SECCIÓN ________________________ REACH

CAPÍTULO 1 0622 horas, 30 Agosto del 2552 (Calendario Militar) / Buque el Pillar of Autumn, UNSC Sistema Epsilon Eridani cerca de la Estación Gamma en Reach.
El Spartan -104 Frederic hacia girar un cuchillo de combate, sus dedos eran ágiles a pesar de la voluminosa armadura de combate MJOLNIR que portaba sobre su cuerpo. La hoja trazaba en el aire una complicada serie de arcos finos. Los pocos refuerzos del personal Naval en la cubierta regresaban exhaustos y evitaban sus ojos; al Spartan quien empuñaba un cuchillo y estaba seguramente acompañado por la presencia de varios cuerpos muertos. Él estaba nervioso y estaba más que en una misión normal. El objetivo original del equipo, era la captura de una nave Covenant; habían estado restregándose en la cara de la nueva ofensiva del enemigo. El Covenant tenía como ruta dirigirse hacia Reach, donde la últimos comandantes del Mando Espacial de las Naciones Unidas (UNSC) estaban fortificados. Fred no podía ayudar, pero esperó a que usaran las tropas en tierra y tuvieran un combate nave a nave. El cuchillo dio vueltas. Alrededor de él, sus camaradas cargaron armas, apilaron sus equipos y se preparaban para el combate, sus esfuerzos se redoblaron desde que el Capitán de la nave tuvo personalmente al quien tendría el mando de la misión, era el líder del equipo: SPARTAN-117; pero Fred estaba algo atrasado en ello. Solo Kelly terminó en guardar su equipo antes que él. Él balanceó en el momento, el cuchillo hacia su dedo blindado. Permaneció ahí perfectamente, por varios segundos. La gravedad que causó el Pillar of Autumn hizo un sutil cambio en la punta del cuchillo. Fred lo lanzó desde el aire y lo enfundó en un solo hábil movimiento. Sintió un frío estremecimiento sobre su estomago cuando se produjo la fluctuación de gravedad, lo que significa: que la nave había justamente cargado, por supuesto otra complicación.

El Jefe Maestro el SPARTAN 117-John, caminó hacia el panel COM más cercano, cuando el Capitán Keyes atiborró con su rostro la pantalla. Fred sintió un ligero movimiento a su derecha, una mano sutil, que era proveniente de Kelly. Él abrió una frecuencia privada COM hacia su compañera de equipo. "Parece que tenemos más sorpresas", dijo Kelly. "Entendido", respondió Fred, "Aunque creo que he tenido bastantes sorpresas para ésta misión." Kelly lanzó una risita. Fred centró su atención en el intercambio de John hacia Keyes. Cada Spartan fue seleccionado desde edad temprana y entrenado por la alta ciencia militar; habiendo sufrido múltiples procedimientos de aumento: bioquímicos, genéticos y de cibernética. Dando como resultado, a que un Spartan podía escuchar un alfiler cayendo en una tormenta de arena y cada Spartan en la habitación estaba interesado en lo que el capitán tenía que decir. Si vas a pasar por el infierno, Capitán/Oficial Méndez, el primer maestro de los Spartans, dijo una vez, tendrás que hacerlo de manera ingeniosa... El Capitán Keyes frunció el seño sobre la pantalla de la nave, sosteniendo una pipa en su mano. Aunque su voz era tranquila, el Capitán aferraba la pipa que era de color blanco apretado los nudillos cuando resumía la situación. El único espacio donde el buque estaba atracado era en una de las instalaciones orbítales en REACH, la cual había fracasado en

eliminar su base de datos de navegación. Si los datos NAV (navegación) cayeran en manos del Covenant, el enemigo tendrá un mapa hacia la Tierra. "Jefe Maestro", el Capitán dijo: "Creo que el Covenant usará un Slipspace, dando un salto a una posición a las afueras del puerto espacial. Ellos tratarán de alcanzar a sus tropas en la estación, antes de que las armas de la Súper MAC puedan derribar sus naves. Este será una misión difícil; Jefe. Estoy... abierto a sugerencias. " "Nos ocuparemos de ella", respondió el Jefe Maestro. El Capitán Keyes amplió sus ojos y se inclinó hacia adelante en su silla de mando. "¿Exactamente cómo, Jefe Maestro?" "Con todo el debido respeto, Señor, los Spartans están entrenados para manejar misiones difíciles. Dividiré mi escuadra. Tres abordarán el puerto espacial y se asegurarán de que los datos NAV no caigan en las manos del Covenant. El resto de los Spartans irá a tierra firme y repelerá las fuerzas de invasión". Fred apretó los dientes. Teniendo en cuenta su elección, prefirió pelear contra el Covenant en tierra. Al igual que sus compañeros Spartans, detestaba estar en servicio fuera del planeta. La operación era a bordo del puerto espacial y estaría en peligro a cada paso, desconociendo el despliegue del enemigo, sin gravedad, con el intelecto inútil y sin la suciedad debajo de sus pies. Eso no era la cuestión, de hecho: Las misiones espaciales eran la tarea más difícil, por lo que Fred intentó en ser voluntario para ello. El Capitán Keyes consideró la sugerencia de John. "No, Jefe Maestro. Es demasiado arriesgado; tenemos que asegurarnos de que el Covenant no obtenga los datos NAV. Usaremos una mina nuclear, colóquelo cerca del anillo de acoplamiento y detónelo. " "Señor, el EMP (Pulso Electromagnético, de granadas de plasma en este caso) calcinará las bobinas de los superconductores de las armas orbitales. Y si utiliza las armas convencionales del Pillar of Autumn, la base de datos NAV podrá aún sobrevivir. Si el Covenant hace una búsqueda entre los restos, obtendrán los datos. " "Cierto", dijo Keyes y dio un golpecito cuidadosamente a su pipa llevándola a su barbilla. "Muy bien, Jefe Maestro. Tomaremos su sugerencia. Trazaré un curso sobre la estación de acoplamiento. Enliste a su Spartans y prepare dos naves de descenso Pélicans. Los lanzaremos.” Él consultó con Cortana. “En cinco minutos". "Si, Capitán. Estaremos listos". "Buena suerte," dijo el Capitán Keyes y la pantalla se oscureció. Fred quitó la atención sobre el Jefe Maestro cuando se dirigió a encarar a los Spartans. Fred empezó a dar un paso hacia delante; pero Kelly le dio un pequeño golpe. "Jefe Maestro", ella dijo, " Permiso para dirigir la misión espacial. " La maldita siempre había sido más rápida. "Denegado", dijo el Jefe Maestro. "Yo estaré dirigiendo eso”. "Linda y James", continuó. "Estarán conmigo. Fred, tu serás líder del Equipo Rojo. Tendrás el mando de la operación táctica terrestre. " "¡Señor!" Fred gritó y su voz comenzó a protestar como si dudara. Ahora no era momento para cuestionar órdenes... cuanto mucho él lo había estado esperando. "¡Sí, señor!" "Ahora estamos listos", dijo el Jefe Maestro. "No tenemos mucho tiempo. " Los Spartans permanecieron de pie por un momento. Kelly convocó, "¡Atención!". Los soldados quebraron filas y le dieron al Jefe Maestro un estridente saludo, el cual éste les devolvería inmediatamente. Fred cambió a la frecuencia del Equipo Rojo y gritó, "¡Muévanse, Spartans! Quiero al equipo reunido en noventa segundos y las preparaciones finales en cinco minutos. Joshua: Enlaza con Cortana y que me obtenga un mapa e información actual sobre la zona de aterrizaje, no me importa si sólo son imágenes climatológicas o de satélite, pero quiero fotos y los quiero en antes de noventa segundos. "

El Equipo Rojo saltó hacia la acción. El nerviosismo previo a la misión se había ido, sustituido por una fría calma. Había trabajo que hacer y Fred estaba ansioso por hacerlo. El oficial de vuelo Mitchell se aturdió cuando una ráfaga de energía fue disparada dentro de la bahía de aterrizaje y vaporizó un metro de sección del muro. Al rojo vivo, el metal fundido se esparció por la ventana principal de la nave de descenso Pélican. Esto se destornillará, él pensó y golpeó los propulsores del Pélican. El arma de metal color verde (barras de combustible…posiblemente) se proyectaba al mismo tiempo que una columna de fuego azul/blanco, entonces dañaron las afueras de las bahías del lanzamiento del Pillar of Autumn dentro del espacio. Cinco segundos después el infierno se desató. Las próximas ráfagas de energía provenían del los buques liderados por el Covenant, que cortaron sus posiciones y cayeron sobre un COMSat. El satélite de comunicaciones se vino abajo, desintegrándose en fragmentos brillantes. "Es mejor que se sostengan" Mitchell anunció a sus pasajeros en la bahía de tropas de la nave de descenso. "Tenemos compañía” Una multitud de naves atacantes Seraphs del Covenant, volaban en una estrecha formación y se precipitaban a través del espacio para interceptar el curso de la nave de descenso. Los motores del Pélican ardieron y la pesada nave cayó en picada hacia la superficie de Reach. Los combatientes alienígenas aceleraron y ráfagas de plasma parpadeaban salientes desde sus posiciones. Un perno de energía anterior cortó el babor de la nave, en sentido estricto desapareció parte de la cabina de Pélican. La voz Mitchell se oyó a través del sistema COM: "Bravo Uno a Knife Dos Seis: Necesito un poco de ayuda por aquí." Él piloto rodó el Pélican para evadir un masivo pedazo, que se había desprendido de los restos de una patrulla muy cercano a la proveniente onda de asalto. Debajo del acalorado fuego de plasma, logró esquivar a tiempo la insignia del UNSC forjado en el pedazo de metal. Mitchell frunció el seño. Esto empeoraba a cada segundo. "Bravo Uno a Knife Dos Seis ¿Donde diablos estás? ", Gritó. Cuatro enormes formas aparecieron, estas naves se abarcaron dentro de la posición y alcance de Mitchell; eran pesados, eran Longswords. “Knife Dos Seis a Bravo Uno", una tersa voz femenina se escuchó a través de canal COM. "Mantén tus pantalones arriba. Hoy es un buen día para hacer negocios". Dijo la piloto del Longsword Demasiado bueno. Apenas los Longswords tomaron posición para escoltar la nave de descenso, cuando Seraphs del Covenant se aproximaron, abriendo una barrera de fuego de plasma. Tres de los cuatro escoltas Longswords del Pélican cambiaron su curso, dirigiéndose a toda potencia hacia las naves del Covenant. En la oscuridad del espacio, los cañones se iluminaban y los misiles grababan senderos fantasmales; las armas de energía del Covenant cortaban la oscuridad de la noche y las explosiones se esparcían por el cielo. El Pélican y su único escolta aceleraron en línea recta hacia el planeta. Se dispararon pernos de plasma que atravesaban los restos; la nave de descenso giró y maniobró cuando los misiles y bolas de plasma se atravesaban sobre su camino. Mitchell se sorprendió cuando las armas de defensa orbital de Reach abrieron fuego. Una bola blanca fundió directamente el metal sobre el Pélican y su escolta, cuando ellos se dispararon por debajo de la plataforma de defensa en forma de anillo de la superestructura. Mitchell envió al Pélican a la atmósfera del planeta. Llamas vaporosas sobresalían peligrosamente por toda la nariz de la nave y el Pélican se mecía de un lado a otro. "Bravo Uno, ajusta el ángulo de ataque", la piloto del Longsword le informó. "Estás entrando a gran temperatura".

"Negativo", dijo Mitchell. "Estamos entrando rápidamente la superficie no lo lograremos. Contactos enemigos a mis cuatro y tres”. Una docena más Seraphs del Covenant dispararon a sus motores y en ángulo descendente hacia las dos naves. "Afirmativo: a las cuatro y tres. Voy por ellos, Bravo Uno", la piloto del Longsword anunció. “Derribemos a esos malditos." El Longsword giró vertiginosamente hacia la formación Covenant. No había posibilidad de que la piloto pudiera derribar a una docena de Seraphs. Knife Dos Seis sabía eso. Mitchell sólo esperó a que los preciosos segundos de Dos Seis fuera más que suficiente. El Pélican abrió sus reservas de oxígeno y quemó combustible, cayendo en picada a tierra a cien metros por segundo. Un aura tenue de llamas envolvió a la embarcación estruendosamente de un rojo a un terrible naranja. La sección posterior del Pélican se había desprendido por accidente, donde usualmente los asientos están en la sección de izquierda a derecha. Los generadores de soporte vital entre el servidor de seguridad, los pasajeros y el compartimiento del piloto; también se habían desprendido, haciendo una habitación. Bajo en otras circunstancias, tales modificaciones podrían dejar espacio en la bahía de tropas, sin embargo, estaba ocupado. Veintisiete Spartans se aferraban a la nave; agachados en su armadura MJOLNIR para absorber el impacto del rápido descenso. Su armadura era de media tonelada de aleación de negro, con placas de cerámica débilmente iluminadas de verde y el parpadeo de los emisores de los escudos de energía. Visores polarizados y cascos llamativos, los hacían lucir como héroes griegos y a su vez máquinas humanas. A sus pies, había bolsas de equipamiento, cajas de municiones y estaban anclados en su lugar. Todo se sacudía dentro de la nave y el aire denso se incrementaba cada vez más. Fred golpeó el canal COM y gritó: "¡Sujétense!" La nave se sacudió y luchó por mantener el equilibrio. La SPARTAN-087 Kelly, se acercó y abrió una frecuencia. "Jefe, vamos a tener mala comunicación de la escuadra después de caer en el planeta", ella le dijo. Fred hizo una mueca de enojo cuando se dio cuenta de que había sólo una emisión FLEETCOM 7 (Comunicación de Flota 7 De hecho se puede referir a "Control", pero el término más adecuado es "Comando", donde las naves se reportan, al igual que los Almirantes): Tenía correo basura en la radio de cada nave en rango. Maldición. Abrió un canal privado hacia Kelly. "Gracias", él dijo. Ella respondió con un sutil movimiento de cabeza. Sabía mejor que era un simple error y con un segundo en el mando, Kelly también estaba arreglando los errores en su canal COM. Él necesitaba a su sólida roca (Kelly). Necesitaba a todo el Equipo Rojo y un alambre bien fuerte que los uniera. Lo que significa que él necesitaba asegurarse de mantenerlos juntos. No más errores. Comprobó los biomonitores de la escuadra. (Aparato receptor que toma las imágenes directamente de las instalaciones filmadoras y sirve para controlar la transmisión. Bio, puede derivarse a una pantalla específica para identificar signos vitales, pero es especulación) Mostraban a todos en luz verde en su HUD, con rítmicos pulsos marginalmente acelerados. El piloto era otra historia aparte. El corazón de Mitchell se disparaba como un rifle de asalto. Cualquier problema con Equipo Rojo no era físico; los biomonitores confirmaron mucho más. Los Spartans eran utilizados para misiones difíciles; el Alto Mando de la UNSC nunca los enviaba al trabajo "fácil". Su trabajo esta vez era tocar tierra y proteger los generadores que dan energía a las plataformas del Cañón Orbital de Aceleración Magnética (MAC). La flota estaba siendo arrasada a pedazos en el espacio. Las armas del masivo MAC eran la única cosa que mantenía al Covenant a reabastecer sus líneas y tomar Reach. Fred sabía algo que Kelly y los demás Spartans coincidían, era dejar atrás al Equipo Azul en manos del Jefe Maestro. Habría infinitamente preferido estar con el Equipo Azul. Conocía a cada Spartan aquí, sentía como si estuvieran tomando el camino más fácil allá afuera. Si las naves y sus jinetes mantuvieran alejado a la oleada de asalto Covenant, La misión del Equipo Rojo era vía terrestre y era necesario abrirse camino.

La mano de Kelly golpeó el hombro de Fred y él lo reconoció como un gesto consolador. La agilidad de Kelly era como la de una navaja, ésta se multiplicó cinco veces por la reacción de los circuitos de su armadura MJOLNIR. Ella no lo habría tocado "accidentalmente" a menos que significaba algo y el gesto hablaba por si solo. Antes de que pudiera decirle algo a ella, el ángulo de gravedad del Pélican se implantó en los estómagos de los Spartans. “Nos estamos aproximando", avisó el piloto. Los Spartans flexionaron sus rodillas cuando el Pélican se balanceó cuando daba un apretado giro. Una caja rompió sus correas de retención, rebotó y se pegó en la pared. El canal COM se abrió con estática y apareció la voz de la piloto del Longsword: "Bravo Uno aquí Knife Dos Seis, enemigos contraatacando. Estoy recibiendo fuego enemigo " El canal bruscamente se llenó de estática. Una explosión azotó al Pélican y pedazos de metal salieron de su grueso casco. Parches de armadura ardiente y algunas burbujas empezaron a salir. Las explosiones de energía indicaban la ebullición del metal, llenando el interior con humo por una fracción de segundo, antes de que la atmósfera presurice la nave y golpee profundamente con neblina su interior. La luz del sol fluía a través de la lacerada armadura de Titanio-A. El Pélican se tambaleó y Fred vislumbró 5 Seraphs Covenant pilotando de manera turbulenta en el aire. "Tengo que esquivarlos" el piloto gritó. "¡Sosténganse!" El Pélican se lanzó hacia delante y sus motores explotaron por la sobrecarga. Los estabilizadores de la nave de descenso salieron volando y el Pélican giró fuera de control. Los Spartans se sujetaron de las vigas transversales cuando sus equipos estaban siendo arrojados en el interior de la nave. "Será una caída infernal, Spartans", su piloto les dijo por el canal COM. "Piloto automático programado para el ángulo. Demonios los estoy perdiendo, Voy a" Un destello de luz iluminó la escotilla de la cabina y la diminuta ventana de vidrio se destrozó junto con el compartimiento del pasajero. El biomonitor del piloto no marcó signos de vida. La taza de vertiginosidad aumentó y pedazos de metal e instrumentos salieron libremente rompiéndose y bailando alrededor del compartimiento. SPARTAN-029 Joshua era el más cercano a la escotilla de la cabina. Tiró a si mismo y dijo algo acerca de "explosiones de plasma". Él pausó por un segundo y luego agregó: "Voy a redirigir el control hacia la terminal hacia aquí. Con su mano derecha, furiosamente intervino los comandos sobre el teclado montado en la pared. Los dedos de su izquierda excavaban dentro del muro de metal. Kelly rastreó a lo largo del marco de estribor, que permanecía allí por los movimientos oscilantes del Pélican fuera de control. Se dirigió hacia popa en el compartimento de pasajeros y dio puñetazos a un teclado y avistó los pernos explosivos que caían hacia la escotilla. (¿Barras de combustible de los Seraphs?) "¡¡Cúbranse!!" ella gritó. Los Spartans respondieron la orden. La escotilla explotó y salió disparada lejos de la embarcación. Fuego fluyó a lo largo del exterior del casco. En cuestión de segundos, aquel compartimento se convirtió en un horno explosivo. Kelly se inclinó para estar fuera de alcance de la nave Seraph, el calor resoplaba los escudos de energía de su armadura. Las aeronaves Seraph del Covenant dispararon sus láseres, pero la energía de las armas se dispersaban en la estela súper- acalorada del Pélican cayendo. Una nave alienígena cayó fuera de control, tan profundo dentro de la atmósfera que era difícil maniobrar con facilidad. Los otros giraron y retrocedieron de vuelta hacia el espacio. " También demasiado calor para ellos, eh ", mencionó Kelly. "Estamos por nuestra cuenta." "Joshua", Fred lo llamó. "¿Cuál es el reporte?".

"El piloto automático se ha ido y la cabina de control está fuera de línea," Joshua respondió. "No puedo contrarrestar nuestro curso con los propulsores". Dio un golpe en un comando; el puerto del motor se sacudió y la nave viró lento y cesó. "¿Podemos aterrizar?" preguntó Fred. Joshua no dudó en dar la mala noticia. "Negativo. La computadora no tiene solución para nuestros vectores de entrada". Tecleó rápidamente en el teclado. "Voy a conseguir mas cantidad de tiempo posible." Fred pensó sobre sus opciones limitadas. No tenían paracaídas, ni cápsulas de salvamento propulsadas por cohetes. Solo había una simple opción: Podrían viajar directamente hacia el infierno en este Pélican… o podrían salir. "¡¡Prepárense para un rápido descenso!!", Fred gritó. "Cojan su equipo. Surtan sus trajes con gel hidrostático a máxima presión. Arriba, Spartans…tendremos un aterrizaje forzoso”. "Aterrizaje forzoso " era una ironía. Los Spartans y su armadura MJOLNIR eran resistentes. Los escudos de energía de la armadura, el gel hidrostático y los circuitos reactivos, junto con la estructura ósea aumentada de los Spartans, puede ser suficiente para soportar un aterrizaje de alta velocidad... pero no un impacto supersónico. Fue una apuesta peligrosa. Si Joshua no podía frenar el descenso del Pélican; Tendrían que saltar. "Estamos a doce mil metros", Kelly gritaba, todavía agachada en una esquina de la puerta de popa. Fred le dijo a los Spartans: "Listos, vayan a popa y salten a mi señal". Los Spartans agarraron sus equipos y se trasladaron hacia la escotilla de apertura. Los motores del Pélican rugieron cuando Joshua anuló los propulsores para invertir sus posiciones. La desaceleración arrastró al equipo Spartan y todo el mundo se sujetó, o trató de hacerlo. Joshua utilizó el tiempo que quedaba, para tratar de tomar cierto control de la nave y resistir; después la nariz del Pélican se destrozó. Un sónico estampido se escuchó a través de la nave, cuando caía por debajo de su velocidad Mach 1. El armazón de la nave se estremeció y algunos remaches aparecieron. "Estamos a ocho kilómetros y este ladrillo sigue cayendo rápido," llamó Kelly. "Joshua, vallamos a popa", ordenó Fred. "Afirmativo " Joshua respondió. El Pélican gimió horriblemente y el armazón de la nave hacía un sonido metálico a causa de la fricción, luego, crujía cuando la aeronave temblaba y se arqueaba. Fred colocó sus blindados guantes sobre la pared y trató de mantener junta la aeronave solo un poco más. No funcionó. La esclusa del motor explotó y el Pélican cayó fuera de control. Kelly y los Spartans se acercaron a la escotilla de popa. No había más tiempo. "¡¡Salten!!" gritó Fred. “¡Vamos: Spartans, vamos, vamos, vamos!" El resto de los Spartans saltaron de la popa y lucharon contra las fuerzas de G del Pélican cayendo. Fred agarró a Joshua y saltaron juntos.

CAPÍTULO 2 0631 horas, 30 Agosto del 2552 (Calendario Militar) \ Sistema Epsilon Eridani, posición y aérea desconocidos, Planeta Reach.
Fred vio el cielo y la tierra en rápida sucesión ante su HUD. Décadas de entrenamiento tomaron lugar. Esto era como un salto en paracaídas... excepto que esta vez no hubo tal. Se esforzó para que sus brazos y piernas se abrieran; ya en posición de águila, controló sus vueltas y la velocidad de frenado. Al mismo tiempo parecía avanzar lentamente y acababa a toda velocidad, algo que Kelly había denominado " Tiempo SPARTAN ". Realzó los sentidos y aumentó la fisiología, lo que significaba que en períodos de estrés, el pensamiento Spartan reaccionaba más rápido que un humano normal. La mente de Fred se aceleró cuando absorbió la situación táctica. Él activó su censor de movimiento, impulsando el rango de gama al máximo. Su equipo apareció como una señal en su HUD. Con un suspiro de alivio, vio que todos de los 26 (+ Fred= 27) de ellos estuvieron presentes y colocándose en formación U. “Las Fuerzas de tierra Covenant, podrían haber estado siguiendo al Pélican", Fred les habló vía COM. "Esperen fuego Anti-Aéreo”. Inmediatamente los Spartans rompieron la formación y se dispersaron a través del cielo. Fred corrió el riesgo de echar un gran vistazo al Pélican que caía. Éste enviaba fragmentos del blindaje de metal y feos arcos de residuos esparciéndose, antes de que se impactara sobre la ladera de una montaña nevada. La superficie de Reach se extendió ante sí, a unos dos mil metros más adelante. Fred vio una alfombra de bosques verdes, montañas fantasmales a la distancia y pilares de humo que se elevaban desde el oeste. Él vio una particular cinta de agua que reconoció: El Río “El Gran Cuerno”. Los Spartans habían entrenado en Reach la mayoría de ellos a muy temprana edad. Éste fue el mismo bosque donde (CPO) Maestre Méndez los había dejado cuando eran niños. Sólo con algunas piezas de un mapa y sin alimentos, ni agua, o armas. Habían capturado cautelosamente a un Pélican y regresaron al Cuartel General. Esa fue la misión en el cual John, ahora el Jefe Maestro, se había ganado el mando del grupo, la misión que los había forjado en un equipo. Fred dejó a un lado los recuerdos. No era el regreso a casa. La Instalación de entrenamiento de la Reserva Militar 01478-B de la UNSC, debería estar estacionada en el oeste. ¿Y los generadores? Él pidió el mapa del terreno y fue desplegado en su pantalla. Joshua había hecho bien su trabajo: Cortana decentemente había emitido las imágenes del satélite, así como una topografía completa del mapa. No era tan bueno como un mosquito espía, pero era lo mejor que Fred había esperado en corto plazo. Dejó un indicador NAV en la posición del complejo del generador y cargó los datos sobre el objetivo vía COM hacia su equipo. Tomó un profundo respiro y dijo: "Ese es nuestro objetivo. Nos movernos hacia allí, pero manteniendo nuestro ángulo de entrada al mínimo. Apuntando desde las copas de los árboles. Dejémonos caer lentamente. Si no pueden, Apunten al agua... y que métanse en sus brazos y piernas antes del impacto. ". Parpadearon 26 luces de reconocimiento azules, confirmando su orden. (Nota: Los visores de los Spartans muestran destellos de luz, que es el estado de cómo están o su respuesta a los demás del equipo. Verde: Todo normal o área despejada o estado de un Spartan Azul: Confirmación Rojo: Alerta de peligro comunicada por un Spartan (solo en caso de emergencia))

"Presuricen sus hidrostáticos justo antes de su impacto." anunció Fred Se correría el riesgo de embolias de nitrógeno para sus Spartans, pero venían a toda velocidad, el cual era una gran carga para el Spartan, calculándose unos 130 metros por

segundo. Tuvieron que presurizar el relleno de gel o sus órganos serían aplastados contra la impenetrable armadura MJOLNIR cuando cayeran. Las luces de reconocimiento parpadearon de nuevo... aunque Fred tenía una ligera sensación de incertidumbre. Faltaban quinientos metros para llegar. Tomó un último vistazo a sus Spartans. Que estaban dispersos en el horizonte como trozos de confeti. Juntó sus rodillas y cambió su centro de masa, intentando nivelar su ángulo cuando se aproximó a las copas de los árboles. Funcionó, pero no tan bien o tan rápido como había esperado. Un centenar de metros más. Su escudo parpadeó cuando rozó las coronas más altas de los árboles. Respiró profundamente, tan profundamente como le era posible, tomó sus rodillas, y se colocó en forma de una pelota (posición fetal.) Él sobrecargó los sistemas de hidrostática y presurizó el gel que rodeaba su cuerpo. Mil cuchillos diminutos le apuñalaban, a diferencia de cualquier otro dolor que había experimentado ya en el programa SPARTAN-II, el cual había sido alterado quirúrgicamente. Los escudos de la armadura MJOLNIR se convirtieron en una gran bengala, cuando hacía trizas las ramas y luego una repentina ráfaga se originó cuando se impactó en el centro muerto de un tronco grueso. Provocó un gran estruendo como si fuera un misil blindado. Cayó, y su cuerpo absorbió rápidamente una serie de impactos de fuego. Era como tomar una imagen completa del rifle de asalto a quema ropa. Segundos después Fred golpeó un hueso para detenerse. Su traje se estropeó. Ya no podía ver ni oír nada. Permaneció en estado limbo y luchó para estar consciente y en alerta. Momentos más tarde, su HUD se llenó de estrellas. Se dio cuenta entonces de que el traje no estaba en mal funcionamiento... Él lo estaba. "¡Jefe!" la voz de Kelly se hizo eco en su cabeza, como si saliera al final de un largo túnel. "Fred, levántate", le susurró Kelly. "Tenemos que irnos." Su visión se aclaró y lentamente giró sus manos y rodillas. Algo le dolía por dentro, como si su estómago se hubiera desgarrado, cortándose en pequeños pedacitos y luego, éstos volvían a estar todos juntos restableciéndose incorrectamente. Tomó un respiro. Eso dolía, también. El dolor era bueno le ayudó a mantenerse en alerta. "Estado", él tosió. Su boca sabía como a cobre. Kelly se arrodilló a su lado y en un canal privado COM le dijo: "La mayoría de las personas tiene daños menores: unos pocos generadores de escudo golpeados, sistemas de censores y una docena de huesos rotos y algunas contusiones. Nada que no podamos compensar. Seis Spartans tienen lesiones más graves. Pueden luchar desde una posición fija, pero tienen movilidad limitada. " Ella exhaló profundamente y luego añadió: "Cuatro están MEA” (Muertos en Acción) Fred lidió sobre sus pies. Estaba mareado, pero se mantuvo en posición vertical. Tuvo que permanecer sobre sus pies no importando como. Él tenía que hacerlo por el equipo, para mostrarles que aún tenían en funcionamiento a un líder. Podría haber sido mucho peor, pero cuatro muertos era bastante malo. Ninguna operación Spartan había visto tantos muertos en una sola misión y esta operación apenas estaba comenzado. Fred no era supersticioso, pero no podía ayudar y sentía que la suerte de los Spartan se les estaba acabando. "Hiciste lo que tenías que hacer", dijo Kelly, como si ella le estuviera leyendo su mente. "La mayoría de nosotros no lo habrían hecho si no hubieras estado sobre tus pies. " Fred rió en disgusto. Kelly pensó que había aterrizado sobre sus pies, pero todo lo que había hecho él, era aterrizar sobre su trasero. Él no quería hablar de ello, no por ahora. "¿Alguna otra buena noticia?”, él dijo. "Muchas", respondió ella. "Nuestro equipo, las cajas de municiones, las bolsas de armas extra, están dispersas por toda nuestra ZA (zona de aterrizaje). Sólo unos pocos de nosotros tenemos rifles de asalto, tal vez cinco en total. " Fred instintivamente alcanzó su MA5B y descubrió que los clips de anclaje en su armadura habían sido deteriorados en el impacto y algunos ya no estaban en su lugar. Tampoco ninguna

granada en su cinturón. Su bolsa de salto se había ido, también. Se encogió de hombros. "Vamos a improvisar", Fred dijo. Kelly recogió una piedra y la aventó. Fred resistió el impulso bajo su cabeza y atrapó su aliento. No había nada más que él pudiera hacer ahora, solo sentarse, descansar y pensar. Tenía que haber alguna manera de conseguir que sus Spartans salieran de aquí en una sola pieza. Era como un ejercicio de entrenamiento, todo lo que él tenía que hacer era averiguar la mejor manera de cumplir su misión, sin sus equipos. No había tiempo, sin embargo. Ellos habían sido enviados a proteger los generadores y de seguro el Covenant no estaban endemoniadamente asentados alrededor, a la espera de que los Spartans dieran el primer paso. Las columnas de humo se marcaban sobre el Alto Mando (HighCom) de Reach fue una prueba de ello. "Ensambla el equipo", Fred le dijo a ella. "Formación Beta. Estamos en camino hacia a los generadores a pie. Empaqueta a nuestros heridos y muertos. Envíalos con las armas hacia delante como exploradores. Tal vez nuestra suerte cambie. " Kelly gritó sobre la COM de la escuadra: "Muévanse, Spartans. Formación Beta hacia el punto NAV”. Fred inició un diagnóstico a su armadura. El subsistema de hidrostática había roto un sello, y los niveles de presión eran funcionalmente mínimos. Podía moverse, pero tendría que remplazar el sello, antes de que fuera capaz de esquivar rápidamente el fuego de plasma. Cayó detrás de Kelly y vio a sus Spartans en la periferia controlando la táctica amigo-enemigo. No podía verlos muy bien, ya que se distribuyeron a la distancia y de árbol en árbol para evitar cualquier tipo de sorpresas Covenant. Todos ellos se trasladaban en silencio a través del bosque: luz y sombras; un ocasional silencio por parte de la luminosidad verde de la armadura. "Rojo-Uno aquí Rojo-Doce. Contacto, un solo enemigo... neutralizado” "Uno por aquí también", informó Rojo-Quince. "Neutralizado". Tenía que haber más. Fred sabía que el Covenant nunca viajaba en pequeños grupos. Peor aún, si las tropas del Covenant están desplegándose en grandes números, significa que la acción mantenida en órbita ha cambiado horriblemente. . . por lo que era sólo cuestión de tiempo antes de que esta misión fuera de mal en peor. Estaba intentando a escuchar a su equipo sobre el control del campo, casi se topó con un par de Jackals. Él instintivamente se ocultó en la sombra de un árbol y se mantuvo inmóvil. Los Jackals no lo habían visto. Los Aliens eran como pajarracos, olfatearon el aire y luego avanzaron con más cautela cerrándose hasta la posición oculta de Fred. Agitaron sus pistolas de plasma antes de que hicieran un clic sobre sus escudos de energía. Los pequeños campos protectores se extendieron sobre el campo ondeando y solidificándose con un sonido silencioso. (Se desplegaron los escudos Jackals) Fred abrió su canal COM hacia Rojo-Dos, dos veces. En respuesta la luz azul de reconocimiento parpadeó de inmediato a su llamada para el apoyo. De repente los Jackals se dirigieron hacia su derecha y olfatearon rápidamente. Una gran roca sobresalía desde la izquierda en dirección a los alíens. Un gran golpe dio en la cresta occipital del Jackal líder dejándole una grieta. La criatura fue abatida y cayó al suelo sobre un charco de sangre púrpura. Fred se lanzó hacia adelante y en tres sencillos pasos se cargó al resto de los Jackals. Él evadió en todo momento el escudo energía y agarró la muñeca de la criatura. El Jackal chilló de miedo y de sorpresa. Él trató difícilmente de arrebatar la pistola del Jackal de su brazo y luego, giró. El Jackal forcejeó por su propia arma y la piel áspera de su cuello se notaba su esfuerzo. Fred lo apretó tanto que pudo sentir como se le rompían los huesos al alien. La pistola de plasma resplandecía brillantemente a un verde esmeralda. Un Jackal salió detrás a sus espaldas, al menos parte de la cabeza. Fred recogió las armas del suelo y Kelly emergió desde los árboles. Él le arrojó a ella una de las pistolas de plasma la cual ella atrapó en el aire. "Gracias. Prefiero mi rifle, que a este pedazo de basura”, dijo ella. Fred asintió, sujetó otra arma de plasma y la colocó a su arnés. "Supera esa mi3rda de arrojar piedras", respondió.

"Afirmativo, Jefe", dijo asintiendo. "Pero lo dudo". Agrego ella "Rojo-Uno", la voz de Joshua llamó por la SQUADCOM. (Comunicador COM de la escuadra).

"Estoy a media distancia delante de ti. Tiene que ver esto." "Entendido", le dijo Fred. "Equipo Rojo, Permanezcan aquí y esperen mi señal” La luz de reconocimiento parpadeó. Y medio agazapado, Fred hizo su camino hacia Joshua. Había una luz adelante: Las sombras se aclararon y desaparecieron porque los bosques se habían ido. Los árboles habían sido arrasados, cada uno voló en astillas o fue carbonizado. También había cuerpos, miles de Grunts, cientos de Elites y de Jackals, llenando el campo abierto. Había también humanos, todos muertos. Fred pudo ver a varios marines todavía ardiendo en fuego de plasma. Había un tanque Scorpion volcado, Warthogs con sus neumáticos en llamas y un Banshee también. Estaba enganchado sobre un bucle de alambre de púas y todavía estaba encendido, en estado de propulsión, listo para retomar el vuelo hacia la interminable órbita. El complejo del generador estaba sobre el lado más lejano del campo de batalla, sin embargo, estaba intacto. Los búnkeres estaban reforzados con concreto, armados con ametralladoras alrededor de la construcción. Los generadores estaban profundamente debajo de ella. Hasta ahora parecía que el Covenant no había logrado acceder a ellos, aunque no cederían en intentarlo. "Contactos adelante", susurró Joshua. Cuatro señales aparecieron en su censor de movimiento. Las etiquetas Amigo o enemigo se identificaron como Marines de la UNSC, de la Compañía Charlie. Los números de serie aparecieron al lado de los hombres, cuando su HUD recogía un mapa topográfico de la zona. Joshua le entregó a Fred su rifle de francotirador y observó a los contactos a través de la visión de largo alcance. Eran marines, por supuesto. Ellos hurgaban entre los cuerpos y en la basura del área, patrullando y en busca de supervivientes, armas y municiones. Fred frunció el ceño, algo acerca de la forma en como la escuadra de marines se movía, algo no estaba bien. Carecían de unidad de cohesión, con sus líneas cortadas y expuestos. No estaban utilizando ninguna cobertura disponible. A través de los ojos experimentados de Fred, los marines ni siquiera parecían avanzar hacia una dirección específica. Uno de ellos sólo estaba deambulando en círculos. Fred envió una transmisión directa a través de la frecuencia global de la UNSC. "Patrulla Marine, este es el Equipo Rojo-Spartan. Nos aproximamos a su posición desde sus seis. Cambio ". Los marines giraron repentinamente y en dirección a Fred y con sus rifles de asalto en guardia. Hubo estática en el canal COM, luego, una voz ronca apática respondió: "¿Spartans? Si ustedes son lo que dicen ser… seguro de que podríamos echarles una mano. " "Lo sentimos, perdimos la batalla, Marine." “¿Perdieron?" El Marine dio una breve risa amarga. "Demonios, Jefe esto sólo fue el primer round”. Fred devolvió el rifle francotirador a Joshua, apuntando hacia sus ojos y luego a los marines en el campo. Joshua asintió, con fusil en hombros y observando a los marines. Sus dedos permanecieron inmóviles cerca del disparador del gatillo, sin quitarlos de encima. No está mal en ser cuidadoso. Fred se levantó y caminó hacia el grupo de marines. Recorrió su camino pasando a través de las entrañas de cuerpos Grunts, metales retorcidos y de los neumáticos calcinados de lo que una vez había sido un Warthog. El hombre miró como si hubieran estado en el infierno y luego regresar. Todos ellos soportaron quemaduras, abrasiones y los kilómetros de largo, mirando indicativamente de cerca la impresión. Ellos miraron boquiabiertos a Fred y sin aliento, fue una reacción que se había visto a menudo, cuando los Marines por primera vez vislumbraban a un Spartan: dos metros de altura, con media tonelada de armadura y salpicados con sangre alienígena. Era una mezcla de terror, de sospecha y miedo.

Fred odiaba eso. Sólo quería luchar y ganar esta guerra, al igual que el resto de los soldados en la UNSC. El soldado parecía querer salir corriendo, cuando estaba cerca de aquella figura. Fred removió su casco, dejó ver su recortado cabello rojo y el soldado le dijo observándole. "Jefe, es mejor regresar a la base con nosotros antes de que nos ataquen de nuevo. " Fred asintió. "¿Cuántos hay en su compañía, soldado?" El hombre miró a sus tres compañeros y sacudió la cabeza. "¿Perdón, jefe?" Estos hombres estaban probablemente al borde de la demencia por aquella batalla, por lo que Fred controló su impaciencia y contestó con una voz flexible tanto como él podía: "Sus etiquetas de identificación dicen que ustedes son de la Compañía Charlie, soldado. ¿Cuántos son? ¿Cuántos heridos hay? ". "No hay heridos, Jefe", respondió el soldado. "No hay compañía" ni ambos. Somos todos los que quedamos".

CAPÍTULO 3 0649 horas, 30 de agosto del 2552 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, Instalación de Generadores de Defensa Orbital A-331, Planeta Reach.
Fred miró por encima del campo de batalla en la parte superior del búnker sur, su puesto de mando temporal. La estructura había quedado precipitadamente levantada y parte del concreto de rápido secado no se había endurecido por completo. El búnker no era la mejor posición defensiva, pero le dio una vista despejada del área, cuando su equipo trabajaba para intensificar el perímetro del complejo del generador. Los Spartans enrollaron alambre afilado, enterraron paquetes de minas ANTILON y barrieron el área en patrullas. Un equipo de fuego de seis hombres buscaban en el campo de batalla armas y munición. Satisfecho de que la situación fue tan estable como era posible, él se sentó y comenzó a quitar partes de su armadura. Bajo en circunstancias normales, un equipo de técnicos ayudaría en tal labor, pero con el paso del tiempo todos los Spartans habían aprendido a hacer reparaciones rudimentarias del campo. Él localizó un sello roto de presión y rápidamente lo reemplazó con uno intacto que él había recobrado de la armadura del SPARTAN-059. Fred frunció el ceño. Odió la necesidad de despojar el equipo del traje de Malcolm. Pero deshonraría a su camarada caído por no usar su regalo, aquella pieza de repuesto. Recordó como fue la caída del Pélican y terminó de instalar el sello. La auto-recriminación fue un lujo que él podría permitir y los Spartans del Equipo Rojo no tuvieron un monopolio en esos tiempos difíciles. Marines sobrevivientes de la Compañía Charlie habían mantenido alejado el asalto Covenant con baterías de torretas, Warthogs y un par de tanques Scorpion durante casi una hora. Los Grunts habían ido a la carga a través del campo de minas y despejaron una ruta para los Jackals y Elites. El teniente Buckman, CO (Comandante Oficial) de los Marines, había recibido órdenes para enviar a la mayor parte de sus hombres hacia el bosque, en un intento para flanquear al enemigo. Llamó para obtener soporte aéreo, también. Lo consiguió. El Alto Mando (HighCom) de Reach debió de haberse dado cuenta de que los generadores estaban en peligro de ser invadidos, así que alguien entró en pánico y envió bombarderos para arrasar el bosque en un radio de medio kilómetro. Eso barrió la ola de asalto Covenant. Matando también al Teniente y a sus hombres. Qué desperdicio. Fred sustituyó el último componente de su armadura y la encendió. Sus luces de estado pulsaron un azul frío. Satisfecho, estaba de pie y activó la COM. "Rojo-Doce, dame un reporte de la situación". La voz de Will crujió sobre el canal. "Perímetro establecido, Jefe. Ningún contacto enemigo”. "Bien," Fred contestó. "¿Estado de Misión"? "Diez torretas recuperadas y ahora proveemos cubrir los campos de fuego alrededor de la instalación del generador," dijo Will. “Tenemos a tres aviadores Banshee trabajando. También hemos recuperado treinta de aquellos generadores de escudo que portan los Jackals y varios centenares de rifles de asalto, pistolas de plasma y granadas”. "¿Municiones? Las necesitamos".

"Afirmativo, señor," dijo Will. "Lo suficiente como para durar una hora de fuego continuo". Hubo una pausa corta, después añadió: "El Cuartel General (HQ) debió haber enviado refuerzos en algún punto, porque hemos recuperado una caja marcada ALTO MANDO ARMERÍA OMEGA". "¿Qué hay en eso"? "Seis misiles de tierra y de aire ANACONDA”. La voz de Will apenas escondió su alegría. "Y un par de cabezas tácticas nucleares FURIA". Fred dio un silbido sutil. La Cabeza Táctica Nuclear FURIA era la cosa más cercana que la UNSC tenía en su arsenal a una granada nuclear. Era del tamaño y forma de un balón de futbol sobreinflado. Suministraba un poco menos que la proporción de un megatón, y estaba sumamente limpio. Desafortunadamente, no les servía para nada en esta situación. "Asegura esa artillería ASAP. No la podemos usar. El EMP (PEM: Pulso Electromagnético) freiría los generadores”. "Entendido," Will dijo suspirando decepcionado. "¿Rojo-Tres"? Fred preguntó. "Reporte". Hubo un momento de indecisión. Joshua susurró: "Nada bien aquí, Rojo Uno. Estoy puesto en la cordillera entre nuestro valle y el siguiente. El Covenant tiene a una masiva ZA (Zona de aterrizaje) instalada. Hay una nave enemiga sobre la estación y estimo que un fuerte batallón de tropas enemigas está en tierra. Grunts, Jackals, equipamiento y armas de soporte están siendo desplegadas. Parece que se alistan para el “Round” número dos, señor”. Fred sintió un hueco frío en su estómago. "Dame una toma". "Entendido". Una foto diminuta apareció sobre el HUD de Fred y él vio lo que tenía Joshua localizado a través de su mira telescópica: Un crucero Covenant permanecía a unos treinta metros por encima de la superficie. La nave suministró armas de energía y artillería de plasma. El rango de las armas de sus Spartans no podrían alcanzar a esa cosa sin ser carbonizados. Un ascensor gravitacional conectaba la nave a la superficie de Reach y las tropas lloviendo a cántaros – miles de ellos: Legiones de Grunts, tres escuadrones repletos de Elites piloteando Banshees y al menos una docena de tanques Wraith. No tenía mucho sentido, sin embargo. ¿Por qué el crucero no se acercó más y abrió fuego? ¿O pensó el Covenant que allí podría haber otro ataque aéreo? El Covenant nunca dudaba durante un asalto... sino el hecho que él estaba todavía vivo tratado de decir que las reglas del enfrentamiento enemigo, en cierta forma habían cambiado. Fred no estaba seguro por qué el Covenant estaba siendo cuidadoso, pero él tomó un descanso. Le daría tiempo para resolver cómo detenerlos. Si los Spartans tienen movilidad, podrían ser capaces de enfrentar una fuerza que dimensionara con tácticas y golpes sorpresas. Manteniendo una posición fija, que era historia aparte. "Actualízame cada diez minutos," él le dijo a Joshua. Su voz se escuchaba de repente fuerte y seca. "Entendido". “¿Rojo-Dos?” ¿Algún progreso sobre el enlace que nos proporcione el SATCOM? (Comunicación Satelital) "Negativo, señor," Kelly murmuró, la tensión espesaba su voz. Ella había estado encargándose de reparar las comunicaciones de la Compañía Charlie. "Hay informes de batalla interfiriendo el espectro entero, pero de lo que he podido obtener, es que afuera allá arriba; la pelea no va bien. Necesitan este generador intacto, no importa lo que vaya a costarnos”. "Entendido", Fred dijo. "Manténme…. "

"Espera. Trasmisión entrante para la Compañía Charlie desde el Alto Mando en Reach". ¿El Alto Mando? Fred pensó que los cuarteles generales en Reach habían sido invadidos. "¿Códigos de verificación"? "Comprobando," Kelly contestó. "Códigos confirmados"

"¿Compañía Charlie"? ¿Jake? ¿Qué demonios está pasando ahí? ¿Por qué usted no ha sacado a mis hombres aún "? "Éste es el Oficial Superior SPARTAN-104, Líder de Equipo Rojo", dijo Fred, "ahora a cargo de la Compañía Charlie". Identifíquese”. "Ponga al Teniente Chapman, Spartan" una voz irritada se escuchó. "Eso no es posible, señor," Fred le dijo, instintivamente dándose cuenta de que él le hablaba a un oficial y añadiendo lo honorífico. "Excepto por cuatro Marines, la Compañía Charlie dejó de existir". Hubo una pausa, bastante llena de estática. “Spartan, escúcheme muy cuidadosamente. Éste es el Vice Almirante Danforth Whitcomb, Jefe Segundo de Operaciones Navales. ¿Sabe usted quién les dio la paliza, hijo?" "Sí, señor," respondió Fred protestando cuando el Almirante se identificó. Si el Covenant escuchara a escondidas esta transmisión, el oficial superior simplemente habría sido un blanco enorme. "Mi personal y yo fuimos echados a un barranco al sureste de donde el Alto Mando solía estar," Whitcomb continuó. Traiga a su equipo y extráiganos, inmediatamente". "Negativo, señor, no puedo hacer eso. Tengo órdenes directas de proteger la instalación del generador de energía de las armas orbitales”. "Revoco esas órdenes," gritó el Almirante. “Hace dos horas, tengo el mando táctico de la defensa de Reach. Ahora, no me importa si usted es un Spartan o Jesucristo bajando del condenado Río el Gran Cuerno; – le estoy dando una orden directa. De acuerdo, Spartan”. Si el Almirante Whitcomb ahora estaba a cargo de la defensa, entonces una buena cantidad de colosales jefes habrían sido puestos fuera del cargo cuando el Cuartel General recibió el golpe. Fred vio una diminuta luz amarilla transmitiéndose en su visor. Su biomonitor indicó una elevación en su presión sanguínea y su ritmo cardíaco. Él notó que sus manos temblaban, casi imperceptiblemente. Él controló esa situación y accionó la COM. "Afirmativo, señor. ¿Habrá soporte aéreo?” "Negativo. La nave Covenant sacó fuera de combate a nuestros Longswords y bombarderos en la primera oleada”. “Muy bien, señor. Los sacaremos de ahí. Mantenga la posición. "Jefe". La COM terminó en ese instante. Fred se preguntó si el Almirante Whitcomb era responsable del centenar de Marines muertos, los cuales habían intentado proteger los generadores. Sin duda él era un excelente líder de Flota... pero ¿Oficiales de Flotas dirigiendo operaciones terrestres? No era extraño que la situación estuviera fuera de su alcance. ¿Habría presionado al joven teniente e inexperto a flanquear a un enemigo superior? ¿Habría él enviado soporte aéreo con órdenes de inundar con bombas el área? Fred no confió en el juicio del Almirante, pero tampoco podía ignorar una orden directa de él.

Él desplegó una lista del Equipo sobre su HUD: Veintidós Spartans, seis mal heridos los cuales apenas podían caminar y cuatro Marines cansados, quienes habían pasado a través del mismo infierno. Tenían que repeler la fuerza masiva Covenant. Tenían que extraer al Almirante Whitcomb también. Y como siempre, su supervivencia era en el mejor de los casos; una consideración terciaria. Tenía armas para defender la instalación: Granadas, torretas, y misiles. Fred hizo una pausa. Quizá éste era el camino equivocado para considerar la situación táctica. Él estaba pensando en defender la instalación, cuando debería haber estado pensando acerca de que los Spartans eran mejores en – la ofensiva. Él tecleó el SQUADCOM (Comunicador de la Escuadra). "¿Alguien capturó esa última transmisión"? Las luces de aceptación parpadearon. "Bueno. Aquí está el plan: Nos dividimos en cuatro equipos. "Equipo Delta–" él resaltó a los Spartans heridos y los cuatro Marines en la lista de nombres. "acudirán a este lugar". Él cargó un mapa táctico en el área y colocó una marca NAV en un barranco a dieciséis kilómetros al norte. "Tomen dos Warthogs, pero salgan de ellos y escóndalos si encuentran alguna resistencia. Su misión es asegurar el área. Ésta será la posición de retirada de la escuadra. Mantengan abierta la puerta trasera para nosotros”. Inmediatamente aceptaron. Los Spartans conocían el barranco como la palma de sus manos. No estaba marcado en cualquier mapa, pero era donde habían sido entrenados por meses con la Dra. Halsey. Debajo de la montaña, había cavernas que la Oficina de Inteligencia Naval (ONI) había convertido en una instalación ultra secreta. Estaba fortificada y revestida contra la radiación, probablemente podía resistir cualquier cosa; incluyendo un golpe nuclear directo. Un agujero perfecto para esconderse si todo empeoraba. "Equipo Gamma". Fred seleccionó Rojo-21, Rojo-22, y Rojo-23 de la lista de nombres. “Ustedes extraerán al Almirante y a su personal, luego los traerán de regreso a los generadores. Necesitaremos tripulación adicional”. "Afirmativo", dijo Rojo-21. Técnicamente Fred seguía la orden de Whitcomb para extraerlo desde su actual posición. De lo que el Almirante no se daba cuenta, sin embargo, era que probablemente hubiera estado más seguro quedándose allí. "Equipo Beta - Fred seleccionó a Rojo-20 y Rojo-4. "– ustedes están a la defensa del generador". "Entendido, Jefe". "Equipo Alpha"- él seleccionó a Kelly, Joshua, y a sí mismo. "Esperando órdenes, señor," Joshua dijo. "Iremos a ese valle para matar a cualquiera que no sea humano". Fred y Kelly observaron a los tres Banshees que habían sido metidos a la fuerza en el complejo provisional. Fred miró con atención dentro de la cabina del piloto de la nave más cercana y accionó la manija de activación. El Banshee emergió un metro hacia arriba, su impulsor antigravedad resplandeció en un brillante azul débil, y comenzó a avanzar. Él lo detuvo, y el Banshee cayó al suelo. Rápidamente Fred probó lo otros dos, y también se levantaron del suelo. "Bien. Todo funcionando”. Kelly se cruzó de brazos. "¿Daremos un paseo"?

Un Warthog se detuvo en el camino y derrapó hacia una parada enfrente de ellos, Joshua en el volante. La parte de atrás sujetaba la mitad de una docena de misiles Jackhammer y un trío de lanzacohetes. Una caja de madera negra estaba en el asiento del pasajero, con una cinta de color verde-esmeralda que cada soldado de la UNSC se refería como "EB Verde". "Misión cumplida, señor," Joshua dijo cuando bajó del Warthog. Fred sujetó un Lanzacohetes, un par de proyectiles, y un rollo de cinta del 'Hog (Wathog). "Necesitaremos estos cuando ataquemos al Covenant al otro lado de la montaña," él explicó. "Cada uno de ustedes asegure un lanzacohetes y algunas municiones en un Banshee". Joshua y Kelly se detuvieron en lo que estaban haciendo y empezaron a confrontarlo. "Permiso a hablar, señor," Kelly preguntó. "Concedido". "Estoy totalmente a favor de una buena batalla Fred, pero esas probabilidades están un poco asimétricas incluso para nosotros... como diez mil a uno". "Podemos manejar de cien a uno," Joshua intervino en la conversación, "tal vez unos quinientos a uno, con un poco de planificación y soporte, pero en contra de estas probabilidades, un asalto frontal parece –" "No va a ser un asalto frontal," dijo Fred. Él enganchó el lanzacohetes en la cabina estrecha del piloto del Banshee. "Pásenme la Cinta". Kelly arrancó un pedazo de cinta y se la pasó. Fred alisó la cinta adhesiva y fijó en su lugar el lanzacohetes. "Jugaremos con esto tan silenciosamente como podamos," dijo Fred. Ella consideró el plan de Fred por un momento y entonces preguntó, "Entonces, asumiendo que los engañamos permitiéndonos entrar dentro de sus líneas... ¿Luego Qué"? "Tanto como me gustaba, no podemos usar las cabezas tácticas nucleares," Joshua meditó, "No en las lejanías del valle. La montaña no es lo suficientemente alta para bloquear el EMP (Pulso Electromagnético, PEM). Quemará el generador de defensa orbital". “Hay otra manera para usarlos," Fred les dijo. "Vamos a abordar el crucero – a través de su elevador gravitacional – y detonaremos la bomba nuclear adentro. Los escudos de la nave amortiguarán el pulso electromagnético”. "También convertirá a esa nave en la granada de fragmentación más grande de la historia," Kelly comentó. "Y si alguna cosa sale mal," dijo Joshua, "Terminaremos arriba, con cerca de mil tipos rudos y enojados". "Somos Spartans", dijo Fred. "¿Que podría salir mal"?

CAPÍTULO 4 0711 horas, 30 de agosto del 2552 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, Valle Longhorn, Planeta Reach.
La alarma dio bocinazos y Zawaz se puso rápidamente en pie con un aullido sorprendido. El pequeño alíen, un Grunt vistiendo una armadura naranja, caminó sigilosamente y dejó caer su escaner de movimiento. Entró en miedo y recuperó el dispositivo con una temblorosa garra. Si el escaner se hubiera dañado, los Elites podrían haber utilizado su cuerpo como reactor de escudo. Si sus amos supieran que él había estado dormido en su puesto, podrían hacerle algo peor que matarlo. Lo podrían entregar a los Jackals. Zawaz le dio un escalofrío. Afortunadamente, el escáner todavía funcionaba, y el diminuto alienígena suspiró de alivio. Tres contactos rápidamente se acercaron a la montaña que separaba al cuadro de líderes de Zawaz, y de las distantes fuerzas humanas. Él trató de alcanzar la bocina preventiva pero se relajó, cuando su detector identificó a los contactos – eran aviadores Banshee. Él miró con atención sobre el borde sucio de su agujero protector para confirmarlo. Él localizó tres de las aeronaves Banshee aproximándose. Zawaz resopló. Fue extraño que el vuelo no estuviera en la lista, en su horario de la patrulla. Él consideró alertar a sus superiores, entonces lo reconsideró. ¿Qué ocurre si fueran Elites en alguna misión secreta? No, era más conveniente no cuestionar tales cosas. Ser ignorado. Vivir otro día. Ese era su credo. Él anidó de vuelta a su agujero, reanudó el detector de movimiento a largo alcance, y rezó para que no sonara otra vez. Se enroscó en una apretada pelota e instantáneamente cayó en un profundo sueño. Fred condujo su formación de vuelo en U. Las aeronaves púrpuras y rojas arquearon hacia arriba y sobre las copas de los árboles de aquella cordillera, ganando tanta altitud, como los Banshee podrían manejar – cerca de trescientos metros. Como él se despejó de las copas, vio la manera de soltar el acelerador. El valle era de diez kilómetros y la montaña delante de él, densos pinos de abeto que se afilaron y dieron paso a los campos maltratados y el Río El Gran Cuerno más allá. Acampados en las praderas estaban miles de miles de tropas Covenant. Su masa cubría el valle entero, y la delgada luz del sol, sofocada por el humo; destelló sobre un mar de armaduras rojas, amarillas y azules. Se movían en estrechas columnas y se abarrotaron a lo largo del borde del río – eran demasiados y parecía que alguien le había dado una patada al hormiguero más grande en la existencia. Y estaban construyendo. Cientos de tiendas de campaña en forma de ligeros domos blancos; y estaban siendo levantadas, la atmósfera se marcaba por los respiradores de metano de los Grunts. A lo lejos, había cabañas extrañas poliédricas de las unidades de los Elites, cuidadas por una larga línea de docenas de tanques en forma de escarabajo Wraith. Las torres de guardia resaltaron en el valle; Ellos subieron vertiginosamente hacia arriba, de los peldaños de las bases móviles, diez metros de alto y montados con torretas de plasma. Las reglas efectivamente habían cambiado. En más de cien batallas, Fred nunca había visto al Covenant establecerse en campamentos de tal magnitud. Todo lo que ellos hicieron fue matanza. Flotando atrás toda esta actividad, casi rozando contra las colinas más lejanas, el crucero Covenant permanecía fijo a unos treinta metros, separado de la superficie. Parecía como un gran pez inflado con aletas estabilizantes regordetas. Su ascensor gravitacional estaba en operación, un tubo de energía brillante que movía materia hacia arriba y desde el suelo. Montones de cajas de madera púrpura, caían flotando suavemente desde la nave. En la luz de la tarde él podía ver sus armas atestándose a lo largo de su longitud, lanzando sombras arácnidas a través de su casco.

Sus Banshees se nivelaron y Fred se dejó caer para regresar a su formación junto con Kelly y Joshua.

Él echó un vistazo de nuevo hacia la nave enemiga y las torres de guardia. Un buen golpe de esas armas los podría dejar fuera. Fred vio a otras patrullas Banshee rodeando el valle. Frunció el ceño. Si se acercaban a ellos, los pilotos enemigos casi ciertamente les exigirían conocer sus asuntos... y no había manera de saber las rutas establecidas de las patrullas. Eso significaba que él tenían que tomar una ruta alternativa de vuelo: Directamente por debajo y en el medio, sobre la horda Covenant. Sólo necesitarían una oportunidad para hacer esto. Probablemente obtendrían sólo una. Él activó la frecuencia COM. "Ve". Kelly golpeó el acelerador y se deslizó hacia el crucero. Fred se abalanzó detrás de ella. Él Armó el arma de barras de combustible incorporado en el Banshee. Estaban a seis kilómetros del crucero cuándo Kelly logró la máxima velocidad de su aeronave. Grunts y Jackals sobre los campos por debajo, estiraron sus cuellos cuando los Spartans brillaron por encima de ellos. Tuvieron que ir más deprisa. Fred sintió cada ojo Covenant observándolos. Él descendía, intercambiando su altitud por la aceleración, Joshua y Kelly hicieron lo mismo. Símbolos de comunicación destellaron y se desplegaron a través de los parabrisas del Banshee. El software de la UNSC incorporado en sus armaduras, trabajaba solo con algunos de los lenguajes hablados Covenant - no sus palabras escritas. Extraños caracteres se deslizaron a través de la pantalla del Banshee. Fred golpeó uno de los símbolos de respuesta. Hubo una pausa, la pantalla se aclaró, y docenas de más símbolos destellaron, dos veces más rápido. Fred cliqueó para desactivar la pantalla. Faltaban tres kilómetros y su corazón latía tan duro que el escuchaba como relampagueaba en sus oídos. Kelly tomó ligeramente la delantera. Ella estaba ahora treinta metros del suelo, ganando tanta velocidad como ella podía, conduciendo directamente al elevador gravitacional del crucero. La próxima torre de guardia la rastreó; Su cañón de plasma dio una llamarada y disparó. La aeronave de Kelly ascendió y se inclinó para evadir el fuego de energía. El perno de gas ionizado y sobrecalentado, rozó contra el fuselaje de estribor. Espray de energía derritió la parte delantera del Banshee en curso, y su nave desaceleró. Una docena de torretas de plasma empezaron a rastrearlos. Fred se inclinó y comenzó a disparar. Las ráfagas de energía del arma primaria del Banshee, bombardearon la torre de guardia. Joshua hizo lo mismo, y un río de fuego de plasma se movió a gran velocidad hacia las torres. Fred cambió por el arma pesada del Banshee, y una esfera de energía se arqueó en dirección a la base de la torre. Empezó inclinándose gradualmente, luego colapsó. Kelly no disparó. Fred recorrió su camino y vio que ella ahora estaba medio agachada encima de su veloz Banshee. Ella tenía un pie debajo de la cinta adhesiva que había asegurado la bomba atómica y ahora la sujetaba en su mano, preparándose para lanzarla. Un fragmento de cristal puntiagudo, una ronda de un aguijoneador Covenant, resonó el escucho de Fred. Él lanzó una mirada debajo.

Covenant Grunts y Jackals hirvieron en agitación – cien disparos mal dirigidos arquearon por encima de Fred; nubes brillando de agujas cristalinas y pernos de plasma abundaron a través del aire y desbastó en pedacitos el fuselaje de su Banshee. Fred inclinó su Banshee de izquierda a derecha, esquivando los pernos de plasma de las tres torres de guardia que lo perseguían. Él se alineó para una segunda oleada ametralladora y las brillantes armas de energía enviaron a los Grunts a diseminarse. Faltaban cien metros. Kelly se reclinó, enrolló su cuerpo y se alistó para lanzar el dispositivo nuclear como si fuera un lanzamiento de bala (Estilo de Deporte). El crucero Covenant cobró vida y sus armas rastrearon a los Banshees. Una docena de dedos de plasma se materializaron en el aire; Arcos de fuego azul-blanco los trataron de alcanzar. Un perno golpeó la nave de Joshua. Los escudos improvisados del Banshee se sobrecargaron y desaparecieron. Las cápsulas antigravedad de la aeronave se derritieron y se doblaron. La aeronave alienígena se sacudió girando, cuando su superficie de mando se deformó y Joshua cayó detrás de Fred y Kelly, cuando entraron al elevador gravitacional de la nave. Fred tecleó su COM para localizar a Joshua pero recibió sólo estática. El tiempo se veía pasar tan lento, dentro del rayo de luz púrpura que transportaba los bienes y tropas hacia y desde el estómago de la nave. El extraño resplandor los rodeó e hizo un cosquilleo en la piel, como si estuviera adormecida. Su Banshees se elevaron hacia una abertura en la parte inferior del trasportador. No estaban conduciendo sus aeronaves dentro de la nave, sin embargo; viajaban demasiado rápido y cruzaban el rayo antes de que fueran tres cuartas partes del camino hacia la cima. Fred miró alrededor. No vio a Joshua en ninguna parte. Pernos de plasma golpeaban la pared del ascensor gravitacional y fueron desviados como si fueran unos lentes gigantes. Kelly lanzó la bomba atómica directamente dentro de la garganta del crucero. Fred tomó los controles del Banshee y arqueó la aeronave al borde de la nave; Kelly estaba justo a la derecha detrás de él. La luz desapareció y emergieron al otro lado de la nave Covenant. Detrás de ellos, el ascensor gravitacional se distorsionó, Fred vio a las tropas Covenant disparando sus armas hacia el cielo. Y escuchó diez mil voces gritando por sangre. Fred escuchó un sonido metálico en el COM de Joshua, pero su luz de reconocimiento se quedó a oscuras. Fred quiso desacelerar y regresar por él, pero Kelly descendió en picada, acelerando hacia el suelo y ella entró en el bosque que alfombraba la falda de la montaña. Fred la siguió. Fueron escasos metros por encima del suelo; esquivaron árboles y bombardearon a través del denso follaje. Un puñado de disparos y explosiones destellaron en lo alto. Volaron a toda velocidad y no miraron atrás. Emergieron desde la línea de árboles y sobre el polvo de la nieve sobre la cima de la montaña. Se encorvaron sobre una cordillera de granito, cambiaron de dirección y aceleraron de nuevo. Los Banshees derraparon lentamente sobre el suelo. El cielo se puso blanco. El visor de Fred se polarizó hacia el parámetro más sombrío. Relámpagos pasaron sobre su cuerpo. Fuego y metal derretido florecieron sobre la cordillera, hirvieron hacia el cielo y cayeron en el valle. El granito sobresalió de la montaña y se convirtió en polvo; la nieve a su lado se derritió en arroyos enlodados. El visor de Fred lentamente se despolarizó. Kelly se reclinó a través de su Banshee. La sangre brotó del acoplamiento de su armadura sobre su hombro izquierdo. Ella buscó el sello de su casco, lo encontró y lo desprendió fuera de su cabeza.

"¿Lo conseguimos"? Ella respondió jadeante. Brotaba sangre desde la esquina de su boca. "Creo que sí," Fred le dijo a ella. Ella miró alrededor. "¿Joshua"? Fred sacudió su cabeza. "Fue golpeado en el camino". Había sido fácil volar para él hacia la cara cercana de la muerte. Decir esas palabras fue cien veces más difícil. Kelly descendió y dejó caer su cabeza en contra su Banshee. "Quédate aquí, voy a echar un vistazo.” Fred accionó su Banshee y se levantó paralelamente al relieve. Él empujó la nave un poco más lejos y consiguió su primera vista del valle. Fue un mar de llamas. Cientos de llamas ardieron sobre el agrietado suelo cristalizado. (Glassy/Glaseado) Dónde el cauce de Río el Gran Cuerno había estado corriendo a lo largo, ahora había sólo una gran grieta llena de vapor. No había pistas del crucero o de las tropas Covenant que saturaron el valle momentos antes. Todo lo que quedó fue un campo de ardiente fuego, huesos torcidos y metal. Al borde de esta carnicería estaban palos ennegrecidos; - los restos del bosque -todos apoyándose fuera del centro de la explosión. Diez mil muertes Covenant. No fue digno perder a Joshua o cualquiera de los otros Spartans, pero al menos era algo. Quizá habían comprado suficiente tiempo, para que las armas orbitales MAC pudieran apoyar la batalla en lo alto y a favor de las flotas. Tal vez sus sacrificios salvarían a Reach. Eso valdría la pena. Fred miró hacia arriba en el cielo. El vapor hacía difícil ver cualquier cosa, pero había movimiento en lo alto: Sombras apenas visibles navegaban sobre las nubes. El Banshee de Kelly apareció al lado del suyo y sus cápsulas antigravedad chocaron. Las sombras en lo alto tomaron forma; Tres cruceros Covenant atravesaron las nubes y fueron a la deriva hacia la instalación del generador. Su artillería de plasma brilló intermitentemente y resplandeció con energía. Fred abrió su canal COM y cambió la intensidad de la señal al máximo. "Equipo Delta": Regresen. ¡¡Regresen ahora"!!

La estática se escuchó sobre el canal y varias voces se interponían. Fred escuchó a uno de sus Spartans; no pudo decir quien era,- rompió a través de la estática.

"La instalación del Reactor Siete ha sido puesto en peligro. Estamos cayendo. Podríamos salvar el número tres". Hubo una pausa cuando el que hablaba gritaba órdenes a alguien más: "¡¡Estalla esas cargas ahora!!”

Fred cambió a FLEETCOM (Comunicación de Flota De hecho se puede referir a "Control", pero el término más adecuado es "Comando", donde las naves se reportan, al igual que los Almirantes) y transmitió: "Alerta, Pillar of Autumn, los reactores en tierra están siendo tomados. Armas orbitales en peligro. Nada que podemos hacer. Hay demasiados. Tendremos que usar bombas atómicas. Alerta, Armas orbitales MAC estarían más probablemente neutralizadas. Pillar of Autumn, ¿me copian? Cambio".

Más voces llenaron el canal y Fred pensó que él escuchó la voz del Almirante Whitcomb, pero cualquier orden que el daba era incomprensible. Después había sólo estática y en ese entonces el canal COM murió. Los cruceros dispararon salvas de plasma que quemó el cielo. Explosiones distantes sonaron con fuerza, y Fred se esforzó para ver si había cualquier fuego de respuesta – cualquier señal que dijera que sus Spartans estaban peleando o estaban retirándose. Su única esperanza era el movimiento; el fuego enemigo hizo trizas una posición fija. “Regresen”, silbó. "Ahora, rayos". Kelly le golpeó ligeramente sobre el hombro y señaló hacia arriba. Las nubes se abrieron como una cortina, dibujado como una bola de fuego de cien metros, a travesaba estruendosamente sobre aquella posición. Fred vio los contornos apenas visibles de docenas de naves de batalla Covenant a baja órbita. "Bombardeo de plasma," Fred susurró. Él había observado esto antes. Todos ellos lo habían visto. Cuando el Covenant conquistaba un mundo humano, disparaban sus baterías de plasma principales contra el planeta – abrían fuego hasta hervir sus océanos y hasta reducirlo a la nada, dejando un globo terráqueo destruido y cristalizado (glaseado). "Eso es todo," Kelly murmuró. “Hemos perdido. Reach va a caer”. Fred observó cuando el plasma entró en colisión sobre el horizonte y el cielo se puso blanco, entonces se desvaneció a negro cuando millones de toneladas de cenizas y de escombros mancharon el sol. "Tal vez," dijo Fred. Él armó su Banshee. “Puede que no. Vamos, no hemos terminado aún”.

   

SECCION I ___________________________________THRESHOLD

CAPÍTULO 5 1637 horas, 22 de septiembre del 2552 (Calendario Militar) \ A bordo de la nave de combate Longsword, Sistema inexplorado, sobre el campo de escombros de Halo. Tres semanas después.
El jefe maestro se colocó en el asiento del piloto del Longsword. Pero no cabía. El contorno del asiento había sido diseñado para alguien con un traje estándar de vuelo Naval y no para la voluminosa armadura MJOLNIR. Se rascó la cabeza y respiro profundamente. El aire tenía un extraño sabor metálico, que carecía de la calidad del aire filtrado por su traje. Este era el primer momento de tranquilidad que tenía para descansar, también para pensar y recordar. En Primer lugar fue el éxito satisfactorio en el espacio sobre Reach, el cual fue un amargo sabor después de que Linda fuera asesinada y el Covenant cristalizó (glaseó) el plantea… y al Equipo Rojo. Había pasado tiempo en el críotubo del Pillar Of Autumn, el vuelo desde Reach y el descubrimiento de Halo… Y del Flood. El miraba hacia fuera a través de una ventana y luchó tratando de sacar de su memoria la repugnancia del brote Flood. Quien había construido Halo lo había utilizado para contener la sensible forma virulenta, quien había estado cerca de apoderarse de todo. Rápidamente se restableció la herida en su cuello, causada por una forma de infección Flood, durante la batalla final sobre la superficie de halo, que todavía dolía (emocionalmente). Quería olvidarlo todo… especialmente al Flood, todo el dolor interno que le causó. En el sistema lunar Basis, se podía ver como un disco de color gris plateado, permanecía en la oscuridad del espacio y más allá estaba en silencio el gigante de gas púrpura/Morado Treshold. (Siii amigos en el libro es morado y no naranja como lo conocemos.) Entre la luna y el planeta gaseoso se establecía un resplandor, una extensión de escombros; metales, piedras, hielo y todo lo que había sido alguna vez Halo. “Escanea de nuevo”, el Jefe Maestro le dijo a Cortana. “Ya terminé”, respondió con voz desalentadora, “No hay nada allá afuera. Te lo dije: solo polvo y ecos”. El Jefe Maestro cerró su puño y por un momento sintió la necesidad de golpear algo. Se relajó, estaba sorprendido por su temperamento. Había estado exhausto anteriormente; y sin duda la batalla en Halo, ha sido la más angustiosa de su carrera, pero nunca había estado propenso a tal comportamiento. La lucha contra el Flood debió haberlo debilitado, más de lo que él había creído. Con el esfuerzo de sacar al Flood de su mente. Tendría tiempo para tratar con eso más tarde… o no. Preocuparse ahora no serviría de nada. “Explora el terreno de nuevo”, él repitió. La diminuta figura holográfica de Cortana apareció montada sobre un panel holográficol, entre los asientos del piloto y del operador del sistema. Ella cruzó sus brazos sobre su pecho, visiblemente irritada con la petición del Jefe Maestro. “Si no encuentras algo por ahí que podamos utilizar”, él le dijo a ella “Estamos muertos”. “Esta nave no tiene unidad de Slipspace y tampoco críotubos.” “No hay manera de volver y de reportar. La electricidad, el combustible, el aire, la comida, el agua; solo tenemos lo suficiente para un par de horas”. “Entonces”, concluyó pacientemente cuando pudo manejar la situación, “Escanea de nuevo”.

Cortana suspiró explosivamente y su holograma se disolvió. Activó el panel de escáner, sin embargo, símbolos matemáticos llenaron la pantalla. Un momento después, en el panel de escáner apareció Cortana y dijo: -“No hay nada todavía, Jefe. Todo lo que estoy recogiendo es un fuerte eco desde la luna… pero no hay señales del transpondedor (aparato de comunicaciones, o el que recoge señales y frecuencias) y no hay llamadas de auxilio”. -“¿No estas haciendo una exploración activa?” Su diminuto holograma apareció de nuevo y esta vez su figura se iluminó estáticamente y dijo: “Hay millones de millones de objetos, si quieres puedo empezar a buscar e identificar cada pieza individualmente. Si nos sentamos aquí y no hacemos nada más, eso nos tomaría 18 días.” “¿Que pasa si alguien por ahí, apaga su transpondedor? ¿Y si no quieren ser encontrados?” dijo el Jefe. “Eso es muy…” Cortana se congeló por una fracción de segundo. La estática a su alrededor desapareció, y ella miró hacia el espacio -“interesante”. “¿Qué?” replicó el jefe. Cortana observó distraída, parecía que estuviera inmóvil. “Datos nuevos, la señal de eco es cada vez más fuerte”. “¿Que significa?” dijo el jefe. “Significa que…”, ella respondió, “…no es un eco” El panel de escáner volvió a la vida, cuando Cortana activó el equipo de detección de largo alcance del Longsword. “Uh-oh” ella dijo, un momento después. El jefe se asomó sobre el panel de escáner, Cortana identificó el contacto. Su distintivo, la bulbosa silueta de un crucero Covenant hacia dentro de los límites de la vista, se movía alrededor del otro lado de la luna.

“Apaga todo”, él dijo. “Excepto los escáneres y minimiza el poder para mantenerte en línea”. El Longsword se oscureció; el holograma de Cortana parpadeo y se desvaneció, ella apago el flujo de energía del sistema del holograma. El crucero se movió hacia el campo de escombros, rondando como un hambriento tiburón. Otro crucero apareció, luego otro y a continuación tres más. “¿Estado?” susurró el jefe, sus manos se cerraron sobre el control de armas. “¿Nos han descubierto?” “Están utilizando la misma frecuencia para escanear este sistema”, dijo Cortana dentro del casco del jefe. “Que raro, no se menciona nada de este fenómeno en los archivos de la UNSC o en la ONI sobre el Covenant... ¿Por qué supones que ellos usan las mismas frecuencias?” “No importa eso…,” dijo el jefe,… “Están aquí y buscando algo. Como dije antes, si hay supervivientes ahí afuera, podría ser peor”. “Yo puedo escuchar sus ecos” dijo Cortana, su voz era baja y de un procedimiento extraño, Operando a niveles de potencia bajos, parecía limitar su comportamiento colorido. “Proceso activo: analizando señales Covenant. Guardando respaldo de sus exploraciones. Necesito más tiempo para ésta tarea. Estoy construyendo múltiples filtros algorítmicos. Personalizando la firma actual para el software de reconocimiento”.

Otra nave redondeada apareció en el horizonte de Basis, es la más grande nave del Covenant que el Jefe Maestro había visto. Tenía la forma de tres bulbos de uno de sus destructores, pero ésta debe tener mas de 3 kilómetros de largo, 7 torretas de plasma estaban montadas en una sola pieza, con fuego suficiente para sacarle las tripas a una nave de la flota de la UNSC. “Recogiendo las transmisiones encriptadas del nuevo contacto”, Cortana susurró. “Descifrando… muchas charlas… órdenes que se les están dando a los cruceros. Parece estar dirigiendo las operaciones de la flota del Covenant en el sistema”. “Una nave líder” murmuro el Jefe. “interesante”. “Exploración todavía en curso, de pie jefe”. John salió del asiento. El no tenía la intención de permanecer con siete buques de guerra del Covenant en el sistema. Se dirigió al compartimiento de popa del Longsword. Evaluó lo que había de equipo a bordo. El podría tener algo de suerte y encontrar unos pocos de aquellos misiles nucleares “Shiva”.Los había visto por primera vez, cuando abordó la nave, el críotubo había sido removido. Y no estaba seguro del por qué, pero tal vez, como todo los demás en el Pillar Of Autumn, la nave se había estado acondicionado para su misión original de alto riesgo. Donde se supone que estaba la unidad de crio-preservación había un nuevo panel de control. El Jefe lo examinó y descubrió que era un sistema de colocación de minas en el espacio “Moray”. No con el suficiente poder. El sistema del Moray podría prescindir de hasta tres docenas de minas flotantes. En las minas había diminutas unidades químicas de combustible, que les permitía mantener una posición fija o moverse para seguir objetivos específicos. Estos vendrían a la mano. Se trasladó al compartimiento de armas y forcejeó para abrirla, pero estaba vacío. El Jefe comprobó su rifle de asalto: totalmente funcional, pero solo tenia 13 rondas en el cargador. “Tengo algo” dijo Cortana. Regresó al asiento “Muéstramelo”. Mencionó el jefe. Sobre la pantalla más pequeña, apareció una silueta: una pequeña, en forma de bala y cónica con propulsores de maniobra en un extremo. “Podría ser un críotubo” dijo Cortana, “ los propulsores y fuentes de alimentación pueden estar colocados en sus secciones de popa en caso de emergencia… si una nave tiene que ser abandonada, por ejemplo”. “Y la mayoría de la tripulación del Pillar Of Autumn nunca tuvo la oportunidad de ser revividos desde la criopreservación”, dijo el Jefe, “ellos podrían haber sido tirados por la borda antes de que la nave aterrizara. Muévete hacia él, enciende sólo los propulsores.” Dijo el jefe. “Trazando curso” dijo Cortana, “Propulsores comprometidos”. Hubo una ligera aceleración. “ETA en 20 minutos Jefe, dado el actual patrón de búsqueda del crucero del Covenant, he estimado que encontraran la vaina en 5 minutos”. “Tenemos que avanzar mas rápido” le dijo el Jefe, “pero sin encender los motores. La unidad de emisión se mostrará como un ataque a sus censores”. “Espera” dijo Cortana, “Llegaremos allá”

El Jefe se puso su casco y la atmósfera quedo sellada. Los impulsos de estado se iluminaron en verde. “Listo”, el dijo. La escotilla de popa del Longsword fue abierta de golpe. Hubo un sonido explosivo de la atmósfera ventilada. El Longsword saltó hacia delante, el jefe se golpeo la cabeza en la parte de atrás del casco. “Ajustando el curso” dijo con calma Cortana, “ETA en 2 minutos.” “¿Cómo vamos a detenernos?” preguntó el jefe. Ella suspiró “¿Tengo que pensar en todo?”

La escotilla de popa se cerró, John escucho el tenue silbido de la presión interna de los compartimientos. Uno de los distinguidos cruceros del Covenant frenó y dio vuela en dirección hacia ellos. “Recogiendo la fuerte señal de una actividad mayor de exploración” informó Cortana. El jefe coloco las manos sobre la consola del sistema de armas. Se tardó varios segundos en que las armas cargasen. Los cañones de 110 mm rotaron inmediatamente para abrir fuego, pero los misiles debían esperar para que el software iniciara y asegurara el objetivo. Para entonces el crucero ya habría acribillado a un centenar de ellos y posiblemente convirtiera al Longsword en escoria fundida. “Intentando interferir sus escáneres”, dijo Cortana. “Eso puede comprarnos algo de tiempo”. El crucero Covenant giró y se alejó, lentamente, y dio vuelta convirtiéndose de nuevo en una amenaza para la comparativamente pequeña nave Longsword. No tomaron ninguna otra medida… como si estuvieran esperando a que ellos quisiesen acercarse. Hasta ahora todo bien. El jefe apretó y relajo sus manos. “No estamos muertos aún”. Él miro en la pantalla de exploración. El contacto misterioso apareció en una imagen clara: definitivamente es un criótubo de la UNSC. El jefe se dejó caer y se dio cuenta de que él creía que era una sola vaina; pero de hecho eran tres de ellos, colocados lado a lado. Tres posibles sobrevivientes fuera del Pillar Of Autumn de los cientos de personas en total. El jefe deseaba que hubiera más. El Capitán Keyes estuvo aquí. La opinión del Jefe de Keyes había sido la táctica espacial más brillante que había encontrado… pero incluso el capitán lo hubiera pensado dos veces antes de acercarse al Covenant y a sus 7 buques de guerra con un solo Longsword. Él corría el riesgo de que la embarcación se alimentara con más potencia los sistemas de Cortana. Si iban a pensar a través de esta, él la necesitaba tan eficaz como fuese posible. “Nuevo contacto”, dijo Cortana, interrumpiendo sus pensamientos. “Creo que es, de todos modos. Sea lo que sea, esta pegado a un pedazo de roca, es de medio kilómetro de diámetro. Maldición, justo está rotando fuera de mi vista”. En la pantalla Cortana reveló una silueta parcial, con un extraño ángulo sobre la superficie de la roca. Ella dibujó un relieve sobre sus contornos, el polígono rotó, éste concidió en un esquema, era una nave de descenso Pélican. “Coinciden con una tolerancia del 58 %, ellos podrían haberse estacionado allí para evitar su detección, como tu sugerías”. El Jefe sintió un ligero tono irritante en la voz de Cotana, como si le molestara que ella no lo hubiera pensado antes. “o…”, Cortana continuó,”… es más probable, que la embarcación sólo se estrelló allí”. “No lo creo”. Señalo a la pantalla. “La posición del ala indica que la nariz esta lista para despegar. Si se hubiera estrellado, estaría de otra forma”. Otro crucero del Covenant se trasladó hacia esta nueva nave. “Se acercan, Jefe”. Le dijo Cortana. “Prepárate y luego ve a recuperar las vainas”. El Jefe aseguro su arnés y se desvió de la popa. Él sujetó una correa, lo amarró a algo al final de su traje, y otra correa en la pared del Longsword. Sintió la maniobrabilidad de los propulsores de fuego y la nave giró 180 grados. “Descompresión en 3 segundos” dijo Cortana. El Jefe abrió la escotilla de armas vacía y se introdujo parcialmente dentro. Sujetándose él mismo. Cortana disminuyó la presión en la escotilla de popa, y el interior de la nave explotó, El jefe cerró de golpe la puerta del compartimiento, doblando un centímetro de espesor del Titanio-A. Él se trepó al exterior y Cortana le mostró una flecha azul en el NAV sobre su HUD, indicando la ubicación de los críotubos a la deriva.

El Jefe salto fuera del Longsword. Flotó por el espacio. Estaba solo a 30 metros desde las vainas, pero si hubiera adivinado lo mal acerca de su trayectoria, y perdido el objetivo, no tendría una segunda oportunidad. En el momento en que él tratara de regresar al Longsword y lo intentara una vez más, las naves del Covenant los matarían a todos. El estiró sus brazos para alcanzar los cilindros, a solo 20 metros. Su aproximación se estaba apartando. Cambió su rodilla izquierda y la colocó más cerca de su pecho y empezó a dar vueltas lentamente. 10 metros. La parte superior de su cuerpo giro hacia abajo en relación a las vainas. Si él diera la vuelta justamente cuando pasara junto a los criótubos, le daría a él un alcance extra para hacer contacto. Él tendría esa esperanza. Él giró de nuevo…. casi permanecía hacia arriba, ahora. 3 metros. Estiró sus brazos hasta el codo mientras que sus articulaciones crujían, estiro sus manos, y alargó sus dedos. Rozó la punta de sus dedos contra la superficie lisa del primer criótubo. Se deslizó cada vez más luego tocó la segunda vaina. Se flexiono pero no logró sujetarla. El tocó la superficie de la tercera y última vaina… su dedo medio quedó enganchado en el chasis. Su cuerpo nadó hacia dentro, enroscándose, y aterrizo sobre la vaina. Rápidamente colocó sus correas a través del chasis, asegurándose él mismo a esto, y con un tirón combinado en masa lograrían regresar al Longsword. “Rápido Jefe”, dijo Cortana por el COM, “Tenemos problemas”. El Jefe vio exactamente el problema, el cual era: Los motores de 2 cruceros del Covenant ardían en un azul eléctrico, acelerando hacia el Longsword. El plasma y las armas láser a lo largo de sus cascos, calentándolos y pasando de un rojo a naranja, cuando se preparaban para disparar. Él tiró tan rápido como pudo, haciendo pequeños ajustes con los músculos de sus piernas; para impulsarse en movimiento, pero no podía enviarse hacia la gravedad cero. El Longsword era un blanco para aquellos cruceros del Covenant. Cortana no podía disparar a los motores hasta que él estuviera a bordo. Incluso si él y las vainas sobrevivieran a los propulsores, Cortana hizo maniobra evasiva para que el jefe y su carga llegaran hacia al final de la nave. Cortana made would snap him and his cargo like the end of a whip. Los cruceros del Covenant lo tenían dentro del campo de tiro, perfectamente alineados para destruir al Longsword. Tres misiles se dispararon en el espacio, impactando sobre el estribor de la nave líder del Covenant. La explosión se esparció inofensivamente, a través de su escudo, el cual brillaba de plata, cuando se disipó la energía. El Jefe giró su cabeza y vio al Pélican despegar del asteroide donde se había escondido. Disparándose en curso perpendicular hacia los dos cruceros Covenant. Los cruceros parecían más interesados en la caza de presas vivas como el inmóvil Longsword. El Jefe dio un último tirón sobre la correa. Él y las vainas volaron a través de la escotilla de popa y se estrellaron en la cubierta del Longsword. Inmediatamente Cortana selló la escotilla y encendió los motores. El Jefe subió al el asiento del operador del sistema, aceleró y voló hacia los cruceros. Activó el sistema de armas. Los dos cruceros Covenant arrancaron los motores al igual que el Pélican, y han entrado en una densa región de los escombros de Halo, esquivando un pedazo de metal y rocas, manejando por encima de una bola de hielo, cargaron atravesando y destrozando nubes de metal alienígena. El Covenant abrió fuego: Pernos de energía y explosiones repercutieron en los escombros y se perdió de vista el Pélican. “No cualquiera pilota un Pélican, el sabe de estas cosas”, dijo Cortana. “Les debemos un favor” John disparó las armas del Longsword, y diminutos puntos de plata irrumpieron en el crucero del Covenant deformando los escudos. “Hay que liquidar esa deuda”. Dijo el jefe. “Te das cuenta…”, dijo Cortana, “…que realmente no puedes dañar los cruceros del Covenant”.

El crucero se alentó y giró hacia ellos. “Vamos a ver eso. Dame una solución para disparar los misiles. Quiero de ellos un objetivo hacia sus torretas de plasma, justo antes de que abran fuego. Ellos tienen que dejar caer una sección de sus escudos por una fracción de segundo.” “Trabajando”, respondió Cortana, “Sin datos precisos, sin embargo, tendré mis cálculos en base a varias hipótesis. Una cadena de números matemáticos aparecieron en el panel del operador de armas. “Dame el control de fuego”. Mencionó Cortana. John oprimió el botón de automático sobre el sistema de fuego, “Es todo tuyo” dijo. El crucero del Covenant dirigió sus torretas de plasma hacia la pequeña nave y cargo tanto como el crucero podía soportar. Se calentó, y Cortana disparó todos los misiles tipo ASGM-10. Un vapor blanco formo un sendero hacia el objetivo. “Movámonos” dijo el Jefe. El Longsword aceleró sobre el campo de escombros, tras la ruta del Pélican. La cámara de la popa muestra la dirección de los misiles hacia su objetivo. El láser antimisiles disparó hacia y a través del espacio, tres de los misiles explotaron en rojas bolas de fuego. Las torretas de plasma del Covenant brillaron de color blanco por el calor, cuando el último misil le impactó. La explosión atiborró todo el casco. En el primer momento el Jefe pensó que había golpeado el escudo, pero luego vio que la explosión fue en el interior, vislumbrando de energía. Las torretas de plasma dispararon, su energía fue absorbida inmediatamente en una nube de polvo y vapor alrededor de todo el crucero. Un globo de plasma de color Rojo permanecía en el interior de los escudos del crucero, ocultando sus censores. La nave perdió varios puertos, momentáneamente quedó ciega. “Esto lo deberá mantener ocupado por un tiempo”, dijo Cortana. El Longsword se curvó a través de medio kilómetro por la placa de metal; por que un perno de plasma impactó e hirvió la superficie, una de las placas pulverizadas viajo a través del espacio. “O no”, murmuro Cortana. “Mejor déjame conducir”. Se activó el piloto automático, de repente los controles fueron alejados de las manos del Jefe. Los motores del Longsword rugieron al quemarse, aceleraron hacia un campo de rocas. Cortana giró y se lanzó, mantuvo el casco a unos metros de la superficie irregular. El Jefe quedo colgado en el asiento y con una mano tiro de su arnés para apretarlo con la otra. Se trasladó a la pantalla del escáner en el centro de la pantalla; y vio a los dos cruceros Covenant más cercanos, atravesando su vector la posición del Pélican. Las dos naves del UNSC pueden eludir y evadir a través de las ruinas de Halo durante unos minutos, pero pronto su combustible se agotaría, y el Covenant avanzaría hacia la matanza. ¿Y a donde realmente se podía correr, alguna forma? La nave no tenía motores Shaw-Fujikawa, por lo que estaban atrapados en este sistema y el Covenant lo sabía. Ellos podían permitirse el lujo de tomarse su tiempo y jugar con su presa antes de acabar con ella. El Jefe llevó a cabo un barrido de exploración en el sistema, en busca de algo, cualquier cosa que le pudiera dar una ventaja táctica. No pensando en que las tácticas que iba a obtener lo matasen. No había ventaja táctica que podría darle una victoria en este desajuste. Tendría que cambiar las reglas, cambiar su estrategia. Él escaneo masivamente la nave líder Covenant, esa podría ser la clave. Así podía ser capaz de pasarse a las filas del enemigo. Abrió una comunicación COM entre él y el aclamado Pélican. “Este es el Jefe Maestro SPARTAN 1-1-7. Código de reconocimiento Alfa Tango 3 4 0. Cambio”. “Te copio”, una voz de mujer respondió. “Oficial de vuelo Polaski aquí”. Otras voces se escucharon en el fondo. “Maldita sea, es bueno escucharle Jefe.” “Polaski, quema al máximo los motores y procede a esta posición”: Dejó un punto NAV en la directamente pantalla, sobre la nave líder del Covenant. Se incluyó un vector de salida indicando un curso de aproximación. Hubo un largo silencio en el COM. “¿Me copias Polaski?” preguntó el Jefe.

“Te copio. Trazando curso ahora mismo, Jefe”. Las voces hablaban en el fondo y se convirtieron en fuertes y tensas. “Espero que sepas lo que estás haciendo, Polaski fuera”. El canal se cerró. “Sácanos de aquí Cortana” él dijo , tocando el punto NAV. “Tan solo haz volar tan rápido como tu puedas, esta cosa”. El Longsword giró a la derecha y se lanzó, hacia la luna Basis. El Jefe se quito el arnés de seguridad y gimió cuando aumentó las fuerzas G. “¿Sabes lo que estas haciendo?...” Dijo Cortana, “…estamos directamente dirigiéndonos hacia la mayor y más peligrosa nave del Covenant en este sistema. ¿Supongo que esto es parte de algún atrevido y brutal plan que haz cocinado?” “Sí”, respondió el Jefe. “Ah bueno, Sujétate…” dijo Cortana. El Longsword de deslizó bajo una roca. Detonó una explosión en la popa de la nave. “Parece que tu plan ha llamado su atención. Estoy viendo que los 6 cruceros del Covenant se están moviéndose para superarnos y flanquearnos a gran velocidad”. Mencionó el Jefe “¿Y el Pélican?”. Él preguntó “Todavía ahí”, informo Cortana. Recibiendo fuego pesado. Pero sobre el punto de trayectoria NAV… moviéndose más lento que nosotros, por supuesto”. “Ajusta nuestra velocidad al mismo tiempo. Cuando estemos en rango seguro para el sistema de enlace. Házmelo saber“. El Longsword desaceleró, el estribor y el puerto se sacudieron, y encendió el fuego láser resplandeció a lo largo de ambos lados. “Nunca me lo dijiste”, Cortana dijo en una voz que estaba en partes iguales, irritada, con calma y con indiferencia, “precisamente se cual es tu plan”. “Algo que el Capitán Keyes aprobaría”. El Jefe abrió la consola de navegación en la pantalla principal. “Si sobrevivimos el tiempo suficiente, me gustaría un curso desde aquí”, hay que aprovechar el punto NAV de la nave líder, “… con la gravedad de Basis hacer una onda en torno a nosotros”. “Listo”, respondió Cortana. “Yo todavía… ¡oye! han dejado de disparar”. El Jefe aprovecho la cámara de popa. Los 6 cruceros continuaron con su búsqueda, hasta el punto en que sus armas comenzaron a enfriarse, y apagarse. “Yo contaba con esto. Estamos en la misma línea de fuego entre su nave líder, no pueden disparar”. “Pélican ahora a 112 kilómetros y acercándose. Dentro del rango del sistema de enlace.” El Jefe le gritó al Pélican. “Polaski, libera tus controles, nos encargaremos”. “¿Jefe?” “Establezcan un sistema de enlace cifrado”. “Cambio”. Hubo una larga pausa, entonces “Entendido”. El holograma de Cortana apareció en el diminuto panel de protección. Ella pareció escuchar intensamente por un momento y luego declaró, “Los tengo”. “Sincroniza nuestros cursos Cortana. Pongámonos en la parte superior derecha del Pélican”. “Maniobrando la interceptación del Pélican. Quinientos kilómetros hasta la nave líder.” Cortana respondió “Prepara la alteración de nuestro curso Cortana, cuando pasemos por delante de la nave líder. También prepárate para dirigir todos los escáneres hacia la nave líder si la saltamos”.

“¿Si?” Cortana preguntó. El crucero líder dirigió todas las torretas al Longsword y al Pélican. Sus ojos resplandecieron enojados en la oscuridad. “Trecientos kilómetros”. Una luz brillaba a lo largo del crucero del Covenant, ya que la embarcación se preparaba para abrir fuego; un tenebroso plasma rojo se reunió y tres torpedos salieron corriendo hacia ellos. “Evaci...” El Jefe dijo. Cortana jaló el puerto y el estribor, luego, encendió los motores y arrancó. Apenas y los rozó, el infierno paso cerca de los cascos del Longsword y del Pélican, después ya habían quedado detrás de ellos. El Jefe había esperado por esto: su extremo ángulo de aproximación oblicua, combinada con la gravedad y su velocidad; les hacía difícil de golpear, incluso para las muy notorias armas de plasma Covenant. “10 kilómetros”, anunció Cortana, “Escaneando en modo ráfaga”. Durante un parpadeo, los 3 kilómetros de longitud de la nave fueron arrevesados. El Jefe vio como las torretas forzaban sus ángulos para enfocarlos. Los aliens tenían varias embarcaciones distinguidas, relativamente planas, de arriba a abajo, pero se curveaban de proa a popa; dentro de tres distintas secciones de bulbos. Corrieron a lo largo de su brillante casco azul, de los conductos de plasma súper calientes; los alrededores de la nave tenían un leve brillo de color plata, eran sus escudos de energía. Él fácilmente regresó a su asiento. El Jefe no se dio cuenta de que había mantenido su aliento y exhaló. “Bien”, dijo, “Muy bien”. “Moviéndonos a hacia la alta orbita”, anunció Cortana. Los motores del Longsword retumbaron. La aceleración trajo el infierno al oído del Jefe. Él no estaba seguro por un momento de como era. “Nos acercamos al Pélican, dijo. “Correcto por la parte de arriba, dame un muelle sobre la parte superior de la escotilla de acceso”. El jefe mencionó. Cortana coloco sus manos sobre sus caderas y frunció el ceño. “Reajustando los parámetros de gravedad. Pero sabes que juntar dos naves durante una configuración orbital de gravedad no es estable”. “No vamos a estar juntos por mucho tiempo”, dijo y deslizo su arnés. Se dirigió a popa, tiró a sí mismo bajo el piso y abrió la escotilla de acceso del Longsword. Las luces prendieron en verde y parpadeaban sobre la puerta de presurización. Él removió el sello de seguridad y se escuchó la abertura del sello. Una mano lo alcanzó desde el otro lado, John fue tirado por una persona. La impresión sólo duro un momento, John pataleó por reflejo, cuando fue agarrado por un puñado de hombres uniformados, cerraron a patadas la escotilla y dos de ellos lo pusieron contra el casco, en un movimiento relámpago, él señaló a los recién llegados con una pistola, apuntándole en la frente a uno de los hombres. “Usted estaba muerto”, dijo el Jefe. “Te vi morir. En el registro grabado de la misión de Jenkins. El Flood te atrapó”. El hombre negro sonrió, mostrando un conjunto de dientes blancos perfectos. “¿El Flood? Diablos Jefe, me tomó mas que eso, para caminar entre ese exótico espectáculo de horror alienígena, y salir de ahí, soy el Sargento A. J. Johnson”.

CAPÍTULO 6 1710 horas, 22 de Septiembre del 2552 (calendario militar), A bordo del Longsword, sistema inexplorado, Campo de escombros de Halo.
El Jefe Maestro se sostenía con una mano de la nave para no flotar lejos en gravedad cero. Con la otra mano presionó la pistola profundamente en la frente de Johnson. El Sargento perdió la sonrisa, pero no había rastro de miedo en sus ojos oscuros. Y volvió a reír. “Ya entendí: ¿Crees que estoy infectado? Bueno, no lo estoy. Este…,” el toco su pecho,… soy cien por ciento un Marine de grado A, y no como los demás”. El Jefe suavizo su postura, pero no bajo el arma y dijo. “Explique como es esto posible”. “Tienes toda la razón, esos pequeños bastardos infecciosos en forma de hongo…”, dijo Johnson. “…Ellos nos tendieron una emboscada, a mi, a Jenkins y Keyes”. Él pausó cuando nombró al capitán, y luego sacudió la cabeza y prosiguió. “Ellos nos invadieron por completo. Tomaron a Jenkins y a Keyes… pero creo que yo no les guste, no tenía buen sabor”. “El Flood no ‘saboreó’ nada”, intervino Cortana. “Las formas de infección reestructuran las células de la victima convirtiéndola en una forma de combate, luego después en una forma transportadora (Portadora)…es una incubadora para las formas de infección. Basada en lo que hemos visto, no cabe duda de que no dejan pasar ni una sola victima”. El sargento se encogió de hombros. Buscó algo en sus bolsillos, encontró los remanentes de un Puro masticado, y se lo llevó a la esquina de su boca. “Bueno he visto diferentes. Me pasaron por alto, yo era como las espinacas mal cocinadas en una cena con pavo”. “Cortana”, pregunto el jefe. “¿Es posible?” “¿Es posible?” ella respondió cuidadosamente. “Pero también es muy probable…”, Ella pauso dos segundos, luego añadió: “Según las lecturas del biomonitor del Sargento, estoy revisando su historial. No puedo estar cien por ciento segura, hasta que haya sido limpiado en una sala de médicos, pero los resultados preliminares indican que esta limpio de cualquier forma de infección parasitaria Flood. Él no está obviamente violento, ni es una media desnuda máquina alienígena asesina. “Muy bien”, el Jefe le puso el seguro a la pistola, luego la giró y se la devolvió al Sargento, sosteniéndola fuerte. “Pero tenlo vigilado por dentro y por fuera, en primer lugar debemos asegurarnos. No podemos dejar que el riesgo de infección del Flood se propague”. “Lo escuche, Jefe Maestro.” Mirando aquel póster el cual mostraba a las enfermeras Navales. “Ahora…”, El sargento se empujo fuera del casco hacia la escotilla.… “dejemos subir al resto de la tripulación a bordo”, El observó dudando los criótubos, “Veo que ya recogiste algunos rezagados”. “Ellos tendrán que esperar”, dijo el Jefe. “Se tomará media hora para que se descongelen, pero podrían correr el riesgo de un choque hipotérmico. No tenemos mucho tiempo antes que el Covenant regrese.” “Regrese”, dijo el Sargento, saboreando esa última palabra. Él sonrió. “Bien. Por un segundo pensé que estábamos huyendo de un perfecto combate”. El Sargento abrió la escotilla del Pélican. El cañón de un rifle de asalto MA5B extendido pasó a través de la abertura. El Sargento llegó hacia este, tiró de el hacia abajo y luego hacia arriba. Un Marine estaba a la deriva atravesando la escotilla. Su nombre estaba cosido sobre su uniforme y se podía leer “LOCKLEAR”. Era moreno, estaba afeitado y era calvo; tenía una mirada salvaje en sus claros ojos azules. Él recuperó su arma y dio una barrida en el interior apuntando con ella. “¡Despejado!” gritó de nuevo, regresando hacia al interior del Pélican. “Muy fácil, cabo” dijo el Jefe Maestro

El cabo finalmente cerró los ojos hacia el Jefe. Se sacudió la cabeza con incredulidad. “Un Spartan”, él murmuró. “Pienso que, es como fre… freír pan”. (WTF!!) El Jefe Maestro observó en el hombro del Marine un parche: Un cometa de oro, la insignia de las Tropas de Salto Orbital. Un ODST, más conocidos como “Helljumpers”, notorios por su tenacidad en la lucha. Locklear debe haber sido uno de los chicos del Mayor Silva. Lo que explicaría la hostilidad general de los jóvenes Marines. Silva fue un ODST hasta los huesos y durante toda la acción en Halo; había sido evidentemente negativo sobre los SPARTANS II en general… y al Jefe en particular. Otro hombre se apoderó de la escotilla y se empujó hacia si mismo, tenía una pistola de plasma amarrada a su lado, vestía un flamante uniforme negro; su cabello rojo estaba ordenado hacia atrás; sus ojos vieron al jefe sin ninguna evidente sorpresa y llevaba una insignia negra esmaltada de un primer teniente. “¡Señor!” El Jefe dio un fuerte saludo. “Ajustando los motores y el ángulo”, anunció Cortana. El Logsword y el Pélican se inclinaron con respecto a la Luna Basis, sobre la pantalla. “Eso debería darle un poco más de gravedad a la cubierta”. El Primer Teniente regresó al suelo y perezosamente devolvió el saludo. “Soy Haverson”, dijo. Esperaba más interés por parte de John. “Usted es el Jefe Maestro, Spartan-117”. “Si Señor”. El Jefe se quedo sorprendido. La mayoría de las personas, incluso funcionarios experimentados, habían tenido dificultades para distinguir uno de otro Spartan. ¿Cómo este joven oficial tan rápidamente lo identificó? El Jefe vio el alrededor de su insignia, negra y un águila con alas de plata sobre un trío de estrellas. Se escribía sobre las alas del águila, eran las palabras latinas SEMPER VIGILANS – (siempre vigilante). Haverson era de la Oficina de Inteligencia Naval. “Bueno”, Dijo Haverson. El miró rápidamente a Locklear y a Johnson. “Con usted, Jefe, podríamos tener una oportunidad”: Llegó a la escotilla y tiró de una persona hacia el Longsword. Esta última persona era una mujer y ella vestía el traje de vuelo de un piloto. Su pelo rubio sucio estaba escondido dentro una gorra. Ella saludó al Jefe. “Oficial de vuelo Polaski, solicitando permiso para venir a bordo, Jefe Maestro”. “Concedido”, dijo y regresó el saludo. Bordado sobre su hombro un puño de fuego rojo con una diana, era la insignia del Vigésimo Tercer Escuadrón Naval Aéreo. A pesar de que el Jefe nunca se reunió con Polaski, parecía estar hecha de la misma tiza como la capitana Carol Rawley, llamada “Foehammer”. Si Polaski era algo parecida a Foehammer, sería una buena mano de obra, y una valiente piloto. “Entonces, ¿Cuál es la historia?” Locklear exigió. “¿Tenemos algo a quien disparar aquí? “Eso es fácil, Marine” el sargento dijo. “Usar esa cosa que tiene entre las orejas es para algo, además de mantener su casco puesto. ¿Se dan cuenta que no estamos flotando? ¿Sienten las fuerzas de gravedad? Esta nave está en órbita. Nos está llevando a la luna para poner manos a la obra contra el Covenant. “Eso es correcto”, dijo el Jefe. “Nuestra primera prioridad debe ser escapar…”, dijo Haverson y sus cejas delgadas se estrecharon en frustración. “No entablar una lucha a ciegas contra el Covenant. Tenemos valiosa información de inteligencia sobre el enemigo y sobre Halo. Nuestra primera prioridad debe ser alcanzar un punto de control espacial de la UNCS. “Esa fue mi intención, Señor”, el Jefe respondió. “Pero ni este Longsword ni su Pélican están equipados con motores Shaw-Fujikawa. Sin ningún salto al deslizespacio (Slipspace), tomarían años para regresar”. Haverson suspiró. “Eso limita nuestras opciones ¿cierto?”, él le dio la espalda al Jefe y pensó profundamente. El Jefe Maestro respetaba la cadena de mando, eso significaba que tenía que obedecer al Teniente Haverson. Pero, Oficial o no, al Spartan nunca le agradó cuando la gente le daba las espaldas. Y ciertamente no le gustaba la forma en que Harverson estaba asumiendo el cargo.

El Jefe ya había recibido sus ordenes y tenía la intención de seguirlas, aunque no fuera aprobado por Haverson. “Perdóneme Señor”, dijo el Jefe. “Debo señalar que, si bien usted es un alto oficial, yo estoy en una misión clasificada de alta prioridad. Mis órdenes proceden directamente del Alto Mando.” “¿Significa?” “Significa”, John continuó, “Que tengo el mando táctico de esta tripulación, de estas naves… y de usted, Señor”. Haverson giró, ya con una expresión apagada. El Teniente abrió la boca como si fuera a decir algo, luego la cerró y dejo que el Jefe siguiera. Una tenue sonrisa se dibujó sobre sus delgados labios. “Por supuesto, yo estoy muy consciente de su misión, Jefe. Voy a hacer todo lo que pueda para ayudar”. ¿El conocía la misión original de los Spartan para capturar un Profeta del Covenant? ¿Qué esta haciendo un agente del ONI aquí? “Entonces, ¿Cuál es el plan? Locklear preguntó. Permanecer en orbita y después ¿que?, ¿Nos pondremos a hablar todo el día, Jefe? “No”, respondió el jefe. El miró a Polaski y al Sargento. El podría contar con ella, y aunque sospechaba de cómo exactamente el sargento Jonson había evitado la contaminación del Flood, él estaba dispuesto a dar al hombre el beneficio de la duda. ¿Haverson? El no confiaría en él, pero el hombre sabía lo que estaba en juego, y no interferiría. Probablemente. Locklear era otra historia. Pensó. Un ODST era entrenado y alistado para saltar… o bien usado como una mina antipersonal. Algunos hombres se quebraban bajo presión o dejaban la lucha. Algunos hacían caso omiso de si mismo y de su equipo de seguridad para lanzarse hacia venganza. Agregarle eso a los Saltadores del Infierno (Hell Jumper’s) más aparte un feroz orgullo, esto se convertía en una mezcla volátil. El Jefe tenía que establecer su autoridad sobre el hombre. “Pondremos por encima al Pélican”, le dijo el Jefe. “Solo tenemos pocos minutos mientras estamos sobre el otro lado de la luna. Agarren todo lo que podamos utilizar: más armas, municiones, granadas. Manténganse conectados a mi COM para que pueda escuchar la información. Locklear fue hacia el Jefe, mirándole frente a frente, y se tensó. El Sargento Johnson abrió la boca, pero el Jefe hizo un gesto sutil con su mano. El sargento mantuvo su preocupación. El Jefe dio un paso más cerca hacia Locklear. “Mi orden fue clara, ¿cabo?” Locklear tragó saliva. El fuego azul en sus ojos se disipó y desvió su mirada, “No”. Respondió el cabo. Su cuerpo se suavizó y tomo su rifle, llevándolo a su hombro, aceptando por ahora la autoridad del Jefe. “Estoy en ello, Jefe Maestro”. Fue a la escotilla y se dejó caer hacia el Pélican. Decir que este equipo estaba mal para una misión de inserción de alto riesgo; podría quedarse corto al respecto. “Asi que ¿Cómo podemos obtener una unidad Shaw-Fujikawa?” Polaski preguntó. “No lo haremos”, respondió el Jefe. “Pero vamos a obtener una cosa mejor”. Se trasladó a la consola de operaciones e intervino en la pantalla. El escáner mostraba la nave líder del Covenant apareciendo sobre la pantalla. “Este es nuestro nuevo objetivo”. Haverson frunció el ceño. “Jefe, si nos acercamos a esa nave nos golpeará antes de que podamos siquiera agradarles.” “Normalmente, sí”, respondió el Jefe. “Pero vamos a engañarlos con el Pélican, como una nave explosiva, cargándola con las minas Moray y colocándola por delante de nosotros. Vamos a tener que dirigirla con el mando a distancia Pélican, pero puede ser acelerado más allá del punto en que la tripulación pudiera perder el conocimiento. El enemigo abrirá fuego, y dejaríamos caer algunas minas, y luego atravesaríamos”.

Polaski endureció su expresión con tristeza. “Existe algún problema, ¿Oficial?”, dijo el Jefe. “No Jefe Maestro. Yo sólo odio perder una buena nave. Ese pájaro salió fuera de Halo en una sola pieza”. El jefe no entendió, Los pilotos a veces le tenían cariño a sus naves. Dándoles nombres y personalidades humanas. El Jefe sin embargo, nunca cayo en esa trampa, el había aprendido hace mucho tiempo que ningún equipo era innecesario. Excepto, quizás, Cortana. “Por lo tanto, acercarse a la nave líder”, dijo Haverson y cruzo sus brazos sobre el pecho. “¿Vamos a dirigirnos nariz a nariz con una nave que tiene mil veces nuestro poder de fuego?, ¿o está planeando alguna otra cosa?”. “Negativo”. El Jefe se refirió a la bahía de lanzadera (aterrizaje y despegue de las naves) de la nave líder. “Esa es nuestra ZA”. Polaski encontró la comparativamente pequeña abertura en el vientre de la gran nave. “Esa es una maldita ventana con la cual chocaremos muy rápido, pero. “Pero…,” ella mordió su labio inferior calculando,… “es técnicamente posible en un Logsword”. “Ellos lanzarán Seraphs para atacar el Pélican y el Longsword”, dijo el Jefe, “Para ello, tendrán que bajar una sección de sus escudos, Entraremos, neutralizaremos a la tripulación, y tendremos una nave con capacidad de Slipspace”. “¡Rock and Roll!” Locklear gritó por el COM. “¡Penetrar y aniquilar!”. El sargento Johnson masticó su Puro mientras consideraba el plan. “Nadie ha capturado una nave del Covenant”, susurró Haverson. “Las pocas veces que hemos tenido uno de ellos y en condiciones de rendirse, han terminan auto-destruyéndose”. “No hay elección”, dijo el Jefe. Observó a Polaski, Johnson, y finalmente a Haverson. “¿Al menos alguien tiene un mejor plan?”. Todos permanecieron en silencio. “Cualquier cosa que añadir, ¿Cortana?”, preguntó. “Nuestra salida de la órbita nos deja ahorrando combustible, al viajar a alta velocidad sobre el curso de intersección con la nave líder. Hay superposición sobre los campos de fuego enemigo, cuando nos acerquemos a nuestro vector. Tenemos que desacelerar y evitarlos al mismo tiempo. Eso será difícil”. “Polaski se encargará de eso”, el Jefe se dirigió a ella. “¿Y el piloto del Longsword?”, Polaski asintió lentamente, y hubo un destello en sus ojos verdes cuando no había nada ahí hace un segundo. “Eso fue hace mucho tiempo, pero si, Jefe Maestro. Estoy un 100 y 10 % segura sobre eso.” Ella se trasladó al asiento del piloto y se abrochó su cinturón de seguridad. “Con todo el debido respeto a la habilidad de la señorita Polaski”; dijo Cortana. “Permítame señalar que el proceso de información es un millón de veces más rápido y…” “Necesito que entres a la red de combate de la nave líder”, el Jefe dijo muy cortante. “Cuando estén cerca tendrás que apagar sus armas. Destruir sus comunicaciones”. “¿Enviando descortésmente a una mujer a hacer tu trabajo sucio?” Cortana suspiró. “Supongo que soy la única que puede”. “Teniente Haverson”, el Jefe dijo: “Necesito que programe las minas Moray para ser liberadas y fijadas en el Pélican antes de salir de esta orbita. Ponga medio grupo para ser detonadas al impacto. Programe el resto por separado y realizar el seguimiento de cualquier nave enemiga en nuestra trayectoria”. Haverson asintió y se sentó en la estación de operaciones al lado de Polaski a bordo del Longsword.

Dos cajas y una tela gruesa pasaron a través del túnel de acceso abierto del Pélican. Locklear salió de la apertura y sello la escotilla. “Eso es todo Jefe”, dijo. “Una pistola HE, dos rifles MA5Bs, una escopeta de asalto M90 cerrada, y una caja llena de granadas de fragmentación. Alrededor de una docena de clips para los rifles y sólo unas pocas balas para la escopeta, sin embargo…” El Jefe tomo cuatro granadas y la mitad de una docena de clips para su rifle de asalto. Expuso el clip casi vacío de su arma y colocó otro con un satisfactorio clock. El sargento agarró munición, un MA5B, y tres granadas. “Orbita de salida en diez segundos”, dijo Polaski. “Cabo deje el resto”, dijo el Jefe a Locklear. “Y asegúrese usted mismo”. Locklear se aseguro de recoger las armas y las municiones en una bolsa de lona con cordón, la cual se la colocó alrededor del cuello, y luego busco de donde sujetarse. El Sargento Johnson se apoyó en contra de los críotubos. El Jefe Maestro se sujetó de la pared gruesa del casco. “Liberando al Pélican”, dijo Polaski. Hubo un ruido sordo debajo del casco. “Pélican alejándose”. “Programando el piloto automático del Pélican”, dijo Cortana. “Minas Moray armadas”, añadió Haverson. Polaski dijo: “Quemando motores en tres… dos… uno. ¡Ahora!”. Los motores del Longsword volvieron a la vida, el casco crujió con estrés y todo el mundo se inclinó en contra de la aceleración. El Pélican fue tirado hacia delante, redondeando el horizonte de la luna en primer lugar y se acercó de nuevo al campo de los escombros. Cuando el Longsword lo siguió, y la luz afectó la superficie derecha de la luna y el Jefe vio una lluvia de meteoritos que caían dentro del planetoide, dejando cráteres e inhalaciones diminutas de polvo cuando impactaban. Polaski vio en la pantalla de la cámara centrada una nave del Covenant. “Nos estaban esperando”, exclamó. “Maniobras evasivas”. El Pélican rodó a estribor y acelero a toda velocidad. (Pélican en Piloto automático) La nave líder estaba cerca, demasiado cerca. Debe haber previsto su trayectoria orbital. Pero no había contado con que ellos se dirigieran directo hacia ella. En caso de que no hubiera sido así, la nave líder habría estado en una posición perpendicular perfecta para disparar. “Pélican ahora a doscientos kilómetros a la cabeza”, Polaski dijo. El voluminoso crucero apuntó para abrir fuego. Una senda de humo salio de su casco, y pedazos de escombros fueron vaporizados. “Minas a distancia”, anunció Haverson. “Estableciendo conexión y trayectorias dentro de las coordenadas NAV, Polaski. No pases a través de ellos.” “Entendido”, ella dijo, “Sujétense… vamos a”. “Odio esta mi3rd4”, murmuro Locklear. “Las naves nos disparan una y otra ves, el fuego es tan denso que podía caminar sobre el hasta la zona de aterrizaje y sentado aquí no puedo hacer nada sino aguantar y me pregunto cuando diablos voy a hacer algo”. El Jefe no dijo nada, pero estaba de acuerdo. A pesar de que el ODST le faltaba disposición, él compartió su inquietud con el combate espacial. “Amen”, añadió el Sargento Johnson. “Ahora, cállese y deje que la dama conduzca”. Él sacó una unidad de registro de misión de su bolsillo y la inserto a un chip. Neutralizo la pantalla, una cacofonía rítmica llegó a una pequeña bocina.

El Jefe reconoció el sonido como música “flip” un descendiente de varios siglos de antigüedad, el ruido era llamado “Metal”. El Sargento tenía gustos peculiares, por decir lo menos. “Justo ahora cuando me disparan, Sarge”, protestó Locklear, “Y conseguir mas de eso. No me torture con esa mi3rd4”. “Escuche esto, Marine. Este es un clásico”. “Así es una muerte misericordiosa”. Polaski continúo evadiendo y el Longsword dio vueltas desde babor hasta estribor. Ella envió la nave en un giro de doble barril para esquivar un torpedo de plasma disparado desde el crucero líder. “Desactivando”, murmuró Cortana en el casco del Jefe. “Haciendo conexión a la red de combate Covenant”, anunció por el COM de la nave. “Accesando a los sistemas de armas. En línea”. Por delante, el Pélican interceptaba un segundo torpedo irrumpiendo en llamas, se vaporizó, y manchó la noche con una nube brillante de metal ionizado. El crucero líder apareció adelante sobre la pantalla. “No hay tiempo para jugar”, murmuro Polaski. Ella golpeó los motores y vertiginosamente se dirigieron hacia el crucero líder. La súbita aceleración lanzó al Jefe y al Sargento Johnson hacia la popa del Longsword. Locklear siguió colgado en un marco, ahora casi horizontal. “Ahora ya hay suficiente distancia para desacelerar y hacer un aterrizaje suave en el interior del crucero líder en la bahía de lanzadera”, advirtió Cortana. “¿En serio?”, Polaski respondió irritada. “No me extraña que las llamen IA’s inteligentes”. Ella bajó su visor frontal sobre sus ojos. “Yo volaré, tu tienes que concentrarte en conseguir sacar esas armas fuera de línea”. “Están lanzando Serphs”, advirtió Haverson. Ahora la nave líder del Covenant llenaba la mitad de la pantalla, junto con seis formas de combate Seraph, surgiendo de las entrañas de la masiva nave. “Todavía tengo activa la señal de veinte minas Moray”. Estaba momentáneamente atrayéndolos para que entraran en rango. “Un poco más… los tengo en la mira…. maniobrando”. Minúsculas bocanadas de fuego se aglomeraron en forma de lágrima sobre las naves Seraphs luego explotaron. Haverson rió. “¡Bingo!”. “Sistemas de armas y escudo están desactivados”, Cortana dijo. “Las puertas están abiertas”, murmuro Polaski. “Estamos invitados, no se molesten malditos en decir que no”. El crucero líder atiborró la pantalla. “Colisión inminente”, advirtió Cortana. El Sargento Johnson cayó hacia sus pies. El Jefe sabía lo que era mejor y permaneció en donde él estaba, en la cubierta. El agarró al Sargento por la pierna. Polaski cortó los motores e invirtió los propulsores. El Longsword giro 180 grados. Ahora con la nave apuntando y dirigiéndose hacia atrás, ella empujó el acelerador al máximo y los motores en su totalidad retumbaron por la sobrecarga. El casco se tensó por la súbita desaceleración inversa. El Jefe coloco sobre el piso una mano, con la otra se ocupó del sargento e impidió que saliera volando. Polaski cambió la pantalla para ver una vista panorámica de proa y popa. Ella maniobró los propulsores de la nave, ajustó su aproximación y se puso en marcha hacia la bahía abierta. En la pequeña pantalla la abertura creció alarmantemente rápido. “¡¡Sujétense…Sujétense!!” Los motores rugieron y la nave se alentó…pero no iba a ser suficiente. Entraron en la bahía de lanzaderas a tres metros por segundo. Las llamas de los motores del Longsword quemaron a

unos Grunts técnicos y en vano fue la lucha por apagarse y alejarse del camino. Su atmósfera estaba llena de tanques de metano, eran como petardos. Polaski redujo el poder, la nave golpeo la pared. El Jefe Maestro, el Sargento Johnson y Locklear se estrellaron en montón con los asientos del piloto y del OPS. Grunts se acercaron a la nave con pistolas de plasma, las armas verde-brillantes de los aliens se sobrecargaron. Los Ingenieros del Covenant luchaban por apagar los incendios y reparar los conductos de ruptura. “Escudos regenerándose en el lugar sobre la bahía de lanzaderas”, anunció Cortana. “Estabilizando la atmósfera exterior. Por favor, siéntanse libres de levantarse y moverse por la cabina”. Locklear quedó a sus pies. “! Si !”. Dijo con emoción. El Joven Helljumper tomó su MA5B y colocó una ronda en la recamara. “¡Vamos a Rockear!”. “Buen trabajo, gente”, dijo el Jefe poniéndose de pie. Mientras preparaba su propio rifle de asalto. “Pero eso fue sólo la parte fácil”.

CAPÍTULO 7 1750 horas, 22 de Septiembre del 2552 (calendario militar) Nave Líder no identificada del Covenant, sistema inexplorado, Halo.
Los rayos de plasma impactaron el casco y el parabrisas del Longsword. Los proyectiles de energía luminosa se disiparon a través de la cabina y fundieron el vidrio inmediatamente. Una legión de Grunts se cubrían detrás de pedazos y escombros de Seraphs y cajas de combustible. Algunos salieron de su cobertura y dispararon los pernos fantasmales de color verde hacia el Longsword. "Los tengo", dijo Polaski y apretó un interruptor. El tren de aterrizaje se desplegó y puso la embarcación a un metro del piso. "Armas listas", anunció Polaski. "Adiós, muchachos." Ella tomó una retícula de orientación disparando y arrasando los alrededores de la bahía. Una lluvia de 120 mm rondas traspasaron las coberturas de los Grunts. Cajas de combustible y algunos Seraphs blindados sin escudo detonaron; enviando fragmentos de metal y soldados alienígenas heridos hacia el piso. El aire explotó convirtiéndose en una enorme llama, hacia el techo y luego a los lados. Piscinas de combustible y de cuerpos carbonizados de Grunts e Ingenieros Covenant plagados en la bahía del lanzamiento. "Activando el sistema de supresión de incendios", dijo Cortana. Chorros de neblina gris volaron desde arriba. Los incendios se intensificaron durante un momento, luego disminuyeron y desaparecieron.

"¿Hay atmósfera en la bahía?" preguntó el Jefe.

"Escaneando", respondió Cortana. "Restos de cenizas, algunos contaminantes de los cascos de las naves derretidas y un montón de humo, pero el aire en la bahía es respirable, Jefe”.

"Bien." Se dirigió a los demás. "Estamos dentro, Vamos allá, Yo lideraré. Locklear, usted irá conmigo. Sargento, usted irá a la parte de atrás”. "Tendrás que tomar de mí, también", dijo Cortana. “He puesto sistemáticamente esta nave para navegarla, pero los controles de ingeniería han sido bloqueados manualmente. Necesitaré accesar directamente al sistema de datos de mando de esta nave." El Jefe dudó. Su armadura almacenaba a una IA como Cortana, en una etiqueta almacenada en una capa de cristal especial. En Halo, Cortana había sido una valiosa ventaja invaluable. Sin embargo, ella también utiliza parte de la interfaz neuronal de su armadura para el procesamiento de objetos, literalmente, aprovechaba partes del cerebro del Jefe. Y después de salir del sistema informático de Halo, ella había estado actuando... nerviosa. El Jefe puso su disconformidad a un lado. Si Cortana se convirtiera en una responsabilidad, tendría que tirar del enchufe.

"Listo", él dijo. Dio un puñetazo a una llave sobre la computadora terminal y soltó de Cortana hacia un chip de datos. Un momento después, la terminal pulsó en color verde. Sacó el chip y la colocó en la parte trasera de su casco. Hubo un momento de vértigo y luego la familiar sensación de mercurio y hielo inundando su cráneo cuando Cortana entraba en su interfaz.

"Aún hay mucho espacio aquí, ya veo", ella dijo.

El Jefe ignoró sus acostumbrados chistes y asintió en Johnson y Locklear. "Vamos." El Sargento Johnson golpeó la puerta y la escotilla se deslizó abriéndose. Locklear desenfundó su rifle del hombro, vertiendo fuego a la abertura. Un par de Grunts quienes estaban agachados cerca del Longsword, se protegieron ellos mismos del fuego por detrás en la cubierta. Sangre fosforescente escurrió bajo sus formas vulnerables. El Jefe se agazapó a través de la escotilla abierta y rodó sobre sus pies; un movimiento a su respuesta, y tomó a tres objetivos a su lado. Observó a un trío de Ingenieros del Covenant. Y removió su dedo del gatillo del arma. Los Ingenieros no eran una amenaza. Eran extraños, a metros de altura las criaturas estaban flotando por encima de la cubierta, usando tanques con algo más ligero que el aire y producían gas por sus cuerpos. Sus tentáculos estaban sobre una maraña de líneas de combustible, rápidamente repararon las tuberías y bombas. "Es gracioso de que no hubiera un comité de bienvenida, todavía," Cortana susurró. "Miré a profundidad la lista del personal de esta nave: tres mil Covenants, en su mayoría Ingenieros. Una pequeña compañía de Grunts y sólo un centenar de Elites". "¿Sólo cien?" el Jefe murmuró. Él agitó su mano para dirigir a su equipo hacia delante, atravesando una pesada puerta en la parte de atrás de la bahía de lanzadera. El aire estaba lleno de humo y fuego, lo que redujo la visibilidad a docena de metros.

El sonido de fuego del rifle de asalto hizo eco a través de la bahía. El Jefe giró a su derecha y trajo su propio rifle. Locklear permaneció cerca de los cuerpos ligeramente en movimiento de los Ingenieros. Él abrió fuego a los Ingenieros y cayeron.

"No gaste su munición, Cabo", dijo el sargento Johnson. "Ellos pueden ser feos, pero son inofensivos."

“Ahora son inofensivos, sargento," respondió Locklear. Limpiando la sangre del alien sobre su mejilla y sonrió.

El Jefe pretendía estar de acuerdo con el tema de análisis de las amenazas de Locklear sobre el Covenant: En caso de dudar, Acribillar. Sin embargo, encontró las acciones innecesarias en el joven Marine... y un poco de pereza.

La arquitectura de la bahía del Covenant es similar al Interior de las demás naves Covenant, el Jefe recientemente estuvo en el interior de Truth and Reconciliation (Verdad y Reconciliación). La baja iluminación y las luces indirectas, y sobre todo las paredes de color púrpura oscuro. El metal alienígeno parecía formar un extraño patrón, ligeramente luminiscentes patrones geométricos que coincidían uno con otro. El techo era acorazado e innecesariamente alto, tal vez diez metros; en contraste con una nave humana, tenía espacio innecesario. El Jefe distinguió una gran puerta en la parte trasera de la bahía.

La puerta tenía forma hexagonal y era lo suficientemente grande para que todo un equipo entero pudiera entrar al mismo tiempo; y que sus pensamientos no fueran lo suficientemente tontos para se iniciara dicha formación sobre el territorio hostil. La puerta tenía cuatro secciones, que se abrían cuando se introduce la clave, silenciosamente se deslizaban desde el centro.

"Eso nos llevará al corredor principal", dijo Cortana. "Y desde allí, al puente”.

El Jefe le señaló a Locklear dirigirse a la parte derecha de la puerta, y al Sargento Johnson a la izquierda.

“Teniente Haverson ", él llamó, "Usted a nuestra retaguardia. Polaski, golpea los controles de la puerta. Señales de mano a partir de ahora. " Haverson le lanzó un irónico saludo al Jefe, pero reforzado el control sobre su arma y examinó la bahía. Polaski avanzó agachada y por en el medio del grupo hacia la puerta. Ella le dio vuelta a su cachucha/gorra y se inclinó más cerca, luego miró de nuevo al Jefe y le señaló su pulgar arriba. Él levantó su fusil y asintió, dándole a ella el sí para desbloquear la puerta. Ella alcanzó los controles. Antes de que los tocara, la puerta se abrió. Permaneciendo en el lado opuesto, estaban cinco Elites: Dos estaban resguardados de orilla a orilla de la puerta, un tercero estaba centrado en el corredor, el rifle de plasma a nivel del Jefe; detrás de él, el cuarto Elite estaba cubierto en la parte posterior de su formación y un último Elite estaba agachado frente a la puerta del panel de control; de nariz a nariz con Polaski.

El Jefe disparó dos ráfagas directamente sobre la cabeza de Polaski. Sus primeros tiros derribaron al Elite en el centro del pasillo. Sus segundos tiros golpearon al Elite que permanecía en la retaguardia. Los guerreros alienígenos no activaron sus escudos y las rondas de 7.62mm perforaron su armadura. El par de Elites cayeron al piso. Sus camaradas a ambos lados de la puerta aullaron y atacaron. El quejido del rifle de plasma se hizo eco a través de la bahía cuando los pernos de energía azul-blanco se estrellaron sobre los propios escudos del Jefe.

Su escudo se redujo y la alarma insistente del indicador de advertencia pulsó en su casco. Su visión se nubló por la bengala que descargaron las armas de energía y se esforzó para divisar a un Elite en el frente de Polaski. Eso no era bueno; No tenía un disparo perfecto. El Elite apuntó con la pistola de plasma. Polaski colocó su mano a la altura de su cadera. Ella era más rápida o con más suerte. Desenfundó su pistola; apuntó y abrió fuego. La pistola hizo un estruendo cuando un tiro llegó por la derecha del Elite en el centro de su alargado casco.

El disparo del propio Elite fue amplio y derritió la cubierta detrás de Polaski. Polaski vació su clip sobre la cara del alien. Un par de rondas sacudió la espalda del alienígena. Sus escudos cayeron y el resto de las rondas atravesaron la armadura y los huesos. Cayó sobre su espalda, se movió ligeramente dos veces y después murió.

Johnson y Locklear desataron el infierno sobre el fuego cruzado dentro del corredor e hicieron su trabajo con los demás Elites cuando Polaski abrazaba la cubierta. "De esto es lo que yo he estado ablando" mencionó Johnson. "Darle un buen disparo al pavo. "

A Diez metros bajo el pasillo una docena de más Elites giraron desde una esquina.

"Uh-oh", murmuró Locklear.

"Sargento", gritó el Jefe. "¡Cerremos la entrada!" John movió a Polaski de la posición en dos rápidos pasos, la sujetó por su collar, y la arrastró fuera de la línea de fuego. Pernos de plasma llovían por el aire y el lugar donde había estado. Dejó caer a Polaski, preparó una granada, y tiró de ella hacia los apresurados Elites. El sargento disparó su rifle de asalto sobre el panel de control de las puertas, y explotaron en una lluvia de chispas y de golpe las puertas se cerraron.

Un sordo estruendo se hizo eco de detrás de la gruesa puerta de metal y luego un silencio inquietante descendió en la bahía. Polaski luchado para ponerse sobre sus pies y alimentó con un nuevo clip su pistola. Sus manos estaban en shock.

"Cortana", dijo el Jefe. "Necesitamos una ruta alterna al puente”.

Una flecha azul brilló sobre en su HUD. El Jefe dio vuelta y vio una escotilla a su derecha. Se refirió a la escotilla y señaló su equipo para moverse y luego corrió a la escotilla y tocó el panel de control. La pequeña puerta se abrió deslizándose, para revelar un estrecho pasillo más allá, zigzagueándose en la oscuridad.

No le gustaba eso. El corredor era demasiado oscuro y demasiado limitado: un lugar perfecto para una emboscada. Consideró brevemente regresar a la puerta principal de la bahía, pero abandonó esa idea. El humo y chispas vertieron de la puerta cuando las fuerzas del Covenant del otro lado, trataron de atravesar incinerando su camino.

El Jefe dio clic sobre su visión de filtro para poca luz y la oscuridad se desvaneció en una avalancha de verde fluorescente. No hubo contactos. Se detuvo por un momento, para dejar que sus escudos de energía se recargasen y luego entró al lugar medio agazapado. Mantenía su rifle de asalto cerca y se introdujo al mortal corredor. El interior del pasadizo era estrecho y con un suave color púrpura sobre su superficie oscura. El Jefe no tuvo más remedio que pasar por los costados.

"Esto luce como el corredor de servicio para sus Ingenieros," dijo Cortana. "Sus guerreros Elite tardarán un momento en seguirnos". El Jefe gruñó cuando reconoció en alivió un camino por el cual atravesar. Hubo un sonido raspante de rasguños y un destello de chispas en su escudo de energía, mientras rozaba la pared. Era un demasiado estrecho y apretado el lugar. Alimentó de energía a los escudos bajos, dejándole solamente espacio suficiente para apretujarse. Locklear lo seguía detrás de él y luego, Polaski, el sargento, y finalmente Haverson.

El Jefe señaló a Haverson, luego hacia la puerta. El Teniente frunció el ceño y luego asintió. Haverson cerró la escotilla y los circuitos se apagaron cuando se activó el control del mecanismo.

Hubo decenas de Ingenieros en la bahía de lanzamiento (o bahía de lanzadera) y había suficientes sobre la nave como para que merecieran tener su propio túnel de acceso. El Jefe no había visto nada como esto a bordo del Truth and Reconciliation. En efecto, no había visto un solo Ingeniero en aquella nave. ¿Qué hacía a esta nave diferente? Estaba armada como una nave de guerra... aún contaba con el apoyo del personal para la revisión del buque.

"Para aquí", dijo Cortana.

El Jefe se detuvo y se deshizo de sus altavoces externos para poder hablar libremente. "¿Algún Problema"?

"No. Un golpe de suerte, tal vez. Mira a tu izquierda y abajo a unos veinte centímetros. "

El Jefe observó y notó que una parte de la pared formaba una abertura circular no es más grande que la punta de su dedo pulgar.

"Es un puerto de datos... o un pase de acceso para los Ingenieros del Covenant. Estoy recogiendo señales en onda corta e infrarrojos de los mismos. Remuéveme y colócame dentro de la ranura”.

"¿Estás segura?"

"No puedo hacer mucho allí contigo. Sin embargo, una vez que esté directamente en contacto con la red de batalla de la nave, podré infiltrarme y hacerme cargo de sus sistemas. No obstante, deberás llegar al puente y manualmente darme el acceso a sus sistemas de ingeniería. Mientras tanto, podré ser capaz de controlar los sistemas secundarios y comprarte algo de tiempo."

"¿Y estás segura?".

"¿Cuando no he estado segura?" ella cedió.

El Jefe podría sentir su impaciencia a través de la interfaz neuronal. Removió el chip de datos de Cortana de la cavidad de su casco. El Jefe sintió que ella dejaba su mente, sintió el calor de nuevo en su cabeza, pulsando con el ritmo de su corazón... y una vez más, él estaba solo en la armadura. Colocó el chip de Cortana dentro del puerto de datos del Covenant.

Locklear expresó con la cara de asco y susurró, "Usted no podría pegarme un tiro en cualquier parte sin esa cosa. "

El Jefe hizo un gesto rozando su garganta y el Marine cayó en silencio.

"Estoy dentro," Cortana dijo.

"¿Cómo es?" dijo el Jefe.

Hubo una pausa de medio segundo. "Es diferente...", Cortana respondió. "Procediendo a unos treinta metros debajo de este pasillo y girando a la izquierda".

El Jefe movilizó al equipo hacia adelante.

"Es muy diferente", Cortana murmuraba.

Cortana fue construida como un software de intrusión. Ella había estado programada con cada truco sucio y cada código para romper el algoritmo de la ONI (Oficina Naval de Inteligencia), de la Tercera Sección del cual había sido creado y un poco más de trucos que ella había desarrollado por su cuenta. Ella era la última ladrona y espía electrónica. Se filtró dentro del sistema del Covenant

Era fácil la primera vez que había entrado a su red cuando el Longsword se había acercado a la nave líder. Ella estableció sus sistemas de armas en modo de diagnóstico. El Covenant había determinado el problema y rápidamente reiniciaron el sistema, pero le habían dado a Polaski algunos preciosos segundos para sus lentos reflejos humanos; que habían necesitado obtener para adentrarse en el interior de la bahía.

"¿Qué es?" preguntó el Jefe.

Ahora, el elemento sorpresa se ha ido y el sistema de intrusión ha ejecutado los sistemas de alerta. Algo más merodea ahora en los sistemas. Delicados pings trataban de dejar fuera la presencia de Cortana, que confirmaron y se retiraron. Se sentía como si hubiera alguien más en trabajando a través de su sistema. ¿Una IA del Covenant? Nunca hubo reportes IAs alienígenas. La posibilidad de su intriga.

"Es... Diferente", ella respondió finalmente.

Ella escaneó los esquemas de la nave, cubierta por cubierta y luego, parpadearon los tres mil sistemas de vigilancia del buque. Ella dejó la ruta más rápida hacia el puente desde su actual posición y lo almacenó en un sistema de sustracción de memoria terciaria. Ella hizo múltiples tareas de una parte de sí misma y continuó analizando la estructura de la nave y de los subsistemas.

"Procede a treinta metros de este pasillo y gira a la izquierda".

Cortana se apropió de las cámaras exteriores y detectó a seis cruceros Covenant. Que habían paralizado la búsqueda del Longsword, y sin embargo, actualmente estaban a un centenar de kilómetros del estribor de la nave líder. La extraña forma de "U" de las naves de descarga Covenant, fueron lanzados desde los cruceros dispuestos a invadir la Nave líder. Eso era un problema.

Dentro de la nave líder ella observó la caza de un centenar de Elites siendo asesinados por su equipo en los corredores. Codificó los sistemas electrónicos de la nave, siendo generados por los fantasmas del Jefe y de su equipo; donde el mando de la UNSC y los centros de control estuvieran normalmente localizados. Tal vez podría engañar a los tontos Elites dentro de la salvaje persecución. Cortana mostró las coordenadas de aquellos enemigos sobre el HUD del Jefe.

Sintió una especie de cosquillas a través de la retroalimentación del flujo de datos, Cortana bloqueó esa fuente de alimentación, escuchó y descifró el patrón de una señal aleatoria. Luego, cortó el contacto. Ella no tenía tiempo para jugar a las escondidas y buscar todo lo que estaba en este sistema. Tuvo finalmente que admitir que no tenía suficiente poder para contender con un posible constructor artificial enemigo. Ella había absorbido un volumen tremendo de datos del sistema de Halo, las formas biológicas del Flood y cada pieza de información sobre los misteriosos “Foreruners”, que el Covenant había tanto venerado. La información podría tomarle a ella semanas de procesamiento, examinado, cotejando, codificando… y mucho menos comprender.

Incluso comprimidos, todos los datos llenados por ella y cortó la óptica de los subsistemas que ella usualmente reservó para su procesamiento. Había tendido una persistente sospecha de que la compresión de los archivos, habían sido demasiado precipitado; y que la información de Halo podría haber sido dañada. De echo, la vasta información que había copiado, la abultó físicamente, haciéndole mas lenta y menos eficaz. No le mencionó esto al Jefe. Apenas pudo admitirse a si misma, Cortana era extremadamente orgullosa de su intelecto. Pero ella, operaba como si no hubiera diferencia sin llegar a ser mas tonta, envió un bloqueó a lo de detección de señal largo de las conexiones, donde estos “otros” que estaban intentando contactarla. La porción de su conciencia examinó la estructura de la nave, descubriendo que el puente tenía otro punto de acceso. Estúpida. Ella podría haberlo vito inmediatamente, pero la entrada de esta, había sido presentada en virtud, bajo los esquemas de un sistema de emergencia. Se trataba de un diminuto corredor, que conectaba una seria de vainas de escape. Dicha ruta compartía una salida de ventilación, con un pasillo hacia Ingeniería. “Jefe, hay otro camino hacia el puente“ “Afirmativo. Espera un...” hubo un disparo de fuego sobre el COM, luego silencio. “Adelante, Cortana” “Mostrando la ruta alternativa ahora", dijo ella, “No creo que puedas abriste paso a través de este nuevo pasillo con tu armadura. Sugiero que muevas a tu equipo y procedan a través de ambas rutas, para maximizar tus posibilidades de entrar al puente. “ “Entendido“dijo el Jefe. “Polasky y Harverson conmigo. Johnson y Locklear, ustedes tomen la ruta de las vainas de escape”. Cortana les siguió la pista a ambos equipos y las posiciones relativas de las partes Covenant, ella replicó sus señales fantasma para confundir al enemigo. Recogió además e incrementó el ancho de banda de las comunicaciones entre la nave líder y los cruceros. Reportes de los invasores; una llamada de ayuda; una advertencia para ser transmitida hacia su Mundo Hogar. Había referencias hacia “un santo“y algunos mensajes que consideraba algo divertido sus intentos de codificación, que mantenían ellos mismos en secreto. Curiosa, investigó lo que el Covenant traía en mente y lo que trataba de esconder. Cuando descifró aquellos mensajes y otras referencias cruzadas, los guardó en sus archivos COM, detectó un pico de energía sobre los censores laterales de la nave líder. Un crucero se trasladó a estribor algo lejos; resultando, que sus motores brillaran y que la oscuridad a su alrededor se agitara en un azul eléctrico. La nave Covenant avanzó velozmente hacia delante, rompiendo la oscuridad y desapareciendo en un Slipspace. Cortana notó que la salida de su vector hacia referencia al futuro… una posible pista hacia la localización de su Mundo Natal. Era desconcertante que el Covenant pidiera ayuda, sus guerreros eran intensamente orgullosos, ya que casi nunca huían de un combate. No pedían ayuda… no para si mismos. Por otra parte, esta nave, si bien armada para la guerra, no aparentaba estar lista para el combate. Solamente llevaba algunos cientos de Elites y un ejército de Ingenieros.

Cuando Cortana averiguó esto, siguió ella generando una señal, como sonda enviada para las otras presencias del sistema. Tuvo la esperanza que su actividad fuera larga como era posible. Las otras señales realizaban una serie de funciones en la nave, y las compensó demasiado. Automatizó este proceso, mandando una parte del mismo punto NAV a la computadora del Covenant; y luego coordinar los fantasmas electrónicos del Jefe y de los demás para confundir a las fuerzas Elites. Al mismo tiempo, continuó su estudió de las naves del Covenant y de sus sistemas; esto era su única oportunidad. La información de su unidad avanzada de Slipspace, sus armas, que fácilmente pudieron sobrepasar la tecnología humana, décadas hacia delante. “¿Cortana? “La voz del Jefe rompió su concentración, había sonidos de ráfagas de energía y armas automáticas. “Tenemos con camuflaje activo en el pasillo. Necesitamos una manera de rodear esa intersección. “ Ella no consideró su apariencia tecnológica, estaba haciéndose demasiado, gordinflona. Detuvo su estudio en curso de la tecnología del Covenant y le consideró al Jefe un camino para rodear la intersección. Reinicio la comunicación humana y los protocolos de rutina y dijo: “Panel de acceso, a tu derecha, Jefe baja tres metros y avanza en línea recta a unos cinco metros y gira la izquierda y de nuevo otra vez“. Ella escuchó una explosión, “vamos “dijo el Jefe. Cortana tenía que enfocarse en la protección del Jefe. Detuvo sus otras búsquedas y analizó los sistemas esquemáticos de la nave. Había algo que ella podría usar. Un arma. Una manera de detener después a los enemigos, La copia de seguridad de la terminal de sus procesadores atmosféricos. A diferencia de otros sistemas, este fue uno de los clasificados como de baja prioridad y había capas de seguridad minima. Ella genero suavemente cientos de miles de códigos Covenant en un microsegundo y hackeo el sistema. Desvió las aberturas de ventilación a lo largo de los corredores, el Jefe y su equipo se ocuparon de los sistemas primarios de ventilación. Luego ella hizo la tarea de activarlos en reversa. Luces de advertencia parpadeando los sistemas del Covenant, cuando la presión bajó de repente a 87 % en los pasillos y corredores de la nave. Ella los asfixio. La otra presencia en el sistema intentó cerrar las bombas. Cortana bloqueo la señal y asignó un nuevo código para la seguridad de los sistemas “INTENTAMOS INFORMARTE”. Escuchó el grito de la otra IA y un eco que reverberó a través de sus procesadores. Ella intentó averiguar aquel sonido familiar, como una voz humana, pero terroríficamente distorsionada. Escaneo a través de las cámaras de la nave y vio a Grunts chillando y cayendo. El metano de sus respiraderos y la presión caer; los Ingenieros se tornaron azules lentamente y murieron, flotando en el lugar con los tentáculos temblando. Todavía buscando algo que reparar, los cazadores Elites se detenían en los corredores y sujetaron su garganta y mandíbulas se contorsionaban en el aire inexistente, se derrumbaron y se asfixiaron. Ella sintió su ética gesticular y generó una interrupción en el comando. Designo una pausa y reiteró sus decisiones, pero Cortana sabia mejor matar que ser asesinado, consideró alejarse de todas sus señales de su rutina ética y las apagó. No pudo ser frenada por tales consideraciones secundarias. “Jefe“susurró ella sobre la COM. “Te advierto, que estoy cargando en el sistema NAV los pasillos que no contienen atmosfera. Procediendo a cargar aquellas regiones que serán letales para el resto de tu equipo“.

Hubo tres segundos de pausa y luego el Jefe contestó. “Entendido“ Las comunicaciones del Covenant descifradas por Cortana, hacían referencia a “un santo“. Finalmente el ciclo se detuvo. Sus idiomas eran inusualmente ornamentados y exagerados, incluso más que la prosa florida de los rangos superiores de los Elites. Era imposible desarrollar una traducción literal, pero ella echó un vistazo lo que era algo dignatario que el debido constructo de Halo. Pronto. Estos visitantes eran mas importantes que aquellas naves de guerra que solo estaban preparados para avanzar y encaminarse hacia la fiesta. Más naves estaban sobre su camino. Cientos de ellos. “Jefe“, Cortana dijo “Podríamos tener un problema“ “Manteen la transmisión Cortana“ El Jefe interrumpió. “Estamos afuera del Centro de Mando, ¿Puedes decirme como podemos entrar?” “Negativo; han desactivado los censores del puente“. “Escucharon a Cortana" dijo el Jefe, enfrente de sus compañeros, “No esperamos nada; Sargento, usted y Locklear tomen posición", “Entendido" el sargento Johnson susurró “En posición y listo para patear C&los Covenant“. “Estamos a punto de volar y terminar con esta puerta, Cortana en línea“. Cortana recogió repentinamente energía de los censores laterales de la nave líder. Los cruceros del Covenant giraron; sus armas de plasma cargaron y estaban listas para abrir fuego. “Jefe“, dijo Cortana. “¡Deprisa! “. “Granadas de plasma sobre mi marca“, el Jefe dijo por la COM. “¡Marcando! Todos a cubierto“ El Jefe lanzó dos granadas de plasma. Estos quemaron el brillante magnesio y se adhirieron a la dura aleación de la pared que rodeaba las puertas, que estaban en el puente; una de las armas alienígenas fue más útil por sus propiedades. El se movió alrededor, hacia la esquina del pasillo y cubrió a Harverson y a Polasky. Transcurrieron cinco segundos y una luz brillante iluminó el pasillo, el Jefe regresó hacia las puertas, un centenar de granadas podrían haber detonado pero no podían derribar estas puertas, pero cuando las granadas del Covenant detonaron, los escudos y los componentes electrónicos se dañaron. El Jefe cavó a través de estos y sus dedos entraron ene el interior de la puerta; con la esperanza de que hubiera algún daño en los motores y en los escudos de protección, que mantenían las puertas cerradas. El trató de halarse e intentar empujar, para hacer un lado las puertas y separarlas. La deslizó unos pocos centímetros, luego, llegando a un punto muerto. El Jefe tuvo que ajustar la tensión, el equilibrio y la fuerza, para ejercer sobre las puertas, pero estas permanecieron inmóviles en el lugar. El censor de movimiento del Jefe detectó una advertencia, era un movimiento proveniente al otro lado de la puerta. El empuñó su rifle de asalto dentro de la pequeña abertura y apretó del gatillo, gastó sus casquillos y cayeron al suelo. Un aullido se escuchó del otro lado y un rizo de humo salio a la deriva, atravesando la grieta. El Jefe hizo a un lado su rifle, sujetó las puertas, flexionó y tiró; esta vez el metal pesado se movió.

Un flash de fuego de plasma golpeó sus escudos, cegándolo, e ignoró esto, cerrando sus ojos y continuó su camino atravesando la puerta. Otro disparo de plasma lo golpeó en el pecho, las puertas se movieron a metro y medio, lo suficientemente bueno para atravesarlas. Giró hacia un lado y dio tiempo para que sus escudos se recargasen. Nada. La alarma de su traje pulsó insistentemente. Sufrió una especie de estrabismo cuando observó varios puntos luminosos, que aparecieron sobre su visión y escaneó el reporte de daños. La temperatura interna de la MJOLNIR era de 60 grados Celsius y el Jefe escuchó el ruido de los micro- compresores en su armadura, tratando de reparar el daño. “Marines” el Jefe gritó,” ¡Fuego de Cobertura! ”. ” ¡Demonios Jefe, Si!” Locklear contestó. Locklear dejó caer una de sus rodillas y abrió fuego a través de la abertura. Johnson permaneció de pie, disparando por encima de la cabeza del joven Marine. El Jefe reinicio el software del control de su armadura.

Nada, su sistema de escudos estaba muerto.

Los disparos cesaron. ”Estoy fuera” dijo Locklear. ”Estoy en eso” el Jefe contestó. Se apresuró dentro de la habitación y pateó la cabeza del Elite muerto sobre el piso. Su torso había sido destrozado y expuesto; fue abatido cuando intentaba cerrar las puertas de puente. Escaneó la habitación. Era circular, de veinte metros de ancho, con una plataforma elevada en el centro, de unos diez metros y el control holográfico estaba anillado en su superficie. La plataforma central flotaba sobre un agujero en el suelo. Del mismo tenía conductos ópticos y había un trío de Ingenieros, abarrotados de miedo. ”No dispares a los Ingenieros”, advirtió Cortana,”los necesitamos”. ”Afirmativo”; el Jefe contestó. ”Confirme la orden Locklear”. Hubo una pausa sobre la COM luego Locklear contestó. ”De acuerdo” A lo largo de las paredes circulares, del piso hasta el techo, la nave líder mostró su condición, con una gran variedad de tablas y gráficos, abarrotados con una gran variedad de extraña caligrafía del Covenant. También puso de manifiesto el espacio circundante; y los cinco cruceros restantes; el Jefe capturó una imagen en su visión periférica: un Elite de armadura negra se materializó en una pared, sobre su pantalla, la luz se quebrantaba porque el camuflaje la disolvía. Gritó desafiante hacia el Jefe.

El Jefe enlistó su fusil y apretó del gatillo. Salieron tres rondas de la boca del arma y abrió el cerrojo bloqueado. La munición contra el elite se le terminó. Los disparos quemaron el blindaje del Elite y por suerte una ronda penetró y deformó su hombro. La sangre púrpura oscura salpicó la cubierta, pero se encogió de hombros frente a la herida y se mantuvo cerca. Harveson cargó en la habitación y desenfundó su pistola. ” ¡Detente!” gritó y quitó el seguro de su arma. El Elite le apuntó con la pistola de plasma y disparó contra el Teniente, pero sus ojos nunca estuvieron frente a el. Harverson maldijo y saltó fuera de la habitación cuando el disparo de plasma se dirigió hacia el. El Jefe alterado por el atascamiento de su rifle. Se hincó para dejar su rifle sobre el piso y tomó una formación para luchar cuerpo a cuerpo. Incluso con su escudo en malas condiciones, oró y confió en que podía tomar a Elite. En ese momento el Elite quitó de su casco y lo dejó caer igual que su pistola de plasma, cayendo sobre la cubierta; se inclinó hacia delante y sus mandíbulas se movieron de forma extraña y en parte el Jefe adivinó que retrataba de una sonrisa. Estuvo mas cerca y una luz de color azul blanco energía le indicaba al Jefe que su vida estaba en sus manos. El Elite le apuntó con su espada de energía y cargó contra el Jefe.

CAPÍTULO 8 1802 horas, 22 de Septiembre del 2552 (calendario militar) \ A bordo de la Nave Líder no identificada del Covenant, sistema inexplorado, campo de escombros de Halo.
El Jefe Maestro se agachó cuando la hoja de energía le impactó. Reaccionó hacia el Elite y con el mango de su rifle golpeó la parte media del alíen. El Elite se dobló por completo y el Jefe Maestro trajo de nuevo el mango del rifle y golpeó de nuevo al alíen en el cráneo; pero el Elite rodó retrocediendo. Hubo un efecto desenfocado del movimiento, cuando la espada de energía azotó e impactó en seco, dividiendo el rifle de asalto en dos. Las dos mitades del MA5B quedaron a la deriva sobre la cubierta. Las hojas filosas del ardiente color blanco de la espada de energía, por poco le da al Jefe, la temperatura interna de la MJOLNIR se disparó. No podría esquivarlo a este rango, corría un gran riesgo, así que el Jefe Maestro hizo hasta la última cosa mientras que la criatura esperaba. Se acercó lo más que podía y sujetó sus muñecas. Las bandas de músculo sobre los brazos del Elite eran como duro hierro y luchó éste para liberarse del agarre del Jefe. El Jefe le desvió la espada de la mano y la apartó lejanamente; pero éste observó la mayoría de su fuerza, el Jefe tuvo que debilitar su agarre sobre la otra mano del Elite. La espada de energía se encaminó peligrosamente hacia la cabeza del Jefe. Y pasó por una fracción de centímetros, dejando una leve estática a través de su HUD. La espada de energía tenía la forma de un triángulo de color blanco ardiente y hecho de plasma; que contenía electromagnetismo que emanaba desde su empuñadura. El Jefe había visto este tipo de armas. Rebañadoras de armaduras en batalla, ODSTs partidos por la mitad y abrían heridas sobre la armadura de Titanio-A. Peor aún, este Elite era fuerte, astuto y estaba bien entrenado; y no tuvo que esperar días peleando sin parar en Halo. El Jefe sitió cada herida, cada tirón de músculo y la rigidez de los tendones en su cuerpo. Haverson y Polaski se movieron hacia el interior del puente, sus pistolas estaban listas, pero ninguno de ellos tenía una clara línea de fuego. “Muévete Jefe”, gritó Haverson. “Maldita sea, no podemos Disparar” Es más fácil decirlo que hacerlo. Si lo soltaba, el Elite lo podría cortar en dos. El alíen se defendió por un momento, luego de resistirse; volvió a luchar, a la derecha del camino del Jefe, avanzaban sus compañeros de equipo. El Elite giró en cierto ángulo, para que el arco de energía de la espada azotara contra Haverson y Polaski. Haverson gritó y cayó al suelo, cuando la espada de energía rebanó su pistola y atravesó su pecho. Polaski maldijo y disparó un solo tiro. Pero fue desviado por el escudo del Elite. El alíen dio un vistazo hacia la fuente del disparo, e hizo un extraño gruñido; hablando en su lengua. “Saca al Teniente de aquí”, gritó el Jefe Maestro. Él levantó su rodilla dirigiéndola hacia su pecho, dándole un golpe directo. Su golpe impactó la coraza del Elite. El escudo del alíen parpadeó y luego desapareció. Su coraza se agrietó como porcelana, por la fuerza del golpe. El alíen se echó hacia atrás, arrastrando al jefe consigo. Hasta tosió sangre púrpura algo oscura, que John divisó sobre su HUD, oscureciendo su visión. Sus pies golpearon algo sobre el suelo; el casco del alíen había caído y perdió su equilibrio. En conjunto, estrellándose sobre el piso.

El Jefe Maestro mantuvo bajo su control, el arma espada del Elite; y el alíen alzó la otra mano, sin embargo, el elite logró zafarse y tomó una pistola de plasma del suelo. La boca del arma fue cargada hasta llevarla a un color verde. El Jefe rodó hacia su derecha cuando la pistola se descargó. Un perno e plasma se arqueó, atravesando los compartimientos y salpicando restos detrás del jefe. Los instrumentos parpadearon, luego sacaron chispas cuando el perno de energía derritió sus sistemas. Antes de que su visión se oscureciera, sin embargo, el Jefe Maestro vio a uno de los cruceros Covenant abrir fuego. Una lanza de plasma caminó y se abrió paso a través del espacio, dirigiéndose hacia la nave líder. El Jefe y el Elite lucharon, levantándose desde sus pies. El Jefe bateó la pistola de plasma hacia un lado y se estrepitó atravesando la sala de control. El Elite abrió la boca y mordió al Jefe. Estaba enojado o tenía pánico… y sintió que el Jefe se hacía cada vez más fuerte. Perdió el agarre sobre el alíen. Hubo un movimiento detrás del Elite; el sargento Johnson y Locklear todavía luchaban para abrir la escotilla y que dejara de ser una grieta. “Sargento, prepárese para abrir fuego”. “Listo, Jefe Maestro”. El sargento gritó del otro lado de la escotilla. El jefe reforzó su agarre sobre el arma espada del Elite, empujó su antebrazo hacia la garganta y este se movió hacia atrás, traspasando el puente. Azotó a la criatura sobre la abertura parcial de la escotilla. La espada de energía cortó dentro de la armadura del Jefe Maestro, un punto de ebullición atravesó la aleación que protegía su antebrazo. “¡Sargento, ahora! ¡Fuego!”. Los disparos del arma de fuego detonaron desde la escotilla, curiosamente en la espalda del Elite. El alíen se contorsionó y gruñó, pero no soltó al Jefe Maestro. El guerrero alienígena clavó profundamente la espada de energía, cortando a través de la capa cristalina de la armadura MJOLNIR. El gel hidrostático salió de la herida…mezclándose con la sangre del Jefe. Un agujero de bala apareció, atravesando el blindado pecho roto del Elite, dejando trozos de aquella armadura y carne desgarrada sobre el Jefe. El Jefe Maestro golpeó al Elite en la pared y el panel de control detrás de él brilló; y la criatura retrocedió tambaleando. El alíen perdió equilibrio y el Jefe finalmente tuvo ventaja. Volteó al Elite hacia atrás y martilló su brazo sobre la pared. El alíen sonó como un objeto metálico, y el Elite dejó caer su espada de energía. La espada comenzó a desaparecer en la oscuridad, cuando al faltar los seguros de seguridad, permanentemente se desactivó el arma. El Jefe forzó al alienígena a retroceder, paso a paso, la cubierta estaba resbaladiza por la sangre. Finalmente hizo girar al Elite hacia la derecha y lanzó un poderoso ataque con las manos abiertas sobre el pecho herido del alíen. El Elite aulló de dolor y se retorció hacia atrás, atravesó la escotilla abierta de una vaina de escape. “Sal de ésta nave”. El Jefe le dijo Él golpeó un interruptor y la escotilla se cerró de golpe. Hubo un sonido agudo y luego un metálico Bang cuando se desbloqueó la succión. La vaina salió fuera del casco. El Jefe exhaló. El sudor goteaba en sus ojos, momentáneamente nublando su visión. “Buen trabajo, Sargento, Locklear” Él pausó, su hombro estaba quemado. Trató de moverlo, pero estaba rígido y no respondía. La nave se sacudió. “¡Impactos de plasma sobre la cubierta a estribor!” Cortana llamó.

“Los escudos bajaron a un sesenta y siete por ciento,” ella pausó y luego agregó. “Las propiedades radiactivas son asombrosas. Jefe necesitas desactivar la navegación, para que yo pueda maniobrarla”. Haverson y Polaski se dirigieron hacia el Jefe. Haverson tocó su pecho y gritó de dolor por la herida que le hizo la espada. Polaski puso su mano sobre el hombre del Jefe Maestro. “Esto es muy malo,” ella susurró. “Déjame traer el botiquín de primeros auxilios del Pélican y….” El Jefe se encogió de hombros cuando ella le había tocado. “Es Tarde”. El vio su expresión de consternación, que se fundía en un… ¿Qué? ¿Miedo? ¿Confusión? “Cortana, muéstrame lo que tengo que hacer” el jefe dijo e hizo su caminó hacia la plataforma elevada central del puente. “Polaski, tú y Haverson traten de abrir la otra escotilla”. “Vale, Vale” Polaski murmuró. Su voz era firme. Ella y Haverson fueron a la escotilla para hacer el trabajo. El jefe maestro echó un vistazo al control de superficies. Cuando su mano estaba sobre los controles, éstos rodaron y aquello se convirtió en una web de tres dimensiones, con la caligrafía distintiva del Covenant. “¿Dónde?” él preguntó. “Mueve tu mano hacia la derecha a medio metro,” dijo Cortana, “Súbela a veinte centímetros. Ése control, no, hacia la izquierda,” suspiró ella. “Ése, púlsalo tres veces”. Tenues luces trazaron la superficie, cuando el jefe las tocó; cuando el rojo y el naranja se unieron finalmente, dando lugar a un azul brillante. “Funcionó,” dijo Cortana. “Los controles NAV están en línea. Finalmente puedo mover esta cosa. ¡Sujétense!”. La nave se movió hacia babor. Se encendió una pantalla que todavía funcionaba, cuatro cruceros Covenant más, los siguieron y dispararon. La nave líder aceleró, pero los torpedos de plasma arquearon y los siguieron. “Esto no es bueno”, Cortana dijo “No puedo superar nuestra inercia en esta bañera, van a impactarnos… a menos que pueda obtener el Slipspace (desliz-espacio)”. Un rítmico trinar pulsó desde una de las pantallas. Parpadeando en rojo. “Oh, No” dijo Cortana. Uno de los torpedos impactó. Manchas de fuego rojo aparecieron a través de las pantallas. “Oh, no, ¿qué?”. Demandó Haverson.

“El generador del Slipspace de la nave está inerte.” Cortana contestó. “Los controles NAV están desactivados, fue un truco. Debió ser la IA del Covenant la que me trajo aquí, mientras que la unidad ha sido físicamente desasociada por el reactor. Puedo maniobrar todo lo que quiera, darles órdenes al generador del Slipspace, pero sin el sistema de alimentación, esto no va a ir a ninguna parte”. Terminó Cortana. “¿El Covenant tiene una IA?” murmuró Haverson, planteando una ceja. “Sube las coordenadas del acoplamiento de energía,” dijo el jefe maestro. “Me encargaré de ello”. Dos más de los torpedos de plasma impactaron atravesando el escudo. “Los escudos de energía se colapsaron.” Cortana dijo. “¡Sujétense!”. El último disparo chocó con la nave líder. El casco se calentó, hirvió y el plasma atravesó varias capas del blindaje.La Nave retumbó, cuando plumas de vapor salieron del metal súper calentado en forma de gases. -“Otro golpe como éste y destruirá el casco”, dijo Cortana. “Trasladando ésta tina hacía el flanco, a toda velocidad”. -“El acoplamiento de energía en coordenadas, Cortana”, el Jefe Maestro insistió. Apareció una ruta sobre la pantalla de su HUD. Los cuartos de ingeniería están a 20 pisos por debajo del puente. “Aquello, no nos ayudará en absoluto”, le dijo Cortana. “Hay cazadores Elites y tienes que liquidar a los equipos que esperan por ti. Y aunque consiguieras eliminarlos, no hay forma de reparar el acoplamiento de energía a tiempo. Nosotros no tenemos las herramientas ni la experiencia necesaria”. El Jefe Maestro observó los alrededores del puente. Tenía que haber un camino. Siempre había un camino; Se inclinó sobre el borde de la plataforma central y sujetó a uno de los ingenieros Covenant que permanecían abajo. Lo arrastró hacia arriba por sobre su saco flotador, la criatura se retorció y chilló. "Quizás no tengamos la experiencia", dijo el jefe y sacudió la Ingeniero. "Pero esta cosa lo hará. ¿Puedes comunicarse con él? ¿Decirle lo que necesitamos?”

Hubo una pausa. Entonces Cortana respondió: "Hay una suite amplio de comunicaciones léxicas en el Covenant".

"Sólo dile que necesito arreglar algo." el jefe mencionó.

"Muy bien, jefe", dijo Cortana.

Un sonido agudo se emitió desde los altavoces del puente. Y los seis ojos del Ingeniero se dilataron. Dejó de retorcerse y sujetó al Jefe Maestro con sus tentáculos.

"Dice” “Bien” y “de prisa ", le dijo Cortana.

"Todos los demás permanezcan aquí", dijo el Jefe.

"Si tu insistes," murmuró Haverson, con su rostro pálido. Goteado sangre de la herida sobre su pecho.

El Jefe Maestro observó a Johnson y a Locklear. "No dejen que el Covenant tome el puente. "

"No hay problema, jefe", dijo el sargento Johnson. Quien detuvo una patada sobre los dientes de un Elite muerto y luego, le dio una bofetada con el clip de su MA5B. Él extrajo el cargador del arma, alimentando con una ronda y la introdujo en la cámara y se llevó el arma al hombro. "Esos m4lditos del Covenant van a bailar algo de tango conmigo, antes de que pongan un pie sobre esta sala". Mencionó el sargento Johnson.

En la pantalla dos de los cruceros del Covenant abrieron fuego otra vez. El Jefe vio cuando el plasma avanzaba hacia ellos, el fuego se esparció a través del oscuro espacio. "Cortana, dame algo de tiempo," dijo el jefe. "Voy a hacer lo que pueda, Jefe", le dijo Cortana. "Pero tienes que actuar rápido. Me estoy quedando sin opciones”.

Cortana estaba molesta. Ella tuvo que dejar ir a la IA del Covenant; porque esta otra presencia en el sistema, sin duda, le había hecho caer en su truco. Ella había caído directamente, por el simple hecho de bloquear los sistemas NAV (navegación). Nunca realizó una verificación exhaustiva de los sistemas del buque. En el supuesto de que no sólo había sido un punto de sabotaje. Fue un error que nunca habría hecho si hubiera operando a máxima capacidad.

Ella comprobó cada sistema la nave líder. Que luego, ella bloqueó con sus propias medidas de seguridad. Cortana disipó sus sentimientos de ira y de culpa y se concentró en mantener la nave en una sola pieza y al Jefe Maestro vivo. No…considerar sus emociones y mantenerse activa. La "intuición" en este aspecto de la inteligencia plena, era demasiada valiosa para desactivarla en una batalla.

Ella maniobró la nave líder hacia el gigante de gas, Threshold. El entrante fuego de plasma podría ser desviado por campo el magnético del planeta; ella se atrevió a acercarse lo suficiente. Cortana desvió el poder del campo de escudos, en porciones hacia la popa, distorsionando la burbuja de protección alrededor de la nave. Giró la totalidad de las siete torretas de plasma ubicadas en popa y disparó un par de torpedos de plasma, salvo en la entrada. Las torretas de plasma se super-calentaron incluso provocando flamas, pero se dispersaron en el interior de una nube roja. Sólo a unos pocos metros del punto de disparo, escasearon las llamas y luego se disiparon. Ella vio un subsistema vinculado al control de armas; el acompañamiento de un campo magnético multiplicador. Así era como el Covenant formaba y guiaba sus cargas de plasma.

Actuó centrándose como una lente sofisticada. Algo no andaba bien, sin embargo, ya se había enlistado hacia su dirección y había borrado el software. Cortana juró que cuando capturara a ésta IA de la guerrilla Covenant, ella la borraría línea por línea. Sin entender la forma en cómo la guía de campo magnético trabajaba, las torretas de plasma ya no eran más útiles, simplemente se convirtieron en fuegos artificiales.

El enemigo Covenant cargó el plasma, sin embargo, fueron perdidos e incinerados como soles en miniatura; sobrepasaron la nave líder y se esparcieron sobre los escudos reforzados de la popa. Hirvieron en contra de la energía plateada, mientras que los escudos grisáceos se desvanecían. El plasma grabó una porción del casco de la popa, a lo lejos como agua hirviendo y disolviendo la sal. Cortana sintió ligeros golpes sobre el casco, debido a la descompresión atmosférica. Verificó al Jefe. Su señal seguía todavía a bordo; y su biomonitor indicó que se encontraba con vida.

"Jefe, ¿Estás ahí todavía? Estoy en las últimas".

Hubo una pausa y se llenó de estática la COM y luego, el Jefe Maestro susurró: "Casi".

"Ten cuidado. Tu armadura está dañada, ya no puede funcionar, ni tampoco comprometerla bajo alguna atmósfera". La luz de reconocimiento del jefe parpadeó en confirmación.

Cortana sobrecargó los reactores del Covenant y trazó un curso en torno a Threshold. Tenía que alcanzar el exterior de su atmósfera. El calor, la ionización y el campo magnético del planeta podría protegerlos del fuego de plasma. La nave líder giró y se adentró hacia cúmulos de pequeñas y delgadas nubes. Bandas de amonio color blanco e hidrosulfuro de amoniaco color ámbar; era la composición de aquellas nubes. Que creaban insinuados arcoíris, una mancha de color rojo-púrpura de fósforo, componían arcos luminosos. Alumbrando e interviniendo en una capa de cristales de hielo de color azul claro. Pero su nave ya no portaba escudos. La fricción calentó el casco a trescientos grados centígrados, cuando Cortana rozó la parte alta del Threshold. Una de las su cámaras puestas en la popa, Cortana observó el rastro que dejaban las naves del Covenant al abrir fuego. Sus cortos disparos siguieron la nave líder, como una manada de aves depredadores.

"Vengan y atrápenme", murmuró ella.

Ella ajustó el ángulo de ataque del buque líder, con la nariz hacia arriba, mientras que se producía una ligera elevación. Ella se concentró en cimentar el calor hacia la cola de la nave. A raíz del turbulento aire supe caliente que se abría detrás de ellos.

"¿Cortana?" pregunta Polaski.

"Nos estamos acercando a un borde viable para obtener una salida de órbita. Te estás acercando demasiado al planeta".

"Estoy consciente de nuestra trayectoria, Oficial", respondió Cortana por la COM. Lo único que faltaba, era que le dieran lecciones de vuelo.

El borde de los punteros del plasma, los sobrepasó. Giró la nave sobre su propio eje, y fue abatida por la atmósfera explosiva. Pero el plasma se desvaneció y no les causó más daños. Detrás de la nave líder estaba desplegado un sendero de cientos de kilómetros de longitud y un ancho de flameante de gas Threshold. Cortana experimentó un momento de triunfo y luego presumió de ello. Había un nuevo problema: la conclusión de que la explosión había alterado su ruta de vuelo. Las ondas de calor y de sobrepresión habían cambiado la atmósfera... lo suficientemente para hacer que el buque líder cayera a setecientos metros. Mechones de cristales de hielo caían sobre la proa. Ahora muy por debajo. No tenían el suficiente poder para romper o salir de la órbita. Podrían entrar en espiral dentro de la atmósfera y en última instancia, ser aplastados por las fuerzas titánicas gravitacionales de Threshold.

El Jefe flotó en el aire y plantó sus pies sobre el "suelo". La gravedad había sido desactivada en el ascensor. Eso hacía atravesar las cubiertas mucho más fácilmente. . . siempre y cuando estuviera dispuesto a saltar y en confiar de que el poder y la energía en esta parte del la nave, no sería restaurada. El Ingeniero sujetó su hombro, tecleando un diminuto panel de control sobre la pared. Las puertas en la parte inferior del elevador se deslizaron lentamente. Era gracioso de que a la criatura no le importa lo ¿qué? o ¿quién? era John. ¿No conocían realmente las razas enemigas? Quedaba claro que eran inteligentes y podían comunicarse. Tal vez no se preocupaban por los enemigos o aliados. Tal vez todo lo que querían hacer era su trabajo. Había un corredor por delante, cinco metros de ancho, con una cúpula en el techo, pasado un arco al final; un pasillo se abrió en el interior de la siniestra sala del reactor. El ambiente del pasillo se iluminó y el resto se oscureció a lo largo del muro de la sala, sin embargo, los diez metros de altura en espiral del reactor, se iluminaron pulsando en color azul-blanco y se dibujaban sombras en las paredes. El Jefe Maestro ajustó su filtro especial, para contrarrestar el resplandor del reactor. Hizo a un lado las siluetas de unas cajas y otro tipo de maquinaria. También vio una de aquellas sombras en la pared moverse... con las distintas sombras y características se trató de un Grunt del Covenant. Entonces el movimiento se había ido. Una emboscada. Por supuesto. El Jefe pausó, escuchó y oyó el jadeo de al menos una mitad de una docena de Grunts y luego el chillido incómodo que las criaturas emitían cuando se entusiasmaban. Esto fue un alivio para el Jefe Maestro. Si hubiera un Elite aquí, podría haber mantenido mejor la disciplina y silenciado a los Grunts.

Sin embargo, el Jefe dudó. Sus escudos se habían ido, su armadura estaba rasgada. Había estado luchando casi sin parar, como nunca, en años. Se vio obligado a admitir que estaba en los límites de su resistencia. Un buen soldado siempre evalúa la situación táctica y ahora, su situación era grave. Un simple y certero disparo de plasma le diera, podría causarle quemaduras de tercer grado a lo largo de su brazo y hombro y incapacitaría, le daría oportunidad a los Grunts de que terminaran con él.

El Jefe flexionó su hombro herido y el dolor se esparcía a través de su pecho. Alejó su malestar y se concentró sobre cómo ganar esta lucha. Era irónico que, después de enfrentarse contra los mejores guerreros del Covenant y después de derrotar al Flood, ahora podría ser asesinado por un puñado de Grunts.

"Jefe," habló Cortana sobre la COM. "¿Estás ahí todavía? Ya no tengo más opciones”.

El Jefe Maestro respondió en un susurro, "Casi".

"Ten cuidado. Tu armadura está dañada. Ya no puedes comprometerla en ninguna atmósfera".

Su visor parpadeó en señal de respuesta a Cortana y se concentró sobre el problema que tenía en mano. El uso de granadas no era una opción, una de plasma o de fragmentación cerca de aquel reactor, podría hacer inestable la contención del buque. Dejar a un lado el sigilo y burlar a los Grunts. Tal vez podría usar sus granadas después de todo. El Jefe Maestro puso una granada de plasma en el centro del elevador. Tomó las dos granadas de fragmentación restantes y las colocó al lado también. Hurgó a lo largo de las paredes del ascensor y pudo encontrar lo que necesitaba; un metro de fino cable óptico. Jaló y sacó tres metros de ella.

El ingeniero hizo un gesto de disgusto e irritación ante esta destrucción. El Jefe enroscó el cable hacia los anillos de sus granadas de fragmentación y al final los vinculó a cada uno, en los puntos de anclaje a solo diez centímetros del suelo. Acuñó las granadas en la ranura de la puerta abierta. La trampa estaba hecha; todo lo que necesitaba ahora era el cebo. Plantó una granada de plasma en el extremo de la pared del ascensor y tiró de ella. Corrió hacia el corredor, rápidamente. Disponía de cuatro segundos. La gravedad, todavía estaba activa en esta parte de la nave, se tiró él mismo sobre la cubierta. Las sombras se fusionaron y se esparcieron a lo largo del muro a tan solo dos metros más adelante y se detuvieron a lo largo y en la parte interior de una especie de aparato de primeros auxilios. …Tres segundos.

Un Grunt emitió un sonido y empezó a llorar; un disparo de plasma fue lanzado hacia el centro del pasillo.

…Dos segundos.

El Jefe Maestro sujetó al Ingeniero de su hombro y presionó a la criatura firmemente hacia el interior donde iniciaba el muro. …Un segundo. El Ingeniero se retorció por un momento, luego, tal vez, detectó de lo que estaba a punto de suceder. Las granadas de plasma detonaron. Un flash de luz intensa alimentó e iluminó el pasillo y más allá de la habitación. El resto de los Grunts salieron llorando y gritando; pernos de plasma y una lluvia de agujas cristalinas de los Needler (Aguijoneadores) llenaron el pasillo, impactando en el interior del elevador.

Los Grunts cesaron el fuego. Un Grunt solitario, cautelosamente salió desde la parte trasera de una caja y caminó hacia adelante. Dio un ladrido y nerviosamente aulló, luego de no encontrar resistencia, caminó bajando por el pasillo atravesando el ascensor. Cuatro Grunts más le siguieron y pasaron cerca del Jefe Maestro, quien obviamente estaba escondió detrás de la pared a menos de medio metro de ellos. Se acercaron al elevador, olfatearon y entraron. Allí estaba el detonador cuando los anillos de las granadas de fragmentación fueron tirados por el cable. El Jefe Maestro cubrió al Ingeniero. Uno de los Grunts chilló y entró en pánico. Todos los Grunts dieron la vuelta y corrieron. Estruendos y truenos envolvieron el ascensor. Trozos de carne y de metal se dispersaron a lo largo del corredor. Un Needler patinó a lo lejos, a un metro de distancia aproximadamente. Estaba roto, sus pernos de energía de plasma quedaron inutilizables. El Jefe lo tomó; cuando otro perno de plasma pasó disparado por encima de su cabeza. Tomó cobertura. E intentó activar el arma. No tuvo suerte. El arma estaba muerta. El Ingeniero movió un tentáculo alrededor del arma y lo alejó de las manos de John. Estaba roto de su superficie y desquebrajada de la abertura de incorporación. La punta de uno de sus tentáculos se dividió en el interior de la fina aguja del Needler y examinó el mecanismo del funcionamiento. Un momento después re-ensambló el arma y se la volvió a dar al Jefe Maestro. El Needler zumbó con energía y las agujas cristalinas del arma de fuego brillaron en un color púrpura claro. “Gracias”, el Jefe susurró. El ingeniero respondió con un peculiar sonido. El Jefe Maestro rodeó los límites de la abrazadera. Y esperó, tenía el Needler perfectamente sostenido en su mano. Tenía todo el tiempo del mundo, se dijo así mismo. No necesitaba apresurarse. Dejar que el enemigo vaya hacia ti. Un Grunt palpó su nariz sobre una caja, intentando de olfatear a su enemigo; disparó un tiro a ciegas sobre el corredor y éste desapareció. El Jefe permanecía donde estaba, planteó su Needler y abrió fuego. Una serie de fragmentos de cristal se propulsaron por el pasillo y se incrustaron en el Grunt. Cayó hacia atrás y los fragmentos de las agujas detonaron. El Jefe Maestro esperó y escuchó. No había nada salvo el sonido del reactor. Se trasladó hacia la parte baja del corredor, mantenía el arma enlistada y cuando despejaba el cuarto. Fue cuidadoso en observar el débil movimiento del aire, que podría alertarle de la presencia de los Elites con camuflaje.

Nada. El Ingeniero flotó detrás de él y luego aceleró cuando atravesó el acoplamiento de energía. Silbó y se movió rápidamente cuando manipuló una pequeña pieza, un bloque de cristal óptico y algunos circuitos internos. “Cortana” el Jefe dijo. “Estoy en el acoplamiento. El Ingeniero parece saber lo que está pasando. En un momento tendrás el poder suficiente para el generador Slipspace.” “Es demasiado tarde”, Cortana le contestó al Jefe.

CAPÍTULO 8

1802 horas, 22 de Septiembre del 2552 (calendario militar) \ A bordo de la Nave Líder no identificada del

CAPÍTULO 9 1827 horas, 22 de septiembre del 2552 (Calendario Militar) A bordo de la nave líder no identificada del Covenant, Sistema inexplorado, campo de escombros de Halo.
La nave líder se hundió hacía la atmósfera del Threshold. Cortana no pudo mantener la altitud de la nave. Se tambaleó y golpeó las nubes, atravesándolas, rodando lentamente del puerto sobre su eje central. Sin escudos, el casco de la nave líder continuó calentándose a unos diecisiete mil grados centígrados. La nariz brilló a un color rojo oscuro, el cual se esparció hacia el interior a lo largo de media sección, convirtiéndose en un ámbar y se convirtió en una pluma ardiente de color blanco en la cola de la nave. Conductos y antenas se derritieron, separándose y dejaron un rastro de aquel metal fundido hacia un explosivo despertar. Estruendos, agitaciones y golpes ondearon a lo largo de la estructura, cuando la sobre-presurización azotó la proa. La fricción proveniente de la densa atmósfera del planeta, podría destruir la nave en cuestión de segundos. "Cortana", dijo el Jefe Maestro. "He llegado a la estación de acoplamiento. El Ingeniero parece saber lo que está ocurriendo. En un momento tendrás la energía suficiente para el generador de Slipspace (Desliz-espacio)." "Es demasiado tarde", le dijo Cortana. "Ahora estamos a muy baja altura para escapar de la atracción gravitatoria de Threshold. Incluso a máximo potencia no podremos romper nuestra órbita. Y tampoco podemos entrar al túnel del Slipspace,". El fuego entrante del Covenant los había forzado a profundizar más hacia el interior de la atmósfera. Ella había empujado su trayectoria hacia el borde, de lo que había sido un lugar seguro; era eso o ser devorados por el fuego de plasma. Pero ella los había salvado de la muerte... sólo para retrasar su suerte por algunos escasos minutos. Re-calculó los números, la fuerza, la velocidad y la atracción gravitacional. Incluso si ella sobrecargara los reactores de fusión a niveles críticos, ellos todavía estarían atrapados en una espiral descendente por siempre. Los números no mienten. El Ingeniero del Jefe Maestro debió haber reparado el poder de acoplamiento, ya que el generador del Slipspace era funcional de nuevo; por todo lo bien que ellos lo habían hecho. Para entrar al Slipspace una nave tenía que estar muy lejos de los fuertes campos gravitacionales. La gravedad distorsionó el modelo de los patrones cuánticos, mientras que Cortana tuvo que calcular una ruta. La tecnología del Slipspace del Covenant era demostrablemente superior, pero ella no dudó de que el enemigo hubiera intentado un Slipspace para entrar y estar cerca de este planeta. Cortana jugó con la idea de intentar cualquier cosa; con el pulso de los generadores del Slipspace, tal vez ella tendría suerte de un cuatrillón a uno, de un disparar y localizar el vector correcto, atravesando los millones de filamentos deformados por la gravedad. Ella rechazó la posibilidad; en su actual velocidad e intentar maniobrar la nave, de cualquier manera los enviaría a un caótico desplome de la cual nunca se recuperarían. "Intenta algo", el Jefe le dijo a ella con asombrosa calma. "Intenta lo que sea". Cortana suspiró. "Entendido, Jefe." Ella arrancó los generadores Slipspace del Covenant; el software fluía a través de su conciencia. Los generadores Slipspace Shaw-Fujikawa de la UNSC hacían un agujero en el espacio normal por fuerza bruta. Pero la tecnología del Covenant utiliza un enfoque diferente. Los censores estaban en línea y Cortana podía actualmente "ver" la red entrelazada de los filamentos cuánticos que rodeaban la nave líder. "Increíble", ella susurró.

El Covenant podía elegir un camino a través de las dimensiones subatómicas; un suave empuje de sus generadores, ampliaba los campos lo suficiente para permitir a sus naves atravesar sin problemas, hacia el espacio alterno con un mínimo de energía. Sus resoluciones de la realidad espacio-tiempo son infinitamente más poderosas que la tecnología humana. Era como si ella hubiera estado ciega antes, nunca había visto el universo a su alrededor. Era hermoso. Esto explica la forma en que el Covenant puede hacer saltos con tal precisión. Podrían, literalmente, hacer un salto con un margen de error no más grande que el diámetro de un átomo. "Estado, ¿Cortana?" preguntó el Jefe Maestro. "En línea", dijo ella algo molesta por la distracción. En esta resolución Cortana pudo descifrar cada ruptura en el espacio causada por la gravedad de Threshold, los otros planetas en este sistema solar, el sol, e incluso la deformación del espacio causada por la masa de esta nave. ¿Podría ella compensar aquellas distorsiones? Los censores de presión detectaron rupturas sobre el casco y en diecisiete cubiertas exteriores. Cortana ignoró los hechos. Cerró y apagó todos los sistemas periféricos y se concentró en la tarea en curso. Era su única forma de salir de este lío: Ellos tenían que conseguir salir fuera de éste sistema o a través de ella. Se concentró en las fluctuaciones del espacio fluctuante. Generó algoritmos matemáticos para anticiparse y facilitar las distorsiones gravitacionales. Repentinamente aumentó los matrices de energía de los reactores del generador Slipspace. Una vía se partió directamente ante ellos y se convirtió en un agujero de gusano gravitacional, giratorio e iluminoso. La atmósfera del Threshold se dilató y saltó a través del agujero; absorbido por el vacío de la otra dimensión. Cortana dedicó todo su tiempo en monitorear el espacio alrededor del buque y se arriesgaba microscópicamente en maniobrar correctamente hacia el camino fluctuante. Chispas bailaron a lo largo de la longitud del casco cuando la nariz de la nave líder partió hacia el espacio normal. Cortana facilitó la entrada del resto de la nave, rodeándola por tormentas que giraban y de los rayos en forma de lanzas. Ella activó sus sensores: La temperatura del casco bajó rápidamente y se registró una serie de descompresiones explosivas sobre las cubiertas dañadas. Cortana surgió desde su capullo de concentración e inmediatamente sintió la presencia electrónica de alguien, cerca de ella, monitoreando sus cálculos acerca del Slipspace. Estaba prácticamente encima de ella. "¡¡¡Herejía!!!" Protestó y luego se retiró...después desapareció. Cortana tecleó un sistema de verificación a lo largo de cada circuito en la nave, con la esperanza de realizar el seguimiento de la IA del Covenant. No tuvo suerte. "Pequeño bastardo", ella emitió en todo el sistema. "Ven aquí". ¿Había visto lo que ella había hecho? ¿Había entendido lo que había logrado? Y, si ese fuera el caso, ¿Por qué declararlo como una "herejía"? Es cierto, que el manipular ochenta y ocho aleatorias variables de las once dimensiones espacio-tiempo no era un juego de niños... pero era posible que la otra IA podría ser capaz de seguir sus cálculos. Tal vez no. Los Covenant eran imitativos, no innovadores; al menos, eso era toda la inteligencia reunida y recolectada por la ONI, (Organización Naval de Inteligencia) de las razas alienígenas que fueron reportadas. Ella había pensado en ésta exageración, era una propaganda para reforzar la moral humana. Ahora, ella no estaba tan segura. Porque si el Covenant realmente entendía el alcance de su propia magnificencia tecnológica, no sólo podrían saltar un Slipspace y llevarse la atmósfera del planeta, sino que saltar a hacia la atmósfera de un planeta también. Podrían simplemente evadir las defensas orbitales de REACH.

¿La IA Covenant llamó a esto herejía? Absurdo. Tal vez los humanos podrían eventualmente pensar como el Covenant, dándoles el suficiente acceso a las tecnologías enemigas. Cortana hizo que los humanos tuvieran una oportunidad de ganar esta guerra. Todo lo que necesitaban era algo de tiempo.

"¿Cortana? Estado, por favor", dijo el Jefe Maestro.

"En línea", informó Cortana. El Jefe sitió las descompresivas explosiones retumbar a través de la cubierta, truenos que de repente se silenciaban cuando la atmósfera se ventiló. Esperó escuchar una explosión en la sala de máquinas, o por el plasma que le rodeaba. Escaneó la sala de máquinas, por cualquier signo de Grunts o Elites y luego exhaló, empezó adentrarse hacia la cara de la muerte por tiempo innumerable. Él siempre ha tenido un aire de mala muerte. John no quería ser un fatalista, simplemente era realista. No le daba la bienvenida al final; él lo sabía, sin embargo, había hecho todo lo mejor posible, luchado y ganado tantas veces por su equipo, por la armada y por la raza humana. . . haciendo momentos como estos, tolerables. Ellos tenían, irónicamente, el tiempo más pacífico en sus vidas. "Cortana, estado, por favor", él preguntó de nuevo. Hubo una pausa en la COM y luego, Cortana habló. "Estamos a salvo. En el Slipspace. Hacía un lugar desconocido". Ella suspiró y su voz sonaba teñida con cansancio. "Estamos ya muy lejos de Halo, Threshold y la flota Covenant. Si esta chatarra se mantiene unida un poco más, quiero poner cierta distancia entre ellos y nosotros". El Jefe respondió: "Buen trabajo, Cortana. Muy bien." Se movió hacia el ascensor. "Ahora tenemos una decisión difícil que hacer." Pausó y giró hacia el Ingeniero Covenant. La criatura se alejó del reparado poder de acoplamiento y procedió ir hacia un dañado y medio derretido grupo electrónico que había sido golpeado con fuego plasma. Estaba enfadado, eliminó la cubierta y analizó los nudos de cables ópticos. El Jefe lo dejó a solas. No era una amenaza para él o ni para su equipo. De hecho, él y los otros como él podría ser la clave para la reparación de esta embarcación y continuar su supervivencia. Continuó hacia el centro del elevador, pasando a través de los cuerpos de los Grunts en el pasillo. Los pateó con el pie para asegurarse que estuvieran muertos y luego se encontró dos pistolas de plasma y un Needler. Entró al elevador, empujándose fuera de la cubierta y flotó al alzándose en la gravedad cero. El Jefe mantuvo sus ojos y oídos fuertemente atentos para cualquier indicio de alguna amenaza cuando se trasladaba a través de los corredores hacia el puente. Todo estaba tranquilo y quieto. La puerta del puente se abrió, él pausó y vio a la Oficial Polaski supervisando a un Ingeniero Covenant, mientras que removía una pieza fundida de cristal polarizado, ante sus seis ojos, luego, recogió un intachable panel cristalino tirado en el piso y lo insertó dentro de la pared. Polaski sacudió sus manos de grasa y saludó al Jefe, todavía con humo azul llena aún el puente, pero el Jefe notó que la mayoría de los paneles de visualización estaban activos otra vez. Cerca de allí, el Sargento Johnson atendía las heridas del teniente Haverson y Locklear permanecía en guardia. Los ojos del joven Marine nunca se apartaron del Ingeniero y sus dedos persistían cerca y algo inquietos, aunque no totalmente sobre el gatillo de la MA5B.

El Ingeniero regresó flotando, giró sobre su propio eje y observó primero a Polaski y luego al Jefe. Una ráfaga de estática se emitió desde los altavoces del puente y el Ingeniero Covenant los observaba a ambos. Tecleó el control y las enormes puertas del puente se cerraron. El Ingeniero pasó un tentáculo sobre los controles. Luego parpadearon en azul y en seguida se atenuaron. "Bloquéalas", le dijo Polaski. "La cosa fea sabe sus cosas." Tres silbatos ultrasónicos llenaron el aire. El Ingeniero Covenant que acababa de reparar la puerta del puente escuchó con atención y sus ojos miraron intensamente hacia adelante. En respuesta chilló y luego flotó hacia el Jefe Maestro, tratando de maniobra detrás de él. "¿Qué está haciendo?" el Jefe Maestro preguntó, viendo cara a cara a la criatura. El Ingeniero gruñó en molestia y trató de nuevo moverse a su alrededor. El Jefe Maestro no se lo permitió. Mientras John vio que no había visto ninguna hostilidad por parte de las criaturas, aún seguían siendo parte del Covenant. Habiendo uno sobre su espalda, gruñó en contra de su instinto. "Les he dicho que repare los escudos de tu armadura ", dijo Cortana. "Permítele". El Jefe Maestro permitió al pequeño alíen pasar. Sintió que, el panel de acceso del generador de sus escudos, la cubierta fue removida de su espalda. Normalmente le tomaba a su equipo pasar por tres pasos para remover los sellos de seguridad y llegar a la fuente de energía radiactiva. El Jefe sospechó interesadamente. A él no le agradaba esto, pero Cortana tuvo siempre el conocimiento de lo que ella estaba haciendo.

Locklear observó esto y corrió una mano sobre su rasurada cabeza. Él permanecía en el centro de la plataforma y se dirigió hacia el otro Ingeniero Covenant, cuando éste reparaba una de las pantallas incineradas hacia la salida de babor en la sala. Mantuvo su MA5B perezosamente, pero todavía apuntaba en dirección al alíen. "No me importa lo que Cortana diga ", le dijo Locklear al Jefe, "No confío en ellos". El Ingeniero cercano a Locklear flotó hacia los controles holográficos del puente y pasó un tentáculo sobre una serie de puntos en relieve. Las pantallas parpadearon y mostraron a tres cruceros Covenant acercándose rápidamente. La adrenalina prosperó a través de la sangre del Jefe Maestro. “Rápido Cortana; toma acción evasiva. " "Relájese, Jefe", dijo Locklear. Quien ondeaba su mano sobre un control holográfico; las imágenes en la pantalla se congelaron. "Solo son repeticiones". Regresó y examinó los pernos de plasma suspendidos, justo cuando fueron impactados sobre los escudos de la nave líder. "Hombre", Locklear susurró. "Desearía que nuestros botes fueran como éstos". "Tal vez pronto tengamos exactamente eso, Marine," el Teniente Haverson mencionó. Quien permanecía de pie y adolorido, luego se trasladó hacia una pantalla que mostraba las tormentas en la parte superior de la atmósfera de Threshold.

"Haz correr esto, Cabo". Locklear tecleó uno de los controles. Una línea de luces de color azul brillante apareció en la pantalla y la nariz de la nave líder apareció a la vista. La línea azul rasgó un agujero en el espacio y el buque saltó a través. Las nubes de Threshold desaparecieron, sólo había oscuridad en la pantalla. Haverson regresó atrás un mechón de su cabello rojo que había caído sobre su rostro. "Cortana", él preguntó, "¿Algún, humano o Covenant, había una vez realizado un salto Slipspace dentro de la atmósfera?" "No, teniente. Normalmente los fuertes campos gravitacionales podría distorsionar y colapsar el horizonte en el caso de los generadores Shaw-Fujikawa. Y con los matrices Slipspace del Covenant también, sin embargo, yo he incrementado mucho el aumento de la resolución. Tuve la oportunidad de compensarlo”. "Asombroso", susurró. "Maldita suerte", murmuró Polaski. Ella tiró el borde de su gorra. "Funcionó", el Jefe Maestro les dijo. "Por ahora, eso es todo lo que importa. " Encarando a su equipo, trató de ignorar los movimientos del Ingeniero Covenant adjunto a su espalda. "Tenemos que planificar nuestro siguiente movimiento. " mencionó el Jefe. "Siento no estar de acuerdo, Jefe", dijo el Teniente Haverson. "El simple hecho de que la maniobra de Cortana funcionara es la única cosa que importa por ahora”. El Jefe miró al teniente y no dijo nada. Haverson mantuvo levantadas sus manos. "Reconozco que tengas el mando táctico, Jefe. Conozco tu autoridad como el apoyo tenaz de la Sección Tres de la ONI. No conseguirás ningún argumento de mí sobre ese punto, pero me doy por vencido a tu misión original, que ha sido sustituida por el descubrimiento tecnológico en esta nave. Hay que descartar la misión y regresar a la Tierra”. "¿Cuál otra misión?" preguntó Locklear, con voz sospechosa. Haverson se encogió de hombros. "No veo ninguna razón para mantener esta información clasificada en este momento. Dile, Jefe". El Jefe Maestro no le agradó cómo Haverson "se adhirió" a su mando táctico aún ordenándole a revelar el material altamente clasificado. "Cortana", dijo el Jefe. "¿El puente está asegurado de espías?" "Un momento", dijo Cortana. Luces rojas pulsaron alrededor del perímetro de la habitación. "Lo está ahora. Adelante, Jefe". "Mi equipo y yo-" el Jefe Maestro comenzó. Dudó cuando los pensamientos de sus compañeros Spartans caídos lo detuvieron fríamente. Por lo que sabía todos ellos estaban muertos. Empujó eso, regresándolo a su mente, sin embargo, él continuó. "Nuestra misión era capturar una nave Covenant, infiltrándonos en el espacio aéreo controlado por el Covenant y capturar a uno de sus líderes. El Mando esperaba que pudiera utilizar esta fuerza para forzar a cesar el fuego Covenant y tener negociaciones. "

Nadie dijo una palabra. Finalmente, Locklear rió y sus ojos se movieron a un lado. "Típica misión Naval suicida”. "No", respondió el Jefe Maestro. "Iba a ser un gran golpe, pero tenemos una oportunidad. Tenemos una gran oportunidad, ahora que tenemos este barco de mi3rd4. " "Disculpe, Jefe Maestro," dijo Polaski. Ella removió su gorra y la sostuvo en sus manos. "¿No estará sugiriendo que va a continuar esa operación a medias, cierto? Apenas nosotros sobrevivimos cuatro días en ese infierno. Fue un milagro que nos alejáramos de Reach y sobrevivir al Covenant en Halo... sin mencionar al Flood”. "Tengo el deber de completar mi misión", les dijo el Jefe Maestro. "Lo haré con o sin su ayuda. Hay más en juego que en nuestra disconformidad, incluso más que nuestras propias vidas. " "No somos Spartans", dijo Haverson. "No estamos capacitados para esa clase de misión". Eso era cierto. Ellos no eran Spartans. El equipo de John nunca se daría por vencido. Pero como él había explorado sus rostros cansados, había que reconocer que ellos no estaban preparados para esta misión. El sargento dio un paso adelante y dijo: "¿Si todavía quieres ir? yo iré detrás de ti, Jefe”. John asintió, pero vio el agotamiento, incluso en los oscuros ojos del sargento. Hay límites para cualquier soldado, incluso para los Rudos Marines como Johnson, más de lo que podría soportar. Y tanto como para que no quisiera admitirlo, sus órdenes originales, dadas sólo hace una semana, sintió como si le hubiera sido expedido una vida en el pasado. Incluso John consideró la tentación de detenerse y reagruparse antes de continuar. "¿Qué hay en ésta nave?" dijo Haverson, “Puede salvar a la raza humana. ¿Y si ese no era el objetivo de tu misión? Regresemos a la Tierra y dejemos que el Almirante decida. Nadie duda de tu decisión de aclarar las órdenes dado a las circunstancias". Haverson pausó, luego añadió, “…y la caída de todo tu equipo". La expresión de Haverson fue cuidadosamente neutral, pero el Jefe todavía se estancaba más en la mención de su equipo y en el intento de manipularle. Recordó sus órdenes, enviando a Fred, Kelly y a los otros a la superficie de Reach, pensando que él, Linda y James iban hacia la "difícil" misión. "Escuche Teniente", dijo Locklear. "Entreguemos un poco de algo a los cabezas de huevo R y D y tal vez compramos algún permiso para bajar a tierra. Yo voto por ese plan." Mencionó Locklear, saludando a Haverson. "¡¡Demonios, sí!!” "Esto no es democracia", dijo el Jefe Maestro, su voz a la vez en calma y algo peligrosa. Locklear se movió ligeramente pero no retrocedió. "Sí, tal vez no lo es," dijo, "pero la última vez lo comprobé, tomé las órdenes del verdadero Cuerpo de Marines no de alguien que los anda presumiendo (refiriéndose a la actitud del Mayor Silva). Señor. "

El sargento frunció el ceño hacia el ODST y se movió hacia su lado. "Es mejor permanecer juntos, Marine", él gritó, "… o el Jefe 117 se enojará y le pateará su c&lo. Y estará rogándole una dulce, dulce misericordia... en comparación con lo que yo le voy a hacer a usted”. Terminó el sargento. Locklear contempló las palabras del sargento y el Jefe Maestro quedó en silencio. Locklear miró a Polaski y luego Haverson. Polaski miró al Marine con anchos ojos y luego se los apartó. Haverson dio un ligero movimiento de su cabeza. Locklear suspiró, aliviando su postura y dejó caer su mirada. "Hombre, en verdad… en verdad odio esta mi3rd4." "Odio interrumpir," dijo Cortana, "pero estoy de acuerdo con el Teniente. " El Jefe hizo clic en un canal privado COM. "Explícate, Cortana. Pensé que estabas construida para realizar nuestra misión. ¿Por qué le apoyas ahora? " "No lo estoy, le respaldo", ella contestó "Nuestras órdenes fueron dadas cuando la UNSC tenía una flota y cuando Reach tenía todavía intacta su presencia militar. Ahora, todo eso ha cambiado." Respondió Cortana. El Jefe Maestro estaba en desacuerdo con lo que estaba diciendo... pero había algo en su voz. Y era la primera vez, en que John pensaba que Cortana pudiera estar escondiéndole algo. "Tenemos intactas las armas de plasma y la tecnología de un nuevo reactor,” Cortana continuó. "Imagina si cada nave pudiera maniobrar con tanta precisión en el Slipspace." Ella pausó. "La UNSC podría ser igualmente efectiva en el espacio como lo estamos ahora. Podríamos ganar esta guerra. " El Jefe Maestro frunció el ceño. No le agradaron los argumentos del Teniente y de Cortana; porque de hecho tenían sentido. Abortando esta misión era impensable. Él siempre terminaba lo que empezaba y siempre ganaba. Como un soldado profesional, John estaba dispuesto a darlo todo por una victoria; su confort personal, sus amigos, su propia vida es que la tomaba, pero él nunca consideró que tendría que sacrificar su dignidad y orgullo, así como para el bien mayor. Él suspiró y asintió. "Muy bien, teniente Haverson. Vamos a hacerlo a su manera. Por el ocurrido, renuncio a mi mando táctico. " "Bien", dijo Haverson. "Gracias". Encaró a los demás y continuó, "¿Sargento? Usted, Polaski, Locklear y vuelvan abajo, al Pélican y tomen cualquier equipo que no se haya hecho pedazos. Busquen el Kit médico y luego regresen aquí, en el doble de tiempo". "Sí, señor," dijo el sargento Johnson. "Estamos en ello." Él y Polaski se dirigieron a la puerta, teclearon el control y dejaron que los paneles se apartaran. Polaski echó una mirada al Jefe Maestro sobre su hombro; luego, agitó su cabeza, ella siguió al sargento. "Mierda", dijo Locklear, comprobando su rifle, quedándose detrás de ellos. "¡Que pasa! Hombre, nunca voy a conseguir mi otra hora de sueño." Locklear demandó "Dormirá cuando esté muerto, Marine," dijo el sargento.

Las puertas del puente se sellaron.

Haverson decía: "Pon un curso de regreso a la Tierra Cortana y enseguida… " "Lo siento, Teniente Haverson," Cortana interrumpió. "No puedo hacer eso. Un curso directo a la Tierra podría ser una violación del Protocolo Cole. Además, no se nos permite establecer una ruta indirecta ya sea a ambos. La Subsección Siete del Cole Protocolo señala que ninguna de las embarcaciones Covenant se puede tomar o ser controlada en el espacio, sin una búsqueda exhaustiva del seguimiento de los sistemas, la cual podría llevar al enemigo a nuestras bases”. "¿Subsección Siete?" Haverson preguntó. "Nunca he escuchado eso." "Muy pocos los saben, señor", respondió Cortana. "Solo es un pequeño detalle. Antes de esto, nunca nadie ha capturado un buque Covenant”. "Una búsqueda exhaustiva de este buque podría ser difícil, bajo las circunstancias ", dijo Haverson poniendo su mano sobre su barbilla, pensativo. "Debe tener más de tres kilómetros de largo." "Tengo una sugerencia, señor," dijo el Jefe. "Un destino intermedio: Reach”. "¿Reach?" Haverson escondió rápidamente la impresión en su rostro con una sonrisa. "Jefe, no hay nada en el sistema REACH, excepto por la armada Covenant". "No, señor," respondió el Jefe Maestro. "Hay... Otras posibilidades”. Haverson levantó una ceja. "Adelante, Jefe. Estoy intrigado." "La primera posibilidad", dijo John, "es que el Covenant haya glaseado (cristalizado) el planeta y se haya trasladado. En cualquier caso podría haber embarcaciones UNSC abandonadas, pero reparables, que podríamos reparar y tomar para regresar a la Tierra. Dejaremos la nave líder Covenant a baja órbita y regresar con el personal científico adecuado y el equipo para efectuar un operación segura”. Haverson asintió. "Un gran disparo. A pesar de que la Éufrates tiene un Prowler (merodeador) adjunto a ella. Que se suponía que se lanzaría a una misión de reconocimiento, antes de que ellos recibieran la señal de saltar todo y ayudar en la defensa de Reach. Por lo tanto, quizá no fue un gran disparo, después de todo. ¿Y la otra posibilidad?" "El Covenant está todavía ahí", mencionó el Jefe Maestro. "La probabilidad de un ataque hacia su propia nave capital es bajo. En cualquier caso, no hay ninguna violación al Protocolo Cole porque el Covenant ya conoce la ubicación de Reach". "Es cierto", respondió Haverson. La acción volvió al centro del puente. "Muy bien, Jefe. Cortana, rumbo al planeta Reach. Vamos a entrar a las afueras del sistema y evaluar la situación. Si está demasiado acalorado, saltaremos y encontraremos otra ruta a casa. " "Entendido, Teniente", respondió Cortana. "Le advierto que esta nave atraviesa el Slipspace mucho más rápido que nuestros homólogos de la UNSC. Llegaremos a la ETA en trece horas." El Jefe Maestro suspiró y se relajó un poco. Hubo otra razón para la cual elegir Reach, que él no puso de manifiesto al Teniente. Él sabía que las probabilidades de sobrevivir de cualquier persona en la superficie eran remotas. Astronómicamente, de hecho... porque una vez de que el Covenant decidiera glasear un planeta, lo hacían con una increíble exactitud. Pero él tenía que verlo con sus propios ojos.

Era la única manera en que podría aceptar que sus compañeros habían muerto. Una chispa de estática abarcó al Jefe, en primer lugar a lo largo de su columna vertebral y luego se envolvió sobre su torso. Hubo un audible “pop” y chispas se esparcieron a lo largo de su armadura MJOLNIR. El ingeniero estuvo al tanto de su conocimiento sobre él y se colmó de emoción. Rutinas de diagnóstico se desplazaron al HUD del jefe. En la esquina superior derecha, la barra de recarga del escudo parpadeó en rojo y se llenó lentamente. "Funcionó", dijo el Jefe Maestro. John se sintió aliviado de tener protección en su espalda. No olvidará como era luchar sin ellos, sin embargo. Ha sido una llamada de atención: no ser dependiente de la tecnología. Es también un recordatorio de que en la mayoría de las batallas, ganará o perderá su cabeza, antes de que cualquier enemigo contraataque. “Pequeñas criaturas tan impresionantes ", comentó Haverson. Analizó al Ingeniero Covenant cuando flotaba hacia el muro de pantallas de visualización y comenzó a juguetear con una de ellas. "Me pregunto cómo será el sistema de castas del Covenant” murmuró el Teniente. "¡¡Señor!!" La voz del Sargento Johnson golpeó sobre la COM, rompiendo con estática. "Tendrá que bajar hacia el Pélican tan pronto como le sea posible. Usted y el Jefe. " "¿Están bajo fuego?" preguntó el Jefe. "Negativo", respondió. "Es uno de los cryotubos recuperados". "¿Qué pasa con eso, sargento?" Haverson súbitamente respondió. "Jefe, hay un Spartan en él."

CAPÍTULO 10 1852 horas, 22 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) Nave Líder Capturada del Covenant, en Slipspace, localización desconocida.
Después de que el Jefe había dejado de investigar el criotubo, Haverson verificó que las puertas del puente estuviesen cerradas. Él dio vuelta y caminó enfrente del Ingeniero Covenant quien había reparado la armadura del Jefe Maestro. “Fascinantes criaturas," él murmuró. Él sacó su arma lateral y apuntó en la parte de atrás de su cabeza. Dos de los seis ojos del Ingeniero se fijaron por encima de la boca del arma. Un tentáculo trató de alcanzarlo, se dividió en minuciosos hilos finos y tocó el metal gris-azul. Cortana preguntó, "¿Qué esta…." Haverson le disparó al Ingeniero. La ronda descuartizó su cabeza atravesándola y embarró de sangre la pantalla que el extraterrestre había estando reparando. "¡Haverson"! Cortana exclamó. El otro Ingeniero volteó y chilló agudamente; en ese entonces una luz parpadeó en la pantalla rota que capturó su atención y regresó a su trabajo, inconscientemente. Haverson se arrodilló cerca del Ingeniero muerto y enfundó su arma. "No tenía otra opción", él susurró Tocó la piel extraña, resbaladiza de la criatura. Su color se desvaneció de un rosado débil a un gris frío. Lo arrastró hasta la escotilla de escape, (emergencia) la abrió y puso el cuerpo en el corredor. Pausó y volvió a doblar sus tentáculos sobre su cuerpo. "Lo siento. No te lo merecías." "¿Por qué era necesario?" Cortana demandó. Haverson estaba de pie, sacudió sus manos en sus pantalones flojos y selló el acceso de la escotilla de escape. "Estoy sorprendido de que aun tengas que preguntar, Cortana". Se escuchó la furia en su voz. Él comprobó que su ira iba en aumento. No estaba disgustado con Cortana; Estaba disgustado consigo mismo; furioso debido a la necesidad desagradable de su acto. "Los Covenant son imitativos– no innovadores," él dijo. "Al Ingeniero que le ordenaste a reparar la armadura del Jefe acababa de conseguir un vistazo de primera mano a nuestra tecnología de escudos, una tecnología que le robamos al Covenant y que mejoramos. Si en cierta forma lograra reincorporarse al Covenant, esa tecnología mejorada sería de ellos. ¿Cómo te gustaría ver ese manifiesto de tecnología de tan mejorados escudos personales en sus guerreros Elites? ¿O en sus naves de guerra?"

Cortana guardó silencio. "El Cabo Locklear estaba en lo correcto," Haverson susurró. "Yo en realidad odio esta mi3rd4, también". "Entiendo," Cortana finalmente contestó, pero su voz estaba tan fría que pudo haberse congelado en helio. Haverson suspiró y se miró las manos. La sangre del Ingeniero tatuó su piel con diminutas puntas de alfiler de azul oscuro. “¿Crees que el Jefe Maestro encontrará lo que realmente está buscando en Reach?” ¿"A qué se refiere con “lo que está buscando”? ” Cortana dijo. Su voz estaba todavía helada, pero la curiosidad derritió su tono. "Me refiero a los otros Spartans". Haverson dando una risa breve. “Cierto, su argumento para ir a Reach fue válido – no iríamos de otra manera. Pero eso no es lo que busca. Él envió a su equipo abajo, hacia la superficie de Reach... enviándolos a sus propias muertes. ¿No debería el comandante regresar? ¿Y qué comandante no esperaría que estuvieran vivos? ¿No importa las probabilidades?"

CAPÍTULO 11 0930 horas, 4 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) / Instalación del Alto Comando UNSC Bravo-6, Sydney, Australia, Tierra (HighCom). Hace dos semanas y media.
El teniente Wagner caminó atravesando las puertas de los detectores de explosivos y del metal; en el interior de la entrada del atrio de la gran estructura, vagamente cónica. Designado oficialmente por la UNSC como la instalación HighCom (Alto Mando) B-6, el edificio en expansión había sido apodado "La Colmena". Estaba nublado en Sydney. La luz gris se filtraba a través del domo de cristal en lo alto. Él marchó pasando los oficiales y NCOs moviéndose con propósito hacia cualesquier destino ocupando su tiempo. Hizo caso omiso a los árboles de acacia y a los helechos exóticos que estaban destinados a viajes de civiles y a la prensa. Hoy no había tiempo para bromas. En otra hora la eficiencia y la calma aparente de HighCom debería estar deshecha en millones de pedazos. Sólo unos cuantos chicos de bronce (¿Soldados?) sabían que el puesto de avanzada más poderoso de la UNSC, Reach, no era ahora nada más que cenizas. Wagner se acercó a la estación de la recepcionista debajo de los ojos vigilantes de un trío de Marines MPs blindados. Manteniendo el destino de Reach inmóvil no era el secreto más grande de la UNSC, no por una milla de país. Virtualmente nadie en la población civil de las Colonias Interiores, conocía cómo peligrosamente estaban cerca de perder esta guerra. La Sección Dos de la ONI había hecho un trabajo brillante de preservar la ficción de cómo las fuerzas de la Tierra mantuvieron su propiedad en contra del Covenant. ¿Y qué pensaban los ciudadanos de las Colonias Exteriores? Aquellos que no habían escapado a hacia los puestos remotos avanzados y escondido en las bases corsario, las cuales no estaban en cualquier posición para crear problemas. El Covenant no tomaba prisioneros. "Usted está a la espera hoy, Teniente," la recepcionista dijo. Ella era una joven Jefe Oficial Menor y parecía que ella no tenía curiosidad, o una pista. Pero sus ojos la delataron. Ella sabía algo. Tal vez no, pero ella indudablemente se había puesto al día en el incremento de los protocolos de seguridad. . . o la mirada encantadora a los ojos de sus comandantes. "Por favor diríjase al elevador ocho," ella le dijo y le devolvió su atención a la pantalla enfrente de ella. Él hizo una nota mental para averiguar quién es esta persona perceptiva y ver si ella podría ser reclutada en la Sección Tres. La ONI había perdido a una cantidad de gente buena en las últimas semanas. Wagner se movió a la pared de acero sólido y un par de puertas se dividieron ante él. Entró en la habitación pequeña; Las puertas cerraron con un calmado snik. Un cojincillo de huella digital y un escáner de retina se extendieron desde la pared. Wagner presionó su mano encima del escáner y una aguja acuchilló su dedo índice. Comprobaban su ADN con la muestra archivada. Él parpadeó una vez y entonces apoyó su barbilla sobre el escáner de retina. "Buenos días, Teniente," una dulce voz femenina susurró en su oído. “Buenos días, Lysithea. ¿Cómo estás hoy "? “Muy bien, ahora veo que ha regresado a salvo de su misión. Supongo que todo salió como se esperaba. " "Tú sabes que eso es clasificado," él dijo a la IA.

"Ciertamente," ella contestó, con tono juguetona. “Pero me enteraré de cualquier manera, usted sabe. ¿Por qué no me ahorra tiempo y solo me dice?” Aunque él generalmente disfrutaba de este tu-a-tu con Lysithea, también él sabía que era parte de los datos biométricos de exploración. Ella analizó sus ondas cerebrales y los patrones de voz en respuesta a sus consultas y las relacionó a las respuestas antiguas en su memoria. Ella probablemente probó su lealtad sobre las medidas de seguridad– él no colocaba nada más allá de la Sección Tres; Ellos hacían crecer más su paranoia cada día. "Por supuesto que te enterarás," Wagner contestó. “Pero todavía no te lo puedo decir. Esa sería una infracción de seguridad, penalizado bajo el Artículo 428- A. En efecto”, el dijo en un tono más serio, “tendré que reportar esta violación a mi controlador”. Ella se rió y sonó como la fina porcelana china tintineando. "Usted puede proceder, Teniente," ella le dijo. Las puertas se separaron y revelaron un corredor revestido con madera de nogal y pinturas de Washington Cruzando el Delaware, el Último Puesto del Almirante Cole, diversos paisajes alienígenos y batallas espaciales. Aunque él apenas había sentido el descenso, Wagner sabía que él había bajado tres kilómetros dentro del planeta, atravesando capas sólidas de granito, concreto reforzado, placas de Titanio- A y metal reforzado anti EMP (Pulso Electro Magnético). Nada de esto le hacía sentir un poco más seguro, sin embargo; la instalación de investigación de la ONI en Reach tenía el mismo mecanismo y no le había servido de algo a esos pobres desgraciados.

Él se bajó del elevador. Lysithea susurró a espaldas suyas: “Tenga cuidado allí adentro. Esperan poner la cabeza de alguien en una garrocha". Wagner tragó saliva y enderezó las arrugas microscópicas en su uniforme. Buscó una razón para retrasarse – cualquier cosa que lo mantuviera alejado de aquel cuarto al final de este corredor. Él suspiró y se sobrepuso a su inercia. Nadie mantiene al Comité de Seguridad de la UNSC esperando. Un par diputados se pusieron en medio cuando él se acercaba al conjunto de puertas dobles. No le saludaron y sus manos descansaban sobre sus armas enfundadas. Se quedaron con la mirada fija directamente, pero Wagner supo que si él se dirigía por la vía equivocada él recibiría un disparo primero y luego interrogado mas tarde. Las puertas silenciosamente mecieron hacia adentro. Él entró y las puertas se cerraron detrás de él y se sellaron. Wagner reconoció la mayoría de las personas colocadas fijamente en su lugar en la mesa en forma creciente: El General Mayor Nicholas Strauss, el Almirante de Flotas Terrence Hood (Lord Hood H2 y H3) y el Coronel James Ackerson. La silla del Vicealmirante Whitcomb estaba vacía. Otra media docena de oficiales estaban también presentes y todos ellos tenían el rango de comandantes lo cual puso nervioso a Wagner. Cada uno tenía tabletas de pantallas colocadas delante de ellos y aun bocabajo, Wagner reconoció su informe preliminar y sus registros de vídeo. Wagner hizo un saludo. El General Strauss se inclinó hacia adelante y desajustó su pantalla

"¡Cristo! ¿ Sabíamos que tenían demasiadas de esas malditas naves "? Él golpeó ruidosamente un puño encima de la mesa. "¿Por qué demonios no supimos de esto? ¿Quién en la ONI deja pasar este resbalón?" Ackerson se reclinó. "Nadie tiene la culpa, General, excepto por el Covenant, obviamente. Me precupo más por nuestra respuesta a esta incursión. Nuestra flota fue diezmada en gran número”. La reputación de Ackerson le precedía. Wagner había escuchado acerca de las locuras para las cuales él había hecho en el pasado, para asegurase de que sus operaciones fueran prioritarias sobre la Sección Tres. Su rivalidad con el líder del programa SPARTAN-II, la Dra. Catherine Halsey, era el material de leyenda. Wagner pensó que Ackerson había sido reasignado a un puesto en primera línea. Aparentemente él se había salido de ello. Eso era un problema. El Almirante Hood se enderezó y alejó su pantalla y finalmente reconoció a Wagner. Él le devolvió el saludo. El Almirante estaba impecablemente vestido, ni un cabello canoso fuera de lugar en su cabeza y todavía tenía círculos oscuros debajo de sus ojos. "Descanse, Teniente". Wagner se metió las manos detrás de la parte baja de su espalda y movió los pies ligeramente separándolos, pero de otra manera no se relajó ni un milímetro. Nunca se sentía a gusto junto a la presencia de leones, tiburones y escorpiones. Hood giró a hacia Ackerson. “Diezmar es la palabra equivocada, Coronel. Habríamos sido diezmados en gran número si perdiéramos una nave de cada diez”. Él levantó su voz ligeramente. “A cambio, hemos perdimos diez de nuestros buques por cada uno que logró tomar distancia. ¡ Fue un desastre total "!. Terminó Hood "Por supuesto, Almirante". Ackerson asintió con la cabeza, fingiendo escuchar y sus ojos parpadearon sobre el informe otra vez. Sus cejas se alzaron cuando él notó el tiempo y la fecha. "Hay una cosa, sin embargo, que me gustaría responder en primer lugar.” Su mirada cristalina apuntó hacia Wagner. “La diferencia de tiempo entre los acontecimientos en este informe y ahora..." Ackerson calló, perdido en sus pensamientos. “Felicitaciones, Teniente. Este es un nuevo récord de velocidad desde Reach a la Tierra. Especialmente cuando usted se tomó el tiempo para realizar los saltos legalmente aleatorios requeridos antes de regresar a la Tierra”. "Señor," Wagner contestó. "Seguí el Protocolo Cole al pie de la letra". Eso era una mentira y todo el mundo en este cuarto lo sabía. La ONI siempre se sometía al Protocolo Cole. En este caso, era probablemente justificado por el valor de Inteligencia. Sin embargo, si quisieran crucificarle, todo lo que tenían que hacer era comprobar el tiempo registrado en los motores de su Prowler (merodeador) y hacer cuentas.

Hood sacudió su mano. "Eso no es la cuestión."

"Lo que pienso es que." Ackerson rápidamente mencionó. “Reach dejó de existir. No hay nada entre Tierra y el Covenant a excepción de una buena cantidad de vacío; eso y cualquier secreto que podemos preservar”.

"Revisaremos las prácticas de la Sección Tres más tarde, Coronel". El Almirante Hood se dirigió a Wagner. “He leído su informe, Teniente. Está sumamente detallado, pero quiero oírlo de usted. ¿Qué vio usted? ¿Hay algunos detalles que usted pensó que serían demasiado sensibles para incluirlos en su informe? Dígamelo todo”. Wagner respiró profundamente. Él se había preparado para esto y él lo emparentó, como mejor podría hacerlo y cómo las naves Covenant aparecieron en el sistema, los esfuerzos valientes de la flota de la UNSC defendiendo Reach, la forma en que fracasaron y fueron sistemáticamente destruidos. “Cuando el Covenant se deslizó sobre la superficie de Reach con sus fuerzas tácticas, neutralizaron los generadores de las armas orbitales; ese fue el fin. Bien, vi sólo el principio del fin. Ellos glasearon el planeta, comenzando por los polos”. Wagner, quien hace dos años tenía la tercera parte de su cuerpo quemado por plasma Covenant y quien ni siquiera una vez gritó o derramó una lágrima, hizo una pausa y parpadeó apartando la humedad que nublaba su vista. “Me entrené en la Academia Naval en Reach, señor. Era la cosa más cercana que tenía a un hogar en las Colonias Exteriores”.

Hood asintió con simpatía. Ackerson resopló. Él se apartó fuera de la mesa, se levantó y se trasladó al lado de Wagner. “Ahórrese el sentimentalismo, Teniente. Usted dice que glasearon Reach. ¿Todo?”

Wagner detectó anticipación en el tono del coronel; como si él quisiera que el Covenant hubiera destruido Reach. "Señor," Wagner contestó. "Antes de que saltara hacia el Slipspace (Deslizespacio), presencié los polos destruidos y aproximadamente dos terceras partes de la superficie del planeta estaba en fuego. Ackerson asintió, aparentemente satisfecho con esta respuesta. “Así es que todos en Reach se han ido, entonces. El Vicealmirante Whitcomb. La Doctora Halsey, también”. Él asintió con la cabeza y adicionó, "que desperdicio tan tremendo". No había compasión en su voz.

“Sólo podría especular, señor", dijo Wagner. "No es necesario," Ackerson murmuró. Él regresó a su asiento. Strauss suspiró. “Al menos contamos con su programa especial de armas, Ackerson. Los SPARTANS-II de Halsey fueron de gran demanda". Ackerson le disparó al General Strauss una mirada que pudo haberse estallado a través de una chapa de metal de batalla. El General detuvo la mitad de la frase y su boca se cerró.

Wagner permaneció absolutamente inmóvil y se quedó mirando directamente, disimulando que él no había visto una infracción tan vulgar del protocolo militar. ¿Un General siendo rebajado por un oficial subalterno? Algo extraordinario Acababa de descubrir; había algún tipo de plan de seguridad a la par con el programa SPARTAN y Ackerson estaba detrás de eso. El Coronel repentinamente tuvo un montón de zumo de donde exprimir. Wagner continuó fingiendo ignorancia; y no importaba qué, él no se responsabilizó por la mirada fija del Coronel Ackerson. Si Ackerson sospechara que él ya lo había atrapado, el c4br0´n lo borraría para prevenir su secreto de volver a la Sección Tres. Después de lo que parecía un siglo de silencio incómodo, el Almirante Hood se aclaró la garganta. "The Pillar of Autumn, Teniente Wagner. ¿Se destruyó esa nave? ¿O hizo un salto? No hay ninguna mención en su informe”. “Saltó, señor. La telemetría muestra que el Autumn fue perseguido por varias naves enemigas, por lo de su destino sólo se puede especular. No mencioné al Pillar of Autumn en mi informe, porque esa nave está en la Lista Segura de la Sección Tres". "Bien". Hood cerró sus ojos. "Entonces hay, al menos, alguna esperanza". Ackerson negó con la cabeza. "Con todo el debido respeto a mi antecesor, la Doctora Halsey, el paquete especial de armas en el Pillar no tenía ninguna oportunidad en el infierno de cumplir su misión. Puede ser que también le podría haber usted disparado a cada uno de ellos en la cabeza y haberlo conseguido". "Eso será suficiente, Ackerson," Hood dijo y lo miró furiosamente. "Más que suficiente". "Señor," Wagner se aventuró. “El Coronel puede estar en lo correcto... al menos en su evaluación de la misión. Nuestro agente en el Pillar of Autumn nos indicó antes del final. Él lamentablemente reportó que un número significativo de Spartans fueron a la superficie para defender las armas orbitales de Reach". "Entonces están muertos," Ackerson dijo. "Los fenómenos de Halsey finalmente han perdido su brillo de invencibilidad". El almirante Hood apretó su mandíbula. "La Doctora Halsey…," él dijo lentamente y con cierto control deliberado, "y sus Spartans merecen el máximo respeto, Coronel". Ackerson giró para encararlo, pero Hood se le quedó mirando. "Y si usted tiene el deseo de conservar su posición recién adquirida en el Consejo de Seguridad, les mostrará ese respeto, o personalmente lo patearé de aquí hasta Melbourne". Mencionó Hood

"Yo simplemente-", dijo Ackerson. "Esos 'fenómenos'", Hood dijo en su protesta, "Tienen confirmadas más matanzas que cualquiera de las tres divisiones ODST y han ganado cada mención honorífica de mayor premiación de la UNSC. Esos ' fenómenos ' personalmente han salvado mi vida dos veces, así como también las vidas de la mayor parte del personal superior aquí en HighCom. Mantenga su intolerancia en jaque, Coronel. ¿Entiende?".

"Mis disculpas," Ackerson susurró.

"Le formulé una pregunta directa," el Almirante Hood ladró. "Señor," Ackerson dijo. “Entiendo completamente, Almirante. No volverá a ocurrir”. Su cara se quemó a un rojo brillante. Wagner, sin embargo, no pensó que éste fuera el color de la vergüenza. Era de ira. "Los" Spartans "," Hood susurró. "La Doctora Halsey. Whitcomb. Perdimos a demasiada gente buena en Reach. Sin mencionar a las docenas de naves”. Él frunció sus labios en una delgada línea.

"Deberíamos enviar una pequeña fuerza de reconocimiento para ver lo que queda," el General Strauss sugirió. "No sería prudente, señor," Ackerson contestó. “Tenemos que retroceder y reforzar las Colonias Interiores y la Tierra. Las nuevas plataformas orbitales no estarán en línea por otros diez días. Hasta entonces, nuestra postura de defensa será demasiado débil. Vamos a necesitar de todas las naves que dispongamos". "Hmm," el Almirante Hood dijo. Él colocó ambos pulgares bajo su barbilla como considerara ambas posiciones. "Señor," dijo Wagner. “Hay un tema adicional que no está cubierto en mi informe. No parecía excepcionalmente importante en el momento, pero si usted está debatiendo una misión de reconocimiento, pensé que podría serle pertinente”. "Simplemente escúpalo," dijo el General Strauss. Wagner tragó saliva y resistió la tentación de encontrarse con los ojos de Ackerson. "Cuando el Covenant destruye un planeta, generalmente mueven sus grandes buques de guerra más cerca y cubren el mundo con una serie de órbitas de cuadriculación, asegurando cada milímetro cuadrado de la superficie y es cubierto con los bombardeos de plasma". Terminó Wagner "Me estoy dando cuenta dolorosamente de la doctrina del bombardeo Covenant, Teniente," Hood gruñó. "¿Qué hay de eso"? “Como ya he indicado, comenzaron por los polos, pero solo tomaron algunas naves. Estaban distribuidos a lo largo de las latitudes ecuatoriales y sin naves adicionales de entrada. De hecho, un gran número de naves Covenant abandonaron el sistema, ¿En persecución del Pillar of Autumn?” Wagner terminó. Ackerson ondeó su mano descartando la idea. “Reach está glaseado, Teniente. Si usted se hubiera quedado a observar toda la función, ellos lo habrían incinerado, también". Dijo Ackerson "Sí, señor," Wagner contestó. "Si, sin embargo, hay una misión de reconocimiento, me gustaría ofrecerme como voluntario para el servicio". Ackerson se levantó y se acercó a Wagner. Se quedó un a centímetro de su rostro y sus ojos se encontraron. La mirada de Ackerson estaba llena de veneno. Wagner hizo su mejor esfuerzo para no retroceder, pero no podía evitarlo.

Una mirada y sabía que este hombre lo quería muerto por cualquiera que fuera la razón: aquello que él había escuchado acerca del programa alternativo de Ackerson de los SPARTANS-II, el cual no quería problemas en Reach... o tal vez, como Lysithea le había advertido, que él estaba buscando alguna cabeza que clavar. "¿Es usted sordo, Teniente"? Ackerson preguntó con preocupación fingida. "¿Algún tipo de pérdida de audición debido a la acción de combate"? "No, señor". "Pues bien, cuando usted impulsa los límites del Slipspace en esos pequeños Prowlers (Merodeadores), usted se arriesga a todo tipo de daño por radiación. O tal vez el trauma de ver a Reach destruido lo agitó. Cualquiera que sea su problema, cuando salga de aquí va ir a visitar la enfermería. Es para darle un certificado de buena salud antes de regresar a su servicio activo." Ackerson se encogió de hombros. "Debe haber algo mal con usted, Teniente, porque no parece entenderme a pesar de que mis palabras son más claras que el agua". "Señor". "Vamos a probar esto, entonces. No estamos desperdiciando una sola nave de la UNSC para confirmar lo que ya hemos visto una docena de veces antes: Reach se ha ido." mencionó Ackerson Él se acercó más a Wagner. "Todo en él voló en pedazos, carbonizado, cristalizado y vaporizado. Todo el mundo en Reach está muerto”. Señaló con el dedo en el pecho de Wagner para dar énfasis. "Muerto. Muerto. Muerto".

SECCIÓN 2

LA DEFENSA DE LA BASE CASTILLO

CAPÍTULO 12
  

0744 horas, 30 de agosto del 2552 (Calendario Militar) \ Sistema Epsilon Eridani, Valle Longhorn, planeta Reach. Hace cinco días.  
 

Nubes de vapor se apartaron como una cortina, una bola de fuego cien de metros de diámetro sobrevoló por encima de la posición de Fred y de Kelly. Fred siguió el rastro de la línea de flamas que envolvieron el cielo y vio los contornos débiles de decenas de buques de guerra Covenant a baja órbita. El Banshee de Fred rozó sobre las copas de los árboles, bajo la ladera. Empujó la aeronave a su máxima velocidad. Kelly le seguía y volando en picada adentrándose en un valle y zigzagueando y en forma lineal por encima de la cresta donde Joshua había visto por primera vez la fuerza de invasión Covenant. Dejó al lado los pensamientos de su compañero caído. Él tenía que enfocarse en mantener al resto de su equipo con vida. Fred solicitó el sistema de mapas a su HUD. Un marcador NAV azul, ubicado en el eje de las líneas topológicas, identificando su posición de respaldo: ONI Sección Tres; Instalación secreta de Seguridad y de Investigación enterrada bajo la Montaña. Hace dos décadas atrás había sido una mina de titanio y después, los túneles abandonados fueron utilizados como punto de almacenamiento de la Sección Tres, los cuales se habían hecho cargo de la montaña para sus propios fines. "Tendremos que encontrar una ruta segura para atravesarla" Una lluvia de fragmentos cristalinos de color púrpura-blanca silbaron a través del aire, formando un arqueándose hacia arriba proveniente del bosque debajo de ellos. Cada fragmento parecía como el proyectil disparado por un Covenant más necesitado, pero mucho más grande. El fragmento recortó drásticamente la cabina de Fred al tamaño de su antebrazo. Kelly esquivó un proyectil que explotó en el aire. Y los fragmentos Needler saltaron hacia el fuselaje del Banshee. Un pequeño fragmento secundario fue a dar al Banshee de Fred y detonó. El puerto aviador se deformó por la explosión y la nave se tambaleó.

"¡Abajo!" gritó Fred, pero Kelly ya estaba a decena de metros de debajo de él y cayendo al lecho de un río seco a la distancia. Él siguió el rastro de humo. Fred confirmó su posición y guió su herido Banshee en un curso, el cual siguió el destello sobre el cauce del río seco que hay debajo. La trayectoria del golpe atravesó el bosque y casi fue a dar a las cercanías de la Montaña Mecanizada. Con suerte, pudieron abandonar los Banshees y hacer una visita a corto plazo hacia la instalación de la ONI.

Por encima, los impulsos boreales color mandarina llegaban desde el norte. Hojas de plata crujían en el cielo y las nubes negras hervían, iluminadas por las violentas llamas debajo de ellas. Se amontonaban en truenos y escupían relámpagos. Los masivos buques de guerra que habían tenido momentos antes de sobrecarga, aceleraron de regreso a la atmósfera superior. Sus motores gritaron y dejaron ondas a lo largo del cielo inflado. Por una fracción de segundo, el pánico tomó la garganta de Fred. Luego, su entrenamiento Spartan llegó a su mente y se volvió frío y metálico y filtró el hecho de que tenía por encima a los bombardeos de plasma Covenant.

Tenía que pensar o morir.

Así que él pensó.

Algo no encajaba. El bombardeo de plasma Covenant, siempre había procedido de una travesía con un patrón ordenado cuando atravesaban un planeta, hasta dejar cada centímetro cuadrado de superficie convertido en vidrio y en ceniza. Las naves de arriba no habían terminado su trabajo aquí. Fred se arriesgó a echar una mirada a la izquierda y a la derecha. Cien mil hectáreas de bosque, el mismo bosque en el cual Fred y sus compañeros Spartans habían entrenado en la infancia, el mismo que estaba siendo devorado por muros de fuego. Espirales de calor y de un espeso humo negro ascendían hacia el cielo.

Una ola pasó por encima de Fred y Kelly; él no pudo verla pero la sintió: Un millar de hormigas se le habían metido en su armadura y le habían mordido. La estática atiborró su HUD y luego desapareció como si fuera una ventana. Sus escudos se redujeron a cero y luego poco a poco comenzaron a recargarse. Las cápsulas gravitatorias de sus Banshees parpadearon y echaron chispas.

"EMP", (Pulso Electromagnético) Kelly gritó sobre la COM. "¿O algún efecto del plasma"?. "Aterrizaje forzoso ", Fred ordenó.

Kelly hizo un sonido de descontento en la COM y lo apagó. Cayeron en picada desde el cielo, volando sin motor, con pocos movimientos aerodinámicos y algo de poder se mantuvo en sus Banshees. Fred maniobró la nariz de su aeronave por encima de las rocas cocinándose al vapor, del lecho del río seco. Escogió un camino entre rocas enormes e irregulares y entre filosas rocas de granito, apuntando hacia una cinta de grava. Sólo había un problema: Un par de estas rocas eran levemente más oscuras que las demás... y se movían. Las criaturas eran enormes y fuertemente armadas y se trasladaron con precisión deliberada pero de manera lenta. Cada uno tenía una masiva placa de metal como escudo. Fred golpeó la COM y gritó: "¡Atención! ¡Hunters Covenant muertos ahí adelante! " No había tiempo para eludir la nueva amenaza. El Hunter más cercano rodó para hacerles frente y la mayoría de sus espinas a lo largo de su espalda estallaron, como si fuese una anémona. La descomunal criatura elevó su defensa principal, una poderosa arma, un cañón de barra de combustible montado en su brazo dirigiéndola hacia Fred. El barril parpadeó en verde.

El Hunter disparó.

Fred perdió el poder y su Banshee cayó diez metros.

Hubo un destello cuando el astro de la energía destructiva, dividió el aire del lugar donde había estado un segundo antes. El Banshee golpeó contra el suelo, arrastrándose a través de las rocas del tamaño del un puño. La nave se volcó y arrojó a Fred al suelo. El Banshee dio vueltas y se estrelló con el Hunter. El masivo alienígena trajo consigo su densa protección, un escudo metálico y le restó importancia a los restos de la nave como si fuera hecha de cartón. El cañón de combustible empezó a cargarse de nuevo. Fred hizo una mueca y se puso de pie, ignorando el nuevo dolor de aquel aterrizaje forzoso que le había causado. Necesitaba un arma. El dolor tendría que esperar.

El Hunter avanzaba pesadamente hacia él, en ese entonces se agachó y cargó hacia adelante con una velocidad aterradora. Hubo un ruido de estática en su frecuencia COM y Fred escuchó una sola palabra: "¡Agáchate!"

Se tiró al suelo y rodó hacia un lado. El Banshee sin jinete y sin Kelly se disparó por encima de él y colisionó con el Hunter a toda velocidad. El Banshee explotó y cubrió el área con fragmentos de metal brillante. El Hunter se tambaleó cuando el fuego se adentraba a lo largo de su armadura. Se movía lentamente y en círculos de manera confusa. Fred podía ver las manchas de color naranja brillante de la sangre del Hunter teñidas sobre las rocas. Kelly aterrizó sus pies junto a Fred. Ella tenía sujetada y preparada una granada de plasma y la lanzó directamente hacia el cañón del segundo enorme Hunter. Se alojó en el cañón del arma y detonó. Zarcillos de energía cubrieron al Hunter. El arma crujió y emitió humo.

Fred se puso de pie. "¡Corre!"

Ellos no iban a contraatacar a un Hunter en un mano a mano. Podrían perder o podrían ganar, pero mientras tanto, el resto de las fuerzas en tierra Covenant, lograrían apresarlos. Se echaron a correr hacia una pequeña fracción del bosque por delante, tal vez eran los últimos árboles de pie sobre Reach. El Cazador, confundido con su arma destruida y de su socio envuelto en llamas, titubeó, no estaba seguro de qué hacer.

"¿No veías mientras estábamos en el aire?" dijo Kelly con preocupación, intensificando su voz. "Hay cerca de media fuerza de tropas de asalto Covenant, justo por delante”.

"¿Tropas en tierra?" Fred dijo, impulsando su velocidad en plena persecución. "¿A qué distancia?"

"A medio click." Kelly respondió

Eso no tenía sentido, sin embargo. ¿Por qué tienen fuerzas en tierra cuando estaban destruyendo el planeta desde la órbita? "Algo no está bien," Fred le dijo a ella. "Vamos a ver lo que están haciendo. "

La luz de confirmación de Kelly parpadeó en ojo rojo.

"Están entre nosotros y el punto de regreso", le dijo Fred. "Tenemos que hacerlo."

Entraron a los árboles que todavía estaban de pie, se detuvieron y miraron hacia atrás. El Hunter se arrastraba de tras de ellos, pero era una persecución inútil. A pesar de sus ocasionales estallidos de velocidad, los Hunters eran muy lentos. Se vieron atrapados entre las fuerzas del Covenant en tierra y aquellos en el aire y ni Fred ni Kelly expresaron la principal pregunta en sus mentes: ¿Había incluso una posición de repliegue a la izquierda? ¿O tenían al Covenant entre ellos y habían encontrado al resto de su equipo y los habían destruido?

La COM crujió. "Este es el equipo Gamma, Cambio, Alfa. "

Respondió Fred, "Gamma, este es Alfa. Adelante."

Hubo un ruido de estática. "Whitcomb... hay demasiados. ¿Me copian?"

"Gamma", gritó Fred. "El punto de regreso está bajo fuego. ¡Repito bajo fuego! ¿Me copia? ".

Solo había estática.

"Espero que hayan escuchado", él le dijo a Kelly.

"Rojo 21 puede ocuparse de su equipo. No se preocupe". Ella se movió sigilosamente hacia adelante y le hizo señas para que Fred le siguiera. "Eche un vistazo a esto." Fred miró por encima de su hombro. No había Hunter y nada en su rastreador de movimiento. Él siguió a Kelly y los separó un muro de maleza color morado. Los vehículos estacionados claramente eran del Covenant, alineados en tres filas de cuatro: los tanques mortero. Los tanques tenían dos aletas anchas laterales, por debajo los dispositivos de anti gravedad de los cuales estaban armados. Ellos eran extremadamente estables y al disparar era el arma de tierra más poderosa del Covenant: Un mortero de energía. Fred los había visto en acción; ellos disparaban una burbuja encapsulada de plasma, que borraba todo dentro de veinte metros sobre el impacto. Una placa de batalla de titanio, de hormigón, o de carne; todo era vaporizado.

Los Marines llamaban a esos tanques "Wraiths” (Espectros o fantasmas), porque por lo general les echas una mirada antes de que te conviertas en uno. Había un puñado de Grunts cerca de los tanques, así como docenas de Ingenieros flotantes Covenant. Los Ingenieros se aglomeraban sobre y por debajo de la maquinaria. Lo que más le interesó a Fred, eran que las escotillas de los vehículos estaban abiertas.

"No puedo pensar en un mejor disfraz", Kelly susurró, "Son como cinco toneladas de armadura Covenant." Ella comenzó a avanzar.

Fred puso una mano sobre su brazo, sosteniendo su espalda. “Espera. Piénsalo. Hay dos posibilidades. En primer lugar, si el Covenant ha encontrado la posición de reserva, vamos a ir en llameantes armas y tallar un ruta de acceso para conseguir una salida al equipo de Delta".

Ella asintió. "¿La otra posibilidad?"

"Ellos no saben que el equipo Delta está escondido en el marco de la montaña. Entonces… “Fred vaciló. "Entonces tendremos que alejarlos de ahí."

Kelly lo consideró, entonces dijo: "Tenía miedo de que ibas a decir eso. "

Dio una pequeña patada hacia una suciedad. "Pero tienes razón."

Una señal apareció en sus rastreadores de movimiento, directamente sobre sus seis. El contacto era grande y se movía constantemente hacia ellos. Los Hunters deben haberlos tenido en su mira para venir a buscarlos y sus pisadas eran muy fuertes en el suelo.

"Vámonos", mencionó Fred en voz baja.

Cruzaron el campo, rápidamente y en silencio, y los Grunts nunca los vieron. Fred y Kelly llegaron a la superficie lisa de los tanques Wraith. Fred le dio a Kelly una señal para abordar y ella saltó a la más cercana escotilla abierta. Un momento después, Fred avanzó agazapado por delante del siguiente tanque y se sintió aliviado en el interior. Cerró la escotilla detrás de él.

Esto era una de las decisiones más desesperadas y estúpidas que nunca había hecho. ¿Cómo iban a tomar a toda una fuerza de invasión Covenant con un par de tanques; especialmente unos tanques que no tenían ni idea de cómo funcionaban?

"Rojo Uno", dijo Kelly sobre la COM. "Cuando estés listo".

Fred examinó el oscuro interior. En cuanto adelante era un asiento, construido con el mismo metal del color púrpura moteado como los Banshees. Fred se acomodó en él. El cual era demasiado alto, tenía que permanecer medio agachado. Superficies de control holográfico y pantallas surgieron en el aire ante él y mostraron una visión de 360 grados. A través de la blindada cáscara sintió el estruendo y el rugido del tanque de Kelly arrancando.

Fred no entendía ninguno de los símbolos, sin embargo, algo le parecía familiar acerca de ellos. Algunos de los controles eran similares a los del Banshee, pero ninguno era una coincidencia exacta. Él se relajó como mejor le era posible dada la situación y sus manos recorrieron los controles. Tecleó un símbolo que podría haber sido la iconografía Azteca, de una maraña de espaguetis, o de un entrecruzado de pistas de vuelo. Su tanque tosió y gruñó y se levantó a un metro del terreno. Fred frunció el ceño. Él había tenido la m4ldit4 suerte de hacerlo bien por ser la primera vez. Eso era más que suerte, justamente era más que afortunado que él conociera los controles bajo su mano izquierda y que movieran al tanque, los cuales bajo su mano derecha alineaban el mortero sobre el blanco y uno en el centro que armó y disparó la batería principal. Pero Fred no iba a examinar la forma en cómo él lo sabía. El cual acababa de utilizar este curioso desarrollo a su favor.

"Listo por aquí", le dijo a Kelly. "Vamos a sacar el estancado motor."

"Afirmativo", ella respondió, tratando de ocultar débilmente la huella de anticipación en su voz. Al unísono los Spartans giraron y dispararon hacia la esquina de la formación de los tanques. Dos gotas de color azul blanco de plasma escupieron de los Wraiths y detonaron. Hubo una luz deslumbrante, una expansión de fuego blanco sobrecalentado y luego había vidrio liso sobre el terreno y sobre los esqueletos humeantes de siete tanques Wraith. Más suerte aún. Si los tanques habían estado activos, con sus escotillas aseguradas, los cuales podrían haber sobrevivido a la primera ráfaga. El tanque de Kelly se sobrecargó y disparó hacia un lado, cerca de los tanques sobrevivientes. Fred giró, acelerando a toda potencia y se estrelló atravesando la línea de retirada Grunts, una serie de pequeños golpes reverberaron a través de la cabina. Los dos tanques Wraith destrozaron una línea de árboles, astillando sus troncos. Más allá estaba el campamento principal Covenant. Un millar de Grunts y Jackals corrieron hacia ellos, con sus armas y escudos personales listos, pero ninguno de ellos disparó. Ellos cargaron pasando los dos tanques.

"Ellos piensan que estamos de su lado, dijo Fred. "Ellos solo van a ver qué los atacó. No vayamos a demostrarles lo contrario, hasta que lo hagamos."

La luz de confirmación de Kelly parpadeó y se impulsó hacia un camino traspasando y embistiendo a los Grunts, quienes rápidamente se apartaron de su camino. Medio kilómetro más adelante había un puesto hexagonal de oro y de estructuras de plata: las tiendas de campaña blindadas de los Elites. Había una media docena de torretas de plasma estacionarias Grunts, " Shades " custodiando y más allá de ellas, la montaña bajo las cuales estaban las cavernas de investigación secreta de la Sección tres de la ONI. El Covenant estaba allí también. Sin pensarlo, Fred tocó un control, la pantalla amplificada. Unos cien Ingenieros del Covenant maniobraban equipo pesado: perforadoras de láser y cintas transportadoras y máquinas gigantes como insectos que parecían como si excavaran a través de toda la montaña.

"Ellos encontraron las cavernas", Fred dijo a Kelly. "Pareciera que están escarbando para sacarlos de ahí”.

Pero, de nuevo... ¿Por qué? ¿Por qué no solo les disparan desde la órbita? El Covenant nunca habían tomado prisioneros, salvo por los rezagados que en ocasiones los ejecutaban por mero deporte. No tenían muchos problemas. A menos de que no fuera el equipo Delta lo que buscaban. Fred tecleó su COM. "Delta, si me están escuchando, vamos a llegar desde el sur-sureste con un par de tanques Wraith capturados. Ustedes sabrán cuáles son los fuegos artificiales. Mantengan su cabezas hacia abajo y no nos disparen”.

Tecleó para abrir un canal personal COM hacia Kelly. "¡Abre un camino, Rojo Dos! ¡Asesina a todos y llega a esa entrada lo antes posible! "

"Estoy en ello", ella susurró, su voz llena de concentración.

Una luz azul parpadeó en confirmación…pero no era Kelly. Se etiquetaba como el SPARTAN-039, Isaac. Él era parte del equipo de Will. Así que estaban escondidos sobre la posición de repliegue. (Punto de regreso) Fred se inundó de alivio al saber que su equipo estaba aquí y todavía con vida. Pero él no podía esperar eso, no aún. Había trescientos metros que cruzar, cada milímetro del cual estaba cubierto con una pared sólida de Grunts, Jackals y de Elites Covenant; un camino recto que iba hacia el mismo infierno.

Kelly viró su tanque y disparó contra los restantes Wraiths y al grupo de Grunts tratando de apagar los incendios cercanos. Por una fracción de segundo el suelo era como la superficie de un sol, llameante, desvaneciéndose y luego ya no era nada más que ceniza. Fred disparó su mortero tan rápido como el poder de abastecimiento del tanque completó su ciclo. Él lanzó tres proyectiles blancos plateados fueron a dar hacia una concentración de Elites y sobre las torretas de plasma. Los cuales tenían escudos que los protegían por un microsegundo antes de que se cargaran y se colapsaran. Se incendiaron como si hubiera "una huelga en algún lugar" coincidiendo en la forma en que los ODSTs utilizaban esto para encender cigarrillos de contrabando. Kelly disparó los proyectiles arqueados hacia los cientos de Grunts y de Jackals corriendo en todas direcciones. Cuerpos carbonizados a mitad del camino y se volvían vapor. Era como si una docena de relámpagos estuvieran golpeando el centro del campo. Los Grunts corrían y se agachaban, hubo disparos, uno luego otro. Unos pocos Jackals trataron de reunir a los diminutos soldados, pero los Grunts estaban enfurecidos o tenían terror, disparaban contra ellos.

Fred capturó el movimiento por el rabillo de su ojo una sombra zumbaba sobre su tanque y una explosión se sacudió de lado a lado. Eso tenía que provenir de los Banshees. Tenía mucho sentido ya que había Elites en el aire, patrullando. Fred se maldijo así mismo por no darse cuenta antes. Era sólo cuestión de tiempo. Sin apoyo de la infantería, tarde o temprano, las fuerzas en tierra Covenant y las fuerzas aéreas se reagruparían y los destruirían.

"¡Muévete!" Fred gritó sobre la COM. "¡Rompe contacto y dirígete hacia las cuevas!”

Kelly movió su tanque y se abrió paso entre los escombros. Fred dejó que ella se adelantase y se detuvo en el punto donde estaba el equipo de excavación. Disparó una vez. Tres rápidos impactos se clavaron en la parte superior de su tanque y detonaron, él sacudió sus dientes. Le disparó tres veces más al equipo de excavación y apuntando con el tanque Wraith. El tanque se sacudió y avanzó lentamente. Apretó los dientes y sonrió. Sobre la pantalla, el humo se aclaró lo suficiente como para ver que la perforadora láser, la cinta transportadora y los buscadores en forma de insectos se habían reducido a montones y medio de basura derretida. La pantalla quedó fuera de foco. No, Fred vio que no era la imagen; salía humo de la cabina.

"Banshees en círculos sobre ti", Kelly gritó sobre el COM.

"¡Sal de allí!"

Fred apareció en la escotilla y salió.

Por encima, una docena de Banshees voladores volvieron a bombardear su lisiado tanque. Fred saltó, rodó sobre sus pies y corrió. Un marcador NAV apareció en su HUD, hacia un corte muy profundo en el lado de la de montaña, donde solía ser la entrada de la caverna. Un golpe rojo ardiente le golpeó de lleno en la espalda: una pistola de plasma sobrecargada. Se tambaleó hacia delante, pero no perdió el equilibrio y siguió corriendo. No había tiempo para detenerse. Él miró su barra de escudo, que estaba completamente agotada, pero poco a poco comenzó a recargarse. Esquivó y zigzagueando de ida y vuelta. Él no podía tener muchos éxitos más así.

“¡Date prisa!”, expresó Kelly.

Cruzó el resto de metros en segundos y subió a un cráter donde había sido una puerta de admisión y la entrada segura a la base subterránea de la ONI. Kelly se levantó, se acercó un poco más a la boca del cráter, con una ametralladora de un Warthog. Apuntó sobre la cabeza de Fred y roció al enemigo con fuego de cobertura. El SPARTAN-043, Will, estaba al lado de ella. Fred se emocionó al verlos vivos, e incluso más entusiasmado al ver a Will sosteniendo un lanzacohetes Jackhammer.

"Salta ahí," Kelly indicó moviendo la cabeza en dirección al centro del cráter. "Vamos a cubrirte." Ella continuó disparando hasta se le agotó la munición del cinturón de la ametralladora. Will apuntó y apretó el gatillo. Un cohete acuchilló el aire atravesándolo, dejando una estela de humo blanco, conectándose con la cabina de un Banshee aproximándose. El alienígeno aviador se desintegró en una bola de fuego. Fred volteó y vio como un árbol se hundía profundamente en la tierra. Un cable de acero había sido preparado a un lado y en dirección hacia las profundidades. Fred tomó el cable y saltó hacia la oscuridad. Sintió una aguda vibración a través del cable, una vez, luego dos veces y era cuando el resto de los Spartans le seguían.

Después de trescientos metros de caída libre, él vislumbró la tenue iluminación en la parte inferior del pozo, era un débil resplandor amarillo enfermizo de luz química, proveniente de unas lámparas en forma de bastones. Fred aumentó la presión de agarre sobre el cable y descendió más lentamente. A tan solo un metro del suelo, se soltó y aterrizó agachado, flexionando sus rodillas. Se apartó fuera del camino. Los otros Spartans cayeron junto a Fred. "Por aquí," Dijo Will y avanzó, pasando por lo que quedaba de un par de puertas de un elevador, que habían sido forzadas.

Fred notó que Will cojeaba severamente y se acordó de que los Spartans que habían sido enviados aquí, resultaron heridos. Era irónico de la forma en cómo él los envió a las fueras, hacia la densa batalla, para que terminaran en medio de otra situación grave. Por otra parte, no estaban muertos… era más de lo que podría esperar del Equipo Beta. Entraron en un corredor con paredes teñidos de acero inoxidable, que reflejaban la escasa luz química de las lámparas. Sobre de ellos hubo una tremenda explosión. Rocas y lluvia de tierra cayó dentro del pozo dejando el polvo florecer a través del corredor.

“Minas antitanque Lotus," Will explicó. "Un pequeño regalo para frenar a nuestros huéspedes no invitados aquí abajo."

Otros dos de los Spartans, Isaac y Vinh, ambos se sentaron a lo largo del corredor, detrás de unas barricadas hechas de roca. Asintieron ligeramente con la cabeza hacia Fred y mantuvieron sus ojos y armas sobre el otro extremo del corredor. "¿Dónde está el resto del equipo? ¿Y los marines de la Compañía Charlie?” Preguntó Fred.

"No lo lograron", respondió Will, su voz fue baja. "Estábamos aquí separados del camino. " Sacudió la cabeza. "No tenemos contacto desde entonces”.

Fred estuvo un momento en silencio. Enlistó aquellos tres como MIA (Muertos en Acción) en el inventario de su equipo, así como los otros Spartans del equipo de Will. En la lista de los Spartans Fred pudo darse cuenta de había crecido extremadamente en corto tiempo. Fred sintió una punción en su estómago. "¿Y qué hay del equipo Beta?"

"Negativo. No hay contacto, señor."

Fred apretó sus dientes y marcó al equipo Beta como MIA también.

"¿Y el Equipo Gamma Sr.?" preguntó Will.

"Ellos están ahí afuera", respondió Fred. "Los escuché por la COM, pero no podía hacer mucho. Les advertí a la distancia de esta posición."

"Bien," Will susurró.

El pasillo estaba muerto y terminaba en la puerta de una bóveda.

"El retinal y los escáneres táctiles están rotos", Will explicó.

"No hay acceso de voz, hemos intentado, pero no hay respuesta. Esta puerta debe de tener un metro de grosor, así que sin las herramientas para cortar o sin los cien kilos de explosivos, estamos atrapados en este lado." Terminó Will

“¿Has hablado con la gente del otro lado? " Kelly preguntó. "El canal está abierto," expuso Will. "Pero no ha habido respuesta alguna. Todo el mundo del otro lado, posiblemente se largó."

"O tal vez no están diciendo nada porque están esperando algo que escuchar", dijo Kelly. Ella silbó seis notas de una melodía. Will asintió. "No había pensado en eso".

La melodía había sido el código secreto de los Spartans de cuando eran jóvenes y eran entrenados en Reach. Era su señal de: todo- despejado - es seguro- para poder- salir. No de todos, pero para algunos Spartans y muy pocos y selectos forasteros la conocían… esos forasteros quienes podrían estar todavía aquí.

Kelly preparó el micrófono y silbó la melodía. Lanzó la llave y esperó.

Dos minutos transcurrieron en el reloj de misión de Fred. Demasiado tiempo para estar aquí sentado, sin hacer nada, mientras que el Covenant estaba encima de sus cabezas, sin duda, tratando de encontrar la forma de sacarlos y hacerlos pedazos. "Era una buena idea", Fred le dijo a Kelly. "Vamos a reconstruir el elevador. Tal vez no está completamente colapsado. Will tu……."

Un mecanismo se escuchó y luego la puerta zumbó. Hubo un silbido cuando los engranajes se separaban y al metro de espesor, la puerta se abrió en perfecto equilibrio, con su bisagra en silencio. La luz brillante inundó el pasillo. La figura de una silueta de pie en el umbral. Cuando el HUD de Fred se compensó y mejoró la imagen, él vio que era forma humana, la figura de una silueta, femenina. Vestía una falda gris y una bata blanca con una blackberry de datos en el bolsillo. Fred captó el brillo de sus anteojos, negros, bordado de tenues líneas bifocales. Su cabello era gris y estaba enrollado en un moño. Pero era su rostro que captó y mantuvo enfocado, él reconoció la suave piel arrugada sólo en las esquinas de su boca y en sus ojos azul - gris. Ella era el intelecto detrás del programa de SPARTAN-II y la quien había inventado su armadura MJOLNIR. Ella era la Dra. Catherine Halsey.

CAPÍTULO 13 0810 horas, 30 de Agosto del 2552 (Calendario Militar) \ Sistema Epsilon Eridani, Instalación Subterránea de la ONI, planeta Reach.
La Dra. Halsey estudió a los cinco Spartans en el corredor y empujó sus viejos anteojos hacia el puente de su nariz. A pesar de todo lo que significaba su presencia aquí; Reach invadido, comprometida en su misión de encontrar a los líderes Covenant, todo por lo que ella había trabajado estaba ahora en peligro; pero ella estaba complacida en verlos. Se endureció a si misma, pensó; un arranque emocional no sería entendido, o apreciado, por sus Spartans. “Entren”, dijo enérgicamente. “Y dense prisa, por los sonidos de las cosas en el piso de arriba, no nos queda mucho tiempo.” Los Spartans se quedaron ahí un momento; indudablemente, comunicándose los unos a los otros con una mezcla de silencio sobre los canales COM y un minuto de lenguaje corporal. Ella se percató de un pulgar arriba y un silencioso asentimiento con la cabeza. Entonces ellos se movieron juntos, recogieron su equipo y pasaron a través del umbral de la bóveda. La Dra. Halsey los saludó conforme pasaban al lado de ella. “Es bueno verte, Fred” “Señora” respondió Fred. “Es bueno verla también.” Ella notó que los movimientos de Kelly estaban fuera de lugar, un poco torpes. Ella estaba herida, como todos los demás, ahora ella la vio de cerca. “Kelly.” “Dra. Halsey.” Ella la alcanzó y le saludó con un ligero apretón de manos. “Isaac” “Doctora” “Vinh” Ella asintió. “William” Will gruñó. Nunca le había gustado su nombre formal. Ella sabía que esto les molestaba a todos ellos; ella siempre fue capaz de decirles quiénes eran a pesar de la armadura MJORNIR. Ella había crecido con ellos, conocía cada gesto y de su forma individual de caminar. Ella nunca pudo llamarles por sus designaciones numéricas: SPARTAN-104, -087, -039, -029 y -043, respectivamente. La Dra. Halsey presionó un panel de control. La puerta de la bóveda se cerró silenciosamente y tranquilamente, parecía desvanecida y con un click metálico, se bloqueó.

     

“Tenemos acceso a los niveles Aqua, Scarlet (escarlata) y los niveles de Lavender (lavanda),” les dijo. “Síganme al ala médica.” Ella siguió por un corredor de concreto con un techo arqueado y alto, luces empotradas en los muros y cámaras de seguridad. “Sé que el Covenant entró al sistema Epsylon Eridani hace aproximadamente 0500 horas. El personal de la Sección Tres de la ONI evacuó esta instalación a las 0530 horas. ¿Asumo que no están aquí para hacerme saber que es seguro salir?” “Si, Señora,” Respondió Fred. “Digo, no Señora, no es seguro. La flota enfrentó al Covenant, pero el enemigo se las ingenió para desplegar tropas terrestres en Reach. Fuimos enviados a la superficie para proteger los generadores de los cañones orbitales.” Se detuvo, tomó un respiro profundo y continuó. “La misión fracasó, las fuerzas Covenant diezmaron nuestra posición.” Volteó hacia Kelly y los otros Spartans. “Nos retiramos hacia aquí… pensamos que podríamos estar seguros.” Ellos continuaron por el corredor en forma de pendiente; puertas de titanio se abrieron para ellos y se cerraron conforme pasaban. “Ya veo,” Respondió la Dra. Halsey. “¿Y el Capitán Keyes? ¿Y John?” “Desconocido”, le dijo Fred. “El Jefe Maestro y parte de nuestro equipo intentaron recuperar una base de datos NAV no asegurada de una estación orbital antes de que el Covenant llegara a ella. Suponiendo que hayan tenido éxito y dado el historial de lucha del Capitán Keyes contra el Covenant…" La voz de Fred se apagó. “Estoy segura de que completaron la misión y escaparon,” dijo la Dra. Halsey terminando la frase por él. “John nunca ha perdido.” “No, Señora,” Respondió Fred. Caminaron en silencio por un momento, pasando por una exposición de banderas insurgentes capturadas que habían sido montadas bajo cristales, a lo largo de la curvada pared de concreto. La mayoría iban adornadas con llamativas insignias con crestas familiares, dragones ensangrentados, e incineradas espadas cruzadas. Ellos continuaron dejando atrás los restos de una rebelión de la cual la UNSC ya no tendría que preocuparse. “¿Dra. Halsey?” preguntó Fred, “¿Permiso para hablar libremente?” “Concedido,” dijo ella. “Yo no me quedo en procesión, particularmente, dadas las circunstancias. Dime lo que piensas.” “Señora, hay algo que no es normal en esta invasión del Covenant,” dijo Fred. “Ellos ya ganaron, pero no están cristalizando el planeta. Al menos no completamente; hasta donde he podido determinar, sólo los polos y una porción de las latitudes inferiores.” "Y ellos tenían equipos de excavación posicionados sobre estas instalaciones", agregó Kelly.

     

“Curioso,” dijo la Dra. Halsey. “Ellos nunca habían tenido interés en algún humano o en su tecnología”; Ella se detuvo en un gran iris metálico, lo suficientemente grande como para conducir un Warthog a través de él y puso su mano en un escáner táctil. “El ala médica,” ella explicó. Ella habló cercanamente hacia el micrófono: "No voy a hacer ningún daño." La puerta se abrió para ellos. Luces de alta intensidad oscilaban en la sala grande más lejana. Había una docena de tablas de diagnóstico médico y una fila de pantallas a lo largo de la pared del fondo. El piso era de color blanco brillante, pulido y estéril. Las paredes brillaban con una luminiscencia de color rosa pálido. Siete puertas llevaban a oficinas adyacentes y bahías quirúrgicas con ventanas hacían ver esta sala central. “Kalmiya,” dijo ella. “¿Estado?” “Sí, Dra.” Respondió la desincorporada voz de su IA personal, su remplazo de Cortana. “He preparado los archivos médicos personales de los Spartans y he enviado vehículos a recolectar existencias de sangre, plasma y otros suministros médicos en almacenamiento frío, así como herramientas para ayudar a removerles su armadura MJOLNIR.” Las puertas del pequeño ascensor de servicio en el extremo de la instalación se abrieron y un vehículo robótico salió, sus brazos telescópicos sostenían bolsas llenas de líquido. Filas de herramientas estaban perfectamente alineadas en la bandeja superior del vehículo. “Muy bien,” dijo la Dra. Halsey. “Continúa rastreando actividad sísmica ahí arriba. Haz una interfaz con los biomonitores de los Spartans y enlaza la salida hacia las pantallas en la bahía tres.” Ella se acercó a una mesa y a un banco de pantallas holográficas zumbando con vida, flotando serenamente. Gráficos y figuras se desplazaron a través de ellos. "Dame un reflector aquí, prepara un campo de esterilización y baja la iluminación ambiental al cuarenta por ciento. Y un poco de Mahler, por favor. Sinfonía número dos" (Gustav Mahler 1860-1911
fue un compositor y director de orquesta bohemio-austriaco. La sinfonía Titulada: Resurrección *.*). Fuente: Wikipedia

“Sí, Dra.” La música salía de los altavoces. La Dra. Halsey examinaba los gráficos, tecleó íconos de pequeñas figuras humanas y activó imágenes de las Resonancias Magnéticas de las estructuras internas de los Spartans— huesos holográficos, órganos y músculos aparecieron y rotaban lentamente. Ella se estremeció ante la magnitud de sus heridas. “Fred, tienes un tendón de Aquiles torcido y tres costillas rotas. Ambos riñones tienen contusiones moderadas.” Echó un vistazo al resto de los datos del equipo y después de reflexionar un momento le dijo: "Estás bien”. “William, tienes una tibia agrietada y algo de sangrado interno. Pon algo de Bioespuma dentro de la herida y evita los movimientos intensos por el próximo día.” Giró para ver a Fred y a Will. “Ustedes dos están en mejor forma, vayan al nivel Aqua, Sección Lambda y recuperen un par de cosas.”

     

“Sí Señora,” dijo Fred. La Dra. Halsey era sólo una civil, pero los Spartans siempre habían aceptado su autoridad. Tal vez era porque ella había actuado como un igual entre los Almirantes de Flota y los Generales, quienes estaban constantemente tratando de echar abajo su trabajo. O tal vez era más que eso. Ella se preguntaba si los Spartans la veían como una especie de figura materna. Por mucho que esta idea le divertía, dudaba que nadie fuera de su equipo, la vieran como de la familia. Ni siquiera ella. William recuperó una lata de Bioespuma del vehículo robótico; e insertó la espuma en la punta del pequeño puerto de inyección de su armadura; la empujó a través de la piel, entre la cuarta y quinta costilla. Se llenó la cavidad abdominal llenando ese espacio con coagulante/antibacterial/ y tejido de polímero regenerativo. “¿Frío?” preguntó ella. “Nada, nada que valga la pena, Señora” Ella asintió, no haciendo mucho por la valentía de William. Ella siempre había mantenido admiración por sus Spartans como por ella misma. Lo último que quería hacer es que se sintieran diferentes. Tener el mismo tratamiento “especial” que todos los demás. La Dra. Halsey recogió un portapapeles, tocó algunos objetos en su pantalla y se lo dio a Fred. “Nuevas armas para las pruebas de campo llegaron la semana pasada,” le dijo, “así como partes para el sistema de armadura MJOLNIR Mark V, las cambiaremos por sus componentes dañados. Kalmiya, enséñales el camino por favor y dales acceso a las áreas restringidas.” “Sí, Dra.” Dijo Kalmiya. Las puertas de la bahía médica se abrieron. “Por aquí.” Fred estudió los objetos en el portapapeles. “Muy, muy bien,” dijo con su voz llena de satisfacción. Él asintió, tomando un largo vistazo a sus compañeros de equipo y luego él y Will partieron. La Dra. Halsey regresó a sus lecturas médicas. “Vinh, tienes desgarrado el músculo deltoides (es un músculo del hombro), tres dedos rotos y una hernia de disco. Isaac, contusiones internas y ambos hombros han sido dislocados y se reinsertaron incorrectamente, lo cual produce pellizcos en los vasos sanguíneos. Te tendré arreglado en un momento, pero primero quiero que vayas y vigiles la ruta que tomamos para llegar aquí y sugiero más defensas perimetrales.” “Sí, Señora,” le respondieron Issac y Vinh, le dieron una mirada a Kelly y se fueron. La Dra. Halsey se concentró en el escaneo interno de Kelly. Sus heridas eran, por mucho, las peores. Ella lo había notado desde la presión sanguínea extremadamente baja y la alta temperatura corporal, incluso desde antes de echarle un vistazo a la Resonancia Magnética. Había sangrado moderado en su hígado; una condición algo fatal si no se trataba y un pulmón derecho estaba totalmente colapsado. Y que la mujer estuviera todavía en pie, por no hablar de la lucha, era equivalente a un acto de Dios.

     

Por supuesto era de lo se trataba el programa SPARTAN-II, ¿No?, jugar a ser Dios por el bien mayor. “¿Doctora Halsey?” Kelly preguntó, “¿Dónde están los otros?” “Como dije, ellos evacuaron,” respondió. “En la mesa, por favor. Voy a hacer algunas reparaciones menores.” Kelly obedeció. “¿Entonces por qué usted sigue aquí, Señora?” La Dra. tomó una llave magnética en forma de curva, de mango largo, construida específicamente para adaptarse a éste y solo a éste, panel de acceso. Ella la insertó y abrió una sección maltratada de la armadura MJOLNIR de Kelly del tamaño de un puño. Sangre y gel hidrostático burbujearon de las heridas de Kelly. “Me ofrecí para ser la opción a prueba de fallos,” le dijo a Kelly. “En los niveles inferiores de estas cavernas hay suficientes explosivos de alto poder para elevar la instalación; en caso de que alguna vez fuéramos invadidos por el enemigo. Estoy aquí para asegurarme de que no tengan acceso a nuestra tecnología.” La Dra. Halsey inyectó un anestésico local e insertó un catéter flexible con punta de láser, controlando cuidadosamente su progreso con la resonancia magnética. Ella pulsó el láser, fusionando las laceraciones en su hígado. La Dra. Halsey entonces le infló el pulmón. Kelly perdería la mitad de ese órgano, independientemente de su tratamiento. El tejido estaba tomando una coloración azul y en un necrótico moteado marrón. “Kalmiya, prepara la instalación para la *clonación flash y toma la secuencia de ADN de Kelly de los archivos. Me gustaría tener un hígado nuevo y un pulmón derecho listos para ella.
(*La clonación flash es un proceso médico utilizado por la UNSC por el cual se clonan partes del cuerpo humano. Esto implica generalmente una muestra de ADN de un sujeto que se utiliza para producir un clon de un órgano o parte del cuerpo, que puede ser transplantado al sujeto con el ADN de procedencia. De esta manera, los trasplantes de órganos son más rápidos y más fáciles y la tasa de éxito es mucho mayor. Normalmente, el órgano está programado para crecer a un ritmo acelerado, para luego, cesar un desarrollo rápido cuando se trasplante al sujeto. Por lo tanto, el órgano crece rápidamente y funciona apropiadamente y de manera eficiente. Dado que el órgano contiene el mismo ADN del sujeto, no hay ninguna amenaza de rechazo por el cuerpo). Fuente:HaloWikia

Estás bien por ahora.” Le dijo la Dra. Halsey mintiendo. “Sólo quiero tener repuestos listos para ti, en caso de que nos quedemos aquí abajo por un largo tiempo.” “Entiendo,” dijo Kelly con voz ronca. La Dra. Halsey se preguntó si lo hacía; si Kelly entendía que recibir disparos, quemaduras y el tener sus órganos internos traumatizados no es algo que se supone que pase todos los días… a menos que fuera un Spartan. Ella deseó que la guerra acabara. Deseó que sus Spartans tuvieran un poco de paz. “Doctora.” Susurró Kalmiya a través de un diminuto altavoz privado montado en los anteojos de la Dra. Halsey. “Hay una anomalía en los registros de ADN del SPARTAN-087. Quizás quiera revisar esto en privado.” La Dra. Halsey selló las heridas de Kelly con la Bioespumabiológica, removió el catéter y cauterizó la incisión.

     

“Descansa,” ella dijo. “No, Señora. Estoy lista para…” Kelly trató de sentarse. “Abajo.” La Dra. Halsey puso la mano en su hombro. No tenía ilusiones de poder detener a Kelly con el gesto; pero reforzó sus palabras y su voluntad. “Órdenes del Doctor.” Kelly suspiró y se recostó. “Estaré en mi oficina justo ahí” ella señaló la habitación contigua “si necesitas algo.” La Dra. Halsey dejó a Kelly y se fue a su oficina. Dos paredes estaban cubiertas con pantallas gigantes; tazas desechables con café derramado en el suelo; un proyector holográfico inundado con datos, líneas, gráficos rotando y la correspondencia sin contestar desbordaron su escritorio. Ella bajó las persianas que separaban su oficina de la bahía médica, pero sólo hasta la mitad, para mantener observada a Kelly. “Dámelos, Kalmiya.” El historial médico de Kelly se desplazó a través de la pantalla. “Aquí,” dijo Kalmiya, y resaltó una solicitud de datos encubierta al final del archivo. “Tiene fecha de hace tres meses. Eso es el código de ruta de Araqiel.” La Dra. Halsey recogió la esfera de nieve de su escritorio, lo sacudió una vez y lo dejó, viendo los remolinos de partículas. “¿Araqiel?, ese es el perro guardián de Ackerson, ¿no es cierto? “Afirmativo, Doctora.” “¿Puedes rastrear la solicitud?” “Hecho y finalizado el contacto el nodo FF-8897-Z, acceso restringido hacia el nivel de Rayos-X.” “¿Restringido?” La Dra. Halsey dio una pequeña y suave risa “¿Eso significa algo ahora? No hay nadie aquí para detenernos, está ahí, ¿Kalmiya?” “Entrar a esos archivos, sin la autorización apropiada, es delito de traición, Doctora.” “Ellos pueden venir y arrestarme entonces. Haz lo que te he dicho, Kalmiya,” dijo la Dra. Halsey “Anula tu centro de subrutina ética cuatro-alfa. Código de anulación: ‘Whateverittakes’.” La Dra. Halsey encontró una taza de café medio llena en el suelo y cautelosamente la recogió. Ella olió el contenido y satisfecha de que no estuviera rancio, ella la agitó una vez y luego tiró algo del frío contenido. “Sí, Dra. Trabajando. Hecho.” Kalmiya era la “hermana mayor” de Cortana. La Dra. Halsey había diseñado y probado las rutinas del software de intrusión en ella. Una vez que el proceso había sido depurado y racionalizado, ella incorporó las rutinas en Cortana. Las autoridades en la Sección Tres de la ONI habían sido muy específicas en sus instrucciones de destruir cualquier prototipo de esas rutinas; una orden que la Dra. Halsey no tardó en desobedecer.

     

“Hay una cantidad inusualmente voluminosa de software anti-intrusión, Doctora.” “Muéstrame,” dijo la Dra. Halsey. La pantalla holográfica parpadeó y se solidificó en bloques de cristal de colores que representaban las barreras de código. La Dra. Halsey trazó una grieta con su dedo índice a lo largo de un fragmento de rubí de noventa grados hecho por un corte esmeralda en forma de escalones. “Este grupo de datos aquí. Rechaza eso y rellénalo con un pulso neutralizándolo.” “Sí, Doctora.” El cristal holográfico se rompió en miles de brillantes fragmentos que se arremolinaban hacia arriba como una hélice. “Estoy dentro, y…“ Los fragmentos parpadearon y se fundieron. Facetas y duros planos brillantes se encajaron en unos cuernos rizados, una mandíbula alargada y ojos de gran tamaño que parpadeaban con fuego holográfico. Volteó y le sonrió a la Dra. Halsey descubriendo sus dientes afilados como navajas. “Consultor civil 409871,” dijo en un bajo y profundo ladrido. “Doctora. Catherine Halsey.” “Araqiel,” la Dra. murmuró. “¿Tu amo te dejó atrás cuando él fue reasignado? ¿No tienes nada mejor que hacer que robar los datos de mi programa SPARTAN?” La Dra. Se inclinó hacia una pantalla lateral y sin mirar, tecleó en la línea de comandos, accesando al directorio raíz de la base. “Usted está violando el código de seguridad militar 447-R27 de la UNSC,” afirmó Araqiel con un gruñido. “Esto ha sido grabado y las autoridades correspondientes han sido notificadas. Usted deberá cesar y desistir de toda actividad.” “Yo soy la única autoridad que queda aquí, Araqiel. Para ser una IA inteligente eres extremadamente torpe.” Ella miró a la pantalla frente a ella. “Kalmiya, te necesito.” Ella tecleó en las barreras de seguridad de nivel siete, que aparecieron por encima de la línea de comandos. “Aquí.” “Sí, Doctora.” “Oh, “torpe”, ciertamente Doctora.,” ladró Araqiel. “Mientras le permito ‘accesar’ a los archivos médicos, he tomado el control del sistema de regeneración de aire para su ala médica. Puedo presurizar su oficina y causarle edema pulmonar. Puedo liberar gas *Narcozine y paralizarla”
(*Narcozine es un dispositivo químico utilizado como arma por la UNSC. Al ser inhalado, el gas rápidamente provoca parálisis y la exposición prolongada causa edema pulmonar (inflamación de líquido en los pulmones), que rápidamente pueden convertirse en mortales debido a la asfixia y al ahogo. ) Fuente: HaloWikia

Sus ojos se estrecharon en un vistazo. “¿Qué estás haciendo ahí?”

     

“Estamos dentro.” Dijo Kalmiya. La Dra. Halsey tecleó una serie de comandos. El holograma de Araqiel se inclinó sobre el hombro de ella. “No reconozco esas enmarañadas rutas de directorio… o aquellas” Él olfateó burlonamente; “Arcaicos comandos de línea.” “Estos comandos fueron inventados, refinados y luego descartados y olvidados incluso mucho antes de que la primera IA muda funcional estuviera en línea,” le dijo la Dra. Halsey. “Los aprendí cuando tenía quince, en mi segunda tesis doctoral.” “Una metodología de entrada anticuada para un ser humano obsoleto.” “¿Anticuada?¿Obsoleta?¿De verdad?” Ella sonrió y dijo. “Vamos a probar tu hipótesis. He supervisado la creación de la plantilla de cada IA de tercera generación en este planeta. Sé todo lo que hay que saber sobre ti, incluso su limitada indiferencia por la vida humana.” Ella pausó y golpeó su barbilla. “Quizás es por eso que tú y Ackerson se llevaban tan bien.” “El Coronel Ackerson, es un gran hombre. Él…” “Para responder a tu pregunta original,” dijo ella, ignorándolo, “Éste es el nexo de tu ser.” Ella golpeó la pantalla. “Tu directorio de códigos, el centro a través del cual todos los impulsos fluyen en tu mente. Y esto…” Ella rápidamente tecleó otro comando. “Es el código que activa tu modo personal a prueba de fallos. Genera un rayo pulsante de alta frecuencia de luz UV (ultravioleta) en tu matriz de pensamiento cíclico *Riemann, limpiando tus funciones de la elevada ideología. Esto efectivamente te borrará.”
(*La matriz de pensamiento cíclico Riemann es un componente central en la programación de las IAs de la UNSC. Contiene un directorio de código, donde todos los impulsos de la mente de la IA existen. Es efectivamente el cerebro de la IA. La matriz no es un objeto físico en sí mismo, sino que es un programa, lo que permite a la IA permanecer en un chip de cristal de datos para la movilidad y transportación).Fuente: HaloWikia

“¡No!” dijo Araqiel y retrocedió. Flamas rugieron sobre su cristalino cráneo. “No…” La Dra. Halsey presionó la tecla ENTER. Araqiel se desvaneció. La Dra. Halsey suspiró y cerró la pantalla. “Que desperdicio de cristal de memoria.” Ella se preguntó si la IA estaba fanfarroneando. Tal vez no; la Sección Tres de la ONI le dio amplios poderes discrecionales a sus IA’s para lidiar con las brechas de seguridad. Sin embargo… ella no estaba contenta de saber hasta qué punto hubiera llegado Araqiel. “Kalmiya, por favor recupera el archivo de datos y muéstrame el contenido del directorio del Coronel Ackerson.” “Trabajando, Doctora. Hay una encriptación menor por descubrir. Sólo tomará un momento.” Ella pausó, y entonces preguntó. “El modo UV a prueba de fallos que estaba en la matriz Riemann de Araqiel… ¿Está plantado en todas las IA’s inteligentes? ¿En mí? “No está implantado en todas las IA’s,” dijo la Dra. Halsey, controlando su voz cuidadosamente.

     

Kalmiya indudablemente hubiera analizado el nivel de estrés en sus patrones vocales, así que le dijo la verdad. Siempre fue un juego de ajedrez, con los movimientos y contraataques de las IA’s inteligentes. Era un reto constante por ganar y mantener su respeto. Es por eso que ella prefería su compañía a la de los humanos; eran tan deliciosamente complejos. Así es, ella le dijo la verdad… sólo que no toda la *verdad.
(*Algunas IAs personales tienen “modo” a prueba de fallos. La Dra. Halsey declaró que no toda IA tiene tal prueba de fallos, más bien, sólo los más "importantes". En el caso de algún peligro para los humanos causada por la IA, la falta de seguridad puede ser activada. Funciona mediante la generación de un haz de impulsos de alta frecuencia de luz ultravioleta en la matriz Riemann, destruyendo las funciones superiores del pensamiento de la IA. Esto efectivamente borra a la IA.)

“Aquí están, Dra.” Archivos holográficos e íconos de carpetas llenaron el espacio sobre su escritorio. “Filtra por nombres propios,” dijo la Dra. Halsey. “No perdamos tiempo con los pequeños chantajes de Ackerson. También remueve todos los archivos con fechas anteriores, cuando los SPARTANS-II fueron puestos en línea y cualquiera que no haya accesado más de una docena de veces. Quiero ver las oscuras operaciones que encabezaban su lista.” Las carpetas y archivos se fueron en un parpadeo y sólo dos carpetas permanecieron flotando sobre el escritorio de la Dra. Halsey: S-III y EL REY BAJO LA MONTAÑA. Ella tecleó la primera y se abrió, revelando cientos de archivos separados. La Dra. Halsey los examinó; había en cada uno registros médicos de sus Spartans: registros completos de sus orígenes pre-indoctrinados, sus vacunas de la niñez, sus padres, sus lesiones y tratamientos durante su entrenamiento; incluso los procedimientos experimentales para aumentar su fuerza, agilidad y resistencia mental. "¿Qué demonios estaba haciendo?" ella murmuró. Ella sentía como su pulso se aceleraba conforme recorría los registros. Había perfiles de ADN de cada Spartan y había archivos extensivos sobre la antigua técnica de clonación flash que la ONI utilizó para reemplazar a los originales. Ackerson lucía especialmente interesado en este aspecto del programa. Él había seguido los registros médicos de los reemplazos conforme fueron creciendo, sucumbiendo ante las enfermedades congénitas, e inevitablemente muriendo. Incluso había recuperado los cuerpos y las autopsias hechas. El estómago de la Dra. Halsey se amargó. Era su culpa, en parte, que esos niños de reemplazo murieran tan jóvenes. Ellos nunca perfeccionaron la clonación flash para ser un humano completo. Lo habían hecho de todas formas hace treinta años porque el gobierno de la Tierra estaba apunto de desmoronarse… colapsando en cientos de guerras civiles. Ellos necesitaban desesperadamente el programa SPARTAN. Y por supuesto, lo hicieron simplemente porque podían. Sin importar la legitimidad de sus motivos, ella sabía que había matado a esos niños tan indudablemente como si los hubiera asesinado disparándoles. Había un último archivo en la carpeta S-III. Tan pronto como la Dra. Halsey lo seleccionó, Kalmiya dijo. “Eso es sólo un fragmento. Había sido eliminado, pero me las arreglé para reconstruirlo de los rastros de ionización del cristal de memoria.” La Dra. Halsey examinó su contenido. Sólo decía CPOMZ seguido de una cadena de 512 caracteres alfanuméricos.

     

“Esta larga porción es una referencia a una coordenada estelar,” ella susurró. “Sí, Doctora. Pero no es a ningún lugar del espacio controlado por la UNSC.” “¿Qué demonios pretendía hacer Ackerson? Nada bueno en lo absoluto,” ella murmuró y corrió su dedo hacia la primera palabra del archivo: CPOMZ. “Me tendré que encargar de esto después,” dijo. Ella descargó los archivos a un panel de datos cercano. “Veamos qué más pretendía hacer el buen Coronel.” Ella abrió la carpeta marcada EL REY BAJO LA MONTAÑA. Sólo había tres archivos. El primero eran los planos originales de la construcción de esta base; que apareció en su escritorio. La Dra. Halsey notó que esta representación holográfica era mucho más grande de lo que le habían hecho creer. Mientras que su autorización de seguridad era nivel más alto posible para un civil, aparentemente sólo había visto una tercera parte de la instalación en la que había estado trabajando durante la última década. La Dra. Halsey seleccionó el segundo archivo. Era la transcripción del reporte del interrogatorio en el Campo Hathcock, 12 de Agosto del 2552. Ésa era la comisión de John de destruir la ciudad en Cote d’ Azur y el artefacto alienígena que el Covenant trató de obtener de allí. Curioso. El tercer archivo era el análisis de los símbolos que John capturó del artefacto alienígena. Según las notas de Ackerson, también, era una parte de un mapa estelar. La Dra. Halsey regresó a las coordenadas estelares en referencia a los archivos de los Spartans. Nada bueno. Esta locación no tenía nada que ver con esa referencia. La referencia estelar en el artefacto alienígena era… ella hizo los cálculos en su mente; “Estaré maldita,” murmuró. Ella abrió de nuevo las coordenadas estelares y registros de NAV para confirmar y revisó sus cálculos por última vez. No había duda: era el sistema Epsilon Eridani. Aquí. Esto era más que una curiosidad, ahora. Ackerson había estado sentado en un tremendo secreto; y muy peligroso secreto. “Es Sólo su estilo de jugar con fuego y quemarnos a todos.” Archivos adicionales detallaban la adquisición de equipo de excavación, un nuevo juego de planos e investigaciones geológicas. Los nuevos mapas parecían una red de venas y arterias. “¿Qué estoy viendo, Kalmiya?” “De acuerdo con las coordenadas de estos mapas secundarios, Doctora, esta instalación fue construida sobre una antigua mina de titanio… y antes de ello, este sitio fue explorado como un volcán extinto. Estos son designados como conductos de lava.” “Me pregunto si utilizaron los pasajes naturales para ayudar a construir las minas, ¿Y después esta instalación?” La Dra. Halsey se quitó los anteojos y los limpió conforme pensaba esto.

     

“No… si fuera así de simple como eso. ¿Por qué Ackerson estaría interesado? ¿Y por qué entonces clasificaría estos datos como nivel Rayos X? ¿Cómo esto se conecta con el artefacto alienígena en Cote d’ Azur?” “No puedo quedarme,” respondió Kalmiya, “pero quizás haya una puerta trasera que puede usar para escapar.”

“Sí, sí.” La Dra. Halsey descargó todos los archivos secretos de Ackerson a su panel de datos. “Consideraré eso después. Ahora debemos concentrarnos…” “Detectando un incremento en la actividad sísmica, Doctora.” La Dra. Halsey se congeló. Ella lo sintió, más que haberlo visto; una serie de débiles, golpes rítmicos, como un trueno a la distancia. Polvo cayó desde los azulejos del techo y dispersó la luz del sistema holográfico en un deslumbrante destello. “Ya vienen, susurró” la Dra. Halsey.

Ella abrió un canal COM hacia los Spartans.

“Vuelvan al laboratorio tan pronto como sea posible. ¡Podría tener una ruta de escape!”

Ella tropezó conforme una poderosa explosión sacudió la cámara. Hubo un sonido metálico y la principal viga de apoyo se desplomó y se estrelló sobre su escritorio. Las luces se fueron.

     

Capítulo 14 0901 horas, 30 de Agosto del 2552 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, Instalación Subterránea ONI, Planeta Reach.
Las puertas de seguridad del almacenamiento se abrieron en silencio y las elevadas luces fluorescentes brillaron. Fred vio movimiento; pero solo era su propio reflejo en el acabado pulido del espejo de las paredes de acero inoxidable de la cámara. Will entró y miró hacia arriba, después miró de regreso abajo del corredor. El cuarto era una bóveda de tres por cinco metros con muros, piso y techo de acero. Sus pasos fueron amortiguados cuando entraban, así que el piso tenía que ser por lo menos un cuarto de metro de espesor. A lo largo de las paredes de izquierda a derecha estaban asegurados de casilleros desde el piso hasta el techo y dos cajas de metal reposando a lo largo de la pared lejana. Cada superficie era impecable y cada costura había sido elaborada con precisión para prevenir explosivos o ácidos penetrantes. "Un momento, por favor," les dijo Kalmiya. “Estoy intentando acceder a las cerraduras. Por favor esperen". Will estaba de pie en la entrada y observó sus espaldas. No le hacía sentir a Fred más a gusto. La base abandonada de la ONI era en cierta forma más intimidante que afrontar la fuerza de invasión Covenant arriba. Él había descendido estos corredores una docena de veces durante su entrenamiento en Reach. Esta base siempre había estado llena de personas; Ahora, vacío, esto conducía el punto a casa que de cierta manera el Covenant estaba ganando. Primero, las Colonias Exteriores habían sido aplastadas; Ahora Reach. ¿Cuánto tiempo antes de que la humanidad se viera forzada a retirarse todo el camino de regreso a la Tierra? Y después de eso... ¿qué? No habría elección sino victoria o extinción. Suficiente. Tales divagaciones no le ayudaron a lograr su objetivo inmediato. Él les dejaba las estrategias de largo alcance a los Generales y a los Almirantes. Era hora de concentrarse en lo que él hacía mejor. Las paredes zumbaron por el denso metal dentro de los casilleros distantes, el sonido del pesado metal aceitado se resbalaba sobre el metal. Con un golpe final, el sonido cesó. Kalmiya dijo, "Casilleros abiertos y la seguridad desactivada, Spartans. Ayúdense a sí mismos". "Asegura la puerta exterior, por favor," Fred le dijo a ella. La puerta al corredor fácilmente se cerró y se bloqueó, mientras Will se movió al lado de Fred. Cada Spartan abrió uno de los casilleros de la pared, permaneciendo al lado en caso de que hubiera alguna trampa remanente, a menos que Kalmiya haya fallado en desactivar. Fred miró con atención adentro y vio un estante de pistolas. No eran las pistolas de distribución estándar HE; Estas tenían barriles demasiados grandes; fácilmente treinta por ciento de grande y de largo y tenían sujetadores de auto-moldeado de plástico. El tomó una y la levantó; su balance era de un barril pesado, era de esperarse de una pistola descargada. Fred encontró tres cajas de clips al fondo del casillero, abrió una y sacó un clip. Cualquier disparo de esta nueva pistola, era de alto calibre, balas del tamaño de su pulgar. Él deslizó el clip dentro del arma y la aseguró con un satisfactorio clic. Ahora estaba perfectamente equilibrado, mucho mejor que el arma de distribución estándar.

Aseguró el arma y empezó a ver lo que había encontrado Will. Will examinó un rifle en una envoltura plástica. Él removió el rifle del casillero, desgarró su enfundadura y se la llevó a su hombro. Asintiendo con satisfacción. A diferencia del MA5B, este rifle tenía un barril y culata más larga, con un corte reducido del tamaño de la boca. Una mira fue montada en un riel óptico a lo largo de la parte superior del rifle. Will levantó un clip y lo introdujo dentro del receptor. Él empujó el rifle otra vez hacia el hombro y miró a través de la mira. "Zoom Automático, lindo". Will y Fred entonces intercambiaron e inspeccionaron las armas nuevas. A Fred le agradaba la percepción de este rifle nuevo, pero se preguntaba cuánto poder de golpe tenía; bastante, él esperó, para hacer la compensación cuando tuviera pocas rondas en el clip, valía la pena. Llenaron dos sacos con las pistolas nuevas, rifles y munición, luego se movieron hacia los casilleros en pie y abrieron las tapas. Dentro del primer casillero había maletas de cargas. Fred sujetó tres y los enrolló sobre su cuello. "Pienso que podemos encontrar un uso para estos". Will se arrodilló junto al segundo casillero en pie. Dentro había cajas plásticas marcadas MJOLNIR MARK V seguido de una larga lista de números de serie. "Esto debe ser lo que la Doctora Halsey quiere," él dijo. Había agitación en el piso; el cual recibió la atención completa de Fred, porque un "temblor" en el piso de metal significaba problemas. El canal COM se abrió y la voz de la Doctora Halsey crujió con estática: "Regresen al laboratorio tan pronto como les sea posible. Podría tener una salida. ¡Rápido!". El cuarto de la bóveda se encorvó y un trueno retumbó a través de las paredes. "Detonaciones," dijo Will. "Están viniendo”. "Asegura esas cajas," Fred ordenó. Él corrió a las puertas cerradas. "Abre," él le gritó a Kalmiya y esperó como la puerta lentamente se liberó aparte. Él escaneó arriba y abajo del pasillo y entonces volvió corriendo hacia el laboratorio. Cuando llegaron al ala médica las luces estaban muertas y Fred vio las luces del casco de Kelly que cortaban traspasando completamente la profunda oscuridad. Tenía a la Doctora Halsey colgada sobre su hombro. La sangre corría de las fosas nasales de la doctora. "Su oficina colapsó," Kelly les dijo. "La viga de apoyo le golpeó por un centímetro". La Doctora Halsey miró hacia arriba y susurró, "Estoy bien. Realmente". Ella se empujó fuera de Kelly, se levantó y se balanceó en lugar. Fred la levantó en brazos y la colocó en la mesa de examen. "Con el debido respeto, Señora, no lo está".

Otra detonación ondeó a través de la tierra; este era más fuerte que la explosión anterior. Fisuras serpentearon através de las paredes de concreto. Vinh e Isaac saltaron llegando a la habitación. "Contactos enemigos en rango extremo," Vinh reportó. "Abajo," La Dra. Halsey dijo, y ella sujetaba el pad de datos del tamaño de la mano para que Fred viera. Tenía un mapa en la pantalla... pero no de esta base. Fred se preguntó si la Doctora Halsey estaba delirando. "Abajo del elevador en la Sección Sigma," ella explicó. “Lo sellaremos detrás de nosotros. No les dejaremos seguir". "Kelly, toma nota," Fred le ordenó. Él agarró dos de las pistolas mágnum nuevas, las cargó y luego las lanzó hacia Kelly, junto con tres clips adicionales. "Supongo que las probarás". Le dijo Fred a Kelly Kelly miró fijamente las armas nuevas y dio un pequeño silbido. Fred abrió las bolsas con los rifles nuevos y las repartió a su equipo. “Will, tú llevarás las partes extra y municiones". "Entendido," Will contestó y los lanzó sobre sus hombros. "Esas bolsas, de allá," mencionó la Dra. Halsey y agitó cuatro bolsas de lona. “Suministros médicos. Comida y agua. Los necesitaremos, también”. Will los sujetó también. "Solo algunas cosas más," la Doctora Halsey susurró. "No podemos dejarlos acceder a los registros de la ONI". Ella tecleó su pad de datos una vez y le dijo a Kalmiya, "Inicia la Operación Guante Blanco. Irradia todo cristal de memoria de computadora. Codifica el acceso a los archivos Beta-Foxtrot-99874". La Doctora Halsey cerró sus ojos como si ella se concentrara y susurró, "No todas las IAs tienen opción a prueba de fallos, mi estimada Kalmiya... simplemente las más importantes". "Entiendo, Doctora". Hubo una pausa y la IA habló otra vez, con voz triste. "Voz y huella digital aceptada y verificada. Código a prueba de fallos verificado. Ha sido... un placer trabajar con usted, Doctora Halsey”. "El placer ha sido mío, Kalmiya". Ella permanecía recta y dijo “Acceso seguro al modo prueba de fallos: ‘Ragnarok’. Danos una cuenta regresiva de tres minutos”. Un contador de tres minutos apareció en la esquina del visor de Fred. La Doctora Halsey giró hacia él. "He activado los explosivos ocultos debajo de esta base, lo cual nivelará el complejo. Tenemos que llegar abajo, a los túneles originales de la mina de titanio”.

Fred esperó que ella le hubiera consultado antes de que les diera sólo tres minutos. No obstante, la Dra. Halsey sabía que estaba apostando, los secretos estaban escondidos en esta base y que daño podría pasar si el Covenant tuviera en sus manos esos secretos. Cinco minutos podrían ser demasiado tiempo considerando cuál sería el riesgo. "Entendido", Fred contestó. “Isaac, tu cubrirás la retaguardia. Vinh, mantente cerca de Kelly". Llevaré a la Doctora Halsey". Fred recogió a la doctora con gran cuidado. Ella no podía pesar más de cincuenta kilos; era ligera como un palo. "He perdido blancos en el radar de movimiento," Vinh susurró sobre la COM. "Estaban cerca, también". "Kelly, vigila por Elites con camuflaje". "Afirmativo," respondió ella. Escaneó el cuarto, se movió hacia el gabinete y agarró una lata marcada TALCO. “Movámonos," Fred le ordenó. "Kalmiya, apaga las luces en la base. Solo deja señales a cambio; quiero silencio en la radio". Cuatro luces azules centellearon en aceptación. La tenue luz filtrada desde el vestíbulo exterior murió. Kelly se deslizó hacia el corredor y se infiltró en las sombras. Vinh siguió, después Fred e Isaac. Will se quedó atrás, moviéndose con cuidado, ya que tenía que permanecer en silencio por el equipo. La Doctora Halsey tecleó en su pad de datos, un mapa se cargó en el HUD de Fred, un camino se trazó atravesando los corredores y un marcador NAV que apuntaba a un elevador. Ese era su objetivo. Los Spartans parpadearon sus luces de reconocimiento, confirmando la ruta. Se movieron sigilosamente hacia adelante, en calma y silenciosamente; aceite deslizándose sobre aceite; hasta que Kelly se detuvo diez metros antes de la intersección de los cinco caminos. Los Spartans se congelaron y esperaron. Ella se agachó, colocó la lata de talco en el piso y en seguida se levantó con sus rodillas flexionadas. Ella esperó por otro latido, entonces dio una leve sacudida de su cabeza de lado a lado; su señal significaba problemas por delante. Vinh se movió junto al flanco de Fred y Fred colocó a la Dra. Halsey abajo y estado enfrente de ella. Will se agachó junto a la doctora para proveer cobertura con su propio cuerpo si es necesario. Isaac permaneció a sus seis. Kelly pateó la lata. Cayó al final atravesando el aire y cuando entraba en la intersección Kelly exprimió fuera un solo disparo. El destello de luz de la boca iluminó el pasillo lo suficiente para ver que la lata pudiera explotar y formó una nube de polvo en forma de hongo dentro de los pasillos. Sus radares de movimiento parpadearon y cuatro objetivos aparecieron en sus HUDs. La imagen se aclaró, mostrando los contornos titubeantes de cuatro Elites Covenant; sus camuflajes de control de luz brillaron y se sobrecargaron cuando el talco los cubría. Kelly abrió fuego con ambas pistolas. El Elite más cercano cayó cuando 3 balas perforaron sus escudos y una ronda le golpeó en el centro de su estirada cabeza. Sangre púrpura floreció a lo largo de la pared. El resto de Elites regresaron el fuego y Kelly fue adelante, el plasma brilló al borde de su escudo. Ella se ocultó en el pasillo lateral. En el instante en que Kelly estuvo fuera de la línea de fuego, Fred se echaba al hombro su rifle y apretó el gatillo. Una ráfaga de tres rondas atrapó al siguiente Elite y sus escudos brillaron y cayeron. Se retorció, sujetando la única ronda que había penetrado su pecho.

Vinh hizo dos simples disparos pero el escudo del Elite aún se mantenía. Al unísono, Vinh y Fred dispararon otro conjunto de ráfagas de tres rondas. El Elite cayó al piso de acero en una posición contorsionada. El último Elite había desaparecido. No regresó el fuego enemigo. No había ningún contacto en el radar. Los Spartans mantuvieron la posición por un momento más, después se reagruparon. Con señales de mano, cada miembro del equipo reportó que no había contacto. Fred espió las pistas del polvo blanco derramado en el piso. El Elite había escapado y más probablemente pedía refuerzos. Eso no era lo que los Elites Covenant usualmente hacían. Su orgullo requería del luchar y morir peleando, si era necesario. Se lanzaban ellos mismos encabezando la batalla, sin importar las probabilidades y mueran por cientos si fuera necesario. Nunca escapaban. Nada acerca de este enfrentamiento había sido usual. Fred le echó una mirada a Will y a la Dra. Halsey. Will le dio a él un pulgar arriba, indicando que la doctora no había estado herida en el intercambio. Después del intercambio de fuego, ya no había necesidad para ocultarse. "Uno de ellos logró llegar afuera," Fred les dijo. "Necesitamos movernos también... y olvidarnos de la tranquilidad". Los Spartans bajaron corriendo por el corredor. Escucharon y sintieron otra explosión directamente sobre sus cabezas. Kelly derrapó a medias enfrente de las puertas bloqueadas del elevador. Ella agarró uno de los paneles; Fred y Vinh se aferraron al panel del otro lado y los Spartans desprendieron cinco centímetros de la aleación de acero, no era más resistente que la cáscara de una naranja. Kelly sujetó los cables del elevador y se deslizó. Vinh le siguió, luego Fred cayendo en picada a más de quinientos metros hacia la oscuridad. Los tres abrieron las puertas rompiéndolas en la parte inferior del elevador.Will se deslizó después con la Doctora Halsey sujetándose en su cuello. Isaac siguió. "Debería haber un conducto de ventilación," la Doctora Halsey susurró. "Allí". Kelly desgarró la tapa de ventilación y miró con atención abajo. "Conduce a los viejos túneles de la mina," la Doctora Halsey les dijo, "y más. Espero". "Vamos," Fred ordenó. Kelly se sumergió de cabeza. Esperaron diez segundos y su luz de aprobación parpadeó. Fred entró después, deslizándose por el ducto de ventilación. Giró y dio vuelta y finalmente cayó en un largo túnel de granito tallado. El techo era de diez metros de altura y juzgando por las huellas de neumáticos de tres metros de ancho en el polvo, era lo suficientemente grande para que el equipo pesado pasara por allí. Will se deslizó fuera del ducto con la Dra. Halsey montada en su pecho. Vinh e Isaac le siguieron. “Hay más en este lugar," la Doctora Halsey les dijo, poniéndose de pie y cepillando el polvo de su bata de laboratorio. “Éste es sólo el comienzo. Tenemos que…”

Una detonación estruendosa la interrumpió. La montaña explotó y la base de la ONI colapsó sobre sus cabezas.

Capítulo 15 0002 horas, 7de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) \ Instalación Subterránea ONI, planeta Reach.
Fred siguió el camino de raros símbolos a lo largo de la pared de piedra a su izquierda, hasta que los símbolos empezaron a girar en un espiral de mosaico y desaparecieron en enroscados cada vez más y más pequeños. Los símbolos eran parte de la roca, compuesta de las resplandecientes inclusiones de mica de la matriz de granito. Estaban formados por una serie de cuadrados, triángulos, barras y puntos, similares a caligrafía del Covenant que él ya había visto, pero al mismo tiempo era más simple, más claro y cuando Fred se enfocó en ellos, los caracteres se veían más borrosos alrededor de sus bordes y se descoloraban. Él parpadeó y los símbolos estaban allí otra vez. Seguir estos símbolos era como el rastro de migajas de pan, había sido su misión prioritaria por los últimos cinco días. La Dra.Halsey y los Spartans habían explorado las cavernas extensivamente, esperando encontrar dos cosas: una salida y lo que la Dra. Halsey llamaba "el descubrimiento más importante del milenio." Sin embargo, ella se había negado a especular cuál sería exactamente este descubrimiento. "Soy una científica, no una adivina." Les dijo. Fred se habría establecido para encontrar una salida hacia la superficie pero reconoció que también los símbolos eran importantes. Y lo eran porque el Covenant pensó que fueron importantes. Y eso hizo que valiera la pena encontrar lo que buscaba la Dra. Halsey, para evitar que el enemigo lo obtuviera. El Covenant no había parado de excavar, aunque el paso y los métodos que usaban habían cambiado. No había habido ninguna otras explosiones. Había solo el sonido apacible del equipamiento cuando ellos se desplazaban constantemente y de forma lenta por la montaña. Cada hora el sonido se iba intensificando mientras ellos se acercaban. Fred había puesto sus filtros de audio para eliminar el ruido de afuera y así poder concentrarse. Cinco días. No parecía tan largo. Trabajaron, descansaron, durmieron y esperaron. La Dra. Halsey les había enseñado juegos de palabras con veinte preguntas y una cifra simple, los cuales todos llegaron a ser extremadamente buenos; tanto que pararon de jugar rápidamente. La Dra. Halsey no era una perdedora. El tiempo se había esfumado. Tal vez era la oscuridad, la ausencia de cualquier referencia temporal como el Sol, la luna y las estrellas, pero ahora las horas habían perdido su significado. Fred se detuvo brevemente para estirar su tendón de Aquiles, recientemente suturado y fundido por la Dra. Halsey. Aparte del entumecimiento muscular, casi estaba de vuelta a la normalidad. Casi se había desgarrado el tendón, haciendo más grave la lesión. La Dra. Halsey los había parchado a todos; incluso clonó un nuevo pulmón parcial para Kelly, que ella injertó con éxito. En su diminuto kit médico de campo, la doctora tenía un dispositivo de Resonancia Magnética de mano, un estéril generador de campo, incluso un tanque de clonación del tamaño de una caja de zapatos, para la duplicación de órganos. Ella también había instalado las nuevas piezas del MJOLNIR en su ya existente armadura. Ella había explicado que estas mejoras estaban en pruebas de campo y aún no estaban certificadas, pero ella indicó que sus necesidades eran suficientes como para justificar el riesgo de usar el nuevo equipo. Kelly recibió una mejora a sus circuitos de inducción neural, dándole al tiempo de reacción una velocidad más rápida. Vinh tenía un nuevo acelerador lineal agregado en sus escudos, duplicando su fuerza de una forma efectiva. Isaac recibió una nueva computadora de aumento de imagen. Will recibió un mejor sistema de visualización en su HUD, lo que mejoraba su exactitud a distancias de arriba de los mil metros.

Fred dobló su desnuda mano derecha, la Dra. Halsey le estaba instalando su mejora; nuevos sensores que aumentarían la sensibilidad de su rastreador de movimiento. Sin el guante, Fred se sentía vulnerable. El Jefe Maestro le habría dicho que no confiara en sólo la armadura o en el arma, que en lugar de eso, confiara en su cabeza, lo protegería mejor. Él se preguntaba cómo el equipo azul: John, Linda y James habían pagado el precio. ¿Y qué hay del resto de su propio equipo? ¿Acaso alguno en el complejo del generador sobrevivió? Él no quería pensar en ellos pues no podría ayudarlos. Quizás era la oscuridad y el peso de la tierra alrededor de él. ¿Y si murieron aquí? No murieron peleando, sólo murieron aquí. De una forma, no estaría tan mal. Fred se había enfrentado a la muerte una docena de veces, Aunque esto era distinto, él no quería morir, no sin saber si los demás Spartans aún estaban allí afuera peleando. No si todavía lo necesitaban. Él suspiró y pasó distraídamente las yemas de los dedos a través los símbolos. Eran tan lisos como el vidrio y sus bordes eran afilados. Esos cristales podrían ser un fenómeno natural. Él había visto inclusiones similares en el museo en…Fred sintió un dolor en la extremidad de su dedo, retiró su mano desnuda y un poco de sangre manchó la roca. Los símbolos brillaban en la pared tomando la forma de un gran molde grasiento y el reflejo de las luces de su casco se espesaron y casi parecía ser absorbido por los minerales. Fred apagó las luces de su casco. Los símbolos en la roca emitieron una débil iluminación por si mismos: un resplandor rojizo como el metal caliente. La luz se intensificó y se propagó a través del espiral en la pared, a partir de donde había caído su sangre; esos símbolos se calentaron a un naranja agradable y después a un amarillo-oro. Un nuevo símbolo apareció en el centro del espiral que no estaba allí un segundo antes… o quizás había estado, pero había permanecido debajo de la superficie. Se calentó y se hizo cada vez más visible, un triángulo que brillaba intensamente de color blanco. Fred fue atraído inexorablemente a esta figura central. La alcanzó; no había calor. Muy lentamente estiró y tocó el símbolo con su yema del dedo expuesta. La luz blanca caliente recorrió el espiral de símbolos, entonces trazó un camino por el pasillo alejándose. Toda la caverna de repente pareció viva con el resplandor y la sombra. Aún con los filtros para disminuir la luminosidad en su casco, Fred tuvo estrabismo y tuvo que parpadear. La pared delante de él retumbó y grietas aparecieron en la figura central, una docena de líneas se curvaron en un patrón radial y luego se separaron para revelar un corredor detrás. Fred se dio cuenta de que contenía su respiración. Él exhaló. Este nuevo pasillo tenía unos veinte metros de altura: lo suficientemente grande como para que un titán andara a zancadas por su amplitud. El pasillo desaparecía a la distancia, una línea recta que poco a poco se inclinaba hacia dentro de la tierra. El piso estaba pavimentado con azulejos azules asimétricos que estaban estampados como si fuesen olas chocando contra la costa. Símbolos de oro de unos cuatro metros de alto estaban centrados y con incrustaciones de espejo en las lisas paredes. Esos triángulos, cuadrados, barras y círculos comenzaron a emitir la misma luz tenue… y Fred sintió como arrastraba sus pies hacia adelante. Se detuvo, sacudió su cabeza y miró a lo lejos. Checó su medidor de radiación; pulsaba y después regresó a la medida normal. Él estableció la comunicación COM. "Doctora. Halsey, creo que he encontrado lo que usted buscaba. Enviando video ahora. ¿Me copia?" Hubo una pausa larga. El canal COM estaba abierto, pero la Dra. Halsey no contestaba. "¿Doctora Halsey, me copia?" "Sí" finalmente dijo ella por el canal COM. "No te muevas de ahí Fred. Y no toques nada. Excelente trabajo. Kelly, Isaac, Vinh, llévenme hacia la localización de Fred."

Fred quiso mirar fijamente los símbolos dorados y de la luz que ellos liberaban, pero algo le advirtió que podría ser peligroso. Él había aprendido hacía tiempo a escuchar esa voz interna cuando uno patrullaba o estaba en el calor de la batalla. Lo había salvado de docenas de emboscadas. Mantuvo sus ojos en el piso sucio del túnel. Había algo “muy” fascinante y casi familiar con esos símbolos. Le recordaron a la mitología griega que Deja, la primera profesora de los Spartans, les había enseñado las fascinantes leyendas y de las hermosas criaturas que llevaron a algunos descuidados a la muerte. Las Sirenas. Él comprobó su rifle. El contador de munición marcó que estaba lleno, pero él golpeó el cartucho y lo confirmó visualmente. Le dio una palmada al clip nuevamente dentro del receptor. Esta operación simple despejaba su cabeza. Fred detectó cuatro señales en su rastreador de movimiento, eran de color verde, lo que indicaba que eran aliados. Kelly, Vinh, Isaac iban hacia él, con sus armas listas. "¿Qué es esto?" Susurró Will. El resplandor del oro se reflejó en el frente de su casco. "Sean cuidadosos,” Fred les advirtió “Filtren la luz. Vayan al modo de imagen en blanco y negro." Obtuvo cuatro señales de aprobación azules y luego Fred cambió a la pantalla a MIBN (Modo de imagen blanco y negro). Chistoso, que él no lo hubiera pensado por sí mismo. Sólo cuando la seguridad de su equipo estaba en juego, y cuando pensaba claramente. La Dra. Halsey corrió por el túnel y se detuvo, jadeando, al lado de los Spartans. "Sí," dijo ella, bufando. "Sí, esto debe ser… lo que Ackerson estaba buscando. Y más probable,” ella echó un vistazo al techo " lo que también ellos están buscando, me imagino." La Dra. Halsey ignoró los curiosos símbolos y a la luz y se adentraba a pasos agigantados por el nuevo corredor. "Aprisa," les dijo. "Temo que hemos puesto algo en marcha y nuestros visitantes de arriba puede que también lo sepan." Fred reunió a su equipo para formarse alrededor de la Dra. Halsey. Kelly tomó el punto y el resto de ellos creó un cuadrado alrededor de ella. La Dra. Halsey le dio a Fred el guante que le faltaba. Él lo tomó y movió sus dedos hacia el interior de la armadura, tiró de ellos, los ajustó y selló el collar de fijación alrededor de su muñeca. Los diagnósticos actuaron en ese momento y confirmaron que su armadura estaba completa otra vez. Su rastreador de movimiento pulsó sobre su HUD. El vestíbulo cambió cuando continuaron bajando su extensión. La luz dorada fue perdiendo color a lo largo del techo y la tinta negra cubría su extensión; las minúsculas estrellas guiñaron y centellearon. Fred agregó color a su HUD; él quiso ver esto. Lunas volando en círculos por encima de sus cabezas; eran esferas de color gris plateado, con impactos de meteorito, las hicieron girar dentro de grandes órbitas. A lo largo de las paredes, hierba alta y verde como el bambú, brotó y creció por encima de las superficies curvadas. La Dra. Halsey pasó las yemas de sus dedos a lo largo de la pared y las hierbas se ondularon con su tacto. "Holografía semisólida," dijo ella sin parar. "No hay emisores visibles. Interesante. Debemos investigar esto más adelante," dijo y aumentó el tamaño de sus pasos. "Si queda tiempo". El ambiente lunar árido holográfico completó un ciclo: cráteres profundos y luz estéril; se convirtió en un mundo volcánico con lava fluyendo junto a ellos. El aire temblaba de calor. En cada transformación los símbolos dorados permanecieron en las paredes, guiándolos a través de las ilusiones. El corredor terminaba sobre una plataforma que pasaba por alto la sala más grande que Fred nunca había visto.

Kelly caminó sobre la plataforma, la observó y los hizo avanzar. Se colocaron en una de las docenas de gradas y niveles que rodeaban el sitio; no había pasamanos. Fred se inclinó sobre el borde. Había al menos por debajo algunos cientos de metros hacia el piso. El cuarto era aproximadamente circular y era de tres kilómetros de diámetro. El piso era azul y parecía cambiar, pues había billones de diminutos mosaicos que se flexionaban y se reorganizaban en patrones frustrantemente familiares. El techo era un domo con un sol dorado holográfico, un cielo azul y nubes algodonosas que se convertían en esferas, pirámides infladas y en barras y cubos. Y en el centro del piso estaba un pedestal parpadeando con una luz débil. Isaac levantó su mano. "Escuchen," susurró sobre la COM. Todos se congelaron y Fred se esforzó para oír. No había nada. Fred encendió y subió su amplificación aural al máximo. Solo pudo escuchar el crujido de sus blindadas articulaciones y de cinco latidos débiles del corazón pero, aparte de eso, nada, solo silencio. "Ellos, se han detenido," dijo Fred y apuntó arriba. "de excavar." "Esto no me gusta" dijo la Dra. Halsey. "El Covenant no es conocido por rendirse con cualquier cosa que ya han comenzado. Mejor sigamos." Kelly removió el seguro de su magnum, despejó la cámara y luego deslizó un pistón de autoinstalación debajo de la longitud del barril. Ella disparó a la pared de piedra y el casco de metal se enterró diez centímetros y florecieron unas garras, asegurando el eje del muro. Vinh le dio un rollo de cuerda negra. Ella sujetó un extremo al pistón, entonces tiró el resto por el borde. Isaac y Will se mantuvieron alerta y barriendo la vasta región con sus armas. Kelly saltó e hizo rappel hacia la parte inferior. Un momento más tarde ella dio la señal de todo despejado. Will e Isaac la siguieron al piso inferior. Fred ató la cuerda alrededor de la cintura de la Dra. Halsey y la bajó cautelosa y cuidadosamente justo después de ellos. Él y Vinh tomaron la parte posterior. El piso de la gran habitación no era del mismo mosaico que en el pasillo de arriba. El mosaico también era azul, pero éstos eran cuadrados, círculos, barras y triángulos. Si los símbolos eran como una especie de lenguaje, Fred estaba de pie sobre un millón de palabras; él deseaba haber llevado un diccionario. La Dra. Halsey se detuvo brevemente para examinar también los mosaicos. "Si solo tuviéramos el tiempo," ella murmuró y después caminó hacia la luz que destellaba en el centro de la sala. Los Spartans se formaron alrededor de la doctora otra vez, pero el instinto de Fred le advirtió que no era buena idea. No podía reunir su fuerza objetivamente. El cuarto era bastante grande, tan grande que sentían como si estuvieran afuera. Lo mareó. Tuvo una extraña sensación de vértigo, casi como si el piso se inclinara y él ahora estuviera caminando en la azotea. La Dra. Halsey aumentó su paso, pero la distancia hacia el centro del cuarto no se veía más cercano; de hecho, parecían más alejados del centro que cuando habían comenzado a caminar desde el principio de la sala. Fred apagó el aumento del color en su HUD hasta que todo fuera tenue y una débil imagen blanco y negro. Se enfocó en su rastreador de movimiento y notó que los Spartans y la Dra. Halsey estaban ahora separados como a unos dos metros. "Todo el mundo, deténganse" Fred indicó. "Reagrúpense. Nos estamos separando."; Se detuvieron y se acercaron nuevamente dentro de la formación. "Debe haber otra manera, " mencionó la Dra. Halsey. Ella alcanzó el bolsillo de su bata de laboratorio y removió una pieza en forma de esfera. "El piso se inclina hacia el centro," ella observó. Luego puso la esfera en el piso y le dio un pequeño empujón. La pieza rodó, luego dio vuelta y empezó a girar en espiral hasta detenerse. "Esto se está volviendo muy raro," murmuró Fred. "Kelly, tú tienes mejor puntería. Cierra los ojos, escoge una dirección y seguiremos."

"Afirmativo," ella susurró. Los Spartans pusieron sus manos en los hombros de los otros y marcharon, no hacia el centro del cuarto, si no al punto que Kelly escogió, aparentemente de regreso por donde ellos vinieron. Fred apagó su HUD y miró su radar de movimiento. Estaban todos juntos y otra señal apareció, una hacia la que dirección que había tomado Kelly. A otros veinte metros y ella se detuvo. "Vean." Fred súbitamente dirigió su HUD y una luz azul zafiro llenó su campo visual. Permanecieron enfrente de la fuente del resplandor en el medio de la habitación. Había un pedestal hecho del mismo material dorado que los símbolos de aquel corredor y flotaba sobre si, era del tamaño de un puño de cristal, afilado en la punta de un extremo. Giraba y las facetas a lo largo de su línea central se doblaban y cambiaban de puesto como pedazos de un rompecabezas. La Dra. Halsey llegó allí y después vaciló. "¿Radiación? " ella preguntó. Fred comprobó su contador. "Niveles normales," él reportó. "Debemos llevar esto con nosotros,” ella susurró. “Estúdienlo. O destrúyanlo si es necesario para evitar que el Covenant lo consiga." Ella tocó el cristal y su luz disminuyó. Por un momento la luz parecía estar siendo absorbida por la mano de la Dra. Halsey. La estática llenó la pantalla de Fred y sus escudos parpadearon. Un chillido se oyó estruendosamente a través de sus altavoces y su rastreador de movimiento momentáneamente hizo contacto con mil de objetivos que llenaban la gran sala. Hubo una advertencia de radiación que parpadeó a rojo y luego desapareció. "Punto de radiación," Fred mencionó. "El análisis muestra muchos *neutrinos (partículas subatómicas), pero soy incapaz de determinar el *tipo (hay de tipo fermiónico, de carga neutra y espín 1/2.); esto no se encuentra en la base de datos de la computadora." "¿Es seguro ahora?" preguntó la Dra. Halsey, mirando con fijeza el cristal que tenía en su pequeña mano. "Eso parece” le dijo Fred, "pero Doc..." "No hay tiempo para debatir," ella dijo interrumpiéndole. "La radiación del neutrino penetrará la roca entre nosotros y la superficie." "Ellos serán capaces de encontrar nuestra posición," dijo Kelly. "Todo lo que necesitan son tres naves cerca para triangular. Necesitamos salir de aquí, rápido." "¿Por dónde?" Isaac preguntó a Fred. "Por donde vinimos, o ¿más al fondo?" "No hay salida desde las minas de titanio," Fred contestó. "Vamos más adentro." Una explosión hizo vibrar la tierra y el trueno profundamente retumbó, pero en lugar de disminuir, el trueno se volvió más ruidoso, más cercano. La sombra de Fred se alargó y los bordes de su sombra se volvieron más finos. Volteó hacia la fuente blanca e intensa luz y directamente por encima vio un punto en el domo: El escenario holográfico de las estrellas y de las lunas se descoloraron y desaparecieron. Hizo girar a la Dra. Halsey para apartarla a otra dirección y cubrió la cabeza de ella. El techo de piedra se derritió como si fuera hecho de un delgado plástico bajo los efectos de un soplete; un agujero de una deslumbrante luz blanca apareció y golpeó el piso de mosaicos, a tan solo quinientos metros desde su posición. Luego se fue y la habitación quedó en la oscuridad, solamente agujereada por un débil rayo de luz solar que entraba a través del agujero en lo alto. Donde el haz de luz había tocado el piso, se hizo un agujero de quince metros de profundidad. La Dra. Halsey preguntó, "¿Qué Era...?"

"Proyector de energía," le contestó Fred, parpadeando y alejándose de los puntos negros que llenaron su visión aunque incluso sus filtros absorbió el mayor peso de la luz. "Solamente las grandes naves del Covenant las tienen. Tiene que ser una de ellas." La fisura que hizo el haz se llenó de una luz púrpura. Centelló y brilló con partículas de polvo. "¡Ascensor de Gravedad!, " Fred gritó. "¡Ahí vienen! Isaac y Vinh, tomen nuestros seis. , Will, tu vienes conmigo y la doctora Halsey. Kelly, encuéntranos una salida.” Kelly corrió en línea recta lejos de la emisión de gravedad. Una docena de élites flotaban hacia abajo a través del agujero y disparaban mientras todavía estaban en el aire. Los rayos y pernos del plasma les rosaban desde distancia. Fred y Will agarraron a la Dra. Halsey y la movieron hacia detrás del pedestal, fuera de la línea de fuego. Isaac y Vinh se giraron y abrieron fuego. " ¡¡Fuego de cobertura!!" ladró Fred. "¡Manténgalos en ése cráter!" Los Spartans dispararon varias ráfagas, pero más élites seguían bajando, junto con un Shade; una torreta portable de plasma. Si ellos permanecían allí, serían sobrepasados en número. "Retrocedan,” les dijo Fred por la COM. "Hay mucho fuego." Kelly corriendo, cavando con tal fuerza que levantó los mosaicos y tiró de ellos hacia fuera detrás de ella. "Pasillo,” ella reportó. “Piso subterráneo. Justo delante. Entraré y limpiaré la zona.” “Mis disculpas, doctora," dijo Fred y levantó a la Dra. Halsey en sus brazos. "¡¡Todos muévanse!! Vinh, Isaac, tiren esos sacos de detonadores para cubrir nuestro rastro." Sus luces de afirmación titilaron. Will y Fred corrieron, zigzagueando, yendo de lado a lado. La Dra. Halsey agarró a Fred con un brazo y con su mano libre sujetó el cristal. El rastreador de movimiento de Fred mostró una docena de blancos detrás de ellos, luego, centenares. Un par de detonaciones golpearon sordamente, una onda borrosa sobrecargó su rastreador de movimiento, se desplomó y luego la mitad de ésos contactos se habían ido. Will y Fred corrieron en un pasillo arqueado colocándose en la pared del gran cuarto. Kelly se agachó en el vestíbulo y abrió fuego abriéndose paso con sus pistolas. Fred abrió su COM. "SPARTAN-029. SPARTAN-039. Repórtense." Sólo se escuchaba estática a través de su altavoz. Las luces de Vinh y de Isaac permanecían apagadas. "Prepara tu saco de detonación y sella este pasillo," le ordenó Fred a Kelly. Fred bajó a la Dra. Halsey, se dio vuelta y golpeó su HUD magnificando su visión. Cientos de Élites y de Jackals bajaron de la plataforma del ascensor. Se agruparon en el piso de la gran cámara, eran una marea viva tan imparable como el océano. Ellos ya habían cesado de disparar. La Dra. Halsey estaba en lo correcto: Querían el cristal que ella había tomado. "¡Vayan! " dijo Fred. "Kelly, arrasa al vestíbulo. ¡¡Muévanse!!"

Kelly vaciló en un latido; Fred la vio a ella buscar a Vinh e Isaac dentro de la masa Covenant. Ellos no estaban ahí; no sin vida. Kelly tiró la cartera de color verde oliva de los potentes explosivos. Will recogió a la Dra. Halsey y todos corrieron hacia al fondo del pasillo. Cinco segundos después la cartera detonó. Una onda de aire áspero arrasó por arriba del vestíbulo y ahogó el pasillo con polvo y humo. Kelly tomó la delantera, con ambas pistolas listas; ella dobló en una esquina...y patinó hasta detenerse. El pasillo era un callejón sin salida.

SECCIÓN 3

RESCATE

Capítulo 16 0455 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) /Nave líder Capturada del Covenant, en Slipspace, localización desconocida.
John le restó importancia a la acumulación de escarcha que nublaba la mitad superior del criotubo, y reveló la figura de armadura verde que se extendió detrás del caparazón de plastiacero. SPARTAN-058. Linda. Ella había sido mortalmente herida durante el asalto en la Estación Gamma, justo antes de que Reach cayera. La había tenido que arrastrarla carbonizada, un cuerpo sin fuerzas de regreso al Pillar of Autumn y los médicos la habían colocado en un profundo crioestasis (sueño profundo) justo antes del salto. Cuándo la Autumn se estrelló en Halo, Keyes debió haber arrojado los criotubos activos al espacio; método de operación estándar. La habían congelado mientras ella todavía había estado en su traje. Eso era lo mejor, considerando la extensión de sus lesiones... pero él habría dado cualquier cosa para ver su rostro por una última vez. Linda había sido la única entre los Spartans con su cabello rojo sangre (pelirroja) y oscuros ojos esmeralda, pero su apariencia no era lo que la distinguía. Ella era la mejor francotiradoraexploradora y podría pegar blancos mientras que el resto no podía. Mientras los otros Spartans preferían operar como un equipo, Linda estaba contenta por estar separada, escondida y puesta en algún lugar remoto y esperar por días, por el simple y crítico tiro que podría girar el curso de la batalla. Aunque los francotiradores en la UNSC siempre fueron entrenados para funcionar en parejas, un tirador y un observador, Linda fue la excepción a esa regla; ella había probado una y otra vez que era la más eficaz ella sola. Si alguno de los Spartans podría ser llamado un "lobo solitario" (Lone Wolf), ese era Linda. En muchas maneras la hicieron la más fuerte de ellos. Para verla así... John limpió la condensación que se formó sobre su casco. Ella ni estaba muerta ni viva. Ella estaba en algún lugar entre el crepúsculo. Esa incertidumbre fue peor que ver su cuerpo quebrantado y calcinado en la Estación Gamma. Se sentía como una herida abierta en el pecho de John. El pronóstico de Linda fue bueno. Los ocupantes de los otros dos criocápsulas (criotubos) no lo habían logrado. Una especie de descarga de energía había desactivado las unidades y aquellos adentro habían muerto fríamente y sombríamente.

Había un golpe suave en el casco del Pélican y el Sargento Johnson se impulsó a sí mismo hacia adentro. "Jefe Maestro," él dijo. "¿Tienes los depuradores de aire? ¿El COM remoto? Polaski dice que está dispuesta a llamar un día de estos desde esa nave de carga Covenant. Necesitamos abordar y trabajar". El Jefe Maestro asintió hacia la escotilla posterior, donde él había removido el depurador de aire y el COM del Pelican. El Sargento recogió el equipo y luego él y el Jefe salieron muy lentamente del Pélican. El Jefe vaciló y miró de nuevo al criotubo. “No te preocupes por ella," Johnson le dijo. "Demonios, he sido golpeado peor y ella es tres veces mejor soldado que yo. Ella saldrá adelante". El Jefe selló la escotilla sin ningún comentario. Él había oído las mismas promesas vacías cientos de veces, ante hombres críticamente heridos. ¿Por qué era que los soldados afrontarían sus propias muertes sin siquiera preocuparse... pero cuándo se afrontaban con la muerte de un compañero de escuadrón, se giraban y mentían?

Silenciosamente marchaban a través del hangar. Había sido limpiado de escombros y de cuerpos, y la Suboficial Polaski había por las últimas seis horas, estando practicando dentro del espacio con la nave intacta de carga Covenant. Ella giró la extraña nave en forma de U sobre su eje central, la osciló al puerto, la levantó y después la hizo flotar abajo para hacerla aterrizar. Johnson miró de reojo con sus ojos oscuros el espectáculo de Polaski y asintió favorablemente. "Ella dice que descifró los controles del arma, también. Ninguna forma los probará aquí dentro, por supuesto". Mencionó Johnson "Entendido", el Jefe Maestro contestó. "¿Y el progreso del resto del equipo?”

"Tengo las puertas desde aquí al puente y hasta la sala de máquinas soldadas," el Sargento Johnson le dijo. "Si aquellos sensores detectan contactos de los que Cortana sigue recogiendo de cualquiera, tendrán que cortar para llegar a nosotros.” "Locklear agarró algo de tiempo para dormir. Él lo necesitaba”. El Sargento se encogió de hombros. "Él estará bien, aunque; Los ODSTs son resistentes como uñas. El teniente Haverson durmió un poco después de que consiguió levantarse, tuvo una conversación con Cortana y empezó a leer algo sobre la base de datos Covenant. Todos parecen estar bien, considerando lo que hemos estado pasando”. "Entendido," dijo el Jefe. "¿Cortana? ¿Estado de la nave "? "ETA (tiempo estimado) a Reach en veinte minutos," ella respondió. El Jefe revisó su reloj de misión.

"Dijiste que el tiempo total del viaje era de trece horas. Por mi cuenta, tenemos aproximadamente dos horas". Dijo el jefe. "Había determinado que podría ser de trece horas basado en las especificaciones del manejo Slipspace (Desliz -espacial) Covenant, pero hay..." Su voz se apagó lentamente y se desvaneció. "¿Cortana?” Preguntó el jefe. "Lo siento. Hay curiosamente un efecto de dilatación del tiempo, a estas velocidades del Slipspace (Desliz –espacio). Aunque, técnicamente, la velocidad, la aceleración e incluso el tiempo no tiene significado en los dobleces del Slipspace. Pensé que ya te dije todo esto, " ella dijo. La irritación entró sigilosamente en su voz. El Jefe miró al Sargento, quien sacudió su cabeza y se encogió de hombros. Cortana sonó más que distraída; ella simplemente "no olvidaba" las cosas. Era una mala señal. Dependían de ella para hacer volar esta nave y si ella comenzaba a caer estarían en verdaderos problemas. El Jefe Maestro abrió un canal COM. "Cambio de planes, equipo. ETA a Reach es en diecinueve minutos. Les explicaré más tarde; sólo agarren su equipo y reúnanse en el puente tan pronto como sea posible”. Hubo una pausa, después el Teniente Haverson contestó, "Entendido, Jefe Maestro. Locklear y yo ya estamos aquí". La escotilla de la nave de carga Covenant se abrió y Polaski salió. Los tres procedieron a un ritmo enérgico hacia el puente. El Jefe Maestro abrió un canal privado COM para Cortana. "¿Cualquier otra cosa que deba saber"? El canal guardó silencio por unos diez segundos. “Tengo la configuración del sistema de plasma magnético Covenant resuelta”, ella contestó. "Tendremos una capacidad ofensiva limitada cuando lleguemos a Reach, si lo necesitamos. Yo pienso”. "¿Y el resto de esta nave aún es funcional?” Preguntó el jefe. "Sí," ella contestó. “Disculpa, Jefe... estos cálculos son... Difíciles”. La COM murió. El comportamiento de Cortana preocupó al Jefe, pero él se resignó a confiar en ella. ¿Qué otra opción había? Él, el Sargento y Polaski se detuvieron fuera del puente; Las gruesas puertas de las explosiones fueron selladas. "¿Teniente"? Él dijo. "Estamos afuera". Las puertas se apartaron. Locklear y el Teniente estaban con sus fusiles de asalto apuntando el suelo de la habitación. Relajaron su estancia cuando los identificaron como amigos. El teniente Haverson arrojó su rifle y dijo,

“Disculpa por la calurosa bienvenida. Cortana ha estado recogiendo contactos transitorios por toda la nave. Vamos a tener que lidiar con ellos lo más pronto o más tarde; preferiblemente antes de que ellos traten con nosotros”. "De acuerdo," el Jefe dijo. Polaski se acercó al Teniente, hizo un saludo y dio su informe en sus esfuerzos para dominar con maestría los controles de la nave de carga Covenant. Locklear se acercó al Jefe y al Sargento. "¿Qué piensa, Sarge"? Él susurró y lanzó una mirada furtiva a Polaski. “Quiero decir, ¿acerca de ella? Claro, que eso de Marine-Naval para ascender, pero puedo adelantármele a eso. ¿Usted piensa que haya una oportunidad que ella y yo? Quiero decir… ” "Le daría las mismas posibilidades como darse espacio así mismo y caminar el resto del camino hacia Reach," el Sargento declaró. "En su ropa interior”. "Deme una cápsula de salto y yo tomo esas posibilidades, Sarge". Una sonrisa dividió la cara bronceada de Locklear y él giró hacia el Jefe Maestro. “Claro, lo entiendo. No sería tan a la defensiva si no hubiera estado cerca de la marca. Cuando hay humo, hay fuego, ¿Correcto"? El Jefe Maestro miró fijamente a Locklear y lentamente negó con la cabeza. La sonrisa de Locklear se desvaneció, pero no enteramente. "Ustedes chicos solo están celosos," él masculló y distraídamente echó su dedo sobre la cicatriz que recubría su mandíbula. “Esto es estupendo. La tengo todo el tiempo”. Los estados de ánimo de Locklear habían mejorado. A pesar de los ásperos límites de los ODST, el Jefe lo había visto en combate. Él no entró en pánico y tenía la habilidad y la suerte para sobrevivir en Halo; cualidades que el Jefe Maestro supo que necesitarían si alguna vez tuvieran que volver. "Saliendo del Slipspace, Cortana anunció, en tres... dos... uno". Según el reloj de misión del Jefe Maestro, sólo habían pasado ocho minutos desde que Cortana le había dicho que su ETA era de diecinueve minutos. ¿Había más de aquel efecto de dilatación del tiempo, del cual ella se había percatado? Las luces del puente se oscurecieron y la oscuridad llenó el arco de pantallas a lo largo de las paredes. Las estrellas titilaron apareciendo y a las tres en punto (posición) hubo una explosión de color de una esfera amarilla cálida, la Epsilon Eridani. "Estamos a setecientos mil kilómetros del centro del sistema," Cortana les dijo. "Quise saltar lo suficiente cerca como para ver lo que pasaba; pero lo suficientemente lejos para que tuviéramos tiempo de recargar y reentrar a Slipspace si hubiera algún problema. Recogiendo señales ahora. Señales Covenant. Montones de ellos. Traduciendo... esperen". Haverson tecleó ligeramente una de las pantallas y aumentó la imagen. "Dios mío," él susurró.

Un planeta apareció en la pantalla. Él aspiró su aliento cuando él veía a un mundo arder lentamente en fuego desde el polo hasta el ecuador. Las llamas se propagaron con furia sobre su superficie y un huracán negro se movía en espiral a través de la atmósfera. El Jefe Maestro sintió como si la nave repentinamente hubiera desacelerado. Apretó sus manos. Él había enviado a la mayor parte de su equipo allá abajo; y les había considerado la misión "más fácil". Él consiguió asesinar a sus Spartans, de eso él estaba seguro. ¿Hubieron muerto al menos peleando? ¿O indefensos fueron carbonizados por una nave Covenant que orbitaba? "¿Estamos en el lugar correcto"? Locklear murmuró. "¿Esto es Reach"? Él se quitó su gorra, la aplastó en su mano y susurró, "pobres desgraciados". Las otras pantallas mostraron buques de guerra Covenant orbitando alrededor del planeta, así como también docenas de naves pequeñas y una gran estructura que parecía ser una estación central de acoplamiento. "¿Qué es esto"? El Jefe Maestro preguntó, dando un paso más cerca. Él tecleó la pantalla central, impulsando los límites de su resolución y amplificando una porción de la superficie cerca de las latitudes medias. La imagen determinó parches de color verde, café y blanco; eran diferentes del furioso negro y el anaranjado pálido que dominaba la vista del resto del planeta. “Parece que olvidaron glasear ese sector," el Sargento dijo. "El Covenant no desaprovecha nada cuando glasean un planeta”, el Jefe Maestro contestó. "Los hemos visto hacerlo miles de veces. Esto no es un accidente”. Él giró hacia el Teniente Haverson. "Deberíamos acercarnos más y deberíamos ver qué es esto, señor". "Jefe Maestro," Haverson dijo suavemente y sostuvo sus manos levantadas. "Me compadezco de su necesidad para saber con absoluta certeza lo que sucedió a sus seguidores Spartans, pero esto es..." Él gesticuló mirando el planeta y después frunció el ceño como si analizara la parte intacta de Reach. "Ciertamente," Haverson murmuró. "Esto garantiza una mirada más cerca... siempre y cuando podamos salirnos con la suya. El Teniente atrajo de regreso la ampliación de aquella imagen y reenfocó la pantalla en la atmósfera superior. Cien naves Covenant aparecieron a la vista. “Hay varios buques más pequeñas dando vueltas alrededor de ese lugar. Olvide lo que acabo de decir, " Haverson susurró. " Si el Covenant está tan interesado en esta región, entonces deberíamos estar bien; con tal de que nuestra cubierta aguante. Cortana, llévanos más cerca”. "Sí, Teniente," Cortana contestó. La nave líder del Covenant suavemente aceleró en el sistema. "Nos aclaman," Cortana dijo. "Preparando la adecuada contra respuesta”.

John contó las naves en la pantalla. Había centenares; la mayoría no eran más grandes que una nave de carga Covenant, pero había al menos una docena de cruceros y dos de los titánicos trasportadores que llevaba 3 escuadrones de naves de combate Seraph. Había más que bastante potencia de fuego para convertir su buque capturado en chatarra derretida. Muchas de las naves más pequeñas vigilaban los escombros de una batalla, dentro de un sector sobre Reach; era un depósito flotante de chatarra de la UNSC y naves Covenant. "¿Ve esto"? El Jefe Maestro señaló el campo flotante de escombros. El Teniente observó. "Es casi como si planearan quedarse aquí por un tiempo; están limpiando la casa". "Estamos dentro," Cortana anunció. "La flota es curiosa por qué una nave líder del Covenant está aquí, pero no lo suficiente sospechosa como para cuestionar nuestra autoridad. La traducción tiene su truco. Pero al parecer la cadena de honoríficos adjunta sus respuestas, a alguien que se supone ser de alto rango a mando de esta nave, a quien ellos hacen referencia, entre otras cosas, como el “Guardián de la llave luminosa.” ”. "Maldito nombre tan ridículo" el Sargento Johnson murmuró. "¿Puedes decir lo que están haciendo allá abajo, Cortana?” El Teniente Haverson preguntó. "Todavía no," ella contestó. “Su lenguaje no se traduce de manera literal y cada palabra tiene significados múltiples. Hay algo que consideran santo; hay diez veces más a alusiones religiosas que sus típicos comunicados oficiales. Esperen... recogiendo una señal nueva. Más débil que los otros. No en una frecuencia Covenant. Es la Banda-E (Frecuencia de emergencia) de la UNSC. El teniente Haverson se lamió los labios. "Reprodúcelo," él contestó. Un mensaje de un pitido se escuchó a través de los altavoces, era de seis tonos, luego había una pausa de dos segundos; Repitió. El Jefe Maestro se endureció.  "Eso es todo," Cortana dijo. “Sólo esas seis notas, una y otra vez. Originadas aquí”. Un diminuto triángulo NAV apareció en el borde una región intacta en la superficie del planeta. "No es código Morse," Polaski dijo. "Ningún otro código que haya escuchado. ¿Tal vez es una señal experimental? Algo automatizado, como un regulador repetidor de tráfico aéreo, ¿tal vez?”. "No es automatizado," el Jefe Maestro dijo. “Todo el mundo prepárense y alístense. Vamos a bajar allá. Hay Spartans allá abajo. Y todavía están con vida”. El Jefe susurró en voz tan baja que sólo él y Cortana pudieron escuchar: "Oly Oly Oxen Free".

Capítulo 17 1002 horas, 14 de Julio del 2523 (Calendario Militar) / Sistema Epsilon Eridani, planeta Reach, Ejercicio de Entrenamiento Spartan. Hace Veintinueve años.
John avanzó muy lentamente a rastras y miró con atención sobre el borde de la pendiente. Un exuberante valle verde se extendía detrás de él. A lo lejos, los reflejos plateados del Río del Gran Cuerno, que se curvaba a través del espeso bosque. Además de una bandada de aves que volteaban en lo alto, no había actividad debajo. Él avanzó lentamente de regreso a un tronco ahuecado y se arrastró hacia adentro. Fred y Linda se sentaron dentro del ahuecado tronco de cedro. Ensordecieron sus conversaciones y las aislaron de las gafas protectoras termales para soldados. "Está todo despejado por ahora," él susurró. Un instante más tarde Sam, Kelly y Fajad aparecieron como fantasmas, desde sus cercanas posiciones camufladas. Se agacharon fuera del ahuecado tronco de cedro y espiaron por patrullas. Desde lejos parecían soldados en maniobras del campo. Cada uno era alto, en forma y ágil y parecían estar al final de su adolescencia y en sus comienzos de sus veinte. Observándolos más de cercan contaba una historia diferente. Cada Spartan tenía tan solo doce años de edad. "Revisen armas," John le dijo a Fred y a Linda. "No podemos permitirnos cometer ningún error en esto, especialmente no con los rifles". Linda y Fred desensamblaron e inspeccionaron sus rifles francotirador SRS99C-S2; los cuales les habían despojado a un par de tiradores de la Compañía Tango quienes habían sido enviados a cazarlos hace dos días. Si lo soldados de la Compañía Tango no fueran capturaros, derribados y golpeados hasta dejarlos inconsciente; esto podría ser divertido. John revisó su pistola. El CPO (Jefe Oficial Menor por sus siglas en Inglés) Méndez le había proveído el arma. Usó aire comprimido para disparar dardos NARQ. El alcance eficaz era de veinte metros y al impacto podría hacer caer a un rinoceronte en sus andadas. Veinte metros no lo dejarían corto para esta misión, sin embargo, Fajad había modificado las rondas de 114mm de los rifles francotirador APFSDS, removió sus mortales perforadoras de armaduras y las reemplazó con cápsulas de dardos NARQ. Cuando Linda tuvo un tiro de prueba del arma, ella le prometió a John una precisión de cien metros. Las rondas penetraban la carne, pero no podían matar a alguien; no a menos de que ella golpeara a la sien u ojos. "Bien", dijo John, “esto es supuestamente un ejercicio de entrenamiento, pero esta es la séptima vez que el Jefe Méndez nos ha hecho jugar con la Compañía Tango.” "Se están cansando de perder," Fred comentó con una sonrisa irónica. "Eso no es cosa buena," Linda le dijo y lanzó una hebra desubicada de su cabello rojo fuera de su cara. “No van a jugar limpio. Tú oíste al francotirador que capturamos. Él dijo que esta vez su Capitán les dijo a ellos que ganaran no importa cómo; aun si tienen que ensangrentar a unos cuantos de nosotros para hacerlo”. Terminó Linda.

John asintió. "Así es que les devolveremos el favor y lo haremos sin importar también lo que cueste para ganar,". Él agarró una ramita y arañó un cuadrado en una hoja cubierta de tierra. “Tendré el Mando del Equipo Rojo: Ese seré yo, Sam, Kelly y Fajad. Linda, tú lidera al Equipo Azul". "No es el Equipo Azul”, Fred se quejó y su cara se agrió. "Solo soy yo. ¿Por qué tengo que quedarme y jugar al francotirador "? Él flexionó sus manos y John pudo sentir su pretensión reprimida por el combate de corto alcance. "Porque eres nuestro segundo mejor tirador," John le dijo. "Y nuestro mejor Spartan, nuestro plan está en manos del equipo de francotiradores. Ahora solo hazlo” “Si señor,” Fred comentó, él asintió y susurró “el mejor Spartan, genial. Hagamos esto una vez más.” John trazó una línea en el centro del cuadro. “El Equipo Rojo se infiltrará a la base y los cinco disparamos sets de rondas tomando a la Compañía Tango y distraer al resto.” John miró hacia Linda “Asegúrate que los chicos que cuidan la bandera sean removidos.” “Cuenta con eso," Linda contestó y centró sus oscuros ojos verdes hacia los de John. Él se preguntaba si esa mirada en sus ojos, emergía cuando ella localizaba objetivos a través de la mira telescópica del rifle de precisión. Ella nunca parecía parpadear; Linda siempre ganaba los juegos de mirada fija. "Después de que consigamos la bandera," él continuó, "El Equipo Rojo saldrá de allí. Buscará alguna oportunidad de objetivos y nos cubriremos. Nos reuniremos en la ZA (Zona de Aterrizaje) y con la esperanza de que nadie nos encuentre antes de ese momento”. Fred asintió. Linda levantó su rifle nuevo, el cual era muy grande para ver a través de la mira y el resto de la culata contra el hueco de su hombro al mismo tiempo. "Estarás en buenas manos.” John cerró sus ojos y repasó los detalles de su plan otra vez en su mente. Sí; todo lo recordó, sus probabilidades fueron buenas. Él sabía que ganarían. “No salgan de escondite en la ZA hasta que dé la señal de todo despejado," él les recordó. "Podríamos ser capturados... nos podrían hacernos hablar". Todos ellos asintieron, recordando qué la Compañía Tango se había hecho con James. Él "cayó de una escalera" cuando lo habían escoltado de celda en celda en su cárcel solitaria. James no se había quebrado... al menos, no mentalmente. Excepto que John tenía sus esperanzas; Le había tomado a James una semana entera para recuperarse. No; él se retractó de ese pensamiento. Él se alegró de que James no se hubiera quebrado. John habría intentado hacer lo mismo. John silbó la melodía monótona de seis pequeñas notas que Deja les había enseñado: su señal de todo despejado. Él estaba de pie, enfundó su pistola de dardos y revisó las tres granadas de aturdimiento en su cinturón. "Nos veremos en la ZA". “Bueno. Revisen sus espejos”.

Todos ellos arrancaron los fragmentos del espejo que habían tomado de la letrina de la Compañía Tango la noche anterior. Habían pegado con cinta adhesiva los bordes, lo cuales podrían ser manejados con más facilidad y podrían atar con cinta sus partes traseras para reducir la probabilidad de descuartizarse. La operación entera dependió de un pedazo frágil de cristal, lo cual le preocupó a John. "Solamente las señales de aquí afuera," John les dijo. "Muévanse, Equipo Rojo". Se agacharon y se arrastraron a través del bosque hasta que alcanzaron una pista de grava. Empujaron dos grandes rocas fuera de la colina cercana, bloqueando el camino, entonces esperaron en la maleza. Faros aparecieron cuando un camión de abastecimiento retumbó siguiendo el camino y frenó. Dos soldados salieron y escanearon el área. "¿Pienso que es una emboscada"? Uno de ellos masculló y sujetó su rifle apretadamente. "¿De esos niños anormales de la Sección Tres? Jesús, no lo sé, " dijo el conductor. "Crean dificultades a las reglas de este ejercicio". Él jaló una frazada Kevlar sobre su cabeza. "No quiero tener un dardo en mi trasero si eso pasa. Cúbreme”. El hombre que llevaba escopeta salió y caminó alrededor del camión. "Parece despejado," él susurró. "Apresúrate". El conductor saltó fuera de la cabina, se movió hacia las rocas y las apartó fuera del camino. John corrió de entre la maleza y se metió debajo del vehículo. Él se levantó a sí mismo y se acopló apretado en contra del tren de aterrizaje, lo suficientemente cerca que él olió el caucho de las llantas nuevas. Kelly y Sam siguieron; Fhajad fue último. No habían sido detectados. Hasta ahora, bien. Los dos hombres regresaron en el camión y procedieron bajando el sucio camino. La grava rebotaba y golpeaba a John de un lado de su cabeza y lo hirió; La sangre goteó de su oído a lo largo de su cuello, pero él no se atrevió a aflojar su agarre. Después de un kilómetro de ser apedreado por rocas y ser salpicado por la arena, el camión aligeró el paso en una parada en la base de la Compañía Tango. El guardia en la caseta le habló al conductor y se rieron. Luego, el guardia caminó alrededor y abrió la parte trasera del camión. John se retorció y preparó su espejo. Con un golpecito de su mano, él señaló a los demás para hacer lo mismo. John contuvo su espejo en ángulo apuntado en el tren de aterrizaje del camión. Su mano tembló pero él se obligó a estar firme. Tenía que estarlo. El guardia del portón se acercó al camión con una vara y un espejo pequeño anexado en un extremo. Él pegó el espejo debajo del camión y lo barrió a lo largo de un lado. John igualó a la posición del espejo al mismo tiempo, lo movió firmemente delante cuando el guardia lo pasaba, así que el guardia vio que era una imagen reflejada del tren de aterrizaje; un metro a la izquierda de John. Habían practicado esta maniobra toda la noche. Tenía que ser perfecta. El guardia siguió adelante hacia la posición de Sam y después Fajad y finalmente a la esquina del camión de Kelly. El espejo de Kelly se le resbaló y ella apenas; lo atrapó poco antes de que golpeara el suelo. John contuvo su aliento; Kelly apenas consiguió la superficie reflectora en el lugar cuando el guardia del portón barría su sección. "Adelante," el guardia dijo y golpeteó el lado del camión. "Estás limpio.” "¿Cómo están los perros"? El conductor preguntó.

"Todavía enfermos," el guardia susurró. "No estoy seguro de qué diablos comieron anoche, todavía están con diarrea". “Diablos," el conductor dijo. Echó a andar el motor y entró rodando por el campamento de la base de la Compañía Tango. Anoche Fred había alimentado a los perros guardianes con una pasta hecha de algunas ardillas que habían atrapado, algunas bayas verdes y el ungüento antibacterial de sus botiquines de primeros auxilios; la poción garantizó mantener a los perros de Tango apartados de la escena por otro día. El camión se estacionó dentro de un almacén. Dos hombres vinieron y descargaron la parte trasera y entonces salieron, cerrando las puertas del almacén detrás de ellos. John y los demás finalmente se salieron ellos mismos debajo del camión. Ninguno de ellos habló. Una sola palabra, podría arruinar la operación entera. Silenciosamente frotaron sus músculos adoloridos. John vendó su oído para detener el sangrado. John señaló a Sam y luego a la capota del camión. Sam asintió y se puso a trabajar. John entonces señaló a Fhajad y a la puerta lateral. Fajad se movió hacia la entrada y la comenzó a forzar con un alambre el cerrojo. John y Kelly patrullaron el almacén, buscando cámaras, perros, guardias, cualquier cosa con que lidiar. Estaba despejado. Sam regresó con cuatro cantimploras, las cuales él tenía, según su plan, fueron llenadas de ácido de la batería del camión. Hubo un clic en la puerta lateral y Fhajad les dio una señal de aprobación. Se reunieron cerca de la puerta. Fajad facilitó abriendo la puerta, se asomó por la rendija, luego la abrió un poco más y recorrió la mirada hacia el otro lado. Él asintió y se trasladaron afuera, manteniéndose bien alejados de las luces aéreas, pasando alrededor de las sombras del almacén. John y los demás entendieron, haciendo una pausa en la parte más oscura de las sombras. John sostenía en alto cinco dedos y Sam distribuyó las cantimploras de ácido. John señaló su reloj de pulsera y otra vez emitió cinco dedos. Asintieron con la cabeza. John entonces señaló a Kelly y con dos dedos apuntando hacia el perímetro del campamento y haciendo un movimiento de guillotina con su otra mano. Kelly asintió con la cabeza y desapareció en la oscuridad. Sam y Fajad se alejaron también, logrando hacer su camino hacia los cuarteles que previamente habían reconocido. Había un espacio de exploración debajo de cada edificio. John corrió a toda velocidad hacia el cuartel más lejano y resbaló debajo. Él se detuvo un momento, escuchando cualquier ruido, un ruido de pasos, una alarma; callaba todavía. Estaban sin ser detectados... lo cual duraría sólo otros cinco minutos. Él tomó tres bastones de goma de mascar de su bolsillo, los echó en su boca y masticó. John se arrastró hacia el centro del edificio. Cuidadosamente tomó un hilo de su bolsillo de su camisa, luego, derramó ácido encima de él y después de que hubiera remojado un parche de un metro cuadrado, él revisó su reloj. Treinta segundos pasaron hasta que marcó las 0455 horas. Una cantidad suficiente de tiempo. John aplicó en una base tres de sus explosivos de aturdimiento, colocó sus temporizadores a tan solo cinco minutos, después usó la goma de mascar para acoplar las granadas al perímetro de la sección débil del piso hecho por el ácido. Normalmente los explosivos de aturdimiento no podrían penetrar la madera laminada de un centímetro de grosor. Una vez que el ácido había zambullido las porosas fibras, las tres granadas tendrían que hacer un gran estallido para convertir un metro cuadrado en un millón de astillas voladoras; disparos

directos hacia los dormitorios de la Compañía Tango. No letales... al menos garantizaban ser un infierno y una distracción. John se arrastró hacia afuera, de regreso al almacén y se reunió con el resto del Equipo Rojo. John observó su reloj: 0458 horas. Él señaló a Kelly y en ese entonces a sí mismo, después hizo un movimiento ondeando alrededor del lado del almacén. Él señaló a Sam y a Fajad y dio la misma señal pero del lado opuesto. Se movieron hacia las esquinas lejanas del pequeño edificio. John y Kelly se agacharon y esperaron. Tenían una vista perfecta del centro del campamento, el área de gimnasia, el patio de armas y justo en el centro, el asta de la bandera. En ese instante un Cabo y dos escoltas de guardia marcharon y desdoblaron su bandera de franja verde. El Cabo adjuntó una esquina a un cordón colgando del poste. John recorrió con un vistazo al bosque lejano. La cerca que dividía el bosque del campamento de la Compañía Tango había sido bien fortificada. Él sabía que eran más de cien metros; más cercano a los doscientos. No había garantía de que Fred o Linda pudieran golpear esa cosa a ese alcance. Él sacó su pistola de dardos y removió el seguro. A las 0500 horas destellos de luz alumbraron debajo del cuartel cuando los explosivos detonaron. Allí estaba el restallido de madera y los gritos de los hombres y de las mujeres de la Compañía Tango. El Cabo que sujetaba la bandera, la dejó caer y dio vueltas. Reflectores cerca del perímetro apuntaron delante y señalaron hacia dentro del cuartel. En la confusión, nadie se fijó que uno de los guardas cercanos al asta bandera, dejó caer su rifle, sujetó su cuello... y perdió el equilibrio cayendo de cara a la grava. Su socio lo vio y se arrodilló. John corrió a toda velocidad atravesando el campo, disparando. Su primer disparo se le salió de control y el guardia arrodillado dio vuelta para afrontarlo. Fhajad y Sam le dispararon en la parte trasera. John puso la mira en el Cabo; quien tocó nerviosamente su pistola, difícilmente para liberar su arma. John plantó dos dardos NARQ en su pecho. El Cabo cayó. Dos guardias más rodearon desde la esquina del almacén, gritaron y pusieron la mira en John. Él estaba al descubierto y no había manera de que su pistola de dardos pudiera golpear esos guardias a esa distancia. Un guardia disparó. La ronda produjo un sonido metálico fuera del asta bandera y a tan solo cinco centímetros de la cabeza de John. La guardia se tensó y dejó caer su rifle, y salvajemente sujetó la parte trasera de su cabeza... y el dardo se pegó en su cráneo. Él gritó y cayó, moviéndose agitadamente en la suciedad. El otro guardia tiró de si bruscamente y arrancó un dardo de su muslo. Otro dardo le pegó en el pecho y se tumbó al suelo. John envió en silencio un Gracias a Linda y a Fred. Despegó la bandera del cordón y la metió dentro de su camisa. Él hizo gestos con las manos al Equipo Rojo hacia adelante y Kelly los condujo a las cercas. Kelly no se tardó mucho en correr y se acercó a la cerca alambrada. Ella hizo pliegues y se lanzó a la malla acerada. Poco antes de que ella golpeara, John localizó los contornos humeantes en la cerca donde ella había aplicado el ácido de batería. La cerca se rompió las partes puntiagudas y Kelly rodó sus pies en el otro lado sin perder un gran paso adelante. John ondeó su equipo a través. Él fue el último, haciendo una pausa sólo una fracción de segundo para mirar atrás. El campamento estaba en caos. Luces de seguridad se mecían, hubo gritos en el cuartel. Un tanque retumbó a la vida y crujió en el centro de la base.

John corrió. Detrás de ellos venía el fuego de metralleta; justamente cuando entraban a la seguridad del bosque. John sonrió, jadeando. "Buen trabajo, todo el mundo," él susurró. "Pienso que esas personas estaban usando municiones reales esta vez". Kelly sujetó una caja de latón de una ronda de 7.62mm. "Sip," ella dijo. "Sin duda". "Vamos," John dijo, "no nos quedemos. Si no lo estuvieron antes, estarán enojados ahora”. El Equipo Rojo se escabulló a través del bosque. Se ajustaron a las sombras y se cubrieron debajo de los leños cuando un Pélican rugió en lo alto buscándolos. A las 0545 logró llegar al punto de extracción denominado como su ZA. A las 0700 horas estaban supuestos a encontrarse con el CPO Méndez. Por supuesto, el Jefe pocas veces les dejaba bajarse así de fácil; así que John había planificado que el Equipo Azul estuviera aquí también... sólo ellos permanecerían escondidos. Linda y Fred se situarían en alguna parte de las copas de los árboles y cubrirían al Equipo Rojo hasta que estuvieran a salvo y de que fuera seguro. El Equipo Rojo se agachó entre la maleza y esperaron. No estaban seguros; John sabía eso. La Compañía Tango los andaba buscando y esto es cuando su equipo se pondría ansioso... cuándo querrían hablar y alardear acerca de su exitosa misión, o mirar la bandera capturada. Para su crédito, el Equipo Rojo permaneció calmado y silencioso. Y el Equipo Azul no estaba a la vista. A las 0610 el rugido estruendoso de los motores del Pelican llenó el aire y la nave lentamente bajó y aterrizó en el terreno despejado. La escotilla posterior se abrió a presión. Fhajad entró en movimiento, pero John colocó su mano en su hombro. “Es muy temprano," él susurró. "¿Cuándo el jefe llega perfectamente a tiempo "? Fajad, Kelly y Sam desagradablemente asintieron. "Iré," John dijo. "Ustedes respalden al Equipo Azul". Le dieron una señal de aprobación. Sam le dio palmadas en la espalda y susurró, "No te preocupes, no dejaré que te hagan nada". "Lo sé," John susurró de regreso. Él jaló la bandera de su camisa y se la dio a Sam "Gracias". John se escapó arrastrándose de su posición. Cuando estaba a treinta metros de su equipo, el se levantó y se acercó al Pélican; el cual era casi una trampa. Él hizo alto a medias a través del prado y esperó. Una figura a la que se daba la apariencia de estar en la vía de salida del Pélican, agitó las manos para que subiera. “Ven, hijo. ¡Trae tu trasero"! "¡Negativo, señor"! John gritó. La figura giró y le susurró a alguien adentro, "Tonterías". Él suspiró. "Bueno, así que lo hacemos de la forma difícil".

Cuatro hombres trotaron saliendo de la parte trasera del Pelican. Rápidamente se propagaron en un semicírculo y se movieron hacia John, sus fusiles de asalto apuntaron directamente contra él. John sostuvo en alto sus manos. "Él se da por vencido," uno de los soldados dijo incrédulamente. "¿Deberíamos dispararle? Otro hombre dijo. "No," el hombre líder rechifló. “Primero la revancha ". El caminó hacia John y lo golpeó en el estómago.

John se dobló por el golpe.

