Prologo

Vale la pena destacar que el trabajo que nos presenta la maestra Sonia Rodríguez es el resultado de arduos años de trabajo e investigación en la materia, esfuerzo que ha producido un interesante curso totalmente didáctico y sencillo –del cual he tenido la oportunidad de recibir de la propia maestra–, mismo que ahora toma forma de libro. <@Texto:>Desde la óptica y el compromiso de buscar alternativas viables que resuelvan de fondo los problemas de pobreza, marginación y atraso tecnológico de las zonas rurales de nuestro país, la hidroponia representa una alternativa que puede contribuir de manera significativa a paliar –y si se hace en gran escala podría erradicar– muchos de estos problemas, agravados por una intensa sequía de más de diez años. Los invernaderos para cultivos por hidroponia representan una excelente alternativa para que numerosas familias generen una pequeña empresa, o bien, simplemente una forma de autoempleo bien remunerado en esta época de recesión. La sencillez de la propia técnica permite empezar en cualquier escala, desde la más pequeña, con muy poca inversión, en el patio de la casa, y con los rendimientos de una pequeña instalación se puede crecer a escala comercial. Dada la mayor conciencia que el consumidor está adquiriendo respecto de alimentarse con productos sanos, ha hecho que las hortalizas de invernadero tengan una demanda creciente. Al mismo tiempo, el avance de las técnicas de cultivos en invernadero y su alta productividad permiten ya que los precios sean muy similares a los de las hortalizas producidas a campo abierto. Además, estas últimas tienen la gran desventaja de usar fertilizantes y pesticidas potencialmente dañinos para el organismo. Tal es así que a este mercado llegan diariamente cientos de toneladas fletadas por avión desde lugares tan lejanos como Israel y España. Sin embargo, para poder aprovechar las economías de escala de un proyecto de hortalizas que pueda llegar a los mercados de exportación, es indispensable desarrollar el espíritu de asociacionismo y a partir de la unión de muchos pequeños esfuerzos alcanzar niveles de gran empresa. Para esto, el Gobierno del Estado y la Secretaría de Economía, apoyados por instituciones financieras de desarrollo, buscan esquemas para apoyar este tipo de alianzas que esperamos muy pronto puedan ser llevadas a cabo. Esto nos abre un gran nicho de oportunidad, pues en el estado de Chihuahua no solo tenemos en nuestro favor la cercanía a los grandes mercados norteamericanos, sino también las grandes ventajas de nuestro clima templado y seco que favorece enormemente la calidad de los frutos. Estamos seguros que el trabajo de la maestra Sonia Rodríguez contribuirá a difundir los beneficios de esta técnica, y esperamos que más gente se aficione a producir algún producto de la gran variedad de hortalizas, flores, yerbas de olor y forrajes con beneficios propios y de nuestra economía. Ing. Jesús Pérez Cano Delegado de la Secretaría de Economía Chihuahua, Chih. Marzo de 2002

Prefacio

La biotecnología es una de las ramas primordiales de la ciencia. Incluye la producción intensiva de alimentos durante todo el año a precios competitivos, necesidad que demanda el esfuerzo interdisciplinario de un buen número de profesionales para que de las nuevas variedades se aproveche todo su potencial, para así incrementar la producción y el nivel de vida del productor agropecuario. El problema de producción intensiva de alimentos en nuestro país requiere de soluciones de fondo. Por fortuna, muchos de los problemas técnicos han sido resueltos por los investigadores. En la actualidad se cuenta con tecnología que de manera práctica minimiza el efecto de factores adversos y de esta manera se puede producir con poca agua en climas extremos, sin suelo y con variedades y razas mejoradas. Además, la globalización en la información nos acerca y ofrece la experiencia de todos aquellos que intentan o han resuelto ya problemas similares a los nuestros. México es un país de grandes extensiones de terreno con clima desértico y suelos cansados, con un gran número de campesinos que disponen de pocas hectáreas para su manutención. Ello origina que emigren en busca de mejores condiciones de vida. Sin embargo, en la actualidad existen sistemas de producción que se adecuan a nuestras necesidades y que requieren difusión entre los agricultores. La hidroponia es un sistema de cultivo que utiliza poca agua comparado con el cultivo tradicional. No exige el uso de suelo. Presenta alta productividad. Necesita de invernaderos solo si queremos y se puede producir todo el año. Aunque la superficie del estado de Chihuahua suma 17 millones 751 mil 221 hectáreas, las condiciones climáticas y las características de los terrenos marcan la vocación de los suelos. De esta forma, el 76.9% del territorio lo conforman terrenos de agostadero, en donde una unidad animal requiere de 1 a 15 hectáreas para su manutención anual. Resultado: un estado con ganadería extensiva en donde el animal debe recorrer mucho terreno para subsistir. Consecuencia: el productor no puede engordar el ganado en forma competitiva y lo vende cuando escasamente cumple un año y su peso oscila entre 120 y 180 kilogramos, para que finalmente sea engordado por el comprador en la mayoría de los casos en la Unión Americana. Influyen también las bajas temperaturas y el retraso de las lluvias. El uso de forraje verde hidropónico es la alternativa para lograr en nuestra entidad una ganadería intensiva con animales bien alimentados y a precios competitivos. Otra alternativa viable es conjugar la ganadería intensiva con la extensiva por medio del forraje verde hidropónico, al menos en la temporada de escasez de pastizal que comprende desde el mes de noviembre y en ocasiones se alarga hasta junio. El 14.2% de la superficie del estado de Chihuahua lo ocupan terrenos boscosos, con solo 479 mil 750 hectáreas de terreno agrícola; el 73.6% es de temporal (con una precipitación pluvial que oscila entre 310 y 350 mm anuales) y el 26.9% son de riego. Esto significa que solo el 2.7% son tierras cultivables y 0.7% susceptibles de riego. De los datos antes mencionados se desprende mi interés por difundir los conocimientos adquiridos a lo largo de muchos años de investigación y validación de esta tecnología. Este texto sintetiza la experiencia práctica de muchas personas. Publico los resultados de los trabajos de un buen número de alumnos de la Facultad de Ciencias Químicas apoyados en experiencias anteriores realizadas en las prácticas de bioquímica y fisiología vegetal en la Facultad de Ciencias Agrícolas, así como de productores que han compartido experiencias, éxitos y fracasos. Aquí también se vierten los consejos de don Julio Rodríguez Mijares, quien dedicó su vida a la agricultura, primero como trabajador, luego como productor en la región lagunera del estado de Durango y después como asesor en el estado de México como integrante del cuerpo técnico de la Aseguradora Agrícola Nacional (en el año de 1970, don Julio produjo una variedad de maíz enano que no logró difundir, trabajo que muestra su capacidad y paciencia). Sobre todo en los temas de plagas y enfermedades he tomado como referencia sus pláticas y apuntes que me ofreció hace mucho tiempo. Reciban, pues, todos ellos mi reconocimiento, afecto y gratitud. MC G. Sonia Rodríguez de la Rocha

Índice Capitulo 1 Generalidades 1.1. 1.2. 1.3. 1.4. 1.5. 1.6. 1.7. 1.8. 1.9. 1.10. 1.11. Introducción Origen de la Hidroponía Cultivos sin suelo Principales avances en el desarrollo de la Hidroponía Factores que determinan el uso de la Hidroponía Algunos lugares del mundo donde se utiliza la hidroponía Comparación de la hidroponía frente a los cultivos tradicionales Fertirrigación Acuaponia Sustratos Bibliografía

Capitulo 2 Sustratos

2.1 Introducción 2.2 Propiedades de los sustratos 2.2.1 Propiedades físicas 2.2.1.1. Capacidad de Aireación 2.2.1.2. Tamaño de las partículas 2.2.1.3. Densidad aparente 2.2.2 Propiedades químicas 2.2.2.1. Capacidad de intercambio cationico 2.2.2.2. pH 2.2.2.3. Relación carbono nitrógeno 2.2.2.4. Disponibilidad de nutrientes 2.3 Elección de un sustrato 2.4 Diferentes tipos de sustratos 2.4.1. Sustratos inorgánicos 2.4.1.1. Lana de Roca 2.4.1.2. Arena 2.4.1.3. Perlita 2.4.1.4. Vermiculita 2.4.1.5. Pumecita 2.4.1.6. Grava 2.4.1.7. Arcillas expandidas 2.4.1.8. Sepiolita 2.4.2. Sustratos orgánicos 2.4.2.1. Aserrín 2.4.2.2. Fibra de coco 2.4.2.3. Corteza 2.4.2.4. Musgo 2.4.2.5. Geles 2.4.2.6. Espumas sintéticas 2.4.2.7. Mezclas 2.4.3. Agua 2.4.3.1 NFT 2.4.3.2 DFT 2.4.3.3 Aeroponia 2.5 Bibliografía

Capitulo 3 Nutrición 3.1. Introducción 3.2. Nutrientes y sus fuentes 3.2.1. Aire 3.2.2. Agua 3.2.3. Suelo 3.2.4. Solución Nutritiva 3.3. Minerales, macro y micronutrientes 3.4 Niveles individuales de los minerales 3.5. Interacción de iones 3.6. Ejemplos de soluciones nutritivas 3.7. Fuentes Minerales 3.8. Variación respecto a los nutrientes en fase de crecimiento y floración 3.9 Clima, solución nutritiva y absorción de nutrientes 3.10 El Ph y la absorción de nutrientes 3.11 El Agua y su contenido de Calcio, Magnesio y Carbonatos 3.12 Necesidades mostradas por los diferentes cultivos 3.13 El análisis foliar como herramienta para el logro de una buena producción 3.14 Bibliografía

Capitulo 4 Forraje verde hidropónico

4.1. 4.2. 4.3. 4.4. 4.5. 4.6. 4.7. 4.8. 4.9. 4.10

Introducción Instalaciones utilizadas para la producción de FVH Granos normalmente utilizados para la producción de FVH Pasos empleados en la producción de forraje verde hidropónico Ventajas que presenta el uso de FVH Características nutricionales Resultados obtenidos en la alimentación de animales Producción por área determinada Manejo y consumo de agua Bibliografía

Capitulo 5 Tomate 5.1. 5.2. 5.3. 5.4. 5.5. Introducción Algunos datos sobre el cultivo de tomate en México Variedades Sistemas hidropónicos para el cultivo de tomate Labores que se realizan para el cultivo de tomate hidropónico en bolsa 5.5.1. Selección del sustrato y variedad 5.5.2. Siembra 5.5.3. Llenado de bolsas 5.5.4. Proyecto de plantación 5.5.5. Trasplante 5.5.6. Riego y Nutrición 5.5.7. Eliminación de Chupones 5.5.8. Poda 5.5.9. Entutorado

5.5.10. Polinización 5.5.11. Cosecha 5.5.12. Fin del cultivo 5.6 Sustratos y resultados 5.6.1. Variedad Gabriela en arena, gransón y diferentes mezclas 5.6.2. Variedad Lorena F1 en arena, leonardita, perlita, y rockwool 5.6.3. Variedades Dobito y Caruso en pumita, perlita, turba ligera y rockwool y Mezclas 5.7. Plagas y enfermedades 5.7.1 Plagas 5.7.1.1. Mosquita blanca 5.7.1.2. Araña roja 5.7.1.3. Pulgones 5.7.1.4. Minador del tomate 5.7.2 Enfermedades 5.7.2.1. Marchitamiento 5.7.2.2. Cladosporosis 5.7.2.3. Virosis 5.8. Insecticidas Naturales 5.9. Bibliografía Capitulo 6 Chiles y pimiento 6.1 Introducción Tabla. Datos aportados por el INEGI sobre el cultivo de chile en México 6.2. Variedades 6.2.1. Chile Jalapeño 6.2.2. Pimiento morrón 6.3. Sistemas hidropónicos para el cultivo de chile y pimiento morrón 6.4. Labores que se realizan para el cultivo hidropónico de chile y pimiento morrón 6.4.1. Selección del sustrato, contenedor y variedad. 6.4.2. Siembra 6.4.3. Preparación de las bolsas 6.4.4. Proyecto de plantación 6.4.5. Trasplante 6.4.6. Riego y nutrición 6.4.7. Poda y entutorado 6.4.8. Cosecha 6.4.9. Fin del cultivo 6.5. Bibliografía Capitulo 7 Lechuga 7.1. 7.2. 7.3. 7.4. 7.5. 7.6. Introducción Variedades Sistemas hidropónicos para el cultivo de lechugas Labores que se utilizan para el cultivo hidropónico de lechuga Plagas y enfermedades Bibliografía

Capitulo 8 Fresas 8.1. 8.2. 8.3. 8.4. 8.5. 8.6. 8.7. Introducción Algunos Sistemas para el cultivo de fresa Ventajas y Desventajas para el cultivo de fresa por Hidroponía Sustratos Solución Nutritiva Algunas experiencias obtenidas en el cultivo de fresa Bibliografía

Capitulo 9 Resumen de algunas Investigaciones realizadas 9.1. Introducción 9.2. Primera etapa 9.3. Segunda etapa 9.4. Datos evaluados e investigados sobre la producción de Forraje verde hidropónico 9.5. Hortalizas 9.7. Resultados obtenidos con la disolución 5 9.8. Disolución 2 9.9. Conclusiones 9.10. Bibliografía

Capítulo 1 Generalidades

1.1. Introducción La agricultura es la actividad más importante de una región; sin ella las necesidades más elementales del ser humano resultan difíciles de llenar. Por lo tanto, la biotecnología es fundamental y la más antigua que el hombre empleó. Si observamos la economía a nivel mundial, podemos constatar que las más fuertes biotecnologías pertenecen a países con una agricultura productiva y con gran capacidad de comercializar sus excedentes ya sea en fresco o industrializados. México cuenta con una gran diversidad de climas; sin embargo, la estacionalidad marca la recolección de la cosecha. Así vemos fluctuar los precios de los productos perecederos con un patrón que se repite año con año, consecuencia de la oferta y la demanda. Debido a esta situación, resulta atractivo, económicamente hablando, implementar el uso de cultivos protegidos que permitan al agricultor ofrecer sus productos en la época en que disminuya la oferta. La poca precipitación anual en una buena parte del territorio nacional obliga a utilizar sistemas de cultivo en donde el gasto de agua sea mínimo y la producción se dé en el ámbito competitivo. Una de las ventajas de emplear el sistema de cultivo hidropónico es precisamente esta, puesto que cuenta con un alto grado de eficiencia en el uso de agua, ya que se reducen las pérdidas por evaporación y se evita la percolación, además de que es poco el terreno que debe de recibir el riego, pues las raíces no necesitan crecer en exceso para buscar sus nutrientes (llegan directamente a la raíz en las cantidades necesarias para el óptimo desarrollo de la planta, ya que se encuentran regularmente en un contenedor). La escasez de suelo apto para la agricultura limita en gran medida la producción agrícola del país. Este factor hace de la hidroponia un sistema ideal porque no utiliza suelos. Debido a esto se le conoce como sistema de cultivo sin suelo. La planta requiere de poco espacio para su desarrollo. Las raíces no alcanzan gran tamaño y el follaje se hace crecer hacia arriba, con el fin de que el espacio y la energía luminosa se aprovechen al máximo. Por todos estos factores, la hidroponia es una alternativa de producción para nuestro campo, pues un porcentaje muy grande del país cuenta con una precipitación pluvial muy baja y muchos suelos se encuentran erosionados y resultan poco aptos para la agricultura. El sistema de cultivo hidropónico es altamente productivo; sin embargo, esta tecnología exige experiencia sobre el cuidado de plantas. Este conocimiento marca la diferencia entre el éxito o fracaso del productor o incluso de la adopción de la técnica a nivel local. El país líder en el mundo, en el uso de hidroponia, es Holanda. Su éxito se debió a que los productores hortícolas que utilizaban el suelo para producir en sus invernaderos contaban con mercado para sus productos y la destreza para producirlos. En Estados Unidos –decimosexto lugar– existen muchas empresas que desarrollaron las herramientas e insumos para el uso de esta técnica y se dedican a su fabricación y montaje, que venden –muchas veces ofreciendo falsas expectativas– sin enfatizar en la necesidad del conocimiento de las plantas, su nutrición, plagas y enfermedades. “El sistema hidropónico, esperanza para Latinoamérica” es el título del curso-taller que se ofreció en Perú en 1996, auspiciado por la FAO (Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe) y el IDRC del Canadá (Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo). Tuvo como sede la Universidad Agraria

La Molina, que mereció recursos económicos y el aliento de los dirigentes de ambas organizaciones. Además, en las memorias de dicha actividad académica manifiestan en primer lugar el destacado papel de los investigadores del centro de investigación y la esperanza de las organizaciones antes mencionadas en que las técnicas hidropónicas aplicadas a nivel popular o empresarial representen una opción complementaria útil en la producción de diversos alimentos de alta calidad, inocuos a la salud y apropiados para su comercialización. 1.2. Origen de la hidroponia La curiosidad del ser humano lo llevó a investigar cómo se alimentan las plantas. Sus descubrimientos fueron resultado de su gran capacidad de observación y paciencia. Muchos hombres de ciencia han abierto la brecha. Por ejemplo, en 1600, Jan van Helmont, originario de Bélgica, sembró un sauce que pesaba 2.27 kilos; después de cinco años de cuidarlo y regarlo alcanzó un peso de 72.64 kilos y solo consumió 56.75 gramos del material a su disposición en todo este tiempo; es decir, a lo largo de todo un año únicamente tomó de la tierra en donde lo sembró, dos cucharaditas cafeteras de alimento; sin embargo, el investigador no consideró que este árbol también requiere dióxido de carbono y oxígeno del aire. De cualquier forma, su experiencia fue trascendental para el conocimiento nutricional de las plantas (Rodríguez, 1999). El proceso para identificar el tipo de sustancias que las plantas extraían de la tierra en solución acuosa comenzó hace más e 300 años, puesto que Woodward (1699, citado por Jones, 1982) experimentó disolviendo en agua-suelo, y aquellas plantas en las que se utilizó más cantidad fueron las que se desarrollaron de mejor manera. El proceso de investigación fue lento y en él intervinieron, hacia 1860, de manera muy importante los alemanes Pfeffer, Sachs y Knop, quienes reconocieron la dificultad de determinar los elementos esenciales para el desarrollo de las plantas en un medio tan complejo como es el suelo, por lo que utilizaron soluciones nutritivas de composición química conocida y preparadas por ellos mismos en donde cultivaron plantas. Así se fueron precisando muchos de los elementos e incluso cantidades óptimas a utilizar. A medida que el tiempo transcurría, este tipo de investigaciones avanzó al implementar nuevas técnicas analíticas y procedimientos de purificación de agua y compuestos químicos; inclusive se llega a descubrir que existen elementos esenciales para la vida de una planta que se requieren en pequeñísimas cantidades, de tal manera que pueden ser cubiertas por la cantidad del elemento presente en la semilla. Para que la investigación fuera más confiable se experimentó en una segunda y tercera generación de plantas crecidas en soluciones preparadas con la ausencia total del elemento a estudiar (Brown y otros, 1987). 1.3. Cultivos sin suelo Las técnicas de cultivo aplicadas a la producción vegetal han experimentado cambios rápidos y notables durante las últimas décadas. Además de estos cambios tecnológicos, se observa una sustitución gradual de los cultivos tradicionales en el suelo por el cultivo sin suelo; la principal razón es la existencia de factores limitantes para la continuidad de los cultivos intensivos en el suelo natural, sobre todo salinización, enfermedades y agotamiento de los suelos agrícolas. Por otra parte, el cultivo de plantas en un sustrato permite un buen control del medio ambiente radicular, en particular de los aspectos relacionados con el suministro de agua y nutrientes, lo que facilita una fuerte intensificación del cultivo. Se entiende por cultivo sin suelo aquel en el que la planta desarrolla su sistema radicular en un medio sólido o líquido y confinado a un espacio limitado y aislado, fuera del suelo. Desde un punto de vista práctico, los cultivos sin suelo suelen clasificarse en: • • Cultivos hidropónicos: aquellos que se realizan por adición de nutrientes en agua o sobre materiales inertes. Cultivos en sustrato: se efectúan sobre materiales químicamente activos (Abad, 1995).

1.4. Principales avances en el desarrollo de la hidroponia En 1930, en la Universidad de California, Gericke llevó toda una serie de conocimientos del laboratorio a la producción a escala comercial de rábanos, papas, zanahorias, etcétera; a este sistema de cultivo lo denominó con la palabra hydroponics, derivadas de las griegas “hydro”-“agua” y “ponos”-“labor”. La técnica se probó con éxito durante la II Guerra Mundial: con este sistema se alimentó con frutas y verduras frescas al ejército norteamericano (Wilcox, 1982). La Sociedad Internacional de Cultivo sin Suelo (ISOSC), con sede en Holanda, fue fundada en 1955 por un pequeño grupo de científicos. En los primeros años fueron incomprendidos por perseguir una causa que se consideraba una curiosidad científica, pero en lo económico-comercial poco útil e irrelevante. La primera experiencia comercial significativa ocurrió hasta la mitad de la década de 1960 en Canadá –Columbia Británica–, donde existía una sólida industria de invernaderos de vidrio. Este país, el principal productor de tomate, llegó a sufrir grandes pérdidas ocasionadas por enfermedades de suelo y nematodos. La única opción para sobrevivir fue evitar los suelos, aplicando el sistema de cultivos por hidroponia. El sustrato utilizado fue el aserrín, que se introdujo en bolsas; el riego común se practicó con el método de goteo. En esta década sobresale el desarrollo de plásticos y fertilizantes quelatados de hierro. También se incrementó el interés en la investigación y desarrollo de sistemas hidropónicos; el área comercial destinada a los cultivos hidropónicos también experimentó un pequeño pero significativo aumento gradual. En la década de los setenta, aumentar los rendimientos por unidad de superficie fue una necesidad imperante, puesto que los incrementos en el costo del petróleo a nivel mundial elevaron los gastos de producción en la industria de invernaderos, en rápida expansión en Europa; por ello, los productores e investigadores visualizaron la hidroponia como un medio para mejorar la producción. En esta década, el cultivo en arena y otros sistemas fueron muy utilizados. En Estados Unidos se desarrollaron el sistema NFT (Nutrient Film Technique) y el medio de crecimiento denominado “lana de roca”. En el contexto mundial, el área hidropónica en aquel tiempo ocupaba alrededor de 300 hectáreas (740 acres). 1980 marca la década del cambio liderado por Holanda, país que descubrió que la esterilización de los suelos con bromuro de metilo se traducía en niveles más significativos de bromuro de metilo en las aguas subterráneas, por lo que se prohibió progresivamente. Así llega al uso de la técnica de la hidroponia, donde el sustrato más utilizado fue lana de roca alimentada con riego por goteo. Después de los evidentes éxitos en Holanda, se expande con rapidez la producción hidropónica comercial en muchos países. Los sistemas difieren mucho en cada lugar. La hidroponia ahora transita de una “curiosidad científica” a una significativa técnica agrícola, especialmente en segmentos de flor cortada y hortalizas. De 1990 en adelante, algunos países incrementan este sistema, por ejemplo España. Ahora se usan muchos sustratos y mezclas de ellos. En América Latina funcionan muchos programas de interés social: Colombia, Perú, Costa Rica, Cuba, Chile, Nicaragua y México. Han aparecido también un número de versiones modificadas de técnicas ya existentes. Los equipos de riego y de control y las técnicas progresan mucho y se adecuan al poder adquisitivo del productor. La importancia del cultivo sin suelo aumenta cada vez más. El área total mundial utilizada en la producción de cultivos hidropónicos está estimada en alrededor de 12,000 hectáreas (30,000 acres). Solamente la producción anual de hortalizas esta cercana a la cifra de tres millones de toneladas. El sistema también funciona como una buena herramienta para resolver un amplio rango de problemas: tratamientos que reducen la contaminación del suelo y del agua subterránea, y manipulación de los niveles de nutrientes no deseados en el producto. 1.5. Factores que determinan el uso de la hidroponia La hidroponia ofrece grandes beneficios donde el agua es un factor limitante, ya que la planta crece en un contenedor en donde se le provee de solución nutritiva y agua, y de esta se aplica la cantidad suficiente para

que el material de sostén permanezca húmedo, y como las raíces requieren de poco crecimiento porque no necesitan extenderse para buscar su nutrimento, el sustrato que se requiere es muy poco. El máximo gasto de agua es el que la planta ejerce para sus funciones, incluida en ellas la transpiración, por tanto los requerimientos son mínimos. Existen sistemas de riego controlado en donde la recirculación pudiera resultar muy importante, como el caso del cultivo de forraje verde hidropónico que utiliza charolas como contenedores y riego por periodos cortos a lo largo del día. Con este sistema se logra la producción de un kilo de forraje utilizando dos litros de agua (Rodríguez y cols., 1996). Conviene la aplicación de la hidroponia en ciertos climas. Por ejemplo, en regiones con largas épocas con temperaturas muy bajas y pocas horas de luz, el uso de la hidroponia incrementa la producción por superficie y baja los costos por productividad, porque las plantas requieren menos espacio (Glass, 1996). También hay regiones con mucha luz donde influyen, aparte de la escasez de agua, la estacionalidad de las cosechas. Esta situación propicia mayor oferta de productos en épocas bien definidas y el agricultor solamente la obtiene una vez al año. En cambio, si se utilizan técnicas de alta productividad, como la hidroponia, que propicien el uso de poca agua y el auge de la producción en el tiempo en que los productos alcanzan su máximo precio en la zona, se incrementarán las ganancias y se realizarán al menos dos cosechas anuales (Rodríguez y cols., 2000). El uso del sistema hidropónico se recomienda para productores que cuenten con poco espacio para cultivar, ya que sus resultados por unidad de superficie son altos. También conviene su aplicación en regiones donde el suelo no es propicio para la agricultura, porque el uso de contenedores y sustratos elimina su uso sin menoscabo de la productividad (Rodríguez, 1996). 1.6. Algunos lugares donde se utiliza la hidroponia De acuerdo a la Sociedad Internacional de Cultivo sin Suelo (ISOSC), hasta 1996 el área total mundial destinada a la producción hidropónica llegaba a las 12,000 Ha; se estimó que para el año 2000 sumaría unas 25,000 Ha. Estos datos demuestran que continúa en aumento la importancia del cultivo sin suelo. En 1996, Japón ocupaba el cuarto lugar con 760 Ha de cultivos hidropónicos y en el año 2000 quizá le corresponde el segundo lugar con 1,885 Ha.

En el cuadro 1.1 se presenta la lista dada a conocer en 1996 por la Sociedad Internacional de Cultivos sin Suelo.

Cuadro 1.1 Área hidropónica estimada por países. Hectáreas 1. Holanda 3,667 2. España 1,000 3. Francia 1,000 4. Japón 763 5. Israel 650 6. Bélgica 600 7. Alemania 560 8. Reino Unido 460 9. Canada 450 10. Sudáfrica 420 11. Finlandia 370 12. Australia 300 13. Corea 274 14. Nueva Zelanda 200 15. Italia 190 16. Estados Unidos 150 17. Suiza 42 18. Escandinavia 40 19. Taiwan 35 20. Grecia 33 21. Irlanda 30 22. Sudamérica 30 23. Singapur 30 24. China 25 25. Bulgaria 20 26. Rusia 20 27. Polonia 15 28. México 15 29. Armenia 10 Se consideran en total 12,000 Se estiman otras 200 hectáreas en otros países País

Acres 9,057 2,470 2,470 1,885 1,600 1,480 1,380 1,140 1,110 1,040 913 741 677 494 469 370 102 99 86 82 74 74 74 62 50 50 40 40 25 30,000

Holanda aparece como líder tanto en producción como en investigación y desarrollo de la hidroponia en las últimas décadas. Ellos ya eran productores de suelo y tenían el mercado para sus productos y la destreza para producirlos; únicamente optimizaron su producción con el manejo hidropónico, convirtiéndolo en realidad, apoyados por gente calificada con un conocimiento real del sistema. Existen regiones muy áridas en el mundo en donde la hidroponia es un sistema de producción agrícola empleado con éxito: Israel, Baja California (México) y Arizona (EEUU). En Japón combinan hidroponia con acuacultura. En este último país el principal problema lo representa el espacio. Con este tipo de cultivo de alto rendimiento se produce más utilizando poco terreno. La experimentación en dicho país, a finales de los ochenta y principios de los noventa, sobre la unión de la cría de peces con la de plantas fue muy productiva: existe un registro de más de 400 publicaciones con arbitraje dadas a conocer en una sola fuente de datos (Agrícola, 1994). Canadá, país de invierno largo y riguroso, la utiliza como cultivo protegido de alto rendimiento, proporcionando de esta manera el agua los nutrientes, luz y temperatura que los cultivos necesitan para su óptimo desarrollo. En Canadá también se aplica esta tecnología a nivel casero; así obtienen sus alimentos y evitan la depresión que produce la falta de luz por periodos largos (Glass, 1996). Cuadro 1.2 Ventajas de la hidroponia frente al cultivo tradicional Prácticas de Cultivo Tradicional Hidropónico Espacio por planta El espacio por planta es el resultado Es posible una mayor densidad de

de los nutrientes que puede proveer el suelo y las necesidades del cultivo en cuanto a cantidad de luz Calidad en la nutrición vegetal Depende de los nutrimentos presentes en el terreno y el pH que éste mantenga

Control de malas hierbas

Riego, utilización del agua

Fertilización

Calidad sanitaria

Calidad en los frutos

Siempre se requiere invertir en mano de obra o plásticos para evitar el nacimiento de vegetación indeseable El uso del agua es ineficiente ya que se presenta percolación y una alta evaporación en la superficie del suelo; cabe aclarar que para evitar esto último se pueden utilizar plásticos de uso agrícola, con el consiguiente gasto. En la mayoría de los métodos de fertilización se utilizan grandes cantidades y la distribución de los mismos no se realiza de acuerdo a los requerimientos que la planta presenta a lo largo de su desarrollo, por tal motivo la carencia o exceso de los mismos influye negativamente en el desarrollo de los cultivos y en el medio ambiente Los restos orgánicos que se emplean con frecuencia como fertilizantes, o incluso los desechos del cultivo trabajado con anterioridad, provocan el crecimiento de muchos microorganismos algunos dañinos para la salud de quienes consumen el fruto. Las deficiencias que pueden presentar los suelos en calcio y potasio dan lugar a frutos blandos con pocas posibilidades de conservación y menor valor nutritivo en general.

población por unidad de superficie, ya que ésta sólo se ve influenciada por los requerimientos de luz que presente el cultivo Existen más probabilidades de lograr una buena alimentación, puesto que, en la solución nutritiva se pueden adicionar todos los nutrientes y en la cantidad que el cultivo los requiera además de controlar el pH de manera muy precisa. No se presenta el nacimiento de material vegetativo no deseado Existe un alto grado de eficiencia en el gasto de agua, reduciendo pérdidas por percolación y evaporación, y la superficie a humedecer es mucho menor que en el cultivo tradicional, por lo que el ahorro del vital líquido es grande. Se utilizan en pequeñas cantidades y se añaden regularmente disueltas en el agua de riego que diariamente se proporciona al cultivo y se dosifican de acuerdo con desarrollo y requerimientos del mismo.

El sistema de cultivo permite eficientar su limpieza y por lo tanto minimizar la presencia de microorganismos en los frutos producidos por este medio

Fruto firme que permite una mejor conservación y alto valor nutritivo

Fuente: Resh 1997 1.7. Comparación de la hidroponia frente a los cultivos tradicionales La hidroponia puede aplicarse en pequeños espacios de terreno; bien programada, su producción puede proveer de productos hortícolas a una familia a lo largo del año. Basta el patio de la propia casa, o incluso en algunos países, las azoteas. Se practica en las áreas urbanas como agricultura popular donde la familia pone al alcance de sus miembros productos de inmejorable calidad. Funciona como terapia ocupacional, además de unir a la familia en una actividad agradable y sencilla.

1.8. Fertirrigación El sistema de fertirrigación ofrece una fertilización racional, tanto en los cultivos desarrollados con sustratos como en los que usan suelos. Su mayor ventaja es poder llevar a cabo el riego localizado y la posibilidad de adicionar las sustancias alimenticias de acuerdo con los requerimientos y etapa que atraviesa el cultivo. Por

tanto, el sistema de fertirrigación, hoy por hoy, resulta el método más racional para realizar una fertilización optimizada (Cadahía, 1991). 1.9. Acuaponia Hidroponia y acuacultura se unen y complementan en un sistema conocido como acuaponia: el agua del estanque donde se cultivan los peces es aprovechada como solución nutritiva en el desarrollo de cultivos hidropónicos; luego se vierte de nuevo al depósito de agua inicial, lista para disolver los desechos de los peces y rica en oxígeno. Así, ambos sistemas se benefician. 1.10. Sustratos El termino sustrato se aplica en horticultura a todo material distinto del suelo, natural o sintética, mineral u orgánico, que colocado en un contenedor en forma pura o mezclado permite el anclaje del sistema radicular. El sustrato desempeña, por tanto, un papel de soporte para la planta. Puede intervenir (material químicamente activo) o no (material inerte) en el proceso de nutrición (Abad, 1995).

