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BABEL

historias y metahistorias ::: 01


::: PRETEXTO :::

BABEL ESTÁ SIENDO EDIFICADA sobre una paradoja: escribir


una crítica del acto mismo de escribir. Por lo tanto, bajo esta
paradoja es posible definir, por lo menos, a quienes se dirige
esta revista: a los que se dedican a escribir y a leer. La
sinceridad nos parece necesaria desde el comienzo, como también
es necesario dejar de lado la pretensión de estar creando el
producto cultural y científico que la sociedad necesitaba: se ha
dicho «los que se dedican a escribir y a leer», no «los que
saben leer y escribir». ¿Elitismo? Claro que sí, toda escritura
«intelectual»* es elitista. Sin embargo, lo importante aquí es que,
aunque toda escritura intelectual sea elitista, no toda escritura
intelectual se hace una crítica a sí misma por ser elitista.
Hay una extraña ilusión rodeando al que escribe que lo
hace creer (mientras escribe y, a veces, aún después) que sus
palabras están transformando el mundo. Así, el intelectual paga
su deuda existencial y económica con una sociedad que, por lo
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

*
La palabra «intelectual» denomina a los que usan el intelecto, a los que piensan por
los demás, a los que enseñan (a los demás) lo que se debe pensar. Da tristeza seguir
usando un término que nos parece tan cargado de violencia y discriminación: en nombre
de esa palabra se puede uno otorgar el título de conciencia de masas; el acto mismo de
usar el término «masas» ubica al intelectual más allá de ellas, en algún espacio que lo
exenta de vivir la vida como el resto de la sociedad: el es un público-crítico, no un actor
en drama de la vida.
general, lo tolera y lo mantiene sin saber, bien a bien, para qué
le sirve su existencia. Así como el burócrata, el intelectual vive
mediante una porción de ese gran domingo llamado erario
público. Una paradoja más: Babel, para mantenerse en pie, ha
de necesitar que la adquieran, principalmente, los intelectuales,
los que se dedican a leer y a escribir, los que viven (vivimos)
de un público que no lee, pero paga, lo que escribimos. La
crítica de uno mismo es una extraña acción que se balancea
entre lo gozoso y lo flagelante.
Nos parece que no hay mejor pretexto para empezar a
escribir o leer que escribir o leer sobre uno mismo. Ese lirismo,
ese espanto ante las complicaciones de la identidad, de lo que
uno mismo es y hace, nos ha inquietado al grado de inventar
una revista. Una revista donde pudiéramos leer y escribir las
historias que nos hubiera gustado escribir y leer, pero, sobre
todo, las reflexiones sobre la historia que nos hubiera gustado
pensar o debatir. Así pues, la oportunidad apareció y, cuando la
oportunidad toca la puerta, no queda más remedio que abrirle;
pero una vez que la oportunidad está sentada en nuestro sillón
favorito, es necesario conocerla y criticarla. Y es que cuando la
oportunidad no es oportunamente criticada se convierte fácilmente
en autocomplacencia, perdemos nuestro sillón favorito.
En cierto libro cercano se cuenta la historia lejana de
una torre que llegaría al cielo. De esa torre, imagen de la
autocomplacencia, no ha quedado ni el polvo, sólo nos queda
esa historia lejana.

José David Calderón y Rafael Villegas


::: CONTENIDO :::

[5]
Díez cuadros de censura en El Salvador
Texto: Mónica Jones Linazasoro
Ilustraciones: Ignacio Sánchez Rolón

[29]
La imagen y el ojo, la letra y el habla
Reflexiones epistemológicas sobre el uso
de las imágenes en la Historia
Carlos Alberto Ríos Gordillo

[47]
El espíritu decente y el pudor benevolente:
ensayo sobre la censura corporal
en México durante la década de 1940
Anel Hernández Sotelo

[67]
Microhistoria, microsociología,
microetnología y las fuentes orales
Por una antropología del mundo de los informantes
Juan Karlos Romera Nielfa

[97]
Entre imaginarios y paraísos artificiales
El lenguaje de la política en los medios de comunicación
José David Calderón García

[123]
Madonna Global;
una biografía de Evita Perón
Cecilia López Badano
DIEZ CUADROS DE CENSURA EN EL SALVADOR
Texto: Mónica Jones Linazasoro
Ilustraciones: Ignacio Sánchez Rolón
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Palabras enterradas

LIBROS ENTERRADOS, otros muchos quemados en el patrio


trasero, y discos de Silvio Rodríguez que se esconden bajo la
cama son sólo algunas de las vivencias que recuerda Amparo
Marroquín, mi entrevistada. Amparo no para de hablar. No son
muchas las preguntas realizadas en la entrevista, ya que un
tema la lleva a otro en un orden y subordinación de ideas que
parece adivinara, anticipándose al entrevistador. Parece que al
hablar hiciera un ensayo. Y es que este ensayo hay que
rescatarlo a través de la historia oral, interpretando las voces, los
silencios y hasta los tartamudeos que, en ocasiones, nos dicen
más que las palabras.
Amparo comienza haciendo historia de historias. Narra
las historias que oye sobre El Salvador de los años 70’s. Hace
un traslado en el tiempo y nos lleva hasta su tiempo. Aparece
entonces todo un panorama en el que esta ahora joven estu-
diante salvadoreña de comunicación del ITESO comparte
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su percepción de los años 80’s. Comienza hablando de los


asesinatos de monseñor Arnulfo Romero y de Mario Zamora,
seguidos de los de intelectuales salvadoreños y jesuitas, así
como de las amenazas de muerte a profesores universitarios.
El relato de Amparo pasa del ámbito de lo global -
digamos de carácter nacional como los asesinatos de personalidades
de la política- al ámbito de lo personal, es decir, su cotidianeidad.
Es en este ámbito que vivía y percibía la censura. Habla como
hija. Habla como la estudiante que aspiraba ir a la universidad
jesuita. Mientras que Amparo se absorbía en una clase «casi
casi» clandestina sobre Gramsci por la mañana, escuchaba
música de protesta chilena y nicaragüense por la noche y, antes
de dormir, se aseguraba de guardar los discos y cassettes bajo
el colchón.
Esto es el inicio de una serie de anécdotas y experiencias
sobre la censura en El Salvador, entre las que destacan las
revisiones en aeropuertos, donde soldados –muchos de los
cuales ni siquiera asistieron a la escuela primaria- pretendían
leer pasaportes al revés y mientras buscaban como inquisidores
los libros «rusos», en especial «los de ese señor perverso».
Sí... ese... Marx... «Marx el ruso», el izquierdoso, no el alemán
que traen los jesuitas. Al parecer el soldado salvadoreño creía
que Carlos Marx era «ruso» y el otro, «el alemán», seguramente
no había de ser tan malo. Así, resulta que por un error de
percepción entre los soldados salvadoreños sobre la nacionalidad
del autor del Manifiesto Comunista, algún sacerdote jesuita se
llegó a salvar de ser detenido en el aeropuerto y puesto en
prisión. También explica Amparo que los libros permitidos, como
La Celestina, Sófocles y otros clásicos griegos, eran disfraz con
el cual se daba entrada a cajas de libros clandestinos.
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Amparo se emociona al describir esto y es que ella leía


justo esos libros que se apilaban bajo una capa de ediciones de
Sófocles, aunque de Sófocles y de griegos no tenían nada: eran
los libros del boom latinoamericano y de Marx, «el alemán» para
el asiduo lector, «el ruso» para el censurador. Oficiales tocaban
a la puerta de la casa de Amparo. Buscaban en los libreros de
la familia Marroquín la supuesta «perversidad comunista», mientras
que a dos puertas una nube negra flotaba sobre el patio de la
vecina, quien estaba quemando sus libros porque ya se acercaba
el ejército.
Palabras en el entierro es el común denominador de la
cotidianeidad salvadoreña que describe mi entrevistada. No se
escriben... No se dicen... Sólo se ametrallan como aquellos
libros de la biblioteca jesuita cuyos lectores, algunos de ellos, ya
están muertos. Palabras que intentaron sofocar y que Amparo
Marroquín rescata y saca a flote para hablar de ellas, para
pensarlas.

He decidido que una buena manera de compartir estas palabras


es a través de una serie de situaciones que llamaré, a partir
de este momento, cuadros de censura. Estos cuadros son diez
y en cada uno de ellos Amparo retrata sus diferentes percepciones
respecto a la censura, sobre todo en el ámbito de lo cotidiano.
Toca a nosotros observar estos cuadros, analizarlos, compartirlos,
sacarlos a la luz y desenterrar de ellos sus palabras. El título de
cada cuadro corresponde a palabras tomadas literalmente de la
trascripción de la entrevista con Amparo.
Observemos pues estos «cuadros»:
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CUADRO 1

«¿El teléfono estaba intervenido?, por supuesto»

Amparo explica cómo en 1980, después de que matan a Carlos


Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, vino el «estallido
absoluto»: el éxodo masivo de la gente, incluyendo a su familia.
Su padre, por ejemplo, trabajaba como decano de la Facultad de
Medicina de la Universidad Nacional de El Salvador –universidad
asociada con cuestiones de izquierda-. Todos los profesores
estaban amenazados de muerte y, con más razón, su padre,
puesto que el abuelo de Amparo había pertenecido al Partido
Comunista. Por esto mismo el teléfono siempre estaba intervenido.

CUADRO 2
«Les arrancaron las portadas a todos mis libros»

Amparo comenta: «Cuando uno está chiquito uno no se da


cuenta de muchas cosas». Ella apenas y se percataba que
muchos de sus libros de cuentos rusos no tenían portada. En un
principio pensaba que las hermanas lo habrían hecho «cuando
eran pequeñas», pero después se daba cuenta que justo para la
época, arrancarle la portada a un libro ruso era salvarle la vida
a alguien. Recuerda de la siguiente manera: «les arrancaron las
portadas a todos mis libros porque si llegaban los soldados a
catear y miraban un nombre ruso... por eso te podían matar».
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El antecedente de un cateo comenzaba cuando alguien


le avisaba al ejército sobre algún sospechoso en la colonia. Es
entonces que los soldados rodeaban toda la colonia y empezaban,
casa por casa, a buscar cualquier cosa. La gente tenía que
darles libre acceso: abrirles el paso, abrirles las puertas de
completamente, y enseñarles todo lo que ellos quisieran ver.
Recuerda Amparo: «Y... si vos te negabas... tenías algo
sospechoso... te podían matar o llevar preso». Ante esto, la
familia de Amparo le daba los libros del abuelo a amigos de la
familia que eran de derecha y, por ende, no sujetos de cateos.
Los cateos continuaron en El Salvador hasta el 1989 y
1990 y, según mi entrevistada, abundaron sobre todo en los
años 1980, 1985 y 1987.

CUADRO 3
«Normalmente lo que se hacía era quemar los libros»

Una maestra de Amparo contaba a sus alumnos cómo en su


casa era común enterrar los libros. No sólo en su casa. Amparo
recuerda la anécdota de otro profesor universitario: «¡Ahí viene el
ejército y viene cateando¡», este fue el «pitazo». El maestro
sacó todos los libros que pudieran ser motivo de sospecha y les
prendió fuego. Lo curioso aquí es que al prenderles fuego otro
vecino se asomó por el traspatio, vio que les había prendido
fuego, salió, tomó sus libros y se los arrojó a él. Amparo simula
la voz del maestro: «Cabróooon espérate». Gritaba el maestro...
y la llama subía y subía.
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CUADRO 4
«Me tenés que prometer que nunca la vas a cantar»

No sólo los libros eran censurados, sino también la música. En


casa de Amparo gustaban de la expresión artístico-musical
popular a través de los discos del músico nicaragüense Carlos
Munguía Godoy y su «Misa campesina nicaragüense». Lo mismo
contaban con cassettes del venezolano Oli Primero, así como
con último discurso de Salvador Allende.
Ante esto, era obvio que la niña Amparo quisiera
escucharlos. «Yo quiero escuchar esa música» –decía- , y el
padre le contestaba: «Bueno... te voy a poner los audífonos pero
no la podés cantar». Cuando Amparo preguntaba por qué no la
podía cantar el padre explicaba: «Bueno... porque a la gente no
le gusta oír esta canción y entonces es mejor que no la cantés
y entonces me tenés que prometer que nunca la vas a cantar,
que nunca le vas a decir a nadie que nosotros tenemos esta
música».
Al parecer, traer música de protesta tenía el mismo
efecto que traer un cuento ruso o un libro de Marx. No vivías
para «contarlo ni cantarlo» y, al respecto, hay muchas anécdotas.
El tío de Amparo, por ejemplo, quien era diplomático, llegó en
una ocasión proveniente de España a San Salvador arriesgándose
con los últimos discos de Oli Primero, escondidos en el estómago
cubierto por la camisa y el saco. Seguramente habrá muchas
otras anécdotas. Lo importante, sin embargo, es encontrarles su
carácter no anecdótico, es decir, su trasfondo, aquel de las
bocas y los oídos callados, censurados.
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CUADRO 5
«Por aquello de ‘Marx el Ruso’ «

Diera la impresión de que este es uno de los cuadros preferidos


de Amparo. En él no hay libros enterrados o quemados, ni
personas detenidas o asesinadas. Lo que sí hay es la ignorancia,
por una parte, y la buena fortuna, por otra. Se trata de la
experiencia del padre Ellacuría en el aeropuerto de San Salvador,
ya adelantada al iniciar esta charla con el lector. Resulta que,
también regresando de España, este jesuita decidió arriesgarse a
pasar unos libros de Carlos Marx. En el control de aduana le
abrieron la maleta y fue entonces que el siguiente diálogo tuvo
lugar:
-»… y esto????» –pregunta el soldado- «¿Esto es Marx
EL RUSO?».
-»Por supuesto que no» –contesta el jesuita- Éste es Marx
EL ALEMÁN».
-»Ahhhh... Entonces puede pasar» -termina el militar dejando
pasar libremente al padre Ellacuría.
Desgraciadamente, Ellacuría sólo pudo compartir esta anécdota
hasta 1989, año en que fue asesinado.

CUADRO 6
Por aquello de Gramsci vs La «caja de cristal»
y el Ministerio de Educación de El Salvador

Amparo simula las palabras de sus padres que, a su vez, son


portadoras del pensamiento y preocupación de la clase media de
izquierda en El Salvador de los 80’s. Ante la evidente
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concientización social de los jóvenes dentro de este sector, los


padres y madres temían que sus hijos entraran a la guerrilla, por
lo que comenzaban a educarlos para que iniciaran a pensar de
derecha. Comenta Amparo que su padre, por ejemplo, después
de haber sido amenazado de muerte, dio un giro radical de
izquierda a derecha y dijo: «No, al carajo, yo no me voy a estar
complicando la vida… no me voy a meter en nada de estos
rollos».
Mucha gente de izquierda le dio la espalda al padre de
Amparo y, al respecto, Amparo manifiesta que en esa etapa ella
misma se cuestionaba muchas cosas. Por ejemplo, aunque oía
hablar de monseñor Romero, a ratos le parecía que no era una
buena persona e incluso desconfiaba de los jesuitas y se
preguntaba si los guerrilleros eran terroristas o algo así.
Pareciera que en ocasiones la realidad amenazante
enfrascaba a familias de pensamiento de izquierda en una nube
de confusiones de derecha. Es en este vaivén de izquierdas y
de derechas que Amparo fue inscrita en una escuela de monjas
estudiosas de la teología de la liberación. Diera la impresión de
que la tradición familiar de izquierda se imponía muy a pesar de
los temores y deseos de sobrevivir en esta guerra de pensamientos.
Una de las monjas «teólogas de la liberación» explicaba esto a
Amparo con las siguientes palabras: «¿Sabés qué es lo que te
pasa a vos?... que en realidad con vos es bien fácil, porque
vos lo traés en la sangre».
A partir de este punto, la educación de Amparo tomó un
vuelco total hacia la izquierda. ¿Qué, cómo y con quién estu-
diaba Amparo? Para reproducir esta atmósfera, nada mejor que
las propias palabras de Amparo: «Yo.....empiezo a recibir clases
con un profesor de izquierda y que era un profesor
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absolutamente autoritario... DICTATORIAL y nosotras en los


colegios de monjas, pues claro, el profesor llegaba y se burlaba
diciendo: Ustedes... no saben lo que es el mundo y viven
encerradas en una caja de cristal, -continuaba el maestro- el
programa del ministerio de educación dice que ahora tenemos
que estudiar HISTORIA DEL SALVADOR de no se qué –y
concluía- Pero a mi no me interesa eso... Yo les voy a enseñar
GRAMSCI».
Todo lo contrario de lo pudiéramos imaginar de una
escuela de monjas en México: aquí algún secretario de estado
hoy en día apunta con su dedo inquisidor a un libro de Carlos
Fuentes; en El Salvador esto estuvo en su panorama hace dos
décadas. Aquí la Iglesia católica no era censuradora, sino todo
lo opuesto, y nos parecería similar al papel jugado por la Iglesia
católica en San Cristóbal de las Casas, con Samuel Ruiz en los
años 90’s. La Iglesia católica -y lo mismo sus escuelas en El
Salvador- era un trampolín para las comunidades eclesiales de
base en donde, vía la teología de la liberación, se generaba una
concientización social entre los jóvenes.
Sería difícil saber qué tanto le habrían enseñado o
habrían profundizado en cuanto a conceptos gramscianos. Lo
cierto es que fuera de todas estas especificidades, Amparo
disfrutaba estas lecturas y dicho gusto se enriquecía por la
influencia de una de las monjas del colegio, quien le proporcionaba
libros «prohibidos», libros que le abrían la mente… libros que la
cuestionaban.
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CUADRO 7
«Arranca la revista, arranca unas hojas, forra el libro,
que nadie te lo vea y me lo comentás»

Estas son las palabras que una monja dijo a Amparo. La propia
Amparo comenta que era algo «peliculesco», casi casi policiaco,
eso de pasar los libros de Gramsci, Marx yel «boom» latinoamericano
forrados con hojas arrancadas de revistas de moda como Vogue,
etc... para que los padres no te los vieran. Relata cómo de
pronto su madre la sorprendió y le dijo : «Sentáte y cerrá la
puerta... Enséñame ese libro... ¿Quién te dio ese libro?...». Así
comienza el cuestionamiento, la plática o sermón que a continuación
presento, por ser un claro ejemplo de discusiones cotidianas
entre padres e hijos salvadoreños, acerca de lo preocupante que
era la concientización social dentro de un ambiente represor
militar. Simula Amparo la voz de su madre: «Qué... Te dijeron
que podés cambiar el mundo?... Yo soy tu mamá y te voy a
decir algo... que te quede bien claro. Pobres siempre ha habido
y siempre van a haber y vos no podés hacer nada contra eso...
¡vos no podés hacer nada por cambiar el mundo¡... Todos los
que han tratado de cambiar el mundo han terminado muertos».

CUADRO 8
«En El Salvador no hay Librerías
durante toda la guerra».
Cortázar era autor prohibido

Explica Amparo que para ella era normal, en su época de


primaria y secundaria, que no hubiera librerías. El gobierno en la
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época de la guerra autorizaba solamente la publicación de textos,


por así decirlo, «clásicos», en una edición especial llamada
«Clásicos Reussi», que incluía a Sófocles, La Celestina y Seis
personajes en busca de autor, entre otros. Amparo recuerda
que una profesora universitaria, Julia Montufer, era dueña de la
única librería en San Salvador durante la guerra. Los libros los
traían clandestinamente –comenta- y explica que Bennedetti y
Cortázar eran autores estrictamente prohibidos. Montufer describía
cómo en su librería de pronto cayó una bomba incendiaria.
«¡BUM! o sea, ¡VUELA TODO!», y su esposo murió.

CUADRO 9
«Hay una cadena nacional de radio
que es una de las cadenas más nefastas»

Amparo explica como en 1988 de repente se encontraba con


soldados en todas las esquinas. Al recordar esta escena hace un
análisis de cómo, debido a la guerra de baja intensidad planeada
por los Estados Unidos, la gente se hartó y era fácilmente
manipulable por la prensa. La gente hablaba y decía «mire yo
soy población civil y quiero decirles que estoy harta de la
guerra... y le pido al ejército que mate a esos malditos
guerrilleros» o cosas como «le pedimos al ejército la cabeza de
esos curas comunistas que están insurrectando la guerrilla».Es
en este punto de desinformación y manipulación que el 16 de
noviembre de 1988 amanecieron muertos seis jesuitas. En las
noticias esto apareció tiempo después y la familia de Amparo se
enteró cuando un tío desde Australia les llamó: «¿Qué pasó?
¡Mataron al rector de la UCA!», exclamó el tío. Incrédula, la
familia de Amparo contestó «¡No! ¡No lo han matado¡... ¿Cómo
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que lo mataron?». Amparo termina este cuadro diciendo: «Uno


estaba completamente desinformado. No sabías qué era lo que
pasaba... no sabías ni a quién creerle.

CUADRO 10
«Toda la biblioteca la balacearon». Cuadro Final

El cuadro final de Amparo es precisamente eso... un cuadro.


