TEMA:SENTENCIA. CORRALITO.

FALLO MASSA (CSJN)
Inconstitucionalidad Dto.214/02.Consideraciones acerca del fallo "Massa" CSJN.

Poder Judicial de la Nación
//Plata, 1° de marzo de 2007.

Rtro. S. II T.145 f*48/54

AUTOS Y VISTOS: este expte. N° 6869/04, caratulado "G, I G. y otra c/ P.E.N. s/Acción de Amparo", que proviene del Juzgado Federal de Primera Instancia de Junín. Y CONSIDERANDO QUE: EL DOCTOR FLEICHER DIJO: 1. Llegan estos autos a la Alzada en virtud de los recursos de apelación deducidos por el representante del Estado Nacional (fs.168/180) y por el apoderado del Banco de la Nación Argentina(fs. 184/205) contra la sentencia de primera instancia obrante a fs. 160/164 que hizo lugar a la acción incoada declarando la inconstitucionalidad de las normas legales impugnadas, dejándolas sin efecto en tanto impiden la libre disposición de las sumas impuestas en el sistema financiero, en su moneda de origen. Impuso las costas del proceso a las accionadas vencidas. 2. De las constancias de la causa se desprende que el depósito reclamado en autos asciende a la cantidad de U$S... 3. Las cuestiones planteadas en el sub lite resultan ser sustancialmente análogas a las examinadas in re "Andrada, Aldana y otros c/Poder Ejecutivo Nacional y otros s/Amparo", expte. n°1998/02, de 10 de junio de 2002, al que caber remitir brevitatis causae. En relación al agravio, concerniente a la imposición de costas, cabe remitirse, en razón de brevedad a lo expuesto por esta Sala in re "Carattoli, Héctor Jorge c/Estado Nacional, expte. N°2581/02, fallo del 27.08.02. En el caso, no existen motivos para apartarse del principio sentado por el artículo 68, 1° parte del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. En lo concerniente al rechazo de la excepción de falta de legitimación pasiva, cabe remitirse a lo expuesto en "Mansur, Luis O. c/ P.E.N. s/

amparo" expte. 2794/02, fallo del 22.08.02, por lo que cabe desestimar el agravio de la entidad recurrente. En consecuencia, corresponde rechazar los recursos de apelación interpuestos por el Estado Nacional y la entidad bancaria. 4. I. El pronunciamiento dictado por la C.S.J.N. en el caso "Massa, Juan Agustín c/Poder Ejecutivo Nacional -dto. 1570/01 y otros s/amparo ley 16.968", me ha suscitado reflexiones que deseo expresar en un lenguaje que resulte generalmente accesible, con el objeto de facilitar su comprensión a todos los interesados en el tema, muchos de los cuales no son conocedores de los elementos que componen una sentencia dictada por un cuerpo colegiado, como es el Máximo Tribunal de la Nación.Cada Ministro elabora su voto, el que está compuesto por las siguientes partes sucesivas: a) HECHOS: que consiste en un relato pormenorizado de las circunstancias relacionadas con la causa y que surgen del propio expediente.b) CONSIDERANDOS: se trata de todos los argumentos doctrinarios, jurisprudenciales y legales que lógicamente vinculados y concatenados con los hechos, permiten arribar fundamentadamente a la siguiente parte.c) RESOLUCIÓN: como su término lo dice, se trata del cómo este Juez considera que debe resolverse la cuestión en forma concreta; es el conjunto de decisiones - en la convicción de ese magistrado - acerca del que, cómo y cuando se hará efectiva la sentencia, quien ha vencido y quien soportará las costas del juicio.Teóricamente, luego se suman los votos coincidentes, y si efectivamente conforman la mitad más uno, se arriba a una mayoría, la que junto con los votos en minoría, se transforma en la sentencia definitiva.Es posible que, a los efectos de arribar a una decisión, algún votante decida ceder en algunos aspectos que no hacen a la esencia de su pensamiento y convicción con respecto al tema.Lo que resulta incompatible jurídicamente es elaborar considerandos -en el propio voto- que luego se contradigan con el voto definitivo al que se adhiere para conseguir una mayoría, ya que este accionar resulta una grave contradicción lógico-jurídica, que pone en tela de juicio toda la sentencia.-