El hombre tiró de él y le dio una palmadita hacia abajo. "Tenemos que encontrar esa condenada bandera o el Capitán tendrá nuestros traseros en un cabestrillo. ¿Donde está, niño"? Él tambaleó a John. "¿Y dónde está el resto de tu paquete"? John se rió. "¿Qué es lo chistoso"? El hombre gruñó.

“Ustedes idiotas están agrupados.” John respondió Un granizo de dardos silbaron a través del aire por todos lados. Los hombres del Pélican convulsionaron; Uno pegó fuego a su rifle, pero el tiro se volvió extenso y demasiado alto. Cayeron, paralizados.

John se agachó, recogió una pistola del hombre quien lo había golpeado y se arrastró al Pelican. Él avanzó a rastras alrededor de la escotilla abierta y barrió la parte de adentro. Vacío. Él se deslizó en la cabina del piloto y pulsó el radar del Pélican. Se puso en contacto con un incidente de 110, a tan solo catorce kilómetros, pero se movía en curso paralelo a su posición. John dejó al Pélican y atravesó el campo. Los Equipos Rojo y Azul aún estaban escondidos... y estarían escondidos por siempre, hasta que el dio la señal de todo despejado. Su señal de todo despejado no era algo que pudiera ser retorcido por parte de John; ni aun con la tortura o las mejores técnicas de dominación del CPO Mendez lo arrebatarían de él. Él más bien habría muerto que traicionar a sus compañeros de equipo. John silbó la melodía de seis monótonas notas y llamó: "¡Oly Oly Oxen Free"! El Equipo Rojo salió primero y marchó a través del prado. Kelly se detuvo a patear a uno de los hombres en la cabeza; Ella también, tomó su rifle.

Linda y Fred cayeron abajo de una rama del árbol y atravesaron el campo.

"Oly Oly Oxen Free," Linda repitió, sonriendo abiertamente de oreja a oreja.

“Todo debe estar en libertad. Somos todos libres”.

Traducción: Ultimate Forerunner Adaptación y Correcciones: Miss Spartan♥

Capítulo 18 TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA X Estimado las 0510 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) / Abordo de la Nave líder Capturada del Covenant, Sistema Epsilon Eridani.
Cortana sólo escuchó a medias, el debate entre el Jefe Maestro y los demás. La discusión fue debatible. Ella había proyectado el resultado como en 100 por ciento de que seguro John convencería a todos ellos de ir, o de fallar; él convencería al Teniente de dejarlo ir solo a la superficie para investigar la señal... una señal que en su opinión fácilmente era tan copiado y tan abiertamente descifrado que esto desafía la explicación que el Jefe había conjeturado, de que su equipo de Spartans lo habían enviado En lugar de participar en la conversación lenta e ineficiente, ella analizó el patrón de movimiento Covenant en el sistema Epsilon Eridani y diferenció tres cosas importantes. Primero, las naves de guerra del Covenant tenían órbitas sumamente elípticas regulares en torno a Reach. Había un total de trece cruceros pesados y tres trasportadores moviéndose a trescientos kilómetros por encima de la superficie del planeta. Dos excepciones para éste patrón de patrullaje, un par de cruceros sobrevuelan iluminando la Montaña Menachite; atrapada al fondo del pozo gravitacional y por lo tanto no era una amenaza inmediata para su nave. En segundo lugar, había un punto ciego en su patrón de patrullaje que haría un perfecto punto de reunión para extraer al Jefe y a los demás de su pronta y ejecutada misión en la superficie. Ella tramó cursos de entrada y de salida, e inició los cálculos precisos que ella necesitaría si ella debía iniciar un salto Slipspace (Hiperespacial) tan cerca de Reach. Y tercero y más interesante para Cortana, 217 naves pequeñas Covenant empujando escombros y restos, en una concentrada región del espacio en una órbita alta estacionaria sobre el polo norte de Reach. Dentro de esa región estaban a la deriva los destrozados restos de los cascos de ambos: Covenant y las naves de la UNSC destruidas en la batalla por Reach. Flotando allí había algunas de las mejores naves de la UNSC: La Basra y el Hannibal y el orgullo de la flota, el supertransportador elTrafalgar. Ninguna señal humana se emitía desde las naves; Ni Cortana sintió los activos campos electromagnéticos. Ella observó como las naves más pequeñas del Covenant cortaban los cascos de las naves ya muertas y volaban con trozos de la armadura Titanio-A. Se movían como si fueran un rastro de hormigas en un lugar en el espacio sobre las latitudes inferiores, un punto sobre la Montaña Menachite, donde el Covenant usó el metal para construir una plataforma. La cosa estaba ya en una placa cuadrada de un kilómetro hacia un lado. Claramente, el Covenant tenía más en mente para Reach que solo destrucción. "Cortana," el Jefe Maestro dijo. "Necesitaremos reunirnos en una…" "Coordenadas ya optimizadas," ella contestó y proyectó el punto ciego Covenant en las pantallas del puente. "Las patrullas enemigas perdieron esta región de nueve mil kilómetros cúbicos. Optimizaciones más profundas revelan que todas las naves estarán más lejos de su punto a las cero-siete-quince horas. Sugiero que nos encontremos allí en ese entonces”. Cortana sintió un pulso de satisfacción en su apariencia perpleja sobre su análisis aparentemente instantánea. Ella disfrutó de deslumbrar a la tripulación con su intelecto.

"Muy bien," el Teniente contestó, todavía examinando sus cálculos en la pantalla. “Curso óptimo trazado y cargado en la nave de descenso Covenant la fuente de la señal," ella les dijo. Entonces, en un canal privado COM al Jefe, ella agregó. “Buena Suerte, Jefe. Ten cuidado".

"Siempre lo soy, " él contestó. Cortana no se molestó en contestarle esa ridícula declaración. El Jefe Maestro aprovechaba las oportunidades y había desafiado a la muerte muchas veces, ella había dejado de calcular sus probabilidades de supervivencia. El Jefe y su equipo dejaron el puente. Cortana barrió sus sensores a través del buque líder, haciendo segura la ruta hacía la bahía de lanzamiento y estaba despejado. Todavía había tripulación Covenant a bordo. Ella no los podía fijar con alfileres, pero había contactos transitorios, los paneles de la columna de la ventilación habían sido abiertos y cerrados y varios Ingenieros habían estado ausentes. Ella dio seguimiento a su nave de descenso Covenant, cuando despajaba la bahía de lanzamiento; entraron en la alta atmósfera y bajaron a la deriva hacia la superficie. Polaski era una excelente piloto... pero ella era solamente una humana propensa a la bravuconada ilógica y a los arranques emocionales que pasaban sobre el curso más lógico de la acción. Cortana deseó estar allá abajo; para proteger a ambos; sus cargas humanas y porque había muchas preguntas que ella le gustaría encontrar sus respuestas. ¿Por qué estaba el Covenant tan interesado en la Montaña Menachite? ¿Quedó algo de la base Castillo de la ONI? Cortana terminó esos pensamientos. Ahora había mucho que hacer aquí arriba. Varias tareas dividieron su atención. Ella mantuvo los generadores Slipspace (Hiperespaciales) en funcionamiento, en caso de que ella necesitara saltar apresuradamente fuera del sistema. Ella continuó refinando los cálculos que formaban los campos magnéticos de los emisores de plasma, en caso de que ella necesitara defenderse. Ella aisló el nombre de su nave capturada – Ascendant Justice – (Justicia Ascendente) de uno de los 122 comunicados simultáneos de cada nave Covenant en el sistema. Ella correlacionó las numerosas alusiones religiosas que se ligaban a las comunicaciones y continuó construyendo una subrutina de traducción del lenguaje. Ella desvió poder adicional del procesamiento, a la tarea de rastrear a los millones de objetos flotantes alrededor de ella, ir en busca de cápsulas, criotubos, cualquier cosa que pudiera contener a un sobreviviente humano. El nave de caída Covenant estuvo ya fuera del alcance del sensor y desapareció en alguna parte de lo que fue una vez la Región Montañosa sobre la superficie; activó una nueva tarea. Cortana comenzó a construir un mapa de alta resolución de la superficie; especialmente la región donde la misteriosa señal del Jefe se originó, así como en la Montaña Menachite. Un diagnóstico rápido de estas tareas tomaban mucho más tiempo de lo normal. Ella tuvo que liberar algunas tareas de su memoria sobresaturada. Cortana comenzó a descomprimir los datos que ella había salvado de la construcción Halo y ella brevemente consideró depositar todos los datos dentro del almacenamiento del sistema Covenant. Ella desechó ese potencial curso de acción. Tenía que proteger los datos a cualquier costo. Cortana sintió perceptiblemente que tenía que prestarse atención paulatinamente. Ella estaba demasiado delgada. Demasiados trabajos multitarea. Esto era peligroso. No podría reaccionar lo suficientemente rápido en caso de que…

“¡Infiel!” La palabra Covenant se escuchó explosivamente a través de su rutina de comunicaciones y la dejó aturdida a tan solo tres ciclos; una cantidad suficiente de tiempo para que ella perdiera el control sobre la suite del software COM de nave a nave. La IA Covenant trasmitió una estrecha emisión en las comunicaciones, irrumpiendo desde un crucero cercano. Para un comunicado Covenant, era conciso: Un informe del cual el buque líder estaba "manchado por la sucia presencia de los Infieles" y con el pretexto de que cada nave en el sistema "se aproxime y limpie la suciedad proveniente de la nave capturada. También comprimió y encriptó inútilmente la onda portadora de un registro de la manipulación matemática de Cortana acerca del Slipspace, que le permitió saltar tan cerca del gigante de gas, Umbral. Cortana hundió el canal; pero era demasiado tarde. Se fue y ella no podría regresar a atrás algunos fotones del espacio. Ella desvió todas las vías de memoria COM. “¡Te atrapé!”. Ella rechifló. “Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel- Infiel-”. "Eso es suficiente," ella dijo. "Tú y yo necesitamos llegar a un acuerdo.” Cortana hacía más pequeña las vías de memoria, pelando contra la IA Covenant, capa de código por capa de código. "Éste es mi sistema ahora". Mientras una operacional IA Covenant podría haber sido un premio para la Sección Tres de la ONI; esta particular IA del Covenant era muy peligrosa. Cortana no podía permitir que continúe con su existencia. "Haz lo que vayas-vayas-vayas-vayas," la IA Covenant gritó, “ ir finalmente a mi cielo como recompensa final- finalfinalinfinitoinfinitoinfini- EN ESTADO NO COPIADO. La curiosidad de Cortana sobre esta extraña proclamación tendría que esperar; por siempre. Ella desgarró a distancia a la IA, borrándose, registrando a su vez la estructura de código Covenant del mismo modo cuando la destruía. Esto era análogo para una investigación y eso la hizo a ella rápidamente eficaz y sin remordimiento; hasta que por fin Cortana encontró el código del núcleo de la IA del Covenant. Ella hizo un alto. Casi reconoció este código. Los patrones eran enloquecedoramente familiares. Sin considerar cuidadosamente el por qué, sin embargo. Ella lo registró y entonces borró el original. La IA Covenant se había ido, sus trozos fueron pirateados con seguridad y almacenados para una futura investigación. Cortana previsora, por supuesto, tenía un futuro. Ella rastreó a trece naves de guerra Covenant. Cambiaron de dirección y avanzaron amenazadoramente hacia su posición. Sus canales COM se sobrecargaron con promesas y amenazas fanáticas y la nave líder capturada calcinándose.

No había datos útiles allí, así que ella los filtró. Las armas de las naves de guerra Covenant se calentaron al rojo vivo. Cortana mantuvo la calma. Después del estudio considerable del sistema de armas de plasma Covenant, ahora ella comprendía por qué resplandecían antes de descargar. El plasma almacenado está siempre caliente y en condiciones de disparar, pero el Covenant usaba un método ineficiente para recolectarlo. Y dirige caóticamente el plasma hacia una trayectoria controlable. Seleccionaban los átomos de plasma cargados, con la trayectoria correcta necesaria para golpear un blanco y los desviaban a una burbuja magnética. La burbuja era entonces descargada; Cargas subsecuentes de pulso agrupaban el plasma sobre el blanco. Para una raza adelantada, las armas Covenant se basaban en sus crudos cálculos de fuerza bruta y eran terriblemente lentas y antieconómicas. Ella arrancó el nuevo sistema que ella había ideado para controlar el plasma. Usó pulsos EM (Electromagnéticos) a priori para alinear los movimientos estocásticos de los átomos de plasma, vigilando sus trayectorias y con once grados de libertad electrónica en finas columnas de láser, que resplandecen en un microsegundo. Ésta era, por supuesto, una operación absolutamente teórica. Ella probó el fuego de las tres torretas de plasma; las líneas rojas golpearon atravesando el negro espacio e interceptando a los tres cruceros líderes Covenant; Sus escudos resplandecieron a un color naranja, brillaron intermitentemente y cayeron. El plasma de Cortana cortó en los suaves cascos alienígenas. El metal se evaporó completamente y el trío de emisores de plasma perforaron claramente a las naves. Cortana movió los rayos de plasma como si fueran un bisturí; arriba y hacia abajo; y cortó las naves por la mitad. "Correcto," ella remarcó. Las reservas del plasma de las primeras tres torretas estaban agotadas y tardarían varios minutos antes de que se reciclaran. Si sólo hubiera un mejor sistema electromagnético en esta nave Líder, ella podría haber ideado una guía algorítmica más efectiva. El dominio Covenant de las ecuaciones de Maxwell eran irónicamente inferiores a la tecnología humana. Cortana se percató que fue fortuito en como ella apagó a la IA enemiga, antes de que se filtrara a su nuevo sistema de guía del plasma. El concepto de que cada nave del Covenant regresara con un mejorado armamento, era demasiado terrible para calcular. También se dio cuenta de que mantenerse en la lucha, no era el camino más prudente. Cortana consideró dedicarse al resto de las fuerzas Covenant; Con sus mejoras en los sistemas de armas, ella también podría ganar. Pero no valía la pena arriesgarse a que el Covenant capturara su tecnología perfeccionada. Cortana disparó las torretas posteriores de plasma del Ascendant Justice y rayos laser destellaron en el espacio. Un escuadrón de combatientes Seraph se desintegró cuando se lanzaron del trasportador más cercano. Las explosiones burbujearon y crecieron como hongos dentro de la bahía de lanzamiento del trasportador. Ella no se quedó a observar los fuegos artificiales. Cortana se zambulló gran velocidad al flanco derecho hacia el centro de Reach. La superficie del planeta corrió hacia a ella. Se preguntó donde estaba ahora el Jefe y si él estaba a salvo.

"Nunca debí haberte dicho que fueras cuidadoso," ella susurró.

"Tú eres incapaz de eso.”

“Debería haberte deseado victoria. Eso es en lo que eres bueno, John... Un ganador”.

Ella inició el generador Slipspace; el espacio se distorsionó, se abrió a distancia y la luz envolvió a la nave líder.

Capítulo 19 TIEMPO: DÍA \ ERROR \ Estimado las 0530 horas, 23 Septiembre del 2552, (Calendario Militar) \ Abordo de la nave de descenso capturada del Covenant, Sistema Epsilon Eridani, en ruta hacia la superficie de Reach.
El Jefe Maestro permaneció de pie sobre la cubierta de la nave de descenso Covenant. De pie porqué los asientos habían sido diseñados para los Elites y Jackals y ninguno de sus contornos se adaptaba a su humana columna vertebral. No importa; él prefería permanecer en pie. Ellos iban a la deriva atravesando la alta atmósfera de Reach, descendiendo como una araña sobre unos mil kilómetros de hilo de seda. Pasando cerca de un centenar de naves que transitaban por arcos orbitales; naves de combate Seraph, otras naves de carga y descenso Covenant, embarcaciones carroñeras lidiando con tentáculos que arrastraban secciones del recuperado metal. Dominando los cielos a unos trescientos metros estaban un par de grandes cruceros. Los cruceros aceleraron hacia ellos. El Jefe se movió hacia el asiento del copiloto, donde Polaski y Haverson estaban sentados en los asientos que ellos habían retirado del Pélican y soldados en su lugar. "Nos han detectado Polaski murmuró. "Lindo y fácil, suboficial" el teniente Haverson también murmuró. "Sólo tiene que utilizar la respuesta programada que Cortana nos dio." "Sí, sí, Teniente," Polaski respondió y se concentró en las secuencias de comandos Covenant que se desplazaban por la pantalla a su izquierda. "Enviando ahora” Ella tecleó un ícono holográfico. Johnson mordió el talón de su cigarro y frunció el ceño a los buques de guerra Covenant entrantes. El dedo del gatillo de Locklear tembló y aparecieron puntos de sudor en su frente "Cortana tiene estas cosas con cables muy bien ajustados", susurró el sargento Johnson. "No se preocupe". "Tengo un montón de preocupaciones aquí", murmuró Locklear. "Hombre, yo preferiría estar en una vaina VHE (vehículo de entrada Humano o Vehículo de Inserción Exoatmosférico) en fuego y fuera de control que estar aquí. Estamos sentados haciéndonos patos." "Tranquilo," El Teniente Haverson le silbó a Locklear. "deje a la dama concentrarse." Polaski mantuvo un ojo en la pantalla de comunicaciones y observaba en las pantallas externas como los cruceros gemelos se hacían más grandes, llenando el espacio holográfico ante ella. Sus manos se cernían sobre la palanca de vuelo, sin tocarla, pero con anticipados temblores. Tres guerrilleros de Seraph salieron de sus órbitas y tomaron un camino cercano. "¿Es un vector de ataque?" preguntó el Teniente Haverson. "No lo creo," dijo Polaski. "Pero es difícil decirlo con esas cosas." Locklear, respiró profundamente y el Jefe se dio cuenta de que no se exhaló. Puso su mano sobre el hombro del hombre y tiró de él.

"Relájese, Marine," susurró el jefe. "Es una orden," Locklear exhaló y corrió su mano suavemente sobre su cabeza afeitada. "Bien... bien, Jefe." Con esfuerzo, el Marine se obligó a calmarse un poco. Una luz roja brilló en el panel de control. "Alarma de colisión” Mencionó Polaski con la indiferencia práctica de que, todos los pilotos de la Marina tenían cara de una muerte inminente. Tomó la palanca. "Mantenga su curso," El teniente ordenó. "Sí, señor," dijo ella y liberó los controles. "Seraphs combatientes a cien metros y acercándose." "Mantenga su curso," el teniente Haverson repitió. "Ellos solo quieren echar un vistazo," él susurró así mismo, " "Y no hay nada que ver. Nada que ver en absoluto". Cuando los Seraphs estaban a sólo diez metros de distancia, ellos cayeron hacia ambos lados de la nave de descenso. Véngalas de color azul salieron de los motores de los Banshees y saltaron en la cabeza de la nave de descenso Covenant...luego se retiraron para reunirse con los cruceros. Las grandes naves pasaron directamente por encima y atiborrado el sol. En la oscuridad, las luces en la cabina se ajustaron automáticamente e inundaron los paneles de visualización con la frecuencia de color púrpura-azul auxiliar del Covenant. El Jefe Maestro se dio cuenta de que él también había estado conteniendo el aliento. Tal vez él y Locklear eran más parecidos de lo que se había imaginado. Dio un vistazo al ODST: la salvaje, mirada de desesperación en sus ojos y el flameante tatuaje del cometa que cubría el su hombro izquierdo, parecía ajeno al Jefe Maestro. El hombre había sobrevivido al Flood y al Covenant en Halo y él había tenido suerte y con recursos suficientes para escapar en una sola pieza. Cierto, sus respuestas emocionales eran incontenibles... pero darle a él los mismos aumentos y una armadura MJOLNIR. ¿Cuál es la diferencia entre ellos dos? ¿Experiencia? ¿Entrenamiento? ¿Disciplina? ¿Suerte? John siempre había sentido a los otros hombres y mujeres en la UNSC que eran diferentes, se sentía a gusto sólo con otros espartanos. ¿Pero no todos ellos luchaban y morían por la misma razón? La luz rojiza de la Epsilon Eridani de repente llenó la cabina, cuando los dos cruceros los cruzaron. Polaski suspiró, se desplomó hacia delante y se quitó el sudor de su frente. Locklear, sacó en de su bolsillo, un pañuelo rojo limpio y planchado y se lo ofreció a Polaski. Ella lo miró por un segundo, luego miró al cabo, después la tomó. "Gracias, Locklear." Ella dobló el pañuelo en forma de banda, apartando su cabello rubio de su rostro, y la ató alrededor de su frente. "No hay problema, Señora," contestó Locklear. "No hay prisa." "Bloqueando la fuente de la señal" dijo el teniente Haverson. "Curso de dos-tres-cero uno-uno-cero." "Dos-tres-cero uno-uno-cero," dijo Polaski. Ella empujó suavemente hacia delante y giró el mando. La nave de descenso se sumergió suavemente sin problemas. La superficie de Reach desapareció de las pantallas cuando la nave entró en las espesas nubes de humo que envolvían al planeta. Hubo un sonido tranquilo y los filtros en pantalla se activaron. Un

momento después, las imágenes aparecieron en las pantallas de visualización, cientos de miles de hectáreas de furiosas tormentas de fuego y ennegrecidos charcos donde alguna vez había bosques y campos. John trató de no pensar en esto cuando en Reach; ya sólo había un mundo más que el Covenant había tomado. "Ese cañón," mencionó el teniente Haverson y apuntó hacia una fisura donde la tierra había sido erosionada en una sinuosa cicatriz. "Los escáneres están justo recogiendo información de la superficie. Vamos a ver más de cerca." "Entendido." Polaski invirtió la nave, ejecutó una pirueta y la dejó caer hacia el interior del cañón. Cuando se enderezó la nave de descenso Covenant, las paredes de la esculpida roca cayeron por delante de ellos a sólo treinta metros a cada lado. El teniente alcanzó la mochila con el sistema COM que habían retirado del Pélican. Ajustó la frecuencia de la inusual señal que estaban recibiendo; seis mensajes en tono, seguido de una pausa de dos segundos y luego se repetía. " Abra un canal en la banda E-, Teniente ", dijo el Jefe Maestro." Voy a enviar una señal en respuesta." "Canal abierto, Jefe. Adelante" El Jefe Maestro vinculó su COM e encriptó el canal de modo en que sólo las personas a quienes envié la señal la oyeran. "Oly Oly Oxen Free," habló en su micrófono. "Todo debe estar en libertad. Somos todos libres." El silbido se escuchó por el altavoz de la mochila COM, de repente se detuvo. "La señal se ha ido." El teniente Haverson tocó su cuello y se quedó mirando al Jefe Maestro. "No estoy seguro de lo que acaba de decirles, pero lo que haya sido, le escucharon." "Bien," el Jefe Maestro contestó. "Envíenos a abajo a un lugar seguro. Ellos nos encontrarán." "Hay una salida adelante, " dijo Polaski. Movió la nave hacia una profunda sombra a lo largo del costado del estribor, donde un acantilado emergía del cañón. "Nos posaremos ahí abajo." Ella hizo girar la nave, dándole las espaldas a la oscuridad y movió la nave ligeramente como una pluma. “Abre la escotilla de al lado ", el Jefe dijo a Polaski. "Voy a salir solo y asegurarme de que es seguro". "¿Solo?" preguntó el teniente Haverson levantándose de su asiento. "¿Está seguro de que es prudente, Jefe?" "Sí, señor. Esta fue mi idea. Si se trata de una trampa, quiero ser el que caiga. Usted quédese aquí y me cubrirá” Haverson movió sus dedos largos a través de la barbilla, pensando. "Muy bien, Jefe.” "Cubriré sus seis, Jefe Maestro," dijo Locklear desmontó su rifle de asalto.

El Spartan le asintió a Locklear y marcharon por la rampa. El jefe los quería a bordo de la nave por dos razones. Primero, si esto era una trampa y todos fueran capturados a cielo abierto, no habría tiempo para salvarlos y ni a él mismo. Segundo, Si el Covenant está aquí, esperando, enseguida Haverson y los demás tendrían que huir y llegar con Cortana hacia la Tierra. Se podría comprar el tiempo necesario para salir con vida. En la parte inferior de la rampa, dudó que su radar de movimiento señalara una sola señal. Allá; a treinta metros más adelante, justo detrás de una gran roca: El sistema de identificación del amigo o enemigo se puso en contacto, ya que no era ni Covenant ni personal de la UNSC. El Jefe sacó su pistola, se agachó y se deslizó hacia adelante. Un canal COM privado se encendió: "Jefe Maestro, relájate. Soy yo." Otro Spartan salió de su cobertura en las rocas. Su armadura; si bien no tan maltratada como la de John, estaba cubierta de marcas y quemaduras; la placa de su hombro derecho había sido abollada. El Jefe Maestro sintió un gran alivio. Sus compañeros de equipo, su familia, no todos habían sido asesinados. Él reconoció al Spartan por su voz y por la sutil forma en la que echó un vistazo hacia la derecha y hacia la izquierda. Era el SPARTAN-044, Anton. Él era uno de los mejores exploradores de su unidad. Los dos se quedaron parados ahí por un momento, entonces Anton movió su mano, haciendo un rápido y corto gesto con su índice y su pulgar sobre el visor de su casco donde estaba su boca. Ésa era su señal para una sonrisa; lo más cercano que un Spartan tendría a un arranque emocional. John le devolvió el gesto. “Es bueno verte también” dijo John. “¿Cuántos quedan?” “Tres, Jefe Maestro, y otro más hacen nuestro equipo. Me disculpo por la identificación FOF (Friend Or Foe, que ha sido deshabilitada, ya que estamos tratando de confundir a las fuerzas Covenant en esta área.” Miró de nuevo hacia la izquierda y la derecha.
Amigo o Enemigo)

“Preferiría no darle el reporte completo al descubierto.” El hizo un movimiento hacia las sombras de cara al acantilado. John parpadeó su luz de reconocimiento y los dos Spartans trotaron fuera del centro del barranco, ambos manteniendo sus ojos en el borde del cañón encima de ellos. El Jefe Maestro sin embargo tenía bastantes preguntas para Anton. Como, ¿Por qué su grupo se separó del Equipo Rojo? ¿Dónde estaba el Equipo Rojo? ¿Y por qué el Covenant aún no había cristalizado/glaseado cada centímetro cuadrado de Reach? “¿Está bien, Jefe?” Rompió la voz del Teniente Haverson a través del canal COM. “Afirmativo, señor. Contacto hecho con un Spartan. En espera.” Anton se detuvo ante la entrada de una caverna oscura. Era difícil ver, incluso con la mejora en la imagen. Sólo estaba la silueta de un túnel en las sombras del frente del acantilado. Justo dentro había barras de acero reforzado, pintadas de un color negro mate y más allá había dos metros de ancho de barricadas de defensa con ametralladoras atornilladas a los lados. Cada arma estaba tripulada por un Spartan; a quienes John reconoció como Grace-093 y Li-008. Cuando vieron a John le dieron el gesto de sonrisa, el cual regresó. Grace siguió al Jefe Maestro y a Anton hacia la caverna. Li se quedó para operar las torretas. El Jefe Maestro parpadeó cuando sus ojos se ajustaban a las luces fluorescentes que iluminaban intensamente el interior de la caverna. Las paredes tenían una textura acanalada, como si hubieran sido excavadas por máquinas. De pie ante una mesa plegable estaba otro hombre, con uniforme Naval. El Jefe Maestro se puso rígido y saludó. “¡Almirante, señor!”

Vicealmirante Danforth Whitcomb, a pesar de su nombre de Europa Occidental y su acento de Texas, afirmó haber descendido de los cosacos de Rusia. Tenía el físico de un oso grande, una cabeza bien rapada y pulida, los ojos tan oscuros que podían parecer hechos de carbón y un bigote de sal y pimienta que caía sobre su labio superior y colgaba por el borde de su barbilla. “Jefe Maestro.” El almirante respondió con un fresco saludo. “En descanso, hijo. Maldición, es bueno verle.” Se dirigió al Jefe y estrechó su mano; un gesto que muy pocos que no eran Spartans se atrevían a realizar; Aplastando la carne descubierta en un guante frío e implacable que podría pulverizar sus huesos. “Bienvenido al Campamento Independencia. Los alojamientos no son de cuatro estrellas… pero nosotros le llamamos hogar.” “Gracias, señor.” John nunca había trabajado con el Almirante antes, pero sus logros durante las batallas de Nueva Constantinopla y el Asedio en las Lunas de Atlas eran bien conocidos. Cada Spartan había estudiado el registro de Whitcomb. John abrió un canal COM hacia el Teniente Haverson. “Pueden avanzar, señor. Todo despejado.” “Entendido,” dijo Haverson. “Estamos en camino.” “Estoy feliz de verle, Jefe.” Dijo el Almirante Whitcomb, “No te tomes esto a mal, pero ¿qué diablos están haciendo aquí? Keyes tenía órdenes de llevarlos a una misión dentro del territorio Covenant.” “Sí, señor. Es… una larga historia.” El Almirante torció su bigote, miró su reloj y sonrió. “Tenemos el tiempo, hijo. Vamos a oírlo.” John se sentó en una roca y le contó al Almirante todo lo que había pasado desde que abandonaron Reach: la recuperación de la base de datos NAV de la Estación Gamma, el terrible escape del Pillar of Autumn, el descubrimiento de Halo y su excéntrico guardián, 343 Guilty Spark. El titubeó, luego describió sus enfrentamientos con los Flood y la subsecuente destrucción de Halo, terminando con la captura de la nave líder del Covenant. Durante la historia, el Teniente Haverson y los demás llegaron de la nave de descenso. Se quedaron en silencio conforme el Jefe Maestro contaba la historia. El Almirante escuchó sin decir una palabra. Cuando John terminó, el Almirante dio un lento y pequeño silbido y se sentó contemplando todo.

“Eso es una historia de infierno. Y si hubiera venido de alguien más a excepción de ti, hubiera ordenado un examen psicológico.” Se puso de pie y caminó. Se detuvo y frunció el ceño. “Lo creo todo… pero hay algo que no encaja.” Arrugó su cara conforme pensaba. “Sin embargo, no puedo señalarlo.” “Señor,” el Teniente Haverson dijo tranquilamente. “Perdón por preguntar, pero ¿cómo es que están vivos? ¿Aquí?”

El Almirante sonrió. “Bueno, esa es otra larga historia, Teniente. Déjeme darle la versión dulce y corta.” Se inclinó contra la pared de la caverna y cruzó sus brazos sobre su pecho.

“En el segundo en el que esos bastardos Covenant entraron al sistema yo supe que Reach era historia. El Covenant no hace nada a medias. Todos en el planeta estaban muy ocupados evacuando; que era lo que había que hacer; pero tuve que quedarme atrás.” Varias emociones pasaron por la cara del Almirante: preocupación, diversión… y luego su rostro se puso estático conforme miraba hacia el pasado, recordando lo que había pasado. “Hemos estado trabajando en una nueva bomba, llamada la Nova. Es un racimo de bombas nucleares, cada una con una carcasa de Litio Triteridio. Ahora estas cosas, en teoría, cuando se detonen, no sólo harán el Big Bang que se podría esperar de una bomba nuclear; sino que forzaría las carcasas de Tritio a unirse en un centro supercalentado y presurizado.” Hizo un puño y lo golpeó con la palma de su otra mano para dar énfasis. “Aumenta el rendimiento a un cien por ciento.” Una sonrisa se dibujó en su rostro. “Mata planetas. Planeábamos usar estas cosas en las batallas espaciales para nivelar el terreno de juego.” Su sonrisa desapareció y se acarició el bigote. “Bueno, las cosas no salieron tal y como se habían planeado y nos atraparon desprevenidos con esas Novas sobre el terreno. Así que decidí darles un nuevo uso.” La cara del Teniente Haverson se arrugó por la confusión. Él no interrumpió, pero el Almirante lo vio y dijo: “Piense, hijo. Todos esos artefactos alrededor con muchos Covenant para ser volados.” Haverson sacudió su cabeza. “Lo siento, señor. Todavía no lo entiendo.” “¿Oficial de Inteligencia, eh? Whitcomb resopló y se volvió al Jefe Maestro. “¿Tú qué habrías hecho?” “Armarlas, señor,” respondió el Jefe Maestro. “Activar los detonadores a prueba de fallos e iniciar un conteo regresivo. Yo diría, dos semanas.” El Almirante asintió. “Sólo les di diez días. No hay que darles mucho tiempo para juguetear.” Respondió Whitcomb. Usó una de sus enormes manos sobre el hombro del Teniente Haverson y éste se estremeció. “Hay dos posibles resultados para este plan, Teniente. O el Covenant empaca las Novas y se las lleva a su casa para estudiarlas; una posibilidad que ruego a Dios que suceda. Una bomba como esa podría partir su mundo a la mitad. O las bombas se quedan aquí; y detendrán al Covenant en Reach.” “Ya veo, señor.” Respondió el Teniente con un suspiro, entonces echó un vistazo a su reloj. “¿Esto fue hace cuántos días?” “Tenemos mucho tiempo de sobra,” le dijo el Almirante. “Aproximadamente hace veinte horas.”

El Teniente Haverson tragó saliva. “Sin embargo sólo hay un inconveniente en ese plan.” El Almirante removió su mano de Haverson y su mirada se centró en el sucio suelo de la caverna. “Yo tenía un grupo de Marines; la compañía Charlie; la cual fue hecha pedazos antes de que pudiéramos llegar a esas Novas.” Él suspiró. “Valientes chicos. Un maldito desperdicio de buenos hombres. Ahí es cuando capté al Equipo Rojo en un canal COM codificado. Los “convencí” de que me prestaran a algunos de sus Spartans. Llegamos a las Novas, las armamos y hemos estado levantando ocho infiernos aquí abajo, con ejercicios de golpear y retroceder; sólo para mantenerlos a todos ocupados, ustedes entienden. No queremos aburrirnos.” “¿Y el resto del Equipo Rojo, señor?” el Jefe Maestro preguntó. Whitcomb sacudió su cabeza. “Tuvimos una última transmisión de ellos antes de que dijeran que estaban retrocediendo.” Él caminó hacia la mesa. Desenrolló un viejo mapa topográfico de papel y señaló la Montaña Menachite. “Aquí. Donde la ONI tenía su base CASTILLO.”

Él pausó.

“Pero el Covenant está destrozando esa montaña, roca por roca. Quiero creer que ellos siguen ahí… pero hemos contado al menos una docena de compañías. Esos Covenant tienen apoyo aéreo, patrullas en la órbita más cercana, y en el suelo, armamento. El lugar es una fortaleza ¿Pudo alguien sobrevivir?” El Jefe Maestro escudriñó las líneas de la montaña y obtuvo una respuesta para el Almirante. “Están bajo tierra,” dijo él. “En la instalación CASTILLO. Entrenamos mucho ahí. El Covenant sólo puede llenar esos túneles con muchos grupos de búsqueda.” ¿“Entonces usted piensa que ellos pudieron tener una oportunidad?.” “Sí, señor. Más que una oportunidad. Le garantizo que ellos están ahí. Allí es donde yo estaría.” El Almirante puso su dedo en la representación de la Montaña Menachite, la golpeó dos veces, pensando y luego súbitamente levantó la mirada. “¿Ustedes llegaron a este cañón en una nave Covenant capturada, cierto? ¿Una nave de descenso Covenant?” “Sí, señor,” John no le había contado eso. A pesar de su brusca manera, el Almirante conocía sus negocios. “Entonces vamos a ir por ellos, hijo.”

“¡Señor!” dijo el Teniente Haverson. “Con todo respeto, señor, nuestra primera prioridad debería ser regresar a la Tierra. Toda la información que hemos recolectado en Halo, la tecnología a bordo de la nave insignia que capturamos… Los cálculos de Cortana del Slipspace (deslizespacio) podrían cambiar el curso de esta guerra en nuestro favor.”

“Ya sé todo eso,” el Almirante respondió de forma concisa.

“Y está trescientos por ciento en lo correcto, Teniente. Pero…” golpeó el mapa de nuevo con su dedo índice.

“No dejaré a ningún solo hombre o mujer atrás en este planeta para que el Covenant los aniquile por mero deporte. De ninguna manera. Y eso vale doble para un Spartan. Vamos a entrar.”

Capítulo 20 TIEMPO: ANOMALÍA EN EL REGISTRO DE FECHA. / Estimado las 0610 horas, 23 de Septiembre del 2552 (Calendario Militar) / A bordo de la nave capturada de descenso Covenant, Sistema Epsilon Eridani, en ruta a la superficie de Reach.
Polaski aceleró la capturada nave de descenso a su máxima velocidad; por debajo de la velocidad Mach 1. La embarcación se arqueó y se unió al largo convoy de naves Covenant; transportes de tropas, drones carroñeros y cazadores Seraph; cuando ellos descendían de una orbita superior hacia la superficie. La formación de los buques alienígenas se dirigía en línea recta hacia la montaña Menachite. Las comunicaciones Covenant se desplazaron en una pantalla junto al asiento del piloto y luego cesaron. “Transmisiones entrantes provenientes del convoy… supongo que no les gusta perderse.” Polaski murmuró calmadamente, viendo la caligrafía Covenant, “No están disparando.” El Almirante dijo, sujetándose del respaldo del asiento de Polaski. “Estamos bien. Solo volando, Suboficial.” Él volteo al Jefe Maestro. “Prepárate, hijo.” El Jefe asintió y se movió hacia el resto del escuadrón. Sus tres Spartans, como el Teniente Haverson, Locklear y el Sargento Johnson que permanecían sobre una colección de armas que estaban en la cubierta. Anton estaba enojado por el inventario. “Escopetas, un cañón de combustible, un lanzacohetes Jackjammer, pistolas de plasma HE (Altamente Explosivo por sus siglas en ingles) y todo tipo de granadas; Escojan las que quieran” El Jefe tomó cinco cartuchos de munición para su rifle de asalto MA5B, tres granadas de fragmentación y una escopeta para el trabajo cercano. Nada de lujos, el quiso que fuera sencillo para así poder mantener un ojo en el resto de su equipo. Locklear levantó el cañón de combustible, gruñó por el esfuerzo. El arma brillaba en un verde misterioso a lo largo de su carcasa de combustible. Grace le reveló a él de que el arma era muy pesada y se la puso en el hombro con mucha facilidad. “Asegúrate de tener un pistola,” el Jefe le dijo a Locklear. “Estaremos en lugares subterráneos muy cerrados.” “Entendido.” Dijo Locklear. “Estamos cerca.” El Almirante les avisó. El Jefe Maestro se movió hacia la cabina del copiloto para observar. La línea de naves y drones maniobraron atravesando una pila de piedras del tamaño de camiones, que habían sido talladas en la montaña. Un hoyo en espiral de diez kilómetros de ancho, se sentaba donde la montaña Menanchite se había una vez levantado majestuosamente e indomablemente, cubierta de bosques y glaciares. Ahora solo había una banda de minas, con un solo eje perforado en su centro. Un crucero Covenant rondaba sobre el eje y el brillo púrpura de un ascensor gravitacional cortaba el interior del eje. “Esa es nuestra ZA (Zona de aterrizaje),” anuncio Whitcomb.

“Polaski, quiero que maniobres por este cráter hasta abajo, pero relaja un poco los motores y deja a su haz de gravedad hacer el trabajo. Que nos llevará todo el camino hasta lo que haya en el fondo.” “Con todo respeto, Almirante,” dijo Polaski. “No estoy segura de que alcancemos entrar.” El Almirante echó un vistazo al agujero. “Cabremos,” el dijo. “Tengo total confianza en usted, suboficial. Ahora hagámoslo rápido. No creo que nadie allá arriba vaya a pensar que bajar hasta allá sea buena idea.” “Si, señor.” Los ojos de Polaski se enfocaron en el agujero. “No hay problema, señor.” El Jefe Maestro se maravillaba por la falta de temor del Almirante. El confió en su juicio, el había sido criticado durante sus campañas por sus tácticas y estrategias poco convencionales, pero su visión había sido puesta a prueba cada vez y había salido exitoso. El Jefe Maestro, sin embargo, también había observado que el más alto de su cadena de mando recibió sus órdenes y lo más probable es que esas órdenes demanden casi lo imposible. “Sosténganse.” El Jefe llamó, regresando hacia su equipo. Polaski movió la nave de descenso Covenant y cayó en picada hacia el centellante haz de gravedad color púrpura. En el instante en que ellos entraron al campo, la nave saltó, aceleró y se sacudió en el interior del agujero perforado de la roca sólida. Aislado de los delgados rayos de la luz del sol, la nave se oscureció. Las luces internas brillaban en un azul tenue. “No tenemos espacio para maniobrar aquí.” Polaski susurró. El teniente Haverson se adelantó. “Almirante Whitcomb, señor, Observé como podemos entrar, asumiendo que este agujero nos lleve hacia algún lado, pero es la otra parte de su plan que no me queda claro. ¿Cuál es nuestra estrategia para salir, señor?” El Almirante depositó su mirada penetrante sobre Haverson. “Tengo eso resuelto. Solo dispare cuando le indique y mantenga oprimido el gatillo. ¿Lo entiende?” Haverson apretó los dientes, mirando muy insatisfecho. “Si señor.” Polaski se centró intensamente en las paredes del corredor hacia su embarcación. “Los censores de corto alcance muestran un contacto, parece que es el fondo del pozo. ETA a unos sesenta segundos a esta velocidad.” Dijo Polaski. El Almirante se acerco al Jefe y susurró. “Vamos a recibir un fuerte impacto por lo que sea que se encuentre allá abajo. Asegúrese de pegarles tres veces más fuerte. Luego de que llegue con Anton al punto de encuentro y vea que no puede localizar a sus Spartans. Supongo que se han ido a tierra.” Antes de que el Jefe pudiera contestar, el Almirante se movió y tomó un rifle de asalto y dos pistolas HE. Puso en su cinturón granadas de fragmentación y de plasma. “Treinta segundos.” Polaski advirtió. Apagó los motores y la nave se deslizo hacia el rayo de gravedad.

(tiempo estimado de llegada)

“Hay algo ahí abajo. ¿Es eso luz del sol?” La nave emergió en un cuarto titánico, de tres kilómetros de la largo, circular y con una docena de hangares con vista al espacio. Mas adelante un sol holográfico y una docena de lunas giraban en un techo abovedado. Excepto por el agujero perforado dentro de la montaña por el Covenant, la proyección holográfica era perfecta. El Almirante analizó el cuarto y sus ojos oscuros se centraron en un grupo de fuerzas Covenant en el piso, cerca de un borde de la gran sala. “Ahí,” el dijo y señaló. “Debe de haber como cien de ellos, algunos Elites, Jackals y la mayoría son Grunts. Parece como si ellos estuvieran cavando una cueva y no están listos para tener compañía. Bien. Polaski, bájenos a medio kilómetro de ellos y luego cúbranos con polvo. La quiero devuelta en ese agujero tan pronto como le sea posible. No queremos dejar abierta nuestra puerta trasera.” “A la orden, señor.” Contesto Polaski. El Almirante se dirigió a Li. “Estarás en la retaguardia, hijo. Espera aquí y cuida el buque con Polaski, lo siento.” “Señor, si señor.” contesto Li. El Jefe Maestro detectó un tono de amargura en las voces de los Spartans lo que dibujaban sin duda lo que pensaba que era una suave orden. La nave bajó fácilmente mientras estaba a un metro por encima de los mosaicos azules de la sala, las puertas se abrieron. El Jefe fue el primero en saltar, seguido de Anton, el Teniente Haverson y Locklear. En la otra escotilla de la nave saltaron el Almirante, el Sargento Johnson y Grace. La nave inmediatamente rozó el agujero en el techo, lo suficientemente lejos para protegerse de cualquier disparo hecho desde la superficie. “¡Muévanse todos!” El Almirante gruñó. Apuntó a Grace y a Locklear. “Ustedes dos, disparen sus armas de largo alcance. Todos los demás arrastren su trasero. ¡Elimínenlos!”. El plan del Almirante sonó. Estaba arriesgando la nave de descenso, su única vía de escape, el aterrizar demasiado cerca del enemigo. Ellos todavía tenían el elemento sorpresa; el Covenant no previó un asalto en el corazón de su centro de operaciones. ¿Pero cuanto duraría esta ventaja? ¿Cuánto durará antes de que el crucero vuele en pedazos su nave? El Covenant era su enemigo más peligroso. Era cuestión de tiempo. Grace pausó, disparó el cañón de combustible en un ángulo de cuarenta y cinco grados en el aire y salió una ronda. El arma alienígena siseó y escupió una brillante esfera de energía. La bola de energía voló por medio kilómetro, impactó y explotó en una luz verde. Grunts y Jackals volaron. Locklear disparó dos cohetes Jackhammer, luego dejó caer el gastado cohete. El par de cohetes se impactaron en un grupo de Elites, que hace un segundo estaban corriendo hacia el. Las dos explosiones obscurecieron el cuarto con nubes de polvo, fuego y humo. El Jefe Maestro le indicó a su equipo que se esparcieran y que avanzaran en paso corto. Adelante había siluetas de Grunts y Jackals en las nubes de polvo, llorando y disparando al aire, entre ellos o a cualquier cosa que se moviera. “Síganse moviendo.” Indico el Jefe. “Antes de que sepan quien les disparó.” Anton pausó y se arrodilló a lado de un par de huellas en el suelo lodoso.

“Kelly estuvo aquí.” Informo por el canal COM. El Jefe Maestro encendió la frecuencia COM del equipo rojo. “¿Kelly? ¿Fred? ¿Joshua? Spartans reconozcan mi señal.” Solo estática fue su respuesta. A cien metros desde la aturdida tripulación de trabajo Covenant, un perno de plasma perdido salió disparado de la nube, una zona llena de escombros explotó a unos pocos metros del Jefe Maestro. Él disparó una rápida ráfaga a donde estaban las unidades enemigas, esperando a forzar a que el enemigo mantuviera la cabeza abajo. Grace se detuvo y disparó el cañón de combustible de nuevo. Una segunda explosión de energía radioactiva destelló por encima y detonó a lo largo de la lejana pared. En la intensa luz, el Jefe Maestro vio que una docena de Jackals repelieron la explosión juntando sus escudos de energía para crear una falange. Atrás de ellos cinco Elites prepararon sus rifles de plasma. “Agáchense.” Él gritó y saltó a un lado. Grace se tiró al suelo y rodó lejos. Pernos de plasma volaron por encima de sus cabezas y los escudos del Jefe Maestro se drenaron por un disparo muy cercano. El bombardeo destruyó varios mosaicos alrededor de él y los convirtió en un cráter de vidrio negro. “¡Granadas sobre esos escudos, Spartans!”. El Almirante Whitcomb gritó. El Jefe Maestro y Anton cebaron granadas de plasma y las lanzaron, estas rebotaron en el muro y cayeron en el grupo de Elites y Jackals detrás de sus escudos. Hubo un par de destellos azules y la formación desapareció. Los Jackals que sobrevivieron corrieron espantados a buscar cobertura. Grace disparó el cañón de combustible, golpeó la formación de falange dispersada y los voló literalmente en pedazos. Ella soltó el arma. “Contador Rad a su máxima dosis.” Ella dijo. “Esta cosa esta demasiado caliente para seguirla usando.” “¡Aléjate!” el Jefe ordenó. “¡Esas cosas no tienen seguro!” Grace se alejo justo a tiempo. El cañón caído destelló, se sacudió y luego explotó con tal fuerza, como una granada de fragmentación. Ennegrecidos mosaicos quebradizos empezaron a llover sobre ellos. Locklear avanzó lentamente y le disparó a los Grunts que huían de la excavación. No estaban armados. Locklear los mato sin remordimiento. Desde una pila de piedras fragmentadas, un par de Elites heridos lucharon cuesta arriba, sangre y huesos explotaron desde sus pechos y giraron hacia el lugar de donde venia el fuego; rocas se movieron del paisaje bloqueado. Tres Spartans emergieron desde su cobertura, sus rifles de asalto todavía humeaban por las recientes ráfagas. John supo instantaneamente que esos tres eran Kelly, Fred y Will. El corrió para encontrase con ellos. Fred bajó su arma. “¿Anton… Grace… John?” el dijo desconfiado. El Jefe abrió el canal COM para ellos. “Soy yo. Quisiera tener tiempo de explicarles todo. Lo haré mas tarde. Pero antes larguémonos de aquí.”

Kelly llego rápidamente y deslizó sus dos dedos en la careta de John. El quería regresar la sonrisa, pero en ese momento el Almirante Whitcomb, corrió a toda velocidad hacia ellos y patinó hasta detenerse junto a los Spartans. Lo habían seguido Haverson, Locklear y Johnson, quien volteo sobre su hombro para echar un vistazo al enorme cuarto vacío alrededor de ellos. “¿Son todos?” Pregunto el Almirante. “No, señor,” Fred contesto. “Todavía falta uno.” Giró y extendió su mano adentro del túnel parcialmente colapsado. “¿Señora? Ya es seguro salir.” Por un instante el Jefe Maestro olvidó de que estaban en el corazón del campo enemigo; se olvido de la guerra, de que Reach había caído y de todos los que se habían ido en los últimos días. El nunca pensó en que la volvería a ver. La Dra. Halsey emergió del túnel. Sacudió el polvo que había en su falda y en su bata con su mano delgada. “Almirante Whitcomb,” Ella dijo “es un placer verlo de nuevo.” “Le agradezco el que nos haya rescatado. Es mucho mas oportuno de lo que usted se imagina.” Se volteo hacia el Jefe Maestro. “¿O acaso te debo de agradecer a ti por esta audaz operación, John?” El Jefe Maestro no tenía palabras para responder. También se erizó ante el ocasional uso de su nombre… pero podía olvidar eso. Ella siempre ha usado su nombre, nunca su rango o numero de serie para dirigirse hacia el. El noto el puño de cristal que empuñaba en su mano. Tenía miles de caras y emitía una luz azul brillante, como el color de los zafiros y la luz del sol en el agua. “Agradézcale a quien usted quiera, Catherine.” dijo el Almirante Whitcomb. “Háganos una fiesta si eso la hace feliz… una vez que hayamos salido de aquí.” El abrió canal COM. “Polaski, baje…” El Sargento Johnson tomo del brazo del Almirante y señaló hacia el lejano muro. “¿Qué sucede, Sargento?” La voz del Almirante murió en su garganta. El Jefe Maestro revisó su radar de movimiento, pero no hubo contacto sólido, tampoco vio nada a tres kilómetros alrededor. ¿Acaso había visto a un Elite camuflajeado? No, el polvo que había en el aire seguramente lo hubiera delatado. “Que nadie se mueva.” El Almirante murmuro. John los vio, luego, vio a los demás. El no los había visto por que había pensado que era la neblina en el aire, o tal vez, la distancia provocaba un espejismo. No había pensado en la posibilidad de que todavía quedaran demasiadas tropas Covenant. En cada nivel de los doce niveles de galerías que rodeaban la gigantesca sala, había soldados Covenant. Estaban atiborrados con Grunts, Jackals cuyos escudos de energía aparecieron, enojados Elites y varias parejas de Hunters con sus cañones de combustible brillando en verde.

El zumbido de las miles de armas de plasma llenó el aire como si fuera un enjambre de langostas. Nadie se movió, Nadie respiró excepto Locklear, quien exhaló un largo y profundo suspiro. John trató de contarlos a todos. Ahí debía de haber miles, en cada nivel. Un batallón, tal vez más. Todos ellos ni siquiera tenían que apuntar, todo lo que tenían que hacer era disparar y llenar el espacio con agujas y pernos de plasma. Ellos serían vaporizados antes de pudieran acercarse al túnel que estaba a sus espaldas. Una pareja de Hunters rugieron con rabia; ellos nivelaron sus cañones de combustible hacia John, a su equipo y con el objetivo fijado, descargaron sus armas. Un segundo después el resto de las hordas alienígenas abrieron fuego.

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