Porque la Cruz

Kairos ACN/ Francisco Presenda La ejecución de Jesús fue uno de los hechos más oscuros y crueles en la historia de la humanidad. Él, quien fuera un hombre bueno, amoroso, y compasivo, ¿merecía morir de esa manera? En cualquier época de la historia, aún los criminales más crueles eran juzgados antes de dictarles una sentencia de muerte y eran tratados con cierto grado de “bondad”, entendiendo que eran seres humanos. Los dos ladrones crucificados con Jesús no fueron insultados ni vituperados como Él lo fue. El fue el hazme reír del pueblo, se le agredió y se le llegó a decir “bájate de la cruz y creemos en ti”. Su culpa o pecado fue el amar y hacer el bien, Él sanaba a los ciegos, restauraba la salud a los leprosos, muchos de los que venían con enfermedades malignas eran sanados; resucitó muertos, perdonó a mujeres perdidas, transformó a los despreciables publicanos en hombres de bien, amó con amor incomparable a los perdidos y siempre procuro con humildad hacer el bien a todos, sin embargo, ahora le tocaba estar clavado en esa cruz, ¿Por qué? La tierra en ese día terrible se estremeció en señal tal vez de repudio ante tal acción y el mismo sol no quiso iluminar tan asombrosa escena; en pleno mediodía oscureció, “Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado”. Más aún una vez ocurrida su muerte, debería ser bajado de la cruz y sepultado antes de la puesta del sol, a fin de que la tierra no fuese contaminada, pues escrito está, “maldito es todo aquel que muere colgado de un madero”. ¿Por qué un Dios tan amoroso y justo, que siempre está al cuidado de su creación, dejó en tal abandono a su Hijo amado?, ¿Por qué permitió que tuviera tan “doloroso fin”? Desde el punto de vista humano no hay respuesta, pero desde el punto de vista de Dios si lo hay. No es casualidad que las tumbas de millones de muertos en el mundo estén marcadas con el símbolo básico del cristianismo, la cruz.

Periodismo a la manera del Reino

¿Acaso es un error?, mira los templos, donde la gente adora a Dios, y en algún lugar encontrarás una cruz, junto a las camas de miles de moribundo están, Son millones de personas las que viven cada día afianzados a la cruz. La respuesta a la pregunta Dios mismo nos la da en su Palabra, “el alma que pecare, esa morirá”, “la paga del pecado es muerte”. Que todos hemos pecado es un asunto en el cual no debemos engañarnos, entonces que es lo que Dios hará con su Santa Ley, ya que claramente dice que Él no puede justificar al impío, Dios no puede decir, “bueno, vamos, olvídalo, tu pecado no es para tanto”. La justicia de Dios tenía que ser satisfecha, para que el pecador fuera librado y esto nos lleva al camino de la cruz. La cruz motivo de tropiezo y escándalo es el canto de los redimidos en las mansiones de gloria. El Apóstol Pablo pedía a Dios que no le permitiera gloriarse en otra cosa, sino en la cruz de Cristo, él lo resume de esta manera; “mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. No, no son las grandes enseñanzas de la Biblia las que nos salvan, no es la doctrina del mismo Jesús; ni las maravillosas historias que contó, tampoco sus milagros. Es la sangre de Aquel que murió en la cruz del calvario, Nombre a quien damos gloria.

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