Capítulo 1

El ruidoso pop de su neumático desinflado y la camioneta tirando hacia un lado mientras conducía por la autopista habría sido suficiente para darle un ataque al corazón. — ¡Mierda! ¿Podría empeorar la semana?— Brian exclamó mientras lentamente maniobró su camioneta a un lado de la carretera. Estaba oscureciendo, y no tenía neumático de repuesto. Sabía que era algo que debió haber pensado antes de iniciar su viaje, pero salió con tanta prisa que se había deslizado de su mente cualquier precaución o previsión. Pensando en la última semana, hizo una mueca. Lo que había ocultado estaba finalmente expuesto y al fin fue completamente honesto acerca de su sexualidad. Sabía que sus padres no estarían felices, pero nunca pensó que sería su nuevo Alfa el que le daría una patada fuera de la manada. ¡No creía que el ser gay fuera tan grave! Hizo una mueca al recordar a su Alfa diciendo — que se vaya y no regrese, ya, que su tipo no es bienvenido—. No se le dio siquiera la oportunidad de recoger sus pertenencias. Así que había saltado en su camioneta con nada más que la ropa puesta, su billetera, teléfono y en seguida fue arrojado lejos del único hogar que había conocido. Había estado en la carretera los últimos tres días, despacio, en dirección a la parte meridional de Australia. Deteniéndose sólo para dormir la noche, quería poner la mayor distancia entre él y su pasado lo antes posible. Ni siquiera había tenido la oportunidad de dejar correr a su lobo y sentía la tensión en la piel, el lobo estaba ansioso por salir. Brian no tenía idea de a dónde se dirigía, no tenía familia, ni manada, aparte de los que él había dejado atrás, y ya no quería tener nada que ver con ellos. Fue sólo suerte que su camioneta se dañara a unos cinco kilómetros de la ciudad más cercana. Había estado viendo señales de Leyburn durante los últimos diez minutos. Parecía ser una ciudad relativamente pequeña y agradable, pero uno nunca sabía hasta que conocí a la gente. Brian se recostó contra el asiento del conductor y cerró los ojos. Pasando sus manos por el pelo, tomando una respiración profunda. Esto le ayudó a calmar a su lobo aun cuando su mundo parecía estar desmoronándose a su alrededor. Él estaba sin trabajo, sin familia, sin dinero, y tuvo que alejarse de su único amigo. El poco dinero que tenía en ahorros fue rápidamente devorado por este viaje. Empezaron a picarle los ojos al tratar de detener las lágrimas. ¡No llores! — ¿Qué diablos voy a hacer ahora?— Brian preguntó en voz alta, a pesar que no había nadie allí para responder. Al mirar en el espejo retrovisor, se dio cuenta que un auto-policía se había detenido detrás de él, — genial, — se quejó Brian. — Esto se pone cada vez mejor y mejor. Apuesto a que va a decirme que es ilegal detenerse en este tramo de la carretera.

Mientras seguía mirando en el espejo, el hombre más sexy que había visto en su vida salió del auto de la policía y caminó hacia él. Brian no podía apartar los ojos de encima. ¡Dios!, era impresionante. Tenía que ser por lo menos de seis pies cuatro pulgadas 1 de alto con un cuerpo musculoso y de pelo castaño oscuro casi negro que caía sobre sus ojos. Todavía no podía distinguir el color de sus ojos, pero estaba seguro de que eran magníficos, y el hombre tenía unos labios que Brian podía pasar horas besando y nunca, nunca ser suficiente. Su polla tembló al ver la belleza del hombre. — Justo lo que necesito para obtener una paliza por tratar de incitar a un policía. ¡Te comportas!— dijo Brian a su pene. El oficial llamó a la ventana. Brian lo miró y se dio cuenta que sus ojos eran de color chocolate oscuro. Antes de que pudiera decir nada, el aroma más sorprendente lo alcanzó. Primario, muy masculino, almizcle, recordándole a su lobo correr a través de los bosques. Oveja Negra Su lobo de inmediato se incorporó y trató de acercarse a este sorprendente aroma. Su pene se puso duro como roca en cuestión de segundos, palpitando contra sus jeans. — ¡Mierda! Eres mi compañero, — balbuceó, ni siquiera pudo detener sus palabras. Por el aspecto de la cara del oficial, lo que dijo no le había gustado. *** El Inspector Marcus Holland no tenía el mejor de los estados de ánimo. Estaba harto de tener que defenderse porque no había tomado una compañera y tenido algunos cachorros. No fue por falta de intentarlo, eso era seguro. Hasta la fecha lo intentaba tan a menudo como podía. Sólo que no había tantas oportunidades en una ciudad del tamaño de Leyburn. No parecía hacer clic con cualquiera de las mujeres que conocía. Nunca duraba más de un par de semanas con ellas. Acababa de hablar por teléfono con su madre, que exigía saber qué le pasaba a Stacey, la mujer con la que había roto hace un par de días. No tenía tiempo para darles las noticias nuevas a sus padres y no le había contado a nadie la razón por la que había roto con la rubia. Ella había logrado durar casi un año. No es que rompiera la relación al final. Simplemente no estaba enamorado de ella, y era cierto que el sexo era bueno, pero no demoledor. Marcus prefería siempre dormir solo y nunca le permitió pasar la noche en casa, para evitarla usaba alguna excusa del trabajo si era necesario. Marcus estaba furioso con Stacey, había tratado de engañarlo y obligarlo a morderla, emparejándose con ella. Todavía estaba pensando si debía informar a Alex, su alfa y hermano, sobre la situación. Sus pensamientos se interrumpieron cuando el despachador de radio habló sobre una camioneta estacionada en las afueras de los límites del pueblo, y como estaba cerca,

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1.93 m

incluso a pesar de desear llegar pronto a casa después de un día agotador, pensó que debía revisar. Mientras se ponía detrás de la antigua camioneta Ford, se dio cuenta de la placa de licencia del estado, — Por lo tanto, no es un local— Marcus murmuró para sí mismo, cuando él se bajó de la patrulla de la policía y caminó hacia el otro vehículo. Al acercarse, el dulce aroma comenzó a cosquillearle en la nariz. Su lobo de repente quería saltar e investigar, y su polla se endureció en segundos. Nunca había tenido esta reacción ante nadie, gimió cuando tomó una respiración profunda para tratar de conseguir mantener su cuerpo bajo control. No funcionó. El aroma de las flores y sol fluía a través de su cuerpo, y gimió de nuevo. En silencio se acercó a la ventana lateral del conductor. Al tocar en la ventana, esperó a que el ocupante saliera y trató de relajarse. Tomando otro aliento, calmando a su corazón acelerado. No entendía lo que estaba pasando con su cuerpo. Con la ventana bajada, miró el más increíble par de ojos verdes que había visto nunca. — ¡Mierda! Eres mi compañero, — dijo el hombre de la camioneta. Marcus se echó hacia atrás y frunció el ceño hacia el hombre aun sentado en el vehículo. Seguramente no habría podido oír lo que él pensó — ¿Qué me dices?— Marcus preguntó, aun frunciendo el ceño al hombre. — Tú eres mi compañero, — repitió, esta vez sin la maldición y una pequeña sonrisa adornando su hermoso rostro. — ¿Compañero? ¿Qué estás diciendo? No sé tú, pero yo no soy gay, — respondió con firmeza. Marcus inhaló el dulce aroma de nuevo. Se dio cuenta de que este hombre olía a lobo, lo que significa que sabía todo acerca de los compañeros. Marcus negó con la cabeza, tratando de parar los pensamientos de deseos en su cerebro. — No, no soy gay, — repitió más para sí mismo que para el otro hombre. — Mi nombre es Brian Townsend, — dijo mientras extendía su mano por la ventana. — No me importa tu nombre, necesitas mover el vehículo, — gruñó Marcus mientras daba otro paso para alejarse del hombre con el impresionante olor. El tipo mostró tristeza en su cara cuando Marcus dijo esto último. No sabía por qué lo había dicho, pero el joven le había puesto de mal humor. La confrontación con este increíblemente hermoso hombre que dijo ser su compañero le había impactado. Él no era gay, no podía ser gay. Nunca se había sentido atraído por un hombre antes. Bueno, no exactamente así, pero nunca había actuado en ello. ¿Por qué el destino le daba un compañero?, él era conocido como un hombre trabajador, recto en su familia, debía tener cachorros y ayudar a continuar el nombre de la familia. Brian lucía como un cachorro apaleado. — Mira, nosotros no somos compañeros, — dijo Marcus con voz firme. — debes mover la camioneta. Si tiene algo malo, aquí está el número de la gasolinera y el taller. Probablemente están cerrados, pero alguien vendrá y remolcará el vehículo para que

pueda ser revisado en la mañana. — Le entregó el número, con cuidado de no tocar a Brian, y se volvió para irse. A medida que se iba, se dio cuenta que Brian limpiaba una lágrima de su mejilla. Sintió una punzada en el pecho por causar dolor al otro hombre, pero enderezó su columna vertebral y regresó a su auto. Le tomó mucho esfuerzo evitar dar la vuelta y volver a Brian. Él no podía ser gay. Sus padres contaban con él. Al alejarse se negó a mirar en su espejo retrovisor por temor a verlo, ya que sería su perdición.

Capítulo 2
Marcus camino hacia la entrada de la casa que compartía con sus tres hermanos y gimió. Por supuesto, todos sus hermanos tenían que estar en casa. Dios, que no daría por tener la casa para sí mismo por un momento. ¿Por qué todos estaban aquí cuando él quería estar solo? Su polla seguía como roca, y no parecía que bajaría en corto plazo. Podía sentir todavía el olor de Brian y no lo apartaba, se aferró a él, no quería dejarlo ir. Gimió de nuevo y golpeó su mano contra el vehículo. Esto no podía estar pasando. Controlando sus nervios, salió del auto y caminó hacia la casa. Podía escuchar a su molesta familia dentro hablando. Él controló su mal humor y abrió la puerta. — Marcus, ven aquí, — su hermano mayor, Alex, le gritó desde la sala de estar. Bueno, supongo que él se encargara de hablarme, pensó Marcus. No podía escaparse a su dormitorio. Debía haber sabido que no sería tan fácil. Cuadrando sus hombros, fue a reunirse con sus hermanos en la sala de estar. Al entrar, se dio cuenta que Alex descansaba en uno de los sofás de cuero marrón con los pies en la mesa de café. A su lado estaba Patrick, o Rick, como le gustaba ser llamado, y Simón estaba ocupando uno de los sillones reclinables. Ellos parecían tan relajados viendo el partido de fútbol. Marcus se acercó a la silla y se dejó caer. Su polla estaba dura, y este era el último lugar en el que realmente quería estar. Alex le sonrió — ¿Qué te pasa, mal día en el trabajo? — Nada pasa. Déjalo — refunfuñó. Alex lo miró con esa mirada penetrante de sus ojos, notando el bulto en los pantalones y levantó una ceja hacia él. Marcus rápidamente agarró un cojín detrás de él y se cubrió su polla palpitante. — ¿Estás bien?— Alex tenía una sonrisa en su cara que Marcus estaba empezando a detestar. — Sí, muy bien, — gruñó a su hermano. Arqueando las cejas se acercó de nuevo.

¡Mierda! — Habla — No. — Marcus. Esto es basura. ¿Por qué Alex tenía que usar esa maldita voz Alfa con él? Tomando una respiración profunda, Marcus suspiró. — Creo que conocí mi compañero hoy. Alex le sonrió. — ¿Cómo que te parece? ¿Dónde la conociste? ¿Cómo se llama? Tanto Simón y Rick estaban prestando más atención que Alex. Marcus se pasó las manos por el pelo, acción que realizaba desde que había hablado con Brian, pensando que tenía que haber hecho lo mismo toda la tarde, porque su pelo parecía todo alborotado como si acabara de salir de la cama. Su polla se sacudió en sus jeans, y tuvo que reprimir un gemido. Jesús, esto no podía estar pasando. ¿Un hombre? ... ¿En serio? Mirando hacia arriba, se dio cuenta que todos sus hermanos le miraban muy atentamente. Bueno, no hay tiempo como el presente para ver cómo reaccionarían a la noticia. — La camioneta de él se accidentó justo fuera de la ciudad, — Marcus dijo, mirando a Alex en los ojos. Se dio cuenta del momento exacto en Alex procesaba lo que había dicho. — ¿Él? ¿Tu compañero es un hombre?— Preguntó Alex. La mirada en su cara no tenía precio. En cualquier otro momento Marcus se echaría a reír de la mirada aturdida en el Alfa, pero sólo no podía encontrar lo que esta situación tenia de divertida. Él asintió con la cabeza, sin decir nada. Se dio cuenta de la sonrisa satisfecha en la cara de sus de sus otros hermanos. — Bueno, parece que me debes cincuenta dólares, — Rick dijo a Simón con una sonrisa en su rostro. Marcus se quedó atónito, sin habla durante un minuto. La sala quedó en silencio mientras sus hermanos seguían mirándose el uno al otro antes de que Marcus encontrara su voz. — ¿Pensaron que mi compañero iba a ser un hombre?— preguntó. — Claro, ¿por qué no? El que no estés cómodo en tu sexualidad y que aun estás por explorar lo que quieres, no significa que no lo desees. Veo la forma en te fijas en los chicos. Fue una apuesta fácil de hacer. Simón no me creía cuando traté de decirle. Marcus apenas podía abrir la boca, haciendo una maravillosa imitación de un pez fuera del agua. ¿Su hermano acaba de decir que él sabía que era gay? — Mierda, mamá y papá van a enloquecer. Yo era la única oportunidad de tener nietos.

Alex respondió antes que los demás. — No van a enloquecer. Mamá y papá probablemente no estén muy contentos con la situación de no tener cachorros, pero aun así te aman y no les importará con quién te acuestas. Marcus se sentó allí y se quedó mirando a sus hermanos, tratando de tomar todo lo que decían. — ¿Y dónde está este compañero tuyo de todos modos?— Simón preguntó. Cuando encuentras a tu compañero no quieres dejarlo fuera de tu vista. — Dándole otra de esas sonrisas. — Oh, Dios. Él es realmente mi compañero, ¿no?—. Inclinándose hacia adelante puso la cabeza en sus manos mientras gemía. ¿Qué había hecho? Había enviado su compañero lo más lejos de él. Había sido tan cruel con el hombre, incluso no le dio su nombre. ¿Cómo iba a solucionar este problema? Mierda, ¿Brian estaría aun en la ciudad? Alex miró más de cerca la cara de Marcus. — ¿Qué has hecho? ¿Qué tan grave es? Marcus se encogió al escuchar el tono de su Alfa, repitió la escena para ellos mientras se retorcía de remordimiento por lo que había hecho. — ¿Qué voy a hacer? Era Simón quien respondió en primer lugar. — Te sugiero que lances tu culo a la calle y trates de encontrarlo. Llama a George de Motores Den, y veas si remolcó el vehículo del chico. Si tienes suerte tal vez vuelvas a ver a tu pareja, y él tal vez podría perdonarte si lo pides y estas alrededor de él un centenar de años como su esclavo. Sin pensar se puso en pie, sacó su teléfono y marcó a George mientras subía a su auto. — ¡Vamos... responde ya!, — refunfuñó. — Den motores. George al habla — George, soy el Inspector Holland. — Inspector, ¿cómo estás? ¿Qué puedo hacer por ti esta noche? — ¿Recibiste una llamada para remolcar un camioneta desde las afueras de la ciudad esta noche? — Sí. El pobre parecía bastante devastado cuando llegué. Parecía estar llorando, aunque trataba de ocultarlo. Remolque su camioneta al taller y le prometí arreglarlo a primera hora de la mañana. ¿Por qué? Oh, Dios, su corazón se rompía, Brian estaba llorando a causa de lo que él había dicho. ¿Cómo podía haber sido tan cruel con alguien que se supone le estaba predestinado? Esperaba que se lo perdonara. Sus hermanos estaban en lo cierto. Iba a tener que ser su esclavo para conseguir que su hombre le perdonara. ¡Su hombre! Es curioso, pero le gustaba como sonaba.

