LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

1

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

2

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

LA AFILADA NAVAJA
DE

OCKHAM

3

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

4

en defensa de los derechos del ciudadano de bien EDITORIAL LAMPEDUSA 5 .LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Ignacio Fernández Candela LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Contra el abuso policial.

así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos. 2010 Sobre la edición © Editorial Lampedusa.es ISBN: 978-84-613-8169-2 Depósito Legal: M-007941/2009 Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en las leyes. Sobre la obra y diseño de portada © Ignacio Fernández Candela. comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. Email: editor@editoriallampedusa. la reproducción total o parcial de la obra. queda rigurosamente prohibida. LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 6 .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 1ª. 2010 Maquetación :Lola Seivane Castillo Ilustración de portada:Rosa Andrés García (Ganesha). por cualquier medio o procedimiento. sin autorización escrita de los titulares de copyright. así como su contenido y/o el diseño de portada y contraportada. Edición: Barcelona 1 de enero de 2010.

cuyos espíritus todos viven en los españoles de bien. 7 . Dedicado con respeto y afán insoslayable de Justicia mayor. tal cual el demonio termina delatándose. a las victimas masacradas del 11-M y a sus familias. La sombra de los menos nunca oscurecerá la grandeza ni la calidad humana de la mayoría.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Dedicado con admiración y respeto a las mujeres y hombres de nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado. siendo los inocentes sacrificados por unos autores intelectuales aun sin conocer y que acabarán descubriéndose. por sus propias obras.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 8 .

y la luz se hizo. Napoleón Hill 9 . Génesis La verdad os hará libres. Jesús Toda adversidad lleva consigo la semilla de un mayor beneficio.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Y Dios dijo: Hágase la luz.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 10 .

Mi agradecimiento de todo corazón a Lola S. a Rosa Andrés García (GANESHA) por la magnífica labor de ilustradora y el privilegio de tener en portada su maravilloso arte. ha alentado mis días para lograr aquello que ella me facilita con el prodigioso ánimo de sus sonrisas. Castillo.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM AGRADECIMIENTOS Este libro. Todo corazón en su entrega. angelóloga y magnífica guía del espíritu. mi cuerpo sigue existiendo al dictado de una mente que resurge con nuevos bríos. se lo debo a Belén E. Agradecido eternamente a Andrés Martínez. a Pilar Ortiz. de quien fui privilegiado alumno para aprender la sencillez de la grandeza humana que tan excelentemente predica en las actitudes de las que soy eterno deudor. por el ejemplo de la capacidad en lo excelente que Belén fácilmente desempeña con sobresaliente personalidad y humilde carisma. de todo corazón. Adriana Morillo. con la condición inherente a los grandes personajes en la perseverancia que me ha impulsado con su ejemplo para alcanzar mis propios objetivos.. Navas. Mi agradecimiento. a mi espíritu. ante el mayúsculo tamaño de su sabiduría práctica y nobleza infinita de las que dejó impregnada. Gracias a mi familia por el sustento emocional y a mis padres por sus muchas dádivas personales que me han otorgado durante mi vida. como la vida misma. por siempre. alma noble que dignifica la capacidad del éxito desde la integridad y la valía personal. Gracias a su alma. Siempre seré un aprendiz de la dignidad humana. A ella debo mucho del excelente trabajo realizado en la maquetación de este libro. Maestro. án11 .

y a los amigos Policías y Guardias Civiles que me animaron para denunciar esta experiencia que ellos condenan. a Sada. y su marido Javier. Mariu. para superar la adversidad de un sino que he transformado gracias al ánimo de su inteligencia espiritual que tanto me alecciona. de Vicente por aquello de la ignorancia de sabios y discretos. Gracias a los excelentes compañer@s del foro Hayabusa.es. Es también agradecido mi corazón por la amistad privilegiada de Belén Az. ángeles hay en el Cielo al igual que en la tierra. siendo Candela39. Carmen y María de Gandía. a Rosa T. a Xaro B. Bellver por hacer comprender lo de “no deis perlas a perros y puercos…” y gracias a E. 12 . Soler y a su mujer. Ayudaron con su recta conciencia a que la retorcida de los otros no se saliera con la suya. Con todo agradecimiento a Doña Pilar de Luna Jiménez de Parga. Mi agradecimiento por el voto de confianza a Sergi E. por sus ánimos que tanto de vital aportaron en los momentos difíciles. Fueron razón importante para conseguir soportar el infierno. es todo aquello que mi alma admira. Eloisa. a Alberto de la Hoz Pamos. amiga del alma. como maestra. Gracias a los policías de la Comisaría de Chamartín que fueron prontos en denunciar la injusticia que se cometía conmigo y comunicaron que todo era un error. como así se hace llamar en círculos foreros. a Elisa por recomendarme a Alberto Pamos y ser amiga siempre . la milagrosa aparición de un ser excepcional que. Pérez por ayudarme a llegar. de corazón.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA gel siempre. De agradecer a los hermanos Vázquez por el ejemplo de búsqueda en el más allá cuando no saben encontrarse en su más acá. Pilar.

en Justicia verdadera. que me ha dado tanto. 13 . Gracias a la vida. a Dios. estos años de oscurantismo y criminal manipulación que sobrevinieron trágica.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Mi expreso agradecimiento a tanta gente que sigue luchando por una verdad escondida que compensará. como dice la canción. maliciosa e inesperadamente.

. De policías buenos y de policías malos.. nefastos CAPÍTULO 6……………………………………… Sobre la increíble e idiota capacidad deductiva de un párvulo armado CAPÍTULO 7……………………………………… Un bicho raro en un mundo extraño 14 16 20 30 38 58 72 90 104 .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ÍNDICE INTRODUCCIÓN……………………………… CAPÍTULO 1…………………………………… Cuando lo tristemente improbable puede convertirse en aquello que cambia la vida de las personas CAPÍTULO 2…………………………………. El espíritu policial al pie de la letra CAPÍTULO 3…………………………………… Hechos probados: una demencial pesadilla en nombre de la Ley CAPÍTULO 4…………………………………… No es placa todo lo que reluce ni policía quien se comporta como un criminal CAPÍTULO 5……………………………………..

Carta a los que saben la verdad del 11-M y la silencian APÉNDICE………………………………………… Documentación referente al caso 118 148 174 198 218 228 15 .. El peregrinaje por la tierra maldita de la Justicia CAPÍTULO 10…………………………………….... Paseo triunfal por la tierra bendita de la Justicia verdadera EPÍLOGO…………………………………………. Una cuenta atrás en defensa de la propia vida y un parásito arrimado a la desgracia CAPÍTULO 11…………………………………….LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 8……………………………………… Reflexión carcelaria sobre la cruel estupidez humana CAPÍTULO 9……………………………………….

Este libro expone las amargas vicisitudes del abuso policial sufrido en primera persona. es una realidad que puede suceder a cualquiera.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA INTRODUCCIÓN E n la vida se cuenta con la suposición rutinaria de la normalidad. se advierte sobre las insuficiencias de la autoridad policial y la violación de un Código Deontológico de abogados sin escrúpulos. que aprovechan el desconocimiento de la Ley al pie de la letra para lucrarse ilícitamente de sus confiadas víctimas. sobre todo para una persona que jamás tuvo un roce con la Justicia y es acusado falsamente para que se encubra un error de las autoridades. Ante la confluencia de hipótesis la más sencilla es la cierta. podía haber sido premisa esencial para entender la complejidad de las actitudes humanas. provocada por el abuso policial. La navaja de Ockham es un proceso de razonamiento lógico postulado por Guillermo de Ockham en el siglo XIV. un 9 de Marzo del 2009 comenzaron a gestarse las líneas de la presente obra. Una detención ilegal. El daño de esta circunstancia es muy sufrido por las muchas consecuencias que se soportan. 16 . Esa explicación de lo sencillo me sirvió como defensa para poder enfrentarme al dificilísimo caso de una falsa acusación imputándome un delito. Asimismo. Sin saberlo todavía. Denuncia la mala fe de algunos individuos con placa que infringen las leyes con la aparente impunidad de una soberbia inadmisible y dañina. sin embargo no podemos olvidar que la rutina de muchos es la tragedia y el sufrimiento… La experiencia cotidiana nos expone a olvidar que cualquiera de nosotros puede vivir una pesadilla cuando menos se lo espera.

Una intención mayor preside cada página y es la decepción por las actitudes de lo humano. a jueces que dictan justicia al arbitrio de un desequilibrio emocional rayano en lo vergonzante. estancado el hombre en las mismas carencias por la dureza del corazón. en esta especie de tiempos apocalípticos que vivimos.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Del mismo modo deja en evidencia. ya sea en el espacio de lo nacional o de la situación mundial. con criterios personales repugnantes. Sensibilizado por una experiencia tan nefasta para la ingenuidad antaña. 17 . en esa costumbre prolongada del desatino moral y constante al que asistimos de manera impertérrita. así nos las den todas en el mismo sitio y sin rechistar. de modo antitético. el relato de mi experiencia. también agradece la existencia de otros jueces meritorios en el empeño de otorgar Justicia verdadera. capaces de menoscabar la libertad de los enjuiciados incluso tomando decisiones por influencias políticas. abarco en estas líneas la sórdida historia de una Humanidad abocada a la desintegración paulatina de los valores. por esa visión de la parcialidad. Allá donde alcanza la vista se perciben oscuros presagios de incertidumbre. serán vulnerados los derechos con absoluta impunidad y total indefensión y ésa es triste certeza a tenor de la observación detallada de los acontecimientos que a nadie parecen escandalizar. la de creerme defendido como ser humano con derechos. Padecemos tiempos en que la Justicia es menos ciega que nunca en la España democrática y. De continuar así. Nadie es ignorante de las dificultades. De nada sirve una inteligencia evolutiva. con sobresaliente intuición y criterio moral del todo encomiables. los ciudadanos pueden quedar indefensos ante jueces sin escrúpulos. Este libro no pretende ser amable -no vivimos épocas afablespero sí solidario al pretender evitar que pueda suceder lo mismo a cualquier desavisado inocente.

extraña y mezquinamente. como ciudadano de bien en una rara España de tiempos oscuros. un descreído sobre la capacidad humana para resolver los problemas que a nivel mundial ha generado tanta necedad histórica de cuyas lecciones nada se ha aprendido. como víctima del error y de la brutalidad policial. si bien pasan inadvertidos. seguramente. si no estuvieran protegidos por una maraña de desvergüenza manipuladora y prevaricadora cada vez más evidente. pero todavía queda la esperanza de la resistencia. Mi circunstancia personal. Soy. En Madrid. víctima de un sutil latrocinio con el beneplácito de los mismos españoles. Ante el abuso policial y la mala fe cabe la defensa y esta experiencia vivida en la que se atropellaron mis derechos inalienables. definitivamente. el derecho a defenderse de tanta enfermedad que se extiende como una plaga inexorable contra la libertad del individuo. a 1 de Septiembre de 2009 18 . Somos y tenemos lo que merecemos. me ha mostrado aspectos que. la democracia de un país que es una sombra de lo que fue durante treinta años. es un reflejo de la tendencia degenerativa que durante estos años ha horadado. Ésta es la historia de un descenso a los infiernos y las claves y directrices para salir de él y volver a respirar el puro oxígeno de la libertad… mientras aun la haya. Soy un firme creyente de la decadencia de un país español convertido en carnaza para farsantes.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Cabe decir que la independencia del poder judicial está ya en permanente entredicho por el advenimiento de politicastros que. deberían ser los primeros en estar en el banquillo de los acusados. han de ser conocidos por las gentes honradas para que no tengan que padecer la pesadilla que apareció de la nada una noche de lo cotidiano en que regresaba tranquilamente a mi casa.

desastres naturales. N unca he sido ajeno a las tragedias del mundo. a esos instantes en que se inicia una nueva percepción de la vida para los afectados con una extraña sensación de irrealidad que percibe la mente. pesadillas por sorpresa como lo es también un abuso policial provocado. Su cara desencajada era un rasgo que desconocíamos de la realidad de nuestras rutinas. Accidentes. homicidios. La mirada resplandecía con un brillo doliente e irreal. atentados. Poseemos en nuestros sentidos de supervivencia unos mecanismos de defensa que nos impiden asimilar conscientemente el grado de nuestro sufrimiento cuando éste aparece sorpresivamente. posee en su mirada un extraño brillo de incredibilidad mezclado de vacío y dolor… De haberme podido ver aquella noche de 9 de Marzo del 2009 frente a un espejo. La gente que padece el shock traumático de una circunstancia difícil de asimilar.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 1 Cuando lo tristemente improbable puede convertirse en aquello que cambia la vida de las personas. seguramente hubiera podido reconocer la mirada de aquella chica que entró hace años por la puerta exterior del chalé donde nos encontrábamos. igual que el de los criminales. acentuando con una expresión extraña de 19 .

Nosotros no podíamos saber que habíamos escuchado los tiros que acabaron con la vida de una adolescente de diecisiete años. todos los chicos amenazados habían huido y sólo importaba controlar que el atacante no decidiera matar a nadie que estuviera alrededor. vació otra descarga contra la cabeza quedando la niña bañada en un charco de sangre que había salpicado a todos. Ignorábamos que un ex novio se había presentado en la cabaña abandonada donde los amigos y ella celebraban su cumpleaños. Arrinconó a todos con amenazas de muerte y mandó tumbarse boca abajo. pero ahondados en la plácida rutina del solaz merecido ninguno sospechó nada grave al respecto. para tener vigilado al criminal y evitar que pudiera hacer más daño. el miedo es una constante emocional que hay que vencer sin experiencia 20 . Insté a que entraran todos al chalé porque el asesino estaba a veinte metros escasos doblando una esquina y opté por asomarme. Raro era que alguien cazara a unos 20 metros del lugar donde nos encontrábamos. ―La ha matado. la ha matado. ante el mudo terror de aquellos testigos de la muerte de su amiga. arrastrado. Ciertamente. la ha matado. En tanto. Cuando oímos el segundo nos intranquilizamos momentáneamente. la ha matado… Un cuarto de hora antes habíamos escuchado el sonido sordo del disparo de lo que parecía una escopeta de caza.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA terror el dramatismo de sus palabras repetidas con ritmo hipnótico: ―La ha matado. la tragedia formaría parte de su recuerdo indeleble de los segundos en que la vida de una persona se transforma por completo. A sangre fría disparó a la espalda de la chiquilla y momentos después. Nos había extrañado que sonara un escopetazo en una zona de turismo veraniego en la costa de Alicante. Cuando sucede algo tan trágicamente sorpresivo. la ha matado. Su mirada era la de alguien que no daba crédito a lo que había vivido.

Al cabo de unos minutos escuché aliviado las atronadoras sirenas de la Guardia Civil y de la Policía. Es una peste como una enfermedad degenerativa cuyos orígenes enraízan con una moral mezquina y manipuladora. Verdaderamente en este mundo todo es posible y sólo lo sabemos cuando se experimenta aquello que se cree erróneamente en la vida de otros. en ocasiones con impunidad. poco supuse que unos “defensores de la Ley” me iban a procurar una experiencia infernal que me pudo costar la vida. nefastos agentes indignos del trabajo que dicen realizar. ¿Qué es el abuso policial en un Estado de Derecho? un vergonzoso crimen escudado tras la excusa de una ley propia que practican. Permanecí tumbado. Es una impresión psicológica distinta la que resulta porque lo que se vive es completamente ajeno a las rutinas de la normalidad. en que regresaba una madrugada del lunes hacia mi casa. Nada imaginaba que. Aquella noche. en plena gota fría de la costa levantina. esperar. Tal sensación de irrealidad experimenté cuando he auxiliado en accidentes durante mis casi treinta años de conductor o cuando he visto un tifón venir hacia mí. observando al asesino con la escopeta al hombro. se iban a convertir en enemigos a los que combatir por esgrimir actitudes criminales en nombre de la Ley. aquellos que velan por la seguridad de los ciudadanos honrados. En realidad nadie está exento de vivir esos momentos en que uno cree sumergirse en una pesadilla provocada por quien menos se puede. llevándose todo por delante. en teoría. acelerar hacia mí y pasar de largo a toda velocidad. quienes sumergieron en luces azules aquel paisaje de muerte que antes lo fue de divertimiento y calma.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM previa mientras la mente queda lesionada inexorablemente durante la vivencia extrema. Se 21 . hasta que le vi abrir la puerta del coche.

pero la vida es imprevisible y nunca se sabe donde acecha ese peligro que puede convertir una apacible vida. corruptamente. Somos vulnerables como seres unipersonales. Nunca se sabe cuando puede suceder. desenvolviéndonos con pericia para evitar muchos males que afectan de continuo a nuestro prójimo. que proviene de algunos miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado de los que cualquier ciudadano inocente puede ser víctima. siempre caben en la exigua posibilidad de los ingenuos que se sienten exentos de 22 . La vida es un inmenso espacio de experiencias donde todo es posible. aislada eso sí. Sin embargo nadie está exento de sufrir uno de esos males que tendemos a mirar de reojo con el temor de que puedan afectarnos. donde unos parecen enfrentarse a unas dificultades que otros no padecerán. Es alarmante comprobar que a la dureza propia del día a día se puede sumar una amenaza. los policías convirtieron en criminal intención. Algo muy imprevisible son los accidentes. Es la existencia un campo de tragedias con las que aprendemos a convivir. Me crucé con ellos por un inoportuno accidente. La oportunidad de vivir conlleva muchas suertes. Recuerdo el cinismo de aquellos que transformaron en instantes mi vida por un accidente circunstancial que. en una pesadilla con visos de irrealidad más propios de un mal sueño que de una existencia real. en ocasiones muy desiguales.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA produce por accidente con los ciudadanos inocentes y puede conllevar tragedias con final de cárcel para la víctima o incluso muerte. si bien aprendemos a convivir con un colectivo del que no podemos prescindir y que forma parte del entorno circunstancial donde evolucionan nuestras vivencias. Transitamos por ella como testigos de muchas vicisitudes ajenas y nos conformamos con que las desgracias no se ensañen con nosotros mismos.

Así es que hemos de pasar por la amarga experiencia de la muerte que todo lo transforma en lo propio y lo ajeno. Accidentes como acontecimientos inesperados que transforman lo cotidiano en un infierno alimentado por una ansiedad que mina al ser que la soporta. en tanto la vida se extingue en la persona que lo sufre. También hay quien se acuesta para dormir y no vuelve a levantarse jamás. Ciertamente. Nadie puede sustraerse al riesgo de convertirse en un enfermo crónico dada la naturaleza humana en directa confrontación con elementos ofensivos que pululan en el mundo. Lo imprevisible hace mella en lo predecible. todavía pueden acontecer circunstancias que hagan más difícil contender en el día a día de la lucha rutinaria y enrarecer hasta la angustia el despertar de cada mañana. El entorno de los seres queridos experimenta el dolor del sufrimiento en aquel a quien se quiere. Definitivamente.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM sufrimientos que implican a los demás en la lotería del infortunio. la vida es una dura transición donde todo es posible para bien o para mal. con un carácter degenerativo en muchas ocasiones harto curioso. En un mundo de por sí muy competitivo y agresivo. a cualquiera le puede suceder una de esas tragedias que marcan un antes y un después en la experiencia de un ser humano. Son enemigos microscópicos los que libran batalla con el sistema inmunológico hasta que lo vencen. sin pronto alivio de esperanza y con un oscuro horizonte destructivo al cual encaminarse. La enfermedad en sus diversificadas manifestaciones. Nadie escapa al hecho intrínseco de la extinción y se aprende a convivir lo más cómodamente posible sin pensar en esa lotería de cierto “premio” que a todo el mundo tarde o temprano ha de tocar. puede dar esa dimensión de lo irreal a quien la padece. Tampoco se sabe cuando se sufrirá. porque todo lo que es un mal y sale de lo cotidiano rompe el esquema de vida 23 . víctima de un ataque cardiaco.

sufren el desgarro visceral de la criminalidad en las calles. sabe de esas tremendas percepciones de irrealidad que marcan irremisiblemente a quien lo vive. Asusta aquello que se sale de lo normal si es capaz de afectarnos y romper el equilibrio de lo previsible. El desorden y la anarquía pueden ensuciar la buena imagen de un trabajo policial al que muchos se entregan con vocación de servicio y ayuda a sus semejantes. Nadie puede imaginar cómo su mente puede aceptar la injusticia visceral en su vida hasta que se es víctima de tal injusticia. peligros que acechan y que aprendemos a observar como rutinarios por la simple razón de que los pensamos muy lejanos de nosotros… hasta que nos muerden con acerados colmillos y desgarran ante la incredulidad amarga de que nos pueda pasar algo así . Son la Policía y las Fuerzas del Orden quienes velan con profesionalidad por los seres indefensos y las gentes honradas que.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA con el que se pretende el orden y el concierto de lo normalizado. pese a todo. 24 . Sólo quien ha experimentado el agrio momento de esas sensaciones de irrealidad. Poco se supone la anormalidad hasta que sobreviene. Más execrable es cuando su origen está en la corrupción de agentes del Orden. Nadie puede ponerse en el lugar de las personas que pierden a sus seres queridos mediante la infame violencia del crimen… sólo quien lo soporta. No obstante vivimos rodeados de peligros tan consistentes como la enfermedad y los accidentes. Poco puede imaginarse un ciudadano normal que unos agentes se conviertan en enemigos criminales a los que combatir en lucha por la propia vida. puede creerse en la certeza de unas impresiones que otros muchos desconocen. Ley de toda vida es seguir caminando en el duro sendero de la supervivencia y muchos son los mermados por circunstancias que lastran irremediablemente a quien vive dichas injusticias.

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM La brutalidad policial por errores tiene mucho de accidente. amenazado por doce pistolas que apuntaban a mi cabeza después de una persecución donde un coche intentaba arrollarme mientras yo huía a bordo de una motocicleta de alta cilindrada. además de equilibrio mental. en aquellas personas que desempeñan una labor policial al servicio de la ciudadanía. 25 . marcó el antes y después en la vida con apariencia de irrealidad porque la cárcel no es espacio para quien no delinque… No. Es además sorpresiva. La embestida fue salvaje. Ese día mi vida estuvo pendiente de un hilo en una especie de laberinto del Minotauro donde creí que no había salida. de enfermedad y posible tragedia en la vida de las personas que la sufren. Lo sé bien por propia experiencia que jamás pensé contarla en mi haber de ya dilatada vida. Así fue que nunca supuse un día que pudiera estar en peligro de muerte. Tal fue el desconcierto generado por unos agentes que me confundieron con un peligroso atracador y como a tal me trataron. tampoco debe serlo para quien la representa sin desechar la prepotencia. tampoco supuse que un día tuviera que padecer la triste experiencia de ser encarcelado en un claro caso de detención ilegal. Es previsible la normalidad en el ejercicio policial hasta que sucede ese “accidente” en que nada es lo que parece y esos aparentes defensores de la Ley se convierten en una enfermedad para la sociedad que debieran defender. El sistema inmunológico que me proporciona un teórico Estado de Derecho fue brutalmente vulnerado y mi dignidad gravemente dañada. como todo diagnóstico de una malignidad. Le pudo pasar a cualquiera. en que se inició mi pesadilla. cuando se manifiesta mina inexorablemente las defensas del individuo que es inmerso en el dolor sin paliativos. Los defensores de la Ley están para hacerla cumplir y se supone formación y pericia. La Ley no es algo ajeno de quien la cumple con la integridad de un ciudadano que se sabe defendida por ella. Ese día.

Lo verdaderamente terrible de esta experiencia. en defensa de los derechos inalienables de la ciudadanía. alertando sobre algunos miembros policiales que enturbian la excepcional labor de Ley y Orden que desempeñan los verdaderos héroes cotidianos de nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado.que me ha mostrado la cara oculta de una policía indigna de llevar una placa en representación de la Ley. por ser la estupidez una falta letal en quien desempeña labores policiales con irresponsabilidad y menosprecio a la vida de sus semejantes. 26 . Cualquier persona honrada puede ser destruida por el abuso policial en estos tiempos convulsos que vivimos en los que. cualquier ciudadano de bien puede ser perjudicado por un accidente que le mezcle en coincidencias capaces de convertirle en sospechoso y ser tratado como tal con absoluta indefensión. pueden resultar fatalmente dañados por los errores policiales. nace mi deseo de Justicia verdadera. fruto de la impericia de algunos agentes y.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Aquella noche me encontré de bruces con el accidente circunstancial que provocó un infierno en mi vida y con la enfermedad personalizada en miembros de la Policía Nacional. un hermano y hermana. inmolados literalmente para ocultar dichos errores con voluntad de mala fe. son necesarios una Ley y un Orden en defensa de la sociedad amenazada por la delincuencia extra policial. cualquier persona honrada puede ser víctima propiciatoria de una enfermedad armada con pistolas. un cónyuge y un amigo. un hijo o una hija. una madre.es comprender que nadie está a salvo de estas actuaciones destructivas y que cualquier persona puede ser víctima del accidente. cualquier persona. más que nunca. de la enfermedad mental de algunos miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y hasta de la muerte provocada por uno de estos desalmados. De una injusticia visceral provocada contra mí. un padre. lo que es peor. cuyas dañinas actuaciones fueron criminales.

que encadenadas provocaron aquel infierno de injusticias del cual he quedado exonerado de toda responsabilidad. para explicar con sencillez cada vicisitud. Es “La afilada navaja de Ockham” una alusión a mi defensa final antes de dictarse sentencia – acusado con falsedad para solapar una detención ilegal. Con esa afilada navaja se han herido los policías cuyas carreras están en el filo de lo evidente. presentada en el Juzgado de Instrucción. 27 . tenga final de previsible y ejemplar Justicia. si no axiomático. dada la sentencia absolutoria que ha dejado clarificado todo para que mi denuncia contra ellos. a merced de gentes sin méritos para hacerse llamar agentes de la Ley que.cuando argumenté que tal proceso de razonamiento era el más acertado. si un día topamos con la imprevisible mala suerte de estar en un sitio equivocado.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Dado el incremento de casos de abuso policial y errores policiales encubiertos con actuaciones deleznables de algunos agentes. paradójicamente. En mi caso personal no hubo ley pero sí Justicia que ha puesto a estos policías de la corrupción en el banquillo de los acusados. son los primeros en infringir con impunidad. es de rigor denunciar mi propia experiencia como ejemplo del peligro potencial al que estamos subordinados las personas honradas. de tantas. después de ser absuelto yo de las falsas y graves acusaciones con que pretendían encubrir una detención ilegal.

igual que cualquier ciudadano. me privó de mi libertad falsamente acusado y convertido en víctima propiciatoria. mediante sentencia ejemplar y de modo preventivo para evitar peores males con la continuidad del atropello contra ciudadanos de bien.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA CAPÍTULO 2 El espíritu policial al pie de la letra A nte la experiencia del abuso policial sólo cabe la defensa visceral contra la corrupción de agentes que debieran cumplir con los preceptos de la ley. han de ser expuestos a la punición de sus faltas. infringiendo aquellas leyes con las que todos cumplimos. incluso con el riesgo de privación de libertad. He quedado muy sensibilizado con el advertimiento de mis lóbregas horas en que una detención ilegal. Cuando los policías actúan con oportunismo. Todo para encubrir un 28 . La dureza de la experiencia vivida. me ha hecho comprender que mis derechos como cumplidor de la Ley no han de ser jamás menoscabados por gentes que se creen permitidos para ejercer autoridad. con la excusa de una placa y el arbitrio de la prepotencia. violenta y surrealista.

abusadores con placa. privación del permiso de conducir durante tres años y. He de confesar que el cariz de los acontecimientos. se puede contraponer la defensa de la inocencia. Existe justicia. Así reza la sentencia absolutoria a mi favor después de quedar en evidencia las mentiras de los policías. Así fue en mi caso pese a tener todo. el añadido por la fiscal. Porque. En mi caso. literalmente hablando. en los que la justicia desvela las manipulaciones de agentes de la ley con demérito profesional. es motivador porque en mí profundiza el deseo de la justicia verdadera después de padecer lo que fue aparente injusticia que pudo quedar impune ante el principio de veracidad. confrontó con las aranas miserables de cuatro policías y la jueza advirtió en mis palabras una integridad que fue referencia clave para mi absolución. Dicho principio de veracidad. al principio. en mi contra. hoy expuestos a inhabilitación de tres a seis años. Las penas contra mí que se solicitaban. Como bien se sabe: “hecha la ley. con todos los visos de caer sobre sus cuellos. 29 . a modo de espada de Damocles.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM error de dimensiones brutales por el agravamiento de la mala fe implícita que conllevó la actuación de mis antes verdugos policiales. hecha la trampa”. si no de por vida. a priori. además de colgar sobre ellos penas carcelarias. mediante falsa acusación. otorga una presunción de credibilidad. de privación de por vida de mi permiso de conducir. la verdad de mi corazón. ante ese principio de veracidad. Mal asunto que un miserable posea una deferencia así con un desorden moral en el desempeño del deber. eran de un año y seis meses de cárcel. frente a cualquier ciudadano que no porte una placa en representación de la Ley. ahora convertidos en culpables ante la Ley “por una acusación gratuita que pretende menoscabar los pilares en los que se asientan los fundamentos del Derecho Penal”. un canalla en representación de esa ley puede usar el principio para infringirla.

se ven envueltas en trances donde los policías actúan como auténticos criminales. mal denominada en ellos.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Absuelto de toda culpa y denunciados por mi derecho a defenderme como ciudadano. Sufrí el maltrato físico y psíquico inherente a una privación de libertad. Es verdad que podemos ser dañados por criminales. pretendieron criminalizarme para solapar la confusión y no dudaron en mandarme a la cárcel después de manipular la realidad en un parte policial pernicioso para mí. Mi caso es un ejemplo espectacular de tantos que revisten aun más gravedad con tremendos maltratos físicos que algunos practican en el recinto de una comisaría. Mi experiencia revindica la certeza de que existe defensa contra el abuso policial y mi intención es sensibilizar al respecto sobre una realidad que subyace en las calles con policías indignos que no dudan en destruir la vida de los ciudadanos honrados. violentamente confundido con un peligroso atracador. 30 . cuando provocan daños en el desorden de la función. pero hemos de estar prevenidos y conocer nuestros derechos ante la posibilidad de que un abuso policial. inopinadamente. a sabiendas de que era inocente ¿En qué se diferencia una actitud así de la del asesino que maltrata y veja a su víctima y acaba matándola para evitar que hable y le delate? En nada. policial. Fui detenido. con la impunidad que otorga el aislamiento del preso entre las cuatro paredes del dominio en la imposición. En vez de ser puesto en libertad. conminado y maltratado hasta que se descubrió la confusión. hoy son otros los que ven la perspectiva carcelaria. Existe esperanza para salir del laberinto en que sumen algunos matones con placa a personas que. decida complicarnos la vida y sumergirnos en una pesadilla de daños irreversibles.

Expresado en román paladino: al cuerpo policial accede quien le viene en gana. es fácil deducir que no se filtran personajes dañinos en las pruebas de acceso a la carrera policial y. A las contracturas provocadas al esposarme sin ofrecer resistencia. a la parestesia de mis manos retorcidas contra mi espalda. afortunadamente. apuntado por una docena de armas a mi cabeza. precioso tiempo en que fue detenido uno de los atracadores con el que me confundieron. a la tristeza indignante de dejar mis enseres en bolsas de plástico y tomar mis huellas dactilares abriéndome una ficha policial… A todas estas vejaciones más los peligros vividos antes de la detención. me obliga a preguntarme sobre la base moral de personas que no están capacitadas para defender la Ley y observo. golpeado con un culatazo de pistola en la nuca. descabalgado de mi moto en parado y a empujones. Dada la magnitud de la falla moral del que es abusador policial. amenazado “con darme de hostias hasta que no me reconociera la madre que me parió”. a tenor de otras personas que han quedado mal paradas después de un fortuito encontronazo con gentes inmerecedoras de pertenecer a las Fuerzas de Seguridad del Estado.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Yo sé que no fui apalizado por cuestión de tiempo. actualmente. 31 . a la humillación de ser detenido en medio de la calle. hematomas y dolores fruto de una brutalidad que. Todo lo anteriormente descrito. Me creo pues afortunado ante el infierno ya conocido del abuso policial. degenerando la seguridad con la que deberían estar cubiertos los ciudadanos que no infringen las leyes. con detalle crítico. se hubieran añadido contusiones. no llegué a padecer literalmente “salvado por la campana”. ello puede ser debido a que es sencillo opositar y conseguir plazas sin otros requerimientos que exigieran mayor competitividad. los procedimientos falibles en que son elegidos los elementos policiales que luego serán un problema para el mismo Orden que debieran defender.

Fui un invitado de lo más formal pero muy incómodo después para los policías que decidieron incriminarme. la realidad dista mucho de la imaginación de unos guionistas que parecen no conocer la cara oculta de la vergüenza.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA No es admisible entregar una pistola reglamentaria a quien no actúa mediante proceso de razonamiento. y figurando como un peligro potencial por no estar basado en la integridad personal el desarrollo de un trabajo donde la prudencia ha de ser crucial. del mismo modo. en calidad de injusto detenido. de las bondades y noblezas del desempeño de lo policiaco. sería el buen trato a un detenido tal y como argumentan los filmes o los capítulos de interminables series que nos conciencian. una vez aclarada la confusión. lo que se cuece y escuece en un recinto policial. un policía ha de saber distinguir entre el criminal y un inocente y eso parece una 32 . con falsedad. se me dejó ver por un ventanal al atracador detenido. Me consta cómo puede ser tratado un presunto criminal porque. la que supone para muchos agentes honrados contar entre sus filas con gentuzas que sin placa serían sociópatas más que elementos de sociabilidad. Sé. Un delincuente. para evitar las responsabilidades de una detención irregular. Quien delinque daña y es obvio que no puede tratarse con miramientos a quien no mira por la vida de sus semejantes y actúa maliciosamente para conseguir sus oscuros intereses. Con todo. hasta la saciedad. por ser impulsivo en los mal asimilados métodos. se expone a ser respondido en la misma medida de coacción. Pero. no obstante los policías se preparan para combatir el crimen y no puede haber ligereza cuando se arriesga la vida en una confrontación ante lo criminal. cuando esgrime un arma. quien se balanceaba al borde de una silla con la cara convertida en un hematoma y la conciencia perdida en no se sabe qué sonados limbos de la indefensión. Cierto es que la labor policial rayana en lo ideal.

dada la proliferación de víctimas. ha de erradicarse mediante el castigo judicial. afortunadamente. Como español fui vilipendiado. menoscabado en mis derechos privativos de ciudadano respetuoso con la ley. Pero el error policial es una constante en la lucha contra la criminalidad y tal supuesto accidental está reconocido en todas las dependencias policiales. el joven Menezes hubiera sido anatemizado pero. casi siempre hay alguien que defiende la memoria de sus seres queridos. e incluso penal. inmediatamente el inocente ha de ser puesto en libertad e informado de que su derecho es poder denunciar por vía administrativa. Indignante fue la actuación policial en Londres. Cuando se produce un error. si cabe criminalizarlo. más habitual de lo que tendemos a creer. De haber sido posible. con el fin de evitar que se repitan estas canalladas que o bien acaban con un inocente en la cárcel o con un pobre acribillado a balazos y. el atropello dirigido contra 33 . vivir una pesadilla de estas dimensiones surrealistas obliga a conocer esos derechos que la mayoría desconoce porque parece que algo así solo sucede a los ajenos. cuando los homicidas imprudentes salieron sin cargas judiciales después de la “brillante” operación. A mí me podían haber matado y seguramente culpabilizado. masacrado en cuerpo presente con todo tipo de descalificaciones desvirtuando la realidad. Más vergonzante fue la impunidad que rubricó la Justicia. No hubo madre que reconociera la cabeza baleada de su hijo después de la actuación policial. cuando confundieron a un inmigrante brasileño con un terrorista suicida debido a su gran parecido facial. Fui detenido salvajemente y a punto de ser acribillado de haber intentado sacar mi cartera para identificarme durante la confusión ¿Qué hubiera sucedido de haber sido yo un inmigrante? Sí.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM asignatura pendiente que.

en el vestíbulo del Juzgado de Instrucción tuve enfrente a aquellos “chulos con pistolas” a los que miré detenidamente. la jueza. puede reprochar nada y con la misma actitud me presento en este Tribunal para defender con pruebas mi inocencia. cual Querubín de Justicia. En mi juicio yo era consciente de que tal principio de veracidad de los cuatro policías que mentían era el baluarte de la fiscalía para condenarme. Algo que se ignora entre los ciudadanos de a pie es que la Justicia mide por el mismo rasero a ciudadanos con placa y sin placa. paradójicamente. El principio de veracidad que se presupone a los agentes puede verse revertido si un ciudadano en su defensa demuestra que se miente. yo deseo contraponer unas palabras pronunciadas por Charles Thomson Rees Wilson. para resarcirme de la indignante curiosidad que me producía estar ante aquella imagen conjunta de corrupción policial. con 34 . bajo ningún concepto. En esa perspectiva expresé: “Ante el principio de veracidad del que hacen uso estos policías para. se alineó conmigo e hizo entrar a cada policía para interrogarlos. argumenté sobre ese principio de veracidad que pretendía socavar la verdad de mi versión y consumarse el atropello con mi condena. Ni uno solo de los policías que fueron testigos de mi conducta. premio Nobel de Física en 1926: LA CONDUCTA ES LA ÚNICA PRUEBA DE LA SINCERIDAD DEL CORAZÓN. pues estarían incurriendo en un delito. intentar engañar a su Señoría. Una vez relatado todo el surrealista y tremendo caso de mi argumentación. Antes de entrar en el Tribunal. Son derechos de defensa que conocen los agentes de la ley y que no pueden vulnerar.” Mi situación en desventaja requería de imaginación y sinceridad a partes iguales y esa ecuanimidad en la actitud fue rentable para mi salud física y mental.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA su persona. Una vez ante la jueza.

Así sea el Espíritu Policial al pie de la letra y con clara caligrafía para que. que pretendan encubrir sus torpezas martirizando a sus presas de inocencia.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM toda severidad. Se pueden cometer fallos e igualmente se pueden subsanar. un Estado de Derecho es virtualmente una fortaleza para defenderse de aquellos que. debe ser condenada y dirigida a la cárcel donde expiar culpas que en nada difieren de la de los criminales sin representación policial. Siendo así que el Espíritu de Justicia prevalece. Un espíritu policial meritorio y al que los ciudadanos de bien nos debemos con toda gratitud. 35 . con placa. imperan con normas inmorales con el mismo carácter criminal con que delinquen aquellos que no son ellos dignos de perseguir. No me cabe la menor duda de que si hay espíritu de justicia. Lo que no resta un ápice a la actuación contundente de la Justicia cuando el abuso se evidencie más allá del error policial. sólo cabe la defensa a ultranza porque es la vida misma lo que peligra en todos los aspectos y a cualquier persona se le puede complicar la existencia con la malintencionalidad de criminales. perteneciendo a él. Pero. si no se sabe rubricar tal dignidad. Porque La bajeza criminal. incurriendo los confiados necios en múltiples contradicciones. sea la denuncia y la condena la escuela donde rescribir la historia personal de estos vergonzantes criminales sin Ley. ante la mala fe. de quien aprovecha ser defensor de la Ley para violentarla con arbitrariedad repugnante. lo hay igualmente en lo policial.

camiones de regadío en pleno invierno. regueros de agua de aspersores en rotondas de asfalto liso y un largo etcétera que provoca accidentes sin ningún cuidado de los organismos competentes. Madrid es una jungla de asfalto y de multiplicados riesgos si se circula en motocicleta. grietas a los largo de la trazada de una curva. según el maltrato físico y psicológico al que fui sometido. Con razón se asocia lo noctarniego con lo impreciso y desconcertante.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA CAPÍTULO 3 Hechos probados: una demencial pesadilla en nombre de la Ley. Así fue propicia aquella madrugada para sumergirme en una crisis de identidad donde no iba a ser nadie. Evidente es el lamentable estado de la calzada con baches impracticables. A toda la incompetencia de los miserables que no arreglan desperfectos ni previenen incidentes. L a noche posee ese contraste pardo que no distingue gatos ni al parecer personas. ha de sumarse la mala leche nacional de la que el español presume desde tiempos inmemoriales. 36 .

un grave cáncer de desorden moral que una noche de mi vida me atacó con inusitada virulencia. Las medidas punitivas son los recursos de los inútiles que no saben gobernar y desde hace años sabemos cómo las gastan los vergonzantes responsables para disimular. por 37 . se erigían en saqueadores legales de los derechos y dineros de los sufridos ciudadanos. errores de bulto como un tumor maligno que rastrea las calles y se manifiesta con toda vileza cuando menos se espera. No.aun pretenden convencer a los incautos de que subir los impuestos redunda en el beneficio de todos y gusta. además de la animadver-sión de los ignorantes y malintencionados. cuando ya han abocado a un país a la ruinaprobablemente como objetivo político con oscuros fines. mediante la imposición. que convierten en una odisea ser motorista en un país donde la inepta administración pretende criminalizar al usuario. como la enfermedad… como un cáncer cuya única curación es operar y extirpar. el desorden y el caos donde desembocan las malas gestiones. Incluso. Así de dañina es la policía corrupta -contraria de la benignidad de la óptima Policía. Poco sospechaba que me quedaba corto en mis impresiones a falta de vivir una experiencia cuando. pretendieron destrozar mi vida para solapar errores de bulto.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM No es el hecho de trasladarse en un vehículo de dos ruedas lo que incrementa la peligrosidad de la conducción. encubriendo la inutilidad de los que deberían velar por la seguridad del ciudadano… y los guardarraíles descuartizando inocentes. A pesar de los ineptos denuedos por denostar y criminalizar a los conductores de motos. lejos de solventar problemas. criminales con placa. Hacía tiempo que comentaba sobre la impericia sórdida de unos dirigentes encargados de la seguridad vial que. majaderos. sino la chapuza nacional de los dirigentes. Además de ruines. no es pecado ni delito todavía circular en motocicleta por una gran urbe como Madrid.

