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CRÍTICA MARXISTA-LENINISTA

La correspondencia de J.V. Stalin con Mao Zedong en enero de 1949 El punto de vista de que las políticas del PCUS(b) y de la URSS era contrarias al desarrollo del proceso revolucionario fuera de la Unión Soviética, tiene una larga tradición. En su tiempo, Trotsky sostuvo que el PCUS(b) bajo Stalin estaba socavando la revolución en China, Alemania, España, de hecho, en todo el mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial, similares argumentos fueron resucitados por el Partido Comunista de Yugoslavia. Tito y Kardelj dijeron que en la Unión Soviética prevalecía el chovinismo de gran potencia que quería conquistar económicamente a Yugoslavia. En su correspondencia con el partido yugoslavo, Stalin y Molotov recordaban que también Trotsky había iniciado su guerra contra el PCUS(b) acusándolo de decadencia, de estrecho espíritu nacional y chovinismo de gran potencia. [1] Una lógica similar fue empleada por el Partido Comunista de China después del XX Congreso del PCUS. En el discurso del 25 de abril de 1956, titulado “Sobre las diez grandes relaciones”, Mao Zedong dijo que Stalin hizo una serie “cosas incorrectas” en relación con China, habiendo ordenado a los chinos no proseguir con la revolución en el periodo de la guerra de liberación. [2] Durante el curso del gran debate, Mao reiteró este tema en su “Charla sobre cuestiones de filosofía” del 18 de agosto de 1965, afirmando que Stalin se había “opuesto a nuestra revolución y a nuestra toma del poder”. [3] Mao extendió este cargo de chovinismo de gran potencia a la Unión Soviética para todo el periodo bajo Lenin y Stalin. En su “Entrevista con los socialistas japoneses”, del 11 de agosto de 1964, que también tuvo lugar durante el periodo del gran debate, Mao en efecto acusó a Lenin de socialchovinismo cuando China todavía no había presentado sus reclamaciones a la URSS sobre los territorios soviéticos al este del Lago Baikal, incluyendo Vladivostok, Jabarovsk y Kamchatka. Igualmente la URSS fue atacada por haber “dominado” Mongolia y “anexarse” partes de Rumania, Alemania, Polonia y Finlandia, en virtud del acuerdo de Yalta. Mao acusó además a la Unión Soviética de “anexarse” las Islas Kuriles de Japón. [4] Esta lista de acusaciones constituye un desmesurado ataque a la política exterior del PCUS(b) bajo Lenin y Stalin. Pero, retomando el tema central de esta introducción: ¿Stalin se opuso efectivamente a la toma del poder en China por el Partido Comunista en 1949? En la segunda mitad de 1948, como resultado de los duros golpes asestados por el Ejército Popular de Liberación a las tropas de Chiang Kai-shek, todo el norte de China había sido liberado al norte del río Yangtsé. La difícil situación del Kuomintang obligó a Chiang Kai-shek a pedir una tregua en su discurso del Año Nuevo de 1949. Esto tenía como propósito dar un respiro a las fuerzas armadas reaccionarias que les permita una oportunidad para recuperar fuerzas y preparar una nueva ofensiva contra el EPL.
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“Continúe su gloriosa guerra de liberación”

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Stalin y Mao entendieron que esta maniobra constituía una ofensiva de paz internacional del imperialismo y sus aliados chinos. Stalin estaba preocupado en bloquear esta ofensiva hasta paralizarla, lograr que el PCCh y el EPL sean los abanderados de la paz, unir a la opinión pública china detrás del PCCh y ayudar así a la marcha victoriosa de la revolución china. Inicialmente Mao estuvo dudando en aceptar la sugerencia de Stalin, consideraba que la aceptación de las negociaciones de paz con el Kuomintang –aún con las severas condiciones que era improbable que fueran aceptadas–, debilitaría la posición del PCCh y fortalecería la del imperialismo norteamericano y el Kuomintang. Stalin convenció a Mao de la eficacia táctica de sus propuestas. Stalin sostenía que era preferible aceptar la propuesta de paz del Kuomintang mientras se continuaba la guerra de liberación. Sólo el Partido Comunista de China y el Kuomintang participarían en esas discusiones. El Gobierno de Nanjing debería ser excluido porque era responsable de la guerra civil. Stalin anticipaba que el Kuomintang no aceptaría esas propuestas, pero en la eventualidad improbable que lo hiciera, el PCCh debería luchar por dominar cualquier gobierno de frente único, asegurando la mayoría de los escaños en el Consejo Consultivo, la mayoría de los ministerios en el gobierno y los cargos de Premier, Comandante en Jefe y, si era posible, la Presidencia. También era necesario que el gobierno de coalición recién formado declare que cualquiera que reclame ser gobierno debería ser declarado rebelde y que todas las fuerzas, incluyendo el Kuomintang, tomen un juramento de lealtad al gobierno de unidad. Contra las tropas que se rehusaran a tomar ese juramento, se tomaría acción militar. El final de la correspondencia atestigua el establecimiento de la unanimidad de puntos de vista entre Stalin y Mao sobre la orientación básica a seguirse en el periodo por venir. Esto incluía el entendimiento –como se deriva del telegrama de Mao a Stalin del 14 de enero de 1949– de que los dos líderes estaban “perfectamente unidos” en la necesidad de la “continuación de la guerra revolucionaria hasta el final”. (Documento Nº 5). Una lectura de la correspondencia entre Stalin y Mao Zedong de enero de 1949, lleva, entonces, a la conclusión de que la aseveración de Mao que Stalin se había opuesto a la toma del poder por el Partido Comunista de China en 1949 es totalmente infundada. No tiene base, como tampoco la tuvieron las acusaciones hechas anteriormente por Trotsky y Tito contra la política exterior del PCUS(b). Los documentos que se publican a continuación procedentes de los Archivos del Presidente de la Federación Rusa revelan la activa correspondencia telegráfica entre J.V. Stalin y Mao Zedong en enero de 1949. Estos documentos fueron publicados por el Académico S.L. Tikhvinsky en la revista Novaya i Noveishaya Istoriya, No. 4-5 de 1994. Reproducimos parte de su introducción a esos documentos que da cuenta de los antecedentes de la revolución china entre 1945 y 1949. Vijay Singh

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Referencias 1. La Correspondencia entre el Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia y el Comité Central del Partido Comunista de Toda la Unión (Bolchevique), Londres, 1948, pp. 25-26. 2. Obras Escogidas de Mao Tse-Tung, Vol. V, Pekín, 1977, p. 304. 3. Ibíd., Volumen IX, Hyderabad, 1994, p. 130. 4. Ibíd., p. 124. El punto de vista de Mao sobre las Islas Kuriles se encuentra en Moni Guha, 'En defensa del gran Stalin y el PTA', Albania Socialista Nº 7, agosto de 1979, pp. 18-21.

Correspondencia de J.V. Stalin con Mao Zedong, en enero de 1949
Después de la capitulación de Japón en 1945, se abrió la posibilidad de lograr la unificación de China por medios pacíficos. El 10 de octubre de 1945, en las conversaciones de Chongqing, los representantes del Kuomintang y el PCCh firmaron una serie de acuerdos. Estos incluían acuerdos sobre la cesación de hostilidades militares entre las fuerzas armadas del Kuomintang y el PCCh, la legalización de las actividades del PCCh y el reconocimiento de sus fuerzas armadas como parte constitutiva del Ejército chino. Se formó un Consejo Político Consultivo que incluía a todos los partidos políticos de China. Pero las decisiones del Consejo Político Consultivo –en cuya inauguración, Chiang Kai-shek había prometido poner fin al gobierno de partido único (el Kuomintang), la cesación de la persecución de los elementos democráticos y la convocación de una Asamblea Nacional democráticamente elegida–, no fueron llevadas a cabo. En el verano de 1946, el Kuomintang apoyado por los Estados Unidos –que estableció sus tropas en China y suministró enormes cantidades de armas, poder aéreo, navíos y gran cantidad de alimentos, así como medios financieros–, reanudó la guerra civil contra el PCCh. Las tropas del PCCh tuvieron que abandonar los territorios del noroeste y del norte que estaban bajo su control. Sin embargo, el descontento acumulado contra la política de opresión del pueblo chino del Kuomintang, la presencia de tropas norteamericanas en el país, el agudo deterioro de la situación económica del país, la tiranía de la camarilla militar del Kuomintang, aunados a la dirección de tácticas defensivas y guerra de guerrillas exitosas por parte del Ejército Popular de Liberación de China, condujeron a fines de 1947 a un estado de cosas donde el Kuomintang, después de haber lanzado un ejército de tres millones contra el EPL, había perdido más de un tercio de sus tropas.

