Señor Jesús, Divino Pastor Maestro, tú que llamaste a los primeros discípulos para hacerles pescadores de hombres, atrae

hacia ti a jóvenes valientes y generosos que quieran seguirte, para ser tus Discípulos misioneros que lleven tu vida y tu luz a este mundo hambriento de Dios.

Suscita en tu Iglesia vocaciones Sacerdotales, Consagradas y Laicales Para extender tu Reino.

Danos sabiduría para descubrir tu llamado, Fortaleza para seguirlo y amor para vivirlo. Que en tu nombre sepamos no cansarnos de echar tus redes para atrapar almas para Cristo. Que María Madre de la Iglesia y Fiel servidora del Padre, Sea en los mares de la vida, Refugio en las tormentas, modelo y compañía En nuestro caminar.

Amén.

QUE ES LA PASTORAL VOCACIONAL

La Pastoral Vocacional es la específica y compleja actividad de la Comunidad eclesial, por la que, en íntima unión con la pastoral general, asume la tarea de suscitar acoger, acompañar y proporcionar la adecuada formación a las vocaciones.

De esta manera la Iglesia crea condiciones para que cada cristiano pueda optar con madurez y libertad, por una forma específica de seguimiento de Jesús, según la voluntad de Dios sobre su vida. La Pastoral vocacional se sitúa como elemento de colaboración humana de la Iglesia con Dios, en orden a suscitar vocaciones en su seno y acompañarlas hasta su madurez.

De ello se derivan varias consecuencias: Nace del testimonio eclesial. No es puro reclutamiento de vocaciones, ni propaganda. La vocación se difunde mediante el testimonio de una vida cristiana vivida.

Ella misma es pues, la primera invitación para que los demás descubran y vivan la suya.

Por ello, cada miembro de la comunidad eclesial debe ser en su nivel y desde su especifica ubicación eclesial, portavoz de la propuesta vocacional.

Debe orientarse a todas las vocaciones con las que Dios enriquece a su Pueblo. Cada persona, como ser singular, único e irrepetible, ha sido agraciada con una particular vocación de Dios.

Al ser universal esa llamada, la pastoral vocacional debe promover todas las vocaciones.

Ha de ser un compromiso coral, acción de toda la comunidad cristiana en sus diversas expresiones.

Por ello: 1. Reclama una nueva mentalidad sobre la común corresponsabilidad de todos respecto de las vocaciones a fin de que todos se sientan urgidos a impulsar y apoyar la pastoral de las vocaciones sacerdotales y religiosas, sobre todo, con una vida coherente y testimoniante hasta generar una verdadera cultura vocacional.

2. Requiere la colaboración activa de pastores, religiosos, familias y educadores y pasar de una pastoral vocacional llevada a cabo exclusivamente por un solo agente a una pastoral concebida como acción conjunta de toda la comunidad.

3. Debe ser entendida más que como una pastoral específica, como dimensión de toda acción pastoral.

De ahí el deber de alentar y explicitar la dimensión vocacional en todos sus ámbitos (pastoral de la Palabra, liturgia, acción caritativa) y en todos sus sectores (infantil, familiar, educativo, social y otros) sin recluirla exclusivamente al ámbito de la pastoral juvenil, aún cuando encuentre en ella su lugar natural de privilegiada considerada.

Todos deben involucrarse en la pastoral vocacional, aunque no todos puedan dedicarse a trabajar directamente con los candidatos.

Urge establecer un nuevo compromiso vocacional. Urge renovar nuestra comprensión de la pastoral vocacional y nuestra sensibilidad.

- Comisión Episcopal de Vocaciones (CEVYM) - Dimensión de Pastoral Vocacional Organización Mexicana de Agentes de Pastoral Vocacional (OMAPAV)

PLAN NACIONAL PARA LA RENOVACIÓN DE LA PASTORAL VOCACIONAL 2011
(16-20 de Mayo Primera Aproximación)

JUSITIFICACIÓN DE NUESTRO MARCO DOCTRINAL El salto de calidad que buscamos en la Pastoral Vocacional es un queremos-ser-a-la-luz-de-lo-que-somos. Buscamos figurar la transfiguración de lo desfigurado.