No es delito ni pecado trasladarse en moto por Madrid pero sí peligroso y aun más de madrugada donde el color de lo pardo se confunde con una noche de aquelarre. como una enfermedad. esa madrugada fue la casilla del laberinto la que sólo jugué en el particular juego de la Oca que me deparaba el destino porque. Muy de lamentar es la existencia de estultos personajillos en los puestos de dirección. donde una buena gestión de seguridad es procedente y necesaria en un país donde lo improcedente es moneda de cambio administrativo al precio de las vidas de inocentes desprotegidos. mi cuerpo habría quedado abatido en la acera de una calle que me fue familiar durante décadas y que aquella 38 . en Francia. Sin embargo no existe una formación vial en España adaptada al motorista como. Allí los automovilistas son respetuosos en extremo con los motoristas y facilitan las maniobras cuando unos y otros pasan. como un acontecimiento imprevisto a sólo diez metros de la puerta del garaje. Aquí. A Dios gracias. cuando los demonios esperan agazapados tras las vastas esquinas de lo inesperado. es la persecución vergonzante y el saqueo sistemático al contribuyente lo que predomina. con las mismas sensaciones de irrealidad que parecen alertar al cerebro con el fin de asimilar las malas experiencias. Esa noche sería de pesadilla. fruto de la incompetencia administrativa. por ejemplo. Aquel infierno surgió como un accidente. Mi circunstancia es comparable a ese juego de la Oca donde. se cae en la casilla del laberinto… un dédalo profundo y oscurantista donde todo puede suceder en manos de malhechores sin escrúpulos con la vida de sus semejantes. de tocarme el azar de la casilla de la muerte. a punto de llegar a la meta.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA parte de la idiocia de un impresentable que ni siquiera sabe conducir. al día de hoy aun no se consideran delincuentes a cuatro millones de usuarios.

el siguiente semáforo en rojo tras el cual se enfilaba la calle Canillas. atajaba por un desvío que desembocaba en la Avenida Camilo José Cela. Estaba a escasos 30 metros de mi casa… Bien sé. he llegado a la conclusión de que en España hay gentuza malintencionada al volante y no basta el estricto cumplimiento de las normas para preservar la integridad física. 39 . En el semáforo con la confluencia de la calle Corazón de María esperé con el semáforo en rojo. Desde la calle de Reina Victoria seguía un itinerario habitual que me llevaba a la Avenida de América y tomando la carretera de Barcelona. Nunca descuido mi espalda… Los espejos retrovisores son literalmente vitales para salvaguardar las espaldas. con casi treinta años de experiencia en conducción. Una vez el semáforo verde me dio paso esperé. porque en el cumplimiento de las normas viene implícita la seguridad propia y ajena como indispensable respeto de conducta cívica de la que no soy ajeno. que todas las señales han de ser respetadas. en todo tipo de adversas condiciones. Miré entonces detrás. momentáneamente. Después de tantos años como conductor de diario. sino también una aguzada intuición que otorga el pasar de los kilómetros. después de girar a la izquierda. Sentí la soledad desangelada de la indefensión y la indignación lacerante de lo incoherente. y garantiza en mayor grado la ausencia de accidentes provocados por la impericia o la inquina de los ajenos. máxime cuando muchos desaprensivos prescinden de mantener una distancia de seguridad con quien les precede. Aquella película del absurdo y la inquietud surrealista estaba prescrita para mí aquel 9 de Marzo en que retornaba a mi hogar a las 12:45 de una gélida madrugada de lunes.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM noche se me antojó un desconocido espacio de pesadilla donde nada era reconocible.

no perdí atención especial a un coche que se aproximaba por el cruce desde mi derecha. indicando así que guardara la distancia de seguridad. Desde los espejos retrovisores se les ve llegar y así observé los focos de un coche demasiado cerca del guardabarros trasero de la moto. el impaciente conductor que tenía detrás tampoco iba a esperar a que yo me quitara de en medio. Vigilando mis espaldas a la vez. Se empezaba a delinear un proyecto de trampa asfáltica cuando intuí que el Opel Astra que llegaba a mi diestra no tenía ninguna intención de parar una vez su semáforo se había encendido en rojo. sería interesante saber si por la complejidad de reconocernos o por la facilidad para ignorarnos.parecían corroborar la segunda hipótesis. o ser embestido por detrás si esperaba demasiado el paso del infractor. En mi caso. los dos conductores. Fácil es identificar desde los mandos de una moto a todo estúpido y desaprensivo.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Por los espejos retrovisores se hace realidad lo de tener ojos en la nuca y sería de buen criterio mirar a nuestras espaldas incluso cuando no se conduce. además de haber asesinos en potencia capaces de atropellar a una víctima motorizada y dejarla abandonada a su suerte sin mínimo cargo de conciencia. Sana costumbre sería para evitar las puñaladas traicioneras que los miserables infligen a quienes miran de frente y con nobleza a los ojos. Avancé ligeramente mi posición y di repetidos toques a la maneta de freno con la luz roja de frenado. A menudo se dice que los motoristas somos invisibles al resto de la circulación.el que tenía detrás y el que llegaba por la derecha. Era consciente de que mientras por mi derecha se saltaban un semáforo obstaculizando mi preferencia de paso. La malhadada disyuntiva que me dejaban era pasar y ser atropellado por el Astra que se saltaba el semáforo. Cierto es que hay un paralelismo entre la forma de conducir y el modo de dirigirse por la vida. irrespetuoso con las normas y con sus semejantes. Decidí tener 40 .

al estúpido que por detrás había arrancado. aceleré lo suficiente justo cuando notaba un pequeño empellón en mi guardabarros trasero que propinaba el coche a mi espalda. donde preservar la vida es una medida casi subconsciente cuando importa la experiencia adquirida densamente con el transcurrir de los años. La vida es mayormente un principio evolutivo de aprendizaje y experiencia. esa evolución es muy importante para sobrevivir al tráfico rodado de hoy en día. Me sentía como un malabarista practicando un dificultoso equilibrio al hacer girar todos los platos a la vez sin que se me cayera ninguno. tocado el claxon.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM la oportunidad de librarme sin sufrir daño de los dos miserables. 41 . Cualquiera de esos aviesos conductores pudo provocarme un accidente y procuré salir de ese atolladero que en cuestión de segundos se había inducido. inútilmente frenado. No había otra salida de esa trampa que medir con exactitud la arrancada de la moto sin golpear contra el Opel. Realmente fue cuestión de décimas de segundo no ser embestido y tirado de mi moto. azuzándome mezquinamente para que yo pasara el cruce. Hay situaciones trampeadas durante la conducción que se suelen evitar con ágil perspicacia. en tanto contenía al estúpido criminal que me empujaba a pasar sabiendo yo que el coche de la derecha no respetaba mi paso. si no con criterio instintivo. y cuando lo tenía en frente subiendo la calle de Canillas. En otras ocasiones las situaciones incontroladas son una provocación ajena y mucho depende de la voluntad de gentuzas al volante el desenlace de no pocos accidentes. Una vez pasado el coche de la derecha. Así fue que se contabilizaron siete segundos durante los cuales tuve que esperar el paso del coche que incumplía la luz roja mientras yo contenía.

una excepcional máquina capaz de desarrollar unos contundentes 180 caballos de potencia que empujaban una masa de sólo 250 42 .entonces no podía saberlo. perpetradas con alevosía y premeditación. evitando la embestida de atrás. Ninguna caída es menor cuando el cálculo de probabilidades de sufrir una lesión es de inevitable peligro. La moto patinaba bajo mis pies de igual modo que lo hizo durante el verano del año anterior por Málaga. Inmediatamente noté en mi montura una dificultad al traccionar que me recordó instintivamente el paso de los neumáticos sobre la cera de los cirios caída por el paso de los Tronos de la Semana Santa malagueña. Incluso sin movimiento el riesgo de que la pierna quede aplastada debajo de doscientos cincuenta kilos es muy alto. Ascendiendo la calle Canillas mi potente moto se agitó con violencia sobre una mancha deslizante que.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Instantes como estos invita al metabolismo a segregar adrenalina furibunda que es aconsejable controlar para salir intactos de situaciones-trampa que desgraciadamente no son infrecuentes.se extendía longitudinalmente hasta desembocar en un ensanchamiento de sustancia oleaginosa. Una vez que avancé hacia la calle Canillas. Una vez arrancado. apliqué unos cuantos caballos sobre el asfalto a golpe de acelerador. Mi motocicleta era un modelo considerado el más rápido sobre la Tierra matriculable. más allá del paso de peatones del siguiente semáforo. Es mejor la templanza aunque la indignación se desboca ante semejantes criminalidades encubiertas. crucé Corazón de María y tomé recto la calle Canillas en pronunciada cuesta donde el Opel Astra seguía su curso con la total indolencia de su conductor que había estado a punto de provocarme un accidente. donde cualquier motorista puede comprobar los resbaladizos peligros de la cera de vela en las numerosas calles por donde pululan los capirotes. No es inocua ninguna caída en parado de una moto.

Eran muchos los clientes que tuve en una tienda de motos que fundé con mi hermano allá mediado los años ochenta. A todos los efectos una moto sólo para manos expertas que avalaban mis casi 30 años de pilotaje. apto para conseguir el dominio de la máquina incluso en circunstancias adversas. Al igual que los caballos poseen su doma para evitar que se desboquen. estos corceles de acero que son las motos tienen también sus técnicas y dominios para evitar que descabalguen. Mi subconsciente actuaba en ese momento al dictado de las sensaciones físicas y comprobé que aquel interminable patinaje me llevaba inexorable y rabiosamente a empotrarme con la parte trasera del Opel. Mi mano enguantada se apoyó sobre la ventana cerrada golpeando levemente el espejo derecho del coche. al contrario. Debía ser consciente ya del problema que provocaría un accidente cuando probé a extender el brazo para. equilibrarme golpeando con mi guante izquierdo el cristal del coche hacia el que la moto había enfilado el morro con feroz latigazo imposible de dominar frenando o cortando gas. Una de aquellas lecciones era saber reaccionar cuando una moto resbala para no perder la verticalidad y salir airoso de un percance parecido. en última instancia. No podía 43 .LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM kilos. No sólo se les vendía una moto sino que me encargaba de instruirlos acerca de las muchas vicisitudes de la conducción y cómo solventar problemas incrementando la seguridad en la práctica del motociclismo. Todo transcurría en segundos y cualquier error se iba a pagar con gravísimas consecuencias de no conseguir mi objetivo de salvación. acelerar para salvar una caída”. deduje que el asfalto había perdido las propiedades de adherencia mientras me acercaba con rapidez hacia el Opel Astra que se ubicaba frente a mí a la izquierda. Entonces les decía: “Cuando una moto patina o derrapa de la rueda trasera nunca hay que frenar sino. Subiendo con la Suzuki Hayabusa que sacudía con violencia el colín mientras circulaba sobre la línea resbaladiza.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

aplicar los frenos en ese momento porque aquella inacabable suciedad deslizante seguía produciendo oscilaciones al paso de los neumáticos. Estando ya encima el semáforo en rojo y advertido- desde la visibilidad de altura que otorga conducir una moto- de que no pasaba nadie por el cruce, me vi obligado a optar por saltarme un semáforo que, de haber respetado escrupulosamente intentando frenar, hubiera provocado una caída arrastrado contra los coches aparcados en batería al otro lado de la intersección. El susto había pasado pero la pesadilla sólo se había iniciado. Evitar apuradamente un mal provocó después un encadenamiento de malignidades que estaban al volante de aquel Opel Astra, en cuyo momentáneo apoyo basé la salvación de un accidente sin sospechar involucrarme en oscuros y nefastos presagios de tragedia. Una vez salvada la caída, in extremis, giré a la izquierda aun con la intranquilidad del momento desasosegador pasado en fugaces segundos. La entrada al garaje estaba diez metros más adelante y me dispuse a frenar. Era seguro que tendría que bajarme de la moto y explicarme con el conductor del coche en el que me había apoyado para soslayar un encontronazo de graves consecuencias. No pudo ser… Cuando miré por el espejo retrovisor vi el coche que volvía a saltarse un semáforo esta vez para derrapar y enfilar raudo hacia mi posición, en lo que parecía una maniobra de embestida. En décimas de segundo decidí no doblar hacia el garaje por la proximidad del Opel Astra al que adiviné la intencionalidad de atropellarme. Continué por la calle de Clara del Rey aprovechando la fulgurante aceleración que una máquina de ciento ochenta caballos imprime a una masa de doscientos cincuenta kilos. Dicha aceleración es obviamente meteórica en comparación con un auto por la relación de peso/ potencia favorable en una moto.
44

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

No es lo mismo una motocicleta de ciento ochenta caballos que arrastra un peso de sólo doscientos kilos que un automóvil de una tonelada y trescientos kilos con similar potencia. Esa relación de peso/ potencia favorable a una moto permite aceleraciones fulgurantes de cero a cien kilómetros por hora en menos de tres segundos, mientras un coche muy deportivotipo Ferrari- tardaría tres o cuatro segundos más en llegar a esa velocidad. Dicho esto, es fácil imaginar que no tenía que usar demasiada potencia de mi moto para dejar atrás a mi perseguidor y pensé que en breve llegaría a aparcarla en el garaje sin mayores problemas. No podía ser consciente de lo que se iniciaba con esa huida coherente, frente a quien había realizado una violenta maniobra sin que cupiera explicación posible sobre mi incidente. Aceleré lo suficiente para recorrer más distancia en menos tiempo aventajando al coche perseguidor. Programé que lo mejor era dar la vuelta a la manzana y, una vez adquirida mayor ventaja que antes, dirigirme hacia la entrada del garaje sin que me pisaran los talones. Me dispuse a llevar a cabo el plan de urgencia. Frené impecablemente, a conciencia, con la limpieza técnica que permite un uso fluido de la moto y giré a mi izquierda para retomar el camino hacia el parking… Pude observar con ese sentido de irrealidad que provocan las situaciones desesperadas, que el coche perseguidor pasaba a mi lado con chirriar de las ruedas y, ante mi estupor, se cruzaba con un trompo quedándose con los focos delanteros frente a mí. No era difícil deducir que me había intentado embestir y que gracias a mi fortísima frenada no había podido enfilar la calle donde yo había entrado. Estaba loco quien dirigía ese coche. Era fácil intuir que, en ese empeño persecutorio, quien era capaz de cruzarse en una calle abierta a la una de la mañana para embestirme con salvaje celo, también tenía intenciones lesivas y
45

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

obstinación en atropellarme o causarme daño irreversible de cualquier modo. Me reafirmé en mis sospechas cuando frente a mí pude ver los dos ocupantes fijándome en la airada cara del conductor con gafas, cuyo semblante contraído por la rabia parecía expresar un odio incontenido contra mí mientras giraba con brusquedad el volante para continuar mi persecución. Aquello era demencial. A nadie se le escapa del subconsciente colectivo la proliferación de una delincuencia organizada y sin control de vigilancia que proviene de países antaño en guerra, donde la vida de los semejantes es sólo un factor de exterminio sin ningún coste moral. Aunque en todo momento mi templanza a los mandos de la moto me permitía control sobre la huida, un escalofrío de miedo recorrió el espinazo y supe que todo lo que acontecía era mucho más serio que un incidente de circulación con un conductor malhumorado. El instinto de supervivencia me aconsejó tomarme muy en serio la sospecha de que unos desconocidos pretendían asesinarme tal cual, atropellándome o, si fueran armados, abatido a tiros. No es de ficción en esta España actual el incremento de los crímenes cuando nuestro país se ha convertido en germen de todo tipo de violenta delincuencia; pensé seriamente que había dado fortuitamente con ejecutores sin contemplaciones muy molestos por el roce que tuve con el cristal de su coche. Si se ha matado por un pisotón involuntario, yo no estaba exento de seguir una misma y absurda suerte por dar un manotazo indeliberado a un espejo. La nocturnidad y las calles desiertas a esas horas parecían el escenario perfecto para que me exterminaran sin testigos y obviamente no esperé a comprobarlo. Salí como una exhalación en la que iba contenido mi propio pálpito por la vida amenazada; percibí nítidamente esa extraña sensación del corazón que se me salía por la boca.
46

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

La moto rugía con ímpetu y determinación bajo mi cuerpo, sacando humo de las ruedas a cada golpe de gas preciso que pretendía despegarme de mis posibles asesinos. Aun siendo el riesgo calculado era consciente de que mis maniobras evasivas, aplicando la brutal potencia de la moto al suelo, debían ser cuidadosas y depuradas sin olvidar las monstruosas prestaciones de un vehículo que en primera marcha alcanzaba 131 kms/h; en segunda 180 Kms/h, en tercera 230...hasta seis marchas con una velocidad punta de 320. Seguía pensando que, gracias a esa aceleración de misil, mis perseguidores tendrían imposible darme alcance, pues en escasos segundos podría adelantarme decenas de metros con sólo girar el puño del acelerador. La adrenalina confluía por mi cuerpo con salvaje precipitación por el hecho mismo de manejar una moto de brutales prestaciones, además de intentar evitar con ello que acabaran con mi vida; cada metro recorrido demostraba que ésa era la inexorable intención de quienes no dudaron en emprender una salvaje caza donde era yo el blanco improvisado y móvil de todas las rabias. Si me alcanzaban sería hombre muerto. Pasaron raudos segundos cuando bajé la calle Corazón de María con la idea de subir de nuevo Canillas e introducirme cuanto antes en el garaje, la casa segura de mi particular y demente juego de la Oca laberíntico en que la muerte estaba al acecho. Al final de ese tramo de Corazón de María vi el semáforo en rojo, aflojé la marcha y paré. Apoyado el pie en el suelo me giré lo que el casco me permitía junto a la gruesa cazadora de moto que portaba. Inaudito me pareció, ver a lo lejos los faros altos del coche que se aproximaba hacia mí rápidamente. De repente me vi trasladado a la película de terror de Spielberg donde padecer mi propio “diablo sobre ruedas” que parecía dirigir en la acción el mismísimo demonio. Frente a mí tenía una gran isleta y, con cuidado en los cruces, la fui rodeando para volver a subir la empinada calle Canillas
47

el fin de mi pesadilla. Dios mío otra vez no. Al fin estaba a salvo. La distancia en aceleración ventajosa se multiplicó de inmediato dejando atrás dos escrutadores focos de luz. cuando observé horrorizado por los retrovisores aquel Opel Astra de mi noche infernal derrapando en medio de la calle y enfilando. Di el intermitente para introducirme al que hace tiempo debiera haber sido mi tranquilo punto de destino. pese al desgaste moral que me imponía el infierno que experimentaba. Vuelta a empezar y sin tiempo de resignación.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA que me llevaría a Clara del Rey y al ansiosamente deseado garaje. Había trazado un gran rectángulo callejero para regresar al punto de partida. Habían sido unos momentos extremos de angustia incalificable. decidí no meterme en el garaje ante la proximidad de aquellos locos asesinos y me lancé. No podía verlo 48 . por la calle Clara del Rey esta vez todo recto buscando protección en una Comisaría ubicada a cientos de metros de allí en la calle Cartagena. En aquella espiral de tensión atroz. acelerando salvajemente. Grité de pura rabia y sentí un salivazo de atragantamientos que se quedó en el pañuelo que cubría mi boca. La visión a través de un casco y las vibraciones de los espejos convierten en mera referencia visual todo lo que pasa por detrás. Definitivamente. pero iba a quedar todo en una inexplicable anécdota y un chequeo médico para comprobar que mi ritmo cardiaco no se hubiese visto alterado por los acontecimientos. apenas perceptibles por los espejos retrovisores. de nuevo hacia donde yo estaba. había decidido ganar esa partida que ponía en juego mi propia vida. Sentí nauseas de auténtico pánico pero me dispuse a afrontar mi destino del que parecía que no iba a escapar jamás. esa sensación de irrealidad que tiene lo improbable me provocaba que el corazón se me comprimiera con una asfixia momentánea y se me multiplicaron los efectos de una ansiedad que aun pude dominar sin olvidarme del tipo de máquina que estaba usando.

Debía esquivar. Aliviado desemboqué en la calle Cartagena y giré a la derecha derrapando.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM con claridad en marcha pero sí cerciorarme de que seguían lejanamente detrás de mí. Las vibraciones de la Suzuki al roscar el puño del gas se incrementaban al paso de los baches cuando. a sabiendas de que ya era poca distancia la que me separaba de la Comisaría donde poder pedir ayuda. con toda la pericia de mis dotes de pilotaje. Mi pesadilla interminable acrecentaba las posibilidades de acabar muy mal aquella noche. En el lugar de mi esperanza perentoria sólo quedaba oscuridad y deslocalización. La Suzuki Hayabusa era un misil. Otra vez debía regresar a la calle Canillas. al lugar de origen de mi pesadilla e introducirme en el garaje donde esconderme y estar a salvo. y en ese rápido transcurrir de segundos buscaba protección en algún coche policial que pudiera avistarme a mi paso veloz. giré a la derecha para entrar en la calle López de Hoyos. Todo era posible en ese tremendo despropósito nocturno en que creí que había llegado un punto de inflexión tan radical en mi vida como para convertirse en los minutos que precedían a mi muerte. pero la amenaza constante era la determinación bestial que se había demostrado para darme caza. para poder salvarme de esa sentencia a muerte que unos particulares habían decidido sin jurado ni testigos. Como estaba vigilado las veinte49 . ciertamente. Como el coche perseguidor no dudaba en tomar direcciones prohibidas para disminuir la ventaja que yo alcanzaba. Me intranquilizaba del mismo modo que me aliviaba el perderle de vista. Sentí un temor helado cuando llegué a la fachada sin iluminación donde años antes se localizaba la Comisaría desde entonces cerrada. temía que pudiera aparecer repentinamente a mi paso por cualquier calle lateral. ser asesinado ese día aciago en que el terror se había impuesto por sorpresa y con brutales instintos de supervivencia. llegando al final de Cartagena.

que anunciara la mezcla del hierro y la carne fundidos en un inevitable encontronazo contra la muerte repentina. sabedor en mi corazón de la verdadera vida que espera al otro lado de la aparentemente negra cortina de la muerte. prudencia. control. puesto que no había cortapisas de reglamentación entrando en direcciones prohibidas que en ningún momento yo vulneré . Pasaba los cruces a la espera de que en cualquier momento irrumpiera el Opel Astra del infierno para cortarme el paso. consciente de la multiplicación de riesgos que me hubiera supuesto con el añadido de poner en peligro la vida de un inocente. a decir verdad. ésa en la que sucumbe el mundo ajeno sin pensar demasiado que es el destino de nuestras vivencias llegado el último hálito que desmiente la vida para sumergirse de oscuridad… Pero . instinto visceral de supervivencia y brutal intriga con la vida en juego de infinito suspense… era una demencial irrealidad que me estaba pasando pese a todo. donde no hay suerte de alivio sino presagio irremisible de tragedia. pánico. aceleración. mi miedo se centraba en el dolor físico porque mi alma pertenece a la significación de lo que el espíritu trasciende más allá de las percepciones sensibles. terror. Aquel frenesí de velocidad. una vez allí le diría al guarda que llamara a la Policía para preservar mi integridad física y denunciar mi calvario. Hubo un instante en que temí que. en una de esas décimas de segundo extremas. una de esas realidades que transforman la rutina en un traumático shock de indefensión. Pero para ello debía llegar a toda costa sin accidentarme. todo se convirtiera en un apagón precedido de un resonante golpe metálico. con la certeza del peligro de muerte en un laberinto sin salida. 50 .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA cuatro horas. Las luces de las farolas se sucedían con ritmo alocado y un túnel de contrastes claroscuros se precipitaba en mi mente absorbida de urgencia y desazón.

finalizaría con una salvaje colisión o un atropello inminente. Así era de repentino mi pensamiento como un impulso eléctrico y fulminante en aquella persecución de locos que. el estruendo de un ulular de sirena detrás mío que reverberó en todas las calles a mi paso. Entonces fui consciente de que ese infierno de espeluznante locura había llegado a su fin. con la misma pureza extraña que aquella irrealidad parecía sumergirme en un sueño ajeno de mí. Frené paulatinamente. demostrados durante cuarenta y cinco años de mi vida. muy probablemente. tendrían continuidad. Lo cierto es que las esperanzas de salir sano de ese fortuito encuentro se iban desvaneciendo perentoriamente… no sabía cuando. Doblé a la derecha en la bendita calle de Santa Hortensia y esperé. pues no era probable que los perseguidores fueran a enfrentarse con la Policía por mucha decisión criminal que tuvieran de quitarme la vida. aligerado de amenazas imposibles que aun se agolpaban con desordenado latido en mi corazón. 51 . Tardé unos segundos en reconocer la presencia de algún coche policial.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Temía el dolor que no el desenlace definitivo. seguramente. Alrededor mío retumbaron múltiples sirenas aunque en mi campo visual no pudiera reconocer ningún coche de Policía… no había nada ni nadie en movimiento en las proximidades. asegurándome de que el coche de los asesinos quedaba desaparecido tras de mí. la llegada de mis salvadores: las Fuerzas de Seguridad del Estado como funcionarios aliados de mi honradez e integridad personal. Oí. pero ya me rondaba la certeza de que debía prepararme para un desenlace muy doloroso. ensimismado yo en el proceso sistemático de aceleración y frenado que llevaba largos minutos practicando sin pausa y apremiado por mi resolución de salvaguardar la vida. y pulsé el intermitente con el alivio de mis horas contadas que ya.

cubriéndose tras el coche.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Era de suponer que una persecución como la vivida habría alertado a alguien que comunicara la situación al 112 de Emergencias ¡ Estaba salvado! Poco importaban las explicaciones a los policías que podrían verificar mi realidad una vez expuestos todos los detalles de mi finalizada pesadilla. otro automóvil sin distintivos policiales frenó con brusquedad a mi izquierda. empuñaron sus pistolas a la vez que me gritaban: ¡ alto policía! Realmente espectacular. Aun hube de esperar unos siete segundos hasta que vi llegar a la izquierda de mi espalda un coche Z del que se bajaron ágilmente dos policías uniformados que . pero demasiado para una circunstancia que una vez explicada no revestiría ninguna gravedad contra mí. me apuntaron dándome el consabido alto unísono del que no podía creer en semejante alarmismo que se dirigiera contra mí. a ser apuntado por una gran cantidad de armas al tiempo que gritaban repetidamente y muy nerviosos que me estuviera quieto. Ciertamente que me pareció exagerada la reacción de aquellos funcionarios que me apuntaban con sus armas a menos de diez metros. Más desconcertado quedé al ver llegar cuatro coches más al más puro estilo de Hollywood . máxime cuando sentado en la moto y con el casco puesto iba a ser más difícil explicarme amenazado de esa manera. cruzándose ligeramente delante de la moto. llevándome a huir de unos particulares con instintos asesinos. con la presta atención de otros ocho agentes uniformados que. pistola en mano. Era muy difícil asimilar todo lo que estaba aconteciendo y me dejé aconsejar por la templanza y la coherencia para poder entender aquel laberíntico suceso que se inició al evitar una caída.a ver quien muestra su indignación coaccionado por diez armas de fuego – y la sorpresa de lo irreal. Entre el asombro y la indignación contenida . Esa templanza me hizo reaccionar de curioso modo pues sentí alivio cuando aquellos policías uniformados 52 .

De haberlo hecho. sí. Demasiados fueron los interrogantes que se me planteaban como sospechas de irregularidad policial. era prioritario hacerme entender en esa confusión que podía desembocar en una tragedia si alguna de esas doce pistolas se disparaba contra mi cuerpo. 53 . ora efímeros ora eternos. de saber que eran policías de la Secreta los ocupantes del coche. Además me hubiera ahorrado una experiencia trau-matizante y el detalle menor de creer que me iban a asesinar. el pasmo y la indignación disimulada fueron incrementándose cuando comprobé que el coche particular a mi lado era el mismo que había provocado mi persecución sin distintivos que acreditaran identificación policial. habían sido mis criminales perseguidores que podían haber provocado una carnicería de accidente sin darme la oportunidad de parar de inmediato. como así hubiera actuado. Desafortunadamente para ellos. Los dos que gritaban como majaderos conminándome con sus armas mientras mezclaban los improperios con ininteligibles aullidos. esgrimiendo sendas pistolas que me apuntaban a la cabeza. Absurdo. vivo para denunciarlo. con la obediencia debida. otros se hubieran alegrado de que no pudiera contarlo. Aquellos dos energúmenos que se apeaban del coche. que vivenciaba.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM dirigían los cañones de las armas contra mí… siempre tendría tiempo de aclararlo una vez salvado de peores suertes. eran los policías de incógnito que en ningún momento se habían identificado. qué fortuna la mía. En esos tiempos. Afortunadamente no metí mi mano en la bolsa del depósito de la moto para sacar la cartera e identificarme. Lo cierto es que tanta sorpresiva tensión que manifestaban los policías armados. al más puro estilo pantomínico de Starsky y Hutch. sin embargo. no me incitó a levantar las manos para indicarles que no iba armado… y no me había dado cuenta de que si me apuntaban con armas de fuego era porque igual pensaban que yo era peligroso.

Tremenda. no sabía que eran agentes de la Ley. apuntando a mi frente desde medio metro de distancia. simultáneamente. Uno de esos atracadores había huido en una moto potente. Era una cuestión de asociación de ideas: “Si tiene manillar y es de dos ruedas hablamos de una moto”. se había alertado de un atraco muy violento en un Telepizza de la zona por parte de criminales armados con pistolas y una granada de mano. Todavía pude oír algún insulto más mientras el conductor de gafas me apuntaba a la cabeza con aires muy amenazadores. Por primera vez veía el cañón de una pistola cargada. al principio del incidente de tráfico.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Embozado por un pañuelo que sólo dejaba ver mis ojos y cubierta mi cabeza por el casco integral. Acerté a reflexionar que en aquella circunstancia los policías podían verme aun más amenazante. querido Watson… Hay que joderse. ― Disculpen ustedes. avanzando tras su coche hacia donde yo estaba. ni siquiera se podía ver mi cara. 54 . magnífica y sorprendente la genialidad deductiva de los policías que me pensaron sospechoso de dicho atraco al conducir una moto de alta cilindrada. Elemental. No comprendía el porqué de semejante actuación pero era evidente que despertaba un recelo visceral en ellos. Es verdad mi desconocimiento entonces de que.

que el interlocutor no va a atender a muchos razonamientos. La curiosidad natural de la supervivencia pudo más conmigo y decidí obedecer. En mi memoria genética debía permanecer el instinto de la defensa ante los brutos de la tribu y esperé los acontecimientos con intranquila resignación. para tener oportunidad de desentrañar un misterio que de otra manera podía tener final imprevisible y acribillado. no puedo entender lo que me están diciendo… Las interferencias de comunicación se me antojaban de cierta gravedad. no griten todos a la vez. porque no es lo mismo escuchar que intuir lo que te quieren decir un montón de señoras y señores armados que 55 . sobre todo cuando además de esgrimir el arma que apunta a la cabeza muestra una agresividad facial que aconseja obedecerle cualquier requerimiento. Aquel policía de gafas mostraba aspavientos simiescos recordando la escala evolutiva en su grado más bajo. C uando se es amenazado por una pistola uno ha de entender. a ver si no. sumisamente.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 4 No es placa todo lo que reluce ni policía quien se comporta como un criminal. Era de obediencia debida y obligada aceptar la originalidad de aquella situación. los desordenados alaridos que aquellos abnegados agentes me estaban dando de manera simultánea. sin ingenuidad. ―Por favor.

El frío asfalto lo notaba en las rodillas después de resultar desolladas en el revolcón. El pañuelo que cubría mis oídos junto a la nariz y boca y el casco mismo. Mal asunto era no entender lo que me pretendían indicar y más cuando veía venir a aquel orangután con gafas hacia mí. Caímos la máquina y yo con unísono estropicio sonoro y los dos ocupantes del coche camuflado me arrastraron dándome la vuelta para ponerme boca abajo a patadas. advirtiendo del terrible dolor que me causaban por una confusión que no revestía gravedad. Después de la pesadilla de verme perseguido por dos desalmados que creí particulares.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA emitían sonidos prácticamente ininteligibles. Antes de que me diera cuenta de sus intenciones pasó por detrás con la mano de la pistola alzada y descargó un fuerte culatazo contra el casco que reverberó en mi nuca. me impedían percibir los sonidos de aquellas gargantas que se desgañitaban. según comprobaba en las caras constreñidas y los movimientos de los cañones de las pistolas. Intenté tranquilizar aquellas iras desatadas contra mi persona. Tengan cuidado porque las protecciones de la cazadora se me están clavando y hace difícil que doble los brazos hacia atrás… Si era difícil razonar cuando era apuntado por sus armas. ahora descubría la verdadera dimensión de salvajismo de que eran capaces aquellos dos miserables. sentí los topes de las protecciones de la cazadora clavándose en mis músculos al tiempo que sufría el peso del cuerpo de los dos gorilas que habían colocado las rodillas sobre mi espalda. ―Por favor. no es necesario el uso de tanta fuerza. ejerciendo una insoportable presión en el espinazo como para temer que fueran a fracturarme la columna vertebral. A continuación me agarró de la cazadora y el cuello empujándome salvajemente para derribarme de la moto. No me estoy resistiendo. Mientras retorcían sin piedad mis brazos para esposarme. ya me pareció imposible argumentar nada con esos depredadores 56 .

que me buscaban las muñecas para colocarme las grietas pero sin molestarse en quitarme los guantes de caña alta que las recubrían. aplastado contra la calzada. Fui levantado en volandas y aterricé contra la parte trasera en vertical de un monovolumen que estaba aparcado al lado. Me ordenaron agresivamente que no me diera la vuelta.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM encima de mí que habían olisqueado la sangre una vez atrapada su indefensa presa. Noté. con los hierros de las esposas moliendo con duro roce mi resistencia al daño. Después de una mano le siguió dolorosamente la otra. Habían colocado las esposas tan apretadas que tuve que contener un alarido de dolor por aquello de responder con cierta dignidad al brutal atropello del que estaba siendo víctima. pero lo hice de inmediato para intentar explicar el error en el que incurrían conmigo. Ese lacerante dolor me advertía de las contracturas que en cuestión de segundos se me habían provocado y las articu-laciones quedaban a merced del retorcimiento en que mis extremidades habían quedado anquilosadas. Durante ese forcejeo con los guantes – que no conmigo.retorcieron mis manos en lo que creí seguras lesiones con fractura de continuar el innecesario suplicio. Sin embargo mi indignación mezcla de sorpresa y ansia de justicia me impulsó a encararme con los policías que ya habían levantado mi moto del suelo y procedían a mirar lo que llevaba en la bolsa de depósito. Oí gritar a alguien que me quitaran el casco y fue el agente de gafas el que procedió a hacerlo con mucho descuido. Amenazado con pegarme un puñetazo. Luego percibí las manos desnudas y experimenté por primera vez la gélida sensación de un grillete en mi piel que pareció ir a partirme en pedazos mis huesos. el orangután de las gafas me cogió por los brazos y me puso de espaldas de nuevo. 57 . Le indiqué cómo desabrocharlo y empujó de él hacia arriba escuchando un chasquido en mi cuello.

Es curioso que siendo usuario de lentillas siempre las usara para conducir menos esa noche. repitiendo con educación que todo era un error. muy alerta debía estar ante cualquier indicio de inocencia que pudiera transmitir a los agentes. Muchas gracias. intenté dialogar con los policías uniformados. algo no me cuadraba. la visión no sufrió nada en comparación con lo que hubiera supuesto llevar lentillas en sitios sucios e infestados de no se sabe qué pestes. con una cara extraña de lo que parecía una contrariedad menor. Mi cabeza quedó al descubierto y una vez liberado del casco pedí que me pusiera las gafas para no perder detalle de mi pesadilla. en que noté ciertas molestias. Gracias a esa dolencia repentina en uno de mis ojos. y opté por ponerme gafas. Haga usted el favor de retirarme el casco levantándolo primero de la parte frontal para que deslice por detrás. Ya habían enfundado todas las armas y parecían más humanizados. Al descubierto ya. e identificado por mi cara. yo soy una persona íntegra y honrada y debe de existir alguna confusión para que ustedes actúen así. El policía de gafas. me espetó entonces ante los demás: “¿De qué vas?” De por sí ya me pareció extraño que un policía pretendiera interrogar así a un delincuente al que se le suponía peligroso. Acaso mi destino de esa noche estaba escrito. De hecho he parado nada más escuchar las sirenas que han conectado simultáneamente. Constaté en la cara de los uniformados que no estaban acostumbrados a ser tratados tan respetuosamente por una persona detenida que estilaba una educación impecable. ―Por favor. Probó a hacerlo siguiendo mis sencillas instrucciones. No era una forma coherente de dirigirse a un atracador a no ser que el policía supiera desde el primer 58 .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ―Le ruego que se calme. Hubiera parado de inmediato si el coche camuflado se hubiera identificado como policial.

Las facciones de aquellos agentes eran los de la decepción que implicaba reproche hacia lo que habían visto. aunado con un rictus de vergüenza ajena al darse cuenta de que yo era completamente inocente y víctima de un error. Se miraron los unos a los otros. sin distintivos 59 . Así lo constaté cuando vi que se iban cuatro policías uniformados. He de confesar que me he encorajinado durante mucho tiempo pensando en esa posibilidad de que yo hubiera sido perseguido con grave riesgo para mi vida y la de otros. por la violencia execrable de los inspectores contra mí. sino que siento un escalofrío de furor que me impele a buscar en mi denuncia el castigo ejemplar contra todo un psicópata. de los que no sabían donde mirar. en dos coches patrulla. Una muchacha policía evitó mirarme a los ojos después de que yo viera que se echaba literalmente las manos a la cabeza con la vista perdida en el disimulo de los desconciertos. sólo por lo molesto que resultó haberle golpeado el espejo del coche. No era ningún consuelo para mí ver esos rostros cariacontecidos lamentando mi mala suerte pero sin que nadie me librara de ella. como trastornados por un súbito impacto de revelación vergonzosa. porque sus miradas y gestos hablaron por sus silencios con rictus de confusión momentánea que dio paso a una comprensión generalizada. Pensar en esa posibilidad no sólo me indigna visceralmente. Ante semejante pregunta respondí con hartazgo poco disimulado pero sin dejar de ser correcto: “¿Que de qué voy? Os habéis saltado un semáforo y casi provocáis un accidente”. Quedarme en compañía de los inspectores de paisano no me ofrecía ninguna garantía de protección por el trato que recibía y la intencionalidad aviesa que llevaban manifestando desde el inicio de la persecución. Describir lo que a continuación denotaron los rostros de los diez policías uniformados es hartamente difícil.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM momento que yo no lo era.

que lo eran. de todos los presentes en esa 60 . Me aterrorizaba la idea de los puntos suspen-sivos. Las personas que me conocían y que me apreciaban no estaban para testificar sobre mi honradez. consciente de que esa congoja transcurría inexorable con absoluta indefensión y sin noción aparente de que fuera a finalizar. despertado por la ruidosa detención. soslayando mis derechos como persona honrada en esa confusión absurda cuando parecían haber detenido un enemigo público… El público se agolpaba en las ventanas. cabriolas a cada cual más peligrosa y que parecían predestinadas a precipitarse al vacío de la des-trucción. a modo de burla endemoniada en que se abría un paréntesis sobre mi vida del cual ignoraba si se iba a cerrar.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA acústicos o luminosos que hubieran evitado esa huída hacia ninguna parte. mi destrucción personal. Sin nadie conocido era una noche donde agentes de la Ley. se arremolinaban detrás del cordón policial donde se lidiaba con el criminal despojado de su casco y seguramente desarmado por los heroicos agentes. seguramente. de la intriga sin familiaridad en que parecía introducirme un averno a modo de carrusel vertiginoso o una montaña rusa de imposibles piruetas. de la vital defensa dado el daño que se me infligía. los seres que me querían eran dura ausencia en esos instantes en que unos desconocidos dinamitaban la paz de mi espíritu. para provocar la ebullición de mi autoestima y deshacerla con la vejación moral sin oportunidad de la defensa. y mi persona sin defensa de lógica que alguien pudiera puntualizar. y algunos viandantes. Presentía largas horas de una noche en vilo que se había derrumbado encima de mí con insoportable desdén. predecibles en teoría. Aun contaba con la presencia de otros seis uniformados que parecían mediar entre mis captores. se comportaban de modo extraño en la práctica. Había dolor en los brazos y desgarro en mi alma. Bien cierto es que la apariencia engaña y. antes inexistentes.

encubriendo con el silencio y la pasividad el mal de otros compañeros para no salir nadie perjudicado en la Comisaría. constatar la casualidad de mi aparición y que era lógico huir de un coche particular que no se había identificado como oficial. en ningún sentido. Entonces ignoraba las muchas irregularidades formales que se habían cometido para darme cuenta de que había mucha más gravedad en los hechos de lo que yo podía imaginar en ese momento. Todo fuera el sacrificio de un inocente para solapar la sucia condición personal de una placa mal portada y vergonzante-mente ostentada.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM actuación. se guarecía una representación fehaciente de tres simios figurados: el simio que no ve tapándose los ojos. De todos los policías que estaban pendientes ya de una anómala operación que había desembocado en el equívoco de mi injusta detención. El mal estaba hecho y la comodidad de fingir que nada había pasado era una evidente salida para no complicar más los hechos que empezaban a ser evidentes. Hubiera sido fácil. No se podía descartar una conducta criminal. todos aquellos agentes estaban subordinados al corporativismo de lo miserable. yo era el digno de todos pues pronto descubrí que tras los dos orangutanes de paisano y la violencia de sus métodos. de haber sido alguno digno hubiera tenido luces y nobleza para salir en mi defensa y puntualizar detalles que hicieran posible ser puesto en libertad de inmediato. pero no sabía sobre ello anteriormente porque nadie se imagina caer en una trampa 61 . in situ. según los conocimientos que adquirí días después. Estaba rodeado de un vergonzante espectáculo de primates y bien sabía que. para cualquier observador policial. nadie se encargaría de aclarar lo que parecía un flagrante error de apreciación en una circunstancia extrema por creer haber perseguido a un verdadero criminal. el mono que no oye al taponarse las orejas y el primate mudo que se silencia apoyando su mano en la boca. con semejante zoológico. Desgraciadamente.

porque se había producido simultáneamente el atraco violento del que en ese mismo momento tuve conocimiento. Sé ahora que nunca está de más poseer conocimientos sobre aquello que nos puede afectar y anular el derecho que nos asiste a no ser maltratados como inocentes. ajena a todo crimen perpe-trado. Un joven policía. No era un ladrón de propiedades ajenas. No hubo dignidad en aquellos seres de mi noche injusta después de comprobar aquellos rostros afectados y la pasividad por defenderme de la tropelía. Argüí que comprendía entonces 62 . me miró con ese grado de afectación demostrado por sus compañeros y me dijo que era mala noche para confusiones y saltarse semáforos. Las evidencias de mi inocencia estaban visibles para el que quisiera ver. había entrado en el escenario de pesadilla policial de manera fortuita y nada intencionada. para que se probara el raro hecho de que una persona respetuosa y educada. por el dolor avieso de mis contracturas provocadas con intencionalidad lesiva pero padecida en silencio. se me desparramaba la inocencia en mi actitud respetuosa y colaboradora con aquellos profesionales a los que facilitaba toda labor sin perder la esperanza legítima de que asomara una lucidez deductiva. ipso facto.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA sin salida planeada por la Policía. ni tampoco un atracador de mala saña dispuesto a dañar a mis semejantes por buscarme un beneficio ilícito. Mi cartera contenía el DNI y múltiples documentos que acreditaban mi identidad y la ubicación de mi domicilio a pocos metros de allí. Todos los papeles de la moto estaban en orden y fácil era comprobar que yo era el propietario de la máquina. en tanto se registraba la bolsa del depósito de la moto. para que se comprobara. Era inocente y la inocencia se me desbordaba por mi sorpresiva cara. que yo era ajeno a toda acción criminal. intenté encontrar en alguno uno de esos puntos de coincidencia que permitiera un acercamiento de posturas.

Aquel diálogo y actitud de ignorarme. Al oírlos. Mucho temían que yo portara una pistola e incluso aquella granada de mano que los atracadores habían esgrimido con inusitada violencia en el atraco a aquel sitio de comidas rápidas. Era demasiado tarde para dar marcha atrás. escasamente. 63 . diez metros del semáforo de Canillas donde se inició todo. por aquel policía joven. me anunció que nadie me quitaría las esposas y que seguiría adelante la intención de ser detenido aunque ignorara de qué cargos se me estaba acusando. pero que no me hubiera saltado ningún semáforo de haberse identificado el coche que me persiguió. Una vez averigüé. ―Ah ¿tienes el garaje cerca? ― me respondió un uniformado para a continuación llamar a Central y pedir que enviaran la grúa. Había vislumbrado de inmediato el alarmismo de los policías que me apuntaban con toda tensión y temor en sus caras mientras me daban el alto. ― ¿Qué hacemos con la moto? ― preguntó uno. sentí que nada cambiaría porque ellos actuaban con indiferencia ante al mal que se me había causado. En realidad no era posible ninguna coherencia en ese galimatías de equívocos donde nada tenía sentido. sobre la causa de todo el equívoco al confundirme con un criminal al que perseguían. ni nadie parecía dispuesto a desentrañar las dudas que ya habían sentenciado mi suerte de esa noche. ―Habrá que llamar a la grúa para que se la lleven al depósito municipal. Nadie me había acusado formalmente de nada y nadie me había expuesto cuáles eran mis derechos en esa acción de atropello plagada de incorrecciones vulneradoras de la legalidad. dije de llevarla al garaje donde la guardaba que estaba a.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM la confusión si habían sospechado que fuera uno de los atracadores que huyó en una moto.

extraño. a fuer de pasar miles de kilómetros en comunión con su carácter de ilimitada libertad que otorga . Me fastidiaba el maltrato de una propiedad mía que se suponía protegida de todo daño por los mismos que lo habían causado. Realmente iba conociendo a aquellos que habían irrumpido en mi vida con una pretensión inadmisible de complicarla hasta mi extenuación. La forma de manifestarse el atropello contra mi persona no difería de la que se estila en aquellos lugares donde los demonios de la imposición campan por sus respetos. Es una compañera de precisión que se mima con el cuidado del detalle técnico y. nada hubiera sido. pero me sentía trasladado inesperadamente a una república bananera donde la autoridad es dictatorial y la defensa contra la canalla policial imposible. Ellos no lo sabían y yo tampoco con el terror que experimentaba. Una moto no es sólo una máquina para un motorista. pero se habían encontrado con la horma de su zapato en mi persona. yo residía en un país con derechos propios y esos actos obtendrían réplica judicial cuando pudiera defenderme… pero para eso todavía tenía que salir con vida de esa endiablada alucinación y me quedaba por vivir lo peor. Mi vehículo sería trasladado a un depósito municipal después de ser tirado con violencia al suelo. desgraciadamente. Desgraciadamente para esos malhechores. Ser poseedor de una motocicleta es lo más parecido a una comunión hombre-máquina donde la seguridad queda consagrada con la fiabilidad mecánica y la pericia en el pilotaje para aprovechar las prestaciones.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA De haber vivido en un estado que ignorara los derechos de sus ciudadanos. Aquel circo tenía dos payasos de dientes afilados que además provocaban contracturas al fingir que un detenido se resistía. 64 . se aprecia con agradecimiento llegar día a día a salvo después de experi-mentar sensaciones únicas.

Aquellos profesionales de la Ley eran de comportamiento extraño. quizá por esto mismo. en lo que luego descubrí causado por incompetencia profesional y sin seguir los métodos que exige la Ley para evitar que se atropellen los derechos básicos de un ciudadano. Nadie me había recitado los tan cacareados derechos ni informado del motivo de mi detención. Lo que yo sospechaba como actitudes raras. era sólo un indicativo de que la actuación contra mi persona fue más allá. 65 . injustificadamente. de qué vas…?” He de confesar. un abuso inadmisible. Así me lo dictaba la rabia contenida cuando mi mente no paraba de dar vueltas a la incongruencia de una pregunta que se suponía dirigida a un atracador armado y muy peligroso: “¿De qué vas. por la molestia que le ocasionó un motorista al golpear con el brazo su flamante coche. fue cuando advertí que mi moto había sido maltratada. apenas había tenido tiempo de reaccionar y sólo cuando la vi levantada de inmediato por los policías uniformados. estaba convencido. todavía.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Cuando había sido lanzado contra el suelo junto a ella. por un orangután selvático que se movía violentamente en un hábitat donde la propiedad ajena le era indiferente. de que aquel agresor sabía que yo era inocente del atraco y actuó con asesina prepotencia en una febril persecución con mi vida en juego. de qué vas. Existe una laguna mental que me impide rememorar el momento en que se originó el transporte de mi persona para ser llevado a la incierta suerte de unas dependencias policiales. ingenuo de mí. que en algún momento de la actuación estelar de la Policía yo esperaba ser puesto en libertad ante la evidencia probatoria de que no era un criminal y. me cuesta recordar el momento en que fui introducido en un monovolumen Citroën Picasso de dos policías de uniforme. de lo incorrecto. Algo me decía ya.

quienes parecían escapados de una película de terror o de un documental sobre el eslabón perdido del proceso evolutivo. por la molestia del asiento trasero. descubrí muchas sensaciones novedosas que no por originales iban a ser aleccionadoras. sino que la moral más básica fue violada para desazón de mis reflexiones que hacían temer más por mi integridad personal en manos de semejantes cafres. ―Discúlpenme ustedes. Al ser trasladado en la Citroën Picasso en calidad de detenido. por favor. siendo esto un seguro error ¿creen que es necesario ir esposado con el consiguiente daño que repercute en mis muñecas? ― me dirigía así a los policías que me custodiaban ―. nada confortable. que los coches policiales no disponen de ninguna comodidad para los potenciales pasajeros. Los asientos son meros soportes de hierro ligeramente revestidos de una especie de hule que no amortigua los traqueteos de la suspensión espartana y. de inmediato hubiera parado. Supe. ―No se preocupe usted ― respondió con cierta amabilidad el copiloto ―no podemos quitarle las grietas al ser el procedimiento oficial para estos casos. 66 . No sólo los conocimientos parecían interpretados dudosamente a tenor de sus actitudes chulescas y tiránicas. por lo tanto. El frío acero de las esposas no parecía mitigarse al calor de mis muñecas que sentía doloridas y propensas a dañarse más al recaer el peso de mi cuerpo sobre ellas. En breve llegaremos a la comisaría.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Algo así de intolerable podía yo intuir sin conocer los entresijos de la Ley y el Orden en que a aquellos señores se les supone entrenados para seguir las directrices del trabajo policial. Soy una persona íntegra y honrada y. si sus compañeros hubieran identificado el coche policial. Creo que no es justo vivir este calvario por las consecuencias de una confusión que me suponía el atracador huido.

menos podía saber yo para mi desgracia. Procuré no pensar y elevé oraciones al Cielo pidiendo 67 . Estaba acostumbrado a asociar Chamartín con la estación de trenes. No era consciente todavía del desgarro visceral que mi psiquis soportaba aun con el horizonte esperanzador de que se desmadejara el enmarañado ovillo de casualidades que eran la causa de mi profundo pesar. El coche oficial. ignorante de las acusaciones así como de las intenciones que daban lugar a una detención y con una indefensa sensación de victimismo por la anulación de personalidad que suponía el duro trance experimentado. Regresaron los policías con ágil paso y arrancaron el coche camino de la comisaría. abismándome en el mal sueño que hallé por evitar un accidente a pocos metros y segundos de llegar a la paz de mi hogar. la locura de un mundo que confrontaba con mi silenciosa resignación y con la salvaje ignorancia de no saber qué era lo que iba a pasar una vez llegado a las dependencias policiales. agente. que nadie me viera de esa guisa por ser un barrio conocido en el que pasaba la vergonzante humillación de encontrarme falto de mi amada libertad. en alerta por el barullo de luces policiales que había tomado la calle. Sólo se oía el ruido del motor áspero que coordinaba con las trepidaciones para embriagarme de locura temporal. dio la vuelta a unas manzanas y estacionó en la acera frente al Telepizza donde se había cometido el violento atraco. si ellos no lo tenían claro. antes de enfilar hacia la comisaría. pero no con una comisaría a la que llegaría esposado sin conocer la realidad del porqué de una detención donde.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM ―Si es usted tan amable ¿puede indicarme a qué comisaría pertenece este distrito? ―A la de Chamartín… ―Muchas gracias. Al lado de las ventanillas se agolpaban algunos curiosos nocturnos. Esposado como estaba procuré bajar la cabeza.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA cordura en esa ida historia nocturna que apenas se había iniciado. 68 . la del abuso y la chapuza. Aun quedaba todo lo peor. Estaba tan desprotegido como si aquellos uniformes hubieran sido de carnaval y las placas falsas. El coche Z se alejaba de mi casa hacia las nieblas de lo cruelmente incierto. como así demostraban los hechos y una intuición de supervivencia que cada segundo me advertía de la prolongación de una agonía impuesta en nombre de una ley aberrante. Cobraba inquieta importancia la realidad de que las apariencias engañan porque el interior de esos seres no era sano.

vale decir que ayuda a descartar hipótesis cuando confluyen varias y se necesita saber cual es la más correcta y verídica. la verdadera. pasando por el creacionismo que defendía la creación de todo por Dios frente a las complejas teorías del evolucionismo darviniano. la lingüística. Ha sido desde entonces un método de asimilación de teorías que en mayor o menor grado simplifica el conocimiento para llegar a conclusiones prácticas.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 5 De Policías buenos y de policías malos. es la más sencilla. nefastos L a Navaja de Ockham es un procedimiento de razonamiento lógico postulado por un monje del siglo XIV llamado Guillermo de Ockham. El razonamiento lógico podría ser muy beneficioso para cualquier labor policial del mismo modo que se aplica en otros campos alternos como la economía. Es así que ante la confluencia de varias hipótesis. Siendo así que la simplicidad se impone en el razonamiento lógico y en todas las disciplinas aplicadas. si no la axiomática. la teología y hasta la informática. Dicho postulado dice: entia non sunt multiplicanda praeter necessitasem o “no ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias”. era todo un contraste la capacidad involutiva de mis secuestradores con placa para 69 . el derecho.

aparentaban ser innobles y sumisos porque la subordinación mandaba por encima de la moralidad más básica en aquellos que estaban al mando de los dos orangutanes. No me encontraba ante gente de la cual fiarse como yo confiaba en mi inocencia. Ya desde entonces comencé a aplicar mi particular navaja de Ockham con los datos que comenzaba a recabar de aquellas gentes: no parecían tener luces porque no había luces… era obvio que no disimulaban lo que era una carencia. sino también de una moral primordial y apremiante que hubiese deseado en esos sabuesos de amenazadores colmillos y solapada inteligencia. sólo quedaba la esperanza de dejar que transcurrieran las horas con la certeza de mi inocencia que aquellos señores pretendían ignorar tirando “pa´lante”. eran violentos por ese grado sociópata que había advertido en los irregulares comportamientos y no porque lo requiriera la intervención.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA discernir. No sólo se requería una base cultural básica que permitiera un amplio espectro de actuación correcto y avalado por un acervo de conocimientos generales además de cierta dosis de humanidad para el desempeño de aquel trabajo… no era sólo una cuestión de conocimientos. Así de sencillo e inquietante. Sorprendería saber cuántos de los teóricamente preparados policías que practicaron mi detención aquella noche. estaban al corriente de ese razonamiento lógico que parecían ignorar in praxis. Simplificando todos los datos que iba sumando a la perpleja observación. como los asnos con las orejeras puestas para 70 . Identificado como tenía al enemigo de mi noche. con algo de aconsejable inteligencia. mi razonamiento concluyente fue que estaba en malas manos. dado el impulso para proceder de modo errático y nula voluntad para enmendar un dislate evidente. sino ante atolondrados profesionales no exentos de mala fe en el ejercicio de un extraño deber. la sencillez del error que me iba a costar tan caro.

desgraciadamente. jodér. pueden convertirse en una aterradora realidad por muy imposible que pueda parecer. suspiros de España. Todo momento era humillante por pasar por los mismos sitios que un delincuente y recibir un trato discriminatorio como a tal. Existía un pulso interior en mí de prudencia e indignación. Vergonzante experiencia para una persona inocente. Forzosamente. No paraba de recordar la imagen recurrente. estaba asimilando por mi experiencia esa teoría del abuso policial como una práctica vergonzosa que demolía el derecho de la presunción de inocencia y la lógica más esencial. No era por una cuestión de ignorancia el desconocimiento de mis derechos elementales ante la Ley. el simbolismo de los tres simios y sus 71 . Ingenuo de mí. para proteger a los policías de posibles agresiones del detenido. desconocía el procedimiento que seguirían conmigo como también había yo ignorado hasta entonces los muchos derechos violentados contra mi persona. No tendría oportunidad de explicarme porque no hay más necio que el que no quiere escuchar. no son factibles pero que. El problema principal estribaba en que no sabía si me despeñaría durante la ascensión. El monovolumen Z atravesó Madrid con celeridad en dirección a la comisaría y guardé silencio por la imposibilidad de comunicarme a través de una pantalla de protección de plástico inyectado que separaba los habitáculos. a priori. País éste. pues mi acervo cultural siempre me ha permitido una dinámica social acorde con una inteligencia pragmática y de calidad para desenvolverme en una sociedad competitiva. pisando un terreno desconocido del que aprendía su orografía escarpada cuanto más escalaba por tan imposibles riscos circunstanciales.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM no desconcentrarse en la obcecación. Fui consciente entonces de que nunca está de más ampliar ese conocimiento en previsión de situaciones que.

así estar al lado de la mujer. dado el carácter saqueador de esta gran urbe donde se aprovechan las 72 . no dando crédito a que algo así pueda sucederle a uno mismo. Hacía tiempo que me había decantado por el uso frecuente de la moto para trasladarme por Madrid. no querer hablar y menos escuchar. no quería imaginar en qué degeneraría con el secretismo de las cuatro paredes de un sitio donde los malos policías. tal y como se había manifestado en plena calle. por sus virulentos respetos. No había manera de acostumbrarse a esa nueva vivencia y la mente se rebelaba contra el perpetuo instante en que parecía haberse congelado el tiempo de la normalidad. ya llevaba un tiempo con esa sensación de irrealidad que provocan las vivencias que se salen de lo corriente. Es curioso cómo el destino traveseaba conmigo. a quien pedía claridad en la confusión y que hubiera lucidez por encima de la idiotez además de calma por delante de la agresividad que. El resto del viaje fue así un monólogo con mis reflexiones a solas con Dios. preso de una Policía con actitudes lesivas cuando una semana antes fue la Policía la que había salvado mi vida ante el furibundo ataque de un borracho… A decir verdad. pueden campar. nefastos. que ha sido el bastión primordial para soportar un calvario que da lugar a la escritura de estas líneas. impunemente. Una semana antes llegaba a mi destino de fin de semana. Al cabo de escasos diez minutos. la Citroën Picasso pasó bajo una barrera de control y se dirigió hacia una zona interior de aparcamiento donde los dos policías se apearon dejándome a solas con mis oraciones. Belén.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA acciones de negación como representación de la estu-pidez humana: un no querer ver. en una calle escondida de la zona de Reina Victoria. oraciones mezcladas de pensamientos dispares que cubrían desde el recuerdo hasta las expectativas de la intriga futura en ese mundo irreal en que se convierte hasta el aire que se respira.

siendo común verlas aparcadas allá donde no impidan el paso peatonal. Mala mierda pringa con estos especuladores sin límite que se apoltronan miserablemente para dirigir. se le hubiera tildado de un Verne de pacotilla. en plena recta de una autopista de ciento veinte desde tiempos casi decimonónicos. También existe una permisividad con el aparcamiento de las motocicletas en aceras. Asimismo existen numerosas zonas de aparcamiento acotadas que facilitan a los conductores de vehículos de dos ruedas aparcar de inmediato. Aparcar la moto en la acera. es Madrid una ciudad complaciente con este tipo de transporte que descongestiona el tráfico y la contaminación allá donde se use. con apestosa prepotencia. con todo lo que Madrid posee de injusto propósito recaudador. Sin embargo. permitía vigilarla con una alarma conectada para evitar tropelías de los amigos de lo ajeno. Muchos meses habían transcurrido desde que decidí moverme en moto porque. siempre existen vecinos intolerantes a los que les molesta que 73 . Ciertamente que a una moto se le es permitido circular por el carril del bus y del taxi que un vehículo particular de cuatro ruedas tiene prohibido. Las modernidades son lo que tienen: políticos infectos. el sino económico de los ciudadanos despojados de los dineros que tanto cuestan ganar. Si hace años alguien hubiera sospechado que aparcar en una ciudad iba a costar dinero en plena calle. Decididamente. se facilita la vida al conductor de un vehículo de dos ruedas. del mismo modo que si hubiera vaticinado la colocación de radares con ochenta kilómetros a la hora de límite. saqueadores repugnantes que aprovechan los tiempos de la tecnología para imponer voluntades propias de forajidos con la excusa del poder democráticamente elegido.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM tecnologías para aligerar los bolsillos del sufrido contribuyente con el fin de rellenar las arcas municipales con cualquier excusa… un olimpismo del despilfarro inadmisible. frente al balcón del tercer piso de la casa de Belén.

Días antes encontré la moto embadurnada de pintura roja desde el depósito de gasolina hasta el asiento. En frente de la casa de Belén solía aparcar la moto en una estrecha acera. dado el grado de egoísmo supino que parece inspirarles en lo cotidiano. Uno de esos vecinos retorcidos decidió no endulzarme el día y estuvo a punto de asesinarme amargamente en la calle. agriándoles el carácter aun más con el paso de los años. Aquel estropicio contra la propiedad ajena ya fue entonces una declaración de intenciones por parte de un vecindario hostil y mal avenido con mucho de cabrón. Además habían colocado unos sacos de yeso imposibilitando mi 74 . Resultó ser laca de uñas que se disolvió aplicando acetona en las partes metálicas. no así en la zona del sillín cuya piel tuve que cambiar. más gilipollas y retorcidos se manifiestan siendo lacras que sólo se subsanan cuando regresan al polvo del que provienen. pero se convirtió en el objetivo de algún indeseable al que todo parece soliviantarle. olvidados en su provechosa función de nutrir a la Naturaleza con sus repulsivos despojos. No molestaba a nadie. Gentuza así desgraciadamente existe y es triste intentar practicar convivencia con aquellos que probablemente fueran más útiles alimentando gusanos en un paraje alejado de camposanto. Al llegar observé un coche cruzado en el rebaje por donde yo solía entrar. pero la vida obliga a convivir con esos desechos sociales del mismo modo que se soporta a vomitivos políticos con afanes recaudatorios intolerables… Imbéciles hay en todas partes.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA un semejante respire. Cuanto más viven. Ese viernes llegaba desprevenido sin intuir que el hecho de aparcar la moto iba a poder costarme la vida. dejando pasar holgadamente a los transeúntes al existir un pequeño recoveco en la fachada que me permitía ceñirla más a la pared. Todos conocemos algún elemento de este tipo.

Otro de los obstáculos habituales era el cubo de basura que se colocaba en ocasiones hacia el lado donde aparcaba. un poco más adelante. en apariencia corpulento. al portar también una bolsa de imanes que se apoyaba en el depósito metálico. Normalmente apartaba el cubo y procedía a subirla al caballete doblando los espejos para favorecer el paso peatonal. salía un coche que dejó hueco para poder subir la acera baja y aparcar la moto. Una vez trasladado al otro lado del portal el dichoso cubo. que parecía desgañitarse a gritos en lo que supuse enojo hacia mi persona. Frente a él noté una gran tufarada de alcohol que procedía de una boca superlativa. Aquel beodo frisaría los cuarenta años. 75 . Así fue que me acerqué al hombre quien vestía un mono azul de trabajo y le inquirí sobre su protesta y si era yo el receptor de la misma. transporté el vehículo hacia atrás y lo subí al caballete en tanto me pareció oír unos gritos a mis espaldas. y se movió con mucha ligereza el balde al impulso de mis brazos. Preferí soslayar cualquier requerimiento de aquel alarido andante y repuse: ―Cuando usted esté lo suficientemente sobrio para argumentar cualquier cuestión. convirtiéndolo en un bocazas etílico que se bamboleaba con violentos aspavientos. con un muy potente caballaje. Siempre permanecía con el casco en la cabeza para no ocupar mis manos demasiado. Subí la moto en la acera y empujé el cubo sin darme cuenta de que estaba aun vacío.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM paso. Miré de reojo con el casco puesto y avisté al otro lado de la calle un hombre. entonces le atenderé. El acabar de conducir una moto de doscientos cincuenta kilogramos. hizo que imprimiera una fuerza acorde al esfuerzo anterior-mente realizado al pilotar. Mientras siga con ese aliento a alcohol que echa para atrás no habrá diálogo posible. Afortunadamente. me sacaba una cabeza con una altura de ciento ochenta y cinco centímetros y parecía disponer de una musculatura propia de gorila.

cuanto más procuraba repeler la confrontación. en parte para evitar la nauseabunda tufarada de su aliento como para eludir una confrontación que por momentos parecía inevitable. Aun con semejante protección. ―Voy a llamar a la Policía y no será bueno para ti que te vean borracho y con una botella en la mano en medio de la calle. 76 . evidentemente. De inmediato aprecié. más cerca lo tenía vulne-rando esa distancia de seguridad que nos incomoda cuando es traspasada. ―Encima mueves el cubo con mala leche y chulería para poner tu mierda de moto ― me espetó acercando su cara a la mía que seguía cubierta por el casco. Continuaba a pocos centímetros frente a mí y procuraba retroceder. el razonamiento de un borracho. de la gente en el bar del que había salido mi inesperado enemigo y de la misma Belén. de conducta desordenada. quien se había asomado al oír el escándalo que se estaba provocando en la calle.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ―Tengo el aliento que me viene en gana porque yo me pago las copas y tú no me dices que huelo a alcohol ―. concitando la atención de los transeúntes. que el alcoholizado había cruzado el coche y depositado los dos sacos de yeso en lo que fue una trampa fallida al irse el automóvil que me facilitó meter la moto. en un rápido plano de situación. ―Si tienes huevos quítate el casco. me había tomado por objetivo de sus degenerativas amenazas. El borracho hablaba a voz en grito. En cuestión de pocos minutos deduje que aquel ser. Pronto me cer-cioré de que no era posible la evasión pues. El vengativo y ebrio adversario blandía una botella de cerveza en la mano y me desafió a que me quitara el casco. Recapacita y déjalo estar ― dije mientras amagaba sacar mi móvil del bolsillo de la cazadora. el hálito alcoholizado llegaba a marearme y sólo pensaba en alejarme de él. Era. Estaba furioso al comprobar que su emboscada no tuvo efecto.

―Yo no soy un maltratador de mujeres. hiciese uso de ese humor inteligente que denota la fina ironía. mal nacido. ―A mi madre no la mentes que es sagrada ― me conminó seguro como estaba yo de haber dado un imprudente paso de impaciencia que podía justificarle cualquier agresión. Es 77 . La mirada del beodo era la de un auténtico troglodita y entendí que no le eran ajenas las broncas callejeras. ― Qué te pasa ¿tú eres uno de esos miserables que tiene en su casa a una pobre mujer víctima de tus maltratos? Tú eres un maltratador del demonio y tu conducta te retrata. La prudencia me aconsejaba ser comedido en mis reacciones. aun sospechando yo que en cualquier momento sería usada como arma. cuando avanzó de nuevo hacia mí quedando a escasos 20 centímetros del frontal de mi casco. Es paradójico que. sin embargo pasé de la contención a la indignación y alcé la voz contra aquella faz que pretendía no dejarme salida. No me había despojado del casco para que no lo interpretara como una provocación. pero lo cierto es que no tenía otra perspectiva que el primer plano fétido del ebrio y la botella de cerveza esgrimida en la mano que mantenía baja. La gente se arremolinaba en la estrecha calle. con un resuello nauseabundo que repercutía ya en mis socavadas paciencias y mi instinto primario de supervivencia. teniéndome por persona cabal. además de ser imprudente medida con la botella sujeta por un puño que era en realidad un mazo de carne y hueso que imponía. ―Basta ya― grité con la voz gravemente transformada. Suponía ya que no iba a tener escapatoria civilizada a una violenta provocación que llegaba a su punto más candente en el que sobrevendría un chispazo por el que terminara de inflamar todo. apenas inteligiblemente. sólo maltrato y machaco hombres― arguyó con tono patéticamente maléfico.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM ―A ver si tienes lo que hay que tener para llamar a la Policía– respondió amenazador.

he de confesar que aquella reacción me sorprendió del mismo modo que me indignó. No estando yo acostumbrado a las peleas callejeras ni a las peleas en general. una afiladísima ironía: ―Ah… pues yo no tengo nada contra los homosexuales. dada la delicada trascendencia que un hombre esconde tras su ropa. raya el surrealismo y el absurdo pese a la inminente alarma que me causaba una situación coherente78 .aun habiéndome defendido en contadas ocasiones con éxito en mi empeño al aplicar mis conocimientos de Judo. al sentir como su manaza cogió mis testículos por encima del pantalón. siendo cabal. lo que terminó siendo. Lo cierto es que en ningún momento pretendí golpearle con el casco en su cabeza. pero. Lo sucedido. me llegase a la boca lo que en apariencia era un tono conciliador que en realidad se convirtió en un contundente puyazo no exento de agrio humor . pues bien sabía que podría provocarle conmociones que a toda costa intenté impedir. Aquella mole se derrumbó ante mi legítima defensa pero pareció rebotar en el suelo pues se levantó hecho un basilisco. a tenor de su reacción. Aquel macho etílico no tuvo otra ofensiva que intentar aplastarme mis bajas honras con intención superlativamente dañina. mi expresión hubiera acrecentado el énfasis de la burla. Mi respuesta instantánea fue un puñetazo en su cara. sólo necesitó de la “dulzura” de mi tono de voz para dispararse como un energúmeno contra mí. aun a riesgo de resultar yo mismo lesionado por no magullarle excesivamente. después de la embestida brutal que nos llevó al otro lado de la calle . por tratarse de eso: de una insensata y . revolviéndome con rapidez para escabullirme de ese puño que parecía pretender funcionar como un garfio para procurarme un estentóreo e indigno dolor testicular. visceralmente. en lo que fue un ataque del que no podía defenderme ya que el casco me lo impedía.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA paradójico que. De haberme podido ver la cara.

había quedado arriesgadamente atrapado al sentir cómo mi cuello parecía ir a partirse en cualquier momento al incidir el canto del casco integral en mi nuca presionada. Resultó que con el casco en la cabeza no me fue posible ejercer ninguna práctica de defensa que mi condición de judoka demandaba en ese puntual ataque. en que él me constreñía con agobio extremo. En esa posición ridícula. presionaba yo mi cabeza hacia arriba para evitarlo y medía que no fuera mucho el esfuerzo para. Frente a esa mole de músculo. ávidos de destrozo. podría quebrarse el cuello en lo que llegué a pensar el fin de mis días terrenos.boca abajo con el bruto frente a mí que me presionaba sin apenas moverse pero imprimiendo toda la fuerza en los brazos que actuaban como boas constrictoras. De esa guisa. doblado mi tronco hacia delante. Una situación de demencial indefensión y un sus79 .. Por un lado. Otra vez me perseguía esa sensación de ser malabarista moviendo unos platos simultáneamente evitando que se cayeran.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM mente defensiva donde tenía todas las de perder. contra mi cuello. con mi cuello que apareció atenazado en la trampa de sus brazos fornidos que comenzaron a apretarme con presión salvaje mientras intentaba desasirme de aquella improvisada y muy peligrosa llave. de moverme en cualquier sentido o revolverme para desasirme de ese atenazamiento criminal. Quedaron mis ojos frente al suelo y comprendí que en esa postura. por el otro lado. no desnucarme. cuando por delante de mi cuello quedaba anquilosado temiendo las uñas de aquellos dedos que parecían tantear la yugular para arrancármela. agua y alcohol quedé con la cabeza bajada. esperé con obligada paciencia sin apenas comprender cómo se me había complicado la vida en el lapso de unos minutos que bien podrían ser los últimos si se me fracturaba la nuca contra el casco o llegaban los dedos a estrangularme de permitir que actuaran. tuve que paralizarme optando por la nula defensa ya que colegí que. atrapado y sin salida.

― ¡Pero suéltale que le vas a matar…! Ignoro cuánto tiempo transcurrió cuando empecé a percibir un ligero desvanecimiento de mis sentidos. somos Policías. Oía como con sordina los gritos de la gente a mi alrededor. agente―acerté a decir recuperando el resuello con vital alivio. No era ninguna tontería constatar que seguiría viviendo pese a todo. acaso como antesala de un desmayo definitivo. Aprecié unos gritos que repentinamente se me allegaron a los oídos como en otra dimensión espacio-temporal y de sopetón me vi libre de esos brazos. después de pensar que iba a quedar tendido mi cuerpo con el gaznate partido igual que un pobre conejo descoyuntado. liberado de la tremenda tribulación. ―El casco. Advertí que tomaba lógicas cautelas guardando cierta distancia de seguridad y procedí a obedecer el requerimiento. Sin comprender el porqué de esa repentina liberación me revolví ante la oportunidad de poder defenderme y vi a un joven con barba que se posicionó frente a mí con la palma de la mano extendida mientras decía con sonora voz: ―Calma. quítate el casco―me indicó con voz grave no exenta de cierto nerviosismo. Había sido rescatado de una auténtica intención homicida y era para celebrar la aparición de los representantes de la Ley y defensores de la integridad ciudadana. sobre todo ahora con el pescuezo terriblemente dolorido después de la descomunal constricción a la que había sido ferozmente sometido. ya pasó.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA pense prolongado hasta el hastío. me pidió amablemente el DNI 80 . sin poder enterarme de lo que estaba pasando ya que el casco reducía el campo de visión y dificultaba los movimientos. calma. Me hallaba ante una verdadera trampa sin salida con importante temor a ser asfixiado. ―Me alegro mucho de verle. Una vez mi cara al descubierto. De policías buenos se trataba.

ayuda a que el espíritu diseñe su propio programa de rejuvenecimiento al margen de las inercias temporales por las que se rige el declive de la juventud para adentrarse en el “esplendor”. Como es usual en estos mórbidos casos.a ver cómo llamarlo.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM para cumplimentar un proceso de identificación protocolario mientras se interesaba por la salud de mi cuello. Sólo había soltado la botella cuando los agentes se la arrancaron de la mano. muy seguramente. Me había estado atenazando con un brazo mientras el extremo del otro blandía la botella. No fue un vaticinio baladí decirle antes a ese enemigo declarado que no sería bueno para él que le encontraran con semejante tajada alcohólica y la botella agarra81 . Me es curioso y complaciente. agente. a modo de arma que nunca supe si era intención hacer uso de ella en el caso de que el intento de estrangularme no hubiera dado resultado. tenía más edad que mi agresor. ―La aparición de ustedes ha sido como un milagro del que estaba necesitado. los viandantes se habían apelotonado a esas horas últimas de la tarde y de modo unísono se podían escuchar las acusaciones contra mi adversario que me exculpaban de toda responsabilidad. pues empezaba a sentir una presión que llegué a temer que se me partiera el cuello―comenté con el alivio sincero de quien se sabe salvado de un peligro que cada momento había sido determinante por extremo.de la madurez. Los tres policías interrogaban con severidad aparente al violento y habían pedido por los transmisores un coche patrulla para trasladarlo. comprobar cómo el paso del tiempo no maltrata mi apariencia juvenil y pasaba yo por ser el “chico” agredido por aquel adulto con apariencia de “ hombre malo” cuando. agente. ―El chico no tiene culpa de nada. Una vez identificada la víctima de aquel embrollo callejero. Mantenerse física y mentalmente en forma. se acercó al borracho con el que dos compañeros ya se habían empleado en labor policial cacheándolo cara a la pared.

―Me duele mucho el cuello y percibo lo que parece ser el pinzamiento de alguna vértebra. a continuación. procedí a dar la sorpresa de esos acontecimientos que iban a tener 82 . Repentinamente. dado su incontrolado comportamiento. iba a conocer los entresijos de una detención de la que no podía quedar al margen. Sabía que. como en principio pensó. caballero. era seguro que se le complicaría mucho la vida al que estaban a punto de colocarle unas esposas. si necesita usted asistencia sanitaria podemos llamar a una unidad del SAMUR para cerciorarnos de que se encuentra bien. de manera inexplicable. encararse con gesto severo contra aquel adversario vencido. me sentía responsabilizado. me vi desbordado por una situación en que. ―No se preocupe. Fue entonces cuando vi al niño. ― ¿Quiere que llamemos a una Unidad de Emergencias? ― inquirió otro de los policías a la vez que examinaba los ronchones de mi castigado cuello. contenía una expresión de abatimiento que parecía un niño a punto de llorar.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA da. agentes. En esa derrota volví a ver al niño con el mohín de su cara retrotraído a los años de la infancia. Cuanto más le miraba. habrá alguien que necesite más que yo a profesionales del SAMUR. ―No se preocupen. Asustadizo como un zagal al que se le viene encima una responsabilidad de adulto incapaz de soportarla. aquel señor venido a menos. a duras penas.respondió afablemente uno de los policías secreta para. El anquilosamiento de mi cuello era doloroso y temí que hubiera podido quedar dañado después de la brutal presión soportada. El inminente detenido tenía el gesto de temor multiplicado y. de darse un parte de lesiones. más se me confundía la intención de verle acorralado y probando la punición contra sus actos. Evidentemente.

83 . Tremendo cerebro que no comprendemos ni los que lo usamos en mayor o menor medida durante toda la existencia. de no haber sido interrumpido. ―Verán ustedes. No contento con justificar a aquel alcoholizado que podía haberme matado quizá si se hubiera demorado el auxilio policial. de esa reacción en concreto. eso sí. yo no guardo ningún rencor contra este hombre. ― ¡Si hasta tiene cara de buena persona! ―declamé con una emotividad. Supongo que así funciona todo en nosotros: impulsos eléctricos de milésimas de segundo que obedecen a nuestras intuiciones antes de advertir que las hemos decidido ¡gran misterio los secretos del cerebro! En verdad sí que es prodigiosa la funcionalidad de la conciencia como la del comportamiento eficaz de la maquinaria física y psíquica de lo humano. Era demasiado sorpresivo cuanto estaba vivenciando y aun iba a tener mayor capacidad para sorprender y sorprenderme con ese escenario de surrealismo en que improvisaba una inaudita bondad. Todo el mundo puede tener un mal día y él lo ha tenido así por alguna causa que me ha arrastrado a mí. un semblante mezcla de sorpresa e incredulidad apenas perceptibles por la sobriedad de sus actitudes policiales. no estaba avisado ni siquiera por mi voluntad consciente. Los policías mostraron. como la de los serios policías que asistían a aquella escena con aparente impavidez mal disimulada. poco creíble. En ocasiones uno se sorprende de las propias reacciones y he de admitir que. Luego me dirigí a los policías que ultimaban los preparativos para el arresto. abogando por quien. según interpreté. agentes. Avancé unos pasos hacia el detenido y le miré como hasta entonces no le había visto. Completo desconocido tan familiar como la conducta humana. acabé por imprimir más veracidad a mis palabras para acentuar todavía más la expresión de sorpresa de los allí presentes.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM previsible final policial.

la mano no. y terminó por argüir: ―Siendo así. lo mejor sería que no se agravara más esto y se dieran ustedes la mano. ante el asombro de propios y extraños. por ambos sentidos de la estrecha calle de una sola dirección. La mueca del desarbolado.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA hubiera dado rienda suelta a un instinto homicida absurdo y cavernario. se fundió conmigo en el abrazo demostrativo de que el perdonar siempre puede ser la escena final de un teatro de adversidades. de terceros. en sus intenciones nocivas. se convirtió en una máscara de horrorizado y repentino despertar a la consciencia donde era evidente que su aventura revestía esa gravedad que incitaría a su detención con todos los problemas personales que podría acarrear. ―No agente. voy a darle un abrazo. 84 . Él. Dentro de su perplejidad el agente del orden asistía a un momento inusitado de un servicio demasiado extraño. Antes de decir eso. El policía de barba se me quedó mirando con aire de desconfianza o incredulidad hasta que pareció despertar de ese inverosímil incontinencia verbal mía que le había dejado sin habla. avancé unos pasos más hacia donde estaba aquel hombre y. Al cabo miró a sus compañeros después de parecer absorto durante unos segundos. de sendos coches de la Policía Nacional de los cuales bajaron con prontitud en la acción dos policías de cada uno porra en mano. la cara de terror del pobre beodo se acentuó ante la espectacular aparición. borracho. Sin dilación. cuartos y quintos. escudriñando mis ojos. Es de suponer que las actitudes poseen cierta linealidad en el comportamiento de lo previsible y era de prever que mi respuesta ante la agresión hubiera sido el de querer el castigo del atacante en cumplimiento riguroso de la Ley. a su vez. le di un abrazo sincero en que ese instante rubricaba el perdón con el deseo de no causar el menor daño a aquel desorientado.

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Cierto es que el desconcertado hubiera abrazado en aquel momento hasta a un cactus. 85 . pero no dejaba de ser un bonito gesto que le libraba de la mazmorra y hasta le quedaba muy aparente. Porque hay una ley que juzga antes que la propia justicia y que está al arbitrio de improvisados jueces con placa que deciden las suertes de un condenado antes de ser juzgado con presunción de inocencia. Aquellos brazos míos me impulsaron a perdonar más allá del dogma de la Ley que enjuicia las faltas con férrea disciplina. la soberbia es así de miserable en estos elementos. que algunos sirven para lo uno y para lo otro. Improvisados jueces o improvisados verdugos. Hacía de todo eso una semana y ahora yo estaba preso en un coche policial esperando un destino amargo.

A la espera de tan injustas suertes. tan contrariamente orgullosa conciencia comparada con la de aquellos sabuesos rabiosos que habían iniciado una demencial persecución para acabar en manos de una ley incierta en que. Con las manos esposadas no hay oportunidad para el perdón ni la defensa. pero yo adivinaba más culpa en la alevosía de aquellos que habían empleado su fuerza desproporcionada para desposeerme de mi dignidad. Aquel salvaje alborotador actuó como un animal irracional.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA CAPÍTULO 6 Sobre la increíble e idiota capacidad deductiva de un párvulo armado E sa noche de mi persecución infernal. 86 . quedé en el coche patrulla largos minutos de la frialdad nocturna. con toda probabilidad. eran mis brazos los que estaban anquilosados a mi espalda cuando con ellos evité que esposaran a mi agresor. Ciertamente. Los mismos brazos que abrazaron a mi enemigo eran los paralizados por una execrable violencia policial que se había practicado contra mi conciencia tolerante . la ley era más enemiga en esa puntual ocasión que la inverosímil actitud homicida de aquel borrachín que mi anecdótico impulso de sana conciencia dejó en libertad. Una grave paradoja que no se resolvía a mi favor y parecía más una cruel burla del sino. saldría mal parado.

debía advertir que cualquier cosa que dijera sería usada en mi contra. no se preocupe que puedo salir por mi propio pie ―respondí con sosegada resignación no exenta de contenida indignación. Escuché algún ruido afuera e inmediatamente se abrió la portezuela del monovolumen que estaba más alejada de mí a la izquierda. no puedes salir tú mismo? ― dijo con tono severo un joven policía asomado que me indicaba que fuera hacia él. apoyarme con los pies por salvar el espacio que me quedaba hacia fuera. tres agentes uniformados. En la soledad de mi inquietante suspense me había quedado con los recuerdos. ― ¿Buenas noches dices? Anda camina que te vamos a dar las buenas noches a ti. no me podía imaginar cómo considerarían mi derecho 87 . Mi cortesía no era burlesca. Todavía no acertaba a comprender el alcance de las consecuencias. coartadas con esas apretadas esposas que destrozaban mis manos. ― ¿Qué pasa.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM considerando la burla de ser víctima de una Policía que nueve días antes había actuado para salvarme. sí. a continuación. me esperaban con gesto grave y duro. aunque siempre fui consciente de que el tiempo se había ralentizado cruelmente para que no perdiera ningún detalle de la pesadilla que irremisiblemente supondría un grave trastorno en mi vida. ―Sí. agente. Obviamente. siquiera irónica. sintiendo permanentemente las alas de la libertad seccionadas. sino sinceramente educada. que hasta entonces no había visto. con la respuesta de aquel muy joven agente. Cuando bajé. Si un inocuo saludo ya les parecía acaso ofensivo. agentes. ― Buenas noches. Me tumbé hacia la puerta con la cabeza por delante para. Ignoro cuanto tiempo estuve esperando la suerte de mis desvelos en aquel coche policial.

con la sobriedad de los elementos espartanos que conformaban aquella recreación atemporal de zona de detención que estaba visitando con la obligación de tragarme un íntimo agobio indescriptible. Ese orbe se había transformado en cuatro esquinas delimitadas de horror que acentuaron sus aristas cortantes. contaba para que mi desazón se viera incrementada al ser incapaz de imaginar qué más podía suceder en aquella noche aciaga. Percibí un aire cerrado. No.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA a explicar ese monstruoso dédalo en que me habían extraviado sin otra responsabilidad que ser víctima de una descomunal confusión. en esos momentos. una inspiración asfixiante de aquel lugar que parecía haberse anclado en los años setenta. los ciudadanos olvidan hasta que son víctimas de los delincuentes. mi cortesía no era burlesca. Estaba traspasando el umbral de la comisaría por la puerta de atrás. cuando me vi rodeado de más uniformes en una sala de entrada donde ya no podían caber más personas. El mundo ya no parecía el mismo con el que había convivido con más de cuarenta años de mi vida saboreando la plena libertad. aquel lugar me sumergía de una manera agobiante en la realidad de mi arresto cuando a esas horas 88 . Me apeé del coche y transité por delante de ellos en esa especie de cortesía policial donde me hicieron pasar el primero por una pequeña entrada que daba a un patio de aparcamiento. Todo ese despliegue en atención a mí me infundió mayor temor cuando comprobé en algunas caras el gesto grave y la mirada acusadora que parecían imputarme no se qué tremendos delitos. Sí. allá donde la constancia de mi ingreso no tenía testigos. absortos en la rutina. ni siquiera irónica sino sinceramente educada por el valor añadido que siempre había supuesto a personas cuya labor estribaba en proteger a la sociedad de la criminalidad que. Cada detalle. cuestión que provocaba sentirme más desasistido de un orden civilizado.

entonces lo desconocía. Transité entre los policías y uno de ellos me indicó que me sentara en un banco de madera adosado a la pared de mi derecha y al lado de la puerta hacia la libertad exterior. que no fuese la de una anécdota particular con final feliz y sin denuncias contra el cuerpo policial.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM podría haber estado plácidamente desahogado con el dormitar de una noche más. estaba resuelto a no dar mayor importancia a todo. de poco me serviría mi honradez de estar dispuestos a mancillarla desproveyéndome de toda inocencia. Se iniciaba otra fase de incertidumbre a la espera de que se deliberara sobre mis responsabilidades delictivas que a. El espacio era reducido en esa especie de sala de espera del condenado que tenía acceso a la derecha hacia zona interna de oficinas y otra puerta a la izquierda que. si se demostraba que “yo pasaba por allí” y se me liberaba. sin preguntarme qué clase de terror domina a uno cuando su libertad zozobra en un mar de calamidades y peligros inesperados. a tenor del trato recibido. debían ser muy maliciosas. la sala se descongestionó y la mayoría de los agentes uniformados pasó a la estancia de oficinas dejándome a buen recaudo con la escolta de cuatro de sus compañeros delante de mí. En frente había otra puerta que debía ser la que comunicaba con el mundo exterior. Si estaban seguros de que yo era uno de los atracadores huidos. Un ciudadano respetuoso con la Ley y la Justicia nunca considera esas 89 .era de acceso directo a habitáculos de interrogatorio y dirección a los calabozos. En tanto debía ser paciente pues si me dejaba llevar por la intranquilidad me convertiría en un imprevisible peligro para mí mismo. dado que aquellas gentes estaban preparadas para usar la fuerza al menos atisbo de rebeldía y además la resistencia era considerada un delito contra la autoridad. vetado para mí. Una vez sentado. el conocido.

nadie honrado está dispuesto para aceptar unos grilletes que inmovilizan los brazos. a esa altura sólo podía verles los cinturones de los que colgaban las armas de fuego y las porras que. pero no tenía alivio para la congoja del corazón que me latía con inexorable ritmo hacia los límites del desvelo. Ante semejante permanencia de una coacción impuesta. Aunque sí sabía que los delincuentes suelen proclamar su falsa inocencia a voz en grito. Los cuatro policías se encontraban a dos pasos de mí. Procuré no recostarme sobre mi espalda para evitar más daños en mis muñecas y aquietarme en lo posible.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA cuestiones de los derechos en una detención y las obligaciones ante la autoridad competente. porque todo puede pasar en la vida de una persona y además cuando menos lo puede esperar y. por tanto. debían de ser usadas con la misma contundencia reglamentaria con que anteriormente se habían usado las pistolas conmigo. Craso error es creerse ajeno de esas organizaciones por la que todos nos regimos. Se vive consciente de una sociedad organizada pero sin la obligación de conocer matices que parecen creados para los que son ajenos del orden y la integridad a los que uno parece pertenecer. al menor desorden. Por otro lado. yo me debatía en la disyuntiva de permanecer callado o seguir argumentando la certeza de mi inocencia en esa verdad de que se producía una confusión en mi caso. mayestáticos y en apariencias ausentes. sin sentir una tristeza visceral mezclada con el aguzante dolor. mostrarme con templanza a la espera de cualquier signo favorable o gesto beneficioso hacia mí. cuando menos preparado está para experimentarlo. Estaba sentado al borde del banco para no presionar mis manos contra el respaldo. no podía dar pasos que no fueran los que dejaran en evidencia los efectuados de manera equívoca por aquellos inspectores de paisano que 90 . La circunstancia me imponía observación y mucho tino en mis manifestaciones.

