Universidad Cooperativa de Colombia Facultad de Comunicación Social Lectura y Escritura II El héroe como totalidad de sentido Stephani Cortés, Daniela

Ramírez, Johana Bautista, Pamela Márquez Tercer semestre

En el presente documento exploraremos el libro de M.M. Bajtín “Estética de la creación verbal”, citando la parte del “Autor y personaje en la vida estética”, seguido a esto, la parte que nos compete: “El héroe como totalidad de sentido”. 1. El acto y confesión. Aquí el hombre se establece en el mundo de un modo activo por medio de un hecho, llega a ser, pero no se define a sí mismo como algo determinado o determinable. El acto carece de la ausencia de la personalidad y se distingue a través de un contexto significante objetivo guiado por propósitos prácticos, como el acto del conocimiento, el acto de la creación artística (percepción), y por otro lado, de un propósito moral, valores y ética que se develan por el bien o el mal. El ser se da en la otredad, cobra un significado valorativo sólo vivificada por el alma del otro, el alma y todas las formas estéticas de la vida interior no pueden ser forma de auto expresión de “uno mismo” y de lo “suyo” sino que son formas de actitud hacia el “otro” y a su expresión propia, es decir, el ser comienza donde termina en mi cualquier existencia. Para ejemplificar la “otredad” es necesario citar que la fuerza y la importancia del perdón y de la expiación de los pecados es creada por el hecho de que sea el otro quien los realiza; yo no puedo perdonarme mis pecados, en tal caso el perdón y la expiación carecerían de valor, en caso contrario serian falsos y vacios de contenido. El carácter y el determinismo se fundamenta por el personaje, en el neoclacismo por ejemplo, el acto siempre es motivado por el determinismo del carácter del héroe; el héroe no solo actúa por que así se deba y haga falta hacer sino también porque el mismo es así; es decir, el acto se determina tanto por la situación como por el carácter, expresa la situación del carácter. Cuando el acto se determina y motiva por significantes objetuales, es decir es guiado por un contexto motivador, entonces, por ejemplo yo puedo explicar el éxito por mi talento, los errores, por la falta del último, y en general puedo atenerme a semejantes definiciones de mi persona las cuales, sin embargo, no forman parte del contexto motivador del acto como sus determinantes y de esta manera el acto se realiza bajo el conocimiento. Si hablamos de significaciones objetuales en el acto de la creación artística, nos remitimos al ejemplo cuando un artista tiende a plasmar su individualidad en la

entonces este otro penetra la actitud valorativa hacia mi persona y enturbia la nitidez de mi plena conciencia. la individualidad no se le da como un acto determinante sino que se le plantea en el objeto. una confesión pura y solitaria es imposible: cuanto más se acerca a este límite. El acto requiere un determinismo de propósitos y motivos. La confesión también puede ser negativa cuando la posible conciencia se fundamenta en el valor que le da el otro. la acción del otro limite. solo se da mediante la fe. alguien necesita que yo sea bueno. alguien está interesado en mi. entonces le rendimiento de cuentas determinan el sujeto. esto es el rendimiento de cuentas. entre tanto la última no es pura. la orientación de objeto y de propósito. sino aquello que aún no es. por consiguiente. es igual al hecho de conocerse a si mismo dentro del ser. el arrepentimiento y la transgresión de uno mismo. no me estetiza pero es necesario para destruir su influencia sobre mi valoración propia. se rige por el “deber ser”. con uno mismo plantea el arrepentimiento psicológico que uno mismo presenta como un acto moral. aparece la confesiónrendimiento de cuentas. Justamente aquí definimos el acto moral. sus orígenes se basan no en aquello que es. esperanza. bajo dos premisas: el enfoque estético y la justificación del otro. La individualidad no es portadora del acto sino de su objeto y solo en éste forma parte del contexto motivador de la creación. el objeto se designa en el bien o el mal. insatisfacción y posibilidad. si bien negativa a mi determinismo. Yo atribuyo una importancia. mediante la auto humillación. El No-Ser.creación. allí donde yo no coincido en absoluto conmigo mismo se abre un lugar para Dios y me reflejo valorativamente en alguien. más clara se vuelve la presencia del otro. más profunda en la soledad (valorativa) con uno mismo y. el cual es la forma esencial de objetivación y se realiza en la confesión que va a ligada a su vez de la conciencia y de una actitud plenamente solitaria. el otro me juzga. pero no pasa igual con su portador que es el héroe. a esto nos referimos a la libertad ética del acto. representa un valor que todavía está por realizarse. sin introducir los momentos y valores transgredientes que le sean ajenos. enunciado en toda su nitidez. no tendrá héroe. solo determinismo esencial. El vacio valorativo absoluto se expresa en la autoconciencia y en la auto expresión que está inmanente a Dios. estas son las bases de . La auto objetivación. Un acto expresado. Para la realización de la fe la vida y la conciencia se expresan en necesidad. estas se combinan y se evidencian en la suplica y el ruego fuera de uno dirigido a Dios. Cuando la postura valorativa del otro se plantea. la actitud del yo. más clara y sustancial es la orientación a Dios. La otredad valorativa s garantizada ni en un vacio del ser y la existencia.

