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Texto 1- LOCOS BAJITOS
Queridos niños: En esta fiesta de Reyes, en que empezamos a enterarnos de adónde fue a parar el roscón, quiero dirigirme a vosotros para rogaros que, de mayores, no seáis como nosotros. Quiero pediros que no tengáis miedo. Cuando os den una dosis de reajustes llamada de caballo, no permitáis que os la vendan como si vosotros fuerais los únicos que tenéis que aceptar la inyección. No lo hagáis, porque, de inmediato, os harán lo que los hombres que se sientan encima han hecho siempre con los caballos: embridarlos, espolearlos, dirigirlos. Y colocarles -colocaros- un artilugio en la cabeza, para que vuestros ojos no puedan captar la visión completa del asunto. También quiero pediros, queridos amiguitos, que seáis buenos. Llegados a este punto necesito ejemplos, y como solo me salen negativos, os expondré algunas cosas que no debéis hacer, por mucho que insistan los compañeritos de clase tenidos por más espabilados y ocurrentes. No compréis más trajes de los que podéis pagar, no hagáis más aeropuertos de los que necesitáis -pues luego se los comen los conejos, y hay que gastarse una pasta pública contratando halcones para cazarlos-, no abráis bancos ni los cerréis -lo de atracarlos, ya es otro cantar-, no revendáis hipotecas, no inventéis acontecimientos que no sirvan para acabar con la miseria, y no cobréis comisiones. Los anteriores consejos sirven para todos los sexos en vigor, pero el siguiente va dirigido especialmente a las niñitas que salís partidarias de lo clásico. Por favor, cuando os caséis con un buen mozo, por deportivo o deportista que parezca, controlad de dónde saca los dineros con que os obsequia con mansiones y tiaras. Ni la gente más alta necesita inclinarse para distinguir las ventosidades del cónyuge. Y eso es todo, queridos amiguitos que aún creéis en los Reyes... ¿Cómo era? Ah, sí. Magos. Maruja Torres El País, 05/01/2012

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Texto 2- PRECIOS Y DESPIDOS
Las grandes empresas quieren despidos. Mil cuatrocientos, quiere liquidar la Seat: no pueden vender tantos coches como producen. Siguen en esta sangría a Volkswagen. No venden porque el mercado cae: los precios suben, el ciudadano-masa pierde trabajo y nivel de salarios y no puede comprar: hay sobrantes en los almacenes, que tienen también un precio muy alto, y la publicidad ofrece unas salidas cada vez más altas; no se pueden abandonar porque la competencia ocuparía esos puestos. Dicen -trabajadores- que si la fábrica de los Seat cerrara su producción, podría estar más de un año vendiendo al ritmo de ahora hasta acabar con lo acumulado. Volkswagen podía irse a China: trasladando allí toda su maquinaria pesada, y desde allí la exportación de vehículos a Europa y al resto el mundo, ganaría dinero desde el primer momento. No sé si ésta es una de las famosas "contradicciones del capitalismo", como nos enseñaban los hermanos marxistas, y aún musitan algunos. "El capitalismo morirá de sus contradicciones", decían, y lo decían también del franquismo. Las contradicciones no existen cuando el poder es absoluto. Puede haber errores, y se rectifican: se despiden obreros, aunque ya no se llamen obreros sino trabajadores, después de haber sido productores: el idioma es el encubrimiento de todas las trampas. El capitalismo español forzó durante una época el exilio de españoles hacia lugares de mayor producción: esta inmigración dio un resultado espléndido, porque mientras se quitaban de aquí estas unidades de gasto, su producción en el extranjero generaba muchos millones con la parte de sus salarios que ellos enviaban a sus familias de aquí. En buenas divisas. Esto se llamó "exportación invisible", a la que se unió el turismo, aunque no fuese tan productivo: dejaban divisas pero había que darles comida, albergue, sol y sexo. El turismo sexual ahora se maldice porque se va a Asia, que tiene otras más abiertas respecto a la libertad de prostitución a cortas edades: desde Europa y desde Estados Unidos se generan protestas morales, religiosas y sentimentales contra esa barbarie para que los turistas consuman en su propia patria. Pero también esa mano, o ese sexo de obra, salta las tapias y viene aquí: no luchamos contra las mujeres, porque estaría mal visto, pero si contra lo que llamamos "mafias" de Europa, África, Asia... En fin, lugares comunes, tópicos: todo demasiado sabido. Eduardo Haro Tecglen El País, 13/10/2005