Se me había silenciado en el pozo de la indefensión al que me habían arrojado unos por obra y otros por omisión. Los policías cariacontecidos que percibieron mi inocencia. Mi confianza en el trabajo policial se había derrumbado después de toda una vida en que me pensaba protegido por una profesionalidad que cuidaba de los intereses de las gentes honradas. Yo desconocía que me persiguiera un vehículo oficial al no llevar distintivos policiales que me hubieran permitido identificarlo. muy intranquilizadora. Todo era peculiarmente enrarecido y más que el cerramiento de ese lugar hostil. por lo visto. se percibía una mezquindad moral despreciable. no tenía ningún motivo para esperanzarme si se demostraba mi inocencia y sí muchas razones para sentirme paulatinamente más intranquilo. las bajezas protagonizadas por esos captores legalizados me obligaban a perder toda esperanza de alguna buena intencionalidad en los actos. No. ―Por favor. 91 . porque allí se podía actuar con impunidad en un cubil de corporativismo significativo… un miserable corporativismo en nombre de una autoridad falible y gratuitamente violenta. Descubría intensamente la deshonra de un cuerpo policial deficiente y algunos de sus miembros deprimentes. rutinariamente durante los servicios.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM provocaron todo mi problema y que parecían arrastrar al error a todos los demás. Abrir la boca para no ser respondido me corroboraba que estaba sumido en la peor de las soledades. Por toda respuesta recibí un silencio ofensivo. una soledad acompañada de cancerberos mudos e indolentes ante el daño moral que se me infligía considerándome un delincuente dañino. A esas alturas de la noche. existe una confusión en este caso. se me descubriera o no culpable. ya estaban patrullando las calles con el borrón y cuenta nueva añadido a sus conciencias polutas que ensuciaban el uniforme con la mierda de la nocturnidad que debía ejercerse.

me era difícil aceptar durante cada segundo una situación que pensaba tan ajena de mi vida donde la única escolta con la que hubiera contado hasta entonces hubiera sido de protección. era terrorífico imaginar cómo se podía percibir la amenaza de la coacción en tiempos de guerra contra tantos inocentes represaliados. cuyos cuerpos acabaron en tumbas multitudinarias. En el aislamiento. hasta que es uno mismo el que lo vive en propia carne con el hundimiento del alma. Nunca se sabe lo que puede sentirse ante el atropello de los Derechos Humanos. Siempre había sido una persona íntegra en el más amplio sentido de ése actualmente desusado concepto de la integridad personal. acompañado de policías que me escoltaban para evitar mi huída. Sólo pensar en la dilatada y salvaje Historia de la humanidad. consciente de la disparidad de distracciones morales que 92 . Ahora sí podía saber qué se siente en uno de esos millones de momentos en que los hombres han aguardado con inquietud a que alguien dicte injustos destinos. tan en desuso como los conceptos de la nobleza y del respeto a causa de la desintegración de los valores básicos en los que han sido educadas varias generaciones. Jamás había perpetrado siquiera el menor hurto y había procurado que mi honestidad y honradez fueran el norte de mis días. enterrados en el anonimato provocado por los mortales abusos después de pasar en vida por un calvario sin libertades ni esperanza. Al menos en mi situación me sabía en un estado de derecho que garantiza ciertos matices personales que en otras dictaduras son inexistentes.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA En esa poza de oscuridad el pánico no podía vencerme y debía imponer la templanza para hallar dignamente algún atisbo de escapada a la espera de que hubiera inteligencia po-licial y sólo alguna conciencia noble que hablara en mi favor para exonerarme de responsabilidades delictivas. No todos debían ser unos cretinos.

Recurrente fue la desorientación opresiva en cada capítulo de esta historia que parecía asacada con el objetivo de conver-tirse en un guión interminable de maliciosa inventiva. despertar al fin y al cabo. El mutis frente a los agentes era descorazonador y mucho más deprimente con esa sensación de desnudez sin identidad en que. esconderme o desaparecer volatilizado en un despertar amargo. vulnerando los derechos ajenos y las vergüenzas o desvergüenzas propias. deseaba huir. Parecía asumir un papel sereno en ese guión de circunstancias destructivas y mi reflejo apacible y templado era más bien la desconcertante reacción de alguien absolutamente desnortado. en el dormitorio del hogar donde debía estar. Un contraste de novedosas sensaciones emocionales me estaba desintegrando interiormente pero nada en mi apariencia exterior lo comunicaba. confrontaban conmigo con aire insensible y disciplinado. en silencio inexpugnable. acentuada por ese hostil espacio cerrado retrotraído a los años setenta en que aun la democracia no había irrumpido. Probé a elevar la cabeza para tener la dignidad de posicionarme y mirar a los policías quienes.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM muchos practican para imponer con premeditación dolosa las trampas que consiguen intereses personales. parecía haberse trans-formado la vida para siempre. Simplemente no quería pasar por eso pero la obligación era desesperante y el pulso por mantener la serenidad paradójicamente exasperante. sordos a mis peticiones de comprensión como cancerberos de un absurdo averno de supuesta realidad que el dolor de los grilletes convertía en muy irreal pesadilla. Sin duda me aguardaban sorpresas 93 . La mente en ebullición pugna por asimilar lo incomprensible cuando a la voluntad le cuesta aceptar ciertas situaciones. tratado como un don nadie. Quería gritar. sólo se manifestaba una neutralidad naturalmente paciente.

―Vamos. me pongo en pie agente.por la puerta de la oficina accedieron a la sala donde yo estaba. El dedo 94 . vas a decir ahora mismo de donde venías y qué hacías por la zona de Clara del Rey y como no coincida tu versión y te reconozca un testigo.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA episódicas dado el endiablado ritmo de aquella noche que parecía predestinada por la perfección de los más subyugantes despropósitos. la percepción de que el sino guiaba los pasos por la profunda consecuencia de lo padecido y lo incongruente del resultado.respondí presto a cumplir su requerimiento advirtiendo en su ceño fruncido una incipiente cólera que reventó en lo que se convirtió en un surrealista interrogatorio. se plantó delante de mí. No podía haber caído en peores manos que los de la ignorancia y el descrédito que como autoridades evidenciaban ante la inocencia de mis aseveraciones. un número indeterminado de agentes que llegaron a copar el espacio alrededor mío alineados unos tras otros. ―Sí. donde muchos son extraviados a costa de pocos aprovechados que se pretenden superiores. muy bien. ponte en pie.todo era repentino en aquella noche imprevisible. ―Mira tú. te juro que voy a inflarte a hostias que no va a reconocerte la madre que te parió. Los policías eran mis guías en esa visita al infierno moral del ninguneo y de la aversión a la verdadera justicia por la pútrida noción de ley y orden que desempeña-ban. No había distancia entre su cara y la mía. El policía calvo y con gafas. Noté una viscosa humedad que se me desparramaba como un aspersor de saliva con mala saña no exenta de una repugnante halitosis. No era la primera vez que sentía en la ocasión de lo vivido. el valiente inspector causante de ese tremendo desaguisado personal que me estaba procurando. Es como si del absurdo se apren-diera a sonsacar enseñanzas muy coherentes que corroboran la idea de este desorden mundanal que es la existencia. Repentinamente.

Entre la espada y la pared. No existía escapatoria en la disyuntiva de los malos tiempos que me habían tocado en una lotería mezquina donde el premio era el miedo y el desconcierto rumbo a lo desconocido. eh. el destino ingrato había clavado la espada del infortunio. agente. para quéee? ― levantó la voz con aires de 95 . estaban expectantes con rostros de neutras emociones en lo que era un interrogatorio oficial después de dirimir en oficina los detalles de mi detención y mi posible implicación en ese asalto a mano armada. pensé que igual no era mezquindad y malicia lo que impulsaban la acusación de ese hombre sino una estupidez supina haciendo alarde de una finita inteligencia que. esgrimido a modo de contundente énfasis sobre la amenaza de darme una paliza. Todos los policías que llenaban la sala silenciosamente. nada tenía que ver con la intuitiva policial que tan excelentemente supo describir Sir Arthur Conan Doyle con su Sherlock Holmes y el inseparable ayudante Doctor Watson. quizá para evitar herirme mortalmente con otra más acerada de haberme caído de la moto y aplastado contra los coches aparcados. De su expresión advertí incredulidad. ―Llegaba desde la calle Reina Victoria y desembocaba desde el principio de la Carretera de Barcelona en el desvío de Parque de las Avenidas. válgame Dios. en dirección Corazón de María donde está mi casa.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM índice al lado de mi sien. por primera vez en todo ese tiempo de arresto. simultáneamente producido durante mi presencia por la calle que derivó en aquel manotazo para evitar accidentarme. como si nada le bastara para seguir ejerciendo una acusación que seguramente ensayaba teatralmente ya que yo sospechaba que él sabía de mi falta de culpabilidad en el atraco. Su segunda pregunta fue del todo desconcertante y. ― ¿Y por qué llevas guantes de látex en la bolsa del depósito de la moto. era ya suficiente lenguaje no verbal para tomar muy en serio la coacción.

―Ah… ―. lo peor es que tenía el cerebro escocido de usar las neuronas rozando con la idiotez permanente y eso debía pasar factura al proceso racional del que no podía presumir mucho el troglodita. cualquiera que usara un cuchillo podía ser un sospechoso criminal en un restaurante con especialidad de carnes a la parrilla. No es que le faltara un hervor de lógica madurez. La capacidad deductiva de aquel detective de pacotilla rozaba la elementalidad de un cerebro subdesarrollado. Había que ser imbécil… Nunca un interrogatorio delante de tantos testigos cualificados debió de resultar más ridículo. todos se retiraron por la misma puerta por la que habían salido dándose por terminado el triunfal interrogatorio.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA triunfalismo en la seguridad de haberme dado el jaque mate necesario para resolver el crimen de turno. ―respondí con un gesto de confianza ciega en la lógica radical de mi respuesta. como si fueran un ejército de policías de juguete. Según tan insigne pensador deductivo. era obvio que cualquier inocente podía ser blanco de su ingenio destructor. si no fuera por la expresión de gilipollas integral que se le había quedado y que sólo yo podía ver en su totalidad. Fue cuando entonces comprendí un poco más sobre la situación caótica de este país donde nada es lo que parece en dignidad. ―Pues para hacer las tareas propias de la moto: engrasar y tensar cadena. La evidencia se complementaba con el bote de aceite para engrasar cadena y el limpiador de carenados que iban también en la bolsa junto a los guantes de látex. sobre todo cuando se traspasa la puerta de alguna 96 . Apenas fue perceptible esa exclamación de sorpresa que nada parecía indicar. Seguidamente. Ante mí tenía la pura cara de la estupefacción y de inmediato noté cómo dejaba de mirarme a los ojos en uno de esos momentos en que hubiera deseado él que se lo tragara la tierra. Para este genio. limpiar etc.

de la Ley. el más honesto. Muy por el contrario tenía severas razones para sospechar que el esperpéntico escenario de la detención parecía sacado de un sainete desentonado. Aquello era un triunfo a puertas cerradas. El muy imbécil del policía se había expuesto muy a propósito para que él mismo se descompensara mentalmente -sin mucho mérito por mi parte. no sin cierta dosis de placentera satisfacción al haber dejado en evidencia. De haber percibido coherencia y honestidad en ese cuerpo conjunto de lo policial. iluso soy. Definitivamente. pero con un hecho triunfal a fin de cuentas después de tanta derrota moral infligida contra mi ser. El Judo es un arte marcial que aprovecha la debilidad del adversario y los posibles desequilibrios que dan la oportunidad de practicar una llave para vencer un combate. 97 . demasiado cerradas.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM comisaría. ello no me eximía de la situación delicada que atravesaba porque la intencionalidad de mis captores podía ser muy emponzoñada… no me podía fiar demasiado del equilibrio moral de aquellos seres. me hubiera tranquilizado a la espera de claridad en los acontecimientos. para ver cómo se lucen tan abnegadas cabezas pensantes en defensa de los ciudadanos… y Dios nos libre de todo mal. a ese idiota deductivo sin perder yo un ápice de entereza. Amén. Retorné a la soledad de mis reflexiones. vista la actitud de aquellos otrora defensores de mis derechos como ciudadano. representantes de una Ley harto extraña. en cierto modo humillado y con una reducción de humos importante. en un mundo extraño. inesperadamente. Lo deprimente era que a ese cuerpo le faltaba cerebro. bien me podía considerar como un bicho raro. donde mamarrachos de toda índole desempeñaban un papel que en nada se parecía al orden y el concierto que se puede esperar.pero estaba vencido. por ejemplo.

claro. en contraposición con la de ellos acostumbradas al tufo rutinario de la incompetencia. 98 .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Estaba felizmente solo. Que Sherlock Holmes ha muerto… pues ¡viva el parvulario armado de la torpeza! Párvulos peligrosos con cerebro de mosquito… extraño fenómeno el de la ineptitud cuando se mezcla además con la vanidad de un inconfesable complejo de inferioridad. rodeado de policías armados pero en mi indefensión había una victoria moral que no podían quitarme… era el único cuerdo en esa casa de locos donde los párvulos esgrimían pistolas para solapar la indecencia mental que debían de blandir cuando no están de servicio. Todos chulos a ver quien la tiene más grande… la pistola. Afortunadamente yo era ajeno a ese esperpento de vergüenza impropia. pero no olvidaba lo que estaba en juego si no vencía la lucidez de mi tranquila conciencia.

aquellas que otros fingen no conocer por sus indoctas morales tan decepcionantes para la libertad como para la vida. dañinos en el fondo más ponzoñoso de una visceral y repugnante ambición partidista y excluyente de lo ajeno. Era un conjunto de leyes como papel mojado. 99 . La libertad era una desastrosa mentira. vulnerados mis derechos al Honor. Paradójico contraste era advertir a los medios de comunicación empeñados en convertir en presunto al criminal evidente y mi inocencia ocultamente masacrada dando por segura la malicia de mis inexistentes intenciones delictivas. pero ahora experimentaba como protagonista la honda putrefacción de los órdenes constitucionales en mi persona. Sabía de la maloliente basura de la manipulación en ámbitos generalizados. al trato digno de mi imagen personal. Ya conocía de la generalización corrupta que había invadido todos los aspectos de un país antes saneado. Ya suponía el rastrero modo de dirigir un país mediante el engaño multitudinario y la arbitrariedad demagógica más apestosa. Ya había dispuesto de años para colegir la disolución. a ser reconocido ciudadano inocente si no se demostraba lo contrario. la marcha infame de un país asaltado por una ralea de oscurantistas parásitos socio-políticos.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 7 Un bicho raro en un mundo extraño M is calmas personales no habían sido soliviantadas sólo aquella noche. Ni siquiera la tan cacareada presunción de inocencia hablaba en mi favor. Mis derechos pisoteados poco importaban a nadie allí.

en busca de intereses que nada tienen que ver con el bien común sino con la miseria vergonzante de las fingidas actuaciones de beneficio público. Observando la corrupción de esos mandamases de la política. Se santifica al culpable y se demoniza al inocente ante la muchedumbre nauseabunda que todo se lo cree. Son mierda con moscas en pantalla y lo único que se comunica es un hedor aranero y disfrazado que sólo pretende redundar en beneficios millonarios a costa de las desgracias que les importan un bledo. Gentuzas así sobran ante las cámaras y no se echan en falta si desaparecen detrás de ellas. las bajezas políticas de mezquinos ineptos. de su compañera sentimental. Son defecaciones histriónicas hechas para reírse de miserias ajenas… eso sí. caída de un columpio. por un miserable médico. de esos medios de la hipócrita condición humana se podrían echar pestes por la gran mentira de sus códigos éticos. Algunos medios defienden. Semejantes torturas en un inocente han de ser severamente castigadas. Aun reverbera el terrible linchamiento mediático contra un joven que tuvo que soportar vejación y tortura psicológica. favorecidos por el crimen multitudinario para beneficio de sus sucias componendas.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Televisiones y varias basuras. se vislumbra la realidad de que todo criminal es presunto incluso ante la evidencia. mediante la mentira y la manipulación. de haber agredido sexualmente a la hija. 100 . Cuando intenté denunciar. al ser acusado con falsedad. para forzar la confesión. Muerto el perro se acaba la rabia. salvo honrosas excepciones. si son de interés colectivo y se paga para mayor gloria del morbo asqueroso que adoran millones de manipulados día a día. nadie se hizo eco de una denuncia tan grave como lo vivido… ¿De qué extrañarme? Son gentuzas. En dependencias policiales le obligaron a ver fotos del cadáver de la niña que él amaba.

Por momentos mantenía la fe en la cristalinidad de las intenciones que afloraría al percibir el error de mi detención. pero ahora la sentía tan cerca que esa náusea daba ganas hasta de vomitar las entrañas y así purificarme de tanto detritus con que se alimenta mediante el engaño a los incautos y a los impotentes avisados de un país cada vez más desestructurado. estafadores. A decir verdad mantenía una lucha interior entre el pesimismo y el optimismo que demandaba a partes iguales la situación. ladrones y fulleros. provocada por la mediocridad y la inquina más vergonzante. corruptos. no ignoraba la podredumbre histórica que atravesamos para mayor gloria de los asesinos. 101 . más me hundía en el tormento. engañabobos. Pero cuanto más pensaba en esos desórdenes que habían transformado un país próspero en un misérrimo reflejo de lo que fue. Allí sentado me encontraba indignado y a la par victorioso. Aquella comisaría era fidedigno reflejo de una degeneración expansiva que cubría todos los estamentos y estadios de una nación.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Sí que era paradójico y redundante contraste vivir en un país donde la presunta honradez se considera pese a la evidencia de la criminalidad escondida tras los atriles para seguir encubriendo delitos. dudando de la ética y de la moral de gentuzas sin ninguna intención que la dañina. presa de un virus creado en el laboratorio de una estupidez demoníaca y delictiva. Ya no me sentía tan vulnerable una vez se marcharon aquellos policías de juguete que parecían movidos por la cuerda de la estulticia más impulsiva. No. Son las prebendas con que se cuentan cuando se paga con el dinero de todos desde un poder secuestrado. sobornar con dinero público inconfesables secretos de trazas mafiosas y manipular la Ley al antojo para salir impunes de tales vilezas. Quedé mejor acompañado en la soledad de mis reflexiones y esperanzas.

se hizo daño al caer de la moto? ― me inquirió en un sorprendente “ tres por uno” que pretendía ser de sincero interés por mi integridad física o un temor insoslayable por haber cometidoun error. cuando se abrió la puerta de las oficinas y regresó aquella parada de uniformes en anárquica alineación. ―Muy amable. El diablo de aquella noche era la confusión y no parecían muy decididos a exorcizarse con sólo un poco de sencilla coherencia y mínima conciencia. a modo de curiosa muchedumbre que parecía cualquier cosa menos policías pese a la placa. requiere algún tipo de atención sanitaria. destrozara el presente y el futuro de los españoles. se lo agradezco. ― ¿Necesita ayuda médica. ―Ay. más me valía. ―No se preocupe. cantarían estridentes no mi presunta inocencia sino la inocencia taxativa . Dios mío ― mascullé apenas perceptiblemente cuando los vi avanzar hacia donde yo estaba. error que corroborarían al inspeccionar mi cartera que presentaría todo tipo de pruebas a favor de mi inocencia : carnés.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA En ésas estaba. ―Muchas gracias. Estaba muy dolorido. 102 . tarjetas Visa oro.operativas antes de que la inmundicia usurpadora.tarjeta oro de seguro médico . agente. agente. afortunadamente no me aplastó la pierna ―le miré con cierto rictus reprobatorio. dese la vuelta ― dijo el policía calvo y con gafas en un tono aparentemente amable y del todo inesperado ― Voy a quitarle las grietas. pura contradicción anímica. disimulada. antaño la GESTAPO se hacía llamar Policía siendo sólo criminales al servicio del demonio. evidente y muy indignada… pero. Gracias a Dios no he sufrido ningún daño. no obstante. por favor. gubernamental. carnés de clubes… documentación impropia de un atracador a mano armada que junto a los productos de engrasar y limpiar la moto.

Asombrosamente quedé en aquella sala antes cuajada de agentes. completamente solo. El policía calvo y con gafas. lo necesitaba. todo hay que decirlo del idiota. desde entonces. dislates. no tenía nada claro si ese procedimiento policial se llevaría a cabo una vez subsanado el pequeño error de apreciación que me convirtió en pedazo de enemigo público. para reflexionar sobre el inmenso alivio que me suponía mi actual situación en comparación con lo que pudo haber sido de no descubrirse mi inocencia. A estas alturas creo que había perdido definitivamente la noción de la realidad. mala réplica de Sherlock Holmes. supongo que por estar de testigos muchos compañeros. con respeto a los derechos constitucionales que un ciudadano posee para no estar en indefensión ante estos. ―Se lo agradezco. me había hablado sin mirarme a los ojos. agente. Le gustara o no. El salvajismo practicado contra mí no era casual. esconder la mano y culpar a los inocentes ajenos de las propias tropelías y criminalidades. Daba la impresión de que me exculpaban física y moralmente de mis culpas al no haber nadie que me custodiara. con cuatro de escolta armados. más comunes de lo que parecen. Su actitud chulesca se había desvanecido pareciendo un párvulo regañado… pero parecía albergar un nada inocente resquemor contra mí que disimulaba. estaba obrando según el procedimiento policial que en caso de error se debe seguir. Tuve bastante tiempo. En un país en que los antes don nadie acostumbran ahora a tirar piedras. Estaba felizmente abandonado de la presión policial. percibiendo la circulación de una sangre libre de las cadenas de la humillación.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Ya le había dado la espalda y noté de inmediato la manipulación de la llave sobre las esposas y sentí una magnánima liberación. Pronto descubrí las rutinas violentas que se practicaban allí en 103 .

―Un buen servicio que se dice ¿eh? ―exclamé con irónico triunfalismo mientras me levantaba para ver al verdadero peligro público con el que fui confundido. Observé al atracador tambaleándose hipnótica y rítmicamente lastimoso en el borde de una silla. Se me antojó que tenía una cara bufonesca y nada me hubiera extrañado que disfrazado de arlequín hubiese agitado cascabeles al son de un demencial ritmo que había impuesto aquella noche. nunca mejor 104 . Toda su cara era una mueca carnavalesca de moratones. el color de la transmutación. claro que puede. ―Sí. respondió afablemente el copiloto de aquel coche del infierno que me persiguió sin piedad ni distintivos policiales. Pero su cara burlesca pretendía simpatía y aproveché la distensión para ganar una confianza civilizada. He de reconocer que aun existían ciertas desconfianzas con aquellos capaces de esgrimir tanta violencia gratuita. El policía era de baja estatura y cara que no sugería listeza y tampoco parecía estar particularmente fornido. me dejaron asomarme por un ventanal redondo cuando me comunicaron que habían detenido a otro de los atracadores. Tenía toda la pinta que se puede esperar de un secreta para pasar inadvertido con eficacia: ninguna de policía y sí de borrachín de baja estofa. Previamente de haber desaparecido y dejarme un largo rato saboreando la liviandad de mis antes muñecas maltratadas. el espectáculo estaba servido. ― ¿Puedo verlo desde aquí? ― pregunté haciéndome cargo de la condescendencia que mostraban los hoscos agentes que fueron. asómese al ojo de buey ―. El rostro se había transformado en una máscara violeta.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA los oscuros entresijos policiales de la que es ajena la ingenua ciudadanía. Civilizadamente encajó el sarcasmo como si fuera uno de esos seres comprensivos que nunca rompen un plato y menos apuntan con un arma a una persona inocente Asomado al ojo de buey.

―Si ya sabíamos que algo raro pasaba. Mis constantes y perentorias oraciones habían sido escuchadas y se había minorado el dolor de tan siniestro plan nocturno donde yo era involuntario protagonista de un guión diabólico de represión policial. Nada era lo que parecía pero entonces lo ignoraba para mi desgracia. ―Le agradezco lo que dice. me había librado de algo mucho peor que soportarle el inmundo aliento. mezcla de confusión y sorpresa. Mientras escrutaba tras el cristal. un escalofrío de alivio y miedo. el calvo. había bañado de salivazos con halitosis el rostro de aquel desgraciado antes de practicarle la improvisada cirugía con la que yo mismo había sido amenazado. Allí todo era engañoso. Nos ha tratado usted con exquisita educación y un respeto ejemplar. parodia de Holmes y vergüenza de la tarea policial.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM definido tal cromatismo a tenor de la poderosa transformación que habían obrado unos puños sobre esa faz imposible. después de tanta intriga y desconcierto es muy de agradecer su valoración sobre mi persona. 105 . providencia que evitó ser apalizado. ignoré. Era seguro que algo no concordaba con usted en el delito que perseguíamos. Una represión que parecía tener final feliz y previsible según la simpatía y amabilidad en la comunicación con la que se expresaban justificaciones como caídas del Cielo. en un tiempo de descuento que felizmente. nada me decía entonces que ese joven policía después iba a ser objetivo de mi abogado pidiendo cárcel e inhabilitación contra él. Seguramente. salivazo repugnante menos. Un joven policía. se posesionó de mi cuerpo y me creí exorcizado de males por la providencia de la detención de aquellos delincuentes. bendita ingenuidad. pasado la tensión primera. agente. Salivazo más. hizo una valoración de lo sucedido con humilde sinceridad. no menos repulsivo que su espíritu policial corrompido. muy probable.

―Agradecido en todo caso. inmerso en las posibilidades que indagaban sobre el derecho de mis próximas suertes. por el atropello de mi persona. digna de todo respeto. señor. Parece una Luger alemana de la segunda guerra mundial… ¿es de verdad? ―Eso parece. La sensación de estar liberado era muy profunda pero desconfiaba del modo en que se había producido aquella noche sui generis que todavía no estaba acabada. apareció por la puerta de la oficina el policía bajo. ―Uf.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ―Es lo que hay. siendo la última persona que vi antes de que me dejaran en la optimista soledad de mis lucubraciones. incluso penal. Permanecí en esa soledad angelada. Al rato de estar completamente solo con mi cabeza en ebullición y los nervios templados pero sentidos. ―Mire el arma que usaron ― llamó mi atención hacia la pistola que sujetaba con un bolígrafo para no borrar las huellas. 106 . Obviamente. el derecho incontestable a mi libertad. Sin duda me correspondía el derecho de la liberación de mi aprisionada alma por la tortura de mi mente. quedaría en libertad dado el cariz positivo que tomaba mi experiencia . Con las horas por delante todo era posible mientras permaneciera en aquellas dependencias donde la lógica era difícil de captar incluso en la elementalidad de la evidencia. Probablemente me llevarían ante el instructor de guardia en la comisaría. deseada. menudo pistolón. Al rato desapareció. para enseñarme la pistola con la que se había cometido el atraco en el TelePizza. pese a todo el brutal y asolador ambiente de aquel teatro de las desagradables sorpresas. quien me informaría de la obligada posibilidad de manifestarme mediante vía administrativa.Salió por la puerta contigua quizá recibiendo órdenes para que distendiera mis aun templados nervios.

De todos modos. ―En ello estamos ― sonrió antes de volver a meterse por la puerta y dejarme solo. en lo que parecía un ejercicio de humildad. lo peor había pasado… o eso creí entonces. 107 . Había que reconocer. Estuve unos largos minutos más abandonado de toda atención. No tardé demasiado en tener motivos para echarme a temblar… El policía del concordato de la paz regresó con cara de neutralidad inquietante y masculló: ―Hemos decidido detenerte por un delito contra la seguridad vial. El mismo policía al que ofrecí mi mano me ofreció un bolígrafo para firmar todo el papeleo que determinaba mi detención “¿Pero no estaba todo aclarado?” Indagué presa de indignación contenida a la espera de una explicación. Me estrechó esa mano que antes había estado aprisionada y sellamos las disculpas. Pasó frente a mí el policía de copiloto y le extendí la mano al tiempo que le comunicaba lamentar el hecho de una persecución que había puesto en peligro sus oficiales vidas además de la mía civil. después de todo. una atención descuidada que agradecía en esos momentos en que hubiera deseado ser invisible o que la tierra me tragara. entre personas que no se guardaban ningún rencor… ya parecía él honrado. El repentino tuteo anunciaba que volvía a estar en las despóticas garras de los mal nacidos. maltratador y arrepentido individuo en cuyas manos estaba mi destino aquella noche. Realmente mi aparente curiosidad era sólo un ardid de confianza para distender el ambiente y la relación personal con mi captor.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM ― ¿Y la granada de mano era también real? ―. que aquel policía estaba dispuesto a redimirse de sus pecados congeniando conmigo y no me era desagradable semejante actitud después de mostrar otra muy distinta.

Quien es inicuo lo es sin esfuerzo allá donde otros son incapaces de indecencia personal. se me adjudicó un delito achacable a mi conducción evasiva. pero no por ello me iba a callar. No había mérito en la iniquidad indolente de semejante mastuerzo consciente de mi inocencia. como es acabar con los huesos en la cárcel siendo absolutamente inocente. los papeles que permitirían una llamada a un conocido para comunicar mi detención. No había mérito tampoco en su placa porque era una sucia excusa para actuar como un criminal. Podéis confundir a vuestros compañeros pero no a mí que sé bien lo que sucedió. Tenía todas la de perder con aquellos indecentes. ―No me parece justa semejante acusación porque yo no podía saber que erais agentes de la Ley si no empleabais ningún rasgo identificativo. Obviamente omitían tan insignificante de-talle para culpabilizarme de esa incompetencia de la que pretendían exonerarse ante un superior. encontraron una falla a la medida de aquel motorista huido al ser perseguido por un coche de la Secreta sin ningún distintivo policial. Por todo intento de excusarme. con absoluta ausencia de emociones. El policía bajo y con cara de payaso siguió rellenando. Detenéis a un inocente. Lo cierto es que se estaba firmando mi sentencia temporal que iba a tratarme como a un delincuente. ―No te preocupes que a mí sólo me gustan las mujeres― repuse considerando su actitud chulesca. 108 . puestos a elegir entre la variada oferta. Siendo de reciente valoración delictiva el caso en el Código de Circula-ción.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Resultaba que aquella noche parecían estar los delitos de saldo y. sólo obtuve una mirada despectiva al señalar mi mano que había tocado su brazo con gesto amigable. aunque todavía me faltaba conocer el procedimiento policial que me procuraría una pesadilla tan personal e intransferible. apelando a la conciencia del policía.

mi pensamiento callado pareció resonar atronadoramente por las cuatro paredes del infierno que me rodeaba. y procedió a un cacheo que sin ser expeditivo. yo en la cárcel”. fue introduciendo mis enseres personales en bolsas de plástico para meterlas a su vez en la bolsa de depósito de la moto que ya habían inspeccionado minuciosamente. con toda corrección. Acabado el ritual del despojo de la propiedad privada. abismada mi dignidad en perdidos limbos de un consciencia masacrada. Como si aun no pudiera creer que me pasara aquello tan surrealista. tan intuitiva orientación estaba íntimamente ligada con la percepción olfativa. que de inmediato noté al traspasar la última puerta de esa parada y fonda singular que me deparaba una madruga-da decisivamente indeseable. 109 . A continuación fui llevado a un mostrador donde un joven policía. y cuyo símbolo de Hayabusa en la espalda había sido bien reconocido durante la persecución.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM “Dios mío.fabricada en exclusiva por mis amigos Beatriz y Manuel de Racing Boutique C. de mis horas carcelarias que ya estaban en ciernes. harto nauseabunda. de permitirme vestir aquella cazadora. y aun siendo suave en las formas. Entró el policía alopécico.que había estrenado el día anterior en una fiesta motera para que esa fecha de autos me acompañara en la celda fría. muy amable dada la circunstancia. El mismo policía que puso a buen recaudo mis propiedades hizo que le siguiera hacia lo que intuí que era la zona carcelaria propiamente dicha donde mi cuerpo. no evitó que mi fondo de resistencia moral se me fuera hundiendo. apestosa y nada acogedora. mi mente y mi alma tocada iban a pernoctar. me acompañaron a la habitación donde antes había visto al criminal de carnavalesca cara bamboleándose semiinconsciente en la misma silla donde me sentaron. eso sí. tuvo la deferencia. con gafas.

quien en ningún momento 110 . ―Por favor. en tanto se cerraba toda esperanza a una explicación coherente por una circunstancia que unos villanos me habían procurado a sólo diez metros de llegar al garaje de mi casa. el policía abrió la celda y me invitó amablemente a introducirme en ella.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Al entrar en la última estancia desfilaron ante mis ojos las puertas alineadas de las celdas que estaban inmersas en un flujo de luz desolador y difuminado. No dando yo ninguna veracidad a esa fantasía del terror que estaba sucediendo. todo era radicalmente indignante. el policía solicitó mis dedos para tomar esas huellas dactilares necesarias para abrir una ficha policial. con educación. tal y como sentía mi ánimo que a pesar de la entereza aparente estaba prácticamente desintegrado. Pero había que vivenciar con la cabeza bien alta aquello. al menos tenga la bondad de meterme en una celda solo. ―No se preocupe por eso. igual que cuando visioné en televisión los aviones estrellándose contra las Torres Gemelas. la misma sensación irreal que cuando millones de personas no dábamos crédito a la matanza del 11-M de cuyos autores intelectuales nada se sabe en un lustro pero sí a ciencia cierta quienes se beneficiaron del crimen multitudinario… Mi mente era un hervidero y abrasaba. policías de pacotilla. En uno de los extremos del pasillo había una pequeña repisa donde. La sensación de irrealidad fue la misma que cuando oímos los disparos que mataron a aquella pobre adolescente. para que luego me recordara la propia conciencia de mis reflexiones sin las fallas de la debilidad que en ningún momento mostré ante los verdugos. no estará nadie con usted―me respondió el joven uniformado. amén de visceralmente destructivo. igual que cuando vi el tifón llegar hacia donde yo estaba llevándose en volandas todo lo que hallaba a su paso. de esas horas de di-solución personal.

restando gravedad al asunto.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM miraba a mis ojos y lucía. mis piernas me desplomaron hacia el suelo y quedé tumbado.una cara de resignación y culpa como si fuera consciente de la aberración que se estaba cometiendo con una persona inocente. una pestilente mezcla de micciones varias y sudor drásticamente animal.lucía para mí a sabiendas de mi inocencia. 111 . dada la insuficiente protección de la que disponía. aquietado el cuerpo que no la mente y procuré centrarme en la situación con la consciencia de mi inocencia antes que con la mezquindad de esos policías miserables que ya estarían en sus casas. apoyando la espalda contra la gélida pared de ladrillo desnudo. que sólo permanecería unas dos horas hasta la llegada del abogado de oficio que se personaría en la Comisaría para gestionar mi puesta en libertad. Oí con un estruendo descorazonador el cierre de la cancela a mi espalda y. y observé con brevedad la exigua representación física en cuatro esquinas de la falta de mi libertad que me iba a acompañar inexorablemente con una impresión asfixiante de plena congoja. No obstante algunos policías con carácter afable habían comentado minutos antes. Me quedé inmovilizado. A dos pasos de mí existía un bloque de ladrillos a modo de camastro. arrimados a sus putas calientes con la bastarda sensación del deber cumplido. como si de un resorte se tratara. pese a la incredulidad de mis emociones despavoridas. La cazadora iba a protegerme del helador mes de Marzo pero mis extremidades enfundadas en los pantalones comenzaron a sentir una consunción inmediata. donde aguardaba una asquerosa colchoneta amarronada y fabricada en hule. Decidí quedarme debajo de un inmenso plafón que daba una luz blanca y tétrica a la zona más cercana de la puerta. Entré en aquel habitáculo demasiado real. cubierta por una no menos apestosa manta desgarrada que olía inequívocamente a orina.

Sin embargo todos podemos plantearnos el mismo tipo de interrogante del que formamos parte y que aun no tiene solución: ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos? ¿Por qué la suerte desigual? No hay mejor sitio que una celda maloliente para aguzar esa clase de sentido inquisitivo que nos obliga a replantearnos mucho sobre el significado de nuestras vidas. que goza del tributo de la fama y de un inmenso 112 . renacer al nuevo día. Da la impresión de que las reflexiones son más diáfanas sin que nada enmascare la realidad. Uno tiende a preguntarse sobre aquello que la dinámica de la rutina impide conocer. Un renacer después de morir el día anterior y en tanto el sueño nocturno para que cada despertar. no sea demasiado áspero. tuve oportunidad de reflexionar sobre las realidades de un mundo donde la injusticia es repetitiva y percibida con indolencia por la mayoría de las gentes acomodadas. adinerada. No es un difícil amanecer de cada día para esa gente guapa. Este misterio que es la vida sufrida para muchos no deja de tener alicientes para otros pocos. claro que áspero depende de para quién. en ese tiempo poco mensurable que pierde la noción de la realidad.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA CAPÍTULO 8 Reflexión carcelaria sobre la cruel estupidez humana D esde la celda. Hay quienes se llevan de maravilla con este mundo extraño y son los que forman parte de ese reducido porcentaje de gente feliz sobre una mayoritaria Tierra de parias desheredados. Cada amanecer de nuestro existir es un nuevo comienzo. La vida no es lo mismo contemplada desde la cavernaria oscuridad de la cárcel y la inocencia a flor de piel.

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM jardín privado frente a la ventana de su dormitorio. gente de culos privilegiados en inmensas extensiones hogareñas disponen de tiempo para ponerlos duros. aunque ya no existe la inteligente sutilidad del engaño. es el sinvergüenza que se atreve a responsabilizarse de vidas ajenas siendo un majadero que engaña sobre la realidad de sus intenciones… las verdaderas. Hogares edificados sobre miles de metros cuadrados para que los ocupe un solo culo sentado donde plazca. un espacio cada vez más amplio en nuestras propias fronteras. tampoco a aquellos que lo hacen después de levantarse en la calle. la mayoría. Lo más repugnante es que unos pocos indeseables son los que deciden para muchos cómo vivir su falta de oportunidades. mientras una inmensa humanidad de elegidos por la miseria intenta poner a buen recaudo el trasero para que no lo pateen en el reducido espacio de las pobrezas. Las nuevas generaciones y otras maduras posibilitan mediante una 113 . Si España se empobrece hay mucho de intención en la evidencia. Hoy ese aserto es más evidente que nunca. Son en realidad bichos reconocidos de un mundo previsible. Unos que duermen despreocupados a pierna suelta deciden las inquietudes que abocan a la pobreza de otros. Todo es un contraste escandaloso en esta existencia de verosímiles historias y otras imposibles que sí son probables para unos pocos privilegiados. Existe otro mundo regido por inciertos destinos que se acaban cebando en millones de seres a los que poco puede importarles su apariencia física ante el espejo al despertar en una chabola. El político nefasto. porque siempre están prontos a agradecer los piropos de sus muchos admiradores. Si se enfrentan al espejo se deleitan con el beneficio de la duda sobre sus valías personales. En un lugar recóndito del Planeta ubican sus hogares lejos de la inmundicia de lo común. Ya decía Ortega y Gasset que la política es el imperio de la mentira.