Capítulo 2 Sustratos

2.1. Introducción Las técnicas aplicadas en la producción vegetal han experimentado cambios rápidos y notables durante las últimas décadas. A estos cambios tecnológicos se suma una sustitución gradual de los cultivos tradicionales en el suelo por el cultivo sin suelo. La principal razón de este relevo la originan factores limitantes para la continuidad de los cultivos intensivos en el suelo natural, particularmente salinización, enfermedades y agotamiento de los suelos agrícolas. Por otro lado, el cultivo de las plantas con base en un sustrato permite un control más efectivo del medio ambiente de la radícula, sobre todo en los aspectos relacionados con el suministro de agua y nutrientes. De esta manera se intensifica el cultivo (Abad, 1995) y por lo tanto aumenta la producción por área cultivada. Es obvio que utilizar materiales diferentes al suelo como soporte para albergar a la raíz se basa en los conceptos de hidroponia, aunque la utilización de estas técnicas sea tan antigua casi como la propia horticultura, tomando como ejemplo los jardines colgantes de Babilonia, aunque su uso actual se popularizó hasta finales del siglo XX como consecuencia de los avances en nutrición vegetal. Los sustratos pueden tener algunas de las propiedades presentes en el suelo, como pudiera ser la capacidad de cambio, y por esto se les conoce como sustratos activos, ya que tienen la capacidad de interaccionar con la solución nutritiva modificando la composición y las propiedades de esta. Por el contrario, existen otro tipo de sustratos que no cuentan con la capacidad antes señalada y que por lo tanto no alteran la naturaleza de la solución nutritiva. El medio en que se desarrolla el sistema radicular de la planta determina la productividad y la calidad de los frutos obtenidos, puesto que de este depende la mayor o menor disponibilidad de agua y oxígeno que la planta utiliza para realizar sus funciones vitales. Afortunadamente, en casi todo lugar existe un sustrato o sustratos naturales que solos o mezclados sirven para obtener altos rendimientos a bajo costo. Desde los inicios mismos de la hidroponia como disciplina científica, allá por el año 1860, se comprendió la importancia de contar en el sistema con la presencia de un sustrato sólido que además de proveer el sostén mecánico para las raíces de las plantas (Sutcliffe y Baker, 1979) facilitara la movilización y distribución del aire del agua y de la solución nutritiva (Penningsfeld y Kurzmann, 1983), con lo cual se logra una relación aire-agua más favorable en el espacio radical (Sutcliffe y Baker, 1979). Para cumplir con estas funciones conviene que el sustrato sea relativamente liviano, presente cierto grado de porosidad, tamaño apropiado, ausencia de bordes cortantes y que sea químicamente inerte (Resh, 1988). Algunos de los sustratos sólidos más utilizados en el cultivo hidropónico son la arena de río, arena de mar, grava, vidrio molido, ladrillo triturado, fibra de coco, aserrín, vermiculita, perlita, fibra de roca y materiales plásticos (Penningsfeld y Kurzmann, 1983). 2.2. Propiedades de los sustratos Las propiedades físicas, físico-químicas y biológicas de un sustrato o mezclas de sustratos deben determinarse para su manejo posterior; por ejemplo, duración del riego y horario del mismo. Una vez que el sustrato está en uso, no es posible cambiar las propiedades físicas, mientras que las químicas sí se pueden modificar con cierta facilidad.

2.2.1. Propiedades físicas La caracterización física de los sustratos estudia la distribución volumétrica del material sólido, el aire y el agua, determinando en volumen el espacio poroso total del medio de cultivo desocupado, es decir que en él no se encuentran situadas partículas de origen mineral u orgánico. Dicho espacio poroso se divide en poros pequeños, denominados capilares, que retienen el agua, y los llamados macroporos, que permanecen vacíos después de que el sustrato ha drenado el agua y que de esta manera permiten la aireación. El agua total disponible de un sustrato es el volumen de agua retenida a la tensión de 100 cm de c.a. y se divide en: a) agua de reserva; y, b) agua fácilmente disponible. La primera se define como el porcentaje en volumen que libera un sustrato al pasar de 50 a 100 cm de c.a. El nivel óptimo se sitúa del 4 al 10%. La segunda varía del 20% al 30% y es la diferencia entre el volumen del agua retenida por el sustrato después de haber sido saturado y dejado drenar a 10 cm de tensión métrica, y el volumen de agua contenido en dicho sustrato a una succión de 50 cm de c.a.; su comportamiento en cuanto a una baja retención de agua puede deberse a que su porosidad total sea reducida, lo que puede tener relación con el tamaño de los poros: si estos son grandes el agua no es retenida y se pierde por gravedad, si son muy pequeños la planta no tiene capacidad para extraer el agua antes de marchitarse (Abad, 1996). 2.2.1.1. Capacidad de aireación El nivel de la capacidad de aireación óptimo varía entre un 20% y un 30%; se define como la proporción del volumen del medio de cultivo que contiene aire después de que dicho medio ha sido saturado con agua y ha terminado de drenar, regularmente a 10 cm de tensión. 2.2.1.2. Tamaño de las partículas El tamaño de las partículas se relaciona directamente con el de los poros; esto determina el balance entre el contenido de agua y aire del sustrato; por tanto, el tamaño de las partículas afecta la disponibilidad de oxígeno y agua para las raíces de la planta; de ello depende, en parte, el crecimiento y la producción de la misma. El mejor sustrato resulta del material de textura gruesa a media, con una distribución del tamaño de los poros entre 30 y 300 milimicras, equivalente a una distribución del tamaño de las partículas entre 0.25 y 2.5 mm. 2.2.1.3. Densidad aparente No debe superar los 0.4 g/cm3 bajo condiciones de cultivo protegido y se define como la masa seca del material sólido por unidad de volumen aparente del medio húmedo. Esto significa que incluye el espacio poroso entre las partículas (Abad, 1996). 2.2.2. Propiedades químicas Las propiedades químicas caracterizan las transferencias de materiales entre el sustrato y la solución; el mecanismo de intercambio de cationes se da entre los cationes absorbidos sobre las superficies cargadas y los cationes de la solución regulan en gran medida la disposición de nutrientes requeridos por la planta (Cepeda, 1991). 2.2.2.1. Capacidad de intercambio de cationes (CIC) Es la suma de cationes cambiables que pueden ser absorbidos por unidad de volumen o peso del sustrato y que por lo tanto están usualmente disponibles para la planta. Cabe aclarar que estos cationes quedan retenidos de esta manera frente al efecto lixiviante del agua. El valor óptimo de la capacidad de intercambio de cationes se relaciona con la frecuencia de la fertirrigación, puesto que si esta se aplica de manera permanente, la CIC no representa ninguna ventaja y conviene utilizar sustratos con muy baja o nula capacidad de intercambio catiónico; si se aplica de manera

intermitente, el uso de sustratos con moderada o elevada capacidad de intercambio catiónico es importante y se recomienda mayor a 20 m.e. por 100 gramos. 2.2.2.2. pH El pH es un factor de vital importancia en el desarrollo de las plantas, ya que la solución nutritiva con que se alimentan es básicamente agua, compuesta de hidrógenos (H+) y oxhidrilos (–OH), que unidos la forman (H–OH o H2O); sin embargo, existe una concentración constante de iones hidrógeno y oxígeno en libertad, denominada constante de ionización del agua (Kw = 1×10–14), de ahí que si no existe influencia de otros iones, el pH del medio sea neutro y su valor sea 7, resultado de una concentración de iones hidrógeno y oxhidrilos igual a 1×10–7. Cuando esta cantidad varía debido a la captura de iones hidrógeno por algunos aniones presentes en el medio, el pH es básico, es decir mayor de siete; si por el contrario la cantidad varía por la captura de iones oxhidrilo por algunos cationes, el medio será ácido. Existe un rango entre 5.5 y 6.8 óptimo para el crecimiento de la mayoría de los cultivos, pues en este rango tanto aniones como cationes están disponibles para la planta en cantidades adecuadas. 2.2.2.3. Relación carbono nitrógeno (C/N) Esta relación se usa frecuentemente como un índice del origen de la materia orgánica, de su estabilidad y madurez. Una relación menor o igual a cuarenta se considera óptima para el cultivo en sustrato, ya que indica que el material orgánico se encuentra estable y maduro; por lo tanto, tiene la capacidad de albergar en su interior el sistema radicular de una planta con buenos resultados. 2.2.2.4. Disponibilidad de nutrientes En general, los sustratos minerales no se descomponen ni química ni biológicamente, y desde un punto de vista práctico se les puede considerar desprovistos de nutrientes. Como experiencia personal se puede comentar que una mezcla de arena y granzón (1 Kg en un recipiente de poliestireno) se utilizó para albergar una plántula de fresa. El trasplante se aplicó el dos de marzo y hasta el catorce de agosto le fue administrada solo agua; se observó el tamaño de las hojas pequeñas en comparación con plántulas fertirrigadas y mientras que estas ya produjeron plantas hijas, la primera solo había logrado subsistir; sin embargo, no se aprecian síntomas de deficiencia severos. Cabe una aclaración: en el mes de junio, en Chihuahua cayeron algunas precipitaciones pluviales acompañadas de fuertes descargas eléctricas; como todos sabemos, el nitrógeno existente en la atmósfera (78%) y el oxígeno (20%) pueden reaccionar para producir nitratos en pequeñas proporciones (Rodríguez, 2000). En los sustratos minerales se pueden determinar los nutrientes asimilables en la disolución del sustrato con el fin de planear la fertirrigación correcta y después se compara la disolución nutritiva del riego con la del sustrato y se complementa la información con análisis foliares. 2.2.2.5. Salinidad Salinidad: cantidad de sales solubles presentes en la disolución del sustrato. La salinidad puede incrementarse a niveles no adecuados cuando las sales disueltas en el agua de riego o en la solución de fertirrigación superan a las necesidades de absorción de la planta y a las pérdidas por lixiviación. En los cultivos hidropónicos, además de la fertirrigación, se utilizan los riegos de agua sola para evitar la acumulación de sales, tan frecuentes en el cultivo tradicional cuando es fertilizado en exceso. 2.3. Elección de un sustrato No existe un sustrato que reúna todas las características deseables. El mejor medio de cultivo ante la versatilidad de los mismos puede solucionarse según varios criterios: disponibilidad, finalidad de la

producción, costo y experiencia en su utilización. El Programa de Vinculación, Investigación y Validación Tecnológica en Hidroponia de la Facultad de Ciencias Químicas demostró que una mezcla de arena de río y granzón es el sustrato con mayor productividad y más bajo costo, en comparación con otros nueve, de los diez sustratos probados en cultivo de tomate (Rodríguez y cols., 2000). El factor más importante en la elección de un material como sustrato es la ausencia de sustancias que sean tóxicas para la planta, tales como ácidos alifáticos de cadena corta, compuestos fenólicos, salinidad elevada. Dentro de las herramientas con que se cuenta en la actualidad están los bioensayos de germinación. 2.3.1. Bioensayos de germinación Una técnica muy viable para evaluar la calidad de los sustratos la constituyen los bioensayos de germinación de semillas, que son de gran utilidad en la caracterización de los materiales; ello se debe a la existencia de una relación fuerte entre los resultados obtenidos en estas pruebas y la potencialidad de los materiales para ser utilizados como sustratos, ya que los materiales que presentan propiedades físicas o físico-químicas poco favorables para el crecimiento vegetal inhiben o retrasan la germinación de las semillas y provocan una reducción en el crecimiento de las raíces (Abad, 1995). La metodología a seguir es la siguiente: se utilizan semillas que se caracterizan por su rápida germinación y desarrollo posterior, como las de lechuga, rábanos y berros; estas se colocan sobre el sustrato que previamente se ha humedecido hasta saturación y se evalua el proceso de germinación tomando en consideración el número de semillas germinadas, la longitud de radícula y el índice de germinación (este último se obtiene multiplicando el porcentaje de semillas germinadas por la longitud media de la radícula); los valores antes mencionados se comparan con los del material que se ha elegido como sustrato-control. 2.4. Diferentes tipos de sustratos Los sustratos son muchos y muy variados, orgánicos e inorgánicos. De acuerdo con los datos proporcionados por la Sociedad Internacional de Cultivos sin Suelo (ISOSC) el porcentaje en que se utilizan cada uno de ellos se muestra en el cuadro 2.1. Cuadro 2.1. Porcentaje estimado del uso de los diferentes sustratos Sistema Lana de roca Otros inorgánicos Sustratos orgánicos NFT Cultivo en agua Técnicas en grava Total Porcentaje 57 % 22 % 12 % 5% 3% 1% 100 %

2.4.1. Sustratos inorgánicos La hidroponia utiliza con más frecuencia los sustratos inorgánicos: la lana de roca, la perlita, el granzón y la arena. 2.4.1.1. Lana de roca Básicamente es un silicato de aluminio que además contiene algo de calcio y magnesio en poca cantidad y en menor proporción manganeso y fierro. Medio manufacturado por fusión de la roca. Después es hilado en fibras y usualmente presentado en bloques y planchas.

Su principal característica: contiene muchos espacios vacíos, usualmente 97%. Esto le permite sostener niveles muy altos de agua disponible y también un buen contenido de aire. El 57% del área hidropónica total utiliza este tipo de sustrato. La lana de roca también es usada con frecuencia como pequeños bloques iniciadores para ser transplantados en otros sustratos o en sistemas basados en agua. Se desarrolló en Dinamarca en 1969; ahora lo producen aproximadamente veinte fábricas alrededor del mundo. Es el principal medio usado donde existe una fábrica cerca. Resulta costoso transportarlo de un lugar a otro, por su volumen; por lo tanto, su importación presenta dificultades cuando se compite localmente con medios disponibles más baratos. Se prepara a partir de una mezcla de rocas basálticas, piedra caliza y carbón de coque en relación de 3-1-1 y se funde a 1,600ºC, aunque el material de partida utilizado a veces puede ser la escoria de los altos hornos. La masa fundida se lanza sobre unas ruedas que giran a gran velocidad y se forman las fibras de alrededor de unos 0.005 mm de grueso y son enfriadas por una corriente de aire; las fibras se comprimen en bloques o planchas de diferentes tamaños; para formarlos y obtener más estabilidad se utilizan resinas que unen de mejor manera a las fibras y dentro de las que comúnmente se utilizan están las de urea- formaldehído y fenólicas. Dentro de las características que presenta la lana de roca están su baja densidad aparente menor a 0.1 g/cm3, una alta capacidad de retención de agua fácilmente disponible mayor al 48 por ciento (se relaciona con el espesor y forma de la plancha) y una alta capacidad de aireación mayor al 35 por ciento, todo esto producto de una alta porosidad que supera al 95por ciento; este material, por lo tanto, no retiene prácticamente agua de reserva de difícil disponibilidad que en condiciones adversas atenúan las deficiencias de agua. Desde el punto de vista químico, su capacidad de intercambio iónico y regulador de pH son prácticamente nulos, lo que implica en el cultivo un perfecto manejo de las condiciones hídricas y de nutrición. A través del tiempo, el cultivo hidropónico utilizando lana de roca ha demostrado ser un sistema seguro, rentable y altamente productivo; por lo tanto, la superficie cultivada utilizando este sustrato se ha extendido en diferentes países dentro de los cuales destaca Canadá, Australia, España, Francia y Holanda, no obstante que su duración es limitada (2-3 años), su resistencia mecánica es baja y la eliminación de residuos presenta problemas ambientales. 2.4.1.2. Arena Las arenas proceden de diferentes fuentes, destacando las de río, que son depósitos de materiales heterogéneos transportados por el agua a partir de la erosión de diferentes materiales de naturaleza silícea con más de un 50% de SiO2 y de otros constituyentes de naturaleza variable que depende de la roca original. Las arenas para uso hidropónico permitirán el óptimo desempeño del cultivo cuando están exentas de limos, arcillas y carbonato cálcico; estos últimos pueden provocar un incremento significativo en el pH del medio, lo que puede originar desórdenes nutricionales que afectan fundamentalmente a los elementos fierro y boro, aparte de que la liberación de calcio y magnesio en exceso, debido a la naturaleza del sustrato, puede desencadenar la precipitación de fosfatos y sulfatos en el contenedor provocando la deficiencia de los mismos (Resh H., 1997), por lo que no deben utilizarse arenas que contengan niveles elevados de carbonato cálcico, lo que se considera cuando estos son superiores a un 10%, esto de acuerdo a la cantidad de iones carbonato y de calcio que pueden estar presentes en la solución y a la constante de producto de solubilidad de los compuestos que intervienen como receptores, lo que provoca la reacción de precipitación de acuerdo a valores tomados de las tablas de constantes de productos de solubilidad; las arenas, en este caso, pueden lavarse utilizando soluciones con ácidos diluidos con lo que los carbonatos forman un compuesto soluble que sale del sistema quedando de esta manera la arena libre de los iones carbonato (Rodríguez, 2000). Su densidad aproximada en g/cm3 es de 1.555; el espacio poroso total alcanza el 45.2%; la porosidad susceptible a ser cubierta por aire en porcentaje por volumen es de alrededor de 6.2, mientras que el espacio para agua fácilmente disponible es de 15.8 (Martínez, 1992).

Sustrato barato y abundante en muchos países. Su uso se difundió a comienzos de los años setenta, especialmente en los EEUU, donde fue desarrollado y utilizado en camas largas y profundas. También se establecieron unidades en varios países desérticos del Medio Oriente. Esta fue la técnica original usada cuando se estableció el Land Pavilion en Epcot Centre de Walt Disney en Florida. En España se utilizan bolsas de arena para el cultivo hidropónico con buenos resultados, al igual que en otros países. La arena de cuarzo puede utilizarse para estos fines, pues la del tipo calcáreo incrementa mucho el pH del medio. En la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua se experimentó con este material (que abunda en la región y se utiliza en la construcción) con resultados satisfactorios en cultivos de tomate, pimiento morrón, chile jalapeño y fresa. Dentro de las ventajas encontradas para el uso de arena como sustrato por el grupo de investigación se encuentra el que este material es prácticamente permanente, puesto que cuenta con una alta resistencia mecánica, además de que es fácil de desinfectar y es abundante en la región. La producción de los cultivos utilizando este sustrato fue abundante y los análisis desarrollados en el producto manifestaron contenidos nutricionales de acuerdo con los mostrados en bibliografía en relación a la media encontrada en cultivos sanos. 2.4.1.3. Perlita La perlita es básicamente un silicato alumínico de origen volcánico con propiedades semejantes a la arena. Llevada a una temperatura aproximada de 1,000ºC se expande hasta 20 veces su volumen inicial, convirtiéndose en un sustrato de color blanco o grisáceo de baja densidad con excelentes propiedades en cuanto a retención de humedad. En la década de los ochenta se fabricó por primera vez en Escocia. La perlita se expande mucho para dar partículas livianas con orificios que retienen el aire. Su uso se ha difundido por varios países, en particular donde se fabrica localmente. También se utiliza con frecuencia para la obtención de plántula. En los últimos años su uso se ha incrementado, en parte por su facilidad de manejo (peso) en comparación a la arena y por sus excelentes resultados, ya que un metro cúbico pesa de 80 a 110 kilogramos. La perlita cuenta con una superficie rugosa, lo que le proporciona una gran área superficial y le permite retener agua en su superficie; como su estructura celular es cerrada, el agua es retenida solo en la superficie o en los poros existentes entre las partículas, lo que permite que con bajas tensiones pueda ser liberada; por lo tanto, las mezclas de materiales con elevada proporción de perlita están usualmente bien aireadas y no retienen cantidades considerables de agua, lo que permite una buena aireación. Su principal ventaja como sustrato es la capacidad que presenta para mantener un perfil de humedad constante a lo largo de la zona radicular, así como su capacidad de aireación; dentro de sus desventajas está su posibilidad de degradarse dentro del ciclo de cultivo, lo que puede provocar que el agua se vaya al fondo, impidiendo la aireación de las raíces y el encharcamiento en la zona antes descrita. 2.4.1.4. Vermiculita Silicato de aluminio con estructura similar a la de la mica. Llevada a una temperatura de más de 1,000ºC para expandirla, alcanza hasta doce veces su volumen. Existen yacimientos en Chihuahua (México). Su uso se recomienda para lugares de clima cálido seco debido a su capacidad para absorber agua, además de que posee propiedades aislantes. No es el sustrato adecuado para lugares muy húmedos porque retiene mucha humedad. Con el tiempo se desmenuza y pierde su porosidad. Además, su precio es elevado. 2.4.1.5. Pumecita Roca volcánica natural, ligera y esponjosa y buen medio de crecimiento. Usada sobre todo donde existe suministro local disponible (Nueva Zelanda e Islandia). Recientemente han sido explotados grandes depósitos en Islandia para exportarla en particular a Europa.

2.4.1.6. Grava Pequeñas piedritas redondeadas de uno a dos centímetros de diámetro. En México se utiliza un material similar en la construcción de carreteras conocido como granzón. La grava proporciona excelente aireación; sin embargo, la retención de humedad es muy escasa. En el invernadero de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua se utilizó una mezcla de granzón y arena con excelentes resultados para los cultivos de tomate, pimiento morrón y berenjena. 2.4.1.7. Arcillas expandidas Los intentos comerciales por cultivar orquídeas con sustratos sólidos no orgánicos habían sido infructuosos hasta que Penningsfeld (1980), conocido hidroponista alemán, comprobó que las arcillas expandidas constituían un sustrato conveniente para el cultivo hidropónico de Cymbidium, Phalaenopsis, Odontoglossum, Dendrobium y el de otras plantas con altos requerimientos de oxígeno a nivel de su sistema radical. Inclusive la problemática orquídea Oncidium papilio pudo desarrollarse muy bien en arcillas expandidas si se controlaba adecuadamente el ambiente de crecimiento. 2.4.1.8. Sepiolita Silicato de magnesio hidratado. El mineral se llama magnesita y también se le conoce como espuma de mar. Su densidad aproximada: 0.55 g/cm3; el espacio total de poros abarca cerca de 79% y de ese total el 44% son microporos que almacenan aire y el 2% para agua fácilmente disponible. Muestra capacidad de rentención para algunos aniones como sulfatos y cloruros y cationes, como el sodio, y así incrementa su electroconductividad (Martínez, 1992). 2.4.2. Sustratos orgánicos Estos sustratos regularmente son productos de desecho de alguna actividad agropecuaria o industrial. También existen sustratos fabricados en especial para este uso: los geles y las espumas sintéticas. 2.4.2.1. Aserrín Sustrato abundante y barato en algunas regiones de México, como las regiones serranas de Chihuahua y Durango, sobre todo el de pino. El aserrín que se utiliza es grueso, en buen estado, de origen conocido y se cultiva solo para una estación; fue uno de los primeros medios usados comercialmente. Aún lo usan en Canadá, donde recientemente solo ha sido desplazado en popularidad por la lana de roca. También es el principal medio en Sudáfrica y Nueva Zelanda; otros países, en menor grado, también lo usan, incluido Australia. 2.4.2.2. Fibra de coco Dentro de los residuos agroindustriales de origen tropical se encuentra la fibra de coco, que se genera después de que el mesocarpio del fruto del cocotero ha sido procesado con el fin de obtener las fibras más largas, las que se emplean para la fabricación de cuerdas y bajoalfombras. Recién ha sido utilizado con éxito como sustrato hidropónico. Después de sus primeros éxitos, su uso se difundió sobre todo en regiones donde es un subproducto, y por tanto su bajo costo. En Holanda se utiliza de manera significativa. Su calidad varía mucho de acuerdo con el origen, sobre todo por el contenido de sales. 2.4.2.3. Corteza Similar al aserrín. Lo utilizan en Sudáfrica y también, en grado limitado, otros países. 2.4.2.4. Musgo Fue uno de los primeros medios tratados; no lo consideran algunos un medio hidropónico. Lo emplean a corta

escala muchos países que tienen un suministro disponible de calidad. Es el principal método usado en Finlandia e Irlanda. De gran utilidad en la industria almaciguera para la propagación y mezclas de macetas. 2.4.2.5. Geles Se han producido, probado y promovido un determinado número de polímeros de geles, pero la mayoría ha desaparecido del mercado: los productores no los aceptan. En las investigaciones del Programa de Vinculación, Investigación y Validación Tecnológica de la Facultad de Ciencias Químicas se probó este elemento agregado a granzón y arena. Sin embargo, bajo las condiciones de la experiencia, el inconveniente fue el precio, aunque solo se utilizaron por bolsa dos cucharadas cafeteras del gel. 2.4.2.6. Espumas sintéticas Se ha experimentado con varios tipos y marcas de espuma, por lo regular con buen resultado y algunos hasta por más de 20 años; pero su uso aún presenta limitantes. Algunos se usan como materiales de desecho y son de suministro limitado. Otros productores los consideran demasiado caros. Algunos de estos medios aún tienen potencial en las investigaciones realizadas dentro del Programa de Vinculación, Investigación y Validación Tecnológica de la Facultad de Ciencias Químicas: se probó con éxito la carlita, material que se usa en construcción como aislante y para aligerar las losas de concreto. El inconveniente fue el precio. Las espumas sintéticas más utilizadas en hidroponia son las de poliuretano (nieve seca). Este sustrato no almacena calor; su poco peso lo habilita para cultivos verticales, como el que se utiliza para la fresa; para lechuga se utilizan planchas de nieve seca a una distancia de 20 cm. 2.4.3. Mezclas Existen muchas mezclas de diversos materiales orgánicos y/o inorgánicos como el “peatlite”, una mezcla de turba y perlita. Estos elementos, con frecuencia, son listados bajo el ingrediente principal y en general no parecen implicar grandes áreas. 2.4.4. Agua Cuando las raíces de la planta se sumergen solo en agua, presenciamos la hidroponia pura, uno de los primeros métodos utilizados; después evoluciona con implementos y variaciones, pero con el mismo principio: una solución nutritiva entra en contacto con las raíces y ningún otro sustrato. 2.4.4.1. NFT Inglaterra desarrolla en la década de los setenta el sistema NFT o técnica de la película nutriente. Este sistema recircula una delgada película de solución nutritiva hacia los canales. Fue comercialmente probado un amplio número de cultivos, y como resultado de una amplia difusión publicitaria el NFT se probó en muchos países. Una vez que se estableció, la técnica probó ser útil para la producción de tomates y para cultivos de corto crecimiento, como la lechuga. Existen pequeñas áreas de NFT en la mayoría de los países, pero solo es el principal sistema en Australia, donde su uso para la producción de lechuga ha aumentado alrededor de 140 hectáreas los últimos 10 años. Japón cuenta con 100 hectáreas, principalmente para hortalizas de hoja. Aún en Inglaterra, su casa, el NFT permanece cercano al 10% del área hidropónica. 2.4.4.2. DFT La principal técnica comercial es la técnica de flujo profundo (DFT: Deep Flow Technique), donde planchas de poliestireno flotaban sobre una solución nutritiva aireada por recirculación. Este es el principal sistema en Japón, con 270 hectáreas de cultivos de hoja, principalmente. Otros países asiáticos aplican este sistema, por lo general en cultivos de hortalizas de hoja.

2.4.4.3. Aeroponia En esta técnica, las raíces quedan suspendidas en una neblina de solución nutritiva. Varias formas de esta técnica han sido probadas por más de veinte años. Atrajo mucha publicidad y hoy en día se venden una gran cantidad de sistemas para aficionados. Su realidad comercial es tal que solo se han reportado 19 hectáreas en Corea. Su uso se limita a unos pocos productores.

Capítulo 3 Nutrición

3.1. Introducción La nutrición mineral es una rama muy importante de la fisiología vegetal. La hidroponia desarrolla un papel principal en la investigación de cuál y cuántos elementos se requieren para el desarrollo de una planta y en qué cantidades deben suministrarse para optimizar el desarrollo y producción de los cultivos. En la actualidad, la esta técnica de cultivo es todavía un buen medio para investigar en cuanto a nutrición vegetal y el uso de cultivos que ayuden a revertir los daños ocasionados al medio ambiente (Gardea, 2000). 3.2. Nutrientes y sus orígenes Las plantas, como todo ser vivo, dependen de una diversidad de sustancias químicas para vivir, que provienen de diversas fuentes. Toda la vida del planeta Tierra depende de la fotosíntesis: proceso mediante el cual el dióxido de carbono y el agua se convierten en los compuestos orgánicos que se asocian a las células vivientes; así captan la energía proveniente del sol y la transforman en energía química, que estará disponible para cuando se requiera, no solo para la planta sino también para quien la cultiva o sus depredadores. Las fuentes de donde provienen las sustancias que una planta requiere para vivir son el agua, el aire y el suelo. 3.2.1. Aire Del aire la planta toma el oxígeno y el dióxido de carbono que reaccionará con el agua para transformarse en glucosa, que a su vez se unirá con muchas más moléculas del mismo compuesto para formar el almidón y muchos otros compuestos como los lípidos, carbohidratos, proteínas y ácidos nucleicos, todos indispensables para la vida (Conn y Stumpf, 1991). 3.2.2. Agua La mayoría de las plantas terrestres necesitan sistemas eficientes para absorber y movilizar el agua, ya que su nutrición fundamental es gaseosa y posee un sistema de intercambio de gases muy eficaz. La consecuencia es la pérdida irrecuperable del agua transpirada a través de las hojas, que son órganos de intercambio de gases. El agua perdida debe recobrarse continuamente por absorción y transporte desde el suelo. El material fresco de las plantas incluye alrededor de un 80% de agua, porcentaje que varía de acuerdo con el agua que se encuentre disponible y con la humedad del entorno. Sin duda, este porcentaje tan alto prueba la importancia de este elemento para la supervivencia y la productividad del organismo de que forma parte. Las propiedades químicas y físicas del agua las aprovecha la planta, y por esto la bioquímica del vegetal tiene lugar en el seno del vital líquido. El agua, junto con el dióxido de carbono proveniente del aire, se transforma en energía química vía fotosíntesis. Por todo esto se afirma que el agua es esencial para la planta (Bidwell, 1979). 3.2.3. Suelo Soporte físico para muchas plantas. Suministra nutrimentos de diversos tipos para la mayoría de ellas, pero es mucho más que un soporte pasivo, un medio complejo que influye en la vida de las plantas de muchas maneras,

ya que las raíces no solo viven en él, sino que crecen a través suyo y sus propiedades físicas y químicas pueden tener fuertes interacciones con las raíces vivas. Por tanto, el sistema suelo-raíz es un complejo vivo y dinámico cuyas interrelaciones se deben valorar. En el caso de la hidroponia pura, el material de sostén no aporta nutrientes; estos se suministran a los cultivos por medio de una solución nutritiva cuyas cantidades van de acuerdo con la etapa de desarrollo que el cultivo presente y a la estación del año en que lo anterior se efectúe. Las propiedades físicas del material de sostén influyen en cuanto a la relación aire/líquido que sus partículas pueden retener. 3.2.4. Solución nutritiva En el cultivo tradicional, el agua disuelve los elementos nutritivos presentes en el suelo; así se obtiene el líquido nutritivo que las plantas absorben. En el sistema hidropónico de cultivos, el agua es preparada de manera artificial y se le conoce como solución nutritiva, que consta de sales minerales disueltas en agua y en ella se regula el pH, en caso necesario. 3.3. Minerales, macro y micronutrientes Un mineral es un sólido formado inorgánicamente con base en elementos específicos dispuestos en un orden estructural característico. La mayoría de los elementos de la corteza terrestre existen en combinación. La materia mineral proveniente de la roca recibe el nombre del material de origen del suelo porque es el principal ingrediente a partir del cual se forman la mayoría de los suelos. Las dos propiedades más importantes del material de origen son su textura y su composición mineral. Los análisis químicos aplicados a una infinidad de plantas, además de la observación y la investigación experimental aplicada en el último siglo y medio en el ámbito mundial, nos permiten hoy alimentar mejor a las plantas e incidir de esta manera en una mejor alimentación en el ser humano. Alrededor de 1804, los científicos descubren que las plantas requieren de calcio, potasio, azufre, fósforo y fierro. Hacia 1860, tres fisiólogos vegetales de origen alemán (W. Pfeffer, Julius Sachs y W. Knop, citados por Salisbury y Ross) comenzaron a utilizar una solución de sales minerales en donde se encontraba inmersa la raíz de la planta. Este experimento les permitió más exactitud en las mediciones; ahora solo los limitaba la pureza de las sustancias que utilizaban y los elementos presentes ya en las semillas de los progenitores en las plantas en estudio. Los avances tecnológicos y el uso de semillas tomadas a partir de progenitores que han sido cultivadas una y otra vez sin la presencia del elemento objeto de la demostración son los criterios principales para que un elemento pueda considerarse esencial o no para cualquier vegetal. En primer lugar, un elemento es esencial si el vegetal no puede completar su ciclo de vida (se entiende por esto formar semillas viables) en ausencia de tal elemento. En segundo lugar, un elemento se considera esencial si forma parte de cualquier molécula o constituyente de la planta presente en esta y que desarrolle por sí mismo una función esencial, como por ejemplo el magnesio en la clorofila o el nitrógeno en las proteínas (Epstein, 1972). Los minerales se encuentran en el suelo y de ahí las plantas toman los elementos necesarios para muchas de sus funciones vitales. Se les conoce como elementos esenciales. Con ellos se genera del 15% al 20% de la materia orgánica constituyente de las plantas. El resto, por lo regular, es agua. De acuerdo con la cantidad de los elementos integrantes y esenciales de las plantas se les divide en macro y microelementos (Salisbury y Ross, 1994) En el cuadro 3.1 se presentan los 17 elementos esenciales para todas las plantas superiores, así como la forma iónica en que las plantas los absorben con mayor facilidad. Se subdividen de acuerdo con las cantidades presentes en las plantas en los siguientes elementos: molibdeno, níquel, cobre, zinc, manganeso, boro, fierro y cloro. Se denominan microelementos, micronutrientes, oligoelementos o elementos traza.

