Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Escuela divina - 141- Sèvres del 23 de abril 1962

Conferencia improvisada Pregunta:”Maestro, ¿nos podría decir que representa EL ESPÍRITU SANTO dentro de la Santa Trinidad?

Esta cuestión es muy interesante porque toca un tema importante que nunca ha sido bien explicado por los teólogos. Numerosos Iniciados de todas las épocas, así como los Padres de la Iglesia como san Clemente de Alejandría o san Atanasio, hablaron del espíritu Santo, pero sus explicaciones no son a menudo muy claras. Lo que ellos dicen con referencia al Padre, siempre es verídico, pero en relación con el Hijo y el Espíritu Santo, siempre es problemático. Ellos asimilan al Espíritu Santo a veces con el amor, a veces con la luz, y el Cristo es también a veces el amor y otro tanto la luz. Pero Jesús nunca dijo: “Yo soy el amor”; él dijo: “Yo soy la luz del mundo”. Sin embargo el Espíritu Santo también puede ser considerado como luz puesto que le corresponde el don de lenguas, la interpretación de los misterios etc.… Por ello, algunos explican que el Espíritu Santo es el amor, es decir, el principio femenino, ya que en el árbol sefirótico, la Trinidad Santa está representada por Kether, Hochmah y Binah y justamente el Espíritu Santo es quien está ligado a Binah, la Madre Divina.

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Otros dicen todavía que la humanidad vivió primero la edad del padre (era la época de Moisés y los profetas), y que enseguida vino con el Cristianismo, la edad del Hijo, y que ahora es la edad del Espíritu Santo la que se aproxima. Veis. Así pues es muy difícil tener una idea clara sobre el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santa Trinidad, pero al lado de esta división en tres, existe otra división en 4. Consideremos por ejemplo la familia. La familia son un padre, una madre, un hijo y una hija. La familia es una célula que reposa sobre el número cuatro. En la Cábala, el nombre de Dios está compuesto por cuatro letras y esas cuatro letras corresponden a una división cuaternaria que se encuentra en gran número de manifestaciones de la existencia humana y de la naturaleza. Para Pitágoras, el cuaternario al que llamó “Tétractys”, era la figura más sagrada y la más profunda y todo se podía explicar por ella. Así pues al lado del ternario, existe el cuaternario ¿Por qué? Esto es lo que no han sabido comprender. Entre el 3 y el 4 se produce un movimiento, un trabajo: el 3 se vuelve 4 y el 4 se reduce a 3, y el 3 y el 4 reunidos producen el 7, el número perfecto. Muchos iniciados se han servido del 4 para explicarlo todo y así como lo hizo Pitágoras, los cabalistas han asimilado el 4 al 10, por que 1+2+3+4=10. Así pues, 4=10, y 10 es la suma de todo el Universo, de todo lo que existe; es el número completo, porque está compuesto del 1, el principio masculino, y del 0, la materia informe, el principio femenino. Y ese número completo, 10, que contiene los dos principios, es según los cabalistas, el nombre de la primera letra del nombre de Dios, “Yod”, que representa el principio activo por excelencia, el 1. Así pues 10=1. Ya lo veis 4=10, 10=1; y el cuaternario regresa a la unidad. Por ello 4, 10 y 1 son la misma cosa…pero según la Cábala y no la aritmética ordinaria. Desde luego que para los cabalistas la aritmética ordinaria es una ciencia muerta, y

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lo es igualmente la geometría. Por ejemplo, en la geometría euclidiana: Dado un punto que se toma como centro y un radio de cierta dimensión, se traza un círculo, y este círculo está absolutamente determinado. Así en las matemáticas ordinarias, todo está medido y fijado de una vez por todas. Mientras que según las matemáticas vivas y verdaderas, una fuerza que sale de un germen central, que se extiende y se desarrolla, es imposible de delimitar en el espacio…. Como cuando se tira una piedra en el agua: desde el punto donde cae la piedra se desarrollan y se propagan círculos vivientes. Las matemáticas ordinarias no tienen ninguna relación con la vida, aunque su carácter inmutable exprese grandes verdades cósmicas, siempre se quedan estáticas, fijadas, muertas. Mientras que en las matemáticas vivientes de las que os hablo, el número 4 contiene y resume a los precedentes. El uno es el germen; el dos es la quintaesencia de la madre, el tres es el resultado de su unión, la realización, el hijo que ha nacido, y el 4 es el resumen, la síntesis de esa trinidad, y que la puede volver a formar de nuevo. Y en efecto, para que una familia sea completa, no es suficiente el padre, la madre y el hijo, hace falta además una hija, por que el hijo representa y expresa al padre y la hija representa y expresa a la madre. Si solo está el hijo, la madre no estará representada y no se podrá pues, como ella hace, dar nacimiento a un hijo. Es la hija la que toma el papel de la madre, porque ella, a su vez estará preparada para formar una familia. He aquí porque la trinidad se funde en el cuaternario. Pero el paso de uno a otro ha permanecido un misterio que nunca ha sido bien explicado con claridad. Por ello no se sabe situar al Espíritu Santo. ¿Es la hija, el hijo o la madre? Se ha omitido voluntariamente un detalle y todos se rompen la cabeza para explicar el paso del 3 al 4. Como en la religión cristiana que no se menciona a la madre, la esposa de Dios, la Trinidad no es todavía una familia completa, y de ahí viene la oscuridad. Sin embargo, casi todas las tradiciones religiosas, mencionan la existencia de la Madre Divina, la Esposa de Dios. En el Zohar, por ejemplo es la Shekinah, y para los egipcios es Isis.

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Para comprender lo que pasa en lo alto, hay que observar que pasa aquí abajo. Hermes Trismegisto había dicho: “Lo que es abajo es como lo que es arriba y lo que es arriba es como lo que es abajo” El nos dio una clave para ayudarnos a obtener, por la ley de analogía, enseñanzas sobre el mundo invisible a partir de todos los fenómenos que aparecen en el mundo visible. Esta es la clave. La Cábala enseña que nada ha sido creado sin los números, que ellos han participado en la creación del Universo, que el número es el espíritu de cada cosa, y que conociendo esos números, se puede llegar a realizaciones extraordinarias. Hay que encontrar pues, como el 3 y el 4 están reflejados en la tierra. Mientras que no se posea esta clave, mientras que no se sabe interpretar lo que pasa en la tierra, no se pueden encontrar verdades verdaderamente verídicas y matemáticas. Por ello os aconsejo estudiar la familia, que es el reflejo de todos los principios, de todo lo que pasa en el Cielo y si no la tomáis como punto de partida, no vais a poder entender gran cosa. Es necesario tener las claves; estas claves ya nos han sido dadas, pero no sabemos cómo servirnos de ellas. Por ejemplo, cuando los alquimistas decían al hablar de la “Piedra Filosofal”: “Es trabajo de mujer y juego de niño”, querían llevar a los discípulos a observar los fenómenos que pasan en la tierra para adivinar las leyes y los principios que hay detrás de esos fenómenos. Y diciendo: “trabajo de mujer y juego de niño”, desde luego habían invertido el orden de lo que debería ser: “juego de niño y trabajo de mujer” ¿Pero qué significan las palabras “juego de niño”? Se imaginan que se tratan de juegos de bolos y de peonzas, y por “trabajo de mujer”, creen que se trata de tricotar y hacer ganchillo. ¡Como si la Obra Alquímica pudiera ser cuestión de jugar a los bolos o de hacer media! No, se trata de un juego y un trabajo bien determinado. Si queréis saber cómo se fabrica la Piedra Filosofal, tomad la concepción como punto de partida, si, como el hombre y la mujer fabrican un hijo. He aquí lo que es el “juego de niño”. Y el “trabajo de

