Fuente: http://www.reasonablefaith.org/site/News2?

page=NewsArticle&id=6813 Question 90

El tema: Jesús y la Mitología Pagana La pregunta: Dr. Craig, Gracias por su ayuda en todo lo que usted hace para mostrar la verdad que está en Cristo. Yo realmente sólo tengo una pregunta, y, para ser honesto, me frustra al extremo. Ocurre casi cada vez que yo discuto el Cristianismo con alguien. La pregunta: ¿Es Jesús un mito copiado o una Persona Real? es la fuente de objeción que tengo la mayoría del tiempo. Ellos presentan las similitudes entre Cristo y otros dioses mitológicos y constelaciones de estrellas y dicen: ¿Ves qué parecidos? Parece no importar cómo refuto una cierta similitud entre Cristo y otras creencias mitológicas, ellos no toman lo que yo digo muy en serio porque ellos objetan que yo he “trabajado de la manera más dura para salvar mi religión”. ¿Qué tan firme es su caso? ¿Es aún debatido en el más alto nivel de la erudición? Realmente me gustaría conocer su opinión sobre este asunto, porque yo sigo encontrándome con él y estoy francamente cansado de tratar de refutar cada parecido particular. Gracias por todo lo que ha hecho. Alguna vez fui ateo, pero el argumento a favor de las obligaciones y valores morales objetivos, fue el que me llevó a Cristo. Kevin Dr. Craig responde: El fallecido Robert Funk, fundador del radical ‘Seminario de Jesús’, se quejaba amargamente del abismo que existe entre la alta academia y las creencias populares sobre Jesús. Funk estaba pensando principalmente en la separación de la religiosidad popular respecto del Jesús histórico; pero en ninguna parte es más amplia la brecha que entre la irreligiosidad y los estudios del Jesús histórico. El movimiento del Librepensamiento, que alimenta la objeción popular de que las creencias cristianas sobre Jesús se derivan de la mitología pagana, se quedó estancado en la erudición de finales del siglo XIX. En un sentido esto es asombroso, ya que hay suficientes estudiosos escépticos contemporáneos, como aquéllos del ‘Seminario de Jesús’, cuyo trabajo los librepensadores podrían uilizar para justificar su escepticismo sobre la comprensión tradicional de Jesús. Pero esto sirve para mostrar cuán fuera de toque estan los divulgadores populares con respecto al trabajo erudito acerca de Jesús. Ellos están desactualizados alrededor de cien años.

De vuelta en el apogeo de la así llamada escuela de Historia de las Religiones, los eruditos en religiones comparadas recolectaron paralelos de las creencias cristianas en otros movimientos religiosos, y algunos pensaron explicar esas creencias (incluida la creencia en la resurrección de Jesús) como el resultado de la influencia de tales mitos. Hoy, sin embargo, casi ningún estudioso piensa en el mito como una categoría importante de la interpretación de los Evangelios. Los estudiosos se dieron cuenta de que la mitología pagana es simplemente el contexto interpretativo equivocado para la comprensión de Jesús de Nazaret. Craig Evans ha llamado a este cambio el "Eclipse de la mitología" en la investigación de la vida de Jesús (véase el excelente artículo "La Investigación de la vida de Jesús y el Eclipse de la mitología," Estudios Teológicos 54 [1993]: 3-36). James D. G. Dunn comienza su artículo sobre "Mito" en el Diccionario de Jesús y los Evangelios (IVP, 1993), con la clara advertencia: "El mito es un término de por lo menos dudosa relevancia para el estudio de Jesús y los Evangelios." A veces este cambio se conoce como "el reclamo judío de Jesús." Esto es, Jesús y sus discípulos fueron Judios palestinos del primer siglo, y es en ese contexto que deben ser entendendidos. El reclamo judío de Jesús ha contribuido a hacer injustificado cualquier entendimiento del retrato de Jesús encontrado en los evangelios, como uno conformado significativamente por la mitología. Este cambio es pronunciado con respecto a la historicidad de los milagros y exorcismos de Jesús. Los estudiosos contemporáneos no están más dispuestos a creer en el carácter sobrenatural de los milagros y exorcismos de Jesús, que los estudiosos de las generaciones anteriores. Pero ellos ya no están dispuestos a atribuir esas historias a la influencia de los mitos del hombre divino helenístico (theios aner). Más bien los milagros y exorcismos de Jesús se han de interpretar en el contexto de las creencias y prácticas judías del primer siglo. El erudito judío Geza Vermes, por ejemplo, ha llamado la atención a los ministerios de los hacedores de milagros y/o exorcistas carismáticos Honi el Dibujante de círculos (siglo I a.C.) y Hanina ben Dosa (del siglo I d.C ), e interpreta a Jesús de Nazaret como un judío jasídico u hombre santo. Hoy en día el consenso de la erudición sostiene que, el obrar milagros y exorcismos (poniendo entre paréntesis la pregunta de su carácter sobrenatural) ciertamente pertenece a una reconstrucción histórica aceptable del ministerio de Jesús. El derrumbamiento de la Vieja Escuela de Historia de las Religiones tuvo lugar principalmente por dos razones. Primero, los estudiosos comprendieron que los supuestos paralelos son falsos. El mundo antiguo era una virtual cornucopia o cuerno de la abundancia de mitos de dioses y héroes. Los estudios comparativos en religión y literatura requieren sensibilidad a sus similitudes y diferencias, o resultarán inevitablemente en distorsión y confusión. Desafortunadamente, aquéllos que adujeron paralelos a las creencias cristianas fallaron al no ejercer tal sensibilidad. Toma, por ejemplo, la historia del Nacimiento virginal o, más precisamente, la concepción virginal de Jesús. Los supuestos paralelos de esta historia con el paganismo, conciernen a los mitos de dioses asumiendo forma coporal y