Dice Amparo que cuando visitas el museo que tiene la UCA en
memoria de estos jesuitas muertos, allí está toda la ropa que
llevaban puesta manchada de sangre. Explica que los jesuitas
tenían dos cuadros. A uno de ellos, el de monseñor Romero, le
dispararon «justo en el corazón» -dice Amparo – y al otro lo
derritieron con lanzallamas». Amparo se pregunta: «¿por qué
seguir disparando el cuadro?... Es simbolismo», se contesta.
Termina Amparo contando lo que en su universidad se relata
sobre la balacera en la biblioteca jesuita: «Ametrallaron toda la
biblioteca... que más decir... bueno... libros de griego, libros de
latín, de teología clásica, de los padres de la Iglesia... de Santo
Tomás... de San Agustín. TODOS pasaron por metralla... así
todos rotos por en medio... ¡Biblias ametralladas por completo!
Cierro nuestra charla con este cuadro. Dentro de él hay
mucho más que llamas, libros y cuerpos tendidos. Al ver este
cuadro nuestras bocas hablan y no permiten volver a ser
calladas.
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Nota
Una primera versión de «Díez cuadros de censura en El Salvador» fue presentada como
ponencia en el V Congreso Internacional de Historia Oral (Guadalajara, México; 2002).

Sobre los autores


Mónica Jones Linazasoro (Nogales, México; 1971) es pasante de la Licenciatura en
Historia por la Universidad de Guadalajara. hypatialinaza333@hotmail.com

Ignacio Sánchez Rolón (Salamanca, México) es pasante de la Licenciatura en Historia por


la Universidad de Guadalajara y miembro del consejo de Limbo Editorial. Además, en
2005 obtuvo el Premio Julio Verne, en la categoría de historieta. nachotto@gmail.com

Cómo citar este ensayo


JONES LINAZASORO, Mónica
[2006] «Díez cuadros de censura en El Salvador», en Babel. Historias y metahistorias
(Guadalajara: Limbo), núm. 1, enero-abril, pp. 5-28.

::: www.limbo.org.mx/babel.htm :::


LA IMAGEN Y EL OJO, LA LETRA Y EL HABLA
Reflexiones epistemológicas sobre el uso de las imágenes en la Historia
Carlos Alberto Ríos Gordillo
30 / BABEL: 01

…por qué tuvo que costarle a la humanidad tanto


tiempo llegar a una expresión plausible de los
efectos visuales que crean la ilusión del parecido
[…] El arte primitivo empieza, como el de los
niños, con símbolos de conceptos. Cuando un niño
dibuja una cara, un círculo simboliza la máscara,
dos puntos los ojos, y dos líneas la nariz y la
boca. Gradualmente el simbolismo va aproximándose
a la efectiva apariencia, pero los hábitos conceptuales,
necesarios para la vida, hacen muy difícil, incluso
para los artistas, descubrir a qué se parecen las
cosas para un ojo sin prejuicio. Se ha necesitado
nada menos que el tiempo transcurrido desde el
Neolítico hasta el siglo XIX para perfeccionar el
descubrimiento…

E. H. Gombrich,
Arte e ilusión
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 31

Introducción

HACE ALGUNOS AÑOS, en un libro muy difundido aunque


bastante irregular, Peter Burke publicó un artículo de Ivan Gaskell
cuyo argumento general giraba en torno de las razones por las
cuales las imágenes no eran incorporadas sistemáticamente en el
análisis histórico. Curiosamente, aunque este artículo construye
su argumento sobre esta pregunta al final termina sin responderla
satisfactoriamente [GASKELL:1993:209-239]. No obstante, en él se
encuentra plasmada la complejidad que conlleva el estudio de las
imágenes en el oficio de historiar.
Es cierto que en estos momentos resulta inevitable
reflexionar sobre las imágenes como «testimonio» y las implicaciones
metodológicas que este ejercicio conlleva, pero existe también
una dimensión epistemológica que es necesario abordar: la
manera en la que se ha estructurado el conocimiento discursivo
y visual en el mundo moderno. Estructuración que corresponde a
varios factores: el cambio del estatuto social de las manifestaciones
artísticas entendidas como un momento de expresión de las
sensibilidades humanas; la estructuración y predominio del
conocimiento científico respecto de otros conocimientos no científicos
y lejanos a la lógica de funcionamiento de su método; y la
paulatina jerarquía de los saberes del mundo moderno y de los
sentidos humanos.
Con la intención de abordar estos ejes, va dirigido el
presente ensayo sobre el rol de las imágenes y del arte en la
historia.
32 / BABEL: 01

El estatuto del arte en el mundo moderno

1. En la cita que sirve de epígrafe, un historiador del arte tan


brillante como E. H. Gombrich ha señalado uno de los problemas
más importantes del arte: crear la ilusión del parecido con la
realidad. Y ello significa un intento de conocer el mundo, de
entender lo real a través del desdoblamiento de la imagen del
mundo.
Esta actividad creadora de formas artísticas es parte del
tiempo de las satisfacciones humanas en la propia vida cotidiana
(el tiempo de lo excepcional) y no de un tiempo productivo, de
la rutina diaria, de las actividades sociales cotidianas, o bien, de
lo ordinario. Como Bolívar Echeverría ha señalado, la vida
cotidiana de las sociedades se constituye únicamente como tal,
en la manera que coexisten estos dos tiempos, estas dos formas
de la existencia humana: «Si no hay esta peculiar combinación,
en mayor o menor escala, sea en toda una vida, en un año o
en un mismo instante, de estas dos versiones de la existencia
cotidiana; si no se da la combinación de una existencia que
ejecuta automáticamente el programa codificado con una existencia
«en ruptura» o que trata «reflexivamente» ese programa, no
puede hablarse de una existencia cotidiana propiamente humana.
Por esta razón, la temporalidad real de la cotidianeidad humana
sólo puede concebirse como una combinación o un entrecruzamiento
muy peculiar de las dos caras o los dos tipos contrapuestos de
la temporalidad elemental» [ECHEVERRÍA:1998:188].

2. Hasta el final de la Edad Media estos dos tiempos eran


complementarios. El tiempo ceremonial de la Iglesia, que con su
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 33

espíritu universalista hermanaba a todos los hombres, se medía


con el tañer de las campanas y con el calendario litúrgico [LE
GOFF:1999:11-170]. Y con ello, las realizaciones prácticas de la
actividad cultural se encuentran en el comportamiento humano de
manera lúdica, ceremonial y estética. El comportamiento y la
actitud ante lo sagrado se complementa con el trabajo y la
producción de los bienes materiales, sin considerarlo antitético del
mismo, sino complementario o como parte inherente de éste.
Así, el rebajamiento del nivel espiritual al mundo cotidiano;
el comportamiento de complementariedad entre el tiempo de lo
excepcional con el de lo normal; y el papel central de la Iglesia
en la cultura y la economía medieval, hace de las actividades
lúdicas, ceremoniales y estéticas, una síntesis entre el mundo de
lo imaginario y el mundo de lo real. De esta forma, el arte en
sus diversas manifestaciones no es un placer estético, sino una
representación de la misma vida cotidiana, de la normalidad del
mundo real mezclado con el principio de la excepcionalidad del
tiempo. El arte sacro y profano no se crean ex profeso para un
goce estético, sino para representar el mundo mismo que se vive
y se siente de formas diversas.
Sólo después de la Edad Media esta complementariedad
de los tiempos se rompe. El origen y la expansión gradual del
capitalismo hacia todos los rincones del globo, marcan el surgimiento
de la historia universal y el nacimiento de la primera modernidad
[MARX:1999]. La lógica de la reproducción de capital o del valor
que se valoriza, rompe tajantemente todas las formas anteriores
de la economía y la imbricación del tiempo excepcional con el
tiempo normal, ya que en el mundo de la reproducción del
capital hay, claramente y de forma inédita en la historia humana,
una ruptura entre lo «extraordinario» y lo «cotidiano». El primero
34 / BABEL: 01

se identifica con el tiempo improductivo y el segundo con el


tiempo productivo, o como dice Bolívar Echeverría: «separar
dentro de la vida cotidiana, el tiempo de la ruptura, como tiempo
improductivo, del tiempo de la rutina, como tiempo productivo;
depurarlos y repartirlos en la proporción adecuada –que subraya
el carácter de excepción que tendría el primero respecto del
segundo- es uno de los principales imperativos de la civilización
moderna» [ECHEVERRÍA:1998:193].
El idealismo burgués y la apropiación de la ganancia
centran toda la atención a la producción, distribución y consumo
de las mercancías. Las artes son consideradas no tanto como
una manifestación de las sensibilidades y los rituales sino como
manifestaciones que escapan al proceso productivo; como el
abandono de la normalidad de la vida cotidiana y la transgresión
de sus rasgos distintivos. Las artes no son, entonces, una forma
de la vida ritualizada o del tiempo ceremonial, si no el
restablecimiento de la validez del mundo de lo real, a través de
ese escape momentáneo del mismo que es, precisamente, lo
extraordinario. La poética y la estética pretenden crear a través
de objetos, discursos e imágenes, la experiencia necesaria para
el traslado de la vida y del mundo de lo extraordinario al terreno
de la experiencia ordinaria. Y ello es lo que permite mimetizar
la experiencia de la plenitud y del goce espiritual del ser humano
en su mundo circundante.
Esta ruptura de la normalidad del tiempo productivo
vuelve menos «real» y más «imaginaria» la realidad cotidiana y
la convierte en una realidad más virtual, porque es a través del
desdoblamiento de lo real o de la dualidad del mundo, como se
manifiesta una conciencia cultural y se actualiza lo sagrado, el
ritual, el goce y la plenitud de las sociedades.1
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 35

La jerarquía del saber.


Conocimiento escrito, conocimiento oral

1. La periodización tradicional de las etapas de la historia


humana atribuye a la aparición de la escritura un papel de primer
orden. La gran línea divisoria entre el neolítico, el paleolítico y
la etapa propiamente «histórica», reside en el descubrimiento de
los códigos lingüísticos de comunicación escrita. Con ello se le
atribuye a estas sociedades inventoras una racionalidad superior
y un instinto cognoscente más desarrollado que el de todas las
anteriores formas de organización social. Y aunque no hay que
olvidar que la comunicación verbal es la forma de comunicación
por excelencia -por ejemplo los jeroglíficos y la escritura posterior
son representaciones fonéticas antes que propiamente letras,
como en los idiomas contemporáneos-, y que es la repetición
simultánea de los sonidos expresados de manera sistemática, lo
que les atribuye la ilusión de imponerse «en el mismo segundo
al pensamiento»2 y por ende ser asemejados con la propia
cognoscibilidad, el hecho de que la gran línea temporal que
divide el 99% del pasado humano y el resto de la historia esté
basado en el descubrimiento de la escritura, refleja el grado de
estratificación de los saberes modernos basados (no en el habla
y el conocimiento oral) sino, presuntamente, en principios positivos:
la letra para las ciencias humanas y el número para la matemática
y la física.
Esta estratificación de los saberes se establece más
firmemente en el mundo capitalista, porque la expansión europea
necesitó de una forma de conocimiento eminentemente
36 / BABEL: 01

secular que tuviera una validación empírica. El conocimiento


comprobable distinto al de la fe (Teología) o de la especulación
(Filosofía) establecido como la vía más acabada de conocer el
mundo moderno fue llamado ciencia y sus detentores, científicos;
y con ello «la filosofía (o más ampliamente las humanidades)
fue relegada a la búsqueda de lo bueno (y lo bello). La ciencia
insistía en tener el monopolio de la búsqueda de lo verdadero.3
Y son precisamente el Humanismo y el Renacimiento los que
preconizan el advenimiento de una racionalidad laica basada en
postulados científicos: observación, hipótesis, experimentación,
comprobación, teorías y leyes. Pero esta ciencia es hija del
mundo moderno, ciencia que, con el paso del tiempo, será
identificada con la matemática y la física. Esta ciencia es el
lenguaje del mundo; es «el lenguaje con el que Dios creó al
mundo» y es un lenguaje que procede de lo inmutable, de lo
objetivo, de lo comprobable: el número, la representación más
abstracta de la racionalidad humana.

2. El afán científico de laicizar y desacralizar el mundo de los


dañinos efectos de la superstición del mito y la leyenda, estratifica
la forma de apropiación del conocimiento y de la producción del
mismo.4 El ojo, la mirada y la vista, son el principio básico de
la observación del mundo, pero la forma de comprobación de
conocimiento pasa del acto de la observación a la comprobación
de las hipótesis a través del lenguaje científico basado en el
número, en la representación gráfica de lo absoluto y positivo.
En todo ello, el descubrimiento de la imprenta es fundamental
para establecer la jerarquía del tipo de conocimiento científico. La
transmisión de los saberes que de boca a oído van pasando de
generación en generación es, a la luz de la ciencia moderna y
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 37

de su método, menos verdadera que la letra impresa, por estar


sujeta a vaivenes y modificaciones que alteran el conocimiento
haciéndolo imposible de comprobar. Entonces, el reducto final del
conocimiento humano, sobre todo después de la Ilustración, es el
libro.
En mi opinión, esta jerarquía de la escritura y de los
sentidos humanos ocurre a través de estas formas modernas de
conocer el mundo y comprenderlo, proceso donde se establece
la primacía y la hegemonía del conocimiento escrito ante el oral.
Así, lo escrito es el conocimiento como tal; la narración, la forma
de expresión adecuada, y el libro, el reducto final del proceso de
creación de la cognoscibilidad.

Palabras e imágenes.
Una relación desigual

1. Si el siglo XIX es conocido como el siglo de la historia, es


necesario preguntarse de qué historia. Sí, el siglo de los
nacionalismos europeos y el del despliegue planetario de la
ideología liberal alimenta una cierta visión de la historia, la
historia positiva o positivista, enfocada a otorgarle a Clío un
estatuto científico según el modelo de las ciencias naturales y
exactas. Bajo esta óptica, la práctica historiográfica se centra en
la narración de los hechos «dignos de memoria», siempre
relacionados con los grandes eventos nacionales o las figuras
políticas más importantes del momento, y en la atribución de
fetiche -debido al desarrollo de los métodos filológico y crítico-
a las únicas fuentes históricas dignas de atención: los documentos
escritos depositados en los archivos. De esta forma, las fuentes
38 / BABEL: 01

se circunscriben únicamente al peso de lo escrito y la forma de


escribir la historia es mediante una narración escrita bajo el peso
de la cronología y la represión de la sensibilidad del historiador.5

2. El hecho de que durante cientos de años las imágenes no


hayan sido incorporadas en el análisis histórico, se debe también
a los múltiples y dispares desarrollos de la interpretación de las
imágenes en comparación con los documentos escritos, pero ello
no significa que éstas carezcan de importancia. Que los historiadores
presten atención a las imágenes es una situación imperativa
porque el arte comienza desde el neolítico con las pinturas
rupestres y se despliega hasta hoy día, desde ese entonces, el
esfuerzo imaginativo desplegado en la representación tiende a la
paulatina aproximación de las apariencias del mundo natural, a la
ilusión del parecido, a la mimesis.
La imagen es un intento de desdoblar la realidad, de
representarla mediante la perspectiva, el color atmosférico, la
perspectiva cromática, etc., pero la imagen no es lo que intenta
ser. Del modo como las cosas son representadas al modo como
realmente es, hay un paso enorme. Se representa lo que puede
verse de la realidad, lo que le interesa al artista o lo que los
esquemas pictóricos pueden apreciar. De la percepción visual a
la proyección o representación de la realidad hay un problema
muy complejo: hasta la aparición de la fotografía y posteriormente
del cine, ningún aspecto del naturalismo puede equipararse a la
realidad misma: «El mundo real no se asemeja a una imagen
plana, mientras que puede hacerse que una imagen plana se
asemeje al mundo real» [GOMBRICH:2000:18].
El gran desarrollo tecnológico de la fotografía y poste-
riormente del cine, manifiestan una superioridad respecto a la
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 39

aprehensión de la realidad en comparación con el realismo del


arte. Pero la fotografía captura un segundo de la realidad, un
momento y espacio, aunque ello es todavía un fragmento de la
realidad. El cine atrapa un fragmento de ella y la reproduce
mediante escenas, pero tampoco puede atrapar toda la realidad.6

3. Las imágenes tienen un nombre en el mundo real (para decir


«esto no es una pipa», recordando a René Magritte, necesitamos
utilizar palabras). Lo que es extravagante pensar o lo que no
puede ser pensado es porque está fuera del alcance de la
experiencia inmediata, aunque no demasiado distante como para
inventarlo por completo, ya que existen referentes reales del
pensamiento, y de la cultura en la que se encuentra inmerso el
que piensa en algo (por ejemplo, para imaginarse a Pegaso se
conoce previamente a un caballo y a un ave).
La forma de concebir lo real se nutre de lo que se
piensa que es lo real, es decir, de lo imaginario.7 En este
sentido, también lo extraordinario puede ser representado (la
mitología nos ofrece un ejemplo incomparable de ello) aunque
este tipo de imágenes corresponden a la forma de concebir al
mundo y a la propia realidad, y por ello «tanto si representan a
objetos existentes como a objetos inexistentes o ningún objeto
son siempre afirmativas» [GINZBURG:2000:142].

4. Así, si la imagen es afirmativa de sí misma es porque existe


como tal. Su propia imposición en un espacio dado le otorga su
propio tiempo y lugar, de manera inmodificable y estática. Las
imágenes son arte y tienen una característica estética y otra
funcional; ambas forman parte de su significado histórico. Para el
historiador interesado en las imágenes, el análisis de éstas no
40 / BABEL: 01

debe quedarse en el aspecto formal o estético si no en la


inserción de las mismas en la cultura de la época a la que
pertenece y de la que surge; debe imbricarla en sus raíces
sociales, ideológicas y culturales. Porque la imagen como tal no
habla por sí misma si no hasta cuando se le hacen las
preguntas correctas, y es aquí donde, quizá, fuese necesario
utilizar una herramienta poco explorada en las artes visuales: la
psicología del testimonio, útil para penetrar en la mente del
creador del testimonio, como dice Marc Bloch [BLOCH:1996:203].
Para el caso de las imágenes existe una psicología de
la representación pictórica, (representada sobre todo por E. H.
Gombrich) pero es necesario estudiar estas características
psicológicas tomando en consideración a la imagen como testimonio
histórico. En el arte, de la percepción de la realidad –lo que se
ve y la forma cómo se ve- a la proyección de la misma –al
intento de asemejar la imagen con lo real-, existe un gran salto.
La percepción opera a través del reconocimiento y de la
rememoración de los referentes del mundo real, mezclándose con
los sentimientos, las pulsiones del ambiente y de la cultura. En
este sentido, la esencia de la atención es selectiva: «Podemos
centrarnos en algo que está en nuestro campo visual, pero no
en todo –señala Gombrich- Toda la atención ha de tener lugar
contra un trasfondo de falta de atención. [...] Para ver tenemos
que aislar y seleccionar. A mi juicio, el verdadero milagro es que
podamos almacenar suficientes impresiones para que quede
garantizado el reconocimiento de lo familiar» [GOMBRICH:2000:15-16].
Para el arte lo mismo que para la historia, la observa-
ción desempeña un papel de primerísima importancia (al grado
de que también es el primer paso del método científico), y de
lo que se trata es de señalar el hecho siguiente. En el arte la
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 41

observación conlleva al reconocimiento de imágenes del mundo


real (el mayor grado de parecido), como lo es la mimesis para
el naturalismo; o a señalar la inestabilidad, la complejidad de la
observación –que al ser selectiva- es parcial, como en el
impresionismo y el cubismo. Y es precisamente en el grado de
estabilidad o inestabilidad de la observación, donde se aprecia el
problema de la observación de la realidad, de la familiaridad y
la indiferencia.
Por eso, como ha dicho agudamente Marc Bloch, también
en la observación histórica operan ciertas condiciones que permiten
o bien pueden llegar a impedir u obscurecer la observación del
testigo de los acontecimientos y de la realidad. Y es sólo a
través de este procedimiento de la psicología del testimonio,
como se puede encontrar la diferencia entre un error involuntario
y una impostura, o bien, una mentira («Ante todo, una mentira,
como tal, es a su manera un testimonio» [BLOCH:1996:197]) y todo
ello sirve para medir el grado de veracidad, verosimilitud y
probabilidad de un testimonio.

5. El problema de ver cándidamente, tanto en el arte como en


la historia, lleva a percibir todo de forma natural. La familiaridad
de la que habla Gombrich, refiriéndose a la percepción visual
totalmente selectiva, impide ver bien. Y en la Historia ocurre lo
mismo: «La familiaridad lleva casi forzosamente a la indiferencia»,
señala Bloch [BLOCH:1996:204]. Y esta forma de percibir todo tan
natural ha llevado a Carlo Ginzburg a desarrollar el método del
«extrañamiento», o la toma de distancia crítica respecto de lo
que se conoce mejor, lo más próximo o familiar. Al extrañarse
y alejarse de la normalidad, de lo cotidiano, de los lugares
comunes, resaltan nuevas miradas sobre el mundo que nos
42 / BABEL: 01

rodea y del que está lejos de nosotros [GINZBURG:2000:15-39].