este es el estado interior del perdón en mi propia alma y su finalidad es preceptiva al conocimiento éticoreligioso. no hay héroe. Las formas particulares de transición entre confesión y autobiografía aparecen a fines de la Edad Media y durante el primer renacimiento. permite entender a Dios. ambiente histórico ó la percibe sobre el fondo de los datos que mejor conoce. es decir. como contenido de una obra literaria posible. 2. para mi corazón limpio”. mediante un rendimiento de cuentas que estando a solas con uno mismo. un matiz confesional aparece a menudo en la tendencia biográfica. Distorsión en confesión-rendimiento de cuentas es una imprecación en sus manifestaciones más profundas. tales como la época. “rocíame con hisopo y seré mas blanco que la nieve”. Entonces no existe un mundo objetual. pero la victoria pertenece al valor biográfico. ni autor y el argumento como momento de significación estética no es posible en la confesión. tiempo. como momento artístico descriptivo. Mientras tanto la confesión comunica y enseña acerca de Dios. La confesión ingenua en la confesión-arrepentimiento muestra el papel organizador que fluctúa entre el arrepentimiento y la confianza se transforma en esperanza. sugestiona. añade un segundo plano y fondo. sino un entorno estéticamente significativo. lucha. los tonos de súplica originan imágenes estetizadas: “Crea oh Dios.estructuración en la oración que utilizan tonos de penitencia y súplica. es decir en la peores. por ejemplo el salmo penitente de David. según se puede deducir por aquellos que se han conservado. y finalmente el lector le da un acabado final. . La confesión es la materia prima para una elaboración estética posible. Autobiografía. como todos los diarios clásicos no opacados por el tono penitente. héroe y autor. La forma estética o estructura se cumple cuando la función organizadora pase de la penitencia a la confianza. compromiso o triunfo de uno u otro principio lo observamos en los diarios modernos. y la creación estética-creación conjunta si es inmanente a la obra de arte. la confesión-rendimiento de cuentas no tiene una biografía. el diario de Pushkin es de carácter absolutamente autobiográfico. El sujeto de confesión-rendimiento de cuentas del ser se observa como alguien que realiza su acto y al que hay que reaccionar por medio de un acto-respuesta. puramente práctico. esto es la aproximación a una autobiografía. este acto no es inmanente al ruego. El primer acto de la confesión-rendimiento de cuentas que realiza el sujeto es la oración por él y por la expiación de sus pecados. Por ejemplo: Una colisión semejante. Lo diarios pueden ser confesionales o biográficos: son confesionales todos los diarios tardíos de Tolstoi.

en la conciencia con el cual la vida exterior puede ser aun suficientemente movible pues el otro posible dirige con frecuencia nuestros actos. el pensamiento y el sentimiento allí donde estos se inicien con sus valores en el mundo de otros. El héroe de una vida puede llegar a ser su narrador. un aislamiento marcado. todo el recuerdo pasado es un poco estetizado. una fabula acabada o tensa. la objetivación geográfica a la vida podría entonces ser productiva y competente. el yo de mi futuro. La postura valorativa del otro en mi goza de autoridad y el otro puede narrar mi vida totalmente de acuerdo conmigo. cuando hacemos planes externos. acerca de esta vida. El autor de una biografía es el otro posible. yo de todas maneras forma parte de la narración en los mismos tonos. no existen límites claro del carácter. El autor aprovecha su postura valorativa fuera del héroe. no soy héroe de mi vida pero participo en ella. se organiza en el plano de una posible conciencia ajena que se estructura como un posible relato del otro acerca de esta vida dirigido a Dios. Hay momentos autobiográficos de carácter confesional o informativo acerca de un acto objetivo. estos relatos de otros llenan de plenitud y claridad el contenido para que este no quedara fragmentado. sin embargo el que trataremos será el que tenga un carácter biográfico. El héroe-narrador intercambian lugares. mientras que el recuerdo del futuro siempre es moral. El contexto valorativo del narrador organiza el acto. cuando nos vemos al espejo. se limita casi a la sola apariencia espacial y temporal. en el mismo aspecto formal que él. Por estos dos entendemos la forma transgrediente mas elemental mediante la cual yo puedo objetivar mi vida artísticamente. practico. El valor de un carácter biográfico no transgrede a la conciencia. En nuestros recuerdos habituales del pasado. acto político.No existe gran diferencia entre biografía y autobiografía en ninguna el yo-parami viene a ser el momento de organización y estructuración de la forma. Una parte importante de la biografía se debe por lo que conozco a través de mis prójimos y sus palabras. parientes y prójimos. etc. esto entonces será la unidad biográfica valorable. es la más real. . Mi contemplación de mi propia vida es tan solo una anticipación del recuerdo de otros. el otro es el activo en sus tonos valorativos como nos recordamos. cuando soñamos con la gloria.) ó de carácter lirico. en ella existe la mínima cantidad de momentos aisladores y conclusivos. recuerdo de descendientes. (acto cognoscitivo del pensar.

a los objetos. la hazaña. etc. observarlo y vivirlo una y otra vez. b) Otros personajes. sino un fabulismo que nada concluya y que lo deje abierto a todo.   Voluntad de ser héroe. de tener importancia en el mundo de los otros. su vida con frecuencia puede tener un argumento terminado. es deseo de ser amado. la gloria. situaciones y relaciones estar con el mundo. se trata de la “buena fama” entre “hombres honrados y buenos”. el centro valorativo está ocupado por los valores sociales y familiares.  . el esta desplazado hacía el plano interior.Hay dos tipos de conciencia biográfica valorativa y de construcción de la vida de acuerdo a la amplitud del mundo biográfico: a) Aventura heroica. la significación histórica. en esta la humanidad de los vivos. la humanidad de los otros en la que vive el héroe. aquí prevalece el amor a la permanencia de las personas amadas. parece ubicado sobre la frontera de la relación. la voluntad de ser amado. su variedad. la visión y la constitución de la persona en una posible conciencia ajena y amorosa. Aquí existe una manera más individualizada de la narración. En el centro valorativo se encuentran los valores culturales históricos que organizan la forma del héroe y la forma de una vida heroica. En este tipo está ausente la aventura y muy presente el momento descriptivo: el amor a los objetos y personas comunes que crean una monotonía valorable del contenido de la vida. formando parte de ella como héroe biográfico. la voluntad de vivenciar el fabulismo de la vida. En la concepción social. Se distinguen dos planos: a) El mismo narrador protagonista representado en su interior de un modo semejante a como nos vivenciamos a nosotros mismos en el héroe de nuestro sueño o recuerdo. y vivenciar el determinismo del ser en las situaciones de la vida. pero no el cambio que determine y concluya al héroe. buscando una coincidencia con el autor-portador de la forma ó como sujeto de la confesión. la aspiración de hacer del amor deseado del otro una fuerza que mueva y organice a mi vida en una serie de momentos de amor. la fuerza. b) Biografía social cotidiana. Fuerza organizadora de la vida. sino la objetividad. la comprensión. trata los caracteres y los tipos. la heterogeneidad de la vida exterior e interior. Su objetivo es tratar no los acontecimientos. La aceptación positiva del fabulismo de la vida por el héroe. su cambio. la duplicidad de los planos en la estructura biográfica hace posible la descomposición del mundo biográfico. El amor. la grandeza. pero el narrador protagonista solamente ama y observa sin actuar casi. sin formar parte del argumento viviendo “cada día” y su actividad se agota con la observación y la narración.

