Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica

Caso María Julia ALSOGARAY: El Poder Judicial aún no soluciona los efectos de la corrupción.

En la causa donde se condenó por enriquecimiento ilícito a María Julia Alsogaray, la Corte Suprema de Justicia de la Nación sigue sin dar un destino social al dinero decomisado. Desde el inicio de la causa han transcurrido más de 18 años, y sin embargo el daño causado a la sociedad aún no ha sido reparado. Un trascendental caso de corrupción sigue sin solución definitiva.

Los hechos Durante el mandato del ex presidente Carlos Saúl Menem, María Julia Alsogaray ejerció como liquidadora de Entel y Secretaria de Recursos Humanos y Desarrollo Sustentable. En 1993, fue denunciada por enriquecimiento ilícito. Según valuaciones posteriores hechas por la Fiscalía interviniente, el incremento patrimonial no justificado superó los 4 millones de pesos (valor que hoy en día se encuentra desactualizado).

La sentencia judicial En 2004, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Federal nº4 condenó a Alsogaray a 3 años de prisión (21 meses ya habían sido cumplidos mediante la prisión preventiva) e inhabilitación absoluta por el plazo de 6 años para ejercer cargos públicos. Además, ordenó el decomiso de U$S 500.000 y $622.000 (suma menor a la reclamada por la Fiscalía y el CIPCE). En 2008, la Corte Suprema de Justicia confirmó esta sentencia, al no conceder un recurso planteado por la condenada. De esta forma, la condena quedó firme. En 2009 se efectuó el decomiso de $3.200.000, mediante el remate de un petit hotel propiedad de Alsogaray, ubicado en la zona de Recoleta.

La actuación del CIPCE y el estado actual En 2004, el CIPCE se presentó en la causa como amicus curiae (amigo del tribunal), con el fin de colaborar en la resolución del caso. Nos enfocamos fundamentalmente en lograr la reparación del daño causado a la sociedad, mediante el decomiso del dinero proveniente del delito. Sin embargo, no es suficiente la recuperación de $3.200.000 (suma menor a la del daño real). Dado que la corrupción implica un desfinanciamiento del Estado, los más afectados son los principales destinatarios de las políticas públicas: los sectores más vulnerables económicamente. Por lo tanto, debe darse un fin social a este dinero. En este sentido, propusimos que esta suma se destinara al Hospital Garrahan. En 2010, la secretaría administrativa de la Corte Suprema de Justicia rechazó nuestro pedido, al cual habían adherido varias organizaciones de la sociedad civil. En una resolución de media carilla,
CIPCE - Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica Talcahuano 256, piso 2º, Ciudad de Buenos Aires. Tel. 4373-6303/04 - e-mail: cipce@ceppas.org http://www.cipce.org.ar/cipce - http://www.dbcorrupcion.org

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argumentaron que los bienes decomisados pertenecen a los recursos propios del Poder Judicial y por lo tanto no deben ser reintegrados a la sociedad. Frente a esto, presentamos un recurso de reconsideración ante la Corte, solicitando que revean su decisión y utilicen el dinero para resarcir a los principales afectados por este trascendental caso de corrupción. Actualmente, este pedido aún no ha sido contestado, y la asesoría jurídica de la Corte informa que “no habrá novedades hasta el año próximo”.

La demora en el trámite judicial Los tiempos del Poder Judicial para tramitar esta causa han sido manifiestamente absurdos. Entre el inicio de la causa y la sentencia condenatoria del Tribunal Oral, transcurrieron 3960 días (10 años, 10 meses y 3 días) Entre la sentencia condenatoria que ordena el decomiso y su efectivo cumplimiento mediante el remate del petit hotel, transcurrieron 2001 días (5 años, 5 meses y 22 días) Entre el recurso de reconsideración planteado por el CIPCE ante la Corte Suprema (todavía no resuelto) y la actualidad, transcurrieron 325 días (10 meses y 20 días) En total, desde el inicio de la causa hasta la actualidad (sin resolución definitiva sobre el destino del dinero decomisado), transcurrieron 6696 días. Esto equivale a 18 AÑOS y 4 MESES para una causa que sigue sin resolverse.

Estas demoras en la condena y la entrega social del dinero decomisado evidencian la falta de voluntad del Poder Judicial para sancionar de manera eficaz los hechos de corrupción y lograr el resarcimiento social del daño generado. Actualmente, con el recurso de reconsideración pendiente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene en sus manos la posibilidad de sentar un precedente fundamental en materia de recupero de activos en casos de corrupción.

Borrar la memoria Hace algunas semanas, la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal resolvió desglosar todos los escritos presentados por el CIPCE en el incidente de decomiso, a pedido de María Julia Alsogaray. Si bien esto no afecta al decomiso en sí mismo, implica una forma de borrar el rastro de la actuación de la sociedad civil en este proceso, haciendo desaparecer todos los argumentos y la información que proporcionó el CIPCE en la causa.

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