Taller de hacer jabones corporales

24 Mayo de 2008 en el Gepec. Inés Sánchez Ortega Receta nº 1 Aceite de coco, pimienta negra en polvo y esencia de menta. Jabón exfoliante para pieles muy grasas, deportistas, o personas que sudan mucho. Pastilla dura, que refriega bien. La pimienta aporta propiedades rubefacientes (bueno para estimular la circulación sanguínea) y la menta le da cualidades desodorantes (la salvia también sirve). 900gramos de aceite de coco Para calcular la cantidad de sosa usamos los coeficientes de la tabla de saponificación de los aceites. 900 x 0,190 = 171 gr. de sosa cáustica 300 gr. de agua destilada o mineral. Usamos una cantidad de agua igual a 1/3 de aceite 1 cucharada sopera de pimienta negra 2 cucharaditas de aceite esencial de menta. Otras especias posibles: cúrcuma (para dermatitis), canela (suavidad), pimentón (estimulante, rubefaciente), nuez moscada (antiséptico, afrodisíaco), jengibre (anti- inflamatorio) Receta nº 2 Aceites de oliva y almendra, con miel y esencia de azahar. Jabón para pieles resecas y delicadas, suave y blando. 400 gr. de aceite de oliva 500 gr. de aceite de almendras 400 x 0,134 + 500 x 0,136 = 121,6 gr. de sosa 300 gr. de agua destilada o mineral 2 cucharadas soperas de miel 2 cucharaditas de aceite esencial de azahar. Receta nº 3 Aceites de coco, almendras y oliva, con harina de avena y esencia de limón. Jabón mixto, para todo tipo de piel. Exfoliante y protector. 250 gr. de aceite de coco 400 gr. de aceite de almendras 250 gr. de aceite de oliva 250 x 0,190 + 400 x 0,136 + 250 x 0,134 = 135,40 gr. de sosa 300 gr. de agua destilada o mineral. 2 cucharadas soperas de harina de avena 2 cucharaditas de aceite esencial de limón.

Resumen del proceso de elaboración de los jabones: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. Diseñar el jabón Escoger los aceites Calcular la cantidad de sosa Calcular y pesar el agua Pesar la sosa y echarla sobre el agua en recipiente de plástico removiendo con madera. Dejar enfriar la disolución hasta 37º Pesar los aceites y grasas (si hace falta disolverlos al baño maría) Echar la disolución de sosa sobre los aceites Remover con madera hasta homogeneizar Batir con minipimer hasta consistencia de crema Añadir los otros ingredientes y mezclar bien Por último, añadir esencias y mezclar ligeramente Verter sobre los moldes Sacar de los moldes a los 1 – 5 días Cortar las pastillas al punto de queso semi Dejar madurar las pastillas 2 ó 3 semanas en lugar sin sol y tapadas con un trapo, Conservar las pastillas de jabón envueltas en papel y dentro de cajas cerradas.

Propiedades de los diferentes aceites Aceite de coco Aceite de oliva Aceite de almendras Grasa de cerdo Hace espuma, limpia mucho, se endurece muy rápido y queda una pastilla dura. Reseca un poco la piel. Da una consistencia media-blanda. Suaviza, limpia bien, hace poca espuma. Nutritivo para la piel Da un jabón muy blanco. Pastilla dura, hace mucha espuma. No reseca la piel Se usa en poca proporción. Es antioxidante y antienvejecimiento.

Aceite de germen de trigo Manteca de cacao Aceite de palma Aceite de jojoba

Se usa en poca proporción. Es suavizante y limpia bien, da una espuma cremosa. Jabón de mucha calidad. Pastilla dura, limpia bien, suave para la piel, no reseca. Jabón de ducha para piel algo delicada. Se usa en poca cantidad. Gran hidratante. Se puede usar como champú (en pastilla) por ser similar a la grasa del cuero cabelludo. Jabones para el cutis.

Aceite de rosa mosqueta, de caléndula Bibliografía Guía de aceites esenciales El jabón artesanal Elaboración de jabones y aromas

WANDA SELLAR MELINDA COSS CATHERIN BARDEY

Editorial: Vida Natural Editorial: Paidotribo Editorial: Könemann

El índice de saponificación es la cantidad en miligramos de un alcali, específicamente de hidróxido de potasio, que se necesita para saponificar un gramo de determinado aceite o grasa. Sin embargo, habitualmente en la fabricación de jabones, el alcali que se utiliza es el hidróxido de sodio. Por otra parte, este índice de saponificación varía para cada grasa o aceite en particular. Para conocer estas cantidades habría que realizar complejos cálculos, que se simplifican con las tablas de saponificación existentes. Estas tablas de saponificación, registran cual es el índice de saponificación adecuado, es decir la cantidad en miligramos de hidróxido de sodio, que necesitas para saponificar cada grasa o aceite, con la que vayas a fabricar jabones. La tabla que verás a continuación te muestra los índices de saponificación de algunos de los aceites y grasas, empleados más frecuentemente, en la fabricación de jabones: Tabla de índice de saponificación: mg. de hidróxido de sodio por gr. de grasa

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0,134 0,190 0,141 0,134 0,128 0,136 0,133 0,135 0,136 0,133 0,069 0,156 0,132 0,069 0,137 0,128

Aceite de oliva Aceite de coco Aceite de palma Aceite de girasol Aceite de ricino Aceite de almendras Aceite de aguacate Aceite de soja Aceite de maiz Aceite de sésamo Aceite de jojoba Aceite de palmiste Aceite de germen de trigo Cera de abeja Manteca de cacao Manteca de karité

grasa de gallina 0,1389 grasa de cardo 0,1380

Mi primer jabón casero
Recuerdo de la familia del pueblo de mis raíces, en Granada, unas preguntas infantiles entorno a unos tacos de jabón que para nada me parecían comprados en la tienda. La respuesta fue que eran hechos en casa con el aceite de frituras y sosa, para utilizarse en el lavado de la ropa, que también en aquel entonces recuerdo que se hacia a mano en el lavadero comunitario. Hace unos días visitando el ecocentro Mas Lluerna me encontré ante unas preguntas parecidas a las que hice cuando era un crío. En pleno lavado de manos utilice un bote de aspecto reutilizado de donde obtuve un jabón liquido de buen aroma y probada eficiencia. Era el jabón gel hecho en Mas Lluerna. Esta vez pregunté sobre el proceso de preparación y las buenas gentes del lugar, Isel y Ricard dedicaron su tiempo y alegría a facilitarme la formula, pulida durante años y con la que ya han fabricando muchos litros de jabón casero. He llegado a casa y no he tardado casi nada en hacerme con un bote de sosa cáustica (99% de pureza, no menos), he recuperado unos litros de aceite de sésamo pasado de fechas y un bote olvidado de esencia de espliego. Mira por donde el proceso necesita de recipiente. Para darle el toque práctico y reciclador, he pillao una garrafa de 5 litros de PET, de esas del agua mineral viajera tan habiutales en contenedores de la recogida selectiva. Si te animas a prepararte tu también el jabón, ahorrar recursos y dinero, emisiones de CO2 en el

transporte (por lo menos del agua), reducir la producción y la exposición a sustancias químicas, y además a disfrutar de lo hecho en casa, aquí detallo el proceso para elaborar el apreciado Jabón Gel Mas Lluerna. Esta fórmula está libre de derechos y no queda mucho para que sea reconocido en el ecomundo mundial, por sus destacadas virtudes. En la garrafa de 5 litros se depositan 100 gramos de sosa cáustica (fijarse bien en la etiqueta para que sea de una pureza superior al 95%), de la que la mejor opción de compra es en perlas y suelen ser en botes de 1 kilo (atención, seguir las instrucciones del fabricante, lugar ventilado y manos protegidas, ya que la sosa es una sustancia muy corrosiva con lo vivo y lo no tan vivo). Después he añadido medio litro de aceite (los maestros de Mas Lluerna recomiendan el aceite de girasol, mejor bio) en mi caso ya he comentado que he aprovechado el de sésamo y tendré que esperar a ver resultados. A continuación se añaden 4 litros de agua (que puede ser colada después de hacer una infusión de la hierba aromática preferida aunque también hay una que es muy recomendable, la manzanilla, muy buena amiga de la piel humana). En mi caso he utilizado de momento solo aceite esencial de espliego silvestre, que me encanta. Y por último algo que intentare resolver más adelante en el tiempo, y es que he añadido medio vaso de jabón antiguo facilitado por la ecofactoría Mas Lluerna, este ingrediente a modo de levadura madre, no es necesario para realizar un buen gel. Veremos que comenta el departamento de ecoI+ecoD a este respecto. Una vez todos los ingredientes en el interior de la garrafa y su tapón bien apretado, he procedido a un batido durante 10/15 segundos, al estilo maraca gigante a dos manos. Esto se hace para homogenizar la mezcla, que al poco se convierte es una especie de leche blanca, se saca el tapón y se deja en reposo en un lugar con temperatura estable (interior de casa). Según los maestros jaboneros tendré que esperar unos 10/12 días para obtener el afamado gel y para ello durante este periodo debo tocar las maracas dos veces al día, por la mañana y luego por la noche (aquí se puede entornar una nana) colocando el tapón y luego dejando el contenido de la garrafa reposar sin el. La próxima semana, y una vez concluido el proceso, cuando mi personal departamento de calidad le dé el visto bueno a la preparación jabonosa, y después de proceder a diversos lavados de manos, casi estoy seguro que podré anunciar otro pequeño paso en mi camino hacia la vida más frugal y sostenible.

¿Qué es la Saponificación?
La saponificación es una reacción química entre un ácido graso (o un lípido saponificable, portador de residuos de ácidos grasos) y una base o álcali, en la que se obtiene como principal producto la sal de dicho ácido y de dicha base. Si hay un concepto inequívocamente ligado a la palabra jabón, es la llamada SAPONIFICACIÓN. En términos muy sencillos, podríamos definir la saponificación como el proceso que convierte "mágicamente" la grasa o el aceite, en jabón limpiador. Esta transformación mágica no es otra cosa que una reacción química muy común, y que consiste básicamente en: ÁCIDOS GRASOS + SOLUCIÓN ALCALINA = JABÓN + GLICERINA Así es como al mezclar los ácidos grasos (principales componentes de las grasas animales y de los aceites vegetales) con una solución alcalina (hecha a partir de una mezcla de agua y un álcali, como por ejemplo la sosa), se obtiene el jabón (que será

realmente suave, porque además el otro subproducto que se obtiene de esta reacción es la glicerina que es un alcohol). El álcali es imprescindible para que se produzca esa reacción, pero hay que tener en cuenta que por sí solo es un elemento cáustico muy peligroso, cuyo manejo implica tomar una serie de precauciones muy importantes para manipularlo con seguridad. Los álcalis más utilizados en la fabricación del jabón son la sosa (hidróxido sódico, NaOH) y la potasa (hidróxido potásico, KOH) Esto no significa que la saponificación sea un proceso terriblemente peligroso, sino más bien muy delicado de realizar: Así, por ejemplo, si en la reacción anterior hay un exceso de sosa, el producto resultante será una masa cáustica inservible; mientras que si por el contrario, la cantidad de sosa es insuficiente, el producto resultante será una mezcla grumosa de aceites, que en nada se parecerá tampoco al jabón. Es por eso que para realizar un buen jabón, perfectamente saponificado, y con unas excelentes cualidades limpiadoras se necesita conocer también una serie de tablas con parámetros y proporciones muy concretas de cada uno de los elementos que constituyen la reacción, así como su correcta formulación. El conjunto de dichas tablas imprescindibles para la elaborar cualquier tipo de jabón, es lo que se conoce como "TABLAS DE SAPONIFICACION" Así, la tabla que os mostraremos a continuación, es la más utilizada en jabonería, y sus parámetros están basados en los valores medios de los índices de saponificación reales de cada grasa. Aunque no sea una auténtica “Tabla de Saponificación”, a nivel coloquial se la ha acabado por llamar también así, debido a su extendido uso internacionalmente. Yo prefiero llamarla simplemente “Tabla de valores de Saponificación”, para distinguirla de este modo de la que verdaderamente se define como tal.

TABLA BÁSICA DE VALORES DE SAPONIFICACIÓN • 0,134 Aceite de oliva • 0,190 Aceite de coco • 0,141 Aceite de palma • 0,134 Aceite de girasol • 0,128 Aceite de ricino • 0,136 Aceite de almendras • 0,133 Aceite de aguacate • 0,135 Aceite de soja • 0,136 Aceite de maiz • 0,133 Aceite de sésamo • 0,069 Aceite de jojoba • 0,156 Aceite de palmiste • 0,132 Aceite de germen de trigo • 0,069 Cera de abeja • 0,137 Manteca de cacao • 0,128 Manteca de karité

Forma de Uso: Para saber cuánta sosa se necesita para saponificar una cantidad de una grasa concreta, sólo hay que multiplicar dicha cantidad por el valor correspondiente que aparece en la tabla. Por ejemplo, para saponificar totalmente 100 gr de aceite de oliva (en la tabla su parámetro es de 0,134) basta multiplicar 100 x 0,134 = 13,4 gr de sosa necesitaremos. Así de fácil y sin complicadas equivalencias químicas. En el caso de que vayamos a hacer un jabón con diferentes aceites, habría que buscar la cantidad necesaria de sosa para cada tipo de aceite concreto, y luego sumarlas todas. También por eso, en las recetas de jabón, si queremos sustituir un aceite por otro, también habrá que ajustar la cantidad de sosa necesaria.

EL JABÓN El Jabón es un agente limpiador o detergente que se fabrica utilizando grasas vegetales y animales y aceites. Cuando estos compuestos se tratan con una solución acuosa de un álcali, como el hidróxido de sodio, en un proceso denominado saponificación, se descomponen formando la glicerina y jabón. Los jabones duros se realizan con NaOH. Los jabones blandos con KOH son jabones semifluidos. Las manchas de grasa no se pueden eliminar sólo con agua por ser insolubles en ella. El jabón en cambio, que es soluble en ambas, permite que la grasa pase a la disolución desapareciendo la mancha de grasa.

La mayoría de los jabones eliminan la grasa y otras suciedades debido a que algunos de sus componentes son agentes activos en superficie o agentes tensoactivos. Estos agentes tienen una estructura molecular que actúa como un enlace entre el agua y las partículas de suciedad, soltando las partículas de las fibras subyacentes o de cualquier otra superficie que se limpie. La molécula produce este efecto porque uno de sus extremos es hidrófilo (atrae el agua) y el otro es hidrófugo (atraído por las sustancias no solubles en agua). El resultado global de esta peculiar estructura permite al jabón reducir la tensión superficial del agua (incrementando la humectación) y adherir y hacer solubles en agua sustancias que normalmente no lo son. ¿Pero por qué son mejores los jabones naturales? "A causa de la glicerina natural. La glicerina es un humectante, lo que significa que atrae la humedad a tu piel. La glicerina es un subproducto natural del proceso de la fabricación de jabón y, mientras que los fabricantes comerciales eliminan de sus jabones esta glicerina y la reservan para utilizarla en productos económicamente más rentables, como lociones y cremas, los artesanos jaboneros dejan toda la glicerina que se produce naturalmente durante la fabricación en todas y cada una de sus pastillas".

Mientras que un artesano del jabón simplemente volcaría la masa del jabón en moldes en este estadio del proceso, un fabricante comercial añadirá sal a la masa de jabón. La sal hace que el jabón cuaje y flote. La glicerina tiene muchos otros usos aparte de ser utilizada para fabricar nitroglicerina (nota: la glicerina no es una sustancia explosiva. Hay que convertirla previamente en nitroglicerina). Algunos usos de la glicerina incluyen: conservar fruta enlatada, como base de lociones, para prevenir que se hielen los gatos hidráulicos, para lubricar moldes, para conservar ciertos especímenes en tarros de cristal en el laboratorio de biología de tu escuela (debido a sus cualidades antisépticas).

VÍDEO RELACIONADO: http://es.youtube.com/watch?v=IB5K2v_X5XQ

ENSAYO DE TECNOLOGÍA

FABRICACIÓN DE JABÓN A PARTIR DE ACEITE USADO
Objetivo: Fabricar jabón a partir de aceite usado. Aprenderemos a dar otro uso a materiales que son potencialmente peligrosos si no son tratados correctamente tras su utilización, como es el caso del aceite. El aceite usado es muy contaminante si nos desprendemos de él por el fregadero o váter. Si nos queda algo en la sartén lo mejor es limpiarlo con papel de cocina y tirarlo a la basura orgánica. Si es más cantidad la podemos ir acumulando y luego podemos: 1) Lo mejor llevarla a un punto limpio. 2) Fabricar jabón. 3) Echarlo al contenedor normal en un frasco o mezclarlo con serrín. RECUERDA: un litro de aceite contamina cerca de un millón de litros de agua, cantidad suficiente para el consumo de agua de una persona durante 14 años Además de dar una solución a la eliminación del aceite usado en casa, obtendremos un buen jabón que podremos usar y así también poder ahorrar recursos y dinero. Base del ensayo: En términos muy sencillos, podríamos definir la saponificación como el proceso que convierte la grasa o el aceite, en jabón limpiador. Esta transformación no es otra cosa que una reacción química muy común, y que consiste básicamente en:

ÁCIDOS GRASOS + SOLUCIÓN ALCALINA = JABÓN + GLICERINA

Material: Un frasco de cristal para llevar los 300 cc de aceite usado. Dos o tres filtros de papel, o papel de cocina, o filtro de café.

Un vaso de un litro de plástico duro con boca ancha (si puede ser medidor de líquidos mejor)

Unos guantes de cocina de

plástico.

El babi Un palo de madera para remover Papel de periódico para poner encima de la mesa Un embudo tan grande como la boca del vaso medidor Uno o dos cacharros de plástico pequeños que sirvan como jaboneras o moldes dónde echaremos la mezcla. Nosotros os proporcionaremos: las gafas, y la sosa cáustica Precauciones: La sosa cáustica (NaOH) es un producto químico peligroso. Por ello cuando el profesor os lo entregue hay que tratarlo con mucho respeto y cuidado. El principal problema es que quema la piel, es corrosivo y puede provocar heridas importantes sobre piel, cara y ojos. También estropea la ropa donde caiga, la mesa o el suelo. Es peligroso en estado sólido y también cuando se disuelve en agua. Por supuesto es muy peligrosa su ingesta. Si te cae algo accidentalmente en la piel, avisa al profesor y lávalo inmediatamente con agua. Cuando se disuelve en agua libera una gran cantidad de calor que puede ser suficiente como para encender materiales combustibles. Las precauciones que hay que tener son: 1) No jugar jamás con el producto. 2) No jugar cerca de quién lo esté manejando. 3) No derramar nada, sobre todo en estado sólido. Pues alguien podría cogerlo sin saber lo que es. 4) Máxima atención y precaución. 5) Mezclar con cuidado.

6) USO OBLIGADO de BABIS. 7) USO OBLIGADO DE GUANTES. 8) Lavarse las manos tras el ensayo. Desarrollo: MEZCLA: 300 cc de agua, 300 cc de aceite, 50 gr de sosa. 1) 2) 3) 4) 5) 6) Colocar encima de la mesa los periódicos de forma que lo cubran todo. Colocarse el babi, los guantes y las gafas. Colocar todos los materiales encima de la mesa. Llenarás el vaso medidor con 300 cc de agua. Coloca en el embudo uno de los filtros. Con el otro filtro ven a la mesa del profesor y colócalo sobre el peso eléctrico. Pesarás 50 gr de sosa que te proporcionará el profesor. 7) Lo llevarás a tu mesa y lo echarás en el vaso medidor con agua. Notarás que se calienta. En ese momento colocaremos el embudo y echaremos el aceite en el vaso medidor a la vez que vamos moviendo con el palo de madera SIEMPRE EN EL MISMO SENTIDO, no muy fuerte para que no se salga pero sí rápido. 8) Ahora echa el talco y la esencia o aroma. 9) Sigue removiendo. 10) Mientras otro compañero limpia todos los cacharros. 11) Tras mezclar durante 15 ó 20 minutos echaremos la mezcla en los moldes.

Cómo hacer jabón líquido (I) Hoy en día, los jabones artesanales y naturales han vuelto a ponerse de moda, y así lo vemos, con la proliferación de tiendas que venden este tipo de productos. La fabricación de jabón frío ha sido el método favorito en las cocinas durante casi treinta años. El proceso en caliente es nuevo y poco conocido, lo cual genera inseguridad y rechazo. Pero, en realidad, el procedimiento con calor es muy sencillo y basta con un poco de experiencia para que todo resulte igual de fácil. Un poco de historia Se dice que fue en Roma donde apareció el jabón por primera vez. Fue por casualidad, al contemplar cómo al caer la lluvia sobre la grasa de los animales sacrificados, brotaba espuma. Desde hace más de 5.000 años los israelíes ya lo incluían dentro de sus propias leyes para determinar la higiene personal y se cree que los fenicios lo trajeron a Europa en el año 600 antes de Cristo. Con la caída del Impero Romano, la fabricación de jabón desapareció en el Continente y no fue hasta el siglo XVI cuando comenzaron a desarrollarse nuevas técnicas con las que obtendrían un jabón más puro. Una de las creencias más difundidas por todo el mundo y menos acertada, es que en la Edad Media la higiene no se valoraba. Por el contrario, fue en esa época cuando proliferaron los baños públicos y las clases más privilegiadas contaban con los suyos

propios. Fue en la Baja Edad Media cuando los baños empezaron a cerrarse, y ya durante el Renacimiento, la gente se limitaba a perfumarse para cubrir los olores. Desde entonces, la elaboración del jabón ha pasado por muchas fases: la aportación de los norteamericanos, el descubrimiento de nuevas técnicas, el desarrollo de la química, su industrialización y comercio, pero sobre todo, su inclusión en nuestras vidas como un elemento indispensable para nuestra higiene y salud. Los jabones artesanos de sodio y de potasio El jabón es el resultado de la reacción de un álcali sobre los ácidos grasos. Todo es cuestión de química.  Jabones de sodio: proviene del hidróxido de sodio. Obtendremos una pastilla dura, ya que el sodio se cristaliza tras la reacción química y, como consecuencia, los cristales impiden que la luz los traspase; por lo tanto, la barra será opaca. El jabón líquido también tiene una base de sodio. Son claros y transparentes porque los cristales están diluidos. Los disolventes que se suelen usar para su disolución son el azúcar, la glicerina o el alcohol.

Jabones de potasio: más soluble que el sodio, el hidróxido de potasio es la base de todos los geles líquidos. Su jabón está compuesto por ingredientes puros y naturales. Es muy versátil porque puede modificarse para adaptarlo a todo tipo de piel. Su proceso es sencillo; tan solo hay que variar uno o dos ingredientes de la fórmula inicial y obtendremos una amplia variedad de jabones: baños de espuma, de manos, champús, etc.

Método en caliente: conoce la técnica y sus propiedades Este sistema es una técnica sencilla en la que una base de jabón se calienta a temperaturas relativamente altas (de 82 a 93º C) durante dos o tres horas. Esta elevada graduación asegura que todos los ácidos grasos libres queden neutralizados; hecho que es esencial para conseguir un color cristalino y transparencia. Este proceso también se utiliza para producir otras variedades especiales, como las cremas, pastas y pastillas translúcidas. Además, si se comenten errores, casi siempre se pueden reparar. Durante siglos, ha sido el sistema escogido por los fabricantes de jabón comercial. Sin embargo, el proceso en frío no necesita calentar la base de jabón. Los aceites y la solución en lejía se combinan a temperaturas más bajas (de 38 a 48º C) y, luego, la emulsión se aísla con mantas, y se deja reposar unas 24 horas. Durante este tiempo, se cuece solo, al calentarse por la reacción entre los ácidos grasos y el álcali. El jabón artesanal casi siempre se elabora con el método en frío a pesar de sus limitaciones, ya que con él sólo se obtienen jabones de manos opacos. El resto, los líquidos, las pastillas transparentes, así como las cremas, están fuera de su alcance. Además, este sistema no admite errores; un mal cálculo de la temperatura o en la cantidad de los ingredientes, y tu proyecto irá directamente a la basura. En busca de la transparencia: la hidrólisis El objetivo que nos hemos marcado es conseguir un jabón transparente y, para ello, entra en juego la hidrólisis. Ésta es una forma de descomposición donde los ácidos grasos son liberados y

luego se combinan químicamente con los iones de sodio o de potasio para formar el jabón. Pero si no se ha añadido suficiente cantidad de álcali, si hay demasiado aceite o si la temperatura del lote del jabón que se saponifica es relativamente baja, quedarán ácidos grasos no neutralizados. Este exceso es desastroso para las pastillas transparentes, los líquidos y los geles. El sobrante se manifiesta en una textura lechosa y opaca, aunque esta saturación es muy deseable en jabones para manos, ya que hacen que la espuma sea más abundante y suave. Si alguna vez has intentado hacer un jabón transparente mediante el proceso en frío, sin duda habrás fracasado, porque sin importar la precisión con la que hayas medido los aceites y el álcali, el proceso rara vez generará suficiente calor como para neutralizar por completo los ácidos grasos. Si lo que buscas es la transparencia, el método en caliente es el único sistema que nos la proporcionará. Por si te quedaron dudas: el álcali y la saponificación.

El álcali es un compuesto químico, muy soluble en el agua, que actúa como base energética en una disolución acuosa, para dar lugar a la formación de iones de hidróxido. La saponificación es una reacción química que produce calor. El proceso en caliente combina la combustión química de ésta, con la calidez mecánica de tu cocina. Esta fusión une todos los ácidos grasos con el álcali y, de esta manera, se lleva a cabo la hidrólisis. Se completa cuando el álcali ha reaccionado con todo el ácido. El producto que obtenemos es, por un lado, jabón, y por el otro, glicerina. Para su uso comercial se suele separar los dos componentes, pero el artesanal los conserva. El resultado; un jabón neutro y transparente.

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