Rodolfo M.

Agoglia

Profesor y doctor en filosofía. Dictó Historia de la Filosofía Moderna en la Universidad Nacional de Cuyo, Universidad Nacional del Sur y (1978) en la Universidad Católica de Quito, Ecuador. Director del Institutode Historia de la Filosofía y el Pensamiento Argentino, director de la revista Humanidades (del Depto. de Filosofía de la Fac. de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata), Decano de la Facultad de Filosofía y Rector de la Universidad Nacional de La Plata. En Ecuador es nombrado profesor y luego decano de la carrera de Filosofía. Desde el Primer Congreso Nacional de Filosofía de 1949, actúa en diversos congresos y sociedades internacionales. Fue becario del I.C.I. y del gobierno italiano. Murió en Buenos Aires en 1985.

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Testimonios

Hay

hombres

hondos

como

una

lluvia

minuciosa.

Los

hay

misericordiosos como una cerveza helada en el sopor del trópico Los hay que deslumbran sin jamás deslumbrarse. Raros son los que juntan profundidad al esplendor, chispa a la mansedumbre, modestia al conocimiento, fortaleza al dolor. Rodolfo Mario Agoglia era uno de éstos. Su presencia en la Universidad Católica de Quito fue, literalmente una bendición. Llegó de Buenos Aires y llegó atribulado. La primera represión militar ametralló a su hijo en los umbrales mismos del hogar. La caridad de una bomba innecesaria salvó la vida de su esposa e hija y la suya propia. Por la herida abierta del costado huyeron de la muerte. Su magnífica biblioteca no tuvo igual fortuna. Este hombre había cometido el crimen de ser peronista. Y el crimen mayor aún de no ser un hombre universitario más. Profesor durante treinta años había ascendido, palmo a palmo, hasta el rectorado de la Universidad de La Plata. Carlos Padalines, hoy profesor en la Católica, fue su alumno. Padalines habló a Hernán Malo, rector entonces de la Católica del Ecuador y Agoglia se vino a trabajar entre nosotros. Vino con las manos vacías y la cabeza llena: graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, (1945) con una investigación sobre la Dialética Platónica acompañado de notas, comentario crítico y traducción del diálogo Parménides, la primera versión directa del griego al español de ese intrincado diálogo platónico, fue llamado a dirigir seminarios y dictar conferencias en diversas universidades de Argentina, América Latina, España, Francia e Italia. Sus obras eran muy estimadas: El fundamento metafísico de la tragedia griega, Arte y Tragedia en Aristóteles, Indeterminación óntica y equilibrio ontológico en

Anaximandro, Platón, El problema del mal en Herder, Goethe y la filosofía como fenomenología de la existencia, Perspectivas de la razón histórica, Cientificidad de la Filosofía, Problemas y proposiciones metodológicas,

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La Influencia de Croce en la Argentina. Ya en Quito se puso a trabajar. No era el insecto especializado y presuntuoso que si no trabaja en su parcela se siente menos insecto. El Departamento de Filosofía de la Católica necesitaba a un hombre orquesta. No dudó en tomar varias materias, desde Lógica hasta Estética, y en extender su docencia a otrras Facultades. Fueron años de suerte para la Católica, había llegado también Arturo Roig, otro argentino de igual calibre, tenazmente apasionado por el pensamiento latinoamericano. Los dos renovaron la enseñanza de la Filosofía que andaba en sutilezas necesarias, innecesariamente desligadas de la realidad cotidiana. Esta pareja de filósofos laicos empezó a dar cuenta de la realidad interpretando los hechos con herramientas académicas exigentes y precisas. De su entusiasmo iluminado y laborioso, y del corazón inspirado de Hernán Malo, nació la Biblioteca Básica del Pensamiento Ecuatoriano. Gracias a Agoglia y a Roig, hubo un conjunto de publicaciones que analizaban sin rubor ni complejos lo que hemos hecho y hemos sido, lo que hacemos y somos, lo que haciendo debemos llegar a ser. De los años quiteños de Agoglia son sus dos últimas obras: Sentido y Trayectoria de la Filosofía Moderna (1978) y Conciencia Histórica y Tiempo Histórico (1980), a más de clarividentes artículos, como "La cultura facticidad y reclamo" que se convirtió en obligado punto de referencia para análisis e investigaciones sobre la Cultura Nacional. Con ser tanto, Agoglia no fue solo eso. Se podía escuchar con deleite provechoso durante horas enteras sus clases magistrales. Fue un

administrador capaz y el primer laico extranjero que dirigió un departamento y llegó al decanato de la Facultad de Ciencias Humanas de la Uiversidad Católica. Encantador en la vida social, un humor fino, a ratos absurdamente negro, con frecuencia tiernamente irónico, fluía de este hombre que sabía de vinos, hacía payasadas para sus amigos como un niño enteramente libre e igual que San José dedicaba horas y horas a la carpintería. No en vano la cultura nació como arte manual. Excelente cocinero. Si parece que aún es posible verlo caminar, alto y levemente encorvado, su barba cana y traviesa, sus ojos mansos, su chompa de dril color anónimo y un nimbo invisiblemente luminoso. 3

Le sobrevino la muerte en Buenos Aires, poco después que el gobierno argentino le restituyó a la cátedra con honores. Nadie pudo restituirle el hijo asesinado. «Mirar el río hecho de tiempo y agua./Y recordar que el tiempo es otro río,/ Saber que nos perdemos como el río./ Y que los rostros pasan como el agua».

Simón Espinosa Ecuador, viernes 1 de noviembre de 1985

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decir que fortaleció a nuestro Departamento de Filosofía y que nos formó en tal difícil tarea. Sentido y Trayectoria de la Filosofía Moderna. en toda la producción intelectual que debemos al país y a América Latina donde estamos seguros. etc. su voz resuena. en una monografía de fin de semestre y. Lógica Formal. no alcanza. Relaciones entre Matemáticas y Metafísica de Platón. tiene que empezar: en una cartelera. 5 . tratamos en un principio de enumerar aportes a la Filosofía de la Historia. La Filosofía del Derecho de Hegel. Filosofía de la Historia. a la Filosofía del Derecho a la Estética. y a la Historiografía ecuatoriana y terminamos la lista de libros publicados y de cátedras dictadas desde 1976». sábado 2 de noviembre de 1985 Ha fallecido en Buenos Aires el escritor. preferimos cerrar los ojos y traerlo del recuerdo como para comprobar que no se ha ido. Significado Histórico de la Teoría del Derecho de Hegel e Historiografía Ecuatoriana. Conciencia Histórica y Tiempo Histórico. «Nos propusimos escribir sobre el profesor Mario Agoglia Volpatti.Alumnos de Agoglia recuerdan al maestro El comercio. El Pensamiento Romántico en el Ecuador. filósofo y maestro argentino Rodolfo Agoglia. Filosofía Contemporánea. por eso. en Buenos Aires. Platón. Lógica Matemática. en una revista. Quito. Santiago y aún en esa Europa lejana». sobre su paso sobre la Universidad Católica y sobre su huella en cada uno de nosotros -dicen sus alumnos-. La Filosofía de la Tragedia Griega. El problema de la libertad en la Filosofía Moderna. aún más. Metafísica General. «Todo no puede resumirse. que su súplica de parricidio a los discípulos silenciosos. sobre sus obras. quien por medio de la cátedra y el libro ejerció una gran influencia intelectual en el Ecuador. La Cultura como Facticidad y Reclamo. y publicó los siguientes libros: Sentido y Trayectoria de la Filosofía Moderna. Historia Contemporánea y Contemporaneidad de la Historia. todas ellas importantes. Pensamiento Dialéctico. donde se radicó desde 1976. México. Implicaciones filosóficas de la Historiografía Contemporánea. Ecuador. En la Universidad Católica dictó cursos sobre Lógica Formal y Simbólica.

6 . se mantiene anhelante de respuesta y apenas si podemos abrir nuevamente los ojos para verlo sonriente como cuando entró en su última clase.«Entendemos que la promesa de no dejar de irse del Ecuador. sentimos que su presencia profundamente arraigada en la Historia. la ha cumplido. a la que asistimos».

habiendo dictado en ese segundo cuatrimestre sus últimas clases de Filosofía de la Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (las clases de su retorno a la docencia universitaria en la Argentina. Agoglia. y eludiendo toda adjetivación. Con ello se perfilaba también su militancia política. como él añadiría. Porque. que culminó con la edición del diálogo Parménides. unida a su reconocida calidad académica. de Agoglia deberá decirse siempre que fue un maestro de filosofía en la universidad argentina (y latinoamericana. Así lo evidencian tanto su investigación de licenciatura sobre La dialéctica en Platón. Carlos Astrada y Luis Juan Guerrero. Este curso tuvo para él el significado más alto. Habiendo sido discípulo de Coriolano Alberini. lo llevó a ocupar diversos cargos universitarios. 1949). La filosofía. si se recuerda su trayectoria en la Universidad Católica de Quito).Vías abiertas: obra y pensamiento del profesor Dr. Esta actitud. Rodolfo Mario Agoglia Alcira B. entre otros. cuanto su desempeño como secretario del Primer Congreso Nacional de Filosofía (Mendoza. 7 . y. desde su juventud Agoglia pudo destina a la filosofía toda la fuerza de inteligencia magnífica y de su gran vitalidad. Bonilla Rodolfo Mario Agoglia nació en San Luis el 3 de octubre de 1920 y murió en Buenos Aires el 27 de octubre de 1985. entre 1954 y 1955. en 1973. luego. Decanato de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata. que realizó desde el ámbito docente con ademán participativo y pluralista. siendo designado Rector de la misma universidad al año siguiente. su magisterio y la universidad como institución privilegiada para la transformación política y cultural de la nación resultan inescindibles de toda descripción de la personalidad de Rodolfo M. en efecto. ya enfermo y después de nueve años de exilio precedidos por las muerte del hijo y la destrucción de su casa).