— George, ¿Sabes dónde se queda? — Sí, en el motel, me lo dijo al dejar su camioneta en el taller. — Gracias, hombre, te debo una. — Antes de que George pudiera responder, Marcus colgó el teléfono e inició su camino al motel donde Brian se quedaba. Tendría que pedir disculpas a George más adelante por interrumpir la llamada, pero por el momento su mente estaba en otra cosa, estaba en llegar su compañero. *** Brian estaba en bóxer acurrucado en la cama del motel. Él sólo pensaba que su pareja no había mencionado su nombre, así que le había preguntado al remolcador, Marcus. Mi pareja es el Inspector Marcus Holland. Nadie lo quería. Nadie, ni sus padres ni sus amigos, ni su manada y al parecer, su compañero tampoco le quería, estas cosas se repetían en su cabeza, una y otra vez Siempre había llegado a creer que los compañeros tenían que ser perfectos para sus parejas. La otra mitad, la pieza que faltaba en tu vida, en tu alma. Si ese fuera el caso, entonces ¿por qué el destino decidió meterlo con un hombre heterosexual? Simplemente no es justo, ¡maldita sea! Brian se enroscada más, cubriéndose con la manta hasta la barbilla, evitando desesperadamente comenzar a llorar de nuevo por la vuelta que su vida había tomado. Reuniendo sus fuerzas, decidió que si su compañero no lo quería, no había razón para quedarse aquí. Mañana recogería su camioneta, y comenzaría a conducir otra vez. Satisfecho con el plan trazado, cerró los ojos e intentó dormir un poco. Media hora más tarde un golpe en la puerta le asustó, sacándole un pequeño chillido. Acá nadie le conocía ni preguntaría por él, quizás era un error, así que lo ignoró. Unos segundos más tarde, otro golpe sonó. Abrazando a su edredón, se quedó quieto en la cama, quería dejar fuera al resto del mundo y estar solo — ¿Brian? Sé que estás ahí. Por favor, abre la puerta. ¡Oh Dios! ¿Qué querría Marcus? Brian no podía pensar en una razón por la que estaría aquí en la mitad de la noche llamando a su puerta. Él había dejado sus sentimientos en claro, cuando lo había alejado de él sin mirar atrás aun sabiendo todo lo que implicaba ser parejas. Dios, no podía evitar que su polla se endureciera en cuestión de segundos y latiera en sus calzoncillos solo con el sonido de la voz del hombre. — ¿Por favor, Brian? Quiero hablar contigo. Siento todo lo anterior, me tomaste por sorpresa. — Sonaba tan perdido. Brian estaba quitándose el edredón cuando recordó como se había sentido esta tarde, y todo el dolor vino sobre él. — Vete, — dijo Brian mientras se arropaba con las mantas sobre sí mismo. — No puedes tener nada más que decir. Yo diría que lo dijiste todo antes. Por favor, solo

déjame tranquilo. Voy a estar fuera de tu ciudad mañana por la mañana. — Brian trató de no dejar ver como flaqueaba su resolución a través de su voz. Él estaba acurrucado, sus rodillas bajo la barbilla. — ¡No! Brian, por favor, bebé, simplemente abre la puerta para que pueda hablarte. Te prometo que te dejaré en paz si todavía quieres eso. Sólo por favor, déjame entrar, tengo que verte. — Sonaba tan derrotado. Brian lentamente se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta. Descansando la frente y la mano contra la parte posterior de la puerta, Brian habló en voz baja a su compañero, — dame una buena razón por la que debo dejarte entrar. — Tomando una respiración profunda, esperó la respuesta. — Tú eres mi compañero. No quiero perderte. Cuando oyó la respuesta a través de la madera de puerta, Brian abrió la puerta y se quedó allí, mirando al hombre frente a él. — ¿Yo soy tu pareja? ¿Eso es todo? ¿Esa es tu única buena razón? Lo dije esta tarde y no querías saber nada al respecto. Tú me negaste y te alejaste, dejándome en una camioneta averiada a un lado de la carretera. Yo diría que es un poco tarde para estar preocupado sobre perderme, ¿no te parece, Inspector? — Dios, eres hermoso. Y es Marcus, no Inspector. — Fue su respuesta entrecortada. Marcus estaba de pie frente a Brian, con la boca abierta. De todas las respuestas a su pequeño alboroto Marcus podría haber dicho cualquier otra cosa, pero solo pensó en la belleza de su compañero, no oía las palabras de Brian. — Lo siento. ¿Qué acabas de decir? Sonriendo, Marcus barrió con los ojos lentamente desde la cabeza de Brian a sus pies, por su cuerpo de nuevo. — Te dije que eres hermoso. Te ves bastante sexy cuando estás enojado, y los bóxer se ven caliente como el infierno en ti. Brian tomó aliento rápidamente cuando miró abajo en su cuerpo y se dio cuenta que estaba de pie en la puerta, con nada más que un par de calzoncillos con una piedra por polla haciendo todo lo posible para escapar de los confines de la tela. Él gimió cuando su polla se contrajo de nuevo. Brian se acercó a la cama, arrancó el edredón de la cama y lo envolvió alrededor de él. Oyó el clic de la puerta cuando se cerró detrás. Tomando una respiración profunda para contener sus nervios, Brian se volvió hacia Marcus. Dios, el hombre era más impresionante cada vez que lo veía. Aun con el pelo revuelto, parecía que había corrido sus manos a través de su cabello una o dos veces, y los hombros que sólo quería para envolver sus brazos alrededor, Brian tuvo que hacer un esfuerzo para no dar un paso adelante y hacer eso. Marcus seguía mirándolo con una sonrisa malvada jugando en sus labios.

Mirando a los ojos de Marcus, podía ver el dolor y la culpa que brillaba en ellos. El lobo de Brian se retorcía al demandar a su pareja. No podría entender por qué estaba solo cuando su compañero estaba tan cerca. Sacudiendo la cabeza para dejar de caminar adelante, miró al suelo. — ¿Qué quieres, Marcus? Marcus caminó lentamente hacia él. Aun así, le sorprendió cuando le colocó un nudillo bajo la barbilla y suavemente le instó a mirar hacia arriba. Dios, era alto. Lo veía desde sus cinco pies diez pulgadas2, Marcus tenía por lo menos seis pulgadas3 mas. Mirando hacia los ojos del policía, una vez más, Brian podía ver una chispa de algo que no acababa de reconocer. Cuando Marcus lentamente bajó su rostro hacia el suyo, Brian se negó a moverse. Marcus se detuvo a unos milímetros de sus labios. — Bésame, — exigió y movió los labios ligeramente cepillando los de Brian. Brian sacudió la cabeza. No daría el primer paso. Lo había intentado ya una vez, su corazón latía muy rápido. Si Marcus quería esto, entonces él tenía que iniciar. Brian nunca había tomado el papel principal en el dormitorio, prefiriendo siempre asumir un papel de sumiso ante sus socios. Marcus gimió, agarró la parte posterior de la cabeza y aplastó sus labios. Un placer como nunca había sentido antes corrió por la columna de Brian y endureció su polla aún más. Gimiendo cuando su compañero exigió la entrada a su boca, la abrió para él y sintió su lengua iniciar su exploración. Brian entrelazaba su lengua con la de él y gimió de nuevo en la sensación exquisita. Se separó solo para respirar. Apoyando la frente contra el pecho de Marcus, que aspiraba a grandes tragos el aire. — Para ser un hombre heterosexual, sabes cómo besar.— Brian sintió el respingo del pecho de su compañero al escuchar las palabras, pero no se apartó. En cambio, apretó sus brazos alrededor de Brian y le apretó más cerca. — Siento lo de antes,— respondió Marcus en voz baja. — Yo estaba teniendo un día realmente malo, y me tomó completamente por sorpresa. Nunca imaginé que mi compañero podía ser un hombre. Nunca he tenido sentimientos hacia otro hombre. Tú eres el primer hombre que he besado.— dijo acariciado la parte superior de su cabeza. Brian se sentía feliz de ser el único hombre que él había besado y sostuvo una sonrisa en su rostro, su lobo quería salir para reclamar a su compañero. Brian se acurrucó con su nariz en el cuello de Marcus. Respirando profundamente, gimió cuando el olor envió una ola de placer a través de su cuerpo. Marcus se echó a reír. — ¿Te gusta mi olor?

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1.77 m 15 cm

Brian sólo gemía en respuesta y se apretó aún más a Marcus. Podía ver la felicidad brillar en los ojos de Marcus mientras los sostenía apretado contra su pecho. Podía también sentir el bulto bastante asombroso presionando contra su propia erección. Esto le hizo gemir de nuevo y empujó sus caderas contra las de él, haciéndolo gemir también, pero en vez de continuar con el toque como él habría esperado, Marcus dio un paso atrás. Mierda. Él sabía que Marcus no era gay. ¿Que lo había poseído para actuar así? Por supuesto que Marcus quería alejarse de él. Dio un paso hacia atrás, abrazándose a sí mismo, sintiéndose de repente muy frío y solo. Marcus se acercó rápidamente y lo abrazo, apretándolo contra su pecho fuertemente, envolviéndose alrededor de él. Besando la parte superior de su cabeza le dijo — Cariño, nada me gustaría más que tenerte desnudo y reclamarte en este momento. Pero creo que es mejor que hablemos un poco primero, ¿no? Brian pudo sentir el ardiente rubor de sus mejillas mientras miraba a Marcus. — Eso es lindo como el infierno,— dijo Marcus mientras tocaba con suavidad una de las mejillas de Brian y se inclinó para besarlo. Brian dejó escapar un pequeño gemido cuando una vez más probó a su compañero. Tirando hacia atrás una vez más, Marcus tomó su mano y lo llevó a la cama. — Vamos, bebe, vamos a descansar y hablar un poco al mismo tiempo. Yo quiero abrazarte mientras charlamos.— Brian dejó escapar otro gemido ante la idea de ser envuelto de nuevo en los brazos fuertes de Marcus. De pie en el borde de la cama, Brian observó como Marcus se sentó en la cama para quitarse las botas y el cinturón de trabajo. Acostándose al sentirse cómodo y abrazando por la espalda a Brian. Brian echó una mirada a su sexy-como-el infierno compañero y se metió en el abrazo, esperando, apoyando su espalda contra la parte delantera de Marcus y suspiró cuando estos brazos lo apretaron con fuerza. El Lobo de Brian parecía acurrucarse en su interior con satisfacción, celebrando. ¿Tendría que mencionar esto a Marcus? Entonces pensó ¿por qué diablos no? ¿Qué es lo peor que puede pasar? Él ya me ha rechazado una vez. Antes de que pudiera decir nada, oyó susurrar a Marcus en la oreja. — ¿Tu lobo está tan contento como el mío?, juro que si yo fuera un felino, estaría ronroneando. Brian se echó a reír. — Sí—. Mi lobo estaba tan devastado esta tarde cuando te fuiste, — respondió en voz baja, sin saber como Marcus tomaría la información.

Marcus se estremeció otra vez, pero no soltó a Brian. En su lugar, sus brazos parecían apretar más fuerte a su alrededor. — Confía en mí. Mi lobo no estaba muy contento conmigo tampoco. No fue hasta que llegué a casa y mi hermano me obligó a decirle lo que estaba mal que realmente pensé en todo. Siento mucho cuanto te herí, nunca fue realmente mi intención. Creo que estaba en shock. Mis hermanos no se sorprendieron demasiado al saber que mi compañero era un hombre. Incluso mis hermanos menores hicieron una apuesta por el sexo de mi pareja. Brian se echó a reír al escuchar sobre la apuesta. Apretó su culo contra la polla dura que presionaba en su contra. Oyó un gruñido procedente de Marcus y sonrió. — Entonces, ¿quién ganó la apuesta? — Mi hermano menor Patrick. Dijo que la apuesta era fácil. Tengo tres hermanos. Alex es el mayor y Alfa de nuestra manada. Soy el siguiente. Luego viene Simón y Rick. Y al parecer todos somos gay. Aunque tú eres el primer hombre para mí. — Santo cielo, ¿Tu hermano es el Alfa? ¿Y es gay? ¿Qué piensan tus padres acerca de que todos sean gay? — Bueno, hasta hoy, yo era el único hetero del grupo, creo que estaba en negación acerca de que fuera gay. Mamá ha estado presionándome muy duro para que tuviera una pareja y cachorros. Probablemente porque sabía que no lo obtendría de sus otros chicos. — Oh Dios, creo que me va a odiar,— se quejó Brian cuando Marcus acarició su cuello y beso suavemente su piel. — No. Ella podría estar un poco decepcionada por lo de “sin cachorros”, pero te amo. Tú eres mi compañero; ¿cómo no iba a hacerlo? Brian respondió en voz baja: — Es sorprendentemente fácil el rechazar para los padres que no aman a sus hijos, como me enteré hace poco.— Un ola de dolor se extendió por su cuerpo al decirlo. — Ay, bebe, dime lo que pasó. — ¿Tengo que hacerlo?— gimió. — Por favor. Me gustaría saber. — Le dije a mis padres a principios de esta semana que era gay. No quiero vivir con mentiras, ¿sabes? Me gusta lo que soy, y yo no veo nada malo en encontrar a los otros hombres atractivos. Quería que mis padres conocieran mi verdadero yo, así que les dije. La única persona que ya lo sabía era mi mejor amigo Jason.— Él tomó una respiración profunda. — No hace falta decir que no estaban contentos. Papá se fue de la casa para reunirse con el Alfa y mamá se echó a llorar. Después nuestro Alfa McEwen reunió a la manada, hablándoles sobre mí, llamándome vil y pervertido, después me echaron. Mientras papá y mamá se quedaron allí de acuerdo con su decisión. No me dieron la

oportunidad de empacar mis pertenencias o decir adiós a mi mejor amigo. Monté mi camioneta y me fui. — ¡Mierda, Brian, que mal trago!. ¿Por cuánto tiempo estuviste en la carretera? — Tres o cuatro días, creo. Yo había planeado vender la camioneta para cambiarla por un auto pequeño y seguir adelante mañana por la mañana, hasta que apareciste en mi puerta. — Espero que hayas cambiado tus planes, ya que no vas a ninguna parte sin mí. — ¿No? — No. — Bueno, el turno de preguntas básicas. ¿Cuántos años tienes?— Marcus peguntó — Veinte y tres. ¿Y tú? — Apenas cumplí los treinta. — ¿Trabajabas? ¿En que trabajabas? — ¿Prometes no reírte?— Brian preguntó. Podía sentir el calor en las mejillas. — Bebe, me puedes decir cualquier cosa. No voy a reírme de ti. — Está bien. Yo era un florista. Siempre quise tener mi propia tienda. Marcus pensó por un minuto. — Tiene sentido. — ¿Por qué lo que hago para ganarme la vida tiene sentido? — Tu olor. Hueles como las flores y el sol. — Oh. — Me pones duro al segundo de olerte. Brian volvió la cabeza, en busca de un beso de su compañero. Marcus se abandono en el beso, mientras empujaba su polla contra su culo. La mano de Marcus se deslizó por el cuerpo de Brian buscando su pulsátil ingle. Brian gimió con la sensación exquisita de las caricias de su compañero sobre su cuerpo. Marcus rápidamente maniobró su mano por dentro del bóxer de Brian y envolvió su mano en torno a la dura longitud, acariciando desde la base de la polla de Brian a la punta. Marcus acariciaba con el pulgar la ranura del pene de Brian, derritiéndose y empujando sus caderas hacia delante. — Córrete para mí, bebé,— gruñó Marcus en contra de su labios. — Oh dios, Marcus,— gritó y acabó como una ola tras otra, una explosión de placer de su polla palpitante. Marcus siguió acariciándolo hasta que parecía que no tenía nada para dar.

Capítulo 3
Marcus no podía creer que estaba abrazando a su pareja. Después de la forma en que lo había tratado por la tarde, rechazándolo, sintiéndose lo peor del mundo, sobre todo después de escuchar lo mal que lo había pasado Brain con su familia y manada. Creía que no podía suceder esto. No podía imaginar lo que Brian sintió toda la tarde. Marcus lentamente retiró la mano de la, recientemente flácida, polla de Brian, para presionar su apretado agujero y empezó a trabajar poco a poco uno de sus dedos en el interior, utilizando esperma de Brian como lubricante. — ¿Esto esta bien? — Dios, sí,— fue la respuesta entrecortada. Brian deslizó su bóxer hacia abajo y se acostó boca abajo, exponiéndose a su pareja. Marcus gimió al ver como su estrecho culo tragaba el dedo. ¿Qué aspecto tendría cuando hundiera su polla palpitante en ese calor tan fuerte? Gimiendo de nuevo, tuvo que calmar a su lobo, todo lo que quería hacer era subir en su compañero y empezar a follarle. Respirando profundo pensó, todo en su momento, tratando de calmar a su lobo. Sacando su dedo hacia atrás de nuevo, poco a poco insertó dos y comenzó a moverlos en forma de tijera, intentando relajar a Brian, preparándolo para tener su polla. Brian gimió y comenzó a empujar sus caderas hacia atrás hundiendo los dedos dentro y fuera de su culo. Sumando el tercer dedo, Marcus mantenía un ritmo constante. Buscando dentro de Brian ese especial lugar, dando en el blanco cuando Brian gritó arqueando la espalda y empujando las caderas hacia atrás con más vigor. — ¿Te gusta eso, bebe? — Sí, date prisa y jódeme ya. Estoy a punto de terminar. Sacando los dedos de Brian, Marcus rápidamente desabrochó los pantalones y tiró de la bragueta hacia abajo, empujando sus pantalones hasta la mitad de las piernas. No había tiempo para más, pensó. Usando más de la esperma de Brian sobre su polla, la colocó contra el hermoso agujero delante de él, poco a poco empujando hacia adelante hasta que el cuerpo de Brian tragó la punta de la longitud. Él gimió y tuvo que apretar la base de su pene para no correrse. Siguió hundiéndose el resto de camino en el bienvenido calor, haciendo una pausa para permitir que Brian se adaptara. Brian gimió y empujó sus caderas de nuevo hacia Marcus, dándole permiso para moverse. Marcos sostuvo las caderas de Brian y salió lentamente hasta que solo la punta de su polla quedaba dentro del cuerpo de Brian, luego se hundió completamente. Marcus gimió ante el placer recorriendo desde su columna hacia sus bolas. El calor apretado de Brian era el éxtasis. — Joder,— gritó Brian.

Marcus se obligaba a reforzar su control sobre las caderas de Brian, empezó a moverse con fuerza en el culo, como si no hubiera mañana. Arrastraba las caderas de Brian, bajaba un poco, lo suficiente para cambiar el ángulo de su eje para golpear la glándula de Brian con cada empuje. Brian volvió a gritar cuando su cuerpo sintió el segundo orgasmo de la noche. Marcus reprimió un gruñido con el sentimiento exquisito de la satisfacción de su compañero y la sujeción del culo de Brian alrededor de su pene, tenía casi listo su propio orgasmo, listo para la explosión de su cuerpo. Apoyado sobre la espalda de Brian, Marcus hundió sus dientes en el músculo en la base de su cuello, vinculándose a su compañero de por vida. Ésta sensación de tener el vínculo con el apareamiento en su cabeza y corazón, y la sangre de su compañero en la boca era más de lo que Marcus podía manejar, se vino gritando contra la garganta de Brian explotando su polla profundamente en el culo de Brian. Marcus podía sentir el nudo al final de su polla alargándose y apoderándose de la próstata de Brian y ordeñando otro pequeño orgasmo de Brian con placer. Extrajo sus dientes del cuello de supareja lamiendo la marca de acoplamiento dejándola limpia, sanando. Brian gimió y se derrumbó en la cama debajo de él, Marcus quedó encima, aun conectado por el nudo. Gruñendo se las arregló para que quedaran de lado. Sostuvo a Brian seguro en sus brazos. — ¿Estás bien? — Marcus le preguntó a través del vínculo formado en el apareamiento, besando la marca en el cuello de Brian, esperando su respuesta. — Uh, sí, creo que sólo me mataste, — fue la respuesta, acompañada de una risita. — Espero que te gusten los abrazos, porque no creo que nos vayamos a alguna parte en mucho tiempo. — Brian movió el culo hacia atrás contra sus caderas. — Será mejor que te quedes quieto, si tienes algún plan de salir de la cama esta noche — ¿Quién dijo que yo quería levantarme de la cama? Estoy muy cómodo donde estoy, muchas gracias. — Marcus podía oír la sonrisa de Brian tenía en su rostro, aunque no podía verlo. — Tengo que llegar a casa, no tengo ropa de recambio aquí. Me gustaría volver a casa con mí pareja. Por favor. — Umm, ¿estás seguro de que es lo que quieres? — Sí, Bebe, eres mi compañero, y me perteneces, me gustaría llevarte a casa donde podemos tener una ducha y abrazarnos juntos en nuestra cama grande y bonita. — dijo Marcus sonriendo. — Suena perfecto. En ese momento, el nudo se aflojó, liberándolos. La polla de Marcus se deslizó lentamente del interior del cuerpo de Brian. Ellos gimieron juntos. Marcus se inclinó hacia adelante y besó suavemente los labios a Brian, dándole una palmada en el culo.

— Vamos, Bebe, a levantarse y vestirse.— Marcus metió su polla de nuevo en el pantalón cerrándolo y colocándose el cinturón de trabajo y poniéndose sus botas. Cuando miró de nuevo, Brian estaba metiéndose una camisa sobre su cabeza y tenía los pantalones y los zapatos ya puestos. — ¿Necesitas una mano para recoger tus cosas? — No. No tengo mucho, sólo un cambio de ropa que compré en el camino hacia acá. Voy a conseguir mis cosas del baño y estoy listo para irnos. Marcus cogió las llaves de su auto y esperó a que Brian saliera del cuarto de baño. — Debemos pasar por la recepción para informar que no regresas, Bebe. El rostro de Brian se iluminó con una sonrisa, causado que el corazón de Marcus saltara. Dios, él sería feliz el resto de su vida si pudiera ver esa sonrisa cada amanecer. Este pensamiento le sorprendió, ¿Estaba enamorado de Brian ya? Sí, siendo su compañero, Brian le gustaba mucho, pero creía que sus sentimientos crecieran tan rápido, sobre todo después del tan mal comienzo. — ¿Estás bien?— La pregunta le llegó a través de su mente y le sacó de sus pensamientos. Sonriendo, besó profundamente a Brian. — Sí, cariño, estoy perfecto. Vamos, vamos a salir de aquí. Después de detenerse a dejar las llaves en la recepción, subieron al auto de Marcus. Durante el trayecto a casa, Brian empezó a moverse un poco nervioso. Comenzó tirando de un hilo suelto de sus jeans. Marcus extendió el brazo y apretó la mano de Brian, dándole un poco apoyo, tratando de tranquilizar a su compañero, asegurándole que todo estaría bien. Condujeron el resto del camino a la casa en silencio, tomados de las manos. Al entrar en el camino pararon detrás del Jeep de Rick. Marcus notó las luces aun encendidas en el interior de la casa. Era cerca de la medianoche. ¿Qué demonios hacían sus hermanos despiertos? Mierda, debería haber sabido que no sería capaz de llevar a su compañero sin conseguir que sus hermanos les preguntaran todo sobre él. — Umm, ¿por qué las luces están encendidas y de quién es ese auto? — Rick es dueño del Jeep, las bicicletas de Simón y de Alex probablemente están en el garaje. Y supongo que las luces están encendidas porque mis hermanos están curiosos y quieren conocerte.— Sonrió y apretó la mano de Brian de nuevo, tratando de calmarlo. Podía ver que estaba preocupado y sintió que el corazón de su compañero trataba de salir de su pecho. Le tomo el mentón, se inclinó sobre él y suavemente le dio un beso, poniendo todo lo que sentía por él. Tirando hacia atrás para dibujarle una caricia en el rostro, Marcus miró a los ojos de su compañero y sonrió. — Vamos, Bebe. Todo va a estar bien. Ellos te amaran. Y por si acaso no lo hacen, no importa porque yo no voy a ninguna parte y tú estás conmigo.

— Puedes llegar a lamentarlo más tarde. Creo que podría estar muy unido a ti rápidamente. — Nunca lo lamentaría, y estoy contando con mantenernos unidos. Abrió la puerta del auto y salió al camino de entrada. La noche era hermosa, apenas una nube en el cielo y la luna estaba casi llena y brillando sobre ellos. Una ligera brisa agitaba las hojas de los árboles cercanos mientras tomaba la mano de Brian una vez más en la suya. Marcus tomó sus cosas del asiento trasero y cerró el auto. Caminando hacia la puerta, Marcus se dio cuenta que su compañero todavía se sentía nervioso y frotó el pulgar en la parte posterior de su mano, tratando de calmarlo. Abrió la puerta y entró en su casa, con Brian detrás de él. Entraron en la sala de estar donde había dejado a sus hermanos a principios de esta tarde. Todos los ojos en la sala de repente estaban sobre ellos. Marcus tiró de Brian a su lado y envolvió su brazo alrededor de su cintura. — Chicos, este es Brian, mi compañero. Brian, estos son mis hermanos. El tipo grande allí en el sillón reclinable es Alex, Simón está en el otro sillón, y el joven en el sofá es Rick. — Dios, ¿hubo algo en el agua por aquí cuando tu madre quedó embarazada? Nadie debe tener cuatro hijos tan hermosos. Eso no es justo.— Brian se sonrojó cuando las palabras salieron de su boca. Marcus gruñó ante la idea que su compañero encontrara a sus hermanos hermosos. Los chicos solo estallaron en risas.— Vamos a tener que decirle a mamá.— Alex se echó a reír. — Oh, Dios, por favor no lo hagas. — ¿Así que te las arreglaste para que todo funcionara finalmente, Marcus?—, preguntó Alex, mientras miraba parte de la marca de acoplamiento por encima de la camisa de Brian. Marcus gruñó a su hermano, a su lobo no le gusto la manera en que su Alfa estaba mirando a su compañero. Alex sólo levantó una ceja y lo miró fijamente. Marcus sintió la mano de Brian en su espalda, acariciándolo, tratando de calmar a su lobo. Él inmediatamente se calmó y tomó aire. — Gracias, cariño, creo que soy un posesivo hijo de puta cuando se trata de ti. — Eso está bien, me gusta saber que me quieres. Me hace sentir especial. — Bebe, eres especial. — ¿Te he dicho que me gusta cuando me llamas bebé? — No. — Bueno, lo hago.

Bajando la cabeza para colocar un suave beso en los labios de Brian, él se volvió hacia su hermano y sonrió. — Sí, funcionó todo. Simón resopló en lo que evidentemente era un eufemismo, y Marcus tuvo que sonreír de nuevo. — De todos modos, chicos, ha sido un largo día, así que Brian y yo nos vamos a dormir. Nos vemos en la mañana. Buenas noches. — Buenas noches. No hagan demasiado ruido. No todos nosotros tenemos una distracción sexy esperando por nosotros en la cama,— fue la respuesta de Rick. Simón y Alex se rieron y dijeron buenas noches. Marcus le enseñó los dientes y gruñó a su hermano otra vez. Se volvió y tiró de Brian saliendo de la habitación subiendo por las escaleras y por el pasillo hacia su habitación. La casa en la que vivían era bastante grande, había cinco dormitorios, cada uno con su propio baño. Había tres abajo y dos arriba. Los de arriba eran un poco más grandes y estaban ocupados por él mismo y Alex. También había un piso superior con un estudio y una sala de entretenimiento. Había una escalera hacia un gimnasio totalmente equipado, que los cuatro hermanos usaban regularmente. Sus padres habían construido la casa especialmente para ellos, por lo que cada cuarto de baño tenía grandes duchas de doble cabeza. Después de entrar a su cuarto y cerrar con llave la puerta le dijo a Brian, — Puedes poner tus cosas en donde quieras bebé, mientras lo atraía a su pecho. *** Brian miró la habitación de su compañero y de inmediato se sintió como en casa. La sala era enorme. La cama King estaba hecha de cerezo oscuro con mesitas de noche y una cómoda que hacía juego. Otro sofá de cuero estaba frente a un gran conjunto de puertas que daban a lo que parecía un balcón de buen tamaño. En el otro lado de la habitación, había dos puertas. Brian supuso que eran el armario y el cuarto de baño privado. Tomando sus escasas pertenencias, se dirigió a la cómoda y pasó la mano por la parte superior, sonriendo a la foto familiar que estaba allí. La familia de Marcus parecía tan feliz. Esto le envió una punzada de dolor en el pecho por lo que sus padres le hicieron, al no aceptarlo por quién era. Marcus llegó por detrás y le envolvió con sus brazos alrededor de su cintura. — Está bien, Bebe. Yo soy tu familia ahora, y mis padres van a amarte. Se abrazó de nuevo en el calor de su compañero, Brian volvió la cabeza hacia arriba, pidiendo en silencio por un beso. Marcus no dudó en darle lo que quería. Dios, amaba

el sabor de su compañero. Marcus fue el primero en dar marcha atrás, sonriendo como el gato que tiene la leche. — Vamos, Bebe. Vamos a tomar una ducha e ir a la cama. Ha sido un día largo para los dos. Brian puso rápidamente su ropa en un cajón y siguió a Marcus. Brian se detuvo en la puerta, mirando a su compañero mientras se desvestía, acababa de convertirse en su pasatiempo favorito. Dios, su compañero tenía un cuerpo perfecto. Él gimió ante la idea de explorar todo ese cuerpo. Marcus se volvió para ver que él seguía vestido y arqueó una ceja. Se limitó a sonreír tímidamente y empezó a quitarse la ropa. Marcus entró a la ducha y dejó la puerta abierta para él. Brian terminó de desvestirse rápidamente y se le unió en la cálida agua. Se acercó y se apretó a él. — ¿Mi bebé está bien? — Sí, nunca mejor. — Brian frotó las manos por su musculoso compañero. Podía sentir la polla de Marcus empujando y él quería saber cuál sería el sabor de su compañero, no podía sacar éste pensamiento de su cabeza. Brian cayó de rodillas y lo miró. Los ojos de Marcus estaban llenos de deseo y lo que parecía mucho amor. Él no sabía si realmente era o no amor, pero decidió ese no era el momento para preguntarlo. Brian se inclinó hacia delante y con la lengua acarició la ranura en la punta de la polla de Marcus para reunir el líquido pre-seminal. La explosión de sabor en su boca fue asombrosa y gimió ante el sabor. Abriendo su boca, se tragó la polla de grandes dimensiones en la medida de lo posible. Inhalando profundamente hizo saber a su compañero lo complacido que estaba. — Oh dios, Bebe, que bien se siente, es tan jodidamente bueno. — Marcus corrió los dedos por el cabello de Brian y apretó con más fuerza. Brian gimió ante la picadura leve de dolor. — Se siente fantástico mierda. — Brian continuó lamiendo arriba y debajo de la polla de su compañero, utilizando la lengua, chupando con placer y aumentando el placer de Marcus. — No puedo detenerme, cariño, tengo que coger bastante de esta boca. Tirando hacia atrás tanto como Marcus le dejó, Brian sonrió a su compañero. Brian pasó la lengua alrededor de la cabeza de la polla de Marcus, y chupó suavemente la punta. Esto parecía ser todo, Marcus estaba perdiendo el control y comenzó a empujar sus caderas, apisonando la enorme polla en la boca de Brian. Él gimió al sentir su polla abriéndose camino dentro y fuera de la boca y aumento su aspiración cada vez que Marcus se tiraba hacia atrás. — Aquí cariño. ¡Traga para mí!

Brian gimió cuando la polla en su boca creció con el primer chorro de líquido cremoso y caliente golpeando la parte posterior de la garganta. Tragó rápidamente para no perder una gota, lentamente comenzó a retirarse, rodando con su lengua en la punta para asegurarse que tenia hasta la última gota. Lentamente se puso de pie, Brian se vio envuelto rápidamente en un par de brazos fuertes y siendo apretado contra el pecho duro de su compañero. Brian alzó la barbilla en silencio, suplicando un beso. Marcus bajó sus labios a los de Brian, concediéndole su deseo, y suavemente lo besó. — Gracias, cariño. Eso fue maravilloso, y lo más caliente que he visto en mi vida. — De nada. Creo que lo disfruté tanto como tú lo hiciste, teniendo en cuenta que me corrí sin siquiera haberme tocado. Abrazando más fuerte a Brian, lo beso y sonrió a su compañero. Rápidamente se lavaron y salieron de la ducha. Marcus le pasó una toalla suave, esponjosa y enorme a Brian secándolo, luego se dirigieron al dormitorio. Marcus se metió en la parte derecha de la cama y luego volcó las cubiertas de nuevo abriendo los brazos para Brian, invitándolo a unirse a él. Brian rápidamente se metió en la cama y se acurrucó en el calor de su compañero. — Buenas noches, cariño. — Brian recibió un beso a la parte posterior de la cabeza. — Buenas noches, Marcus. Gracias por quererme. — Ay, Bebe, siempre voy a quererte. Ahora a dormir un poco.— sólo eso hizo Brian, seguro en los brazos de su compañero.

Capítulo 4
Marcus despertó con el reloj despertador sonando en sus oídos. Movió su mano sobre la mesita de noche, intentando golpearlo. Por último consiguió un bendito silencio, se dio la vuelta para acurrucarse con Brian. Sin embargo solo había un vacío colchón donde su compañero debería haber estado. Oveja Negra Gruñó porque había estado esperando una ronda de sexo mañanero, se levantó de la cama. Él no estaba preocupado sobre Brian. Podía sentir que estaba bien y muy cerca a través de su enlace de apareamiento. — Cariño, ¿dónde estás? Se supone que no debes dejar nuestra cama antes de que podamos tener un abrazo por la mañana, — Marcus se quejó a su compañero. Una risa, y la luz volvieron a él, haciéndole sonreír. — Estoy abajo con tus hermanos. Si deseas algo para desayunar es mejor que te des prisa. Al parecer a tus hermanos les gusta mi cocina. — Un gruñido fue la respuesta a través de su enlace, Marcus se duchó rápidamente y se arregló para el trabajo.

