UNIVERSIDAD DE CONCEPCION FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DEPARTAMENTO DE PSICOLOGIA

“ENTREVISTA Y CUESTIONARIO”

Preparado por Prof. Enrique Barra A.

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LA ENTREVISTA
I. CONCEPTO: Siendo la entrevista un procedimiento tan universal, aparece muy difícil concordar en una definición completa y satisfactoria de esta técnica. Debido a la gran diversidad que puede existir respecto a situaciones, objetivos, contextos psicológicos, tipos de roles del entrevistador y del entrevistado, etc., es prácticamente imposible describir un método de entrevista válido para las diversas situaciones. Por esta razón, en relación al concepto, objetivos y clasificación de la entrevista, parece conveniente revisar lo que plantean distintos autores que reflejan orientaciones algo diversas. Bingham y Moore Kerlinger : “Una conversación seria, que se propone un fin determinado, distinto del simple placer de la conversación” . : “Confrontación interpersonal en la cual una persona formula a otra preguntas cuyo fin es conseguir contestaciones relacionadas con el problema de investigación”. : “Intercambio entre entrevistador y respondiente que resulta en un registro de las respuestas del último. Los rasgos distintivos de la entrevista son que los datos son registros de respuestas verbales que el investigador interactúa extensivamente con el sujeto”.

King y Ziegler

Fernández-Ballesteros y Carrobles: Para hablar de entrevista se requiere: a) Una relación directa entre personas (2 ó más). b) Una vía de comunicación simbólica, preferentemente oral. c) Unos objetivos prefijados y conocidos, al menos, por el entrevistador, y d) Una asignación de roles que significa (idealmente) un control de la situación por parte del entrevistador. Matarazzo : Una forma de conversación en la cual dos personas, y recientemente más de dos, se involucran en interacción verbal y no verbal con el propósito de cumplir un objetivo previamente definido, aúnque para el entrevistador y el entrevistado novicio, muy a menudo es un objetivo poco definido.

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II. OBJETIVOS: Bingham y Moore distinguen 3 objetivos generales que puede tener una entrevista: a) recoger datos, b) informar y c) motivar o influir. “En otros términos, se utiliza la entrevista sea para averiguar algo acerca de un sujeto, para enseñarle algo, o bien para influir en sus sentimientos y comportamientos. Generalmente, en una entrevista domina una de estas intervenciones, pero sin excluir las otras dos”. En el contexto más específico de la investigación, Kerlinger plantea que la entrevista puede tener tres fines principales: a) Exploración: Identificar variables y relaciones, sugerir hipótesis. b) Ser principal instrumento de una investigación: Usada como instrumento de medición de las variables. c) Complementar otros métodos: Completar información, validar otros métodos, examinar resultados imprevistos. Por su parte, y dentro del contexto general de la evaluación psicológica, Fernández-Ballesteros y Carrobles plantean que con respecto a los objetivos de la entrevista se puede hablar de un continuo, cuyos polos serían: a) Entrevista de investigación: Recoger información acerca de algunos aspectos y someter los datos a un procesamiento que no tiene repercusión directa sobre el entrevistado (por ej.: encuesta). b) Entrevista de intervención: Diagnóstica y terapéutica. Ambas implican una repercusión directa sobre el sujeto entrevistado, ya sea a través de una descripción, selección o clasificación, de un consejo o de un tratamiento.

III. CLASIFICACION: Desde una perspectiva psicológica, Matarazzo distingue dos grandes tipos de entrevista: De investigación social (o “entrevista sociológica), y clínica (o entrevista diagnóstica”), Desde similar perspectiva, Nahoum plantea 3 tipos: a) De diagnóstico (indagar opiniones, actitudes y características personales). b) De investigación (recolectar datos para una investigación entre personas competentes). c) Terapéutica o de consejo (readaptar socialmente al sujeto).

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Este mismo autor expresa que también las entrevistas se pueden clasificar según el personaje principal de ellas: a) Entrevista de encuesta o de investigación, donde el personaje principal es el investigador. b) Entrevista como técnica de resolución de un problema de orientación o adaptación, donde el personaje principal es el sujeto. c) Entrevista de selección y contratación, donde el personaje principal es la empresa. Para Kerlinger, quien se centra en la entrevista de investigación, los dos tipos principales son: a) Estructurada, o estandarizada, o cerrada. b) No estructurada, o no estandarizada o abierta. Fernández-Ballesteros y Carrobles expresan que los dos criterios de clasificación más comunes son: Según sus objetivos, y según su grado de estructuración. Según el primer criterio, distinguen la entrevista de investigación y la de intervención, ya descritas. Y según el segundo criterio, existiría un continuo desde la entrevista más estructurada a la menos estructurada. La estructuración puede referirse a diferentes aspectos, como los siguientes: a) Preguntas. b) Respuestas. c) Administración. d) Registro de la información. e) Interpretación de la información. Por lo tanto, no se podría hablar de estructurada - no estructurada en forma dicotómica, sino que de grados, dentro de un continuo. El grado máximo de estructuración se dará cuando los 5 puntos aparecen prefijados. Sin embargo, en general se habla de entrevista estructurada cuando se actúa con un texto y una secuencia prefijada de preguntas, y a veces se exige también un diseño de respuestas cerradas, al menos parcialmente. IV. TIPOS DE PREGUNTAS: Son dos los tipos principales de reactivos o preguntas en un cuestionario: a) Preguntas de alternativa fija o preguntas cerradas. b) Preguntas de final abierto o preguntas abiertas.