UNLP. antes del exilio. en Revista de Filosofía y Teoría Política Nro. señala la philía como raíz del interminable diálogo entre los hombres. y fijó lo más original de su pensamiento en artículos y colaboraciones.Maestro de maestros. en los diversos hitos de su errancia docente (Buenos Aires. escrito visionario y programático. artículos y varios inéditos. ² Rodolfo M.de un pueblo. 1991. 17. 28/29. Mendoza.su historia. Jujuy. Fac. Quito). Un intento de pensar con Rodolfo M. de Humanidades. cientistas sociales y hombres y mujeres de la cultura. La Plata. Nro. Revista de Filosofía. _______________________________________________________________ ¹ Malena Lasala «La filosofía en su lugar. el respeto de las diferencias culturales e ideológicas y el compromiso con la realidad histórico-social. de la filosofía de la cultura y de la filosofía de la historia. y solo así. La intensa producción filosófica del maestro se dio en los años de su estancia quiteña: siete libros. A esta serie pertenecen los textos que se reproducen ahora. quienes así. llegue a formar parte del acervo ideológico -la «ideología» en sentido positivo. Agoglia. para que éste como anhelaba Agoglia. Agoglia publicó sólo dos libros. de Humanidades. Fac. desde la aportación peculiar que Agoglia hizo a la filosofía latinoamericana de la liberación con su propia «filosofía realista de la historia». «La filosofía como sabiduría del amor». 96-105. en la convicción de que no hay mejor homenaje a un filósofo que la divulgación de su pensamiento. desde la inocencia del juego filológico con los textos antiguos. que corresponden a sus investigaciones eruditas y continuas de la obra platónica. documentos de trabajo. ellos retoman investigaciones anteriores acerca de la filosofía y de su historia. Agoglia. como bien señalara Malena Lasala¹ puso «la filosofía en su lugar» sobre todo si el lector atiende a «la filosofía como sabiduría del amor»². En conjunción de creatividad erudición y vocación docente. que hoy se destacan con idéntica pasión por la verdad y el trabajo riguroso. que. Ya en estos trabajos. UNLP 1967. Bahía Blanca. En la Argentina. 8 . pp. Agoglia sacrificó su lucimiento académico para formar una generación de filósofos. Agoglia». se realizarán libremente en el tiempo .

no ha existido ni existe en Latinoamérica una filosofía propia. original. resultante de su sistematización del sentido humanista de la filosofía y de la tarea de una filosofía de la historia. Si la razón filosófica está enlazada con el tiempo como su propia condición trascendental teórica y práctica.La idea de una filosofía latinoamericana concebida como filosofía realista de la historia constituye. Nro. puede «producir o crear el presente que debe ser»4. 9 . A despecho de una actividad filosófica aparentemente intensa.f. Agoglia. Para Agoglia esto significó que la filosofía se realiza plenamente como filosofía de la historia: «si la conciencia histórica enfrenta los problemas más decisivos y acuciantes del hombre. 5 Op. más bien. Revista de Filosofía y Teoría Política. No se trata de una posición iluminista trasnochada. 23-28. que se desenvuelve en el nivel de una ontología regional del lo histórico y en el de una epistemología o discurso crítico sobre la historiografía. de Humanidades. 128. 146. el núcleo y eje del pensamiento maduro de Agoglia. Alcira _______Bonilla «Filosofía y realidad. 1991. puede resolver tales problemas. Ed de la Universidad Católica. Conciencia histórica y tiempo histórico. 28/29. Fac. Los problemas de las praxis históricas surgen de la articulación entre libertad y razón en la historia. ella es expresiva de una libertad de pensamiento en función de una praxis promotora de la humanización del hombre. Quito. UNLP. p.cit. 4 Rodolfo M. y la filosofía tiene por raíz y destinatario también al hombre. _______________________________________________________________ ³ c. en mi entender³. pp. esta se realiza plenamente como filosofía de la historia»5 Las consideraciones precedentes enmarcan la cuestión de la filosofía latinoamericana. pp. La Filosofía latinoamericana como filosofía de la historia».

Su tránsito por ella deparó al filósofo argentino R. mutuamente presupuestas. La originalidad. No se exige un retroceso al pasado indígena o una prescindencia de las tradiciones filosóficas culturales que han incidido en la formación de nuestros pueblos. desde nuestra propia condición. es el imperativo de un saber riguroso sobre el mundo. VIII. En consecuencia. mejor. Se abren así numerosas vías al pensar. La más ardua de todas: la de la conjunción de los niveles teóricos y prácticos de la razón histórica. Así. ha de versar sobre el supuesto efectivo que condiciona nuestro pensar. la filosofía latinoamericana deberá proveer también la metodología para reelaborar la historia de las ideas y las culturas latinoamericanas y establecer las modalidades del diálogo con la tradición filosófica. dan origen a todas las tareas de la filosofía latinoamericana: realismo y constitución como filosofía de la historia. 1981. en la libertad y en la historicidad que aqueja crónicamente a la región. Agoglia. «porque sólo a través de ella podremos reconquistar prácticamente la libertad que exige la elaboración de un saber filosófico oficial»6. pp.236) 10 . en tanto la situación de la filosofía latinoamericana señala el triple déficit en la personalidad. _______________________________________________________________ _______ 6 Rodolfo M. «Cultura nacional y filosofía de la historia de América Latina».No hemos filosofado desde nosotros mismos. y esto resulta sumamente grave: la filosofía muestra el grado de autonomía y de capacidad de decisión de un pueblo. nuestro homenaje.Agoglia los goces mejores y el calvario de su vida. que exprese nuestra idiosincrasia y responda a los requerimientos de nuestra especificidad social y humana. dos exigencias fundamentales. el conocimiento y la praxis. Vol. incluso a nivel político.M. también. en Cuadernos Salmantinos de Filosofía. La filosofía latinoamericana ha de ser tempestiva.

1979. N° 28/29. Univ. pp. Banco Central del EcuadorCorporación Editora Nacional. . . 1980. Quito.Historiografía ecuatoriana.Platón. 1967. Nacional de La Plata. . . "Filosofía y realidad. Agoglia). Quito. de humanidades. Nacional de la Plata. vol. . Agoglia: esbozo de bibliografía . 1980. Editorial de la Universidad Católica. Fac. 23-28. 96-105. . 1981. . de Humanidades. .Malena Lasala. Ed. en Revista de filosofía y teoría política.El pensamiento romántico en el Ecuador. Banco Central del Ecuador. Universidad Católica. Quito. de la Asociación de Profesores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. p. CEAL. 11 .Sentido y trayectoria de ¡a Filosofía Moderna. de Humanidades.Parménides (traducción directa del griego. en Revista de Filosofía y Teoría política.M. "La Filosofía en su lugar. .Conciencia histórica 'y tiempo histórico. La filosofía de la latinoamericana como filosofía de la historia". notas y comentarios de R. Prólogo por Carlos Paladines. . . Universidad Católica.Alcira B. Quito. Buenos Aires. Fac. 1993. Buenos Aires. Ed. Univ. de La Plata. Un intento de pensar con R.Rodolfo M. Una semblanza de Rodolfo Mario Agoglia por Arturo Andrés Roig. Bonilla. . Univ.M. 236. Quito. pp.Significado histórico de la teoría del derecho de Hegel. N° 28/29. N° 17. 1944. Fac. 1991. Interamericana.Historia contemporánea y contemporaneidad de la historia.Agoglia". Banco Central del Ecuador-Corporación Editora Nacional. VIII.La filosofía del derecho de Hegel."La filosofía como sabiduría del amor". 1981. 1985. Revista de Filosofía.Cultura nacional y filosofía de la historia en América Latina. Cuadernos Salmantinos de Filosofía. 1979. 1967 (hay reedición). Quito. 1991.

Agoglia Este trabajo constituye el cap. a la vez que la función que ha cumplido y debe cumplir en relación con el proceso histórico de los pueblos del continente.La Filosofía Latinoamericana como Filosofía del Tercer Mundo Rodolfo M. por último . sino frontal y directo.es que no ha habido todavía en Latinoamérica filosofía? Para enfrentar ordenadamente este problema y determinar los posibles caracteres y proyecciones de la filosofía latinoamericana. 5-14. PUCE (4). 175-187. Con posterioridad fue publicado en forma separada en el Boletín del Departamento de Filosofía. PUCE. Quito. Quito. 12 del volumen Conciencia Histórica y Tiempo Histórico. Las demostraciones concurrentes de la esencial historicidad de la filosofía (que toda filosofía genuina constituye indefectiblemente la comprensión de su propia época. pp. nos plantea de un modo nada tangencial por cierto. 1980. pp. 12 . Este hecho es el siguiente: no existe ni ha existido una filosofía' latinoamericana "propia". tenemos que partir imprescindiblemente de un hecho previo irrefutable.con una interrogación más incisiva y tajante . o se traduce explícitamente en una reflexión sobre la historia) y de que ciertas expresiones de la literatura en América Latina han cobrado un carácter eminentemente nacional y representan una forma auténtica de conciencia histórica. ¿Ha alcanzado nuestra filosofía ese nivel de historicidad que la legitimaría como filosofía en sentido estricto o. ha extraviado su curso natural y correcto. por el contrario. 1986. de un dato incontrovertible que ha sido reconocido por todos los estudiosos de la historia de la filosofía y por la mayoría de los investigadores del pensamiento latinoamericano. o. el "problema" de la filosofía latinoamericana.

Improbable porque como ya dijo Platón sentenciosamente en el Fedro "por el solo hecho de existir el hombre. Elocuente.Ya la mera circunstancia de preguntarnos cuáles deberán ser la finalidades de este pensar y las categorías. Desde Hegel sabemos que un pueblo que carece de conciencia histórica no ingresa en la historia mundial. la carencia o ausencia de un pensar filosófico "propio" en Latinoamérica denunciaría. porque es inequívocamente indicativa de un "riesgo" histórico que amenaza a los países de América Latina. o el "apriori histórico"1 que clarifiquen su posibilidad está confirmando ese innegable vacío de nuestras culturas. y aunque esta conciencia no sea privativa. con lo cual quiso señalar que la filosofía es inherente a la condición humana. en consecuencia contribuir al desarrollo general de la humanidad. de la reflexión filosófica. Roig. Fichteanamente diríamos que ello lo define éticamente y delata si está o no en posesión de su personalidad y de sus propias estructuras como sociedad. aparentemente. la ausencia de filosofía coarta -por la vinculación sustancial que guarda con la historicidadsu pleno desenvolvimiento. esta conclusión es teóricamente improbable e históricamente errónea. su más alta posibilidad. ni puede. una primera deficiencia. lejos de ser intrascendente. es sobremanera elocuente y significativa. ni mucho menos. la comprobación es fuertemente significativa porque para un pueblo (y tanto más para un continente) no es indiferente tener o no tener filosofía. que quizás sea quien con mayor rigor y metodicidad ha indagado sobre la historia del pensamiento latinoamericano. Función actual de la filosofía en América Latina). existe el filosofar". Y confirmando esta idea y como un testimonio de que la filosofía es una disposición permanente en todas las formas históricamente conocidas de _______________________________________________________________ 1 Tomando la expresión (inspirada en Foucault) de A. Pero por otra parte. y un aspecto decisivo de su dignidad social. Sin embargo. que consistiría en la falta de capacidad filosófica o especulativa en los pueblos latinoamericanos. 13 . un índice de su grado de autoestimación. de este autor. Y esta comprobación. Consideradas entonces la historicidad y el valor ético de la filosofía. porque es el signo de la mayor o menor autonomía que asume su realidad efectiva. (Cfr.

algunas de ya larga tradición) y. careciese de una disposición para la filosofía que poseen todos los otros pueblos en general (la hayan o no efectivizado en una concepción sistemática del mundo y de la vida). una capacidad para el diálogo y la controversia. Un ejemplo sobresaliente lo ha constituido la más significativa reunión filosófica realizada en el Continente. en estudios recientes. tenemos que descartar que la inexistencia de una filosofía latinoamericana "propia" implique una ausencia de capacidad para filosofar en el hombre latinoamericano Y en este sentido la deficiencia parecería apuntar más bien. y una sólida versación. tanto desde el punto de vista problemático como metodológico. estudios. en [949. Mendoza. sobre todo. los pensadores y profesores latinoamericanos demostraron estar en igualdad de condiciones intelectuales que su colegas europeos: no sólo probaron ser conocedores de las principales corrientes de la filosofía actual sino que además pusieron de manifiesto un agudo espíritu crítico reconocido por todos los representantes extranjeros. que se abre promisoriamente a la historia universal. Pero además hay una evidencia histórica muy importante: Latinoamérica ha demostrando poseer capacidad filosófica. ensayos y prestigiosas revistas especializadas. jerarquizándolo. ha reconocido esta capacidad filosófica incluso a los pueblos primitivos. Esto lo comprobamos a través de las abundantes publicaciones sobre la materia (libros. que fue en realidad un cotejo internacional del más alto nivel y de cual participaron. Argentina. De manera que sería en extremo paradójico que justamente Latinoamérica. que dan claro testimonio de esa aptitud.humanidad. las figuras más relevantes del mundo filosófico contemporáneo. un nuevo continente de rico espectro étnico. la Antropología. En ese Congreso. de los congresos y encuentros de filosofía nacionales. latinoamericanos e internacionales. De modo que tanto por las ya alegadas razones teóricas como por estas constancias de orden histórico. o 14 . el Primer Congreso Nacional de Filosofía celebrado en la Universidad de Cuyo. Otras reuniones posteriores y la participación de filósofos de América Latina en innumerables congresos europeos no han hecho sino confirmar este juicio.

emplea . invocando las primeras la perennidad de la filosofía. La filosofía. es fácil erigirnos en "reivindicadores" de una cultura y de un pensamiento latinoamericano. porque entienden que el saber filosófico es universal y necesario y carece. desde las postrimerías del siglo XVIII pues afirmando lo que no se puede negar. aplica los mismos métodos. a la existencia o no en Latinoamérica. revertir y traducir en una cultura y una filosofía nacionales. finalmente.con escasas variantes . Y. hay en nuestros países filosofía. de una concepción propia del mundo y de la vida. a la falta de originalidad de la filosofía del continente.como la ciencia -. 15 . sin tergiversaciones. somos plenamente conscientes de que la filosofía es un saber impregnado'. y exige la misma actitud espiritual en todos los pueblos y en todos los hombres.el mismo lenguaje. en razón de esas mismas circunstancias históricas.circunscribirse. como conocimiento totalmente impersonal y rigurosamente objetivo. han restado importancia al hecho de que no tengamos una filosofía "propia". Pero desde el siglo XIX. un saber riguroso sobre el I mundo. que sean expresión "original* de esas mismas bases y responda a los requerimientos de nuestra específica realidad social y humana. nada menos. que obviamente la ha habido -qué duda cabe. tampoco el carácter "propio". orientaciones de extracción tradicionalista. y que hasta ahora.en las culturas precoloniales. el problema no alude. por consiguiente . y las segundas su carácter de simple lógica de las ciencias. y formalista otras. pero a partir de nuestra idiosincrasia espiritual y de nuestra propia situación histórica. a través del intercambio activo con todas las filosofías del pasado y del presente. ha deformado y alienado aquella cultura auténtica. en segundo lugar. no ha dado lugar al desarrollo Je una filosofía rigurosa "propia" o "latinoamericana" se pueden. respectivamente. no habría existido filosofía original alguna en la historia de la humanidad-. de humanidad y de historia. en primer lugar. de nacionalidad o regionalidad. ni siquiera a la existencia o no. o la "originalidad" de ¡a filosofía "latinoamericana". cómo y en qué medida la situación de sometimiento y de dependencia. reconoce los mismos problemas. que sucesivamente nos afecta a partir del siglo XVI. pero no “original” 2 Sin embargo. como suele presentárselo. y el de indagar. el conocimiento y la praxis. en siglo posteriores. La cuestión se centra y se plantea. y podríamos sin dificultad rastrear esta misma idea a partir del nacimiento de la filosofía en Grecia. puede ser entendido como una exigencia de "retraimiento" o prescindencia intelectual respecto de la gran tradición filosófica occidental y la de otras áreas culturales -ya que. sustituyéndola por otra inauténtica y alienante. en qué condiciones esa misma cultura y el cultivo de una filosofía rigurosa (el cual cultivo no es hoy exigencia Je este o aquel "modelo" extranjero. sino como la necesidad de elaborar. dentro de un contexto más estricto y perfectamente claro: el de analizar. unas. que expresa el modo de pensar ____________________________________________________________________________________ 2 En consecuencia. sino de todo el mundo contemporáneo. de un cultivo riguroso de la filosofía -que entre nosotros se reconoce. Efectivamente. en tal sentido.

en otros dominios de nuestras culturas. la filosofía griega con la cristiana medieval.tal cual hemos visto .para asumir esa misma forma de humanidad. es específica y "propia" de los distintos pueblos. debemos indagar el por qué de ese carácter deficitario específico de la filosofía. aunque el objeto de la filosofía pueda ser siempre el mismo.con las explicables peculiaridades individuales . Esto está señalando. ya que la novela y el arte. la filosofía . Por consiguiente. (Nadie podría identificar. y de la Argentina en especial. históricamente determinados. es universal. las soluciones propuestas son siempre diversas. "del hombre latinoamericano". de pueblos y sociedades. y la más inmediata es. que mientras las distintas manifestaciones de la cultura son expresiones más o menos directas de un modo de ser histórico del hombre. Y la razón no puede ser otra. y Alberdi la formuló en el prefacio del Fragmento preliminar al estudio del derecho. debe esclarecerla previamente de un modo explícito. En otros términos. como sus diferentes modos de responder a problemas y aspiraciones similares de los hombres. lo cual quiere decir que. Esto significa que toda filosofía es una filosofía desde y para el hombre históricamente considerado. evidentemente. Pero como este mismo déficit no se advierte . o del "ser". desde el punto de vista del sujeto que la elabora y practica. por ejemplo. en cambio. pues. un déficit o deformación de la personalidad de los pueblos latinoamericanos.como forma por excelencia de la consciencia cultural . sin duda alguna. si la filosofía auténtica configura siempre una respuesta original. pero frente a los cuales hay respuestas específicas. o sea. afirmando que para 16 . acerca de problemas que son comunes a la humanidad. lejos de adolecer de esa deficiencia. entendió esa exigencia como la toma de conciencia del "ser nacional". revelan una fuerte personalidad. en cambio. La generación romántica en general. o con la idealista alemana. o la francesa del siglo XX).de toda una comunidad. no cabe duda que la ausencia de filosofía propia en Latinoamérica debe estar indicando algún otro tipo de deficiencia. en cada caso. si desde el punto de vista objetivo. que no hemos filosofado ni filosofamos desde nuestra propia condición humana y nuestra propia situación histórica.

Toda vez que nuestra filosofía no ha elaborado desde nuestra situación histórica y nuestra condición humana.a ser repetitiva o imitativa. corrientes neopositivistas o logicistas. éstos han sido acompañados. de fácil comprobación.' durante la Ilustración. no puede negarse la validez e importancia de ese requisito establecido como base para la elaboración de una filosofía "propia". durante el período colonial. de sistemas y direcciones foráneas. enmarcada por aquélla. incluso. ni se verificó tampoco esa búsqueda. en Argentina. tanto temática como doctrinariamente. que 17 . corrientes católicas. o mejor precedidos siempre por un análisis previo de ese denominado ser nacional. con las generaciones del '90. imitó a la filosofía escolástica española. hoy no podemos ya aceptar . en los períodos en que ni se manifestó esa preocupación. francamente ocultantes. En cambio. la de Forja y la del año 1945. durante buena parte del Romanticismo. o por posibilidades preestablecidas que deba meramente actualizar en su decurso histórico. que repiten la filosofía analítica inglesa o norteamericana.revelando una peligrosa receptividad .construir una filosofía o doctrina nacional (y por extensión una filosofía latinoamericana) era preciso determinar primero en qué consistía la "naturaleza" del hombre argentino Indudablemente. de que las pocas veces que se han insinuado entre nosotros intentos de un pensar filosófico propio. especialmente a la filosofía inglesa. a la filosofía alemana. que reproducen el pensamiento de Marx y sus seguido res. y durante el Positivismo. Y contemporáneamente. pues un pueblo no se define por un ser predeterminado. se ha limitado . que reeditan el pensamiento escolástico tradicional. la filosofía siguió una línea que no fue nacional y no dio ningún sistema propio o específico de nuestra América. Pero aunque hoy tengamos que traducir esas condiciones ontológicas en condiciones históricas de existencia (preferentemente geopolíticas y sociales). y porque además esas categorías ontológicas podrían resultar. se vuelve a presentar el mismo fenómeno: tenemos corrientes marxistas.como muy bien lo ha señalado Roig -esta ontología del ser nacional o del hombre latinoamericano. corrientes existencialistas. La prueba más palmaria está dada por el hecho. tal cual sucedió. a la filosofía francesa. Así.

