Brillando para Él.

0.- Introducción.Recuerdo cuando era niña y jovencita que en mi iglesia se cantaba un himno titulado “Brilla en el sitio donde estés”, cuya primera estrofa dice: “Nunca esperes el momento de una gran acción, Ni que pueda lejos ir tu luz; De la vida a los pequeños actos da atención, Brilla en el sitio donde estés.” 1.- Somos luces en el mundo: Leamos el pasaje en Mat 5:14-16.
14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. En primer lugar aclarar, aunque todos lo sepamos , que aunque aquí se dice claramente que los creyentes “somos luz del mundo”, nosotros no tenemos luz en nosotros mismos : “JESÚS ES LA FUENTE DE NUESTRA LUZ”, como él mismo dijo en Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. “ Jn. 1:9 . “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. “ Por lo tanto: Nosotros solamente reflejamos esa luz.

Pero ¿qué significa que “somos luz del mundo”? Encontré unas palabras del teólogo español José Maria Martínez que ilustran muy bien lo que se espera de nosotros: “Jesús como modelo es insuperable; pero nosotros somos tan imperfectos que nunca podremos ser como él. Tampoco se nos pide eso... Lo que de nosotros se espera es que seamos semejantes a él, «transformados a la misma imagen» (2 Co. 3:18); que, a pesar de nuestros defectos y debilidades, se vean en nosotros claramente, con suficiente relieve, los rasgos característicos del Maestro; que también de nosotros pueda decirse lo que un día se dijo de los primeros discípulos: «Se ve que han estado con Jesús» (Hch. 4:13). En la comunión con él, hemos de quedar impregnados de su fragancia moral, fragancia que, a través de nosotros, ha de ser percibida por cuantos nos rodean. Esto sí es posible. (José Maria Martínez) “(a lo largo de la historia han existido)... cristianos humildes que, sin haber llegado a ser héroes o haber realizado grandes obras, sin ser un David Livingstone, un Enrique Dunant (fundador de la Cruz Roja) o un Martin Luther King, en su sencillez y en la oscuridad del anonimato, han brillado por la solidez de su fe, por su fervor espiritual y por la coherencia de su vida, ... Estas características han hecho de ellos canales de bendición y estímulo para otros. (José María Martínez). 1

Me encantan estas tres características que nos ayudan a brillar: - Solidez de la fe: 1ª Cor 16:13 “Velad, estad firmes en la fe...” 2ª Ts 1:3 “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás...” 1ª Ped 5:9 “... resistid firmes en la fe...” (Historia que Jesús contó sobre el hombre que construyó sobre la arena y sobre la roca... Mat 7: 24-29) - Fervor espiritual: Según el diccionario fervor es: “Entusiasmo o ardor con que se hace algo.”
Rom 12:11 “... fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;” 1Pe 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” Tengo una oración últimamente: “Señor dame gozo para servirte.”

- Coherencia de su vida: Que entre lo que decimos y lo que hacemos no haya diferencia. Leía que la palabra “integridad” implica rectitud, bondad, honradez, alguien en quien se puede confiar, que cuando hace una promesa tiene la intención de cumplirla y que es la misma persona en privado que lo que es en público. ¿Pensáis que brillaremos si tenemos una vida coherente...? El evangelio es para vivirlo en nuestro “día a día”. 2ª Cor 8:21 “procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.” El texto de Mateo 5 nos dice que la luz está para ponerse en alto y brillar y no para esconderla, porque “¡Todo lo que algunas personas van a saber de Dios, lo sabrán, en primer término por ti, por mí y por nuestra vida! “. Pero ¿pensáis que podemos esconder esta luz que Jesús ha puesto en nosotros?. Me gustaría enunciar cómo podemos esconder la luz (estas ideas las escuché en una predicación y las he adaptado
un poco pero quedarían así). Podemos esconder la luz y la escondemos de hecho: Cuando callamos en vez de explicar quién es la luz. Cuando nos dejamos llevar por la mayoría. Cuando permitimos que el pecado oscurezca nuestra vida. (1ª Jn 1:9) Cuando ignoramos las necesidades de los demás. Cuando somos un “tropiezo” y no un faro.

Tenemos que ser: Luz en el hogar, Luz en el vecindario, Luz en el trabajo, Luz en el instituto, Luz en Facebook, Luz en tuenti... (esto es para las jóvenes).... Luz... Luz Finalidad de brillar para Él: Nuestro deseo es que al ver “nuestras buenas obras glorifiquen a Dios...” , así que de alguna manera tendremos que explicarles que no es sólo que somos muy “buenas personas” por nosotros mismos sino que Dios ha transformado nuestras vidas. El estilo de vida de los creyentes debe traer gloria y honra a Dios. Pero a veces ocurrirá que “la luz pone en evidencia el pecado de los demás.” Ya pasó con el mismo Jesús:

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Jn 3:19 “Y esta es l condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. “

Esta es una advertencia para que no pensemos que la luz que arrojemos vaya siempre a ser bien recibida, pero la afirmación de Jesús sigue en pie para nosotros: “somos la luz del mundo”. Me gustaría compartiros una ilustración que leí sobre la importancia de ser conscientes que somos la luz: El legado de un noble.En una cierta aldea europea sitiada en las montañas hace algunos siglos, un noble se preguntó que legado podría dejar para los ciudadanos de aquel lugar. Finalmente decidió construir el edificio para una iglesia como legado. Los planos se mantuvieron en secreto hasta su completa construcción. Cuando la gente se reunió, se maravillaron de la belleza de la iglesia. Sin embargo un astuto observador preguntó, ¿dónde están las lámparas? ¿cómo se alumbrará este lugar?” Sin responder, el noble señaló algunas repisas en la pared; después le entregó una lámpara a cada familia para que la llevaran al servicio de adoración y la colgaran en una pared. “Cada vez que estéis aquí, el lugar donde estéis sentados estará iluminado,” explicó el noble. “Cada vez que no estéis, el lugar estará oscuro....” 2.- Somos como estrellas en el firmamento.Leamos en Filipenses 2:14-16 (NVI)
Fil 2:14 “Hacedlo todo sin quejas ni contiendas, 15 para que seáis intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella brilláis como estrellas en el firmamento, 16 manteniendo en alto la palabra de vida.”

En la versión RV dice como “luminares” pero me gusta más la palabra estrella... Dios nos ve como estrellas brillando para Él... Hay dos sitios donde he visto las estrellas en todo su esplendor: en la Sierra de Cazorla y en Villar (Galicia). De hecho en este último sitio podíamos andar en la noche sin necesidad de linternas. Era precioso mirar al cielo y en medio de tanta oscuridad ver las estrellas brillando. En medio de este mundo oscurecido por el pecado, los creyentes somos puestos como estrellas en el firmamento. Algunos textos que contrastan las tinieblas y la luz: Efesios 5:8 “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” 1Tes 5:5 “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas...” 1Pedro 2:9 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;”

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Conclusión: No siempre hemos sido luces y estrellas: vivimos en un mundo donde hay luz y donde hay tinieblas, y o “eres un hijo de la luz o un hijo de las tinieblas”. - ¿Cómo puedes tener esta luz en ti?
Leamos 2ªCo 4:3-6 “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. “

Si miras a tu interior y no sientes el pecado que te separa de Dios, la luz de Cristo no puede resplandecer en ti... ya tienes tu propia luz. Pero si ves tu necesidad de limpieza y perdón y de tener una nueva vida, entonces la luz de Cristo podrá llenarte. Necesitas reconocer tu necesidad, confesar tu pecado y aceptar el perdón de Dios. Si ya eres creyente solo tenemos que estar bien aferrados a la fuente de nuestra luz que es Dios mismo. Tenemos que conocerle mediante la lectura de la Biblia y la oración. Mientras preparaba este estudio recibí un correo electrónico con un devocional de Margarita Burt, una conocida conferenciante bíblica, del que entresaqué lo siguiente: 3.- Pidamos la luz de Dios sobre nosotros. “Aparezca en tu siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos. Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos confirma” (Salmo 90:16, 17). “Es hermoso mirar a una persona y ver la obra que Dios ha hecho en su vida ... No hay mayor pena que pasar por este mundo sin dejar que Dios haga su obra en nuestras vidas. Este es el propósito de la vida, encontrar a Dios y que Él nos transforme. Cuando le conocimos, ¿cómo éramos? ¿Cómo somos ahora? Queremos ser tan cambiados que Dios sea glorificado en la obra que hace en nosotros, que sea una obra tan evidentemente suya que no quede duda alguna de que Dios está en nuestra vida...” Margarita Burt Termino leyendo la estrofa del himno del principio:

Brilla en el sitio dónde estés
Nunca esperes el momento de una gran acción, Ni que pueda lejos ir tu luz; De la vida a los pequeños actos da atención, Brilla en el sitio donde estés. Coro: Brilla en el sitio donde estés, Brilla en el sitio donde estés, Puedes con tu luz algún perdido rescatar, Brilla en el sitio donde estés. 4

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