INSTITUTO INTERNACIONAL DEL DERECHO Y DEL ESTADO Campus Chihuahua

“RECURSOS EN MATERIA CIVIL”
TESIS
QUE PARA OBTENER EL GRADO DE DOCTOR EN DERECHO

PRESENTA M.A.P.J. FELIPE HOLGUÍN BERNAL

Tutora: Doctora Rossana Schiaffini Aponte.

Chihuahua, Chih., 2010

Índice

Introducción Capítulo 1. Antecedentes de los recursos …………………................... Introducción……………………………………………………………… 1. Derecho Romano……………………………………………………. 1.1. La appellatio……………………………………………………….. 1.2. Centralización del ordenamiento judicial del emperador……… 1.3. Origen de la querella nullitatis……………………………………. 2. Francia………………………………………………………………… 2.1. Surgimiento de la Casación……………………………………… 3. España………………………………………………………………... 3.1. Solución a partir de las Partidas…………………………………. 3.2. Situación posterior a la novísima recopilación………………..... 4. México………………………………………………………………… 4.1. Posterior a la Constitución de Cádiz…………………………….. 4.2. En el México Independiente……………………………………… Capítulo 2. Las garantías del gobernado en materia civil…………….. Introducción …………………………………………………………….. 1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ……...... 1.1. Garantías de Seguridad Jurídica ……………………………...... 1.2. Garantía de Audiencia……………………………………………. 1.3. Garantías de Legalidad…………………………………………… 2. Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Chihuahua ………………………………………………………………. 3. Convención Americana sobre Derechos Humanos……………… 3.1. Garantías Judiciales………………………………………………. 3.2. Protección Judicial………………………………………………… 1 1 2 2 9 10 13 13 17 17 19 22 22 23 27 27 30 30 36 50 62 65 66 67

Capítulo 3. Los medios de impugnación ……………………………….. Introducción…………………………………………………………….. 1. Medios de impugnación en general…………………………........ 1.1. Concepto ……………………………………………………......... 2. Medios impugnativos……………………………………………….. 3. Instituciones afines a la impugnación…………………………….. 3.1. Rectificación………………………………………………………. 3.2. Convalidación…………………………………………………….. 4. Remedios procesales…………………………………………....... 5. Recursos…………………………………………………………….. Capítulo 4. Los recursos …………………………………………………... Introducción…………………………………………………………….. 1. Concepto…………………………………………………………….. 2. Clasificación…………………………………………………………. 2.1. Ordinarios, extraordinarios y excepcionales ………………….. 2.2. Negativos (con reenvío) y Positivos (sin reenvío)…………….. 2.3. Por los errores…………………………………………………….. 2.4. Por los tipos de resolución………………………………………. 2.5. Desde el punto de vista de la seriedad………………………… 2.6. Desde el punto de vista de la eyección del recurso idóneo…………………………………………………………………… 2.7. Por lo que hace la operancia de los agravios que se han hecho valer contra la resolución combatida…………………… 3. Elementos del recurso……………………………………………… 4. Principios que los rigen…………………………………………….. 4.1. Irreformabilidad de las decisiones jurisdiccionales…………… 4.2. Presunción legal juris tantum a favor de la sentencia………... 4.3. A instancia de parte………………………………………………. 4.4. Pluralidad de recursos…………………………………………… 4.5. Moderación………………………………………………………... 4.6. Moderación en materia de apelación…………………………… 4.7. Seriedad y formalidad……………………………………………. 4.8. Celeridad…………………………………………………………... 4.9. Cargas procesales………………………………………………... 4.10. Interposición del recurso debidamente fundado…………….. 4.11. Congruencia……………………………………………………... 4.12. Exhaustividad……………………………………………………. 4.13. Legitimación de parte agraviada ………………………………

69 69 72 72 76 79 79 79 80 82 83 83 84 88 88 90 90 94 95 95 96 96 97 98
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Capítulo 5. Los recursos en materia procesal civil en las entidades federativas ……………………………………………………... Introducción…………………………………………………………… 1. Estado de Aguascalientes……………………………………... 2. Estado de Baja California………………………………………. 3. Estado de Baja California Sur…………………………………. 4. Estado de Campeche…………………………………………... 5. Estado de Coahuila……………………………………………... 6. Estado de Colima……………………………………………….. 7. Estado de Chiapas……………………………………………… 8. Estado de Chihuahua…………………………………………... 9. Distrito Federal………………………………………………….. 10. Estado de Durango……………………………………………. 11. Estado de México……………………………………………… 12. Estado de Guanajuato………………………………………… 13. Estado de Guerrero…………………………………………… 14. Estado de Hidalgo……………………………………………... 15. Estado de Jalisco……………………………………………… 16. Estado de Michoacán…………………………………………. 17 Estado de Morelos……………………………………………... 18. Estado de Nayarit……………………………………………… 19. Estado de Nuevo León………………………………………... 20. Estado de Oaxaca…………………………………………….. 21. Estado de Puebla……………………………………………… 22. Estado de Querétaro………………………………………….. 23. Estado de Quintana Roo……………………………………… 24. Estado de San Luis Potosí…………………………………… 25. Estado de Sinaloa……………………………………………... 26. Estado de Sonora……………………………………………… 27. Estado de Tabasco……………………………………………. 28. Estado de Tamaulipas………………………………………… 29. Estado de Tlaxcala……………………………………………. 30. Estado de Veracruz.............................................................. 31. Estado de Yucatán…………………………………………….. 32. Estado de Zacatecas………………………………………….. 33. Código de Comercio…………………………………………... 34. Código Federal de Procedimientos Civiles…………………. 35. Ante Proyecto del Código Procesal Civil para la República Mexicana. …………………………………………………………….

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Capítulo 6. Los recursos en la legislación procesal civil del Estado de Chihuahua. …………………………………………………….. Introducción…………………………………………………………… 1. Reglas generales……………………….…………………………. 2. Análisis de los recursos en particular……..…………………….. 2.1. Apelación………………………………….…………………….. 2.1.1. Objeto de la apelación…………………….………………….. 2.1.2. Sujetos de la apelación……………………….………………. 2.1.3. Efectos de la apelación ………………………….…………… 2.1.4. Procedimiento del recurso de apelación………….……….. 2.2. Revocación………………………………………………….…… 2.3. Aclaración de sentencia……………………………………….... 2.4. Recurso de denegada apelación………………………………. 2.4.1 Objeto………………………………………………………........ 2.4.2. Término para la interposición………………………………… 2.4.3. Trámite ante juez natural……………………………………... 2.4.4. Constancias que integran el certificado ……………………. 2.5. Revisión de oficio………………………………………………... 2.6. Recurso de Responsabilidad…………………………………... 2.7. Queja Procesal. ………………………………………………… Capítulo 7. Recurso de apelación y su problemática………………... Introducción…………………………………………………………… 1. Problemática……………………………………………………….. 1.1. Perspectiva formal……………………………………………… 1.2. Perspectiva práctica……………………………………………. 2. Alternativas………….……………………………………………... 2.1. Propuestas formales…………..………………………………... 2.2. Propuestas Prácticas……….…………………………………… Conclusiones………………………………………………………………... Propuesta…………………………………………………………………….. Anexos ……………………………………………………………………….. Fuentes de Investigación …………………………………………………

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INTRODUCCIÓN
La inquietud de esta propuesta, es restaurar el proceso civil en lo referente a los recurso de impugnación, a fin de que la justicia civil sea ágil y eficaz y dar así cumplimiento a lo expreso en el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece que los tribunales del país, tienen la obligación mediante sus resoluciones el de impartir justicia de los gobernados dentro de los plazos y términos que señalan las leyes, las cuales deben de reunir el principio de congruencia, estar debidamente fundadas y motivadas. El fundamento de este tema lo sustento en que existe un verdadero abuso en la interposición de los recursos de impugnación que hacen las partes, al ejercitar la acción civil, ya que la ley así lo permite; haciendo los juicios interminables e imposibilitando al Juez para dictar la sentencia correspondiente. Atentando así contra la rapidez y expeditez, con que debe ser administrada la justicia, haciendo efectivo aquello de que justicia retardada, justicia denegada. Es sabido de todo aquel que haya tenido la necesidad de acudir a los tribunales civiles, que el procedimiento en que se verá involucrado, tiene como característica el prolongado tiempo para su resolución, esto entre otras razones tenemos que, se debe a la manera como se encuentran regulados en nuestra Legislación Procesal Civil los recurso de impugnación, ya que es posible interponerlos en cualquier momento del proceso, cuando a juicio de las partes se han alterado los hechos, se ha aplicado inexactamente la ley o se violan los principios reguladores de la prueba, trayendo como consecuencia que el pronunciamiento del juzgador respecto al fondo del asunto se demore considerablemente.

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En atención a la problemática planteada en el presente trabajo y tomando en cuenta que la administración de justicia tiende a satisfacer una necesidad fundamental para una sociedad que aspira a la modernidad; es indispensable agilizar el procedimiento y romper con moldes arcaicos que impiden dar una tutela judicial efectiva a los ciudadanos que acuden en demanda de justicia, es por ello que propongo: reformar la legislación civil, en el capitulo relativo al recurso de apelación, modificándolo para que la admisión de este medio de impugnación solo sea procedente en el efecto suspensivo contra el auto que cita para sentencia, siempre y cuando se haya cometido alguna violación durante la secuela procesal y se haya protestado por el agraviado en contra del auto que considera le vulneró sus derechos; contra las sentencias definitivas que admitan el recurso en tal efecto; interlocutorias o autos definitivos que pongan fin al juicio; y en la vía de apremio, contra el auto que aprueba el remate. También se contribuiría para un proceso más ágil, el que se admita el recurso de apelación en el efecto devolutivo en contra de la interlocutoria dictada en la audiencia de conciliación y depuración procesal que resuelva una excepción dilatoria y proveídos que desechen o tengan por no interpuesta una demanda o su contestación. Así mismo, se plantean algunas cuestiones respecto a la interposición del recurso y su substanciación, tales como el término para su interposición y expresión de agravios. Con el objeto de que la parte que obtuvo lo que solicitó y que sin embargo se encuentra inconforme con al sentencia, por considerarla infundada e inmotivada, se crea la apelación adhesiva, el termino para interponerla y los lineamientos que se deben seguir para la misma. Por el principio de economía procesal, se debe entender que: “el proceso ha de desarrollarse con la mayor economía de tiempo, de energías y de costo.

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En esa tesitura, la legislación procesal civil del Estado de Chihuahua, debe modificar la procedencia del recurso de apelación para lograr el fin que se persigue por todos los sistemas procesales: buscar hacer realidad la pronta administración de la justicia y el principio de economía procesal, significando con ello llegar a decisiones que den a las partes en conflicto lo que legalmente les pertenece; que exista una mayor celeridad en los procedimientos, que los asuntos sometidos a la consideración de los juzgadores tengan una mayor fluidez y como consecuencia, que haya una pronta y expedita administración de la justicia, tomando en cuenta que los recursos no solo sirven a los intereses de las partes litigantes, sino también al bien general, puesto que ofrecen una garantía mayor de exactitud en los procedimientos judiciales y acrecientan la confianza de la sociedad en la justicia. A fin de lograr el objetivo de esta investigación haré uso del método científico, jurídico, inductivo, analítico, sistemático, histórico, comparativo y las corrientes filosóficas sociales. Así como de las corrientes filosóficas sociológicas del positivismo y la escuela de la exégesis; así como de la técnica documental de la técnica de investigación de campo consistente en la estadística.

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CAPÍTULO 1 ANTECEDENTES DE LOS RECURSOS SUMARIO Introducción. 1. Derecho Romano. 1.1. La appellatio. 1.2. Centralización del ordenamiento judicial del emperador. 1.3. Origen de la querella nullitatis. 2. Francia. 2.1. Surgimiento de la Casación. 3. España. 3.1. Solución a partir de las Partidas. 3.2. Situación posterior a la novísima recopilación. 4. México. 4.1. Posterior a la Constitución de Cádiz. 4.2. En el México Independiente. Introducción Los recursos, en el devenir histórico han atravesado por una serie de etapas. Así en el derecho antiguo los recursos son inimaginables debido al carácter religioso de las sanciones, decisiones, etc., ya que el juicio mismo era una expresión de la divinidad y por ello infalible. En otra época, era imposible la impugnación de las sentenciasen en vista de que el judex era un particular, por lo cual no se podía pedir el reexamen de la misma cuestión ante otro juez jerárquicamente superior al que había pronunciado la sentencia. En una etapa posterior ya surgen los recursos como un medio de revisión de la sentencia, incluyendo que en algunos países, por un ansia ilimitada de justicia, la cosa juzgada era tan débil que siempre existía la posibilidad de plantear otro recurso.

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1. Derecho Romano El procedimiento extra ordinem, transformó las funciones de los antiguos jueces privados y la sentencia se convirtió en un acto formal, que dio origen a medios de impugnación, es decir, surgieron medios aptos al reexamen de las sentencias por jueces jerárquicamente superiores. A estos jueces se les denominó judices dat Arangio Ruiz, citado por José Becerra Bautista1, afirma: “Lo que más influyó en la transformación del procedimiento fue el régimen de la apelación, pues mientras el proceso privado de la época de la República se desarrollaba en una única instancia y contra la sentencia no existían impugnaciones o recursos ordinarios, a partir del principado se reconoció al emperador el derecho de reformar las decisiones contra las cuales hubiese apelado el perdidoso”. 1.2. La appellatio La afinidad entre el concepto de sentencia y negocio jurídico, se puede apreciar en el derecho romano clásico, en el hecho de que se extendía al campo procesal dos institutos nacidos para disciplinar los efectos del negocio jurídico substancial esto es, la restitución y la nulidad. Con la restitución, en determinados casos el pretor remueve los efectos lesivos de la sentencia, no es sino la aplicación en el proceso de la restitutio de carácter general mediante la cual se aleja la lesión contraria a la

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BECERRA Bautista José. “El Proceso Civil en México”. 6ª. Ed. México. Editorial Porrua, S.A. 1977. Pág. 530.

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equidad, que podría resultar para alguno de un negocio jurídico plenamente válido según el estricto derecho.2 El mismo fenómeno de extensión de una idea del derecho privado al derecho procesal se manifiesta en relación con la nulidad; así como la existencia jurídica de un negocio privado, que la ley reconoce cuando se verifican determinados elementos constitutivos, no puede concebirse cuando falta alguno de estos elementos, que son presupuestos esenciales de la misma, del mismo modo un pronunciamiento del juez, al que le falte algunos de los caracteres que la ley considera necesarios para constituir el concepto de sentencia, no puede nunca comenzar a existir en el mundo jurídico como sentencia, en tal hipótesis, el pronunciamiento del juez, que sin embargo tiene vida en el mundo jurídico, frente al cual es inexistente. El derecho republicano no conoció medio alguno de impugnación contra la sentencia del iudex; si con el derecho clásico se pudo conciliar la idea de una reclamación contra los actos del magistrado, que, en la jerarquía de la que formaba parte, podía encontrar el obstáculo al libre ejercicio del propio poder de una maior potestas, superior por razón del grado, pero idéntica por razón de la cualidad suya, tal idea era absolutamente extraña a la naturaleza del iudex privatus; el cual ejercitaba como civis un oficio reservado a él sólo por la constitución pública, una función autónoma de soberanía, diversa enteramente de la que llevaba a cabo el magistrado.3 En el derecho romano clásico, la sentencia no tenía la noción de medio de gravamen, en virtud del cual, en el proceso moderno, el fallo nace
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CALAMANDREI, PIERO, La casación civil (historia y legislaciones,1) volumen I, traducción Santiago Sentís Melendo, ed. Oxford, México 2000, pág. 17. 3 CALAMANDREI, Piero. Op. Cit. Pág. pág. 18.

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en un estado de pendencia, y puede, dentro de cierto tiempo perder todo el rigor, como consecuencia de la renovación de la misma controversia en una instancia superior. La cosa juzgada formal que se utiliza para indicar el momento en el que una sentencia pasa del estado de pendencia, a un estado de irrevocabilidad en el mismo proceso, habría sido superfluo en el derecho romano clásico, en el que una sentencia apenas pronunciada, es perfecta sin quedar sometida a la corrección de superiores. Así, en el derecho romano clásico, toda sentencia, por el solo hecho de su pronunciamiento, adquiría la fuerza de cosa juzgada formal.4 No obstante lo anterior, existía en el derecho intermedio, la expresión nullitas sententiae, no se encuentra en las expresiones justinianas, en la que aparece la locución nulla sententia, lo que significa ninguna sentencia, o sea, sentencia inexistente. Incluso, quien era condenado por una sentencia nula, no podía ser llamado siquiera condenado, la sentencia nula, como la que no tiene existencia jurídica, no es capaz de adquirir la fuerza de cosa juzgada. Es en suma, una apariencia, un fantasma de sentencia; no una sentencia verdadera.5 Como el efecto absolutamente especial que la ley le atribuye al pronunciamiento del juez, es una consecuencia del desenvolvimiento regular de una relación jurídica dirigida a la producción de tal pronunciamiento, es natural, que la irregularidad de ésta quite toda fuerza a la sentencia derivada de ella. Por esta razón, las sentencias nulas se refieren a defectos procesales, a imperfecciones exteriores del procedimiento, no a vicios internos del trabajo lógico que el juez realiza
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CALAMANDREI, Piero. Op. Cit. Pág. 19. CALAMANDREI; Piero. Op. Cit. Pág. 20.

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como conclusión de un procedimiento bien concluido y bien desarrollado, de tal suerte, que las sentencias son nulas por vicios de actividad y no por vicios de juicio. Consecuentemente, dada la noción de nulidad, quien la quería hacer valer, no tenía la necesidad de un medio para quitar el vigor a la sentencia nula, sino que le bastaba un medio para que se declarara que la sentencia no había existido nunca en el mundo jurídico, puesto que no utilizaba un gravamen por un vicio del fallo, sino que se limitaba a afirmar que, jurídicamente, el fallo no existía. En el período de las legis actiones, el deudor, condenado por una sentencia nula, podía cuando se presentaba el actor de nuevo para con el magistrado para la ejecución, contraponer ofensivamente la legis actio per manus iniectionem iudictu un vindex, que bajo el riesgo de pagar el duplum negase la existencia jurídica del fallo no la existencia material que debía probar siempre el actor.6 En conclusión, en el derecho romano, resulta absolutamente extraña la idea de un medio procesal dirigido a hacer anular la sentencia. La revocatio in duplum, no fue en modo alguno una acción de impugnación en sentido moderno de la expresión, por medio de la cual se pudiera perseguir la variación de una relación jurídica existente, a causa de un vicio inherente a esta relación. La nulidad de las sentencias surge en el derecho romano como consecuencia de algunos vicios de la actividad procesal, pues, el contenido de la decisión, el razonamiento interno con el cual el juez, en las formas

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CaALAMANDREI, Piero. Op. Cit. Pág. 24.

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legales y como conclusión de un procedimiento regular, resolvía la controversia sometida a su juicio, no tenía ninguna repercusión sobre la validez del fallo. Posteriormente, la validez de la sentencia se pone en relación también con la justicia de su contenido, cuando se niega la existencia jurídica a un pronunciamiento viciado por algunos errores de juicio que se consideran muy graves. Tal concepto de nulidad tiene lugar por razones políticas, del mismo modo, nace el instituto de la appellatio, y con el nace el concepto moderno de impugnabilidad del fallo. No obstante lo anterior, en el derecho romano, existían dos supuestos en los que una sentencia que aunque hubiese surgido sin ningún vicio de actividad, se consideraba inexistente, el primero, cuando la sentencia condenaba a hacer una cosa imposible, y; el segundo, cuando la parte considerativa no permitía comprender cual era la decisión del juez. En tales casos, la sentencia, aunque formalmente perfecta, no era idónea para cumplir su oficio fundamental, que es de poner fin a las divergencias entre los humanos. El posible error de juicio en el que el juez hubiera podido haber incurrido, representaba para las partes una especie de caso fortuito irremediable, la única violación de la ley que podía tener eficacia negativa sobre la validez del fallo era la violación de una ley relativa al proceso, no la de una ley sustancial relativa a la relación controvertida, que dentro del proceso se decidía.

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La verdadera y propia apelación nació en la época imperial, como una consecuencia de los ordenamientos públicos y especialmente en el ordenamiento judicial. A las antiguas magistraturas republicanas sustituyó poco a poco una compleja jerarquía de funcionarios imperiales, subordinados entre sí en una escala de grados cada vez más restringidos, para culminar en el emperador, que reunía en sí la suma de todos los poderes. La decisión normal de la controversia dejó de ser una atribución de clase de pueblo soberano personificado en el unus iudex, para convertirse en un oficio de todos los funcionarios dependientes del emperador. Puesto que la jurisdicción se presentaba no ya como la expresión de un poder reservado a una determinada clase de ciudadanos, sino como una función atribuida igualmente a todos los oficiales del emperador, parece natural que contra de lo realizado por un oficial inferior se pudiese recurrir al funcionario superior, cuyos poderes eran jerárquicamente más extensos y sobre todo, parece natural que el funcionario superior no debiera limitarse a suprimir el acto del inferior, sino que pudiera sustituirlo por otro acto positivo, desde el momento en que los poderes del superior no diferían por razón de calidad del inferior, y que por consecuencia, los actos que éste podía haber llevado a cabo, en mayor razón podían ser realizados por aquél. Esta concepción compleja de la apelación del inferior al superior a través de los grados de jerarquía hasta llegar al emperador, se alcanzó solo hasta cuando la apelación logró su pleno desarrollo. La finalidad inmediata por la que la apelación se introdujo, fue la necesidad de corregir la injusticia y la ignorancia de los juzgadores, pero este carácter fundamental de reclamación dirigido contra la injusticia del

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primer juez no debe hacer confundir el instituto de la apelación con instituciones afines, pero diversos, tendían a reprimir las desviaciones cometidas por el juez en el ejercicio de la jurisdicción. De tal modo, que la apelación más que un ataque personal contra el juez era un remedio contra la injusticia del fallo. Cuando alguien se sentía lesionado por una sentencia válida de un juez inferior, en la que se resolvió de modo injusto la controversia, tenía el derecho de pedir una nueva decisión de la misma litis por parte de un juez superior, por medio de la libelli apellatorii, que producía el efecto de que la sentencia fuera ejecutada, y al mismo tiempo de investir al juez superior del poder de pronunciar una nueva decisión sobre la misma controversia ya decidida por el inferior. Apelable fue cualquier pronunciamiento cuya fuerza de decisión pudiera reducirse a la nada en virtud de la intervención de un pronunciamiento ulterior. El nacimiento de la apelación introdujo en el proceso romano, junto a los dos términos, únicos que conocía el derecho más antiguo, de sentencia jurídicamente inexistente y sentencia válida, un tercer concepto: el de sentencia apelable. Mientras en su origen, en el momento en el que juez emitía su pronunciamiento, sólo dos eventos podían producirse, o que el pronunciamiento, por razón de cualquier vicio, debiera considerarse como absolutamente no nacido o que, por cualquier vicio, debiera considerarse como absolutamente no nacido o que, por el contrario, el pronunciamiento válido debiera sin más formar la irrevocable declaración de certeza del derecho. Sin embargo, por la apelación, se abrió una tercera posibilidad, la noción originaria de la fuerza del fallo, ya que mientras en su origen, por el solo hecho de la sentencia del iudex privatus se tenía el fallo definitivo, el instituto de la apellatio determinó que éste pudiera existir solamente cuando hubieran transcurridos los términos para apelar o hubiesen sido agotadas ya

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todas las instancias. Nació, pues la imposibilidad de una declaración definitiva de certeza antes de que, en un modo o en otro, la preclusión del medio del gravamen se hubiera producido: la preclusión de la apellatio se convirtió por tal modo en un presupuesto de la cosa juzgada sustancial. 1.2. Centralización del ordenamiento judicial en el emperador La acumulación de todos los poderes públicos en manos del emperador y la formación bajo él, de una jerarquía de funcionarios dependientes, produjo también en el ordenamiento judicial la unificación y la centralización que faltaban en la magistratura republicana; desde los primeros tiempos del Imperio, el emperador tuvo, entre los otros poderes, también el de decidir las causas civiles y criminales, y el de avocar a sí, por propia iniciativa o en virtud de una privada supplicatio, el conocimiento de cualquier proceso. Pero más adelante, a medida que el poder del soberano se fue extendiendo sobre todos, el ejercicio de la jurisdicción que originalmente había sido transmitido al emperador en concurrencia con las otras magistraturas, pareció atribución exclusiva del príncipe el cual fue considerado como el juez supremo, de quien dependían en calidad de representantes de todos los jueces que componían la burocracia del imperio. En el campo de la interpretación concreta, dentro de la cual no tenía ninguna eficacia la sanción de nulidad por error, la appellatio fue un arma de la que el emperador se sirvió para vigilar que la ley fuera observada en la aplicación al caso concreto, en este supuesto no se podía considerar nula la

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sentencia en la que el juez no aplicaba correctamente la ley; sin embargo esta sentencia pudo ser apelada y el emperador por su conocimiento directo, en última instancia, pudo también eliminar el error de subsunción que de otra manera habría escapado a la sanción de nulidad. 1.3. Origen de la querella nullitatis El derecho romano, distinguía de un modo racional los vicios de la sentencia en dos categorías con efectos absolutamente diferente: de una parte ponía los vicios de construcción, los errores in procedendo, aquellos defectos que se habían verificado en la formación procesal de la sentencia; de otra ponía los vicios de razonamiento, los errores in iudicando, aquellos defectos que habían conducido a la mente del juez a sacar de su silogismo una conclusión contraria a la justicia. Prescindiendo de algunos más graves errores in iudicando, que por razones políticas se equiparaban en cuanto a las consecuencias a los errores in procedendo, los efectos que estas dos categorías de vicios producían sobre la validez del fallo, venían determinados en base a criterios de naturaleza enteramente diversa. En cuanto a los errores in procedendo el derecho romano, extendiendo al proceso una noción del derecho privado, aplicaba a la sentencia viciada por ellos el concepto de inexistencia jurídica (nulidad) que se había formado en el derecho sustancial en relación con el negocio privado desprovisto de algún requisito esencial. En cuanto a los errores in iudicando, en cambio, un criterio de derecho público, correspondiente a la idea de la jurisdicción y al exterior ordenamiento de la administración estatal, había hecho surgir el concepto, enteramente extraño al derecho privado, de la apelabilidad de la sentencia. Nociones antitéticas y recíprocamente excluyentes eran, pues, en el derecho romano la de nulidad y la de apelabilidad del fallo; cuando se

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verificaba la primera, el pronunciamiento del juez podía tener vida aparentemente en el mundo exterior, pero en el mundo jurídico no comenzaba en ningún momento a existir como sentencia. La sentencia apelable, por el contrario, era también inmediatamente una realidad jurídica, sometida, sin embargo, a perder la capacidad de formar la cosa juzgada, cuando para decidir la misma controversia se produjera una nueva sentencia del juez superior. Frente a esta concepción romana, los derechos germánicos, a los cuales era absolutamente extraña la distinción entre los errores in iudicando y los errores in procedendo, poseían el principio de la llamada “validez formal” de la sentencia, en virtud del cual la validez del fallo era considerada exclusivamente desde el punto de vista público, en cuanto en la sentencia se apreciaba ante todo el mandato del órgano soberano, el cual sanaba con su autoridad todos los posibles vicios producidos en la formación de la sentencia misma. El principio de la “validez formal”, de la sentencia no conservó, igual significado durante todo el desarrollo del derecho germánico, primero, en el proceso primitivo, este principio significó la absoluta inimpugnabilidad de la sentencia, una vez que la misma hubiese sido pronunciada en modo solemne por el Richter, y la sola posibilidad de poner en discusión antes de tal pronunciamiento el contenido que había de darse a la futura sentencia; después, cuando la estructura modificada del ordenamiento judicial, transformó la “desaprobación” anterior a la formación de la sentencia en un medio de ataque la sentencia ya formada el referido principio significó la absoluta necesidad de recurrir a este ataque siempre que la sentencia estuviese afectada por un vicio, y la imposibilidad de hacer valer por otra vía los defectos del fallo, cualquiera que fuese su naturaleza y su gravedad.

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De acuerdo, con lo que señala Piero Calamandrei, el florecimiento de los estudios de derecho romano en Italia, donde el derecho longobardo había impreso también la huella germánica en los institutos judiciales, puso frente a frente dos principios profundamente diversos; el romano, según el cual no todos los posibles vicios de una sentencia tienen la misma gravedad y los mismos efectos, habiendo algunos, los errores in procedendo, que producen la nulidad del fallo sin necesidad de ejercitar contra ellos medio alguno de ataque; el germánico, según el cual todos los posibles vicios de una sentencia deben ser considerados sin distinción incapaces de disminuir por sí mismos la validez de la sentencia, la cual sólo puede ser destruída por medio de la reclamación hecha valer por las partes. Puesto frente a frente, los dos principios se fundieron, influyendo recíprocamente el uno sobre el otro, en el derecho estatutario, perdiendo cada uno de ellos y conservando al mismo tiempo una parte de su primitivo significado: quedó del principio romano el concepto de que no todos los vicios de la sentencia tienen igual gravedad, y de que los errores in procedendo tienen efectos más profundos sobre la validez del fallo, pero se perdió el concepto de que estos errores in procedendo, más graves que los otros, daban sin más producir la inexistencia jurídica del fallo mismo, subsistió del principio germánico el concepto de que también los vicios más graves de la sentencia producen su efecto sólamente si las partes reclaman contra ellos, pero se perdió el concepto de que todos los vicios deben considerarse de igual gravedad y hacerse valer mediante una vía única de impugnación. Nació así el instituto absolutamente nuevo de la querella nullitatis, basado al mismo tiempo sobre el principio germánico de la validez formal de la sentencia y sobre la distinción romana entre nulidad e injusticia del fallo, la cual junto a la appellatio, fue un medio de ataque contra la sentencia

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afectada de aquellos errores in procedendo que en el derecho romano habrían producido ipso iure, sin necesidad de medio alguno de ataque, la inexistencia jurídica del fallo. 2. Francia. 2.1. Surgimiento de la casación en el derecho francés. Del conflicto existente entre rey y el parlamento, surgió la casación. La primera y la más simple de las formas en que se manifiesta el conflicto entre el monarca y las cortes soberanas va unida al derecho del rey para intervenir en la justicia, como juez supremo de todo el Estado, con la única finalidad de regular la actividad de los tribunales en interés de la buena marcha de la justicia, tenía por costumbre dirigir a los jueces inferiores, y en especial a los parlamentos, órdenes escritas, en las cuales suspendía o modificaba la marcha de un proceso, limitando, o eliminando, la competencia de los tribunales ordinarios. Mientras éstos, se mostraban obedientes a estas órdenes soberanas despojándose de todo conocimiento sobre el proceso en curso sin proceder a actos ulteriores; podía ocurrir que los parlamentarios, se rebelasen a la orden real controvirtiendo el mandato soberano que les imponía suspender el proceso o les quitaba definitivamente el conocimiento del mismo. Surgió así, de esta posibilidad, el conflicto entre el monarca y las cortes soberanas. La existencia de una sentencia en un proceso en que había sido prohibido al parlamento sentenciar, constituía una rebelión a la voluntad del soberano; y el rey, que intervenía para reprimir esta rebelión, no obraba como juez supremo en interés de la justicia, sino como monarca en defensa de la propia autoridad disminuida por quien no obedecía sus órdenes. La

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providencia que el soberano tomaba en estos casos en que los parlamentos procedían a actos judiciales que respecto al caso singular habían sido prohibidos por una orden real, era la de destruir, sin más, el acto realizado contra su voluntad, anulándolo mediante un decreto de su consejo. Otro caso en que podía nacer un conflicto semejante y, por consiguiente, la necesidad de una anulación por parte del rey, era el de las lettres de committimus, mediante las que el soberano declaraba exentos a sus funcionarios de la jurisdicción ordinaria y les concedía que fueran juzgados por las Requétes de I’Hótel du Roy o por otro fuero privilegiado. En tercer lugar como causa de conflicto entre el soberano y los parlamentos, las lettres d’état, por las cuales, a favor de cualquier ciudadano que estuviese ausente del reino por motivos de orden público si los jueces, sin obedecer la orden de suspensión, seguían adelante con el proceso hasta su definición, sus actos constituían tantas infracciones de la voluntad soberana, y el rey proveía a anularlos para mantener respetada la propia autoridad. Del conflicto entre la autoridad legislativa del rey y la independencia de las cortes soberanas, nació la necesidad de mantener la observancia de las ordenanzas con algún medio más eficaz que las simples admoniciones, tantas veces inútilmente repetidas. Este medio fue aplicado por primera vez en la Ordenanza de Blois, de mayo de 1579, la cual, en su artículo 208, después de haber mandado a todos los jueces y magistrados que observasen e hiciesen observar las ordenanzas reales, añadió una norma que es verdaderamente la consagración de la casación como instituto general para tutela de la ley; déclarant les jugements, sentences at arrestes qui seront dones contre la forme et teneur d’icelles nuls et de nul effet et

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valeur (declarando los juicios, sentencias y arrestos que serán dados contra la forma contenido sin efecto y valor). De este modo la palabra cassation, que originalmente tenía el significado genérico de “anulación” tomó el significado técnico y específico de aquella anulación que sólo el rey podía llevar a cabo sobre una sentencia por razones de índole política. El recurso de casación, se concedió a los particulares para provocar el ejercicio del poder de la anulación correspondiente al soberano. (…) La casación de las sentencias de las Cortes soberanas contrarias a la voluntad del rey, bajo cualquier forma que se manifieste, aparece en su origen como una prerrogativa del monarca el cual ejercita este poder suyo únicamente en interés de la propia autoridad disminuida por la desobediencia de los parlamentos. En el instituto de la casación aparece, pues, manifestada la directa iniciativa del soberano, el cual, vigilante del propio interés, manifestaba su actividad, sin que nadie la solicitase, para reprimir los atentados dirigidos contra él; y del mismo modo que muchas veces la avocación de los procesos de los parlamentos al Consejo del Estado era, por razones políticas, ordenada directamente por el rey sin que ningún particular la solicitase.7 El Consejo de Estado, que asistía al rey en la casación de las sentencias contrarias a la voluntad del monarca se llevaba así a cabo sin que ningún particular lo solicitara. Esto fue la regla mientras la casación

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Ibidem, pág. 271 y 272.

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constituyó una medida aislada y excepcional contra infracciones cometidas por los parlamentos a las órdenes singulares y específicas del rey; pero cuando la casación fue elevada a ser un remedio general y regular contra la violación de cualquier ordenanza, la monarquía, en defensa del propio interés, se sirvió del interés de los particulares, dando a los litigantes el encargo de denunciar al Conseil, por medio de la demande en cassation, las violaciones de las ordenanzas que los parlamentos hubieran cometido al decidir las controversias entre los litigantes mismos. Semejante distinción llevó también a una separación material de los órganos: ya que mientras que decidir sobre las demandas de casación presentadas por los litigantes en materia de interés privado, se creó en 1578 una sección especial del Consejo de Estado, llamada Conseil des parties, para la casación por violación de ordenanzas en materia de orden público se reservó a otras secciones del mismo Consejo.8 En en el reglamento del Consejo del Estado y Finanzas de 21 de marzo de 1595, se estableció expresamente que conocería Las infracciones que serán hechas a las ordenanzas en lo que concierne al estado publico y tal atribución paso después al Consejo de Despachos, sección del Consejo del Estado que fue encargado de vigilar sobre todo lo que interesa a la administración y la policía del estado. A otras secciones del Consejo del Estado correspondió después la casación por violación de leyes concernientes al orden público en materias especiales, al Consejo de Finanzas le correspondió la casación por violación de ordenanzas financieras, al Consejo de Comercio la casación por violación de ordenanzas comerciales.9

8 9

Ibidem, pág. 273. Ibid.

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En conclusión, el desarrollo del recurso de casación, como remedio concedido a las partes, no se produce de un modo simultáneo y paralelo con el desarrollo del poder de casación inherente al poder soberano, y mientras el derecho del rey de anular una sentencia contraria a su voluntad no fue nunca puesto en duda, como prerrogativa que el soberano ejercita en su exclusivo interés, los parlamentos protestaron siempre contra la injerencia del Conseil en las controversias de los particulares y mal se adaptaron a ver que la anulación de su sentencia pudiera pedirse por las partes, como un verdadero y propio remedio procesal. 3. España 3.1. Situación a partir de las partidas El estudio del derecho español, será desde las partidas, puesto que con anterioridad a ellas, solamente se hablaba de localismo jurídico, así como de dispersión normativa.10 La obra legislativa de Alfonso X, se hizo en un contexto determinado y a él hubo de responder, lo que significa que la misma debería de atenderse a la recepción del ius commune.11 Así, en las partidas, se encontraban los siguientes recursos: a) ALZADA O APELACIÓN: `Querella que alguna de las partes faza (sic) de juyzio (sic) que fuesse (sic) dado contra ella,
10

SÁNCHEZ, GALO, citado por MONTERO AROCA, JUAN, en La herencia procesal española, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, primera edición, México 1994, pág. 24. 11 MARTÍNEZ DIEZ, G., citado por MONTERO AROCA, JUAN, en La herencia procesal española, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, primera edición, México 1994, pág. 24.

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llamado e (sic) recoriendose (sic) a

(sic) enmienda de mayor

juez´ (ley 1). Las alzadas posibles eran dos normalmente, pero era posible una tercera; en efecto, si la sentencia de primera instancia era confirmada en el primer recurso, cabía una segunda alzada, y si en ella se volvía a dictar sentencia confirmatoria se acababan los recursos; ahora bien, si el juez de la segunda alzada revocaba la sentencia impugnada, entonces cabía un nuevo recurso (ley 25). Aquí sí existen plazos para recurrir: diez días (ley 22), y ya aparece que la apelación necesita ser fundamentada en el momento de la interposición del recurso. b). MERCED: `Templamiento (sic) de la reziedumbre (sic) de la justicia es la merced´ (III, XXXIV, 1), que puede conceder el rey casi en cualquier caso, dispensando incluso de derechos subjetivos privados, pudiendo así alargarse los plazos para pagar las deudas (ley 4). c). RESTITUCIÓN: `Tornar las cosas en aquel estado en que eran en ante que fuesse (sic) dado el juyzio (sic) sonre (sic) ellas”, que se refería a las sentencias dictadas contra los menores de veinticinco años (III, XXV, 1). Conocía de ellas el mismo juez que dictó la sentencia o su superior, y versaba sobre si el menor había sufrido engaño o si no había sido bien defendido por su representante o abogado (ley 3). d). REVISIÓN: Se trataba de revocar las sentencias que se habían dictado por falsedad, tanto de documentos como de testigos, y podía hacerlo el mismo juez que dictó la sentencia

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impugnada, dentro de los veinte años siguientes (III, XXVI, 1 y 2). En las Partidas no se hablaba de recurso de revisión sino de `desatar el juyzio (sic) que es dado por falsas cartas o por falsas pruebas´, pero evidentemente estamos ante el antecedente del mal llamado recurso en la actualidad.12 3.2. Situación después de la novísima recopilación En principio contra las sentencias definitivas de primera instancia cabía: a). NULIDAD. Este recurso se definía como `vicio o defecto que contiene y procede de la trasgresión de la ley´, se entiende procesal. Esos vicios eran: falta de jurisdicción del juez; legitimación o citación de parte; por razón del lugar en que se pronuncia la sentencia y solemnidades observadas en el juicio; error en la cantidad o en otras cosas; tiempo, proceso, modo, injusticia manifiesta, o por la condición de las personas. La nulidad se podía intentar de varios modos; como acción distinta ante el mismo juez de la causa; como acción distinta por vía de queja ante el juez superior; como acción distinta acumulándola a la apelación ante el superior, y como incidente de la apelación. En todo caso la nulidad debía pedirse en el plazo de 60 días. b). APELACIÓN. Conocían de ellas las cancillerías y audiencias y había de interponerse en el plazo de cinco días, no
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MONTERO AROCA, JUAN, La herencia procesal española, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, primera edición, México 1994, pág. 45 y 46.

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procediendo contra las sentencia de cuantía menor. Interpuesto el recurso, el juez debía admitirlo y entregar al procurador testimonio de la mayor parte del pleito, con el cual se personaba ante la audiencia; ésta pedía el expediente original o no según el recurso se hubiera admitido en uno (devolutivo) y dos efectos (más suspensivo). La fundamentación del recurso se hacía ante el superior por escrito, mediante la llamada demanda de agravios o mejora de apelación, a la que contestaba por escrito el apelado. Se trataba de una apelación limitada, no siendo posible la alegación completa de nuevas excepciones y medios de prueba, pero ésta se admitía restrictivamente. La sentencia se llamaba de vista. Estos eran los recursos contra la sentencia de primera instancia. Ahora contra la sentencia de apelación cabía: a).- Súplica o primera suplicación: contra la sentencia dictada en apelación era posible un nuevo recurso de naturaleza similar a ésta, la llamada súplica que debía interponerse en el plazo de diez días, ante el mismo órgano que dictó la sentencia de vista, pero para que lo conociera una sala integrada por magistrados distintos, los cuales dictaban sentencia de revista. El principio general era que tres sentencias conformes hacían ejecutoria.

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b). Segunda suplicación: con origen en el Ordenamiento de Segovia de 1390 era aún posible un nuevo recurso, denominado de segunda suplicación o de mil y quinientas, el cual se interponía ante la cancillería o audiencia, pero para el Consejo de Castilla, en el plazo de veinte días, la regulación del mismo era: primero, la causa tenía que haberse iniciado en el mismo consejo, en las cancillerías o audiencias; segundo, se concedía contra las sentencias definitiva de revista; tercero, la causa debía ser grave, de cantidad considerable, y cuarto, el recurrente debía consignar mil quinientas doblas, y de ella nació el nombre vulgar del recurso y de la sala del consejo que conocía del mismo; Sala de Mil y Quinientas, compuesta por cinco consejeros. La consignación se pedía si se desestimaba el recurso. c) INJUSTICIA NOTORIA. Todavía era posible un recurso más de carácter extraordinario y subsidiario, establecido para los casos en que no cabía otro para interponer, en el cual debían depositarse quinientos ducados de vellón y siendo competente el consejo. El recurso no era admisible: primero, cuando la sentencia la había dictado la Sala de Mil y Quinientas; segundo, en los juicios posesorios; tercero, de sentencias interlocutorias, y cuatro, cuando cabía revista y ésta no era admitida. La dificultad en el mismo era determinar lo que debía entenderse por injusticia notoria, sobre lo que la doctrina discutió sin fin. En general, solía entenderse que existía en toda sentencia dada contra ley terminante o contra su recta aplicación o

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interpretación a los casos que ocurren, cuando esta falta resulta evidente del proceso.13 4. México 4.1. Posterior a la Constitución de Cádiz La Constitución de Cádiz de 18 de marzo de 1812, dispuso en el artículo 242, que la facultad para aplicar la ley, era competencia exclusiva de los tribunales, agregando, en el artículo siguiente, que ni el rey ni las cortes, podrían ejercer la función jurisdiccional, como tampoco avocar causas pendientes, ni mandar abrir juicios fenecidos. El artículo 257, señalaba que la justicia se administraba en nombre del rey, y las ejecutorias y provisiones de los tribunales superiores se encabezarán también en su nombre. De acuerdo con el artículo 268, las audiencias de ultramar, conocían además de las causas criminales y civiles de los juzgados inferiores de su demarcación en segunda y tercera instancia, primera y segunda instancia, de los recursos de nulidad. El Decreto de 9 de octubre de 1812 reglamentaba las audiencias y juzgados de primera instancia. La Audiencia de México (señalada en el capítulo I-Sexta) debería tener un regente y 12 Ministros, dos Fiscales y

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Ibidem, pág. 61 y 62.

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constaba de 2 Salas Civiles y una para lo Criminal, compuesta de 4 Ministros cada una.14 Las facultades de estas audiencias eran únicamente conocer: en segunda y tercera instancias, de las causas civiles y criminales que se les remitieran en apelación por los Jueces de primera instancia de su distrito; de la suspensión y separación de los Jueces Inferiores de su territorio; y de las competencias entre los Jueces. Las de Guadalajara y Saltillo se componían de un Regente, 9 Ministros y 2 Fiscales, Cuatro Ministros formando cada Sala para los negocios civiles y criminales en la segunda instancia y otra de 5 para conocer de los de tercera.15 De acuerdo con Toribio Esquivel Obregón,16 una sentencia podía ser impugnada por nulidad, por restitución in integrum, por apelación, por súplica, por segunda súplica y por injusticia notoria.

4.2. En el México independiente A partir del año 1821 se inició la búsqueda de los modos para conformar las nuevas instituciones que habrían de encauzar la vida social, misma que en principio fue la negación y rechazo de la herencia colonial,
14

SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, El juicio de amparo y el poder judicial de la federación, primera reimpresión, ed. Bajo la Coordinación General de Compilación y Sistematización de Tesis de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, México, 2004, pág. 12. 15 Ibid. 16 Citado por la SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, en El juicio de amparo y el poder judicial de la federación, primera reimpresión, ed. Bajo la Coordinación General de Compilación y Sistematización de Tesis de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, México, 2004, pág. 12.

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sin embargo esas raíces, particularmente las jurídicas sirvieron para la construcción de un nuevo estado, ya que desde el año de 1822, la Junta Provisional Gubernativa, admitió que el corpus jurídico de la época colonial, se encontraba vigente en todo lo que no se contrapusiera con la legislación que fueran emitiendo los diversos congresos.17 “Mariano Galván Rivera editó en 1850 la Curia Filípica Mexicana. Obra completa de práctica forense. En la que se trata de los procedimientos de todos los juicios y de todos los tribunales existentes en la República Mexicana.”18 Según José Becerra Bautista,19 la curia filípica mexicana,

consideraba vigentes los siguientes recursos: apelación, denegada apelación, súplicas, nulidad, responsabilidad y fuerza. a).- Apelación.- En principio sólo podía apelarse de las sentencias definitivas y no de las interlocutorias, pero esta regla tenía muchas excepciones, por ejemplo, las resoluciones que desechaban una excepción perentoria o las que resolvían sobre algún artículo que haga perjuicio en el juicio principal. b).- La denegada apelación.- Se utilizaba cuando se negaba la apelación, solicitando al juez una constancia sobre la materia que versaba el juicio, el punto sobre el cual había recaído la resolución apelada y el auto
17

GONZÁLEZ, MARÍA DEL REFUGIO, El derecho civil en méxico 1821-1871 (apuntes para su estudio), ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, primera edición, México 1988, pág. 141. 18 GONZÁLEZ, MARÍA DEL REFUGIO, Historia del derecho mexicano, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, primera reimpresión, México 1983, pág. 62. 19 BECERRA BAUTISTA, JOSÉ, El proceso civil en méxico, ed. Porrúa, S.A., sexta edición, México 1977, pág. 543.

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que desechó la apelación. Con ese documento, el interesado se presentaba ante el tribunal superior quien expedía el compulsorio al inferior para que le remitiera los originales o testimonios de lo que las partes señalaran. El tribunal se limitaba a decidir sobre la calificación de grado hecha por el juez inferior. c).- Súplicas.- Como las sentencias que emitían los tribunales superiores, no se podían apelar, entonces, procedía suplicar contra ellos mismos, con el objeto de que enmendaran, si existía mérito para ello. d).- El recurso de nulidad sólo podía interponerse contra una sentencia que hubiere causado ejecutoria y la razón es porque no se debe hacer uso de los recursos extraordinarios, sino a falta de los ordinarios; así es que teniendo entrada la apelación o súplica no hay para que ocurrir al recurso de nulidad. e).- El recurso de responsabilidad.- Este recurso tenía por objeto que se aplicaran las penas de suspensión “o la que hubiere lugar” a los jueces que incurrían en faltas graves durante la sustanciación de un proceso. f).- El recurso de fuerza.- En virtud de ese recurso el Estado tenía derecho no sólo para resolver si se guarda o no en los tribunales eclesiásticos las ritualidades de los juicios, sino también para determinar cuáles son las materias de su competencia, y hasta dónde se extienden los límites de su potestad.

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En la legislación de 1872 se adicionaron: la revocación, la aclaración de sentencia, la casación y la casación denegada. El de 1884 suprimió la súplica.

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CAPÍTULO 2 LAS GARANTÍAS DEL GOBERNADO EN MATERIA CIVIL SUMARIO Introducción. 1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. 1.1. Garantías de Seguridad Jurídica. 1.2. Garantía de Audiencia. 1.3. Garantías de Legalidad. 2. Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Chihuahua. 3. Convención Americana sobre Derechos Humanos. 3.1. Garantías Judiciales. 3.2. Protección Judicial. Introducción Un estado de derecho se caracteriza por el hecho de regirse por normas constitucionales y leyes secundarias en las que se precisan los límites del poder del Estado frente a los gobernados. Bajo esta premisa, la persona que ve transgredida su esfera jurídica por los actos de las autoridades, es titular de una serie de derechos y garantías frente al Estado. No podemos adentrarnos a la materia de las garantías del gobernado sin siquiera abordar el estado de derecho, aunque el mismo ha sido la entera búsqueda del hombre para el hombre. El estado de derecho está plasmado y tutelado a través de las garantías individuales que son los principios que regulan la actividad social

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y política de un País, como son la de legalidad, seguridad jurídica, igualdad, propiedad, sociales y de libertad. Las garantías individuales o derechos del hombre, son

importantísimos para que se pueda dar esa convivencia pacífica entre los miembros de una sociedad; sin el reconocimiento de las garantías individuales no es posible hablar de la vida social. Es necesario garantizarle sus derechos más elementales al individuo y después podemos hablar de sociedad. Si no se le reconoce primero al individuo su derecho a la libertad, entonces no podemos hablar de garantías individuales. El hecho de que el Estado reconozca ese mínimo de libertad humana y de sus derivaciones, además de otros factores imprescindibles para el desenvolvimiento de la personalidad del hombre, es lo que permite las garantías individuales consagradas en nuestra carta magna. La garantía de seguridad jurídica consagrada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como la de audiencia y la de legalidad, son los pilares de toda actuación de la autoridad, ya que en ellas se encuentran protegidos los gobernados con respecto al actuar de la autoridad. A través de la fundamentación y la motivación, se protege al individuo contra todo acto de molestia injusto y arbitrario por parte de la autoridad; además se establece que antes de ser privado de algún bien jurídico tutelado en el artículo 14 constitucional, el gobernado tiene derecho a ser oído y vencido en juicio. Estos dos artículos son la defensa fundamental del individuo en contra de los actos de autoridad.

