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CALEFACCIÓN POR SUELO RADIANTE

¿Has notado alguna vez que en una instalación por radiadores a pesar de estar el aire caliente, los pies se quedan Fríos y que al pasar cerca de un radiador está mucho más caliente que en las zonas alejadas a estos? Esto se debe a que el sistema de calefacción por radiadores concentra el foco de calor en una pequeña superficie (ver figura 1), mientras que el suelo radiante posee una superficie de emisión mucho más elevada, ya que consiste en una serie de serpentines de tubo empotrados entre el forjado de los edificios y el pavimento, por los que se hace circular agua a baja temperatura, entre 30 ºC y 50ºC, consiguiendo así una temperatura del suelo que varía de 22 ºC a 29 ºC, logrando que este emita calor por radiación a todos los materiales y objetos del local. De este modo obtenemos un calentamiento uniforme de todos los cerramientos y no solo del aire del ambiente como ocurre en otros sistemas (figura 1).

Fig. 1: Distribución del calor por radiador y por suelo radiante.

Debido a que el sistema de calefacción por suelo radiante el agua se calienta a una temperatura aproximadamente la mitad que la que utiliza el sistema por radiadores, se producen menos pérdidas de calor y permite utilizar con mayor rendimiento energías alternativas, consiguiendo así cierto ahorro. El grado de confort de un local depende no solo de la temperatura del aire, sino también de la que tengan las paredes del mismo. Utilizando la denominada temperatura seca resultante (tsr) para medir dicho confort, la cual viene determinada por:

t sr = Donde: tp : Temperatura media de las paredes ta : Temperatura del aire del local.

tp + ta 2

Por lo tanto, si la temperatura de las paredes se aumenta y la temperatura del local se disminuye, se puede conseguir la misma sensación de confort que en otro local que posea la misma temperatura seca resultante. Es lo que ocurre con la calefacción con suelo radiante respecto a la de radiadores, lo que permite respirar aire más frío con el consiguiente aumento del bienestar.
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Al disminuir la temperatura del aire, la humedad del ambiente no se reseca, facilitando así la respiración, al tiempo que se evitan las manchas de polvo quemado en las paredes, propias del sistema por radiadores. Se eliminan los radiadores, aumentando el espacio libre de las paredes. Si en vez de agua caliente introducimos agua a temperatura menor a la de ambiente (teniendo la precaución de no disminuir por debajo de la temperatura de rocío para no producir condensaciones en el suelo), el sistema se puede emplear para refrigerar en verano. Por el contrario existen algunos inconvenientes como son: El sistema tienen una gran inercia térmica, ya que se ha de calentar todo la masa del mortero, lo que requiere un tiempo elevado de espera para alcanzar la temperatura de confort. En caso de avería en los conductos empotrados en el suelo, la obra generada sería importante ya que será necesario deberá levantar parte del pavimento. No obstante los materiales utilizados en la actualidad ofrecen características totalmente fiables y probadas. Procurar no realizar taladrados en el suelo que superen más de 4 cm (margen aproximado entre el pavimento y los tubos). La inversión inicial necesaria para su instalación es superior a la de otros sistemas. No obstante, se produce un ahorro a medio/largo plazo. Las aportaciones de calor al local dependen de la temperatura alcanzada en el suelo. No obstante por razones fisiológicas, no se pueden superar ciertos valores, lo que limita el flujo calorífico emitido por el panel radiante. Actualmente la Reglamentación Española establece una temperatura máxima superficial del suelo de 29 ºC. Los componentes que forman una instalación de calefacción por suelo radiante son: La caldera, encargada de calentar el agua que es enviada hacia los tubos que discurren por debajo del suelo. Puede ser similar a las empleadas en la calefacción por radiadores, pero también puede ser de condensación o baja temperatura, obteniéndose así mejores resultados. Sistema encargado de mezclar y limitar la temperatura del agua, evitando que esta suba de los valores antes citados, recuerda que además de causar problemas circulatorios una temperatura del agua elevada puede producir desperfectos en el suelo. Esta regulación estará compuesta básicamente por una serie de colectores que distribuirán el agua por circuitos independientes hacia cada local, pudiéndose variar para cada uno de ellos el caudal mediante válvulas y por tanto la temperatura.

Fig. 2: Colectores
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Además oculto bajo el pavimento se encontrarán los circuitos de tubo, actualmente de plástico, convenientemente sujetos y aislados de las plantas inferiores. Finalmente, al tratarse de un circuito cerrado de agua que se va a calentar, dispondrá de todos los componentes comunes que has estudiamos (vaso de expansión, válvula de seguridad, manómetro, etc.), seleccionados según las características de este tipo de instalación.

Fig. 3: Tubos dispuestos sobre el suelo y parcialmente tapados con el mortero.

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