Cuadro 3.1 Elementos esenciales para la mayoría de las plantas superiores con base en materia seca considerados estadísticamente adecuadas. Elemento Símbolo Forma disponible al vegetal MoO4 –2 Ni+2 Cu+ Cu+2 Zn ++ Mn++ H3BO3 Fe+3 Fe+2 ClSO4 –2 H2PO4 - HPO4 –2 Mg+2 Ca++ K+ NO3 – NH4 + O2, H2O CO2 H2O Peso atómico mg/kg % Número de átomos en relación con molibdeno 1

Molibdeno Niquel Cobre Zinc Manganeso Boro Fierro Cloro Azufre Fósforo Magnesio Calcio Potasio Nitrógeno Oxígeno Carbono Hidrógeno

Mo Ni Cu Zn Mn B Fe Cl S P Mg Ca K N O C H

95.95 58.71 63.54 65.38 54.94 10.82 55.85 35.46 32.07 30.98 24.32 40.08 39.10 14.01 16.00 12.01 01.01

0,1 ---6 20 50 20 100 100 1,000 2,000 2,000 5,000 10,000 15,000 45,000 45,000 60,000

1 x 10-5 --6 x 10-4 2 x 10 -3 5 x 10 -3 2 x 10-3 1 x 10-2 1 x 10-2 0.1 0.2 0.2 0.5 1.0 1.5 45 45 6

100 300 1,000 2,000 2,000 3,000 30,000 60,000 80,000 125,000 250,000 1,000,000 30,000,000 35,000,000 60,000,000

De Brown y otros., (1987), citado por Salisbury y Ross. También en el cuadro 3.1 podemos observar que la cantidad en que se encuentran en la materia seca de la mayoría de las plantas es menor a un gramo, mientras que los macroelementos o macronutrientes se encuentran presentes en por lo menos un gramo por kilogramo de materia seca. Las concentraciones internas que suponemos las adecuadas se consideran solo como normas de utilidad debido a las variables entre las especies y etapas de crecimiento vegetales (De Brown, 1987). 3.4. Niveles individuales de los minerales La cantidad de cualquier mineral presente en una solución nutritiva se mide en partes por millón (ppm). Es exactamente lo mismo medir mg/L o g/1,000 L. Por ejemplo: una solución nutritiva que contiene 200 ppm de nitrógeno tendrá 200 g de nitrógeno por cada 1,000 litros de solución, o 200 mg de nitrógeno en cada litro de solución. La concentración de cada elemento mineral es esencial en una solución nutritiva hidropónica y depende de varios factores. El tipo de planta cultivada también representa un factor; una variedad de una especie en particular puede tener diferentes requerimientos minerales en comparación con otras variedades. La etapa de crecimiento de la planta también afecta los requerimientos minerales. Plantas jóvenes, de la mayoría de las especies, requieren más nitrógeno en su etapa de crecimiento. Sin embargo, menores cantidades de este elemento se requieren cuando las plantas están maduras. A la absorción

de nutrientes también la afectan las condiciones medioambientales como la temperatura y humedad. Como consecuencia de esto resulta imposible establecer una lista de cada elemento con un nivel exacto para cada mineral. Cada mineral en la solución nutritiva tiene su propio rango de concentración a la cual es efectiva. El cuadro 3.2 muestra los rangos aceptables para cada uno de los macronutrientes en una solución hidropónica y en el 3.3 ejemplificamos doce soluciones nutritivas empleadas a través del tiempo de manera práctica en cultivos hidropónicos. Así llegamos a una conclusión: las plantas se adecuan a un rango de nutrientes, el que han encontrado sus antecesorass en la solución nutritiva que se forma en el cultivo tradicional. Cuadro 3.2. Rango de concentración de macronutrientes en ppm en una solución nutritiva hidropónica Nutriente Bajo Alto Nitrógeno 70 250 Fósforo 20 90 Potasio 100 400 Calcio 75 200 Magnesio 15 60 Azufre 20 100 3.5. Interacción de iones En el cuadro 3.1 se observa que los elementos esenciales que la planta requiere están disponibles para la misma en forma iónica; también sugiere que ha adecuado sus sistemas de absorción de nutrimentos a estas formas y las mismas se encuentran en las soluciones acuosas provenientes del suelo o en las preparadas artificialmente para utilizarse en cultivos hidropónicos. Los iones entre sí presentan afinidades, y por ende la capacidad de reaccionar entre sí para formar compuestos insolubles de alcanzar las concentraciones requeridas para ello, y que son constantes a una temperatura dada; por esto, las concentraciones de los diferentes compuestos son muy bajas y usualmente se encuentran en la naturaleza. Existe una interdependencia entre las actividades de la raíz y la parte aérea de las plantas. Por ejemplo, se han obtenido correlaciones excelentes entre la rapidez de crecimiento de la parte aérea y la rapidez de absorción (Wild y otros, 1987). El orden de absorción de los cationes obedece al número de cargas con que cuentan y a la cantidad en que se encuentren presentes. A continuación presentamos una secuencia de absorción preferente (cuando las concentraciones son las mismas) para los cationes Al+++ > Ca++ > Mg++ > K+ = NH4+ > Na+; en el caso de los aniones tenemos que el orden es OH– > H2PO4– >SO4– =NO3– (Cepeda, 1991). 3.6. Ejemplos de soluciones nutritivas De acuerdo con Steiner (1961), una solución nutritiva puede definirse como una disolución acuosa de iones inorgánicos; su composición química la determinan la proporción relativa de cationes y aniones, la concentración iónica total y el pH presente en el medio. Como podrá observarse, al comparar las cantidades de los nutrientes presentes en cada una de las soluciones utilizadas por diferentes investigadores –mostradas en el cuadro 3.3– existen diferencias significativas en cada una de ellas; incluso algunas no reportan la adición de algún elemento esencial de acuerdo con lo expresado en el cuadro 2.1; y lo anterior se debe a que provienen del aire y del agua o que las sustancias añadidas los contienen como impurezas, con lo que se llenan los requerimientos de los diferentes cultivos tratados con las mismas.

Cuadro 3.3a. Composición de doce soluciones nutritivas empleadas de 1865 al 2001 con base en milimoles por litro Nutrientes Knop 1865 Penningsfeld North Africa 4.79 0.9 0.77 0.35 0.01 0.050 0.0112 0.001 0.0001 5.53 1.38 0.87 0 0.026 0.0043 0 0 Penningsfeld Claveles 6.17 3.72 1.53 0.15 0.05 0.072 0.0224 0.0002 0.0001 11.53 2.09 1.7 0 0.11 0 0 0 Gravel Japón 8 4.08 2.03 1.35 0.02 0 0 0 0 16.18 1.35 2.03 0 0 0 0 0 Arnon y Hoagland 1940 6.04 5.0 2.0 0 0 0.0258 0.0091 0.0003 0.0008 15.0 1.0 2 0.018 0.0422 0.0001 0 0.0258 Dennisch R. Hoagland USA 6.07 4.0 1.0 2.0 0.02 0.02 0.002 0.0005 0.002 14.0 2.0 1 0.05 0.025 0.0005 0.02 0

K+ 3.4 Ca++ 3.4 Mg++ 0.81 NH4+ 0 Na+ 0 Fe+++ 0.66 Mn++ 0 Cu++ 0 Zn++ 0 NO38.84 H2PO43.34 SO4= 0.81 Cl0 Borato 0 MoO4= 0 EDTA 0 Citrato 0 Fuente: De Rijck y Schrevens

Cuadro 3.3b. Composición de doce soluciones nutritivas empleadas de 1865 al 2001 con base en milimoles por litro Nutrientes K+ Ca++ Mg++ NH4+ Na+ Fe+++ 0.02 0.09 .024 Mn++ 0.0026 0.0073 0.0112 Cu++ 0 0.0003 0.0002 Zn++ 0.002 0.0008 0.0017 NO38.05 8 11.98 H2PO42.3 2 0.99 SO4= 3.02 2 3.48 Cl0 0.015 0 Borato 0.009 0.037 0.04 MoO4= 0 0.0003 0.0005 HEDTA 0 0 0 EDTA 0 0.089 0.0238 Fuente: De Rijck y Schrevens; Rodríguez S. a partir de la fórmula 0.034 0.036 0.0015 0.0015 14.37 1.93 2.12 0 0.0275 0.002 0 0.0339 0.1272 0.0437 0.0006 0.0019 17.25 2.25 2.72 0.38 0.0313 0.0006 0.12717 0 0.179 0.0091 0.00078 0.00076 13.98 1.93 2.24 0 0.046 0 0 0 Shive y Robbins 1942 2.29 4.02 2.3 1.4 0 Hacskalyo 1961 4.03 3 2 0 09 Steiner 1961 6.69 4.61 2.02 0 0.02 Cooper 1979 7.73 4.3 2.08 0.002 0.03 Research centre Soilless Cultures 11.0 5.5 1.5 0.0005 0.38 Rodríguez 2000 5.12 3.75 2.05 1.09 0

La interacción de iones queda de manifiesto en muchas de las experiencias realizadas en el área de la nutrición en plantas. Elder y cols. (1998) trabajaron con diferentes concentraciones de calcio (0.2, 2.5, 5.0, 10.0,

15.0) en plantas de tomate variedad jumbo y luego analizaron los contenidos en calcio, magnesio, potasio, licopeno y carotenos totales; resultados: el calcio aumenta en los frutos a medida que se incrementa en la solución nutritiva, mientras que los niveles de magnesio y potasio disminuyen; demuestra así el efecto de competencia del ion calcio por los sitios de absorción y transporte de la planta en relación con potasio y magnesio. Cengiz y cols. (2000) descubrieron que la concentración del microelemento zinc incide sobre la concentración del macroelemento fósforo. Para esta demostración utilizaron tres concentraciones de zinc (0.01, 0.5 y 5 mg por litro), aplicadas a tres variedades de tomate en cultivo hidropónico. El contenido de fósforo en las hojas de las tres variedades utilizadas en la experiencia se comportó de igual manera; cuando se aplicó la concentración 0.01 de zinc, la concentración de fósforo presente en las hojas resultó muy alta, mientras que fue muy baja cuando se utilizaron 5 mg de zinc. En ambos casos, el desarrollo del cultivo mostró deficiencias, mientras que al utilizar 0.5 mg de zinc por litro los resultados alcanzados resultaron muy buenos. La presencia de los elementos necesarios para el crecimiento de los cultivos no garantiza su aprovechamiento por la planta; depende más de los compuestos presentes en la solución y las concentraciones de los mismos. La explicación de lo anterior se relaciona con la interacción de los elementos y las propiedades de las sustancias que se puedan formar, pues muchas de ellas pueden ser débilmente ionizables o insolubles de acuerdo con las condiciones del medio, por lo que la planta no las puede absorber. Esta es consecuencia de las leyes del equilibrio químico (Rodríguez, 2000). Los contenidos de nutrientes del cuadro 3.2 se ofrecen en milimoles por litro porque desde el punto de vista químico nos permite visualizar y comparar las diferentes soluciones nutritivas con base en unidades de reacción; sin embargo, para pasar a miligramos por litro, basta multiplicar los milimoles por el peso atómico del elemento. 3.7. Fuentes minerales Los minerales esenciales son suministrados como compuestos químicos; unos aportan más que otros. Por ejemplo, el nitrato de calcio provee calcio y nitrógeno; el monofosfato de potasio, potasio y fósforo. Todos los macronutrientes pueden ser abastecidos a una solución con estos dos químicos, más nitrato de potasio y sulfato de magnesio. El truco para producir una solución nutritiva consiste en proveer estos químicos en proporciones exactas y correctas para que la planta comience a crecer. Los micronutrientes pueden ser surtidos por varias fuentes, algunas mejores que otras. El hierro, manganeso, cobre y zinc pueden ser suministrados por sales sulfatadas y producir satisfactoriamente una solución. Estos minerales también pueden ser suministrados como quelatos. En los quelatos, moléculas orgánicas grandes, el mineral está adherido y por experiencia parece ser la mejor vía para distribuir estos micronutrientes a la planta. Los quelatos tienden a ser menos afectados en su disponibilidad por cambios en el pH de la solución. Los mismos micronutrientes abastecidos como sulfatos tienden a no estar disponibles si el pH no alcanza los niveles recomendados. Usualmente el boro se suministra como ácido bórico o bórax; el ácido bórico se disuelve con mayor dificultad, en tanto que el bórax se disuelve con más rapidez, cualidad que hace a esta última una fuente preferida. El molibdeno es abastecido como molibdato de sodio o molibdato de amonio (cualquiera de los dos es adecuado). Se efectúan algunos cálculos para precisar las cantidades que deben utilizarse para la preparación de una solución nutritiva. La solución a preparar requiere de 200 ppm de potasio y como fuente del mismo se utiliza nitrato de potasio (KNO3) con un peso molecular de 101 gramos y que contiene 39 gramos de potasio; 200 ppm son iguales a 200 mg y 200 mg son igual a 0.2 gramos, por tanto:

101 g KNO3 ---- 39 g K x ------------------ 0.2 g K x = 0.5179 g/L o 51.79 g/100 L

En este caso, además del potasio, el compuesto suministra nitrógeno; calcule cuánto. 101 KNO3 ---- 14 N g 0.5179 --------- x = 0.0717 g, que equivalen a 71.7 mg o ppm de N Porque: 1 g -------- 1,000 mg 0.0717 --- x mg x =71.7 mg o ppm

La solución a preparar requiere de 200 ppm de nitrógeno; por lo tanto, faltan de adicionar 200 mg – 71.7 mg = 128.3 mg. Como fuente se utiliza nitrato de calcio, que además de nitrógeno suministra calcio; veamos cuánto puede aportar puesto que de este último se requieren 150 ppm o mg/L. 164.1 g Ca(NO3)2 ---- 40 g Ca x ------------------------- 0.150 g x= 0.6153 g/L o Calcule qué cantidad de nitrógeno aporta: 164.1 g Ca(NO3)2 ------ 28 g N 0.6153 g ----------------- x = 0.10498 Por tanto, de nitrógeno se han adicionado 104.98 mg + 71.7 = 176.78 mg o ppm; faltan para 200 – 176.78 = 23. 31 mg de N. La cantidad que de fósforo se requiere es igual a 60 mg y se puede adicionar utilizando fosfato monoamónico, que aparte contiene nitrógeno. NH4H2PO4 115 g ---- 31 g x ------------------------ 0.060 g x = 0.2225 g/L o 22.25/100 L Calcule cuánto nitrógeno aporta: NH4H2PO4 115 g ------ 14 g 0.2225 g ----------------- x = 0.02708 g = 27.08 mg o ppm Faltaban 23.31 mg y adicionamos 27.08 ∴ sobran 3.77 mg/L. La solución nutritiva a preparar requiere de 50 ppm de Mg y se selecciona la sal de epson o sulfato de magnesio como fuente del mismo; calcule cuánto debe adicionar para cumplir con lo requerimientos: 246.5 g MgSO47H2O ------ 24g x ------------------------------- 0.050 g x = 0.5135 g/L o 51.35 g/100 L 61.53 g/100 L

Este también aporta azufre, calcule cuánto: 246.5 g MgSO47H2O --- 32 g 0.5135 g ------------------- x = 0.06666 g = 66.66 mg/L o ppm Si se utiliza sulfato de fierro, calcule cuánto se debe utilizar si de este se necesita 1 ppm. FeSO47H2O 278 g ----- 56 g Fe x g ------------------------ 0.001 g x = 0.00496 g/L 0.496 g/100 L Después de efectuar los cálculos anteriores se determinó que la cantidad a adicionar de los reactivos químicamente puros para preparar 100 litros son: KNO3 -------------Ca(NO3) -----------NH4H2PO4 --------MgSO4.7H2O -----FeSO4.7H2O -------51.79 g 61.53 g 22.25 g 51.35 g 0.0496 g

Todo lo anterior está de acuerdo con las necesidades mostradas por los elementos que se determinaron totalmente, y de esta misma forma se efectúan los cálculos hasta completar la formulación que se desea utilizar. Cabe recordar aquí que los cálculos realizados son con base a productos puros, y que en la práctica se utilizan productos con menor pureza, lo que siempre debe tomarse en cuenta. 3.8. Variación respecto a los nutrientes en fase de crecimiento y floración Las plantas varían día a día sus requerimientos nutricionales. El solo hecho de suministrar de manera exacta los minerales requeridos resulta casi una misión imposible. Sin embargo, recordemos que las plantas pueden crecer satisfactoriamente si cada mineral alcanza un rango de concentración, haciendo de esta manera la tarea más fácil. La mayoría de las soluciones presentan dos formulaciones llamadas de crecimiento y floración. Esto refleja la diferencia en los requerimientos entre una planta en crecimiento vegetativo y una planta en floración y fructificación. Estas dos formulaciones se requieren para un crecimiento satisfactorio en la mayoría de las plantas. La principal diferencia entre las fórmulas de crecimiento y floración la marca la relación de NPK. Esto se refiere a cantidades relativas de nitrógeno, fósforo y potasio en una solución nutritiva. Las fórmulas de crecimiento tienden a tener más nitrógeno y menos fósforo y potasio, mientras que las fórmulas de floración contienen menos nitrógeno y más fósforo y potasio; esto tiende a reflejar el cambio nutricional conforme la planta madura. Quizá más importante que las tasas de NPK es la relación K/N. Esto se puede determinar dividiendo la concentración de potasio entre la de nitrógeno de la solución nutritiva, en ppm o en porcentaje p/v. El resultado de esta división generalmente se encuentra en 1 y 2. Por ejemplo, una solución nutritiva con niveles de nitrógeno de 200 ppm y de potasio de 300 ppm tiene una relación K/N 300/200 = 1.5. Si esta solución contiene una concentración menor de nitrógeno suma 100 ppm y de potasio 150 ppm, la tasa K/N será la misma 1.5. La importancia de la tasa K/N es que determina si una solución es de crecimiento o de floración y cuán fuerte es la misma. La regla general es que las soluciones nutritivas con una relación K/N menor a 1.5 presentan una fórmula de crecimiento, y si la relación K/N resulta mayor a 1.5 es una fórmula de floración. Una solución nutritiva con una relación K/N de 1 tiene más nitrógeno en proporción al potasio que una

con una relación K/N de 1.5. Conforme la relación K/N se incrementa, la proporción de potasio aumenta y la de nitrógeno decrece. Una K/N de 2 significa que el nivel de potasio en ppm es el doble que el de nitrógeno. Se aprecia que la mejor relación K/N de una solución nutritiva para cualquier planta la determina la misma planta. Si a una planta en floración se le da una solución con una relación K/N más alta de lo que necesita, no producirá floración. En muchas especies de plantas, al ciclo de floración lo influyen las condiciones medioambientales, en particular la duración del día. La solución nutritiva por sí sola no iniciará la floración. El cambio de una solución nutritiva de crecimiento a una de floración debe ser determinado por el estado de crecimiento de la planta y no cuando el estímulo para la floración se ha presentado. Esto significa que la nutrición para floración no debe ser dada a la planta cuando las primeras flores parecen formarse, sino un par de semanas después de que el estímulo de la floración se ha presentado en la planta. 3.9. Clima, solución nutritiva y absorción de nutrientes Existen otros factores importantes con respecto a las soluciones nutritivas. La temperatura de la solución debe estar dentro del rango correcto. Si la solución es muy fría, la tasa metabólica de la raíz baja y la absorción de nutrientes también. Esto conlleva un efecto de retardo en el crecimiento de la planta por debajo de lo deseado. También surgen problemas cuando la temperatura es muy alta, porque afecta la absorción mineral. El mejor rango de temperatura oscila entre 18 y 25°C para la mayoría de los cultivos. Los cambios bruscos de temperatura influyen evidentemente en el ritmo de absorción del agua y en el ritmo de absorción mineral. De acuerdo con esas condiciones, la planta regula su tasa de transpiración evitando así una perdida excesiva de agua. La temperatura de la solución nutritiva también influye en la absorción de los nutrientes. Por ejemplo, la absorción de nitratos en plantas de tomate se sitúa a una temperatura de 25ºC, y a partir de este valor un aumento o disminución de temperatura afecta de manera negativa la absorción de los mismos, de acuerdo con Le Bot (citado por González). Lo anterior puede explicarse debido a que la integridad de las membranas celulares se encuentran afectadas cuando la temperatura se aleja sensiblemente de su nivel óptimo, además de que la absorción del nitrato depende de la energía suministrada por la respiración de las raíces, y al aumentar la temperatura de la solución nutritiva aumentan las necesidades energéticas del componente de mantenimiento de la respiración radicular, y esto es vital para la planta; además, niveles altos de temperatura propician valores elevados en déficit de oxígeno si tomamos en consideración los datos aportados por González (Curso Internacional de Hidroponia Una Esperanza para Latinoamérica, Lima, Perú, 1996). Aparte de los efectos directos sobre el sistema radicular, la temperatura es importante porque determina la cantidad de oxígeno que puede estar disuelta dentro de la solución. El agua o una solución nutritiva fría pueden disolver más oxígeno que el agua o una solución caliente, ya que la cantidad total de oxígeno disuelto puede estar limitada y en el mejor de los casos conviene mantenerlo en un punto alto. Las raíces, como cualquier órgano vivo, necesita oxígeno para trabajar apropiadamente. Es posible “ahogar” las raíces si no hay suficiente oxígeno disuelto en la solución. Otra razón por la cual la solución debe estar bien oxigenada es por los patógenos (organismos que causan enfermedades); incluso existen productos con base en agua oxigenada o peróxido de hidrógeno que resultan excelentes oxigenadores, porque se transforman en oxígeno y agua. 3.10. El pH y la absorción de nutrientes El pH es la forma universal de medir el grado de acidez. Hidropónicamente, la planta se comporta mejor si la solución en que se transportan los nutrientes, y que se encuentra en contacto con sus raíces, es ligeramente ácida; esto significa un pH entre 5.5 y 6.8. Fuera de este rango, algunos minerales, aunque estén presentes en la solución, no podrán ser absorbidos por las raíces. Esto, por supuesto, afectará a la planta. Si el pH de la solución

queda lejos del rango recomendado, entonces algunos de los minerales de la solución nunca estarán disponibles para la planta. 3.11. El agua y su contenido de calcio, magnesio y carbonatos Conviene analizar el agua que se empleará para el riego de las plantas, ya que en muchos lugares el agua disponible para preparar las soluciones nutritivas se califica como “dura”; esto significa que contiene niveles elevados de calcio, magnesio y carbonatos. Esta clase de agua presenta problemas cuando se le utiliza para preparar soluciones nutritivas; para empezar, los niveles de calcio y magnesio son muy elevados para la planta. Si se utiliza una concentración normal de nutrientes con agua dura, los niveles de calcio y magnesio serán tan altos que el nutriente se desbalanceará. Otro problema adicional con el bicarbonato es que muestra un pH alcalino (lo opuesto a la acidez), y cuando se encuentra en la solución nutritiva el pH se incrementará por encima del rango recomendado. Dos formas solucionan el problema: la primera, usar un filtro de ósmosis inversa para remover el calcio, magnesio y bicarbonato del agua; otra opción es adecuar la adición de nutrientes de acuerdo con el contenido del agua con que se cuenta. 3.12. Necesidades mostradas por los diferentes cultivos Las diferentes etapas del desarrollo de un cultivo requieren de diversas cantidades de nutrientes, pero sus tejidos guardan siempre una concentración que varía dentro de ciertos limites. En el cuadro 3.4 se muestran los diferentes niveles de nutrientes de plantas sanas de tomate, pepino y lechuga, y obviamente se aprecian diferencias. En los cultivos hidropónicos se adicionan los nutrientes por medio de una solución nutritiva que contiene una cierta concentración de los diferentes compuestos, pero la cantidad que de ella deba utilizarse obedece a estos factores: el clima y las horas-luz. Por esto, la persona que a diario atiende las plantas y observa con detenimiento e interés su desarrollo puede regular acertadamente el suministro diario de la solución; además, hoy contamos con herramientas para detectar deficiencias en el suministro de nutrientes como el análisis foliar o de savia que nos permiten detectar a tiempo las deficiencias, eliminando la posibilidad de deterioro en la producción. Cuadro 3.4 Niveles de nutrientes en tejido de plantas aparentemente sanas Elementos Tomates %N 4.5 – 5.5 %P 0.6 – 1.0 %K 4.0 – 5.5 % Ca 1.5 – 2.5 % Mg 0.4 – 0.6 Fe ppm 80 – 150 B ppm 35 – 60 Mn ppm 70 – 150 Zn ppm 30 – 45 Cu ppm 4–6 Mo ppm 1–3 Relación N/K 1 Tomado de H. M. Resh: Cultivos Hidropónicos. Pepinos 5.0 – 6.0 0.7 – 1.0 4.5 – 5.5 2.0 – 4.0 0.5 – 1.0 100 – 150 35 – 60 60 – 150 40 – 80 5 – 10 1–3 1.1 Lechugas 3.0 – 6.0 0.8 – 1.3 5.0 – 10.8 1.1 – 2.1 3.0 - 0.9 130 – 600 25 – 40 20 – 150 60 – 120 7 – 17 1–4 0.8

3.13. El análisis foliar como herramienta para el logro de una buena producción El análisis foliar indica lo que la planta ha tomado de la solución nutritiva, ya que la absorción de los elementos esenciales, en un momento dado, depende de las condiciones del medio. Esto significa que intervienen los

factores ambientales, los propios de la solución y las mismas plantas; por ejemplo, los iones –que pueden quedar retenidos en el sustrato, y así las plantas no los utilizan–, falta de luz, temperaturas extremas, niveles bajos de dióxido de carbono, cambios en el pH o fluctuaciones no deseadas de este último o de la relación que existe entre los nutrientes que forman parte de la solución, etcétera. El contenido de nutrientes en los tejidos de las plantas sanas se encuentra de manera constante dentro de un rango conocido, por lo que la comparación de los resultados obtenidos con los ya conocidos es una herramienta que nos permite conocer las probables deficiencias antes de que aparezcan síntomas que afecten la producción. En España, de acuerdo con lo reportado por Cadahía (1996), se ha aplicado el método de análisis de savia en los siguientes cultivos: tomate, pimiento, melón, fresón, trigo, maíz, alfalfa, vid, rosal, clavel, judía, remolacha azucarera, cítricos y ornamentales. Con el fin de estudiar problemas sobre deficiencias y excesos de nutrición, incidencia de la salinidad en la absorción de nutrientes en cítricos, optimización de la fertilización para diferentes suelos y sustratos, eficiencia de los fertilizantes de liberación lenta, etcétera, enumeramos a continuación las ventajas del análisis de savia con respecto al foliar: • • • • • • • Información precoz y rápida del potencial nutritivo del medio de cultivo frente al foliar que presenta la nutrición del cultivo desde el comienzo del ciclo hasta el momento de la toma de la muestra. Respuesta rápida a cualquier problema coyuntural de nutrición en el medio de cultivo, con la posibilidad de realizar correcciones de nutrición desde las primeras etapas del ciclo de cultivo. Control de deficiencias y excesos de nutrientes en cada momento fenológico y posibilidad de definir niveles de referencia para el diagnóstico de nutrición. Control de salinidad según la sensibilidad de cada cultivo. Niveles de referencia de formas químicas relacionadas con índices de reservas de cultivo (aminoácidos, proteínas, glúcidos, etcétera). Relacionar los nutrientes en savia con las características del suelo o sustrato con el fin de conocer la causa de un problema de nutrición. El análisis de savia está menos afectado por los efectos de concentración y dilución que el análisis foliar; por lo tanto, ofrece la posibilidad de un diagnóstico correcto.

Capítulo 4 Forraje verde hidropónico (FVH)

4.1. Introducción El forraje verde hidropónico representa una alternativa de suplementación para el ganado en zonas de ganadería extensiva donde la época de secas es prolongada. Esta técnica, poco difundida en nuestro país, ya es práctica exitosa desde hace mucho tiempo. El interés comercial sobre este tema lo evidencia el gran número de patentes reconocidas en varios países, como Estados Unidos, sobre todo en la primera mitad del siglo pasado (Chemical Abstract). Arano (1998) recomienda la producción de forraje verde hidropónico para la alimentación de ganado bajo las siguientes circunstancias: cuando los pastizales son pobres o no existen; en las zonas áridas o ubicadas en una latitud extrema; en tierras inadecuadas, pobres y de campo deficiente; en terrenos pequeños con proyectos exigentes; en tierras costosas; cuando se necesita reducir el excesivo desgaste de los animales por las caminatas en grandes extensiones; cuando se quiere dedicar la tierra fértil a actividades agrícolas de mayor rédito económico. 4.2. Instalaciones utilizadas para la producción de FVH En Chihuahua, el Grupo de Investigación de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua ha trabajado en la producción de forraje verde hidropónico con bastidores de fierro y charolas de lámina, con una superficie de 90×80 cm; se utilizan seis por unidad hidropónica, una encima de la otra con separación de por lo menos 35 cm. Para que el forraje alcance una altura de 20 a 25 cm, las semillas probadas de trigo y avena resultaron las más productivas con producciones medias de 24 kilos por charola o 144 kilos por unidad hidropónica; merece especial mención la eficiencia en el gasto de agua obtenido, ya que un kilo de forraje se logró producir con dos litros de agua (Rodríguez y cols., 1999). El FVH –el green fodder– puede producirse en instalaciones especiales con ambientes perfectamente controlados que han sido objeto de patentes, pero también puede producirse en el interior de una bodega o un invernadero, incluso utilizar un cuarto para la primera fase y la parte final del proceso realizarla en un invernadero. 4.3. Requisitos para la producción de FVH y granos más utilizados Los granos de trigo, avena, cebada, sorgo, maíz y centeno son los más empleados para la producción de FVH, porque cumplen fundamentalmente con algunos requisitos que permiten una mayor producción libre de hongos, principal problema que enfrenta el productor que inicia con el sistema. Requisitos para la producción de FVH: • Seguridad de que el grano empleado no contenga agroquímicos tóxicos y de acción residual, ya que el tiempo de producción es corto y puede ocasionar problemas en los animales que se alimenten con el producto. • • Que el porcentaje de germinación del grano sea alto; 90% mínimo. Que el grano no se encuentre dañado o roto, porque suelta almidón, y con ello la propagación de enfermedades se presenta fácilmente; así se origina un buen caldo de cultivo de microorganismos.

