Teódulo López Meléndez

El hombre intervenido
(Octava lectura del nuevo milenio)

1

Índice Links a lecturas del nuevo milenio«««««««« 3 Praefatio: El futuro del hombre«««««««««. 4 ¿Cómo filosofar hoy?

Octava lectura del nuevo milenio«««. 7
De la estética a la manipulación«««««««««.. 8 La limitada conciencia de lo humano««..................... 10 De transhumanistas a posthumanistas««««««« 12 El dividuo en la extitución«««««««««««« 16 De Dolly a la copia humana«««««««««««. 20 Los polémicos alimentos transgénicos La nanotecnología««««««««««««««« 25 La inteligencia artificial (IA) Realidad virtual y ciberespacio««««««««««29 Resiliencia e imaginario«««««««««««««.32 La organización social emergente o el lugar del simulacro«««««««««««««..35 El entorno hipertecnologizado««««««««««.. 42

2

Links a lecturas del nuevo milenio: Por el país del hombre (Primera lectura del nuevo milenio) http://www.scribd.com/doc/16340314/Por-el-pais-del-hombre El último texto (segunda lectura del nuevo milenio) http://www.scribd.com/doc/16635658/El-ultimo-texto Una interrogación ilimitada (Tercera lectura del nuevo milenio) http://www.scribd.com/doc/17545631/Una-interrogacion-ilimitada-Tercera-lectura-del-nuevo-milenio El nuevo mundo (Cuarta lectura del nuevo milenio) http://www.scribd.com/doc/22125906/El-Nuevo-MundoCuarta-Lectura-Del-Nuevo-Milenio Zeitgeist (Quinta lectura del nuevo milenio) http://www.scribd.com/doc/39823530/Zeitgeist Empoderamiento (Sexta lectura del nuevo milenio) http://www.scribd.com/doc/46135478/EmpoderamientoSexta-Lectura-Del-Nuevo-Milenio Interregno (Séptima lectura del nuevo milenio) http://es.scribd.com/doc/63134856/Interregno-Septima-lecturadel-nuevo-milenio

3

Praefatio El futuro del hombre

La vida inteligente sobre un planeta alcanza su mayoría de edad cuando resuelve el problema de su propia existencia Richard Dawkins

Los futurólogos, cuyas descripciones escapan a la ciencia ficción, nos hablan de una industria y de una agricultura completamente robotizadas, lo que sucedería incluso con las guerras si es que ellas persisten en la agenda humana. Las cárceles desaparecerían sustituidas por microchips implantados, tal como hoy las pulseras electrónicas se asoman para controlar a quienes han delinquido. Terminará la discapacidad debido a prótesis inteligentes e inclusive las quemaduras con efectos desastrosos serían cosa del pasado ante la implantación de una piel artificial sensible a la temperatura y al tacto. La nanotecnología habrá perfeccionado implantes sustitutivos de órganos o ellos podrán regenerarse a partir del propio cuerpo del afectado. Aquellas imágenes cinematográficas de teletransportación se convertirán en realidad y podremos instalarnos un disco duro adicional para aumentar nuestra capacidad de memoria. Podríamos detenernos en mil y un pronóstico de lo que las nuevas generaciones tendrán o vivirán, pero en algo podemos estar de acuerdo sin necesidad de disparar la imaginación hacia la fantasía y es en que la meta suprema de la ciencia es la extensión indefinida de la vida humana y que para que ello suceda se requieren dos cosas, la migración espacial y la elevación de la conciencia-inteligencia humana. Así lo hemos dicho muchas veces: el futuro del hombre está en el espacio exterior, en convertirse en habitante de otros mundos bajo esas premisas. Es posible que para lograrlo debamos marchar hacia un comunitarismo extenso que exceda a las agrupaciones de hoy, fundamentalmente basadas en la tecnología, como ya lo asoman las redes sociales y la degradación de viejas instituciones, desde la familia hasta el Estado-nación. Esto es, podríamos estar marchando hacia una evolución artificial, lo que también podría establecer las nuevas diferencias entre los que los analistas del futuro llaman los ³mejorados´ y entre quienes se han negado a ello. No nos detengamos en detalles sobre nuestra apariencia, en si las computadoras nos harán más pequeños debido a la inmovilidad y nos pareceremos a los dibujos que se han hecho de supuestos extraterrestres que han estado por aquí en platillos voladores. La realidad es que para enfrentar el futuro en cualquiera de sus manifestaciones debemos aprender y aprender más rápido. Los países

4

del futuro, si es que existen países como los conocemos, que tengan mayor probabilidad de éxito, serán aquellos capaces de acumular más conocimiento y aprendizaje. En alguno de mis textos anteriores he estado insistiendo en lo que es ya una expresión común en las ciencias sociales de hoy: una sociedad del conocimiento. Para ello no nos podemos distraer en discusiones banales o en prácticas políticas añejas, olvidando que debemos crear aprendizaje organizacional y transformar todos los procesos escolares. Transformarlos para inculcar valores de lo humano, esto es, de lo que ha impedido la destrucción de nuestra especie y que hoy todavía llamamos así, valores, tales como ética, verdad, moral y sentimientos. Posiblemente lo que los antiguos griegos llamaron la Sophia, la sabiduría. El conocimiento no es la recepción de información, lo es de saberse a uno mismo y en consecuencia quedar educado para la vida. Cuando esto se logra entonces se busca el conocimiento y se adquiere para un sentido común de pertenencia. Más allá de los avances tecnológicos o de nuestro logro de conquista de nuevos mundos, será ello lo que haga posible la permanencia de lo humano. Los cambios políticos, económicos y sociales están a la vista. La complejidad de lo que viene requerirá de desafiantes ideas y de un pensamiento continuo. Lo que vamos a enfrentar, lo que ya estamos enfrentando, abarca profundidades que llegan hasta interrogantes sobre el sentido mismo del hombre. Uno de los primeros en planteárselo en estos términos fue Bertrand Russel en su libro ¿Tiene futuro el hombre? Russel andaba preocupado ante la aparición del armamento nuclear y por la Guerra Fría que amenazaba una confrontación destructora, pero sus planteamientos sobre la creación de una conciencia y de un gobierno mundial siguen allí. Las circunstancias se han modificado, pero nos hemos encargado de crear nuevos peligros, como el que vemos prácticamente a diario: la ceguera ante un mundo que se acaba y la resistencia al nuevo que emerge. La política es un campo esencial de acción y dentro de ella la de la filosofía política. Hemos repetido sobre la necesidad de un pensamiento complejo que cambie paradigmas y de nuevas respuestas abarcadoras a las dimensiones actuales del mundo en convulsión. Está claro que esas nuevas formas dependen del hombre y de su transformación, de su inmersión en la aceptación de la idea de un futuro que ya está en nuestras casas y que implican conceptos como la unidad en la diversidad, transformación inmediata de los organismos multinacionales hacia la adopción de las nuevas maneras de expresión global, concepción de formas económicas para el desarrollo de lo humano y de muchas más que incluso dejan las estructuras de la organización para hendirse en conceptos sobre la evolución misma de nuestra especie. Dentro de nuestra contingencia y limitaciones o entendemos que el objetivo es la búsqueda del bien común y la realización de la persona humana o seguiremos al garete, situación propicia para que un futuro no deseado juegue con nuestra suerte. Cuando comenzó el interrogatorio sobre qué podría hacerse con y desde el hombre subió el interrogatorio de qué debe hacerse con la organización social. Siempre está presente la necesidad de nuevas descripciones o como lo he llamado, la perentoriedad de una interrogación ilimitada. Lo que sí es cierto es que todo hombre debe tener que ver con una experiencia intelectual, desde los principios hasta las causas y efectos para hacer de la libertad una nueva reformulación trascendental. Al hombre del siglo XXI le es vital aprender a comprenderse, mucho más que en cualquier otro tiempo, porque más que en cualquier otro tiempo su permanencia no está garantizada.

5

¿Cómo filosofar hoy? Filosofar en el siglo XXI es también usar las posibilidades tecnológicas mediante la reflexión en el diálogo. La política es entonces ensayo colectivo y dialogal para enfrentar los peligros de derrumbamiento de un mundo cuya desaparición parecemos mirar con asombro. Para que no surjan nuevos dogmas es menester pensar siempre. Algunos, como Raúl Fornet (Filosofar para nuestro tiempo en clave intercultural) llaman a esto ³desobediencia cultural´, por analogía con la ³desobediencia civil´, esto es, arribar a una filosofía intercultural que impida una estabilización que tranque de nuevo unos mecanismos que deben estar en permanente movimiento para impedir o la aparición de renovados totalitarismos o en un mero aparato formal como le sucedió a la democracia representativa. Es lo que he denominado un poder instituyente que impida la sacralización sobre dogmas que se hacen antifilosóficos por esencia y por ende antidemocráticos. Los grandes referentes caen cada día y ante los vacíos no nos queda más, a cada uno de nosotros, que ir a nuestro propio mundo interior aunque se produzca lo que Fernando Sabater, en alguna entrevista de prensa, llamó despectivamente ³el cacareo on-line de la guardería virtual´. No ha habido quien no hable montado en su tiempo y mirando los requerimientos que cada día llegan sin pausa. Filosofar es hoy buscar el pragmatismo. Es en buena medida el punto del cual partieron Feuerbach y Marx, volver a pensar al hombre real. Hasta aquí, pues los dos escribieron en sus tiempos y otros eran los planteamientos Este hombre tiene cuerpo, historia y memoria. Una antropología filosófica no se refiere a una esencia inmutable, sino a un agente de la transformación política y social. Quiere decir, debe producirse un giro epistemológico en las investigaciones. Como nunca hay que esclarecer las relaciones entre el sujeto humano y el mundo objetivo. La ética es asunto clave en la política del siglo XXI. Hay que aprehender nuevas formas de decodificar la realidad. Edgar Morin (Los siete saberes necesarios para la educación del futuro), lo plantea como la necesidad de una reforma de pensamiento, paradigmática y no programática. Es necesario pensar para una realización de humanidad. Hay muchas maneras de estudiar la política: la Ciencia Política, la Filosofía Política, la Teoría Política, la Sociología Política, la Economía Política, el Derecho Político, la Historia Política, la Antropología Política, la Psicología Política la Geografía Política y también la más reciente, la Geoeconomía, como la Ecología Política y la Axiología Política. Todas se diferencian o todas se imbrican, es lo de menos. Lo importante es buscar la mejor forma de gobierno; sobre la naturaleza de la ³politicidad´ y de la metodología Bobbio y Sartori han dejado oír sus voces. Lo que hay que hacer es poner ideas y valores que muevan a la acción política. No se pueden ofrecer certidumbres, pero sí una acción inteligente. Muchos sostienen que la antropología política es el fundamento de la Filosofía Política moderna, pues a toda propuesta en el campo político la preside una imagen del hombre, de sus necesidades e intereses y de sus representaciones valorativas. Una antropología no destinada al estudio de formas remotas sino al presente de transformación. Y una axiología política para escudriñar en los valores políticos, porque la democracia y la política son valores y porque hay que avanzar hacia una ética de lo colectivo.

