partidaria es vista como un componente a largo plazo del propio sistema político. 0

Los investigadores de Michigan diseñaron un modelo que combinó elementos sociológicos con factores psicológicos. En el centro de este modelo predicativo del voto se encuentra el concepto de identificación partidaria. A partir de la revisión de la literatura acerca de la identificación partidaria, ésta se puede describir como un comportamiento político de los ciudadanos que se caracteriza por proporcionarles una serie de refe- rentes que les facilita la formación de una determinada opinión, la cual se relaciona en cierta medida con la que adopta el partido político con el que existe una identidad. Los candidatos, propuestas y otros aspectos de las elecciones son matizados por la relación que tiene el individuo con su partido, pues considera las posiciones de éste muy similares a la suya. De manera específica, y una característica que es muy valorada para el análisis electoral, la identidad partidaria es un buen predictor de

  • 8 Véase Pérez Baralat (2003: 689-695).

  • 9 Estos autores señalan, contradiciendo a otros, que incluso se puede votar por un partido diferente sin que el vínculo afectivo se modifique. 0 Véase Niemi y Weisberg (993: 20-223).

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la participación electoral y, evidentemente, de la preferencia partidista de los ciudadanos. En otras palabras, el ciudadano que tiene elementos de una identidad partidaria, ahorra tiempo en la toma de decisión de por quién votar. Incluso se puede considerar, a partir de los resultados de diferentes estudios, que quienes tienen una identidad partidaria fuerte tienden a participar más en los procesos electorales en comparación con quienes manifiestan no identificarse con algún partido. 2 En otras palabras, en el momento en que los ciudadanos desarro- llan un vínculo afectivo hacia un partido político, esta identificación les permite asimilar información y tomar decisiones de una manera más sencilla. En cambio, aquellos que no se identifican con ningún partido político tendrán que invertir mayor tiempo y energías para asimilar el flujo continuo de información política. 3 La identificación partidaria implica coincidencias valorativas entre el individuo y el partido correspondiente, pero influye en la percepción y evaluación de numerosos objetos políticos. Los individuos que han adquirido una vinculación permanente con un partido político tien- den a conservarla, a pesar de que cambie la situación política, y sólo renuncian a ella cuando se producen acontecimientos decisivos (Ga- briel, 990: 66). Esta identificación partidaria fuerte puede ser lo que se conoce como el voto duro de los partidos políticos. El voto duro es aquel “… que permanece fiel a un partido en varias elecciones a lo largo del tiempo” (Martínez y Salcedo, 998: 0). En este mismo sentido, el llamado voto duro es “… emitido por quienes son militantes y sim- patizantes permanentes de un partido político, y que lo apoyan en las urnas independientemente de los candidatos y programas que ofrezca al electorado, o de la situación por la que atraviesa el país, porque tienen una alta identificación con él” (Martínez y Salcedo, 2000: 673-674). Una de las características más relevantes de la identificación partida- ria es el componente psicológico de la vinculación individuo-partido. Esta relación va más allá de una afinidad ideológica o programática, para convertirse en un lazo afectivo, un sentimiento de apego y de per- tenencia (Miller y Shanks, 996: 22). A pesar de que se ha demostrado que hay una fuerte relación entre la identificación partidaria y el voto,

Puede revisarse el interesante trabajo de Holmberg (2007: 557-570). 2 Véase Moreno (2003). También Aguilar López (2005).

  • 24 3 Véase Shively (979: 039-054).

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

se considera que quien tiene una relación de identidad con un partido puede en determinado momento votar por otros partidos, sin que esto implique un rompimiento con su partido. Esto tal vez sea una de las ideas más ambiguas y que resultan más propicias para elaborar una crí- tica al concepto, sin embargo, se recalca el lado afectivo y no racional de la actitud política de los ciudadanos al desarrollar este vínculo. Además, la identificación partidaria puede ser tomada y entendida como el reflejo del compromiso que tiene un individuo con su grupo social, religioso o étnico. Esto puede llegar a producir un sentimiento ne- gativo hacia grupos que no comparten la misma identificación. En dado caso, se refuerza la identificación partidaria al existir antagonismo con la identificación de otras personas (Miller y Shanks, 996: 20-2). Cuando se habla de identificación partidaria, se alude no sólo a aquello por lo cual los individuos se vinculan psicológicamente con una institución política; es decir, no es sólo un sentimiento de afectividad, sino que los individuos ven representados sus intereses en determinado partido político. Al respecto, Karl Deutsch advierte: “Una de las verda- des fundamentales de la política es que gran parte de ella ocurre en la búsqueda de los intereses de individuos o grupos particulares” (976:

23). Cuando los individuos se preguntan: ¿cuál es mi interés?, su inte- rrogante en realidad es: ¿en qué me beneficio yo? En general, “… el ‘in- terés’ de cualquier persona en una situación consiste en las recompensas que pueden derivar de ella” (Deutsch, 976: 23). Visto de esta manera, el grado de identificación partidaria en los ciudadanos dependerá de la capacidad de respuesta de los partidos po- líticos hacia los intereses y problemáticas de los diferentes grupos socia- les. Los ciudadanos tenderán a identificarse con aquel partido político en el que vean reflejados sus intereses y preocupaciones, y que entre sus propuestas muestre la intención de satisfacer sus necesidades. Esto ofrece una pauta de explicación del alejamiento de los ciudadanos de la esfera de lo político, sobre todo entre los jóvenes: cuando los partidos políticos desestiman a los jóvenes, así como sus necesidades e intereses, éstos se alejan y se forman una visión negativa de la acción política. En cambio, cuando se da una respuesta favorable a los intereses de los diferentes grupos sociales (jóvenes, mujeres, obreros, campesinos, etcétera), éstos tienden a identificarse o a fortalecer su identificación con un partido político en particular. Aunque aquí hay que recordar la particularidad de la identificación partidaria –que llega a ser hasta cierto

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punto irracional por su vínculo psicológico–, por el contexto regional, familiar, entre otros factores; es decir, los individuos pueden votar por un partido político que no responde a sus intereses, y aun así consideran que tomaron la decisión más acertada. No hay que olvidar que la identidad partidaria se desarrolla en el terreno cultural, en la compleja interacción social que sostiene una per- sona, tanto con sus semejantes como con su entorno. A final de cuentas, la interacción con los objetos políticos también puede ser vista como la interrelación de los diferentes colectivos y no sólo del individuo. El investigador estadunidense Paul R. Abramson resalta cuatro fun- ciones de la identificación partidaria que se desprenden de la obra pio- nera de los investigadores de la Universidad de Michigan:

. Contribuye a la formación individual de la opinión y de esa ma- nera refuerza la capacidad de juicio político.

  • 2. Influye en la decisión electoral de los individuos y en la distribu-

ción de los votos en el electorado en su totalidad.

  • 3. Promueve la participación individual en la política y el nivel de la

participación política en la sociedad.

  • 4. Protege al sistema de partidos contra la aparición de nuevas fuer-

zas políticas y así estabiliza el sistema político en general (Abramson, 983: 93). Al estudiar las actitudes políticas de los estadunidenses, Abramson se dio cuenta que el fenómeno de la identificación partidaria (aunque pue- de ser definida como una actitud política) arroja bastante luz para detec- tar y definir las actitudes políticas de los ciudadanos (983: 2-29). Este autor define a la identificación partidaria como una variable actitudinal que mide el sentido de la vinculación de un individuo con un grupo de referencia política, y señala que no es una medida de conducta, pues quienes se identifican con un partido no tienen que pertenecer a él de manera formal (983: 9).Del mismo modo, anota que si lo interesante no es la dirección sino sólo la fuerza de la identificación partidaria de los individuos, se pueden utilizar varias categorías para medirla (983: 92). Otros autores han hecho también un extenso análisis de los nue- vos problemas en la identificación partidaria, y han encontrado tres componentes básicos: dirección de la identificación partidaria, apoyo al sistema de partidos y compromiso político. Estos componentes se

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

deben considerar para cada uno de los partidos (Niemi y Weisberg, 993: 28). 4 En el caso de Europa, las preferencias políticas se dirigen hacia las posiciones ideológicas de derecha e izquierda, antes que hacia un parti- do en particular. En sistemas multipartidistas, como el francés, someti- dos a la variabilidad de las siglas políticas, resulta difícil que cristalicen preferencias hacia partidos concretos. En el imaginario colectivo del electorado existirán dos grandes espacios políticos, identificados como izquierda y derecha. 5 En resumen, si se considera a la identificación partidaria como una actitud firme, de acuerdo con la formulación original de sus autores, se le permite que cumpla con dos funciones importantes:

. Proporciona al individuo una guía para interpretar y asimilar la vasta información proveniente del mundo político, así como para eva- luar candidatos y propuestas en tiempos electorales, a la vez que simpli- fica de manera eficiente el proceso de toma de decisiones. 2. En el ámbito del sistema político, presta un apoyo firme y pre- decible a los partidos políticos, pues proporciona una permanencia del sistema de partidos y evita cambios bruscos e inesperados, sin que ello signifique por fuerza inamovilidad. 6 En la actualidad, el descenso de los porcentajes de electores con identificación partidaria se ha convertido en una tendencia general en la mayoría de las democracias occidentales. Los nuevos modelos que intentan explicar el comportamiento del voto en este nuevo contexto incluyen la teoría del desalineamiento y realineamiento partidista. En el momento en que los partidos políticos han caído en una crisis de credibilidad, pues no responden a los intereses de la población, la reac- ción de los ciudadanos en general es de un alejamiento (desalineamien- to) o bien se van y depositan su confianza en otros partidos políticos (realineamiento). Estos dos fenómenos constituyen una respuesta a los grandes cambios políticos que ocurren en una sociedad. 7 De acuerdo con la teoría de la identificación partidaria, por tratarse de una actitud firme, los cambios en ésta no son frecuentes. Sin embargo, se considera que grandes acontecimientos políticos, sociales o económicos pueden

4 Véase también Weisberg (980). 5 Véase Jaime Castillo (2000: 7-92). 6 Véase Pérez Baralat (2003). 7 Véase para estos dos conceptos a Pacheco Méndez (2000).

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generar nuevas vinculaciones entre amplios sectores de la sociedad y los partidos políticos, con lo cual se inician procesos de realineamiento y desalineamiento partidista. 8 Debido a que México es un país en el que han ocurrido de manera reciente cambios políticos hacia una democratización del sistema po- lítico, es natural, entonces, que los fenómenos de desalineamiento y realineamiento se presenten tanto en el ámbito nacional como en los regionales. Por último, hay que hacer la distinción entre identificación parti- daria y otros conceptos similares, como la simpatía por un partido, la intención del voto y la preferencia partidaria. La diferencia entre estos tres conceptos y la identificación partidaria radica en que en esta última existe un vínculo psicológico, con un marcado componente afectivo, mientras que los otros conceptos revelan una inclinación que puede ser transitoria y estar condicionada por las circunstancias propias de cada elección en particular. La identificación partidaria se considera como un factor de influencia a largo plazo, una fuerza que motiva al elector a una determinada decisión de voto, mientras que los factores de corto plazo no tienen suficiente impacto como para modificarla. 9 Así es como se puede entender que a pesar de que la expresión sim- patía partidaria hace alusión a una inclinación afectiva del individuo hacia el partido político, ella no considera la compleja relación que exis- te entre el individuo y la institución, y aún menos los factores que han propiciado y desarrollado el vínculo de tipo psicológico. En otras pa- labras, una persona puede tener simpatías hacia un partido político en una determinada elección, pero esta conducta difícilmente trascenderá más allá de la jornada electoral, y de hacerlo se tratará ya de un tipo de identificación partidaria y no sólo de simpatía. De igual forma, los conceptos de preferencia partidaria e intención de voto reflejan sólo la voluntad de quien emite un voto, pero sin tomar en cuenta la interiorización de los valores e intereses que se encuen- tran en los individuos cuando éstos desarrollan una identificación con un partido político. Dicho de otra manera, el análisis de las preferen- cias partidarias se puede hacer atendiendo únicamente al resultado de las elecciones (es decir, los porcentajes de votación para cada partido),

8 Véase Harrop y Miller (987), citados en Pérez Baralat (2003).

  • 28 9 Ibid.

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

mientras que la identificación partidaria involucra un complejo núme- ro de factores. 20 La identificación partidaria se caracteriza por una vin- culación de los individuos con los partidos políticos, en tanto los pri- meros ven representados en los segundos sus propios valores e intereses personales o de grupo.

La identificación partidaria como una actitud política

Como ya se ha señalado, la identificación partidaria se define como una vinculación afectiva (psicológica) de los sujetos con los partidos políti- cos, por lo tanto, cuando se mide la identificación partidaria lo que se observa son actitudes políticas. La actitud es un concepto utilizado en la psicología social, el cual hace referencia a un conjunto de creencias y sentimientos más o menos duraderos que posee una persona y que la predisponen de forma positi- va, indiferente o negativa hacia otros individuos, situaciones u objetos que se manifiestan en un determinado comportamiento. Jean Meynaud y Alain Lancelot exponen que, para un psicólogo social, “todo comportamiento, ya se trate de una conducta (comporta- miento activo) o de una opinión (comportamiento verbal), es una res- puesta a una situación. La actitud es la variable intermedia que permite explicar el paso del segundo al primero de estos términos” (Meynaud y

Lancelot, 965: 6). Según estos autores, la actitud es una disposición o más bien una preparación para actuar de una determinada manera. Se debe tomar en cuenta también que “… la actitud es una dis- posición, es un principio de organización de los comportamientos en relación con un objeto o una situación y se forma y se modifica en el tiempo” (965: 6). Las actitudes políticas se forman, como es natural suponer, con re- lación a una situación política y se entenderán como un conjunto de

experiencias particulares vividas por el sujeto, “

este aspecto de la rea-

... lidad no puede ni debe separarse del conjunto de la situación a la que el

individuo está confrontado, particularmente, de su contenido social y ”

biológico, del ambiente colectivo y del ambiente corporal y Lancelot, 965: 3).

...

(Meynaud

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Los diferentes factores que determinan las actitudes políticas se pre- sentan a continuación. . El peso de las experiencias. Son numerosas y varían según la épo- ca y los países. Las más importantes son: a) la experiencia personal que

el sujeto posee de la relación de autoridad en su vínculo recíproco con otro; b) la experiencia que el individuo tiene acerca de las diferentes cosas arriesgadas en la vida política y de los valores cuestionados del gobierno; c) la experiencia del sujeto respecto del régimen político con sus fuerzas constituidas, sus instituciones y sus leyes.

  • 2. Influencia de los factores sociales. Se puede entender la situación

social como la experiencia de un sujeto concerniente a: a) su pertenen- cia a un grupo (familia, clase social, religión); b) sus intereses socioeco- nómicos (ingreso, ocupación, lugar de residencia); c) la organización

social (se refiere a los grupos con los que se asocia el individuo).

  • 3. Parte del ambiente corporal. No resulta fácil su definición debido

a la interacción permanente de los datos biológicos y psicológicos de los individuos. En este caso se observan tres elementos: a) la influencia de las características biosociales, como la edad; b) la influencia de los me- canismos reguladores de la vida y la salud; c) la influencia del carácter, considerado como la síntesis de muchos datos de la constitución de un individuo (Meynaud y Lancelot, 965: 3). En relación con lo anterior, en las actitudes se pueden encontrar tres tipos de componentes: a) el cognoscitivo, que comprende a las ideas, información o percepción que se tenga acerca de la persona, situación u objeto; b) el afectivo-emocional, que son los sentimientos de agrado o desagrado asociados a la persona situación u objeto en particular, y c) el conductual, que es la respuesta dada ante esa persona, situación u objeto (Meynaud y Lancelot, 965: 3). A estos componentes hay que sumar factores como el medio am- biente en el que se desenvuelve la persona, los medios masivos de comu- nicación, los grupos de presión, los líderes de opinión, entre otros, que influyen en la formación de las actitudes políticas de la población. Si la identificación partidaria implica un cierto grado de compro- miso psicológico del individuo hacia los partidos políticos, este tipo de compromiso se refiere a la posesión de una compleja estructura de actitudes, creencias y valores con respecto a un objeto –en este caso, los partidos políticos–, por lo que se puede esperar que quienes tienen

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

mayor compromiso psicológico partidista se muestren más activos en este sentido. 2 Para Abramson (983: 5-66), una actitud –como la identificación partidaria– es un estado mental altamente estable, no demasiado cam- biante, que si bien no es una conducta, sí parece influir en ésta. Este estudioso pone el siguiente caso: las personas con fuertes lealtades par- tidarias se comportan de manera diferente en comparación como lo hacen los partidarios débiles cuando se enfrentan con similares condi- ciones políticas. Agrega que cuando se pregunta cómo se aprenden o se adquieren las actitudes, se puede decir, de manera significativa, que los preadultos (es decir, los jóvenes) tienen las mismas actitudes políticas que sus padres.

La teoría de la acción racional y el voto retrospectivo

En la teoría de la decisión racional hay un intento por explicar la iden- tificación partidaria como resultado de que el elector “ahorra” costos de información al guiarse por la reputación de los partidos para decidir su voto. La publicación del estudio de Anthony Downs, Una teoría econó- mica de la democracia, introdujo un enfoque novedoso en el análisis del comportamiento social y político. Downs reformuló las nociones clási- cas de las prácticas democráticas a partir de los supuestos básicos de la racionalidad implícita en la teoría económica. Asimismo, propuso que cuando el votante escoge entre distintos candidatos, decide su voto a partir de una función implícita de utilidad esperada. Por lo tanto, como señala este mismo autor, “… la parte más importante de la decisión del votante es el tamaño del diferencial observado de su partido, esto es, la diferencia entre el beneficio que recibe realmente en el periodo t y el que hubiese recibido si la oposición hubiera gobernado” (973: 40). Este enfoque abrió la investigación no sólo al tema de la relación en- tre la posición asignada a los partidos y candidatos respecto a distintos temas de interés del votante, sino a toda una gama de temas acerca de la percepción de los votantes en cuanto a su situación económica personal o del país en general, y a la evaluación del desempeño del gobierno. En

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esta perspectiva se concibe al votante promedio como un individuo con capacidad para evaluar el desempeño de sus gobiernos y las posiciones de los partidos. 22 El enfoque de elección racional ha hecho un aporte valioso al en- tendimiento del comportamiento electoral, ya que considera que los ciudadanos hacen cálculos para determinar costos y beneficios a partir de la información para tomar las decisiones que más les convienen. Las críticas a este enfoque van en el sentido de que el tipo de ciudadano que plantea Downs es ideal, pues es difícil encontrar ciudadanos que hagan cálculos elaborados a partir de las ofertas de campaña y tomen decisiones con esos elementos. En todo caso, lo que se rescata es que los individuos sí hacen algún tipo de cálculo, aunque no necesariamente el resultado sea un voto totalmente razonado en términos de lo que más conviene a los ciudadanos. A final de cuentas, si el ciudadano fuera lo suficientemente racional se daría cuenta de que su voto no será deter- minante en una elección y lo más racional sería no votar; sin embar- go, mucha gente vota inclusive por partidos con pocas posibilidades de triunfo, pero para ella es la decisión más acertada. Con este último punto estaríamos entrando al terreno de la identificación partidaria y del contexto cultural. Más allá de las críticas al enfoque de la elección racional, lo que se recupera del enfoque es la idea de que en efecto existen elementos de racionalidad en los individuos a partir de sus diversos intereses, sólo que éstos deben ser matizados a partir de los diferentes contextos en los que se desarrolla la toma de decisión. En este sentido, para José Antonio Crespo la aplicación del enfoque racionalista resulta el más práctico de todos para entender el compor- tamiento político de los ciudadanos, y toma en cuenta a los enfoques culturalistas como complementarios del enfoque racional. Crespo seña- la que tanto el psicólogo como el antropólogo y el sociólogo “tendrán curiosidad de detectar y analizar esas diferencias para dar cuenta de la diversidad de las respectivas conductas en observación” (997: 3). El mismo Downs reconoce que el modelo está pensado para una so- ciedad ideal, donde todos los individuos tienen acceso a la información para poder tomar una decisión racional. Es obvio que en México no hay una sociedad ideal, y que la explicación del comportamiento electoral se

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

debe buscar por otros senderos, como es el que se trata de esbozar en el estudio de la identificación partidaria. Por su parte, Niemi y Weisberg advierten que a pesar de las dife- rencias entre el enfoque sociopsicológico de la Escuela de Michigan y el enfoque de acción racional introducido por Downs, ambos modelos han puesto en el centro de discusión la importancia de los partidos, los candidatos y los asuntos públicos como determinantes del voto. Queda claro, entonces, que la controversia entre estos dos enfoques gira en tor- no a qué tan racional es el electorado y cuáles son los factores que pesan mayormente en la determinación del voto. Recientemente se han realizado estudios en los cuales se combinan ambas perspectivas teóricas bajo el argumento de que los factores que influyen en la determinación del voto no son mutuamente excluyentes. No es irracional, por ejemplo, votar por un candidato que no se percibe competente para resolver ciertos asuntos públicos si se tiene un vínculo afectivo con el partido político que lo postula (Crespo, 997: 3). Morris P. Fiorina, uno de los principales investigadores del concepto de identificación partidaria, explica cómo pueden ser asimilados estos dos enfoques sin necesidad de caer en contradicciones:

Nosotros tendemos a pensar acerca del comportamiento electoral como si fuera un acto perfectamente fragmentado: Tantas partes conciernen a los asuntos públicos, tantas partes a los candidatos, tantas otras a la evaluación retrospectiva, y el resto a la filiación partidista. Lógicamente entonces, cuando esperamos que alguien dependa más de evaluaciones, esperamos que esa persona dependa menos de otros factores. Pero quizá lo que no- sotros consideramos como partes separadas están de hecho relacionadas entre sí; los asuntos públicos y las experiencias actuales se convierten en la sustancia de la evaluación retrospectiva, la cual se acumula en una especie de juicio a largo plazo sobre el partido y que a su vez afecta la interpreta- ción de los asuntos y las experiencias actuales (Fiorina, 98: 56).

De acuerdo con esta compatibilidad de enfoques, Fiorina desarrolla un modelo para explicar el concepto de voto retrospectivo. En contraposición con la postura predominante en Estados Unidos durante los años cincuenta y setenta que postulaba que los votantes carecían de ideología, que tenían poca información acerca del conte- nido de las políticas públicas y de las posturas de los partidos políticos

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con relación a estas políticas, Fiorina postula que el votante no es tan indiferente a las políticas públicas, el votante sabe cómo le fue durante el gobierno en turno. Es decir, no tiene que saber de manera específica cuáles políticas públicas introdujo el gobierno para percibir o sentir sus resultados. El votante no es tan irreflexivo como parece; tampoco basa su decisión únicamente en las promesas que los candidatos ofrecen para el futuro. La preferencia electoral del votante está en gran parte determinada por una evaluación del pasado, más que por sus expecta- tivas sobre el futuro. Más que prospectiva (cálculo hacia el futuro), la decisión del votante puede ser retrospectiva. Al votar emite un juicio acerca del desempeño de su gobierno. Las elecciones se convierten, así, en una especie de referéndum sobre el desempeño del gobierno. Éste, por otra parte, se vuelve responsable de sus actos, ya que se ve obligado, al menos en los periodos electorales, a rendir cuenta de sus actos ante la población en general (Mizrahi, 999: 4). A partir del estudio de varias encuestas realizadas en Estados Unidos, Fiorina concluye que la evaluación retrospectiva tiene un peso conside- rable en las preferencias electorales y que las actitudes de los votantes con respecto a los asuntos públicos y a la identidad partidaria resultan afectadas por las evaluaciones retrospectivas de los electores (Mizrahi, 999: 4). Fiorina ve a la identificación partidaria alterada por influencias de corto plazo, como el desempeño gubernamental; este autor observa que la identificación partidaria se basa no sólo en la socialización, sino tam- bién en la evaluación de los acontecimientos políticos actuales (Niemi y Weisberg, 993: 24). Por otro lado, nuevas consideraciones acerca del propio concepto de identificación partidaria han surgido de los estudios con este enfoque teórico. Una de las más relevantes se refiere a la relación de la identifi- cación y el voto, la cual inicialmente se asumía como unívoca: la orien- tación partidista determinaba la decisión del voto. Una apreciación de la relación con bidirección asume que votar por un partido refuerza, a su vez, la identidad partidaria. En este sentido, se tiende a percibir a la identificación partidaria como una suma de experiencias positivas de voto, que se van amalgamando en una actitud estable. 23

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

Con todos estos elementos se puede señalar que la teoría de la ac- ción racional por sí sola no da una explicación completa y satisfactoria acerca de la identificación partidaria, sino que se deben tomar en cuenta otros elementos para tener una explicación más completa. Es, como señalan Edward Carmines y Robert Huckefeldt: “Una medida del éxito conseguido por la tradición de la economía política es hasta qué punto ha estimulado a otras tradiciones del comportamiento político a redes- cubrir sus propias raíces en el análisis de ciudadanos intencionados y de la conducta política” (200: 335).

¿Cómo medir la identificación partidaria?

Las diferentes corrientes teóricas analizadas aportan ideas para enten- der el fenómeno de la identificación partidaria. Se puede que ésta se define como el vínculo que establece un individuo hacia un partido político en particular; este lazo actúa como un filtro por medio del cual la persona interpreta información y toma decisiones que afectan su comportamiento político y electoral, e implica un sentimiento de pertenencia al partido como grupo de referencia, aunque no requiere la existencia de una inscripción formal ni de una relación activa con el partido. Del concepto de identificación partidaria se desprenden tres grandes dimensiones, que son: construcción, dirección y fuerza de la identificación partidaria. La construcción de la identificación partidaria es la forma como los ciudadanos adquieren y desarrollan un determinado vínculo hacia uno de los partidos políticos, aunque cabe señalar que puede ser que no ocurra así. Existe un heterogéneo número de factores que intervienen en la construcción de la identificación partidaria. Estos factores se rela- cionan con aspectos sociales y políticos en los que se desenvuelve la vida de cada uno de los ciudadanos. Los diferentes tipos de factores sociales y políticos que se han consi- derado son: edad, región, contexto familiar, situación socioeconómica, migración, escolaridad, religión, medios de comunicación, visión sobre la política, participación en las organizaciones, ideología, participación

Jesús Aguilar López

electoral, candidatos a puestos de representación popular, partidos po- líticos y evaluación de gobernantes. 24 La segunda dimensión que se desprende del concepto de identifica- ción partidaria es la que se refiere a la dirección, es decir, el sentido que toma el vínculo sentimental del ciudadano hacia un partido político en particular. La dirección de la identificación está determinada por la dimensión que se refiere a la construcción del vínculo afectivo, lo cual depende del papel que desempeñe cada una de las variables anteriores para que las personas se identifiquen con algún partido político. De igual manera, en la dirección de la identificación partidaria se encuentran dos aspectos que se deben tomar en cuenta para el aná- lisis del cambio político: la continuidad y el cambio en el patrón de conducta electoral. Cuando se habla de la continuidad en el patrón tradicional de conducta electoral, se señala el comportamiento electoral de los ciudadanos al inclinar su preferencia partidaria hacia un mismo partido político durante varias elecciones. A su vez, el cambio en el patrón tradicional de conducta electoral denota una conducta electoral caracterizada por romper con el esquema tradicional de votación de los ciudadanos. Entre estos ajustes se encuentra lo que se ha llamado el desalineamiento y realineamiento electoral. La última dimensión que se debe considerar del concepto de identi- ficación partidaria es la que se refiere a la fuerza con la que se presenta la identificación partidaria. Las diferentes intensidades de la identificación partidaria permiten hacer una distinción importante entre aquellos que presentan vínculos afectivos muy intensos y, por ende, un comporta- miento electoral muy activo, y aquellos que mesuran su vínculo y tie- nen un comportamiento electoral distinto de aquellos que, por ejem- plo, siempre votan por el mismo partido. La identificación partidaria, su construcción, dirección y fuerza de- penderá, por lo tanto, de los factores sociales y políticos que afecten la vida del ciudadano. En la figura se exponen los factores que se consideran determinantes para la formación de la identificación parti- daria. En este esquema se denota lo exhaustivo y complejo del análisis

24 Cada una de estas variables fue retomada de la exposición que han hecho los investigado- res sobre el tema. Desarrollar teóricamente cada uno de estos elementos rebasa a la exposición planeada en este artículo. En todo caso, se recalca que a lo largo de este mismo texto se han esbozado las ideas generales y la justificación de la inclusión de estos factores en el análisis de la
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identificación partidaria.

