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Ayer 53/2004 (1): 239-249 ISSN: 1137-2227

Pierre Vilar y la historia
Pedro Ruiz Torres
Universidad de Valencia
El pasado mes de agosto, recién cumplidos los noventa y siete
años, se nos fue el historiador Pierre Vilar sin que apenas trascendiera
la noticia de su muerte. En 1991 había sufrido una pérdida drástica
de la visión que le privó casi por completo de ella. Pese a su avanzada
edad, en otras circunstancias quizás la enorme vitalidad que le llevó
a hacer compatible la investigación rigurosa, la reflexión lúcida y
el interés constante por la cosa pública, le hubiera seguido empujando
a estar de algún modo presente en la nueva coyuntura intelectual
y política de la última década del siglo xx. No ocurrió así y el último
exponente de su extensa y variada obra, muy conocida e influyente
desde mediados del pasado siglo en España, fue el libro publicado
en 1995 con el título Pensar históricamente, gracias al empeño, la
dedicación y el esfuerzo de Rosa Congosto En dicho volumen se
incluye el primer capítulo, escrito antes del verano de 1991, de un
estudio inacabado para la colección dirigida por Jacques Le Goff
«La construcción de Europa» y un texto autobiográfico sobre algunas
etapas de la vida de Pierre Vilar, que llega hasta el final de la Segunda
Guerra Mundial l.
Hombre de una época, la obra de Pierre Vilar remite a ella y
en ella debe ser situada. Adquiere, en ese contexto, la entidad, el
valor y la capacidad de perdurar que sólo por supuesto el tiempo
1 VlLAR, P.: Pensar historicament, edición preparada y anotada por Rosa Congost,
Valencia, Edicions Tres i Quatre, 1995 (traducción al castellano: Barcelona, Crítica,
1997).
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pondrá de relieve. Algo, por otra parte, que contrasta con un hecho
demasiado frecuente en España. El reconocimiento público en vida
de la obra de un autor suele inhibir la crítica por motivos intelectuales
y no de enemistad personal. Pocos son los que se atreven a discutir
el fundamento o la coherencia de los argumentos de un prestigioso
historiador vivo, desde el respeto a su trayectoria y con la esperanza
de un intercambio de ideas. Al desaparecer la persona, en cambio,
el eco de su obra experimenta una cierta devaluación de inmediato,
como si hubiera envejecido de repente. Incluso vemos hasta qué
punto llegan a silenciarse o a deformarse las aportaciones hechas
con el fin de resaltar la novedad -real o supuesta- de otras pro-
blemáticas actuales, que el autor fallecido ni siquiera pudo, como
es lógico, conocer. Por fortuna, el paso del tiempo contribuye a dejar
a cada cual en su sitio. Sin meterme a hacer predicciones, todos
los indicios apuntan a que la obra de Pierre Vilar, en conjunto, con
toda la crítica que deba hacerse, es y seguirá siendo una de esas
aportaciones sobresalientes a la hora de dar cuenta de cómo ha llegado
a convertirse la historia en un saber y de cuáles son las prácticas
fundamentales que lo hacen posible.
Resumir todo lo que la historiografía debe a Pierre Vilar, tanto
en el terreno de la investigación como en el de la reflexión acerca
del «oficio de historiador», resulta una tarea complicada y no puede
hacerse en el breve espacio de estas páginas pensadas con otro obje-
tivo. En total, 173 títulos, entre libros, artículos, conferencias, prólogos
y otros escritos, forman la bibliografía de Pierre Vilar que nos pro-
porcionaron en 1990 Rosa Congost y Núria Sales, en uno de los
tres volúmenes del homenaje a cargo de la revista Recerques 2. Ese
mismo año, la revista Studi Stond lo consideró «uno dei maggiori
storici del!'economia viventi» 3. Pierre Vilar fue un destacado inves-
2 CONGOST, R, y SALES, N.: «Bibliografía de Pierre Vilar», Recerques, 23 (1990),
pp. 203-219. El primer y el segundo volumen de este homenaje en los núms. 19
(1987) y 21 (1988). Intervinieron en él los siguientes historiadores: Alfons Barceló,
Josep Fontana, Ramon Garrabou, Joan-Lluís Marfany, Jordi Nadal, Núria Sales,
Jaume Torras, Renato Zangheri (vol. 1); Esteban Canales, Ramon Grau, Ernest Lluch,
Marina López, Jordi Maluquer de Motes, Jesús Millán, Pere Pascual (vol. 2); Pere
Anguera, Teresa Carnero, Rosa Congost, Josep M. Delgado, ]osep M. Fradera, Isidre
Molas, Núria Sales, Eva Serra, Carles Sudria, Enric Tello, ]osep M. Torras (vol. 3).
3 Con motivo de la entrevista realizada por CEDRONIO, M.: «Uno storico e
le crisi del mondo moderno: a colloquio con Pierre Vilar», en Studi S t o r i c l ~ anno 31,
vol. 2 (abril-junio de 1990), pp. 325-348, traducido al catalán en VILAR, P.: Reflexions
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tigador de los procesos profundos de cambio económico y social,
en particular aquellos que afectaron a la monarquía española tras
la crisis bajo medieval y durante los siglos XVI, XVII YXVIII. Para ello
consideró necesario combinar el estudio de las estructuras socioe-
conómicas y sus dinámicas respectivas, con el análisis de las coyun-
turas, los hechos institucionales y los acontecimientos, en la medida
en que estos últimos resultaban significativos para el estudio del
cambio social. De ese modo pretendía superar, por un lado, la visión
unilateral y determinista, a partir de la dinámica impersonal de las
estructuras socioeconómicas, frecuente en la historiografía de los años
sesenta y setenta en pleno auge de ciertas concepciones economicistas
del proceso histórico, y, por otro, la yuxtaposición de distintos niveles
de análisis con sus correspondientes temporalidades -estructuras,
coyunturas, acontecimientos-, tan querida por la «nueva historia»
de los Annales en su etapa braudeliana.
La historia de Pierre Vilar fue en gran medida tributaria de los
enfoques y conceptos procedentes de la obra de Marx, interpretados
de una manera alejada del dogmatismo teórico, de s i g n ~ muy distinto,
que predominaba en los círculos marxistas tanto de Oriente como
de Occidente 4• También, por otra parte, y en mayor medida de
lo que a veces suele ponerse de relieve, la obra de Pierre Vilar debe
mucho a la perspectiva abierta a los historiadores de oficio por la
renovación metodológica procedente de Francia, en especial la unida
al magisterio de Ernest Labrousse, Georges Lefebvre, Marc Bloch
y Lucien Febvre. Con todo, en tanto que manifestación de un modo
de concebir la investigación histórica, la originalidad de su contri-
bución no se limita a haberse situado conscientemente en el cruce
de influencias entre un marxismo de carácter no dogmático y la
nueva historia de los Annales. También lo fueron algunas de sus
ideas acerca de cómo hacer frente a los problemas que, desde el
origen mismo de la disciplina, han venido unidos a la pretensión
de convertir a la historia en un tipo de saber o ciencia «en cons-
trucción», cuestionándose como tal y al mismo tiempo reconstitu-
d'un historiador, Valencia, Universitat de Valencia, 1992, pp. 97-120, libro-homenaje
tras su investidura como doctor honoris causa por dicha universidad el 24 de mayo
de 1991.
4 Como puede verse en VILAR, P.: «Marx y la historia», en AAVV: Historia
del marxismo, vol. 1, El marxismo en tiempos de Marx, Barcelona, Bruguera, 1979,
pp. 113-161.
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yéndose. Pierre Vilar expuso sus ideas al respecto de una manera
sencilla, con menos pretensiones y deseos de profundidad que otros
autores interesados también en parecidas reflexiones, pero, a cambio,
con una claridad que a veces contrasta con los laberintos lingüísticos
o conceptuales de los que a veces es difícil encontrar la salida. His-
toriador cuya obra, desde la difusión de su Historia de España 5 y
la publicación de La Catalogne dans I'Espagne moderne 6 y de Cre-
cimiento y desarrollo 7, tuvo en España una enorme repercusión en
la historiografía más renovadora a partir de los años sesenta, he men-
cionado en numerosas ocasiones mi deuda personal con ella. Así
lo hice en 1984 en Lleida, con un amplio y variado grupo de his-
toriadores procedentes de toda España, en el homenaje que dio origen
al libro España en el siglo XVIII 8, Y en los años noventa con motivo
del doctorado honoris causa que le concedió la Universidad de Valen-
5 La Historia de España de Pierre VlLAR, publicada inicialmente en francés en
1946, fue traducida al castellano por Manuel Tuñón de Lara (París, Librairie Espag-
nole, 1963) Yentró en España, pese a la prohibición franquista, hasta llegar a con-
vertirse a finales de esa década, con las síntesis de historia de España a cargo o
promovidas por Jaume Vicens Vives y la Introducción a la historia de España de
UBlETO, REGLÁ, ]OVER YSECO, en los referentes generales básícos de los estudiantes
universitarios que tenían la fortuna de no recibir una enseñanza de historia de España
por completo desfasada, cuando no complaciente también con lo que representaba
ideológica y políticamente la dictadura franquista. La editorial Crítíca (6. a ed. renovada
y puesta al día, Barcelona, 1978) la publicaría más tarde en castellano y en catalán.
6 VlLAR, P.: La Catalogne dans I'Espagne moderne. Recherches sur les fondements
économiques des structures París, VI Sección de la École Pratique des Hautes
Études, SEVPEN, 1962; hay traducción catalana a cargo de Eulalia Durán (4 vols.,
Barcelona, Edicions 62, 1964-1968) y una edición condensada en castellano en tres
volúmenes, traducción de ]oaquim Sempere y Laura Roca (Barcelona, Crítica,
1978-1988).
7 VlLAR, P.: Crecimiento y desarrollo. Economía e historia. Reflexiones sobre el
caso español, Barcelona, Ariel, 1964; se trata de una selección de artículos publicados
durante los quince años anteriores acerca de la historia económica de España y
en relación con la ciencia histórica, traducidos por ]ordi Nadal,]osep Fontana, Gonzalo
Anes, Emili Giralt y]ordi Petit (reeditado en Barcelona, Crítica, 2001).
R FERNÁNDEz, R. (ed.): España en el siglo XVIII. Homenaje a Pierre Vilar, prólogo
de ]osep FONTANA, Barcelona, Crítica, 1985. Contribuciones de Carlos MARrtNEZ
SHAW, Pedro Rurz TORRES, Isabel MOLL, ]aume SUAU, Guy LEMEUNIER, Antonio GAR-
CÍA-BAQUERO, Antonio M. MAcÍAs, Pegerto SAAVEDRA, Ramón VlLLARES, Gonzalo ANES,
Pablo FERNÁNDEZ ALBADALE]O, Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE, Guillermo PÉREZ SARRIÓN
y Ángel GARCÍA SANZ.
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cia 9 el 24 de mayo de 1991, y en el acto en su honor organizado
en la residencia del Colegio de España en París por la red de uni-
versidades de habla catalana Institutut Joan Lluis Vives) el6 de diciem-
bre de 1996.
Pierre Vilar fue por encima de todo historiador, pero para él
el viejo y siempre nuevo asunto de la posibilidad o no de proporcionar
conocimientos «objetivos» sobre los hechos del pasado no era un
problema relacionado con actitudes de imposible distanciamiento o
con la ausencia de visiones preconcebidas. Siempre hizo profesión
de incredulidad en la «historia positivista»: «llamarse objetivo cuando
uno se sabe partidario es deshonesto; creerse objetivo cuando se
es partidario es tonto e ingenuo». Hay que «saberse partidario (porque
todo el mundo lo es en mayor o en menor grado) y explicar claramente
cómo esto ha orientado los análisis, dejando al lector el cuidado
de apreciarlos» 10. Semejante reconocimiento de uno mismo y de
todo aquello que condiciona la investigación histórica que realiza
-las ideas políticas, las creencias, las simpatías y antipatías por unos
u otros sujetos individuales o colectivos- es una lección de hones-
tidad si pensamos, por contraste, en tantos dogmáticos de la historia
con sus respectivas «verdades objetivas». Comporta, desde luego,
una defensa del historiador comprometido, frente al manido recurso
de exigir apoliticismo a una práctica indisociable, por mucho que
se pretenda lo contrario, de la esfera social donde se ejerce. Sin
embargo, nada más lejos de la intención de Pierre Vilar, como él
mismo nos dice, que ir más allá de esa actitud de compromiso cívico
para reeditar una historia de simpatías y antipatías políticas, una
historia de maniqueísmos y estereotipos, frente a la cual, nos confiesa,
siempre ha sentido una gran desconfianza. La misma historia con
9 Dio origen al libro Reflexions d'un historiador, Valencia, Universitat de Valencia,
1992. Además de la laudatio académica a cargo de Joan FUSTER, comprende el artículo
publicado en la revista L'Espill, 20 (marzo de 1985), «Estat, nació, patria a Espanya
i a Fran<;a: 1870-1914», la lección de final de curso pronunciada en 1937 en el
Liceo de Sens sobre la enseñanza de la historia, una artículo necrológico sobre Braudel
publicado en 1985, un resumen de diversas conferencia pronunciadas en Lleida
y en Barcelona aparecido en la revista Manuscrits en 1988, la antes citada entrevista
de Studi Storici y la conferencia «Pensar históricamente», inédita hasta entonces,
de clausura del curso de verano de la Fundación Sánchez Albornoz, celebrado en
Ávila en julio de 1987.
10 VIrAR, P.: «Recuerdos y reflexiones sobre el oficio de historiador», Manuscrits.
Revista d'historia moderna, 7 (diciembre de 1988), pp. 7-33, traducido al catalán
en Reflexions d'un historiador, op. cit., pp. 69-89.