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Texto 3- CUANDO TODO VALE
Ante la salida de Zaratustra de la cueva tras sacar a la luz la fórmula mágica que iba a solucionar la crisis, el personal ha quedado un tanto decepcionado. Me refiero a sus votantes, yo no tenía fe en el nuevo presidente ni en su equipo, cuyos miembros más conocidos se caracterizan por su falta de respeto a la verdad, su arrogancia en la descalificación y su beligerancia contra las Fuerzas de Seguridad del Estado cada vez que se descubre un caso de corrupción entre los militantes de su partido. Esa rapidez que emplean para arropar al presunto no la manifestó Rajoy a la hora de explicar las medidas adoptadas y prefirió que el marrón se lo comieran los subalternos, por eso sorprendió que dijera en su rueda de prensa que a él le gusta dar la cara. Sí, a toro pasado. También podría haber anunciado que se presentaba voluntario a la invasión de Perejil. No fue mucho lo que dijo antes de las elecciones, no le hacía falta, pero realmente ha batido el récord de contradicción por unidad de tiempo, y el más difícil todavía, se ha cargado el mantra al que se agarraba cada vez que le preguntaban por su solución: “Generar confianza”. Pues, francamente, ha demostrado que no es un tipo de fiar. Para colmo tiene a dos de sus referentes políticos sentados en el banquillo. ¿Logrará convencer a Merkel de que no es el caciquillo de una república tercermundista? Ese es el gran reto de este hombre que, por cierto, hasta hace poco decía que le avergonzaba vivir en un país a cuyo presidente le daban instrucciones desde fuera. Otra más. Es que no da una. ¿Y qué?

El Gran Wyoming Público, 14/01/2012

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Texto 4- LA MIRADA DE LA BUENA GENTE
Hoy sábado hace justo una semana que, en Granada, la policía detuvo a una turista suiza que estaba en la Alhambra e hizo una inscripción. Según el Ideal ("Diario Regional de Andalucía Oriental") el hecho pasó en la fachada de Comares, frente al lugar conocido como Cuarto Dorado; todo de la época de Mohamed V. Eran las seis de la tarde. Un vigilante vio que la mujer empezaba a hacer una inscripción y le dijo que no siguiese. Como si oyese llover, la mujer siguió hasta que acabó por dibujar un corazón con iniciales a ambos lados. Los vigilantes llamaron a la policía, la policía fue, detuvo a la mujer y se la llevó a comisaría. La mujer se negó a declarar. La policía la acusó de un delito contra el patrimonio y la metió en el calabozo hasta el día siguiente, en que pasó a disposición judicial. El informe de Cultura o del Patronato de la Alhambra decidirá si –según la gravedad del daño– se trata de una falta o de un delito. Si fuese delito, podría ir a la cárcel. La obsesión de mucha gente por no respetar monumentos o símbolos del país que visita es fascinante. El mismo diario granadino explica que hace cuatro meses sorprendieron a otro visitante –un militar jordano– mientras grababa su apellido en una columna del palacio de Carlos V, también en Granada. Y todos recordamos que, hará cinco años, en Letonia detuvieron y encerraron a unos jóvenes españoles y portugueses que descolgaron de las farolas unas banderas letonas. Los acusaron de "robo en grupo" y "ultraje en la bandera nacional". Recuerdo los comentarios de la prensa española, que decía que no había para tanto, que la contundencia de la policía letona era desproporcionada y que no era más que una gamberrada inocente. Es un problema que se ha ido multiplicando: todo acaba siendo, para algunos, una gamberrada disculpable. La obsesión por inscribir el nombre o las iniciales por todas partes ha hecho que ya ningún monumento se libre. Un verano de finales de los setenta, Marcelo Cohen y un servidor estábamos en Munich e hicimos una visita al campo de concentración de Dachau. Durante los doce años que estuvo en funcionamiento, en aquel campo estuvieron cerrados más de dos centenares de miles de personas, entre judíos, alemanes contrarios al régimen nazi, gitanos, republicanos españoles y catalanes, polacos, rusos, homosexuales, italianos... Murieron más de cuarenta y tres mil personas. Pues en aquel lugar tan divertido, en medio de los hornos crematorios, en las habitaciones donde se amontonaban los presos, las paredes de madera y las camillas mostraban centenares de corazones gravados con navaja por los turistas, con siglas a ambos lados, y frases tipo "Bob loves Mary" y "Manolo Gomis estuvo aquí: 25-7-1976" en todos los idiomas imaginables, ya que el cretinismo de gran parte de lo que llamamos la buena gente no tiene fronteras. Quim Monzó La Vanguardia, 14/01/2012 Prof. David J. Calzado