Entró en la cocina un cuarto de hora más tarde percibiendo los más increíbles olores, su estómago se retorcía del hambre. Marcus caminó hacia Brian y le dio un beso. — Bueno, buenos días para ti también.— La voz de Brian era ronca al terminar el beso. — Buenos días, bebe. — Sonriendo, Marcus se acercó a la mesa y se sentó, uniéndose a sus hermanos. Todos ellos le miraban con la boca abierta. — ¿Qué?— Marcus preguntó. — Nada. Sólo en shock, acabas de besar a un hombre— , respondió Simón. — Brian es mi compañero. ¿Qué esperas que haga con él si no besarlo por los buenos días? Brian puso un plato lleno de comida en frente de él y fue a verter un poco de café. — ¿Cómo te gusta, guapo? — Negro. Gracias, cariño,— respondió Marcus, riendo un poco por el apodo que Brian había utilizado. Marcus esperó a que Brian se sentara junto a él. Él colocó el café de Marcus sobre la mesa antes de tomar su propia taza y saborearlo. Sin dejar de ver a su erótico compañero, Marcus se volvió a su desayuno. Gimió al tener su primer bocado, los sabores bailaron a través de su lengua. — Maldita sea, Bebe, esto es genial. — Es sólo un desayuno básico, nada especial. — Es mejor que cualquier cosa que cualquiera de nosotros puede hacer. ¿Cuándo has aprendido a cocinar de esta manera? — Mi madre me enseñó. Ella me dijo que en la cocina se experimentaba, así que siempre estoy tratando de crear algo nuevo. Pero cuando encuentro algo que funciona, por lo general trato de aferrarme a ello.— Brian deslizó su silla, y Marcus envolvió su brazo sobre los hombros de Brian y tiró de él, en un estrecho abrazo. Brian se acurrucó en el cuello y lo besó. — ¿Tienes que ir al trabajo hoy?— Brian preguntó. — Me temo que sí, cariño. Aunque nada me gustaría más que pasar el día explorando tu cuerpo en la cama. Marcus se dio cuenta de cuanto la idea le gustó a Brian por la rápida respiración y el rubor en sus mejillas. El sonido de alguien limpiando su garganta hizo que desviara la mirada de su compañero a sus hermanos. — Mamá llamó anoche,— dijo Alex. — Nos esperan a todos a cenar esta noche a las seis de la tarde. ¿Puedes salir del trabajo a tiempo? — Sí, no debería ser un problema. ¿Le dijiste a ella sobre Brian?

— No. Pensaba que era mejor la sorpresa si llegaba contigo. Aunque yo le dije que traerías alguien con nosotros para que ella cocinara lo suficiente para todos. arcus podía sentir la tensión que atravesaba el cuerpo de Brian con la idea de conocer a sus padres. — Relájate, bebé. Ellos te van a amar. — ¿Está seguro? Yo puedo esperarte en casa.— Brian lo había dicho muy bajo, y Marcus tuvo que reprimir un gruñido en la respuesta, considerando lo mal que a Brian lo había tratado su propia familia. Sin embargo, fue Alex el que habló antes de que tuviera la oportunidad de tranquilizar a su compañero. — Brian, formas parte de esta familia y pronto serás un miembro de la manada Leyburn. Nadie puede cambiar ese hecho. Mamá y papá te amaran. Ellos sabían que tres de sus hijos eran gay. Ahora acaban de obtener un extra también. Papá y mamá se preocupan por el hecho de que Marcus sea feliz y él lo es. Yo lo puedo afirmar.— Alex se hecho hacia atrás en su silla y cruzó los brazos sobre el pecho. Marcus apretó a Brian y le besó la parte superior de la cabeza. — Tiene razón. Estoy muy feliz. Brian levantó la cabeza y le sonrió. Al verlo, Marcus no pudo detenerse, se inclinó y devoró los labios de su compañero. Cuando finalmente se retiró, los labios de Brian estaban rojos e hinchados. Miró a su sexy como la mierda pareja. — Vamos, Bebe, te voy a dejar en los Motores de Den, así puedes recoger tu auto, entonces vuelves aquí y te relajas durante el día. Voy a tratar de salir para el almuerzo. Brian asintió y se levantó, apilando los platos en el fregadero. — Dejen estos y cuando regrese los lavo, — dijo Brian a sus hermanos. Simón se rió entre dientes, pero Rick abrió su boca esta vez para responder. — No recibirás ningún argumento en contra de cualquiera de nosotros. Odio las tareas del hogar. Mamá viene dos veces por semana y limpia el lugar. — ¿Tienes a tu madre limpiando tu casa?— Brian le preguntó en tono de incredulidad. Marcus en realidad tuvo la decencia de sonrojarse cuando asintió con la cabeza. Brian sacudió la cabeza y se dirigió hacia arriba para agarrar la billetera y el teléfono. — Te ves feliz hermano— declaró Simón. — Lo soy,— respondió Marcus con una sonrisa muy satisfecha en su rostro. — No tienes idea de lo maravilloso que es encontrar una persona que fue hecho para ser su otra mitad. Estoy medio enamorado de él. Y no hace daño que soñemos tampoco. Brian regresó a la cocina, poniendo su mano en la de Marcus.

— Estoy listo, cuando quieras salimos. Ambos dijeron adiós a sus hermanos y se dirigieron al auto-patrulla. Sacando el vehículo del garaje y en menos de diez minutos, Marcus estacionaba en el taller, se inclinó y besó a Brian a fondo. Separándose, sonrió, mirando amorosamente a Brian. — Vamos, Bebe, es hora de ir a buscar tu auto, — Marcus dijo en voz baja, al abrir la puerta, miró hacia atrás a Brian y lo vio mover la cabeza para tratar de salir del ensueño de su beso. Sonriendo a sí mismo por el efecto que tenía sobre su compañero, caminó alrededor del auto y se apoderó de la mano de Brian, para ver su camión. *** Brian no podía creer que Marcus estaba caminando hacia el taller, sosteniendo su mano como si tuviera todo el derecho a estar allí. Hasta ayer, Marcus había sido totalmente hetero. Tomó un respiro para calmar sus nervios, caminaron a través de las puertas. Brian supuso que vería en un minuto si alguien tenía un problema con que su Inspector fuese gay. Se acercó al mostrador, y el mismo hombre que había remolcado su camioneta ayer se presentó. Entonces vio las manos entrelazadas levantó una ceja a Marcus. Marcus sonrió y siguió enviándole tranquilizadores pensamientos a través de su enlace. — George. ¿Cómo estás esta mañana? — Bien, gracias, Marcus, ¿y tú, cómo estás? — No se puede estar mejor. Perdón por colgarte la llamada ayer por la noche, pero mi mente estaba en otra parte. — Así lo parece.— George les sonrío. — Creo que he encontrado a mi compañero, Brian. — ¿Compañero? ¿De verdad? Bueno, supongo que hay que felicitarte. ¿Ya lo saben tus padres? — No, lo estamos manteniendo como una sorpresa hasta esta noche. Apreciaría que no lo menciones. — Sí, no te preocupes. Me gustaría ser una mosca en la pared cuando se los digas, eso es seguro. ¿Qué te parece las probabilidades de tener cuatro hijos gay?— , dijo George, riendo entre dientes. — No lo sé, pero pienso que tienen que ser muy bajas. Brian se quedó atrás y vio lo amigablemente que hablaban, era obvio que eran amigos. Cuando por fin se decidió a hablar de su camioneta, estaba un poco

decepcionado. Él estaba disfrutando viendo a Marcus. George le entregó las llaves de su camioneta y le dijo que todo estaba listo. Incluso alineó las ruedas para él. Brian le dio las gracias y le pagó por su trabajo. Al llegar afuera, Marcus le atrajo en contra de su cuerpo y le dio un beso de despedida. Tomando con una mano su cara, acarició suavemente con el pulgar la mejilla de Brian, lo que le sacó un suave lloriqueo. — Te veré más tarde, Bebe. Que tengas un buen día.— Marcus acarició los labios mientras lentamente se apartó. Tomó su llave de la casa del bolsillo y se la entregó a Brian. — Todos los demás deben estar en el trabajo, así que necesitas la llave para entrar, también puedes dejar la camioneta en el camino de entrada y hazte una copia de la llave. Tengo que irme, de lo contrario voy a llegar tarde, a pesar de ser el jefe, debo dar el ejemplo. — Marcus le sonrió y Brian se despidió viendo como su pareja subía a su auto dirigiéndose al trabajo.

Capítulo 5
Marcus debía hacer una parada antes de llegar al trabajo. Estacionó su auto en el supermercado local y a continuación se dirigió hacia el edificio. Podía sentir sus mejillas ligeramente calientes por pensar en lo que tenía que comprar. Como nunca había tenido un amante masculino antes de Brian, tenía que estar preparado para uno y, como tal, no tenía lubricante. Esta situación era necesario rectificarla lo antes posible, ya que no había manera que tuviera relaciones sexuales con su más que atractivo compañero sin usar lubricante Al entrar en el supermercado, saludó a varias personas mientras caminaba delante de ellos. Una vez que encontró el área que estaba buscando, tuvo un momento de sorpresa ante la variedad disponible. Color, olor, sabor, calor. Se quedó allí mirando, considerando las opciones. Se dio cuenta de lo concentrado que estaba cuando una mano en su brazo lo sorprendió. Mirando a su alrededor, gimió cuando vio a Stacey de pie junto a él, la cesta del lugar en su otra mano. — Marcus, ¿qué estás haciendo? Me ignoraste completamente cuando te hablé— La estridente voz le molestó. No sabía cómo la había soportado por casi un año. — Lo siento, creo que mi mente estaba en otra parte. — Lo que sea. Así que yo estaba pensando que podrías recogerme esta noche a las siete, y podríamos salir a cenar, — Stacey anunció esto como si tuviera todo el derecho de esperar algo de él. Marcus no tenía idea de lo que había visto en ella. Brian era lindo, su voz era más sexy, y desde ya sabía que era más amable que ella y un infierno de mucho mejor en la cama

Marcus quitó el brazo de debajo de la mano y negó con la cabeza. — Perdón, no puedo hacer eso. Tengo planes con mi compañero. Vio el momento exacto en que las palabras se hundían en el cerebro de Stacy — ¿Compañero?— Stacey chilló. Su voz se había levantado varias octavas. — ¿Qué quiere decir con compañero?, ¿Desde cuándo?, ¡Yo soy tu compañera! Marcus se estremeció ante la idea. — No, no lo eres.— él suspiró. Sentía lástima porque ella parecía tan desesperada por una pareja que había recurrido a mentiras y engaños. — Salimos, y luego nos separamos. Tú lo sabes. En ningún momento he llegado a pensar que eras mi pareja.— Marcus le dio la espalda fijándose en los estantes delante de él. Podía oír los ruidos estrangulados procedentes de la rubia a su lado, pero pensó que era mejor no hacerle caso. Extendió la mano y cogió una botella pequeña de lubricante. Si Brian y él decidían probar cualquiera de los otros podrían volver más tarde. Se volvió para dirigirse a las cajas cuando Stacey se puso delante de él bloqueando su salida del pasillo. Conteniéndose de maldecir, Marcus se sorprendió cuando su voz salió plana y sin emociones. — Puedes moverte, por favor, Stacey. Tengo que ir a trabajar. — No, no me moveré. Quiero saber quién es. La voz de Stacey estaba apenas por debajo de la de un alma en pena. Mirando a su alrededor, Marcus noto las personas a su alrededor, fingiendo no escuchar su conversación. No los podía culpar realmente. Los clientes del otro lado de la tienda probablemente la habían escuchado gritar. Después de haber tenido suficiente de Stacey, y tratando de llegar a su trabajo, Marcus se inclinó hacia ella y le susurró al oído. — Su nombre es Brian.— Antes de que pudiera levantar su genio, le esquivó y se dirigió a la caja. Una vez que había pagado, puso la botella en el bolsillo y regresó a su vehículo. Cuando se retiraba del aparcamiento se dio que cuenta que Stacey estaba gritando en su dirección. No queriendo esperar por la segunda ronda, salió a la calle y se dirigió a la estación, ya vería a Brian cuantas ganas tenia de comer cuando lo volviera a ver. *** Media hora después de que Brian salió del garaje con su recién reparada camioneta, entró en el camino de lo que se suponía era su nuevo hogar.

Cuando salió del auto, su teléfono comenzó a sonar. — Hola. — Bri hey, ¿cómo estás? — Jason. Oh, Dios, es bueno escuchar tu voz. ¿Cómo estás hombre? Oye, ¿adivina qué? Me encontré con mi compañero. — No me digas. Bueno, eso fue rápido. Háblame de él. Es un él, ¿no? Al entrar en la sala de estar, Brian se dejó caer en uno de los grandes y cómodos sofás de cuero. Riendo por la pregunta de Jase, respondió: — Sí, es un él. Es un Inspector de la policía local y su hermano es el Alfa. Es alto, oscuro y sexy como la mierda. Pero, hasta ayer, estaba jugando a ser un hombre heterosexual. — Oh mierda, Bri, realmente sabes como elegirlos. Brian podía oír la risa en la voz de su amigo. — Entonces, ¿dónde fuiste a parar? — Estoy en un pueblo llamado Leyburn, al otro lado de la frontera victoriana. Alrededor de un día y medio al sur de la zona donde estás. Entonces, ¿qué está ocurriendo de nuevo en casa? ¿Cómo está la manada? — Las cosas aquí están de mal en peor. Todo el mundo sigue hablando de ti. Pero cada vez que entro en una habitación, todos se callan. Mamá y papá no han dejado de ir sobre lo que pasó. Diciendo que nunca debería haber sido tú amigo. Tienen miedo que me hayas contagiado o algo así. — Jason se echó a reír. — Si ellos supieran. — Mierda, Jase, lo siento. No quise que mis cosas te afectaran. Yo no podía seguir viviendo una mentira, ¿sabes? — Sí, hombre, lo sé. Y lo entiendo. — Bueno, si alguna vez quieres escapar de todo lo que la estrechez de mentes encierra, siempre puede venir y visitarme. — Voy a pensar en ello. Yo realmente… Están comenzando a fastídiame, esto es bastante insoportable aquí. Terminaron su llamada no mucho después. Brian lavó los platos y limpió la cocina. Cuando terminó, decidió que empezaría a buscar trabajo mañana. Puso una película y se acomodó en el sofá para relajarse. Debió quedarse dormido porque lo siguiente que sintió fueron los labios de su compañero despertándolo con un ligero beso. — Vaya, que bien sabe mi bebé,— Marcus susurro contra sus labios antes de que el beso se hiciera más profundo. Sus brazos se hicieron papilla alrededor del cuello de Marcus, Brian tiró de él hacia abajo hasta que yació encima. No podía creer lo rápido

que su polla saltó a la vida. Meció sus caderas contra Marcus, sólo para sentir a su compañero maravilloso. Él gimió. — Desnudo. Ahora,— gruñó Marcus. ¿Quién era él para discutir una orden dada de esa manera? Marcus empujó hacia arriba por lo que se apoyó en sus manos, lo que le permitió salir rápido de su ropa. Cuando estaba desnudo, se pegó hacia abajo a la boca de Marcus y se la devoró una vez más. Marcus pasaba su mano entre sus cuerpos y envolvió el pene palpitante de Brian. Gimiendo en el beso, Brian empujó sus caderas contra la deliciosa mano. Marcus se retiró y colocó las rodillas entre las piernas de Brian. Brian sacó las piernas en alto exponiéndose a sí mismo a su compañero. Sin dejar de mirarlo, Marcus llegó hasta el bolsillo de sus pantalones y sacó una nueva botella de lubricante. — Has venido preparado.— Brian sonrió. — Creí que podríamos necesitar esto. No pensé que lo necesitaría tan pronto, pero al entrar por la puerta y verte en el sofá no podía detenerme.— Marcus abrió la tapa y roció una generosa cantidad en su polla, y en sus dedos. Brian gimió cuando Marcus lentamente presionó un dedo en su agujero, moviéndolo adelante y atrás, tratando de aflojar a Brian. — ¡Date prisa, Marcus, te necesito! Marcus sólo gruñó, y añadió un segundo dedo. Moviéndolo rápidamente en forma de tijera, añadió un tercero. — Marcus, vamos por favor.— Brian sabía que estaba suplicando, pero no le importaba. Marcus golpeó la próstata, y Brian gritó, arqueando la espalda en el sillón buscando el placer y apretando rápidamente la base de su pene tratando de evitar el orgasmo inminente. De repente, Marcus sacó los dedos del cuerpo de Brian dejándole una sensación de vacío. No le gustaba esa sensación. Sin embargo, sentía el amor a través del vínculo entre ellos. Marcus le penetró suavemente, deslizando lentamente su pene en un solo empuje. Gimiendo por las ondas de placer que se propagaban a través de su cuerpo, empezó a mecer sus caderas al ritmo de las compresiones suaves de Marcus. — Joder.— Brian jadeaba. Marcus no le defraudó, golpeando sus caderas hacia delante, y Brian gritó de nuevo. Con cada empuje Marcus logró golpear el dulce punto de Brian. No podía contener su orgasmo por más tiempo. Se sentía como si estuviera listo para estallar. Tiro hacia atrás su cabeza y mostró su cuello, en silencio, pidiendo a su pareja que lo reclamara de nuevo. Marcus gruñó y se inclinó. La sensación de los colmillos de Marcus hundiéndose en su cuello, reclamándolo, fue todo el placer que pudo tomar. Él se acercó al borde, gritando su nombre. Marcus presionó más sus caderas y su polla entró en erupción dentro del cuerpo de Brian,

