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El dinero y la vida.

El imperio del consumo Eduardo Galeano.

Introducción Cuando nos damos cuenta de lo que está pasando con nuestras vidas y con nuestras familias, del cómo se están consumiendo por este siglo consumidor y gastador es un poco tarde muchas veces para decir ¡Basta! Ya que se vuelve parte de nuestras vidas, una cosas ya cotidiana y eso es lo que no hemos podido dejar, las ganas de comprarlo todo, las ganas de salir a derrochar el dinero que muchas veces no tenemos y que por arte de magia aparece en nuestras manos, siendo que en verdad nos hemos endeudado de una manera que solo nosotros somos capases. En este artículo queremos mostrarle lo que verdaderamente está pasando con las vidas de las personas, y como las familias se están destruyendo por causa de algo que nosotros conocemos y le tenemos repugnancia pero que a la vez le tenemos amor, cariño, y una suerte de apreciación ya que sabemos que sin dinero no funcionamos o quedamos excluidos del mundo tan globalizado y tan moderno.

Cuando nos damos cuenta de que la vida se nos está yendo de las manos como se va el agua entre los dedos comenzamos a preocuparnos, y eso es causado por

la desesperación de saber que hemos hecho de productivo con nuestra vida y con nuestras familia. Comencemos a ver en que nos hemos equivocado y en que estamos bien. Si bien el dinero en estos días es esencial para poder internarse en el mundo en el que vivimos no podemos dejar que no absorba de manera completa, no podemos dejar que el consumo y el gastadero de plata nos hagan esclavos de algo que no nos es para nada satisfactorio. Comenzaremos con algunas preguntas: ¿Por qué un estudiante de universidad ve cuánto dinero ganara al sacar su carrera?, ¿Por qué una persona quiere siempre ascender en el puesto que tiene dentro de una empresa?, ¿Por qué un niño piensa en tener todo el dinero del mundo cuando sea grande?. A estas preguntas tenemos respuestas que no son muy buenas, pero nos llevan a darnos cuenta en que estamos fallando. Todas estas preguntas tienen una respuesta en común, la codicia, la ambición y la certeza de que si no tienes dinero no eres nadie. Es así como la sociedad ha creado una nueva necesidad en las personas, la necesidad de ser aceptado en una cultura totalmente gastadora, de alta alcurnia y estatus completamente elevado. Si bien es rico comer en una pica’ lo es mucho más ir a un restaurante donde la comida es fina, rica y muy cara, pero la excusa usada usualmente es “esto esta rico, y lo que cuesta lo vale” y así como nos internamos en este mundo, pero no solo los adultos caemos en ese jueguito muchas veces, sino que a nuestros niños cada vez más les gusta salir a comer en lugares de comida rápida o chatarra, y es así mismo como se pierde la cultura de cocinar algo sano y rico en casa, estamos dejando que nuestras raíces sean reemplazadas por algo que tiene cara de rico pero que en un corto plazo nos ara tanto daño que revertirlo será difícil. Muy seguido en nuestras mentes pasa la idea de que si no tenemos nada, no valemos nada, y eso es algo que hacemos vida en nuestras vidas, si tienes plata eres alguien con importancia e influencia, pero si no tienes ni un centavo no podrás insertarte en la sociedad porque de apoco te irán sacando, eso pasaría a ser una forma de discriminar por el dinero que se tiene en el bolsillo. Y es algo que ocurre en los sectores más poblados de nuestro hermoso planeta tierra, donde encontramos las diferencias económicas marcadas de una manera muy explícita, y que con o sin querer nos mete en un saco donde lo que cuenta es tu dinero. ¿Para que requerimos de un mall extremadamente grande y caro si no tenemos con que ir a comprar? Es de esta manera como llegamos a endeudarnos por sumas que no sabemos si podremos pagar sin quitarle importancia a lo verdaderamente importante, el gastar el dinero que no poseemos nos lleva a

mostrar algo que no somos pero que delante de la otra gente se bien, es ahí donde aparecen las caretas y los prototipos de compradores, aquellos que no preguntan cuánto vale por que valga lo que valga, lo compraran. Nos hemos hecho esclavos de los malls, de los centros comerciales, de los parques de diversiones, de los centros culturales de alta alcurnia, de las academias, de los restaurantes y de los centros de comida; todas estas cosas sin ser necesarias para nosotros. Es una pena entrar en un colegio y ver la cantidad de niños obesos o con sobre peso, que por descuido de los padres y por el querer darles todo están sufriendo con algo que perfectamente se podría haber frenado. En un kiosco de un colegio muy difícilmente vas a encontrar frutas y alimento sanos para los pequeños, y no encontraras a un niño que se preocupe de cuanta chatarra consume. Esto pasa por la escasa preocupación de los padres, que le dan dinero a sus hijos como colación en vez de echarle a la mochila algo tan sano como una fruta, y de esto los niños se vuelven adictos, ya no quieren comer sano si no que buscan lo rico pero que a la vez les hace mal. Los padres que no se preocupan de lo que sus hijos consumen tendrán las repercusiones en el futuro porque cuando quieran revertir el daño les será muy tarde. Hoy se ha implementado una prueba Sincé para ver es estado físico de los niños, con la cual se ha demostrado la vida tan deplorable que están llevando los chicos y sabemos que todo esto es gracias a que la alimentación en los hogares es cada vez más mala. Ya no es tradición comer el día domingo juntos en casa como una familia si no que en vez de cocinar estar en casa se van a un mall a gastar en el Burger King, o en el doggis, o también en el Mc donals o bien hemos reemplazado los jugos naturales por la no muy buena Coca-Cola y las bebidas light. Es así como podemos encontrar también que la mayor cantidad de gente obesa en el mundo es donde se crearon las bebidas light, las comidas dietéticas, o las comidas libres de grasas, que en la realidad son comidas totalmente dañinas para nuestro sistema y nuestro cuerpo. Otro de los influyentes en este gran problema del consumismo es la publicidad, es este el que hace de un producto una necesidad, logra que la gente se enganche de algo y lo convence de comprar lo que no debería pero lo hace porque se creó una necesidad que siempre vamos a tratar de saciar. Es así como grandes empresas buscan llamar la atención del público de una manera llamativa y creativa para hacer que el receptor se encante del producto que se está ofreciendo y que se está mostrando. Muy generalmente se presentan publicidades con atractivos colores y llamativos diseños lo que hace que el cerebro de la persona diga: “yo lo quiero, yo lo quiero” siendo que no se necesita o no es indispensable para la persona el obtener ese preciado producto.

Pero así como ganan también gastan altas sumas para lograr atraer al público deseado, ocupando tecnología de última moda, utilizando lo que esté al alcance de la mano para atraer al consumidor. La posición económica nos ha llevado a ser dependientes del dinero sin darnos cuenta que hemos dejado valores y tradiciones a un lado para pasar a ver otro mundo muy distinto al que debiéramos estar viviendo, el mercado, las ofertas, las tentaciones, el consumo nos ha quitado tiempo valioso de recreación y esparcimiento con familia, amigos, seres queridos, nos ha quitado un tiempo que no podremos volver a tener, nos ha quitado momentos de amor; y si bien nos ha dado muchas felicidades podemos decir a ciencia cierta que la felicidad que entrega el dinero, el comprárselo todo, no llena el vacío que podremos llegar a tener si algún día dejamos de lado lo más importante que un ser humano puede tener… su familia. Es de esta forma como nos damos cuenta del sistema del mundo que nos está echando a perder como seres humanos, que matan por dinero para lograr tener fortuna, que son capases de convertirse en verdaderos monstruos si es que no tienen lo que quieren, que son capases de dejar de lado la familia y seres amados por un fajo de billetes que dentro de un tiempo no servirán y es ahí cuando te darás cuenta de lo que realmente importa y de lo mucho que has perdido. No dejemos que el imperio del consumo nos lleve a ser ogros para nuestras familias ni dejemos que la mentira y el engaño sea parte fundamental en nuestras vidas, tomémosle el peso a lo que verdaderamente está pasando y tengamos en cuenta que es el futuro de aquellos que vienen después que nosotros el que estamos echando a perder.

Bibliografía Guía de filosofía: el imperio del consumo( Eduardo Galeano)