Conclusión. La vuelta al inicio

Si el arte en el mundo moderno ha experimentado la radical


separación entre el tiempo de lo excepcional y de lo normal, y
con ello ha perdido su conexión directa con las actividades
cotidianas (al grado de ser considerado como propio del ocio y
de lo improductivo), siendo entonces menospreciado y deformado
por el capitalismo; y además ha experimentado la jerarquía
vertical del conocimiento escrito sobre el oral, y sobre la realidad
figurativa que la ciencia del mundo moderno le ha concedido; y
que, además, ha sido también sujeto de la reproductibilidad
técnica, lo que lo ha llevado del estatuto de arte a mercancía;8
el estatuto del arte en la sociedad contemporánea requiere de
una transformación radical.
El arte no es solamente la imagen-testimonio del historiador:
es un vehículo importante que dota de sentido la existencia
humana que refleja creencias, sentimientos y concepciones del
mundo. Pero si esta vinculación ha sido rota por el proceso de
valorización del capital, (el arte, producto y mercancía a la vez)
es necesario por ende, que la obra de arte vuelva a expresar
una conexión de las manifestaciones sensoriales del hombre con
la naturaleza –en lugar de la apropiación de la naturaleza por el
arte: la mimesis-, y las manifestaciones de la existencia cotidiana
propiamente humana.
Estos son algunos de los problemas más profundos y
complejos del arte, sobre los cuales, los historiadores todavía
tenemos escasa percepción.
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 43

Notas
*
Una primera versión de «La imagen y el ojo, la letra y el habla» fue presentada como
ponencia en el 3er. Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Historia (Taxco, México;
2005).
1
Para analizar con más detalle todos los significados de esta relación entre los tiempos,
véase ECHEVERRÍA:1998 y 1999.
2
A propósito de este comentario de E. Panofsky, véase a SCHMITT:1999:26.
3
Sobre este punto puede verse a WALLERSTEIN:2001:212.
4
Y el conocimiento identificado con la idea baconiana de saber-poder: conocer el mundo
y la naturaleza para dominarla y dominar a los hombres. Sobre la dialéctica del
conocimiento véase el excelente libro de HORKHEIMER y ADORNO:1994.
5
Sobre las características de la historiografía decimonónica, puede verse el libro de
VÁZQUEZ GARCÍA:1989. Una crítica demoledora a esta visión de la Historia está en los
libros de AGUIRRE ROJAS:2005a y 2005b.
6
Sobre este punto, véase el sugestivo libro de BENJAMIN:2003.
7
Sobre la importancia de los referenciales reales que configuran el pensamiento de una
determinada época, puede verse la introducción al libro de FOUCAULT:1999a y 1999b.
8
Véase a BENJAMIN:2003:9-28.

Intertextualidades
AGUIRRE ROJAS, Carlos Antonio
[2005a] Antimanual del mal historiador, o cómo hacer hoy una buena historia crítica,
Morelia: Los libros de Contrahistorias.
[2005b] La escuela de los Annales. Ayer, Hoy, Mañana, Morelia: Los libros de
Contrahistorias.

BENJAMIN, Walter
[2003] La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Ciudad de México:
Ítaca.

BLOCH, Marc
[1996] Apología para la historia o el oficio de historiador, Ciudad de México: Fondo de
Cultura Económica.

ECHEVERRÍA, Bolívar
[1998] La modernidad de lo barroco, Ciudad de México: Era
44 / BABEL: 01

[1999] Definición de la cultura, Ciudad de México: Ítaca / Universidad Nacional Autónoma


de México.

FOUCAULT, Michel
[1999a] Arqueología del saber, Ciudad de México: Siglo XXI.
[1999b] Las palabras y las cosas, Ciudad de México: Siglo XXI.

GASKELL, Ivan
[1993] «Historia de las imágenes», en Peter Burke (editor), Formas de hacer historia,
Madrid: Alianza Universidad, pp. 209-239.

GINZBURG, Carlo
[2000] Ojazos de madera. 9 Reflexiones sobre la distancia, Barcelona: Península.

GOMBRICH, E. H.
[1998] Arte e ilusión. Estudio sobre la psicología de la representación pictórica, Madrid:
Debate.
[2000] La imagen y el ojo. Nuevos estudios sobre la psicología de la representación
pictórica, Madrid: Debate.

HORKHEIMER, Max y Theodor Adorno


[1994] Dialéctica de la Ilustración, Madrid: Trotta.

LE GOFF, Jacques
[1999] La civilización del Occidente Medieval, Barcelona: Paidós.
[2002] Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente medieval, Barcelona: Gedisa.

MARX, Karl
[1999] El Capital, Ciudad de México: Siglo XXI, tomo I.

SCHMITT, Jean-Claude
[1999] «El historiador y las imágenes», en Relaciones (Zamora: El Colegio de
Michoacán), núm. 77.

VÁZQUEZ GARCÍA, Francisco


[1989] Estudios de teoría y metodología del saber histórico, Cádiz: Universidad de Cádiz.

WALLERSTEIN, Immanuel
[2001] Conocer el mundo, saber el mundo. El fin de lo aprendido. Una ciencia social
para el siglo XXI, Ciudad de México: Siglo XXI / Universidad Nacional Autónoma de
México.
RÍOS GORDILLO: LA IMAGEN Y EL OJO… / 45

Sobre el autor
Carlos Alberto Ríos Gordillo (San Cristóbal de Las Casas, México; 1979) es Licenciado
en Historia por la Universidad Autónoma de Chiapas. Se recibió con mención honorífica
con la tesis El ogro historiador. Una mirada en torno a Marc Bloch. Actualmente cursa
el Posgrado en Humanidades, línea en Historia, de la Universidad Autónoma Metropolitana-
Iztapalapa. horusfire@hotmail.com

Cómo citar este ensayo


RÍOS GORDILLO, Carlos Alberto
[2006] «La imagen y el ojo, la letra y el habla. Reflexiones epistemológicas sobre el uso
de las imágenes en la Historia», en Babel. Historias y metahistorias (Guadalajara:
Limbo), núm. 1, enero-abril, pp. 29-45.

::: www.limbo.org.mx/babel.htm :::


::: BABEL :::::::::::::::::::
EL ESPÍRITU DECENTE Y EL PUDOR BENEVOLENTE
ensayo sobre la censura corporal en México en la década de 1940
Anel Hernández Sotelo
48 / BABEL: 01

el pensamiento conservador es tan viejo como la


Modernidad, nació con ella como su oposición
filosófica y política [...] es una regresión conceptual,
una pauperización del espíritu como lo ejemplifica el
liberalismo remozado en neoliberalismo

Dora Kanuossi,

El pensamiento conservador en México


HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 49

EL ESPÍRITU DECENTE es aquel que guarda perfectamente las


reglas del decoro, de las buenas costumbres y de la buena
convivencia en sociedad. El pudor es la vergüenza que nos
invade al experimentar sentimientos de naturaleza sexual, de ahí
que desde sus orígenes psicológicos el pudor sea benevolente a
nuestro espíritu pues no le permite corromperse y desagradar los
designios morales, religiosos o estatales. El pudor benevolente
es, pues, el guardián del espíritu decente.
Las normas de la decencia surgen, obviamente, en la
aristocracia o en la burguesía según el contexto que se estudie.
Son las elites quienes determinan los parámetros de lo permitido
y lo prohibido siempre con el dogma principal del disimulo en
nombre del decoro. La naturaleza animal e instintiva de una
persona que se dice «decente» debe colocarse tras bambalinas
durante la función teatral de la vida social. Así, la decencia no
es una convicción individual (que podría transgredir las pautas
doctrinales de la forma de ser decente en boga) sino una
convención social que es institucionalizada por las clases
hegemónicas.
Todas las sociedades del mundo en cualquier temporalidad
se han regido por los principios de «vigilar y castigar» aquellas
acciones que violen la integridad de sus buenas costumbres. En
México, esta ardua tarea de promoción e imposición de la
decencia, la urbanidad y las buenas costumbres se institucionalizó
desde la segunda década del siglo XX y tuvo su mayor auge en
los años cuarentas y cincuentas.
Los antecedentes más inmediatos de las organizaciones
sociales a favor del decoro respaldadas por el Estado y por la
Iglesia se pueden encontrar en el régimen de Porfirio Díaz. Éste,
en aras de alcanzar la modernización en todos sus sentidos,
50 / BABEL: 01

promovió en México eventos sociales de arraigado sentido aristócrata


europeo como una manera de «domesticar» a las elites dentro
de los principios de la fineza, la urbanidad y el comportamiento
virtuoso.
La persecución detrás de la modernidad no fue caso
exclusivo de México. El venezolano Manuel Antonio Carreño,
famoso por su Manual de Urbanidad y Buenas Maneras para uso
de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las
principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en
las diversas situaciones sociales procedido de un breve tratado
sobre los deberes morales del hombre, publicado por entregas en
1853, dejó plasmadas en papel las reglas que la gente decente
debía seguir dentro de la sociedad. Este Manual llegó a México
durante el periodo porfirista y fue utilizado por las elites incluso
como libro de texto hasta hace dos décadas (o quizá por ahí
alguien aún lo conserve en la cabecera y se plazca recorriendo
sus líneas cada noche).
Sin embargo, no es sino hasta 1929 cuando las
organizaciones de urbanidad y buenas costumbres cobran la
naturaleza de instituciones nacionales. Principalmente, fue la
Acción Católica (AC), organización promovida desde Roma en
1923, la impulsora de una fuerte red de asociaciones en defensa
religiosa que concentraban sus esfuerzos en la moralización de la
sociedad. Entre muchas sociedades descendientes de la AC que
lograron trascender en el tiempo, incluso hasta nuestros días, se
encuentran tres de capital importancia: la Legión Mexicana de la
Decencia, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) y la
Liga de la Decencia.
Estas tres organizaciones obtuvieron su mayor auge
durante el periodo presidencial de Manuel Ávila Camacho (1940-
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 51

1946), también conocido como el «Presidente Caballero», por


una razón de mucho peso: su esposa, Soledad Orozco de Ávila
Camacho, pertenecía a la Liga de la Decencia, por lo que el
Estado se convirtió en un fuerte pilar de la observancia de las
buenas costumbres. Además, Ávila Camacho jamás negó su
calidad de «católico practicante» a pesar de las críticas recibidas
incluso por el ex presidente Lázaro Cárdenas. Así, el primer
mandatario y la primera dama pregonarían una «nueva moral»
sustentada en tabúes sexuales y aconsejarían la lectura inagotable
del Manual de Carreño. La Liga de la Decencia gozó desde
entonces del apoyo gubernamental y del patrocinio del Arzobispado
de la Ciudad de México.
Lo que se pretendía era generar principios del decoro
entre la burguesía para que ésta pudiera identificarse como la
contraparte del «pelado», pues la buenas costumbres rechazan a
sus enemigos naturales: el peladaje y la pobreza, por eso cabe
bien la aclaración de «somos pobres, pero decentes». En este
sentido, el Manual ya citado afirma que:

Sin ilustrar nuestro entendimiento, sin adquirir por lo


menos aquellas nociones generales que son la
base de todos los conocimientos, y la antorcha que
nos ilumina en el sendero de la perfección moral,
¿cuán confusas y oscuras no serían nuestras ideas
acerca de nuestras relaciones con la Divinidad, de
los verdaderos caracteres de la virtud y el vicio, de
la estructura y fundamento de las sociedades humanas,
y de los medios de felicidad con que la Providencia
ha favorecido en este mundo a sus criaturas? El
hombre ignorante es un ser esencialmente limitado
en todo lo que mira a las funciones de la vida
exterior [...] guiado por ideas erróneas, por principios
52 / BABEL: 01

falsos, o por el desconocimiento absoluto de sus


deberes religiosos y sociales [...] cuántos de esos
infelices que han perecido en los patíbulos, hubieran
podido llegar a ser, mejor instruidos, hombres virtuosos
y ciudadanos útiles a su patria. La estadística
criminal podría con mayor razón llamarse entonces
la estadística de la ignorancia [CARREÑO:2003:33-
34].

Según Carreño, la criminalidad se encuentra en la ignorancia y


no en los problemas sociales y económicos del Estado. Había,
pues, que reeducar moralmente a los mexicanos y olvidarse del
peladaje salvaje y rústico empapado de ignorancia.
Sin embargo, el filósofo Samuel Ramos, en su ensayo
«El perfil del hombre y la cultura en México», publicado en
1934, precisaba la naturaleza común del mexicano, fuese bur-
gués o pelado: introvertido, resentido, desconfiado, violento,
deprimido, con una valía inferior ante el otro y con el imaginario
bien arraigado del hombre sexualmente dotado de virilidad y
fuerza superior a la mujer. Y escribe:

La diferencia psíquica que separa a la clase elevada


de mexicanos de la clase inferior, radica en que los
primeros disimulan de un modo completo sus sentimientos
de menor valía, porque el nexo de sus actitudes
manifiestas con móviles inconscientes es tan indirecta
y sutil, que su descubrimiento es difícil, en tanto que
el «pelado» está exhibiendo con franqueza cínica el
mecanismo de su psicología, y son muy sencillas las
relaciones que unen en su alma lo inconsciente y lo
consciente [...] El mexicano burgués posee más
dotes y recursos intelectuales que el proletario para
consumar de un modo perfecto la obra de simulación
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 53

que debe ocultarle su sentimiento de inferioridad. Esto


equivale a decir que el «yo» ficticio construido por
cada individuo es una obra tan acabada y con tal
apariencia de realidad, que es casi imposible distinguirla
del «yo» verdadero [RAMOS:1975:125].

Esta es pues la importancia del Manual: construir un «yo» ficticio


perfecto para disimular la naturaleza del «yo» real... y esto es
lo que la Liga de la Decencia busca fomentar.
El archivo de la cacería de indecencias por parte de la
Liga está compuesto de relatos impresionantes: las obras de
Agustín Lara, Javier Ruiz Rueda y Edmundo Domínguez serán
censuradas por sus implicaciones sexuales, su invitación al
menage a trois y por sus intenciones contrarias a la moral. Las
escuelas tienen terminantemente prohibida la exposición de las
obras de Agustín Lara, incluso por la Secretaría de Educación
Pública desde 1936.
Frida Kahlo, tildada de indecente, fue muy criticada por
presentarse en el Palacio de Bellas Artes con su atuendo
folklórico, por su inclinación al cigarro y a la bebida, por su
lenguaje coloquial a pesar de su posición social, por asistir al
teatro callejero, al circo y a las peleas de box.
En nombre de la infancia, se prohíben algunas canciones
de Cri-Crí por sus trasfondos sexuales como el hecho de que
la característica de la letra «E», en la Marcha de las letras, sea
«el palo de en medio es más chico como ves». También la cinta
clásica de Blancanieves es calificada de inmoral por presentar la
convivencia de una señorita con siete hombres a su servicio.
Carreño ya lo había advertido:
54 / BABEL: 01

No está admitido el nombrar en sociedad los diferentes


miembros o lugares del cuerpo con excepción de
aquellos que nunca están cubiertos. Podemos no
obstante, nombrar los pies, aunque de ninguna manera
una parte de ellos, como los talones, los dedos, las
uñas, etc. [CARREÑO:2003:170-171].

¡Qué indecencia escribir «Con lágrimas de sangre / pude


comprar la gloria / y convertirla en versos / y ponerla a tus
pies / Yo que tuve tus manos / y tu boca / y tu pelo / y
la blanca tibieza / que derramaste en mí»! (Lágrimas de
sangre de Agustín Lara).
Dentro de este contexto, la represión en la representación
y expresión corporal es innegable. El cine, las artes plásticas y
el baile son los blancos precisos que la Liga debe vigilar. El
primero debía mostrar un prototipo de la mujer abnegada y
sufrida, de la madre mexicana empapada en lágrimas por la
«cruz que le tocó cargar» y de la fémina que escapa del placer,
la sensualidad, el goce y el sexo. La Época de Oro del cine
nacional, encabezada por María Félix, Pedro Infante y Marga
López, entre otros, jamás plasmará el problema de los hijos
homosexuales o cualquier elemento que contradiga la reproducción
de las buenas costumbres; si el argumento presenta este tipo de
transgresiones, deberá también plasmar la idea de que la
desviación de las normas conservadoras siempre tiene un final
escabroso.
Según el criterio de los integrantes de la Liga de la
Decencia, las películas se clasificaban así:

A - Buena para todos


B - Para niños y adolescentes
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 55

B1 - Para jóvenes y adultos


B2 - Adultos con cierto criterio
formado
C - Sólo adultos
C1 - Prohibida por la moral
cristiana
C2 - Fuera de clasificación por
indecente

Esta clasificación se consultaba en la entrada de las


parroquias y la feligresía tenía la obligación de cerciorarse de la
clasificación de la película que deseaba ver. Por otro lado, la
Legión Mexicana de la Decencia había escrito ya su Código de
Producción para la cinematografía que se dividía en 16 aparta-
dos: desnudez, semidesnudez, bailes, escenas de pasión, pros-
titución, homosexualidad, venganza, robo y crimen en general,
licor, drogas, conflicto social, sangre, brutalidad, religión, fana-
tismo y magia, infancia y adolescencia. Cada uno de los
apartados estaba constituido por información detallada de lo
permitido y lo prohibido en la exhibición fílmica, obviamente
poniendo énfasis en el carácter moral del Código de Producción.
El mambo, uno de los bailes más populares de esta
época, fue también estigmatizado como un baile con «movimientos
enteramente deshonestos». Además de que los vestidos impúdicos,
sin mangas y escotados, que llevaban las bailarinas propiciaron
que el obispo Lino Aguirre García, del estado de Sinaloa, les
negara la absolución y la comunión a las mujeres que, en
general, vistieran de este modo [GONZÁLEZ RUIZ:1998:17-47].
Así, cuando en esta década surgió la figura de Yolanda
Montes «Tongolele», «la bailarina que sonríe con las caderas»,
56 / BABEL: 01

la Liga de la Decencia la satanizó porque mostraba el ombligo,


movía las caderas eróticamente y por derramar sensualidad por
todos los poros de su piel. Fue la comunidad masculina de
intelectuales quien realizó una verdadera apología a «Tongolele»
y sus bailes: Luis Spota no veía «nada censurable en sus
bailes» e Iván Restrepo escribió que al «lado de esa mujer que
en muchos lugares el clero y las asociaciones más retardatarias
prohibían ir a ver hasta en películas, se esconde un ser de
enorme sencillez, dulce, bueno, lleno de bondad y decencia» [LA
REPÚBLICA EN CHIAPAS].
Las artes plásticas, por su parte, no podían desviarse de
las reglas de decencia acerca del cubrimiento de las partes
«vergonzosas» con el atuendo adecuado. Importante también era
el hecho de no presentar alusiones sexuales o figuras que
provocaran el deseo erótico.
Uno de los casos más conocidos sobre esta censura fue
la escultura de la «Diana Cazadora», cuyo nombre original es La
Flechadora de la Estrella del Norte, que hoy se encuentra
resplandeciente sobre el Paseo de la Reforma. En 1942, Juan
Fernando Olaguibel Roszenzwig terminó la escultura concebida y
diseñada por el arquitecto Vicente Mendiola. La obra había sido
encargada por el presidente Manuel Ávila Camacho con el fin de
adornar la ciudad, no quería una diosa griega o romana sino un
símbolo de la feminidad mexicana. Posó para la obra Helvia
Martínez Veyades a la edad de 16 años, pero con la condición
de que su rostro no fuera plasmado en la obra.
El 10 de octubre de 1942, la escultura fue inaugurada
en la glorieta más cercana al bosque de Chapultepec, frente a
la Puerta de los Leones, pero la Liga de la Decencia consideró
que el desnudo artístico era impúdico y un mal ejemplo para los
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 57

niños que visitaban el bosque de Chapultepec. Soledad Orozco


de Ávila Camacho obligó a que el escultor vistiera a la estatua
con unos calzones de bronce que fueron retirados posteriormente.
Las medidas de la escultura también provocaron comentarios,
pues la Liga criticó las proporciones anatómicas de la mujer de
bronce como «demasiado provocativas y desquiciadoras» [TAIBO
I:23-08-1996:4].
El 18 de diciembre de 2001, se develó en la Zona Rosa
una réplica de la Diana original realizada por Ariel de la Peña.
En ésta también se plasma el rostro de Helvia Martínez de
Serrano gracias al estudio fotográfico número uno que se realizó
cuando posó para La Flechadora de la Estrella del Norte. La
modelo asistió a la develación y declaró:

Cuando fui invitada a posar como modelo de la Diana


Cazadora tenía un extremado sentimiento del pudor
[...] Lo relacionado con la desnudez estaba asociado
a un vago sentimiento de culpa [...] ¿Qué debía
hacer? ¿Sujetarme a los convencionalismos vigentes
que impedían a las jovencitas decentes posar desnudas?
¿Atenerme a la intensa intuición de que estaba frente
a una gran oportunidad y no debía desaprovecharla?
[...] No cobré nada, pero exigí que todo ello se
mantuviera en absoluto secreto. Iba al taller de Olaguíbel
que estaba entonces en la distante calle de Obrero
Mundial. Acompañada por mi madre, en las largas
sesiones –ya no recuerdo cuántas- sentía que flotaba
sobre la realidad y que se estallaba el corazón de
emoción y orgullo, fue así que me convertí en la
Flechadora de la Estrella del Norte [...] Durante 50
años guardé el secreto… [PAUL:19-12-2001]
58 / BABEL: 01

Una característica importante de la censura corporal es


que guarda sus mejores dardos para pinchar al cuerpo femenino.
La desnudez sigue siendo privilegio y condena de la mujer: el
hombre se desviste para los estudios anatómicos que se practican
en la Academia. El desnudo masculino tardó muchos años en
introducirse al arte mexicano. Así, en la década de los cuarenta,
con una marca medieval, el cuerpo de la mujer es el cuerpo
indecente, sus partes pudorosas atentan contra la moral del
burgués, las alusiones sexuales explicitan su naturaleza tentadora
como digna descendiente de Eva.
Pero, aunque se dice que «el tiempo cura todas las
heridas» y a pesar de que en el 2001 Helvia Martínez Veyades
declare que «aquellos dilemas [sobre la desnudez y la decencia]
parecen insustanciales, ya que por fortuna las nuevas generaciones
tienen un sentido más natural y saludable de lo que es el cuerpo
humano» [PAUL:19-12-2001], las instituciones de la Decencia y la
Unión Nacional de Padres de Familia no han desaparecido e
incluso han surgido asociaciones como Pro Vida que, además de
luchar por una educación sexual sana, proclaman la inmoralidad
de nuestros días con el uso del condón y la presunta legalización
del aborto. Gracias a estos moralistas arcaicos e intolerantes, la
Secretaría de Educación Pública postergó muchos años la edición
de libros de texto gratuitos en los que se incluyeran temas
sexuales. Además, en los años 80 estos grupos conservadores
se opusieron a las campañas de CONASIDA en los medios
masivos de comunicación, ya que juzgaron «inmorales» la información
sobre el condón y los factores por los que la enfermedad se
contagia. En 1993, la campaña de Prevención Contra el Cáncer
de Mama es también boicoteada, pues los anuncios de televisión
resultaban «altamente pornográficos».
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 59

Y esta comunión entre el poder y la moral nacida en los


años cuarenta, hoy se manifiesta también con los empresarios.
En los últimos años se ha evidenciado claramente la censura que
ejercen empresarios conservadores como Lorenzo Servitje, principal
accionista del poderoso Grupo Bimbo, al usar su poder económico
para presionar a las empresas de comunicación y evitar que den
a conocer información que considera contraria a sus «valores».
La censura, enmascarada de decencia, no sólo pone en
manifiesto la importancia del pudor para el Estado y para la
religión, también sirve para describir una realidad superflua que
esconde detrás problemas sociales enormes. En 1997, el mismo
Servitje amenazó a una televisora con cancelar un cheque de
cientos de miles de pesos por gastos de publicidad si transmitía
un reportaje sobre los abusos sexuales atribuidos al fundador de
los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, íntimo amigo del
empresario. Además, en el 2002, presionó fuertemente a través
de la organización «A Favor de lo Mejor», para que la televisora
no transmitiera el programa Big Brother, bajo el supuesto de que
el reality show ofendería los valores familiares y promovería hacer
de la intimidad un modo de diversión.1 En un alarde de
intolerancia, Servitje amenazó con aplicar un boicot publicitario de
empresarios como castigo si no se le hacía caso, amenaza que,
por cierto, no logró ejecutar del todo [ARELLANO:17-04-2002].
La danza contemporánea, en nuestros días, es estigmatizada
por estos grupos como «inmoral, indecente e impúdica»,
degeneradora del verdadero arte dados sus movimientos obscenos,
el vestuario que no cubre las partes pudorosas y los temas
sensuales y eróticos que suele tocar. Los anuncios de los
brassieres Wonderbra son prohibidos en el estado de Puebla
desde 1997:
60 / BABEL: 01

El único anuncio espectacular con publicidad de brassieres


Wonderbra que hay en Puebla deberá ser retirado,
por disposición del ayuntamiento por no contar con un
permiso para ocupar la vía pública, mientras el Consejo
de Desarrollo Urbano decide si el anuncio es
«moralmente aceptable’’. Gerardo Corres León,
coordinador de proyectos de Imagen Urbana del
ayuntamiento admitió que aunque es «más púdico’’
que el de otras ciudades, se decidió retirarlo porque
atenta contra la moral, porque la modelo que apareció
en la publicidad debería estar completamente vestida
[LA JORNADA:06-02-1997].

Pero ¿por qué no hablar de la indecencia ética de los


administradores públicos, de los contratistas que en «letra chica»
aclaran de qué forma no se aplica todo lo escrito en «letra
grande», de las promesas gubernamentales que con antelación
se saben incumplidas, de los asesinos de las muertas de Juárez
y, más aún, de la negligencia con la que se siguen los casos?
Entonces, ¿ser decente es ser burgués de modales finos o es
una actitud moral de convicciones propias acerca de la naturaleza
humana y la convivencia respetuosa con los demás de una
manera auténtica?
Este es un planteamiento muy actual porque derrocamos
el imperio priísta pero apoyamos una gubernatura neoliberal,
conservadora hasta las narices que intentó prohibir las minifaldas,
que promulga la devoción mariana, que pretende la felicidad del
pueblo mexicano –como proclamó Fox en la toma de poder-,
pero que no se tienta la mano para firmar los recibos de venta
de nuestras empresas nacionales. En este sentido, escribe Carlos
Monsiváis que:
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 61

Desde los años cuarenta, la derecha opta por lo que


ha sido su estrategia más eficaz: apropiarse de la
educación de las elites, ahora no más del 7 por
ciento de la educación primaria y superior. Si educan
a los futuros gobernantes y empresarios, educan
directamente al poder. Dicho sea de paso, en México
no tiene sentido hablar de la derecha religiosa porque
éste es su adjetivo irremplazable. No hay tal cosa
como una derecha formalmente atea. A la clase
empresarial le importa el manto de «legitimidad moral»
aportando por su pública devoción cristiana, y en pos
de ello le rinde tributo económico y social a sus
creencias. El que no proceda así, se verá excluido de
su grupo. El vínculo interno del empresariado es la
confesión de fe tradicionalista. NO el comportamiento
ético, sino la declaración de bienes devocionales
[MONSIVÁIS:02-12-1999].

En este sentido, cabe apuntar la simbiosis actual entre la Iglesia


católica y el Estado mexicano. No es muy claro lo que sucederá
en las próximas elecciones, pero es evidente que hoy mismo nos
dirige políticamente un gobierno de derecha en el que, con
palabras de Hugo Gutiérrez Vega, «la decencia sólo tiene
relación con la carne» [GUTIÉRREZ VEGA:02-05-2004]. Para cerrar
esta idea considero muy útil el estudio del «Esquema de la
derecha católica», publicado el 7 de octubre de 1999 por La
Jornada, y que se adjunta al final de este ensayo.
Finalmente, sólo me queda una pregunta: ¿es el concepto
de decencia un servidor de la moral o de la degeneración
social?
62 / BABEL: 01
Anexo
ESQUEMA DE LA DERECHA CATÓLICA
[LA JORNADA:07-10-1999]
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 63

1. CABALLEROS DE MALTA: Fundada en 1060. En México, desde 1952. José Barroso


Chávez fue uno de sus presidentes.
2. LEGIONARIOS DE CRISTO: Fundada en México en 1941. Se ha dedicado a la
formación de líderes. En 1997, Marcial Maciel, su fundador, fue acusado de abusar
sexualmente de jóvenes entre 12 y 17 años.
3. CABALLEROS DE COLÓN: Fundada en Estados Unidos en 1882. En México, desde
principios de siglo. Es la mayor organización laica del catolicismo. Impulsó la formación de
la UNPF, la Liga Mexicana de la Decencia y los Boy Scouts.
4. OPUS DEI: Fundada en España en 1928. Identificada con el franquismo, es de los
grupos más poderosos del catolicismo. En México controla varias instituciones de educación
superior.
5. CONSEJO PONTIFICIO PARA LA FAMILIA: Fundado en 1981 por el cardenal
colombiano y ultraconservador López Trujillo. Apoya a los Pro Vida de varios países.
6. HUMAN LIFE INTERNATIONAL: Fundada en 1981 en Washington contra los «abortistas».
Pro Vida es su filial en México.
7. AMERICAN LIFE LEAGUE: Apoya a grupos contra el aborto en varios países, en
México a Pro Vida.
8. UNIÓN NACIONAL DE PADRES DE FAMILIA [UNPF]: Creada en 1917 contra la
educación laica. Su ex presidente, González Garza, pertenece al CEN del PAN.
9. PRO VIDA: Fundado en 1978, contra la despenalización del aborto. Su fundador J.
Aviña Zepeda es miembro del PAN.
10. ASOCIACIÓN NACIONAL CÍVICA FEMENINA [ANCIFEM]: Formada en 1973. Grupo
antifeminista que rechaza la despenalización del aborto. Varias de sus miembros son ahora
dirigentes del PAN.
11. MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO [MNC]: Fundado en 1958 contra la educación
sexual y los libros de texto gratuitos. M. J. Clouthier fue su presidente en Sinaloa.
12. ACCIÓN CATÓLICA MEXICANA [ACM]: Fundada en 1929. Vinculada a la jerarquía
católica, y formadora de cuadros panistas como Carlos Castillo Peraza.
13. TESTIMONIO Y ESPERANZA: Formada en 1987. Organiza la peregrinación anual al
Cerro del Cubilete. Su anterior presidente, M. Antonio Adame, es diputado del PAN.
14. DESARROLLO HUMANO INTEGRAL Y ACCIÓN CIUDADANA [DHIAC]: Fundado
en 1975, contra la educación laica y la planificación familiar. Sus presidente, José Luis
Luege, fue diputado del PAN.
15. ENLACE EN LA COMUNIDAD ENCUENTRO, A.C.: Creado en 1990. Se opone al
condón y promueve la fidelidad contra el sida. Ligada al Opus Dei.
16. ALIANZA FUERZA DE OPINIÓN PÚBLICA [AFOP]: Fundada en 1992, contra «la
televisión inmoral». Ha realizado campañas contra Madonna, Cristina, Nino Canún,
CONASIDA y MexFam.
17. CONSEJO NACIONAL PRO DIFUSIÓN DE LOS VALORES ÉTICOS Y SOCIALES
[PROVIDAL]: Fundado en 1993. Defiende «la integridad familiar». Entre sus miembros
están el Episcopado Mexicano, la COPARMEX y CONCANACO.
18. CENTRO CÍVICO DE SOLIDARIDAD [CECISOL]: Creado por Barroso Chávez en
64 / BABEL: 01

1985. Participó en el ataque contra el Museo de Arte Moderno. Entre sus miembros están
la CONCAMIN, CONCANACO y las universidades La Salle, Anáhuac, Intercontinental y el
ITAM.
19. ALIANZA NACIONAL PARA LA MORAL [ANAM]: Fundada en Guadalajara en 1979.
Promueve «los valores morales». Su secretario R. Fernández Candia es diputado del PAN.
20. A FAVOR DE LO MEJOR: Campaña para ejercer control en los medios de
comunicación. Su presidente es F. González Garza, ex dirigente de la UNPF.
21. UNIÓN SOCIAL DE EMPRESARIOS MEXICANOS [USEM]: Creada hace más de
tres décadas por el Secretariado Social Mexicano de la Iglesia Católica, para enfrentar al
marxismo. Pertenecen a ella los empresarios Lorenzo Servitje (Bimbo), Gastón Azcárraga,
Rogelio Sada (Vitro). Afiliada a la Unión Internacional Cristiana de Directores de
Empresa.

Nota
1
Para el caso del fenómeno Big Brother y, en general, de los hoy famosos reality shows,
me parece que más que hablar de la ofensa hacia los valores familiares sería interesante
un estudio sobre la sociología del morbo en nuestro país y el ciclo de producción,
circulación y recepción del mismo.

Intertextualidades

Libros
CARREÑO, Manuel Antonio
[2003] Manual de Urbanidad y Buenas Maneras para uso de la juventud de ambos sexos
en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse
en las diversas situaciones sociales procedido de un breve tratado sobre los deberes
morales del hombre, Ciudad de México: Época.

GONZÁLEZ RUIZ, E.
[1998] «Los caminos de la intolerancia», en La sexualidad prohibida: Intolerancia, sexismo
y represión, Ciudad de México: Grupo Interdisciplinario de Sexología, pp. 17-47.

KANOUSSI, Dora (compiladora)


[2002] El pensamiento conservador en México, Ciudad de México: Plaza y Valdés.
HERNÁNDEZ SOTELO: EL ESPÍRITU DECENTE… / 65

NOVO, Salvador
[1956] Nueva grandeza mexicana, Ciudad de México: Populibros La Prensa.

RAMOS, Samuel
[1975] Obras completas, Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México.

VILLEGAS, Abelardo
[1998] La filosofía de lo mexicano, Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de
México.

Periódicos e internet

ARELLANO, Luis Manuel


[2002] «El lado oscuro. Servitje, doble moral», en Cinemacnoticias.com, miércoles 17 de
abril [www.cimacnoticias.com/noticias/02abr/02041709.html]

GUTIÉRREZ VEGA, Hugo


[2004] «La (in)decencia queretana», en La Jornada Semanal, sección Bazar de
Asombros, domingo 2 de mayo.

MONSIVÁIS, Carlos
[1999] «No estamos en contra de las libertades sino de su ejercicio. Sobre la derecha
en México», en La Jornada, sección Letras, 2 de diciembre.

PAUL, Carlos
[2001] «A la Zona Rosa, escultura de la Diana Cazadora», en La Jornada Vitu@l,
miércoles 19 de diciembre [www.jornada.unam.mx/2001/dic01/011219/03an2cul.html].

TAIBO I, Paco Ignacio


[1996] «La Diana cuenta su historia», en El Universal, sección Cultura, 23 de agosto,
p. 4.

«Yolanda Montes Tongolele: la bailarina que sonríe con las caderas», en La República en
Chiapas [www.larepublicaenchiapas.com].

Sobre la autora
Anel Hernández Sotelo (Distrito Federal, México; 1979) es Licenciada en Historia por
66 / BABEL: 01

la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Es autora de diversos artículos publicados


en revistas de la Ciudad de México y Guadalajara. Participó como ponente en el Foro
Estudiantil Latinoamericano de Antropología y Arqueología (Lima, Perú; 2000 / Brasilia,
Brasil; 2001) y en el Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Historia (Colonia de
Sacramento, Uruguay; 2003 / Taxco, México; 2005). lunadearado@hotmail.com

Cómo citar este ensayo


HERNÁNDEZ SOTELO, Anel
[2006] «El espíritu decente y el pudor benevolente: ensayo sobre la censura corporal en
México en la década de 1940», en Babel. Historias y metahistorias (Guadalajara: Limbo),
núm. 1, enero-abril, pp. 47-66.

::: www.limbo.org.mx/babel.htm :::


MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA, MICROETNOLOGÍA
y las fuentes orales. Por una antropología del mundo de los informantes
Juan Karlos Romera Nielfa
68 / BABEL: 01

EL EMPLEO DE FUENTES ORALES en la investigación histórica


nos permite el acceso a zonas de la realidad pasada que han
permanecido en penumbra, cuando no en la más completa
oscuridad.
Las fuentes orales enriquecen notablemente la base
documental empleada para el análisis y la explicación histórica,
además de que aportan una mirada distinta, un enfoque diferente
al usual, lo que ha devenido en un mayor interés por algunas
parcelas de la historia antes ignoradas.
Sin lugar a dudas, el historiador que trabaja con fuentes
orales contrasta minuciosamente, con el rigor que la disciplina
exige, la aportación de los informantes con las procedentes de
otras fuentes, bien sean escritas, iconográficas, de cultura material
o audiovisuales.
A nuestro parecer, esto no es suficiente porque la fuente
oral por su naturaleza debe ser estudiada y analizada (y no sólo
contrastada) en la red hidrográfica1 donde se ubica para que
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 69

adquiera todo su significado.


Factores como la red social2 del informante (tamaño,
densidad, trabazón, intensidad relacional, movilidad, ritmo de
ampliación, duración…); el imaginario del colectivo en el que
está inmerso; el mundo referencial que, además de ilustrar,
articula el discurso del informante; la representación y la sensibilidad
de su cultura social (estrategias cognoscitivas, códigos expresivos…)
son imprescindibles para descubrir las estructuras conceptuales3
que informan los actos de nuestros informantes, valga la redundancia.
Nos sumergimos, así, en un tipo de análisis en que,
junto al relato del informante, su contextualización y comparación,
juegan un importante papel todos los aparatos conceptuales de la
microhistoria, la microsociología y la microetnología.4
Acercar la historia a estas disciplinas, y viceversa, nos
va a permitir hacer antropología del mundo del informante5 y va
a favorecer una interpretación del testimonio oral y del flujo del
discurso social donde está ubicado, pues todo testimonio es
personal6 y social a la vez.
El conocimiento abundante de cuestiones extremadamente
pequeñas (que el informante nos proporciona a la luz de
interpretaciones que estas disciplinas facilitan con sus enfoques y
aparato conceptual específicos) va a poder ser abordado más
ampliamente y nos va a permitir análisis más abstractos, es
decir, configurar líneas de actuación históricas representativas y
significativas.
Ya hace mucho tiempo que se da por hecho el enfoque
interdisciplinar pero hasta el momento, la mayoría de las veces,
se ha buscado complementariedad o, a lo sumo, cierto contraste.
Nosotros buscamos el análisis de campos poco explorados y que
nos parecen relevantes para la síntesis histórica y para la
70 / BABEL: 01

la elaboración de una historia con fragmentos múltiples, aunque


no por ello no fragmentada.
Es imprescindible captar las estructuras de significación y
determinar el campo social del informante y su testimonio para
explicarlas después. El testimonio es una fuente más que hay
que interpretar.
Para ello la microhistoria7 nos aporta el detalle significativo,
la representatividad de lo particular, lo social de lo individual. La
microsociología8 nos nutre de concepciones de la vida social
como juego y drama y contribuye con análisis de reglas,
estrategias, acciones, convenciones y códigos de conducta. Por
último, la microetnología9 nos ayuda a ordenar la realidad cultural
a través del analisis del imaginario cultural, actos simbólicos,
rasgos etnográficos, relaciones sociales, cosmovisión, discurso,
lenguaje, estilo, representación y rito.
Consideramos que los enfoques de estas tres disciplinas
ayudan a definir el espacio privado y público donde se mueve el
informante. Estos escenarios son contextos culturales surtidores
de sus referencias. El mundo referencial está constituido por
trozos de experiencia vivida, heredada o transmitida por otras
vías como el aprendizaje escolar o los medios de comunicación.
Este mundo referencial surte el imaginario y el discurso del
informante. El imaginario del informante se nutre de imágenes
seleccionadas por la memoria individual, de forma que ésta no
actúa nunca sola, sino en conjunción con la memoria social.10
Sí que es cierto que cada proyecto debe tener su propio
método de trabajo, pero sea éste cual fuera debe someterse a
unos principios metodológicos veraces, claros y objetivos.
Nosotros, con esta comunicación, queremos contribuir a
armar el aparato conceptual referencial para que el testimonio
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 71

oral pueda ser interpretado de la manera más fecunda posible.


Sin duda, nunca se agotará el poder de evasión del testimonio
oral, su tendencia a la intransferencia, pero seguro que podemos
destacar ciertos significados, aquellos que la memoria individual
y, por ende, social ha seleccionado. Con ellos intentaremos
escribir la historia, aclarando el enigma que se nos plantea o, al
menos, contribuir a una parte de su desciframiento, admitiendo,
como decía Marc Bloch, que nunca comprenderemos lo bastante.
Sin embargo, esto no supone un relativismo militante a
la hora de enfocar nuestra labor. Creemos que podemos intentar
dar con las claves de análisis posibles sorteando los peligros que
entrañan el empleo poco riguroso de las técnicas, que como
afirma Peter Burke [BURKE:2003], no falto de razón, en manos
inexpertas o rudas pueden sufrir una adulteración imparable y
absurda.
Por fin, quiero dejar claro que este trabajo es una
aproximación al tema y no una investigación sistemática. En la
comunicación se plantean muchas preguntas y se sugieren líneas
de investigación, ya que de ninguna manera queremos cerrar el
camino a esa suma de posibilidades de interpretación del testimonio
oral. No queremos renunciar a la aventura que supone intentar
descifrar el enigma, el misterio que toda narración contiene.
En definitiva, hacer antropología del informante es describir
e interpretar un universo de significados contenidos en el testimonio.
Así se puede trascender la individualidad del informante,
sumergiéndonos de lleno en contextos culturales y procesos
sociohistóricos cuya comprensión son nuestro objetivo último.
72 / BABEL: 01

1. La memoria personal es plural,


por lo que el punto de saturación de entrevistas
nunca llega en trabajos de Historia Cultural;
o cómo dar una oportunidad a la microhistoria

¿Podemos hablar de conciencia colectiva de un grupo, de un


pueblo, de un continente? ¿Hay una memoria colectiva que
refleja esta conciencia o a una misma conciencia corresponden
multitud de fragmentos de memoria? ¿Una misma memoria puede
corresponder a conciencias distintas?
La variedad de testimonios que ofrecen gente aparentemente
cercana (bien vinculados, por ejemplo, por una misma cultura
política o por compartir nexos comunes dentro de una red social,
nos obligan a cuestionar el llamado punto de saturación de
entrevistas en los trabajos de Historia Cultural.11
¿Esto quiere decir que cada testimonio es irremediablemente
singular e intransferible? Sí y no. Todo testimonio es, como
decíamos en la introducción, personal y social a la vez. La
memoria personal está inmersa en la vida social pues, como
afirma Geertz, las acciones sociales son comentarios sobre algo
más que ellas mismas, ese algo es el sustrato cultural que da
significado a «Todo el vasto negocio del mundo» [GEERTZ: 1996].
Consideramos que el trabajo con fuentes orales debe ir
dirigido a integrar los testimonios particulares en modelos explicativos
de la realidad histórica. Está claro que contar no basta. Historiar12
es explicar, no sólo narrar. Aquí se plantea un tema crucial entre
el testimonio oral narrado y su significado histórico, entre lo
particular y lo general, entre el fragmento y la totalidad. Estamos
en la frontera entre la memoria y la historia.
La Microhistoria de Carlo Ginzburg propone integrar el
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 73

conocimiento de lo particular13 dentro del saber científico y formal,


estableciendo una relación válida pero no definitiva entre narra-
ción y explicación histórica, entre memoria e historia.
Lo vulnerable de la fuente oral radica en que se
encuentra en el terreno fronterizo entre el laberinto de la memoria
y el acontecer histórico, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre el
relato y la interpretación. Pero lo vulnerable de la fuente oral es,
a la vez, su fuerza,[ROMERA:2004] siempre que el historiador
construya conceptos de gran valor explicativo que interpreten el
relato sin alterar la autenticidad del testimonio que por definición
es único e irrepetible. Entonces, ¿cómo podemos considerar
válido para el análisis la entrevista oral si ésta es única e
irrepetible?
La microhistoria nos puede ayudar a resolver esta cuestión
ya que descartamos la acumulación de coincidencias como eje
de la explicación histórica. Y en esta propuesta el paradigma
indiciario14 nos ofrece un modus operandi para conectar los
diversos fragmentos que constituyen todo testimonio oral teniendo
siempre presente que debajo de cada huella se encuentra la vida
y la memoria de un hombre.
En definitiva, como historiadores del Tiempo Presente
formulamos una poética, abierta en la medida que lo es de un
proyecto no sólo operativo, sino, además, comunicativo. Podemos,
desde esta perspectiva, considerar al testimonio oral como un
conjunto de indicios, no detalles, piezas siempre indirectas e
imperfectas, dotado de una amplia rosa de interpretaciones, un
mensaje considerado no como un desarrollo previsto y cerrado,
sino como una suma de posibilidades de interpretación,15 de
reconstrucción conjetural.
La cuestión es compleja, el informante debe hacer
74 / BABEL: 01

una selección de la memoria consciente; debe optar, saber elegir


y, por tanto contar. El historiador debe hacer algo similar ante la
fuente oral, debe optar, saber elegir entre el indicio residual y el
muy significativo. Pero, ¿qué huellas deja la cultura de lo social?
¿Reconocemos tales indicios? No es la acumulación de indicios
el objetivo de nuestra búsqueda porque lo cuantitativo no es de
por sí un argumento explicativo. El pensamiento social de escaso
número de individuos tiene pocas probabilidades de sedimentarse
en el conjunto social. No son representativos pero pueden ser
muy significativos.16 Estamos ante una auténtica labor de arqueología
del Tiempo Presente.
Mis trabajos para la tesis doctoral,17 en curso de realización,
pueden servir de ejemplo de tales preocupaciones. Pongamos por
caso la cultura republicana tras la guerra civil. El exilio, ese
territorio sin espacio, ¿pudo crear continuidad republicana o está
fuera de lugar inferir evoluciones de culturas políticas sin instituciones
vivas que las contextualicen? ¿Qué indicios hay que buscar para
afirmar o negar tal evolución?
Sin duda hay que seleccionar los indicios, las huellas
significativas que ofrece el testimonio del informante. No todos
los indicios son pertinentes a una trama; aun siendo reales
pueden no ser explicativos de lo que queremos exponer. Para
ello debemos diferenciar el indicio contextual del indicio significativo,
y el indicio insignificante del indicio no pertinente.
Claro está que todo indicio incluido en el relato es parte
intrínseca de él pero puede no serlo de la interpretación histórica.
Ahora bien, todo indicio puede ser un punto de partida hacia la
historia. Hay que tender un puente entre el relato y la interpretación,
entre la memoria y la historia, aceptando que son dos cosas
distintas pero relacionadas.
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 75

Hay que captar en el testimonio oral la temperatura de


la vida y la temperatura de la muerte; hay que poner en la
escala de las palabras relatadas ojos microscópicos, oídos, nariz,
lengua y piel. Hay que diferenciar las palabras proféticas que
surgen de la seguridad del informante de las palabras anestésicas,18
que son las que ponen a dormir la memoria, las palabras del
sueño y la repetición. Hay que discernir las palabras letales,
palabras que ortigan, incómodas palabras provistas de dientes de
las palabras prohibidas, condenadas al silencio, la distorsión o el
eufemismo.
Nuestro trabajo intenta descubrir misterios y llegar a
descifrarlos tras esos códigos narrativos de cada informante.
¿Nos hallamos ante un narrador nostálgico, pétreo, realista,
fascinante? Veamos esta cuestión.

1. El estilo de la narración y el testimonio:


un campo interpretativo lleno de minas
¿Habla el informante bajo el peso de la culpa? ¿Habla bajo la
presión de la destrucción y la ruina? ¿Se tapa los ojos? ¿Es
superficial y anecdótico?
¿Es un narrador futurible? ¿Es dogmático? ¿Ofrece un
testimonio interiorizado? ¿Narra recuerdos? ¿Expresa aspiraciones?
¿Es irónico? ¿Crítico implacable? ¿Original? ¿Excesivamente
literario y estetizante? ¿Se siente marginado, olvidado? ¿Pone
en conexión el pasado y el presente?
El perfil del narrador hay que buscarlo en el tipo de
relato, en las estrategias narrativas que utiliza, en las analogías
que emplea.19 Las formas no son inocentes. Transmiten valores,
76 / BABEL: 01

cuestiones de fe, motivos de lucha.


Hay aspectos del relato que se sitúan entre el acontecimiento
tal y como sucedió en el relato de ese suceso: incoherencia
psicológica que no supone incoherencia narrativa, moral contradictoria,
tópicos, frases delirantes, sentimentalidad, argumento inverosímil…
Sin embargo, aceptamos lo increíble ante la verdad de lo
realmente sucedido.
José Luis Escacena,20 arqueólogo, dice que lo «que los
historiadores hacemos no tiene que ver con la búsqueda de ‘la
verdad’ del pasado, sino con la simple construcción de conjeturas
verosímiles a partir de unos datos presentes», a lo que podríamos
contraponer que la veracidad de un modo de entender el mundo
cuenta más que la verosimilitud de una historia, por otra parte
muy bien construida. ¿Cómo lograr acceder a la verdad? El
testimonio oral parece inclinado, como todo relato, a la verosimilitud,
a la coherencia textual, por eso planteamos la necesidad de
acceder a la veracidad a través de una perspectiva que tenga en
cuenta el texto en relación con el mundo del informante. Nos
interesa no el círculo hermeneútico o las verdades intratextuales,
sino el contexto donde se ubica el narrador y su testimonio y
que abarca aspectos como los tiempos de la narración; los
espacios de las memorias solapadas, yuxtapuestas, revueltas o
inventadas; las concepciones del yo que narra: acusador, justificados,
confuso, rendido, vengativo; el tono elegido: irónico, explicativo,
reivindicativo; estrategias de narración: gravitatoria en torno a un
acontecimiento, biográfico, cronológico, recurso a los flash-backs,
que rompen con la linealidad, etc.
Estamos ciertamente ante un campo lleno de minas. ¿El
informante nos dice lo que queremos oír, es decir, fabrica un
discurso para la ocasión? ¿El testimonio lleno de tópicos es más
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 77

falso por ello o, precisamente, por ello contiene una parte


sustancial de verdad? ¿Es el testimonio oral una dramatización
más o menos auténtica o es una autoautopsia? ¿Se narra el
testimonio oral para salvarse a sí mismo? Un testimonio sin
alma, sin emoción, sin humor ¿es un testimonio menos verdadero
que un testimonio interesante?
Las insuficiencias de la disciplina histórica tradicional en
este campo nos inducen a coquetear con la antropología social,
la antropología simbólica de Geertz, la psicología cultural, la
sociología de conocimiento, la microsociología de Goffman, la
historia cultural de Chartier, la microhistoria y la historia oral.
En esta clase de trabajo conviene dejar de lado el
cuaderno y la grabadora e intervenir con la observación participante
para descubrir las formas típicas de pensar y sentir del informante,
de la cultura de su comunidad o de las instituciones de las que
forma parte. El historiador se ha vuelto etnógrafo de los contextos
donde surge el testimonio de sus informantes. Estamos ante la
microetnología. Veamos su campo de aplicación en el siguiente
apartado.

1. Historiar las formas de mirar


y entender el mundo o las puertas
que nos abre la microetnología
Se trata de descubrir las estructuras conceptuales que informan
los actos de nuestros informantes; se trata de una realidad
extratextual, es decir, se sitúa en la esfera del pensamiento y la
acción social. En este sentido, el testimonio es fruto de ellos
pero es una realidad distinta. Ahora bien, si queremos llegar al
78 / BABEL: 01

conocimiento del mundo del informante a través de las fuentes


orales ¿cómo nos va a ser posible analizar la fuente oral sin
conocer el mundo del informante? ¿Cómo el fragmento puede
hablarnos del todo? ¿A los fragmentos de la entrevista oral no
habrá que añadir otro tipo de huellas ajenas a la más que
probable influencia del historiador-entrevistador [BURKE:2003:26-27 /
HERNÁNDEZ SANDOICA:2004] y de la situación de entrevista en las
declaraciones del testigo?
No estamos negando el paradigma indiciario sino ampliando
nuestro campo de búsqueda de indicios en territorios no textuales,
ni orales, ni escritos del yo21 que nos informen de las culturas
que nos forman: cultura familiar, cultura laboral, cultura política,
cultura social de origen, cultura de acogida, cultura escolar,
etc.22
Aunque nuestra mirada no siempre parta del testimonio,
siempre gira en torno a él, configurando una microetnografía que
lo envuelve, lo interroga, lo observa y lo analiza. Puede que sea
esta, la microetnografía, el vínculo entre la historia y la memoria.
Por ejemplo, a nivel de cultura material es interesante observar
los objetos como archivos de la historia privada [ETXENIKE:2005:2]
o de la energía de la memoria.
Algunas tendencias actuales, como la historia de las
mujeres, la historia ecológica, la microhistoria, la historia de la
vida cotidiana, la historia del cuerpo, la historia visual, la historia
de la lectura, la historia desde abajo… establecen un diálogo con
las fuentes antropológicas y sociológicas, que robustecen la
mirada histórica desde la metodología con fuentes orales.
Afirma Peter Burke [BURKE:2003:27] al respecto: «Hay que
tener la honradez de admitir que la crítica de los testimonios
orales no ha alcanzado la complejidad de la crítica documental,
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 79

practicada por los historiadores desde hace siglos», y es cierto.


Hay un camino por andar en lo que al testimonio se refiere, pero
las aproximaciones deben realizarse en ambas direcciones: desde
dentro del testimonio y desde fuera de él.
La descripción densa de Geertz nos ofrece un paradigma
de análisis no jerárquico, donde podemos indagar en las huellas
que lo cultural deja en el testimonio. ¿Es lo social de lo cultural
o lo cultural de lo social? ¿Es el lenguaje del grupo humano de
pertenencia que identifica al individuo o, por el contrario, debemos
describir los hechos biográficos contextualizados sin más?
El trabajo etnográfico nos sitúa en el análisis de la
cultura material y la sociabilidad como complemento del testimonio
oral y, por tanto, no sometido a la narratividad. En todo caso,
lo individual es tratado como social en su génesis, lo que hace
probable la existencia de una narrativa compartida a la hora de
relatar la experiencia del mundo que tiene el informante. Pensamos
con la totalidad de nuestras referencias culturales, por eso es
necesario conocer el marco cultural del informante para inferir
posibles interiorizaciones de manera individual.23
Me parece intuir que sólo en un marco de experiencias
comunes puede surgir una narrativa compartida pero ¿a toda
cultura le corresponde una única narrativa?
En definitiva, lo que en realidad debemos encarar los
historiadores como etnógrafos es una multiplicidad de estructuras
complejas, muchas de las cuales están superpuestas o enlazadas
entre sí, muchas de ellas extrañas, irregulares, polisémicas y no
explícitas.
Habrá que captarlas primero y explicarlas después. Des-
de este punto de vista, el testimonio oral nos ofrece ciertas
piezas del puzzle que debemos valorar en una doble dirección:
80 / BABEL: 01

de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera.


Ciertamente, no es necesario saberlo todo para comprender
algo, pero sí hay que tener una noción clara de lo que no
sabemos para poder conjeturar sobre algo, para conectar una
pieza con otra o, dicho de forma parecida, pero no igual,
relacionar vestigios, huellas, indicios.[SERNA y PONS:2000:15] Con
ellos reorganizamos los hechos para describirlos densamente.
La meta es llegar a grandes conclusiones partiendo de
hechos pequeños, pero de contextura muy densa;[GEERTZ:1996]
prestar apoyo a enunciaciones sobre el papel de la cultura en la
construcción de la vida colectiva y personal relacionándolas con
hechos específicos y complejos.
La descripción densa de Geertz coincide en este aspecto,
aunque con connotaciones distintas, con el paradigma indiciario
de Ginzburg e, incluso, con la microsociología de Goffman. Pero
la vocación esencial de la antropología interpretativa no es dar
respuesta a nuestras preguntas de historiador para comprender
los procesos sociohistóricos, sino darnos acceso a respuestas
dadas por otros, en nuestro caso los informantes. La entrevista
oral vendría a informarnos sobre cómo se ve el individuo a sí
mismo, o cómo se imagina un colectivo a sí mismo. Esta
perspectiva que hemos denominado microetnología sería un paso
obligado en la interpretación del testimonio. Sin embargo, para
reelaborar el esquema de relaciones sociales hay que reacomodar
las coordenadas del mundo experimentado pues, en gran medida,
las formas de la sociedad son la sustancia de la cultura. ¿Cómo
hacerlo? Veamos una posible salida a esta cuestión: la propuesta
de la microsociología.
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 81

4. La microsociología
o la imaginería del juego social
Quizás los seres humanos están menos impulsados por fuerzas
que sometidos a reglas, éstas sugieren estrategias, éstas inspiran
acciones y éstas tienden a ser de una u otra forma gratificantes.
Este es el punto de partida de Irving Goffman [JOSEPH:1999] y
pueden ser sugerentes, para analizar los testimonios orales y el
marco narrativo desde el orden de la interacción que expliquen
la organización de la experiencia del informante al hacerla
pública.
La microsociología nos propone una sociología de los
encuentros, de las circunstancias, de los momentos y de los
lugares.
Es el momento de hablar de los códigos expresivos, de
las reglas sociales, las estrategias, las acciones, las convenciones
y los códigos de conducta, e irrumpe con fuerza en nuestro
análisis la analogía del juego en la interpretación de lo cotidiano.
El testimonio oral recrea situaciones, lugares, atmósferas
y las personas que los habitaron. El juego social es multidimensional
y contradictorio, a la vez efímero y duradero, frágil y consistente.
Hay personas que llegan y se van, hay individuos que
llegan y se instalan para siempre en el universo social del
informante, hay personas que estuvieron siempre. Reconfigurar la
red social,[BOTT:1990] no solamente de forma cuantitativa sino
cualitativa, nos va a acercar el mundo profundo del informante,
además de que comprenderemos mejor las decisiones que el
entrevistado tomó en el pasado.
Las concepciones de la vida social como juegos crean
pequeños universos de significado en las cuales algunas cosas
82 / BABEL: 01

pueden hacerse y otras no. Contemplar la sociedad como un


conjunto de juegos significa verla como una enorme pluralidad de
convenciones aceptadas y conocimientos apropiados.
Nos parece ver detrás de cada código de conducta un
pensamiento social adquirido en imágenes vivas. Chéjov llega a
decir que las imágenes crean pensamiento, pero los pensamientos
no crean imágenes. Sin embargo, en nuestra modesta opinión, el
imaginario es un intrincado mundo direccional doble: del pensamiento
a la imagen y de la imagen viva al pensamiento. Estudiar el
imaginario, que por su origen es siempre convencional (cual de
un juego se tratase), de un informante o de un colectivo de
informantes, o bien de un colectivo a través de un informante
representativo (o incluso insólito, según la propuesta de Carlo
Ginzburg al elegir a Menocchio como guía para recrear la cultura
popular del XVI), no debe reducirse a un estudio iconográfico
solamente, sino que hay que considerarlo una fuente explícita
oral, escrita o iconográfica para adentrarse en el universo
referencia de pensamiento del informante.
Nos podemos preguntar ¿cómo se crea una conducta
social? Si queremos saber cómo nos comportamos no estaría
mal dirigir la mirada a lo que hacían o hacen las personas que
conviven o interactúan con nosotros. Si es por imitación el
aprendizaje que hacemos de lo socialmente tolerado en nuestro
entorno social, todo intento por reconstruir el mapa relacional del
informante en la época que está relatando redundará en una
mayor comprensión de lo narrado.
Geertz considera que las expresiones sociales son enig-
máticas en su superficie, pero los códigos sociales del orden de
la interacción a los que dirige su atención la microsociología nos
involucra a sondear los mecanismos expresivos que hacen que la
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 83

vida colectiva parezca lo que parece. Tal vez un código social


no hay que comprenderlo, sino que basta con conocerlo. No
banalizamos, sino que orientamos la cuestión desde otra perspectiva.
Por lo tanto, la expresión social de superficie es informadora de
los códigos sociales y culturales del informante y, por tanto,
sujeto al análisis. Claro está que toda pauta de conducta está
ligada a un sitio, a la vida del sitio que configura un verdadero
microsistema social.
Quizá sea la vida de los sitios lo que hay que historiar,
incluso con más urgencia que las culturas, al fin y al cabo la
vida sucede en los sitios, a veces alejados de la cultura de
origen de los informantes.
En este sentido no me resisto a dejar de citar un texto
literario, y sociológico a la vez, de John Berger:24

Los pobres no tienen morada. Tienen hogares porque


recuerdan a sus madres o a sus abuelos o a una tía
que los cuidó. Una morada es una fortaleza, no un
relato, mantiene a raya el viento. Una morada necesita
paredes. Prácticamente todos los que son pobres
sueñan con tener una pequeña morada, que es como
soñar con el descanso.
Por más aglomeración que haya, los pobres
viven a la intemperie, donde improvisan, no moradas,
sino sitios para ellos. Estos sitios son tan protagonistas
como sus ocupantes; los sitios tienen una vida propia
que vivir y no sirven a otros, como hacen las
moradas. Los pobres viven con el viento, la humedad,
el polvo del aire, el silencio, el ruido insoportable (a
veces con ambas cosas, ¡es posible!), con hormigas,
con animales grandes, con olores que suben de la
tierra, con ratas, humo, lluvia, vibraciones de otras
84 / BABEL: 01

partes, rumores, con el anochecer, y con todos los


demás. Entre los habitantes y estas presencias no
hay líneas divisorias claras. Indisolublemente unidos
constituyen la vida del sitio.

Parece probable que una sociedad forje su imagen del


mundo a través de la mirada a sus sitios. En el documento oral
puede palparse esa estrecha vinculación entre la cultura y el
sitio.25
Una vez más microetnología y microsociología se dan la
mano.
Por otra parte, los lugares y los no lugares26 también
parecen ser vistos antes que pensados. Son creadores de
imágenes poderosas no engarzadas obligatoriamente en sólidas
estructuras sociales.
Sin embargo, la imagen no es tan plana como parece,
puede carecer de retórica en su superficie, pero es parte
constituyente de complejos procesos selectivos de la memoria y
están dotadas, las imágenes, de una significación especial, pues
ellas son el núcleo de los recuerdos. Paul Ricoeur [RICOEUR:2003]
distingue entre memoria y recuerdo, llegando a decir que los
viejos tienen más recuerdos y menos memoria que los jóvenes.
No tenemos tiempo de profundizar más en ello, pero no hay
lugar a dudas sobre el importante papel que juega el lugar como
creador de imágenes duraderas y éstas como parte constitutiva
de las memorias del individuo.27
La fuente oral comunica según códigos sociales establecidos
en los sitios de su cultura o sus culturas, y lo hace a través de
la narratividad pero, muchas veces, la narración es más visualizada
y menos retórica.
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 85

La microsociología tiende a analizar el espacio público y


el mundo de las interacciones que se dan en él. En un
testimonio oral, lo público y lo privado se solapan sin solución de
continuidad, pero en la interpretación que de él haga el historiador
deben destacarse los hábitos culturales, las estrategias, las
acciones y los códigos de conducta como parte de las adquisiciones
del individuo en el espacio social que luego interioriza. La
memoria social y la memoria personal se retroalimentan, por lo
que todo testimonio es social y personal a la vez.28
Sólo así podemos pretender hacer historia total y de
todos a partir de testimonios individuales.
Aunque esto es así siempre, ronda sobre la metodología
con fuentes orales el poder de evasión del documento oral y su
tendencia a la intransferencia. Veamos esta cuestión con calma.

5. La intransferencia del testimonio oral


o como quitar las huellas dactilares
del relato del informante

El documento oral, fruto de la entrevista mantenida ente el


historiador y el informante, es un objeto material, una grabación,
irrepetible, indivisible e intransferible. Es fruto del momento de la
entrevista y nada asegura que en una segunda grabación el
resultado fuese el mismo. Aquí hay dos puntos débiles, que
hacen vulnerable a la historia con fuentes orales: la naturaleza
inestable de la evidencia y el testimonio individual. Los historiadores
tradicionales son contundentes Testis unus, testis nullus: un solo
testigo no es testigo.
86 / BABEL: 01

Si no hay un cambio de enfoque y un aparato conceptual


renovado que haga posible interpretaciones a partir de testimonios
orales individuales la cuestión referida no tiene solución.
Ahora bien, trabajos excelentes como El queso y los
gusanos de Carlo Ginzburg, La pelea de gallos en Bali de
Clifford Geertz, trabajos de sociología de Irving Goffman, Isaac
Joseph o Marc Augé, por no citar a otros autores de la
microhistoria como Giovanni Levi, o de la antropología social
inglesa como Elizabeth Bott, o de la historia cultural como Darton
o Chartier, o clásicos como Marc Bloch, Lucien Febvre o
Braudel, han demostrado que a partir de análisis pertinentes
podemos llegar a trascender la individualidad del informante, y
escribir la historia a partir de ellos pero no exclusivamente de
ellos.
El caso de Menocchio [SERNA y PONS:2000] es ciertamente
irrepetible e incluso excepcional, es decir, no representativo de la
mayoría, pero no por ello hay que convertirlo en un sujeto
excéntrico o extemporáneo con respecto a su propio mundo o a
su propio tiempo. Menocchio revela la conexión que pudo darse
entre alta cultura y cultura popular, y si es cierto que la
circularidad cultural es una explicación plausible, podemos plantearnos
la reconstrucción de universos enteros a partir de una narración
significativa.
También será conveniente no renunciar a nuestra lejanía,
pero recobrar a la vez una correcta visión cercana, con empatía
pero sin adhesión extrema al informante, amortiguando la posible
militancia nuestra mientras desarrollamos nuestro trabajo de campo
y elaboramos las interpretaciones pertinentes.
Creo que no debemos escuchar los fascinantes cantos de
sirena de ciertos testimonios, incluso debemos llegar a pensar
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 87

que el testimonio sin alma, sin emoción, sin humor puede ser un
testimonio más verdadero que uno interesante.
Otros asuntos como el anhelo de permanencia con que
se relata toda experiencia hay que aceptarlo como inevitable.
Mientras tal anhelo no distorsione la realidad el documento oral
sigue siendo utilizable.
Los tópicos y los mitos son otro obstáculo que nos
encontramos. Siempre hay que identificarlos y estudiarlos en la
parte de verdad que transmiten.
La anécdota es otra de las dificultades que pueden
aparecer. Creemos que no debemos resignarnos a la insignificancia,
si bien las anécdotas relajan el relato y permiten sentirse bien a
informante y entrevistador. La microhistoria, aunque pueda parecer
que no combate la insignificancia, nunca la pondera, sino, al
contrario, destaca el significado de los pequeños acontecimientos.
Lo mismo hizo Walter Benjamín al volver su mirada hacia
aquello que los intelectuales tenían por anecdótico e irrelevante,
como los centros comerciales surgidos en el siglo XIX y los
objetos que se exponían allí, una aventura crítica que reflejó en
su gran obra, El libro de los pasajes.
En la historia con fuentes orales la realidad experiencial
puede ser contada con muchos ritmos, tonos y estructuras, pero
el relato oral resultante de la entrevista debe ser reconocible por
su autor, no puede ser enmascarado por el historiador ni
autoenmascarado por el informante hasta el punto de ser irreconocible.
En El Quijote se dice al respecto:

Así es -replicó Sansón-, pero uno es escribir como


poeta, y otro historiador: el poeta puede contar o
cantar las cosas, no como fueron, sino como debían
88 / BABEL: 01

ser; y el historiador las ha de escribir, no como


debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a
la verdad cosa alguna [CERVANTES:2004:347].

Pero, en cierta forma, el pasado es irrecuperable tal


cual. El mundo es «imaginario», lo que implica un antes
recordado que, además de ilustrar el pensamiento presente, lo
articula de forma histórica; es decir, las imágenes e ideas del
pasado relevantes en el discurso presente sirven para la comparación
y el análisis de los «sucesos de ahora».
Por ello es interesante estudiar con rigor el mundo
referencial del informante bien mediante fuentes orales,
memorialísticas, epistolares, discursivas o del tipo que sea,
porque ellas van a explicar el relato del autor, su pensamiento
y su sensibilidad. Abogamos por una antropología del mundo de
los informantes que nos permita el acceso al documento oral y
nos ayude, a partir de ellos, a comprender mejor el pasado e
intentar construir las condiciones de comprensión de los modos
de pensar distantes, opacos, irrepetibles a otros y a los nuestros.29
Es sugerente lo que dice Antonio Gala sobre la Historia:

somos lo que hemos ido siendo, no lo que fuimos, ni


lo que aspiramos a ser, ni tampoco lo que aparentemente
somos. Somos el resultado de lo que se construyó y
se destruyó y se reconstruyó. El producto de
innumerables iniciativas y fracasos innumerables. Nuestra
historia es más larga que nosotros [GALA:2001].

Para acabar, sólo nos queda decir que en la comprensión de


esa larga, ancha y profunda historia se enmarca el tiempo de las
personas reales en los espacios que habitaron y las palabras que
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 89

utilizaron para contarse a sí mismos. Una grabadora puede


recoger este material tan valioso, es la respiración de la historia;30
con una metodología rigurosa, contarlo a los demás, es la
historia de la respiración. A principios del Renacimiento, Pico
della Mirandola dejó escrito: «nuestro trabajo en el mundo es
darle nueva forma, y la mayor creación posible es nuestra propia
historia» [VILANOVA:2001:7]. Al historiar reconocemos lo propio y lo
ajeno para relacionarnos; al confiar, apostamos por las posibilidades
del futuro. Al fin y al cabo, «somos el tiempo que nos queda»,31
el único lugar donde tendremos una oportunidad para el cambio
o la continuidad, para crear más historia. Como muy bien dice
Elena Hernández Sandoica [HERNÁNDEZ SANDOICA:2004:350], «la historia
no es una disciplina en manos de los historiadores, es una
materia viva, patrimonio de la humanidad».

Notas
* Una primera versión de «Microhistoria, microsociología, microetnología y las fuentes
orales. Por una antropología del mundo de los informantes» fue presentada en el Congreso
Internacional de Historia «Fuentes Orales y Visuales» (Pamplona, España; 2005).
1
Valiéndonos del sentido de fuente que nos permite hablar de fuente oral, proponemos red
hidrográfica para designar a todo el sistema que confluye en la fuente oral.
2
Tomamos el concepto tal y como lo elaboró y puso en práctica BOTT:1990 si bien
aplicado a otro ámbito.
3
Según GINZBURG:2001::22-23: «La cultura ofrece al individuo un horizonte de
posibilidades latentes, una jaula flexible e invisible para ejercer dentro de ella la propia
libertad condicionada»
4
La microetnología vendría a ser lo que la microhistoria a la historia, o la microsociología
a la sociología.
5
GINZBURG:1999:148 dice que «la historia no ha dejado de ser una ciencia social sui
generis, irremediablemente vinculada con lo concreto. Si bien el historiador no puede
referirse, ni explícita ni implícitamente, a serie de fenómenos comparables, su estrategia
cognoscitiva, así como sus códigos expresivos, permanecen intrínsicamente individualizantes
(aunque el individuo sea, dado el caso, un grupo social o toda una sociedad.
6
El testimonio personal se basa en el recuerdo, la memoria y el olvido como señala
90 / BABEL: 01

RICOEUR:2003 a lo que PASSERINI:2003:41 añade que «la memoria exige un esfuerzo


de interpretación, un análisis puntilloso y lo mejor informado posible, una filología capaz de
fundar la crítica historia específica y autónoma que las fuentes orales reclaman».
7
Tomamos como referente más claro a GINZBURG:1999 y 2001, sin dejar de considerar
a G. Levi, Gellner, Darnton, Chartier y Bourdieu como autores de propuestas historiográficas
creadoras de espacios para la crítica y reflexión sobre la cultura y la historia.
8
Consideramos a Erving Goffman (en JOSEPH:1999) y a AUGÉ:1998 como guías en
la microsociología y antropología urbana, si bien contemplamos un basto universo de teoría
social que va desde Durkheim a Victor Turner, pasando por Foucault, Huizinga y Kenneth
Burcke.
9
La antropología simbólica, cultural o interpretativa de GEERTZ:1996 y su metodología de
descripción densa y la antropología social anglosajona de BOTT:1990 y sus estudios de
redes sociales, son nuestros referentes principales. Aún así consideramos que hay
propuestas válidas dentro de la antropología más clásica de Malinowski, el estructuralismo
de Lévi-Strauss o propuestas postmodernas como las de James Clifford
10
Josefina Cuesta (en ALTED VIGIL:1996:57-89).
11
Nos parece interesante tanto estudiar lo social de lo cultural como lo que de cultural
tiene lo social. En ambos casos la metodología cuantitativa del cuestionario cerrado no
parece detectar el cambio social sino que sólo registra modelos ya establecidos (Jorge
Uria en El Seminario Metodológico de Fuentes Orales en Madrid, 2004. Esto no significa
que identifiquemos cuantificación con formalización.
12
El siguiente comentario se basa en parte en ELORZA:2005:13. El historiar no consiste
en añadir pisos y pisos a un castillo sino en reconstruir de forma diferente una explicación.
Es, sin embargo, necesario proveerse de un aparato conceptual plausible y renovado, sin
la carga pesada del positivismo y que rompa con el mito del progreso constante y la
hipótesis del automatismo del cambio pero debemos andar con cuidado para no caer en
un relativismo desmesurado que nos impida toda comparación y generalización.
13
Victor Turner, comentado por GEERTZ:2003:71, sí basa su teoría ritual en la ejecución
repetitiva de la acción social pero desde el punto de vista de conductas públicamente
ejecutadas y convencionales.
14
El paradigma indiciario [GINZBURG:1999] viene a coincidir en muchos aspectos con
la explicación interpretativa o giro interpretativo de GEERTZ:2003:67.
15
Es el camino que adoptan ECO::1962 y Ginzburg, reunía un conjunto de ensayos de
historia de la cultura y formulaba una poética.
16
Estos dos conceptos supusieron para mí una verdadera revolución en mis trabajos de
historia. Llegaron a mí en un seminario de postgrado sobre microhistoria y fuentes orales
que dirigía Juan Gracia, profesor de la UPV, Universidad del País Vasco, en 1995.
17
Juan Karlos Romera, Génesis del pensamiento antifascista en tres generaciones durante
el Franquismo en Bizkaia y Gipuzkoa.
18
GUTIÉRREZ:2005. Quizás el misterio que encierra todo testimonio permanecerá siempre
pero tras sucesivos intentos de aproximación en busca de las respuestas a nuestras
ROMERA NIELFA: MICROHISTORIA, MICROSOCIOLOGÍA… / 91

hipótesis iniciales, tras una lectura atenta y un análisis profundo del mundo del informante,
se suelen abrir nuevos mundos y nuevas comprensiones que hacen surgir nuevas
preguntas. Este es el esquema básico que propone POPPER:1997:141-142.
19
Alton Becker (en GEERTZ:2003:75) según Geertz distingue cuatro relaciones de
conexión semántica en un texto social: la coherencia, la intertextualidad, la intención y la
referencia.
20
El paradigma arqueológico nos parece muy sugerente a la hora de interpretar las huellas
que el pasado reciente ha dejado no sólo en la cultura material sino también en el espacio
de la memoria, el recuerdo y el olvido. Por ello las reflexiones que ESCACENA:2000
realiza nos parecen pertinentes a la hora de enfrentarnos a la reconstrucción del pasado
a partir de las fuentes orales, aunque sólo sea como una analogía remota.
21
Entre los escritos del yo incluimos: ensayos autobiográficos literarios, diarios, narraciones
de recuerdos, memorias, confesiones, semblanzas, es decir, toda la literatura de la
memoria personal.
22
Como dice GEERTZ:2003:65 estas culturas son «construcciones, aperturas sistemáticas
del mundo conceptual en que los condottiere, los calvinistas o los paranoides viven», es
decir los materiales de la experiencia humana.
23
BERGARETXE:2005:2 En este artículo se menciona una narrativa compartida del dolor
y me sugirió la idea de narrativa compartida como vínculo entre lo cultural colectivo y la
interiorización cultural individual.
24
El escritor y crítico de arte británico propone Diez Mensajes sobre la resistencia ante
los muros entre los que halla un punto de encuentro entre literatura y reflexión política
[BERGER:2005:10].
25
M. Gribaudi plantea acerca de la delimitación social de los vecindarios de clase
trabajadora que las solidaridades pueden basarse no tanto en la similitud de la posición
social cuanto en la semejanza que se da en el interior de sistemas de relaciones. Creemos
que estos sistemas están estrechamente vinculados al sitio, en constante diálogo con la
cultura familiar de sus habitantes. [EL PAÍS:37].
26
[AUGÉ:1993] El autor nos proporciona un concepto interesante para analizar el mundo
occidental contemporáneo urbano desde el espacio de los encuentros casuales.
27
Josefina Cuesta (en ALTED:1995:57-89).
28
La microhistoria desde siempre ha considerado toda acción social como resultado de una
transacción constante del individuo, de la manipulación, la elección y la decisión frente a
la realidad normativa que aunque sea omnipresente, permite, no obstante, muchas
posibilidades de interpretación y libertades personales. El proceso, sin embargo, no es
individual pues el significado de los símbolos se funda en el hecho de ser compartidos y,
por tanto, comunicables entre los miembros de un grupo pequeño o grande: en primera
instancia el pensamiento se organiza de acuerdo con las estructuras públicas disponibles
y sólo después adquiere privacidad según G. Levi (en BURKE:2003:129-130).
29
Y lo hacemos interpretando casos y dando al trabajo de investigación, y esta
comunicación lo es, la forma de ensayo.
92 / BABEL: 01

30
HERNÁNDEZ SANDOICA:2004 recoge una cita de Gombrich en la primera página que
dice: «No pueblan el pasado abstracciones, sino hombres y mujeres».
31
BONALD:2004, título bajo el que reúne sus poesías completas, corregidas y actualizadas.

Intertextualidades
ALTED VIGIL, Alicia
[1995] Entre el pasado y el presente. Historia y memoria, Madrid: UNED.

AUGÉ, Marc
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Sobre el autor
Juan Karlos Romera Nielfa (Bilbao, España; 1961). Diplomado en Magisterio y Licenciado
en Geografia e Historia por la Universidad del País Vasco, donde actualmente tiene
matriculada la tesis doctoral titulada Génesis del pensamiento antifascista en tres generaciones
durante el Franquismo. Historias de infancia y juventud. jromera@irakasle.net

Cómo citar este ensayo


ROMERA NIELFA, Juan Karlos
[2006] «Microhistoria, microsociología, microetnología y las fuentes orales. Por una
antropología del mundo de los informantes», en Babel. Historias y metahistorias (Guadalajara:
Limbo), núm. 1, enero-abril, pp. 67-95.

::: www.limbo.org.mx/babel.htm :::


::: BABEL :::::::::::::::::::
ENTRE IMAGINARIOS Y PARAÍSOS ARTIFICIALES
El lenguaje de la política en los medios de comunicación
José David Calderón García
98 / BABEL: 01

El lenguaje permite psicoanalizar a los pueblos,


conocer sus miedos y sus vivencias infantiles. Sus
prejuicios.

Alex Grijelmo,
La seducción de las palabras
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 99

Introducción

EL LENGUAJE no es únicamente el conjunto de sonidos articulados


con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente, como
versa una definición de diccionario. El lenguaje es una estructura
más compleja: es palabra, pero también es imagen y sonido; es
olor y sabor; es representación simbólica que permite la acción
comunicativa. En suma, es el lazo más fuerte de interacción
social.
Son las palabras la forma más común y profunda del
lenguaje, lo que hay en ellas es la potencialidad de la creatividad
imaginativa del intelecto humano, pues a través de ellas se crean
y se recrean las formas de imaginar el mundo. Las palabras
construyen y reconstruyen, de manera simbólica, imaginarios con
pretensiones de materializarlo empíricamente en la observación
social. Sin embargo, sólo edifican paraísos artificiales que se
hacen pedazos por si mismos; artificiales en tanto enmascaran la
realidad, manejándola y orientándola según convenga a los
intereses de quien las utiliza.
Al hablar de imaginarios pareciera que quiero escapar de
la realidad concreta y refugiarme en abstracciones desorientadas.
Si bien imaginar significa inventar historias, también significa
pensar, reflexionar y negociar con lo real hasta obtener un justo
medio entre lo simbólico y lo concreto.
La política es un imaginario y su resultado un discurso,
palabras de polivalencia semántica difundidas en los medios para
domesticar al mundo. Palabras que inducen la posibilidad de
bienaventuranza para los ciudadanos, pero que con una lectura
cuidadosa son interpretados como la materia prima de los
paraísos artificiales que el poder político construye. El reto
100 / BABEL: 01

entonces es descifrar lo artificial de ese supuesto paraíso penetrando


en lo más profundo de sus imaginarios, es decir, en los
«verdaderos» significados de sus palabras.
Lo artificial de ese paraíso es evidente al observar «el
comportamiento» de las leyes del mercado, inexorables y arbitrarias
como realidad económica de nuestro presente; el Estado-nación,
como forma política en crisis; la biosfera, amenazada por el
efecto invernadero y la nube marrón, así como la concentración
de la riqueza en unas pocas manos.
No podemos despreciar esta realidad, sólo hay que dar
un vistazo a nuestro alrededor para advertir la crisis en la que
se encuentra el mundo; sin embargo, tampoco podemos detenernos
a lamentar las evidencias, y mucho menos a fomentar psicosis
colectivas o visiones escatológicas y alarmistas. Por el contrario,
debemos pugnar por la elaboración de mecanismos teóricos y
empíricos que permitan hacer más inteligible el mundo, caminos
trazados con estrategias menos convencionales que consientan
una lectura distinta de nuestro presente. Ese es el objetivo de
este ensayo.
Si esos paraísos son artificiales, ¿cómo edificar otro u
otros menos artificiales? ¿Es esto posible? Este trabajo analiza
algunas posibilidades después de caracterizar los mecanismos de
influencia elaborados por el poder político en el nivel global -
política internacional- y en un plano más local –la política
nacional de México. Hay alternativas, yo estoy plenamente convencido
de eso, y está en manos de los ciudadanos comprometidos
llevarlas a cabo.
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 101

Conocer el mundo, imaginar el mundo

Política, poder y medios de comunicación

A la luz del siglo XXI lo incierto es la única certeza, las


promesas de la modernidad se desvanecen como meros artificios
demagógicos, las utopías ya no reconfortan y la fe en el
progreso pierde su carácter providencial ante la ausencia de un
porvenir. Irremediablemente, el futuro se anuncia como una etapa
donde reinarán las incertidumbres.
En lo largo y ancho del planeta hablan de globalización
y neoliberalismo, conceptos confusos de significados multívocos
que advierten, por un lado, el advenimiento de un paraíso
terrenal y, por el otro, los causantes de las desgracias del
mundo.
El neoliberalismo puede ser entendido como un modelo
económico, pero es, antes que nada, una forma de imaginar el
mundo, una ideología que pregona el ejercicio de la libertad
como garante de felicidad universal, abundancia material, prosperidad,
e igualdad. En el seno de su discurso persisten las idealizaciones
al progreso como artículo de fe, la dupla técnica-ciencia es una
promesa cumplida de la modernidad occidental como parte del
proceso civilizatorio.
Neoliberalismo, apología de un mundo feliz –pero no el
de Aldous Huxley- [HUXLEY:2000] un mundo donde según Francis
Fukuyama, neoliberal comprometido, predijo que la historia había
llegado a su fin. Concepción visionaria que afirma que las
instituciones democráticas del Estado liberal aparecen como la
forma suprema de libertad sobre la tierra al desaparecer el
fantasma comunista en 1989, tras la caída del muro de Berlín.
102 / BABEL: 01

La razón había triunfado, en sentido hegeliano, al no existir


regímenes superiores que se pretendieran alternativos a la demo-
cracia capitalista: se aseguró el fin de la historia. ¡Bienaventurado
quien crea en el fin de la historia, ya que de ellos será el
paraíso artificial que los neoliberales han construido!
El evangelio neoliberal predica las posibilidades de un
mundo plagado de riquezas materiales. Metrópolis de hierro y
concreto; el transporte más sofisticado, como garante de eficiencia;
el confort y el glamour como estilo de vida. Pero es excluyente
y elitista ya que privilegia la meritocracia y el individualismo a
ultranza, la única forma de entrar a este paraíso es a través de
fantasías oníricas, donde los «más» (el grueso de la población
mundial) pretenden pasar a las filas de los «menos» (la selecta
clase dominante). Pero este paraíso es artificial, la ficción
adoptada como verdad se revela como Edén ausente ante los
ojos de quienes no se han dejado seducir por sus inexistentes
bondades.
Sin perder más tiempo emprendamos esta travesía por
los sinuosos caminos del lenguaje de la política en los medios
de comunicación, hasta descifrar los imaginarios ocultos en las
palabras que transmiten.

Las palabras y las imágenes al servicio del poder

Hoy en día reflexionar sobre poder-política-medios significa acudir


a una fórmula precisa que encierra en su contenido las estructuras
más fuertes de dominación. De acuerdo con Manuel Castells, el
punto clave es que los medios electrónicos (incluidas no sólo la
televisión y la radio, sino todas las formas de comunicación,
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 103

como los periódicos e internet) se han convertido en el espacio


privilegiado de la política. No es que toda la política pueda
reducirse a imágenes, sonidos o manipulación simbólica, pero sin
ellos no hay posibilidad de obtener o ejercer el poder. Así pues,
todos acabamos jugando al mismo juego, aunque no del mismo
modo ni con el mismo propósito [CASTELLS:1999:343].
Todo esto es parte de las profundas transformaciones
que está sufriendo el mundo, impulsadas por la nueva revolución
de las tecnologías de la información, misma que ha sido
caracterizada como la era de la información, era digital, y era de
la sociedad teledirigida.1 Ahora con una sola máquina, un solo
sistema, podemos difundir y comunicar con imagen, texto y
sonido a la velocidad de la luz. Estamos en un sistema
informático, digitalizado [RAMONET:2004:24].
Este es nuestro presente mediático, inundado de complejas
redes de información que propician una reconfiguración de las
relaciones de poder ya que, si tuviéramos que establecer una
jerarquía de los poderes, diríamos que en el mundo de la
globalización los empresarios mandan y los dirigentes políticos
obedecen; gobiernan las empresas y administran los políticos, de
ahí que el perímetro de la democracia se ha limitado.
[RAMONET:2004:24].
Estas nuevas relaciones de poder influenciadas por los
medios han desbancado a los políticos ya que, como propone
Ramonet, el segundo poder es el poder mediático: el poder
político sólo llega en tercer lugar, sólo tiene espacio en la
medida en que sirve o favorece la expansión de los dos primeros
poderes [RAMONET:2004:24]. De tal forma que la democracia se ha
convertido en una especie de germen virtualizado, irreal y
sumamente complejo.
104 / BABEL: 01

Hoy en día, los medios obstaculizan el pleno desarrollo de la


democracia, ya que ésta se encuentra en un estado de inseguridad
informacional, como afirma Ramonet, porque no sabemos cuándo
una noticia es verdadera o cuándo es falsa. La información está
llena de contaminaciones, mentiras, manipulaciones, ocultaciones,
por eso es necesaria la creación de una especie de la ecología
de la información [RAMONET:2004:24].
Pero surge una duda, ¿cómo construir esa ecología de
la información que sugiere Ramonet? Tal vez un camino sea
aprender a leer el significado de las palabras que transmiten los
medios, identificar los imaginarios, destruir los paraísos artificiales
que construyen y edificar uno o varios menos artificiales.
Las palabras tienen un poder de persuasión y un poder
de disuasión. Y tanto la capacidad de persuadir como la de
disuadir por medio de las palabras nacen en un argumento
inteligente que se transmite a otra inteligencia [GRIJELMO:2001:31].
Pero en este juego de inteligencias, el imaginario dominante
somete la imaginación de los ciudadanos a través del lenguaje
político que transmiten los medios, cumpliendo una función seductora
como propone Grijelmo al decir que la seducción parte del
intelecto. Sí, pero no se dirige a la zona racional de quien recibe
el enunciado, sino a sus emociones, todo con la intención de
esconder la mentira y alterar su verdadero significado.
El lenguaje político recurre a la metáfora como estrategia
de ocultación de significados, recurso literario que trastoca los
convencionalismos y que permite otras lecturas de la realidad,
pero que también sirve a las mentes más oportunistas para
manipularla y orientarla.
La puerta de las metáforas se abre a menudo cuando se
busca la riqueza descriptiva, porque sus paralelismos adornan el
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 105

discurso y le aportan imágenes, color, olores, ideas [...] porque


la fuerza de la metáfora provoca que el receptor confíe en su
veracidad y le otorgue crédito como lo han hecho generaciones
enteras [GRIJELMO:2001:163].
Esto lo podemos constatar al introducirnos en un imaginario
político, el de George W. Bush por ejemplo, quien a través de
un estratégico y tramposo uso de la palabra (metáfora), a
través de los medios justificó una guerra. Ya que, como señala
George Lakoff, el uso de las metáforas sirve para esconder las
realidades más sangrantes, tal es el caso de la guerra.

La metáfora en política.
De la guerra de los medios a los medios de la guerra

Guerra, vocablo recurrente a lo largo de la historia. Concepto


que encierra en su contenido semántico significados aleatorios
pero orientadores de una explicación expresa. No admite
interpretaciones unívocas, puede ser «la simple continuación de
la política por otro medios», como pregonaba Karl Von Claussewitz;
«es sólo un medio para conseguir la paz», como aseguró
Aristóteles; e incluso puede ser un arte, como señaló el famoso
general chino Sun Tzu hace algunos miles de años en su
difundido escrito El arte de la guerra.
El mundo vive un momento de transición en todos sus
niveles, se observan breves pero confusos trazos de un orden
distinto, existe incertidumbre y desesperanza ante la ausencia de
un porvenir que garantice un futuro distinto, preexiste un cons-
tante estado de guerra, como lo supuso Thomas Hobbes en El
Leviatán, y se aleja el ideal kantiano de La paz
106 / BABEL: 01

perpetua.2 La perspectiva hobbesiana de «la guerra de todos


contra todos» cobra vigencia al observar que las entidades
monolíticas llamadas Estados aluden al principio de poder efectivo
para imponer las reglas del orden internacional, guiando la
reingeniería del mundo a través de la guerra.
Clausewitz afirmaba que la guerra es un «acto de
violencia cuya meta es obligar al adversario a ejecutar nuestra
voluntad», señalando incluso que es un «acto racional cuando se
persigue un fin político», supuestos utilizados como discurso
evangélico a la medida para legitimar la violencia en el mundo
actual, metáforas precisas para cubrir el rostro hipócrita y perverso
de los arquitectos del paraíso neoliberal.
Los actuales artífices de la guerra se apropian de
estas metáforas para racionalizar lo irracional y legalizar lo ilegal,
convirtiendo las representaciones simbólicas en justificaciones
visibles, elementos de persuasión que dirigen la opinión pública
a través de discursos mesiánicos que difunden los medios de
comunicación.
Seis meses después de los ataques del 11 de septiembre
de 2001 Bush declaraba ante los medios lo siguiente:

Nos hemos reunido para conmemorar un día terrible,


para reafirmar una causa justa y vital, y para agradecer
a las muchas naciones que comparten nuestra
determinación y compartirán nuestra victoria común
[...] Enfrentamos un enemigo de ambición implacable
no obligada por la ley ni la moralidad [...] El poder
y la vitalidad de nuestra coalición se han probado en
Afganistán [...] Luchamos por cambios legítimos en
vez de la violencia caótica, por la opción humana en
vez de la coerción y la crueldad.
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 107

Nótese las palabras en negritas. Bush considera su


guerra contra el terrorismo una causa justa y vital, y califica la
actuación de los terroristas como ambición implacable fuera de la
legalidad. Esto quiere decir que la invasión de Afganistán donde
murieron cientos de personas es «moralmente correcta» por
considerarse un acto legal. Habla de «poder» y «vitalidad» en
Afganistán, cuando en realidad lo que se oculta detrás de esas
palabras son los bombarderos y el catálogo de tecnología militar
utilizados en esa región. En la última frase alude nuevamente a
la legalidad, donde los terroristas son «violentos», mientras la
violencia que él ejerce la enmascara bajo la metáfora «opción
humana».
Bush, antes de invadir Irak, señaló en un discurso
difundido en el mundo entero:

Esta noche, Estados Unidos es un país que tiene


grandes responsabilidades. Y nosotros las estamos
cumpliendo. Esta noche, mientras estamos reunidos,
cientos de miles de hombres y mujeres estadounidenses
al servicio del país están desplegados por el mundo
combatiendo en la guerra contra el terrorismo. Ellos
están haciendo de Estados Unidos un lugar más
seguro al llevar esperanza a los oprimidos y aplicar la
justicia a los más violentos.

La últimas dos líneas del discurso de Bush son defini-


tivas para determinar el poder de sus palabras, ya que al afirmar
«ellos están haciendo de Estados Unidos un lugar más seguro»
está convenciendo a los estadounidenses de que el país es
inseguro, y que la única forma de devolverle la seguridad es
destruyendo las armas de destrucción masiva que supuestamente
108 / BABEL: 01

el gobierno iraquí tenía. Esas palabras penetraron en los sentimientos


de los ciudadanos, provocándoles el estado de miedo y psicosis
colectiva que los llevaron a apoyar la iniciativa de guerra (un
gran porcentaje de ciudadanos apoyaron a Bush, no todos).
Los arquitectos que diseñan el nuevo orden mundial, el
ala neoconservadora que encabeza George W. Bush, entienden
la guerra como una extensión de la política por otros medios
como sugería Clausewitz. La violencia es legitima, tan legítima
como necesaria, pues el status quo está siendo violentado por
los enemigos de la democracia, prefieren pensar maquiavélicamente
y aludir a la fórmula «el fin justifica los medios», sin pretender
ver más allá de lo que les conviene. Los recursos literarios no
están agotados, reality show es la metáfora precisa para describir
la guerra como parte integral del imaginario de Bush.
Bienvenidos al Big Uncle (Sam), todos pueden seguir
por televisión los pormenores de la guerra: si lo quieren seguir
las veinticuatro horas del día contraten su sistema de televisión
satelital y sintonicen el canal de CNN News; de cualquier forma
pueden seguirlo gratuitamente en televisión abierta a través de
los resúmenes que emitirán las televisoras nacionales a través de
sus noticieros.
Las reglas son claras: demostrar lo perverso y malo que
puede ser cualquier habitante de «la casa del gran tío», y hacer
la guerra a través de pruebas prefabricadas. Se puede recurrir a
cualquier subterfugio legal o ilegal, lo importante es convencer a
los televidentes de lo peligroso que puede resultar para el actual
orden, e incluso se sugiere la auto-mutilación pero que no pase
de diez mil muertos. El día de la primera nominación hubo total
acuerdo, y el primer nominado es… eres tú… sí Bin Laden, tú
eres el nominado. La segunda nominación fue controvertida, no
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 109

todos estuvieron de acuerdo, pero el Big Uncle determinó que


Hussein realizaba un complot y tuvo que salir nominado.
El premio es libertad y democracia a la usanza liberal,
la guerra es un mal necesario. Pero ¿por qué la guerra? Dirá
algún romántico humanista extraviado en la posmodernidad. ¡No
problem! los recursos existen y no se escatiman, la maquinaria
bélica es destructora, pero también construye; ¡no problem! los
mísiles son inteligentes, pero no pidan demasiado, en la guerra
tiene que haber sacrificados; ¡no problem! los mártires serán
beatificados cuando los villanos sean derrotados. El providencialismo
está del lado de los buenos, ¡no problem! los buenos siempre
ganan.
Así de absurda y vigente es la guerra; así de absurda
y vigente es el imaginario de los artífices del nuevo orden
mundial; así de absurda y vigente es la condición humana, tan
absurdas y vigentes como las metáforas mismas. Metáforas que
construyen paraísos caracterizados por una artificialidad evidente.

Política y medios en la vida democrática de México

El marketing político y la experiencia foxista

En el siglo XXI vivimos en un mundo sino dominado, sí inundado


por los medios de información: la prensa escrita, la radio, la
televisión y hoy por hoy los faxes, los módems y la internet
atraviesan el mundo, llevando consigo grandes flujos de información
en tiempo real.
La política mexicana no podía haber escapado a esta
realidad convirtiendo a los medios en el espacio privilegiado para
110 / BABEL: 01

hacer política, usándolos como estrategia para movilizar la mayoría


de los votos ciudadanos sobre un candidato, ya que no sólo son
medios de comunicación e información, sino que también pasan
a ser, en nuestro presente, medios de influencia y persuasión.
A través de los medios se instrumenta una novedosa
forma de captar votos por medio de los sondeos de opinión, las
encuestas y la difamación entre los contendientes a un puesto de
elección popular: el llamado marketing político. La eficacia de
esta forma de hacer política es evidente tras las elecciones
federales del 2 de julio de 2000, que llevaron a la presidencia
a Vicente Fox.
El 2 de julio de 2000, tras unas elecciones limpias y
competidas, el candidato de la «Alianza por el Cambio» (PAN-
PVEM) Vicente Fox, llegó a la presidencia de la república,
poniendo fin a un régimen presidencialista que se perpetuó en el
poder por setenta y un años.
Aquel 2 de julio por la noche, comenzaron a fluir los
resultados preeliminares de las encuestas de salida proclamando
como virtual ganador al candidato de la «Alianza por el Cambio».
Las primeras cifras le daban una ventaja de seis puntos porcentuales
sobre su más cercano competidor Francisco Labastida del PRI,
ventaja que sería definitiva en los cómputos finales. De hecho,
estos resultados fueron ratificados por el entonces presidente de
la república Ernesto Zedillo, quién en un inédito acto democrático
reconocía la victoria de Fox. El 3 de julio los titulares de todos
los diarios del país, y algunos de los más importantes del
mundo, anunciaban la caída del PRI y la llegada de un ranchero
bonachón y dicharachero, que como pocas personas recibía de
regalo de cumpleaños la presidencia de una república, ese
mismo día se hacía más viejo.
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 111

Fox llegó a la presidencia tras una larguísima campaña y un


estratégico uso del marketing político, que vendió la imagen de
un genuino hombre de rancho de inseparables botas, y que su
carta de presentación curricular más fuerte era el haber llegado
a ser gerente de Coca-Cola. Este hombre ocurrente y populachero
que recorrió el país levantando la mano derecha y haciendo la
«V» de la victoria con sus dedos índice y medio, fue el
candidato que sacó al PRI de la residencia oficial de los Pinos.
El imaginario de Vicente Fox advirtió la llegada de un
paraíso democrático, autoproclamándose artífice de la «transición
a la democracia», pero estas palabras encarnan un significado
distinto, paraíso ficticio que se está moldeando con imperfecciones.

La democracia como paraíso artificial

Si los medios son el espacio privilegiado de la política como se


afirmó anteriormente, nuestra flamante democracia no podía despreciar
las bondades del informacionalismo y la globalización. De hecho,
en la vida política nacional encontramos más patente la idea de
que los medios han desplazado a los políticos, relegándolos al
tercer lugar en las relaciones de poder, las cuales están
perfectamente definidas: los empresarios mandan y los políticos
administran, mientras que, irremediablemente, el poder mediático
se interpone entre ambos.
Los imaginarios políticos en México anuncian un paraíso
democrático, pero éstos son confusos e irreales ya que los
proyectos políticos son ideológicamente ambiguos siguiendo líneas
indefinidas y difusas. La izquierda, la derecha y el centro han
desaparecido, sólo encontramos despojos ideológicos que salen
112 / BABEL: 01

a relucir cuando el poder político pretende legitimar una acción


de gobierno, una iniciativa de ley o alguna reforma.
El lenguaje político en los medios es torpe e ingenuo,
pretenden que la palabra influya en los ciudadanos al transmitir
sus causas políticas y proyectos culturales, pero la incomprensión
de la potencialidad de los medios convierte a los políticos en
objetos frágiles, marionetas a merced del universo mediático. El
segundo poder desnuda la ineficiencia y virtualiza la democracia,
revelándola como un espacio abstracto donde los políticos son
exhibidos como personajes de talk show, unos participan como
improvisados actores de películas pretendiendo asirse de popularidad
o fama (recordemos Guerrero de Salgado Macedonio), y otros
involuntariamente aparecen en videos llenándose las bolsas de
billetes verdes (recordemos a René Bejarano). Ahora los políticos
privilegian salir en Historias Engarzadas, Ventaneando, La Oreja
y el Big Brother, rehuyendo a Zona Abierta o La Entrevista con
Sarmiento.
La astucia de la clase dominante mexicana (principalmente
los empresarios), pone en jaque a los indefensos políticos,
obligándolos a recurrir a discursos desgastados que alejan a los
ciudadanos de las urnas. Moviliza más clientelas una campaña
de propaganda perfectamente orquestada y dirigida por los medios,
que las palabras de los políticos.
La marcha ciudadana «contra la violencia» que recorrió
las calles de la capital del país y otras ciudades bajo el lema
«¡YA BASTA!», demuestra que la ciudadanía (léase, clase
media alta) puede acudir al llamado de las clases privilegiadas
para manifestarse en contra del Estado. Las palabras que
transmitían los medios penetraban en los imaginarios de los
ciudadanos, quienes atormentados por la inseguridad y la delincuencia
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 113

asistieron puntualmente a la cita el domingo 27 de junio de


2004.
¿Cuándo llegará el día en que se convoque a una
marcha contra la pobreza, la desigualdad y el racismo? ¿Los
medios serán capaces de movilizar una marcha que diga ¡YA
BASTA! de tan mala distribución de la riqueza?
La democracia en México es un paraíso artificial, las
palabras «transición a la democracia» son engañosas al comprobar
que la política se ha convertido en una suerte de espectáculo
barato que fortalece el descrédito y agota la paciencia de los
ciudadanos (léase ciudadanos en toda la extensión de la
palabra). «Transición a la democracia» significa «involución»,
gatopardismo evidente en el gobierno del «cambio»: ¡que todo
cambie para que todo siga igual!, persistencia de nepotismo,
plutocracia y prácticas «gansteriles» que amasan fortunas y
trafican con influencias.
Quien habla de transición a la democracia no observa
estas deficiencias, o no quiere verlas. Si el lenguaje político no
es capaz de generar un paraíso menos artificial, entonces,
¿cómo construir uno?

Una alternativa imaginada.


Por un paraíso menos artificial

Hablar de alternativas es hablar de propuestas, no las únicas ni


las verdaderas, sino alternativas y nada más. Ya Ignacio Ramonet
hablaba de la creación de una especie de «ecología de la
información», basada en la creación de un quinto poder en la
que el consumidor participe en la recalificación de la información.
114 / BABEL: 01

El acercarse a los imaginarios que genera el lenguaje


político es, sin duda, una manera de recalificar la información
que consumimos, y siguiendo a Ramonet, debemos participar en
el debate democrático, armados con argumentos de calidad,
mismos que pueden otorgar los medios, pero que dejen de ser
tan arrogantes como lo están siendo últimamente, que dejen de
ser tan soberbios con respecto a los propios ciudadanos y que
tengan conciencia de que la calidad de la información aumentará
la calidad de la democracia [RAMONET:2004].
La propuesta de Ramonet es interesante, pero no se
aleja de las seducciones del poder y lo que encierra éste.
Necesitamos, sí, tener conciencia de la calidad de la información
que generan los medios, pero también necesitamos generar un
lenguaje distinto, es decir, poner los medios y la palabra al
servicio de la democracia, sin buscar entrar en los escabrosos
juegos del poder.

Más allá del poder.


La experiencia zapatista como alternativa

El 1 de enero de 1994 marcó el fin de un sueño y el inicio de


otro para la historia contemporánea de nuestro país. La ilusión
onírica del primermundismo fue opacada por un puñado de
rebeldes encapuchados, quienes desde las entrañas de la selva
Lacandona evidenciaron las «bondades» del paraíso artificial que
construyó el liberalismo, al tiempo que propusieron el inicio de un
nuevo sueño: «hacer la revolución sin sucumbir a las seducciones
del poder», es decir «Cambiar el mundo sin tomar el poder»,
como sugiere John Holloway, al decir que este es el desafío que
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 115

se ha formulado más claramente con el levantamiento zapatista


en el sudeste de México. Los zapatistas han afirmado que
quieren hacer el mundo de nuevo, que quieren crear un mundo
de dignidad, un mundo de humanidad, pero sin tomar el poder
[HOLLOWAY:2002].
Mientras la clase política celebraba con bombo y platillo
la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), en el sur de México, el EZLN salía de la
clandestinidad, evocando un pasado irredimible plagado de injusticias
y marginación social. Por la vía armada tomaban la ciudad de
San Cristóbal de las Casas y otras localidades del estado de
Chiapas, al tiempo que le declaraban la guerra al ejército
mexicano.
El Estado priísta tuvo la posibilidad de aplastar el
movimiento, sin embargo no lo hizo, ¿maniobra política o temor
fundado? Lo único cierto es que intentó entablar un diálogo
sordo con los rebeldes, paz simulada que le daría tiempo para
encontrar explicaciones, pues aún no salían de su asombro.
Podían culpar la ineficiencia de los servicios de inteligencia, pero
sabían que lo ineficiente era la imposibilidad de perpetuar un
régimen decadente, un régimen que tenía en sus haberes un
pasado oscuro, plagado de corrupción, represión y violencia.
Pero no por eso fueron menos violentos, la
contrainsurgencia e instrucción paramilitar han aniquilado las
posibilidades de un diálogo real donde ambas partes escuchen y
sean escuchadas, Acteal es una muestra clara. Han firmado
acuerdos que no van a cumplir (Acuerdos de San Andrés), han
creado canales de comunicación (COCOPA) y, recientemente,
han prometido resolver el conflicto en quince minutos, ¡meras
palabras convertidas en basura semántica!
116 / BABEL: 01

La originalidad del zapatismo frente a otros movimientos sociales


es la utilización de los medios de información como estrategia
para que su palabra penetrara en los imaginarios no sólo de
México, sino del mundo entero, después de que se dieron cuenta
que las armas difícilmente encauzarían un paraíso distinto y que
anunciaron que el poder político que emana del Estado no
interesaba.
Manuel Castells, citando a Alejandra Moreno Toscano,
señala:
Lo nuevo en la guerra política de Chiapas fue el
surgimiento de distintos centros emisores que
interpretaron los hechos de forma variadísima. La
información pública que llegaba a la sociedad, a
través de los medios de comunicación y por las
otras vías alternas que hoy permite la tecnología,
fue superior a la que podían controlar las estrategias
de comunicación convencionales [...] opiniones alternas
potenciadas por los medios de comunicación abiertos,
pusieron en entredicho las formas tradicionales de
lo cierto [CASTELLS:1999:95].

Pongamos atención en las últimas dos palabras. ¿Qué


significa «lo cierto»? El imaginario dominante y falso que transmiten
los medios, ese que se oculta bajo la metáfora absurda que
cuando es malintencionada daña y destruye. Pero, «lo cierto»
también puede ser la metáfora bien encauzada, representación
simbólica que permita construir paraísos alternativos. Así lo
demuestra la experiencia zapatista. Tenemos que decir nuestra
palabra y que otros la escuchen [decían ellos]. Si no lo
hacemos ahora, otros tomarán nuestra voz y la mentira saldrá de
nuestra boca sin nosotros quererlo [CASTELLS:1999:102].
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 117

El EZLN sigue en pie de lucha, la «palabra» sustituyó a las


armas de fuego; las pretensiones de un «mundo donde quepan
muchos mundos» es la metáfora idónea para consolidar una
aldea global multicultural, y no es basura semántica, sino complejas
alegorías a la imaginación que revelan realidades ausentes,
trasgresión del conocimiento convencional que aclara las posibilidades
de un mundo distinto.
Once años han pasado y la primera guerrilla posmoderna,
también llamada informacional por utilizar la internet como canal
de comunicación, ha encontrado en su camino detractores y
simpatizantes. El grueso de la sociedad civil, sobre todo la del
centro y norte del país, está ajena a la complejidad del
movimiento, quienes sin intenciones reales de comprenderlo lo
miran en la televisión como mero espectáculo étnico, o como
desfile de modas donde se exponen trajes típicos acompañados
de un pasamontañas.
La incomprensión parece ser enorme, pero no merma las
posibilidades que plantea el movimiento zapatista, que aún decanta
los fundamentos prácticos de cómo cambiar el mundo sin tomar
el poder, cómo mandar obedeciendo o, cómo repetir la historia
para ya no repetirla, mirando atrás para poder caminar hacia
delante.
El poder de la palabra y el uso eficiente de los medios
nos puede ayudar a construir paraísos menos artificiales, eso nos
ha enseñado el movimiento zapatista; si no entendemos eso, no
se realmente quién lo hará.
118 / BABEL: 01

A manera de conclusión
Bush se jacta de ser una suerte de verbo encarnado cada vez
que aparece en la escena pública; con solemnidad pidió a los
electores estadounidenses que le permitieran continuar con su
misión salvadora, al tiempo que aparecía involuntariamente como
el actor estelar de Fahrenheit 9/11, compartiendo créditos con
Sadam Hussein y Osama Bin Laden. La guerra de los medios
fue factor determinante para la reelección de George W. Bush.
Martha Sahagún de Fox aparece en el último capítulo del
programa televisivo XHDérbez, asimismo ventila los pormenores
de su vida personal en Historias Engarzadas; Santiago Creel no
resiste la tentación asistiendo al programa vespertino Vida TV. El
talk show llegó para quedarse, el último capítulo fue transmitido
desde el recinto legislativo de San Lázaro durante el 5to. Informe
de Gobierno de Vicente Fox Quesada. ¡Yo no se por qué no
invitaron a Carmen Salinas o a Rocío Sánchez Azuara para
conducir tan memorable evento! (el paréntesis para la ironía
es irresistible).
Ya vienen las elecciones federales, las precampañas
están a todo lo que dan. Los precandidatos buscan los símbolos
y las imágenes, hay que alimentar el reality show, el marketing
político sí funciona. Resucitemos muertos, traigan a Colosio, a
Carlos Madrazo; a Maquío y a Castillo Peraza; mmmm... Aguilar
Zínser puede funcionar, no, mejor Heberto Castillo. ¡Quiero ser
presidente! Error, necesita una frase más corta. Recuérdalo,
¡Cambio!, ¡Ya!, y un fortuito ¡Hoy, hoy, hoy! La solución es el
simi-socialismo ¿Lo mismo pero más barato? Tampoco funciona.
¡Ah, ya sé!, el niño verde juntando basura y limpiando ríos,
¡no! mejor envuélvanlo en periódico para ver si madura (repito,
el paréntesis para la ironía es irresistible).
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 119

Este es nuestro presente mediático. Así es el lenguaje


de la política en los medios. Pero no es el único, debo insistir
en la alternativa zapatista. ¿Existen formas diferentes de hacer
política? Sí contundente. Hay que darle un vistazo a la Sexta
Declaración de la Selva Lacandona, el lenguaje es indiscutiblemente
distinto, fresco, sincero. La invitación que nos hacen para ser
partícipes de lo que han denominado «la otra campaña» es
clara:

Esta es nuestra palabra sencilla que busca tocar el


corazón de la gente humilde y simple como nosotros,
pero, también como nosotros, digna y rebelde. Ésta
es nuestra palabra sencilla para contar de lo que ha
sido nuestro paso y en dónde estamos ahora, para
explicar cómo vemos al mundo y nuestro país, para
decir lo que pensamos hacer y cómo pensamos
hacerlo, y para invitar a otras personas a que se
caminan con nosotros en algo muy grande que se
llama México y algo más grande que se llama
mundo. Ésta es nuestra palabra sencilla para dar
cuenta a todos los corazones que son honestos y
nobles, de lo que queremos en México y el mundo.
Ésta es nuestra palabra sencilla porque es nuestra
idea el llamar a quienes son como nosotros y unirnos
a ellos, en todas partes donde viven y luchan.3

Los caminos del lenguaje y el pensamiento deben ser


explorados de una manera distinta. Esto nos permitirá construir
alternativas más incluyentes y paraísos menos artificiales. Mis
planteamientos no son únicos, pero los trazos de mis argumentos
aspiran a seducir a quienes se acerquen a ellos, y esta
seducción no puede ser interpretada a la luz del engaño o la
120 / BABEL: 01

manipulación, sino más bien como propuesta abierta a la discusión


y el debate.

Notas
* «Entre imaginarios y paraísos artificiales. El lenguaje de la política en los medios de
comunicación» obtuvo el tercer lugar en el XIII Premio Nacional Juvenil de Ensayo Político,
convocado por el Instituto Nacional de la Juventud (2004).
1
Para profundizar más sobre estos temas ver SARTORI:1996, CASTELLS:1999 y
RAMONET:2002.
2
Thomas Hobbes en el siglo XVII, aseguraba en su escrito El Leviatán que el hombre
estaba condenado a vivir en una guerra de «todos contra todos». Mientras que Immanuel
Kant sugería la idea de «democracia cosmopolita» como intento de un gobierno mundial.
3
Ver Sexta Declaración de la Selva Lacandona (junio de 2005).

Intertextualidades
BUSH, George
[2002] «Segunda fase de la operación libertad duradera», en Revista Época. Semanario
de México (Ciudad de México), núm. 563, marzo, pp. 43-45.

CASTELLS, Manuel
[1998] La era de la información. Economía, sociedad y cultura, Volumen II: El poder de
la identidad, Ciudad de México: Siglo XXI.

CALDERÓN GARCÍA, José David


[2002] «Que quiere Estados Unidos», en Gaceta Universitaria (Guadalajara: Universidad
de Guadalajara), 21 de octubre, p. 13.
[2003] «El mundo según el tío Sam», en Gaceta Universitaria (Guadalajara: Universidad
de Guadalajara), 31 de marzo, p. 13.
[2004a] «Chiapas 10 años después», en Gaceta Universitaria (Guadalajara: Universidad
de Guadalajara), 12 de enero, p. 13.
[2004b] «La guerra, instrumento legitimador del nuevo orden mundial», en Rémora.
Revista para la difusión de las artes y la cultura, núm. 10, mayo, p. 14.

FÉLIX, Cristina
[2004] «Entrevista a Ignacio Ramonet», en Gaceta Universitaria (Guadalajara: Universidad
de Guadalajara), núm. 340, 19 de abril, p. 24.
CALDERÓN GARCÍA: ENTRE IMAGINARIOS… / 121

GRIJELMO, Alex
[2001] La seducción de las palabras, Madrid: Taurus.

HOLLOWAY, John
[2002] Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy, Buenos
Aires: Colección Herramienta / Universidad Autónoma de Puebla.

HUXLEY, Aldous
[2000] Un mundo feliz, Ciudad de México: Editores Unidos Mexicanos.

LAKOFF, George
[1991] La metáfora en política [www.aparterei.com].

MONSIVÁIS, Carlos
[2000] Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina, Barcelona: Anagrama.

RAMONET, Ignacio
[2002] La comunicación, victima de los mercaderes, Barcelona: Paidós.

SARTORI, Giovanni
[1996] Homo Videns. La sociedad teledirigida, Madrid: Taurus.

Sobre el autor
José David Calderón García (Guadalajara, México; 1978) es pasante de la Licenciatura
en Historia por la Universidad de Guadalajara, miembro del consejo de Limbo Editorial y
director de Babel. Historias y metahistorias. josedecal@gmail.com

Cómo citar este ensayo


CALDERÓN GARCÍA, José David
[2006] «Entre imaginarios y paraísos artificiales. El lenguaje de la política en los medios
de comunicación», en Babel. Historias y metahistorias (Guadalajara: Limbo), núm. 1,
enero-abril, pp. 97-121.

::: www.limbo.org.mx/babel.htm :::


::: BABEL :::::::::::::::::::
MADONNA GLOBAL
una biografía de Evita Perón
Cecilia López Badano
124 / BABEL: 01

But all you have to do is look at me to know


that every word is true
LÓPEZ BADANO: MADONNA GLOBAL… / 125

EL DOLOR LA HACÍA soltar lágrimas duras, recónditas, indeseadas.


El de aquella lejana quemadura con aceite había sido más
soportable, porque se aliviaba con el ungüento de olor nauseabundo
que, sobre su brazo menudo y flaco, extendía la curandera y
porque entonces aún podía demostrar que era débil y gritar.
Después habían venido otras lágrimas y cada una fue
contenida, moldeada en los fragores del cine de pueblo. Algunas
veces, sólo por probar cómo quedaba, se había mirado llorar
frente al espejo, cuidando de que nadie la viera. Entonces
pensaba que jamás representaría el papel de una llorona estúpida;
eso podía hacerlo cualquier mujer, y se lo prometía una y otra
vez frente a esa luneta que era su única maestra de actuación.
Las puntadas se aproximaban ahora en tiempo, o era
sólo la sensación irresistible del dolor apoderándosele del cuerpo,
sin tregua: dolor de parto acelerado sin parir o sólo para parir
la muerte, esa hija era peor que los milicos; contra ella no había
ni ovarios ni artimañas.
Los espasmos no la dejaban imaginarse ya hacia adelante
y era eso lo que había hecho siempre, imaginarse y saltar hacia
el cielo del deseo, en esa rayuela de la vida, con la desahuciada
resolución de animal acosado que muestran los que no pueden
pensar ni acechar ajedrecísticamente al otro con la previsión
aséptica de la razón. Ella era una actriz frustrada –nunca había
igualado a la Shearer– y sólo podía verse, sentirse actuar, con
la desesperación de quien llena su vida vacía representando a un
personaje inmortal.
Ahora, entre las puntadas, la imaginación sólo retrocedía,
la enfrentaba a la primera humillación de niña sin apellido entre
las buenas alumnas hipócritas de la escuela de un pueblo
perdido en el llano verdor de la pampa; a veces le concedían
126 / BABEL: 01

jugar a la ronda con ella, pero jamás la dejaban en el centro;


si alguna –con piedad aprendida entre los rigores de murmurar
el pecadillo en el confesionario– intentaba ponerla allí, otra le
susurraba al oído: no la elijas, no la elijas... mi mamá dice que
es una bastarda. Mamá ¿qué quiere decir bastarda? Andate
afuera a jugar y no jorobes.
Tampoco la dejaban llegar al cielo de la rayuela; la
única vez que lo había intuido, entre caras de desprecio y
señoras bien vestidas en la estancia, había, en el fondo, como
ahora, un cajón de muerto Dios te salve María llena eres de
gracia y rosario cortado súbitamente en el sofocón de las
señoras se ha atrevido, la querida se ha atrevido a venir con
sus bastardos y su madre alzando a esa pequeña morena y
flaca, ero-ero-patas-de-tero decían los varones de la escuela al
verla pasar, levantándola para que viera el rostro helado y yerto
del patrón ése es tu padre y luego otra vez la peregrinación
polvorienta hacia el pueblo natal, con la soberbia momificada en
el sotto voce ajeno los bastardos, los bastardos, Ave María
purísima, qué coraje, qué descaro ventilar así la vergüenza la
querida y sus bastardos. Mamá ¿qué quiere decir bastardo?
Andate afuera a jugar y no me jodas, ¿no ves que estoy
ocupada?
No hacía falta que le repitieran las cosas, ya se iba a
jugar a la ciudad, en el tren que asomaba a la tarde del pueblo.
Importaba poco no saltar la rayuela si una seguía la voz de un
hombre, sólo una manchita más para la piel de tigre de la
humillación; quería el propio cielo, más arriba o más abajo que
el de la rayuela, uno igualito al de los hombres, cielo fálico,
Hollywood cielo de las mujeres, firmamento de reivindicación
poblado de estrellas vestidas con colas de cometas más fugaces
LÓPEZ BADANO: MADONNA GLOBAL… / 127

que la vida. Hollywood en Radio Belgrano, cielo fálico Buenos


Aires y emputecerse, la única virtud rebelde consentida a una
chiquilina orillera.
Tendría así los vestidos con cola de cometa y pasaría
erguida del brazo de las charreteras entre las mocosas displicentes,
muchachas de deseo asordinado entre padrenuestros y escalas
de Hannon, vírgenes de virtud vaginal ofrendada al cadete o al
bancario que las mantenía, niñas del pueblo ya mujeres, sus
hermanastras, damas de escurridiza beneficencia que usan moños
de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa y
aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en
la vereda (ella jamás lo decía así, pero lo sentía) las chicas
de Flores, las de Buenos Aires, burguesitas con sueños castamente
oligárquicos sin delirios de Hollywood, eran iguales a las del
pueblo y podría mirarlas en el centro de las pupilas, ella se
había inmolado sola e iba ahora del brazo del General, tenía los
vestidos de seda y nadie le libaba ya las nalgas.
Paco, sacale el moño, no me gusta. Está bien, pero...
Pero nada, no me gusta, sacalo y contame, Paco ¿por qué te
hiciste marica? Yo no me hice marica, soy marica. Las mujeres
y los maricas nos parecemo’: los dos estamo’ afuera del mundo,
pero ahora, Paco, ahora que estoy adentro, sho te voy a dar un
lugar.
Paco sonreía, continuaba ajustándole el trajecito que en
dos días le había quedado súbitamente grande, también habría
que volver a probar el vestido de gala, que quedó maravilloso,
esplendente Cenicienta caminaba ahora por los palcos del deseo
realizado, con gracia caricaturesca entre las mujeres-mascota
que criticaban con envidia la parafernalia de esa utilería; las
pisaba casi sin querer, pero a propósito, majestuosa con el vino
128 / BABEL: 01

fino de la soberbia añejado desde la infancia, corriendo por sus


venas de estanciera sin herencia, les daba de comer el plato
preparado en los infantiles ardores volcánicos del rencor, conserva
ya enfriada y exquisita en la venganza.
Salía ahora otra vez del cine gris del pueblo gris o del
Teatro Colón, plebeya alucinada Ingrid ardiendo en la hoguera,
vestida con las galas flamígeras de la fantasía encarecida y
despertando a pisotones de rencor a los que se habían quedado
dormidos en el sopor de un mal film, Rosa de Luxemburgo no
se había filmado, ésa era fea, renga y olía como los libros
viejos, y los comunistas no le gustaban a Hollywood, ni siquiera
a Radio Belgrano.
Ella, desmesurada rosa espinosa, villana dama camelia
del realismo mágico, tampoco se miraría al espejo imitándola:
siempre ha sido patético ser mujer inteligente, Victoria (Ocampo
o de Samotracia) culta estanciera encarcelada, hay vísceras más
poderosas que el seso: los ovarios, por ejemplo; otra puntada,
el pisotón de la muerte la tiró con los ojos abiertos, helados de
miedo entre las paredes blancas: Paco sólo traía ahora camisones
de seda que, uno tras otro, se manchaban con sangre; vino y
odio huyendo del descontrol de su cuerpo, esa pegajosa agonía.
El dolor le hacía saltar lágrimas duras, recónditas,
indeseadas, las que siempre había escondido. Se quedó rígida,
tensa, era la única manera de soportarlo; supo que estaba
derrotándola (¿quién a quién?); se percibió helada y tiesa,
como si ya estuviera embalsamada. En el cielo-pared de una
calle oscurecida de barrio rico, alguien escribía «VIVA EL
CÁNCER, VIVA LA PATRIA»; en la tierra-orilla del suburbio,
ardían las velas y las oraciones, los llantos de los pobres, de
los descamisados. La lucha era despareja.
LÓPEZ BADANO: MADONNA GLOBAL… / 129

Cerró los ojos y se rindió ante el último espasmo. Una voz


multitudinaria y lejana la acunaba, como si viniera del futuro:
«Perón, Evita, la patria socialista, Perón-Evíta-lapátria-sócia-
lísta. Perón evita la patria socialista». Hollywood era ahora el
único cielo y cantaba en una lengua extraña: «Don’t cry for me
Argentina, the truth is I never left you». Ya no escuchaba. En
la metástasis momificada de su costilla, también empezaba a
morir Adán, la razón de su vida, y todo un país se volvía
irremediable cáncer.

Sobre la autora

Cecilia López Badano (Capital Federal, Argentina; 1956) es PhD. (tesis


doctoral sobre novela histórica latinoamericana contemporánea). Actualmente
se desempeña como docente e investigadora en la Maestría de Literatura
de México y América Latina, en la Universidad Autónoma de Querétaro.
cecilial@uaq.mx

Cómo citar este cuento


LÓPEZ BADANO, Cecilia
[2006] «Madonna Global; una biografía de Evita Perón», en Babel. Historias y metahistorias
(Guadalajara: Limbo), núm. 1, enero-abril, pp. 123-129.

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Nombre), año, título de la obra (en cursivas), ciudad de edición, editorial. Ej. DE
CERTEAU, Michel [1998]. Historia y psicoanálisis entre ciencia y ficción, Ciudad de
México: Universidad Iberoamericana. En caso de señalar artículos de revistas se deberá
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