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Texto 5- CASO MARTA: UN CRIMEN SIN ACLARAR
La Audiencia Provincial de Sevilla hizo pública ayer su sentencia sobre el caso Marta: veinte años de cárcel para Miguel Carcaño como autor de un delito de asesinato. Los otros tres imputados (su amigo Samuel, su hermano y la novia de éste) han quedado absueltos. En la primavera pasada otro amigo, el Cuco juzgado aparte por ser menor de edad cuando se cometió el crimen-, había sido condenado por encubrimiento. Con esta sentencia, que no ha satisfecho a nadie, el caso que más ha conmovido a la opinión pública en los últimos años ha sido resuelto en primera instancia. Pero está lejos de quedar aclarado. La desaparición del cadáver de Marta del Castillo, que tenía 17 años cuando fue asesinada, y el rentable pacto de silencio entre algunos de los implicados sobre su paradero se ha convertido en un obstáculo insalvable para el total esclarecimiento del crimen y, a la postre, para la delimitación exacta de las respectivas responsabilidades penales. No ha podido probarse si la muerte de la joven sevillana fue precedida de una violación ni se han encontrado huellas capaces de demostrar la culpabilidad de los otros procesados, alguno de los cuales, como Samuel, llegó a confesar ante la Policía su participación en el ocultamiento del cuerpo del delito y a señalar el lugar al que presuntamente lo arrojaron. Hasta tres operaciones de búsqueda de los restos mortales de Marta se desplegaron sin resultados, y ese fracaso ha sido determinante en que tres años después el caso continúe en parte sin aclarar. La investigación policial fue incapaz de hacer llegar a los jueces el material probatorio suficiente para destruir la presunción de inocencia que asiste a cualquier individuo que se siente en el banquillo de un tribunal. De este modo, los magistrados de la Audiencia han condenado al autor del asesinato y a sus cómplices, el Cuco y una tercera persona "desconocida". Esta última expresión ya indica que el propio tribunal acepta que la justicia impartida no ha sido completa. Es lo que indigna a la familia de la víctima, abatida por una tragedia que tampoco ayer ha llegado a su final. Editorial Diario de Sevilla, 14/01/2012

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Texto 6- CON LA RECESIÓN, GASTO
Asegura Antón Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, que los gobiernos “en vez de comportarse como médicos de una economía enferma, actúan como sus enterradores”. Consideran cada vez más expertos que la insistencia en las políticas de austeridad nos pueden llevar a una larga recesión que, si tenemos en cuenta el antecedente histórico de los años treinta, puede poner en peligro la propia democracia. Y es que efectivamente en aquellos años del siglo XX la larga recesión con su consecuencia de miseria y paro, provocó el pánico de la gente que creyó en los mensajes iluminados que acabaron instalando las ideas y los líderes fascistas que llevarían a Europa al desastre definitivo. Acaso no sea cosa de asustar con esos fantasmas y sin embargo es posible que los ciudadanos tengamos que empezar a pensar en la necesidad de defendernos de la realidad de una situación en la que nadie parece dispuesto a reconocer que el empecinamiento alemán, o más exactamente de Merkel y sus fanáticos seguidores de la fe en la austeridad, puede acabar con todo lo que de decente tuvo la Europa nacida tras la segunda Guerra mundial, decencia de estados democráticos en los que la política se convirtió justamente en el instrumento para conseguir el mayor bienestar posible de los ciudadanos. Los expertos más inquietos por la política unidireccional “antigasto”, son cada vez más numerosos en su denuncia de los graves peligros de la austeridad casi fanática impuesta por una Europa dominada por el pensamiento Merkel. Una Merkel por cierto, que aprovecha los efectos de la durísima agenda 2000 puesta en marcha por Schöeder y que le costó al Presidente Schöder perder las elecciones y desaparecer de la escena política alemana, pero que ahora consigue que “milagrosamente” no estén en las listas de paro millones de trabajadores que sufren los contratos míseros conocidos como Minijobs, a los que se suman el millón y medio de parados mayores de 55 años que tampoco entran en las listas. No es oro todo lo que reluce en Alemania. Acaso por eso nos quiere apretar a todos. Pero hay que oír otras voces, que ya hablan de la necesidad de volver a la senda Keynesiana que se ensayó, con mayor o menor acierto en el principio de la crisis, por lo tanto hacerlo ahora con más compromiso y más valentía. Para salir de la recesión, gastar, bien, con sentido y con proyectos ambiciosos, pero gastar. Sin embargo todo es recorte en nuestras vidas aceptado, entre la resignación y el miedo, por unos ciudadanos que cada vez esperan menos de la política y temen más al futuro. No hay un Roosevelt en este momento, desde luego no lo hay en Europa, dispuesto a rectificar, como lo hizo el presidente

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norteamericano cuando se convenció de que Keynes tenía razón. Refiriéndose a Estados Unidos, pero vale para Europa, y desde luego para España, asegura Paul Krugman que si no queremos que la economía entre en una recesión dramática y larga necesitamos más, no menos gasto público, para sacarnos de la trampa del paro. Es tal cual y sin embargo, no se moverá. De ahí no solo el miedo y la depresión social, sino la absoluta desesperanza. Porque volviendo a Costas los gobiernos en vez de comportarse como médicos de una economía enferma, actúan como sus enterradores.

Mª Esperanza Sánchez El Correo de Andalucía, 12/01/2012

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Texto 7- “WATERBOARDING” CON COCA-COLA
Hoy es día de fiesta en Guantánamo. No en la ciudad cubana, ni siquiera en la base norteamericana, sino en el campo de detención que Estados Unidos mantiene abierto desde hace una década. No todos los días se cumplen diez años, así que hay que celebrarlo como merece. Hoy hace diez años que los primeros veinte detenidos se vistieron el famoso mono naranja. Desde entonces casi 800 han disfrutado de la hospitalidad de Guantánamo, al menos una docena de ellos menores de edad, y varios no salieron con vida. La mayoría fue puesta en libertad sin acusación, y volvieron a sus casas o a otros países que los acogieron. En la siniestra prisión quedan todavía 171, que seguramente disfrutarán hoy de la fiesta de aniversario. No sabemos qué harán sus vigilantes para celebrarlo: una jornada de puertas abiertas, repartir caramelos, dejar que se acuesten más tarde o hacerles un waterboarding con coca-cola en vez de agua para mantener el aire festivo. También pueden organizar una visita de algún famoso, qué sé yo, un premio Nobel de la Paz. Sí, la mejor forma de celebrar los diez años de Guantánamo sería cerrando el campo de detención. Cerrarlo, liberar a los prisioneros o llevarlos ante la justicia si tienen alguna cuenta pendiente, y ya puestos, si la fiesta se desmadra, perseguir y juzgar a los responsables de la infamia, pedir perdón por una década de derechos pisoteados y, si la juerga acaba en cogorza, hasta devolver la base a Cuba, ya puestos, y así evitan la tentación de volver a usarla en el futuro. Pero nada de eso ocurrirá. Obama va a terminar su primer mandato sin cumplir su promesa de cierre, de modo que ha puesto a su nombre la herencia abominable de Bush. Él se defiende diciendo que lo intentó, pero que no le han dejado. Pues vale, en su línea, como cuando días atrás firmó la nueva ley de defensa nacional, que incluye una cláusula que permite la detención indefinida y sin juicio de sospechosos estadounidenses y extranjeros. Al hacerlo dijo no estar de acuerdo con ese punto. Es su manera educada de taparse la nariz una vez más. Feliz aniversario, presidente. Isaac Rosa Público, 11/01/2012

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Texto 8- BANDERAS DE LA JUSTICIA
La Historia nos muestra que cuando decaía un enemigo, aparecía otro; que, a veces, pueblos que eran periféricos se convertían en centro; que quien había sido débil y oprimido podía convertirse en fuerte y opresor. Nos muestra que el punto de partida del mundo, como el de la naturaleza, es la desigualdad. La igualdad y la justicia son conceptos humanos, productos de la reflexión, un reino al que, o se llega colectivamente y en todos los órdenes, o es imposible alcanzar. Nuestro tiempo es más justo que el de la Edad Media, por ejemplo, pero no transcurre en un Mundo Justo. Para que siga avanzando en la justicia no vale ni que quien gobierna deje de hacer lo que contribuya a establecerla ni que se clame contra la injusticia sólo cuando lo que se considera injusto es algo que afecta personal o ideológicamente. El gobierno municipal anda perdido intentando argumentar por qué no izó la bandera gay en el ayuntamiento y sí la gitana cuando, en realidad, lo tiene muy claro: porque la primera representa un peligro para sus intereses electorales y la segunda es ya, afortunadamente, socialmente inocua. Y eso lo hace cualquiera. Pero la realidad es que los homosexuales siguen siendo perseguidos en muchas partes del mundo y discriminados con frecuencia en nuestra sociedad y, como pasó en otro tiempo con los gitanos -y aun sucede en otros lugares-, es necesario visualizar su derecho a la igualdad: ése es, en definitiva, el único argumento válido para quienes tienen el deber de ordenar equitativamente la sociedad que los ha convertido en sus mandatarios y dar ejemplo de cómo hay que avanzar: no reduciendo la justicia a lo que, subjetivamente, se considera justo sino haciendo realidad las palabras escritas en la piedra del ayuntamiento hace 500 años: que allí todos encontrarán la justicia. Antonio Zoido El Correo de Andalucía, 14/01/2012

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Texto 9- SER EXTRANJERO
El extranjero es quien ignora cosas muy simples que a su alrededor sabe todo el mundo: el que desconoce la malla invisible de normas y de informaciones cotidianas que el bien asentado da tan por supuestas que no repara en ellas. Cómo se obtiene un billete de metro o de autobús, dónde hay que comprar el pan, cuánto valen exactamente cada una de las pequeñas monedas con las que uno puede encontrarse en la palma de la mano. Extranjero es el que va en un vagón del metro y no entiende las instrucciones que de pronto suenan en los altavoces, y que provocan en los demás gestos de atención o movimientos inmediatos. Hay grados de extranjería, desde luego, como los hay de desarraigo y de pobreza. El extranjero cree a veces que tiene nociones aceptables del idioma del país al que ha llegado, y de pronto descubre que no entiende nada, que le hablan demasiado rápido, y que cuando intenta explicarse las palabras se le enredan en la garganta o en los labios. El extranjero puede serlo tanto que ni siquiera tenga una casa en el lugar nuevo al que ha llegado, ni documentos que lo identifiquen como una persona de existencia tan plena como cualquiera de las que le rodean. El extranjero puede desconocer no ya el idioma en que le hablan o en el que están escritos los letreros de la calle, sino también el significado de las señales o de las luces de tráfico. Yo he visto en Nueva York, esta ciudad tan llena de toda clase de extranjeros, a un emigrante pobre y centroamericano, probablemente llegado de una aldea de calles embarradas y sin luz eléctrica, paralizado delante de un semáforo, o queriendo cruzar una avenida lejos de las rayas blancas del paso de peatones. He visto repartidores mexicanos de comida que pedalean entre el tráfico en bicicletas sin luces: ese es uno de los trabajos que suelen dárseles a los recién llegados, a los ilegales, a los más extranjeros. Ellos conocen el grado último de la extranjería, y es que los demás miren a través de ti como si no te vieran, como si la falta de papeles te volviera invisible, o al menos no plenamente humano. Pasan los años y uno aprende, se adapta, se sabe las normas, deja poco a poco de sentirse extranjero. Pero si tienes algo de decencia tu corazón tiene que estar con los que todavía lo son. Porque bastaría que un infortunio cualquiera te hiciera huir a otro lado del mundo, sin papeles, sin casa, sin oficio, sin nombre. En un mundo lleno de patrias hostiles y patriotas fanáticos o directamente homicidas, mis compatriotas de verdad son los extranjeros. Antonio Muñoz Molina Revista Cruz Roja, 2º Semestre de 2006 Prof. David J. Calzado

