Löwy-Callinicos: un debate importante.

Autor(es): Callinicos, Alex - Löwy, Michael
Callinicos, Alex. Marxista británico. Miembro de las redacciones de "International Socialism" y de "Socialista Rewiew". Autor de numerosos libros, entre los cuales "Equality", "Against the Third Way" y "An Anti-Capitaslist Manifesto". Löwy, Michael. Nació en Brasil en 1938. Es director de investigación emérito en el Centre Nationale de la Recherche Scientifique (Centro Nacional de Investigación Científica); fue profesor en la École des Hautes Etudes en Sciences Sociales (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales). Sus obras han sido publicadas en 24 idiomas. Entre sus libros más recientes se encuentran Redención y utopía. El judaísmo libertario en Europa central (1988); Rebelión y melancolía. El romanticismo como contracorriente de la modernidad (1992); Walter Benjamin: aviso de incendio (2001); Kafka, soñador insumiso (2004); Sociologías y religión. Aproximaciones insólitas (2009). Es miembro del consejo asesor de Herramienta. El hecho de que libro de Alex Callinicos, Theories and narratives: reflections on the philosophy of history[1] no esté traducido al castellano, aumenta, si cabe, el interés del intercambio de opiniones que el mismo motivara entre el marxista británico y Michaël Löwy, que acercamos a nuestros lectores. Los textos fueron publicados originalmente por la revista Critique Communiste (Francia) Nº 149, verano (europeo) 1997. La traducción del francés fue realizada por Graciela Mabel Riveiro; revisión de Aldo Andrés Romero. Comprender (los horrores de) la historia Por Michaël Löwy He aquí un notable trabajo de erudición, impresionante por su amplitud, su rigor, la claridad de exposición y la coherencia del pensamiento. No se trata de una exposición sistemática, sino más bien de un conjunto de ensayos finamente cincelados, que tratan diferentes dimensiones del debate contemporáneo sobre la teoría de la historia. Su objetivo unificador constituye una vigorosa defensa del materialismo histórico, frente a sus principales adversarios o competidores. El más conocido de éstos -lo que no quiere decir el más serio- es, por supuesto, el célebre Fukuyama. La respuesta evidente a esta extraña mezcla de pseudo-hegelianismo (según la desinterpretación Kojeve), de pesimismo spengeleniano (³el fin de la lucha y el idealismo´) y de triunfalismo reaganiano, es mostrar la realidad política de la posguerra fría: el retorno de los odios nacionales fratricidas y el ascenso del fascismo; una realidad que hace aparecer no una visión del fin de la historia, sino de la historia como repetición sin fin de desastres,

utilizando como ácido de prueba el Holocausto.(«) una catástrofe única que se acumula derrota tras derrota según las palabras de Walter Benjamin. pero justo: tal vez Lyotard quiera hacernos tomar en serio su argumento. Algunas formulaciones de Callinicos sugieren una afinidad con el ³marxismo estructuralista´ (Althusser. una degeneración demasiado frecuente en estos días de posestructuralismo. Callinicos nos propone una deconstrucción radical del ³relativismo irónico´ post-estructuralista. según las cuales ³las relaciones de producción se explican por el nivel de las fuerzas productivas´. G. Zigmunt Baumann. El conflicto entre Faurisson y los historiadores antirrevisionistas es un ejemplo de ³discrepancia´ entre diferentes ³regímenes lingüísticos´ que no puede superarse puesto que («) ya no existe más un tipo de discurso universal que los regule. Próxima a la de Fukuyama. la concepción de la historia más conocida en la universidad anglosajona actualmente es el post-estructuralismo. Raul Hilberg. Pero felizmente. Abandonando este enfoque es posible introducir ³un elemento de contingencia irreductible´ en el materialismo histórico: dado que el surgimiento de la crisis del modo de producción ya no está . representado por Lyotard y Hayden White. Cohen) y su énfasis sofocante sobre ³la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción´.A. A diferencia de la mayoría de los críticos de izquierda de Fukuyama. Callinicos no cae en la trampa de aceptar como un hecho establecido el supuesto ³fracaso del socialismo´ en 1980-1991. Arno Meyer) («) es un síntoma de una especie de engolosinamiento por las palabras y amor por las paradojas superficiales.A. analizando las estructuras y mecanismos de su transformación y sus orientaciones. Contra este tipo de ³desesperante confusión´. la negativa a considerar la URSS y Europa del Este como ³socialistas´ (se inclina