En el presente documento intentamos que el actuar sea un “actuar aquí” en el terreno de la realidad analizada. Se trata de comprender la orientación que Dios está dando a la rica historia de las vocaciones en México ante los retos que el presente nos impone.

LA URGENCIA DE DAR EL SALTO DE CALIDAD EN LA PASTORAL VOCACIONAL ¿Por qué queremos dar un salto de calidad?

El Congreso Continental Europeo de Pastoral Vocacional (Mayo de 1997), planteó la necesidad de un salto de calidad en la pastoral.

La expresión ha sido sugerida por el Papa Juan Pablo II, y tomada de la teoría de la creación evolutiva.

El Salto de calidad podemos describirlo como el pasaje de un umbral.

Cruzar un umbral significa dos cosas:  Transición gradual mientras se va progresando.  Cambio real en el lugar a donde se llega.

La novedad de nuestra acción de la que nos sentimos llamados afecta a la actitud al estilo, al esfuerzo y a la programación o como propuso en Republica Dominicana Juan Pablo II, al ardor, a los métodos y a la expresión.

Que el dueño de la mies, que no se cansa de alzar la voz para llamara operarios a sus campos, bendiga y lleve a su fin la tarea que hemos comenzado.

En otro tiempo, la Pastoral Vocacional nació como emergencia debida a una situación de crisis e indigencia vocacional hoy, ya no podemos pensar y actuar con la misma incertidumbre y desesperanza; al contrario, la Pastoral Vocacional debe mostrarse como expresión estable y coherente de la maternidad de la Iglesia, que siempre engendra vida y vocaciones en ella.

Si en un tiempo la promoción vocacional se orientaba exclusiva y principalmente a algunas vocaciones.

Ahora se dirige cada vez más a la promoción de todas las vocaciones porque tenemos la consciencia que en la Iglesia de Dios, o se crece juntos o no crece ninguno.

¿Qué debemos rectificar en los caminos de la Pastoral Vocacional?

En sus comienzos la Pastoral Vocacional trataba de circunscribir su campo de acción a algunas categorías de personas (“a los nuestros”, los más próximos a los ambientes de Iglesia, aquellos que parecían manifestar inmediatamente un cierto interés, los más buenos y estimados, los que habían hecho ya una opción de fe etc…)

Hay que afrontar ambientes nuevos, y dirigirse a cada persona, que la propuesta se haga a todos.

Los agentes de Pastoral Vocacional somos los testigos e instrumentos para anunciar a todos la vocación como camino a la santidad como adhesión y seguimiento de Cristo y hacer visible y creíble el rostro amoroso y misericordioso del que llama.

Si anteriormente la actividad vocacional nacía en buena parte del miedo a la desaparición o la disminución, así como de la pretensión de mantener determinados niveles de presencia o de obras, ahora el miedo siempre pésimo consejero, cede el puesto a la esperanza cristiana que nace de la fe y se proyecta hacia el futuro de Dios.

Por eso es preciso tener confianza, y nuestra confianza la hemos puesto en el Señor de la mies, en él mantenemos viva la esperanza de que no deja de llamar por él desgastamos nuestras vidas en el amor compasivo y misericordioso.

Confianza significa superar la apatía y el desánimo, enfrentar la indiferencia vencer la pasividad y empeñarse con la Iglesia y en la Iglesia y en el servicio de animación vocacional y se requiere asumir cada vez más el desafío de promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida.

Una cierta animación vocacional es, o era, perenemente insegura o tímida casi hasta aparece en condiciones de inferioridad respecto a una cultura antivocacional.

Hoy hace auténtica promoción vocacional sólo quien está animado por la convicción de que toda persona sin excluir a ninguna, es un don original de Dios que espera ser descubierto.

La Pastoral Vocacional se dirige a los niños y especialmente a los jóvenes para ayudarlos a descubrir el sentido de la vida y el proyecto que Dios tiene para cada uno acompañándolos en su proceso de discernimiento.

La Pastoral Vocacional que acompaña cuidadosamente a todos los que el Señor llama a servirle en la Iglesia en el sacerdocio, en la vida consagrada o el estado laical.

En un tiempo la Pastoral Vocacional, parecía ser el reclutamiento, o el método de propaganda, forzando la libertad del individuo o con episodios de “competencia”.

Ahora debe ser más claro que el fin es la ayuda a la persona para que sepa discernir el designio de Dios sobre su vida para la edificación de la Iglesia, y reconozca y realice en si misma su propia verdad.

El modo de hacer la Pastoral Vocacional en la Iglesia es el seguimiento de procesos suficientes a través del acompañamiento y discernimiento espiritual.

Por acompañamiento vocacional entendemos el itinerario personal y comunitario mediante el cual la Iglesia crea condiciones para que los cristianos puedan optar con mayor madurez y libertad posible, por una manera específica de seguimiento de Jesús, según la voluntad de Dios sobre sus vidas.

Nuestra pastoral no se define como la pastoral del reclutamiento antes bien, la entendemos como la pastoral del proyecto de Dios. El objetivo de la promoción vocacional es la persona y no el interés institucional, por lo que se le debe dar prioridad a la vocación de cada cristiano llamado a la santidad y fidelidad a Jesucristo a su Evangelio, a la Iglesia y a su proyecto.

Si en época no muy lejana había quien se engañaba creyendo resolver la crisis vocacional con opciones discutibles por ejemplo “importando vocaciones” allende las fronteras (a menudo desarraigándolas de su ambiente), hoy nadie debería engañarse con resolver la crisis vocacional vagando de un lado a otro porque el Señor continúa llamando en cada Iglesia y en cada lugar.

Entre las comunidades eclesiales, en las que viven y se forman los discípulos misioneros de Jesucristo, sobresalen las Parroquias que son tierra fértil de vocaciones. Ellas son células vivas de la Iglesia.

El salto de calidad exige romper con el principio de importar vocaciones desde el exterior, no porque tal acción sea mala, pero no puede ser que una institución o una Diócesis lleguen a este tipo de decisión motivadas por una falsa conclusión de que este ambiente ya no promete vocaciones. Actuar de este modo sólo manifiesta la falta de esperanza y de fe en el proyecto que, en primer lugar, es de Dios. No es posible que Dios no siga llamando también en nuestra manera de hacer animación o de testimoniar nuestro ideal vocacional.

El “Cirineo vocacional”, debería, cada vez más, pasar de una animación hecha con iniciativas y experiencias episódicas a una educación vocacional que se inspire en la seguridad de un método de acompañamiento para poder prestar una ayuda apropiada a quien está en búsqueda.

Ser no sólo animadores vocacionales, sino, primero de todo, sembradores de la buena semilla de la vocación, y después, acompañadores en el camino que lleva el corazón a arder, educadores en la fe y a la escucha de Dios que llama, formadores de las actitudes humanas y cristianas de respuesta a la llamada de Dios, y en fin discernidores de la existencia del don que viene de lo alto.

El mismo animador vocacional debería llegar a ser cada vez más educador en la fe y formador de vocaciones, y la animación vocacional llegar a ser siempre más acción coral, de toda la comunidad religiosa o parroquial, de todo el Instituto o de toda la Diócesis.

La Pastoral Vocacional es Integral

Los Agentes de Pastoral Vocacional, nos comprometemos a un trabajo en sinergia con las pastorales afines, como la familiar la juvenil, la catequética y la educativa.

Vemos que la Pastoral Vocacional es responsabilidad de todo el Pueblo de Dios, comienza en la familia y continúa en la comunidad cristiana, debe dirigirse a los niños y especialmente a los jóvenes para ayudarlos a descubrir el sentido de la vida y el proyecto que Dios tenga para cada uno, acompañándolos en su proceso de discernimiento.

La crisis vocacional de los llamados es también, hoy crisis de los que llaman, acobardados y poco valientes a veces. ¿Cómo podrá haber quien responda si no hay nadie que llame?

“Promoviendo Juntos la Cultura Vocacional”

Pbro. José de Jesús Apecechea Rosas Arquidiócesis de Guadalajara