Sobre las citas bibliográficas- Versión Enero 14 2012

USTEDES TRABAJAN EN EL MEDIO ACADÉMICO: ¡DEBEN CITAR Y HACERLO BIEN!
Luis Felipe Ulloa

Cuando un autor no coloca las fuentes, o no las coloca bien, o no asume que una determinada afirmación es su posición, un trabajo pierde credibilidad académica. Ya en este nivel de maestría, cada uno/a debe hacer buenas citaciones y debe respaldar con fuentes las afirmaciones que haga, o aclarar que son sus afirmaciones (“En mi opinión…”, “He llegado a concluir que…” “mis estudios me han convencido de…etc).

instituciones las organizan de una u otra manera. A mí no me interesa el sistema de citaciones que usen, pero sí que estén suficientemente completas. A las instituciones sí suelen establecer un sistema. Al autor o autora le corresponde escoger el sistema que va a utilizar, y debe calcular los riesgos de no acoger un sistema que ha definido una institución cuando quiere publicar con ella. ¿Hay excepciones? Exploremos dos posibilidades…

Una buena citación incluye: apellido y nombres del autor, autora o autro@s; fecha (de producción del libro, impreso, película, o del acceso al sitio Web, acceso a la persona, o de la observación del hecho, etc), Nombre específico de la fuente (Título del artículo, nombre del libro, identificación de la entrevista, etc) identificación del soporte de esa fuente si e necesario ( título de revista, película, acontecimiento, etc), productores del soporte (casa editorial, institución, academia, productora de cine, etc) , y otros datos suficientes para que un/a lector/a, usted mismo, unos críticos o jueces, sus seguidores, detractores o biógrafos en el futuro , etc., puedan localizarlo. Eso es lo básico. Las

Caso 1. En el ámbito académico la citación es una regla. En los espacios del conocimiento popular, para poblaciones originarias, algunos conocimientos son parte de la sabiduría popular, y las citaciones no incluyen autores específicos, pero sí autores colectivos. Esta es precisamente una de las luchas en nuestro continente para el reconocimiento de la autoría de los pueblos, de manera que el juego de las patentes, no permita que las corporaciones del hemisferio Norte se apropien así no más de lo que han desarrollado las comunidades. Pero esta situación no es excepción. Cuando este conocimiento llega a la academia es posible citar también a quien permite que llegue… a un sabio anciano historiador

popular, a una curandera, una partera, etc., y a la par aclarar que es patrimonio de la comunidad. Quien quiera aclarar un poco más sobre esto puede revisar la tesis de Alvaro Zerda S: ”Derechos de propiedad intelectual sobre conocimiento vernáculo.http://www.iprsonline.org/resources/docs/zerd a.pdf

Caso 2. Y ustedes que han leído varias obras de Galeano, posiblemente saben que su libro “Espejos: Una historia casi universal”, Buenos aires, Siglo XXI Editora Iberoamericana, 8ª Reimpresión en 2009, no lleva citaciones. ¿Está rompiendo la regla? No. El autor lo explica bien: Si lo hiciera sus 365 páginas por lo menos se duplicarían y esto elevaría el precio hasta casi hacerlo inaccesible para quienes él prefiere que lo

lean. Y es que Galeano no apunta especialmente a los lectores académicos, son los académicos los que le buscan a él, a pesar de que alguna vez dijo que los ignorantes más preocupantes están precisamente entre los académicos. Pocos se atreverían a dudar de la seriedad de este escritor en sus obras, pero el punto no es ese y aquí está la diferencia: Ustedes están haciendo un trabajo en el medio académico. Eduardo Galeano no pretende eso… aunque otra cosa es que el medio académico lo aproveche. De paso les recomiendo ese libro… Es excelente. Yo diría que esa obra puede alimentar cada trabajo de los que ustedes están haciendo en este momento, hasta donde conozco… ¡y habrá que citarlo!

Luis Felipe. Enero 10 de 2012

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