4.4. Pasos para la producción de forraje verde hidropónico 1. La semilla se lava y remoja con agua y cal por un lapso de una a tres horas. 2. 3. 4. Luego se lava para quitar la cal y se deja en remojo de uno a dos días, hasta que la semilla se vea muy hinchada. Si en el remojo se le pasa al agua una corriente de aire, se acorta el tiempo de germinación. Quitar el exceso de agua utilizado para el remojo y esperar a que la semilla reviente (24 horas pueden ser suficientes). Se siembran seis kilos de semilla remojada por metro cuadrado. En las charolas se coloca la semilla en una capa de un centímetro de espesor sin utilizar ningún sustrato y se protege de la luz hasta que se aprecia crecimiento de tallos, detectado por su color verde. 5. 6. 7. 8. 9. Se destapa y se riega de tres a cinco veces al día con agua; la variación depende del clima. Después de cuatro a siete días se le agrega la solución nutritiva una vez al día y se deja de utilizar dos días antes de la cosecha. Se obtienen buenos resultados aun sin utilizar solución nutritiva. Se cosecha cuando la altura alcance 20 o 25 cm. Se retira el cuadro de FVH formado por raíces, tallos y hojas, además de las semillas que no han germinado, y este bloque se desmenuza o corta para ofrecer a los animales que se desea alimentar. 10. Las semillas deben lavarse muy bien; la cal desinfecta la semilla y es un compuesto con una solubilidad muy baja, por lo que bastará adicionar la cantidad suficiente para saturar la solución, lo que se logra cuando queda un residuo insoluble en el fondo del recipiente en que se prepara; también puede utilizarse formol al 1% o hipoclorito de sodio para la desinfección de las semillas. 4.5. Ventajas del FVH 1. Mayor producción por unidad de superficie: se puede cultivar en una área pequeña, en comparación con los campos destinados para tal fin. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. Se requiere menos agua para su producción. Las cantidades requeridas para la manutención de los animales se programan con facilidad. La posibilidad de cultivar repetida e ininterrumpidamente una misma especie sin recurrir a la alternancia y sin que tenga lugar el cansancio o agotamiento del suelo. Se puede producir todo el año. Menor empleo de mano de obra. Obtención de un forraje de alta calidad nutritiva. Producción de un forraje de alta palatabilidad. Suministra una proteína barata y de alta calidad.

4.6. Características nutricionales El FVH producido por hidroponia es sumamente apetecible y en general presenta niveles óptimos de energía, vitaminas y minerales de calidad. Los vacunos de leche, o de carne en particular, responden bien a la digestibilidad y valor nutritivo, mayores por cierto que los del pasto fresco. La preparación de raciones con pasto producido hidropónicamente reemplaza todo o parte del alimento. El ensilaje u otros productos dependen de la situación que vive cada ganadero, pero como guía general, la ingestión mínima de pasto fresco no debe ser menor de 1.5 Kg/100 Kg de peso del animal, ni exceder 50% de la ingestión de materia seca. El uso adecuado de la cebada hidropónica puede ayudar a controlar los costos de alimentación de hatos lecheros y de carne (Chang, 1995).

Cuadro 4.1. Comparación del análisis nutritivo Alimento Cebada Heno FVH Materia Seca 0.90 0.80 0.15 Proteína cruda 12,5 17.6 20.8 EM 12.3 9.3 17.6

4.7. Resultados obtenidos en la alimentación de animales En los resultados reportados por Valdivia (1997) destacan incrementos mayores de 1.4 Kg de peso diario en ganado vacuno de carne, con 7-8 Kg de FVH y 7 Kg de concentrados. Además se mejora la asimilación del concentrado, bajan costos y disminuye el tiempo de engorda. En el ganado lechero, además de bajar costos, se ha incrementado la producción lechera en un 7.2% en vacas con una producción mayor de 28 litros de leche al día, y en vacas de baja producción 14 litros de leche al día el incremento ha sido del 53%. Además, recordemos que el problema mayor que enfrentan las empresas lácteas, cuando incrementan la producción lechera, es la disminución de la fertilidad del animal. Los resultados obtenidos con FVH respecto a la fertilidad son buenos; lo anterior lo confirma una experiencia concreta: solo el 53% de las vacas de un lote testigo resultaron preñadas en el primer servicio, mientras que un 62% de las vacas que consumían 12 Kg/día de FVH fueron preñadas en el primer servicio. En lo que respecta a la incidencia de mastitis en el lote testigo fue de 13.3%, mientras que en el lote alimentado con 12 Kg de FVH diariamente, de 4.4%. 4.8. Producción por área determinada En cuarenta módulos de producción hidropónica con seis charolas cada una de 0.56 m2 de superficie útil, en el invernadero de la Facultad de Ciencias Químicas se produjeron 300 Kg de forraje diariamente en la temporada invernal; en cada charola la conversión fue de tres kilos de semilla a 21 o 24 kilos de forraje; una unidad hidropónica ocupa un metro cuadrado de superficie, y si consideramos el manejo, requiere de dos, y en esta superficie se pueden producir de 10 a 12 kilos diarios de forraje. Por tanto, si el diseño del lugar donde se produce el forraje es bueno, con 80 metros cuadrados se obtendrán fácilmente 300 Kg de FVH. Sánchez (1997) relata una experiencia sobre la producción de FVH en Montevideo, Uruguay, donde usaron semilla de cebada cervecera: la densidad de plantación fue de 1 Kg/m2 y utilizaron como sustrato cascarilla de arroz fermentada. Reporte: una eficiencia de conversión de 1 Kg de semilla en 22 Kg de FVH. 4.9. Manejo y consumo de agua En la experiencia citada en el párrafo anterior –investigación de la Facultad de Ciencias Químicas–, cabe destacar que las unidades hidropónicas se colocaron en dos secciones con 20 unidades cada una, 120 charolas por sección, 240 en las dos secciones, que equivalen a una superficie útil de 134.4 m2. Y diariamente se cosechaban 300 Kg de forraje contenidos en un número de charolas que fluctuaban entre 12 y 15, mismas que se llenaban de nuevo con un promedio de tres kilos de semilla de trigo (una capa de 1 a 1.5 cm de semilla pregerminada). En el sistema de riego se utilizó, por sección, un tanque con capacidad de 100 litros provisto de una bomba sumergible que impulsa el agua por un tubo con orificios, colocado por encima de la charola de la parte más alta; de ahí, el caudal de agua adicionado por goteo baja por gravedad a cada uno de los niveles y después el exceso proveniente de las charolas de nivel más bajo se recolecta por medio de un canal que la manda a un recipiente, en donde otra bomba la devuelve al recipiente original. El riego se planeó utilizando un timer que se programó automáticamente para cuatro riegos diarios de 15 minutos cada uno en los siguientes horarios: 8:00, 12:00, 15:00 y 17:00 horas; a los tanques se les adicionaban, en promedio, 80 L de agua por la mañana a cada hilera de unidades hidropónicas, desechando el exceso al final del día (10 L); por lo tanto, al

inicio de la producción se gastaron 70 litros de agua por hilera (total de hileras igual a dos) y no se recolectó nada hasta pasados los 8 o 12 días, en el peor de los casos 14; pero cuando el sistema se encuentra en plena producción, este gasto se divide entre los 300 Kg de FVH producido diariamente, y si estos se dividen entre los 140 litros de agua utilizados, el gasto promedio por kilogramo de forraje es de 0.466 litros. Si consideramos el gasto de agua de la cortina de enfriamiento del invernadero, y la utilizada para lavar y remojar la semilla, más la empleada en los primeros catorce días en que no hubo producción, se puede afirmar que en la producción de un kilo de forraje hidropónico se gastan menos de dos litros de agua y con un amplio margen de seguridad; esto equivale a 600 litros diarios para producir 300 Kg de forraje, comparable al gasto estipulado para una familia.

Capítulo 5 Tomate

5.1. Introducción Sin duda alguna, hoy el tomate es considerado como la hortaliza número uno si tomamos en cuenta su volumen de producción y su consumo familiar en las cocinas de todo el mundo. El tomate fue de los primeros cultivos a nivel comercial producidos por el método hidropónico. En nuestros días subsiste el interés por esta hortaliza en un gran número de investigadores. El uso del sistema hidropónico puede realizarse al aire libre o en invernaderos; permite incrementar la producción por unidad de superficie, puesto que la densidad de siembra es mayor; el uso de variedades muy productivas resulta altamente redituable; cuando se protege el cultivo contra las inclemencias del tiempo se puede programar la temporada de cosecha de tal manera que coincida con la época en que se pueda obtener el mejor precio posible. Existen sistemas muy tecnificados que requieren de altas inversiones; sin embargo, respetando sus bases, la tecnología puede adecuarse a los medios existentes en el lugar y así bajar costos y obtener también resultados satisfactorios. Muchos de los trabajos de investigación en Perú, Chile, Colombia, Cuba y México buscan difundir tecnología a la gran mayoría de los productores, y además existe el desarrollo del huerto hidropónico familiar en donde el cultivo de hortalizas puede aplicarse en los patios de las casas, o incluso en azoteas. 5.2. Algunos datos sobre el cultivo de tomate en México En México existen muchas variedades de tomate; sin embargo, su cultivo estacional trae como consecuencia que su precio baje mucho en determinadas épocas en las que la oferta supera a la demanda, puesto que también es un perecedero que dura muy poco, aun con refrigeración. En el cuadro 5.1 se muestran los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática de México (INEGI) respecto al cultivo de tomate. Observamos la cosecha promedio obtenida por hectárea en el país y la cantidad en que lograron vender los agricultores su cosecha en miles de pesos por hectárea. Este sondeo ofrece un panorama a los productores activos en otras ramas de la agricultura de la conveniencia de dedicarse a la siembra de este cultivo. Otro dato: Baja California logra la mayor producción de tomate por hectárea, aunado a un buen precio de venta por tonelada 5,524.45 pesos (dato que resulta de dividir los miles de pesos obtenidos por hectárea entre las toneladas producidas). Esto hace suponer que la época de cosecha coincide con una época en que la demanda supera a la oferta. Estos dos factores permiten una alta rentabilidad por hectárea, más alta que el promedio del país, y la más alta de todas las entidades federativas que se muestran.

Cuadro 5.1. El cultivo de tomate en México Hectáreas cosechadas Toneladas cosechadas Entidad 1995 1996 1997 1995 México (país) 75,506 66,218 69,554 1,935,470 Baja California 6,668 7,328 10,233 284,884 Chihuahua 0 0 1,434 0 Durango 1,730 703 612 32,372 Jalisco 2,106 2,451 2,104 50,147 México 2,410 1,992 1,925 48,903 San Luis Potosí 5,917 6,703 6,130 121,950 Sinaloa 27,578 22,992 22,555 845,406 Sonora 3,451 1,171 1,310 73,804 Zacatecas 842 1,080 786 21,578 INEGI: Anuario de Estadísticas por entidad federativa, 1999. 1996 1,948,080 312,864 0 9,983 59,154 47,275 154,306 796,985 31,607 24,195 1997 1,875,697 456,262 41,964 6,960 60,571 45,241 109,555 666,911 30,159 15,242

Prome dio de Ton/Ha 1997 26.97 44.58 29.26 11.37 28.78 23.50 17.87 29.56 23.02 19.39

Miles de pesos/Ha 1997 93.44 246.28 78.88 51.07 63.99 119.10 21.96 72.31 101.79 94.69

En la gráfica 5.1 se muestran los precios promedio de la tonelada de tomate, en los mercados de abastos de Monterrey, Guadalajara y México. La fuente de datos abarca el periodo de julio de 1998 a junio de 1999. Observamos que los precios más bajos se alcanzaron en los centros de abasto antes mencionados en los meses de septiembre y febrero; los más altos se lograron en los meses de junio y diciembre. En este último lapso vemos

una caída muy pronunciada en el mes de enero, época en que los productores principalmente de Sinaloa levantan su cosecha. 5.3. Variedades Existen muchas variedades en el mercado; las que por lo regular se utilizan en el sistema hidropónico son de crecimiento indeterminado, como la variedad híbrido F-1 de Westar Seeds, las DRW 5261 F1, argenta F1, Madrila F1 de De Ruiter Seeds. La empresa Hazera de Haifa, Israel, se especializa en la producción de semillas para uso en sistemas hidropónicos. A esta firma pertenecen las variedades Daniela y Gabriela; la primera sale al mercado después de una serie de investigaciones aplicadas en la década de los ochenta; en la actualidad se encuentran a disposición de los productores mexicanos. 5.4. Sistemas hidropónicos para el cultivo de tomate El sistema recomendado para cultivar tomate es la técnica de cultivo con flujo laminar de nutrientes (NFT) y el riego por goteo. En países donde la hidroponia alcanza niveles altos de desarrollo, utilizan mucho la lana de roca. Donde no hay disponibilidad de este sustrato adaptan recursos locales usando bolsas de polietileno. La literatura reporta una gran cantidad de sustratos útiles para la producción de tomate con éxito, y el cultivo puede realizarse de acuerdo con el clima imperante en la región, en el campo o protegido, es decir en invernadero, programando en este último caso el ciclo de cultivos, de tal manera que las cosechas puedan levantarse en la época en que el precio en el mercado sea más alto y así incrementar no solo el rendimiento por área, sino también los beneficios económicos. Consulte los datos de la gráfica 5.1 y el cuadro 5.1. 5.5. Labores para el cultivo de tomate hidropónico en bolsa Utilizar una bolsa de plástico como contenedor resulta higiénico y barato. Con las bolsas blancas por el exterior y negras en el interior, el sustrato se calienta menos, ya que por naturaleza lo blanco absorbe menos radiación calórica y la superficie negra no permite el paso de luz que incide sobre el crecimiento de la raíz. En el invernadero de la Facultad de Ciencias Químicas y en el de la Granja Hogar se ha trabajado con bolsas negras con buenos resultados. 5.5.1. Selección de sustrato y variedad La elección del sustrato y la variedad representan los cimientos sobre los que descansa una buena producción. El sustrato se selecciona atendiendo la disponibilidad del mismo, su costo, el tipo de cultivo y sus propiedades. En cuanto a las variedades, debemos considerar su productividad, tamaño de fruto y resistencia a plagas y enfermedades, además del clima y temporada en que se va a desarrollar el cultivo. 5.5.2. Siembra Se recomienda utilizar charolas de poliestireno con 200 cavidades; se puede utilizar germinaza o peat moss como material de sostén, con el que se llenan todas las cavidades y luego se mojan muy bien; pueden dejarse de un día para otro una charola encima de la otra para que la humedad no se pierda y así se distribuya perfectamente; al día siguiente se vuelven a humedecer y se hace un pequeño orificio donde se deposita la semilla, cubriéndose luego con el mismo material; se vuelven a apilar una encima de la otra regándose diariamente solo la primera. Con cuidado se vigila la emergencia y luego se sitúan una a una individualmente y se riegan a diario con agua los primeros 20 días; luego se adiciona solución nutritiva al 50% de la concentración usual cada tercer día, para que después de un mes puedan ser trasplantadas. 5.5.3. Llenado de bolsas En el mercado pueden encontrarse bolsas ya preparadas con diferentes sustratos, pero también puede llenarlas

el productor utilizando el sustrato elegido, cuidando que la cantidad sea siempre constante. 5.5.4. Proyecto de plantación Se han obtenido buenos resultados plantando de dos a tres plantas por metro cuadrado. Esto equivale a 30,000 plantas por hectárea, mientras que en el cultivo en suelo se siembran en el estado de 10,000 a 15,000 plantas, de acuerdo con el tipo de tierra y variedad. 5.5.5. Transplante Antes del transplante, los semilleros se riegan para obtener un estado óptimo de humedad. Una buena cosecha en invernadero puede depender de un buen transplante. Conviene que la plantita cuente con su cepellón, ya que el transplante a raíz desnuda retarda su desarrollo. Es importante también que las raíces cuenten con la edad adecuada para que estén ligeramente endurecidas y puedan soportar así el manejo. Después del transplante deberá regarse lo antes posible, y en caso de que el sustrato elegido sea granzón o grava conviene plantar en un medio inundado. Se recomienda que esta operación se realice de tarde para que la planta goce de un ambiente húmedo para reponerse. 5.5.6. Riego y nutrición Si el riego es por goteo, debe cuidarse que no se interrumpa el flujo de agua o solución nutritiva en cada uno de los goteros; se aplica de 2 a 6 veces al día considerando el clima, el sustrato y el desarrollo de la planta y los tiempos de aplicación; el desarrollo foliar nos indica si el suministro de nutrientes es el adecuado en cada una de las etapas de desarrollo. 5.5.7. Eliminación de chupones Los chupones (brotes que crecen entre el tallo principal y la rama primaria) deben eliminarse cuando están pequeños (de 2 a 5 centímetros) con el fin de no lastimar a la planta. En esta etapa la operación puede realizarse con la mano, lo que representa menos riesgos de enfermedades; si crecen más, se recomienda usar tijeras para podar; sin embargo, se perderá vigor y nutrientes en la alimentación de los mismos, por eso conviene quitarlos en cuanto comience su crecimiento. 5.5.8. Poda Existen variedades de crecimiento indeterminado y plantas que solo crecen hasta un punto y después puede elegirse un chupón vigoroso para prolongar de esta forma su crecimiento, eliminando obviamente los menos vigorosos. Al paso del tiempo, las plantas maduran y se cosechan los primeros racimos; las hojas más viejas situadas en esa región comienzan a perder vigor, se ponen amarillas y posteriormente se marchitan (no deben eliminarse las hojas verdes porque son las fábricas de producción de alimentos para los frutos); deben quitarse al recolectar el segundo racimo. Esto permite una mejor ventilación para el cultivo. Esta operación debe realizarse periódicamente y su frecuencia no debe ser mayor a una vez por semana. La planta de tomate crece mucho y llega un momento en que necesitamos enrollar el tallo principal que ha quedado sin hojas. En esta operación se afloja la rafia o cordón que sujeta a la planta y se baja la planta más o menos 0.5 metros cada vez. Se pueden seleccionar de cada racimo de tomate de cuatro a seis frutos y así los frutos escogidos se desarrollarán más y de manera más uniforme; en ocasiones, cuando el cuajado de los frutos aumenta, el racimo puede romperse y por esto existe en el mercado un soporte que los protege.

5.5.9. Entutorado Las plantas de tomate crecen mucho, por lo que deben guiarse verticalmente con rafia lasa o algún cordón de material plástico que se amarra o fija al tallo principal utilizando una vuelta floja o una abrazadera; también puede enterrarse de manera profunda en el sustrato con una varilla, para empujar hasta el fondo; con el mismo cordón puede irse sujetando la planta al cordón principal o con abrazaderas de plástico; el cordón principal sobrante, en un inicio, se enreda en un gancho a manera de carrete para utilizarlo después al bajar la planta. 5.5.10. Polinización En los cultivos al aire libre, la polinización se efectúa por medio de las abejas y el aire; sin embargo, en el invernadero, la corriente de aire producida por los extractores puede no ser suficiente, por lo que se recomienda mover las plantas por medio del cordón principal, por las mañanas en días soleados cuando la temperatura es apta para el fenómeno de la polinización (entre 11:00 y 14:00 horas). Existen vibradores eléctricos especiales para tal fin; también es posible utilizar colmenas. La flor es susceptible a la polinización solo cuarenta y ocho horas; cuando la polinización se ha efectuado, se puede apreciar la boleta ya formada al cabo de una semana; esto se conoce como cuajado de la flor; que cuajen los primeros racimos es importante, ya que aumentan en la planta la capacidad de reproducción. 5.5.11. Cosecha Los catálogos de proveedores de semillas indican la potencialidad de la variedad; en la actualidad existen plantas con rendimiento que van de los 15 a los 35 kilogramos por planta. La recolección empieza aproximadamente a los tres meses de la siembra y lleva de tres a cuatro meses esta etapa. 5.5.12. Fin del cultivo Se detiene el suministro de agua y nutrientes; se saca la raíz del contenedor y se deja deshidratar la planta para que de esta manera su peso disminuya y pueda existir mayor facilidad para desalojar el invernadero que se limpia y sanitiza. El cultivo de tomate presenta las mismas necesidades mediante el sistema tradicional con respecto al hidropónico. Las variables son la cantidad de agua o solución nutritiva que se ahorra a causa del menor espacio dedicado al sistema radicular en el caso del sistema hidropónico; esto permite utilizar menos cantidad de agua y espacio, y como resultado mayor productividad por área cultivada. 5.6. Sustratos y resultados Las investigaciones con diferentes sustratos se realizan bajo las mismas condiciones respecto a los demás factores involucrados en el desarrollo del cultivo, de tal manera que la mayor o menor respuesta pueda ser atribuida al tipo de sustrato utilizado. 5.6.1. Variedad Gabriela en arena, granzón y mezclas En la ciudad de Chihuahua, en una área de 152 m2, en invernadero, dentro del Programa de Vinculación, Investigación y Validación Tecnológica en Hidroponia de la Facultad de Ciencias Químicas se han probado diferentes sustratos, además de mezclas de los mismos, con el objetivo de proporcionar al productor datos sobre los sustratos que pueden conseguirse con facilidad en la región. En esta experiencia sobre tomate participaron tres personas con el deseo de comenzar su propio negocio, y dos estudiantes que aceptaron el trabajo de investigación como requisito para aprobar las materias “proyecto de química experimental” y “química experimental”, además del director del proyecto. Se utilizó la variedad Gabriela con diez sustratos diferentes, tomando como base arena y granzón –de fácil adquisición en la región– y se probaron solos y en diferentes proporciones entre sí (una parte de granzón por dos de arena, dos partes de granzón por una de

arena, granzón arena 1 a 1 arena con 10 gramos de resina por 10 kilos de arena, arena cáscara de nuez 2 a 1, granzón con cáscara de nuez dos a una, granzón carlita 1 a 2). Se efectuaron al menos tres repeticiones; se regó diariamente solo una vez; la siembra se realizó el dos de septiembre en cajas de poliestireno de 200 cavidades; el dos de octubre se aplicó el trasplante; la primera cosecha fue el 29 de enero; se practicaron siete cortes (Rodríguez y cols., 1999). Los resultados los podemos observar en el cuadro 5.2. Cuadro 5.2 Producción media en gramos de tomate variedad Gabriela con diferentes sustratos Tratamiento Granzón-arena 1 a 2 Resina-granzón Granzón-arena 2-1 Granzón-cáscara de nuez Carlita-granzón 1 a 2 Granzón-arena 1 a 1 Granzón Arena Resina-arena Arena- cáscara de nuez Producción media 8,598 6,033 9,178 2,836 10,030 8,682 4,177 9,460 8,069 9,085

5.6.2. Variedad Lorena F1 en arena, leonardita, perlita y Rockwool Martínez y Abad (1992) sembraron tomate Lorena F1 a escala comercial en un invernadero de polietileno y utilizaron como sustrato arena, leonardita, perlita, tablas de Rockwool, sepiolita y mezclas de algunos de ellos. El número de plantas por tratamiento fue de 100 y se efectuaron siete repeticiones. La plantación de la variedad Lorena F1 se aplicó en el mes de septiembre, utilizando una densidad de 2.4 plantas por metro cuadrado. Se cosechó del 21 de diciembre hasta el 26 de junio. Sustratos utilizados: sepiolita, 4/20 mesh; sepiolita >4 mesh; sepiolita 4/20 + perlita; sepiolita 4/20 + leonardita; arena; perlita; y Rockwool. Los resultados se muestran en el cuadro 5.3. Cuadro 5.3. Total de la cosecha de tomate variedad Lorena F1 kg /m2 Sustrato Rockwool Perlita Sepiolita + leonardita Arena Sepiolita 4 / 20 Sepiolita 4 / 20 + perlita (80%/ 20% v/v) Sepiolita > 4 Martínez y Abad, 1992. Cosecha hasta marzo 23 6.0 6.0 5.7 5.1 5.1 4.9 4.6 Cosecha hasta Junio 26 10.2 11.0 10.2 8.9 9.1 8.4 7.9

5.6.3. Variedades Dobito y Caruso en pumita, perlita, turba ligera y Rockwool y mezclas Manios, Papadimitriou y Kefakis (1995) reportan que en una investigación en cultivo de tomate, utilizando las variedades Dobito y Caruso, los sustratos probados fueron pumita o piedra pómez, perlita, Rockwool y light peat o turba ligera. Las propiedades físicas y químicas de los mismos se muestran en el cuadro 5.4. Los sustratos los colocaron en bolsas de polietileno de dos vistas, blancas por fuera y negras por dentro, de 90 cm de longitud por 30 cm de ancho, y la capacidad total de las mismas alcanzó 30 L; el Rockwool se envolvió en plástico con dimensiones de 90×20×7.5 cm. Se cultivaron dos plantas por bolsa. Los resultados se muestran en los cuadros 5.4 y 5.5.

Cuadro 5.4. Propiedades fisicoquímicas y físicas de piedra pomez o pumita, perlita, light peat y sus mezclas

Sustratos Pumita en bruto Pumita tamizada Pumita lavada Perlita Turba ligera Pumita tamizada 85% + turba ligera 15% Perlita 85% + 15% turba ligera

Densidad g/cm3 0.88 0.62 0.63 0.11 0.09 0.52 0.09

% porosidad total 71.8 76.80 75.53 72.0 92.32 79.36 85.80

PH 7.31 7.25 7.28 7.12 4.96 7.12 6.26

E.C. 0.48 0.31 0.34 0.03 0.15 0.37 0.05

La variedad Dobito produjo los frutos más grandes cuando el sustrato utilizado fue perlita al 85% + turba ligera 15%, pero también fue menor el número de frutos por planta que en todos los demás, y solo la perlita al 100% obtuvo menor rendimiento con base en Kg. Las plantas más productivas fueron cultivadas en piedra pómez en bruto. Sin embargo, no existe significancia en cuanto a la producción de kilogramos por planta, aunque sí en tamaño del fruto.

Cuadro 5.5. Producción media en kg de tomate, variedad Dobito, con diferentes sustratos

Sustratos
Pumita tamizada 100%

Número frutos/planta 37.50 a 36.82 a

Kg/planta 4.13 a 3.92 a 3.70 a 3.79 a 3.84 a

g/fruto 109.67 ab 106.38 bc 100.00 c 105.2 b c 111.98 a b

85 % Pumita tamizada + turba l 36.92 a Perlita 100 % 35.96 ab 85% de perlita + 15%turba ligera 34.42 a b Rockwool Perlita 85% + 15% turba ligera 31.86 b 3.75 a 117.56 a

El agricultor deberá valorar el aspecto económico en cuanto a producción comercial se refiere,

considerando también el tamaño del fruto y las preferencias demostradas en el mercado que pudieran incidir en el precio, en relación con los costos de los sustratos.

Cuadro 5.6. Producción media en kg de tomate, variedad Caruso, con diferentes sustratos Sustrato kg/planta kg/planta Pumita tamizada 100% 5.56 4.91 4.59 85 % Pumita tamizada + turba l 5.03 Perlita 100 % 5.38 Perlita 85% + 15% turba ligera Rockwool 4.88 3.98 5.87 4.95 4.90

5.7. Plagas y enfermedades El cuidado de una temperatura adecuada dentro del invernadero (16 a 25ºC) es determinante para evitar la incidencia de plagas, puesto que estas en su ciclo acumulan horas-calor y condiciones óptimas como humedad para hacer su aparición. Para predecir el desarrollo de un cultivo y el comportamiento de sus plagas dentro de los programas de manejo integrado de plagas se usa un sistema que considera la acumulación de calor con el paso del tiempo. Este sistema se basa en el concepto de tiempo fisiológico y se mide en unidades-calor (UC). Una unidad-calor diaria (dependiendo del organismo: unidad-calor diario, unidad-calor hora, unidad-calor minuto, etcétera) es la cantidad de calor que se acumula durante un periodo de 24 horas cuando la temperatura promedio es de un grado arriba de la temperatura umbral de desarrollo. El término grados-días algunas veces se usa en lugar de unidades-calor diario. La temperatura, el principal factor ambiental, determina la rapidez desarrollada de los insectos y plantas. El desarrollo de estos organismos empieza solamente cuando la temperatura alcanza un cierto punto crítico. El uso del control biológico en plagas es utilizado ampliamente y existen centros especializados en la reproducción de insectos benéficos en lugares donde la explotación agrícola es una actividad preponderante. En Chihuahua encontramos un centro cercano a Ciudad Delicias y otro en Ciudad Cuauhtémoc. El control biológico presenta algunas ventajas: su costo; no deja residuos tóxicos que dañen a humanos; las plagas no crean resistencia, como sucede con los pesticidas; y la contaminación al medio no tiene lugar. Por lo tanto, resulta el medio idóneo que la naturaleza ha creado para el control de las especies que cohabitan en una área determinada. 5.7.1. Mosquita blanca La mosquita blanca abarca un ciclo de vida de cuatro a cinco semanas, periodo en el que sufre una serie de cambios en su estado de ninfa. Es la plaga más común del tomate; polífaga y ataca a más de 500 especies de plantas hospedantes correspondientes a 74 familias. Sin embargo, no todas estas plantas desarrollan poblaciones elevadas del insecto. Las especies de plantas preferidas por la mosquita blanca en la Comarca Lagunera son calabaza, pepino, melón, sandía, algodonero, repollo, coliflor, brócoli y tomate (Sánchez y cols.,

1996). La mosquita blanca puede causar los siguientes tipos de daño a sus plantas hospederas: 1. 2. 3. 4. Daño directo por alimentación, el cual reduce el vigor de la planta y, por lo tanto, su producción. Daño por excreción de mielecilla. Daño por transmisión de enfermedades virales. Daño por inyección de toxinas e inducción de desórdenes foliares. El control biológico puede lograrse a partir de la Encarsia formosa (avispa chalcidoide); sus hembras adultas colocan sus huevos dentro de las ninfas de la mosca blanca y también se nutren del contenido de estas durante los primeros estados larvarios. 5.7.2. Araña roja Su ciclo de vida dura entre 10 y 14 días, dependiendo sobre todo de la temperatura. Por ejemplo, a 26ºC su ciclo alcanza diez días, pero a temperaturas más bajas dura mucho más, por ejemplo uno o dos meses. Viven en los restos de las plantas y en los rincones del invernadero. Si el número es muy elevado ataca a los tomates, produce amarillamiento en las hojas, que comienza con unos pocos puntos amarillos y termina con una apariencia bronceada. Los ataques muy fuertes pueden producir un blanqueado total de las hojas, ya que las arañas succionan el contenido de las células hasta vaciarlas. 5.7.3. Pulgones Su ciclo de vida oscila entre siete días y tres semanas dependiendo de la temperatura. Los áfidos se agrupan en grandes colonias sobre cultivos jóvenes y suculentos, en el envés de las hojas y en la base de los brotes; segregan una mezcla pegajosa por el abdomen que sirve de alimento a las hormigas, por lo que la presencia de hormigas sobre las plantas indica la existencia de pulgones. Estos se alimentan de la savia de las plantas, que extraen con su aparato bucal. Cuando los pulgones se alimentan de brotes jóvenes, las hojas se deforman y quedan enrolladas. Las mariquitas representan un buen control biológico; también pueden utilizarse las crisopas, ya que la hembra coloca de 100 a 200 huevecillos en el envés de las hojas cerca de la colonia de los pulgones. Las moscas adultas se alimentan de la melaza que segregan los pulgones, pero las larvas se alimentan de estos últimos. Cada larva mata de cuatro a 65 pulgones (Resh, 1997). 5.7.4. Minador del tomate Los adultos alados son de color negro y amarillo y miden unos dos milímetro de longitud. La hembra deposita sus huevos en el interior de la hoja. Cuando se eclosionan las larvas, estas se alimentan haciendo túneles sobre la epidermis del haz y del envés de las hojas que reciben el nombre de minas. La unión de túneles ocasiona grandes daños que termina por secar las hojas. Los insectos Dacnusa sibirica y Diglyphus isaea y el Opius pallipes son una buena opción para contrarrestar la acción del minador. El último solo parasita al minador del tomate, mientras que los primeros lo hacen también con minadores hospedados en otros cultivos. 5.8. Insecticidas naturales A los insecticidas naturales hoy se les reutiliza, e incluso existen ya presentaciones comerciales, por ejemplo, el Azatin o Neemix de uso efectivo contra la mosca blanca, áfidos, trips, minadores de hoja: extracto del árbol del neem y su principio activo es azadirachtin. 5.9. Enfermedades El tomate es susceptible a una gran variedad de hongos, bacterias y virus. A continuación enumeramos los más comunes.

5.9.1. Marchitamiento Es producido por Fusarium y Verticillium. Al principio, las plantas se marchitan en los días muy cálidos, después presentarán este aspecto de manera continua; las hojas se vuelven amarillas; si las plantas se cortan justo por encima de la superficie del suelo se podrá observar un anillo oscuro; en estos casos no queda otra opción que la esterilización del medio de cultivo y volver a empezar, ya que no existe manera de controlar la enfermedad. 5.9.2. Cladosporiosis La cladosporiosis la produce el Cladosporium fulvum. Sobre el lado inferior de la hoja se presentan pequeñas manchas grises hasta aparecer también en la parte superior. Una manera de prevenirlo será la limpieza en el invernadero, así como un buen control sobre la temperatura y ventilación. Algunos fungicidas e insecticidas naturales contrarrestan su proliferación. 5.9.3. Virosis Varios virus atacan al tomate; el más común, el virus del mosaico del tabaco (TMV). Reduce la cosecha porque limita el desarrollo de la planta, ya que ataca a las hojas. La difusión de los virus se propaga por medio de los insectos chupadores que succionan la savia en donde se encuentra el virus. Existe la prevención de esta enfermedad con una especie de vacuna, con la que las plantas se inoculan, con una raza menos virulenta que el TMV. Proliferan ya muchas variedades resistentes.

