El cuerpo, la memoria y el mundo: Herramientas pedagógicas y analíticas para una lectura de contexto acerca de la producción de subjetividad Documento Borrador

Corporación Humanizar Vanessa Liévano Explorar el cuerpo y los cursos vitales cobra mucha importancia para comprender procesos de construcción subjetiva, y particularmente, para visualizar cómo se instala el miedo en las experiencias de diferentes hombres y mujeres jóvenes, maestros y maestras y en todos los actores de la escuela en general. Para lograr los objetivos propuestos, el trabajo de exploración implica varios retos: trazar una perspectiva metodológica que sea útil para indagar por los procesos de subjetivación de los actores implicados en este proceso y de los contextos regionales en donde conviven; ordenar y sistematizar las informaciones recopiladas, de manera que puedan ser cruzadas y complementadas con otras referencias obtenidas en los ejercicio de lectura de contexto. Estas actividades serán descritas brevemente en este apartado. Como punto de partida queremos sugerir algunas pistas hacia el diseño de las herramientas de corte etnográfico y narrativo-expresivo, que permitirán la producción de los conocimientos en el proceso de exploración de lectura de contexto. Consideramos que dicha producción no es neutra, sino producida en la interacción entre sujetos, lo que obliga a revisar el lugar que se ocupa en el proceso participativo de contextualización. En ese sentido, una técnica no se limita a recoger datos sobre una realidad que estaría “fuera”, sino que por el contrario, el dato se produce en interrelación; es decir, las técnicas de investigación no son recetas que aplicadas adecuadamente darán un reflejo exacto de la realidad. Ya en la primera fase de la lectura de contexto que se esta desarrollando en las cinco regiones para el proyecto, los ETT, el ETN las ENS-IE y redes de apoyo, se involucran en un proceso de indagación sobre sus contextos sociales, políticos y económicos referidos a la escuela y su relación con los Derechos humanos. Este recorrido se plasmó en diferentes narraciones y relatos visuales donde todos los equipos fueron también sujetos de observación. Cuestionar los lugares clásicos desde los cuales se ha realizado el análisis social, ha posibilitado una localización del investigador como provocador de procesos de exploración, en los cuales los sujetos se apropian de las herramientas que posibilitarán la comprensión de la realidad social. A la vez, el sujeto actúa como interlocutor entre diferentes actores: ENS-IE, Universidades, Secretaría Departamental de Educación, Defensoría del Pueblo, etc. con las entidades que delinean políticas y acciones para sus contextos regionales y las políticas educativas. En ese sentido, nos hemos propuesto indagar por los procesos de subjetivación identificando los imaginarios, las visiones de mundo, del cuerpo y tensiones que en las historias particulares intervienen en la construcción de subjetividades hermanadas con la vida y los Derechos Humanos en sus trayectorias como maestros, estudiantes, etc. Provocar que los participantes de este proceso se pregunten por sus condiciones, sentidos y dinámicas, a través de auto-etnografías tiene como objetivo producir la reflexividad de lo sujetos; es decir, desarrollar su capacidad de ampliar los horizontes posibles de percepción y significación para motivar cambios. Desde esta perspectiva, se intenta romper la linealidad de lo que pasa para producir un extrañamiento en el sujeto:

una apertura en su capacidad de ver que se manifieste en la comprensión y apropiación que hace de sus entornos cotidianos (Zemelman, 1997). Estas reflexiones nos llevan a proponer en el actual Proyecto Piloto para la Educación en Derechos Humanos una metodología que combina técnicas de investigación con componentes pedagógicos participativos, no sólo para lograr acceder a los universos de sentido que configuran las subjetividades de los actores y actoras, sino también, para reflexionar sobre acontecimientos vitales, que contribuyan a la ampliación de los universos de sentido y a la formación de un pensamiento crítico y creativo, que cuestione las situaciones vitales complejas frente a su que hacer en sus contextos. Para tal efecto, queremos propiciar escenarios de encuentro y trabajo creativo y narrativo de los quipos que conforman el pilotaje, con el fin de producir la reflexividad de los sujetos; según lo plantea Graíño, estos espacios buscan que las personas se cuestionen sobre las verdades rígidas e inamovibles y aprendan a escuchar y a apropiarse de visiones y explicaciones del mundo distintas a las propias 1. Para esta autora, estos espacios se convierten en lugares de trabajo colectivo, donde la posibilidad de construir nuevos conceptos y formas de relación, pasa por el ejercicio de tomar distancia de nuestras propias reacciones para reconocerlas y asumirlas desde una mirada crítica permanente sobre nosotros mismos. Es decir, nuestra posibilidad de cuestionar y ser creativos está sujeta a nuestra capacidad de búsqueda, descubrimiento y cuestionamiento de nuestras propias imágenes o esquemas imaginarios 2. Diferentes autores han señalado cómo vivimos inmersos en relatos, componemos la vida en historias que narran nuestras experiencias desde los mundos individuales y colectivos, como filtros que ordenan y producen lo que pensamos, sentimos y actuamos en un medio social. La narración es un acto, a través del cual nos presentamos ante los otros y nos construimos como sujetos. En ese sentido, la narrativa propone una perspectiva procesual de comprensión de la realidad social, la cual es multifacética y está en permanente cambio; por lo que se constituye en una dimensión fundamental para la comprensión de los universos de sentido. En nuestro caso, es a través de las narrativas corporales, escriturales, orales y visuales, que podremos explorar los cursos vitales y los vectores fuerza que delinean las subjetividades de los actores del pilotaje en los contextos regionales. Consideramos que facilitar la apropiación de ciertas técnicas de lectura de contexto y comunicación a los participantes ENS y ETT permite reflexionar sobre su vida y sus proyectos institucionales como un acto del cual se aprende. Además, pretende que los participantes se aproximen y reconozcan las posibilidades comunicativas y creativas que ofrecen algunas herramientas de exploración y registro para la lectura de contexto. La narrativa, es una noción que hace posible indagar por la motivación de las acciones colectivas e individuales: las praxis inscritas en universos de sentido y significado; y por los contextos espaciotemporales en que se despliegan los sujetos: las tensiones del hoy, presentes en el cruce entre memoria y utopía. La memoria interviene configurando lo dado, expresado en las necesidades creadas, social, histórica y biográficamente; la utopía traza los rumbos posibles a partir de horizontes de sentido y visiones sobre el futuro. La experiencia del sujeto, instancia articuladora, es la decantación, como
1 2

GRAIÑO 2002 p 251. Ibid, p 242.

vivencia, de un derrotero conformado entre determinados parámetros de tiempo y espacio, que, desde la realidad del presente, puede abrirse hacia otras trayectorias según diferentes parámetros; o bien repetir los mismos en función de una idea de presente atrapada en el pasado (Zemelman, 1997: 24). Este autor propone comprender cualquier situación como la articulación de niveles de realidad disímiles en cuanto a ritmos temporales y despliegues espaciales, y a la subjetividad tensionada por muchos y muy heterogéneos planos de realidad. Esta confluencia permite observar en los dinamismos constitutivos de la subjetividad, a la vez microprocesos y procesos socio-históricos, inclusivos de planos contextuales de la realidad del sujeto. Los relatos de vida, se siembran en la experiencia humana, permiten una lectura del sujeto desde algunas coordenadas que lo cruzan, y pueden ser un recurso para eslabonar nuevos contenidos vitales. Alicia Lindón sugiere cómo: cuando un narrador nos cuenta fragmentos de su vida, de sus experiencias, estamos accediendo a una narrativa sobre ciertos procesos y relaciones sociales, puestos en juego en una vida concreta (Lindón, 1999: 298). Mediante la exploración narrativa buscamos cartografiar los planos de la temporalidad, el cuerpo y el mundo de la escuela. El primero puede verse representado en trayectorias vitales que encadenan la experiencia del sujeto, su pasado y la visión sobre su futuro… se expresa en expectativas, deseos, dolores, rupturas, cambios y otros eventos biográficos que configuran un ser-estar en el presente. Asimismo, la exploración a través de los cuerpos y percepciones del mundo, manifiesta una perspectiva que intenta leer huellas, moldeamientos y a la vez, potencias que permitan su creación. Para esta exploración nos moveremos tanto en el componente etnográfico, si se quiere más clásico de investigación, como en el componente auto-etnográfico, de creación y expresión a través de diferentes lenguajes narrativos. La cartografía es la actividad a través de la cual se construyen mapas. Dicha elaboración se hace con el propósito de producir no sólo visibilidad, sino además, procesos de subjetivación que resulten en reflexiones, reapropiaciones y creaciones singulares y colectivas para diversos sujetos. Félix Guattari propone considerar el trabajo de cartografía de manera dialógica con los individuos y grupos, para permitir una co-gestión en la producción de subjetividad. Afirma cómo lo importante del método cartográfico es el hecho de que éste pueda coexistir con el proceso de subjetivación y que resulte así posible una reapropiación, una autopoiesis de los medios de producción de la subjetividad (1996: 24). La cartografía social es la manera de identificar las relaciones entre el sí mismo y los otros en un contexto específico constituyéndose en una herramienta metodológica y pedagógica para procesos de lectura de contexto

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful