La dignidad del naufrago.

Cuando se intentó, algo imposible, castellanizar el novísimo termino, blog, invitando a los usuarios a utilizar su equivalente mas oportuno, a priori, como es el de “Cuaderno de bitácora” se cometió el mismo error que cuando al coctel se quiso llamar combinado, o en situaciones erroneas, similares y frecuentes, en las que los doctos artesanos de la lengua terminan por rendirse ante lo inevitable. Tan solo el pueblo llano con su sabiduría telúrica logra a veces el sinónimo adecuado “pelotazo” para el coctel por ejemplo. En el resto, termina imponiéndose el palabro original. Supongo que santificados por los brujos de la academia que creen justificado su sueldo al reconocer legales, en castellano, las palabras como coctel o blog. Entre otras miles que llueven incesantemente desde el lugar donde ellos, los otros, siguen inventando, haciendo bueno el consejo unamuniano. Y no es que sean malintencionados o torpes a la hora de buscar una entre tantas, de nuestro idioma, que defina certeramente el significado del modismo en cuestión. Es que, generalmente, parten de la falsa premisa de confundir su mundo, el de los sabios en el templo de la sabiduría, con el pueblo a quien va dirigida la lección. El caso de blog resulta paradigmático. Evidentemente hace referencia a cierto eufemismo que se asocia al mundo Web –la Red para los exquisitos- cual es el de la navegación sideral. Navegamos por Internet –supongo que tampoco han conseguido sustituto- y por tanto nada mejor que el símil náutico. Y El cuaderno de bitácora, donde el navegante anota las incidencias cotidianas de su viaje, parece perfecto. Pues no, señores. La mayoría, supongo, de los usuarios de Internet, que a su vez son la mayoría de los súbditos de su majestad, somos de tierra dentro, miren por donde. Y no es solo es que nos extrañen los términos asociados al yatching, al surfing –tambien web el palabro- y al Ocean Cup de los habituales de la jet – tambien aceptada por el vulgo- y presuntamente amigos o incluso colegas de los amos del lenguaje, es que ademas, no hemos flotado jamás en artilugio mas grande que nuestro bañador y en volumen acuático superior al de la piscina municipal. Y ello por mencionar a los que osan de semejantes temeridades. El resto de los meseta ríos tememos el mar y, desconocemos el significado de las palabras raras que a el, o a ella, se refieren. Ciertamente, bitácora no me resulta más familiar ni más aceptable que blog. Y es que, además, los expertos introductores en las aventuras del mundo húmedo, como Salgari o Conrad, siempre tuvieron cuidado de no atosigar a sus lectores con un vocabulario extraño y alejado. No es hasta Makrol el Gaviero –tuve que aprender que cosa era un gaviero-, hasta que Álvaro Mutis y otros introductores en el oscuro mundo de la terminología marinera, cuando aprendo que la cuaderna es cosa distinta del cuaderno y que este malamente va a sustituir a la palabra, horrorosa, blog. Pero es que además, yerran al escoger en la panoplia marítima la figura adecuada para la metáfora, función especializada de tan excelente institución. Como todo el mundo sabe, incluso los de secano, el cuaderno de bitácora es un registro escrito, un diario que el capitán escribe solo para unos pocos, los armadores y acaso las autoridades marítimas, mientras que el resto de la tripulación se queda a oscuras sobre los párrafos del amo de la bitácora. No sirve para impostar el concepto de blog. En absoluto. Y así les ha ido. Por otra parte los blogs tienen una función, preciosa por cierto, que va mas allá de la crónica con intenciones de difusión, si no universal, al menos libre y gratuita, de la crónica del navegante.

alegando cualquier tópico desfasado sobre raza. y no desear en absoluto la relación con cualquier receptor anónimo del mensaje vitrificado. entonces se encontrará esperando dignamente. la de luchar todos los días por su supervivencia.otra acepción. el presunto exceso de dignidad del naufrago que rechaza la ayuda a los le ofrecen un pronto rescate. pero cercana a su superficie. religión. Aquí los deseos del que arroja una botella tras otra deben ir envueltos en la modestia. sus deseos íntimos que le hagan esperar el rescate por aquellas almas gemelas que comulguen con sus ideas. recogerá la petición de auxilio. y sin prisa alguna . Supongo. No. y hasta me congratulo de ello. por encima de los deseos insatisfechos y de las impertinencias. políticamente incorrectos. y en la compulsión de su instinto que le obliga a repetir esta acción desesperada. Aún en la seguridad de haber impermeabilizado su contenido. o deje de hacerlo. de cada dia. en algún momento y en algún lugar. una y otra vez. nada como el corcho para tal menester. insignificantes. debemos pensar en la infinitud e la superficie marina y la universalidad. para nosotros. . Ha sido una de esas virtudes menores y si me apuráis innecesarias que se han usado habitualmente para hacer daño. Si además debe. de amontillado o incluso de ron de la barrica de John pata de palo. sin necesidad de generar remordimiento alguno. y de seguir navegando con la esperanza de que en el peor de los casos. Disculpad. Es mas. en la fe en el azar que todo lo puede. de que no están a su altura. mucho. que esa es la suprema dignidad del naufrago. Hoy. la imagen de naufrago que el timonel no puede separar de sus sueños desde que sube por primera vez a un barco. Implícita o explícitamente el escritor de blogs está lanzando al mar. vaciar cada botella para poder usarla como paquete postal. si acepta que hay que vivir la vida y disfrutarla. Pero ello no es óbice – véase diccionario – para que el naufrago tenga su corazoncito. miles de millones. existe en todo naufrago virtual. y quien sabe si enviará a alguien. pero de lo que no tengo la menor duda es que la palabra dignidad se escribe con minúsculas desde hace tiempo. necesariamente. de almas que navegan en la red virtual. Con el increíble. con la única satisfacción de sentirse vivo. de romper el terrible muro de la incomunicación. en cada viaje. o si existen están mal vistos. mensajes dentro de una botella. Tan solo me he dado un gusto. a que la botella llegue. que tan vigorosos estaban en la epoca de los relatos de aventuras oceánicas. sexo o clase social. llevan oculta. además. y esta está llena de buen oporto. al destinatario perfecto. Pero lanzar botellas al agua es lo que tiene. correo electrónico mediante. y es la forma que tiene de pedir socorro. afortunadamente no existen semejantes pretextos. pretexto. no estoy proponiendo que se cambie la palabra blog por “mensaje en una botella” que es excesivamente largo y por tanto tan impronunciable como el horrendo blog. a los demás. alguien. en su búsqueda. dará cobijo a sus ideas.A mi entender. diferente. de la palabra-.