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Entre el verano y el otoño de 1948, las tropas del EPL infligieron una serie de duras derrotas a las tropas del Gobierno de Nanjing. De setiembre a noviembre de 1948, se llevó a cabo una de las tres más grandes operaciones del EPL contra las tropas de Chiang Kai-shek –la batalla de Laoshen-, en el curso de la cual fue liberado el territorio entero del noreste de China. Durante ese período, una gran cantidad de soldados, oficiales y generales del ejército del Gobierno, se pasó voluntariamente al lado del EPL. La Operación Huai He comenzó en noviembre, durante la cual el Kuomintang perdió más de 555 miles de hombres; y en diciembre, la última operación –la Operación Bingqing-, concluyó con la liberación de todo el norte de China. Ante duros reveses militares y la amenaza directa contra Nanjing y Shanghai después de la llegada del EPL a la orilla norte del Changjiang (Yangtse), Chiang Kai-shek en su discurso de Año Nuevo publicado el 1 de enero de 1949, propuso al comando del cuartel general del EPL, una tregua, con el propósito de ganar un respiro y fortalecer sus defensas. Al mismo tiempo, el Kuomintang intentó “internacionalizar” su “ofensiva de paz”. El Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de Nanjing apeló a los gobiernos de EEUU, Inglaterra, Francia y la URSS, proponiéndoles que mediaran en un acuerdo de paz entre el Kuomintang y el PCCh. La situación internacional en 1948 era bastante tensa. Las relaciones entre la URSS y los EEUU –apoyados por Inglaterra y Francia– se habían deteriorado en torno a la cuestión de Berlín (“La Crisis de Berlín”). Desde finales de 1945, una serie de planes para atacar a la Unión Soviética con el uso de bombas atómicas, estuvieron bajo consideración en los Estados Unidos, el único poseedor de tales bombas. De acuerdo a uno de esos planes que tomó el nombre codificado “Drop Shot”, los EEUU contaban con utilizar las fuerzas del Kuomintang y otros regímenes reaccionarios del Extremo Oriente proveyéndoles apoyo aéreo y marítimo desde sus bases en Japón y otras bases militares “fuera de China continental”. En esta compleja situación internacional, cargada con el peligro de la intervención militar de los EEUU en la guerra civil china, el gobierno soviético decidió discutir con Mao Zedong la posición que, según la dirección del PCUS, era necesario tomar en relación con la propuesta del gobierno de Nanjing sobre la mediación de los cuatro países para poner fin a las hostilidades militares entre las tropas del Kuomintang y el Ejército Popular de Liberación de China. Los documentos publicados de los Archivos del Presidente de la Federación Rusa refutan claramente las fantasías sobre la “indiferencia y escepticismo de la dirección soviética hacia el PCCh”, así como la versión de que la Unión Soviética estaba en contra de que el EPL cruzara el Chiangjiang y contra la liberación de toda China de la dictadura del Kuomintang. Académico C.L. Tikhvinsky