quedando cegado por el placer, no podía pensar o sentir otra cosa, solo a Brian bajo él. Eso fue hasta que el nudo se extendía desde la polla de Marcus adhiriéndose a la próstata de Brian. Quien arqueó más la espalda cuando el nudo le exprimió otro orgasmo. Tenía la sensación de haber acabado con sus reservas de leche. Brian se dejó caer contra el sofá. Marcus quitó los dientes de su garganta y lamió su marca, dejándola limpia. Luego cerró los labios hacia abajo buscando la boca de Brian, metiendo dentro la lengua, lo besó y chupo todo con hambre, sacando el aire de los pulmones de su pareja. Tirando hacia atrás, Brian miró a su casi totalmente vestido compañero y se rió. En algún momento antes de iniciar esto debieron pensar en subir a la cama de Marcus donde podría desnudarse también. En ese momento se abrió la puerta principal y entraron Alex y Rick. Marcus rápidamente sacó una manta de la parte posterior del sofá para cubrirlos. — Oh, en serio, amigo. Tienes un dormitorio para esta mierda,— dijo Rick riendo. — Lo siento. No podía controlarme. ¿Me puedes culpar por ello? Rick miró a Brian arriba y abajo, sonriendo, antes de responder. — No, no realmente. Marcus gruñó a su hermano y tiró de la manta con más seguridad a su alrededor. — Oye, te pedí... — Vete a la mierda. Se aprecia un poco de intimidad. — Si querías privacidad deberías haber ido a tu habitación,— dijo Alex mientras caminaba y se dejó caer en uno de los sillones con una enorme sonrisa en la cara. Brian se inclinó y besó a Marcus en la barbilla. — Lo siento bebé. Olvidé que iban a venir a casa para el almuerzo. — Está bien. — Sintiéndose un poco juguetón, Brian metió las caderas hacia atrás presionando a Marcus y vio los ojos de su compañero oscurece cuando se tragó un gemido. Brian sonrió para sus adentros. — Compórtate. — ¿Pero si no quiero?— Brian dijo en un susurro de voz. — Brian. — Ok, está bien. Aguafiestas. — ¿Alex, por favor, nos dan un minuto? — Muy bien. Vamos a estar en la cocina. Los hermanos salieron de la sala de la familia cuando Marcus se inclinó y le besó de nuevo. Brian gimió cuando sintió la retracción del nudo y la polla de Marcus salía de su cuerpo.

— Es hora de vestirse, Bebe. — Hey, yo estaba vestido hasta que llegaras a casa. — Lo sé, pero yo te prefiero de esta manera. — Marcus se puso de pie y comenzó a enderezar su ropa arrugada. Tendría que cambiarse de camisa antes de volver al trabajo, estaba húmeda. Brian se rió de eso. Marcus miró hacia abajo y suspiró. Se quitó la camisa y le dio un beso. — Vale la pena el tener que cambiarme la camisa, bebé. Brian se limitó a sonreír y se vistió de nuevo. Cinco minutos más tarde Brian entró a la cocina completamente vestido. Él podía sentir sus mejillas enrojecer mientras miraba a Alex y Rick que estaban sentados alrededor de la mesa tomando sodas. Brian abrió la nevera y empezó a sacar todo para hacer sándwiches. Marcus entró en la cocina y le dio un beso. — ¿Qué te gustaría para el almuerzo? — Lo que estabas haciendo está bien, Bebe. Brian preparó varios sándwiches y los puso sobre la mesa para que todos comieran. Antes de que pudiera tomar una silla, Marcus tiró de él a su regazo. Se estiró y tomó algo de comer. Todos estaban en silencio mientras comían. — ¿Así que ustedes vienen a casa para el almuerzo todos los días? ¿Qué sobre Simón?—, preguntó Brian. — Todos tendemos a volver a casa tan a menudo como podamos.— Alex respondió. — Simón tiene una reunión hoy, por eso no está aquí. Esta es una buena manera de ponerse al día y discutir cosas urgentes de la manada que necesita la atención de todos. — Mientras estés aquí voy a volver a casa.— Le susurró al oído Marcus, causando un temblor en su columna vertebral y su polla estaba en vías de endurecerse. Brian gimió y movió sus caderas contra su compañero. Marcus rápidamente controló sus movimientos y mordisqueó la oreja. — No tenemos tiempo para otra ronda, bebe, y no quiero entrar en una sala llena de policías con una furiosa erección.— Brian se rió ante la idea. — Es hora de irme. Tengo que volver al trabajo. Marcus le dio un beso en el cuello y le palmeó el culo. Brian se levantó y vio que todos volvían al trabajo. Se despidió y se puso a limpiar la cocina.

Capítulo 6
Marcus llegó a casa del trabajo de buen humor. Afortunadamente, no había vuelto a oír nada de Stacey, y el almuerzo con Brian le ayudó a olvidar el encuentro de la mañana.

En el trabajo todo estaba bien, él estaba al mando de algunos de los chicos que eran también parte de la manada. Les comentó que había encontrado a su compañero. Los tres hombres le dijeron que su pareja ya era parte de la manada por como él hablaba de Brian, también se sentía cómodo hablando de su compañero. Después de decirlo, había recibido algunos rechazos por el hecho de que su compañero era un hombre, pero podría decir que la mayoría estaban felices por él. Caminando por la puerta principal entrando a su hogar, el olor de su compañero le golpeó la nariz y su lobo rápidamente se incorporó sin previo aviso. Olfateando el aire, buscandolo, lo encontró desnudo en medio de su habitación. — Ahora, eso es un regalo para la vista.— Marcus sonrió. Brian le miró por encima del hombro y le sonrió. — Oye, bebe. Es mejor darse prisa o vamos a llegar tarde y quiero dar una buena impresión en casa de tus padres. Gimiendo, Marcus recordó que sus padres querían que todos asistieran a la cena, lo que significaba que no podía tomarse el tiempo de joder a fondo a su pareja. aldita sea. Levantando a Brian, Marcus lo envolvió con sus brazos y lo besó profundamente. La suave voz de Brian flotaba en su mente a través del vínculo, — Dios, te he echado de menos hoy. El verte en el almuerzo me ayudó pero aun así te he necesitado. — Marcus sonrió por el hecho de que Brian parecía querer estar con él todo el tiempo. — Confía en mí, bebé, el sentimiento es mutuo. Poco a poco rompió el beso, Marcus dio un paso atrás. Él se quitó su arma y comenzó a desvestirse cuando escuchó un lobo detrás de él. Marcus se volvió y vio el reconocimiento y la lujuria en los ojos de su compañero. — Creo que es mejor esperar en la planta baja o te voy a llevar a la cama y no te dejare salir el resto de la noche.— Marcus soltó el aliento que no sabía que había retenido al oír las palabras de Brian, luego vio como corrió hacia la puerta con una sonrisa enorme en su rostro. Marcus no pudo evitar reír. Dios, amaba a su compañero. Espera, ¿qué? ¿Amor? Eso no puede ser cierto. Apenas tenía con Brian dos días. Sin duda, no podía ser amor. Pero también sabía que era una causa perdida tratar de negar sus sentimientos. Él era su compañero, y en su corazón, Marcus sabía que le amaba. Sonriendo como un tonto, rápidamente se vistió y fue a buscar a Brian, Él estaba en la sala de estar con sus hermanos, Marcus fue hasta él y lo besó apasionadamente, solo se separó para respirar porque era necesario para seguir viviendo. Brian se limitó a mirarlo con sus ojos medio cerrados y sus labios brillantes, rojos e hinchados por el beso.

— ¿Estás bien, Marcus? — Estoy perfecto, mi amor. — Marcus sonrió. Brian dio un respingo, su corazón saltando en su pecho porque sus palabras no pasaron desapercibidas. — ¿Amor?— Brian le preguntó vacilante. — Sí. Amor. — Tomó las mejillas de Brian en sus manos a medida que bajaba su cara otra vez. Quería ver los sentimientos reflejados en los ojos de Brian. Brian gimió y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Marcus, sosteniéndolo cerca, besándolo y barriendo con su lengua la boca de Marcus. Atrás de ellos, uno de sus hermanos se aclaró la garganta tratando de llamar su atención pero estaba demasiado envuelto en el maravilloso sentimiento de su compañero. — Te amo, bebé, — dijo Marcus sin romper el beso. Brian gimió otra vez y el sonido fue directo a la polla palpitante de Marcus. — Te quiero, también, Marcus. Marcus lentamente se separó y miró la verdad brillando en los ojos de su compañero. Le colocó suavemente un beso en los labios y dio un paso atrás. Tomando la mano de Brian, Marcus miró a sus hermanos para ver una mezcla de expresiones y emociones en sus caras. El más destacado, sin embargo, fue la envidia. Tuvo que sonreír, era afortunado, había encontrado a su compañero. — Bueno, muchachos, ¿vamos? Cuanto antes salgamos, más pronto volveremos a casa y podré tener una orgía con mi hermoso compañero. Podía oír el diminuto gemido de Brian y ver más rosa coloreando sus mejillas. Apretó su mano y abrió la marcha hacia el camino de la casa. El grupo tomó dos vehículos para ir a lo de sus padres, la pareja en la camioneta de Brian, y los otros tres en el auto de Simón. En la camioneta, Marcus acerco en un abrazo a Brian que parecía ir hacia su ejecución, sin poder evitar reírse. — Relájate, cariño, todo irá bien.— Sonrió y le apretó el muslo. Poco después al llegar a casa de sus padres, salieron de la camioneta y espero a que Brian se le uniera junto a sus hermanos. Ellos entraron en tropel al césped, y Alex abrió la puerta. — Mamá, papá, estamos aquí,— gritó. — ¡En la cocina, dulzura! Papá esta por el patio encendiendo la parrilla— , fue la respuesta de su madre. Llegando a la cocina, Marcus se acercó a su madre y la besó en la mejilla. — ¿Cómo estás, mamá? — Estoy bien, gracias, cariño, ¿y tú, cómo estás?

— Estoy bien, mamá. Me gustaría que conocieras a alguien. Mamá, este es mi compañero, Brian Townsend. Brian, esta es mi madre, Maryanne Holland. — Un placer, me alegra conocerle, señora Holland—, dijo Brian dando un paso al lado de Marcus. Marcus envolvió su brazo alrededor de la cintura de Brian y miró a su madre viendo una gran sonrisa en su rostro. — Nada de eso en mi casa, ¿entiendes? Es Maryanne, no la señora Holland, — dijo en broma. Mirando hacia la puerta de atrás gritando: — ¡Eso es cuatro por cuatro, Joe!— Ella se echó a reír. — Me alegra conocerte también dulzura. Dios, eres muy lindo, ¿no? Marcus se rió. Tenía que estar de acuerdo con su madre. Brian era lindo. El padre de Marcus entró por la puerta trasera. — ¿Por qué gritas ahora, mujer?— , dijo con su áspera voz antes de acercarse a su esposa y besarla en la mejilla. Luego se volvió hacia su hijo. — Joe, conoce a Brian, el compañero de Marcus,— dijo la mamá agitando las manos en su dirección con una gran sonrisa petulante en su rostro. — Bueno, vaya chico lindo. Eso es cuatro por cuatro. ¿Cuáles son las probabilidades de que esto pase? Encantado de conocerte hijo.— Él le tendió la mano y Brian rápidamente dio un paso adelante y la estrechó. — Encantado de conocerle, también, Sr. Holland. — Suficiente de eso. Tú eres de la familia, por lo que es o Joe o papá, ¿me oyes? — Sí, Joe. Marcus tomó Brian en sus brazos y le besó la parte superior de la cabeza. — Te dije que te amarían. No tienes nada de que preocuparte. Excepto tal vez lo que voy a hacer contigo cuando lleguemos a casa. — Brian gimió y se acurrucó más en los brazos de Marcus. — Marcus, no quiero tener una erección frente a tus padres, por favor. — Por lo tanto, Brian, dulzura, dime de dónde eres. ¿Cómo se conocieron? — Soy de un pequeño pueblo en el norte, alrededor de un día y un medio en auto desde aquí. Mi Alfa me echó de la manada y mis padres de la familia por ser gay, así que subí en mi camioneta y solo me fui. Yo en realidad no tenía un destino final en mente. No tengo más familia que mis padres, y ellos no me quieren más. Marcus pudo ver el choque y la ira en sus padres por la humillación y el dolor que pasó Brian. — Mi auto tenía un neumático desinflado y me quedé varado en la afueras de la ciudad. Así que estaba atrapado. Alguien me vio aparcado en el lado de la carretera y llamó a la policía. Marcus se presentó y el resto es historia.— Brian sonrió. — Gracias, cariño, por no decir lo idiota que me porté. — Marcus le besó en la cabeza.

— Me imagino que lo que pasó es entre tú y yo. Agradezco a tus hermanos por hablar contigo y hacerte entrar en razón. — Tienes razón. Te amo, bebé. — Te quiero, también, Marcus. — Oh, cariño, eso es horrible. ¿Cómo se puede apartar tu propia carne y sangre sólo porque deciden amar a alguien un poco diferente que los demás? Algunas personas simplemente no merecen ser padres.— Ella caminó hacia Brian y le dio un fuerte abrazo. Marcus pudo ver que Brian se relajó y devolvió el abrazo. Marcus sonrió y miró a su padre que hizo un gesto con la cabeza hacia la puerta de atrás. Los cuatro hijos lo siguieron fuera, dejando a Brian a hablar con su mamá. Mientras caminaban hacia la terraza posterior su padre fue a la parrilla y comenzó a girar la carne. — El hombre ha pasado por muchas cosas, Marcus. Debes asegurarte que este bien, ¿me oyes? — Lo sé, papá, es mi vida. — Él sonrió al pensar en Brian. — Bien. Eso es como debe ser entre compañeros. — ¿No están decepcionados, papá? Porque yo soy gay, quiero decir. — ¿Decepcionado? No, ni mucho menos. ¿Por qué debo sentir decepción cuando mi hijo es feliz? onteniendo las lágrimas, Marcus se acercó a su padre y lo abrazó. Su padre le dio unas palmaditas en la espalda y le dio un rápido apretón antes de dar un paso atrás. Marcus se acercó a la mesa y tomó asiento. Brian y su mamá salieron por la puerta trasera cinco minutos más tarde llevando las ensaladas y platos. Brian puso los platos sobre la mesa y se acercó a Marcus. Sentándose en su regazo, colocó un suave beso en sus labios y se acurrucó colocando su cabeza en el cuello de Marcus. Marcus envolvió con sus brazos a Brian. — ¿Mi bebe está bien? — Sí. Me gusta mucho tu madre. — ¿Vas a comer sentado en mi regazo, cariño?— Apretó los brazos un poco. — ¿Me lo permites? — Puedes permanecer aquí durante el tiempo que quieras. — Brian plantaba un beso en su cuello y se acurrucaba más. Marcus pensaba que la sensación de satisfacción que sentía en él no era algo a lo estaba acostumbrado. Tener a su compañero en su regazo y su familia alrededor lo hizo sentir como el tipo más afortunado del mundo. Brian salió de su regazo un poco después para sentarse alrededor de la mesa para cenar.