carece de crisis. la valoración penetra el objeto. está emparentado con el personaje e intercambian los lugares. Aquí en cada palabra suena una doble reacción. y el autor le confiere heroicidad desde el mismo punto de vista. esta es profundamente crédula. en un plano estético. 3. en realidad. el autor es el más formalista. se disuelve en la forma sonora externa y pictórico-escultórica y rítmica interna. su atmosfera calidad. en un plano vital y otra activa. y los otros que se le contraponen y que se separan valorativamente de él. en realidad. también aquí el héroe y el autor se oponen uno al otro y en cada palabra suena una reacción a una reacción. La estructura entonativa de nuestra obra. por el contrario. que se funde con el héroe o. el autor en su obra solamente continua aquello que ya existe en la misma vida de los héroes. En la lírica. Una vida biográfica y un enunciado biográfico acerca de la vida siempre poseen un matiz de fe ingenua. la ruptura del parentesco entre el héroe y el autor existe. .Un héroe biográfico solamente ve y ama. el escritor puede llegar a ser artista puro. Donde el autor deja de ser ingenuo y plenamente arraigado en el mundo de la otredad. El héroe lirico el autor. Hay que tomar en cuenta de una vez para siempre que la reacción al objeto. su valoración y el objeto mismo de esa valoración no están dados como diversos factores de la obra y de la palabra: somos nosotros quienes los distinguimos de manera abstracta. pero no vive. donde el autor es escéptico con respecto a la ida del personaje. es más: la valoración crea una imagen del objeto. el portador de la unidad de vida es el héroe y el portador de la forma es el autor y estos pertenecen a un mismo mundo valorativo. su confianza es ingenua. El acto biográfico es unilateral se encuentran dos conciencias una pasiva. La creación del autor no es acto sino ser y por lo tanto no está asegurada y padece de necesidad. por eso parece que no existe. esto es. precisamente la reacción estético-formal condensa el concepto en una imagen. siempre opondría a los valores transgredientes de la conclusión. presupone la existencia de una actividad bondadosa. Por ser la biografía de carácter sincrético el personaje actúa con un heroísmo intencionado. cobran una forma esencialmente transgrediente El autor crea al héroe con su vida. que no existe el héroe. Pero. En la biografía el autor es ingenuo. Un lector crítico percibe la biografía como una materia prima para una elaboración literaria y la conclusión. sino sólo el autor.