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

Figura 1 Dimensiones y factores de la identificación partidaria

Edad Sexo Contexto familiar Educación Situación socioeconómica Región Migración Religión Participación social Construcción de la identificación
Edad
Sexo
Contexto familiar
Educación
Situación socioeconómica
Región
Migración
Religión
Participación social
Construcción de
la identificación
partidaria
Participación política
Participación electoral
Partidos políticos
Candidato
Campaña electoral
Medios de comunicación
Ideología
Representación política
Evaluación del gobierno
Factores políticos
Factores sociales

Dirección de la

identificación

partidaria

 

Fuerza de la

identificación

partidaria

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Jesús Aguilar López

de la identificación partidaria. Hay elementos que se pueden encasillar en los diferentes enfoques teóricos del comportamiento electoral. Por ejemplo, el contexto familiar es un elemento que surge del enfoque sociológico y psicológico, pues es indudable que la familia es el primer espacio de socialización del individuo, y así como éste hereda de manera inconsciente la religión y otros valores de los padres, las actitudes polí- ticas también se transmiten en buena medida. Por su parte, las características de la situación económica y la cam- paña electoral (las propuestas) pueden estar más del lado del enfoque racional, pues, como se ha dicho, el modelo que éste propone enfatiza el cálculo que hace el individuo a partir de la información que recibe y de los beneficios esperados, e incluso mediante una valoración del desempeño del gobierno y de lo que pudo hacer la oposición si hubiera estado en el gobierno. En este mismo sentido, la variable ideológica –que desempeña un papel de relativa importancia para el caso mexicano– se incluye en esta figura de la construcción de la identificación partidaria, pues se consi- dera que, sin advertirlo, los ciudadanos desarrollan ciertos esquemas de pensamiento que los llevan a construir algunas valoraciones acerca del papel que debe tener el Estado en la sociedad. De acuerdo con el estudio de las diferentes dimensiones del concep- to de identificación partidaria, se puede analizar este vínculo afectivo entre ciudadanos y partidos políticos no sólo a partir de lo que cada individuo manifiesta cuando se le inquiere si tiene o no tiene una de- terminada identificación, sino que se deben revisar y analizar cada uno de los factores que inciden en la construcción, dirección y fuerza de la identificación partidaria, esto es, las dimensiones del concepto. De este modo, para obtener una explicación completa de dicho fe- nómeno se debe abordar de manera conjunta la construcción, dirección y fuerza de la identificación partidaria, porque los factores sociales y po- líticos inciden en la primera de esas dimensiones (construcción), pero también en la dirección y la fuerza. Tales factores incluyen variables de distintos tipos: demográficas (como el sexo, la edad, etcétera), variables psicológicas (como aquellas derivadas de las relaciones familiares), y va- riables de tipo político (como las que consideran la relación concreta entre los ciudadanos y los partidos). Debido a que todos estos factores intervienen en la construcción,

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

píricas del concepto no se pueden trabajar de manera aislada. Es decir, no se contempla que unos factores –por ejemplo, la familia– sólo parti- cipan en la construcción de la identificación, y otros –como la edad– en la fuerza del vínculo entre individuo y partido. Aun cuando no sea de la misma manera, todos los factores inciden en las tres dimensiones del concepto de identificación partidaria: construcción, dirección y fuerza. En cuando al manejo de la dimensión empírica, que en esta in- vestigación se denomina fuerza de la identificación partidaria, hay que señalar que no basta con el registro que se obtiene de hacer la pregunta relacionada con la dirección de la identificación partidaria (“¿Con cuál partido político te sientes más identificado?”), y con la interrogante que inquiere acerca de la fuerza de la identificación partidaria (“¿Qué tan identificado te sientes con ese partido político?”). 25 Lo que se tiene que hacer es medir también la intensidad de esa fuerza, por lo que se tienen que considerar otros indicadores:

. Si el ciudadano votó en las elecciones anteriores por ese partido. Esto es en el sentido de captar un mínimo de antecedentes de la relación

con el partido político. El voto por el partido se considera aquí de gran importancia, pues es una práctica que manifiesta en los hechos el apoyo partidista.

  • 2. La intención de votar en las próximas elecciones por el partido

con el que el ciudadano dice identificarse. Hay que recordad que la es- tabilidad a través del tiempo es una de las características de la identifica- ción partidaria, y así como se tiene la atención de observar si hubo esta

relación con el voto en el pasado, se debe tener en cuenta si se piensa seguir apoyando en el fututo al partido mediante el voto.

  • 3. La opinión que el ciudadano tiene de ese partido. Esta informa-

ción también es fundamental para evaluar la fuerza de la identificación partidaria, pues sería contradictorio tener una idea negativa del partido por el cual se tiene una identificación, incluso se esperaría tener opinio-

nes positivas por el partido por el que se tiene el vínculo afectivo y una opinión neutra o incluso negativa de otros partidos.

  • 4. Si el ciudadano prefiere votar por los candidatos del partido por

encima de los candidatos de otros partidos. Los candidatos desempeñan

25 Ésta es la forma típica de hacer la pregunta y de medir la identificación partidaria. Los autores de The American voter fueron quienes así lo propusieron y otros lo han seguido utilizan- do de manera acrítica. Se considera que es insuficiente para tener certeza de la naturaleza de la vinculación ciudadano-partido político, por lo que se propone otra forma de hacerlo.

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Jesús Aguilar López

un papel relevante para reforzar o debilitar la relación con el partido. No obstante ello, la identificación partidista supone un apoye prácti- camente incondicional hacia el partido, incluso si los candidatos no cubren todas las expectativas del ciudadano.

  • 5. Si el ciudadano considera que el partido con el que se identifica

tiene las mejores propuestas. La aceptación o rechazo de las propuestas

electorales representan de igual forma un buen indicador del grado de apoyo, de identidad con la ideas del partido.

  • 6. Si el ciudadano ha participado en alguna actividad del partido.

Ésta es una de las más claras y contundentes manifestaciones de que

existe una identificación, pues ya hay un involucramiento directo con el partido.

A cada uno de esos indicadores se les puede asignar un valor nu- mérico y luego efectuar una suma para obtener un promedio, o bien, aplicar algún otro método estadístico; finalmente, ese producto se cons- tituye en un índice más completo de la fuerza con la que se identifican los individuos con un partido. Este índice permite el establecimiento de distintas intensidades (alta, media o baja) con la cual se manifiesta esa fuerza, que de hecho es la for- ma de medir lo sustantivo del concepto de identificación partidaria. Si se mide así la fuerza de la identificación partidaria, lo que se hace en realidad es una nueva forma de medir al propio concepto y ello abre posibilidades para el estudio de las actitudes políticas, pues brinda un índice cuantita- tivo que ayuda a un análisis más objetivo e integral de un fenómeno de primera importancia en las democracias modernas. De esta manera, la identificación partidaria más alta será la que no sólo está determinada por la pregunta acerca de qué tan identificado se siente el ciudadano con el partido, sino que se consideran otras ac- titudes. Esto es así porque la identificación partidaria es muchas veces una actitud inconsciente en el sujeto, pero sí se manifiesta de diversas formas. Por ello, esta forma de medirla es más completa. A su vez, la intensidad de la fuerza de la identificación partidaria no sólo está determinada por lo que manifiesten los individuos respecto de los partidos, sino también por otro tipo de actitudes (votación efectiva por un partido, intención de voto por él, militancia, opinión de los candidatos, etcétera).

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

Por otro lado, se pueden establecer tres grados básicos de intensidad de la fuerza con la que los ciudadanos se identifican con un partido: alta, media y baja. Aquellos que manifiestan no identificarse con ningún par- tido se consideran como “independientes”. Sin embargo, hay individuos que si bien no son explícitos en aceptar una identificación partidaria, exis- ten comportamientos que denotan un vínculo estrecho con algún partido político. En el cuadro se exponen las variables y su descripción básica.

Cuadro 1 Índice de fuerza de la identificación partidaria

Variable

Descripción

Identificación partidaria

Aceptación de que existe un vínculo con algún partido político

Fuerza de la identificación partidaria

Intensidad con la que dice identificarse el ciudadano

Votó por el partido

Registro de apoyo al partido mediante el voto en al menos la elección inmediata anterior

Intención de voto

Intención de votar en las próximas elecciones por el partido con el que dice identificarse

Opinión hacia el partido político

Se considera el tipo de opinión que tiene el ciudadano del partido

Candidatos

Preferencia hacia los candidatos del partido

Propuestas

Valoración de las propuestas del partido político

Participación con el partido político

Participación en alguna actividad del partido con el que se identifica

Una última observación a esta propuesta de índice: al momento de aplicar un determinado modelo estadístico no se deben tomar en cuenta la afirmación de la identidad y la fuerza manifestada por el ciudadano, pues éstas serían las variables dependientes. De igual forma, si se quiere usar como un predictor del voto, se debe considerar como variable de- pendiente si el ciudadano piensa votar en las próximas elecciones por el partido con el que se identifica.

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Jesús Aguilar López

Conclusiones

La identificación partidaria es un concepto poco estudiado en nuestro país, a pesar de su gran valor explicativo de los fenómenos políticos y electorales. Revisar la teoría que existe al respecto, así como los dife- rentes métodos y técnicas que se usan para su estudio, permite formar- se una idea general de las ventajas y desventajas que se pueden tener para analizar este fenómeno en el caso mexicano. La elaboración de un primer índice que considera el aporte de las diferentes corrientes del comportamiento electoral permite tener un esquema que considera la complejidad del fenómeno. Las reflexiones y propuestas ofrecidas en este artículo tienen el ob- jetivo de ofrecer una alternativa al estudio de este tema, el cual no se reduce a las coyunturas electorales, sino a la constante relación que mantienen los ciudadanos con los partidos políticos. Esta relación es aún más importante desde el momento en que la alternancia política ha tenido una mayor frecuencia en los procesos electorales en todo el país. Las nuevas generaciones de ciudadanos han roto el esquema del uni- partidismo que caracterizaba al sistema político mexicano. La república es un mosaico de preferencias electorales. Estudiar el comportamiento electoral se ha vuelto cada vez más complejo. Vale la pena, entonces, empezar a delinear el perfil del votante mexicano, no sólo en el ámbito nacional, sino también en el estatal. La propuesta de índice que hemos ofrecido para medir la identifi- cación partidaria se puede emplear para la población en general o para observar el comportamiento de grupos sociales específicos, como los adultos que han cambiado su identificación de un partido a otro. O en los jóvenes, quienes se encuentran en una situación inédita, pues por la etapa de la vida en que transitan y el contexto político a su alrededor, viven el proceso de definir sus vínculos con los partidos políticos. 26 El hecho de que un partido logre consolidar una identificación nu- merosa entre la población le significará una base importante para obtener triunfos en las contiendas electorales y, aún más, un apoyo constante en la formulación de políticos públicas y de la consecución de los objetivos de gobierno, pues, como se ha mencionado, la identificación partidaria no se limita al voto, sino que afecta la vida de los individuos.

Identificación partidaria: apuntes teóricos para su estudio

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Artículo recibido el 5 de octubre de 2007 y aceptado el 20 de junio de 2008

POLIS 2008, vol. 4, núm. 2, pp. 47-84

El Partido de la Revolución Democrática:

la difícil recomposición

Rosendo Bolívar Meza

El objetivo de este artículo es analizar, a partir del cuestionado proceso electoral de 2006, al Partido de la Revolución Democrática, para des- tacar fundamentalmente la necesidad de su recomposición interna La falta de ésta mantiene al partido sumido en una serie de conflictos entre sus expresiones o corrientes políticas internas, a pesar de que en 2006 se constituyó en la segunda fuerza electoral de México por su número de diputados federales y senadores y no obstante que es el principal parti- do de la izquierda en el país. También se analiza su participación en la Convención Nacional Democrática, el “gobierno legítimo”, el Frente Amplio Progresista y su postergado proceso interno de reorganización. Se parte de la premisa de que el este partido prosigue en un proceso de institucionalización, en el cual su dirigencia nacional se ha encargado únicamente de administrar el conflicto que se ha dado entre las corrien- tes internas por la búsqueda de espacios de poder. Palabras clave: Partido de la Revolución Democrática, coalición Por el Bien de Todos, Convención Nacional Democrática, “Presidencia legítima”, Frente Amplio Progresista.

El presente artículo es continuación de dos trabajos anteriores del mismo autor: El Par- tido de la Revolución Democrática; antecedentes, nacimiento, conformación, desarrollo y problemas

para la institucionalización de la izquierda partidaria moderna, México, Instituto Politécnico Nacional, 2005, 260 pp., y El Partido de la Revolución Democrática en el proceso electoral de 2006, México, Publidisa, 2007, 253 pp. Doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profe- sor-investigador titular C del Instituto Politécnico Nacional, becario de la Comisión de Opera- ción y Fomento de Actividades Académicas y del Programa de Estímulos al Desempeño de los Investigadores de esa institución. Correo electrónico: <bolivamr@prodigy.net.mx>.

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Rosendo Bolívar Meza

Introducción

C omo es bien sabido, las elecciones presidenciales de 2006 en Méxi- co resultaron muy conflictivas, pues las acciones de inequidad y el

cuestionamiento de su resultado, que hicieron sentir en el ambiente la posibilidad de un enorme fraude, no sólo se dieron durante el proceso preelectoral o la jornada electoral y el conteo de los votos, sino inclusivo tiempo después, una vez que concluyó de manera formal la participación del Instituto Federal Electoral (ife) y el proceso pasó a manos del Tribu- nal Electoral del Poder Judicial de la Federación (tepjf ). En particular, la coalición Por el Bien de Todos, conformada por el Partido de la Revolu- ción Democrática (prd), el Partido del Trabajo (pt) y Convergencia, que postuló a Andrés Manuel López Obrador como candidato a la Presidencia de la República, denunció que funcionarios de las juntas distritales elec- torales del ife quitaron sellos y abrieron los sitios donde se almacenaban actas, boletas y resultados de cientos de casillas, con el argumento de que el tepjf había solicitado esa información, a fin de analizar los juicios de inconformidad interpuestos por los representantes de López Obrador. Por ello, la coalición Por el Bien de Todos desconoció al ife como árbitro electoral, pues manifestó haber perdido la confianza en quienes lo encabezaban. Entonces, preparó un paquete de denuncias judiciales contra todos los consejeros por incurrir en actitudes dolosas e irrespon- sables y desvirtuar los resultados electorales (La Jornada, 2006a). Ante el tepjf interpuso el recurso de apelación por haber detectado irregulari- dades en casi 52 mil casillas. No pidió la anulación de los comicios, sino que se abrieran los paquetes electorales y se revisara voto por voto. El candidato de la coalición, López Obrador, cuestionó la legalidad y legitimidad del proceso electoral y desconoció a las instituciones que se encargaron de él y pasó a encabezar la defensa del voto mediante una serie de movilizaciones, a las que se les denominó como de resistencia civil pacífica. Éstas consistieron en la convocatoria a diversas asambleas informativas, a las que asistieron cientos de miles de personas; poste- riormente se instalaron campamentos desde el Zócalo de la ciudad de México hasta Chapultepec durante varios días, en tanto se resolvía la demanda de limpiar la elección presidencial. Los argumentos legales de la coalición Por el Bien de Todos y su candidato presidencial para impugnar el triunfo de Felipe Calderón se

El Partido de la Revolución Democrática: la difícil recomposición

pios rectores de un proceso electoral son la certeza, la legalidad, la in- dependencia, la imparcialidad y la objetividad, condiciones que a juicio de los primeros no se habían cumplido en la elección de 2006. Una de las primeras resoluciones del tepjf respecto de las demandas interpuestas por la Coalición se dio el 5 de agosto de 2006. En ella se ordenó, de forma unánime por parte de los siete magistrados que lo con- formaban, hacer un recuento de votos en sólo 839 casillas (9.07%) de las 30 477 que se instalaron en los comicios del 2 de julio, por impreci- siones observadas en las sumas de las actas. Estas casillas se ubicaban en 49 distritos de 26 entidades del país. Se volvieron a contar alrededor de tres millones 800 mil votos de una votación total de 4 millones 79 322 sufragios emitidos el día de la elección. Para los magistrados del tepjf, ninguno de los argumentos de la coalición Por el Bien de Todos fue sufi- ciente para ordenar el recuento en los 300 distritos electorales; el Tribunal adujo que la coalición sólo había impugnado los resultados en 230 distri- tos y nada más en 40 880 casillas de un total de 30 477. El recuento parcial ordenado por el tepjf reveló que se presentaron anomalías e irregularidades en las elecciones para presidente de la Repú- blica. Más allá de la nueva sumatoria de votos que ordenó el Tribunal, donde se demostró que hubo “errores aritméticos” en la contabilidad final de votos de varias casillas, se evidenció que no sólo existió dolo en el registro de los votos, sino que también se recurrió a tácticas fraudu- lentas para beneficiar al candidato del Partido Acción Nacional (pan), Felipe Calderón. En su sesión del 28 de agosto de 2006 el tepjf despejó el camino de su veredicto al desechar, según su dictamen, por “ampliamente impro- cedentes” la mayoría de las 240 impugnaciones que había interpuesto la coalición Por el Bien de Todos. Anunció la anulación de la votación en un número mínimo de casillas, en las que todos los partidos perdieron algún número de votos, pero que a juicio del Tribunal no afectaron el resultado de la elección del 2 de julio. El 5 de septiembre, los magistrados reconocieron la intromisión ile- gal del presidente Vicente Fox en el proceso electoral y establecieron que esa acción puso en riesgo la validez de los comicios. También se refirieron a la participación del Consejo Coordinador Empresarial, cu- yos anuncios publicitarios en favor de Calderón y denostando a López Obrador violaron la Constitución. Por apoyar ilegalmente al candidato presidencial del pan, tanto Fox como el organismo empresarial hicie-

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Rosendo Bolívar Meza

ron que el proceso electoral no fuera equitativo ni transparente. Pese al reconocimiento de estas irregularidades, el tepjf consideró válida la elección presidencial e hizo la declaración de Felipe Calderón como presidente electo de México para el periodo 2006-202. La actuación tanto de los consejeros del ife como de los magistrados del tepjf dejó mucho que desear no sólo entre la coalición Por el Bien de Todos, que cuestionó el proceso electoral de 2006 y la calificación de las elecciones, sino también en buena parte de la ciudadanía. Su parcialidad y falta de interés por llegar al fondo de las denuncias y dejar satisfechos a todos los actores políticos hizo que, como lo señalara Julio Scherer Iba- rra, el proceder de estas instituciones no fuera únicamente contra López Obrador, sino contra el sistema jurídico mexicano (Scherer, 2007: 92). Ante este panorama, parte de la izquierda decidió no reconocer como legal al gobierno de Calderón (Meyer, 2007: 75-80). De ahí la respuesta de López Obrador y sus seguidores: desconocer la resolución del Tribunal y considerar ilegítimo el nombramiento de Calderón, pues a su juicio éste no había ganado la elección, con lo cual a López Obra- dor se le estaba despojando de un triunfo legal y legítimo. Por ello, el 6 de septiembre de 2006, una vez que se levantó el plantón del Zócalo a Chapultepec, en apoyo a López Obrador, se creó de manera formal la Convención Nacional Democrática (cnd), la cual acordó no reconocer a Calderón como presidente de la República y, en cambio, nombrar a López Obrador como “presidente legítimo”, quien tomó posesión de su cargo el 20 de noviembre de 2006. La creación de la cnd y de la “Presidencia legítima” constituyeron la salida política y social que encontró la coalición Por el Bien de Todos para reencauzar, por medio de un gran movimiento, a las fuerzas que la habían apoyado. La coalición representa el intento por mantener en cauces pacíficos y legales el descontento político, económico y social manifestado en buena parte del país. Se concibe como un esfuerzo por empezar a abordar y resolver los problemas reales de México mediante

Como escribió el economista James K. Galbraith el 7 de septiembre de 2006 en el periódico londinense The Guardian, al igual que George W. Bush en Estados Unidos en 2004, Felipe Cal- derón obtuvo de los jueces –refiriéndose a los magistrados del tepjf– lo que las urnas no le dieron con certeza: una victoria como presidente electo para el periodo 2006-202. Por otro lado, como bien lo señaló John M. Ackerman (2006: 2), el máximo tribunal de justicia electoral de México no sólo desaprovechó la oportunidad de coadyuvar a reencauzar la oposición de izquierda a las vías
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institucionales, sino que con su proceder mandó a ésta de nuevo a las calles.

El Partido de la Revolución Democrática: la difícil recomposición

una articulación social, que supla las distorsiones y el mal funciona- miento de los organismos públicos oficiales. Para López Obrador su “Presidencia legítima” tendría como princi- pal objetivo preservar el patrimonio de la nación y no fuera meramente testimonial, simbólica o de sombra, sino todo lo contrario, es decir, que encabezara un gobierno activo, reivindicador, propositivo, que defen- dería lo mejor de México. Con ese propósito se presentarían iniciativas de ley por medio de lo que posteriormente sería el fap (Frente Amplio Progresista, una alianza legislativa entre los legisladores del prd, pt y Convergencia), para proteger los intereses de las mayorías y proponer políticas de desarrollo social y una profunda reforma del Estado. La actividad legislativa del fap se complementaría con la movilización ciu- dadana de la cnd, a la que se convocaría cuando se intentara consumar un retroceso en la vida pública del país y se pusiera en riesgo cualquiera de las conquistas sociales o los derechos de los mexicanos. Antes de la realización de la cnd, los tres partidos que conformaron la coalición Por el Bien de Todos decidieron crear el fap como una “salida institucional y legislativa” en apoyo a la cnd, 2 ante el riesgo de que el movimiento de resistencia civil encabezado por López Obrador se aislara políticamente. Aquellos que idearon la creación del fap y los dirigentes de esos tres partidos, lo hicieron con el objetivo de mantener lo ganado por la coalición en las elecciones del 2 de julio de 2006, y aglutinar a organi- zaciones sociales, campesinas, sindicales e intelectuales para enfrentar al régimen de la derecha. Esto en coordinación con la cnd. De esta forma, lo que comenzó como una alianza electoral pasó a ser una alianza en términos de proyectos legislativos, a fon de impulsar mediante el Proyecto Alternativo de Nación que el prd, el pt y Conver- gencia propusieron durante el proceso electoral de 2006, y enmarcar la resistencia civil pacífica contra el gobierno en términos constitucionales.

Los intentos de recomposición

Después de las elecciones federales del 2 de julio de 2006 y de las locales de Chiapas y Tabasco, el prd concluyó ese año con las gubernaturas del

2 En un principio López Obrador no estuvo de acuerdo con la creación del fap por consi- derar que se podría oponer con los objetivos de la cnd (Díaz, 2006: 4-9).

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Distrito Federal, Baja California Sur, Chiapas, Guerrero, Michoacán y Zacatecas. Asimismo, ejercía el poder en 397 municipios y 4 jefaturas delegacionales del Distrito Federal; tenía 380 síndicos y 3 324 regido- res. En el Congreso de la Unión sumó 29 senadores (20.3%) y 26 diputados (25.4%), así como con 232 diputados locales. Estos datos indican que ese año la izquierda tuvo su mejor año en materia electoral, pese al muy cuestionado resultado de la elección presidencial, con lo que se convirtió en la segunda fuerza electoral en el ámbito federal. Durante varios meses la estrategia perredista consistió en realizar la defensa del resultado del proceso electoral presidencial, tanto en las ins- tancias electorales como en el ife y el tepjf, mediante la movilización y la resistencia pacífica, con el respectivo retraso en la autoevaluación y autocrítica de su desempeño en ese proceso electoral y la consecuente redefinición del rumbo de su recomposición. En una sesión del Comité Ejecutivo Nacional (cen) del prd, previa a su Consejo Nacional, se acordó cerrar filas en torno al movimiento encabezado por López Obrador, reconocerlo como “presidente legíti- mo” de México y participar en los 4 procesos electorales de 2007 me- diante el fap (prd, pt y Convergencia). En esa reunión del más alto nivel, la primera después de las eleccio- nes de julio de 2006, la directiva nacional del partido también respaldó la posición de sus legisladores de impedir la toma de posesión de Calde- rón como presidente de la República, el de diciembre de 2006, ya que para el prd estaba claro que este cargo lo había obtenido por medio de un fraude electoral. No obstante, se dejó la puerta abierta a los gober- nadores y presidentes municipales emanados del partido para sostener una relación institucional con la Presidencia de la República y evitar así su aislamiento del pacto federal, más aún cuando la mayoría de los estados gobernados por el prd dependían en 90% de las participaciones federales (La Jornada, 2006b). El Consejo Nacional del prd, realizado en noviembre de 2006, hizo un análisis del proceso electoral de ese año, en el que se dejaron ver dos posiciones diferentes: unos culparon al fraude electoral como el factor por el cual a su candidato a la Presidencia de la República no se le reco- noció el triunfo, donde fue decisiva la intervención de Fox en favor del candidato presidencial del pan y a la ilegal participación de los empresa- rios en la contienda electoral; mientras que otros adjudicaron la derrota

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partido, a la exclusión del prd en la campaña electoral, al manejo de recursos económicos por el equipo de la campaña presidencial sin pedir opinión al partido y a la falta de coordinación entre las redes ciudadanas y la estructura partidista. Ambos tenían razón. Pese a ello, el balance de los comicios de 2006 resultó ser el mejor en la historia de la izquierda en México, pues el prd se consolidó como una fuerza política fuerte en el país al incrementar su votación en cada una de las 32 entidades federativas. De 2000 a 2006 el prd aumentó su votación de 6.64% a 35.3% (como coalición Por el Bien de Todos, donde se incluyeron también los votos del pt y Convergencia), lo que le permitió contar para la LX Legislatura del Congreso de la Unión (2006-2009), con el mayor número de diputados y senadores de su historia. Asimismo, la dirigencia del prd ratificó su apoyo a López Obrador y reiteró que se impulsarían en el Congreso las reformas necesarias para el país. También se ratificó que el partido acompañaría al “gobierno legítimo”, sin reconocer al de Calderón y fortalecería su participación en la cnd y en el fap (La Jornada, 2006d y 2006e). Una parte importante de la recomposición del prd después del pro- ceso electoral del 2006 se inició con la integración del Frente Político de Izquierda (fpi), que agrupó a ocho corrientes del partido, y que en los hechos se convirtió en contrapeso de la corriente Nueva Izquierda (ni), la cual contaba con la mayor participación en la estructura del perredis- mo y constituía uno de los grupos con la fuerza suficiente para disputar la dirigencia nacional y marcar el rumbo que seguiría el partido en los próximos años, toda vez que era la corriente con el mayor número de diputados, senadores, asambleístas y consejeros nacionales, y con posi- ciones clave en el cen, como la Secretaría General. Este reagrupamiento de corrientes se hizo en medio de señalamien- tos de que ni quería deslindar al prd del movimiento de López Obra- dor y de la cnd, lo cual fue desmentido por José Guadalupe Acosta Na- ranjo, secretario general del partido e integrante de esta corriente, quien ratificó el apoyo de su grupo a la cnd, al fap y a López Obrador. Las ocho corrientes del prd que conformaron inicialmente el fpi –sin que eso significara que éstas desaparecerían, sino que tendrían una coordinación permanente para fijar sus posiciones como bloque–, fue- ron las siguientes:

. Foro Nuevo Sol (fns), encabezada por Amalia García, goberna- dora de Zacatecas.

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  • 2. Alternativa Democrática Nacional (adn), dirigida por el senador

Héctor Bautista, que después apoyó a ni.

  • 3. Izquierda Democrática Nacional (idn), creada por René Bejara-

no, a cargo de Dolores Padierna y Agustín Guerrero.

  • 4. Izquierda Social (is), de reciente formación y desprendimiento de

la anterior, que tenía entre sus dirigentes a Javier Hidalgo, Martí Batres

y Alejandra Barrales.

  • 5. Movimiento de Bases Insurgentes, de Gerardo Fernández Noroña.

  • 6. Red de Izquierda Revolucionaria (Redir), con Camilo Valenzuela

como su líder.

  • 7. Unidad y Renovación (Unyr), encabezada por Armando Quin-

tero, y 8 Movimiento Nacional Organizado Aquí Estamos, bajo la direc- ción de Benito Mirón.