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Preguntas de alternativa fija: Son aquellas que contienen un enunciado y dos, tres o más alternativas de respuesta. Ventajas: a) Facilidad de administración, codificación y análisis. b) La uniformidad facilita la comparación y la confiabilidad. c) La provisión de alternativas puede aclarar el significado de la pregunta. d) Asegura en mayor medida un determinado marco de referencia para las respuestas (focaliza las dimensiones que interesan). e) Exige al sujeto contestar según las categorías de respuestas, eligiendo él una alternativa, en lugar de dejar esto en manos del entrevistador o del que analiza la respuesta (importante en el caso de las actitudes). Desventajas: a) Mayor superficialidad y parcialidad de la información. b) Puede forzar una opinión en un tema en el que el sujeto no tiene opinión (o conocimiento). El sujeto puede escoger cualquier alternativa por la obligación de dar una respuesta. c) Aun cuando tenga una opinión, puede que ninguna de las alternativas corresponda a la posición del sujeto. Aunque se ofrezca como alternativa “otra” respuesta, se ha visto que muchos sujetos limitan su respuesta a las alternativas ofrecidas. d) No se conoce cómo el sujeto enfoca la pregunta. Se llama “sonda” el procedimiento utilizado para conocer la información que se posee acerca de un tema, o para esclarecer y averiguar los motivos de las respuestas (“dígame más acerca de ello”, “por favor explíqueme eso”). Preguntas de final abierto: Proporcionan una marco de referencia a las respuestas de los sujetos, pero con una restricción mínima en las contestaciones y en su expresión. Sus ventajas y desventajas son las opuestas a las de las preguntas de alternativa fija, pero además permiten: - Mayor flexibilidad. - Aclarar mala comprensión. - Detectar falta de conocimientos.

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- Estimar intenciones y actitudes. - Estimular cooperación y rapport. - Las respuestas pueden sugerir posibles relaciones o hipótesis. Técnica de embudo: Consiste en un grupo de preguntas para conseguir información sobre un tema importante. Comienza con una pregunta general y paulatinamente se va estrechando el foco hasta llegar al punto específico de interés. También puede comenzar con una pregunta abierta de carácter general, y luego preguntas cerradas de tipo específico. Circunstancias en que es más apropiada cada tipo de pregunta. Preguntas cerradas: a) Cuando las posibles respuestas son conocidas, limitadas en número y claramente definidas. b) Para obtener información sobre hechos (ej. frecuencia de algo). c) Para facilitar la expresión de opiniones cuando las personas tienen opiniones claras (ej. acuerdo- desacuerdo). Preguntas abiertas: a) Cuando no se está en posición de determinar las posibles alternativas de respuesta (por ej., en la etapa inicial de una investigación). b) Cuando el tema es complejo y no se conocen bien las dimensiones relevantes. c) Cuando los sujetos pueden tener poca información, y existe el peligro de crear una opinión que realmente no se tiene. d) Cuando el interés reside en la exploración de un proceso o la formulación individual de un asunto (motivaciones, percepciones). Integración: Aplicando primero entrevistas con preguntas abiertas se puede determinar el rango de respuestas probables, las dimensiones relevantes, y las diferentes interpretaciones a las preguntas. Con esa información se pueden construir preguntas cerradas para el estudio final. Lo más eficaz parece ser una combinación de ambos tipos de preguntas.

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V. REDACCION Y CONTENIDO DE LAS PREGUNTAS: Respecto a la redacción de las preguntas de una entrevista, King y Ziegler enfatizan la necesidad de evitar tres errores principales: preguntas inductoras, el “crear” opinión, y las preguntas dobles. Por su parte, Kerlinger presenta algunos criterios o interrogantes que deben tenerse en cuenta al redactar las preguntas de entrevistas: a) ¿Se relaciona la pregunta con el problema y con los objetivos de la investigación? b) ¿Es correcto e idóneo el tipo de pregunta? (ej. abierta o cerrada). c) ¿Es la pregunta clara y concreta? (evitar preguntas dobles o ambiguas). d) ¿Es una pregunta sugerente (inductora)?. e) ¿Requiere la pregunta conocimientos e información de los que carece el sujeto? f) ¿Exige la pregunta información personal o confidencial que el sujeto probablemente se resistirá a proporcionar? (elegir el momento adecuado, no usar términos fuertes o cargados). g) ¿Está la pregunta impregnada de aceptabilidad social? En relación a los contenidos de las preguntas, Selltiz y otros plantean que la entrevista (y el cuestionario) es particularmente adecuada para obtener información sobre qué sabe, cree, espera, siente o quiere, intenta hacer o ha hecho una persona, y acerca de sus explicaciones o razones para cualquiera de los puntos señalados. Por lo tanto, es posible distinguir los siguientes contenidos: 1. Hechos o datos. 2. Creencias acerca de cómo son los hechos. 3. Sentimiento y motivaciones. 4. Formas de acción (qué debería hacerse, qué podría hacerse). 5. Conductas presentes o pasadas. 6. Razones conscientes de creencias, sentimientos, normas o conductas. Según Selltiz y otros, en lugar de un simple por qué, se deberían considerar distintos factores que pueden influir en la creencia, conducta, etc. Por ejemplo: a) La historia del acto o sentimiento. b) Características de una entidad determinada que provoca una reacción. c) Bases de las creencias, sentimientos, etc. sobre una entidad determinada (evidencias, marco normativo, etc.).

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d) Deseos, motivos, valores, supuestos, etc. implicados en una determinada reacción. e) Situaciones y circunstancias específicas en que tiene lugar una reacción determinada. VI. EL PROCESO DE LA ENTREVISTA. De acuerdo a Selltiz y otros, el “arte de la entrevista” consiste en la creación de una situación en que las respuestas del interrogado sean fiables y válidas. El primer requisito para esto es crear una atmósfera y colocar el interrogado en posición cómoda. En términos más concretos, el “arte de la entrevista” consiste en: - Formular las preguntas en forma adecuada e inteligible. - Obtener respuestas válidas y significativas. - Registrar las respuestas en forma exacta y completa. Creación de una atmósfera agradable. La presentación ha de ser breve y positiva. La forma de actuar el entrevistador deberá ser amistosa, cortés, exenta de toda desviación sistemática, ni demasiado frío ni efusivo en exceso. Debe estar familiarizado con las preguntas, estar atento a las respuestas, no divulgar sus propias opiniones, ni mostrar sorpresa o desaprobación ante la respuesta del interrogado. Debe mantener la dirección de la entrevista, eliminando suavemente la conversación irrelevante. Formulación de Preguntas. A menos que la entrevista sea no estructurada, cada pregunta debe ser formulada exactamente como está redactada. Debe evitarse cualquier explicación no prevista de las preguntas, sólo repetir la pregunta lentamente y con el énfasis adecuado. También debe mantenerse el orden de las preguntas, y deben hacerse todas las preguntas. Todo esto con el fin de conservar el mismo marco de referencia para cada entrevistado y poder comparar las respuestas. Obtención de la respuesta. La obtención de una respuesta específica y completa es un trabajo difícil. El entrevistador debería preguntarse a sí mismo después de cada respuesta: “¿Responde totalmente a la pregunta que he hecho? Si no es así, puede repetir la pregunta o usar sonda. La respuesta “NO SE” plantea otro problema, ya que puede tener varias implicaciones (falta de opinión, resistencia, temor, ganar tiempo). El entrevistador debe poder distinguir entre estos tipos y repetir la pregunta con alguna extensión.

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Informe sobre la respuesta: Existen dos medios para registrar las respuestas. Si la pregunta está precodificada, el entrevistador solamente necesita señalar un casillero, número, categoría, etc. Si no está precodificada, en entrevistado tendrá que transcribir la respuesta. En encuestas precodificadas, los errores y omisiones en el registro son una fuente ordinaria de error en la entrevista, por lo cual se debería inspeccionar cada entrevista inmediatamente luego de terminarla. En el registro de respuestas a preguntas abiertas, el entrevistador debe registrar la respuesta en forma completa y literal. Cada vez que sea posible, no se debe resumir ni cambiar palabras. Con frecuencia las respuestas literales son útiles en el informe final como ilustración. El entrevistador debería estar preparado para escribir en cuanto ha formulado la pregunta y mientras el interrogado habla, sin esperar hasta que haya terminado la totalidad de la respuesta. Según Goode y Hat, la entrevista no es una simple conversación, es más bien una pseudoconversación. Debe implicar un intercambio amistoso, pero con la claridad y líneas orientadoras de la búsqueda científica. VII. VENTAJAS Y DESVENTAJAS Ventajas: 1) Cobertura: Puede ser utilizada con casi todo tipo de personas (no requiere que el sujeto sea alfabeto o tenga un cierto nivel educacional). 2) Flexibilidad: Es adaptable a diversas situaciones individuales (por ejemplo: niños, personas con problemas emocionales). 3) Permite una exploración más completa y profunda: Indagar el contexto y razones de una respuesta, aclarar significados, sondear, repetir una pregunta, explorar sentimientos, etc. 4) Permite una mayor posibilidad de apreciar la validez de los informes. El entrevistador puede observar y registrar no sólo lo que dice el sujeto, sino cómo lo dice. 5) Comparada con la observación directa es más económica, permite abarcar más aspectos en menor tiempo.

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Desventajas: 1) En comparación con instrumentos auto-administrados, tiene alto costo en tiempo, esfuerzo y dinero. 2) Requiere personal entrenado, y su calidad depende en parte importante de la habilidad del entrevistador. 3) A menos que sea totalmente estandarizado, plantea problemas de comparabilidad. 4) No permite un real anonimato del respondiente, lo cual puede afectar su sinceridad. 5) Por tratarse de una situación social, existe la posibilidad de diversos sesgos y desviaciones. Aplicabilidad: De acuerdo a King y Ziegler, la entrevista es altamente apropiada cuando el objeto de estudio lo constituye opiniones o dimensiones verbales en general. Proporciona un formato flexible para preguntarle a la gente acerca de sus opiniones, creencias, actitudes, valores, etc. Los tipos de fenómenos especialmente adecuados para entrevista incluyen: a) Estudios de conducta privada (ej. estudio de Kinsey sobre el comportamiento sexual, donde se realizaron 12.000 entrevistas). b) Reconstrucción de eventos pasados, tal como estudios retrospectivos de prácticas de crianza infantil. c) Estudios exploratorios sobre algún tema. d) Estudio de aspectos complejos de un grupo o comunidad. e) Muestreo representativo de opiniones (encuestas).

VIII. VALORACION DE LA ENTREVISTA: CONFIABILIDAD Y VALIDEZ. La calidad de un instrumento se juzga esencialmente según sus objetivos, y a ningún instrumento se le han asignado tantos objetivos como a la entrevista. Aparte de los diversos tipos de entrevista, la tarea misma de evaluación incluye una variedad de aspectos: elementos objetivos tanto como subjetivos, tanto el qué como el cómo, tanto procesos como contenidos.

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De acuerdo con Fernández-Ballesteros y Carrobles con objetivos tan diversos y heterogéneos es difícil hacer una valoración general de la entrevista, y no se puede generalizar en cuanto a confiabilidad y validez. Estas serán diferentes, dependiendo de los objetivos, criterios utilizados, los sujetos participantes y de característica particulares que inciden en la estructuración y realización de la entrevista misma. Confiabilidad: En cuanto a la confiabilidad (incluyendo dentro de ella la objetividad), ha interesado ante todo lo que se refiere a la concordancia en el juicio de diversos evaluadores. Al respecto se encuentra que los coeficientes son más elevados cuanto más cerca está la estimación de aspectos conductuales, objetivos y son más bajos cuanto más cerca está ella de impresiones subjetivas y de interpretaciones. En relación a los tipos clásicos de confiabilidad, más que estimar la consistencia interna, como en otros instrumentos, se ha tratado de estimar su estabilidad (test-retest) cuando se enfrenta al sujeto a las mismas preguntas. Aquí los resultados, varían a través de dos dimensiones: Una es la misma anterior (objetivo vs. subjetivo) y la otra tiene que ver con el intervalo temporal, siguiendo la tendencia psicométrica general (a mayor intervalo, menor confiabilidad). Validez: En cuanto a la validez, lo que más ha interesado ha sido su valor como testimonio. Aquí la validez se refiere al grado en que el informe verbal del sujeto refleja adecuadamente su conducta en el ambiente natural. Se asume que el informe del sujeto es adecuado, lo que implica asumir una adecuada capacidad de observación, precisión y veracidad en el informe de los hechos. O sea, lo que ha interesado ante todo es el valor predictivo o criterial de la información de entrevista. Respecto a la validez criterial los resultados han sido diversos. Haynes revisó 27 estudios, encontrando altos índices de validez en aproximadamente la mitad de ellos. Se concluiría que la situación de entrevista puede resultar en datos válidos o inválidos, dependiendo de variables situacionales, del sujeto, del tema, del procedimiento y también del entrevistador. Al igual que la confiabilidad, la validez mejora a medida que nos acercamos a criterios más objetivos. Además habría dos efectos diferenciales de distorsión. En primer lugar, aparece una relación curvilínea entre adecuación de la información y su valoración negativa, neutral o positiva por parte del entrevistado. Y en segundo lugar, depende el tipo y finalidad de a entrevista (por ej. entrevista laboral vs. entrevista clínica).

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IX. SESGOS Y DISTORSIONES. Según Goode y Hatt, aunque para algunos entrevistar puede ser más fácil que para otros, todos pueden mejorar su técnica aprendiendo a evitar algunos errores y a estar alerta respecto a ambigüedades y engaños. La entrevista, aparte de su finalidad específica, es un proceso de acción social recíproca. De ahí que el entrevistador debe estar alerta a lo que él mismo está aportando a la situación (paciencia, expresión, ademanes, entonación, etc.). Así al menos cabe la posibilidad de ejerce algún control de los factores bajo su dominio. Los mismos autores plantean que después de un período de énfasis en la estructuración y uniformidad que facilitaba la comparación entre los individuos, ha habido un retorno a la entrevista cualitativa. Esta se realiza con la ayuda de guías o listas, pero permite flexibilidad y sondeo por parte del entrevistador. Sin embargo, cuanta más discreción se conceda al entrevistador, más competencia se requiere de él, y más posibilidad existe de sesgos y desviaciones. Selltiz y otros expresan que aparece la desviación en la situación de entrevista a través de: a) La percepción del interrogado por parte del entrevistador. b) La percepción del entrevistador por parte del interrogado. La relación entre ambos está influida y modificada por sus deseos, esperanzas y personalidades. El entrevistador no se acerca a cada nuevo interrogado en forma libre. Con frecuencia, tiene expectativas y esquemas estereotipados que van teniendo influencia en la entrevista. Cannell y Kahn ofrecen un esquema de la entrevista como un proceso dinámico de interacción social que permite comprender la génesis de la información de entrevista. El esquema siguiente corresponde a los elementos que allí se tienen:

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Entrevistado
Características demográficas. Personalidad Información y experiencia

Entrevistador
Características demográficas. Personalidad. Información y experiencia.

Actitudes, expectativas motivos y percepciones.

Actitudes, expectativas, motivos y percepciones.

Conducta manifiesta

Conducta manifiesta.

Producto de la entrevista Según estos autores, se deben cumplir tres condiciones para que la entrevista tenga éxito en cuanto a recopilación de datos: a) La accesibilidad de los datos requeridos al sujeto. b) El conocimiento y comprensión del sujeto de su papel y de los modos de transmisión de información que de él se solicitan. c) Una motivación suficiente del sujeto para asumir su papel y cumplir con lo requerido. Los sesgos o factores que afectan la calidad de la información de entrevista se pueden relacionar con cinco elementos: - Habilidad del entrevistador. - Estatus del entrevistador (o relación entre estatus del entrevistador y del entrevistado). - Efectos de reactividad (la entrevista como “análogo” de la conducta interpersonal natural). - Contenidos (valoración social y personal de los temas, deseabilidad social, simulación o disimulo). - Desconocimiento o falta de información.

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Se puede concluir que la naturaleza de la entrevista permite la intervención de diferentes factores del sesgo, los cuales pueden ser atribuibles al entrevistador, el entrevistado y a la situación de interacción de entrevista. X. RECOMENDACIONES. Parece útil enumerar algunas características de la entrevista que pueden mejorar la calidad de la información recogida, de acuerdo con Fernández- Ballesteros y Carrobles. Para una mayor objetividad: - Estructuración de preguntas y respuestas. - Uso de categorías de registro claramente definidas. - Ordenación precisa de las respuestas en escalas o pautas. - Unidad de criterios entre los diversos entrevistadores. - Entrenamiento en el registro y tabulación de la información. Para una mayor confiabilidad: - Estimulación de las bases motivacionales de la respuesta. - Utilización de escalas o racimos de preguntas, más que de preguntas aisladas. - Clara especificación temporal de las preguntas. - Preguntas por acontecimientos objetivos o indicadores observables. - Facilitar al entrevistado la posibilidad de contrastar la adecuación de las respuestas. Para una mayor validez: - Instrucciones y aclaraciones que sitúan al entrevistado en el tema. - Transparencia en las preguntas y utilización de un lenguaje simple. - Facilitación de varias alternativas de respuestas. - Uso de preguntas que se circunscriban a periodos o acontecimientos determinados. - Preferencias por indicadores observables de la conducta. - Intentar detectar y neutralizar tendencias de respuestas (preguntar lo mismo a través de formulaciones opuestas, minimizar prejuicios o valoraciones sociales frente al tema). - Asegurar la confidencialidad de la información y el secreto profesional. - Evitación de sugerencias. - Estar atento a las posibilidades de contrastación de la respuesta a través de otras fuentes de información. - Una estructuración “hipotético-deductivo-experimental” de la entrevista, que permita ir contrastando, a medida que ella se desenvuelve, consistencias e inconsistencias en el relato.

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El
I . CONCEPTO

CUESTIONARIO

Al igual que la entrevista, el cuestionario es un instrumento de aplicación casi universal, pudiendo adoptar una gran variedad de objetivos y contenidos. Se aplican a este instrumento los puntos ya revisados en la entrevista, referentes a Tipos de Preguntas y Redacción y Contenido de las Preguntas. Goode y Hatt definen al cuestionario como un instrumento destinado a conseguir repuestas a preguntas, utilizando para ello un impreso o formulario que el contestante llena por sí mismo. Para Kerlinger el término cuestionario designa casi cualquier clase de instrumento formado por preguntas o reactivos. Pero parece denotar más bien los instrumentos de autoaplicación que contienen preguntas cerradas. Por su parte Babbie define cuestionario como un documento que contiene preguntas y otros tipos de ítems, destinados a solicitar información apropiada para el análisis. De acuerdo a estas definiciones un cuestionario puede incluir distintos tipos de reactivos, y esto hace que no exista una clara delimitación entre cuestionarios, inventarios, y a veces escalas (al menos en la medición de actitudes), ya que todos ellos son instrumentos de autoaplicación con alternativas de respuestas prefijadas. II. PREPARACION. Antes de revisar los diversos aspectos referentes a la construcción del cuestionario, que es lo que más se enfatiza habitualmente en la literatura, parece importante referirse brevemente a lo que debería ser la preparación del investigador antes de iniciar la elaboración misma del instrumento, de acuerdo a lo planteado por Goode y Hatt. Todo cuestionario necesariamente tendrá que tener una extensión y ámbito bastante limitados, tanto en la cantidad de reactivos como en el tiempo necesario para contestarlos. Los autores plantean que ese tiempo no debería exceder de 30 minutos. Mientras más breve sea un cuestionario, mayor será la probabilidad de que el sujeto por una parte acepte contestarlo, y por otra parte que lo haga en forma más atenta y cuidadosa, lo cual influirá en la confiabilidad y validez de la información.

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Estas limitaciones imponen al investigador la obligación de conocer cuanto sea posible sobre el tema a investigar, antes de empezar a formular las preguntas. Idealmente todo punto contenido en un cuestionario constituye de por sí una hipótesis o parte de una hipótesis. Por lo tanto, la inclusión de todos y cada uno de los puntos deberá poder defenderse sobre la base que el investigador tiene razones suficientes (lógicas o empíricas) para esperar que la respuesta tenga importancia para su problema central. Y esto exige el conocimiento más pleno posible del tema en que está trabajando, y también de la población elegida. El proceso de reunir puntos para una lista preliminar es largo y complejo, haciendo necesaria una labor cuidadosa y paciente, ya que si en este punto se excluyen aspectos cruciales puede invalidarse la investigación. La preparación de un cuestionario puede verse como un avance desde dentro hacia afuera: el investigador debe primero establecer provisionalmente las consecuencias lógicas de su problema, y luego ha de recurrir a su propia experiencia, a la consulta con otras personas, y a al literatura especializada, para ir configurando preguntas que sean congruentes con dichas consecuencias lógicas. Este proceso es sólo un paso para conseguir un número siempre mayor de preguntas, y para ir descubriendo omisiones, prejuicios y ambigüedades. III. CONSTRUCCION DEL CUESTIONARIO. Una vez que el investigador ha decidido utilizar un cuestionario para obtener los datos deseados, el proceso total de su construcción puede ser dividido en seis fases, de acuerdo Selltiz y otros. Decisión sobre la información a buscar. La formulación del problema preciso a investigar proporciona el punto de partida. se debe decidir que aspectos del problema van a ser incluidos. Una ayuda valiosa consiste en preparar algunas tablas rudimentarias mostrando las relaciones que se anticipan, para visualizar qué datos se requieren y cómo serán utilizados. Incluso puede simular probables resultados, para anticipar qué podría ocurrir, qué hipótesis alternativas serían posibles, etc. También puede hacerse una lista o clasificación con los puntos a incluir, con el número de preguntas para cada punto. Decisión sobre el tipo de cuestionario a utilizar. La forma adecuada de las preguntas depende del modo de administración, del tema, características de la muestra, y del tipo de análisis e interpretación intentados. Se deberá decidir si utilizar preguntas cerradas o abiertas, si se utilizará una serie de preguntas distintas o una sola pregunta sobre distintos puntos (la primera alternativa

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parece preferible para obtener información más precisa). Y también si la pregunta será directa (ej. cómo estima su ajuste social), o bien si la información deseada será inferida a partir de la respuesta a una pregunta menos directa (ej. cómo percibe la relación de los otros con él). Primera redacción del cuestionario. La mejor forma de empezar sería hacer una lista de los temas o puntos, considerar cual sería la mejor secuencia (psicológica más que lógica), y luego redactar las preguntas. A veces se puede incluir preguntas extras, con el fin de ver la confiabilidad de las respuestas a preguntas similares ubicadas en distintas páginas. Aunque existan cuestionarios ya elaborados para problemas similares, el investigador debiera revisar cuidadosamente cada pregunta, para mejorarla, complementarla o sustituirla. Toda inversión de tiempo y esfuerzo en la preparación de preguntas es muy rentable para la calidad de la investigación. Re-examen y revisión de las preguntas. Además de la revisión personal, se deberá someter el cuestionario al juicio de expertos, o sea, personas que tengan experiencia o conocimiento del método de cuestionario y del tipo de problema a investigar. En lo posible los expertos deberían representar una variedad de puntos de vista u orientaciones. Como resultado de esta revisión puede ocurrir que: - Aumente el número de puntos a incluir. - Disminuya el número de puntos que se pueden abarcar. - Se corrijan ambigüedades, sesgos, mala redacción, etc. - Se establezca una relación distinta entre los puntos de interés. En relación a lo último, Goode y Hatt plantean que se deben ajustar los puntos de tal manera que el cuestionario constituya una unidad. Debe existir una progresión tal que el sujeto: a) Acepte el cuestionario y se motive. b) Pase fácilmente de los puntos sencillos a los complejos. c) No se sienta molesto por preguntas personales prematuras. d) Pase imperceptiblemente de un marco de referencia a otro, en lugar de estar yendo y viniendo de uno a otro. Comprobación previa del cuestionario. Por más que se haya reflexionado acerca de cada pregunta, tanto por parte del investigador como de los expertos consultados, nada puede sustituir una comprobación empírica cuidadosa. Mientras que Kornhauser y Sheatssley plantean un

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solo procedimiento llamado pretest, Goode y Hatt proponen un esquema más completo, compuesto por dos procedimientos: el estudio piloto (que correspondería a lo que los otros autores llaman pretest) y el test previo. Estudio piloto: Adopta la forma de entrevista semiestructuradas con personas similares a los integrantes de la muestra final. Durante estas entrevistas flexibles, el entrevistador procura seguir el rastro de toda indicación respecto al sentido de las frases, diferencias de respuesta para una misma pregunta, nuevos aspectos del tema, etc. Una parte importante es la discusión de las preguntas con los sujetos después de que han contestado, viendo qué significan las preguntas, qué dificultades tuvieron al responder, qué ideas se les ocurrieron después de contestar, etc. También el entrevistador debe registrar sus propias observaciones, críticas y sugerencias. Test previo: Es un paso mucho más formal que el estudio piloto, es en realidad un “ensayo general” del estudio final. Por lo tanto, todas y cada una de las partes del procedimiento tienen que quedar trazadas exactamente como en el estudio definitivo. Las instrucciones deberán presentarse en su forma definitiva, y la muestra deberá extraerse de la misma forma que la muestra definitiva. Luego de aplicado el instrumento, se tabularán los datos obtenidos para descubrir puntos débiles. Se verá la proporción de respuestas “NO SE” dadas a preguntas difíciles, ambiguas o mal redactadas, la proporción de participantes que dejan sin responder algunas preguntas, los comentarios marginales de los respondientes o de los administradores del cuestionario respecto a ciertas preguntas, incongruencias entre respuestas, problemas de espacio y formato, etc. En suma, el test previo atestigua que nada puede sustituir el registro, tabulación y análisis de los hechos de la investigación. Impresión del cuestionario y especificación de su administración Luego de completar todas las fases anteriores, en esta fase se debe especificar claramente el contenido, forma y secuencia de las preguntas, los espacios y el formato y las instrucciones claras y sencillas para los sujetos. Con respecto a estos puntos, Babbie hace las siguientes recomendaciones: Secuencia: En los cuestionarios autoadministrados, generalmente es mejor empezar con las preguntas más interesantes, siempre que no sean amenazantes o muy personales. Los datos demográficos debieran ir al final del cuestionario (especialmente si este es largo). Lo opuesto se aplicaría a la encuesta oral. Formato: El formato es tan importante como la naturaleza y redacción de las preguntas. Como norma general, debe concederse suficiente espacio para que cada pregunta se destaque y se reduzca la posibilidad de confusión al responder. Respecto al formato para responder preguntas cerradas, la mejor forma parece ser proporcionar paréntesis ( ) antes de cada alternativa para que el sujeto marque su respuesta. Otra posibilidad es

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codificar cada alternativa (número, letra) e instruir claramente al sujeto para que encierre en un círculo el número o letra que corresponda a la alternativa elegida. Instrucciones: Todo cuestionario autoadministrado debe empezar con las instrucciones básicas para completarlo, diciéndole al sujeto exactamente cómo debe contestar. Si un cuestionario largo contiene varias secciones, es conveniente introducir cada sección con una breve especificación para establecer el marco de referencia y reforzar la motivación. IV. VENTAJAS Y DESVENTAJAS: Ya que los cuestionarios están compuestos primordialmente por preguntas cerradas, en general compartirían las ventajas y desventajas de ese tipo de preguntas. Así por ejemplo, Kerlinger destaca como ventajas: uniformidad de los estímulos (mayor confiabilidad), económicos, aplicables a grandes números de sujetos, si son anónimos estimulan honestidad y franqueza. Y como desventajas: las preguntas pueden no ser tan uniformes como parecen (distintos significados), bajo porcentaje de contestaciones si son por correo, y en general, los problemas de las preguntas cerradas. Mason y Bramble plantean como desventajas: Una mayor muestra puede ser alcanzada económicamente (implicando una mayor posibilidad de generalización) y puede proporcionar mayor anonimato y por tanto estimular mayor honestidad. Y como desventajas: son menos flexibles y adaptables, y no puede evaluarse la motivación y compromiso del sujeto. Por su parte, al comparar la entrevista con el cuestionario, Selltiz y otros destacan las siguientes ventajas del cuestionario: - Menor costo. - Requiere menos habilidad para administrarlo. - Puede ser administrado a un gran número de sujetos simultáneamente. -Asegura una cierta uniformidad de una medición a otra (comparabilidad de las respuestas). - Permite mayor anonimato (libertad para expresar opiniones). - Pone al sujeto en una actitud menos obligada a dar una respuesta inmediata (si se le da tiempo suficiente). V. CONFIABILIDAD Y VALIDEZ: De acuerdo a Goode y Hatt, las preguntas de un cuestionario no solamente deberán producir respuestas estables o confiables, sino que también tienen que proporcionar la clase de información que el investigador necesita. Así, una primera interrogante que se plantea es si los sujetos responden verazmente, y frente a esto el

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cuestionario tiene desventajas respecto a la entrevista, la que permite la posibilidad de sondeo y apreciar el cómo se da la respuesta. Un cuestionario puede contener algunas preguntas de comprobación acerca de los puntos cruciales, situadas en diferentes puntos del instrumento. Algunas veces estas preguntas explorarán facetas diferentes de un mismo contenido, en otros casos, la pregunta de comprobación será casi una repetición de la primera. Otro tipo de comprobación es la respuesta que se puede comprobar por medio de otros registros. Según Fernández-Ballesteros y Carrobles, entre las fuentes de error de los cuestionarios se encuentra la influencia de las disposiciones de respuesta (la deseabilidad social, el falseamiento, la aquiescencia, etc.), las cuales a veces se intenta controlar en la construcción del instrumento. También existen factores que tienen que ver con la motivación del sujeto para aportar información objetiva, lo cual a su vez tiene que ver tanto con el contexto (ej. clínica vs. selección) como con el tema. Con respecto a la confiabilidad, estos autores plantean que los estudios suelen limitarse a la comprobación de la consistencia interna y la estabilidad temporal, planteándose problemas serios en ambos casos. Por una parte, el problema de la consistencia temporal del instrumento se confunde con el de la estabilidad de los aspectos medidos, cosa que no se plantearía en la medición de habilidades o de otras características más estables. Y respecto a los estudios de consistencia interna, han sido cuestionados ya que una alta consistencia supondría que los ítems estarían midiendo un constructo homogéneo, más que diferentes conductas más o menos relacionadas, como sería el caso en la mayor parte de los cuestionarios. En relación a la validez, se podrían aplicar criterios de validez aparente y de contenido en la selección de los items y su representatividad (hasta qué punto los items corresponden a los elementos que pretende medir el instrumento, y constituyen un muestreo adecuado de los mismo). De acuerdo a las evidencias sobre la influencia de variables situacionales en la consistencia de la conducta, una pregunta formulada de modo muy general será más difícil de validar con respecto a una conducta manifiesta, que una referida a una situación específica. Por otra parte, la información obtenida es más objetiva cuando las preguntas están formuladas del modo más claro posible, eliminando términos ambiguos (“a veces”, “a menudo”) o bien especificando claramente el significado de esos términos. Fernández-Ballesteros y Carrobles plantean que no es muy útil hablar de validez general del cuestionario, ya que habría que tener presente las características del instrumento, del sujeto, del contexto, e incluso del área explorada. La validez varía de unas preguntas a otras. La información sobre datos biográficos o historia personal parece ser muy válida cuando se la comprueba, en cambio la información sobre aspectos más personales sufre más distorsión. En algunas investigaciones se ha visto que la distorsión puede ser involuntaria. Por último, también influye el factor memoria.

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Finalmente, y al margen de lo que plantean los autores citados, se puede agregar que los cuestionarios van a plantear más problemas de validez que de confiabilidad, al menos en lo que respecta a la validez de criterio, justamente por la dificultad de encontrar criterios satisfactorios.

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