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Carlos Tomás Knott

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CAÍN y ABEL
El Problema De Las Religiones
Carlos Tomás Knott

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Título en inglés:
The Story of Cain and Abel

Editorial Discípulo
Apartado 202
22080 Huesca, España

Copyright©1992, 2001
Carlos Tomás Knott
Todos Los Derechos Reservados

Impreso en Romanyà/Valls, S.A.


Verdaguer, 1 - 08786 Capellades
(Barcelona)

ISBN-84-89870-22-5
Depósito Legal: B-6.938-2.001

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Caín y Abel:
El problema de las religiones

¿Cuántas religiones
supones que hay en el mundo?
¿Podrías hacer una relación de
ellas? ¿Cuánto tiempo crees que te
costaría? ¿De qué tamaño tendría
que ser el papel para escribir toda
la lista de ellas?
¿Te sorprenderías si te
dijera lo fácil que es hacerlo? Sí,
¡sencillísimo! Puedo afirmar sin
lugar a dudas que hay solamente
dos religiones en todo el mundo.
Hablamos de religión en el sentido
de lo que ella hace respecto al
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problema más básico del ser
humano: el PECADO, y respecto a
la cuestión de CÓMO podemos
obtener el perdón y la vida eterna.
En este sentido, repito que sólo hay
dos religiones. No lo estoy
simplificando demasiado. Realmente
la cuestión no es tan compleja como
parece. ¿Cómo puedo afirmar esto?
Me explicaré. Aunque hay muchos
nombres diferentes, y muchísimas
prácticas religiosas distintas, en el
fondo hay sólo dos religiones
básicas.
Una religión es la de Caín,
y la otra la de Abel, y ellas se
encuentran en Génesis 4:2-7.
Génesis es el libro de los
comienzos, los principios, y aquí
encontramos los comienzos de
todas las religiones del mundo, en
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Caín y Abel. La historia de estos
dos hombres nos enseña
admirablemente el comienzo de
las religiones, las ideas concebidas
por los hombres acerca de cómo
acercarse a Dios. La religión de
Caín es la religión de las obras, y la
“religión” de Abel, realmente, no
es una religión, sino una fe en
Dios, en Su Palabra, y por lo tanto,
en un sacrificio presentado como
sustituto. Miles de años después, y
a pesar de todo lo que el hombre ha
pensado, inventado y explorado,
no hay más religiones que estas
dos. Al analizarlo, veremos que
cada ser humano cree como Caín o
como Abel. Propongo que
pensemos en su historia y veamos
si eres como Caín o como Abel.
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La Religión de Caín

Primero consideraremos a
Caín. Ocupa un lugar de distinción
en la historia, porque fue el primer
hijo humano nacido (Génesis 4:1).
Otra distinción acerca de Caín se
ve más tarde, cuando edificó la
primera cuidad (Génesis 4:17), y
como dijo un amigo mío, quizá
llegó a ser el primer alcalde.
¡Excelentísimo Ayuntamiento de
Enoc, ciudad de Caín! Pero lo que
nos interesa ahora está en Génesis
4:3, donde dice que él llevó el
fruto de la tierra al Señor, es decir,
los resultados de su ardua labor
como hortelano. Debemos
reconocer que Caín no era un
hombre perezoso. Al parecer, de
los dos hermanos, él trabajaba más
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arduamente, siendo labrador de la
tierra. En Génesis 3:19 Dios había
dicho que el hombre obtendría el
fruto de la tierra con el sudor de su
frente. Esto describe a Caín,
picando, arando, despedregando,
regando, etcétera. Los que han
tenido un huerto o han sido
agricultores saben qué es esto. No
estuvo de brazos cruzados, sino que
a fuerza de duro trabajo consiguió el
fruto. Tenía callos en las manos, y
acababa cada día cansado de sus
labores, pero al final vino la
cosecha, recogió los frutos de su
trabajo, y los presentó a Dios en un
altar. Pero, Génesis 4:5 dice que
Dios no miró con agrado lo que Caín
trajo. Inmediatamente sentimos la
sorpresa, y preguntamos: “¿por
qué?”
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Al repasar el texto de
Génesis, si reflexionamos,
comenzamos a notar el problema.
Caín presentó el fruto de su labor,
pero su cosecha vino de una tierra
maldita por Dios. Génesis 3:17
declara la tierra maldita por causa
del pecado. Por eso, lo que Caín
presentó a Dios venía teñido de
maldición.
Y también hubo otro
problema. Lo que Caín ofrendó a
Dios no fue al precio de ninguna
muerte. No había ningún animal
que matar, ni sangre derramada,
ninguna vida entregada. Lo que
Caín había ofrecido era un
sacrificio incruento, sin sangre.
De esta manera, Caín no estaba
viendo la seriedad de la
culpabilidad de su condición de
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pecador. Estaba dando a entender
que el pecado no es tan serio como
para tener por consecuencia la
muerte. Se podía pagar ofrendando
unos ajos, tomates, patatas, judías
u otras cosas del huerto. Es decir,
que él no creía que era necesario el
derramamiento de sangre. “Dios
aceptará lo que yo haga, el fruto de
mi arduo trabajo”. Él presentó lo
mejor de su trabajo, no era
cualquier cosa sino lo mejor, y
lógicamente esperaba ser aceptado.
Aquí observamos que
todavía hay muchas personas
como Caín en el mundo. Es muy
común oir a la gente expresar la
creencia de que Dios le aceptará si
es sincera o hace lo mejor que
puede. Muchos piensan que está
bien tener sus propias ideas sobre
13
cómo llegar a Dios y al cielo, como
lo hizo Caín. ¿Tú qué piensas?
¿Crees que es suficiente ser sincero
y hacer lo mejor que puedes?
Podrías decir, “después de todo, si
hacemos lo mejor que podemos,
¿quién puede pedir más? Dios
puede pedir más, mucho más,
porque Él es perfecto. ¿Piensas que
te ayudará el darle la vuelta a la
página, esto es, comenzar de nuevo,
“borrón y cuenta nueva”? Pero si
Dios realmente no lo ha borrado, no
será olvidado ni pasado por alto.
Hay quienes declaran estar
reformando y limpiando sus vidas.
Otros entran en una confraternidad,
se hacen devotos, se entregan a una
comunidad religiosa, o siguen
ciertas reglas filosóficas y regímenes
de ejercicio y dieta para ser mejores
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personas: yoga, vegetarianismo, etc.
El punto es que Caín también hizo
sinceramente lo mejor que pudo.
Pero no le sirvió.
El pobre Caín tuvo que
descubrir lo que muchas otras
personas todavía necesitan saber,
y es algo que puede ahorrarles
muchos disgustos y perdición. Es
esto: Dios no acepta al ser humano
aunque haga las cosas lo mejor
posible, porque lo mejor de
nuestras obras y vidas, como en el
caso de Caín, están teñidas de
maldición. Como la tierra era
maldita, y no podía producir nada
bueno, así también el corazón del
hombre es malo y no puede
producir nada bueno. El profeta
Jeremías habló de esto cuando
dijo:
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“¿Mudará el etíope su piel,
y el leopardo sus manchas?
Así también, ¿podréis
vosotros hacer bien, estando
habituados a hacer mal?”
(Jeremías 13:23).

En Eclesiastés 7:20 Dios nos


declara: “Ciertamente no hay
hombre justo en la tierra, que
haga el bien y nunca peque”. En
Isaías 64:6 leemos: “Todas
nuestras justicias son como trapos
de inmundicia”. Dios es tan puro,
tan santo, tan perfecto, tan justo,
que nada de lo que el hombre
pueda hacer le igualará. La gente
todavía trata de alcanzar a Dios a
través de las religiones de los
hombres, religiones como la de
Caín, religiones de obras. Sus
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prácticas pueden ser diferentes,
siguen diferentes reglas, pero sus
ideas y enseñanzas buscan la
misma manera de ser aceptados
por Dios: Obras. Por eso, todas las
religiones del mundo son
variedades de la misma religión.
¿Qué variedad es la tuya?

Variedades de la Religión de
Caín

El hindú debe hacer


sacrificios, repetir oraciones, y
vivir una vida pura. El krishna
cree que se salvará repitiendo:
“Hare Krishna” cierto número de
veces cada día, además de otras
practicas. Los budistas siguen los
ocho pasos hacia el Nirvana (que
significa: “nada”), incluidas las
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oraciones y el dar dinero, así como
otras obras. El musulmán guarda
los cinco pilares del Islam: El
testimonio (“Kalimatu ash
shahada”), oraciones (“Salat”),
limosnas a los pobres (“Zakat”),
ayuno (“Saum”), y el peregrinaje
a La Meca (“Hajj”). Los
falsamente llamados Testigos de
Jehová también creen que se
salvarán haciendo las buenas
obras que su organización les
indica. Y aunque te moleste leerlo,
la verdad es que los católicos
romanos no son diferentes, porque
deben ser bautizados cuando son
pequeños, confirmados y recibir
los sacramentos (sobre todo Misa,
etc.), rezar, hacer buenas obras,
dar limosnas y continuar en un
estado de gracia en la Santa
18
Iglesia. De las variedades del
camino de Caín, el romanismo es
quizá la rama más elaborada, más
complicada y adornada,
pretendiendo a fin de cuentas la
salvación por obras, como Caín.
Muchas iglesias protestantes
también se han deslizado de la
verdad del evangelio, predicando
el bautismo, la fidelidad a la
Iglesia y las buenas obras como
vitales para ser aceptados por Dios
o bien para obtener y mantener la
salvación. Es un error fatal, una
herejía. El hombre nunca será su
propio salvador ni co-salvador
con Dios. ¡Sólo el Señor Jesucristo
salva!
Y podríamos continuar
haciendo la lista, porque alrededor
de todo el mundo hay miles de
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millones que creen como Caín y
tratan de alcanzar a Dios y ser
aceptados por Él haciendo las cosas
lo mejor posible. Trabajan para
agradar a Dios, como Caín. Todo es
la misma religión, deseando que de
alguna manera podamos convencer
a Dios de que nos acepte haciendo el
bien o mostrándole nuestra
sinceridad y buenas intenciones.
Después de todo dicen: ¡Él sabe que
no somos perfectos!
Pero la respuesta de Dios a
todos ellos, será la misma que le
dio a Caín: Rechazo. Vuelve a leer
Génesis 4:5-7 y medita sobre lo
que sucedió. Dios no nos aceptará
si nos acercamos a Él llevándole
nuestras obras. ¿Por qué no?
Porque las obras no pueden pagar
por el pecado. Acuérdate de eso
20
porque es algo importantísimo
que muy poca gente entiende.
Solo la muerte paga por el
pecado. Por favor, recuerda esto o
no entenderás el mensaje del
Evangelio repetido a lo largo de
toda la Biblia. En Ezequiel 18:4
Dios declara tajantemente: “El
alma que pecare esa morirá”. Es
una ley espiritual que los médicos
y los avances en la ciencia no
pueden cambiar ni saltar. “Los
que practican estas cosas son
dignos de muerte” (Romanos
1:32). “La paga del pecado es
muerte” (Romanos 6:23). ¿Qué
pagaremos por el pecado? ¿Qué
llevaremos por el pecado para que
sea aceptado por Dios? La
respuesta es: MUERTE. Sólo la
muerte lo hará.
21
El sacrificio de Caín falló
porque era incruento, no hubo
muerte, no había sangre derramada,
y sus obras no podían hacer que un
Dios santo y justo le aceptara. Esto
aparentemente a Caín le parecía
razonable, como dice Proverbios
14:12, “Hay camino que al
hombre le parece derecho, pero
su fin es camino de muerte” Caín
era sincero, pero se puede ser
sincero y seguir equivocado. Hoy
todavía muchos siguen este
camino. Además de ser sincero,
era tozudo, porque Dios le dio una
oportunidad para cambiar y hacer
lo que agradaba a Dios, pero no
quiso. Es más, resulta que, a raíz
de esto, Caín se ganó la distinción
de ser el primer homicida, por
matar a su hermano. ¿Por qué?
22
“Porque sus obras eran malas, y
las de su hermano Abel justas”,
dice 1 Juan 3:12. ¿Qué malas
obras había cometido?
Simplemente esta: que ofreció un
sacrificio que no agradó a Dios, y
cuando fue amonestado no quiso
cambiar. ¡Acabó persiguiendo a
Abel simplemente porque había
hecho lo que a Dios le agrada! La
religión y los religiosos han hecho
lo mismo a lo largo de la historia,
en lugar de arrepentirse y obedecer
a Dios, se empeñan en seguir su
propio camino y acaban
persiguiendo a los que
simplemente por fe se acercan a
Dios. ¡El primer homicidio fue por
motivos religiosos!
Piensa en todas las
religiones que hemos mencionado,
23
y todas las miles, aun millones de
personas que éstas representan.
No dudamos ni un segundo de su
sinceridad. Estoy seguro que
creen que realmente hacen bien.
Como Caín estaba convencido de
lo que hacía. No lo hizo para
quedar mal, sino creyendo que
estaba bien. Así también hoy en
día. La religión a sus profesantes
les parece bien; creen que hacen
bien. Pero el problema es que,
como Caín, no consultan a Dios,
ni piensan hacerlo. Debemos
consultarle, es muy importante
hacerlo, porque la Biblia dice:
“Hay camino que al hombre le
parece derecho, pero su fin es
camino de muerte”. Para evitar
este grave error, tenemos la
Palabra de Dios.
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¿Hay muchas personas
practicando estas religiones? Sí.
¿Y lo han hecho durante muchos
años? Sí, tienen notorio arraigo.
¿Tienen muchos argumentos de
por qué piensan que hacen bien y
no son malas personas? Oh, sí.
Pero están equivocadas, y sobre
todo, respecto al fin de su camino.
¿Dónde irán a parar? A la muerte.
Como Caín, aunque hagan lo que
les parece mejor, esto no consigue
nada delante de Dios. No serán
aceptados por Dios y no podrán
entrar en el Cielo. ¿Es atractiva su
religión? Puede que lo sea, pero si
el final del camino es la muerte,
¿para qué sirve? ¿De qué les sirve
ser fieles toda la vida a algo
erróneo, sin fundamento en la
Palabra de Dios, y que es
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impotente para otorgarles vida
eterna? No sirve de nada, excepto
para vanas esperanzas. Algunos
piensan que al no cambiar, están
siendo fieles y que esto es la
honradez, pero no hay honor en
persistir en el error. ¡Pregunta a
los que se hundieron con el
Titanic! Cuando se juega la salud
y la vida espiritual, el perdón de
pecados y el destino eterno, no es
honrado sino tozudo o loco el que
se aferra a un error simplemente
porque nació en el o porque es lo
que le habían enseñado toda la
vida. La verdadera honradez y la
sensatez estarían en reconocer
dónde está la verdad y hacer los
cambios necesarios para estar en
ella.
26
He aquí la religión de Caín:
las buenas obras, la caridad, los
esfuerzos del hombre, la
sinceridad, el “hacer tu parte” o
“hacer bien sin mirar a quién”, etc.
Ahora bien, está más que claro que
Caín hizo lo que hizo sinceramente,
porque le pareció buena y recta su
forma de proceder, pero nuestro
parecer no nos guía en las cosas de
Dios. Consulta de nuevo el texto
sagrado. Dios rechazó la ofrenda
de Caín y de esta manera, le hizo
saber desde el principio que
rechazará a todo aquel que se le
acerque de esta manera, que lo que
vale no es nuestro parecer sincero,
sino lo que Dios dice. Además,
¡qué sencillo y seguro! Si Dios ha
hablado, debemos hacer caso de lo
que ha dicho, y así no podremos
27
fallar. Pero al ser humano parece
que todo menos esto le apetece.
Amigo, ya es hora de que
aprendamos de la historia de Caín
y Abel.
Dios reveló e instruyó al
hombre en cómo acercarse a Dios,
y cómo obtener perdón de pecados
desde el principio. Pero muchas
personas no se han detenido a
consultar la Palabra de Dios.
Algunos no se han molestado en
saber siquiera qué dice la Biblia. Y
otros la han leído alguna vez, o la
han oído leer alguna vez, pero
realmente no piensan que es tan
importante. Quizá piensan que si
somos sinceros y hacemos lo
mejor que podemos, es todo lo que
se les puede pedir. Pero están
equivocados. Dios declara en más
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de un lugar que Él no acepta las
buenas obras como paga del
pecado. Dicho de otra manera, no
se pueden absolver los pecados
haciendo limosnas u obras de
penitencia. Las buenas obras no
anulan en ninguna manera a las
malas. No nos debería extrañar, ya
que ni en los juzgados es así. Si
uno comete homicidio, ¡no puede
ser perdonado simplemente porque
en muchos otros días no mató a
nadie! No tiene nada que ver.
Dios, que es Juez absolutamente
justo, no dejará entrar en el Cielo a
nadie que se justifica en sus obras.
Las obras no son el camino al
cielo, porque no pueden pagar por
los pecados del hombre, y por lo
tanto, nunca pueden satisfacer a
Dios.
29
Y, ¿qué de ti, amigo? ¿Te
crees buena persona, o has llegado
al punto de reconocer que eres
pecador? Tengo una amiga que
dice que hay tres clases de
personas: las buenas, las malas, y
las que no son tan buenas como las
buenas, ni tan malas como las
malas. ¿Crees como ella? Hay
mucha gente que cree así, y que
piensa que es de la tercera
categoría. Pero esto va totalmente
en contra de la Palabra de Dios.
Dios dice: “no hay justo, ni aun
uno” (Romanos 3:10), y : “no hay
quien haga lo bueno” (Romanos
3:12). De donde no hay, no se
puede sacar. Y por otra parte, Dios
declara: “todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios”
(Romanos 3:23). No hay que
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tomar esto como un insulto o
disparate. Lo correcto sería tomarlo
como el análisis del médico,
cuando nos examina y reconoce
cuál es nuestro problema y nos
dice el diagnóstico. Dios nos
conoce mejor que nadie; Él no
miente, y no se equivoca. Así que,
lo sensato sería creer a Dios.
Amigo, ¿realmente crees que eres
pecador? Consulta S. Marcos 7:
20-23 para ver lo que Jesucristo
dice acerca de tu corazón. Espero
que te dejes convencer por la
Palabra de Dios, por lo que
escribieron los santos apóstoles y
por lo que dijo nuestro Señor
Jesucristo: que eres
fundamentalmente malo, una
persona pecadora, que tu propio
corazón produce maldades. Y
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debes saber que ninguna cantidad
de buenas obras puede quitar tus
pecados o tu culpa, ni tampoco
puede hacerlo la religión aunque
la practiques fielmente por toda la
vida. ¡No te quitará ni un sólo
pecado!
¡Acuérdate de Caín, de lo
inútil de su ofrenda de los frutos
de sus labores! Él nunca fue
aceptado, y “nunca” es un
término absoluto. Su historia es
comentada en el Nuevo
Testamento por el apóstol Juan.
En 1 Juan 3:12, Caín es llamado:
“del maligno”, y dice que: “sus
obras eran malas”. Judas también
le menciona, en Judas 11, donde
leemos: “¡Ay de ellos! porque han
seguido el camino de Caín...”
¡Menudo camino! Espero que no
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vayas por el camino de Caín, el
camino de tus propias buenas obras
y prácticas religiosas, porque no te
harán aceptable delante de Dios.
Solamente te pueden dar una falsa
esperanza que se esfumará al final.
Quizá nunca lo habías pensado, pero
es verdad que debes arrepentirte del
pecado de hacer buenas obras y
practicar tu religión. Si quieres
encontrar la salvación de Dios,
tienes que abandonar lo que no le
agrada, y acercarte a Él como indica
en Su Palabra.
No pienses secretamente
que eres diferente, o que Dios
aceptará TUS buenas obras o TU
religión. Efesios 2:8-9 dice:
“porque por gracia sois salvos,
por medio de la fe; y esto no de
vosotros pues es don de Dios: no
33
por obras, para que nadie se
gloríe”. El apóstol Pablo,
escribiendo en Tito 3:5, afirma
acerca de los verdaderos cristianos:
“Nos salvó, no por obras de
justicia que nosotros hubieramos
hecho, sino por su misericordia”.
Amigo, ésta es la doctrina
apostólica acerca de la salvación.
Si no te lo enseñaron así, se
equivocaron. ¿Sabes cómo puede
Dios salvarte por misericordia, y
no por obras? Miremos el caso
contrario al de Caín: esto es, a
Abel su hermano y lo que él hizo,
y veremos como Dios puede
aceptarnos y cómo lo hará.

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La Religión de Abel

“Por la fe Abel ofreció a


Dios más excelente sacrificio que
Caín” (Hebreos 11:4).La
“religión” de Abel no es de
presentar frutos de obras, sino de
ofrecer un sustituto. La sustitución
comienza a presentarse como
doctrina de salvación desde este
mismo capítulo de Génesis, y a lo
largo de la Biblia no cambia. Se
ofreció una vida por otra vida. Un
cordero fue sacrificado, puesto
sobre el altar y ofrecido a Dios. La
sangre brotó, un cordero tuvo que
morir y ser ofrecido en lugar de
Abel. Dios dijo que había hecho
“bien”. ¿En qué sentido? En el
sentido de que había hecho lo que
Dios requería. Por eso, Dios lo
35
aceptó. Contrastando a los dos
hermanos, alguien observó: “Caín
ofreció el sudor de su frente, pero
este sudor no podía sustituir la
sangre del cordero”. Esto es
verdad. Abel ofreció una vida en
lugar de la suya propia. Él sabía
que el pecado era una cosa seria, y
que sólo la muerte podía pagar por
esto. ¿Cómo lo sabía?
Lee de nuevo los primeros
siete versículos de Génesis 4, y
recuerda que Dios sacrificó al
primer animal en Génesis 3:21,
para cubrir al hombre con su piel
después de haber pecado. Creemos
que al matar al animal o animales
para proveer las pieles, Dios
aprovechó para enseñar a Adán y
Eva la manera de hacer un
sacrificio. Tuvo que ser
36
impresionante, porque nadie jamás
había matado, y era la primera vez
que vieron la muerte física. Quedaría
en Adán y Eva la responsabilidad de
enseñar a su prole las ordenanzas de
Dios. Así que, andando el tiempo,
llegaron Caín y Abel al mundo, y
cuando se les explicó lo del
sacrificio, Abel simplemente creyó
lo que Dios había dicho. Por eso,
Abel por la fe ofreció mejor
sacrificio que Caín, quien no creyó
pero trató de ir a Dios por su propio
camino (Hebreos 11:4). La fe es
confianza inquebrantable en Dios y
en Su Palabra. Así que si Abel
ofreció su sacrificio por la fe, esto
significa que Dios había dicho algo
y que Abel lo creyó. La Santa
Palabra de Dios sigue siendo digna
de nuestra fe.
37
Nos consta que en este
incidente con Caín, nació la
religión humana, quizá bien
intencionada pero equivocada y
fatal. Caín es el patrón de todos
aquellos que a lo largo de la
historia humana han intentado
acercarse a Dios por sus propios
caminos. Han sido muchas las
variedades de religión inventadas,
pero todas tienen el rasgo fatal de
Caín: el parecer y lo mejor del
hombre, en lugar de simplemente
creer a Dios y hacer lo que Él dice.
Dicho de otra manera: obras
humanas en lugar de fe. Los de
Caín son la mayoría, pero esto a
Dios no le impresiona, y no le
aparta de Su declaración del
evangelio: “Mas al que no obra,
sino cree en aquel que justifica al
38
impío, su fe le es contada por
justicia” (Romanos 4:5). Es triste
tanto tiempo desperdiciado
buscando ese camino, porque es el
Cielo de Dios, siendo que Él ya
nos ha dicho cómo podemos tener
vida eterna y entrada a Su Cielo.
Abel creyó a Dios, y ofreció un
mejor sacrificio que Caín. Esto es
lo que Hebreos 11:4 nos enseña. Si
quieres hallar el perdón de tus
pecados y tener una vida nueva,
vida eterna, y un futuro en el cielo,
tendrás que aceptar los términos
de Dios y abandonar la religión de
Caín, cualquiera que sea la
variedad que practiques.
Porque no son iguales
todas las ofrendas, aunque sean
hechas sinceramente y deseando
el bien. “Sin fe es imposible
39
agradar a Dios” (Hebreos 11:6).
Es posible agradarte a ti mismo sin
fe, y agradar a muchas otras
personas. Es posible ser religioso
sin fe, pues muchos hay que
practican con devoción sincera su
religión, pero que no creen a Dios,
y aparentemente bien poco les
importa semejante pecado. Ten
por cierto que Dios rechazó a Caín
y aceptó a Abel. Si sigues a Caín,
serás rechazado, pero si sigues a
Abel serás aceptado, porque en la
ofrenda de Abel hay dos cosas:

(1) fe: insisto de nuevo, que


creyó a Dios, que no es lo
mismo que simplemente
creer en Dios. Quiere decir
que él creyó lo que Dios
había dicho. ¿Crees la
40
Palabra de Dios?

(2) obediencia: hizo lo


que Dios le había dicho, lo
cual demostró que realmente
creía.

Pero quizá lo más


importante es que la ofrenda de
Abel era una ilustración del gran
ofrecimiento que el Señor
Jesucristo haría un día en el futuro,
en la cruz, dando Su vida como el
Sustituto de todos nosotros.

Nuestro Sustituto

Como hemos visto, Dios


aceptó a Abel a causa del cordero
que ofreció, como sustituto.
Pensemos en esto, porque nos
41
ilustra perfectamente cómo Dios
puede aceptarnos, no por las
obras, sino por medio de un
Sustituto. En Juan 1:29 el Señor
Jesucristo es llamado: “el Cordero
de Dios”. Él es el Cordero de
Dios, el Sustituto perfecto, que
quitó el pecado del mundo.
¿Cómo lo pudo hacer? Romanos
6:23 dice que la paga del pecado es
la muerte. Jesucristo pagó estar
muerte, pagó la culpa de tu
pecado, cuando murió en la Cruz.
No estamos hablando de la Misa,
sino de un hecho histórico y
terminado. Jesucristo murió, fue
sepultado y resucitó. Hoy está
sentado a la diestra de la Majestad
en las alturas, donde ya no sufre, ni
continúa siendo sacrificado. El
evangelio dice: “Cristo murió por
42
nuestros pecados”, habla del
pasado, de algo hecho y terminado.
El problema que algunos
tienen, quizá tú también, es que al
oír palabras así toda la vida,
piensan que ya lo saben o ya lo
creen. Pero si fueses un verdadero
creyente, ¡no estarías practicando
una religión de Caín donde tus
obras cuentan en algo para tu
salvación! Piensa por favor en lo
que significa el evangelio. Cuando
Cristo murió, fue en tu lugar,
como tu representante. Él te estaba
sustituyendo, pagando la pena de
muerte que tú debías sufrir.
¿Comprendes? Como persona
pecadora, necesitas un Sustituto,
un Cordero, porque si no, tendrás
que pagar por tus propios pecados,
y esto significaría la eternidad en
43
el lago de fuego. Pero el perfecto
Cordero de Dios, el Señor
Jesucristo, ya murió en tu lugar.
¡Cuánto te ama Dios, para enviar a
Su Hijo a morir así por ti!
La obra de pagar por los
pecados está hecha, porque según
Hebreos 9:26, Cristo: “se presentó
una vez para siempre por el
sacrificio de sí mismo para quitar
de en medio el pecado” (énfasis
añadido). No se sacrifica en cada
Misa. Lo hizo una vez para
siempre. ¿Crees a Dios? Esto es lo
que Su Palabra dice. Ahora
veremos si vas a ser como Caín y
aferrarte a tu religión, o si vas a
ceder y dar la razón a Dios. ¡Él ya
la tiene! Amigo, en S. Juan 19:30
leemos que Jesucristo gritó:
“consumado es”. ¿Qué significan
44
estas palabras? Que ya está.
Consumado no es lo mismo que
comenzado. Cristo no sigue siendo
sacrificado, lo siento, pero ni en la
Misa ni en ningún sentido, sino que
ya ha: “obtenido eterna redención”
(Hebreos 9:12). No está tratando de
obtenerla, porque la Palabra de Dios
dice: “habiendo obtenido”. ¿Crees
a Dios? Si puedes afirmar que sí, te
va a costar tu religión, pero será para
tu bien. Dios lo tiene todo preparado
para ser aplicado a ti personalmente,
en el momento que te arrepientas de
tus pecados y religión, creas estas
maravillosas Buenas Noticias y
confíes sólo y totalmente en el Señor
Jesús para salvarte. El apóstol Pedro
habló de esto en 1 Pedro 1:18-19,
donde leemos:
45
“Sabiendo que fuisteis
rescatados de vuestra vana
manera de vivir la cual
recibisteis de vuestros padres
no con cosas corruptibles
como oro o plata sino con la
sangre preciosa de Cristo
como de un cordero sin
mancha y sin contaminación”.

San Pedro creyó al Señor.


¿Y tú? Este es el hecho maravilloso
de la sustitución que Jesucristo
llevó a cabo en la cruz por ti. Te
invito a leer el capítulo 53 de
Isaías, porque es precioso, y allí
verás cómo 700 años antes del
evento el profeta habla de la
muerte del Señor Jesús: fue
llevado como un cordero al
matadero, cargando nuestros
46
pecados en Él, sufriendo por
nosotros para que pudiéramos ser
justificados (declarado recto por
Dios). Ésta ha sido siempre la
única manera en que Dios trata al
pecado y perdona a hombres y
mujeres. En el Antiguo Testamento
las profecías y sacrificios ayudaron
a la gente a mirar hacia delante,
por fe, al perfecto sacrificio. En el
Nuevo Testamento, el maravilloso
y prometido sacrificio se cumplió
cuando el Señor Jesucristo murió
fuera de Jerusalén.
Algunas personas piensan
que no es muy importante si Cristo
murió realmente o no, pero sí que
lo es. Si no hubiera muerto, los
profetas de Dios en el Antiguo
Testamento hablaron falsamente.
Ellos profetizaron del Mesías,
47
Salvador, y de Su muerte, (como en
Isaías 53). Si no murió, no hay
ninguno que pueda llevar nuestros
pecados. Dios ya ha dicho que no
aceptaría lasbuenas obras (la religión
de Caín), y que no habría esperanza
para ninguno de nosotros.
Pero el Señor Jesús murió,
y lo hizo por ti y por mí, siendo
castigado por nuestros pecados (1
Pedro 3:18). Luego resucitó de la
muerte al tercer día y vive sentado
a la diestra de la Majestad en las
alturas. La Biblia afirma que
Cristo puede salvar a todo aquel
que por Él se acerca a Dios
(Hebreos 7:25). Espero que lo
creas, porque te librará de ser
devoto de cualquier otra persona.
¡Mejor ser creyente en Cristo y
devoto Suyo!
48
Puesto que el Cordero que
murió por ti, es Jesucristo, debes
acercarte a Dios sólo por medio de
Él. Esto quiere decir que no hay
otro mediador. ¡No hay otro
camino, porque no hay otro
sustituto! Cristo dijo en Juan 14:6,
“Yo soy el camino, y la verdad, y
la vida; nadie viene al Padre sino
por mí”. ¿Crees esto? No hay más
caminos que conducen a Dios. Las
religiones de los hombres admiten
mucha variedad, pero el Evangelio
que salva es único. En Hechos
4:12 San Pedro afirmó: “Y en
ningún otro hay salvación; porque
no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en que
podamos ser salvos”. ¿Crees
esto? Pedro no se acercaba a Dios
por medio de la Virgen, ni por
49
otros. Sólo hay salvación en
Jesucristo. En 1 Timoteo 2:5 el
apóstol Pablo declaró: “Porque
hay un solo Dios, y un solo
mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre”. ¿Crees esto?
Es la Palabra de Dios. Según Dios,
el Papa no es mediador, ni lo es la
Virgen ni ningún otro “santo”. Es
muy sencillo: “un solo Dios, y un
solo mediador”. ¿Vas a creer a
Dios como hizo Abel, o vas a ser
como Caín e insistir en lo tuyo?
Puedes elegir el camino, pero cada
camino tiene su destino.

50
Lo que Debes Hacer

Resumamos. ¿Qué debes


hacer si realmente ves que eres
pecador, que tus pecados merecen
el juicio de Dios y la condenación
eterna? Debes arrepentirte,
abandonar tus ideas y tradiciones
y creer a Dios. Dale la razón si
quieres salvarte, porque la tiene.
No sigas las religiones del hombre
ni sus antiguas tradiciones, ritos y
ceremonias. ¡Déjate de filosofías
humanas, fabricadas por seres que
la mayoría de ellos no alcazan ni
siquiera los cien años de edad!
Ninguna de estas cosas te llevará a
la vida eterna. No todos los
caminos conducen a Dios, ni
muchos de ellos, ni más de uno.
Recuerda que Dios advierte: “Hay
51
camino que al hombre le parece
derecho, pero su fin es camino de
muerte” (Proverbios 14:12). La
tradición, la práctica de la mayoría,
lo que parece razonable o lógico,
todo esto puede parecerte recto,
pero es un error grande y fatal.
Mi consejo es que
abandones la religión de Caín, en
cualquiera de las formas en que la
estés practicando, aunque lo hayas
hecho toda tu vida, aun si todos los
de tu alrededor lo siguen haciendo.
Aunque te llamen loco. ¿Qué
saben? ¿Cómo pueden tener la
razón si no creen a Dios? No te
refugies en la muchedumbre, o en
la mayoría. No importa cuántos
practican una religión, cuánto se
ha extendido en el mundo, cuánto
poder o dinero tiene, cuántos
52
templos tiene, etc. Como bien dice
el refrán: “Mal de muchos,
consuelo de tontos”. No te estoy
llamando tonto, simplemente te
advierto a no tomar un consuelo
vano. Ahí caen muchos, por el
miedo al “qué dirán”. No vendas
tu alma por el “qué dirán”.
Después no te dará ningún
consuelo. Aunque seas diferente,
aunque fueras el único (que no lo
serás), pero ¿qué más da si tienes
vida eterna? ¿O crees que es más
importante agradar a los hombres
que a Dios? Los fariseos en San
Juan 12:43 cayeron en la trampa
del “qué dirán”: “amaban más la
gloria de los hombres que la
gloria de Dios”. Pero Dios es el
único que puede perdonar tus
pecados.
53
Renuncia a la religión de
Caín. No confíes en tus buenas
obras o prácticas religiosas.
Reconoce que son pecados. Cree
las buenas noticias de Dios: el
evangelio. Humíllate y confía en
el Señor Jesucristo como Aquel
que murió por tus pecados, fue
sepultado, y resucitó al tercer día.
Díselo en tu corazón, y con tus
labios. Él murió en tu lugar, tomó
el castigo de tus pecados. Se
levantó de la tumba y vive: un
Salvador vivo que puede
perdonarte ahora mismo. El
Cordero de Dios puede darte vida
eterna, salvarte eternamente, si
vienes a Dios por Él.
Confía solamente en
Jesucristo; no en Él más tus obras,
Él más tu religión, ni en nada por
54
el estilo. ¡Todo o nada! El
sacrificio de Abel ilustró lo que
Cristo iba a hacer. Abel presentó
el cordero sólo por la fe, creyendo
a Dios. La fe cree la Palabra de
Dios, y por lo tanto confía en el
sacrificio que Dios ya proveyó: el
Señor Jesucristo. Esto es suficiente,
para la persona que cree a Dios. Y
como Dios no puede mentir,
engañar ni equivocarse, Su Palabra
es la cosa más segura del universo.
Si Dios dice que tenemos vida
eterna, no nos debe caber duda.
Vuelvo a preguntarte una
vez más antes de despedirme.
¿Qué religión es la tuya? ¿La de
Caín o la de Abel? ¿Dice tu
religión: “HAZ...”, “haz esto”,
“haz lo otro, y quizá al final Dios
te salvará (si hubieras hecho lo
55
suficiente)”? Es el camino de la
perdición, porque nunca puedes
hacer suficiente. Mejores son
estas palabras: “HECHO”,
“CONSUMADO ES”.
No confíes en tu religión,
obras o sinceridad, porque acabarás
rechazado como Caín. Confía en
Dios y en Su Palabra. Te ruego en
el Nombre del Señor Jesucristo
que rechaces estas cosas, y que
confíes plenamente en el Señor
Jesús y en lo que Él hizo: “una
sola vez para siempre” cuando
murió en la cruz por ti. Si lo haces,
serás verdadera y realmente salvo,
para siempre! Dios perdonará
todos tus pecados: pasados,
presentes y futuros, y te dará en el
acto vida, si vienes arrepentido a
Él por medio de Jesucristo tu
56
Sustituto. Abandona la religión,
como un barco que va a pique, y
entrégate a Cristo. No importa
cuál haya sido tu vida de antes. Si
vienes a Él en fe, confesándole y
tomándole como tu Señor y
Salvador, te salvará ahora. Voy a
terminar con un precioso himno,
por favor, leelo y piensa en este
mensaje, y acude al Señor
Jesucristo para tu salvación eterna.

57
Lo que estas manos mías han hecho,
no puede librar mi alma de su culpa,
Ni lo que yo he obrado en este cuerpo
puede sanar mi espíritu.
Ni lo que yo siento o hago vale, porque
esas cosas no me dan paz con Dios,
Ni siquiera mis oraciones, suspiros o
lágrimas pueden aligerar mi carga tan
pesada y terrible.
Tu amor a mí, Oh Dios mío,
y no el amor mío a Ti,
Puede quitar esa negra inquietud y
librar mi pobre espíritu.
Ninguna obra sino sólo la Tuya para mí,
y no me vale otra sangre si no es la que
brotó de Ti,
Y no hay fortaleza sino sólo la divina
que pueda librarme y llevarme.
Sólo Tu obra, oh mi Salvador, me libra
del peso de mi pecado;
Sólo Tu sangre, oh Cordero de Dios, me
limpia y derrama Tu paz sublime dentro
de mi.
(traducción libre de una poesía
de Horacio Bonar 1808-1899)
58
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La Misa: De La Liturgia A La
Realidad, por James G. McCarthy
¿Armagedón Pronto?,
por William MacDonald
La Iglesia Del Libro,
por R. E. Harlow
59
Todo O Nada, por Ray W. Johnson
Único En Majestad,
por William MacDonald
Sólo Una Vida,
por William MacDonald
Los Diez Mandamientos,
por Carlos Tomás Knott
Te Leo El Futuro,
por Carlos Tomás Knott
Miguel Servet: Historia de Una
Ejecución, por Miguel Fernández
- - - - - - otros materiales - - - - - - -
Estudios en Cristianismo Básico,
(DIME) por O. J. Gibson
El Evangelio Según Roma,
(Portavoz) por J. G. McCarthy
Una Mujer Cabalga La Bestia, por
Dave Hunt
Don Quijote, Protestante, por
Ramón Vallés Casamayor

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