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TEXTO 10- FRAGMENTO DE EL DESBARRANCADERO
Hijo: Hazte nombrar y valoriza el puesto. Que nada pase con tu firma sin tu coima, que el mundo es de los vivos y el cielo de los pendejos. No des sin que te den y si no te dan que esperen, que la prisa es de ellos: ellos tienen la siderúrgica prendida y no pueden esperar: tú sí, tú tienes sueldo. ¿Industrias? ¿Cultivos? ¿Trabajo para los desempleados? Que las abran ellos, que cultiven ellos, que les den trabajo ellos que son los explotadores: tú no, tú eres santo. Y ten presente que funcionario que deja el puesto ya no es: fue. Por eso les dicen «el ex ministro», «el ex presidente», con una equis lastimera. En esa equis radica la diferencia entre el ser y el no ser. Así que no sueltes puesto sin tener otro mejor preparado. A tus inferiores humíllalos, a tus superiores cepíllalos, y cuando tus superiores caigan, dales con el cepillo en la cabeza que la lealtad es vicio de traidores. ¡Cómo vas a traicionar tus intereses por un ex jefe! Un ex ya no es. Y sube, sube, sube que mientras más subas tú tu país más baja. Nadie está arriba si nadie está abajo. En las entrevistas no te des, que tú no eres mujer enamorada, y no olvides que hoy día todo lo graban; di que si pero que no, enturbia el agua que no se pesca en río transparente. Masturba al pueblo, adula a los poderosos, llora con los damnificados, y a todos promételes, promételes, promételes, y una vez elegido proclama a los cuatro vientos tu amor a tu país pero si te lo compran véndelo, y si no hipotécalo que las generaciones venideras pagan: el futuro es de los jóvenes. Las casas, las calles, las escuelas, los hospitales, las universidades, las carreteras que prometiste déjalas como los puentes: en el aire, pendientes, entre una orilla y la otra de la nada. Absurdo sería gastarte en lugares comunes suntuarios lo que es para tus gastos: tus mansiones, tus aviones, tus palacios, tus palacetes, tus islas, tus playas, tus yates, tus putas, tus delicatessen. Y al irte, si es que te vas, recuerda que lo que dejes se lo lleva el próximo viento: dinero en arca pública es volátil cual espíritu de trementina. Eso, eso, eso es lo que le aconsejaría yo a un hijo si lo tuviera. Pero ay, yo no practico la cópula con las hijas de Eva, y la existencia por lo visto no se da sin causa agente. ¿Honraditos a mi? ¡Honrado el Papa, Su Santidad! Y trabajador además: echa azadón de sol a sol. Fernando Vallejo, El Desbarrancadero (2001)

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TEXTO 11- FRAGMENTO DE CÓMO ME HICE MONJA
Con todas las sacudidas, y siempre sin soltar el vasito, yo me había asperjado de helado de pies a cabeza, ropa incluida. De modo que su primera medida fue quitármelo; hizo lo propio con la cucharita de la otra mano. Yo era muy pequeña, muy menuda, inclusive para mis seis años recién cumplidos. Papá era un hombre grande, sin ser corpulento. Pero tenía dedos largos y finos (que yo sí he heredado), y me alivió de mis dos cargas con precisión. Buscó un lugar donde tirarlos. Pero no lo buscaba en realidad porque no había dejado de mirarme. Entonces hizo algo sorprendente. Metió la cuchara en el vaso, en los restos del heladito rosa ya medio líquido, pero todavía manejable, la cargó y se la llevó a la boca. No insultaré la memoria de mi padre diciendo que no quería desaprovechar el helado ya pago. Estoy segura de que no era ése el caso. Podía tener gestos de tacaño, como los tenemos todos, pero no en una ocasión como aquélla. En su simplicidad de hombre de pueblo era coherente. Estoy segura de que no concebía siquiera la posibilidad de complicar la tragedia. Prefiero pensar que quiso deleitarse, una sola vez, una sola cucharada, con el más cabal sabor del helado de frutilla. Como una última, secreta, sublime confirmación. Pero se produjo un giro completo. Frunció los rasgos de inmediato en una mueca de asco, y escupió con fuerza. ¡Era inmundo! Yo estaba desorbitada (estaba desorbitada de antes, por las arcadas) y lo veía doble, o triple. Debería haberme transportado el conocido sentimiento de triunfo, el triunfo de los débiles de ver que se les da la razón después de lo irremediable. Algo de eso hubo, quizás, porque el hábito es fuerte. Pero no me sentí transportada. De hecho, no entendía bien qué podía estar pasando. Estaba tan arraigada en el desastre que buscaba otra explicación, más barroca, una vuelta de tuerca que no anulase lo anterior, como habría tendido a anularlo cualquier persona moralmente sana. Se llevó el vasito a la nariz y olió con fuerza. Su gesto de disgusto se acentuó. Hubo esa impasse de movimientos imperceptibles que anuncia el paso a la acción. Él no era un hombre de acción; en ese aspecto era normal. Pero la acción a veces se impone. No me miró. En todo lo sucesivo de esa tarde funesta no volvió a mirarme.

Cesar Aira, Cómo me hice monja (1993)

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TEXTO 12- FRAGMENTO DE LA VIDA PERRA DE JUANITA NARBONI Cada día me cuesta más trabajo ponerme las medias. Si tuviera ocasión y pudiera ir a Madrid, me compraría un abriguito de entretiempo. Estas cosas, indudablemente, son michelines. ¡Tócate bien, Juani! Michelines... ¡Quién te lo iba a decir! Yo que siempre creí que eso era un anuncio. ¡Y pensar que aún no hace diez años yo era una mujer delgada! Delgada, delgadísima. «Patas de alambre» me llamaban las niñas en la escuela. Sobre todo aquella hija de puta de la nieta de Madame Naudy. ¡Bien muerta está! Echo de menos los altavoces. Con este levante no creo que aparezca nadie por aquí. ¿Qué habrá sido de Rina Ketty? Cantaba «Sombreros y mantillas» de morir. Ése es el hijo de Cecilia. Parece mentira. ¡Y pensar que lo he visto nacer! Una prenda. Que Dios se lo conserve. Dicen que nada mejor que un delfín. ¡Qué guapo es! No se parece mucho a Cecilia, y para nada a Rodolfo. La Virgen del Carmen quiera que a Ricardito Atalaya no se le ocurra equivocarse de bandera. Y, ahora, este tonto viene a echarme. Si te conozco, niño. Tú eres el hijo de Isabel, aquella criada que mamá se trajo de Cartagena. Estuvo un tiempo sirviendo en casa y luego nos la quitó María Benet. No. No voy a comer, ni muchísimo menos. Con lo que cuesta aquí el cubierto yo tengo para una semana. Le preguntaré por la madre. Como la que no quiere la cosa. Eso le desconcertará. Lo que yo decía. Se ha quedado de piedra. ¡Cómo sonríe el cabrón! Me alegro de que Isabel esté bien, y que hayan puesto un chiringuito en Algeciras. ¡Claro que soy la señorita Narboni! Nada de por casualidad... Juani Narboni, para que te enteres.

Ángel Vázquez, La vida perra de Juanita Narboni (1976)

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TEXTO 13- “ESA CHICA”
Había renunciado, como un muerto, a la vida, al placer. Me limitaba a resistir —como un superviviente el día después— cuando llegaste tú. No hubo ningún milagro, aunque tampoco lo esperaba. En el cielo, las estrellas siguieron alumbrando indiferentes, ajenas a nosotros.

Aquí abajo nada cambió. El mundo siguió siendo el infierno de siempre. Los diarios siguieron vomitando corrupciones, atentados, catástrofes... No puedo ni siquiera decir que mejorase mi opinión del amor. Por no cambiar, no cambió ni mi suerte. —Soy el mismo pertinaz perdedor.—

La diferencia es sólo que estás tú y que contigo todo es más soportable. Hasta la vida vuelve a ser un placer cuando estamos a gusto.

Javier Salvago, “Esa Chica” en Ulises (1996)

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COMENTARIO DE TEXTO TEXTO 14- FRAGMENTO DE AMULETO

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Tal vez fue la locura la que me impulsó a viajar. Puede que fuera la locura. Yo decía que había sido la cultura. Claro que la cultura a veces es la locura, o comprende la locura. Tal vez fue el desamor el que me impulsó a viajar. Tal vez fue un amor excesivo y desbordante. Tal vez fue la locura.

Lo único cierto es que llegué a México en 1965 y me planté en casa de León Felipe y en casa de Pedro Garfias y les dije aquí estoy para lo que gusten mandar. Y les debí de caer simpática, porque antipática no soy, aunque a veces soy pesada, pero antipática nunca. Y lo primero que hice fue coger una escoba y ponerme a barrer el suelo de sus casas y luego a limpiar las ventanas y cada vez que podía les pedía dinero y les hacía compra. Y ellos me decían con ese tono español tan peculiar, esa musiquilla ríspida que no los abandonó nunca, como si encircularan las zetas y las ces y como si dejaran a las eses más huérfanas y libidinosas que nunca, Auxilio, me decían, deja ya de trasegar por el piso, Auxilio, deja esos papeles tranquilos, mujer, que el polvo siempre se ha avenido con la literatura. Y yo me los quedaba mirando y pensaba cuánta razón tienen, el polvo siempre, y la literatura siempre, y como yo entonces era una buscadora de matices me imaginaba los libros quietos en las estanterías y me imaginaba el polvo del mundo que iba entrando en las bibliotecas, lentamente, perseverantemente, imparable, y entonces comprendía que los libros eran presa fácil del polvo (lo comprendía pero me negaba a aceptarlo), veía torbellinos de polvo, nubes de polvo que se materializaban en una pampa que existía en el fondo de mi memoria, y las nubes avanzaban hasta llegar al DF, las nubes de mi pampa particular que era la pampa de todos aunque muchos se negaban a verla, y entonces todo quedaba cubierto por la polvareda, los libros que había leído y los libros que pensaba leer, y ahí ya no había nada que hacer, por más que usara la escoba y el trapo el polvo no se iba a marchar jamás, porque ese polvo era parte consustancial de los libros y allí, a su manera, vivían o remedaban algo parecido a la vida.

Roberto Bolaño, Amuleto (1999)

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TEXTO 15- “LA NOCHE EN LAS CIUDADES”
A lo largo del tiempo y en diversas ciudades, he observado a esa gente que transita en la noche: bebedores anónimos, muchachitas de un día, cuarentones que regresan vencidos del amor, todos ellos buscadores sin mapa de un tesoro. Por calmar otra sed beben sin ganas, y en sus ojos he visto esas preguntas que a veces el amor supo acallar, pero muerto el amor, de regreso en la noche, en sus ojos seguían las preguntas, esas mismas preguntas que se hicieron los poetas románticos al contemplar la luna, pero también los griegos y los árabes y tantos otros cuya historia desconoce esa gente que se hace esas mismas preguntas, esas tristes preguntas que a mí me asaltan hoy ante esta copa: en la falsa moneda de la noche ¿he buscado su brillo o he buscado su sombra? ¿Qué queda de la dicha que algún sábado he creído sentir, o es que sólo existe fingimiento en la alegría? ¿Qué ciudades, qué noches, qué luces o qué sombras, qué palabras, qué cuerpos, o qué extraño cansancio calmarán este afán de vivir que la vida no sacia? Para expresar lo que en las noches siento, lo que en tantas ciudades y a través de los años he sentido al volver los sábados a casa, derrotado y dichoso, solitario, debería quizá recurrir a la imagen de esos vasos vacíos que la noche abandona y en los que brilla el sol por un instante al despuntar el día, o haber sido un buen músico quizá, escuchad a Tom Waits y dejad de leerme: ahora sólo a un blues se parece mi alma.

Vicente Gallego, “La noche en las ciudades” en Los ojos de un extraño (1990)

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