teniendo intercambio sexual con las hembras humanas para engendrar descendencia divino-humana (como Hércules). Como tales, estas historias son exactamente lo contrario de la historia del Evangelio, que relata la historia de María concibiendo a Jesús al margen de cualquier relación sexual. Los relatos evangélicos de la concepción virginal de Jesús, de hecho, son sin paralelo en el antiguo Cercano Oriente. O considera el evento del Evangelio de mayor interés para mí: La resurrección de Jesus de entre los muertos. Muchos de los supuestos paralelos con este evento son en realidad historias de apoteosis, es decir, la divinización y asunción del héroe hacia el cielo (Hércules, Rómulo). Otras son historias de desapariciones, afirmando que el héroe se ha desvanecido en una esfera superior (Apolonio de Tiana, Empédocles). Aún otros son símbolos de las estaciones que describen el ciclo del cultivo, ya que la vegetación muere en la estación de sequía y vuelve a la vida en la época de lluvias (Tammuz, Osiris, Adonis). Algunos son expresiones políticas de la adoración al emperador (Julio César, César Augusto). Ninguno de ellos es paralelo a la idea judía de la resurrección de los muertos. David Aune, que es un especialista en literatura comparada del antiguo Cercano Oriente, concluye, "ningún paralelo a ellas [las tradiciones de la resurrección] se encuentra en la biografía greco-romana" ("El género de los Evangelios", en perspectivas evangélicas II, ed. R.T. France y David Wenham [Sheffield: JSOT Press, 1981], p. 48). ¡De hecho, la mayoría de los estudiosos han llegado a dudar de que, propiamente hablando, hubo en realidad mitos sobre dioses que mueren y resucitan después de todo! En el mito de Osiris, uno de los más conocidos mitos estacionales, Osiris realmente no vuelve a la vida, sino que simplemente sigue existiendo en el reino inferior de los muertos. En una reciente revisión de la evidencia, T.N.D. Mettinger informa: “Desde la década de 1930 se ha desarrollado un consenso en el sentido de que la “muerte y resurrección de los dioses ' murió, pero no regresó, ni ha vuelto a la vida de nuevo… aquellos que aún piensan de otra manera son considerados como miembros residuales de una especie casi extinta.” (Tryggve N. D. Mettinger, The Riddle of Resurrection: "Dying and Rising Gods" in the Ancient Near East [Stockholm, Sweden: Almquist & Wiksell International, 2001], pp. 4, 7). El propio Mettinger cree que los mitos de morir y resucitar existieron en los casos de Dumuzi, Baal, y Melqart; pero él reconoce que tales símbolos son bastante diferentes a la temprana creencia cristiana en la resurrección de Jesús: Los dioses muertos y resucitados estaban estrechamente relacionados con el ciclo estacional. Su muerte y retorno se veían reflejados en los cambios de la vida vegetal. La muerte y resurrección de Jesús es un acontecimiento de una sola vez, no repetido y sin relación con los cambios estacionales. . . Por lo que yo sé, no hay evidencia prima facie de que la muerte y resurrección de Jesús son una construcción mitológica construída sobre la base de los mitos y rituales de los dioses muertos y resucitados del mundo circundante. Mientras se estudie con los beneficios del contexto de la fe judía en la resurrección, la fe en la muerte y resurrección de Jesús conserva su carácter único en la historia de las religiones. El enigma se mantiene (Ibid., p. 221). Note el comentario de Mettinger, que la creencia en la resurrección de Jesús puede estudiarse benéficamente en el trasfondo de las creencias judías de la resurrección (no de la mitología pagana). Aquí vemos ese cambio en los estudios del Nuevo Testamento que indiqué anteriormente como el reclamo judío de Jesús. La falsedad de los supuestos

paralelos es sólo una indicación de que la mitología pagana es el marco interpretativo equivocado, para la comprensión de la creencia de los discípulos en la resurrección de Jesús. En segundo lugar, la escuela de Historia de las Religiones se derrumbó como una explicación del origen de las creencias cristianas acerca de Jesús, porque no había ninguna conexión causal entre los mitos paganos y el origen de las creencias cristianas acerca de Jesús. Tomemos, por ejemplo, la resurrección. Los Judios estaban familiarizados con los dioses de las estaciones como se mencionó anteriormente (Ez 37,1-14) y los encontró detestables. Por lo tanto, no hay rastro de cultos de la muerte y resurrección de los dioses en la Palestina del primer siglo. Para los Judios, la resurrección a la gloria y la inmortalidad no se llevaría a cabo hasta la resurrección general de todos los muertos, en el fin del mundo. Perturba la imaginación pensar que los discípulos originales, de pronto y sinceramente llegaron a creer que Jesús de Nazaret había resucitado de entre los muertos porque habían oído hablar de los mitos paganos acerca de la muerte y resurrección de los dioses de las estaciones agrícolas. Pero, en cierto sentido, todos esto es irrelevante a tu pregunta principal, Kevin. Porque, como tu indicas, la gente a la que estás hablando son inmunes a la erudición. Cuando tu les señalas a ellos la falsedad de los supuestos paralelos, entonces se te acusa de “trabajar muy duro para salvar a tu religión”. Esto es un callejón sin salida para ti. Así que me inclino a decirte que no debes “tratar de refutar cada similitud específica”. Más bien me parece que una actitud más general y despectiva de tu parte puede ser más eficaz. Cuando te digan que las creencias cristianas acerca de Jesús se derivan de la mitología pagana, creo que debes reírte. Entonces mirarlos con los ojos abiertos y con una gran sonrisa, y exclamar: “¿De verdad crees eso?”, y actuar como si acabaras de conocer a un conspirador de Roswell o a alguien que cree que la tierra es plana. Podrías decir algo como, “Hombre, esas viejas teorías han muerto hace más de cien años, ¿de dónde sacas eso?” Diles que eso es sólo basura sensacionalista, y no erudición seria. Si persisten, pídeles luego que te muestren los pasajes vigentes que narran el supuesto paralelo. Son ellos los que están nadando contra el consenso de los expertos, así que ponlos a trabajar duro para salvar su religión. Creo que hallarás que nunca han leído siquiera las fuentes primarias. Si alguna vez ellos citan un pasaje de una fuente primaria, creo que te sorprenderías de que lo que encuentre. Por ejemplo, en mi debate con Robert Price sobre la resurrección, él afirmó que los milagros de curación de Jesús se derivaban de las historias mitológicas de curación relativas a Asclepio. Insistí en que él nos leyera un pasaje de las fuentes primarias que muestra el supuesto paralelo. Cuando lo hizo, ¡la historia que él mostró no se parecía en absoluto a las historias de los milagros de curación de Jesús registrados en los evangelios! Fue la mejor prueba de que las historias no estaban relacionadas genealógicamente. Recuerda: cualquiera que te presione con esta objeción tiene que soportar la carga de la prueba. Tiene que demostrar que los relatos son paralelos y, además, que están conectados causalmente. Insisteles que llevan ese peso, si es que vas a tomar en serio su objeción.

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