por el concepto de ³capitalismo burocrático de Estado´ de Tony Cliff) le permite desafiar esa pseudo-evidencia. las teorías históricas marxistas y weberianas representan serias tentativas por responder a los problemas de la comprensión de la realidad histórica. («) pero es difícil imaginar cómo podríamos hacerlo ¿Cómo puede hacer concesiones a los revisionistas sobre esta cuestión histórica? El hecho de que lisa y llanamente ignore el vasto esfuerzo de comprensión del Holocausto (de autores como Primo Lévi. un viejo lugar común de la Segunda Internacional (Plejanov y Kautsky)-. se distancia de esta versión empobrecida del materialismo histórico rechazando las tesis deterministas (G.Cohen) -en realidad. Fiel a su filosofía del lenguaje ³pluralista´ (es decir relativista). Lyotard proclama que no es posible demostrar que los historiadores ³revisionistas´ que niegan el genocidio (Faurisson y compañía) no respeten ³las reglas cognitivas del establecimiento de la realidad histórica´: es imposible subsumir discursos irreductibles en un mismo gran relato explicativo. El comentario de Callinicos es duro.

consagrada a la historia como progreso. Callinicos hace una formulación del problema que es muy perspicaz. que ³nada de lo que acá diga puede igualar la calidad de los textos de Mann y Runciman. pero la respuesta que formula es ambigua. queda espacio para el proyecto político marxista que pone el acento sobre la autoemancipación de la clase obrera y la subjetividad revolucionaria. respectivamente. Su punto de partida es que la concepción marxista del progreso. el marxismo es una teoría capaz de pensar la historia como progreso y como catástrofe simultáneamente: según los términos de Fréderic Jameson. y la peor ¿Pero podría decirse lo mismo del artículo sobre el gobierno británico en India (1853) en el que Marx decía: («) cualquiera que hayan sido los crímenes de Inglaterra. que atribuye a un enfoque durkheimiano -más que weberianoque privilegia la integración y el consenso por encima del conflicto y el diferendo. es interesante. En todo caso. crítica que extiende al marxismo althusseriano que a menudo presenta ³una marcada familiaridad´ con la sociología durkhemiana. Callinicos propone una crítica sólida de las teorías weberianas de la historia contemporáneas. pero no tan convincente. Jústamente por eso dice que el intento de Walter Benjamín por insertar en la tradición marxista ³una crítica del concepto mismo de progreso´ subrayando la continuidad catastrófica de la historia. Es muy interesante su crítica central referida a la teoría de Mann de que el cristianismo medieval habría constituído el ³cuadro normativo´ del ascenso del capitalismo. que centran sus esfuerzos en la presentación del poder ideológico o militar como forma irreductible de la dominación. Marx en el Manifiesto Comunista ha comprendido que («) el capitalismo es al mismo tiempo la mejor cosa que le ocurriera a la especie humana. El momento teológico de algunos escritos de Marx constituyó la principal base del llamado ³materialismo histórico ortodoxo´ de la Segunda Internacional (y luego del stalinismo). debe ser tomada en serio. Este punto de vista no implica necesariamente una aprobación ética: para Weber la modernidad conducía a la humanidad a una especie de ³jaula de hierro''. en particular el nivel de conocimiento histórico de ambos´. dice que algunas de sus formulaciones (tales como las de 1853) pueden ser presentadas como una legitimación apologética de la expansión del capitalismo occidental en tanto vector del progreso (como en la muy conocida celebración ³marxista´ del imperialismo de Bill Warren). a diferencia de otras visiones de la historia -Condorcet. modestamente. Tanto la teoría marxista como la weberiana disciernen un sentido progresista de la historia que. Las principales diferencias entre Marx y Weber se sitúan en el terreno político (el internacionalismo socialista frente al imperialismo alemán) y de la antropología filosófica: humanismo emancipador contra pesimismo nietzcheano (la dominación como dato insuperable de la naturaleza humana). con . La parte siguiente.es también capaz ³de incluir la comprensión del horror de la historia´. ella ha sido el instrumento inconsciente de la historia por introducir una revolución en el estado social de Asia? La respuesta de Callinicos es prudente: frente al hecho de tensiones en el pensamiento de Marx. son el desarrollo de las fuerzas productivas y el incremento de la dominación (poder social).predeterminada. por ejemplo. Pero reconoce.