Capítulo 6 Chiles y pimiento 6.1. Introducción El chile Capsicum annuum es el responsable del sabor característico de la tradicional cocina mexicana. En el cuadro 6.1 aparecen algunos datos sobre la producción de chile en la República Mexicana. Uno de los estados con mayor producción es Chihuahua, donde el chile jalapeño alcanza mayor volumen de producción e industrialización. El chile representa uno de los cultivos más importantes del país. Comemos cerca de 100 clases distintas para dar el característico sabor a nuestra comida regional. Cuando se revisa literatura sobre hidroponia, contrario a lo que sucede con el cultivo del tomate, sobre el chile las experiencias publicadas son muy pocas; sin embargo, en lo que respecta a pimientos sí se encuentran referencias y pruebas de experimentaciones. Como parte del proyecto Programa de Vinculación, Investigación y Validación Tecnológica en Hidroponia de la Facultad de Ciencias Químicas se desarrollaron algunas experiencias preliminares con chile jalapeño. Para una región altamente productora de este cultivo, con muy poca precipita- ción pluvial y con algunos invernaderos ocupados unos cuantos meses en la producción de plántula, resulta interesante aprovechar la experiencia de los productores locales. El cuadro 6.1 también nos muestra que Chihuahua es el estado con más alta producción por hectárea, por lo que el paso a un sistema altamente productivo, como el hidropónico, aprovechando al inicio la infraestructura ya existente y con un buen ahorro en cuanto a agua se refiere, puede ser una buena alternativa de producción con muchas expectativas de éxito. Además si consideramos que al producir fuera de temporada el producto puede alcanzar mejor precio, cosa que no sucede en la actualidad, pues no obstante ser el estado con más alta producción es el que menor precio obtiene por su producto. El pimiento morrón no es un cultivo muy popular en México, pero los precios que alcanza el producto en todas las épocas del año hablan de una demanda mayor a su producción, por lo que conviene incrementar su cultivo.

Cuadro 6.1. El cultivo de chile en México Promedio Entidad Hectáreas cosechadas 1995 México (país) Baja California Chihuahua Durango Jalisco Guanajuato San Luis Potosí Sinaloa Sonora Zacatecas 75,876 1357 12700 1998 1353 9494 913 11259 3530 4684 1996 79194 1627 12665 4253 1239 7659 1155 14547 3515 7983 1997 90310 1423 26026 4906 1534 7334 1376 15122 3794 6021 Toneladas cosechadas 1995 917812 29691 310881 22477 16114 74043 4751 165773 42157 41086 1996 951137 45386 268875 48563 13592 69409 14207 180857 50612 64033 1997 1336589 26485 533914 39585 18827 68029 16632 234357 54213 51624 Ton/Ha 1997 14.8 18.61 20.51 8.07 12.27 9.27 12.09 15.5 14.29 8.57 Miles pesos/Ha 1997 48.65 60.24 37.40 34.68 38.63 33.94 47.69 58.14 52.62 27.18

INEGI: Anuario de Estadísticas por entidad Federativa, 1999. 6.2. Variedades En México se consumen más de 100 clases de chile. En este capítulo hablaremos solo de dos, de los que se siembran algunas variedades: 1. 2. Chile jalapeño. Variedades: jalapeño M y gran gigante. Pimiento morrón. Variedades: California Wonder, utilizado ampliamente en cultivo tradicional; Yolo Wonder, fruto con cuatro lóbulos, de pulpa gruesa y muy resistente al transporte, planta vigorosa, resistente y productiva, se utiliza en grandes explotaciones; Sirono hib F1; Bell Boy hib. F1; Pepper P19-Y; Pepper Presidente F1; California Gold; Predi F1; dulce italiano, se utiliza en cultivo al aire libre y forzado, es de carne delgada, dulce y de piel fina; cristal; largo Marconi, de frutos muy largos hasta de 18 cm, pulpa muy buena y se consume verde o rojo. 6.3. Sistemas hidropónicos para el cultivo de chile y pimiento morrón El sistema recomendado para cultivar chile y pimiento morrón, al igual que en el tomate, es el denominado técnica de cultivo con flujo laminar de nutrientes (NFT) y el de riego por goteo. En el invernadero de la Facultad de Ciencias Químicas, como contenedores se han utilizado bolsas de plástico negras de 30 cm de largo por 30 cm de ancho y tubos de PVC de cuatro pulgadas, y con una separación entre planta y planta de 30 cm llenos con granzón, arena y carlita o mezclas de ellos. En países donde la hidroponia está bastante desarrollada utilizan mucho el sustrato llamado lana de roca, perlita, etcétera. La literatura reporta una gran cantidad de sustratos utilizados para la producción de pimiento morrón con éxito y el cultivo puede realizarse de acuerdo con el

clima imperante en la región, en el campo o protegido, es decir, en invernadero, programando en este último caso el ciclo de cultivos de tal manera que las cosechas puedan levantarse en la época en que el precio en el mercado sea más alto. Así se incrementa no solo el rendimiento por área, sino también los beneficios económicos. 6.4. Labores para el cultivo hidropónico de chile y pimiento morrón En este cultivo, como en los demás, importa la limpieza, el cuidado de la temperatura, el riego y los nutrientes que aporta la solución nutritiva, la variedad y el sustrato elegido. 6.4.1. Selección de sustrato, contenedor y variedad El sustrato se selecciona considerando la disponibilidad del mismo, su costo y sus propiedades. En cuanto a las variedades debemos atender su productividad, tamaño de fruto y resistencia a plagas y enfermedades, además del clima y temporada del cultivo. 6.4.2. Siembra Conviene utilizar charolas de poliestireno con 200 cavidades. Se puede utilizar germinaza o peat moss como material de sostén, con el que se llenan todas las cavidades, y luego se mojan muy bien; puede dejarse de un día para otro, una charola encima de la otra, para que la humedad no se pierda y se distribuya perfectamente. Al día siguiente se vuelven a humedecer y se hace un pequeño orificio donde se deposita la semilla, cubriéndose luego con el mismo material se vuelven a aplicar una encima de la otra y se riega diariamente solo la primera; así el agua transminará y se mantendrá la humedad. Se tiene cuidado de la emergencia y luego se sitúan una a una individualmente y se riegan diariamente con agua los primeros 20 días, y luego se adiciona solución nutritiva al 50% de la concentración usual cada tercer día, para que después de un mes puedan ser trasplantadas. 6.4.3. Preparación de las bolsas En el mercado pueden encontrarse bolsas ya preparadas y rellenas con diferentes sustratos, pero pueden también llenarse siempre con la misma cantidad de sustrato. El chile jalapeño requiere menos cantidad de sustrato por planta en comparación al necesario para el cultivo de tomate. 6.4.4. Proyecto de plantación Se han obtenido buenos resultados plantando de tres a cuatro plantas de chile jalapeño por metro cuadrado, que equivale a 40,000 plantas por hectárea, mientras que en el cultivo en suelo se siembran en el estado de 12,000 a 18,000 plantas, de acuerdo con el tipo de tierra y variedad. Para el pimiento morrón, el espacio que requiere cada una de las plantas es mayor –similar al tomate–, dos y tres plantas por metro cuadrado. 6.4.5. Transplante Los semilleros deben tener un estado óptimo de humedad antes de efectuado el transplante. Una buena cosecha depende de un buen transplante. Es preferible que la plantita cuente con cepellón para que el desarrollo de la misma no resulte afectado al cambiar de medio, ya que el transplante a raíz desnuda, en el mejor de los casos, retarda su desarrollo. Conviene que cuente con la edad adecuada para que estén ligeramente endurecidas y puedan soportar así el manejo. Después del transplante deberá aplicarse un riego. Cuando el sustrato elegido sea granzón o grava es preferible plantar en un medio inundado. Se recomienda que esta operación se realice de tarde, para que el estrés que pudiera presentarse sea mínimo.

6.4.6. Riego y nutrición De acuerdo con el clima, el riego por goteo debe aplicarse de dos a seis veces al día considerando el clima, el sustrato, el desarrollo de la planta y los tiempos de aplicación, que por lo regular oscilan entre 10 y 20 minutos; el desarrollo foliar nos indica si el suministro de nutrientes es el adecuado en cada una de las etapas de desarrollo. En el cuadro 6.2 se muestra la cantidad de nutrientes en kilogramos por hectárea que extrae un cultivo de pimiento morrón, considerando las diferentes partes de la planta. El conteo se realizó con base en materia fresca, pero se suministra el dato de la materia seca con que contaba cada uno de los materiales revisados. En el cuadro, las siglas “MS” significa materia seca.

Cuadro 6.2. Extracción mineral del pimiento en kilogramos por hectárea para 5.4 kg/m2 de fruto Materia fresca Hojas y tallos 22,800 Frutos 54,000 Raíces 1,360 Total 78,160 201 25.76 223.3 113.6 19.3 6,330 5 0.46 5.0 2.1 0.4 210 101 16.56 40.7 6.4 7.1 3,070 95 8.74 177.6 105.1 11.8 3,050 N P K Ca Mg MS

6.4.7. Poda y entutorado La eliminación de chupones es de mucha importancia. Se denominan chupones los brotes que crecen entre el tallo principal y la rama primaria; deben eliminarse cuando están pequeños –dos a cinco cm– con el fin de no lastimar a la planta. En esta etapa la operación puede realizarse con la mano, lo que representa menos riesgos de enfermedades. Si crecen más deberán usarse tijeras para podar; sin embargo, pierde vigor y nutrientes, por lo que conviene quitarlos cuando comience su crecimiento. Recuerde que las hojas son las fábricas en las que el vegetal transforma la energía luminosa en energía química. Al comienzo de su desarrollo, las plantas de pimiento crecen con un solo tallo; luego se bifurca en dos y aparecen más tallos, que deben cortarse pequeños. Cuando aparecen los dos tallos, también lo hacen las flores de la primera división del tallo. La poda se acostumbra aplicarla a dos o tres ramas, y de esto depende la mayor o menor distancia entre planta y planta; las ramas se guían con un cordel, rafia por ejemplo, al que se unen por medio de abrazaderas o con la misma rafia; en la parte superior –igual que el tomate– se cuenta con un emparrillado de alambre a donde se sujeta el cordel que sirve de guía; esto cuando se utilizan variedades que alcanzan mucha altura. 6.4.8. Cosecha Cuando el fruto está maduro puede recogerse en verde o dejarlo tomar el tono rojo en la planta cuando se va a utilizar como chile seco. 6.4.9. Fin del cultivo Se detiene el suministro de agua y nutrientes, se saca la raíz del contenedor y se deja deshidratar la planta para que de esta manera su peso disminuya y facilite el desalojo del invernadero que se limpia y sanitiza.

6.5. Características del fruto con relación a los elementos disponibles Johnson y Decoteau (1996, citados por Terrazas y Ortega, 2000) evaluaron las cantidades de nitrógeno y potasio que afectan el crecimiento de plantas de chile jalapeño, el rendimiento de frutos y su pungencia. El experimento lo realizaron con arena, variando las tasas de nitrógeno de 1 a 30 mM y potasio de 1 a 12 mM. El valor óptimo de nitrógeno para rendimiento del fruto fue de 15 mM; la tasa de nitrógeno afectó la pungencia del fruto solo cuando el cultivo se inició en el mes de abril y el tratamiento nutritivo comienza en el trasplante; cuando la experiencia inició en mayo y el tratamiento nutritivo comenzó antes de que las plantas tuvieran brotes de flor, no se observó diferencia en la pungencia del fruto; el valor óptimo para el rendimiento del fruto fue de 6 mM.

Capítulo 7 Lechuga

7.1. Introducción La lechuga (Lactuca sativa C) es la hortaliza más importante del grupo de los vegetales de hoja que se consumen crudos. Ampliamente conocida, se cultiva en casi todos los países durante todo el año, al aire libre o bajo invernaderos. La lechuga, ingrediente básico en dietas bajas en calorías, aporta minerales y vitaminas. La forma de su crecimiento determina su clasificación en tres tipos principales, que incluyen todas las variedades comerciales: la lechuga de hoja suelta corresponde a la variedad botánica crispa; la de cabeza a la variedad capitata; las lechugas arrepolladas que forman cabezas son las de mayor demanda comercial. La lechuga romana se antoja por sus hojas crujientes y verdes en la parte exterior y blanco verdoso en su interior. Las de hoja suelta no forman repollos y sus manojos de hojas se pueden cosechar individualmente, sin necesidad de arrancar la planta. De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto de la Nutrición en México, en 100 gramos de peso neto la porción comestible de la lechuga es del 69%, aporta 19 calorías, 1.3 gramos de proteínas, 0.1 gramos de grasa y 4.1 gramos de carbohidratos; además es rica en vitaminas y minerales. La lechuga puede cultivarse con facilidad en el ámbito casero con los envases de leche de dos litros tan comunes en el país, y programar el cultivo de manera que siempre tengamos una lechuga disponible para el consumo diario. Hay aproximadamente 800 semillas por gramo en la mayoría de las variedades de lechuga. Se puede adquirir como semillas propiamente dichas o como semillas peletizadas. Las semillas peletizadas consisten en semillas cubiertas por una capa de material inerte y arcilla. Una vez que el pellet absorbe agua, se rompe y se abre permitiendo el acceso inmediato de oxígeno para una germinación más uniforme y mejor emergencia. Alguna cubierta de la semilla requiere extender su rango de temperatura y su velocidad de germinación. Las semillas peletizadas mejoran la forma, el tamaño y la uniformidad de la semilla para tener plántulas más homogéneas y de fácil manipulación. El tamaño aproximado de la mayoría de las semillas peletizadas es de 3.25-3.75 mm de ancho. Las lechugas crecen muy bien en hidroponia y muchos productores se especializan en este cultivo. Hay muchas variedades, sin embargo solo algunas resultan apropiadas para el cultivo hidropónico y para el invernadero (Resh, 1997). 7.2. Variedades Las variedades más aptas para utilizarse en cultivo hidropónico son de las europeas: la ostinata, capitán y deciminor, y su ciclo de cultivo alcanza alrededor de 60 días con temperaturas que oscilan entre 17 y 19ºC en días nublados y de 21 a 24ºC los soleados; la separación entre planta y planta es de 20 cm. Las variedades slo-bolt, blak, seed-Simpson, grand apids y Waldmann’s dark green adquieren mucho vigor bajo cultivo hidropónico; su ciclo requiere de 45 a 50 días y las temperaturas y distancia de plantación presentan similitud a las mencionadas antes. Las variedades sin acogollar son regularmente las más fáciles de cultivar. Dentro de las lechugas acogolladas redondas, la Grandes Lagos 659 crece muy bien y su ciclo oscila entre 80 y 85 días y soporta temperaturas más altas, de 27 a 28ºC. Este tipo de lechugas requiere de un espacio

entre planta y planta de 25 cm o incluso más espacio. 7.3. Sistemas hidropónicos para el cultivo de lechugas La lechuga puede cultivarse en hidroponia con tubos de PVC de tres o cuatro pulgadas de diámetro, usando sustratos que retengan bien la humedad y que a la vez presenten un buen drenaje. Se pueden utilizar recipientes de poca profundidad, en donde se introduce la solución nutritiva, y en la parte superior se trasplanta la lechuga en soportes de espuma de poliestireno (nieve seca). La técnica de cultivo con flujo de nutrientes (NFT) se utiliza mucho. Kim y otros (1995) compararon la productividad de la variedad crispa utilizando los sistemas NFT y DFT y encontraron que al utilizar el primero la productividad del cultivo aumenta. 7.4. Labores para el cultivo hidropónico de lechuga La lechuga se produce muy bien con el sistema hidropónico. Solo se requiere –cuando el cultivo se efectúe en agua– cuidar el nivel de oxígeno de la misma; el ciclo es corto. Los pasos siguientes deben realizarse en condiciones óptimas y bajo cuidadosa y diaria observación. 7.4.1. Selección de sustrato, contenedor y variedad El sustrato se selecciona considerando la disponibilidad del mismo, su costo, sus propiedades; en cuanto a las variedades atenderemos su ciclo de producción, la preferencia en cuanto a mercado se refiere y su fácil adaptación al sistema hidropónico. Sabemos que las primeras etapas de la vida de una planta de lechuga son críticas para alcanzar un perfecto producto final. Después de la siembra transcurre un tiempo en que las reservas contenidas en la semilla alimentan a la plántula en desarrollo por pocos días. 7.4.2. Nutrición de la plántula Cuando las dos primeras hojas se hayan expandido, las plantas deben recibir una solución hidropónica diluida al 25% de la solución normal utilizada en los trabajos de investigación realizados en el invernadero de la Facultad de Ciencias Químicas. Algunos investigadores recomiendan una conductividad eléctrica de 0.5-0.6 mS/cm, puesto que sus trabajos en el campo han probado que las plántulas de lechuga se desarrollan más rápido en soluciones de baja conductividad que una solución de concentración normal. La conductividad puede incrementarse de 0.5 a 1 mS/cm en las últimas etapas de desarrollo, cinco o siete días antes de ser transplantadas a un sistema hidropónico. Esto ayuda al sistema radicular a ajustarse a niveles altos de conductividad en el cual el cultivo crecerá y endurecerá a la planta en cualquier shock que pueda ocurrir en el transplante. Aunque algunos productores producen plántulas más pequeñas y duras a altos niveles de conductividad (2 mS/cm); al ser transplantadas logran una mejor adaptación en sistemas al aire libre. 7.4.3. Extracción de la plántula El trasplante a un sistema hidropónico requiere de muchos cuidados. Cualquier daño en la raíz podría causar la entrada de patógenos y resultaría un obstáculo para el establecimiento y crecimiento de la planta. Los bloques en que se siembre pueden ser de hule espuma de lana de roca y también se puede utilizar charolas de 280 cavidades, separadas cuidadosamente, ya que las raíces de las plántulas invaden bloques vecinos y será necesario desenredarlas. El daño en la raíz puede ocurrir cuando extraemos las plántulas de una de las celdas de las bandejas de germinación. El uso de macetas individuales, de paredes delgadas o gruesas, resulta en un menor daño a las plántulas. Cada planta con su maceta es transplantada en los canales del NFT, en los tubos de PVC o en las tiras de nieve seca, permitiendo así la rápida extensión de las raíces.

7.4.4. Densidad de siembra Como guía se sugiere que en un sistema de producción hidropónica pueden cultivarse de 8 a 24 plantas por metro cuadrado. Conviene prestar atención en el correcto distanciamiento. Una sobrepoblación de lechugas cercana a la cosecha incrementa las posibilidades de enfermedades como la botrytis, difícil de controlar cuando la cobertura de las hojas es densa y evita la penetración de los pulverizadores. La sobrepoblación también reduce la calidad de la cabeza y causa un “estrechamiento” con hojas delgadas y pálidas, lo que origina una pérdida, un producto fracasado. 7.5. Plagas y enfermedades La mayoría de los patógenos dañinos y destructivos originan el damping off, causante de serias pérdidas de semillas, plántulas y plantas jóvenes. Además, existen enfermedades originadas por hongos, virus y bacterias provenientes de la semilla o del agua. 7.5.1. Damping off Damping off es un término muy usado para describir la muerte de pequeñas plántulas, resultado del ataque de algunos hongos como Pythium ultimun y Rhizoctonia solani y otros hongos como Botrytis y Phytophtora spp, que también pueden estar involucrados. Pythium y Phytophtora producen esporas que se mueven por el agua. El damping off ocurre en varias etapas de la germinación y en el crecimiento de la plántula (Hartmann y Kester, 1983). La semilla puede decaer o la plántula pudrirse antes de la emergencia (predamping de la emergencia). Esto resulta en una carencia parcial o total de la aparición de la plántula. La plántula puede desarrollar un tallo podrido cerca de la superficie del medio y caer (posdamping off). La plántula puede sobrevivir y mantenerse erguida, pero el tallo se volverá delgado y la planta no crecerá y morirá. Pequeñas raíces de plantas grandes pueden ser atacadas. Las plantas dejarán de crecer y morirán (pudrición de la raíz). Las condiciones medioambientales que prevalecen durante el proceso de germinación y el ataque de los hongos afectarán la tasa de crecimiento de las plántulas. La temperatura óptima para el crecimiento de Pythium y Rhizoctonia se mueve entre 20 y 30°C, con un decremento en la actividad a temperaturas mayores y menores. El contenido de humedad del medio de germinación es de gran importancia para determinar la incidencia del damping off. Algunas condiciones usualmente asociadas con el damping off incluyen sobrerriego, drenaje pobre, carencia de ventilación, alta densidad de plántulas o daño del tallo o de la raíz durante el transplante. Las plántulas jóvenes deben ser manipuladas de las hojas, nunca del tallo. 7.5.2. Tip burn El tip burn o quemadura apical puede presentarse en algunos cultivos de hortalizas desarrolladas hidropónicamente; el más común es en lechuga, por lo general en variedades de cabeza. Sin embargo, el tip burn ha sido observado en cultivos de col como una quemadura en el corazón del borde de algunas hojas y no puede apreciarse durante la cosecha, pero muestra como tiras de tejido marrón cuando la cabeza es cortada. El tip burn también se observa en espinaca, donde se quema el borde de las hojas jóvenes del centro. En apio aparece como una enfermedad llamada corazón negro (Wood, 1993). En verano, el tip burn aparece regularmente en lechuga, pero puede ocurrir en cualquier tiempo del año en este cultivo. La causa del tip burn, así como la pudrición apical del fruto, obedece a una falta de calcio en las hojas afectadas, pero esto no es usualmente un resultado de un bajo suministro de calcio en la solución nutritiva. El problema con frecuencia sucede cuando el cultivo tiene un periodo de baja asimilación de calcio y luego un periodo de un rápido crecimiento. Tanto con el tip burn normal (en las hojas jóvenes en el centro de la cabeza) como con el tip burn marginal (en hojas más externas) parte de la hoja se marchita y se seca. Con el tip burn normal las hojas más jóvenes del

corazón se marchitan y las células de los bordes mueren. Con el tip burn marginal las hojas más viejas son afectadas, pero desde que la circulación del aire se mejora el tejido usualmente se seca y las hojas presentan una apariencia de quemadura a lo largo de los bordes. El daño resulta cuando el follaje está perdiendo agua más rápido de lo que pueden absorber las raíces, en condiciones de alta humedad y baja pérdida de agua. El tip burn ocurre cuando se restringe la corriente de transpiración, en la cual el calcio es transportado. Por lo regular, el tip burn se observa cuando el cultivo está cerca de la cosecha, a fines del invierno y primavera. En variedades de lechuga de cabeza la transpiración de las hojas en expansión dentro de la cabeza es limitada por las hojas de alrededor, especialmente bajo condiciones de alta humedad. El tip burn puede ser severo en estos cultivos si se permite permanecer por más tiempo antes del corte. Los desórdenes del tip burn relacionados al calcio los causa una carencia de calcio en las hojas en expansión. Esto puede ser no solo el resultado de condiciones ambientales, sino también del estrés causado por la alta conductividad de la solución nutritiva. Numerosas investigaciones con lechugas en campo e invernaderos han indicado la relación entre la temperatura, intensidad luminosa y duración, y humedad relativa sobre el tip burn. Sobre el daño del tip burn numerosos investigadores concluyen: es controlado principalmente por factores genéticos y está influenciado por condiciones ambientales mantenidas durante el crecimiento. Las observaciones sobre la gran incidencia de tip burn se han realizado en invernaderos, conducidos durante los días largos y cálidos de la primavera y el verano (Bres y Weston, 1991). Factores que más contribuyen al desarrollo del tip burn: altas temperaturas durante días soleados; vientos secos y cálidos; alta conductividad eléctrica de la solución nutritiva; pobre sistema radicular debido a una inadecuada oxigenación o muerte de la raíz; altos niveles de potasio y nitrógeno (principalmente amonio, el cual tiene el efecto de reducir la absorción de calcio); alta humedad. Existen otras causas del tip burn que no deben confundirse con aquellas asociadas con la baja distribución de calcio en las plantas: daño de heladas, quemadura por viento, vientos fuertes, daño por herbicida, quemadura por aplicación de sales y conductividades excesivamente altas de la solución nutritiva. En cultivos hidropónicos, el tip burn usualmente presenta un problema de transporte de calcio, no un problema de suministro de este. Por lo tanto, aunque pueda estar presente un nivel adecuado de calcio en la solución nutritiva, su absorción y distribución bajo ciertas condiciones ambientales no serán suficientes para prevenir el tip burn en cultivares susceptibles. Con lechuga, el problema parece ser más serio cuando el cultivo se acerca a la madurez y puede causar fuertes pérdidas. Esto se debe a que las cabezas aprietan (en variedades de cabeza más susceptibles al tip burn), disminuye el flujo de aire a través de las cabezas y el uso de agua por las hojas más internas cae lentamente y lleva a niveles más bajos de calcio a esas hojas. La humedad alrededor de las hojas aumenta, y si contiene bacterias desarrolla una pudrición sobre la punta de la hoja muerta. En condiciones de verano cálido se desarrolla rápidamente como “fango” tanto en el invernadero como en la cadena de supermercado. En lechuga se reconocen diferentes tipos de tip burn: tip burn seco en cultivos que crecen en suelo, cuando el medio de crecimiento está seco y las raíces no pueden suministrar agua y tampoco calcio; tip burn normal ocurre con el cambio rápido del clima; tip burn venal se desarrolla dentro del corazón de la lechuga debido a la alta humedad dentro de la cabeza; y un tip burn látex que se origina si la planta llega a desarrollar una cabeza para semilla. En cierto grado, bajos niveles de magnesio y boro pueden causar tip burn en lechuga, y se debería examinar si existe un problema persistente no usual, como los casos anteriores. No hay cura una vez que el tip burn ataca la lechuga, pero el grado de tip burn puede disminuir siguiendo estos procedimientos: 1. 2. Mantener niveles adecuados de calcio en la solución. Evitar niveles excesivos de potasio y nitrógeno.

3. 4. 5. 6.

Usar preferentemente la forma de nitrato en lugar de amonio. Los altos niveles de amonio provocan una menor incorporación de calcio en los tejidos de las plantas. Sombrear los cultivos durante los periodos de altas temperaturas y alta intensidad luminosa. Seleccionar cultivares resistentes al tip burn. Evitar niveles excesivos de conductividad eléctrica, monitoreando regularmente la CE durante los periodos de alta transpiración del cultivo cuando el agua se absorbe a tasas más rápidas que los nutrientes. Recientemente, los investigadores han buscado métodos para reducir la severidad del tip burn en lechuga

hidropónica. Se ha sugerido que la circulación directa de agua sola o solución de nitrato de calcio (100 mg Ca/L) solo en la noche tal vez sea comercialmente aceptable y además reduciría las pérdidas por tip burn en cultivos de lechuga cultivadas hidropónicamente (Cresswell, 1991). En este experimento, las plantas fueron cultivadas en un invernadero de vidrio con NFT y durante el día recibieron una solución nutritiva completa (CE 2 mS/cm). En la noche se aplicaron otros tratamientos que incluyeron una solución nutritiva completa, agua sola o solución de nitrato de calcio de 100 mg Ca/L o 200 mg Ca/L. El tip burn se manifestó en el testigo y su incidencia fue reducida por los tratamientos de calcio; este efecto fue asociado con un incremento en la concentración de calcio en las hojas nuevas. Otros investigadores reportan una correlación entre la conductividad eléctrica de la solución nutritiva y la incidencia de tip burn en cultivos hidropónicos de lechuga. El número de hojas por planta con tip burn disminuyó de 23.1 a 4.4 a medida que la CE fue reducida de 3.6 a 0.4 mS/cm.

Capítulo 8 Fresas

8.1. Introducción La fresa es un fruto de gran aceptación, en fresco o industrializado, por su sabor agradable. Se utiliza en diversos productos alimenticios: paletas y helados, dulces, mermeladas y yogures, entre otros. Planta perenne perteneciente a la familia de las rosáceas, se reproduce generalmente por medio de estolones. Planta de tamaño pequeño. Sus frutos crecen muy pegados al terreno. El riesgo de las fresas con aguas contaminadas siembra la desconfianza en el consumidor de fruta en fresco. El sistema hidropónico presenta una alternativa de producción de frutos limpios y se puede cultivar en columnas, lo que permite eficientar el uso del terreno y el gasto de agua. 8.2. Algunos sistemas para el cultivo de fresa El sistema de cultivo en columnas, muy usado para la producción de fresas en el ámbito comercial, se caracteriza por el crecimiento vertical de las plantas en macetas apiladas en columnas, con bolsas de polietileno y tubos de PVC provistos de orificios y colocados de manera vertical y rellenos con un sustrato liviano. Este sistema permite una alta producción de plantas por unidad de área y puede utilizarse con éxito para otras plantas de porte pequeño que toleren estar colgadas, y de sistema radicular no muy extenso. 8.3. Ventajas y desventajas del cultivo de fresa por hidroponia Al comparar el cultivo tradicional con el hidropónico sobresalen estas ventajas: alta producción por unidad de área de cinco a siete veces con respecto a la producción en campo; requiere menos mano de obra; las siembras y cosecha requieren menos esfuerzo porque no se necesita trabajar agachado; uso eficiente del agua y de fertilizantes; frutos más uniformes y de excelente calidad, lo cual permite tener un mejor precio; menor incidencia de enfermedades en la raíz debido a que no está en contacto con el suelo; menor incidencia de pudrición de frutos por botrytis; menor pérdida de frutos por picaduras de aves. También presenta desventajas: la inversión inicial para la instalación; falta de un sustrato adecuado; el desconocimiento del manejo agronómico del cultivo puede provocar una fuerte pérdida de plantas; la inexperiencia en el manejo del sistema hidropónico también puede afectar la producción; un descuido por falta de higiene puede contaminar la solución y esta a su vez a todas las plantas. 8.4. Sustratos El sustrato debe permitir un máximo crecimiento y desarrollo radicular y así obtener una planta vigorosa. De preferencia se recomienda usar sustratos livianos y porosos y de fácil disponibilidad para no elevar los costos de producción. También se debe atender que sea químicamente inerte, es decir, que no reaccione con la solución nutritiva, de lo contrario podría afectar la disponibilidad de los nutrientes minerales o provocar toxicidad. En México existen regiones donde se puede utilizar alguno o algunos de los siguientes sustratos: cáscara de pino, aserrín, cáscara de coco o cascarilla de arroz y pumecita. En la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua se ha utilizado carlita para los cultivos en columna y arena con granzón en bolsas horizontales.

