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Algunas ideas para ser buen estudiante.

Algunos niños dedican tanto tiempo a hacer tareas y a estudiar que no pueden
hacer otra cosa, como practicar un deporte. Algunos de ellos no solo no pueden
hacer otra cosa, sino que además pierden logros e incluso el año. Qué pasa?,
sencillamente no saben estudiar. Les falta una estrategia adecuada de estudio
que les permita un aprendizaje óptimo. También puede tener origen en
situaciones personales, afectivas y emocionales, baja autoestima, maltrato de
profesores, padres y compañeros. Dada esta diversidad de causas, es
importante obtener un análisis concienzudo de la situación particular del menor,
los padres y los maestros y en casos el colegio mismo, pues no todos los niños
son para equis colegio como no todos los colegios son para su niño.

Expertos en técnicas de estudio, psicólogos y pedagogos hacen las siguientes


recomendaciones tanto a jóvenes como adultos que deseen tener un buen
rendimiento académico.

Al estudiar no feche la memoria. No es conveniente decir frases como “debo


aprenderme esto para el examen del jueves...” Si le va bien, ese jueves logrará
salvar el examen, pero si al otro día le preguntan sobre el tema estudiado, no
sabrá nada ya que se le dio una orden al cerebro y este la cumple.

No abuse de la memoria reciente. Repita, repita y repita, sin analizar o sin


entender a cabalidad, es abusar de la memoria reciente, lo que tan solo sirve
para olvidar todo, una vez presentado el examen. Es necesario compenetrarse
en la materia y entenderla a fondo a fin de aprenderla. También es necesario
tener las bases de los cursos anteriores, las cuales se adquirieron a base de
comprensión, razonamiento y practica, principalmente, no de solo memoria.

Estudie para aprender. No piense en la nota, el examen o el profesor; hay que


estudiar por usted mismo.

Tenga convicción. Decida que lo que va a leer es importante para usted, que
le gusta y que por tanto desea aprenderlo. Si logra tener un pleno
convencimiento de lo estudiado, el nivel de recordación será altísimo. No
estudie por obligación. Así sean materias que no le gusten, debe pensar que
algo le aportarán a su vida.

La técnica. A algunas personas les funciona muy bien el llevar una agenda
para las tareas, estudiar caminando y en voz alta, hacer resúmenes y cuadros
sinópticos en fichas bibliográficas... es decir ayudarse organizando la mente y
facilitando su nivel de interiorización y de retención de la información. Hacer
asociaciones, también ayuda con dicho propósito.

Visualice todo lo que vaya a estudiar. Esa es la clave más importante. Es por
eso que todos recordamos sin importar el tiempo transcurrido ni la edad que
hoy tengamos, los cuentos infantiles, porque los visualizamos en su momento:
veíamos los personajes y sus situaciones.
Juegue. Implemente o intensifique el juego de ajedrez y los crucigramas; esto
surte efecto especialmente en primaria y secundaria. Estos juegos y el juego en
general, o estudiar jugando, sirven para aumentar la creatividad y la creación
del pensamiento alternativo.

El tiempo de estudio. Hay que dedicar un tiempo prudencial y hacer


descansos cortos entre materias. Es importante crearle al niño el hábito de
estudio, el cual debe ser diario, constante y perseverante. Es decir, no es lo
mismo estudiar la víspera dos horas que haber estudiado 5 días durante 25
minutos, cada día. El alumno organizado para estudiar un poco cada día, llega
mucho más lejos, pues el progreso es acumulativo y requiere de mucha
práctica. El lugar de estudio es igualmente básico. Evite el ruido, el play
station, el teléfono y demás distractores... y no estudie en la cama o recostado
en el sofá.

Cuide su computador. El cerebro es como un computador y por ello hay que


protegerlo. El tabaco, el alcohol y las drogas le hacen mucho daño. No es
posible enfiestarse y estudiar al mismo tiempo. Duerma lo suficiente.

Los resultados. Si el alumno no se puede concentrar, no sigue instrucciones,


no tiene buenas bases, no tiene retentiva, cuenta con un vocabulario pobre, es
desordenado..... A partir de una buena evaluación, se puede establecer con
claridad que es lo que motiva los malos resultados, a fin de tomar decisiones
acertadas de ayuda, que permitan corregir lo que funciona mal.