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Nº 1

Telegrama de J.V. Stalin a Mao Zedong del 10 de enero de 1949
Camarada Mao Zedong, El 9 de enero, recibimos una nota del Gobierno de Nanjing proponiendo que el Gobierno soviético tome parte en la mediación entre el Gobierno de Nanjing y el Partido Comunista de China sobre la cuestión de la cesación de hostilidades y la conclusión de la paz. Al mismo tiempo, han enviado una propuesta similar a los gobiernos de los EEUU, Gran Bretaña y Francia. Hasta el momento, el Gobierno de Nanjing no ha recibido ninguna respuesta de esos gobiernos. El Gobierno soviético tampoco ha dado ninguna respuesta. A todas luces, es obvio que las propuestas del Gobierno han sido dictadas por los norteamericanos. El objetivo de esas propuestas es hacer aparecer al Gobierno de Nanjing como el proponente del fin de la guerra y motejar al Partido Comunista de China como el continuador de la guerra, si (el PCCh) declina inmediatamente a tener conversaciones de paz con los nanjingistas. Estamos considerando responder de la siguiente manera: El Gobierno soviético está y continúa estando a favor de la cesación de la guerra y el establecimiento de la paz en China. Pero antes de aceptar la mediación sería conveniente saber si la otra parte –el Partido Comunista de China– está de acuerdo con aceptar la mediación de la URSS. Tomando esto en consideración, la URSS desea que la otra parte –el Partido Comunista de China– sea informada de la iniciativa de paz del Gobierno chino y que se le solicite su consentimiento en relación con la mediación de la URSS. Pensamos responder de esa forma. Le solicitamos que nos informe si usted está de acuerdo con esto. Si no lo está, entonces, envíenos inmediatamente una respuesta más adecuada. Asimismo, creemos que vuestra respuesta –si se les solicita– debe ser tentativamente algo como esto: El Partido Comunista de China siempre estuvo a favor de la paz en China porque la guerra civil en China no fue iniciada por el Partido Comunista sino por el Gobierno de Nanjing que debería ser hecho responsable por las consecuencias de la guerra. El Partido Comunista está preparado para conversar con el Kuomintang, pero sin la participación de aquellos criminales de guerra que desencadenaron la guerra civil en China. El Partido Comunista de China está a favor de conversaciones directas con el Kuomintang sin la participación de ningún mediador extranjero.

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Específicamente, el Partido Comunista de China considera que la mediación de potencias extranjeras que están participando, ellas mismas, en la guerra civil, mediante el uso de fuerzas aéreas y navales contra el Ejército Popular de Liberación de China, no pueden ser reconocidas como neutrales e imparciales en la tarea de poner fin a la guerra en China. Creemos que esto es lo que tentativamente ustedes deberían responder. Si no está de acuerdo, déjenos saber su opinión. Con relación a su visita a Moscú, consideramos que en vista de las circunstancias mencionadas anteriormente, usted debe, lamentablemente, posponer su partida durante algún tiempo, dado que su visita a Moscú en tales circunstancias será utilizada por los enemigos para desacreditar al Partido Comunista de China como una fuerza dependiente y subordinada a Moscú. Por supuesto, eso iría en perjuicio del Partido Comunista de China y también de la URSS. A la espera de su respuesta, Fillipov

Nº 2

Continuación y final del telegrama anterior de J.V. Stalin a Mao Zedong del 11 de enero de 1949
Como es obvio de lo dicho arriba, nuestro proyecto de vuestra respuesta a la propuesta del Kuomintang tiene como objetivo el fracaso de las conversaciones de paz. Es claro que el Kuomintang no optará por las conversaciones de paz sin la mediación de las potencias extranjeras, específicamente sin la mediación de los EEUU. Asimismo es claro que el Kuomintang no querrá llevar a cabo las conversaciones de paz sin la participación de Chiang Kai-shek y otros criminales de guerra. Por eso estimamos que el Kuomintang rechazará las conversaciones de paz bajo las condiciones planteadas por el PCCh. En consecuencia, quedará en evidencia que el PCCh está dispuesto para las conversaciones de paz, en vista de que no puede ser culpado de ser partidario de la continuación de la guerra. En ese caso, el Kuomintang será visto como el culpable de arruinar las conversaciones de paz. De esta forma, fracasará la maniobra de paz de los kuomintangistas y los EEUU, y usted podrá continuar su gloriosa guerra de liberación. A la espera de su respuesta Fillipov

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Nº 3

Telegrama de Mao Zedong a J.V. Stalin del 13 de enero de 1949
Camarada Fillipov, He recibido su telegrama del 10 de enero. 1. Nosotros consideramos que en relación con la nota del Gobierno de Nanjing con la propuesta a la URSS para que acepte mediar para poner fin de la guerra civil en China, el Gobierno de la URSS debería responder de la siguiente manera: El Gobierno de la URSS siempre ha deseado y continúa deseando ver una China democrática y pacífica. Sin embargo, la forma de lograr la paz, la democracia y la unidad de China es algo que concierne exclusivamente al pueblo chino. El Gobierno de la URSS, basado en el principio de no interferencia en los asuntos internos de otros países, considera inaceptable la participación en la mediación entre las dos partes de la guerra civil china. 2. Suponemos que los EEUU, Inglaterra y Francia, especialmente los EEUU, están deseosos de participar en la mediación para finalizar la guerra civil china y de esa forma lograr su objetivo –la restauración del poder del Kuomintang. Pero los gobiernos de esos países, particularmente el gobierno de los EEUU, han perdido autoridad entre el pueblo chino. A ello se suman las victorias del EPL en todo el país y el hecho, evidente para todos, de la pérdida de poder del Kuomintang. No está claro si esos países desean continuar apoyando al Gobierno de Nanjing y en consecuencia seguir atacando al EPL. Sólo la URSS cuenta con gran autoridad entre el pueblo chino. Por consiguiente, si en relación con la nota del Gobierno de Nanjing, la URSS adopta la posición esbozada en su telegrama del 10 de enero, entonces los EEUU, Inglaterra y Francia concluirán que su participación es imprescindible para llegar a una situación en la que el Kuomintang tenga la oportunidad para desacreditarnos como belicistas. Y las grandes masas populares que están insatisfechas con el Kuomintang y guardan esperanzas de una pronta victoria del EPL, se verán desanimadas. Por lo tanto, si, tomando en cuenta los intereses de las relaciones internacionales en su conjunto, la URSS adopta en su respuesta la posición que le sugerimos, entonces deseamos grandemente que respalden nuestras propuestas. Si dan ese paso, ustedes nos proporcionarán una gran ayuda. 3. Necesitamos pensar todavía sobre si es posible permitir que individuos del Gobierno de Nanjing incluidos entre los criminales de guerra, tomen parte en las conversaciones de paz con nosotros. En el momento actual, estamos inclinados a tomar la siguiente posición: la rendición incondicional del Gobierno de Nanjing es necesaria para que el pueblo chino logre la paz verdadera rápidamente.
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Fue el Gobierno de Nanjing el que inició la guerra y cometió un gran crimen. El pueblo del país ya no confía en él. Para la finalización más pronta posible de la guerra y el establecimiento de la paz, el Gobierno de Nanjing debe transferir el poder al pueblo. No tiene ningún motivo para continuar permaneciendo en el poder. Consideramos que si en el momento actual sostenemos conversaciones con Jian Jijun, Shao Litsi y otras de personas de ese tipo y formamos un gobierno de coalición con ellos, será precisamente eso lo que el gobierno de EEUU desea ver. Pero esto podría traer una gran confusión al pueblo chino, a los partidos democráticos y organizaciones populares, a las unidades del EPL e incluso a las filas del PCCh, y dañaría seriamente nuestra posición, en virtud de la cual nuestra causa es justa. Desde julio de 1947, estamos prestando atención cautelosa y continuamente a lo engañoso de las conversaciones que el gobierno de los EEUU y el Kuomintang tendrán inevitablemente que sostener en el caso de una derrota militar de este último, y también al grado de influencia que este engaño está teniendo sobre el pueblo chino Estamos profundamente preocupados de que este engaño pueda tener un gran impacto en el pueblo, que lleve a forzarnos a dar un salto mortal político, es decir, no rechazar las conversaciones de paz con el Kuomintang. Vamos a retardar la formación de un Gobierno de Coalición. La principal razón para esto es dejar que los norteamericanos y los kuomintangistas revelen sus principales cartas, mientras que nosotros las mostraremos en el último momento. Recientemente hemos publicado una lista de criminales de guerra – 45 personas. Fue hecho de manera extraoficial (declaración de una autoridad competente). El EPL aún no ha emitido ninguna orden de arresto de esos criminales de guerra. El 1 de enero, Chiang Kai-shek planteó una propuesta de paz. Hemos respondido de forma extraoficial (artículo de un periodista). En síntesis, hemos dejado un número de puntos para cambios futuros hasta ver cómo reaccionarán el pueblo chino y la comunidad internacional ante el engaño de las conversaciones de paz del Kuomintang. Actualmente estamos inclinados a rechazar directamente el engaño pacifista del Kuomintang porque el equilibrio de fuerzas en China ha experimentado un cambio radical y la comunidad internacional tampoco está a favor del Gobierno de Nanjing. Este año, el EPL puede cruzar el Changjiang y atacar Nanjing. Al parecer no estaremos obligados nuevamente a realizar una maniobra política de rodeo. En la situación actual es más dañino que bueno seguir una maniobra de rodeo.

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4. Le agradezco el hecho de que nos pida nuestra opinión en asuntos tan importantes. Si usted no está de acuerdo con mi opinión enunciada arriba, o si hace algunos cambios, le solicito me lo comunique. Mao Zedong 12 de enero de 1949

No. 4

Telegrama de J.V. Stalin a Mao Zedong del 14 de enero de 1949
Camarada Mao Zedong: Recibí su extenso telegrama con respecto a la propuesta de paz de Nanjing. 1. Por supuesto hubiera sido mejor si la propuesta de paz del Gobierno de Nanjing no existiera, si toda esta maniobra de paz de los Estados Unidos no existiera. Es claro que esta maniobra no es deseable porque puede provocar contratiempos a nuestra causa común. Sin embargo, desafortunadamente, la maniobra es un hecho y no podemos cerrar los ojos, estamos obligados a tomarlo en cuenta. 2. Sin duda, la propuesta de paz de los nanjingistas y los EEUU es una manifestación de la política de la ilusión. En primer lugar, porque los nanjingistas en realidad no quieren ninguna paz con el Partido Comunista, porque la paz con el Partido Comunista significaría que el Kuomintang repudia su propia política de aniquilamiento del Partido Comunista y su ejército, y este repudio conduciría a la muerte política de los líderes kuomintangistas y al completo caos en las tropas del Kuomintang. Segundo, porque ellos saben que el Partido Comunista no aceptará la paz con el Kuomintang y no puede abandonar su política fundamental de aniquilamiento del Kuomintang y su ejército. ¿Qué quieren los nanjingistas después de todo? Ellos no quieren la paz con el Partido Comunista sino un armisticio, un cesación temporal de hostilidades que les permita utilizar la tregua para tener un respiro y poner orden en el ejército del Kuomintang, obtener armas de los EEUU, acumular fuerzas y luego romper el armisticio y atacar al Ejército Popular de Liberación después de culpar al Partido Comunista de arruinar las conversaciones de paz. Lo mínimo que quieren es impedir que el Partido Comunista acabe con el ejército del Kuomintang. Esa es la esencia de la actual política de engaño que desarrollan los nanjingistas y los EEUU. 3. ¿Cómo se deben contrarrestar esas maniobras de los nanjingistas y de los EEUU? Dos opciones son posibles. La primera es rechazar las propuestas de paz de los nanjingistas y declarar abiertamente la necesidad de la guerra civil. ¿Pero qué significa esto? Esto
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significa, en primer lugar, que ustedes ponen su principal carta de triunfo sobre la mesa y que la bandera de la paz, esa arma importante, pasará a manos del Kuomintang. Esto significa, en segundo lugar, que ustedes están ayudando a sus enemigos en China y presentando al Partido Comunista ante el exterior como el responsable de la guerra civil, erigiendo al Kuomintang como el defensor de la paz. Esto significa, en tercer lugar, que ustedes están dando la oportunidad a los EEUU de agrupar a la opinión pública de Europa y Estados Unidos en la dirección según la cual la paz es imposible con el Partido Comunista que no quiere la paz, y que el único medio de lograr la paz en China es organizar una intervención armada de las potencias, similar a la intervención llevada a cabo contra Rusia durante el curso de cuatro años, de 1918 a 1921. Nosotros creemos que una respuesta directa y clara es buena cuando uno trata con gente honesta. Pero cuando se trata con políticos curtidos como los nanjingistas, una respuesta directa y abierta puede ser peligrosa. Sin embargo, es posible una segunda respuesta: a) reconocer como un objetivo deseable el establecimiento de la paz en China; b) las conversaciones deben darse entre las dos partes sin ningún intermediario extranjero dado que China es un país independiente y no necesita de intermediarios extranjeros; c) las conversaciones deben realizarse entre el Partido Comunista y el Kuomintang como partido y no como el gobierno que es culpable de la guerra civil y que, en vista de eso, ha perdido la confianza del pueblo; d) tan pronto como las partes alcancen un acuerdo sobre la cuestión de la paz y el liderazgo de China, las acciones militares deben llegar a su fin. ¿El Kuomintang puede aceptar estas condiciones? Creemos que no. Pero si el Kuomintang no acepta esas condiciones, la gente comprenderá que el Kuomintang –y no el Partido Comunista– es el culpable de la continuación de la guerra civil. La bandera de la paz en este caso seguirá en las manos del Partido Comunista. Esta circunstancia es particularmente importante en este momento cuando en China ha surgido una mayoría que está cansada de la guerra civil y está lista a apoyar a aquellos que defienden la paz. Pero asumamos lo increíble, asumamos que el Kuomintang acepte esas condiciones. ¿Cuál debe ser el plan de acción del Partido Comunista? En primer lugar, será necesario no suspender las acciones militares, crear organismos centrales de Gobierno de Coalición con el objetivo de que tres quintos de los escaños del Consejo Consultivo y dos tercios de las carteras del Gobierno sean del Partido Comunista, mientras que el resto de los escaños y las carteras se distribuya entre otros partidos democráticos y el Kuomintang. Es necesario, en segundo lugar, que los cargos de Primer Ministro, Comandante en Jefe y, si es posible, el de Presidente sean para los comunistas. Es necesario, en tercer lugar, que el Consejo Consultivo declare que el Gobierno de Coalición así creado es el único gobierno de China y que cualquier gobierno que se