8.5. Solución nutritiva No existe una solución nutritiva óptima para todos los cultivos, porque no todos tienen las mismas exigencias nutricionales, principalmente en nitrógeno, fósforo y potasio. Muchas soluciones nutritivas cumplen con los requerimientos de un buen número de plantas. La fresa exige más potasio, calcio, hierro y magnesio en comparación a otros cultivos. Recordemos esto para evitar problemas de deficiencia. Para propiciar un buen prendimiento y un rápido crecimiento vegetativo luego del transplante, conviene tener un nivel adecuado de nitrógeno y fósforo. El nitrógeno estimula el crecimiento vegetativo y el fósforo el crecimiento radicular. La planta de fresa necesita pasar por un determinado número de horas-frío para lograr una buena floración, por lo menos permanecer 30 días continuos de frío. Una vez superado el estado juvenil se debe cuidar la nutrición con base en fósforo y potasio. El fósforo estimula la floración y el potasio la fructificación. Esta fórmula ha ofrecido buenos resultados en la producción de fresa: 300 ppm K, 40 ppm Mg, 0.5 ppm B, 185 ppm N, 30 ppm P, 0.18 ppm Zn, 180 ppm Ca, 3 ppm F, 0.1 ppm Cu, 60 ppm S, 0.6 ppm Mn y 0.01 ppm Mo (Rodríguez y cols.). 8.6. Reproducción La reproducción de la fresa puede ser por semilla, por división de tallo y por estolones; la reproducción cuidadosa del material vegetativo incide directamente en la optimización de la producción. 8.6.1. Selección de estolones Para obtener plantas vigorosas deberán preferirse estolones de matas que representen mejor la variedad que se desea reproducir; para ello se buscan las más robustas, las que fructifiquen más pronto y las que conserven durante más tiempo su fructificación, y a la vez las más sanas y de frutos abundantes, de mayor tamaño y de bonita forma. A cada mata se le dejarán solo de cuatro a seis estolones; en cada guía únicamente dos plantitas con el fin de que el pie madre pueda alimentarlas bien y se desarrollen con vigor; cuando las plantas tengan de seis a ocho hojas se cortan las guías del estolón para que la nueva planta adquiera vida propia y no debilite mucho a la planta madre. Conviene obtener los estolones de plantas de dos años, porque así se tiene la oportunidad de calificar en el primer y segundo año el vigor de la planta y la calidad y cantidad en los frutos. Así se podrán elegir como plantas madre a las mejores, ya que si bien en el primer año las plantas no están bien desarrolladas ni uniforme su producción, en el segundo año la planta alcanza su pleno crecimiento. Las de más de tres años declinan en vigor y por tanto en producción si la alimentación no es la adecuada. En el primer año de plantación conviene suprimir cuanta guía se desarrolle, para que de esta manera la planta no pierda vigor; en el segundo año está ya en posibilidades de fructificar y producir unos cuantos estolones (tres o cuatro) y la plantación la conformarán plantas vigorosas. 8.7. Variedades Variedades de fruto pequeño: la fresa de las cuatro estaciones que se reproduce por semilla; la fresa pequeña de los bosques que se reproduce por medio de estolones; y la fresa reina de los valles que se multiplica por semilla. Variedades de fruto grande: la Hecker; selva, Tioga, pájaro, Santana Chardler, todas de origen californiano; estas variedades son las más cultivadas por su calidad y capacidad productiva. Las variedades Fern, Brighton, Aptos y Revada pertenecen también a las variedades muy productivas de fruto grande. 8.8. Resguardo de los frutos La mayor parte de las variedades desarrollan sus frutos bajo las hojas, y por razón natural estos frutos pesados y apoyados sobre tallos débiles caen y se manchan o no maduran parejo, por lo que se pueden usar soportes para los tallos florales o por lo menos que los frutos descansen en viruta de madera o paja para que no estén en

contacto con la humedad del sustrato. 8.9. Recolección del fruto Deben recolectarse bien sazonados, lo que se reconoce por su mayor coloración y porque reúne las mejores cualidades de su especie; al cortarlos, deben seleccionarse, limpiarse y sumergirse en agua fría; se colocan en malla de tela, plástico o alambre para que se sequen y así proceder a su empaque. 8.10. Algunas experiencias en cultivo de fresa Rodríguez y colaboradores reportan que en el Centro de Investigación de Hidroponia de la Universidad Nacional La Molina (UNALM) y en un centro de producción en la localidad de Cieneguilla, al noreste de Lima, se ha instalado una pequeña área de 30 m2 con 24 columnas de dos metros de alto; cada columna sostiene 28 plantas de fresa de la variedad Chandler: un total de 672 plantas. Como se necesita información de sustratos para recomendar el más adecuado, se han probado seis diferentes, todos ellos con base en la cascarilla de arroz. Este sustrato arrojó los mejores resultados: 30% ladrillo y 70% de una mezcla de cascarilla. El sustrato 100% cascarilla fue el que dio peores resultados. La cosecha se inició a los 69 días del transplante. Los mejores rendimientos ofrecen de 250 a 300 g por planta. El centro de producción de Cieneguilla, Productos Hidropónicos ACSA, mide una área de 4,000 m2 con 3,000 columnas de macetas de poliestireno apiladas; cada columna la forman diez macetas; total, 40 plantas por columna o 120,000 plantas en toda el área. La instalación ha sido sectorizada en cuatro unidades de 1,000 m2 c/u. Cada sector es regado automáticamente y el tiempo de duración de cada riego alcanza 20 minutos; generalmente se realizan dos riegos al día. El sustrato utilizado es una mezcla de pumecita con turba altoandina. En los momentos de máxima producción (julio) se han obtenido hasta 600 Kg de fresa por día en los 4,000 m2, y en los momentos de mínima producción (diciembre), hasta 125 Kg por día. Se ha logrado producir hasta 500 g de fruto por planta (Rodríguez, Hoyos y Chang, 1999).

Capítulo 9 El huerto en casa o en la granja familiar

9.1. Introducción El cultivo de hortalizas en casa, ya sea para autoconsumo o venta, cuenta con muchas ventajas que dependen de los objetivos del productor y de las condiciones en las que se encuentren planteados. Por lo tanto, cada hidroponista es un caso especial, y como tal deberá proyectar sus objetivos y metas considerando que puede tener mayor número de plantas por área y producir mucho más en el mismo espacio. Otra de las características aprovechables de este sistema es que no requiere suelo, y por ello el huerto puede adaptarse en una azotea o en un patio encementado; cualquier lugar funciona para establecer el huerto; solo hay que seleccionar los cultivos de acuerdo con el espacio disponible y los objetivos. La actividad puede realizarse en una casa ubicada en el campo, con mucho o poco terreno, o en una zona urbana, en el centro o las afueras de la ciudad. El cultivo entretiene y motiva, por lo que en muchos casos representa una buena manera de invertir el tiempo produciendo frutos de alta calidad alimenticia y libres de patógenos e insecticidas dañinos para la salud. Es, en muchos casos, una terapia ocupacional que une a quienes la practican. Si el espacio es pequeño se puede considerar el cultivo hidropónico como el de las macetas, con una ventaja: bajo este sistema, las macetas para plantas como el tomate, que alcanza muchos metros de altura, pueden ser más pequeñas, sin sacrificar productividad, ya que la solución nutritiva provee todos los nutrientes que la misma requiere; solo consideraremos la luz que estas plantas necesitan. En la granja familiar se puede producir forraje verde hidropónico para alimentar a los animales, y si tenemos un estanque se pueden cultivar peces, además de utilizar el agua del mismo para regar las plantas y llevarla de nuevo a su lugar de origen. Este sistema une hidroponia y acuacultura: acuaponia. Los dos sistemas se complementan entre sí, pues los peces desechan un buen número de sustancias que contaminan su espacio y que las plantas pueden aprovechar como nutrientes; por ejemplo, los peces desechan el nitrógeno que les sobra en forma de amoniaco, y las plantas lo utilizan en su crecimiento; el agua debe desinfectarse al pasar de un sistema a otro. 9.2. Cultivos factibles Son muchas las hortalizas que pueden formar parte del huerto; depende de las preferencias o de las necesidades de quienes las cultivan. Enumeremos algunas: fresa, tomate, lechuga, acelga, papa, chile, sandía, rábano, calabacita, cilantro, perejil, betabel, pepino, cebolla, zanahoria, coliflor, etcétera. 9.3. Frutas y hortalizas y su ciclo de cultivo Existe una gran diversidad de cultivos y diferentes variedades para los mismos. Los ciclos pueden registrar algunas variaciones. En los cuadros 9.1 y 9.2 observamos diferentes épocas de siembra y de cosecha; así puede calcularse la duración del ciclo. En el mercado se pueden adquirir variedades tempranas y tardías, de invierno o verano, de ciclos cortos o largos. 9.4. Cultivo del ajo Planta muy apreciada en todo el mundo. Se utiliza como condimento y es una de las plantas medicinales más populares, por lo que se utiliza en la industria farmacéutica. Su cultivo es sencillo y requiere de poco espacio;

como condimento se produce sal de ajo a nivel industrial; en la preparación de alimentos, en el ámbito casero, se utiliza mucho. 9.4.1. Variedades Las variedades o clases comerciales de ajo se caracterizan por su color: blancos morados y grises. Las variedades tempranas alcanzan un ciclo de 180 días y las tardías alrededor de 210. A las moradas pertenecen los criollos, que son diferentes para cada región y tienen hasta 36 dientes pequeños por cabeza; cuentan con buen mercado en el país. Existen variedades cuyas cabezas contienen 15 o 20 dientes y hasta 5 o 7 dientes, como las variedades cabeza de canario y chileno.

Cuadro 9.1. Ciclos en algunos cultivos de acuerdo con la época de siembra y la recolección de la cossecha Ene Siembra Cosecha Siembra Cosecha Siembra Cosecha Betabel Siembra Cosecha Siembra Cosecha Siembra Cosecha Siembra Cosecha X X X X X Ajo X X X X X X X X X X X Tomate X X X Cilantro X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X Feb Mar X Abr X May X X Jun X X Cebolla X X Chile X X X X X X X X X X Jul X X Ago X X Set X X X X Oct Nov Dic Calabacita

Cuadro 9.2. Comportamiento de algunas hortalizas y las fechas en que se acostumbra su siembra Cultivo Rábano Espinaca Zanahoria Col Coliflor Sí Sí Sí Sí Sí Aguanta heladas ligeras Prefiere sol Aguanta sombra Sí Sí Todo el año Todo el año Todo el año Todo el año Todo el año Época de siembra Días de maduración 1 mes 2 meses 3 meses 3 a 4 meses 3 a 4 meses Distancia entre plantas 3 cm 8 cm 5 cm 40 cm 40 cm

Cebolla Acelga Lechuga Brócoli Calabacita Ejotes Pepino Tomate Betabel Papa Chile Sí Sí

Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí Sí

Todo el año Todo el año Todo el año Todo el año Marzo a Setiembre Marzo a Junio Febrero a Julio Marzo a Julio Todo el año Enero a Mayo Marzo a Abril

6 meses 2 meses 2 meses 3 a 4 meses 2 meses 2 meses 2 meses 4 meses 3 a 4 meses 4 meses 5 meses

10 cm 20 cm 15 cm 40 cm 80 cm 6 cm 30 cm 80 cm 15 cm 30 cm 30 cm

9.4.2. Siembra Los dientes de ajo se siembran con la punta hacia arriba, para lo cual se desgranan las cabezas, se separan y se escogen los de cáscara más dura y los más grandes –que se encuentran alrededor de la cabeza–, puesto que los blandos pueden ser atacados con más facilidad por enfermedades; para evitarlo se pueden desinfectar con formol o lavar con detergente. 9.4.3. Cosecha Cuando los tallos comienzan a ponerse amarillentos significa que los ajos están maduros; estos se doblan para que los bulbos crezcan más y el ciclo termina después de seis o siete meses; el bulbo se saca de la tierra, se dejan secar y luego se cortan los tallos y se secan aún más los bulbos solos, y se guardan en un lugar seco y ventilado para, en su caso, empacarlos. 9.4.4. Plagas y enfermedades El ajo despide un sabor y olor fuerte que por lo general aleja a las plagas; sin embargo, los trips lo atacan en las bases de las hojas; las plantas se amarillean y evitan el crecimiento y por tanto el rendimiento del cultivo. Los nematodos, la gallina ciega y los gusanos de alambre también lo atacan, pues pudren las cabezas y amarillean las plantas. Una de las enfermedades más comunes del ajo es la pudrición causada por hongos. 9.5. Chiles Ya se ha mencionado que uno de los cultivos más importantes del país es el chile, del que se comen a lo largo del territorio nacional cerca de diez clases distintas para dar el tradicional sabor a la comida de la región. 9.5.1. Variedades, ciclo y altura que logran alcanzar las plantas a) El chile poblano cuenta con algunas variedades de las que podemos destacar dos tipos distintos: el chile ancho, que cuando se seca es rojo, y el mulato, que al secarse adquiere un color café oscuro. Aunque depende de la variedad, de manera general podemos mencionar que la planta de chile ancho alcanza una altura de alrededor de 80 cm y su ciclo de cultivo abarca 140 días, desde el transplante a la cosecha; el mulato llega a una altura de 60 a 80 cm y su ciclo, del trasplante a la cosecha, es un poco más corto: 130 días. b) c) d) El chile chilaca es un chile largo y verde; cuando está seco se le conoce como chile pasilla. Sus plantas alcanzan una altura de 60 cm y producen mucho. El chile guajillo mide de 6.5 a 7.5 cm de largo por 2.5 de ancho; se consumen verdes y secos. Tornachile o chile güerito: de 10 a 15 cm de largo y de color amarillo; cuando están tiernos se comen en fresco o en vinagre.

e) f) g)

Chile cascabel: estas plantas alcanzan de 30 a 60 cm de alto; sus frutos son muy picantes y de forma redonda, parecida a la ciruela, y miden 3 cm de largo y 2 de ancho. Chile morita: sus frutos miden de 4 a 7 cm de largo y de ancho de 2 a 3; seco adquiere un color café rojizo. El chile jalapeño, conocido también como cuaresmeño, se utiliza para salsas en fresco y es parte fundamental de la industria de los curtidos; también se ahuman y es lo que conocemos como chile chipotle; sus frutos miden de 6 a 10 cm de largo y de 2.5 a 3.5 de ancho; del trasplante a la cosecha su ciclo alcanza 80 días.

h) i)

El chile serrano es muy picoso; se consume también encurtido en vinagre. Chile piquín es el más pequeño de todos los chiles y sus frutos miden menos de 1 centímetro.

9.5.2. Siembra Las semillas de chile tardan de 10 a 24 días en brotar y es preferible sembrar almácigos y trasplantar con cepellón, es decir con un poco del material en que se plantó; las matitas se trasplantan después de mes y medio de la emergencia. 9.6. Cilantro y perejil Estas yerbas de olor son muy útiles y pueden tenerse frescas todo el año; su ciclo abarca de dos a tres meses. 9.7. Contenedores o recipientes Los recipientes para cultivos hidropónicos pueden ser muy variados y se escogen de acuerdo con las necesidades del cultivo, tipo de explotación y recursos disponibles. En la producción de forraje verde hidropónico (FVH) se utilizan charolas de plástico construidas para este fin, pero también funcionan materiales como los tableros para puertas de lamina que se expenden en los comercios con dimensiones de 90 cm de largo por 90 cm de ancho. Es importante contar con una superficie que sostenga a la alfombra de forraje que se producirá en unos cuantos días. También existen recipientes fabricados específicamente para utilizarlos en sistemas de producción por hidroponia, pero también sirven otros que han sido fabricados con otro fin pero que se comercializan en la región. Por ejemplo, en cultivos de plantas como las de tomate pueden emplearse tubos de PVC de seis pulgadas de diámetro o bolsas de polietileno grueso de dimensiones similares y un metro de longitud. Recipientes de poliestireno de las dimensiones antes señaladas o incluso envases de leche de uno o un medio galón pueden usarse de manera individual o colocados en una canaleta que se usa para distribuir la solución nutritiva en los envases previamente horadados con pequeños orificios que permitan el paso de la solución y que retengan al material de sostén. También se puede improvisar con cajas de madera o rejas cubiertas con plástico. En los centros comerciales también se encuentran cajas de poliestireno (nieve seca). Recordemos que todos los recipientes deben contar con uno o más orificios por donde pueda escurrir el sobrante de agua o solución nutritiva. 9.8. Manejo integrado de plagas Las plagas son responsables de un buen porcentaje de pérdidas en el sector agrícola. En la actualidad existe preocupación, tanto a nivel gubernamental como en asociaciones de productores, por aplicar un manejo integrado de las plagas que aquejan a los diferentes cultivos. El manejo integrado de plagas ha sido motivo en nuestra región de un buen número de cursos y pláticas, y consiste en utilizar diferentes métodos de control para reducir la densidad de población de las plagas. Dentro de los métodos destacan el control biológico, químico y físico. Es importante resaltar que la observación diaria de los cultivos bajo nuestro cuidado permite descubrir la

presencia de plagas lo más pronto posible, lo que facilita mucho su control puesto que en un inicio resulta más fácil acabar con ellas, porque cuando los insectos todavía son pocos, se pueden recoger hasta con la mano o se pueden arrancar las hojas con las plagas de insectos chiquitos; pero cuando tenemos dos de cada diez plantas emplagadas requerimos de un control integrado de plagas. Para esto necesitamos conocer qué daños causa cada insecto y cómo combatirlo. 9.9. Tipos de insectos Los insectos pueden clasificarse de acuerdo con los hábitos que los distinguen, sobre todo en cuanto a la manera de nutrirse, y por esto se dividen en masticadores, chupadores y barrenadores. 9.9.1. Insectos masticadores Los insectos masticadores se alimentan de hojas y raíces; las muerden para alimentarse; regularmente son gusanos que se convierten en mariposas o en mayates en su estado adulto. Los que más daño ocasionan a las hortalizas son las pulgas negras o saltonas, la catarinita de la papa, las doradillas y los gusanos soldados. Es realmente sencillo descubrir la presencia de los gusanos masticadores que se comen las hojas, porque simplemente ahí dejan su huella; sin embargo, es más difícil descubrir a los que se comen las raíces. A nuestros ojos las plantas solo se tornan amarillas y se marchitan, pero sus huevecillos son muy chiquitos y los colocan todos juntitos al revés de las hojas; pueden ser transparentes, blancos, amarillos, anaranjados o rojizos. Al principio se puede quitar la hoja, aplastarlos con la mano o utilizar agua con sal. 9.9.2. Insectos chupadores Como su nombre lo indica estos insectos pican a la planta y chupan los jugos; los piquetes no se ven, pero sí se puede observar que las hojas se enchinan o enroscan y también se ven manchitas blancas, rojas o negras y en algunas ocasiones las plantas se secan y adquieren un color café o amarillo. Estos insectos chupadores son el vehículo para la proliferación de muchas enfermedades. Los más comunes: los trips, mosca blanca, chinches, pulgones y chicharritas. Los trips son insectos muy chiquitos. Las hembras cuentan con alas largas y delgadas, fenómeno que en los machos no se presenta. Se reproducen más en las temporadas secas; atacan a la cebolla y al ajo, y cuando lo hacen en las hojas tiernas se les puede notar una serie de puntitos negros y las orillas se enroscan y se arrugan. 9.9.2.1. Mosca blanca Insectos muy pequeños. Se alojan en la parte posterior de las hojas. Cuando son muchas dan la apariencia de manchas de pelusa blanca; segregan una sustancia dulce que sirve de alimento a algunos hongos y su presencia se detecta por una capa negra y dura en las hojas. A la enfermedad se le conoce como fumagina. La mosca blanca, al chupar los jugos de las plantas, las seca y las deja amarillas. 9.9.2.2. Chinches Las chinches pueden ser de colores diferentes: verdes, cafés, negras, negras con manchas amarillas y rojas. Algunas de ellas despiden un olor muy desagradable; si son pocas pueden recolectarse con la mano. Colocan sus huevecillos –chiquitos y en forma de barrilito, de color amarillo o con rayas negras o blancas– en la parte posterior de la hoja; atacan por las orillas de las hojas y las ponen amarillas, poco a poco, hasta que se mueren. La chinche arlequín, de las más conocidas, ataca a las hortalizas de hoja, a la col, al repollo y al brócoli. 9.9.2.3. Pulgones Los pulgones se reproducen muy rápido y se pegan a las hojas con un líquido parecido a la miel que ellos mismos producen; aplanados y de cuerpo blando y de diferentes colores, verdes, negros, amarillos y rosas. Los

cultivos atacados por esta plaga detienen su crecimiento y sus hojas se enroscan alrededor de las colonias de pulgones, protegiéndolos de esta manera contra la acción de los insecticidas; las hojas se ven manchadas. 9.9.2.4. Barrenadores Este tipo de insecto es un pequeño gusano que se mete dentro de las hojas o dentro de los frutos para comer y ya crecidos habitan en el exterior. Principales plagas: los minadores de las hojas; el gusano del ajo, la cebolla y el rábano; el picudo del camote y el gusano de la palomilla de la papa. En las hojas se advierten surcos de color blanco o amarillento; las larvas o gusanitos minadores se convierten en una mosquita de color amarillo con negro; cuando crecen ponen sus huevecillos introduciéndolos en la carnosidad de las hojas por la parte anterior; únicamente cuando las temperaturas son muy altas lo hacen en la parte posterior; las hojas que se encuentran muy dañadas se desprenden y la planta poco a poco se debilita. Las plagas barrenadoras también pueden habitar en la raíz y hacer túneles en las mismas. Algunas atacan al rábano, a la cebolla, a la zanahoria, al camote y a la papa. El gusano barrenador deja sus desperdicios en el túnel que forma y es un detonador de otras enfermedades. La plaga más común de las espinacas es el minador que ataca lechuga, coles o repollos, alcachofas, coliflor y brócoli. 9.9.2.5. Nematodos Es difícil encontrar esta plaga en un cultivo hidropónico, puesto que la mayoría de los nematodos viven en el suelo y chupan los jugos de las plantas por las raíces, dañándolas de tal forma que les impiden absorber agua, por lo que las necesidades hídricas de la planta no se cumplen y termina por secarse y morirse. Los nematodos son una especie de lombrices muy pequeñas delgadas y transparentes. 9.10. Enfermedades Las enfermedades pueden originarse en tres tipos de microorganismos: bacterias, hongos y virus. Las bacterias producen pudrición con mal olor en la mayoría de las veces; pueden atacar los cultivos o los productos después de la cosecha, ya que se presentan con más facilidad en los lugares oscuros. Las plagas, al ocasionar heridas, permiten la proliferación de bacterias, porque pueden atacar cultivos ya debilitados por la presencia de pulgones, chinches, moscas, etcétera. Cuando la raíz se contagia se convierte en una masa blanda, húmeda y rosa que adquiere un color oscuro en presencia de aire. La pudrición suave enferma a la zanahoria, ajo y cebolla; cuando se presenta en la papa se reconoce porque en la base del tallo le salen manchas oscuras, aceitosas y sin mal olor; en este caso puede utilizarse agua con jugo de ajo y cebolla cada cinco días, y da mejores resultados si el día del tratamiento se repite tres veces. 9.10.1. Hongos Los hongos son difíciles de erradicar; por lo tanto, las enfermedades producidas por estos resultan difíciles de curar; sin embargo, puede probarse rociando con extracto de cebolla sobre los cultivos por tres noches seguidas; el sulfato de cobre también es una buena alternativa y también el caldo bórdales. Entre los más comunes proliferan la cenicilla, llamado así por su aspecto como de ceniza o pelucilla blanca en hojas y tallos. La cenicilla vellosa toma la apariencia de capas rojas y moradas en las puntas de las hojas; si la enfermedad avanza, las hojas adquieren un color amarillo y se rompen. La roña negra ataca a las papas produciendo en la cáscara costras cafés o negras. 9.10.2. Virus Se manifiestan cuando en las hojas de las plantas aparecen manchitas verdes o amarillas y las raíces crecen muy poco y las hojas son delgadas, enroscadas y tiesas. Los virus más comunes son los mosaicos. La mejor solución:

quitar las plantas enfermas y también las vecinas. 9.11. Control biológico en los cultivos hidropónicos Los cultivos hidropónicos presentan una ventaja frente al cultivo tradicional: los insectos y nematodos del suelo disminuyen su presencia. La naturaleza, con su biodiversidad, controla por sí misma la proliferación de plagas; sin embargo, el uso de insecticidas demasiado agresivos y de acción residual han terminado por desequilibrar los ecosistemas. Por tal motivo urge la intervención de centros especializados en el área para reproducir insectos benéficos; por fortuna, dichos centros se están multiplicando. Los controladores biológicos los podemos dividir en parasitoides, predadores y patógenos.

Cuadro 9.3. Control biológico de plagas Plaga Pulgones Mosca minadora Mosca blanca Ácaros Polilla (Lepidoptera) Parasitoides chalcidoidea Crisopa (larva), Parasitoide encarsia spp, Parasitoide thysanoptera Ácaros predadores, Acari cecidomyiidae Crisopa (larva), araña cangrejo, trichogramma spp. Insecto control Mariquita (larva y adulto), crisopa (larva), sírfido (larva)

9.11.1. Parasitoides Los parasitoides son insectos que se alimentan solo de un hospedero para cumplir su ciclo de vida; pueden parasitar huevos, ninfas, larvas, pupas y adultos; pueden ser parásitos desde adentro, es decir se desarrollan en la parte interna del hospedero y se les denomina endoparásitos, y exoparásitos si su ciclo de vida transcurre en la superficie del hospedero. La mayoría de los parasitoides son específicos: atacan solo a determinadas especies de insectos, plagas o también a diferentes especies, pero muy relacionadas entre sí; este es un comportamiento que permite utilizar el parasitoide para un tipo de plaga específica y que permite que el ecosistema no se deteriore. 9.11.2. Predadores Requieren de una alimentación a base de muchas presas. Principales predadores que actualmente se producen en centros de reproducción de insectos benéficos: crisopas y mariquitas. 9.11.3. Patógenos Dentro de este grupo localizamos los microorganismos que producen enfermedades. Los podemos dividir en virus, bacterias y hongos. 9.12. Insecticidas caseros Una planta fuerte, bien alimentada y con un entorno limpio resulta muy difícil que sea atacada por las plagas o que se enferme. En la actualidad, los extractos de algunos frutos y plantas han cobrado de nuevo importancia para utilizarlos como insecticidas, así como aceites y jabones al alcance de todos: el tabaco, ajo, cebolla, cempasúchil, tomate, mastuerzo, chile, orégano, cilantro, perejil, cal. 9.12.1. Venenos El veneno es una sustancia que al introducirse en un organismo altera las funciones vitales del mismo. En

seguida haremos un resumen de dichas sustancias que podemos preparar en casa. 1. Extracto de tabaco en agua. Para extraer la sustancia tóxica de algunas plantas se adicionan 100 gramos o una taza de tabaco en cuatro litros de agua y se hierve. Este té es muy venenoso para la gente, así que si lo guarda debe indicar por medio de un letrero que se trata de un veneno. Esta infusión puede eliminar las siguientes plagas: pulgones, mosquita blanca, trips, chicharritas y arañitas rojas; todos estos son insectos muy chiquitos y de piel muy delgada. También se utiliza contra los gusanos que atacan hojas, flores y frutos; sin embargo, su uso no se recomienda para las plantas de chile, papa o tomate, pues son susceptibles a los virus del tabaco. 2. Extracto de tomate. Las hojas y los tallos del tomate sueltan un veneno que mata a pulgones y a los gusanos masticadores. El procedimiento de preparación del insecticida es sencillo: se cortan hojas y tallos de la planta de tomate y se colocan en un recipiente con agua; se hierve; se deja reposar; se enfría; se cuela y se aplica por aspersión a las plantas atacadas por la plaga. 3. Extracto de cempasúchil. El concentrado de cempasúchil se prepara con las hojas, que se mezclan con agua y se licuan. El agua y las hojas deben de ir en una proporción igual y se deja reposar hasta el otro día; luego se cuela y se prepara la solución para rociar el sustrato con dos cucharadas soperas por litro de agua. Esta solución mata a los nematodos, lombrices muy pequeñitas que viven en la tierra y atacan las raíces de las plantas. 4. Aceites. El aceite automotriz y la vaselina líquida sirven para atacar algunos insectos como pulgones, arañitas, piojos y escamas. Con una cucharada sopera de aceite por litro de agua se mezcla muy bien hasta que el agua adquiera aspecto lechoso; se rocía esta emulsión a las plantas infectadas. El aceite cubre a los insectos y no les permite moverse ni respirar. 5. Jabones. Los jabones se utilizan como veneno contra pulgones, escamas y mosquita blanca; permiten una mejor adherencia de la solución a la planta. Utilice media barra de jabón neutro o un cuarto de kilo y mezcle muy bien en diez litros de agua. También puede utilizarse aceite automotriz o vaselina líquida para facilitar la emulsificación de los preparados. 6. Agua salada. El agua salada acaba con los huevecillos de muchos insectos, ya que los reseca y los mata; también extermina a muchos gusanos masticadores. Agregue una cucharadita de sal por cada cuatro litros de agua y luego rocíe la solución en las plantas atacadas por la plaga. 7. Caldo bórdales. Muy buen fungicida. Se prepara mezclando un kilo de sulfato de cobre con un kilo de cal en 100 litros de agua fría; por tanto es una solución al 1% de cal y al 1% de sulfato de cobre.

9.12.2. Repelentes Los repelentes son jugos o preparados que no interfieren en las funciones vitales de los organismos, pero sí ahuyentan a los insectos. 1. 2. Extracto de ajo. Muela o machaque diez dientes de ajo y mézclelos con dos litros de agua. Deje reposar de un día para otro; cuele antes de rociar; sirve como repelente de arañita roja y pulgones. Extracto de cebolla. La cebolla es también un buen repelente. Muela una cabeza de cebolla grande y mezcle con dos litros de agua. Deja reposar de un día para otro. Cuele y rocíe. Este extracto sirve como repelente para las arañitas. Otra opción, cuele seis cebollas en una olla con diez litros de agua y hierva por espacio de unos cinco minutos, déjela reposar y luego rocíe. Actúa como fungicida. 3. Extracto de cebolla, chile y ajo. Se muele el ajo, el chile y la cebolla; se mezclan con agua y se dejan reposar por espacio de algunas horas; después se agrega el jabón que permite además una mejor adherencia a la planta.

9.13. Trampas Las banderas de plástico amarillas untadas con aceite automotriz y colocadas alrededor de los cultivos y en zonas estratégicas, utilizando una densidad de al menos 3 por 10 m2, atrae a muchos insectos y los eliminan.

Capítulo 10 Un ejemplo sobre la selectividad nutritiva

10.1. Área de investigación en nutrición vegetal Dentro de las investigaciones realizadas en el área de nutrición reviste primordial importancia la selectividad que presentan los cultivos en la absorción de los diferentes macroelementos presentes en una solución nutritiva, sea esta especialmente preparada para observar la respuesta o la resultante de la solución que se forma con los iones provenientes del terreno en que se encuentra asentado el cultivo, en donde influirán también los compuestos que se encuentren presentes en el agua que se utiliza para efectuar los diferentes riegos y de donde se desprende la importancia de los diferentes análisis químicos que indican el balance de nutrientes con que la planta cuenta, y comparándolos con las necesidades de la misma se puede decidir sobre los fertilizantes necesarios para el óptimo desarrollo del cultivo. En la Facultad de Ciencia Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua se trabajó utilizando diferentes rangos del nutriente en estudio y minimizando al máximo los cambios en cuanto a concentraciones se refiere de los demás elementos estudiados. Durante la experiencia, el cultivo elegido fue el tomate variedad Gabriela, y los aniones estudiados fueron fosfatos, sulfatos y nitratos; dentro de los cationes fueron analizados el amonio, calcio, potasio y magnesio. Los micronutrientes siempre estuvieron presentes en la misma concentración. 10.2. Interrelación entre la concentración de macronutrientes de una solución nutritiva y el contenido foliar de los mismos en tomate variedad Gabriela La cantidad de nutrientes utilizados y la relación que guardan entre sí en la solución nutritiva puede ser un factor determinante para lograr el máximo aprovechamiento de los nutrientes, y por tanto una buena productividad. Es por esto que después de consultar bibliografía se decidió estructurar el presente trabajo de investigación en donde se utilizaron diferentes niveles de macronutrientes. 10.2.1. Introducción Los primeros investigadores de nutrición en plantas reconocieron la importancia de cultivarlas en medios inertes con la adición de soluciones nutritivas de composición conocida; encontraron que para lograr una buena producción es requisito básico un medio en que se provea todos los nutrimentos en cantidades adecuadas y en condiciones tales que siempre estén disponibles para la planta en las cantidades en que los requieran. En cuanto a la función que los elementos nutritivos tienen en las plantas, estas pueden ser de naturaleza electroquímica, como catalizadores, o formando parte de la estructura. El rol electroquímico representa un papel importante en cuanto a la estabilización de macromoléculas, neutralización y balance de las concentraciones iónicas; otra función vital es la catálisis de las diferentes reacciones químicas en que se involucran como parte de los sitios activos de los catalizadores biológicos o coenzimas, y en cuanto a la función estructural se puede señalar la presencia de calcio en pectinas, fósforo en los fosfolípidos, o magnesio en la clorofila, aunque en este último caso se superpone el rol catalítico, puesto que la clorofila tiene una función también de este tipo (Bidwel, 1979). La experimentación en cuanto a la nutrición de los diferentes tipos de cultivo en los diversos medios en que estos se desarrollan y las interacciones de estos entre sí son parte fundamental del conocimiento que se requiere para formular y administrar las soluciones nutritivas sin riesgo de minimizar la producción potencial de la variedad a utilizar.

10.2.2. Revisión bibliográfica Cada uno de los elementos nutritivos es muy importante para el desarrollo de la planta; la ausencia o presencia en exceso de solo uno de ellos puede ser un factor limitante, puesto que su acción es específica y no puede ser reemplazado por otro (Pinchuk y Garnacarz, 1998). Existe la posibilidad de que la deficiencia de calcio durante el crecimiento temprano de la planta pueda retardar directamente la diferenciación del xilema; esto reduciría el transporte del calcio y podría resultar en tejidos que llegan a incrementar su deficiencia en este elemento. Esto ha sido sugerido en el caso de plantas de tomate cultivadas en condiciones de alta salinidad, las cuales mostrarían un reducido desarrollo del xilema (Ehret y Ho, 1986). En un estudio con plantas de pimiento cultivadas en arena, la relación NO3–/NH4+ tuvo un efecto en la absorción de elementos tales como potasio, calcio y magnesio. Las plantas cultivadas con ambas formas nitrogenadas en una relación de 80:20 (NO3–:NH4+), tuvieron más baja absorción de nutrientes bajo condiciones de alta luminosidad que las plantas a las que solo se les suministró nitrato. Cuando el crecimiento total de la planta fue analizado, se encontró que bajo condiciones de alta luminosidad y una relación nitrato y amonio de 80:20, las plantas mostraron un marcado decremento en la altura total (41%), peso total (73%) y rendimiento (77%), comparado con las plantas que únicamente se les suministró nitrato. En cambio, cuando la luminosidad es baja, las tasas de crecimiento y rendimiento pueden incrementarse con el uso de ambas fuentes nitrogenadas en una tasa de 80:20; en efecto, hubo un incremento del 10% en la altura, 15% en peso y 17% en rendimiento con ambas fuentes nitrogenadas, en comparación con una solución que solo contenía nitrato (Zornoza y cols., 1988). Por otro lado, en condiciones de baja luminosidad la presencia de bajas concentraciones de amonio ha mostrado un incremento en la producción, comparado con el crecimiento con solo nitrato. La conclusión fue que a mayor luminosidad la relación nitrato/amonio debe aumentar, incrementando el nitrato. Por lo tanto, es preferible que la nutrición solo sea con nitrato en plantas cultivadas bajo condiciones de alta luminosidad. Bajo condiciones de baja luminosidad, el suministro de amonio a bajas concentraciones (20% del nitrógeno total) estimularía el crecimiento, ya que el amonio es incorporado directamente al sistema metabólico. Este hecho sugiere una economía de energía que podría incrementar la producción. Sin embargo, si la tasa de amonio es muy alta se podrían detectar síntomas de toxicidad bajo condiciones de alta luminosidad (Zornoza y cols., 1987). Altos niveles de potasio en la solución pueden provocar que baje la absorción de calcio, provocando fuertes deficiencias del mismo (Raleigh y Chucka, 1944). Estas disminuciones en el contenido de calcio (%) del fruto a niveles altos de potasio (41%) y magnesio (45%) sugiere que ocurre un antagonismo de K:Ca y Mg:Ca. También se ha observado que altos niveles de nitrógeno en la forma de amonio produce 35 a 65% más pudrición apical comparado con ninguno en plantas crecidas con nitrato (Barke y Menary, 1971). También se ha observado que niveles más altos de calcio son incorporados dentro de todos los tejidos de la planta cuando la forma nítrica es usada en la solución nutritiva. La pudrición apical es más común durante el verano; puede ocurrir en situaciones de invernadero cuando se eleva la temperatura en exceso. Por lo común, la asimilación y distribución de calcio es favorecida en la noche, cuando la humedad tiende a aumentar y la tasa de transpiración decrece marcadamente, lo que permite que el agua y el calcio se muevan internamente hacia los tejidos más inferiores que no transpiran. Se piensa que este proceso es asistido por el aumento de la presión de la savia en el xilema que por lo general desarrolla en la noche debido a la actividad de la raíz. Los investigadores han demostrado que el calcio es incorporado dentro de las hojas más internas en cultivos de hortalizas de cabeza más abundante en la noche que durante el día, y esto también es el caso que se presenta con el transporte de calcio en los frutos de tomate. Para lograr un óptimo crecimiento y productividad, los nutrientes deben ser absorbidos y distribuidos de

manera eficiente, lo que se logra vía ciertas proporciones de los mismos, así como las concentraciones adecuadas en donde las interacciones iónicas permiten que se llenen las necesidades del cultivo de que se trate (Bergman W., 1992). Además de los nutrimentos provenientes de la solución nutritiva, resulta de suma importancia para el éxito en los cultivos hidropónicos la respiración de las raíces. 10.2.3. 1. Precisar la relación entre diferentes niveles de nutrientes y la materia seca generada. 2. Encontrar la interrelación que existe entre la concentración de una solución nutritiva y el contenido foliar de nutrientes. 10.2.4. Materiales y métodos Los macronutrientes que se evaluaron en la presente investigación son el nitrógeno, potasio, fósforo, calcio, magnesio y azufre. Para cada uno de ellos se prepararon diferentes soluciones nutritivas, en donde se trató de variar al mínimo todos los nutrientes, excepto el constituyente en estudio. Con estas soluciones se alimentaron bloques de cinco plantas con tres repeticiones cada uno; después de dos meses se recolectaron las muestras foliares y se llevaron al laboratorio, en donde se efectuaron los respectivos análisis, el nitrógeno se determinó por el método de microkjieldal; el calcio, magnesio y potasio se cuantificaron por métodos espectrofotométricos. El contenido de las soluciones a estudio se eligieron tomando como base la solución nutritiva que comúnmente es utilizada en las investigaciones realizadas en la Facultad de ciencias Químicas; sus concentraciones se sitúan dentro de los puntos más altos de los que se utilizaron en la presente investigación y los más bajos por debajo de los rangos considerados como mínimos necesarios para una buena nutrición (cuadro 10.1), esto con el propósito de observar cuáles son los macronutrientes que se incrementan en ausencia del compuesto involucrado en el estudio. Es importante mencionar las concentraciones empleadas en la preparación de las soluciones nutritivas, pues de acuerdo con la naturaleza de los compuestos utilizados en su preparación existen niveles diferentes en los tratamientos, no obstante que se trató de usar valores con las mínimas variaciones. Las concentraciones en ppm empleadas en las 30 diferentes soluciones nutritivas fueron las que se muestran en el referido cuadro 10.1

10.1 Concentraciones utilizadas en las diferentes soluciones nutritivas empleadas 10.1. Concentraciones utilizadas en las diferentes soluciones nutritivas empleadas Cationes Ca 14 28 55 82 110 150 P 5 10 20 30 40 60 Mg 3 6 12 18 24 36 50 N 20 40 80 120 160 200 K 32 64 128 190 250 Ca++ 14 28 55 82 110 150 Ca++ 110 110 110 110 110 110 Ca++ 145 140 130 120 110 90 80 Ca++ 21 41 77 77 60 142 Ca++ 215 208 175 142 260 K+ 254 254 254 254 254 254 Cationes K+ 254 254 254 254 254 254 Cationes K+ 254 254 254 254 254 254 254 Cationes K+ 155 155 155 155 155 155 Cationes K+ 32 64 128 190 250 Mg++ 29 24 24 24 24 NH4+ 14 14 14 14 14 -NO3 150 150 150 150 150 Mg++ 84 67 35 24 24 24 NH4+ 5 11 22 34 45 45 -NO3 15 29 58 86 115 155 Mg++ 3 6 12 18 24 36 50 NH4+ 14 14 14 14 14 14 14 -NO3 150 150 150 150 150 150 150 Mg++ 24 24 24 24 24 24 NH4+ 14 14 14 14 14 14 -NO3 150 150 150 150 150 141 Mg++ 82 73 56 41 24 24 NH4+ 14 14 14 14 14 14 -NO3 150 150 150 150 150 179 Aniones =SO4 48 48 48 48 48 48 Aniones =SO4 64 63 58 53 48 48 Aniones =SO4 48 48 48 48 48 48 48 Aniones =SO4 159 143 114 81 48 48 Aniones =SO4 48 48 48 48 48 -H2PO4 39 39 39 39 39 -H2PO4 47 47 39 39 39 39 -H2PO4 39 39 39 39 39 39 39 -H2PO4 5 10 20 30 40 60 -H2PO4 39 39 39 39 39 39

10.2.5. Resultados y discusión Calcio Como se mostró en el cuadro 3.1 (ver capítulo 3), el mínimo de calcio aceptable en una solución nutritiva es de 75 y el máximo es de 200; los rangos utilizados en el presente trabajo se encuentran por debajo del mínimo y por abajo del máximo. En el cuadro 10.2 se muestran los valores encontrados para el calcio, potasio, magnesio, nitrógeno y fósforo en el análisis foliar, además de la materia seca. Los valores de materia seca se aumentaron a medida en que se incrementa la concentración de calcio y decrece la concentración de magnesio en la solución nutritiva utilizada, hasta 82 ppm para el calcio y 41 ppm para el magnesio, puesto que en las dos últimos se utilizan 110 y 150 ppm para el primero y 24 para el último. No obstante que también se adicionó más nitrógeno en la solución, la cantidad de materia seca sufrió un fuerte decremento, aunque el valor de nitrógeno en los tejidos sufrió un ligero incremento. En el potasio, no obstante que se adicionaron 254 ppm constantemente, el contenido foliar observó un incremento para luego mostrar un decremento en las dos últimas concentraciones; el fósforo, aunque muestra un decremento al incrementarse las concentraciones de calcio y al disminuirse las de magnesio, salvo en las dos primeras concentraciones, puede decirse que permanece estable. Por lo tanto, se puede concluir que la concentración óptima de calcio, de acuerdo con los resultados de los análisis foliares practicados y las condiciones prevalecientes durante la experiencia, es de 82 ppm.

Cuadro 10.2. Concentración en ppm de macronutrientes Solución Ca 14 28 55 82 110 150 Ca 16 19 28 31 48 54 K 314 343 323 329 307 306 Mg 39 33 26 22 13 12 Macronutrientes N 51 55 54 61 61 61 P 26 24 21 21 20 21 MS (%) 4 6 8 9 4 4

Fósforo Al incrementar la concentración de fósforo se incrementan los valores del mismo en el tejido foliar. Puede observar que prácticamente en todos los casos, a excepción del primero en donde el valor de lo adicionado es igual al que se encuentra en los tejidos, las diferentes concentraciones presentes en los tejidos representan el 50% de lo adicionado. El contenido de magnesio y nitrógeno se incrementaron prácticamente en todos los casos, mientras que los de calcio y potasio lo hicieron hasta cierto límite; en el primero de los casos la máxima concentración coincide con la de 20 ppm para el fósforo, mientras que en el segundo lo hace con la de 30; lo mismo sucedió en el caso de la materia seca. El máximo de materia seca y de contenido de potasio se obtuvieron al utilizar 30 ppm, por lo que se concluye que la concentración óptima a utilizar en la solución nutritiva es de 30 ppm para el fósforo. Como se mostró en el cuadro 10.1, el mínimo de fósforo aceptable en una solución nutritiva es de 20 y el máximo es de 90; los rangos utilizados en el presente trabajo se encuentran por abajo del mínimo y no alcanzan el máximo.

10.3. Cuadro Concentración de macronutrientes en ppm Solución P 5 10 20 30 40 60 P 5 5 11 14 22 25 K 204 234 310 341 306 316 Macronutrientes Mg 13 22 26 33 39 42 N 48 46 51 59 61 64 Ca 43 61 65 51 44 52 MS (%) 1.3 3.5 7 7.5 4.3 2

Magnesio Los valores en la formulación de la solución nutritiva en el caso del magnesio se incrementan a medida en que los de calcio decrecen debido a las propiedades de los reactivos utilizados para la adición de estos constituyentes. Si mira el cuadro 3.1, el mínimo de magnesio aceptable en una solución nutritiva es de 15 y el máximo es de 60; los rangos utilizados en el presente trabajo se encuentran por debajo del mínimo y por abajo del máximo, en el cuadro 10.4 se muestran los valores encontrados para el calcio, potasio, magnesio, nitrógeno y fósforo en el análisis foliar. Como puede observarse, siempre la concentración de magnesio en los tejidos es superior al adicionado en la solución nutritiva; el valor de las concentraciones de fósforo en tejidos permanece prácticamente constante y representa el 50% de lo adicionado, que en todos los casos fue igual a 39 ppm; por su parte, la materia seca alcanzó su máximo valor al adicionar 3 ppm y coincide con 60 ppm para el calcio, valor muy por abajo del mínimo recomendado para el magnesio; de ahí en adelante el contenido de materia seca presenta valores menores hasta llegar a 2.6 en su mínimo valor, que coincide con las máximas concentraciones de magnesio utilizadas y las mínimas de calcio y la máxima de nitrógeno. Cuadro 10.4. Concentración de macronutrientes en ppm Solución Mg 3 6 12 18 24 36 50 Mg 17 22 24 31 39 40 40 K 220 388 327 275 306 308 309 Macronutrientes Ca 60 59 58 46 44 40 39 N 51 55 54 53 61 61 61 P 19 21 20 18 21 22 22 MS (%) 10 8.5 6 7.3 4.1 2.6 2.6

Nitrógeno Como se mostró en el cuadro 10.1, el mínimo de nitrógeno aceptable en una solución nutritiva es de 70 y el máximo es de 250; los rangos utilizados en el presente trabajo se encuentran por debajo del mínimo y por abajo del máximo. En el cuadro 10.5 se muestran los valores encontrados para el calcio, potasio, magnesio, nitrógeno y fósforo en el análisis foliar. La materia seca se incrementa a medida que la concentración de nitrógeno de la solución nutritiva es mayor; se observa también que a 80 ppm de nitrógeno la cantidad de potasio presente en los tejidos alcanza su máximo valor (442 ppm) y de ahí en adelante sus concentraciones decrecen y en esta ocasión no coinciden con

los valores máximos de materia seca. Los otros nutrientes presentan una respuesta poco uniforme a los tratamientos. También cabe recordar que solo en el caso del potasio se pudieron preparar las soluciones sin variación en el contenido. Se sugiere como valor óptimo en cuanto a la concentración de nitrógeno a utilizar en la solución el valor de 200 ppm. Cuadro 10.5 Concentración de macronutrientes en ppm Solución N 20 40 80 120 160 200 N 27 47 48 56 68 69 K 275 356 442 376 286 293 Macronutrientes Mg 17 32 17 20 24 30 Ca 18 18 20 16 29 31 P 33 30 32 27 27 30 MS % 2 3 3.5 4.8 5.5 6.0

Potasio En este caso, los valores empleados en las concentraciones de los diferentes componentes de la solución fueron muy homogéneos, a excepción de los de calcio. Como se mostró en el cuadro 10.1, el mínimo de calcio aceptable en una solución nutritiva es de 100 y el máximo es de 400; los rangos utilizados en el presente trabajo se encuentran por debajo del mínimo y por abajo del máximo. En el cuadro 10.6 se muestran los valores encontrados para el calcio, potasio, magnesio, nitrógeno y fósforo en el análisis foliar. La máxima cantidad de materia seca se produjo al utilizar 190 ppm de potasio, y se observa un fuerte decremento cuando se emplean 250 ppm, similar a lo obtenido. Cuando se emplea la mínima concentración de potasio, la concentración de calcio decrece y es inferior a los valores utilizados en la solución nutritiva; los otros nutrientes responden de manera heterogénea al tratamiento. Se concluye que un valor igual a 190 ppm de potasio en la preparación de la solución nutritiva es recomendable.

Cuadro 10.6 Concentración de macronutrientes en ppm para el caso del potasio Solución K 32 64 128 190 250 K 96 138 188 268 307 Ca 82 60 68 56 44 Macronutrientes Mg 41 35 39 35 39 N 58 52 60 55 61 P 19 17 17 14 22 4.0 5.9 7.8 9.3 4.5 MS (%)

10.2.6. Conclusiones Comparando las concentraciones utilizadas en las diferentes soluciones a nivel experimental se observa que la absorción de nutrientes, como muchos investigadores lo afirman, es selectiva y pueden absorber tal cantidad que las concentraciones de los solutos se vuelven mayores en los tejidos que en la solución que se los proporciona; esto se puede observar en el potasio para todas las concentraciones utilizadas, siendo mayor la cantidad acumulada cuando se utilizan concentraciones menores; en el magnesio también se observa lo

anterior, salvo en la concentración más alta, lo que coincide con lo investigado por Epstein en 1972 (citado por Salisbury y Ross, 1994). Existe también una correlación entre las concentraciones de cada uno de los nutrientes utilizados y la producción de material vegetativo, por lo que se sugiere preparar una solución con los valores encontrados para cada uno de los compuestos utilizados y medir de esta manera el comportamiento del cultivo en estudio, pues también se destaca la importancia de las concentraciones de cada uno de los nutrientes para el crecimiento óptimo del cultivo.

Capítulo 11 Invernaderos, plan de trabajo

11.1. Introducción La producción de frutas y hortalizas mediante invernaderos representa una excelente posibilidad para efectuar negocios competitivos en diversas zonas y países. México no es la excepción, pues hoy en día cuenta con alrededor de 600 hectáreas con esta forma de cultivo. Para el caso particular del estado de Chihuahua, el plan de desarrollo para los tres próximos años es ambicioso y contempla la posibilidad de construir 300 hectáreas de invernaderos, pues se ha tomado en consideración el ambiente tan poco húmedo con el que se cuenta y la escasez de agua que no permite actividades agrícolas rentables mediante el cultivo tradicional. En la actualidad, el gobierno del estado atiende tres invernaderos demostrativos y de investigación con una superficie total de 1.5 hectáreas, enclavadas en las cercanías de Ciudad Delicias –por la carretera a Naica–, en donde se cultiva principalmente tomate, aunque en superficies menores se puede observar la producción de melón, pepino, pimiento morrón y lechuga. En terrenos de la Unión Ganadera también existe un invernadero para producción de forraje hidropónico con excelentes resultados. Sin embargo, en el ámbito mundial la superficie de cultivos en invernadero es de millones de hectáreas, pues solo un país, China, tiene alrededor de 700,000. El uso de invernaderos, como ya se comentó, permite llevar productos al mercado en la época en que mejor precio alcance el cultivo que nos ocupe, y que deberá tomarse en consideración para la planeación del cultivo en cuestión. En nuestro país existen oficinas gubernamentales creadas con el fin de informar a los productores acerca del mercado con que cuentan sus productos en cada mes del año, tanto para el consumo nacional como internacional, lo que permite tomar la decisión más adecuada para los fines que se persigan. El plan de trabajo que presentamos dependerá del uso que se piense dar a la cosecha. Deberá tomarse en cuenta el tipo de producción que se requiere y la época. El volumen y variedad de la misma cambia según las posibilidades de cada persona y al mercado al que se le destine, o si es para autoconsumo. Proteger los cultivos por medio de invernaderos tiene como objetivo controlar el medio en que se encuentran los mismos, de modo que temperatura, luz y humedad sean lo más idóneas para el cultivo de que se trate. La construcción de invernaderos debe tomar en consideración diversos parámetros, desde el momento en que se programa la implantación del cultivo volumen y destino que se dará a la cosecha. 11.2. Condiciones climáticas El cultivo en invernadero ha sido una alternativa para proteger a la planta de condiciones adversas para su desarrollo, puse con ello se logra producir todo el año en lugares donde las condiciones climáticas son desfavorables por periodos largos de tiempo. Por lo tanto, el invernadero es una herramienta que nos permite mejorar las condiciones climáticas en que se desarrolla un cultivo, protegiendo a las plantas de condiciones meteorológicas adversas, tales como lluvia, heladas, granizo, vientos, altas temperaturas, etcétera; ello permite a los agricultores obtener más y mejores cosechas en épocas y zonas en que tradicionalmente resultaba imposible. 11.3. Control de variables ambientales en el invernadero

El control de las variables ambientales que tienen influencia en el crecimiento, desarrollo y producción de los diferentes cultivos es objetivo prioritario de una horticultura intensiva que pretenda ser competitiva en los mercados hortícolas, pues en ellos es altamente significativo en lo económico producir una mayor cantidad de productos con mejor calidad y en épocas en las que la oferta supera a la demanda. 11.3.1. Temperatura y control La temperatura influye en el crecimiento y desarrollo de las plantas, ya que controla el metabolismo de las mismas, la transpiración, el intercambio gaseoso, la asimilación de nutrientes, la función reproductora, formación de frutos y en los procesos microbiológicos y ciclos vitales de insectos. Las dimensiones y la forma del invernadero también influyen en el control ambiental dentro del mismo. Hoy en día se ha incrementado el volumen de los invernaderos, merced a un aumento de la altura, ya que de esta manera se facilita el control de la temperatura, puesto que la relación entre superficie de dispersión entre volumen interno del invernadero es inferior; ello favorece el incremento de la temperatura durante el día y hace más lento el enfriamiento nocturno, situación ideal en temporada invernal. Deberá tomarse en consideración que el área ocupada por las plantas alcanza una temperatura inferior respecto a la parte alta del invernadero, puesto que el aire caliente tiende a subir, lo que permite un intercambio calórico entre techo y medio ambiente; en verano el aire caliente se deja escapar con mucha facilidad si el invernadero cuenta con un mecanismo que permita la salida del aire caliente, como pudiera ser una ventana o abertura cenital. Cultivar con temperaturas inferiores a las óptimas permite ahorrar energía y mejorar con frecuencia la calidad del producto. Por ejemplo, las flores de corte incrementan su tiempo de anaquel mientras que los frutos incrementan su contenido de azúcar, por mencionar algunos ejemplos, aunque en la mayoría de los casos reduce el rendimiento. La pérdida de calor durante la noche es directamente proporcional a la diferencia de temperatura afuera y adentro del invernadero y a la superficie de la estructura, y para calcular las necesidades que deben proporcionar los generadores de calor se puede considerar un valor de 10 Kcal por metro cuadrado y por grado de diferencia entre la temperatura interna y la externa. Los sistemas de calentamiento que se pueden utilizar son a gas. Un calefactor de este tipo, muy eficiente, son los conocidos como centinela, que se colocan en lo alto de los invernaderos y se prenden y apagan de manera automática utilizando un sensor de temperatura. 11.3.2. Calefactores Existen calefactores que utilizan agua caliente o generadores de vapor que fluyen por medio de tuberías a la altura del piso del invernadero y que incrementan de esta manera la temperatura del interior. Con el fin de reducir las temperaturas altas en épocas de calor se utiliza la ventilación lateral y ventanas situadas en el techo. Se acostumbra reducir la cantidad de radiación por medio del sombreado o encalado. El uso de mangas de polietileno para la distribución homogénea del aire caliente permite mejorar el reparto del calor y el alcance, con lo que se incrementa su eficiencia global. 11.3.3. Nebulizadores Se utilizan también sistemas de nebulización que distribuyen en el aire una gran cantidad de gotitas de agua que caen lentamente, lo que les permite permanecer en el aire el tiempo suficiente para evaporarse sin mojar el cultivo, pero si extrayendo del medio la energía suficiente para cambiar de estado líquido a gaseoso, lo que provoca el enfriamiento que se pretende. Para el buen funcionamiento de este sistema se requiere agua de muy buena calidad y un buen programa de mantenimiento para el sistema. 11.3.4. Extractores y paneles de enfriamiento En lugares con clima seco se utilizan invernaderos que no permitan la entrada de aire del exterior si no se

efectúa esta entrada a través del panel colocado en la pared lateral contraria a los extractores; el panel estará siempre húmedo ya que existe un mecanismo que por goteo realiza esta función y el aire que pasa a través de numerosos poros se satura con el agua y de esta manera, al pasar al interior del invernadero, se evapora, causando el decremento esperado en la temperatura del mismo; se recomienda que los extractores se coloquen a una distancia de 7.5 metros uno del otro. Para su óptimo funcionamiento, este sistema de enfriamiento requiere que el panel sea mojado uniformemente con agua todo el tiempo, y para lograrlo se distribuyen en la pared externa del panel orificios para que el agua fluya. La humidificación también puede lograrse permitiendo el paso del agua a través de una canaleta colocada encima de la parte superior del panel, en cuya base se encuentren una serie de orificios que por gravedad permitan el paso del agua; el líquido en exceso se recoge y recicla. 11.3.5. Cubiertas para invernadero El material plástico que se utiliza para recubrir el invernadero ha bajado de costo y la industria encargada de producirlos ha innovado los materiales, como las películas de plástico con aditivos especiales con el objetivo de obtener mayor duración, detener algunas radiaciones y con efecto anti-drop, es decir, sin permitir la formación irregular de gotas en ambientes saturados de humedad y que en un momento dado pueden propiciar efectos adversos sobre el cultivo. La calidad del plástico de cubierta se mide por su duración en cuanto al tiempo que transcurre sin que se presente la presencia de opacidad que limita la entrada de energía luminosa, con la consecuente baja de producción, y esta va en relación directa con las kilocalorías que al año se presenten en el lugar donde se localiza el invernadero y los meses de duración de la película. En el mercado se encuentran películas tratadas cuya duración varía de dos a cuatro años, obviamente dependiendo también del clima de la región en donde se utilizará. Los trabajos de investigación y desarrollo de películas y láminas fotoselectivas que se han desarrollado permiten incluso selección dentro de la franja de la radiación ultravioleta, dando como resultado una disminución de ataques fúngicos (antibotritis) en el cultivo y también el control de algunos insectos. Es importante tomar en consideración que el primer síntoma de la degradación de los plásticos es la disminución de la radiación que llega al cultivo, y por lo tanto, aunque aún se encuentre intacto, afectará la productividad; en el caso del aditivo antigoteo, reduce la tensión superficial del agua que se condensa en la superficie de la cubierta como resultado de la diferencia térmica entre el interior y el exterior, formando de esta manera una película de agua continua que baja por la superficie, disminuyendo de esta manera el goteo e incrementa la retención del calor dentro del invernadero. 11.3.6. Doble pared El uso de una doble pared de polietileno en el invernadero permite un mejor control de temperatura. Al utilizar el colchón de aire entre pared y pared (lo que se logra dejando un espacio de aire que regularmente se mantiene utilizando una bomba alimentadora) el resultado es una baja en costos tanto para enfriarlo como para calentarlo. En condiciones estables de laboratorio se determina un coeficiente denominado K global de pérdidas caloríficas, que expresa en conjunto las pérdidas radiantes convectivas y conductivas y que presenta la posibilidad de comparar unos materiales con otros; este coeficiente de pérdida es mínimo cuando el espesor de la cámara de aire entre las dos capas de materiales es de 15 a 20 mm; si la distancia se reduce las pérdidas aumentan de manera considerable, pero cuando esta distancia aumenta, el aislamiento no mejora. 11.3.7. Pantalla térmica Se utiliza en países con clima frío y también en los de clima templado. Por lo regular son películas o telas de diferentes materiales (poliéster, acrílico, polipropileno, poliamidas, etcétera). Existen telas con doble vista, una

de ellas reflejante; su uso tiene como objetivo propiciar el ahorro energético con un promedio de 20 a 25% y que puede alcanzar valores más altos. Estos resultados se logran porque esta pantalla puede aislar la zona de cultivo del techo del invernadero cuando este se encuentra más frío, reduciendo así el volumen a calentar; cuando se utilizan para reflejar la radiación y evitar el calentamiento también reducen el área a enfriar y su material permite el paso de la energía lumínica necesaria para un buen desarrollo del cultivo; el control de cierre y apertura se realiza de manera automática. 11.3.8. Fertilización carbónica El gas carbónico se utiliza en cultivos intensivos –como el hidropónico– para incrementar la fotosíntesis; en otras palabras, para aumentar la captación de energía luminosa y transformarla en energía química. También se utiliza para incrementar la captación de energía calórica y por ello provoca un aumento de temperatura. Además, está comprobado con cultivos altamente productivos y de alta densidad que el dióxido de carbono presente en la atmósfera es una limitante, pues su contenido es apenas de un 0.3%, por lo que resulta importante el uso de la fertilización carbónica con lo que se obtiene además un incremento en los rendimientos finales de alrededor de un 15%. La diferencia entre la temperatura diurna y nocturna se le conoce como DIF, el que presenta regularmente un valor positivo cuando TD > TN, pero también puede ser igual a cero o incluso negativo; este último se ha utilizado con éxito para controlar el tamaño de algunas especies ornamentales en regiones de clima seco. 11.3.9. Humedad El vapor de agua atmosférico es un factor importante en el crecimiento, desarrollo y estado de salud de la planta; su valor promedio es del 2%. Se han observado valores más altos en regiones tropicales y más bajos en zonas áridas. La capacidad del aire en cuanto a contener vapor de agua aumenta con la temperatura, por lo que si en el medio existe la suficiente cantidad de agua a temperatura variable, habrá también un contenido diferente de vapor de agua incrementándose de tal manera que cada 10ºC el contenido de vapor de agua puede duplicarse. El mecanismo que la planta utiliza para su enfriamiento es la transpiración, por lo que en condiciones de alta humedad y poco movimiento de aire las hojas sufrirán un incremento en temperatura, lo que puede provocar la reducción en cuanto a transportación de nutrientes minerales con sus respectivas consecuencias; por ejemplo, falta de calcio y también de algunas hormonas sintetizadas en la raíz de la planta (un ejemplo de ello son las citoquininas). El cambio de humedad en el invernadero puede lograrse solo con ventilación, siempre y cuando exista aire menos húmedo en el exterior, como suele suceder en zonas áridas. En zonas marítimas es difícil lograrlo sin emplear temperatura y movimiento de aire. La presencia de alto contenido en humedad, aunado a temperaturas altas, provoca la proliferación de insectos y enfermedades. En climas áridos también puede lograrse la saturación de humedad en el aire cuando la temperatura nocturna disminuye y la humedad absoluta se eleva, por lo que se recomienda ventilar. Humedad muy baja y prolongada pueden conducir a situaciones estresantes para el cultivo. 11.3.10. Monitoreo y control de variables ambientales en invernadero En el invernadero se establece un microclima que es fácil controlar cuando se tienen a la mano recursos e información; como mínimo se requiere contar con termómetros para conocer la temperatura a que se trabaja y así incidir sobre la misma. 11.3.11. Manejo de sensores Existe una gran variedad de sensores que nos ayuda a obtener, incluso graficar, de manera automática un

sinnúmero de datos sobre temperatura, humedad, horas-luz, intensidad luminosa, concentraciones de dióxido de carbono y algunos nutrientes. La programación de estos instrumentos puede dar por resultado el manejo automático de la apertura de la pantalla térmica, la adición de sustancias capaces de modificar el pH de la solución nutritiva a niveles adecuados o abrir las ventanas laterales o cenitales cuando se incremente la temperatura, y que por lo tanto es necesario contrarrestarlo. En el cuadro 11.1 se ejemplifica con algunos de ellos. Cuadro 11.1. Tipo de sensores Variable climática Sensores climáticos Temperatura Humedad relativa Radiación solar Dióxido de carbono Sensores edáficos Temperatura Potencial hídrico Contenido hídrico Sensores biológicos Temperatura de órgano Transpiración Flujo de savia Fotosíntesis Potencial hídrico Termómetros, termómetros infrarrojos Lisímetros Flujómetros Cámaras foliares abiertas o cerradas Psicrómetros Termopares, resistivímetros Tensiómetros Sensores acústicos Termopares, resistivímetros Capacitómetros, psicrómetros Solarímetros Analizador de gas por infrarrojo Sensor

11.3.12. Condiciones climáticas de la región En el estado de Chihuahua prácticamente se puede encontrar una gran variedad de microclimas. Por ejemplo, existen pequeñas regiones en donde pueden obtenerse productos característicos de las zonas tropicales y otras que se pueden catalogar como francamente frías (por ejemplo, de la ciudad de Chihuahua a Santa Isabel –General Trías–, que se localiza a muy pocos kilómetros de la capital, se puede observar una diferencia de temperatura de aproximadamente 6ºC). Sin embargo, de manera general podemos decir que se diferencia una época del año por su clima caluroso, que alcanza alrededor de 40ºC y muchas horas-luz, y otra por lo regular más corta con temperaturas muy bajas, sobre todo por la noche, en donde puede llegar a los –10ºC. En cuanto a la humedad relativa, en la mayor parte del territorio chihuahuense es escasa y la energía luminosa muy alta en todas las épocas del año, lo que hace necesario contar con sistemas de enfriamiento mediante ventilación y evaporación de agua en verano, y en el invierno calentones que pudieran ser aéreos a gas o puede emplearse también la recirculación de aire caliente por medio de tuberías para calentar el piso. En tiempo de calor, después de mediodía, es posible que se puedan lograr temperaturas de 40ºC en el interior del invernadero, por lo que se pueden utilizar pantallas corredizas para control de incidencia luminosa, o cubierta doble, sobre todo en el techo. 11.4. Puntos a considerar para la construcción de uno o más invernaderos Puede definirse invernadero como una estructura cerrada que se encuentra cubierta por materiales que permiten el paso de la luz, dentro del cual es posible obtener condiciones artificiales en cuanto a clima y de esta manera se pueden cultivar plantas fuera de estación en condiciones óptimas o lo más cercana a las mismas.

La orientación del invernadero es un factor importante a considerar y que varía con el lugar en donde se construirá el invernadero. Por ejemplo, en el hemisferio norte un invernadero que se orienta en dirección este-oeste garantiza la mayor penetración de la luz; sin embargo, si las plantas se colocan con la misma orientación pueden hacerse sombra entre sí, por lo que estas deberán orientarse en dirección norte-sur. Dentro de las ventajas del empleo de invernaderos se encuentran: • • • • • • La obtención de más de un ciclo de cultivos. Producción fuera de época. Precocidad en los frutos. Incremento en rendimiento y calidad. Mejor control de insectos y enfermedades. Ahorro de agua y nutrientes.

11.4.1. En casa El invernadero que deseamos construir puede ser para autoconsumo de una familia pequeña, y bien podemos situarlo en el patio de la casa, cuidando siempre algunos parámetros como fuentes de agua y desagüe. Asegúrese de que el lugar reciba diariamente el sol, dependiendo de lo que se desee producir (al menos deberá contar con seis horas de energía luminosa). Observe cómo se mueve el sol en el lugar. Con este último criterio ya establecido planeé la ubicación de las plantas que requieran mucho o poco sol tomando en cuenta siempre las necesidades de energía luminosa y las velocidades del aire en la región. Es bueno también tomar en consideración los escurrimientos de agua cuando llueva para planear su salida y evitar así los encharcamientos dentro del invernadero. El declive es importante, porque de esa manera podemos utilizarlo como aliado para controlar la higiene dentro de nuestra instalación. El invernadero puede adecuarse utilizando las paredes ya existentes y tiras de madera para sujetar el polietileno que deberá contar siempre con un declive que le permita eliminar el agua, granizo o nieve que caiga en él y con una estructura que le permita soportar el peso. Existen también casas comerciales que cuentan con modelos de invernadero que se adaptan a espacios pequeños de dimensiones variables como puedan ser de 3 m × 5 m lineales, lo que representa una superficie de 15 m2; 4 m × 5 m cuya superficie es igual a 20 m2, o de 5 m × 5 m lineales, que da una superficie de 25 m. Las dimensiones descritas solo son un ejemplo de lo que puede encontrarse en el mercado, pero la variedad es mucho más extensa. 11.4.2. Invernadero comercial Los dimensiones y las formas de los invernaderos para producción comercial son muchas y muy variadas; se pueden autoconstruir o encargar su manufactura a una firma especializada. De cualquier forma los parámetros a considerar se muestran en los párrafos que siguen. 11.4.3. Presupuesto La solidez y economía son parámetros de importancia fundamental a la hora de definir qué tipo de invernadero se debe adquirir. Resulta importante también investigar precios y características con más de un proveedor para comparar siempre los presupuestos que las diferentes empresas presenten, pues resulta importante estudiarlos. Para tal efecto se presenta el siguiente listado: • • • • • • Especificaciones de la estructura (acabados). Superficie (altura, ancho, largo). Características de apoyos; largueros en techos. Sistemas de sujeción en puntos de unión. Sistemas de operación de cortinas, compuertas y accesos. Características de las cubiertas (polietileno, mallas antiinsectos).

• • • • • • • • • • •

Datos técnicos para la cimentación. Características y datos técnicos en sistema de ventilación. Datos técnicos y características del control de temperatura y humedad. Características y datos técnicos del sistema de riego y automatización (tubería, válvulas, goteros, bombas, cabezales, filtros, manómetros, etcétera). Características del piso de concreto. Mano de obra especializada. Supervisión técnica. Flete de materiales. Desglose de costos. Tiempo de entrega. Garantías.

11.5. Estudio técnico El estudio técnico para ubicar el lugar en el que habrá de construirse el invernadero es relevante, puesto que permite tomar en consideración las necesidades esenciales del cultivo que nos ocupa, dependiendo de esto el presupuesto y capital de trabajo y la comodidad para interactuar con facilidad con los clientes que habrán de beneficiarnos con su preferencia; el terreno o terrenos con los que se cuenten deberán ser objeto de estudio para elegir el que más ventajas presente con respecto a la cercanía con el mercado, o en donde se habita, pero contando siempre con agua, luz y energía. 11.5.1. Selección del terreno En ocasiones solo existe una posibilidad, y se debe utilizar lo mejor, pero en otras se cuenta con más opciones, y en uno u otro caso es recomendable observar y estudiar muy bien las condiciones del lugar o lugares para obtener al final un mejor aprovechamiento del espacio y de las condiciones con las que cuenta el terreno. 11.5.2. Alternativas de ubicación Contemple un espacio acorde al tamaño que se planea construir libre de sombras de árboles o construcciones, que cuente con energía eléctrica o la posibilidad de obtenerla, un caudal de agua que cumpla con las necesidades que se tengan o la posibilidad de extraerla del subsuelo. Deberá asegurar esta posibilidad consultando y solicitando el permiso ante las autoridades encargadas de aprobarlo; recuerde que aunque el sistema hidropónico requiere de muy poca agua con respecto al cultivo tradicional, esta es vital para el desarrollo de los cultivos y sin ella no hay nada que se pueda realizar. 11.5.3. Estudio topográfico El área donde se planea construir el invernadero debe ser objeto de un estudio topográfico que permita adecuar el terreno a un desnivel de alrededor de un 2% y que muestre los datos necesarios para recortar o rellenar el terreno disponible donde el estudio lo indique, con el fin de aligerar los costos de nivelación. Si se trata de áreas muy grandes puede contemplarse el uso de terrazas o desniveles que se adecuen al trabajo y espacios contemplados en el armado de las estructuras. 11.5.4. Suministro de agua potable Como mencionamos antes, el agua es un recurso de vital importancia, por lo que debe asegurarse, antes que nada, su disponibilidad en las posibles zonas de ubicación, no solo de palabra sino de manera física y legal, antes de pensar siquiera en cualquier otra acción. 11.5.5. Suministro de energía

El suministro de energía eléctrica permite contar con dispositivos de control para regular algunos de los parámetros como clima, humedad y riego, además de la propia instalación de los invernaderos. También debe contemplarse el suministro de gas o otra fuente de energía para calentar los invernaderos en regiones en que la temperatura baja sea un factor de riesgo; por ello es importante contar con los datos sobre disponibilidad e infraestructura en las posibles zonas de ubicación. 11.5.6. Accesos El estudio sobre la vialidad interna al lugar en donde se encuentra ubicado el o los invernaderos permite planear el movimiento de la cosecha y de vehículos para su transporte al mercado, lo que permite ubicar tiempos y movimientos de manera práctica y redituable, incrementando la efectividad de los involucrados. 11.5.7. Estudio de vialidad externa La calidad de los caminos que conectan al centro de producción con nuestros clientes potenciales es un factor a considerar en la elección del terreno que habrá de albergar a la empresa agroindustrial, ya que la competitividad en tiempo y costo son factores que deben tomarse en consideración. 11.5.8. Manejo de residuos (orgánicos-compostas) El cultivo de frutas y hortalizas en invernadero conduce a la obtención de materia orgánica de desecho, sobre todo al término de la cosecha en donde a las plantas se les corta el suministro de agua y nutrientes con el fin de aligerar el peso cuando se retiren del recinto productivo, lo que se hace por lo regular con todo y raíz. Una manera de utilizar los desechos, sin detrimento del medio ambiente, es su transformación a composta, que es un producto de probable autoconsumo o que alcanza un buen precio en el mercado de insumos. 11.5.9. Control de calidad La calidad en frutas y hortalizas cultivadas en invernadero es un factor que incide directamente en el precio al público; aparte existe un grupo de compradores que cada vez es mayor y que se interesa por adquirir productos no solo por su apariencia, sino también por el proceso utilizado en su producción y exigen que dichos productos cuenten con registros capaces de lograr su certificación como inocuos y obviamente están dispuestos a pagar por ello; la calidad es, pues, una inversión. 11.5.10. Registros en el área Dentro de los parámetros que deben tomarse en consideración en el control de calidad del cultivo está el uso de pruebas de campo, como podría ser la medición del pH (potencial hidrógeno, que como ya se mencionó influye en la absorción de nutrientes), las cantidades de los diferentes compuestos presentes en la solución, la inspección constante del estado que presenta el cultivo en cuanto a brotes, floración y cuajado del fruto, así como daños visibles en la insuficiencia de nutrientes y la aparición de plagas, flujo de agua y nutrientes y la cuantificación de las horas-calor para tener una idea de la probable aparición de plagas y enfermedades. 11.5.11. Pruebas de laboratorio Las pruebas de laboratorio efectuados con buena periodicidad son una buena inversión, puesto que nos indican si el desarrollo del proceso se ha realizado de manera eficiente y puede alertar en cuanto a las fallas probables y a sus efectos antes de que estos repercutan en la calidad de los frutos obtenidos o en cuanto al volumen de la cosecha. 11.5.12. Análisis de agua El agua con que se cuenta puede contener en solución algunas sustancias y sus contenidos deben tomarse en consideración cuando se elabora la solución nutritiva; por ejemplo, es frecuente en algunas regiones del estado

de Chihuahua concentraciones altas de calcio y carbonatos. 11.5.13. Análisis de tejidos Existen algunos factores que limitan la absorción de nutrientes por la planta, aunque se encuentren presentes en la solución nutritiva, por lo que el análisis periódico de tejidos puede encontrar la deficiencia antes de que existan signos visibles de la misma. 11.5.14. Control de plagas y enfermedades La forma que se empleará para contrarrestar la aparición de plagas y enfermedades es fundamental en la obtención de una calidad de inocuidad en los productos. Por tal motivo debe considerarse el que un invernadero bien atendido en cuanto a temperatura y humedad es fundamental, puesto que insectos dañinos y enfermedades se incrementan cuando existen periodos de tiempo largos en donde las temperaturas son superiores a las que la planta pide para su óptima producción; además, si estas se unen a un medio muy húmedo existe la posibilidad de la presencia de habitantes no deseables en el invernadero en una cantidad tal que pueda influir en el deterioro del cultivo, lo que pudiera tratarse utilizando control biológico y sustancias permitidas por los estándares que debe cumplir un alimento inocuo certificado. 11.6. Requerimientos hídricos El conocimiento de las características físicas, químicas y biológicas de las aguas que se emplean en riego permite establecer las técnicas más adecuadas para su tratamiento; por ejemplo, vehículo de nutrientes en los cultivos hidropónicos, regulación de pH y adecuar los tratamientos de sanidad y eliminación de productos suspendidos. El conocimiento de la calidad del agua a utilizar también conduce a la selección de las mejores fuentes de fertilización, evitando así precipitaciones indeseables. La calidad del agua debe tomarse en consideración para su uso en cultivos hidropónicos y puede clasificarse de acuerdo a su contenido de sales en excelente, buena, regular y mala; existen algunas otras calidades entre los parámetros que se presentan en el cuadro 11.2, en donde se cataloga el agua como excelente y buena. Esta clasificación corresponde a agua de primera calidad, mientras que la clasificada como regular pertenece a la de segunda clase, en tanto que la última se cataloga como de tercera clase. El agua con altos contenidos de los aniones carbonato y bicarbonato, así como de los cationes calcio y magnesio, son aguas que pueden dejar residuos en las tuberías, lo que provoca que el flujo del vital líquido se reduzca o que incluso se tapen los pequeños orificios que se utilizan, sobretodo en un riego por goteo. La interpretación de los análisis de agua y el conocimiento de su origen permite tomar una serie de precauciones y elegir el tipo más adecuado de filtración. Conocer la calidad de agua nos marca parámetros tan importantes como el pH y de ser necesario la manera en que podemos incidir en él, la elección de las concentraciones de los constituyentes de la solución nutritiva y el tipo de sales a utilizar.

Cuadro 11.2. Concentraciones de aniones y cationes presentes en aguas de riego (en ppm) Aniones y cationes Excelente Carbonatos Bicarbonatos Cloruros Sulfatos Sodio Calcio Magnesio Dureza > 14 > 50 > 27 > 53 > 30 > 40 > 12 >6 Buena 29-40 100-142 55-75 107-150 61-85 81-114 25-34 13-17 Clasificación Regular 41-47 143-168 76-89 151-178 86-101 115-134 35-40 8-21 Mala 68-112 239-232 127-212 253-424 144-240 191-320 49-95 30-48

11.7. Manejo poscosecha Hasta ahora el interés nuestro giró alrededor de alcanzar la mayor productividad en el o los invernaderos; sin embargo, el lapso entre la cosecha y el consumo afecta la calidad y la cantidad de los frutos recolectados. En este sentido, las estadísticas a nivel mundial indican que en los países desarrollados puede perderse del 5 al 25% de lo cosechado, mientras que en países en desarrollo, y de acuerdo al tipo de producto, puede perderse de un 20 a un 50%. Como puede observarse, es necesario reducir este tipo de pérdidas a cifras mucho menores, y para ello se deben entender los factores ambientales y biológicos que están involucrados en el deterioro de frutas y hortalizas para utilizar las técnicas más convenientes que nos lleven a mantener la calidad del producto el tiempo necesario para su mejor comercialización y consumo. 11.7.1. Calidad en los frutos La calidad en los productos cosechados y ofertados depende en mucho de las condiciones en que se desarrolló el cultivo; por ello, se puede afirmar que los cambios que transcurren durante el periodo de poscosecha dependen del tipo de cultivo, de la variedad elegida, de la calidad inicial y del manejo del producto. Existen diferentes estándares por cumplir para diferentes sectores de mercado; dentro de las características a medir se encuentran la madurez, tamaño, color, firmeza, textura, sabor, valor nutritivo, uniformidad, tipo de variedades, calidad sanitaria, un mínimo de defectos y apariencia visual, etcétera. 11.7.2. Factores ambientales que influyen en el deterioro de productos hortícolas Los productos hortícolas se ven afectados por diferentes factores ambientales que influyen de manera decisiva en las pérdidas de cantidad y calidad de producto en el periodo que transcurre entre la cosecha y el consumo. Dentro de los factores que destacan por el daño que ocasionan, pero que pueden ser controlados, están: temperatura, humedad, luz y composición atmosférica. Obviamente, los cambios que se dan durante el periodo de poscosecha en mucho dependen de la calidad inicial del producto y tienen que ver con la madurez, tamaño, color, apariencia visual, uniformidad, la variedad que se utiliza y el mínimo de defectos por estrés, desarrollo y manejo. Lo anterior produce los atributos de firmeza, textura, sabor y valor nutritivo. 11.7.2.1. Temperatura Dentro de los factores ambientales que influyen en el deterioro de la fruta y hortalizas se encuentra en un lugar primordial la temperatura. Por tal motivo es un factor a cuidar con el fin de alargar la vida de anaquel de los productos, puesto que esta influye, por ejemplo, en la velocidad de respiración del producto y en la velocidad de crecimiento de los microorganismos presentes en el medio, por lo que la observación de algunas medidas sencillas para el manejo de la cosecha puede influir de manera definitiva para evitar el daño por temperatura en

el periodo de poscosecha, dentro de las que se encuentran, por ejemplo, efectuar el corte de los frutos y transportación durante el periodo más fresco del día. Existen medios para remover el calor del producto, llamado también calor de campo, como pudiera ser el uso de ventilación y/o agua fría, llevándolo todo a temperaturas bajas lo más pronto posible. Los productos deben ser estibados en cuartos fríos dejando espacios entre las tarimas y la pared del cuarto para asegurar una buena circulación del aire y se debe monitorear la temperatura del producto en lugar de la temperatura del aire. Los vehículos de transporte deben enfriarse antes de cargar el producto y asegurarse de que este mantenga siempre una temperatura apropiada, aun durante el proceso de distribución. Los productos hortofrutícolas responden a temperaturas óptimas de acuerdo con las diferentes etapas de poscosecha en que se encuentre, y que depende de que los productos sean o no sensibles al frío; por ejemplo, dentro de los primeros la maduración se efectúa en un rango de 16 a 24ºC, el transporte y almacenamiento entre 7 y 13ºC. Mientras que dentro de los segundos el rango de temperaturas para transporte y almacenamiento sí varía, y es de 0 a 4ºC, mientras que el de maduración es el mismo. De manera general se puede considerar que por cada hora de atraso en enfriar un producto se pierde un día de vida de anaquel, por lo que se recomienda que todas las operaciones a realizar desde la cosecha hasta el enfriamiento del producto se realicen en el menor tiempo posible. En este campo, como en todos los del quehacer humano, existen sistemas de análisis para mejorar los procesos de cosecha y poscosecha y una serie de parámetros para evaluar y mejorar nuestros sistemas, por sencillo que esto parezca, pero obviamente en todo esto priva el sentido común. 11.7.2.2. Humedad relativa La humedad relativa puede afectar el desarrollo de la maduración en los frutos, así como la pérdida de agua, la incidencia de enfermedades y de algunos desórdenes fisiológicos. La pérdida de agua en frutas y hortalizas depende de la diferencia de la presión de vapor entre el producto y el medio ambiente. Una humedad relativa para los frutos presenta su rango óptimo de manera general entre los 85 y 95%, mientras que para las hortalizas el rango es mayor y puede fluctuar entre 90 y 98%, con algunas excepciones, como las cebollas y calabazas secas, cuyo rango va de 70 a 75%. Este factor se puede regular mediante humidificadores, mojando los pisos, asperjando el producto y regulando la ventilación y movimiento del aire.

Cuadro 11.3. Clasificación de frutas y hortalizas de acuerdo con su susceptibilidad a daño por frío Producto Ajo Apio Brócoli Calabacita Cebolla Ciruelas Chícharo Col Coliflor Sandía X X X X X X No sensible X X X X Sensible Producto Espárragos Espinacas Fresa Lechuga Melones Perejil Papa Pepino Pimiento Tomate X X X X X No sensible X X X X X Sensible

11.7.2.3. Composición atmosférica Cuando se incrementa la cantidad de dióxido de carbono y se reduce el contenido de oxígeno en la atmósfera en contacto con los frutos, de manera natural, por efecto de la respiración o de manera artificial, es posible que den por resultado probables incrementos de temperatura y efectos no deseados en el material almacenado. Los frutos también desprenden etileno y este gas tiene efecto sobre la velocidad de maduración, que puede ser benéfica cuando el fruto se ha cortado en estado verde maduro, pero también puede disminuir su calidad. 11.7.2.4. Luz Existen algunos productos que por exposición a la luz sintetizan compuestos nocivos para la salud; un ejemplo muy común es lo que ocurre con las papas que se exponen al sol, lo que provoca la aparición de un color verde como resultado de la síntesis de clorofila y solanina, esta última con efectos tóxicos para los humanos. 11.7.3. Factores biológicos causantes de los cambios poscosecha Las frutas y hortalizas son organismos vivos, lo que involucra una serie de cambios en organismos que alcanzan la plenitud, para luego comenzar a decrecer; en cuanto a las propiedades que caracterizan el estadio dentro de los más importantes está la tasa de respiración y transpiración. 11.7.3.1. Respiración El deterioro de productos cosechados es, de manera general, proporcional a la tasa respiratoria (esta puede variar de acuerdo con el producto de que se trate en: muy baja, baja, moderada, alta y muy alta). La respiración consume los nutrimentos presentes en el producto y los convierte en CO2 y etileno, lo que significa una reducción del valor nutritivo, pérdida de peso seco y una aproximación más o menos acelerada hacia el deterioro; la energía liberada como calor se conoce como calor vital y debe ser tomada en cuenta para las necesidades de enfriamiento y ventilación. 11.7.3.2. Transpiración La transpiración es la evaporación de agua que presentan los tejidos vegetales y es una de las causas principales del deterioro que sufren las frutas y hortalizas después de la cosecha; entre sus efectos se encuentran pérdida de peso, marchitamiento y deshidratación, flacidez de los frutos, pérdida de textura, cualidades que inciden directamente en la calidad del producto y en su precio; incluso puede ocasionar la pérdida total de un gran porcentaje de la cosecha. Para evitar la pérdida de agua por transpiración debemos recordar que este es un proceso por medio del cual el producto se enfría a sí mismo; por tal motivo se debe cosechar a la hora en que el ambiente esté lo más fresco posible y enfriar a la temperatura recomendada cuanto antes mejor; también se debe utilizar materiales de empaque que reduzcan la pérdida de agua y en algunos casos encerar y rociar con agua los pisos donde se efectúan las diferentes labores de preparación del producto; recordar siempre que la perdida de un 5% de agua no solo baja el peso de los productos, sino que también afecta su calidad visual, acelerando su deterioro. 11.8. Detrimento fisiológico El ambiente en que se encuentra inmerso el producto puede provocar cambios, como ya se mencionó, que afecten de manera nociva su calidad; tal es el caso de temperaturas fuera de los parámetros aceptables, deficiencias nutricionales (antes de la cosecha), atmósferas con bajos niveles de oxígeno y altos en dióxido de carbono, así como la presencia de etileno, además de microorganismos presentes en el medio y daños físicos. 11.8.1. Detrimento patológico Por lo común, las frutas y hortalizas, debido a su naturaleza (albergan en su interior la semilla que permitirá la

existencia de su especie), se encuentran protegidas contra el ataque de microorganismos; sin embargo, este se efectúa regularmente después de que se presentan daños por mal manejo o por desórdenes fisiológicos, o por condiciones adversas; además, el inicio de la maduración y el principio de la senescencia los hacen más susceptibles a las infecciones, por lo que son campo fértil para enemigos potenciales como virus, hongos y bacterias. 11.8.2. Detrimento por deficiencias nutritivas La deficiencia en el contenido de algunos nutrientes, como el calcio, es responsable de algunos daños que pueden presentarse en frutos y hortalizas. Por ejemplo, la falta de este nutriente puede producir falta de firmeza y alta producción de dióxido de carbono; en el caso del tomate es responsable de la pudrición en el lado floral; en las lechugas también se presentan efectos muy dañinos en cuanto a firmeza cuando la cantidad de calcio es menor que la que este cultivo necesita. 11.8.3. Detrimento por daños físicos El manejo del producto desde el corte hasta su almacenamiento requiere de la mínima cantidad de operaciones; es decir, se debe reducir lo más que se pueda el manejo físico del producto, reducir caídas, efectuar una buena selección de cosecha, utilizar guantes, cortarse las uñas, empacar cuanto antes de tal modo que se mueva la caja y no el producto, envasar de acuerdo con la capacidad del material que se utiliza y que este tenga la capacidad para proteger el producto en cuanto a firmeza y espacio. Los daños físicos no solo afectan la apariencia, sino que aceleran la pérdida de agua, dando lugar a la infección por hongos y otros microorganismos; se estimula, además, la producción de etileno y dióxido de carbono, con lo que se acelera la senescencia del producto dañado y de los frutos vecinos. Con el fin de proteger la sanidad del producto debemos tomar en consideración tanto la limpieza del producto como del equipo que se utilice, así como el de los lugares en que se almacene, el vehículo de transporte y el de las personas que estarán en contacto con el producto; se debe retirar el fruto que muestre daños físicos o síntomas de decaimiento. Cuando las cajas tengan que apilarse, debe cuidarse que coincidan los cantos verticales de las cajas con el objetivo de incrementar su resistencia a la compresión; si la caja se fleja, esta operación deberá realizarse en forma vertical para reducir el daño por vibraciones trasmitidas a lo largo de la tarima. 11.9. Practicas sencillas que influyen en la limpieza del producto El sentido común, como ya se mencionó, es muy útil para lograr la limpieza y sanitización de los productos del campo; por ejemplo, los recipientes que se utilizan para recolectar la cosecha deben ser cómodos y fáciles de manejar y siempre deben limpiarse y desinfectarse por dentro y por fuera; no seque los recipientes apilables en contacto con el suelo u otras superficies que pudieran estar contaminadas; si los recipientes tuvieron contacto con el suelo, no los apile; es posible utilizar colores diferentes que nos indiquen cuáles son los recipientes que se han utilizado en las diferentes operaciones; las personas que manejan los productos deben mantener sus manos muy limpias y si tienen el hábito de fumar, lavarse las manos también después de fumar, pues existen cultivos, como el del tomate, susceptibles al virus del tabaco. 11.9.1. Desinfección La desinfección es la destrucción de microorganismos viables sin pensar en que el producto haya quedado estéril y no contempla tampoco la destrucción de esporas resistentes al calor; por tanto, la desinfección baja fuertemente la carga microbiana solamente. El agua que se utiliza para enfriamiento, lavado y selección de los productos debe ser agua potable; el agua de estanques y ríos no es recomendable sin la evaluación de la calidad del agua utilizando un laboratorio autorizado. Para potabilizar el agua, además del uso de cloro, puede

utilizarse un tratamiento con luz ultravioleta u ozono. Dentro de los desinfectantes autorizados por la EPA (Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de Norteamérica) se encuentran tres formas de cloro: gas cloro, hipoclorito de calcio, hipoclorito de sodio. Existe entonces un departamento de información en cuanto al uso de pesticidas que pueden ser utilizados sin faltar a los parámetros que deben observarse para que las frutas y hortalizas conserven la inocuidad. 11.10. México y el desarrollo del cultivos hortícola en invernadero De acuerdo a lo informado en el Seminario Especializado en Hortalizas de Invernadero, efectuado en Guadalajara, Jalisco, en el mes de julio del año 2000, la producción de hortalizas bajo invernadero se ha incrementado mucho en los últimos años, si se toma en consideración que en 1990 existían menos de 50 hectáreas en producción y que al finalizar el año 2000 eran ya más de 600 construidas y alrededor de 300 en construcción; dentro de los estados con mayor crecimiento se mencionan Jalisco, Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur. Dentro de los principales cultivos se menciona el tomate con más de 60% de la superficie sembrada, pepino europeo con un 20%, y con un poco más del 10% el pimiento morrón; el 10% restante incluyen cultivos como la lechuga, melones y hierbas de olor. Dentro de los factores que han hecho posible el crecimiento antes citado se encuentran los problemas que afectan la producción a campo abierto y el incremento en la demanda de productos hortícolas de mejor calidad, el acceso a otro tipo de tecnología y las oportunidades de negocios con otros países derivados de los tratados de libre comercio. De las poco más de 600 hectáreas reportadas para el año 2000 se estimó que el 65% de la superficie construida está automatizada y más del 90% utilizan como cubierta el plástico y el 20% cuentan con el sistema hidropónico. Existen empresas originarias de España, Francia, Holanda, Israel y México que se dedican a la venta de estructuras, equipo y tecnología para operar los diferentes tipos de cultivo utilizando lo que se considera tecnología de punta. Tomando en consideración los reportes con que cuenta la Asociación Mexicana de Productores de Hortalizas en Invernadero, en el cuadro 11.4 se detalla la superficie cultivada en el país y los diferentes productos que se cultivan. Dicha superficie es cubierta por diferentes estados en la república. Cuadro 11.4. Hectáreas totales de los diferentes cultivos en invernadero Cultivo Tomate bola Tomate cluster Tomate cherry Otros tomates Pepino Pimiento Melón Otros cultivos (varios) Total Superficie 176 36 149 2.5 130 72 15 60.8 641.3 Porcentaje 28 6 23 0.4 20 11 2 10 100

En el cuadro 11.5 se presentan algunas cifras por estado, además de mencionar la superficie que se encontraba en construcción en el año 2000. Cuadro 11.5. Superficie ocupada por invernaderos en diferentes entidades de la república Estado Baja California Baja California Sur Coahuila Colima Guanajuato Jalisco Estado de México Morelos Querétaro San Luis Potosí Sinaloa Sonora Veracruz Yucatán Total Hectáreas en operación 55.5 106.5 6 0 3.0 162 0.8 16 21.5 0 169 44 22 35.0 641.5 Hectáreas en construcción 38 70.5 0 70 0 30 0 0 0 45 30 11.5 10 0 305

De las superficies antes mencionadas, cabe destacar que existen diferentes niveles en cuanto al uso de tecnología y se puede agrupar de manera mostrada en el cuadro 11.6. Cuadro 11.6. Niveles técnicos utilizados por los diferentes productores en México Nivel tecnológico Bajo Medio Alto Tipo de manejo Manual Mecánico Semiautomatizado Automatizado Tipo de estructura Rústico, sin equipos Equipado con dispositivos mecánicos Equipados con sensores y actuadores Equipado con sensores y computadora

Para el año 2002 suponemos que la superficie construida de invernaderos se han incrementado en los diferentes lugares. Por ejemplo, el estado de Chihuahua no figura en la lista que se presenta en el cuadro 11.5; sin embargo, en la actualidad se cuenta con un ambicioso programa por parte del gobierno estatal que con una hectárea y media de invernaderos de tipo demostrativo, productivo y experimental trata de atraer la inversión de productores hacia el campo y planea a tres años una construcción de 300 hectáreas. 11.11. Comercialización La comercialización de hortalizas se ha incrementado debido a la publicidad que recibe, pues según ella una buena alimentación contempla la inclusión en la dieta de una buena porción de frutas y hortalizas. Aparte, el consumidor no solo busca un producto atractivo a la vista, sino que se interesa en saber sobre la calidad con la que se ha desarrollado el crecimiento del fruto, y en este sentido se puede afirmar que así como los costos de producción se elevan, también esa parte del sector está dispuesto a pagar por la adquisición de un producto que certifique las características de inocuidad del producto que demandan. El mercado puede encontrarse en la localidad donde se produce, pero en la mayoría de los casos debe

entregarse lejos del lugar, ya sea que su destino sea el mercado nacional o internacional. Un producto con nichos de mercado exigentes requieren de un buen manejo poscosecha que contemple la cadena de temperaturas adecuadas, calidad en el material de empaque y un buen soporte para su transporte hasta los mercados que previamente se han establecido. Dentro de los mercados internacionales se pueden citar Canadá y Estados Unidos, contemplados en el tratado de libre comercio; otras opciones son Asia, Europa, Centro y Sudamérica. Sin embargo, para situar los productos que se producen en los invernaderos mexicanos se requiere alcanzar un buen estándar de producción de alta calidad, ya que existen otros países interesados en colocar sus producto; por ejemplo, en el mercado de Estados Unidos solo en tomate existen proveedores de Canadá, México, Holanda, Francia, España, Bélgica, Chile, Israel, Italia, Guatemala, República Dominicana y Marruecos. México tiene una situación privilegiada por su vecindad con el consumidor más grande del mundo; sin embargo, para ello deberán establecerse productores o grupos de productores que alcancen un buen nivel de productividad y calidad, y que además puedan sin dificultad comprometerse a surtir grandes cantidades de producto que abaraten costos de transporte y que puedan cumplir con la entrega de grandes volúmenes de manera continua. En el cuadro 11.7 se muestran el precio y el promedio de ellos alcanzados en los últimos 4 años por caja de tomate de 15 libras (6.81 Kg) de tomate, por lo que en la cuadro 11.8 se presentan los precios por kilogramo de tomate tomando en consideración que el tipo de cambio que se tomó para efectuar los cálculos fue de 9.20 pesos por dólar. Como podrá observar, los precios más bajos en tomate de exportación se alcanzan en el mes de mayo los últimos dos años; es decir, el 2000 y el 2001. El rango en cuanto a la disminución en precios en todos los años abarcan los meses de abril, mayo, junio y julio, mientras que los precios más altos se alcanzan en los meses de diciembre a marzo. Cabe aclarar que la comercialización internacional por lo general la realizan empresas comercializadoras especializadas que trabajan por el sistema de comisiones, cuyo monto puede ser del 7 al 12%. Por lo común, estas empresas proporcionan empaque y etiquetas con sus respectivas marcas; incluso existen empresas que ofrecen sufragar algunos de los gastos, por ejemplo recolección y empaque por adelantado. El compromiso del productor es entrega a tiempo, según los volúmenes acordados y las características de calidad especificadas en los contratos.

Cuadro 11.7. Precio de tomate mexicano por caja de 15 libras que pasa por la aduana de Nogales, Sonora Año 1998 1999 2000 2001 Promedio Ene 13.20 13.02 12.30 13.45 12.99 Feb 12.65 13.20 13.25 12.68 12.94 Mar 12.40 12.90 13.22 13.82 13.08 Abr 11.1 9.53 8.33 6.21 8.79 May 9.80 6.45 4.81 4.00 6.26 Jun 7.21 8.23 6.43 11.00 8.21 Jul 7.62 8.68 7.56 10.00 8.46 Ago 8.25 9.24 8.48 13.00 9.74 Set 10.23 11.16 10.26 14.00 11.41 11.63 12.07 12.88 Oct 11.29 12.60 11.10 Nov 11.35 12.65 12.23 Dic 12.50 12.90 13.25

Fuente: Manual de comercialización de tomate del estado de Chihuahua

Cuadro 11.8. Precio de tomate mexicano por kilo empacado en cajas de 6.81 kg que pasa por la aduana de Nogales, Sonora Año 1998 1999 2000 2001 Promedio Ene 17.83 17.58 16.61 18.17 17.54 Feb 17.08 17.83 17.90 17.13 17.48 Mar 16.75 17.42 17.85 18.67 17.67 Abr 15.01 12.87 11.25 8.38 11.87 May 13.23 8.71 6.49 5.40 8.45 Jun 9.74 11.10 8.68 14.80 11.10 Jul 10.30 11.70 10.20 13.50 11.40 Ago 11.10 12.50 11.40 17.50 13.20 Set 13.80 15.10 13.80 18.90 15.40 15.71 16.03 17.40 Oct 15.13 17.02 14.99 Nov 15.33 17.08 16.52 Dic 16.88 17.42 17.90

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