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mujer”, es la gestación. Si no tomáis la concepción y la gestación como base de partida, nunca podréis encontrar la Piedra Filosofal, porque son las mismas leyes, los mismos procesos. Esto es muy profundo, yo me pregunto incluso de si hago bien en revelaros estas cosas que no han sido escritas ni reveladas en ningún libro. Me preguntaréis: “¿Pero entonces, como es que las sabe?...” Yo las he aprendido de la Fuente. La Santa Trinidad no será bien comprendida hasta que se comprenda la familia, porque la Trinidad, es al mismo tiempo el cuaternario. Dios es 3, Dios es 4, y Él es 1. Es 1 y es 3, y Él es 4. Él es tres en lo alto y es cuatro abajo. Es el 3 arriba porque ese es el número de los principios, pero cuando estos deben realizarse en la materia, el 3 se vuelve 4, por que 4 es al número de la materia, de los cuatro elementos: la tierra, el agua el aíre y el fuego. El 3 es tres en tanto que no se ha realizado todavía en la materia, pero cuando se realiza se convierte en cuatro, y siempre es el 3 que se vuelve cuatro. Y 3 y 4 hacen 7; 3 es el tejado, 4 son las paredes. ¡He aquí una casa!

Y también vosotros sois un 7: vuestra cabeza es el 3, los dos brazos y las dos piernas son el 4, y el 3 está colocado encima del 4. Cuando se quiere representar una casa, se dibuja un triángulo (el tejado) puesto encima de cuatro lados. Pues bien, también sois vosotros una casa donde Dios puede habitar. Ya lo veis, es muy simple: juego de niño y trabajo de mujer, el 3 se junta con el 4 para formar un ser vivo. Mientras que si el 3 permanece solo, se va volando por el aíre. Todos habéis visto esos 3 que vuelan en los cuadros de Rafael, por ejemplo, si, los angelitos…no tienen cuerpo, solamente tiene una cabeza, es el 3, es decir el espíritu que vuela. Cuando el espíritu todavía no se ha realizado en la materia bajo la forma del 4, planea por encima, es solo una idea. ¿Habéis tenido una idea?, es el 3.

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Realizadla materialmente y será un 4; los dos reunidos dan un 7, y el 7 sois vosotros ¿Acaso no es un juego de niño? Pero si yo os hablase mucho rato así, os dormiríais. Hasta ahora no os había hablado de los números, he guardado este tema para más tarde. Desde luego que los libros que se han escrito sobre los números son a menudo borrosos y contradictorios, aunque hay algunos puntos sobre los que los autores coinciden. Pero no encontraréis nunca en los libros, esta simplicidad que se ve aquí en la tierra, donde podemos ver a los números caminando, paseando, comiendo o trabajando. Los números ¡si están aquí! Yo los veo aquí, en la sala y por todas partes. Mientras que no se ven de esta manera, no se sabe nada de ellos porque permanecen muy abstractos e irreductibles los unos a los otros. Y según la clave que nos ha dado Hermes Trismegisto, todo lo que es arriba es como lo que es abajo, los números en lo alto están revestidos, caminan, cantan y trabajan. Según la Cábala, el nombre de Dios…

‫יהוה‬

(Yod He Vav He)

contiene una ciencia prodigiosa. La primera letra, el Yod, , corresponde al 10, pero también al 1, es el Padre. El Padre se divide, se polariza para producir a La Madre; Él se desdobla, emana una substancia de Si-mismo y forma la Madre, es decir la Mujer Cósmica, la Naturaleza, pero no es la naturaleza que nosotros vemos, no. Es la Naturaleza invisible, la Naturaleza Divina, Isis, es la que se llama en filosofía Naturaleza naturante, que es una emanación, una quintaesencia salida de Dios, un reflejo suyo. He aquí el 2; es la Madre, es la segunda letra, el He, , que corresponde al número 5, la mitad de 10. Si ahora sumamos el 10 al 5 obtenemos 15, y si tomamos el 1 y el 5 de 15, esto da un 6. Según la Cábala, el 6 es el número de Vav, , el número del hijo nacido de la unión del Padre y la Madre. Ved la Trinidad, mis queridos hermanos y hermanas: Padre, Madre e Hijo.