con el estoicismo. en la medida en que fue no sólo . para liberarse de esa esclavitud. y que en vano pretende ocultarnos lo que somos y hacernos creer que nuestra existencia histórica es distinta. razón por la cual no podrá nunca construir. fueron invadidos por Napoleón. fue entonces un pensamiento para la liberación. que toma. y la filosofía de los valores. por crisis de la "polis". o no será. Por eso. Pero nosotros hemos cultivado hasta ahora una filosofía que delata claramente. un poco de todas.como diría Massuh . cuando no ha podido serlo. desde otras "supuestas" condiciones que no son las de su propia humanidad. En segundo lugar. y no hay otra alternativa posible. en los cuales tampoco se llega a desarrollar un pensamiento nacional orgánico. lo hicieron. para no pecar de unilateralidad. entonces. Porque la filosofía auténtica ha sido siempre una reflexión a partir de la libertad y. la ausencia de una filosofía latinoamericana "propia" pone de manifiesto otra deficiencia fundamental.'Quiere decir. en época moderna. nuestra alienación. que a excepción hecha de algunos lapsos breves y' discontinuos que ya hemos mencionado. pues estamos inmersos en una cultura de dominación que no es la propia nuestra y que debemos cambiar por otra de hombres liberados. por su inautenticidad. una suerte de prefilosofía. estuvieron en situación de sometimiento y no pudieron filosofar desde la libertad.asumen la filosofía heideggeriana. filosofaron también para la liberación.la imagen 18 . Y en este sentido podemos decir que el ideario político de los caudillos en nuestro país y en Latinoamérica ha sido una incitación a una filosofía nacional. Y esto revela que el hombre de nuestra América no ha logrado todavía un saber acerca de sí mismo. Los casos corroborantes de esta férrea opción abarcan desde Grecia hasta la época contemporánea: cuando los griegos. cuando los alemanes. que es la falta de libertad. en todos los demás períodos la filosofía latinoamericana ha constituido una filosofía transplantada e incuestionablemente imititativa. la filosofía propiamente latinoamericana será instrumento o expresión de nuestra liberación. y así podríamos multiplicar los ejemplos confirmatorios. una filosofía original.

sino destacar las únicas y obligadas vías de acceso que las circunstancias históricas le ____________________________________________________________________________________ 3 Cfr. a partir del corte producido en su desarrollo histórico por las sucesivas dominaciones española. La Plata. las consecuencias de las deficiencias. Y finalmente. de la real situación de la filosofía latinoamericana? A nuestro criterio y sin pretender fijar de antemano contenidos y modos operativos que sólo irán surgiendo al ritmo de su propio gestarse. emergentes de este somero análisis. que este participar efectivo en la lucha por nuestra liberación nacional y continental. Pues si la Filosofía ha sido desde Sócrates saber de compromiso. por debajo de ese ser ficticio. Universidad Nacional de La Plata. exponer y denunciar nuestro ser dependiente: no podemos pensar o reflexionar ingenuamente "como si fuéramos libres".positivo o negativo de esa incorporación histórica. inglesa y norteamericana. es el testimonio . en Revista de Filosofía. 1966.". R M. ha de promover precisamente nuestro propio desenvolvimiento histórico. ¿Cuáles son. para cumplir con el mismo. sino la más certera y vehemente denuncia de nuestro ser dominado.-en tanto indica que todavía no hemos ingresado en la historia mundial. La praxis de la filosofía de América Latina no es ni puede ser otra que esta toma de posición. AGOGLIA. elaborar desde ella y sólo desde ella. y en nuestro caso. tomar explícita conciencia de que el hombre latinoamericano ha sido y es aún colonizado. la conciencia filosófica de que todavía no somos nosotros mismos. 19 . y en tercer lugar. como conocimiento de cómo cada tipo humano deviene hombre por sí mismo a través del tiempo.3 en el caso de nuestra América ella deberá. "La filosofía como sabiduría del amor. sino hacernos cargo resueltamente de nuestra situación. una cosmovisión racional "nuestra" acerca del mundo y de la vida. Porque la filosofía auténtica. Luego tendrá que rastrear. N° 17. corresponde agregar que la ausencia de una filosofía propia latinoamericana revela en nosotros un déficit de historicidad. nuestra verdadera condición histórica.de la "libertad cerril". ahora.

desde la realidad del mundo exterior.a tres exigencias: En primer término. en intención al menos. y la moderna del siglo XIX y contemporánea del XX. el ser y los valores.para superar las deficiencias señaladas . Y como tercera razón. sino que está dada por el auge o florecimiento de la ciencia correspondiente a ese mismo estrato entitativo: así. En este sentido. retomaría también su más genuina tradición. la filosofía latinoamericana. porque . no es arbitraria. y ello por ciertas razones fundamentales. Por eso. desde la historicidad. 20 . la medieval. en suma. hoy debemos restituirle sus originarias referencias a la historia nacional y continental. Bello. la ya explicitada situación histórica de nuestros pueblos. se ideologiza. ya sea convirtiéndose expresa y abiertamente en justificación de los modos de vida y las estructuras de poder vigentes.imponen. la moderna de los siglos XV-XVII. V. por el auge de las ciencias humanas e históricas. si verdaderamente quiere cumplir la función social y humanitaria de toda filosofía genuina. Pero.es justo reconocerlo -en la época independentista ella se inicia. como una filosofía de la historia (Echeverría. por el auge de las matemáticas. desde e! ser absoluto por el auge de la teología. satisfaría el requisito epistemológico de la época. lo atestiguan). la filosofía platónica indaga desde el ser ideal. y fuera de las cuales ella nunca llegará a ser. la filosofía llatinoamericana deberá responder . Sólo que luego. tendrá que constituirse no en una formulación teórica más. además. política y económica de nuestros países. Alberdi. como una reflexión filosófica sobre la realidad social. preferentemente sobre los presocráticos. le imponen hoy volcarse decididamente sobre esta realidad. por complejas aunque bien discernibles causas de orden histórico. Fidel López. la perspectiva óntica de la filosofía. la situación desde la cual ella reflexiona sistemáticamente sobre la realidad. por el auge de las ciencias físico-matemáticas de la naturaleza. Como Colligwood lo ha sostenido con sólida argumentación. sino en filosofía de la historia: será este su modo específico de ser. o encubriendo esa misma función a través de una reclusión academicista que la aboca a una investigación pura y "neutral". al instaurarse como filosofía de la historia.

ni podría serlo. y no es dable desandar el itinerario histórico recorrido. De tal manera que nuestra propia condición no está ni en nuestro ser colonial ni en nuestro ser pre-colonial. la solución de este problema no ha sido dada. Sin embargo. porque ya en la colonia fuimos evidentemente un país dominado y sometido. sino del pensamiento y de la experiencia política. sin deformaciones ideológicas.fue Perón quien advirtió que para desentrañar nuestro modo del ser histórico no debía hacerse ni indigenismo ni hispanismo.como diría Hartmann imposible de revivir. En la Argentina y al margen de cualquier partidismo.a través de una firme y constante prédica de treinta años . entonces. Habíamos dicho que una de las prescripciones inexcusables para la elaboración de una filosofía propia de América Latina. a fin de develar. que pertenecer o 21 .En segundo lugar. que como argentinos y como latinoamericanos tenemos un modo de ser continental y pertenecemos. Y esto nos define no sólo histórica sino también doctrinariamente. por un análisis teórico. carácter socio-político que compartimos con todos los pueblos de América Latina. cuáles son nuestras posibilidades efectivas. pues. de nuestra situación humana concreta. Por eso. Y lo que hoy verdaderamente somos -dijo. Y tampoco podemos retornar a nuestro modo de ser colonial. al período precolombino. no ha provenido de la reflexión pura. sino comprender lo que somos históricamente hoy. era la determinación de nuestro modo de ser histórico. la filosofía latinoamericana tiene que conformarse como filosofía del Tercer Mundo. ya que nos adscribe a una tercera posición frente a los imperialismos que se diputan y dirimen el dominio del mundo contemporáneo. Ello sería absurdo porque la historia es irreversible. o ilusiones utópicas. al núcleo de los países del Tercer Mundo. para rescatar nuestra propia condición no podemos retornar al pasado remoto de nuestra historia. Quiere decir. por él.es precisamente un país del Tercer Mundo. Ello significa. No podemos regresar a nuestro modo de ser anterior a la conquista. que es ya espíritu muerto u objetivado . es justo reconocer que . porque sólo ella podía proporcionar la base óntica real y necesaria de toda reflexión original.

Sólo. una reflexión no reiterativa. las aporías y contradicciones de los sistemas tradicionales y los modos de pensar opuestos de los imperialismos en conflicto. Y entonces.ser parte del Tercer Mundo es lo que define nuestra condición humana en este momento histórico. una síntesis creadora y promotora de una cultura verdaderamente expresiva de la realización de un hombre libre y nuevo. nuestra filosofía ha de ser frente a ese modo histórico de vida agotado y cumplido. que acompañe y oriente el gestarse de un mundo nuevo. para los pueblos del Tercer Mundo. Y sólo podrá serlo si logra superar dialécticamente. el pensamiento filosófico latinoamericano habrá cumplido con su indeclinable compromiso de contribuir activamente a nuestra total liberación. podremos alcanzar nuestra personalidad filosófica.contemporánea e impulsadora del advenimiento de una nueva historia. En esa situación estamos y a partir de ella tenemos que elaborar nuestra cultura y nuestro pensamiento propio. a posteriori de la historia (y en este sentido no creemos. un saber crepuscular. la filosofía debe ser esencialmente prospectiva y sintética. sintéticamente. Porque si la filosofía fue predominantemente para el continente europeo. si tomamos plena y lúcida conciencia de pertenecer al Tercer Mundo y desde esta situación humana e histórica concreta elaboramos una filosofía prospectiva y sintética. La filosofía del Tercer Mundo ha de ser inevitablemente. en cambio. sino renovadora de los viejos sistemas del Viejo Mundo. una doctrina de la tercera posición. Y por último. como filosofía de la historia. sino una imitación de la filosofía europea por la reflexión filosófica latinoamericana hasta el presente). esto es. autónoma respecto del pensar europeo. que este rasgo sea una peculiaridad. 22 . pues. como Miró Quesada.

Esto significa que la búsqueda emprendida supone la conciencia previa de una pérdida o una quiebra —por los consabidos factores políticos de la conquista y la colonización— de tal identidad. sino que tiene una insoslayable trascendencia práctica. y privada. 1983 op. 265-277.La Idea de Identidad Nacional en America Latina Rodolfo M. de su propia personalidad. es el de descubrir y afirmar la identidad nacional de todos y cada uno de los pueblos de América Latina. o por lo menos de un deterioro sustancial de la condición del hombre latinoamericano. Pero a la vez denuncia que este menoscabo o disminución de personalidad no son considerados ni mucho menos vividos. No sería exagerado ni arbitrario decir. que la idea de identidad nacional tiene para América Latina el valor y el alcance de las que Fouillée denominara ideas-fuerza. en el sentido de acotar y establecer. de sus propios rasgos. y a un punto tal 23 . Introducción Uno de los problemas principales y de permanente actualidad. X. alguna realidad o algún carácter cuya toma de conciencia les permita el reconocimiento por sí mismos y por los otros. porque. que preocupan hoy y han preocupado siempre dentro del pensamiento y la cultura latinoamericanos. como definitivos o radicalmente insanables. pues la identidad nacional se la busca primordialmente como un medio para recuperar ¡a iniciativa en todos los órdenes de la existencia social e individual. I. subjetiva u objetivamente. es una idea que conlleva para nosotros poder histórico. en suma. como un instrumento para reanudar nuestro proceso autónomo de formación pública. Pero este problema —es muy importante advertirlo— no se plantea sólo en el nivel de una indagación teórica —por mero interés cognoscitivo. sin duda. Salamanca. por lo tanto. que es históricamente operante. aptitudes y modos de vida. Agoglia Publicado en Cuadernos Salmatinos de Filosofía. y de su propio contorno existencial.

Ya lo sabían. La esencia humana es multiforme. menos sustancialmente. Sin ella. En este cometido. y sólo en él. El error. sería nada más que trasladar ilegítimamente una noción metafísica al plano de la historia. radica nuestra personalidad. en nuestro propio hacer. que estará siempre en nuestras propias manos. en efecto. padecemos. cobran sentido todas nuestras realizaciones presentes y pasadas y todas nuestras aspiraciones. pero la variedad de sus formas no nos está ya dada como algo natural. y de los distintos pueblos y hombres hay sólo un propio qué constituye el modo peculiar como realizan esa esencia. para los pueblos y los individuos hay propios pero no esencias específicas o personales. y con ella. luchamos y amamos. por el contrario los antiguos: la esencia del hombre (que hoy.que la indagación que ella entraña y promueve ya es para los pueblos latinoamericanos un modo de praxis. La conciencia de nuestra identidad nacional (tal convicción abrigamos) es la que nos proporcionará el esto somos que nos permitirá decir— parafraseando a Mallea: por esto vivimos. o mejor la confusión. sino que depende de lo que libremente hagamos de ella y con ella. Creer. ningún propósito perseguir que albergaran para nosotros un verdadero significado histórico y social. junto con ellos. fines y objetivos. que existen diversas esencias del hombre sería asumir un platonismo que ni el mismo Platón se atrevió jamás a sustentar. nada podríamos intentar. Por esto mismo. Reconocer otra cosa. por esto nos desangramos y morimos. consiste en considerar que hay una esencia de lo americano. se la entiende como posibilidad o disponibilidad) es universal. Pero esta aseveración sólo tiene valor siempre que disipemos de entrada de un gran equívoco que a veces preside esa búsqueda fundamental y decisiva de lo nacional. por el contrario. todos los pueblos del Tercer Mundo). también el intento de apropiarse o apropiarnos de lo propio sólo puede significar desde esta perspectiva. ninguna. En conclusión. identificarse con el modo peculiar como hemos realizado y realizamos la 24 . que sólo debamos desplegar. Y es este sentido de lo propio el que otorga valor y significado de praxis a la búsqueda de personalidad nacional en que se hallan empeñados los pueblos latinoamericanos (y. acción ejecutar. en cambio.

estructuras sociales. que pretende encontrar en lo que efectivamente hemos hecho y hemos sido. que preconiza. que tal apropiación no puede consistir en un mero conocer. las instituciones. tras las obras. confesada o inconfesadamente. que. las producciones literarias. o pensamiento teórico) para detectar sus rasgos o elementos más específicos y poder reconocernos en y a través de ellos. precisamente por todo lo que hemos dicho. sino a lo antropológico. al fondo y al principio originarios sin los cuales las nacionalidades se disgregarían. Entendemos. en fin. A lo cual agregamos que sólo nosotros (o quien se consustancie plenamente con nosotros) podemos comprenderla y rescatarla. Pero como la noción de cultura abarca por igual las manifestaciones objetivas — las obras de arte. Esta corriente culturalista ha asumido dos direcciones diversas aunque concurrentes: una objetivista. que nos ocupa: una vía culturalista. y otra subjetivista que. quiere llegar al hombre profundo. debemos señalar ahora que el pensamiento latinoamericano ha seguido tres orientaciones claramente discernibles para abordar el problema. preferencial. no olvidemos. los cultos establecidos. al hombre mismo que les ha dado nacimiento 25 . que se encamina al pueblo interior. sino en una vivencia y una identificación totales con esa modalidad integral. literatura. en el sujeto epistémico de esa indagación.humanidad. La primera quiere afirmar nuestra idiosincrasia mediante el rescate de nuestro acervo cultural en todas o algunas de sus múltiples manifestaciones (arte. aunque más no sea someramente. los usos. al pasado. una peregrinación y un retorno no ya a las manifestaciones culturales externas. si no exclusivamente. porque es en él donde debemos explorar aquellos modelos o expresiones típicas de nuestra cultura. razón por la cual estamos destinados a erigirnos. es ya una tarea práctica. costumbres y tradiciones— como así también las capacidades y disposiciones subjetivas que las han engendrado. una vía politicista y una históricista. intuiciones del mundo y de la vida. Esta vía —quizás la más transitada de todas— nos consigna de preferencia. lo que debemos seguir siendo. a fin de perseverar en nuestro ser. creencias. Aclarado este punto.

La dirección subjetivista de esta línea cultural que tuvo fuerte desarrollo en Argentina y Chile. reconoce. Samuel Guerra. no su iniciador pero sí su principal impulsor. entre los cuales podemos citar (para no mencionar sino los más actuales y cercanos y que más han influido en el Ecuador) a Leopoldo Zea. no así en cambio de obras que certifiquen la presencia de un arte. en un gran novelista y en una no menos importante obra literaria suya (extrañamente olvidada en la mayoría de los estudios latinoamericanos): nos referimos a Eduardo Mallea y a su Historia de una pasión argentina. Que sepamos no hay en el Ecuador. (o como hoy se dice. una literatura. hasta un pensamiento filosófico. Segundo Moreno. desde entonces.En las dos direcciones indicadas la orientación cuturalista se halla respaldada por importantes investigadores y pensadores: la objetivista (que enfrenta uno de sus mayores escollos en el hallazgo de obras que den testimonio de la existencia efectiva en Latinoamérica de un pensamiento filosófico original. muchos de los cuales al igual que los anteriores. de un discurso filosófico propio) de nuestros pueblos. buscan desde un arte o una literatura «nuestros». no están exclusivamente en esta orientación ya que tienen enlaces con la línea historicista. 26 . Rafael Arias y Carlos Freile. el primero quizá que ha hablado de una doctrina nacional propia. Arturo Ardao. la sociedad y el pensamiento latinoamericanos. Vargas. o instituciones sociales «propias». por toda una gama de estudiosos e historiadores del arte. populistas y social-demócratas latinoamericanos propios y anteriores a la social-democracia europea. e incluso teorías milenaristas y utopías «originales». Francisco Miró Quesada y Néstor García Canclini. y. la literatura. La orientación politicista que se inició en importantes movimientos. Diego Araujo. busca. y ya veremos por qué razones sería raro que lo hubiera. Todos ellos. creencias e instituciones típicamente latinoamericanas) estuvo representada inicialmente por Juan Bautista Alberdi. José M. Julio Pazos. Carlos Paladines. Ángel F. a Alfredo Pareja Diez-Canseco. Arturo Roig. Y entre los ecuatorianos. representante alguno de este subjetivismo culturalista. Rojas.

el lenguaje. esencialmente en la actual coyuntura histórica. lo propio será alcanzado con una estructura y por un proceso políticos que garanticen nuestra liberación. respectivamente de una reflexión sobre la cultura. y parcialmente de Roig y otros de los autores ya mencionados. y ésta por el desarrollo de una conciencia histórica que se va constituyendo progresivamente a través de la tensión dialéctica entre futuro y presente. o como personalidad histórica' por los caminos. Y finalmente. la literatura. está condicionada en Latinoamérica por la conciencia y la efectivización de nuestra liberación política. según nuestro criterio puede ser ilustrada en -el Ecuador por el ex presidente José María Velasco Ibarra y por Patricio Moncayo. que en América Latina hemos buscado y buscamos alcanzar y afianzar nuestra personalidad nacional o como personalidad cultural. en la posición historicista. 27 . En el segundo. o como personalidad política. lo propio radica en el arte. quien sustenta una posición según la cual la posibilidad del desarrollo de una cultura propia lejos de ser la instancia primigenia. Esta breve y sumaria exposición ha querido destacar. En el primer caso. e incluso sobre el socioeconómico y. detectar estructuras o formas políticas a través de las cuales se pueda reconocer y afirmar la peculiaridad y la originalidad de América Latina. por nuestra recuperable e integrable historicidad. el pensamiento. acentúa la praxis y el factor político sobre el cultural. además del mismo Zea. se halla el que suscribe.por su parte. preliminarmente. y en el último caso. para citar únicamente aquellos autores que constituyen ejemplificaciones relevantes de nuestro enfoque y son útiles para su comprensión. Centra su interés en el presente. la sociedad. sobre la política y sobre la historia.

ni siquiera de coexistencia cultural. Frente a ellas. Son. cuando no como un verdadero culturicidio. Por esta misma razón. y «destructivas» de los pueblos política o económicamente dependientes. como profundamente humanistas. y que se halla totalmente ausente en la absorbente y desaprensiva «civilización occidental»— y por el hecho mismo de que sus banderas. sino como una desnaturalización o alteración sustancial de las culturas propias. las culturas autóctonas se han estimado en cambio. Con él se ha querido aludir a las culturas tradicionales. es evidente q je en el culturalismo subyace la tendencia a una mayor valoración de las manifestaciones culturales menos racionales.II. y por eso la posible europerización de las mismas no se la ha entendido jamás como un proceso de integración. materialistas y eminentemente tecnológicas. en oposición a las culturas importadas de Occidente que han sido vistas —como lógica consecuencia de su modo agresivo de penetración— como culturas económicas. El Culturalismo La idea de «personalidad—u originalidad—cultural» ha surgido y ha sido manejada en América Latina y en los países del Tercer Mundo como un concepto polémico. como ha visto Erassov. son el antieconomicismo y el antirracionalismo científico-tecnológico. al punto que cuando ha buscado caracterizar un pensamiento propio se ha inclinado a dotarle de perfiles en nada idénticos ni 28 . no es de extrañar tampoco que el concepto de «personalidad cultural» haya ido siempre asociado en tales países a todas las empresas y a todos los intentos de reconquista y reafirmación de la independencia nacional. ante todo. Pero en la medida en que dichas culturas se han considerado como una suerte de reducto del humanismo —por el sentido de solidaridad entre los hombres que alienta en ellas. las expresiones objetivas de esas culturas originales las que la corriente culturalista procura en América Latina rescatar y reivindicar. Ha significado siempre algo así como una rebelión romántica de las «culturas del alma» (Moinot) ante el avance incontenible de las culturas occidentales «alienantes».

para el caso especial de los argentinos. la literatura. su ánimo de donación y de libertad. o no. y lo que necesitamos saber es si efectivamente hemos sido y somos. Pues si negar que existan formas propias de cultura en América Latina supone negar que seamos capaces de construirnos como hombres y como pueblos. No es casual que inquiera para América Latina modos de pensamiento que no sean tan racionales ni estrictos. entonces. puede posibilitar y explicar el significado original de nuestra cultura. que arriesga derivar en un optimismo ilusorio y en un fatalismo engañoso. dejando actuar a fuerzas espontáneas no racionales. pues para él son de preferencia el arte.similares al predominantemente racional de la filosofía europea. proclive. El culturalismo es. el lenguaje. Llevado por el legítimo afán de rescate y consolidación de lo propio que nos ha sido arrebatado o conculcado— se ve insensiblemente arrastrado a un espontaneísmo y a un individualismo histórico tan enfáticos. Por otra parte. «las costumbres y el temple anímico los que mejor conservan. en buena medida. lo puesto en cuestión es verdaderamente nuestra humanidad. aptos para crear cultura (Zea): Esta indagación antropológica en su variante radicalmente subjetivista es la que ha acometido Eduardo Mallea en Historia de una pasión argentina. aunque no lo declare abiertamente. que es. la búsqueda que el culturalismo emprende en la esfera cultural objetiva le conduce de modo inevitable a enderezar también su interés hacia nuestro status antropológico. y la que le ha permitido concluir que sólo la autoconciencia. los más impregnados y los que dan mejor testimonio del «humanismo» y de los rasgos anejos de esas culturas. ellas habrán de realizarnos culturalmente. el medio común y cotidiano. Este buceo en la intimidad espiritual no se identifica de ninguna manera con la «psicología de los 29 . consistentes en creer que dejando ser a los pueblos. al irracionalismo o al intuicionismo. el saber acerca de nuestra propia conformación espiritual interior.

en efecto. no resulta de ningún modo aceptable. pero que no es susceptible de encontrarse en la tesitura fuertemente realista de los restantes pueblos latinoamericanos. bastante desarrollada en América Latina. nuestro suelo. no tanto un saber acerca de nosotros mismos como un tipo determinado de conciencia cultural. las categorías transcendentales culturales del hombre latinoamericano. que no podemos dejar de formular a su respecto algunas consideraciones críticas. sino el conocimiento y la restitución de aquello de lo que fuimos despojados. nuestras creencias. La posición culturalista está hoy tan extendida. además. es la objetivista la que se impone por su mayor fundamento y por su posible proyección práctica. porque lo que Mallea explora y detecta no son caracteres psíquicos. nuestras instituciones.pueblos». en lo esencial. En primer lugar. no sólo por ser subsidiario de un idealismo que no respeta las idiosincrasias subregionales (ya que para éstas. sino nuestra personalidad básica como sujetos productores de cultura. que a veces ha seguido la corriente. nuestras estructuras sociales. que tal posición no sería posible hallarla en el Ecuador. el camino de la autoconciencia es peligroso porque nos puede inducir a pensar — 30 . Y decíamos. ha tenido expresión y ha inculcado la idea de la autosuficiencia del sujeto frente a la realidad. es indudable que. de sus dos direcciones. todo el orden objetivo que sustentaba la vida de nuestras comunidades originaria^. es decir. además. por lo general. Pero. Y por eso mismo nos urge. Más que conciencia de lo que íntimamente somos necesitamos la conciencia histórica de que nos han sustraído7 en su momento. al proceso histórico experimentado por los pueblos del continente. únicamente en Argentina y en Chile (por la fuerte influencia europea). aquél resulta inasimilable). sino porque no se ajusta. El sesgo antropológico subjetivo. porque la actitud de Mallea configura un cartesianismo radical que valora a la autoconciencia sobre la conciencia y se identifica con un idealismo que. es tan explotable y ha adquirido tal relevancia.

a desembocar en el problema antropológico (erróneamente planteado. y no a carencias objetivas que impiden su natural generación (Mariátegui). o reconocernos como valiosos. Ese lugar ya lo tenemos. como ya dijimos. aun cuando no valieran tanto como el clima. Por importante que sea nuestro fortalecimiento interior. Latina» (Zea). dentro de un marco y según una literatura que sean propias suyas. ideológica). sería acoger una premisa ideológica y cohonestarla. Pero si lo que se nos cuestiona es la condición humana no podemos ignorar que este cuestionamiento nos es ajeno y no propio nuestro y que nos ha sido impuesto. ni siquiera (o quizás mucho menos) ante «la oportunidad que la crisis de Europa nos ofrece de afirmar la humanidad de América. según nuestro criterio) de la necesidad —para superar nuestra alienación— de justificarnos a nosotros mismos. Gandhi jo dijo magistralmente: «La India tiene que vivir en un clima. Lo que debe preocuparnos no es lo que piensan de nosotros (tanto más que ese juicio ha sido formulado con inequívoca intención. y que por ello necesitamos desarrollar. en definitiva. o nos lo han pretendido imponer ideológicamente para convalidar la conquista y la colonización. el paisaje y la literatura de Inglaterra». hay de por sí en el culturalismo. capaz de remover esas trabas y obstáculos exteriores. de mostrar y demostrar nuestra humanidad. Por ello no podemos aceptar como problema y como exigencia el constituirnos como seres humanos. No podemos ni debemos. y si procedemos a justificarnos estamos entregando nuestra posición. pues «probar que somos capaces de forjarnos un lugar y un destino en el seno del ser» (Helio Gallardo). olvidar que son estructuras reales (sociales y políticas) las que cierran el camino a nuestras posibilidades. aunque adopte una postura objetivista una tendencia muy marcada.mediante otros análisis— que nuestra distorsión cultural obedece a algunos rasgos negativos de nuestra conciencia cultural (como el «marasmo emocional» de que hablaba Keyserling). En segundo lugar. sino lo que pensamos y sentimos acerca de 31 . una razón observante y operante. más que una razón autorreflexiva. no debemos intentarlo con el recurso a la justificación.

que el fenómeno de la lengua es en estos momentos un fenómeno político y no puramente filológico. luchar por conquistar su autonomía.5 De modo tal que si el reconocimiento de una pérdida nos obliga a una labor de rescate. el repliegue y el abroquelamiento en un nacionalismo cultural puede hacer perder de vista esa implicación práctica insoslayable. y no como a su efecto) al nacionalismo. ella corre el riesgo de darle al problema de la identidad nacional un giro predominante. y no una fase pasajera de la historia. los productos objetivos del espíritu de nuestros pueblos. en cada caso. Ahora que tal comunidad nacional exige. por altamente meritorios que sean todos los esfuerzos de la corriente culturalista por salvar y restablecer. pero sí lo son las supuestas esencias nacionales. y. y de no serlo. Porque el nacionalismo político que acompaña al nacionalismo cultural asume 32 . pues. También cabe señalar que. La liberación política es. si no exclusivamente teórico. en este contexto a la tesis de Vargas Llosa de que las nociones de lo «propio» y lo «ajeno» únicamente tienen asidero en el campo de la lengua. ni mucho menos resuelto en esta instancia. ser autónoma políticamente. político. icerca de lo que efectivamente somos —conciencia de nuestro valor y de nuestra capacidad que sólo adquiriremos si logramos apoderarnos de nuestra realidad y compenetrarnos con la naturaleza. el mundo y el tiempo en que vivimos. antes bien. y en esa misma medida — agreguemos— tampoco puede sostenerse que la comunidad nacional sea un mito. el problema no queda circunscrito a ese nivel. Pero esto plantea otra cuestión más aguda todavía al culturalismo. entendidas como núcleos originarios y específicos. Ninguna duda cabe —como expresa Michel Aflak—que el nacionalismo evidencia ser hoy un hecho necesario y permanente. no la resultante sino la condición de posibilidad de una cultura nacional en nuestro continente y en los países del Tercer Mundo*. como fuentes misteriosas de los productos culturales. para generar su cultura y existir con ella. Con toda razón se ha respondido.nosotros mismos. no porque no sea consciente —sino porque con frecuencia llega a olvidarlo— de que el nacionalismo cultural va siempre indisolublemente unido (como a su causa.

sus sujetos creadores. con intención encubierta. 33 . en otro tiempo. Y es esta ideologización.también. la forma de un nacionalismo ideológico. el afianzamiento del Estado y las instituciones en cuanto responden a los intereses de los grupos y factores sociales de poder. el culturalismo podría congelarnos en un pasatismo estéril y anonadante. sino. la que determina que no siempre sean satisfactorios y suficientes en sí mismos los esfuerzos por alcanzar la identidad nacional a través de las formas tradicionales que definen la personalidad cultural. De lo contrario. que con frecuencia se adosa al nacionalismo cultural. que no busca esencialmente una liberación. las más de las veces. Habría que ver más bien si históricamente ellas responden todavía en nuestra época a las auténticas aspiraciones y requerimientos de quienes fueron.

