Judaísmo - 24/04/2008

PARASHAT HASHAVUA

"Pesaj''
Interpretación y comentario La noche del Seder, Pesaj, la Hagadá, las cuatro preguntas y la pregunta que no se formula: ¿adónde desapareció o hicieron desaparecer a Moshé? Aquél que, contra su voluntad, fue ordenado ser el enviado de Dios delante del Faraón para pedir: "Deja salir a Mi pueblo''. ¿Dónde está Moshé en "la gran obra'' que es presentada cada año en el seno de muchas familias del pueblo de Israel? Aquél Moshé que un momento antes de bajarse el telón, fue bajado del escenario; el héroe que estuvo parado del lado de enfrente justo antes del momento tan esperado. Ese mismo hombre Moshé, no participa en la "obra histórica'' a pesar de que ser el protagonista principal de los hechos. Varias respuestas fueron dadas: - El Santo Bendito Sea, sólo Él realizó los milagros. - Para evitar que consideren a Moshé como una Divinidad, en reacción a la idea samaritana. - La Hagadá está compuesta por partes de la Torá Oral y no trata del relato bíblico; por lo tanto, Moshé no es recordado en ella. - El Gaón de Vilna, en su comentario a la Hagadá, expresó la relación negativa hacia el "Maestro''Moshé, por el hecho de que "solamente a Él, rendiremos culto con temor''. Ninguna de estas respuestas me conforma; por lo tanto propondré otra: El "protagonista'', o mejor dicho "la protagonista principal'' de la noche del Seder, es la tradición. Diferentes generaciones con diferentes rostros transmiten la tradición, y más de lo que transmiten el contenido de la misma, ellos transmiten la importancia de la tradición intergeneracional, que se transmite en el seno de la familia, aunque esto no es siempre fácil. En las diferentes culturas, ése es un fenómeno conocido. La transmisión de la tradición familiar y nacional a veces va acompañada de críticas y hasta de enojos, pero junto a ello, encontraremos recuerdos fuertes de la tradición en todos los niveles. El judío, -para el cual la Torá Oral es una parte integral de su cultura-, se considera a sí mismo como un eslabón de una larga cadena, y generalmente quiere ser el eslabón que no corta esa cadena, sino que tiene una función a cumplir. Su función es recibir la tradición de su pueblo por parte de sus padres y de las generaciones anteriores. En esa noche, en la que se realiza el Seder y se cuida el "orden'' (seder), lo que la persona hace es cuidar el "orden'' de la tradición de la transmisión, y se transmite la tradición a los hijos y nietos, y así sucesivamente. En un mundo en el que el caos y el orden se encuentran mezclados, la familia particular y la familia nacional deben dar una respuesta -por lo menos parcial- a la fuerza individual y nacional de cada persona. No hay una persona en especial que sea el héroe de la noche. Cada persona está invitada a ser el emisario de la transmisión de la tradición y así transformarse en el héroe de la noche, el héroe del Seder intergeneracional, y todos están invitados a formular la pregunta tradicional: "¿Por qué Moshé Rabenu no es es el héroe de la Hagadá o, por lo menos, el protagonista secundario de la noche del Seder?'' Quisiera terminar con un cuento que escuché del rabino Shlomo Carlebaj, y que forma parte de la tradición de mi familia. Mis nietos también saben contarlo y en cada oportunidad que me parece propicia, se lo cuento a mis alumnos. Y así lo cuenta Shlóimele: "La última noche del Seder antes del levantamiento del gueto de Varsovia, estaba sentado Móishele con su padre, los únicos dos sobrevivientes de la familia, y antes de las cuatro preguntas, Móishele pidió a su padre formular una pregunta más, una quinta pregunta. El padre le respondió: `Formula las preguntas del Seder y luego agrega la tuya. Espero poder responderla'. Móishele comenzó: `Dulce padre: ¿en qué se diferencia esta noche de todas las demás?' Hasta que llegó la quinta pregunta: `Padre querido, ¿será que el año que viene tú estarás aquí para responderme las preguntas?" Al padre se le hizo un nudo en la garganta, de sus ojos comenzaron a caer lágrimas y no podía responder a la quinta pregunta. `Hijo querido: ¡qué pena que no puedo prometerte que estaré aquí el año que viene! Pero lo más difícil para mí es que tampoco puedo prometerte que tú estarás aquí el año que viene para formular las cuatro preguntas. Pero puedo prometerte que en algún lugar del mundo, habrá un Móishele que formulará a su padre las cuatro preguntas, porque El Santo Bendito Sea prometió a su pueblo que `¡No se apagará Su vela nunca jamás!'' *Profesora de Talmud del Seminario Rabínico Schechter, Jerusalem.

Editado por el Instituto Schechter de Estudios Judaicos, la Asamblea Rabínica de Israel, el Movimiento Conservador y la Unión Mundial de Sinagogas Conservadoras. Traducción: rabina Sandra Kochmann. Por Yael Lewis*

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