‫י‬

‫ה‬

‫ו‬

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En cuanto a la cuarta letra, el He , es la repetición de la Madre, 5 es la hija, la hija-naturaleza, naturaleza natural, la que nosotros vemos. Así pues el 4 es una repetición de la Trinidad en la materia, pero con un elemento de más que le permite subsistir, que le reviste. El 4 es el vestido del 3. Y ahora ¿Dónde situar al Espíritu Santo? Si yo os lo explico, voy a provocar todo un trastorno en vuestra cabeza, porque esto no corresponderá a la división de Padre, Hijo y Espíritu Santo de la religión cristiana, en la que no hay sitio para la Madre…¿Pero por qué se ha excluido a la Madre? En la tierra no puede haber hijo sin madre, y según la ley de correspondencia de Hermes Trismegisto, arriba debe ser igual. Existe el 3 y el 4, tres arriba y cuatro abajo. Mientras que el 3 no se haya envuelto y materializado, seguirá siendo 3, pero cuando se manifieste sobre la tierra, se volverá 4. Este es el secreto. ¿Por qué la iglesia solo se ha detenido en el 3? La Trinidad existe realmente, es verdad, pero solo en el mundo abstracto, por eso no es real aquí, sobre la tierra. Nadie la busca ni nadie la encuentra. La trinidad planea arriba, encima de la cabeza de la gente, mientras que para los Iniciados, es una realidad; ellos la ven cada día, cada día comulgan con ella y ella se convierte en ellos en 4 ¿Dónde está pues? Mientras esté relegada entre las abstracciones, mientras que no se la encuentre en la vida cotidiana, en lo que se come y en lo que se bebe, no se sacará ningún provecho de esa Santa Trinidad, y no ganamos nada con su existencia. Solamente cuando ella sea una realidad tangible, producirá efectos formidables. Veis ahora una prueba. El Padre, es la vida, el poder creador, la fuente surgente de donde ha salido todo. El hijo se puede comprender como luz o como amor, e igualmente el Espíritu Santo, se le puede comprender como amor y como luz; aquí eso puede variar, no tiene ninguna importancia, siempre es verdad. Solo el Padre es inmutable y permanece. El Hijo, puede ser, a veces amor a veces sabiduría y el Espíritu Santo también es a veces sabiduría y a veces amor, esto nunca

‫ה‬

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se contradice y en este contexto no tiene ninguna importancia si se les confunde. Solo el Padre es inmutable como el número 1. El 1 no varía jamás es indivisible, incluso cuando ha producido al 2, no se ha dividido, por que el 1 sigue siendo 1. Pues permanece siempre siendo 1 incluso cuando crea al 2. El 2 no es el 1 que se ha dividido, es una proyección del 1, un reflejo una emanación salida del 1. Que los otros varíen, no tiene ninguna importancia, pero el 1, el Padre no varía. Es siempre La Vida. Entonces ¿Dónde encontrar la Trinidad puesto que según la religión es tan inaccesible? En realidad, se la encuentra por todas partes….incluso en nuestras manos: cada dedo es una trinidad, todo es una trinidad: la cabeza, los pulmones, el vientre; el pensamiento, el sentimiento, la acción….En la familia: el padre la madre y el hijo; y en la química: un ácido una base y una sal, etc.… Pero la santa Trinidad, la Trinidad Divina, ¿donde se puede ir para contemplarla, sentirla, respirarla, absorberla y vivirla? Pues bien, hay que encontrarla en el ser que más se aproxima a la Divinidad: el Sol.* Y cuando vamos hacia el sol, la Trinidad Santa ya está allí presente: Esa vida que brota es el Padre; el calor que nos calienta es el Hijo, el Cristo; la luz que nos ilumina, es el Espíritu Santo. ¡Ved aquí la Santísima Trinidad! Pero esta santa trinidad debe tomar forma y encarnarse. Por esto hemos venido, para abrirle la puerta y decir: “Santa trinidad, entrad en mi, entrad, invadidme, trabajad en mi”. Y en este momento nos volvemos el 4. Me diréis: “Pero no es así, ¡el sol y yo sumamos solo 2!”. Nada de eso, el sol y vosotros sumáis 4. Si, son matemáticas especiales, y si vosotros no vais hacia el sol, permanecerá siempre como una trinidad, pero no tendrá nunca el cuaternario, porque el cuaternario sois vosotros quienes lo debéis formar.

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La Iglesia guarda la Santa Trinidad en sus techos decorados y prohíbe ir a mirar al sol, porque parece que es una ofensa a la divinidad, pero ella os da medallitas ¡y piensa que eso es lo que os salvará! Algunos curas me han ofrecido rosarios y medallas, y yo un poco pensativo les respondí: “Señor cura, ¿estos rosarios y medallas son capaces hacer germinar el trigo y crecer los frutos, dar la vida a los animales, a los hombres y a todo lo que existe sobre la tierra?” – No.- “Pues bien, el Sol si es capaz de hacerlo, yo iré hacia el sol”. ¿Por qué se obstinan en dejar de lado la única fuente, la fuente que alimenta los mundos, que les hace moverse y les sostiene?...Si, el sol siempre es apartado y despreciado, cuando es de él de quien más tenemos necesidad. Cuando está oculto, todo se apesadumbra y se paraliza, mientras que cuando reaparece, sonreímos, nos dilatamos y todo va mejor. Estamos convencidos de su importancia en la vida cotidiana, pero en el dominio intelectual, filosófico, se le deja en último lugar. Esta manera incorrecta de pensar es muy peligrosa, por que falsea el juicio, y cualquier error cuando juzgamos, nos lleva a toda una serie de juicios igualmente erróneos que apartan al hombre de la sabiduría. Mientras no corrijamos el punto de partida, es decir, la actitud hacia el centro, todas las relaciones con la periferia serán falsas. Yo puedo probaros que todos los errores, todos los acontecimientos desgraciados provienen de que el hombre no ha ajustado sus relaciones con el centro, con Dios-Mismo. E incluso los que buscan a Dios, no saben buscar-Le. Le buscan abstractamente y de manera desordenada. Hay que buscarle en los tres mundos y es necesario que los tres mundos estén armonizados. En el plano físico el centro es el sol, en el plano espiritual es el Cristo o el Alma Universal, y es el plano divino es Dios-Mismo. Hay que buscar el centro en todas las regiones y unirse a él. En una familia, el centro es el padre; pero el padre no es el centro de la tribu, es otro y el jefe tribal no es el centro de una nación, es otro…y así sucesivamente. Así pues, cada región tiene su centro y es preciso encontrar los otros centros para reunirlos unos a los otros.

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Unid vuestro corazón que es el centro de la vida, al otro centro que es vuestro Maestro; a través de vuestro Maestro os estáis uniendo al sol, al Cristo, y a través del Cristo vosotros permanecéis unidos a Dios. He aquí cómo hay que proceder. Algunos dicen: “Yo busco a Dios… ¿Y por qué no le habéis encontrado? ¡Se Le tiene que encontrar! – Si, pero yo Le busco, y estoy orgulloso de buscar Le. - Pues bien, continuad buscando, pero decid al menos que muchos ya Le han encontrado” ¡Qué desorden hay en la cabeza de los humanos! Todo ocurre delante de sus ojos pero no lo quieren ver, y es por eso que no entenderá nunca nada. Para que todo esté claro hay que proceder según las reglas, según una disciplina, según una ciencia. Se busca siempre a Dios en teoría, como una abstracción, cuando es tan sencillo entender, que para encontrara a Dios, es necesario primeramente, tener relaciones correctas con el centro. Cada región posee un centro y los centros de todas las regiones están unidos entre sí; hay que subir pues de uno a otro, para llegar hasta Dios. Si queréis alcanzar a Dios directamente no lo vais a conseguir. Debéis empezar por uniros a vuestro padre, después a vuestro Maestro, después al sol y así sucesivamente hasta llegar a la Divinidad. El Cristo ha dicho: “Nadie llega hasta el Padre si no es a través de mi”. ¿Queréis subir a un tejado, os hace falta una escalera?. ¿Queréis encontraros con un rey? Debéis pasar por sus ministros… Y si queréis hablar con el Señor, debéis pasar por toda un jerarquía. Hay un orden, queridos hermanos y hermanas, y debéis conocer este orden. Comprendedme bien; yo también busco la belleza y la bondad, pero cuando hago descubrimientos los verifico y me pregunto: “¿Es que son verdaderos en todos los dominios?... ¿serán un bien para todos?” y solo cuando veo que son como el oro y las piedras preciosas, yo los comparto con todos los demás. Y desde luego es el deseo que tengo, de compartir todos los descubrimientos que yo he hecho, lo que me empuja a exponerlos ante vosotros. Así pues, yo os lo he dicho, es en el sol que yo hallo la Trinidad Santa. Ella me

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ilumina, me da su calor, me vivifica y en ese momento ella se vuelve en mí el cuatro, es decir, se realiza. Ella siempre es 3 pero en mi se convierte en 4. En tanto que no se comprenda el cuaternario que representa la realización, se quedará todo en la teoría y en la ineficacia. ¿Para qué sirve la Santa Trinidad si no se comulga con ella cada día? El Cristo dijo: “Sed perfectos”, lo que quiere decir: volveos también luz, calor y vida. ¿Cómo? Pues yendo hacia el sol, que es la mismísima luz, calor y vida. Al hacerlo, se producirá entonces un intercambio, una fusión, y lo que es frío se volverá cálido, lo que está muerto resucitará y lo que es oscuro se volverá luminoso. El sol es un camino para alcanzar la Trinidad, pero es una imagen suya, una representación, es sobre la tierra lo que más nos acerca y más se aproxima a la Santísima Trinidad. ¿Cómo es que los religiosos no han visto esta correspondencia entre el sol y la Trinidad…entre la vida, la luz y el calor, el Padre, el Hijo y el espíritu Santo? ¿Y por que impiden que otros la vean? Yo les estimo y les respeto, pero les digo que ahora deben ir más lejos y salir de sus errores y sus limitaciones para alzar los ojos hacia lo real, lo grandioso y lo universal. Bienaventurados los que han comprendido, porque cada vez más la Santa Trinidad vendrá a manifestarse en ellos y serán el cuaternario divino, es decir la realización completa de la divinidad sobre la tierra. He aquí el símbolo del cuadrado, del cubo. ¿Y por que en todas las estatuas egipcias que representan a reyes y divinidades, están sentados sobre un asiento cúbico? Porque el cubo es la representación de la resistencia, de la estabilidad y de la realización concreta. Se dice en los Evangelios: “La piedra desechada por los edificadores, he venido a ser la piedra angular” Esta piedra cúbica es un símbolo que representaba a Jesús. Cuando se desarrolla un volumen cúbico, se vuelve una cruz, y la cruz representa a Jesús, el Cristo. Los Iniciados siempre han conocido estas correspondencias… ¿Y qué es el hombre? El también es una piedra cúbica. Por el momento está desarrollado en forma de cruz, pero si llevamos esta cruz al espacio, en tres dimensiones, se convierte en una piedra cúbica. La cruz es una

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proyección del cubo en la segunda dimensión. Así pues, la cruz y el cubo, son lo mismo en otra dimensión. Se le llama a Dios, El Geómetra, el Arquitecto divino, por que trabaja con los elementos y los números para construir el universo, y el hombre también está construido a imagen del universo. Entonces, me detengo para dejaros que trabajéis en vuestras cabezas todas estas ideas, y os toca a vosotros ahora encontrar el papel del Espíritu Santo… ¿Preferís que yo os lo diga? Bien, de acuerdo. Está el Padre y la Madre, el Hijo aparece como resultado de su unión. Pero para que se realice esta unión, hace falta un elemento que les aproxime y les reúna. Pues bien este elemento justamente que les ha aproximado y les ha unido, este impulso de amor, esto es el Espíritu Santo. Según las concepciones religiosas la Madre no existe, no se la menciona. Pero en realidad ya está contenida en la Trinidad, es la Virgen que lleva al niño en brazos. Así pues ved como es; el Padre, la Madre que lleva al Hijo y el Espíritu Santo. He aquí la Trinidad. El Espíritu Santo no puede ser el Hijo del Padre y de la Madre, pero está allí, en el amor que les ha unido. El hijo no puede ser el amor, pero es el fruto del amor del Padre y de la Madre. Ya lo veis si razonamos inteligentemente, todo se aclara. Y la hija es una repetición de la Madre, como el Hijo lo es del Padre. Porque en la vida todo se repite. La semilla de una planta se repite eternamente a través de sus frutos, y todo debe repetirse y reproducirse so pena de desaparecer; si, hasta en los seres más minúsculos, todo se repite, es normal, es natural, es Dios quien ha establecido esta ley. Así pues el Hijo es una repetición del Padre, es su reflejo, pero (debemos siempre referirnos al plano físico para comprender el plano espiritual) a condición de la que la Madre ocupe su papel, es decir que el principio femenino, intervenga para darle nacimiento. Eliminar el principio femenino es ir contra la razón y contra la lógica. En la Trinidad no puede haber Padre e hijo sin

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Madre. No digo esto porque yo esté en contra de la Santa Trinidad, todo lo contrario, sino que estoy a favor de restablecer el orden, tal como era antaño en su verdad original. Lo que le han añadido después no me interesa, porque no corresponde a la realidad y no quiero aceptar las invenciones de los humanos. En la trinidad tal como la presentan, hay algo que choca y un día habrá que volver a la verdad, es decir, restablecer a la Madre, para comprender que la Trinidad Santa, es el Padre, la Madre y el Hijo. ¿Y el Espíritu santo? Pues bien, el Espíritu Santo en tanto que es un espíritu está presente en todas partes donde se manifiesta el amor. Esto trastoca nuestros conceptos ¿no es verdad? Si, es normal. Pero conservad vuestros viejos conceptos si queréis… Si pensáis que ellos os revelarán todos los secretos, conservadlos. Yo tengo otras ideas sobre la Trinidad; ellas me permiten ver mucho más claro y me mejoran. Justamente, me mejoran, no me alejan de la Santa Trinidad, muy al contrario. Mientras que la vieja concepción no está clara y nos deja flotantes e inciertos. Algunos dirán: “Pero, ¡que revolución!” Sí, hay que esperar grandes revoluciones para encontrar la verdad. ¿Por qué no? Ya se han hecho muchas revoluciones en las ciencias, en el arte, etc.… Cuando son sensatas y no se vierte sangre, las revoluciones son siempre buenas. Si, queridos hermanos y hermanas, si vosotros sentís que mis palabras os impiden ir hacia la Santa Trinidad, quedaos con las antiguas concepciones; pero si por el contrario, notáis que ellas os la acercan cada vez más y que se convierte en una realidad cotidiana, entonces alimentaos de ella y bendecid al Cielo, porque es la clave que os permitirá abrir todas las puertas. ¿Y que es un llave? ¿Habéis reflexionado en la forma que se le daba a las llaves en los antiguos dibujos iniciáticos? Era una llave con un triángulo encima…Y en los frescos de los monumentos egipcios, los Iniciados, los reyes, los faraones tenían a menudo en la mano el símbolo de la llave. A veces, el círculo reemplazaba al triángulo y este era el signo de que poseían la llave que abría absolutamente todas las puertas. Esta clave no era otra cosa que la comprensión de la Trinidad.

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Si, por que cuando se comprende bien la trinidad, se comprende bien todo el resto, puesto que se refleja en todas partes convirtiéndose en el cuaternario. Por ello esta llave estaba hecha de un triángulo, (el 3) y una cruz (el 4) para mostrar que el hombre debe ser como el cuatro para utilizar como llave el tres. Nunca se ha visto abrir una puerta, sin que la llave este manejada por alguien. Y lo que hace falta también es una cerradura, en la cual se ajuste bien la llave, si no la puerta no se abrirá. Esta llave es la trinidad; la cerradura es la naturaleza misma, el principio femenino; y el hombre, es el que utiliza la trinidad para abrir la puerta tras de la cual, se hallan todos los tesoros y todas las riquezas. ¿Y queréis que os hable ahora en términos más claros para mostraros que mi Cábala, es una Cábala viva que se pasea por la tierra?... Suponed que un hombre quiere tener un hijo: el es la llave y quien la utiliza, y la mujer es la cerradura. Con esta llave y esta cerradura la puerta se abre y llega el niño. ¿Veis? Solamente no se han dado cuenta de todo esto porque no han realizado el cuaternario. Se dice: “Las claves, las llaves…” pero no se sirven de ellas. Y en tanto que no se usen esas llaves, nada se realizará. Se contentan con creer, pensar, leer, pero no se vive, y no se puede ser una realización viviente del cuaternario, todo se queda en la teoría. Incluso hay muchos escritores, filósofos, pintores, músicos y gente muy notable que comprenden así el saber: conocer, ser un erudito, poder explicarlo todo sin aplicar nada, sin vivir y sin realizar nada. Y entonces ¿para qué sirve el cuaternario? Tienen la llave, eso está bien, pero nunca se ha visto una llave abrir sola las puertas, salvo en los dibujos animados, que se ve un llave por el aíre que vuela y que entra sola en las cerraduras…Pero de otro modo, una llave nunca puede abrir una puerta sin la mano que la introduce.

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La verdadera Cábala, es el trabajo con el cuaternario. Si comprendéis la trinidad, tendréis las posibilidades, las claves para abrir muchas puertas, pero las llaves no pueden ser utilizadas más que por un ser vivo, y este ser viviente, ya es el cuaternario, porque la materia, ya os lo he dicho, es de hecho los 4 elementos: la tierra, el agua, el aíre y el fuego. Entonces, ¿lo veis?, esta todo claro, es muy simple. Yo no busco otra cosa que la claridad y la simplicidad…Lo único que deseo es simplificar, simplificar sin cesar, resumir las cosas en una o dos líneas, como la naturaleza que condensa todo un árbol gigantesco en una semilla tan pequeña que se puede coger en el hueco de la mano. Yo también, quiero resumir todos los conocimientos en pequeñas semillas, que poder llevar conmigo a cualquier parte, y con una sola de ellas, yo podré transformar la tierra… Siempre he pensado que erais capaces de comprenderme, pero ahora espero la realización, es decir que el ternario se convierta en cuaternario. Este es el más grande misterio de la ciencia oculta. Todos han trabajado para descubrir cómo el 3 se transforma en 4. Yo os lo he dicho hoy: gracias a este amor, gracias a este deseo de aproximarse, de juntarse, y esto es el Espíritu Santo, el 3 se encarna y se vuelve 4. Sí, pero hay que contar con el sol y decir: “El sol y yo hacemos dos soles”. No digáis: “Yo soy yo, y el sol es el sol…” No, fusionaos con el sol ¡y convertíos en un sol! ¡Que la paz y la luz sean con vosotros!

OMRAAM Institut Solve et Coagula Reus www.omraam.es Primer Centro De difusión de la obra Del Maestro OMRAAM En lengua Española

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