Así viven los parásitos alimentando de intereses propios el futuro misérrimo de una mayoría víctima de unos pocos desalmados que viven muy bien. bien avituallados de dineros expoliados al sufrido contribuyente. Es inevitable que los imbéciles tarde o temprano se filtren en cualquier sistema social para terminar minando resistencias con incompetencia y crear problemas incluso donde antes no existían. ¿Qué mejor manera de distraer a los gobernados que obligarles a dar manotazos para no ahogarse en un mar de incertidumbres.incluso la muerte. los que la clase política provoca cuando unos pocos deciden pervivir para asegurarse la manduca per sécula seculorum? No es casualidad que mis huesos dieran injustamente en la cárcel en un país degenerativo y gobernado por gentes que accedieron al poder con una matanza que al día de hoy carece 114 . Sabido es que España va camino de 5 millones de parados con el beneplácito de aquellos que ofrecen sus silencios en vez de la protesta. Inspiran el mismo germen de disolución… ajena.es perpetuarse en el poder. en esa mentira convertida en el mísero arte de engañar a los incautos en elecciones libres para esclavizar también a los prudentes durante una Legislatura. que estos maestros del engaño hagan de las suyas sin disimular las torpezas ni las maldades.mientras arruinan y dejan sin techo a la población que mal gobiernan. ésta es una premisa esencial cuando acceden a ese poder unos desarrapados para construirse viviendas palaciegas. porque la supervivencia de esta lacra depende en gran medida de la distracción de los que engañan para seguir manipulando con total impunidad. Sobre todo.no dejan de ser madrigueras de ratas. Hoy la Política en países democráticos no es sutil. Las complicidades de las dictaduras de izquierdas no son casualidades.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA estupidez vasta y unas carencias mentales evidentes. Actualmente el objetivo a cualquier precio.

salgan de los escondrijos propios de ratas para extender la plaga depredadora y devorar cualquier país. Sólo hay que esperar a las nuevas generaciones fácilmente manipulables para que los iletrados. tiempos en que golpistas legalizados del mundo. rigen los destinos de masas indefensas a merced de caprichos inconfesables e incompetencias criminales pero permitidas. De ahí 115 . Los demonios destructivos dedicados a la política saben que siempre volverán al poder. míseros puercos de la misma piara. Vivimos tiempos en que se ve gobernar a gentuzas que antaño fueron descubiertos en sus componendas sucias e ile-gales. Grave enfermedad es el populismo que engaña a idiotas de baja estofa o condición de inteligencia inexistente. codiciosos. saqueadores y sabandijas. los facinerosos en definitiva. saben de la memoria quebradiza que todo lo diluye por muy grave que sea el mal provocado. Todo ello es posible por obra y gracia de la imbecilidad que subyace incluso cuando ha sido denunciada y castigada. los mentirosos. Nada es casualidad. No es casualidad que escriba estas líneas desde la amarga visión de lo putrefacto y corrupto que como rastro nauseabundo va quedando a medida que unos pocos destruyen la vida de muchos.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM de autores intelectuales. Los ladrones. regresan con el beneplácito de los imprudentes que les aclaman. Es así que nuestros tiempos modernos han convertido la supervivencia en una distracción donde es posible asfixiarse una y otra vez votando a los mismos que destrozan un país. Así es posible intervenir en las cuestiones claves para deshacer a conveniencia todo aquello que no es producente para unos intereses partidistas donde los imbéciles con carné se aglutinan. prosélitos conscientes de que hay ganancia individual cuanto más se concentre el interés colectivo que bajo una sigla es capaz de aniquilar todo un país representado por una enseña. No es casualidad que el demonio ande suelto sobre la Tierra y dé un crédito de malicia a mamarrachos e ineptos criminales.

se manipula y se paga por los silencios o por la creación de cortinas de humo que permitan continuar como si nada hubiese pasado. carentes entrambos de escrúpulos. hoy en día basta engañar con apariencia democrática para conseguir los mismos fines y sin estar expuestos a críticas o penalizaciones jurídicas. Son estos los tiempos viles del demonio en apoteósico engaño. la discriminación es evidente . aunque la Naturaleza es sabia y administra el instinto de supervivencia por mucho que prepondere este orbe de imbéciles hecho a medida de idiotas diablos. 116 .El “bicho raro” en un entorno parasitario está destinado a la extinción. Todo en nombre de la política social y la inversión pública en provecho de todos. los inocentes. Con este panorama generalizado de ignominia. que en realidad es sólo una argumentación de falsedades para explotar hasta la disensión a todas las inocentes víctimas de las triquiñuelas de una minoría execrable. Siempre son los mismos imbéciles intolerantes en la faz del mundo. Antes se violentaba mediante dictaduras la libertad de los ciudadanos. La Justicia se compra y los silencios se pagan. son los excluidos de semejante arbitrio de ruinosa imbecilidad.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA la partición del pastel a toda costa para que. los bichos raros de este mundo frecuente. los que rasan en la bajeza los países donde gobiernan trampeadamente. desmenuzado. Si hay que matar se mata y si hay que encubrir el crimen más execrable con apariencia de honestidad. llenándose los propios bolsillos para saquear los ajenos. Lo descrito no es un mundo extraño porque en realidad no deja de ser mundo muy conocido dada la frecuencia con que se dan estos casos de parasitismo social e impunidad en lo grandemente delictivo. Aunque mal mundo es éste para ser considerado “bicho” y en mayor medida “raro”. los parásitos invitados al banquete se den por satisfechos en sus ínfimos intereses particulares.

permite. Sin embargo. Este tipo de engaño que se practica es más sutil que la fuerza de las armas continuada. tantas idioteces conjuntas de violencias por luchas de poder. batallas multitudinarias con sanguinolentas exterminaciones. El sistema democrático-lo mejor en la práctica para el ordenamiento social. tarde o temprano pasa facturas gravosas. En realidad. pero proviene de la misma esencia mezquina de lo humano. mi circunstancia era afín a la de millones de seres indefensos en manos de gentuzas con uniforme que ejercen sus desvergüenzas inmorales contra tanto inocente. siendo los más perjudicados y los menos los beneficiados. No. que mediante la misma artimaña permanente vuelva a engañarse a los incautosmal derecho de voto de los analfabetos que deciden el sórdido futuro de un país-. Ese gran mundo de la intolerancia se reflejaba en mi encarcelamiento a manos de estúpidos representantes de una ley propia de corrupción. No era nada nuevo pero sí el hecho de vivirlo en mis propias carnes. matanza en nombre de religiones y dioses inventados e 117 . Esta balanza de la descompensación que es la política de los desvergonzados. abusos contra los débiles. arreglos para engañar a las masas y conseguir intereses egoístas.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Sin duda que son muchos los millones de raros bichos que pululan en estos territorios donde la ley de la imbecilidad impera. desvaríos de personajes deleznables con rangos reales. En realidad ese mundo extraño lleva obrando sus indecentes incoherencias durante siglos.se impone el abuso de la estupidez que tan rentable sale para quienes ejercen dichos abusos. sin embargo. nada de lo descrito es algo nuevo o sólo inherente al siglo XXI. a los imbéciles de segunda para que los de primera sigan extendiendo como la peste esa insignificancia de sus capacidades gobernantes. abuso y totalitarismo. malos directivos de planes gubernamentales que aniquilan la importancia de lo equilibrado porque sólo así -bien lo saben.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

ideas absurdas, grandezas e insignificancias disparatadas para imponer codicias. Egoísmos, avaricias personales o conjuntas, en definitiva la estúpida voluntad humana, todas las más vergonzosas experiencias de imbecilidad que una humanidad es capaz de provocar por sus ignorancias supinas derivadas de la dureza del corazón, no son compiladas en una especie de “ Tratado sobre la mucha idiotez humana durante siglos”, sino que la vanidad , el egotismo concentrado y perenne de esta generación repetida en los mismos errores, muestra con orgullo y disfraza de honor y privilegio tanta obra errática llamándola pomposamente Historia. No me creo nada de esta mísera humanidad que describe con dignidad tanta inmundicia de una bajeza del corazón repetida y nunca corregida. Así nos va. Siendo el estudio de la Historia la manera más orgullosa y rimbombante de mirarse el ombligo colectivo, no es extraño contemplar el mundo actual en que se ha convertido esta mezcolanza de muchas historias de las que no se aprenden los errores. Con todo lo experimentado durante siglos de caprichos político-económico-sociales, la supervivencia se ha convertido en una obligada manera de pensar en cómo perdurar siendo más de seis mil millones de caprichosos y desorientados supervivientes que, al día de hoy, parecen estar amenazados por la extinción sobre una Tierra que poco soporta la mucha sandez de unos hombres carentes de argumentos para haber aprendido lo suficiente y no sólo en el intento. El desastre está servido. Una caída apocalíptica es lo que llega a nuestras puer-tas. Definitivamente, estamos ante una inmensa humanidad que ensoberbecida tras su apariencia de importancias terrenas, no deja de ser un niño malcriado cuyas “travesuras” causan daños propios y ajenos. Y es deferencia llamar “niño” a lo que posee inteligencia y conciencia para obrar desde la madurez de la experiencias aprendidas, siendo la realidad que hablo de imbecilidad sin paliativos tan propia de este mundo ignorante
118

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

con visos de una sabiduría mundana que no lleva a ninguna parte, salvo con el encuentro de la estupidez de la que provenimos y en la que somos educados: el orgullo, el zafio y vacío orgullo de lo humano. Ese orgullo que me confinó en una celda apestosa, en las garras repugnantes de malos policías, ejemplos perfectos de esta semblanza de humanidad maliciosa que aquí describo. Un patio de recreo para Humanidad En realidad, esa Historia del hombre desarrollada en el ancho territorio universal de las conquistas terrenas, bien podía resumirse en esencia entre las cuatro esquinas de un patio de recreo donde juegan a la vida los díscolos y desordenados niños. Un patio de recreo es un buen lugar para observar las actitudes de aquellos que están por educar y poseen mucho tiempo por delante para desarrollar la vida en común con semejantes; al igual que lo mundano. Los niños se comportan de manera previsible cuando saltan al recreo. El hombre, en apariencia hecho y derecho, tiene la misma tendencia a ser previsible y rutinario en sus codicias, vanidades, orgullos tontos y ambiciones desmesuradas. A un niño se le educa en valores morales en la escuela y de no ser así el futuro adulto sólo es una bestia más en un zoológico a modo de reserva salvaje donde desarrollar sus más bajos instintos. Imaginemos un colegio cualquiera con un inmenso patio donde confluyen niños de dispares grado de enseñanza: desde párvulos a preescolares, pasando por la Educación General Básica a los de Bachillerato Polivalente, ya no tan niños. Un totum revolutum de grupos de individuos conformados según sus orígenes que toman hábitos de comportamientos comunes asociándose en naturales convivencias a las que obliga el medio.
119

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

Sería muy curioso observar cómo cada uno de esos grupos con progresos propios van evolucionando en ese patio de recreo donde todos están obligados a convivir en un orden más o menos establecido; al igual que a nivel generalizado de lo mundano. Los párvulos pasan inadvertidos ante la inmensa vida inteligente que fluye respecto de los otros grupos de alumnos evolucionados; pero tienen vida propia, carácter, forma y fondo de su formación y establecen hábitos de conducta. Son los más indefensos pero a la vez los más respetados porque aun no poseen voz propia ante el mundo exterior que luego les condicionará. Viven y se les deja vivir y requieren de un proceso educativo guiado para ser útiles y crecer en el entramado humano que pulula en el patio para adquirir identidad propia. Ese parvulario se asemeja a los comienzos de los individuos que nacen para ser parte de la población mundial. Sin embargo, están más desprotegidos los millones de seres inocentes porque en ese inmenso patio de lo terreno donde se desenvuelve la humanidad, el débil es masacrado incluso en nombre de lo civilizado .Pasa así con el aborto y los que lo predican como un derecho; esa calaña de gente que decide quien muere antes de que un ser indefenso tenga la oportunidad de vivir. La mezquindad de auténticos monstruos de lo frívolo del mal del progresismo, se vislumbra de inmediato en esas caras de abocastros con apariencia de humanidad que preconizan el derecho al aborto incluso en menores de 16 años sin permiso paterno. Inconfundiblemente son tiempos de la majadera maldad como si hubieran reencarnado hijos de Satanás absolutamente repulsivos. En el patio de recreo de la lesa humanidad caben todo tipo de maldades que nacen de egos envenenados y justifican todo tipo de daños en nombre de aranas muy caprichosas, insanas y disfrazadas de verdad; la Humanidad es especialista en vivir de
120

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

la mentira haciendo pasar lo grotesco por digno y la falsedad por premisa. En un patio de recreo escolar, cada espacio, cada rincón es ocupado por pandillas más o menos numerosas que acostumbran a habitar con el hábito propio de quien lo convierte en propiedad. Podría decirse que es normal que se adueñen siempre los mismos de aquellos lugares donde se encuentren más cómodos después de imponer sus presencias. Ni qué decir tiene que esa impresión de propiedad previene a otros de buscarse el mismo espacio de esparcimiento, siendo así que, como en el reino de lo animal, se defiende el territorio de ajenas compañías. Con la Humanidad sucede lo mismo porque no deja de ser bestia por muy racional que se defina; el hombre no deja de ser el animal más bestial de la creación. No marca los territorios con orina pero sí los riega de sangre para mayor gloria de las memorias históricas de los majaderos que se jactan de tales gestas. Si multiplicamos los muchos grupos de distintos grados educativos que pueden formarse en el patio escolar, tenemos una delicada situación de convivencia que no siempre sucede en paz. Siendo grupos de estar tranquilos escogiendo donde tomar el sol, aun no contamos con esa costumbre grupal que tiene otros de jugar a la pelota, requiriendo el espacio de un terreno de juego donde desenvolverse. Si el espacio tomado para jugar es demasiado pequeño, no se duda en avasallar al grupo de charlas y conminarles para que se busquen otra ubica-ción. -Pues si no os movéis de ahí, no digáis nada al daros un pelotazo. Como la Humanidad desde el principio, la amenaza del pelotazo ha estado presente. La pelota del pasado eran ejércitos armados con lanzas y espadas, después catapultas, cañones de bolas e instrumentos decapitadores. Luego armas de repetición,
121

capacidades comunicativas.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA armamento modernizado. pero siempre se ha encontrado motivo para ensalzar la indecencia violenta de unos brutales niñatos con el juguete evolutivo de la inteligencia hacia ninguna parte. el hombre tan importante él. pues el capricho revestido de dignidad. ha sido una justificación muy aparente para llevar a cabo todo tipo de tropelías. la huella de los caprichos humanos sería ínfima y vergonzante. De no ser por escribas e historiadores. de por sí y a causa de las diferencias surgidas. Así es la errada dirección de tantas obras 122 . hasta los prolegómenos de la disolución en que inexorablemente nos hallamos. de honor. verdad y excelencia. que nunca se han planteado conquistar todo el patio sino su espacio para juegos. sí ha querido dominar los confines del mundo en un alarde de inspiración ególatra siempre seguida de fanáticos seguidores con ansias de dominación para imponer intereses propios por conveniencias baladíes. En la Historia del Mundo se han ido recreando distintas civilizaciones que han desarrollado propia cultura. ya tenían rencillas propias con cualquier excusa. misiles atómicos y armas químicas… la pelota de la discordia nunca ha dejado de estar presente. el patio de recreo mundial ha tenido al grupúsculo de hombres disconformes que siempre han pretendido ocupar el territorio de lo ajeno para jugar sus propios partidos de conquista. a diferencia de los niños. procesos evolutivos en todos los ámbitos. Conveniencias todas absurdas e idiotas que ya se encargan de escribirse en la Historia. siendo el espacio de convivencia tan extenso y entretenido como para no saber del resto de civilizaciones que se iban creando paralelamente en el tiempo milenario. Pero. Fue ese tiempo y el transcurrir de los siglos lo que ha empequeñecido la ubicación de las tribus que entre ellas. como las grandes gestas revestidas de importancia apabullante donde nada queda al azar para encubrir la gran epopeya de la lucha hombre contra hombre. Al igual que en el patio de recreo escolar.

he de afirmar que no creo en las capacidades de una desordenada mesnada a nivel mundial de intereses confrontados. sino la confirmación de una evidencia que ya no me engañará por muy pomposo que desfile lo mundanal de los privilegiados en este mundo donde todo va mal. aunque poco manifestado en esta Tierra donde sólo se tiende a creer lo evidente. Es 123 . Y es que el conjunto de la existencia es mucho más sabio que la ignorancia de un párvulo hombre al que le pasa inadvertida la realidad de los detalles a los que poco caso hace siendo lo más importante. certeza de la muerte. no deja de ser tan cierto como los confusos orígenes de la vida que dan lugar a la inexorable. no sólo existe un mundo de apariencia matérica sino también la cierta intuición de otro espiritual que. demostrado está. Dicho esto. se presenta la vanidad de creérselo con la aparición de guías ciegos que en realidad guían a otros ciegos en la desorientación de los propósitos. Mi reflexión no es fruto de la misantropía. En el recreo mundial no hay educadores que supervisen in situ las evoluciones de la humanidad . esa humanidad de mal criadas generaciones no sabe cuidar de sí misma. vaya por Dios. garrafalmente mal. cuando observo la necedad y la dureza del corazón de los hombres tal cual el de mis carceleros como el de millones de gentuzas que hacen indigna la existencia de lo humano. Regresemos pues a ese recinto de parvulario donde los niñatos del capricho terreno juegan a ser fingidamente adultos. sino que es la humanidad la que se educa a sí misma siendo los resultados exponencialmente degradantes porque. Más grave que la modestia resignada por aceptar las incapacidades educativas propias. Dichosamente. Bastaría un solo segundo de lucidez y visión futurista para comprobar el profundo precipicio de necedad hacia el que se dirigen los cicerones y los guiados.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM que tendrá la consecuencia de abismarse en una desorientación definitiva.

¿Quién no recuerda de la infancia aquellas disposiciones infantiloides que aceptaban a unos como compañeros y rechazaban a otros echándoles del grupo? Los niños tienen un mundo propio en el que los mayores intermedian en la educación. Sólo retrotrayéndonos a los años en que éramos zagales.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA el mundo un inmenso terreno de ambiciones donde obtie-nen validez de importancia millones de juegos. a cada cual más envanecido y excluyente. por eso la sencillez es el único antídoto contra la idiotez. siendo este mundo mucho más denso y activo en las relaciones personales de lo que los adultos llegamos a suponer y recordar. Cuando eran pocos fue más ligero este mundo. es además de vasto en sus manifestaciones. la psicología desarrollada de lo humano. en el extenso espectro de las experiencias asimiladas y no tan asimiladas. vale decir. El 124 . La Humanidad es un complejo ser colectivo integrado en un entresijo de difíciles complejos a cada cual más destructivo. al día de hoy es demasiado pesado como para soportarse a sí mismo. imponderable en lo previsible e incierto en lo analítico. Porque si algo caracteriza el juego de la ambición humana es el rasgo exclusivo y discriminatorio de quien lo practica. podemos recordar la intensidad de las vivencias y el rastro psicológico que perdura al crecer con la asimilación de las experiencias. cuyas formas de representación son proporcionales a la voluntad del hombre por desplegarla cegado de intransigencias ególatras. Si la psiquis infantil es de por sí compleja. Es inmenso y a la vez minúsculo el campo de juego de las soberbias terrenas en la paradoja de desenvolverse en un planeta del tamaño de una mota de polvo inmerso en infinito Universo en expansión… tan infinito como la estupidez histórica desde la que se mira el ombligo esta presuntuosa humanidad. no hay quien entienda esta sordidez alabada a través de los tiempos.

ha condensado a la población mundial que partiendo de las cuatro esquinas del recreo civilizado. 125 . el transcurrir de los años. Tanto va el cántaro a la fuente que termina hecho trizas. fue confluyendo en un punto de insoportable densidad donde cualquier movimiento en un extremo del mundo reverbera en el mundo entero con sonada trepidación. La dureza del corazón de los hombres ha sido siempre continuada y ya se sabe de los siniestros que puede provocar un niño desequilibrado con una pistola en las manos. tal cual el hombre con el enriquecimiento de uranio con fines belicistas. El siglo XX apuntaba a la globalización paulatina siendo el XXI la eclosión tremendista de unas civilizaciones mal avenidas y de precaria convivencia. un sin fin de ocupar lugares. para amenizar el tiempo de libertad antes de que suene el timbre que los haga regresar a la instrucción de las clases. tarde o temprano coinciden todos en el mismo espacio de recreo y es obvia la masificación donde se efectúan cientos de juegos a la vez cruzándose unos con otros. Ya son dos las guerras mundiales que provocaron males impensables en el siglo XIX y desgraciadamente el progreso sin coherencia hará estragos con males peores que eran impensables en el siglo XX. No tardará mucho más en desmoronarse el equilibrio geopolítico constantemente amena-zado. ejerce influencia sobre las otras no quedando apenas un ápice del planeta que no esté controlado por la comunicación inmediata de un acontecimiento. Hoy en día cualquier civilización. Mucho es el bullicio hasta la llamada disciplinada que obliga a regresar a las aulas.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM tiempo extenso. En ese cántaro va nuestro futuro incierto. En esos patios de infantes. Siglos ha los escribas eran los encargados de que se supiera lo que acontecía en una civilización para que las otras conocieran la Historia que se describía. hasta el último escondrijo. por muy remota que antes fuera.

grandiosas. Polvo es la Humanidad y en polvo se quedará.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Siguiendo con los paralelismos del recreo y el orbe donde todo se satura y masifica. embebida de ridículas grandezas en esta paradoja que es la existencia que le dicta humildad. el timbre que llama a todos por igual dando por concluida la evolución del alma sobre la Tierra. cualquier esfuerzo de ambición por haber querido imponer el propio juego al de los ajenos. ridículo e inexistente. Se cree protagonista merecida de colosales gestas. Una vez que se abandona el recreo de lo mundanal. no es un timbre como señal para que todos los llamados simultáneamente desaparezcan obedientes del patio. A diferencia del patio escolar. endiosadas… que transcurren en una mota de polvo de un Universo del que olvida ser parte. imperecederas. eso es sin más la gloriosa Humanidad. la llamada de la muerte para cada uno es inexorable. pueril. paulatina pero concluyente. nada importa porque nada queda ni de la grandilocuencia ni de las hazañas pecuniarias. Desde esta celda maloliente no me creo nada de esa bondad pagada de sí misma para mostrar lo influyente como si fuera 126 . porque la Humanidad no deja de jugar a confrontar millones de intereses en tanto no escucha la llamada de la disolución que repentinamente convierte en innecesario. descomunales. ensoberbecida. Es un timbrazo muy consistente porque aquel que lo oye no vuelve a escuchar con las orejas de la materia jamás. A diferencia de los niños que en el colegio lo escuchan. Un hijo pródigo extraviado que ha dilapidado una herencia paterna y vaga errabundo intentando arreglar aquello que sus muchas torpezas provocó. Parece quedar un espejismo donde en realidad nada fue… ciertamente que la vida es del todo impactante hasta cuando se acaba. Algo se escapa a la ignorancia vanidosa de un hombre siempre en busca de sus orígenes cuando ni siquiera sabe al horizonte al que se encamina. sigue igual de congestionado y los juegos entremezclados presos del desorden. se llama “muerte”.

no se ha dudado vergonzosamente en disfrazar de divinidad lo vulgarmente codiciado y obrarlo en nombre de la santidad que no es sino la adoración del diablo que todo lo confunde. No obstante Jesucristo se enfrentaba sin condiciones contra la hipocresía sacerdotal de su tiempo: “Hipócritas. La confusión al respecto sobre el mundo invisible forma parte también de los caprichos humanos. raza de víboras que gustáis de los primeros sitios en los banquetes y de los saludos en las plazas. no llaméis santo a nadie sobre la Tierra porque uno es sólo Santo y está en el Cielo”. clases del espíritu donde trascender una vez abandonado el recreo. la intolerancia . Pero si existe un timbre de llamada. Y aunque el verdadero dios del mundo ha sido el poder. no llaméis a nadie padre sobre la Tierra porque uno sólo es vuestro Padre que está en los Cielos. Lo humano apesta y es porque ya no hay subterfugios tras los cuales esconder ya las vergüenzas.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM benigno. económico y social. Ni Dios se salva de esta criba de las imposiciones a la fuerza en el terreno geopolítico. los niños mal criados del mundo. se mata y cargan pesados lastres al sufrido prójimo. Lo mejor de la Humanidad son aquellos que pasan inadvertidos a este tráfago de civilización conformado por importantes idiotas. el abuso . no han dejado de aniquilarse sometiendo con violencia a quienes no comparten el mismo criterio de lo espiritual. en nombre de no se sabe qué deidades hechas a imagen y semejanza de los hombres. Nunca este mundo de locos presumidos estuvo tan al descubierto y es que la necedad es tanta que no hay camuflaje que la disimule. Los que importan son los corderos pues de muchos cabrones está pleno el mundo hasta el pudrimiento. el vil metal y el dinero en sus múltiples variantes. en nombre de Dios impera el capricho de lo humano durante siglos. envanecidos por los antojos de imponer razones. es seguro que habrá también instructores. Desgraciadamente. Hoy como ayer los hipócritas y las 127 .

De esta manera el demonio actúa sin remordimientos hasta que la muerte lo pone en el mismo sitio de la disolución que a todos nos espera. y viva la muerte natural como la vida misma porque no me imagino un Stalin eterno ni un Hitler esperando oportuni-dad de resurgir con tiempos mejores para el III Reich. sólo ha de justificarlo con lo que dijeron los escribas siglos antes. Gracias a Dios este hombre de la ceguera mezquina y la estupidez no es inmortal. Todo es válido para jugar y ser imbécil donde lo ridículo del juego pasa por inapreciable por el grado de la idiotez y estupidez de quien participa para ganar a cualquier costa. Lo cierto es que al toque de esa llamada de la muerte todos pierden… así que ¿dónde queda el propósito de tantas soberbias para creerse en la posesión de una verdad absoluta y obligar a que se crea? En la invención. desconociendo la ignorancia supina presente que esos escribas eran cuentistas con las mismas carencias mentales por la dureza de sus corazones. No puedo imaginar un Zapatero durante una eternidad… quizá en el infierno en todo caso. sí. Observando el mundo generalizado. algún espacio ha de existir para reciclar los despojos del alma. es toda una celebración la suerte de lo efímero. afortunadamente. 128 . El hombre es un gran cuentista que se cree sus mentiras. es lógico que esos niños charlatanes y violentos pretendan justificar sus ambiciones obligando a los demás a compartir los caprichos en nombre de lo terreno y lo divino. Mala es la confusión en las intenciones pero más nefastas son las intenciones sin confusión. Viva la vida.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA razas de víboras son los mismos en las actitudes que aquella pútrida casta sacerdotal de entonces… pero peor es el ateismo desintegrador de gentuzas sin valores morales y que justifican toda atrocidad para el mejor fin de sus objetivos. Un punto y final para esos demonios del mundo que de otro modo extenderían sus males sin límites.

Conquista de territorios mediante la fuerza. . .Guerras por el poder externo e interno. Es la muerte una lección de humildad absoluta.Naciones en guerra. Pero eso es algo que parece importar muy poco a todos los envanecidos jugadores que pretenden ganar así les cueste la vida… que finalmente siempre les cuesta. por la mucha paja de un granero donde no se come ni se deja comer. los muchos juegos del capricho toman miríadas. La Humanidad es imaginativamente muy caprichosa y negarlo o ignorarlo la ha hecho más terriblemente caprichosa aun.Sometimiento del prójimo. . permanente y necesaria. millones de formas siendo en el fondo todas vacíos intentos por conquistar aquello que está luego destinado a convertirse en nada.Esclavización de los débiles. religiosas.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM En tanto. Porque está claro que si por algo existe la vida.Mundo en guerra. .Asesinatos causados por el gobierno de una nación. . también la muerte tendrá su razón de ser. Tampoco imagino a seres sacrificados y entregados hasta la extenuación a su prójimo durante una eternidad. Mientras la llamada no se produce. aunque la ignorancia del hombre no sepa responder a tan oscuro interrogante que implica la desintegración propia. ya sea justificado por razones políticas o sociales. 129 .Aniquilamientos por ser diferentes las víctimas de los aniquiladores. no es malo que tan mala siembra tenga un aparente final como premio la buena. Enumeremos algunos juegos de codicia que se representan en el juego de la vida que más bien parece un simulacro de ambiciones donde jamás nadie triunfa: . raciales etc. la verdad con estos traviesos idiotas queda oculta . . .

Es el fondo degradado de una soberbia repartida desordenadamente. ya Jesucristo hablaba sobre las generaciones pasadas. Eso también lo dijo Jesús a la misma Humanidad que ensoberbecida crecía sin freno autocrítico. Puede que esa inteligencia mal usada le ciegue como para no verse tan estúpido como lo es. si el corazón no evoluciona con la mente. Porque inteligente puede ser sin dejar de ser profundamente idiota. Pero ahí estriba la apreciación del detalle.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA - Mentiras compulsivas de gobernantes que aspiran a un poder perpetuo. poco reflexiona sobre el hecho de que no se creó a sí misma aunque ahora juegue a ser creador omnipotente de la vida ajena. Cierto es que Jesús ya sabía a qué tipo de niños peligrosos se dirigía. presentes y futuras: “¿Con quién compararé yo estas generaciones? Sois como niños y echáis en cara que no se baile al son del que tocáis la flauta… o como niños que en la tribulación os golpeáis el pecho y así queréis que lo hagan los demás”. No obstante. Esta Humanidad creadora de todo. Al día de hoy nada ha cambiado. El patio de recreo aniquilador es el mismo y las gentes ínfimas que ejercen sus influencias son iguales de párvulos que entonces porque. donde todo se entremezcla con el mal de las causas y cuyas consecuencias son el constante reflejo de un planeta insincero y destructivo. podemos retrotraernos a los primitivo del animal racional con la 130 . Ni siquiera la inteligencia es una creación propia siendo un básico instrumento de su progreso. una herramienta que en manos frías y duro corazón se convierte en un arma del mal cuyos funestos daños son una lacra para el propio hombre que cree ser inteligente. Muchas son las hipócritas excusas de un mundo que ha validado la arana para hacerla pasar por verdad. porque pasa inadvertido lo evidente para no quererse ver la viga en propio ojo antes que la paja en el ajeno.

la existencia parece un inmenso simulador donde se plantó al 131 . la generación de niños sigue creciendo caprichosa para no aprender nada de los errores cometidos ¿Qué esperar entonces de quien no tiene la prudente humildad de creer que nada es sino futuro polvo? Extraño mundo. sí. para quien se siente un bicho raro en él. ¿Acaso no hay más que imbecilidad en un mundo inmortal en actitudes destinado al polvo? Porque ¿a qué tanta importancia de un mundo torcido de ambiciones si sus habitantes están predestinados a la desaparición? ¿Qué importancia evolutiva tiene una mota de polvo inmersa en un universo infinito en expansión? Definitivamente. Hombres títeres a los que no les afecta nada quedarse sin cabeza por descubrirles esa imbecilidad que alaba lo mundano para escándalo de los inocentes. sólo que ahora encontramos explicación a todo lo que se nos antoje. es una aguzada manera de observar el ridículo humano que bien representaron aquellos policías en el cumplimiento de un particular y mezquino deber. Porque muchos son los inocentes masacrados por esos aviesos niñatos. no por ser repetido hasta la saciedad.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM certeza de que la apariencia evolutiva engaña. En tanto. experimentado lo experimentado durante siglos y a sabiendas de que no hay meta inmortal que alcanzar. Siendo este orbe tan complejamente estúpido lo raro entonces tendrá que ser quien ejerza la sencillez de la comprensión por algo que. llega a asimilarse con inteligencia veraz y resignada: “polvo somos y en polvo nos convertimos”. no hay nada más incoherente que una Humanidad inmortal en intenciones destinada toda entera al polvo de la extinción. De ahí el interrogante primero que ha envuelto de enigma el origen y el devenir del mundo: ¿Qué es la vida. Visto lo visto. de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos? Una reflexión desde la perspectiva de la pérdida de la libertad siendo inocente. somos ciertamente igual de bestias. ávidos de importancias terrenas.

“con la misma medida que midáis se os va a medir”. a pesar de la ignorancia humana.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA hombre para que. desechables. y aprendiera un grado de humildad valorando lo sencillo y que es.evolucionara más allá de la inteligencia y del progreso implícito de ésta en sus emociones. Al igual que hay maestros en cualquier escuela terrena. cegado de soberbia endógena y extremas vanidades. accede a unas clases de dimensión espiritual donde la existencia del alma continúa. Sería verdad entonces que la Humanidad del inmenso patio de recreo de las soberbias. De ahí tanta necedad de ciegos 132 . una vez oído el timbre de llamada final. habría instrucción del espíritu para los recién llegados a las instrucciones del alma: “Con el mismo juicio que juzguéis se os va a juzgar”. Hoy en día la Física Cuántica convierte en científica la posibilidad de que existan muchas dimensiones más allá de lo que perciben en apariencia nuestros sentidos.la muerte lo demuestra. porque. No es una cuestión de entendimiento racional sino de humildad básica poder entender esas prudencias que aconsejan más allá de los aparentes sentidos mundanos. es conveniente atenderlo por si ignorarlo atrajera consecuencias dolorosas por lo inepto que supone no escuchar con los oídos del corazón. Bueno sería estar preparados humildemente. un tanto gravosos para los hombres que no escuchan. “quien a hierro mata a hierro muere”. lo más importante y nada efímero. por si la organización de la existencia cubriera muchos más aspectos y dimensiones que en vida terrena son desconocidas pero. a fin de cuentas. Si bien es verdad que lo material se queda cuando se parte al viaje final. Parecen muy sabios consejos. no menos reales. si algo se dice en la instrucción del espíritu. conveniente es llevar un equipaje de buenas obras por si lo necesitáramos allá donde podemos ser bien recibidos personalmente después de un bagaje de desorientación conjunta.

La codicia de adueñarse de todo cuanto representa riqueza en contraposición a las muchas carencias de quien no posee nada. ha provocado un afán de superioridad por poseer aquello que otros no pueden tener. como ya advirtió Huntington. el ansia de ser diferente ante el prójimo. ha sido la tenden-cia… no. rabia. Ese conjunto de seres en busca de diferencias creó una codicia formalizada por la que se han regido todos los hombres durante siglos. con una crisis generalizada. marcando la diferencia con quienes creen en la integridad de las actitudes.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM que no quieren ver. ya pocas quedan. Dinero como moneda de cambio de un diablo que se complace en ver cómo el hombre es capaz de matar para satisfacer sus caprichos. ni siquiera atisbar algo que les impida comportamientos de libre albedrío amorales y con falto compromiso con sus semejantes. poder y dinero. La cuestión primordial de este mundo de recreo vanidoso es marcar diferencias y satisfacerse con ellas. en cualquier ámbito 133 . Como decía el humilde Cohelet en el Eclesiastés: “Vanidad de vanidades y sólo vanidad”. Desde entonces las hombres continuaron su torcido andar hasta este siglo XXI camino de un pronto choque de civilizaciones. No ser diferente por ser humilde menor sino por la ambición de ser más. Verdad es que la diferencia es lo que marca el antojo de un ser humano insaciable y hoy en día asistimos. Del infantil “chincha. El infantilismo subyace pero el problema es que el infantil hombre sigue creyendo en la importancia de las apariencias. el niño se hace adulto para presumidamente esgrimir: “usted no sabe con quien está hablando”. a las consecuencias previsibles de tan incontinente deseo por apropiarse de lo que da influencia. Todo lo que ha marcado una diferencia respecto del semejante. Uno de los impulsos humanos que han hecho de este mundo una imperfección plena de carencias. mira lo que tengo y tú no”. vanas apariencias.

el mundo entero se expone en estos tiempos en que las señales amenazan con radicalizar y extender los males cabalgando los cuatro jinetes del Apocalipsis. Me parece ridículo el desfile de los famosos posando ante los fotógrafos para luego exhibirse en revistas y periódicos. El escaparate mundanal está surtido de esos primeros que menosprecian a los últimos con sus indecorosas actitudes de presunción chabacana y frívola. No se debería olvidar el Alfa y el Omega al que pertenecen las horas de la vida. la guerra. Sería lógico pensar que no hay justicia en un mundo tan mal repartido y así es. ricos epulones. Ricos y pobres se mezclan por igual y sin favoritismos ni condiciones. Nadie es. 134 . por muchas joyas que se luzcan y mansiones que se habiten. el polvo de los destinos invade esos egos tan admirados y carismáticos. Esas horas de vida de los últimos años nos recuerdan lo frágiles que somos en la hostilidad de un mundo cruel.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA donde presumir. intocable. nunca fue. que muestran sus cabriolas para que el resto de la tribu los considere. pero para los pomposos privilegiados eso les tiene sin cuidado. Sí que es triste dejar de jugar a ser los monos admirados de un mundo tan desigual. Lo cierto es que nacemos de uno en uno y morimos también como elementos unipersonales. Se me antoja un engreimiento propio de primates. En este mundo de idiotas los unos alaban a los otros como alimento recíproco de un ego injustificable en un planeta de tanta tristeza y ausencia de boato. Sin embargo. para sumirlos en la misma carnaza de gusanos que a diario se siembran en los países subdesarrollados y sin esperanza de vida. a veces como monos en un escaparate. El problema es que por mucho que se pretenda huir del tiempo alisando arrugas a base de bisturí. Más ridículamente grave me parece este desfile de la indecencia cuando la gran mayoría de habitantes lucha por sobrevivir ante la miseria. el hambre y la sed y las muchas tragedias que cada segundo se cobran víctimas a través de la enfermedad y la desolación.

hasta el anochecer conjunto de una Humanidad llamada a la extinción cuando menos se espera.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM pero más triste es vivir con la angustia permanente donde en ocasiones la muerte es una liberación. Y en ese escenario teatral. abrasa de voracidad y desenfreno especulativo. el orbe gira por inercia a golpe de impulsos inconexos de millones de metas por alcanzar hacia una realidad única y coincidente: la muerte de los sentires. de los sufrires. rutinario. Así es que este mundo de tantos contrastes termina rasando a todos los seres pensantes en la misma bajeza de la destrucción natural. le aboca a una penitencia conjunta donde la desolación lo funde a un solidario futuro de disolución. incapaces de explicar el galimatías civilizado donde la torre de Babel de los intereses dispersos parece desembocar en el mismo destino desintegrador. por la masificación de los conceptos de vida. Es verdad que si la Tierra hubiese sido una inmensa informidad de oro. Hoy en día y tras muchos avanzados progresos materiales. como un inmenso patio de divertimientos y tragedias humanas. Mal destino la impudicia del hombre que no sabe vestir las vergüenzas que. como un lastre inexorable. es un magma ardiente donde se baña el descuidado hombre. se sucede el amanecer de cada día consecutivo. previsible. Realmente estúpido es llegar a pensar que somos algo en este mundo donde muchos juegan a ser alguien. en los aspectos más determinantes seguimos como al principio. Mientras. el hombre se hubiera matado por puñados de arenisca y rocas comunes. Patético contraste. de las grandes y pequeñas historias. piedras preciosas allá donde se pisara o excavara. de la suerte y el infortunio… En realidad. La Tierra quema. no así las que el apuntador de la Historia deja a futuras generaciones orgullosas de sus pasados erráticos. diamantes. Parece que en la genética de lo 135 . el escenario sigue convocando la escenificación de los actores cuyas palabras se lleva el viento.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

humano trasciende la imposición del egoísmo depredador sin freno que marca las luchas de poder con el sello del abuso ilimitado en busca de esas diferencias que presumen de tierra, de lengua, de usos y costumbres , de dignidad y honor, de valentía y pundonor, de exterminios naturales, de genocidios, de conquistas avasalladoras, violentas o pacíficas, que hasta en tiempos de paz se practica el atropello con leyes injustas e impuestas por aquellos que son los primeros en no cumplirlas. La vida es el gran teatro de las épicas batallas que pasan al olvido pero que justifican otras de actualidad en los medios de comunicación modernos, cuyas audiencias se incrementan cuantos más actores disociados escenifican sus trifulcas. Los espectadores y los comunicadores presencian , aun sin saberlo, un escenario de la propia desintegración donde nada se gana sino la efímera recompensa monetaria por la que el mundo vive inmerso en hipocresía, donde todo se vende y se compra en un revoltijo de ofertas y demandas cuya única trascendencia es la ganancia a ultranza , así se especule con la vida y la muerte, la felicidad y la tragedia, la fingida solidaridad y las altas finanzas que acaban decidiendo sobre los seres que venden el alma al diablo de las diferencias y representan las tragicomedias, pagados con la moneda de cambio de un infierno camuflado entre falsas ilusiones y sonrisas prefabricadas; todo es dinero y a todos engaña. Por dinero la bajeza del hombre se ha encumbrado en los pedestales del honor. Por dinero se ha exterminado el fondo de la vida para sumergirse en las podridas formas de las apariencias frívolas de lo superficial. Por dinero se ambicionan los caprichos disfrazados de importantes excusas donde la Humanidad se ha mentido a sí misma, por no querer ver la realidad ridícula de las codicias en niños ensoberbecidos con el inabarcable juguete de la avaricia mundanal. Por dinero se mata, se roba, se miente, se saquea con violencia o se hurta con disimulos. Por dinero unos son los que
136

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

valen por el precio de las apariencias y otros los anulados por sus plenitudes personales que otros no pagan. La avaricia, por un concepto que dirige a la gran masa de la compraventa de las almas, se impone con el hecho diferencial de que vale más quien atesora la cantidad para alcanzar la calidad de la diferencia. Es el dinero el denominador común que rige los destinos de las personas para desintegrar la unicidad de la que se proviene; el mismo nacimiento y distintos crecimientos para regresar al origen de lo igual en la misma muerte que acontece. Sólo mientras se vive, el dinero marca el sino de los actores del mundo, los forma o deforma como seres pensantes, pero no se compra o se vende el alma por mucho que sea motivo de especulación la vida o la muerte; nadie compra gramos de alma ni especula con la dimensión del espíritu, la verdadera. Porque la sapiencia y listeza del hombre acaba allá donde se inicia la realidad invisible que no es capaz de percibir. Es paradójico que esa realidad invisible sea la que pone a cada uno en su lugar y no por lo que pueda o no pagar, sino por lo que verdaderamente se es en contraste con la aparente consistencia de las riquezas que son tan efímeras para quien las ostentó. Variadas son las trampas donde puede caer el incauto y el desavisado, pero este mundo fue creado con un motivo más maravilloso y excepcional que el rutinario de las peleas constantes por la supremacía del antojo. Este mundo en sus formas trasciende más allá de la percepción humana que cree saber y que todo lo ignora; el fondo es todavía más trascendente e ignorado. El mundo es un inmenso campo de creación inmerso en el infinito universo de inimaginables posibilidades. No existe pensamiento capaz de abarcarlo siendo la Tierra una ínfima mota de polvo, donde se sucede la vida con la desorientación mayúscula que conlleva pertenecer a esa expansión infinita. Todo es un milagro, un prodigio, una inalcanzable meta de entendimiento del que sí
137

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

podemos hacer uso, acaso para atisbar lo más ínfimo de nuestra propia naturaleza de existencia. Un milagro o un prodigio que se salga de lo común, maravilla el entendimiento de la vanidad humana porque llama la atención aquello que escapa de lo masificado siempre en busca de lo diferente ¡Qué triste ignorancia no advertir también el milagro de lo común que por repetido, poco impacta al sabelotodo humano henchido de presunción! Paradójico es que habiendo tanto milagro que admirar en la existencia, empezando por nuestra oportunidad de vivir, todavía vayamos en busca de los prodigios para sentir que siempre hay algo más por alcanzar. ¿Qué clase de orgullo ciego se apodera del hombre para no darse cuenta de que vive y existe en un milagro permanente? Si ese milagro es repetido millones de veces, pasa a ser categoría de un conocimiento aprendido… pero es que hasta nuestra capacidad de raciocinio, de entendimiento, nuestra oportunidad de identificar el entorno que forma parte de la existencia y la existencia misma, no dejan de ser portentos prodigiosos como para no dejar jamás de admirarlos apenas se retenga un ápice de humildad. El hecho de que puedan pulular seres semejantes, aun desordenadamente, en la inmensidad de una mota de polvo planetaria, es sorprendente sin más; que esos seres se acostumbren a existir en una maravilla y ser desagradecidos, ingratos y vanidosos es del todo estúpido cuando se contrastan tantas ambiciones en un mundo que las ignora y ante el que sucumbe cualquier objetivo de vida individual como un milagro de colectivo destino, pues la muerte es parte indisoluble del milagro de la vida. Porque la vida es igual de milagrosa que la muerte y no es la segunda una contraposición de la primera sino el complemento perfecto para que la soberbia del hombre no impere más allá de las vanas ilusiones de un desconcierto final.
138

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

Sería del todo insoportable dejar que una raza humana generase inmortalmente esos despropósitos que, lejos de parecerse a un mundo racionalmente civilizado, se asemeja más al recreo de unos niños que parecen progresar cuando en realidad no han pasado de un curso evolutivo que les condiciona en esencia para no madurar jamás. Así que… ¿Dónde está el mérito de esta humanidad tan proclive a brindar por sus epopeyas y glorificarlas y tan poco dada a la humildad esencial más allá de la apariencia de lo autosuficiente? No hay que engañarse con este malcriado hombre porque no hay autosuficiencia sino la explotación sistemática de unos recursos de existencia que se han dilapidado y se agotan de forma ineludible por el mal uso de las intenciones y la codicia de los actos. Y no hablo de los estafadores del cambio climá-tico, ahora puestas sus desvergüenzas al descubierto, una vez sabidas de sus malicias en los correos electrónicos hackeados para denunciar sus falsedades. Muchas son las mentiras pero ya no alimentarán mucho más el futuro. Como en la parábola, un hijo pródigo huido de la casa paterna, anda andrajoso después de dilapidar su herencia. Cuando descubre su miserable condición por la crueldad del medio en que se desenvuelve empieza a recordar y desear el retorno allá donde era cuidado. La Humanidad es un hijo pródigo muy ignorante y se tambalea con la ruina de sus obras. Afortunadamente sólo una pizca de humildad puede hacer comprender que existe un significado por encima de la vanidad y de la ignorancia, porque no se puede ser más ciego en este mundo que negando la existencia de un Ser Superior ; no se puede ser más insensato obrando como si no existieran consecuencias para los actos. De esta manera muchos son los imbéciles incapaces de aquietarse para reflexionar sobre una vida que de manera inmerecida ellos usan al antojo de la indecencia y del abuso. Afortunadamente toda siembra conlleva su recogida… por mucha estupidez que el hombre siga
139

las perspectivas son más realistas y en esa reflexión carcelaria se descubre la inane soberbia que abusa del inocente. Mucho hay que revelar al corazón pétreo de un niño en un recreo. que un día quiso jugar a ser independiente pese a la equívoca conducta de su alma envenenada. quiso inmortalizarse en el reflejo de sus ridículos actos. Hay antídoto dentro en la renuncia de la inmensa perdición de las conquistas afuera. aun siendo avisado de que polvo era. Pero para entender eso hay que ser un bicho raro en este mundo extraño donde todo sigue revuelto. podrá despertar y así ver. La Humanidad no puede creer en sí misma por el resultado de sus obras. como ese patio de recreo inmenso y anárquico donde todos compiten sin saberlo para no ganar jamás. una jugarreta donde se le pasa inadvertido lo verdaderamente importante para este hombre insignificante. Sólo cuando renuncie a la ególatra conquista de sus futilidades.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA provocando en una huida hacia adelante que le conduce a la nada más concluyente. Así tenía que ser el simulador. 140 . soberbio y efímero que. Desde la celda. Existe Justicia divina.

Procuraba que las inspiraciones fueran leves y tuve la fortuna de que funcionara el apaño y hacerse más llevadera la repugnante madrugada. Me encontraba extraviado en la estrechez del espacio nauseabundo de aquella celda. Era yo muy consciente de la asonante orquesta 141 . había oído los golpes atronadores del resto de presos que atizaban con vehemencia las cancelas de hierro para indicar que debían pasar a socorrer sus necesidades en el inodoro. Raro era que mis funciones fisiológicas me acuciaran así en tan corto lapso. Sufría una desorientación lógica con aquel encierro. Fui consciente del transcurrir de las horas por la inequívoca percepción de la vejiga saturada. Solventé el desagradable tufo que hurgaba hasta los rincones aquel espacio deprimente. Durante la noche y preso de una duermevela extraña y gélida tumbado sobre el suelo. Lo cierto es que perdí toda noción de ese tiempo sutil en que carecí de reloj despojado de todas mis propiedades. pero muy consciente del hondo dolor en la templanza que me suponía vivir tan indeseable experiencia.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 9 El peregrinaje por la tierra maldita de la Justicia L a celda era exiguo espacio para la expansión de mis pensamientos pero esos carceleros no podían detener las reflexiones ni eran dueños de mi alma. por el espeso ambiente que me provocaba escozor en los ojos y las imperiosas cavilaciones sobre la estupidez de lo humano que luego me permitirían las musas de la indignación recordar para trascribirlas al ordenador. respirando a través del jersey de grueso cuello de cisne que asomaba por la parte superior de la cazadora. aunque aquellos policías me hubieran comentado que como mucho permanecería encerrado dos horas.

sino una degradante y vergonzosa conculcación de mis derechos contra la que debía luchar mentalmente con perseverancia para no ser socavado psicológicamente.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA de lo grotesco que no quise dar ninguna nota disonante. El romanticismo de las situaciones forma parte más del magín de los creadores que de la realidad de los acontecimientos. dado que lo experimentado pretendía hundirme en lo miserable aunque yo percibía mi dignidad interior intacta. no había el menor atisbo de romanticismo en mi inocencia. Tenía que haber golpeado aquellos hierros incluso con mis dientes. Estaba preso. 142 . inocente” Aquello era de sesión continua y no había director de escena que gritara “corten”. aunque todo lo vivido parecía una película. Debía aguantar el impulso de rasarme con los otros delincuentes que bien sabían de los usos programáticos de la vida penitenciaria. confinado en el infierno de una noche de pesadilla y sin saber de un próximo amanecer. Ésa era la realidad nada romántica de mi destrucción personal. pensaba que mis días serían por siempre oscuros. De algún modo yo necesitaba marcar las diferencias para estabilizarme moralmente. Por eso debía pasar inadvertido y mostrarme ejemplar en mi sufrimiento como mejor reivindicación de mi inocencia… Había que ser imbécil. En la vida nada es tan simbólico sino práctico. “Soy inocente. encerrado. encarcelado. En el silencio de las meditaciones preferí no golpear la puerta aun estando la vejiga a punto de reventarme. inocente. inocente. Muy a menudo olvidamos que la vida real está desprovista de las bandas sonoras de esas películas que nos sensibilizan creyéndonos los cuentos que nos describen. La realidad es dura y poco musical y. máxime cuando apenas debía de llevar dos horas con el abogado de oficio en marcha para gestionar mi libertad y socorrerme de mi despropósito carcelario.

agente. La vejiga parecía complicarme más la estancia y deseé fervientemente que algún funcionario tuviera la feliz idea de pensar en ello. Mi mente estaba tan presa como el físico. cada largo minuto sin saber qué tiempo de mi vida me habían privado de libertad. No parecía yo aquél que había pasado por el calvario de la dispersión personal. ―Muchas gracias.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM El frío era de una intensidad demoledora. largamente anhelados. No es lugar la cárcel para las gentes honradas porque ya se ocupan en esas comisarías de que el atrezzo mine con repugnante horror las resistencias del apresado. aunada a la tensión corporal producida por una ausencia absoluta de relajación. Recordaba la capacidad de aquel vagabundo de las estrellas creado por Jack London. fueron órdenes. de la expectativa de lo incierto. del deshonor y la vergüenza ajena. capaz de huir de la prisión que le torturaba el cuerpo dejando su alma en libertad imaginativa. En realidad parecía que me iba a romper por la fragilidad del ánimo. paradójicamente entre cuatro aplastantes esquinas donde apenas podía moverme. De inmediato mis deseos. se lo agradezco. acaso habían quedado desparramados los pedazos de mi persona a lo largo de esas horas en que extraviaba la identidad. 143 . ―En breve abriremos la puerta para que pueda usted hacer sus necesidades ―me comunicó un policía a través del ventanuco con barrotes. Mis piernas habían quedado anquilosadas tumbado sobre el suelo y la espalda dolorida ya me avisaba de las contracturas agravadas por la frialdad carcelaria. Sin embargo persistía esa sensación de irrealidad que marcaba el detalle de las impresiones así como lo grotesco de la evidencia. Esas mías estaban muy horadadas pero seguía viviendo con templanza cada segundo.

agente.. ni el alma.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Aun tuve que esperar un rato en que percibía cómo abrían las celdas de otros para que pasaran al servicio. desprovistos de sensibilidades. acostumbrados a la rutina de lo miserable donde la inocencia era un previsible factor inexistente. las 9:30 a. Se me habían mezclado muchas emociones desde aquella una de la madrugada del 9 de Marzo y pude contener un reflejo de nausea que me había asqueado hasta el espíritu. ― Por favor. entendiendo por qué la manta y el colchón de hule de la celda olía a orinas varias si no a más sólidas secreciones. ni mi mente. Mi persona no importaba. Una vez fuera percibí.respondió con amabilidad el Policía que debía ser de turno matinal pues no lo había visto antes. cegado. La repugnancia de ese hedor seguía conmigo. el que correría presto a socorrerme para ahorrarme el sufrimiento sin más dilación. Pasé por la puerta del aseo que tenía frente a mí y alivié el dolor poco soportable de la contención. para comprobar que a esos profesionales de la ley y del orden les importan una puñeta la inocencia del honrado como los derechos del ciudadano. adherido a mis ropas e impregnado en mi piel que 144 . Al ver esa luz del día desperté de inmediato de mi espejismo sobre lo humanitario. si es usted tan amable ¿Puede decirme qué hora es? ―Sí claro. la claridad del día en un ventanal a mi derecha y deduje que mucho más de dos horas había transcurrido en mi desorientada espera del abogado de oficio raudo.m. Entonces llegó mi ansiado turno una vez esos otros regresaron al calabozo. Eran todos funcionarios robóticos. Nadie iba a darse prisa por auxiliarme y aquella diurnidad me confirmó que había pasado toda la noche preso. pensando sobre aquel averno calamitoso que representaba un recinto policial pleno de cretinos. Oí la estrepitosa manipulación de las cerraduras y quedó franco el umbral de la puerta para que yo pudiera salir. Su madre.

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM parecía calarme. Agradecí al agente la deferencia protocolaria y regresé a la inmundicia de la que me había liberado unos efímeros momentos. se convertía en una bendición auditiva a sabiendas de que nunca más volvería a oírlo. Procuré no respirar aliviadamente por el tufo acechante de mis sentidos olfativos que seguían protegidos con la oxigenación precaria. poca hombría hay en cobardes así. Pronto comprobé que el mismo sonido de los goznes. después de dormir plácidamente en colchones calientes. un pack plastificado de un desayuno que en apariencia parecía sabroso. mis huesos no lo iban a agradecer pero tampoco se 145 . Cuando di el primer paso hacia la libertad sonaron estrepitosamente las cancelas donde otros presos continuarían las rutinas perentorias que les obligaba a pedir ir al servicio por no orinarse en mantas o colchones como los que yo había prescindido. pero con la esperanza de que prontamente pudiera salir de ese cubil de alimañas. un agente me anunció desde fuera la llegada del abogado de oficio. más allá de la desnudez de mi cuerpo. La cancela volvió a cerrarse sordamente tras de mí y procedí a recostarme sobre mi espalda y esperar sentado el momento de la liberación que podía alargarse. extraña medida temporal era la de aquellos policías que me dijeron de estar libertado en un par de 60 minutos. Al cabo de unos largos minutos. dado que allí dos horas era un tiempo que nada tenía que ver con las horas transcurridas en libertad. aportada al inspirar entrecortadamente a través del grueso cuello del jersey de lana. antes torturador cuando entraba en la celda. El agente me ofreció. en lo que me pareció un gesto no exento de simbólico sarcasmo. Todavía debían de estar riéndose de mis cándidas esperanzas mientras los inspectores que causaron mi detención ilegal estarían duchándose con sus putas frías. las propias entrañas. decliné la invitación amablemente por no vomitar dentro todo lo que hasta entonces había evitado expulsar en ayunas.

Percibí henchido de plenitud la libertad que a mí llegaba y noté un crujido de paredes y techos virtuales que. Una vez atendido por aquel profesional. por fin puertas de la civilización de los momentos cotidianos. “Soy libre. esas puertas abiertas al público y que no eran traseras como las falsas donde los derechos eran conculcados con impunidad. aunque a mis espaldas pululaban uniformes que se preparaban para patrullar calles en las que nadie podía proteger a los ciudadanos de los propios policías.el raudo abogado de su madre-. Sentí libertad en íntimo regocijo. se alejaban de mí y me exoneraban de esas frías consistencias. Mi mente parecía liberarse de la inmundicia ambiental. libre”… Costaba tanto creerlo. Sentí ligereza en mi cuerpo exorcizado de los demonios olorosos que hasta entonces no pude ventilar. Traspasé las portezuelas de la Comisaría.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA lo agradecería yo al jersey que me protegió del hedor y del que me despojé al llegar a casa para tirarlo a la basura. una vez al aire libre. profesional de la chapucera improvisación del que no deseo recordar nada. la algarabía celebrada de un imposible conseguido. notando la brisa templada del sol en mi piel. libre. espacios con testigos donde se disimulaba bien la función social con aper-tura de horario al público en esas mañanas de rutinas esplen-dorosas. escuchando los horrísonos golpes metálicos mezclados con el pestazo de excreciones que no llegaron a tiempo al inodoro carcelario. quedó todo arreglado para que pudiera salir de ese apresamiento visceral de mis días y que sería de permanente huella en la memoria de mis tristezas. Aquella repugnancia me duraría meses cuando el subconsciente descuidado me lo mezclaba con horas de sueño de las que despertaba. como si aun hubieran rodeado mi ser estando ya en libertad fuera de ese recinto infernal. la realidad de un ensueño al que durante 146 . Muchos serían dignos pero entonces todo me olía igual.

Apenas tenía tiempo para asimilar el trauma de la expe-riencia y no podía consentirme la menor debilidad en el empe-ño de mi defensa. Mal sonaba así esa libertad condicionada como si mi alma quedara prestada a un diablo travieso que iba a decidir mis suertes. Allí me esperaba también el abismal vértigo de las consecuencias judiciales que muy previsiblemente me sentarían en el banco de los acusados con prontitud. Mi identidad estaba íntimamente ligada al listado de juicios rápidos por delito y estaba en libertad provisional. Se iba a desencadenar una lucha sin cuartel porque en mí se despertaba un afán de justicia 147 . todo aquello que había aguantado con la entereza propia de un héroe sumergido en el anonimato de la indignidad. y lloré desconsolado. Llamé a Belén y encontré consuelo de un ángel. debía proveerme de todo aquello que fuera beneficioso para demostrar mi defensa a ultranza y evitar que esos monstruos sin ley se satisficieran con mi condena tal y como habían planeado. escuché el crujir de esas paredes y techos del averno que ya no me oprimían. con amargura indiscreta. un sueño llamado Libertad. se me hundieron al instante las rodillas en el suelo cayendo el casco y la bolsa del depósito. De este modo repentino. de la noche a la mañana de mis penas como encausado. del tormento improvisado de un malhadado sino… Ahíto de emociones abrumadoras. Libre de la congoja. El Sol estaba alto cuando busqué un taxi para regresar a casa de mis padres donde me esperaban con esos lastres anímicos que tuvimos que soportar todos los implicados por el capricho torturador de unos delincuentes con placa. que llevaba en sendas manos sin fuerza para agarrarlos. sentí los labios de mi alma libertados de la mordaza para poder gritar mi libertad Pletórico. Mi pesadilla estaba lejos de acabar.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM más de cuarenta años de mi vida jamás había prestado la debida atención: una realidad. inocente e ingrávido.

Inicié la búsqueda de un gabinete jurídico que pudiera aconsejarme aun a sabiendas de que el tema pecuniario sería un esfuerzo añadido a la tortura mental de ver sobre mí una espada de Damocles capaz de seccionarme el cuello de mis equilibrios psicológicos. se me planteaba tan ardua perspectiva de una defensa que no sabía si dejar en manos del abogado de oficio.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA visceral con una primera etapa. Estaba obligado a mantener la cabeza bien alta y las ideas claras para afrontar cuanto en el horizonte era de incierto y ciertamente oscuro. aun con desequilibrios emocionales de algunos que nadie cuestionaba con la autoridad que otorga una toga. 148 . en manos de aquel hombrecito apocado que me acompañó a la audiencia previa en los Juzgados de Plaza de Castilla de Madrid. donde en todo caso los hombres falibles tenían en sus manos el grave deber de impartir equidad. literalmente. dura. Confrontaba con un error policial y era vital demostrar la confusión y rubricar la honestidad de mis actitudes para que los policías comprendieran el craso error de sus actuaciones. para evitar los muchos daños que repercutirían en mi vida de ser hallado culpable y conde-nado. donde era fácil equivocarse y mandar un culo ajeno a la cárcel por salvar el propio. brutal y digna de calvario moral como psicológico. Su demora en aparecer ya me había predispuesto a no creer en su interés por auxiliarme de manera rápida que exigían los momentos de mi detención. más que dirigido por una labor profesional al servicio de mis intereses. De culo. Reconozco que aun guardaba un ápice de ingenuidad pensando que todo el entramado laberíntico fue ocasionado por la sombría nocturnidad de los hechos. Como ciudadano de bien debía confiar en la Justicia pero ampliaba mi desesperanza en la fe del proceso policial a los avatares de los judiciales. La intuición me decía que estaba expuesto al azar. a poco que me dejara vencer por el ánimo equívoco de la derrota. agravado con una situación económica para pocas alegrías y penas.

han minado el derecho del futuro de millones de seres. sintiendo las caricias en el alma que me otorgaba. antes dispuestos a luchar por la vida hasta la llegada de un averno del que previsiblemente sus demonios acabarán abrasados. Ella había tomado contacto con varias personas para procurar apoyo legal. Ser parado era y es una condición sangrante de orgullo para esta España desmadejada al antojo de los ladrones y fulleros de turno que. en busca de un interés de pocos.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM No llevaba escrito en la cara la vergüenza de la culpabilidad pero al pasar por el detector de metales un vigilante jurado miró la citación y me preguntó en calidad de qué iba a declarar. procurándome una sonrisa en todo momento como entonación de un canto de esperanza permanente. pues nada se sabe de los entresijos judiciales hasta que uno mismo se ve afectado por esa marea profesional de pleitos que sumerge la vida de las personas hasta casi asfixiarlas moral y pecuniariamente. Nada paga la indignante actitud de quienes dan por hecho una culpabilidad sin que prevalezca la presunción de inocencia que para mí no existía allá donde fuera. Ser parado en la majadera España zapatera era casi un honor por ostentar carácter de heroicidad el esfuerzo de supervivencia ante tanto politicastro que. se habían convertido por obra y desgracia de una matanza oscurantistacon manipulación y desaparición de pruebas del crimen incluidas.en amos estúpidos y señores de todo mal para enviar al infierno de la incertidumbre el país desgobernado por la desvergüenza de las criminalidades encubiertas. Cuando comprobó que yo era el encausado percibí un gesto de displicencia a la vez que me mostraba la escalera por donde debía introducirme para acceder a las salas. Belén me acompañaba al juzgado con sacrificada entrega y nobilísima aptitud humana que siempre estuvo conmigo en todo momento. una vez 149 . siendo antes muertos de hambre y hazmerreír del pequeño entorno que los aguantaba.

recogiendo los desechos que correligionarios del pasado plantaron como maldiciones para aprovecharse de las nuevas generaciones a las que son fáciles de engañar rescribiendo la Historia.no hay más que tomar el pulso a la calle. un brazo en alto. un orgullo en la España de un inepto que. La desvergüenza no tiene precio para gentuzas varias que se han reído de un país a costa de engañar incautos y falsear realidades con muy mala baba.hubiera sido una vergüenza para sus allegados. Se descubrirá entonces qué clase de impresentables festejaron una matanza con el propósito de obligar a cambiar los destinos políticos y sociales de un país ahora enfermo. Es paradójico que esas gentes. Ser parado es un honor. Los dineros de un saqueo permanente son perfectos para crear un parasitismo que tan pronto levanta un puño. no habrá vestidura que tape sus vergüenzas que muy seguramente lleven manchas sanguinolentas. A este emperador de pacotilla.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA clarificadas tantas oscuridades que la Historia se encargará de escribir. o guiña un ojo en forma de ceja para seguir chupando del bote a sueldo del contribuyente. sin gobiernos con aires enrarecidos y sospechosos de golpismo. absurdamente pagado de sí mismo además en una especie de orgullo que sólo un imbécil es capaz de poseer a pesar de las obras destructivas que le definen. incapaces de ser constructivos en el presente. pero malintencionados. acostumbran a mirar hacia atrás. antes saneado con la democracia y la oportunidad de vida sin prebendas políticas encubiertas. Los dineros ajenos pagan silencios y admiraciones prefabricadas a la medida de la necedad del pagador. como en la Alemania del III Reich. cierto es que el dinero de los españoles saqueados paga los caprichos de un emperador desnudo que cree vestirse con hilos de oro que sólo los sabios e inteligentes pueden ver. Los inútiles. se hagan llamar progresistas cuando sólo viven de los rastreros pretéritos dignos de olvidar 150 . cuando le llegue su momento.

Basta entender que uno es hijo de padres honrados y no mama la ponzoña generacional que una ralea de parásitos políticos ha practicado con la apoteósica mezquindad de los días actuales. más putada que honor. quizá en una penitenciaría como preso… todo ha de verse. Basta encender la televisión para ver pajas y pajitas y pajines en el ojo como auténticas vigas para olvidarse de las inquietudes propias. dejémonos de romanticismos peliculeros.M. un orgullo y un grado en un país donde el que gobierna debería ser el primero en buscar empleo. El progresismo es otra cuestión más constructiva. Ser parado. Un honor y una putada. vaya. hábiles en las ocultaciones y malvados en los propósitos de culpabilizar a otros de sus propios delitos. Un país despierta de la oscura hibernación de las integridades democráticas y en ese despertar viene implícita la claridad de esos secretos inconfesables que verán la luz una vez agotados los dineros que compraban silen151 . no nos engañemos. para crear un régimen totalitario bajo la confusión creada a propósito para ocultar las intenciones. En un lustro las ratas han salido de las madrigueras a toque de la unísona señal de unas explosiones que marcaron un hito en la trayectoria constitucional de un país tomado a sangre y fuego un 11. Así que ser parado en la España “progresista” de hoy es un honor. Basta comprender que uno posee integridad para saber que esos demonios que viven bien a costa del sufrimiento y de la mentira tendrán sus días contados y algunos serán detenidos por policías honestos y enjuiciados por jueces ajenos a la prevaricación y las corruptelas que durante media década se extendieron impunemente. Esos no trabajan nunca sino pergeñando traiciones en los despachos usurpados mediante el engaño y las añagazas criminales. al menos en lo que a la acepción se refiere. es una absoluta y tremenda faena.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM dada la destrucción que practican. pero quien no se consuela es porque no quiere.

provenientes de los pagadores gubernamentales. con la Justicia dependiendo del poder ejecutivo. pero muchas eran las caras duras con pinta de gilipollaseso es lo más doloroso-. Yo no tenía dinero pero sí dignidad para apreciar lo muy sinvergüenzas que son muchos tras los atriles del engaño 152 . En España era posible que una pandilla de sinvergüenzas aprovechara el transfuguismo para hacerse con una alcaldía sin ocultar intereses inmobiliarios ni intereses pecuniarios en medio de una crisis generalizada. Yo no tenía cara cementada y así me iba. En una España tomada por los parásitos más repulsivos. Así el populismo aprovecha la ignorancia de aquellos que encumbran a miserables. torpes y aprovechados. Como si un atracador se pusiera una media en la calle. chupando del bote a la sombra de unas siglas que siempre fueron sinónimo de engaño y muerte en una España de memoria quebradiza. a la vista de todos. para perpetrar un atraco sin importar los testigos. ventajistas y zascandiles. a lo sumo se paseaban por las calles de Benidorm pero no tenían evidentes y sucios intereses inmobiliarios en la bonita ciudad costera viviendo dañinamente con la excusa de la política. Algunos Guardias Civiles llaman ya a esto alta traición… como dejar escapar a asesinos para que vuelvan a matar.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA cios y vergonzosas defensas de actitudes delictivas. Una nueva época se acerca en tanto se acrecientan las listas del desempleo y merman las esperanzas en un futuro de oportunidades ya perdidas. Nadie se inmutaba de la apestosa corrupción practicada al aire libre y con las caras satisfechas por las felonías practicadas. nada importaba por la proliferación de una especie de electores enquistados que condenaban a la ruina el futuro de la mayoría. pícaros y trileros. Yo era honrado e hijo de padres que no practicaban la corrupción. para dar objetivo impune al primer capítulo de sangre que se escribió por sorpresa y ocultando verdades cinco años atrás. buscavidas.

En los juzgados de Plaza Castilla nos esperaba a Belén y a mí el apocado abogado de oficio. dispuestos a crear odios guerracivilistas con tal de salir impunes en caso de ser descubiertos. Parecía culpable siendo inocente mientras que los peores delincuentes se daban un baño de necias multitudes ejerciendo criminalidad sin castigo. Realmente en aquellos juzgados podía temer el factor humano que corrompe a un juez por la parcialidad de las decisiones y ya sabía cómo las gastaban esos párvulos en un patio de recreo al servicio del demonio de las ambiciones. Pretendí confiarme en sus cuidados profesionales-que la 153 . abocados a la incertidumbre con un coraje apenas contenido por la evidencia de los males provocados. España era un reflejo de mi pesadilla. viviendo en una España con libertad reducida y rehén de la vileza disimulada con aires de renovación en pro de la justicia social. Era pues muy sintomático que pisara los juzgados como acusado por primera vez en mi vida. de encumbrar a mediocres y gorrones con seguras manos manchadas de sangre. y la insana cotidianeidad de las podredumbres socio-políticas una pontificación de los males que aquejaban a millones de ciudadanos como yo. El plumero se le había visto hace tiempo a ese amigo de totalitarismos del siglo XXI y de alguna manera el talante nauseabundo debía de trasladarse a todos los aspectos influyentes que dan entidad al carácter socio-político de una nación. quien aparentaba un carácter bonachón y despreocupado que me intranquilizaba a tenor de las circunstancias que requerían más viveza para defenderme.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM masificado. La Justicia no se libraba de esas mediocridades. Un cuerno… y un cuerno de la abundancia que se habían montado con la excusa del progresismo para involucionarnos a todos en un proceso de sovietización brutal con el fin de perpetuar un poder de miserables.

Lo siento mucho. soy Mariam.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA cincuentena de años parecía avalar. ―No es que esté la situación boyante pero siempre se podría sacar algo para esta emergencia ―respondí. eres muy amable por acercarte aquí de manera tan sorpresiva. Hay que sacarte de este problema sin que te cause perjuicios. ― ¿Qué tal estáis de dinero? ―interrogó con frescura muy espontánea a la vez que mostraba una sonrisa tranquilizadora e inspiradora de confianza. ―Muchas gracias. ―Dios quiera que haya justicia verdadera ―formulé como una oración esperanzada en el vacío hueco de ese ambiente opresor en que mi conciencia se encontraba. A la espera de entrar en la sala después de ser amablemente atendido en oficinas se acercó a nosotros una mujer que se presentó cordialmente. 154 . ―Hola ¿eres Ignacio? Encantada. ―Espero que podamos contar con que sean honrados y se ciñan a la realidad de lo sucedido ―respondí no creyendo mucho en esa confianza de honradez que no habían mostrado los policías en el momento como para no volver a ejercerla dos días después. Departimos un rato los presentes y observamos el carácter altruista y amigo que se brindaba para ayudarme con una afabilidad realmente encantadora. Te lo agradezco ―respondí con una sensación de alivio al percibir de ella aquella viveza y resolución que echaba en falta de mi abogado de oficio. ―En esta audiencia previa se decide si procede encausarte y qué penas pedir según el delito de que se te acuse. Mariam.y me dejé aconsejar por su guía presumiblemente experimentada. ―Es importante saber qué es lo que han declarado los policías en el atestado ―comentaba con cierta indolencia mirándonos por encima de sus gafas. Belén me llamó y me puso al corriente de lo que te sucedió.

―Para mí sí tiene importancia moral si no técnica para ti. Además. sabe él que. entonces mi declaración sí te sirve presentado yo como testigo ―. ante algunos jueces. ― Yo ahora soy laboralista pero ejercí hace años de penalista. puedo haceros un buen precio para defenderte y por 480 euros te puedo representar tomando la venia de Marco ―. ―Mariam tiene razón ―arguyó apenas inteligiblemente cerca de mi oído que era de por sí problemático para percibir voces con rasgos de apocamiento―. ― ¿Que dijeron policías que todo fue un error? Repetí con expresión de incredulidad. 155 . Demuestra que algún policía se dio cuenta de la injusticia que se había cometido conmigo. ― ¿Y cómo me lo dices dos días después? ―No tenía importancia porque siendo yo tu abogado no puedo declarar eso. ―Pues si queréis. algunos policías se apresuraron a decirme que todo fue un error. de este modo. Además es vital para mi defensa. Su lógica además de cuadriculada era parvularia. Mi abogado de oficio asentía apocadamente con ese aire de buenismo que no se apartaba de él en ningún momento para intranquilidad de mis expectativas. yo podría declarar como testigo que cuando fui a atenderte a la comisaría. planteando unos honorarios a modo de favor por ser amiga de una amiga a la que previamente había llamado Belén buscando consejo extraoficial.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM ―Sin menospreciar el trabajo de mi colega. un abogado de oficio es una defensa de tercera por no ser considerado el cliente al que representa. Sería mucho mejor que otro abogado llevara tu caso para tener mayor garantía de que tu defensa prospere. Sentí cierta indignación que me confirmaba la desconfianza en ese carácter del que ya hablaba mucho el hecho de que diera la mano muerta al saludarle. ―Si te representa otro abogado. Intervino con cierto aire casual Mariam.

Hay que hacer lo posible para que todo salga bien ―. Eres inocente y eso me vale a mí para ponerte fácil las cosas― comentó amablemente Marco. la esperanza de salir bien de todo. ―Sé que dispongo de poco tiempo al ser un juicio rápido por delito. Mi muy precioso ángel Belén. Mañana me reúno. siempre puedes elegir la representación que tú quieras. ―No os preocupéis por eso. me encargaré de hacer tu escrito de defensa para ganar tiempo y que haya un terreno abonado sobre el cual trabajar.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ―Te lo agradezco en el alma. Mariam. Hay que ponerse manos a la obra porque no hay mucho tiempo para preparar tu escrito de defensa. Pasaron los minutos de espera con la tensión atenuada y la sensación de estar en la mejor de las compañías. ―Por eso no te preocupes. Ignacio. resolvió Mariam para apaciguar mis intranquilidades pecuniarias. una buena amiga. para estudiar mi caso y presupuestarlo. quien posaba su mano sobre mi brazo en lo que fue un gesto tranquilizador que agradecer. agarraba mi mano con suavidad y tranquilizaba cada minuto comunicándome. con su preciosa mirada verde esmeralda. ―Ya que estoy aquí. te haré facilidades de pago. ―Eres como un ángel de la guarda y te estamos muy agradecidos. Se 156 . ―Bueno. con Alberto de la Hoz Pamos quien además me ha aconsejado especialmente una abogada del RACE jurídico. es sólo que no podemos pagar tantas representaciones porque también debemos abonar los emolumentos del abogado de oficio en el momento que se pase la venia al bufete de Pamos. Lo cierto es que ya sabíamos que ser representado por un abogado de oficio puede causarme problemas al no ser considerado en justicia y ya estamos al habla con un bufete de abogados que me ha recomendado Elisa.

Frente a mí tenía una larga mesa corrida donde varios personajes ultimaban las preparaciones para atender mi caso. más parecidos a los de una criminal desquiciada que los de una jueza colegiada. Sufro una hipoacusia hereditaria que 157 . no obstante como ciudadano tenía todo el derecho a tener un juicio adaptado a mis necesidades. tal y como dictamina la Justicia en defensa de todos. se iban a convertir en un infierno de impotencia al no poder escuchar nada de lo que me decían. ruego que me escuche ante la dificultad que tengo para poder percibir su voz. Aquel sapo de papada prominente pareció dirigirse hacia mí. ―Puede usted entrar y sentarse en un banco de público. Una jueza con cara de batracio vestía de una elegancia que contrastaba con lo vulgar de su estampa física.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM abrió la puerta de la sala y asomó el secretario judicial quien pedía los carnés subrayando que los acompañantes no podían entrar. Podía ver que movía repugnantemente los labios pero era incapaz de advertir su voz. ―Señoría. Pronto me di cuenta de que mis percepciones. su físico era del todo sintomático para sentir una intuición fatalista que junto a mi oído problemático iban a procurarme un terrible momento de humillación. Me despedí momentáneamente de Belén con un dulce beso y me introduje en aquel lar de justicia que tan románticamente había significado mi vida. la mona se vestía de seda incapaz de disimular una fealdad repugnante que brillaba en sus ojos mezquinos. desde mi apreciación como ciudadano honrado y nada problemático para la sociedad en la que vivía. sobre algo tan importante como mi propio juicio. Con una mezcla de rana mal encarada y mono con cara de culo. Me dispuse a explicar la dificultad para escuchar. ― ¿Puedo pasar yo como compañera profesional del abogado de Ignacio? ― preguntó Mariam con celeridad para poder acompañarnos dentro.

sí me dificulta radicalmente poder escuchar ciertas voces y tonos como para no poder comunicarme con fluidez ¿Puedo acercarme a la mesa para poder escucharle mejor? Por toda respuesta el sapo. responsable de la audiencia previa. ―Gracias Señoría―. mientras se le vaciaban las profundas entrañas que parecían evacuarse por las ancas. no entendía absolutamente nada y lo reflejé con respeto en mi cara. ―Señoría. me indicó con un seco gesto de su dedo que tenía permiso para dar unos pasos adelante. mezquindad. Lo mismo me daba. En ello estaba cuando levantó la mano bruscamente obligándome a parar apenas unos centímetros más adelante que donde estuve antes. ―Señoría. color piel humana. cretinismo y una garganta muy maleable que parecía ser presa de una corriente interna dispuesta a dilatar su cara. respondí con tono de resignación y seguro de que desde ahí el problema iba a persistir quedándome en indefensión absoluta. le ruego que me disculpe. como si ella musitara oraciones al diablo o maldijera a la madre que le parió por ser tan repulsiva. inició entonces un discurso inaudible para mí. asomando un brillo soberbio 158 .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA si bien no obstaculiza las aptitudes para conducir. siento mucho la situación y la realidad es que no puedo… ― ¿SE SALTÓ SEMÁFOROS A GRAN VELOCIDAD? ―. no puedo escuchar nada por el problema al que antes aludí ¿Tendría la bondad de hablarme más alto? Aquella representación femenina de una rara especie humana continuó el discurso inaudiblemente. el grito parecía desgañitarla con un rostro descompuesto de malicia. no sabía si hablaba o croaba pero notaba muy perceptiblemente aquella imposible papada a la que imaginaba una reverberación gutural tal cual croan los sapos en sucias charcas… pero no escuchaba a la fea del carajo y así me obligaba a comunicarlo de nuevo. Aquella fealdad.

al igual los secretarios 159 . pidiéndose penas carcelarias de un año y seis meses. Al no ser considerada mi exposición quedé emplazado para mi enjuiciamiento 20 días después. Sus risas burlonas. Mariam parecía indignada con la actitud de ese elemento raro. Hablé sobre la violenta manera de tirarme de mi moto después de ser apuntado por una docena de pistolas. mientras mascullaba ininteligiblemente comentarios despreciativos contra mi persona. la monstruosidad exterior era un puro reflejo de la miserable condición humana que algunos albergan ejerciendo justicia allá donde la propia justicia es víctima de semejantes demonios ensoberbecidos. Ciertamente. Humillante fue la manera de reírse de mi problema auditivo procurando dejarme en evidencia todo el tiempo que duró mi calvario. el abogado de oficio estaba escandalizado de las burlas con las que yo había sido ofendido por mi problema auditivo. Procuré explicar la causa de que saliera huyendo al creer ser perseguido por particulares con ánimos lesivos. acusado de un delito contra la seguridad vial. Fui interrumpido no aceptando mis declaraciones al no estar denunciados los policías. Procuré aprovechar la oportunidad de una defensa que estaba sentenciada antes de que entrara por la puerta. con una socarronería salvaje que parecía avergonzar a todos los presentes. además de la retirada durante tres años de mi carné de conducir. convertían ese rostro demoníaco en una repugnancia vergonzosa para la Justicia y los valores morales que puedan representar.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM de maldad en sus ojos que fue a estrellarse contra mis esperanzas por encontrar una representación de la justicia humana y normal. Cuando salimos de aquella tortura moral. una persona común me habría bastado en vez de esa representación infernal de la vanidad asquerosamente ostentada.

injustamente acusado. jamás había visto algo tan despreciable en mis años de profesión ―acertó a decir con una sonrisa impersonal y fuera de lugar. ―Esa mujer es una vergüenza. mi salud mental y la de mi alma estaban en juego.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA judiciales que me devolvieron el carné y solicitaron mi firma con exquisito respeto. Literalmente. pretendía enterrarme con mentiras en una tumba del olvido aun estando vivo. Clarificador fue ver a ese abogado de oficio en acción que había sido lo más parecido a un cero a la izquierda. Belén me miró y halló en mis ojos humedecidos el abatimiento de la derrota que se me sumaba a todo lo vivido anteriormente. Yo era un guerrero de la vida y no pocos se habían encontrado con la horma de su zapato cuando toparon conmigo. Belén me abrazó cuando advirtió que iba a llorar y de inmediato me recompuse. consciente de que debía afrontar con optimismo la pesadilla de lo que podía ser una disolución personal quizá irreversible. Procuraba un soterramiento personal 160 . ― ¿Ésta es la justicia que puedo esperar? ―interrogué a Marco quien cabizbajo parecía cariacontecido por la indefensión en que había quedado su cliente. Eran cuatro demonios los que me acusaban de un delito y pretendían destruir mi vida. Tampoco yo daba crédito a lo que me había sucedido la primera vez que comparecía ante un juez como acusado. importándoles muy poco mi inocencia y las consecuencias que tiene para una persona una decisión tan arbitraria como malvada. Estaba claro que debía contratar los servicios de Alberto de la Hoz Pamos por mucho que costaran. La negación de mis derechos la había tenido y nada había que perder sino ganar en una lucha definitiva. mi vida. El atestado de los policías. según me hizo saber Marco allí mismo.

que me habían gestionado para que fuera definitivamente destruido en mis ánimos. De esta manera me criminalizaban con la voluntad de ánimo lesivo contra mis semejantes cuando a esa hora de la una de la madrugada no había nadie en las calles y jamás tomé una dirección prohibida muy consciente del peligro multiplicado que suponía para mi prójimo y para mí mismo.  Que sólo pude ser detenido cuando me accidenté con la moto y caí al suelo durante la persecución. Lo cierto es que aquellos energúmenos de la Secreta sí habían tomado reiteradamente direcciones prohibidas para tratar de restar las ventajas que yo adquiría con la moto. Esta mentira pretendía indicar que era consciente de ser perseguido por la Policía y que intenté escapar como lo 161 . sino con una inquina criminal fundamentada en una acusación plagada de mentiras sin ley y sin vergüenza.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM sin ninguna profesionalidad policial. Magistral y endemoniada trampa. El parte policial falseado había agravado todo hasta convertirme en un verdadero criminal. Aquellas mentiras enumeradas venían a decir:  Que cinco minutos antes un coche oficial Z me estaba persiguiendo anteriormente de que el coche camuflado lo hiciera.  Que salté semáforos en rojo con grave peligro para los peatones. conduciendo en dirección prohibida haciendo caso omiso de las señalizaciones policiales. por un miserable corporativismo. De ese modo pretendían desmontar la coartada real que explicaría porque huí al no identificarse el coche de la Secreta.

Pero ese atestado policial repleto.  Que fui informado. en el mismo momento de mi detención. no de inexactitudes sino de delictivos falsos testimonios. Con esta falacia pretendían encubrir errores múltiples de procedimiento y ocultar el hecho de que fuera esposado. remarcaban la gran mentira de que me hubiera accidentado con la moto. ocho meses después estos cuatro policías de la corrupción están acusados de 5 delitos que conllevan penas carcelarias e inhabilitación. En el mismo atestado había contradicciones que reflejaban la condición lerda de unos agentes poco inteligentes en sus condiciones policiales como las criminales que ejercían sin ambages morales. siendo arrestado sin que nadie me empujara y sin parar al escuchar los acústicos policiales. Con la petición de una unidad médica que jamás se ofreció.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA haría un criminal. Del mismo modo me ofrecieron los cuidados de una unidad del SAMUR. iba a ser primordial en el futuro para dejarles en evidencia contrastando sus declaraciones orales.  Que se me pidió la documentación de la moto así como el carné de identidad que entregué de mi propia mano. del delito que se me acusaba que fue contra la seguridad vial y puesto al corriente de mis derechos. A saber: 1. 162 .Delito de detención ilegal. Diciembre del 2009. 2. Todas las mentiras conjuntas demos-traban mi sospecha de que encubrían múltiples irregula-ridades en su manera de proceder haciendo alarde de un cinismo destructivo apestoso. Al día de hoy.Delito por acusación de falso delito.

Alberto de la Hoz. al comparecer ante el juez. atado en cuerpo y alma. por un Dios Padre creador de mi vida y del prodigio del Universo. las que se crecen ante un momento crítico y que vencen los retos con el coraje del ansia de Justicia que.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 3. tan sorprendente como desastrosa. No podían imaginar que cavaron sus fosas el día que pretendieron enterrarme en la mía. 4. más allá de la de los hombres. A continuación relataré cómo preparé esa defensa a modo de guía para escapar del averno que habían creado a medida de mis fuerzas. mi abogado.Delito por lesiones. ahora como encausados. no debía dejarme amedrentar por la mala fe de unos impresentables aunque pretendieran socavarme en la más profunda intimidad de mi corazón. 5. se desea en el fondo del alma: la Justicia Divina. Ayudado por Belén. humillado y abatido. A la salida de la audiencia previa. haya resucitado cual Ave Fénix del fuego destructor que propiciaron y sean ellos ahora los que se enfrentan a peores delitos de los que me acusaban a mí. me describió ayer a la perfección las caras de estos cuatro vergonzantes agentes de la Ley cuando dijo que estaban sorprendidísimos. por la oración.Delito por daños contra la propiedad privada. No podía dejar que la intencionalidad de unos seres aborrecibles con placa finalizara lo que otras muchas circunstancias habían intentado saliendo yo siempre victorioso. podía salir adelante y escupir la tierra de esas primeras paladas que habían arrojado para silenciarme en tan brutal injusticia. 163 . al servicio de una Justicia que pudiera abarcar los males humanos y diluirlos. No debía dejar que una rara diabla me hundiera en la miseria de sus humillaciones.Delito por falso testimonio. Se preguntarán qué sucedió para que su prisionero amordazado. Debía poner todo mi ingenio e inteligencia que Dios me dio.

eres como un ángel enviado puntualmente. dije con cierta tristeza y contenida rabia que ya me envolvía con mayor drama. conocedor de los entresijos del alma y que también ejercía una asombrosa clarividencia despertada con el trabajo interior de maravillosas meditaciones: “¡AY de aquellos que pretendan hacerte daño!” . seguramente no había follado en toda su vida. Ya te he dicho que mañana hablaré con Alberto Pamos y no puedo pagar tanta representación.Ciertamente que siempre había sentido una gran protección en mi vida y tampoco me abandonaría en esta oportunidad donde todo estaba en mi contra. se paga con una comida y ya está ―. Tenía por cierto que debía prepararme para una batalla desigual donde mucho tendría que hacer y decir. ―Muchas gracias por tu apoyo. ―Voy a ponerme a hacer el escrito de defensa ―. Andrés Martínez. ―A ésa lo que le pasa es que folla poco―. 164 .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Recordé las palabras de un muy querido amigo. ―No os preocupéis por eso. mientras ella renovaba las fuerzas con una ayuda desinteresada como ayuda venida de lo celestial ―No hay derecho a lo que ha sucedido ahí dentro― comentó Belén muy indignada cuando supo lo acaecido en la audiencia previa. dijo Mariam mostrándome en el ánimo que no todo estaba perdido. Aunque en algo me equivocaba: esa cosa amargada que ejercía de juez. Era Mariam realmente encantadora en el saber de la debilidad de esos momentos que minaban mi ánimo. previendo la dura marcha hacia mi juicio en veinte días que se prometía entonces oscuro como mi experiencia en comisaría. Mariam.

importando poco la destrucción de mi existencia. con leyes distintas entre las cuatro paredes del abuso y que no parecía rendir cuentas ante la Justicia. Decidí que aquel ácido corrosivo de la manipulación no iba a conseguir sus propósitos y. puestos en bandeja para el banquete carcelario o de la disolución personal. la degradación de la función policial era un estado aparte. al menos en la intención. me defendería hasta el agotamiento. unos policías corruptos pretendieran mediante la falsedad. aunque fuera del todo sospechoso en el modo de manifestarse aquellos que mucho tenían que ocultar. Vivía en un país cuyos destrozos estaban ocasionados por mentiras inconfesables. Eran tiempos raros en que el demonio hacía de las suyas impunemente. Si la política era el imperio de la mentira orteguiana. echando el resto de mis ánimos hacia una lucha sin cuartel contra esa iniquidad que 165 . arruinar la vida de un ciudadano inocente. No era de extrañar que siendo así de descarada la bajeza de la mentira política. camuflado en la manipulación y los múltiples juegos de intereses que alimentaban a los predadores socio-políticos para engañar de cualquier modo a todo un país. El desorden moral campaba por sus respetos y se adherían a él los sinvergüenzas sin escrúpulos y la canalla más evidente. disponiendo al antojo del sino de los inocentes abocados a la condena por la fuerza.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 10 Una cuenta atrás en defensa de la propia vida y un parásito arrimado a la desgracia N o debía sorprenderme el hecho de que las mentiras procuraran involucrarme en un problema que pretendía poner en riesgo mi salud mental.

sentenció el responsable de Chamartín. era entregada mi persona al albur de una Justicia ante la que debía exponer mi inocencia con tal veracidad que fueran evidentes las muchas mentiras de los que pretendían ser ejecutores de mi vida. saqué esas fuerzas de flaqueza que nunca se sabe dónde se esconden hasta que asoman y me dispuse a visitar con Belén el despacho de Alberto de la Hoz Pamos. quienes a su vez se comunica-ron con el comisario de Chamartín. habida cuenta de que nos enfrentábamos con 4 policías que aprovechaban el principio de la veracidad procurando engañar a un juez para que yo fuera condenado. con poco tranquilizador realismo. dejando en evidencia las mentiras para quedar yo exonerado de esa responsabilidad penal que pendía sobre mi cuello. La espada de Damocles parecía afilarse cuanto más se sucedían los días en que organicé junto a Belén la disposición de pruebas que convenciera a la Justicia sobre mi inocencia. Mi defensa debía ser de una contundencia tal que vapuleara ante el juez a esos desalmados. se manifestó impotente para solventar el problema ya que los policías que me acusaban no iban a dar marcha atrás en las falacias para no involucrarse. quien nos atendió con exquisita profesionalidad. Siendo así que la sospecha de irregularidad se cernía en los hechos.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA confrontaba conmigo. quien informó sobre las rarezas en el procedimiento que conllevaba mi detención. Así como estaba todo de mal. sobre las dificultades que mi caso entrañaba. Nos informó. El inicio de esta carrera contrarreloj estaba 166 . En mi caso se llegó a hablar con dos comisarios adscritos a un estamento de mucha influencia. Sabía que tenía todas las de perder pero siempre quedaba esa manida esperanza a la que se recurre en los momentos desesperados cuando parece que todo va mal. Obviamente. Cuando sucede algo de índole excepcional nunca está de más buscar influencias que puedan facilitar algún auxilio. “Lo aconsejable es que se defienda como gato panza arriba”.

tomando ventaja la palabra de quien porta una placa contra un ciudadano que ante ellos no tenía.a priori. Belén y yo nos dispusimos. Uno contra cuatro con desigualdad de condiciones . tal y como son esas cruces del sacrificio que a veces se soportan sin otro remedio que aguantarlas para no sucumbir. Era un desafío ganar ese pulso contra 167 . Mi verdad sería exponencial con el fin de horadar las versiones tibias de unos agentes aliados para conseguir mi condena y liberarse de responsabilidades delictivas en las que habían incurrido. la elaboración de una defensa como si todo dependiera de mis reacciones intelectuales. Día y noche pergeñaba. Partía pues de la premisa de que quien miente siempre puede ser descubierto a poco que la verdad lo deje en evidencia. por Ley. Se trataba de una disyuntiva de uno contra cuatro. la misma credibilidad. Belén se encargaba de mantenerme en el hábito del ánimo compartido y me hizo muy llevadero el calvario de la cruel espera. Una vez firmada la Hoja de Encargo Profesional con el abogado Alberto Pamos.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM plagado de desventajas e incertidumbres demasiado pesadas que había cargado a mis espaldas a modo de cruz poco llevadera. motu proprio. Procuraba no pensar en la frialdad de la exposición que me condenaba previamente en apariencia y decidí cifrar todo mi empeño en buscar soluciones pese a la naturaleza de los males que parecían definitivos. Reflexioné sobre la perentoria necesidad de afrentar la mentira con una lista de pruebas que desmontase la farsa y que facilitara la contradicción en las falsedades de los policías. pero encomendaba todo a un Dios por encima de la vesania humana y en sus manos dejé la inspiración que me llevara a una puerta de salida de aquel laberinto infernal. con un insomnio insalvable. No había marcha atrás y la sensación irreal de pesadilla permanecía. a desplegar una extensa relación de pruebas que condicionara mi caso para conseguir la libertad.

abocado a la obligación de una ofensiva que implicaba daños a mis contrarios de lograr zafarme de sus indecentes actitudes. Nunca sabré cómo pude atravesar aquel desierto sin caer en la desesperación de lo abismal. Fotos de la calle. incluso desde satélite por Internet. donde patinó la moto en que se ve nítidamente la mancha oleosa que provocó la inestabilidad cuando subía la cuesta. Mis lucubraciones por la supervivencia desembocaron en la siguiente aportación de pruebas para presentarlas a través de mi abogado en el juicio. un reto doloroso y poco incentivado pero lleno de coraje. Esas imágenes serían la prueba de que la moto resbaló y 168 . PRUEBAS EN MI DEFENSA 1. con ese miedo que lo impregna todo cuando la tormenta amenaza con llevarse toda una vida. después de vencer a las escorias que intentaban cercenarla.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA la maldad. Sí sabría por siempre que Belén fue el puntal afectivo que consiguió resucitarme las motivaciones para creerme digno de vivir mi libertad. sólo el hecho de ser cargado con tan gravosa perspectiva. Había llegado el momento del trabajo práctico que facilitó sobremanera la tarea de mi protección. Con esa motivación de Justicia no hubo pausa en el desvelo por hallar la fórmula que despejara tantas incógnitas sobre mi futuro inmediato. me hundía en la miseria y torturaba mis proyectos de inocencia. Al carecer de antecedentes penales era seguro que yo no iría a la cárcel de ser encontrado culpable pero. como si la balanza se me descompensara y cayera en el despropósito de aceptar una derrota cantada.

inspecciones periódicas. ficha técnica. Así se desvanecería la duda de que pude intentar escapar al no llevar en orden los papeles y demostraría mi formalidad como ciudadano que cumple todos los requisitos que exige la ley. Dicho documento garantizaba el hecho de que jamás había sido multado. 3. carné de conducir. declararon que mi detención había sido un 169 .LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 2. Semejante prueba obraría el golpe de efecto en ese contraste de ser acusado por un delito contra la seguridad vial cuando jamás se me había sancionado con ninguna multa. Demostraría que no había ninguna necesidad de huir estando a escasos 10 metros del garaje donde poner a buen recaudo la moto. 5. Afianzaría el hecho de la periodicidad al aparcar la moto desde hace años. Declaración oral del que fue mi abogado de oficio quien confirmaría ante el juez que algunos policías. de la Jefa de Unidad de Sanciones de la DGT. Acreditación de que todos los documentos de la moto estaban en orden. Poco menos que inverosímil una conducta delictiva en un ciudadano que hasta entonces había sido ejemplar como conductor durante décadas. 4. Contrato de alquiler de la plaza de garaje y documento que acreditara los años que llevaba aparcando allí. Permiso de circulación. Notificación de la Dirección General de Tráfico que certificara la ausencia de sanciones o multas durante mis 26 años de conductor con un muy numeroso elenco de vehículos de dos y cuatro ruedas que fueron de mi propiedad. 6. Fotos en perspectiva de la proximidad de la entrada del garaje a la zona donde se inicia el incidente. provocó que fuera contra el coche donde mi brazo golpeó para evitar la caída. Obtuve un certificado. hartos de mala conciencia. gracias a la amabilidad de los funcionarios de allí a los que expliqué mi caso. seguro etc.

9. Siendo fuerte psicológicamente seguí el consejo de Javier y Felipe. Era con toda obviedad una prueba palmaria de mi inocencia.dueños del taller Ditech donde habitualmente hacía la revisión de mi Suzuki con la mejor confianza personal depositada en una profesionalidad inigualable-y sus comentarios sobre que el mal generalizado que provocaría una situación así a cualquier ser humano. siendo descabalgado posteriormente con toda violencia y en indefensión total. Personado en mi causa. Certificado médico que diagnosticaba una reacción a estrés agudo producido por una circunstancia desestabilizadora. Ante la psicóloga y durante la narración de mis desvelos. Aquel ejercicio de rememoración con-venció a 170 . era prueba a mi favor de lo que había soportado en una noche demencial con las consecuencias que me llevaban a ser juzgado con absoluto desamparo. Contratación de un perito profesional que inspeccionara y acreditara la realidad de que la moto cayó en parado y no en marcha. Siendo llamado como testigo a declarar. su declaración dejaría en evidencia la versión falseada del parte policial que decía haberme accidentado siendo de esa manera detenido. Corroboraría mi verdad de que paré la moto al escuchar las sirenas. Certificados médicos con radiografías que oficializaban mis contracturas producidas por la salvaje detención. error. cuya gravedad estribaba en el compás de espera hasta el día en que fuera juzgado.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 7. con el consiguiente arrastrón que hubiera mostrado el lateral de la máquina. y que me ayudó a soportar los días de espera en una cuenta atrás cada vez menos digerible. 8. el abogado de oficio era mucho más útil que inútil fue para representarme. las turbaciones fueron aflorando hasta dejar que ninguna contención emocional me privara de un desahogo necesario.

tal y como le dijimos ―. Lo peor no es eso ¿Te acuerdas que le puntualizamos con claridad que no pidiera la venia al abogado de oficio? ―Claro. ―He hablado con Mariam ― me comentó Belén sobre la conversación telefónica que había mantenido con ella. Afortunadamente mi mente parecía tener más tragaderas de las que en principio hubiera supuesto. Con todas las directrices desarrolladas de mi defensa. en la tensa espera. el abogado de oficio y al parecer quedó Mariam con él para que le pasara la venia. El poder de la oración era inmenso para calmar la lógica de las zozobras. ― Me gustaría equivocarme pero he notado algo raro. cada vez que pensaba fríamente sobre todo lo sucedido. ―Ayer hablé con Marco. para informar de la contratación de los servicios de Alberto de la Hoz.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM la psicóloga de los males psíquicos que había sopor-tado y que. A Dios gracias. el escrito de la defensa que se pagaría con una comida ¿no? ―Me respondió que ella nunca dijo que se pagara con una comida. teníamos que hablar previamente con Alberto Pamos. pude sobreponerme hasta el momento en que tuve que comparecer en el juzgado de instrucción. Decía que ya está elaborado el escrito de defensa. respondí un tanto desconcertado por la rareza de un comportamiento en Mariam que nada tenía que ver con esa afabilidad angelical que había mostrado en la audiencia previa. procuraba evadirme con cualquier distracción consciente de ese área de influencia externa que podía llevarme a una depresión. aun debía resistir. erigiéndose altruista defensora de mis perentorios intereses judiciales. ―Ya. 171 . afirmando que tú habías dado autorización expresa para hacerlo así. Belén habló con Mariam. la abogada laboralista otrora penalista.

―Belén. agradezco cuanto haces por mí. previo engaño intencionado para ganarse nuestra confíanza. máxime cuando no te lo he pedido y ha salido de tus buenas intenciones. Estabas al corriente de que iba a hablar con el que 172 . ejemplo de altruismo en las más altas cotas de valor moral más allá de las actitudes formalmente humanas. La angelical abogada. Hoy es sábado y todavía quedan tres días antes de reunirnos con Alberto.Verás Mariam. Cuando así el teléfono para llamarla ya estaba en la certeza de que una arpía se había arrimado con alguna intención oscurantista. idiota de mí. con el fin de explotar mi dolor y sacar provecho del momento delicado para enriquecerse a mi costa.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ― ¿Que yo autoricé que tomara mi caso de manos del abogado de oficio? ¿Cuántas veces hice hincapié en que no lo hiciera. ―Engatusó a Marco con unas pocas zalamerías porque él estaba convencido de que era una amiga nuestra que sólo quería ayudarte. no podía caberme más iniquidad ajena en mis entrañas y el dolor de la humillación me retorcía el alma sumado el daño de la traición más mezquina. ―Buenos días . voy a hablar con ella. estando pendiente mi entrevista con el que hoy es ya mi abogado oficial? Costaba entender el busilis de una cuestión que no quería ver demasiado evidente… por evitarme una nausea más de todas las situaciones que vivía. desabrida y con una modulación nada amable. se estaba transformando en un repugnante diablo que parecía haberse acercado a mi desgracia. Percibí una voz un tanto displicente. Le diré a Mariam que deje todos los papeles de mi causa al bufete de Pamos y le agradeceré la ayuda prestada. Belén me acarició la cara y sentí una paz inmediata a sabiendas de que ella sí era mi ángel en aquellos momentos de zozobra. Los reflejos en el estómago se me antojaban impulsos vomitivos.

suspiré con una amarga sensación de leve irrealidad Cinco días después y durante la preparación de mi defensa junto al que era mi abogado oficial. Yo no dudo de tu profesionalidad y espero que comprendas que siendo tú antes penalista y ahora laboralista. Mariam. ―Mira. como te he dicho.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM ya es mi abogado al firmar una Hoja de Encargo profesional―. cariño. Hablé pausadamente y sin que se me pudiera detectar ninguna indignación. Te ruego que envíes con premura la documentación para que Alberto Pamos pueda llevar a cabo el desarrollo de mi defensa. como si me acercara a una serpiente de la que tenía que evitar una picadura a traición y que podía causarme problemas dado el poco tiempo que había para actuar. Visualizaba la serpiente erguida y amenazante y opté por no airarla más para evitar males que debía esquivar por no demorar la preparación de mi defensa oficial. ―Mariam. ―Raro ¿verdad? ― me miró con dulce cara de incredulidad Belén. te estoy muy agradecido por todo. Alberto Pamos nos infor173 . necesito cerciorarme de que voy a salir con bien de todo esto porque siento que me juego literalmente mi vida. más bien evidente ―. Advertí un tono cretino y desafiante que en nada se parecía a la nobleza y dulzura que había mostrado cuando la vimos en persona. Por toda respuesta recibí un colgado del teléfono que no me permitió ni desearle los prudentes buenos días a modo de suave despedida. ―Ya he desarrollado el Escrito de defensa que me llevó toda la noche y espero que te sirva. ―Te lo agradezco. me importa un pepino lo que pienses o no pienses sobre mi capacidad profesional y tienes derecho a elegir lo que te venga en gana. Muchas gracias por todo y cuando puedas estás invitada a comer donde tú quieras. ―Evidente.

de la consciencia. como había dejado un importe de la minuta por valor de 452 euros en concepto de un Escrito de defensa. el lastre de los antecedentes penales acabaría minando mis resistencias hasta la descomposición personal. sí llevaba la acción resolutiva para preservarme así salieran mal parados los contendientes.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA mó de que Mariam había pasado la venia tan puntualmente. el día 21 de Septiembre de 2009 tenía un expediente abierto de “información previa” por la carta que escribí denunciándola al Ilustre Colegio de Abogados. Al recibo de una carta demandando el pago con amenaza de ser denunciado en caso de impago. sin ser encolerizada. Esta nueva maniobra traicionera abría otro frente del cual defenderme por pura indignación que. Aquella parásita que pretendió aprovechar la coyuntura de mi drama para ganar los míseros dineros de sus engaños. Era muy impredecible tanta crueldad de la que ya estaba indignante y resignadamente harto. Bien puede decirse que a la piara de los cuatro elementos pringados de fetidez e ignominia. ―Alguno diría que os hagáis los suecos― expresó Alberto en su cara toda la vergüenza ajena que le inspiraba el comportamiento de una buitre que se acercó cuando su presa estaba debilitada… para tiempo después ser desplumada por el aguzado ingenio de mis argumentos defensivos. se sumó una parásita cuyos fondos fermentados de lo personal fueron a ubicarse en el 174 . pues de no ser encarcelado mi cuerpo. De pajas. la libertad del alma. pajines. Belén y yo procedimos a publicitar su rastrera actitud ante aquellos que pueden sancionar semejantes comportamientos. pajones y pájaras iba la cuestión de la corruptela generalizada. Ya era cruel toda la circunstancia que rodeaba mi caso y la espera desmayada en la cuenta atrás para ser juzgado en aquella pesadilla donde mi libertad era impredecible.

Mi persona había topado con una ley y una justicia extraña y vergonzante. Pero entonces la pesadilla continuaba y la aparición de aquella víbora lo hacía todo aun más pestilente. existe… hasta que se demostró. estaba falta de una firma con mi aprobación de servicios que jamás demandé.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM punto de mira de una Justicia verdadera que penaliza a los cretinos. también lo contrario. la verdadera. Conmigo tenían que dar y hoy soy yo quien les contempla desde fuera del foso en que están atrapados. en este caso. también con esta profesional de la estafa ejerciendo de abogada. Aquélla fue a denunciarme por impago sobre un trabajo que carece de Hoja de encargo provisional o una provisión de fondos. expongo aquí la carta enviada al Ilustre Colegio de Abogados por la que se le abrió un periodo de Información Previa: “ Muy Señores míos: 175 . para evitar que otras víctimas se encuentren con esta arpía de afable sonrisa. pero ellos se habían encontrado con la horma de sus zapatos que me dignificaba como justiciero después de víctima. Una vez más y pese a la aparente indefensión con todo en contra. la condena a no ejercer un trabajo ímprobo y de cuyo fin me hubiera gustado ser detonante. Su falacia e intención estafadora eran tan evidentes que se jugaba la inhabilitación. comprobaba aliviado que la Justicia. dispuesta a sacar el colmillo emponzoñado para sorpresa de sus desavisados clientes y de los que no lo son. A modo de guía de cómo defenderse de una aberración tan mísera como es un abogado sin escrúpulos que vulnera el Código Deontológico por el que ha de regirse una buena gestión profesional.

Marco. desgraciadamente. Belén E. Navas. mi expediente pasó por el procedimiento abreviado de juicio rápido.al ser ella abogado laboralista otrora penalista. Doña Mariam se presentó.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Del mismo modo que me vi obligado a defenderme de unas falsas acusaciones que pretendían criminalizarme para encubrir un error policial. a lo que la 176 .. Una vez resuelto el equívoco en Comisaría se pretendió criminalizarme con un parte falseado y se me acusó de un Delito contra la Seguridad Vial al haber huido siendo perseguido por un coche camuflado que en ningún momento se acreditó con distintivo policial. en la audiencia previa cuando mi pareja. en que incurrieron unos agentes de Policía que me confundieron con un peligroso atracador armado. Al ser delito la acusación cursada. me veo obligado a defender mis legítimos intereses ante la injerencia con ánimo de dolo por parte de Doña Mariam Pascal Manzaneque. Una vez absuelto de una acusación falsa que “pretende minar los pilares básicos en que se fundamenta el Derecho Penal” como reza literalmente mi sentencia absolutoria. la llamó -al recordarla ser amiga de una amiga. Se le avisó reiteradamente de que . Adjunto sentencia absolutoria que explica el caso de la detención ilegal y los delitos de daños y lesiones sobre un ciudadano de bien. Marco Bendito. he de hacer frente al engaño flagrante con que Doña Mariam Pascal Manzaneque pretende cobrar un servicio no demandado. motu proprio. Se le agradeció tal gesto donde se ofreció para hacer un Escrito de Defensa de manera altruista en aras de agilizar trámites en vista de la rapidez del juicio en ciernes. acudió dicha señora y en calidad de desinteresada amiga pidió entrar como compañero profesional para apoyar a D. por tanto sin acuerdo previo entre partes. era vital para mis intereses personales asegurarme los servicios de un abogado penalista más acorde con mi situación personal. con el tipo de vehículo en que huyó dicho atracador. Tal confusión se originó al conducir yo una motocicleta de alta cilindrada y coincidir. Siendo mi abogado de oficio D.y hablar de mi caso de manera extraoficial. y con artimañas que vulneran el Código Deontológico por el que debe regirse un profesional íntegro.

Marco Bendito y. Marco Bendito para que ella ganara la confianza del abogado de oficio como si yo estuviera de acuerdo en que pasara la venia. dijo de hablar con el abogado de oficio sin tomar la venia y que “con una comida” daría por pagada la gestión de mi caso. Agradecí su oferta y la decliné amablemente. Marco para que rompiera todo tipo de relación con alguien que actuaba dolosamente con mala fe y miserable aprovechamiento.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM señora Manzaneque arguyó que ella llevaría mi caso por el módico precio de 480 euros. se presenta en el despacho de mi letrado legítimo con un Escrito de Defensa y una minuta de 452. con el mismo cariz amistoso y sumamente afable. plagado de inexactitudes palmarias. tendría mejor garantía para solventar mi problema con un abogado especializado y además reco-mendado por terceros. Sorpresivo por inadmisible fue cuando se le comunica a la señora Pascal Manzaneque lo que previamente se le había anunciado respecto a la contratación del letrado señor De la Hoz Pamos y. Alberto de la Hoz Pamos y acordamos mi representación legal con Hoja de Encargo Profesional. Siguiendo los cauces preestablecidos y de los que fue informada Doña Mariam. que la señora Manzaneque había aprovechado ser presentada como amiga ante D. aun pagando más del triple. de haberlo intuido. al igual que se han abonado también los servicios prestados a D. quien ejerció previamente como abogado de oficio antes de poder organizar de manera fiable mi defensa. hubiera dado órdenes expresas a D. 177 .Mi letrado presentó un Escrito de Defensa al margen del de la otra. Al margen de la manera irregular y rastrera de pretender conseguir un trabajo que en ningún momento se le adjudica profesionalmente .40 euros. me entrevisto con D. siendo consciente de que. Marco Bendito. siendo del todo baladí e infructuoso para mi juicio . Nada más lejos de la verdad y. a espaldas mías. dicho Escrito de Defensa no sirvió en absoluto para mi caso . Se le puntualizó a Doña Mariam Pascal Manzaneque que no cogiera la venia a D. cuyos servicios se han pagado escrupulosamente según contrato suscrito. Comprendimos entonces.

ha recibido puntualmente el importe de los bien ganados emolumentos. Marco Bendito como abogado de oficio a priori. Esta señora arguye que todo el mundo ha cobrado menos ella.que pueden ser víctimas de tan arteras y vulgares maquinaciones. pretende cobrar una cantidad de dinero con la que contaba de cualquier modo cuando decía que tomaría mi defensa entera por un total de 480 euros en caso de ser elegida como mi representante legal.era engañoso y rastrero con la muestra aparente de una cara amable que sólo procuraba solapar la falta de integridad profesional con el fin de sanear sus cuentas a toda costa. no sucede lo mismo con dicha señora por la displicente actuación proclive al dolo y no a una acción laboral legítima y decente.tanto como para abarcar un juicio penal siendo actual-mente laboralista. resuelvo financieramente mi defensa con mi aquiescencia y firma que rubrica sendos tratos profesionales.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Expuesto lo dicho. aprovechando la catarsis de un momento muy delicado para mí. Pruebo y acredito que con el pago a D. 178 .me veo obligado a denunciar la precaria honestidad personal de alguien que sólo resultó ser un elemento parasitario que como profesional es un fiasco moral y dañino para los inadvertidos de buena fesobre todo si la situación personal implica desazón. y a D. Es del todo impensable que nadie pague tres representaciones jurídicas para la defensa de un solo caso. Alberto de la Hoz Pamos como letrado definitivo. Algo así sólo es posible mediante intermediaciones fingidas que sólo pretenden hacer leña del árbol caído.estaba garantizada la asistencia jurídica incluso de manera gratuita. Por todo ello y ante la amenaza de ser yo denunciado por no pagar una absurda intermediación. pretendió un deleznable enriquecimiento a sabiendas de que su modo de conseguir un encargo del que estaba necesitada. tal y como demuestra de forma vergonzante esta letrada surgida de las intenciones parasitarias. Repruebo y denuncio la supuesta intermediación y la intolerable actitud de Doña Mariam Pascal Manzaneque quien . Así es que todo profesional aceptado en integridad. afirmo que Mariam Pascal Manzaneque.

JUSTIFICANTE DE PAGO POR SERVICIOS PRESTADOS EN CALIDAD DE ABOGADO DE OFICIO A D. siento vergüenza ajena de las actitudes mostradas por una abogada que no duda en aplicar conocimientos jurídicos para ganar dinero de una manera poco ortodoxa y afín a otros métodos usados por profesionales del engaño al otro lado de la Ley. FOTOCOPIA DE HOJA DE LA COMISIÓN DE ASISTENCIA JURÍDICA DE LA COMUNIDAD DE MADRID. No me cabe la duda de que grandes profesio-nales del Derecho hay en dicho Colegio. Fernández Candela” Por toda vergonzante respuesta. MARCO BENDITO. ALBERTO DE LA HOZ PAMOS POR LOS SERVICIOS JURÍDICOS PRESTADOS.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Siendo yo persona cuyos propósitos diarios son conducidos por la honestidad y la integridad personal. Adjunto como documentación que prueba las verdades argumentadas: FOTOCOPIA DE SENTENCIA ABSOLUTORIA SOBRE MI JUICIO.menos lustre de algunos mirándose el ombligo de las vanidades y más honradez sería lo deseable. FOTOCOPIA DE HOJA DE ENCARGO PROFESIONAL DE D. recibí del Ilustre Colegio de Abogados. ALBERTO DE LA HOZ PAMOS. 179 . pero no me parecía así con los que me encontré en este caso. MI REPRESENTANTE LEGÍTIMO. Ignacio F. MINUTA QUE DEMANDA DOÑA MARIAM PASCAL MANZANEQUE Y MISIVA APREMIANDO AL PRONTO PAGO DE DICHA MINUTA. - - - Sin otro particular les saluda atentamente Fdo. JUSTIFICANTE DE PAGOS A D.el Acuerdo de Archivo con una literal divagación que dejaba en evidencia el no menos corporativismo miserable de los encargados de velar por la justicia.

ni siquiera el relato fáctico que ofrece contiene objetivamente algún viso de verosimilitud. sobre la dolosa actitud de Mariam Pascal Manzaneque. para enriquecerse mediante el engaño es. tomando conocimiento de la existencia del procedimiento porque se presenta motu proprio en el Juzgado por su amistad con la pareja del acusado… Por ello. De pura indignación es la actitud de un ciudadano honrado ante tamaña desvergüenza de unos señores ajenos a la rectitud de la conciencia que debería proceder en casos así. no presenta ninguna Provisión de fondos porque es inexistente la demanda del servicio.que merman la confianza y la credibilidad en los profesionales del Derecho. del mismo modo. porque demostrado queda que semejante profesional carece de ninguna Hoja de encargo porque jamás se acordó que trabajara para mi caso. Argumentar la presunción de inocencia de una letrada que media de manera parasitaria ante el drama personal de un ciudadano honrado. ante la inexistencia de prueba de cargo suficiente de los hechos imputados a la letrada. diputada de no se qué solemne junta. bien lo sé. una vez sabida la calaña con la que se trata.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Una tal Beltrana de York. firmaba la carta que decía: “… No obstante. Lo suyo hubiera sido que presentara pruebas de sus argumentaciones y no una tibia presunción de inocencia. Esta señora no puede 180 . la queja ha de ser archivada”. Mi respuesta fue del todo contundente y resignada. como menos. Es ciertamente extraño. inocencia de la que. decepcionante. en espera de que alguien sea poseedor de valores y aptitudes para condenar la estafa y el engaño: “Muy Señores suyos que no míos: Al recibo de la comunicación del Acuerdo de Archivo. el denunciante no aporta prueba ni indicio alguno de las gravísimas afirmaciones que vierte en su escrito. sólo cabe la sorpresa indignada que deja en indefensión a los ciudadanos ante comportamientos repugnantes. Es decepcionante. en ella es ausente.elijo bien el calificativo.y difícilmente creíble como mera declaración de parte – que la letrada solicite y obtenga la venia del primer letrado y actúe en el procedimiento sin conocimiento ni consentimiento del cliente.

Si alguien cree que eso no es prueba para sospechar de la intencionalidad parasitaria que nos ocupa. menos veracidad deposito en la actuación.han cobrado sus minutas. con serias fallas de sentido común. como las otras alegaciones. toda vez se realizó de manera descuidada sin otra 181 . afirmaciones una vez demostrado que los dos letrados – de oficio y legalmente contratado. Asimismo. habida cuenta de que hablamos de aspectos puramente formalistas y que avalan un código ético que esta señora se pasa por el forro de sus mediocres elocuencias. habré de entender que existen ciertas carencias en las decisiones por una falta de moralidad manifiesta o por restas endógenas de inteligencia presumible en personas. una asistencia jurídica gratuita por parte de la Comunidad de Madrid y que se pase por alto. Carecer de documentos acreditativos que validen una actuación profesional es del todo sospechoso. posee carácter de idiocia pensar que es normal que un ciudadano vaya a pagar tres veces una defensa por un mismo caso. a saber si bienintencionada. se dicen profesionales.tenga que defenderse.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM argumentar con mi rúbrica ninguna aceptación ni conformidad validada por mi firma personal. de una actuación parasitaria y maliciosa por parte de una señora cuyas obras son propias de un desecho moral más que de una abogada perteneciente a un Ilustre Colegio de Abogados. por mucha argumentación de inocencia que se alegue. además. Si carece de verosimilitud todo lo expuesto en mi carta anterior. Hiede que se añada el hecho de que había. previa firma de contratos por escrito con la total aprobación evidenciada por sendas rúbricas. como rastro nauseabundo de aquellos días. SÍ GRAVÍSIMAS. de quien me la niega. Hiede el hecho de que se diga que no presento ninguna prueba sobre las gravísimas. la chapucera profesionalidad de esta indeseable aparición como ponzoñoso reflejo de benignidad.con 4 policías corruptos actualmente acusados de 5 delitos. hizo que el escrito de defensa fuera del todo inservible. Del mismo modo. Apesta el hecho de que un ciudadano. acusado injustamente de un delito del que ha sido absuelto.

D.parece mentira que me dirija a abogados . cuya evidencia de irregular intermediación está demostrada al no presentar nada que acredite la legitimidad que pretende. el hecho de que lo cobrado esté avalado por una firma conjunta de trato cerrado sobre asistencia profesional? Ésta.¿No es del todo lógico el hecho de que un ciudadano denuncie a una tercera letrada. Me parecería irrisorio. me niego a llamarla abogada por no ensuciar la honorabilidad de honestos profesionales. cuando se presentó ladinamente en la audiencia previa para meter su largo cuello y justificar sus añagazas. extraño – y difícilmente creíble como declaración de parte .IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA información precedente que la sustentada por una charla del todo informal. cuando el abogado de oficio y el penalista han cobrado sus minutas como bien ganados emolumentos? ¿No es sospechoso. desgraciadamente.creer en la lucidez deductiva de quien no ve nada extraño en el comportamiento de una señora. para urdir un plan de rápido enriquecimiento. posee el código deontológico con que el se limpia sus rastreros fondos una vez actúa con las consabidas formas que parecen ser de la misma condición. siendo una redacción errada de lo acontecido. En todo caso.que se auto adjudicó la señora. si no fuera tan repulsivo. Decir que no tiene verosimilitud nada de lo argumentado como pruebas (las justas carencias expuestas y puntualizadas restas de credibilidad de Pascal Manzaneque por no poseer ninguna documentación al respecto) es indignante y da cuenta de la realidad a la que se enfrenta un ciudadano con esos dechados de justicia y parcialidad con la que el ciudadano tiene la desgracia de topar. no exenta de desvergüenza visceral. que Pascal Manzaneque niegue punto por punto todo lo afirmado de su doloso comportamien182 Parafraseando la carta con el acuerdo de archivo: es ciertamente . en cuanto a la actuación de la abogada. bien consciente es del engaño que preparó con la premeditación y la alevosía.careció de toda utilidad profesional. puede atestiguar que la mediocre labor . aprovechando las lagunas que. Alberto de la Hoz Pamos. Mi abogado legítimo.

Bien sabía la traicionera (ni siquiera amiga. sino conocida de una amiga de mi pareja) cómo rebatir las lógicas objeciones de no pagar tres defensas. Paradójico que tratándose de una abogada no presente pruebas y sí alegue.La relación del Abogado con el cliente debe fundarse en la recíproca confianza. Relaciones con los clientes 1.ya registrado.. además. No sólo existe la capacidad de engaño contra el ciudadano sino que. Artículo 13.y escribir sobre esta manera tan sorpresiva que tiene de funcionar la justicia. actuó con engaños para ganar la confianza de éste y que le pasara la venia. Espero poder llegar a tiempo para la edición de mi libro.. argumentando que fue contratada con mi aquiescencia.. 183 . como tal a los criminales también. Con actitud parasitaria y avisada de que no tomara la venia del abogado de oficio. una presunción de inocencia. Una consumada malabarista del oscurantismo y la teatralidad para conseguir sus fines rastreros.. Dicha relación puede verse facilitada mediante la suscripción de la recomendable Hoja de Encargo. Así se le atragante la vida cuando dé con gentes menos dispuestas a pasar por el calvario que provoca su ánimo estafador. se da por sabida la indefensión del mismo cuando a Pascal Manzaneque se le argumenta de manera tan peregrina una presunción de inocencia.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM to. para ocultar las fealdades prácticas de unos miserables que aprovechan las lagunas legales y cuelan sus estafadoras intenciones. Ciertamente que el código deontológico es un buen ornamento teórico.digo yo que no hay que ser muy listo para preguntar ¿ Dónde está la documentación que lo acredita? Bien sabía ella cómo actuar a mis espaldas cuando puntualicé en todo momento que no tomara la venia. cuando dijo que el escrito de defensa perentorio se pagaba con una comida.

en los Juzgados de Plaza Castilla. me hubiera ahorrado la molestia de dirigirme a aquellos que avalan comportamientos dudosos. Agradezco que me den sobrados argumentos para recrear una semblanza. el día 20 de Octubre. víctima de sus propias villanías. Entonces. que tuvieran a bien considerar la evidencia de mis argumentos y por ello manifiesto mi desacuerdo. que gentuzas sin escrúpulos 184 . sin ocultar la indignación que me ha producido mi experiencia reciente con ciertas personas que jamás hubiera deseado tratar. que se acercó arteramente desde su despacho de El Escorial para salir esquilmada. De haber advertido tanta brillantez en las deducciones de esta junta. Fdo.en mi libro. le sería de pasmosa comprensión.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA para que los ciudadanos sepan con quienes se juegan los cuartos y la honorabilidad. observando en el detalle a sus miembros en acción. creo en una justicia al margen de la errática de lo humano y eso es un consuelo que nadie me restará. Pascal Manzaneque. Ignacio Fernández Candela Antes de publicar en el presente libro esta experiencia ruin.de una justicia en la que. donde es desestimada la demanda de pago de una arpía. a tenor del Acuerdo de Archivo. la experiencia intensa de todas mis vivencias se iba desarrollando en poco tiempo y había descubierto que la única manera de combatir los males. Al menos haya un espacio donde colocar a cada uno donde le corresponde. El tiempo pone a cada uno donde le corresponde. Mucho me sorprendería de ustedes. la de los vergonzantes comportamientos de contados y burdos representantes de la abogacía recibí. es más difícil creer. a gente menos preparada. sin reparar en las pruebas evidentes. ni en el sentido común que. Es fácilmente comprensible la marcha de la sociedad. el auto a mi favor de la jueza Doña Pilar de Luna Jiménez de Parga. cada vez. Con todo.

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM provocaban. llegó el momento en que tuve que personarme en el juzgado de instrucción para evitar que mi vida se desfondara y defenderme como gato panza arriba ante los miserables que muy tranquilamente habían vivido mis días infernales. Si existe una Ley de Correspondencia que golpea como un boomerang a quien lo lanza. iniciado un 9 de Marzo. No estaba solo en esa lucha siendo Belén el bastión primordial de mis ánimos. como tuve la fatalidad de hallar en ese monstruo literal de la audiencia previa. aguardaba un 185 . En mis hondas esperanzas. Parece mentira el tiempo transcurrido desde aquellas fechas en que ese punto de inflexión en mi vida. Tampoco parecía estar abandonado de un Cielo protector al que me dirigía cuando la justicia humana aparentaba ser inexistente. seguros de que no tenía escapatoria y de que sería condenado. Pero un día. yo era testigo de esa magia sutil que postraría a mis enemigos erigiéndome en vencedor de una contienda que. Parecía prevalecer una rectitud más allá de las apariencias y de los perjuicios que tarde o temprano iban a poner a cada uno en el consabido espacio que le correspondía. pintaba de negro el futuro siendo actualmente multicolor por la satisfacción de los resultados en un prodigio de celo justiciero que me libró de las malignidades. Llegado mi momento reirían los necios y frívolos con una socarronería hiriente. dicho sea en honor a la verdad. parecía imposible de remontar con todas las apariencias en mi contra… Soñaba con la victoria y no dejaba de temer la suerte del factor humano que regía en un juez. las que mis sorprendidos acusadores en falso cosechan ahora para sí mismos. Las horas pasaban lánguidas. inexorablemente . como si nunca fuera a enfrentarme con mi suerte judicial. era no dar tregua y confrontar con valentía pese a las muchas conminaciones que sufriera.

Los milagros existen. Belén llevó a su casa el periódico de El Mundo en cuya portada vi una frase de un hombre célebre que acostumbraban a colocar en la parte superior. El Maestro está en todas partes y me guiaba sutilmente con la grandeza de los pequeños detalles que dan verdadera significación a la vida. Cuando leí la frase de ese día di gracias a Dios por la inspiración que me ponía en bandeja equilibrar la balanza descompensada de mi palabra frente al principio de veracidad de los cuatro policías: “La conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón”. Días antes de afrontar mi enjuiciamiento. Aquel día dormí plácidamente por primera vez. Sin saberlo. 186 . Me sentí protegido e imaginé que los ángeles velaban mi sueño. Recorté del periódico la frase del célebre y la guardé en mi cartera. nunca estuve en soledad cuando me apuntaron doce pistolas. por mucho principio de veracidad que pretendiera garantizar sus falacias. jamás pisé la cárcel en solitario… nunca fui abandonado en mi calvario. Premio Nobel de Física en 1926. Acababa de hacerme con la base de mi razonamiento para enfrentarme a las mentiras de los policías ante el juez. estaba a punto de comprobar que nunca estuve solo durante mi persecución. Charles Thomson Rees Wilson. No estaba solo y los días siguientes me lo demostrarían.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ángel del Cielo mientras se confiaban los diablos chapuceros.

como si las flatulencias le llegaran a la boca en un encadenamiento de palabras egotistas que anunciara permanentemente la diarrea mental que experimen-taba. En algún lugar de la memoria del alma quedan grabadas inevitablemente. De esos momentos particulares también he tenido mi densa experiencia. Existe un alma del cual recobrar las fuerzas perdidas cuando el cuerpo y la mente quedan agotados de sacrificios. Un ser de los que se mira el ombligo y toca los huevos ajenos. detestable por engreído pero dotado de una verborrea antinatural. Sin embargo hay oportunidades para vivir lo inusual y que nos condiciona en el crecimiento personal sin llegar a ser tragedias de la existencia. No obstante era un individuo que presumía de haber consumido todo tipo de alucinógenos durante su dilatada existencia. por lo que era previsible que su laberíntica incon-tinencia verbal fuera a causa de una hemorroide cerebral por el uso de tanta 187 . Era un ser polifacético en cuanto a las muchas caras que el parásito puede mostrar para la defensa de sus intereses envenenados. pero siempre sacamos en claro la lección que tarde o temprano advertimos una vez sucedidas. Nunca se sabe por qué vivenciamos algunas circunstancias del todo lastimosas. En una ocasión tuve la oportunidad de conocer a uno de esos personajes cultos y resabidos que pululan en el mundo literario y televisivo.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM CAPÍTULO 11 Un paseo triunfal por la tierra bendita de la Justicia verdadera L as sensaciones de irrealidad cuando acaecen están dotadas de un tiempo propio. siendo la psiquis insuficiente por sí misma para soportar los dramas.

Uno se imagina a un personaje famoso de manera muy distinta a la que suele aparecer ante sus ojos cuando lo trata en persona.Miraba las ventanas deliciosamente enmarcadas. En la calle. Colegí de inmediato que mi humilde persona le importaba un rábano. Era. los niños encantadores. los tejados. los perros con sus dueños. Veía pasar las gentes. pasaron los largos minutos y oteaba las perspectivas diferentes de la callejuela donde habíamos quedado. disculpa que llegue tarde. los viejos. ―Hola. el reloj. las balconadas ornamentadas de vistosas flores. Percibí lo que ya había percibido hasta la saciedad y descubrí. como ya he dicho. Avistaba los niños arrastrados por las madres desquiciadas. sus dueños. tú debes de ser Ignacio. al cabo de dos horas. tenía asuntos importantes que resolver. Es realmente desalentador conocer a quien disimula la estupidez que sólo se comprueba en conversación privada. los tejados de original concepción. porque. los ladrillos. 188 . las puertas. los aleros a punto de caer y defenestrar a alguien. los niños. las balconadas. un esmerado constructor de ideas cagadas. remirar. el reloj. un pepino o un cojón ajeno. los chuchos defecando en las aceras . el reloj. los perros. la figura emergente del ser con el que me había citado después de ver. mientras esperaba su llegada.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA inspiración drogada. las azoteas. era un consumado “toca pelotas”. los coches y remiraba las chicas bonitas. con perdón. en fin. otra vez el reloj y el personaje en cuestión no aparecía. observar. las chicas. los coches y el reloj. los ladrillos. las ventanas. los ladrillos. escudriñar hasta la desesperación aquella calle horrenda donde todo parecía desentonado. los desconchones de los vetustos edificios. y veía las ventanas. contemplaba aquellas fachadas de estéticas modernistas. Nos citamos en su casa ubicada en pleno Madrid antiguo. un alarde refinado de costumbrismo en claro contraste con otros edificios de más reciente construcción .

empujó hacia delante el portón y se agachó a recoger su maletín en el suelo cuando la puerta por su peso regresó hacia su cabeza que ofreció toda la base craneal para recibir un impacto que. mascullando quejas ininteligibles y. intentaba solapar torpemente un incipiente ataque de risa. casi lo dejó sin sentido. ―Lo siento mucho. yo le seguía con las manos alzadas dispuesto a evitar la tragedia. con apliques de lo que parecía ser plomo. bisojo y además con cara de alucinado. moviéndome al ritmo del vaivén. ante mi asombro.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Me estrechó enérgicamente la mano y acto seguido se dirigió hacia la cancela del portal.. giró la cerradura. metió la llave. Se volvió lentamente y aun bizco en lo que parecía una mueca permanente de padecimiento extremo. de puro brutal. dijo con un hilillo de voz “Creo. Al fin llegamos y procuré disimular mi cara de congoja por el momento vivido. parecía ir a sobrepasar la barandilla y precipitarse en cualquier fatídico momento. A medida que ascendimos temí que el famoso escritor de trapisonda fuera a arrojarse desde cualquier peldaño. Mientras. La subida por las escaleras contenía cierto aire kafkaiano porque el personaje que me precedía se bamboleaba medio desmayado.. para colmo de males. ayy ahhh” resonaba con el eco de la escalera. porque el testarazo fue del todo cómico. de haber sabido que ibas a hacer eso te hubiera sujetado la puerta -acerté a decir con exagerada afectación que. demorando definitivamente una cita que ya intuía desastrosamente desangelada. “Ay. ―Joder -dijo tambaleándose y con los ojos extraviados. 189 . Cualquiera diría que bailáramos un esperpéntico baile agarrados en fila india con el ritmo de un lamento flamenco que lastimosamente profería. La puerta era de hierro forjado y compacta. El personaje. en realidad. Hay que ser gilipollas.creo que voy a vomitar”. Debía ser tan pesada como un cantamañanas y un toca huevos juntos y se adivinaba muy resistente.

rayanas en la impudicia y la absoluta ausencia del sentido común. me estaba deparando sorpresas demasiado grotescas y ridículas. después las piernas. ―Discúlpame. 190 . Mirándole.. enchufar la cafetera o asomarse al balcón. pues visto lo visto.. Así pareció ser puesto que no tropezó con ningún mueble hasta guiarme a una sala rodeada de librerías. Arrebujándose en el sofá.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Pensé que la experiencia sufrida en tan escaso lapso. Se titulaba el afamado “Vida después de la vida” y se me antojó un tema muy interesante.. con un personaje sólo conocido a través de los medios de comunicación. comprobé los ojos ya retornados a la normalidad y deduje que el posible derrame cerebral se saldaría con un paracetamol y alguna maldición mascullada añadida. convirtiéndose en un nudo humano y a continuación dijo: ―Te escucho. carente de tabiques y muros. oportuno para alguien que debía rozar riesgos mortales en cada una de sus actividades cotidianas como: abrir una puerta. Allí había miles de libros pero en particular me llamó la atención uno que estaba en la mesilla de enfrente. cortar un jamón. cerrar una ventana. Vigilé los movimientos desequilibrados del moribundo y entré en la casa deseando que el individuo estuviera allí a salvo de sí mismo. Al cabo de diez minutos entró el escritor recobrada la compostura y tomó asiento. distribuida por medio de múltiples alacenas que no llegaban al techo y que dejaban adivinar la amplitud del piso. pues no dejaba de percibir un murmullo permanente que provenía del personaje en cuestión.. primero cruzó los brazos. Desde el asiento en el que estaba pude comprobar que toda la casa era diáfana. voy a refrescarme un poco y a tomar un analgésico.

―Al grano.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Dada la postura y el tono tan receptivo que había adoptado yo interpreté el “te escucho” como un “a ver qué puñetas dices” que. Cualquiera puede ofenderse si se le dice que ya era nauseabunda la intuí-ción 191 . mistéricas. al grano ―apremió con un frenético aspaviento que parecía espantar moscas. la prudencia me aconsejó y callé lo que a todas luces hubiera supuesto el fin de la entrevista odiosa. Y fue así que por todo lo acontecido hasta el momento comencé a considerar muy seriamente la posibilidad de estar frente a un energúmeno integral. inexplicablemente. amén de refutador inquebrantable de lo inconsistentemente asimilado por ajenas ligerezas. la inquietud por la búsqueda de nuevos estratos de una realidad más avanzada a lo inmediatamente conocido en la investigación humana y de cuanto es inherente sobre el desarrollo trascendente de la vida. a través de tus libros.. ―En primer lugar. cualquier idiota podía disimular su natural condición de gilipuertas. ―Yo he vivido una de esas experiencias. has conocido algún ser raro? Pensé sobre la última pregunta y se me fue la respuesta hacia la lengua y cuando estuve a punto de soltar mi reflexión en voz alta. ― ¿Ah sí. consciente de hallarme frente a alguien capaz de valorarlo con solícita aceptación.? ¿Has muerto y regresado. Me consta. agradecerte la atención que me dispensas pues me consta que eres una persona muy ocupada ―dije. digamos. porque eres un investigador de dispares experiencias que van más allá de la apariencia percibida.. ―Me he dirigido a ti ―proseguí―. como esos tiernos e hipnóticos perritos que se colocan en la bandeja trasera de un coche. te han abducido. me quitó las ganas de hablar nada. Su muestra de atención era de lo más peculiar y deduje que por medio de una comunicación unilateral de escritor y lector. mientras él asentía repetidamente con su cabeza. Me expresé con cuidada erudición y elegante oratoria.

. Te lo digo porque estoy interesado en hacer una biografía de la Reina y ya se sabe que esas autorizaciones escasean. armado de la paciencia que uno descubre cuando cree no poseerla y menos administrarla. –He aceptado hablar contigo porque sé que conoces a alguien influyente de la Zarzuela. Aquel individuo acostumbraba a ponerse el mundo por montera y a mí me daban ganas de meterle la montera. Bueno. ―Pues a pesar de tu amable disposición no veo posible la intermediación para contribuir a tu proyecto. Sin embargo.. pero más repugnante era el hecho de tratarla sin estar preparado para semejante tran-ce absolutamente indeseable.. pero en el caso que te expongo no sólo es de importancia la forma de su manifestación sino el profundo fondo ontológico que conlleva porque sugiere la resolución de muchos interrogantes que escapan a la racionalidad y su idiosincrasia empírica junto a su labor inquisitiva : la muerte . Con visible gesto de contrariedad tomó en sus manos los ciento veinte folios que le alargué y frunciendo el ceño se dispuso a hojearlos.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA sobre su ensoberbecida petulancia. voy a ser sincero ―interrumpió el mamarracho. los objetivos ocultos de la vida y la consecución de los secretos más esenciales hacia los procedimientos más efectivos . inspiré profundamente y continué mi disertación: ―Entiendo que abarca muchas posibilidades el hecho de una experiencia esotérica desde un prisma puramente fenómenológico. por el agujero de su trascendencia mental que en su caso se ubicaba en el. axiomáticos y esclarecedores . el porqué de la existencia . eso. Esa hubiera sido una excelente aproximación descriptiva sobre el ser raro y estúpido que estaba lidiando. Por mi humilde parte sólo me conformo con que leas el manuscrito que traigo conmigo. Al instante ese ceño pareció arrugarse hasta 192 . ―Verás.. mundo incluido.

no. Después besó la mejilla del chulo contrariado y desapareció. He de confesar que en ese momento no llegué a entender qué me había dicho. con auténtico gozo y agradecimiento sabré complacerte. ―Bueno. mi mujer―respondió con acritud justo en el mismo momento en que deduje que la función con el cantamañanas. no ―masculló casi ininteligiblemente mientras pasaba las páginas con espasmos. muy a su pesar por las simpatías recíprocas que nos habíamos despertado. Ignacio. ciertamente nada disimulados ―Si necesitas alguna aclaración. ―No. no. ―No. toca pelotas y canallesco “medejolossesosenlaspuertas”. En el momento en que él levantaba la vista hacia mí con aires chulescos hizo su aparición una hermosa jovencita de unos veintitrés años. y qué se yo. La chica me saludó con muy afable contento a la vez que yo me levantaba para recibirla. ―Pues qué bien ―me dije en voz alta consciente de que peor no pudo resultar la aventura del día. En todo caso un viejo así por muy casado que fuera a estar siempre debía considerar el aprovechamiento para denominar las obligaciones conyugales que el azar 193 . Acaso recordando lo buena que estaba su mujer quizá pensé que con el porrazo recibido se le habían mezclado las ideas y comentó en voz alta que iba a aprovechar para echar un. mejor porte y una espléndida sonrisa que pareció iluminar la noche oscura de la entrevista que ya parecía desembocar en penetrantes tinieblas de bronco desentendimiento. provista de elegantes ropas. estaba llegando a su más que previsible final. lo leeré y en caso de que pueda aprovechar algo lo haré. Se levantó con la mano extendida dispuesto a despedirme sin más demora..LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM el punto de menguarle la cara y comenzó a vapulear las hojas con violentas gesticulaciones.. ―Tu hija ―dije en un intento por calmar la tensión.

. Jamás pude imaginar que el destino me deparaba un detonante. calmas rutinas en todo caso. pasados los efectos de tan inefable cita.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ponía al alcance de sus recalcitrantes atractivos más bien escasos. eso habla del sentido común cuando uno se topa con un idiota y corrige sus erróneas influencias. había plagiado los ciento veinte folios de mi manuscrito y los había diluido en quinientas páginas.. No debió ser mucho porque al año de casada ya estaba divorciada. porque feo era además un rato Meses después. encuadrando su moral junto a la genialidad de sus magines científicos. Hoy por hoy mis cariños por el toca pelotas no se han desvanecido ni un ápice y puedo corroborar que con los años transcurridos aún me cuesta pensar qué vio aquella chica bonita en semejante abocastro. Después fue comprar la obra. entonces. bufar con incontenible rabia y cansarme de nombrar a su parentela para deleite de los oídos ajenos. ponerme rojo de ira. que me impulsaría a editar el primer libro de estas vivencias mías que son harto singulares en comparación con las rutinas que parecen aquejar a mis allegados. Aquella anécdota de juventud me grabó en la mente una disolución sobre mis intenciones literarias y provocó que no pudiera escribir un párrafo en casi tres años. Einstein dijo. cuando comprobé que el “granhijodesumadrequesedejalossesosenlaspuertasyladesvergüenzaenlosinexistentesvaloresmoral esquedonosamentesepasaporelforrodesusbandidaselocuenciasc agadas”. Una buena amiga me llamó para decirme que el ínclito “medejolossesosenlaspuertas” hablaba la misma temática y con iguales matices durante las entrevistas con el fin de presentar el nuevo libro que había creado. que la crisis es tiempo de oportunidad 194 .. muchos años después.. y qué se yo. pude comprender en su verdadera dimensión lo que el sinvergüenza quiso decir sobre aprovechar. leerla. mucho menos conflictivas.

ja . se publica para que mi prójimo sepa que detrás de las tormentas. Todo lo que se piensa se manifiesta… cierto. iba a salir con bien del averno psíquico que me envolvía ya una veintena de días. convertía la adversidad en esa oportunidad que retomaba la intención de publicar mis pensamientos y exorcizarme de los ratos de pesadilla pasados. siempre. resignado y tristemente desangelado. siempre. Ese 24 de marzo me levanté soñoliento. zozobraba en la galerna de la incertidumbre la barca de precaria flotabilidad donde previsiblemente acabaría hundido. Escribiendo mi libro sobre el abuso policial en primera persona. Cuando llegué al Juzgado de Instrucción. pese a todo lo que se me suponía en mi contra. y me 195 . Con humildad en la esperanza.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM para los audaces. como reflejo de la dignidad que no había perdido. El ángel permanecía a mi lado sin ninguna fisura en su ánimo y convencida de que. añadiría que se manifiesta y si se tiene fe en poder hacerlo. Al terminar de ducharme sentí la realidad de una fresca intuición que me hizo confiar en el buen hacer de mi abogado al que había pagado los emolumentos Belén para asegurar la mejor defensa de la que podía disponer. siempre sale el Sol cuando menos se espera. Los policías iban directos y sin saberlo al ocaso de sus prepotencias. pero diciendo que era oportunidad para los buitres. También lo parafraseé al del banco renegociando un crédito. Vestí mi mejor traje en atención al tribunal que me juzgaría. Cierto que hay soles que tardan en salir y son aquellos que se esconden de las malas siembras y que los obradores no ven hasta pasadas las consecuencias de sus actos. Poco supuse que yo era de esa casta de audaces que se beneficiaría de los males ajenos y convertiría en oportunidad la intención de otros por aniquilarme. sale el Sol.

Acompañado de Belén. taladré con la mirada cada gesto. El policía más alto era aquel que en Comisaría me comentó que ya le parecía que algo extraño pasaba cuando vieron que yo era educado y respetuoso con todos los agentes. Encima del traje llevaba la cazadora Hayabusa que habían perseguido aquella noche de mis desvelos y con la cual me encarcelaron. Recogí a Belén en su casa y nos trasladamos a la zona donde una sala esperaba mi nombre como encausado para dictarse justicia. Quería que aquellos impresentables con placa me localizaran de inmediato sin que yo les bajara la mirada un solo instante. incomodando las 196 . Ellos me ignoraban en apariencia pero sabía yo que no les pasaría inadvertido mi aborrecimiento frío que permanecía mayestático frente a la tibieza de sus repugnantes morales. de mis padres.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA encaminé al garaje donde me aguardaba la moto. aguardaba en el vestíbulo la llegada de esos cuatro facinerosos que aparecieron al cabo de un rato como si fueran a tomar una cerveza. No cambié un ápice la dirección de mis ojos y así permanecí. un prisionero del falso testimonio policial. No bajé la vista ningún instante y eso parecía incomodarles sobremanera hasta que se dieron por aludidos. cada sonrisa burlona. un ciudadano de bien apresado por la insidia. miré fijamente aquella imagen de corrupción policial encubierta. Levantó la vista y amagó un gesto amenazante echando la cara hacia arriba con una chulería conminatoria. Un reo de lo insospechado. cada pupila. en animada charla y el cachondeo montado a costa de un pobre idiota que estaba condenado antes de ser juzgado. de Alberto Pamos vestido con la toga. cada chulería en los mohines risueños de esos diablos que tenía a cinco pasos de distancia. era uno de los policías con uniforme que había firmado un atestado falso para encubrir a sus indecentes compañeros. Aquél que aparentaba ser la cara amable de aquella noche infernal.

A diferencia de aquel íncubo que veinte días antes tuve que soportar en sus burlonas desvergüenzas. parecía un avezado querubín cuya presencia carismática se contenía en todo rincón de la amplia sala. siendo ello un handicap mayor para sentirme en indefensión absoluta según la experiencia pasada con aquella jueza-batracio que tuve la fatalidad de conocer. que parecía esplenderse con la luz propia y contenida en la dignificación de la ejemplar justicia. Su mirada era límpida pero no exenta de un brillo de responsabilidad que parecía transparentar un alma diáfana y muy consciente de la importancia de ejercer justicia. toda mi alma en el empeño. hasta que fui llamado a declarar ante el juez. pero descargado de toda humillación pues la jueza atendió con toda amabilidad los requerimientos que me hacía hablándome con voz alta y nítida. era el perfecto teatro para escenificar mi inocencia. traído de las oraciones para salir yo victorioso e indemne de las garras del diablo. En apariencia. era la joven bella. ante mis ojos contemplaba una obra de arte escénica personalizada en una hermosa mujer. se explicara: 197 . Cuando me dio la palabra sentí la oportunidad que me otorgaba para que mi alma. Aquella sala con un personaje de pura ensoñación para el momento que vivía. Temía no poder oír nada de lo que se me dijese.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM presencias de aquellos forajidos. esa personificación universal de un Querubín. Ante mí tenía una esplendente figura judicial cuyos rasgos faciales parecían representar la imagen previsible de la Justicia verdadera. expedido por una trabajadora social donde se explicaba la problemática de mi dolencia. con la providencia del conocimiento versátil y el equilibrio permanente de la responsabilidad sobresalientemente desempeñada. Mi abogado llevaba un documento acreditativo del problema auditivo. Es duro decir que no pude escuchar apenas lo que se dijo en mi propio enjuiciamiento.

paradójicamente. o hablar sobre la aceleración que hay que imprimir a una máquina de dos ruedas para evitar caer cuando se patina. Pronunciadas estas palabras. Ante el principio de veracidad del que hacen uso estos policías para. ―Que pase el primer policía ― ordenó a la secretaria judicial. puede reprochar nada y con la misma actitud me presento en este Tribunal para defender con pruebas mi inocencia. Me despaché a gusto. Pude entonces explayarme con libertad y me dejó explicar los conceptos de relación peso/potencia que daba mayor aceleración a la moto que a un coche. la hermosa jueza dejó entrever en su mirada un sorpresivo guiño de aprobación que acom-pañó de una ligera sonrisa que parecía incitarme a la confianza para que me explicara sin ningún reparo. premio Nobel de Física en 1926: LA CONDUCTA ES LA ÚNICA PRUEBA DE LA SINCERIDAD DE NUESTRO CORAZÓN. Señoría ―agradecí ceremoniosamente el permiso para explicarme―. 198 . intentar engañar a su Señoría. yo deseo contraponer unas palabras pronunciadas por Charles Thomson Rees Wilson. Acabada mi disertación -que en ocasiones no pudo evitar que se me saltaran las lágrimas como si fuera un acto reflejo de la tortura por recordar la pesadilla. El Querubín parecía saber bien cómo desempeñar su papel con el justo y con el que sólo podía parecerlo. contando todas las circunstancias que viví en mi infierno particular y acabé mi disertación consciente de que aquella mirada límpida del Querubín que me escuchaba. dado que hasta entonces no se había manifestado con ese inequívoco gesto de desagrado. Ni uno solo de los policías que fueron testigos de mi conducta.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA ―Muchas gracias. contenía cierta ternura apenas perceptible tras sus gafas de estilo… pero yo intuí que me sonreía con el alma.la jueza pareció remangarse unas mangas inexistentes y su faz de comprensión y atención hacia mi persona se tornó en una inaudita severidad.

Apenas escuché de las declaraciones del primer diablo. se sentó a mi lado para declarar y pude verle la pistola que portaba con la complacencia de que yo la viera tal y como se cercioró de que así fuera. pero me satisfizo la severidad con que la jueza se dirigió hacia él. miraron con vulgar altanería a Belén el tiempo que duraba mi declaración.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Se da la circunstancia de que. Su cara de payaso burlón le acom199 . ―Que pase el siguiente policía― Mandó con gesto firme a la secretaria judicial. intuí que estaba recibiendo un varapalo que le había quitado el talante chulesco a medida que era interrogado como si fuera un criminal. siendo una audiencia abierta al público no había permitido entrar a Belén ni a mis padres que se quedaron afuera con los policías. Cuando entró el primer policía. ―No se preocupe que su hijo ha estado genial. mi madre le preguntó cómo estaba yo. A tenor del cambio de actitud del primer policía. Ese policía calvo y con gafas. El siguiente policía resultó ser el bufón de paisano que me había dado la mano antes de meterme en la cárcel. ―No se lleva la placa en el cuello ¿cómo llevaba la placa en el cuello para mostrarla en una detención? ―La severidad era implacable e hizo temblar los cimientos falsos de la seguridad en que se soportaba la mentira del policía. el mismo que inició la persecución junto a su compañero y me maltrató ferozmente al detenerme. Era un chulo con pistola al margen de una placa portada siendo sólo un canalla. calvo y con gafas. ya estaban Belén y mis padres como testigos de mi juicio. Cuando la secretaria salió para llamar al primer policía. seguros de asistir al juicio de mi condena. ufanos y prepotentes. La jueza de mis oraciones era una intuitiva magistrado que sabía bien donde dirigir sus pesquisas para averiguar la verdad. por error de la secretaria judicial. dechado de virtudes deductivas.

Ciertamente que las mentiras tenían las patas muy cortas. El interrogatorio fue exhaustivo y fulminante.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA pañaba en todo momento. por mucho que las esgrimieran dos malos bichos que parecían los acusados más que acusadores. defendido por un alfeñique que hubiera seguido viviendo tan pancho de haber sido yo condenado. 200 . mi primera disertación hubiese sido ridícula. Sus respuestas eran todas y cada una las que usaría un criminal para no involucrarse ante un juez: “podría ser. no sé”. no me acuerdo. Las muchas contradicciones de los dos policías vergonzantes. Mi abogado pidió declaración en calidad de testigos del abogado de oficio quien con gesto apocado sentó sus posaderas en la silla. Afortunadamente tuve buen criterio en no querer su representación. tal vez. Era poca cosa hasta en el tono de voz que no podía escuchar ni la jueza. el burlador burlado respondió visiblemente nervioso: “no me acuerdo pero no me extrañaría que así fuera”. ― ¿Quiere usted hablar más alto que no hay nadie de la sala que pueda escucharle? ―. No escuchaba nada cuando repentinamente la jueza levantó la voz dirigiéndose a Marco Bendito. quizá. sabedora ya la jueza de la farsa que escenificaban para intentar que me condenaran injustamente. Ante la pregunta de que si se sacaron las armas para detenerme. Después tocó el turno a los dos policías de uniforme que cubrían los ardides de los inspectores de paisano. pero le cambió cuando miró de reojo a su compañero antes de sentarse a declarar en la silla que estaba al lado mío. según los amplios registros de la cara del burlón que parecía un poema no dando crédito a semejante severidad contra su principio de veracidad. no recuerdo. Apenas fueron interrogados. resultaron ser el mejor testimonio de mi inocencia.

según Belén y mis padres. Finalmente. Por último. dado que la jueza-batracio no permitió que constara mi declaración en la audiencia previa. me dio la palabra para argumentar la defensa de mi inocencia. al ser la mejor representación que pude tener en sus argumentos que seguían la defensa que montamos Belén y yo antes de firmar la Hoja de Encargo profesional. Se da la circunstancia de que la fea fiscal quedó anulada al no tener ningún argumento preparado contra mi defensa. un sinvergüenza legal.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM La consistencia profesional de Alberto de la Hoz Pamos. durante el tiempo en que pude verle actuar sin poder escuchar nada. digamos. declaró como testigo el perito profesional. era la dinámica perfecta que conjuntaba con mi empeño en salir airoso de esa oscura trama de corrupción policial que me tenía como víctima propiciatoria… cada vez menos. Probablemente era uno de esos elementos adoradores de un diablo cuyas cejas circunflejas le delataban. Era. Afortunadamente fue muy justificado el pago de sus emolumentos. En el alma se lo agradecí con un respetuoso “gracias Señoría” y me dispuse a deleitarme en la 201 . ni siquiera a muy baja velocidad. La jueza tuvo que corregirla al aparentar aquella nauseabunda representación de la fiscalía no saber de su trabajo. La exposición de mi abogado fue brillante. La muy estúpida pidió que se incremen-tara mi pena de retirada de carné por tres años a retirada permanente del permiso. ―Dijeron que fue una confusión ―arguyó casi imperceptiblemente el don bendito con cuya declaración a la mínima se aseguraba 261 euros en concepto de minuta por comparecer como testigo. Era evidente que el Bien exhibe una belleza que la fealdad de la mediocre maldad nunca poseerá por transparentarse el pútrido interior. aquel bendito y lindo Querubín que Dios había puesto en mi camino. porque el lateral de la moto representaba daños específicos de una caída en parado. Testificó que era imposible que la moto cayera en accidente.

puedo mirar a los ojos. repugnante. una defensa de conducta intachable que hablaba con esa sinceridad del corazón de la que fue autor Rees Wilson.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA palabra a sabiendas de que los 4 policías iban a poder escucharme. ― Prosiga usted. a estos cuatro policías y decirles que mienten. usado miserablemente. a sabiendas de que los milagros eran posibles y estaban personificados en Doña Pilar de Luna Jiménez de Parga. ― Continúe. ―Como he dicho antes. Señoría. y en defensa de mis intereses morales. los errores de bulto que cometieron aquella noche. ―Me parece deleznable. para intentar condenar a un inocente y callarle con el fin de ocultar. Torné a darles la espalda pero levanté la voz para ser bien escuchado. quien decía que ante la confluencia de varias hipótesis la más sencilla es la verdadera si no la axiomática―. de mi vida entera que está en juego frente a la mentira de los que fueron mis captores. con toda dignidad. quien parecía apoyarme moralmente en una defensa que ella había asumido como la de un inocente. el corporativismo miserable de estos cuatro policías que aprovechan un principio de veracidad. Me volví y acentué mis palabras con esa mirada que no bajaba y de la que era testigo un juez. ―Veamos la aplicación práctica de ese principio preguntando: ¿Por qué un ciudadano que nunca ha sido conflictivo y jamás ha tenido 202 . así no perdieran una sola sílaba de mi disertación. un monje del siglo XIV. Mi voz era firme y convencida de que había ganado una batalla muy importante. mezquinamente. la magistrado a la medida de esa Justicia que había elevado como oración al Cielo. Al expresar el concepto del “corporativismo miserable” capté de soslayo un movimiento de cabeza enérgico de aquel bello Querubín. deseo argumentar un principio de razonamiento lógico postulado por Guillermo de Ockham. ―Por último.

―Ya pasó. creo que ha sido un día especial e imborrable en mi vida. cuando tiene toda la documentación en regla y está a sólo 10 metros del garaje de su casa? Pues porque el coche que le persigue no se identifica como policial y teme que particulares con ánimos ofensivos quieran hacerle daño a la una de la madrugada… Cualquier pregunta de aquella noche tiene respuesta veraz basada en mi actitud y comportamiento que en todo momento fue ejemplar. sonreía feliz a mi lado junto a mis padres. ―Alberto. Te has defendido brillantemente. la pesadilla se diluía y había 203 . Nacho… es lo que ha hechorespondía el abogado con una sonrisa de satisfacción. Belén. Soy inocente y deseo haberlo probado con toda integridad que ellos no han demostrado conmigo. la culminación de una escalada donde era fácil abismarse en un precipicio. la jueza se ha alineado de inmediato conmigo y mi inocencia. tengo la sensación de que después de mi primera exposición. considerando lo singular del infierno que unos señores me obligaron a vivir con absoluta indefensión. el ángel verdadero de esta historia de mi vida. ―Gracias Alberto. ―No es una sensación tuya. Muchas gracias. Discúlpame. Los policías salieron los primeros de la sala con gesto muy preocupado y afuera fui felicitado por todos en esa inspiración que Dios da en los malos momentos. he de ir a por otro cliente que está en los calabozos de aquí. Nada que ver con el placer que ha sido representarte hoy. Nacho.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM problema legal ninguno golpea levemente un coche y se salta un semáforo? Pues porque su moto resbala e intenta equilibrarse a la vez que salta un semáforo para no frenar en un paso de cebra… lo que hubiera sido segura caída …¿Por qué sale huyendo al ver que es perseguido por un coche. ahora sólo queda esperar pero ha sido muy satisfactorio.

Dios mío. libre. quien convirtió un infierno en un paraíso de mi conciencia que me hizo sentir ingrávido. Una lección de 204 . La jueza no quiso agotar tiempo de espera y comunicó su decisión de inmediato mediando un fin de semana. proclamada por una jueza ejemplar. Asimismo dejaba abierta la progresión de mi denuncia contra los policías expresando que: “La acusación gratuita contra un ciudadano inocente pretende menoscabar los pilares básicos en que se fundamenta el Derecho Penal.” El Cielo había respondido a mis peticiones calladas y un coro de ángeles había cantado mi libertad. Hoy es la sorpresa de la circunstancia irreal la que abarca las mentes finitas de unos policías que se enfrentan a penas carcelarias y de inhabilitación… por el camino se unió al paquete de la miseria humana. Viví esa sensación de irrealidad como un prodigio de sutiles emociones inabarcables para mi consciencia y que en el alma permanecerían grabadas por siempre en mi devenir eterno. A los tres días llamó Alberto exultante. En dicha sentencia había un punto que decía: “Tiene más veracidad y es mucho más creíble la declaración del ciudadano frente a los policías por los argumentos que dio y la manera de expresarse”. libre. libre. podrían estar en peligro de extinción temporal si no definitiva. un parásito con estudios de Derecho. seguramente. el día que algún profesional juzgue con imparcialidad la realidad estafadora de semejante perversa. comunicando que había sido absuelto con toda clase de pronunciamientos favorables. cuyos tejemanejes legales e ilegales.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA un atisbo de esperanza real que nos haría descansar el alma después de un vértigo abismal. Hoy las espadas de Damocles son mucho más afiladas para estos cuatro funcionarios sin ley ni orden que se juegan sus futuros por una prepotencia endemoniada que ejercieron desde un 9 de Marzo hasta el fin de sus andanzas.

Quede constatado así. que “toda adversidad lleva consigo la semilla de un mayor beneficio”. Existe magia.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM humildad mayor llega a sus días con acusaciones de cinco delitos en ciernes y una sentencia absolutoria de mi persona que es acusatoria para ellos. la contrariedad se ha transformado en un asombroso vergel de victorias y expectativas extraordinariamente halagüeñas: un libro. al día de hoy. sin saberlo. además de repartir 220. lejanas ya las pasadas calamidades. a veces hemos de estar agradecidos por los problemas que irrumpen en la paz de nuestras vidas. una Lotería y la seguridad de estar agradecido a todas y cada una de las dificultades que tuve que combatir para fraguarme el alma en dura pero eficaz forja son la actualidad. No puedo dejar de percibir la sensación de que nada sucede por casualidad y que nunca se sabe si lo aparentemente negativo trae la oportunidad que de otra manera no hubiera podido crearse. bendita sorpresa también. sin duda. se iba a convertir en lema de esperanza tiempo después: “Allá donde parece que la suerte termina. Es mi experiencia un canto a la esperanza real más allá de las oscuridades de la apariencia. La Verdad os hará libres (Jesús). el mes de Diciembre fui premiado. Apunte para la esperanza. Un día escribí una frase que.000 euros más entre 44 personas. 5. para esperanza de todo desastre personal.000 euros al décimo. Existe Justicia terrena y divina. porque. Mi experiencia personal es toda una prueba de que nada es lo que parece. con un quinto premio de la Lotería de Navidad (77. 205 .607). en la esquina espera para dar una oportunidad”. Como colofón a un año que se inició de manera infernal con una sorpresa procurada por malas gentes.

Finalizo el libro. Cierto es que la Verdad. me hizo libre. la más sencilla. 206 .acabo éste mi libro. con el firme propósito de comunicar lo vivido para que todo el mundo sepa que siempre hay defensa contra la injusticia y no hay otro principio de veracidad que la verdad absoluta… la más sencilla… tal y como postula la navaja de Ockham con cuyo acerado filo se hirieron aquellos que nunca olvidarán la razón que tenía un monje del siglo XIV al que tanto debo.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Hoy –a punto de Año Nuevo de 2010. se me abren las puertas a una carrera literaria y continúa mi vida de integridad personal. basado en la amargura de la experiencia propia de primera persona y la contrapartida de la victoria absoluta rubricada por la Diosa Fortuna que lo ha compensado.

De inocentes se trata la búsqueda de la Justicia mayor. Durante un tiempo se malgastó la fortuna conjunta de un país para pagar prebendas y complicidades con esa moneda de cambio de la traición de la que no pocos malhechores se han beneficiado. D e inocentes se trata la lucha por la libertad de la dignidad humana. deja los posos al descubierto y los acreedores dispuestos a tirar de la manta. que no dejan de ser espurios en esa soberbia repugnante que el ser humano es capaz de ejercer sin vergüenza ni conciencia. 207 . la que no está condicionada por corruptelas bendecidas por la hipocresía ni la desvirtuación de realidades que se disfrazan de legitimidad. porque nada que está oculto permanece en la ignorancia y siempre encuentra su tiempo predestinado para salir a la luz por mucho empeño que haya en ocultarlo. No son pocos los que han sido masacrados por intereses oscuros. siendo sólo engaños con fecha de caducidad. En la actualidad. la torpeza como instrumento destructivo adecuado para los planes retorcidos de una minoría.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Epílogo CARTA A LOS QUE SABEN LA VERDAD DEL 11-M Y LA SILENCIAN. sino intenciones que avasallan a cualquier ciudadano y sus honradas maneras de pensar. Pero vivimos tiempos en que no es la política lo que está en juego. Hoy en día hay muchas personas honradas de distintos colores ideológicos que desean conocer la realidad de unos años cuanto menos. La verdad no es cuestión de afinidades políticas. miserablemente diferentes. Todo el mundo tiene derecho democrático a pensar y el deber de respetar a quien no piensa igual.

208 . acudan en tropel correligionarios de pago previo para engañar a una sociedad subyugada y hacerla culpable de sus propios males que los ajenos causaron. ante la petición de un cariño desvergonzado. amenazando perpetuarse con la misma y trampeada intencionalidad que es ya sombra de intimidación evidente y nada exenta de iniquidades muy al descubierto. con dinero del sufrido ciudadano -saqueado de impuestos y coartado en sus derechos elementales. en definitiva. Llegará el tiempo en que se sabrá el porqué de un engaño masivo que tuvo cómplices en el silencio y desvergüenza en la ocultación de una verdad que ha de aflorar.los chantajes socio-políticos que van contra la propia libertad del progreso generalizado que se impulsó durante treinta años. pese a los impedimentos maliciosos de unos repugnantes seres de apariencia humana que esconden. Es demasiado sospechoso todo lo acaecido como para no reflexionar sobre el carácter vital de la resistencia y evitar perjuicios que duran ya casi seis años. una deformidad del alma absolutamente infernal.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA Porque creo en la libertad que escribe las historias humildes de integridad para ejemplo de los honrados que valoran la bondad y el bien de las obras nobles. No es normal que se paguen. La anormalidad campa por sus repulsivos respetos cuando se crean cortinas de humo -al antojo de las manipulaciones arbitrarias y sospechosamente delictivas-de manera constante para encubrir deslealtades criminales contra el conjunto de un país en vías de una escisión provocada con el beneplácito de los beneficiados a espaldas de la democracia. deseo finalizar estas líneas apuntando a la esperanza de una Justicia mayor que ha de acaecer después de las penumbras de las foscas intenciones. Anormal es que.

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM Vaya pues a modo de epílogo el deseo de que la Justicia obre su prodigio. siempre se encuentra al culpable de un crimen en el entorno de los beneficiados. Porque nada que está oculto habrá de seguir en las sombras hasta el tiempo de vuestra sentencia que ya está escrito. del mismo modo que lo hizo en este infierno pasado por mí que tuvo una luz en el horizonte al cual allegarme y salir victorioso: la perspectiva de la conformidad del Bien frente al mal de la invectiva y de la falsedad. Carta a los que saben la verdad del 11-M y la silencian Sois vosotros. Sólo hay que aplicar el principio de Ockham para saber quiénes fueron los beneficiados de un crimen del que se sabe mucho de las manipulaciones y la ocultación que pretenden evitar dar con los autores intelectuales. El diablo por muy disfrazado que vaya. aquellos que han de dignificar a los inocentes cuando se descubra la maldad hueca de vuestros cerebros rotos y los jirones de vuestras almas endemoniadas. “Por sus obras los conoceréis” decía Jesús. los culpables de la amargura inconsolable. Creísteis ser salvadores de patrias y os habéis transformado en las escorias sobre las que la Historia escupirá sus indignaciones. Simple y sencillo. ejercida por aquellos que debieran ser ejemplo de rectitud en una España y un mundo retorcidos de solemnidad. como el de vuestras vilezas cuando ideasteis un plan radical pensando en hacer lo mejor por vuestros rastreros intereses disfrazándolos de honorabilidad. En toda pesquisa policial que se precie. siempre queda al descubierto por la evidencia de sus obras. 209 .

se vive con una malignidad que no minora el silencio sino que convierte en demonio a quien calla.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA No hablo de esa deleznable sarna terrorista que siempre acompañó con la tragedia nuestro crecimiento democrático. si es así. advenida por la astucia de unos depredadores sin escrúpulos que hoy os felicitáis confiados ante nuestras ciertas intuiciones. Bien sabéis que se ha de destruir el Estado de Derecho que podría juzgaros si no llegáis a salvo a la modificación estatal que os convertiría en salvadores siendo sólo basura abyecta. Desaparecen y callan y eso no les exonera sino que les culpa de canalla indiferencia. Dudo mucho que toda conciencia no tenga un arrepentimiento. no. a los asesinos triunfantes que aun hoy disfrutan la consecución de sus estrategias y que callan lo que hablan por los codos con apariencia de honestidad y limpieza de intenciones. Os hablo a las sombras que os agazapáis tras las serpientes. Hipócritas sin aliento vivo. Por mucho que abracéis hijos y niños sólo sois brazos de 210 ..el punto de mira se orienta inequívocamente hacia vosotros. De entre vosotros algunos escaparon horrorizados cuando os han descubierto la criminal vesania.. estáis muertos sólo que no os dais cuenta.bajezas de la situación que dirigís impunes. Antes de atrapar la pieza ponzoñosa hay que localizarla y a estas alturas. Llenos de vísceras. vacíos de moral ni emociones. Pero ya estáis descubiertos. Sudáis con la gélida sensación de que os falta tiempo pero os coronáis de esperanza sabiendo del beneficio enfermo que podéis ejercer.

. no cómplices. aún confiando en que las altas miras de vuestras voluntades históricas os compensan las maneras de haber llegado a la situación triunfalista que sagazmente planeasteis. Así obran los carniceros malditos de la Historia y pertenecéis a la misma sustancia podrida que llega a recordarse con repugnancia. estáis muertos. Sois un vómito de rabia contra la lealtad y la nobleza de los sencillos .. no. Acaso fueron asesinos los de antes y puedan seguir siéndolo los de ahora. Científicos locos por inutilidad personal. Usasteis ratas para colocar las bombas de la alternativa política que obligasteis a tragar con el embudo de la bestialidad inmisericorde. Sonreís pero todavía se os nota el rictus de la preocupación porque sabéis que sois rostro de culpabilidad que os delata. practicasteis el homicidio masivo en busca de la fórmula perfecta que lleváis pergeñando años para imponer aquello que vuestros antepasados han cagado como ideas y que la Justicia de la verdad ha descubierto una y otra vez por mucha mísera Memoria manipulada que se pretenda consagrar.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM cerebelos inertes como vuestros sentimientos.una asquerosa concepción humana con el delirio ciego de las bestias enloquecidas por el olor de la sangre y el sabor épico de la victoria… ruines y putrefactos. ASESINOS. Muertos. sois ASESINOS de futuros y esperanza. Sois ralea generacional de mezquindades imperdonables como no se os ha de perdonar el crimen de vuestras hipocresías destructivas que han de borraros las sonrisas de las 211 .

. Vosotros sois los creadores de un infierno que os va a abrasar en vida pues ya habéis encendido las calderas en las que se os consume la credibilidad que sólo fue un tapujo temporal. la esperanza.si tan mala memoria de idiotez desempeñáis.hijos de bestias. constructores de Historia.. No os conocen ni la mayoría de vuestros acomodaticios compañeros de filas.. ¿cómo esperar que recordéis los 193 asesinados que no os pesan en ninguna conciencia por la levedad de vuestros seres insignificantes? A veces la existencia parece convertirse en una trampa sin salida. que si habláis mierda debéis defecar toda decencia por el mismo sitio que se os adivinan las mentiras antes de que pronunciéis una sola palabra. pobres ignorantes. Todas las sencillas personas de esta España ingenua que no estúpida. Justificáis como accidentes los atentados de vuestros aliados porque pactáis con el mismo género animal que habita en vosotros ¿Asesinos? ¿Vosotros? No. debido a esas oscuras componendas que se crearon por vuestras ambiciones sin escrúpulos. ni los simpatizantes. Miles de personas lo sintieron así con un dolor imposible cuando perdieron en segundos 193 vidas de sus seres queridos.. Araneros. Todos intuimos la gran mentira del asesinato masivo y sin piedad del 11-M. engañadores no hay más que ver cómo no recordáis ni las mentiras que os ponen en evidencia.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA malolientes bocas.. eso es lo que sois. saben quien manejó los hilos de una trama que segó la vida... la 212 . una vez despiertas. En las calles bulle aquello que falaces medios de comunicación ocultan. pues de ser así seríais aborrecidos..

sabe a pie de calle que quienes se encaraman a los atriles para manifestar sus orgullos y presumir los triunfos. vosotros que calláis la canallada de un triunfo que os entierra en vida. como todos los criminales y asesinos. Una España desperezada.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM piedad que hasta ahora sólo atacaba una raza terrorista de impenitentes monstruos. si un día observáis todo el infinito que nos rodea y os miráis con 213 . ¿Habéis visto. de las pobres madres que os parieron. o infectas que viendo lo que representáis me creo que el diablo pare sus propias criaturas terrenas. necesarias y meditadas en el duro dolor de las difíciles decisiones. se han justificado las conciencias convenciéndose de que lo hecho era una decisión de altas miras históricas. ¿De qué clase de esencia envenenada estáis hechos? Debéis ser de una clase de advenedizos del mismo Satanás para encubrir con alegría lo que otros lloran para siempre hasta que el buen Dios los lleve a un mundo donde vosotros estáis extirpados. Porque ignorantes sin otra fe que vuestras vanidades. muertos sois sin espíritu. Lo sabemos y sabemos que. los destrozos que causan unas deflagraciones en el amanecer de un día cotidiano para convertir miles de vidas en una herida abierta con el amargo llanto del duelo permanente? Seguro que estudiasteis las imágenes que daban cuenta de la efectividad de vuestra magistral operación armada y poco mirasteis los cuerpos inertes que provocaron vuestras almas de cadáveres. aún recién levantada de su lecho incómodo de las vitales dudas. anduvieron atentos el 11-M y posteriores para ver coronados los propósitos previstos y conseguir misérrimos sueños.

Somos millones de buenos ciudadanos.. algún día se demostrará que sois criminales de la peor calaña los que dirigís el solapado sino de unos ciudadanos engañados y que tienen desparramada la sangre de los inocentes por el corazón y que. Nada me engaña si me atrevo a decir que el crimen os apaña a una manada carro-ñera de intereses dispares. enar-decidos. os puede recorrer un sudor frío de sólo atisbar que existe mucho más allá de lo que aparentemente percibimos. orgullosa de los resultados después de perpetrar la mayor estafa asesina contra una nación que amaba a sus gentes antes de que se crearan las discordias.no lo podemos negar y no se nos puede culpar por nuestros justos corajes. de sencillos espíritus en calma con sus conciencias cuando ahora.. Sí. del engaño. de personas de bien sin importar ideologías ni condición.. de la malignidad. De tener ese instante de humildad para pensar en algo después de la muerte os echaríais a temblar de puro terror y poco sería el miedo que os atenazara con lo que os espera.. porque os espera pese a vuestras malditas ignorancias... de la injustificable tortura de tantos seres por una miserable concepción de política al margen de la honestidad y la rectitud en el proceder. a cada latido.succiona a los que tenemos a 214 . buscamos respuestas al porqué del oscuran-tismo. de la sangre.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA alguna humildad para llegar a pensar que hay una Sabiduría sin igual en la existencia. La vida es un remolino que en ocasiones nos crean las circunstancias. se les desborda por el alma.

JUSTICIA. ése es el aroma de la victoria que hará Justicia a tantos inocentes que masacrasteis el 11 de Marzo que marca la fecha del fin de vuestros días ocultos. tal es el complejo de vuestras arbitrarias mediocridades. asesinos. Es una dura sorpresa la existencia que unos pocos provocan a una inmensa mayoría. Estáis muertos y localizados. Ellos ya enterrados nos siguen hablando lo que calláis. Hay asesinos de cuerpos pero las almas perviven a la egoísta barbarie de unos caprichos enrabietados de niñatos crecidos. destructores de la dignidad que otros conforman. sólo es cuestión de tiempo sacaros las máscaras que os aparentan vivos y ver la realidad de vuestras almas pútridas. 215 . Oléis pues a descomposición. y cada silencio acalla vuestras vanas palabrerías. convertidos en ridículos esperpentos de violencia que todo lo destruyen.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM nuestro alrededor pero termina atrapándonos a nosotros mismos si lo inducimos. JUSTICIA. Porque eso sois. Lo cierto es que en muchas ocasiones los muertos hablan con la expresión de un silencio que llega al alma de aquellos que percibimos aún sensibles la bestialidad humana y les lloramos en el recuerdo.

por parte 216 . que acredita -vitalmente para la defensa del autor. como así demuestra la sentencia posterior de la jueza dando por irregular la demanda del pago de la minuta dolosamente pedida. 2. que no han dado su consentimiento expreso para aparecer en estas páginas. incluso en el texto del libro. 1-Sentencia absolutoria a favor de Ignacio Fernández Candela.Sentencia contra abogada corrupta.Acuerdo de archivo .no haber sido sancionado ni tener expediente de multa alguna en 26 años de experiencia como conductor.DGT. Certificado expedido por la Jefa de la Unidad de Sanciones. Sentencia en firme contra la demanda de la abogada que intentó intermediar de manera falaz en el caso.IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA APÉNDICE Documentos oficiales referentes al caso En este apéndice se reproducen algunos de los documentos oficiales a los que se hace referencia en el texto.PERPOL. Se han omitido los nombres reales de las personas. 5.Es una referencia del acuerdo de archivo remitido desde el Ilustre Colegio de Abogados que aparenta ser toda una decisión descaradamente corporativista. 3. Documento que certifica el hecho de que nunca se abrió una ficha policial al desestimarse. 4.

7. que invitan a la reflexión sobre las curiosas maneras de manifestarse la Fortuna.Parte policial falseado. a modo de compensación de un fatídico calvario con prodigioso final feliz. Este documento lo solicitó el Autor a la Delegación del Gobierno para dar de baja los antecedentes policiales al creer que se le había abierto una ficha policial.LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM del responsable en Comisaría.Borrador de La afilada navaja de Ockham con los décimos premiados de Lotería. 217 . que hubiera hecho delictivo en las actitudes de Ignacio Fernández cuando fue detenido ilegalmente. 6.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

1- Sentencia absolutoria

218

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

219

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA

220

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM

221

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 222 .

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 2.Acuerdo de archivo 223 .

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 224 .

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 3-Sentencia contra abogada corrupta 225 .

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 226 .

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 4 – Certificado DGT 227 .

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 5 – Perpol 228 .

Parte policial falseado 229 .LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 6.

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 230 .

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 7.Borrador de “La afilada navaja de Ockham” con los décimos premiados de Lotería. 231 .

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA 232 .

LA AFILADA NAVAJA DE OCKHAM 233 .

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful