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Por francisco Toledo hernandez

La novia de Luis se llamaba Mary Address aunque Luis no sabía ingle y ella tampoco castellano se entendía Una semana antes de regresar Luis y demás tripulantes del destructor fueron a ver la película “El motín del Caine”. peligrosa ruta en esas fechas. Caldas entre ellos Luis Alejandro Velasco estuvieron ocho meses en Mobile. Porque el barco cruzaría el Golfo de México. Como todos los marinearos en tierra: iban al cine con la novia y se reunían en el Joe Palooka un bar donde tomaban whiskey y armaban una bronca de vez en cuando. Alabama por reparaciones del destructor de la marina de guerra colombiana A. Había estudiado en Washington y estaba recién casado con una dominicana. su novia sino en la fuerza e incertidumbre del mar.CAPÍTULO I COMO ERAN MIS COMPAÑEROS EN EL MAR La tripulación del A. Los invitados de la muerte El día que zarparon. era estudioso y hablaba el inglés perfectamente. fue el único oficial muerto en la catástrofe.R. Luis no pensaba en Mary Address. Jaime Martínez Diago ocupaba el puesto de teniente cuando.C. Cuando se fueron a dormir mar desde sus camarotes el mar se sentía muy alborotado.C.R. Caldas así como para recibir instrucción militar. Luis Reginfo se burló advirtiendo que . La escena de la tempestad en el barco los impresionó tanto que decidieron él y su amigo Ramón herrera que un par de noches después de llegar a Colombia abandonarían a pesar de haber servido durante 12 años. Luis Rengifo fue su compañero de litera.

a la medianoche. Los temores regresaron y se los comentó a Luis Reginfo. por la mañana. Entonces los temores se agudizaron junto con el recuerdo constante de la película “El motín del Caine” Empieza el baile El 27 de febrero. La orden para pasarse a babor se repitió. Por unos segundos no había nada más que mar. estaban en el Golfo de México y los temores de Luis habían desaparecido. El cabo Miguel Ortega devolvía el estómago todo el día y su malestar no mejoraba por la marea. pero éste le aseguró que el barco no sufriría ningún accidente porque era un barco lobo. Pasó alrededor de un minuto y todos se sujetaban en silencio. Eduardo Castillo. Un minuto de silencio Luis Rengifo advirtió que el barco se estaba hundiendo. Eran las 11:45 cuando una ola enorme los envistió y los arrojó al mar.R. los tripulantes recibieron la orden de pasarse al lado de babor para hacer contrapeso y estabilizar el demoledor. Luis sintió el mareo y la inquietud del Caribe. Al entrar al mar Caribe. Caldas salió entre las olas chorreando . pero el A. Luis Rengifo y el Cabo Miguel Ortega. Después dieron la orden de colocarse los salvavidas. Los malos presentimientos de Luis regresaron porque el mar estaba muy picado.C.cuando él se mareara el mar también lo haría y esto le dio malos presentimientos a Luis CAPÍTULO 2 MIS ULTIMOS MINUTOS A BORDO DEL “BARCO LOBO” El 26 de febrero. A las 5:30 de la madrugada a Luis le tocaba la guardia en cubierta con sus compañeros Ramón Herrera.

Hizo un inventario de sus pertenencias: su reloj que funcionaba perfectamente y lo miraba cada dos o tres minutos. Las cajas y cosas que traían de Mobile subían revueltas a la superficie. pero a tan sólo tres metros. el almacenista. sus llaves del locker en el destructor. Luis Alejandro nadó hacia una balsa y tras tres intentos logró subir. una cadena de la Virgen del Carmen y tres tarjetas de almacén que le dieron en Mobile durante un paseo de compras con Mary Address. Luis Reginfo era un buen nadador pero la mar es taba demasiado picada y se hundió en el fondo del mar Solo en el mar Eran las 12:00 en punto cuando Luis estaba en la balsa solo en medio del mar y calculó que en dos o tres horas vendrían a rescatarlo. Por un momento. Ramón Herrera estaba en el agua. perdió la noción del tiempo y de lo que ocurría cuando de pronto escuchó a sus compañeros en la misma situación. .como un submarino y fue entonces cuando Luis comprendió que habían sido arrojados al mar. un anillo de oro. CAPÍTULO 3 VIENDO AHOGARSE A CUATRO DE MIS COMPAÑEROS El destructor se encontraba a 200 metros de su locación. Tenía una herida profunda en la rodilla en forma de media luna que le ardía. pero había dejado de sangrar gracias a la sal del mar. Eduardo castillo. pero como el fuerte viento estaba en su contra no avanzaba y Ramón desapareció en el fondo del mar. se agarraba del cuello de Julio Amador Caraballo. Luis Reginfo continuaba nadando hacia la balsa y Luis Alejandro intentó remar hacia él. al igual que Luis Reginfo. Luego intentó remar hacia Ramón. al igual que Caraballo y Castillo. Luis trató de sostenerse a flote y se agarró de una caja.

esperaba ver las luces verdes y amarillas de los aviones en el cielo. rema para este lado”. Cayó el atardecer y cuando oscureció. no lo hizo y siguió revisando la hora constantemente. pero sólo vio un mundo de estrellas que trató de identificar para ubicarse mejor.CAPÍTULO 4 MI PRIMERA NOCHE SOLO EN EL CARIBE La brisa movía con rapidez la balsa y Luis dedujo que sería hacia el Caribe. También recordó que en el demoledor a esa misma hora estarían comiendo el desayuno y le dio hambre. Decidió quitárselo y aventarlo al mar. pero sólo allí se sentía seguro de las bestias y animales marinos que pasaban debajo de la balsa. Pensó que alrededor de la 1:00 pm notarían su ausencia en el demoledor y enviarían patrullas de salvamento para buscarlo. porque el mar no moveria hacia la costa una balsa muy adentrada en la mar. Luz de cada día No había dormido nada esperando ver las luces de los aviones y escrutando el horizonte en busca de algún barco. El sonido de la brisa le recordaba a Luis Reginfo cuando le gritaba “Gordo. pero al cabo de un rato. Luego. Se sentó al borde de la balsa. Durante cada minuto observaba su reloj. el peor lugar recomendado por sus instructores. se desperezo y noto que le dolia la piel. después de un rato empezó a reconstruir lo sucedido en el destructor y de haber estado en su litera todos estarían bien . Las horas pasaban y la brisa también además con ella el murmuro de Luis reginfo pero tampoco vio ningún avión La gran noche Luis estuvo esperando atento a que pasaran los aviones. La espera lo estaba volviendo loco. Al amanecer sintió la tibia brisa mañanera.

Las horas pasaron y no lo rescataron. pensó que lo rescatarían en una hora y que probablemente estaba cerca de Cartagena y de Panamá. porque había peces de infinidad colores nadando en el mar transparente. Cuando veía algún resto de pescado devorado por un tiburón. En los siguientes días paso lo mismo. pero después se fue. hambre y sed. El atardecer fue espectacular. sentía que era capaz de vender su alma con tal de obtener un solo bocado.CAPITULO 5 YO TUVE UN COMPAÑERO EN LA BALSA Vio un avión y agitó desesperadamente su camisa pero se había equivocado por que el avión no volaba directamente hacia la balsa además de estar a una altura que era imposible verlo. así que trató de remar hacia esa dirección. Se cubrió con la camisa húmeda la cara y se recostó boca arriba para proteger sus pulmones del sol. Aquella era su segunda noche de desesperación. cuando de pronto. El avión pasó nuevamente por encima de la balsa. como escoltándola. Seguro de haber sido visto. y después de varias horas al atardecer se marcharon. Desde entonces no había tenido sed pero empezó la tortura. Luis de un salto cayó en el centro de la balsa y lentamente un tiburón se deslizaba alrededor dela balsa como cazando una presa Los tiburones llegan a las cinco Eran las 5:00 y muchos más tiburones se acercaron a la balsa. A las 12:30 escuchó un avión aproximarse y éste sí volaba a menor altura y directo hacia la balsa. Pudo ver que el avión pertenecía a los guardacostas y a una persona con binóculos asomado al mar. A pesar de no haber dormido . Ahora sí pensó que lo habían visto y agitó la camisa.

Estaba agotado y había viento en su contra que le impedía acercarse más a pesar de sus esfuerzos por remar. pero aún despierto lo seguía viendo. Por fin se decidió a hablarle sin sobresaltarse. pero el barco . comenzó a gritar. Luis vio un barco que se movía lentamente. conversaban. pero se confundió al colocar 28. Jaime Manjarrés le preguntó por qué no había tomado agua ni comido suficiente. A las 5:00 en punto llegaban los tiburones. Un compañero en la balsa Alrededor de las 2:00 am estaba completamente agotado por la sed y el cansancio.nada la noche anterior. como a 30 km. CAPÍTULO 6 UN BARCO A LA VISTA Y UNA ISLA DE CANÍBALES Luis llevaba la cuenta de los días marcándolos con unas rayas en la balsa. Barco a la vista Jaime Manjarrés lo siguió visitando cada noche y entre tanto. Se disponía a morir cuando de pronto vio a Jaime Manjarrés sonriente señalándole la dirección del puerto. Desolado en el mar. todavía indecisos por atacar la balsa pero atraídos por su color blanco. pero las luces del aparente puerto no eran más que un nuevo amanecer. Su cuerpo estaba lleno de ampollas por el sol y le costaba trabajo respirar. pues sentía que había estado en la balsa con él siempre. Al principio fue un sueño. De pronto. Luis siguió la dirección de su mano. seguía sin comer ni beber así que decidió tomar un poco de agua de mar que si se volvía a consumir tenía que ser en menor cantidad pero no le quito la sed solo le refresco. sentía fuerzas para remar hacia la Osa Menor. así que dejó de marcar los días para evitar mayores confusiones. 29 y 30 de febrero. Después estuvo silencioso un momento y volvió a señalarle dónde estaba Cartagena.

Por primera vez en cinco días. esperanza de que la tierra estuviera cerca. pero el hambre superaba sus principios y cuando la gaviota se acercó más. Al mediodía trató de incorporarse para probar sus fuerzas. de un tirón la capturó y le rompió el cuello. Una pequeña gaviota permaneció al borde de la balsa y Luis esperó pacientemente e inmóvil a que ésta se acercara más para apresarla y comerla. según sus instructores. CAPÍTULO 7 LOS DESESPERADOS HAMBRIENTO RECURSOS DE UN HOMBRE Luis había escuchado de sus instructores que no debían matar a las gaviotas porque que son las nobles señales de la salvación. y en ese caso el agua resultaba ser más segura que la tierra. tal vez porque su cuerpo se empezaba a podrir. En la mañana de su quinto día. Aquella era su sexta noche y por primera vez salía la luna que . Tiró los restos de la gaviota y los peces se disputaron sus restos. a dos días aproximadamente. descompuestos y picoteados por las aves. no se piensa en nada y hay que amarrarse a la balsa. Tampoco podía utilizar la gaviota como carnada porque no tenía nada con qué pescar.desapareció. De pronto aparecieron siete gaviotas. pero sólo sintió que ese era el momento que. Durante la guerra. los peces golpeaban contra la balsa. pero al verle las vísceras. trató de desviar la dirección de su balsa porque temía llegar a una isla habitada por caníbales. sentir su sangre caliente y la imposibilidad de desplumarla. sólo sintió repugnancia y no pudo comerla porque sentía que comía una rana. el cuerpo no se siente. muchos cadáveres fueron encontrados atados a las balsas.

Con el remo. Sus mandíbulas le dolían por falta de uso y recordó que llevaba consigo las dos tarjetas del almacén en Mobile y optó por mascarlas. pero pronto reconciliaba el sueño. pues se sentía entre la vida y la muerte. pero éstos escapaban dejándole mordidas en los dedos. pues si había logrado sobrevivir hasta ahora. el cielo. Yo era un hombre muerto El sexto día no recordaba lo que había ocurrido. Esa noche. de manera distinta. El deseo por seguir mascando lo hizo masticar inútilmente sus zapatos de caucho. devorando peces. que sin quererlo. volvió a ver las siete gaviotas y la esperanza resurgió. Hizo un enorme esfuerzo para amarrarse a la balsa para no morir devorado por los tiburones. alocados. La séptima noche consiguió dormir y a veces se despertaba por el golpe de las olas. La situación era peligrosa pues si perdía el equilibrio la balsa se podía voltear entre los tiburones o bien. golpeó al pez y la sangre de éste alocó aún más a los tiburones. Con las manos trató de capturar unos peces. la presa podía escapar. Tal vez fue su sangre. así que tomó entre sus piernas el pescado y mientras . De pronto. su compañero no lo visitó y cada vez que perdía la esperanza el reflejo de la luz le figuraba un barco que podía rescatarlo. lo cual resultó un gran alivio. un pez de metro y medio saltó a la balsa.iluminaba el mar espectralmente. CAPÍTULO 8 MI LUCHA CON LOS TIBURONES POR UN PESCADO Después de siete días de estar a la deriva. ellos se convertían en sus compañeros. pero en un momento se juntaron muchos tiburones alrededor de la balsa. El alboroto era tal. los peces que escoltaban la balsa. dejó de seguir luchando y ahora veía el mar.

El cielo daba indicios de lluvia. De pronto se soltó un aire frío y una enorme ola volteó la balsa. entonces comprendió que sí estaba cerca de tierra y no eran gaviotas extraviadas las que había visto en repetidas ocasiones. le recordó a la ola que lo arrojó del destructor. El mar se . Era un pez de color verde metálico con escamas fuertes que le hicieron creer que era venenoso. pero éste.lavaba la sangre de la balsa. que golpeó al tiburón con el remo. Luis volvió a tomar agua del mar. le costó trabajo aflojarse la hebilla del cinturón y aguantar la respiración. Ahora la principal preocupación era mantener la balsa estable. Estaba agotado y había tragado mucha agua. Otra ola grande volteó nuevamente la balsa y esta vez. CAPÍTULO 9 COMIENZA A CAMBIAR EL COLOR DEL AGUA Ahora sólo le quedaban 2 remos útiles y sabía que si continuaba peleando contra el tiburón. Una gaviota negra y vieja sobrevoló encima de su balsa. amarrado a ella con su cinturón. logró calmar su sed y su hambre y recobró energía. así que se quitó los zapatos para recoger agua potable. Afortunadamente eran las 12:00 de la noche y no había tiburones. de una mordida lo partió en dos. los tiburones se fueron calmando. la cual ahora le hacía bien. El sol del amanecer El mar permaneció picado hasta el amanecer y no cayó la lluvia esperada. Decidió envolver al pez en su camisa y cuando va a enjuagar lo sale la cabeza de un tiburón y muerde el pez pero Luis lo suelta enseguida por que la balsa podría volcar Estaba tan enfadado de haber perdido su única comida en 7 días. pero el hambre lo hizo olvidar su suposición y tras un par de bocados. perdería la batalla. Por unos instantes perdió la balsa pero la recuperó y se amarro a ella para no perderla.

Ésta le picoteaba la cabeza. Mientras escrutaba el horizonte. pensó en Mary Address. La raíz misteriosa Durante sus nueve días en el mar no había visto ni una brizna de hierba en la superficie. una enorme tortuga de cuatro metros asomó su rostro terrorífico. Decidió voltearse de espaldas al sol para exponer sus pulmones al sol y morir de asfixia. Un salto en la balsa lo hizo despertar de sus recuerdos y ya estaba atardeciendo. HASTA LA MUERTE La vieja gaviota se postró sobre la balsa desde las 9:00 pm y le hizo compañía toda la noche. Llegó el amanecer de su noveno día y aún no llegaba a tierra. ya no tenía deseos de comérsela pese al hambre. pero el miedo que resurgió en él. ni hambre.tornó verdoso oscuro y pensó que debía permanecer la noche en vela para observar las luces de la costa. Su cuerpo estaba lleno de yagas ocasionadas por el sol y el mar. pero sin darse cuenta encontró una raíz . era como si lo estuvieran acariciando. Ya no sentía nada. Quizá fueron las gaviotas y la misa lo que lograron darle un poco de paz y esperanza. Luis nunca supo si esto fue alucinación o realidad. ni sed. Esta vez. Entonces recordó todo el sufrimiento por el que había pasado los últimos días y se sintió desesperado. la barba le había crecido hasta el cuello y su aspecto era deplorable. De pronto. pero no lo lastimaba. Era su octavo día y ese mismo día Mary Address asistía a una misa por el descanso de su alma. CAPÍTULO 10 PERDIDAS LAS ESPERANZAS. pese a que en la mañana había elegido no seguir viviendo más. ni dolor. sólo le vinieron recuerdos gratos de cuando iba a la tienda de ropa para marineros del judío Massey Nasser para ver las bailarinas tipo árabes con el vientre descubierto y tomar unos tragos. lo hicieron reaccionar para luchar por su vida.

CAPÍTULO 11 AL DÉCIMO DÍA. la Virgen del Carmen se desprendió de su cuerpo. Decidió nadar hasta la orilla. De pronto. OTRA ALUCINACIÓN: LA TIERRA Durante toda la noche. de Punta Caribeña. Su buena suerte impidió que cayera al mar en el estado que se encontraba. pero ésta no lo reconfortó nada. los había perdido cuando la balsa se volteó. las heridas en sus dedos y su debilidad. pensó que nada mejor podía ocurrir que morir. Creyó que era otra alucinación pero poco a poco se distinguía la tierra y las palmas.enredada a los cabos de la malla. En su noveno día en el mar. Entonces tomó la medalla de la virgen del Carmen. tuvo alucinaciones en las cuales recorría una y otra vez los sucesos desde que cayó del barco. CAPÍTULO 12 UNA RESURRECCIÓN EN TIERRA EXTRAÑA Sólo después de 15 minutos. La herida punzante en su rodilla y una fuerte fiebre lo hicieron recobrar conciencia de su cuerpo. dejó de ver la tierra. pero ya no tenía remos para luchar contra la corriente. pero ya había avanzado mucho para regresar a la balsa. la herida en la rodilla. le pareció ver los perfiles de unas palmeras. Su condición de nadador le ayudó a llegar a la orilla a pesar del agotamiento. comenzó a rezar y se sintió bien porque sabía que iba a morir. Al amanecer. pero alcanzó a recuperarla y la colocó entre sus dientes. como otro anuncio de que tierra estaba cerca. la más larga de todas. volvió a ver la tierra. Se comió la raíz entera a pesar de su sabor a sangre. No podía distinguir cuánto tiempo había pasado desde que estaba en el mar. Se encontraba a 2 km. Mientras nadaba. a pesar de su mal estado y su debilidad como último recurso para salvarse. Al .

pero al darle aviso al comisario de Mulatos. pero no pudo perforarlo y lo aventó con enfado. El perro le empezó a lamer la cara abrió los ojo y una mujer negra caminaba con una olla de aluminio en la playa y Luis. le pidió ayuda en inglés. que había visto en años anteriores. Después escuchó un perro ladrar y su entorno le indicó que estaba en un lugar poblado. Después de un rato. Subieron a Luis en un burro y llegaron a una casa donde lo recostaron.llegar a la playa. pero el hombre parecía desconocer la tragedia y le aseguró que iría al pueblo y volvería por él. pensando que estaba en Jamaica. escuchó el perro ladrar nuevamente y un hombre blanco con dos burros se acercó a ayudarle. Poco a poco se fue recuperando y Luis sentía un gran deseo de contar su aventura. Mujeres. Vio un coco que le recordó su sed y trató de abrirlo con las llaves. CAPÍTULO 13 600 HOMBRES ME CONDUCEN A SAN JUAN Después de 15 minutos. hombres y niños . podía ser fatal. Las mujeres en la casa estuvieron alimentándolo a base de cucharadas de agua con azúcar y canela. La mujer se fue corriendo aterrada al verlo. Luis trató de explicarle quién era. el hombre regresó con la joven negra que llevaba la olla de aluminio. cuando la gente hacía fila para verlo. En realidad había llegado al lugar que menos se esperaba. a Colombia. pues sabían que alimentarlo sin el visto bueno de un doctor. una multitud de curiosos y hombres de la comisaría fueron a verlo para escoltarlo hasta Mulatos. permaneció 10 minutos inmóviles sobre la arena recobrando fuerzas. el poblado más cercano a la civilización. Luis se sintió como un Fakir. pero en ese poblado desconocían la historia porque no llegaban los periódicos.

quien logró burlar las autoridades. especialmente los reporteros. Luis se había convertido en héroe nacional por la hazaña de haber sobrevivido 10 días sin comer ni beber en medio del mar. . pues le ofrecían dinero para contar su historia en la radio y en la TV así la empresa que había fabricado su reloj le pago por haberlo llevado en su travesía casi fatal. El reportero le pidió a Luis que dibujara un buque y una casa e intentó realizar varias preguntas. pero sino qué pudo hacer Luis Alejandro Velasco durante diez días en el mar. Era tan famoso que recibió cartas de Pereira con un extenso poema.dejaron Mulatos vacío para escoltarlo hasta algún lugar que Luis todavía desconocía. CAPÍTULO 14 MI HEROÍSMO CONSISTIÓ EN NO DEJARME MORIR Durante su estancia en el hospital militar. Descubrió que su hazaña se había convertido en un negocio. En uno de sus últimos días en el hospital fue a visitarlo un reportero disfrazado de doctor psiquiatra. Le dijeron que podía demandarlos. pero el guardia se lo prohibió porque sospechaba de su falsa identidad. pero le apreció simpático que alguien se disfrazara para entrevistarlo. Al día siguiente se armó en grande en el periódico “El tiempo” con los dibujos de Luis y sus declaraciones. Luis tenía un guardia que lo cuidaba día y noche de que nadie se le acercara. Algunas veces creen que su historia es una fantasía o invención.