La decisión de estas ocho corrientes marcó el inicio de un reagrupa- miento de fuerzas al interior del prd, por lo que se vislumbraba la confor- mación de dos grandes expresiones ideológicas: una, la del fpi, y otra, conformada por ni, la cual también buscaría su reestructuración y cre- cimiento a partir de la inclusión en sus filas de integrantes de las otras corrientes que no se hubieran sumado a la creación de dicho frente. El propósito del fpi sería impulsar un proyecto de partido y de país que recogiera los principios de pluralidad, independencia, lucha por la justicia, equidad social y el espíritu que había enarbolado históricamen- te la izquierda. Como parte de sus objetivos estratégicos se encontraba convertirse en una fuerza política y social que influyera de manera de- cisiva en la conducción del prd, el fap y la cnd, así como mantener y ampliar el apoyo ciudadano al Proyecto Alternativo de Nación que encabezaba López Obrador, y contribuir a derrotar el proyecto de la derecha, que buscaba seguir con el modelo económico neoliberal. Con- templaba también su intención de expandir su presencia por todo el país, para ganar la dirección nacional del prd en 2008 (La Jornada, 2006c), una vez que concluyera el periodo de Leonel Cota Montaño al frente del partido. En medio de este reagrupamiento en el prd, se creó una nueva co- rriente encabezada por Pablo Gómez, Inti Muñoz, Saúl Escobar, Alfonso Ramírez Cuéllar, Jesús Martín del Campo, Clara Brugada, Juan Guerra,

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mara de Diputados, Javier González Garza, entre otros. Se trataba del Grupo Movimiento, que en marzo de 2007 pasó a denominarse Movi- miento por la Democracia (md), cuyo propósito era transformar al par- tido, promover el debate crítico y combatir la lógica clientelar de algunas de las corrientes. Algunos de sus integrantes estaban claramente identifi- cados con Cuauhtémoc Cárdenas, otros eran académicos, personas que habían participado en el movimiento estudiantil-popular de 968 y otros más que habían sido parte de la corriente Unidad y Renovación. El md criticó de inmediato el funcionamiento y estructura del prd y a su dirigencia nacional encabezada por Cota; sus integrantes propusie- ron que con miras al siguiente congreso nacional se realizara un profun- do debate sobre el partido, sobre México y el mundo. Después de hacer un análisis de las elecciones del 2 de julio de 2006 y del movimiento de resistencia postelectoral, los miembros de md concluyeron que se preservara, en lo fundamental, el liderazgo de López Obrador, ya que se había constituido como el dirigente de izquierda más importante, capaz de convocar a nuevas jornadas de lucha y movilización. Sus integrantes externaron el propósito de refundar al prd; renovar su ideología; evitar la corrupción, el uso faccioso de los cargos, los intereses de grupo y los enfrentamientos internos, y frenar el avance de la derecha, para lo cual se acordó construir una gran alianza mediante un frente electoral eficaz, consolidar al fap, mantener y mejorar la relación con organizaciones sociales y civiles, así como realizar un trabajo legislativo cuidadoso y brindar buenos gobiernos en los lugares donde se tenía el poder (El Universal, 2007a; La Jornada, 2007f y 2007g). Esta nueva corriente no se alió a ninguno de los dos grandes bloques que se habían comenzado a perfilar recientemente dentro del partido. En el Consejo Nacional del prd de los días 0 y de febrero de 2007 se aprobaron varios puntos básicos: promover de manera urgente una reforma electoral que contemplara la salida de los consejeros del ife, así como buscar la obtención del triunfo en el mayor número de elecciones locales mediante el impulso de una política de alianzas que se expresara en coaliciones electorales con el movimiento social y, sobre todo, con los partidos integrantes del fap, con la postura de evitar alianzas con el Partido Revolucionario Institucional (pri) o el pan, y, en esa coyuntura del momento, no avalar la candidatura de la ex panista Ana Rosa Payán a la gubernatura de Yucatán, como la corriente ni lo planteó. Asimismo, los consejeros nacionales del prd determinaron que se impulsara la con-

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solidación de la cnd, así como el apoyo a la lucha de los movimientos sociales, en particular en Oaxaca (El Financiero, 2007a). Después del Consejo Nacional, la corriente ni realizó su congreso nacional los días 6 y 7 de febrero de 2007 para –como corriente de opinión– definir lo que a su juicio debería ser la línea política del par- tido. Sus integrantes, encabezados por Jesús Ortega, Jesús Zambrano, José Guadalupe Acosta Naranjo y Carlos Navarrete, entre otros, par- tieron del diagnóstico de que el pacto que dio origen al prd en 989 estaba agotado, por lo que se proponían marcar la estrategia que debería seguir el partido, revisar su entramado institucional y sus normas de funcionamiento, sin entrar en un enfrentamiento con las otras corrien- tes o expresiones. ni efectuó una autocrítica a la actuación del prd en las elecciones de julio de 2006, como el hecho de haber centrado de- masiado el esfuerzo político del partido en su candidato presidencial; además, señaló, los errores de estrategia de López Obrador lo llevaron a la derrota. Para ni, uno de los principales yerros cometidos por el par- tido consistió en que la campaña presidencial tuvo como fundamento la reivindicación de los pobres, pero sin saber llegar a otros sectores –como las clases medias, los jóvenes y los pequeños, medianos y grandes empresarios–, algunos de los cuales esperaban una propuesta que los comprendiera. Otra crítica fue la referente a que en la campaña se privi- legiaron ciertos puntos de la geografía del país y se descuidó la presencia del prd en la región norte, lo que hubiera sido fundamental para elevar la cantidad de votos a favor del partido. Por ello, para ni era necesario fortalecer al prd y fomentar su vida institucional, pues de lo contrario las corrientes y los líderes carismáticos se seguirían imponiendo; por ese motivo sus dirigentes acordaron promover un partido por encima de las expresiones políticas o de las corrientes y sus dirigentes, y con el reconocimiento de que es mucho mejor la decisión colectiva, el debate abierto y los órganos horizontales, que las decisiones que estén por fuera de las instancias partidistas o de un solo hombre. 3

3 Incluso días después de su congreso nacional, ni emprendió una serie de alianzas con otras fuerzas del propio prd con miras a la renovación del partido, como fue el caso con la Corriente Universitaria Perredista, encabezada a su vez por el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, Agustín Rodríguez Fuentes. Esta alianza se hizo, según los representantes de ambas expresiones políticas, con el objetivo de fortalecer y desa-
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rrollar los principios que le dieron vida al prd desde su creación en 989 (La Jornada, 2007e).

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Respecto de su relación con López Obrador, de quien se decía ni pretendía deslindarse, estableció en su congreso nacional que el ex can- didato presidencial era el único con el liderazgo capaz de ponerse en- frente del gobierno de Calderón. A este acuerdo se llegó luego de que días antes, durante el Consejo Nacional del prd, se diera una confron- tación interna entre diversas corrientes por la negativa de postular a la ex panista Payán como candidata a la gubernatura de Yucatán, y a las críticas que en público y en privado se lanzaron contra López Obrador desde ni, por lo que en su congreso esta corriente señaló que la rela- ción con el ex candidato presidencial era de compañeros de lucha y de proyecto, más aún, que estaba cohesionada alrededor del liderazgo del tabasqueño. Asimismo, ni acordó rechazar de forma categórica las invi- taciones, convocatorias a giras o reuniones con Calderón, a quien no re- conocerían como presidente, y quien lo hiciera sería a título personal. Otro de los resolutivos llamó a los gobernadores surgidos del prd a conducirse con apego a los documentos y doctrina del partido, puesto que no siempre lo hacían. También se aprobó iniciar un proceso judicial contra Fox por haber declarado el 2 de febrero de 2007, en el Centro Kennedy de Washington, en una de sus conferencias de paga, que perdió la batalla por lograr el desafuero –y la inhabilitación política de López Obrador para que no participara en las elecciones de 2006–, pero que un año y medio después, en los comicios de 2006, se había desquitado con el triunfo de Calderón, su candidato. Con esta declaración era evidente que Fox operó para hacer posible el fraude electoral, con lo que se violentó la voluntad ciudadana (La Jornada, 2007a, 2007b, 2007c y 2007d). Esto propició que los coordinadores parlamentarios del prd en la Cámara de Diputados y en el Senado acordaran redactar un documen- to conjunto que permitiera al fap contar con elementos para presentar una demanda penal por delitos electorales y traición a la patria en contra del ex presidente. Esto se concretó el 22 de febrero, cuando integran- tes del fap interpusieron una denuncia de hechos, ante la Procuraduría General de la República, en contra de Fox por su intromisión en las elec- ciones de 2006. El primer nombre que se manejó para dirigir al prd en sustitución de Cota fue el de Alejandro Encinas, propuesto por la corriente Unyr, ya que se consideraba que él podría aglutinar al partido y no distanciar- lo de López Obrador. Para los integrantes de este grupo, si Encinas no llegara a la Presidencia nacional del prd se corría el riesgo de que quien

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lo hiciera marcara distancia con el ex candidato presidencial, a quien Unyr le expresó todo su apoyo por encabezar un movimiento consti- tuido como un frente social amplio, que va más allá del partido. Esta posición de la corriente Unyr fue contraria a la expresada por Nueva Izquierda (La Jornada, 2007h). En el contexto de los festejos por el 8 aniversario de la creación del prd, algunas corrientes firmaron un acuerdo político de unidad ante lo que consideraron la mayor disyuntiva de la historia del partido: renovar- se de manera radical para evitar el fortalecimiento de la derecha panista en el gobierno o seguir siendo víctima de sus problemas internos, de sus vicios y de sus indefiniciones políticas. Este acuerdo lo suscribieron las corrientes ni, fns, adn, Movimiento Cívico, Redir y md. En él se planteaba impulsar un debate interno para dirimir las diferen- cias, así como armonizar el papel de los grandes liderazgos (el de Cuau- htémoc Cárdenas y el de López Obrador, notoriamente contrapuestos), con el funcionamiento regular de las estructuras del partido. También se establecía ahí que se impulsaría la construcción de un nuevo pacto partidario y avanzaría en la construcción de una mayoría responsable que sumara a todos los militantes del prd, sin exclusiones. Por ello se convocó a todas las corrientes y al conjunto de la militancia a generar un ambiente que permitiera discutir lo que hubiera que modificar en el prd, a fin de lograr la mayor unidad del movimiento democrático y de izquierda ante la embestida de la derecha, pues cualquier división en la izquierda debili- taba al partido (El Financiero, 2007b). En el contexto previo al X Congreso Nacional del prd, la situación de las corrientes o grupos de expresión se presentaba de la siguiente manera:

Nueva Izquierda. Proveniente en su mayoría de una escisión del Partido Socialista de los Trabajadores en la década de los ochenta, por lo que sus integrantes se sumaron a los esfuerzos de unidad del Partido Mexicano Socialista. A ni se adhirieron también grupos como Línea Proletaria, surgido a raíz de la amnistía decretada a los grupos gue- rrilleros en el marco de la reforma política de 977. Sus líneas de ac- ción son la transición pactada y gradual hacia la democracia, así como la negociación política. Es la principal corriente dentro del prd. En la LX Legislatura federal (2006-2009) contó con 46 de los 26 diputados del partido; 6 de los 29 senadores; 2 de los 37 diputados de la Asam-

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del cen perredista bajo la Presidencia de Cota. Sus principales dirigen- tes son Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Carlos Navarrete, José Guadalu- pe Acosta Naranjo, René Arce y Víctor Hugo Círigo. Asociación Cívica Nacional Revolucionaria. Se le conoce tam- bién como “los cívicos”, proviene del proceso de guerrilla surgido en los años sesenta en Guerrero. Bajo el nombre de Frente Cívico este grupo se integró al Frente Democrático Nacional en 988 y después al prd. Forman la primera gran corriente al interior del partido, la llamada tri- secta, encabezada por Mario Saucedo, quien fuera senador y secretario general del prd entre 993 y 996, en la dirigencia nacional de Porfirio Muñoz Ledo. En esta corriente también participó el Movimiento Re- volucionario del Pueblo y el Partido Patriótico Revolucionario. En los últimos años ha perdido influencia; sin embargo, en ciertas coyunturas ha fortalecido su alianza con ni, lo que le ha permitido participar de las decisiones más importantes del prd. Otros de sus dirigentes son Eliana García y Humberto Zazueta. Alternativa Democrática Nacional. Nace de una corriente local en el municipio de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, y después adquiere un posicionamiento nacional importante. El discurso de esta corriente es de compromiso social y su línea de acción es de diálogo y acuerdo. Tiene un comportamiento corporativo y clientelar. Sus bases sociales se encuentran conformadas, principalmente, por vendedores ambulantes, asociaciones de colonos y de taxistas. Sus dos principales dirigentes son el senador Héctor Bautista y el diputado Luis Sánchez, ambos ex presidentes municipales de Nezahualcóyotl. Movimiento por la Democracia. Se formó a principios de 2007 como una escisión de la corriente Unyr. Su estrategia se basa en utili- zar la acción política mediante la movilización social. Cuenta con una relevante fuerza de interlocución. Entre sus dirigentes se encuentran el coordinador de los diputados federales del prd, Javier González Garza, el senador Pablo Gómez y Saúl Escobar, todos ligados en su momento a Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles. Red de Izquierda Revolucionaria. Surge entre 999 y 2000 bajo el liderazgo de Camilo Valenzuela, ex integrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Su estrategia se basa en la línea de acción de masas y el movimiento social. En su gran mayoría los integrantes de estas corrientes se pronun- ciaban inicialmente por apoyar la candidatura de Jesús Ortega para di-

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rigir al prd a partir de 2008. Otras corrientes, las que se mencionan a continuación, conformaron el fpi y sus militantes se pronunciaron por apoyar la candidatura de Encinas para la dirigencia del partido. Izquierda Democrática Nacional. Su antecedente más directo es la Corriente de Izquierda Democrática, fundada por René Bejarano y Do- lores Padierna. Parte de sus primeros integrantes provienen del Consejo Estudiantil Universitario (ceu) y de la Asamblea de Barrios. Por mucho tiempo fue la corriente más fuerte en el Distrito Federal. Constituyó la fuerza más significativa del fpi. Izquierda Social. Es producto de una escisión reciente de idn. En su línea de acción reivindican al movimiento social como bastión de la lucha política. Sus principales líderes son Martí Batres, proveniente del ceu, y Javier Hidalgo, surgido de la Asamblea de Barrios. Foro Nuevo Sol. Sus orígenes se remontan al Partido Comunista Mexicano, de donde proviene Amalia García, su principal dirigente y gobernadora de Zacatecas. En 2002 esta corriente apoyó la fórmula Jesús Ortega-Raymundo Cárdenas para la Presidencia y la Secretaría General del partido, respectivamente; sin embargo, para el proceso elec- toral de 2006 esta corriente se sumó al grupo de López Obrador y votó por Marcelo Ebrard como candidato del prd a jefe de Gobierno del Distrito Federal, por lo que se distanció de ni, que para ese cargo pre- tendía postular a Jesús Ortega. Unidad y Renovación. Nace en 2002 para apoyar la candidatura de Rosario Robles a la dirigencia nacional del prd. Su estrategia se basa en utilizar la acción política por medio de la movilización social. Mantuvo una historia común con quienes integraron después el md en 2007. Sus más importantes dirigentes son Armando Quintero, ex líder del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y Car- los Reyes Gámiz, ex integrante del ceu y vinculado a la lucha vecinal. Movimiento de Base Insurgente. Surge el año 2000. Su línea de acción se centra en la lucha y la movilización social, así como en la vin- culación con las bases. Está liderado por Raúl Álvarez Garín, dirigente histórico del movimiento estudiantil de 968, y Gerardo Fernández Noroña, ex presidente del prd en el Estado de México y quien encabezó el movimiento de deudores de la banca conocido como “El Barzón” (El Financiero, 2007c). Previo a la realización del X Congreso Nacional del prd se creó una

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entre otros, por militantes de Tabasco y Chiapas que estuvieron ligados con ni, así como algunos más de Veracruz, que en algún momento formaron parte de idn. Constituye también un desprendimiento im- portante de la corriente Redir, sobre todo de los grupos encabezados por Pablo Franco y José Antonio Rueda. Sus integrantes, entre ellos Miguel Elías Moreno Brizuela, dijeron que el propósito de esta nueva corriente sería luchar por el ejercicio pleno de la democracia en el prd, y que serían aliados de aquellos individuos o corrientes que cumplieran con este postulado (La Jornada, 2007i).

El X Congreso Nacional

Del 6 al 9 de agosto de 2007 se realizó en la ciudad de México el X Congreso Nacional del prd, dividido entre dos posiciones y dos blo- ques: por un lado ni, adn y md, que sería la tendencia negociadora, y por el otro, el fpi, más proclive a las propuestas de López Obrador y conformado por el resto de las corrientes. El primer bloque logró llegar al Congreso con el mayor número de delegados. La comisión organizadora del Congreso estuvo a cargo de Jesús Zambrano, René Arce e Imelda Castro, de ni; Mario Saucedo y Eliana García, de “los cívicos”; Agustín González y Aleida Vázquez, de idn; Pablo Gómez, del md; José Antonio Rueda, de Unyr; Eloi Vázquez y Azucena Reyes, del fns; Yeidkol Polevnsky, sin pertenencia a ninguna corriente pero cercana a López Obrador; Marcos Álvarez, de adn; así como Camilo Valenzuela, de Redir. Al primer día de sesiones del Congreso asistió López Obrador, con cuya presencia desmintió la versión de confrontaciones entre él y el partido. 4 Invitó a sus correligionarios a pensar más en los pobres y des- poseídos para edificar la nueva República. Señaló que la unidad a la que se aspira tenía que provenir de los proyectos y de sus realizaciones, no a partir de las personas y de los grupos, por lo que el prd sólo podía tener como caudillo al prd y un solo compromiso: la gente.

4 Para invitar a López Obrador al Congreso del prd se conformó una comisión integrada por Leonel Cota, dirigente nacional del prd; Javier González Garza, coordinador de los dipu- tados federales perredistas; Carlos Navarrete, coordinador de los senadores del partido, y Saúl Escobar. Algo similar se hizo con Cuauhtémoc Cárdenas, quien declinó la invitación.

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Después hizo uso de la palabra el presidente nacional del prd, quien dejó en claro que el partido se debía mantener como una oposición real y no conceder legitimidad a Calderón como presidente de la Repúbli- ca. Hizo un llamado a consolidar al partido como una de las mayores fuerzas políticas del país, sin abandonar las causas sociales. Para ello se requería que en el Congreso se renovara la línea política, el programa, los estatutos y la declaración de principios del prd, sin olvidar la auto- crítica que debían realizar las diversas corrientes. Los principales resolutivos que aprobó el máximo órgano de deci- sión del partido y que marcarían la ruta del prd en el futuro inmediato fueron los siguientes:

. Descartar alianzas electorales con el pri y el pan; no tener ningún tipo de acercamiento con el gobierno de Calderón ni reconocerlo como presidente de México por no contar con la legitimidad que sólo da una elección democrática, y mantener abierto el diálogo con los otros gru- pos parlamentarios dentro del Congreso de la Unión para llevar adelan- te las reformas que necesita el país.

  • 2. Impedir que Felipe Calderón pronunciara su primer informe de

gobierno en la Cámara de Diputados, e impulsar a la vez una reforma

constitucional para establecer un debate parlamentario y republicano

entre poderes sobre el estado de la nación, en el marco de un nuevo régimen político.

  • 3. Apoyar a la cnd, pero no someterse a sus resoluciones, pues los

asuntos del partido se deberán resolver en el ámbito interno, con lo que

se comenzaba a marcar cierta distancia con López Obrador.

  • 4. Crear un Comité Político Nacional integrado por ex presidentes

del prd, gobernadores, líderes de corrientes, coordinadores parlamenta-

rios, alcaldes y representantes de los congresos locales.

  • 5. Mantener cerrada a la población en general la elección de presi-

dente y secretario general del cen, a fin de evitar que intereses externos

al partido se inmiscuyan en sus asuntos internos. Para ello se propuso depurar el padrón de militantes.

  • 6. Impulsar una profunda reforma electoral que tuviera como eje la

remoción de los consejeros del ife que participaron en el proceso elec-

toral de 2006, así como una revisión integral del tepjf.

  • 7. Someter a todos los representantes en cargos de elección popular

emanados del prd, a la obligación de ceñirse a la línea política que a

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  • 8. Establecer la paridad de género en 50% de los cargos directivos

o para la postulación de candidaturas; es decir, mitad para hombres y

mitad para mujeres. 5

  • 9. Rechazar la propuesta fiscal de Calderón por no constituir una

reforma hacendaria sino sólo impositiva, aunque se dejaba en libertad a los gobernadores para negociar con el gobierno federal su respectivo presupuesto. 0. Sancionar a cualquier dirigente, militante o corriente interna que aliente o consienta el clientelismo y el corporativismo, por consi- derar que son prácticas incompatibles con un partido democrático y de izquierda. . El prd se asumió como una organización política que buscaría la confrontación entre los valores, ideas y posiciones de izquierda frente a la derecha. 2. El prd se identificó con las luchas obreras, campesinas y popula- res, así como con los movimientos que defienden la equidad de género y la diversidad sexual. 3. Defender el patrimonio nacional en materia energética, median- te la preservación de Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad y Luz y Fuerza del Centro como pilares de la sobera- nía nacional, por lo que se debía impedir su privatización y desman- telamiento (La Jornada, 2007j, 2007k, 2007l y 2007m; El Financiero, 2007d, 2007e, 2007f y 2007g). 4. El prd se define como una organización de izquierda, plural, so- cialista y democrática; ratifica su integración en el fap, su participación en la movilización social pacífica, en la lucha electoral y en los espacios institucionales. Haciendo a un lado los acuerdos de este Congreso, hubo quienes se manifestaron por acercarse a la administración de Calderón y re- conocerlo como el gobierno constitucional y constituido de México. Algunos personajes que se pronunciaron en ese sentido, en forma se- parada, fueron Cuauhtémoc Cárdenas, para quien el de Calderón era un gobierno que funcionaba en los hechos porque “aplicaba las leyes, emitía decretos, cobraba impuestos y era reconocido por otros gobier- nos”. Otro de ellos fue Leonel Godoy Rangel, quien dijo que de ganar las elecciones de Michoacán (que finalmente lo logró) era necesario tra-

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bajar con el gobierno calderonista. Igual fue el caso de Ruth Zavaleta, la entonces presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados (2007-2008) e integrante de ni, quien pidió a los diputados y senadores del prd “reconocer la realidad” y admitir que Calderón era el presidente constitucional (La Jornada, 2007t; El Financiero, 2007j). Estas posi- ciones fueron duramente criticadas por el grupo compacto de López Obrador y las corrientes que apoyaban la candidatura de Encinas para dirigir los destinos del prd.

Hacia la conflictiva renovación de la dirigencia nacional en 2008

Una vez que concluyó el X Congreso Nacional del prd, se comenzó a gestar el proceso para la renovación de su dirigencia nacional mediante las elecciones a realizarse el 6 de marzo de 2008, por lo que desde varios meses antes se hizo abierto el reagrupamiento de las corrientes en torno a los candidatos a dirigir los destinos y marcar el rumbo del partido. Con ese propósito se realizó el Encuentro Nacional para la Reno- vación de la Izquierda, del cual surgió el movimiento Izquierda Unida (iu), cuya finalidad era replantear el papel político e histórico de la iz- quierda en México e impulsar la candidatura de Encinas a la Presidencia nacional del prd por parte de cinco corrientes, las cuales fueron el fns, 6 is, idn, Unyr e im. A esta acción se sumó el gobernador del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, quien llamó a los gobiernos municipales y estatales de extracción perredista, y a los propios militantes del prd, a apoyar la candidatura de Encinas. La respuesta de ni no se hizo esperar: Jesús Zambrano, su líder na- cional y aspirante frustrado a la dirigencia del prd en el Distrito Federal, consideró la participación de Ebrard como una “declaración de guerra” contra las corrientes perredistas que apoyaban a Jesús Ortega para la

6 El fns se dividió en cuanto a la selección del candidato que apoyaría para la dirigencia na- cional del prd. Por una parte, Eloi Vázquez, coordinador nacional de dicha corriente, anunció que a raíz de una consulta nacional los integrantes de su expresión política habían decidido res- paldar a Alejandro Encinas, en tanto que Martha Dalia Gastélum y José Luis Jaimes se sumaron a la candidatura de Jesús Ortega, a contracorriente de la decisión del grupo al que pertenecen. Esta posición obedecía a que Gastélum mantenía la pretensión de convertirse en secretaria
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general del prd, al compartir fórmula con Jesús Ortega (La Jornada, 2007n).

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dirigencia del partido (La Jornada, 2007ñ y 2007o). Ante esto, Ortega asumió el 25 de septiembre de 2007 que participaría en la contienda por la Presidencia nacional del prd y externó su preocupación porque gobernadores emanados del prd pudieran usar recursos públicos en el proceso electoral de su partido, en clara alusión a Ebrard. Al “destape” de Ortega asistieron figuras relevantes de su corriente, como Ruth Zavaleta; Carlos Navarrete, coordinador de los senadores perredistas; y Víctor Hugo Círigo Vázquez, presidente de la Comisión de Gobierno de la aldf. En ese acto, Ortega dijo que de ganar la com- petencia buscaría reafirmar al prd como una fuerza que rechaza y re- prueba todo tipo de violencia para conseguir sus objetivos políticos y que él y sus simpatizantes se mantendrían dentro del marco legal y constitucional. Garantizó a sus seguidores que la izquierda continuaría creciendo y lograría más gobiernos municipales, estatales y el gobierno federal si el partido mantenía y acrecentaba una estrategia de recupera- ción y plena vigencia de la legalidad constitucional. Propuso revisar a fondo las causas de la caída electoral del partido después del 2 de julio de 2006, y diseñar estrategias para consolidarlo como la primera fuerza política y lograr la mayoría en las elecciones intermedias de 2009, como primer paso para ganar las presidenciales de 202. Pero para ganar, se- ñaló, se requería de una izquierda unida y un prd incluyente, que se reconociera en las más diversas luchas sociales y civiles y en las más amplias demandas de una sociedad pluricultural, diversa y plural (La Jornada, 2007p y 2007q; El Financiero, 2007h). Una vez que Ortega dio a conocer sus principales planteamientos, Encinas hizo lo propio, en compañía de diputados federales y locales, presidentes municipales y dirigentes de las corrientes que lo apoyaban. Afirmó que no veía inconveniente alguno en que los mandatarios esta- tales de filiación perredista o cualquier militante que tuviera un cargo de representación popular participaran en el proceso interno de su partido para renovar la dirigencia nacional, pero sin la utilización de recursos pú- blicos para apoyar a un candidato. Para Encinas había llegado la hora de las definiciones en el prd, el cual debía representar a la izquierda moderna y democrática, abierta, diversa, plural y tolerante, no dócil ni legitima- dora, que buscara una sociedad más equitativa e igualitaria. Aceptó que la transformación del prd debía ser real, ya que había prácticas nefastas como la venta de plazas y candidaturas, corporativismo, mal manejo de

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recursos públicos, impunidad y corrupción en muchas áreas de dirección del partido y eso habría que erradicarlo (La Jornada, 2007r). Además de las candidaturas de Encinas y de Ortega, surgió la de Ca- milo Valenzuela, de la corriente Redir, quien consideró que los dos pri- meros aspirantes estaban generando una polarización en el prd, lo cual afectaba su unidad. Para Valenzuela, tanto Encinas como Ortega man- tendrían una línea de continuidad respecto de la dirigencia de Cota y, además, se habían beneficiado de la vida burocrática y de las decisiones cupulares del partido. Propuso terminar lo que calificó como subordina- ción de la dirección del prd hacia López Obrador (La Jornada, 2007s). Una cuarta candidatura para dirigir los destinos del prd (que no se concretó pues su protagonista declinó antes de concluir el periodo de registro), fue la de Ricardo Monreal Ávila, pese a que el tepjf le restituyó sus derechos partidistas, los cuales le habían sido suspendi- dos porque la dirigencia nacional y la Comisión Nacional de Garantías (cng) del partido lo habían encontrado culpable de traición al prd por haber apoyado a candidatos de otros partidos –a los del pt– en las elec- ciones locales de Zacatecas, donde no había funcionado una alianza electoral del fap. En su precampaña y antes de su declinación, Monreal planteó que buscaría presentarse como el candidato de los militantes sin corriente, pues éstos constituían a la mayoría del partido (La Jor- nada, 2007t y 2007u). 7 Una de las razones que explicaría la razón de su declinación es porque tanto él como Encinas compartían el mismo proyecto dentro del movimiento de López Obrador, y se podrían restar votos entre ellos, lo cual favorecería sin duda a los otros contendientes, en particular a Ortega y su corriente. Antes de que se abriera la convocatoria y se establecieran las reglas de la competencia por la renovación de la dirigencia del partido, las co- rrientes y personalidades del prd se inclinaron por uno u otro aspirante y definieron sus posiciones. A Encinas lo apoyaron desde un principio López Obrador y Ebrard, corrientes como fns, is, idn, Unyr, im, funcionarios del gobierno del Distrito Federal y algunos jefes delegacionales. Su postura política era no dialogar con el gobierno de Calderón y que el “gobierno legítimo”

7 Cabe señalar que Monreal envió una carta a la Comisión Técnica Electoral del prd, presi- dida por el senador Arturo Núñez, en la que fundamentó su decisión de declinar a la contienda

  • 66 interna porque a su juicio no existían las condiciones para hacerlo.

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encabezado por López Obrador representaba realmente a la mayoría de los mexicanos. Respecto de su concepción del prd, Encinas consideraba que el partido había perdido en esencia su carácter de organización par- tidaria para dar paso a una federación de corrientes. Los grupos habían creado una estructura paralela a la dirigencia y desplazado a los órganos de dirección. A Ortega lo apoyaban los principales dirigentes del partido en el Congreso de la Unión y en la aldf y algunos jefes delegacionales, todos ellos de la corriente ni. Su postura política era no dialogar con el gobier- no de Calderón, pero sí con los secretarios de Estado. Asimismo, señaló que se debían realizar cambios desde el Congreso de la Unión y fomen- tar un trato institucional entre los poderes y con los otros partidos, así como cambiar de un régimen presidencial a uno semiparlamentario. Para el prd, proponía poner en orden a las corrientes, fiscalizarlas y normar su existencia para saber cuántas son y con qué recursos cuentan, con la intención de que dejaran de de operar como grupos de presión. A Valenzuela, además de Redir, lo apoyaban otros grupos de la iz- quierda social con posiciones radicales. Su postura política giraba en el sentido de no dialogar con el gobierno de Calderón, realizar cambios mediante la presión y la movilización social. También planteaba la tác- tica de la lucha de masas para “derrumbar a la república simulada” y por elecciones extraordinarias en los tres poderes de la Unión. Respecto de la reforma del prd, consideraba que el partido debía pasar de las decla- raciones, conferencias y ruedas de prensa a la movilización en las calles (El Universal, 2007b). Haciendo un alto en el camino y para no afectar el proceso electoral en Michoacán, entidad gobernada por el prd, en noviembre de 2007 los aspirantes a dirigir los destinos del partido y las corrientes y perso- najes que los apoyaban decidieron realizar una tregua y cerrar filas en torno a Godoy, el candidato de su partido en ese estado, quien en las elecciones del de noviembre de ese año logró el triunfo y mantuvo al prd en la gubernatura de Michoacán (El Financiero, 2007k). 8 Tras estas las elecciones estatales, la atención en el prd se centró de nuevo en la renovación de su dirigencia. Quienes en ese momento

8 De esta forma, en las tres elecciones para renovar gubernaturas en 2007, el pri ganó en Yucatán con Ivonne Ortega Pacheco (quitándole la gubernatura al pan); en Baja California, Acción Nacional conservó la gubernatura con José Guadalupe Osuna Millán y en Michoacán el prd logró también mantenerse en ese cargo.