6

Octava lectura del nuevo milenio
La tarea de los hombres de la cultura es hoy más que nunca la de sembrar dudas, ya no recoger certezas Norberto Bobbio

7

De la estética a la manipulación

Es evidente que los recursos que llamaremos estéticos forman parte del juego político contemporáneo tanto en la personalización, dramatización y puesta en escena. Si bien han sido considerados distantes, estética y política han mantenido una relación en el campo filosófico, como lo comenzó atestiguando Platón hasta los más cercanos Walter Benjamin o el propio Nietzsche. Hay vinculaciones de términos, pues vemos dramatización, simulacros, hedonismo y narración en la actual praxis política. Podemos decir que el proceso político viene falsificado de esta manera, pues se construye una máscara al candidato, una de efectismo forjador de opinión. Hay un espacio mediático de conformación de una cultura de masas. La televisora se parcializa acomodando lo relativo a su aspirante favorito o se presenta una noticia como clave que lleva a la confusión entre espectáculo dramático y quehacer político. Es lo que hemos denominado la política como espectáculo. Kant definió a la estética como un conjunto de juicios que se realiza a partir del sentimiento y es por tanto subjetiva. Cuando no se tienen criterios o reflexión para juzgar, el espectáculo es convertido en la única realidad real. Cuando cohabitan sentimientos y reflexiones la estética es campo de sentir consciente, como debería serlo la política. Toda estética que excluya la dimensión crítica conduce a la decisión sin reflexión. Jacques Rancière, en su magnífico libro El espectador emancipado, traza un cuadro inestimable sobre la función del espectador colocado como punto central entre la estética y la política. Él lo llama la paradoja del espectador, lo que lleva a concluir con una aparente obviedad, no hay teatro sin espectadores. Esto es, si los ciudadanos no tuviesen centrada su atención en el espectáculo que se le ofrece el teatro mismo caería. Rancière nos recuerda que se mira al espectáculo y mirar es lo contrario de conocer. Lo que se nos muestra es una apariencia y frente a ella el espectador no actúa. Este pathos, de símiles entre estética y política, nos muestra al ciudadano inerme, uno que pone en las tablas la auto-división del sujeto debido a falta de conocimientos y de información. En el teatro propiamente dicho hay dos singulares rupturas, uno practicado por Brecht y otro por Artaud. En el escenario de la política estamos viendo el paso de espectadores a actores, como en España con los indignados o en los pueblos árabes con sus alzamiento contra dictaduras de décadas. Los espectadores transformados tienen que aprender a moverse a ritmo comunitario y determinar el montaje de la obra. A la política no se puede asistir como al teatro, a ocupar una butaca y permanecer en silencio mientras la obra se desarrolla. En la democracia se nos ha impuesto una estética de manipulación. En las dictaduras una de aplanamiento. En las tablas se distinguió entre la verdadera esencia del teatro y el simulacro del espectáculo. En la democracia hay que distinguir entre la representación que nos ofrece el poder y quienes quieren sustituirlo por una

8

acción colectiva donde todos actúan. Como diría Artaud, hay que devolverle a la comunidad la posesión de sus propias energías. Este teatro que llamamos así por respeto a la estética, pero que más asemeja a un circo de función continua, conduce a la pérdida de toda autenticidad social. Guy Debord, cuyas tesis no desconoce Derrière, insiste en el problema de la contemplación mimética, un mundo colectivo cuya realidad no es otra que la desposesión. Lo que resume en su magnífica frase ³el hombre cuanto más contempla, menos es´. En este indudable bosque de signos uno lee en Derrière que todo comienza cuando ignoramos la oposición entre mirar y actuar y cuando tomamos claridad de que lo visible no es otra cosa que la configuración de la dominación. Y agrega: ³el principio de la emancipación es la disociación entre causa y efecto´. Y para seguir con el teatro, suprimir esa exterioridad es el telos de la performance. El poder de la gente consiste en la capacidad de traducir lo que está mirando. Una vez traducido podrá cambiarlo pues habrá captado toda la manipulación.

9

La limitada conciencia de lo humano

Sabemos que apenas entre el 1 y el 4 por ciento de la materia que forma el universo es conocida. El resto es, entonces, materia desconocida. Sabemos, igualmente, que los seres humanos estamos hechos de la misma materia de los cuerpos celestes. Estamos hechos del entre 1 al 4 por ciento de lo conocido. Nuestra real existencia es apenas una finitud de la realidad. Tenemos un desarrollo intelectual que nos permite ver hasta cierto límite, mientras a la inmensidad apenas la conocemos, apenas podemos saber que está allí y, conscientes de nuestras ignorancias, filosofamos y desarrollamos nuevas formas técnicas de mirar lo invisible. Cómo son los otros mundos posibles que descubriremos o de que formas ocultas para nuestro entendimiento están hechos los otros seres inteligentes que seguramente están en el universo, qué mezcla de elementos los componen o que realidades nos esperan, sólo lo sabremos -mejor, lo sabrán- los herederos futuros de la evolución tecnológica que ya serán ellos mismos otros diferentes. El universo que experimentamos es una pequeña porción. La realidad deriva de la conciencia. Nuestro mundo es, pues, uno aparente, lo que el desarrollo del engaño y del espectáculo como nueva realidad ha llevado ±dentro de nuestras limitaciones- aún más a una deformación y a una irrealidad. Jamás como antes los límites de nuestra conciencia ±limitada per se- ha sido tan sometida a distorsión. Asistimos en este siglo XXI a una sacudida de las formas de la organización social al mismo tiempo que una sonda llamada ³Curiosity´ va a Marte a averiguar si en ese planeta se asentó la vida y las eventuales causas de su desaparición. A miles de años-luz al parecer está un planeta habitable con la posibilidad de agua sobre su superficie. Está en la posibilidad la transformación física del hombre implantado de elementos de la nanotecnología reemplazando órganos o potenciando su inteligencia y capacidad de ver. Tenderemos a una vida más larga de la que hemos conocido los mortales que esperamos por la muerte no muy avanzado este siglo XXI. La tecnología nos dará instrumentos que hoy parecen de ciencia-ficción y proveerá de respuestas sobre si este es el único universo existente o si existen otros y como adaptar la visión para ver a esos seres que con toda seguridad ya pueden ver más de lo que los humanos vemos. El destino del hombre está en el espacio exterior, hemos dicho en repetidas ocasiones. No lo sabremos, pero lo sabemos: colonizaremos planetas, estableceremos colonias de nuestra especie y llegará el momento en que las diferencias ya no serán entre naciones sino probablemente entre

10

humanos de diferentes estaciones planetarias y, sin duda, con esos otros seres que aún no hemos visto. Más aún: entre nosotros mismos por diversidad en la escogencia de lo que decidimos ser. Seremos distintos, pero no ya como consecuencia de una continuación de un proceso evolutivo, sino como resultado de una intervención tecnológica. Es lo que se ha dado en llamar transhumanismo, una aproximación que alega que nuestra especie no es el fin sino el comienzo. Lo posthumano comienza a ocupar la visión de quienes se ocupan del futuro. Algunos alegan que se podrá escoger entre varias categorías de lo posthumano como permanecer como patrones de ondas conscientes o convertirse en robots perdurables, por ejemplo. Es evidente que los cambios en la organización social resultarían radicales como aquellos que resguardan a la individualidad y a los códigos éticos y morales. Ya, en este momento, se confunden las fronteras de lo real y de lo virtual. Ciertamente la conquista del único camino posible, la del espacio exterior, conducirá a la creación de cyborgs, organismos cibernéticos híbridos biológicos y mecánicos, aunque ya también en el vocabulario normal se hable de silorgs, adaptaciones de un ADN artificial de silicio con amoníaco para lograr la sobrevivencia en ese espacio exterior que deberemos ocupar para preservar lo humano intervenido. O los symborgs, habitantes de Internet cual conciencias, como programas vivientes. En realidad la terminología de lo biónico ya nos invade con términos como orgoborgs, Geborgs o tecnoborgs, expresiones todas que describen híbridos, recreaciones genéticas y mecánicas. Tal vez debamos aceptar la inexistencia de un último fundamento y mirar los eventos como la combinación de combinaciones y a nuestro rostro como una perplejidad y a lo enigmático como una acumulación de experiencia de quitar velos que jamás serán los últimos, hasta que lleguemos a lo incalculable, quizás definible como la permanencia en la nada.

11

De transhumanistas a posthumanistas

I Nuevas corrientes de pensamiento han aparecido a la luz de los elementos que venimos mencionando. Hay que apuntar hacia el transhumanismo y hacia el posthumanismo ya que ambos implican el uso de la tecnología para convertir al hombre en un organismo evolucionado. El transhumanismo (transhuman, como forma abreviada de transitional human) proclama ante el hombre el uso de la tecnología sobre sí mismo para mejorar las capacidades físicas e intelectuales y eliminar aspectos no deseados de la natural condición humana. Muchos nombres se asocian a esta tesis, como los de Nick Bostrom, suizo de la Universidad de Odford, P. Singer, J. Harris, J. Sandel, A. Sandberg, J. Savulescu. Por supuesto que las capacidades de estos injertos serían considerablemente superiores al hombre en inteligencia, capacidad de aprendizaje, bienestar emocional, bloqueo del envejecimiento, el uso de la nanotecnología -no sólo para el recambio de órganos dañados sino también para la producción de bienes de consumo- y, finalmente, para posibilitar la conquista del espacio exterior. Dentro del transhumanismo se ubica el Enhancement que no es otra cosa que el uso de la medicina y de la tecnología implicando una sinergia de nanociencia, nanotecnología, biotecnología y biomedicina que incluye la ingeniería genética, la tecnología informática y las ciencias cognitivas. Es obvio que el transhumanismo rechaza lo que considera un concepto anticuado, la naturaleza humana como algo constante, para mirarlo como una posibilidad de potenciación. El hombre no es, entonces, algo definitivo sino una transición hacia lo posthumano. Este humano es lo que se ha denominado cyborg, no más que una combinación entre un hombre evolucionado y una máquina. El transhumano, mejorado en sus capacidades físicas y mentales, es pues una transición hacia el posthumano. Tal vez como una paradoja debamos mencionar que la expresión transhumano se encuentra por vez primera en Dante, considerada como la meta última del hombre elevado por la Gracia hacia la realización total. En términos modernos aparece en Huxley (1957) como una

12

trascendencia total de la humanidad mediante el encuentro de nuevas posibilidades para su condición. Posteriormente Nick Bostrom lo define como un movimiento intelectual, cultural y científico para mejorar la condición física y cognitiva, agregándole que ello es un imperativo moral. Estas mejoras podrían inclusive llevar hasta un escaneo de la matriz sináptica del cerebro que se podría reproducir en una computadora dándole una vida exclusivamente digital. Los argumentos en contra van desde la observación del ser reducido a sus conexiones neuronales; limitada la persona humana a su racionalidad, quedaría eliminado el concepto de dignidad (mantenido por los transhumanistas como un considerando de calidad) y, en definitiva que se trata de un planteamiento deshumanizador. Por supuesto que frente a tal planteamiento han saltado desde la Iglesia hasta filósofos como Jürgen Habermas reclamando contra una tutela biológica de la especie. Utilizando la expresión ³inquietante´ para lo que le parece ³disminución de los confines entre la naturaleza que nosotros somos y la dotación orgánica que nosotros nos damos´. Habermas, aunque acepta éticamente la eugenesia negativa, se muestra contrario a la eugenesia positiva porque compromete la libertad del sujeto y, por tanto, mina las bases de la convivencia democrática. Veamos el Habermas de El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?: ³Es verdad que no faltan especulaciones temerarias. Un puñado de intelectuales completamente alucinados intenta leer el futuro en los posos del café de un posthumanismo de giro naturalista sólo para seguir tramando contra la supuesta pared del tiempo -"hipermoderno" contra "hipermoral"- los consabidos motivos de una ideología muy alemana. Afortunadamente, el adiós elitista a la "ilusión de la igualdad" y al discurso de la justicia aún no tiene demasiada fuerza de contagio. Las fantasías nietzscheanas de los que se hacen valer a sí mismos, que ven en la "lucha entre los pequeños y los grandes educadores del futuro" el "conflicto fundamental de cualquier futuro" y animan a las "principales fracciones culturales" a "ejercer el poder de selección que fácticamente han conseguido" sólo llegan por ahora a la categoría de espectáculos mediáticos". En el texto inicial que mencionamos el filósofo suizo se refería específicamente a la eugenesia liberal, aceptando la negativa y rechazando la positiva. Sus referencias contra Peter Sloterdijk continuaron. Esta polémica comienza con el texto de Sloterdijk Normas para el parque humano, una respuesta a la Carta sobre el Humanismo, es decir, una respuesta a Heidegger y una crítica al humanismo tradicional con el planteamiento de la necesidad de una revisión genético-técnica de la humanidad. De allí sugiere un ³código antropotécnico´ en el que se cambie el ³fatalismo del nacimiento´ por un ³nacimiento opcional´ y una ³selección prenatal´. Por supuesto que no faltaron acusaciones sobre el revival de los totalitarismos del siglo XX. Sloterdijk presenta la educación y la cultura como técnicas de domesticación del hombre. Defendiéndose de las acusaciones de ³eugenismo´ y replanteo totalitarista Sloterdijk respondió: ³Nunca existió un eugenismo fascista. Lo que hubo fue un exterminio racista. Esa voluntad de matar nunca tuvo la más mínima relación con el concepto de eugenismo concebido como un medio de reflexionar sobre las mejores condiciones en que será creada la próxima generación´. Lo que el filósofo alemán plantea con fuerza es que el hombre no puede seguir siendo un animal inteligente y que está condenado hacia una fuga hacia adelante y, en consecuencia, es menester un rechazo del hombre como función de sus carencias.