— ¿Así que cuando se presenta a Brian a la manada?— Su padre le preguntó cuando terminaron de comer — Hay una junta de la manada la próxima semana,— dijo Alex. — Yo tenía la intención de hablar con Marcus y Brian de ello más tarde. Brian se puso rígido en el asiento junto a él. Marcus levantó su mano y la besó suavemente. — ¿Qué pasa si no me quieren aceptar, igual que mi manada anterior?— Brian susurró en voz baja. — Brian, eres el compañero de mi hermano. Te convertirás en un miembro de esta manada muy pronto y si alguien tiene un problema con eso entonces se puede condenar en cuanto me lo digan. Sólo debes preocuparte de hacer feliz a mi hermano. Deja el resto para mí Marcus tiró a Brian en sus brazos diciéndole a Alex una y otra vez con la boca — gracias —. Alex inclinaba la cabeza en reconocimiento de su agradecimiento. Se relajaron así durante un rato hasta que Brian se levantó para ayudar a la mamá de Marcus con los platos. El resto de la familia permaneció alrededor de la mesa hablando de la próxima reunión. La manada era una de las mayores de la zona, con más de un centenar de miembros. El padre de Marcus había sido Alfa hasta hace dos años cuando decidió dimitir y dejar las riendas a Alex. No era sólo que Alex era el siguiente en la línea sino que era el miembro más fuerte de su manada. La manada poseía una gran porción de terreno fuera de la ciudad y tenían una abundante cantidad de vida silvestre. Marcus estaba pensando que sería bueno dejar salir a su lobo y correr. Incluso sería mejor salir a correr con su pareja. Él no podía esperar para ver a su compañero en forma de lobo. Sólo el pensamiento tenía a su lobo con ganas de salir y correr. No creía que iba a ser capaz de esperar hasta la próxima semana. — Hey, cariño, ¿tienes ganas de salir a correr después por las tierras de la manada?— , preguntó a través de su vínculo. — Claro, yo no he tenido una carrera decente en días y no puedo esperar a verte, — fue la respuesta rápida. Riéndose, se recostó para escuchar hablar a su familia. Brian y su mamá salieron un poco más tarde y se unieron a la discusión. Su lobo estaba fastidiando para que le dejaran salir a correr con su compañero diciéndole que era el momento para decir buenas noches. Después de despedirse de sus padres y haciendo una promesa de volver la próxima semana para la cena, Marcus, su compañero, y sus hermanos salieron de la casa.

arcus invitó a sus hermanos a unirse a ellos a correr, pero se negaron sabiendo que él quería un poco de tiempo a solas con su pareja. Despidiéndose sus hermanos subieron en la camioneta. Le dio un rápido beso a Brian y se dirigieron hacia los bosques. Brian estaba en silencio en el vehículo, se detuvieron quince minutos más tarde. Marcus salió de la camioneta y empezó a quitarse la ropa sin dejar de mirar a su compañero, veía como Brian lentamente revelaba su bello cuerpo a la luz de la luna. Joder, su compañero era magnífico. La polla de Marcus era una dura roca. Dobló las ropas y las colocó en la cabina del camión. Después de caminar alrededor de la parte delantera del camión tiró de Brian a sus brazos y lo besó. — Quiero ver a tu lobo, bebé,— gruñó con voz ronca. Su propio lobo estaba tan cerca de la superficie que podía sentir lo pelitos empezando a entrar en erupción en todo el cuerpo. Brian sólo le sonrió y dio un paso atrás. Marcus vio como el cuerpo de Brian se transformaba. Su magnífica piel se cubría de pelos, la cara de Brian se había alargado para convertirse en la de un lobo y una cola había surgido de detrás. En cuestión de segundos, el humano Brian se había ido, y delante de Marcus estaba el más impresionante lobo de color dorado que había visto alguna vez. Brian no era tan grande como su lobo o los de sus hermanos ya que no era precisamente un humano muy alto. Sus ojos coincidían con los hermosos ojos color verde de Brian. Marcus envió en su pensamiento, — Joder, que eres sexy como lobo, bebé — Hablando de sexy. — Brian se acercó a él, y Marcus se puso en cuclillas para poder pasar sus manos a través de su gruesa piel. Brian acarició su cuello con su lengua atacándolo y deslizándola a través de toda la cara de Marcus. — Hey, es suficiente. — Marcus se echó a reír. Se levantó dando un paso atrás y dejó a su lobo tomar el relevo. Marcus sintió que se le saltaban los huesos, se reorganizaban. En poco tiempo estaba convertido en un lobo negro de gran tamaño. Corrió hasta Brian y lo mordió en el cuello antes de lamerlo y acariciarlo con la nariz. Brian frotó la cabeza contra la de Marcus y su cuello a la vez, tratando de dejar su olor en su compañero. Sentir a Brian marcándolo hizo muy feliz a Marcus. Le mordió el cuello de nuevo antes de darle un ligero empujón y trotar un poco. Ya era hora de correr. — Vamos, Bebe, vamos a salir a correr. Cuando volvamos voy a joderte contra la camioneta. — Marcus podía oír su pequeño gemido en respuesta. Se pusieron en camino al bosque. Correr con su compañero fue la experiencia más emocionante de la vida de Marcus. Ellos corrían bien juntos. Brian era un lobo más pequeño pero era extremadamente rápido. Mantuvo su ritmo durante todo el camino. Decidieron renunciar a la caza, ya que habían tenido una gran cena. Después de correr durante un par de horas, poco a poco hicieron su camino de vuelta al aparcamiento. Llego al lado de la camioneta transformándose y echó un vistazo a Brian de pie con el sudor brillando sobre su cuerpo a la luz de la luna. Tiró con fuerza

de Brian contra su pecho y se estrelló con su boca. Tropezando hacia el camión lo cubrió con su cuerpo. Rompió el beso y trajo sus dedos hasta su boca. — Chúpalos bebé. No tenemos lubricante con nosotros— gruñó Marcus. Brian gimió y le chupó los dedos. Brillaban al retirarlos. Marcus giró alrededor de Brian que se inclinó sobre el capó del camión. Marcus presionó el cuello de Brian mientras le metía los dedos en culo. Brian gimió y empujó sus caderas de nuevo a Marcus, permitiendo que entraran más profundo. — Necesito más, Marcus. Ahora. Estoy listo. — No quiero hacerte daño, cariño. — No lo harás. Necesito tu enorme polla en mi culo, ahora,— se quejó Brian. Rápidamente Marcus empujo un tercer dedo en Brian, bombeado dentro y fuera de su cuerpo un par de veces más. Retiró los dedos por completo. Escupió en la palma de su mano lubricando su polla y poco a poco se abrió paso en el cuerpo de Brian. Sin embargo, Brian no quería el ritmo suave que Marcus estaba tratando de establecer. Brian empujó sus caderas hacia atrás empalándose en Marcus con un movimiento rápido. — Mierda.— Marcus gruñó. — No me jodas, Marcus. Por favor, necesito que sea duro y rápido. — Lo que necesites, cariño. — Marcus movió la mano del cuello de Brian, se agarró a sus caderas y bombeó su polla en su culo. Podía oír a Brian gruñendo con cada empuje y lo vio llegar entre sus piernas para bombear su propia polla. Marcus siguió empujando su polla profundamente, golpeando en cada empuje el dulce punto de Brian. — Aquí cariño. Vente conmigo,— Marcus gritó. — Muérdeme, lindamente. me gusta Marcus. Hazme tuyo de nuevo,— Brian rogó tan

Marcus lo tomó por el cabello y tiró de él hasta que su espalda estaba contra su pecho sin perder nunca impulso, continuó dándole a Brian lo que quería, hundiendo sus dientes en su cuello y reclamando a su compañero de nuevo. Marcus gritó contra el cuello de Brian, sus cojones entraron en erupción, su semen se desbordó en su compañero. rian gritó y apretó su culo en torno a la polla de Marcus mientras pintaba el lado de la camioneta con su esperma. El nudo se extendía en la polla de Marcus, y Brian gimió cuando le exprimió un segundo orgasmo. Marcus gimió también con la sensación de los músculos del culo de Brian masajeando su pene.

Poco a poco se derrumbaron en el suelo, juntos, los brazos de Marcus envueltos alrededor de Brian. Se quedaron allí, respirando con dificultad por un par de minutos tratando de recuperar el aliento. — Umm... Wow. Marcus se echó a reír ante las palabras de Brian, o falta de ella. — Sí, se podría decir eso, bebé. — Creo que tenemos que correr juntos con más frecuencia si este es el efecto que va a tener sobre ti. Marcus no podía estar más de acuerdo. — No te hice daño, ¿bebé?— Marcus sabía que había sido más duro esta vez, pero con suerte, no había hecho daño a su bebé bonito. — No. Amo cada segundo de ello. Me siento fantástico.— Brian se acurrucó de nuevo en espera de Marcus, meneando su trasero contra sus caderas. Marcus besó el cuello de Brian, — Me gusta este acurrucarse forzado al final. Nunca pensé que sería uno de los que les gustan los abrazos, pero contigo, sólo quiero envolver mis brazos a tu alrededor y no dejarte ir. Si bien, la próxima vez, me recuerdas que debo traer una manta. — Brian se rió entre dientes, inclinando la cabeza hacia atrás, buscando un beso. Marcus tomó posesión de la boca su boca, metiéndole la lengua en busca de la de su pareja. El beso duró un largo rato. El nudo de Marcus se aflojó y su polla se deslizó de su cálido y apretado hogar dentro de Brian. Tomaron un tiempo más para abrazarse, para después levantarse, vestirse y regresar a casa. Cuando llegaron, la casa estaba a oscuras, entraron en silencio. Se ducharon juntos, amándose el uno al otro mientras lavaban sus cuerpos para después descansar metiéndose en la cama. Brian se acurrucó junto a Marcus apoyando la cabeza en su pecho, pasando un brazo alrededor de su cintura. Marcus lo besó en la parte superior de la cabeza, abrazándolo. — Buenas noches, cariño. Te amo. Oyó el suspiro de satisfacción saliendo de los labios de Brian y la tranquilidad. — Te amo, también,— Brian se quedó dormido. Marcus lo siguió poco después.

Capítulo 7
Dos noches más tarde todos se reunieron en la habitación familiar. Brian miró a su alrededor a toda la gente. Marcus y sus hermanos estaban allí, así como sus padres y el Beta de la manada, Jake Richmond. Oveja Negra

Jake se había presentado a Brian como el beta de Alex. Jake había tomado el papel de beta cuando Alex se hizo cargo de la manada. Había ganado su desafío y tomado su lugar como su amigo y segundo a cargo en el mando. Brian pensaba que su Alfa tenía un gran amigo cuidando su espalda. También pensaba que sería magnífico si Jason estuviera aquí, viendo todo, acompañándolo. Alex y Jake se levantaron llamando la atención de todos mientras el resto tomaba asiento. Marcus se acercó a él y le besó la mejilla antes de tomar su mano y quedar de pie ante Alex y Jake. Una vez en posición, se arrodillaron sobre la alfombra con la cabeza gacha. Brian estaba tan nervioso. Se alegraba de tener a Marcus a su lado porque el aroma de su compañero calmaba su desbocado corazón. La profunda voz de Alex asustó a Brian cuando se dirigió a él. — ¿Aceptas a este hombre como tu pareja? ¿Deseas unirte a su manada, dar tu confianza y lealtad a ellos, siempre creyendo que saben lo que es mejor para su pueblo? ¿Declaras estar libre de cualquier atadura con otra manada? Brian no podía hablar en ese momento y asintió con la cabeza en respuesta. — Tienes que decir las palabras, cariño. Brian no estaba seguro de como lo consiguió, pero exprimió un pequeño — Sí— de su apretada garganta. Alex puso una mano en la parte posterior de su cuello en señal de aceptación y Brian asintió en su lugar. Podía sentir las lágrimas que corrían por sus mejillas al pensar que una vez más pertenecía a una manada. Una vez que Alex quitó su mano, Brian fue más o menos empujado a los brazos de su compañero. Permanecieron en apretado abrazo, de rodillas en el suelo delante de todos, sólo celebrando el uno en el otro, mientras Brian lloraba en silencio. Una vez que Brian se había calmado, se apartó y miró a Alex, su nuevo Alfa.— Gracias. — Eres bienvenido hombre. Espero que ustedes dos tengan muchos años felices.— Brian asintió de acuerdo antes de pararse junto a Marcus. De repente Brian fue abrazado por Maryanne y Joe dándole la bienvenida a la manada, con palmadas en la espalda por todos los demás. En medio de este ambiente Brian no pudo evitar notar algo raro, Rick siempre se aseguraba estar en el lado opuesto de la habitación de Jake. Se preguntó si había una historia detrás de esto pero decidió dejarlo solo por ahora. Brian dejó escapar un grito un poco femenino cuando fue levantado por atrás y se le dio la vuelta en círculo. El cuarto se disolvió en risas cuando un beso fue colocado en su cuello. — Bienvenido a la manada, bebé.

Una vez que Brian se paró sobre sus pies, se dio vuelta en los brazos de Marcus y le golpeó en el pecho antes de tirar de su cabeza hacia abajo por un beso. Al perderse en los brazos de su compañero Brian era sólo vagamente consciente de que el resto de la manada salía de la habitación. Marcus rompió el beso y le agarró de la mano arrastrándolo hacia la escalera. Brian trató de tirar su mano hacia afuera de Marcus, pero él no lo soltaba. — Marcus, ¿qué estás haciendo? Tenemos invitados. — No me importa. Están aquí para ver a otras personas y no sólo por nosotros. Los chicos pueden mantener a todos ocupados por una media hora. Tengo un compañero y le voy a dar la correcta bienvenida a la manada. Brian dejó de intentar escapar. ¿Quién era él para negarle a su compañero la oportunidad de joder su cuerpo? En su lugar corrió escaleras arriba por delante de Marcus. Llamó a sus espaldas, riendo, — El último queda arriba, — y corrió a su habitación, Marcus estaba pisándole los talones. *** La semana siguiente fue la más feliz de la vida de Brian. Él y Marcus habían salido a correr dos veces más desde la cena en casa de los padres de Marcus, una solo ellos y otra vez con los hermanos de Marcus. El sexo después era explosivo, quitaba el aliento, y esta vez Marcus si recordó la manta. Cuando corrieron con los hermanos tuvieron que esperar hasta que regresaron a casa para un poco de intimidad. Estaban tan tensos que casi tuvieron un accidente en el camino, Marcus trataba con desesperación de poner las manos en los pantalones de Brian, por lo que no prestaba atención a la carretera. El accidente los había serenado lo suficiente enfriando el ardor para llegar a casa en una sola pieza. Una vez que entraron a su habitación las ropas salieron volando. Brian pensaba que no había un solo artículo de la ropa que hubiera salido con vida. Brian había comenzado un trabajo a tiempo parcial en la floristería local “Corazón de flores”. Su propietaria era Sara y realmente había simpatizado con ella. Solo tenía cinco días trabajando pero ahí estaba a su gusto. Salía de trabajar a las cuatro de la tarde y corría directo a casa para cocinarle la cena a Marcus y a sus hermanos. Disfrutaba haciendo esto, se sentía especial, pudiendo dar algo que esperar a los chicos. Le habían dicho que siempre compraban comida para llevar o tenían comidas congeladas para las cenas. Brian estaba un poco nervioso sobre la próxima reunión de la manada que era esa misma noche, tenía un mal presentimiento y no lograba sacudírselo de encima. Sabía que tenía a Marcus, el sentimiento de posesión era maravillo, el sentir que alguien en el mundo, al menos una persona, te amaba totalmente y sin condiciones no tenía comparación con nada a lo que hubiese sentido antes.

Brian estaba tumbado en el sofá viendo una película de acción esperando a Marcus y a sus hermanos. Saldrían juntos a la reunión de la manada. La lasaña estaba en el horno, casi lista, esperando por los chicos, lo único que faltaba era colocar el ajo en el pan y la cena estaría completa. Pensaba en Marcus, cada momento libre lo usaba de esa manera, la polla de Brian de inmediato comenzó a animarse. Cerró los ojos mientras su mano se iba a la deriva hacia abajo rozando el bulto en sus pantalones jeans. Él gimió y empujó las caderas contra su palma. — Espero que todo eso sea para mí, bebé. Brian abrió los ojos con sorpresa y gimió ante la lujuria y amor reflejados en el rostro de su compañero. Él sonrió sensualmente invitando con un dedo a su compañero, acercándolo. Marcus negó con la cabeza y dio un paso hacia atrás, riendo. — Uhmmm, cariño. Sabes que no podemos detenernos. Ya lo hemos intentado y no lo logramos, los chicos deben estar por llegar en cualquier momento. Además, no creo que sería apropiado llegar a la reunión oliendo a sexo — Maldita sea. Supongo que tienes razón. Claro que esto no significa que tiene que gustarme. Voy a ir a la reunión con una furiosa erección.— Brian gimió mientras palmeaba a su polla, una vez más antes de retirar lentamente la mano. — Será mejor que dejes eso, bebe. Estoy a dos segundos de no preocuparme de ser atrapados por mis hermanos con mi polla en ti. ¡Dios!— Brian sonrió. — Te amo, Marcus. — Yo también te quiero, Bebe. Brian escuchó el clic de puerta abierta, y llegó Simón, seguido de cerca por Rick. — Maldita sea, algo huele fantástico aquí. ¿Qué hay de cenar?— , preguntó Simón. — Lasaña,— dijo Brian. — Debería estar listo en quince minutos. Dame un segundo y me voy a echar el ajo al pan. — Poco a poco se levantó de su posición en el sofá. Su pene estaba duro y dolorosamente visible contra sus pantalones. Rick se dio cuenta y levantó una ceja. — No interrumpimos, ¿verdad? — Sí, yo estaba tratando, sin éxito, de conseguir un beso de mi compañero, — respondió Brian descaradamente sin apartar los ojos de Marcus. — Cariño, si lo único que querías era un beso habría estado bien. Pero ambos sabemos que habría terminado con mi hermano entrando y ya han visto demasiado de tu piel desnuda para mi comodidad. Simón y Rick se echaron a reír. — Bueno, tal vez, pero todavía quiero mi beso—, dijo Brian, poniendo mala cara. — Ven a por ello, bebe,— dijo Marcus, abriendo sus brazos.

Y así lo hizo. Brian caminó hasta Marcus, lanzó sus brazos alrededor de él y saltó, envolviendo sus piernas alrededor de la cintura de Marcus, estrellando su boca en un acalorado beso. Marcus gruñó con el inesperado peso extra pero él no lo soltó, por lo que Brian estaba muy agradecido, quería realmente disfrutar de su beso sin preocuparse de más nada. Brian estaba lejanamente consciente de Rick con su renovada risa pero estaba demasiado ocupado disfrutando del sabor de su compañero. Frotando su polla dura en contra de Marcus, él se gimió en su boca. Marcus finalmente se retiró pero mantuvo sus manos sobre el culo de Brian, donde estaban sus mejillas, sosteniéndolo mientras lo masajeaba. Brian pasó la lengua por los llenos y hermosos labios de su compañero, besándolo dulcemente. — Jesucristo, bebé, avísame la próxima vez. Pude haber caído. — Nunca me dejaras caer, Marcus. Siempre estarás allí para cogerme cuando lo necesite—, dijo Brian en voz baja. Marcus gimió suavemente ante sus palabras y cerró los labios en Brian. — ¡Jesús, ustedes dos ya basta!. No hay tiempo para esto esta noche. — El sonido de la profunda voz de Alex llegó al cerebro hecho puré de Brian a través de la neblina formada por la necesidad de su compañero. Poco a poco se retiró del agradable beso. Mirando por encima del hombro a Alex, sonrió tímidamente y dijo — lo siento— . Colocando un suave beso en la los labios de Marcus, soltó el agarre de sus piernas alrededor de su cintura y los bajó al suelo. — Bien, bien, voy a ir a ver lo del pan de ajo. Brian salió de la habitación con la cabeza en alto y sus mejillas ligeramente rojas. Después de colocar la bandeja de pan en el horno junto a la lasaña, aumentó el calor, se acercó al fregadero y salpicó un poco de agua fría en su rostro. Necesitaba calmarse. Sobar a su compañero delante de sus hermanos no era buena idea. Tendría que tener más control. Después de limpiar el agua de la cara tomó un profundo aliento y se concentró en arreglar la mesa y preparar todo para servir la cena. Diez minutos más tarde había conseguido por fin convencer a su polla de no traspasar su bragueta. La lasaña y el pan estaban calientes sobre la mesa, llamó a cenar mientras buscaba las bebidas. Puso las cervezas en la mesa, luego se instaló en su asiento. Marcus se acercó a su lado y le besó la mejilla. — Se ve delicioso bebé. — Huele demasiado bien,— agregó Alex mientras empezaba a repar la lasaña. — Y sabe fantástico,— comida. agregó Rick un minuto más tarde con la boca llena de

Los demás asintieron con la cabeza ya que estaban demasiado ocupados comiendo como para hablar. Al terminar de cenar, Alex rompió el silencio. — ¿Así que todo listo para esta noche? Brian tragó el nudo en la garganta. — No realmente. — Realmente no tienes de que preocuparte. Eres el compañero de mi hermano. Ya te he aceptado en la manada. Todo lo que tenemos que hacer es anunciarlo a todo el mundo y listo. Sonriendo al alfa a través de la mesa, Brian reunió a los platos y los llevó al fregadero. — Dame cinco minutos para dejar limpio y entonces podemos ir. — Bebe, deja de tratar de limpiar. Lo haces cuando volvamos tenemos que ir ahora. No se ve bien si el Alfa llega tarde a su propia reunión. Brian suspiró y se volvió hacia su compañero. — Está bien entonces, vámonos — Él caminó y dio a su compañero un rápido beso luego se volvió y siguió a todo el mundo por la puerta. Los hermanos tomaron el auto de Simón, mientras que él y Marcus salieron en su camioneta. Se dirigieron en silencio a la reunión de la manada. La mano de Marcus apoyada en la parte superior de su muslo le hizo sentirse seguro y amado. Se estacionaron en el aparcamiento aun vacío y esperó a que los demás salieran de su auto para reunirse con ellos. — Vamos al frente— sugirió Alex. Marcus tomó la mano de Brian y empezó a caminar por el bosque. Después de casi quince minutos, llegaron a una amplia zona despejada en el centro del mismo. Marcus le había mostrado la zona a Brian en una de sus salidas a correr. Se habían detenido para descansar juntos por un tiempo en la suave hierba acurrucados alrededor del otro en forma de lobo. El recuerdo hizo sonreír a Brian y mejoró su estado de ánimo con respecto a la reunión de la manada, el sentimiento de amor y la alegría se instaló en su bajo vientre. Apretó la mano de Marcus se acercó y puso un suave beso en la mejilla. — ¿Qué fue eso, Bebe? No es que necesitas una razón para darme un beso. — Sólo porque te amo. — Dijo Brian La sonrisa de Marcus valía la pena pasar por todo esto. Devolviendo la presión en la mano, sintió como su polla latía con el contacto. Marcus le dio una mirada de complicidad. Él sabía exactamente lo que le hizo a Brian sonreir. Poco a poco una multitud se encontraba en el claro y en menos de veinte minutos casi toda la manada estaba reunida. Alex estaba en el centro del claro, Jack a su lado y el resto del grupo se congregó alrededor de ellos. La reunión comenzó y Brian se inclinó

junto a su compañero quien puso su brazo por los hombros y tiró de él en apretada unión. Respirando el olor de Marcus se estableció la paz en él, mientras escuchaban a Alex conducir la reunión. Treinta minutos más tarde después de varias disputas de la manada y de que otro ingreso hubiese sido aceptado, finalmente la voz de Alex sonó y Brian podía sentir el poder del Alfa detrás de sus palabras. — Marcus y Brian, por favor un paso adelante. Marcus sacó su brazo alrededor de Brian y le tomó la mano. Lentamente avanzó hasta que estaban de pie frente a Alex. Ambos se arrodillaron todavía con las manos unidas, inclinando sus cabezas en señal de sumisión. — ¿Qué razón tiene ustedes para venir esta noche ante la manada?— preguntó Alex a Marcus, sonriendo. — Quiero anunciar que he encontrado a mi compañero, Brian Townsend, y queremos ser reconocidos por la manada,— dijo Marcus con voz clara para que todos los miembros escucharan. Brian escuchó una respiración agitada detrás él y un fuerte gritó — ¡No! Se volvieron para mirar en la dirección de la exclamación. Caminando a través de la manada salía una mujer que parecía estar a punto de matar a alguien. Ella tenía cerca de cinco pies ocho pulgadas4 de altura con el pelo rubio fluyendo alrededor de sus hombros desnudos. Usaba top y mini falda. Brian pensó que ella era la personificación de “rubia tonta”. Marcus tensó sus hombros cuando él la vio. — ¿Marcus, sabes quién es ella? — Tal vez. — ¿Te importaría compartir, por favor?— profunda y le apretó la mano de nuevo. Oyó Marcus tomar una respiración

— Su nombre es Stacey, y yo….Salí con ella por casi un año antes de encontrarte. Terminé la relación una semana antes de conocerte, ella trató de engañarme para que la mordiera. — ¿Ella qué?— Brian exclamó, tan enojado con lo que Marcus le había dicho que habló en voz alta. Alex le miró, pero rápidamente volvió a prestar atención a la banshee5.
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1.70 m

Las banshees son espíritus femeninos que, según la leyenda, al aparecerse ante un irlandés, anunciaba con sus gemidos la muerte cercana de un pariente.

— Stacey, ¿que significa esto? Marcus y Brian son compañeros. — Marcus no puede estar emparejado a eso. — Ella agitó su mano en la dirección de Brian. — Marcus es mi compañero y tengo la intención de reclamarlo. Él sólo está siendo obstinado sobre este asunto. Ella aleteó sus pestañas en la dirección de Alex. ¡Qué estúpida era! ¿En serio? Alex era homosexual. Todos lo sabían. — ¿Oh si?, ¿Por eso trataste de engañarlo para que te mordiera tonta apestosa?—, respondió Brian enojado. Oyó el golpe de la respiración de los miembros de la manada. — ¿Qué?— Alex gritó detrás de ellos. Los rodeó y miró a Stacey, su rostro era una máscara de furia. — ¿Trataste de engañar mi hermano alejándolo de su verdadera pareja? El apareamiento era sagrado entre los de su clase. A Brian le habían enseñado que cuando el conociera a su pareja su cuerpo lo reconocería, reaccionando en consecuencia en su presencia. Tal y como había sucedido en presencia de Marcus. La manera en que tanto su lobo como su cuerpo reaccionan al hombre sexy no dejó ninguna duda en la mente de Brian que Marcus era su compañero. Esto era una práctica aceptada hasta la fecha en los de su tipo. No siempre se encontraba a su pareja, por desgracia no todos tenían esa suerte. Algunos decidían no esperar o perdían la esperanza de conseguirla se casaban y tenían cachorros con alguien que podría hacerlos felices. Era casi inaudito que alguien tratara de engañar a una persona para que mordiera y reclamara a otro. Brian se estremeció al pensar lo que habría pasado con él si Stacey hubiera tenido éxito. Si Marcus se hubiera vinculado con ella, él no habría podido reclamar a Brian. Brian sabía que Marcus era su alma gemela. Ellos habrían pasado el resto de su vida suspirando por el otro sin poder tener la otra mitad de sus almas. Lo que Stacey había intentado hacer estaba más allá de la comprensión de Brian. Él miró a la cara de Marcus y vio su propio dolor reflejado en el rostro del hombre que amaba. Marcus suavemente ahuecó su mano contra la mejilla de Brian y se inclinó para besarlo. Al separarse, después de un beso rápido, Brian se dio cuenta que Alex seguía gritando. Brian tenía que admirar a Stacey, tenía valor o era una maldita estúpida para enfrentarse al Alfa. Aunque pensándolo bien, Stacey era del segundo tipo. Ella se puso de pie con la espalda recta, la cabeza en alto, y miró a los ojos de Alex. — Ese hombre no puede ser su compañero.— Ella se burló. — Tal cosa sería repugnante e inmoral. Marcus no puede emparejarse con un hombre. Yo soy su real compañera. Puedo producir sus cachorros. Deseo reclamar lo que es mío. Sí, era definitivamente una estúpida.

Ella dio un paso adelante y miró directamente a Brian, el desprecio regía en su rostro. — Bajo la ley de la manada te desafío por los derechos de vinculación con Marcus. Él es mío, y voy a limpiar el suelo contigo para demostrarles a todos que tengo razón. — Mierda— Brian escucho exclamaron a los hermanos de Marcus detrás él. — El desafío de pareja sólo se usa cuando la pareja en cuestión no son compañeros de verdad, Stacey, tú sabes eso. — Alex dijo. En su lugar, tranquilo, Brian pensaba que en las historias de manadas donde sólo se luchaba por los derechos de su compañero cuando eran reales compañeros, y sólo porque los compañeros de verdad se encontraban uno al otro después de un apareamiento apresurado. — No son compañeros de verdad, son una abominación. Brian estaba realmente harto de su voz. — Bebe, no tienes que hacer esto. Tú eres mi compañero y nada de lo que diga va a cambiar ese hecho, — le dijo Marcus tratando de calmar a Brian. — Tengo que hacer esto, Marcus, entiéndelo. No tuve la oportunidad de luchar por mi derecho para permanecer en mi anterior manada, pero voy a luchar por ti. Yo necesito esto, para probarme a mí mismo y a la manada. Brian ignoró a todos dando un paso hacia adelante. Marcus era suyo; él lo sabía. Si tenía que luchar con esta perra para demostrárselo a todos los demás, bien, que así sea. Alcanzando su camisa, se la pasó por la cabeza. — Vente rubita, ya he tenido que luchar con Marcus para que me reconociera como su compañero. ¿Qué es una pelea más? El hombre es mío, y tengo la intención de mantenerlo. — Brian bajó la cremallera de sus pantalones jeans y empujó hacia abajo para quitárselos. Entregándolo a Marcus y besándolo rápidamente Miró a Stacey. Ella estaba quitándose la falda y la tanga. Levantó una ceja hacia ella. — ¿Así que no eres una rubia natural, entonces?— Oyó reírse a Marcus y Alex detrás de él y algunos de los otros de manada. La cara de Stacey se puso rojo de ira. Brian empezó el cambio, quería dejar libre a su lobo para defender a su compañero. Sin apartar los ojos de su rival, sintió la reorganización de sus huesos y el estallido de fuerza en la piel. En unos momentos él estaba transformado en lobo, y empezó a gruñirle a la mujer frente a él. — Ve por ello cariño, ya nuestra decisión está tomada Brian sentía como la confianza de Marcus se establecía en su corazón y le dio a su compañero un empujón rápido antes de lentamente caminar hacia delante. Levantó el labio en un gruñido cuando la loba marrón, Stacey, saltó hacía él. Fácilmente la eludió, logró conectar con sus garras un costado. Oyó como escapaba un quejido de ella, a

continuación, Stacey se volvió y atacó otra vez. Brian no era lo suficientemente rápido para evitarla en esta oportunidad. Stacey se las arregló para conseguir cerrar sus mandíbulas en torno a su pata izquierda, Brian contraatacó hundiendo los colmillos en la espalda, podía saborear la sangre. Rodaron, quedando Brian debajo de Stacey, para defenderse, la empujó, pateándola con todas sus fuerzas en el vientre, enviándola a volar a través del aire. Ella aterrizó con un golpe seco sobre la espalda, Brian rápidamente se puso de pie, listo, esperando el próximo ataque. Su pata latía, pero no se apoyaba en ella, por lo que fue capaz de ignorar el dolor. Brian rodeó a Stacey, cercándola. Al mismo tiempo, abría las mandíbulas amenazándola, queriendo combatir, Stacey atacó de nuevo, Brian saltó al mismo tiempo, chocaron las mandíbulas y garras atacando todo lo que podían en el aire. Cuando aterrizaron, Brian quedó sobre Stacey con sus mandíbulas firmemente cerradas alrededor de la garganta. Él gruñó para exigir su rendición, sacudiendo la cabeza y mordiendo más duro cuando no respondió de inmediato, a pulgadas de acabar con ella. Stacey finalmente se quejó, dejando de luchar, apretando su mandíbula una última vez Brian soltó su garganta y dio un paso atrás, volviendo a su compañero. Él estaba a medio camino cuando escucho un gruñido detrás de él. Antes de que pudiera dar la vuelta, fue empujado al suelo, las garras destrozando su espalda. Él se derrumbó bajo el peso adicional, Brian trató sin éxito de rodar sobre su espalda para liberarse del lobo sicótico. El peso de repente fue eliminado, vio a Alex en forma de lobo enfrentar a Stacey, sosteniéndola en el suelo de pie sobre ella, gruñendo y chasqueando las mandíbulas. Brian cerró los ojos y se acurrucó con un gemido, el dolor corría a través de su cuerpo. *** Marcus vio con horror como Stacey atacó a su compañero después de perder la lucha. Se podría decir que Alex estaba cambiando junto a él cuando Marcus corrió hacia Brian. Vio como Alex le pasó y atrapó a la perra en el suelo. Marcus sentía que corría en cámara lenta, vio como Brian parecía enroscarse sobre sí mismo. Llegando finalmente a su compañero, Marcus se desplomó sobre sus rodillas. No sabía dónde tocar, había tanta sangre cubriendo a Brian. — Brian, bebé, por favor. Abre los ojos, cariño. Brian gimió. El corazón de Marcus casi se rompió al ver tanto dolor en su compañero. Marcus corrió suavemente sus manos a través de la piel de su compañero, tratando de evitar hacerle daño en la espalda. — Cariño, por favor, tratar de cambiar de nuevo. Esto te ayudará a sanar.