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arrogue el papel de gobierno de China será declarado como un grupo impostor y rebelde pasible de ser abolido. Finalmente, es necesario que el Gobierno de Coalición emita órdenes para que sus fuerzas y las fuerzas del Kuomintang tomen un juramento de lealtad al Gobierno de Coalición, y para que las acciones militares contra las tropas que han jurado lealtad cesen inmediatamente mientras se continúen las acciones militares contra las tropas que se han rehusado a tomar el juramento. Es improbable que el Kuomintang acepte estas medidas. Pero si no lo hace será peor para ellos porque al final quedarán aislados y estas medidas se llevarán a cabo incluso sin los kuomintangistas. 4. Esta es nuestra opinión sobre este problema y tales nuestras sugerencias para ustedes. Es posible que en el anterior telegrama no enunciáramos clara y detalladamente nuestra recomendación. Solicitamos que examinen nuestras sugerencias precisamente como sugerencias que no los obligan a hacer nada, sugerencias que ustedes pueden aceptar o rechazar. Pueden estar seguros de que si rehúsan aceptar nuestras sugerencias, esto no afectará nuestras relaciones y continuaremos siendo los amigos que siempre hemos sido. 5. Nuestra respuesta a la propuesta de los nanjingistas sobre la mediación, será redactada de acuerdo con vuestros deseos. 6. Sin embargo, insistimos que aplace su visita a Moscú por el tiempo en que su presencia en China sea necesaria en el momento actual. Si usted desea, podemos enviarle inmediatamente, a Harbin o algún otro lugar, a un miembro responsable del Buró Político para sostener conversaciones sobre temas de interés para usted. 14 de enero de 1949 Fillipov

Nº 5

Telegrama de Mao Zedong a J.V. Stalin del 14 de enero de 1949
Cam. Fillipov 1. Estoy muy contento por haber recibido su telegrama complementario del 11 de enero. Considerando la dirección básica (fracaso total de las conversaciones con el Kuomintang, continuación de la guerra revolucionaria hasta el final), estamos perfectamente unidos.