Es por ello, que atento sus sólidos antecedentes, no logro comprender el porqué de la macro visión jurídico - estratégica de los Señores Ministros que conformaron la mayoría, y mediante la cual, creo, arribaron a esta resolución.Surge de mi memoria uno de los pensamientos de ese gran hombre, italiano de nacimiento y argentino por convicción, que fue José Ingenieros, plasmado en su libro "Las fuerzas morales" (y que creo resulta indispensable releer en su totalidad para entender qué nos está sucediendo hoy a los argentinos): "La comprensión es premisa de la justicia. Juzgar a los hombres sin comprender sus móviles, sus sentimientos o sus ideales, constituye una falta de moralidad. Saber comprender a los mejores, es privilegio de pocos que pueden elevarse hasta su nivel, adiamantando la simpatía inicial en admiración finísima".Y no deseo caer en la inmoralidad de juzgar a estos hombres, puesto que no me corresponde, ni tampoco a la sentencia citada precedentemente. Empero puedo analizarla y luego de ello, como adelanto, no compartirla, ni verme obligado a seguirla.II. Veamos porqué. Al estudiar los considerandos de la misma, en especial los de la Dra. Carmen M. Argibay, encontramos que en su serio y fundado desarrollo demuestra sin lugar a dudas, la inconstitucionalidad del decreto 214/02, y sostiene que: "10. En síntesis, el decreto 214/02 dictado por el Presidente, constituye una disposición legislativa contraria a la prohibición contenida en el art. 99.3, segundo párrafo de la Constitución Nacional, mediante la cual se ocasionó una manifiesta privación de la propiedad (artículo 17 de la Constitución) en lo que se refiere a la alteración del capital depositado en las entidades financieras. 11. De lo expuesto precedentemente, se desprende que, en mi opinión, la demanda de amparo promovida es procedente en lo que respecta a la inmediata restitución por el banco demandado de la cantidad de dólares depositados o la de pesos necesaria para adquirir esos dólares al tipo de cambio vendedor que corresponda a la fecha del efectivo pago…".Por su parte, el Dr. Carlos S. Fayt, entre otros conceptos manifestó que: "20.) Que en esta comprensión, y en virtud del resultado que se obtiene según lo expuesto en el considerando que antecede, cabe concluir que la aplicación de la normativa de emergencia, que ha dado motivo a la promoción de este amparo y de muchos otros litigios, no ocasiona actualmente lesión al derecho de propiedad de la actora, en tanto ha

sido preservada la sustancia del valor adquisitivo de su derecho creditorio, más allá de la moneda en que éste ha quedado expresado … 21) Que no obsta a lo precedentemente señalado la circunstancia que la actora haya obtenido a lo largo de este pleito la entrega de sumas de dinero provenientes del depósito sobre el que versan estas actuaciones, ya que tales percepciones deben ser tomadas como pagos a cuenta e imputadas como tales, por lo cual no pueden dar lugar a reintegros. 22) Que, por último, cabe recordar que la inviolabilidad de la propiedad privada es una garantía que la Constitución Nacional consagra, y cuya intangibilidad e incolumidad es un deber de la Corte Suprema proteger contra los avances del poder aún en casos de emergencia". A su vez, fue el Dr. Ricardo Luis Lorenzetti quien, en una parte de su voto dijo: "…7, que es necesario dar una solución definitiva a este tipo de pleitos para alcanzar la paz social sobre la base de considerar los resultados y en especial el respeto del patrimonio del ahorrista, cumpliendo así la misión institucional que la Constitución confiere a esta Corte Suprema".29) …El ahorro que hace el ciudadano para resguardarse frente a las inclemencias del futuro o para aumentar su patrimonio, debe ser protegido por los jueces, cualesquiera sea las finalidades lícitas que persiga el depositante. Esta regla es la base de la tranquilidad que nuestro pueblo tiene el derecho a gozar en una sociedad organizada, es el fundamento del respeto recíproco y es el principal impulsor del crecimiento económico que solo puede ser realizado en el marco de instituciones estables".Frente a estas manifestaciones de defensa de derechos de gradación constitucional, toda mujer u hombre simples, entre los que me incluyo, podría afirmar sin dudarlo, que a cada ahorrista se le devolvería todos y cada uno de los dólares que tenían depositados en sus cajas de ahorro o plazos fijos.III. Empero, sorprendentemente, en una resolución que no se condice con los fundamentos expresados por estos distinguidos Ministros, - los que recordemos, están obligados, (cuanto menos) en forma lógica y jurídicamente a ser congruentes con los considerados de su voto- se dispone rechazar la acción de amparo, y ordena entregar a cada ahorrista por cada dólar, $ 1,40 + CER + el 4 % de interés, y aplicar el CER y los intereses hasta el efectivo pago, en vez de ordenar reintegrarle simplemente sus dólares.-

A su vez establece una limitación: siempre que el valor que surja del cálculo citado anteriormente no supere el precio del dólar a ese momento. Sin embargo, en un vacío injustificado, nada se manifiesta, para el caso de que el dólar incremente su valor con respecto a la moneda nacional.IV. En los considerandos de la resolución, punto 11), los señores ministros afirman que "… han dado prioridad a los puntos de coincidencia en cuanto a la ponderación de los resultados para lograr la paz social…".Me pregunto ¿Qué paz social se vería afectada hoy, si se reconociera expresamente la inconstitucionalidad del decreto 214/02 y sus normas complementarias y modificatorias, y se le reintegrara a todos los amparistas sus ahorros en la moneda en que los efectuaron?, ¿los dueños de los bancos saldrían a efectuar manifestaciones?; ¿intentarían medidas de presión contra el Estado Nacional?. Pues bien, como estado soberano, la República Argentina debe contar con suficientes medios como para hacer frente cualquier hipotético e improbable intento de este tipo. Entonces, los motivos por los cuales se dictó esta sentencia en la forma en que se efectuó, no aparecen coincidentes con el objetivo declarado de preservación de la paz social.Me permito recordar del Tratado de Principios, cap. 1, par. 18, lo dicho por Rabi Simón ben Gamliel que "El mundo se sostiene sobre tres cosas: la verdad, la Justicia y la paz, …es así que Sin verdad no hay justicia y sin justicia no hay paz".En el mismo sentido me permito citar a Rabí Meir Leibush, (Malbim), quien en su Comentario al TANAJ, en el análisis que hace del interrogante que plantea el texto en el relato de Iob dice: "En la tercera respuesta salió a discutir sobre la gran pregunta que preguntó (Iob-Cap.24:): ¿Acaso no encontramos malvados que son asesinos y bandidos en el mar y en el desierto y destruyen el mundo: por que Di-s no los destruye de bajo Sus cielos para quitar maldad y que se mantenga la especie humana a la cual están destruyendo?. …. De esta manera la reunión nacional ( se refiere a los jueces y juzgados) que se esfuerce por hacer el bien y la bondad e impartir justicia a los oprimidos y erradicar a los hacedores del mal de la tierra, estará en paz y con seguridad sin que haya quien los ataque y destruya, y en el momento en que se vea en el país el robo de la justicia y rectitud ( se refiere a la injusticia en los jueces mismos, el mal funcionamiento de la justicia) aumentarán los asesinos y bandidos.

Así como la Providencia Divina proveyó lo necesario a cada animal para salvarse de sus enemigos, como las herramientas con las cuales lucha contra ellos, o los mecanismos a través de los cuales se salva de ellos, como vemos Di-s puso en la naturaleza de ciertos pájaros débiles que cantan a la noche para despertarse unos a los otros para estar todos preparados frente a sus enemigos y quienes buscan sus almas ( es decir, quienes quieren matarlos) de la misma forma Di-s preparó en la naturaleza del hombre que el conjunto nacional (los jueces) y la especie humana se ayuden unos a los otros y despierten todos para erradicar a los opresores y asesinos que destruyen los asentamientos, y que impartan justicia y rectitud en la tierra, de manera que a través de esto se mantenga la especie humana, ya que los hombres buenos son siempre más (en cantidad) que los malos, y la fuerza que tienen cuando se juntan para proteger al conjunto es mayor que la fuerza de la minoría que son como animales salvajes para tragarse y destruir, robar y matar. Entonces, el juicio y la justicia sobre los malvados destructores del asentamiento Di-s la entregó en manos de los seres humanos, que ellos, con razón, los destruyan (a los perpetuadotes de estos crímenes) y eliminen el mal de entre ellos. Cuando aumenta el mal sobre el bien, y no hay juicio ni justicia en la tierra, los seres humanos serán como los peces del mar, ellos mismos se causaron este mal, entonces, ¿por qué con Di-s se enojan sus corazones, si su propio mal torció sus caminos? En síntesis, la función asignada por el Creador a los Jueces y/o, la misión que le asignó la ciudadanía a través de sus representantes en el marco de la Constitución Nacional, es, en sustancia y esencia, velar por los más débiles, que siempre son más, frente a las agresiones de los opresores, que son los menos. Y en este caso resulta obvio quienes son las personas débiles, a defender de quienes son los menos y opresores.Entonces, con respecto a los males que pesan sobre los argentinos, no debemos echar culpas sobre los ajenos, sino mirar en nosotros mismos y encontrar el motivo en la reiteración de nuestros errados actos.V. El fallo en su punto 12), cita precedentes con respecto a que la C.S.J.N. debe atender a la situación existente al momento de decidir.Pues bien, si bien al momento de resolver este tema, con el pago a efectuar por el banco, siguiendo el cálculo matemático de 1,40 + CER + 4% de interés anual, permitiría adquirir similar cantidad de dólares de los depositados, nada sabemos de que ha de suceder al momento de otros reintegros que necesariamente se han de prolongar en el tiempo a

causa de la mora judicial derivada de la necesidad de los ahorristas de reclamar en defensa de sus derechos.Puede pasar largo tiempo hasta que estén resueltas todas las causas derivadas del corralito financiero. Y este cálculo que hoy se dice ajustado a derecho, mañana puede producir una grave lesión del derecho de propiedad. Cosa que los propios Ministros de la C.S.J.N. expresamente han manifestado que no avalan. Y tengamos en cuenta que este fallo "apuntaría" a dar una solución integral al tema. ¿Por qué no se previó expresamente la hipotética circunstancia del alza del dólar con respecto a la moneda nacional y si la posibilidad de que el cálculo matemático de $ 1,40 + CER + 4% de interés supere el valor del dólar?.Por lo que, los únicos caminos plausibles para que ese fallo tenga congruencia constitucional es interpretarlo según el momento de cada sentencia individual, y sostener que se le deberá reintegrar a los ahorristas: a) la cantidad de pesos necesaria para la adquisición en el mercado libre de cambios al momento del efectivo cumplimiento de la medida, de los dólares depositados, o simplemente; b) dólares billetes estadounidenses en igual cantidad a la originaria.Caso contrario, no podría considerarse un precedente al que se deba atener, puesto que, entro muchos antecedentes encontramos que: A) En el Plenario "Abalde Jorge y otros c/Banco Río s/Amparo", de fecha 26 de junio de 2.006, de esta Cámara Federal de Apelaciones, al emitir su voto, entre otros conceptos, el Dr. Leopoldo H. Schiffrin dijo: "Como obiter dictum de mi voto debo agregar que, en las condiciones expuestas, no puede considerarse que "Bustos" sea un verdadero precedente, pues la autoridad de los fallos de la Corte no provienen de la jerarquía del Tribunal que los dicta, sino que, como lo recordó el Procurador General, doctor Sebastián Soler, en Fallos 236:501, citando al chief justice Tanney: " … decididamente acepto que se considere en adelante como ley de este Tribunal la de que su opinión sobre la interpretación de la Constitución esté siempre abierta a discusión cuando se la suponga fundada en error, y que su autoridad judicial deba, en adelante, basarse totalmente en la fuerza del razonamiento sobre el cual está fundada". Igualmente, la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró que: " La facultad de interpretación de los jueces y tribunales inferiores no tiene más limitación que la que resulta de su propia condición de magistrados, y en tal concepto pueden y deben poner en ejercicio todas sus aptitudes y medios de investigación legal, científica o de otro orden para interpretar la ley, si la jurisprudencia violenta sus propias convicciones" (Fallos 131:109).

B) A su vez, siguiendo similar criterio el Dr. Carlos Román Compaired citó: " En este orden de ideas, la autoridad jurígena de la Corte Suprema con respecto a los restantes tribunales emana de la seriedad de sus posiciones, lo que tornaría difícil rebatirlas y por el contrario cuando los argumentos utilizados son escasos o endebles, el precedente no obliga a nadie, tema que ocupa un lugar privilegiado en la Historia del Derecho como enseña Calamandrei recordando los vaivenes jurisprudenciales al ritmo de los acontecimientos (conf. La crisis de la Justicia en Ripert y otros, Crisis del derecho, Bs. As., Ejea, 1961, pag. 323).C) El Dr. Enrique Santiago Petracchi, en su voto en los autos caratulados " Recurso de hecho deducido por el representante del Partido Justicialista en la causa Iglesias, y Corti, Osvaldo s/Nulidad de resolución del Partido Justicialista" dijo: En cambio, la Corte ha intervenido para dejar sin efecto la sentencia de un tribunal colegiado cuando no resulta existir una mayoría de votos sustancialmente coincidente (Fallos 261:263;302:320 …)".VI. Por otra parte, para arribar a esta solución, la C.S.J.N. resuelve en base a cuestiones no peticionadas por la parte, como ser las modificaciones que introduce al decreto 214, - intereses y prolongación del plazo de aplicación del CER-. No dice que este es inconstitucional, solo lo modifica. Es como si la C.S.J.N. dictase un nuevo y "mejor" decreto 214, de aplicación retroactiva para aquéllos que iniciaron una acción de amparo.Solo cabría colegir, entonces, que este es un fallo que solo podría ser justificado (y no es mi caso) desde ópticas extrajurídicas. Pero que no me obliga, ya que luego de un pormenorizado estudio del mismo, debo reconocer que sigue pareciéndome inconexo, arbitrario y contradictorio.VII. Por lo precedentemente expuesto, si esta sentencia hubiera sido pronunciada por un Juez de Primera Instancia, y debiera emitir mi voto al respecto, siguiendo vasta jurisprudencia de la propia C.S.J.N., Fallos: 303:1145;306:1833, entre otros, me vería obligado a considerarla inválida por evidente contradicción entre los considerandos y la resolución, atento no tener un fundamento lógico y concatenado."La falta de coherencia entre los considerandos y la parte dispositiva del fallo, constituye una causal con entidad para invalidarlo, conclusión especialmente aplicable al caso en que no se ha proyectado en la parte resolutiva el resultado de los fundamentos vertidos en el acuerdo. "Gutierrez de Sanchez, Dorotea Checa c/Gutierrez, Rodolfo Primitivo y otro" 10/3/1988 T.311 P. 264.-

"Es descalificable como acto jurisdiccional el fallo que incurre en una evidente autocontradicción entre los considerandos y la parte dispositiva". Perrotta, Luis c/Pensa, Eduardo Francisco y otros". 26/04/1994 T. 317, P.465.VIII. Con respecto a la sujeción moral de los jueces de primera y segunda instancia a los fallos dictados por la C.S.J.N., amén de lo que ya expresara en otras oportunidades, (fallo Fantazía), me permito afirmar que estamos frente a una situación inédita en que, en forma prácticamente unánime los magistrados intervinientes se han expresado en forma indubitable en defensa del patrimonio de los ahorristas, disponiendo el reintegro de sus ahorros en la moneda en que fueron depositados.Así se han expresado en cientos de miles de resoluciones con importantes e irrebatibles fundamentos jurídico - constitucionales. Y son estos jueces los que han puesto un vallado a las pretensiones de los poderes ejecutivo y legislativo.Es que con las primeras resoluciones favorables a los ahorristas, estos jueces han abierto el dique de contención que el Poder Ejecutivo pretendió crear primero y reforzar luego, con esa interminable serie de disposiciones del Banco Central, cuyo principal objeto fue frenar los reclamos de los depositantes.No lo lograron, merced a los reiterados fallos que se transformaron en jurisprudencia, que establecieron la inconstitucionalidad de todas estas disposiciones coercitivas y, lentamente pero sin pausa, fueron reintegrando una parte de los dólares a sus legítimos dueños.Fueron y son el freno a la defraudación que se pretendió perpetuar, beneficiando a unos pocos con el dinero de muchos ahorristas, en una transferencia de capitales, que como ya dije, hace pensar en "Hood, Robin" en vez de "Robin Hood".Y por que no decirlo, las primeras resoluciones favorables a los ahorristas alentaron a los restantes a hacer valer sus derechos. Tanto mediante los llamados amparos por corralitos de primera instancia, como con los por diferencia de pesificación.Y hoy, estos cientos de miles de causas se han transformado en una marea interminable, la que luego de haber inundado todos los tribunales federales del país, en parte ha llegado a la C.S.J.N.Y le seguirá arribando.-

Es así que considero que estos hechos consumados han ejercido gran influencia en la C.S.J.N., la que debió contemplar, merituar esta realidad, y reconocer que era menester no perjudicar aún más a los damnificados por las disposiciones vinculadas al corralito, corralón, pesificación, etc.En concreto, como han admitido en los propios considerandos del fallo, se han visto obligados a "consensuar", acerca de temas cuasi irreconciliables, y por ende, ha surgido esta especie indefinida, que apuntó en una dirección y luego transitó por otro carril.Aún más, me atrevo a pensar que, si es que cabe en este caso alguna obligación moral, o si existe algún tipo de condicionamiento jurídico, por todo lo expuesto, debería ser de la CSJN hacia los magistrados de primera y segunda instancia, (que considero que con su accionar defienden derechos de gradación constitucional) y no a la inversa.Pues bien, no es mi caso modificar el accionar que me ha llevado al dictado de resoluciones que hacen lugar al reclamo de los ahorristas, ya que en modo alguno la sentencia de la CSJN, ha modificado mis ideas o se han alterado las razones que han generado mis convicciones. A su vez, tengamos en cuenta que "… La independencia moral es el sostén de la dignidad" (José Ingenieros).Con respecto a la actitud a seguir de ahora en más por los señores jueces de Primera y Segunda Instancia, creo que ha comenzado una nueva etapa en la que el objetivo resulta claro: el reintegro de la totalidad de sus ahorros a sus legítimos dueños, en el menor tiempo posible.Y esta tarea no puede efectivizarse con demoras ni en etapas, aún por quienes sostienen, (tema sumamente discutible) que los plazos de reprogramación establecidos fueran constitucionales, y así lo ha sostenido la C.S.J.N. al comienzo del considerando 14) en el fallo Massa: "que al haber vencido los plazos de reprogramación, ha cesado la indisponibilidad que pesó sobre tales depósitos, sin perjuicio de la que pudiere resultar de su afectación a causas judiciales en trámite". Es así que considero conveniente que en todos los casos, una vez acreditada la titularidad y montos de los depósitos en forma indubitable, y producido el informe que establece el art. 8 de la ley 16.986, sin más trámite, y en el estado en que se encuentre el expediente judicial, se proceda al inmediato dictado de sentencia disponiendo el reintegro de sus depósitos a cada ahorrista, la que debería incluir siempre, y como medida cautelar dicha devolución, si no ha sido efectuada hasta esa instancia.-

En cuanto al tipo de moneda, si dólares billetes, o a $ 1,40 + CER + el 4 % de interés, en que debe ser efectuado el reintegro, creo que corresponde a cada Juez establecerlo en cada fallo, empero lo que si resulta imperioso es que esa devolución sea efectuada en forma perentoria, atento el vencimiento de los plazos de reprogramación, ya que con al respecto no existe controversia.Esta solución disminuirá sensiblemente los tiempos para el dictado de sentencias definitivas, lo que redundará en beneficio de todas las partes involucradas, puesto que cuanto mayor es la rapidez en el conocimiento de la solución jurídica, se obtiene mayor seguridad.IX. El solo hecho de que se considere constitucional el decreto 214/02, pone el peligro la seguridad jurídica de nuestra Nación Argentina, de igual forma que algunas sentencias dictadas por la CSJN, citadas por el Sr. Ministro y Presidente de la CSJN, Dr. Lorenzetti en su voto y que, de alguna forma convalidaron actos de los poderes ejecutivo y legislativo, que lesionaron gravemente el derecho de propiedad de los habitantes de esta República.Estos precedentes solo sirven para ratificar que el derrotero que ha seguido nuestro país, no ha sido el correcto. Todo lo contrario, estos han convalidado los innumerables desaciertos que han sumido a la República Argentina en una inestabilidad y emergencia económica continua. Pero esto no es lo más grave. El deterioro ético y moral es aún mayor. Y el descrédito en todas y cada una de las instituciones es manifiesto.Convalidar el decreto 214/02 y disposiciones vinculadas, implica y deja abierta la brecha por donde, en cualquier momento futuro y en base a este precedente, se intente nuevamente avasallar los derechos constitucionales de los habitantes de nuestra querida Nación. Pues bien, es tiempo de poner un freno a esta política jurídica nefasta.La inseguridad jurídica ha colaborado notablemente en conseguir que arribemos a este caos con altibajos que terminamos siendo como Nación. Esto es un factor coadyuvante para llevarnos al atraso y a la pobreza indigna, cuando sabemos que existe otro camino. Y que es tiempo de empezar a transitar.X. Es así que, siguiendo los fundamentos citados en el presente, y en los precedentes coincidentes ya enumerados, sostengo que debe confirmarse el reintegro al ahorrista, y en forma inmediata, de la cantidad de dólares depositados, o la cantidad de pesos necesarios como para adquirir los mismos, al momento del efectivo cumplimiento de la medida.

En tales condiciones, propongo al Acuerdo: rechazar los recursos de apelación interpuestos por el Estado Nacional y la entidad bancaria demandada contra la sentencia de primera instancia, la que se confirma con el alcance que antecede. Costas de Alzada a las apelantes vencidas (art. 68, 1° parte del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). EL DOCTOR SCHIFFRIN DIJO: I-He de adherir a la solución concreta propiciada por el distinguido colega, Dr. Fleicher, por las siguientes consideraciones que, en sustancia coinciden con su línea argumentativa. En primer término, deseo subrayar que todos los votos que integran la sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso "Massa, Juan Agustín c/PEN-dto. 1570/01y otro s/amparo" contienen ideas diversas, y aún opuestas, pero todas ellas respetables, y movidas, como resulta del texto mismo, por finalidades de bien público. Mas allá de esto, resulta importante que tres de los jueces que se expiden-los Doctores Highton de Nolasco, Zaffaroni y Lorenzettidestaquen que el presente tema gira en torno a las facultades otorgadas al Congreso por el art. 75, inc. 11 de la Constitución Nacional (considerando 21 del voto de los doctores Highton de Nolasco, Zaffaroni y Lorenzetti). En ese sentido, aquello que resulta especialmente positivo en este caso es la reafirmación de la soberanía monetaria, que la Nación estuvo en serio riesgo de perder a raíz de las políticas al respecto seguidas desde 1991. Al emitir voto in re "Andrada, Aldana Silvia c/ PEN y otro s/ amparo", expte. n° 1998/02, de 10 de junio de 2002" (publicado en la revista El Derecho el día 28 de junio de 2002),tuve especialmente en cuenta esa temática, enfocándola con arreglo a la situación extrema que se vivía en ese momento. Bajo tales circunstancias estimé, entonces, que el reparto desigual de las cargas producidas por la devaluación del peso argentino, que surgía de las normas del Poder Ejecutivo ("pesificación asimétrica"), obligaba a que los jueces distinguiésemos entre simples ahorristas y personas físicas o jurídicas dedicadas a la inversión y el lucro financiero. Esta distinción también aparece de algún modo en el voto del Dr. Zaffaroni en el fallo "Bustos, Alberto Roque", de fecha 26 de octubre de 2004". II-En una posición más absoluta, la Dra. Carmen Argibay es terminante en la condena total del Decreto 214/02. Por mi parte, en el referido caso "Andrada", tuve en cuenta las posiciones opuestas personificadas en los grandes nombres de Pothier y Savigny, quienes sostienen, el primero, que el peso de la devaluación debe ser soportado por los acreedores en

virtud del derecho preeminente del Soberano (nominalismo), o que, por el contrario, las obligaciones deben ajustarse con las variaciones monetarias, como lo mantuvo Savigny, esto es, que las deudas dinerarias resultan deudas de valor reajustables (ver apartado X de mi voto in re "Andrada"). Ante estas contraposiciones me incliné por la tesis de los tribunales alemanes en la primera postguerra, tendiente a establecer, de modo casuístico, una conciliación equitativa entre los intereses del acreedor y del deudor. Ahora, en cambio, la parte dispositiva de la referida sentencia in re "Massa" establece una pauta rígida para la compensación a los depositantes bancarios del valor perdido de su dinero. Esa pauta está concedida con el propósito manifiesto de la protección al patrimonio del ahorrista, principio que, como tal, no puedo sino compartir, de acuerdo con lo que manifesté en el caso "Andrada". Ello significa, además, que cabe actualmente prescindir de las distinciones entre las categorías de depositantes, deducibles del análisis lógico del caso "Bustos". Dicho esto, el problema que suscita el caso "Massa" consiste en que la unanimidad de la sentencia existe solo en cuanto al resultado económico en que coinciden todos los firmantes, según las palabras empleadas por la Dra. Argibay en el segundo párrafo del apartado XI de su voto. En cambio, no me es posible deducir ese resultado económico unánime de una mayoría de proposiciones argumentativas de los ministros que firman el fallo, lo cual es indispensable para que éste contenga una doctrina que, para quienes sostienen la obligatoriedad moral de los fallos de la Corte Suprema de Justicia, aparezca vinculante. En otros términos, no se encuentra en el caso "Massa" un conjunto mayoritario concorde de proposiciones intelectivas destinadas a determinar si el decreto 214/02 y sus normas complementarias debe estimarse o no constitucional, que es el punto propuesto a la Corte por la apelación decidida. III- En esta línea, tengamos en cuenta que, con arreglo a los art. 116 y 117 de la Constitución Nacional, el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución y las leyes de la Nación lo ejercerá la Corte Suprema por apelación, según las reglas y excepciones que prescriba el Congreso. El medio genérico arbitrado por éste ultimo para reglar las "iuris dictio" de la Corte Suprema es el organizado por los art. 14, 15 y 16 de la ley 48, del 14 de setiembre de 1863, que- prescindiendo de matices que aquí no interesan- pone a cargo del Alto Tribunal- supuesto al

cumplimiento de requisitos formales-la decisión de cuestiones concernientes a la validez constitucional de normas federales o nacionales o provinciales o la inteligencia de normas federales, debiendo la Corte, según el art. 16 de la ley citada, hacer una declaratoria sobre el punto disputado. En consecuencia, el ejercicio de la jurisdicción de la Corte Suprema en los carriles de la ley 48 requiere que formule proposiciones intelectivas que lleguen a formar una unidad de sentido conceptual. Por otra parte , según el texto del art 23 decreto-ley 1285/58, conforme la ley 15.271 del año 1960, las decisiones de la Corte se adoptarán por los votos de la mayoría de los jueces que la integran, siempre que éstas concordaren en la solución del caso, y en el supuesto de desacuerdo se requerirán los votos necesarios para arribar a una mayoría absoluta de opiniones. Como el punto disputado sobre el cual la Corte Suprema debe formular la declaratoria, (art. 16 de la ley 48), consiste, según el art. 14 de la misma en la validez jurídica de normas federales u otras, o en la inteligencia de normas federales, es obvio que la opinión común a la que se refiere el citado art. 23 del decreto-ley 1285/58 es un conjunto conceptual argumentativo cuyo significado está en el campo del intelecto y no de la voluntad. Empero, ocurre que, como aparece de lo señalado por la Dra. Argibay, la coincidencia en el caso "Massa" no se refiere a una mayoría de proposiciones intelectivas sino a un resultado económico. Me animo agregar, entonces, que la parte dispositiva del fallo resulta autónoma respecto de su parte argumentativa, configurando una declaración unánime de voluntad, pero no una declaración común concerniente a la validez o invalidez del decreto 214/02 y sus normas complementarias. Al contrario la Dra. Argibay está por la invalidez, los Dres. Highton de Nolasco, Zaffaroni y Lorenzetti por la validez y el Dr. Fayt juzga inoficioso pronunciarse por la validez del decreto 214/02, mientras los considerandos del voto común a los los Dres. Highton de Nolasco, Zaffaroni y Lorenzetti ponen de relieve que se mantienen los distintos puntos de vista jurídico expresados en anteriores decisiones del Tribunal( considerando XI y XXI y considerando X del Dr. Fayt), y los primeros subrayan la coincidencia en cuanto a la ponderación de los resultados, en razón de las consecuencias institucionales gravísimas que, en opinión de aquellos tres jueces, podría acarrear un resultado diferente al que alcanzan. IV-Hasta ahora me he mantenido en la linea que consiste en determinar si en "Massa" se da un precedente, o sea, un conjunto de proposiciones intelectivas sostenida por la mayoría de los jueces de la Corte Suprema, en torno a la validez constitucional del tantas veces citado decreto 214/02. No lo he encontrado y, en cambio, tropiezo con una unánime

declaración de voluntad sobre un resultado económico que se juzga políticamente necesario. La eterna disputa del derecho occidental acerca de si la fuente de la obligatoriedad ética o jurídica se halla en la razón o en la voluntad parece zanjarse aquí a favor del segundo criterio. Honestamente, todas mis convicciones, expresadas desde hace mucho en diversos trabajos en el ámbito académico, me impiden participar de tal criterio decisionista. De todos modos, la obligación de los jueces de los restantes tribunales, de conformarse con la linea interpretativa de la Corte Suprema tampoco se encuentra afirmada de modo tan seguro en la jurisprudencia del Alto Tribunal, y por ello quiero repetir aquí lo que expresé en el plenario "Abalde Jorge y otros c/ Banco Río s/ amparo "de fecha 26 de junio de 2007, en el sentido de que "la autoridad de los fallos de la Corte no provienen de la jerarquía del Tribunal que los dicta, sino que, como lo recordó el Procurador General, doctor Sebastián Soler, en Fallos 236:501, citando al chief justice Tanney: "...decididamente acepto que se considere en adelante como ley de este tribunal la de que su opinión sobre la interpretación de la Constitución esté siempre abierta a discusión cuando se la suponga fundada en error, y que su autoridad judicial deba, en adelante, basarse totalmente en la fuerza del razonamiento sobre el cual está fundada". Igualmente, la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró que: "La facultad de interpretación de los jueces y tribunales inferiores no tiene más limitación que la que resulta de su propia condición de magistrados, y en tal concepto pueden y deben poner en ejercicio todas sus aptitudes y medios de investigación legal, científica o de otro orden para interpretar la ley, si la jurisprudencia violenta sus propias convicciones" (Fallos 131:109)". V-No se me escapa empero que, especialmente en este tipo de casos, subyace una problemática más ligada a la institución de la judicatura considerada, igual que toda estructura estatal, como un sistema de supra-sub y coordinación de individuos y grupos para la obtención de resultados instrumentales deseables para el funcionamiento estatal (ver sobre estos conceptos Hermann Heller- Teoría del Estado- Fondo de Cultura Económica-México- Pag. 267 y siguientes). En esta perspectiva, la eficacia del Estado como unidad de acción podría resentirse si hemos de admitir la existencia de una rama de la organización estatal, la judicatura , en que no rige el principio de subordinación. Empero, otro aspecto de la cuestión estriba en el sentimiento generalizado acerca de que las decisiones judiciales dictadas por mera obediencia, y sin convicción, deslegitiman la autoridad estatal, cuya condición de solidez se halla en la conciencia de los ciudadanos sobre la legitimidad del

origen y ejercicio del poder político (y el departamento judicial es, en su conjunto, un órgano del sistema político de la Constitución). Arribado a este punto, y ya que el distinguido colega recurre a fuentes de la tradición común a él y a mí, me permitiré reproducir las palabras de un autor, Menajem Fisch, que contribuye con un agudo comentario al capítulo sobre "Controversia y Disenso" en la obra colectiva "The Jewish Political Tradition", editada por Michael Walzer y otros, en el volumen I, Yale University Press, New Haven y Londres . Fisch concluye su examen de fuentes talmúdicas atinentes a la autoridad de los tribunales diciendo ".... que la Mishnah Eduyot, Horayot, y Sanhedrin diseñan el cuadro interesante de una sociedad conducida por un sistema judicial encabezado por una Alta Corte que tiene el poder de reconsiderar y revisar el derecho como lo encuentre adecuado, pero se halla contrabalanceada por un sector de personas de la profesión que tienen por cargo disentir cuando entienden que los tribunales se hallan en error. No hay autoridad absoluta: el conjunto de reglas...se considera revisable; el sistema tribunalicio... está perfectamente abierto a la objeción de los críticos; y los críticos , a su vez se hallan en constante peligro de ser declarados rebeldes. Todos los implicados están en la obligación de vivir peligrosamente" (op. cit., pags. 331/332). Munido de las consideraciones precedentes, reitero, pues, mi adhesión a la argumentación básica y a la propuesta concreta del Dr. Fleicher. Por ello, y en virtud del Acuerdo que precede, se RESUELVE: rechazar los recursos de apelación interpuestos por el Estado Nacional y la entidad bancaria demandada contra la sentencia de primera instancia, la que se confirma con el alcance expuesto. Costas de Alzada a las apelantes vencidas (art. 68, 1° parte del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación). Regístrese, notifíquese y oportunamente devuélvase. Fdo.Jueces Sala II, Dres. Gregorio Julio Fleicher y Leopoldo Hector Schiffrin-. Dr. Carlos Compaired (Art. 109 RJN)
NOTA:LAS SENTENCIAS Y EL PLENARIO DE LA CÁMARA FEDERAL DE APELACIONES DE LA PLATA CITADOS EN LOS VOTOS DE LOS DOCTORES FLEICHER Y SCHIFFRIN, SE ENCUENTRAN PUBLICADAS EN EL RUBRO FALLOS DESTACADOS Y FALLOS PLENARIOS DEL SITIO WWW.PJN.GOV.AR.PUDIENDO VISUALIZARSE CON EL SIGUIENTE ORDEN DE CLIQUEO:1)Fueros Federales del Interior;2)Justicia Federal de La Plata;3)Cámara Federal de Apelaciones de La Plata y 4) Fallos Destacados o Fallos Plernarios. Puede igualmente utilizarse el buscador de documentos del sitio.