Marcus levantó suavemente la cabeza de Brian en su regazo y seguía acariciando con sus manos a través de la suave piel de Brian. Marcus escuchaba a Alex gritar a Stacey en algún lugar detrás de él, pero estaba demasiado preocupado para entender lo que Alex estaba diciendo. El lobo en su regazo dejó escapar un gemido de dolor y lentamente comenzó a cambiar de nuevo a humano. La transformación tomó más tiempo de lo normal. Marcus escucho gemir a Brian y deseaba tener el poder de quitarle el dolor a su compañero. Le pasó la mano suavemente por la espalda. Las heridas profundas que Stacey había infringido a su compañero habían sanado un poco. Brian abrió los ojos lentamente y miró a Marcus. — Bebe , ¿cómo te sientes? — Hmmm. — Cierra los ojos y tratar de dormir. Tu cuerpo necesita sanar. — Brian asintió con la cabeza y cerró los ojos de nuevo sucumbiendo al sueño. Cuidado de donde colocaba las manos, Marcus lo levantó suavemente en sus brazos y se quedó sosteniéndolo, feliz de tener este precioso paquete. Miró a sus hermanos y padres que se habían reunido a su alrededor, todos con aspecto sombrío. — Voy a llevarlo a casa,— les dijo Marcus. — ¿Cómo está?— su padre le preguntó en voz baja. Marcus apretó a su compañero, tirando de él más cerca de su cuerpo. — Debería estar bien con algo de descanso.— Marcus se volvió y salió del claro del bosque. No podía concentrarse en otra cosa que conseguir llevar a Brian a casa. Preocupado por su sueño caminaba con cuidado a través de los árboles hacia la camioneta. Veinte minutos más tarde, Marcus estaba cubierto con una capa delgada de sudor mientras abría la puerta del lado del pasajero. Él había tomado más tiempo del necesario para llegar tratando de no perturbar el sueño de Brian, cuidadosamente lo colocó en el asiento del pasajero y lo envolvió en la manta que ahora mantenía permanentemente en la camioneta para sus carreras. Marcus condujo camino a casa lentamente. Dejando escapar un suspiro de alivio cuando llegó al hogar, se bajó y corrió hacia la puerta de entrada abriéndola antes de volver por Brian. Brian se acurrucó en su calor cuando Marcus lo levantó en sus brazos. Caminando al interior, empujó suavemente la puerta para cerrarla con el pie antes de subir a sus habitaciones. Acostó suavemente a Brian en la cama, cubriéndole con la manta, Brian estaba sobre su estómago, ya que la mayoría de las heridas fueron en la espalda. Marcus se dirigió al cuarto de baño para buscar un recipiente con agua tibia y jabón y una toallita. Volvió al dormitorio, con el aliento contenido en el pecho a la vista de su compañero. Desde la cabeza hasta las caderas, Brian estaba cubierto de sangre seca. Marcus trataba de detener las lágrimas. Dios, quería golpear algo. Esto no debería haber

ocurrido. Brian no debería haber tenido que sufrir debido a los celos de su ex. Esperaba que Alex hubiera tomado cartas en el asunto, porque si volvía a ver a Stacey podría estrangularla a pesar de ser Inspector de policía y haber jurado proteger a los ciudadanos de esta ciudad. Su instinto le gritaba que debería proteger a su compañero, estar con él. Marcus se sentó en el borde de la cama y empezó suavemente a limpiar a Brian. Brian gimió y trató de acurrucarse más en la cama para entrar en calor, la ventana estaba abierta y el frío de la noche entraba golpeando su piel húmeda. Marcus trataba de limpiarlo rápidamente, siendo muy cuidadoso. Después de lavarlo le colocó unas vendas cubriendo un par de los cortes más grandes en su espalda. Tiró de las mantas para cubrir su cuerpo hasta los hombros. Se desnudó y se duchó para limpiarse cualquier rastro de sangre seca. Después de secarse, se metió en la cama y con cuidado abrazó a su compañero. La respiración de Brian parecía más fácil después de que lo envolvió en sus brazos. Beso su cabeza y finalmente se quedaron dormidos. Marcus despertó con el ruido del auto de su hermano entrando en la casa, alrededor de una hora más tarde. No mucho tiempo después escuchó un ligero golpe en la puerta antes de que se abriera para revelar a Alex de pie en la puerta. En silencio entró al dormitorio y mirando al hombre dormido en los brazos de Marcus, preguntó en voz baja, — ¿Cómo está? . — No ha despertado desde que se desmayó en el campo. Sospecho que su cuerpo sólo necesita tiempo para terminar de sanar. Ella dañó seriamente su espalda. Alex gruñó. — Duerme un poco. Hablaremos mañana.— Con eso, él salió por la puerta en silencio cerrándola detrás de él. Marcus no creía que sería capaz de dormir así que siguió allí viendo a su compañero respirar. En algún momento durante la noche sucumbió al sueño sabiendo que Brian estaba a salvo en sus brazos.

Capítulo 8
Brian gimió mientras lentamente lo despertaba la luz brillante del día que entraba a través de la ventana del dormitorio. Sentía los músculos de la espalda en tiras. Los brazos a su alrededor se apretaron y un ligero beso fue depositado en su cuello donde se encontraba su marca de acoplamiento. Solo esto disparo una ráfaga de placer por su cuerpo y su polla comenzó a endurecerse. — Hmm, buen día mi compañero,— dijo Brian suavemente mientras movía el culo contra la dura y hermosa polla pegada a su baja espalda. Brian recibió una palmada en

las nalgas por sus movimientos y un — detente— pronunciado por Marcus. Gimió cuando el calor se propagó a través de su culo. — ¿Te gusta lo que hago, bebe?— Marcus gruñó al oído cuando le acarició con la mano el área que se había calentado con la palmada. — Creo que eso es algo que debemos explorar más tarde, ¿verdad, bebe? Oveja Negra Brian sintió calor en su mejilla mientras movía el culo de nuevo contra Marcus y asintió lentamente. — ¿Cómo te sientes, cariño? Tienes que dejar de moverte o no seré capaz de detenerme. Me asustaste ayer en la noche. — Lo siento, Marcus. No era mi intención hacerlo. Me siento bien. Un poco cansado todavía y mi espalda está un poco sensible. Pero aparte de eso estoy bien. Bastante bien para un poco de amor, incluso.— Brian volvió la cabeza y buscó los labios de su pareja. El beso fue lento y suave. Todo lo que Brian quería en ese momento. Gimiendo en la boca de Marcus, movió el culo de nuevo contra su cuerpo. En uno de esos movimientos la espalda le envío una ráfaga de dolor. Marcus se apoderó de sus caderas y con firmeza lo mantuvo lejos de su cuerpo. — Cariño, tienes que permanecer inmóvil. Quédate a mi lado, relajado, tranquilo. Déjame hacer todo el trabajo, solo mientras mejoras no te muevas o te dejo así. — No, yo voy a estar bien,— dijo rápidamente mientras trataba de alcanzar a su compañero. Brian flexionó la pierna, abriéndose para Marcus. Marcus alcanzó rápidamente el lubricante de la parte superior de la mesilla de noche. En un momento, Brian sentía los dedos de su compañero en su entrada. Marcus, lentamente deslizó un dedo dentro de su culo manteniendo un ritmo lento y suave. Brian quería gruñir y empujar hacia atrás, pero sabía que si lo hacía, Marcus cumpliría su promesa. — Más, Marcus. Necesito más — jadeó Brian. — Sé lo que necesitas, bebe. — Marcus, siempre tan lentamente insertando un segundo dedo en busca de ese delicioso lugar dentro de él. — Oh, Dios. — Brian intentó más duro permanecer inmóvil, sabía que si solo arqueaba la espalda, como él quería, sentiría un fuerte dolor. — Lo encontré,— volviendo loco. fue la respuesta triunfante. Lo dedos de Marcus lo estaban

— Marcus, si no me das más te juro que terminaré yo mismo— Brian gruñó a su compañero, con ganas de más. — Eso sí que sería un espectáculo digno de ver, bebe,— Marcus dijo mientras insertaba un tercer dedo y empezó a empujar un poco más fuerte. Marcus sacó los dedos, y Brian gimió ante el sentimiento de pérdida.

— Shh, Bebe. Está bien. Yo no voy a ninguna parte. Los dedos de Marcus fueron reemplazados rápidamente con la cabeza embotada de su polla. Marcus envolvió sus brazos alrededor de él asegurándose que no pudiera moverse y lentamente comenzó a hundirse en ese delicioso culo. — Argh, Dios, se siente bien, Marcus. No te detengas. — No, bebe. Dios, me encanta tu culo. La forma en que me agarras y me chupas adentro, como si entrara a mi hogar. Brian gimió al oír las palabras de Marcus. Marcus, entraba y salía de su cuerpo, lentamente, una y otra vez, dejando dentro solo la punta. Poco a poco, aumentó el ritmo y lo mantuvo constante dentro y fuera del cuerpo de Brian que no podía moverse. Marcus estaba lleno de sensaciones, no podía con más. Su mano bajó por su cuerpo envolviéndose alrededor de su polla, comenzó a acariciarlo al mismo ritmo de sus empujes. — Ugnh... Marcus... voy....— Brian salía de sí mismo. No podía pensar. Todo lo que podía sentir era el hormigueo corriendo por su columna, como sus bolas se apretaban contra su cuerpo y su verga se hinchó en la mano de su pareja. — ¡Marcus!— Gritó cuando se corrió, pintado su vientre y las sábanas. Enseguida sintió como la dura barra en su culo explotó y escuchó los gemidos de Marcus. Brian sintió como su canal se bañada en el calor, anudándose el extremo de la polla de Marcus, alargando su orgasmo al apoderarse de su próstata. — Oh, Dios.— Brian gimió cuando sus bolas se apretaron en un segundo orgasmo, más pequeño, atormentando a su cuerpo. Marcus acarició su cuello y suavizó su control en torno a él. — ¿Mi bebé está bien? ¿Te hice daño? — Estoy bien, Marcus. Me siento mejor ahora que lo hice que cuando me desperté.— Brian sonrió y volvió la cabeza para obtener un beso de su compañero. Marcus nunca se lo negaría y se inclinó para besarlo apasionadamente. Cada uno en brazos del otro, resplandeciendo en amor que compartían el uno por el otro hasta que el nudo finalmente retrocedió. El pene de Marcus se deslizo fuera del cuerpo de Brian Marcus se levantó de la cama, — Vamos, bebe, es tiempo de una ducha, y luego tenemos que bajar y hablar con Alex. Brian no quería hablar. ¿Por qué él hablaría si podía disfrutar viendo a su sexy pareja desnudo y mojado? Yum. Brian esperó a que Marcus le quitara las vendas de la espalda, luego siguió lo siguió a la ducha y se dirigió directamente a sus brazos. Envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Marcus y puso su cabeza contra su pecho, sólo respiraba su aroma mientras el agua caliente corría sobre ellos.

— Te amo. — Yo también te quiero, bebe. Tomaron una ducha tranquila y lenta. Marcus lavaba cuidadosamente a Brian. Terminaron su ducha y se secaron compartieron unos cuantos besos más. Sus cuerpos aun saciado de sexo en la cama, y ahora limpios y vestidos bajaron de la mano a reunirse con Alex, lentamente porque evitaban cualquier movimiento busco. Marcus iba en silencio, manteniendo el paso de su pareja. Entraron en la cocina, Alex, Simón, y Rick estaban allí, y Marcus fue a buscar algo de comer. — ¿Cómo te sientes hoy?— preguntó Alex — Estoy bien. Un poco sensible pero es de esperarse, debo sanar adecuadamente para mañana. — Brian inclinó la cabeza hacia atrás para poder besar a Marcus cuando le había servido unas tostadas y café. Recogiendo su taza, sonrió cuando olió el rico aroma que estaba seguro olía igual que el cielo. Tomando un sorbo, suspiró con satisfacción por el sabor y se sentó en su silla evitando apoyar su espalda. Podía oír la risa de Marcus al lado él por su reacción al café pero no le importaba. Finalmente puso la taza sobre la mesa, tomó su tostada y empezó a comer. — Entonces, ¿qué pasó anoche después de que nos fuimos?— Marcus preguntó a sus hermanos. — No, quiero saber todo lo que ocurrió la pasada noche. Todo lo que recuerdo es ganar la lucha, luego recuerdo mucho dolor, después me desperté esta mañana en la cama y con dolor en la espalda. — Él frunció el ceño. Tenía una buena idea de lo que había sucedido pero aun deseaba conocer los detalles. Alex respondió, — La ley de la manada establece que si hay más de un persona interesada en alguien se puede pedir un desafío por el derecho a aparearse. Tú luchaste por ese derecho y ganaste. Alex asintió con la cabeza a Brian. Él lo reconoció con una sonrisa. — Ganaste el derecho a tener tu pareja cuando superaste a Stacey, y ese debería haber sido el final. Sin embargo, ella no lo vio de esa manera. Cuando le diste la espalda, te atacó, te hizo una gran cantidad de daño con sus garras antes de que Marcus y yo pudiéramos llegar. Mientras Marcus se hizo cargo de ti, yo me ocupé de ella. Al cambiar de nuevo a humano muchos de los grandes daños que ella ocasionó sanaron lo suficiente como para disminuir el sangrado a un nivel manejable. Marcus pudo traerte a casa, y yo enfrenté a Stacey.

— ¿Qué pasó con ella?— Marcus casi gruñó a su hermano. Brian tomó su mano y apretó, calmándolo. Marcus presionó la mano en su espalda y le dio una pequeña sonrisa. Alex suspiró. — Ella trató de combatir cuando la enfrenté, no fui lo violento que quería ser, me contuve. La obligué a cambiar a humano para que se responsabilizara por sus actos. La lucha había terminado, lo que hizo constituye un ataque flagrante contra el compañero de mi hermano. Ella fue desterrada en castigo, lo que significa que ya no se le permitirá asistir a las reuniones de la manada. Puede permanecer en la ciudad, no puedo controlar donde viva pero tiene muy claro que Marcus es policía y que él no va tolerar nuevos atentados en contra de su pareja. Si desea unirse a otra manada tendrá que salir de la ciudad. Yo creo que ella tomará esa decisión muy pronto, la mayoría de sus amigos pertenecen a la manada y ellos no soportan verla, gracias a lo que hizo. — Mierda. — Si se acerca a ti debes decírmelo, ¿entiendes? —Marcus gruñó al oído de Brian. — Marcus, puedo cuidar de mí mismo. La derroté una vez puedo hacerlo otra vez. Simplemente no esperaba un ataque ya que la pelea había terminado, eso es todo. — Soltó la mano de Marcus y se sentó en una silla, no estaba contento con la desconfianza de Marcus, él podía cuidar de sí mismo — Sé que puedes, bebe, pero por favor. Tú eres el mundo para mí, y si trata de acercarse a ti, debo saberlo Cuando Brian no respondió, Marcus volvió a intentarlo. — ¿Por favor, lo harías por mí? — Bien. — Gracias, cariño. Brian no pudo evitar la sonrisa que apareció en su boca. Por mucho que le molestara la sobreprotección de Marcus, le gustaba el hecho de que alguien se preocupaba por él. Se levantó para sentarse en su regazo, besándolo suavemente en la mejilla. Cuando estaba tirado hacia atrás, el teléfono en el bolsillo sonó. Revolviéndose en Marcus para poder sacarlo de su bolsillo, miró la pantalla y sonrió al pulsar para aceptar la llamada y se acomodó contra su compañero, envuelto en sus brazos fuertes alrededor de su cintura. — Jase. ¿Cómo estás, hombre?— Se hizo un silencio en el otro extremo de la línea por un minuto. — Bri. — Jason sonaba muy nervioso. — Oye, ¿qué pasa? ¿Estás bien? — Sí, hombre, yo estoy bien. Oye, ¿la oferta de visitarte sigue en pie?

— Espera. Voy a asegurarme de que está bien con los chicos. — Miró a Brian y a los hombres sentados alrededor de la mesa de desayuno. — Chicos, ¿está bien si mi amigo Jason viene de visita? — Claro — respondió tanto Simón y Rick. Miró a Alex, que no había respondido a su pregunta todavía. Él miraba al móvil con la más extraña expresión en su rostro. — ¿Alex? Alex sacudió la cabeza como para despejarla. — ¿Qué? Oh, sí bien. Brian se volvió hacia el teléfono. — Claro hombre. ¿Cuándo puedes estar aquí? — Umm. Yo estoy en los límites de la ciudad. — ¿Qué? Mierda, Jase, ¿qué demonios ha pasado? — Te lo diré cuando llegue allí. — Está bien. — Brian le dio a Jason instrucciones para llegar a la casa y colgó el teléfono diciéndole que lo vería en menos de diez minutos. — ¿Todo bien Bebe?— Marcus le susurró al oreja. — No sé. Algo pasó para que Jason viniera. Supongo que lo averiguaremos pronto. Brian se acomodó otra vez en sus brazos. — Tal vez él pueda encontrar su felicidad aquí en la misma forma en que yo la encontré. — Brian sonrió. — Tan inesperados como fue. — Tú sabes, bebé, puedes haber sido un inesperado compañero, pero estoy agradecido por cada día que te tengo en mi vida. Marcus lo abrazó con más fuerza, y Brian suspiró, apreciando el hecho de estar a salvo y ser amado.

FIN

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