Sin embargo. intenta salvar los artículos de Marx sobre la India. universal. Una visión de la historia con razón vilipendiada por E. la plena expansión de las capacidades humanas. en el cual cada avance comprende en sí mismo un elemento de regresión.denuncia cualquier universalismo (incluído el marxismo.. al tiempo que el supuesto radicalismo post-moderno festeja las ³políticas identitarias´ -la lucha separada de cada grupo oprimido. En consecuencia. puesto que la resistencia a la opresión implica una especie de ética universal. subrayando que los mismos no esconden los crímenes de la burguesía. es decir el crecimiento de las fuerzas productivas. ¿Pero esto no es concluir peligrosamente en una especie de teleología y de teodicea hegelianas para la cual la (ineluctable) finalidad explica y justifica a la vez el curso de la historia? Si creemos con Rosa Luxemburgo que el socialismo no es ineluctable y que la crisis del capitalismo puede conducir a la barbarie. una potencialidad que sólo será plenamente realizada en un mundo socialista. la destrucción ecológica-.es en sí positivo. La única vía para superar la falsa universalidad pasa por una auténtica universalidad. como Callinicos lo muestra claramente. tanto lo ³mejor´ -el socialismo. El problema. debe ser saludado como potencial factor de mejora del bienestar humano. emancipadora e igualitaria. por supuesto) como un particularismo encubierto.¿no representa un ejemplo típico de teleología-teodicea hegeliana. Pero semejante concepción -que implica un inevitable movimiento ascendente (el ³espiral´). que toma nota de la contradicción) afirma que las fuerzas productivas crecen. ³Identidad y emancipación´.¿cómo distinguir los grupos realmente oprimidos de los falsos (de hecho.. La moda intelectual contemporánea -de Rorty a Laclau. opresores)? Ni que hablar de los conflictos étnicos fratricidas en nombre de ³identidades´ nacionales rivales. presenta una brillante argumentación en defensa del universalismo emancipador contra las ³políticas identitarias´. Thompson: Puesto que el emperador (la historia científica. es decir.P. . sino que sólo insisten en el hecho de que el progreso. En ausencia de un criterio común -es decir.su convicción de que el desarrollo de las fuerzas productivas -a cualquier precio.como la única y verdadera alternativa. sino que afirma también que el crecimiento puede contribuir positivamente al bienestar. Callinicos afirma que el marxismo clásico («) hereda de Hegel una concepción dialéctica de la historia como movimiento del espíritu. es que el particularismo es difícilmente coherente. si tomamos en serio (como lo hace Callinicos) las advertencias de Walter Benjamin de que la terminal del progreso puede ser la catástrofe ¿Cómo es posible pretender que el progreso capitalista sea en cualquiera de los casos bienvenido? A partir de la idea de que el ³desarrollo de las fuerzas productivas´ capitalista contiene. porque conduce ineluctablemente al socialismo. potencialmente. Callinicos subraya que el marxismo dispone de una teoría fuerte del progreso. el exterminio nuclear.. que justifica cada ³regresión´ como momento del ³progreso´ final? La última parte del libro.como lo peor -la barbarie. una teoría que no se conforma con discernir el crecimiento en la historia (el desarrollo de las fuerzas productivas).

las observaciones críticas de Michaël Löwy a mi defensa del concepto de progreso histórico tocan cuestiones esenciales que merecen una clarificación. es demasiado poderosa como para permitirnos insignificantes polémicas tan peligrosas como improductivas. en sus Tesis sobre la filosofía de la Historia. En primer lugar. Marx ha dicho que la superación del capitalismo marcaría el fin de la ³prehistoria de la sociedad humana´. . como Michaël Löwy y yo mismo. Internacional. de su desenlace. estas consideraciones relativizan y debilitan el concepto del progreso histórico de los marxistas fatalistas de la Segunda. Dicho de otra manera. Si se comparte. algo que es en sí mismo contingente. entonces. ni siquiera el comunismo. En otros términos. haría posible el desarrollo de una sociedad sin clases. sobre el carácter ³progresista´ o ³regresivo´ del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas[2] Sin duda. o a sus descendientes. nos ha dejado una crítica sin igual del fatalismo histórico y de la confianza plácida en la victoria que contribuyó ampliamente a dejar al movimiento obrero sin defensa frente al fascismo. en el mejor de los casos. La reacción ideológica internacional contra el marxismo revolucionario. 163). he escrito: Las consecuencias nefastas del desarrollo de las fuerzas productivas no son negadas o justificadas (por el materialismo histórico).Respuesta a Michaël Löwy Por Alex Callinicos Podría parecer grosero responder a una crítica tan amable y asimismo fraternal como la de Michaël Löwy sobre mi libro Teorías y narrativas. Löwy se equivoca cuando supone que mi proposición de que el desarrollo capitalista de las fuerzas productivas («) es positivo en cuanto potencialmente permite el bienestar humano´ estaría ³peligrosamente próximo a una forma de teleología hegeliana en la cual la meta (ineluctable) explica y justifica a la vez el curso de la historia. tomar el control de estas fuerzas (pág. Walter Benjamin. a priori. abriendo entonces la puerta a horizontes de cambios ilimitados. Sin embargo. e incluso contra toda forma de pensamiento socialista. como Löwy mismo ha escrito en uno de sus textos: («) es imposible pronunciarse. ellas podrán ser compensadas y reparadas cuando la revolución permita a las víctimas del progreso. El hecho de que un movimiento histórico fuera o no progresista dependería. Pudiera parecer así que el desarrollo de las fuerzas productivas podría ser justificado retrospectivamente en caso de que se produjera la revolución proletaria. la revolución socialista no es el objetivo de la historia. Sin embargo. el punto de vista de Benjamin que no cree que la revolución socialista sea inevitable ¿podemos seguir hablando de una noción de progreso histórico? En mi libro. en la cual los seres humanos podrían realizar libremente sus capacidades.

para quien el capitalismo crea en el proletariado una clase que envilece y explota.[3] Existe un real peligro de que semejante presentación de las cosas sólo conduzca a una elección errónea entre el fatalismo de la Segunda Internacional por un lado. pero que al mismo tiempo implica un crecimiento enorme del tamaño y el peso socio-económico de la clase obrera en su conjunto. Este elemento es central en el conjunto de la teoría de Marx.no son asimilables a los resultados no positivos de estas contradicciones. . tampoco el comunismo puede serlo. puesto que la revolución no es ineluctable. teleológica y cerrada. sin atenuar la fuerza de cada uno de sus juicios[4] Algunos de elementos liberadores del capitalismo no son solamente una potencialidad. tan bien recogida por el marxista americano Frederic Jameson cuando describe («) una forma de pensamiento capaz de aprehender a la vez los rasgos evidentemente siniestros del capitalismo y su dinamismo extraordinario y liberador. No hacerlo sería perder la fuerza dialéctica del Manifiesto Comunista. Löwy ha esquematizado la tradición marxista en dos posiciones: («) una dialéctica hegeliana. Y en tercer lugar. Así ocurre con la industrialización del tercer mundo. un proceso de inmensa destrucción en los terrenos ecológico y social. sería una justificación ética y no una explicación causal. para demostrar la fuerza objetiva de este proletariado mundial en gran expansión. En otros términos. la explicación causal y la valoración ética son nociones distintas. y no sólo aumenta el potencial de una liberación futura. por ejemplo. pero que tiene la capacidad a corto plazo de obtener reformas y a largo plazo de sobrepasarlo y construir el comunismo. la lucha de clases. si la victoria del socialismo viniera a justificar el proceso histórico que la precede. Es imposible de comprender (con todos sus límites y contradicciones) las transiciones democráticas que han tenido lugar. en lugar de («) pensar la historia simultáneamente como un progreso y una catástrofe como traté de hacerlo en Teorías y narrativas. Las recientes luchas de los trabajadores de Corea del Sur no son las menos importants. sin integrar el desarrollo de movimientos obreros nuevos y militantes que ya no podían ser contenidos en las viejas estructuras políticas autoritarias. tendencialmente eurocéntrica (y) otra dialéctica del progreso crítica. o en Corea del Sur. el desarrollo capitalista crea efectivas fuerzas capaces de progreso aquí y ahora. no teleológica y fundamentalmente abierta. y por el otro una subjetivista ³revolución contra el progreso´ (para retomar una de las formulaciones del mismo Löwy). en Brasil. Los mecanismos responsables de la transformación social -las contradicciones estructurales entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. sino están en la realidad indisolublemente ligados a los ³rasgos siniestros´. El efecto de semejante problemática es pensar la historia como una catástrofe puntuada de ocasionales revoluciones heroicas. en Africa del Sur. Auque estén relacionadas.En segundo lugar.

The Revenge of History. es decir. Michael Löwy es un intelectual marxista residente en Francia y perteneciente al SU de la Cuarta Internacional. debemos combatirla a puñetazos. combinar los elementos de rechazo subjetivo del capitalismo y de análisis objetivo. 252 páginas. El judaismo libertario en Europa Central. sin perder de vista ninguno de los costados. El pensamiento del Che Guevara. Marxism and Philosophy. 1995. en el texto ya citado y en otros. Dialéctica y revolución. en particular en el Programa de Transición. La Habana. 1997). Polity Press. Profesor en la Universidad de York desde 1981. movimientos como el de los zapatistas de México que se caracterizan hoy evidentemente por su incapacidad para ligarse con las luchas de los trabajadores que se desarrollaron contra la enorme ofensiva capitalista que representó el hundimiento del peso. Socialists in the trade unions (1995). Es autor de varios libros: Is There a Future for Marxism?. Cambridge. Un estudio de afinidad electiva. se publicó en Argentina: Redención y Utopía. Nació en Zimbabwe en 1950. Theories and narratives: Reflections on the philosophy of history. The Revolutionary Ideas of Karl Marx. Against Postmodernism. Debemos. Es particularmente importante mantener esta posición en un momento donde los postmodernistas nos incitan a abandonar el gran ³metadiscurso´ revolucionario de emancipación y de liberación a cambio de una visión de la historia como un puro caos desprovisto de sentido. Nació en Brasil en 1938. México. a la creencia en un desarrollo de las fuerzas productivas que garantizaría la victoria -Trotsky mismo osciló de esta manera.La tendencia de Löwy a seguir a Benjamin en su visión de la historia como sucesión de catástrofes lo conduce a destacar. San Pablo y Paris. . [1] Alex Callinicos. Además. León Trotsky escribió en 1937. La visión general del progreso de Löwy está en la línea de este magnífico desafío. pues. (Buenos Aires: El Cielo por Asalto. * Alex Callinicos es un destacado intelectual marxista. Making History. Marxism and the east european révolutions (1991). Pero la posición revolucionaria ante la historia debe ir más allá. y cuando ella se permite tan extraordinarios y repugnantes escándalos. entre otros. como lo ha defendido Jameson. dirigente del Socialist Workers Party de Gran Bretaña. miembro del Comité Editor de la revista Internacional Socialism y corresponsal británico de la revista Actuel Marx. Manchester. Entre sus obras pueden mencionarse: La teoría de la revolución en el joven Marx. Exige una compresión de los procesos objetivos que hace posible la victoria (posible y no ineluctable). Para una sociología de los intelectuales revolucionarios: la evolución política de Lukács (todas editadas en castellano por Siglo XXI). es muy fácil resbalar desde una posición que se limita a un desafío puramente subjetivo hacia un faltalismo. Recientemente. en el umbral de las horas más sombrías del siglo: La historia deber ser tomada tal cual es. A marxist critique (1989). Fue profesor universitario en diversas ciudades como Jerusalén. La incapacidad de mantener con firmeza esta posición nos conduciría muy fácilmente a errores políticos. donde vive desde 1969.

en Congrès Marx International.[2] Michaël Löwy. pag. [4] Frederic Jameson. pag. pag. . 201. 47. [3] Idem. 199-201. La dialectique du Progès. Posmodernism. ³La dialéctica marxista del progreso y el desafío actual de los movimientos sociales´.