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fines políticos que, cuando se reedita en nuestros días, produce una
enorme aversión en los historiadores con algo de oficio, por mucho
que en la actual coyuntura obtenga éxito de público al movilizar recur-
sos distintos de los que se le exigen al trabajo de investigación histórica.
El historiador, a la manera como Pierre Vilar concibe dicha profesión,
no sacrifica la meta principal de su trabajo, el objetivo de proporcionar
conocimientos acerca del pasado, a un determinado compromiso polí-
tico' aunque lo tenga. Menos aún utiliza ese pasado con el fin de
justificar políticas, creencias o ideologías del signo que sean.
Con semejante reconocimiento del compromiso ineludible de todo
ser humano social, a modo de necesario punto de partida, empieza
el largo, complejo e interminable proceso con vistas a proporcionar
un saber acerca de ciertos hechos del pasado que llamamos historia.
La historia, en definitiva, en tanto episteme o ciencia. Después de
haber vivido intensamente en este fin de siglo el cuestionamiento
de la historia así concebida, la famosa «crisis de la historia», es posible
comprobar que la avalancha de crítica ha podido a lo sumo modificar
el curso del cauce epistemológico de nuestra disciplina, pero ni mucho
menos lo ha borrado del mapa. Los distintos cambios de dirección
o «giros» -el «língüístico», el «cultural», el «historiográfico»-, así
como la entrada en escena de nuevos problemas -la historia del
«tiempo presente», la compleja relación entre historia y memoria,
los «usos públicos» del pasado-, han transformado, bien es verdad,
el terreno donde hoy tiene lugar la reflexión epistemológica sobre
la historia, pues tampoco es cuestión de negarle a la actual coyuntura
efectos saludables. Sin embargo, lejos de llevarse por delante al dis-
curso historiográfico, éste ha quedado reforzado a medida que desa-
parecía su tradicional aislamiento, así como sus pretensiones de alcan-
zar ciertos objetivos irrealizables. Mal que le pese a muchos enterra-
dores de la historia, seguimos pensándola en forma de saber y no
sólo de género literario, preguntándonos en qué consiste el hecho
diferencial de «hacer historia», si bien ahora el discurso sobre el
conjunto de prácticas de investigación y de representación por medio
de la escritura que llamamos historia resulta mucho más complejo
y menos ingenuo que antes.
En ese nuevo terreno, úiene algo interesante que decirnos la
obra de Pierre Vilar o debemos considerarla un resultado de otra
época, de otra manera de concebir la historia, por excelente ejemplo
que resulte? En todos los casos, la obra de los historiadores remite
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a concepciones y técnicas propias de un modo colectivo de concebir
la disciplina -un grupo, una corriente, un cruce de influencias-,
a la personalidad del historiador y, desde luego, al ambiente social
donde se desarrolló su vida y su profesión. Son dimensiones todas
ellas que convierten en histórica la obra de los historiadores, al igual
que cualquier otro producto del trabajo humano, científico o no.
Sin embargo, aquello que en un determinado ámbito transforma
a unos autores en referencia ineludible y los destaca sobre los demás,
lejos de ser la actualidad de sus ideas, su manera de concebir el
trabajo que realizan o la vigencia de los resultados, es algo de otro
tipo, posible de conseguir, pero también difícil y excepcional. Sólo
la obra de unos pocos, por encima de la historicidad que a todas
caracteriza, es capaz de convertirse en fuente de inspiración y estímulo
intelectual de manera permanente, para lo cual es preciso que pueda
ser traducida a lenguajes y a conceptos cambiantes y propios de
épocas distintas. En un grado mayor o menor, según los autores,
eso es lo que permite hacer distinciones.
De la obra de Pierre Vilar hay mucho donde sacar partido. En
primer lugar, las interpretaciones fundamentadas en el enorme y poco
frecuente trabajo de búsqueda de fuentes y análisis crítico de una
masa abundante y diversa de documentos básicos para el estudio,
en este caso, de los procesos socioeconómicos de larga duración
en las sociedades del Antiguo Régimen: medio geográfico, población,
producción, rentas, intercambios, hecho monetario, precios y salarios,
grupos sociales, poderío político en distintos ámbitos territoriales,
pensamiento económico, mentalidades, identidades colectivas, con-
flictos, etc. Todo ello desde la triple vertiente que permite introducir
el enfoque estructural (un corte en un momento dado: la corona
de Castilla a mediados del siglo XVIII según el Catastro de Ensenada;
una dinámica estructural a largo plazo: Cataluña en la España moder-
na), el coyuntural (desde el declive catalán en la Baja Edad Media
a la expansión económica catalana en el siglo XVIII , desde la España
del tiempo del Quijote a la crisis del Antiguo Régimen en la monarquía
española) y el vinculado al análisis del acontecimiento (la guerra
de sucesión, el motín de Esquilache, la guerra de independencia,
la guerra civil española... ) 11.
11 Además de su Historia de España, La Cataluña en la España moderna y Cre-
cimiento y desarrollo, de entre los libros de Pierre VlLAR publicados en España sobre
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En segundo lugar, está también su investigación y sus reflexiones
sobre los fundamentos y desarrollos históricos de los fenómenos de
carácter nacional en los casos de Cataluña yEspaña, con los problemas
manifestados en distintas épocas desde sus raíces en el antiguo régi-
men hasta la Segunda República 12. Sin duda alguna éste es un tema
de permanente interés en la obra de Pierre Vilar, que remite al hecho
de haber vivido una época, la de los intentos de la Segunda República
española por dar salida a los nacionalismos catalán y vasco, la derrota
de la democracia por la fuerza de las armas y la larga supervivencia
de la dictadura de Franco, en su día en el bando de los mayores
enemigos de la herencia racionalista ilustrada, el fascismo y el nazismo.
Ahora bien, con independencia de cómo entre nosotros haya cambiado
la perspectiva desde la transición a la democracia, no cabe duda
de que los problemas de fondo en las relaciones entre quienes rei-
vindican una identidad nacional propia y quienes no admiten más
que la identidad nacional española, lejos de perder actualidad, la
ha ganado de un tiempo a esta parte. La investigación histórica rea-
lizada por Pierre Vilar sobre los fundamentos del particularismo cata-
lán, las conclusiones a que llegó gracias a su trabajo de historiador,
sus reflexiones sobre el hecho nacional a partir de esa investigación
y de su propia experiencia personal, observador privilegiado de una
época todavía muy próxima a la nuestra, siguen teniendo un gran
interés para aquellos que quieran llegar a comprender la naturaleza
de un fenómeno todavía presente. No digo con ello, por supuesto,
que deban compartirse las ideas de Pierre Vilar acerca del hecho
en cuestión y su interpretación histórica de dicho fenómeno, ni que
su investigación sea, como lo fue durante bastante tiempo, la principal
ello podemos destacar: Oro y moneda en la historia, 1450-1920, Barcelona, Ariel,
1969; Hidalgos, amotinados y guemlleros. Pueblo y poderes en la historia de España,
Barcelona, Crítica, 1982; la primera parte del libro Economía, Derecho e Historia,
Barcelona, Ariel, 1983, dedicada a «Estructuras y coyunturas», pp. 13-84; La Guerra
Civil Española, Barcelona, Crítica, 1986, y L'historiador i les guerres, Vic, Eumo Edi-
torial, 1991.
12 Esta cuestión está presente a lo largo de la obra de Pierre VILAR antes citada
y también, entre otros, en los siguientes trabajos: Assalgs sobre la Catalunya del segle XVIII,
Barcelona, Curial, 1973; «Estado, nación, patria en España y en Francia, 1870-1914»,
Estudios de Historia Social, 28-29 (1984), pp. 7-41 [versión catalana: «Estat, nació
i patria a Frane;a i Espanya: 1870-1914», L'Espil!, 20 (mare; 1985), pp. 13-50]; sus
introducciones a la Historia de Catalunya, Barcelona, Edicions 62, vol. 1 (1987),
pp. 9-69; vol. 2 (1987), pp. 9-13; vol. 3 (1988), pp. 9-14; vol. 5 (1988), pp. 9-16;
vol. 4 (1989), pp. 9-15; vol. 8 (1990), pp. IX·XXXIII.
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a tener en cuenta. Mucho ha llovido desde entonces. Pero en buena
medida, a poco que uno quiera estar bien informado desde un punto
de vista histórico y ejercitar la capacidad de razonar para ir al fondo
de las cosas, en vez de emitir juicios superficiales y repetir los tópicos
de siempre, encontrará provecho en la investigación y en las refle-
xiones de Pierre Vilar.
Por último, en tercer lugar, es posible destacar lo que Pierre
Vilar ha escrito acerca del «oficio de historiador». Al definirse a
sí mismo como historiador marxista, lo hizo en un sentido que dejó
muy claro a lo largo de su práctica de investigador y también en
algunos esbozos de reflexión epistemológica 13. El historiador es para
Vilar un investigador que despliega un trabajo de penetración directa
en la materia histórica, «dicho esto para los marxistas apresurados,
literatos y sociólogos que, desdeñando soberbiamente el "empirismo"
de los trabajos de historiador, funden sus propios análisis (largos)
en un saber histórico (breve) extraído de dos o tres manuales» 14.
Como cualquier otro investigador, necesita plantear cuestiones, resol-
ver problemas, disponer de uno o varios puntos de vista teóricos.
Pierre Vilar opta por el enfoque marxista, que considera «un modo
de análisis teóricamente elaborado», aplicado «a la más compleja
de las materias de ciencia: las relaciones sociales entre los hombres,
y las modalidades de sus cambios» 15. Ello le permite establecer un
diálogo entre teoría y experiencia, entre hipótesis y análisis de datos,
un ir y venir constante del modelo teórico al caso concreto de estudio.
Desde ese diálogo, incorporado a la misma práctica de la investigación
histórica, Pierre Vilar buscó integrar, en una explicación conjunta,
la dinámica impersonal de los hechos estructurales e institucionales
y la sucesión de los acontecimientos, es decir, poner de manifiesto
los mecanismos que vinculan ambos procesos, sin olvidar la inter-
vención de los individuos y el azar, «pero con una eficacia que depende
13 En algunos capítulos de sus libros antes citados: Crecimiento y desarrollo,
Economía, Derecho e Historia y Reflexions d'un historiador, así como en «El método
histórico», en VlLAR, P., y FRAENKEL, B.: Althusser, método histórico e historicismo,
Barcelona, Anagrama, 1972, e Iniciación al vocabulario de análisis histórico, Barcelona,
Crítica, 1980.
14 VlLAR, P.: «Historia marxista, historia en construcción», en LE GOFF, ]., y
NORA, P. (eds.): Hacer historia, vol. 1, Nuevos problemas, Barcelona, Laia, 1978,
p.183.
15 Ibid., p. 179.
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siempre, a más o menos largo plazo, de la adecuación entre los
impactos discontinuos y las tendencias de los hechos de masas» 16.
En definitiva, descubrir, desde la conjunción de uno y otro ámbito,
los principios y los procesos del cambio social. Que hoy en día nos
cause escepticismo el propósito en sí de concebir el cambio de la
sociedad como un todo y asimismo cualquier «teoría global» que
pretenda dar cuenta de ello, no quiere decir que el problema del
cambio social haya perdido ni mucho menos interés en nuestros días.
Desde una vertiente abierta a la renovación de los métodos y a la
utilización de distintos modelos de análisis, la investigación de unos
u otros aspectos del cambio social en sus diferentes formas y escalas
sigue remitiendo al diálogo entre el trabajo de penetración directa
en la materia histórica y las propuestas de una teoría social, de un
modo distinto pero con un enfoque crítico parecido al de ese Marx
historiador que le sirvió a Pierre Vilar de referencia básica.
Ahora bien, el interés por estudiar el cambio social es todo menos
un producto de la curiosidad erudita aislada de los problemas del
momento. A partir de la constatación, nos dice Pierre Vilar, de que
«las cosas han cambiado», se puede concluir «las cosas cambian»
y, en consecuencia, «las cosas pueden cambiar». La historia, así,
pone al descubierto el cambio en la sociedad y nos ayuda a entender
procesos que, en circunstancias espacio-temporales diversas y con
distintos ritmos, formas y escalas, son una constante que llega a
nuestros días y constituye nuestra propia experiencia, hasta el punto
de que condicionará -de un modo en absoluto mecánico, rígido
o fatalista- nuestro futuro y el de quienes nos sucedan. Porque
la experiencia no sólo remite al acontecimiento o a la coyuntura,
sino también a esas relaciones o hechos que los preceden, los enmar-
can y los suceden, cuyos desarrollos escapan al límite temporal de
la vida humana y sin los cuales ésta sería ininteligible. Razón por
la cual uno de los méritos principales de la historia, en tanto ins-
trumento de cultura intelectual, como escribieron nada menos que
dos de los padres de la «historia positivista» en su Introduction aux
études historiques es, además de curar al espíritu de la credulidad,
preparar para comprender el proceso de las transformaciones huma-
nas, acostumbrarse a la variación de las formas sociales y curar del
16 VlLAR, P: Iniciación al vocabulario de análisis histórico... ) op. cit.) p. 47.
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temor a los cambios 17. Bien es cierto que, por mucho que la historia
contribuya a ello, siempre habrá -volviendo ahora de nuevo a Pierre
Vilar- quienes deseen ver cambiar las cosas y quienes tengan miedo
a verlas cambiar, es decir posturas de «izquierda» y de «derecha»,
aunque en este punto, continúa el citado historiador, «cabe pre-
guntarse a veces si la cosa más difícil del mundo es distinguir su
izquierda de su derecha». Todavía mucho más difícil, podríamos
añadir, en esta sociedad nuestra, donde los que pasan por entusiastas
defensores de querer cambiarlo todo son los más conservadores de
los fundamentos de la sociedad actual, nada interesados por otra
parte en modificar las relaciones sociales de fondo. Son esos mismos
conservadores los que sienten a la vez un ciego impulso modernizador,
capaz de destruir las posibilidades de ir más allá de un presente
con voluntad de eternizarse, al poner límites infranqueables al futuro
curso de la historia humana. Ante una transformación tan radical
de perspectiva histórica en el inicio del siglo XXI, siempre nos quedará
la duda de qué hubiera escrito acerca de ello Pierre Vilar, uno de
los historiadores que en la pasada centuria más se interesó por el
análisis a largo plazo del cambio profundo en la sociedad.
17 LANGLOIS, C. V, y SEIGNOBOS, c.: Introduction aux études historiques) París,
Hachette, 1897, cito de la traducción al castellano publicada en Buenos Aires por
la editorial La Pleyade, s. f., p. 236.
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Pierre Vilar fue un destacado inves2 CONGOST. 23 (1990). Teresa Carnero. P. Jesús Millán. Núria Sales. Ernest Lluch. en cambio. Rosa Congost. entre libros. Esteban Canales. desde el respeto a su trayectoria y con la esperanza de un intercambio de ideas. como es lógico. conocer. Eva Serra. con toda la crítica que deba hacerse. la revista Studi Stond lo consideró «uno dei maggiori storici del!'economia viventi» 3. El reconocimiento público en vida de la obra de un autor suele inhibir la crítica por motivos intelectuales y no de enemistad personal. como si hubiera envejecido de repente.: «Uno storico e le crisi del mondo moderno: a colloquio con Pierre Vilar». el paso del tiempo contribuye a dejar a cada cual en su sitio.de otras problemáticas actuales. Pocos son los que se atreven a discutir el fundamento o la coherencia de los argumentos de un prestigioso historiador vivo. Pere Anguera. Intervinieron en él los siguientes historiadores: Alfons Barceló. 3 Con motivo de la entrevista realizada por CEDRONIO. es y seguirá siendo una de esas aportaciones sobresalientes a la hora de dar cuenta de cómo ha llegado a convertirse la historia en un saber y de cuáles son las prácticas fundamentales que lo hacen posible. Recerques. 19 (1987) y 21 (1988). Marina López. Incluso vemos hasta qué punto llegan a silenciarse o a deformarse las aportaciones hechas con el fin de resaltar la novedad -real o supuesta. Ramon Garrabou. Joan-Lluís Marfany. Renato Zangheri (vol. conferencias. N. En total. Enric Tello. en conjunto. artículos. por otra parte. y SALES. que contrasta con un hecho demasiado frecuente en España. que el autor fallecido ni siquiera pudo. Ese mismo año. traducido al catalán en VILAR. Fradera. 2 (abril-junio de 1990). Pere Pascual (vol. Sin meterme a hacer predicciones. ]osep M. Josep Fontana.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia pondrá de relieve. forman la bibliografía de Pierre Vilar que nos proporcionaron en 1990 Rosa Congost y Núria Sales. 203-219. prólogos y otros escritos. vol. tanto en el terreno de la investigación como en el de la reflexión acerca del «oficio de historiador». Jaume Torras. pp. Al desaparecer la persona. El primer y el segundo volumen de este homenaje en los núms. todos los indicios apuntan a que la obra de Pierre Vilar. Núria Sales. 1). pp. resulta una tarea complicada y no puede hacerse en el breve espacio de estas páginas pensadas con otro objetivo. 325-348. 173 títulos. el eco de su obra experimenta una cierta devaluación de inmediato. Por fortuna. Isidre Molas. ]osep M. M. Josep M. R. Carles Sudria. Algo. 3). Ramon Grau. 2). Jordi Maluquer de Motes. Delgado.: Reflexions 240 Ayer 53/2004 (1): 239-249 .: «Bibliografía de Pierre Vilar». Torras (vol. Resumir todo lo que la historiografía debe a Pierre Vilar. Jordi Nadal. en Studi Storicl~ anno 31. en uno de los tres volúmenes del homenaje a cargo de la revista Recerques 2.

la yuxtaposición de distintos niveles de análisis con sus correspondientes temporalidades -estructuras. acontecimientos-. Marc Bloch y Lucien Febvre. la originalidad de su contribución no se limita a haberse situado conscientemente en el cruce de influencias entre un marxismo de carácter no dogmático y la nueva historia de los Annales. La historia de Pierre Vilar fue en gran medida tributaria de los enfoques y conceptos procedentes de la obra de Marx. Universitat de Valencia. han venido unidos a la pretensión de convertir a la historia en un tipo de saber o ciencia «en construcción». en especial la unida al magisterio de Ernest Labrousse. por otra parte. vol. y en mayor medida de lo que a veces suele ponerse de relieve. en tanto que manifestación de un modo de concebir la investigación histórica. la obra de Pierre Vilar debe mucho a la perspectiva abierta a los historiadores de oficio por la renovación metodológica procedente de Francia. XVII Y XVIII. El marxismo en tiempos de Marx. Ayer 53/2004 (1): 239-249 241 . coyunturas. en AAVV: Historia del marxismo.: «Marx y la historia». por otro.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia tigador de los procesos profundos de cambio económico y social. pp. Valencia. desde el origen mismo de la disciplina. También lo fueron algunas de sus ideas acerca de cómo hacer frente a los problemas que. frecuente en la historiografía de los años sesenta y setenta en pleno auge de ciertas concepciones economicistas del proceso histórico. en particular aquellos que afectaron a la monarquía española tras la crisis bajo medieval y durante los siglos XVI. tan querida por la «nueva historia» de los Annales en su etapa braudeliana. Para ello consideró necesario combinar el estudio de las estructuras socioeconómicas y sus dinámicas respectivas. 4 Como puede verse en VILAR. que predominaba en los círculos marxistas tanto de Oriente como de Occidente 4• También. los hechos institucionales y los acontecimientos. 1. 1979. De ese modo pretendía superar. Georges Lefebvre. 1992. por un lado. pp. cuestionándose como tal y al mismo tiempo reconstitud'un historiador. libro-homenaje tras su investidura como doctor honoris causa por dicha universidad el 24 de mayo de 1991. interpretados de una manera alejada del dogmatismo teórico. 113-161. a partir de la dinámica impersonal de las estructuras socioeconómicas. Barcelona. la visión unilateral y determinista. P. 97-120. y. Con todo. de sign~ muy distinto. en la medida en que estos últimos resultaban significativos para el estudio del cambio social. Bruguera. con el análisis de las coyunturas.

fue traducida al castellano por Manuel Tuñón de Lara (París. 1978) la publicaría más tarde en castellano y en catalán. Ariel. con una claridad que a veces contrasta con los laberintos lingüísticos o conceptuales de los que a veces es difícil encontrar la salida. con las síntesis de historia de España a cargo o promovidas por Jaume Vicens Vives y la Introducción a la historia de España de UBlETO. con menos pretensiones y deseos de profundidad que otros autores interesados también en parecidas reflexiones. 1985. 6 VlLAR. Isabel MOLL. Barcelona. 1978-1988). ]aume SUAU.: La Catalogne dans I'Espagne moderne. traducidos por ]ordi Nadal. P. cuando no complaciente también con lo que representaba ideológica y políticamente la dictadura franquista.Pedro Ruiz Torres Pierre Vi/ar y la historia yéndose. Guillermo PÉREZ SARRIÓN y Ángel GARCÍA SANZ. ]OVER Y SECO. a ed. Homenaje a Pierre Vilar. Gonzalo ANES. Antonio M. P. Crítica. Crítica. publicada inicialmente en francés en 1946. Así lo hice en 1984 en Lleida. 2001). se trata de una selección de artículos publicados durante los quince años anteriores acerca de la historia económica de España y en relación con la ciencia histórica. Pierre Vilar expuso sus ideas al respecto de una manera sencilla. Barcelona. pero. VI Sección de la École Pratique des Hautes Études. hasta llegar a convertirse a finales de esa década. en el homenaje que dio origen al libro España en el siglo XVIII 8. tuvo en España una enorme repercusión en la historiografía más renovadora a partir de los años sesenta. Gonzalo Anes. R. Edicions 62. Barcelona. Historiador cuya obra. he mencionado en numerosas ocasiones mi deuda personal con ella.]osep Fontana. Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE. 1964. 1963) Y entró en España. Emili Giralt y]ordi Petit (reeditado en Barcelona.: Crecimiento y desarrollo. hay traducción catalana a cargo de Eulalia Durán (4 vols. con un amplio y variado grupo de historiadores procedentes de toda España. REGLÁ. (ed. renovada y puesta al día.): España en el siglo XVIII. Reflexiones sobre el caso español. traducción de ]oaquim Sempere y Laura Roca (Barcelona. 1962.. Pegerto SAAVEDRA. a cambio. Pablo FERNÁNDEZ ALBADALE]O. Pedro Rurz TORRES. Y en los años noventa con motivo del doctorado honoris causa que le concedió la Universidad de Valen5 La Historia de España de Pierre VlLAR. MAcÍAs. 7 VlLAR. Economía e historia. 1964-1968) y una edición condensada en castellano en tres volúmenes. Ramón VlLLARES. Antonio GARCÍA-BAQUERO. Barcelona. Crítica. Guy LEMEUNIER. Recherches sur les fondements économiques des structures nationaleJ~ París. desde la difusión de su Historia de España 5 y la publicación de La Catalogne dans I'Espagne moderne 6 y de Crecimiento y desarrollo 7. Contribuciones de Carlos MARrtNEZ SHAW. La editorial Crítíca (6. R FERNÁNDEz. Librairie Espagnole. SEVPEN. en los referentes generales básícos de los estudiantes universitarios que tenían la fortuna de no recibir una enseñanza de historia de España por completo desfasada. 242 Ayer 53/2004 (1): 239-249 . prólogo de ]osep FONTANA. pese a la prohibición franquista.

nació. dejando al lector el cuidado de apreciarlos» 10. 7-33. La misma historia con 9 Dio origen al libro Reflexions d'un historiador. Hay que «saberse partidario (porque todo el mundo lo es en mayor o en menor grado) y explicar claramente cómo esto ha orientado los análisis. comprende el artículo publicado en la revista L'Espill. siempre ha sentido una gran desconfianza. desde luego. op. cit. frente a la cual. nada más lejos de la intención de Pierre Vilar.: «Recuerdos y reflexiones sobre el oficio de historiador». pp. en tantos dogmáticos de la historia con sus respectivas «verdades objetivas». por contraste. por mucho que se pretenda lo contrario. una defensa del historiador comprometido.es una lección de honestidad si pensamos. la lección de final de curso pronunciada en 1937 en el Liceo de Sens sobre la enseñanza de la historia. y en el acto en su honor organizado en la residencia del Colegio de España en París por la red de universidades de habla catalana Institutut Joan Lluis Vives) el6 de diciembre de 1996.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia cia 9 el 24 de mayo de 1991. las simpatías y antipatías por unos u otros sujetos individuales o colectivos. 1992. Revista d'historia moderna. Sin embargo. pero para él el viejo y siempre nuevo asunto de la posibilidad o no de proporcionar conocimientos «objetivos» sobre los hechos del pasado no era un problema relacionado con actitudes de imposible distanciamiento o con la ausencia de visiones preconcebidas. 10 VIrAR. Valencia. 69-89. celebrado en Ávila en julio de 1987. de la esfera social donde se ejerce. una historia de maniqueísmos y estereotipos..a: 1870-1914». nos confiesa. creerse objetivo cuando se es partidario es tonto e ingenuo». Universitat de Valencia. la antes citada entrevista de Studi Storici y la conferencia «Pensar históricamente». pp. P. Manuscrits. Semejante reconocimiento de uno mismo y de todo aquello que condiciona la investigación histórica que realiza -las ideas políticas. traducido al catalán en Reflexions d'un historiador. Siempre hizo profesión de incredulidad en la «historia positivista»: «llamarse objetivo cuando uno se sabe partidario es deshonesto. un resumen de diversas conferencia pronunciadas en Lleida y en Barcelona aparecido en la revista Manuscrits en 1988. una artículo necrológico sobre Braudel publicado en 1985. Además de la laudatio académica a cargo de Joan FUSTER. las creencias. «Estat. Comporta. Pierre Vilar fue por encima de todo historiador. inédita hasta entonces. patria a Espanya i a Fran<. 7 (diciembre de 1988). que ir más allá de esa actitud de compromiso cívico para reeditar una historia de simpatías y antipatías políticas. de clausura del curso de verano de la Fundación Sánchez Albornoz. como él mismo nos dice. Ayer 53/2004 (1): 239-249 243 . frente al manido recurso de exigir apoliticismo a una práctica indisociable. 20 (marzo de 1985).

lejos de llevarse por delante al discurso historiográfico. por excelente ejemplo que resulte? En todos los casos. complejo e interminable proceso con vistas a proporcionar un saber acerca de ciertos hechos del pasado que llamamos historia. cuando se reedita en nuestros días. El historiador. Con semejante reconocimiento del compromiso ineludible de todo ser humano social. el «cultural». así como la entrada en escena de nuevos problemas -la historia del «tiempo presente». éste ha quedado reforzado a medida que desaparecía su tradicional aislamiento. bien es verdad. no sacrifica la meta principal de su trabajo. el objetivo de proporcionar conocimientos acerca del pasado. la obra de los historiadores remite 244 Ayer 53/2004 (1): 239-249 . Después de haber vivido intensamente en este fin de siglo el cuestionamiento de la historia así concebida. Los distintos cambios de dirección o «giros» -el «língüístico». empieza el largo. de otra manera de concebir la historia. por mucho que en la actual coyuntura obtenga éxito de público al movilizar recursos distintos de los que se le exigen al trabajo de investigación histórica. es posible comprobar que la avalancha de crítica ha podido a lo sumo modificar el curso del cauce epistemológico de nuestra disciplina. los «usos públicos» del pasado-. pues tampoco es cuestión de negarle a la actual coyuntura efectos saludables. úiene algo interesante que decirnos la obra de Pierre Vilar o debemos considerarla un resultado de otra época. seguimos pensándola en forma de saber y no sólo de género literario. así como sus pretensiones de alcanzar ciertos objetivos irrealizables. En ese nuevo terreno. produce una enorme aversión en los historiadores con algo de oficio. el «historiográfico»-. pero ni mucho menos lo ha borrado del mapa. creencias o ideologías del signo que sean. la famosa «crisis de la historia». han transformado. La historia. la compleja relación entre historia y memoria. en tanto episteme o ciencia. el terreno donde hoy tiene lugar la reflexión epistemológica sobre la historia. a un determinado compromiso político' aunque lo tenga. a modo de necesario punto de partida. Mal que le pese a muchos enterradores de la historia. en definitiva. Menos aún utiliza ese pasado con el fin de justificar políticas. preguntándonos en qué consiste el hecho diferencial de «hacer historia». si bien ahora el discurso sobre el conjunto de prácticas de investigación y de representación por medio de la escritura que llamamos historia resulta mucho más complejo y menos ingenuo que antes. a la manera como Pierre Vilar concibe dicha profesión. Sin embargo.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia fines políticos que.

) 11. aquello que en un determinado ámbito transforma a unos autores en referencia ineludible y los destaca sobre los demás. es capaz de convertirse en fuente de inspiración y estímulo intelectual de manera permanente. por encima de la historicidad que a todas caracteriza. posible de conseguir. según los autores. científico o no. 11 Además de su Historia de España. Son dimensiones todas ellas que convierten en histórica la obra de los historiadores. rentas. al ambiente social donde se desarrolló su vida y su profesión. población. intercambios. pensamiento económico. desde la España del tiempo del Quijote a la crisis del Antiguo Régimen en la monarquía española) y el vinculado al análisis del acontecimiento (la guerra de sucesión. pero también difícil y excepcional. la guerra de independencia. En un grado mayor o menor. Sin embargo. Todo ello desde la triple vertiente que permite introducir el enfoque estructural (un corte en un momento dado: la corona de Castilla a mediados del siglo XVIII según el Catastro de Ensenada. precios y salarios. lejos de ser la actualidad de sus ideas. las interpretaciones fundamentadas en el enorme y poco frecuente trabajo de búsqueda de fuentes y análisis crítico de una masa abundante y diversa de documentos básicos para el estudio. de entre los libros de Pierre VlLAR publicados en España sobre Ayer 53/2004 (1): 239-249 245 . una corriente. conflictos. el motín de Esquilache. grupos sociales. poderío político en distintos ámbitos territoriales. el coyuntural (desde el declive catalán en la Baja Edad Media a la expansión económica catalana en el siglo XVIII . etc. de los procesos socioeconómicos de larga duración en las sociedades del Antiguo Régimen: medio geográfico. en este caso. su manera de concebir el trabajo que realizan o la vigencia de los resultados. producción. hecho monetario. mentalidades. De la obra de Pierre Vilar hay mucho donde sacar partido. eso es lo que permite hacer distinciones. para lo cual es preciso que pueda ser traducida a lenguajes y a conceptos cambiantes y propios de épocas distintas. un cruce de influencias-. desde luego. al igual que cualquier otro producto del trabajo humano.. identidades colectivas. En primer lugar.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia a concepciones y técnicas propias de un modo colectivo de concebir la disciplina -un grupo. a la personalidad del historiador y. es algo de otro tipo. Sólo la obra de unos pocos.. la guerra civil española. La Cataluña en la España moderna y Crecimiento y desarrollo. una dinámica estructural a largo plazo: Cataluña en la España moderna).

«Estado. Ahora bien. vol. Derecho e Historia. vol. 20 (mare. vol. La Guerra Civil Española. que deban compartirse las ideas de Pierre Vilar acerca del hecho en cuestión y su interpretación histórica de dicho fenómeno. 7-41 [versión catalana: «Estat. Crítica. pp. pp. por supuesto. 13-84. Barcelona. 9-69. Crítica. patria en España y en Francia. nación. Barcelona. vol. 13-50]. Barcelona. 9-13. siguen teniendo un gran interés para aquellos que quieran llegar a comprender la naturaleza de un fenómeno todavía presente. 1 (1987). Curial. 9-16. 5 (1988). en los siguientes trabajos: Assalgs sobre la Catalunya del segle XVIII. observador privilegiado de una época todavía muy próxima a la nuestra. está también su investigación y sus reflexiones sobre los fundamentos y desarrollos históricos de los fenómenos de carácter nacional en los casos de Cataluña y España. pp. sus reflexiones sobre el hecho nacional a partir de esa investigación y de su propia experiencia personal. la primera parte del libro Economía. Sin duda alguna éste es un tema de permanente interés en la obra de Pierre Vilar. y L'historiador i les guerres. 28-29 (1984). Vic. 1969. amotinados y guemlleros. pp. 2 (1987). Pueblo y poderes en la historia de España. 1450-1920. 9-14. pp. sus introducciones a la Historia de Catalunya. que remite al hecho de haber vivido una época. 1870-1914». nació i patria a Frane. dedicada a «Estructuras y coyunturas». 9-15. la principal ello podemos destacar: Oro y moneda en la historia. la de los intentos de la Segunda República española por dar salida a los nacionalismos catalán y vasco. La investigación histórica realizada por Pierre Vilar sobre los fundamentos del particularismo catalán. Barcelona. Barcelona. Eumo Editorial. lejos de perder actualidad. la derrota de la democracia por la fuerza de las armas y la larga supervivencia de la dictadura de Franco. 1982. Ariel. 246 Ayer 53/2004 (1): 239-249 . como lo fue durante bastante tiempo. Barcelona. la ha ganado de un tiempo a esta parte.a i Espanya: 1870-1914». con independencia de cómo entre nosotros haya cambiado la perspectiva desde la transición a la democracia. pp. 3 (1988). 1973. 4 (1989). con los problemas manifestados en distintas épocas desde sus raíces en el antiguo régimen hasta la Segunda República 12. 1986. vol. 1991. Ariel. 1983. 8 (1990). entre otros. 12 Esta cuestión está presente a lo largo de la obra de Pierre VILAR antes citada y también. pp. vol. no cabe duda de que los problemas de fondo en las relaciones entre quienes reivindican una identidad nacional propia y quienes no admiten más que la identidad nacional española. pp. las conclusiones a que llegó gracias a su trabajo de historiador. ni que su investigación sea. el fascismo y el nazismo. No digo con ello.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia En segundo lugar. Edicions 62. IX·XXXIII. Hidalgos. Estudios de Historia Social. L'Espil!. 1985). pp. en su día en el bando de los mayores enemigos de la herencia racionalista ilustrada.

P. que considera «un modo de análisis teóricamente elaborado». en tercer lugar. P. en vez de emitir juicios superficiales y repetir los tópicos de siempre. «pero con una eficacia que depende 13 En algunos capítulos de sus libros antes citados: Crecimiento y desarrollo. Laia. literatos y sociólogos que.. resolver problemas. aplicado «a la más compleja de las materias de ciencia: las relaciones sociales entre los hombres. desdeñando soberbiamente el "empirismo" de los trabajos de historiador.183. ]. funden sus propios análisis (largos) en un saber histórico (breve) extraído de dos o tres manuales» 14. en una explicación conjunta. método histórico e historicismo. 1978. B. disponer de uno o varios puntos de vista teóricos. es posible destacar lo que Pierre Vilar ha escrito acerca del «oficio de historiador».Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia a tener en cuenta. un ir y venir constante del modelo teórico al caso concreto de estudio. lo hizo en un sentido que dejó muy claro a lo largo de su práctica de investigador y también en algunos esbozos de reflexión epistemológica 13. necesita plantear cuestiones. Como cualquier otro investigador. Ayer 53/2004 (1): 239-249 247 . 14 VlLAR.: Althusser. (eds.. Anagrama. poner de manifiesto los mecanismos que vinculan ambos procesos. sin olvidar la intervención de los individuos y el azar. vol. 179. y NORA.): Hacer historia. Crítica. historia en construcción». Derecho e Historia y Reflexions d'un historiador. p. y las modalidades de sus cambios» 15. en VlLAR.. El historiador es para Vilar un investigador que despliega un trabajo de penetración directa en la materia histórica. e Iniciación al vocabulario de análisis histórico. 1972. Economía. Ello le permite establecer un diálogo entre teoría y experiencia. P. Pierre Vilar buscó integrar. encontrará provecho en la investigación y en las reflexiones de Pierre Vilar. «dicho esto para los marxistas apresurados. la dinámica impersonal de los hechos estructurales e institucionales y la sucesión de los acontecimientos. Mucho ha llovido desde entonces. así como en «El método histórico». p. Barcelona. entre hipótesis y análisis de datos. 15 Ibid. incorporado a la misma práctica de la investigación histórica. Por último. Pierre Vilar opta por el enfoque marxista.: «Historia marxista. 1. y FRAENKEL. Barcelona. es decir. Nuevos problemas. Desde ese diálogo. Pero en buena medida. en LE GOFF. 1980. a poco que uno quiera estar bien informado desde un punto de vista histórico y ejercitar la capacidad de razonar para ir al fondo de las cosas. Barcelona. Al definirse a sí mismo como historiador marxista.

pone al descubierto el cambio en la sociedad y nos ayuda a entender procesos que. Que hoy en día nos cause escepticismo el propósito en sí de concebir el cambio de la sociedad como un todo y asimismo cualquier «teoría global» que pretenda dar cuenta de ello. como escribieron nada menos que dos de los padres de la «historia positivista» en su Introduction aux études historiques es. así. A partir de la constatación.. de que «las cosas han cambiado». además de curar al espíritu de la credulidad. en circunstancias espacio-temporales diversas y con distintos ritmos. cuyos desarrollos escapan al límite temporal de la vida humana y sin los cuales ésta sería ininteligible. sino también a esas relaciones o hechos que los preceden.nuestro futuro y el de quienes nos sucedan. Desde una vertiente abierta a la renovación de los métodos y a la utilización de distintos modelos de análisis. Razón por la cual uno de los méritos principales de la historia. acostumbrarse a la variación de las formas sociales y curar del 16 VlLAR. los enmarcan y los suceden. descubrir. de la adecuación entre los impactos discontinuos y las tendencias de los hechos de masas» 16. en tanto instrumento de cultura intelectual. hasta el punto de que condicionará -de un modo en absoluto mecánico. la investigación de unos u otros aspectos del cambio social en sus diferentes formas y escalas sigue remitiendo al diálogo entre el trabajo de penetración directa en la materia histórica y las propuestas de una teoría social.. desde la conjunción de uno y otro ámbito. En definitiva. rígido o fatalista. a más o menos largo plazo. La historia. cit. 47.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia siempre. el interés por estudiar el cambio social es todo menos un producto de la curiosidad erudita aislada de los problemas del momento. 248 Ayer 53/2004 (1): 239-249 . no quiere decir que el problema del cambio social haya perdido ni mucho menos interés en nuestros días. formas y escalas. de un modo distinto pero con un enfoque crítico parecido al de ese Marx historiador que le sirvió a Pierre Vilar de referencia básica. los principios y los procesos del cambio social. Porque la experiencia no sólo remite al acontecimiento o a la coyuntura. preparar para comprender el proceso de las transformaciones humanas. son una constante que llega a nuestros días y constituye nuestra propia experiencia. «las cosas pueden cambiar».) p. Ahora bien. se puede concluir «las cosas cambian» y. en consecuencia. P: Iniciación al vocabulario de análisis histórico. ) op. nos dice Pierre Vilar.

cito de la traducción al castellano publicada en Buenos Aires por la editorial La Pleyade. siempre habrá -volviendo ahora de nuevo a Pierre Vilar. p. Son esos mismos conservadores los que sienten a la vez un ciego impulso modernizador. Todavía mucho más difícil. c. es decir posturas de «izquierda» y de «derecha». V.: Introduction aux études historiques) París. f. nada interesados por otra parte en modificar las relaciones sociales de fondo. aunque en este punto. Bien es cierto que. Ante una transformación tan radical de perspectiva histórica en el inicio del siglo XXI. en esta sociedad nuestra. s. 1897. «cabe preguntarse a veces si la cosa más difícil del mundo es distinguir su izquierda de su derecha». 17 LANGLOIS. C. donde los que pasan por entusiastas defensores de querer cambiarlo todo son los más conservadores de los fundamentos de la sociedad actual. continúa el citado historiador.Pedro Ruiz Torres Pierre Vilar y la historia temor a los cambios 17.. capaz de destruir las posibilidades de ir más allá de un presente con voluntad de eternizarse. siempre nos quedará la duda de qué hubiera escrito acerca de ello Pierre Vilar. al poner límites infranqueables al futuro curso de la historia humana. 236. Ayer 53/2004 (1): 239-249 249 . Hachette.quienes deseen ver cambiar las cosas y quienes tengan miedo a verlas cambiar. uno de los historiadores que en la pasada centuria más se interesó por el análisis a largo plazo del cambio profundo en la sociedad. podríamos añadir. y SEIGNOBOS. por mucho que la historia contribuya a ello.