EL ECONOMISTA LUNES, 12 DE DICIEMBRE DE 2011

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iuris
[jurisprudencia]

& LEX

Las retribuciones de los administradores son deducibles aunque no se fije así en los estatutos
Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, explica que la actual Ley del Impuesto sobre Sociedades no establece requisito especial alguno para la deducción de estas retribuciones. Por ello, no puede atenderse a la jurisprudencia del Tribunal Supremo, dictada bajo la vigencia de la anterior Ley, que exigía que constara con ‘certeza’ en los estatutos sociales.

TERESABLANCO

L

as retribuciones de los administradores son deducibles si se han contabilizado como gastos, aunque no se fije con certeza en los estatutos de la sociedad, según una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Resuelve la ponente del fallo, la magistrada Ornosa Fernández, un supuesto en que una empresa recurre la resolución desestimatoria del Tribunal Económico Administrativo Regional de Madrid (TEAR) de la reclamación económico administrativa correspondiente a la liquidación relativa al Impuesto sobre Sociedades. A juicio de la entidad, las retribuciones satisfechas al presidente del Consejo de Administración y consejero delgado, tenían carácter deducible, es decir, que podían ser contabilizadas como gastos, en atención al criterio interpretativo que mantiene la Dirección General de Tributos en informe de 12 de marzo de 2009, remitido al Director del Departamento de Inspección Financiera y Tributaria de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria. Por ello, señala la empresa que “no comparte el criterio de la resolución del TEAR, y las diferentes sentencias del Tribunal Supremo a las que alude su resolución”. Recuerda la ponente que la jurisprudencia del Tribunal Supremo en relación a esta cuestión -entre otras, sentencias de 15 de enero de 2009 y 12 de noviembre de 2008-, pue-

Por último, sigue explicando la ponente, “se exigía que si la asignación de la retribución es de carácter fijo, los estatutos sociales deberán establecer el quantum de la remuneración o, como mínimo, los criterios que permitan determinarlo sin ningún margen de discrecionalidad”.

CAMBIORADICAL
Dicho esto, matiza la magistrada que estas sentencias del Supremo se han referido a supuestos en que era de aplicación la Ley 61/1978, del Impuesto sobre Sociedades. Y, prosigue, “como ya dijo el Tribunal Económico Administrativo Central, refiriéndose a esta cuestión, en su resolución de 8 de diciembre de 2008, con la nueva Ley 43/1995 del Impuesto sobre Sociedades, el panorama cambia radicalmente pues ésta no establece requisito especial alguno para la deducción de estas retribuciones”. Así, continúa, “frente a la exigencia de requisitos específicos para considerar la retribución de los administradores que exigía la Ley 61/1978, la norma actual no establece especialidad o cumplimiento de requisitos específicos para la retribución de los administradores, mientras sí lo hace para que otros gastos contabilizados sean fiscalmente deducibles, lo que supone un cambio legislativo para la consideración, a efectos del Impuesto de Sociedades de las retribuciones de los administradores de las sociedades”. (TSJ de Madrid, 13-07-2011)

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de resumirse en que serán deducibles como gastos en el Impuesto sobre Sociedades, las retribuciones percibidas por los administradores “siempre que exista una previsión en los estatutos de la sociedad mercantil indicando que el cargo de administrador es retribuido”. A tal efecto, continúa, “no es suficiente con que los estatutos establezcan tal mención, sino que deberá constar con certe-

za, de forma que los estatutos habrán de concretar el sistema retributivo, sin que sea válido aludir a varios sistemas dejando su elección en manos del órgano de administración”. Por su parte, “en el caso de que el sistema establecido fuera de carácter variable, debería fijarse en los estatutos exactamente le porcentaje de aplicación, sin que sea suficiente fijar un límite máximo”.

ES VÁLIDA LA JUNTA
ACORDADA POR UN JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA
Un fallo lo reconoce porque, ante la situación de la empresa, el Juzgado de lo Mercantil “habría hecho lo mismo”

T.B.
MADRID. “Dada situación acefalia y sin admi-

nistración de la sociedad, indudablemente el Juzgado de lo Mercantil habría acordado también la convocatoria de la Junta”. Éste ha sido el argumento de que se ha valido la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria para determinar la validez de la Junta convocada por un Juzgado de Primera Instancia. La magistrada Corral Losada, resuelve un supuesto en que se pedía que se declarara la nulidad de una junta general extraordinaria, a consecuencia de convocatoria judicial acordada por el Juzgado de Primera Instancia, al entender que se había convocado por un órgano jurisdiccional incompetente al atribuirse la competencia por el artículo 86 ter de la Ley Orgánica del Poder Judicial a los Juzgados de lo Mercantil. La sentencia de instancia, precisamente del Juzgado de lo Mercantil, estimó íntegramente la demanda por entender que se había dicTHINKSTOCK

tado la resolución que acordó la convocatoria de la Junta General de accionistas de la entidad “por Juzgado objetivamente incompetente y que en consecuencia debía declararse la nulidad de la Junta y los acuerdos celebrados en la misma”. Sin embargo, la Audiencia entiende que “el recurso debe ser estimado por ser cierto que dada la situación en que se encontraba la sociedad - en situación de acefalia y sin celebración de juntas durante varios años- cualquier juez al que se hubiera solicitado la convocatoria de la Junta la habría acordado, teniendo plena libertad los accionistas para asistir a ella y, particularmente, porque no consta que el auto por el que se acordó la convocatoria fuera recurrido ni apelado por nadie”. Así, continúa, no puede considerarse por el Juzgado de lo Mercantil nula la convocatoria por falta de competencia objetiva para acordarla del Juzgado de Primera instancia que adoptó esa decisión en auto firme”. (AP de Las Palmas de Gran Canaria, 23-09-2011)