LO QUE MIS PROFESORES DEL SEMINARIO ADVENTISTA NO ME DIJERON DE MATEO 5:18

de Haroldo Camacho, el Lunes, 2 de enero de 2012 a la(s) 3:07

LO QUE MIS PROFESORES DEL SEMINARIO ADVENTISTA NO ME DIJERON DE MATEO 5:18 “Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas” (Mateo 5:18 RVA).

Hace poco en un grupo de ex adventistas en inglés (http://www.facebook.com/groups/112170988825941/permalink/303571553019216/), un miembro de la IADS presentó a Mateo 5:18 para demostrar según su parecer lo que él cree es la perpetuidad del Decálogo (yo mismo usaba este texto de la misma manera cuando era pastor, evangelista, profesor, y dirigente de una asociación adventista). Es el texto clásico del adventismo para defender su apego a la observancia de la ley y la necesidad de guardarla hasta el fin del mundo. No obstante, aunque citan el texto para demostrar la perpetuidad del Decálogo, su único interés es demostrar la necesidad de guardar el séptimo día sábado. En sus argumentos, los adventistas jamás admiten que aquí la Ley de que habla Jesús es toda la Torah, todos los 613 mandamientos, incluyendo el Decálogo. Reconozco que el ponente no se presentaba como vocero de la teología oficialista el Adventismo, pero además de ser médico titulado en la Universidad de Medicina de Loma Linda, también es un producto de la teología adventista. Por tanto sus argumento representan los argumentos del adventismo. En sus argumentos este ponente Adventista alegaba: “Todavía estamos sobre esta tierra, por tanto concluimos que la ley no ha sido abrogada”. También: “Ni el cielo ni la tierra han desaparecido. Ni Dios. Ni sus leyes”. Uno de mis profesores en el Seminario Adventista de Andrews, el Sr. Mervyn Maxwell le ganaba a este médico ponente del adventismo que he mencionado. Pero antes, hay que ver que este Dr. Maxwell (hermano del Dr. Graham Maxwell que enseñaba la teoría de la Influencia Moral de la expiación en Loma Linda U.), tenía la reputación de ser un erudito extraordinario. Era teólogo Adventista e historiador de alta estima entre sus colegas y el oficialismo de la iglesia, con numerosos libros publicados en varios idiomas. Recuerdo que hablaba con toda facilidad de la historia cristiana de los primeros años durante la época de los padres apostólicos, como también de los primeros años de la iglesia Adventista. Estaba tan familiarizado con toda la historia que la contaba como si él mismo la hubiera vivido. Usaba docenas de anécdotas chistosas, cautivando a sus alumnos (el apóstol Pablo diría los tenía “hechizados”.

Cuando citaba a Mateo 5:18 con una sonrisa pícara, daba pisoteos contra el piso de madera del aula y preguntaba la pregunta más que retórica, “¿Todavía está la tierra bajo nuestros pies?” (Tun, tun, toc, toc al piso con el pie). “Pues ya veo que entonces la ley no ha perecido”. Luego iba a la ventana y mirando hacia fuera se ponía la mano a la frente como si se protegiera contra el sol: “¿Siguen los cielos allí?” “Ah, entonces, la ley tampoco a dejado de ser, ni tampoco la necesidad de guardarla. Hasta que cielo y tierra perezcan, siempre tendremos esta maravillosa bendición de Dios, su sana ley, la cual por supuesto incluye el séptimo día sábado”. Yo recuerdo que en mis apuntes tracé un círculo alrededor de la ilustración del pisoteo para usarla después en algún sermón respecto a la ley y al sábado. Y así fue. Como también ahora recuerdo el apunte, pero lo uso para un fin muy diferente, el de levantar al evangelio de la sangre de Cristo, y no a la ley. Pero ni el Dr. Maxwell, ni tampoco ninguno de mis profesores en el Seminario Adventista, quienes debían haberlo tenido en cuenta, me dijeron toda la verdad respecto a Mateo 5:18. ¿Por qué no me dijeron que en este pasaje, especialmente en la primera frase, la ubicación de la coma ha sido muy controvertida por los intérpretes de las diferentes versiones de la Biblia en todos los idiomas modernos? “Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas” (Reina Valera Antigua). Fíjense, aquí hay tres (3) comas. “Porque de cierto les digo que, mientras existan el cielo y la tierra, no pasará ni una jota ni una tilde de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Reina Valera Contemporánea). Aquí también hay tres (3) comas, pero la primera está en diferente lugar. “Porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido” (Reina Valera 1960). Aquí hay dos (2) comas. “Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla” (La Biblia de las Américas). Aquí hay una (1) sola coma. Y, lo más importante, en el griego original ¡no hay coma alguna! Todas las comas fueron añadidas según el criterio de los intérpretes. Y la traducción misma del texto es controvertida. La traducción que más se aproxima al texto griego es esta: “Les digo la verdad, hasta que desaparezcan el cielo y la tierra, no desaparecerá ni el más mínimo detalle de la ley de Dios hasta que su propósito se cumpla” (Nueva Traducción Viviente, © 2010 by Tyndale House Foundation).

Hubiera dado al clavo si no hubieran puesto la primera coma, de tal modo que rezara así: “Les digo la verdad hasta que desaparezcan el cielo y la tierra, no desaparecerá ni el más mínimo detalle de la ley de Dios hasta que su propósito se cumpla”. ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia? Es que en el tiempo de Jesús, había un juramento para declarar que algo era la verdad. El juramento rezaba así: “Lo que les digo es la verdad hasta que desaparezca el cielo y la tierra”. Este juramento es tan común que tanto los judíos como los árabes lo usan hasta el día de hoy. Y si mis profesores no lo sabían, o eran ignorantes, o intelectualmente deshonestos. Así que en vez de zapatear por el piso, ¿por qué no me dijeron que Jesús estaba jurando con un juramento inconfundible para sus oyentes que hasta el día de hoy se usa en el Medio Oriente cuando quieren jurar por la verdad? ¿Por qué no me dijeron que Jesús les decía: “Lo que les estoy diciendo es la verdad hasta que el cielo y tierra desaparezcan: ‘Ni una tilde ni una jota pasarán de la ley hasta que todo sea cumplido?’” ¿Ven que sí hay una gran diferencia en el lugar donde se ponen las comas, en entender el juramento que se usaba en aquellos días, y más que todo en la frase “hasta que todo sea cumplido”? ¿Cuándo se cumpliría “todo” lo que Jesús decía? ¿Por qué en vez de hacernos mirar ventana afuera, no nos dirigió a las siguientes Escrituras? ¿Acaso las desconocía? Lucas 18:31 “Tomando aparte a los doce, Jesús les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre” (LBLA). Lucas 22:37 “Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento” (RV 1960). Juan 19:28 “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed” (RV 1960).

En otras palabras, ¿por qué esos tan distinguidos y reverendos doctores de la ley en el prestigioso Seminario de la Universidad de Andrews no nos dijeron toda la verdad de lo que sabían tocante a este texto? Seguramente la sabían pues habían obtenido sus cátedras en universidades no adventistas en Europa, y tenían sus credenciales académicas, eran autores de renombre, y conferenciantes internacionales. De otro modo eran ignorantes y sus títulos ni valían ni el papel ni la tinta, o sencillamente nos estaban encubriendo la verdad, lo que quiere decir que eran mentirosos, enseñados por el padre de mentiras. ¿Por qué no nos dijeron que otra manera de interpretar a Mateo 5:18 era?: “Lo que les digo es la verdad hasta el fin del tiempo, que ni una jota ni una tilde de la ley pasará hasta que todo sea cumplido por mi vida, muerte, y resurrección”. Pero ciertamente esto hubiera sido un cambio total de paradigma para mis profesores Adventistas del séptimo día, lo cual los hubiera llevado a la cesantía, y pérdida de sus títulos y sus honores. Fíjense ustedes que en la iglesia Adventista, por tan solo cambiar la ubicación de una coma en un pasaje de la Biblia, coma que no está en el original, uno puede ser despedido de su trabajo. Pero esta interpretación se les hace complicada, y a pesar de su sencillez se rascarán la cabeza tratando de entenderla, y concluirán que uno es el que tuerce las Escrituras, y que ellos son los que tienen la verdad. Pero sus mentes están hechizadas por sus falsos maestros modernos a los gálatas, y no pueden ver la verdad. Es así como hoy hay numerosas universidades adventistas alrededor del mundo con sus nuevos maestros, doctos de la ley, que años atrás fueron mis alumnos, pero que hoy con sus togas entregan títulos y certificados académicos, y ni siquiera saben donde colocar una coma en el texto bíblico. De tal modo que el Señor Jesús decía a sus discípulos: “Hasta que pasen cielo y tierra, deben sostener esta verdad: que toda la ley, la moral y la ceremonial fueron enteramente cumplidas, consumadas hasta la última tilde y jota, por mi muerte en la cruz. Todo el que enseña que todavía falta algo por cumplirse por ellos mismos o por alguna otra persona será tomado por el más pequeño en el reino de los cielos. Pero todo el que enseña que toda la ley ha sido cumplida cabalmente por mi vida, muerte, y resurrección, será considerado grande en el reino de los cielos. Hasta el fin del tiempo, hasta que cielo y tierra perezcan, deben sostener esta verdad, que la ley deben enseñarla así: Que toda tilde y jota fue cumplida cabalmente por mis obras, mi muerte, y mi resurrección. Pero este es territorio “allende el mar” para el adventismo. Aquí se habla un idioma diferente del que ellos hablan. Aquí se habla de Cristo en la cruz como el centro de toda la historia, en donde toda la historia encontró su cumplimiento, y el cumplimiento de todas las cosas. Todo lo porvenir, emana de la cruz, no como algo aparte o desligado de la cruz. De hecho, el mismo Cristo resucitado, dio esta misma interpretación de toda la Escritura cuando en Lucas 24:44-48 dijo,

44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

¿Es esta interpretación de Mateo 5:18 un nuevo entendimiento, una nueva verdad, o alguna nueva revelación? Para nada. Es el mismo entendimiento que tenían los apóstoles después de haber escuchado al Cristo resucitado en el aposento alto, habiendo comprendido que no solo la ley, sino que todo el Pacto Antiguo había sido cumplido por Cristo, y que ahora Él era el garante del Nuevo Pacto ya cumplido en su sangre. En su discurso pocos días después del día de Pentecostés, Pedro proclamó: “Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer” (Hechos 3:18 RV1960). Cada una de las bendiciones que la ley esperaba conceder en recompensa por su cumplimiento ya se concedieron a Cristo, y por la fe sola, ya son nuestras. Cada bendición que el séptimo día sábado tenía la intención de otorgar por su observancia, ya se concedió en Él quien por su cumplimiento y obediencia a la voluntad de Dios hasta la muerte, ha llegado a ser mi Sábado eterno. ¡Una milésima de segundo en la cual yo repose en su obra cumplida y consumada me da más reposo que el guardar diez mil sábados! Cada maldición que la ley dictó sobre el desobediente, ya Él la llevó sobre la cruz pues por nosotros se hizo maldición para ¡que la justicia de la ley se cumpla a nuestro favor! ¡Alabado sea Dios por la gloria de la preciosa justicia de nuestro bendito Salvador que nos justifica! ¡Gracias a Dios que el Espíritu Santo cumple la promesa de Cristo, que Él, y no hombre alguno, nos enseña y guía a toda verdad!

Haroldo Camacho.

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