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habían manifestado su interés en dirigirlo firmaron, junto con la diri- gencia saliente, un acuerdo para fortalecer la unidad e institucionalidad del partido y generar las condiciones de equidad en el proceso, y que los candidatos perdedores respetaran los resultados de la elección. Ade- más, los candidatos se comprometieron a realizar campañas proselitis- tas austeras, en un tono de respeto y con énfasis en el debate de ideas, evitar cualquier intromisión externa en el proceso, no utilizar recursos públicos en la contienda, no contratar espacios publicitarios en radio y televisión, promover la observación externa en el proceso de elección del dirigente nacional y de los 32 presidentes de los comités estatales, así como efectuar propuestas para fortalecer al partido. Al mismo tiempo, la dirigencia del prd se comprometió a realizar una elección limpia y transparente mediante la integración de órganos imparciales y confia- bles para la realización del proceso interno (El Financiero, 2007l; La Jornada, 2007v). Previo a la emisión de la convocatoria para la renovación de la diri- gencia nacional del prd, se presentó la candidatura de Alfonso Ramírez Cuéllar, apoyado por la corriente md, que con esto se deslindó de la candidatura de Ortega, quien en un principio contó con las simpatías de ese grupo. En la sesión de noviembre de 2007, el Consejo Político Nacional del prd fijó para el 6 de marzo de 2008 la realización de las elecciones internas en las que, según lo acordado en el X Congreso Nacional, sólo participarían militantes y afiliados al partido que aparecieran en el pa- drón. Se acordó que los encargados de organizar el proceso interno de elección fueran el senador Arturo Núñez, Edmundo Cancino Gómez y Graciela Sánchez Mota, en la Comisión Técnica Electoral (cte). En la cng se nombró a Renato Sales Heredia, Ángeles Nazares Jerónimo y Ernestina Godoy Ramos. Se determinó que el registro de los aspi- rantes sería del 2 al 25 de enero de 2008 y las campañas proselitistas iniciarían el de febrero y concluirían el 2 de marzo de ese año (El Financiero, 2007m). 9

9 Una vez abierto formalmente el proceso de renovación de la dirigencia nacional del prd, en lo que era ya un hecho evidente, López Obrador manifestó su apoyo a la candidatura de Alejandro Encinas en un acto organizado por el bloque iu, en el cual señaló que en el prd no debería haber “corrimientos” ni “zigzagueos” ideológicos, por lo que era fundamental mantener los principios y los ideales, además de que en circunstancias como las que vivía el país no estaba
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de acuerdo con la moderación. Tanto López Obrador como Encinas coincidieron en no hacer

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Con el compromiso de firmar un pacto de no agresión antes de las votaciones internas, el 2 de enero de 2008 arrancó el proceso formal para el relevo del liderazgo nacional del prd, con el registro de los can- didatos. Las fórmulas que se inscribieron ese día fueron las integradas por Encinas para la Presidencia nacional y Hortensia Aragón para la Secretaría General. 0 Lo mismo hicieron Ortega y Horacio Duarte, así como Ramírez Cuéllar y Rosa Albina Garavito para los mismos cargos. Durante su registro, algunos de los candidatos realizaron algunos posicionamientos. Encinas dijo estar listo para acabar con la que calificó como la “falsa izquierda de representación proporcional”, que realizaba alianzas pragmáticas que dañaban al prd, en clara alusión a ni. Ramírez Cuéllar pidió acabar con las corrientes internas. Después, Ortega (quien se quejó de que el gobierno del Distrito Federal desviaba recursos a la campaña de Encinas) se comprometió a que en caso de ganar la elección interna, no dejaría fuera del proyecto partidista a López Obrador. En lo que coincidieron los aspirantes fue en que el prd había perdido el rumbo y necesitaba encontrarlo, así como recomponer el camino de la izquierda en México (El Financiero, 2008a). Un día después, Valenzuela, con Adela Román como compañera de fórmula, presentó su registro para la contienda interna. Criticó lo que consideró como la burocracia partidaria y a los políticos acomodaticios. De Ortega dijo que era un burócrata de partido que no aportaba nada al prd; de Encinas comentó que no tenía los principios de izquierda, sino de centro, mientras que de Ramírez Cuéllar cuestionó que fue uno de los diputados que aprobaron la llamada Ley Televisa (El Financiero, 2008b). Además de los anteriores, también registraron sus fórmulas y cum- plieron con los requisitos Dina Rocío Navarro y Raúl Delgado, así como Miguel León López y Dioselina Sánchez López, sin pertenencia o identificación con alguna de las corrientes del prd. De esta forma, se registraron un total de seis fórmulas.

del prd un partido de izquierda dócil y legitimadora. Por su parte, la corriente ni, encabezada por Jesús Zambrano y que apoyaba la candidatura de Ortega, minimizó el respaldo público de López Obrador a Encinas y desechó que su corriente representara a la izquierda legitimadora y dócil a la que se había hecho referencia (El Financiero, 2007n). 0 Dolores Padierna, integrante de idn (la corriente con mayor presencia en el Distrito federal) y secretaria de Planeación del prd, pretendió ser la candidata a la Secretaría General del prd con Encinas, pero no lo consiguió.

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El cen del prd destinó para la renovación de la dirigencia nacional del partido alrededor de 8 millones de pesos. El tope de campaña para cada fórmula no debía rebasar el millón 368 409 pesos, con base en un padrón de seis millones 763 60 afiliados hasta el 3 de enero de 2008, día en que concluyó el registro de candidatos (La Jornada, 2008a). En este contexto, la correlación de fuerzas entre los principales con- tendientes se presentaba de la siguiente manera:

Además del apoyo abierto de López Obrador, Encinas, de iu, tenía de su lado a las corrientes idn, fns, Unyr, Movimiento Cívico, Movi- miento de Base Insurgente e is, todas cercanas a López Obrador, algu- nos de cuyos dirigentes afirmaron que abandonarían el prd en caso de que triunfara Ortega. Jesús Ortega, líder real de la corriente mayoritaria dentro del prd, ni, también recibió el apoyo de adn (que muy al principio del proceso había mostrado simpatías hacia Encinas). ni tenía una gran presencia nacional y al momento de la elección para la renovación de la dirigencia presidía 25 comités estatales y contaba con más de 50% de los militantes perredis- tas del país. Esta corriente goza de una fuerza considerable en la Cámara de Diputados, el Senado, la aldf y el cen del prd; además de que tenía la Secretaría General y contar con el apoyo de gobernadores como Zeferino Torreblanca, de Guerrero, y Juan Sabines, de Chiapas, quienes no están afiliados al partido. Alfonso Ramírez Cuéllar fue promovido por la corriente md, la cual tiene entre sus filas a miembros de la izquierda histórica que provienen de los desaparecidos partidos Comunista de México y Socialista Uni- ficado de México, de Punto Crítico, así como a ex dirigentes del movi- miento estudiantil-popular de 968, muchos de ellos simpatizantes del cardenismo. La corriente que postuló a Valenzuela, Redir, llegó débil y dividida a la contienda, ya que una parte de este grupo apoyaba a Valenzuela y otra fracción, encabezada por José Antonio Rueda y Pablo Franco, se pronunciaban por una alianza que impulsara a un candidato con mayor peso (Vergara, 2008: 28-3). En el primero de los debates entre los seis aspirantes a dirigir el prd, que se realizó el 9 de febrero de 2008 en el Museo de la Ciudad de México, los candidatos fijaron sus posturas sobre el futuro del prd y su organización interna.

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Encinas propuso rescatar al prd como instrumento de causas sociales y del movimiento popular. Lamentó las prácticas ligadas al clientelismo y al corporativismo y que el prd haya perdido identidad como partido de izquierda, por lo que debería ser democrático, tolerante, plural y abierto, en el que el cambio debería venir de la militancia. Jesús Ortega planteó que el prd debería dejar de ver hacia sus entra- ñas para dedicar mayor tiempo a impulsar las transformaciones que el país requiere. Para ello se propuso cinco tareas: a) reconstruir al partido de acuerdo con sus principios éticos y morales; b) fortalecer la unidad dentro de la pluralidad de sus grupos con respeto a sus diferencias y la suma de las coincidencias; c) organizar al prd en todo el territorio na- cional para alcanzar mayor eficiencia electoral; d) renovar el programa de la izquierda mexicana en general, y e) proyectar al prd como una verdadera alternativa de gobierno que luche contra los abusos y las agre- siones a los ciudadanos y defienda la soberanía nacional. Camilo Valenzuela propuso vincular más al prd con los movimien- tos sociales mediante la construcción de un movimiento patriótico na- cional. Miguel León López señaló que mantendría el apoyo al movimiento de López Obrador y buscaría el desarrollo parlamentario que se opu- siera a las reformas estructurales que lesionan los intereses nacionales. Hacia el interior del partido se propuso acabar con los monopolios de las organizaciones internas que mantienen al prd “secuestrado”. Alfonso Ramírez Cuéllar expresó que tanto él como su compañera de fórmula, Rosa Albina Garavito, buscarían constituirse en un factor de unidad dentro del partido, puesto que ninguno de los dos se encon- traba atado a los grupos de poder (La Jornada, 2008b). Navarro se pronunció por la construcción de un partido más igua- litario y con mayores oportunidades para todos, así como en evitar en- frentamientos estériles y recobrar la identidad partidista. El segundo y último debate se efectuó en Morelia, Michoacán, el 5 de marzo de 2008, en un contexto de irregularidades y cuestiona- miento a la poca credibilidad del padrón electoral perredista, pues se había incrementado de forma considerable en algunas regiones, además de que se percibía que existía inequidad y lo que algunos candidatos consideraban como distribución ilegal de propaganda (debido a cartas enviadas por López Obrador a los militantes del prd, donde pedía su voto por Encinas). Éstas fueron algunas de las razones por las cuales

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Valenzuela manejaba la idea de posponer las elecciones, mientras que Ramírez Cuéllar acusaba a Ortega y Encinas, los dos candidatos favo- ritos para ganar la contienda, de ser los principales responsables de esa situación. Ramírez Cuéllar acusó a Ortega de haberse aliado con fuerzas políti- cas externas, como gobiernos locales del pan y el pri, y con un sector del Partido Alternativa Socialdemócrata, a fin de afiliar al prd a integrantes de dichas agrupaciones para que votaran por él. Ortega no respondió a esas acusaciones y afirmó que de ganar la contienda pediría licencia para separarse de su corriente y demostrar sus intenciones de querer dirigir el partido en favor de todos los perredistas. Alejandro Encinas recibió la crítica de Ramírez Cuéllar de verse be- neficiado por López Obrador, quien, según se decía, había mandado imprimir seis millones de copias de una carta a favor de la candidatura del primero, por lo que se consideraba que había violado el acuerdo de distribución de propaganda y el tope financiero de campaña impuesto. Pese a este cuestionamiento, Encinas salió fortalecido del debate, ya que uno de los candidatos, León López, declinó en su favor. Camilo Valenzuela insistió en su propuesta de postergar la realiza- ción de las elecciones internas hasta junio de 2008 –aunque esta peti- ción ya había sido rechazada por la mayoría del cen del prd y por el resto de los candidatos–, con el argumento de la desigualdad y las irre- gularidades que habían permeado en el proceso. Se pronunció porque el prd asumiera la movilización de masas como el único camino para rescatar a México. A su vez, Dina Rocío Navarro reiteró su demanda de respeto a la equidad de género y la unidad partidaria. Eso sí, todos los aspirantes coincidieron en oponerse de forma ca- tegórica a la privatización de Pemex y de la Comisión Federal de Elec- tricidad. Aunque con distintos matices, también abordaron temas de interés en la agenda política nacional, entre los que destacó la revisión del Tratado de Libre Comercio con América del Norte en su apartado agropecuario (La Jornada, 2008c; El Financiero, 2008c). En sus respectivos cierres de campaña, Encinas y Ortega se acusaron mutuamente de buscar la Presidencia nacional del prd con prácticas y actitudes contrarias a la línea del partido. Para Encinas, con las elecciones estaba en juego un nuevo tipo de prd y de izquierda, por lo que se pronunció por fortalecer el espíritu

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ambigüedades. Cuestionó la falta de legitimidad del gobierno de Calde- rón y se pronunció por la defensa de los recursos de la nación. Estable- ció que de dirigir los destinos del prd asumiría 0 compromisos, entre ellos, construir un partido con visión estratégica, de largo plazo, y con vocación de mayoría y de cambio, así como la de constituir alianzas a partir de principios. Señaló que haría del proyecto del “gobierno legíti- mo” de López Obrador la columna vertebral del partido. Por su parte, Ortega dijo que de ganar haría del prd un partido unido y cohesionado, sin pleitos ni divisiones, por lo que no permitiría que sobre el interés del prd y del pueblo se impusiera algún grupo, corriente o individuo. Propuso una izquierda influyente e incluyente, determinante en el rumbo del país y no una izquierda marginal, arrin- conada, autoexcluyente e intolerante como la que, según decía, repre- sentaba Encinas. Para Ortega, la disputa era entre lo que definió como la izquierda del pasado y la del futuro; entre una izquierda atrapada en el dogmatismo, en las visiones anacrónicas, y una izquierda moderna, que actualiza sus ideas, que recoge el pensamiento más avanzado. La posición del gobierno de Calderón ante la renovación de la di- rigencia nacional del prd no se hizo esperar, aunque se presentó de manera ambigua y hasta cierto punto también contradictoria, ya que mientras que en Guanajuato el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño (cuestionado fuertemente en ese momento por el posible trá- fico de influencia en beneficio de él y su familia por algunos contratos con Pemex) pidió a los panistas de esa entidad estar atentos a lo que pasara en el prd porque quizá ganaría Encinas (La Jornada, 2008d). Tres días después, el coordinador de asesores de esa Secretaría, Arne Aus den Ruthen Haag, dijo que al gobierno de Calderón le preocupaba que Ortega ganara la dirigencia nacional del prd, porque López Obra- dor podría salirse del partido y conformar un movimiento no sólo muy radical, sino también al margen de cualquier posibilidad de diálogo, pues admitió que había grupos del campo y sindicatos radicales que presentaban esas características. Señaló que, contrario a lo que muchos pensaban, el triunfo de Ortega en el prd no sería favorable para generar un clima de acuerdos con el gobierno federal, ya que se vería obligado a radicalizar su propia postura para poder integrar al grupo perdedor. En la lógica de este funcionario, si ganaba Encinas se fortalecería el ala lopezobradorista, la cual tendría una fuerza renovada y seguiría su des- conocimiento hacia el gobierno federal.

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Cuatro días antes de la elección, la Sala Superior del tepjf ordenó a la cng del prd reponer la investigación sobre las irregularidades co- metidas por Encinas y los presuntos apoyos que recibió con recursos públicos para respaldar su campaña por la dirigencia nacional del par- tido, ante la queja que había sido presentada por Ramírez Cuéllar (El Financiero, 2008d).

Las elecciones internas y sus consecuencias

El proceso del prd para elegir tanto a su dirigencia nacional como a las estatales del 6 de marzo de 2008, derivó en una crisis de tal magnitud que algunos resultados no definitivos se dieron a conocer muchos días después de haberse realizado los comicios, pese a que tanto la empresa Mitofsky como el Instituto de Mercadotecnia y Opinión dieron como virtual ganador de la Presidencia nacional del prd a Encinas desde el mismo día de la elección. Esto provocó la reacción de la corriente ni y su candidato Ortega, que descalifico los conteos y el supuesto triunfo de Encinas. Más tarde se desataron las acusaciones mutuas entre todas las corrientes por el desaseo electoral. Los problemas del proceso de elección interna del prd resultaron evidentes mucho antes de la jornada electoral, pues se habían denuncia- do desde inconsistencias en el padrón hasta propaganda ilegal, así como los acuerdos que establecieron algunos grupos del partido con gobier- nos priistas e incluso panistas para apoyar a ni. Estas irregularidades (además de las registradas durante la votación, como robo o quema de urnas o de paquetería electoral, acarreos y compra de votos) afectaron la elección. Incluso se presentó una situación deliberada de tardanza en el cómputo de los votos por parte de ambos grupos en los estados en que los resultados no les favorecían. Después de muchos desencuentros y fricciones al interior del prd, que llevaron a la renuncia de Núñez al frente de la cte (órgano encar- gado de organizar la elección interna del partido), en su último día como dirigente nacional perredista Cota autorizó a hacer públicos los resultados oficiales con que se contaba hasta ese momento. Con el 83.95% de las casillas contabilizadas (el mínimo legal es de 80%, según los estatutos del prd), sin tomar en cuenta aquéllas no

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apretado triunfo de Encinas, con 488 260 votos, frente a 457 762 su- fragios a favor de Ortega. Éste se negó a reconocer este resultado, por considerar que faltaban votos por contabilizar y que, a su juicio, lo be- neficiaban a él, por lo que ni criticó la actitud de Cota de dar a conocer resultados y dar por ganador a Encinas sin que se hubieran computado todos los sufragios. En este mismo contexto, el 2 de abril concluyó el periodo de Cota al frente del prd, sin que hubiera un nuevo dirigente formalmente electo, razón por la cual para evitar un vacío legal en la dirigencia nacional del partido, los dos grandes bloques que se disputaban la dirección del parti- do nombraron en el pleno extraordinario del Consejo Nacional del prd a dos representantes legales (uno por cada grupo). De esta forma, este encargo temporal cayó en el senador Graco Ramírez, de ni, y del diputa- do Raymundo Cárdenas, de iu, cuya función concluiría cuando tomara posesión la nueva dirigencia nacional (La Jornada, 2008e). Ante el empantanamiento del proceso electoral y con la ausencia de los consejeros de iu, el Consejo Nacional del prd del 4 de mayo de 2008 nombró a José Guadalupe Acosta Naranjo y Marta Dalia Gasté- lum como presidente nacional y secretaria general sustitutos, respecti- vamente. Los consejeros que participaron en la designación de la diri- gencia interina pertenecían a la corriente ni, que apoyaban al candidato Ortega. Se acordó que tanto Acosta Naranjo como Gastélum se man- tendrían al frente del partido hasta que terminara el conteo de los votos y se declarara un ganador en la contienda. Esta sesión fue impugnada por iu y los consejeros cercanos a Encinas, quienes cuestionaron estos nombramientos ante la cng del prd, por haberse realizado en una sesión ilegal del Consejo Nacional por la falta de quórum, como lo certificó un notario público, pues después de la primera y la segunda convocatorias sólo había 3 consejeros nacionales de los más de 20 necesarios para formar el mínimo de asistentes. Pese a esta irregularidad, el Consejo Político del prd sesionó, realizó los nombramientos referidos y se ahon- daron más las diferencias entre las corrientes perredistas cuando Acosta Naranjo, ya como presidente nacional interino, afirmó en su discurso de toma de posesión que al igual que en el presidencialismo mexicano, “la etapa de un solo hombre en el prd también concluyó”, en clara alu- sión a López Obrador (La Jornada, 2008f). De inmediato, el Comité Ejecutivo Estatal del prd en el Distrito Federal, presidido todavía por Ricardo Ruiz Suárez, cercano a Encinas,

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acordó desconocer los acuerdos del Consejo Nacional y, en consecuen- cia, también la Presidencia y la Secretaría General interinas, porque no se reunieron los requisitos legales para llevar a cabo estas acciones (La Jornada, 2008g). Debido a los cuatro recursos de inconformidad interpuestos por Ortega ante el tepjf (según él por la manera en la que la cte realizó el conteo de los votos y la forma en que la cng validó la elección), por unanimidad de sus magistrados esta instancia revocó el 7 de mayo de 2008 el triunfo que se le había otorgado a Encinas con el 83% de los votos computados y ordenó a la cng del prd que concluyera el cóm- puto total de los votos en un plazo no mayor a 20 horas. El tepjf se justificó al señalar que “las fechas para la realización de los cómputos mencionados obedecen a que el partido, al momento de la emisión de la sentencia, había excedido en demasía el plazo que en su normatividad se prevé para que culminara la fase de cómputo nacional de la elección de los integrantes de su dirigencia nacional”. Esto obligó a la cte a presentar el 9 de mayo el 00% de los resultados electorales, aun los de las casillas donde se presentaron irregularidades, principalmente en Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Conforme a estas cifras, se dio un vuelco al quedar Ortega con 557 729 votos y Encinas con 54 55, es decir, con 6 24 votos de ventaja en favor del primero, equivalentes a .24% del total de los sufragios emitidos (La Jornada, 2008h). Estos resulta- dos fueron validados por sólo nueve miembros del cen encabezado por Acosta Naranjo y pertenecientes a ni, de los 2 que lo integran, y se envió así a la cng para su ratificación. José Guadalupe Acosta Naranjo se convirtió oficialmente en el noveno dirigente nacional del prd al ser reconocido por el ife como presidente sustituto y Martha Dalia Gastélum como secretaria general, debido a que pese a la impugnación interpuesta por iu, a juicio del ife –y después del tepjf –, no hubo irregularidades en la decisión que tomó el Consejo Nacional del prd, pese a la falta del quórum reglamentario. También el ife validó la prórroga de las dirigencias estatales y munici-

Este ordenamiento del tepjf tuvo que ser atendido por la cng del prd, ya que el artí- culo 32 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación establece que un eventual incumplimiento a los plazos marcados por los magistrados contempla una sanción que va desde amonestaciones públicas o apercibimientos a los funcionarios responsables, hasta multas de 00 días de salario mínimo –el doble si se reincide– o cárcel hasta por 36 horas (El Financiero,

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pales, así como del Consejo Nacional del partido, mientras no conclu- yera el proceso electoral (El Financiero, 2008g). En un intento de operación cicatriz, en el Consejo Nacional del prd del 3 de mayo de 2008 se aprobó por unanimidad un acuerdo entre iu y ni, para nombrar secretario de Finanzas a Rigoberto Ávila, del primer grupo, a cambio de reconocer a Acosta Naranjo, de la segunda corrien- te, como presidente sustituto del partido (La Jornada, 2008i). Cuando parecía que la anulación de los comicios del 6 de marzo de 2008 para la Presidencia y Secretaría General del partido iba a calmar los ánimos, en un nuevo episodio de la interminable crisis postelectoral del prd, la presidenta de la cng, Ernestina Godoy, renunció a su cargo tras argumentar que los otros dos integrantes de ese órgano partidista, Renato Sales y Dolores de los Ángeles Nazares, habían actuado de manera parcial a favor de la corriente ni mediante el uso de argumentos de pragmatismo político y no jurídico en el proceso de calificación, además de que habían validado actas de casillas no instaladas y casillas con votación atípica, con lo que se convalidaba el fraude (El Financiero, 2008h). Otro desencuentro más se dio en la realización del Consejo Nacio- nal del prd de agosto de 2008, una vez que militantes de iu intentaron evitar la realización del evento al bloquear el ingreso de los consejeros en el lugar establecido para su realización, en reclamo de que se cum- pliera el acuerdo al que, según dijeron, habían llegado con ni respecto de posponer la realización del encuentro hasta lograr consensos para la convocatoria a la elección de presidente nacional, el análisis de la ini- ciativa de reforma energética propuesta por el fap y la renovación de la cng. Este bloqueo no impidió la realización del Consejo Nacional, ya que los consejeros de ni y de adn se trasladaron a otra sede, en Ciudad Nezahualcóyotl, y al contar con el quórum reglamentario (57 de los 20 consejeros requeridos) aprobaron el resolutivo de convocar a una elección extraordinaria de presidente y secretario general del prd para febrero de 200 y, por añadidura, mantener a José Guadalupe Acosta Naranjo en la dirigencia hasta ese fecha, pese a que previo a la reali- zación del Consejo Nacional las dos corrientes en pugna estaban en negociaciones para nombrar a Lázaro Cárdenas Batel como presidente de unidad del perredismo, por no haber participado en el frustrado proceso electoral, y conformar un cen dividido entre ocho integrantes para ni y otros ocho para iu. Otro acuerdo importante fue la aceptación de la propuesta de reforma energética, que sería única (esto porque ni

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había señalado que presentaría la suya, independientemente de la del prd), elaborada por un grupo de especialistas, académicos e intelectua- les, cuyo contenido se asumiría como propio por el fap, una vez que transitara por una serie de consultas entre las dirigencias del prd, el pt y Convergencia (La Jornada, 2008j; El Financiero, 2008i). Finalmente, ocho meses después de que se realizara la elección in- terna del prd y producto de la impugnación interpuesta por Ortega, a mediados de noviembre de 2008 el tepjf determinó por unanimidad de sus integrantes revocar la declaración de nulidad de los comicios para elegir al presidente nacional y al secretario general del prd, emitida anteriormente por la cng del propio partido. En contra de los estatu- tos del prd, que establecen que una elección podrá ser anulada si hay irregularidades en 20% o más de las casillas (en esta elección fueron de 22.88%), los magistrados del tepjf consideraron que las irregula- ridades en esas casillas no resultaron determinantes en el resultado de la elección y, en el reacomodo del cómputo elaborado por los ellos, la votación favoreció a Ortega con 440 89 votos, frente a 404 940 para Encinas. Éste desconoció dicho resultado y rechazó ocupar la Secretaría General del prd, tal y como lo marcan los estatutos del partido, pues esto implicaría no sólo avalar el triunfo de Ortega, sino aceptar la intro- misión del tepjf en los asuntos internos del partido. En cambio, llamó a conformar el Movimiento por la Renovación del prd para rescatar al partido y poner en el centro de su atención la construcción de una verdadera opción de izquierda dentro de una cultura democrática (La Jornada, 2008k y 2008l).

Conclusiones

El prd condensa en su interior dos décadas de trabajo político vincula- do a la lucha contra el autoritarismo, la defensa de la soberanía nacional y la reivindicación de muchas causas populares. Desde su fundación ha sido un actor decisivo en la transición democrática en la que todavía se encuentra el país. A lo largo de su historia, la izquierda electoral mexicana que cristalizó en el prd aprendió a alejarse de los fundamentalismos y a ganar de mane- ra paulatina espacios políticos y electorales, como diputaciones locales y

El Partido de la Revolución Democrática: la difícil recomposición

chos, la Presidencia de la República en 2006, aunque los grupos de poder económico, político y mediático no se lo hayan reconocido. 2 Las elecciones de 2006 proporcionaron lecciones fundamentales para el prd. La votación obtenida por López Obrador ha sido la mayor de la historia para la izquierda mexicana en una contienda presidencial. Lo mismo sucedió en su representación parlamentaria. Sin embargo, el desenlace final de la elección presidencial dejó muy insatisfechos a los militantes, simpatizantes y votantes del prd. El plantón en el Centro Histórico y en la avenida Paseo de la Reforma, así como las medidas de desobediencia civil constituyeron un claro ejemplo del tamaño de la frustración ante lo que se consideró un gran fraude. Si bien es cierto que el tepjf pronunció la verdad formal y legal de la elección al declarar como presidente electo para el sexenio 2006-202 al candidato del pan a pesar de una gran controversia, la verdad absoluta e histórica, así como los alegatos políticos y las suposiciones sobre las causas del fraude electoral se irán aclarando cada vez más con el paso del tiempo. Pese al ascenso de Calderón a la Presidencia de la República, para la enorme mayoría de quienes votaron por López Obrador, el primero es el usurpador y el segundo es el “presidente legítimo” de México. Esto implica la negativa rotunda, no sólo del prd sino de las fuerzas políticas seguidoras de López Obrador, al diálogo con el gobierno de Calderón y la exacerbación del clima político mediante la descalificación de todo aque- llo que proponga el Ejecutivo federal desde el de diciembre de 2006. Del otro lado del prd también se encuentran, paradójicamente, quienes antes del proceso electoral de 2006 y producto de él, enfrentan responsabilidades institucionales de gobierno (como presidentes muni- cipales, gobernadores, jefe de Gobierno del Distrito Federal, diputados locales, diputados federales y senadores) que, por la naturaleza de sus car- gos, están obligados a mantenerse en la vida orgánica e institucional de la política y no desperdiciar el capital político que lograron construir. De ahí que aunque sea entendible que el resentimiento contra el pan y Calderón sigan presentes por mucho tiempo, el prd deberá resol- ver la manera de conciliar el activismo político y la lucha social con la

2 Al respecto, una cercana colaboradora de Andrés Manuel López Obrador y ex coordi- nadora de las redes ciudadanas en favor de su candidatura, escribió un libro cuyo objetivo es demostrar que la derecha y los poderes fácticos quieren evitar a toda costa que la izquierda llegue al poder (Díaz, 2007).

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responsabilidad de gobernar en sus distintos ámbitos de poder, como la segunda fuerza electoral del país a partir del proceso electoral de 2006. El gran reto del prd en el sexenio 2006-202 reside en utilizar y aprove- char sus facultades legislativas y en los gobiernos estatales y municipales que encabeza, para contribuir a resolver los problemas sociales que re- quieren el impulso de la izquierda. Temas tan importantes como la política social, el futuro de la segu- ridad social, el combate a la pobreza, la defensa del patrimonio nacio- nal, la defensa de Pemex y, en general, todos los asuntos relativos a las asignaciones de dinero público en los presupuestos federales, deben ser motivo de una gran estrategia de acción política del prd. Sin claudicar a sus creencias y con respeto al proyecto social que le dio origen, el partido se debe reestructurar y renovar para fortalecerse y contribuir así a consolidar la transición a la democracia, a impulsar la necesaria reforma del Estado –aún incompleta e inconclusa– y a garan- tizar la gobernabilidad, sin que eso signifique someterse al proyecto ni a las directrices que pretenda dictar el Ejecutivo federal. Uno de los retos a los que se enfrentará el prd es mantenerse como la segunda fuerza electoral en el país entre 2009 y 202. Sin embargo, esto será difícil de lograr en un partido al que sus militantes y simpa- tizantes lo conciben como carente de una dirigencia legal, que ante su preparación para los comicios legislativos federales de 2009 no ha logrado resolver su proceso de elección interna. Otra carga para el prd será su permanente división interna que se hizo más evidente por sus fallidos intentos de renovación en 2008.

Siglas

adn Alternativa Democrática Nacional aldf Asamblea Legislativa del Distrito Federal cen Comité Ejecutivo Nacional ceu Consejo Estudiantil Universitario

cnd

Convención Nacional Democrática Comisión Nacional de Garantías

cng cte Comisión Técnica Electoral fap Frente Amplio Progresista

El Partido de la Revolución Democrática: la difícil recomposición

fpi Frente Político de Izquierda idn Izquierda Democrática Nacional ife Instituto Federal Electoral im Izquierda en Movimiento

is

 

Izquierda Social

iu

Izquierda Unida

ni

Nueva Izquierda

md

Movimiento por la Democracia

pan Partido Acción Nacional

Pemex Petróleos Mexicanos prd Partido de la Revolución Democrática pri Partido Revolucionario Institucional

pt

Partido

del Trabajo

Redir

Red de Izquierda Revolucionaria

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Artículo recibido el 2 de julio y aceptado el 24 de octubre de 2008

POLIS 2008, vol. 4, núm. 2, pp. 8-124

Activismo político de los empresarios:

Aguascalientes, un estudio de caso

Juan Antonio Rodríguez González

El arribo de los empresarios a los partidos políticos no es nuevo en el sistema político mexicano. Desde inicios del sistema de partidos se pueden encontrar casos de actores empresariales encuadrados en la es- tructura de estas instituciones políticas. Más aún, no es extraño encon- trarlos en lo que Angelo Panebianco denomina el momento fundacional del ciclo vital de los partidos. También es recurrente su acercamiento a los denominados partidos de derecha en ciertas coyunturas. Con el pro- pio Partido Revolucionario Institucional mantuvieron una relación de acercamiento-distanciamiento, en especial cuando vieron afectados sus intereses. En este ensayo se afirma que tanto la inserción de los empre- sarios como su andar a través del ciclo vital de los partidos ha sido parte de su cultura empresarial; incluso los partidos manifiestan en la actua- lidad una impronta empresarial enraizada. Para probar esta aseveración se realiza el estudio de caso de los empresarios hidrocálidos. Palabras clave: cultura empresarial, partidos políticos, activismo elec- toral.

Empresarios y partidos políticos

S egún Giovanni Sartori, el término partido empezó a utilizarse median- te la sustitución gradual del término facción, lo cual ocurrió al acep-

tarse la idea de que un partido no es por fuerza una facción, que no es

un mal inevitable, y que no perturba de forma ineludible el bien común (992: 50). Este autor concibe al partido político como un grupo de ciudadanos organizados de manera permanente, que se asocian en torno

El presente artículo forma parte del apartado empírico de la tesis de doctorado denomi- nado: “Geografía política de los empresarios en Aguascalientes”. Doctor en Ciencias Sociales. En la actualidad realiza una estancia posdoctoral en la uam- Iztapalapa. Correo electrónico: <antuarod@gmail.com>.

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Juan Antonio Rodríguez González

a una ideología, intereses y un programa de acción con el propósito de alcanzar, mantener o ejercer el poder político. El partido político respon- de a la necesidad de contar con organizaciones capaces de participar en elecciones democráticas en gran escala y de vincular a las masas a las tareas del gobierno. Todos los partidos políticos participan en alguna medida en el ejercicio del poder político, sea cuando asumen el gobierno o en están en la oposición; y efectúan una función de reclutamiento para la selección y renovación de las élites políticas (Taylor, 200: 342). Para Jordi Matas, el concepto partido político se ha transformado a medida que la sociedad ha evolucionado, donde si bien en un primer momento “los teóricos pu- sieron más énfasis en el aspecto asociativo o ideológico de los partidos (como sucede en Constant, Burke, Marx o Engels), posteriormente ten- dieron a subrayar otros aspectos, tales como el organizativo, el temporal, representativo o electoral (como sucede en Ostrogorski, Weber, Michels, Duverger o Panebianco)” (Matas, 999: 38). El interés de este ensayo versa de modo fundamental en aspectos re- presentativos de los partidos, aunque no desconocemos la importancia de los constituyentes fundacionales, organizativos y electorales de estas insti- tuciones políticas. Entre los actores que no encontraron representatividad en los sectores que conformaron el partido surgido de la Revolución de 90 estuvieron los empresarios. A éstos –a pesar de ser considerados por la mayoría de los estudiosos como los beneficiarios del régimen– no se les otorgó representación de sus intereses en esta institución política, con el argumento de que “incluirlos restaría legitimidad al régimen que surgió de una revolución social”, como señaló en entrevista el ex gobernador de Aguascalientes, Francisco Guel Jiménez (Guel, entrevista, 2004). Existen varias propuestas para el estudio del momento de nacimiento de los partidos. Es el caso de los planteamientos de Maurice Duverger, quien realiza un análisis taxonómico de los partidos políticos a partir de su origen. En función de ello, Duverger distingue partidos de creación interna (electoral o parlamentaria) y partidos de creación externa. Los pri- meros son aquellos que surgen gracias a la acción de miembros o grupos del parlamento, mientras que los segundos son formados por asociacio- nes o grupos de individuos extraparlamentarios: sindicatos, organizacio- nes empresariales, organismos no gubernamentales, etcétera (Duverger, 979: 6). El planteamiento de Duverger es interesante, pero no respon- de a la intención de hacer notar la participación de los empresarios en el

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

abordar la relación empresarios-partidos políticos desde la postura pane- bianquiana y su propuesta del ciclo vital momento fundacional.

Empresarios en el momento fundacional

La idea que impregna Panebianco respecto de la importancia del mo- mento fundacional de las instituciones, es un intento por recuperar una intuición fundamental de la sociología clásica y, en particular, de la weberiana, la cual se interesa por la manera como se reparten las cartas en la fase originaria del partido, así como los resultados de las diversas partidas que se juegan en dicha fase y en los momentos inmediatamente posteriores; acciones que condicionan la vida de la organización du- rante los siguientes decenios (Panebianco, 993: 5). Aunque es cierto que después la organización política sufre modificaciones y adaptacio- nes, incluso profundas, debido a la interacción durante todo su ciclo vital, con los continuos cambios que se producen en el ambiente (véase Easton, 992: 9), pero los resultados de las primeras partidas, esto es, las opciones políticas cruciales puestas en práctica por los padres fun- dadores, las modalidades de los primeros conflictos por el control de la organización, y la manera en que ésta se consolida, dejan una impronta indeleble en el ciclo vital del partido político (Panebianco, 993: 7).

Empresarios y partidos en Aguascalientes

A partir de la premisa panebianquiana, pretendemos observar la actua- ción de los empresarios en los partidos políticos de Aguascalientes, a fin de distinguir su presencia tanto en el momento fundacional, como durante el ciclo vital de esas organizaciones políticas. Sólo mencionare- mos a los partidos en los que se percibe un rastro importante por parte de estos actores. Otro elemento de discriminación será en que nada más nos enfocaremos en los partidos competitivos; ya que en la lógica empresarial, cuyo objetivo es la acumulación de capital, la intención de orientar su apoyo hacia algún partido en específico es precedida por el espíritu inversionista. En referencia al activismo partidista de los empresarios en los de- nominados partidos caudillistas no parece significativa su participación

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en ellos. A principios del siglo xx, menciona Salvador Camacho, en Aguascalientes más que partidos políticos existían agrupaciones y clu- bes políticos; entre los más importantes estaba el Club Reeleccionista, que apoyó la candidatura de Porfirio Díaz en las elecciones de 90, el Club Democrático de Aguascalientes y el Club Soberanía Popular, que estaba a favor de Bernardo Reyes en las elecciones presidenciales de ese año (Camacho, 200: 4). Los partidos políticos como instituciones que agrupan ciudada- nos asociados en torno a una ideología, intereses y un programa de acción con la intención de ostentar o mantener el poder político (Sar- tori, 992), no surgirían en la entidad sino hasta que se consiguió una mediana estabilidad política en el ámbito nacional. En Aguascalientes, el Partido Nacional Revolucionario (pnr) se formó el 7 de diciembre de 929, con un centenar de personas que representaban a pequeños partidos políticos regionales, como el Partido Independiente Aguasca- lentense, el Partido Político Ferrocarrilero Felipe Carrillo Puerto y el Partido Ferrocarrilero Unitario (Camacho, 200: 7).

En el momento fundacional del pnr, en el ambiente local no se distinguen empresarios: los nombres de los fundadores fueron: Lic. Bernabé Balleste- ros; Luis T. Díaz [ferrocarrilero] Daniel Hernández [campesino]; Ignacio López de Nava; Gonzalo Macías Posada; Emilio Martínez Garza; Gildar- do Oropeza; Enrique Osornio Camarena [médico y general]; Luis Pedroza Díaz; Juan M. Reyes; Vicente Reyes Montiel; Carlos Ramos; Rubén Ro- dríguez Lozano [profesor]; Alejandro Topete del Valle [profesor]; José T. Vela Salas [profesor]; Manuel Carpio; Rafael Quevedo; y Joaquín Díaz de León (Reyes Rodríguez, 2004: 07).

En el mismo sentido, en el momento fundacional del Partido de la Revolución Mexicana (prm) –sucesor del pnr–, en Aguascalientes tampoco se consideró a los empresarios en esta institución política re- novada. Este oprobio se intentó paliar cuando se propuso una ínfima representación empresarial en la creación del sector popular. Carlos Re- yes Sahagún (994) alude que en Aguascalientes la representación del sector popular del prm corrió a cargo de la Federación de Organizacio- nes Populares de Aguascalientes, conformada en 943 e integrada en primera instancia por grupos y asociaciones de alfareros, peluqueros,

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

mioneros, pequeños propietarios y burócratas. A partir de 940, el prm se convirtió en el partido que ganó todas las elecciones de mayoría en la entidad. Con el análisis del sistema político y de partidos en Aguas- calientes pretendemos encontrar algunos rasgos del activismo partidista de los empresarios. Esto es, averiguar si en el transcurso del ciclo vital de algunos partidos de Aguascalientes estos actores mantuvieron una relación más allá del mecenaje electoral.

Impronta empresarial en el ciclo vital de los partidos

A un mes de la desaparición del prm y la respectiva fundación nacional del Partido Revolucionario Institucional (pri), en Aguascalientes se in- tegró el primer Comité Estatal priista: “Los dirigentes fueron: Manuel C. Escobedo, Enrique Olivares Santana, Alfonso Guzmelli, Andrés Her- nández Herrera, Raúl Aguilera Osornio, María de la Luz Zamora y Jesús Guevara Alemán” (Reyes Rodríguez, 2004: 8). Para Martín Barberena, la historia del partido surgido de la Revolución (en forma sucesiva con las denominaciones pnr, prm, pri) en el estado ha sido un reflejo del ciclo vital de la institución en el ámbito nacional (Barberena, 998: 75). En la estructura del entonces naciente pri tampoco es posible lo- calizar a actores empresariales. De esta manera, toda vez que no se les consideró formalmente entre los sectores del partido, los gobernantes propiciaron un nuevo acercamiento a los empresarios mediante políti- cas de industrialización, de obra pública o contratos de prestación de servicios. En Aguascalientes se pretendió cierta resistencia de algunos grupos del sector comercial, debido a que veían menoscabados sus in- tereses por el gobernador Jesús María El Chapo Rodríguez. Algunos representantes de los comerciantes organizados en la Cámara de Co- mercio (Canaco) local manifestaron su activismo electoral. Esto no era nuevo, ya que desde su constitución en 906, algunos miembros de la Canaco eran reconocidos activistas políticos. De hecho, estos actores ostentaron cargos de elección popular de manera consuetudinaria en el periodo posrevolucionario. Es el caso de Guillermo Fritche, miembro de la Canaco, quien participó en las elecciones municipales de 947, avalado por el Partido Acción Nacional (pan). El activismo electoral de los empresarios tuvo su primer triunfo con Luis Ortega Douglas, quien contendió por el pri y ganó, primero, la

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Presidencia Municipal de Aguascalientes (948-950) y posteriormente la gubernatura (956-962). En el primer trienio de la administración estatal de Ortega Douglas, una mujer –surgida del sector bancario local, en el cual se desempeñaba como gerente del Banco del Centro– ganó la Presidencia Municipal de Aguascalientes (957-959), con lo que se convirtió, según Alonso (entrevista, 2003), en la primera alcaldesa del país. También hay que resaltar que en el último trienio de Ortega Douglas, fungió como presidente municipal de Aguascalientes Gilberto López Velarde, quien “se destacó por su actividad en la Cámara Na- cional de Comercio [… fue] miembro fundador del Colegio Marista, Club Campestre y Presidente del Club Rotario” (Engel, 997: 25). Todos ellos fueron apoyados por las cúpulas del pri, pero, a decir de un ex dirigente estatal priista, “sin una carrera partidista consistente [ ] ... sus candidaturas eran consideradas espurias por los priistas de hueso colorado; pero la gran disciplina partidista que nos caracterizó por más de siete décadas, permitió que se diera esta dinámica” (MJV, entrevista, 2007). Al término del mandato de Ortega Douglas surgió la figura del personaje más preponderante en la historia del priismo del estado: el profesor Enrique Olivares Santana. En la administración de Olivares Santana se dio un acercamiento sin precedente del sector privado con el gobierno. En sus estudios de caso, Marcela Hernández (2003: 38) presenta entrevistas a empresa- rios de Aguascalientes, en las que se hace referencia al acercamiento pro- piciado por Olivares: “Desde que tomó la gubernatura se preocupó por tener comunicación con todos los sectores industriales; los unificó, hizo congresos y fue ahí donde realmente se supo de don Jesús Rivera […] en una feria industrial que realizó”. Reyes Rodríguez (2004: 249) señala que los empresarios se adhirieron con rapidez al proyecto moderniza- dor olivarista; “algunos grupos empresariales y líderes de sectores, pese a la diversidad de sus actividades, conformaron durante muchos años la élite política más relevante de la entidad. Entre ellos se encuentran empresarios textiles como los Rivera y los Barba; o los agrícolas, como Nazario Ortiz Garza”. Olivares Santana tuvo como secretario general de

MJV fue presidente estatal del pri y secretario general de Gobierno; debido a la relevancia de sus comentarios, éstos se retoman, pese a que no permitió que se mencionara su nombre, por

  • 90 lo que lo mantenemos en el anonimato.

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

Gobierno al empresario en bienes raíces Felipe Reynoso Jiménez, quien a la postre sería presidente municipal de Aguascalientes. 2 Ante los privilegios que Olivares Santana prodigó a los señores del dinero, no resulta extraño que el sector privado apoyara a su benefactor, incluso en momentos aciagos. Un miembro del pri de Aguascalientes, al ser interrogado acerca de la relación de los empresarios con el pri en época de Olivares, menciona: otros empresarios a los cuales también visitábamos en tiempos de campaña, eran: J. M. Romo, José Barba, Julio Díaz Torre; digo que visitábamos, porque ellos nunca se acercaron o vinieron al partido. Cuando se llegaba la campaña, los líderes del partido nos mandaban ‘a pasar la charola’ con los ricos; siempre apor- taban de buena gana”. 3 Entre las canonjías que Olivares dispensó a los empresarios locales, estuvo considerarlos para la inversión pública local y federal (mediante las redes que había tendido con el poder central). Respecto de estas redes de patronazgo (Salmerón, 998), Enrique Rodríguez menciona que “uno de los principales beneficiados por la gestión de Olivares Santana en el plano federal, fue Jesús María Romo, cuya empresa metalmecánica logró ser la encargada de surtir de mo- biliario a la Conasupo en todo el país” (Rodríguez, entrevista, 2005). Aprovechando las circunstancias del entorno nacional, con los resabios del milagro mexicano, y valiéndose de sus poderosas redes con el poder central, Olivares impulsó una política industrial agresiva. Al concluir su mandato, Olivares prolongó su influjo en la década de los setenta, lo cual se manifestó sobre todo en el continuismo de las relaciones entre el Ejecutivo estatal y los empresarios. Este continuismo se dio en dos planos: en la relación de los empresarios con el pri, por un lado, y con el gobierno, por el otro. En lo que corresponde a la relación empresa- rios- pri, se continuó con las políticas de exclusión, no se dio cabida a la representación de los intereses empresariales. El doctor Guel Jiménez esgrime el argumento de que “al surgir el régimen de una revolución social, el incluirlos en el partido oficial, restaría legitimidad al régimen” (Guel, entrevista, 2004). En el plano de las relaciones empresarios-gobierno, también se dio continuidad a las prácticas extrainstitucionales, donde se privilegió los

  • 2 Padre del actual gobernador panista, Luis Armando Reynoso Femat, importante empre- sario inmobiliario.

  • 3 Plática informal con don Agustín, priista de viejo cuño, funcionario durante varias admi- nistraciones estatales del viejo régimen, efectuada el 26 de enero de 2007.

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acuerdos cupulares acerca de temas específicos, en los cuales los actores estatales consultaban a los no estatales respecto de políticas económi- cas, a fin de lograr juntos el proceso de desarrollo en la entidad. Los empresarios siguieron recibiendo un trato privilegiado en el entorno político estatal; “a los empresarios el pri les tuvo prácticamente reserva- da la Presidencia de la capital estatal. Yo comencé con esta práctica, para calmar sus ansias de novillero, para que vieran que es más fácil criticar a quienes llevan las riendas, que llevarlas” (Guel, entrevista, 2004). En este caso disentimos del doctor Guel en el sentido de que él fue quien inició la práctica de alternar un trienio a un empresario y otro trienio a un político en el gobierno de la capital estatal, pues esta prebenda data incluso del siglo xix. Al respecto, el ex dirigente estatal priista entrevis- tado señaló que “los grandes empresarios no necesitaban participar en el partido, siempre tuvieron derecho de picaporte; se daba un entendi- miento cupular” (MJV, entrevista, 2007). En Aguascalientes siempre se les ha dado juego político, regu- larmente se les tenía reservada la alcaldía de la capital o la Secretaría de Finanzas”. Acerca del activismo electoral, el ex dirigente estatal priista comenta:

lo que se menciona de un trienio para un empresario y otro para un político seguía una lógica: el primer trienio era para el empresariado, pero

...

el segundo estaba dispuesto para el político que sería el sucesor en la gu- bernatura; esto regularmente se dio, pero la dinámica se rompió con la llegada de Otto [Granados Roldán]. 4 [Los empresarios] siempre han esta- do en la política, ya que cuidan sus intereses. Además de que financiaban las campañas del candidato a la gubernatura, aportaban a la campaña del candidato panista para ejercer presión y así tener un mayor margen de ne- gociación. Toleraban al régimen revolucionario, ya que sabían que siempre íbamos a ganar; por lo tanto, se acercaban al candidato y posteriormente al gobernador, tanto individual como grupalmente. Cuando salían de las oficinas del gobernador, aventaban pestes en contra del gobierno, quien, nada tonto, les daba juego, o al menos los escuchaba. Siempre se mantuvo

4 “En ese momento Salinas estaba muy fuerte, y cuando Armando Romero, que era el que parecía el candidato natural, me preguntó sobre sus probabilidades, le dije claramente: el ungido es Otto; pero si quieres cebollazos, te puedo decir que tú tienes mayor legitimidad con

  • 92 el electorado local, pero ya sabes quien será el próximo gobernador”.

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

el vínculo, tanto formal, con las organizaciones empresariales, como el informal, con los empresarios de peso (MJV, entrevista, 2007).

El mismo entrevistado recuerda una anécdota:

Cuando [Miguel Ángel] Barberena se acercó al dueño del predio donde está el Centro Comercial Expoplaza, al planteársele el proyecto y ver la magnitud de la obra, el propietario quiso aprovechar la situación y estable- ció un precio exorbitante. Como no se le vio disponibilidad para negociar, se procedió a la expropiación. Días después, se presentó ante el gobernador una comisión de empresarios “preocupados” porque se estaba atentando contra el derecho a la propiedad privada; argumentaban que eran prácticas comunistas, socialistas. Tratando de concertar con los empresarios y tran- quilizarlos, el ingeniero recibió de nueva cuenta al propietario del predio y se pacto un nuevo precio (MJV, entrevista, 2007).

Quien fuera dirigente estatal también indica que eran frecuentes las reuniones de los empresarios importantes con los secretarios de Finan- zas y de Economía para cabildear. Rara vez se reunían con el presidente municipal o los legisladores, debido a su escaso peso político y de toma de decisión. Era práctica habitual –y lo es aún– que si algún gobierno afecta en forma mínima sus intereses, se manifiestan mediante comunicados o “buscapiés” a través de los medios; lo hacían y lo hacen, a pesar de que en la actualidad gobierna un partido más afín a su ideología, y que es en- cabezado por un empresario. 5 En cuanto a la relación de los empresarios trasnacionales con el gobierno local, MJV menciona que lo que deman- daban las empresas trasnacionales era la ausencia de sindicatos. “Recuer- do que cuando se atrajo la inversión de la Nissan en Aguascalientes, la negociación se hizo en la oficina de la ctm [Confederación de Trabajado-

5 El ex dirigente estatal priista considera que “Otto desdeñó a los empresarios locales; su trato era más bien con los representantes de las grandes trasnacionales, pero en un plano muy formal. Estos empresarios se han caracterizado por cumplir con las disposiciones laborales del gobierno mexicano. Especialmente los japoneses; siendo funcionario de la Delegación de la Secretaría del Trabajo se acercaron para ‘exigir’ que se les auditara. Lo hacían no porque el gobierno mexicano se los exigiera, sino porque era parte de las políticas de su empresa y de su país de origen. Otro caso fue el de una maquiladora de origen norteamericano, que le exigió a la empresa local que les iba a maquilar ser auditada, para tener todo en orden con la normatividad de Estados Unidos; los principales evasores son los empresarios mexicanos” (MJV, entrevista, 2007).

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res de México] con Fidel Velázquez; el contrato se firmó en Dallas. Aun antes de instalarse en la entidad, le exigieron a Roberto Díaz [líder obrero hidrocálido] que no querían saber nada de sindicatos”. 6 Acerca del activismo partidista de los empresarios, MJV puntualiza que “en el pri nunca tuvieron cabida, ya que les incomodaba el hecho de que se denominara revolucionario, lo cual relacionaban con el comu- nismo o el socialismo”. Asimismo, recuerda que “cuando se iba a venir la empresa Texas Instruments se propició una reunión cupular entre el gobernador [Rodolfo] Landeros y representantes de la empresa; cuando éstos entraron a la oficina del gobernador, se incomodaron porque éste tenía una estatuilla de Emiliano Zapata, de hecho se lo hicieron saber, argumentando que no era propicio tener algo representativo a un revo- lucionario”. En cuanto al momento fundacional del pan, Franco y Reyes señalan que a la Asamblea Constitutiva, en septiembre de 939, “asistieron Luis G. López, Jesús Macías, Juan Martínez, José Ortega, Andrés Reyes, Jesús Ruiz Esparza Vega, José Jiménez Pedroza, Jesús Cardona, Sixto López, Ignacio Castro Rivera, José Pedroza, Concepción Salazar, Jerónimo Ló- pez, Francisco Vargas y Manuel Lomelí” (Franco y Reyes, 2005, t. I: 36). Desde que se constituyó el Frente Democrático Aguascalentense (unión cívica constituida en apoyo de Aquiles Elorduy, en su candidatura al Con- greso de la Unión), se veía cierta participación política por parte de algu- nos pequeños comerciantes de la entidad. Éstos, ante el desdén del otrora partido oficial, buscaron y encontraron cobijo en el pan. A lo largo del ciclo vital del pan, a diferencia de lo que ocurrió en el ámbito nacional, donde en las décadas los cincuenta y sesenta se vio el retiro del apoyo económico de los grupos empresariales debido a la polí- tica de Miguel Alemán (Reveles, 2003; Loaeza, 200), en Aguascalientes el alejamiento del sector privado del pan se dio con la llegada al poder de Olivares Santana. El profesor Olivares aplicó una política similar a la ale- manista de “la mano tendida” para los grupos sociales más representativos de la entidad, con privilegios, sobre todo, para los empresarios. En este punto, Gustavo de Alba, periodista y reconocido analista del fenómeno político y social local, discrepa:

6 En el mejor de los casos, se trataba de sindicatos blancos, con los que se firmaba el contra- to colectivo aun antes de comenzar a edificar las instalaciones de la empresa. Lo mismo ocurrió
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con Xerox y Texas Instruments; de hecho, esta trasnacional carece de sindicato.

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

Yo creo que fue con Ortega Douglas, quien fue un gobernador de las élites locales; fue empresario e ingeniero exitoso que ya había sido presidente municipal. Olivares Santana se monto sobre los méritos de la obra ante- rior y es el que ha quedado como el supuesto visionario. Olivares llega a Aguascalientes con un clima de señalado, ya que por un lado había sido instrumento de la represión priista en San Luis Potosí, donde fue el ins- trumento del pri. Olivares llega, además, perseguido de una fama como maestro normalista, con una supuesta tendencia comunista. En sus prime- ros intentos de acercamiento con las élites locales, se liga con don Alfonso Bernal Sahagún y Francisco Ruiz Silva, que tenían cierto ascendente entre los empresarios del estado, no porque fueran grandes empresarios sino porque era gente apreciada en el sector empresarial. A don Paco lo nombró secretario de Desarrollo Económico y empezó a llevar a la gente de empre- sa para que se convencieran de que Olivares no era comunista y que venia con un Plan de Desarrollo Económico.

En esa época, Aguascalientes fue considerado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, junto con Nayarit y Tabasco, para los planes pilotos de desarrollo económico. Parte del dinero llegó a través del Programa Kennedy, que era una especie del Plan Marshall para Améri- ca Latina, denominado Alianza para el Progreso. Cuando Aguascalientes empezó a ascender, en gran medida por los créditos de dicho Programa, comenzó también el despegue de empresarios como Jesús María Romo, Carolina Villanueva, Jesús Rivera. Al mismo tiempo se dieron alianzas secretas que le costaron mucho a don Antonio Lomelí Quezada, líder del pan, quien por un lado criticaba a lo externo a Olivares Santana y por el otro afloraron una serie de negocios entre la familia Lomelí y la Olivares (Alba, entrevista, 2003).

En opinión de este periodista:

Los empresarios que supieron leer el mensaje de Olivares, establecieron una alianza con el gobierno. En su primer trienio, Olivares hizo una elec- ción manipulada, de una terna en la que estaba el empresario Juan Mora- les; Humberto Pacheco director de Última Hora, cuenta que hizo labores de mapacheo, de relleno de urnas para que ganara Juan Morales. Ahí se inicia la prebenda de la Presidencia de la capital a los empresarios, y no con Carmelita Martín del Campo (Alba, entrevista, 2003).

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En el análisis de Franco y Reyes, Jorge Sánchez Muñoz, presidente del Comité Regional del pan (969-970), menciona:

Olivares se distinguió por comprar a los empresarios, los invitaba a realizar viajes fuera del país. Eso hacía que Acción Nacional no pudiera avanzar den- tro de la iniciativa privada, porque el ochenta por ciento estaba controlada por Olivares, y como él llegó a la gubernatura del estado con el apoyo de los empresarios, mediante una campaña en la que se gastó mucho dinero, pues, Acción Nacional se vio hostigado en cuanto a que cualquier actitud o actividad que realizara era inmediatamente atacado por el pri y el gobierno” (Franco y Reyes, 2005, t. I: 65).

Esto provocó el repliegue de los empresarios del ámbito político, en específico del partidista. El alejamiento empresarial fue más notorio en el pan, ya que gran parte de los recursos que le habían permitido per- manecer en el sistema de partidos de la entidad, venían justamente de los empresarios. Lo anterior indujo a que, al igual que en la mayor parte del país, el pan diera un viraje a lo que Loaeza (200) denomina confe- sionalización. Lo cual es evidente si se hace un análisis de los liderazgos estatales del pan en el periodo que va de 966 a 997. Es el caso de J. Rubén de Alba (líder del pan en la entidad de 966- 968), quien perteneció a las Vanguardias de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (acjm), al Movimiento Familiar Cristiano y al Club de Leones. “Ramiro Pedroza (975-978) también militó en la acjm; Fernando López (979-983), Leobardo Gutiérrez (984-987) fue miembro de la acjm, del Movimiento Familiar Cristiano y de los Caballeros de Colón y, finalmente, el Ing. Jorge H. Zamarripa Díaz, quien desde niño fue un activo participante en grupos de apostolado de su Parroquia de Guadalupe, catequista […] sobresalió por su gran lide- razgo en la Secundaria de Formación Católica Juan Pablo II” (Franco y Reyes, 2005, t. I: 67). A diferencia de los estados norteños y del Bajío, penetrados por las élites empresariales desde mediados de los setenta; en Aguascalientes el denominado neopanismo llegó de forma tardía. De hecho, comenzó con una mezcla entre la postura confesional y la empresarial a finales de los ochenta; cuando empresarios que habían pertenecido a organizacio- nes confesionales se acercaron al pan. Estos empresarios habían logrado

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

a las agrupaciones confesionales, que en una sociedad altamente conser- vadora y con una población mayoritariamente católica, era visto como una cualidad positiva. La acumulación de capital económico de los em- presarios locales había menguado con la llegada masiva de inversionistas con representación nacional e incluso trasnacional; ya que no tuvieron los elementos suficientes para hacer frente a las nuevas exigencias de un mercado abierto más competitivo. Estos componentes trastocaron la otrora clase empresarial hidrocá- lida, la cual se asumía a sí misma como “un consolidado conglomerado que había salido avante de innumerables crisis, echándonos la mano unos a otros, jalando parejo, cuando nos prestábamos sin papeles de por medio dinero para la nómina o el pago de impuestos” (ver Hernández, 2003). Ante este escenario, los caminos de los empresarios se acotaron; lo poco que les quedaba era el prestigio social, el que les facilitó el acceso a los partidos políticos, en especial hacia el partido que comulgaba con sus principios: Acción Nacional. En esa época, el blanquiazul hidrocálido se encontraba ávido tanto de liderazgos, como de recursos económicos. Situación que aprovecha- ron los empresarios para lograr un rápido posicionamiento al interior del partido (Rodríguez González, 2007: 99). Al ser inquirido acerca del activismo partidista de los empresarios en el pan, el ex dirigente panista José de Jesús Ornelas, quien fuera presidente del Comité Directivo

Regional del pan a fines de los años setenta, comenta:

mientras no hubo dinero y posibilidades reales de triunfo, ni se acerca-

... ban, les rogábamos para que fueran nuestros candidatos. Algunos daban módicos recursos, pero luego escondían la cabeza como los avestruces ante la opinión pública. Cuando invité a Felipe González, por allá de 979, me dijo que si le asegurábamos el triunfo, sí le entraba; yo le dije: lo que sí le aseguro es que tenemos muchas posibilidades de salir derrotados. Yo creo que ya desde entonces estaba con el pri (Ornelas, entrevista, 2007).

Al respecto, Camacho (2004), Reyes Velázquez (2005) y Rodríguez (2002) señalan en entrevistas y en sus escritos que tanto Felipe Gon- zález como Reynoso Femat fueron miembros del pri. El propio Fe- lipe González, al preguntársele al respecto, negó de forma categórica su militancia en el Revolucionario Institucional, “aún y cuando ciertos pasquines se esmeren en encuadrarme en el pri, nunca milité en él”

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(González, entrevista, 2007). Pero él mismo se contradice, pues en un diario local se había ostentado como militante del pri: “El ex presidente del Centro Empresarial de Aguascalientes se manifestó militante del pri: ‘fui invitado a una serie de actividades y entonces fue cuando se me extendió una credencial que me acredita como miembro de ese parti- do’” (El Heraldo de Aguascalientes, 3 de enero, 992). El arribo masivo de empresarios al pan que ocurrió en varias regiones del norte del país, no presentó similares características, ni temporales ni formales, en Aguascalientes. En parte porque en la entidad no se esta- blecían los diferendos de intereses que se dieron en Chihuahua, Nuevo León, Sonora y Sinaloa en los ochenta. Los empresarios hidrocálidos no exhibieron casi ninguna participación política, a no ser para legitimar las acciones de gobierno. La escasa participación política empresarial se debió en parte a que en los setenta y ochenta resultaron los principales beneficiarios de las políticas promovidas por los gobiernos estatales. Por ello, el activismo político de los empresarios se mantuvo práctica- mente en suspenso, en pausa. Lo que sí resultó similar a lo que sucedió en otras regiones del país es que los empresarios que arribaron a los partidos ascendieron con rapidez en su estructura. Pedro Rodríguez, viejo militan- te panista, con fuerte liderazgo regional, relata que en los años ochenta:

el partido estaba en la época de las vacas flacas; en ese entonces se trata- ba de un partido [subraya] que luchaba más que por su permanencia en el

...

espectro político local y nacional, lo hacíamos por defender lo que consi- derábamos debería de ser una mejor forma de vida de los mexicanos, por el bien común [enfatiza] de los habitantes de México; ahora lo único que les interesa es el poder y el dinero. Lo que tanto temieron el licenciado Gó- mez Morín y el licenciado González Luna se está dando ahora que somos gobierno: la lucha del poder por el poder (Rodríguez, entrevista, 2006).

En el Partido de la Revolución Democrática (prd) el acercamiento de los empresarios es casi nulo. Esto se debe, en opinión del ex pre- sidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en el estado y actual presidente municipal de la capital estatal, Gabriel Arellano, a que “no son una sana inversión en nuestra entidad: muy apenas han alcanzado el 8% del voto; ¿para qué gastar en cartuchos quemados?” (Arellano, entrevista, 2005). La ex diputa-

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

da perredista, Norma González 7 señala que “los empresarios se acercan cuando tienen que negociar algo; cuando fui diputada, no fue difícil consensuar acuerdos bipartitas con la iniciativa privada. Regularmen- te son gente dispuesta, siempre y cuando no se afecten sus intereses. Lo cual es difícil en una entidad donde los empresarios son gobierno” (González, entrevista, 2005). Otro entrevistado, empleado público estatal, opinó que si los em- presarios no confían en el prd en Aguascalientes, esto se debe a que es un partido familiar:

pertenece a la familia Ortega. Por esto, los empresarios no ven conve-

... niente invertir en el prd, en cada proceso electoral (federal o local) un representante del clan Ortega obtiene algún puesto de elección (regular- mente por la vía plurinominal); es común verlos ocupar en el plano federal una diputación y en la siguiente elección una senaduría; en tanto que en el ámbito local, un trienio son legisladores, y en el siguiente regidores (JLSG, entrevista, 2003).

En el proceso electoral de 998, Gustavo de Alba cuestionó a Anto- nio Ortega sobre la conformación unifamiliar del prd en Aguascalien- tes, a lo que Ortega respondió:

En el prd existe una corriente, “Mayoría estable”, la cual es una de las corrientes fundadoras del partido en Aguascalientes, y la más madura, res- ponsable y que tiene mayor vinculación con la base social del partido. Esta combinación de factores ha permitido que en las tres elecciones internas que ha habido en Aguascalientes, nuestra corriente logre la mayoría de los cargos en disputa […] En la planilla de la corriente de la “Mayoría estable” sólo está registrado un compañero de apellido Ortega, que soy yo, y no hay más, ni un pariente, ni un primo, ni un hermano, etcétera.

GA: ¿Y tu esposa?

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AO: Mí esposa, Norma Alicia González, tiene una carrera propia en el partido. 8

En Aguascalientes la relación entre empresarios y partidos políticos no ha sido homogénea. Depende tanto del tipo de empresario, como del partido político (que entre otras cosas, debe tener probabilidades reales de triunfo). 9 Cuando se trata de un empresario consolidado, por lo regular la relación es personal; esto es, entre el candidato y el empresario. Casi siempre es el candidato quien propicia el acercamiento con el empresario, y solicita, además del apoyo financiero, su venia, que representa un gran empuje con los demás miembros del sector. Estos empresarios reciben un trato privilegiado en el entorno político estatal. Con el empresario de origen de capital externo la relación sigue patrones similares, es el candi- dato quien busca el acercamiento y el apoyo; además de que se privilegia a ciertos partidos (pri y pan). Pero la relación es desigual, debido a que las grandes empresas de origen externo que se han instalado en la entidad condicionan su estancia y apoyo a los gobiernos, y por ende a los partidos de los cuales emergen, para que formulen políticas económicas y laborales a modo. El activismo partidista de los empresarios externos es nulo, en gran medida por las propias políticas de las empresas, así como por las estrategias de rotación de sus puestos directivos, los cuales con frecuencia son enviados de una planta a otra enclavada en otra región e incluso en otro país, lo cual no permite su arraigo en la entidad, ni una cierta perte- nencia al entorno social y político. Cuando se trata de empresarios de segunda o tercera generación, el acercamiento es bidireccional: tanto las cúpulas partidistas se acercan a éstos, con el propósito de lograr el apoyo financiero para su candidato; como los empresarios se acercan a las cúpulas partidistas o tratan de for- mar parte de éstas, con la intención de una rápida escalada en su estruc- tura, y así conseguir ser los candidatos. Los empresarios en los partidos actúan a título personal, no gremial. Si bien pasa a formar parte de su currículo partidista haber liderado alguna organización empresarial, lo

8 La entrevista completa aparece en la revista Crisol, año VIII, núm. 02, octubre de 998.

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9 Otro partido que tuvo cierta representatividad empresarial fue el Partido Demócrata Mexicano, sobre todo en las elecciones de 983, en específico en el municipio de Calvillo, donde algunos microempresarios del sector comercial (abarroteros) manifestaron su simpatía hacia “el partido del gallito”.

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

cual utilizan como trampolín político; sin embargo, lo anterior no les ga- rantiza pertenecer a las cúpulas partidistas, todo depende del empresario de quien se trate. Según los políticos entrevistados, “los empresarios no respetan la disciplina partidista, sólo utilizan al partido para enriquecerse aún más”. En tanto que para los empresarios, los partidos políticos “son un mal necesario, atiborrado de burócratas, de vivales que lucran con la política. Pero si hay que estar inscrito en uno, y hacer vida partidista para poder ayudar al país y a Aguascalientes, adelante”. Lo que sí resulta evi- dente es que ambos, los políticos de carrera partidista, como los empresa- rios, buscan conquistar el poder político emanado de las urnas.

Activismo electoral del empresario hidrocálido

El activismo electoral de los empresarios en Aguascalientes se comenzó a sentir con mayor fuerza a partir de la década de los noventa. Ya que si bien a lo largo del periodo posrevolucionario fue constante su participación –sobre todo como presidentes municipales de la capital estatal–, lo hacían por invitación expresa del Ejecutivo estatal. Lo novedoso radicó en que a partir de los noventa comenzaron a luchar por obtener dicho cargo en los partidos con mayores posibilidades, no se conformaron ya con las dádivas del gobernador. En un primer momento, el escaso activismo electoral de los empresarios se circunscribía a tibias declaraciones en contra de los constantes fraudes que se presentaban en las contiendas electorales; esto ocurrió sobre todo en la década de los ochenta; cuando el partido en el poder se ufanaba de su hegemonía en el sistema de partidos local. Más tarde, comenzaron a incursionar en los partidos de oposición, con preferencia en los de derecha (pan y el Partido Demócrata Mexica- no, pdm). Estos partidos estaban ávidos de liderazgos socialmente reco- nocidos y que, además, tuvieran los suficientes recursos para sufragar las costosas y largas campañas. Los empresarios contaban con ambas cuali- dades, solo quedaba auxiliarlos a acrecentar su capital político, que por cierto no era pobre, pero ante la aplastante maquinaria del vetusto ré- gimen posrevolucionario la hazaña no era pequeña. Carlos Alba (200:

228) menciona que a partir de entonces las presiones que ejercieron los empresarios por medio de sus organizaciones o en forma individual, mediante negociaciones extrainstitucionales, se sustituyeron por accio-

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nes directas en la política partidaria y electoral. Fue entonces cuando se convirtieron en aventajados actores políticos en la arena electoral. A diferencia de lo ocurrido en otras regiones, en Aguascalientes se vivió a lo largo de varias décadas una especie de amasiato entre el bi- nomio conformado por el sector público y el privado: los empresarios resultaron los principales beneficiarios del proceso de desarrollo imple- mentado por las administraciones priistas. De hecho, el activismo po- lítico electoral o la competitividad al interior de los partidos por parte del sector privado en Aguascalientes fueron casi nulos hasta la década de los noventa. En el análisis de las publicaciones es recurrente la alusión de los estudiosos a las constantes irregularidades que se presentaban en cada elección por parte del pri. Pero, asimismo, eran nulos los reclamos de un sector privado consentido por el Estado. Fue el caso de la elección para gobernador de 980, en la que los principales contendientes fueron Rodolfo Landeros Gallegos (pri) y Enrique Franco Muñoz (pan). Ninguno de ellos provenía del sector pri- vado. El privilegiado trato a los empresarios hizo que el gobierno no se preocupara por un posible cuestionamiento público por parte de estos actores, ante los frecuentes fraudes electorales instrumentados por el ré- gimen. Acerca del activismo político de los empresarios en esa elección, Jorge Alonso señala que “a lo sumo se pensaba que se abstendrían; pero se estaba convencido de que no votarían en contra. El capital extranjero que se estaba instalando, por lo pronto no se consideraba que ejercería presión de ningún tipo en el ámbito electoral” (Alonso, 985: 43). Este autor menciona que los grandes industriales y comerciantes esta- blecieron una pronta alianza con el gobierno; “un funcionario guberna- mental consideró que en la capital del estado los grandes comerciantes y empresarios habían votado por el partido de Estado (aunque sin jugársela por él); y que los empresarios medianos y pequeños se dividieron: unos votaron por el pri y no pocos por el pan” (Alonso, 985: 57). Cuando se le preguntó al ex presidente del Comité Directivo Re- gional del pan, José de Jesús Ornelas, sobre el activismo electoral de los empresarios, recordó que “en esa época teníamos que echar mano de candidatos externos. Algo que es común oír es que Acción Nacional es el partido de los ricos; no creo. Al menos cuando yo dirigí al partido, se encontraba sin recursos; por eso no se acercaban los grandes empre- sarios de la época, se iban al pri” (Ornelas, entrevista, 2007). Enrique Franco refrenda la aseveración de Ornelas, pues indica que en la cam-

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

paña para gobernador de 980 “no teníamos recursos y salíamos con los botes a pedir dinero; logramos juntar 80 mil pesos de aquéllos, y con ese dinero hicimos la campaña” (Franco y Reyes, 2005, t. I: 224). El pan y el pdm fueron en esa época la mayor fuerza opositora; “ambos denominados de derecha han sabido aprovechar el descontento que al- gunos sectores de la población tienen por la política del gobierno, que afecta tanto a los grupos marginados como a los pequeños y medianos empresarios” (Herrera, 996: 4). Las elecciones de 983 fueron “escenario de serios conflictos, par- ticularmente en el municipio de Jesús María, en donde el pan reclamó triunfos, y en Calvillo, en donde militantes del pdm fueron victimas de represión por reclamar también un supuesto triunfo electoral” (Cama- cho, 200: 63). 0 En 983, en Calvillo hubo una contienda muy ce- rrada entre el pri y el pdm, en la que finalmente se dio como vencedor al primero. En lo que se refiere a la cultura política del sector empresarial, en las elecciones de 983, fue escasa su participación, no reclamaron ante las irregularidades presentadas, probablemente por las prerrogati- vas del gobierno. En las elecciones para los ayuntamientos, celebraras el 5 de agosto de 986, el activismo electoral de los empresarios era visible. Para esa elección, en Aguascalientes “el pri había postulado a Héctor del Villar, dirigente estatal de la Canacintra [Cámara Nacional de la Industria de la Transformación], cuñado de Manuel González Díaz de León (pre- sidente del cde [Comité Directivo Estatal] del pri) y familiar de uno de los principales industriales de la rama metal-mecánica: Jesús María Romo. Por su parte, el pan tenía como candidato a Gastón Guzmán, que había sido directivo y consejero de varias organizaciones empresa- riales” (Rodríguez Varela, 989: 273). En lo concerniente a las redes de subordinación hacia el poder central, en 986 la designación del senador Miguel Ángel Barberena Vega “se dio en la entrevista que el gobernador saliente [Rodolfo Landeros] tuvo con De la Madrid en Los Pinos, ese día, antes de las 2:30 en el edificio priista no había gente de Barberena, pero 5 minutos después, no había quien no lo fuera” (He- rrera, 996: 50). Entre los organismos empresariales que inmediata-

0 Como no es la intención de este texto realizar el análisis puntual de los procesos electorales, me limitaré sólo a hacer notar el activismo electoral de los empresarios. Para ampliar la informa- ción tanto del proceso electoral de 983, como de los de 986 y 989, ver Alonso (985), Rodrí- guez Varela (989), Herrera (989), Camacho (200) y Reyes Velázquez (2005), entre otros.

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mente proclamaron su adhesión, estuvieron la Canacintra y la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive). Barberena se caracterizó por la construcción de viviendas. Esto no resultaba fácil, dada la falta de créditos por parte de la banca, así como por las políticas federales de austeridad, y la crisis económica que se había extendido más de lo habitual. Pese a todo, la relación entre la ma- yoría de los empresarios de Aguascalientes con el gobierno local siguió cordial, debido a la distribución constante y sostenida de concesiones y beneficios (Salmerón, 998: 29). Esto tal vez inhibió el desarrollo de una oposición panista, como la ocurrida en los estados del norte, cuya oposición se sustentó en el apoyo de los empresarios (véase Aziz, 998; Guadarrama, 200). El candidato a la gubernatura por parte del pan fue Rafael Medina González, industrial de la fundición de metales (Franco y Reyes, 2005, t. I: 68). Según Enrique Franco, ex presidente estatal del pan, en 986 tu- vieron “serios enfrentamientos con el Ing. Barberena, porque recurría a la alquimia electoral y a toda clase de trampas […] Vicente Fox vino a ayudarnos a cuidar la elección, en Norias de Ojocaliente agarró a un mapache que andaba votando en cada casilla […] Al empresario Del Vi- llar nosotros lo invitamos para presidente municipal y no aceptó; pero luego Barberena lo convenció y fue candidato por el pri por el mismo cargo” (Franco y Reyes, 2005, t. I: 228). Salvador Camacho indica que durante la contienda electoral de 986, en Calvillo los dirigentes pedemistas organizaron a sus votantes, vigilaron de cerca el conteo de los votos y reclamaron públicamente los resultados (Camacho, 200: 274). Al día siguiente de la jornada electoral, “el pri proclamó inmediatamente un triunfo absoluto. Ma- nuel González, presidente del cde, dijo que había obtenido el 67% de los votos […] el pan reiteró sus denuncias y señaló que impugnaría el procesos en el municipio de Aguascalientes, Jesús María, Asientos y Pabellón […] el pdm en Calvillo, iniciaba su lucha contra el fraude” (Rodríguez Varela, 989: 277). El alcalde electo, Alfonso de Lara Silva, tomó posesión en una ceremonia privada, fuertemente custodiado por elementos del ejército y de la fuerza pública estatal y municipal. Alfredo Reyes relata que el 3 de diciembre, en la plaza principal “hubo una reunión masiva para impedir la toma de posesión, destruyeron el auto- móvil del alcalde y lo arrojaron al río […] El 20 de enero de 987, los militantes del pdm sacaron por la fuerza al presidente municipal de sus

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

oficinas, lo desnudaron y, finalmente, sellaron la puerta de la presiden- cia” (Reyes Velázquez, 2005: 284). Para el proceso electoral de 989, el entorno económico no era tan prometedor como a inicios de la década. Esas elecciones fueron impor- tantes por varias razones; entre otras, por lo cuestionado de las eleccio- nes presidenciales de 988, lo que contribuyó a la apertura de mayo- res espacios de participación política en Aguascalientes. Por el pan fue electo el empresario Carlos Ortega de León, hijo del ex gobernador Luis Ortega Douglas (956-962) y destacado economista y empresario, que mantenía fuertes vínculos con grupos clave de la sociedad; “su trayectoria de hombre conciliador, honesto e inteligente y el fortalecimiento de su partido, hizo que el gobernador del estado interviniera para fortalecer al pri […] hicieron alianzas coyunturales con el pfcrn [Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional], el parm [Partido Auténtico de la Revolución Mexicana] y el pps [Partido Popular Socialista] para restarle fuerza al pan” (Camacho, 200: 80). José de Jesús Ornelas señala: “una de las veces que los empresarios se acercaron de manera franca y abierta al pan, es cuando Carlos Ortega fue el candidato; pero se volvieron a escon- der al conocer los resultados de la elección: perdimos nuevamente, pero nuevamente a base de los mismo fraudes: muertos que votan, migrantes que vienen a votar y regresan a Estados Unidos el mismo día y más ma- pachadas” (Ornelas, entrevista, 2007) . Al inicio de la nueva década, los especialistas calificaban a Aguasca- lientes como estado puntero en asuntos de funcionalidad urbana. Cier- tamente, Aguascalientes se manifestaba en el vértice en la construcción de viviendas, y con cierto crecimiento en la industria manufacturera de capital extranjero; pero para los empresarios locales los beneficios eran residuales, y presagiaban agravarse con la imposición central de la nueva generación de políticos al frente del gobierno estatal. En este contexto, la administración pública se presentó como una importante fuente de recursos, ante un escenario hostil por la cruenta competencia en el mercado y las cíclicas crisis económicas. Ahora, los empresarios se disputaban las candidaturas no sólo en las elecciones constitucionales; sino al interior de los partidos políticos más competitivos.

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El empresario hidrocálido al poder

En el contexto de estas profundas transformaciones se dieron los pri- meros asomos de un activismo electoral exacerbado de los empresarios en la entidad. El empresario inmobiliario Fernando Gómez Esparza, titular del Instituto de Vivienda del estado, sería el candidato a la Pre- sidencia Municipal de la capital en 992. Entre otras cosas se le recuer- da por ser el último presidente municipal priista del siglo xx. Algunos miembros de su partido le recriminan que en su administración se haya privatizado el servicio del agua potable y alcantarillado del municipio capital, acción que, según los analistas políticos, le costó en gran medi- da al pri la alcaldía en el siguiente proceso electoral (Caldera, 2006). La lucha por el poder al interior del pri propició importantes escisio- nes: la influencia de la élite política olivarista comenzó su declive; las elecciones de 992 para gobernador evidenciaron por primera vez en 30 años la diversificación de las élites y las divisiones internas del pri. Esta fragmentación abonó en la diversificación de actores de la palestra política, hecho que motivó aún más a los empresarios para incursionar como candidatos en la arena electoral. Reyes señala que el priismo local se dividió en dos grandes grupos; por un lado estaban:

los que habían coexistido en las décadas anteriores como un sólido res-

... paldo del sistema político local […] Por otro se encontraban los que se

distinguían por tener al medio urbano como principal referencia; por la juventud de sus integrantes, por estar alejados de los grupos dominantes en el interior del pri y, coyunturalmente, por la cercanía tan estrecha con el presidente de la República Carlos Salinas de Gortari (Reyes, 2000: 300).

A su vez, Granados sostiene que su proyecto estaba “representado por una nueva generación, se trataba de un colectivo humano moder- no, con mayor preparación intelectual, prácticamente sin compromisos

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En un acto de la campaña de Gómez, “se presentó un documento donde se afir- maba que se había prometido a la sociedad como prerrogativa para la privatización, la transformación total de la estructura administrativa, técnica y financiera del sistema de agua. Los hechos son otros, la alteración en la medición y cobros, desabasto en zonas habitadas por ciudadanos de bajos ingresos, retraso en la sustitución de redes de drenaje, arbitrariedad burocrática, cortes de agua o reductores de flujo” (García, 2000: 0).

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

económicos o políticos con los sectores tradicionales… Era un grupo político mucho más competente, técnicamente sólido y socialmente más innovador” (Granados 2005: 34). En cuanto al activismo electoral del sector privado, un empresario mencionado de forma recurrente como posible candidato a la guber- natura fue Felipe González, ex presidente del Centro Empresarial de Aguascalientes; quien al ser entrevistado por un diario local destacó que “ningún representante de partido o directivo político ha hablado conmigo sobre alguna candidatura, creo que como seres humanos nos halaga que digan que podríamos ser los idóneos […] Pero por ahora no he considerado dejar la dirección de mis empresas” (El Heraldo de Aguascalientes, 3 de enero de 992). Respecto del activismo electoral de Felipe González, el ex gobernador Otto Granados recordó:

siendo director general de Comunicación Social de la Presidencia de la

... República, me buscó en mi oficina de Los Pinos. Me fue a ver so pretex-

to de una presunta investigación que le estaba realizando el gobierno de Barberena, porque presumiblemente le habían encontrado unas armas. Pero lo relevante de la entrevista era que quería sondearme para ver si yo tenía algún plan para él en relación con la Presidencia Municipal. Lo que hice fue eludir el tema, para no asumir ningún tipo de compromiso, y le dije que era un momento en el cual no había ni siquiera candidato a la gubernatura, por lo tanto no se podía pensar en lo que vendría después. Ya cuando fui seleccionado por mi partido como candidato para el cargo de gobernador, no tuve la necesidad de respetar los arreglos extrainstitu- cionales que eran tradición en el estado, ya que no tenía compromiso con ningún grupo local (Granados, entrevista, 2006).

El pan invitó a Felipe González, en primera instancia le ofreció la candidatura a la gubernatura y, en segunda, se entrevió la posibilidad de su postulación a la Presidencia Municipal de Aguascalientes (Gar- cía, 99: 40). Felipe González renunció a ambos ofrecimientos, 2 pero para mantener vigente su capital político conformó una agrupación

2 Lumbreras expresa que en diversos círculos había empezado a manejarse la posibilidad de que el empresario Felipe González pudiera ser postulado como candidato a la gubernatura del estado, “por un amplio frente multipartidario, contra la candidatura del pri. La idea en mucho se ha fortalecido después de la disputa del constructor del Teatro Aguascalientes con autorida- des estatales” (Lumbreras, 99: 42).

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Juan Antonio Rodríguez González

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denominada Aguascalientes, Democracia Efectiva, de la que formaban parte, entre otros, la Unión Social de Empresarios de México, la Cana- co, la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, la Canaive, Desarrollo Humano Integral A.C., el Instituto Tecnológico Regional, la Universidad Tecnológica de Aguascalientes y la Universidad Bona- terra (El Heraldo de Aguascalientes, 4 de junio de 992). Finalmente, el candidato del pan fue Gerardo Raygoza, quien “era simpatizante desde los años 60. Fue importante su trayectoria en diversos grupos sociales y parroquiales, sobre todo al frente de la Unión de Padres de Familia […] Su campaña fue apoyada básicamente con algunos recursos del cen del pan y con aportaciones discretas de empresarios locales” (Franco y Reyes, 2005, t. I: 88). Según Fernando Salmerón, la relación entre el sector privado y el go- bierno estatal no existía en cuanto a nexos de coordinación o intercam- bio recíproco, “sino que eran función de redes personales; por lo que su efectividad se ceñía a ciertos miembros del sector privado únicamente […] Desde esta perspectiva, las relaciones basadas en redes personales permiten al gobierno del estado, mantener el control sobre las decisiones importantes de política económica y desarrollo, sin participación directa del sector privado” (Salmerón, 998: 77). Concordamos con este autor en lo relativo a la relación de redes personales de empresarios y actores estatales, pero disentimos en lo concerniente a la participación empre- sarial en política económica, ya que los empresarios más preponderantes tejían redes a escala nacional e incluso internacional, lo cual les permitía cierta injerencia en las políticas económicas en la entidad. Esta dinámica se rompió de cierta manera con los políticos de nueva generación, los cua- les se ufanaban de que no necesitaban establecer redes con los lugareños, toda vez que su red estaba inscrita en el círculo rojo del gobierno federal. Dichos políticos privilegiaron a los grandes empresarios, en especial a las empresas trasnacionales; desdeñaron la aportación de los micro, pequeños y medianos empresarios, quienes se habían parapetado en el entorno local, con el propósito de permanecer en el mercado con una economía de subsistencia. Si bien en un primer momento el sector privado local se retrajo de la arena electoral, ante lo desventajoso de competir con el poder Ejecutivo estatal respaldado directamente por el Ejecutivo federal en el pináculo de su poderío; se mantuvieron al acecho ante cualquier asomo de que se afectaran sus intereses. Lo cual fue recurrente por parte de un mandatario que manifestaba a la menor

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

provocación su desapego a compromisos extrainstitucionales con casi cualquier grupo local. Esto significó un decremento del capital político de los empresarios consolidados, ya que las redes de poder creadas y conservadas a par- tir de los años sesenta fueron prácticamente desconocidas por el pro- yecto político recién asentado. También constituyó un retroceso en la acumulación de capital económico de un gran bloque de empresarios, en especial micro, pequeños e incluso medianos, que vieron cómo sus recursos menguaron ante el reordenamiento que el mercado mundial exigía, y que no estaban en posibilidades de cumplir; “ni para dónde ha- cerse”, como señaló un empresario aguascalentense, mismo que agregó:

“quienes antes nos ayudaban a salir, ya no estaban; los nuevos políticos estaban más preocupados por apoyar a los grandes empresarios de otros países, que la verdad ni lo requerían” (RM, entrevista, 2005). El proceso electoral de 995 en Aguascalientes resultó peculiar en muchos sentidos; entre los factores exógenos, se presentó una crisis de lo más aguda que se tenga memoria. En el plano político, sólo compa- rable a la que se tuvo en la transmisión de poderes entre Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas; en tanto, en el económico:

se produjo la crisis económica y financiera más grave de la centuria,

... caracterizada por una drástica devaluación, una imparable fuga de capita- les y el virtual incumplimiento del gobierno federal de sus compromisos financieros internacionales. El saldo del llamado error de diciembre, fue la caída del 7 por ciento del pib, una inflación cercana al 80 por ciento,

tasas de interés superiores al 00 por ciento y la pérdida de un millón de empleos” (Granados, 2005: 33).

En el ámbito local, las condiciones no variaban mucho. De hecho, se manifestaba más profundo el distanciamiento entre los empresarios locales, sobre todo, como ya se indicó, de los micro, pequeños y media- nos, y los políticos de la nueva generación. Al respecto, el ex gobernador Otto Granados lo juzgo así en la en- trevista:

el problema de los empresarios, sobre todo los del sector medio, es que

... ellos creen, creían, y me imagino que ahora lo siguen creyendo, que tienen

una especie de derecho de preferencia, como para que el Estado los sub-

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Juan Antonio Rodríguez González

sidie con recursos, como había ocurrido en el pasado. Entonces yo asumí llegar a un Estado de economía abierta, donde el mercado diga quienes crecen y quienes no, y punto. Eso por una parte, por otra parte estaban resentidos porque ellos creían que, como en otras épocas, el gobernador debería andar con ellos a todos lados, en bautizos, bodas; y esas cosas francamente a mí me quitaban mucho el tiempo. Carlos Lozano era bási- camente mi jefe de relaciones públicas con los empresarios; como yo tenía una agenda mucho más compleja, necesitaba alguien que los atendiera. Mi relación era sólo en el plano profesional; al que jugó con esas reglas, pues le fue bien y creció, y el que no… (Granados, entrevista, 2006).

En ese momento de la conversación, cuando dejó inconclusa la fra- se, se le preguntó: ¿y el que no jugó con esas reglas, y que por ende no creció, se fue a la política? “En cierta medida…”, respondió, y volvió a dejar en suspenso el diálogo. De regreso al tema de los factores de la alternancia en Aguascalientes en 995, varios autores (Baca, 2006; De Alba, 2005; Granados, 2005; Reyes Rodríguez, 2004, entre otros) hablan del divisionismo al interior del pri. Granados rememora:

los políticos excluidos iniciaron una serie de movimientos, más para

... la prensa que con apoyo real […] en ese contexto surgió un grupúsculo

llamado upa. Finalmente, la candidatura recaería en el empresario Enri- que Pasillas Escobedo, quien ocupó cargos importantes en el gobierno de Miguel Ángel Barberena (986-992), era un notable militante del conservadurismo religioso local y contaba con un considerable patrimonio económico personal (Granados, 2005: 36).

0

Por parte del pan, los empresarios Felipe González y Alfredo Reyes se apuntaban como los dos finalistas para ser postulados a la alcaldía de Aguascalientes, “aunque el primero de ellos también hacía la lucha para que lo postulara el pri” (Tiempo de Aguascalientes, año III, núm. 36, enero de 995). Finalmente, la nominación fue para quien hasta ese momento lideraba los destinos de la Confederación Patronal de la República Mexi- cana (Coparmex) en Aguascalientes: el ingeniero Alfredo Reyes Veláz- quez. Felipe González narra cómo, desde 995, un grupo de empresarios, “agrupados en el Centro Empresarial de Aguascalientes, empezamos a participar en varias comisiones o consejos ciudadanos [… ahí] se for-

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

maron políticamente varios empresarios” (González 2005: 09). En esas elecciones se comenzó a romper el paradigma de partido hegemónico. El pri perdió por primera vez una elección en el estado; más bien, aceptó oficialmente la derrota. El pan consiguió cuatro de los municipios en disputa: Calvillo, Cosío (con una diferencia de tres votos entre pan y pri), Rincón de Romos y Aguascalientes. En este último, el candidato triunfa- dor por Acción Nacional fue Alfredo Reyes Velásquez; 3 el perdedor, por el pri, fue Enrique Pasillas, ambos emanados del sector privado. A la década de los noventa se le reconoce como la época en que los empresarios arribaron en forma masiva a los partidos políticos y lograron acceder el poder, con lo cual entraron de lleno a las activida- des electorales. En un principio lo hicieron como candidatos externos; pero más tarde se anclaron en los partidos. A partir de que el gobierno cesó de garantizarles estabilidad económica y política, los empresarios dejaron de ser intermediarios y comenzaron a manifestar un activismo político electoral sin precedente en la historia posrevolucionaria. Como prolegómeno a este suceso, se vio al interior de los partidos cómo repre- sentantes de este sector intensificaban su presencia de manera relevante. Este crecimiento no fue sólo cuantitativo, sino cualitativo: práctica- mente se apoderaron de las posiciones cupulares partidistas.

Inercias del cambio: 1998

En las elecciones del 998, el pan volvió a ofrecer al empresario Felipe González la candidatura por la gubernatura; esta vez aceptó, con lo cual Acción Nacional logró su primer triunfo para obtener el Ejecutivo estatal en Aguascalientes. El pan refrendó su triunfo en la capital de la entidad, con el empresario inmobiliario Luis Armando Reynoso Femat (presiden- te de los constructores de vivienda en el estado). También se apropió de otros cinco municipios (Asientos, Calvillo, Jesús María, San Francisco de los Romo y Tepezalá). En esta ocasión ocurrió por primera vez que dos candidatos surgidos del sector empresarial y ambos de un partido de oposición lograran sendos triunfos en las dos posiciones clave del sistema

3 Comerciante de artículos deportivos. “Se desempeñó como secretario de Comunica- ción y Relaciones Públicas del Centro Empresarial de Aguascalientes (987-993), filial de la Coparmex, y como presidente de esta última (994-995)” (Reyes, 2000: 338).

Juan Antonio Rodríguez González

político aquicalidense: el tradicional recinto del poder empresarial otrora conferido de modo extrainstitucional por medio de la Presidencia Muni- cipal de la capital estatal; y el posicionamiento de un miembro distingui- do del sector privado local al frente del Ejecutivo estatal. Al entrevistar a algunos exponentes del sector privado se les pregun- tó acerca de los empresarios que incursionaban como candidatos en las contiendas electorales. Ana Romero, emblemática empresaria en el sector hotelero local, contestó:

Yo pienso que antes venían gobernadores que no vivían aquí; entonces, la problemática del estado la veían de lejos. Y ahora, la problemática la vemos la gente que vivimos aquí; la que hemos sufrido sus altas, sus bajas, sus ines- tabilidades. Entonces, en realidad ahora la gente de Aguascalientes vota por la persona. Por ejemplo, Felipe González es un muchacho que conocimos desde jovencito; será un poco más joven que yo, pero ya destacaba, siendo presidente de esto, presidente de lo otro (Romero, entrevista, 2004).

Un año antes de las elecciones de 998, Felipe González promovió el surgimiento de un antiguo grupo político, denominado Macabeos, y apenas en la primera semana de enero de 998 se integró como candi- dato adherente al pan (Reyes Rodríguez, 2004: 337). El grupo creció y atrajo poco a poco la participación de empresarios y profesionistas en torno a la candidatura de Felipe González. Muchos macabeos se afilia- ron al pan al filo del triunfo (De la Torre, 2005: 79). El candidato a la alcaldía de la capital estatal también conformó un grupo alternativo al pan, denominado SumaLA:

cuando coincidieron la precampaña de Fox [Amigos de Fox], de Felipe

... [Macabeos] y Luis Armando Reynoso [SumaLA], la sinergia de apoyo fue muy dinámica y productiva. Los Macabeos fueron parte muy activa en las actividades de Amigos de Fox, y esta organización participó activamente en

la campaña estatal… con mucha participación de gente de los municipios y

2

del entorno productivo empresarial

Igual que con Los Moscos [que fungió

... como red de apoyó en 995 a Alfredo Reyes], buena parte de los Macabeos accedió a la administración pública (De la Torre, 2005: 8).

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

Granados reseña:

El 4 de febrero de 998 visitó al estado el presidente Ernesto Zedillo. Al despedirlo en el aeropuerto, me pidió que lo viera en Los Pinos para hablar sobre la sucesión en Aguascalientes. Cinco días después, a las 3 horas del 9 de febrero, me recibió en su oficina […] Yo le entregué cuatro encuestas que habían sido levantadas semanas previas por Consulta Mitofsky, el Centro de Estudios de Opinión de la Universidad de Guadalajara (ceo), la asesoría técnica de la propia Presidencia de la República y, la última, por el propio gobierno del estado. En ellas había dos conclusiones principales: el ex alcalde Fernando Gómez Esparza era quien más atraía las preferencias del electora- do (seguido, en este orden, por Óscar López Velarde, Héctor Hugo Olivares, Fernando Palomino y Óscar González), y que el pri aventajaba en esa fecha por 3 puntos al pan […] El martes tres de marzo, poco después de las dos de la tarde, el presidente Zedillo me llamó por la red privada. Me dijo exac- tamente: “Bueno, pues el candidato va a ser Héctor Hugo. Ya hablé con él y le recomendé que lo primero que haga sea verte. Ayúdalo” […] Unos 50 minutos después recibí otra llamada, de Mariano Palacios, me comunicó que los aspirantes habían llegado al acuerdo de que el método adecuado era un candidato de unidad (Granados, 2005: 46). 4

En lo que corresponde al otro partido con cierto potencial de com- petitividad electoral en el estado, el prd, tuvo como candidato al em- presario Bernal Sahagún. Según Felipe González, el éxito de su campaña se debió a que siguió “un principio empresarial” y explica: “como casi todos éramos pequeños y medianos empresarios, o trabajadores de nuestras empresas, entre los macabeos nos resultó sencillo ver como cliente al electorado”. Cuando se le pregunta acerca de Los Macabeos, y por qué ir con el apoyo de una asociación alternativa al pan, responde:

4 Granados finaliza: “Con los años, he llegado a la conclusión, corroborada por numerosas fuentes, que Zedillo, Palacios y Labastida decidieron la candidatura de Olivares y de José Murat (para Oaxaca), como una forma de congraciarse con el pri. Zedillo despreciaba profundamente a la vieja guardia pero los necesitaba en alto grado, y Labastida, que ya pensaba en ser candi- dato presidencial, supuso que era una buena manera de conquistar a esa burocracia. Por ello, ambos optaron por entregar dichas candidaturas a políticos emblemáticos de ese sector del pri” (Granados, 2005: 46).

3

Juan Antonio Rodríguez González

Le voy a decir por qué; desgraciadamente, yo creo que los partidos empie- zan a sufrir arterioesclerosis; están trabados en su sistema. Yo los veo que difícilmente pueden inventar cosas nuevas; los veo que nada más reaccio- nan cuando van a tener elecciones; en todo el año se olvidan de la socie- dad, en todo el año no están pegados a lo que necesitan saber y hacer con la gente. Entonces, las organizaciones alternas cumplen con esta función de gestión social que debe de hacer un partido, pero no las hace. Estas asociaciones deberían de surgir al interior de los partidos, no en forma paralela (González, entrevista, 2007).

En las elecciones del 200 se evaluó en cierta medida la actuación de los dos gobiernos empresariales: en la capital del estado el papel del segundo ayuntamiento panista de extracción empresarial, encabezado por Reynoso Femat. Al parecer la percepción fue positiva, ya que el pan repitió el procedimiento, evidente desde la selección del candidato:

un empresario surgido del liderazgo de la Cámara de la Industria de la Construcción local, en la persona de quien logró el único triunfo panis- ta en el 200, Ricardo Magdaleno Rodríguez. El ejecutivo estatal, Feli- pe González, no salió tan bien librado del escrutinio ciudadano, pues de municipios en disputa, su partido perdió 0, así como la mayoría en el Congreso local. Lo anterior propició un reacomodo en la estructura del pan; donde se alegó que tal descalabro se había debido al exceso de confianza, después de la abrumadora victoria lograda un año antes, de la mano de Vicente Fox y la asociación Amigos de Fox.

Dividendos de la cultura política de los empresarios estatales

Desde 998, algunos actores del entramado social comenzaron a enfilar su proyecto político hacia las elecciones del 2004; entre ellos sobresalía Luis Armando Reynoso. Desde que tomó posesión de su cargo como presidente municipal de Aguascalientes, Reynoso marcó su distancia con el líder de la corriente panista que sería su potencial opositora, su compañero de fórmula en la elección apenas concluida, Felipe Gonzá- lez, al mencionar en su discurso: “Aguascalientes es una ciudad-estado, y recurriendo al artículo 5 constitucional, iba a hacer valer la autono-

4

Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

mía del municipio que presidiría durante los próximos tres años”. 5 Asi- mismo, al concluir su encargo en el 200, dejó en claro que contendería en las elecciones del 2004 por la gubernatura, al señalar en el colofón de su último informe de actividades que agradecía el aval de la ciudadanía para presidir el ayuntamiento capital por esos tres años, a lo que agregó:

“y ¡vamos por más!”, al tiempo que formaba una “L” con los dedos de la mano derecha. Junto con su grito de precampaña, la “L” sería su se- ñal habitual en todo acto al que acudía como presidente del Patronato del Futbol Necaxa, cargo que ostentó durante los tres años que duró su precampaña. La señal de la “L” fue también el signo característico de los miembros de la organización ciudadana SumaLA (Suma con Luis Armando), agrupación alterna al pan que acompañó a Reynoso Femat en su larga y costosa precampaña de más de seis años. En todo el 2004 fueron frecuentes las declaraciones del sector pri- vado, las cuales iban desde el perfil del futuro gobernador hasta los pro- yectos que se debían implementar. Respecto del perfil, los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial, la Asociación de Comerciantes y Prestadores de Servicios de la Zona Centro de Aguascalientes y la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga, Francisco Javier Bue- nrostro Gándara, Marco Flavio Delgado y Roberto Díaz, respectiva- mente, manifestaron que “el siguiente mandatario estatal debería tener experiencia en el ejercicio de la función pública y que haya demostrado resultados” (Hidrocálido de Aguascalientes, 8 de febrero de 2004). El presidente de Canacintra, Gabriel Arellano Espinosa, argumentaba que todos los partidos habían incurrido en acarreos y en compra de votos (Hidrocálido de Aguascalientes, 4 de agosto de 2004). El día de la jornada electoral, algunos medios daban avances de los resultados: “amplia ventaja de L.A. Reynoso: Datos del prep daban al panista 59.3% de los votos a medianoche” (Noti2, Televisa Aguasca- lientes, de agosto de 2004). Los titulares de los medios escritos rese- ñaban la jornada previa:

Arrasó el pan en las elecciones. Ganó la gubernatura, 0 de las alcaldías y la Legislatura estatal. Luis Armando Reynoso Femat hizo bueno su pro- nóstico de carro completo. Aplastó el pan en las elecciones de este domingo en el estado; conforme a los resultados preliminares y al contabilizarse

5 Discurso de toma de posesión, de enero de 999.

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poco más del 95% de las casillas, los candidatos albicelestes se perfilan como virtuales triunfadores en la gubernatura del estado, la alcaldía capi- talina, así como 9 de los 0 municipios del interior, logrando además una abrumadora mayoría en el Congreso con 5 de las diputaciones de mayo- ría relativa (El Heraldo de Aguascalientes, 2 de agosto de 2004).

Conclusiones

Como se ha podido observar, la presencia de los empresarios en los partidos políticos no es un suceso nuevo en el sistema político. Desde inicios del sistema de partidos se pueden encontrar casos de actores empresariales. En este ensayo aseveramos que tanto la inserción de los empresarios, como su andar a través del ciclo vital de los partidos, ha sido parte de su cultura empresarial; incluso los partidos manifiestan en la actualidad una impronta empresarial enraizada. Pero regularmen- te, el ascenso del empresario al poder era parte de las canonjías que le otorgaban los gobernantes surgidos del régimen posrevolucionario; lo novedoso del proceso electoral tanto de 995 para el Ayuntamiento capital, como los de 998 y 2004 para la gubernatura del estado, es que los tres gobernantes no sólo emergieron del sector privado local, que ya era extraño de por sí para la gubernatura, debido a que durante el régi- men posrevolucionario invariablemente los gobernadores eran impues- tos desde el poder central; lo nuevo radica que hayan surgido además de un partido de oposición, el pan. En el cuadro se puede observar a los empresarios que estuvieron al frente del gobierno municipal en Aguas- calientes, desde 945 hasta el más reciente proceso electoral. En las elecciones municipales del 2007 el empresario Gabriel Are- llano, ex presidente de la Canacintra y postulado por el pri, logró el triunfo para el periodo 2008-200. En el siguiente proceso electoral seguramente veremos a empresarios en lucha por las candidaturas, tan- to al interior de los partidos más competitivos, como en las elecciones constitucionales. De hecho, ya son varios los integrantes del sector em- presarial que han levantado la mano para representar a los partidos en las elecciones del 200: Carlos Lozano y Gabriel Arellano, por el pri, y Alfredo Reyes y Rubén Camarillo, por el pan.

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Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

Cuadro 1 Presidentes municipales de Aguascalientes

Nombre

Año

Ocupación

 

De extracción priista

Gral. Enrique Osornio Camarena

945-947

Médico militar y concesionario de la Lotería Nacional

Ing. Luis Ortega Douglas

948-950

Empresario y profesionista independiente

  • C. Jaime Aizpuru Jayme

95-953

Empresario vitivinicultor y ganadero

Dr. Antonio Mediana Romo

954-956

Profesionista independiente

C.P. Carmen Martín del Campo

957-959

Empleada del sector financiero y bancario

  • C. Gilberto López Velarde López

960-962

Comerciante

Dr. Francisco Guel Jiménez

963-965

Funcionario público

  • C. Juan Morales Morales

966-968

Empresario refresquero

Ing. Carlos Macías Arellano

969-97

Funcionario público

  • C. Ángel Talamantes Ponce

972-974

Funcionario público

Lic. Felipe Reynoso Jiménez

975-977

Profesionista independiente. y empresario inmobiliario

Lic. Francisco Ramírez Martínez

978-980

Profesionista independiente

  • C. Pedro Rivas Cuellar

98-983

Empresario en radiocomunicaciones

Lic. Miguel Romo Medina

984-986

Funcionario público

  • C. Héctor del Villar Martínez

987-989

Empresario en la industria metalmecánica

Lic. Armando Romero Rosales

990-99

Funcionario público

Lic. Ma. Alicia de la Rosa López

99-992

Funcionaria pública y profesionista independiente

Lic. Fernando Gómez Esparza

993-995

Empresario inmobiliario

Ing. Gabriel Arellano Espinosa

2008-200

Empresario agropecuario

 

De extracción panista

Ing. Alfredo Reyes Velázquez

996-998

Empresario, comerciante

Ing. Luis Armando Reynoso

999-200

Empresario inmobiliario

Ing. Ricardo Magdaleno Rodríguez

2002-2004

Empresario constructor

C.P. Martín Orozco Sandoval

2005-2007

Consultor empresarial

Fuente: Elaboración propia, con datos bibliográficos, estenográficos y hemerográficos.

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Juan Antonio Rodríguez González

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una experiencia con cualidades específicas”, en Jesús Gómez Serrano, coord., Las organizaciones populares en la política mexicana, México, Frente Nacional de Organizaciones y Ciu- dadanos/pri. 997 “Aguascalientes, el quiebre de una tradición política”, en Ra- fael Loyola Díaz, coord., La disputa del reino. Las elecciones para gobernador en México, 1992, México, flacso-unam.

  • 2000 “Aguascalientes político. Tiempo, origen y destino”, en Centu-

ria de logros y afanes; Aguascalientes siglo xx, México, Gobierno del Estado de Aguascalientes. 200 “Modernización y cambio: principio y fin de un ciclo político

en Aguascalientes. 920-998”, tesis de doctorado, Guadala- jara, ciesas-Occidente.

  • 2004 Nudos de poder. Liderazgo político en Aguascalientes. Principio

y fin de un ciclo político en Aguascalientes. 1920-1998, Aguas- calientes, Universidad Autónoma de Aguascalientes-Conse- jo Ciudadano para el Desarrollo Cultural del Municipio de Aguascalientes. Reyes Sahagún, Carlos 994 “El Partido de la Revolución Mexicana en el México contem- poráneo”, en Jesús Gómez Serrano, coord., Las organizaciones

2

Juan Antonio Rodríguez González

populares en la política mexicana, México, Frente Nacional de Organizaciones y Ciudadanos/pri. Reyes Velázquez, Alfredo

  • 2005 “Aguascalientes 995-2005: alternancia o transición”, en Da- niel Gutiérrez Castorena, Rafael Mendoza Toro y Alfredo Reyes Velázquez, coord., Alternancia y transición democrática: la ex- periencia de Aguascalientes, México, Senado de la República- Universidad Autónoma de Aguascalientes.

Rodríguez González, Juan Antonio

  • 2002 “Geografía electoral del estado de Aguascalientes, en los proce- sos electorales para las presidencias municipales (950-200)”, tesis de maestría, Aguascalientes, Universidad Autónoma de Aguascalientes.

  • 2007 “Geografía política de los empresarios en Aguascalientes”, te-

sis de doctorado, Guadalajara, Universidad de Guadalajara. Rodríguez Varela, Enrique 989 “El pdm en Calvillo: elecciones y conflicto”, en Jorge Alonso, comp., El pdm, movimiento regional, Guadalajara, Universi- dad de Guadalajara. Salinas de Gortari, Carlos

  • 2002 México. Un paso difícil a la modernidad, 4 a ed., México, Plaza

y Janés Editores. Salmerón Castro, Fernando 998 Intermediarios del progreso. Política y crecimiento económico en Aguascalientes, México, Instituto Cultural de Aguascalientes- ciesas. Sartori, Giovanni 992 Partidos y sistema de partidos, 2 a ed., Madrid, Alianza Editorial. Taylor, Peter 200 Geografía política: economía-mundo, Estado-nación y localidad, Madrid, Trama Editorial.

Entrevistas

Alba, 2003 Gustavo de Alba. Periodista y reconocido analista del fenómeno po- lítico y social local. Entrevista efectuada el de septiembre de 2003.

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Activismo político de los empresarios: Aguascalientes, un estudio de caso

Arellano, 2005 Francisco Gabriel Arellano Espinoza, empresario agroindustrial, pre- sidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transfor- mación en Aguascalientes (2004-2006), candidato a diputado federal por el segundo distrito (2006) y presidente municipal de Aguascalientes, Aguascalientes (2008-200), postulado por el pri. Entrevista efectuada el 2 de noviembre de 2005. Barberena, 2007 Martín Barberena Cruz, empresario inmobiliario, profesionista in- dependiente, consejero ciudadano del Consejo General del Instituto Estatal Electoral de Aguascalientes (2003-2006). En- trevista efectuada el 27 de febrero de 2007. González, 2005 Norma González, ex diputada por el prd, esposa de Antonio Ortega y cuñada de Jesús Ortega, actual dirigente nacional del prd. Entrevista efectuada el 3 de febrero de 2005. González, 2007 Felipe González González, gobernador constitucional del Aguascalien- tes (998-2004), subsecretario de Gobernación (2004-2006) del gobierno federal y senador por Aguascalientes (2006-202). Entrevista efectuada el 24 de febrero de 2007. Granados, 2006 Otto Granados Roldán, gobernador constitucional de Aguascalientes (992-998). Entrevista efectuada el 7 de agosto de 2006. Guel, 2004 Francisco Guel Jiménez, presidente municipal de Aguascalientes (963-965) y gobernador constitucional de Aguascalientes (968-974). Entrevista efectuada el 25 de noviembre de 2004. JLSG, 2003 JLSG, funcionario público estatal. Entrevista efectuada el 26 de no- viembre de 2003.* MJV, 2007 MJV, ex dirigente estatal priista. Entrevista efectuada el 8 de febrero de 2007.*

* Personas que aceptaron expresar sus comentarios pero prefirieron que sus nombres no aparecieran en este documento.

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Juan Antonio Rodríguez González

Ornelas, 2007 José de Jesús Ornelas Anda, presidente del Comité Directivo Regio- nal del pan (978-979). Entrevista efectuada el 7 de enero de 2007. Rodríguez, 2006 Pedro Rodríguez, viejo militante del pan con fuerte liderazgo regio- nal. Entrevista efectuada el 4 de agosto de 2006. RM, 2005 RM, empresario mediano metal-mecánico de Aguascalientes. Entre- vista efectuada el 2 de abril de 2005.* Rodríguez, 2003 Juan Carlos Rodríguez, empresario, director del Grupo Inmobiliario Vivendum, propiedad del gobernador Luis Armando Reyno- so Femat; presidente de Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en Aguascalientes (2002-2004) y presidente del Consejo Coordinador Empresarial Aguascalientes (2004-2005). Entrevista efectuada el de abril de 2003. Romero, 2004 Ana Romero de Andrea, empresaria hotelera. Entrevista efectuada el 22 de enero de 2004.

Artículo recibido el 23 de abril y aceptado el 24 de octubre de 2008

24

POLIS 2008, vol. 4, núm. 2, pp. 12-16

Significación científica y política de Wilhelm Reich

Jorge Veraza Urtuzuástegui*

Este ensayo enlista, tematiza y resignifica los aportes científicos, te- rapéuticos y políticos de Wilhelm Reich (897-957). Parte del año de 933, fecha en la que se publicó Psicología de masas del fascismo, pues esta obra es el gozne o la bisagra de la significación científica y política de Reich. Por ello, este texto sigue un camino inverso a las dos corrientes reichianas actuales –una terapeutista y otra politicista–:

establece cómo es que desde la psicología de masas del fascismo se puede plantear la unidad de la obra científica y política de Reich. Esto queda demostrado en el su último libro importante: El asesinato de Cristo (953). Palabras clave: fascismo, fascismo rojo, análisis de resistencias, función del orgasmo, relación líder-masas, plaga emocional, principio de muer- te, masoquismo, energía nuclear, energía orgón, ecología, política.

E n 2007 se cumplieron 50 años de la muerte, en prisión, de Wilhelm Reich, quien fue recluido de forma injusta por la Federal Drug

Administration (fda). Para establecer los hitos científicos y políticos del multilateral y, a la vez, el unitario aporte reichiano, no seguiremos un orden cronológico. Partiremos del aporte político y científico más rele- vante para el presente: su Psicología de masas del fascismo. Esta investiga- ción se publicó en 933, en plena ascensión de Adolfo Hitler al poder mediante el voto popular del pueblo alemán, con los obreros en prime- ra línea. Luego revisaremos en orden regresivo los aportes científicos y políticos anteriores –tanto la crítica a la pulsión de muerte freudiana como su aporte a la terapia y al análisis del carácter– que sirvieron de premisa a esa obra decisiva de psicología social. Por ahí nos alejaremos

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de Méxi- co. Profesor de tiempo completo en la licenciatura de Psicología Social en la uam-Iztapalapa. Correo electrónico: <jorgeveraza@yahoo.com.mx>.

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Jorge Veraza Urtuzuástegui

de 933, para explorar los trabajos de Reich que conducirían más allá de Freud a la vegetoterapia y la bioenergética. Entonces regresaremos al primer descubrimiento científico (el más decisivo de la investigación reichiana: La función del orgasmo (992 [927]), y en torno al cual muestran su coherencia las diversas investigaciones que efectuó durante toda su vida. De esta manera estaremos en disposición de explorar sus últimas investigaciones –posteriores a 945 y hasta su muerte, ocurrida en 957–, respecto de la Biopatía del cáncer (985a [948]), el orgón de muerte y el orgón cósmico, el liderazgo y El asesinato de Cristo (953), etcétera. De tal manera, nuestro recorrido seguirá el orden que se indica en la figura , con los retrocesos y adelantos respecto del punto de par- tida de 933 que se muestran en la figura 2.

 

Figura 1

933

933 932 930 935 a 940 927 949 957

932

930

930

933 932 930 935 a 940 927 949 957

935 a 940

933 932 930 935 a 940 927 949 957

927

927

949

933 932 930 935 a 940 927 949 957

957

 

Figura 2

1927

1930

1933 1940…
1933 1940…

En ese año del siglo xx, fatídico para toda la humanidad, Reich in- tervino de un modo decisivo para favorecer el desarrollo libre y vital de los seres humanos. Antes de seguir, podemos señalar que nuestro méto- do de exposición se puede visualizar mejor como un procedimiento de círculos concéntricos, en torno a un centro intelectivo decisivo o de una espiral que retrocede para avanzar mejor (figura 3)

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927

Figura 3 930 932 933 945 957
Figura 3
930
932
933
945
957

Significación científica y política de Wilhelm Reich

En forma esquemática, este procedimiento repite uno mucho más complejo, que en cada ocasión llevó a cabo Reich para recuperar sus resultados previos en vista de llevarlos adelante. En las siguientes páginas, cuando hablemos de análisis, de demos- tración o de fundar etcétera, aludiremos a la significación científica de Reich, mientras que cuando hablemos de denunciar o de intervención política, etcétera –y en todos los casos subrayaremos estas expresiones clave– nos estaremos refiriendo a la significación política de la obra de Reich. Vale la pena haberlo advertido toda vez que en la obra de Reich se articulan la significación científica y la significación política de ella y es que la suya es sobre todo una obra científica social.

Los aportes científicos y políticos de Reich

En primer lugar, la significación política de la obra reichiana resalta por haber denunciado la psicología de masas del fascismo, el sometimiento de la psique y, por ahí, de la conducta de un pueblo para llevar a cabo acciones contrarias a sus intereses pero acordes con los de la clase domi- nante –la burguesía alemana– dirigida por el partido nazi liderado por Hitler. Esta hazaña la podemos expresar de otro modo, a fin de observar su significación científica:

. Haber analizado los mecanismos psicológicos que permiten ma- nipular la conciencia de los seres humanos a favor de una causa polí- tica determinada contraria a sus intereses económicos. De esa manera, Reich puso en conexión intelectiva, por primera vez, a la economía, la política, la psicología social, con lo que superó la labor que al respecto habían llevado a cabo con anterioridad tanto Max Weber como Émile Durkheim, precisamente porque Reich las integró mediante el psicoa- nálisis, la sociología y el materialismo histórico. El análisis de la estructura familiar y la moral sexual represiva permi- tieron explicar la aberrante conducta política de la clase obrera alemana, que al votar de forma mayoritaria por Hitler actuó en contra de sus propios intereses económicos y políticos. 2. Con esto, Reich elevó a la psicología social a un rango científico, pues fundó el objeto teórico específico de ésta al distinguir acciones políti- cas racionales por ser acordes con los intereses de quien las despliega, y acciones políticas irracionales por ser contrarias a los intereses de quien

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Jorge Veraza Urtuzuástegui

las despliega. Sólo estas últimas requieren de una explicación que va

más allá de la economía, de la sociología o de la política, y que sólo puede dar la explicación psicológica de actos irracionales.

  • 3. Hizo patente que para fundar la psicología social como ciencia era

necesario determinar la base social, la cual que requirió ser explicada psi- cosocialmente porque otras disciplinas científicas no podían dar cuenta de ella. Esto sólo se podía llevar a cabo mediante un análisis histórico materialista de las clases y sujetos sociales en general y de sus intereses económicos y políticos, así como de sus correspondientes ideologías. Reich no sólo completó al materialismo histórico con una psicología social materialista dialéctica –que recuperó críticamente al psicoanáli- sis– sino a la inversa: demostró la necesidad que tiene la psicología social del materialismo histórico para constituirse en ciencia. Pero para poder efectuar a fondo esta doble hazaña, primero tenía que llevar a cabo una

tercera, que ni Lev Vygotsky (988) ni Alexander Luria (987) conside- raron aunque intentaron vincular al materialismo histórico y la psicolo- gía social. Esa tercera hazaña fue, a saber, haber arraigado a la psicología

social –a partir del Freud de la Psicología de masas y el Análisis del yo– ia libido y las correspondientes relaciones psicosexuales.

  • 4. El modo de articular a Sigmund Freud con Karl Marx, por así de-

cirlo, así como su explicación global del fascismo –demasiado psicolo- gista aunque considere los factores económicos del caso a nivel nacional alemán pero no las condiciones económicas a nivel internacional etcé-

tera– pueden ser perfeccionados, pero en justicia la hazaña científica señalada le corresponde a Reich de manera indudable.

  • 5. Su análisis de la psicología de masas del fascismo a partir de la

represión sexual del pueblo alemán –con lo cual más tarde pudo cons- truir el concepto de plaga emocional tanto para el análisis del carácter individual como de fenómenos psicosociales de masas–, le permitió a Reich captar el carácter fascista del stalinismo, precisamente al contras- tarlo con la Revolución rusa de 97 y con la labor auténticamente liberadora de Lenin y Trotsky, de todo lo cual Reich era un entusiasta admirador, así como de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en sus primeros años. De esa forma pudo denunciar política- mente como fascismo rojo (al menos en su obra conocida hizo la primera referencia clara a este concepto, y su específica base energética sexual en la tercera edición de Psicología de masas del fascismo, publicada en la

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Significación científica y política de Wilhelm Reich

segunda mitad de los cuarenta (Reich, 946), lo que ocurrió en ese país, frente a la idea de que allí se erigía una sociedad socialista.

  • 6. La penetración científica de su Psicología de masas del fascismo es

tal que incluso –hacia el final de su vida– pudo comprender el carácter fascista del capitalismo estadunidense, no obstante que en éste se pre- sentaba la vida ciudadana regida por reglas democráticas. Según Reich, ello enriqueció profundamente el concepto de fascismo más allá de los rasgos sociológicos y politológicos que presentó en Alemania e Italia.

  • 7. Lo que permite una denuncia política del caso y, en general, una

mejor intervención política en la realidad histórica, pues para la evalua-

ción de los fenómenos no se tiene a mano sólo el factor económico, político e ideológico, sino también el psicosexual y el psicosocial.

  • 8. Así, la lucha por la liberación de la humanidad no se confunde

no con el nazismo –como le sucedió al proletariado alemán– ni con el stalinismo –como le ocurrió al pueblo ruso y a casi todo el proletariado mundial– ni aún con la democracia burguesa, como le pasó al pueblo estadunidense y a Reich por un cierto tiempo, hasta que se percató de la trampa histórica involucrada.

  • 9. De ahí que el Movimiento Estudiantil Internacional de 968, que

tanto en Alemania como en Francia estuvo influido por la obra de Rei- ch (y sobre todo por Marcuse), formulara un programa revolucionario no sólo económico y político sino cultural y psicosexual, y, en fin, un concepto de revolución integral de la vida moderna que no sólo rebasó a los programas de los partidos comunistas de la época, sino que se ha enriquecido con los años posteriores, hasta el día de hoy, con las luchas antinuclear y ambientalista y el cuestionamiento a la vida cotidiana, etcétera. Con ese enriquecimiento ha comprobado su pertinencia tanto como la necesidad de perfeccionarlo. Poco antes de su radiografía crítica de la psicología de masas del fas- cismo (933), Reich había llevado a cabo una intervención crítica deci- siva en polémica con Freud. Precisamente contra la idea de éste de que además del principio de placer mediante el que durante 25 años (895- 920) sostuvo que se rige la mente, la psique mostraba otro principio rector, el principio de muerte, más profundo y originario que el anterior; por lo que en 920 en su Más allá del principio de placer se dispuso a reformar el psicoanálisis en un sentido tanático. Por ejemplo, tanto la Psicología de las masas y el análisis del yo (969 [92]) y El Yo y el Ello

(923) –que son las siguientes obras importantes de Freud– ya están

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reformadas en el sentido tanático aludido. Según Reich, las conductas agresivas y aun autodestructivas y suicidas que muestran múltiples indi- viduos o masas y pueblos enteros como en las guerras, se pueden expli- car mediante el principio de placer; en específico con la represión sexual y vital que pervierte ese dicho principio. De tal manera, las conductas destructivas y autodestructivas constituyen conductas reactivas o que se desencadenan como reacción defensiva, aunque equívocas más o menos eficaces, y cuya eficacia muestra una tendencia decreciente en el tiempo, hasta ser nula frente a la equivocidad autodestructiva dominante. Estas “formaciones reactivas” son las que Freud ha tomado de forma equivocada por conductas pulsionales, originarias y, por tanto, atribuibles a un presunto principio de muerte. Al grado de creer en la existencia de un masoquismo primario (Freud, 976 [924]) cuando que con anteriori- dad él mismo explicaba el masoquismo como una conducta derivada del sadismo, a su vez originado en la represión sexual (Freud, 970 [905]); así, se trata de una conducta reactiva, digamos “terciaria”, pues el des- pliegue erótico original de la libido en búsqueda de la satisfacción en el mundo exterior, una vez que se ve reprimido y retrotraído hacia el interior del organismo, reacciona contra la angustia que esta retroversión libidinal produce; reacciona con una vuelta a la búsqueda de la satisfacción exter- na, pero ahora vincula la libido a la agresión, que si predomina, conforma una conducta sádica. O que si es reprimida en el mundo exterior, se verá obligada a retrotraer libido y agresión, con lo que genera más angustia y dolor. Si el organismo se ve impedido a volver a buscar satisfacción libidi- nal en el doblemente amenazante mundo exterior, se constituye entonces una formación terciaria: la satisfacción masoquista, que incluye libido ligada a la autoagresión, lo que deriva en placer del dolor. Si las anteriores disidencias dentro del psicoanálisis –tanto la de Al- fred Adler que era socialista y en términos políticos de izquierda, como la de Carl Jung, quien llegó a simpatizar con el nazismo– representaron orientaciones que en términos estrictamente teóricos fueron de derecha, pues habían rechazado la teoría sexual de Freud, la crítica de Reich a éste es por la izquierda y a favor de la teoría sexual y el principio de pla- cer freudianos, incluso contra el retroceso que al respecto Freud llevara a cabo. De esta manera, Reich se pronunciaba a favor de la liberación política ideológica y económica de los oprimidos, pero también de la liberación de la sexualidad; mientras que Adler podía inclinarse a favor de los obreros y de su libertad política y económica, pero, teóricamente,

Significación científica y política de Wilhelm Reich

se prohibía ser sensible a la opresión sexual que vivían y a reconocer que ésta tenía implicaciones desastrosas para toda su personalidad. Señalar al principio de placer como rector de la psique significa en- tenderla como orientada básicamente al placer, la libertad y la felicidad. Altas metas benéficas para toda la humanidad. Así, de acuerdo con esta premisa, las neurosis en las que se muestra trastocado el principio de pla- cer sólo se pueden explicar mediante la represión del placer, en especial por la represión de la sexualidad en gracia a la moral sexual represiva de la sociedad. Por ello, las personas están enfermas de neurosis en gracia a la acción de una moral sexual represora que se pretende sagrada, natural y recta, cuando que es retorcida y antinatural, al servicio de intereses mundanos económicos y de manipulación del poder político para sa- carlos adelante. Asimismo, la tesis freudiana de la rectoría de la mente por el principio de placer involucra una posición política libertaria, y su explicación de las neurosis por represión sexual implica una crítica de la sociedad por basarse en formas de dominio económico y político que requieren de una moral sexual represiva para perpetuarse. Reich extrajo las consecuencias políticas revolucionarias de la teoría freudiana y que no habían permanecido ocultas para Freud; así, defendió –incluso contra éste– el retroceso científico y político que implicaba la renuncia parcial o relativización del principio de placer al añadirle el de muerte. Más aún porque éste involucra tendencias reaccionarias abiertas. Toda vez que las guerras, la opresión y toda provocación de dolor de una clase hacia otra, de una raza hacia otra o de una clase respecto de la sociedad, de un individuo hacia otro, no pueden ser criticadas de fondo porque se validan como tendencias presuntamente naturales. Mientras que la condición opresiva en la que perviven las clases sometidas se muestra como un yugo que los individuos de estas clases convalidan masoquis- tamente de modo natural, por lo que resulta vano cuestionarlo o cues- tionar el conformismo allí involucrado. 0. Como se ve, la crítica de Reich al principio de muerte o Tánatos del segundo Freud (920), a favor del principio de placer, instinto de vida o Eros constituye una demarcación científica decisiva, pero a la par una demarcación política a favor de la libertad humana contra toda for- ma de opresión y, sobre todo, contra toda forma de justificación de di- cha opresión. El posible basamento científico del principio de muerte se debería encontrar en la observación clínica precisamente del sadismo y, sobre todo, del masoquismo. Como vimos, Freud pretendió que existía

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un “masoquismo primario” para dar base existencial a su elucubración “metapsicológica” –la llamó así en 920–, del principio de muerte. Por ello, la crítica a fondo de Reich al principio de muerte la tenemos en su puntual observación clínica del masoquismo explicado mediante el principio de placer –retorcido por la represión sexual, etcétera– en un ensayo clásico: “El carácter masoquista” (Reich, 957a [932]). De esta forma desbancó la posible base clínica de la tesis reaccionaria y científi- camente falsa del principio de muerte. Reich añadió su ensayo “El carácter masoquista” al conjunto de es- tudios que en 932 había publicado bajo el título de Análisis del carác- ter, en el que hiciera un aporte decisivo al campo de la terapia, donde el psicoanálisis presentaba una franca debilidad, si nos atenemos a las estadísticas en las que 70% de los pacientes analizados abandonaban su tratamiento (Reich, 970 [954]), el modo en que debía ser cumplida la doble regla señalada por Freud para la terapia: ) basarse en la asocia- ción libre y, sobre todo 2) analizar el material psicológico en el orden en que éste aparece. Sin embargo, no se debía –puntualizó Reich– agobiar al paciente con una interpretación exhaustiva, sino con una que le per- mitiera a éste manejar y conectar fehacientemente los sucesos relatados y las emociones correspondientes. De esta forma, Reich intentaba po- ner freno a la palabrería sofisticada en la que algunos psicoanalistas ha- bían convertido la terapia, en particular la interpretación de los sueños o de sucesos y lapsus. Reich insistía en el enfoque energético libidinal del carácter personal del paciente: menos en el logos y más en el soma y la libido. En efecto, él se percató de que el agobio del paciente con la interpretación edípico psicoanalítica tomaba velocidad conforme el analista no se percataba de que perdía contacto con el paciente y de que éste no aceptaba sus interpretaciones e, incluso, lo desafiaba al sentirse agredido o simplemente fantaseado por el analista cuando éste le refería el amor sexual que sintió de niño por la madre o su odio al padre, et- cétera. En realidad, sin palabras, el paciente desplegaba diversas formas de resistencia a esta invasión que el psicoanalista llevaba a cabo sin pro- ponérselo; pero el analista no se percataba de estas resistencias y avan- zaba interpretando profundizando con su logos lo dicho por el paciente. Así, se acumulaban más y más resistencias por parte del paciente, con lo que se hacía todo un cuadro interpretativo adverso al psicoanalista, hasta que se producía la ruptura y el paciente abandonaba la terapia. Rei- ch quiso atender a estos comportamientos de resistencia, sobre todo los

Significación científica y política de Wilhelm Reich

no verbales, que eran los que mayormente pasaban desapercibidos. Le pareció que no sólo lo dicho por el paciente era material para el análisis, sino que estas resistencias no verbales debían ser asumidas, observadas y analizadas en el orden en que aparecían: la sonrisa irónica del paciente, su negativa a hablar, sus brazos cruzados, su impuntualidad, su silencio sepulcral luego de oír al psicoanalista analizar el sueño recién relatado, etcétera. En fin, todo el lenguaje corporal del paciente, pues revelaba el modo en que la energía libidinal circulaba o se estancaba en los diversos segmentos corporales, lo que daba una tonalidad precisa a la personali- dad del paciente. . Reich propuso, pues, comenzar por el análisis de las resistencias y sólo después proseguir con el análisis del material simbólico verbalizado por el paciente e interpretado por el psicoanalista. 2. Estableció también que el análisis del carácter era idéntico al de las interrupciones corporales del flujo energético libidinal, las cuales constituían una coraza muscular tensa, funcional con un acorazamiento psíquico, que formaban el carácter de la persona, y de los que dependían las resistencias verbales y no verbales del paciente. Éstas, si se descuida- ban en el proceso analítico, contenían suficiente energía libidinal como para contraponerse defensivamente contra el proceso terapéutico. Más allá del análisis del discurso y de la psicología, la existencia material de la energía libidinal se hacía patente en una coraza muscular y psíquica que determinaba el carácter de la persona, y el enfoque energético o económico –de economía sexual– debía regir, de acuerdo con la teoría sexual de Freud y del principio de placer, el proceso terapéutico, no la hermenéutica racionalista de los síntomas. Por lo demás, ésta se podía afinar y refinarse si asumía la prioridad del aspecto emocional energéti- co, mientras que toda su sofisticación discursiva llevaría al fracaso si se superponía a tal aspecto, pues incluso si la interpretación del analista era atinada cumplía una función negativa que llevaba a la crisis terapéu- tica, toda vez que el paciente no lograba asumirla como verdadera. Como se observa, el aporte terapéutico de Reich no sólo entrega un nuevo concepto funcional (corporal y psíquico) del carácter, sino que se atuvo con firmeza al carácter material de la energía libidinal. La noción freudiana de libido era vaga, un ser anfibio entre material y sólo concep- tual hipotético o meramente ideal. O dicho con más precisión, el esta- tuto ontológico de la libido no fue establecido en definitiva por Freud. Pero cuando Reich asumió consecuentemente el carácter material de

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la libido y de acuerdo con él estableció las prioridades de la terapia, se hizo patente el lenguaje corporal, las resistencias y corazas, así como la unidad funcional soma/psique y la necesidad de incidir en dicha coraza corporal de modo práctico y no sólo –mediante la interpretación o el análisis racional de ella– en la coraza psíquica. 3. Todo lo cual abriría un nuevo camino a la terapia psicológica más allá del psicoanálisis. Sí, se inauguraría un vasto campo de terapia psicoló- gica corporal que más tarde se diversificaría en múltiples ramificaciones. A inicios de los años cuarenta del siglo xx, Reich la denominaría ve- getoterapia. El texto donde se considera que Reich formula los principios básicos de la vegetoterapia fue redactado y publicado a mediados de los años treinta, con el título Contacto psíquico y flujo vegetativo. Una contri- bución a la teoría del afecto y la técnica del análisis del carácter. Este docu- mento se basa en la exposición que Reich presentó, en agosto de 934, ante la XIII Conferencia Psicoanalítica Internacional, en Lucerna, Suiza, y posteriormente lo incluyó como apéndice a la segunda edición de su libro Análisis del carácter (Reich, 945). Sin embargo, la formulación del término vegetoterapia y su tematización ocurre hasta abril de 937, cuan- do aparece “El reflejo del orgasmo. Preimpresión de un tratado sobre ve- getoterapia caracteroanalítica” (937a), documento que Reich retomó en escritos posteriores, pues se atenía al sistema nervioso vegetativo. De vez en cuando a esta terapia la llamaba bioenergética, nombre que finalmente prevalecería, sobre todo porque Alexander Lowen (958), discípulo de Reich, la implementaría y desarrollaría con amplitud. 4. En realidad, la premisa para todos estos aportes científicos de Reich y sus correspondientes implicaciones políticas, tanto en lo refe- rente a la crítica de la psicología de masas del fascismo (el negro, el rojo, y el “colorido” propio del american way of life o estilo estadunidense de vida), como del principio de muerte, del análisis del carácter y del aná- lisis de las resistencias que abrirían la puerta a la fundación de terapias psicológicas corporales, etcétera, constituyó el primer descubrimiento de Reich: la función del orgasmo para la economía libidinal y por lo tanto para la salud, sanía o armonía psíquica. En 927 publicó el libro La fun- ción del orgasmo en el que reconoció a lo largo de toda su vida su aporte científico original y del que dependían los demás. Por lo que en cada nueva edición Reich le añadió nuevos capítulos, con los subsiguientes descubrimientos científicos que realizaría: el análisis del carácter, la crí- tica de Tánatos, la psicología de masas del fascismo, la plaga emocional,

Significación científica y política de Wilhelm Reich

la bioenergética, etcétera. De tal suerte que la última edición de La fun- ción del orgasmo (992 [927]) constituye una recopilación resumida de toda su obra, al tiempo que la columna vertebral de ella y la bitácora de la entrada científica de Reich, así como una especie de autobiografía intelectual. 5. Por lo que no sólo es un libro recomendable, de lectura obligada, para quien quiera saber acerca de Reich, sino es una obra amena e intere- santísima que ofrece el fresco de una gesta científico-política y biográfica de importancia meridiana para la modernidad y su crítica. Una obra úni- ca, que de por sí constituye una intervención cultural que refleja la uni- dad de propósito del desarrollo científico de un hombre y la unidad –en ese propósito– de la ciencia y la política, el saber, la verdad y la felicidad. Libro en el que la vida y obra de este hombre revelan la esencial impor- tancia que estos temas tuvieron y que él quiso darles paso a paso. La puesta en escena material que tiene la libido sexual en el orgas- mo, le permitió a Reich consolidar una concepción materialista de la libido; además de medir su magnitud (o potencia orgásmica) –cuando que Freud se atenía a una consideración sólo cualitativa e imperfecta de la libido–, así como establecer con nitidez el carácter biológico de su sustancia y su forma de movimiento, según se revela en el “reflejo de or- gasmo” y en la ondulación corporal involuntaria, a la vez que en los mo- vimientos clónicos que durante él tienen lugar (Reich, 992 [927]). 6. De suerte que –sobre todo la forma de movimiento, en tanto as- pecto material de la libido tan característica del orgasmo–, le permitió a Reich reconocer maneras análogas de movimiento biológico en animales y en células. 7. Después observó también movimientos moleculares de compues- tos complejos de química orgánica, originadores de la vida (biones) (Reich, 937b). 8. Posteriormente, pudo reconocer formas de movimiento análo- gas en la atmósfera, en las plantas, y debido a que en todos los casos se trataba de formas de movimiento análogas a las encontradas en el orgas- mo, a la forma de energía que observó así la denominó orgón –donde la libido es sólo una figura de éste– y a las formas de movimiento inversas, que reconoció como antivitales, las llamó orgón de muerte o deadly orgon (DOR) (Reich, 95), lo cual es característico de las malas emociones, de la génesis del cáncer, o de lugares sombríos, pantanosos, de agua estancada y en procesos de putrefacción.

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9. La reflexión respecto del DOR en conexión con las emociones de las personas sustentó su idea de impulso de muerte (reactivo) y de plaga emocional –involucrada en el racismo o en la psicología de masas del fascismo–, así como el desarrollo de enfermedades fisiológicas, como el cáncer, con lo que ofreció un decisivo aporte a la ciencia médica. 20. Pero el descubrimiento del DOR le permitió recuperar –de sus análisis del carácter– el carácter genital, opuesto al neurótico y el apes- tado, a fin de comprender la situación psicosocial o, si se quiere, la dialéctica de la relación líder-masas en forma original y profunda, como lo revela el libro El asesinato de Cristo (Reich, 953). En el que nuestro autor nos revela los mecanismos psicológicos de la envidia; en términos diferentes a los de Melanie Klein (957), muy proclive a la vertiente tanática de Freud. El carácter apestado en la función política se muestra ya sea como líder o como seguidor, caracterizado con el nombre de Modju; el cual es resultante de la fusión de Stalin (esto es, Iósif Djugasvilli) y de Moce- nigo, mecenas renacentista, admirador envidioso de Giordano Bruno, a quien luego de ayudar, lo traicionó y entregó al Santo Oficio. Mientras que el carácter genital en la función política se muestra de manera ejemplar en Jesús, por ejemplo, en torno a quien se desplegaron mecanismos de admiración, dependencia y envidia, que promovieron su exaltación y, luego, su asesinato. 2. El libro constituye –y eso está explicito en su apéndice– una ad- vertencia política para los líderes auténticos y un señalamiento político de la necesidad de forjar líderes de nuevo tipo. Antes de proseguir con la exposición, hay que poner en relación Psicología de masas del fascismo (933), incluido Hitler como su líder, por un lado, con Escucha pequeño hombrecito (948), en el que Reich caracteriza al hombre masa y lo denuncia ante sí mismo, a fin de que se zafe de esta condición enajenada y sepa discernir entre líderes falsos que lo someten y líderes auténticos con los cuales puede luchar por su liberación y la del resto de las personas. Mientras que en El asesinato de Cristo (953) analiza de forma preponderante al líder auténtico y lo pone sobre aviso de la trampa histórico psicosocial en la que se encuen- tra, a fin de que la pueda sortear. 22. Desde la época de la Sex pol (930-933), Reich se interesó por la pedagogía y la crianza de los niños. Su Psicología de masas del fascismo y trabajos correlativos lo convencieron poco a poco de las di-

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ficultades psicológicas, de acorazamiento caracterológico, con los que topa un movimiento revolucionario anticapitalista, y los asumió como los más difíciles de superar, por encima de las dificultades económicas, políticas y culturales. El pequeño hombrecito y sus líderes apestados a lo Modju proceden a falsear y desviar todo intento auténtico de re- novación libertaria, hasta trabarlo por completo. El fascismo negro, el rojo y el colorido del american way of life parecen inexpugnables, si nos atenemos a la acción posible que podrían desplegar los adultos hom- bres y mujeres. La esperanza no está pérdida, sin embargo, y se puede afianzar de manera firme en los niños –cuanto más pequeños, mejor–, por carecer de coraza caracterológica. Una crítica radical de la crianza y la educación compulsivas, basada en la función del orgasmo y en el carácter genital, muestra que la naturaleza y el instinto sexual no consti- tuyen un caos sino un reflejo (de orgasmo) bien regulado ondulatoria y clónicamente. La forma rítmica del movimiento orgonótico implica la autorregulación pulsional. Reich construirá su pedagogía y puericultura en torno al concepto de autorregulación frente a la intervención com- pulsiva que interfiere el flujo orgonótico del infante, torciéndolo hacia comportamientos mecánicos y antiorgásmicos acorazados proclives al sadomasoquismo y el narcisismo, el autoritarismo, la agresividad y la autodestrucción. Como parte de su legado, Reich dispuso la creación del Infant Trust para la protección de la niñez frente a la peste emocio- nal y la intervención acorazadora y antirrevolucionaria. En todo ello se involucra un descubrimiento científico, una denuncia y una interven- ción políticas que se deben de tomar muy en cuenta.

  • 23. En fin, el acumulador de orgón para recargar vitalmente al or-

ganismo, en especial para prevenir o curar el cáncer (Reich, 943), para disparar a las nubes a fin de hacerlas llover o para entrar en contacto con extraterrestres (Reich, 957b) constituyeron otras tantas aplicaciones técnicas de los descubrimientos de este autor respecto del orgón. Por la apariencia imposible, fantasiosa mística o esotérica de los referentes teóricos de estos aparatos, la leyenda de la locura de Reich se vio alimen- tada en forma descomunal. Psicoanalistas, por un lado, intelectuales de izquierda sectarios, por otro, vieron terreno propicio para despres- tigiarlo política y científicamente y sepultarlo, cerrándole el paso a sus múltiples desarrollos científicos.

  • 24. En todo caso, la gran gesta científica y política de Reich es in-

dudable, pero es necesario estatuir y hacer visibles todas las partes de

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que se compone, pues se la ha fragmentado y mutilado, censurado, marginado y despreciado con diversos motivos, carentes de fundamen- to científico y motivación sinceras. Vista como un todo, ofrece una vas- ta investigación, que cruza las ciencias sociales y las ciencias naturales:

medicina, física quántica, bioquímica, biofísica, astronomía, meteoro- logía, etcétera. En efecto, la teoría del orgón y los descubrimientos que la suscitaron, así como las aplicaciones prácticas que derivan de ella y que en parte la comprueban, replantean el tema de la unidad de dichas ciencias, así como el de la sociedad y la naturaleza. Michael Schneider (980 [979]) le criticó a Reich su aceptación de la dialéctica de la naturaleza de Friederich Engels, como si sólo se tratara de una cuestión dogmática influida por el estalinismo del que Reich no se desembarazará. Pero como vemos, su gesta científica unitaria no sólo se puede decir que se vio guiada fructíferamente por una concepción como la de la dialéctica de la naturaleza (y la de la sociedad), que involucra la unidad de las ciencias naturales y sociales como correlato de la unidad de todos los ámbitos de la realidad, más aún, los resultados de esta gesta, uni- ficados por Reich en una vasta y multiforme teoría del orgón, ofrecen una base inopinada dialéctica o no para hablar de la unidad de las ciencias y de la naturaleza y la sociedad. Así, por un rodeo vuelve actual la necesidad de una nueva reflexión acerca del tema de la dialéctica de la naturaleza, apa- rentemente cerrado o si se quiere dogmáticamente cerrado en el sentido de rechazar dicha dialéctica (Veraza, 997). Después de llegar a esta cumbre y tener un panorama sucinto de los aportes reichianos para el siglo xxi, podemos abordar ahora ciertos aportes para cuya comprensión no es suficiente el señalamiento y la sucinta explicación de su significado, sino que obligan a una reflexión más compleja para entenderlos.

Aportes reichianos adicionales para el siglo xxi (en especial al marxismo)

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Reich escribió la Irrupción de la moral sexual (983 [934]), libro donde retomó el trabajo de Engels El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (970 [884]) y el de Malinowsky, Sexo y represión en la so- ciedad primitiva (974 [926]). Ahí Reich indicó que el gran problema de la sociedad actual -y que ha hecho crisis, la cual estaba representada

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justamente por la emergencia del fascismo– es que en ella o en la civi- lización irrumpió la moral sexual. Esta característica vino a trastocar la economía sexual, pues ésta se vio intervenida por la moral sexual represiva. Para Reich, decir “moral sexual represiva” es tautológico, pues él le da una connotación inherentemente represiva a la moral. Frente a la moral sexual, él opone la economía sexual. Seguir una conducta que no va de acuerdo con el deber, que sería el que propone la moral, sino una conducta de acuerdo con el Ser, de la economía libidinal propia. Esta irrupción de la moral ocurrió en ocasión de la forja de la propie- dad privada, de la génesis de la autoridad del Estado y de la génesis de la autoridad patriarcal, que fue la que directamente impuso la moral sexual represiva. La irrupción de la moral reprimió al matriarcado y las tendencias femeninas de satisfacción libidinal, pero de forma implícita pasó a reprimir las tendencias de satisfacción sexual masculinas en aras de afianzar el poder masculino. Esto desencadenó el desarrollo de la neurosis social y las distintas formas de psicología social autoritaria o re- presiva. Esta situación histórica hizo crisis en la psicología del fascismo. De esta manera, La irrupción de la moral sexual es muy importante para describir el recorrido de toda la civilización en forma alternativa a la vi- sión de, por ejemplo, la obra de Freud El malestar en la cultura