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La garantía de audiencia se encuentra consagrada en el segundo párrafo del artículo 14 constitucional, que contiene cuatro garantías: a) la primera consiste que en contra de la persona a quien se le prive de su libertad, de sus propiedades, posesiones o sus derechos debe mediar un juicio; es decir, tiene derecho a ser oído y vencido en un juicio.; b) el juicio debe seguirse, ante los tribunales previamente establecidos; c) que en el juicio se observen las formalidades esenciales del procedimiento, y; d) conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho. La garantía de audiencia protege a todos los individuos que se coloquen en los supuestos que establece la norma jurídica, sean mexicanos o extranjeros residentes en nuestro País. Este precepto constitucional no es exclusivo de los mexicanos, abarca a los extranjeros sin tomar en consideración si su estancia es legal o no; simplemente por el hecho de habitar en nuestro territorio tienen el amparo y protección de las leyes. El artículo 16 de la Constitución Federal, en su primer párrafo, establece: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. El elemento toral de este numeral es que la autoridad debe fundar y motivar la causa legal del procedimiento. Lo anterior es importante para evitar los abusos, excesos y arbitrariedades que cometen algunas autoridades. La autoridad competente debe fundar y motivar su actuar, es decir; la causa legal del procedimiento. Si la autoridad no funda y motiva su actuar, entonces la orden de aprehensión, el allanamiento de domicilio, el

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registro de sus papeles o el secuestro, en fin todo tipo de actos jurídicos en los que se afecte o menoscabe alguno de los bienes jurídicos del gobernado, entonces estamos ante la presencia de un acto arbitrario de la autoridad. La motivación y fundamentación del procedimiento está dirigida, según el pensamiento original del constituyente, a las autoridades ejecutoras. Sin embargo, por un desarrollo jurisprudencial, este requisito de forma se ha transformado en un requisito de fondo para hacer así más efectiva la garantía; de esa manera exigir que no sólo se exprese el motivo, sino también que éste exista realmente, y que, de acuerdo con la ley, sea bastante para provocar el acto. 1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos 1.1. Garantías de Seguridad Jurídica El Tratadista y Doctor Ignacio Burgoa , en su obra “Las garantías Individuales”20, en relación a las garantías de seguridad jurídica, señala: “De las relaciones entre gobernantes, como representantes del Estado, y gobernados se suceden múltiples actos, imputables a los primeros, que tienden a afectar la esfera jurídica de los segundos. En otras palabras, el Estado, en ejercicio del poder de imperio de que es titular como entidad jurídica y política suprema con substantividad propia, desempeña dicho poder sobre y frente a los gobernados por conducto de sus autoridades. El Estado, al desplegar su actividad imperio, al

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Burgoa, Ignacio. “Las Garantías Individuales”. 27ª. Edición. Ed. Porrúa. México, 1995, pág.504

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asumir

su

conducta

autoritaria,

imperativa

y

coercitiva,

necesariamente afecta la esfera o ámbito jurídico que se atribuye a cada sujeto como gobernado, bien sea en su aspecto de persona física o de entidad moral. Todo acto de autoridad, emanado por esencia del Estado y desempeñado por los diferentes órganos autoritarios estatales creados por el orden de derecho, tiene como finalidad inherente, imbíbita, imponerse a alguien de diversas maneras y por distintas causas; es decir, todo acto de autoridad debe afectar a alguna persona moral o física en sus múltiples derechos: vida, propiedad, libertad, etc. Dentro de un régimen jurídico, esto es, dentro de un sistema en que impere el derecho, bien bajo un carácter normativo legal o bajo un aspecto consuetudinario, esa afectación de diferente índole y de múltiples y variadas consecuencias que operan en el status de cada gobernado, debe obedecer a determinados principios previos, llenar ciertos requisitos, en síntesis, debe estar sometida a un conjunto de modalidades jurídicas, sin cuya observancia no sería válida desde el punto de vista del derecho. Ese conjunto de modalidades jurídicas a que tiene que sujetarse un acto de cualquiera autoridad para producir válidamente, desde un punto de vista jurídico, la afectación en la esfera del gobernado a los diversos derechos de éste, y que se traduce en una serie de requisitos, condiciones, elementos, etc., es lo que constituye las garantías de seguridad jurídica. Estas implican, en consecuencia, el conjunto general de condiciones, requisitos, elementos o circunstancias previas a que debe sujetarse una cierta actividad estatal autoritaria para generar una afectación válida de diferente índole en la esfera del gobernado, integrado por el summum de sus derechos subjetivos. Por ende, un acto de autoridad que afecte el ámbito jurídico particular de

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un individuo como gobernado, sin observar dichos requisitos, condiciones, elementos o circunstancias previos, no será válido a la luz del Derecho. La seguridad jurídica in genere, al conceptuarse como el contenido de varias garantías individuales consagradas por la ley fundamental, se manifiesta como la sustancia de diversos derechos subjetivos públicos individuales del gobernado oponibles y exigibles al Estado y a sus autoridades, quienes tienen la obligación de acatarlos u observarlos. Esta obligación estatal y autoritaria es de índole activa en la generalidad de los casos tratándose de las diferentes garantías de seguridad jurídica, o sea, que el Estado y sus autoridades deben desempeñar, para cumplir dicha obligación, actos positivos, consistentes en realizar todos aquellos hechos que impliquen el cumplimiento de todos los requisitos, condiciones, elementos o circunstancias exigidas para que la afectación que generen sea jurídicamente válida. A diferencia de la obligación estatal y autoritaria que se deriva de la relación jurídica que implican las demás garantías individuales, y que ostenta una naturaleza negativa en la generalidad de los casos, la que dimana de las garantías de seguridad jurídica es eminentemente positiva en términos generales, ya que se traduce, no en un mero respeto o en una abstención de vulnerar, sino en el cumplimiento efectivo de todos aquellos requisitos, condiciones, elementos o circunstancias, etc., cuya observancia sea jurídicamente necesaria para que un acto de autoridad produzca válidamente la afectación particular, en la esfera del gobernado, que esté destinado a realizar…” Las garantías de seguridad jurídica las encontramos en diversos preceptos constitucionales, tan es así, que el artículo 14 contiene cuatro

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garantías fundamentales que son: la de la irretroactividad legal, la de audiencia, la de legalidad en materia judicial civil y judicial administrativa y la de legalidad en materia judicial penal. Dentro del segundo párrafo de este numeral, se establece la garantía de audiencia que consta a su vez de cuatro garantías de seguridad jurídica a saber: el juicio previo al acto de privación; que dicho juicio se siga ante tribunales previamente establecidos; el cumplimiento o la observancia de las formalidades procesales esenciales; la decisión jurisdiccional ajustada a las leyes vigentes con antelación a la causa que origine el juicio. El artículo 16 contiene como garantías jurídicas las siguientes: la de competencia constitucional que se refiere a que el acto de molestia debe dimanar de autoridad competente; la de legalidad que se refiere a que la causa legal del procedimiento debe estar debidamente fundada y motivada, esto es, los actos realizados por la autoridad competente deben no solo tener una causa o elemento determinante, sino que éste sea legal, es decir fundado y motivado en una ley en su aspecto material. Esta garantía se tratará a plenitud en ulteriores párrafos; la de mandamiento escrito que equivale a la forma del acto autoritario de molestia; la arden de aprehensión o detención librada en contra de un individuo debe emanar de una autoridad judicial; la autoridad judicial nunca debe proceder de oficio al dictar una orden de aprehensión, sino que debe existir previamente una denuncia, acusación o querella de un hecho determinado que la ley castigue con pena corporal. La siguiente se refiere a los cateos, esto es, que el registro o inspección de sitios o lugares con el fin de descubrir ciertos objetos para evidenciar determinadas circunstancias de aprehender a algún sujeto o de tomar posesión de un bien, debe cumplir con los siguientes requisitos: a) la orden respectiva debe emanar de autoridad judicial; b) la orden debe

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constar por escrito; c) la orden de cateo nunca debe ser general; d) la obligación impuesta a las autoridades que lo practican, el que una vez concluida la diligencia, se levantará el acta circunstanciada, en presencia de dos testigos propuestos por el ocupante del lugar cateado o en su ausencia o negativa por la autoridad que verifique aquella. Relativa a las visitas domiciliarias: estas se realizarán únicamente para cerciorarse de que se han cumplido con los reglamentos sanitarios y de policía; exigir la exhibición de libros y papeles indispensables para comprobar que se han acatado las disposiciones fiscales, sujetándose en estos casos a las leyes respectivas y a las formalidades prescritas para los cateos. La siguiente se refiere a la inviolabilidad del domicilio privado contra las autoridades militares que pretendan ocuparlo o habitarlo, en el sentido de prohibir a éstas alojarse en él; como también la prohibición para cualquier miembro del ejército, en tiempo de paz, de obligar a alguna persona a prestar trabajos de cualquier especie, sin su voluntad. El artículo 17 previene tres garantías: nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil; ninguna persona puede hacerse justicia por si misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho; la obligación de los tribunales de estar expeditos para administrar justicia en los plazos y términos que fija la ley; consagra la manera gratuita de desempeñar la función jurisdiccional al prohibir constitucionalmente las costas judiciales. El artículo 18 señala que sólo por delito que merezca pena corporal habrá lugar a prisión preventiva; el sitio en que se realice la prisión preventiva, será distinto del que se destinare para la extinción de las penas, debiendo estar ambos lugares separados; que las penas deben tender, en

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cuanto a la forma de extinguirlas por diversos conductos a la regeneración del delincuente. El numeral 19 señala que una de las primordiales garantías de seguridad jurídica en materia procesal penal es el auto de vinculación a proceso que sólo puede dictarse por delitos que se sancionen con pena corporal; el proceso debe seguirse forzosamente por el delito o delitos señalados en el auto de vinculación a proceso; que éste debe reunir requisitos de forma y requisitos de fondo, si faltan los primeros se otorga la protección federal para el efecto de que se subsanen las diferencias; si faltan los de fondo, eso basta para la concesión absoluta del amparo. (Los elementos formales son la expresión del delito que se impute al acusado, y de sus elementos constitutivos, circunstancias de ejecución, tiempo y lugar de los hechos delictivos y de los datos que arroje la averiguación previa; los de fondo se traducen en la comprobación del cuerpo del delito y la probable responsabilidad del acusado); ninguna detención podrá exceder del término de setenta y dos horas sin que se justifique con un auto de vinculación a proceso. El artículo 20 se refiere al procedimiento penal y establece diversas garantías jurídicas tanto a favor del inculpado como de la víctima u ofendido. El numeral 21 del propio Cuerpo de Leyes, señala como garantía jurídica que la imposición de las penas es propia y exclusiva de la autoridad judicial; la persecución de los delitos incumbe al Ministerio Público y a la policía, la cual estará bajo la autoridad y mando inmediato de aquél.

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El precepto enmarcado bajo el número 22 señala como garantías de seguridad jurídica, la prohibición de imponer penas de mutilación, de infamia, marca, los azotes, los palos y el tormento de cualquiera especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualquiera otras penas inusitadas y trascendentales; así como la prohibición absoluta de imponer la pena de muerte. El numeral 23 señala que ningún juicio criminal deberá tener más de tres instancias; nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito, ya sea que en el juicio se le absuelva o se le condene; queda prohibida la práctica de absolver de la instancia, o sea, toda autoridad judicial que conozca de un proceso penal tiene la obligación de pronunciar en éste, sentencia absolutoria o condenatoria. 1.2. Garantía de audiencia “ARTICULO 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna. Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho. En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía y aún por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito que se trata.

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En los juicios del orden civil, la sentencia definitiva deberá ser conforme a la letra o a la interpretación jurídica de la ley, y a falta de ésta se fundará en los principios generales del derecho”. Este precepto constitucional es uno de los que reviste una trascendental importancia dentro de nuestro orden jurídico, ya que contiene garantías de seguridad jurídica con las cuales el gobernado se encuentra protegido. El segundo párrafo del numeral en comento, es lo que se conoce como la garantía de audiencia, que es el que asume mayor complejidad tanto por lo que se refiere a los derechos tutelados como a los diversos elementos que integran la citada garantía. Esta garantía se integra mediante cuatro garantías específicas de seguridad jurídica necesariamente concurrentes: El juicio previo al acto de privación; que dicho juicio se siga ante tribunales previamente establecidos; el cumplimiento o la observancia de las formalidades procesales esenciales; la decisión jurisdiccional ajustada a las leyes vigentes con antelación a la causa que origine el juicio. La primera de las garantías en cuestión se comprende en la expresión mediante juicio ya que es menester determinar el concepto de "juicio" que según el tratadista Ignacio Burgoa en su obra las garantías individuales,21 equivale a la idea de procedimiento, que corresponde a un conjunto de actos concatenados entre sí afectos a un fin común que les proporciona unidad. Ese fin estriba en la realización del acto jurisdiccional por excelencia, que es la resolución del conflicto. No obstante lo anterior,

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Burgoa, Ignacio. Ob. cit. Pág. 536.

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debemos tomar en consideración que el concepto de "juicio" no necesariamente supone una libertad o conflicto jurídico, que deba ser resuelto por una resolución jurisdiccional en sentido material, sino que dicho conflicto puede ser potencial, ya que basta que en un procedimiento cualquiera se dé oportunidad a la persona a la que se pretenda privar de algún bien jurídico para que se oponga al acto de autoridad respectivo, para que se establezcan la posibilidad de que surja una verdadera y positiva controversia de derecho. Desde el punto de vista de los efectos del acto de privación, dicho procedimiento puede substanciarse ante autoridades materialmente jurisdiccionales, o materialmente administrativas, o formal y materialmente judiciales. Entendiendo por autoridad jurisdiccional material aquella cuyas funciones primordiales y normales propendan a decir el derecho mediante la solución de los conflictos que se le someten a su consideración de acuerdo a su competencia legal. En cambio, por autoridad administrativa material se debe entender aquella que desempeña funciones jurisdiccionales de manera excepcional, ya que su actividad general y principal gira en torno a la realización de actos substancialmente administrativos. Por último, una autoridad es formal y materialmente jurisdiccional, cuando su actuación principal estribe en decir el derecho y pertenezca al poder judicial local o federal. A través de la segunda garantía específica de seguridad jurídica que concurre en la integración de la de audiencia, el juicio debe seguirse ante tribunales previamente establecidos. Esta exigencia corrobora la garantía implicada en el artículo 13 constitucional, en el sentido de que nadie puede ser juzgado por tribunales

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especiales (o por comisión), entendiéndose por tales los que no tienen una competencia genérica, sino casuística, o sea, que su actuación se contraiga a conocer de un determinado negocio para el que se hubieren creado ex profeso. Por tanto, el adverbio "previamente", empleado en el segundo párrafo del artículo 14 constitucional, no debe conceptuarse como significativo de mera antelación cronológica, sino como denotativo de la preexistencia de los tribunales al caso que pudiese provocar la privación, dotados de capacidad genérica para dirimir conflictos en número indeterminado. Ahora bien, la idea de tribunales no debe entenderse en su acepción meramente formal, o sea, considerarse públicamente como tales a los órganos del Estado que estén constitucional o legalmente adscritos al poder judicial federal o local, sino que dentro de dicho concepto se comprende a cualquiera de las autoridades ante las que debe seguirse el "juicio" de que habla el segundo párrafo del artículo 14 de la Constitución. De esta guisa, la garantía de audiencia no sólo es operante frente a los tribunales propiamente dichos, es decir frente a los órganos jurisdiccionales del Estado que lo sea formal o materialmente hablando, sino en lo tocante a las autoridades administrativas de cualquier tipo que normal o excepcionalmente realicen actos de privación. La tercera de las garantías de seguridad jurídica que conforma la garantía de audiencia, se refiere a que en el juicio previo al acto de privación deben cumplirse u observarse las formalidades procesales esenciales. Estas formalidades encuentran su razón de ser en la propia naturaleza de todo procedimiento en el que se desarrolle una función jurisdiccional, en el que se pretenda resolver un conflicto jurídico. La

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autoridad que va dirimir dicho conflicto, tiene como obligación ineludible, inherente a su función jurisdiccional, la de otorgar la oportunidad de defensa para que la persona que vaya a ser víctima del acto de privación tenga la oportunidad de defenderse y oponerse al derecho de su contraria, lo que se traduce en diversos actos procesales, dentro de los cuales destaca el emplazamiento o notificación al presunto afectado de las exigencias del particular o de la autoridad; como también se le debe conceder dentro de dicho procedimiento la oportunidad de probar los hechos en que funde su oposición. Luego, el derecho de defensa y el probatorio son las formalidades procesales, las cuales asumen el carácter de esenciales, porque sin ellas la función jurisdiccional no se desempeñaría debida y exhaustivamente. En los códigos procesales, la oportunidad de defensa se traduce en distintas formas procesales, tales como las notificaciones, el emplazamiento, el término para contestar o para oponerse a las pretensiones de privación o al pretendido acto privativo, etc., y, consiguientemente, la contravención a cualquiera de ellas significa simultáneamente la violación a la formalidad procesal respectiva, esto es, a la garantía de audiencia a través de dicha garantía de seguridad jurídica. La oportunidad probatoria, se manifiesta dentro procedimiento en la audiencia o la dilación probatoria, en las reglas que conciernen al ofrecimiento, rendición o desahogo y valoración de los medios de convicción aportados. La inobservancia de alguna de estas exigencias procesales, se encuentra considerada por los artículos 159 160 de la ley de amparo como

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privación de defensa en perjuicio del quejoso, tomándose el concepto de defensa en su sentido amplio. Esta consideración que se hace en los juicios civiles y penales, puede hacerse extensiva a los juicios administrativos mediante los cuales se ejercite la función jurisdiccional como condición sine qua non de todo acto de privación. La última de las garantías de seguridad jurídica que configura la de audiencia, consiste en el fallo con que culmina el juicio, la cual debe pronunciarse conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho, es decir al que constituya la causa eficiente de la privación. Este garantía corrobora la contenida en el párrafo primero del propio artículo 14 constitucional, o sea, la de no retroactividad legal y, por tanto, opera respecto a las normas sustantivas que deben aplicarse para decir el derecho en el conflicto jurídico. El Ilustre Tratadista Don Héctor Fix-Zamudio al comentar el artículo 14 Constitucional en la obra “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Comentada y Concordada”22, señala: "El segundo sector del artículo 14 configura lo que se conoce como derecho o garantía de audiencia, que es el que asume mayor complejidad tanto por lo que se refiere a los derechos tutelados como los diversos elementos que integran la citada garantía. A) Por lo que se refiere a los derechos protegidos, el precepto fundamental comprende la vida, la libertad, propiedades, posesiones y derechos, con lo cual se abarca toda clase de privación, pudiendo destacarse la relativa a la posesión, en virtud de que según la jurisprudencia, se tutela la simple detentación de
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Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Comentada y Concordada. Decimosexta edición, Tomo Ed. Porrúa, México, 2002, pág. 194.

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bienes sin perjuicio de su clasificación jurídica posterior a través de un proceso ordinario, acorde al concepto clásico del Interdicto posesorio. B) En cuanto a los elementos del derecho constitucional de audiencia, comprende los de juicio, tribunales previamente establecidos, y las formalidades esenciales del procedimiento, puesto que la disposición que exige que todos estos factores sean regulados de acuerdo con las leyes expedidas con anterioridad al hecho, queda comprendida en la prohibición de retroactividad, de la cual no es sino un aspecto. a) El juicio se ha entendido por la jurisprudencia en un sentido lato, es decir, más amplio que el proceso judicial, puesto que abarca también el procedimiento administrativo...." b) La expresión tribunales previamente establecidos también debe entenderse en un sentido lato, es decir, abarca no sólo a los órganos del poder judicial, sino a todos aquellos que tengan la facultad decidir controversias de manera imparcial, como ocurre con algunos autoridades administrativas, entre las cuales pueden señalarse, como ejemplo, las agrarias, que realizan estas funciones sin ser formalmente judiciales. Esta disposición esta vinculada con el artículo 13 de la Constitución federal, en cuanto a que prohíbe los llamados "tribunales especiales"- en realidad "privativos"-, o sea, aquellos que se han establecido con posterioridad a los hechos o para juzgar a un número determinado de personas, y que se conocen también con el nombre de " tribunales por comisión". En tal virtud, el artículo 14 que examinamos complementa ese mandato del artículo 13, exigiendo que los tribunales hayan sido previamente establecidos, es decir, por leyes expedidas con anterioridad a los hechos que se cuestionan. c) las formalidades esenciales del procedimiento son las que debe tener todo procedimiento no sólo judicial, sino también administrativo, como lo señalamos anteriormente, para proporcionar

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una verdadera oportunidad de defensa a los afectados. Este requisito queda comprendido, como lo señala acertadamente la doctrina, dentro de concepto angloamericano del debido proceso (due process of law), en sus aspectos procesales, y que también se conoce como derecho de defensa, según la tradición española. Las formalidades esenciales del procedimiento han sido consignadas en sentido negativo por los artículos 159 y 160 de la ley de amparo, puesto que, cuando no se respetan por los organismos judiciales, configuran las violaciones a las leyes del procedimiento que afecta las defensas del promoverte del amparo. El primero de esos preceptos se refiere a la materia civil en sentido amplio, es decir, comprende también los conflictos administrativos y laborales, el segundo proceso penal. Si examinamos las hipótesis enumeradas por ambos preceptos, que además pueden ampliarse a casos análogos por los tribunales de amparo, se refieren a aquellos supuestos en los cuales se priva a las partes de su posibilidad de defensa, en cuanto a su conocimiento de los hechos, a su posibilidad de ofrecer y desahogar pruebas, o bien respecto a la interposición de medios de impugnación. Por otra parte, las disposiciones del citado artículo 160 de la ley de amparo reglamentan, además del derecho de defensa señalado genéricamente por el citado artículo 14 constitucional, también los derechos del acusado en el mismo proceso penal, establecidos por el numeral 20 de la constitución Federal….. El criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que la garantía de audiencia en cuanto a la defensa procesal, se impone tanto legislador como a las autoridades administrativas. En el primer supuesto, los órganos legislativos deben establecer en las leyes que expidan, los procedimientos que permitan la defensa de los particulares, y si ese ordenamiento no proporciona

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esa oportunidad de audiencia, debe considerarse inconstitucional. Respecto a las autoridades administrativas, tienen una obligación directa de proporcionar la oportunidad de defensa a los afectados, aún cuando la ley del acto no lo establezca. Los dos últimos del artículo 14 se refiere a los requisitos de fondo de la resoluciones judiciales, tanto en materia penal como los procesos civiles, administrativos y laborales, a través del llamado control de legalidad, que otorga fundamento al juicio de amparo contra la propia resoluciones judiciales, calificado también como amparo casación..." El criterio de los Tribunales Federales respecto a la garantía de audiencia es el siguiente: En relación a los recursos, nos señalan que “éstos no forman parte de las formalidades esenciales del procedimiento y que por ello, una legislación procesal no viola la garantía de audiencia, si no los prevé”. Así lo establece nuestro máximo Tribunal en la tesis Jurisprudencial LII/89, Tomo IV, Primera Parte, Julio a Diciembre de 1989, octava Época, página 11, la cual me permito transcribir: APELACION. EL ARTICULO 426, FRACCION I, DEL CODIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL, NO VIOLA LAS FORMALIDADES ESENCIALES DEL PROCEDIMIENTO Y, EN ESE ASPECTO, LA GARANTIA DE AUDIENCIA. El artículo 426, fracción I, del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, reformado por decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación del 14 de enero de 1987, no viola la garantía de audiencia sólo por establecer un límite de cuantía para la procedencia del recurso de apelación. Para determinar si una disposición procesal respeta o no la garantía de audiencia, debe comprobarse si, dentro del sistema procesal que adopta, establece o no la oportunidad para que el

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particular pueda ser oído en su defensa y rendir pruebas antes de que sea afectado su interés jurídico. Si la ley impugnada, como es el caso, permite tal oportunidad, cumple cabalmente con la garantía de audiencia. El artículo 14 constitucional no requiere que la legislación procesal estatuya recursos que introduzcan dos o más instancias. El número de los medios de impugnación no es parte de las formalidades esenciales del procedimiento. Si una ley procesal no prevé medios de impugnación, no viola por ello la garantía de audiencia. Amparo en revisión 2013/88. Rolando Bosques Jasso. 16 de agosto de 1989. Mayoría de diecinueve votos de: de Silva Nava, Magaña Cárdenas, Alba Leyva, Azuela Güitrón, Rocha Díaz, López Contreras, Fernández Doblado, Pavón Vasconcelos, Rodríguez Roldán, Martínez Delgado, Carpizo Mac Gregor, González Martínez, Villagordoa Lozano, Moreno Flores, García Vázquez, Chapital Gutiérrez, Díaz Romero, Schmill Ordóñez y Presidente del Río Rodríguez; Adato Green votó en contra, y manifestó que formularía voto particular. Ausente: Castañón León. Ponente: Ulises Schmill Ordóñez. Secretario: Juan Manuel Martínez Martínez. Tesis LII/89 aprobada por el Tribunal en Pleno en Sesión Privada celebrada el martes catorce de noviembre de mil novecientos ochenta y nueve. Unanimidad de diecisiete votos de los señores Ministros: de Silva Nava, Magaña Cárdenas, Alba Leyva, Azuela Güitrón, Rocha Díaz, López Contreras, Fernández Doblado, Adato Green, Rodríguez Roldán, Martínez Delgado, Carpizo Mac Gregor, Villagordoa Lozano, Moreno Flores, García Vázquez, Chapital Gutiérrez, Díaz Romero y Presidente del Río Rodríguez. Ausentes: Castañón León, Pavón Vasconcelos, González Martínez y Schmill Ordóñez. México, Distrito Federal a dieciséis de noviembre de 1989.

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Empero, una vez que los recursos se encuentran previstos en la legislación procesal, el Tribunal de Alzada tiene la obligación de estudiar todos y cada uno de los agravios que hace valer la parte apelante, so pena de violar la garantía de audiencia en caso de no hacerlo. Tal y como lo resolvió el Primer Tribunal Colegiado en materia Penal del Tercer Circuito, en la Tesis II1º.P.J./12, página 437, Tomo XV, Junio de 2002, Novena Época del Semanario Judicial de la Federación , localizable bajo el rubro: AGRAVIOS EN LA APELACIÓN, OMISIÓN DEL ESTUDIO TOTAL DE LOS. IMPLICA VIOLACIÓN DE GARANTÍAS, la cual me permito transcribir: Es violatoria de garantías la sentencia mediante la cual la autoridad responsable no da contestación a los agravios o a la totalidad de los mismos sometidos a su consideración, dado que ello es contrario a una técnica jurídica procesal adecuada, la que obliga a exponer invariablemente los razonamientos en que una autoridad apoya sus determinaciones para declarar fundados o infundados los agravios que le son invocados, de manera que la sentencia que no se apega a esto desatiende el derecho de petición y la garantía de audiencia tutelados por los artículos 8o. y 14 constitucionales. PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO. Amparo directo 352/90. 30 de abril de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: Lucio Lira Martínez. Secretario: Arturo Ramírez Pérez. Amparo directo 21/99. 20 de mayo de 1999. Unanimidad de votos. Ponente: Alicia Guadalupe Cabral Parra. Secretario: Joaquín Santoyo Medina. Amparo directo 398/99. 30 de marzo de 2000. Unanimidad de votos. Ponente: Arturo Cedillo Orozco. Secretario: Fernando Cortés Delgado. Amparo directo 3/2002. 14 de febrero de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: Ana Victoria Cárdenas Muñoz, secretaria de tribunal autorizada por la Comisión de Carrera Judicial del Consejo de la

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Judicatura Federal para desempeñar las funciones de Magistrada. Secretaria: María Dolores Celia Sánchez Rodelas. Amparo directo 22/2002. 14 de febrero de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: Lucio Lira Martínez. Secretario: Alberto Espinoza Márquez. O bien, en aquellos casos en que el Tribunal de apelación revoca o modifica la sentencia de primer grado, es necesario que examine la litis planteada, ya que deja en estado de indefensión a la parte apelada, violentando en su perjuicio la consagrada en el segundo párrafo del artículo 14 Constitucional, tal y como lo resolvió el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en la Tesis 5º.C.J/4, Tomo III, Junio de 1996, Novena Época, página 541 del Semanario Judicial de la Federación, localizable bajo el siguiente rubro: APELACION. CUANDO EL TRIBUNAL DECIDE REVOCAR O MODIFICAR LA SENTENCIA DE PRIMER GRADO, DEBE EXAMINAR OFICIOSAMENTE LA LITIS DEL JUICIO A EFECTO DE NO DEJAR INAUDITA A LA PARTE QUE OBTUVO EN PRIMERA INSTANCIA. No existiendo reenvío en la apelación, si con motivo de la interposición de dicho recurso el tribunal de alzada decide revocar o modificar la sentencia de primer grado, además de los agravios expresados por el apelante, debe examinar oficiosamente la totalidad de los puntos que constituyen la litis del juicio y apreciar las pruebas que en él se hubiesen rendido que, de no tenerse en cuenta, pudieran dejar inaudita a la parte que careció de la oportunidad de plantearlos por haber obtenido todo lo que pidió, ya que al haberle resultado favorable el fallo que decidió la controversia en primera instancia, no tenía por qué recurrir esa sentencia que sólo le beneficiaba, de conformidad con lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 689 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal.

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Consecuentemente, si no se suple la falta de agravios de dicha parte, se transgrede la garantía de audiencia que consagra el artículo 14 constitucional. QUINTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO. Amparo directo 1355/95. Eduardo Zavaleta Cabrera y otra. 23 de marzo de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: María Soledad Hernández de Mosqueda. Secretario: Régulo Pola Jesús. Amparo directo 1545/95. Mariano Sánchez Carreño. 10 de abril de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: María Soledad Hernández de Mosqueda. Secretario: Régulo Pola Jesús. Amparo directo 6275/94. José Luis López Leautaud y otro. 31 de agosto de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: María Soledad Hernández de Mosqueda. Secretario: Régulo Pola Jesús. Amparo directo 4645/95. Lizbethina Rueda Santillán y otros. 21 de septiembre de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: Adriana Alicia Barrera Ocampo. Secretario: David Solís Pérez. Amparo directo 2275/96. Lamberto Giner Velázquez. 9 de mayo de 1996. Unanimidad de votos. Ponente: Efraín Ochoa Ochoa. Secretario: Walter Arellano Hobelsberger. Como también se violenta la garantía de audiencia en aquellos casos en los cuales se resuelve de plano el recurso de revocación interpuesto por una de las partes, al no dar oportunidad a la contraria de contestar ese medio de impugnación. Este criterio se encuentra apoyado por la Tesis IV/89, dictada por nuestro Máximo Tribunal, visible a página 199, Tomo III, Primera Parte, Enero a Junio de 1989, Octava Época la cual se transcribe: REVOCACION DE PLANO PREVISTA EN EL CODIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DE SAN LUIS POTOSI, EL ARTICULO 935 QUE PREVE ESTE RECURSO, VIOLA LA GARANTIA DE AUDIENCIA. El artículo 935 del ordenamiento citado, que establece que en los

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juicios extraordinarios la revocación se resolverá siempre de plano, es violatorio de la garantía de audiencia que consigna el artículo 14 constitucional, en virtud de que por una parte, se faculta al juez para que con el solo escrito de la parte promovente del recurso se resuelva sobre la procedencia o improcedencia del mismo, así como sobre si es fundado o no lo es; es decir, no se establece en el propio precepto, dentro del trámite del recurso, el que se dé vista a la parte contraria del recurrente con el escrito de expresión de agravios para que tenga la posibilidad de defender sus derechos y de rendir, en su caso, las pruebas que a sus intereses convengan; y, por la otra, tampoco se establece dentro del sistema procesal algún recurso o medio de defensa para que la parte afectada pueda impugnar la resolución que recaiga al recurso de revocación, pues el artículo 933 del Código Procesal Civil de San Luis Potosí expresamente dispone que la resolución que se pronuncie en el recurso de revocación no admitirá ningún recurso, dejándose a si a la contraria de la recurrente, inaudita en relación a la cuestión planteada en el recurso. Amparo en revisión 8867/87. Adela Bernal Torres de Zapata. 9 de enero de 1989. Mayoría de doce votos de los señores ministros: Rocha Díaz, Alba Leyva, Azuela Güitrón, Fernández Doblado, Pavón Vasconcelos, Adato Green, Martínez Delgado, González Martínez, Suárez Torres, Chapital Gutiérrez, Díaz Romero y Schmill Ordoñez, contra del voto de los señores ministros: de Silva Nava, Magaña Cárdenas, Castañón León, López Contreras, Rodríguez Roldán, Gutiérrez de Velasco, Villagordoa Lozano, Moreno Flores y Presidente del Río Rodríguez. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Lourdes Ferrer Mac Gregor Poisot. Tesis IV/89 aprobada por el Tribunal en Pleno en Sesión Privada celebrada el martes catorce de febrero de mil novecientos ochenta y

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nueve. Unanimidad de veintiún votos de los señores ministros: Presidente del Río Rodríguez, de Silva Nava, Magaña Cárdenas, Rocha Díaz, Alba Leyva, Azuela Güitrón, Castañón León, López Contreras, Fernández Doblado, Pavón Vasconcelos, Adato Green, Rodríguez Roldán, Martínez Delgado, Gutiérrez de Velasco, González Martínez, Villagordoa Lozano, Moreno Flores, Suárez Torres, Chapital Gutiérrez, Díaz Romero y Schmill Ordóñez. México, Distrito Federal a veintisiete de febrero de 1989. 1.3. Garantías de Legalidad El artículo 16 de la Constitución General de la República, establece: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. Toda persona tiene derecho a la protección de sus datos personales, al acceso, rectificación y cancelación de los mismos, así como a manifestar su oposición, en los términos que fije la ley, la cual establecerá los supuestos de excepción a los principios que rijan el tratamiento de datos, por razones de seguridad nacional, disposiciones de orden público, seguridad y salud públicas o para proteger los derechos de terceros. No podrá librarse orden de aprehensión sino por la autoridad judicial y sin que preceda denuncia o querella de un hecho que la ley señale como delito, sancionado con pena privativa de libertad y obren datos que establezcan que se ha cometido ese hecho y que exista la probabilidad de que el indiciado lo cometió o participó en su comisión. La autoridad que ejecute una orden judicial de aprehensión, deberá

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poner al inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más estricta responsabilidad. La contravención a lo anterior será sancionada por la ley penal. Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido, poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad más cercana y ésta con la misma prontitud, a la del Ministerio Público. Existirá un registro inmediato de la detención. Sólo en casos urgentes, cuando se trate de delito grave así calificado por la ley y ante el riesgo fundado de que el indiciado pueda sustraerse a la acción de la justicia, siempre y cuando no se pueda ocurrir ante la autoridad judicial por razón de la hora, lugar o circunstancia, el Ministerio Público podrá, bajo su responsabilidad, ordenar su detención, fundando y expresando los indicios que motiven su proceder. En casos de urgencia o flagrancia, el juez que reciba la consignación del detenido deberá inmediatamente ratificar la detención o decretar la libertad con las reservas de ley. La autoridad judicial, a petición del Ministerio Público y tratándose de delitos de delincuencia organizada, podrá decretar el arraigo de una persona, con las modalidades de lugar y tiempo que la ley señale, sin que pueda exceder de cuarenta días, siempre que sea necesario para el éxito de la investigación, la protección de personas o bienes jurídicos, o cuando exista riesgo fundado de que el inculpado se sustraiga a la acción de la justicia. Este plazo podrá prorrogarse, siempre y cuando el Ministerio Público acredite que subsisten las causas que le dieron origen. En todo caso, la duración total del arraigo no podrá exceder los ochenta días.

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Por delincuencia organizada se entiende una organización de hecho de tres o más personas, para cometer delitos en forma permanente o reiterada, en los términos de la ley de la materia. Ningún indiciado podrá ser retenido por el Ministerio Público por más de cuarenta y ocho horas, plazo en que deberá ordenarse su libertad o ponérsele a disposición de la autoridad judicial; este plazo podrá duplicarse en aquellos casos que la ley prevea como delincuencia organizada. Todo abuso a lo anteriormente dispuesto será sancionado por la ley penal. En toda orden de cateo, que sólo la autoridad judicial podrá expedir, a solicitud del Ministerio Público, se expresará el lugar que ha de inspeccionarse, la persona o personas que hayan de aprehenderse y los objetos que se buscan, a lo que únicamente debe limitarse la diligencia, levantándose al concluirla, un acta circunstanciada, en presencia de dos testigos propuestos por el ocupante del lugar cateado o en su ausencia o negativa, por la autoridad que practique la diligencia. Las comunicaciones privadas son inviolables. La ley sancionará penalmente cualquier acto que atente contra la libertad y privacía de las mismas, excepto cuando sean aportadas de forma voluntaria por alguno de los particulares que participen en ellas. El juez valorará el alcance de éstas, que siempre violen y el cuando deber contengan de información que relacionada con la comisión de un delito. En ningún caso se admitirán comunicaciones establezca la ley. Exclusivamente la autoridad judicial federal, a petición de la autoridad federal que faculte la ley o del titular del Ministerio Público de la entidad federativa correspondiente, podrá autorizar la intervención de confidencialidad

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cualquier comunicación privada. Para ello, la autoridad competente deberá fundar y motivar las causas legales de la solicitud, expresando además, el tipo de intervención, los sujetos de la misma y su duración. La autoridad judicial federal no podrá otorgar estas autorizaciones cuando se trate de materias de carácter electoral, fiscal, mercantil, civil, laboral o administrativo, ni en el caso de las comunicaciones del detenido con su defensor. Los Poderes Judiciales contarán con jueces de control que resolverán, en forma inmediata, y por cualquier medio, las solicitudes de medidas cautelares, providencias precautorias y técnicas de investigación de la autoridad, que requieran control judicial, garantizando los derechos de los indiciados y de las víctimas u ofendidos. Deberá existir un registro fehaciente de todas las comunicaciones entre jueces y Ministerio Público y demás autoridades competentes. Las intervenciones autorizadas se ajustarán a los requisitos y límites previstos en las leyes. Los resultados de las intervenciones que no cumplan con éstos, carecerán de todo valor probatorio. La autoridad administrativa podrá practicar visitas domiciliarias únicamente para cerciorarse de que se han cumplido los reglamentos sanitarios y de policía; y exigir la exhibición de los libros y papeles indispensables para comprobar que se han acatado las disposiciones fiscales, sujetándose en estos casos, a las leyes respectivas y a las formalidades prescritas para los cateos. La correspondencia que bajo cubierta circule por las estafetas estará libre de todo registro, y su violación será penada por la ley. En tiempo de paz ningún miembro del Ejército podrá alojarse en casa particular contra la voluntad del dueño, ni imponer prestación alguna. En tiempo de guerra los militares podrán exigir alojamiento, bagajes,

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alimentos y otras prestaciones, en los términos que establezca la ley marcial correspondiente.” En este trabajo únicamente haré referencia al primer párrafo de este precepto constitucional ya que es donde se contempla la garantía de legalidad en estudio. El principio de legalidad se constituye por la estructura constitucional que existe en un estado de derecho, que nace y emana de ella, por lo que las leyes como tales, deben apegarse a los parámetros que las mismas señalen y tutelen para los actos que los particulares tengan o sostengan ante las autoridades, para que éstos sean dentro de la misma ley, ya que no podrán estar encima de las garantías individuales, mucho menos transgredirlas. A ello se vincula que en el principio de supremacía de la ley se desprenda el deber de abstenerse de actuar en contra de la ley y por otra la obligación de actuar sólo en los términos de la ley, a lo que entendemos que las autoridades sólo pueden hacer lo que la ley les permite y ninguna autoridad puede dictar disposición alguna que no encuentre apoyo en un precepto de la ley, encontrando el fundamento de ello, en el principio de fundamentación y motivación de todo acto de autoridad, que es la piedra angular de esta garantía. El artículo16 de nuestra Constitución es uno de los preceptos que imparten mayor protección a cualquier gobernado, sobre todo a través de la garantía de legalidad que consagra, la cual, dada su extensión y efectividad jurídica, pone a la persona a salvo de todo acto de mera afectación a su

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esfera de derecho que no sólo sea arbitrario, es decir, que no esté basado en norma legal alguna, sino contrario a cualquier precepto, independientemente de la jerarquía o naturaleza del ordenamiento a que éste pertenezca. Es por ello por lo que, se puede afirmar que los derechos fundamentales que este numeral establece se dirige a asegurar la legalidad de los actos de autoridad; a proteger la libertad individual; a garantizar la inviolabilidad del domicilio y de las comunicaciones privadas, por lo que el alcance ampliamente protector del precepto en mención, difícilmente se descubre en ningún sistema o régimen jurídico extranjero, cuyo orden jurídico total, desde la Ley Suprema hasta el más minucioso reglamento administrativo, registra su más eficaz tutela en las disposiciones implicadas en dicho precepto. Don Ignacio Burgoa, en su obra en comento,23 señala: “los actos de autoridad que necesariamente deben supeditarse a las exigencias que establecen las garantías consagradas en la primera parte del artículo 16 constitucional, son todos los posibles imaginables, pudiendo traducirse específicamente en los siguientes tipos: a) En actos materialmente administrativos que causen al gobernado una simple afectación o perturbación a cualquiera de sus bienes jurídicos, sin importar un menoscabo, merma o disminución de su esfera subjetiva de derecho ni una impedición para el ejercicio de un derecho (actos de molestia en sentido estricto); b) En actos materialmente jurisdiccionales penales o civiles, comprendiendo dentro de este

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Burgoa, Ignacio. Ob. Cit. Pág. 601.

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último género a los mercantiles, administrativos y del trabajo (actos de molestia en sentido lato); c) En actos estrictos de privación, independientemente de su índole formal o material, es decir, en aquellos que produzcan una merma o menoscabo en la esfera jurídica subjetiva de la persona o la aludida impedición (actos de molestia en sentido lato). Ahora bien, respecto del primer tipo indicado, los actos correspondientes solo deben sujetarse a las garantías implicadas en la primera parte del artículo 16 constitucional, mientras que los comprendidos en las otras dos especies señaladas, además de estar regidos por tales garantías, deben ajustarse a lo dispuesto en los párrafos segundo, tercero y cuarto del artículo 14 de la Ley Suprema, en los casos relativos. C) Bienes jurídicos preservados por las garantías consignadas en la primera parte del artículo 16 constitucional. El acto de molestia, en cualquiera de sus implicaciones apuntadas, puede afectar a alguno o algunos de los siguientes bienes jurídicos comprendidos dentro de la esfera subjetiva del gobernado: a su misma persona, a su familia, a su domicilio, a sus papeles o a sus posesiones”. Para delimitar el ámbito de aplicación de esta garantía, y distinguirlo del que corresponde a la garantía de audiencia prevista en el párrafo segundo del artículo 14 del propio cuerpo de leyes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado que esta última es exigible sólo a los actos de autoridad que priven de sus derechos a los particulares; en tanto que la garantía de legalidad es aplicable a cualquier acto de autoridad que afecte o infrinja alguna molestia a los particulares, sin privarlos de sus derechos. Cabe aclarar, sin embargo, que si bien los actos de molestia están sujetos sólo a la garantía de legalidad, los actos privativos deben

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someterse tanto a las garantías de audiencia y de legalidad, ya que todo acto privativo es necesariamente, además, un acto de molestia. Las condiciones que el artículo 16 impone a los actos de autoridad de molestia, son tres: 1) que se exprese por escrito; 2) que provenga de autoridad competente; 3) que en el documento escrito en el que se exprese, se funde y motive la causa legal del procedimiento. a) Mandamiento escrito. La primera condición que debe satisfacer el acto de autoridad de molestia, es que debe constar por escrito. Es una condición esencial para que pueda haber certeza sobre la existencia del acto y para que el afectado pueda conocer con precisión de cual autoridad proviene el acto y cual es el contenido u las consecuencias jurídicas de éste. La omisión de este requisito tiene como consecuencia que el afectado por el acto de autoridad no sólo no esté obligado a obedecerlo, sino que, además, debe ser protegido a través del juicio de amparo, por la inconstitucionalidad manifiesta del acto. El mandamiento escrito debe contener la firma original o autógrafa de la autoridad competente que emita el acto de molestia, por ser sólo ese tipo de firma lo que le da autenticidad al documento en el que se expresa el acto; por la misma razón, cuando en el documento no aparezca la firma original o autógrafa de la autoridad, o aparezca pero en facsímil, impresa o en cualquier otra forma de reproducción, no se satisface la condición de que el acto conste por escrito. Para que se pueda cumplir con la finalidad de la exigencia del documento escrito, es necesario que aquél se notifique adecuadamente al afectado, a quien, además, se debe entregar precisamente documento escrito, debidamente firmado por la autoridad

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competente. El criterio de los tribunales federales en contradicción de tesis consideró que se debía entregar al afectado el documento con la firma autógrafa, para cumplir con el principio de seguridad jurídica contenida en el artículo 16, ya que ésta es un signo gráfico que da validez a los actos de autoridad, razón por la cual debía estimarse que no era válida la firma facsimilar que ostentara el referido mandamiento de autoridad. Esto, a pesar de referirse a créditos fiscales, es una regla de congruencia que se debe de aplicar en general. b) Autoridad competente. Lo anterior se refiere a la competencia constitucional, o sea, la que se refiere a las atribuciones de los diversos poderes, ésta es la única que está protegida por las garantías individuales. Sin embargo existen algunas tesis que se refieren a la competencia constitucional la cual puede ser reclamada en vía de amparo. Nuestro Máximo Tribunal de la Nación ha admitido que pueda alegarse como concepto de violación la incompetencia, aún la jurisdiccional, de la autoridad responsable. El Tercer Tribunal Colegiado en materia administrativa del Primer Circuito, ha afirmado que " la competencia de las autoridades estatales es uno de los elementos esenciales del acto administrativo, que encuentra su fundamento constitucional en el artículo 16 de la carta magna"; y ha señalado entre sus características más importantes que "requiere siempre de un texto expreso de la ley para poder existir", por lo que no puede derivar de un contrato por no ser un objeto que esté dentro del comercio. c) Fundamentación y motivación. El deber de expresar los motivos de hecho y las razones de derecho que tomó en cuenta la autoridad para emitir el acto de molestia, surge a partir de la legislación revolucionaria francesa,

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como una reacción frente al autoritarismo y la arbitrariedad. En el artículo 16 de la Constitución de 1857, al igual que en el de la de 1917, la exigencia de justificar racionalmente los actos de autoridad que impliquen molestia para los particulares, se manifiesta en dos requisitos esenciales que deben concurrir necesariamente: fundar y motivar la causa legal del procedimiento. Desde un principio la exigencia de fundamentación ha sido entendida como el deber que tiene la autoridad de expresar, en el mandamiento escrito, los preceptos legales que regulen el hecho y las consecuencias jurídicas que pretenda imponer el acto de autoridad; y la exigencia de motivación ha sido referida a la expresión de la razones por las cuales la autoridad considera que los hechos en que se basa se encuentran probados y son precisamente los previstos en la disposición legal que afirma aplicar. Ambos requisitos se suponen mutuamente, pues no es posible lógicamente citar disposiciones legales sin relacionarlas con los hechos de que se trate, ni exponer razones sobre hechos que carezcan de relevancia para dichas disposiciones. Esta correlación entre los fundamentos jurídicos y los motivos de hecho supone necesariamente un razonamiento de la autoridad para demostrar la aplicabilidad de los preceptos legales invocados a los hechos de que se trate. La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció mediante Tesis Jurisprudencial que de acuerdo con el artículo 16 de la Constitución Federal, todo acto de autoridad debe estar adecuado y suficientemente fundado y motivado, entendiéndose por lo primero que ha de expresarse con precisión el precepto legal aplicable al caso y, por lo segundo, que también deben señalarse, con precisión, las circunstancias especiales, razones particulares o causas inmediatas que se hayan tenido

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en consideración para la emisión del acto; siendo necesario, además, que exista adecuación entre los motivos aducidos y las normas aplicables, es decir, que en el caso concreto se configuren las hipótesis normativas. Por otra parte, la otrora Segunda Sala ha resuelto que dentro de la fundamentación de los actos de autoridad se deben incluir no sólo los preceptos legales aplicables a los hechos del caso de que se trate, sino también los que determinen la competencia del órgano de autoridad para emitir el acto. El mismo Órgano de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una ejecutoria sostuvo que "los actos de molestia y privación requieren, para ser legales, entre otros requisitos, e imprescindiblemente, que sean emitidos por autoridad competente y cumpliéndose las formalidades esenciales que les den eficacia jurídica, lo que significa que todo acto de autoridad necesariamente debe emitirse por quien para ello esté legitimado, expresándose, como parte de las formalidades esenciales, el carácter con que la autoridad respectiva lo suscribe y el dispositivo, acuerdo o decreto que le otorgue tal legitimación, pues de lo contrario se dejaría al gobernado en estado de indefensión. Luego, la motivación consiste en la manifestación que debe hacer la autoridad, en el texto del acto de molestia, de los razonamientos con base en los cuales llegó a la conclusión de que los hechos que tomó en consideración para realizar dicho acto son ciertos y son precisamente los previstos en el precepto legal en el que afirma fundarse. Estos razonamientos sobre la cuestión de hecho tienen que apoyarse necesariamente en medios de prueba o, al menos, en un principio de prueba que asegure que los hechos sobre los que la autoridad actúa son ciertos.

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En relación a la materia civil, el Quinto Tribunal Colegiado en materia civil del Primer Circuito, ha sustentado que en materia civil, las leyes gozan de unidad en sus ordenamientos, de sistematización en su materia, y de una mayor permanencia en sus instituciones, que permite a los afectados defenderse apropiadamente, aunque el acto respectivo no contenga la cita de los preceptos legales aplicables, a diferencia de los actos emitidos por las autoridades administrativas, en los cuales tiene aplicación más estricta la garantía de fundamentación legal, debido a que en esta materia son múltiples y variadas las disposiciones que se afirman, las cuales además por su propia naturaleza, se encuentran en constante renovación y, por ello, deben invocarse expresamente. Al hablar de fundar y motivar el acto reclamado, necesariamente nos lleva a las sentencias dictadas por los jueces del orden civil los cuales tendrán que valorar las pruebas de acuerdo a la legislación procesal civil aplicable, no en forma conjunta, sino separadamente, para determinar el valor de cada una de ellas, aún y cuando posteriormente pueda realizarlo en forma conjunta, pero siempre tomando consideración los tres sistemas que prevalecen tales como el de la prueba legal en el que el legislador establece el valor que se debe dar a cada uno de los medios de convicción desahogados; el de la libre apreciación razonada o de la sana crítica, que faculta al juzgador para determinar en forma concreta la fuerza probatoria de cada una de las pruebas aportadas, y un sistema mixto que combina los dos anteriores. Estos tres sistemas se deben ajustar a los principios y disposiciones jurídicos que regulan la prueba y el proceso.

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2. Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Chihuahua. Con el mismo sentido de respeto a las garantías del gobernado que contiene la Constitución Federal, el artículo 1º. de la Constitución Política del Estado de Chihuahua, establece: “El Estado de Chihuahua es parte integrante de los Estados Unidos Mexicanos”. El sometimiento expreso a la supremacía constitucional de la Constitución del Estado de Chihuahua, a la Constitución Federal, queda de manifiesto en lo establecido en el numeral 4º, que a continuación se transcribe: “En el Estado de Chihuahua, toda persona gozará de los derechos reconocidos en la Constitución Federal, los Tratados Internacionales en materia de derechos humanos, celebrados por el Estado Mexicano y en esta Constitución.” Como también en el numeral 5 se establece la garantía de seguridad jurídica, al señalar: “Todo ser humano tiene derecho a la protección jurídica de la vida, desde el momento mismo de la concepción. En el Estado de Chihuahua no podrá establecerse la pena de muerte”. En el artículo 6º. encontramos las siguientes garantías de legalidad: “Ningún juicio civil o penal, tendrá más de dos instancias. Queda estrictamente prohibido detener a las personas para fines de investigación. Las autoridades administrativas permitirán a todo individuo se comunique con persona de su confianza para proveer a su defensa. En toda averiguación previa si el indiciado estuviere detenido tendrá derecho a nombrar defensor y aportar las pruebas que estimare

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pertinentes, las que se desahogarán según su naturaleza y las circunstancias del caso lo permiten. El indiciado no podrá ser obligado a declarar. Queda prohibida y será sancionada por la ley penal, toda incomunicación, intimidación o tortura. La confesión rendida ante cualquier autoridad distinta al Ministerio Público o del juez o ante éstos sin la asistencia de su defensor, carecerá de todo valor probatorio. Si el indiciado fuera indígena durante el proceso se le proveerá de un traductor que hable su lengua. Toda persona privada de su libertad tiene derecho a ser alimentada y a tener acceso a la asistencia médica, con cargo a los fondos públicos. Los reos sentenciados que compurguen penas de prisión en los penales del Estado tendrán acceso, conforme a la ley, a las actividades laborales, las que serán obligatorias si así fuere determinado en sentencia ejecutoriada dictada por la autoridad judicial; así mismo, disfrutarán de las actividades educativas, deportivas y otras que se desarrollen en los centros penitenciarios, que les permitan disminuir su condena o favorezcan su rehabilitación. Toda persona que se encuentre en prisión preventiva y sujeta a un proceso penal, tiene derecho a que se le confine en un lugar totalmente separado y distinto al sitio destinado para extinguir la pena. La violación de este precepto será causa de responsabilidad de acuerdo a lo previsto por la ley de la materia. El arresto por infracciones a reglamentos gubernativos y de policía comenzará a computarse desde el momento en que se realice. Quien lo ejecute estará obligado a poner sin demora al infractor a disposición de la autoridad competente y, ésta, a fijar la sanción alternativa en un plazo no mayor de seis horas.

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Cuando se atribuya la realización de una conducta tipificada como delito por la ley penal a personas que tengan entre doce años cumplidos y menos de dieciocho años de edad, el caso será turnado a las autoridades especializadas del Sistema Estatal de Justicia para Adolescentes. Las personas menores de doce años que hayan realizado una conducta prevista como delito en la ley, sólo serán sujetas a rehabilitación y asistencia social. El Sistema Estatal de Justicia para Adolescentes se regirá por los principios de interés superior del adolescente, protección integral y respeto a sus derechos específicos que por su condición de personas en desarrollo les han sido reconocidos, formación integral y reinserción en su familia y en la sociedad. La (sic) medidas sancionadoras impuestas por la realización de una conducta tipificada como delito por la ley penal, deberán ser racionales y proporcionales a la conducta y corresponderá su aplicación al área especializada del Poder Judicial del Estado, previo procedimiento acusatorio oral, contradictorio, continuo, concentrado y expedito. La ejecución de las medidas sancionadoras corresponderá al Poder Ejecutivo.” El artículo 7º establece: “La autoridad ante quien se ejerza el derecho de petición, en los términos del articulo 8º. de la Constitución Federal, comunicará su proveído al peticionario a más tardar dentro de los quince días hábiles siguientes a la presentación del escrito, salvo lo que disponga la ley para casos especiales”. En el numeral 28 se ratifica la garantía de legalidad, contenida en la Constitución Federal, solo que expresado en otros términos no por ello

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menos elocuentes: “El ejercicio del Poder Público se limita las facultades expresamente consignadas en esta Constitución, la Federal y las leyes que se expidan de conformidad con las mismas”. De tal manera que toda la argumentación doctrinal expuesta con relación a las garantías de seguridad jurídica, garantía de audiencia y la garantía de legalidad, que se mencionó con respecto a la Constitución Federal, es válida en cuanto a las garantías contenidas en la Constitución el Estado se refiere, por lo que resultaría repetitivo su reproducción en este apartado. 3. CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS “PACTO DE SAN JOSE DE COSTA RICA” La Convención Americana sobre Derechos Humanos, mejor conocido como “Pacto de San José de Costa Rica”, signada por México y ratificada el tres de abril de mil novecientos ochenta y dos, reafirmando su propósito de consolidar, dentro de las instituciones democráticas, un régimen de libertad y de justicia social, teniendo como fundamento los atributos de la persona humana, derechos que han sido reafirmados y desarrollados en otros instrumentos internacionales, tanto de ámbito universal como regional; reiterando que, con arreglo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y de la miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos, estableció dentro de su capitulado, además de otras garantías, las relativas a las judiciales y de protección judicial, las

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cuales se deben de tomar en consideración por tratarse de verdaderas prerrogativas a favor del gobernado. 3.1. GARANTIAS JUDICIALES El artículo 8° de dicha Convención, establece: 1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter. 2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas: a) derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no comprende o no habla el idioma del juzgado o tribunal; b) comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada; c) concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa; d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de comunicarse libre y privadamente con su defensor; e) derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la ley; f) derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el

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tribunal y de obtener la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los hechos; g) derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y h) derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior 3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza. 4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los mismos hechos. 5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia”. Esto es, en el inciso h) se establece a favor del inculpado de un delito, la garantía de interponer el medio de impugnación correspondiente, para el efecto de que la sentencia dictada en su contra, sea revisada ya sea por el propio juez que la emitió o por un superior, precisamente tomando en consideración la falibilidad de las personas. 3.2. PROTECCIÓN JUDICIAL El artículo 25, nos señala: 1.Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente convención, aún cuando tal violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales. 2. Los Estados partes se comprometen: a) A garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los derechos de toda persona que interponga tal recurso. b) A desarrollar

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las posibilidades del recurso judicial, c) A garantizar el cumplimiento por las autoridades competentes de toda decisión en que se haya estimado procedente el recurso. Luego, es obligación del estado mexicano que los recursos mediante los cuales los ciudadanos puedan impugnar las resoluciones, sean comprensibles, estén al alcance de todos los mexicanos, se resuelvan a la mayor brevedad, y para ello es necesario realizar las adecuaciones que sean necesarias en todos los textos procesales, que es el propósito que se busca en este trabajo.

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CAPÍTULO 3 LOS MEDIOS DE IMPUGNACIÓN SUMARIO Introducción. 1. Medios de impugnación en general. 1.1. Concepto. 2.Medios impugnativos. 3. Instituciones afines a la impugnación. 3.1.Rectificación; 5.Recursos. Introducción En todo proceso existe un principio general de impugnación, es decir, las partes en el proceso deben contar con un medio para combatir las resoluciones si estas han sido dictadas de manera incorrecta, ilegal, equivocada o irregularmente, o bien, pronunciadas sin apego a derecho. “Por regla general en todo proceso existe un principio de impugnación, aun en aquellos carentes de recursos reglamentados, ya que es muy difícil encontrar un proceso que no admita un medio de impugnación en muchos casos mediante un segundo ulterior proceso.”24 El proceso de cognición no se agota con el pronunciamiento de la resolución por parte del juez, que ha sido el primero en tomar el examen de la controversia. El legislador ha acogido, en efecto una regla de la experiencia que enseña como dos jueces diferentes tengan el modo de profundizar que uno solo la sustentación y la decisión de la causa, y por consiguiente, de decidir mejor la controversia.
24

3.2.

Convalidación.

4.

Remedios

procesales.

GÓMEZ, Lara Cipriano, “Teoría General del Proceso”, Colección Textos Jurídicos Contemporáneos, ED. Oxford, Novena Edición, Pág. 297

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Al hablar del tema de los recursos, inmediatamente se nos viene a la mente los medios de impugnación. La razón es muy simple, tanto los tratadistas, no sólo los mexicanos sino también los extranjeros, e igualmente las Legislaciones Procesales Civiles de los Estados de la República Mexicana, los confunden. Por ello, nos permitimos en este capítulo hacer una distinción entre cada una de estas figuras. Se ha dicho y con razón, que el grado de civilización de un país puede ser apreciado a través de los medios de impugnación que sus leyes concedan en contra de las resoluciones que pronuncien sus autoridades ya sean judiciales o administrativas. Sólo en la antigua Roma, por los defectos propios de una incipiente organización judicial y por las equivocadas ideas que prevalecían sobre la infalibilidad e indiscutible autoridad de sus pretores, magistrados y tribunos, los medios de impugnación de las resoluciones judiciales no aparecieron sino hasta después de Justiniano. En la actualidad, en los países de civilización occidental, los medios de combatir la resoluciones judiciales son numerosos, no solamente para ofrecer a los particulares una justicia individual más aplicada a la verdad de su singular controversia, sino para garantizar a la sociedad una mejor y más depurada administración de justicia, partiendo de la premisa que el juez es falible y se puede equivocar en sus interpretaciones y no decir lo que la ley ordena. Esa ilegalidad puede consistir en un simple error de apreciación, en un descuido originado por el cúmulo de trabajo, por pequeños servicios a un amigo, por enemistad, animadversión o una arbitrariedad por el

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temperamento pasional, interesado o político del mal funcionario judicial, porque entrañen malicia o dolo, dictadas por dinero o soborno, por complacencia servil, por deseo o necesidad descarada de causar un daño, realizar una venganza o apoderarse de bienes ajenos. La naturaleza del hombre suele ser perversa y ponzoñosa. Ante ello, el fin de los recursos o los medios de impugnación, como son llamados por algunos autores o legislaciones procesales, es remediar y enderezar las providencias torcidas, se evidencia que su fundamento es la falibilidad y la eventual injusticia humana que suponen y que no podían dejarse en lo posible sin ningún correctivo. Precisamente, la posibilidad de la existencia del error, es lo que justifica la existencia del recurso.25 La impugnación configura el instrumento jurídico consagrado en las leyes procesales para corregir, modificar, revocar o anular los actos y las resoluciones judiciales, cuando adolecen de deficiencias, errores, ilegalidad o injusticia.26 De acuerdo con Héctor Fix-Zamudio,27 los medios de impugnación se clasifican en remedios procesales, recursos y procesos impugnativos. En el derecho mexicano, estos medios abundan, ya en forma de incidentes, ya como procedimientos autónomos, o como recursos propiamente dichos, o en último extremo, como recursos extraordinarios;
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DI LORIO, citado por DE SANTOS, VÍCTOR, en Tratado de los recursos tomo I, ed. Universidad, S.R.L., segunda edición, Buenos Aires 1999, pág. 100. 26 FIX-ZAMUDIO, HÉCTOR, Derecho procesal, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, primera edición, México 1991, pág. 103. 27 Ibid.

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empero, no todos los medios de impugnación pueden ser considerados como recursos; aquéllos, son el género, mientras que el recurso propiamente dicho, es la especie. 1. Medios de Impugnación en General 1.1 Concepto En este trabajo se ha señalado que los medios de impugnación son el género y que los recursos son la especie. Que es menester hacer la distinción entre lo que se denomina recurso y medio de impugnación, así como de la naturaleza de la impugnación en general. La impugnación constituye, en general, una instancia reclamadora de la legalidad o procedencia de un acto de autoridad, instancia que se hace valer ante la misma autoridad u otra jerárquicamente superior o ante algún órgano revisor especifico, para que califique la procedencia o la legalidad, o ambas cosas, respecto del acto que se reclama. De las instancias estudiadas por Humberto Briseño Sierra,28 es fundamentalmente la queja la que puede representar medios impugnativos de actos o resoluciones de autoridades. Por otro lado, la impugnación procesal, la que se da y vive dentro del proceso, es parte de la temática de la teoría general del proceso y cabe hacer sobre ella la siguiente consideración; la impugnación procesal es un segmento del derecho de accionar de las partes, aunque implique también
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BRICEÑO, Sierra Humberto. “Derecho Procesal” volumen Primera edición. Cárdenas editor y distribuidor. México, 1969. Pág. 126.

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la utilización de una instancia impugnativa (queja) inserta en el proceso jurisdiccional. Se sostiene que en todo proceso existe un principio general de impugnación, mediante el cual las partes, y también alguna vez los terceros afectados, pueden combatir las resoluciones judiciales cuando consideren que son ilegales, incorrectas, equivocadas, no apegadas a derecho o, inclusive injustas. Debe ponerse en tela de duda que una resolución injusta fundamente por esa sola razón una impugnación. Lo que sucede es que muchas veces los principios de justicia y de legalidad no coinciden, porque hay situaciones legales, perfectamente legales y que, sin embargo, pueden ser injustas. Además, la justicia o injusticia de una situación resulta que es calificada frecuentemente con subjetividad, ya que la justicia es un valor cambiante y la historia así lo demuestra; no solamente cambiante en el tiempo, sino cambiante en cuanto a quien aprecie o en cuanto a quien analice lo que se considere justo o injusto. En otras palabras, lo justo o injusto de una situación cambia de época a época y también de persona a persona. Además, en multitud de ocasiones estamos frente a situaciones perfectamente legales y, sin embargo, también totalmente injustas. De ahí que no siempre la injusticia de una resolución implique que ésta sea ilegal. Hay casos, aunque sea triste y doloroso reconocerlo, de resoluciones terriblemente injustas, pero que son perfectamente legales y, por lo tanto, al llevarlas a un procedimiento de impugnación resulta que éste no tiene éxito, ya que si la resolución está legalmente dictada, no puede modificarse simplemente porque sea injusta, de acuerdo con el criterio o la apreciación de quien este valorando esa situación o esa resolución; un principio

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elemental de garantía de los derechos humanos, un principio elemental de debido proceso legal, implica que todo sistema procesal tenga medios de impugnación, o sea, estas medidas, estas formas, estos recursos o procedimientos mediante los cuales los justiciables que acuden a los tribunales pidiendo justicia tengan a la mano dichos medios, procedimientos y recursos para que las resoluciones que se han dictado se reexaminen, se haga un análisis cuidadoso de ellas, a veces por el propio tribunal que ha dictado la resolución, pero, por regla general, sobre todo si se trata de la resolución final de un proceso, por un tribunal de jerarquía superior o de segunda instancia. Todo medio de impugnación, como procedimiento, como medida que se tenga para que se revisen o se reexaminen las resoluciones, necesariamente tiene que llegar a uno de estos resultados: la resolución se confirma, se modifica o se revoca. Estos son los tres fines, los tres resultados posibles de todo medio de impugnación. Quien interpone el recurso, el que lo hace valer, nunca está persiguiendo la confirmación, sino que pretende que se revoque o que se modifique la resolución, pero a veces se fracasa y la resolución no se modifica sino que, por el contrario, se confirma. Al confirmarse una resolución se está declarando por la autoridad que la misma estuvo bien, legal y correctamente emitida y, por lo tanto, se le da plena validez; por el contrario, si se modifica o revoca, ello implica que no estaba bien ni correctamente dictada, que amerita o bien una modificación o que se le deje sin efectos, que se le cancele, que se le borre. Revocar una resolución es dejarla sin efectos.

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Una sentencia está sujeta a impugnación tanto porque se encuentre en examen a causa de un recurso ordinario o por motivo de un juicio de amparo directo; en ambos casos, la sentencia está sujeta a impugnación y ello quiere decir que la misma no ha sido declarada ejecutoriada y, por lo tanto, no es todavía ni puede serlo, una sentencia firme, porque todavía está sujeta a un medio de impugnación, repetimos, ya sea éste un recurso o el amparo en nuestro sistema. Mientras no se agote ni resuelva el trámite del recurso o del medio de impugnación, no puede declararse ejecutoriada la sentencia; y esta falta de declaración detiene o deja pendiente la plena eficacia jurídica de la sentencia. Luego, debemos entender por medios de impugnación: “ …los

instrumentos procesales ofrecidos a las partes para provocar aquel control sobre la decisión del juez, y este control es, en general (precisamente para la apelación, el recurso de casación, la regulación de competencia), encomendado a un juez no sólo diverso de aquel que ha emitido el pronunciamiento impugnado o gravado, sino también de grado superior, aún cuando no esté en relación jerárquica verdadera y propia con el primero.”
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“Los medios de impugnación no sólo comprenden los recursos ordinarios y extraordinarios que pueden hacerse valer contra las resoluciones judiciales, tales como la revocación, la apelación, el juicio de amparo, la apelación extraordinaria y la queja. También hay que incluir en

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MICHELI, Gian Antonio. “Derecho Procesal Civil”. Volumen I Trad. Santiago Sentís Melendo. Ediciones jurídicas Europa-América. Buenos Aires, 1970. Pág. 266.

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ellos la oposición del tercero, el incidente de nulidad, la audiencia en rebeldía, la restitución in integrum, la revisión de oficio, la protesta, etc.….”30 Según la doctrina italiana. Los medios de impugnación son una serie de actos tendientes a atacar y modificar actos procesales y procedimientos. Generalmente se refieren al ataque en contra de la sentencia; mientras que en México, la forma de atacar una sentencia es mediante el recurso, ya sea ordinario o extraordinario 2. Medios impugnativos Mientras la palabra ricorso tiene sentido un tanto ambiguo, la española recurso es sinónima casi siempre de medio impugnativo y, en todo caso, éste es su significado procesalmente dominante. En nuestra legislación procesal, el género medios de impugnación no se puede identificar con los recursos, que si bien constituyen su especie o clase más importante en cantidad y calidad, no excluyen otras posibilidades impugnativas. De éstas señalaremos dos: la promoción de un ulterior juicio respecto de algunas sentencias carentes de autoridad de cosa juzgada en sentido material, y el remedio de la oposición, figura que la doctrina ha descuidado y que el legislador no ha regulado, aún cuando se infieran sin dificultad los rasgos que la caracterizan. La diferencia esencial entre el recurso y la oposición estriba en la marcha procesal de uno y otra, que sería respectivamente: A) B) Demanda – contestación – resolución – recurso. Demanda – resolución- oposición.

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PALLARES, Eduardo. Ob. Cit. Pág. 55.

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La oposición tiene, pues, finalidad idéntica al recurso, aunque su mecánica sea distinta, y se ofrece como una institución entre la contestación y el recurso, por lo mismo que supone la réplica y a la vez la reclamación frente a una pretensión adversa acogida en una resolución, sin darle traslado previo al sujeto pasivo.31 La función jurisdiccional es una actividad dirigida primordialmente a la creación de normas concretas, “una decisión judicial, por ejemplo, es un acto por el cual una norma general, una ley, es aplicada; pero, al mismo tiempo, en una norma individual que impone obligaciones a una de las partes o a las dos”.32 El proceso jurisdiccional también se puede dirigir a obtener una resolución judicial cuyo contenido sea una norma secundaria. En este caso es posible establecer dos hipótesis, dentro de la primera, se encuentran los juicios que tienen por objeto crear normas jurídicas secundarias, cuya producción se encuentra centralizada en manos del Estado, de modo que no pueden crearlas los particulares, en este supuesto, el órgano judicial debe averiguar si las normas abstractas le conceden la facultad de crear las normas secundarias, y en segundo lugar debe constatar que existe el hecho o acto constitutivo del supuesto que la ley exige para la creación de una norma concreta, por ejemplo el juicio que tiene por objeto que se declare a una persona que se ha convertido en propietario en virtud de la prescripción. En la segunda hipótesis se encuentran los juicios que tienen como objetivo la creación de una norma secundaria cuya producción está
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ALCALÁ-ZAMORA, NICETO, Estudios de teoría e historia del proceso, ob. cit. pág. 171. KELSEN, citado por BARQUÍN ÁLVAREZ, MANUEL, en Los recursos y la organización judicial en materia civil, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, México 1976, pág. 22.

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sustraída a los particulares, pero a diferencia del anterior, el órgano autorizado debe examinar más puntos que en el caso anterior, así, debe establecer la existencia de la norma abstracta que le permita crear la norma concreta, luego debe determinar que se conformó la norma secundaria concreta que las partes pretenden haber creado, y consecuentemente si estaban autorizados por la norma abstracta, para crear la norma que rige sus relaciones, y, finalmente debe examinar el desacuerdo de las partes.33 No obstante, debido a la concurrencia de múltiples factores como son la falibilidad del juez, la oscuridad de las normas generales o la posibilidad de interpretar en varios sentidos la norma general, algunas de las normas concretas creadas por los tribunales presentan una inconformidad con las normas abstractas que necesariamente deben regirlas.34 El orden jurídico puede reaccionar de dos formas diferentes ante la creación de una norma irregular, para despojarla del sentido objetivo que le dio como acto de creación normativa o bien hacer de esa conducta un supuesto de la aplicación de sanciones a la responsable. El primer caso se trata de una anulación y en el segundo, con la responsabilidad.35 Lo anterior implica dos posiciones, la primera, el afectado por una norma cuya validez no está autorizado para decidir, y por ello, puede decir, que la norma es anulable, o sea, existe la posibilidad de que un órgano autorizado la invalide; y desde el punto de vista del órgano autorizado para

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BARQUÍN ÁLVAREZ, MANUEL, Los recursos y la organización judicial en materia civil, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, México 1976, pág. 22. 34 KELSEN, citado por BARQUÍN, Álvarez Manuel. Op Cit. pág. 24. 35 KELSEN, citado por BARQUIN, Alvarez Manuel. Op. Cit. Pág. 90.

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decidir sobre la validez, surgiendo de esta forma la posibilidad de impugnación.36 3 Instituciones afines a la impugnación 3.1 La rectificación Con la impugnación se pretende la obtención de la resolución diferente; en cambio la rectificación no persigue una resolución distinta. Existe entre ambos, una diferenciación en tres puntos: la iniciativa para su interposición, el tipo de error que motiva la rectificación y la forma de sustanciación. Ahora bien, la corrección o rectificación puede ser realizada por el mismo que produjo el acto (autocorrección), o bien por un sujeto distinto al quien emitió el acto (heterocorreción). La autocorreción puede, a su vez, ser facultativa o condicionada, es facultativa cuando el sujeto que realizó un acto irregular puede corregirlo libremente.37 3.2 Convalidación La convalidación es un medio para regularizar la función

jurisdiccional, debido a que los sujetos que fueron afectados por un determinado acto, le otorgan plena validez, ya sea de manera tácita o expresa. Sin embargo, la convalidación sólo produce efecto respecto de leyes establecidas a favor del sujeto afecto con el acto nulo, en tanto que las infracciones de disposiciones de orden público provocan nulidades absolutas.
36 37

BARQUIN, Alvarez Manuel. Op. Cit. Pág. 26. BARQUÍN, Alvarez Manuel. Op. Cit. Pág. 37.

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Cuando la convalidación resulta de la voluntad de las partes se llama aquiescencia, la cual puede se expresa o tácita. En cambio, se habla de caducidad, cuando no obstante la existencia del acto irregular, puede devenir completamente regular, por el mero transcurso que la ley establecía para su impugnación.38 4. Remedios Procesales La doctrina distingue dentro del genero de los medios de impugnación varias categorías entre ellas los remedios procesales, considerados como los instrumentos que pretenden la corrección de los actos y las resoluciones judiciales ante el mismo juez de la causa; los recursos que se pueden imponer en la dentro del mismo procedimiento pero ante un órgano judicial resoluciones judiciales respectivas; finalmente los procesos superior, por violaciones cometidas tanto en el mismo procedimiento como impugnativos que son aquellos que conforman una relación procesal

autónoma para combatir una determinación anterior, generalmente de carácter administrativo. Para Fix-Zamudio, los instrumentos con lo cuales se pretende la corrección de los actos y resoluciones judiciales, ante el mismo juez que los dictó, se denominan remedios procesales.39 Entre los remedios procesales, se encuentra, la aclaración de sentencia y la revocación.

38 39

BARQUIN, Alvarez Manuel. Op. Cit. Pág. 39. FIZ-ZAMUDIO, HÉCTOR, Derecho procesal, Op. Cit. Pág. 103.

81

La rúbrica remedios jurídicos, que engloba los distintos medios de impugnación, y de la que es traducción la alemana Rechtsmittel (literalmente, medios jurídicos), proviene según reconoce Manzini, del derecho español.40 Manuel de la Plaza41, procesalista español, estima que existen dos clases o maneras de impugnación: los remedios y los recursos. Los primeros, dice Jorge Trueba Barrera42 son los que se resuelven por la misma autoridad jurisdiccional que conoce o conoció del proceso, cuando se producen determinadas anomalías procesales; en tanto que los segundos son del conocimiento de otro órgano jurisdiccional de categoría superior, que revoca o confirma la resolución impugnada”. Sin embargo, Castillo Larrañaga y de Pina43, consideran que esa distinción entre remedios y recursos, carece de fundamento doctrinal y de trascendencia práctica en nuestro derecho. Entre varias de las clasificaciones que Barquín Álvarez, hace de los medios impugnativos, se encuentra aquella según la cual, son remedios (efecto retentivo) y recursos (efecto devolutivo), es decir, los primeros se trataría de medios de autocorreción, desde luego no libre o facultativa, sino condicionada a la instancia de parte. Por lo tanto, como la impugnación no se sustancia ante un superior, se trata de un medio impugnativo conocido
40

41

ALCALÁ-ZAMORA, Niceto. Estudios de Teoría e Historia del Proceso, Ed. Jurídica Universitaria, México, 2001. Página 156.

DE LA PLAZA, Manuel , “ Manual de Derecho Procesal Civil Español” Vol. Madrid 1942, Pag. 560 42 TRUEBA Barrera, Jorge. “El Juicio de Amparo en Materia Laboral” Editorial Porrua, S.A. México 1963, Pag. 306 43 CASTILLO Larrañaga ,José y de Pina, Rafael, “Derecho Procesal Civil”. Editorial Porrua, S. A. 10ª. Edición, México 1974. Pag 374

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como remedio. Por el contrario cuando es el superior quien tiene conocimiento, la impugnación, entonces, se lleva a cabo en un nivel vertical,44 por lo tanto, como la impugnación se lleva ante un órgano superior, entonces, se trata de un medio impugnativo llamado recurso. La Suprema Corte de justicia de la Nación, actuando en Pleno, en la tesis de jurisprudencia 149/2005, determinó, que la aclaración de sentencia no tiene la naturaleza de un recurso, porque no puede modificar, revocar o nulificar una sentencia.45 La revocación consiste en la impugnación que la parte afectada puede plantear ante el mismo juez o tribunal que dictó la resolución procedimental cuando ésta no puede ser combatida a través de un recurso con el propósito de lograr su modificación o sustitución. Las leyes procesales contemplan la revocación para obtener la modificación o revocación de actos de mero trámite. 5. Recursos Los recursos son, genéricamente hablando, medios de impugnación de los actos procesales. Realizado el acto, la parte agraviada por él tiene, dentro de los limites que la ley le confiera, poderes de impugnación destinados a promover la revisión del acto y su eventual modificación. Dada la amplitud del tema, en capítulo separado se tratará de manera abundante sobre lo anterior.
44 45

GUASP, citado por BARQUÍN ÁLVAREZ, en ob. cit. pág. 40 Suprema Corte de Justicia de la Nación, Semanario judicial de la federación y su gaceta tomo XXI novena época, pág.5.

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CAPÍTULO 4 LOS RECURSOS SUMARIO Introducción. 1. Concepto. 2. Clasificación. 2.1. Ordinarios, extraordinarios y excepcionales. 2.2. Negativos (con reenvío) y Positivos (sin reenvío). 2.3. Por los errores. 2.4. Por los tipos de resolución. 2.5. Desde el punto de vista de la seriedad. 2.6. Desde el punto de vista de la eyección del recurso idóneo. 2.7. Por lo que hace a la operancia de los agravios que se han hecho valer contra la resolución combatida. 3. Elementos del recurso. 4. Principios que los rigen. 4.1. Irreformabilidad de las decisiones jurisdiccionales. 4.2. Presunción legal juris tantum a favor de la sentencia. 4.3. Instancia de parte. 4.4. Pluralidad de recursos. 4.5. Moderación. 4.6. Moderación en materia de apelación. 4.7. Seriedad y formalidad. 4.8. Celeridad. 4.9. Cargas procesales. 4.10. interposición del recurso debidamente fundado. 4.11. Congruencia. 4.12. Exhaustividad. 4.13. Legitimación de parte agraviada. 3. Elementos del recurso. 4. Principios.

Introducción Los recursos son, genéricamente hablando, medios de impugnación de los actos procesales. Realizado el acto, la parte agraviada por él tiene, dentro de los limites que la ley le confiera, poderes de impugnación destinados a promover la revisión del acto y su eventual modificación.”46; Son actos procesales a cargo del litigante, cuyo objetivo es atacar las
46

COUTURE, J. Eduardo. “Fundamentos del Derecho Procesal Civil”. Tercera Edición, Ediciones Desalma. Buenos Aires, 1966, pág. 340,

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resoluciones judiciales, para obtener la revocación en la alzada, y un nuevo pronunciamiento que lo favorezca”47; Son los medios de impugnación que otorga la ley a las partes y a los terceros para que obtengan mediante ellos la revocación o rescisión de una sentencia o en general de una resolución judicial, sea ésta auto o decreto. Excepcionalmente, el recurso tiene por objeto nulificar la resolución; La palabra recurso tiene dos sentidos, uno amplio y otro restringido y propio. En sentido amplio, significa, como ya se dijo, el medio que otorga la ley para que la persona agraviada por una resolución judicial obtenga su revocación, modificación o nulidad. En sentido más restringido el recurso presupone que la revocación, rescisión o nulidad de la resolución estén encomendados a tribunales de una instancia superior. Nuestra ley, fiel a una tradición clásica, emplea la palabra recurso en el primer sentido, y de esta manera establece la revocación, y en algunos casos la queja…”48 1. Concepto El concepto etimológico de recurso “(Término Jurídico) * (del latín recursus, camino de vuelta, de regreso o retorno). La palabra recurso proviene del sustantivo latino recursos que significa la acción de recurrir. El verbo recurrir alude a la conducta por la que un sujeto se dirige a otro para obtener alguna cosa. En su acepción forense, la palabra recurso ha sido registrada gramaticalmente como la acción que se reserva el sentenciado para acudir
47

FALCÓN, Enrique M. “Derecho procesal civil, comercial y laboral”. Cooperadora de Derecho y Ciencias Sociales, pág. 289. 48 PALLARES, Eduardo. “Derecho Procesal Civil”. Primera edición. Ed. Porrúa. México, 1961. Pág. 549.

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a otro juzgador con facultades para revisar lo realizado por el juez anterior.”49 Para Eduardo J. Couture, los recursos son medios de revisión; pero éstos tienen dos características que conviene no perder de vista. La primera es que son medios de fiscalización confiados a la parte, el error de procedimiento o el error de juicio, sólo se corrigen mediante requerimiento o protesta de la parte perjudicada. Si ésta no impugna el acto, el vicio queda subsanado. El consentimiento en materia procesal civil purifica todas las irregularidades. Sólo la impugnación oportuna del recurrente puede hacer mover los rodajes necesarios para obtener la enmienda o substanciación50. La otra característica, complementaria, es la de que los recursos no son propiamente medios de subsanación a cargo de la parte, sino que son medios de subsanación que funcionan por iniciativa de la parte y a cargo del mismo juez o de otro juez superior. Para Hugo Alsina, en su Tratado teórico practico de derecho procesal civil y comercial51, el proceso se mueve dentro de un juego de posibilidades bajo el control recíproco de los sujetos que integran la relación procesal; agrega, que cada parte sigue atenta la actuación del adversario, para contenerla mediante la intervención del juez dentro del límite que
49 50

HERNÁNDEZ SIMENTAL, JOSÉ MARTÍN, Los recursos en el juicio de amparo (proyecto) tomo I, pág. 6 y

7

COUTURE, EDUARDO J., Fundamentos del derecho procesal civil, ed. Roque de palma editor, tercera edición (póstuma), Buenos Aires 1958, pág. 350. 51 ALSINA, HUGO, Tratado práctico de derecho procesal tomo II, ed. Compañía argentina de editores, Buenos Aires 1970, pág. 601 y 602.

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corresponde, ambas pretenden controlar la actuación del juez, impugnando sus resoluciones cuando no se ajustaren a las normas prescritas para cada caso. Así, dice, “se llaman recursos, los medios que la ley concede a las partes para obtener que una providencia judicial sea modificada o dejada sin efecto. Su fundamento reside en una aspiración de justicia, porque el principio de inmutabilidad de la sentencia, que constituye a su vez el fundamento de la cosa juzgada, derivado de la necesidad de la certeza para la estabilidad de las relaciones jurídicas, cede ante la posibilidad de una sentencia injusta y los recursos no son otra cosa, como dice Carnelutti, que el modo de fiscalizar la justicia de lo resuelto. Por ello, cobra vigencia lo señalado por Gian Antonio Micheli52, respecto a que el proceso de cognición no se agota con el pronunciamiento de la decisión por parte del juez y que dos funcionarios diferentes tienen un mejor modo de profundizar en el conocimiento de la controversia, de decidir mejor la controversia, es por lo anterior, que en el proceso civil, se ha considerado oportuno dar a las partes la posibilidad de obtener un control sobre la sentencia emitida por el juez que primeramente ha decidido. Los recursos son, pues, los instrumentos procesales ofrecidos a las partes para provocar aquel control sobre la decisión del juez, y este control es, en general encomendado a un juez no sólo diverso de aquel que ha emitido el pronunciamiento impugnado o gravado, sino también de grado superior, aun cuando no esté en relación jerárquica verdadera y propia con el primero.

52

MICHELI, GIAN ANTONIO, Derecho procesal civil tomo II, traducido SENTÍS MELENDO, SANTIAGO, ed. Ediciones Jurídicas Europa-América, primera edición, Buenos Aires 1970, pág. 265 y sigs.

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Así Fix-Zamudio,53 señala que los recursos son los instrumentos que se pueden interponer dentro del mismo procedimiento generalmente ante un órgano judicial superior, por violaciones cometidas tanto en el mismo procedimiento como en las resoluciones judiciales respectivas. El procesalista James Goldschmidt, citado por Carlos Arellano García en su obra “Derecho Procesal Civil”,54 señala: “Recursos son los medios jurídicos procesales concedidos a las partes, a los afectados inmediatamente por una resolución judicial y a los intervinientes adhesivos para impugnar una resolución judicial que no es formalmente firme, ante un tribunal superior (efecto devolutivo), y que suspenden los efectos de cosa juzgada de la misma (efecto suspensivo).” De lo anterior, podemos concluir, con el concepto que de recurso proporciona el Maestro José Martín Hernández Simental, como la institución jurídico procesal que permite al mismo órgano que la dictó o a uno superior, examinar una resolución jurisdiccional dictada, a efecto de determinar si se revoca, modifica o confirma.55 La Suprema Corte de Justicia de la Nación, nos proporciona un concepto de recurso, y señala: “Los recursos son el medio de defensa previsto por la ley para impugnar los actos autoritarios surgidos en un procedimiento, judicial o administrativo, con lo que no se esté conforme, y que tienden a lograr la revocación o la modificación de dichos actos”.
53

54
55

FIX-ZAMUDIO, HÉCTOR, Derecho procesal, ob. cit. pág. 105.

ARELLANO, García Carlos. “Derecho Procesal Civil”. Tercera edición. Ed. Porrúa. México, 1993, Pág. 514.
HERNÁNDEZ SIMENTAL, JOSÉ MARTÍN, Los recursos en el juicio de amparo (Proyecto) Tomo I 2004, pág. 7.

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El recurso técnicamente, es un medio de impugnación intraprocesal, en el sentido de que vive y se da dentro del seno mismo del proceso, ya sea como un examen parcial de ciertas cuestiones o como una segunda etapa, o segunda instancia en el proceso.56 2. Clasificación 2.1. Ordinarios, extraordinarios y excepcionales Ordinarios. Estos han sido previstos para los supuestos normales y su finalidad es reparar cualquier irregularidad procesal (error in procedendo) o error de juicio (error in iudicando). Puede ser deducido en la secuela normal del proceso en los casos previstos de modo general por la ley, constituyendo trámites comunes y normales contra las decisiones judiciales según los distintos tipos de procesos. Por medio de éste se busca la revocación o la modificación de la resolución, por los agravios que en lo personal se causen al recurrente, en lo que respecta a la materia de controversia en el juicio; desde este punto de vista, el recurso es de carácter privado, ya que no afecta más que los derechos privados que se discuten dentro del pleito por las acciones o excepciones que se hubieren hecho valer dentro del procedimiento. Con éstos se puede denunciar cualquier vicio de la sentencia impugnada por el solo hecho de ser parte en la causa. El recurso ordinario por excelencia, es la apelación, mediante el cual, la parte agraviada con una determinada resolución judicial, solicita al
56

SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, Manual del juicio de amparo, ed. Themis, S.A. de C.V., 2ª edición actualizada, vigésima primera reimpresión a la segunda edición, México 2003, pág. 12.

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tribunal de segundo grado, que examine la resolución impugnada, para que se determine por el Ad quem, si se violaron la reglas del procedimiento, los principios reguladores de las pruebas, o si se alteraron los hechos, y con vista en ello, revoque, modifique o conforme la resolución impugnada. Extraordinarios. Son los que se otorgan con carácter excepcional, respecto de cuestiones específicamente determinadas por la ley.57 En este recurso lo que se persigue es la regulación del juicio porque se hubieren conculcado derechos de orden público, como pueden serlo, un emplazamiento ilegal, la deficiente representación de alguna de las partes o la incompetencia del juez. las partes no pueden hacer valer sino determinados vicios de las sentencias; y el tercero no puede impugnar la sentencia sino bajo determinadas condiciones.58 Excepcionales. Algunos autores nos señalan que son aquellos que se dirigen en contra de la cosa juzgada.59 Al respecto, Víctor Fiarén Guillén,60 señala que en cuanto a los recursos excepcionales, por dirigirse en contra de resoluciones que han surtido efectos de cosa juzgada, no se trata de verdadero recursos, derivados de la acción y pretensión ejercitadas al principio del proceso, sino de otras nuevas autónomas, destinadas a destruir la cosa juzgada y sus antecedentes viciados.

57 58

DE SANTOS, VÍCTOR, ob. cit. pág. 115. CHIOVENDA, GISEPPE, Instituciones de derecho procesal civil, tomo III, traducción GÓMEZ ORBANEJA, E., ed. Cárdenas Editor y Distribuidor, México, 1989, pág. 368. 59 GUASP, citado por FAIRÉN GUILLÉN, VÍCTOR, en Teoría general del derecho procesal, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad nacional Autónoma de México, México 1992, pág. 484. 60 FAIRÉN GUILLÉN, VÍCTOR, Teoría general del derecho procesal, ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad nacional Autónoma de México, México 1992, pág. 484.

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Los recursos excepcionales,61 consisten en aquellos medios que pueden emplearse para combatir una resolución judicial firme, o sea, que ha adquirido la autoridad de cosa juzgada, los cuales en los ordenamientos procesales latinoamericanos recibe el nombre de revisión, que resulta generalmente admisible en materia penal. 2.2. Negativos (con reenvío) y Positivos (sin reenvío)

En la mayoría de los ordenamientos jurídicos se atribuye a los órganos jurisdiccionales una mayor independencia de modo que los superiores no pueden determinar el contenido de las resoluciones de los órganos jurisdiccionales inferiores, sin embargo, a propósito del reenvío, existe una excepción a la independencia del órgano jurisdiccional, pues, en los de efecto retentivo no existe posibilidad de que los superiores determinen la norma.62 2.3. Por los errores

El Juez puede incurrir en error en dos aspectos de su labor, a los cuales se les conoce como error in procedendo y error in judicando.

Error in procedendo. Este consiste en la desviación o apartamiento de los medios señalados por el derecho procesal para su dirección del juicio. Por error de las partes o por error propio, puede con esa violación disminuir las garantías del contradictorio y privar a las partes de una
61 62

FIZ-ZAMUDIO, HÉCTOR, Derecho procesal, ob. cit. pág. 126. BARQUÍN ÁLVAREZ, MANUEL, ob. cit. pág. 41.

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defensa plena de su derecho. Este error compromete la forma de los actos, su estructura externa, su modo natural de realizarse. Error in iudicando. Este segundo error o desviación no afecta a los medios de hacer el proceso, sino a su contenido. No se trata ya de la forma sino del fondo, del derecho substancial que está en juego en él. Este error consiste normalmente en aplicar una ley inaplicable, en aplicar mal la ley aplicable o en no aplicar la ley aplicable. Puede consistir así mismo en una impropia utilización de los principios lógicos o empíricos del fallo. La consecuencia de este error no afecta a la validez formal de la sentencia, la que desde ese punto de vista puede ser perfecta, sino a su propia justicia. Se le llama también tradicionalmente, “error in judicando”. Se ha sostenido agudamente que la distinción entre el error in procedendo y el error in judicando no existe. La sentencia injusta no lo es por la falsa aplicación de la ley substancial, sino por no aplicar la ley procesal que obliga a juzgar según el derecho vigente. En suma, que se trata siempre de error en el procedimiento y no en cuanto al fondo del conflicto. Esta sutil distinción significa volver a poner en debate un tema que fue motivo de equívoco en todo el período de nuestra codificación y del que muy pocos códigos americanos vigentes parecen estar inmunes: Los límites entre el fondo y la forma en la actividad jurisdiccional. Nadie duda de que cuando el juez omite por ejemplo el emplazamiento del demandado, incurre en un error de forma. El vicio de forma consistente en la omisión del emplazamiento crea un grave peligro

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jurídico: A raíz de esa omisión puede ser condenado un demandado que ya había pagado su deuda; pero también puede ocurrir lo contrario: que el juez halle en los autos la prueba del pago y absuelva al demandado. El error, entonces, ha carecido de trascendencia. Viceversa: Puede el proceso se realizado a través de todas las formas dada por la ley procesal del tiempo y el lugar, y hallarse desde ese punto de vista en forma perfecta. Pero si el juez erró al leer, o al razonar o al decidirse por la ley aplicable, la sentencia, aunque válida en su sentido formal, puede ser injusta en su contenido substancial. La pretendida unidad del error descansa en la afirmación de que no hay más que un destinatario de la norma legal: el juez y creer que a él va dirigida la ley, para que la aplique en los conflictos concretos que se le someten. Pero esto no es así. El juez no es ni siquiera el destinatario de la ley procesal ya que el impulso y la forma del proceso lo dan tanto las partes como él. Destinatarios del derecho son todos los habitantes de un país a quienes éste es aplicable. El juez como tal, no es destinatario sino intermediario entre la norma y los sujetos de derecho. Lo que es verdaderamente arduo, es fijar la zona limítrofe entre el fondo y la forma, ya que en derecho como reza el aforismo clásico, muchas veces la forma determina el fondo de los actos. Pero en las zonas que se van alejando de esa zona limítrofe, las categorías se van haciendo más y más claras y la distinción más perceptible.

Entonces se empieza advertir con suficiente nitidez que el error in judicando cuya consecuencia natural, como se ha dicho, es la sentencia

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injusta, constituye lo que en nuestro derecho se llama, con una palabra de absoluto casticismo, agravio. Y que la sentencia es fruto de error in procedendo constituye lo que se conoce en todos los órdenes del derecho con el nombre de nulidad. Error de hecho y error de derecho La estructura lógica que permite la creación de una nueva norma está formada por una premisa mayor, una premisa menor y una conclusión.63 La premisa mayor corresponde a un juicio normativo, denominado superior, que atribuye a cierto supuesto (parte hipotética) ciertas consecuencias (parte dispositiva). La premisa mayor es un juicio meramente ontológico que, al concluir con el enunciado de la parte hipotética de la premisa mayor, permite la actualización de la parte dispositiva. Así, las cuestiones que atañen a la integración de la premisa mayor se denominan questio iuris; consecuentemente las cuestiones que vician a éstas se denominan errores de derecho. Las cuestiones que atañen a la integración de la premisa menor se denominan quesito facti; por lo que las irregularidades que éstas se denominan errores de hecho.64

Errores por violación, interpretación, subsunción y aplicación La violación implica un error en la determinación de la validez de las normas abstractas cuya aplicación solicita la parte, tanto de las normas materiales como de las formales.
63 64

KELSEN, citado por BARQUÍN ÁLVAREZ, MANUEL, ob. cit. pág. 50. BARQUÍN ÁLVAREZ, MANUEL, ob. cit. pág. 51.

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El órgano jurisdiccional comete error en la interpretación cuando se equivoca con respecto al contenido de la norma abstracta que debe aplicar. La interpretación es una actividad intelectual que acompaña al proceso de aplicación del derecho. Este órgano debe determinar si un acto o hecho coincide con el acto o hecho que describe la parte hipotética y, consecuentemente, si es posible la actualización de las consecuencias contenidas en la parte dispositiva. La operación por medio de la cual, el tribunal determina si los elementos o características y circunstancias de un acto o hecho coinciden con los elementos, características y circunstancias descritas en un enunciado que contiene la parte hipotética de una norma, se denomina subsunción.65 El error en la aplicación o atribución de las consecuencias jurídicas se presenta cuando, una vez que se ha realizado la subsunción, se atribuyen erróneamente las consecuencias que se mencionan en la parte dispositiva de la norma.66

2.4. Por los tipos de resolución Teniendo en cuenta la importancia de las resoluciones y la forma que adoptan se pueden clasificar en tres estratos, el más importantes la sentencia, pues es la resolución con la que se da fin al juicio, y por ello en la misma se contiene la voluntad concreta de la ley (en relación con un bien
65

66

Ibidem, pág. 52.

Ibid.

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que se presenta como garantizado por ella). También existen dentro del procedimiento, resoluciones de menor importancia, o sea, autos o providencias. Así, para impugnar las resoluciones de mayor importancia, generalmente se hace uso de la apelación, en tanto que para los de menor importancia, como los autos de mero trámite, se utilizan recursos especiales, como por ejemplo, la queja, reposición, o la revocación. 2.5 Desde el punto de vista de la seriedad Frívolos.- Son los que no tienen razones verdaderas para hacerlo valer o tener razones ilegales. Serios.- Son respecto de los cuales no existe duda de que sean verdaderos recursos legales. 2.6. Desde el punto de vista de la eyección del recurso idóneo Improcedente.- Cuando se hace valer contra una resolución impugnable con un medio distinto de impugnación. Procedentes.- Es cuando el recurrente ha escogido como recurso el establecido por el legislador para combatir la resolución de que se trata.

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2.7. Por lo que hace a la operancia de los agravios que se hayan hecho valer contra la resolución combatida

Fundado.- Es cuando los preceptos legales que invoca el recurrente, como violados en la expresión de agravios, las partes referidas de la sentencia recurrida y los motivos de violación invocados, conducen a considerar que la violación existe produciéndose una modificación o revocación de la resolución impugnada. Infundado.- Es cuando los elementos aportados por el recurrente no son suficientes para conseguir que haya necesidad de alterar la sentencia o resolución impugnada. Inoperantes.- Son los referidos a cuestiones no invocadas en la demanda, toda vez que al basarse en razones distintas a las originalmente señaladas, constituyen aspectos novedosos que no tienden a combatir los fundamentos y motivos establecidos en la sentencia recurrida, sino que introducen nuevas cuestiones que no fueron abordadas en el fallo combatido. También lo son aquellos que no atacan o combaten la totalidad de los fundamentos señalados en la resolución recurrida, de tal manera que el aspecto no combatido debe permanecer como una cuestión preclusa y por ende consentida. 3. Elementos del recurso Los elementos de los recursos se pueden dividir en formales y de fondo.

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Elementos formales: 1).- Que esté previsto en la ley; 2).-

Que el

interpuesto sea el idóneo; y, 3).- que el recurso sea interpuesto dentro del término de ley.67 Además de los anteriores, se deben satisfacer los presupuestos procesales de competencia, así como de legitimación de quien reciente el agravio. 4. Principios que los rigen Después del enunciado del concepto de los recursos,

complementaremos la visión de ellos, mediante los análisis de los principios procesales en la doctrina, mismos, que suelen ser adoptados por el legislador, quien les da fuerza obligatoria. Estos principios, según lo señala el Procesalista Carlos Arellano García,68 citando al maestro Niceto Alcala Zamora69, quien hace referencias concretas al Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, pero que son validos también en nuestro Código Procesal Civil, por lo que hemos referenciado ambos ordenamientos en función de la extraordinarias expresiones del Maestro Niceto Alcala Zamora

67

68

HERNÁNDEZ SIMENTAL, JOSÉ MARTÍN, Los recursos en el juicio de amparo, tomo II, ob. cit. pág. 9.

ARELLANO, García, Carlos “Derecho Procesal Civil” Editorial Porrúa, Quinta Edición México, 1998 Pág. 198 69 ALCALA, Zamora, Niceto Citado por Arellano García, Carlos “Derecho Procesal Civil” Editorial Porrúa, Quinta Edición México, 1998 Pág. 198

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4.1. El maestro Niceto Alcalá-Zamora señala que el artículo 683 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal sienta el principio de irreformabilidad de las decisiones jurisdiccionales, mismo que antes aparece enunciado por el artículo 84 del mismo ordenamiento. Artículo 683: "Las sentencias no pueden ser revocadas por el juez que las dicta." Por su parte el artículo 84 reitera el principio al establecer: Artículo 84. "Tampoco podrán los jueces y tribunales variar ni modificar sus sentencias o autos después de firmados.." Nuestro ordenamiento procesal en su artículo 99 señala: Artículo 99: “Las resoluciones judiciales, una vez firmadas y autorizadas por los funcionarios respectivos, no podrán ser revocadas o modificadas por el que las dictó ni por el que lo substituya en el conocimiento del asunto; pero sí podrán aclarar algún concepto, o suplir cualquier omisión que contengan sobre un punto discutido en el litigio. Estas aclaraciones podrán hacerse de oficio dentro del día hábil siguiente al de su publicación, o a instancia de parte presentada dentro del día siguiente a la notificación. En este último caso, el juez o magistrado resolverá lo que estime prudente dentro del día siguiente al de la presentación del escrito en que se solicite la aclaración. El auto en que se aclare una resolución judicial se considerará como parte integrante de la misma. Los tribunales no podrán, al realizar la aclaración de una resolución judicial, alterar o variar su parte

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substancial.”

El principio de irreformabilidad de las sentencias por los jueces que las han dictado, admite varias excepciones a saber: 1. El propio artículo 84 del ordenamiento en consulta permite que el juez que ha dictado la sentencia aclare algún concepto o supla cualquier omisión que contenga la sentencia sobre punto discutido en el litigio. La aclaración puede hacerse dentro del día hábil siguiente al de la publicación de la sentencia, o a instancia de parte presentada dentro del día siguiente al de la modificación. En este último caso, el juez o tribunal resolverá lo que estime procedente dentro del día siguiente al de la presentación del escrito en que se solicita la aclaración. Respecto a esta primera excepción debe tomarse en cuenta que, transcurrido el breve término concedido para la aclaración de sentencia, se respete el principio de irreformabilidad correspondiente. 2. Hay resoluciones que se dictan con el carácter de provisionales. En tal virtud, no regirá respecto a ellas el principio de irreformabilidad y, por tanto, podrán modificarse por el juzgador que las ha dictado. Así lo previene el articulo 94, primer párrafo, del ordenamiento en consulta: Artículo 94. "Las resoluciones judiciales dictadas con el carácter de provisionales pueden modificarse en sentencia interlocutoria o en la definitiva."

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La legislación procesal civil del Estado de Chihuahua, establece: Artículo 101: “Las resoluciones judiciales dictadas con el carácter de provisionales pueden modificarse en la sentencia definitiva. Las resoluciones judiciales firmes dictadas en negocios sobre alimentos, ejercicio y suspensión de la patria potestad, interdicción, jurisdicción voluntaria, y las demás que prevengan las leyes, pueden alterarse y modificarse cuando cambien las circunstancias que afectan el ejercicio de la acción que se dedujo en el juicio correspondiente.” Un ejemplo de resolución provisional lo tenemos en el artículo 275 del Código Civil para el Distrito Federal

Articulo 275. "Mientras que se decrete el divorcio, el juez autorizará la separación de los cónyuges de una manera provisional y dictará las medidas necesarias para asegurar la subsistencia de los hijos, a quienes hay obligación de dar alimentos." El numeral 414 del Adjetivo Civil del Estado señala: Articulo 414: “Al admitirse la demanda de divorcio, se adoptarán por el juez provisionalmente a petición de parte y sólo mientras dure el juicio, las medidas que el juez estime necesarias para la protección de los cónyuges y de los hijos. Son aplicables al juicio de divorcio las disposiciones contenidas en los artículos 903-2 al 903-5 de este Código.”

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3. Hay cierta clase de negocios de jurisdicción voluntaria y contenciosa en los que, no rigen el principio de irreformabilidad de la sentencia pues, expresamente se establece la posibilidad de alteración de su resoluciones. Esto se desprende del segundo párrafo del artículo 94 del Código de Procedimientos Civiles en estudio: Artículo 94; "Las resoluciones judiciales firmes dictadas en negocios de alimentos, ejercicio y suspensión de la patria potestad, interdicción, jurisdicción voluntaria y las demás que prevengan las leyes, pueden alterarse y modificarse cuando cambien las circunstancias que afectan el ejercicio de la acción que se dedujo en el juicio correspondiente." La legislación del Estado de Chihuahua:

Artículo 101: “Las resoluciones judiciales dictadas con el carácter de provisionales pueden modificarse en la sentencia definitiva. Las resoluciones judiciales firmes dictadas en negocios sobre alimentos, ejercicio y suspensión de la patria potestad, interdicción, jurisdicción voluntaria, y las demás que prevengan las leyes, pueden alterarse y modificarse cuando cambien las circunstancias que afectan el ejercicio de la acción que se dedujo en el juicio correspondiente.” 4. Sobre la reformabilidad de la resoluciones dictadas en jurisdicción voluntaria, además de lo dispuesto en la segunda parte del artículo 94, existe disposición expresa en tal sentido en el artículo 897 del mismo

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cuerpo de leyes: Artículo 94: "El juez podrá variar o modificar las providencias que dictare sin sujeción escrita a los términos y formas establecidas respecto de la jurisdicción contenciosa. No se comprenden en esta disposición los autos que tengan fuerza de definitivos y contra los que no se hubiere interpuesto recurso alguno, a no ser que se demostrara que cambiaron las circunstancias que afectan el ejercicio del acción." Legislación del Estado: Artículo 861: “El juez podrá variar o modificar las providencias que dictare, sin sujeción estricta a los términos y formas establecidos para la jurisdicción contenciosa. No quedan comprendidos en esta disposición los autos que tengan fuerza de definitivos y no se hubiere hecho valer respecto de ellos recurso alguno, a no ser que se demostrara que cambiaron las circunstancias que afectan al ejercicio de la acción.” 5. El propio juzgador, juez de primera instancia o tribunal de segunda instancia pueden revocar sus propias determinaciones pero, a condición de que se interpongan los respectivos recursos de revocación y reposición estudiaremos en particular en este capítulo destinado a los recursos. 4.2. Presunción legal juris tantum a favor de la sentencia. Desde el punto de vista formal, la resolución que se combate mediante la interposición del recurso correspondiente, tiene la validez procesal adecuada. Es decir, no hay motivo de nulidad por razones de violación de

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formalidades esenciales. Cuando esto último ocurre no debe interponerse el recurso respectivo, sino que ha de reclamarse la nulidad de actuaciones. Precisamente, la diferencia entre la impugnación que se realiza mediante los recursos y la impugnación que se hace a través de una nulidad de actuaciones está en que, en los recursos no se impugna la validez formal de la sentencia, sino que se combate el fondo de la misma. En relación con la validez de la sentencia, se establece presunción legal juris tantum a favor de dicha sentencia, según texto del artículo 91 del ordenamiento procesal citado: Artículo 91: "Toda sentencia tiene a su favor la presunción de haberse pronunciado según la forma prescrita por el derecho, y la ley, con conocimiento de causa y por juez legítimo con jurisdicción para darla.” Se contempla en la legislación del Estado de Chihuahua: Artículo 103: "Toda sentencia tiene a su favor la presunción de haberse pronunciado según la forma prescrita por la ley, con conocimiento de causa y por el Tribunal legítimo y competente para pronunciarla." Por supuesto que a través del recurso respectivo podrá atacarse cualquiera de los conceptos que se presumen en los términos del artículo 91 transcrito.

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4.3. En materia de recursos rige el principio de instancia de parte, lo que quiere decir que, al órgano jurisdiccional no le compete promover la revisión oficiosa de la sentencia dictada, sino que se requiere que, la persona autorizada e interesada, interponga el recurso para que se inicie la tramitación de un recurso que concluirá con una nueva resolución confirmatoria, modificativa o revocatoria de la resolución anterior. Este principio no es absoluto, pues, ya hemos visto que la aclaración de sentencia puede hacerse de oficio, según el artículo 84 del Código de Procedimientos Civiles. 4.4. Priva el principio de pluralidad en materia de recursos, en lugar del de singularidad. En lugar de que hubiera un recurso único, el legislador ha establecido diferentes recursos con reglas variantes en cuanto a su procedencia, el término en que ha de interponerse, la resolución judicial que se combate, el órgano que debe conocer de él, diferentes efectos, etc. Tal pluralidad de recursos obliga a que los interesados que desean interponer algún recurso, extremen sus precauciones para no equivocarse al hacer valer su medio de impugnación, pues si instauran un recurso equivocado, se les desechará y mientras se les desecha habrá transcurrido el plazo legal para interponer el recurso correcto, que ya será extemporáneo y por ello quedará también rechazado. 4.5. En el tópico de los recursos rige el principio de moderación. La respetabilidad de los órganos jurisdiccionales obliga que los litigantes se abstengan de utilizar en sus recursos un lenguaje denostante o peyorativo en contra el órgano jurisdiccional que dictó la resolución judicial impugnada.

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Quien interpone un recurso no debe olvidar que el articulo 61 del Código Procesal en estudio determina que: Artículo 61: "los jueces, magistrados y secretarios tienen el deber de mantener el buen orden y de exigir que se les guarde el respecto y la consideración debidos, por lo que tomarán, de oficio o a petición de parte, todas las medidas necesarias establecidas en la ley, tendientes a prevenir o a sancionar cualquier acto contrario al respecto debido al tribunal y al que ante Guardar se las partes entre sí, así como las faltas de decoro improvisado pudieran requerir el auxilio de la fuerza pública. La violación a lo mandado por éste precepto se sancionará de acuerdo con las disposiciones de este código y, a falta de regulación expresa, mediante la imposición de multa según la reglas establecidas en la fracción segunda del artículo 62. Cuando la infracción llegaría tipificar un delito, se procederá contra quienes lo cometieren, con arreglo a lo dispuesto la legislación penal. Las infracciones a que se refiere éste precepto se anotaron en el registro judicial y se considerarán para motivar la imposición de las sanciones que procedan." Mientras, nuestra legislación en sus artículos 105, 106 y 109 y 110, disponen lo conducente: Artículo 105 “Los magistrados y jueces tienen el deber de mantener el orden de los debates judiciales y de exigir que las partes, sus representantes y abogados, les guarden y se guarden entre sí el respeto y consideración correspondientes, lo mismo que a las autoridades cuyos actos sean materia de la instancia o petición, o

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aquéllas que por cualquier otro motivo fueren aludidas en los escritos y alegatos; y corregirán las faltas que se cometieren imponiéndole al responsable una corrección disciplinaria. También podrán hacer uso de la fuerza pública. Si las faltas llegaren a ser delictuosas, se consignará el caso al Procurador General de Justicia, remitiéndose a este funcionario testimonio de las constancias conducentes. También podrán los tribunales imponer, por resolución escrita, correcciones disciplinarias a los secretarios, notificadores y demás empleados dependientes de aquellos, por las faltas que cometan en el desempeño de sus funciones o labores respectivas”. Artículo 109 “Contra cualquiera providencia en que se imponga alguna corrección disciplinaria, se oirá en audiencia al interesado si éste lo pidiere dentro de las veinticuatro horas siguientes a la en que tuvo conocimiento de la corrección. En vista de lo que aquél manifieste, el funcionario que la hubiere impuesto resolverá sin más trámite, en la misma audiencia, lo que estime procedente. Contra esta resolución no cabrá recurso alguno.” Artículo 110 “Los tribunales, para hacer cumplir sus

determinaciones, podrán emplear, por su orden, los siguientes medios de apremio: a).- Multa de uno a cinco salarios mínimos del área geográfica correspondiente a la Ciudad de Chihuahua. b).- El auxilio de la fuerza pública; y, c).- Arresto hasta por treinta y seis horas. Si agotados los medios de apremio, no se obtuviera el cumplimiento de la resolución que motivo, el uso de ellos, el rebelde será consignado al Ministerio Público como autor del delito de desobediencia y resistencia de particulares. Contra la resolución que

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ordene que se haga uso de un medio de apremio, cabrá el recurso de apelación en el efecto devolutivo”. No debe olvidarse que, el objetivo de los recursos es corregir los errores cometidos y no atacar al órgano jurisdiccional que resolvió en sentido contrario a los intereses del recurrente. 4.6. En materia de apelación existe disposición expresa que consagra este principio de moderación al que nos referimos: Artículo 692. “El litigante al interponer la apelación debe usar de moderación, absteniéndose de denostar al juez; de lo contrario, quedará sujeto a pena impuesta en los artículos 61 y 62." 4.7. Es requisito que los recursos vayan impregnados de la suficiente seriedad y formalidad pues, de no ser así pueden ser desechados. En efecto, la frivolidad e improcedencia de los recursos da pábulo a su desechamiento, sin necesidad de que se obligue a su tramitación. En tal sentido, se pronuncia el artículo 72 del Código Procesal en consulta: Artículo 72.- "Los tribunales no admitirá nunca recursos notoriamente frívolos e improcedentes; los desecharán de plano, sin necesidad de mandarlos hacer saber a la otra parte, ni formar artículo, y en su caso consignarán el hecho al agente del ministerio público para que se apliquen las sanciones del código penal."

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En la legislación del Estado de Chihuahua, es el artículo 808 que dispone: Artículo 808 “Los tribunales no admitirán nunca recursos notoriamente frívolos o improcedentes; los desecharán de plano, asentando los fundamentos de su resolución, sin necesidad de hacer saber su interposición a la parte contraria al recurrente. Se exceptúa el caso de denegada apelación, que será calificado por el superior respectivo. 4.8. De celeridad. El recurso no debe constituir jamás un medio de dilación en la marcha de los procesos. La razón por la que el artículo 72 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal alude a una posible consignación del hecho al ministerio público, obedece a que puede engendrarse una responsabilidad profesional de índole penal si el recurso se utiliza como un medio de dilación inadecuado. Nos permitimos recordar la fracción segunda del artículo 231 del Código Penal: Artículo 231 Fracción. I ”Pedir términos para probar lo que notoriamente no puede probarse o no ha de aprovechar su parte; promover artículos o incidentes que motiven la suspensión del juicio o recursos manifiestamente improcedentes o de cualquiera otra manera procurar dilaciones que sean notoriamente ilegales." 4.9. Los recursos pertenecen, en cuanto a su naturaleza jurídica, al género de las cargas procesales. La parte afectada por una resolución contraria a

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sus intereses no está obligado a interponer un recurso pero, sabe que si no lo hace valer en el término y forma legales, la resolución quedará firme y habrá perdido el derecho de impugnación que le otorgan las disposiciones procesales. 4.10. Interposición del recurso debidamente fundado. Si se trata de impugnar una sentencia definitiva, la parte afectada por una sentencia, tiene conocimiento de que, si su posición impugnadora no es sólida, se producirá una confirmación de la sentencia combatida y ello dará lugar en condena en costas por tratarse de dos sentencias " conformes de toda conformidad". 4.11. En los recursos promovidos a instancia de parte rigen el principio de congruencia. El tribunal que conoce del recurso debe ceñirse a examinar los motivos de inconformidad que se hayan hecho valer por el recurrente y no debe suplir la deficiencia de la queja pues, si lo hiciere, violará el principio de congruencia establecido genéricamente para la sentencia de primera y segunda instancia, en el articulo 81 del citado Código Procesal Artículo 81: "Las sentencias definitivas también deben ser claras, precisas y congruentes con las demandas y las contestaciones y con las demás pretensiones deducidas oportunamente en el pleito, condenando o absolviendo al demandado, y decidiendo todos los puntos litigiosos que hayan sido objeto del debate. Cuando éstos hubieren sido varios, se hará el pronunciamiento correspondiente a cada uno de ellos."

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En la legislación del Estado de Chihuahua: su artículo 95 establece:

Articulo 95 “Las sentencias se ocuparán sólo de las acciones deducidas y de las excepciones opuestas respectivamente en la demanda y en la contestación, y de las demás pretensiones deducidas oportunamente en el litigio. Cuando los puntos litigiosos hubieren sido varios, se hará el pronunciamiento correspondiente a cada uno de ellos. Contendrán, además lo siguiente: a).- La designación del lugar en que se pronuncien y la del Tribunal que las dicte; b).- Los nombres y apellidos del actor y del demandado, y el objeto del litigio; c).Un extracto breve de los hechos exclusivamente conducentes a los puntos resolutivos de la sentencia; d).- Las consideraciones y los fundamentos legales de ella, comprendiéndose en las primeras los razonamientos que el Tribunal haya tenido en cuenta para apreciar los hechos y para valorar las pruebas; e).- La condenación o absolución que proceda, y los demás puntos resolutivos correspondientes. Cuando hubiere de condenarse al pago de intereses, daños y perjuicios, o a la entrega de frutos, se fijará en la sentencia su importe en cantidad líquida, o se establecerán por lo menos, las bases con arreglo a las cuales deba hacerse la liquidación. Sólo en el caso de no ser posible lo uno ni lo otro se hará la condena, a reserva de fijar su importe y hacerla efectiva en la ejecución de la sentencia”.

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Por supuesto seria preferible una regla especial de congruencia establecida en materia de recursos promovidos a instancia afectada y que estableciera que los tribunales o jueces que conocen de los recursos deberán limitarse a resolver sobre los agravios que se hagan valer, tomando en cuenta la contestación de la contraparte a los mismos. Sería útil una disposición expresa que así lo estableciera para eliminar cualquier posibilidad de duda pues, de otra manera pudiera darse el caso que el recurrente hiciese valer cinco agravios, el tribunal escoge uno de ellos, lo considera procedente y no estudia los otros. Ello colocaría en situación de desventaja al recurrente pues, se ha reducido su posición a un solo argumento, siendo que tenía cinco para impugnar la sentencia. 4.12. En materia de recursos rigen el principio de exhaustividad en cuanto a que el tribunal o juez que conozca del recurso debe examinar todos los agravios que se hagan valer. En la práctica nos encontramos que el juzgador de segundo grado, en cuanto examina que alguno de los agravios es operante, en forma inmediata procede a su estudio y a declararlo fundado, sin entrar al examen de los demás agravios. Sería útil una disposición expresa que estableciera el principio de exhaustividad para eliminar cualquier posibilidad de duda pues, de otra manera pudiera darse el caso que el recurrente hiciese valer cinco agravios, el tribunal escoge uno de ellos, lo considera procedente y no estudia los otros. Ello colocaría en situación de desventaja al recurrente pues, se ha reducido su posición a un solo argumento, siendo que tenía cinco para impugnar la sentencia. Claro está que con el propósito de no dejar en estado de indefensión al que obtuvo, en caso de recurrir al amparo

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de la justicia federal, la autoridad de amparo, por lo regular al concederlo, lo hace para efectos de que la autoridad responsable dicte una nueva resolución y examine todos los agravios esgrimidos por la parte apelante o agraviada. Creemos encontrar el principio de exhaustividad encausado a que se resuelvan todos los agravios en el mismo artículo 695 del Código de Procedimientos Civiles del Estado. En efecto, en tal dispositivo se menciona que deben decidirse todos los puntos litigiosos que hayan sido objeto del debate y si éstos son varios, se hará el pronunciamiento correspondiente a cada uno de ellos. 4.13. Legitimación de parte agraviada. La confirmación de que los recursos son medios de impugnación de una resolución, la tenemos en el hecho de que si una parte obtuvo una resolución favorable no puede interponer un recurso en contra de ella. Artículo 695: "Pueden apelar: el litigante si creyera haber recibido algún agravio, los terceros que hayan salido al juicio y los demás interesados a quienes perjudique la resolución judicial.” Los artículos 809 y 810 de nuestro dispositivo legal, establecen: Artículo 809 “Solamente podrán interponer los recursos de revocación y apelación”: a).- Las partes o sus representantes legítimos o apoderado. b).- Los terceros que hayan salido al juicio, y los demás a quienes perjudique la resolución, aun cuando no hayan intervenido en

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el juicio, con la condición de que, al interponer el recurso, justifiquen ser interesados. El abogado o procurador podrá promover y continuar los recursos, aunque el poder con que gestione no tenga la cláusula especial para ello. Artículo 810: “El que obtuvo todo lo que pidió no podrá interponer ningún recurso; pero el que sólo haya obtenido en parte, puede intentar el recurso respectivo por aquello que dejó de concedérsele. En este caso, la segunda instancia versará solamente sobre los puntos resolutivos apelados, no puede apelar el que obtuvo todo lo que pidió; pero el vencedor que no obtuvo la restitución de frutos, la indemnización de daños y perjuicios o el pago de costas, podrá apelar también”. Tal principio de que, quien obtuvo lo que pidió no puede apelar tiene como excepción la apelación adhesiva a que se refiere el artículo 690 del Código Procesal del Distrito Federal: Articulo 690 " La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta dentro de los tres días siguientes a la admisión del recurso, expresando los razonamientos tendientes a mejorar las condiciones vertidas por el juez en la resolución de que se trata. Con dicho escrito se dará vista a la contraria para que en igual plazo manifieste lo que a su derecho corresponda. “La adhesión al recurso sigue la suerte de este”.

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Dentro de nuestra legislación procesal civil, no se contempla este medio de impugnación. De todo lo anterior podemos concluir que con los recursos, sean ordinarios o extraordinarios, siempre se busca que el funcionario judicial que emitió el acto, o bien uno de mayor jerarquía, revise la legalidad del mismo. Artículo 812.- “La segunda instancia no puede abrirse sin que se interponga el recurso de apelación. Sin embargo, en los casos de sentencias recaídas en los juicios sobre rectificación de actas del estado civil, nulidad de matrimonio por las causas expresadas en los artículos 229, 230 y 236 a 239 del Código Civil, resoluciones que pongan fin al procedimiento a que aluden los artículos 2914, 2915 y 2916 del Código Civil, por las cuales el Juez declare que el poseedor se ha convertido en propietario en virtud de la prescripción y ordene que se inscriba en el Registro Público la posesión que se considere apta para prescribir y las que declaren aprobadas las solicitudes de adopción, la revisión de dichas resoluciones se hará de oficio por el Tribunal de apelación para resolver sobre la legalidad de las mismas, sin más trámite que la radicación del asunto y citación para sentencia, con intervención del Ministerio Público. En el caso de que se haya interpuesto apelación por alguno de los interesados, dicha revisión se hará aún sin expresión de agravios”.

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CAPÍTULO 5 LOS RECURSOS EN MATERIA PROCESAL CIVIL EN LA ENTIDADES FEDERATIVAS SUMARIO Introducción. 1. Estado de Aguascalientes. 2. Estado de Baja California. 3. Estado de Baja California Sur. 4. Estado de Campeche. 5. Estado de Coahuila. 6. Estado de Colima. 7. Estado de Chiapas. 8. Estado de Chihuahua. 9. Distrito Federal. 10. Estado de Durango. 11. Estado de México. 12. Estado de Guanajuato. 13. Estado de Guerrero. 14. Estado de Hidalgo. 15. Estado de Jalisco. 16. Estado de Michoacán. 17 Estado de Morelos. 18. Estado de Nayarit. 19. Estado de Nuevo León. 20. Estado de Oaxaca. 21. Estado de Puebla. 22. Estado de Querétaro. 23. Estado de Quintana Roo. 24. Estado de San Luis Potosí. 25. Estado de Sinaloa. 26. Estado de Sonora. 27. Estado de Tabasco. 28. Estado de Tamaulipas. 29. Estado de Tlaxcala. 30. Estado de Veracruz. 31. Estado de Yucatán. 32. Estado de Zacatecas. 33. Código de Comercio. 34. Código Federal de Procedimientos Civiles. 35. Ante Proyecto del Código Procesal Civil para la República Mexicana. Introducción Al estudiar las legislaciones procesales civiles de cada uno de los Estados de la República Mexicana, encontramos que el espíritu de la función legislativa que corresponde a los Congresos de las Entidades Federativas, es elaborar leyes que hagan expedita la administración de justicia, y, para ello, se han realizado diversas reformas a la admisión y substanciación del recurso de apelación. Sin embargo, algunos Estados,

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que son pocos, como el nuestro, conservan el sistema tradicional, llamados así en virtud que los recursos que se contemplan es el de apelación, denegada apelación y revocación, cuya admisión respecto a los dos primeros, corresponde al juez natural, y su calificación al juez “ad-quem”, y que en tratándose de la apelación, los agravios se deben de expresar ante el superior de quien emitió el acto; el último de ellos, se substancia y resuelve por la propia autoridad, agregando, además, la aclaración de sentencia y revisión de oficio; otros Estados han realizado reformas en cuanto a la expresión de agravios, los cuales el apelante debe expresarlos en el propio escrito en que interpone el recurso de apelación, corriéndole traslado de ellos a la contraria para que los conteste y una vez hecho lo anterior, o declarado precluído su derecho para hacerlo, se remiten los autos al superior, para que previa la calificación del grado, dicte la resolución correspondiente, como también han implementado el recurso de apelación adhesiva; algunos otros, además de la expresión de agravios en el propio escrito en que se interpone el recurso, suprimen el recurso de denegada apelación y lo sustituyen por el de queja, así como instituyen el recurso de responsabilidad que no es otra cosa que la responsabilidad civil que debe de hacerse efectiva a los jueces y magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables. Como también haciendo eco del criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, suplen la deficiencia o la no expresión de los agravios, en tratándose de cuestiones en que se vean involucrados menores de edad, incapaces o alimentos.

Es por ello que se examinan cada uno de estos códigos para determinar si pertenecen al que se le ha denominado sistema tradicional; si

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sólo fue modificado respecto a la expresión de agravios, o bien, presentan un sistema novedoso, además de la creación de recursos y la desaparición de otros. Se incluyen en este capítulo, lo relativo al código de comercio, el federal de procedimientos civiles y el ante proyecto del código procesal civil para la República Mexicana elaborado por la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos. 1. AGUASCALIENTES. Esta legislación presenta tres recursos a saber: Revocación, apelación y el de queja. El primero procede contra autos que no sean apelables. El segundo, cuando la cuantía del negocio exceda de 800 veces el salario mínimo y cuando la ley así lo disponga. Se interpone por escrito ante el juez que pronuncie la resolución y dentro de un término de diez días, expresando los agravios que le cause la resolución recurrida y acompañando copia de dicho escrito para correr traslado a la contraria. El juez la admite, ordena entregar a la parte apelada la copia y emplaza a las partes para que se presenten ante el superior, éste decide sobre su admisión y en el propio auto cita para sentencia. Respecto al recurso de queja, tiene por objeto confirmar, revocar o modificar la resolución materia del mismo, procediendo: contra el juez que se niegue a admitir una demanda o desconozca de oficio la personalidad de un litigante, antes del emplazamiento; respecto de las

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interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; contra la resolución que niegue admitir una apelación. Dicho recurso no suspende el procedimiento y se interpone por escrito ante el Supremo Tribunal, dentro de los tres días siguientes a la notificación del acto reclamado, expresando los motivos del agravio; el quejoso debe hacer saber al juez la interposición del recurso, presentándole copia por duplicado, del escrito de queja, una de ellas se agregará al expediente y la otra se mandará entregar al colitigante. El Juez debe remitir su informe con justificación, y el colitigante dentro de igual término, que se contará desde que reciba la copia, podrá ocurrir al mismo Superior expresando lo que a su derecho convenga. Dentro del tercer día de recibido el informe del juez, el Superior resolverá lo que proceda. Si la queja no resulta apoyada en hecho cierto, si no estuviere fundada en derecho o procediere otro recurso contra la resolución reclamada, será desechada por el superior, el que impondrá al quejoso y a su abogado, solidariamente, multa que no exceda de diez días de salario mínimo general vigente en el Estado; si el juez no rinde el informe, será apremiado de oficio por el Superior para que lo haga remitiéndole copia del escrito de queja. 2. BAJA CALIFORNIA Contempla los recursos de revocación, apelación, revisión de oficio, queja y de responsabilidad, así como la apelación adhesiva. Además, prevé, el procedimiento para instaurar la responsabilidad civil a los jueces y magistrados, así como la autoridad competente para conocer de dicho juicio y el término para interponerla. El recurso de apelación tiene por objeto que el superior confirme, revoque o modifique la resolución del inferior. Y sólo procede: contra las

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sentencias definitivas en toda clase de juicios, excepto cuando la Ley declare expresamente que no son apelables; las sentencias interlocutorias, excepto cuando por disposición de la Ley no se otorgue a las partes el recurso o la sentencia definitiva no fuere apelable; los autos, cuando expresamente lo disponga este código y también lo fuera la sentencia definitiva,y, las sentencias que se dicten con el carácter de provisionales en procedimientos precautorios, sin perjuicio de que en los casos en que proceda, se reclame la providencia ante el mismo Juez o se levante por éste. Apelación adhesiva, y señala: que la parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele su admisión, o dentro de las veinticuatro horas siguientes a esa notificación. En este caso, la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. La apelación se interpone por escrito, ante el Juez del conocimiento, dentro de ocho días improrrogables si se tratare de sentencia definitiva, o dentro de cinco si fuere auto o resolución interlocutoria. En el escrito de apelación el recurrente expresará los agravios, los que serán formulados en forma concreta mediante los razonamientos relacionados con las circunstancias del caso, que tiendan a demostrar una violación de la Ley o una interpretación inexacta de la misma. Con el escrito de apelación se exhibirá una copia del mismo para el expediente y una para cada una de las partes. Interpuesta una apelación, el Juez, sin substanciación alguna, la admitirá si fuere procedente, expresando si la admite en uno o en ambos efectos. En caso de que en el escrito de apelación el recurrente no formulara los agravios, el Juez tendrá por no interpuesto el recurso. Si no se acompañaran las copias de los agravios para el expediente y para cada una de las partes, se prevendrá al apelante para que dentro del término de tres

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días subsane la omisión en que hubiere incurrido. De no dar cumplimiento a la prevención, se tendrá por no interpuesto el recurso. Que este recurso procede en un solo efecto o en ambos efectos. En el primer caso no se suspende la ejecución del auto o de la sentencia y si ésta es definitiva se dejará en el Juzgado, para ejecutarla, copia certificada de ella y de las demás constancias que el Juez estime necesarias, remitiéndose desde luego los autos originales al Tribunal Superior. La admitida en ambos efectos suspende desde luego la ejecución de la sentencia, hasta que ésta cause ejecutoria, o la tramitación del juicio, cuando se interpuso contra auto. Si la apelación procede solo en el efecto devolutivo, se remite al superior testimonio de lo conducente, que se integra con las constancias señaladas por las partes y el juzgador. Si el recurrente omite hacer el señalamiento en la forma prescrita, se le requerirá para que lo subsane en tres días y de no hacerlo se le tendrá por no interpuesto el recurso, a no ser que el apelante manifieste que prefiere esperar el envío de los autos originales cuando estén en estado. Además, señala los casos de procedencia del recurso de apelación en ambos efectos, a saber: Contra sentencias definitivas en los juicios ordinarios; De los autos definitivos que paralizan o ponen término al juicio haciendo imposible su continuación, cualquiera que sea la naturaleza del juicio, y de las sentencias interlocutorias que paralizan o ponen término al juicio haciendo imposible su continuación; del auto aprobatorio del remate. Una vez admitido el recurso en ambos efectos, el Juez remitirá los autos originales, desde luego, al Tribunal Superior, dentro del tercer día. Respecto a la revisión de oficio, sólo procede contra sentencias recaídas en los juicios sobre nulidad de matrimonio. En cuanto a la queja, ha lugar contra el Juez que se niega a admitir una demanda, o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes

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del emplazamiento; respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; contra la denegación de apelación. También es procedente contra secretarios de juzgados y ejecutores, contra los primeros por omisiones y negligencia en el desempeño de sus funciones; y en contra de los segundos, por exceso o defecto de las ejecuciones y por las decisiones en los incidentes de ejecución. Contra el juez se interpone dentro de los tres días siguientes al acto reclamado, expresando los motivos de inconformidad. Se presentará por conducto del propio Juez, quien dentro del tercer día que tenga conocimiento, lo remitirá al Tribunal Superior de Justicia del Estado, acompañando informe de justificación y testimonio de las constancias señaladas por el recurrente, así como de las que el Juez estime necesarias. El Tribunal dentro del tercer día resolverá lo que corresponda. Mientras que el recurso de responsabilidad procede en los casos de responsabilidad civil en que puedan incurrir jueces y magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, y sólo podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes en juicio ordinario y ante el inmediato superior del que hubiere incurrido en ella. Las Salas del Tribunal Superior conocerán, en primera y única instancia, de las demandas de responsabilidad civil presentadas contra los jueces de primera instancia. Contra las sentencias que aquéllas dicten no se dará recurso alguno. El Tribunal Pleno conocerá de dichas demandas, en primera y única instancia, cuando se entablen contra los magistrados. La demanda de responsabilidad debe entablarse dentro del año siguiente al día en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que puso término al pleito. Transcurrido este plazo, quedará prescrita la acción.

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3. BAJA CALIFORNIA SUR Contempla los recursos de revocación, apelación, apelación extraordinaria, revisión de oficio, queja y de responsabilidad. También señala el recurso de reposición que le da el mismo tratamiento que al de revocación, sólo que procede contra autos que en primera instancia serían apelables. Respecto al recurso de apelación, al igual que en los otros Estados, tiene por objeto que el superior confirme, revoque o modifique la resolución del inferior. Contempla la apelación adhesiva a favor de la parte que venció y puede interponerla al momento de la notificación o dentro de las veinticuatro horas siguientes. La adhesión al recurso sigue la suerte de éste. El recurso se interpone dentro de los cinco días siguientes si es sentencia definitiva o tres si fuere auto o interlocutoria. La revisión de las sentencias sólo procede respecto de las recaídas en los juicios sobre nulidad, rectificación o modificación, y reposición de actas del estado civil; sobre nulidad de matrimonio y de las resoluciones que ordenen el registro de nacimiento. En cuanto a la apelación extraordinaria será admisible dentro de los tres meses que sigan al día de la notificación de la sentencia: cuando se hubiere notificado el emplazamiento al demandado, por edictos, y el juicio se hubiere seguido en rebeldía; cuando no estuvieren representados legítimamente el actor o el demandado, o siendo incapaces, las diligencias se hubieren entendido con ellos; cuando no hubiere sido emplazado el demandado conforme a la ley, y cuando el juicio se hubiere seguido ante un juez incompetente, no siendo prorrogable la jurisdicción. Declarada la nulidad, se volverán los autos al inferior para que reponga el procedimiento en su caso.

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Respecto a la queja, tiene lugar: contra el juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes del emplazamiento; respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; contra la denegación de apelación. En contra de los ejecutores y secretarios por ante el juez. Contra los primeros sólo por exceso o defecto de las ejecuciones y por las decisiones en los incidentes de ejecución. Contra los segundos, por omisiones y negligencias en el desempeño de sus funciones. El recurso de queja contra resoluciones del juez se interpondrá ante éste, dentro de los tres días siguientes al acto reclamado, expresando los motivos de inconformidad. Dentro del tercer día en que se tenga por interpuesto el recurso, el juez de los autos remitirá al Superior informe con justificación; y acompañará, en su caso, las constancias procesales respectivas. El Superior, dentro del tercer día, decidirá lo que corresponda. La falta de remisión del recurso de queja e informe con justificación dentro del término de tres días por parte del juez al Superior dará lugar a la imposición de una corrección disciplinaria por parte del Superior, de oficio o a petición del quejoso. El de responsabilidad señala: La responsabilidad civil en que puedan incurrir los jueces y magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancias de la parte perjudicada o de sus causahabientes en juicio ordinario y ante el inmediato superior del que hubiere incurrido en ella. Las salas del Tribunal Superior conocerán en única instancia, de las demandas de responsabilidad civil presentadas contra los jueces de lo civil, de lo familiar y menores. Contra las sentencias que aquéllas dicten no se dará recurso alguno. El Tribunal en Pleno conocerá de dichas demandas en primera y única instancia, cuando se entablen contra los magistrados. Debe entablarse dentro del año siguiente

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al día en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que puso término al pleito. Transcurrido este plazo quedará prescrita la acción. 4. CAMPECHE El código de procedimientos civiles, regula el recurso de revocación el que se debe interponer dentro de los tres días siguientes a la notificación del auto o decreto; el de apelación, el de reclamación en contra del Presidente de la Sala y la revisión de oficio. Se contempla la posibilidad de oponer en segunda instancia las excepciones nacidas después de la contestación de la demanda las cuales serán resueltas por la Sala. La apelación debe interponerse, por escrito, ante el juez que pronunció la resolución apelada, dentro de los cinco días siguientes a aquél en que se notificó aquella, tratándose de auto o de interlocutoria; y dentro de diez días, si se tratare de sentencia definitiva. En el escrito se hará expresión de los agravios que al apelante ocasione la resolución impugnada. En caso de omitirse la expresión de agravios, el juez tendrá por no interpuesto el recurso e impondrá al recurrente una multa hasta de cincuenta veces el salario mínimo diario vigente en la región. Recibido el escrito de interposición del recurso el juez, previo acuerdo lo remitirá, en el plazo de tres días, al tribunal de alzada. De excederse del plazo indicado se hará acreedor a una corrección disciplinaria. Recibidos en la sala el escrito de interposición de la apelación y el expediente o testimonio, en su caso, el presidente de la misma mandará formar toca, por duplicado, y de oficio calificará la admisión del recurso y el efecto en que proceda. De la expresión de agravios se dará vista al colitigante para que si lo considera necesario exprese, en el plazo de tres días, lo que a sus derechos convenga. En los casos en que el Tribunal de Alzada esté

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facultado para suplir la ausencia de agravios se dará vista también por tres días con el toca al colitigante para los efectos del párrafo anterior. En la segunda instancia se admitirán las excepciones nacidas después de la contestación de la demanda, cuando la apelación se ha interpuesto contra sentencia definitiva, dictada en juicio ordinario. Opuesta la excepción, si fuere necesaria la prueba, se concederá para rendirla el término de quince días. Hecha la publicación de probanzas se citará a las partes para la audiencia de vista, misma que deberá celebrarse dentro de cinco días. Transcurrido el plazo. de oficio se citará a las partes para oír sentencia, la que se dictará dentro de ocho días. El de reclamación, procede para que la Sala confirme, reforme o revoque, las resoluciones dictadas por su presidente. Se interpone ante la presidencia de la sala, por escrito debidamente motivado y fundado, dentro del término de tres días. El presidente dictará proveído respecto de su admisión y, en su caso, designará al magistrado ponente. El recurso será resuelto por mayoría de votos de los integrantes de la sala, dentro de los ocho días siguientes. 5. COAHUILA Se contemplan como recursos el de reconsideración, apelación, apelación adhesiva, apelación preventiva y queja. Además un capítulo de disposiciones generales, que contiene el plazo para impugnar, el carácter irrenunciable de los recursos, la legitimación activa para impugnar, la legitimación pasiva en caso de impugnación, acumulación de recursos, impugnaciones simultáneas, preclusión por empleo anterior de recursos, desistimiento del recurso, abandono del recurso, efectos de la resolución que resuelve la impugnación, la supletoriedad normativa. Contiene, además la apelación preventiva.

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En cuanto a la apelación, la segunda instancia no puede abrirse sin que se interponga el recurso de apelación, excepto el caso previsto para la revisión forzosa de una sentencia. El plazo para interponer el recurso es de ocho días contra autos o interlocutorias; quince días para sentencias; en los juicios de patria potestad, emplazado por edictos será de treinta días y de noventa en cualquier otro juicio. La interposición del recurso se hace por escrito donde se deben de expresar los agravios los que deben contener una relación clara y precisa de los puntos de la resolución recurrida que en concepto del apelante se los cause, y las leyes, interpretación jurídica y principios generales de derecho, que estime han sido violados, ya sea por aplicación inexacta o por falta de aplicación, o que se haya dejado de estudiar alguno de los puntos litigiosos o de las pruebas rendidas, o bien que aquélla no sea congruente con la demanda y la contestación y las demás cuestiones debatidas en el juicio. Respecto a la apelación preventiva nos señala que deberán también expresarse los agravios que correspondan a la resolución apelada preventivamente, e igual regla se seguirá, cuando exista otra apelación de resolución diversa que se haya dejado para decidirse junto con la apelación de la sentencia definitiva, en los casos autorizados por la ley. Se ordena la formación de un cuaderno auxiliar por duplicado donde se actuará respecto al trámite del recurso. Se dispone que se remita al superior el original del cuaderno auxiliar de apelación, en tanto el duplicado queda en el juzgado para la debida constancia. Presentada en tiempo la apelación, el juzgador mandará agregar el escrito relativo al cuaderno auxiliar y tendrá por interpuesto el recurso sin substanciación alguna, expresando el efecto en que lo admite.

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Se contempla la apelación adhesiva y la preventiva, al señalar que la parte que obtuvo sentencia favorable puede adherirse a la apelación interpuesta por la contraparte, y al igual que ésta se tramitará en el cuaderno auxiliar de apelación, debiendo interponerse al contestar los agravios de la apelación principal. La adhesión y la preventiva no se consideran como apelaciones independientes, debiendo seguir la suerte procesal de la apelación principal. En el auto que tenga por interpuesto el recurso de apelación, el juzgador deberá expresar el efecto que la admisión tenga en relación con la ejecución de la resolución recurrida. Este efecto podrá ser: a) el devolutivo, cuando la interposición no suspenda la ejecución de la resolución apelada; el suspensivo, cuando la resolución apelada no puede ejecutarse, mientras el recurso no se decida o la resolución apelada quede firme, y el preventivo, que solo significa que interpuesta la apelación, se mandará tenerla presente cuando apelada la sentencia definitiva, se reitere ante el superior lo pedido en su oportunidad. Nos indica que todas las apelaciones se admiten en el efecto devolutivo, a menos que por mandato expreso de la ley deben admitirse en el suspensivo o preventivo. La admisión de la apelación en el efecto suspensivo se dará contra las sentencias que se dicten en los juicios que versen sobre divorcio o nulidad de matrimonio y demás cuestiones de familia o estado de las personas, salvo disposición en contrario; sentencias interlocutorias y los autos que paralicen o pongan término al juicio, haciendo imposible su continuación; contra el auto aprobatorio del remate. Admitida la apelación en el efecto suspensivo, dentro de los cinco días siguientes, y previo emplazamiento a las partes para que acudan a continuar el recurso, se remitirán los

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expedientes originales al Tribunal Superior, para la substanciación. El juzgador deberá vigilar que el expediente original y el cuaderno auxiliar de apelación sean enviados al superior. La apelación en el efecto preventivo procede respecto a las resoluciones que desechen pruebas o cuando la ley lo disponga; se decidirá cuando se tramite la apelación que se interponga en contra de la sentencia definitiva dictada en el mismo juicio, por quien deba resolver ésta, y siempre que la parte que la hizo valer la reitere en el escrito de expresión o contestación de agravios. En los asuntos de orden familiar y del estado y condición de las personas o cuando el afectado sea un menor o incapacitado, podrá suplirse la deficiencia de los agravios formulados cuando se advierta de las constancias procesales que ha habido en contra del apelante una violación manifiesta de la ley que lo haya dejado sin defensa. La revisión de oficio de las sentencias de primera instancia procede en los juicios sobre rectificación de actas del Registro Civil y sobre nulidad de matrimonio que tengan por causa el parentesco, el matrimonio subsistente, o el atentado contra la vida de alguno de los consortes para contraer matrimonio con el que quede libre, abre de oficio la segunda instancia con intervención del Ministerio Público. Aunque las partes no expresaren agravios ni promuevan pruebas, el tribunal examinará la legalidad de la sentencia de primera instancia, quedando en suspenso sus efectos hasta que se dicte resolución. En igual forma se procederá cuando por disposición expresa de la ley tenga lugar la revisión de oficio.

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La queja procede contra actos del juzgador cuando se niegue la admisión de una demanda o desconozca de oficio la personalidad del actor antes del emplazamiento; contra la resolución en que declare o niegue que una sentencia ha adquirido autoridad de cosa juzgada; contra la resolución en que deseche el recurso de apelación o lo tenga por no interpuesto; por exceso o por defecto en la ejecución de las sentencias dictadas en segunda instancia; respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencia; resoluciones que desestime la oposición del tercero opositor a la ejecución de una sentencia o resolución proveniente de un tribunal de otra entidad federativa. El recurso de queja deberá interponerse dentro de los tres días siguientes al en que se tenga por hecha la notificación de la resolución recurrida o de la fecha en que se ejecute el acto que la motiva. 6. COLIMA Este cuerpo de leyes, nos señala que todos los recursos de la misma naturaleza hechos valer por separado en contra de una misma resolución judicial, deberán acumularse a petición de parte o de oficio, y decidirse en una sola sentencia; si se hicieran valer varios recursos de manera simultánea, solo se admitirá el que proceda.. Contempla el recursos de revocación, apelación, apelación adhesiva, revisión de oficio, queja y de responsabilidad. Se prevé que las copias para integrar el testimonio de apelación sea a cargo del apelante cuando sea en el efecto devolutivo y sea la primera apelación, y, en caso de las segundas o ulteriores apelaciones solo se formará el testimonio con las constancias faltantes entre la última apelación admitida y las subsecuentes, hasta la apelación de que se trate.

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La apelación debe interponerse por escrito y expresar en ese momento los agravios que le cause la resolución recurrida, exhibiendo la copia para cada una de las partes, dentro del término de nueve días en contra de la sentencia; de tres días cuando se admita en efecto devolutivo, sin expresar los motivos de inconformidad empero, por separado deberá de hacer su expresión de agravios que considere le causaron las determinaciones que combatió en las apelaciones admitidas en el efecto devolutivo de tramitación preventiva; seis días si se trata de tramitación inmediata. Esto es, la apelación se puede admitir en el efecto devolutivo, cuando la interposición no suspenda la ejecución de la resolución apelada; el suspensivo, cuando la resolución apelada no pueda ejecutarse, mientras el recurso no se decida o la resolución apelada quede firme, y las apelaciones que se admitan en el efecto devolutivo podrán ser de tramitación inmediata o preventiva. Si la apelación se interpone en contra de auto o sentencia interlocutoria y fuere procedente admitirla en el efecto devolutivo, el Juez ordenará en el mismo auto admisorio que se forme testimonio con todas las constancias que obren en autos, si se tratare de la primera apelación que hagan valer las partes. Si se tratare de la segunda o ulteriores apelaciones, solamente formará el testimonio de apelación con las constancias faltantes entre la última apelación admitida y las subsecuentes, hasta la apelación de que se trate. Las copias necesarias para formar el testimonio de apelación correspondiente serán a costa del o los apelantes, siendo requisito indispensable para la admisión del recurso el previo pago total de las mismas. El pago deberá efectuarse de manera

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independiente por cada apelante, excepto en el caso de litisconsorcio, sea activo o sea pasivo, caso en el cual solo se pagará una vez. Respecto de la tramitación de la apelación adhesiva deberá de interponerse dentro de los tres días siguientes a la admisión del recurso, expresando los razonamientos tendientes a acreditar las deficiencias o la indebida fundamentación o motivación de que adolezca la sentencia y podrá expresar los agravios si existiere otra apelación por resolución diversa que se haya dejado para decidirse junto con la apelación de la sentencia definitiva. La revisión de las sentencias procede cuando se trate de juicios sobre nulidad de matrimonio. La queja tiene lugar: Contra el juez que se niega a admitir una demanda, o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes del emplazamiento; respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; contra la denegación de apelación. Se da el recurso de queja en contra de los ejecutores y secretarios por ante el juez. Contra los primeros, sólo por exceso o defecto de las ejecuciones y por las decisiones en los incidentes de ejecución. Contra los segundos, por omisiones y negligencias en el desempeño de sus funciones. El recurso de queja contra el juez se interpondrá ante el superior inmediato dentro de las veinticuatro horas que sigan al acto reclamado, haciéndolo saber dentro del mismo tiempo al juez contra quien va el recurso, acompañándole copia. Dentro del tercer día de que tenga

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conocimiento, el juez de los autos remitirá al superior informe con justificación. El superior, dentro del tercer día, decidirá lo que corresponda. La responsabilidad civil en que puedan incurrir jueces y magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes en juicio ordinario y ante el inmediato superior del que hubiere incurrido en ella, dentro del año siguiente al en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que puso término al pleito. Las salas del tribunal superior conocerán, en primera y única instancia, de las demandas de responsabilidad civil presentadas contra los jueces de primera instancia. Contra las sentencias que aquéllas dicten no se dará recurso alguno. El Tribunal Pleno conocerá de dichas demandas en primera y única instancia cuando se entablen contra los magistrados. La demanda debe entablarse dentro del año siguiente al día en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que puso término al pleito. Transcurrido este plazo, quedará prescrita la acción. 7. CHIAPAS Regula los recursos de revocación, apelación, apelación

extraordinaria, apelación adhesiva, queja y de responsabilidad. El recurso de apelación se hace valer por escrito donde se expresarán los agravios. Se faculta para suplir la deficiencia de los agravios, cuando estos tiendan a controvertir los elementos de la acción, excepciones perentorias opuestas oportunamente y valoración de pruebas rendidas en el juicio. También cuando se trate de menores de edad; como también la reposición del procedimiento cuando encuentre violaciones que hayan

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dejado sin defensa a cualquiera de las partes o terceros con interés legitimo, siempre que sea trascendente en el resultado del fallo. Se ordena formar un solo toca y que el juez forme el testimonio de apelación con todas las constancias que obren en el expediente si se tratare de la primera apelación que se haga valer por las partes. Para el caso, de segunda o ulteriores apelaciones, solamente formará el testimonio de apelación con las constancias faltantes entre la ultima apelación admitida y las subsecuentes. Respecto al recurso de apelación, la parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta dentro de los tres días siguientes a la admisión del recurso, expresando los razonamientos tendientes a mejorar las consideraciones vertidas por el juez en la resolución recurrida. derivado de dicha adhesión, se dará vista a la contraria para que en igual plazo manifieste lo que a su derecho corresponda. La adhesión al recurso sigue la suerte de este. Debe interponerse por escrito ante el juez que pronunció la resolución en la forma y términos previstos en los artículos siguientes, salvo cuando se trate de apelaciones extraordinarias. El litigante al interponer la apelación ante el juez, expresará los agravios que considere le cause la resolución recurrida. Contra autos o interlocutorias deberán hacerse valer en el término de seis días y las que se interpongan contra sentencia definitiva, en un plazo de nueve días, contados a partir del día siguiente a aquel en que surta efectos la notificación. Interpuesto el recurso, el juez la admitirá sin substanciación alguna si fuere procedente, expresando en su auto si la admite en ambos efectos o en uno solo, siempre que, en el escrito se hayan hecho valer los agravios respectivos. El juez en el mismo auto admisorio ordenará se forme el testimonio de apelación con todas las constancias que obren en el expediente si se tratare de la primera apelación que se haga valer por las partes. Para el

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caso, de segunda o ulteriores apelaciones, solamente formará el testimonio de apelación con las constancias faltantes entre la ultima apelación admitida y las subsecuentes. De igual manera, al tener por interpuesto el recurso de apelación, dará vista a la parte apelada, para que en el término de tres días conteste los agravios, si se tratare de auto o sentencia interlocutoria, y de seis días si se tratare de sentencia definitiva. transcurridos los plazos señalados, sin necesidad de rebeldía, se hayan contestado o no los agravios, se remitirán los escritos originales del apelante y en su caso de la parte apelada, y las demás constancias que obren en el expediente o los autos originales al superior. El testimonio de apelación que se forme por el juez, lo remitirá a la sala de su adscripción, en un termino de cinco días, contados a partir de la fecha en que precluyó el término de la parte apelada para contestar los agravios, o en su caso, del auto en que se tuvieron por contestados, indicando si se trata de primera, segunda o el numero que corresponda a las apelaciones interpuestas. La sala al recibir el testimonio, formará un solo toca, en el que se tramitarán todos los recursos de apelación que se interpongan en el juicio de que se trate; también revisará las constancias, para determinar si la apelación fue interpuesta en tiempo y calificara, si se confirma o no el grado en que se admitió por el inferior. de encontrarlo conforme a derecho, lo hará saber y citará a las partes en el mismo auto para dictar sentencia, la que pronunciará y notificará en términos del articulo 679. El recurso de apelación procede en un solo efecto o en ambos. tratándose de apelaciones contra cualquier clase de resoluciones, excepto la relativa a la sentencia definitiva, se tramitarán en un solo cuaderno de constancias, en donde se agregarán los testimonios relativos, y al que se anexarán copias de todas las resoluciones a dichas apelaciones, inclusive la de la sentencia definitiva del juicio de que se trate. La sala, al recibir el

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testimonio, formará un solo toca, en el que se tramitarán todos los recursos de apelación que se interpongan en el juicio de que se trata. Con este testimonio se formara un cuaderno de constancias al que se seguirán agregando los subsecuentes testimonios que remita el inferior para tramitar otras apelaciones y quejas. Por separado la sala formará un cuaderno de recursos el cual se integrara con los escritos de agravios y contestación, con todo lo que se actúen en cada recurso y la resolución que se dicte y de la cual se agregara copia autorizada al cuaderno de constancias. Si no se presentara apelación en contra de la sentencia definitiva, se entenderán consentidas las resoluciones y autos que hubieran sido apelados durante el procedimiento. Cualquiera que sea el tipo de juicio en el que intervengan como partes menores de edad o incapaces, deberá suplirse la deficiencia de los agravios, de tal modo que queden protegidos los derechos de los mismos. El tribunal de alzada estará facultado para suplir la deficiencia de los agravios, cuando estos tiendan a controvertir los elementos de la acción, excepciones perentorias opuestas oportunamente y valoración de pruebas rendidas en el juicio. Si al estudiar la apelación el tribunal de alzada encontrare violaciones del procedimiento que dejaren sin defensa a cualquiera de las partes o terceros con interés legitimo, ordenará la reposición de aquel, siempre que sea trascendente en el resultado del fallo, debiendo precisar el efecto o efectos de la reposición y hacer un extrañamiento al inferior. La apelación extraordinaria únicamente procede contra la sentencia definitiva. Será admisible cuando se presenten los siguientes casos: cuando al reo se le hubiere notificado el emplazamiento por edictos y el juicio se hubiere tramitado en rebeldía; cuando no estuvieren representados legítimamente el actor o el demandado, o siendo incapaces, las diligencias

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se hubieren entendido con ellos. La apelación deberá interponerse dentro de los sesenta días computados desde la fecha de la notificación de la sentencia relativa, en los casos del artículo anterior. También será admisible la apelación extraordinaria contra las sentencias dictadas por los jueces municipales en los juicios que sean de su competencia; siendo tribunal de apelación, el juez de primera instancia de la jurisdicción, o siendo varios, el del ramo que corresponda. la apelación deberá interponerse dentro de los cinco días, contados desde la notificación de la sentencia. El recurso de queja, tiene lugar: contra el juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes del emplazamiento; respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencia; contra la denegación de apelación. Se interpondrá ante el juez, y éste, dentro de las veinticuatro horas que sigan a la notificación del acto reclamado, expresando agravios y acompañando copia para que obre en autos. Recibida la queja, dentro del tercer día, el juez de los autos remitirá al superior informe con justificación y el testimonio respectivo. El superior, dentro del mismo término decidirá lo que proceda. Se impondrá al juez del conocimiento que no rinda informe con justificación y testimonios dentro del término señalado, la sanción de hasta diez días de salario mínimo vigente en el Estado. El recurso de queja contra los jueces solo procede en las causas apelables, a no ser que se intente para calificar el grado en la denegación de apelación. Recurso de responsabilidad. La responsabilidad civil en que puedan incurrir los jueces, cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes, ante el inmediato superior del que hubiere incurrido en ella. Cuando la demanda se dirija

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contra un juez rural, conocerá de ella el juez municipal correspondiente, y si fuere este el demandado, cualquiera que sea la cuantía se entablará ante el juez de primera instancia; contra la sentencia que este pronuncie procederá la apelación en ambos efectos para ante el tribunal superior, si el juicio por su cuantía fuere apelable. El tribunal superior conocerá, en primera y única instancia, de las demandas de responsabilidad civil presentadas contra los jueces de primera instancia. Contra las sentencias que se dicten, no se dará recurso alguno. La demanda debe entablarse dentro de los seis meses siguientes al día en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que de termino al pleito. Transcurrido este plazo quedara prescrita la acción. 8. CHIHUAHUA Nuestra legislación únicamente contempla como recursos la revocación, apelación, revisión de oficio, denegada apelación y el de responsabilidad. Respecto al recurso de apelación debe de hacerse constar por escrito o verbal en la propia audiencia donde se actúa, dentro del término de cinco días para sentencias y tres para autos o interlocutorias. La expresión de agravios se hacer valer ante el superior. La revisión de oficio procede contra sentencias dictadas en los juicios de rectificación de actas del Registro Civil o nulidades de matrimonio, contra Diligencias de Jurisdicción Voluntaria de Adopción o Ad-perpetuam; la denegada apelación, en contra de los autos que no admitan el recurso de apelación y el de responsabilidad se contempla como una manera de sancionar a los empleados y funcionarios del Poder Judicial del Estado que cometan faltas oficiales; también se encuentra regulado en algunos casos en el Código de

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Procedimientos Civiles del Estado, cuando el juzgador no remite el expediente donde se interpuso el recurso de apelación y fue admitido en ambos efectos; cuando no se manda el testimonio de apelación en los recursos admitidos en el efecto devolutivo o bien, cuando es omiso respecto al envío del certificado de denegada apelación. 9. DISTRITO FEDERAL Establece los recursos de revocación, apelación, apelación adhesiva, apelación extraordinaria, queja, responsabilidad civil y acción de nulidad de juicio concluido. En la apelación, se deben expresar los agravios al interponerse el recurso y se dan seis días para autos o interlocutorias y nueve días contra sentencias. La apelación se puede admitir en ambos efectos o en uno solo; en éste último, se forma el testimonio de apelación con todas las constancias que obren en el expediente, si se trata de la primera apelación; las segundas y ulteriores se formará testimonio con las constancias faltantes, la última apelación admitida y las subsecuentes, hasta la apelación de que se trate. La sala al recibir el testimonio formará un solo toca en el que se vayan tramitando todos los recursos de apelación que se interpongan en las apelaciones interpuestas. La apelación extraordinaria, se interpondrá dentro de los tres meses que sigan al día de la notificación de la sentencia: y procede cuando se hubiere notificado el emplazamiento al reo, por edictos y el juicio se hubiere seguido en rebeldía; cuando no estuvieren representados legítimamente el actor o el demandado o siendo incapaces, las diligencias

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se hubieren entendido con ellos; cuando no hubiere sido emplazado el demandado conforme a la ley; cuando el juicio se hubiere seguido ante un juez incompetente, no siendo prorrogable la jurisdicción. El Juez podrá desechar la apelación cuando resulte de autos que el recurso fue interpuesto fuera de tiempo y cuando el demandado haya contestado la demanda o se haya hecho expresamente sabedor del juicio. En todos los demás casos, el juez se abstendrá de calificar el grado y remitirá inmediatamente, emplazando a los interesados, el principal al superior, quien oirá a las partes con los mismos trámites del juicio ordinario, sirviendo de demanda la interposición del recurso. Declarada la nulidad, se volverán los autos al inferior para que reponga el procedimiento en su caso. La sentencia que se pronuncia resolviendo la apelación extraordinaria, no admite más recurso que el de responsabilidad. Recurso de queja, tiene lugar, contra el juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes del emplazamiento; respecto a las interlocutorias dictadas para la ejecución de sentencias; contra la denegación de apelación. También se da en contra de los ejecutores y secretarios por ante el juez. Contra los primeros sólo por exceso o defecto de las ejecuciones y por las decisiones en los incidentes de ejecución. Contra los segundos, por omisiones y negligencias en el desempeño de sus funciones. Su interposición en contra de resoluciones del juez, se realiza ante éste, dentro de los tres días siguientes al acto reclamado, expresando los motivos de inconformidad. Dentro del tercer día en que se tenga por interpuesto el recurso, el juez de los autos remitirá al Superior informe con justificación, y acompañará, en su caso, las constancias procesales respectivas. El Superior, dentro del tercer día, decidirá lo que corresponda. El recurso de queja contra los jueces sólo

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procede en las causas apelables a no ser que se intente para calificar el grado en la denegación de apelación. Recurso de responsabilidad civil en que puedan incurrir jueces y magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes en juicio ordinario y ante el inmediato superior del que hubiere incurrido en ella. Las salas del Tribunal Superior conocerán, en única instancia, de las demandas de responsabilidad civil presentadas contra los jueces de lo Civil, de lo Familiar, del Arrendamiento Inmobiliario y de lo Concursal. Contra las sentencias que aquéllas dicten no se dará recurso alguno. El Tribunal Pleno conocerá de dichas demandas en primera y única instancia cuando se entablen contra los magistrados. Debe entablarse dentro del año siguiente al día en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que puso término al pleito. Transcurrido este plazo, quedará prescrita la acción. La acción de nulidad de juicio concluido procede en aquellos asuntos en los cuales se ha dictado sentencia o auto definitivo que ha causado ejecutoria y se actualiza alguna de las siguientes hipótesis: si son producto del dolo de una de las partes en perjuicio de la otra; si se falló en base a pruebas reconocidas o declaradas de cualquier modo falsas con posterioridad a la resolución, o que la parte vencida ignoraba que se habían reconocido o declarado como tales antes de la sentencia; o bien, que se declaren falsas en el mismo proceso en que se ejercite la presente acción; si después de dictada la resolución se han encontrada uno o más documentos decisivos que la parte no pudo presentar por causa de fuerza

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mayor o por un hecho imputable al contrario; si la resolución adolece de error de hecho en el juzgado que resulta de los actos o documentos de juicio. Dicho error existe cuando el fallo se funda en la admisión de un hecho cuya exactitud debe excluirse por modo incontrastable o cuando se supone la inexistencia de un hecho cuya verdad queda establecida positivamente, y, en ambos casos, si el hecho no representaba un punto controvertido sobre el cual la sentencia debía expedirse; si la resolución emitida en el juicio, cuya nulidad se pretende, es contraria a otra dictada con anterioridad y pasada también en autoridad de cosa juzgada respecto de las partes, siempre que no se haya decidido la relativa excepción de cosa juzgada; si la resolución es el producto del dolo del juez, comprobado con sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada; cuando existiere colusión u otra maniobra fraudulenta de las partes litigantes, en el juicio cuya nulidad se pide, en perjuicio del actor o del interés público; o bien, para defraudar la Ley. La acción de nulidad de juicio concluido puede ser ejercitada por quienes hayan sido partes en el proceso, sus sucesores o causahabientes; los terceros a quienes perjudique la resolución y éstos últimos, además de la autoridad correspondiente, como el Ministerio Público, cuando el fallo afecte al interés público. Es competente para conocer de la presente acción, independientemente de la cuantía del juicio solicitado como nulo, el juez de lo civil en turno de primera instancia. La interposición de la acción de nulidad de juicio concluido no suspenderá la ejecución de la resolución firme que la motivare, siempre y cuando el vencedor otorgue garantía de cuando menos la cantidad equivalente al treinta por ciento de lo sentenciado; o bien, el monto que el juzgador fije prudencialmente en aquellos procesos en que lo sentenciado no haya versado sobre cuestiones patrimoniales o sean de cuantía indeterminada. En la demanda, contestación, reconvención y contestación a la reconvención, las partes

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deberán ofrecer las pruebas que pretendan rendir durante el juicio, exhibiendo las documentales que tengan en su poder o el escrito sellado mediante el cual hayan solicitado los documentos que no tuvieren en su poder. Quien haya dado lugar a alguna de las causales referidas con antelación, y una o más hayan sido determinantes para que el juez resolviera en la forma en que lo hizo en el juicio que se declare nulo, será responsable de los daños y perjuicios que con su conducta haya causado. En ningún caso la indemnización será menor al doble de la cuantía del negocio seguido en el proceso declarado nulo. Asimismo, siempre será condenado al pago de los gastos y costas causados en el juicio en que se ejercite la presente acción de nulidad. 10. DURANGO Esta legislación contempla como recursos el de revocación, apelación, apelación adhesiva, apelación extraordinaria, queja y responsabilidad civil. Destaca en este código que se señale que la expedición del testimonio de apelación no causa pago de derechos. El recurso de apelación puede interponer por escrito o de manera verbal, dentro del término de tres días, si se trata de autos o interlocutorias, y de cinco en tratándose de sentencias. La expresión de agravios se realiza ante el Magistrado dentro de un término de seis días y la expedición del testimonio de apelación no causa pago de derechos. La apelación adhesiva se puede interponer al notificarse la admisión de la apelación o dentro de veinticuatro horas a esa notificación.

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La apelación extraordinaria, será admisible dentro de los sesenta días que sigan al día de la notificación de la sentencia; cuando se hubiere notificado el emplazamiento al reo, por edictos y el juicio se hubiere seguido en rebeldía estando ausente el demandado hasta después de la notificación de la sentencia; cuando no estuvieren representados legítimamente el actor o el demandado o siendo incapaces, las diligencias se hubieren entendido con ellos; cuando no hubiere sido emplazado el demandado conforme a la ley, y el juicio se hubiere seguido en rebeldía estando ausente el reo hasta después de la notificación de la sentencia; cuando el juicio se hubiere seguido ante un juez incompetente, no siendo prorrogable la jurisdicción. (El Juez podrá desechar la apelación cuando resulte de autos que el recurso fue interpuesto fuera de tiempo y cuando el demandado haya contestado la demanda o se haya hecho expresamente sabedor del juicio. En todos los demás casos, el Juez se abstendrá de calificar el grado y remitirá inmediatamente, emplazando a los interesados, el principal al superior, quien oirá a las partes con los mismos trámites del juicio ordinario, sirviendo de demanda la interposición del recurso. Declarada la nulidad, se volverán los autos al inferior para que reponga el procedimiento en su caso. Recurso de queja, tiene lugar: contra el juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes del emplazamiento; respecto de las interlocutorias dictadas para la ejecución de sentencias; contra la denegación de apelación. Se da el recurso de queja en contra de los actuarios y secretarios por ante el juez. Contra los primeros sólo por exceso o defecto de las ejecuciones. Contra los segundos por omisiones y negligencias en el desempeño de sus funciones. El recurso de queja contra el juez se interpondrá ante el Supremo Tribunal de Justicia dentro de los tres días siguientes al acto reclamado haciéndolo saber dentro

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del mismo tiempo al juez contra quien va el recurso, acompañándole copia. El Juez de los autos remitirá al Superior su informe con justificación dentro del tercero día y éste dentro de igual término decidirá lo que corresponda. El recurso de queja contra los jueces solo procede en las causas apelables, a no ser que se intente para calificar el grado en la denegación de apelación. Recurso de responsabilidad. La responsabilidad civil en que puedan incurrir jueces y magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia e ignorancia inexcusables solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes en juicio ordinario y ante el Tribunal Pleno. El Tribunal Pleno conocerá en primera y única instancia, de las demandas de responsabilidad civil presentadas contra los jueces de primera instancia. Contra las sentencias que aquel dicte, no se dará recurso alguno. El Tribunal Pleno conocerá de dichas demandas en primera y única instancia cuando se entablen contra los magistrados. La demanda de responsabilidad debe entablarse dentro del año siguiente al día en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que puso término al pleito. Transcurrido este plazo, quedará prescrita la acción. 11. ESTADO DE MEXICO El capítulo relativo a los recursos contiene disposiciones generales, donde se señalan los medios de impugnación que se pueden interponer en contra de las resoluciones dictadas por el tribunal, encontrando el de revocación, apelación y queja; además de la irrenunciabilidad recursos. de los

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De la manera como están regulados los recursos, prácticamente son los mismos que en el Estado de Chihuahua, con la salvedad que en lugar de la denegada apelación se contempla el de queja. Recurso de apelación. Se puede admitir en el efecto suspensivo o sin efecto suspensivo; también se prevé una apelación en asuntos conexos que se refiere a cuando el auto contra el cual se haya admitido recurso de apelación con efecto suspensivo, hubiere recaído en expediente tramitado por separado, se remitirá al Tribunal de Alzada el expediente respectivo, sin perjuicio de que se envíen las constancias que del otro soliciten las partes. En los autos que queden en el Tribunal no podrá dictarse resolución alguna que modifique, revoque o en cualquier forma afecte lo acordado en la resolución apelada, mientras el recurso esté pendiente, para lo cual se dejará copia de ella. El término para la interposición del recurso es de diez días para sentencias y cinco días para interlocutorias o autos. En el escrito donde se interponga el recurso se deben de expresar los agravios, acompañando una copia para cada una de las partes. Recurso de queja, tiene lugar contra resoluciones del Juez cuando no admite una demanda; deniega una apelación. Se interpondrá a los tres días siguientes de notificado el auto que se reclama, ante el Juez donde se tramita el juicio y se substanciará sin suspensión del procedimiento. Al interponer el recurso, el quejoso deberá exhibir garantía equivalente a treinta días de salario mínimo vigente en la región, si se trata de queja interpuesta contra un Juez de Primera Instancia y de veinte días de salario mínimo si se refiere a Juez de Cuantía Menor. De no exhibir la garantía no

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se admitirá el recurso. Recibida la queja, el Juez, sin decidir sobre su procedencia, al siguiente día remitirá la misma a la Sala con un informe justificado. 12. ESTADO DE GUANAJUATO Encontramos un capítulo relativo a las disposiciones comunes de los recursos en cuanto a la irrenunciabilidad de los recursos; cuando se encuentre pendiente de resolver algún recurso de apelación o denegada apelación o tratándose de la queja, no podrá desahogarse la audiencia final del juicio ni pronunciarse sentencia definitiva. Al igual que en el Estado de Chihuahua, se contemplan como recursos de revocación, apelación y denegada apelación. Recurso de apelación. Se puede admitir en el efecto devolutivo o en el suspensivo o ambos efectos. En el escrito donde se interponga el recurso, se expresarán los agravios acompañando una copia para el expediente y otra para la contraparte. El término para interponerlo es de diez días. Denegada apelación. Procede cuando se declara inadmisible el recurso de apelación y se debe de interponer dentro de los cinco días siguientes al en que surta efectos la notificación del acuerdo denegatorio.

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13. ESTADO DE GUERRERO Hay un capítulo de disposiciones comunes, nos señala los recursos admisibles, reconsideración, apelación y queja. Indica que todos los recursos o impugnaciones de la misma naturaleza hechos valer por separado en un mismo asunto, deben acumularse a petición de parte o de oficio, y decidirse en una sola sentencia. Cuando un recurso sea declarado inadmisible o improcedente no puede interponerse otro en contra de la misma resolución, aunque no haya vencido el término establecido por la Ley. Se sanciona el abuso en la interposición de los recursos y se indica quienes están legitimados para interponerlos. En esta disposición se agrega la apelación adhesiva que se concede para el vencedor que no obtuvo la restitución de frutos, la indemnización de daños y perjuicios o el pago de costas. Recurso de apelación. El plazo para interponerlo es de ocho días para sentencias y cinco días para autos e interlocutorias, debiendo de expresar los agravios en el propio escrito en que se interponga, acompañando una copia para la contraparte. Los efectos en que se puede admitir es en el devolutivo, suspensivo y preventivo que significa: el devolutivo, cuando la interposición no suspende la ejecución de la resolución apelada; el suspensivo, cuando la resolución apelada no puede ejecutarse, mientras el recurso no se decida o la resolución apelada quede firme; y el preventivo, sólo significa que interpuesta la apelación se mandará tenerla presente cuando apelada la sentencia definitiva se reitera ante el superior lo pedido en su oportunidad.

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Apelación adhesiva. La parte que obtuvo sentencia favorable puede adherirse a la apelación interpuesta por la contraparte, debiendo tramitarse de acuerdo a las siguientes reglas: deberá interponerse al contestar los agravios de la apelación principal; deberá formularse expresando los razonamientos tendientes a acreditar las deficiencias o la indebida motivación o fundamentación de que adolezca la sentencia, no obstante serle favorable, con el objeto de que sean subsanadas, en caso necesario, al dictarse resolución en la apelación principal; también podrá expresar agravios sobre el punto o los puntos resolutivos de la sentencia recurrida que no hayan sido favorables al adherente; del escrito en que la contraparte se adhiera a la apelación se correrá traslado al apelante por el término de tres días; y la adhesión no se considerará como una apelación independiente, debiendo seguir la suerte procesal de la apelación principal. Recurso de queja. Procedencia del recurso de queja en contra del juzgador. El recurso de queja contra el juzgador es procedente: contra la resolución en que se niegue la admisión de una demanda o se desconozca de oficio la personalidad del actor antes del emplazamiento; contra la denegación de la apelación. La queja en contra de los juzgadores procede aún cuando se trate de juicios en que por su cuantía no se admite el recurso de apelación. Procedencia del recurso de queja contra actos de los notificadores y secretarios. El recurso de queja contra actos de los notificadores y secretarios será procedente en los siguientes casos: por exceso o defecto en las ejecuciones; por actos ilegales o irregularidades cometidos al ejecutar los autos del juzgador; y por omisiones o negligencia en el desempeño de sus cargos. Deberá interponerse dentro de los tres días siguientes al en que se tenga por hecha la notificación de la resolución

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recurrida o de la fecha en que se ejecute el acto que lo motiva. Deberá interponerse por escrito ante el propio juzgador que conozca del asunto, y se substanciará sin suspensión del procedimiento; se expondrán los hechos que la motiven y los fundamentos legales que se estimen aplicables, debiéndose acompañar una copia del mismo para el expediente, y una más para la contraparte con la cual se le correrá traslado haciéndole saber que podrá acudir ante el tribunal superior a defender sus derechos; al recibir el escrito en que se interponga el recurso, el juzgador sin calificar la procedencia de éste, ordenará formar un cuaderno con dicho escrito y las constancias que estime conducentes, cuaderno que enviará a la Sala correspondiente, con su informe justificado, dentro del término de tres días, contados a partir de su recepción. En caso de incumplimiento a esta disposición, se aplicará una multa hasta de cincuenta veces el salario mínimo general vigente y suspensión en el desempeño del cargo hasta por quince días, en caso de reincidencia. La Presidencia de la Sala calificará la procedencia o improcedencia del recurso de queja, admitiéndolo o desechándolo de plano; la Sala la que dictará resolución dentro del término de ocho días, a partir del siguiente al de su turno; la resolución de la queja tendrá por efecto, confirmar, corregir o reponer los actos que la motiven. Tramitación de la queja contra notificadores y secretarios. Las quejas en contra de secretarios y notificadores se harán valer ante el juzgador que conozca del negocio. Interpuesto el recurso, dentro de las veinticuatro horas siguientes el juzgador oirá verbalmente al secretario o notificador en contra de quien se presentó la queja y dentro del tercer día resolverá de plano lo que proceda.

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14. ESTADO DE HIDALGO Contempla los recursos de revocación, apelación, apelación adhesiva, apelación extraordinaria, queja y recurso de responsabilidad. Recurso de apelación. Se admite en el efecto devolutivo o suspensivo o ambos efectos, se debe de interponer de manera escrita o verbal en un término de cinco días para sentencias y tres días autos o interlocutorias. Apelación extraordinaria. Será admisible la apelación, dentro de los dos meses que sigan al día de la notificación de la sentencia: cuando se hubiere notificado el emplazamiento al reo, por edictos, y el juicio se hubiere seguido en rebeldía; cuando no estuvieren representados legítimamente el actor o el demandado, o siendo incapaces, las diligencias se hubieren entendido con ellos; cuando no hubiere sido emplazado el demandado conforme a la ley; cuando el juicio se hubiere seguido ante un Juez incompetente, no siendo prorrogable la jurisdicción. El juez debe de remitir inmediatamente, emplazando a los interesados, el principal al Superior, quien oirá a las partes con los mismos trámites del juicio ordinario, sirviendo de demanda la interposición del recurso. Declarada la nulidad, se volverán los autos al inferior para que se reponga el procedimiento en su caso. Este mismo recurso se da en contra de las sentencias pronunciadas por los Jueces menores y será Tribunal de apelación el Juez de Primera Instancia del Distrito que corresponda, según la materia. La sentencia que se pronuncia resolviendo la apelación extraordinaria, no admite más recurso que el de responsabilidad.

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Recurso de queja. Este recurso tiene lugar: contra el Juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes del emplazamiento; respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; contra la denegación de apelación. Se da el recurso de queja en contra de los Actuarios y Secretarios por ante el Juez. Contra los primeros, sólo por exceso, defecto o irregularidades en las ejecuciones; contra los segundos, por omisiones y negligencias en el desempeño de sus funciones. El recurso de queja contra el Juez se interpondrá ante el Superior inmediato, dentro de las veinticuatro horas que sigan a la notificación de la resolución reclamada, haciéndolo saber dentro del mismo tiempo al Juez contra quien va el recurso, acompañándole copia. Dentro del tercero día de que tenga conocimiento el Juez de los autos, remitirá al Superior informe con justificación. El Superior dentro del tercero día decidirá lo que corresponda. El recurso de queja contra los Jueces sólo procede en las causas apelables a no ser que se intente para calificar el grado en la denegación de apelación. Recurso de responsabilidad. La responsabilidad civil en que puedan incurrir Jueces y Magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes en juicio ordinario, y ante el inmediato Superior del que hubiere incurrido en ella. Las salas del Tribunal Superior conocerán en primera y única instancia de las demandas de responsabilidad civil presentadas contra los Jueces de Primera Instancia. Contra las sentencias que aquéllas dicten, no se dará recurso alguno. El Tribunal Pleno conocerá

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de dichas demandas en primera y única instancia, cuando se entablen contra los magistrados. La demanda debe entablarse dentro del año siguiente al día en que se hubiere dictado la sentencia o auto firme que puso término al pleito. Transcurrido este plazo, quedará prescrita la acción. 15. ESTADO DE JALISCO Tiene un capítulo de disposiciones generales para impugnar las resoluciones judiciales o los actos procesales, sólo se concederán los recursos de revocación, apelación y queja. El juez o tribunal no puede revocar, variar o modificar sus resoluciones, sino en los casos que conforme a este Código lo permita y mediante la interposición del recurso correspondiente en la forma y términos previstos en el mismo. Los recursos de revocación y apelación, tendrán por efecto el que se confirmen, revoquen o modifiquen las resoluciones impugnadas; y el recurso de queja, que se confirmen o revoquen los actos procesales efectuados con exceso o defecto en la ejecución de una resolución. Sólo podrán hacerse valer, por las partes de un juicio o procedimiento, por los terceros que hayan salido a juicio y los demás interesados a quienes perjudique la resolución judicial o los actos procesales efectuados con exceso o defecto en la ejecución de una resolución judicial; deberán presentarse ante o por conducto de la autoridad que señale este Código, en la forma y dentro de los términos previstos en el mismo. En los recursos siempre deberá alegarse y comprobarse el interés en el juicio o procedimiento y el perjuicio que cause la resolución o acto procesal. El que promueva un recurso puede desistirse del mismo hasta antes de que se resuelva. Dicho desistimiento produce como efecto, la pérdida de dicho derecho y la firmeza del acto o resolución impugnada. Si los autos o sentencias constaran de varios puntos resolutivos, pueden consentirse

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respecto de unos y recurrirse respecto de otros. En este caso la instancia versará sólo sobre las decisiones recurridas. Cuando sean varias consideraciones que sustenten el sentido de una resolución, deberán atacarse las mismas en su totalidad. Deben interponerse por escrito en el cual se deberá: precisar la resolución o acto procesal impugnado, así como la autoridad judicial y el juicio o procedimiento de donde emane; expresar los agravios que le causen, entendiéndose como tales, aquellos razonamientos relacionados con las circunstancias de hecho, en un caso jurídico determinado, que tiendan a demostrar y puntualizar la violación o la inexacta interpretación de la ley. Bastará la enumeración sencilla que haga la parte, de los errores y violaciones de derecho que en su concepto se cometieron en la resolución para tener por expresados los agravios; señalar y en su caso aportar, las constancias necesarias que comprueben tanto la existencia, como la ilegalidad del fallo o acto combatido; exhibir una copia del escrito para correr traslado del mismo a cada una de las otras partes interesadas; abstenerse de denostar a la autoridad, de lo contrario quedará sujeto a la sanción prevista en el ARTICULO 72 de este Código; y señalar domicilio para recibir notificaciones en segunda instancia. Si no satisface los anteriores requisitos se desechará de plano, sin sustanciación alguna. El fallo que resuelva o deseche los recursos es irrecurrible y trae como efecto que la resolución o acto recurrido quede firme. La parte contraria desde que tenga conocimiento de los agravios formulados por el recurrente y hasta antes de resolverse un recurso, podrá alegar en relación al mismo lo que a su derecho corresponda. La autoridad judicial al conocer y resolver los recursos, salvo los casos que la ley permita el estudio o revisión oficiosa, y además de las establecidas en este Código, observará las siguientes reglas: examinará y decidirá en forma conjunta o separada, todos los agravios alegados contra la resolución o acto procesal recurrido, exceptuándose el caso en que uno solo

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resulte preponderante; en vista de los agravios expresados, sólo tomará en consideración, las acciones, excepciones, pruebas y cuestiones debatidas en forma previa y oportuna; resolverá con plenitud de jurisdicción las cuestiones omitidas en la resolución o acto impugnado, reclamadas en los agravios, corrigiéndolas por sí mismo; y los recursos de la misma naturaleza interpuestos contra una misma resolución por personas distintas, deberán estudiarse y decidirse en un mismo fallo. Recurso de apelación. Sólo se admitirá el recurso de apelación en los negocios cuyo monto exceda del importe de setecientos veinte días de salario mínimo. El recurso de apelación se interpondrá mediante escrito por conducto del juez que haya pronunciado la resolución que cause agravio. El término para la interposición del recurso salvo lo especificado en el párrafo siguiente, será de diez días hábiles, contados a partir del día siguiente al que se le notifique o tenga conocimiento el perjudicado de la resolución recurrida. Se exceptúa la apelación contra las sentencias de los juicios en rebeldía, cuando el demandado fuere emplazado por edictos. En estos casos la apelación será admisible si se presenta dentro de los tres meses que sigan al día de la notificación de la sentencia. Interpuesta la apelación y exhibidas las copias, el juez que haya dictado la resolución reclamada, la admitirá sin sustanciación alguna, si la encuentra procedente, expresando si la admite en los efectos devolutivo y suspensivo o sólo en el primero y remitirá juntamente con el escrito de agravios el expediente original o testimonio de constancias señaladas por el apelante, al Supremo Tribunal para que lo turne desde luego a la sala que corresponda su conocimiento.

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Apelación adhesiva. No puede apelar la parte que obtenga todo lo que pidió, pero la que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele su admisión o dentro de los cinco días siguientes a esta notificación. El escrito en que se interponga la apelación adhesiva, en lugar de agravios, se expresarán razones que hagan ver al Tribunal Superior de segundo grado, argumentos omitidos de fuerza más convincente o de mayor legalidad, en que se debió apoyar el fallo pronunciado a su favor. El recurso adhesivo deberá substanciarse y resolverse junto con el principal y sigue la suerte de éste. Recurso de queja. Es procedente contra los actos procesales de jueces y secretarios, pronunciados o ejecutados con exceso o defecto en la ejecución de resoluciones. Se entiende por exceso, cuando además de realizar todos los actos necesarios para que una resolución resulte íntegramente cumplida, se ejecuten u ordenen otros actos que no obliga la resolución; y defecto, cuando haya abstención de todos los actos necesarios para que la resolución quede cabalmente cumplida. Se interpondrá dentro de los cinco días siguientes al en que se le haya notificado al perjudicado la resolución o acto procesal que le cause agravio o haya tenido conocimiento de los mismos. Se presentará por conducto del propio juez, quien dentro del término antes señalado, contados a partir de la fecha de recepción del escrito de agravios, lo remitirá al Supremo Tribunal juntamente con su informe con justificación y testimonio de las constancias señaladas por el recurrente. La queja contra el secretario se interpondrá ante el juez o titular del juzgado que conozca del juicio o procedimiento, dentro de cinco días siguientes al que se haya realizado el acto procesal. Recibido el escrito de agravios, el juez de inmediato, sin substanciación alguna, lo hará de conocimiento del secretario,

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le solicitará su informe con justificación y, resolverá el recurso dentro de los cinco días siguientes. Revisión de oficio. Las sentencias que se dicten en los juicios sobre nulificación, anotación, rectificación, reposición y de convalidación de actas del Registro Civil, en los términos que prevé el Código Civil, así como las que se pronuncien en los juicios de divorcio necesario o de nulidad de matrimonio y siempre que hubiese prosperado, parcial o totalmente, la acción ejercitada, serán revisadas de oficio por la sala que corresponda del Supremo Tribunal de Justicia, con intervención del Agente de la Procuraduría Social, y aún cuando se promueva apelación, mientras el tribunal examina la legalidad del fallo, quedará en suspenso de ejecución. 16. ESTADO DE MICHOACAN Contempla como recursos la revocación, apelación, apelación adhesiva, y la queja. Recurso de apelación. Se admite en el efecto devolutivo o en ambos efectos. El término para su interposición es de nueve días para sentencia y de seis días para autos o interlocutorias, debiendo de expresarse agravios en el propio escrito en que se interponga. La sentencia en segunda instancia debe de dictarse dentro de diez días si se trata de sentencias definitivas y de cinco para interlocutorias, a partir de la fecha de la citación, otorgándose un día por cada cien fojas que excedan de quinientas.

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Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele la admisión de ésta, o dentro de los tres días siguientes a esa notificación, expresando los razonamientos tendientes a mejorar las consideraciones vertidas en la resolución de primera instancia. En este caso, la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. Recurso de queja. Tiene lugar: contra el Juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad o la personería de un litigante antes del emplazamiento; contra la denegación de apelación. Se concede el recurso de queja, en contra de los actuarios y secretarios ante el Juez. Contra los primeros sólo por exceso o defecto de las ejecuciones y contra los segundos, por omisiones y negligencias en el desempeño de sus funciones. El recurso contra el Juez se interpondrá ante él, dentro de los tres días siguientes a la notificación de la resolución reclamada. El Juez sin substanciación alguna y sin suspender los procedimientos del juicio en el caso que se encontrare en trámite, acordará enviar dentro del término de tres días al pleno el escrito relativo a dicho recurso, junto con su informe justificado sobre la materia de la queja y copia certificada de las constancias que estime conducentes, a las que se agregarán las que señale el quejoso al interponerlo. Recibidas las actuaciones se turnarán al pleno, para que de inmediato ordene traer los autos a la vista a fin de dictar resolución, dentro del tercer día. La falta de informe con justificación, se sancionará con multa de veinticinco a treinta y cinco días de salario mínimo general vigente en el Estado. Este recurso contra los jueces sólo procede en las causas apelables, a no ser que se intente para calificar el grado en la denegación de apelación.

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17. ESTADO DE MORELOS Contempla un capítulo de disposiciones generales donde se señalan el cómputo para la interposición, acumulación de recursos, preclusión, sanción por el empleo abusivo de los recursos, desistimiento y abandono, legitimación para interponerlos y la irrenunciabilidad. Prevé los recursos de revocación, reposición, revisión, apelación, queja, apelación adhesiva. El recurso de revocación le corresponde conocer y resolverlo al juez y el de reposición al Magistrado. Recurso de revisión. Es procedente contra las sentencias dictadas por los Jueces menores, ante el Tribunal Superior de Justicia. El agraviado deberá interponerla ante el propio Juez Menor, por escrito en el que expresará los motivos de inconformidad, dentro de los tres días siguientes a la notificación de la resolución, quedando en suspenso la ejecución de ésta, la cual se reservará hasta que los autos sean devueltos por la autoridad revisora. Recurso de apelación. El recurso de apelación tiene por objeto que el Tribunal Superior de Justicia revoque, modifique o confirme la resolución dictada en primera instancia. Quiénes pueden apelar. El que haya sido parte o tercerista en un juicio y conserve este carácter, puede apelar de las resoluciones por las que se considere agraviado, y los demás interesados a quienes perjudique la resolución judicial, salvo aquéllas contra las que la Ley no concede este recurso. El plazo para su interposición es de cinco días para sentencias y tres días para interlocutorias o autos, su interposición debe realizarse ante el juez La expresión de agravios deberá

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contener una relación clara y precisa de los puntos de la resolución impugnada que el apelante considere le lesionen; los conceptos por los que a su juicio se hayan cometido; y, las leyes, interpretación jurídica o principios generales de Derecho que estime han sido violados, o por inexacta aplicación o falta de aplicación. De la misma manera podrá ser motivo de agravio el que en la sentencia se haya omitido estudiar alguno de los puntos litigiosos o de los medios de prueba rendidos, o que la resolución no sea congruente con las pretensiones y las cuestiones debatidas en el juicio. También deberán expresarse agravios en relación con las que se consideren violaciones cometidas a las normas esenciales del procedimiento. Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele su admisión, o dentro de los seis días siguientes a esa notificación. En este caso, la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. La adhesión debe formularse expresando los razonamientos tendientes a demostrar las deficiencias o la indebida motivación o fundamentación de que adolezca la sentencia, no obstante serle favorable, con el objeto de que sean subsanados en caso necesario, al dictarse resolución en la apelación principal. Del escrito en que la contraparte se adhiera a la apelación se correrá traslado al apelante dentro del plazo de tres días. Recurso de queja. Procede: contra la resolución en que se niegue la admisión de una demanda, o se desconozca la personalidad de un litigante; respecto de las interlocutorias y autos dictados en la ejecución de sentencias; contra la denegación de la apelación; por exceso o por defecto en la ejecución de la sentencia dictada en segunda instancia. La queja contra los jueces procede aun cuando se trate de juicios en los que por su

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cuantía no se admite recurso de apelación. Contra actos de secretarios y actuarios judiciales podrá interponerse, por: actos ilegales o irregularidades cometidas al ejecutar las resoluciones del Juez; y, por omisiones o negligencia en el desempeño de sus cargos. El recurso de queja contra el Juez deberá interponerse ante el superior inmediato, dentro de los dos días siguientes al de la notificación de la resolución recurrida o de la fecha en que se ejecute el acto que la motiva; dentro del cual el quejoso lo comunicará al Juez, el que de inmediato deberá remitir informe con justificación al superior. Este, dentro del tercer día de recibida, decidirá de plano y bajo su responsabilidad lo que corresponda. Contra Secretarios y Actuarios se harán valer dentro del plazo establecido en el numeral anterior, ante el Juez que conozca del negocio. Interpuesta la queja, dentro de las veinticuatro horas siguientes, el juzgador oirá la argumentación verbal del Secretario o del Actuario en contra de quien se presentó la queja; y, dentro del tercer día resolverá de plano lo que proceda, ya sea corregir, reponer o confirmar los actos que la motiven. Esta resolución no admite recurso. 18. ESTADO DE NAYARIT Como disposiciones generales nos señala que los Tribunales no admitirán nunca recursos notoriamente frívolos o improcedentes; los desecharán de plano, como también señala que resoluciones son irrecurribles. Contempla como recursos el de revocación, apelación, aclaración de sentencia, revisión de oficio y denegada apelación. Recurso de apelación. Tiene por objeto que en segunda instancia se reparen, en su caso, las violaciones cometidas en las resoluciones contra las cuales sea admisible. Pueden apelar todos los interesados a quienes

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perjudique la resolución judicial, pero no el que obtuvo todo lo que pidió. Puede interponerse por escrito dentro de nueve días improrrogables, si se trata de sentencia definitiva, o dentro de cinco días si fuere auto o sentencia interlocutoria, y en el mismo escrito deberá expresarse los agravios, sin lo cual no será procedente. El litigante al interponer la apelación debe usar la moderación, absteniéndose de denostar al Juez. Procede en uno o en ambos efectos. En el primer caso no suspende el procedimiento ni la ejecución del auto o sentencia y en el segundo sí, hasta que sea resuelto. En los escritos de agravios y contestación, las partes señalarán domicilio en la residencia del Tribunal de Alzada para oír notificaciones, apercibiéndolos que de no hacerlo, éstas se les practicarán en los estrados. 19. ESTADO DE NUEVO LEON Al igual que la legislación de nuestro Estado, a excepción de la apelación adhesiva, este código contempla como recursos la aclaración de sentencia, revocación, apelación, apelación adhesiva, revisión de oficio y denegada apelación. Se deben expresar los agravios en el escrito en que se interponga el recurso de apelación y el término es de cinco días para autos e interlocutorias y nueve para sentencias. Aclaración de sentencia. Sólo una vez puede intentarse contra las sentencias definitivas, y sólo respecto de éstas procede. Se interpondrá, por escrito ante el mismo juez que hubiere dictado la resolución, dentro del día siguiente a la notificación del fallo, expresándose claramente la contradicción, ambigüedad u obscuridad de las cláusulas y palabras cuya aclaración se solicite o el hecho que se haya omitido y cuya falta se

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reclama. La resolución que aclare una sentencia, se reputará parte integrante de ésta. Recurso de revocación. Sólo procede respecto de los autos que no fueren apelables, así como de los decretos. Puede pedirse verbalmente, en el acto de notificarse el auto o decreto, o por escrito dentro del día siguiente a la notificación. Recurso de apelación. La apelación es el recurso que tiene por objeto que el tribunal de segunda instancia confirme, revoque o modifique las resoluciones dictadas en la primera, y en su caso, analice la violación procesal sostenida, decretando la reposición del procedimiento, todo ello a solicitud de la parte agraviada, con excepción de los casos en que se permite la suplencia de la deficiencia de la queja. Debe interponerse por escrito ante el Juez que pronunció la resolución impugnada, expresando los agravios que considere le causa la resolución recurrida. Las apelaciones que se interpongan contra autos o interlocutorias deberán hacerse valer en el término de cinco días, y las que se interpongan contra sentencias definitivas dentro del plazo de nueve días. El juez debe admitirla siempre que en el escrito se hayan hecho valer los agravios respectivos; ordenando dar vista con el mismo a la contraparte, para que en el término de tres días conteste los agravios si se tratare de auto o sentencia interlocutoria, y de seis días si se tratare de sentencia definitiva. Debiéndose remitir los escritos originales del apelante y en su caso de la contraparte. Puede admitirse en el efecto devolutivo y en el suspensivo, o únicamente en el primero. En el caso de que el apelante omitiera expresar agravios al interponer el recurso de apelación, se tendrá por no interpuesto y quedará firme la resolución impugnada. Si no se presentara apelación en

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contra

de

la

sentencia

definitiva,

se

entenderán

consentidas

las

resoluciones y autos que hubieren sido apelados durante el procedimiento. En los procedimientos relacionados con derechos de menores o incapaces y en los demás asuntos del orden familiar se suplirá la deficiencia de la queja. Lo mismo se observará también tratándose de alimentos, cuando la parte apelante sea la acreedora alimentista. En estos casos se remitirán al Tribunal Superior de Justicia el testimonio o los autos originales, según sea la resolución impugnada, aunque no se formulen agravios. Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta dentro de los tres días siguientes a la admisión del recurso, expresando los razonamientos tendientes a mejorar las consideraciones vertidas por el Juez en la resolución de que se trata. Con dicho escrito se dará vista a la contraria para que en igual plazo manifieste lo que a su derecho corresponda. En este caso la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. La sentencia de segunda instancia se pronunciará dentro del plazo de ocho días si se tratare de auto o interlocutoria y de quince días si se tratare de sentencia definitiva, contados a partir de la citación para sentencia. Sólo cuando hubiere necesidad de que el superior examine expediente que excedieren de cien fojas podrá disfrutar de quince días más para pronunciar resolución. Denegada apelación. El recurso de denegada apelación se interpondrá dentro de los tres días contados desde el siguiente al en que se haya efectuado la notificación del auto en que se niegue la admisión del recurso de apelación, con la expresión de los agravios que le cause la resolución recurrida, y de no precisarse éstos se desechará de plano.

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Revisión de oficio. Procede la revisión de las sentencias recaídas en los casos y procedimientos sobre nulidad de matrimonio. 20. ESTADO DE OAXACA Contempla como recursos el de revocación, apelación, apelación adhesiva, queja, revisión de oficio y de responsabilidad judicial. Recurso de apelación. El recurso de apelación tiene por objeto que el superior confirme, revoque o modifique la resolución del inferior. Debe interponerse por escrito en el que se expresarán agravios. El recurso se hará valer ante el Juez que pronunció la resolución impugnada, acompañando las copias necesarias para el traslado. El plazo para apelar será de cinco días tratándose de actos y de diez días en caso de sentencia. En el escrito de expresión de agravios el apelante deberá señalar casa para oír notificaciones en el lugar de residencia de la Sala o Tribunal de apelación; al interponer la apelación debe usar de moderación, absteniéndose de denostar al juez. El Juez admitirá la apelación sin substanciación alguna, si fuere procedente, siempre que en el escrito se hayan hecho valer los agravios respectivos, procede en un solo efecto o en ambos efectos. Se mandará correr traslado con la copia del escrito de expresión de agravios a la parte apelada, por seis días para que los conteste, durante los cuales estarán los autos a disposición de ésta para que se imponga de ellos. En los expedientes voluminosos, la resolución se dictará dentro de los ocho días que sigan a la celebración de la audiencia de vista, al informe en estrados o a la citación para sentencia.

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Apelación adhesiva. Puede apelar el vencedor que no obtuvo la restitución de frutos, la indemnización de daños y perjuicios o el pago de costas. La parte que venció puede adherirse a la apelación dentro del plazo de tres días siguientes a la notificación de su admisión, debiendo expresar los argumentos que deban ser materia de consideración por la Sala. En este caso, la adhesión sigue la suerte de la apelación principal. Revisión de oficio. La revisión de las sentencias recaídas en los juicios sobre investigación de paternidad y sobre nulidad de matrimonio, abre de oficio la segunda instancia, con intervención del Ministerio Público, y aunque las partes no expresaren agravios ni promovieren pruebas, el Tribunal examinará la legalidad de la sentencia de primera instancia, quedando entre tanto sin ejecutarse ésta. Recurso de queja. Tiene lugar: contra el juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes de emplazamiento; contra la denegación de apelación. Se da el recurso de queja en contra de los Ejecutores y Secretarios por ante el Juez. Contra los primeros sólo por exceso o defecto de las ejecuciones y por las decisiones que adopten en el acto de ejecución. Contra los segundos por omisiones y negligencia en el desempeño de sus funciones. Se interpondrá ante el superior inmediato dentro de los tres días que sigan al acto reclamado, haciéndolo saber dentro del mismo tiempo al juez contra quien va el recurso, acompañándole copia. El escrito relativo podrá enviarse al superior por conducto del mismo juez. Dentro del tercero día de que tenga conocimiento, el juez de los autos remitirá al superior informe con justificación. El superior, dentro de tercero día, decidirá lo que corresponda. La queja contra los jueces sólo procede en los juicios cuya sentencia sea

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apelable, a no ser que se intente para calificar el grado en la denegación de apelación o en los casos de denegación de justicia. Responsabilidad judicial. La responsabilidad civil en que puedan incurrir jueces y magistrados cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada, o de sus causahabientes, en juicio ordinario y ante el inmediato superior del que hubiere incurrido en ella. 21. ESTADO DE PUEBLA En esta legislación se contemplan como recursos el de apelación y el de reclamación. En el primero se agrega lo relativo a la apelación adhesiva, la suplencia por la falta de agravios y la deficiencia de los expresados, así como la facultad de atracción que se puede ejercer de oficio por el Pleno del Tribunal Superior de Justicia, o a petición del presidente de la Sala o el Procurador. El recurso de apelación procede en contra de las sentencias definitivas o contra las resoluciones que sin decidir el fondo del negocio, ponen fin a la instancia; en los negocios de .de cuantía específica, cuando su interés exceda de quinientos días de salario mínimo vigente en la fecha de interposición en el lugar en que se ventile el procedimiento. La apelación suspende la ejecución de la resolución apelada. El término para interponerlo es de nueve días, contados a partir del siguiente a la notificación de la resolución, por escrito, ante el Juez que pronunció la resolución. En dicho escrito, el recurrente expondrá los agravios que en su

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concepto le cause la resolución, los que deberán expresarse guardando el orden siguiente: 1- Bajo el rubro “VIOLACIONES PROCESALES”, se expondrán aquellos, que tiendan a combatir las resoluciones y actuaciones interprocesales, siempre y cuando hubieren sido objeto de la reclamación oportuna; I- Bajo el rubro “VIOLACIONES SUBSTANCIALES EN EL PROCEDIMIENTO”,se expondrán aquellos que tiendan a combatir las resoluciones y actuaciones que afecten la debida defensa del apelante y trasciendan al fallo, y II- Bajo el rubro “VIOLACIONES DE FONDO”, se expondrán aquellos que tiendan a combatir la resolución apelada, ya sea por aplicación inexacta o por falta de aplicación de Leyes, su interpretación jurídica o de los principios generales del derecho; por comprender acciones, excepciones o cosas que no hayan sido objeto del juicio, o por no comprenderlas todas, por omisión o negación expresa. Del escrito en que se interponga la apelación se acompañarán las copias necesarias para el traslado de la contraparte para que lo conteste dentro del término de seis días. Con el escrito de apelación, el Juez formará un expedientillo y en éste actuará lo que a él corresponda. Si ambas partes apelan, el Juez concentrará las apelaciones en una misma pieza, para que el superior las resuelva en una sola sentencia. El Juez podrá desechar el recurso, si éste fuere extemporáneo o la resolución impugnada no lo admitiere. Contestados los agravios o transcurrido el término concedido para ello, sin que se contesten, el Juez remitirá de oficio al Tribunal de alzada el expediente principal y el de apelación. Apelación Adhesiva. La parte que obtuvo resolución favorable puede, al contestar los agravios adherirse a la apelación y expresar los agravios que a su derecho corresponda. Del escrito en que la contraparte se adhiera a la apelación, se dará traslado al apelante, para que conteste

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dentro de seis días, los agravios expresados por el adherente. La adhesión a la apelación sólo puede versar sobre el punto o puntos resolutivos de la sentencia recurrida, que no hayan sido favorables al adherente, o sobre la indebida argumentación jurídica de los puntos considerativos aún cuando los resolutivos le hayan sido favorables. Admitido el recurso, se señalará día y hora para la audiencia de vista, en la que las partes, podrán presentar sus alegatos. Celebrada ésta, se turnará el expediente para pronunciar la ejecutoria correspondiente. El Tribunal deberá suplir la falta de agravios o la deficiencia de los expresados: - Cuando el juicio verse sobre derechos que pudieren afectar el interés de la familia; I- Cuando intervengan por lo menos un menor como parte, si por falta de esa suplencia pudieran verse afectados su estado civil o su patrimonio, y II- Cuando se afecten derechos de grupos indígenas. El Tribunal podrá suplir la deficiencia o la falta de agravios, en materia civil o familiar, conforme a lo siguiente: - Cuando las disposiciones legales invocadas en la apelada, resulten notoriamente contrarias a los preceptos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o la del Estado de Puebla; I- Cuando la sentencia de primer grado se funde en Leyes declaradas inconstitucionales por la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; II- Cuando el fundamento de la sentencia de primer grado, sea contrario a los criterios de interpretación de las Leyes locales, emitidos por el pleno del Tribunal Superior de Justicia del Estado, y I- Cuando se advierta por el Tribunal de apelación que en el procedimiento de primera instancia existieron violaciones manifiestas de la Ley que hayan dejado sin defensa a alguna de las partes. El Tribunal, de oficio, mandará reponer el procedimiento, cuando se haya dictado sentencia en primera instancia sin que guardaren estado los autos o cuando exista una violación manifiesta de la Ley que haya dejado

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sin defensa a alguna de las partes; Si el Tribunal de apelación concluye que el juzgador de primera instancia no resolvió el fondo, sin existir ninguna causa legal para ello, declarará la insubsistencia de la resolución apelada y enviará lo actuado al Juez de origen para que dicte la sentencia que conforme a derecho corresponda, y Si el Tribunal revoca o enmienda la sentencia apelada, dictará el nuevo fallo que corresponda. Facultad de atracción. Cuando el Pleno del Tribunal Superior de Justicia, de oficio, ejerza la facultad de atracción, el Tribunal que originalmente conoce del asunto, previa notificación a las partes, remitirá las actuaciones a dicho órgano colegiado para su resolución. Cuando el Presidente de cualquiera de las Salas o el Procurador General de Justicia del Estado, pretendan se ejerza la facultad de atracción, presentará ante el Tribunal Pleno, la solicitud debidamente razonada; de encontrarse fundada, se ejercerá tal facultad, notificándole al peticionario, procediendo en los términos del párrafo anterior; en caso de negativa, notificará al solicitante, continuándose con el procedimiento ordinario de apelación. Contra la resolución que emita el pleno respecto a la facultad de atracción, no procederá recurso. Se señalará una audiencia de vista ante el Pleno, en la que las partes podrán alegar en forma oral o por escrito. Vistos los autos de apelación y recibidos en su caso los alegatos, el Pleno designará a un Magistrado, que tendrá el carácter de ponente, quien con el estudio y cuenta del Secretario relator, formulará el proyecto de resolución, entregando una copia del mismo a cada uno de los Magistrados por el término de quince días, quedando en poder del Secretario las actuaciones para su consulta. Concluido el término para la consulta, en sesión de Pleno, el Magistrado ponente expondrá una síntesis del proyecto, el que enseguida se someterá a discusión; en caso de disenso, se asentarán las posiciones

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fundadas de quien las emita; cuando a juicio del Presidente, el asunto esté suficientemente discutido, se procederá a la votación. Para la aprobación del proyecto de sentencia, se requiere el voto de la mitad más uno de los Magistrados presentes. En caso de empate, el Presidente emitirá voto de calidad. La reclamación es el medio de impugnación, que tiene por objeto revocar o modificar un auto que no ponga fin al procedimiento. Los autos que no fueren apelables, pueden ser reclamados ante el Tribunal que los dictó. Se interpondrá en el momento de la audiencia o dentro de los dos días siguientes, a partir de que surta efectos la notificación del auto impugnado; Se formulará por escrito o verbalmente expresando el hecho infractor, las disposiciones legales violadas y los conceptos de violación; La reclamación no suspende el curso del juicio, se tramitará por cuerda separada y se mandará substanciar con vista de la contraria por el término de dos días; La resolución que al efecto se dicte, no admite recurso; y Cuando el estado de los autos lo requiera, se podrá resolver antes de que se turnen los mismos para fallar la cuestión planteada. Procede contra autos que se dicten en el trámite de segunda instancia. 22. ESTADO DE QUERETARO El código procesal civil de esta entidad federativa reconoce como recursos al de revocación, apelación, apelación adhesiva, denegada apelación y de responsabilidad; en segunda instancia al de revocación le denomina reposición.

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Se señala que las sentencias no pueden ser revocadas por el juez que las dicta; que los autos que no fueren apelables y los decretos, pueden ser revocados por el juez que los dicta, o por el que lo substituya en el conocimiento del negocio. Que debe interponer dentro de los tres días siguientes a la notificación y a su colitigante se le concede un lapso igual; que en el escrito en que se interponga se deben expresar los agravios que en su concepto le causa la resolución impugnada y acompañará las copias para el traslado al colitigante; de no cumplir con estos requisitos se desecha de plano el recurso. Respecto al recurso de apelación, el término para interponerlo es de seis días. tratándose de autos y de resoluciones interlocutorias y de diez días si se trata de sentencias definitivas. Se debe interponer por escrito, ante el juez que pronuncio la resolución, como también la contestación de agravios se deberá realizar en un plazo igual al señalado con antelación. Si es auto o interlocutoria se integrará el cuaderno de apelación con las constancias que el apelante señale y las que el colitigante solicite. Estas constancias deberán ser señaladas y exhibidas por los interesados al interponer el recurso o al contestar el mismo. De no hacer el señalamiento y exhibición, se prevendrá a las partes por una sola vez para que dentro del plazo de tres días subsanen la omisión y de no hacerlo el apelante se tendrá por no interpuesto el recurso; si no lo hiciere el colitigante, el testimonio se integrará con las constancias que se hubieren exhibido. Se señala una cuantía determinada para la admisión del recurso y cuyo valor exceda sesenta días de salario mínimo general y en aquellos cuyos intereses no sea susceptibles de valuarse en dinero. En estos casos la apelación se admitirá en ambos efectos, salvo cuando la ley expresamente determine que lo sean sólo en efecto devolutivo.

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En cuanto a la apelación adhesiva, se señala que la parte que venció puede, al contestar los agravios, adherirse a la apelación, en cuyo caso expresará lo que conviniere a sus intereses y que dicha adhesión tiene por objeto que el tribunal confirme la resolución impugnada, para lo cual el adherente expresará argumentos que amplíen los fundamentos o motivaciones jurídicos utilizados por el inferior o bien otros diversos que estime más adecuados. La denegada apelación procede contra el auto que desecha una apelación si se interpone por escrito presentado dentro de los tres días siguientes. El de responsabilidad civil se refiere a aquél en que pueden incurrir jueces y magistrados, cuando, en el desempeño de sus funciones, infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusable, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes, en juicio ordinario y ante el Tribunal Superior de Justicia, quien conocerá en primera y única instancia. 23. ESTADO DE QUINTANA ROO Se contemplan como recursos el de revocación, apelación, apelación adhesiva, revisión de sentencias y el de queja. Respecto al de revocación, nos señala que los autos que no fueren apelables y los decretos pueden ser revocados por el juez que los dicta, o por el que lo substituya en el conocimiento del negocio, debiendo solicitarse

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por escrito dentro de los tres días siguientes a la notificación, y se substancia con un escrito por cada parte y la resolución del juez debe pronunciarse dentro del tercer día. Esta resolución no admite recurso alguno. En segunda instancia le denomina de reposición. El recurso de apelación se interpone ante el Juez Aquo dentro del término de cinco días si se trata de sentencia y de tres si fuere auto o interlocutoria. Los agravios se expresan ante el superior. Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele su admisión, o dentro de los tres días siguientes a esa notificación. En este caso, la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. Revisión de sentencias. La segunda instancia se abre de oficio cuando se trata de la revisión de las sentencias recaídas en los juicios sobre nulidad de matrimonio, se da intervención del Ministerio Público y aunque las partes no expresaren agravios ni promovieren pruebas, el Tribunal examinará la legalidad de la sentencia de primera instancia, quedando entretanto sin ejecutarse ésta. El recurso de queja tiene lugar: contra el Juez que se niega a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante antes del emplazamiento; respecto de las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; contra la denegación de apelación. El recurso de queja en contra de los actuarios y secretarios por exceso o defecto de las ejecuciones, por las decisiones en los incidentes de ejecución y por omisiones o negligencia en el desempeño de sus funciones.

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Su interposición se realiza por escrito ante el superior inmediato dentro de los tres días que sigan al acto reclamado, haciéndolo saber dentro de igual tiempo al funcionario contra quien se dirige, acompañándole copia. Dentro del tercer día de que tenga conocimiento el responsable, remitirá al superior informe con justificación quien dentro del tercer día, decidirá lo que corresponda e impondrá una corrección disciplinaria en los términos de la Ley Orgánica del Poder Judicial. 24. ESTADO DE SAN LUIS POTOSI Se regulan como recursos el de revocación, apelación, apelación adhesiva, apelación extraordinaria, revisión oficiosa de la sentencia y queja. La revocación procede en contra de los autos que no fueren apelables y decretos; en segunda instancia se le denomina de reposición.. Debe pedirse por escrito dentro de las veinticuatro horas siguientes a la notificación, y se substanciará con un escrito por cada parte y la resolución del juez que debe pronunciarse dentro del tercer día. Esta resolución no admite ningún recurso. La apelación tiene por objeto que el tribunal de segunda instancia confirme, revoque o modifique la resolución dictada por el inferior y debe interponerse ante el juez que pronunció la resolución, ya verbalmente en el acto de la notificación, ya por escrito dentro de tres días si fuere auto o sentencia interlocutoria o de cinco si se tratare de sentencia definitiva. Revisión de sentencias. Procede en los juicios sobre modificación de actas del estado civil y sobre nulidad de matrimonios, con intervención

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del Ministerio Público, si las partes no promueven apelación; y mientras el tribunal examina la legalidad del fallo, quedará en suspenso su ejecución. Apelación extraordinaria. Sólo será dentro de los tres meses que sigan al día de la notificación de la sentencia: cuando se hubiere notificado el emplazamiento al reo por edictos y el juicio se hubiere seguido en rebeldía; cuando no estuvieren representados legítimamente el actor o el demandado o siendo incapaces, las diligencias se hubieren entendido con ellos; cuando no hubiere sido emplazado el demandado conforme a la ley; cuando el juicio se hubiere seguido ante un juez incompetente, no siendo prorrogable la jurisdicción. La queja, procederá: contra el juez que se niegue a admitir una demanda o desconozca de oficio la personalidad de un litigante, antes del emplazamiento; respecto de las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; contra la resolución que niegue admitir una apelación. También procede contra secretarios o ejecutores por exceso o defecto en las ejecuciones, así como por omisiones o negligencias en el desempeño de sus funciones. En contra de un juez se interpondrá por escrito ante el superior inmediato, dentro de los tres días siguientes a la notificación del acto reclamado expresando los motivos del agravio. Al interponer el recurso, el quejoso deberá hacerlo saber al juez presentándole copia, por duplicado, del escrito de queja. Una de ellas se agregará al expediente y la otra se mandará entregar desde luego al colitigante. La interpuesta en contra de los secretarios o ejecutores será resuelta de plano por el juez que conozca del asunto, oyendo el informe del acusado.

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25. ESTADO DE SINALOA En esta legislación se establecen como recursos, el de revocación, apelación, apelación adhesiva, revisión, queja y el de responsabilidad civil. El recurso de revocación debe pedirse por escrito dentro de los tres días siguientes a la notificación de la resolución que se impone, dándose vista a la contraparte por un término igual y la resolución del juez deberá pronunciarse dentro del tercer día. Esta resolución no admite más recurso que el de responsabilidad. Recurso de apelación tiene por objeto que el tribunal de segunda instancia confirme, revoque o modifique la resolución impugnada. Se habla de la suplencia de la deficiencia de la expresión de agravios, tratándose de menores de edad o mayores incapacitados en cuestiones de orden familiar, cuando se advierta que ha habido en contra del apelante una violación manifiesta de la ley que lo haya dejado sin defensa. Sin embargo, no puede suplirse la falta de agravios. La apelación debe interponerse por escrito ante el juez que pronunció la resolución, dentro de ocho días si fuere sentencia definitiva, o dentro de cinco si fuere auto o interlocutoria. El litigante, al interponer la apelación, debe usar de moderación, absteniéndose de denostar al juez; de lo contrario quedará sujeto a las correcciones disciplinarias. Al interponerse el recurso se debe precisar la parte de la resolución que motiva la inconformidad, se designará domicilio para recibir notificaciones en segunda instancia, y se expresarán los agravios que en concepto del apelante le irroga la resolución impugnada. El apelante deberá exhibir una copia del escrito de apelación para el expediente, y otra para el

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traslado a cada una de las partes apeladas. En caso de que en el escrito apelatorio no se formulen agravios, el juez tendrá por no interpuesto el recurso. Se puede admitir en el efecto devolutivo y en el suspensivo. La apelación admitida en ambos efectos suspende la ejecución de la sentencia o del auto, hasta que se resuelva el recurso; entretanto, sólo podrán dictarse las resoluciones que se refieran a la administración, custodia y conservación de bienes embargados o intervenidos judicialmente, siempre que la apelación no verse sobre alguno de estos puntos, o versando, se trate de la conservación de bienes perecederos, en cuyo caso el juez podrá adoptar las medidas necesarias que tiendan a evitar su pérdida o menoscabo. Las sentencias dictadas en juicio cuyo interés exceda de cien días de salario mínimo general vigente en el Estado, son apelables en ambos efectos. Interpuesta la apelación el juez la admitirá si procede legalmente, mandando correr traslado a la parte contraria con el escrito de expresión de agravios para que los conteste, dentro del término de cinco días si se tratare de sentencia definitiva, o de tres en cualquier otro caso, previniéndola para que señale domicilio para recibir notificaciones en segunda instancia. Una vez transcurrido el término anterior, dentro de los tres días siguientes el juez remitirá al superior los autos originales o las constancias relativas, así como los escritos de apelación y de contestación de agravios, en su caso. Si el superior determina que el escrito del apelante no contiene expresión de agravios, se declarará desierto el recurso y firme la resolución apelada. Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación dentro de los cinco días siguientes a su notificación, si se tratare de sentencia definitiva, o dentro de tres en cualquier otro caso, expresando las razones que en su opinión debe atender el tribunal de segunda

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instancia, acompañando una copia del escrito respectivo para el expediente, cuya omisión motivará que la adhesión se tenga por no interpuesta. La adhesión al recurso sigue la suerte de éste. Recurso de queja es procedente contra la resolución que niega admitir una apelación. Se interpondrá por escrito ante el superior inmediato, dentro de los tres días siguientes a la notificación del acto reclamado, expresando los motivos del agravio. Al interponer el recurso, el quejoso deberá hacerlo saber al Juez presentándole copia, por duplicado, del escrito de queja. Una de ellas se agregará al expediente y la otra se mandará entregar desde luego al colitigante. El Juez, dentro de los tres días siguientes, remitirá al Superior su informe con justificación y el colitigante, dentro de igual término, que se contará desde que reciba la copia, lo que cuidará el Juez de asentar en el expediente y en el informe, podrá ocurrir al mismo Superior expresando lo que a su derecho convenga. Recibido el informe del juez, dentro de los tres días siguientes el tribunal decidirá declarando fundada o infundada la queja. La responsabilidad civil en que puedan incurrir Jueces y Magistrados, cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada o de sus causahabientes, en juicio ordinario y ante el inmediato Superior del que hubiere incurrido en ella. La demanda sólo podrá promoverse cuando hubiere quedado firme la resolución en que se estime causado el agravio. Cuando la demanda se dirija contra los Jueces Menores, conocerá de ella el Juez de Primera Instancia de la jurisdicción. El Supremo Tribunal conocerá en única instancia, de las demandas de responsabilidad que se promuevan contra los

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Jueces de Primera Instancia o los Menores de la Capital. El Tribunal pleno conocerá, también en única instancia, de las demandas que se enderecen contra los Magistrados. Las sentencias que se dicten en estos casos no tendrán recurso alguno. La demanda de responsabilidad debe entablarse dentro del año siguiente al día en que se hubiere dictado la resolución firme que puso término al pleito. Transcurrido este plazo, quedará prescrita la acción. No podrá entablar el juicio de responsabilidad civil contra un funcionario judicial, el que no haya utilizado a su tiempo los recursos legales ordinarios contra la resolución en que se estime causado el agravio. Toda demanda de responsabilidad civil deberá acompañarse con certificación o testimonio que contenga: La sentencia, auto o resolución en que se estime causado el agravio; las actuaciones que en concepto de la parte conduzcan a demostrar la infracción de la ley, trámite o solemnidad mandados observar por la misma bajo pena de nulidad y que a su tiempo se entablaron los recursos o reclamaciones procedentes; la sentencia o auto que haya puesto término al pleito o causa. 26. ESTADO DE SONORA Este cuerpo de leyes procesales nos señala: para impugnar las resoluciones judiciales se conceden los siguientes recursos: Revocación y reposición; Apelación, apelación adhesiva, queja y revisión de oficio. Se señalan diversas disposiciones generales aplicables a todos los medios de impugnación, tales como el que los recursos o impugnaciones de la misma naturaleza hechos valer por separado contra una misma resolución judicial, deben acumularse a petición de parte o de oficio, y decidirse en una sola sentencia. Cuando un recurso sea declarado inadmisible o improcedente no puede interponerse nuevamente, aunque no haya vencido el término

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establecido por la ley. Si se hicieren valer varios recursos simultáneamente, sólo se admitirá el recurso que proceda, y se impondrá al que lo hiciere multa hasta de diez veces el salario mínimo general, vigente en la Ciudad de Hermosillo el día en que se aplique la sanción. Hasta antes de dictarse la resolución o sentencia, el que interpuso el recurso o su representante con poder bastante, puede desistirse o renunciar al recurso. El que se desista será condenado en las costas y en los daños causados por la suspensión del juicio, si la hubiere, salvo convenio en contrario. Sólo las partes y las personas a quienes la ley conceda esta facultad pueden hacer valer los recursos o medios de impugnación, debiendo en todo caso seguirse las reglas procedentes. Los recursos se tendrán por abandonados cuando no se continúen en forma legal o no se interpongan por las personas o con los requisitos que establece la ley. El abandono de un recurso no trae condena en costas, pero sujeta al que lo hizo valer a indemnizar a la contraparte de los perjuicios que le cause por la suspensión, si se hubiere decretado. La revocación. Las sentencias no pueden ser revocadas por el juez que las dicta. Los autos y proveídos pueden ser revocados por el juez que los dicte o por el que lo substituya en el conocimiento del negocio, cuando la ley no establezca expresamente la procedencia de otro recurso, o disponga que no son recurribles. El recurso deberá hacerse valer dentro de los dos días siguientes al de la notificación de la resolución respectiva; la petición de revocación deberá hacerse mediante escrito o verbalmente en el acto de notificarse el auto o proveído y deberá contener la expresión de los hechos y fundamentos legales procedentes; no se concederá término de prueba para substanciar la revocación y sólo se tomarán en cuenta los documentos que se señalen al pedirla, y la revocación no suspende el curso del juicio y se resolverá, bien de plano o mandándolo substanciar con vista de la

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contraparte por el término de tres días, según el juez lo estime oportuno. La resolución que se dicte no es recurrible. En los juicios que se tramitan oralmente, la revocación se decidirá siempre de plano. La reposición procede la reposición de los proveídos y autos del Supremo Tribunal, siendo aplicables a la reposición las mismas reglas que para la revocación se establecen. La reclamación de reparación constitucional se tramitará de acuerdo con lo que al respecto dispongan las leyes relativas. El recurso de apelación tiene por objeto que el Supremo Tribunal confirme, revoque o modifique la sentencia o el auto dictado en la primera instancia en los puntos relativos a los agravios expresados. No serán apelables las sentencias y demás resoluciones que se dicten en juicios cuya cuantía no exceda de cien veces el salario mínimo general, vigente en la Ciudad de Hermosillo el día en que se emita la propia resolución. Se concede al litigante contra quien se dicte la resolución, si creyere haber recibido algún agravio, y a los terceros que hayan salido a juicio, y a los demás intervinientes a quienes perjudique la resolución judicial. El término para interponer el recurso será: de cinco días si se trata de sentencia definitiva en juicios en lo que el emplazamiento no se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; de sesenta días, a partir de la fecha en que se haga la publicación, si el emplazamiento se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma, y de tres días para apelar de sentencias interlocutorias, autos y demás resoluciones. El recurso debe interponerse por escrito, o verbalmente en el acto de notificarse la

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resolución y el juez debe admitirla sin substanciación alguna, si fuere procedente, expresando el efecto en que la admita. En el mismo auto el juez emplazará a las partes para que se presenten ante el Supremo Tribunal de Justicia del Estado para substanciar el recurso dentro del término de cinco días si se trata de juicio radicado en el mismo lugar de residencia del Supremo Tribunal. En caso contrario al término anterior, el Juez agregará los días necesarios, tomando en cuenta la distancia y demás circunstancias de que se habla en el artículo 184. Entre tanto no transcurra el término del emplazamiento, no podrá iniciarse la substanciación del recurso. El auto que niegue la admisión del recurso es recurrible en queja. En el auto que admite el recurso de apelación, el juez deberá expresar el efecto que la admisión tenga en relación con la ejecución de la resolución recurrida. Este efecto podrá ser: - El devolutivo, cuando la interposición no suspende la ejecución de la resolución apelada; I- El suspensivo, cuando la resolución apelada no puede ejecutarse, mientras el recurso no se decida o la resolución apelada quede firme, y II- En el efecto preventivo, cuando interpuesta la apelación se mande tenerla presente para que si la sentencia definitiva fuere apelada y se reitere ante el superior lo pedido, se decida aquélla. La admisión de la apelación en cualquiera de estos tres efectos, se sujetará a las reglas establecidas en los artículos siguientes. Si el apelante estima que la apelación fue mal admitida, puede ocurrir ante el superior reclamando la calificación del grado. La admisión de apelaciones en el efecto devolutivo se sujetará a las siguientes reglas: Todas las apelaciones se admitirán en el efecto devolutivo, a menos que por mandato expreso de la ley deban admitirse en el suspensivo o preventivo; ILa apelación en el efecto devolutivo no suspende la ejecución de la resolución apelada ni la secuela del juicio en que se dicte; II- No obstante lo

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dispuesto en la fracción anterior, para ejecutar las sentencias definitivas, deberá otorgarse previamente caución para responder de los perjuicios que puedan ocasionarse a la contraparte con motivo de la ejecución provisional. Podrá llevarse adelante la ejecución provisional sin necesidad de caución cuando se trate de sentencia sobre alimentos y en los demás casos en que la ley lo disponga. Cualesquiera que sea el tipo de juicio en que intervengan como partes menores de edad o incapaces deberá suplirse la deficiencia del agravio, de tal modo que queden protegidos los derechos de los mismos según su consagración en la Constitución Política de la República, en la Convención sobre los Derechos del Niño ratificada el 21 de septiembre de 1989, en la Constitución Política Local y en la Ley local para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele su admisión o dentro de los tres días siguientes a la notificación del auto en que se admita. En este caso, la adhesión se considerará como una apelación independiente, la cual se tramitará en los términos establecidos en el artículo anterior. No puede apelar el que obtuvo todo lo que pidió, a menos de que se trate de apelación adhesiva. Revisión de oficio. La segunda instancia no puede abrirse sin que se interponga el recurso de apelación, exceptuándose aquellos casos en que, de acuerdo con la ley, proceda la revisión forzosa de una sentencia. La revisión de las sentencias recaídas en los juicios sobre rectificación de actas de Registro Civil y sobre nulidad de matrimonio, abre

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de oficio la segunda instancia con intervención del Ministerio Público. Aunque las partes no expresaren agravios ni promovieren pruebas; el tribunal examinará la legalidad de la sentencia de primera instancia, quedando en suspenso sus efectos hasta que se dicte resolución. En igual forma se procederá cuando por disposición expresa de la ley tenga lugar la revisión de oficio. La queja contra el juez es procedente: - Contra la resolución en que se niegue la admisión de una demanda o se desconozca de oficio la personalidad de un litigante; I- Respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencias; II- Contra la denegación de la apelación; I- Por exceso o defecto en la ejecución de la sentencia dictada en segunda instancia. La queja en contra de los jueces procede aun cuando se trate de juicios en que por su cuantía no se admite el recurso de apelación. El recurso de queja contra actos de los actuarios y secretarios será procedente en los siguientes casos: - Por exceso o defecto en las ejecuciones; I- Por actos ilegales o irregularidades cometidas al ejecutar los autos del juez, y IIPor omisiones o negligencia en el desempeño de sus cargos. Este recurso deberá interponerse dentro de los dos días siguientes al de la notificación de la resolución recurrida o de la fecha en que se ejecute el acto que lo motiva. El recurso de queja contra el juez se interpondrá ante el superior inmediato y dentro del término antes mencionado, dentro del cual, el que lo interponga lo hará saber al juez, el que tan pronto como tenga conocimiento de la queja, deberá remitir al superior informe con justificación, y el superior, dentro del tercero día de recibido, decidirá de plano y bajo su responsabilidad lo que corresponda. Las quejas en contra de secretarios y actuarios se harán valer ante el juez que conozca del negocio. Interpuesto el recurso, dentro de las veinticuatro horas siguientes el juez oirá

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verbalmente al secretario o actuario en contra de quien se presento la queja y dentro del tercero día resolverá de plano lo que proceda. La resolución de la queja tendrá por efecto confirmar, corregir o reponer los actos que la motiven. Contra esta resolución no procede ningún recurso. 27. ESTADO DE TABASCO A este capítulo lo denomina medios de impugnación señalando disposiciones comunes, y considerando para impugnar las resoluciones los recursos de reconsideración, apelación y queja. Sin embargo, también se contempla la apelación adhesiva, y el juicio de nulidad. Además, nos indica quien está legitimado para impugnar; que los recursos o impugnaciones hechos valer por separado en contra de una misma resolución judicial, deberán acumularse a petición de parte o de oficio, y decidirse en una sola sentencia; que el apelante o su representante podrán desistirse de la impugnación pero podrá ser condenado en costas y daños. Reconsideración. Procedencia: En ningún caso las sentencias podrán ser sujetas al recurso de reconsideración. Los autos que no fueren apelables y los decretos podrán ser impugnados a través del recurso de reconsideración, salvo que la ley expresamente disponga que no son recurribles. Substanciación; Son aplicables las siguientes reglas para la tramitación del recurso de reconsideración: El recurso deberá hacerse valer dentro de los tres días siguientes al en que se tenga por hecha la notificación de la resolución respectiva; deberá interponerse mediante escrito que deberá contener la expresión de los agravios; no suspende el curso del juicio y se resolverá mandándola substanciar con vista de la contraparte por el plazo de tres días. La resolución que se dicte no es

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recurrible. Procedencia en segunda instancia: Es procedente en contra de los decretos y autos que se dicten en el trámite de segunda instancia, siendo aplicables a su tramitación las mismas reglas que se establecen en el artículo anterior. Recurso de apelación. La segunda instancia no podrá abrirse sin que se interponga el recurso de apelación. Sólo podrán ser objeto de apelación las siguientes resoluciones de primera instancia: las sentencias en toda clase de juicios, excepto cuando la ley declare expresamente que no son apelables; los autos, cuando expresamente lo disponga este Código, y las resoluciones que dicten los jueces para resolver las reclamaciones que se hagan valer contra las medidas cautelares, conforme al artículo 185. No serán apelables las sentencias' y demás resoluciones que se dicten en los juicios de la competencia de los juzgados de paz, con excepción de las que se dicten en los juicios del registro extemporáneo de actas del estado civil, en los términos previstos en el segundo párrafo, del artículo 528 de este Código. El plazo para interponer el recurso de apelación, será: - De diez días, si se trata de sentencia; I- De treinta días a partir de la fecha en que se haga la publicación, en los casos a que se refiere el artículo 229, fracción IV, de este Código, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; y II- De cinco días para apelar contra autos e interlocutorias. En el escrito en que se interponga el recurso de apelación, el recurrente deberá expresar los agravios que le causa la resolución impugnada. Con el escrito se exhibirá una copia del mismo, para agregarse al expediente y una más para cada una de las partes .En el mismo escrito en que se interponga el recurso, el apelante deberá designar domicilio en el lugar de ubicación del Tribunal Superior de Justicia para oír notificaciones y se practiquen las diligencias que sean necesarias; igualmente la parte apelada deberá cumplir con esta carga procesal. En caso de que no se

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cumpla con esta prevención, las notificaciones, aun las que conforme a las reglas generales deben hacerse personalmente, le surtirán al omiso por lista que se fijará en el tablero de avisos del tribunal. Cumplidos los requisitos antelados, el juzgador ordenará su admisión y señalará el efecto en que lo admite. Si no concurre cualquiera de los dos primeros requisitos, el juzgador tendrá por no interpuesto el recurso. Cuando no se acompañen las copias del escrito de expresión de agravios, se requerirá al apelante para que las exhiba dentro del término de veinticuatro horas siguientes a la notificación y de no cumplir, se tendrá por no interpuesto el recurso. El juez deberá enviar el recurso en un plazo no mayor de diez días, a partir de la admisión. El efecto en que se puede admitir el recurso es en el devolutivo o suspensivo. La admisión de la apelación en el efecto suspensivo se sujetará a las siguientes reglas: - Sólo podrá admitirse la apelación en el efecto suspensivo en los siguientes casos: a) Cuando la ley ordene de manera expresa que la apelación se admita con este efecto; b) Contra las sentencias que se dicten en los juicios que versen sobre divorcio o nulidad de matrimonio y demás cuestiones de familia o estado de las personas, salvo disposición en contrario; c) Contra las sentencias interlocutorias y los autos que paralicen o pongan plazo al juicio, haciendo imposible su continuación; y d) Contra el auto aprobatorio del remate. Apelación adhesiva. La parte que haya obtenido sentencia favorable podrá adherirse a la apelación interpuesta por la contraparte, adhesión que deberá tramitarse de acuerdo con las siguientes reglas: - Deberá interponerse al contestar los agravios de la apelación principal; IDeberá formularse expresando los razonamientos tendientes a señalar las deficiencias o la indebida motivación o fundamentación de que adolezca la sentencia, no obstante serle favorable, con el objeto de que sean

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subsanadas, en caso necesario, al dictarse resolución en la apelación principal; II- También podrá expresar agravios sobre el punto o los puntos resolutivos de la sentencia recurrida que no hayan sido favorables al adherente; I- Del escrito en que la contraparte se adhiera a la apelación se correrá traslado al apelante por el plazo de tres días; y - La adhesión no se considerará como una apelación independiente, debiendo seguir la suerte procesal de la apelación principal y resolverse con ella. Recurso de queja. El recurso de queja contra el juzgador es procedente: - Contra la resolución en que se niegue la admisión de la demanda o de la reconvención, o se desconozca de oficio la personalidad del actor antes del emplazamiento; I- Contra la resolución que declare o niegue que una sentencia ha adquirido autoridad de cosa juzgada; II- Contra la resolución del juez de primera instancia que deseche el recurso de apelación o lo tenga por no interpuesto; I- Contra la resolución que desestime la oposición del tercero opositor a la ejecución de una sentencia o resolución proveniente de un tribunal de otra entidad federativa, en los términos previstos en el artículo 449; y - En los demás casos fijados por la ley. La queja prevista en la fracción I procede aun cuando se trate de juicios en que por su cuantía no se admite el recurso de apelación. El recurso de queja contra actos de los notificadores y secretarios será procedente en los siguientes casos: - Por exceso o defecto en las ejecuciones; I- Por actos ilegales o irregularidades cometidos al ejecutar las resoluciones del juzgador; y II- Por omisiones o negligencia en el desempeño de sus cargos. El recurso de queja deberá interponerse dentro de los tres días siguientes al en que se tenga por hecha la notificación de la resolución recurrida o de la fecha en que se ejecute el acto que lo motiva.

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Juicio de nulidad. La cosa juzgada sólo podrá ser materia de impugnación, mediante juicio ordinario de nulidad, en los siguientes casos: Por los terceros ajenos al proceso original que demuestren tener un derecho dependiente del que ha sido materia de la sentencia y ésta afecte sus intereses, si fue producto de dolo o colusión en su perjuicio; I- Por los acreedores o causahabientes de las partes cuando exista dolo, maquinación fraudulenta o colusión en perjuicio de ellos; y II- Por las partes, cuando demuestren que la cuestión se falló con apoyo en pruebas declaradas falsas con posterioridad a la fecha en que se haya dictado la sentencia, mediante resolución definitiva dictada en juicio penal, o resolución en la que se decida sobre algún hecho o circunstancia que afecte substancialmente el fallo; cuando se hayan encontrado uno o más documentos decisivos que la parte no había podido hallar; cuando la sentencia haya sido consecuencia de dolo comprobado por otra sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, o si es contraria a otra sentencia dictada anteriormente y pasada en autoridad de cosa juzgada y siempre que no se haya decidido la excepción relativa. El juicio de nulidad no suspenderá los efectos de cosa juzgada que se impugne, mientras no haya recaído sentencia firme que declare la nulidad. La nulidad de que trata este artículo, sólo podrá pedirse dentro de los dos años siguientes a partir de la fecha en que el fallo impugnado quedó firme o apelado, hasta que recaiga fallo del superior; mientras tanto quedará en suspenso la tramitación del juicio en la parte afectada por el recurso. 28. ESTADO DE TAMAULIPAS Contiene un capítulo de generalidades para los medios de impugnación y como tales contempla la revocación, revisión, apelación y apelación adhesiva. Todos los recursos o impugnaciones de la misma

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naturaleza hechos valer por separado contra una misma resolución judicial, deben acumularse a petición de parte o de oficio, y decidirse en una sola sentencia. Cuando un recurso sea declarado inadmisible o improcedente no puede interponerse nuevamente, aunque no haya vencido el término establecido por la ley. Hasta antes de dictarse la sentencia, el que interpuso el recurso o su representante con poder bastante, puede desistirse o renunciar a él. Quien se desista será condenado en las costas y en los daños causados por la suspensión del juicio, si la hubiere, salvo convenio en contrario. Sólo las partes y las personas a quien la ley conceda esta facultad pueden hacer valer los recursos o medios de impugnación, debiendo en todo caso seguirse las reglas procedentes. Los recursos se tendrán por abandonados cuando no se continúen en forma legal. Recurso de revocación. Los actos que no fueren apelables y los decretos, pueden ser revocados por quien los dictó o por el funcionario que se sustituya en el conocimiento del negocio. También procede la interposición del recurso en segunda instancia contra esas resoluciones, cuando son dictadas en el toca respectivo. Se interpondrá en el acto de la notificación o, a más tardar dentro del día siguiente de haber quedado notificado el recurrente. Deberá contener la expresión de los hechos y fundamentos legales procedentes. En los juicios que se tramitan oralmente, la revocación se decidirá tan luego como sea promovida. En los demás casos, se dará vista a las otras partes, por el término de tres días y, transcurrido dicho término, se resolverá sin más trámite, dentro de otros tres. La resolución que se dicte no admite recurso. Recurso de revisión El recurso de revisión es procedente contra las sentencias dictadas en los juicios menores. Deberá interponerse dentro de

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los tres días siguientes a la notificación de la resolución, quedando en suspenso totalmente la ejecución de ésta, la cual se reservará hasta que los autos sean devueltos por la autoridad revisora. El juez, tan luego como tenga conocimiento de la impugnación, remitirá el expediente al superior de primera instancia, y éste, dentro de los tres días siguientes al en que lo reciba, resolverá si fue o no interpuesta en tiempo. Recurso de apelación. El recurso de apelación tiene por objeto que el Supremo Tribunal de Justicia revoque o modifique la resolución dictada en primera instancia. La confirmación será, en todo caso, resultado lógicojurídico de la improcedencia de la revocación o modificación solicitadas. Sólo podrán ser objeto de apelación las siguientes resoluciones de primera instancia: - Las sentencias en toda clase de juicios, excepto cuando la ley declare expresamente que no son apelables; y, I- Los autos, cuando resuelvan un incidente o expresamente lo disponga este Código. No serán apelables las resoluciones que se dicten en juicios cuyo conocimiento corresponda a los jueces menores. El término para interponerlo será de: Nueve días si se trata de sentencia; I- Seis días para autos; No tendrá aplicación lo dispuesto en la fracción I, y en consecuencia el recurso podrá interponerse dentro de los sesenta días siguientes a aquél en que legalmente, conforme a las prescripciones de este Código, quedó notificada la sentencia, cuando el emplazamiento se hubiere hecho por medio de edictos y el juicio se hubiere seguido en rebeldía. Si el emplazamiento se hizo personalmente al demandado, éste sólo tendrá derecho a interponer el recurso de apelación conforme a lo previsto en la fracción I de este artículo, aun cuando el juicio se hubiere seguido en rebeldía. Igual cosa se dispone para el caso de que la sentencia se le haya notificado personalmente cualquiera que haya sido la forma del emplazamiento y la sustanciación del

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juicio. Debe interponerse por escrito, o verbalmente en el acto de notificarse la resolución y expresar por escrito los agravios que, en su concepto, le cause la resolución apelada; igualmente corresponde tal obligación al apelante adherido. Apelación Adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta, dentro un término igual al concedido para promover el recurso, que empezará a correr a partir de la notificación de su admisión. En este caso, la adhesión se considerará como una apelación independiente, y el que la hizo valer queda obligado en todos sus términos. 29. ESTADO DE TLAXCALA Este código contempla como recursos el de revocación, apelación, apelación adhesiva y queja. Además, dentro de este capítulo incluye lo relativo a las resoluciones ejecutoriadas por resolución judicial y por ministerio de ley. Recurso de revocación. La revocación procede contra los autos. Debe pedirse dentro de los tres días siguientes a la notificación, expresando el recurrente, con toda claridad, el hecho o hechos que constituyan la violación, las disposiciones legales que estime violadas y el concepto de la violación, sin cuyo requisito se desechará de plano. Admitido el recurso, se mandará correr traslado a los colitigantes, para que lo contesten dentro de tres días y transcurrido este término, contesten o no los colitigantes y sin necesidad de petición dictará la resolución correspondiente. Contra el auto que niega la admisión de la revocación y contra el que la resuelva, cualquiera que sea su sentido, procede el recurso de queja si fueron dictados por un Juez de

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Primera Instancia; pero no admiten recurso alguno si fueron dictados en segunda instancia. Recurso de apelación. La segunda instancia no puede abrirse sin que se interponga el recurso de apelación. Es el recurso que tiene por objeto que el Tribunal Superior de Justicia confirme, revoque o modifique la sentencia definitiva dictada por el Juez de Primera Instancia. Debe interponerse por escrito, ante el Juez que pronunció la sentencia recurrida. El término para interponerlo es de doce días contados a partir del día siguiente a la notificación de la sentencia recurrida. Del escrito en que se interponga se acompañarán, para el traslado, tantas copias como sean las demás personas que hayan intervenido en el juicio como partes. En dicho escrito el recurrente expondrá los agravios que en su concepto le cause la resolución recurrida, expresando cada uno de ellos separadamente y en forma sucinta los puntos de hecho o de derecho en que se funda cada agravio. El Juez ordenará correr traslado, con el escrito de interposición del recurso, a las demás personas que hayan intervenido como partes en el juicio, para que contesten los agravios dentro de seis días. Para que haya sentencia en el Tribunal Superior, se requiere el voto de dos magistrados. Cuando no haya mayoría, se llamará a los suplentes en el orden que establezca la ley respectiva para suplir las faltas ordinarias. Apelación adhesiva. La parte que obtuvo puede al contestar los agravios adherirse a la apelación y expresar, a su vez, los agravios que a su derecho importe. Del escrito en que la contraparte se adhiera a la apelación se dará traslado al apelante, para que a su vez conteste, dentro de seis días, los agravios expresados por el adherente. La adhesión a la

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apelación sólo puede versar sobre el punto o puntos resolutivos de la sentencia recurrida que no hayan sido favorables al adherente, o sobre los fundamentos jurídicos de los puntos resolutivos que le hayan sido favorables. Recurso de queja. Procede el recurso de queja: - Contra la resolución del Juez de Primera Instancia que niegue correr traslado, con el escrito en el que se interponga apelación. Debe interponerse ante el Juez del conocimiento dentro de seis días. En el escrito de interposición se expresarán los agravios que se estime que se causaron y de él se acompañarán las copias necesarias para el traslado. Resoluciones ejecutoriadas. Causan ejecutoria: - Las resoluciones expresamente consentidas por las partes; I- Las resoluciones contra las que la ley no concede recurso; II- Las resoluciones que no hayan sido - Las resoluciones que hubieren recurridas; I- la resoluciones que hayan sido recurridas cuando el recurso se declare improcedente o se deseche; sido recurridas, cuando el Tribunal las declare firmes por haber caducado el recurso; - Las resoluciones que decidan los recursos de apelación o de queja. 30. ESTADO DE VERACRUZ En el capítulo respectivo se señala como de “los recursos y de la revisión de oficio”, indicando como recursos la revocación, reposición, apelación, apelación adhesiva, recurso de queja y revisión de oficio. Recurso de revocación. Los autos que no causen daño irreparable en la sentencia y los decretos pueden ser revocados por el juez que los dicta, o por el que los substituya en el conocimiento del negocio. Puede

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pedirse en el acto de la notificación o dentro del término de dos días. Se resolverá de plano o en audiencia que tendrá lugar dentro de los tres días siguientes. Recurso de reposición. De los decretos y autos del tribunal de segunda instancia puede pedirse la reposición, que se substanciará en la misma forma que la revocación. Recurso de apelación. El recurso de apelación tiene por efecto que el superior confirme, revoque o modifique la resolución del inferior. Son apelables las sentencias, los autos que resuelven un incidente y los autos que causan daño irreparable en la sentencia. Debe interponerse por escrito o verbalmente en el acto de notificarse, ante el Juez que pronunció la resolución; cuando sea por escrito, dentro de cinco días si se tratare de sentencia, o dentro de tres si fuere auto. El litigante, debe usar de moderación, absteniéndose de denostar al juez; de lo contrario, quedará sujeto a la corrección disciplinaria que proceda. Se debe expresar el motivo que originó la inconformidad. Se suplirá la deficiencia en la expresión de los agravios, cuando puedan afectarse derechos de menores o incapaces, así como en materia familiar. Recurso de apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele su admisión, o dentro de las veinticuatro horas siguientes a esa notificación. En este caso la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. Recurso de queja. El recurso de queja tiene lugar: Contra el juez que se niegue a admitir una demanda o desconoce de oficio la personalidad de un litigante; I Respecto de los autos dictados en ejecución de sentencia;

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II Contra la denegación de apelación; I En los demás casos fijados por la ley. Procede el recurso de queja en contra de los ejecutores o secretarios, por omisiones y negligencia en el desempeño de sus funciones. El recurso de queja en contra del Juez, se presentará ante él mismo, dentro de los dos días que sigan al acto reclamado. Dentro del término de tres días de interpuesto el recurso, el juez de los autos remitirá a la Secretaría General del Tribunal Superior de Justicia o en su caso a su superior inmediato, informe con justificación, acompañando al mismo copia legible de las constancias conducentes; recibido éste, el superior dentro del tercer día, decidirá lo que corresponda. 31. ESTADO DE YUCATÁN Contempla como recursos la aclaración de sentencias, apelación, revocación, revisión de oficio y denegada apelación. Aclaración de sentencia. Sólo procede, una vez, respecto de la definitiva. Se interpondrá ante el mismo Juez que hubiere dictado el fallo, dentro del término de veinticuatro horas, expresándose la contradicción, ambigüedad u obscuridad de las cláusulas o palabras, cuya aclaración se solicita, o el hecho que se haya omitido y cuya falta se reclame. La interposición del recurso interrumpe el término señalado para la apelación. Recurso de revocación. Las sentencias no pueden ser revocadas por el tribunal que las dictó. Los autos que no fueren apelables, y los decretos, pueden ser revocados por el tribunal que los dictó o por el que le sustituya en el conocimiento del negocio. Pedirse verbalmente en el acto de

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notificarse el auto o decreto, o por escrito dentro de las veinticuatro horas siguientes a la notificación. En los tribunales de apelación se puede solicitar la revocación de los decretos o autos Revisión de oficio. La segunda instancia no puede abrirse sin que se interponga el recurso de apelación, salvo en los casos de los juicios de nulidad o de rectificación de actas del estado civil y, nulidad de matrimonio; por las causas expresadas en el artículo 89, fracciones I y II, del Código Civil en relación con las fracciones III, IV, V y IX del artículo 69 del propio Código, en los que la segunda instancia procederá de oficio, con intervención del Ministerio Público. Aun si los interesados no expresaren agravios, el tribunal examinará la legalidad de la sentencia de primera instancia y entre tanto, ésta no será ejecutada. Recurso de apelación. Tiene por objeto que el superior confirme, revoque o modifique la resolución del inferior. Se debe interponer ante el Juez que dictó la resolución, dentro de las veinticuatro horas siguientes a la notificación, si se tratare de auto, y dentro de tres días, si se tratare de sentencia. Se expresan agravios ante el superior. Recurso de denegada apelación. Procede cuando se niega la apelación. Conocerá de él el tribunal a que correspondería conocer de la apelación si fuese admitida. Se interpondrá dentro de veinticuatro horas, contadas desde la fecha de la notificación. El tribunal superior se limitará a decidir, sin ulterior trámite, sobre la calificación del grado hecha por el Juez inferior.

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32. ESTADO DE ZACATECAS Contiene un capítulo de disposiciones generales para los recursos y contempla como tales revocación y reposición; apelación, revisión de oficio y queja. Nos señala que la apelación puede admitirse en efecto suspensivo, devolutivo o preventivo. Los términos para la interposición de los recursos son perentorios; el consentimiento expreso excluye la facultad de hacer valer los recursos; todos los recursos o impugnaciones de la misma naturaleza hechos valer por separado contra una misma resolución judicial, deben acumularse a petición de parte o de oficio, y decidirse en una sola sentencia. Si se hicieren valer varios recursos simultáneamente, sólo se admitirá el recurso que proceda, y se impondrá multa de diez pesos al que lo hiciere. Se puede desistir del recurso antes de que se dicte sentencia, pero será condenado en las costas y en los daños causados por la suspensión del juicio, si la hubiere, salvo convenio en contrario. Sólo las partes y las personas a quienes la ley concede esta facultad pueden hacer valer los recursos o medios de impugnación, debiendo en todo caso seguir las reglas procedentes; se tendrán por abandonados cuando no se continúen en forma legal o no se interpongan por las personas o con los requisitos que establece la ley. El abandono de un recurso no trae condena en costas, pero sujeta al que lo hizo valer a indemnizar a la contraparte de los perjuicios que le cause por la suspensión, si se hubiere decretado. Recurso de revocación y reposición. Las sentencias no pueden ser revocadas por el juez que las dicta. Los autos y proveídos pueden ser revocados por el juez que los dicte o por el que lo substituya en el conocimiento del negocio, cuando la ley no establezca expresamente la

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procedencia de otro recurso, o disponga que no son recurribles. Debe hacerse valer dentro de los dos días siguientes al de la notificación de la resolución respectiva; la petición es mediante escrito o verbalmente en el acto de notificarse el auto o proveído; no suspende el curso del juicio y se resolverá, bien de plano o mandándola substanciar con vista de la contraparte por el término de tres días, según el juez lo estime oportuno. Procede la reposición de los proveídos y autos del Supremo Tribunal, siendo aplicables a la reposición las mismas reglas que para la revocación se establecen. Revisión de oficio. La segunda instancia no procede abrirse sin que se interponga el recurso de apelación, exceptuándose aquellos casos en que, de acuerdo con la ley, proceda la revisión forzosa de una sentencia. La revisión de las sentencias recaídas en los juicios sobre rectificación de actas del Registro Civil y sobre nulidad de matrimonio, abre de oficio la segunda instancia con intervención del Ministerio Público. Aunque las partes no expresaren agravios ni promovieren pruebas, el tribunal examinará la legalidad de la sentencia de primera instancia, quedando en suspenso sus efectos hasta que se dicte resolución. En igual forma se procederá cuando por disposición expresa de la ley tenga lugar la revisión de oficio. Recurso de apelación. Tiene objeto que el Supremo Tribunal confirme, revoque o modifique la sentencia o el auto dictado en la primera instancia en los puntos relativos a los agravios expresados. Sólo podrán ser objeto de apelación las siguientes resoluciones de primera instancia: Las sentencias definitivas en toda clase de juicio, excepto cuando la ley declare expresamente que no son apelables; las sentencias interlocutorias, excepto cuando por disposición de la ley no se otorgue a las partes el recurso, o la

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sentencia definitiva no fuere apelable; los autos, cuando expresamente lo disponga este Código, y las sentencias que se dicten con el carácter de provisionales en procedimientos precautorios, sin perjuicio de que en los casos en que proceda, se reclame la providencia ante el mismo juez o se levante por éste. No serán apelables las sentencias y demás resoluciones que se dicten en juicios cuya cuantía no exceda de dos mil quinientos pesos. El término para interponer el recurso de apelación es de cinco días si se trata de sentencia definitiva en juicios en los que el emplazamiento no se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; sesenta días, a partir de la fecha en que se haga la publicación, si el emplazamiento se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; y tres días para apelar de sentencias interlocutorias, autos y demás resoluciones. Debe interponerse por escrito, o verbalmente en el acto de notificarse la resolución. Los agravios se expresan ante el superior. El efecto preventivo procede cuando interpuesta la apelación se mande tenerla presente para que en el caso de que la sentencia definitiva fuere apelada, y se reitere ante el superior lo pedido, se decida aquélla. Recurso de apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele su admisión o dentro de los tres días siguientes a la notificación del auto en que se admita. En este caso, la adhesión se considerará como una apelación independiente, la cual se tramitará en los términos establecidos en el artículo anterior. Recurso de queja, este recurso contra el juez es procedente, contra la resolución en que se niegue la admisión de una demanda o se

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desconozca de oficio la personalidad de un litigante; respecto a las interlocutorias dictadas en la ejecución de sentencia; contra la denegación de la apelación; por exceso o defecto en la ejecución de la sentencia dictada en segunda instancia, y en los demás casos fijados por la ley. La queja en contra de los jueces procede aun cuando se trate de juicios en que por su cuantía no se admite el recurso de apelación. 393.- El recurso de queja contra actos de los actuarios y secretarios será procedente en los siguientes casos: Por exceso o defecto en las ejecuciones; por actos ilegales o irregulares cometidos al ejecutar los autos del juez; y por omisiones o negligencia en el desempeño de sus cargos. El recurso en contra del juez se interpondrá ante el superior inmediato y dentro del término respectivo dentro del cual, el que lo interponga lo hará saber al juez, el que tan pronto como tenga conocimiento de la queja, deberá remitir al superior informe con justificación y el superior, dentro del tercer día de recibido, decidirá de plano y bajo su responsabilidad lo que corresponda. Las quejas en contra de secretarios y actuarios se harán valer ante el juez que conozca del negocio. Interpuesto el recurso, dentro de las veinticuatro horas siguientes el juez oirá verbalmente al secretario o actuario en contra de quien se presentó la queja y dentro del tercero día resolverá de plano lo que proceda. La resolución de la queja tendrá por efecto confirmar, corregir o reponer los actos que la motiven. Este recurso debe interponerse dentro de los dos días siguientes al de la notificación de la resolución recurrida o de la fecha en que se ejecute el acto que lo motiva. 33. CODIGO DE COMERCIO Contempla como recursos a la aclaración de sentencia, la revocación, reposición, apelación y apelación adhesiva.

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Aclaración de sentencia. Sólo procede respecto de las sentencias definitivas para aclarar cláusulas o palabras contradictorias, ambiguas u oscuras, pero sin variar la sustancia de la misma y la interposición de este recurso interrumpe el término para la apelación. Recurso de revocación. Los autos que no fueren apelables, y

los decretos, pueden ser revocados por el juez ó el tribunal que los dictó, ó por el que lo sustituya en el conocimiento del negocio. Recurso de reposición. Esto únicamente aplica respecto de los tribunales de segunda instancia, ya que se establece: de los decretos y autos de los tribunales superiores, aún de aquellos que dictados en primera instancia serían apelables, puede pedirse la reposición. Tanto la revocación en primera instancia como la reposición deberán pedirse por escrito dentro de los tres días siguientes a que haya surtido efectos la notificación del proveído a impugnar, dando vista a la contraria por un término igual y el tribunal debe resolver y mandar notificar su determinación dentro de los tres días siguientes y en contra de su resolución no admite recurso alguno. Recurso de apelación. Se llama apelación el recurso que se interpone para que el tribunal superior confirme, reforme o revoque las resoluciones del inferior que puedan ser impugnadas por la apelación. Recurribilidad de las resoluciones. Sólo las que se dicten durante el procedimiento y las sentencias que recaigan en negocios cuyo valor

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exceda de doscientos mil pesos por concepto de suerte principal, sin que sean de tomarse en consideración intereses y demás accesorios reclamados a la fecha de presentación de la demanda, debiendo actualizarse dicha cantidad en los términos previstos en el último párrafo de la fracción VI del artículo 1253. Las sentencias que fueren recurribles, conforme al párrafo anterior, lo serán por la apelación que se admitirá en ambos efectos, salvo cuando la ley expresamente determine que lo sean sólo en el devolutivo. Sólo serán apelables los autos, interlocutorias o resoluciones que decidan un incidente o cuando lo disponga este código, y la sentencia definitiva pueda ser susceptible de apelación. El recurso de apelación contra autos, interlocutorias o

resoluciones, que se dicten en el trámite del procedimiento se admitirá en el efecto devolutivo de tramitación conjunta con la apelación de la sentencia definitiva, sin que sea necesario en tal escrito la expresión de agravios; interpuesta esta apelación, se reservará su trámite para que se realice en su caso conjuntamente con la tramitación de la apelación que se formule en contra de la sentencia definitiva por la misma parte apelante. Para que proceda la apelación contra autos, interlocutorias o resoluciones en efecto devolutivo o en el suspensivo se requiere disposición especial de la ley. La apelación debe interponerse ante el tribunal que haya pronunciado el auto, interlocutoria o resolución, a más tardar dentro de los nueve días siguientes a aquél en que surta efectos la notificación si se tratare de sentencia definitiva, seis si fuere contra auto, interlocutoria o resolución, dictada en el procedimiento si se trata de apelaciones de tramitación inmediata y en el término de tres días si se trata de apelación de tramitación conjunta con la sentencia definitiva.

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Los agravios, cuando se trate de apelaciones de tramitación inmediata o de sentencia definitiva, se expresarán al interponerse el recurso de apelación.

La apelación no procede en juicios mercantiles cuando por su monto se ventilen en los juzgados de paz o de cuantía menor, o cuando el monto sea inferior a doscientos mil pesos por concepto de suerte principal, debiendo actualizarse en forma anual, de acuerdo con el factor de actualización que se obtenga de dividir el Índice Nacional de Precios al Consumidor del mes de noviembre del año que se calcula, entre el Índice Nacional de Precios al Consumidor de noviembre del año inmediato anterior que determine el Banco de México y, a falta de éste será aplicable el que lo sustituya. El Consejo de la Judicatura Federal, los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia, del Distrito Federal y de los Estados, tendrán la obligación de hacer saber a los juzgados y tribunales de su jurisdicción, el factor de actualización al que se refiere el párrafo anterior. Las sentencias interlocutorias son apelables, si lo fueren las definitivas conforme al artículo anterior. Con la misma condición, son apelables los autos si causan un gravamen que no pueda repararse en la definitiva, ó si la ley expresamente lo dispone. Las apelaciones se admitirán o denegarán de plano, y se sustanciarán con un solo escrito de cada parte. La sentencia de segunda instancia causará ejecutoria cuando la misma no pueda ser recurrida por ningún otro medio ordinario o

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extraordinario de impugnación, cualquiera que sea el interés que en el litigio se verse. La parte que se sienta agraviada por una resolución judicial que sea apelable, dentro del tercer día siguiente de aquél en que surta efectos su notificación, deberá hacer saber por escrito su inconformidad apelando preventivamente ésta sin expresar agravios; de no presentarse el escrito de inconformidad a que se refiere este párrafo, se tendrá por precluido el derecho del afectado para hacerlo valer como agravio en la apelación que se interponga contra la sentencia definitiva. Dentro del plazo de nueve días a que se refiere el artículo 1079, el apelante, ya sea vencedor o vencido, deberá hacer valer también en escrito por separado los agravios que considere le causaron las determinaciones que combatió en las apelaciones admitidas en efecto devolutivo de tramitación preventiva y cuyo trámite se reservó para hacerlo conjuntamente con la sentencia definitiva, para que el tribunal que conozca del recurso en contra de ésta última pueda considerar el resultado de lo ordenado en la resolución recaída en la apelación preventiva. Si se trata del vencido o de aquella parte que no obtuvo todo lo que pidió, con independencia de los agravios que se expresen en la apelación de tramitación conjunta con la sentencia definitiva, deberá expresar en los agravios en contra de la sentencia que resolvió el Juicio de qué manera trascendería al fondo del asunto el resarcimiento de la violación a subsanar. Tratándose de la parte que obtuvo todo lo que pidió, aún y cuando

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no sea necesario que apele en contra de la sentencia definitiva, deberá expresar los agravios en contra de las resoluciones que fueron motivo del recurso de apelación preventiva de tramitación conjunta con la sentencia definitiva, manifestando de qué manera trascendería al fondo del asunto el resarcimiento de la violación a subsanar, a efecto de que el tribunal de alzada proceda a estudiarlas. En dichos supuestos se dará vista a la contraria para que en el término de seis días contesten los agravios. El tribunal de alzada debe estudiar en primer término, las violaciones procesales que se hubiesen hecho valer en los recursos de apelación preventiva y de encontrar violaciones procesales que sean trascendentes al fondo del Juicio y, sólo en aquellas que requieran ser reparadas por el juez natural, dejará insubsistente la sentencia definitiva, regresando los autos originales al juez de origen para que éste proceda a reponer el procedimiento y dicte nueva sentencia. Casos en que se debe tramitar de inmediato el recurso: Contra el auto que niegue la admisión de la demanda, o de los medios preparatorios a juicio; contra el auto que no admite a trámite la reconvención, en tratándose de juicios ordinarios; las resoluciones que por su naturaleza pongan fin al juicio; la resolución que recaiga a las providencias precautorias, siempre y cuando de acuerdo al interés del negocio hubiere lugar a la apelación, cuya tramitación será en el efecto devolutivo; contra el auto que desecha el incidente de nulidad de actuaciones por defectos en el emplazamiento y contra la resolución que se dicte en el incidente; contra las resoluciones que resuelvan excepciones procesales; contra el auto que tenga por contestada la demanda o reconvención, así como el que haga la declaración de rebeldía en ambos casos; contra las resoluciones que suspendan el

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procedimiento; contra las resoluciones o autos que siendo apelables se pronuncien en ejecución de sentencia; la resolución que dicte el juez en el caso previsto en el artículo 1148 de este Código. El litigante al interponer la apelación de tramitación inmediata, expresará los agravios que considere le cause la resolución recurrida, salvo en aquellos que específicamente la ley establezca un trámite diverso. Las apelaciones de tramitación inmediata que se interpongan contra auto o interlocutoria, deberán hacerse valer en el término de seis días; las que se interpongan contra sentencia definitiva dentro del plazo de nueve días, contados a partir del día siguiente a aquel en que surtan efectos las notificaciones de tales resoluciones. El juez en el mismo auto admisorio ordenará se forme el testimonio de apelación respectivo con todas las constancias que obren en el expediente que se tramitare ante él, si se tratare de la primera apelación que se haga valer por las partes. Si se tratare de segunda o ulteriores apelaciones, solamente formará el testimonio de apelación con las constancias faltantes entre la última admitida y las subsecuentes, hasta la apelación de que se trate. De igual manera, al tener por interpuesto el recurso de apelación, dará vista con el mismo a la parte apelada, para que en el término de tres días conteste los agravios si se tratare de auto o sentencia interlocutoria, y de seis días si se tratare de sentencia definitiva. El tribunal al recibir el testimonio formará un solo toca o cuaderno, en

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el que se vayan tramitando todas las apelaciones que se interpongan en el juicio de que se trate, el que deberá mantener en el local del tribunal hasta que concluya el negocio. Una vez terminado el asunto procederá a su destrucción, guardando solo copias con firma autógrafa de las resoluciones dictadas. Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele la admisión de ésta, o dentro de los tres días siguientes a esa notificación. En este caso la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. 34. CODIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS CIVILES Esta legislación establece como recursos la revocación, apelación, revisión forzosa y la denegada apelación. Contiene un capítulo de disposiciones comunes que señalan que los recursos no son renunciables; si se pronunciare sentencia definitiva, estando pendiente un recurso, y no fuere recurrida la sentencia, luego que cause ésta ejecutoria se comunicará al tribunal que conozca del recurso, para que lo declare sin materia y ordene su archivo. Si la sentencia fuere recurrida, se comunicará la admisión del recurso al tribunal que conozca del que esté en trámite, para que remita el expediente al que ha de conocer del interpuesto contra la sentencia, para que los resuelva sucesivamente, primero el recurso pendiente y luego el interpuesto contra la sentencia. Si prospera el recurso pendiente contra una resolución interlocutoria, el tribunal de alzada pronunciará a continuación su fallo definitivo, si lo resuelto en su interlocutoria no influye ni puede influir en el sentido de la resolución del

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recurso pendiente contra la definitiva. En el caso contrario, acordará que se posponga su fallo definitivo hasta que se cumpla por el inferior lo mandado

en el interlocutorio. El inferior, dentro de los cinco días siguientes de haber cumplido con lo mandado en el fallo interlocutorio, lo hará saber así al tribunal de alzada, el que, dentro de igual término, citará a las partes para pronunciar la sentencia de fondo pendiente. Recurso de revocación. Los autos que no fueren apelables, y los decretos, pueden ser revocados por el juez o tribunal que los dictó, o por el que lo substituya en el conocimiento del negocio. Se interpondrá en el acto de la notificación o, a más tardar, dentro del día siguiente de haber quedado notificado el recurrente. Del auto que decida sobre la revocación no habrá ningún recurso. Recurso de apelación. Tiene por objeto que el tribunal superior confirme, revoque o modifique la sentencia o el auto dictado en la primera instancia, en los puntos relativos a los agravios expresados. Puede admitirse en el efecto devolutivo y en el suspensivo, o sólo en el primero. Cuantía: Sólo son apelables las sentencias que recaigan en negocios cuyo valor exceda de mil pesos, y en aquellos cuyo interés no sea susceptible de valuarse en dinero. Interposición: La apelación debe interponerse ante el tribunal que haya pronunciado la resolución, en el acto de la notificación o, a más tardar, dentro de los cinco días siguientes de que cause estado, si se tratare de

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sentencia; o de tres, si fuere de auto.

En el escrito en que el apelante se presente a continuar el recurso, expresará los agravios que le cause la resolución apelada, y los conceptos por los que, a su juicio se hayan cometido; la contestación de éstos se realiza ante el superior. Revisión forzosa. La revisión forzosa que la ley establece respecto de algunas resoluciones judiciales, tendrá por objeto estudiar el negocio en su integridad, a no ser que la misma ley la restrinja a puntos determinados, para el defecto de confirmar, reformar o revocar la sentencia del inferior. En su tramitación y fallo se observarán las reglas de este capítulo, en cuanto fueren aplicables. Recurso de denegada apelación. Procede cuando no se admite la apelación. Se interpondrá en el acto de la notificación, o a más tardar, dentro de los tres días siguientes de que cause estado. Al interponer el recurso, el recurrente señalará las constancias que le interesen para la integración del testimonio a que se refiere el artículo siguiente. El juez, sin substanciación alguna y sin suspender los procedimientos en el negocio, dará forzosamente entrada al recurso, en todo caso, y acordará la expedición de un testimonio en que se insertarán, además del auto que ordene su expedición y las notificaciones del mismo, el auto apelado y sus notificaciones, el que haya negado la admisión del recurso y sus notificaciones, las constancias que el tribunal señale como conducentes, las que hubiere indicado el recurrente, y las que, dentro de los tres días siguientes a la notificación del auto que ordene la expedición, señalan las

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demás partes. 35. ANTE PROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL CIVIL TIPO PARA LA REPÚBLICA MEXICANA ELABORADO POR LA COMISIÓN NACIONAL DE TRIBUNALES SUPERIORES DE JUSTICIA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS En respuesta a la convocatoria emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la consulta nacional para la reforma integral y coherente del sistema de impartición de justicia en el Estado Mexicano, la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos, dio a conocer en el mes de octubre de 2002, el ante proyecto de Código Procesal Tipo para la República Mexicana, mediante el cual, en lo que interesa, trata de armonizar, según señalan, la necesidad de lograr que la resolución sea lo mas justa posible y, por otro, la celeridad procesal, para lo cual se trata de evitar en lo posible, que los tribunales superiores resuelvan los recursos y se da oportunidad a que los errores sean corregidos por el propio funcionario que los cometió. Contiene un capítulo de disposiciones comunes para todos los recursos, señalando que los términos establecidos para hacerlos valer, tienen el carácter de perentorios y que son irrenunciables; establece quien tiene legitimación activa para impugnar y aquellos legitimados pasivamente en caso de impugnación; la acumulación de recursos, las impugnaciones simultáneas, la preclusión por el empleo de otros recursos y el desistimiento y abandono de los mismos, así como la supletoriedad normativa. Dicho proyecto, para impugnar las resoluciones judiciales concede los

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recursos de aclaración, ampliación, reposición, apelación, apelación adhesiva, queja y revisión. Recurso de Aclaración. Este recurso se otorga a favor de aquella parte que pretende se aclare algún concepto oscuro o palabras dudosas que las audiencias o sentencias contuvieren o rectificar cualquier error material o puramente numérico de que adolezcan; se puede hacer valer en forma verbal cuando se de en la audiencia o dentro del tercer día si se trata de sentencias definitivas. Recurso de Ampliación. Se solicita dentro de los mismos plazos que el anterior recurso para ampliar la resolución y pronunciarse sobre algún punto esencial que se hubiere omitido, pero sin modificar ni rectificar lo que previamente se hubiere resuelto. Recurso de Reposición. Se otorga contra todas las providencias y autos no recurribles en apelación, dictados por cualquier tribunal civil y se opone ante el propio juez que dictó la resolución recurrida. Si se trata de autos dictados fuera de audiencia, se debe interponer por escrito presentado dentro de los tres días siguientes al de su notificación, o verbalmente en el acto de la audiencia. Recurso de Apelación. Se concede a favor de todo litigante que haya sufrido agravio por una resolución judicial, con el objeto de que el tribunal superior correspondiente, previo estudio de la cuestión decidida por la resolución recurrida, la modifique, revoque o anule. El plazo para su interposición es de: quince días, si se tratare de sentencias definitivas; de noventa días, a partir de la fecha en que se haga la publicación, si el

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emplazamiento se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; de ocho días cuando se hiciere valer contra autos, más si estos fueren pronunciados en audiencia, deberá anunciarse la apelación en ella e interponerse el recurso dentro del plazo indicado. Debe hacerse valer por escrito ante el tribunal que pronunció la resolución y deberán expresar los agravios que en su concepto le causa la resolución impugnada, exhibiendo una copia para agregarse al duplicado del expediente auxiliar y una más cada una de las partes. Con el escrito de apelación se formará el expediente auxiliar por duplicado y en éste se actuará lo que a él le corresponda en el trámite del recurso; presentado en tiempo, se tendrá por interpuesto sin substanciación alguna, expresando el efecto en que lo admite, y se correrá traslado a la contraria para que los conteste en un plazo de seis días. Efecto en que procede el recurso: El recurso se puede admitir en el efecto suspensivo, en cuyo caso la competencia del tribunal se suspende desde que quede firme la providencia que tiene por interpuesto el recurso hasta que sea devuelto el expediente para el cumplimiento de lo resuelto en la instancia superior. Sin efecto suspensivo, en cuyo caso los efectos de la resolución impugnada se mantienen, incluso para el cumplimiento de ésta, entre tanto se resuelve el recurso. Con efecto diferido, limitado a la simple interposición del recurso, en cuyo caso, sin perjuicio del cumplimiento de la resolución impugnada, se reservará fundamentarlo conjuntamente con el de la eventual apelación de la sentencia definitiva, en cuyo caso se conferirá traslado de ambos recursos a la contraparte y se resolverán conjuntamente.

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CAPÍTULO 6 LOS RECURSOS EN LA LEGISLACION PROCESAL CIVIL DEL ESTADO DE CHIHUAHUA SUMARIO Introducción. 1. Reglas generales. 2. Análisis de los recursos en general. 2.1. Apelación. 2.1.1. Objeto de la apelación. 2.1.2. Sujetos de la apelación. 2.1.3. Efectos. 2.1.4. Procedimiento. 2.2. Revocación. 2.3. Aclaración de sentencia. 2.4. Denegada apelación. 2.4.1 Objeto. 2.4.2. Término para interponerlo. 2.4.3. Trámite ante juez natural. 2.4.4. Constancias que integran el certificado. 2.5. Revisión de oficio. 2.6. Responsabilidad. 2.7. Queja Procesal. Introducción En el título relativo a los recursos, nuestro ordenamiento adjetivo en el capítulo relativo a las reglas generales, únicamente prevé como tales al de revocación, apelación y denegada apelación. Sin embargo, en dicho cuerpo de leyes, se contemplan algunos otros, y así encontramos que en el numeral 99, se refiere a la aclaración de sentencia, que no es propiamente un recurso sino un remedio procesal, de acuerdo a la definición que en capítulos anteriores quedó plasmada. También podemos apreciar que el juzgador puede incurrir en responsabilidad al tomar ciertas determinaciones que afecten los intereses de alguna de las partes, tales como en las pruebas para mejor proveer y al momento de fijar una garantía para ejecutar la sentencia que haya sido impugnada y cuyo medio de impugnación se admitió en el efecto devolutivo;

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igualmente se establece en el precitado cuerpo de leyes, la queja procesal cuyo presupuesto es la omisión por parte del juzgador de diversas obligaciones que la propia legislación adjetiva les impone, tal como la falta de remisión de las constancias que integran el testimonio de apelación, cuando el recurso es admitido en el efecto devolutivo, y el omitir integrar el certificado de denegada apelación y ponerlo a disposición del interesado; tenemos, igualmente, que en algunas cuestiones la sociedad tiene interés en su resolución, por ello el legislador incluyó cual si fuera un recurso, la revisión de oficio. 1. Reglas generales Nuestra legislación procesal nos da una serie de reglas generales para los recursos de apelación, revocación y de denegada apelación, las cuales van íntimamente relacionadas con los principios que regulan a los recursos. Artículo 807. “No procederá ningún recurso cuando no se interponga en la forma y términos que establece este Código, ni cuando se interponga por persona que no esté expresamente facultada por la ley para hacerlo valer”. Artículo 812. “La segunda instancia no puede abrirse sin que se interponga el recurso de apelación. Sin embargo, en los casos de sentencias recaídas en los juicios sobre rectificación de actas del estado civil y sobre nulidad de matrimonio, por las causas expresadas en los artículos 229, 230 y 236 a 239 del Código Civil, resoluciones que pongan fin al procedimiento a que aluden los artículos 2914, 2915 y 2916 del Código Civil, por las cuales el Juez declare que el poseedor

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se ha convertido en propietario en virtud de la prescripción y ordene que se inscriba en el Registro Público la posesión que se considere apta para prescribir y las que aprobadas las solicitudes de adopción, la revisión de dichas resoluciones se hará de oficio por el Tribunal de apelación para resolver sobre la legalidad de las mismas, sin más trámite que la radicación del asunto y citación para sentencia, con intervención del Ministerio Público. En el caso de que se haya interpuesto apelación por alguno de los interesados, dicha revisión se hará aun sin expresión de agravios.” Estos dos preceptos van íntimamente relacionados, ya que el primero se refiere a la improcedencia de los recursos que se interponen en forma distinta y fuera de los términos que la ley establece para su interposición. Es cierto que en nuestra legislación procesal rige el principio de pluralidad en materia de recursos, lo cual obliga a que los interesados que desean interponer alguno de ellos, extremen sus precauciones para no equivocarse al hacer valer su medio de impugnación, pues si instauran un recurso equivocado, se les desechará; como también que la persona que interponga el recurso debe estar legitimada para ello. Como también que rige el principio de instancia de parte, lo que quiere decir que al órgano jurisdiccional no le compete promover la revisión oficiosa de la sentencia dictada, salvo en los casos en que la propia legislación lo establece, sino que se requiere que la persona autorizada e interesada, interponga el recurso para que se inicie su tramitación que concluirá con una nueva resolución confirmatoria, modificativa o revocatoria de la resolución anterior. Efectivamente, los recursos pertenecen, en cuanto a su naturaleza jurídica, al género de las cargas procesales. La parte afectada por una resolución contraria a sus intereses no está obligado a interponer un recurso pero,

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sabe que si no lo hace valer en el término y forma legales, la resolución quedará firme y habrá perdido el derecho de impugnación; mientras en el segundo de los preceptos encontramos una prohibición para abrir la segunda instancia si no se interpuso el recurso de apelación, salvo que se trate de aquellos asuntos que le importen de sobremanera al estado y que una vez dictada la sentencia, se remite al superior para su revisión. Artículo 808. “Los tribunales no admitirán nunca recursos notoriamente frívolos o improcedentes; los desecharán de plano, asentando los fundamentos de su resolución, sin necesidad de hacer saber su interposición a la parte contraria al recurrente. Se exceptúa el caso de denegada apelación, que será calificado por el superior respectivo”. Con anterioridad se señaló que uno de los requisitos para la admisión de los recursos es que éstos vayan impregnados de la suficiente seriedad y formalidad pues, de no ser así pueden ser desechados, ya que la frivolidad e improcedencia de los recursos da pábulo a su desechamiento, sin necesidad de que se obligue a su tramitación. Dicho criterio es compartido por la ya desaparecida Tercera Sala, en la tesis aislada visible a página 335, Tomo I, Primera Parte-I, Enero a Junio de 1988, localizable bajo el rubro: “RECURSOS FRÍVOLOS O IMPROCEDENTES. FACULTAD DE DESECHARLOS. NO VIOLA LA GARANTIA DE AUDIENCIA (LEGISLACION DEL ESTADO DE NUEVO LEON)”, no quedando al arbitrio de los tribunales su calificación, como es de notarse en el criterio localizable a página 788, Séptima Época, Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, Fuente: Semanario Judicial de la

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Federación, Tomo: 217-228 Sexta Parte, que se encuentra bajo el rubro: “RECURSOS. CALIFICACION DE SU FRIVOLIDAD O IMPROCEDENCIA. NO QUEDA AL ARBITRIO DE LOS JUECES SINO QUE DEBE APARECER MANIFIESTA DE LAS CIRCUNSTANCIAS DE CADA CASO.” Sin embargo, la calificación de frivolidad no queda al arbitrio de los jueces, sino que deben aparecer manifiesta las circunstancias de cada caso, ya que si no existe causa notoria, el recurso debe admitirse para que el superior sea el que resuelva. Así lo ha establecido el Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito, en la tesis visible a página 525, Séptima Época, Volumen 217-228 Sexta Parte, bajo el rubro: “RECURSOS. CALIFICACIÓN DE SU FRIVOLIDAD O IMPROCEDENCIA. NO QUEDA AL ARBITRIO DE LOS JUECES SINO QUE DEBE APARECER MANIFIESTA DE LAS CIRCUNSTANCIAS DE CADA CASO.” Artículo 809. “Solamente podrán interponer los recursos de revocación y apelación: a) Las partes o sus representantes legítimos o apoderados; b) Los terceros que hayan salido al juicio, y los demás a quienes perjudique la resolución, aun cuando no hayan intervenido en el juicio, con la condición de que, al interponer el recurso, justifiquen ser interesados. El abogado o procurador podrá promover y continuar los recursos, aunque el poder con que gestione no tenga la cláusula especial para ello”. Artículo 810. “El que obtuvo todo lo que pidió no podrá interponer ningún recurso; pero el que sólo haya obtenido en parte, puede intentar el recurso respectivo por aquello que dejó de

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concedérsele. En este caso, la segunda instancia versará solamente sobre los puntos resolutivos apelados”. La legislación procesal del Estado, no contempla la apelación adhesiva, por lo que si una parte obtuvo una resolución favorable, aún y cuando no se encuentre conforme con los fundamentos del juzgador, carece de legitimación para interponer un recurso en contra de ella. Artículo 811. “La denegada apelación sólo podrá interponerse por aquél a quien se negó a apelación, o por su representante legítimo o apoderado”. En este precepto encontramos la legitimación para la interposición de este recurso únicamente para aquel que interpuso la apelación y se le negó su admisión. Artículo 813. “Contra las resoluciones dictadas para la ejecución de una sentencia no cabrá recurso alguno, salvo los casos en que la ley expresamente disponga otra cosa; pero aquellas otras resoluciones que, aunque dictadas en dicho procedimiento de ejecución, resuelvan puntos o cuestiones que no afectan directa e inmediatamente a la ejecución misma de la sentencia, admitirán los recursos que con arreglo a los Capítulos siguientes de este Título, convengan a su naturaleza”. Este numeral faculta al juzgador para no admitir el recurso de apelación dentro del procedimiento de ejecución de sentencia o vía de

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apremio, tomando en consideración que el demandado ejecutado ya fue vencido en juicio y condenado al cumplimiento de una obligación. Artículo 814. “Respecto de las resoluciones declaradas

inapelables, se deja a salvo el derecho del que se considere agraviado para exigir del funcionario respectivo la responsabilidad consiguiente con arreglo a la ley, sin perjuicio de que también la puedan exigir en los demás casos en que la ley lo establezca” Existe una contradicción entre este numeral y el artículo 100 de nuestro ordenamiento, ya que los autos que no sean apelables, pueden revocarse o modificarse a través de la interposición del recurso de revocación. 2. Análisis de los recursos en particular 2.1. Apelación El recurso de apelación en una especie de los medios de impugnación en sentido genérico, toda vez que el nuevo examen lo lleva a cabo un juez superior del que pronunció la resolución combatida, para corregir, confirmar o modificarla, pero en la inteligencia de que este recurso procede a instancia de la parte que ha sufrido el agravio y que a través de su voluntad o actividad limita al poder del juez de apelación, ya que éste debe atender a los razonamientos que a través de la expresión de agravios hace valer la parte apelante, tendentes a establecer el error en que incurrió el juez natural.

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De lo anterior, se deduce que en el recurso de apelación se distinguen tres elementos esenciales que son: a) El objeto de la apelación, o sea el agravio y su necesidad de

reparación por acto del superior, pero el recurso interpuesto por el apelante no supone que la sentencia sea verdaderamente injusta, basta que él la considere, para que el recurso sea otorgado y surja la segunda instancia, por lo que en consecuencia el referido objeto es la operación del contralor a cargo del superior, sobre la justicia o injusticia de la resolución apelada. b) Los sujetos de la apelación. Se permite determinar quienes

pueden y quienes no pueden deducirla, es decir, fija quienes tienen legitimación procesal en la apelación, pues como se acaba de observar, sólo pueden intentar el recurso las partes, a través de sus legítimos representantes o apoderados; los terceros que hayan intervenido en el juicio o aquellos que aún cuando no hayan intervenido les perjudique la resolución, pero además es indispensable señalar que aquél que recibió satisfacción a sus pretensiones carece de la legitimación procesal respectiva , lo que implica que solo el que sufre un perjuicio es a quien le asiste el derecho de recurrir la resolución. c) Los efectos de la apelación es otro de los elementos Pero en la

esenciales de tal recurso, y que interpuesto éste, se produce la inmediata sumisión del asunto al juez superior (efecto devolutivo). previsión natural de que la nueva sentencia pudiera ser revocatoria de la resolución impugnada, normalmente se suspenden los efectos de ésta.

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2.1.1. El objeto de la apelación. Como se ha afirmado, éste es la operación de contralor a que queda sometida la resolución recurrida, en la inteligencia de que la admisión y el otorgamiento del recurso no queda al arbitrio del juez que la pronunció, ya que si el seguimiento de la apelación quedara subordinado a la voluntad el juez apelado, lo probable es que el instituto quedaría desnaturalizado, pues la denegación del recurso podría obedecer a que considerara justa la resolución y, consecuentemente, no someterse a la autoridad de un superior jerárquico. Nuestra legislación constriñe a los tribunales a admitir los recursos que se interponen en contra de las resoluciones que pronuncie, siempre y cuando no sean notoriamente frívolos e improcedentes, pues en estos últimos casos están facultades para desecharlos de plano, lo que se deduce de la interpretación del artículo 808 del Código de Procedimientos Civiles. Por otra parte, surge la pregunta de cual es el objeto exacto de ese contralor, si lo es la instancia anterior en su integridad o si lo es la sentencia misma. Es decir que si la apelación es un medio de reparación de los errores cometidos en la sentencia apelada, o de los errores cometidos en la instancia anterior. Si es lo primero, la segunda instancia no puede consistir en una revisión de todo el material de hecho ni de las cuestiones de derecho contenidas en la primera instancia, no permitiendo deducir nuevas acciones ni excepciones, ni aportar nuevas pruebas, ya que será solo el material de

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primera instancia el que habrá de ser considerado por el juez superior en la apelación. Si fuera lo segundo, es decir que si la apelación consistiera en una revisión de la instancia anterior, sería posible la deducción de nuevas proposiciones de derecho y la admisión de nuevas pruebas que por error, negligencia o ignorancia no fueron aportadas en la instancia anterior. El criterio que prevalece de acuerdo con nuestro derecho positivo, es que el objeto exacto de la apelación es la sentencia o resolución misma, ya que el juez superior solo debe examinarla de acuerdo con los agravios expresados por el apelante y teniendo en cuenta el material de hecho y las consideraciones de derecho contenidas en la primera instancia, pues solo en casos muy excepcionales y expresamente establecidos en la ley es posible la admisión de nuevas pruebas ya porque se refieran a algún hecho superveniente o sea propio en su acaecer, de la segunda instancia. En tal orden de ideas, se puede afirmar que la segunda instancia se decide solo con el material de la instancia anterior y, además, que debe excluirse terminantemente la proposición de nuevas peticiones no hechas valer oportunamente en el escrito inicial de demanda o en su contestación, pero no se impide la aportación de una nueva fundamentación de derecho. Nuestro Máximo Tribunal en la Tesis aislada en Materia Común, Quinta Época, Cuarta Sala, Tomo: XLVIII, Página: 245, rubro: “APELACION, NATURALEZA DE LA (LEGISLACION DE JALISCO)”,

respecto a este tema, estableció lo siguiente: “Si bien es cierto que la apelación, en la más amplia aceptación de la palabra es el recurso en virtud del cual un asunto resuelto por una autoridad pública, pasa por voluntad de

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la parte que se siente agraviada, a otra superior en grado, para nueva resolución, y que remontándose a las instituciones del derecho romano, esta aceptación se encuentra corroborada por la "provocatio", la "restitutio in integrum" que se concedía contra todos los actos judiciales y por tanto contra las sentencias, y que la negación de la acción o de la acción "res judicata", por el pretor, cuando los Jueces privados infringían la ley, equivalía a una verdadera casación de la sentencia y del juicio, toda vez que aquél, concediendo una nueva fórmula, ordenaba comenzarlo de nuevo, y que a partir de la "lex Julia Judiciaria", se desenvuelve el recurso de apelación, que viene a originar una segunda instancia, y de aquí podría fundarse la pretensión de que un tribunal de apelación puede, desentendiéndose de los agravios hechos valer por el apelante contra la sentencia que recurre, considerar la cuestión en toda su integridad y como fue propuesta en primera instancia, pudiendo examinar de oficio, tanto la acción propuesta como las excepciones opuestas, también debe tenerse en cuenta que ya dentro de nuestro sistema procesal, el concepto de la apelación se restringe en tal forma, que la facultad del tribunal de alzada se limita al estudio y resolución de las cuestiones que el apelante somete a su decisión, por medio de su expresión de agravios, cosa que se encuentra plenamente corroborada en la parte final del artículo 676 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco, al establecer que si el apelante no expresare agravios en el término que se le designe, o no lo hiciera en debida forma, se declarará desierto el recurso; lo que demuestra que si bien sólo es necesario interponer el recurso de apelación, para que se abra la segunda instancia, tal recurso no puede prosperar sin la debida expresión de agravios, de donde se concluye que el tribunal de apelación no puede estudiar y resolver de oficio aquellas cuestiones que no le hayan sido sometidas por el apelante.” Recurso de súplica 12/32. Valdés María

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Abraham. 3 de abril de 1936. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Alfredo Iñárritu. Relator: Octavio M. Trigo. Respecto a las funciones del Tribunal de alzada, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, estableció en la tesis visible a página 59, Séptima Época, Instancia: Sala Auxiliar, Tomo: 44 Séptima Parte, Informe 1972, Tercera Parte, bajo el rubro: “APELACION. FUNCIONES DEL TRIBUNAL DE ALZADA. La función del tribunal de alzada no es la de rebatir la sentencia de primer grado, sino sustituirse en forma total y completa al inferior para resolver todos los puntos planteados en los agravios que, junto con la sentencia recurrida, integran la litis contestatio de la alzada, fundamentado y razonando su decisión para revocar, confirmar o modificar la sentencia del inferior.” Amparo directo 4929/61. Víctor Becerra Luna y Eduardo Costeira Ríos. 24 de agosto de 1972. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Alfonso López Aparicio. 2.1.2. Sujetos de la apelación. Este problema consiste en determinar quienes se hayan investidos de la facultad de alzarse contra una resolución dictada y como se ha afirmado los sujetos titulares del recurso de apelación son las partes, además de los terceros que hayan intervenido en el juicio o aquellos distintos a éstos que les perjudica la resolución dictada; o sea que la legitimación para apelar corresponde a las personas a que alude el artículo 809 del Código de Procedimientos Civiles, pero quedando subordinada tal facultad a la incumbencia, esto es al hecho de no haber visto satisfechas las pretensiones deducidas en el juicio. Si la resolución rechaza totalmente una pretensión, es apelable íntegramente; si la acoge solo en parte es apelable

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en cuanto desecha; si la acoge totalmente es inapelable, lo que implica que aquél que ha triunfado no puede apelar, no obstante que el triunfo lo haya logrado de acuerdo con fundamentos esgrimidos por el juez apelado y que le sean perjudiciales. Es conveniente señalar que los terceros, en principio, no tienen legitimación para apelar, dado a que no sufren agravios por la sentencia o la resolución y en consecuencia la cosa juzgada de la preclusión no les alcanza por regla general. Pero si bien es cierto que en principio la sentencia solo afecta a las partes, en determinados casos ella proyecta sus efectos hacia terceros que no han litigado, por eso nuestro código adjetivo civil admite que un tercero tenga la legitimación de apelar, aún cuando no haya intervenido en el proceso, siempre y cuando le perjudique la resolución, pero para ello debe justificar el ser interesado al momento de la interposición del recurso. 2.1.3. Efectos de la apelación. Los efectos de la apelación son tradicionalmente dos: el efecto devolutivo y el suspensivo. Por efecto devolutivo se entiende, a pesar del error en que puedan hacer incurrir las palabras la sumisión del fallo apelado al superior que está llamado en el orden de la ley a conocer de él. No hay propiamente devolución, sino envío para el contralor, la jurisdicción se desplaza en la especie concreta, del juez apelado al juez que debe intervenir en la instancia superior.

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El efecto devolutivo se descompone en una serie de manifestaciones particulares de especial importancia que son: a) La sumisión al superior, hace cesar a los poderes del juez inferior, el que queda desprendido de la jurisdicción respecto al fallo impugnado. b) El superior asume la facultad plena de revocación de la sentencia recurrida, dentro del límite del recurso. Sus poderes consisten en la posibilidad de confirmar íntegramente el fallo, de confirmarlo en una parte y revocarlo en otra, o bien de revocarlo íntegramente. c) La facultad también se hace extensiva a la posibilidad de declarar improcedente el recurso en los casos en que se haya otorgado por el inferior, para ello no obsta la conformidad expresa o tácita que haya podido prestar la parte apelada respecto al otorgamiento de la apelación: el orden de las apelaciones y de las instancias pertenecen al sistema de la ley y no a la voluntad de las partes, ya que éstas no pueden crear recursos en los casos en que la ley los niega. Los anteriores poderes, tienen una limitación fundamental, que es la reforma en perjuicio, la cual consiste en una prohibición al juez superior de empeorar la situación del apelante, en los casos en que no ha mediado el recurso de su adversario. En cuanto al efecto devolutivo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido en la tesis aislada en materia civil, Quinta Época, Tercera Sala, Tomo CXVI, página 584, rubro: “APELACION EN EL EFECTO DEVOLUTIVO, NATURALEZA DE LA. En sus orígenes, la

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función jurisdiccional correspondía al soberano; mas como éste, por la imposibilidad material de atender todos los casos sometidos a su consideración, tuvo necesidad de delegar el ejercicio de esa función en los Jueces, cuando alguna de las partes no estaba conforme con la resolución de éstos, se alzaba en su contra, devolviéndose nuevamente la aludida facultad al soberano, quien con plenitud de jurisdicción resolvía el caso, confirmando, revocando o modificando la resolución del Juez. Dentro de la actual teoría tripartita de poderes adoptada por nuestro derecho, tal función del soberano, como es bien sabido, es ejercida por los Tribunales Superiores de Justicia, que al conocer en apelación de los fallos de sus inferiores, no hacen sino ejercer con la misma plenitud de jurisdicción la facultad que por una ficción del derecho se entiende delegada en los señores Jueces y que con la apelación se devuelve al superior. De manera, pues, que siendo ello así, y consistiendo precisamente en esto el efecto devolutivo de las apelaciones, el Tribunal Superior tiene facultades para entrar al estudio de la acción o excepción, sin necesidad de devolver los autos al inferior para que haga el estudio respectivo.” Amparo civil directo 4398/52. García Adán y coag. 19 de junio de 1953. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Agustín Mercado Alarcón. Ponente: Gabriel García Rojas. Doctrinalmente, el efecto suspensivo de la apelación consiste en el varamiento o la paralización provisional de los efectos de la sentencia o resolución una vez interpuesto el recurso de apelación. Admitido el recurso, no solo se opera el envío al superior para el contralor de la sentencia, sino que, como complemento necesario sus efectos quedan detenidos. Esta consecuencia deriva directamente de la esencia misma de la segunda instancia ya que si ésta es un procedimiento de contralor sobre los

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vicios posibles de la resolución, lo natural es que tal contralor sea previo a la ejecución y no posterior, cuando la sentencia se ha cumplido y sus efectos sean, acaso, irreparables. El efecto suspensivo, depara a la sentencia apelada la condición de expectativa, pues pendiente del recurso no es una sentencia sino un acto que puede devenir sentencia, o sea, mera situación jurídica a determinarse definitivamente por la conclusión que se de en segunda instancia. 2.1.4. Procedimiento del recurso de apelación. El recurso de apelación debe interponerse ante el mismo juez que pronunció la resolución combatida, en el mismo acto en que ésta sea notificada, o dentro de los cinco días siguientes al en que se tenga legalmente notificada o por lista de acuerdos si se trata de sentencia definitiva o dentro de tres si se trata de cualquier otra resolución. Interpuesto el recurso en tiempo hábil, el juez lo admitirá de plano si procede legalmente, señalando el efecto en que se admite, (efecto suspensivo o devolutivo según el caso y en los supuestos comprendidos en los artículos 825 y 826 del Código de Procedimientos Civiles) emplazando a las partes a que comparezca ante el Tribunal de Apelación, procediendo en los términos indicados en los artículos 827 y 828 del citado cuerpo de leyes. Llegados los autos o el testimonio de apelación al tribunal superior, éste decidirá dentro de los tres días siguientes sobre la admisión del recurso y la calificación del grado hecha por el inferior, pero si se declara inadmisible el recurso se devolverán los autos al inferior y cuando revocan

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la calificación procederá en consecuencia. En todo caso los testimonios de apelación se archivarán en el tribunal superior. Una vez admitida o decidida la admisión de la apelación y realizada la calificación del grado, el juez de apelación ordenará poner los autos a disposición de la parte apelante en la secretaría del mismo tribunal por seis días, para que exprese agravios por escrito, pero en el supuesto de que se omita expresar los agravios que causa la resolución apelada dentro del término señalado, se tendrá por desierto el recurso, haciéndose la declaración correspondiente de oficio. En caso de que haya expresión de agravios, del escrito respectivo se correrá traslado a la parte contraria para que los conteste por un plazo de seis días, dentro de los cuales los autos estarán a su disposición en la secretaría del tribunal. Evacuado el traslado por la parte apelada o concluido el plazo fijado para ello, de oficio o a instancia de parte, se citará para sentencia, la cual deberá pronunciarse en el término que señala la ley. El superior, dentro de los tres días siguientes al en que debidamente queda notificada la sentencia librará testimonio de ella y de su notificación al inferior, anotándose en el toca la fecha en que se haga la remisión, insertándose en dicho testimonio las constancias de autos que sean necesarias para proceder a la ejecución de la sentencia.

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2.2. Revocación Aún cuando el Código de Procedimientos Civiles considere a la revocación como un recurso, técnicamente solo debe considerarse en el sentido estricto como un remedio procesal, dado a que no obstante tiene por objeto reparar los errores cometidos en una resolución y que causa perjuicio a una de las partes, su conocimiento y decisión corresponde al mismo juez que dictó la resolución impugnada y no a un superior jerárquico. El juez que conoce y resuelve la revocación al igual que en la apelación, está limitado en su poder a la voluntad de la parte recurrente dado que su poder se encuentra constreñido a los agravios que ésta hace valer, como razonamiento lógico jurídico tendientes a establecer los errores en que se incurrió en la resolución impugnada. La revocación solo procede contra resoluciones que no son apelables, que regularmente se refieren al mero trámite y pronunciada en primera instancia. En la segunda instancia todas las resoluciones a excepción de la sentencia que se pronuncia en virtud a un recurso de apelación, son impugnables a través de la revocación. El término para interponer la revocación es sumamente limitado, ya que debe hacerse valer dentro del siguiente día al en que se hizo la notificación del auto impugnado o surtió efectos la hecha por medio de lista; dicha interposición puede hacerse por escrito en donde se hacen valer los agravios correspondientes, salvo que la disposición o proveído que admita la revocación se pronuncie dentro del desarrollo de una audiencia, ya que

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se hará valer inmediatamente y de manera verbal, y enseguida sea resuelta de plano por el órgano judicial. Fuera del caso señalado en la última parte del párrafo que antecede, la tramitación de la revocación, una vez que se tenga por interpuesto en tiempo, el órgano judicial decretará la suspensión de la ejecución del auto recurrido, ordenando correr traslado a la parte contraria por el término de tres días del escrito del recurrente y evacuado que sea o concluido el plazo mencionado, dictará la resolución respectiva dentro de las veinticuatro horas siguientes. Pero en los juicios sumarios y en los ejecutivos el órgano judicial, interpuesta la revocación, resolverá de plano si estimara que no es necesario oír a las partes, en caso contrario, suspenderá la ejecución del auto combatido citando a las partes en audiencia que se realizará dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a la interposición del recurso y en ella dictará su resolución. 2.3. Aclaración de sentencia Con antelación ya se había establecido, que la misión de un juzgador concluye en cuanto a dicción del derecho, en el momento en que la sentencia definitiva es dictada. Ese juzgador no podrá, en principio modificar o revocar su propia sentencia. Este principio es el de irreformabilidad. “Tampoco podrán los jueces y tribunales variar ni modificar sus sentencias o autos después de firmados.” No obstante, ese principio no es absoluto pues, se tiene como

excepción la aclaración de sentencia, ya que no podrán los jueces y tribunales variar ni modificar sus sentencias o autos después de firmados,

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pero sí aclarar algún concepto o suplir cualquier omisión que las primeras contengan sobre punto discutido en el litigio, o los segundos cuando sean obscuros o imprecisos sin alterar su esencia Estas aclaraciones podrán hacerse de oficio dentro del día hábil siguiente al de la publicación de la resolución correspondiente, o a instancia de parte presentada dentro del día siguiente al de la notificación. Las características de la aclaración de sentencia son las siguientes: La aclaración de sentencia puede realizarse de oficio por el juez o tribunal que la dictó. Esto significa que no se requiere instancia de parte como elemento de tipo presupuestal necesario; También procede la aclaración de sentencia a instancia de parte, y al no distinguirse cual de las partes puede hacer valer la aclaración de sentencia, se debe considerar que cualquiera de las partes puede estar interesada en que el juez o tribunal aclare algún concepto o supla alguna omisión sobre punto discutido en el litigio. Ese interés de parte favorecida o afectada por la sentencia se suscita en atención a que la sentencia es fuente de derechos que ejercitar y de obligaciones que cumplir. Estas aclaraciones podrán hacerse de oficio dentro del día hábil siguiente al de la publicación de la resolución correspondiente; o a instancia de parte presentada dentro del día siguiente al de la notificación. Esa naturaleza jurídica atribuida de simple excepción al principio de irreformabilidad podría corroborarse, presuntamente, por la circunstancia de que la aclaración de sentencia no está incluida en el capítulo de recursos. En concepto nuestro, la aclaración de sentencia no tiene el

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carácter de un recurso sino de un remedio procesal, ya que al igual que la revocación es resuelto por la propia autoridad que emitió el acto.. En efecto, el recurso y el remedio procesal tienden a obtener la modificación o revocación de una resolución, con la única diferencia que el primero es resuelto por un superior; el segundo por el propio juzgador. Luego, podemos determinar que la aclaración de sentencia es un remedio procesal en cuanto a que pretende la modificación de la sentencia para aclarar algún concepto o suplir cualquier omisión que contengan sobre punto discutido en el litigio. Se combate, se ataca, se impugna, se pretende el cambio, de la sentencia, por lo que se trata de manera genérica de un medio de impugnación. El Tratadista Rafael de Pina70 opina de manera similar a la nuestra, al señalar: “Aclaración de sentencia. Facultad conferida a las partes para pedirla y potestad del juez ejercida para aclarar algún concepto o suplir cualquier omisión de la sentencia con referencia a algún punto discutido en el litigio. “La aclaración de sentencia, aunque existan opiniones en contrario, no es un verdadero y propio recurso, pues evidentemente, en este caso no se trata de impugnarla, sino de conseguir su aclaración.” La otrora Tercera Sala de lo Civil de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la Tesis aislada en materia civil, de la Quinta Época, Informe de 1940, página 7, visible bajo el rubro: “ACLARACION DE SENTENCIA. NO ES UN RECURSO, comparte la opinión citada al establecer: “La naturaleza misma de la aclaración de sentencia, que admite, por una parte, la actividad oficiosa del Juez, y, por la otra, no tiene por finalidad reformar o anular la sentencia, aun cuando es verdad que según el artículo 84 del

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DE PINA Rafael “Diccionario de Derecho”. Op. Cit. pp. 11-12

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Código de Procedimientos Civiles la aclaración podrá comprender también la decisión de un punto omitido; excluye la posibilidad de que se considere a la aclaración como recurso, ya que son condiciones esenciales conforme a la doctrina, en los únicos verdaderos recursos que nuestro sistema contiene, revocación, apelación, apelación extraordinaria y queja, la gestión de la parte que reciba perjuicio, y que tienda a reformar la providencia que se recurra. No importa, por lo demás, que la resolución que se dicte con motivo de la aclaración forma parte de la sentencia misma, porque, como se ha dicho, esa aclaración no debe variar, por ningún concepto, la sentencia. Revisión 3631/39 y 2639/39. Manuel Alonso. 29 de abril de 1940”. 2.4. Recurso de denegada apelación El recurso de denegada apelación procede contra las

resoluciones que declaren inadmisible la apelación. 2.4.1. Objeto Decidir sobre la admisión o no del recurso de apelación que el juez de origen había desechado. 2.4.2. Término para la interposición: Se interpondrá en el acto de la notificación o por escrito o comparecencia, dentro de tres días contados desde la fecha en que aquélla se efectuó o surtió sus efectos la hecha por medio de lista.

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2.4.3. Trámite ante el juez natural: El juez sin substanciación alguna y sin suspender el procedimiento en el juicio, proveerá auto mandando expedir el certificado. 2.4.4. Constancias que integran el certificado. El juez debe dar una idea breve y clara de la materia sobre la que verse el juicio, de su naturaleza y estado, punto sobre el que recayó la resolución apelada, auto que declaró inapelable, notificación de dicho auto, escrito en el que se interpuso la denegada apelación y el en que se interpuso la apelación que fue desechada; así como las constancias necesarias y conducentes que designen el recurrente y las demás partes en la notificación o dentro de las veinticuatro horas siguientes en que surta efectos la notificación hecha por medio de lista, y las que el juez estime necesarias En el certificado se debe poner por el secretario la fecha en que se entrega al recurrente y se les hace saber a las otras partes para que si lo desean concurran al superior. Si el recurrente no se presenta a recibir el certificado dentro de los cinco días siguientes en que quedó terminado, de oficio se le tendrá por desistido del recurso de denegada apelación, debiendo el secretario bajo su responsabilidad, asentar en los autos la constancia de la fecha y hora en que el certificado quedó terminado.

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Si el certificado no queda terminado dentro del término fijado, el tribunal hará saber al recurrente que el certificado queda a su disposición en la secretaría del juzgado y si dentro del término de tres días no se presenta a recogerlo, de oficio se le tendrá por desistido. Si no se integra el certificado, el recurrente podrá ocurrir en queja ante el Presidente del Tribunal y una vez comprobados los hechos, ordenará al juez expedirlo dentro del tercer día siguiente a aquel en que reciba la notificación; se le impondrá una multa al juez de hasta cincuenta veces el salario mínimo. El recurrente una vez recibido el certificado deberá de presentarlo al Tribunal dentro del término de tres días siguientes contados a su recepción, si el juzgado reside en el mismo lugar; si reside en otro, el juez señalará el término para su presentación. Si el interesado no presenta el certificado dentro de ese término, se tendrá por desierto el recurso. El superior, dentro de las veinticuatro horas siguientes a la llegada del certificado, mandará traerlo a la vista y dentro de tres días revisará si el recurso de denegada apelación se interpuso con arreglo a la legislación, y en caso de no haberlo hecho, se declarará improcedente. Si se interpuso con arreglo a la ley, entrará a decidir sobre la calificación del grado hecha por el inferior.

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Si se admite la apelación en ambos efectos, se expide copia certificada y se solicita al inferior la remisión de los autos; si se admite en el efecto devolutivo ordenará al juez expedir el testimonio. El juez deberá emplazar a las partes para que ocurran ante el Tribunal de apelación y el recurso se substancia en el mismo expediente en que se tramitó la denegada. Todo lo anterior, queda inmerso dentro de los criterios de Nuestro Máximo Tribunal en la tesis aislada, Quinta Época, Tercera Sala, Tomo XXVII del Semanario Judicial de la Federación, página 427, rubro: “DENEGADA APELACIÓN”, es el siguiente: “Este recurso procede cuando se niega la apelación, y el Juez de primera instancia sólo tiene las facultades que respecto de la tramitación, le otorga la ley; en consecuencia, no puede rechazar de plano la denegada apelación y está obligado a dar entrada al recurso, de acuerdo con su misma naturaleza y con los preceptos legales que la rigen.”, así como también el criterio del propio Tribunal que se encuentra en la tesis aislada, visible a página 1230, Materia Civil, Quinta Época, Fuente: Semanario Judicial de la Federación, Tomo: XXVII, rubro: “DENEGACION APELACIÓN”, que señala: “En el caso de que interponga el recurso de denegada apelación, el Juez a que no le toca, en manera alguna, calificar la procedencia o improcedencia del recurso; pues conforme a los términos de los artículos 689, 690 y 691 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, el Juez, sin substanciación alguna y sin suspender los procedimientos en el juicio, proveerá auto mandando expedir, en el término de cinco días, un certificado firmado por él y por el secretario, en el que, después de darse una idea breve y clara de la materia sobre que versa el juicio, de su naturaleza y estado y del punto sobre que recayó el

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auto apelado, se insertarán a la letra éste, el que lo haya declarado inapelable y las constancias que las partes designen en el acto de hacérseles la notificación, o dentro de las veinticuatro horas siguientes. De lo anterior se desprende, que si la promoción se desecha, el recurrente queda privado de defensa, por lo cual es procedente concederle el amparo” 2.5. Revisión de oficio El artículo 812 del adjetivo civil, establece la revisión de oficio de las sentencias recaídas en los juicios sobre rectificación de actas del estado civil, nulidad de matrimonio por las causas expresadas en los artículos 229, 230 y 236 a 239 del Código Civil, resoluciones que pongan fin al procedimiento a que aluden los artículos 2914, 2915 y 2916 del sustantivo civil, por las cuales el Juez declare que el poseedor se ha convertido en propietario en virtud de la prescripción y ordene que se inscriba en el registro Público la posesión que se considere apta para prescribir y las que declaren aprobadas las solicitudes de adopción. La segunda instancia como una excepción a la regla de que solo se puede abrir mediante la interposición del recurso de apelación, se abre de oficio, aunque las partes no expresen agravios, el tribunal de alzada debe examinar la legalidad de la sentencia de primera instancia, quedando entre tanto sin ejecutarse aquella. Luego los supuestos en que procede son los que con antelación quedaron señalados, con intervención del ministerio público por tratarse de situaciones jurídicas de interés social. Se trata propiamente de un procedimiento inquisitivo, de relaciones jurídicas cuya constitución, modificación o disolución están regidas por disposiciones de orden público.

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2.6. Recurso de responsabilidad La responsabilidad civil en que puedan incurrir los jueces, cuando en el desempeño de sus funciones infrinjan las leyes por negligencia o ignorancia inexcusables, solamente podrá exigirse a instancia de la parte perjudicada. Sin embargo, nuestra legislación únicamente hace mención de ella en dos preceptos como son el 265 y el 829, que se refieren, el primero a la facultad discrecional de decretar la práctica o ampliación de cualquiera diligencia probatoria, siempre que sea conducente para el conocimiento de la verdad sobre los puntos cuestionados, cuidando de no lesionar el derecho de las partes y procurando tratarlas con igualdad; las segundas, se refieren a la ejecución de la sentencia en contra de la cual se interpuso el recurso de apelación y éste se admitió en el efecto devolutivo, pudiendo llevar a cabo esta ejecución, siempre que el actor ejecutante otorgue una fianza, y, precisamente, la calificación de la idoneidad de ésta, es la que se encuentra sujeta a responsabilidad. 2.7. Queja Procesal La queja procesal es un procedimiento mediante el cual se le finca responsabilidad al juzgador de primer grado, en tratándose de los recursos de apelación y denegada apelación, en aquellos casos en que, en referencia al primero, es admitido el recurso en el efecto devolutivo y el funcionario judicial omite mandar las constancias que integran el testimonio de apelación en el término de cinco días, el apelante podrá ocurrir en queja ante el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, quien ordenará su inmediata remisión y aplicará la corrección disciplinaria que estimare conveniente. Respecto al segundo, cuando el juez primario dejare de

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integrar el certificado de denegada apelación, el interesado podrá ocurrir en queja ante el Presidente del Tribunal quien solicitará un informe y si resultaren comprobados los hechos que se le imputan al inferior, ordenará la expedición del certificado e impondrá una multa de hasta cincuenta veces el salario mínimo.

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CAPÍTULO 7 RECURSO DE APELACIÓN, PROBLEMAS Y ALTERNATIVAS Introducción. 1. Problemática. 1.1. Perspectiva formal. 1.2. Perspectiva práctica. 2. Alternativas. 2.1. Propuestas formales. 2.2. Propuestas Prácticas. Introducción La ley, como instrumento regulador de la conducta humana, tiene como límite, los derechos fundamentales del hombre, y entre éstos destacan las llamadas garantías de legalidad, de audiencia y de seguridad jurídica, que son los pilares mínimos sobre los que se asienta una vida digna, sin los anteriores fundamentos, no puede proteger a sus miembros, pues no cumple con el bien común que es el conjunto de sus fines; de ahí que sea la preservación de estas garantías, una de las primeras y mas trascendentes acciones a realizar por el Órgano Social y, su mejor instrumento es la ley. La justicia definida a la mejor manera de cada uno, es el desideratum de cualquier sistema jurídico y, alcanzarlo, requiere de muchos elementos, pero los mas importantes, sin duda, son los humanos, personas que son falibles, son los que tienen en sus manos la búsqueda de la justicia, son los que tienen mayor responsabilidad y, por ende, son quienes toman las decisiones que afectan la vida de los demás, no pueden estar investidos de la soberbia que les aconseja que su sola investidura los hace ser justos y esto lo saben el legislador, el jurista, el postulante, la víctima, por eso se han creado en todos los sistemas jurídicos del mundo los medios de

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impugnación, para garantizar mediante un segundo juicio, que avale al primero, lo modifique o lo revoque en pos de la razón y la justicia. Sin embargo, es sabido de todo aquel que haya tenido la necesidad de acudir a los tribunales civiles, que en éstos existe sobresaturación de procesos y, consecuentemente, de trabajo, derivado de la imposibilidad de los juzgadores para resolver de manera rápida los asuntos sometidos a su consideración. Por ello, el procedimiento en que se verá involucrado, tendrá como característica el prolongado tiempo para su resolución; esto se debe, entre otras razones, a la manera como se encuentra regulado el recurso de apelación en nuestra legislación procesal civil, y del cual hace acopio el foro judicial, no porque con ello se busque que un tribunal de mayor jerarquía o un juez con mayor sabiduría o experiencia corrija los errores o las violaciones a la ley cometidas por el inferior, sino como una manera de retardar los procedimientos y así resolver intereses que distan mucho de lo que se planeó en el juicio de primera instancia, atentando contra la rapidez y expedites con que debe ser administrada la justicia, haciendo efectivo aquello que administrar justicia desvinculada del marco de nuestro tiempo y sus circunstancias, es denegar la justicia, pues dicho recurso es posible interponerlo en cualquier momento del proceso, bajo el argumento de que el juez primario alteró los hechos, aplicó inexactamente la ley o violó los principios reguladores de la prueba, trayendo como consecuencia que la resolución del juicio en cuestión se demore considerablemente. 1. Problemática Luego, la problemática de la interposición de este recurso lo examinaremos desde dos perspectivas, que son la formal y la práctica.

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1.1. Perspectiva formal En primer término se examinarán los casos de procedencia del recurso de apelación y cuales de ellos se admiten en el efecto devolutivo o en el suspensivo. El numeral 824 del cuerpo de leyes adjetivo, establece: Artículo 824. “La apelación puede admitirse en el efecto devolutivo y en el suspensivo, o sólo en el primero. La apelación admitida en ambos efectos suspende desde luego la ejecución del auto o sentencia hasta que en segunda instancia se dicte la resolución correspondiente y ésta sea conocida por el inferior. La apelación admitida sólo en el efecto devolutivo, no suspende la ejecución de la sentencia o del auto apelado.” El numeral 825 establece: Artículo 825. “Salvo los casos expresamente exceptuados por la ley, procede la apelación en ambos efectos respecto de las siguientes resoluciones”: a).- De las sentencias definitivas. b).- De los autos que resuelvan, en artículo de previo y especial pronunciamiento sobre la personalidad o capacidad de las partes y los que versan sobre nulidad de actuaciones o de notificaciones tramitadas con arreglo a las disposiciones de este Código sobre incidentes de previo pronunciamiento;

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c).- Derogado; d).- De los autos en que de oficio se desconozca la personalidad de un litigante. Los en que se reconozca sólo serán atacables mediante la interposición de la excepción correspondiente; e).- De aquellos que declaren procedente la excepción de litispendencia; f).- De autos que desechen una demanda y los denegatorios de prueba; g).- Se deroga; h).- De aquellas otras resoluciones respecto de las que expresamente determine la ley. La calificación de posiciones en la confesional y de preguntas en la testimonial, es irrecurrible”. Mientras que el artículo 826 señala cuales son apelables en el efecto devolutivo: Artículo 826. “Serán Apelables en el efecto devolutivo”: a).- Los autos que, con excepción de los señalados en el artículo anterior, tengan fuerza de definitivos o lo disponga expresamente la ley, si además lo fuere la sentencia definitiva del juicio en que se dicten. Se entenderá que los autos tienen fuerza definitiva, cuando causen un gravamen que no pueda repararse en la sentencia que decida el negocio en lo principal, salvo aquéllos que se refieran a la mera tramitación del juicio; b).- Los autos que declaren improcedentes previstas en las excepciones las fracciones V a VIII del artículo 36; c).- Las demás

resoluciones respecto de las que la ley determine expresamente.

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De la lectura de los artículos anteriores, se puede observar que el problema en sentido formal que generan los numerales en comento, es precisamente que la interposición desmedida de apelaciones en ambos efectos, trae como consecuencia inmediata, la sobre carga de trabajo en los tribunales de segunda instancia, y tal vez éste seria el problema menor, si dichos recursos se justificaran en el sentido de que se cumple con el anhelo de un segundo juicio, pero se sabe por las estadísticas que no es este el caso, sino que los abogados faltos de ética y llevados por fines que nada tienen que ver con la administración de justicia, se valen de las posibilidades que da la normatividad que se ha señalado, para dilatar, entorpecer y en su caso impedir la justicia pronta y expedita a la que se refiere el articulo 17 de nuestro máximo ordenamiento. La tradición que pesa sobre la legislación procesal, es sin duda uno de los motivos mas resistentes para introducir otras formas de concebir el derecho, y de manera particular el derecho procesal, pues cuando pensamos en reformas, o cualquier modificación a la ley, surgen las voces que claman por la supuesta seguridad jurídica que da el sin numero de candados que los códigos actuales tienen, pero que al propio tiempo son los que hacen que el flujo del proceso se vea limitado, y de igual forma son los que impiden que un concepto moderno y dinámico de administración de justicia impere en los tribunales. Se mentiría si no se reconoce que se han hecho reformas de buena intención, pero que han sido en unos casos insuficientes y en otros nugatorias, pues la problemática ahí está y los involucrados en el proceso la padecen día a día, por eso es necesario que se hagan cambios de fondo en la regulación de los recursos, particularmente en la apelación y la revocación.

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1.2. Perspectiva Práctica De acuerdo a las estadísticas del año 2004 a 2009 del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Chihuahua, el 73 % de los recursos de apelación interpuestos, son inútiles o impertinentes, ya sea porque la resolución fue confirmada, o declarada desierta y solo el 27 % se puede entender como justificada, pues en este porcentaje están incluidas las que fueron modificadas, que reflejan que no todos los agravios fueron declarados fundados, sino que solo una parte de ellos contenían motivos para que la resolución fuese modificada en parte. Efectivamente, el Departamento de Estadística del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, en su informe anual del año de 2004, respecto a las resoluciones impugnadas en los juzgados civiles del estado, nos indica lo siguiente: Año: 2004. 3,632 resoluciones impugnadas; confirmadas: 757 sentencias y 1,477 autos; revocadas: 185 sentencias y 276 autos; modificadas: 141 sentencias y 233 autos. Lo anterior nos da un porcentaje de 72.79 % de sentencias y autos confirmados. Año 2005. 3,595 resoluciones impugnadas; confirmadas: 737 sentencias y 1,473 autos; revocadas: 178 sentencias y 273 autos; modificadas: 134 sentencias y 223 autos. Lo anterior nos da un porcentaje de 73.22 % de sentencias y autos confirmados.

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Año 2006. 3,441 resoluciones impugnadas; confirmadas: 699 sentencias y 1,592 autos; revocadas: 149 sentencias y 241 autos; modificadas: 123 sentencias y 249 autos. Lo anterior nos da un porcentaje de 75.04% de sentencias y autos confirmados. Año 2007. 3,451 resoluciones impugnadas; confirmadas: 717 sentencias y 1,497 autos; revocadas: 194 sentencias y 237 autos; modificadas: 160 sentencias y 277 autos. Lo anterior nos da un porcentaje de 71.83% de sentencias y autos confirmados. Año 2008. 3,588 resoluciones impugnadas; confirmadas: 742 sentencias y 1,512 autos; revocadas: 270 sentencias y 275 autos; modificadas: 157 sentencias y 268 autos. Lo anterior nos da un porcentaje de 69.91% de sentencias y autos confirmados. Año 2009. 3,461 resoluciones impugnadas; confirmadas: 786 sentencias y 1,299 autos; revocadas: 238 sentencias y 241 autos; modificadas: 117 sentencias y 182 autos. Lo anterior nos da un porcentaje de 72.82% de sentencias y autos confirmados. Como ya se señaló con antelación, la forma como están regulados los recursos actualmente, permite que sean utilizados como instrumento de practicas dilatorias, con la consecuente afectación a todos los involucrados en el proceso, y tan así que de los datos estadísticos anteriores se desprende que el 47 % corresponde a los declarados desiertos, lo que pone de manifiesto que el recurso de apelación se interpone de manera irresponsable, ya que al no expresarse agravios se evidencia que no existía

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un interés jurídico real o que las resoluciones se encontraban ajustadas a derecho y no se pudieron atacar por esta vía. 2. Alternativas Si bien es cierto que el derecho procesal civil es la base de toda la regulación procesal de las demás materias del derecho, esto no significa que sea necesariamente la mejor estructurada. La manera en que están regulados los recursos y particularmente el recurso de apelación como ha quedado asentado, es una de las causas de que la Justicia no sea como lo ordena la Constitución, pronta y expedita, ya que permite que se interpongan demasiados recursos de apelación en doble efecto, con los problemas propios de la suspensión del procedimiento. Con la finalidad de que la problemática que se ha analizado y

comentado encuentre un camino de solución, y dada la experiencia adquirida en el desempeño profesional, se plantean soluciones viables, y que no requiere de adecuaciones de gran envergadura, por lo que hago las siguientes propuestas: 2.1. Propuestas formales La propuesta de reforma va íntimamente relacionada con la problemática en sentido formal y práctica de la interposición del recurso de apelación, ya que de la manera como se encuentra redactado da pauta a que se abuse de la interposición del recurso sin lograr el objetivo de la

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apelación, como es el de modificar o revocar la resolución impugnada, por ello se plantea lo siguiente: Legitimación: Se concede a favor de todo litigante que haya sufrido agravio por una resolución judicial, con el objeto de que el tribunal superior correspondiente, previo estudio de la cuestión decidida por la resolución recurrida, la modifique, revoque o anule. Recurribilidad de las resoluciones. Sólo las que se dicten durante el procedimiento y las sentencias que recaigan en negocios cuyo valor exceda de setenta y cinco mil pesos por concepto de suerte principal, sin que sean de tomarse en consideración intereses y demás accesorios reclamados a la fecha de presentación de la demanda, debiendo actualizarse dicha cantidad en el mes de enero de cada año, de acuerdo al índice nacional de precios al consumidor del año anterior. El plazo para su interposición es de: quince días, si se tratare de sentencias definitivas; de noventa días, a partir de la fecha en que se haga la publicación, si el emplazamiento se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; de ocho días cuando se hiciere valer contra autos, más si estos fueren pronunciados en audiencia, deberá anunciarse la apelación en ella e interponerse el recurso dentro del plazo de tres días. La parte que se sienta agraviada por una resolución judicial que sea apelable y cuya admisión debe realizarse con efecto diferido, dentro del tercer día siguiente de aquél en que surta efectos su notificación, deberá hacer saber por escrito su inconformidad, sin expresar agravios.

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Interposición: Debe hacerse valer por escrito ante el tribunal que pronunció la resolución y deberán expresar los agravios que en su concepto le causa la resolución impugnada, exhibiendo una copia para agregarse al duplicado del expediente auxiliar y una más cada una de las partes. Con el escrito de apelación se formará el expediente auxiliar por duplicado y en éste se actuará lo que a él le corresponda en el trámite del recurso; presentado en tiempo, se tendrá por interpuesto sin substanciación alguna, expresando el efecto en que lo admite, y se correrá traslado a la contraria para que los conteste en un plazo de seis días. Efecto en que procede el recurso: El recurso se puede admitir en el efecto suspensivo, en cuyo caso la competencia del tribunal se suspende desde que quede firme la providencia que tiene por interpuesto el recurso hasta que sea devuelto el expediente para el cumplimiento de lo resuelto en la instancia superior; será procedente en contra del auto que cite para sentencia, siempre y cuando se hallen pendientes de resolver recursos de apelación admitidos en efecto diferido; sentencias definitivas, salvo cuando la ley expresamente determine que lo sean sólo en el devolutivo. interlocutorias o autos definitivos que pongan fin al juicio; interlocutoria que resuelva un incidente de nulidad por defecto en el emplazamiento, así como el auto que aprueba el remate. Sin efecto suspensivo o devolutivo, en cuyo caso los efectos de la resolución impugnada se mantienen, incluso para el cumplimiento de ésta, entre tanto se resuelve el recurso. Será procedente en contra de interlocutorias que resuelvan una excepción dilatoria; autos que desechen o tengan por no interpuesta una demanda; auto que deniegue o tenga por no interpuesta una reconvención e interlocutoria que resuelva

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un incidente de nulidad de actuaciones; decrete o levante medidas cautelares. Con efecto diferido, limitado a la simple interposición del recurso, en cuyo caso, sin perjuicio del cumplimiento de la resolución impugnada, se reservará fundamentarlo conjuntamente con el de la eventual apelación de la sentencia definitiva, en cuyo caso se conferirá traslado de ambos recursos a la contraparte y se resolverán conjuntamente. De no presentarse el escrito de inconformidad, se tendrá por precluido el derecho del afectado para hacerlo valer como agravio en la apelación que se interponga contra la sentencia definitiva. Es procedente en todos los demás casos en que el impugnante resienta agravio. Interpuesta esta apelación, se reservará su trámite para que se realice en su caso conjuntamente con la tramitación de la apelación que se formule en contra de la sentencia definitiva por la misma parte apelante. Apelación adhesiva. La parte que venció puede adherirse a la apelación interpuesta al notificársele la admisión de ésta, o dentro de los tres días siguientes a esa notificación. En este caso la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. Expediente auxiliar. Creación de un expediente auxiliar de apelación que se deberá de remitir al tribunal de alzada, en los casos en que se admita en el efecto devolutivo. 2.2. Propuestas prácticas Se deben de reformar los preceptos que a continuación se señalan del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Chihuahua y deberán

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de quedar de la siguiente manera: Artículo 809. Solamente podrán interponer los recursos de revocación y apelación: a) Las partes o sus representantes legítimos. b) Los terceros que hayan salido al juicio, y los demás a quienes perjudique la resolución, aun cuando no hayan intervenido en el juicio, con la condición de que, al interponer el recurso, justifiquen ser interesados. c) La parte que obtuvo sentencia favorable puede adherirse a la apelación interpuesta por la contraparte. En este caso, la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. El abogado o procurador podrá promover y continuar los recursos, aunque el poder con que gestione no tenga la cláusula especial para ello. Artículo 821.- El recurso de apelación procede: a) Contra las sentencias definitivas. b) Contra interlocutorias o autos definitivos que pongan fin al juicio c) Contra el auto que cite para sentencia. d) Rechacen la demanda o reconvención. e) Resuelvan sobre acumulación de acciones o sobre intervención de sucesores procesales o de terceros. f) Rechacen la representación de alguna de las partes o resuelvan sobre cualquier presupuesto procesal g) Deniegue el trámite de una excepción procesal o substancial previa o lo resuelva en términos favorables o adversos. h) Denieguen la apertura del proceso a prueba, o el señalamiento del término para recibirla. i) Decida sobre nulidades procesales.

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j) Resuelva sobre aprobación de transacciones y convenios, desistimiento, perención, o cualquier otra causa que ponga fin al proceso. k) Decrete o levante medidas cautelares. l) Las demás expresamente señaladas en este Código. No serán apelables las sentencias y demás resoluciones que se dicten en juicios cuya cuantía sea menor de cincuenta mil pesos. Para los efectos de este artículo el importe del negocio se establecerá de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 156 de este Código. Esta cantidad debe actualizarse en el mes de enero de cada año, de acuerdo al índice nacional de precios al consumidor del año anterior. Tratándose de resoluciones judiciales que califiquen de ilegales las posiciones formuladas con motivo de la prueba confesional o de las preguntas en la testimonial, sólo se admitirá la apelación una vez que haya concluido el desahogo de los medios probatorios mencionados. Artículo 822.- La apelación debe interponerse en el acto de la notificación ante el juez que pronunció la resolución o dentro de los quince días siguientes al de surtir efectos si se tratare de sentencia definitiva; de noventa días, a partir de la fecha en que se haga la publicación si el emplazamiento se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; dentro de ocho días si se tratare de autos o interlocutoria, Mas si estos fueren pronunciados en audiencia, deberá anunciarse la apelación en ella e interponerse el recurso dentro del plazo de tres días. La parte que se sienta agraviada por una resolución judicial que se apelable y cuya admisión debe realizarse con efecto diferido, dentro del tercer día siguiente de aquél en que surta efectos su notificación, deberá hacer saber por escrito su inconformidad, sine expresar agravios.

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En el escrito en que se interponga el recurso, deberán expresarse los agravios que en su concepto le causa la resolución impugnada, exhibiendo una copia para agregarse al duplicado del expediente auxiliar y una más para cada una de las partes. Con el escrito de apelación se formará el expediente auxiliar por duplicado y en éste se actuará lo que a él le corresponda en el trámite del recurso. Artículo 823.- Interpuesta la apelación en tiempo hábil, el juez la admitirá sin substanciación alguna si procede legalmente, expresando el efecto en que la admite y se correrá traslado a la contraria para que conteste los agravios en un plazo de seis días, emplazando a las partes para que comparezcan ante el Tribunal de apelación. Artículo 824.- La apelación puede admitirse en el efecto devolutivo, en el suspensivo, o en el suspensivo. La apelación admitida en ambos efectos suspende desde luego la ejecución del auto o sentencia hasta que en segunda instancia se dicte la resolución correspondiente y ésta sea conocida por el inferior. La apelación admitida sólo en el efecto devolutivo, no suspende la ejecución de la sentencia o del auto apelado. La de efecto diferido, se limita a la simple interposición del recurso, en cuyo caso, sin perjuicio del cumplimiento de la resolución impugnada, se reservará fundamentarlo conjuntamente con el de la eventual apelación de la sentencia definitiva, en cuyo caso se conferirá traslado de ambos recursos a la contraparte y se resolverán conjuntamente. De no presentarse el escrito de inconformidad, se tendrá por precluido el derecho del afectado para hacerlo valer como agravio en la apelación que se interponga contra la sentencia definitiva. Interpuesta esta apelación, se reservará su trámite para que se realice en su caso conjuntamente con la tramitación de la apelación

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que se formule en contra de la sentencia definitiva por la misma parte apelante. Artículo 825.- Salvo los casos expresamente exceptuados por la ley, procede la apelación en ambos efectos respecto de las siguientes resoluciones: a).-De las sentencias definitivas. b).-Del auto que cite para sentencia; siempre y cuando se hallen pendientes de resolver recursos de apelación admitidos en el efecto diferido. c).-Los autos que resuelvan, en artículo de previo y especial pronunciamiento el incidente de nulidad por defecto en el emplazamiento. d).-Autos definitivos que pongan fin al juicio. e).-De los autos en que de oficio se desconozca la personalidad de un litigante. Los en que se reconozca sólo serán atacables mediante la interposición de la excepción correspondiente; f).-De aquellas otras resoluciones respecto de las que expresamente lo determine la ley. Artículo 826.- Serán apelables en el efecto devolutivo: a).- autos que resuelvan una excepción dilatoria. b).- Los autos que desechen o tengan por no interpuesta una demanda; c).- Autos que denieguen o tengan por no interpuesta una reconvención; d).- Autos que resuelvan un incidente de nulidad de actuaciones. Artículo 826 bis.- Serán apelables en efecto diferido: En contra de los autos dictados en que el impugnante resienta agravio.

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Artículo 827.- Admitida la apelación en ambos efectos del juez, dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes, remitirá los autos al superior quedando, entre tanto se decida la apelación, suspendida la jurisdicción en el asunto principal si él se interpuso al recurso, o bien, solamente en el incidente que por cuerda separada se estuviere tramitando. En los juicios sucesorios, la apelación en ambos efectos, admitida en alguna de sus secciones, no suspende la jurisdicción del juez para seguir conociendo de las demás, salvo que se refiera a la jurisdicción del juez o la personalidad o representación del albacea o herederos. Artículo 828.- Si la apelación en el efecto devolutivo se hubiere admitido contra una sentencia definitiva, se dejará en el juzgado copia certificada de ella y de las constancias necesarias para proceder en su caso a la ejecución; y se remitirán al superior los autos originales. Si se tratare de un auto que haya puesto fin a un incidente que se hubiere tramitado por cuerda separada se procederá conforme a la regla anterior. En todos los demás casos, sólo se remitirá al superior testimonio de la resolución apelada en el que se insertarán, además, las constancias que el apelante señale; las conducentes que indique la parte que obtuvo; y las que el juez considere necesarias, salvo que las partes convengan expresamente en la remisión de los autos originales, pues entonces se accederá a su solicitud. Dentro de los tres días siguientes a la notificación del auto que admita la apelación, el apelante deberá hacer el señalamiento de constancias conducentes para integrar el testimonio; en la inteligencia de que si omitiera hacer el señalamiento se le tendrá por desistido del recurso y se declarará firme la resolución que se hubiere recurrido. Dentro de igual término, la parte contraria deberá hacer el señalamiento de constancias que le

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corresponde y, si dejare de hacerlo, se tendrá por perdido el respectivo derecho. Si dentro de los cinco días siguientes a la conclusión del término que señala el párrafo anterior el juzgado no remite, en su caso, el testimonio al superior, el apelante podrá ocurrir en queja al Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, quien, previo informe del juez, ordenará en su caso la inmediata remisión del testimonio imponiendo al inferior la corrección disciplinaria que juzgare conveniente. La remisión de los autos originales o del testimonio de apelación se hará por cuenta del Erario del Estado. Artículo 829.- Tratándose de sentencia definitiva, no se ejecutará la que hubiere sido apelada y el recurso se hubiese admitido en el efecto devolutivo, si no se otorgare fianza previamente con arreglo a las disposiciones siguientes: a).- El demandado podrá, a su vez, otorgar contrafianza para que la sentencia no se ejecute hasta en tanto cause estado. Para la cuantía de la contrafianza se atenderá al monto de lo sentenciado y costo de su cumplimiento; b).- La calificación de la idoneidad de la fianza será hecha por el juez, quien se sujetará bajo su responsabilidad, a las disposiciones relativas del Código Civil; c).- La fianza otorgada por el actor comprenderá la devolución de la cosa o

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cosas que deba percibir, sus frutos e intereses, y la indemnización de daños y perjuicios, para el caso de que el superior revocara el fallo; d).- El monto probable de los daños y perjuicios que debe asegurar la fianza, se fijará por el juez al resolver sobre la cuantía de ésta. Si el superior revoca el fallo apelado, la liquidación de ellos se practicará en la vía de ejecución de sentencia. Artículo 830.- El apelante podrá, mientras no se pronuncie la sentencia de segunda instancia, desistirse de la apelación; pero en el auto en que se le dé por desistido se le condenará el pago de las costas que por la interposición del recurso se hubieren irrogado a su contraparte, a menos que éste haya apelado también. El desistimiento se hará valer ante el juez de primera instancia, si no se hubieren remitido aún los autos originales o el testimonio de apelación al Tribunal de alzada; en caso contrario, se formulará ante el superior respectivo. Artículo 831.- En toda sentencia de segunda instancia, se declarará expresamente si hay condenación en costas y quien debe pagarlas. Artículo 832.- Las partes comparecerán ante el superior personalmente o por medio de apoderado con poder bastante, siendo ineficaces las promociones que hicieren de otro modo. Artículo 833.- En segunda instancia no se admitirán más pruebas que las permitidas en el Capítulo siguiente, y las que se refieran a algún hecho que

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constituya excepción superveniente o sea propio, en su acaecer, de la segunda instancia. El Tribunal de alzada, a instancia del interesado y cuando la naturaleza de la prueba lo requiera, fijará prudentemente un término para practicarla, o la tendrá simplemente por presentada en su caso, para los efectos legales consiguientes. Artículo 834.- Llegados los autos o el testimonio, en su caso, al Tribunal de apelación, éste, sin necesidad de vista o informes, decidirá dentro de los tres días siguientes sobre la admisión del recurso y la calificación del grado hecha por el juez inferior. Declarada inadmisible la apelación, se devolverán los autos al inferior; revocada la calificación, se procederá en su consecuencia. Los testimonios, en todo caso, se archivarán en el Tribunal Superior. Admitido el recurso, de oficio o a instancia de parte, se citará para sentencia. Artículo 837.- Dentro de los tres días siguientes a la admisión del recurso, las partes deberán ofrecer las pruebas a que se refiere el artículo 833, las que nunca serán extrañas a la cuestión debatida. Artículo 838.- En el caso de que se hubiere rendido prueba con arreglo a lo dispuesto en los artículos 833 y 837, se citará a las partes a una audiencia para que aleguen sobre ella. En este caso, la citación para la audiencia produce los efectos de la citación para sentencia. La sentencia de segunda instancia, tratándose de juicios sumarios, se dictará dentro de ocho días.

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La sentencia de segunda instancia en contra de autos, se pronunciará dentro de los cinco días siguientes. Artículo 840.- El superior, dentro de los tres días siguientes al en que debidamente quede notificada la sentencia, librará testimonio de ella y de sus notificaciones al inferior, anotándose en el toca la fecha en que se haga la remisión. En el mismo testimonio o ejecutoria se insertarán las constancias de autos que sean necesarias para proceder a la ejecución de la sentencia.

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CONCLUSIONES Se finaliza el presente proyecto de investigación, bajo el argumento de que el derecho tiene que transformarse, y el procesal civil no es la excepción, y debe cambiar, siempre con el espíritu de que los involucrados en los conflictos jurídicos, vean tutelados sus intereses con mayor celeridad, por lo que concluyo: En los tribunales de segunda instancia del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Chihuahua, existe sobresaturación de Tocas y de trabajo. En los Juzgados de primer grado, existe rezago y lentitud en los procesos civiles sometidos a su estudio y resolución. El Código de Procedimientos Civiles del Estado de Chihuahua, en materia de recursos, contiene un sistema anacrónico y obsoleto. Como una forma de retardar los procesos, los litigantes hacen uso indiscriminado del recurso de apelación regulado en la legislación procesal civil. Los Magistrados y Jueces del Estado de Chihuahua, violentan el artículo 17 de la Constitución General de la República, ya que atentan en contra de la rapidez y expedites con que debe ser administrada la justicia. Se deben romper con los moldes arcaicos y obsoletos que impiden una tutela judicial efectiva.

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Es necesario darle una nueva estructura al recurso de apelación.

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PROPUESTA A efecto de que la administración de justicia procesal civil, satisfaga las necesidades de la sociedad que vive en una era globalizada y con ello dar cabal cumplimiento al artículo 17 Constitucional que dispone que la justicia sea rápida y expedita, propongo reformar los siguientes artículos del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Chihuahua, a fin de que quedara de la siguiente manera: Artículo 809. Solamente podrán interponer los recursos de revocación y apelación: a) Las partes o sus representantes legítimos. b) Los terceros que hayan salido al juicio, y los demás a quienes perjudique la resolución, aun cuando no hayan intervenido en el juicio, con la condición de que, al interponer el recurso, justifiquen ser interesados. c) La parte que obtuvo sentencia favorable puede adherirse a la apelación interpuesta por la contraparte. En este caso, la adhesión al recurso sigue la suerte de éste. El abogado o procurador podrá promover y continuar los recursos, aunque el poder con que gestione no tenga la cláusula especial para ello. Artículo 821.- El recurso de apelación procede: b) Contra las sentencias definitivas. b) Contra interlocutorias o autos definitivos que pongan fin al juicio c) Contra el auto que cite para sentencia. d) Rechacen la demanda o reconvención. e) Resuelvan sobre acumulación de acciones o sobre intervención de sucesores procesales o de terceros.

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f) Rechacen la representación de alguna de las partes o resuelvan sobre cualquier presupuesto procesal g) Deniegue el trámite de una excepción procesal o substancial previa o lo resuelva en términos favorables o adversos. h) Denieguen la apertura del proceso a prueba, o el señalamiento del término para recibirla. i) Decida sobre nulidades procesales. j) Resuelva sobre aprobación de transacciones y convenios, desistimiento, perención, o cualquier otra causa que ponga fin al proceso. k) Decrete o levante medidas cautelares. l) Las demás expresamente señaladas en este Código. No serán apelables las sentencias y demás resoluciones que se dicten en juicios cuya cuantía sea menor de cincuenta mil pesos. Para los efectos de este artículo el importe del negocio se establecerá de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 156 de este Código. Esta cantidad debe actualizarse en el mes de enero de cada año, de acuerdo al índice nacional de precios al consumidor del año anterior. Tratándose de resoluciones judiciales que califiquen de ilegales las posiciones formuladas con motivo de la prueba confesional o de las preguntas en la testimonial, sólo se admitirá la apelación una vez que haya concluido el desahogo de los medios probatorios mencionados. Artículo 822.- La apelación debe interponerse en el acto de la notificación ante el juez que pronunció la resolución o dentro de los quince días siguientes al de surtir efectos si se tratare de sentencia definitiva; de noventa días, a partir de la fecha en que se haga la publicación si el emplazamiento se hubiere hecho por edictos, o en cualquier otro caso en que la sentencia se notifique en igual forma; dentro de ocho días si se

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tratare de autos o interlocutoria, Mas si estos fueren pronunciados en audiencia, deberá anunciarse la apelación en ella e interponerse el recurso dentro del plazo de tres días. La parte que se sienta agraviada por una resolución judicial que se apelable y cuya admisión debe realizarse con efecto diferido, dentro del tercer día siguiente de aquél en que surta efectos su notificación, deberá hacer saber por escrito su inconformidad, sine expresar agravios. En el escrito en que se interponga el recurso, deberán expresarse los agravios que en su concepto le causa la resolución impugnada, exhibiendo una copia para agregarse al duplicado del expediente auxiliar y una más para cada una de las partes. Con el escrito de apelación se formará el expediente auxiliar por duplicado y en éste se actuará lo que a él le corresponda en el trámite del recurso. Artículo 823.- Interpuesta la apelación en tiempo hábil, el juez la admitirá sin substanciación alguna si procede legalmente, expresando el efecto en que la admite y se correrá traslado a la contraria para que conteste los agravios en un plazo de seis días, emplazando a las partes para que comparezcan ante el Tribunal de apelación. Artículo 824.- La apelación puede admitirse en el efecto devolutivo, en el suspensivo, o en el suspensivo. La apelación admitida en ambos efectos suspende desde luego la ejecución del auto o sentencia hasta que en segunda instancia se dicte la resolución correspondiente y ésta sea conocida por el inferior. La apelación admitida sólo en el efecto devolutivo, no suspende la ejecución de la sentencia o del auto apelado. La de efecto diferido, se limita a la simple interposición del recurso, en cuyo caso, sin perjuicio del cumplimiento de la resolución impugnada, se reservará

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fundamentarlo conjuntamente con el de la eventual apelación de la sentencia definitiva, en cuyo caso se conferirá traslado de ambos recursos a la contraparte y se resolverán conjuntamente. De no presentarse el escrito de inconformidad, se tendrá por precluido el derecho del afectado para hacerlo valer como agravio en la apelación que se interponga contra la sentencia definitiva. Interpuesta esta apelación, se reservará su trámite para que se realice en su caso conjuntamente con la tramitación de la apelación que se formule en contra de la sentencia definitiva por la misma parte apelante. Artículo 825.- Salvo los casos expresamente exceptuados por la ley, procede la apelación en ambos efectos respecto de las siguientes resoluciones: a).- De las sentencias definitivas. b).- Del auto que cite para sentencia; siempre y cuando se hallen pendientes de resolver recursos de apelación admitidos en el efecto diferido. c) los autos que resuelvan, en artículo de previo y especial pronunciamiento el incidente de nulidad por defecto en el emplazamiento. d) Autos definitivos que pongan fin al juicio. e) De los autos en que de oficio se desconozca la personalidad de un litigante. Los en que se reconozca sólo serán atacables mediante la interposición de la excepción correspondiente; f).- De aquellas otras resoluciones respecto de las que expresamente lo determine la ley. Artículo 826.- Serán apelables en el efecto devolutivo: a).- autos que resuelvan una excepción dilatoria.

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b).- Los autos que desechen o tengan por no interpuesta una demanda; c).- Autos que denieguen o tengan por no interpuesta una reconvención; d).- Autos que resuelvan un incidente de nulidad de actuaciones. Artículo 826 bis.- Serán apelables en efecto diferido: En contra de los autos dictados en que el impugnante resienta agravio. Artículo 827.- Admitida la apelación en ambos efectos del juez, dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes, remitirá los autos al superior quedando, entre tanto se decida la apelación, suspendida la jurisdicción en el asunto principal si él se interpuso al recurso, o bien, solamente en el incidente que por cuerda separada se estuviere tramitando. En los juicios sucesorios, la apelación en ambos efectos, admitida en alguna de sus secciones, no suspende la jurisdicción del juez para seguir conociendo de las demás, salvo que se refiera a la jurisdicción del juez o la personalidad o representación del albacea o herederos. Artículo 828.- Si la apelación en el efecto devolutivo se hubiere admitido contra una sentencia definitiva, se dejará en el juzgado copia certificada de ella y de las constancias necesarias para proceder en su caso a la ejecución; y se remitirán al superior los autos originales. Si se tratare de un auto que haya puesto fin a un incidente que se hubiere tramitado por cuerda separada se procederá conforme a la regla anterior. En todos los demás casos, sólo se remitirá al superior testimonio de la resolución apelada en el que se insertarán, además, las constancias que el apelante señale; las conducentes que indique la parte que obtuvo; y las que el juez considere necesarias, salvo que las partes convengan expresamente en la remisión de los autos originales, pues entonces se accederá a su solicitud.

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Dentro de los tres días siguientes a la notificación del auto que admita la apelación, el apelante deberá hacer el señalamiento de constancias conducentes para integrar el testimonio; en la inteligencia de que si omitiera hacer el señalamiento se le tendrá por desistido del recurso y se declarará firme la resolución que se hubiere recurrido. Dentro de igual término, la parte contraria deberá hacer el señalamiento de constancias que le corresponde y, si dejare de hacerlo, se tendrá por perdido el respectivo derecho. Si dentro de los cinco días siguientes a la conclusión del término que señala el párrafo anterior el juzgado no remite, en su caso, el testimonio al superior, el apelante podrá ocurrir en queja al Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, quien, previo informe del juez, ordenará en su caso la inmediata remisión del testimonio imponiendo al inferior la corrección disciplinaria que juzgare conveniente. La remisión de los autos originales o del testimonio de apelación se hará por cuenta del Erario del Estado. Artículo 829.- Tratándose de sentencia definitiva, no se ejecutará la que hubiere sido apelada y el recurso se hubiese admitido en el efecto devolutivo, si no se otorgare fianza previamente con arreglo a las disposiciones siguientes: a).- El demandado podrá, a su vez, otorgar contrafianza para que la sentencia no se ejecute hasta en tanto cause estado. Para la cuantía de la contrafianza se atenderá al monto de lo sentenciado y costo de su

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cumplimiento; b).- La calificación de la idoneidad de la fianza será hecha por el juez, quien se sujetará bajo su responsabilidad, a las disposiciones relativas del Código Civil; c).- La fianza otorgada por el actor comprenderá la devolución de la cosa o cosas que deba percibir, sus frutos e intereses, y la indemnización de daños y perjuicios, para el caso de que el superior revocara el fallo; d).- El monto probable de los daños y perjuicios que debe asegurar la fianza, se fijará por el juez al resolver sobre la cuantía de ésta. Si el superior revoca el fallo apelado, la liquidación de ellos se practicará en la vía de ejecución de sentencia. Artículo 830.- El apelante podrá, mientras no se pronuncie la sentencia de segunda instancia, desistirse de la apelación; pero en el auto en que se le dé por desistido se le condenará el pago de las costas que por la interposición del recurso se hubieren irrogado a su contraparte, a menos que éste haya apelado también. El desistimiento se hará valer ante el juez de primera instancia, si no se hubieren remitido aún los autos originales o el testimonio de apelación al Tribunal de alzada; en caso contrario, se formulará ante el superior respectivo. Artículo 831.- En toda sentencia de segunda instancia, se declarará expresamente si hay condenación en costas y quien debe pagarlas.

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Artículo 832.- Las partes comparecerán ante el superior personalmente o por medio de apoderado con poder bastante, siendo ineficaces las promociones que hicieren de otro modo. Artículo 833.- En segunda instancia no se admitirán más pruebas que las permitidas en el Capítulo siguiente, y las que se refieran a algún hecho que constituya excepción superveniente o sea propio, en su acaecer, de la segunda instancia. El Tribunal de alzada, a instancia del interesado y cuando la naturaleza de la prueba lo requiera, fijará prudentemente un término para practicarla, o la tendrá simplemente por presentada en su caso, para los efectos legales consiguientes.

Artículo 834.- Llegados los autos o el testimonio, en su caso, al Tribunal de apelación, éste, sin necesidad de vista o informes, decidirá dentro de los tres días siguientes sobre la admisión del recurso y la calificación del grado hecha por el juez inferior. Declarada inadmisible la apelación, se devolverán los autos al inferior; revocada la calificación, se procederá en su consecuencia. Los testimonios, en todo caso, se archivarán en el Tribunal Superior. Admitido el recurso, de oficio o a instancia de parte, se citará para sentencia. Artículo 837.- Dentro de los tres días siguientes a la admisión del recurso, las partes deberán ofrecer las pruebas a que se refiere el artículo 833, las que nunca serán extrañas a la cuestión debatida. Artículo 838.- En el caso de que se hubiere rendido prueba con arreglo a

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lo dispuesto en los artículos 833 y 837, se citará a las partes a una audiencia para que aleguen sobre ella. En este caso, la citación para la audiencia produce los efectos de la citación para sentencia. La sentencia de segunda instancia, tratándose de juicios sumarios, se dictará dentro de ocho días. La sentencia de segunda instancia en contra de autos, se pronunciará dentro de los cinco días siguientes. Artículo 840.- El superior, dentro de los tres días siguientes al en que debidamente quede notificada la sentencia, librará testimonio de ella y de sus notificaciones al inferior, anotándose en el toca la fecha en que se haga la remisión. En el mismo testimonio o ejecutoria se insertarán las constancias de autos que sean necesarias para proceder a la ejecución de la sentencia.

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ANEXOS Estadísticas del año 2004 a 2009 del Departamento de Estadísticas del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Chihuahua,

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