Vann Woodward es tan minucioso y explícito que advertimos que no se logra en él caracterizar adecuadamente al populismo latinoamericano. tales orientaciones y procesos políticos han configurado. los populismos han constituido en América Latina democracias de masa que. En rigor. se debe admitir que los movimientos políticos que se han desarrollado en nuestros países con una fuerte vivencia y una nítida conciencia de originalidad. y aunque no hemos tenido ocasión de leer el libro —al parecer muy importante— de Margaret Canovan. El Politicismo El reconocimiento de que la cultura nacional en América Latina tiene siempre una connotación política y está ligada. el comentario de C. 1 En su mayor parte. sin idealizarlo y sin distinción de clases. formas de populismo. o han estado impregnados en mayor o menor grado de algunos de sus ingredientes. sino que los ha acompañado y haj crecido junto con ellos. no han sido el resultado de una teoría previa. como a su condición de posibilidad. Populism.III. Argentina o Ecuador. pero tampoco ha venido ésta a la zaga de los mismos. y sin compartir el juicio de Francisco Miró Quesada. en lo político. por lo tanto a un voluntarismo práctico— ha abierto un ancho cauce a la corriente que (superando al culturalismo) busca afirmar nuestras personalidades nacionales por la vía de una reflexión y una tarea políticas. Brasil. en el sentido (por demás estrecho) de que siempre procura justificar la praxis y adviene a posteriori de ella. o latinoamericanidad particularizada (mexicanidad. a la liberación —y. para quien el pensamiento filosófico en Latinoamérica es. etcétera). para promover transformaciones que en la mayoría de las 34 . argentinidad. además de afirmar prioritaria e incondicionalmente la soberanía política. en lo social han invocado al pueblo. tanto en México. ideológico. ecuatorianidad. Como tendremos oportunidad de demostrarlo en un trabajo consagrado al tema. sin la menor duda.

Valoramos sus análisis como serios e inéditos precisamente porque entendemos que este enfoque politicista es el que exige nuestra situación histórica pasada y presente. una integración y. Sin identificarse con el populismo. han buscado una síntesis nunca lograda entre una distribución social de la riqueza y un capitalismo nacional. el autor citado coincide con éste. aunque sí. y en lo económico. Y nosotros creemos que para los pueblos de América Latina al igual que para los países del Tercer Mundo. en los distintos contextos y momentos históricos no siempre prevalece el mismo factor. como piensan algunos. entre los que componen el espíritu de las naciones. sin embargo en acordar prioridad al factor político y en apartarse. que respondan a nuestra realidad y a nuestra idiosincrasia. las más de las veces. sino solo intentar la efectivización de esas integraciones con nuestros propios medios operativos. el acceso a su plena personalidad nacional pasa hoy. estimamos que los últimos libros de Patricio Moncayto ofrecen en el Ecuador (junto con muchas declaraciones y trabajos de José María Velasco Ibarra) uno de los planteos más claros e interesantes para la reflexión filosófica e histórica. y a diferencia de ésta no intentaron nunca alianzas con el liberalismo. la salida apropiada de nuestros movimientos nacionales—. Doctrinariamente fueron. en algunos casos anteriores. en la búsqueda y determinación de estructuras políticas de acento típicamente latinoamericano. y sin excluir ni desmerecer otros valiosísimos aportes. por la total emancipación y autodeterminación 35 . en casi todos los órdenes. Tal como lo expresó Montesquieu. de los innumerables estudios y ensayos que adoptan invariablemente un punto de vista economicista. y más sólidos que la democracia social europea.circunstancias quedaron limitadas a sustanciales mejoras y beneficios para los sectores más desposeídos. así. ensayos de social-demo-cracia independientes. Desde un punto de vista teórico. Por ello no necesitaríamos importar ninguna social-democracia foránea —de ser ésta. primero. una conciliación entre tendencias antagónicas. en lo político.

Lo cual no significa que el proceso de formación nacional concluya en ella: luego se hace necesario promover también cambios socio-económicos estructurales que apuntalen la sustancia política liberada. cuáles son los caminos para removerlas. ni tampoco «conjugar el impulso espontáneo de movilización popular con la acción normativa del Estado». en otro equivalente de signo politicista que propusiera. y toda la historiografía del Tercer Mundo corrobora este punto de vista.políticas. para evitar un reduccionismo economicista. por ejemplo. luego de señalarse acertadamente la prioridad del factor político se cayera. o cualquier otro. Por eso sería un error si. asumiera un politicismo radicalizado y abstracto. No es suficiente. una de las razones de la escasa o nula consolidación de los movimientos populares que han accedido al poder en América Latina entre las décadas del 30 y del 70 — cualquiera sea el juicio que ellos nos merezcan— ha sido su fracaso en imponer estructuras sociales y económicas (en especial estas últimas) acordes con la nueva situación política lograda y con los nuevos intereses emergentes. mecanismos o pautas exclusivamente políticos. desarticular o desmoronar toda emancipación política externa e interna. Habría que indagar indudablemente las causas de esos fracasos para establecer las posibilidades que en tal sentido pueden todavía perfilarse y. pero no entre nosotros). 36 . pues esto lo hicieron ya todas las corrientes populistas sin rédito ninguno. para consolidar el rescate de la soberanía popular. Estas deben darse previamente. Precisamente. en caso que aquéllas persistieran. como etapa inicial inexcusable de cualquier transformación social y de cualquier desarrollo cultural. para afianzar cualquier liberación. Pero lo que sí es evidente es que una fractura entre lo político y lo socio-económico puede enervar. sin tenerse en cuenta las distintas fases o etapas que un proceso histórico comprende. el desarrollo de una clase política vigorosa (recurso que puede ser eficaz en Europa. Y este es un importante punto de posible divergencia en el caso de que el autor mencionado. fomentar. en suma.

37 . formularlo y alcanzarlo si comprendemos su histórica necesidad. en el de las instituciones (Biaggini). su estrategia*estuvo ligada siempre. Esto significa que el politicismo no sólo debe percatarse del indisoluble ensamblaje y la interdependencia dinámica del factor político con el socioeconómico. o estén en vías de realización. pues de lo contrario se le escaparían u obnubilarían la necesidad y la oportunidad —tal como se plantean en el presente momento para toda América Latina— de convalidar social y económicamente la instancia política salvada.Una de las lecciones que los movimientos políticos populares genuinamente latinoamericanos deberían aprender del liberalismo —porque ella explica su pervivencia a todo lo largo del siglo XX— es que desde su implantación en nuestros países en el siglo pasado. Sólo que todo esto es posible admitirlo. No por nada ha cobrado hoy entre nosotros una relevancia inusitada y premiosa la elaboración de un mo3 délo económico propio. sino asumirlos profundamente en función de la praxis que propone. pues sin él —como ha ocurrido en él pasado— quedarían malogrados todos los esfuerzos y todas las conquistas que en materia política pueden haberse obtenido. Lo cual quiere decir que no basta —como parece creerlo el politicismo— con reconocer y afirmar la obligación de llenar un determinado vacío práctico. social y económica?" No le ha interesado tanto (como en Europa. ajustado a la liberación y al desarrollo autónomo de una personalidad nacional y latinoamericana. si se cumplen con una lúcida y coordinante conciencia histórica. inexorablemente. cuanto. él nos plantea una tarea presente y nos insta a la acción. Pero esta acción y esta tarea sólo tendrán sentido y no estarán signadas de antemano al fracaso. con una tesitura más realista y positiva. frente al pasatismo latente en el culturalismo. donde tuvo durante dos siglos el liderazgo) su afianzamiento en el campo doctrinario (De Ruggiero). No hay ni habrá liberación política auténtica sin la complementación jurídica. Con toda justeza. a los procesos de institucionalización jurídica. social y económica correspondiente.

De lo contrario la historia. Pero no habría que interpretar erróneamente este futuro como emergente de nuestra situación actual. sino precisamente a la inversa: es el futuro que construyamos o proyectemos el que debe promover y orientar nuestra emancipación actual y la salvación de nuestro pasado. ni tampoco tal integración como presidida por el pasado o por el presente. Es como si nos forjáramos ad hoc un arcaico paradigma que nos devolvería supuestamente nuestra antigua dignidad. a través de una praxis liberadora a instalarnos en nuestro presente y a asumirlo. Sin duda. ya que entonces quedaríamos desvinculados de nuestra 38 . el desarrollo de los poderes efectivos y actuales de nuestra voluntad para transformar un presente deficitario. para cierto pensamiento histórico la preocupación por detectar y exaltar a héroes.V. pero que inhibiría. en cambio. sin embargo. El Historicismo Si el culturalismo se propone rescatar en sus diversas manifestaciones nuestro pasado. «nuestra» historia. Pero siguiendo (sólo en este punto) el último capítulo de El Príncipe. o sea. y perderíamos de vista que frecuentemente ciertos mitos y figuras sólo sirven para ocultar las carencias de nuestro presente verdadero. cuando. «fundadores» y obras señeras. en el que Maquiavelo entiende la unificación de Italia como una tarea nacional. el presente y el futuro propios. como expresión cabal de nuestros sentimientos. los que comparten todos los miembros de la comunidad. y no como algo presumiblemente dado que habría que recuperar. debería tener instrumentalmente un alto valor simbólico para nuestra conciencia nacional y latinoamericana. el que tenemos que remover y superar. la personalidad nacional de un pueblo sólo se alcanza y se consagra si logra integrar el pasado. en el primer caso. ideológicamente. sólo se reduciría. y el politicismo nos impulsa y conmina. a la exigencia de una simple restauración. responde a la necesidad de predeterminar retrospectivamente nuestro propio desarrollo histórico. así también deberíamos nosotros plantear la consecución de nuestra identidad como el objetivo de un empeño y un compromiso nacionales. a ofrecernos un repertorio de ejemplos que deberíamos simplemente imitar.

mientras que el historicismo tiene conciencia de una ruptura. en nuestro apartado anterior. Pero no olvidemos. Si el culturalismo es proclive a prescindir y evadirse de las situaciones históricas vigentes —por su insuficiencia y precariedad—. la ocasión de tomar conciencia de la capacidad de recuperarnos no por restauración.o dejar librada toda superación a la destrucción de las fuerzas históricas. y para el politicismo lo último fuera el presente. que sólo si la tarea presente está condicionada y encauzada por una conciencia genuina y fecunda que elabore prospectivamente un futuro propio. Es como si para el culturalismo lo último fuera el pasado. sino sólo la anticipación efectiva de un futuro. El politicismo tiene el mérito. sino por el restablecimiento de 39 . puede tal acción práctica tener Ia significación y eficacia históricas. y el segundo alega la conciencia de una solución. Pero el tiempo no se consuma ni en el uno ni en el otro. pues el primero invoca la conciencia de una pérdida. frente a la dialéctica objetivista de un Sarmiento. El historicismo se opone por igual a un culturalismo y a un politicismo unilaterales. a través de las oposiciones que engendran. pero exhibe la debilidad de considerar la acción política presente como conclusiva. el politicismo lo es al aplicar e invertir toda la energía y la virtualidad del presente en su inmediatividad. La pérdida es siempre irreparable. Con lo cual dejaríamos de lado y cancelaríamos nuestras posibilidades o. por otro lado. toda esperanza. pese a ello. a la postre. que se inserta diacrónicamente en el decurso del tiempo. como diria Bloch. Porque si lo perdido está. perdido irremisiblemente. de -. ofrece. que un presente vivo y auténtico tampoco es el término de un proceso o de una tarea histórica. como tal. y la solución aparece siempre como definitiva. creador y transformador. Por eso decíamos. ayudaríamos a su perdurabilidad y a su afianzamiento. por sí mismas. sino de vincularla a la afirmación de un voluntarismo político. de lo contrario.situación alienada y alienante y. el presente nos atraparía en su facticidad y nos cerraría el camino de nuestra ascendente liberación. es propenso a desfuturizarlo. por ejemplo.

es la que permite subsanar la ruptura del tiempo. nos lo deja ver ostensiblemente Don Segundo Sombra. y él también da vuelta a su caballo y se va «como quien se desangra» porque le está diciendo adiós al último gaucho. Reactualizar no es restaurar. política y económica estima (vive diríamos nosotros) sus pautas de acción y operatividad como modelos terminales de racionalidad. en suma. para perderse en el hilo de los caminos. que ya no puede subsistir. está la racionalidad del fin que. pues la estancia y el rígido alambrado que prohibitivamente la circunda (Noel Soarra) le han sustraído su suelo. su padre espiritual. la realidad de su escenario. es otorgarle al pasado una nueva significación para otro momento del tiempo. le estalla el corazón. entendidos como realizaciones de teorías. cuando advierte que la praxis. cuando el protagonista ve alejarse a Don Segundo Sombra. una obra literaria ejemplar. en tanto por encima de la racionalidad de cualquier modelo político y económico. Por otra parte. lo perdido no se puede revivir ni restaurar. permitiendo así la realización diacrónicamente coordinada de lo que aspiramos o queremos llegar a ser. social. y con otra connotación y otra función) lo que puede conectar con nuestra situación presente. La única reaparición posible. la pampa abierta e infinita. El protagonista ve irse. En la hermosa novela de Güiraldes. que la solución aparece siempre en el politicismo como definitiva. el presente nuestro.la continuidad de nuestro tiempo. un tipo humano que nunca volverá: lo sido no retornará. como miembros de una comunidad humana nacional. y que no puede ser otro que una liberación integral. Que la pérdida es siempre irreparable. Y esto es un error. De ahí que a la praxis 40 . en fin. lo sugiere con acierto Miró Quesada. y ya no le queda tierra libre alguna por donde expandir y derramar generosamente su existencia. pero lo que sí podemos es reponer el pasado. asignándole otra función que lo articule con nuestro presente y el futuro que hemos proyectado. sino re-poner (en otra instancia y otro contexto. perseguimos.

ni el pasado es una pérdida. para el historicismo. luego. requisitos indispensables para acceder a cualquier integración verdadera. Con fundamento. Pero también podemos afirmar. es decir. pero identificaba la sociedad norteamericana con las sociedades civiles avanzadas. que nos habría reconocido en ____________________________________________________________________________ 1 Cuadernos Salmantinos de Filosofía. una universalidad concreta. VIII (1981) p.política liberadora y a la teoría económica que la consolide debamos hacerles jugar un papel de instrumentos para forjar una sociedad más justa y humana. Sospechamos que Hegel no habría modificado sustancialmente su opinión sobre los Estados Unidos en la actualidad. son etapas de una forma común de existencia que debemos vivir y rehacer constantemente en función del más racional de todos los fines. Su sentido último «coincide con el sentido que tiene la historia» y nuestra historia. por avanzada que sea. en cuanto dominados todavía por las apetencias individuales (Julio de Zan)1. ¿Pero estamos nosotros. 39 41 . latinoamericanos. o sea. que ninguna sociedad civil. Consideraba que los Estados del Norte estaban en la situación favorable de no tener frente a sí otros Estados vecinos peligrosos o antagónicos —temibles— para su integridad. vertebrada por la integración del tiempo histórico. de acuerdo con sus conceptos. si no ha atravesado por la negatividad y el sacrificio de lo individual. Agregando. y entendía que estas últimas constituían enormes complejos de intereses privados y asociados en continua expansión que tendían a conformar sólo «Estados externos». sino ambos momentos de una permanente realización del hombre en su «mundo propio». puede llegar a configurar una autentica comunidad. con una unidad puramente formal. ni el presente una solución final. pues. sino también que nos hallamos en mejores condiciones que Norte América para hacerlo. Hegel no sólo insinuó que lo estamos. en condiciones de reconstituir nuestro tiempo histórico? Con gran penetración.

para lograr la integración de nuestros tiempos históricos y la posible unidad de nuestras identidades nacionales. Maduros pues. y hemos padecido. de los intereses privados. o en franco proceso de maduración. por ejercer la negatividad. en la medida en que.. 42 . como los que más los sufrimientos que conllevan ese sacrificio y aquella negación.todos los pueblos latinoamericanos hemos atravesado ya por trágicas y cruciales experiencias que significan el sacrificio de lo individual. impugnando las situaciones existentes.situación de alcanzar esa integración.

por su condición eminentemente humana. nuestra existencia. o por lo menos convalida. Agoglia iba a ser la dedicatoria de un artículo a la memoria de su hijo. que la naturaleza del ser histórico. todo el bagaje conceptual e informativo acumulado en sucesivos esfuerzos teóricos por aprehender y elucidar una esfera de la realidad y del conocimiento que. Contienen y emplean. el producto viviente de una experiencia personal que. de estudio y de enseñanza del problema de la historia en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de la Plata. la naturaleza del suceso y el momento y la forma de su acontecer. Las reflexiones que componen este ensayo no son sólo el fruto de muchos años de meditación. en conexión con el problema de la historia. en mayor medida que ninguna. sin lugar a dudas. Esa experiencia personal la constituyó la trágica muerte de mi hijo Máximo Leonardo. inequívoca 43 . en lo esencial. la efectividad de su referencia objetiva. por igual. los rasgos que insertan y trasmutan esa experiencia personal en una experiencia histórica. atrae y compromete. se reveló como una experiencia radical de la historicidad. Una y otra vez repetí en los cursos universitarios a mis alumnos respaldado por la coincidencia de opiniones de los pensadores más serios. No es su relación con un ser entrañablemente querido y reconocidamente valioso lo que le otorga al hecho su significación histórica.In memoriam Rodolfo Agoglia Esta página inédita del Dr.que las ideas y teorías filosóficas ganan en solidez y autenticidad cuando existe una vivencia las precede y garantiza. Son. tanto a través de su compleja configuración cuanto de su intrínseco contenido humano. donde auspicié e inauguré la cátedra de Filosofía de la Historia. Pero estas reflexiones-reiteroalbergan algo más que el resultado de un sostenido empeño cognoscitivo: son. engloba. Dentro de este contexto enseñé siempre.

La muerte de Máximo Leonardo fue. Lo dedico pues. es también una temporalidad cuya íntima estructura debía el análisis filosófico discernir.proyección del tiempo existencial. enfrentándome con el nivel ontológico del tiempo histórico y orientando decisivamente mis reflexiones en torno al carácter de esa temporalidad. en cambio. sin metáforas. es justo decir que este modesto ensayo está escrito con la sangre de Máximo Leonardo y. a su memoria. por la suya. sin el menor afán de espectacularidad. sin patetismo. con la de tantos mártires de una futura Argentina justa y liberada. una experiencia que. como imagen y símbolo de esa sacrificada juventud. Hegel o Nietzsche. marzo de 1976 44 . por su circunstancia y su mensaje. Ésta no era sin embargo más que una idea abstracta. Por eso. promovió en mí la vivencia del ser mismo de la historicidad. avalada por un indirecto y limitado conocimiento de la realidad histórica y la autoridad de filósofos como Kant. ya que su dolorosa muerte tuvo !a costosísima pero inequívoca virtud de confirmar y esclarecer en mí lo que anticipaba ideal e imperfectamente el pensamiento. City Bell.