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Hoy hemos publicado las 8 condiciones sobre la base de las cuales estamos de acuerdo en realizar las conversaciones de paz con el Kuomintang. Se plantean esas condiciones para contrarrestar las cinco condiciones reaccionarias que fueron enunciadas por Chiang Kai-shek el 1 de enero en su propuesta de paz. Algunos días antes de esto, los norteamericanos buscaron conocer nuestra opinión sobre si queremos llevar a cabo las conversaciones de paz con el Kuomintang sin la participación de los 43 criminales de guerra. Por lo tanto, sólo una condición mínima – la participación en las conversaciones de paz sin los criminales de guerra– ya no es suficiente para arruinar la conspiración del Kuomintang de las conversaciones de paz. 2. […] (4) 3. Después de la publicación de las propuestas de paz del Kuomintang, en las áreas bajo el control del Kuomintang hay una gran confusión: gran parte de la población está exigiendo la paz y se está quejando de que las condiciones del Kuomintang son extremadamente rígidas. Los órganos de propaganda del Kuomintang están dando las explicaciones sobre por qué es necesario para el Kuomintang defender su estatus legal y conservar el ejército. Consideramos que la confusión en el Kuomintang se va a extender aún más. 14 de enero de 1949 Mao Zedong

Nº 6

Telegrama de J.V. Stalin a Mao Zedong del 15 de enero de 1949
Camarada Mao Zedong Acabamos de recibir su último y breve telegrama, de donde resulta evidente que se ha establecido la unidad de opinión entre nosotros sobre la cuestión de las propuestas de paz de los nanjingistas, y que el Partido Comunista de China ya ha iniciado la campaña de “paz”. Por lo tanto, el tema puede considerarse agotado. 15 de enero de 1949 Fillipov

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Nº 7

Publicación de la respuesta del Gobierno Soviético al Memorándum (Nota) del Gobierno de Nanjing en Izvestia del 18 de enero de 1949
El 8 de enero, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China envió a la Embajada de la URSS en China, un memorándum conteniendo la solicitud al Gobierno soviético para que actúe como intermediario en las conversaciones de paz entre el Gobierno chino y el Partido Comunista de China. El embajador soviético ha sido informado que el Gobierno chino ha realizado solicitudes similares a los gobiernos de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. El 17 de enero, el Vice Ministro de Asuntos Exteriores de la URSS camarada A.Y. Vishinsky recibió al Embajador de China en la URSS Sr. Fu Bin Chang y le transmitió la respuesta del Gobierno soviético en el que se señala que el Gobierno soviético se adhiere invariablemente al principio de no interferencia en los asuntos internos de otros países, y no considera conveniente asumir la mediación que se menciona en el memorándum. En la respuesta del Gobierno soviético se resalta que la restauración de la integridad de China como Estado democrático y amante de la paz le concierne al pueblo chino mismo y que esa integridad probablemente puede ser lograda mediante conversaciones directas entre las dos partes de las fuerzas internas, sin interferencia externa. “Las relaciones sino-soviéticas. 1911-1957” Colección de Documentos, Moscú, 1959, p. 200. Notas: 1. Por cuestiones de seguridad, en esta correspondencia, Stalin usó el seudónimo de Fillipov. 2. En las memorias del diplomático y autor chino Shi Zhe se afirma erróneamente: “En diciembre de 1948, la parte soviética nos envió una carta que el Gobierno soviético recibió del gobierno del Kuomintang. Este pedía al Gobierno soviético que mediara en la disputa entre el KMT y el PCCh para poner fin a la guerra civil… El Gobierno soviético nos entregó el original (texto en ruso) de la carta sin ningún comentario”. (Recuerdos de Shi Zhe, Zheniu, 1988, Nº 5. La traducción rusa es publicada en Problemas del Extremo Oriente, 1989, Nº 1, pp. 139-148. Lo citado puede verse en la p. 141). 3. Jian Jijun y Shao Litsi ya habían sido autorizados por el Gobierno de Nanjing en 1946, para sostener conversaciones con los representantes del PCCh. Pero esas conversaciones, celebradas con la mediación del general Marshall, fueron interrumpidas por Chiang Kai shek.
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4. En este párrafo se discutían los enlaces entre la estación de radio del PCCh y Moscú, por esa razón el acápite se dejó en blanco. Traducción del ruso al inglés de Satyabhan Singh y Tahir Asghar Cortesía de Novaya i Noveishaya Istoriya, No. 4-5, 1994, pp. 132-140. Traducción del inglés al español de Thiago R. Cortesía de http://www.revolutionarydemocracy http://www.revolutionarydemocracy.org/rdv3n2/maostal.htm

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