Esa definición cognoscitivo-ética está ligada de manera tan estrecha y profunda con la posterior conformación estética. su orientación emocional-volitiva objetual en su totalidad. podemos decir que aquí las vivencias del héroe están vertidas directamente en la imagen y el ritmo. el dolor se duele objetualmente (éticamente) y se celebra a sí mismo al mismo tiempo. El héroe y su vivencia. en esos fenómenos son particularmente claros el papel del autor y el acontecimiento vivo de su actitud hacia el héroe. el autor. puede volverse falso: la relación no . por otra parte. el humor. coloreada valóricamente. es como si el autor estuviera de acuerdo con el aspecto cognoscitivo-ético de la misma. psicológicamente. Sin embargo. la humorización nunca se logrará hacerlo ilegible y no es esencial para la tarea del análisis. debemos decir que esa inmediatez de la lírica tiene sus límites: el acontecimiento anímico lírico puede degenerar en un episodio anímico.La actitud creadora determina el objeto. filosóficamente. de aislar el procedimiento puramente artístico-formal de la heroización. La particularidad de la lírica pura está precisamente en que la reacción del héroe al objeto está insuficientemente desarrollada y no es de principios. Por otra parte. aquí se efectúa de manera casi directamente imperceptible para la razón el paso de un punto de vista creador a otro. esa definición cognoscitivo-ética del héroe tiene siempre un carácter profundamente interesado. traten de separar un procedimiento formal artístico-formal de la valoración cognoscitivamoral en la heroización. sólo que aquí esa actitud tiene un carácter especial: es deseada tranquilamente. del héroe y su reacción al objeto aquí es directamente el objeto de una reacción celebratoria formadora puramente estética del autor. no se vierten en una forma puramente ética. llora y celebra su llanto (autoconsuelo estético). sin entrar en su examen. en la que es como si la vivencia se celebrara a sí misma. y la conclusión formal se efectúa muy fácilmente. lo concluye de manera puramente artística. al igual que en toda expresión. precisamente por eso parece que no hay autor o no hay héroe: una sola persona vivenciante valóricamente. valoración y generalización de principios. la ironía. antes de reaccionar a ellos de manera directamente estético-formal. la sátira. íntimo-personal. y para la comprensión de este fenómeno es preciso hacer esa diferenciación y tomar plena conciencia de ella. desde luego. etc. y ya después al héroe cognoscitivo-éticamente definido moralmente. es como si ellos hubieran nacido en una cuna común. sino que reciben previamente del autor una definición cognoscitivo-estética. socialmente. y. reacciona cognoscitivo-éticamente. En efecto. sólo el aullido inmediato inarticulado. aquí hay un desdoblamiento en héroe y autor. y eso incluso donde el héroe es profundamente autobiográfico. que hasta para el análisis abstracto son casi indistinguibles. la ironización. al autor no le hace falta luchar con él. aquí el carácter inevitablemente formal y de contenido de éste se justifica con particular evidencia. En este respecto la lírica se acerca a la canción directa. el héroe no teme y no se avergüenza de ser expresado. además. aquí la actitud del autor hacia el héroe lírico es pura y directamente estético-formal: la vivencia cognoscitivo-ética. el grito de dolor. o sea. no lo conocen.

Werther. Tres características: a) La estructura clásica del carácter: habla del destino como un yo-para-mí del héroe sino de su existencia. pero no su totalidad. proviene de la estética romántica. Llamaremos carácter a la forma de relación recíproca entre el héroe y el autor que se realiza una tarea de crear la totalidad del héroe como personalidad. Pero en la lírica podría ser encarnado de otro modo a través de otro héroe. un explorador (personajes como Byron. La actitud puramente estética directa del autor hacia el héroe. su mutua incomprensión. Es algo que por destino se cumple porque no se puede dejar de cumplirse. El problema del carácter como forma de interrelación entre el autor y el héroe. El héroe es siempre es el centro de la visión. es lo más esencial que se presenta como plenamente definido. Heinrich von ofterdingen y otros). b) La estructuración del carácter romántico: el valor a la idea. El héroe clásico desde un principio por nosotros en el pasado. no profundamente sentida. c) El narrador es el mismo protagonista el cual vivencia todo lo representado desde su interior de un modo semejante. un héroe clásico ocupa un lugar en el mundo. donde no se puede haber ningún descubrimiento ni revelaciones. cuya orientación emocional-volitiva y su orientación cognoscitiva-ética no tienen un carácter objetual claro y no son de principios.suficientemente reflexionada. entre el héroe y el autor. su postura no es de principios. . chateaubriand. el autor no la valora y no la generaliza. y desde un principio la actividad del autor recorre sus límites esenciales. Fausto. el héroe se nos presenta como un todo. lo cual hace que el significado de la historia se torne cada vez más real a lo que el autor quiere hacer entender al lector. sino que confirma directamente la belleza. La individualidad del héroe no se manifiesta como destino sino como idea. el héroe es un vagabundo. no disueltos en el todo. Así es el héroe de nuestra obra en su actitud hacia el autor. cierta y verdad necesaria de la vida. un peregrino. provocando tonos disonantes. tienen lugar muy a menudo en la lírica. en otra postura de él con respecto al autor. 4. así es como le damos forma al héroe de nuestro sueño o recuerdo.

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