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OPINIÓN

Domingo 13.11.11 EL NORTE DE CASTILLA

SANSÓN

Votar con relente
JESÚS NIETO JURADO
«Los económicos de Europa han metido a España en el club de la ruina»

D
EN PRIMER PLANO
CHRISTINE LAGARDE
DIRECTORA DEL FMI
Asia no es inmune. La directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, llegó a Japón, procedente de Moscú y Pekín, donde intentó convencer a rusos y chinos de que contribuyan al fondo de rescate europeo, y en Tokio declaró que, aunque Farsa plebiscitaria. Hoy se celebra en Guinea un plebiscito planteado por Obiang para aprobar una reforma de la Constitución que otorga mayores poderes a la jefatura del Estado y limita el mandato presidencial a un máximo de dos periodos de No atina en los amistosos. La selección española perdió ayer otro partido amistoso, esta vez ante una correosa Inglaterra que jugó poco fútbol y mostró excesivo respeto hacia la campeona del mundo en el siempre difícil estadio de WemAsia sigue siendo claramente el motor de la recuperación económica global, no es inmune a la crisis, por lo que sus vínculos comerciales y financieros con Europa podrían hacer que la región se viera afectada negativamente si la situación empeora en la zona euro. siete años. Este artificio jurídico, como ha destacado el partido opositor de Placido Micó, permitirá al sátrapa hacerse suceder por su hijo mediante una argucia legal. Es lamentable que Occidente, España incluida, permita estas farsas a un dictador de esta calaña. bley. En definitiva, se repitió la historia que ya nos aconteció con Argentina, Portugal e Italia: Inglaterra se llevó el partido en una acción desafortunada a balón parado tras un resbalón de Reina, frente una Roja sin remate que falló varias ocasiones cantadas.

TEODORO OBIANG
PRESIDENTE DE GUINEA ECUATORIAL

VICENTE DEL BOSQUE
SELECCIONADOR NACIONAL

Estómagos agradecidos
FRANCISCO CANTALAPIEDRA

C

uando mi amigo Josito se jubiló como funcionario de la Diputación de Valladolid, sus colegas le enviaron varios mensajes alegrándose de que no tuviera que vivir este momento tan complicado para esas venerables instituciones. Uno de los que recibió en el móvil no podía ser más explicito: «Como te echamos de menos te reservamos el sitio, aunque no creo que dure mucho porque esto se acaba». Ni que decir tiene que lo que se acababa era la Diputación, que puede que tenga sus días contados, aunque supongo que todo acabará en agua de borrajas, que es lo que suele suceder con muchas de las promesas electorales. Como tengo más paciencia que aquel santo que se rascaba las bubas con una teja y daba gracias al Altísimo por tenerle tan atribulado, he leído algunas de las declaraciones que se han hecho sobre la cantidad de dinero que nos aho-

rraríamos los españoles si quitaran de un plumazo estos organismos. He observado que de este asunto opina todo dios, desde los políticos más listos hasta los contertulios más lerdos, por lo que tercio en la polémica y digo que por lo que a mí respecta, las diputaciones como tales pueden irse a tomar por donde amargan los pepinos. No obstante, si ha llegado el momento de borrar del mapa instituciones poco útiles al ciudadano y menos aún en tiempos de crisis, además de las citadas, igual deberíamos plantearos qué hacer con las delegaciones territoriales de la Junta, el Senado, el Consejo de Estado o el Consejo Consultivo de Castilla y León, lugar este último que me parece el ejemplo palpable del pesebre político en el que pastan esas vacas sagradas que hace años dejaron de prestar servicios públicos. Si de ahorrar se trata, propongo reducir a

la mitad el número de procuradores de las Cortes y chapar sin pestañear la Fundación Siglo, los Observatorios destinados a vigilar no sabemos qué, y la muy querida y respetada Fundación Villalar, única a la que quizá salvaría si me garantizaran que tarde o temprano acabaré teniendo sillón en ella. Particularmente estimulante me ha resultado conocer la vida y milagros de una de esas instituciones que tanto adoro, la Fundación Perspectivas que, si me guío por su página web, organizó sus últimas actividades públicas en abril pasado para investigar el piñón, la eficiencia energética y la movilidad sostenible del vehículo eléctrico, así como una Jornada sobre «el desarrollo sostenible en las ciudades del vino». Manda huevos, y mandó un cartón. Así que a estas alturas, tengo claro que si algunas de dichas instituciones y otras que olvido se fueran a pastar, nada perderíamos los ciudadanos que las sostenemos con nuestros jurdeles. Y también que ninguna de ellas será borrada del mapa mientras en sus despachos puedan seguir sudando la próstata políticos, expolíticos y estómagos agradecidos, entre los cuales espero encontrarme algún día, pero, por Dios, que sea pronto, que se me está pasando el arroz.
blogs.elnortedecastilla.es@es/cantalapiedra

esde que me confieso maduro y pensante, temo más que un dolor que las elecciones estén sazonadas con la perversión de los fríos. Se me hace muy cuesta arriba visualizar a los interventores de mesa calzando los abrigos tres cuartos que, arguyen las doctas en trapos, se han vuelto a poner de moda esta temporada. Votar con frío y a la sombra de los polvorones primeros acaba con la idealización del día del voto, aquel que instituimos como jornada gozosa con vermú, aceitunas, y con los periódicos al sol de las urnas y los sondeos. Votar con relente, ay, es conceder a la tristeza sus dominios, aunque claro, no queda otra: en el clímax de la deconstrucción del estado de bienestar, resultaría inmoral y altamente calórico brindar cerveza calentorra con el candidato de turno en el coso local, allí donde tras la última novillada crecen unos ralos brotes verdes; la mala hierba que germina. La campaña nos condiciona la mirada hacia un plató PP-PSOE oloroso a pinturas sintéticas y a mucha mercadotecnia prefabricada, heredera del muy recordado combate Kennedy contra Nixon, que no me da la gana ver en Youtube. Rubalcaba y Rajoy, dos promesas de la res publica, dos pipiolos, se enfrascaban hipotensos en un debate barbado que era ratificación, en ‘prime time’, de españoles cansados. Había tras los focos, tras el brillo de los trajes, la constatación de que vamos al desagüe: sucedió que el intento cosmético de ocultar las bolsas oculares era un maquillaje baldío, y que la clase política no puede ni podrá obrar milagros de aquí a la eternidad. De modo que España se fue a la cama deprimida, fatigada, con el peso del hambre presente y futura por venir, y la ratificación noctívaga de que vamos a peor, aunque al día siguiente le dieran el Loewe a mi hermano y maestro Álvaro García, y en la luz de los versos proyectásemos la mentira de la esperanza. Otro día emitieron a Gallardón debatiendo, ensalsado de sí mismo, quien apeló al sentido común y dejó a los nacionalistas envueltos en sus banderas y arrojando su doctrina contra la metonímica Meseta, pues es sabido que contra nosotros viven y votan mejor. Lo que pasa es que nos mantenemos así, retestinados en las seculares luchas estériles, tan españolas. Obviamos que Bruselas, Europa, nos acaba de mandar el segundo aviso y que arrastramos un rosario de puyas camino del vergonzante descabello. Desde los acristalados salones de las torres bruselenses, los económicos de esa Europa raptada ya, definitivamente, han metido a España en el club de la ruina, en el vagón de cola. No se podía ir peor, o sí, y definitivamente tomamos plaza emérita en el limbo de la europicota. Después saldrá el sol de la nada, Paquirrín será padre felizmente alopécico en el !‘Hola’!, volverá el trazo grueso al presente, y de la última campaña como europeos algo saneados nos acordaremos con melancolía. No sé si vendrán tiempos mejores. Cuando Rajoy aboga previsible por la vuelta escalonada del habano a la tasca, medito realmente si volverme humo.

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