13

Con estos planteamientos sin duda alguna entramos a la discusión filosófica más interesante de los últimos tiempos. Es cierto que desde Nietzsche está planteada una condena contra los llamados procesos domesticadores. El hombre está condenado a ser libre y allí se basa el reclamo de Sloterdijk, quien señala al humanismo como principal domesticador. Las ideologías no son otra cosa que procedimientos diversos para esa domesticación. Ahora bien, cabe preguntarse sobre la caracterización de la intervención tecnológica sobre lo humano como nueva panacea. La técnica es antropógena. Ya en Nietzsche se asomaba la lucha entre humanistas y superhumanistas y en el fondo lo que se mira es al sustrato técnico como la segunda posibilidad, aunque el resultado sea un ser intervenido, lo que nos lleva a pensar que las tesis en boga no son antihumanas sino simplemente antihumanistas. En pocas palabras, lo que Sloterdijk nos habla es de fundamentalismos filosóficos (cristianismo, marxismo, existencialismo, todas variantes del humanismo). En consecuencia ±considera- es necesario poner en marcha un proceso de ³destrivialización´, para llegar de nuevo a la distinción entre el estado de vigilia y el estado del sueño, límites que se tornan confusos en el estado posthumano para llegar ±insiste el filósofo alemán- al estado pleno de vigilia, una ³sociedad de meditabundos´ que desplace al hombre del centro. He allí la expresión consumada de un posthumanismo que guarda sus diferencias con el transhumanismo sin despreciar la técnica como manera de arribar. En Crítica de la razón cínica Sloterdijk enlaza el prehumanismo con el posthumanismo al reclamar una discusión que no se fije en una distinción entre objetos y sujetos y que no sólo definan desde una perspectiva biológica y cultural. En efecto, baste mirar a nuestro mundo actual donde cada día es más difícil distinguir entre lo natural y lo artificial o entre lo real y lo virtual. ¿Qué las máquinas dominen a los humanos? Eso queda para la ciencia-ficción. Inclusive sobre el término ³máquinas´ Sloterdijk se adelanta al señalar que es un término europeo equívoco pues se limitaba a distinguir entre quienes tenían alma y quiénes no. En suma, el posthumanismo a lo Sloterdijk lo que encuentra es la posibilidad de un pensamiento en comunidad producido por un hombre mirado como un equipo técnico.

II Al fin y al cabo, desde que el biólogo Julian Huxley, en 1957, acuñó el término transhumanismo para argumentar que la raza humana no sería el fin de la evolución sino su comienzo, no podía avizorar la evolución del pensamiento filosófico que nos lleva a distinciones entre su expresión original, encontrada ±como hemos dicho- en Dante y esta otra de posthumanismo centrada en el desmontaje de una prevalencia filosófica. Es obvio que el planteamiento del transhumanismo (cuyo símbolo en H+) ha generado controversias. Tal vez como simple anécdota sea menester recordar de nuevo que en la modernidad es Julian Huxley el primero en usar el término y que Julian era hermano del escritor Aldoux Huxley y nieto de otro biólogo famoso, T.H.Huxley.

14

Huxley siempre dijo que el hombre debía seguir siendo hombre, pero trascendiéndose a sí mismo. En otras palabras, el principio era que el hombre era apenas una fase temprana y no el punto final y que debía ser mejorado no sólo en lo externo y ambiental sino en su propio organismo. Se han derivado de allí muchas corrientes, como el Transhumanismo Democrático, inclinada hacia el terreno político (democracia liberal, democracia social); el Extropianismo que se fija en una cercamiento proactivo a la evolución; el Singularismo que parte de la unión de la materia y de la vida constituyéndose en una especie de filosofía moral; un Tecnogaianismo que vuelve sobre la hipótesis de Gaia y es más inclinada hacia la defensa del medio ambiente y hasta un Transhumanismo Cristiano que puede igualmente llamarse trascendente que busca la mejora en el campo espiritual. De esta manera, el transhumano es un simple estadio, pero aún no alcanza lo posthumano. Sin lugar a dudas que uno de los sostenedores más destacados del transhumanismo es Nick Bostrom, director de Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford. Allí hay una afirmación de que el transhumanismo es una nueva forma de humanismo y efectivamente pueden encontrarse raíces en el humanismo secular. En verdad el avance tecnológico ha sido asimilado de manera imperceptible en la vida de estos tiempos y por encima de los debates filosóficos: tenemos lentes de contacto, prótesis de cadera, corazones artificiales, marcapasos, implantes para mejorar la audición e infinidad de otros recursos ya partes de nuestra cotidianeidad. En El hombre postorgánico Paula Sibilia considera el proceso como una digitalización del mundo, de la vida, de la naturaleza y del hombre y que el sueño consiste en que así como los programadores de las computadoras pone, quitan y modifican software también la tecnociencia pueda hacer lo mismo con los organismos vivos. He allí que Sloterdijk, alzado como un posthumanista, proclama que debemos pasar del individualismo cínico al colectivismo cívico. Esta nueva combinación con las redes de Internet sirven notablemente a una liberación combinada con el genetismo, de manera que a Huxley no le hubiese disgustado el pensamiento de Sloterdijk ni el término posthumanismo. El papel de la filosofía sería el de regular la irreversible manipulación genética para poner coto a los existentes sectores de poder que tratarían de hacer de ella una nueva mercancía en el mercado. Sobre quien redacta ese nuevo código moral responde en El hombre operable que en las biotecnologías hay una teleología que conduce necesariamente al triunfo del bien. Para hacerse entender recurre a expresiones como la existencia de una ecología de la inteligencia que premisa que lo que es predominantemente malo se elimina a sí mismo, expresiones que pueden sonar a misticismo, pero que en definitiva conducen a su tesis de la realización del espíritu absoluto y a la desaparición de una heteronimia heredada del humanismo entre hombre y máquina. De manera que la interpelación que Sloterdjik asoma no es una producida por los dioses sino la que proviene de la naturaleza transformada en información. Este ganar en ³inteligencia inteligentemente´, este ³leer de las partituras de las inteligencias encarnadas´ nos conduce a la necesidad de un nuevo código moral y a un replanteo profundo para encontrar quién encarna ese ³nivel lo suficientemente alto de conocimiento´ para presidir esa transformación y las nuevas formas de manifestación política de esa sociedad posthumana.

15

El dividuo en la extitución

Ya casi podemos hablar de una producción de dividuos (término acuñado por Paul Virilio) por una producción mediante una superficie de ensamblajes. Ya se implantan microchips y las viejas instituciones del tiempo pasado bien pueden ser llamada extituciones. El cambio se opera frente a nuestros ojos. La terminología de los nuevos tiempos nos ofrece la palabra ³petochip´ que sirve para determinar la ubicación de una persona o para que cada quien porte consigo su historia médica personal o para mantener un seguimiento de las pautas de consumo o para controlar ± mediante su inserción en documentos de identidad- desde los movimientos del titular hasta el monto que retira de un cajero automático. Estos asomos peligrosos de control nos muestran en toda su magnitud los graves riesgos que correrá el hombre modificado de la sociedad transhumanista y nos plantean en toda su magnitud el tema del control del poder en ella. Ya no serán las viejas instituciones del encierro, con presencia física, la que ejercerá el control, sino unas con aparente capacidad de movilización libre pero estrictamente monitoreada por los elementos técnicos. Ya estamos dejando de tener biografías para tener biodatas. De esta manera puede decirse que ya, aunque Ud. no tenga Internet y no participe en las redes está prehendido por igual. Estamos inmersos en una pantopía donde convive todo, lo humano y lo no humano. El que controle esta vasta red será el sustituto del político y la tecnología la sustituta de la política. Esta caída aparente de los controles disciplinarios es lo que Michel Serres (El contrato natural, Atlas) denomina extitución y que brindará la apariencia de una libertad absoluta, pero monitoreada. Si todo llega a girar sobre un plano informacional todo dependerá de la conexión y se ejercería un ³control abierto y continuo, según la expresión de Deleuze. La institución nos ponía límites, la extitución potencia el movimiento y el desplazamiento. En efecto, Serres entremezcla sus observaciones sobre las nuevas técnicas con las referentes a la comunicación para reiterar que estamos ante un cambio de la realidad genealógica por la intervención sobre el nacimiento, la reproducción y la sexualidad que nos hace estar ante una nueva humanidad. Un aspecto interesante es llamar a la historia ³una minúscula fracción de tiempo´ frente a lo que denomina ³la gran narración unitaria de todas las ciencias´, lo que le lleva a concluir que la filosofía, la cultura y la visión de la nueva aventura se instalarán en la lógica de este proceso. Nikolas Rose (La política de la vida misma: la biomedicina, energía, y la subjetividad en el siglo XXI) introduce elementos interesantes al destacar los cambios en las investigaciones

16

biomédicas y biológicas relativas a molecularización, la optimización, la subjetivación, la experiencia somática y las economías de la vitalidad, al tiempo que nos introduce en toda una terminología propia de estos tiempos: biopoder, la ciudadanía biológica y biosocialidad, además de la bioeconomía, biovalor, biocapital, biomorality, genetisicm, geneticiziation, la prudencia genética, la alfabetización genética, la responsabilidad genética, ethopolitics, corporal ética, biocapital ética, etc., para concluir que la aceptación de que las secuencias de ADN por sí mismas no constituyen el plan maestro de la existencia orgánica, implica como el cuerpo puede ser modificado a nivel molecular sin necesidad de la incorporación de equipos mecánicos o de robots. II Nos enfrentamos a un cambio en el concepto mismo de poder. Ya no se ejercerá para impedirnos sino para dejarnos hacer. Bien puede hablarse de microfísica del poder y definir al dividuo como un aunamiento de lo humano y de la máquina. Lo que se busca es simplemente conectar y el poder es producir más y más superficies de ensamblaje, lo que no excluye que ciertas transgresiones, como las de atravesar los circuitos donde se origina la gestión, serían severamente penalizados. De manera que el disenso sería gestionado para despolitizar lo aberrante siendo suficiente que el dividuo genere suficiente información para permitir el anticipo. Los movimientos del posthumano serían flujos, píxeles corrientes de datos, gráficos. Esto es, contacto entre lo orgánico y lo inorgánico, conversión del posthumano en un flujo que circula. La subjetividad desaparece para convertirse en una posibilidad de afectar o ser afectado en una superficie de ensamblaje concreta. Lo posthumano plantea nuevas exigencias de libertad y lucha contra nuevas formas de dominación. Blanca Callén Moreu y Francisco Tirado Serrano en Sujeción y poder en el posthumanismo (Política y Sociedad, 2008, Vol. 45 Núm. 3: 93-107 107) nos muestran el objetivo de llevar al extremo nuestra condición de dividuos, al tiempo que asoman salidas como la recuperación de la interdependencia buscando otras presencias y conectándonos con ellas; produciendo conocimiento colectivo, como por ejemplo el desarrollo de software libre; el intercambio por Internet; la organización de convocatorias en la red y la reunión de comunidades virtuales. En pocas palabras impedir la apelación a identidades comunes aglutinadoras y el marcaje personalizado. III En realidad, entre lo biomédico y lo político siempre ha habido una estrecha relación, ahora más holística que nunca, en el sentido que todas las partes del sistema no pueden ser determinados o explicados por las partes que los componen por sí solas. En efecto, la política ha sido influenciada por los modelos, las metáforas y las proyecciones teóricas de la biología, más las manipulaciones técnicas. Podemos conseguir referencias desde los viejos sabios griegos hasta Foucault (El nacimiento de la biopolítica) que encuentra antecedentes de lo que vivimos en el mismísimo siglo XIX.

17

Ya no se trata, obviamente, de morir o dejar vivir, como en el pasado. Ya hemos visto sus alcances actuales, lo que lleva a concluir, no como extrañeza, que si lo biomédico puede ser utilizado como modo de intervención en los político no debe extrañar que este acabe él mismo bajo intervención política. Es precisamente lo que Foucault llama biopolítica. Estamos frente al peligro que el creciente posthumanismo nos sirve sobre la mesa. El hombre domesticado y condicionado que nos describe Sloterdijk en El parque humano, uno que ya en Nietzsche era lo maníaco-depresivo entre el animal y el superhombre. Giorgio Agamben (Homo sacer, El poder soberano y la vida desnuda) sostiene que la inclusión de la vida biológica en los mecanismos del Estado es ya la esencia misma de todas las formas de poder político en occidente. Con una amplia bibliografía a cuestas, Agamben analiza el funcionamiento del poder y la organización social a partir de paradigmas como el ³campo de concentración´ o el ³estado de excepción´ y, por supuesto, de la biopolítica de Foucault, definiendo la lucha de la vida contra el poder que trata de someterla a sus fines por medios a menudo ilegítimos: "La historia de los hombres no es acaso otra cosa que el incesante cuerpo a cuerpo con los dispositivos que ellos mismos han producido -con el lenguaje en primer lugar". Agamben constata los nuevos mecanismos de control -y he allí la explicación de porqué su escenario no es la ciudad sino el campo de concentración o el estado de excepción- para decirnos con un honesto pesimismo que el signo es la imposibilidad del sistema de funcionar sin transformarse en una máquina letal. Estamos frente a un nuevo nomos biopolítico del planeta. La determinación del humanismo mirando al hombre como animal domesticado es lo que lleva a Sloterdijk a su planteamiento posthumanista y, antes, a Foucault a plantear la vida y lo viviente como nuevos retos de las luchas políticas y de las estrategias económicas capitalistas. Los términos, nuevos envases, pasan a ser el control del genoma, las biotecnologías o las máquinas inteligentes, en suma, lo que se ha denominado los biopoderes. De manera que comenzamos a estar en un momento clave de la especie en términos políticos. De allí el planteamiento posthumanista: hay que superar el dualismo entre lo natural y lo artificial. El problema está, a nuestro modo de ver, en los peligros de dominación política que la situación trae consigo, tal como lo hemos señalado, no sin acotar que, modificado o no, el hombre siempre ha estado ante un peligro y una realidad de dominación, sólo que ahora los términos pasan por otros canales y por otras vías. El campo de concentración, para decirlo con palabras de Giorgio Agamben, puede estar tomando la forma de la biopolítica. Jean François Lyotard ya se había preguntado "¿Qué ocurriría si lo µpropio¶ de la especie humana consistiera en que lo inhumano le es inherente?" Lo hacía por la evidente dependencia, en que ya estamos, de la tecnología para el mantenimiento de la sociedad. Hoy habría que hacerse la misma pregunta en relación a las formas de dominación política que pueden emerger en una sociedad posthumana. Bien podríamos definir biopolítica, a lo Foucault, y en el territorio de la dominación, como la tecnología que interviene la capacidad biológica del ser humano para alcanzar sus objetivos. Veámoslo desde el ángulo de Giorgio Agamben cuyas tesis han sido llamada de tanatopolítica. Es fácil vincular las sombras que acechan como un producto capitalista, es decir, una visión

18

económica, o desde un punto expansionista del poder político, en términos generales o particulares, de grupos que acechan por cuotas crecientes de poder. Algunos creen en la versión económica, mientras Foucault se remite a la pugna por el poder. El asunto en el campo filosófico se remonta a la distinción entre la vida y la política (para los antiguos zoé y bios), pero en los términos actuales y futuros podemos decir que se abre una nueva relación entre ontología y política. Estamos ante un desmigajamiento (término de Ciorán) de todo lo que consideramos verdades absolutas en todos los campos. Las nuevas se asoman con nuevos peligros. Jean François Lyotard (La condición postmoderna) nos planteaba la incredulidad sobre relatos y metarrelatos y la deslegitimación del discurso especulativo y emancipatorio. Ciertamente todo sistema que se asoma lleva en sí un germen de autoritarismo y, en consecuencia, es menester hay que adaptar la resistencia al acoso de la circunstancia que puede pretender normarlo todo hasta el punto del totalitarismo. He hablado en varias ocasiones de avanzar hacia la constitución de una sociedad civil global para dar una dimensión universal al destino, hacia una articulación de diversidades que pasan a conformar un todo sin dejar de ser cada una en sus particularidades. Aún en una situación posthumana se requeriría recoger lo disperso y mantener el pensamiento como forma de realidad.

. .

19

De Dolly a la copia humana

La manipulación genética es la modificación de los caracteres naturales del patrimonio genético mediante la creación de nuevos genotipos originados en la transferencia de la información de un segmento específico del ADN. Se puede realizar con fines terapéuticos para curar alguna enfermedad o defecto; también la llamada de línea germinal destinada a una persona por nacer para evitar un defecto de génesis genética; o la llamada ³perfectiva´ que consiste en la inserción de un gen para mejorar determinado carácter somático y, finalmente, la eugénica que es la destinada a modificar los rasgos humanos codificados y determinantes de los rasgos específicos de la personalidad. A esto hay que agregarles los temas de la creación de embriones y la clonación y la posibilidad global de la generación de alteraciones biológicas como por ejemplo con la variación del número de cromosomas. Es obvio que sobre las dos últimas se centran los debates. Desde el cambio de color de piel hasta la posibilidad de crear seres superdotados. En el campo jurídico se habla del derecho a la identidad personal determinado por elementos estáticos que se traen al nacer y por los dinámicos derivados de la inserción social, desde la creación de embriones para las manipulaciones genéticas hasta las teorías que determinan el momento en que puede hablarse de vida humana. En cualquier caso lo cierto es que se continúan las investigaciones con células madres embrionarias aparentemente dirigidas a tratar enfermedades como la diabetes, o los males de alzheimer y de Parkinson, temas relacionados con la médula espinal, con la insuficiencia cardíaca congestiva y el cáncer, entre otros. Se ha recurrido a la fertilización in vitro para extraer a los embriones células madres mientras los expertos en bioética cuestionan estos procedimientos alegando que no se puede matar a seres humanos- los embriones- bajo el pretexto de salvar a personas enfermas. Una célula madre es una que aún se encuentra indiferenciada, que no se ha especializado y que pueden autorrenovarse y puede ser especializada para una función específica. Las células madres pueden transformarse en cualquiera de las 200 estirpes celulares encontrables en un organismo. Las aplicaciones pueden ser desde la producción de un órgano completo hasta la regeneración del tejido nervioso, sin faltar la posibilidad de que sean usadas para detener el envejecimiento. Conocidas como stem cells se les argumenta en contrario que los seres humanos tienen células madres en la médula ósea y que no es necesario recurrir a ellas. Aún más polémico es el tema de la clonación para usar los embriones para tratar pacientes con alguna enfermedad. Es más que una manipulación genética pues no altera el genoma humano. Al

20

crear un ser idéntico al clonado puede inscribirse más bien en el territorio de la ingeniería genética. La famosa oveja Dolly fue creada mediante la extracción del núcleo de la oveja original e implantado en un óvulo fecundado sin núcleo, lo que puede hacerse en humanos al implantar el embrión obtenido con el código genético duplicado en una mujer. De allí se han desarrollado otros métodos mediante la creación de gemelos univitelinos que es la obtención de un embrión que puede ser seccionado en varios seres iguales. También puede activarse el núcleo del óvulo de una mujer para que reproduzca sin intervención de un espermatozoide lo que lleva a la creación de otra mujer con las características de la que cedió su óvulo. Los argumentos críticos van desde la pérdida de la unicidad hasta la pérdida de diversidad de la especie, desde la gran cantidad de embriones requeridos para producir el clon hasta el alto porcentaje de fracasos representados por el doble de tamaño, órganos desproporcionados o sistema inmunológico deprimido. Los científicos alegan en contrario que clonar humanos es más fácil que hacerlo con animales pues al parecer disponemos de un beneficio genético que impide un crecimiento fetal excesivo, un gen llamado receptor del factor de crecimiento. Ciertamente se asoman problemas prácticos con lo relativo al mapa genético, puesto que las compañías de seguro exigirían uno a cada aspirante a asegurado, o que fuese un requisito para encontrar empleo, pues sería una garantía de que no sobrevendrían enfermedades, o que los bancos lo exigiesen para dar créditos o las escuelas para admitir alumnos. Ciertamente la manipulación genética desata todo tipo de controversias especialmente cuando se considera la posibilidad de crear seres humanos con determinadas características de ³perfección´. Sobre las dudas y temores de restricciones en el aprovechamiento de los avances científicos la ONU ha reiterado el derecho de toda persona a gozar de los beneficios del progreso científico. Los informes al Secretario General han abarcado desde las reacciones por país hasta las observaciones de los expertos en bioética. La Comisión de Derechos Humanos había pedido a la Unesco, a la Organización Mundial de la Salud y al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, así como a los demás órganos y organismos especializados pertinentes de las Naciones Unidas, a que informaran al Secretario General sobre las actividades realizadas en sus respectivos sectores para velar por que se tuvieran en cuenta los principios enunciados en la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos. La Comisión invitó asimismo a los gobiernos que aún no lo hubiesen hecho a que previesen la creación de comités de ética independientes, pluridisciplinarios y pluralistas, encargados de evaluar las cuestiones éticas, sociales y humanas suscitadas por las investigaciones biomédicas con seres humanos y, en particular, las referentes al genoma humano y a sus aplicaciones. Resaltó entre las respuesta entregadas por los países un llamado de atención por la protección a ultranza de los derechos de propiedad intelectual que frena el acceso a los beneficios del progreso científico a ciento de millones de personas de escasos recursos económicos, así como la creación de comités de bioética para el seguimiento de esta realidad. La ONU ha examinado los posibles conflictos proclamando el genoma humano como patrimonio común de la humanidad y profundizando en los temas de la manipulación genética, la discriminación y la propiedad intelectual. En los documentos puede encontrarse lo referente a las

21

dudas manifestadas anteriormente sobre la protección de la vida privada, el uso de información genética en el contexto del empleo y lo relativo a la posibilidad de asegurarse. De manera que la ONU se ha ocupado con alto interés por todo lo relativo a un tema donde se sospechan discriminaciones. Hay una especie de guía suministrada por las recomendaciones de expertos en derechos humanos y biotecnología y temas prioritarios como la discriminación basada en características genéticas; la repercusión de la evolución biotecnológica en el género y el sexo; el reparto de beneficios y la patentabilidad del genoma humano y la clonación humana con fines de reproducción. El interés de la ONU se ha paseado también sobre los acuerdos comerciales y el derecho a la salud y los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio en el disfrute de este derecho. Se sigue exigiendo, no obstante, un código deontológico de valor universal y la unificación de la legislación positiva al respecto. El proceso de negociación y posterior aprobación del Protocolo de Bioseguridad, así como las contiendas acerca de la aceptación del principio precautorio o de las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para restringir la producción y comercialización de los transgénicos, mostraron grandes divergencias entre gobiernos.

Los polémicos alimentos transgénicos Sin embargo hay que precisar que la biotecnología abarca toda la serie de procesos industriales que implican organismos vivos lo que incluye entonces a plantas, animales o microorganismos involucrados en la creación de productos, desde alimentos hasta plásticos, desde combustibles a medicinas entre las cuales ya comercializadas insulina, linfocinas, interferón, hormona del crecimiento, eritropoyetina, factores de coagulación sanguínea, múltiples vacunas, antibióticos, vitaminas, pero también insecticidas, combustibles renovables, cultivos resistentes, plantas y animales mejorados en su producción, sistemas de control de la contaminación, colorantes, alimentos para ganado. Los alimentos transgénicos son aquellos obtenidos por manipulación genética mediante la inserción de un aditivo derivado de un organismo sometido a ingeniería genética o de un producto auxiliar para su procesamiento. Se repite constantemente que desde tiempos remotos el hombre el hombre ha recurrido a procedimientos de modificación genética incluso sin conocimiento científico, lo que es primordial en la moderna biotecnología. Esta historia comienza en 1994 con el tomate Flavr-Savr en Estados Unidos y ha seguido adelante con más de cien vegetales modificados. Aparte de las plantas otros alimentos han sido adicionados con algún elemento manipulado genéticamente. Se les llama alimentos recombinantes y para incorporar estos genes en plantas o animales hay que introducirles ³parásitos genéticos´ los que han sido señalados como resistentes a los antibióticos y como causantes de variadas enfermedades entre las cuales sarcomas y leucemias.

22

Las técnicas son muchas y variadas. Ciertamente las ventajas de las nuevas técnicas están en el territorio de la obviedad frente a un mundo con millones que pasan hambre dada la mejor calidad de las semillas, mayor cantidad de proteínas en los forrajes, resistencia a sequías o inundaciones o al frío o al calor. Como tampoco pueden ignorarse los graves riesgos. Ya hemos señalado las cepas bacterianas patógenas resistentes a antibióticos, por ejemplo, o la activación o desactivación de genes en una determinada variedad de planta o cómo influye el gen introducido en el resto del genoma, lo que puede conducir a la creación de proteínas extrañas causantes de alergias o a sustancias tóxicas o alteraciones de las propiedades nutritivas en cuanto a proporciones de azúcares, grasas o vitaminas, no sin dejar de señalar los riesgos para la biodiversidad del planeta. En efecto, es posible el escape de los genes transferidos hacia plantas silvestres o que la resistencia a herbicidas pase por polinización cruzada a hierbas malas o que las plantas resistentes a los virus creen combinaciones virales más activas. El asunto es la ganancia, la no identificación o marcaje de los alimentos transgénicos o su introducción en los mercados sin previo aviso. Las ventajas y las desventajas deben originar un gran debate. Con la recombinación de ADN podemos lograr insulina u hormona tiroidea, pero otra cosa son los intereses creados de las grandes compañías agrarias. Esta tecnología puede servir para evitar el agotamiento de los suelos, para la protección de los recursos acuíferos y para la lucha contra el hambre en el mundo. Las grandes compañías químico-farmacéuticas acaparan el mercado de la agroalimentación convirtiendo a los consumidores en meros espectadores pasivos de sus experimentos, mientras se alían entre sí para diluir la preocupación pública. Los alcances benéficos de una experimentación que debe estar sometida a una rígida vigilancia están siendo subordinados a las ganancias económicas. Cierto es que mientras industriales, agricultores y ambientalistas continúan la polémica sigue acrecentándose el número de hectáreas dedicadas al cultivo de alimentos transgénicos. Las tres principales compañías dedicadas al negocio son Pioner, Novartis y Monsanto de las que se estiman han aumentado sus ventas en un 25 por ciento. Las protestas aquí y allá no cesan y han conllevado a algunas pérdidas como en el caso de la producción de soya en Brasil cuando la canadiense Mc Cain Foods, productora de papas fritas, dejó de comprar papas transgénicas. Aún así. Monsanto produce el 85 por ciento del total de semillas de algodón. India y China apuestan también a los transgénicos. Europa puede alegar que no necesita este tipo de alimento, pero los considera útiles para la obtención de productos farmacológicos, plásticos biodegradables o para extraer sustancias tóxicas de los suelos. Buena parte de los países se ha dado un plazo, generalmente de diez años, para medir las consecuencias y los beneficios y, en conjunto, hay documentos como la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo del ya lejano año de 1992 ordenando medidas de precaución. El deseo común es el de consistentes reflexiones bioéticas para vincular el desarrollo sustentable a valores universales. Ciertamente la manipulación genética de alimentos continuará, con sus especulaciones financieras y sus transnacionales ávidas de dinero rápido, pero también con la posibilidad de un control democrático que permita alimentos biofortificados para una alta población con una alimentación pobre en nutrientes. Es cierto, necesitamos yuca con menor contenido de tóxicos o soya menos alergénica o tomates con mayor cantidad de antioxidantes o aceites con mayor

23

cantidad de ácidos grasos saludables o arroz rico en vitamina A o maíz con vitaminas A, C y B9, pero ahora, en uno u otro caso, surgen las objeciones. Varias conclusiones son válidas: la desinformación sobre el tema, los apetitos insaciables de algunos y la necesidad de seguir adelante con el perfeccionamiento de las técnicas bajo una bioética y un control político democrático sin fisuras. Hay un riesgo para la salud humana y el medio ambiente que cada quien lleva a porcentajes según la polémica pero que, en términos generales, no parecen conducir al apocalipsis, aunque es menester poner la atención sobre la cantidad de plantas y alimentos que entran al mercado bajo la premisa de la ganancia rápida.

24

La nanotecnología

Los objetos pueden ser manipulados átomo a átomo, es la premisa fundamental de lo que llamamos nanotecnología. Un nanómetro es un milímetro dividido un millón de veces o el grosor de un cabello humano dividido por cien mil. Es la ingeniería molecular que permite cambiar las propiedades de los materiales, medir porciones de ADN, cambiar de color las superficies y, en fin, manipular las sustancias a la escala de unos cuantos átomos donde radica el carácter, las propiedades y la naturaleza misma del material. Su zona de impacto incluye la ingeniería genética, la salud, los productos farmacéuticos, el medio ambiente, la alimentación, los cosméticos, la generación de energía, las comunicaciones y, claro está, la industria armamentista. En el campo de la salud se puede llegar a fármacos de liberación controlada, esto es, se cubre la medicina con materiales nanométricos que permiten su difusión de manera sostenida de manera prolongada, siendo el ejemplo más elocuente el de la insulina para que su efecto dure más tiempo sin necesidad de aplicar nuevas dosis o el envío de los fármacos a un blanco específico donde se quiere obtener el resultado positivo o el diagnóstico temprano de enfermedades como el cáncer cuando esté aún reducido a unas pocas moléculas enfermas. En el campo de la energía se pueden lograr materiales capaces de almacenarla de manera estable o la fabricación de celdas solares de alta eficiencia o la separación del agua en hidrógeno en y oxígeno para generar energía limpia o la creación de líneas de transmisión eléctrica de capacidades gigantescas. En el medio ambiente se pueden lograr nanomembranas para la limpieza del agua, medios para reducir la contaminación ambiental o para reducir los efectos de catástrofes de contaminación o la erradicación de contaminantes químicos en el suelo o el uso de nanosensores para monitorear la calidad de los suelos y la salud de las plantas o para lograr vacunas para el ganado o para almacenar alimentos sin fuentes de energía. Tendremos computadoras más rápidas y más pequeñas, como ya lo percibimos en las constantes ofertas y las mujeres ya reciben las de cosméticos basados en partículas nanométricas, tales como cremas para la piel, bronceadores o acondicionadores para el cabello.

25

El camuflaje será recurso fundamental en los conflictos bélicos, con telas que cambian de color, con chalecos antibalas más poderosos, mejores blindados y armas químicas y nucleares de nueva generación. Entre los problemas consecuentes del desarrollo nanotecnológico se mencionan el agrandamiento de la brecha entre el primer mundo y los países pobres, hacer prescindibles grandes áreas geográficas y en consecuencia también muchos recursos naturales que los países del tercer mundo producen. La UNESCO ya ha advertido de esta brecha, no sin señalar que los importadores exigirán el cumplimiento de ciertas exigencias técnicas no cumplibles por los exportadores atrasados tecnológicamente. Y, por supuesto, aflora lo que hemos venido mencionando sobre el comportamiento ético dominado por el afán de ganancia rápida, que puede conllevar a la comercialización de productos nanotecnológicos de efectos indeseables no estudiados u obviados. La nanotecnología molecular ha sido comparada, en capacidad de impacto, con la revolución industrial. Su presencia conllevará a cambios en el sistema político y en la organización social, así como en la economía y en el medio ambiente. Los organismos que se ocupan de su seguimiento han señalado hasta riesgos existenciales en su proliferación y han hecho un elenco tanto de sus peligros como de sus beneficios. Entre los primeros destacan un desequilibrio económico hasta su potencial uso por criminales o terroristas, desde el riesgo para las libertades personales o sociales hasta una competencia devastadora entre programas que rivalizan entre sí. Entre los segundos pueden encontrarse desde una respuesta a la escasez de agua dada que gran parte de ella se dedica a la agricultura y los sistemas de producción hasta un abaratamiento total de las computadoras o la solución a pobreza material y problemas sanitarios. Es evidente que habría una multiplicidad de nanofábricas con una creación en masa haciendo aparecer una abrumadora necesidad de reciclaje y mucho menos necesidad de empleo de trabajadores o de mano de obra calificada. Y como siempre, todo dependerá de un marco jurídico regulador que controle los potenciales beneficios y el peligro de los spybots, esto es, la capacidad de vigilancia extrema sobre todos los habitantes. La inteligencia artificial (IA) Generalmente se ubica a la Inteligencia Artificial (IA) en el campo de la computación dado el gran esfuerzo por lograr que un programa se comporte de forma inteligente sin tomar en cuenta la forma de razonamiento para lograr este objetivo. Definición genérica a la que se han agregado muchas específicas como la de crear máquinas capaces de realizar funciones que realizadas por personas requieren de inteligencia o como lograr que las computadoras realicen tareas que momentáneamente los humanos hacen mejor o como una rama de la computación que se ocupa de la automatización de la conducta inteligente o como campo de estudio enfocado a la explicación y emulación de la conducta inteligente de procesos computacionales. En cualquier caso la IA procura una tecnología capaz de proveer a las computadoras de capacidades de razonamiento similares a la inteligencia humana y como investigación relativa a los mecanismos de la inteligencia humana que se emplean en la simulación de validación de teorías. De allí en adelante se explayan las definiciones y los usos. Construir máquinas que puedan ejecutar tareas para las cuales se requiere inteligencia humana ha implicado una mezcla de computación, fisiología y filosofía y, por supuesto, robótica. De allí la

26

abundancia de definiciones y el progresivo enfrentamiento a sus problemas originales: lo computadores no tienen significados verdaderos y no pueden pensar, no tienen autoconciencia y sólo pueden hacer aquello para lo cual están programados. La computadora ejecuta órdenes y no puede razonar sobre dicha información. El objetivo es lograr que se adapte al método de razonamiento y comunicación humanos para que pongan en práctica no sólo los algoritmos que el hombre le introduzca sino establecer los suyos propios. En pocas palabras, hacer de la computadora un ser pensante. Los robots no son otra cosa que aparatos capaces de realizar tareas propias de los seres humanos. Los hay industriales que realizan tareas mecánicas y repetitivas , los llamados de servicio que los proporcionan directamente a los miembros de la sociedad, los inteligentes que requieren el uso de razonamiento y los humanoides que imitan determinadas peculiaridades del ser. Máquinas que piensan ya las encontramos por todas partes en los llamados Sistemas Expertos (SE). Un experto en un tema es aquel que tiene un conocimiento especializado sobre ese tema. A este conocimiento se le llama conocimiento del dominio, entendiendo esta última palabra como énfasis en que el conocimiento pertenece a un problema específico. Esto es, máquinas razonando como lo haría un experto humano (médico, ingeniero, arquitecto, empresario). Podríamos denominarlos como el esfuerzo por computarizar dominios muy concretos. Es un software que imita el comportamiento de un experto humano en la solución de un problema. Pueden almacenar conocimientos de expertos para un campo determinado y solucionar un problema mediante deducción lógica de conclusiones y que ya se aplican en empresas y en diversos campos dado la gran cantidad de información que debe ser manejada. Son el ejemplo de máquinas que piensan como el hombre, restringidas a un espacio de conocimientos limitados. Sus usos van desde predicción meteorológica, previsión del tráfico, evolución de la Bolsa, diagnóstico, deducir fallos a partir de sus efectos. diagnóstico médico, detección de fallos en electrónica, análisis de imágenes, reconocimiento del habla, inversiones financieras, configurar objetos bajo ciertas especificaciones, diseño de circuitos, automóviles, edificios, control de centrales nucleares y factorías químicas, depuración, prescribir remedios para funcionamientos erróneos, desarrollo de software y circuitos electrónicos, efectuar lo necesario para hacer una corrección, reparar sistemas informáticos. Los vemos cada día, hasta cuando llevamos nuestro auto a reparar y es conectado con una máquina que hace el diagnóstico o cuando en la TV se nos ofrece un programa para manejar la contabilidad y todo lo relativo a los impuestos de las empresas. Muchos creen que la capacidad de los microchips de un circuito integrado se duplicará cada dos años y que este crecimiento permitirá procesar la información a tal velocidad que inauguraría la era de las máquinas ultra inteligentes, definidas como la capaces de superar las actividades intelectuales de cualquier ser humano, lo que significaría un futuro muy distinto del pasado y del presente humano. Es lo que Vernor Vinge (Un abismo en el cielo, Al final del Arco Iris) define como singularidad. Vinge es un autor de ciencia-ficción dura, pero su tesis de la singularidad tecnológica según la cual la creación de inteligencias artificiales de capacidades mayores a la humana, que a su vez

27

producirían inteligencias aún mayores y así sucesivamente, nos coloca en el mismo sitio de la discusión que hemos abordado de la filosofía transhumanista o del hombre posthumano. Se parte así de la base de que la conciencia es codificable o del surgimiento de una superinteligencia colectiva o de la interconexión entre humanos y computadoras (prótesis, chips, cyborgs) y finalmente a la intervención de la bioingienería sobre un hombre mejorado. La Web 3.0 debe ser una forma de integración lógica que nos lleve al surgimiento del llamado cerebro global desde una conciencia y ética también globales; y no física como proponen algunos, que sueñan con la fusión entre humanos y tecnologías, defendida por la ideología transhumanista. La aceleración del proceso cibernético ha logrado que un hombre en su vejez viva en un mundo muy distinto al de su infancia. Una computadora se puede romper pero sus programas pueden ser traspasados a otra. Leonardo fabricó una máquina para volar, lo que constituyó un error, pues simplemente trataba de imitar a los pájaros. Lo que hoy se plantea es no tratar de imitar a la mente sino de entender los mecanismos que utiliza la mente para tratar de resolver los problemas. Así, se pudo volar cuando se comprendieron las leyes que permitían que un aparato volara. Lo que sostiene la cibernética parte de un recordatorio de la evolución desde los organismos unicelulares hasta el homo sapiens y que las máquinas igualmente evolucionarán hasta llegar a pensar y que son una nueva forma de la materia altamente organizada. El asunto está en plantearse si ha terminado la evolución humana. Algunos ven la tecnología como una ruptura con la lenta evolución biológica y al siglo XXI como un equivalente a 20 mil años de desarrollo lineal. La especulación está abierta: entidades no biológicas con copias del cerebro humano, robots microscópicos en el cerebro, seres biológicos con inteligencia mejorada por el efecto de millones de nanobots enviados a sus cerebros y que también podrán existir en la realidad virtual. Es la conclusión que asola a nuestro mundo: la humanidad no es el fin de la evolución sino el principio. Por supuesto que no faltan los argumentos en contrario: las máquinas jamás serán capaces de lograr la comprensión, inteligencia y discernimiento auténtico; los estados mentales sólo pueden ser producidos por un sistema vivo y en función de las propiedades bioquímicas del cerebro; nuestra inteligencia no solo consiste en lo que sabemos sino también en lo que somos; el funcionamiento de los ordenadores es secuencial y el proceso del pensamiento es continuo por lo que no podemos comunicarnos con ellos porque no comparten nuestro contexto; las características esenciales de la experiencia humana no pueden ser captadas por modelos formales del tipo de la IA, porque se arraigan en la experiencia corporal y en tradiciones sociales sin expresión verbal; el concepto de sistema simbólico en si es propiamente lingüístico y lo que los investigadores desarrollan en sus programas es en realidad un modelo de argumento verbal y no del funcionamiento del cerebro.

28

Realidad virtual y ciberespacio

Definimos como realidad virtual a un sistema informático que genera representaciones de la realidad sin ningún soporte físico. Se trata de una simulación que desconecta los sentidos de la realidad real. Ahora los científicos pueden alcanzar horizontes como estar dentro de una molécula, en medio de un huracán o en una lejana galaxia. En campos como la medicina y la economía permiten la realización de intervenciones quirúrgicas de ensayo o la exploración de un sistema económico para entender las complejidades de sus componentes. Los astronautas pueden volar a un planeta lejano o los arquitectos anticipar errores de diseño o la industria automovilística probar modelos electrónicos. En fin, se crean lugares y se exploran lugares y cosas inaccesibles. En el mundo de las comunicaciones en redes emerge una sociedad virtual al lado de una real. Su territorio es el ciberespacio. Aparecen, así, nuevas disciplinas como la ciberantropología dedicada al estudio de las nuevas identidades sociales que emergen y a la lógica de sus interacciones con la sociedad real. Los efectos son globales al reducir notablemente el viejo espacio Estado-nación como base territorial. Ya surgió una nueva identidad, los netizens o ciudadanos de la red. Es obvio que esa sociedad virtual es intangible pues sólo la integran bits de información, pero sus efectos sobre la sociedad real son tangibles. El ciberespacio ha cambiado, por supuesto, las viejas nociones elementales de espacio y tiempo. La realidad virtual ha creado el ciberespacio uno referido al uso de la computadora y a otros elementos coordinados por ella que nos dan una simulación dinámica que nos permiten acceso a mundos. Sin embargo, cuando hablamos de realidad virtual aparentemente estamos enfrentando dos términos opuestos. Si lo real es lo que tiene verdadera existencia y lo virtual es lo opuesto a efectivo o real, estamos frente a un concepto paradójico. Viene a ser, entonces, un conjunto de informaciones destinado a los sentidos para sustituir la percepción espacio-temporal real del sujeto y colocarlo en un sitio donde cree estar pero no está y donde se concede lo que no es. Al producirse la alteración de los estados perceptivos construyen una realidad distinta, un espacio que no crea acciones, tan sólo posibilidades. En la realidad virtual el ser está inmerso en imágenes simuladas a las que trata igual que a las cosas, las toca o las desplaza. La realidad real y la realidad virtual se hacen así cada vez más

29

indiscernibles. La realidad real nos ofrece sumisión, mientras la realidad virtual ha sido programada, no hay sumisión sino eficacia de la voluntad lo que conlleva plantear que asistimos a una nueva forma de voluntarismo, el tecnológico. Esto es, disponemos de una forma distinta de acceder al mundo, o para decirlo redundantemente, disponemos de otra realidad. De allí que se plantee que será más difícil cada día distinguir la una de la otra porque lo simulado formará parte del mundo real. Las consecuencias serán profundas. Podrá llamarse evasión, podrá ser mejor la búsqueda de seres simulados u obtener mayor placer en el sexo virtual, algo que podríamos llamar desrealización del mundo. Así, se apuesta hoy a una fusión de límites entre lo real y lo virtual mediante una cibercepción otorgada por el cibespacio ya que las redes telemáticas pasan a formar parte de nuestro aparato sensor. Esto es, tenemos ahora una facultad postbiológica que permite la interconexión de muchos. Serán evidentes, lo son ya, los cambios en las relaciones humanas pues se encontrarán inéditas formas de interacción o en la identidad, pues se pueden generar mundos ajenos al contexto cotidiano; las formas colectivas de conseguir un objetivo sufren variaciones profundas; en el trabajo, en el entretenimiento y el turismo; en la reconstrucción de la experiencia y en el aprendizaje. Internet El ciberespacio no tiene existencia física. Algunos sostienen que nació en el momento en que se inventó el teléfono y en esos orígenes habría sido el lugar entre los teléfonos. El término como tal fue creado en 1982 por William Gibson en su novela Neuromante. El ciberespacio es el conjunto de informaciones codificadas binariamente que transita en circuitos digitales y redes de transmisión. Así dicho, es percibido a diario por millones de seres humanos que cambian hacia la intercepción de lo real y de lo virtual y se modifican. Internet no es el ciberespacio. Está en él. La web se hace virtual en relación a un gran libro impreso o a una epístola. Se hace tal en virtud de su estructura hipertextual caracterizada por la flexibilidad. Cuando el cibernauta escoge unas páginas o hace clic sobre un link está organizando de manera tal que genera textos diferentes, pero queda un texto después del acto. La web, además, al crear una nueva estructura actual, cambia de computadora a computadora y de lector a lector. Por lo demás, el elemento de la multimedialidad ±al sumar sonido, fotos, videos- convierte la escritura en algo diferente, en un hipertexto. En la comunicación tradicional había un emisor, un mensaje y un destinatario. En la web el emisor está virtualizado, ha adquirido la capacidad de aparecer en cualquier parte y de tomar cualquier posición. Emite un mensaje que puede llegar a miles de personas ya no relacionadas con un lugar determinado y genera actualizaciones diferentes. La virtualización del mensaje es como el efecto del hipertexto sobre el texto. Pero en la web se recurre a juegos o se chatea en una virtualización constante del espacio generando identidades actuales que mantienen la virtualidad en constante movimiento.

30

De manera que Internet tiene numerosos aspectos de lo virtual, pero no lo es en su conjunto, aunque tenga una desterritoralización. Lo que hay que resaltar es que la materialidad de lo virtual es diferente a la materialidad de lo actual. La primera es múltiple, la segunda unívoca. Con estos medios tipo Internet la virtualización alcanza nuevos niveles. En la World Wide Web estamos frente a una pantalla plana homogeneizada, muy distinto caso al de moverse por una ciudad, para recordar a Virilio en sus preocupaciones sobre la desaparición del asiento urbano. Lo que vemos en la pantalla son traducciones para el medio que bien pueden ser reproducidas en otros planos estáticos, como cuando ordenamos a la computadora la función de imprimir o de grabar y archivar en el caso de las imágenes. Cada acción es un movimiento del ciberespacio para quien está conectado, aparte de que el usuario no puede prever las fronteras entre diferentes agrupamientos de información, sólo sabe que hizo el movimiento pero no sabe en qué sentido o dirección, simplemente experimenta la multidimensionalidad de ese espacio informacional que está en la memoria de la experiencia de la navegación. No en vano, Internet ha pasado a ser un aliado imprescindible de los intentos de superar la realidad política en esta primera década del siglo XXI.

31

Resiliencia e imaginario

Sobre el fin o la continuidad de la evolución humana se buscan las diferencias entre los mecanismos de la evolución biológica y los de la evolución cultural. Las complejas exigencias sociales no están codificadas en los genes y nuestra especie ha evolucionado por medios sociales y culturales. La evolución biológica si no ha terminado está cercana a su fin. Las variaciones genéticas se suceden a causa de la reproducción sexual o por motivaciones genéticas ocasionales. Sin embargo la repetición de este u otros procesos es posible permitan un cambio evolutivo a muy pequeña escala. La importancia de recombinaciones de ADN es ínfima frente a las costumbres sociales y culturales. Qué de nuestra especie homínida evolucionemos otras especies es altamente improbable a no ser que se produzca una intervención genética. Una nueva especie evoluciona de una población en estado de aislamiento y, por consiguiente, aislada de la especie madre. Tendrían que pasar en esa situación muchas generaciones y apareciese una población nueva que no pudiera cruzarse con la especie madre y reunirse en una sola especie. Supongamos una colonia humana en un lejano planeta: a lo sumo tendríamos una divergencia biológica evolutiva con infinitas dificultades para que esa herencia tuviese una influencia determinante en generaciones sucesivas. Las modificaciones vendrían en el plano sociocultural. Nuestra especie ha terminado de evolucionar, es la conclusión posible, y para continuar va a recurrir a la manipulación genética. Dentro de este campo de posibilidades los llamados cibernéticos humanistas, como Joseph Weizenbaun (Ethics of artificial intelligence,The threat to human dignity) , llaman a evitar la aplicación indiscriminada de computadores a lo humano manteniendo un concepto claro de lo que lo es propiamente tal manteniéndolas fuera de áreas inapropiadas. Difícil determinar lo que resultaría inapropiado, pero citan ejemplos como la adaptación de una computadora al cerebro o al sistema visual y, en términos generales, aquella que pueda producir efectos irreversibles y que no responda a una necesidad humana que no pueda ser satisfecha por otros medios. En el campo de la inteligencia artificial (IA) se pregunta si las máquinas podrían llegar a tener una filosofía propia o capacidad plena de discernimiento. Las conclusiones hasta ahora son negativas: no es posible crear conciencia como la humana en una máquina, pero nadie puede asegurar no sean factibles unas con una inteligencia similar o superior. Ya existen los sistemas expertos, como vimos, los de razonamientos automáticos capaces de autoreprogramarse, los robots que realizan tareas mecánicas, las de procesamiento de lenguaje natural y los de visión por computadora. Michel Serres en Regreso al Contrato Natural comienza por asegurar que los hombres somos como somos por haber aprendido que íbamos a morir. Las civilizaciones, entonces, salieron de la

32

pena humana por la muerte y las debilidades, aunque también mueran. La posibilidad que se asomó ±nos recuerda- sucedió a mediados del siglo XX: la muerte de la humanidad, una que podía sobrevenir por un acontecimiento natural o como consecuencia de nuestras propias acciones de deterioro del planeta. Ahora actuamos sobre el planeta entero, no sólo en la comunicación sino también en el deterioro que le causamos. Definimos nuevas comunidades y globalizamos nuestras acciones. Hemos estado observando una visión funcional y pragmática encarnada en la biotecnología, la inteligencia artificial y en el desarrollo de máquinas inteligentes. A ella puede adherírsele una producción de conocimiento asociada a la comprensión que necesariamente pasa por la política con una observación sobre la sociedad futura, lo que hemos expresado en numerosas ocasiones con el nacimiento de una sociedad civil global, con inclusión ciudadana y nuevas formas de expresión participativa. Es evidente la necesidad de un metadiscurso para la inclusión de una ciudadanía responsable. Los agentes sociales producen procesos de restructuración de sus relaciones y sus vínculos mediante la comunicación que es un auténtico cultivo de la vida. La injerencia de las tecnologías de información modifica los dispositivos y los registros y las modalidades de reconocimiento. Las relaciones tienen un aspecto técnico y uno de sentido, de manera que el hombre individualmente considerado se apropia de los recursos técnicos y también de los dispositivos simbólicos. En el campo de estos dominios el control de las significaciones es lo que denominamos cultura. Todas se articulan entre sí, cultura-naturaleza-tecnología-subjetividad-lo social, constituyendo los diferentes dominios de la realidad. Ahora constituimos objetos ambiguos, a la vez reales y virtuales, lo que lleva al pensamiento científico analítico a querer ser autoreflexivo y autoobjetivante. Los procesos sociales deberán ser abordados como un cultivo de espacio dentro del cual los actores operan reflexivamente construyendo sentido y valores y, así sea, dominando los instrumentos materiales y simbólicos, llamémoslo el nuevo instrumento de creación del dominio en el cual deberán habitar, uno pleno de dispositivos técnicos. Como nunca el hombre deberá buscar en este nuestro tiempo de penetrante cultura tecnológica que transforma la naturaleza, la sociedad, la biología, el cerebro y los imaginarios culturales. En otras palabras, el hombre deberá asegurarse el poder, especialmente del control sobre la realidad modificada, más allá que por la implementación tecnológica, por la seguridad simbólica. La palabra resiliencia se ha introducido como el prototipo de la reconstrucción, no sólo en lo necesario material para mantener la vida, sino también en lo social e imaginario. La realidad es más amplia de lo que vemos. Es necesario recrearla mediante el pensamiento de construcción de ciudadanía, de desarrollo sustentable, de resiliencia, dirigidos a la transformación de un mundo agotado y de otro que, desde la perspectiva tecnológica, ofrece increíbles posibilidades, pero también amenazas. Ya estamos en simbiosis con el entorno, ya es estrecha la interfaz entre biología y electrónica, ya se están modificando aceleradamente todas las relaciones. Frente a ello debemos ir a nuevos paradigmas y a nuevas formas de pensamiento. Es precisamente lo que nos dice Edgar Morin (El pensamiento complejo).

33

Es menester una toma de conciencia radical e ir a modificaciones en el modo de organización de nuestro saber. Los paradigmas que gobiernan nuestra visión de las cosas, entre los cuales el de la simplificación, deben ser sustituidos precisamente por un retorno que limpie las relaciones entre el conocimiento científico y el pensamiento filosófico que elimine la reducción de lo complejo a lo simple, como en el caso de lo biológico a lo físico o de lo humano a lo biológico que nos llevó a concluir que el corte operado sobre lo real era lo real mismo. La mutación del conocimiento es obvia, lo que Morin llama ³una masiva y prodigiosa ignorancia´, lo que obliga a liberarlo de especialistas ignaros y de doctrinas obtusas. Hay que mirar a la complejidad, a todo el tejido que constituye este mundo fenoménico, a la vida como una auto-eco-organización extraordinariamente compleja que debe producir la autonomía mediante la búsqueda de la unidad múltiple.

34

La organización social emergente o el lugar del simulacro

I El presente está marcado por todo tipo de crisis. La crisis se ha hecho un elemento contextual común al orbe afectando al cúmulo de relaciones sociales y de formas orgánicas mediante el rompimiento del equilibrio de los factores de cooperación y competencia. Ello también ha conducido a un desplazamiento de los intereses valorativos de la relación humana. La organización social es un sistema compuesto de un complejo de relaciones entre los hombres y entre los hombres y las cosas. Estamos en un mundo de tensiones irresueltas y de disfunciones organizacionales. Deberemos tratar el conocimiento porque él genera poder, sea simbólico o utilitario. Es lo que denominamos cultura, una que crea conocimiento, genera normas, construye una memoria colectiva, en suma, edifica una organización grupal dinámica. Hoy estamos inmersos en el proceso globalizador que implica un avance tecnológico inusitado con aceleración del tiempo y unificación de los espacios lo que lleva a totalizar la realidad. Hay una economía global, una cultura de la virtualidad real que ha integrado las culturas en un hipertexto electrónico, espacio y tiempo se han modificado dado que el espacio de los flujos sustituye a los lugares y el tiempo atemporal se aposenta en sustitución de los viejos marcadores. Las formas de la sociedad industrial terminada, entre las cuales las maneras políticas, las representaciones sociales y los sistemas simbólicos, dan muestras de inoperancia. El siglo XX lo fue de la física (relatividad, cuántica, microchip). El XXI apunta a serlo de la biogenética. El escenario es distinto, quedan modificadas las pautas y es menester tratar de mirar a la ingente velocidad que nos domina aunque el hombre parezca incapaz de asimilarla y procesarla. Los retos de la biotecnología y de la genética van más aceleradamente que la capacidad de respuesta humana, lo que no constituye un inédito, sólo que ahora los impactos globales pueden tener carácter irreversible. En los atisbos de la protesta contra las crisis propias de este interregno encontramos también globalización dado que los grupos protestantes parecen conformados por diversas capas de la estructura social y sus discursos van dirigidos al conjunto de una sociedad civil global que si bien

35

está en pañales, asoma como protagonista, tal como lo ha mostrado el movimiento de los indignados. Se proclama una protesta y se dice lo que no se quiere antes de aquello que se quiere indicando así la inestabilidad de los nuevos movimientos sociales. Ya la protesta social es otra, aunque las nuevas formas sociales apenas nos indiquen algunos elementos como la crisis del Estado-nación y de la ³sociedad del bienestar´. Se globaliza la ansiedad, aupada por los medios informacionales que la tecnología ha puesto a disposición, aunque los resultados recuerden a procesos históricos lejanos como la imbricación religiosa-política en el mundo árabe, en la actualidad, y como lo fue en la Europa de siglos pasados. Atrás quedaron las formas de los viejos conflictos y los protagonistas de los mismos. Frente a los desafíos las reacciones tienden a ser globales tal como lo es frente a las relaciones entre la humanidad y el planeta. No existe una respuesta sistemática y totalizadora, menos aún frente al desafío tecnológico del que nos ocupamos, pero los rasgos son de un pluralismo de cosmovisiones y culturas. Los nuevos movimientos sociales que vemos marcan un proceso de transición muy diferente de los que podríamos llamar clásicos. En ellos encontramos esfuerzos de creatividad y de construcción de fundamentos y una obvia y justificable indefinición. Aún así hay valores emergentes. Pueden surgir frente a problemas puntuales, como la crisis económica, algunos pueden albergar sentimientos postmaterialistas, otros no pueden ser llamados revolucionarios en el sentido clásico pues no están divorciados totalmente de los mecanismos tradicionales de intermediación, aunque sea evidente que estos son incapaces de atender a sus viejas clientelas. Algo es evidente: no alteran, en su generalidad, el orden político (indignados) pero sí introducen exigencias de valores. No olvidemos que surgen en las ³sociedades del bienestar´, unos, otros en reacción a arcaicas formas dictatoriales (primavera árabe). En el primer caso no nacen de lo que podría denominarse ³la rabia del desposeído´, pero producen conocimiento social que trata de extender la autonomía humana contra tomadores de decisiones enclaustrados en parámetros tradicionales. Son actores sociales complejos, aún en el segundo caso en el cual aparentemente hay sólo un deseo de liberación de regímenes autoritarios y de incorporación a un nuevo tiempo difuso. En cualquier caso, en una revuelta contra valores dominantes. Un elemento primordial es la calidad de vida, esto es, van sobre problemas específicos. Su método preferido, el de la abierta deliberación y el de toma de decisiones por consenso. Son antecedentes a mencionar en esta fase de transición porque quizás nos suministren elementos para otear frente a los planteamientos que caen como cascadas y de entre los cuales habrá de emerger la organización social sustitutiva.

II
Paralelamente a la conmoción social que vivimos y a la transición hacia nuevas formas entran en el escenario la cibernética, la inteligencia artificial y todos los avances tecnológicos que se alzan como los nuevos facilitadores de metáforas. La cibernética pretende ser un rompimiento de estrechez y agrupar no sólo científicos de diferentes áreas sino empadronarse como movimiento

36

de ideas. Si bien se plantea como el estudio de las máquinas, su interrelación con los humanos es punto clave, a un ritmo sin antecedentes, sobre todo porque al modelar un objeto lo que ha tenido en cuenta ha sido la reproducción de su funcionamiento sobre otra estructura y el objetivo de mostrar un comportamiento similar a la del original, como las primeras similitudes con los animales, esto es, reproducir la vida. En buena medida ha emergido como nueva ideología. La Inteligencia Artificial (IA) se ha propuesto el desarrollo computacional capaz de mostrar una conducta inteligente, en algunos casos emulando a los humanos, en otros sin perseguir tal emulación. En cualquier caso una computadora diseña actitudes y afecta disposiciones psicológicas. Las máquinas superveloces lo son cada vez más, al igual que sus aplicaciones. Si caemos en hipótesis lo menos que podemos argumentar es que vamos hacia una interrelación hombre-máquina que nos conduce hasta planteamientos como el hombre protésico, el ciborg o androides o humanoides o replicantes y, en el campo social, hacia una organización cooperativa de hombres y máquinas. De allí los planteamientos que hemos visto del transhumanismo y del posthumanismo. Veamos a Internet: crece aceleradamente la conectividad, el ancho de banda, la capacidad de archivo y la velocidad. Debemos plantearnos entonces el nacimiento de una inteligencia colectiva. La tecnología rompe la lentitud de la evolución biológica, hasta el punto de considerarse que el siglo XXI será equivalente a 20 mil años de desarrollo lineal. El ciberespacio y la realidad virtual pueden conducir a un solipsismo extremo, la de la vida en un mundo virtual. Los procesos científicos que vivimos han alterado la relación del hombre con la naturaleza y la interacción entre los seres vivos, de manera que ellos deben ser mirados en el contexto social. La tecnología es parte de nuestras vidas. Si bien podemos admitir que la capacidad de modificar la naturaleza siempre ha estado presente en la historia humana, nunca como ahora. Asistimos, por ejemplo, a la paradoja de un sistema de comunicaciones que facilita notablemente el intercambio y la organización, pero que al mismo tiempo aísla. Ciencia y sociedad marchan hoy entrelazadas, aunque, al mismo tiempo, ha producido la ruptura del equilibrio entre el hombre y la sociedad. El sistema de información se hace espectáculo pero las redes sociales permitidas por Internet permiten las agrupaciones para la defensa de las libertades o se ofrecen soluciones a los asuntos prácticos, al tiempo que crea otros sobre instituciones hasta ahora consideradas fundamentales a la estructura social, como la familia, por ejemplo. Este avance implacable de la era digital está fundamentado en una interacción de la tecnología, el procesamiento de información y el conocimiento aplicado a las máquinas. Las computadoras nos facilitan el acceso a la información, pero no muestran ejemplos de mejor aprovechamiento de la misma o de un índice de crecimiento en educación. Qué es lo que se adquiere y qué lo que se internaliza. Es obvio que los efectos políticos ya los estamos viendo. McLuhan planteó la concepción de la idea global y su principal alumno, Derrick de Kerckhove, respondió a estas preguntas creando la idea de la inteligencia conectiva (Connected Intelligence, The Architecture of Intelligence. Pierre Levy planteó su concepción de la inteligencia colectiva (L¶Intelligence collective. Pour une anthropologie du cyberspace).

37

III Kerckhove establece su tesis partiendo de la base que las tecnologías de las telecomunicaciones y la informática son una extensión de la mente humana, o lo que es lo mismo, mira a Internet como un cerebro global que interconecta los cerebros individuales. Esta conectividad generaría un nuevo espíritu colectivo. Pierre Levy piensa que la creciente informatización de la sociedad produce una mutación antropológica similar sólo a la acaecida con la aparición de la escritura. Habla de la informática como de una nueva piel. Esta ³inteligencia colectiva´ estaría basada en la capacidad de intercambiar información y cooperar. Nada nuevo, a no ser que esa inteligencia colectiva o conectiva se traduce en muchos casos en brutalidad colectiva. Sobre los efectos políticos hemos visto muchos ejemplos positivos, como la organización de la primavera árabe, pero otros que no lo son, como un embrutecimiento que impide ver los caminos o flujos del quehacer público. Es lo que algunos llaman ³sugestionabilidad extrema´ donde cada quien dice lo suyo en una anarquía que sólo confluye sobre absurdos. En cualquier caso hay una modificación de los sentidos exteriores e interiores del hombre que pueden llevarlo a mero participante inodoro, incoloro e insípido de una voz común que sólo adquiere sentido si viene presidida de un sentido de cohesión. La ruptura conduce siempre a un estado de recomposición, aunque aún estemos en las nebulosas en los efectos de modificación social reales que la virtualidad pueda traer. Los continuos intentos de regulación de Internet podrían mostrarnos una falsificación del traspaso del poder a un colectivo generalmente desmañado o el establecimiento simple de un nuevo gran mercado. Puede permitir un acuerdo de protesta o de convocatoria o el señalamiento de actividades específicas en un combate político determinado que tendrá o no consecuencias, pero esas consecuencias lo serían de la acción directa y no del medio que permitió la convocatoria. Sin caer en el territorio de la catastrófico, nos aproximamos a considerar a Internet como un ³accidente´ a la manera en que lo define Paul Virilio, quien bien nos recuerda que no hay adquisición sin pérdida, lo que nos lleva a nosotros a advertir que en los campos del reparto del poder y de la organización social emergente sólo hay ahora confusión. No olvidemos que la comunicación en las llamadas ³redes sociales´ generalmente implica mantenerse en la virtualidad sin un encuentro real. Este espacio romántico y libre no es más que una fantasía. Es posible que estemos frente a un mero espejismo cultural, uno denominable como la sociedad red. De qué manera, entonces, Internet y esta comunicación instantánea puede inferir en la modificación de un nuevo cuadro social, es la pregunta a plantearse. Autores como Manuel Castell (La era de la información) indican que para que una nueva sociedad emerja se debe producir una transformación estructural en las relaciones de producción, en las relaciones de poder y en las relaciones de experiencia, las que para él se están sucediendo. En las primeras hacia lo que denomina capitalismo informacional; en las segundas en cuanto a la ya señalada de manera reiterativa crisis del Estado-nación sin que ello produzca una desaparición del poder, uno

38

real convertido en inmaterial; en cuanto a las relaciones de experiencia señala la obvia redefinición de la familia, del sexo, de las relaciones de género y de la personalidad. Al inicio de nuestras lecturas del presente siglo hablamos de un eterno presente singularmente mostrado con la celebración del arribo del año 2000, uno donde el tiempo era igual en todas partes y se medía en bites. A eso nos está conduciendo cada vez más esta tecnología de la información, así como a una ³sabiduría´ simplista producida por la cohabitación universal en el ciberespacio y por una razón fundamental: la información no es conocimiento. Más pesimista, si se quiere utilizar este adjetivo, es Giovanni Sartori (Homo Videns) al señalar que Internet será para la mayoría sólo una manera de matar el tiempo lo que los hará analfabetos culturales. Lo vemos en la realidad virtual cotidiana con las ³redes sociales´ convertidas en el campo nuevo de la evasión de la realidad real. Compara la red con la televisión y, en efecto, parece sembrarse como un simple nuevo juguete de deterioro de la capacidad de pensar y del juicio crítico. De Homo Sapiens a Homo Videns a Homo Digitalis a Homo Insipiens. Las consecuencias políticas son las mismas que hemos señalado para la glocalización: crisis del Estado-nación, organización continental, reverdecer de lo local, desaparición del ya anticuado concepto de soberanía y difuminación del espacio o territorio geográfico tal como lo hemos conocido. En el plano económico seguramente se verá facilitada la concentración y dominio de las grandes corporaciones. La necesidad de la información es ya ansiedad y esa ansiedad por satisfacer se pasea en pocas manos. Información no es conocimiento, debemos repetir. La tecnología implica un cambio de sistema cultural que reestructura el mundo social. En buena medida la técnica se ha hecho autónoma, aunque plantee su existencia como un propósito de mejorar al hombre y en términos de eficiencia mantiene su planteamiento. En efecto, lo que denominamos progreso está ligado al avance tecnológico. Es obvio que no producirá los mismos efectos en todas las sociedades y que estos estarán marcados por la incertidumbre y bajo la influencia de las condiciones socioeconómicas. Es muy difícil trazar una prospectiva de una futura organización social partiendo de los avances tecnológicos del presente. Se debe mirar el futuro, pero es bastante probable que deba hacerse desde él mismo y ello implica la multiplicidad de hipótesis. Ellas pasan por lo señalado, la Inteligencia Artificial o el posthumano. Como nunca el hombre y la máquina están cercanos y entendemos que lo que ahora miramos como avance tecnológico en el mañana nos parecerá ínfimo y remoto. Quizás ha sido Michio Kaku (La física del futuro, La física de lo imposible), autor de la teoría de las supercuerdas, quien se ha atrevido a plantear posibilidades de lo que seremos. En su concepción estamos en la civilización O que terminará con el agotamiento de las actuales fuentes de energía, para avanzar hacia las civilizaciones I, II y III. Aventurando la posibilidad de una IV indica que en la III la energía utilizada sería "energía Planck", la energía necesaria para rasgar el tejido del espacio y del tiempo. Los viajes interplanetarios a velocidades cercanas a la de la luz serían comunes, todo presidido por tres revoluciones, la informática, la biomolecular y la cuántica. Ciertamente, mientras más aumenta la capacidad de informarnos a distancia más aislados nos encontramos. Parodiando a Kaku quizás esta sea una revolución no tan visible, dado que sentimientos y emociones se encierran cada vez más en el ámbito individual. Quizás el crecimiento de la violencia tenga parentesco directo con el egoísmo. Los tiempos de la técnica y

39

del hombre son diferentes, el de la primera impone el ritmo lo que tiende a hacer del segundo un prisionero imperfecto de un instrumento perfecto. Si el desarrollo técnico es desmesurado hay que preguntarse qué falla en la civilización humana si da preferencia a los instrumentos sobre el fin último de su propia existencia. Ello nos lleva a reemplazar la realidad por el simulacro y, como hemos dicho, llegamos a preferir la copia antes que al original. IV Los procedimientos sobre el cómputo, el procesamiento y las comunicaciones afectan todo, desde la manera de trabajar hasta la agricultura, el transporte, la manufactura. La población se hace más móvil y necesariamente aparecen nuevos diseños organizacionales, las organizaciones mismas son pensadas como diseños computacionales poblados de ³agentes inteligentes´ artificiales. Si la empresa de hoy tiende a ser una variedad de redes puede pretenderse trasladar a la organización social tal concepto y la capacidad de raciocinio medible en la competencia para gestionar y atravesar esas redes, de manera que sería menester plantearse el rol de los agentes inteligentes en la organización humana derivada del actual avance tecnológico. Teóricamente la información está disponible para todos los agentes, pero la capacidad de uso dependerá de muchas variables, tales como normas, incentivos, las regulaciones de privacidad y las medidas de seguridad adoptadas por la sociedad. Manuel Castells (La ciudad informacional. Tecnologías de la información, estructuración económica y el proceso urbano-regional) nos habla precisamente de la nueva forma social y espacial que en su criterio emerge y que así llama: la ciudad informacional. El autor rechaza cualquier tipo de determinismo tecnológico al señalar que es la sociedad y el sistema económico imperante quienes determinan la adaptación de los avances tecnológicos a su servicio, no sin dejar de admitir el fuerte impacto de los segundos en la primera, pero en una interacción con todo el cúmulo de procesos políticos, sociales y culturales de los cuales saldrá el nuevo modelo de organización socio-técnica que él denomina modo de desarrollo informacional que parece ser una readaptación del capitalismo que da por superada la producción industrial en masa. En otras palabras, el informacionalismo sustituye varios parámetros capitalistas que se reflejan, en el campo político, en un detrimento de legitimación política y de redistribución social. Esto es, vislumbra un aumento de las diferencias entre grupos sociales, una disminución del estado de bienestar en su capacidad redistribuidora y, a escala internacional, una creciente fragmentación que incrementa las diferencias entre países e, incluso, a su propio interior. En cualquier caso, el futuro nos plantea unas relaciones sociales cada vez más centradas en las que se sucederán entre el hombre y la máquina. Puede plantearse que no estamos frente a una revolución de la información sino frente a una revolución tecnológica de la información, criterio perfectamente válido, porque implica una acción independiente que trata de imponerse sobre el cuerpo social y que lo modificará con o sin su consentimiento. Inclusive, pues, en el plano de la información estamos en un interregno, en un lugar de nadie donde está lejos aún de definirse eso que eufemísticamente llamamos futuro, lo que no impide afirmar que ya podemos asistir a los cambios en la constitución de la identidad y de la personalidad al ser modificadas todas las

40

coordenadas espaciotemporales. Quizás el resultado sea una vuelta de la bolsa y el retorno al egoísmo extremo, a la conformación del dividuo y al aislamiento en el cual la computadora sea la expresión de un individualismo exacerbado en lugar de un aparente lugar de encuentro. Quizás este sea el verdadero nombre del ciberespacio, el lugar del simulacro

41

El entorno hipertecnologizado

Estamos ante un estructura laberíntica en el mundo de las comunicaciones, una que muchas veces aparenta ser de fluidez y que parece reducirlo todo a la historia de la tecnología y, en consecuencia, la comunicación a la ideología maquinal, a lo que se ha denominado la era tecnotrónica. La ciudad cableada es la utopía que tenemos delante, una que conlleva a nuevas relaciones en todos los ámbitos, una a la que algunos atribuyen poderes demiúrgicos de emancipación y otros un poder apocalíptico de alienación. En cualquier caso es obvia la relación de interdependencia entre la técnica y lo social lo que conlleva a la necesidad de una praxis crítica de la educomunicación. Debemos recordar los desequilibrios de la realidad global en el que un pequeño porcentaje consume el 80 por ciento de los recursos mundiales mientras el resto sobrevive sin acceso a la nueva realidad tecnológica del web 2.0 o del futuro web 3.0. En este espacio se están reconfigurando los procesos sociales. Marchamos hacia un mundo de formas culturales híbridas, uno donde el egocentrismo cultural ha caído y donde no existe un modo dominante de interpretación. Es ahora muy difícil discernir un sentido en el tiempo. Los actuales modos tecnológicos de comunicación han transformado la temporalidad de la cultura y eliminado el futuro como una promesa, entre otras razones porque lo mediático rehúye la complejidad. Los contenidos del mundo están intervenidos por la tecnología, todos sin excepción, con la consecuente incertidumbre, una a la que sólo se puede responder pensando y conociendo. En buena parte, la velocidad y multiplicación de la comunicación también ha generado ceguera, una que debemos enfrentar recordando que todavía es posible escoger sobre la base de un pensamiento colectivo, de uno pertinente. La complejidad seguirá creciendo mientras las formas políticas, sobre todo estas últimas, se aferran a paradigmas agotados, lo que implica que la difícil respuesta es la de cambiar el pensamiento y la forma del pensar. No pareciera que a ello contribuya el sistema de información tecnológica si lo consideramos como información con pocas ideas, bajo la premisa de un uso utilitario. Nos permite, sí, una intereacción con los otros, una posibilidad de convocatoria, o de

42

eliminar la soledad de lo real con la inmersión en lo virtual donde una de las atracciones es que el otro está lejos. Aumentarán las relaciones entre el hombre y las máquinas marcadas por un suministro en formas de átomos, lo que llamamos las nuevas relaciones sociales virtuales. Lo que Sloterdijk, conforme lo hemos citado, llama ciberespacio como una disposición técnica de la inmersión. En verdad este universo existe porque lo observamos. El hombre decidirá si marcha hacia una estética de la desaparición e implanta una sociabilidad telemática. El hombre deberá procurarse un nuevo continuum. Al finalizar estas líneas descubro perplejo que mis respuestas las había dado ya en forma de poesía en 2005. Es por ello que cito uno de esos poemas: El hombre deberá procurarse un nuevo continuum. Me descubro en forma de poesía en 2005. Cito: *La quiebra de la muerte será consonante de mi raza intervenida me acompaño una ucronía No ha sido un descubrimiento final la referencia a mi propia poesía, pues todo hecho social se halla asociado al lenguaje y si existe alguna estructura compleja es la poética, como lenguaje del pensamiento a dónde han viajado las emociones. La poesía conceptualiza su intención de significar y es quizás el mejor paradigma de la transcomplejidad. Desde el momento en que se planteó la creación de una teoría general del conocimiento se ha estado creando una epistemología antropológica y social para observar el comportamiento caótico de un sistema complejo para lo cual es menester recurrir a un análisis del discurso. La transdisciplinariedad implica una visión del mundo que puede provenir de formas diversas e incluso albergar nociones contrapuestas. En el lenguaje del análisis se entremezclan desde la teoría del caos hasta la subjetividad del humano, desde la sociología del conocimiento científico hasta los sentimientos, de manera que en la palabra de una expresión compleja es ella el factum a enfrentar como un asunto multidimensional. El mundo que asoma no puede ser con simplismos y menos con paradigmas anticuados. Si algo comienza y avanza lo que sabemos de él es necesariamente incompleto y toda respuesta, por ende, es inacabada. Todo proceso implica por definición movimiento permanente. La noción de exactitud no existe. Estamos en un mundo de incertidumbre y la única manera de abordarlo es desde las probabilidades y esta conclusión no excluye a lo que en el pasado fueron llamadas ciencias exactas, porque las ciencias en cuanto modo de conocer han sido superadas por lo que ha sido llamado un nuevo paradigma epistémico.

43

La forma de mirar las relaciones entre el hombre y la realidad es lo que nos debe conducir hacia una revalorización de lo humano sobre una razón mecanizada. Son tales los procesos y subprocesos en lo social, en lo político y en el conocimiento que podrían ser definidos como metaprocesos o metafenómenos a enfrentar con transdicisciplinariedad y con una visión de pensamiento complejo.
*Del volumen Fin de la comedia http://es.scribd.com/doc/14774664/Fin-de-La-Comedia

44

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful