Walter Benjamín

DOS ENSAYOS SOBRE GOETHE
SerteCLA. DE.MA
Gru po: LrrnRATIlRA y CRITICA I...tn:RARIA
Subgru po: ENSAYOSLrrERARIOS
Editorial Gedisa ofrece
los siguientes títulos sobre
ENSAYOS LITERARIOS
pertenecientes a sus diferentes
colecciones y ser ies
(Gru po " Literatura y Cr ítica Liter aria" )
WAI:I'ER BJ<:NJAMIN Dos ensayos sobre Goethe
HANs-GmRG G AIlAl\U:R Poema y diálogo
R AI NU GRUf.'IIUR Sobre la miseria de lo bello
IIt:RND wr rre Walter Benjamill
J ACQUES DERRmA Memorias para Pouí de Man
E I.'GtNJ<: La búsqueda intermitent e
T Jo:RRAY Esa eterna fugitiva
PE'I'F.R H ANOKE Pero yo vivo solamente de
los intersticios
BOTHO S TllAllSS Critica teatral: las nue,'as front eras
G EORGF..'i PensarlCIa."iificar
FILLlI'j'O T. MAUINEnl La coc ína futurista
y " 'n.L1Á
F RANK Kf:RMOOE Formas de a/endó"
ERJ';ST J CNGER El autor y la escritura
GWKGE Sn;l NER AlltígOlllLJ
RENÉ G IRARfl Luerotura; mimesis y
antropología
FRANK KERMODE El sentida de un final
(;EORGE S n;IJlri ER Lenguaje y silencio
DOS ENSAYOS
SOBRE GOETHE
por
Walter Benjamin
Tltulo dd original en alemán:
de GnamTrU'/u S<hrifim, Tomo 1, compilado
por Rolf liedemann y Hermann Scbweppenhaüser lOSuhrka mp Verlag.
Frankfurt aro Main, 1974.
de Gn4",,,,rlu &hrifim, Tomo l . compilado por
Relf liedemann y Hermann Schweppenha üser e Suhrkamp Verlag.
FrankEurt am Main, 1977.
Tradllm ólr. Gracid a Calderón y Grisdda M ársico
DiMñotÚ lA robima: Esrher Carbé
Primera edición: 1996. Barcelona
Primera reimpresión : 2000, Barcelona
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cual quier c ero idioma.
Indice
La; afinidades electivas de Goethe 11
Ú·· ·· ·· .. ··· ·.. ··.. · ····· ·.. ··.. ········· · 13
m ·.. · · · · ·.. ·...49
·· ····· ··..· ··· · 69
Comentarios a "Las afinidades electivas de
Goethe"
............··· · ··· 103
Goethe, artículo enciclopédico 137
Comentarios al artículo enciclopédico 179
7

Obras de Walter Benjamin
publicadas en español
Angelus No vus. Bar celona, Edhasa , 197L
Correspondencia 1933-1940. Madrid, Tauros, 1987.
El Berlln dem6nico. Barcelona, Icaria. 1987.
Dirección única. Madrid, Alfaguara, 1988.
El concepto de critica del arte en el romanticismo alemán.
Barcelona, Edicions 62, 1988.
Infancia en Berlín hacia 1900. Madri d, Alfaguara , 1990.
El origen del drama barroco alemán. Madrid, Taurus, 1990.
Haschisch. Madri d, Taur us, 1990.
Diario de Moscú . Madrid, Tauros, 1990.
Hist orias y relatos. Barcelona, Edi cions 62, 1991.
Imaginación y sociedad: (Iluminaciones 1). Madrid, Taurus,
1993.
Baudelaire: poesía y capitali smo: (Il uminaciones ll), Madrid,
Taurus, 1993.
Tentat ivas sobre Brecht: (Iluminaciones /lIJ. Madrid, Tauros,
1990.
Para una crítica dela violencia y otros ensayos:
(Iluminaciones N ). Madrid, Taurus, 1991.
Discursos interrumpidos, T. 1. Fil osofia del arte y de la
historia . Madrid, Tauros, 1992.
Obras maestras del pensamiento contemporáneo. T. 79.
Discursos.... Barcelona, Planeta-Agostini, 1994.
La metaflsica de la j uventud . Barcelona, Altaya, 1994.
Las afinidades electivas
de Goethe
Dedicado a Juta Cohn
1
A quien elige a ciegas, el humo del
eacrifício le golpea en los ojos.
Klopstock
La bibliografía existente sobre obras literarias nos
sugiere que la exhaustividad en ese tipo de investigacio-
nes debe ponerse a cuenta de un interés más filológicoque
crí t ico. Por eso la siguiente exposición sobre Las afínida-
des electivas, que también entra en detalles, podría con-
fundir fácilmente respecto de la intención con la que se la
presenta. Podría parecer un comentario; sin embargo,
está pensada como crí t ica. La crítica busca el contenido de •
ver dad de una obra de a rte; el comentario, su contenido
objeti vo. La relación entre ambos la determina aquella ley
fundamental de la escrit ura según la cual el contenido de
ver dad de una obra, cuanto más significativa sea, estará
tanto más di screta e ínt imamente ligado a su contenido
obj etivo. En consecuencia, si se revelan como duraderas
preci samente aquellas obras cuya verdad está más pro-
fundamente enraizada en su contenido objetivo, en el
transcurso de esa duración los realia se presentan tanto
más clarament e ante los ojos del observador de la obra
cuanto más se van extinguiendo en el mundo. Pero con
ello, el contenido objetivo y el contenido de verdad, unidos
en un principio, aparecen separándose con la duración de
la obra, porque el último se mant iene siempre igualmente
oculto cuando el primero sale a la luz. Para todo crítico
posterior, la interpretación de lo llamativo y extraño del
13
contenido objet ivo se convierte, en consecuencia, cada vez
más en premisa. Se lo puede comparar con un paleógrafo
frente a un pergamino cuyo texto desleído está cubi erto
por los t razos de una escrit ur a más poderosa que se refi ere
a él. Así como el paleógrafo tendría que comenzar por la
lectura de esta última, el crítico debería hacerlo por el
comentario. Y de allí surge súbitamente un cri terio inva-
lorable para su juicio: sólo entonces puede plant ear la
pregunta crítica fundament al acerca de si la apariencia
del contenido de verdad se debe al contenido objetivo o si
la vida del contenido objetivo se debe al contenido de
verdad. Porque al se pararse en la obra deciden sobre su
inmortalidad. En este sentido, la historia de las obras
prepara su crítica y por eso la dist ancia histórica aument a
'V-,; su fuerza. Si, para usar una comparación, se quiere ver la
obra en crecimiento como una hoguera en llamas, el
comentarista est á frente a ella como un químico; el crítico
como un alquimista. Mientras que para aquél sólo quedan
como objeto de su anális is maderas y cenizas, para éste
sólo la llama mi sma conserva un enigma: el de lovivo. Así,
el críti co pregunta por la ver dad, cuya llama viva sigue
ardiendo sobre los pesados leños de lo que ha sido y las
ligeras cenizas de lo vivido.
Nola presencia, sino el significado de los reolia en la
obra se les ocultará casi siempre t ant o al escritor como al
público de su época. Pero porque lo eterno de la obra sólo
se recorta sobr e el fondo de los realia, toda crítica coetá-
nea, por elevada que sea, abarca en ella más la verdad en
movimiento que la verdad en reposo, más el efecto tempo-
ral que el ser eterno. Pero por valiosos que sean los realia
para la interpretación de la obra, casi noes necesari odecir
que la creación de Goethe no se puede considerar como la
" de un Píndaro. Antes bien, seguramen'tejamás ha habido
una época -sólo la de Goethe- a la que fuera más aje na
la idea de que los conteni dos ese nciales de la existencia
puedan plasmarse en el mundo de las cosas, o que no
puedan consumarse sin tal plasmación. La obra crítica de
14
Kant y la Obra elemental de Basedow, una dedicada al
sent ido, la otra a la contemplación de la experiencia de
aquel momento, dan cuenta de modos muy distintos pero
igualmente concluyent es de la pobreza de sus contenidos
objetivos. En este rasgo determinante del Iluminismo
alemán (si no del europeo en su conjunto) se puede
descubrir una premi sa imprescindible de la obra kantiana,
por una parte, y de la creación goetheana, por la otra.
Porque precisamente por la época en que la obra kant iana
estuvo t erminada y trazado el it inerari o por el desolado
bosque de lo real , comenzó la búsqueda goetheana de las
simientes del creci mie nto eterno. Llegó aquella ori enta-
ción del clasicismoque buscaba aprehender menos loético
y lo histórico que lo míticoy filológico. No hacia las ideas
en gestación sino hacia los contenidos formados, tal como
los conservaban la vida y la lengua, se orientaba su
pensamiento. Después de Herder y Schiller t omaron la
conducción Goethe y Wilhelm van Humboldt . Si el reno-
vado contenido objetivo presente en las últimas obras de
Goethe se les es capaba d sus contemporáneos , donde no
est aba acentuado como en el Diván, esto sucedía porque,
muy a di ferencia del fenómeno correspondiente en la
Antigüedad, la búsqueda misma de tal contenido les era
ajena.
Qué clara era para los espíritus más elevados del
Ilumini smola intui ción del contenido ola inspección en la
cosa, qué incapaces, no obstante, ellos mismos de elevarse
para contemplar el contenido objetivo, se torna forzosa-
mente evidente frente al matrimonio. En éste, como una
de las expresiones más estrictas y concretas del contenido
vit al humano, se mani fiest a as imismo por primera vez, en
Las afinidades electivas goet heanas, la nueva per spectiva
del poeta, dirigida a la consideración sintética de los
contenidos objet ivos. La definición kantiana de mat rimo-
nio de La metafísica de las costumbres, en la que de vez en
cuando se piensa únicamente como un ej emplo de patrón
15
riguroso o como una curiosidad de su época senil, es el
producto más elevadode una ratio que , insobernablemente
fiel a sí misma, penetra en el contenido objetivo de un
modo infinitamente más profundo que una sutilización
sentimental. Si bien el contenido objetivo mismo, que sólo
se abre a la contemplación filosófica - más exactamente:
a la experiencia filosófica-, pennanece oculto a ambas,
mientras que una conduce al vacío, la otra acierta exacta-
mente en el fundamento sobre el que se construye el
verdadero conocimiento. En consecuenci a, explica el ma-
D trimonio como "la unión de dos personas de distinto sexo
con vistas a poseer mutuamente sus capacidades sexuales
durante toda su vida.-El fin de engendrar hijos y educar-
los siempre puede ser un fin de la naturaleza, con vistas al
cual inculca ésta la inclinación recípr oca de los sexos; pero
para la legitimidad de la unión no se exige que el hombre
que se casa tenga que proponerse est e fin; porque , en caso
contrario, cuando la procreación termina, el matrimonio
se disolvería simult áneamente por sí mismo't.! Por su-
puesto que el error más inmenso del filósofo consist ió en
creer que, a partir de la definición que diode la nat uraleza
del matri monio, podía exponer por derivación su posibili-
dad moral, incl uso su necesi dad, y confirmar de tal modo
su realidad jurídica. Evidentemente, de la nat uraleza
concreta del matrimoniosólose podría deri var su abyección
(y a esto se llega súbitamente en Kant). Sólo eso es
j ust ament e lo decisivo: que con respect o a la cosa el
contenido jamás se comporta como deri vación, sino que
debe ser ente ndido como el sello que la representa. Así
comola forma del sello no se puede derivar de la sustancia
de la cera, no se puede deri var de la finalidad del precint o,
no se puede deri var incluso del molde, donde es cóncavo lo
que allí es convexo, como sólo es comprensible para qui en
alguna vez tuvo la experiencia del sell ado y evidente sólo
1 Kant , Immanuel: La metafísica de las costumbres, Madrid, Ternos,
1989; trad. y nota s de Adela Cortina Orts y Jes ús Conill Sancho; p. 98.
16
para quien conoce el nombre al que las iniciales sólo
aluden, el contenido de la cosa no es derivable de la
inspección en su consistencia ni de la exploración de su
dete rminación, ni siquiera de la int uición del contenido,
sino sólo comprensible en la experiencia filosófica de su
acuñación divina, evidente sólo a la contemplación dicho-
sa del nombre divino. De modo que la inspección acabada
del contenido objetivo de las cosas existentes coinci de, en
última inst ancia, con la de su cont enido de verdad. El
contenido de verdad se revela como el del contenido obje-
tivo. No obstante, su distinción - y con ell a la del comen-
tario y la crít ica de las obras- no es ociosa, en tanto la
aspiración a la inmediatez en ninguna parte es más
confu sa que aquí, donde el est udiode la cosa y su determi-
nación t ant ocomola ins pección de su contenido ti enen que
preceder a toda experiencia. En esta determinación con-
creta del matrimonio la tesis kantiana es acabada y
sublime en la conciencia de su falta de intuición. ¿Oes que
un o, divertido por sus frases, olvida lo que las precede? El
comienzo de ese párrafo dice: "La comunidad sexual
(commerci um sexuale) es el uso recíproco que un hombre
hace de los órganos y capacidades sexuales de otro (usus
membrorum et facultatum sexualium alterius), y es un uso
o bien natural (por el que puede engendrarse un semejan-
te) o contranatural, y éste, a su vez, o bien el uso de una
persona del mismo sexo o bien el de un animal de una
especie diferente de la humana't.f Hasta aquí Kant. Si a
est e párrafode La metafísica de las costumbres se le opone
Laflauta mágica de Mozart, parecen quedar expuestas las
dos concepciones más ext remas y a la vez más profundas
que la época tuvo del matrimonio. Porque La flauta magi-
ca tiene, en la medida en que estole es posible a una ópera,
precisamente el amor conyugal comotema. InclusoCohen,
en cuyo escrito posterior sobre los textos de las óperas de
Mozart coinciden en un espíritu t an digno las dos obras
2 Ibid., pp. 97-98.
17
mencionadas, parece no haber reconocido est o cabalmen-
te. Notanto el deseade los enamorados sino la perseveran-
cia de los cónyuges es el conteni do de la ópera. No es s610
para t enerse el uno al ot ro que deben atravesar fuego y
agua, sino para permanecer unidos para siempre. Aquí la
intuición del conteni do, aun cuando el es pír it u de la
francmasonería tuvo que disolver todo víncul o concreto,
ha alcanzado su expresión más pura en el sent imient o de
la fidelidad.
¿Está Goethe en Las afinidades electi vas realmente
más cerca del contenido objet ivo del matrimonio que Kant
y Mozart? Direct amente habría que negarlo si , siguiendo
a tod a la filología goetheana, se qui siera tomar seriamente
las pal abras de Mittler sobre él como si fueran del poeta.
Nada autoriza esta suposición, demasiado la explica. Pues
la mirada extraviada buscaba un apoyo en ese mundo que
se hunde como girando en remolinos. Allí est aban sólo las
pal abras del alborotador refrenado, y se estaba satisfecho
de poder tomarlas tal como se las encont ró. "-Si alguien
T me ataca el matrimonio -c-exclamó-c-, si alguien, con
palabras o acciones, socava ese fundamento de toda socie-
dad moral, tendrá que vérselas conmigo; y si no puedo
dominarlo. no quiero cuentas con él. El matrimonio es el
comienzoy la cumbre de toda civili zación. Suaviza a quien
es ásper o, y qui en esté más educado no tiene mejor ocasión
para mostrar su benignidad . Debe ser insoluble, pues da
tanta dicha que nose pueden contar en contra las diversas
desdichas. Y¿por qué hablar de desdicha? La impaciencia
es lo que acomete al hombre de vez en cuando, y entonces
'se le antoja sentirse desgraciado. Si se deja pasar el
momento, se dará uno por dichoso de que exista todavía
algo que ha persistido t anto tiempo. Para separarse nunca
hay razón suficiente. La situación humana está tan llena
de sufrimientos y alegrías que no puede contarse lo que se
llega a deber mutuamente una pareja de cónyuges. Es una
deuda infinita, que sólo cabe satisfacer en la eternidad.
Puede ser incómodo a veces, ya locreo. y está muy bi en que
18
a.sÍ. ¿No est amos casados también con nuest ra con- ¡ [
CIenCIa, de la cual prescindiríamos a veces con mucho
gusto, porque es más incómoda que lo que pueden llegar a
ser lo marido o muj er algunos?"3 Ahora bien, inclus o a
aquellos que no vieron lo espuri o del puritano tendría
haber dado que pensar el que ni siquiera Goethe,
quien a menudo se ha mostrado bastante inescrupuloso
cuando se ha tratado de mandar a paseo al receloso ha
caí do en señalar las pal abr as de Mittler. Más bien es
altamente significat ivo que presente esa filosofía del ma-
que, sin es tar él mismo casado, es el que
está mas abaj ode todos los hombres de su círculo. Cada vez
que en ocasiones importantes da ri enda suelta a su discur-
so. éste está fuera de lugar, sea en el bautismo del recién
nacido, sea en los últimos momentos de Dttilie con los
amigos. Y si allí su mal gusto se hace lo suficientemente
palpable las consecu,encias , tras su famosa apología del
G.oethe ha concluido: "Así habló, con viveza, y
hubiera segui do mucho tiempo hablando".' Ilimitada-
mente puede rastrear de hecho este discurso que es,
para decirlo con Kant, "una r epul siva mezcolanza amon-
de inconsistentes máximas humanit arias y tur-
bIOS, engañosos instintos jurídicos. A nadie debería
escapársele lo impuro que hay allí. esa indiferencia frent e
a la verdad en la vida de los cónyuges. Todo culmina en la
reivindicación del precepto. Pero en verdad el matrimonio
j amás ti ene justifi cación en el derecho, eso sería como
ins titución, sino sólo como expresión de la existencia del
amor , que por naturale za buscaría esa expresión más en
q.ue en la vida. Sin embargo, al poet a le resultó
ímprescindíbls en esta obra plasmar la norma jurídica.
Per ono quería, comoMittIer, fundament ar el matrimonio
sino más bien mostrar aquellas fuerzas que nacen de él en
3 Von Goethe, J . W.: Las afinidades electivas Barcelona Icari a 1984'
trad. de José Ma. Valverde, p. 95 Y8. Traducción modificada • • ,
• •
[bid.• p. 96.
19
la caída. Pero éstas son, por supues to, los poderes míticos
del derecho, y en ellos el matrimonio es sólo ejecución de
una decadencia que él no impone. Pues sólo por eso su
disolución es perniciosa , porque no la producen poderes
superiores. Y sólo en esa desgracia ahuyentada est á lo
inevitablemente atroz de la ejecución. Pero con elloGoethe
rozó efectivamente el conte nido objetivo del matrimonio.
Pues aun cuando no pasó por su cabeza mostrarlo en
bruto el examen de la relación en decadencia sigue siendo
muy S610 en la decadencia se en la
r elación jurídica tal como la defiende Mittler. Pero a
Goethe de ninguna manera se le ocurrió, si bien
mentejamás obtuvo un conocimiento puro de
moral de este vínculo, fundamentar el matnmomo en el
derecho matrimonial. La moralidad del ma t rimonio ha
sido para él en su fundamento más profundo y secreto, lo
menos patente. Loque desea mostrar, por oposición a ella,
en la forma de vida del conde y la baronesa no es tanto lo
inmoral comolo fútil. Esto se comprueba precisamente en
que ellos no son conscientes de la naturaleza moral de su
rel ación presente ni de la de de las que
han salido. El objeto de Las afimdades electwas no es el
matrimonio. En ninguna parte se podrían buscar en ellas
sus poderes morales. Desde el principio están desapare-
ciendo. como la playa bajo las aguas durante la marea. El
matrimonio no es aquí un problema moral, y tampoco
social. No es un a forma de vida burguesa. En su disolución
aparece todo lo humano, y lo mítico subsiste sólo como
esencia.
Las apariencias. por supuesto, lo contr adicen. Según
ellas en ningún matrimonio es concebible una mayor
espi; it ualidad que en aquel en el que incluso la caída no
puede disminuir la moral de los afectados. en el
ámbito de la cortesía, lo noble en el de la
persona está ligadoa la manifestación. Está e!1 considera-
ción cua ndo no la ma nifestación noble propia de ella, la
nnhleza. y esta ley, cuya validez por supuesto no se podría
enunciar ilimitadamente sin incurrir en grave error , se
extiende más allá del ámbito de la cortesía. Si existen sin
duda ámbitos de manifestación cuyos cont enidos son váli -
dos con independencia de quien los exprese, y si éstos son
los supremos, aquella condición obligatoria sigue siendo
inviol able para el ámbito de la libertad en sentido más
amplio. Aest e ámbito pertenece la impronta individual de
lo conveniente, la impronta indi vidual del espíritu: todo lo
que se denomina educación. Los amigos sobre todo dan
test imonio de ella. ¿Esto está verdaderamente de acuerdo
con su sit ua ción? Menos vacilar a portarí a libertad, menos
silencio claridad, menos tolerancia aportaría la decisión.
Así, la educación sólo conserva su valor cuando es dueña
de manifestarse. Esto lo muestra claramente además la , ,
acción.
Sus portadores. en t anto seres educados, están casi
libres de superstición. Si aparece en Eduard de vez en
cuando, es al comienzo sólo bajo la encantadora forma de
un estar pendiente de los presagios favorables, mientras
que únicamente el carácter más banal de Mittler, a pesar
de su conducta autosufici ente, permite descubrir las hue-
llas de ese miedo realmente supersticioso a los malos
augurios. Es el único a qui en no el temor piadoso, sino el
superst icioso le impide pisar el suelo del cementeri ocomo
cualquier ot ro suelo, en t anto que a los amigos no les
parece chocante pasearse por allí ni prohibido disponer del
sitio. Sin vacilación, hasta sin contemplaciones, se apilan
las lápidasjuntoal muro de la iglesia yel terreno all anado.
at ravesado por un sendero, se cede al eclesiást ico para la
siembra de tréboles . Es impensable una separación de la
t radición más te rminante que la reali zada con las tumbas
de los antepasados, que fundan, no sólo en el sentido del
mito sino además en el de la religión, el suelo bajo los pies
de los vivos. ¿Adónde conduce su libertad a los act ivos?
Muy lejos de abrir nuevos conocimientos, los ciega frente
a lo real que habita en lo t emido. Y esto porque es
inadecuada para ellos. Sólo el vínculo estricto con un
21
ritual, vínculoque sólo puede llamarse superstición cuan-
do, arrancado de su contexto, sobrevive rudimentaria-
mente, puede prometer a esos seres un sostén contra la
naturaleza en la que viven. Cargada con energías sobre-
humanas, como sólo la naturaleza mítica lo está, ent ra
amenazante en j uego. ¿Qué poder, sino el suyo, convoca a
las profundidades al eclesiást ico que cultivaba sus t r é ~ ­
les en el camposanto? ¿Quién sino ella sit úa el escenario
embelleci do en una luz mortecina? Porque sólo una luz
semejante domina -en sentido real o figurado- todo el
paisaje. En ninguna parte aparece a la luzdel sol. Yj amás,
por mucho que se habl e de la finca, se habla de sus
siembras, o de ocupaciones rurales que no sirvan al orna-
mento sino al sustento. La única mención de este tipo - la
perspectiva de la vendimia- conduce del escenario de la
acción a la finca de la baronesa. Tanto más claramente
habla la energía magnéti ca del interior de la tierra. Sobre
ella ha dicho Goet he - posiblemente por la misma época-
en la Teoría de los colores que la naturaleza "en ninguna
parte está muerta ni muda" para quien presta atención;
"hasta al rígido cuerpo de la t ierra le ha dado un confiden-
te, un metal en cuyas partículas deberíamos percibir lo
que ocurre en la masa ente ra". Con esta energía ti enen
relación los seres de Goethe, y en el juego con el abajo se
complace n tanto como en su juego con el arriba. Y sin
embargo, qué son en definitiva sus infatigables medidas
para embellecerlo sino el cambio de bastidores de una
escena trági ca. Así se manifiesta irónicamente un poder
oculto en la exis tencia de los nobles rurales.
Tanto como lo t elúrico lo expresan las aguas. Jamás
oculta el lago su naturaleza siniest ra bajo la superficie
muerta del espejo. Sobre "el destino demoníaco-espeluz-
nante que r eina en torno al lago de recreo" habla significa-
tivamente una vieja crí tica. El agua como el element o
caóticode la vida no amenaza aquí en el oleaje tumultuoso
que hace hundirse al hombre sino en la calma enigmát ica
que lo hace sucumbir . Los enamor ados, en tanto reina el
22
destino, sucumben. Cuando desdeñan la bendición del
suelofirme quedan a merced de loinsondable, que aparece
antediluviano en las aguas inmóviles. Literalmente se los
ve invocar su antiguo poder . Porque aquella unión de las
aguas que daña paso a paso la tie rra firme culmina, por
último, en la restitución del antiguo lago de montaña que
se encontraba en la zona. En todo ello es la naturaleza
mi sma la que se mueve de modo sobrehumano bajo manos
humanas. De hecho:inclusoel viento"que empujala barca
hacia los plátanos se levanta" ---como conjetura burlón el
crí t ico del "Kirchenzeitung"'- "probablement e por orden
de las estrellas",
Los hombres mismos t ienen que atestiguar el poder
de la natural eza. Porque en ninguna parte se han despren-
dido de ella. Con respecto a ellos, esto es lo que const ituye
la fundamentación particular de aquel conocimiento más
general según el cual los personaj es de una obra j amás
pueden estar someti dos al juicio moral. Y en verdad no
porque éste, como el de los hombres, exceda todo examen
humano. Antes bien, ya los fundamentos de semejante
juicio prohíben incontestablemente referi rloa personajes.
La filosofía de la moral t iene que demostrar est ri ctamente
que el personaj e inventado siempre es demasiado pobre y
demasiado rico como para est ar subordinado al juicio
moral. Este sólo puede efect uarse sobre los seres huma-
nos. Lo que los diferenci a de los personajes de la novela es
que ést os están compl etamente arraigados en la natural e-
za. Ylo que se impone noes decidir moralmente sobre ellos
sino comprender moralmente los acont ecimient os. Exhi -
bir un confuso juicio mor al subjetivo, que jamás debería
atreverse a salir a la luz, donde puede captar inmediata-
mente el aplauso - como lohizo Solger , y después también
Bielschowsky-, resulta necio. La figura de Eduard no
satisface a nadie. Pero cuá nt o más profundamente que
aquéllos ve Cohen, para qui en -según las exposiciones de
suEstética-noti ene sentidoaislar la figura de Eduard en
el conjunto de la novela. Su inconsecuencia, incluso su
23
tosquedad, son la expresión de la desesperación fugaz en
un a vida perdida. Aparece "en t oda la disposición de esa
unión tal comoél mismo se caracteriza" frente a Charl otte:
"' porque en verdad sólo dependo de t i". "Es el juguete, no
ciertamente de los humores que Charlotte no posee en
absoluto, sino del objeti vofinal de las afini dades electivas,
hacia el que tiende desde toda vacilación su naturaleza
cent r al con su centro de gravedad fijo." Los personaj es
están, desde el principio, baj o el influj o de afinidades
electivas. Pero sus extraños movimientos no fundan, se-
gúnla visión profunda,llena de presenti mientos de
un unísono íntimamente es piritual de los seres, smo
únicament e la particular armonía de los planos naturales
más profundos. Porque a ell os se alude con la leve que
se adhiere sin excepción a esas ens ambladur as . Es cierto
que Ottilie se adecua a la ejecución de flauta de Eduard,
pero está mal. Es cierto que Eduard , mientras lee, tolera
a Ott ilie 10 que prohibí a a Charlotte, pero es una mala
costumbre. Es cierto que se siente maravillosamente en-
t ret enido por ella, pero ella call a. Es cierto que incluso
sufren juntos, pero es sólo un dolor de cabeza. Est as
figuras no son nat urales, porque los hij os de la naturaleza
son -c-en un estado nat ur al ficticiooreal- seres humanos.
Ellos, sin embargo, están subordinados, enla cumbre de la
educación, a las fuerzas que és ta da por dominadas, por
más que siempre se muestre impotente para refrenarl as,
podrían dejarles sensibilidad para lo conveniente ,
moral la han perdido. Aquí no se qui ere expresar UDJUICIO
sobre su act uar, sino sobre su lenguaje. Pues sigue n su
caminosint iendo, pero sordos, viendo, peromudos. Sordos
ante Dios y mudos ante el mundo. No pueden justificarse,
pero no por su actuar sino por su ser. Enmudecen. .
Nada vincula tanto al ser humano con el lenguaje
como su nombre. Pero casi no debe haber en ninguna
literatura una narración del volumen de Las afinidades
electivas en la que se encuentren tan pocos nombres. Esta
pobre za de denominaciones es sus cept ible de una ínter-
24
pret:ación además de la corriente, que señala en ello la
afición goet heana por la configuración de tipos. Más bien
muy íntimamente a la esencia de un orden
miembros van viviendobaj ouna ley sin nombre, una
que llena su mundo con la luz mortecina del
eC!lpse : olar , Todos los nombres, con excepción del de
Mit .tl er, . son nombres de pila. Yen éste no hay que
ver un divertimento, y por lo tanto una alusión del poeta
sino un que designa el modo de ser de su portador de
un modoIncomparabl emente.seguro. Este ti ene que pasar
por ,!,n hombre cuya autoestima no permite abstraer las
alusiones que parecen estarte dadas en su nombre y que
con ello lo degrada. Además del suyo, se encuentra n seis
en la narración: Eduard, Otto, Ottili e, Charlotte,
Luciane y Nanny. Pe ro de ellos, el primero de alguna
manera no es autént ico. Ha sido elegido arbitrariamente
por. su sonori dad, un rasgo en el que es
p?s.. ble una_analogía con el t raslado de las
I ápidas. Tambi én se anade un presagio al nombre com-
pue sto, pues son sus iniciales E y O las que dest inan uno
de los vasos de la época juvenil del conde a convertirse en
prenda de su felicidad amorosa.
La de rasgos premonit orios y paralelos en
la se les ha escapado a los crí ticos. Se
suficientemente apreciada en tant o expresión
evidente de su carácter , No obstante -y prescindiendo
absolutamente su interpretación-, jamás parece ha-
ber se comprendido cabalmente con cuánta profundidad
esta expresión at raviesa toda la obra. Sólo cuando esto
queda esclarecido en el horizonte se comprende que allí n
hay ext ravagant e del aut or ni una
intensificaci ón de la tensión, Sólo entonces sale t ambién
a la luz lo que esos rasgos en su mayor parte
contienen. Es un simbolismo de muerte. "Que debe acabar
en casas malvadas, se ve desde el comienzo mismo", dice
!>"Media dor", [T.]
25
Goethe con una expresión extraña. (Posiblemente sea de
origen astrológico; el diccionario <:rimm no la En
otra oportunidad el poeta ha senalado la s,ensaclOn de
"desasosiego" que invadirá al lector con la calda moral en
Las afinidades electivas. se sobr.e la
importancia que Goethe le daba al modo r ápido e Irre-
frenable en que había originado la catástrofe". ob!a
est á entretejida en los rasgos más ocultos por ese simbolis-
mo. Perosólo la sensibilidadfamiliarizada con él incorpora
su lenguaje sin esfuerzo, mi entras que a la compreneion
objetiva del lector sólo se le ofrecen selectas. _En
pocos pasajes Goethe le ha dado también a ella una se ñal,
y éstos son en general los que han sido .notados.
Todos ellos se asocian al episodio de la copa de cnstal que,
destinada a est rellar se, es recogida al vuelo y
Es el tributo a la construcción rechazado la
guración de la casa que será la casa mortuona de Ottilie.
Pero también aquí Goethe protege el procedimiento oculto,
porque de la exaltación alegre deriva el gesto que este
ceremonial efectúa. En las palabras de tono francm.asón de
la colocación de la piedra fundamental está contemda más
claramente una admonición mortuoria:"Es un asunto muy
serio y nuestra invitación lo es también: pues esta solem-
nidad se celebrará en lo profundo. Aquí, dentro de est.e
estrecho espacio excavado, se nos hace el honor de
guar nuestra misteriosa ocupación"." De la
de la copa, saludada con alegría, el gran del
enceguecimiento. Precisamente este SIgnodel tnbuto des-
deñado es lo que Eduard busca asegurarse por todos los
medios. A un alt o precio se apropia de él después de_la
fiesta. Con mucha razón se dice en una antigua resena:
"Pero ¡extraño y terrorífico! Así como se cumplen todos los
presagios no tomados en a tomado en cuenta,
se lo juzga engañosamente. y efectivamente no .faltan
estos presagios no tomados en cuenta. Los tres pnmeros
6 Las afi nidades electivas , p. 87.
26
capítulos de la segunda parte están absolutamente llenos
de preparativos y conversaciones en torno a la tumba. Es
en el curso de estas últimas, la interpretación
frívola. hasta banal, del de mortuis nihil nisi bene. "Oí
preguntar una vez por qué se habla bien tan sin reserva de
los muertos, y de los vivos, en cambio, siempre con cierta
cautela. Contestaron: 'porque de aquéllos no tenemos nada
que temer, y éstos pueden cruzarse algún momento en
n,uestro camino'."? Qué irónicamente parece revelarse tam-
bién aquí un destino por el que quien habla, Charlotte
llega a :oncuánto rigor dos muertos se interponen
su cammo. Días que presagian la muerte son los tres en los
que caen los cumpleaños de los amigos. Como la colocación
de lapiedrafundamental el día del cumpleaños de Charlotte
también la fiesta de inauguración el día del de Ottilie
que realizarse bajo signos funestos. Ninguna bendición le
está prometida a la vivienda. Pero el día del cumpleaños de
Eduard su amiga bendice pacíficamente la bóveda termi-
nada: ,De un muy particular se contrapone a su
re,laclOn capilla, cuyo destino, por supuesto,
aunestá tácito, la de Luciane con el monumentofúnebre de
Mausoleo. El modo de ser de Ottilie mueve poderosamente
constructor, l?s esfuerzos de Luciane por despertar su
en una CIrcunstancia similar son impotentes. Allí
eljuegoestá a la vista, la seriedad es secreta. Esta igualdad
oculta, pero por 10 mismo tanto más contundente una vez
descubierta, también está presente en el motivo de los
cofres. Con el regalo de Ottilie, que contiene la tela de su
mortaja, se corresponde el receptáculo del arquitecto con
los hallazgos de tumbas de la antigiiedad. Uno ha sido
comprado a "comerciantes y negociantes de modas" del
se dice que su contenido adquiría por el orden'una
"CIerta coquetería", y "se contemplaba con igual placer que
las cajas de un negociante de modas". 8
? lbid., p. 169. Traducci ón modificada.
" I buí., p. 171. 'I'ruducci én modi ficada .
Est e modo de corr espondencias -en lo mencionado,
siempre símbolos de muerte- tampoco se puede explicar
superficialmente , como lo intenta R. M. Meyer, 'por la
t ipología en la configuración goetheana. Antes bien, la
consideración sólo resulta acertada cuando reconoce esa
tipología como fatal. Porque el "eterno retorno de l? mis-
mo", que se impone inflexiblemente ant e. el senti r que
difiere en lo más íntimo, es el signo del dest ino, ya sea que
se asemeje en la vida de muchos o se repita en la de los
individuos. Dos veces ofrece Edua rd su tributo a la fatali-
dad: la primera vez con la copa, luego - aunque ya no de
buena gana- con su propia vida . El mismo reconoce est a
conexión: "Una copa, grabada con nuest ras iniciales, que
se lanzó al aire cuando se puso aquella primera piedra, no
se deshizo en pedazos; la recogieron Y ha vuelto a mis
manos. Así , yo también, exclamé dentro de mí, al pensar
en este lugar solitario tantas horas desesperadas; yo
mismo quiero ponerme como signo en lugar de la copa,
para ver si nuestra unión es posible o no. !ré allá a
la muerte, no como un desesperado, smo como quien
es pera vivir".
9
También en el bosquejode la a la
se arroja se ha vuelto a encontrar esa t endencia al tipo
como pri ncipio artíst ico. Pero incluso aquí se podría p.r: -
guntar si Goethe no la ha tratado tan en general tambI:n
porque tenía en ment e la odiada guerra contra
Como fuere: en esa tipología hay que ente nder no solo un
pri ncipio artíst ico, sino ant e t odo un moti vo del ser fat al.
El poeta ha desplegadoa lo largode toda la obra est e
fatal de la existencia, que encierra a las naturalezas VIvas
en un únicocontext ode culpa y expiación. Pero noes, como
cree Gundolf, comparable al de la exist encia de las plan-
tas. Es impensable una oposición más precisa. No, no "se
puede pensar el concepto de ley en Goethe, su concepto de
dest ino y de carácter en Las afinidades electivas , por
an alogía con la r elación ent r e germen, flor y frut o". En
9 Ibúl ., p. 268.
28
Goet he tan poco como en cualquier ot ro que fuera convin-
cente. Porque el desti no (otra cosa sucede con el carácter)
no afect a la vida de las inocentes plant as. Nada más
alejado de ella. En cambio se despliega irrefrenable en la
vida culpable. El destinoes el context ode culpa de lo vivo.
Zelter lo ha tocado en esta obra cua ndo, comparando Los
cómplices con ella, observa sobre la comedia: "Pero es
precisamente por eso que no causa un efecto agradable,
porque aparece ante cada puerta, porque afecta también
a los buenos, y así la he compa rado con Las afinidades
electivas, donde también los buenos t ienen algo que ocul-
taryt ienen que acusa rse a sí mismos de noestar en el buen
camino". Es imposible designar lo fatal con mayor seguri-
dad. Y así a parece en Las afinidades electivas: como la
cul pa que se t rans mite hereditariamente en la vida.
"Charlotte da a luz un hijo. El niño ha nacidode la mentira.
Como signo de ello lleva los rasgos del capitán y de Ottilie.
Como criatura de la menti ra está condenado a muerte.
Porque sólo la verdad es real. La culpa de su muerte debe
recae r sobre aquellos que no han expiado su culpa por esa
existencia interiormente inautént ica con el dominio de sí
mismos. Estos son Ottilie y Eduard. (Es te debe haber sido
aproximadamente el esquema natural-filosófico y ético
que Goethe es bozó para los capít ulos fínales.)" Hasta ahí
es irrefut abl e esta suposición de Bielschowsky: que res-
ponde absolutament e al orden del destino cuando e) niño
. .
que i ngresa a él como recién nacido, no purga la vieja
discordia sinoque, heredando su culpa, tiene que perecer .
No se habla aquí de la culpa moral (cómo podría adquirirla
el niño) sino de la natural, en la que caen los hombres no
por resolver y hacer sino por vacila r y solemnizar . Cuando
I ellos, desatendiendolo humano, se ent regan al poder de la
natur aleza, la vida natur al, que ya no conserva más la
inocencia en el hombre comocuandose une a una superior,
lo arrast r a hacia abajo. Con la desaparición de la vida
sobr enatural en el hombre su vida natural se torna culpa-
ble, sin que al actua r se incurra en falta cont ra la morali -
29
dad. Porque ahora está en la ali anza, que en el hombre se
manifiest a como culpa , de la mera vida. El hombre no
escapa a la desgracia que la culpa origina en él. Así como
cada movimiento gener a nueva culpa en él , cada uno de
sus actos le acarreará desgracia. Esto loincorpora el poet a
en el viejo mot ivo maravilloso del sobrecargado, en el que
el dichoso que ga st a demasiado en abundancia se ata al
fatum de un modo indisoluble. También aquí la conducta
del enceguecido.
Si el hombre ha descendido a este ni vel , incluso la
vida de cosas apare ntemente mue rtas adquiere poder.
Con mucha razón ha señalado Gundolfla importancia de
los objetos en los acontecimientos. Pero esa inclusi ón de
todas las cosas en la vida es un criterio del mundo mítico.
Entre ellas, la primera fue desde siempre la casa. Así ,
destino avanza aquí en la misma medida en que se termi-
na la casa. Colocar la piedra fundamental , inaugurar la
casa y habit arla designan otros t ant os peldaños en la
caída. La casa está ai slada, no tiene vistas a los poblados,
y se la habit a casi sin amueblarla. En su terraza, Charlotte
se le apar ece vestida de blanco a su amiga, a pesa.rde estar
ausente. También hay que pensar en el molino en la
profundidad sombría del donde los se
reunieron al aire libre por pnmera vez. El mohno es un
antiguo símbolo del mundo subterráneo. Es posible que
tenga su origen en la naturaleza desintegradora Ytr ans-
formadora de la molienda.
Necesariamente ti enen que triunfar en este círculo
los poderes que salen a la luz el del
matri monio. Porque son precisamente los del destmo. El
matrimonio parece una fatalidad, más poderosa que la
elección que los enamorados añoran. "Se debe perseverar
allí donde nos ha puesto más el sino que la elección.
Aferrarse a un pueblo, a una ciudad, a un príncipe, a un
amigo, a una mujer, referirlo todo a eso, hacer todo
renunciar a todo y sufrir, eso es lo que se aprecia. AsI
ent iende Goethe, en su escrito sobre Winckelmann, la
30
oposición en cuest ión. Considerada desde la fat alidad
toda elección es "ciega" y conduce a ciegas a la desgracia:
Se le opone, suficientemente poderosa, la norma violada
para exigir el sacrificio que expíe el matri monio perturba-
do. E.l simbolismo de muert e se cumple, entonces en esta
baj o la mítica forma origi nal del sacr ificio, Pre-
a e!lo Ottilie. "Ott ilie es tá ahí, en el mag-
mfico cuadro viviente como una reconcili adora' "es la
d?lorida, la afli gida, a quien la espada atraviesa ei a lma",
en la reseña tan admirada por el poet a. Algo
SImilar dice el ensayo, igualmente modesto e igualmente
respetado por Goethe, de Solger. "Ella es la verda dera hij a
de la natural eza y al mismo tiempo su víctima. " No
obstante, a ambos críticos se les tuvo que escapar absolu-
tan:
ente
el contenido del proceso porque no partieron del
conjunto de la exposición sino de la esenci a de la heroína
en e! primer caso el fallecimiento de Ottilie se
ta .mequtvocamont ¿ como un acto de sacrificio. Dos cosas
que su muerte - si no en el senti do del poeta,
SI CIertame nte en el más deci sivo de su obra- es un
sacr ificio mítico. Primero: no sólo se opone al sent ido de la
forma novel a mantener en la oscuri dad más absoluta la
desde la cual habla la esencia más profun-
da de.OttIlle com.o no lo haría en ninguna otra parte; no,
tan:blén parece ajeno al tono de la obra el modo inmedi ato,
casi brutal , en que su obra sale a la luz. Luego: lo que
oscuridad oculta surge, no obstante, con toda
clandad de todo lo demás (la posibilidad, la necesidad
incluso del sacrificio según las más profundas intenciones
de est a novela). Ottilie cae, entonces, no sólo como "víct i-
de la fatalidad" - ni deci r que verdaderamente ella
misma "se sacrifique"- sinomás inexorable, más precisa-
me nte.' la víctima.que purga a los culpables . Porque
!a expiaci ón, en el.senti do del mundo míti co que el poeta
invoca, es desde siempre la muerte de los inocentes Por
es? Ottilie muere como mártir, legando restos mortal es
mIlagrosos a pesar de su suicidio.
31
Si bien en ninguna parte 10 mítico es el máximo
contenido objetivo, en t odas partes al ude est ri ct ament e a
él. En ese sentido Goethe lo ha convertido en el fundamen-
to de su novel a. Lo mítico es el contenido objetivo de este
libro: su asunto aparece como un míticojuego de sombr as
chi nescas con los trajes de la época goetheana. Resulta
obvio comparar una concepción tan ext raña con lo que
Goethe ha pensado sobre su obra. No como si las manifes-
t aciones del poet a tuvieran que t razar el camino a la
críti ca; pero ést a, cuanto más se aleja de aquéllas, tanto
menos querrá sust raerse a la tarea de comprenderlas
t ambién a ellas desde los mi smos móvil es ocultos que la
obra. Por supuesto que el único principio de esta compren-
sión no puede residir allí. Porque lo biográfi co, que no
ent ra en el comentario y la crít ica, ti ene su lugar aquí. Las
observaciones de Goethe sobre esta obra están condiciona-
das por el afán de hacer frent e a los juicios coetáneos. Por
eso sería conveniente echar una mirada sobre ést os, aun
cuandoun interés nomucho más próximo que el que indica
esta referencia guiara la consideración hacia ellos. Entre
las voces de los coetáneos pesan menos aquellas --en su
mayoría de críticos anónimos- que saludan la obra con el
respeto convencional que ya ent onces se debía a cada obra
goet heana. Importan las aseveraciones marcadas, conser-
vadas bajo el nombre de diver sos comentaristas promi-
nentes. No son por eso at ípicas. Antes bien, precisamente
entre sus autores estuvieron los primeros que se at revie-
ron a expresar loque los inferiores no querían admitir sólo
por respeto a l poeta. Este percibió, no obstant e, la opinión
de su público y desde la re trospectiva amarga, auténti ca,
le advert ía a Zelt er en 1827 que aquél, como él mi smo
debía recordarlo, se comportó frente a Las afinidades
electivas "como frente a la t única deNeso". Desconfiado,
abatido, como est upefact o se enfrentaba a una obra en la
que creía que sólo debía buscar la ayuda que 10 sacara de
las confus iones de su propia vida, sin querer internarse
desinteresadament e en la esencia de una aj ena. En este
juicio en ?e de
livre...
rnais une connai ssance dé am,
sentée cour ageant e; la vie y est repr é-
indifTérente, de quelque
assez agréable quand r
n ste
.quand 0 0 l'approfondít ,
dies morales qu'il faut gué suscepti ble de mala-
mourir si ron n'en peut gué peut , et dont iI faut
indicado con mayor énfas:
lr
. 1
Wieland -extraída d IS en a acomca expresión de
e una carta cuya d ti t '
desconoce- o"Ad it " es ma arra se
. mIO, arruga fi la que h J Id
ver daderame nte te ibl . ' e el o esa obra
Tri e no sm tomar cal .d "
Los mot ivos objetivos del rechazo de los q uroso parti o, .
ser consciente la ext rañez ' ue apenas podía

en el veredicto
ICOS mas capace s n I dí . na-
tend.encias paganas escapar las notori as
sacr ific ótoda la dicha d I rque, aunque el poeta
e os enamorados a aqu 11 d
res oscuros un instinto ' t: libl h e os po e-
di . ' mr a I e ec aba de I
prdoc,eso. No P?día
, t po na garant iza r que t ri i'
ran en una superior? 'G th ,. no nunra-
1 dí . e De e no parecía incluso
a ello en las pal abras final es?
" I ama a la novela una "ascensión del
eclesiásticoevangelista,
probablemente la muerte d: .Goet he,
sensibiJidad acicateada e las crít icas. Su
esprit , ofreció un modeloe;e ningún
bargo, todo esto queda muy a la
IO"N
o se puede nega r que en este libro h . .
del cora zón huma no pero un . . ay... un ccnocmuento profundo
, tad . Pero un ccnoctrmento desalen tad . I id
sen a como una cosa basta te ' dif or; a VI a está repre-
viva; t riste cuando se de cualquier manera que se la
esq uiva, sullCt! pt ihle de enfermedr d ,ha"tent é agradable cuando se la
lbl ""' 1 ea mor a es que ha .
I" ISI e, y por las Il tI(' HI' ¡¡,' h" Iliorir Mi 11 1 . y que curar , SI ello es
(J He liS puede curar." IT.J
. omento de su conver si ón no podía
Werner a qmen en el ro las oscuras tendenci as
faltarle'en absoluto el olfato al mismo t iempo
-t uales de ese desarrollo, en.V1 a to' "Las afinidades
n rsi ón su SODe _
que la noticia de su al ' aún después de cien anos,
elect ivas": una pros a a : más exit oso que oponer-
el expresionismo no te n n a n , se refiere Goethe supo
le
en lo que a carta Y poesla hi
, d é atenerse e lZ di to
demasiadota
r
e a qu deuci a. El soneto a JUO
Oto pusiera fin a la carrespon
sscri
dice:
Las afinidades elect ivas
d t b s Yde lápidas
A10 largo e um a te mbozadas el botín
Que aguardan bellamen e \ seguro,
tea el camino hacia el J ardín Edénico
Serpen Jordán YAqueronte-
Donde se unen
ovedizas quiere aparecer
Const ruida sobre arenas ro \ elevada
1 te ribIemente tiernas
J erusalén; s610 as r daran seis mil años,
Ondinas, ya aguar 1sacri ficio en el Iago-
Ansían punficarse con e
.atura sagr adamente cándida,
Ahí ha pasado una lleva el hijo de los pecados,
El ángel de la d ¡Era una burla!
¡El lago devora todo! ¡Ay e
- di I Tierra?
¿Es que Helios
¡Sólo arde para idió corazón trémulo!
.Puedes amar al semI 1 a,
, -
. irse de semejante elog
lO
Y
Una cosa parece o: ue los
repr oche, descabellado e mdlgnra¿ional pero sí intultIVa-
de Goethe bra. En la actualidad es
mente el contemdo IDltlCO e a o
34
diferente, porque la tradici6n centenaria ha cumplido su
tarea y casi ha ent erradola posibilidad de unconocimient o
origi nal. Hoy, cuando una obra de Goet he causa una
impresi6n extraña u hostil en su lector, un silencio embar-
gado se apoderará rápidamente de él y ahogará la autén-
t ica impresi6n. Con franca alegría saludó Goethe a los dos
que se hici eron oír contra este juicio, aunque débilmente.
Uno era Solger , el ot ro Abeken. En lo que respecta a las
bienintencionadas pal abras del último, Goet he nodescan-
56 hasta que se les hubo dado forma de crít ica y apar ecie-
ron en un lugar visible. Porque en ellas encont ró acent ua-
do lo humano, que la obra exhibe tan sistemáticamente. A
nadi e parece haberle t urbado tanto la mi rada sobre el
contenido fundamental como a Wilhelm von Humboldt :
"Allí echo de menos ant e todo el destino y la necesidad
interior", juzga de un modo bastante ext raño.
Goet he tenía un doble motivo para no seguir en
silencio la disputa de las opiniones. Tenía que defender BU
obra: ése era uno. Tenía que preservar su secreto: ése era
el ot ro. Ambos cooperan para conferir a su explicación un
carácter absolutamente dist into del de la interpretación.
Tiene un rasgo apologético y uno mistificador , que se
aúnan certeramente en su parte principal. Se la podría
denominar la fábula de la renuncia. En ésta encontr6
Goet he el sostén adecuado para denegar al saber un acceso
más profundo. Al mismotiempohabía que emplearla como
réplica a tanto ataque filisteo. Así la comunicó Goethe en
la conversación que, transmitida por Riemer , determin6
de ahí en adelante la imagen tradicional de la novela . Allí
dice que la lucha de lo moral contra la inclinación "está
desplazada detrás de la escena, y se ve que debe haber
sucedidoantes. Los hombres se comportan como personas
dist inguidas que pese a la di screpancia interior afirman el
decoro exteri or. La lucha de lo moral j amás se adecua a
una exposición esté tica. Pues 10 moral vence o es vencido.
En el primer caso uno no sabe qué y por qué ha sido
expuest o;en el otro, es vergonzosocontemplarlo; porque al
35
d be dar l a preeminencia a lo sen-
final algún momento e. ente este momentoes el que
sual sobre lomoral ,y preclsaI? pide uno aun más
el espectador no admite, smo
l
qduecuanto más moral él
d
t
un t ercero e u e, I d be
contun en e, que .' es morales lo seUBu a e
mismo sea. En es as exposICllOn
mo"
pero castigado por el
" " mpre ene a , I u
convertIrse SIe t leza moral que sa va s
deci r lanaura '
destino, es ecir, POte Así
libertad poda muer " , lid d se apodere de él. ASI,
deiad e lasensua 1 3
que ha eJ3 o qu Eduard lo mismo, una vez que
(jt t .ilie debe abstenerse, y . 1" i ón Sólo ent onces lo
. d elta a su me tnacr . .
han da do neo a su . fo" Tal vez Goethe jnaietiera en
mor al celebra su t rum o . lo demás en todo lo
bi guas como por .
est as frases am 1 , t en las conversacIOnes
" le gustaba aeen llar . , d 1
draconIano que 1d l ítoi r-ídico en la violaclOn e
sobre el tema, porque a be¡I
d
dJUmí tica les estaba muy
" " la culpa 1 1 a ' Id d I
matnmomo, a ta exoí ión con la cal a e os
" t cedida a eXp18C1 . d 1
amphamen e con d d o era expiacIón e a
héroes. Sólo qu.e est o. ver :0: licación del matrimo-
violación, sino hberaclOn entre el deber Yla
nio. Sólo que pese a aquell as 1 cha ' ni visible ni oculta.
"' edesarro a una u , . ' .
inclinaclOn no s , . triunfante VIve umca-
Sólo que aquí lo moral VIVe el contenido moral de
mente en la derrota. De roo o qu he a' s profundos que lo
.d niveles mUC o m f
est a obr a rest e en ' te suponer .Sussubter u-
quelas palabras de nPorque sus explicacio-
gíos no son posibles m su oposición entre lo
nea no sólo son e; mente insostenibles en
1 1 oral sino mam les a bi t d la
sens ua y o m • 1 h ética interior como o o e
su exclusión de la , a'
Qué
quedaría ent onces del dra-
representación poetl ca. ¿ 1 ? P más que su conteni do se
, " l o de la nove a. or .
rna, que me us 1 te st a obra no contiene un
pueda aprehender mora me; , a la renuncia,
fabula docet , Yen a desde entonces sus
con la cual la crítica 1 t ni remotamente. Además,
. as no se a oca . " a
abismos Ycrm , , l a t endenc18epl cure
Mézieres ya ha señalado con r:
z;:
Por eso acierta mucho
que Goethe confiere a est a pos u .
36
más profundamente la confesión de la Correspondencia
con una niña , y sólo a regañadientes uno se puede dejar
persuadir de la probabilidad de que Bettina, a quien esta
novela le era en muchos sentidos ajena, la haya inventado.
Al lí se dice que él se impuso "la tarea de recoger en este
destino inventado, como en una urna funeraria, las lágri-
mas por algunas cosas omitidas". Pero no se denomina
omitido a aquello a lo que se ha renunciado. De modo que
no h a sido la renuncia lo primero en Goethe en más de una
relación de su vida, sino la omi sión. Y cuando reconoció lo
irrecuperable de lo omitido, lo irrecuperable por omisión,
es probable que sólo entonces se le haya presentado la
re nuncia , y es solamente el úl t imo intent o de abrazar aún
lo perdido en el sent imient o. Es probable que esto haya
valido t ambién para Minna Herzlieb.
Pretender deriva r la comprensión de Las afinidades
electivas de las propias palabras del poeta sobre ellas es un
esfuerzo inútil. Precisamente ellas están destinadas a
obstruir el acceso a la crítica. Pero la ra zón última para
ello no es la t endencia a rechazar la estupidez. Reside más
bien justamente en el afán por dej ar inadvertido todo
aquello que la propia explicación del poeta desmiente.
Había que preservar el secreto de la técnica de la novela
por una parte y del círculo de motivos por ot ra. El ámbit o
de la técnica poética constituye el lími t e entre una capa
superior, descubierta, y una más profunda, oculta, de las
obras. Lo que el poeta considera cons cientemente como su
técnica, lo que ya también la crítica coetánea puede reco-
nocer básicamente como tal, toca por cierto los realia del
contenido objetivo, pero constituye la barrera contra su
contenido de verdad, que no puede ser totalmente cons-
ciente ni para el poeta ni para la crítica coetánea . En la
técnica, que -8 diferencia de la forma- no se determina
por el contenido de verdad, sino única y decisivamente por
los contenidos objeti vos, éstos son necesariamente percep-
ti bles. Porque para el poeta la expos ición de los contenidos
objetivos es el enigma cuya solución tiene que buscar en la
37
, Goethe mediante la técnica
técnica. As í pudo o en su obra. El significado
el énfasis de los poderes IDltIC s . ele tanto a él como al
ésto toque escapars
último de es s uv P 1 poeta buscó proteger esa
espíritu de la época. ti A ello parece aludirse
técnica como su secreto.a según una idea. Se
cuando dice haber trabajado .d téc ni ca De otro modo
la puede entender cuestiona el
sería apenas comp.re?SI t e; ero es muy compre nsi ble que
valor de ese :ltabaen el libro la profusión de
la sutilidad mfimta que oc 1 d dosa al poeta alguna vez.
o diera parecer e u . d H
relaciones, pu 11 ' . antigua modahda . e
"Espero que encuent re 1 ocultado algunas. Ojal á
puesto muchas a Ji este secreto manifiesto."
a el mi smo sentido
Así le escn be Goet e a e . t . más "de lo que nadie
id d ue la obra con lene "
en la 1 ea e q ibi con una sola lectura.
di . de perct Ir
estaría en con tetones d t habla la destrucción de
' 1 ente que to oes o
Peromas c aram e dificilmente podría ser una casua-
los P.orqu f ento se haya conservado de
lidad que m d;:::que el poeta destruyó con
ellos. Es mas todo aquello que habría mostrado
absoluta preme itaci ón tructiva de la obra. Si la
la técnica est á escondida de tal
exi stencia de los C?fitem sí misma. Toda significa-
manera, su esencia se ocu Pp Goethe pudo decir
," b el secret o. or eso 1
ción mítica usca b toda conciencia que o
' t d estaoracon . E
precrsamen e e h t nto como lo sucedido. n
creado defiende su hderecd°beaaqUí en el sentido sarcás-
líd d te derec ° se e, d
rea l a , es ién literaria sino a lo cre a o,
tico de la frase, .no a l,a. obra. En esta conciencia
al pla no matenal .IDltIcO . bordable, no sobre su obra
Goethe pudo obstmars:, ina las pal abras que cierran las
pero sí ella, de a él no se le puede decir
fra ses críticas rtad sobre sus propios asuntos y
algo así. No tiene e , . a reprobación". Así enfrenta
enmudece ante mas . como olímpico. No en el
Goethe toda crítica en a vejez.
38
sen ti do del epitheton ornans vacío o de la figura de bella
apariencia que le confiere n los más jóvenes. Esta palabra
- a tr ibuida a -Jean Paul- designa la naturaleza OScura,
mí t ica, inmersa en sí misma que es inherente a la muda
obstinación del arte goetheano. Como olímpico ha echado
los fundamentos de la obra y ha cerrado la bóveda con
escas as palabras.
En su ocaso,la mirada tropieza con lo que yace más
oculto en Goethe. Se esclarecen los rasgos y relaciones que
no se muestran a la luz de la contemplación diaria. Ya la
vez es sólo a través de ellos que desaparece cada vez más
la apariencia paradójica de la interpretación precedente.
Así es como solamente aquí aparece una causa última de
la investigación goetheana de la naturaleza. Este estudio
se apoya en un doble sentido, ya ingenuo, ya más cuidado-
so, del concepto de natural eza. Porque en Goethe designa
tanto la esfera de las manifestaciones perceptibles Como la
de los arquetipos visibles. Pero Goethe j amás ha podido
justificar esta síntesis. Sus in vestigaciones intentan en
vano aportar la prueba de la ident idad de a mbas esferas
empíri came nte, mediante experimentos, en lugar de la
exploración filosófica. Puesto que no definió conceptual_
mente la "verdadera" naturaleza, jamás penetró en el
cent ro productivo de una concepción que le ordenaba
buscar la presencia de la "verdadera" naturaleza como
fenómeno primigenio en s us manifestaciones, tal como la
presuponía en las obras de arte. Solger percibe la relación
que existe en particular precisamente ent re Las afi nida-
des electivas y la investigación goetheana de la natural e-
za, puesta de relieve también en el Autoanuncio. Dice: "La
Teor fa de los colores me ha... sorprendido en cierto modo.
Sabe Dios que yo antes j amás me había creado ninguna
expectat iva defin ida al respecto; la mayoría de las veces
creí encontrar allí sólo meros experi mentos. Ahora es un
libro en el que la naturaleza se ha vuel to viva, humana,
accesible. Me parece que tnrnhi én nrrq;n algo de luz sobre
Las afi nidades elections", Lu géncHiR de In 'Ji'orla de lOR
:m
bién temporalmente a la de la
colores es de Goethe sobre el magnetis-
novela. La,s investigacIones además, en la mi sma obra.
roo intervIenen el que el poeta creía
Este examen de la verificación de sus
poder r ealizar me? ante la crít ica. No era
1 tó su In HerenCIa . .
obras, comp e 1 d los fenómenos pr-imigemüü
necesaria- La :elación de cada obra con ella.
er a el para.metro, legi doble sent ido en el concepto .de
Pero en vir-tud de os primigenios como arquetipo
naturaleza, de los.fenOl; en . la naturaleza como mo-
surgió con demasla:
da
cobrado poder si Goethe
delo. Este parecer d hubiera descubierto
_ resolviendo primigenios
que sólo en el ámbito e te amo ideales- a la can-
se presentan adecuadamen l;:iencia los representa l a
templaci
ón
• que : lnobjeto a la percepción, pero
idea que puede jlurninar 1 contemplación. Los fenóme·
nunca tr ansformarse con a t el arte sino en él. En
.' . no están an e .
nos o orcionar parámetros. 81ya en
realidad,Jaro.asPt.I:
de
; e1
r
puro y el empírico la
esta xi ir el sitio más elevado, su
naturaleza parelce e completa de su
rostro mítico t n un a a de los símbolos. Porque
ser . Par a Goethe es so o us fenómenos primigenios,
como tales aparecen en e s 1 presenta tan claramen-
acompañados de los otros:bcoffiVOo mundo En ninguna
a el Ii ro 108 Y . .
te , ent re poer:;a i oeta alguna vez fundar una jerar-
P
arte ha mtenta o e P .' . s La profusión de sus
r ' nos pn IDlgemo .
quía de los fenome " t de la misma manera que
formas.s
e
presenta a sudesr
n
al oído. Es lícito
el intrmcado mundo e os.6 una descripción que él
convertir en est a comparacl n la con absoluta claridad
do porque reve . ,
ofrece de ese rnunuo, 1 la nat uraleza. "Clerrense
el espí rit u con el que c?ntem
p
¡ y desde el ali ento más
. áb e agudlcese e Ol 0 , , . I
los OJOS, a ras .' 1 . desde el sonidomas strnp e
levehasta el ruidomás sa va
J
d
de el más violento grito
hasta la armonía suprema, es

40
apasionado hasta la más delicad a palabra de la razón, es
sólo la naturaleza la que habl a, revela su existencia, su
fuerza, su vida y sus relaciones, de modo que un ciego, a
quien le est á vedado lo infinit ament e visible, puede apre-
hender en loaudible loinfinitamente vivo."Entonces, si en
el sentido más extremo hasta las "pal abras de la r azón" se
incluyen en el patrimonio de la naturaleza, no es de
ext rañar si para Goethe el pensamient o jamás pudo di-
lucidar por completo el reino de los fenómenos primige-
nios . Pero de ese modo se privó de la posibilidad de
est ablecer lími tes. Indiferenciada, la existencia se entre-
ga al concepto de naturaleza, que crece monstruosamente,
como enseña el fragmento de 1780. Y a las te sis de ese
fragmento -"De la nat ural eza"- adhirió Goethe aún en
edad avanzada. Su conclusión dice: "Ella me introdujo,
ella me sacará. Me confio a ella. Puede disponer libremen-
te de mí; no odiará su obra. Yo no hablé de ell a; no, lo que
es verdadero y lo que es falso, todo lo ha dicho ella. Todo es
su culpa, todo es su mérito". En es ta cosmovisión est á el
caos. Porque allí desemboca en defini ti va la vida del mito,
que. sin amo y sin lími tes, se constituye a sí misma como
único poder en el ámbit o de lo existente.
El desi nterés por toda crítica y la idolatría de la
naturaleza son las formas de vida míticas en la existencia
del artista. Que en Goethe alcanzaron una precisión su-
prema es algoque se podrá ver significadoen el nombre de
olímpico. Designa al mismo tiempo la luz en el ser mítico.
Pero le corresponde una oscuridad que ha ensombrecido
hasta lomás profundola existencia del hombre. Es posible
reconocer sus huellas en Poesía y verdad . No obstante , en
las confesiones de Goethe se filtró 10 mínimo. Sólo el
concept o de lo demoníaco está, como un monolit o sin
tallar, en ese plano. Con ese concepto ini ció Goethe el
últ imo pasaj e de la obra autobiográfica. "En el curso de
este relato biográfico se ha visto con todo detalle cómo el
niño, el chico, el joven, buscó aproximarse por diversos
cami nos a lo supmsens iblo: primero miró con inclinación
' r
41
hacia una religión natural, Yluegoadhirió con amor a una
positi va; más adelante , concent rándose en sí mismo, puso
a prueba sus propias fuerzas, Ypor último se entregó con
alegría a la creencia universal. Al vagabundear aquí y allá
por los espacios intermedios de esas regiones, buscar,
mirar a su alrededor, encontró muchas cosas que no
podían pertenecer a ninguna de ellas y creyó comprender
cada vez más que era mejor apartar el pensamiento de lo
monstruoso e incomprensible. Creía descubrir en la natu-
raleza, en la viva y en la muerta, en la animada y en la
inanimad a, algo que sólo se manifest aba en forma de
contradicciones, Yque, por lotanto, nopodría
se en ningún concepto, ymenos aún en una pal abra. Noera
divino, porque parecía irracional ; ni humano, porque
carecía de entendimiento; ni diabólico, porque era benéfi -
co; ni angélico, porque con frecuencia dejaba traslucir
alegría por el mal ajeno. Se asemejaba al azar , porque no
mostraba consecuencia; se parecía a la Providencia, por-
que denotaba congruencia. Todo cuanto nos parecía limi-
tadoera penetrabl e para aquello; parecía jugar arbitraria-
ment e con los elementos necesarios de nuest ra existencia;
reducía el tiempo y estiraba el espacio. Parecía complacer-
se sólo en lo imposible, Y apartar de sí lo posible con
desprecio. Aese ser, que parecía interponerse entre todos
los demás, separarlos, unirlos, lo ll amé demoníaco, si-
guiendo el ejemplo de los antiguos y de quienes se habían
percatado de algo parecido. Busqué salvarme de ese ser
terrible." Es casi innecesar io señalar que en estas pal a-
bras, después de más de t reinta y cinco años, se manifiesta
la mi sma experi encia de la ambigüedad inasible de la
nat uraleza que en el famoso fragmento. La idea de lo
demoniaco, que se encuentraconcluyendola cita deEgmont
en Poesía y verdad e int roduciendola pri mer a est ancIa en
las "Palabr as primigenias órficas", acompaña la concep-
ción de Goethe durante t oda su vida. Es ella la que emerge
en la idea del desti no de Las afinidades electivas , y si era
necesaria una medi ación ent re ambas, tampoco ella, que

42
cierra el círculo desde hace milenios, está ausente en
De un modo palpable en los poemas, de un modo
al USIVO en las se indica la astrología como el
canon del mít ico. Poesía y verdad se cierra
con la alusi ón a lo demoníaco, se abre con la alusión a lo
astr ológico. Yesta vida no parece enteramente sustraída
a la astrológica. El horóscopo de Goethe,
establecido medio en broma y medi oen serioen "Creencia
ast ral e astral" de Boll, remite por su parte
a la de esta existe ncia. "También que el ascen-
dente SIga muy de cerca a Saturno estando en el difícil
Escorpio arroja algunas sombras sobre esta vida' por lo
men?s una cierta tacit ur nidad causará el signo
considerado como'enigmáti co', en conj unción con la natu-
de en la edad avanzada; . pero
- y est o ant icipa lo que sigue- "en t ant o ser
que repta en la t ierra, en el que está el 'planet a de
tierra Saturno, esa fuerte predisposición al más acá que
He aferra con sus pinzas a la t ierra, en firme placer
nmoroso."
salvarme de ese ser te rrible." La humani-
dad paga con el miedo el t rato de las fuerzas
demoníacas. El ha hablado a menudo indiscutiblemente
desde GoE:the. manifestaciones t ienen que ser pues-
del aislamiento anecdót ico en que los biógrafos las
p.. cas i a regañadiente s, a la luz de una considera-
Clan que por supuesto muestra de un modoespantosamen-
te claro la fuerza de poderes arcaicos en la vida de este
que ha llegado a ser, obviamente no sin ellos, el
poeta de su pueblo. El miedo a la muerte, que
incluye t odos los demás , es el más intenso. Porque ella es
la que más amenaza la panarquía amorfa de la vida
nat ur al, que consti t uye el ámbito de infl uencia del mito
La del poeta por la muerte y por t odo lo que
ostenta absolut ament e los rasgos de una supers-
ucí ón extrema. Es sabidoque nadie podía hablar jamás de
muertos ante él, menos sabido es que jamás se acercó al
43
lecho de muerte de su muj er. Sus cartas manifiestan la
misma actitud frente a la muerte de su propio hijo. Nada
más significativo que aquel escrito en el que comunica la
pérdida a Zelte r y su fórmula final ver daderamente
demoníaca: "¡Y así, por encima de las tumbas, adelante!"
En este sentido se impone la verdad de las palabras que se
han puesto en boca del moribundo. Allí, la vivacidad .
mítica opone por última vez su impotente de.seo de lu.z a la
oscuridad cercana. También en ella se arraigaba el mau-
dito culto a sí mismo de las últimas décadas de vida. Poesía
y verdad, los Di arios y anales, la edición de la correspon-
dencia con Schiller, la preocupación por la corr-esponden-
cia con Zelter son otros tantos esfuerzos por frustrar la
muerte. Con mayor claridad aún habl a, en todo 10 que dice
sobre la persistencia del alma, la inquietud pagana, que.en
lugar de abrigar la inmortalidad como la eXI.ge
como prenda. Así corno la idea de inmortahdad del mito
mi smo estaba indicada como un "no-poder-morir", en el
pensamiento goetbeano tampoco es una del
alma hacia el reino natal sino una huida desde loilimitado
hacia lo ilimitado. Sobre todo la conversación tras la
muerte de Wieland, t ransmit ida por Falk, supone la
inmortalidad como algo natural y también, como para
acentuar lo inhumano en ella, sólo concedida realmente a
los grandes espírit us. .
Ni nguna sensación es más rica en el
miedo. Al miedo a la muerte se le une el miedo a la Vida,
como al tono fundamental sus innumerables armónicos.
También el juego barroco del miedo a la vida descui da la
tradición, lo silencia. Ella ti ene que establecer una norma
en Goethe y con ello est á muy lejos de percibir la lucha de
formas de vida que él dirimía en su interior. Goet he la ha
ocultado demasiado profund amente. De ahí la soledad en
su vida y, a veces doloroso y a veces el
mutismo. En su escrito "Sobre la enr-respondencia de
Goethe" Gervinus ha señalado, al describir la primera
época Weimar, pronto aparece esto. Fue quien
44
primero y con mayor seguri dad dirigió su atención hacia
estos.fenómenos en la vida de Goethe; tal vez fue el único
que, mtuyó su significado, por más que haya juzgado
su valor. Así, no se le esca pan ni el silencio-
en sí mismo de la última época ni su
I?tenslficado hasta Jo paradój ico, por los conteni-
dos de la propia vida. Desde ambos, no obstante,
habla el miedo a la vida: desde el pensar, el miedo a su
y a su amplit ud; desde el abarcar , el miedo a su
? U1da: En su escrito, Gervinus determina el punt o de
Inflexi ónque separala prod ucción del viejo Goethe de la de
períodos anteriores y lo establece en el año 1797 la
: poca del viaje a Itali a. En un escri to de
epoca a Schiller, Goethe trata de objetos que sin ser
poéticos", habrían despertado él una
CIerta dispos ici ón poética. Dice: "Por ello he observado con
precisión los objetos que provoca n un efecto semejanteyhe
notado, para mi sorpresa, que en realidad son simbólicos"
lo simbólico es aquello en 10 cual aparece la uni ón
indisoluble y necesaria de un contenido de verdad con un
contenido objetivo. "Si uno", dice en la misma carta, "en el
conforme avanza el viaje, dirigiera su atención no
solo a lo llamati vo, sino también a losignificati vo debería
al una boni ta cosecha para sí y otros.
quiero seguir intent ándolo aquí, qué puedo notar
de pero en especial quiero entrenarme en sit ios
extranos, que veo por primera vez. Si diera resultado sin
querer proseguir la experiencia al infinito, pero si 'uno
profundizara en sit io, en cad a momento, siempre que
le dado. el botín suficiente de países
y regiones conocidos. Se puede decir" - añade Gervi-
nus- "que esto es loque sucede casi por logeneral con sus
productos poét icos, post eriores y que allí mide experien-
eras que antes había presentadoen su extensión sensible
C?mo lo exige el arte, según una cierta profundidad espi-
ntual, con lo cua l a menudo se pierde en el vacío. Schiller
caja muy agudamente C!'Itll nueva experiencia tan miste-

riosamente oculta. Dice que una exigencia poética sin una
disposición poéti ca y sin objeto poético parece ser su
Que efectivamente aquí interesa mucho menos el objeto
que el ánimo, interesasi el objeto le significa algo."(Ynada
es más característico del clasicismo que el afán de captar
y relativizar el símbolo en la misma frase.) "Según él, el
ánimo es el que establece el límite aquí, y él sólo puede
encont r ar 10 vulgar y 10 ingenioso, aquí como en todas
partes, en el tratamiento, no en la elección del asunto. Lo
que para aquél fueron aquellos dos sitios, dice, lo habría
sido para él en una di sposición de ánimo excit ada cada
calle, cada puente. Si Schiller hubiese podido intuir las
consecuencias derivables de esa nueva manera de obser-
var en Goethe, difícilmente lo habría alentado a entregar-
se completamente a ella, porque mediante una visión
semejante de los objetos se pone un mundo en lo particu-
lar... Porque, inmediatamente, la próxima consecuencia
es que Goethe comienza a almacenar hatos de legajos en
los que encarpeta todos los papeles oficiales, diarios,
semanarios, ext r act os de prédicas, hojas de comedi as,
reglamentos, t ablas monetarias, etc.; añade sus comenta-
rios los compara con la voz de la sociedad, corrige con ella
su propia opinión, vuelve a incluir ad acta la información
nueva. ¡Yde ese modoes pera obtener ma terial para un uso
futuro! Esto ya prepara completamente para la importan-
cia, que después se convirtióen totalmente con la
que asienta en di arios y notas las mayores piezas, con la
que observa las cosas más miserables con un patéticogesto
de sabiduría. Desde entonces , cada medall a que le regalan
y cada piedra de granito que él regala le resulta un objeto
de máxima importancia; y cuando perfora sal gema, que
Federico el Grande no habí a podido localizar a pesar de
todas sus órdenes, ve en ello no sé qué prodigio y envía a
su amigo Zelteruna pi zca simbólica a Berlín. No hay nada
más característico de ésta su tardía mentalidad, que su
edad avanzada cult ivaba cada vez más, que el hecho de
convertir en máxima el contradecir con celo el viejo nil
46
admirari, el admirar todo mucho más, el encontrar todo
'importante, maravilloso, incalculable'." En esta post ura,
descri pta por Gervinus de manera insuperable, sin exage-
raciones , hay ciertamente un a cuota de admiración, pero
también de miedo. El hombre está petrificadoen el caos de
los símbolos y pierde la libertad que los antiguos descono-
cían.Al act uar cae bajo el poder de los signos y los oráculos.
y éstos no han faltado en la vida de Goet he. Un signo
semejante señaló el camino a Weimar. Sí, en Poesía y
verdad cont ado cómo en una caminata, dividido ent re
la vocaci ón por la poesía y la pintura, consultó un orácul o.
El miedoa la responsabilidad es el más es piritual de todos
aquellos a los que Goethe estaba ligado por su naturaleza.
Es una causa de la postura conservadora que ofreció en 10
político, en lo social, y en la vejez también en lo literario.
Es la raíz de la omisi ón en su vida erót ica. Es seguro que
también determinó su interpretación de Las afi nidades
electivas . Porque precisamente esta obra arroja una luz
sobr e esas caus as de su propia vida que, puesto que su
confesión no las revela, permanecieron ocultas también
para una tradición que aún no se ha liberado de Sil Influj o.
Pero no se puede designar esta conciencia mítica con la
fórmula t rivial bajo la cua l uno siempre se ha complacido
en r econocer algotrágicoen la vida del olímpico. Lo trági co
está sóloen la existencia del personaje dramático, es decir,
del que se representa, j amás en la de un hombre. Y
muchísimo menos en la quietista de un Goethe, en la que
apenas se encuent ran momentos representables. Así, para
est a vida, como para cualquier vida humana no es válida
la libertad del héroe trágico en la muerte sine la salvación
en la vida ete rna.
47
11
Por eso, como están acumuladas
en torno de la claridad
las cumbres del tiempo,
y habitan all t, próximos,
los más amados fat igándose
sobre los más sepa rados montes,
dadnos tu agua inocente,
oh dadnos alas y el más fiel senti do,
para cruzar al otro lado
y tornar nuevamente,
Holderl ín
Si toda obra, así como Las afinidades electivas, puede
aclarar la vida y el carácte r de su autor, la observación
comú n lo pierde cuanto más cree atenerse a ella. Puesto
Que si bien rara vez una edición de los clásicos se priva de
enfatizar en su introducción que j ustamente su contenido
como pocos otros puede ser comprendido sólo a partir de la
vida del escritor, estej uiciocontiene básicamente el1tpffitov
' V E U ó o ~ del método, el cual busca re presentar en el premol-
deado cuadro caracterológíco y en la vivencia vacía o
inaprehensible, el devenir de la obra en el poeta. En casi
toda la filología más nueva, es decir, en aquella que no se
define aún por la invest igación de la palabra y de los
objetos, el 1tpfurov \¡Iruoo<; consiste, si no en inferir la
49
creación literaria como producto del carácter y la
por cierto en ponerla al al cance de la OCI?s.a
a partir de aquéllos. En tant o es sin duda indicado errgtr
el conocimiento sobre lo seguro y lo verificable, la obra
debe estar decididamente en primer plano allí
examine el contenido y el carácter . Puesto que en mngun
otro lugar éstos son más permanente, marcada ycompren-
siblemente evidentes que en la obra. Que incl uso en ella
aparezcan harto difíciles y de imposible para mu-
chos , si bien puede constituir razón para que
éstos fundamente n el estudio de la historia del arte en la
investi gación de lo personal y de las relaciones.enlugar de
en el examen ri guroso de la obra, no puede sm embargo
mover al crítico a darles crédito, y aun a seguirlos
Antes bien tendrá aquél presente que la con.exlOn
racional entre creador y obra consiste en el t estlmomo que
ella da de él. No sóloexiste conocimiento del carácter de un
hombre únicamente a través de sus manifestaciones, a las
que en este sentido pertenecen también las obras - no,
aquél se define ante todoa través de ellas. obras noson
derivabl es como los hechos, y toda obse rvaci ón que conce-
da est a proposición en su conjunt o para oponerse a ella en
lo particular no puede ya aspirar a cont enido alguno.
Lo que así escapa a la descripción no es el
examen de valor y clase de las obr as, smo en la rmsma
medida el del carácter y de la vida su auto.r. Todo
conocimiento del carácter del autor segun su su
"nat uraleza" se frustra en pri ncipio con una interpreta-
ción de las obras. Puesto que si ésta no puede
dar una perspectiva final y acabada del carácter , lo cual
por r azones fund adas es inclusive impensable, .éste per-
manece totalmente inescrutabl e cuando se prescmde de la
obr a. Pero también el examen de la vida del.creador se
cierra al método biográfico tradicional. La clandad acerca
de la relación t eórica ent re el carácter y la obra es la
condi ción bási ca para toda observación de su vida. Por ella
se ha hecho hasta hoy t an poco que en general los concep-
50
psicológicos son considerados como sus mejores herra-
mi entas de examen, en tanto que aquí, más que en ningu-
na ot ra parte, se debe renunciar a toda noción de ver-
daderas circunstancias, mientras estos té rminos sean de
us o Lo que puede afirmar se es que la primacía
de lo biogr áfíco en la estampa de vida de un creador es
decir la representación de la vida como la de una humana
con aquel énfas is doble de lo decisivo y lo que para el
hombre no es posibl e de decidir de la moral , sólo se puede
encontrar donde el conocimiento acerca de la inescrutabi-
lidad de su origen excluye toda obra, tanto respecto de su
valor como de su conte nido, del sent ido últ imo de su vida.
Puesto que aun cuando la gran obra no se forme en la
existencia común, cuando sea incluso garantía de su
pureza, es, en último término, sólo uno ent re sus otros
eleme nt os. Yasí ella puede eluci dar la vida de un creador
sólo de forma muy fragmentaria, más de acuerdo al deve-
nir que al contenido. La entera incertidumbre acerca del
significado que pueden tener las obras en la vida de un
hombre ha conducidoa asignarle a la vida de los creadores
formas es peciales de contenido, reservado a ella y justifi-
cado sólo en ella. No sólo de las máximas morales ha de
estar emancipada una vida t al; no, a ella ha de correspon-
una legitimidad superior y est ará más claramente
abiert a al .examen. l-\oext rañe entonces, que para t al idea
todo genumo contenido de vida, como aparece invariabl e-
men te en las obras, pese muy poco. Qui zás ella no se haya
expuesto nunca tan claramente como frente a Goethe.
En esta concepción de que la vida de los creadores
tienecontenídos autónomos coincide tan exactamente la
forma de pensar trivial.con una mucho más profunda, que
cabe suponer que la pnmera sea sólo una deformación de
est a última y original , que recientemente ha vuelto a salir
a.la luz. Si para la percepci óntradicional , obra, carácte r y
,:da se confun?en Igualmente sin precisión, aquélla explí-
citamenta Ie fij a uni.dad 11 cstl1S tres. Con ello const ruye la
figura del héroe mítico, PUCHto que en el dominiodel mito
,
fi l
I
111
I
caráct er, obra y vida constit uyen de hechoaquella un.idad,
que por lo demás sólo les es asi gnada en loque entte?de
por literato laxo. Allí el carácter es demomo; la ,:da,
destino, y la obra, que sólo plasma a ambos, forma VIva.
Allí cont iene ella por igual la razón del carácte r y el
cont enido de la vida. La forma canónica de la vida mítica
es j ustament e la del héroe. En ella lo pragmático es al
mismotiempo simbólico, sólo en ella con otras la
forma simbólica y simultáneamente con ella el contenido
simbólico de la vida humana se ent regan al
adecuadamente. Pero esta vida humana es en realidad la
sobrehumana, y por ello no sólo es disti nta de l.a propia-
mente humana en la existencia de la forma, smo antes
bien más decisivamente en la esencia del contenido. Pues-
to que mientras que el simbolismo encubierto de la vida
humana se basa forzosamente tanto en loindividual como
en lo humano de lo viviente , el simbolismo manifiesto de
la vida del héroe no alcanza ni la esfera de particularidad
individual ni aquélla de la singularidad mor al. El tipo, la
norma, aun cuando ésta sea sobrehumana, separa al
héroe del individuo; al papel del representante, de la
unicidad moral de la responsabilidad. Puesto que él no
está solo frente a su Dios, sino que es el representante de
la humanidad frente a sus Dioses. De una naturaleza
mítica es toda representación en el dominio moral, desde
el patriótico "uno para todos" hasta el sacri ficio del salva-
dor. El t ipo y la representación en la vida del
culminan en el concepto de su tarea. Su presencia y
evidente simbolismodistinguen a la vida sobrehumana de
la humana. Ella caracteriza a Orfeo, que desciende al
Hades no menos que al Hércules de las doce tareas: al
"r apsoda mítico como al héroe mítico. A est e. simbolismo
afluye una de las fuentes más poderosas del mito ast ral:en
el tipo sobrehumano del salvador , el héroe a la
humanidadcon suobra en el cieloast ral. Aél se aplican las
palabras primigenias órficas: No es su com? el
sol, ni su Tyché, cambiante como la luna, m su destino,
52
inexorable como la Ananke ast ral, ni aun el Eros - sólo
Elpis los supera. Noes entonces casualidad que el poeta se
haya topado con Elpis al buscar lo humanamente cercano
en las otras palabras, ni que ent re todas se considerara
que sólo para ella holgara toda explicación - pero tampo-
co es casualidad que no fuera ella sino el canon rígido de
las cuatro restantes, lo que brindara el esquema para el
Goethe de Gundolf. Según est o, el cue st ionamient o
metodológico del género biográfico es menos doctrinario
que lo que haría suponer est a su deducción. Puesto que es
en la obra de Gundolf que se intentó presentar la vida de
Goet he como una vida mítica. Y esta concepción 'exige
consideración no sólo porque lomíticoviva en el ser de este
hombre, la exige doblemente al observar una obra, a la
cual aqu élla se podrí a remitir a causa de sus momentos
míticos. Si logra just ificar esta aspiración, quiere decir
que es imposible separar el estrato en el que impera de
forma autónoma el sent idode aquella novela. Donde no se
la exist encia de ta l dominio no se puede hablar
de hteratura, sinoúnicamente de su antecedent e: la escri-
t ura mági ca. Por ell o toda observación profunda de una
obra goetheana, pero especialmente de Las afinidades
electi vas, depende del rechazo de este inte nto. Con él se
indica al mismo t iempo el examen de un núcleo luminoso
del contenidosalvador , que también ha escapadoa aquella
posici ón tanto en Las afinidades electivas como en todas
partes.
El canon que corresponde a la vida del semidiós
aparece desplazado de un modo peculiar en la concepción
que manifiesta la escuela de George sobre el poeta. Esta le
asigna, igual que al héroe, su obra como tarea y consider a
así su mandato como divino . El hombre, sin embargo, de
Dios no recibe tareas sino sólo exigenci as, y por eso no se
ha de asignar a la vida de)poet a ni ngún valor es pecial ante
Dios. Del mismo modo, el concepto de tarea es, también
desde el punto de vista del poeta, inadecuado. La lite ratu-
53
li
ra en sent ido est ricto surge sólo cuando la palabra se
liber a del hechi zo de incluso la tarea más grande. No es de
Dios que desciende una literatura tal, sinoque asciende de
10 insondabl e del alma ; tiene parte en lo más profundo del
yo del hombre. Por parecerle a aquel círculo que la misión
de la literatura proviene directamente de Dios, es que le
concede al poeta no sólo el rango sacrosanto, si bien sólo
relativo en su pueblo, sino una supremacía como hombre
por antonomasi a totalmente problemática, y con ellotam-
bién a su vida ante Dios, a cuya altura él, como superhom-
bre, parece estar. El poet a, sin embargo, es una manifes-
tación del carác ter humano que no en su graduación sino
en su forma es más provisional quela del sant o. Puestoque
en el carácter del poeta se define una relación del indivi-
duo con la comunidad del pueblo; en el del santo, la
relación del hombre con Dios.
Además de la visión heroizante del poeta. se encuen-
t ra entre las consideraciones del círculoque fundamentan
el libro de Gundolf, sumamente confuso y funesto. un
segundo, no menor equívoco proveniente del preci picio de
la irreflexiva confusión idiomát ica. Si bien no le pertenece
el título de poeta comocreador , ha sucumbido a él en todo
espírit u que no escuche el tono de lo metafórico en ello, el
recordatorio del verdadero creador . Y. de hecho, el artist a
es menos la causa primitiva o el creador que el origen o el
configurador, y seguramente su obra no es de ninguna
manera su criat ura, ante s bien su configuración. Por
cierto, t ambién la configuración, no sólo la criatura, t iene
vida. Pero lo que establece la diferencia determinant e
ent re ambas: sólo la vida de la criatura, jamás la de lo
configurado participa sin restricciones de la intención de
la salvación. Por más que la metáfora hable sobre el poder
creador de un artista, la creación logra desplegar su virtud
más propia, la de la causa justamente, no en las obras del
artista sino sola y exclusivament e en criaturas. De ahí que
aquel desatinado empleoidiomáticofundado en la pal abra
"creador" lleve por sí solo a considerar del artista no sus
54
obras sino su vida como su producto más propio. Pero
mientras que en la vida del héroe lo completamente
conformado, cuya forma es la lucha, se representa en
virtud de su completo aclaramiento simbólico, en la vida
del poeta no sólo no se encuent ra una tarea unívoca como
en cualquier vida humana, sino que del mismo modo
tampoco un a lucha unívoca y claramente demostrable.
Pero comola forma, noobstante, debe ser invocada, sólo se
ofrece , más allá de la forma viviente en la lucha la
,
paralizada en la escrit ura. Se completa así un dogma que
habi endo dado mágicamente vida a la obra, la vuelve a
par alizar en obra a través de un errar no menos seductor
y que cree entender la tan mentada ' forma" del poetacomo
un híbrido de héroe y creador, en el que no se puede ya
distinguir nada más, pero del que se puede afirmar todo
con la pátina del pensamiento profundo.
El Goethe de Gundolf ha acogido el dogma más irre-
flexivo del culto a Goet he , la declaración más tr asnocha-
da de los adeptos: la de que ent re todas las obras de Goe-
the, la más grande es su vida. Según aquél, la vida de
Goet he no se separa est rict amente de la de las obras.
Como el poeta, en una imagen claramente paradójica,
llamara a los colores los actos y padecimientos de la luz,
Gundolf, en una visión en ext remo enturbiada, convierte
la vida de Goethe en tal luz, que en últimot érmino no sería
de otra índol e que sus colores, sus obras. Esta postura le
permite al mi smo ti empo dos cosas: alejar todo concepto
moral del horizonte y al mismo ti empo alcanzar el est rato
de la profundidad blasfema asignándole al héroe como
creador la forma que le corresponde como vencedor. Es así
que se dice deLas afinidades electivas, que en ellas Goethe
"reprodujo la legalidad del proceder divino". Pero la vida
del hombre, así sea la del que crea, no es jamás la del
creador. Y en la misma medida no puede interpretarse
como la del héroe, que se da forma a sí misma. En este
sent ido la coment a Gundolf. Puesto que también y justa-
mente por lo que no se ha comprendido de est a vida, su
55
contenidoobjetivo no es concebido con la fiel convicción del
biógrafo, ni con la gran moderación de lo verdaderamente
biográfico es concebido como el archivo de documentos
inclusoindescifrabl es de esta existencia, sino que cont eni-
do objetivo y contenido de verdad deben ser evidentes y
corresponderse en forma mutua como en la vida del héroe.
Evidente , sin embargo, es sólo el contenido objet ivo de la
vida y su contenido de verdad está escondido. Bien pueden
ser aclarados el rasgo individual, la relación individual,
pero no la totalidad, a menos que también ella sea capt u-
rada en una relación finita. Puesto que en sí misma es
infinita. De ahí que en el dominio de la biografia no exist a
ni comentario ni crít ica. En el quebranto de este principio
coinciden de maner a insólita dos libros, que - por lo
demás- podrían ser llamados antípodas de la bibliogra-
fía sobre Goethe: la obra de Gundolf y la descripción de
Baurngartner. Mientras que esta última emprende direc-
tamente la indagación del contenido de verdad sin siquie-
ra intuir el lugar de su soterramient o, y por eso forzosa-
mente acumula fallas críticas sin medida, Gundolf se
sumerge en el mundode los contenidos objetivos de la vida
de Goet he, en los que él sólo aparentemente puede descri-
bir su contenido de verdad. Puesto que la vida humana no
puede ser contemplada por analogía a una obra de arte. El
principio crí t ico de las fuentes de Gundolf no obstante,
manifiesta fundamentalmente la determinación de come-
t er tal alteración. Si en lajerarquía de las fuentes las obras
siempre son puestas en primer lugar, la carta, para no
mencionar a la conversación, detrás de ell as, esta actitud
s610 puede explicarse porque la vida misma es vista como
obra. Puesto que sólo frente a la obra posee el comentario
basado en una fuente tal un valor superior al basado en
cualquier otra fuente. Pero esto sólo porque a través del
concepto de la obra se est ablece una esfer a propia y
est rictament e delimitada, en la que no puede penetrar la
vida del poeta. Si aquel orden en lo sucesivo debiera
intentar separar lo transmitido originalmente por escrito
56
y lo que en un principio se transmitió de forma oral, esto
es sólo la pregunta vital para la verdadera historia, mien-
tras que la biografía, aun poni endo la mayor exigencia
respecto del contenido, se tiene que ceñir a la dimensión de
una vida humana. Si bien el autor al comienzo de su libro
se di stancia del inte rés biográfico, la falta de dignidad que
a menudoes propia de la nueva bíografía impedirá olvidar
que ésta se basa en un canon de conceptos sin el cual toda
observación histórica de un hombre pierde en último
término su objeto. No debe sorp render entonces, que con
la falta de forma interna de este libro se engendre un tipo
amorfo del poeta que recuerda al monumento que diseñó
Bettina y en el que las formas colosal es del venerado se
deshacen en loinforme, andrógino. Esta monumentalidad
es ficticia y-parahablarenel lenguaje propiode Gundolf. -
se ve que la imagen que surge del lagos débil no es tan
distinta del que creó el eros desmesurado.
Sóloel te naz seguimiento de su metodología prospera
cont ra la nat ural eza quimérica de est a obra. Sin esta arma
es un esfuerzo inútil enfrent arse con los datos. Puesto que
una tenninología casi impenetrabl e es su cora za. En ella
el si gnifi cado fundamental para todo conocimiento se
evidencia en la relación de mito y verdad. Esta relación es
de exclusión recíproca. No hay verdad puesto que no hay
univocidad y, entonces, ni siquiera error en el mito. Pero
como tampoco puede haber verdad sobre él (pues to que
sólo hay verdad en los objetos, así como la objetividad
reside en la verdad ), existe, en loque concierne al espíritu
del mito, solay únicamente un conocimiento de él. Ydonde
sea posible la presencia de la verdad, ésta sólo ocurrirá
bajo la condición del conocimiento del mito, esto es el cono-
cimient ode su demoledora indiferenci a frente a la verdad.
Por eso el arte autént ico, la filosofía auténti ca - a diferen-
cia de su est adio inauténtico, el t eúrgico- surge en Greci a
con el fin del mito, porque la primera no se basa menos en
la verdad que la segunda, ni ésta más que aquélla. Tan
impenetrable es 111 confuxi én (11In Re s uscita al identificar
á7
verdad y mito, que esta primera alteración, con su eficacia
encubierta, amenaza con preservar de toda suspicacia
crítica casi a cada una de las oraciones de la obra de
Gundolf. Y sin embargo toda la habilidad del crít ico aquí
no consiste en ot ra cosa que en tomar, como un segundo
Gulliver , una sola de est as oraciones enanescas a pesar del
pataleo de sus sofismas, y observarla con toda
"Sólo" en el mat rimonio "se unieron todas las at racciones
y rechazos que resultan de la tensión del hombre ent re la
naturaleza y la cultura. de est a su duplicidad: que con su
sangre se acerca a la besti a; con su alma, a la deidad... Sólo
en el matrimoniola unión oseparación fatal e inst intiva de
dos personas... mediante la concepción del hijolegítimose
convier te en un mi st erio, dicho en t érminos paganos, en
un sac rament o, dicho en t ér minos cri stianos. El matrimo-
nio noes sólo un actoanimal, sinot ambién unomágico, un
encant amiento."Una exposición a la que sólosu sanguina-
rio misticismo expresivo la distingue de una máxima
t rivial. Qué firme se mant iene, por el contrario, la explica-
ción kantiana, cuya rigurosa referencia al factor natural
del mat rimonio- la sexualidad- no obstruye el camino al
lagos de su factor divino - la fidelidad- oEl lagos es, por
cierto. propio de lo verdaderamente divino; éste no funda-
menta la vida sin la ver dad, ni el rito sin la teología.
Contrari ament e. toda visión pagana tiene en común la
pri macía del culto sobre la doctrina, la cual , con
seguri dad, se muestra pagana en ser sola y exclus ivamen-
te esoteri smo. El Goethe de Gundolf, estetosco pedestsl de
la propia estatuilla, presenta en todo sentido al adepto de
un esot erismo, que sólo resignadamente tolera el esfuerzo
de la filosofía por encont rar un secreto cuya llave él tiene
en sus manos. Sin embargo, ninguna forma de pensar es
más fatal que la que confusament e vue lve a intr oducir en
el mit o incluso aquello que había comenzado a despren-
derse de él , y que, a t ravés de esta forzada caída en lo
monst ruoso, sin duda podrí a haber advertido inmediata-
mente a t odo entendimiento no conforme con perma necer
58
en los agrestes t rópicos, en una selva en la que las pal abras
se impulsan como simios parl anchines de ampulosidad en
ampulosidad, sólo para no te ner que tocar la base que
delata que no se pueden mantener en pie: el lagos, donde
deberí an estar parados y dar cuenta de ello. Pero ellos lo
evitan tan manifiestamente porque frente a todo pensa-
miento mít ico, incluso el subrepticio, la pregunta por la
verdad en él se dest ruye. Nada le impide a ést e tomar el
engañoso estrato del puro contenido objet ivo por el conte-
nido de verdad en la obra de Goet he, y en vez de depurar
verdadero conte nido de una representación como la del '
destino mediante el conocimiento, se corrompe el conteni-
do al penetrar en aquél el sent iment alis mo y su clima. Es
así que aparece con la ficticia monumentalidad de la
imagen goetheana, la falsificada legalidad de su conoci-
miento, y la invest igación de su lagos choca al examinar su
fragi lidad metodológica, cont ra la petulancia de su len-
guajey conelloda en el centro. Sus conceptos son nombres,
sus juicios, fórmulas. Puesto que en ella justamente el
lenguaje. al que nole puede apagar totalmente la luz de su
ratio ni la más pobre criatura, tiene que propagar una
oscuri dad, que sólo él podrí a il uminar . Con ello debe
desa parecer la última creencia en la supe ri ori dad de esta
obra frente a la bibliografia sobre Goet he de las escuelas
más antiguas, que la amedrentada filología hizoque fuera
considerada como su sucesor más legít imo y grande, no
sólo a causa de su propia mala conciencia sino también a
causa de la imposibilidad de medirla con sus conceptos
pri marios. Sin embargo, el t rastccamientocasi insondabl e
de su modo de pensar no le arrebata a la observación
filosófica un afán que se levant aría aun si no luciera la
infame apariencia del acierto.
Dondequiera que se dis cut a un examen de la vida y
obra de Goethe -por visible que se manifieste lo mítico en
ellas- est o no puede const it uir la base del conocimiento.
Si bien puede ser en lo particular un objeto de la observa-
ción, donde se t ra te del sery de la verdad en la vida y obra.
59
1;
por el contrario, el examen del mito no es el último, incluso
en las correspondencias concretas. Puest oque en su domi-
nio no se representa ínt egramente ni la vida de Goethe ni
tampocoalguna de sus obras. Si en t anto se t rate de la vida
esto est á garant izado por la naturaleza humana de la
misma, las obr as en particular lo enseñan, en tanto en las
t ardías se revela una lucha que fue ocultada en la vida. Y
únicamente en ellas se encuentra lo mítico también en el
contenido, no sólo en los motivos. Ellas pueden ser consi-
deradas en el context o de esta vida como un testi monio
válido de su último t ranscurrir . Su fuerza te stimonial no
se debe ni sólo ni en lo más profundo al mundo mítico en
la existencia de Goet he. Es una lucha en ella para librarse
del abrazo de aquél y esta lucha est á documentada no
menos que la esencia de aquel mundo en las novelas
goetheanas. En la colosal experiencia primari a de las
fuerzas míticas, de que no se puede llegar a una reconci-
liación con ellas a no ser mediante la continuidad del
sacrificio, Goethe se ha erigidoen contra de las mismas. Si
fue el intento de su edad madura, siempre renovado,
emprendido con endeblez inte rna pero con férrea volun-
tad, el somete rse a aquellos órdenes míti cos donde t odaví a
imper aran, inclusode t ener siempre su domi nio a su favor
comosólolohace un servidor de los poderosos, est e intento
sucumbió después de la últ ima y más grave sumis ión a la
que él se haya resuelto, después de la capitulación en su
lucha de más de treinta años contra el matrimonio, el que
le parecía amenazador como símbolo de prisión mítica, y
un año después de su casamiento, que se le había impuesto
en días de apremios fatales, empezóLas afinidades electi-
vas, con las que elevó la protest a, siempre creciente en su
obra tardía, contra aquel mundo con el que su edad
madura firmó el pacto.Las afi nidades electivas son ungiro
en esta obra. Con ellas comienza la últ ima serie de sus
producciones, de ninguna de las cuales pudo separarse
más, porque hasta el final su latido siguió vivo en él. Así
se entiende lo conmovedor de la anotación en el diario de
60
1820, que había "comenzado a leer Las afi nidades elect i-
vas"; así también la inefable ironía de una escena que
t rans mite Heinrich Laube:"Una señora decía en cont ra de
Goet he respecto de Las afi nidades electi vas: 'No puedo
aprobar est e libro de ninguna maner a, señor Von Goethe;
es real mente inmoral y no se lo recomiendo a ninguna
mujer'. Acont inuación Goethe se quedó seriamente calla-
do un rato y finalmente le dijocon mucha profundidad: 'Lo
lamento, es real ment e mi mejor libro' ". Aquella úl t ima
serie de obras documenta y acompaña la depuración que
ya no pudo ser liberación. Tal vez porque, por las necesi-
dades de la vida, su j uventud haya emprendido a menudo
una huida demasiado veloz al campo del arte literario, la
edad, en ironía t erriblement e sever a, puso a la lit erat ura
como soberana sobre su vida. Goet he doblegó su vida bajo
los órdenes que la hacían ocasión de su creación literari a.
Esta explicación moral ti ene su contemplación de los
conteni dos objet ivos en la vejez. Los t res grandes docu-
mentos de tal penite ncia enmascarada fueron Poesía y
verdad, el Diván de Occidentey Oriente y la segunda parte
del Faust o. La historización de s u vida, como le compiti era
primero a Poesía y verdad, luego a los Diarios y anal es,
t enía que t estimoniar e invent ar en qué medida ella habí a
sido fenómeno primigenio de una vida ri ca en contenido
poético, llena de temas y ocasiones de la vida para "el
poeta". La ocasión de la poesía, de la que aquí se habl a, no
es sólo una cosa distinta de la vivencia que la convención
más reciente pone de fundame nto de la inventiva poéti ca,
sinojustamente lo cont rario. Lo que se hereda como frase
de las histori as de la literatura, que la poesía goet heana es
"poesía deocasión", quiere decir "poesí a de vivencia", y con
ello dice, en lo que concierne a las úl timas y más grandes
obras, lo contrari o de la verdad. Puesto que la ocasión da
un cont enido y la vivencia dej a sólo un sent imiento.
Parecida a la relación deestas dos palabrasyemparentada
con ella es la de las palnbrns J(ellius ygenie. En boca de los
modernos acaba la últ ima por Hl!r un título que, sea como
61
fuere, nunca se aj ustará a describir la relación de un
hombr e con el arte como esencial. La palabra genius lo
logra y esto logarantizan los versos holderlinianos:"¿Aca-
so no te son conocidos muchos vivientes? / ¿No anda t u pie
sobre lo verdadero como por sobre tapices? / Por eso, mi
genius, ent ra / descal zoen la vida y no te preocupes /Todo
lo que acontezca será una ocasión". Exactamente esa es la
ant igua vocación del poet a, el cual desde Píndaro hasta
Meleagro, desde los juegos ístmicos hasta una hora de
amor, encont raba ocasiones sólo de distinta altura, pero
comot ales siempre dignas para su canto, el que por eso no
podía pensar en fundamentar en vivencias. Es así que el
concepto de vivencia no es ot ra cosa que un circunloquio
para aquella fal ta de consecuencias del canto también
anhelada por el filist eísmo más sublime por ser aún
igualmente cobarde; y el que ahora, despojado de la rela-
ción con la verdad, no logra despertar a la responsabilidad
durmiente. En su vejez Goet he había penetrado lo sufi-
cientemente profundo en la esencia de la poesía como para
echar de menos, sobrecogido, toda ocasión de canto en el
mundo que lo rodeaba y querer andar sólo por aquel tapiz
de lo verdadero. Tarde se encont ró él en el umbral del
romanticismo alemán. Aél no le estaba permitido el acceso
a la religión en la forma de una conversión, de un acerca-
miento a una comunidad, del mismo modoque no le estaba
permitido a Holderltn. Goet he la detest aba en los prerro-
mánticos. Perolas leyes que aquéllos buscaban inútilmen-
te cumplir con la conversión y, en consecuencia, con la
extinción de su vida, encendía n en Goet he, quien también
tenía que someterse a ellas, la más elevada llama de su
vida. Las marcas de cada pasión se consumían en ella, y
por ello pudo él mantener en su correspondencia el amor
por Mari anne hasta el fin de su vida t an dolorosamente
cerca de sí, que más de un decenio después de aquell a
época en la que se declaró la incl inación de ella, pudo
surgir aquel poema, t al vez el más vigoroso, del Diván:"No
más en papel de seda / rimas simét ricas trazo". Y el
62
fenómeno más tardío de tal lit eratura, imperante sobre In
vida, en última instancia sobreel transcurso de la vida, fue
la conclusión del Faust o. Si en la serie de estas obras de la
vejez la pri mera son Las afinidades electivas, debe ser
visible ya en ellas una promesa más pura, por oscuro que
el mito rija en ell as. Pero ést a no se revelará a una
observación como la de Gundolf. Ell a da t an poca cuent a
como la de los demás autores, de lanovell e, de los "ext raños
vecinitos".
Las afinidades electivas en sí fueron planeadas en un
comienzo como novelle del ciclo de los Años de andanzas,
su crecimiento, sin embargo, las expulsó de aquél. Pero las
huellas de la idea formal inicial se han ma ntenidoa pesar
de todo loque hizoque la obra se convirtiera en una novela .
Sólola cabal maestría de Goethe, que se revela aquí en una
cumbre. supo impedir que la innata tendencia a la novell e
quebrara la forma de novela. Al ennoblecer la forma de la
novela a través de la de la nooelle aparece por la fuerza la
escición refrenada y la unidad lograda. El exitoso ardid
que logróest oyque se impusoigualmente imperiosodesde
el contenidoconsist e en que el poeta prescinde de convocar
la participación del lector hacia el centro de los acontecí-
mientos. Al quedar éstos absolutamente inaccesibl es a la
intención inmediata del lector, como lo ilustra con absolu-
ta claridad la inesper ada muerte de Ottilie, se delata la
influe ncia de la forma nouelle sobre la novelís tica y ade-
más justamente en la descri pción de esta muerte. antes
bien un corte cuando por úl timo aquel centro que en la
novelle se cierra permanentemente, se hace notar con
redoblado vigor . Quizá sea propio de la misma tendencia
formal que la narración a menudo arme grupos, algo que
ya indicó R. M. Meyer. Y en verdad es su disposición
fundamentalmente no pict órica; se la puede llamar pl ás-
tica, quizás estereoscópica. También ella aparece noue·
llística. Puest o que si la novela atrae al lector irrefre-
nablemente a su interi or como un Malstrom, la novelle
63
11
11
I
impone una distancia, expulsa de su círculo mágico a todo
ser viviente. En esto Las afinidades electivas han seguido
siendo una novel1e a pesar de su extensión. En la perma-
nenci a de la expresión no superan a la novel1e propiamen-
te dicha cont enida en ellas. En ellas se crea una forma
fronteri za, y por ésta están más alejadas de ot ras novelas
que éstas entre sí. En el Meister y en Las afinidades
electivas el estilo artístico lo determi na decididamente el
que sint amos al narrador en todas partes. Falta aquí el
rea lismoartístico-formaL.•que deja a los acontecimientos
y a los hombres librados a sí mismos de manera tal que sólo
parecen existencias inmediatas, como si fuera n de escena-
rio; antes bien son verdaderamente una "narración" sus-
tentada por el narrador , perceptible, que está detrás... las
novelas goetheanas transcurren dentro de las categorías
del "narrador". "Present adas" las lla ma Simmel en ot ra
oportunidad. Por más que este fenómeno, que él considera
no pasible de análi sis ulterior, se explique para Wilhelm
Meister , en Las afinidades electi vas provi ene de que
Goethe se reserva con celo gobernar él únicamente en el
ámbito de su creación. Son justamente similares barreras
al lector las que caracterizan la forma clásica de la novelle;
Boccaccio les da a las suyas un marco. Cervantes les
escribe un prólogo. Por mucho que se acentúe a sí mi sma
la forma de la novela en Las afinidades electivas, es
justamente este acento y este sobredimensionamiento del
tipo y del contorno )0 que las delata como novellisticas.
Nada podía hacer más insignificante el resto de ambigüe-
dad que le queda que la inclusión de una noceíle. la que
cuant o más se recortaba la obra principal frente a ella
como frente a un puro prototipo de su clase, tanto más
semejant e a una verdadera novela debía hacerl a parecer.
En est o se sust enta el significado que para la composición
es propio de "Los ext raños vecinitos", que debe ser consi-
derada un modelo de novelle, incluso si la observación se
limita a la forma. No menos, sinoinclusoen ciert a medida
más que la novela quiso Goethe colocarla cornoej emplar.
64
Puesto que pese a que en la novela misma se piensa el
acontecimiento relatado como real , la narración es deno-
minada, no obst ante, nooelle, Ella ha de ser considerada
"novelle" tan categóricamente comola obra principal "una
novela". En ella se destaca con absoluta claridad la pensa-
da regularidad de su forma, la intangibilidad del centro es
decir, el secreto como un rasgo esencial. Puesto que lo
secret o en ella es la catástrofe, puesta en el medio del
relato como principio vivo mientras que en la novela su
signifi cado de acontecimi ento final sigue siendo
fenoménico. La fuerza vivificadora de esta catástrofe es
tan difi cil de indagar, si bien en la novela mucho responde
a ella, que a la observación desprevenida la novelle no le
parece menos aut ónoma pero tampoco menos enigmática
que la "La dama peregrina". Yno obstante impera en esta
novelle clara luz. Desde un comienzo todo es visi ble y está
nít idamente delinea do. Es el día de la decisión que brill a
en el Hades crepuscular de la novela. La novell e es así más
prosaica que la novela . Se enfrenta a és ta en una prosa de
grado superior. Con éste se corresponde la genuina anoni-
midad de sus figuras, y la indecisa, a medi as, de las figuras
de la novela.
. Mientras que en la vida de las últ imas ri ge un recogi-
miente que completa la libertad garantizada de su hacer,
las figuras de la novelle se presentan est rechamente
rodeadas por todas partes por el mundo circundante, sus
familiares. Si allf, frente a la insi stencia de su amado
Ottili e se des poja, con la medall a paterna, aun del recuer-
do de.su hogar para estar entregada por complet oal amor,
aquí incluso la pareja unida no se siente independiente de
la bendición paterna. Tan poco caracteriza tan profunda.
mente a las parejas. Puest oque es cierto que los enamora-
dos abandonan emancipados el vínculo con el hogar pater-
?-o, pero no menos cierto es que transforman su poder
mterno, en tanto uno conduce más all á de aquél con su
amor al otro, aun si uno de Jos dos permaneciera allí. Si
existe para Jos cnnmorados una señal de que se ha cerrado
65
I
para ambos no sólo el precipicio de la sexua lidad,.
aquél de la familia t ambién, ést a lo es. Para que tal vieron
amorosa sea valedera no puede evadir cobardemente la
vista, ni el saber de los padres, como lohace Eduard frente
a Ottilie. La fuerza de los enamorados triunfa en que
eclipsa incluso la completa presencia de los padres en el
ser amado. Su capacidad de desatarse mutuamente de
todos los lazos está enunciada en la nouelle en la imagen
de las vest iment as, en las cuales los hijos casi no son
reconocidos por los padres. No sólo con ést os sino.con el
resto del mundo circundante entablan una relaci ón los
enamorados de la novelle. Ymientras que para las figuras
de la novela la independencia sólo sella tanto más estri c-
t amente el sometimiento t emporal y espacial al destino.
El hecho de que con el punto cúlmine de la propia necesi-
dad los compañeros de viaje corren peligro de zozobrar
alberga para los otros la seguridad más absoluta. De ahí
se desprende que incluso lo extremo no expulsa a ambos
del círculo de los suyos mientras que las refinadas mane-
ras de las figuras de la novela no pueden evitar que hasta
que caiga la víctima cada momento los excluya inexorable-
mente de la comunidad de los seres pacíficos. Los enamo-
rados en la nouelle no pagan su paz con el sacrificio. Que
el salto a la muerte de la joven no tiene este significado
está indicado de la forma más sutil y exacta por el poeta.
Puesto que sólo ést a es la secret a int ención por la que
le arroj a la corona al joven: para expresar que no qUiere
"mori r en la belleza", ni ser coronada en la muerte como
inmolada. El joven, que sólotie ne ojos para el ti món, da por
su lado test imoniode que, a sabiendas o no, no ti ene parte
en la ejecución como si fuera él una víctima. Porque estos
seres se atreven a todo no a causa de una mal entendi da
libertad no cae entre ellos una víctima sino en ellos una
decisión'. De hecho la libertad está tan claramente alejada
de la resolución salvadora del joven como el destino. El
qui mérico anhelo de libertad es el que convoca el destino
sobre las figuras de la novela. Los enamorados en la
66
están más allá de ambos y su valiente determina-
cron basta para despedazar un destino que quería cerner-
se sobre ellos, y para penetrar una libertad que quería
arrastrarlos a la nada de la elección. Est e es el sentido de
su obrar en los segundos de la decisión. Ambos se sumer-
gen la corrient e viva cuyo poderío benefactor no se
manifiesta menos importante en estos acontecimi entos
que el poder let al de las aguas inmóviles en los otros. A
de un episodio de los últimos se aclara totalmente
también el ext raño disfraz en las vestimentas de boda
encontradas . Allí concretamente Nanny llama su vestido
de novia a la mortaja preparada para Ottilie. Así es sin
duda lícito interpretar el extraño rasgo de la novelle de
acuerdo con esto y -aun sin analogías míticas que pudie-
ran encontrarse- reconocer en las vest imentas de novios
de estos enamorados vest imentas mortuorias t ransfonna-
das y a partir de aquí invulnerables a la muerte. El entero
amparo de la existencia que por último se abre ante ellos
está también en otras partes. No sólo porque los
r opajes los ocultan de los amigos sino sobre todo porque la
gran.Imagen del barco que encalla en el lugar de su unión
despierta la sensación de que ellos no tienen más destino
y que se encuentran donde los ot ros alguna vez deben
llegar . Con todoellose puede consi derar irrefutablemente
que a esta M uelle le corres ponde un significado
en el armado de Las afinidades electivas. Si
bien solo en la luz plena del relato principal se descubren
todos sus detalles, éstos dan t estimonio inconfundible de
que a los moti vos míticos de la novela corresponden los de
la Muelle como de la salvación. Es decir que si en
la 10 mítico es llamado la t esi s, se puede ver la
en la novel/e. Es toindica su t ítulo. "Ext raños" en --
rea lidad le deben parecer aquellos vecinit os ant es que
nada a las figuras de la novela, quienes se alejan de ellos
con sus sent imientos profundamente heridos. Una herida
que moti vó a Goet he exterionnent e según la naturaleza
secreta y en muchos sent idos ta l vez oculta para él, sin
67
sacarle por ello su significado Mientras que
aquell as figuras permanecen ante la mirada _del lector ,
más débil es y más mudas pero en todo su natural ,
la pareja unida desaparece de la novela bajo el.arc? de
últ ima pregunta retóri ca como en la
ment e lejana. ¿No debió estar insinuada en la
a al ejarse Ya desaparecer, la bienaventuranza,ladb;en:
venturanza en lo pequeño, que a e an
hiciera único motivo de la "nueva Mel usma .
68
III
Antes de que lleguéis a asir el cuerpo en esta estrella
Os invento el sueño en estrellas eternas.
Geor ge
El escá ndalo que, bajo el pretexto de que se aproxima
demasi ado a la obr a, provoca toda crítica de arte en
aque llos que no encuentran en ella la copia de su divaga-
ción egoísta, manifiesta t anta ignorancia sobre la esencia
del arte que una época a la que su origen es t ricta mente
det erminado se le hace cada vez más evidente no le debe
una refutación. No obstante, tal vez sea lícita una imagen
que otorgue la respuesta más concluyente a esa suscept i-
bilidad. Supóngase que uno conoce a una persona que es
bella y atractiva, pero reservada, porque lleva un secreto
consigo. Sería reprochable querer penetrar en ella. Pero es
muy lícito investi gar si tiene hermanos, y si su naturaleza
tal vez puede aclarar en algo lo enigmático del extraño.
Absolut amente de esa manera investiga la crítica a los
hermanos de la obra de arte. Y todas las obras auténticas
ti enen sus hermanos en el ámbito de la filosofía. Porque
son precisament e aquéllas las figuras en las que aparece
el ideal de su problema. La tot alidad de la filosofia, su
sist ema, es de un poderío superior a lo que puede exigir la
suma de t odos sus problemas, porque la unidad en la
solución de todos ellos noes indagable. Porque si la unidad
en la solución de todos los problemas fuera ella misma
indagable, inmedi atamente se presentaría, con respecto a
la pregunta que la indaga, la nueva pregunta sobre en qué
69
se apoya la unidad de su respuesta con la de t odas las
restantes. De allí se sigue que no hay una pregunta que
abarque, indagándola , la unidad de lafilosofía. El concepto
de est a pregunta no existente, que indaga la unidad de la
filosofía, est á designado en filosofía por el ideal del proble-
ma. Pero si bien el sistema no es indagable en ningún
sent ido, existen configuraciones que, sin ser pregunta,
tienen la más profunda afinidad con el ideal del problema.
Son las bbras de arte. La obr a de arte no compite con la
filosofía misma; sólose pone en la más estricta relación con
ell a por su afinidad con el ideal del problema. Y éste, por
cierto, únicamente puede exponer se, por una legalidad
fundada en la esencia misma del ideal , en una multiplici-
dad. Pero el ideal del problema no aparece en una multi pli-
cidad de problemas. Está más bien sepult ado en los de las
obras y el objeto de la crítica es ext raerlo. Ella hace que el
ideal del problema en la obra de arte cobre manifestación,
una de sus manifestaciones. Porque lo que en definitiva
muestra en ella es la virt ual capacidad de formulación de
su contenido de verdad como máximo problema filosófico.
Pero ante lo que se detiene, como por veneración a la obra,
pero muy igualment e por respeto a la verdad, es precisa-
mente esta formulación misma. Pues esa capacidad de
formulación s ólo 'se podría cumplimentar si el sistema
fuer a índagable, y de ese modo se transformarí a, de una
manifestación del ideal , en la exist encia, jamás dada, del
ideal mismo. Pero así únicamente dice que la verdad en
una obra se podría conocer no comoindagada, pero sí como
exigida. Si ent onces es lícito decir que todo lo bello se
relaciona de algún modo con lo ver daderoy su sitio virtual
en la filosofia es definibl e, est o significa que en cada obr a
de arte ver dadera es posibl e localizar una manifestación
del ideal del problema. De allí se desprende que, a partir
del momento en que la consideración se eleva de los
fundamentos de la novela a la contemplación de su perfec-
ción, está llamada a guiarla la filosofía en lugar del mito.
Con ello aparece la figura de Ott ilie . Pues en ell a la
novela parecedesprenderse con absolut a evidencia del
mundo mítico. Porque aun cuando también ella cae como
víctima de oscuros poderes, es precisamente su inocencia
la que, de acuerdo con la antigua exigencia que requiere
que la víctima sea inmaculada, la destina a ese sino
terrible. Si bien en est a figura de ni ña no se expone la
castidad, por más que ésta surja de su espiritualidad
- semejant e intangibilidad constituye más bien en Lucia-
ne casi una mácula-, su conducta absolutamente natural
la vuelve, pese a la completa pasividad propia de Ottilie
tant o en lo erótico como en t oda otra esfera, inabordable
hasta ~ l arrobamiento. En su estiloimportuno, también lo
anuncia el sonet o de Werner: ninguna conciencia protege
la castidad de esta ni ña. Pero ent onces ¿no es aun mayor
su mérito? Con qué profundidad se funda en la esencia
natural de la niña, loexpone Goet he en las imágenes en las
que la muestra con el Crist o niño y con el hijo muerto de
Charl ott e en los brazos. En ambas Ot t ilie aparece sin
esposo. Sin embargo, el poeta ha dicho todavía más con
ello. Pues el cuadro "viviente", que representa el encanto
y la pureza superior a todo purit anismo de la madre de
Dios, es precisament e el artificial. El que la naturaleza
ofrece muy poco después muestra al niño muerto. Ypreci-
sament e est o descubre la verdadera esencia de esa casti-
dad cuya sagr ada infecundidad no es superior en sí misma
a la impura confusión sexual que reúne a los cónyuges
desavenidos y cuyo derecho sólo consiste en impedir una
unión en la que hombre y mujer deberían perderse. Pero
esta castidad pretende muchísimo más en la figura de
Ottilie. Provoca la apari encia
1
de una inocencia de la vida
n.atur al. La idea pagana, aunque no mítica, de est a inocen-
CIa le debe por lo menos su formul ación más extrema y más
rica en consecuencias del ideal de la virginidad al cristia-
nismo. Si las causas de una culpa original mítica se deben
buscar en la mera pulsión vital de la sexualidad, el pensa-
1 "Schein": también "bri llo" en alemán. [T.l
70
I 71
miento cri stiano ve su contraparte donde aquéll a está más
alejada de la expresión drástica: en la vida de la virgen.
Per oesta intención clara, aunque no claramente conscien-
t e, encierra un error de grave s consecuencias. Es cierto
que hay, así como una.culpa natural, una inocencia natu-
ral de la vida. Pero esta última no está ligada a la
sexualidad -c-aunq iie -sea negándola- o,sino _ ~ su polo
opuesto: el espírit u (igualmente natural). Así comola vida
sexual de una persona puede convertir se en la expresión
de una culpa nat ural, su vida espirit ual, en lo que hace a
la unidad de su individualidad, no importa cómo esté
constituida ést a, puede convertirse en la expresión de una
inocencia natural. Esta unidad de la vida espiritual indi-
vidual es el carácter. Lo uñívoc-ocomo su momento indivi-
dual constitutivo es lo que lodiferenci a de lo demoníaco de
i todos los fenómenos puramente sexuales. Atribuir un
carácter complicado a una persona sólo puede significar
denegarle, conforme a la verdad oinjustamente, el carác-
t er, en tanto para cada manifestación de la pura vida
sexual el sello de su conocimiento sigue siendo el examen
de la ambigüedad de su naturaleza. Esto tambi én se
muestra en la virginidad. Sobre todo resulta evidente la
ambigüedad de lo-intacto en ella. Porque precisamente
'1 aquello que se piensa como signo de su pureza interior es
i¡lo que más atrae al deseo. Pero también la inocencia de la
,ignorancia es ambigua. Por que en virtud de ell a lainclina-
ción se convierte imprevist ámente en el deseo, pensado
como pecaminoso. Yprecisamente est a ambigüe dad ret or-
na de un modo altament e significativo en el símbolo
crist iano de la inocencia: el lirio. Las rígidas líneas del
veget al, el bla nco del cáliz, se ligan con los aromas em-
briagadoramente dul ces, que ya casi no son vegetales.
Esta magia peligrosa de la inocencia le ha conferido el
poeta a Ottilie y está estrechamente emparent ada con el
sacrificio que celebra su muerte. Porque preci samente al
aparecer de tal modo inocente no abandona el ámbito de
influenci a de su ejecución. Nola pureza sinosu apariencia
es lo que se propaga con esta inocencia a tr avés de su
figura. Es la int angibilidad de la apariencia lo que la
aparta del enamorado. La mi sma naturaleza aparente
t ambién está insinuada en la esencia de Cherlotte, que
sólo en apariencia es complet amente pura e incontrover-
t ible, mientras que en realidad la infidelidad al amigo la
deforma. Incluso en su aparición como madre y ama de
casa, en la que la pasividad no le queda muy bien, causa
una impresión irreal. Ysin embargo, sólo al precio de est a
indefinición se muest r a lo noble en ella. En consecuencia,
en el fondo no es distinta de Ottilie, la única aparienci a
entre fantasmas . Como en general r esulta imprescindible
para el examen de esta obra.ibuscar su clave no en el
cont r aste de los cuatro compañeros sino-en aquello por lo
cual se diferencian en la misma medidalde los enamorados
de la novelle. \]Los personajes de la narración principal
cont r astan menos como individuos que como parej as.
¿Participa la esencia de Ot t ilie de esa auténtica
inocencia natural que tiene tan poco que ver con la ambi-
güedad de lo intacto como con la ausenci a de culpa bien-
aventurada? ¿Tiene carácter? ¿Está su nat uraleza, no
t ant o por la propia candidez como por la expresión libre y
abierta, claramente a la vista? Locontrario de todo esto la
caracteriza. Es reservada (más que eso: todo su hacer y
decir no logra desprenderla 'de su reserva). Un muti smo
vegetal, que habla tan magníficamente desde el moti vo de
Dafne de las manos levant adas en actit ud de súplica,
cubre su exist encia y la oscurece aun en las urgencias más
ext r emas, que normalmente la ponen de reli eve en cual-
quiera. No sólo para sus ami gos permanece en secreto
hasta el final su resolución de morir, t ambién para ella
misma parece constituirse de un modo incomprensible en
su completa oscuridad. Yesto t oca la raíz de su mor alidad.
Porque si en alguna parte el mundo moral se muestra
iluminado por el espíri t u de la lengua, es en la resolución .
Ninguna decisión moral puede cobr ar vida sin haberse
convertido en forma lingüística, y con ello, en rigor, en
72 ) 73
objeto de comunicación. Por eso, en el sil encio absoluto de
Ottilie, la moralidad de la voluntad de mori r que la anima
se torna dudosa. En verdad no la motiva una resolución
sino una pulsión. Por eso su muerte no es, como ell a parece
expresarlo ambiguamente, santa. Si se r econoce apartada
de su "senda", est a palabra en verdad únicamente puede
significar que sólo la muerte puede preservarla de su caída
interior. Y así es ciertamente expiación en el sentido del
destino, pero no la purgación sagrada, que para el hombre
jamás puede ser la muerte libre sino la muerte impuesta
por la divinidad. La de Ottilie sólo es , al igual que lointacto
en ell a, el último recurso del alma que huye de la caída. En
su pulsi ón de muerte habla el ansia de tranquilidad.
Goethe no ha dejado de señalar que brota ent eramente de
lo que es natural en ella. Si Ottilie muere por negarse a
comer, él ha expresado en la novela con cuánt a fr ecuencia
la comida también le ha repugnado en épocas más felices.
La exist encia de Ottilie, que Gundolf califica de santa, es
una-exist encia no sant ificada no t ant o por haber pecado
contra un matrimonio en decadencia cuanto porque ella,
sometida hasta la muerte en su apariencia y en suser a un
poder fatal, vive su vida en la indecisión. Esta permanen-
cia culpable-inocente en el ámbito del destino es lo que le
confiere, ante la mirada superficial, lo trágico. Así Gundolf
puede hablar del ''pathos de est a obra, no menos trágica-
mente sublime y estremecedor que el que proviene del
Edipo de Sófocles". Antes ya lo había hecho de un modo
similar Francois-Poncet en su insípidoy fofolibro sobre las
"affinités électi ves". Y éste es, no obstante, el juicio más
erróneo. Porque en la palabra trágica del héroe ha ascen-
dido la cresta de la decisión, bajo la cual culpa e inocencia
del mito se devoran como abismo. Más allá de la culpabi-
lidad y la inocencia está fundado el más acá del bien y del
mal , que sólo el héroe puede alcanzar , jamás la temerosa
muchacha. Por eso es puro pal abrería ensal zar su "purifi-
cación trágica". No se puede imaginar nada menos t rágico
que este luctuoso final.
74 )
Pero no sólo en eso se da a conocer la pulsión muda;
también su vida aparece insostenible cuando la toca el
círculo luminoso de los preceptos morales. Sin embargo,
sólo la absoluta falta de compromiso con esta obra parece
haberle dejado ojos para ello al crítico. Así, quedó reserva-
do a la comprensión casera de Julian Schmidt el formular
la pregunta que, no obstante, es la primera que debería
.ha cerse el desprejuiciado frente a los acontecimientos.
!"No habría habido nada que objetar si la pasión hubiera
sido más fuerte que la conciencia, pero ¿cómo se compren-
' de este mutismo de la conciencia?" "Ot t ilie comete una
falta, después la siente muy profundamente, más de lo
necesario; pero ¿cómo es posible que no lo sienta antes?...
¿Cómo es posible que un alma tan bien constituida y tan
bien educada como se supone que es Ottilie no sienta que
por el modo de comportarse con Eduard está cometiendo
una injusticia con Charlotte, su benefactora?" Ningún
examen de las conexiones más íntimas de la novela puede
debilitar el pleno derecho de esta pregunta. Desconocer su
caráct er obligatorio es dejar en sombras la esencia de la
novela. Por que este silencio de la voz moral no puede
entenderse, como el lenguaje asordinado de los afectos,
como un rasgo de individualidad. No es una característica
dentro de los límites de la naturaleza humana. Con est e
silencio la aparienci a se ha asentado, devoradora, en el
corazón del ser más noble. Yest orecuerda, extrañamente,
el mutismo de Minna Herzlieb, que murió loca en la vejez.
Toda claridad muda del actuar es aparente, yel interior de
los que así se protegen no es , en re alidad, menos oscuro
para ellos que para los demás. Solamente en su diario
parece moverse aún, al final, la vida humana de Ottilie. Es
en esos apuntes mudos donde debe buscarse cada vez más
toda su exist encia dotada de lenguaje. Per o también ellós
sólo construyen el monumento para una extinta. Al reve-
lar secretos que sólo la muerte podría develar acostum-
bran a la idea de su fallecimiento; y al poner de mmifies fó
ese mutismo de la viva, también preanuncian ~ u enmude-
75
cimiento absoluto. Inclusoen su tono espiritual, arrobado,
penet ra lo aparente que reina en la vida de su autora.
Porque si el peligro del diario en general resi de en descu-
brir precozmente los génnenes del recuerdo en el alma y
fr ustrar la maduración de sus frutos, ese peligro debe
resultar necesariamente fatal cuandoen él sólose pronun-
cia la vida espirit ual. Y, no obstante, toda la fuerza de la
exist encia int eriorizada
cuerdo. Sólo él le garantiza su alma al amór .El á lmaque
respira en el recuerdo goetheano: "Ah, fuiste en ti empos
muertos !Mi hermana o mi muj er". Y así como en ese
vínculola belleza misma sobrevive como recuerdo, sin éste
carece, aun en flor , de esencia. Es lo que atest iguan las

del Fedro platónico: "En cambio, quien está
recién iniciado y es uno de aquellos que han contemplado
mucho en el más allá, cuando ve un rostro divino, que
imita bien la belleza, o un cuerpo, pri mero senti rá un
est remecimiento al recordar el terror de entonces; pero
luego, diri giendo sus mir adas hacia él , reconoce su esencia
y lovenera comoa una divinidad, pues, elevadoel recuerdo
a la idea de la belleza, vuelve a cont emplarla con serenidad
en el suelo sagrado".
La existencia de Ottilie nodespi erta ese recuerdo, en
ella la bell eza sigue siendo realmente lo primero y esen-
cial. Toda su "impresión" favorable "proviene solamente
de la apari encia; a pesar de las numerosas páginas de su
diario su nat uraleza interior permanece cerrada, más
cerrada que cualquier personaj e femenino de Heinri ch
van Kleist". En est e examen, Julian Schmidt coincide con
una anti gua crí tica que con curiosa precisi6n dice: "Est a
Ottilie noes una criat ura aut ént ica del espír it u del poeta;
ha sido engendrada de un modo pecaminoso, en un doble
recuer do de Mignon y de un viejo cuadro de Masaccio o de
Giottc". En la figura de Ottilie transgredi do,
efectivamente , los límites de la épica con la pintura.
\ Porque la apariencia de lobello comocontenidoesencial en
un ser vivo está más allá del círculode argumentos épicos.
76
Y, no obst ante , está en el centro de la novela. Porque no se
ha dichodemasiadosi se señala la persuasión de la belleza
de_OJ;t ilie comocondición fundamental de su participación
en l a novela. Mientras s u mun do existe, esta belleza no
debe desaparecer: 'el at aúd en el que descansa la mucha-
cha no es cerradc.rfsn esta obra, Goethe se ha alej ado
muchísimo del famoso modelo homérico para
t ación de la belleza épica. Porque no s610 la propia Helena
se muestra en su burl a de Pari s más decidida que Ottilie
jamás en sus palabr as , sino que sobre todo en la represen-
t ación de su belleza Goethe no ha seguido la famosa regla
tomada de las admiradas palabras de los ancianos reuni-
dos sobre la muralla. disti nl l yos que, incluso
contr a las leyes de la forma novela, se otorgan a Ottili e s610
sirven para sacarl a del plano épico, en el quer eina el
poeta, y conferirle una ext raña vivacidad de la que él noes
responsable. Cuanto más lejos "est é de ese modo de la
Helena homérica, tanto más cerca de la goet heana. En
belleza aparente comoella, está como
ella a la espera de la muert e expiatoria. Y tambiéilen- su'
apari ción es tá en juego la invocación.
Con respecto a la figura episódica de la griega,
Goethe conserv6 la maest rí a perfecta, porque en la forma
de la representación dramática misma iluminó la invoca-
ción; aunque en este sentido no parece en absolut ocasual
que aquella escena en la que Fausto debía solicitar a
Helena ante Perséfone j amás fuera escrita. Pero en Las
afinidades electi vas los pri ncipios demoníacos de la invo-
cación invaden la creación poética misma. Porque siempre
se invoca s ólo una apari encia, la belleza viva en Ottilie,
que se imponía con fuerza, enigmática y no purificada
.como "materi a", en el sent ido más poderoso. Así se confir-
ma el carácter propio del Hades que el poet a confiere a los
acontecimientos: ante la r azón profunda de su don poético
es tá como Odisea con la es pada desnuda ante la cueva
ensangrenta da y rechaza, como él, a las sombras sedien-
tas para tolerar sólo a aquellas cuyas escasas palabras
77
busca. Estas son un signo de su origen espectral. Es él el
que pone en funcionamiento lo peculiarmente transparen-
te, a veces forza do. Ese carácter estereotipado que se
encuentra sobre todo en la estructura de la segunda parte,
que fue ampliada significativament e al final , una vez
completa la concepción básica, aparece insinuadot ambién
en el est ilo, en sus innumerables paraleli smos, compa ra-
ciones , restricciones, que están muy próximos a la forma
de escribir tardía de Goethe. En este sentido manifiesta
Gorres frente a Ar nim que algunas cosas en Las afinida-
des electivas le parecen "como enceradas, y no como talla-
das". Una expresión que se podría apli ca r especialmente
a las máximas de sabiduría de vida. Aun más probl emáti-
cos son los rasgos que de ninguna manera se pueden abrir
a la pura intención receptiva: esas correspondencias que
únicamente se abren a una contemplación absolutamente
distanciada de lo estético, que investi ga filológicamente .
Es muy claro que en ellas la representación invade el
ámbito de las fórmulas de invocación. Por eso le falta con
tanta frecuencia la última inmediatez y lo defini iii l? de la
ani mación artística: la forma" la novela, la forma no
tanto construye figuras, quecon bastante frecuenci a a pa-
recen sin forma como míticas por derecho propio, sino que,
jugando vacilante, casi formando arabescos en torno a
ellas, las completa y con pleno derecho las disuelve. Como
expresión de su problemáti ca inherente se puede ver el
efecto de la novel a. Lo que la diferencia de otras que
encuentran en la del lector la
mejor parte, aunque no siempre el máximo nivel, de su
eréeto: es que ti ene que causar un efecto de máxima"
confusión en ella. t urbia, que enlos ánimos
afines puede elevarse hasta la compenetración fanática y
en los más aj enos hasta la alteración detractora, fue lo
propio de ella desde siempre, ysólo la r azón insobornable,
bajo cuya protección el corazón se puede entregar-a la
belleza monstruosa, invocada, de est a obra, está a su
altura.
78
La invccaci ónpretende ser la contraimagen negativa
de la También ella afirma que produce el mundo
a par t ir de la nada . La obra de arte no t iene nada en común
con ellas. No nace de la-nada-, sino Pero no se
escapa- -deél;c omo lo hace el mundo creado según el
idealismo de la teoría de la emanación. La creación artís-
ti ca no "hace" nada a partir del caos, no lo penetra; como
tampoco se podrá mezclar apa riencia, como-sí lo-hace la
invocación, a partir de elementos de esecaos. Esto es loque
produce la fórmula. Pero la forma, como en un encanta-
miento, lo llama a l mundo por un instante. Por eso ningu-
na obra de arte en absoluto ca uti vada puede parecer viva
sin convertirse en mera apariencia y dejar de ser obra de
arte. La vida que se agita en ella debe aparecer paralizada
y como caut ivada en un instante. Esto existente en ella es
pura belleza, pura armonía que inunda el caos - y en
verdad precisamente sólo éste, no el mundo-e, peroque en
ese inundar sólo aparenta dar vida. Lo que pone t érmino
a esa apariencia, cautiva el movimiento y le corta la
palabra a la armonía es lo inexpresivo. Aquella vida funda
el secreto, este paraliza r el contenido de la obra. Así como
la interrupción de la pal abra que ordena puede arrancar
la ver da d del subterfugio femeninojust amente allí donde
interrumpe, lo inexpresivo obliga a detenerse a la trémula
armonía y con su veto inmort ali za su temblor . En esta
inmortalización lo bell o debej ustificarse, pero ahora pare-
ce interrumpido precisament e en esaj ust ificación, y obtie-
ne la eternidad de su contenido precisamente de la gracia
de aquel veto. Lo inexpresivoes el poder crítico que, si bien
no puede separar apariencia y esencia en el arte, les
impide mezcl arse. Este poder lo ti ene en tanto palabra
moral. En lo inexpresivo aparece el poder sublime de lo
verdadero, tal como define el lenguaje del mundo real
según las leyes del moral. Porque desarticula lo que en
toda apariencia bell a todavía perdura como herencia del
caos: la totalidad falsa, engañosa (la absoluta). Sólo lo
inexpresivo completa la obra, la desarticul a convirtiendo-
79
la en imperfecta, en fragmento del mundo verdadero, en
t r ozo de un símbolo. Categoría de la lengua y del arte, no
de la obra o de los géneros, lo inexpresivo no se puede
definir con mayor precisión que mediante un pasaje de los
comentarios de Holderlin al Edipo, cuya importancia
fundamental , no ya para la teoría de la t r agedi a sino para
la del arte en general, parece no haber sido aún reconoci-
da. Dice: "Pues el transporte t rágicoes, en realidad, vacío,
y es el más libre. Por ello es que en la secuencia rí tmica de
las imágenes en las que se presenta el t ransporte, aquello
que en versificación se llama cesura, la palabra pura, la
int errupción contrarrítmica, se vuelve necesaria, para ir
de t al modo al encuentro del cambio rápido de las imáge-
nes, a su súmmum, que entonces ya no aparezca el cambio
de imagen, sino la imagen misma". La "junónica sobri edad
occident al", que Holderlin present aba como una meta casi
inalcanzable de todo ejercicio artístico alemán algunos
años antes de escribir esto, es sólo ot ra denominación de
esa cesura en la que, al mismo tiempo que la armonía, cae
toda expresión para ceder lugar a un poder que es, dentro
de t odos los medios artísticos, inexpresivo. Semejante
poder jamás ha sido más evidente que en la tragedia
griega por una parte, y en los himnos holdet-liniancs por
otra. En la tragedia, perceptible comoenmudecimiento del
héroe, en los himnos, comovetoen el ritmo. Sí, no se podrí a
definir con mayor precisión ese ri tmo que afirmando que
algo más allá del poeta le corta la palabr a a la obra. Aquí
reside el mot ivo por el cual "un himno rara vez (y con t odo
derecho tal vez jamás) será llamado 'bonit o' ". Si en esa
lírica surge loinexpresivo, en Iagoetheana surge la belleza
hast a el límit e de lo aprehensible en una obra de arte. Lo
que se mueve más allá de ese límite es aborto de la locur a
en una dirección, aparición invocada en la otr a. Yen ésta,
la creación alemana no puede arriesgar un paso más allá
de Goethe sin recaer inexorablemente en un mundo apa-
rente, cuyas imágenes más t ent ador as evocó Rudclf'Bor-
chardt. Aunque incluso en la obra de su maestr o no fal t an
80
testimonios de que no siempre esca pó a la tentación,
próxima a sugenius, de invocar la apariencia.
Ocasionalmente recuerda el trabaj o sobre la novela
con las siguientes palabras: "Uno ya se siente bast ant e
feliz cuando en esta agitada época puede refugiarse en la
profundidad de las calmas pasiones". Si es posible que
aquí el contraste entre la superficie agi tada y la profundi-
dad cal ma evoque sólo fugazmente el agua, la compara-
ción se encuentra explícita en Zelte r. En una carta que
habl a sobre la novela le escribe a Goethe: "Para ello
resulta apropiado, por último, otro modo de escribir, que
está compuesto como el claro elemento cuyos ágiles habi-
tantes nadan en desorden, viaj an de un lado para otro,
destellando u oscureciéndose, sin extraviarse o perder se".
Lo que en Zelter est á explícito de un modo que nunca ha
sido suficientemente apreciado, evidencia cómo el est ilo
cautivado en fórmulas del poeta está emparentado con el
reflejo cautivante del agua. Y más allá de la estilísti ca,
alude al significado del "lago de recreo" y, finalmente, al
contenido de sentido de t oda la obra. Pues así comoen ella
el alma aparente se muestra ambigua, atrayendo con
claridad inocente y conduciendo a la oscuridad más pro-
funda, también el agua participa de esta magia especial.
Porque por una parte es lo negro, oscur o, insondable, pero
por otra, loespecular, claro y esclarecedor. El poder de esa
ambigüedad, que ya había sido tema de "El pescador ", se
ha vuelto dominant e en la esencia de la pasión en Las
afinidades electivas. Si conduce a su centro, vuelve a
remiti r por otra part e al origen mítico de su imagen de la
vida bella y permit e reconocerlocon absoluta claridad. "En
el element odel que salió la diosa" - Afr odit a- "la belleza
parece sentirse rea lmente en cas a. Se la glorifica junto a
fuentes y ríos torrentosos; Calírroe- se llama una de las
Oceánides ; entre las Nereidas se dest aca la figura de
Galatea y de los dioses del mar surgen innumer ables hij as
~ uSchünflieB": "corriente bella", I'r. l
81
de bellos pies. El móvil elemento, que baña en principiolos
pies de las diosas al andar, humedece, belle-
za sus pies, yTeti s, la de pies de plat a, queda para siempre
corno el modelo según el cual la fantasía poética de los
gri egos dibuja esta parte del cuerpo de sus . ñgur as.
Hesíodo no otorga belleza a ningún hombre o dios imagi-
nado con rasgos masculinos; tampoco ella designa aquí
ningún valor interior. Aparece unida con absoluta.prepon-
derancia a la forma exteri or femenina, a Afrodita y las
formas de vida oceánicas." Si -según la Estética de la
Antigüedad de Walter- el ori gen de una pura vida
reside, según lo establece el mito, en el mundo del oleaje
armónico-caótico, una sensibilidad profund a ha bus cado
allí la procedencia de Ottilie. Donde Hengstenberg men-
ciona con hos tilidad "el comer propio de ninfas" de Ottilie
y Werner a tientas sus "ondinas
Bettina hat ocado con incomparable segundad la ccnexion
más íntima: "Estás enamoradode ella, Goethe, hace tiem-
po que lo sospecho; esa Venus ha salido mar
cido de tu pasión, y una vez que ha esparcido una slfil.ente
de perl as de lágrimas, vuelve a desaparecer en medio de
un resplandor sobrenat ural".
Con lo aparente , que define la belleza de Ottilie, la
irreali dad amenaza además la salvación que los amigos
obtienen de sus luchas. Porque si la belleza es aparente ,
también lo es la reconcil iación que ell a promet e
míticamente en la vida y la muer te. Su sacrificio sería tan
inútil como su florecimiento, su reconciliación, una apa-
ri encia de reconciliación. Porque sólo con Dios hay, de
hecho, verdadera reconciliación. Mientras que en ella el
individuo se reconcilia con aquél y sólo de ese modo hace
las paces con los hombres, es propio de la reconciliación
apar ent e el querer pacificar a ést os sí y sólo de es.e
modo reconciliarlos con Dios. Esta relaci ón ent re reconci-
liación aparente y verdadera acierta, una vez más, en la
oposición entre novela y novelle. Porque allí pretende
82
llegar, en definiti va, la extravagante lucha que envue lve
a en su juventud: a que el amor, porque
arnesga la Vida por la verdadera reconciliación, la obten-
ga, y con ella la paz en la que perdura su unión amorosa
nadie logra la verdadera reconciliación
DlOSSI no dest ruye -en lo que de él dependa- todo con
el!a, para verlo renacer sólo ante la faz reconciliada de
DIOS, es que un salto que desafía la muerte caracteriza ese
m?mento, puesto que eHos --cada uno sólo para sí y ante
DlOS- pugnan por la reconcili ación. Yen esa di sposición
a Ia reconcili ación, una vez hechas las paces, se obtienen
el uno al otro. Porque la reconciliación, que es absoluta-
mente ul tram.undan a y se adecua como objeto a la
obra de arte , tiene su r eflejo mundano en la pacificación de
Qué retrasada queda frente a ella la
noble, esa tolerancia y ternura que en defin í-
t iva hacen crecer la distancia en la que se saben los
personajes de la novela . Porque en tanto evit an constan-
teme nte la pelea franca, cuyo exceso Goethe no t emió
en el acto brutal de una jovencita , la
tie ne que permanecer lejos de eHos. Tanto
sufr-imiento, tan poca lucha. De ahí el silenciode todos los
afectos . J amás se exteri ori zan como host ilidad ansi as de
ven?"anza, envidia ; pero tampoco viven en el como
queja, vergüenza y desesperación. Pues cómo se podría
comparar con la acción desesperada de la muchacha re-
el sacrificio de Ottilie, que no pone en manos de
.el bien más precioso si no la carga más pesada
anticipando su decisión. Asu apari encia le falta absoluta-
todo lo destructivo de la verdadera reconciliación,
aSI COI?Otodolodolorosoy violentose mantiene alejado, en
lo posible, del modo en que muere Ottilie. Yno solamente
c?n ello una caute la impía impone la amenazante ausen-
CIa de paz sobre estos seres demasiado pacíficos. Porque lo
que el poeta oculta cient os de veces se desprende con
bastante sencillez de la marcha del conjunto: que, según
las leyes moral es, la pasión pierde todo s u derecho y su
,
83
fortuna cua ndo busca el pacto con la vida burguesa,
abundante, segur a. Este es el abismo que el poeta quiere
hacer atravesar en vano a sus personajes por el angosto
sendere de la pura cortesía humana con una seguridad de
sonámbulos. Ese refrenami ento Ydominio noble no puede
suplir la claridad que el poeta supo,
tanto de sí mismo comode ellos. CAqUI Stifter ee su eprgonc
perfecto.} En la muda cohibición que encier ra a estos seres
en el ámbito de la moral humana, hasta burguesa, y que
espera salvarl es allí la vida de la pasión, reside el oscuro
delito que exige su oscura expiación. En el fondo, del
fallo del derecho, que aún ti ene poder sobre .ellos . 81 en
apariencia est án eximidos de él por su esencia noble, en
realidad sólolos puede salvar el sacri ficio. eso no se le.s
di spensa la paz que la armonía conferi rles ; su sabi-
duría devida de escuela goethea na solohace más sofocante
el bochorno. Porque aquí reina la calma que precede a la
tormenta· en la nouelle, en cambio, la tempestad y la paz.
Mientras'que el amor acompaña a los reconciliados,
otros sólo queda la belleza como apari encia de reconcifia-
ci ón.
Para los que aman ver dader amente, la del
amado no es decisiva. Si fue ella la que los atrajo mutua-
mente por primera vez, la olvidarán una Yotra vez por
esplendores mayores, para recordarl a una y otra vez, por
supuesto, hasta el final. La pasión es distinta. Toda
disminución -incluso la más leve- de la belleza la
desesper a. Porque sólo para el amor el bien más preciado
se llama "la bella", para la pasi ón es "la más bella".
Apasionada es también la desaprobación con la que los
amigos dan la espalda a la novelle. Es entrega de la
belleza les resulta intolerable. Ese SalVajISmOque defor-
ma a la jovencita no es tampoco el salvajismo vacío,
perniciosode Lucinne, sinoel apremiante, salvador de una
criatura más noble; por más que se le una
resulta suficiente para conferirle una esencia ext rana,
par a despojarla de la expresión canónica de la bell eza.
84
Esta joven no es esencialmente bella , Ottilie lo es. A su
ma nera t ambién lo es Eduard, no en vano se elogia la
belleza de esta parej a. Pero el mismo Goethe no sólo
invirtiótodo el poder imaginabl e de sus dotes - y más all á
de los límites del arte- para cauti var est a belleza, sino
que además sugiere, con mano livianísima, vislumbrar el
mundo de est a belleza suave, velada, como el centro de la
obra. Con el nombre de Ottilie aludióa la santa patrona de
los enfermos de los ojos, a qui en estaba consagrado un
monasteri o en el Monte Odilie, en la Selva Negra. La
llama "cons uelo de los ojos" de los hombres que la ven, en
su nombre se puede incluso evocar t ambi én la luz suave
que es un alivio para los ojos enfermos y la "patria de toda
apar iencia" en ella misma. Aesta luz le opuso el brilloque
resplandece dolorosamente en e] nombre y la figura de
Luciane, y su mundo solar, amplio, al lunar, secret o de
Ottilie. Pero así como contr apone su dulzur a no sólo al
falso salvajismo de Luciane sino además al verdadero de
la enamorada, su suave brillo te nue está puesto exacta-
mente en el medio entre el brillo hostil y la luz sobria. El
at aque furioso que relata la novelle estaba dirigido contra
la vista del amado; no se podía indicar con mayor rigor el
carácte r de este amor que se opone a toda apariencia. La
pasión queda atra pada bajo su influjo y en sí misma no
puede ofrecer un sostén a los encendidos ni siquier a en la
fidelidad. Entregada como está a la belleza bajo toda
apariencia, t iene que romper devastadora lo caót ico en
ella, si 'no fuera a su encuent ro un elemento más espiri -
t ua l, capaz de suavizar la apariencia. Es la inclinación.
En la inclinación el hombre se desprende de la
pasión. La ley de la esencia, que determina és te y todo
despr endimiento de la esfera de la apariencia y la transi-
ción hacia el rei no de la esencia, es que la t ransformación
se produzca paulatinamente , e incluso bajo una última y
extr ema intensificación de la aparienci a. Así, también al
aparecer la incl inación la pasión parece volverse aun
mayor que ant es y convertirse completamente en amor .
85
l.
11I
1
Pasión e inclinación son los elementos de todo amor
apare nte, que se muest ra distinto del verdadero no en
re nuncia al sentimiento sino únicamente en la impotencia
de éste. Y así es necesari o decir que no es el verdadero
amor el que impera en Dt tilie y Eduard. El amor sólo se
vuel ve perfecto cuando, elevado por encima de su natura-
leza, es salvado por el poder de Dios. De modoque el oscuro
final del amor cuyo demonio es Eros no es un fracas o
desnudo, sino el verdade ro cumplimiento de la imperfec-
ción más profunda, propia de la natural eza del hombre.
Porque es ella la que le impide completar el amor . Por eso,
en todo amar que sóloesté determinado por eJla aparece la
inclinación como auténtica obra del "Epux; el
admitir que el hombre no puede amar . Mient r as que en
todo amor salvado, verdadero, la pasión y la inclinación
permanecen en un plano secundario, su hi st oria y la
t ransición de la una a la ot ra consti t uyen la ese ncia del
Eros. Por supuesto que un reproche de los enamorados
como el que arriesga Bíelschowsky no conduce allí. No
obstante, incluso su tono banal no impide reconocer la
verdad. Después de haber señalado los malos modos,
incluso el egoísmo irrefrenable del enamorado, dice del
amor impertérrito de Ottilie: "Es probabl e que en la vida
encontremos de vez en cuando semejante mani festación
anormal. Pero entonces nos encogemos de hombros y
decimos: no lo entendemos. Una explicación semejante
dada ante una invención poética es su condena más
severa. En la creación literaria queremos y debemos
entender . Porque el poeta es creador . El cre a las almas".
En qué medida est o es admisible es algo que seguramente
result ará muy problemático. Pero es evidente que esos
personajes goetheanos no pueden aparecer c?mo
tampoco como simplemente configurados, smo mas bíen
como caut ivados. Precisament e de ahí proviene el ti po de
oscuri dad que es ajena a las configuraciones artísticas y
sólo penetrable para quien conoce su esencia en la apa-
rienci a. Porque la apariencia no está tanto representada
86
en esta obra como en la representación mi sma de la obra.
Sólo por eso puede significar t anto, sólo por eso significa
t anto la obra. De un modo más concluyente se descubre la
grieta de ese amor en que cada amor mad uro debe ser amo
de es te mundo, ya sea en su sali da natural: la muerte en
común - la muerte estrictamente simultánea-, ya en su
perduración sobrenatural: el matri monio. Esto lo ha ex-
presado Goet he en la novel/e, puesto que el instante de la
di sposición a mor ir juntos les obsequia a los enamorados
por voluntad divina la nueva vida, sobre la cual los
antiguos derechos ya no t ienen poder. Aquí muestra su
vida salvada precisamente en el sent ido en que el matri-
monio se la preserva a los piadosos; en est a pareja ha
expuest o el poder del ver dadero amor que no se permitió
expresar en forma r eligiosa. Frent e a ello, en la novela est á
el dobl e fracaso en este ámbito vit al. Mientras que unos,
aislados, mueren , el matrimonio les es negado a los sobre-
vivientes. El final deja al capitán y a Charlotte como a las
sombras en el purgatorio. Porque el poeta no pudo hacer
reinar en ninguna de las parej as el verdadero amor, que
debió haber hecho estallar este mundo, confirió su emble-
ma asu obra, de un modo discreto pero evi dente, en los
personajes de la novel/e.
La nonna jurídica se adueña del amor que tambalea.
El matrimonio de Eduard y Charlotte produce, incluso en
decadencia, la muerte del amor porque en él está inserta-
da - aun en la deformación mítica- la magnitud de la
decisión con la cual la elección j amás puede compet ir. Y
sobre ella expresa su juicio el título de la novela; de un
modo casi inconsciente par a Goethe, según parece. Porque
en el Aut oanunciobusca salvar para el pensamiento mor al
el concepto de elección. "Pare ce que sus rei terados t raba-
jos sobre fisica ind ujeron al aut or a este ext r año título.
Quizás haya notado que en las ciencias nat urale s uno se
sirve muy a menudo de comparaciones éticas para hacer
más próximo algo que está muy a lej ado del círculo de)
saber humano; y así también ha querido retrotraer, en un
87
caso moral, una metáfora química a su origen espiritual,
tanto más cuant o en todas partes hay en verdad sólo Un a
Naturaleza y también que las huellas de una oscura
necesidad pasional atraviesan incontenibles el reino de la
serena liberta d racional, huellas que sólo una mano supe-
rior puede borrar por completo, y quizá tampoco en esta
vida." Pero con mayor claridad que estas frases, que
parecen buscar en vanoel reinode Dios, en el que viven los
enamorados, en el de la serena libertad racional, habla la
palabra desnuda. "Afinidad" ya es de por sí la más pura
que se pudiera imagi nar para designar, tanto por el valor
como por los mot ivos, la alianza humana más próxima. Y
en el ma trimonio se hace lo suficientemente fuerte como
para hacer lite ral su carga metafórica. Eso no puede ser
reforzado por la elección, ni especialmente loespiritual de
tal afinidad podría estar fundado en la elección. Pero del
modo más irrefutable prueba esta usurpación rebelde el
doble sent ido de la pal abra, que no cesa de significar, al
mismo tiempo que lo aprehendido en acto, el acto mismo
de elegir. Sólo en cada caso en que la afinidad se vuelve
objeto de una resolución sobrepasa el nivel de la elección
hacia la decisión. Est a aniquila la elección para inst ituir
la fidelidad: sólo la decisión, no la elección, est á registrada
en el librode la vida. Porque la elección es natural y qui zás
incluso sea apropiada para los elementos; la decisión es
trascendente. Sólo porque a aquel amor aún no le corres-
ponde el máximo derechoes que a est e matrimonio aún le
es propio el mayor poder . Pero el poeta jamás ha querido
atribuir en lo más mínimo un derecho propio al matrimo-
nio que se hunde. El matrimonio no puede ser en ningún
sent ido el cent ro de la novela. En eso Hebbel se ha
encont rado, como muchísimos otros, en un craso error al
decir: "Pero en Las afinidades electivas de Goethe una
parte ha quedado en la abstracción, porque si bien la
inconmensurabl e impor t ancia del matrimonio para el
estado y la humanidad está razonabl emente indi cada, no
ha sido ofrecida a la contemplación en el ámbito de la
88
exposicron, lo cua l habría sido, no obstante, posibl e y
habría reforzado aun más la impresión que provoca t oda
la obra". Y ya antes en el prólogo a "María Magdalena":
"No sabrí a explicarme cómo Goethe, que era un artista
cabal, un gran artista , pudo haber cometido esa falta
cont r a la forma interna en Las afinidades electivas:seme-
j ante a un desmembrador distraído que llevara al t eat ro
anatómicoun a utómata en lugar de un cuer poreal , hi zode
un matrimoniofútil por naturaleza, inclusoinmoral, como
el de Eduard y Charlotte, el centro de su exposición, y t rató
y utilizó esta relación como si fuera exactame nte loopues-
to, perfect amente legít ima". Con independencia de que el
matrimonio no es el centro de los acont ecimient os sino un
medio, así como Hebbel lo entiende no es como lo ha hecho
Goethe, y no quiso hacerlo aparecer de ese modo. Porque
debe haber sent ido demasiado profundamente que "por
nat uraleza" no se podría decir absolutamente nada sobre
él, que su moralidad sólo podría mostrarse como fidelidad,
sólocomo infidelidad su inmoralidad. Ymenos aún que por
ejemplo la pasión pudiera constitui r su fund amento. De
un modo trivial , aunque no erróneo, dice el j esuita Baum-
gartner: "Se aman, pero sin esa pasión que para los ánimos
enfermizos y sensibles const it uye el único at ractivo de la
vida". Pero nada menos que por eso está condicionada la
fidelidad matrimonial. Condicionada en el doble sent ido:
por lo que condiciona necesaria y suficientemente. Lo
primero está en la base de la decisión. Ciertamente no es
más arbitrari a porque la pasión no sea su cri t erio. Ante s
bien, esto sólo está tanto más uní voca y estrictament e en
el carácter de la experiencia ante ella . Pues sólo puede
portar la decisión la experiencia que, más allá de todo
acontecimiento y toda comparación ult erior, se muestra
ante el que la experimenta como única y singular por su
esencia, mientras que todo intento de fundar la decisión en
la vivencia tarde ot emprano lleva al fracasoa los hombres
íntegros. Si con esto le está dada su condición necesaria a
la fidelidad mat r imonial, la suficient e es el cumplimiento
89
I
I
I
de la obligación. Sólo cuando una de las dos puede quedar
libre de la duda de si existía es posible decir la caus a de la
rupt ura del mat rimonio. Sólo ent onces está claro si es
necesaria "por natural eza", o si todavía es posible esperar
una salvación por reversión. Y con ello la prehi storia que
Goethe le ha inventado a la novela se presenta como
testimonio del sentimiento certero. Eduard y Charlot te ya
se han amado antes, pero a pesar de eso ambos han
contraído, antes de unirse, un matrimoniofútil. Este es tal
vez el único modo en que podía quedar en suspensodónde
reside el paso en falso en la vida de ambos cónyuges: si en
la irresolución ant erior o en la infidelidad actua l. Porque
Goet he debía alimentar la esper anza de que la unión, ya
una vez vict oriosa, también ahora estuviera destinada a
perdurar . Pero dificilment e se le haya escapado al poeta
que ent onces no sería en t anto forma jurídica ni burguesa
que este matrimonio podrí a hacer frent e a la apariencia
que lo seduce. Esto sólo le est arí a dado en el sent ido de la
religión, en el que matrimonios "peores" que éste ti enen su
permanenci a inviolable. En consecuencia, el fracaso de
todos los intentos de unión está muy especial y profunda-
mente motivado en el hecho de que parten de un hombre
que, junto con la consagración eclesiástica, entregó el
poder y el derechoque son los únicos que puedenjusti ficar-
los. Pero puesto que ya no les fue concedida la unión, al
final t riunfa la pregunta que, como discul pa, acompaña
t odo: ¿No fue sólo la liberación de un comienzo fallido
desde el principio? Como fuere: estos seres han sido
arrancados de la senda del matrimonio para encont rar su
esencia bajo otras leyes.
Más sana que la pasión, aunque no más benéfica,
t ambién la inclinación conduce sólo a la caída a aquellos
que renuncian a la primera. Pero no arruina, como aqué-
lla, a los solitarios. Inseparables guía a los enamorados en
el descenso, pacificados alcanzan el final. En este último
viaje se vuelven hacia una belleza queya noestáarraigada
en la apariencia, y se encuent ran en el ámbito de la
90
música. "Pacificación" ha llamado Goethe a aquel te rcer
poema de la "Trilogía" en el cual la pasión se apacigua. Es
"la doble felicidad de los sonidos y del amor" la que ilumina
aquí al atormentado, de ninguna manera como corona-
ción, sino como primer presenti mi ento débil, como una
tenue luz matinal casi aun más desesperanzada. La mú-
sica sí conoce la pacificación en el amor y es por esta r azón
que únicamente el último poema de la trilogía lleva una
dedicatori a, mient ras que el "Dejadme solo" de la pasión
escapa de la "Elegía" en el estribillo y en el final. Pero la
reconciliación que se quedó en lomundanodebía ya por eso
descubrirse como apariencia frent e al apasionado, al que
acabóent urbiándosele. "El mundo majestuoso, ¡cómodesa-
parece ant e los sentidos!", "Ahí flot a la música con alas an-
gelicales", y sólo ahora la apari encia promet e ret roceder,
sóloahora el ent urbiamientovolver se anheladoy perfecto.
"La vista se humedece, siente en anhelosuperior / El valor
divino de los sonidos y de las lágri mas." Estas lágri mas
que colman la vista al oír la música le sust raen el mundo
visible. Ycon eso está insinuada la profunda conexión que
parece haber gui ado en un comentario fugaz a Hermann
Cohen, qui en en el sent ido del anciano Goet he tal vez
sintió mejor que sólo uno de todos los intérpretes. "Sólo el
líri co que alcanza la per fección en Goet he, sólo el hombre
que siembra lágri mas, las lágri mas del amor infinito, sólo
él pudo conferi rle esa unicidad a la novela." Por supuesto
que esto no está más que int uido, t ampoco algún camino
conti núa desde aquí la interpretación. Porque esto sólo
puede hacerl oel conocimiento de que ese amor "infinito"es
mucho menos que el simple, del que se dice que perdura
más allá de la muerte, que es la inclinación la que conduce
a la muerte. Pero en ello actúa su esencia y se manifiesta,
si se quier e,la unicidad de la novela: en que la inclinación,
como el velar la imagen por las lágrimas en la música,
provoca en la pacificación la caída de la apariencia por la
emoción. Porque precisamente la emoción es aquella tran-
sición en la que la a pariencia - la apariencia de la belleza
91
tanto como la apariencia de la reconciliación- reluce una
vez más con suprema dulzura antes de desaparecer. Ni el
humor ni la tragedia pueden aprehender en el lenguaje la
belleza; no puede aparecer en un aura de claridad trans-
parente. Su opuesto má s preciso es la emoción. Ni la culpa
ni la inocencia, ni la naturaleza ni el más allá rigurosa-
mente diferenciados tienen valor para ella. En esta esfera
aparece Ottilie, éste es el velo que debe cubrir su belleza.
Porque las lágrimas de la emoción, con las cua les la
mirada se vela, son al mismo ti empo el velo más propio de
la belleza misma. Pero la emoción es sólo la apariencia de
la reconciliación. Y qué inestable y emocionante es preci-
samente esa armonía engañosa en la ejecución de flauta
de los enamorados. Su mundo est á totalmente abandona-
do por la música. Así como la apariencia, a la que está
unida la emoción, puede ser tan poderosa sólo en aque llos
que, como Goethe, no se conmueven por natural eza en lo
más int imo por la música y que son inmunes al poder de la
belleza viva. La lucha de Goethe consiste en salvar lo
esencial en ella. Allí la apariencia de est a belleza se
ent urbia cada vez más, como la transparencia de un
líquido en la conmoción en la que forma cristales. Porque
no la pequeña emoción que disfruta de sí misma, sino sólo
la gra nde de la conmoción es aquella en la que la aparien-
cia de la reconciliación vence a la bella apariencia y con
ella se vence en definit iva a sí misma. La quej a llena de
lágrimas: eso es la emoción. Y también a ella, como a los
gritos de dolor sin lágrimas, le ofrece r esonancia el espacio
de la conmoción dionisíaca. "El duelo y el dolor en 10
dionisíaco como las lágrimas que se der raman a la conti-
nua decadencia de t oda vida const ituyen el suave éxt asis;
es 'la vida de la cigarra que sin comer ni beber canta hasta
morir'." Así dice Bernoulli sobre el capítulo ciento cuaren-
ta y uno del "Derecho materno", en el que Bachofen se
ocupa de la cigarra, el animal que, originariament e propio
de la oscura tierra, fue elevadoa la alianza de los símbolos
uránicos por el profundo sentido mítico de los griegos. ¿A
92
qué otra cosa se referían las refl exiones de Goet he en torno
al final de la vida de Ottilie?
Cua nto más profundamente se entiende la emoción,
tanto más transición; jamás significa un final para el
ver dadero poeta. Precisamente esoes loque importa cuan-
do la conmoción se muestra como su mejor componente, y
lo mi smo quiere decir Goet he, aunque en un sent ido pe-
culiar, cua ndo en el ensayo sobre la Poética de Aristóteles
dice: "Ahora, quien progresa en el camino de la formación
interi or verdaderamente moral, sent irá y admit irá que las
tragedias y las novelas trági cas de ninguna manera apaci-
guan el espíritu, sino que intranquilizan el ánimo y lo que
llamamos corazón y lo conducen a un est ado vago e indefi-
nido; la j uventud ama este estado y por eso siempre está
apasionadamente predispuesta a estas producciones".Pero
la emoción será una transición del presentimiento confuso
"en el camino de una formación... ver daderamente moral"
sólo hacia la materia únicamente objetiva de la conmoción:
hacia lo sublime. Es precisamente esta transición la que se
cumple con la caída de la aparienci a. Esa apariencia que se
expone en la belleza de Ottilie es la apariencia en decaden-
cia. Porque no se puede ente nder como si la necesidad y el
poder exteriores hicieran s urgir la decadencia de Ottilie,
sinoque en el ti pomismo de su apariencia está fundadoque
debe extinguirse, que debe hacerl opronto. Es muy diferen-
te de la apariencia triunfante de la belleza deslumbrante ,
que es la de Lucíane o la de Lucifer. Y mientras que el
enigma del esplendor de la figura de la Helena goet heana
ode la más famosa de la Mona Lisa proviene de la lucha de
estos dos t ipos de apariencia, la figura de Otti lie sólo está
dominada por la apariencia que se extingue. El poeta ha
puestoest oen cada uno de sus movimientos y gest os para,
por último, hacerla llevar en su diario, del modo más
sombrío y al mis mo tiempo más tier no, cada vez más la
existencia de un ser que se desvanece. Entonces, no direc-
tamente la apariencia de la belleza que se muestra doble
ha aparecido en Otti l¡o. Hi no aohunonte ésa propia de ella,
93
que se ext ingue. Pero por supuesto que esta apariencia
abre el examen de la apariencia bella en general y sólo ahí
se da a conocer. Por eso toda contemplación que capte la
figura de Ottilie verá surgi r ante sí la ant igua pregunt a
sobre si la belleza es apariencia.
Todo lo esencialmente bello está siempre y esencial-
mente unido a la apari encia, peroen grados infinit amente
diferentes. Esta unión alcanza su máxima intensidad en
lo manifiestamente vivo, y precisamente aquí de un modo
claramente polarizadoen la apariencia t riunfante y la que
se extingue. Porque todo lo vivo est á t anto más separado
del ámbito de lo esencialmente bello cuanto mejor const i-
t uida esté su vida y, en consecuencia, es en su figura donde
loesencialment e bello se manifiest a más comoapariencia.
La vida bella, loesencialmente bello y la belleza aparent e,
los tres son idénticos. En est e sentido precisament e la
teoría platónica de lo bello se relaciona con el aun más
antiguo problema de la apariencia en que aquélla, según
El banquete, se diri ge en principio a la belleza corporal-
mente viva. Si este problema, no obstante , permanece
late nte en la especulación platónica, esto se debe a que
para Platón, como griego, la belleza se presenta por lo
menos tan esencialmente en el j oven como en la mucha-
cha, pero la plenitud de la vida es mayor en lo femeni no
que en lo masculino. Sin embargo, un moment o de la
apariencia se conserva en lo menos vivo, para el caso de
que sea esencialmente bello. Yéste es el caso de todas las
obras de arte (entre ellas, en grado ínfimo, de la música).
En consecuencia, en toda la belleza del arte sigue habit an-
do aquella apariencia, es decir , aquel rozar la vida y
limitar con ella, y sin ella la belleza del arte es imposible.
Pero la apariencia no abarca su esencia . Antes bien, ésta
alude más profundament e a aquello que en la obra de arte
se puede designar , por oposición a la apariencia, como lo
inexpresivo, pero que fuera de esta oposición ni aparece en
el arte ni puede ser nombrado clarament e. Pues lo
inexpresivo está con la apariencia en una relación que,
94
aunque de oposición, es de tal modo necesaria que precisa-
ment e lo bello, aun sin seren sí mismo apariencia, cesa de
ser esencialmente bello si la apariencia desa parece de él.
ésta le pertenece en t anto vel0
3
y en tanto la ley
esencial de la belleza se muestra en que ésta como tal sólo
aparece en 10 velado. La belleza no es, entonces, como lo
enseñan filosofemas banal es, ella misma apariencia. An-
tes bien, la famosa fórmula de que la belleza sería la
verdad hecha visible, como en últ ima instancia la desar ro-
llóSolger , en un a planamient oext remo, contiene la funda-
mental deformación de este gran objeto. TampocoSimmel
debería haber ext raído t an ligeramente es t a t esis de las
frases goetheanas, que a menudo convienen al filósofo por
todo lo que no sea su t ext o. Es ta fórmula que, dado que la
verdad en sí misma no es visible y su hacer se visible sólo
podría basarse en un r asgo que no le es propio, convierte
a la belleza en su apariencia, acaba en últ ima inst ancia y
de su carencia de metolodogía y razón, ¿n
barbane filosófica. Porque nosignifica otra cosa cuando en
ella se aliment a la idea de que sería posible develar la
verdad de lo bello. La belleza no es apa riencia, no es velo
de otra cosa. Ella misma no es manifestación si no absolu-
tamente esenci a, por supuesto que una esencia que sólo
permanece esencialmente igual a sí misma baj o el ocul-
tamiento. Por eso tal vez la apariencia sea engaño en
cualquier otra parte: la bella apariencia es el velo ante lo
necesariament e más velado. Porque lo bello no es ni el velo
ni el objeto velado, sino el obj eto en su velo. Pero develado
se most rarí a infinit amente insignificante. Aquí se funda
el anti quísimo parecer de que lo velado se tr ansforma al
ser develado, de que permanecerá "igual a sí mismo" sólo
bajo el ocult amiento. Con respecto a t odo 10 bello, ent on-
ces, la idea de la develación se convierte en la de la
imposibilidad de la develación. Es la idea de la crít ica del
3 "Hül le". t a mb ién "envol t ura", "('llI" rl' lI" (1lllr opo sición a "al ma") a
diferencia de "Schleier", (ltllO 1lÓ1" tliKnifica "velo ". ['r. ]
95
art e. La crítica del arte no tiene que alzar el velo; antes
bien, medi ante su conocimiento más preciso como velo,
sólo entonces tiene que alzarse ella mi sma a la verdadera
contemplación de lobell o. Ala contemplación quej amás se
abrirá a la llamada compenetración, y que sólo lo hará de
un modo imperfecto ante la observación más pura del
ingenuo: la contemplación de lo bello como misterio. J a-
más se ha comprendido una verdadera obra de arte,
excepto cua ndo se ha presentado inevit abl emente como
misterio. Pues no es posible designar de ot ro modo ese
objeto al que el velo, en última inst ancia, le es esencial .
Porque sólolo bello y nada fuera de él puede ser , ocultante
y oculto, esencial, es que el fundamento divino de la
belleza reside en el mist eri o. Así, la apariencia en ella es
precisamente esto: no el ocultamiento los
objetos en sí sino el ocultami ent o necesario de los objetos
para nosotros. Ese ocult amiento es una
en el momento indicado, así como es una condici ón divina
que, develada a destiempo, aquella insignificancia se
volat ilice en nada, con locual la revelación susti t uye a los
mi sterios. En consecuenci a, la doctrina kantiana de que el
fundamento de la bell eza es un carácter de relación impo-
ne t ri unfante sus tendenci as metodológicas en una esfer a
muy superi or a la psicológica. Toda belleza contiene en sí,
como la revelación, órdenes hist órico-filosóficos. Porque
ella no hace visible la idea, sino su mist erio.
Por esa unidad que el velo y lo velado constituyen en
ella, sólo puede ser esencial allí donde la dualidad de la
desnudezYel ocult amiento aún noexiste: en el artey en las
mani festaciones de la naturaleza pura. En cambio, cuanto
más claramente se pronuncie esta dualidad, para afirmar-
se por últ imo en grado extremo en el ser humano, tanto
más claro resulta: en la desnudez sin velo se ha retirado lo
esencialmente belloyen el cuerpodesnudodel ser humano
se ha alcanzado un ser por encima de toda belleza (lo
sublime) y una obra por encima de t udas las configuracio-
nes (la del creador). Con ello se abre la úl tima de aquellas
96
correspondencias salvadoras, en las cua les la novelle cons-
truida sut ilmente se corresponde con una precisión incom-
parablemente r igurosa con la novela. Cuando allí el joven
desnuda a la amada, no lo hace por placer sino por la vida .
No cont empl a su cuerpo desnudo y precisamente por eso
percibe su majesta d. El poeta no escoge palabras ociosas
cuando dice: "Aquí el deseo de salvar se sobrepus o a
cualquier ot ra conte mplaci ón"." Porque en el amor no
puede dominar la contemplación. El amor nose ha origina-
do en la voluntad de felicidad que, ini nter rumpida, sólo se
encuentra fugazmente en los más infrecuent es actos de la
contemplación, en la calma "alciónica" del alma. Su origen
es el present imiento de la vida bienaventurada. En el
destino de Eduard y Ottilie Las afinidades electivas expo-
ne, sin embargo, cómo el amor en tanto pasión amarguísi-
ma se frus tra a sí mismo cuandoen él la vit a conte mplativa
es la más poderosa, cuando la cont emplación de 10 más
es pléndido es más ansiada que la unión con la amada. En
este sentido, ni ngún rasgode lanovelle es inútil. En cuanto
a la libert ad y la necesidad que muestra frent e a la novela,
es comparable al cua dro en la oscuridad de una catedral
que la representa y que de ese modo comunica, en pleno
interior, una visión del lugar que de lo cont rario se rehúsa.
Con ell o int roduce al mismo t iempo el destello del claro,
sobrio día. Y si esta sobriedad parece sagrada, lo más
ext raño es que ta l vez sólo para Goethe no Jo es. Porque su
obr a permanece vuelta hacia el espacio interior en la luz
velada 'que se refracta en los coloridos cristales. Poco
después de haberla concluido le escribe a ZeIter: "Donde-
quiera que se encuent re con mi nueva novela, acéptela
amablemente. Estoy persuadidode queel velot ransparen-
te y opaconole impedirá penetrar hasta la figura realmen-
te pretendida". Esta palabra "velo"es para él más que una
imagen: es el velo que debió moverl o permanentemente
cuando luchaba por examinar la belleza. Tres figuras se
4Loe afinidades p. 259. Traducción modi ficada .
97
han desprendido de esta lucha que lo conmovió como
ninguna otra: Mígnon, Ottilie, Helena. "¡Dejadme brillar
hasta que sea I No me quitéis el blanco vestido! I Me
precipito desde la bella la firme Allí
descansaré en pequeño sosiego I Luego se abrirá la nueva
vista I Entonces abandonaré el puro veloI El cint urón y la
corona."Tambi én Helena loabandona: "El vestido y el velo
quedan en los brazos de él". Goethe conoce lo que se
sobre el engaño de esta apariencia. Le hace advertir a
Faust o: "Sujeta lo que te quedó. I El vestido, no lo sueltes.
Demonios t iran ya l De las punt as, qui eren I Arrastrarlo al
mundo subterráneo. ¡Sujétalo! I Ya no es la diosa que
perdiste I Pero es divino". Pero el velo de Ottilie queda
diferenciado de éstos como su cuerpo vivo. Sólo con ella se
pronuncia claramente la ley que en las ot ras se
de manera más entrecortada:cuanto más se escapa la VIda,
tanto más lo hace la belleza apare nte, que únicamente
puede adherirse a lo vivo, hasta que en el absoluto final de
la una t ambién la otra debe desaparecer. Nada que sea
mortal es, ent onces, indevelable. Por eso, si las Máximas y
reflexiones designan, conforme a la verdad, el grado extre-
mo de esa imposibilidad de develar con las profundas
palabras: "La belleza jamás puede sobre
sí misma", queda, no obstante, DIOS, ante quien no hay
misterio y t odo es vida. Como cadáver se nos el ser
humano, y comoamor su vida, cuandoestán ante Dios. Por
eso la muerte ti ene el poder de desnudar, como el amor.
lndevelabl e es sólo la naturaleza, que guarda un misterio
mientras Dios la deje exist ir. La verdad se descubre en la
esencia del lenguaje. El cuerpo humano se desnuda, un
signode que el ser humanomismo comparece ante Dios. La
belleza que no se abandona en el amor debe entregarse a
la muerte. Ottilie conoce su camino hacia la muerte.
Porque lo reconoce t razado de antemano en lo más íntimo
de su joven vida es - noen su hacer pero sí en su esencia-
la más juvenil de todas las figuras que Goethe ha creado.
Es cierto que la edad confiere la disposición a mori r, pero
98
la juventud es disposición a la muerte. De un modo casi
oculto Goethe ha afirmado de Charlotte que "le gustaba
vivir". J amás le ha dado a la juventud en una obra lo que
le concede en Ott ilie: toda la vida que ti ene su propia
muerte a partir de su propia duración. Sí, se podría decir
que si Goethe en verdad estuvo ciego para algo, fue preci-
samente para esto . No obstante, si la existencia de Ottilie
alude, en el pathos que la diferencia de todas las otras, a la
vida de lajuventud, es sólo por el destino de su belleza que
Goet he pudo hacer las paces con este aspecto al que su ser
se negaba. Al respecto hay una alusión muy singular y que
en cierto modo puede servir de fuente. En mayo de 1809
Bettina dirigió una carta a Goethe en la que habla de la
revuelta de los tiroleses y en la que se dice: "Sí, Goethe,
durante su t ranscurso ha tomado en mí un rumbo muy
diferente... lúgubres galerías que circundan profét icos
monumentos de imponentes mártires son el centrode mis
graves presentimientos... Ay, únete a mí en el recuerdo[de
los tiroleses]. .. [Asegurar la inmortalidad al héroe es la
gloria del poeta! ". En agosto del mismo añoGoet he escribió
la última versión del capítulo tercero de la segunda parte
de Las afinidades electivas , donde en el diario de Ottilie
dice: "Hay una idea de los pueblos a nt iguos que es seria y
puede resultar terrible. Se imaginaban a sus antepasados
en grandes cavernas, sentados en círculo, sobre tronos, en
muda conversación; cuando ent raba algui en sufici ente-
mente digno, se levantaban y se inclinaban dándole la
bienvenida. Ayer, cuando me senté en la capilla y vi ot ras
sillas talladas en tomo a la mía, esa idea me pareció
cari ñosa y graciosa. ¿Por qué nopuedes quedarte sentada?,
pensé, ¿por qué no te quedas sentada en silencio, concen-
t rada en t i, mucho tiempo, mucho t iempo, hasta que
lleguen los amigos ante qui enes te levant arías, mostrando-
les su sit io con una propi cia inclinación?".5 Resulta obvio
entender esta alusión a Valhalla como un recuerdoincons-
5 Las afinidades elect ívc«. pp. I H) · 1M2,
99
ciente o deliberado del fragmento de la carta de Bettina.
Porque es llamativa la afinidad en el es pírit u de. esas
breves fr ases, llamativa en Goethe la ocurrencia de
Valhalla; llamati vo, en fin, el modo directo en que está
introducida en el apunte de Ottilie. ¿No podría ser una
señal de que Goethe se aproximaba en esas suaves pala-
bras de Otti lie al gesto heroico de Bettina?
Considérese de spués de todo est o si es verdad o pura
mistificación cuando Gundolf afirma con fingida liberali-
dad:"El personaje de Ottilie no es el per sonaje
el verdadero problema de Las afinidades elect was , YSI
tiene sent ido cuando añade: "Pero sin ese instante en el
que Goethe vio lo que en la como Ottilie, el
contenido no habría sido comprimido m el problema, de-
lineado de ese modo". Porque qué queda claro en todo esto
si no una cosa: que es el personaje, el nombre de Ottilie, lo
que atrajo a Goethe a ese mundo para sal var verdadera-
ment e a un ser que se desvanecía, para redimir en él a una
amada. Lo admitió ante Sulpiz Boisserée, quien dejó
constancia de ello con las maravillosas palabras en las
que, gracias a la visión más íntima ,del poeta, señala al
mis mo t iempo el secreto de su obra mas profundamente de
lo que él mi smo podía suponerlo. "En el camino comenza-
mos luego a hablar de Las afinidades elect ivas. El le
importancia al modo rápido e irrefrenable en que habla
originado la catást rofe. Habían salido las
ba de su relación con Ottilie, de cómo la habla quendo y
cuán infeliz lo había hecho. Por último sus palabras se
volvieron casi enigmáticamente llenas de presentimien-
tos . Luego dijo, en el medio, un verso alegre.
cansados, excit ados, medio llenos de presentimientos,
medio adormilados baj o la más hermosa luz de las estre-
llas... hacia Hei delberg." Si bien a quien relata no se le ha
escapado cómo los pensamientos de sobre
su obra con la salida de las estrellas. el mismo casi no supo
- lo cual, no obstante, está atestiguado por su lenguaje-e-
qué superior al estado de ánimo era el momento, y que
100
clara la evocación de las est rellas. En ella estaba como
experienci a lo que como vivencia se había di sipado hacía
mucho t iempo. Porque bajo el símbolo de la estrella se le
había aparecido una vez a Goethe la esperanza que debía
asir para los enamorados. Esa frase que. para decirlo con
Holderl¡n, contiene la cesura de la obra y en la que, puest o
que los enamorados abrazados sellan su fin, todo se detie-
ne, dice: "La esperanza pasó sobre sus cabezas como una
estrell a fugaz"." Por supuesto que no la perciben, y no se
pudo haber dicho con mayor claridad que la última espe-
ranza jamás lo es para quien la alberga sino sólo para
aquellos para quienes es a lbergada. Ycon ello sale a la luz
la r azón más profunda de la "post ura del narrador". Sólo
él puede cumplir en el sentimiento de la es peranza el
sent ido de los acontecimientos, exactamente como Dante
incorpora la desesperanza de los amantes al caer. tras las
palabras de Francesca de Rimini, "como si cayera un
cadá ver". Aquella esperanza absolutamente paradóji ca y
fugaz surge por último de la apariencia de reconciliación,
como a medida que el sol se va apagando sale en el
cre púsculo la estrella vespertina que sobrevive a la noche.
Su dest ell oes . por supuesto, el de Venus. Ytoda esperanza
descansa sobre ese ínfimo destello, y hasta la más rica
proviene sólo de él. Así , la esperanza justifica al final la
apariencia de reconciliación. y la tesis platónica, por
absurdo que sea querer la apariencia de lo bueno, tol era su
única excepción. Porque la apariencia de reconcili ación
puede, debe ser querida: sólo ella es la morada de la
esperanza extrema. Así, ésta se le escapa por últimoy sólo
como una temblorosa pregunta resue na el "qué bello" al
final del libro por los muertos que, si es que lo hacen,
eeperamos que despierten no en un mundo bell o, sino
bienaventurado. Elpí s es la última de las Pal abras
Primigenias : a la certeza de la bendición que los enamora-
dos de la novelle se llevan a casa responde la esper anza de
6 Las aflnidadee dl'cl jIJas . p. 279.
101
salvación que albergamos para todos los muertos. Ella es
el único derecho de la creencia en la inmortalidad, que
jamás puede encenderse en la propia existencia. Pero
precisamente por esta esperanza est án muy fuer a de lugar
aquell os momentos místi co-cri sti anos que han acudido al
final --de un modo muy distinto que en los románticos-,
en el intento por ennoblecer todo 10 mítico del estrato
inferi or . No este ser nazareno sino el símbolo de la estrella
que cae por encima de los enamorados es la forma de
expresión apropiada de lo que del mi st erio en sentido
est ricto es inherente a la obra. El misteri oes en lo dramá-
ti co el moment o en que éste se eleva desde el ámbito de la
lengua que le es propia hacia una superior e inal canzabl e
para aquélla. Por eso jamás puede cobrar expresión en
palabras, sino únicamente en la representación; es lo
"dramát ico" en el sentido más estricto. Un momento aná-
logode la represent ación es, enLas afinidades electivas , la
est rella fugaz. A su fundamento épico en lo mítico, a su
exte nsión lírica en la pasión y la inclinación, se une su
coronación dramática en el mist eri ode la es peranza. Si la
música encierra verdaderos misterios, éste sigue siendo,
por supuesto, un mundo mudo, del cual jamás ascenderá
su sonido. Pero a qué mundo está dedicado si no a éste , al
que le promet e más que pacificación: la salvación. Eso está
escri to en aquell a "tabla" que George ha colocado sobre la
casa natal de Beethoven en Bonn:
Antes de que est éis fortalecidos para la lucha en
\ vuestra estrella
Os canto lucha y victoria de estrellas más altas
Antes de que lleguéis a asir el cuerpo en esta est rella
Os invento el sueño en estrellas eternas.
Este "Ant es de que ll eguéis a asir el cuer po" parece
est ar destinado a una sublime ironía. Aquellos enamora-
dos jamás llegan a asirlo. ¿Qué importa si jamás estuvie-
ron fortalecidos para la lucha? La esperanza sólo nos ha
sido dada por los desesperanzados.
102
Comentarios!
En mi esc:ito electivas de Goethe" intenté )<l-
llevar a cabo la idea de ilumi nar una obra absolutamente a parti r
de ella misma (Walter Benj amin, "Drei Lebenslaufe" [Tres noti-
cias biográficas], en: Zur Aktualitiit Walter Benjamins. Aus Anlaf3
des 80. Geburtstags van Walt er Benj amin [Sobre la actualidad de
Wal ter Benjami n. Con moti vo del Bü"a niversario del nacimiento
de Walter Benjamín], comp. por Siegfried Unseld, Francfort del
Meno, 1972, p. 46; cf. t. 6). Asl comoBenedettoCroceabrióel camino
hacia la obra de arte individual, concreta, demoliendo la teoría de
las formas artísticas, mis ensayos hasta ahora procuran allanar el
cami no hacia la obra de arte demoliendo la teorla del carácter
parcial del arte. S u intención programática común es promooer el
proceso de integración de la ciencia, que derriba cada uez más las
rígidas paredes divisori as entre las di sciplinas, características del
concepto de ciencia del siglo pasado, mediante un análisis de la {
obra de arte que reconoce en ella una expresión integral [...] df; jgs ,
tendencit.!!.de una época, imposible de restringir en ningún sentido·
en términos parciales (ibíd.). Los datos que testimonian la historia
de la génesis del trabajo sobre La s afi ni dades electivas son
sumamente exiguos. Los límite s temporales dent ro de los cuales
surgió el trabajo se pueden detenninarde un modo sólo aproxima-
damente exacto. Se pueden es t ablecer dos fechas de r efer encia
globales, aunque segur as: el ver ano de 1919 y el ot oño de 1922. La
1 El presente te xto y el del ens ayo sobre Las afi nidades electivas de
Goethe han sido tomados de: Wal ter Benjamín, Gesammelte Scñriften,
del Meno, Suhrka mp, 1991. Compilado en 7 tomos por Rudolf
Tie demann y Hermann Schweppenhauser. Las i ndicaciones entre parénte sis
de las citas de Benj amin re mite n también a esta edi ción.
103
rímera se encuent r a en los Lebensloufe [Noticias biogr áficas1: En
ros primeros años posteriores al tratado de -e.l "P.acto de
Vers alles" se firmó el 28 de junio de 1919- ::u a
literatura alemana todavíaera preponderante( Drei ,
i btd., 52), la segunda se encuentra en la
posiblementeaún ni siquiera has comenzadoa leer mi trabajo sobre
Las afinidades electivas , le escribe a Scholem el I octubre de
1922 (Bríefe, p. 291). Si se tiene en cuenta Quela teSI S doctoral fue
aceptada el 27 de junio de 1919 por la Univers idad de Berna (cf
802) Benj amin podría haber comenzado por lo menos con los
r;abaj;S preliminar es sobre el ens?yo de afinidades electi vas
en la segunda mi tad de ese añoy, SI se consi de ra entr e la ear:ta
Scbolem y la elaboración Yel envío de una copla del
terminado media un lapso seguramente no míni mo, la concl USIón
del tr abaj a se podría datar a proximadamente en el verano de 1922.
Escasos son también los testimonios Que in forman sobre proceso
de génesis. El primero aparece en una del 8 de
192 1: En la última semana no me ha ufo nada bren, .tengo
luch ar en toda forma, aunque no si n esperanzas, gractas, a
cont ra dep resioTU! s que, según parece, surgen cada vez mas
dicamente. Estoy otra vez decidido a eme rger porque por trabaj os
urgentes no me queda otra posibilidad. Tengo redactar mz
Crítica de Las afinidades electivas, que me resulta C?,,!O
( crítica ejemplar y como trabajo preli minar para exposU:lo,
\ nes pur a"iñente filos6fi cas ---entre esas dos cosas esta lo que t.engo
para decir sobre Goethe en est e trabajo- (Bríefe, p. 28.1). Casi tres
semanas después informaba: Entretanto va 8610que
no voy a estar tranquilo hasta que no termine ml trabajo sobre Las
afinidades electivas. Parece como si el trabaj o ya en
el últi mo estadio de su redacción. Aello al ude síguíente
frase de la carta, que menciona su núcleo pol émico, slt uado.en el
medi o y en parte en el último t ramo del ensayo: Ah{ reali za la
'Ir:- sentencia firme Y la ejecución de qund?l f (Brt.efe, p. 284).
Nuevamente tres semanas después escri bía: ml trabajo sobre;Las
afinidades electi vas avanza muy lentamente, casi .demaswdo
cautelosamente, pero algún dia estar á fi nalmente
mi ali vio (Briefe, p. 287) . Ese día llegó dentro del medio
siguiente, muy probabl ement e en el verano La próxima
carta que se re fier e al ensayo cont iene el pasaje ya en el que
se exhort a suavemente al dest in at ari o - Scholem-, q,Ulen
t anto ya había recibido una copia, a su lectur a. Alh Benjamín
104
agregaba: estoy buscando un nuevo editor. La publicación del
trabajo sobre Las afinidades electivas podria ser el principio. ¿Me
puedes aconsejarí ílsriefe, p. 291 ). El editor al que Benjamin había
apostado era Richard WeiBbach, de quien en esa misma carta
infor maba que, por motivos económicos y con gran pesar por par te
de Benjami n, había te nido que suspender la impresión comenzada
de la revista Angel us Nouus proyectada por Benj amin --que
supuestamente ya contenía partes del t rabajo sobre Las afinida-
des electivas- (cf t. 2).
De este modo comienza la larga e intrincada histor ia - mej or
documentada en sus detalles-de la publi cación del ensayo, qu e ya
antes de que se llegue a la verdadera publicación, se liga curiosa-
mente con el primer tr amo de la hi storia de su influencia. La
ger manfstica universit ari a de Fr ancfort había comenzado a inte-
resa rs e en el t r abajo, principalmente por i niciativa de Gottfried
Salomon,Privatdozent 2 de Francfort y amigo de Benjamín, quien,
tal como Benjamin informaba a Schole m a comienzos de 1923, lo
habla remitido junto con la disertaci ón, con auspicios no desfavo-
rables, al es pecialista en histori a de la liter atura Franz Schultz
(Bríefe, p. 297). Auspicios baj o los cuales Benjamín veía sus
intenciones de habili tación y que ya entonces i nt uía engañosos,
como lo muestra el desafort un ado desenlace, acontecido años más
tarde, del propósito de ha bilit ación (cf pp. 895-902). De la cor res-
pondencia con Florens Christia n Rang, a cuyos insistentes es fuer -
zos , compromet idos con el amigo más j oven desde la profundidad
es pi ri t ual de su re lación, se debe fina lmente la publicación del
tr abajo, se puede dedu cir que los esfuerzos per sonal es de Benjamin
fraca saron una vez más. EI 3 de diciembre de 1922 escri bía a Ra ng
desde Heidelberg: También tengo reservada para él [Richard
Weij3bachl , llegado el caso, una información -que tú por cierto
tampococonoces todaota-:-: antes de mi partida, Paul Cassirer me
ha pagado una opción de 15.000 marcos por el trabaj o sobre Las
a finidades electivas. ciertamente una opción sin plazo, de modo
que s i quiero hacer editar el trabajo en otra parte, lo cual me está
permitido en todo momento antes de que él haya comenzado con la
edición, debo reembolsar los 15.000 marcos. Cuánto de esto le voy
a contar a Weipbach y cuánto va a infl uir sobre él, lo dejo en
suspenso (3 de diciembre de 1922 a Rang). Sin embargo, a eomi en-
2 Docent e univer sitario que ha obtenido In habilitación pero aún no
tiene e átedrn. Tf'.]
105
zos de abr il dice: después de estudiarlo tres meses, Cassirer ha
devuelto ahora efectivamente mi trabajo sobre Las afinidades
electi vas. No lopublicará por dificultades técnicas. De todos modos
todavía no estoy desesperado por publicarlo (Briefe, p. 300 ), Las
cartas nodan testimoniosobre los restantes intentos que Benj amí n
emprendió personalmente. Pero la deci dida comunicación a Ra ng
de fines de setiembre de 1923 indica que deben de ha ber reflexio-
nado juntos sobre los medios de publicación:Ahora est oy di spue sto
en todo sentido a dirigirme con el manuscrito de mi trabajo sobre
Las afini dades electivas a Hofma nnsthal, ya sea por t u intermedio
o solo, y espero tus indi caciones (Briefe, p. 302), No se podía dar
directamente est e pa so, emprendido luego por Rang. Benjamín
había sido present ado por car la a Hofmannsthal por intermedio de
Rang, con ocasión de las discusiones que éste mant enía con
Hofmannsthal sobr e el perfil espiritual y la marcha entrecortada
de las NeueDeutsche Beitrage [Nuevas Colabor aciones Alemanas],
y había sido recomendado como un colaborador a tener muy en
cuenta. "Ya mencioné una vez que un amigo muy cercano, más
joven, también estaba en negociacio nes con una editorial par a
publicar una nueva revista, [" ,] Yo había prometi do mi coopera-
ción permanente. Mi a migo y yo, y un amigo muerto del primero
[Fri tz Heinlel r", l : nosotros tres habrí amos formado el grupo
central. Mi amigo ha tenido que abandonar el proyecto , por lo
meno s por ahora, L,,] Pero al mi smo ti empo ha pensado L..]
conmigo en su revista; a él y a mí nos gustaría a parecer, si a usted
le conviene, como eventuales, aunque no poco fr ecuentes colabora-
dores. L.,] No es como pedido, en realidad , que le hago llegar esto,
sino más bien comouna información que puede ser de interés par a
BUS planes. Por supuesto que nuestra ir rupción no debe t rastrocar
los rasgos esenciales de su revista; por ot ra pa rte, la admisión
di scontinua (10cual no tiene por qué ser demasiado frecuente) de
colabor aciones no conserva nada de nuestro viejo proyecto. Pi én-
selo. Si lo desea, le podría enviar algunos escritos de mi amigo
-editados, pero en r evistas, por decirl oasí, no públicas-paraque
vea su forma de pensar, Por supuesto que usted como editor
quedaría en completa libertad de re chazar en cada caso en parti-
cular una colaboración ofreci da, Creo poder decir que nosotros
esperábamos elevar el periód icoen el que pensamos a la altura, por
ejemplo, del Atheruium: Es precisamente est a fe en el valor de
nuestr as colaboraciones loque me alienta a alentarl oa usted a qu e
conserve, en la medi da de lo posible, las Neue Deutsche Beitriige (8
106
(
de noviembre de 1922, Ra ng a Hofmannstha l; tomado de: "Hugo
von -Florens Christian Rang, Bri efwechsel 1905-
1924 .en: Dl?NeueRundschau, 1959 (a ño 70, número 3),lS). Esta
carta le a Hofmannst hal recién en mayo de 1923. Rang la
había en noviembre de 1922 por cons idera r la entonces no
y la adj untó a una respuesta a Hofmannsthal
sólo el mismo se refirió a Benjamín, acordándose de una
menci ón que.Rang hecho al pasar ya antes de aquella carta
de presentaeí on (cf.l-bíd., p. 23). Ra ng respondió: "Ahora usted me
el honor su carta de requerir, como edito r, en cierto modo
rm ayuda, especialmanta a l solicitar a mi amigo Benjam ín, Esta es
su direcci ón: Dr. Walt er B.,Berlín-Grunewald DelbruckstraBe23
Au? que.en estos días debe haberse mudado 'proba blemente a
Universida d de Fra ncfort por el semestre de verano. Aquí el deseo
y se ent relazan amablemente . Leadjunto una car ta
mla. dirigida a usted del 8 de noviembre del año pasado, que no
envi é en el momento en que fue escrita Benjamin me
que se habían presentado nuevas perspectivas par a la
de su re vist a, que entretanto se ha n desvanecido
defimtIvamente, En esa carta -pero a nte t odo permítame d . 1
1 " t d ecme
espm u esuencabezamientosiguesiendoel mismoenésta
rm actual s610 que no he que rido borrar la pel us illa de las
Citándome a mí,mismo-; entonces: querido y res petado
arr ugo -ahora puedo deci rl o-e, en esa carta, como verá, Benjamín
y yo ya en camino hacia su revista. Pero entre tanto se
ha producido un cambio; Benj amín está demasiado ocupado en
?tras casa,s como para poder querer segu ir, en cierta medida , no
Importa SI en una forma abreviada o atenuada, el plan segú n el
cua l pensaba r edactar su propia revi sta, con una serie regu lar de
colaboracionas para su r evista I...I, Pe ro tal como están las cosas
pues.to que su re vista no aparece con frecuencia, una colaboracién
conSIder able de mi y mía imprimiría al rumbo efectivamen-
te un. determinado. No sé si Benjamin con sus ocupaciones
podr á real.IZar una colabor ación para el pr óximo número; esper o
verl o y le preguntaré también, y a nte todo, cuáles
de sus o no-puede envia r le, para que usted
tenga una de su escri tura" (3 de mayo de 1923, Rang a
Hofmanns thal ; ibtd. pp. 24 Ys.). En su respuesta Hofmannsthal
hab.laba "la"copia ?djuntada de la carta no ; nviada deI Sde
1; especial , excepciona lmente agrada ble". Luego
contin ua ba : SI, le pido ayuda 11 usted y n su amigo Benj amin, a
107
qui en noconozco, y que una considerable de su amigo
y de usted imprima, según sus pr opias palabras, un rasgo determi-
nado al rumbo. Pero no me lo remita. Siga estando, sólo por ahora,
entre nosot r os. También en estas cosas, como en el encuentro
ffsico, cada gesto t iene su sentido, y no quer emos 'simplificar'
nada, ad aptarlo a lo 'nor mal' . Que Benj amí n se incorpor e con
colaboraciones eventuale s, aunque de ninguna manera poco fre-
cuentes - ust ed per iódicamente con una de mucho peso-, y
ambos con t anta continuidad como para que su antiguo plan de un
ar chivo espirit ual - us o est a palabra con todo su peso-no sólo no
desaparezca sino que eme rja cada vez más por su fuerza interior
de los rasgos de mi revista: con est o expr esa usted, expreso yo con
sus palabras, algo r ealizable, a menos únicamente que (sobre eso
no tenernos ni ngún poder) Benj amin como individuo se me r evela-
ra como al gui en qu e de ni nguna manera pudiera concordar con mi
natural eza 00 cual , no obstante, me parece tan poco probable que
sólolo añado para llamar por su nombre el único obstáculo posible).
Pero permítame conocer también la mentalidad de su amigo a
través de algunos escr itos --editados en revistas, por decirlo así,
no públicas (pero ¿es que mi revista es al go más que una revi sta no
pública? ¿Yes que se puede querer y alcanzar lo es pirit ual por otro
camino que no sea el de la unión espirit ual, priv ada? Unir me as í
a él y a us ted, es nuevamente un aliento para mí la
posibilidad de la coincidencia, que, confio, no será a medias sino
'realmente completa-)" (19 de junio de 1923, Hofmannsthal a
Rang; ibíd., pp. 27 Ys.) . Rangrespetó el deseo de Hofmannsthal de
quesiguiera siendopor el momento el mediador ent re ély
y de "dejar librado a la evoluci ón natural de las cosas SI rm arrugo
Benjamín t ambién comienza una relación con usted. L..}No le he
escrito, porque espero ver lo por aquí dentro de un ti empo" (25 de
junio de 1923, Rang a Hofma nnsthal; ibíd., p. 30). Durante las
semanas siguient es Rang le había informado a Benj amin sobr e el
estado de las cosas e incluso lo h abí a puest oal corriente de la carta
de Hofmannst hal del 19 de junio. A fines de setiembre, principios
de octubre, Rangy Benjami n estaban otra vezen contacto epi stolar
sobr e estos dos asuntos. De est a correspondencia se desprende que
Benjamin estaba dispuesto a segui r el camino allanado hacia
Hofmannsthal. De la cart a de Hofmannsthal, escribía el 7 de
octubre a Rang, parece habérsete escapado que él expresa su deseo
de que por el momento continúes oficiando de mediador entre él y
yo. Por este motivo te ruego que le remitas los manuscritos que a la
108
brevedad pondré a tu di sposición y que, en cierto modo de mi parte,
los acompañes con un par de líneas. Estimomuy conveniente seguir
exact amente la indicación de Hofmannsthal. De todos modos me
preocupa un pa saje en mi escrito sobre Las afinidades electi vas en
el qu e doy a entender (aunque cuidadosa y muy mesuradamente)
mi opinión sobre Rudolf Borchardt, muy cercano a él (cf p. 182).
Porque en este sentido Hofmannsthal no será - y no debe ser-
generoso. Próximamente recibirás 1) el trabajo sobre Las afinida-
des electi vas, 2) algodeHeinley tal vez 3) algo míopublicado antes
(Briefe, p. 305). Del contenido del envío realizado a Rang esper aba
que no se hunda en el averno de las redacciones, sino L..] que
pronto. un ecoamable; en lo que at añe al trabajo sobreLas
afi nidades electwas sería un eco entusiasta. Además quiero decir
añad.ía, que "" puedo renunciar [...] a la devolución de ninguna
lc:
s
piezas enviadas. En todos los casos se trata del únicoo el último
ejemplar. Creo que seis semanas serán sufici entes para proporcio-
nar a H?fmanns t hal una con toda calma; después _ y allí
parecerl a habl ar el escepticismo también respecto de este intento
de publicaci ón-quisiera volver a ocuparme de las cosas (Briefe p
306). Tal como se desprende de la car ta de Hofmannst hal a Rang
deI5 de novi embre, éste había r emitido el envío con los trabajos de
el 31 de octubre a l poeta. Al final de la cart a dice :
he echado un vistazo al manuscrito sobre Las afínida -
des electwas y me sentí tan poderosamente atraído que quiero
aprovechar el anoch.ecer y la t ranquilidad profunda, llena de paz
de las noches de noviembre para famili arizarme atentamente con
las primeras páginas" ("Hofma nnsthal·Rang, Bri efwechsel ", ibíd.,
pp. 37 Y e.). Dentro de las dos semanas siguient es Hofmannsthal
había concluido el estudio del texto. La carta del 21 de novi emb re
expresa .qué conmovido estaba: "Por favor, no espere que me
en detalle sobr e el escri to de Benj amí n, dir ectamente
que usted tuvo la bondad de confiar me. S610 puedo
deci r que ha hecho época en mi vida interior y que mi pensamiento
excepto cuando mi propio t rabajo ha r equerido toda la atenci ón.
cas i no ha podido despegarse de él. Me parece maravillosa -c-pa r a
hablar de lo aparentemente 'externo'- la elevada belleza de la
exposici6n en una penetración tan sin igual en el secreto: esta
bell eza surge un pensamiento completamente seguro ypuro,
conozco pocos ejemplos semejantes. En cas o de que éste sea un
hombre más joven, tal vez mucho m és j oven que yo, estaría
a bsolu ta mente uaombra do por estn 1JI 11 duroa. Mo ha conmovido la
Ion
1
1 1
profundísi ma conexión con su mundo; qué alivio a lgo así
en un mundo tan espantosamente desgarrado, SI por su ínter me-
dio solicit o entonces fervorosamente el permiso para poner :ste
trabajo con las colaboraciones (los a partados 1 YII en el. próximo
número el apartado III en el siguiente , que se publIcara. SIO
demora), aquellos que saben comprender lo se sent irá n
urgidos inmediatamente a es tablecer la conexi óncon sus cola,bora-
cione s y de ese modo se obt endr á, esper o, una parte esen,nal de
aquello que usted en aquel entonces se imaginaba en_relaci ón cO,n
una revista propia a fundar en común con B. Sena
dobl emente deseable si la expresión de consentimIento me fuera
enviada aquí, por su intermedio o di rect amente" (i bt á., p. 39): De
este modo el escr it o se sustraía definitivamente a las mezquinas
vicisitudes de deci siones de publicación hete rónomas y su aut or se
desembarazaba de los humillantes esfuerzos de tener que rogar
buena voluntad por su producción. El méri to de Y
Rang est á en haber contri bui do a elevar la al de
digna de ser publicada sin todos los subter fugios e
vejatorios, Antes de r esponder a la carta del poeta, Rang le : emItló
a Benjamin las líneas de Hofmannsthal para qu e las exammara y
también probablemente para un uso bien p?nderado en tratos
tácticos ante todo con los editor es (cf. Briefe, p. 325 ). Tu sabes
demasiado sobre las disposiciones de los autores, r espondía
Benjamin a Rang el 26 de noviembre, como para que tenga que
describirte cuánto me han alegrado las l íneas de
(puesto que pueden hacerlo sin poner en juego vanidad), Lo
especial en ellas es que hacen notar la ausencia ese
secunda rio casi inevitable del famoso sobre el desconocido: como SI
sóloel elogiodel primerolegitimara el mérit odel segundo. Creoque
mi respuesta debe ser tan agradecida como en su.f?rma
(Briefe, p. 315). Debe haber contenido el consentimiento solicit ado
por Hofmannsthal para publicar el t rabaj o.en las Neu.e Deutsche
Beitrage donde luego apareció con los dos pn meros cap ítulos ya en
abril de 1924 (en el número 1de la serie 11) y con el tercero en ene ro
de 1925 (número 2, serie 2). En la car ta de Rang a Hofmannsthal
del 28 de di ciembre de 1923, en la que mencionaba ante todo la
confianza que les permitía a Benjamín y a él cooperar.
configuración de las colaboraciones, e-r: su b ási ca ,
continúa diciendo: "Con la interpretaCIón de Benj amín sobre Las
afi nidades electivas les impone un poderoso cargamento. No de,be
navegar a menor profundidad. No es que entre las mercancras
110
est ibadas en el barco no pudiera haberlas más livianas, pero el
barco está all í para llevar las más pesadas que obtenga. Para lleva r
fáci lmente las má s pesadas (en la agradable redacción de la
palabra pensada artística mente , no en la torpe y ampulosa de los
especialistas científi cos, cuyo semiproducto aún no es cienci a
pot able). De modo qu e no sonarí a impertinente si ahor a pregunta-
ra: ¿cuá l debe ser el cargame nto después de ese escr it o?" ("Hof-
mannet hal-Rang; Bri efwechsel", ibfd., p. 40}."Yo seña lar ía segu-
ramente como las más importantes dos de las colaboraciones
presentadas hasta el momento: la suya" - "Selige Sehnsucht"-
"que di sti nguió el primer número, y és ta de Benjamín, que otorga-
rá u n valor muy alto a este cuarto número y al próximo: porqu e
t r ata lo elevado con inusual energí a, alcanza ndo una belleza de la
exposición aun más inusual,"Así r espondía Hofmannsthal el 26 de
enero de 1924 a la pregunta de Rang. "Cons idero como uno de esos
golpes de suerte sin cuya apa ri ción ninguna empr esa puede tener
éxito, el hecho de que tales t rabajos", como los de Benj a min y de
Theodor Spira, también recomendado a Hofmannsthal por Rang,
"acu dan a mí por su intermedio; y viendo a estos hombres, pero
sobr e todo a un individuo como Benj am ín , a su lado, puedo esper a r
que la ca dena de estas colaboraciones, en las cuales se contribuye
excelsame nte a la inter pre tación de lopoéti co, de lo cual noconozco
ej emplos a nter iores, nunca se me interrumpirá." En trabaios como
el de Benjamin sobre Las afi ni dades electivas - y el posterior sobre
el drama alemán-, la mirada certera de Hofmannsthal se perca-
taba de aquello que las eleva por encima de los tr abajos eepeciali-
zados : que en ellos la filología se practica "con la seri eda d más
profunda y decisiva : como una verdader a ciencia espiritual , y
religi osamente, es decir, animada por la creencia de Que la verdad
existe". "Un gran saber se concentra en un hacer espirit ual decisi-
vo, se utiliza un inst rumento poderoso, pero" noen ar as de la necia
independencia de los instrumentos, sino"en a ras de losublime. Me
reanima encontrar vínculo en alguna parte: pertenecer a la nación
espiritual Que constituyen tales individuos es un honor y un
cons uelo" (ibíd. , pp. 42 Ys.).
Los especialistas negaron a Benjamin la alta estima que
recibió del poeta. En principio segu ía es per ando que la publicación
del t r abaj o sobre Goethe favoreciera sus intenciones de habili-
tación. De modo qu e reclamó por in termedio de Ra ng el manuscri -
to que es taba en manos de Hofrnnn nsthal , puesto que no recuperó
-de Heidelb erg-e- el aogundu ('jl 'lllpl nr y olrereero su encont raba
111
en poder de Scholem -en Palestina- , para poder presentarl o
nuevamente en un lugar decisivo:ante Franz Schultz, que lohabía
reclamado defin iti vamente. Puesto que para mí dependen muchas
cosas de la llegada del trabaj o a Francfort , lamentablemente no
puedo dej arme influir por consideraciones hacia ti y hacia
Hofmannsthal (Briefe, p. 308). El pedi do- se habían sumado otros
motivos- fue reiterado primero a comienzos y luego a fines de
diciembre (cf Briefe, pp. 321, 325),y finalmente presentado a nte el
mismo Hofmannsthal en una significativa ca rta del 13 de enero de
1924, por- cierto la segu nda en la que se poní a en contactodirectocon
Hofmannst hal , man tenido hasta entonces sólo indirect amente, a
través de Rang (una re ferencia a la primera carta, que no se ha
conservado, se encuen tra en: Briefe, p. 321): Muy estimado señor
Von Hofmannsthal. Mientras que sus cartas me llenan de alegría y
gratitud por el cálidoy minucioso int erés que usted le concede a mi
trabajo, ha experime ntado usted de mi parte complicaciones en su
trabajo de redacción. Este cont raste me avergüenza y le ruego
encarecidamente que disculpe la inseguridad en la que, por errores
mios, loha sumido la últ ima carta del señor Rang. Permitame dejar
para el final de la carta unas pocas palabras sobre lo externo y
hablar primero de lo que más me interesa. Es de suma importa ncia
para mí que usted destaque tan claramente la convicción que me
guia en mis ensayos literariosy que, si entiendo bien, usted compar-
te. Esa convicción de que cada verdad tiene su casa, su palacio
ancestral en el lenguaje, que aquél está erigido a partir de los más
antiguos logoi. y que ante la verdad fundada de tal modo los
exámenes de las ciencias particulares siguen siendo subalternos, en
tanto que, convertidos en cierto modo en nómadas, se las arreglan
aquí yaLUen el ámbito del lenguaje, atrapados en esa concepción del
carácter de signe del lenguaje que imprime la arbitrariedad irres-
ponsablea su termi nología. Frent e a ello, la filosofía experiment a la
eficacia benéfica de un orden por el cual sus exámenes tienden en
cada caso a térmi nos absolutamente definidos, cuya superficie
incrustada en el concepto se desata bajo su contacto magnético y
revela las formas de la vida lingüística oculta en ella. Pero para el
escritor esta relación representa la suerte de poseer en el lenguaje,
que se despliega de este modo ante su mirada, la piedra de toque de
su fuerza intelectual. L..] ALUL..] donde el examen resulta insufi -
cient e para abrir realment e la rígida coraza del concepto, se verá
obligado no tanto a excavar si no a taladrar la profundidad li ngüís-
tica e intelectual que está en la intención de tales investigaciones,
112
para no recaer en la barbarie del lenguaje estereotipado. Este forzar
el examen, cuya meticulosidad poco delicada es por supuesto prefe-
rible a los caprichos soberanos de su fal seamiento, hoy casi comple-
tamentegeneralizados, perj udica necesariamenteel escrito en cues-
tión [Schicksal und Charak ter, cf. t. 2L Y le ruego que considere
sincero si en este sentido encuentro en mi caso la causa de ciertas
oscuri dades (lo mismo ocurrecon el comienzo de la tercera parte del
trabajo sobre Las afinida des electivas). Si tuviera que retomar los
problemas de aquel escrito temprano, lo cual sería aconsej able,
apenas me atreoerta a abordarlos frontalmente, sino que remedia-
ría las cosas en excursos, tal como lo hice con el "destine" en el
trabajo sobre Las afinidades electivas. L..] En lo que respecta al
manuscrito [del t rabajo sobre Las afinidades electivas ) y a su
impreeián en la Bremer Presee, yo había omit ida informarinmedia-
tamente de su primera carta al señor Rang, a quien había comuni-
cado en ese momento mi deseo de volver a examinar el manuscrito,
de modo que él no estaba al corriente. Si no pudiera recuperar por
el momento una segunda copia de Francfort, me dirigiría, según lo
indicadopor usted, al Doctor Wiegand [eljefe de la Bremer Presse],
lo cual sería absolutamente inofensivo, por cuanto yo sólo necesito
por poco tiempo la tercera parte del trabaj o, cuya impresión no es,
por cierto, urgen te. [...] Los titulas de los apartados del trabaj o de
Las afinidades electivas lcf., p. 835 y ss. l no están destinados a la
publicación. Concluyo afirmando nuevamente mi agradecido afec-
to, su Walter Benj amin (Briefe, pp. 328-331). Sobre la marcha de los
intentos de habilitación de Benj amín, en los cuales influyó el
disponer de un modo muy limitado (cf asimismo Br iefe, pp. 346,
350, 351) del manuscri to - nos referimos siempre al origi nal
mecanografiado perdido con sus copias, que sirvió de modelo de
impresi ón a la Bremer Presse y que no es idéntico al "Manuscr ito
Jula Cohn"(denominad ode ese modo por la dedicatoriaj-c-, informa
detall adamente la hi storia de la génesis del "Escrito de habilita-
ción" -el libro sobre el drama- (cf pp. 868-902).
El 5 de marzo de 1924 Benjamín comunicó a Scholem que
había come nzado la impresión del trabajo. En las Neue Deutsche
Beitrágeye se están imprimiendo lae partes 1y JI, y dado que ya he
leído la primera corrección, aparecerán dentro de pococomo conte-
nido p rincipal del próximo número. La tercera parte aparece en el
siguiente. Desde un punto de vista lit erario, este modo de aparición,
en la más exclusiva de las revistas locales, es para mí sumamente
valioso. Desde U " punto de vist a académico otro modo habría sido
113
tal vez más oportuno, aunque no posible. Peroen lo que se refiere al
efecto de publi cación, este lugar es el más indicada para mi ataque
a la ideología de la escuela de George. Si le resultara difícil ignorar
la invectiva, esto dependería tal vez de este único lugar. Es signi fi-
cativo que Hof mannsthal no se haya escanda lizaooexpUcitamente
con un comentario inequívoco[r eferi do al suprincipal colaborador
[Borchardtl en las Beitrage (Briefe, p. 340 Ys. ). Esto no excluye,
naturalmente, que no obstante t achara tácitamente el comentario
(cf p. 856), si no es que finalmente Benjamin mismo lo suprimió,
por re speto, al menos para la publicación en las Beítrage, para
volver a incluirlo, sin embargo, en su ejemplar de trabajo, sin duda
al preparar la impresión del t rabajosobre Lasafinidades electivas,
según lo previsto por el contrato firmado con Rowohlt en setiem-
bre de 1925 (cf. Briefe, p. 404). A comienzos de noviembre de 1924,
en el viaje de regreso de Capri, anunciaba a Scholem en una larga
car ta que expresa sobre todo la cons ternación reprimida por la
muerte de Rang: En uno o dos meses recibi rás una separata
completa del trabaj osohre Las afinidades electivas (Briefe, p. 362),
del cual, sin embargo, debe haberle enviado en principio las par tes
1y 11, porq ue sólo hacia fines de dici embre pudo prometerle para
febreroel final del trabaj osobre Las afini dades electivas (Briefe, p.
368). Para fin de año escribió a Hofmannsthal: No quiero dejar
pasar el año que termina sin recordar con agradecimientoque seha
confirmado mi trabajo, gracias a su participación. Usted no consi-
derará impertinente, espero, si desde mi agradecimientoledeseoun
feliz año nuevo. Tal vez yo mismo, al mirar hacia atrás, podría
calificar de ese modo al anterior, que satísfíeo deseos largamente
albergados con una prolongada estadía en Italia, con la iniciación
de una relación más firme con una editorial (que debo indirecta-
mente a las Neue Deuts che Beitráge), si no me hubiera llevado a
mi amigo Christian Rang (Briefe, p. 370). No le fue dado vivi r con
Benjamin la a parición completa del tr abaj o sobre Las afinidades
electivas , que había encaminado incansablemente y que concluyó,
con la úl tima parte, en enero de 1925. Rilke recibió, con ocasión de
la t raducción de la "Anabase" de Saint -J ohn Perse, un ejemplar de
la impresión t er mi nada (cf Briefe, p. 391). La inte nción de publi-
carla en forma de libr o pareció concret ar se en set iembre de 1925,
cuando aquella relación más firme con una editorial cobró forma de
contrato. Sobre la firma le informaba a Scholem: La editorial Ernst "-
Rowohlt me garantiza una suma fija para el año próximo y edita:
Ursprung des deuts chen Trauerspiels, Goethes Wah lverwand-
114
scha tkn! ,Plaquette für Freunde" (Briefe, p. 404). En enero de
1926 se hicieron efectivame nte pruebas de impresión pa ra el libro
sobre el Barrocoy el trabajo sobre Las afini dades electivas tBriefe
p. 409! , sólo que el asunto parece no haber quedado ahí, si no que
como Benjamin informaba en abri l, la fecha deaparí-
Clan de mlS cosas fue postergada recién para el otoño tBriete, p. 416)
Yfmalmente, como debió apuntar amargamente en setiembre, fue
aplazado constantemente contra lo estipulado en el contrato. Si
ble'.l en octubre tiene que producirse una est ipulación definitiva
(I!ne.
fe
, p. 433), al fina l el estado de las cosas resultó ser el
el libro sobre el drama y Plaquett e (...Einba hnstrape)
dos años después, pero el ensayo sobre Las afinidades
electioas no a pa reció jamás. Sólo póstu ma ment e, mucho después
de la Guerra Mundial, la editorial Insel se hizo cargo de
la ?el libro. También alude al tr abajo sobr e Las
afi nidades electwas cuando, en una carta inédita a Adorno del 18
de ma rzo 1934, Benj amín obser va, sobre el destino editorial de
sus trabajos, que nuestras producciones tienen grandes di ficulta-
des I...] Per? gno estamos preparados para la influencia apócrifa?
En.ese.sentido he aludi do congusto -como usted sabe-al destino
editorial de mis cosas, se trate de la edición quemada de mi tesis
doctoral o de la propuesta Rowohlt, sobre la cual usted me escribe
a su disposición si n cargo 20 ejemplares de cada obra, del
h.bro sobre el Ba r roco y de la Eínbahnstmge -por cierto, devol u-
ciones-c-,.paraque Benjamin los distri buyera en su beneficio entre
los conocidos; 13 de marzo de 1934 , Adorno a Benj amín): yo
recorwzco la mISma lev (l8 de marzo de 1934, a T. W. Adorno).
. En la correspondencía de la segu nda mitad de los años
treinta se.encue ntran algunas referencias a l papel que el ensayo,
su te":,-átlca y s.u c?mposición desempeñaron en la producción
poste rior-de Benj amín. Así se habla, hacia fines de octubre de 1935
en el segundo de su emigración parisina, de una conferenci;
Las afínidodee electivas -rque nunca se escribió- que él
dana en feb:ero en el lnstit ut des Etudes Germaniques (Briefe, p.
Y París, con ocasión de la eequematizaci ón del
'Baudelaire , que prensoproporcionarle una basepa ra una eetruc-
tura transparente, que noceda en nada en rigordialéctico
al trabaj e sobre Las afini dades electivas 06 de abril de 1938 a
3 El origen del drama barroco alemán, Las afinidades electivas de
Goethe y Ptooueue pa ra (Dirección única).
115
Adorno), Con ello se al ude a la Disposición - r epr oducida más
abajo in extenso- que marca con absoluta claridad ese rigor
dialéctico según el cua l está compuesto el trabaj o sobre Las
afi nidades electivas , cua ndo tit ula la primera parteLomíticocomo
tesis, la segunda La salvación como antítesis y la tercera La
esperanzo como síntesis {cf Archivo Benjamin, Ms 185). Pero no
1sólo en el se nt ido de la organización de los pensamientos y los
mater ial es en el "Ba udelaire" reconocía el paralelismo en el t raba-
[j o entre és te y Las afinidades electivas, sino en la a uténtica
j conformaci ón de los complejos. El se respondía del sigu iente modo
la pregunta por lagaranlía para el logrodel libro , del que él mismo
se prometía un modelo muy exactodel trabajo sobre los pasajes: la
precaución sigue siendo la mejor que conozco, de modo que aplico
una larga cadena de reflexiones a la composición (que tendrá su
modeloen el trabaj o sobre Las afinidades electivas) (Briete , p. 765).
Como un signo que a lude al insondable y reacio desconocimiento
de que fue objeto Benjamín, caus a impresión cuando en su última
manifestación conocida sobre el trabaj o de Las afinidades electivas
se constata un hecho cuyo carácter inconcebible se destaca clara-
mente por el laconismo de quien informa: aquí me llega una
lit eratura algo más ortodoxa que en París - Benj ami n pasaba su
tercer y último vera no con Brecht en Svendborg-e-y así he encon-
trado recientemente un número de Literatura Internacional - una
revista en lengua alema na que apareció en Moscú entre 1930 y
1945, r edactad a por J ohannes R Becher-c-en el que, con ocasión
de una parte de mi trabajo sobre Las afini da des electivas, fll1uro
como seguidor de Heidegger. La miseria de esta literatura es
grande tBrtefe , p. 771).
Con aquelloqu e en la Correspondencia siempre se denomin a
manuscrito o ejemplar se podría estar aludiendo a copias a máqui-
na y sus reproducciones -c-posiblemente las del "Manus crito Jula
Cohn", es decir, la única copia en limpio conservada del trabajo
sobre Las afinidades electivas-, ya sean copias directas, como las
enviadas al principi o a los amigos, ya sea r evis adas hasta su
impresión definitiva, como las remitidas a Hofmannsthal y a la
Bremer Pr esse. También Adorno leyó el ensayo sobr e Las afinida-
des electivas en un "eje mplar mecanografiado, una capta mecan o-
grafiada" (Theodor W, Adorno, Über Wal ter Benjamin, comp. por
Rolf Tiedemann, Fr ancfort del Meno , 1970, p. 68). Como qu iera
que haya sido: no se ha conservado ninguno de los originales
116
mecanografi ados y hasta hoy no se ha podido hallar ninguno de
ellos. Lo que se ha conserva do son, además de la impresión regular
y la sepa ra ta de las Neue Deutsche Beitrage - lla mado a veces
"ejemplar de trabajo", aunque en este caso Benj amin no lo denomi-
nó así .(cf. por ej ., Briefe , p. 454)- en el Archivo Benj amín, una
redacci ón temprana y el "Ma nusc rito Jula Cohn" en la colección
Scholem (cf p. 840). La primera es un ma nuscrito de 41 páginas
de escritura apre tada, que a menudo a provec ha los a n g o s t o ~
márgenes superiores e inferiores y los latera les, con una pequeña
ca ntidad de inserci ones adjuntas, en pa rte pegadas y en parte
suelt as. Se podría tratar de la pri mera redacción, aunque de
contin uidad problemáti ca; por lo menos aproxi madamente el pri-
mer tercio es un texto continuo en el sentido del contínuum de la
versión definitiva, mientra s que el r esto abarca partes separadas
más lar gas y más cortas, cuya secuencia en todo caso aún no
coincide con la secuencia textual del "Manuscrito J ula Cohn" y de
la versión definitiva. También los títulos de los apartados coinci-
den sólo parcialmente en ca nti dad, texto y orden con los de la
Disposición y los del "Manuscrito J ula Cohn"; resultan, lo mismo
que a lgunas partes del texto, rudimentarios, con carácter de
borrador. Además, la formulación y la est ilización, si se las con-
fronta con párrafos y pasaj es comparables de la copia en limpio y
de Ie versión impresa, muestran claramente con r especto a éstos
que es anterior y el carácter provisori o o de borrador del texto. La
tendencia claramente reconocible del trabajo con la primera redac-
ción, pasando por el "Manuscri to J ula Cohn" hasta la versión
definitiva, es la de un esfuerzo fasci nante por obtener la máxima
precisión en la expresión inte lectual y en especial en el lenguaje,
una es tilización que nodescansa hasta bor rar la última apari encia
de ar idez cientí fica o banalidad de la expresión y obtener la
singula r consi stencia y belleza del texto qu e fue lo qu e conmovióen
primer lugar a Hofmannsthal del ensayo yque es tan perfectamen-
te adecuada a los objetos tratados y a la expresión clásica de la
lengua al emana, y tan digna de ella. Habría sido muy estimulante
ilustrar las etapas de esta tar ea de est ilización presentando
sincrónicamente las tres versi ones conservadas; lamentablemen-
te, los límites estipulados a este trabajo no lo han permitido. Los
editores han podido registrar en detall e, al menos, todas las
variantes relevantes qu e pr esenta el "Manus cri t o Jula Cohn"
frente a la vers ión definitiva (cf. pp. 846-858) y han utilizado con
mucha frecuenci a la primera redacción para la revisi ón del texto.
117
Esto es válido t anto para pa saj es problemáticos, cuyo senti do ha
podido ser esclarecido con su ayuda, como par a cuestiones de
puntuación y sobre todo para numerosa
bibliografia primaria y secundaria que Benj amín uso en el
y que la primera redacción consigna, aunq.ue sólo en
muy sucint as, en el mi smo lugar , a diferencia de la copla en limpio
y de la versión impresa. Se la podría datar no antes de 1919/ 1920,
probablement e más tarde.
El ca rácte r de copia en limpio del "Manus cri to J uta Cohn" es
evidente. Scholem ha aportado detalles sobre la dedicatoria y las
circunstancias con las que el ensayo, sobr e todo por su objeto, está
conectado biográfi camente (cf Gershom Scholem,
min und se in Engel", en: Zur Aktualitat Walter Beniamins , íbíd.;
pp. 91, 115 Yss. Ypassim). Se trata de un de 24 páginas,
de escri t ura apretada , con ma rgen amplio, en el qu e se
asentados los tí t ul os definiti vos de los apartados y no pocas
tes, agregados e i ncluso cor recciones (muchas de las sm
embargo, están realizadas dir ectamente en el .texto La
mayoría de esas vari antes prueban que la copla en .hmplo es
versión del ensayo que debe haber servido de base directa al orr-
ginal mecano grafiado (perdido) que cons tituyó el modelo impre-
sión: porque en el texto impreso re aparecen como las por
las que Benjamin se decidiódefini tivamente . La fecha
más temprana se podría establecer en 1921, la más tardía en 1923.
Además de estos dos gra ndes manuscri tos se ha conservado
una cantidad de apuntes de menor volumen que
están en estrecha relación con el ensayo. De absolut a relevancia
para el t rabajo previo y el trabajo sobre el texto se
tra nscriben in extenso a continuación. Se t r ata de los siguiente s
fragmentos: Nota sobre Gundolf: Goethe, un origi nal mecanogra-
fiado de cinco páginas, no formulado ni articuladocompletamente,
que posee más el caráct er de una glosa crí t ica que una ver dade-
ra reseña, algo así como el núcleo de la gran que
está en el centro del trabajo sobre Las afi nidades electi oas , El
t rabajo está datado en 1917; Categorías dela estética, un manus-
crit o que consta de tr es páginas, escri t o pa ra la
época de la primera redacción, bi en ant:s, a
pasajes del ensayoindicados más abajojSoó re la apanencLa . bcja
manuscrita de los dos lados con apuntes probablemente de la
de la primer a redacción; Teoría de la critica del arte, dos hoj as
manuscritas de los dos lados con textoen su mayor par te completa-
118
me nte formulado, también escritas por la época de la primera
redacción, posiblemente con pos terior idad.entre la primera redac-
ción y la copia en limpio; Para Las afi nidades e lectivas: Disposi-
ción, una hoja manuscrita en la qu e están apuntados los t ítul os de
los a partados en un orden claro, tal como están -con el mismo
texto- en el margen del "Ma nuscrit o Jula Cohn" junto a los
pasaj es respectivos y tal como deben haber estado en el original
mecanografiado perdido, porque Benj amin hab ía advertido a
Hofmannsthal que no estaban destinados a la publicación (cf
Briefe, p. 331). La fecha del man uscri to se puede hacer coinci dir
con la de la copia en limpio; También lo sacramental..., hoj a
manuscri ta de un solo lado, un texto completamente formulado
sobre el que no se sabe si se tra ta de una va ri ante o un agregado
desechado a una de las últimas versiones del trabajo, datable con
muy poca probabilidad antes de 1921, más bien en 1923 o después;
por úl t imo, Mención de Francois-Poncet , hoj a manuscrita con sus
respectivas anot aciones, encuyo reverso se encuentra un supuest o
agregado, completamente formulado, no relativoa Francois-Poncet
y que se puede fechar en 1925, si no posteriormente, durante el
trabajo sobre el "ej empla r de trabajo" para la edi ción del libro.
1. El t exto sobre el Goethe de Gundolf (Friedr ich Gundolf,
Goethe, Ber lín , 1916), que hay que poner en relación especialmen-
te con la parte 11, párrafo II del ensayo p. 53, z-p.63, 9 (GS 158, 16
hasta 167, 19), dice:
Nota sobre Gundolf' Goethe
Al comienzo del libro se encuentra la di ferenciación de los tres
circulas vitales concéntricos de un hombre que produce, y de Goethe
en particular. Es tos son obra, correspondencia y diálogo (si es que
lo recuerdo bien:¿o Gundolfcoloca los dos últi mos en una categoría
e intercala un círculo intermedio más?; es lo mismo). Hace de la
obra el circula centra l, al que hay que remitirse esencialmente.
Protesta contra toda estimación de alguna manera importante de
otros testimonios y fuentes para la esencia de Goethe. Ahora bien,
la mendacidad objetiva de la mencionada separación reside en lo
siguiente:su analogonesaplicabley necesario en logran exposición
histórica , donde representa un punto de vista metodológico y de
discriminación de las fuent es como sepa ración entre lo escrit oy lo
transmitido oralmente y posibilita las diversas escalas de la
transici ón. entre tradición eecrítay oral. Nste nnalogcn verdadero
119
es importante para la distinción fal sa deGundolf sobre todo donde
reside la diferencia esencial entre los dos modos de tradición, es
deci r, en el ámbito religioso y mítico de la historia, donde el
equilibrioy la lucha entre ambos regula la relación de la humani-
dad con su f undamento último (la revelación), La di ferencia,
cuando es legit ima, j amás debe ser entendi da por el hi storiador
como diferencia de valor, sólo como diferencia de sign ificado. En
Gundol f, a la inversa: los dos círculos periféricos deben tener casi
un valor negativo para la exposición histórica, no tienen para él
una diferencia de signifu:ado más profunda. De hecho, no aparece
aqu í su único fundamento objetivo legít imo: la separación entre
palabray escritura. Esto es: toda "tradición oral "imaginable sobre
Goethe (correspondencia, diálogo, etc.Ideberta transformarseesen-
cialmente en escrita y precisamente todo el fluir de la pal abra oral
(y además de la vida privad a) hacia la escritura crea un concepto
de la palabra escrit a que es completamente disti nto del mítico-
religioso;y también la obra entra ciert amente en el alcance de este
nuevo concepto, pero no con esa fict icia exclusividad y monumen-
talidad con la que Gundolf intenta exponerla.
Sin detenerse en la pregunta por la posibilidad de un libro
sobre Goetbe, sepuede establecer desde la critica negativa: Gundolf
tiene dos cosas a la vista. En primer término, un concepto digno,
serio, grande de la hi storia (brevemente, de la historia pragmática),
al que también pertenece metodológicamente, por ejemplo, la sepa-
ración entre tradición oral y escrita. En segundo término, una
sensación imponente de la personalidad de Goethe. Ambas absolu-
tament e confusas porque superan ampliamente sus fuerzas. ¿Pero
cómo asimila Gundolfestos dos grandes objetos ?(concepto de esta
asimilación igual al concepto critico básico de la mendacidad
objetiva). Utiliza las categorías de la historia sin objeto, en tanto les
otorga un objeto toto coel c inadecuada:el individuo Goethe. Ahora
bien, de éste esboza una imagen aparentemente poderosa, pero en
realidad a su vez sin objeto. Porque ¿Gundolf tiene una imagen, en
otras palabras, una idea de Goethe?Nada menos. Solamente busca
en él una idea metodológica, cuyo desenvolvimiento puramente
conceptual es incapaz de verifi car. Y escamotea esa verifi cación en
tanto no apl ica esa idea a Goethe (porque lees imposiblepor carecer
de conceptos, o dicho subj etioamente, por falta de conciencia
intelectual), sino que intenta imponer a Goethe como personifica-
ción empírica (!) de esta idea metodol ógica. Vistocksde el otro lado,
lo moralmente repugnante de esta empresa se presenta como el
120
de la vida de Goethe como persona histórica convir-
t íéndoía en la de un héroe mítico, cuya existencia se podría repre-
en Oscuros contornos sólo a partir de su obra bajo la
mUXlmas categorías históricas, puest o que las escasas fuentes sól;
Oscuros testi moni os. Se provoca esta apa riencia, en tanto el
objeto es evacuado conceptual y formalmente y convertido en el
esqu: ma absolutamente vad o de la mera representabilidad cosa
quej am ás p.uedeser un individuo. Tanto más agradable sep;esen-
ta la óptica para el lector que considera el esquema como
un uuiocado por el autor. De hecho, Gundolfpuede decir
defimtwa muy pocas cosas concluyentes sobre Goet ñe los
exámenes se uolatilizan en frases hechas cuando
relacionarse con el todoy por todas partes aparecen en lugar de los
concep tos sencillos, las palabras más horri bles. El conjunto es
una blasfemia el concepto de la idea, a la que no le
prOpOrCI?na un y contra el objeto, al que convierte en un
esr:antajo porque uuerüa presentarlo directamente desde la idea
misma. (En esta nada encuentrael lugarparatodas sus ueleidade
s u. mezcolanza lingü(stica arbit raria y nacia.¡ El biógrafo
8 1 el historiador) de Goethe debe ser ante todo un profeta
hacia JJ:roqué frío es Gundolf cuando se trata de ver la obra
y la. ex,.' stenclO de Goethe simbólicamente para una vida y un
definidos, pero futuros. Ah( se contenta con tender un
hilillo Goethey alguna lit eratura moderna porque se le oculta
el sentido lo goetheano para las tareas más defi nidas y prcfun-
de la Vida contemporánea. No es de extrañar: él mismo no
saber con tareas. (Yen este sentido, se podrta
hasta el ult.'mo escri ba de la historia de la literatura acierta
mas registra su pequeño juicio sobre valor y disvalor.
ca<!ucldad e inmortalidad de poetas y obras. Aunque
evidenteque los esf uerzos de Gundolfhan surgido del contraste con
la pobreza. de semejante procedimiento, su debilidadle ha impedi-
do deetru írle realmente en la práct íca.)
.Una vez que se ha explicado el método de semejante producto
subsiste.la preguntapor su posibilidad. Esta conducea losenigma;
metaftsicoe profundos y aún completamente irresueltos. Por.
que debe residíren el Jengu sj s laposibilidaddesdel I .
lib . a cua semejan-
te . I . ro puede. costear su apariencia. Esta apariencia es algo
objetioo, de.l :n.
' smo
modo que es lógicamente objetivo el contenido
(falso) d el j uu:w 2 x 2 = 5 Desde la fil osol'r
a
del '- . la te '
d l " . '1" tenguaj e Y orla
e conOCtmJento surge la pregunta /XJr la ¡x' .'libilidadobjetiva dela
121
122
Categorías de la Estética
puede denominar "forma estampada ". Son formas que aparente-
mente encierran tanta sombra y confus ión como la cara interior
hueca estampada o forj ada de un trabajo en relieve metálico. Pero
estas formas no son creación, ni siquiera son "creadas", sinoque sólo
presentan la crea-ción, o más bien exponen -ésta es su auténtica
esencia- su contenidoen el estado elevadoy subli me de la creación.
Tal vez incluso toda s las formas tienen algo de la forma estampada,
en la medida en que todas las obras del arte tienen como contenido
de alguna manera la creación.
Las obras del arte, y con ellas las formas, no son creados. Eso
se plasma en la esencia de las obras y de sus formas. El profundo
verso de Mbríke: "Pero lo que es bello es biena venturado (!) en sí
mismo", vincula la apa riencia con la belleza, se entiende con la
belleza del arte. Lo bello del arte está ligado de hecho a la aparien-
cia. Ligado a la apariencia de totali dad y perfección;y precisamen-
te por eso ligado por la apariencia. Cuanto más elevada la belleza.
tanto más elevado el tipodeperfección y totalidad queparece lleva r
con ell a. En el plano más bajo es la totalidad y perfección de la
realidadsensible, en el supremo la de la bienaventuranza. De todos
modos estas categorías están restri ngidas dentro de ciertos límites.
Lo bello del arte jamás puede parecer sagrado. La bell eza no
aparente ya no es esencialmente belleza, sino algo mayor . Pero en
consecuencia, una bell eza cuya apariencia ya no busca unirse a la
totalidad y la perfección, sino que permanece libre, aumentando
intensivamente de algún modo esta belleza, ya no es más belleza
del arte, sino belleza demoníaca. Lo seductor de la belleza descan-
sa en el impudor, en la desnudez de la apariencia que la arma
(Tentación de San Antonio).
La forma es la ley por la cual lo bello se liga a la perfección y
la totali dad. Toda forma es misteriosa y enigmática porque se
levanta de lo insonda ble dela belleza, donde está ar raigada en la
apariencia. Par esa dice Goethe: "la aparienciajamás puede alcan-
zar claridad sobre st misma". La form a se origina en lo insondable,
pero la criatura está creada de la nada.
Criatura y forma - configuración y forma tienen que ser
distinguidas como creado y originado. Sin creador no hay
eidéticamente creación y criatura; pero configuraciones y formas
existen eidéticamente también sin el arti sta.
Pero lo decisivo es que el acto de creación apunta a la
existencia de la creación, a la existencia del mundo. El origen de la
obra apunta. en cambio, a 1m percepti bilidad deede el principio.
a interpretar como percepción
y simbolis mo
a interpretar como rigor
y pureza
Modelo de impresión: colección Scholem
1
1 forma · contenido
IV creación - configuración
El concepto de creación no ingresa en la fi/oso(Ul del arte como
el de una causa. Porque la "creación" la vlrtuS?e la causa
solamente en un único ámbito:el de lo "creado . Ahora bien, la obra
de arte no es algo "creado". Es algo originado, es que los no
entendidos lo llamen surgido o devenido; pero de "!?nera
1
"creada" Porque lo creado se definepor la partlclpacwn que
es ago· . . d . 1
'da -una vida superior a la de lo orlgma o-- tlene en a
su vt . . . y ' b' la
intención de salvación. Participación sin restrzccwrn:s. st len
naturaleza (como escenario de la hi storia) y tambi én el
tienen esa participación, no la tiene la obra de ar te. La relaci ónde
la creación con la obra de ar te no se puede entender, en un
esquema de causa y efecto. No obstante, la creaci ón. tlene
frecuencia una conexión con lagran obra de arte:en tant o
La creación es uno de los temas más poderosos del arte. Habría que
designar una clase entera de formas, un tipo de forma que trata de
la "creación", en la que el tema creación aparece una vez J:a
sufrido las variaciones de la contempl ación' 1?stas se
gu írán tal vez por contener unapa rticular cantidadde lo mexprestoo;
pero tal vez la creación también puede aparecer en lo y"en
lo más colorido. La forma de las obras cuyo tema es la creaclón se
11 contempl ación · percepción
III belleza - inexpresivo
2 Los siguientes apuntes se relacionan con parte 1I, p.54,
21-35 ' par te 111, p. 79, I- p. 81, 2 Yp. 94, G-p. 100, 7 (GS, parte 11,
159, 26 hasta 160, 1; parte IlI , 180, 30 hast a 182, 25 Y194, 1hasta
199, 7):
apariencia y el error.·El lenguaje de Gundolf tiene su posibil.idad
desde la apariencia y el error, su libro es una verda dera fal sl(tca-
ci ón de conocimiento.
124
Sobre la "apariencia"
125
En cada obra y en cada género del arte está presente la
apariencia bella; todo lo bello en el arte está comprendido en la
apariencia bella. [últi ma oración tachada] Se ha de hacer una
diferencia estri cta deesta apariencia bella entre todas las formas
de la apariencia. Ella no se encuentra sólo en el arte pero en
realidad, todo lo bello en él está comprendido en aquélla. Por otra
parteestá comprendidoen ella -tantodentro comofuera del arte-
sólo lo bello; y nada feo, se encuentre esto en el arte o en otra parte,
pert enece a la apariencia bella incluso cuando es apariencia.
Existen di stintos grados de la apariencia bella, una escala, que es
determinada nopor la mayor o menor belleza de la apariencia, sino
por su mayor o menor carácter de aparente. La ley de esta escala no
es sólo fundamental para la tI(Jt'/rirm de la apariencia bella, sino
sobre todo esencial para la IIII 'ffl¡rHi('(l. I ~ . ~ · t l l If'Y dice que en una
Defi nición de Nietzsche de la apariencia en El nacimiento de
la tragedia
¿TieTU! verdadero carácter de apariencia el objeto intencional
que, por causas subjetivas (como las alucinaciones), se mani fiesta
como apariencia?Yen casoafirmativo, ¿tieneel mismocarácter que
la apariencia pura objetiva? .
"En y aUant [nous} avons apercu ou bout de la rue des
Chanoines. faísarü oued'optíoue, les toursj umellés du oieux Saintií]-
EtiennerZ'Abbaye-aux-Hommes) uoilées d'une brume qui les rendait
plus belles; car les valles embellissent tout ce qu'ils cachent et ce
qu 'ils révélents-s-femmee, horizons et monuments!- "
D'AureviUy Memoranda p. 227
Relación de la apariencia con el mundo de lo visual. Experi-
mento eidética: Un hombre va por la calle y de las nubes se le
aparece una carroza con cuatro caballos que se dirige a él. Durante
otropaseo, al mismohombre lesuena de las nubes una voz que dice:
Te has olvi dado la cigarrera en casa. Si en el análisis de ambos
casos se deja de lado la posibilidad de una alucinación --es decir
de una razón subjetiva para la apariencia- entonces resulta qu;
en el primer caso es concebible que no haya nada detrá s de la
aparición. en el segundo caso no es concebible. La apariencia en la
que aparece la nada es la más poderosa, la verdadera. Esta es sólo
concebible en lo visual.
(p. ej.la seduc tora:la da-
ma de la leyenda medie-
val [frouwe Weltl, cuya
espalda está carcomida
por losgusanos mientras
que su frente tiene un as-
pecto bello.)
No todo es posible. sino la apariencia de todo
Hebbe(
La apariencia que hay que indagar (p. ej. error)
de la que hay que huir (p. ej. sirena)
que no debe ser considerada (p. ej. fuego fatuo)
Otra clasificación de la apariencia:
Apariencia tras la que se esconde algo
tras la que nada se esconde
(p.ej. fatamorgana
¿también la quimera?)
Esto está en la tendencia originaria de la apariencia. La vida de la
creación permanece en laoscuridad, en la sombra del creador hasta
que éste se separa de ella. Esta separación del creador es un acto
moral. El constituye la esfera de la percepción en la intención
ininterrumpida, recta, desde la creación, quees buena en si misma,
que sólo porque es vista como "buena" constituye el "ver".
[El siguiente párrafo está tachado.l
La intentio de la belleza, en cambio. no atraviesa la resisten-
cia de la contemplación tan completamente como para irrumpir
como forma de la creación en la esfera de la percepción. La obra se
debilita más bien de la necesidad de su pureza y rigorl .J
La esencia de la creación es ej emplar para la condicíonali dad
moral de la percepción utópica. En la medida en que una obra
traspasa el territorio del arte y es percepción utópica, es creación,
está somet ida a categorias morales no sólo en relación con el
hombre en la recepción sino también en relación con su existencia
en el territ orio de la percepción. La moralidad de la creación le
imprime a la obra el sello de lo inexpresi vo. En relación con el
comienzo del Génesi s hay que exponer el orden según el cual la
creación sólo puede ser percibida moralmente.
Modelo de impresión: Archivo 8enjami n, Me 803 y 8 .
3. Las notas sobre la "apariencia" se refieren, en la segunda
mitad del manuscri to. a tramos de la parte III , sobre todo de p. 79,
I -p. 80,2 (GS 180, 30 hasta 181, 28). Ellas dicen:
configuración de la apariencia bella, la apariencia es tanto mayor
cuanto más viva aparece la configuración. Con ella es posible
determinar la esencia y los Umites del arte, asi como una posible
jerarquía de sus formas a partir de la apariencia.
Ninguna obra de arte puede aparecer enteramente oíua sin
convertirse en pura apa riencia y deja r de ser una obra de arte. La
vida qUJ! palpita en ella debe mostrarse paralizada y como cautiva
en un moment o. La vida quepalpita en ella es la belleza, la armonio
que inunda el caos y.. . que sólo aparenta palpitar. Lo que detiene
a esta apariencia, cautiva la vida y le corta la palabra a la armonia
es lo inexpresivo. Aquel palpitar constituye la belleza; esta parali-
zación, la verdad dela obra. Puesto que asi como la interrupción del
di scurso de un mentiroso por la palabra imperativa logra sacar la
verdad donde interrumpe, asi obliga lo inexpresivo a la trémula
armonía a detenerse y perpetúa su palpitar a través de su veto. En
esta perpetuación lo bello debe justificarse, pero ahora aparece
como si estuviera interrumpidoen estajusti ficación. Lo ineXpresivo
es aquel poder critico que, si bien no logra separar apariencia de lo
verdadero en el arte, les impide, no obstante, mezclarse. Tiene este
poder como palabra moral. En lo inexpresivo apa rece el poder
sublime de lo verdadero como lo define el simbolismo del mundo
existente, según las leyes del mundo moral. La vida que palpita
jamás es simbólica porque es amorfa, menos aun lo es la vida bella
por ser apariencia. La cautiva, justamente, como vida paralizada
y morti ficada, puede aludira lo si mbóli co. Y esolo hacepor el poder
de lo inexpresivo. Lo inexpresivo, en efecto, despedaza lo que
perdura en toda apariencia bella como herencia del caos: la
totalidad falsa, fingida, engañosa, en una palabra, la absoluta.
Sóloél completa la obra despedazándola hoeta converti rla en obra
imperfecta, en la m ínima totalidad de la apariencia, que es ungran
fragmenlo del mundo verdadero, fragmento de un simbolo.
Modelo de impresión: Archivo Benjamin, Ms 781
4. El text o"Teoría de la críti cadel arte" se lee comouna var ia n-
te de la primera sección de la parte III p. 69, S-p. 70, 36 (GS 172, 5
hasta 173, 24), que t iene como título en la Disposición: Crítica y
filosofía. Dice as í:
126
Teoría de la crítica del arte
La unidad de la filosofía, su sis tema, es en tanto respuesta, de
un p oder mayor que las preguntas pos ibles, finitas, e infi nitas en
número. Es de una clase y un poder mayor que lo que puede exigir
el conjunt o de todas estas preguntas porque la unidad de la
respuesta no puede ser indagada . Es de un poder mayor que el que
cualquier pregu nta filosófica particular o un problema pueda
exigir. Si existieran preguntas que, no obstante, indagaran la
unidad de la respuesta, seencont rarían en una relación fundamen-
talmentedi stinta con la filosofía que sus problemas. En la respues-
ta a estos últimos se origi na siempre la tendencia a seguir pregun-
tand o, aquella tendencia que suscit ó las llanas interpretaciones de
la palabra por la fil osofía como tarea infinita. El así defraudado
anhelo de una unidad que no puede ser indagada se expresa en otra
tendencia en la respuesta, que podría denominarse como un volver
a preguntar, un volver a preguntar por la unidad perdida de la
pregunta, o por una pregunta mejor, en la que se indagarla al
mismo tiempo la unidad de la respuesta. Si existieran pregunt as
tales, en las que se indagara la unidad, noexieti rta como tendencia
en ellas un seguir preguntando o un volver a preguntar frente a su
respuesta. Tales preguntas no existen, el sistema de la fi losofía no
es indagable en ningún sentido. Ypara esta pregunta virtual (que
sólo se puede divisar desde la respuesta) existe por cierto sólo una
respuesta: el sistema mismo de la filosofía. Sin embargo. éxisten
c!!.nfiguraciones que, sin ser la filosofía misma, es decir, sin ;er la
respuesta a aquella pregu nta virtual, y si n ser virtual, es decir si n
poder ser la pregunta, tienen la más profunda afi nidad con la
fil osofía, más aún cone (ldeal de su problema. configuraciones
reales, no virtuales, que no son respuestas ni preguntas. Son las
obras de arte. La obra de art e no compitecon la filosofía mismas lno
que- entabla una relación profundísima con ella a través de su
parentesco con el ideal del problema. El ideal [del]problema es una
idea, que ha de ser denominada ideal porque nose refiere a la forma
inmanente del mismo si no al conteni do que lo trasciende de su
respuesta, a pesar de que sea sólo a través del concept o del proble-
ma, antes que al concepto de la unidad de su respuesta. El ideal del
problema fi losófico, de acuerdo con una legalidad que probable-
mente exis ta sobre todo en la esencia del ideal, sepuede representar
sólo en una pluralidad (ast como el ideal del contenido puro en el
arte, en la plurali dad de las musas). Entonces la unidad de la
127
I
I
I
1I
filosofia básicamente sólopuede ser indagada en una pluralidad o
multiplicidad de preguntas virt uales [la última pregunta t achad a
posteriormente], Esta multiplicidad está encerrada en la multipli -
cidad de las obras de arte verdaderas y el extraerla es la ocupación
de la critica. Lo que la critica puede mostrar de la obra de arte es
la capacidad virtual de formular su contenido como problema
filosófico, y se detendrá ante la formulación del problema, como por
respeto a la obra de arte en et. pero en realidad también como por
respeto a la filosofia. Ella manifiesta permanentemente aquella
capacidad de formulaci ón bajo la condición nunca satisfecha de
que el sistema fíloeófícosea índagable. Ella sostiene, dicho de otra
manera, que aquél se podría mostrar, completo, indagado en tal o
cual problema. Ella hace que el ideal del problema filosófico cobre
manifestación en la obra de arte, una de sus manifestaciones;pero
si qu ierehablar de la obra deartecomo tal , sólopuede decir queesto
lo simboliza. La multiplicidad de las obras de arte es, como lo
vieron ya los románticos, armónica, y lo es, como también lo
intuyeran ellos, no por un principio vago, no por un principio sólo
perteneciente al art e e inmanente sóloa él. Loes en relación con las
manifestaciones del ideal del problema.
Cuando se di ce que todo lo bello se relaciona de alguna
manera con lo verdadero y que su lugar virtual en la filosofla es
determinable, eso quiere decir que en toda verdadera obra de arte
se puede hallar una manifestación del ideal del problema. Yhay
que observar que a todo problema fíloe ófico se le puede asignar,
comosucontorno luminoso, una manifestación del ideal del proble-
ma; en todas partes es posi ble la dirección virtual a la unidad a
indagar, y la obra de arte en la que se encuentra encerrada está
emparentada con ciertos genuinos problemas fílo e ófícoe, si bien
está también separada de el/os. _
A esta manifestación de lo verdadero ast como de la verdad
individual en la configuración bella indiv idual corresponde un
manifestarse de lo bello en lo verdadero, que ha de determinarse de
otra manera;la manifestación de la totalidad armónica cerrada de
lo bello en la un idad de lo verdadero. De ella trata El banquete de
Platón en su momento culminante. Sólo en el todo de la verdad, se
nos enseña en él, se manifiesta virtual la belleza.
Resta por investigar qué base común sepuede encontrar para
estas dos relaciones entre el arte y la filosofia.
128
[lo verdadero: unidad
lo bello: multiplicidad, resumido en la totalidad]
[tal vez exist a una correspondencia de la virtualidad
también entre otros ámbitos. La moral, ¿no puede
manifesta rse virtual en la libertad?]
Comparación: Uno conoce a una persona joven, que es bella y
atractiva, pero que parece esconder un secreto. Sería torpe y
reprochable querer penetrar en ella para sacárselo. Pero está
permitido investigar si tiene hermanos y si la naturaleza y el
carácter de éstos nos aclara en algo el carácter enigmático del
extraño. Absolutamente de esa manera investiga el verdadero
crít ico a los hermanos de la obra de arte. Y toda gran obra tiene sus
hermanos (¿hermano o hermana íl en una esfera filosófica.
Así como la filoso{fa incluye en conceptos simbólicos a la
moral y al lenguaje en lo teórico, también. se puede incluir lo teórico
(lógico), a la inv ersa, en conceptos simbólicos en la moral y el
lenguaje. Entonces surge la crit ica moral y estética.
Model o de impresión: Archivo Benja mín, 11.1:8. 703 Ys.
5. La Disposición para Las afinidades electivas es en su
contexto:
Para Las afinidades electivas
Disposición
Primera parte: Lo mítico como tesis
1 Crítica y comentario
A Contenido de verdad y contenido objetivo
B Contenidos objetivos en el iluminismo
11 El significado del mundo mítico en La s
afinida des electivas
A El matrimonio como orden jurídico mítico
1 El matrimonio en el iluminismo
2 El matrimonio en La s afinidades electivas
B El orden mítico de la naturaleza
1 Lo telúrico
2 El agua
3 Los hombres
129
e El desti no
1 Los nombres
2 El simbolismo de muerte
3 La vida culpable
4 La casa
5 El sacrificio
III El significado del mundo mítico para Goethe
A Según sus palabras
1 La crít ica coetánea de La s afinidades
electivas
2 La fábula de la renuncia
B Según su vida
1 El olímpico o las formas de vida míticas
del art ista
a La relación con la crít ica
b La relación con la naturaleza
2 El miedoo las formas de vida míticas en le.
existencia del hombre
a Lo demoníaco
b El miedo a la muerte
e El miedo a la vida
Segunda parte: La salvación como antítesis
I Crítica y biogra{fa
A La concepción tradicional
1 El análisis de las obras
2 La presentación del carácter y de la obra
B La concepción heroizante
Il El Goethe de Gundolf
A Invalidación metodológi ca
1 El poeta en la escuela de George
a como héroe
b como creador
2 La vida como obra
3 Mito y verdad
B In validación del objeto El viejo Goethe
III La novelle
A Su necesidad en la composición
1 La forma novela de Las afinidades
electivas
130
2 La forma de su nove lle
B S u significado objetivo
1 Las correspondencias en particular
2 Las correspondencias en la totalidad
Tercera parte: La esperanza como sfntesis
I Crit ica y filosofia
Il La belleza como apariencia
A La virginidad
B La inocencia
1 en la muert e
2 en la vida
e La belleza
1 El motivo de Helena
2 La invocación
3 Lo inexpresivo
4 La apariencia bella
III La apariencia de la reconciliación
A Pacificación y emoción
1 Armonfo y paz
2 Pasión e inclinación
a Ott ilie, Luciane, la joven en le. novelle
b Las parej as enamoradas
e El matrimonio en la novela
d La trilogta de la pasión
B La salvación
1 La conmoción
a La apariencia que se ext ingue
b El velo de la belleza
c El desnudamiento
2 La esperanza
Modelo de impresión: Archi vo Benjamín, Ms 185
. 6. El siguiente t exto se encuent r a en calidad de hoj a manus-
cri t a af:Veg.ada entre las páginas 165 y 166 al ej emplar de trabajo
de Benjamín (J 2BA, p. 840). Segú n esto se incluiría en la Parte III
Sección III , B, 1, b, de acuerdo con la Disposición (p. 94,6-p. 96,26;
GS 194, 1· 196,5). En cuanto a su contenido pertenece antes bien a
2 n-e (p. 84, 22· p. 90, 31; GS 185,28-191,6),
SI no a la Sección II de la Pnrte J Iuprox. p. 18, JO-p. 21, 15; GS
1a1
129,11.131,35). Pensado así, la hoj a podría haber llegado casual-
mente al lugar en que fue encont r ada. El texto di ce:
También lo sacramental se vuelve m ítico. Pues en esto se basa
esta extra ña situación: dos pa rej as se conocen. los viejos lazos se
distienden; cuando hay at racci ón mutua entre dos personas que
antes no se conocían, pront o entablan también los otros des una
relación estrecha. Pareciera ser que lo más sencillo sucede con
dificultad y fatiga mientras el buen Dios lo at iende. lo
difi cil se resuelve fácil y felizmente sólo cuando el
manos en el asu nto. La explicación banal del caso es eoidente. y sm
embargo hay algo en este caso, que si bien puede acl ara rse partien-
do de la "necesidad de consuelo", de "la misma situación", de "el
deseo de vengarse", es por cierto tan poderosa y rotundament e bell o,
es en ta n poca medida una escapatoria o paliativo, que esta s
explicaciones se tornan totalmente insigni(icantes . Como por he-
chizo especular se enci ende la llama que tiembla en el encuentro
triunfante de los abandonados. Puesto que para ell os el amor
original, original es pa ra ellos la sit uación en la las
fuerzas sacramentales del matrimonio que decae, intentan insta-
larse entre ellos como fuerzas míticas , naturales. Esto y no el amor
es el verda dero secreto lado interior de aquella si mbiosis, de la
"misma" situación en la que se encuentran los abandonados. La
nueva cotidianeidad que les toca en suerte contiene. desnudo, el
sacramento del matrimonio: ellos se ven permanentemente, sin
esfuerzo, como cónyuges, por todos los medios al ientan los antiguos
esposos el trato nuevo de quienes sealejan de ellos. El amor aquí.no
es más que la apariencia de vida , tal como no se a la
ciega y rabiosa de la in vestigación alquimista. rn al
desvelado sacramentodel matrimonio. El espin tu de la misa negra
vuel veaquí:el sacramento toma el lugar del amor;el amor, el luga.r
del sacramento. El espíri tu del acierto satánico impera y reflej a
como en un espej o al matrimonio. Puesto que Satán .es y
una especie de acierto enagañoso, dichoso - la apanencLO, a la que
Ni etzsche estaba profundamente entregado-- lo delata como lo
delata el espíritu de la gravedad.
Modelo de imp resión: Archivo Bcnj amin, Ma 1709
7. El siguiente borrador de a ddenda est á incluido a
ci ón de la página 144 del eje mpla r de tr abajo, en la que Benjamín
ya había hecho una addenda de poca extensión, y servía pa ra da r
132
mayor precisi ón a este pequeño agregado, tal como Benjamin lo
pueda haber pensado para la edición que nunca existió. Las notas
dicen en particular:
Mención de Franeois -Poncet
S ustenta una posición irrazonable, puramente intelectual,
que ve en fu novela una especie de tejido de momentos didácticos.
A éste se le corresponde la comprensión superficial de las parti cu-
larídadee: la Nooelle sería fundamentalmente sólo una "interesan-
te digresión", a pesar dealgunos rasgos analógicos de importancia.
Ella habria sido escrita con mucha anterioridad, y luego incorpo-
rada a la novela. Qué significado podría reivindicar así -como
germen de la nooela-, es algo que escapa al autor. ¿Es el capitán en
laNovellereal menteel salvador, noel repudidado?([AndréFraneois-
Poncet, Les Affinit és Electives de Goethe. Eesa i de commentaire
critique, Avec une préface pa r Henri Lichtenberger, París, 1910]
pp. 184·188)
De manera igualmente superfi cial se cons idera el diario como
pieza de máximas goet heanas, introducida a la naturaleza de
Ottilie _sin una conexión real, mient ras que en realidad Goethe
presta sus pensa mientos a esta figura paramar, y con ello la anima
respetando su débil y apagada condición [¿respi ración ?J. (pp. 200-
203)
Los momentos nozarénícoe necesitan de una severa crit ica.
Poncet ha recalcado con razón la incapacidad en Goethe de enfren o
toree a la muerte desnuda. Ose mantiene cas i imperceptiblemente
suave o se le hace frente con una pompa [?Jcosmética y serena. Lo
nazaréni co otorga oqut una profunda y mitigante serenidad y la
tendencia católica aqut está emparentada -aunque no se adecua a
ella- con la tendencia, por lodemás más profunda mentepagana, de
la novela. (pp. 233·35) - Poncet nota también que Goethe no fue al
entierro de su madre y más tarde evit aba su tumba.
Consideración goehteana del milagro orientada a las ciencias
naturales. S us momentos religiosos son secundarios. (pp. 23 1.32)
Es to diferencia not ableme nte esta forma de contemplar de la
romántica al hacerla aparecer al mismo ti empo como ilegítima. Y
esto también es par te de la crítica de los momentos nazarénicos.
La muda aparición del arquitectoj unto a la tumba de Ott ilie,
a la que hace referencia Poncet (p. 229), es fundamental. Indica la
pura intención del amor que se debta di ripir a Ottilie. El amor
renunciarla a introducir en el ctrculo dl' /a ¡'xi.'1ft'lIcia humana a
laa
esta fig uro, que en cierto modo es, hasta en su belleza, el secreto de
lo vivo.
Se hace Miar cómo la decisión de Ott il ie de qui tarse la vida
no es admitida expresament e par ella en ningún lugar y con ello no
const it uye una resolución en senti do estricto. (p. 224)
Los acontecimientos son injus tamente considerados como
parecidos, den tro de loconcebible, a un relatotrágico.. (pp. 236.,2? 1-
53, 256) S in embargo, sólo a las acciones en el sentido d ram ático,
es decir a las disput as de las personas sostenidas por las palabras,
les cabe la tragedia;en el dominio silencioso de los acontecimientos
sólo relatados, al que pertenecen los hechos de esta novela comocas i
ninguna otra , no hay tragedia. Lo trágico aparece no en la fantasía
si no s610 en la encarnación de la figura del héroe y sosti ene con ello
su forma de existencia extraestética, perteneciente a la filosofta de
la hist oria.
Quema de los manuscritos (p. 54)
Goethe no da detalles fieíonómicoe de sus perso najes en la
novela (p. 95)
El discurso al colocar la piedra fu ndamental, fran cmasón
(pp. 104-111)
Modelo de impresión: Archivo Benjami n, Ms 1708
Versiones que se co nservan
J I Goethes Wahlverwandtschafte n. En: Neue Deutsche Bei-
troge, seri e 11, número 1, pp. 83-138 (abri l de 1924) y serie
Il , número 2, pp. 134· 168 (ener o de 1925 ).
.f28A Goethes Wahlverwandt schaften von Walter Benjamin. Edi-
torial de la Bremer Presse. Separata de los números 1 y 2
de la serie 11 de los Neue Deut sche Beítriige publicados en la
editorial de la Bremer Presse. La numer ación de las pági -
nas es: pp. 83·174; Archivo Benjamín, Dr 721.
MI Goet hes w ah lverwan dtschaft en. Copia en limpio. conocida
como Ma nuscri to Jula Cohn; Colección Scholem.
M2 [Goet hes Wahlver wandtschaft en] versi ón temprana; Co-
lección Scholem.
M' 1 Zu den Wahlverwandt sch aftc n[.]Disposit ion ;Arc hivoBen-
jamin, Ms 185.
M4 Borrador para una ad denda: Archivo Benjamín, Ms 1708.
Modelo de impresión: J 2BA
134
La sit uación de pa r ti da par a la producción del texto revisado
era igua l a la del textode la tesis de doctorado, en tanto en uno como
en ot ro los origi nales pa ra imprenta propiamente di chos
- los origi nales mecanografiados por Benja min- y no es proba ble
que ha llados. En ambos casos n08 llegan ej emplares de
trabaj o del autor; el caso de la tesis de doctor ado, un ejempl a r
des ignado, en el ca so del t rabajo sobre La s afinida-
des .et:.ctwas , uno usado como tal, y en ambos casos los tra baj os de
revrsron hechos por Benjamin en la versión definitiva servían a l
siguiente propósi to: la preparación de una edición más del li bro en
el caso t rabajo sobre Las afi nidades electivas,la primera . ' En
este sentido la sepa ra ta de la Breme r Presse ( = .T
2BA
) elaborada
por . debi ó de ser vir como testigo prefe rido par a la
r evis ión. Pero segura ment e no fue el único; en esto se difer en cia la
si t uación de partida con la del t rabaj o sobre Schlegel. Del trabajo
sob; e llegan completas una versión temprana y una
en limpio, los cor pora textuales que beneficiaron en gran
a la revisión. Concretamente, la copia en limpio (= M ' ),
registrada en todas las variantes re levantes, cont ribuyó a llenar
los vacíos existentes ent re ella y la vers ión impresa en los Neue
Deut sche Beitriige y que, en s u defecto, hubiera llenado la versión
mecanografiada que se perdió. Las divergencias en tre ésta y la
versión definitiva , pas aj es como los acerca de Borchardt títulos de
secciones la ded icatoria pueden ser inferidos, por una parte, de
las posteriores o aquéllas recuperadas en el ejemplar
de t rabaj o, por ot ra parte, de la copia en li mpio. Ot ras anotaciones
en el ejemplar de t rabajo no pueden haber es ta do incluidas en la
versión mecanografi ada del mismo modo que noest án incluidas en
la copi a en limpio: se trata de mejoras y añadid uras, tal como las
debe haber hecho Benj amín, más tar de, en algún momento des.
pu és de que se termina ra la impresión en los Neue Deutsche
Beítrage ;tal es el ca so de l agregado de "de tono francmasón" (parte
1), el que, como la re fere ncia acerca de Fra ncois-Poncet, fuera
hecho después de trabajar sobre sus "Afflni tés électi ves", cosa que
pr oba damente ocurriómás tar de, o la referencia acerca de Bernou-
lli y Bachofen que, como lo prueba la carta del 14 de enero de 1926
(cf Br íefe , p. 409), no puede haber sido hecha antes de es ta fecha.
en la fuer on tenidas en cue nt a la hoj a manuscri-
ta incl uida en el eje mplar de trabaj o y la Disposición. Además los
MI y 1\12 ayudaron a acla rar pasaj es de senti do problemático y a
asentar la reprodueci<>n defi nitiva de la punt uaci ón, ortografia y
1:15
citado, de acuerdo con los objetivos per seguidos por Benjamín.
Aquí se les presentaron a los editores problemas que, por otra
parte, son similares en muchos puntos a los de la producción del
texto de la tesis de doctorado. Es así que, tal como en el material
citado en el trabajo sobre Schlegel, preval eció la intención de
modernizar los pasaj es de Goethe, de sus comentadores coetáneos,
de críticos, autores de cartas, literatos y filósofos (haciendo una
úníca -ypara Benj amín sígnificat iva- excepción con Holderlinl
y -estoconstituye la diferencia con respecto a la tesis de doctora-
do-- de estilizar no en pocas oport unida des segú n una manera
propia. Ambas cosas, la modernízaci ón y la estilización, en pri nci-
pio no afectan jamás la sintaxis de los pasaj es cita dos, sino
únicamen te la puntuación, contracción en el casode te r minaciones
de conj ugaciones o declinaciones y ocasi onalmente la ortografía.
Hubo que respetar estas intervenciones de Benj ami nya sólo por el
hecho de que el texto benj a miniano hubier a sido privado irrespon-
sablemente de la intención de estilización imperant e en él y de los
matices logrados, característicos, de haber sido ignoradas a cau sa
del principio filológico de la identi dad del citado. Aquí fue deber fi-
lológico documentar justamen te el ---delibera do-- tra tamiento
filológico de un autor.
Todas las intervenciones operadas por Benj amín -están
presentes en mayor o menor medida en cas i todas las citas del
ensayo- no fueron reproducidas a ciegas. Con otras palabras:
aquellos cambios que se podían reconocer lo suficiente como
intervenciones fueron distinguidos de aquellos que responden
ma nifiestamente a errores y omi siones, ya sea de Benjamin, o del
mecanógrafo o del tipi sta, y se conservaron los primeros mientras
que se corrigieron discre tamen te los últimos.
136
, Goethe,
artículo enciclopédico
I
I
I
CuandoJohann Wolfgang Goethe vino al mundo el 28
de agosto de 1749 en Francfort, la ciudad t enía 30.000
habitantes. Berlín, la ciudad más grande del Imperio
Alemán, t enía en aquel ento nces 126 .000 habitantes, en la
misma época, sin embargo, París y Londres ya tenían más
de 500. 000 cada una. Estas cifras son características de la
situación política de la Alemania de aquella época, puesto
que en toda Eur opa la revolución burguesa dependióde las
grandes ciudades. Por otra parte, fue característ ico de
Goethe el haber tenido toda su vida un fuerte rechazo a
permanecer en grandes ciudades. Por ello jamás pi só
Berlín, en edad avanzada sólo visi t ó su ciudad natal ,
Francfort, dos veces a desgano, pasó la mayor parte de su
vida en un pequeño estado de 6000 habitantes y sólo llegó
a tener mayor conocimiento de los centros it alianos Roma
y Nápoles.
La maduración de la nueva bu rguesía, cuyo re presen-
tant e cultural y al comienzo t ambién defensor politico era
el poeta, se perfila c1aramente en su árbol genealógico. Los
miembros masculinos de la línea genealógica de Goet he
salieron de los círculos del artesanadomedi ante el t r abajo
y se casaron con mujeres de a ntiguas famili as de est udio-
sos o de familias de un estat us social más elevado. De la
línea paterna, el bi sabuelo era herrador; el abuelo, prime-
ro sast re y luego taberne ro; e) padre, Johann Caspar
Goethe, fue en un principi o un simple aboga do. En poco
I .
ti empo llegó a obtener el t ít ulo de Consejero Imperi al y
cuando consiguió hacer su mujer a la hij a del alcalde
Textor, Katharina Elisabet h, ingresó definiti vamente a
las familias dominantes de la ciudad.
Lajuventud en la casa patricia de una ciudad libre del
Imperio afirmó en el poet a el heredado rasgo primordial
- renano-franconiano: reserva frente a todo compromiso
político y un sent ido más avisado de lo que es adecua do y
provechoso para el individuo. El reducido círculo familiar
-Goethe tenía sólo una hermana, Camelia- le permitió
al poet a desde temprano concentrarse en si mismo. A
pesar de ello, las concepciones imperantes en la casa
pat erna natural mente le impedían pensar en una profe-
sión artística. El padre obligó a Goethe a estudiar derecho.
A los dieciséis años entró primero a la Universidad de
Leipzigy a los veintiuno, en el verano de 1770, se fue como
estudiante a Estrasburgo.
En Estrasburgo se perfila clarament e por pri mera vez
el círculo académico del que surge la literatura juvenil de
Goethe. Goethey K.lingerde Francfort, Bürger y Leisewit z
de Alemania del Centro, VoBy Claudius de Holst ein, Lenz
de Livoni a; Goet he como patricio, Claudius como burgués,
Holtei, Schubart y Lenz como hijos de maest ros o predica-
dor es, el pint or Müller, Klinger y Schiller como hijos de
pequeños burgueses, VoO como hijo de un campesino, y
finalmente condes como Christ ian y Fritz van Stolberg,
todos ellos trabajaban juntos para encumbrar por un
camino ideológico lo "nuevo" en Alemania. Pero la debili-
dad fatal de este movimi ento revolucionario específica-
mente alemán fue no poder reconciliarse con las divisas
originales de la emancipación burguesa, del iluminismo.
La masa burguesa, los "iluminados", estaban separados
de su vanguardia por un inmenso abismo. Los r evolucio-
narios alemanes no eran iluminados, los iluminist as ale-
manes noeran revolucionarios. Unos agrupaban sus ideas
en torno de la revelación, la lengua, la sociedad; los otros,
en torno de la doctrina de la r azón y del Estado. Goethe
140
adoptó más t arde lo negativo de ambos movimientos: con
el il umi nismo se oponía a la revolución, con el Sturm und
Drang, al Estado. En esta división de la burguesía alema-
na estaba la razón de que ésta no encontrara la conexión
ideológica con el Oeste, y Goethe, que más adelante est u-
dió en profundidad a Voltaire ya Diderot, noes t uvo nunca
más lejos de entender el carácter francés que en Estras-
burgo. Particularmente sintomática es su declaración
respectodel famosoManifiesto del mat eriali st a francés, el
Svetéme de la nature de Holbach, en el que ya corre la
cort ante ráfaga de la Revolución Francesa. Le parecía "tan
gris, tan cimerio, t an mortecino", que se estremecía ante
él como ante un espectro. Le parecía la "quint aesencia de
la senili dad, insípido, o, mejor dicho, de mal gusto". Se le
hacía hueca y vacía esta "triste seminoche atea". Así
sentía el creativo artista pero también el hijo pat ri cio de
Francfort. Goethe, más adelante, le dio al movimiento
S turm undDrang sus dos manifiestos más imponentes, el
Gote y el Werther. Pero el movimiento debe su forma
universal , en la que se constit uyó en imagen del mundo, a
Johann Gottfried Herder. En sus cartas y conversaciones
con Goethe, Hamann y Merck surgie ron de él las divisas
del movimi ento: el "genio original", "Lenguaje: revelación
del espírit u popular", "Canto: el primer lenguaje de la
natural eza", "Unidad de la historia de la Tierra y de la
humanidad". En est os años Herder preparaba su gran
ant ología de los cantos populares bajo el tí tulo Voces de los
pueblos en cantos, que abarcaba el mundo desde Laponia
hasta Madagascar, y que tuvo la máxima influencia sobre
Goethe. En efecto, en su líricajuvenil se une la renovación
de la forma del lied a través de la canción popular con la
gran liberación que había aportadoel círculoHainbund de
Gottinga . ''VoBemancipó a los campesinos de los pantanos
para la lit eratur a. Expulsó de la lit er atura las formas
convencionales del Rococó con horquillas de este rcolero,
t rillos y el di alecto de In Baja Sajonia, que se levant a el
sombrero sólo a medi as frente ni señor ." Pero puesto que
141
en VoBla descripción constituye aún el tono fundamental
de la lírica (así como en Klopstock la retórica es el funda-
mento del movimiento hímnico), sólose puede hablar de la
liberación de la líri ca alemana de los círculos de la descrip-
ción, la didácti ca y la acción a partir de las composiciones
de Goethe en Estrasburgo (Salutación y despedida , Con
una cinta pintada, Canción de mayo,La rosa en el zarzal).
Una liberación que, naturalment e, sólo podía constituir
un estadio precario, t ransit orio, y mientr as que condujo a
la lírica alemana a su decadencia en el siglo diecinueve,
fue limitada conscientemente por Goet he ya en su obra
t ardía, en el Diván de Occidente y Oriente. En comunidad
con Herder , Goet he redactó en 1773 el manifiesto Del
carácter y arte alemanes con aquel est udio sobre Erwin
von Steinbach, el constructor dela catedral de Est rasburgo,
que más tarde convirtió el clasicismo fanático de Goethe
en algo t an particulannente escandaloso para los romá n-
ticos cuando éstos redescubrieron el gótico.
Del mismo círculo creador surgió en 1772 el Gotz van
Berlichingen . En esta obra se expresa clar ament e la divi-
sión de la burguesía alemana. Las ciudades y las cortes
deben personificar , como representantes del principio de
la razón envilecido en el reali smo político, al rebaño de los
iluministas sin es pírit u, al que se opone el Sturm und
Drang en la figura del cabecilla del campesinado en
rebelión. El trasfondo histórico de esta obra, la guerra
campesina al emana, podría inducir a ver en ella un credo
genuinamente revolucionario. No loes, pues loque funda-
mentalmente se alivia en el levantamiento de Gotz son los
dolores de la caballería imperial , del ant iguo estament o
señorial, vencido por los príncipes en ascenso. Gotz lucha
y ene primero por sí mismo y luego por su estamento. La
idea cent ral de esta obra dr amática no es el levantamiento
sino la tenacida d. La hazaña caballeresca de Got z es
regresiva, es la hazaña más fina y gentil de un señor, la
expresión de un impul soindividual , no comparabl e con los
brutales asaltos incendiarios de Los bandidos. Con este
142
asunto se produce por primera vez el fenómeno que va a
ser típico de la obra de Goethe: como dramaturgo se
somet e un a y ot ra vez a la atracción por los asuntos
revolucionari os para luego desviarse del tema o dej arlo
como fragmento. Al pri mer tipo corresponden Gotz von
Berlichingen y Egmont, al segundo La basta rda. Cómo
Goet he ya en este primer drama en ri gor se sust r ae a la
energía. del movimiento Sturm undDrang ,
se manifi esta con toda claridad en comparación con dra-
mas de sus contemporáneos. En 1774 Lenz dio a publi ca-
ción E.l preceptor o ventajas de la educación privada, que
echa Implacabl e luz sobre aquel condicionamiento de)
mundo literario de entonces, que t uvo muchas consecuen-
cias también para la evolución de Goeth e. La burguesía
alema na estaba lejos de ser losuficientemente fuerte como
para sostener un quehacer literario extenso por sus pro-
pios medios. La consecuencia de aquella sit uación fue que
la literat ura siguió dependiendo del feudali smoaun cua n-
do la simpatía del literat oestaba del lado de la burguesía.
Su pobre condición lo obligaba a aceptar comidas de
caridad, a enseñar como precept or a nobles latifundistas
y a acompañar en sus viajes a j óvenes príncipes. Final-
mente esta dependencia amenazó también con hacerl e
perder el fru to de su creación lit eraria, puesto que sólo
aquellas obras expresamente designadas por decreto del
gabinete estaban protegidas contra la reproducción ilegal
en los países del Imperio Alemán.
En el año 1774 se publicó Los sufrimientos del joven
lVerther después de que Goethe fuera nombrado en la
Audiencia Imperial de Wetzlar. El libro fue ta l vez el éxito
literario más grande de todos los ti empos . En él Goethe
perfeccion óel ti po del autor genial. Pues si el gran autor
hace de su mundo interior desde un comi enzo un as unto
público, de las cuestiones de la época constantemente
cuest iones de su mundode experiencia y de pensamient os,
Goet he representa en sus obras j uveniles este tipo del
gran autor conuna perfecciónjamás alcanzada. En Werther
143
la burguesía de entonces encontraba caracterizada su
pat ología al mismo ti empo en forma aguda y complaciente,
como la actual la encuent ra en la teoría fr eudiana. Goethe
entretejió su amor des afortunado por Lotte Buff la novi a
de un amigo, con las aventuras amorosas de un joven
literato cuyo suicidiohabía dado mucho que hablar . En los
est ados de ánimo de Werther se despliega el Weltschmerz
1
de la época en todos sus matices. Werther no es sólo el que
ama sin fortuna, el que, en su conmoción, encuentra
caminos hacia la naturaleza no buscados por ni ngún otro
enamorado desde la Nueva Eloísa de Rousseau, es tam-
bién el burgués cuyo orgullo choca dolorosamente contra
las barreras de clase y demanda su reconocimiento en
nombre de los derechos humanos, hasta en nombre de la
criat ura. En él Goethe deja que el element orevolucionario
en suj uvent ud se exprese por última vezen mucho ti empo.
Si en la re seña de una novela de Wieland había escrito:
"Las marmóreas ninfas, las flor es, los floreros, las carpe-
tas bordadas en las mesas de este pequeño pueblo, ¿qué
gr ado del r efinamiento no presuponen? Qué desigualdad
de los estamentos, cuánta escasez donde hay tanto placer,
cuánt a pobreza donde hay t anta propiedad", ahora dice de
maner a un poco atenuada: "Se puede decir mucho a favor
de las reglas, casi tanto como lo que se puede decir en loa
de la sociedad burguesa". En Werther la bourgeoisie en-
cuent ra el semidiós que se sacrifica por ella. Se siente
salvada sin ser liber ada; de ahí la protesta de Lessing, con
su insobornable conciencia de clas e, que echa de menos
aquí el orgullo burgués contra la nobleza y exigía de
Werther un final cínico.
Después de las complicaciones sin esper anzas del
amor por Charlot t e Buff, la perspectiva de un matrimonio
burgués con una bella, impor tante y distinguida joven de
Ierancfort pudo parecerle a Goethe una solución. "Fue una
rara decisión de aquello superior que impera sobre ncso-
I Dolor del mundo. [T.J
144
tras, el que en el transcur so de mi extraña vida hubiera de
experiment ar también los sent imient os de novio." Pero el
compromiso con Lili Schonemann fue , por cierto, un solo
episodio tor mentoso en su lucha de más de treinta años
contra el matrimonio. El hecho de que Lili Schonemann
fuer a probablemente la mujer más significativa, pero
seguramente la más libre que se le acercar a a Goethe, sólo
podía, en último t érmino-aumentar su resist encia a uni r-
se a ell a. En mayo de 1775 huyó en un viaj e a Suiza,
emprendidojunto con el conde St olberg. El haber conocido
a Lavater marcó este viaje para él. En su Physiognomik
[Fi siognómica], que causaba ent onces sensación en Euro-
pa, Goet he reconoció algo del espíritu de su propiacontem-
placi ón de la naturaleza. Más adelant e, la unión íntima
que en Lavaterformó el estudio del mundo de las criat uras
con el pietismo , hubo de contrariar a Goet he.
En el viaje de retorno, una coincidencia hizo que
conociera al príncipe heredero, futuro duque Karl August
de Sachsen-Weimar. Poco después Goethe aceptó la invi-
tación del príncipe a su corte. Loque fue pensado como una
visita se tornó en una estadía de por vida. El 7 de noviem-
bre de 1775 Goethe llegó a Weimar. En el mi smo año fue
nombrado Consejero de Legación con as iento y voz en el
Cons ejo de Estado. El mismo Goethe, desde un comienzo,
sintió esta decisión de ponerse al servicio del duque Karl
August como un compromiso con serias consecuencias en
toda su vida. Dos cosas fueron determinantes para esta
decisión. En una época de exacerbadas conmociones polí-
ticas de la burguesía alemana, su posición le permitía
obt ener un contacto cercano con la realidad política. Por
otra parte, al sit uarlo esta posición como alto miembro de
un aparato de funcionarios, se sustraía a la necesidad de
tomar decisiones r adi cales. A pesar de la discrepancia
interior , esta posición daba al menos un sus tent o exterior
a su a cción y a su presencia. Qué caro era el precio pagado,
es algo que Goethe podría haber escuchado de las voces
int er rogativas, defraudadas, indignadas de sus amigos
145
(de no habérselo mantenido pr esente su propia conciencia,
insobornablemente vigi lante). Klopstock e incl uso Wie-
land sintieron rechazo , como más tarde también Herder,
por la generosidad con que Goethe correspondía a las
exigencias de su posición y más aún a las que le hiciera la
forma de vida y la persona del gran duque. Puesto que
Goethe, el autor del GOIz , del \Ver/her, representaba la
oposición burguesa. Esta se depositaba tant o más en su
nombre, por cuanto en aquel entonces las tendencias no
encontraban casi otra expresión que no fuera la personal.
En el siglo dieciocho el aut or era a ún profet a y sus escrit os,
el complemento de un evangelio que parecía expresarse
más acabadamente a través de su vida misma. El enorme
prestigio personal que habían conferi do a Goethe sus
primeras obras --que er an men sajes- se perdió en
Weimar. Dado que se quería esperar sólo lo monstruoso de
él, se urdieron las leyendas más descabelladas. Se decía
que Goet he se emborrachaba di ariami ente con aguardien-
te , y que Herder predicaba en botas con espuelas y que
después de la prédica cabalgaba t res vueltas alrededor de
la iglesia (así imaginaban la vida de los genios en estos
primeros meses ). Graves consecuenci as tuvo, sin embar-
go, loque en realidad daba fundamento a est as exageracio-
nes: la amistad ent re Goethe y Karl August , que fue
cimentada entonces , y que más tar de dio a Goet he las
garantías de una regencia amplia, espiri tual y literaria, la
primera universal -europea después de Voltaire . "En lo
que atañe al juicio del mundo", escribía entonces Karl
August, de diecinueve años, "que desaprobaría el que yo
nombrara al Dr . Goethe en mi consejo supremo sin que
haya sido primero funcionario, profesor, consej ero de
cámara o de gobier no, no cambia nada."
El padecimi ento y el desconcierto de est os primeros
años en Weimar se t ransformaron y encontraron una
nueva fuente en el amor de Goethe por Charlotte van
Stein. Las cartas que le escribió en los años 1776- 1786
permiten reconocer estilísticamente el pasaj e continuo de
146
la temprana prosa revolucionaria, "que le estafaba al
lenguaje sus privilegios", hacia el gran ritmo calmado que
respiran aquellas cartas dictadas en los años 1788
en Itali a. Por su contenido son la fuente más importante
para comprender el comportamiento del j oven poeta fre n-
t e a las administrativas, pero sobre todo
frente a la cortesana. Goet he no era por
naturaleza siempre de reacción rápida.
Quería aprenderlo y observó "cómo lo hacía la llama-
da gente de mundo". De hecho, no era posibl e una escuela
más que relación altamente expuest a bajo las
condiciones de vida de una ciudad pequ eña. A esto se
agregó que Charlotte van Steinjamás forzó porGoeth e los
conceptos de decencia de la sociedad cortesana a un en Jos
- ,
anos en que tuvo una comunicación tan incomparable-
mente profunda con el mundo de Goethe. Goethe necesitó
años para que esta mujer tomara un lugar tan inconmoví-
bIe y benéfico en su vida, que su imagen pudi era fundirse
en la figura de Ifigeni a y de Eleonore von Est e, la ama da
de Tasso. El hecho de que se arrai gara en Weimar y cómo
lohizo est á entera mente ligado a CharJotte van Stein. Ella
lo no sólo con la corte sino con la ciudad y el
Junto a todo el protocolo del se rvicio tienen lugar
siempre aquellas notas más fugaces o más amplias a la
Von Stein , en las que Goet he, como lo hi ciera
SIempre como amante, aparece en toda la amplit ud de sus
y acti vidades, como dibujante, pintor, jardinero,
arquttecto, etc. Cuando Riemercuenta del año 1779, cómo
Goethe recorrió durante un mes y medioel ducado, duran-
te el día inspeccionando los caminos, escogiendo a los
jóvenes en los despachos para el servicio militar, por la
noche descansando en pequeñas posadas y trabajando en
su l figenia, sólo ofrece una miniatura de toda est a existen-
cia críti ca, rnúltipl emente amenazada de Goethe.
El producto poéticode estos años son los comienzos de
Misión teatral de Wilh elmMeister, Stella, Clavigo, Cartas
de Werther desde Suiza, Tasso y, sobre todo, una gran
147
parte de la lírica más imponente: Viaje al Harz en invierno,
A la lu na, El pescador, Sólo quien conoce el anhelo, Por
encima de todas las cumbres , Secretos. Goet he escribía en
aquellos años t ambién el Fausto, incluso echó los cimien-
tos interior es de algunas partes del segundo Fausto, al
menos en la medida que el ori gen del nihilismo estat al
goetheano, que se impone bruscamente en el segundo acto,
empieza a formarse en las experiencias de los pri meros
años en Weimar. En 1781 dice: "Nuestro mundo moral y
políti coest á socavado por pasajes subter ráneos, sótanos y
cloacas, como suele estarl o una gran ciudad, en cuya
armonía y habitabilidad por supuest o nadie pi ensa y
medi t a; sólo se le vuelve más comprensible a aquel que
ti ene algú n conocimiento cuando alguna vez cede el suelo
aquí, cuando una vez se eleva una humareda allá... y se
escuchan aquí maravillosas voces".
Cada giro con el que Goethe afirmaba su posición en
Weimar 10 alejaba más del círculo creador y de amigos de
los comienzos de Estrasburgo y Wetzlar. La incomparable
autoridad que llevó a Weimar y que supo imponer frente
al duque se fundaba en su papel de mentor entre los
miembros del Sturm und Drong, Pero en una ciudad
provinciana como Weimar, este movimiento sólo podía
manifestarse fugazmente y se quedó en ext ravagancias
tumultuosas, sin volverse fecundo. Goethe también lo
reconoció claramente desde un comienzo y se enfrentó a
t odo intento de continuar la esencia de Estrasburgo en
Weimar. Cuando en 1776 apareció Lenz en Weimar y se
comportó en la corte en el estil o de lo.s poet as del Stu:m
und Drang, Goethe ordenó que lo retiraran. Era sent ido
común político. Pero más aún, una defensa insti ntiva
cont ra la impulsividad ilimitada y el pathos que había en
el est ilo de vida de su juventud, y a cuya alt ura ya no se
sent ía a largo plazo. Goethe presencióen estos círculos los
ejemplos más devast adores de genialidad ext rema, y cómo
10 conmovió la comuni dad con tales naturalezas, es algo
que dice una declaración de la misma época de Wiel and. Le
14R
escribe a un amigo que no ambiciona la fama de Goethe al
preciode sus padecimi entos físícos. Más adelante, el poeta
aplicó los recursos preventivos más severos cont ra esta
susceptibili dad constitutiva. Sí , cuando se observa que
Goethe eludió cuando pudo ciertas t endencias -por ejem-
plo, todas las nacionales y la mayoría de las románti-
cas-, se debe pensar que temía que lo contagiaran inme-
diatamente. Que no escri biera ninguna obra t rágica es
algo que él mi smo achacó a esta constitución.
Cuanto más se acercaba la vida de Goethe en Weimar
a un cierto estado de equilibrio -su inserción en la so-
ciedad cortesana tuvo lugar formalmente en 1782, con el
ennoblecimiento- tanto más intolerable se le hacía la
ciudad. Su impaciencia cobró la forma de un descontento
patológico con Alemania. Dice que quiere escribir una
obra que odien los al emanes. Su rechazo llega incluso a
más. Luego de haber estado embelesado dos años de su
juventud por el gótico, el paisaje y la caballería alemanes,
Goethe descubrió y cultivó ya a los veinticinco años,
primero atenuada y confusamente, en lo sucesivo más
claramente, a medi ados de los treinta en tono exigente, y
más tarde con sistema y fundamentos, una resistencia
cont ra el clima y el paisaje, cont ra la hi storia, la política y
el carácter de su pue blo, que provenía de lo más íntimo de
su ser. Est e estado de ánimo se desencadenó en 1786, en
la precipitada partida de Goethe hacia Italia. El mi smo
calificó su viaje de huida. Las supersticiones, las tensiones
lo cercaba n tan opresivamente que no se animó a hacer
saber a nadie de su plan.
Durante este viaje de dos años, que lo llevó por
Verona, Venecia, Ferrara, Roma y Nápoles hasta Sicilia,
decidió dos cosas. Por una parte Goethe renunció a la
esper anza de dedi car su vida a las art es plásticas. Había
acariciado esta idea una y ot ra vez. Si Goethe, inconscien-
temente, había asumido su posici ón frente a la nación y si
dura nte mucho ti empo no qui so perder la fisonomía de un
diletante, también su vacilar ace rca del destino de su
149
genio era culpable de esto como de las confus iones e
inseguridades de su creación liter aria. Est e genio tenía
demasiado a menudo los rasgos del t alento como para
hacerle más fácil el camino al poeta. El gran art e del
Renacimient oitaliano, al que Goethe, por verlo con los ojos
de Winckelmann, no podía diferenciar nít idamente del de
la antigüedad clásica, sentóen él, por una parte, la cer teza
de que no había nacido para la pint ura, y por otra parte, la
base de aquella limit ada doctrina clasicist a del arte, que
quizá represente el único ámbito del pensamiento en el
que Goethe se encont r aba más bien detrás de su época en
vezde encabezarla. Incl usoenotrosenti doencontró Goethe
el camino hacia sí mismo. En una carta enviada a su hogar
se refiere a la corte de Weimar: "La ilusión de que la
simient e que madura en mi exis tencia y en la de mis
amigos debería ser sembr ada en este suelo, y que aquellas
joyas celestiales podrían engarzarse en las coronas de
est os príncipes me ha abandonado t otalmente y encuentro
restablecida mi felicidad j uvenil".
En Italia surgió de la versión en prosa de lfigenia su
versión en verso. Al año siguiente, en 1787, el poeta
t erminóEgmont .Egmont no es un drama políticosino una
caracterología del tribuno alemán, como acaso hubier a
querido hacerlo Goet he, en su condición de defensor de la
burguesía. Pero est a imagen del int répido hombre de
pueblo se elevaba hacia la claridad con demasiada supe-
rioridad y las realidades políticas tomaban expresión más
clara en boca de Oranien y Alba. La fantasmagoría del
linal -"La libertad, en celestiales arreos, irradiando cla-
rielad, descansa sobre una nube"- desenmascara la idea
HU puestamente política del conde Egmont como la inspira-
uiún poética que es fundamentalmente. Para el poet a
exist ían límit es estrict os en la int erpret ación del revolu-
cionariomovimient ode liberación que estalló en los Países
Bajos en 1566 baj o la conducción del conde Egmont: en
primer lugar , por un /círculo social creador y un carácter
para los que las ideas conservadoras de tradición y jerar-
I ón
quía eran inalienables, yen segundo lugar , por su posición
anarquista, su incapacidad de hacer valer el Est ado como
factor hi stórico. Para Goethe la historia representaba una
sucesión impre visi ble de formas de dominación y de cul tu-
ras, en la que los grandes individuos, tanto J ulio César
como Napoleón, Shakespeare como Voltaire, brindan el
único sustento. Nunca pudo declararse part idario de mo-
vimientos nacionales o sociales. Es cierto que en pri ncipio
nunca manifestó una opinión aca bada sobre estos asun-
tos, pero éstas son las conclusiones que re sultan tanto de
sus conversaciones con el historiador Luden como de las
Años de andanzas y del Fausto. Estas convicciones t am-
bién determinan su relación con el dr amaturgo Schiller.
Para Schiller el problema del Estado había ocupado des de
siempre un lugar central. El Estado en su relación con el
individuo fue el tema de los dramas de su juventud, el
Es tado en su relación con quien ostenta el poder, el de sus
obras maduras. La fuerza motora en los dramas goethoanos
no es enfrentamiento sino despliegue. La obra lírica más
importante de la época italiana son las Elegías romanas,
que capturan con la determinación y perfección formal de
la an tigüedad la memori a de múltiples noches de amor
romanas. La intensificada determinación sensual de su
naturaleza lo condujo a la decisión de estrechar su ámbito
vit al para seguir actuando sólo a partir de un núcleo
limi t a do. Aún en Italia, Goethe pide al duque, en una carta
que muestra la culminación de su estilo diplomáti co, que
lo releve de t odos los cargos administrativos y políticos. Le
fue concedi da esta petición, y si Goethe, no obstante, sólo
dando dilatados rodeos volvió a encontrar el cami no de
una intensa producción poética, la causa más important e
de ell o fue el cont act o con la Revolución Francesa. Par a
entender este contacto es necesario tener en cuenta - al
igual que con todas sus declaraciones di sipadas, inco-
nexas, impene trables respecto de la política- menos la
suma de sus improvisaciones teóricas que su función.
No cabe duda de que Goethe cons ide ró problemático
151
1
!
I
1
1
1
el despotismo ilustrado del siglo dieciocho mucho antes de
que estallara la Revolución Francesa, después de sus
experiencias como Consejero de Legación de Weimar. No
sólo a caus a de sus lazos íntimos con el régi men feudal ni
a causa de su rechazo fundamental de toda conmoción
violenta de la vida pública no había podido reconciliarse
con la Revolución, sino sobre todo porque se resi stía, más
aún, le era imposible alcanzar alguna opinión fundamen-
tal en asuntos de la vida estatal. Si no se pronunciójamás
sobre los "lími te s de la acción del Estado" tan claramente
como, por ejemplo, Wilhelm von Humboldt, fue porque su
nihilismo político iba demasiado lejos como para haberse
atrevido a hablar de él en otra forma que no fuera la
alus ión. Sufici ente el que, más tarde, el programa de
Napoleón de desbaratar al pueblo alemán en sus pueblos
constitut ivos notuviera nada de monstruoso para Goethe,
qui en veía justamente en esa dispersión completa la
manifestación exterior de una comunidad en la que los
grandes individuos podían elegir sus círculos de acción
(círculos en los que podían di sponer pat ri arcalmente y
enviarse unos a otros sus señales espectrales superando
los siglos y los límit es delos est ados). Con razón se ha dicho
que la Alemania de Napoleón fue para Goethe el prot otipo
de lo franconiano con tono lat ino-francés, el campo de
acción más adecuado. Perotambién la enorme suscept ibi-
lidad y la perturbación patológica a las que lo llevaron los
grandes acontecimientos políti cos de su época influyeron
directamente en su relación con la Revolución. Esta per-
turbación, en la cual el poeta fue afectado por ciertos
cptsodíoe de la Revolución Francesa como por reveses
personales del destino, hizoque le fuera imposible regular
el mundo de lo político por princi pios y sólo a partir de
ellos, como podría ser absolutamente posible para la vida
pri vada del individuo.
Ala luz de las cont radicciones de clase de la Alemania
de entonces es to se presenta así: Goet he nose sent ía, como
Lcssing, paladín de las clases burguesas sinoantes bien su
l ó2
representante, su embaj ador frente al feudalismo y el
principado alemanes. A partir de los conflictos de esta
posición representativa se explican sus conti nuas fluctua-
ciones. Sin embargo, el más grande exponente de la
literatura clásica burguesa -que constituía el único mo-
tivo indiscutible por el que el pueblo alemán podía arro-
garse el prestigio de nación cult ural moderna- no podía
pens ar la culturaburguesa de otra manera que nofuera en
el marco de un estado feudal ennoblecido. Si Goet he
rechazaba la Revolución Francesa, no era és te un rechazo
en el sent ido feudal -aparti r de la idea patriarcal de que
cada cultura, incluso la burguesa, sólo podía prosperar
bajo la protección y a la sombra de la dominación absolu-
ta- sino t ambién en el sent ido de la pequeña burguesía,
es decir, del particular que, temeroso, busca ai slar su
existencia de las conmociones políticas que lo rodean. Pero
este rechazo no era ni en el es pírit u del feudalismo ni en
el espíritu de la pequeña burguesía cabal y unívoco. Por
eso ni una sola de las creaciones literarias en las que
durante diez años t rató de aclarar s u relación con la
Revolución pudo conquistar un lugar central en el contex-
t o total de su obra.
No son menos de siete las obras en las que Goet he
entre 1792 y 1802 t rata renovadament e de arrancar a la
Revolución Francesa una fórmula vencedora o una ima-
gen conclusi va. Se trata, en un primer momento, ya de
productos secundari os que marcan con el El gran copto y
Los exaltados el mínimo nivel jamás alcanzado por la
producción de Goet he, o, como en La bastarda , de un
intentocondenado a subsistir como fragmento. Finalmen-
te Goethe se aproximó mucho al objetivo en dos obras
literar ias que, cada cual a su manera, trataron, por decirl o
así, en bagatelle a la Revolución. Germán y Dorotea la
convierte en oscuro trasfondo, en el que se recorta, seduc-
tor, un idilio alemá n de pueblo; Reineke, el zorro deslíe el
pathos de la Revolución en la forma de una sát ira en verso
,
que no en vano se remonta a la forma medieval de la
153
narraci ón de animales. La Revolución como t rasfondo de
una imagen de concepción moral (así aparece en Germán
y Dorotea ): la Revolución como cómica acción pri ncipal y
de estado, como intermezzo en la historia animal de la
huma nidad (así aparece en Reinehe, el zorro). Con ello el
poeta supera las huell as del resentimiento aún percepti-
bles en los anteriores intent os de darle forma, sobre todo
en los Diál ogos de los emigrados alemanes. Pero el hecho
de que la historia , en su verdadera cumbre de humanidad,
se aglutine en torno del rey, esta máxima jerárquica,
feudal, obtiene la últi ma palabra en este ciclo de produc-
ción . Sin embargo, j ust amente el rey de La bastarda hace
cla rament e apreh ensible la incapacidad de Goethe para
comprender la historia política. Es el Thoas de l figenia en
nueva forma , el rey como especie del "buen hombre",
transportadoaquí a la agitación de la Revolución, imperio-
samente destinado a fracasar.
Los problemas políticos que los años noventa impu-
sieron a la producción de Goethe fueron la causa de que
intentara sustraerse a ella de múltiples maneras. Su gran
refugio fue el estudio de las ciencias nat urales. Schiller
reconoció el carácter de huida inherente a las ocupaciones
científicas de esos años. En 1787 le escribe a Korner: "El
espírit u de Goethe ha moldeado a todos los que pertencen
a su círculo. Un desprecio orgulloso de toda especulación
e invest igación, con un apego a la natur al eza llevadohasta
la afectación y una resi gnación a sus cin co sent idos; en
pocas palabras, una cierta simplicidad infant il de la razón
lo caract eriza a él y a la sect a local. Es mejor buscar
hier bas o dedi carse a la mi neralogía que dejarse atrapar
por demostraciones vací as. La idea puede ser muy sana y
buena, pero t ambién se puede exager ar mucho". Este
es tudiode las ciencias naturales sólo podí a hacer a Goet he
más frágil frente a los acont ecimient os polí t icos. Entendí a
la histori a sólo como historia natural, la entendía sólo en
tanto ésta permaneciera ligada a la cr iatura. Por eso la
pedagogía, tal como la desarrolló más tarde en Los añm; ele
l ñ4
andanzas , resultó ser la posición más avanzada que logró
alcanzar en el mundo de lo hist órico. Esta orientación
hacia las ciencias naturales iba en cont ra de la política,
pero también iba en cont ra de la teologí a . En ella el
spinozismo anticlerical del poeta encontró su configura-
ción más fecunda. Si se opone a los escr itos pieti stas de su
antiguo a migo J acobi porque éste formula la tesis de que
la naturaleza esconde a Dios, Ja más importante de Spinoza
para Goethe es que tanto la naturaleza como el es píritu
son un lado manifiesto de lo di vino. Esto quiere decir
Goethe cuando le escribe a J acobi: "A ti" te ha "castigado
Dios con la met afísica ... a mí, en cambio me ha bendecido
con la física". El concepto bajo el cual Goethe presenta sus
revelaciones del mundo físicoes el "fenómeno primigenio".
Este se formó origi na lmente en el contexto de sus estudios
botánicos y anatómicos. En 1784 Goethe descubre la
cons ti tución morfológica de los huesos del cráneo a partir
de una t ransmutación de los huesos de la columna verte-
bral; un año después, la Met amorfosis de las plantas. Bajo
esta caracterización ente ndía el hecho de que t odos los
órganos de la planta, desde las raíces hast a los estambres
son sólo formas transmutadas de hojas. Con ello llegó al
conce pto de la "plant a pri migenia", declarada "idea" por
Schíller en aquella fa mosa primera conversación con el
poeta , pero que Goet he no quería aceptar como tal sin
confer irl e una cierta evidencia sensible. Los est udios na -
t urales de Goethe ocupan en el contexto de su lit eratura el
lugar que en arti stas menores a menudoocupa la est ética .
Sólo se puede entender justamente este aspecto de la
creación goetheana t eniendo presente que él, a diferencia
de casi todos los int elect uales de es tas épocas, jamás hi zo
las paces con la "apariencia bell a". No la es té tica sino la
contemplación de la naturaleza le reconcilió la lit eratura
con la política . Pero j ustamente por eso t ampoco se ocult a
en est os es t udios cient íficos qué refract ari o er a el poeta a
ciertas innovaciones , tanto en lo t écnico como en lo políti-
co. En el umbr al de la era de las ciencias naturales, que
t ri !)
ampliaría tan vastamente la precisión y el alcance de las
percepciones sensoriales, él conduce nuevamente a las
viej as formas de la investigación de la nat uraleza y escri-
be: "El hombre en sí, en tanto se sirve de sus sanos
sentidos, es el a parato físico más grandioso y preciso que
pueda existir, y la mayor calamidad de la física moderna
es justamente el haber separado los experimentos del
hombre y... querer reconocer la natural eza simplemente
en lo que muestran los inst rumentos artificiales". Según
sus conceptos, el próximo objetivo natural de la ciencia es
llevar al hombre en pensamiento y acción a arreglar
cuentas consigo mi smo. La transformación del mundo por
la téc nica no era en realidad su materia, aun cuando él, en
su vejez, hi ciera un examen asombrosamente lúcido de su
imprevisible importancia. El mayor provecho del conoci-
miento de la naturaleza se definí a para él en la forma que
éste da a una vida. Despl egó esta concepción hasta llegar
a un pragmatismo estricto: "Sólo lo fecundo es verdadero".
Goethe pertenece a la familia de aquellos grandes
es píritus para los cuales no existe fundamentalmente un
arte como ámbito separado. Para él, la doctrina del fenó-
meno primigenio como ciencia natural era al mi smo t iem-
po la verdadera doctrina del arte, como para Dante lo era
la filosofía de la escolástica y para Durero, las artes
técnicas. Para la ciencia, innovadores en sentido est ricto
fueron sólosus descubrimientos de botánica. Importantes
y reconocidos son además los escritos osteológicos: la
demostración de la existencia de un hueso intermaxilar en
el ser humano, 10 cual, naturalmente , no fue un descubri-
miento. Menor r econocimiento t uvo la Meteorología y se
euustioné enérgicamente la Teoría de los colores , que para
t toet he corona toda su obra científica, y que de acuerdo con
ciert as manifestaciones se podría pensar que corona la
obra de su vida. Desde hace un tiempo se ha renovado la
discusión acerca de est e extenso documento de la ciencia
natural guet heana. La Teoría de los colores se opone
rotundamente a la óptica de Newton. La oposición fun-
l ó(i
damental de la que parte la polémica que Goethe llevara
dur ante años, por momentos con extrema acritud, es:
Newt on explica la luz blanca como una composición de
luces de colores, Goet he, por el contrario, como el ser más
simple, más indivi sible, más homogéneo que conozcamos .
"No está compuesta... Mucho menos por luces de colores."
La Teoría de los colores considera los colores como meta-
morfosi s de la luz, como manifestaciones que se conforman
en la lucha de la luz con la oscur idad. Junto con la idea de
la metamorfosis, es determinante aquí para Goethe la de
la polaridad, que recorre todas sus investigaciones. La
oscuri dad no es sólo mera ausencia de luz ---entonces no
sería percept ible- sino una contraluz positi va. En rela-
ción con esto se le ocurre, en su vejez, que el animal y la
plantatal vezse hayan desarrolladode su estadoprimigenio
a t ravés de la luz o la oscuri dad. Es un rasgo peculiar de
est os estudios científicos el que Goethe at ienda en ellos al
espírit u de la escuela romántica en la misma medida en
que locontradice en su estéti ca. La orientación filosófica de
Goethe debe entenderse menos a partir de sus escri tos
poéticos que de sus escritos sobre ciencias naturales.
Desde su inspiración juvenil documentada en el famoso
fragmento Naturaleza , 8pinoza siguió siendo para él el
patrono de sus estudios morfológicos. Más tarde, éstos le
facilitaron el análisi s de Kant. Mientras que Goethe no se
relaciona con la obra crítica central - la Crítica de la ra-
zón pura- y t ampoco con la ét ica - la Crítica de la razón
práctica-, sentía la máxima admiraci ón por la Crítica del
juicio. En ella Kant rechaza la explicación teleológica de la
naturaleza, que era un pil ar de la filosofía del Iluminismo,
del deí smo. En esto Goethe tuvo que coincidir con él, puesto
que sus propias investigaciones anatómicas y botánicas
representaban posiciones muy adelantadas en el ataque
de la ciencia natural burguesa contra la teleológica. La
defini ción de Kant de lo orgánico como una finalidad cuyo
fin no reside fuera sino dentro de la cr iatura final , se
correspondía con los conceptos de Goethe . La unidad de lo
157
bello, t ambién de lo bello en la naturaleza , es siempre
independiente de los fines: en es tocoinciden Kant y Goethe.
Cuanto más profundamente lo afectaban los sucesos
europeos, tanto más vasta era la búsqueda de Goethe por
un respaldo para su vida privad a. Así se debe entender la
disol ución de su relación con la señora Van Ste in, poco
tiempo después de volver de Italia. La unión con su futura
mujer, Christ iane Vulpius, a quien conoci ó poco tiempo
después de volver de Italia , fue durante quince años un
grave escándalo para la sociedad burguesa de la ciudad.
Sin emba rgo, no se pretenda ver en esta relación con una
joven proletaria, trabajadora de una fábrica de flores
art ificiales, un te stimonio de concepciones socia les parti-
cularment e liberales por parte del poeta. En cuestiones de
organización de su vida privada Goethe t ampoco sabía de
máximas, mucho menos aún revolucionarias. Christiane
fue primero sólo un amorío. Lo más llamativo de est a
unión no resi de en su origen sino en su evolución. A pesar
de que Goethe nunca pudo y qui zá nunca int entó fran-
quear la enorme diferencia de nivel entre esta mujer y él,
a pesar de que Christ iane, no sólo esca ndalizara a la
sociedad pequeñoburguesa de Weimar por su prnvenien-
cia, sino también a los es píritus más libres e importantes
por su forma de vida, a pesar de que los cónyuges no se
tomaran a pecho la fideli da d matrimonial , Goethe en-
nobl eció esta unión y con ella a la mujer mediante sent i-
mientos inalterables, una imponente tenacidad en los
momentos más difí ciles y, quince años después de su
primer encuentro en el a ño 1807, con el casamiento por
iglesia forzó a la corte y a la sociedad a reconocer a la
madre de su hijo. Pero con la señora Van Stein tuvo lugar
un a reconciliación desl eída s610 muy tarde, después de
años de profundo rechazo.
En 1790 Goethe as umió la cart era de Culto y Educa-
ción como ministro de Estad o, un año más tarde, la
conducción del Teatro de la Corte. En estos ámbitos su
acción es infinita . Aumenta de año en año. Todos los
1áH
institutos científicos, todos los museos, la Universidad de
J ena, los establecimientos de enseñanza técnica, las es-
cuelas de canto, la Academia de Arte se encont raban bajo
la influencia directa del poeta, que a menudo se extendía
hast a los det all es más remotos. En coincidencia con esto
su casa se convirtió en un instituto de cultura europeo. Su
afán de coleccionista cubría todos los ámbitos de sus
investigaciones y de su afición. Estas colecciones compo-
nen el Museo Nacional de Goethc en \Veimar con su
galería de cuadros, sus salas con dibujos, loza s, monedas,
animales embalsamados, huesos y plantas, minerales
fósiles, aparatos químicos y fisicos, para no mencionar la
colección de libros y autógrafos. Su universalidad no tenía
límit:s. Allí donde la profesión artística se le negaba,
quena al menos ser un aficionado. Al mi smo tiempo es tas
colecciones eran el marco de una existencia que adquiría
cada vez más un carácter represent ati vo frente a los ojos
de Europa. Le otorgaban al poeta, además, la autoridad
que él necesitaba, como el organizador más gra nde del
mecenazgo del principado que jamás haya tenido Alema-
nia. Con Voltaire, un lit erato supo por primera vez asegu-
rarse la autoridad europea y represent ar ante los prínci-
pes el prest igio de la burguesía mediante una existencia
igualmente grande en lo es piritual y en 10 material. En
est o Goethe es un sucesor directo de Voltaire. Igual que la
posición de Voltaire, la de Goethe ha de entenderse como
política. Y aun cuando rechazó la Revoiucí ón Francesa
supo, no obstante, aprovechar el a umento de poder que
gracia s a ella experi mentó la existencia del literato con
más virtud y conciencia de la meta que nadie. Si en la
segunda mitad de su vida Voitaire a lca nzó una riqueza
princi pesca, la sit uación económica de Goet he no es de
ninguna manera comparable. Pero para comprender la
Ilama.tiva rigidez del poeta en cuest iones de negocios,
especialmente en las t ratativas con Cotta, hay que tener
~ n c ~ e n t a que él se cons ideraba, desde comienzos de siglo,
Institutor de un legado nacional.
159
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En todoestedecenio fue Schiller quien siempre llama-
ba a Goethe a abandonar la dispersión de la actividad de
funci onario y el ensimismamiento de la contemplación de
la naturaleza y a dedicarse a la producción literaria. El
pri mer encuentro ent re los poetas, ocurrido poco ti empo
después del regreso de Goethe de Itali a, no t uvo conse-
cuencias. Esto se correspondía con los sentimient os que
abrigaba el uno por el otr o. en ent ?nces
aut or de los dramas Los intrigo :Fieeho,
Don Carlos, re pres ent aba en la severidad de sus formu-
laciones clasistas la oposición más intensa que se pueda
imaginar a los intentos de Goethe de medi ar moderada-
mente. Mientras que Schiller quería emprender la lucha
de clases en toda la línea, Goethe había tomado hacía
t iempo la línea de la retirada , desde la cual sólo se podía
llevar adel ante la ofensiva en el t errenocultural, perot oda
la activida d política de la clase burguesa quedaba
a la defensiva. El hecho de que se alcanzara un comprcrm-
so entre estos dos hombres dice clarament e qué poco
consolidada estaba la conciencia de clase de la burguesía
alemana. Este compromiso t uvo lugar baj o el signo de la
filosofía kanti ana. En sus cartas Sobre la ed ucación est é-
tica del hombre Schiller les quitó a las formulaciones
radicales de la moral kant iana su agresiva agudeza en
interés de lo estét icoy las convirtió en un instrumento de
const rucción hi stórica. Esto permitió un entendimiento,
mejor dicho, una t regua con Goet he. En re alidad, el
de ambos hombres permaneció para siempre caracteriza-
do por la re serva diplomática que exigía de ellos este
compromiso. Su discusión se limit aba con precisión casi
temerosa a los problemas formal es del arte lit er ario. En
unt e sent ido hi zo época. La correspondencia ent re ellos es
un a document ación bien sopesada y redact ada minuciosa-
mente y, por motivos tendenciosos, tuvo si empre más
prestigio que la más profunda, más libre y más vit al que
Goethe mantuvo en su vejez con Zelt er. Con razón se
refería el crí tico de la J oven Alemania , Gut zkow, a las
I so
"exageradas sutilezas de las tendencias estéti cas y las
teorías artíst icas" que se mueven en un círculo permanen-
te en esta correspondencia. Yacertó al hacer responsable
de ello a la disonancia chillona con la que se enfre ntan
host ilmente aquí el arte y la historia. Es así que los poet as
no siempre coincidía n incluso en la comprensión de sus
obras más grandes. "Era", dice Goethe de Sehill er en 1829,
"como aquellos hombres que se basan mucho en la idea.
Tampoco encont raba paz ni podía t erminar jamás... Yo
siempre estaba ocupado en tomar una posición firme y
preservar y proteger sus cosas, como las mí as, de tales
influencias."
El impulso de Schiller fue importante en primer
término para las baladas de Goet he ("El desent errador de
"El a prendiz de brujo", "La novia de Corinto", "El
dIOS y la bayadera"). El manifiesto oficial de su alianza
litera ri a fueron las Xenias. El Almanaque a pareció en el
año 1795. Su frentese ori entaba contra los enemigos de las
Horas schilleri anas, contra el racionalismo vulgar que
t enía su cent ro en el círculo berlinés de Nicolai. El ataque
tuvo efect o. La mordacidad lit eraria fue intensificada por
el interés anecdóti co: Los poet as firmaban en realidad
como responsables porel conj unt osin del atar la autoría de
cada uno de los dísti cos. Pero a pesar de todo el brío y la
elegancia del ataque, en este procedimient o se escondía
una cierta desesperaci ón. La época de la popularidad de
Goethe había pasado, y si ganaba autoridad de decenio en
decenio, en realida d no volviójamás a ser un poeta popu-
lar. Especial mente el Goethe tardío ti ene ese decidido
desprecio del público lector, común a todos los poetas
clásicos a excepción de Wieland, y que encuent ra a veces
su expresión más categóri ca en la correspondencia ent re
Goethe y Schiller. Goethe no t enía una relación con el
público. "Si su efect o era enorme, en realidad él mi smo no
vivió nunca ni cont inuó viviendo en aquél, ahí donde al
comienzo encendía a todo el mundo." El no sabía qué
regal o, por cierto, hacía a Alemania con su persona. Menos
161
aún había sabido armonizar con alguna ori entación o
tendencia. Su intento de represent ar una con Schiller
quedó en ilusión. Destruir esta ilusión es el moti vo justi -
ficado por el cual el público alemán del siglo diecinueve
trató una y ot ra vez de oponer a Goethe y a Schiller y
medirl os uno frent e al otro. El influjo de Weimar sobre la
gran masa alemana no se encontr aba en ambos poetas
sinoen las revistas de Bertuch y Wieland, en los peri ódicos
literari os AlIgemeine Li terarische Zeitung y Teutschen
Merkur. "No anhelemos", escribía Goethe en 1795, "las
revoluciones que podrí an preparar las obras clásicas en
Alema nia ." Esta revolución es la emancipación de la
burguesía que ocurri ódemasiado tarde en 1848 como para
produci r todavía obras clásicas. El carácter alemá n, el
espírit u de la lengua al emana, ést as eran ciertamente las
cuerdas con las que Gocthe ejecut aba sus imponent es
melodías, pero la caj a de resonancia de este inst rumento
no era Alemania sino la Europa de Napoleón.
Goet he y Napoleón t enían un mi smo obj et ivo: la
emancipación social de la burguesía bajo la forma política
del despotismo. Est e era lo"imposible", lo"inconmensura-
ble", lo"insuficient e", una es pina clavada profundamente
en ellos. Fue lo que condujo a Napoleón al fracaso. Por el
contrari o, de Goethe se puede decir que cuanto más enve-
jecí a más amoldaba su vida a esta idea polític? y c o n ~ c i e n ­
temente la tachaba de inconmensurabl e, de insuficiente,
y la elevaba a una pequeña imagen primigeni a de su idea
política. Si se pudieran t razar límites, la poesía podría
represent ar la libertad burguesa de este est ado mientras
que el régimen en sus cuestiones pri vadas se correspondía
tota lmente conlo despótico. Perofundamentalment e, tan-
to en la vida como en la literatura se puede reconocer
dertnmcnt e la acción recíproca de estas tendencias irre-
conciliables: en la vida como libertad de la manifest ación
erótica y como régimen est rictí simode la "renuncia". en la
literatura, en ningún lugar t anto como en la segunda
parle del Fausto, cuya di aléctica política da la clave de la
<.
W2
posición de Goethe. Sólo en este context o es comprensible
cómo Goet he pudo someter su vida en sus últimos t reinta
años a las categorías burocráticas de la compensación, de
la medi ación, del aplazamiento. No tiene sent idoj uzgar su
actuar y sus gestos según una escala abst r acta de las
buenas cost umbres. En esta abst racción resi de lo absurdo
de los ataques que dirigió Borne cont ra Goethe en nombre
de la J oven Alema nia . Justamente en sus máximas y en
las más notables peculiaridades que manifiesta el régi-
men de su vida Goethe es comprensibl e sólo desde la
posici ón políti ca que él se creó y en la que se colocó. Su
parentesco escondido, pero tanto más profundo, con la de
Napoleón es tan decisivo que la época posnapoleónica, el
poder que había derrotado a Napoleón, ya no pudo com-
prenderlo. El hijo de padres burgueses asciende, deja todo
detrás de sí, se convierte en heredero de una revoluci ón
frente a cuyo poder todo se est remece en sus manos
(Revolución Francesa;Sturm undDrang )y en el momento
en que sacude al máximo el dominio de los poderes que
sobreviven, funda mediante un golpe de Estado su propio
dominio en las mismas formas viejas, en las mismas
formas feudal es (imperio; Weimar ).
La hostilidad de Goet he cont ra las guerras de inde-
pendencia, que causó un escándalo insuperabl e a la histo-
ria de la lite ratura burguesa, es completamente evidente
en el contexto de su condicionamiento político. Antes de
que fund ara el imperi o europeo, Napoleón fue para él el
fundador de su público europeo. Cua ndo el poeta final-
mente en el año 1815, por infl uenci a de Iffland, se deter-
minó a escribir una pieza de circunstancia para la entrada
triunfal delas t ropas en Berlín,El despertar deEpiménides,
sólo pudo ema nciparse de Napoleón ciñéndose a locaótico,
a lo oscuro del poder primitivo que sacudióa Europa en ese
hombre. Nada podía sentir por los vencedores. En la
sufrida determinación con que intentó defenderse del
espíritu que movía a Alemania en 1813, se expresa, por
otra parte , la misma idiosincrasia que le tornaba insopor-
163
.able la estancia en aposentos de enfermos y la cercanía de
noribundos. En su aversión contra todo lo soldadesco
tabla ciertament e menos su oposición a la coerción mili-
.ar, incluso a la inst rucción mili t ar, que su rechazocontra
.odo lo que tiende a menoscabar la figura del ser humano,
toede el uniforme hasta la herida. Sus nervios fueron
puestos a dura prueba cuando en 1792 que
ñnr al duque en Francia durante la invasi ón de los ejercí-
los aliados. En ese ent onces Goet he reveló un gran arte
para aislarse medi ante la contemplación de l.a
estudios ópti cos y dibujos , de los acontecimientos que
presenciaba. La "Campaña de Francia" es tan
como aporte al conocimiento del poeta turbia y
horrosa en tanto análisis de los acontecimientos de la
política mundial .
El giro político y hacia Europa es la marca de la
creación poét ica tardía de Goethe. Sin embargo sólo sen-
tiría este suelo t an firme bajo sus pies después de la
muert e de Schiller . Por el contrario, la gran obra en prosa
que reanudó y concluyó después de una larga
bajo la acción directa de Schiller , los Años de
de WilhelmMeister, car acteriza su permanencia vacilante
en los pórticos ideali stas, en el humanismo alemá n, desde
el cual Goethe tras larga lucha, llegó a lo ecuménico. El
ideal de los Años de aprendizaje - la formaci ón-e- y el
entornosocial del héroe - los comediantes- se correspon-
den de hecho el uno con el otro de forma est ricta, son dos
exponentes de aquel imperio de ideas específicamente
nlcmán de la "apariencia bella", que tenía muy poco que
decir a la burguesía de Occidente que en ese momento
uxecndía a la dominación. De hechofue casi una necesidad
pot'!li ca poner actores en el centro de una burguesa
ulomana. Con ello Goethe eludía todo 10 condicionado por
In política para luego recuperarlo sin dud a de maner a
tnnto más despreocupada veinte años más tarde, en la
conti nuación de su novela de formación. Que el poeta en
Wilhelm Meieter convirtiera en héroe a un medio artista,
<.
aseguró su influencia decisiva a la novela, justament e
porque estaba condicionado en la sit uación alemana del
siglo que terminaba. En ella se basan las novelas sobre
artistas del romant icismo desde Heinrich von O{terdingen
de Novalis, Stembald de Tieck hast a El pintor Nolten de
Mortke. El estilo de la obra es acorde con el contenido. "En
niguna parte se delata la maquinaria lógica o una lucha
dialéctica de las ideas con el t ema, sino que la prosa de
Gocthoes un a perspectiva del t eatro, una pieza meditada,
aprendida , que es sus urrada tenuemente para una estruc-
turación creadora de las ideas. En ella las cosas no habl an
por sí mismas, si no que deben di rigirse al poeta para
obtener la palabra. Por eso este lenguaje es preciso y no
obstante modesto, claro sin ser ostentativo, diplomático al
ext r emo."
Se debía al t emperamento de ambos hombres que el
infl ujo de Schiller se manifestara esencialmente en la
formación, moti vación de la producción goethea na sin
influir en pri ncipio en la dirección de la creación goet hca-
na. Que .Goet he se dedicara a la composición de bal adas,
que contmuara losAño,'; de aprendizaje de Wilhelm Meister,
el fragmento de Fausto, qui zás haya sido gracias a Schiller.
Pero cas i siempre el verdadero int ercambio de ideas acer-
ca de estas obras giraba en torno de lo artesanal y lo
técnico. La inspiración de Goethe no era desviada. Era una
amistad con el hombre y con el autor Schill er . Pero no era
la amist ad de poetas que muchas veces se creyó ver. No por
ello el encanto extraordinario y la fuerza de la persona de
Schiller se desplegaron en menor medida frente a Goethe,
y des pués de su muerte Goet he les levant ó un monumento
en s u Epílogo a La campana de Schiller. Después de la
muerte del poeta, Goethe les dio una nueva organi zación
a sus relaciones personal es. A partir de ese momento, no
hubo nadie en su entorno cuyo prestigio acaso se aproxi -
mara a su propio nombre. Tampocovivía en Weimar nadie
que él hubiera hecho especialmente su confidente. En
oposición a esto creció en el curso del nuevo siglo la
165
importancia que Zelt er, el fundador de la Academia de
Canto de Berlín, t uvo par a Goethe. Con el tiempo Zelter
ocupó para Goethe el rango de un embajador que lo
re presentaba en la capital prus iana. En la misma Weimar
el poeta instituyópaul atinamente un equipode ayudant es
y secretarios sin cuya asi stencia el enorme legado que
redactó en los últimos t reint a años de su vida nunca se
hubiese podido conservar. El poet a finalment e puso, de
manera chinesca, t oda su vida bajo la categoría de la
escritura. En este sentido debe entenderse el gran despa-
cho de literatura e imprenta con sus asistentes, desde
Eckermann, Riemer, Soret, Müller hast a, más abajo, los
escribas Kraut er y John. Las Conversaciones con Goethe
de Eckermann se convirtieron en la principal fuente para
est as últimas décadas y, además, uno de los mejores libros
de prosa del siglo diecinueve. Lo que ataba al poet a a
Eckermann era t al vez más que nada su incondicional
t endencia a lo positivo, en una forma que no se da nunca
en espíritus superiores, y en otros que nolo son tanto, sólo
muy raramente. Goethe no tuvo relación alguna con la
crítica en sentido estricto. La estrat egia de la actividad
artística, que también lo atrapó en ocasiones, t oma en él
formas dictatoriales: manifiestos, como los concibió con
Herder y Schiller, reglamentos, como los redactó para
actores y artistas.
Más autónomo que Eckermann er a el secretario Van
Müller, y por eso mismo estaba menos dedicadoexclus iva-
mente a servir al poet a. También sus Conversaciones con
Goethe se encuentran entre los document os que han defi-
nidola imagen de Goethe tal comollegóa la posteri dad. No
como interlocut or, pero sí por su caracterización aguda y
amplia de Goethe, se parangona con ellos el profesor de
lilología clásica Friedrich Riemer. El primer gran docu-
mento que surgió de aquel organismo literario que el
Goet he que envej ecía creó para sí es la autobiografia.
Poeeia y verdad es una vista preliminar sobre la vida
iardía de Goet he en forma de memorias. Esta mirada
I {j{j
retrospecti va sobre la juventud activa de Goet he es la que
otorga acceso a uno de los principios más importantes de
esta vida. La actividad moral de Goethe es, en su razón
última, una contrapartida positiva del pri ncipio cristiano
del a contrición: "Trata de darle una continuación a todo en
tu vida". "El hombre más dichoso es aquel que puede
enlazar el final de su vida con el principio." En todo ello
estaba activo el impulso de imprimir y manifest ar en su
vida la imagen del mundo al que se tuvo que acomodar en
su juventud, el mundo de la deficiencia, de los compromi-
sos, de las contingencias: de la indecisión erótica, del
vacilar político.Sólosobre estabasela "renuncia"goetheana
adquiere su sentido correcto, el de su fecunda ambivalen-
cia: Goethe no sólo renunció al placer , sino también a la
grandeza, al heroísmo. Tal vez sea ésta la razón por la que
la autobiografía se interrumpe antes de que el héroe
alcance su posición. Las remembranzas de su vida post e-
ri or aparecen dis persas en el Viaje por Italia, en la Cam-
paña de Francia, y en los Diarios y Anales. En su descrip-
ción de los años 1750-1775 Goethe incluy6 una serie de
caracterizaciones de los coetáneos más important es de su
juventud, y Günther, Lenz, Merck y Herder ent raron en la
historia de la literatura, en parte, en el cuño de las
fórmulas goetheanas. En su descri pción, el poeta no sólo
les dio vida a ellos sinoa la polaridad de su propia persona,
que se relaciona con aquellos amigos o competidores de
forma hostil o afín. Allí actúa la misma fuerza que lo
llevaba como poeta dramático a oponer con Egmont y
Oranien al hombre de pueblo y al cortesano, con Tasso y
Antonio al poeta y al palaciego, con Prometeo y Epimeteo
al creador y al soñador t ri st e, con Faust oy Mefisto a t odos
al mismo t iempo como per sonajes de su propio yo.
En torno del círculo más próximo, de los servidores, se
agrupa otro en estos años t ardíos. El suizo Heinrich
Meyer , el experto de Goethe en cuestiones de arte, estric-
tamente clasicist a, reflexivo, el ayudante en la redacción
de los propíleos y más t arde en la dirección de la revista
167 \l.i BAIQ.
Kunst undAltertum [Arte y antigüedad clásica]; el filólogo
Friedrich August Wolf, que conmovió de la manera más
a mbivalente a Goet he al probar que los poemas épicos
homéricos provienen de una serie de poetas desconocidos,
cuyos cantos sólo fueron redact ados como unidad más
t arde y difundidos bajo el nombre de Homero, y que
participó con Schiller en su intento de cont inuar la 1Uad.
a
en una Aquileida, que quedó como fr agmento; Sulpiz
Boisserée, el descubridor de la edad medi a alemana en la
pintura, el defensor entus iast a del gótico alemán, y como
tal, amigo de los románti cos, y designado por todo el
Romanti cismo a constituirse en portavoz de su convicción
artística fre nte a Goethe. (Sus esfuerzos de años t uvieron
que conformarse con un a victoria parcial , Goet he final-
mente·se prestó a presentar en la corte una colección de
documentos y planos referentes a la hi stori a y a la amplia-
ción de la catedral de Colonia. ) Todas estas re laciones,
como t antas ot ras, son expresión de una universalidad, en
virtud de la cual Goet he conscientement e confundía los
lími tes entre el artista, el investigador y el aficionado: no
había género de poesía ni lenguaj e que se hicieran popu-
lares sin que Goethe se ocupara de ellos inmediatamente .
Lo que logró como t raductor , relator de viaj e, incluso
biógrafo, conocedor y juez de arte, físico, educador , hast a
teólogo, director de t eat ros, poeta de la corte, acompañan-
t e y mini stro, todo ellosirvió para aument ar la reput ación
de su universalidad . Pero el espacio vital de es t a univer-
salidad era para él cada vez más Europa y, en realidad, por
oposición a Alemania. Sentía una admiración apasionada
por los grandes espírit us europeos que aparecieron hacia
el fi nal de su vida, Byron, Walter Scott, Manzoni ; en
Alemania , en cambio, más de una vez prot egió lo mediocre
y no compre ndió el genio de sus coet áneos Holderlin,
'Klcist , J ean Paul.
.Iuntocon Poeeta y verdad surgióen 1809 Las afinida -
des electi vae. Mientr as Goethe escribía est a novela obtuvo
JlOI' pri mera vez un contacto ti rme con la nobleza eu ropea,
'-.
\(j H
una experiencia a partir de la cual se conforma para él la
visión de aquel nuevo público, seguro en lo mundano, para
el que había querido decidirse a escribir veinte años ant es
en Roma. Para este público de la aristocracia de Si lesia y
Polonia, lords , emigrados, generales pr usianos, que se
encontraban sobre todo en las termas de Bohemia, en el
entorno de la Emperatri z de Austria, est án pensadas Las
afinidades electivas . Esto no le impidi ó al poeta exa minar
críticamente sus condiciones de vida. En efecto, Las afí ni-
dades electi vas trazan un retrato tenue pero muy agudo de
la decadencia de la familia en la clase dominante de aquel
entonces. Pero el poder del que es vícti ma esta inst it ución
en s u di solución no es la burguesía sino la sociedad feudal,
reconstituida en su estado primigenio bajo la forma de
fuerzas mágicas del destino. Las pal abras sobre la nobl eza
que Goethe pone en boca del maest ro quince años antes en
su drama de la Revol ución Los exaltados: "Est a arrogante
est irpe, no obstante, no puede librarse del secreto horror
que irri ga todas las fuerzas vivas de la naturaleza, no
puede ignorar el vínculo en el que permanecen unidos
eter namente palabra y acto, hecho y consecuencia", son el
motivo fundamental mágico-patriarcal de est a novela. Es
la mi sma forma de pensar que en Años de andanzas de
Wilhel m Meister remite incluso los intentos más resueltos
de conformar la imagen de una burguesía plenament e
desarrollada , a una reproducción de asociaciones místi-
cas, medi evales (la sociedad secreta en la torre). Gcet he no
podí a pensar de ot ra forma que no fuera en el marco de un
Estado feud al ennoblecido el despliegue del mundo cultu-
ral burgués, que él llevó a cabo de manera más universal
que ninguno de sus antecesores o sucesores. Y cuando la
mala administ ración de la restauración alemana, con la
que coincidieron los últ imos veinte años de su actuar , lo
distanció aun más de Alemania, este feudalis mo ideal
adquir ió rasgos patriarcales del Ori ente. Ent onces ascen-
dió la Edad Medi a orie ntal del Diván de Occidente y
Oriente.
169
Con un tipo nuevo de lírica filosófica de la literatura
alemana y europea . este libro conquistó al mi smo t iempo
la más grande encarnación poética del amor senil . No sólo
las necesidades polít icas le señalaban a Goethe el Oriente .
La imponente flor tardía que desplegó la pasión erót ica de
Goethe en edad muy avanzada le permiti ó experiment ar
incluso la vejez como renovación, como di sfraz. que debí a
volverse uno con lo ori ental, en el que su encue nt ro con
Marianne van Willemer se había tornado una fiesta corta
y embri agadora. El Diván de Occidente y Oriente es el
canto a est o. Goethe abarcaba la historia y el pasado sólo
en la medida en que lograra devorarlos en su existencia.
En la sucesión de sus pasiones, la señora Van Stein
representa la encarnación de la antigüedad clás ica; Me-
rianne van Will emer , la del Levant e; Ulrike van Levetzow,
su último amor, la unión de estas manifestaciones con las
imágenes de los cuentos maravill osos de suj uventud. Esto
enseña la Elegía de Marienbad , su poesía de amor más
tardía. Goethe destacó el giro didáctico de su últ imo tomo
de poesía con las notas para el Diván, en las que, fundán-
dose en Hammer-Purgstall y Diez, presenta al público sus
estudios ori ent al es. En la vastedad de la Ed ad Media
ori ental , bajo príncipes y visires, frente a las fastuosas
cortes imperial es, Goet he adopta la máscara del frugal,
er rante, bebedor Hatem y con ello profesa poét icamente
aquel escondido ra sgo de su carácter, que le confesó una
vez a Eckennann: "Los bellos edificios y los salones sun-
t uosos son para príncipes y potentados. Cuando se vive en
ellos, uno se siente sosegado... y no ambiciona nada más.
Esto se riñe con mi t emperamento. En una casa lujosa
como la que tuve en Karlsbad soy perezoso e inactivo. En
cambio las viviendas modest as, como esta habitación
sencilla en la que nos encontramos, un pocodesordenada-
mente ordenada, un poco gitan esca, es lojusto para mí ; le
deja total libert ad a mi temperamento para estar act ivo y
crear a pa rtir de mí mi smo". En la figura de Hatem
Goethe, reconciliado con In experiencia de sus años viri les,
-c.
170
hace hablar una vez más a lo inconstante y salvaje de su
juventud. En muchos de est os cantos el poeta le dio, con
sus imponentes instrumentos, a la sabiduría del pordiose-
ro, de la taberna y del vagabundo la forma más sublime
que ést a jamás haya encontrado.
Andanzas de Wilhelm Meister saca a la superficie del
modo más brusco el rasgo didáctico en la obra tardía. La
novela, que quedó mucho tiempo interrumpida, fue con-
cluida precipitadamente, es rica en discrepancias y con-
tradicciones , fue por último tratada por el autor como un
depósito en el que ordenó el contenido de sus cuadernos de
notas por intermedio de Eckermann. Las tantas novelles
y episodios de los que surgió la obra están unidos sólo de
manera laxa. El más importante es la "Provincia Pedagó-
gica", una conformación híbrida, muyextraña, en la que se
puede observar el contacto de Goethe con las grandes
obras socialistas de Sismondi , Fourier, Saint-Simon, Owen,
Bentham. Su influencia no resultó de una lectur a inme-
diat a, pero era lo suficienteme nte fuerte entre sus contem-
poráneos como para determinar a Goethe a intentar unir
la orientación feudal con aquella práctica-burguesa que se
imponía decididamente en est os escritos. El ideal clasici sta
de la formación se hace cargo del costo de esta síntesis. Se
va retirando en toda la línea. Es muy característ ico que la
agricult ura aparezca como obligatoria mi entras que no
t rasciende nada de la enseñanza de las lenguas muertas.
Los "humani stas" de los Años de aprendizaje se han
convertidot odos en artesanos: Wilhelm, encir ujano;J amo,
en minero; Philine, en cost urera. Goethe adoptó de
Pestalozzi la idea de la formaci ón profesional. El elogio del
artesanado, que Goethe ya ent ona en Cartas de Werther
desde Suiza, retorna aquí. En estos años en los que los
problemas de la industr ia empezaban a ocupar a los
economistas, er a ésta una posición más bien reaccionaria.
Por lo demás, los pensamientos socioecon6micos que de-
fiende aquí Goethe concuerdan con la ideología de la
filantropía burguesa en su forma más utópica. "Propiedad
171
y bien común" anuncia una inscripción en las haciendas
ejemplares del tío. Otra divisa elegida: "De lo beneficioso
a través de lo verdadero hacia lo bello". El mismo sin-
cretismo se manifiesta característicamente t ambién en la
enseñanza religiosa. Si Goethe es por una parte un firme
enemigo del cri stianismo, por otra parte respeta en la
religión la garant ía más fuerte de toda fonnaj erárquica de
sociedad. Sí, aquí se reconcilia incluso con la imagen de la
pasión de Cristo, que despertara durant e décadas su
aversión más apasionada. En la figura de Macaría se
expresa con t oda pureza el orden de la sociedad en sentido
goetheano, es decir a t ravés de normas pat riarcales y
c6smicas. Las experiencias de su actividad práct ica y
políti ca no pudieron infl uir sobre ést as sus convicciones
fundament ales a pesar de que las contradijeron a menudo.
Así el intent o de unifi car aquellas experi encias y estas
convicciones,y expresarlas en el todo de una obra t uvoque
resul tar en el desmembramiento que muestra la est ruct u-
ra de la novela. Y en el poeta mismo habl an los úl timos
reparos cuando busca en América el futuro más feliz y
armonioso de sus figuras. Hacia allí las hace emigrar el
final de la novela. Se ha llamado a esto una "fuga organi-
zada, comunista".
Si Goet he en sus años maduros de creación a menudo
eludió lo poético para entregarse más librement e a sus
humores e inclinaciones en investigaciones teóricas u
ocupaciones admi nistrativas, el gran fenónemo de sus
últi mos años es cómo el círculo imprevisibl e de s us conti-
nuos estudios filosófico-naturales, mitológicos, literarios,
urtrstícos, filológicos, de su antigua ocupación con la mine-
ría, las finanzas, la actividad t eatral , la fr ancmasonería,
I I I diplomacia, se va cerrando en forma concéntri ca en una
últ ima, imponente creación: la segunda parte del Fausto.
Según su propio t estimonio, Goet he trabajó más de sesen-
t a años en ambas part es de la obra. En 1775 llevóel primer
fragmen to, el Urfauet, a Weimnr. Este contiene ya algunos
rasgos principal es de la obra posterior; la figura de Mar-
J 7 ~
garita, la cont rapart ida ingenua del sent iment al Fa usto
primigenio, pero también la criatura proletaria, la madre
solte ra, la infanticida que es condenada y que alimentaba
la ll ama de la crí tica social del grupo del Sturm und Drong
en poemas y dr amas desde hacía ti empo; la figura de
Mefisto, ya entonces no el diablo de la doctrina crist iana
sino el espíritu de la tierra de las tr adi ciones mágicas,
cabalísticas; y fina lmente en Fausto, ya el ti tánico ser
primigenio, el gemelo de un Mois és planeado en la época
temprana, que inmediatamente intentaría arrancarle a la
naturaleza divina el secret ode la creación. En 1790 apare-
ció el fragmento de Fausto. En 1808 Goethe presentó al
editor Cotta la primera parte para una primera edición de
sus obras. Aquí por primera vez se perfila con rasgos
ní tidos la acción. Esta se const ruye sobre el "Prólogo en el
cielo", en el que la apuesta entre Dios el Señor y Mefisto
despoja a Fausto de su alma. Dios le permite al diablojugar
libremente con Fausto. Sin embargo, Fausto hace el pacto
con el servicial diablo, para sólo después quedar a su
merced con su alma , cuandole dice al momento: "[Aguarda!
¡Er es ta n bello! I ¡Luego podrás encadenanne I y yo zozo-
braré con gusto! I Luego podrán doblar las campanas, I y
quedarás libre de tu servidumbre, /y cuandoel reloj se pare
y cai ga el minutero, I se habrá acabado el ti empo para mí".
Noobst ante, el ej e de est a obra es: la salvaje, inquieta
tendencia de Fausto hacia lo absoluto desbarat a el arte de
seducción de Mefisto, el círculo de la sensualidad se ha
agotado rá pidamente sin atrapar a Fausto: "'Y así voy
dando tumbos, de deseo en placer I y en el placer sus piro
por el deseo". Cua nto más tiempo pasa, más decididamen-
t e avanza el ans ia de Fausto hacia loilimitado. La primer a
parte del drama t ermina en la pri sión de Margarita, ent re
gritos de dolor . Esta parte , obser vada independientemen-
te, es una de las creaciones más sombrías de Goethe. Y se
ha podido decir de ella que la saga de Fau sto expresó, en
el siglo dieciséis como leyenda mundial y en el siglo
dieciocho como tragedi a mundial de la burguesí a alema-
173
na, cómo est a clase en ambos casos había perdido su juego.
En la primera part e Fausto termína su exist encia de
burgués . Los escenarios políticos de la segunda parte son
cortes imperiales y palacios antiguos. Los contornos de la
Alemania de Goet he, que atraviesan como una luz a la
romántica Edad Media de la primera parte, han desapa-
recido en la segunda parte, y t odo el enorme movimiento
de pensamientos al que conduce esta segunda parte está
ligado, en último término, a la recreación del barroco
alemán a t ravés de cuyo ambiente el poeta ve también a la
antigüedad. Goethe, que justamente se había esforzado
toda su vida por imaginarse la antigüedad clásica de
manera ahistórica y como si estuviera en un ambiente
vacuo, esboza aquí en la fantasmagoría clásico-romántica
de "Helena" la primera gran imagen de la antigüedad
contemplada a través del pasado mi smo de lo al emán.
Alrededor de est a obr a, más t arde el tercer acto de la
segunda parte, se arma el resto de las piezas de la cre ación.
Parece insuficiente todo énfasis categórico acerca de cuán-
t o hay en estas partes tardías de apología política, de
beneficio político de la actuación anterior de Goethe en la
corte, sobre todo en las escenas que tienen lugar en la cort e
imperial y en el campamento. Si el poeta finalmente tuvo
que concluir su actividad mini sterial en honda resigna-
ción capitulando fr ente a las intrigas de una favorita del
príncipe, al final de su vida sienta los trazos de una
Alemania ideal de la época barroca, en la que agranda
todas las posibilidades de la actividad de gobierno y al
mismo ti empo exagera grotescamente todas las deficien-
cias de este gobierno. Mercantilismo, anti güedad clásica y
experiment o místico con la naturaleza: el perfecciona-
miento del Estado con lo monetario, del arte con la anti -
güedad, de la naturalezacon el experimento es la marca de
la época que Goet he convoca: el barroco europeo. Y, en
último t érmino, no es una necesidad estética cuestionable
de esta obra sino una íntima necesidad política el que al
final del quinto act ose abra el cielo católico con Margarita
174
como una de las penitent es . Goethe penetraba demasi ado
pr ofundo con su mirada como para poder calmar se en su
utópico recurso al absol utismo con el principado protes-
tant e del siglo dieciocho. Soret dijo estas profundas pala-
bras sobre el poeta: "Goet he es liberal en sentido abst rae-
to, pero en la pr áctica tiende a los principios más reaccío-
narios". En el est ado que corona la vida de Fausto, Goethe
hace hablar al espíri t u de su praxis: ganarl e t erreno al
mar, una acción que la hi storia le prescribe a la Natur ale-
za, en la que se inscribe la Naturale za, ést e era el concepto
de Goet he de la actividad de la historia, y tod as las formas
políticas en lo fundamental sólo le han servido para
proteger, para garantizar tal actividad. En una mi steriosa
y utópi ca imbricación de acción y creación agrario-técnica
con el aparato político del absolutismo, Goethe vio la
fórmula mágica en virtud de la cual la realidad de las
luchas sociales se evaporaría hasta desparecer. Vasallaj e
sobre fincas explot adas por la burguesía, ésta es la imagen
ambigua en la que se expresa la máxima felicidad de
Fausto.
Poco ti empo después de haber completado la obra, el
22 de marzo de 1832, murió Goethe. En el momento de su
muerte el ritmo de la industrialización de Europa so
encont raba en vertigi noso aumento. Goethe previó esta
evolución. Así, dice una carta de 1825 a Zelt er : "Riqueza y
presteza es lo que admira el mundo y lo que todos ambicio-
nano Trenes, diligencias, barcos a vapor y todas las facili-
dades de la comunicación son el objetivo por el cual el
mundo culto se instruye por demás y con ellose estanca en
la mediocridad. Que una cultura media se vuelva común
es por cierto t ambién el resultado gener al: a est o apuntan
las sociedades bíblicas, el método de enseñanza lancas-
teriano y tantas otras cosas. En realidad es sin duda el
siglo de las cabezas hábiles, de los hombres prácticos, do
fácil entendimiento, que, provistos de una cierta inteligen-
cia, sienten su superioridad fr ente a la masa, sin estar
dot ados ellos mismos para lo supr emo. Mantengamos lns
17!í
convicciones en las que crecimos, tal vez con unos pocos
más seremos los últimos de una época que no volverá
pronto". Goet he sabía que su reper cusión inmedi ata sería
débil, y de hecho la burguesía, en la que revivía la esperan-
za de erigir la democracia alemana, siguió a Schiller. Del
ámbito de la J oven Alemania provinieron las primeras
protestas literari as de importancia. Borne decía: "Goet he
siempre hal agaba sólo el egoísmo, la dureza de corazón;
por eso lo ama n los faltos de amor. El enseñó a la gente
instruida cómo se puede ser culto, de espírit u amplio y sin
prejuicios y a pesar de ello un ser egoísta; cómo se pueden
tener todos Jos vicios sin su rusticidad, todas las debilida-
des sin su ri diculez; cómose mantiene el espíritu limpiode
la suciedad del corazón, cómo se peca con decencia y se
ennoblece el tema de toda nimiedad a t ravés de una forma
art íst ica bella . Y porque enseñó esto lo adora la gente
inst ruida". El centenario del nacimiento de Goethe, en
1849, t ranscurrió silenciosa mente comparado con el de
Schiller, diez años más tarde, que se convirtióen una gran
manifestación de la burguesí a alemana. La figura de
Goet he sólo avanzó a un primer plano en los años setenta,
después de la creación del Imperio, cuando Alemania
buscaba representantes monumentales de su prestigio
nacional. Dat os clave: Fundación de la Sociedad Goethe
hajoel protectorado de príncipes alemanes; edición Sophie
de las obras, promovida por el principado; acuñado de la
imagen imperi ali sta de Goet he en las casas de altos
es t udios alema nas. Pero a pesar de la enorme literatura
que dio a luz la filología goet heana, sólo muy imperfecta-
mente pudo la burguesía servir se de este espíri t u colosal
Jl Ul' ll HUS objet ivos, y menos aún penetrar en sus intencio-
I W H. Toda su obra está llena de reparos contra esa clase. Y
Hi élle obsequió una literatura elevada, lohi zo volviéndole
In espalda. Tampoco tuvo , ni remotamente, el efecto que
correspondiera a su genio, incluso renunció voluntaria-
mente a él. Y procedió así para dar a los contenidos de los
que estaba pleno aquella forma que resistió hast a hoy su
17H
disolución por la burguesí a, porque podí a quedar sin
efecto, pero no podía ser adulterada y transformada en
bagatela. Esta int ransigencia del poeta contra el modo de
pensar del burgués medio, y con ella una nueva faz de su
producción , cobraron act uali dad con la r eacción al
naturali smo. El neorromant icismo (Stefan George, Hugo
von Hofmannsthal , Rudolf Borchardt), en el cual poetas
burgueses de gran nivel intentaban por úl tima vez salvar
al frente clasista de la burguesía por lo menos en la línea
cultural bajo el patronato de las debilitadas autoridades
feudales, le dio a la filología goet heana un estímulo de
relevancia cient ífica (Konrad Burdach, Georg Simmel,
Friedrich Gundolf). Esta orientación descubri ó, sobre todo,
el est ilo y las obras de la época tardía de Goethe, que
habían sido relegados en el siglo diecinueve.
177
Comentarios
Un encargo curioso. escri bía Benj amín a Scholem el 5 de abril
de 1926, me arrancará pront o las t rescientas lineas pedidas. Tanto
es lo que me pide la nueva Gran Enciclopedia Rusa sobre Goetbe,
desde el punto de vista de la doct rina marxista. El descaro di vino
que se esconde en la aceptación de un encargo tal me ha embelesado
y creo que aqut me i nventaré lo oportuno. Ya se verá. (Briefe, p. 416)
Volviendo l...) al artículo para Rusia, se lee a fines de mayo, -a
Goethe se le suman también otros poetas franceses más recientes,
sobre los que debo escribir brevemente [r--], asi que esperemos a ver
qué resulta de esto. La "his toria de la li teratura", al menos la más
recien te, en cuanto la conozco, puede hacer tan poco alarde de sus
métodos que una observación "marxista" de Goet he es un motivo
para improvisar como cualquier otro. En qué consiste esto y qué
puede enseña r es algo que tendré que constatad o yo mismo, y si a
partirdel marxismo(como tiendoa suponer) comode cualquierotro
punto de vista razonado no existe una "historia de la literatura"en
sentido estricto, eso no -npide que en el intento de relacionarme
desde ese ángulo a un objeto, al que sino probablemente no me
consagraré, pueda surgir algo interesante. que aun en el peor de los
casosel comitéde redacción puede rechazar tranquilamente. (Bríefe,
p. 428) Cuánto lo preocupaba el problema metodológico plantead o
con el enca rgo ruso lo documenta también una carta a Hugo von
Hofmannsthal del 30 de octubre de 1926; allí informa de cómo
ordena, revisa y examina su biblioteca y hace des cubrimientos
sorprendent es: As! oprendf, no sin asombro, cómo se escrib fa la
hi storia de la lit eratura aún o mediados del siglo posado. Qué
vigorosamente perfilada en relieves. como un friso bellament e
dispuesto, está la historia en tres tomos de la literatura alemana
desde la muerte de Lessingl Leipzig 1866 (Si edicí óni], escrit a por
179
Julian Schmidt. Se ve lo que han perdido libros de este tipo con la
organizaci ón de las obras de consulta, cómo las exigencias (indis -
cutibles) de la técnica eient ífíca más reciente son irreconcili ables
can la obtención de un eidoe, de una semblanza. Es también
asombroso cómo con la distanci a histórica aumenta la objeti vidad
del caprichoso credo de cronista, mientras que al modo de j uzgar
equili brado, ti bio, de las obras más recientes de historia de la
li teratura nada lo guardará de aparecer como una expresi6n del
gusto de la época, sin tensi ón ni interés, justamente porque nada
personal lo corrige. Coincidió quejustoen los úl ti mos dias tuve que
anunciar Wortkunstwerk de l Oskar} Walzel, un libro ttpícament e
moderno en este sentido, e incluso uno de los mejores, y traté de
expresar esto junto con otras cosas en mi entrevista [cf. GS t. 3, p.
50 Y s.}. El trabajo que me lleva a volver de este modo a un
determinado período de la historiografía de la literatura alemana
es tan atrayente como cargado de responsabilidad y di{fcil : tengo
que redactar el artículo "Goethe" para una enci clopedia rus a. Por
supuesto me parecería casi un milagro si lograra dar una imagen
de Goethe, que se inscribiera j ustamente en lectores rusos contem-
poráneos, en un espacio relativemente reducido; no obstante, me
parece en principio no s610 posible sino altamente fecundo. (Briefe,
p. 436 Ys.) Unos días más tarde escribía a Kraeauer: Nuestros
ámbitos de estudio se encuentran en este momento en algo afín.
Usted trabaja en Marx, yo ordeno material e ideas para un articulo
"Goethe" que, como quizá le haya contadoya, tengo que entregar a
la Enciclopedia Oficial de los soviéticos. (5 de noviembre de 1926,
a Siegfried Kracauer ) Esto no fue mucho tiempo antes de su
partida hacia Moscú, donde permaneció en diciembre de 1926 y
enero de 1927. Las anotaciones del Moskauer Tagebuch (Diario de
Moscú)informansobre las conversaciones que mantuvoallí con los
organizadores de la parte literaria de la Enciclopedia; Bernhard
Reich medió entre ellos y Benj amin (ef. Asja Lacis ,Revolut ionar im
Beruf. Berichte L..] editado por Hildegard Brenner, Munich 1971,
ó5). Allí dice en primer lugar, el 8 de diciembre de 1926: Conoer-
HCu:ión en mi casa con Reich acerca de la enciclopedia, y el 9 de
diciembre: Fui a casa, donde ya se encontraba Reich. Trabajamos
una hora cada uno;yo, en la redacción del artículo sobre Goethe. (ef.
GS t. 6) Esta nota indica que Benjamí n escri bió un esquema o
"expoeé"del artículoen las sema nas desde comienzos de noviembre
hasta su parti da hacia Moscú, y que lo llevó consigo. Quince días
más tarde fue con Reich a la oficina de la "Enciclopedia"[....} Esta
180
empresa tendrá de treinta a cuarenta tomos y uno estará reservado
a Lenin. Allí estaba sentado (cuando [fuimos) por segunda vez,
nuestra primera visita había sidoinútil), detrás de su escritorio, un
hombre joven, amistoso, a quien Reich me presentó y recomendó
mis conocimientos. Al exponerle yo en lo sucesivo el esquema para
mi "Goethe" su inseguridad intelectual se manifestó inmediata-
mente. En este bosquejo había muchas cosasque lo inti midaban y
finalmente terminó exigiendo una estampa de vida con trasfondo
sociológico. Pero en principio no se puede caracterizar en términos
materialistas la vida de un poeta sino sólo su efecto en la posteri-
dad. Puesto que esta existencia e incluso la mera obra temporal de
un artista no ofrecen al análisis materialista un objeto, si se las
abst rae de su influencia en la posteridad. Probablemente exista
aquí la misma universalidad e inmediatez no metodológicas que
caracterizan a las preguntas completamente idea list as, metafísi -
cas de la "Introducción al materialismo histórico" de Bucharin. (cf
GS t. 6) En un a carta escrit a pocos días después a Jula Radt se lee
además: En qué medida f...] encuentre relaciones obj etivas con las
cuestiones locales, es algo que veré. Diversas situaciones hacen que,
probablement e, de ahora en adelante enote articulas más extensos
a revistas rusas desde el exterior y que tal vez trabaj e en mayor
medida en la "Enciclopedi a". Hay mucho por hacer y es inconcebi-
ble la fal ta de colaboradores expertos en temas humantstícoe.
tBriefe, p. 439 Ys.) El 13 de enero de 1927, en cambio, según lo
consigna el diario, me saludó [Reich] di ciéndome: "¡Qué mala
suerte tiene Ud.!" El había estado en la oficina de la Enciclopedia
y había entregado mi "expoee"sobre Goethe. Casualmente se habla
acercado [KarL] Radek, había visto el manuscrit o sobre la mesa y
lo habta tomado. Con desconfumza pregunt6 de quién era. "En
cada página aparece diez veces la 'lucha de clases'. ["] Reícñ le
demoetroquenoera cierto y /edijo que, además, nosepuede exponer
la p roducci ón de Goethe, que tiene lugar en una época de grandes
luchas de clase, sin emplear estas palabras. Radek: "Sólo depende
de que estén empleadas en el lugar correcto". Puesto que los pobres
directores de esta empresa son demasiado inseguros como para que
quepa la posibilidad de mantener su propia opinión incluso frent e
a la peor broma de alguna autoridad. A Reich este incidente le
resultó más desagradable que a mf. A mi se me torn6 en desagra-
dable sólo a la tarde, cuando lo comentaba con Asja [Lacis}. Ell a,
inmediatamente, empezó a decir que debla haber algo de verdad en
lo que dec ía Radek; que por cierto yo debía haber cometi do algún
181
1
error, que no sé cómo se procede oqut, y ese tipo de comentarios. A
conti nuación k dije en la cara queen sus palabras hablaba tan sólo
la cobardía y la necesidad imperiosa de amoldarse a las circuns-
tancias a cualquier precio. Cuando Reich entroen la habitación, me
fui inmediatamente. Porque, como sabía que iba a relatar el
episodio, quería que no fuera en mi presencia. Deseaba que esa
noche me visit ara Asja. Benj amín continúa: Poco después de las
ocho había abandonado toda esperanza de que Asj a viniera. Má.<;
tarde tocaron a la puerta. Era ella [...] esa noche, má s bien esa
escasahura, [estaba) recortadapor todas partesy yo luchabacontra
el tiempo. En un primer momento, no obstante, salt victorioso.
Rápidamente le esbocéel esquema que tenia en mente, y mientras
se lo explicaba, apretó su frent e contra la mia. Luego le leí el
"espos é"; y eso también salió bien, k gustó, k pareció formida-
blemente claro y objetivo. Le conté en qué residta en realidad lo
interesante del tema "Goethe" para mi: cómo un hombre como
Goethe, que vivió transigiendo, no obstante pudo lograr cosas tan
extraordinarias. Aqui replico que en un poeta proletario algo
análogoserfaimpensable. Perola lucha de clase de la burguesía fue
fundamentalmente distinta de la del proletariado. No se puede
equiparar esquemáticamente la "deslealtad", el "compromiso" en
est os dos movimientos. También mencioné la tesis deLukács de que
el materialismo histórico fun damentalmente se puede aplicar sólo
a la historia del movimiento de los trabajadores. Asja se cansó
rápidamente. (cf. GS t . 6) Una semana más tarde se vislumbraba
ya 10 que iba a suceder con este pri mer intento de colaborar en la
Enciclopedia. Benj amín informaba el 20 de enero: Por la mañana
escribí largo rato en mi habitación. [Duero que Reich) tenia que
estar en la Enciclopedia a la una, quería ir yo también, no tanto
para hacer pasar mi "expoee" sobre Goethe (no me ñacta muchas
esperanzasal respecto) sino antes bien para atendera una propues-
la [del Reichy noparecerle indolente. Porque sino, ante un rechazo
(11'1 "exposé"sobre Goethe, él podrta haber aducido que la culpa era
11/((/ por falta de empetio. Casi no podía contenerla risa cuando nos
mcnntrábamoe sentados frent e al profesor en cuestión. Apenas
I'Hf 'lt ch6 mi nombre, dio un salto, fue a buscar mi "expoee" como
lambién a un secretario para que losecundara. Empezó ofreciendo-
IIU' artículos sobre el Barroco. Yo impuse como condici6n para
cualquier otra colaboración, que se tradujera el articulo "Goethe".
Lwwo conté mis escritos publicados, como me indicara Reich, hice
visible mi patrimonioy cuandoeetaba haciendo eetoentr óReich. Se
1M2
sentó lejos de mi y habló con otro funcionario. En pocos días se me
dio la aprobación. Luego, en la antesala, tuve que esperar durante
mucho tiempo a Reich, Finalmente nos f uirrws;éste me contó que se
estaba considerando encargarle a Wal zel el artículo "Goethe",
(ibíd.) Después de volver de Moscú , Benjamin informó a Scholem
del fracaso: He tenidopoca suerte conmi art ícul osobre Goethepara
la Enciclopedia Rusa. Por supuesto que se puede explicar de otra
manera el hecho de que no aparecerá. A la gente k pa reció muy
radical el "expoe é" de un artículo tal como el que les mandé. El
miedoy la compas ión los sacude de manera aristotéli cafrente a los
circulos eruditos europeos, quieren una obra básica de la ciencia
marxista, pero al mis mo tiempo quieren lograr algo que despierte
vana admiración en Europa. De todos modos creoque est e "expoee"
ha resultado tan interesante que, con algunas reservas, podría ser
publicado alguna vez en otro lugar. (Brieie, p. 441 Y s.) y a
comienzos de junio de 1927 dice una carta a Hofmannsthal: El
emprendimiento literario adicional que tenia en mente en mi viaje
fa Moscú] ha demostrado ser irrealizable. La dirección de la Gran
Enciclopedia Rusa es un aparato de cinco instancias, incluye muy
pocos invest igadores competent es y no está ni por lejos en condicio-
nes de llevar a cabo su gigantesco programa. Yo mismo he podido
observar con cuánta falta de conocimiento y cuántooportunismo se
oscila entre el programa marxista de la ciencia y el intento de
asegurarse un prestigio europeo. (Briefe, p. 444)
Tal vez justamente el que se pensara en t al prestigio haya
sido deci sivo para que en Moscú se acabara por recurrir a la
colaboración de Benj amin: En el ínteri n llegó una cart a de Moscú,
le infonnaba a Scholem el 23 de abril de 1928. En ella parece que
cambiaron de opinión y se me encarga, bajo condiciones muy
aceptables, escribir el art iculo "Goethe"para la Gran Enciclopedia
en extensión de una hoja. Na turalmente acepto (Briefe, p. 470), si
bien con sentimientos encontrados (Briefe, p. 473). La tarea como
tal debe haberlo tentado, en todo caso hi zo que se sobre pusiera a
su desilusión personal (Brtefe. p. 444):Ahora sí escribo el "Goethe"
para la Enciclopedia Rusa. Creo que se dive rt irá Usted con él. (18
de ab ril de 1928, carta a Si egfried Kracauer ) Acomienzos de junio
se propuso hacer un alto en Weima r, en su viaje de vuelta de
Francfort, para recordar nuevamente la Goethiana, no vista por
más de diez años, para provecho de mi art iculo enciclopédico.
(Briefe, p. 475) Sólo después escribí un '1Veimar" [cf. as t. 4, pp.
353-3551 muy corto, que espero[scil. Scholeml puedas llegar a ver
183
pronto y no en la revist a Lit erarische Welt [en octubre de 1928 se
publicó en la revista Neuer Schweizer Rundschau (año 21, núm.
lO)J. y empecé a tra bajar en el "Goethe" soviético con el arrojo de
quien siente la presión del plazo de entrega. No necesito explicarte
lo insoluble de la antinomia de escribir un "Goethc" popular desde
el punto de vista materialista en una hoja. Todo comienzo es tardío
con un trabajo as í, dado que el inminente cierre de redacció n es de
hecho la única musa. Por lo demás he recurrido a mi libro favorito
sobre Goethe, la imponente descripción en tres tomos de Alexander
Baumgartner S J [Gothe. Su vida y sus obras, 3 tomos, Freiburg
i.B. 1885Y s. (2. ed.)], que ahora repaso aun con más provecho, y con
más precisión que cuando escribí el "trabajo de Las afinidades
electivas" [cf. GS t. 1, pp. 123-201). [cf los comentarios or al es de
Benjamin sobre Baumgart ner, recogidos por Scholem en: Walter
Benjamin - die Geschichte einer Freundschaft, íbki., p. 82] Tam-
bién el grotesco "Goet he"de [Georg] Brandes [1915]está en mi mesa
de trabaj o y el de Emil Ludwig [Goethe, 1920J me lo tendrá que
regalar la editorial Rowohlt. De tal es fermentados zumos interna-
les no dest ilaremos néctar alguno, sino un tazón llano de vino de
sacrifi cio de mediana calidad, que derramaremos frente al mauso-
leo de Lenin. (Briefe, p. 476 Ys. ) Esto escribía Benjamin el 18 de
junio de 1928. Parece haber una alusión al comienzo de la reda c-
ción del artículo cuando más de cuat ro semanas más t a rde dice:
Tarde o temprano, pero a más tardaren [un viaje largo por mar],
que se proponía emprende r en un plazo de diez a catorce días, mi
artículo "Goeth e" tendrá que salir a la luz. Lo malo de estas cosas
es el impulso ar raigado de querer present ar algo bueno a pesar de
la imposibilidad y de la contradicción de la tarea, comprendidas
hace rato. (21 dejulio de 1928, a Siegfried Kracauer)Aun en Ber lín
le escr ibía el1
2
de agostoque todavía se encont rabasuficientemen-
te lejos de la meta. En la mi sma carta -c-dir igida a Scholem-
informaba de otros trabajos previos y le mencionaba --que por
curiosidad y porque hace años que no siento una repugnancia tan
}{ffw depor algo impreso-el librodeAlfredKleinberg: Die deutsche
IJichtung in ihren sozialen [...] [Berlín 1927]. La primera gran
hístor ía materialista de la li teratura. Lo único dialéctico de este
libro es que se encuentra precisamente en el lugar donde la estupi-
dez comienza a ser infamia. He tenido que est udiaresta repugnante
mezcla de idealismobanal y recondi tez materialistapormi "Goethe".
y sólo he vuelto a ver que esto -el artículo-es algo en lo que a uno
nadie lo ayuda y que no se puede llevara cabo de otra forma que no
184
sea con alegre impertinencia. (Briefe, p. 480 Ys.) El trabaj o no le
permitió alejarse de Ber lín: Mi "Goethe" - para decirlo otra vez-
es, claro, el eterno, idéntico, enciclopédico, del que me gustarte no
oír nada más. Pero una cosa y la otra me siguen impidiendoescapar
de Be rlín. (22 de agos t o de 1928, a Siegfried Kracauer ) Lo logr ó en
setiembre. Llegó repentinamente y sólopor poco tiempo, escri bí a el
20 desde Lugano, donde seguramente habrá ter mi nadoel artículo.
Mi osado "Goethe" estará list o en un par de días. No agrego nada
a su forma final porque sé que aparecerá dentro de poco. Se pensaba
en la elaboración de la redacción, que él, debido al apremio de los
plazos con los que trabajaba, no vería ya más. Ytodavía ha de verse
si [el "Goet he"], a pesar de toda la audacia de su planteamiento,
resulta tanto más convencional (cit. Scholem, ibíd ., p. 188) La
terminación real del trabajo la confirmaba una carta del 30 de
octubre de 1928 (cf Briefe, p. 482), en la que t ambién Benj amin le
anuncia a Scholem el préstamo muy especial sin plazo de retorno
de un ejemplar del artículo. En la forma que lo verán t us dichosos
ojos, agregaba, no verá la luz del mundoni en Rusia ni en Alemani a
(Briefe, p. 483). En est o t uvo r azón. Enj unio de 1929 dudab a aún
que fuera a aparecer jamás [...) sólo se sabe que a lo sumo llegará
a la Enciclopedia desfigurado hasta que no se lo pueda reconocer
más. Hace un año, continuaba en su carta a Hofmannst hal, estuve
en Weimar. La impresión ha favorecido algunos pasajes del traba-
jo, en virtud del cual est uvo pensada la estadía allí. S in embargo,
yo quería capturar en estas dos páginas la esencia, libre del nexo
con una descripción (Br íefe, p. 496): del agregado "Weimar", sobre
el cual había escr ito a Scholem en febr ero de 1929 que presenta con
sumo encanto la cara de mi cabeza de Jano que se aparta del estado
soviético. (Briefe. p. 489)
Lo que se publi có en Alemania del trabajo -antes de la
publicación en Rusia- es la parte La política y la contemplación
de la naturaleza de Goethe en el número de la revista Literarische
Welt del 7 de diciembre de 1928 (cf. Versiones que se cons er van),
y lo que apareció después en Rus ia en 1929 era de hecho (cf infra. )
"una versión drásticamente r educida y ampliamente retocada,
desnaturalizada por la r edacción". (Scholem, ibid., p. 190; sobre la
dimensión de esa desnaturalización cf. infra.) Para caracteri zar el
artículo en sí Scholem dice: "La colaboración relati vamente exten-
sa en la que [Benj amín] utilizó un vocabulario materialista busca-
ba presentar un examen objetivo de Goethe y el significado de sus
obras principales bajo di sfraces bast ante gruesos [...] Benjami n,
185
que na t uralmente era conscie nt e de la s flaquezas de una reducción
tal, que se resi gnaba a aceptar m uchos absu r dos, se [ha bía diver -
t ido] cl a r a mente con e l t rabajo. Por lo menos nunca a bandonó
tot a lmente la intención del t ra bajo. Después del recha zo [léase
revi sión ] en Mo scú s6lo hizo t ibios intentos de publica r lo e n Ale ma-
nia y calcu laba la posibilidad de una revisión po steri or, meno s t osca
l...l Cu a ndo much o más tarde e n Pa rís le expresé mi asombro sobr e
los sa ltos que se había permitido para poder acomodar en él algunos
pe nsa mientos muy originales , me dij o: ¡¿Porqué habrían depoder
hacer malabarismos los idealistas y estar prohibidos los melaba-
rismoe materialietasll" (Scholem, ibíd., 190 y s.), Era e ntonces
1938, la época en la que a mbos , t a nto Benj amín como Scho lem,
esper a ba n impresiona r a Salman Schocken con la presentación
es peci a lment e del a r tículo "Goet he" (cf supra, 1186). En su ver-
sión , revis a da en Mo scú (cf Goethe, Joha nn Wolfgang, incl uida en :
Bol'saja sovetskaj a enciklopedij a [Gran Enciclopedia Sovi ét ica], t .
16, Mo scú 1929, col. 530-560), a de más de Benjamín, figuran cinco
a utores má s (no do s , como está con sign a do e n Asj a Lacis,
Revoluti onar im Beruf [Revoluci onar io en la profesi ón] ibtd., 55
(Not a s]): V. K. Ikov, B. 1. Purléov, V. P. Zubov, S . L. Sobo!' , L. A.
Tumer man. La relación del texto or igi nal alemá n con e l impreso en
la Enciclopedia fue invest iga da por Wolfgang Ka sa ck, cuya opinión
profesional se re produce lit eralmente a contin uación:
Del trabajo"Goet he" de la Gran Enciclopedi a Soviéti ca de 1929 no se
puede reconocer que su origen estuviera sentado por un texto de
\Valter Benj amín. Sólo un 12% de la versión rusa impresa muestra
paralelos con el manusc rito de Benj amín. Estos pasaj es paralelos
apenas si pueden ser denominados "traducción" da do que por lo
genera l sólo se han t raducido oraciones sueltas e inclus o pasajes
cortos tie nen omisiones o complementos. El texto r uso muestra otra
comprensión de Goethe y otra preocupación polít ica. Estos predomi-
nan en el conjunto y en el t ratamiento de los pasajes que pueden ser
remit idos al manuscri to de Benjamí n. El ver da dero autor utili zó el
manuscrito de Benjami n sólo como una fuente secunda r ia ent re
otr as y eligió por una parte informaciones sin in ter pretación, por
ot ra parte aquellos pasajes que conco'rda ban con su idea. En este
senti do es menos grave el que la est ructura del texto ruso sea
dist inta, que éste sea más lar goy que - aj ust ándose a las exigencias
impuestas a una obra enciclopédica- contenga má s da tos concret os
res pecto de vida y obras. Lo decisivo para la diferencia es la concep-
ción intel ectual fundament almente disti nta, de la que fueren víct i-
mas sobre todo la interpretación de algunas obras y el intento de
IHB
Benjamin de descubrir intelectualment e la pa rti cularidadde Goethe
como poeta y como hombre. Todo lo esencial de la declaración de
wal ter Benjamín está eli minado.
Esto puede ser ilustrado por las referencias a todos los pasajes
paralelos de importancia y en qué difieren :
El párrafo int roductorio de Benjamín, que explica la relación de
Goethe con su ciudad natal Icf p. 139, 1-16; GS 705, 2· 16) está
eliminado, así como la primera parte del siguiente (cf p. 139, 17-p.
140-4; GS 705, 17-22), que comenta datos sociales de su origen. Se
mantuvieron las informaciones mate riales (De la linea paterna
hasta de la ci udad , p. 139-23-p. 140,4; GS 705, 22-29), pero de éstas
se supri mió en la t raducción el ascenso social del abuelo (primero
sastre y l uego tabernero, p. 139,24-25; GS 705, 24). En el texto ruso
siguen informaciones sobre su formación preuniversitaria en las que
sólo se toma la formulación de Benj amín acerca del estudioobligado
de derecho (cf p. 140,14-17; as 705, 38·706, 3).
En la descr ipción del período Sturm und Drang afluyen algun os
pasajes de Benj amín a una concepción fun damental mente di stint a.
Aquéllos est án enmarcados en la afirmación de que en la segunda
mitad del siglo XVIll no "existió ningún centr o cultural de algu na
imp ort ancia" y que el período Sturm und Drang fue "un peculiar
sucedáneo de un a lucha social polít ica". La fra se de Benjamin sobre
el período S turm und Drang: Pero el movimiento debe su forma
universal, en la que se constituyó en imagen del mundo, a J ohann
Goufried Herder (p. 141, 19-21; GS 707, 1· 3) está mutilada intel ec-
tualmente y expresada épicamente: "Su conductor, el que le diera al
movimiento su forma final y su estandarte ideológico, fue Her der".
Están t raducidas ca si literalmen te las líneas acerca de la ocupación
de Goethe con Voltaire, Diderot y el Systeme de la Nature de Holbach
(y Goethe, que hasta seminocñe cree ", p. 141, 5-15; GS 706 , 27·37),
perose agrega luego:"en este rechazode Holbach se mostraba en gra n
medida que a éste le faltaba completamente el sentido de la dial éct i-
ca, cuyo significado Goethe sintió a nt icipada mente y reconoció".
Se conservó la corta referencia al man ifiesto escrito con Herder "Del
carácter y el ar te alemanes" (ef p. 142, 128.; GS 707, 30 Y8.), como
también la tra nsición a la conside ración ace rca de "Got a von
Ber lichingen": En esta obra se expresa claramente la di visión de la
burguesía: al emana. (p. 142, 20 8.; GS 707, 37 y s. ) No aparecen en la
versión soviéti ca los pen samientos sut iles de Benjamín acerca de
este drama. Mient ras que Benjamin escri bió: Las ciuda des y las
cortes deben personificar, como representantes del principio de la
razón envil ecido en el reali smo poUtico, al rebaño de los il umini stas
sin esp íritu, al que se opo ne el St ur m und Drang en la figura del
cabecilla del campesinadoen rebelión. (p. 142,21-26; GS 707, 38-708,
3), en la Enciclopedia se lee: "La corte y la ciudad personifican aqu í
187
IMM
las ideas del absolut ismo iluminado; a elles se les opone el enemigo
de los prtncípes ydel clero, el cabecilla de la r ebelión campesina (que
al mismo ti empo simboliza el período Sturm und Drang ). La gue rr a
campesina en Alemania, en una peculia r interpret ación de Goehte,
sirvi ó de fundamen to hi stórico de est a obra".
No se resca tó nad a del hilo de pen samien to de Benj amin haci a "Los
sufri mientos del joven Werther" (cf p. 143, 28-p. 144,32; GS 709, 3-
39). Sólo dos oraciones gust aron a los redactores y entraron en el
texto, de distinta concepción: El libro fue tal vez el éxito literario más
grande de todos los tiempos. (p. 143, 30; GS 709, 5 y s.I y En "Werther"
la bourgeois¡e encuentra el semidiós que se sacrifica por ella (p. 144,
25; GS 709, 35 Ya. ). Pero falta el contexto inmedia to.
En lo que atañe a la actividad de Goethe en la corte del duque Karl
Augustde Sachsen-Weimar, Benjamín hace hincapié en el hecho de
que el poeta yel prí ncipe se conocieron por casualidad (cf p. 145, 17;
GS710, 21 ) Yque en un principio se pensó sólo en una vis ita (cf; p.
145, 20; GS 710, 24). Este detalle fue eli minado en la vers ión rusa ,
en la que a continuación aparece la pequeña sección, as imismo
traduci da a medias, incluso Wieland has ta la oposición burguesa (p.
146, 2-8; GS 711, 2·7) con una in sólita interpretación hi stóri ca
agregada "Goet be fue a Canossa" (col. 537 ).
La pri mera pa rte sobre el fruto poéti co de los pri meros años en
Weimar muestra bastantes paralelos en las dos vers iones (cf. p. 147,
35-p. 148, 4; GS 712, 29-35). Pero aquélla sólo enumera las obras lIa
Enciclopedia agrega el ano) y no cont iene nad a propio de Benjamin.
Ya la refere ncia a la cimentación inte rior de la segunda parte del
Faust oy laci t aque le sigue (cf. p. 148, 4-16;GS 712, 36-713, 7) fueron
eliminadas por los autores moscovitas.
La sección ace rca del descontentopatológi cocon Alemania (cf p. 149,
14·29; GS 714, 2-16) fue rescatada en gran medida, pero ya el
comienzo fue aumentado a "un odio cont ra todo lo alemán". Los
comentarios que siguen sobre el viaje a Italia (cf. p. 149, 30-p. 150,
19; GS 714, 17· 715,2), que vuelven a contener más datos, también
contienen paralel ismos (cf col. 537).
De la consideración de Benjamín acerca de Egmont se tomó el
pensamiento acerca de los lími tes impuestos a Goet he en su concep-
ción del movimiento revolu cionariode liberación (Para el poet a hasta
como factor histórico p. 150, 32-p. 151, 3; OS 715, 15·22). Pero
Henj arnin agrega allí pensami entos profundos acerca de la concep -
ción de la historia que tenía Goethe y la compara con la relación de
Schiller con el Estado (cf p. 151,3-19; GS 715, 22-37). De esto no se
ha conser vado nada y con ello tampoco de la verdadera afirmación.
Las reflexiones de Benjamín acerca de la rel ación de Goethe con la
Revolución Frances a y con su reali zación literaria (cf p. 151, 32-p.
154,17; OS 716, 10-718 , 27) han encontrado expresión en mayor
extensión en la ver sión ru sa (cf col. 540- 41). Se han omiti do algunas
cosas y se han agregado datos respecto de las obras. En un caso la
eval uación difiere seriamente: Benjamín considera al fragmento
dramático"Los Exaltados"entre los produ ctos deri vados que marcan
el nivel míni mojamds alcanzado por la producci ón de Goethe (p. 153,
28-29; GS 718, 1-3). Los autores soviéticos lo dis tinguen de las obras
de aquell a época como digno de ser considerado"cons iderablemente
más serio" (col. 540).
Ni la expos ición de vari as pági nas acerca del t rabaj o de Goethe con
las ciencias naturales (cf p. 154, l B-p. 158, 3; GS 718, 28-721, 39), ni
una observación sociológica del matrimonio con Ch ris t ia ne Vulpius
(cf p. 158,9-34; GS 722, 1-30) han sido rescat adas de alguna forma
en la versi ón soviética. Benj amin mantiene el ca rácter de di scusión
al escribir f..-] y se cuest ionó enérgicamente la Teoría de los colores,
que para Goethe corona toda su obra científica, y que de acuerdo con
ciertas manifestaciones se podría pensar que corona la obra de su
vida. (p. 156, 30-34; GS 720, 33-36). Los autores de la Enciclopedia,
en cambio, expl ican con carácter apodíctico: "[,..1s ufrió un fracaso
decididoen el intentode crear s u teoriafisica de los colores" (col. 559).
Mientras que para la descri pción de los Años eh aprendizaje eh
Wühelm Meister Icf p. 164, 2D-p. 165, 16; 727, 36-72 8,27) se eligió
unaconcepción fundamental mente disti nta, la cit a final de Benjamín
acer ca del estilo de la obra (cf p. 165,7-16; GS 728, 19-27) parece
haber gustado. De ahí parece haberse tomado mucho -salvo la
forma de la cita- en el pasaje final del te xto de la Enciclopedia (cf.
col. 543 ).
De los pensamien tos que Benj ami n enlaza con Poesiay verdad (cf p.
166, 37-p_ 167, 33; GS 730, 4-39), se rescató media página. Las
últimas once líneas de la pági na 730, no obstante, que reproducen los
comentarios psicológico-lite rarios sobre lo informado (cf. p. 163, 20-
33; GS 730, 29-39) estén eliminadas.
Algo parecido s ucede con la sección del Diván de Occidente y eh
Oriente. La pr imera mi tad de la consideración de Benj amín (f...] y
cuandola mala administración hasta sus estudios orientales., p. 169,
32-p. 170, 22; GS 732, 30-733, 17), es decir la parte que tr ansmite
hechos, fue puesto como fun damento de la versión rusa (cf col. 545 ).
La int er pr etación no fue incluida en el artículo enciclopédico.
Par a Los años de andanea« de Wi lhelm Meister dir ectamente no se
consul tó el texto de Benjamin (cf p. 171, a-p. 172, 23; GS 733, 37-735,
10). La pr imer a oración (cf p. 171, 6. 7; GS 733, 37 y s.) fue traducida,
luego coexisten dos exposiciones distintas.
Para Fausto (cf. p. 172, 33-p. 175,21; GS 735, 14-737,32) se aplica
lo mismo. Las caracterizaciones cor tas de Margarita, Mefis t o y
Faus to (la figura de Ma rgar ita hasta el secreto de la creación, p. 173,
1-12; GS 735, 24·34) se encuentran reproducidas con modificaciones.
La visión de Walter Benjamin de esta obra tampoco tuvo ni ngu na
influencia sobre los ver da deros aut ores del artículo enciclopédico.
189
Versiones que se conservan
TI Original mecanogr afi ado con numerosas correcciones y va-
rios agregados (en tinta) de puño y let r a de Benjamin; de la
última hoj a se conser va sólo un pequeño fragmento del
margen super ior; Archivo Benjamin, Ts 252· 29l.
T2 Original mecanografiado, copia de TI; correcciones, título
provisional (en tinta) y marcas (ti nta y l épizj de puño y letra
de Benjamin, pero sólo ha sta donde se publicó o se pensó
publicar parci almente ; margen superi or de la primera hoja
arrancado, pero sin afectar el texto, la última hoja grave-
mente deterior ada (no obstante con texto que puede ser
reco nstruido y descifrado si n margen a dudas en pocos
luga res); Archivo Benjamin, Ts 292·33 l.
J BA "La polít ica y la observación de la natural eza de Goet he".
Revista Die Lit erarieche Welt del 7 de diciembre de 1928
(Año 4, Núm. 49), 5 Ys. Reproducción parcial según TI, T2
[ = 716, 17-717, 35 (Título provisi onal Goethe y la Revolu-
ción); 718, 28-719, 10 y 719, 20·721, 39 (Título provisional
Los estudios científicos de la natural eza de Goethe); 725, 33-
727,3 (Tít ulo provisional Goethe y Napoleón)]. A continua-
ción de l título principal sigue una introducción de la redac-
ción con el texto: "Nuest ro colaborador Walter Benj amin ha
recibido el enca rgo del es tado ruso de escri bi r el artículo
'Goet be' para la gran Enciclopedia Soviética Ru sa oficial, ya
exi stente. La t ar ea , naturalmente, hubo de ser realizada en
sentido marxista-leninista. Las dificult ades de tal reali za-
ción son enormes. Aquí publica mos algunas partes especi al-
mente importantes del bosquejo de Benjamin que interesa-
rán tanto má s a nuestros lectores puesto que el extenso
trabajo no será impreso en alemán sino en ruso. Además
creemos que constituyen los análisis más agudos y profun-
dos quejamás hayamos leído sobre este círculo de problemas
deci sivo para la hi storia int electual alemana y, ademá s, en
la forma más concentr ada. Con es ta publica ción, por supues-
to, no podremos r emediar la necedad má s radical que ' no
qui ere escuchar nada más de Goet he' ". Ej emplar de recorte
con correcciones hechas por Benjamín (ti nta); Ar chi vo
Benj amín, Dr 22-24.
Modelo de impresi ón: Ti
(viene de pag. 4)
ENSAYOS LITERARIOS
AJ ,A1N ROBBE-GRII.l ,ET Angélica o el encantamiento
FRANK D. H. Lawrence
NOIl:THROP FRn El gran c ódigo
J .-B. El amor a los comienzos
I.¡ERRE I\.lISSAC Walter Benjamin: de un
siglo al otro
TltmlAs B ERNIIARU Tinieblas
NORMAN MAIU:R Fragmentos
T RACY K IDDER El alma de una nueva
máquina
HlO
J

Walter Benjam ín

DOS ENSAYOS SOBRE GOETHE

SerteCLA . DE.MA Gru po: LrrnRATIlRA y CRITICA I...tn:RARIA Subgru po: ENSAYOSLrrERARIOS

Editorial Gedisa ofrece los siguientes títulos sob re

ENSAYOS LITERARIOS
pertenecientes a sus diferentes colecciones y ser ies (G ru po " Literatura y Cr ítica Liter aria" )

DOS ENSAYOS SOBRE GOETHE

WAI:I'ER BJ<:NJAM IN
HANs-GmRG G AIlAl\U:R

Dos ensayos sobre Goethe Poema y diálogo Sobre la mis eria de lo bello Walter Benjamill Memoria s para Pouí de Man
L búsqueda intermitente a

R AI NU GRUf.'IIUR IIt:RND

por

wr rre

J ACQUES DERRmA
E I.'GtNJ<:

ION ¡';'~ c()

E~IMAN UF.L T Jo:RRAY
P E'I'F.R H ANOKE

Esa eterna fugitiva Pero yo vivo solamente de los intersticios Critica teatral: las nue,'as fronteras Pen sarlCIa."iificar
La coc ína futurista

Walter Benjamin

BOTHO S TllAllSS
G EOR GF I~R EC ..'i F ILLlI'j'O T. MAUINEnl y " 'n.L1Á

F RANK Kf:R MOOE
ERJ';ST J CNGER
GWKGE Sn;l NER

Formas de a/endó" El autor y la escritura A lltígOlllLJ Lu erotura; mimesis y antropología El sentida de un final Leng uaje y silencio

RENÉ G IRAR fl

FRANK KER MODE

(; EO RGE S n;IJlri ER

3 1· Barcelon a Impreso en España Printed in Spain Q ueda prohibida la reproducción toral o parcial por cualquier medio de impresión. 1974. en forma id éntica.. Fran kEurt am M ain.... co mpilado po r Rolf liedemann y Herm ann Scbweppenha üser lO Suhrka mp Verlag.··.. 1977.com ISBN..14.sa@gedisa. Tradllm ólr.· m ·.. Barcelon a Prim era reimpresión : 2000. 93 25 3 09 04 ·· ····· ··..rlu &hrifim.. Tomo l .. S.com hnp:llwww... Gra cid a Ca lde rón y Grisdda M ársico Indice La. Paseo Bonanova.··.. Tomo 1...49 69 103 137 179 DiMño tÚ lA robima: Esrher Carb é Primera edición: 1996. Barcelona Ú···· ··... "Enrylt/opiiá~tlrtiltr/~ de Gn4".· · · ····· ·. extractada o mod ificad a. 9 1°-108022 Barcdon a (España) Tel. artículo enciclopédico Comentarios al artículo enciclopédico Fu 93 253 09 05 Correo d ectrónico: gedi..... en castellano o en cualquier c ero idio ma. .gedisa.. afinidades electivas de Goethe 11 · 13 ·.658/2000 Impreso por: Carvigra f Clce.··· ·.·..• Tltulo dd original en alemá n: ·~rM Wah/vnwa"dJKhafim ~ de GnamTrU'/u S<hrifim .········· · Derechos reservados para todas las ediciones en castellano e Editor ial Gedisa.· ··· · Comentarios a "Las afinidades electivas de Goethe" .A.··· · ··· Goethe. compilado por Relf liedeman n y H ermann Schweppenha üser e Suhrkamp Verlag. Frankfurt aro M ain. 7 .565-X Depósito legal: 8. 84-7432.

T. 1993. T. Taurus. Tauros. Ba rcelona. 1988 . 1987. Baudelaire: poesía y capitalismo: (Il um inaciones ll).. Taurus. 1991 . Madrid. Edicions 62. 197L Correspondencia 1933 -1940. Icaria. Madrid. Madrid. Obras maestras del pensamiento contemporáneo. Altaya. . 1987. Taur us. Madrid . La metaflsica de la j uventud . Barcelona. 1988. Hist orias y relatos. Ma drid. 1991 . 1992. Diario de Moscú . 1990. Madrid.. 1990 . 79. Tauros. Madrid. Planeta-Agostini. Filosofia del arte y de la historia . Madrid. Dirección ú nica.Obras de Walter Benjamin publicadas en e spañ ol Angelus No vus. El concepto de critica del arte en el rom anticismo alemán . Edi cion s 62. Taurus. Ta uros. Madrid. 1994. 1. 1990. Haschisch . 1994 . Para una crítica de la violencia y otros ensayos: (Iluminaciones N ). 1990. Alfaguara . Infancia en Berlín hacia 1900 . Madrid. Barcelona. Tentativas sobre Brecht: (Ilum inaciones /lIJ. 1993. El origen del drama barroco alemán. Discursos. Edhasa . Tauros. Barcelona. Barcelona. Discursos interrumpidos.. Ta urus. Bar celona. 1990 . El Berlln dem 6nico. Madrid. Alfa guara . Imaginación y sociedad: (Ilu m inaciones 1).

Las afinidades electivas de Goethe Dedicado a Juta Cohn .

su contenido objeti vo. La relación entre ambos la determina aquella ley fundamen tal de la escrit ura segú n la cu al el contenido de ver dad de una obra. Klopstock La bibliografía existente sobre obras literarias n os sugiere que la exhaustividad en ese tipo de in vestigaciones debe ponerse a cuenta de un interés más filológico que crítico. en el transcurso de esa duración los realia se presentan tanto más claramente ante los ojos del obse rvador de la obra cuanto más se van extingu iendo en el mundo. Podría parecer un come ntario. el comentario. la interpretación de lo llamativo y extraño del 13 . está pen sad a como crítica. La crítica busca el contenido de • ver dad de u na obra de a rte. Por eso la siguiente exposición sobre Las afínidades electivas. En consecuen cia. que también en tra en detalles. aparecen se pa rándose con la duración de la obra. cuanto más significativa sea . podría confundir fácilmente respecto de la intención con la que se la presenta. Para todo crítico posterior. estará tanto más di screta e íntimame nte ligado a su contenido obj etivo. Pero con ello. el contenido objetivo y el contenido de verdad. unidos en un principio. si se reve lan como duraderas precisamen te aque llas obras cuya verdad está más profundamente en raizada en su contenido objetivo. porque el últim o se mantiene siem pre igualmente oculto cuando el primero sale a la lu z. el humo del eacrifício le golpea en los ojos. sin embargo.1 A quien elige a ciegas.

En este sentido. el crítico debería hacerlo por el comentario. se orientaba su pe nsamiento. en la qu e de vez en cuando se piensa únicamente como un ej emplo de patrón 15 . sino el significado de los reolia en la obra se les ocultará casi siempre tanto al esc ritor como al público de su época. o que no puedan consumarse sin tal plasmación. Si. Antes bien. toda crítica coetánea. esto suce día porque. seguramen'tejamás h a h abido una época -sólo la de Goethe. su fuerza .. la nueva per spectiva del poeta . Después de He rder y Sch iller tomaron la con ducción Goethe y Wilhelm van Hum boldt. Pero porque lo ete rno de la obra sólo se recorta sobr e el fondo de los realia. La obra crítica de 14 Kant y la Obra elemental de Basedow. Se lo puede comparar con un paleógrafo frente a un pergamino cuyo texto desleído está cubi erto por los t razos de una escrit ur a más poderosa qu e se refiere a él. Mientras que para aquél sólo quedan como objeto de su anális is maderas y ceniza s.a la que fuera más aje na la idea de que los contenidos ese nciales de la existencia pued an plasmarse en el mundo de las cosas. Porque precisamente por la época en qu e la obra kantian a estuvo terminada y trazado el itin erari o por el desolado bosque de lo real . la bú squ eda mism a de tal contenido les era ajena. Qué clara era para los espíritus más elevados del Ilu mini smo la intuición del contenido o la inspección en la cosa. el crítico como un alquimista. qu é incapaces. dan cuenta de modos muy distintos pero igualmente concluyentes de la pobreza de sus conten idos objetivos. En éste. ellos mismos de elevarse para contemplar el contenido objetivo. Y de allí surge súbitamente un criterio in valorable para su juicio: sólo entonces puede plant ear la pregunta crítica fundamental ace rca de si la aparienc ia del contenido de verdad se deb e al contenido objetivo o si la vida del contenido objetivo se debe al conten ido de verdad. como un a de las expresiones más estrictas y concretas del contenido vital humano. dirigida a la consideración sintética de los contenidos objetivos. casi no es n ecesari o decir que la creación de Goethe no se puede considerar como la " de un Píndaro. más el efecto temporal que el ser eterno. en Las afinidades electivas goet heanas. la otra a la contemplación de la experien cia de aquel momento. y de la creación goetheana. Si el renovado contenido objetivo presente en las últimas obras de Goethe se les es capaba d sus con temporáneos . en consecuencia . se manifiest a as imismo por primera vez. Pero por va liosos que sean los realia para la interpretación de la obra . La definición kantiana de mat rimonio de La m etafísica de las costumbres . muy a diferencia del fenómeno correspondiente en la Antigüedad. pa ra éste sólo la llama mi sma conserva u n enigma : el de lo vivo. por la otra. donde no est a ba acentuado como en el Divá n. Así como el paleógrafo tendría que come nzar por la lectura de esta última. la h istoria de las obras prepara su crítica y por eso la distan cia histórica aumenta 'V-. Llegó aquella ori entación del clasicis mo que buscaba a prehen der me nos lo ético y lo histórico que lo mítico y filológico. comenzó la bú squ eda goetheana de las simientes del crecimie nto eterno. el críti co pre gunta por la ver dad. tal como los conservaban la vida y la lengua . por una parte. cada vez más en premisa. por elevada qu e sea. no obstante. se qu iere ver la obra en crecimiento como una hoguera en llamas. Porq ue al se pararse en la obra deciden sobre su inmortalidad. una dedicada al sen tido. Así. para usar una comparación. abarca en ella más la verdad en movimiento que la verdad en reposo. No hacia las ideas en gestación sino hacia los contenidos formados. En este rasgo determinante del Iluminismo alemán (si no del eu ropeo en su conjunto) se pued e descubrir una premisa imprescindible de la obra kantiana.contenido objetivo se convierte. el comentarista está frente a ella como un químico. cuya llama viva sigue ardien do sobre los pesados leños de lo que h a sido y las ligeras cenizas de lo vivido. se torna forzosamente eviden te frente al matrimonio. No la presen cia .

Sólo eso es j ustamente lo decisivo: que con respecto a la cosa el contenido jamás se comporta como deri vación. No obstante. en última in stancia . 16 17 . a partir de la definición que dio de la nat u raleza del matri monio. el contenido de la cosa no es derivable de la in spección en su consistencia ni de la exploración de su de te rminación. y éste. pennanece oculto a ambas. su distinción . sino que debe ser ente ndido como el sello que la representa. es el producto má s elevado de u na ratio que .f Hasta aq uí Kant. ni siquiera de la int uición del contenido.-El fin de engendrar hijos y educarlos siempre puede ser un fin de la naturaleza. Incluso Cohen. y es un uso o bien natural (por el que puede engendrarse un semejante) o contranatural. El contenido de verdad se rev ela como el del contenido objetivo . 1989. o bien el uso de una persona del mismo sexo o bien el de un animal de u na especie diferen te de la h umana't.! Por supuesto que el error más inmenso del filósofo consistió en creer que. no se puede deri var incluso del molde . Porque La flauta magica tiene. como sólo es comprensible para qui en alguna vez tuvo la experiencia del sellado y evidente sólo 1 Kan t .insobernablemente fiel a sí mis ma. evidente sólo a la contemplación dichosa del nombre divin o. no se pue de deri var de la finalidad del precinto. pa recen quedar expuestas las dos concepcione s má s extremas y a la vez más profundas que la época tuvo del matrimonio. Si bien el contenido objetivo mismo .. En esta determinación concreta del matrimonio la tesis kantiana es acabada y su blime en la conciencia de su falta de intuición. en caso contrario.más exactamente: a la experiencia filosófica-. porque . sino sólo comprensible en la experiencia filosófica de su acuñación divina. Ternos.riguroso o como una curiosidad de su época senil. ¿O es que un o. penetra en el contenido objetivo de un modo infinitamente más profundo que una sutilización sentimental. para quien conoce el nombre al que la s iniciales sólo alu den. olvida lo que las precede? El comienzo de ese párrafo dice: "La comunidad sexual (commerci um sexuale) es el uso recíproco que un hombre hace de los órganos y capacidades sexuales de otro (usus membrorum et facultatum sexualium alterius). que sólo se abre a la contemplación filosófica .no es ociosa.y con ella la del comentario y la crítica de las obras. la otra acierta exactamente en el fundam ento sobre el que se construye el verdadero conocimiento. en cuyo escrito posterior sobre los tex tos de las óperas de Mozart coinciden en un espíritu tan digno la s dos obras 2 Ibid . p. incluso su necesidad. Madrid. precisamente el am or conyugal como te ma. 98. y confirmar de tal modo su realidad jurídica. con vistas al cual inculca ésta la inclinación recípr oca de los sex os. en la medida en que esto le es posible a una ópera. y nota s de Adela Cortina Orts y J es ús Conill Sancho. a su vez. explica el maD trimonio como "la unión de dos personas de distinto sexo con vistas a poseer mutuam ente sus capacidades sexuales durante toda su vida. trad. Así como la forma del sello no se puede derivar de la sustancia de la cera . Si a este párrafode La metafísica de las costumbres se le opone La flauta mágica de Mozart. donde es cóncavo lo que allí es convexo. de la nat uraleza concreta del matrimoniosólo se podría deri var su abyección (y a esto se llega súbitamente en Kant). En consecuencia. pp. donde el est udio de la cosa y su determina ción tant o como la ins pección de su contenido ti enen que preceder a toda experiencia. cuando la procreación te rmina. en tanto la aspiración a la inmediatez en ninguna parte es má s confu sa que aquí. mientras que una conduce al vacío. Evidentemente. el matrimonio se disolvería simultáneamente por sí mis mo't. 97-98. pero para la legitimidad de la unión no se exige que el hombre que se casa tenga que proponers e este fin. podía exponer por derivación su posibilidad moral. divertido por sus frases. Imm anuel: La metafísica de las costumbres. con la de su contenido de verdad. De modo que la inspección acabada del contenido objetivo de la s cosas existentes coincide .

y hubiera segui do mucho tiempo hablando". y qui en esté más educado no tiene mejor ocasión para mostra r su benignidad .: Las afinidades electivas Barcelona Icari a 1984 ' trad. qu e por naturale za buscaría esa expresión más en ~a mue~ q. éste está fuera de lugar. de la cual prescindiríamos a veces con mucho gusto. Aquí la intuición del conteni do. La situ ación huma na está tan llena de sufrimientos y alegrías que no puede contarse lo que se llega a deber mu tuamente u na pareja de cónyuges . Para separarse nunca h ay razón suficiente. Traducción modificada • • . tendrá que vérselas conmigo. es el que está mas a baj ode todo s los hombres de su círculo. Valverde. Suaviza a quien es ásper o. socava ese fundamento de toda sociedad moral. se qui siera tomar seriamente las pal ab ras de Mittler sobre él como si fueran del poeta.¡ [ CIenCIa. y entonces 'se le antoja sentirse desgraciado. sin es tar él mismo casado. de José Ma. para decirlo con Kant. sino sólo como expresión de la existencia del amor . A nadie debería escapársele lo impuro que hay allí. se dará uno por dichoso de que exista todavía algo que ha persistido tanto tiempo. aun cuando el es pír it u de la fra ncmasonería tuvo qu e disolver todo vínculo concreto. p.sÍ. Más bien es altamente significativo que presente esa filosofía del matrimon~o aJ~ien qu e. Pero en verdad el matrimonio j amás ti en e justificación en el derecho . No es s610 para ten erse el uno al ot ro que deben atraves ar fuego y agua .o ethe ha concluido: "Así h abló. "una r epulsiva mezcolanza amon~n ada" de inconsistentes máximas humanitarias y turbIOS. ¿No esta mos casados también con nuest ra con. parece no haber reconocido esto cab almente . Pues la mirada extraviada buscab a un a poyo en ese mundo que se hunde como girando en remolin os. demasiado la explica.men cionadas.ue en la vida. siguiendo a tod a la filología goetheana. con viveza. fundamentar el matrimonio sino más bie n mostrar aquellas fuerzas que nacen de él en 3 Von Goethe. Allí estaba n sólo las pal abras del alborotador refrenad o. eso sería como ins titución . "-Si alguien T me ataca el matrimonio -c-exclamó-c-. Nada a uto riza esta suposición. Ca da vez que en ocasiones importantes da ri enda suelta a su discurso. Y ¿por qué hablar de desdicha? La impaciencia es lo que acomete al hombre de vez en cuan do. Per o no quería. se a en el bautismo del recién nacido. tras su famosa a pología del e ma t~momo G. y se estaba satisfecho . • [bid. y está muy bien que 18 s~a a. Sin embargo. Si se deja pasar el momento. sea en los últimos momen tos de Dttilie con los a migos. porque es más incómoda qu e lo qu e pueden llegar a ser lo marido o muj er algu nos?"3 Ahora bien.' Ilimitadamente s~ puede rastrear de hecho este discu rso que es. Debe ser insoluble. • 19 . ncias . y si no puedo domin arlo. al poeta le resultó ímprescind íbls en esta obra plasmar la norma jurídica. como MittIer. no qu iero cuentas con él. Todo cu lmina en la reivindicación del precep to. J . pues da tanta dicha que no se pueden contar en contra las diversas desdichas. 95 Y 8. esa indiferencia frente a la verdad en la vida de los cónyuges . ¿Está Goethe en Las afinidades electi vas realmente más cerca del contenido objetivo del matrimonio qu e Ka nt y Mozart? Direct amente habría que n egarlo si.• p. inclus o a aquellos que no vieron lo espu ri o del puritano tendría qu~ haber dad o que pen sar el que ni siqu iera Goeth e. sino para permanecer unidos para siempre . Y si allí su mal gu sto se hace lo suficien te me nte palpable e~ la s consecu. El ma trimonio es el comienzo y la cu mbre de tod a civilización . quien a menu do se h a mostrado basta nte inescrupuloso cuando se ha tratado de mandar a paseo al receloso ha caído en se ñala r las pal ab r as de Mittler. Pu ede se r in cómodo a veces. ~ Y de poder tomarlas tal como se las encont ró. No tanto el desea de los enamorados sino la perseverancia de los cónyuges es el contenido de la ópera . h a alcanzado su expresión más pura en el se ntimiento de la fidelid ad . W. ya lo creo. con palabras o acciones. que sólo cabe satisfacer en la eternidad. engañosos in stintos jurídicos. si alguien. 96. Es una deuda infinita.

El matrimonio no es aquí un prob lema moral. la nnhleza. y si éstos son los supremos. la impronta indi vidual del espíritu: todo lo que se denomina educa ción. Las apariencias. por supues to. it ualidad que en aqu el en el que incluso la caída no puede disminuir la moral de los afectado s. Esto lo mu estra claramente . En su disolución aparece todo lo humano. Si aparece en Eduard de vez en cua ndo. en la forma de vida del conde y la baronesa no es tanto lo inmoral como lo fútil. lo menos patente. hasta sin contemplaciones. en tanto se res educados. si bien . El objeto de La s afimdades electw as no es el matrimonio. Y sólo en esa desgracia ahuyentada est á lo inevitablemente atroz de la ejecución. S610 en la decad encia se c~nvierte en la r elación jurídica tal como la defiende Mittler. están casi libres de superstición.la caída. fundame ntar el matnmomo en el derecho matrimonial. se apilan las lápidas junto al muro de la iglesia yel terreno allanado. Y esto porque es inadecuada para ellos. Está e!1 consideración cua ndo no la ma nifestación noble propia de ella. La moralidad del ma t rimonio ha sido para él en su fundamento más profundo y secreto. menos tolerancia aportaría la decisión . y esta ley . y tampoco social. ¿Adónde conduce su libertad a los activos? Muy lejos de abrir n uevos conocimientos. los ciega frente a lo real qu e habita en lo temido. Sólo el vínculo estricto con un 21 . Desde el principio están de sapareciendo. mientras que únicamen te el carácter más banal de Mittler. sino el supersticioso le impide pisar el sue lo del cementeri o como cualquier otro suelo . Pues aun cuando no pasó por su cabeza mostrarlo en bruto el exame n de la relación en decadencia sigue siendo muy ~oderoso. Pero éstas son . Así. En ninguna parte se podrían buscar en ellas sus poderes morales. el sue lo bajo los pies de los vivos. que fundan. Pero a Goethe de ninguna manera se le ocurrió. es a l comienzo sólo bajo la encantadora forma de un estar pendien te de los presagios favorables. Pues sólo por eso su disolución es perniciosa . ade más . Sus portadores. menos sile ncio claridad.segur~­ mente jamás obtuvo un conocimiento puro de ~a eXl~tenClR moral de este vínculo. se extiende más allá del ámbito de la cortesía. y en ellos el matrimonio es sólo ejecución de un a decadencia que él no impone. Es el único a qui en no el temor piadoso. at ra vesado por un sendero. porque no la producen poderes su periores. como la playa bajo las aguas durante la marea. Es imp en sable una sepa ración de la t radición más te rm inante que la reali zada con las tumbas de los antepasados. permite descubrir las h uellas de ese miedo realmente supersticioso a los malos augurios. ~ero en el ám bito de la cortesía. A este ámbito pertene ce la impronta individual de lo conveniente. No es un a forma de vida burguesa . y lo mítico subsiste sólo como ese ncia. lo noble en el comportamlent~ de la persona está ligado a la manifestació n. lo contr adicen. por oposición a ella. en tan to que a los a migos no les parece chocante pasearse por allí ni prohibido disponer del sitio. se cede al eclesiástico para la siembra de tréboles . a pesar de su conducta autosufici ente. Si existen sin duda ámbitos de manifestación cuyos contenidos son váli dos con ind ependencia de quien los exprese. Según ellas en ningún matrimonio es concebible una mayor espi. ¿Esto está verd ad eram ente de ac uerdo con su sit ua ción? Menos vacilar a portaría libertad . cuya va lidez por supuesto no se podría enunciar ilimitadamente sin incurrir en grave error . Lo que des ea mostrar. Esto se comprueba precisamente en que ellos no son conscientes de la naturalez a moral de su rel ación presente ni de la jurídic~ de aquell~s de las que han salido. Pero con ello Goethe rozó efectivamente el conte nido objetivo del matrimonio. la ed ucación sólo conserva su valor cuando es dueña de manifestarse. aquella condición obligatoria sigue siendo inviol ab le para el ámbito de la libertad en sentido más amplio. la acción. los poderes míticos del derecho. Los am igos sobre todo dan test imonio de ella . Sin vacilación. por supuesto. no sólo en el sentido del mito sino además en el de la religión .

pu ede prometer a esos seres un sosté n contra la naturaleza en la qu e viven. Porque en ningu na parte se han despren dido de ella. Antes bien. esto es lo que constituye la fu ndamentación particular de aque l conocimiento más general según el cual los personaj es de una obra j am ás pueden estar sometidos al juicio moral. Tanto como lo telúrico lo expresan las aguas.conduce del escenario de la acción a la finca de la baronesa . por último. un metal en cuyas partículas deberíamos percibir lo que ocurre en la masa ente ra". sobrevive rudimentariamente. Y en verdad no porque éste. El agua como el eleme nto caótico de la vida no amenaza aquí en el oleaje tumultuoso que hace hundirse al hombre sino en la calma enigmática que lo hace sucumbir . arrancado de su contexto. ya los fundame ntos de semejante juicio prohíben incontestablem en te referi rlo a personajes.ritual. Con respecto a ellos. Literalmente se los ve invocar su antiguo poder .como lo hizo Solger . y después también Bielschowsky-. Cargada con energías sobre humanas ."probablemente por orden de las estrellas". Pero cuá nto más profundamente que aquéllos ve Cohen. por mucho que se habl e de la finca . Los enamor ados. donde puede captar inmediatamente el aplauso . Jamás oculta el lago su naturaleza siniest ra bajo la superficie mue rta del espejo. resulta necio. Los homb res mismos tienen que atestiguar el poder de la natural eza. como sólo la naturaleza mítica lo está. Sobre ella ha dicho Goet he . En todo ello es la naturaleza mi sma la que se mu eve de modo sobreh uma no bajo manos humanas. En ningu na parte aparece a la lu z del sol. como el de los hombres . Con esta ene rgía ti enen relación los seres de Goethe.posibleme nte por la mism a épocaen la Teoría de los colores que la naturaleza "en ninguna parte está muerta ni muda" para quien presta atención. ¿Qué poder. o de ocupacio nes rurales que no sirvan al ornamento sino al sustento. La figura de Eduard no satisface a nadie. que jamás debería atreverse a salir a la luz. incluso su 23 . Y sin embargo. en la restitución del a ntiguo lago de montaña que se encon traba en la zona. qué son en definitiva sus infatigables medidas para embellecerlo sino el cambio de bastidores de una escena trági ca. Su inconsecuencia. Sobre "el destino demoníaco-espeluznante que r eina en torno al lago de recreo" habla significativ am ente una vieja crítica. Cuando desdeñan la bendición del suelo firme quedan a merced de lo insondable. sino el suyo. La única mención de este tipo . y en el juego con el abajo se complace n tanto como en su juego con el arriba. La filosofía de la moral tiene qu e demostrar est rictamente qu e el personaje inven tado siempre es demasiado pobre y demasiado rico como para estar subordinado al juicio moral. exceda todo examen humano. Este sólo puede efectuarse sobre los seres humanos.todo el paisaje . Así se manifiesta irónicamente un poder oculto en la exis te ncia de los nobles rurales.la perspectiva de la vendimia. Tanto más claramente habla la energía magnéti ca del interior de la tierra. De hecho:incluso el viento "que empuja la barca hacia los plátanos se levanta" ---como conjetura burlón el crítico del "Kirchenzeitung"'. que aparece antediluviano en las aguas inmóviles. sucumben. vínculo que sólo puede llamarse superstición cuando. Ylo que se impone no es decidir moralmente sobre ellos sino comprender moralmente los acontecimientos. se habla de sus siembras. Exhi bir un confuso juicio mor al subjetivo. convoca a las profundidad es al eclesiástico que cultivaba sus tré~­ les en el camposanto? ¿Quién sino ella sit úa el escen ario embellecido en una lu z mortecina? Porque sólo una luz semejante domina -en sentido real o figurado. Porque aque lla unión de las aguas que daña paso a paso la tie rra firme culmina. en tanto reina el 22 destino. Yj am ás . Lo que los diferenci a de los personaje s de la novela es que éstos están compl etam ente arraigados en la natural eza . "hasta al rígido cue rpo de la tierra le ha dado un confidente. para qui en -segú n las exposiciones de suEstética-no ti ene sentido aislar la figura de Eduard en el conjunto de la novela. ent ra ame nazante en j uego.

Pero sus extraños movimientos no fundan. por más que siempre se muestre impotente para refrenarlas. en la cumbre de la educación. p~r~ ~o moral la han perdido. ble enco nt.tosquedad. su sonori dad. No pu eden justificarse . no ciertamente de los humores que Charlotte no posee en absoluto. dice !> "Media dor".llen a de presentimientos de Goet~e. sino sobre su len guaje. Es cierto que incluso sufren juntos. porque los hij os de la naturaleza son -c-en un estado nat ur al ficticio o real. pero está mal. baj o el influjo de afinidades electivas. Sólo cuando esto que da escla recido en el horizo nte se comprende que allí n hay u~a pr~~ensión ext ravagante del autor ni una mer~ inten sificaci ón de la te nsión." Los personaj es están. . se ve desde el comien zo mismo". pero es sólo un dolor de cabeza . . Más bien perten e~e muy íntimamente a la esencia de un orden cuyo~ miembros van viviendo bajo un a ley sin nombre. viendo. No obstante -y prescind iendo absolutamente ~e su interpretación-. Ha sido elegido arbitrariam ente por. Otto.están subordinados. La pr~fusi ón de rasgos premonitorios y paralelos en la n~ vel a J a m ~ s se les ha escapado a los crí ticos. pero es una mala costumbre .r~ r un a_analogía con el t raslado de las I ápidas. Charlotte. Además del suyo. podrían dejarles sensibilidad para lo conveniente . el primero de alguna manera no es auténtico. [T. Lucia ne y Nanny. Pues sigue n su camino sintiendo. pero no por su actuar sino por su ser. sino del objetivo final de las afinidades electivas. Nada vincula tanto al ser humano con el len guaje como su nombre.n homb re cuya autoestima no permite abstraer las alusiones que parecen estarte dad as en su nombre y que con ello lo degrada. "Es el juguete. mientras lee. Es cierto que se siente maravillosamente ent retenido por ella. pero sordos.tler. pero ella call a. Esta pobre za de denominaciones es sus ceptible de una ínter24 pret:ación además de la corriente. Pero casi no debe haber en ninguna literatura una narración del volumen de Las afinidades electivas en la que se encuentren tan pocos nombre s.!. sin embargo. se encue ntra n se is no~bres en la narración: Eduard. y por lo tanto un a alusión del poeta sino un g~ro que design a el modo de ser de su portador de u n modo Incomparablemente.son ~e ros nombres de pila. smo únicam ente la particular armonía de los planos naturales más profundos. Pe ro de ellos. hacia el que tiende desde toda vacilación su naturaleza cent r al con su centro de graveda d fijo. Y en éste no hay que ver un divertimento. Este ti en e que pasar por . Sólo entonces sale también clar~mente a la luz lo que esos rasgos en su mayor parte contienen. Porque a ellos se alude con la leve fall~ que se adhiere sin excepción a esas ens ambladur as . pero mudos.segu ro.. a las fuerzas que és ta da por dominadas. Ottilie. desde el principio. Es un simbolismo de muerte.seres humanos. una fat~h dad que llena su mundo con la luz mortecina del eC!lpse : olar . que señala en ello la afición goet heana por la configuración de tipo s. Todos los nombres.] 25 . Se co~sldera suficientemente apreciada en tanto expresión evide nte de su carácter . Tambi én se a na de un presagio al nombre compue sto. son la expresión de la desesperación fugaz en un a vida perdida. Ellos. con excepción del de Mit . "Que debe acaba r en casas malv adas. Estas figuras no son nat urales. Aquí no se qui ere expresar UDJUICIO sobre su act uar. Es cierto que Ottilie se adecua a la ejecución de flauta de Eduard. Enmudecen. un unísono íntimamen te es piritual de los seres. Es cierto que Eduard . tolera a Ottilie 10 que pro hibí a a Charlotte. según la visión profunda . un rasgo en el que es absolutament~ p?s. jamás parece haber se comprendido cabalme nte con cuánta profundidad esta expresión at raviesa toda la obra. Aparece "en toda la disposición de esa unión tal como él mismo se caracte riza" frente a Charl otte: "'porque en verdad sólo dependo de ti". pue s son sus iniciales E y O las que destinan uno de los vasos de la época juvenil del conde a convertirse en prenda de su felicid ad amorosa. Sordos ante Dios y mudos ante el mundo.

la de Luciane con el monumento fúnebre de Mausoleo. saludada con alegría. " Ibu í. Tod~la ob!a est á entretejida en los rasgos más ocultos por ese simbolismo. se nos hace el honor de ate~~I­ guar nuestra misteriosa ocupación".asón de la colocación de la piedra fundamental está contemda más claramente una admonición mortuoria:"Es un asunto muy serio y nuestra invitación lo es también: pues esta solemnidad se celebrará en lo profundo.. siempre con cierta cautela. tomado en cuenta. Ninguna bendición le está prometida a la vivienda. Contestaron: 'porque de aquéllos no tenemos nada que temer.notados. y efectivamente no . p. Como la colocación de la piedra fundamental el día del cumpleaños de Charlotte también la fiesta de inauguración el día del de Ottilie tien~ que realizarse bajo signos funestos."? Qué irónicamente parece revelarse también aquí un destino por el que quien habla. Uno ha sido comprado a "comerciantes y negociantes de modas" del ot~o se dice que su contenido adquiría por el orden'una "C Ierta coquetería". mientras que a la compreneion objetiva del lector sólo se le ofrecen b~!lezas selectas. porque de la exaltación alegre deriva el gesto que este ceremonial efectúa. surg~ el gran ~otlvo del enceguecimiento. por supuesto. del de mortuis nihil nisi bene. que contiene la tela de su mortaja. en cambio. Es ll~matlva.e la importancia que Goethe le daba al modo r ápido e Irrefrenable en que había originado la catástrofe". l?s esfuerzos de Luciane por despertar su m~erés en una CIrcunstancia similar son impotentes. 171. Esta igualdad oculta. 87.laclOn c~n . la interpretación frívola. P recisamente este SIgno del tnbuto desdeñado es lo que Eduard busca asegurarse por todos los medios.úni~os que han sido . hasta banal. p. destinada a est re llar se. 8 ? lbid . cuyo destino. Con el regalo de Ottilie. se corresponde el receptáculo del arquitecto con los hallazgos de tumbas de la antigiiedad. Con mucha razón se dice en una antigua resena: "Pero ¡extraño y terrorífico! Así como se cumplen todos los presagios no tomados en cue~ta. Tambi~~ se inforI?~ sobr. también está presente en el motivo de los cofres. Pero también aquí Goethe protege el procedimiento oculto. aun está tácito. Traducción modificada.. En las palabras de tono francm. "Oí preguntar una vez por qué se habla bien tan sin reserva de los muertos. Días que presagian la muerte son los tres en los que caen los cumpleaños de los amigos.faltan estos presagios no tomados en cuenta. Pero el día del cumpleaños de Eduard su amiga bendice pacíficamente la bóveda terminada: .lanacIente capilla. Aquí. pero por 10 mismo tanto más contundente una vez descubierta. A un alt o precio se apropia de él después de_la fiesta .) En otra oportunidad el poeta ha senalado la s. y éstos son en general los . 'I'ru ducci én modificad a . la seriedad es secreta. dentro de est. Es el tributo a la construcción rechazado dur~nte la I~a:u­ guración de la casa que será la casa mortuona de Ottilie. Los tres pnmeros 6 capítulos de la segunda parte están absolutamente llenos de preparativos y conversaciones en torno a la tumba." De la conser~acIOn de la copa.uestro camino'. Pero sólo la sensibilidad familiarizada con él incorpora su lenguaje sin esfuerzo. en el curso de estas últimas. El modo de ser de Ottilie mueve poderosamente ~l constructor. Todos ellos se asocian al episodio de la copa de cnstal que. el diccionario <:rimm no la cono~~ . se lo juzga engañosamente. y éstos pueden cruzarse algún mom ento en n. 169. 26 . Charlotte llega a ~aber :on cuánto rigor dos muertos se interponen e~ su cammo. y "se contemplaba con igual placer que las cajas de un negociante de modas".De un mo~o muy particular se contrapone a su re. p. _En pocos pasajes Goethe le ha dado también a ella una se ñal.ensaclOn de "desasosiego" que invadirá al lector con la calda moral en Las afinidades electivas.Goethe con una expresión extraña. Las afinidades electivas .e estrecho espacio excavado. es recogida al vuelo y conse~ada. a ést~. (Posiblemente sea de origen astrológico. Allí eljuego está a la vista. y de los vivos.

donde también los buenos tienen algo que ocultary t ienen que acusa rse a sí mismos de no estar en el buen camino". !ré allá a bus~ar la muerte. observa sobre la comedia: "Pero es precisamente por eso qu e no ca usa un efecto agradable.tampoco se puede explicar superficia lme nte . heredando su culpa . E l poeta ha desplegado a lo largo de tod a la obra est e ~odo fatal de la existe ncia. 'por la tipología en la configuración goetheana . El niño ha nacido de la me ntira. su concepto de destino y de carácte r en Las afinidades electivas .E ste modo de corr espon dencias -en lo mencion ado. Como fuere: en esa tipo logía hay que ente nder no solo u n pri ncipio artístico. la recogieron Y ha vuelto a mis manos. por an alogía con la r elación ent r e germen . ya sea que se asemeje en la vida de muchos o se repita en la de los individuos. como cree Gundolf. que se impone inflexibleme nte ante. no "se puede pen sar el concepto de ley en Goethe. Porque el "eterno retorno de l? mismo". luego . yo también. yo mismo quiero ponerme como signo en lugar de la copa. En 9 I Ibúl . p . 28 . Con la desaparición de la vida sobr ena tural en el hombre su vida natural se torna culpable. y así la he compa ra do con La s afin idades electivas. que encierra a las naturalezas V Ivas en un únicoconte xto de culpa y expiación. compa rando Los cóm plices con ella . flor y fruto". No. no se deshizo en pedazos. Nada más alejado de ella . (Es te debe haber sido aproximadame nte el esquema natural-filosófico y ético que Goethe es bozó pa ra los ca pít ulos fína les. 268. desaten diendo lo humano. Zelter lo ha tocado en esta obra cua ndo. Así. Como criatura de la menti ra está condena do a muerte. es el signo del destino. que ingresa a él como recién nacido. Pero no es. Cuando ellos. La culpa de su muerte debe recae r sobre aquellos que no ha n expiado su culpa por esa existencia interiormen te inauté ntica con el dominio de sí mismos. lo arrast r a hacia abajo .)" Hasta ahí es irrefutabl e esta suposición de Bielschowsky: que responde ab solutamen te al orden del destino cuando e) niño . siempre símbolos de muerte. smo como quien es pera vivir". Dos veces ofrece Edua rd su tributo a la fatalidad: la primera vez con la copa. Es imposible designar lo fatal con mayor seguridad. exclamé dentro de mí. comparable al de la existencia de las plantas. que ya no conserva más la inocencia en el hombre como cuando se une a una superior. Como signo de ello lleva los rasgos del capitán y de Ottilie. en la que cae n los hombres no por resolver y hacer sino por vacila r y solemnizar . la consideración sólo resulta acertada cuando reconoce es a tipología como fatal. tiene que perecer . "Charlotte da a luz u n hijo. para ver si nuestra unión es posible o no. Meyer.aunque ya no de buena gana. graba da con nuest ras iniciales. M. Porque sólo la verdad es real. porque apa rece a nte cada puerta. al pensar en este lugar solitario tantas horas desesperadas. se ent regan al poder de la natur aleza. como lo intenta R.9 También en el bosquejo de la guerr~ a la ~ue se arroja se ha vuelto a encontrar esa tendencia al tipo como pri ncip io artístico. no como un desesperado. que se lanzó al aire cuando se puso aquella primera piedra ..r: gu ntar si Goethe no la ha tratado tan en general tambI:n porque tenía en mente la odiada guerra contra Nap~leon. sin que al actua r se incurra en falta cont ra la morali 29 . No se habla aquí de la culpa moral (cómo podría adquirirla el niño ) sino de la natural. el senti r que difiere en lo más íntimo. Es impensable una oposición más precisa .con su propia vida . Estos son Ottilie y Eduard . porq ue afe cta también a los buenos. no pu rga la vieja discordia sino qu e. Porque el desti no (otra cosa sucede con el carácter) no afecta la vida de las inocentes plantas. Antes bien. Goet he tan poco como en cualqu ier ot ro que fuera convincente. Pero incluso aquí se podría p. En cambio se despliega irrefrenable en la vida culpa ble. sino ante todo un moti vo del ser fatal. El mismo reconoce est a conexión: "Una copa. la vida natur al. Y as í a parece en La s afinidades electivas: como la cul pa que se t rans mite hereditariamente en la vida. El destin o es el contexto de culpa de lo vivo.

I~enClan que su muerte . in augurar la casa y h abit arla designan otros t ant os peldaños en la caída. de Solger. entonces en esta fata~ldad baj o la mítica forma origi nal de l sa cr ificio. " No obstante. Necesariamente tienen que triunfar en este círculo los poderes que salen a la lu z ~on el desmoronamie~to del matri mon io. Dos cosas e. Si el hombre h a descendido a este ni vel . Porque son precisamente los del destmo. que en el hombre se manifiest a como culpa . a un am igo. a quien la espada atraviesa ei a lma". También h ay que pensar en el m olino en la profu nd idad sombría del bo~que . "Ott ilie es tá ahí.OttIlle com. en el que el dichoso que ga st a demasiado en abundancia se ata al fatum de un modo in disoluble. SI CIertame nte en el más deci sivo de su obra. Porque !a expiaci ón. la norma violada para exigir el sacrificio qu e expíe el matri monio pertu rb ado. Primero: no sólo se opone al sen t ido de la forma novel a m antener en la oscuri dad m ás abso luta la determin~~ión desde la cual ha bla la esencia más profunda de. Aferrarse a un pueblo. El hombre no escapa a la desgracia que la culpa origina en él.rde estar ausente. El mohno es un antiguo símbolo del mun do subterráneo. más precisame n te. donde los a~igos se reunieron al aire libre por pnmera vez. no sólo como "víct im~ de la fatalidad" . no obstante.mequ tvoca mont¿ como u n acto de sacrificio. la necesidad incluso del sacrificio según las más profundas intenciones de est a nove la ). El matrimonio parece un a fatalidad.ni deci r que verdaderamente ella misma "se sacrifique". a ambos críticos se les tuvo qu e escapar absolutan: ente el contenido del proceso porque no partieron del conjunto de la ex posición sino de la esencia de la heroína Só~o en e! primer caso el fallecimiento de Ottilie se presen~ ta . La ca sa está ai slada. ~l destino avanza aquí en la misma medida en que se termina la casa. d~c~ Abe~en en la reseña tan admirada por el poet a .senti do del mundo míti co que el poeta invoca.que purga a los culpables .dad. con toda clandad de todo lo demás (la posibilidad. referirlo todo a eso. cada uno de sus actos le acarreará desgracia . Conside rada desde la fat a lidad toda elección es "ciega" y conduce a ciegas a la desgracia : Se le opone. Ottilie ca e. en el magm fico cuadro viviente como un a reconciliadora ' "es la d?lorida . 31 . Pred~stmada a e!lo ~stá Ottilie. en su escrito sobre Winckelmann. Así . E. en que su obra sale a la luz. Es posible que tenga su origen en la naturaleza desintegradora Ytr ansformadora de la molienda . Porque ah ora está en la ali anza. AsI ent iende Goethe. incluso la vid a de cosas apare ntemente mue rtas ad quiere poder. a u na mujer. Con mucha razón h a señ alado Gundolfla importancia de los objetos en los acontecimientos. E sto lo incorpora el poeta en el viejo mot ivo ma ra villoso del sobreca rgado. es desd e sie m pre la muerte de los inocentes Por es? Ottilie m uere como mártir. eso es lo que se aprecia.l simbolismo de muert e se cumple. También aquí la conducta del enceguecido. Así como cada movimiento gener a nueva culpa en él .si no en el se nti do del poeta. no. "Se debe persevera r a llí don de nos h a puesto más el sino qu e la elección. Lu ego: lo que aqu~lla oscuridad oculta surge. ca si bru tal . tan:blén parec e ajeno a l tono de la obra el modo inmedi ato. a una ciudad.o no lo haría en ningu na otra pa rte. Pero esa inclusi ón de todas las cosas en la vida es un criterio del mundo mítico.sino más inexorable. "Ella es la verda dera hij a de la na tural eza y a l mismo tiem po su víctima. Entre ellas. Algo SImilar dice el en sayo. hacer todo ~o~ eso~ renunciar a todo y sufrir. a un príncipe. la primera fue desd e siem pre la ca sa . a pesa. Charlotte se le apar ece vestid a de blanco a su a miga. suficien te mente poderosa. más poderosa que la elección que los enamorados añoran . de la mera vida. igualmente modesto e igualmente res petado por Goethe. En su terraza. Colocar la piedra fu nda mental.es un sacr ificio mítico. la afli gida. y se la habit a casi sin amue blarla. no tiene vistas a los poblado s. legando restos mortal es mIlagrosos a pesar de su suicidio. en el. la 30 oposición en cuest ión.' c~mo la víctima. entonces.

como él mismo debía recordarlo. no obstant e. Desconfiado.~ bargo. sen sibiJidad acicateada e ~~as las crít icas. precisamente entre sus a uto re s estuvieron los primeros que se a t revieron a expresar lo que los in feriores no qu erían admitir sólo por respeto a l poeta.t po na ga rant iza r qu e t ri i' ra n en una supe rior? 'G th .~~rk~~~~aJm ente a ello en las palabras final es? ::re. u~e~r. Pero u n ccnoctrmento desalen tad .~: :e~~~ti.e.o"Ad it " es ma arra se . le advert ía a Zelt er en 1827 que aquél. mIO. E n ese sentido Goethe lo ha convertido en el fundamento de su novela . Por eso sería conven iente echar una mirada sobre ést os. Este percibió. . e De e no parecía incluso ~. tanto m enos querrá sust raerse a la tarea de comprenderlas t ambién a ellas desde los mi sm os móviles ocultos que la obra.J .quand 0 0 l'approfondít . de cua lqu ier manera qu e se la . nate n d.. que no ent ra en el comentario y la crít ica.:~ l " I a ma a la novela una "ascensión del eclesiástico evangelista. tad . pero és t a. aun cuando un in terés no mucho m ás próximo que el que indica esta referencia guiara la con sid eración hacia ellos.que saluda n la obra con el re speto convencional que ya ent onces se debía a cada obra goet h ea na . cu anto m ás se aleja de aquéllas.re~:~u~ ~it rnais une connaissance dé cour age a nt e. No P?d ía . Importan las aseveraciones marcadas. todo esto queda muy a la zag~~:~::~~or~~a~~na:i~~ IO o se pu ede nega r qu e en este libro h "N . ' ue apenas podía ser consciente la ext rañez en el veredicto ICOS mas ca pace s n I dí . au nque el poeta e os ena morados a aqu 11 d res oscu ros un instinto ' t: libl h e os po edi . se compo rtó frente a Las afin idades electivas "como frente a la t única de Neso". No son por eso at ípicas. se ntée manier~o.~. sin que rer internarse desinteresad ament e en la esencia de una ajena. ofreció un mod eloe. no nunra1 dí .ns~%~~~¿ris:alm~~~~~=ta. y por las IltI(' HI' ¡¡. La s observaciones de Goethe sobre esta obra están condicionadas por el afá n de h acer frent e a los juicios coetáneos. I id se n a como una cosa basta te ' dif or. Su esprit . a uténtica.. Lo mítico es el contenido objetivo de este libro: su asunto a parece com o un mítico juego de sombr as chi nesca s con los trajes de la época goeth ea na. SI ello es (J He liS pued e curar. ay. como est u pefact o se enfrentaba a una obra en la que creía que sólo debía buscar la ayuda que 10 saca ra de las con fus ione s de su propia vida. Ante s bien.:i:~:~7:t~qJue:1 d basta~~n:íd~ ::::~~~~~ ~~~I~~periód~co ~:~.~~de c~.I juicio en ?e~'Allemagne de tb. Por supuesto que el único principio de esta comprensión no pu ede re sidir a llí.:a~:s"::~~ :~e. conservad as bajo el nombre de div er sos comentaristas prominentes . . Resulta obvio compara r u na concepción tan ext raña con lo qu e Goeth e ha pensado sobre su obra . Entre las voces de los coetáneos pesan men os aquellas --en su mayoría de críticos a nónimos. en t odas partes al ud e es t ri ct a ment e a él.? e~:~:t.urdam~mte ~e. su scepti ble de ma la mourir si ron n'en peut gué ':~ ~¿ A~n peut. un ccnocmuento pro fu nd o . y qu e curar . 1 fo s!~llar pareceestar Wieland -extraída d IS en a acomc a expre sión de e una carta cuya d ti t ' desconoce. la opinión de su público y desd e la re trosp ectiva a marga.~~ ~~ep~~~:~ :~sez indifTérente. En este da~sce livre.d " Los mot ivos objetivos del rechazo de los q uroso parti o. dies morales qu'il faut gu é e~qu. I" ISI e. No como si las manifest aciones del poet a tuvieran que t razar el ca m ino a la críti ca." IT . de qu elque n ste assez agréable quand o~ r . sullCt! pt ihle de enfermedr d lbl ""' 1 ea mor a es que ha .Si bien en ninguna pa rte 10 mítico es el máxim o contenido objetivo..ec~~I~~~XIho nJ~ ~cude ningún ~~~~d~:~. . ' e el o esa obra Tri e no sm tom ar cal . proba blem ente I~ :á:ne:~~:: ~e la muerte d: .lr.ha"te nt é agradable cuando se la esq uiva .. de l cora zón huma no pero u n . arruga fi la qu e h J Id ver daderame nte te ibl . Porque lo biográfi co. et don t iI faut lr indicado con mayor én fas: .encias pagan as ~:~a :~~:.'h" Iliorir M 11 i 1. a VI a está repreviva.Goet he.eso. ~~n escapar las notori as sa cr ific ó toda la dicha d I rque. . la vie y est repr éam. ' mr a I e ec aba de I prd oc. abatido. ti en e su lugar aquí. t riste cuando se ahon~a :~ ~If:nte.

en el otro. determin6 de ahí en adelante la imagen tradicional de la novela .. Tenía que preservar su secreto: ése era el otro. El soneto a JUO O sscrito pusiera fin a la carrespon dice: Las afinidades electivas d t b s Yde lápidas te mbozadas el botín A 10 largo e um a Que aguardan bellamen e \ seguro. el otro Abeken . Con franca alegría saludó Goethe a los dos que se hici eron oír contra este juicio. Los hombres se comportan como personas dist inguidas que pese a la discrep ancia interior afirman el decoro exterior. Allí dice que la lucha de lo moral contra la inclinación "está des plazada detrás de la escena. La lucha de lo moral j amás se ad ecua a una exposición esté tica. y se ve que deb e haber sucedido antes. En lo que respecta a las bienintencionad as pal abras del último. omento de su conver sión no podía Werner a qmen en el ro las oscuras tendenci as faltarle'en absoluto el olfato P:~the al mismo tiempo -t u ales de ese desarrollo. porque al 35 . s610 as r daran seis mil años. Se la podría denominar la fábula de la renuncia . en lo que d carta atene rse e hi oque e~tememorable lZ di to r e a qu é dem asiadota deuci a. Ondinas. tea el camino hacia el J ardín E dénico Serpen Jordán YAque ronteDonde se unen ovedizas quiere aparece r \ elevada Const ruida sobre arenas ro 1 te ribIemente tiernas J erusalén. Así la comu nicó Goethe en la conversación que. Pues 10 moral ven ce o es vencido. transmitida por Riemer . Ahí ha pasado una c~.Al mism otiem po había que emplearla como ré plica a tanto ataque filisteo. En la actualidad es mente el contemdo IDltlCO e a o . es vergonzoso contempla rlo.atura sagr adame nte cándida. Uno era Solger . irse de semejante eloglO Y U na cosa parece l~fe. juzga de un modo bastante ext raño. que se aúnan certeramente en su pa rte principal. cua ndo una obra de Goet he ca usa una impresi6n extraña u hostil en su lector. q~e ya aguar 1 sacrificio en el Iago Ansían punficarse con e . Porque en ellas encont ró acent uado lo humano. - diferente. Ambos cooperan para conferir a su explicación un carácter ab solutamente distinto del de la interpretación. Hoy. porque la tradici6n centenaria ha cumplido su tarea y casi ha enterrado la posibilidad de un conocimiento original. qu e la obra exhibe tan sistemáticame nte . Tenía que defender BU obra: ése era uno . electivas": una pros a a : ~u ~da más exitoso que oponerel expresionismo no te n n a n . a unque débilmente . se re fiere Goethe supo a Y poesla le .? o: ue los contempor~~eos repr oche. Tie ne un rasgo apologético y uno mistificador . En el primer caso uno no sabe qué y por qué ha sido expuesto. En ésta encontr6 Goet he el sostén adecuado para den egar al saber un acceso más profundo. A nadi e parece haberle t urbado tanto la mi rada sobre el con te nido fundam en tal como a Wilh elm von Humboldt : "Allí echo de menos ante todo el destino y la ne cesidad inte rior". descabellado e mdlgnra¿ional pero sí intultIVade Goethe tenía~ pre~entedn~ bra. 34 . en.Puedes amar al semI 1 a. Goet he te nía u n doble motivo para no seguir en silencio la disputa de las opiniones. El ángel de la salva~~on d n~sotros! ¡Era una burla! ¡El lago devora todo! ¡Ay e di I Tierra? ¿Es que Helios ~::~~:e~U:::o~mente! ¡Sólo arde para idió corazón trémulo! .V1 a SODeto "Las afinidades ' n rsi ón su _ que la noticia de su con~e al ' aún después de cien anos. Goet he nodescan56 h asta que se les hubo dado forma de crítica y apar ecieron en un lugar visible. lleva el hijo de los pecados. un sile ncio embargado se apoderará rápidamente de él y ahogará la auténtica impresi6n.

la h aya inventado.8 diferencia de la forma. porque a be¡I dJUmítica les estaba muy " " 1 da ' Id matnmomo. no se a oca z. :0 : más profundamente la confesión de la Corresp ondencia con una niña . toca por cierto los realia del contenido objetivo. Porque para el poeta la expos ición de los contenidos objetivos es el en igma cuya solución tien e que buscar en la 37 36 .y preclsaI? pide uno au n más el espectador no admite. descubierta. . pero constituye la barrera contra su contenido de verda d. convertIrse SIe leza moral que saI va s u deci r lanaura ' destino. que m e us pueda aprehender mora me. Y cuando reconoció lo irrecup erable de lo omitido. Sólo qu. y es sola mente el úl timo intento de abrazar aún lo perdido en el se ntimiento. . smo qduecuanto más moral él un t ercero el u e. . ente este m omento es el que sual sobre lo moral . a quien esta nov ela le era en muchos sentidos ajena. h an da do neo a su . d elta a su m e tnacr . 1" i ón Sólo entonces lo . su oposición entre lo nea no sólo son msuficlen~fis e. es probable que sólo e nto nces se le haya presentado la re n uncia . ASI. que . Sólo que pese a aquell as 1 cha 'ni visible ni oculta.Sussubter uquelas palabras de Go~the perm~ nPorque sus explicaciogíos no son posibles m n~cesanos.no se determina por el contenido de verdad. ' .e est o. éstos son nec esariamente perceptibles. y . u triunfa nte VIve umcaSólo que aquí lo moral jaroa~ VIVe el contenido moral de mente en la derrota. y una más profunda. am ph ame n e con d héroes.: l a tenden c18 eplcu re a Mézieres ya h a señ alado con r: Por eso acierta mucho que Goethe confiere a esta pos u . oculta. inclinaclOn no s edesarro a . Lo qu e el poeta considera cons cienteme nte como su téc n ica. " . Reside más bien justamente en el afán por dejar inadvertido todo aquello que la propia explicación del poeta desmiente. que . El ámbito de la técnica poética constituye el límite entre una capa supe rior. abismos Ycrm as . que h a deiado que lasensua 1 3 lo mismo. las lágrimas por algu nas cosas omitidas". . ~n ver licación del matrimoviolación . fabu la docet . a la culpa ta 1exoí ión con la cal a d e Ios " t cedida a eX d o era expiacIón d e 1a p18C1 . . Al lí se dice que él se im puso "la tarea de recoger en este destino inventado. mente in sostenibles en 1 1 oral sino mam les a bi t d la sens ua y o m • 1 h ética interior como o ~ e o e su exclus ión de la . I d be contunden t e.d niveles mUC o m est a obr a rest e en 'te suponer . Yen !~ ap~~i1 an ~~eló desde enton ces sus con la cual la crítica 1 t ni remotamente. d 1 draconIano que 1d l ítoi r-ídico en la violaclOn e sobre el te ma. Precisamente ellas están destinadas a obstruir el acceso a la crítica. En es as exposIC llOn pero ca stigado por el " " m pre ene t a mo". t en las conversacIOnes " le gustaba aeen llar . es ecir. POte Así Werther debematarseunave~ libertad poda muer " . "' .d be dar l a preeminencia a lo senfinal algún momento e. Pero la ra zón última para ello no es la tenden cia a rech azar la estu pidez. es t as frases a m 1 . " l o de la nove a.ilie debe abstenerse. En la técnica . sino hb eraclOn~e l~alab~as entre el deber Yla nio. fo" Tal vez Goethe jnaietiera en lo dem ás en todo lo mor al celebra su t rum o . y sólo a regañadientes uno se pu ede dejar persuadir de la probabilidad de que Bettina. . una vez que eJ3 Eduard (jt t. ' es morales lo seUBu a e mismo sea. como en una urna fun eraria . lid d se apode re de él. Pretender deriva r la comprensión de La s afinidades electivas de las propias palabras del poeta sobre ellas es un esfuerzo inútil. bi guas como por .un a.. lo irrecupera ble por omisión. Además. ¿ 1 ? P más que su conteni do se . ~ortación a la re nuncia. ~c a' Qué quedaría entonces del drarepresen tación poetl ca . de la s obras. Pero no se denomina omitido a aq uello a lo que se h a re nunciado. Había que preservar el secreto de la técnica de la novela por una parte y del círculo de motivos por ot ra . sino única y decisivam en te por los contenidos objetivos . lo que ya también la crítica coetánea puede reconocer básica mente como tal. Es probable que esto h aya valido t ambién para Minna Herzlieb. De modo que no h a sido la re nuncia lo primero en Goethe en más de una relación de su vida. or 1 te st a obra no contiene u n rna. De roo o que a s profu ndos que lo h ' f . qu e no pu ede ser totalmente consciente ni para el poeta ni para la crítica coetánea . sino la omisión.

ibi di de perct Ir con una sola lectu ra. mediante experimentos.designa la na tura leza O mí t ica. m ás "de lo que nadie id d ue la obra con lene " en la 1 ea e q .:::que el poeta destruyó con ellos. ina la s pal abras que cierran las pero sí e~ ella. pudiera parecer 'e u antigua modahdad . puesta de relieve también en el Autoanuncio. H e 11 . Sabe Dios que yo a ntes j amás me había creado ninguna expectat iva defin ida a l respecto. jamás penetró en el cen t ro productivo de un a concepción qu e le orde na ba buscar la presencia de la "verdadera" naturaleza como fenómeno primigenio en s us manifestaciones. ero es muy com pre nsi ble que valor de ese ?rOC~dlmlen :ltaba en el libro la profusión de la sutilidad mfimta que oc 1 d dosa al poeta algu na vez. Ahora es un libro en el que la naturaleza se ha vuelto viva.t todo aquello que h abría mo strado ab soluta preme itaci ón tructiva de la obra. As í pudo asegurar:s~ o en su obra.. El significado el énfasis de los poderes IDltIC s . Se cuando dice haber trab ajado . bordable.n algo de luz sobre La s afi nidades elections". accesible. no sobre su obra Goethe pudo obstmars:.IDltIcO . cre~~lla obra.. En esta conciencia al pla no matenal . en luga r de la exploración filosófica. P. No en el Goethe toda crítica en a vejez.la mirada tropieza con lo que yace más ocu lto en Goethe. Porque en Goethe designa tan to la esfera de las man ifestaciones perceptibles C omo la de los a rquetipos visibles. er~. o sen tido del epitheton ornans vacío o de la figura de bella apariencia que le confiere n los más jóvenes . sorprendido en cierto modo . Se esclarecen los rasgos y relaciones que no se muestran a la luz de la contemplación diaria. in mersa en sí misma que es inherente a la muda obstinación del arte goethe a no. d rea l a . de acue~~:~~Pero a él no se le puede decir fra ses críticas ~e H~~ rtad sobre sus propios asunto s y algo así. ele tanto a él como a l ésto toque escapars último de es s uv P 1 poeta buscó proteger esa espíritu de la época.orqu f ento se hay a conservado de lid ad que m ~lqu~era u~d. Es mas ~~n ~.re?SI t e. or eso 1 ción mítica usca b toda conciencia que o ' t d estaoracon . Así enfrenta enmu dece ante ." b el secret o. tal como la presuponía en las obras de arte. n creado defiende su hderecd°beaaqUí en el sentido sarcáslíd d te derec ° se e . En su ocaso.a. relaciones.. Puesto que no definió conceptual_ mente la "verdadera" natura leza . E precrsamen e e h t nto como lo sucedido. Goethe mediante la técnica técnica. Pero Goethe j amás ha podido justificar esta síntesis.a tr ibuida a -Jea n Paul." contribuy~ tamblé~ a ~u ~e:c~n el mi smo sentido insis~ Así le escn be Goet e a e . su esencia se ocu Pp Goethe pudo decir . ya ingenuo. . No tiene ~ e . ya más cu idad oso. Este estudio se apoya en un doble sentido. . "Espero que encuent re l~' 1 h~l ocultado algu nas. Solger percibe la re lación que existe en pa rticular precisamente en t re Las afi nidades electivas y la investigación goetheana de la naturaleza. Si la la técnica enteramen~d con~'etivos es t á escondida de tal existencia de los C?fitem ~:: ~r sí misma. t. Ojal á puesto mu chas ~osas a este secreto manifiesto. ti A ello parece alu dirse téc n ica como su secreto.d téc ni ca De otro modo la puede entender com~b~nalla:egado q~e cuestiona el sería apenas comp. estaría en con tetones d t habla la destrucción de ' 1 ente que to oes o e dificilmente podría ser una casuaPero mas c aram los borrado~e~. . Toda significamanera.no a l. la mayoría de la s veces creí e ncontrar a llí sólo meros experi men tos. hum an a. Sus in vestigaciones intentan en vano aportar la prueba de la ident idad de a mbas esferas em píri came nte.a ~al~:vela según una idea . a reprobación". tico de la frase. Así es como sola mente aquí a parece una ca usa última de la investiga ción goethea na de la naturaleza. Me parece qu e tnrnhi én nrrq. Dice: "La Teor fa d e los colores me ha. . es ién literaria sino a lo cre a o. del concepto de natural eza. Esta palabra Scura. Lu gé ncH de In 'Ji'orla de lOR iR Ji 38 :m . Como olímpico ha echado los fundamentos de la obra y ha cerrado la bóveda con escas as palabras.l~ mas mlmm~ . Ya la vez es sólo a través de ellos que desaparece ca da vez más la apariencia paradójica de la interpretación precedente. como olím pico.

el chico. e1 á~bito puro y el empírico la esta contamma~lOn xi ir el sitio más elevado. áb e agudlcese e Ol 0 .bién temporalmente a la de la colores es cercan~ ta~ de Goethe sobre el magnetisnovela . La. In diferenciada. legi doble sentido en el concepto . o orcionar parám etros. no. obras. .ad hirió Goethe aún en edad avanzada. "Clerrense p el espírit u con el que c?ntem¡ ~d y desde el aliento más . Pero le correspond e una oscuridad que ha en sombrecido hasta lo más profundo la existencia del hombre. El desi nterés por toda crítica y la idola tría de la naturaleza son las formas de vida míticas en la existencia del artista. que. roo in tervIenen clarament~ . en . es sólo la naturaleza la que habl a . . como un monolito sin tallar. Pero de ese modo se privó de la posibilidad de establecer lími tes. Su conclu sión dice: "Ella me introdujo. no están an e . Puede dispon er libremente de mí. lo que es verda dero y lo que es falso. Es lícito el intrmcado mundo e os. no es de ext rañar si para Goethe el pensamiento jamás pudo dilucid ar por completo el reino de los fenómenos primigenios . en ese plano. En es ta cosmovisión está el caos. revela su existen cia . el que el poeta creía Este examen de la natur~eza.I: de. ~~a verificación de sus poder r ealizar perm~nd ~~ me? ante la crítica. la existencia se entrega a l concepto de naturaleza .s e presenta a sudesr ~onidos al oído. de los. Los fenóme· nunca tr ansformarse con a t el arte sino en él. Este parecer Ja~as d hubiera descubierto _ resolviendo ~l eq.fenOl.a oeta alguna vez fundar una jerare P IDlgemo s . "En el curso de este relato biográfico se ha visto con todo detalle cómo el niño .de Pero en vir-tud de es~ os primigen ios como arquetipo naturaleza . Me confio a ella . si en el sentido más extrem o hasta las "pal ab ras de la r azón" se incluyen en el patrimonio de la naturaleza. como en señ a el fragm ento de 1780 .UlV~Cr ~:t:s~s~ómenos primigenios que sólo en el ámbito e te amo ideale s. que : lnobjeto a la percepción. sin amo y sin lími tes.:iencia los representa la templación • mie~tras. en las confesiones de Goethe se filtró 10 mín imo. 1 la nat uraleza . todo lo ha dicho ella . no odiará su obra . No obstante . Parte ha mtenta o nos pn. la naturaleza como moda :e. Designa al mismo tiempo la luz en el ser mítico. se constituye a sí misma como único poder en el ámbito de lo existente.' J de el más violento grito leve hasta el ruido más sa va hasta la armonía su prema. su naturaleza sen~lbl~ parelce e a~festación completa de su rostro mítico t n un a e~ a t~aos de los símbolos.metro.:::~:cobrado poder si Goethe surgió con demasla: delo.a la canse presentan adecuadame n l.La natur~b~:~a :elación de cada obra con ella. a ras .as Pt. Es posible reconocer sus huellas en Poesía y verdad . es i d apasionado hasta la más delicad a palabra de la razón. Sólo el concepto de lo demoníaco está. ent re ~os poer:.. como tales aparecen en e s 1 presenta tan claramenmundo En ninguna acompañados de los otros:bcoffiVO o a el Ii ro 108 Y . No era 1 tó su In HerenCIa . Que en Goethe alcanzaron una precisión suprema es algo que se podrá ver significado en el nombre de olím pico.Jaro. Porque ser . er a el para. . pero idea que puede jlurninar 1 contemplación. 81ya en nos pnm~gen~os r realidad.' . te . puede aprehender en lo audible lo infinitamente vivo. en la mi sma obra. I 1 . a quien le está vedado lo infinitamente visib le. ofrece de ese rnunuo.que crece monstruosamente." Entonces. de sde el sonidomas strnp e los OJOS . su vida y sus relaciones . comp e 1 d los fenómenos pr-imigemü ü necesaria.6 una descripción que él convertir en esta comparacl n la con absoluta claridad do porque reve . buscó aproximarse por diversos cami nos a lo supmse ns iblo: primero miró con inclinación 'r ~. Porque allí desemboca en defini ti va la vida del mito . ' r ' "n t de la misma manera que quía de los fenome formas. ella me saca rá.s inv estigacIones ad emás. todo es su mérito". Con ese concepto ini ció Goethe el último pasaj e de la obra autobiográfica. 41 40 . Todo es s u cu lpa. su fuerza . el joven. Yo no hablé de ella. En . Y a las te sis de ese fragmento -"De la nat ural eza". La profusión de sus . . P ar a Goethe es so o ~ l us fenómenos primigenios. de modo que un ciego.

mirar a su alrededor. buscar. remite por su parte a la o p~cl da d de esta existe ncia. El horóscopo de Goethe.hacia una religión natural.y esto anticipa lo que sigue."en tanto ser z~ dIa~al que repta en la tierra. Es sabido que nadie podía hablar jamás de muertos a nte él. ni dia bólico." La humanidad m~tI ca paga con el miedo el t rato de las fuerzas demoníacas. ~ us manifestaciones tienen que ser pues~ s. está ausente en Goe~he . el ~axl mo poeta de su pu eblo. no podría aprehender~ se en ningún concepto. en la edad avanzada . De un modo pa lpable en los poem as. se indica la astrología como el ca non del ~ensamIento mítico. ni h umano. que parecía interponerse entre todos los demás. ni angélico. Cre ía descubrir en la naturaleza . La idea de lo demoniaco. y si era necesaria una medi ación ent re ambas. que incluye todos los demás .. Y apartar de sí lo posible con desprecio. tampoco ella. siguiendo el eje mplo de los antiguos y de quienes se habían percatado de algo parecido. porque denotaba congruencia. Yque. meno s sabido es que jamás se acercó al 43 42 . se manifiesta la mi sma experiencia de la ambigüedad in asible de la nat uraleza que en el famoso fragmento. en la anima da y en la inanimad a. reducía el tiempo y estiraba el espa cio. en firme placer e nmoroso. El ha hablado a menudo indiscutiblem ente des de GoE:the.~n sa n cas i a regañadiente s. Al vagabundear aquí y allá por los espacios intermedios de esas regiones. más adelante . Poesía y verdad se cierra con la alu si ón a lo demoníaco. que constit uye el ámbito de influencia del mito La ~versión del poeta por la muerte y por todo lo que l~ d. por lo tanto. en la viva y en la muerta . Porque ella es la que más amenaza la panarquía amorfa de la vida nat u r al. algo que sólo se manifestaba en forma de contradicciones.pero ta~b l e n . porque care cía de entendimiento. "También que el ascendente SIga muy de cerca a Satu rno esta ndo en el difícil Escorpio arroja algunas sombras sobre esta vida' por lo men?s una cierta tacit ur nidad causará el signo z~diacal considerado como 'enigmáti co'." Es casi innecesar io señalar que en estas pal abras. o~ulta de Sat~r~o . después de más de t re inta y cinco años. porque no mostraba consecue ncia. unirlos. Y esta vida no parece enteramente sustraída a la con~ideraci. en el que está el 'planeta de tierra Saturn o. A ese ser. No era divino. se abre con la alusión a lo astr ológico. Es ella la que eme rg e en la idea del desti no de Las afinidades electivas . porque parecía irracional. Ypor último se entregó con alegría a la creencia u niversal. esa fuerte predisposición al más acá que H aferra con sus pinzas a la tierra.e~~gna ostenta absolutamente los rasgos de una supersucí ón extrema." " ~ ~squé salvarme de ese ser te rrible.ón astrológica . obviame nte no sin ellos. . es el más intenso. encontró muchas cosas que no podían pertenecer a ninguna de ellas y creyó comprender cada vez más que era mejor apa rtar el pensamiento de lo monstruoso e incomprensible. en conj unción con la naturalez~. del aislamiento anecdótico en que los biógrafos las p. Se asemejaba al azar . porque era benéfico. separarlos. y me nos aún en una pal abra . de un modo al USIVO en las me~ori a s . Todo cuanto nos parecía limitado era penetrabl e para aque llo.que se encuentra concluyendola cita de Egmont en Poesía y verdad e int roduciendo la pri mer a est ancIa en las "Palabr as primigenias órficas". porque con frecuen cia dejab a traslucir alegría por el mal aje no. Busqué salvarme de ese ser te rrible. acompaña la concepción de Goethe durante toda su vida. Parecía complacerse sólo en lo imposible. puso a prueba sus propias fuerzas. lo llamé demoníaco. establecido medio en broma y medi o en serio en "Creencia ast ral e i~ terpreta ci ón astral" de Boll. a la luz de una consideraC que por su puesto muestra de un modo espantosamenlan te claro la fuerza de poderes arcaicos en la vida de este ho~?re que ha llegado a ser. El miedo a la muerte. que • cierra el círculo desde hace milenios . parecía jugar arbitrariamente con los eleme ntos necesarios de nuest ra existencia. Yluego adhirió con amor a una positi va . concentrándose en sí mismo . se parecía a la Providencia.

según una cierta profundidad espintual. Fue quien 44 primero y con mayor segu ridad dirigió su atención hacia estos. la inquietud pagana. en el pensamiento goetbeano tampoco es una migr~~ió~ del alma hacia el re ino natal sino una huida de sde lo ilimitado hacia lo ilimitado. siempre que le fue~a da do. desde el aba rca r ."que esto es lo que sucede casi por lo general con sus productos poéticos. como para acentuar lo inhumano en ella. En un escri to de ~sa epoca a Schiller. en todo 10 que dice sobre la persistencia del alma. "en el f~turo. Goethe trata de objetos que sin ser "~ntera~ente po éticos". I?tenslficado hasta Jo paradójico. PTl~ero quiero seguir intentándolo aquí. Sobre todo la conversación tras la mu erte de Wieland. Si diera resultado sin querer proseguir la experiencia a l infinito. Así corno la idea de inmortahdad del mito mi smo estaba indica da como un "no-poder-morir". También en ella se arraigaba el maudito culto a sí mismo de las últimas décad as de vida. Goet he la ha ocultado demasiado profund amente. dirigiera su atención no solo a lo llama tivo. En su escrito "Sobre la enr-respondencia de Goethe" Gervinus ha señalado. "Si uno". la preocupación por la corr-espondencia con Zelter son otros tantos es fuerzos por frustrar la mu erte. habla el miedo a la vida : desd e el pensar. supone la inmortalidad como algo natural y también. como al tono fundamental sus innumerables armónicos. el miedo a su ? U1da: En su escrito. a veces doloroso y a veces empecina~o. por encima de las tumbas. en cad a momento. Así. tal vez fue el único que. qué puedo notar de sl~b6hco. Sus cartas manifiestan la misma actitud frente a la muerte de su prop io hijo.o lo simbólico es aquello en 10 cual aparece la u ni ón indisolu ble y necesaria de un contenido de verdad con un contenido objetivo. de~ena ~~tener el botín suficiente de países y regiones conocidos. por más que haya juzgado erronea~ente su valor. por los conte nidos obJettv~s de la propia vida. mítica opone por última vez su impotente de.ge como prenda. pero si 'uno profund izara en cad~ sitio. al de scribir la primera época d~ Weimar. sólo concedida realmen te a los grandes espírit us. sino también a lo sign ifica tivo debería ob~ener a l ~nal una bonita cosecha para sí y pa~a otros.en lugar de abrigar la inmortalidad como espe~anza la eXI. la edición de la correspondencia con Schiller. De ahí la soledad en su vida y. Al miedo a la muerte se le un e el miedo a la Vida. Schiller caja muy agudamente C!'Itll nueva experiencia tan miste4ñ . la vivacidad . que. que veo por primera vez. . el mutismo. También el juego barroco del miedo a la vida descuida la tradición. no obstante. con lo cua l a menudo se pierd e en el vacío. Se puede decir" . Gervin us determin a el punto de Inflexi ón que separa la prod ucción del viejo Goethe de la de ~os perío dos anteriores y lo establece en el año 1797 la : poca del pr~yectado viaje a Italia . Con mayor claridad aún habla. adela nte!" En este sentido se impone la verdad de las palabras que se han pue sto en boca del moribundo. ~ué pronto aparece esto. Dice: "Por ello he observado con precisión los objetos que provoca n un efecto semejante y he notado. para mi sorpresa. que en realidad son simbólicos" ~er.fenómenos en la vida de Goethe. Allí.lecho de muerte de su muj er.z a la oscurid ad cercana. pero en especial quiero entrenarme en sitios extranos. Nada más significativo que aquel escrito en el que comunica la pérdida a Zelte r y su fórm ula fin al ver daderamente demoníaca: "¡Y así. Ningu na sensación es más rica en va~'Iantes qu~ el miedo. mme~so en sí mismo de la última época ni su mtere~. dice en la misma carta.añade Gervinus. Ella ti ene que establecer una norma en Goethe y con ello está muy lejos de percibir la lucha de formas de vida que él dirimía en su interior. mtuyó su significado. t ransmitida por Falk. habrían desp ertado e~ él una CIerta dispos ici ón poética. Poesía y verdad. posteriores y que allí mide experieneras qu e a ntes hab ía presen tado en su extensión sensible C?mo lo exige el arte. Desde ambos. conform e avanza el viaje . no se le esca pan ni el silencio~o es~ar.seo de lu. el miedo a su po~er y a su amplit ud. los Diarios y anales. lo silencia .

" En esta post ura. Que efectivamente aquí interesa mucho menos el objeto qu e el ánimo. ¡Yde ese modo es pera obtener ma terial para un uso futuro! Esto ya prepara completamente para la impo rtancia. interesa si el objeto le significa algo. pero tam bién de miedo . reglamentos. El hombre está petrificado en el caos de los símbolos y pierde la libertad que los an tiguos desconocían . permanecieron ocultas también para una tradición que aú n no se ha liberado de Sil Influj o. El miedo a la responsabilidad es el más es piritua l de todos aquellos a los que Goethe estaba ligado por su naturaleza . Lo que para aquél fueron aquellos dos sitios. aquí como en tod as partes. descri pta por Gervin us de manera insuperable. porque mediante una vis ión semejante de los objetos se pon e un mundo en lo particular. del que se representa. consultó un orácul o. el admirar todo mucho más. dividido ent re la vocaci ón por la poesía y la pin tura.Al act uar cae bajo el poder de los signos y los oráculos. cada puente . que el hecho de convertir en máxima el contradecir con celo el viejo nil 46 admirari. es decir. el ánimo es el que establece el límite aquí. sin exagerac iones . lo habría sido para él en una disposición de ánimo excitada cada calle. con la que observa las cosas más miserables con un patético gesto de sabiduría. hojas de comedi as. pue sto que su confesión no las revela . añade sus comentarios los compara con la voz de la socied ad . dice. etc. corrige con ella su propia opinión. tablas monetarias. No hay nad a más característico de ésta su tardía mentalidad. semanarios. y cuando perfora sal gem a .riosamente oculta. diarios. en la que apenas se encue nt ran momen tos represen tables. j amás en la de un hombre. que después se convirtió en totalmen te ri~ícula. para esta vida. y él sólo puede encont r ar 10 vulgar y 10 ingenioso. Si Schiller hubiese podido intuir las consecuencias derivables de esa nueva manera de obse rvar en Goethe. Porque. el encontrar todo 'importante.cada medalla que le regalan y cada piedra de granito que él regala le resulta un objeto de máxim a importancia . no en la elección del asunto. hay ciertamente un a cuota de admira ción. como para cualquier vida humana no es válida la libertad del héroe trágico en la muerte sine la salvación en la vida ete rna ." (Y nada es más característico del clasicismo qu e el afán de captar y relativizar el símbolo en la misma frase. Es una ca usa de la postura conservadora que ofreció en 10 político. Es seguro qu e también determinó su inte rpretación de Las afi nidades electivas . que su edad ava nzada cultivaba cada vez más. Dice que una exigencia poética sin una disposición poética y sin objeto poético parece ser su ~ so. con la que asienta en diarios y notas las mayores piezas. Lo trági co está sólo en la existencia del personaje dram ático. Es la raíz de la omisión en su vida erótica . Porque precisam ente esta obra arroja una luz sobr e esas caus as de su propia vida que. y en la vejez también en lo literario. Pero no se puede designar esta conciencia mítica con la fórmula t rivial bajo la cua l uno siempre se ha complacido en r econocer algo trágico en la vida del olímpico.. que Federico el Grande no h abí a podido localizar a pesar de todas sus órdenes. en Poesía y verdad ~a contado cómo en una caminata. incalculable'. Y muchísimo meno s en la quietista de un Goethe. Sí. la próxim a consecuencia es que Goethe comienza a almacenar hatos de legajos en los que encarpeta todos los papeles oficiales. y éstos no han faltado en la vida de Goet he. vuelve a incluir ad acta la información nueva.. en el tratamiento. maravilloso. Un signo semejante señaló el camino a Weim ar. Así. Desde entonces . ve en ello no sé qué prodigio y envía a su amigo Zelteruna pizca simbólica a Berlín.) "Según él. difícilmente lo habría alentado a entregarse completamente a ella. 47 . ext r actos de prédicas. en lo social. inmediatamente..

próximos. dadnos tu agua inocente. consiste. la observación comú n lo pierde cuanto más cree atenerse a ella. el devenir de la obra en el poeta. así como Las afinidades electivas . para cruzar al otro lado y tornar nuevamente. puede aclarar la vida y el ca rá cte r de su autor.11 Por eso. el 1tpfurov \¡Iruoo<. como están acumuladas en torno d e la clarid ad las cumbres del tiempo. el cua l busca re presentar en el premo ldeado cuadro caracterológíco y en la vivencia vacía o inaprehensible. estej uicio contiene básicamente el1tpffitov 'VEUóo~ del m étodo. Holderlín Si tod a obra. es decir. en aquella que no se define aú n por la invest igación de la palabra y de los objetos. y habitan allt. oh dadnos alas y el más fiel sen ti do. En casi toda la filología más nueva . si no en inferir la 49 . los m ás amados fat igándose sobre los más sepa rados montes. Puesto Que si bien ra ra vez una edición de los clásicos se priva de e nfatiza r en su introducción que ju stamen te su contenido como pocos otros puede ser comprendido sólo a partir de la vida del escritor.

del sentido último de su vida.creador se cierra al método biográfico tradicional. su "nat uraleza" se frustra en pri ncipio con una inte rpretación neglige~te de las obras. No sólo de las máximas morales ha de estar emancipada una vida t al. y toda obse rvación que conceda esta proposición en su conjunto para oponerse a ella en lo particular no puede ya aspirar a contenido alguno. Pero también el examen de la vid a del. más de acuerdo al devenir que al conte nido. La entera incertidum bre acerca del significado que pu eden ten er las obras en la vida de un hombre ha conducido a asigna rle a la vida de los cread ores formas es peciales de contenido. PUCHto que en el dominio del mito . aquélla explícitamenta Ie fij a uni.r. Puesto que si ésta no puede dar una perspectiva final y acabada del ca rácte r . es . se debe renunciar a toda noción de verdaderas circunstancias. sólo se puede encontrar donde el conocimiento acerca de la inescrutabilida d de su origen excluye toda obra. En esta concepció n de que la vida de los creadores tienecontenídos autónomos coincide tan exactamente la forma de pen sar trivial. no puede sm emba rgo mover al crítico a darles crédito . Puesto qu e au n cua ndo la gran obra no se forme en la existencia comú n. mientras estos té rminos sean de us o cor~ente. Quizás ella no se haya expuesto nunca tan claramente como frente a Goethe. .:da s e confun?en Igualmen te sin precisión . reservado a ella y justificado sólo en ella . smo en la rmsma medida el del carácte r y de la vida ~e su auto.dad 11 cstl1S tres. pese muy poco. Lo que así escapa a la descripción b~nal no es s~lo el exame n de valor y cla se de las obr as. que para tal idea todo gen umo contenido de vida. Si para la percep ci ón tradicional . por cierto en ponerla al al cance de la compre~slOn OCI?s.en lugar de en el examen ri guroso de la obra . Todo conocimien to del ca rác ter del autor segu n su ~tahdad. No sólo existe conocimiento del carácter de un hombre únicamente a través de sus manifestaciones. tanto respecto de su valor como de su conte nido. fi l I 1 11 I .exame n. a las que en este sentido pertenecen también las obras . carácte r y . y aun me~o~ a seguirlos Antes bien tendrá aquél presente que la umc~ con. que recientemente ha vuelto a sa lir a. más que en ninguna otra parte.con una mu cho más profunda. en último término.no. no. si bien pu ede constituir razón . la obra debe estar decididam ente en primer plano allí do~de ~e examine el conten ido y el carácter . Que incluso en ella aparezcan harto difíciles y de imposible a~ceso para muchos . sólo uno ent re sus otros eleme ntos. a ella ha de corresponde~Ie un a legitimidad superior y estará más claramente abierta al.exlOn racional entre cre ador y obra consiste en el testlmomo que ella da de él. l-\o ext rañe entonces. cuando sea incluso garantía de su pureza. Puesto que en mngun otro lugar éstos son más permanente. aqué l se define ante todo a través de ellas.a a partir de aquéllos. En tanto es sin duda indicado errgtr el conocimiento sobre lo seguro y lo verificable. Y así ella puede elucidar la vida de un creador sólo de form a muy fragmentaria . lo cual por r azones fund ad as es inclusive impen sable. marcada y comprensiblemente evidentes que en la obra.la luz. en tanto que aquí. Lo que puede afirm ar se es que la primacía de lo biogr áfíco en la estampa de vida de un creador es decir la representación de la vida como la de una humana con aquel énfas is doble de lo decisivo y lo que para el hombre no es posibl e de decidir de la moral .sufi~lente para que éstos fundamente n el estudio de la historia del arte en la investi gación de lo personal y de la s relaciones.éste permanece totalm ente inescrutabl e cuando se prescmde de la obr a. Por ella se ha hecho hasta hoy tan poco que en general los concep50 to~ psicológicos son considerados como sus mejores he rrami entas de exame n. Con ello const ruye la figura del héroe m ítico. como aparece invariablemen te en las obras.creación literaria como producto del carácter y ~~ la ~da . La clandad ace rca de la relación teórica ent re el carácter y la obra es la condi ción básica para tod a obse rvación de su vida. que cabe supone r que la pnmera sea sólo una deformación de esta última y original . L~s obras no son derivables como los hechos. obra .

Y esta concepción 'exige consid eración no sólo porque lo mítico viva en el se r de este hombre. separa al héroe del in dividuo. el héroe represe~ta a la humanidad con su obra en el cielo ast ral. depende del rech azo de este inte nto . sino que es el representante de la humanidad frente a sus Dioses. com? el sol. Allí cont iene ella por igual la razón del ca rácte r y el contenido de la vida. Esta le asigna. Donde no se corI~pruebe la existencia de ta l dominio no se puede habla r de h teratu ra.sólo Elpis los supera. form a V Iva. sin embargo. El tipo y la representación en la vida del h~roe culminan en el concepto de su tarea. Ella caracteriza a Orfeo. La forma canónica de la vida mítica es j ustamente la del héroe. Por ello tod a observación profunda de un a obra goetheana.simbolismo r afluye una de las fuentes más poderosas del mito astral:en el tipo sobreh umano del salvador . inad ecuad o. smo antes bien más decisivamente en la esencia del contenido.a propiamente humana en la existe ncia de la form a . lo que brind ara el esquema para el Goethe de Gundolf.:da. Del mismo modo. de Dios no recibe tareas sino sólo exigenci as. Puesto que mientras que el simbolismo encubierto de la vida humana se basa forzosamente tanto en lo individual como en lo humano de lo viviente . Allí el ca rácter es demomo. El canon que corresponde a la vida del semidiós aparece desplazado de un modo peculiar en la concepción que manifiesta la escuela de George sobre el poeta.idad. obra y vida constit uyen de hecho aquella un. Pero esta vida humana es en realida d la sobrehumana. De una naturaleza mítica es tod a representación en el dominio moral. m su destino. La lite ratu53 li . quiere decir que es imposible separar el estrato en el que impera de forma autónoma el sentido de aquella novela . ni que ent re tod as se considerara que sólo para ella holgara toda explicación . aun cuando ésta sea sobreh umana. y por ello no sólo es disti nta de l. Con él se ind ica al mismo tiempo el examen de u n núcleo lumin oso del contenidosalvador . el simbolismo manifiesto de la vida del héroe no alcanza ni la esfera de particularidad individu al ni aquélla de la singularidad mor al. sino ú nicamente de su antecedente: la escrit ura mági ca. también desde el pu nto de vista del poeta. E l hombre. su obra como tarea y consider a así su mandato como divino . que desciende al Hades no menos que al Hércules de las doce tareas: al " apsoda mítico como al héroe mítico. ni su Tyché. Si logra justificar esta aspiración. A él se aplican las palabras primigenias órficas: No es su dem~nio. y la obra. El tipo . destino. Puesto que él no está solo frente a su Dios . al papel del representante. pero especialmente de Las afinidades electi vas. que sólo plasma a ambos. que por lo demás sólo les es asi gnada en lo que ~e entte? de por literato laxo. la norma. Según est o. que también ha escapa do a aquella posición tanto en Las afinidades electivas como en tod as partes . el cue stionamie n to metodológico del género biográfico es menos doctrinario que lo que haría suponer esta su deducción. Puesto que es en la obra de Gundolf que se intentó presentar la vida de Goet he como un a vida mítica. ni au n el Eros . sólo en ella con otras palabra~ la forma simbólica y simultáneamente con ella el contenido simbólico de la vida humana se ent re gan al exame~ adecuadamente. de la u nicidad moral de la responsabilidad. cambiante como la luna. a la cual aqu élla se podría remitir a causa de sus momentos míticos. la exige doblem ente al observ ar una obra. A este. No es entonces casualidad qu e el poeta se haya topado con Elpis al busca r lo humanam en te cercano en las otras palabras . el concepto de tarea es. desde el patriótico "uno para todos" hasta el sacrificio del sa lvador. la .carácter. En ella lo pragmático es al mismo tiempo simbólico. Su presencia y eviden te simbolismo distinguen a la vida sobrehumana de la h umana . 52 inexorable como la Ananke ast ral. y por eso no se ha de asign ar a la vida de)poeta ningún va lor es pecial ante Dios.pero tampoco es casualidad que no fuera ella sino el ca non rígido de las cuatro restantes. igu al que al héroe.

Es así que se dice deLas afinidades electivas. tiene vida . su 55 . no en las obras del artista sino sola y exclusivamente en criaturas. parece estar. y seguramente su obra no es de ninguna manera su criat ura. cuya forma es la lucha. y con ello también a su vida ante Dios. de hecho. el artista es men os la ca usa primitiva o el creador que el origen o el configurad or. así sea la del que crea. ante s bien su configuración . el recorda torio del verdadero creador . tiene parte en lo más profundo del yo del hombre. si bien sólo re lativo en su pueblo. El Goethe de Gundolf ha acogido el dogma más irreflexivo del culto a Goet he . Se completa así u n dogm a qu e habi endo dado mágicamen te vida a la obra. En este sentido la comen ta Gundolf. Como el poeta. se encuent ra entre las consideraciones del círculo que funda mentan el libro de Gundolf. no menor equívoco proveniente del precipicio de la irreflexiva confusión idiomá tica . como superhombre. que se da forma a sí misma. la más grande es su vida . se representa en virtud de su completo aclaramiento simbólico. pero del que se pue de afirmar todo con la pátin a del pensamiento profundo. Y en la mism a medida no pu ede interpretarse como la del héro e. Según aqué l. Además de la visión heroizante del poeta. la vida de Goet he no se se pa ra est rictamente de la de la s obras. jamás la de lo configurado participa sin restricciones de la intención de la salva ción. en el del santo. Si bien no le pertenece el título de poeta como creador . sumamente confuso y fu nesto. Pero lo que establece la diferencia determinante ent re ambas: sólo la vida de la criatura. es que le concede al poeta no sólo el rango sacrosa nto. Gundolf. sino que del mismo modo tampoco un a lucha unívoca y claramente demostrable. convierte la vida de Goethe en tal luz. Pero la vida del hombre.ra en sentido est ricto surge sólo cuando la palabra se liber a del hechi zo de incluso la tarea más grande. No es de Dios que desciende una literatura tal. es un a manifestación del carác ter h umano que no en su graduación sino en su forma es más pro visional que la del santo. no sólo la criatura . no obstante. en un a visión en ext remo enturbiada. El poeta. no es jamás la del creador. llamara a los colores los actos y padecimientos de la luz. debe se r invocada. la vuelve a par alizar en obra a través de un errar no menos seductor y qu e cree entender la tan mentada ' forma" del poeta como un híbrid o de héroe y creador. la de la causa justamente. un segu ndo. Puesto qu e en el carácter del poeta se define una relación del individuo con la comu nidad del pueblo. Por más que la metáfora hable sobre el poder creador de un artista. la relación del hombre con Dios. sus obras. en la vida del poeta no sólo no se encue nt ra una tarea unívoca como en cualquier vida humana . De ahí que aquel desatinado empleo idiomático fundado en la pal abra "creador" lleve por sí solo a considerar del artista no sus 54 obras sino su vida como su producto más propio. más allá de la forma viviente en la lucha . la declaración más tr asnochada de los adeptos: la de que ent re todas las obras de Goethe. a cuya altura él. sino una supremacía como hombre por antonomasia totalme nte problemática. que en ellas Goethe "reprodujo la legalidad del proceder divino". Por cierto . Pero como la forma. en un a imagen claram ente paradójica . ha sucumbido a él en todo espíritu que no escuche el tono de lo metafórico en ello. sino que asciende de 10 insondabl e del alma . sólo se ofrece . Puesto que también y justamente por lo que no se ha comprendido de esta vida. en el que no se puede ya distinguir nada má s. Esta postura le permite al mi smo ti emp o dos cosas: alejar todo concepto moral del horizonte y al mismo ti empo alcanz ar el est rato de la profundidad blasfem a asignándole al héroe como creador la form a que le corresponde como vencedor. Por parecerle a aquel círculo que la misión de la literatura proviene directamente de Dios. que en último término no sería de otra índol e que sus colores. la paralizada en la escrit ura . también la configuración. sin embargo.la creación logra desplegar su virtud más propia. Y. Pero mientras que en la vida del héroe lo completamente conformado.

es sólo el contenido objetivo de la vida y su contenido de verdad está escondido. esta actitud s610 puede explicarse porque la vida misma es vista como obra. Pero esto sólo porque a través del concepto de la obra se est ablece una esfer a propia y est rictamente delimitada. porque la primera no se basa menos en la verdad que la segunda. Puesto que en sí misma es infinita. en los qu e él sólo aparentemente puede describir su contenido de verd ad . el teúrgico. entonces. Si aquel ord en en lo sucesivo debiera intentar separar lo transmitido originalmen te por escrito 56 y lo que en un principio se transmitió de forma oral. De ahí que en el dominio de la biografia no exista ni comentario ni crítica. a menos qu e también ella sea capt urada en una relación finita. Si bien el autor al comienzo de su libro se distan cia del inte rés biográfico. Puesto que una tenninología casi impenetrable es su cora za. esto es sólo la pregunta vital para la verda dera historia.contenido objetivo no es concebido con la fiel convicción del biógrafo. Por eso el arte auté ntico. Tan impenetrab le es 111 con fuxi én (11In Re s uscita al identificar á7 . Bien pueden ser aclarados el rasgo individual. la relación individual. la filosofía auté nti ca . Puesto qu e la vida humana no puede ser contemplada por analogía a una obra de arte. Si en lajerarquía de las fuentes las obras siempre son puestas en primer luga r. Sólo el te naz seguimiento de su metodología prospera cont ra la nat u ral eza quimérica de esta obra.podrían ser llamados antípodas de la bibliografía sobre Goethe: la obra de Gundolf y la descripción de Baurngartner. detrás de ellas. en lo que concierne al espíritu del mito. sin emba rgo. En el quebranto de este principio coinciden de maner a insólita dos libros. ni con la gran moderación de lo verdaderamente biográfico es concebid o como el archivo de documentos incluso indescifrabl es de esta existencia. para no mencionar a la conversación. Evidente . manifiesta fundamentalmen te la determinación de cometer tal alteración. El principio crí tico de las fuentes de Gundolf no obstante. No debe sorp render entonces. ni siquiera error en el mito. la carta. en la que no puede penetrar la vida del poeta. se ve que la imagen que surge del lagos débil no es tan distinta del qu e creó el ero s desm esurado. pero no la totalidad. aun poniendo la mayor exigencia respecto del con te nido. Gundolf se sumerge en el mundo de los conte nidos objetivos de la vida de Goet he. esto es el conocimiento de su demoledora indiferenci a frente a la verdad. que con la falta de forma interna de este libro se engendre un tipo amorfo del poeta que recuerda al mon umento que diseñó Bettina y en el que las formas colosal es del venerado se des hacen en lo informe. Sin esta arm a es un esfu erzo inútil enfrentarse con los datos. la falta de dignidad qu e a menud o es prop ia de la nueva bíografía impedirá olvidar que ésta se basa en un canon de conceptos sin el cual tod a observación histórica de un homb re pierde en último término su objeto. sino qu e contenido objetivo y contenido de verdad deben ser evide ntes y corresponderse en form a mutua como en la vida del hé roe. Pero como tampoco puede haber verdad sobre él (pues to que sólo hay verdad en los objetos. así como la objetividad reside en la verdad ).por lo demás. Mien tras que esta última emprende directam ente la indagación del contenido de verdad sin siquiera intuir el lugar de su sote rramiento. Esta relación es de exclusión recíproca. ni ésta más que aquélla. En ella el signifi cado funda men tal para todo conocimiento se eviden cia en la relación de mito y verdad. mientras que la biografía. andrógino. se tiene que ceñ ir a la dimensión de una vida humana.a diferencia de su est adio inauténtico. existe.surge en Greci a con el fin del mito. Puesto que sólo frente a la obra posee el comen tario basado en una fuente tal un valor superior al basado en cualquier otra fuente. ésta sólo ocurrirá bajo la condición del conocim iento del mito. No hay verdad pu esto que no hay univocidad y. y por eso forzosamente acumula fallas críticas sin medida. Esta monumentalidad es ficticia y-para hablaren el lenguaje propio de Gundolf. que . solay únicamente un conocimiento de él. Y donde sea posible la presencia de la verdad.

y la investigación de su lagos choca al examinar su fragilidad metodológica. El Goethe de Gundolf. Sin embargo. que esta primera alteración. El matrimonio no es sólo un acto animal. con su eficacia encubierta. Con ello debe desa parecer la última creencia en la supe rioridad de esta obra frente a la bibliografia sobre Goet he de las escuelas más antiguas.la sex ualidad. presenta en todo sentido al adepto de un esoterismo.. Es así que aparece con la ficticia monumentalidad de la imagen goetheana. un encantamiento. Y sin emba rgo toda la habilidad del crítico aquí no consiste en ot ra cosa que en tomar. mediante la concepción del hijo legítimo se convierte en un mi sterio. Dondequiera que se dis cuta un examen de la vida y obra de Goethe -por visible que se manifieste lo mítico en ellas.no obstruye el camino al lagos de su factor divino . 59 1. sino también uno mágico. éste no fundamenta la vida sin la ver dad.Sus conceptos son nombres.en un a selva en la qu e las pal abras se impulsan como simios parlanchines de ampulosidad en ampulosidad. sin duda podría haber advertido inmediatamente a todo entendimiento no conforme con perma nece r 58 en los agrestes t rópicos. . Sin embargo. de esta su duplicidad : que con su sangre se acerc a a la besti a."Una exposición a la que sólo su sanguinario misticism o expresivo la distingue de una máxima t rivial.la fidelidad. que sólo resignadame nte tolera el esfuerzo de la filosofía por encont rar u n secreto cuya llave él tiene en sus manos. donde deberían estar parados y dar cuenta de ello. Puesto que en ella justamen te el lenguaje. a la deid ad .. se corrompe el contenido a l penetrar en aquél el sentimentalis mo y su clima. dicho en términos pagano s. Qué firm e se mantien e. donde se t ra te del sery de la verdad en la vida y obra . la pregunta por la verd ad en él se dest ruye. al que no le puede apagar totalmente la luz de su ratio ni la más pobre criatura . la cual . y que. por cierto. y en vez de depurar verdadero conte nido de una representación como la del ' destino mediante el conocimiento. se muestra pagana en ser sola y exclus ivamente esoterismo. que sólo él podría iluminar . no sólo a causa de su propia mala conciencia sino también a ca usa de la imposibilidad de medirla con sus conceptos pri marios. sólo para no te ne r que tocar la base que dela ta que no se pueden mantener en pie: el lagos. Pero ellos lo evitan tan manifiestamente porque fren te a todo pensamiento mítico.esto no puede constit uir la base del conocimiento. dicho en tér minos cri stianos. Sólo en el matrimonio la un ión o separación fatal e instintiva de dos pers onas. ni el rito sin la teología. ninguna forma de pensar es más fatal que la que confusamente vue lve a intr oducir en el mito incluso aquello que había comenzad o a desprenderse de él.este tosco pedestsl de la propia estatuilla. el t rastcca miento casi in sond able de su modo de pensar no le arre bata a la observación filosófica un afán que se levantaría aun si no luciera la infame apariencia del acierto. y observarla con toda c~lma. cuya rigurosa re fere ncia al factor natural del mat rimonio. sus juicios . cont ra la petulancia de su lenguaje y con ello da en el centro. "Sólo" en el mat rimonio "se unieron todas la s at racc iones y rechazos que resultan de la tensión del hombre ent re la naturaleza y la cultura .verdad y mito . por el contrario. am en aza con preserv ar de toda suspicacia crítica casi a cada un a de las oraciones de la obra de Gundolf. como un segu ndo Gulliver . con ~bsoluta seguridad.. en un sac rame nto. incluso el subrepticio. Si bien puede ser en lo particular un objeto de la observa ción. a t ravés de esta forzad a caída en lo monst ruoso. la falsificada legalidad de su conocimiento. fórmulas. propio de lo verda deramente divino. la explicación kantiana . Nada le impide a éste tomar el engañoso estrato del puro conte nido objetivo por el contenido de verdad en la obra de Goet he. toda visión pagana tien e en común la primacía del culto sobre la doctrina. que la amedrentada filología hizo que fuera considerada como su sucesor más legítimo y grande.oEl lagos es.. con su alma. una sola de estas oraciones enanescas a pesar del pataleo de sus sofismas. Contrariame nte. tiene que propagar una oscuridad.

En boca de los mod ern os acaba la últ ima por Hl!r un títu lo que. el examen del mito no es el último.que la poesía goet heana es "poes ía de ocasión". su j uve ntud haya emprendido a menudo un a huida dem asiad o veloz al campo del arte literario. Si en tanto se t rate de la vida esto está garantizado por la naturaleza humana de la mism a. incluso en las correspondencias concretas. es real mente inmoral y no se lo recom iendo a ninguna mujer'. incluso de ten er siempre su domi nio a su favor como sólo lo hace un serv idor de los poderosos. el somete rse a aquellos órdenes míti cos dond e todaví a imper aran. Ellas pueden se r consideradas en el contexto de esta vida como un testi monio válido de su último t ransc urrir . así también la inefa ble ironía de una escen a que t ra ns mite Heinrich Laube:"Una señora decía en contra de Goet he respecto de Las afi nidades electi vas: 'No puedo aprobar este libro de ninguna maner a. señor Von Goethe. después de la capitulación en su lucha de más de treinta años contra el matrimonio. empezó Las afinidades electivas. Esta explicación moral ti ene su contemplación de los conteni dos obje tivos en la vejez. En la colosal experiencia primaria de las fuerzas míticas. sea como 61 . Goethe se ha erigido en contra de las mismas. como le compiti era primero a Poesía y verdad. que había "comenzado a leer Las afi nidades electivas". llena de temas y ocasiones de la vida para "el poeta". Lo que se hereda como frase de la s historias de la literatura . pu so a la literat ura como soberana sobre su vida. Aquella última serie de obras documenta y acompaña la depuración que ya no pud o ser liberac ión. Goet he doblegó su vida bajo los órden es que la hacían ocasión de su creación literaria. con las que elevó la protesta . luego a los Diarios y anal es . lo con trario de la verdad . Tal vez porque. emprendido con endeblez inte rn a pero con férre a voluntad. est e intento sucumbió después de la últ ima y más grave sumis ión a la que él se haya resuelto. Si fue el intento de su eda d madura . tenía que testimoniar e inventar en qué medida ella habí a sido fenómeno primigenio de un a vida rica en contenido poético. Parecida a la relación de estas dos pala brasy empa rentada con ella es la de las palnb rns J(ellius y genie. y con ello dice. es real mente mi mejor libro' ". de la que aq uí se habl a. Puesto que en su dominio no se representa íntegramente ni la vida de Goethe ni tampoco alguna de sus obras. A contin uación Goethe se quedó seriamente callado un rato y finalmente le dijo con mucha profundidad: 'Lo lamento. y un año después de su casamiento. La oca sión de la poesía . en ironía terriblem ente sever a. las obr as en particular lo en señan. siempre renovado. La historización de s u vida. la edad. contra aquel mundo con el que su edad madura firmó el pacto. en tanto en las tardías se revela una lucha que fue ocultada en la vida . L as afi nidades electivas son un giro en esta obra. Así se entiende lo conmovedor de la anotación en el diario de 60 1820.por el contrario. quiere decir "poesía de vivencia". Es una luch a en ella para librarse del abrazo de aquél y esta lucha está documentada no menos que la esencia de aquel mundo en la s novelas goetheanas. de ninguna de las cuales pudo sepa rarse más. no es sólo una cosa distinta de la vivencia que la conven ción más reciente pone de fundame nto de la in ventiva poética . porque hasta el final su latido siguió vivo en él. sino justamente lo cont rario. que se le había impuesto en días de apremios fatales. por las necesidade s de la vida. no sólo en los motivos. de que no se puede llegar a una reconciliación con ellas a no se r mediante la continuidad del sacrificio. Con ellas comienza la última serie de sus producciones. Puesto qu e la ocasión da un contenido y la vivencia dej a sólo u n sentimiento. Los t res grandes documentos de tal penite ncia enmascarada fueron Poesía y verdad. el que le parecía am enazador como símbolo de prisión mítica. el Diván de Occidente y Oriente y la segu nda pa rte del Fausto. siempre creciente en su obra tardía . Su fuerza te stimonial no se debe ni sólo ni en lo m ás profundo al mundo mítico en la existencia de Goet he. en lo que concierne a las últimas y más grandes obra s. Y ú nicamente en ellas se encue ntra lo mítico también en el contenido.

sin embargo.de lanovelle. Aél no le estaba permitido el acceso a la religión en la forma de una conversión.fuere . nunca se aj ustará a describir la relación de un hombr e con el arte como esencial. el cual desde Píndaro hasta Meleagro. de un acercamien to a un a comunidad. imperante sobre In vid a. debe ser visible ya en ellas una pro mesa más pura . su crecimiento. quizás este re oscópica. por oscuro que el mito rija en ellas. Pero las huellas de la idea form al inicial se han ma ntenido a pesar de todo lo que hizo que la obra se convirtiera en una novela . desde los juegos ístmicos hasta una hora de amo r. su po impedir que la innata tende ncia a la novelle quebrara la forma de novela. El exitos o ardid que logró estoyque se impuso igualmente imperioso desde el contenido consiste en que el poeta prescinde de convocar la participación del lector hacia el centro de los acontecímientos. y el qu e ahora. del mismo modo que no le estaba perm itido a Holderltn. que más de un decenio después de aquella época en la que se declaró la incl inación de ella. en consec ue ncia. pero como t ales siempre dignas para su canto. Goet he la detestab a en los prerromá nticos. de los "ext raños vecinitos". Y en verdad es su disposición fundamentalmente no pictórica. toda ocasión de canto en el mundo que lo rodeaba y qu erer andar sólo por aquel tapiz de lo verdadero . las expulsó de aqué l. tal vez el más vigoroso. se la puede llamar pl ástica. Es así que el concepto de vivencia no es otra cosa qu e un circunloquio para aquella fal ta de consecuencias del canto también anhelada por el filisteísmo más sublime por ser aún igualmente cobarde. M. Puesto que si la novela atrae al lector irrefrenablemente a su inte rior como un Malstrom. sobrecogido. fue la conclusión del Faust o. Si en la serie de estas obras de la vejez la pri mera son Las afin idades electivas . Exactamente esa es la antigua vocación del poet a. También ella aparece noue· llística . ent ra / descal zo en la vida y no te preocupes /Todo lo qu e acontezca será un a ocasión". Al ennoblecer la forma de la novela a través de la de la nooelle aparece por la fuerza la escición refre nada y la unidad lograda. con la extinción de su vida. en última in stancia sobre el transc urso de la vida. antes bien un corte cuando por último aque l centro que en la novelle se cierra permanentemente. no logra despertar a la responsabilidad durmiente . Pero ésta no se revelará a un a observación como la de Gundolf. despojado de la relación con la verd ad. Las marcas de cada pasión se consumían en ella. Tarde se encont ró él en el umbral del romanticismo alemá n. Ell a da tan poca cuenta como la de los dem ás autores . Quizá sea propio de la misma tendencia formal que la narración a me nudo arme grupos. y por ello pudo él manten er en su correspondencia el amor por Marianne hasta el fin de su vida tan dolorosamente cerca de sí. mi genius. como lo ilustra con absoluta claridad la in esper ada muerte de Ottilie. Las afinidades electivas en sí fueron planeadas en un comienzo como novelle del ciclo de los A ños de andanzas. La palabra genius lo logra y esto lo garantizan los versos holderlinianos:" ¿Acaso no te son conocidos muchos vivientes? / ¿No anda t u pie sobre lo verdadero como por sobre tapices? / Por eso. que se revela aquí en u na cumbre . encendía n en Goet he. Pero las leyes que aquéllos buscaban inútilmente cumplir con la conversión y. algo que ya indicó R. la novelle 63 11 I 11 . Sólo la cabal maestría de Goethe. encont raba ocasion es sólo de distinta altura. Y el 62 fenómeno más tardío de tal literatura . pudo surgir aquel poema. del Diván:"No más en papel de seda / rimas simét ricas trazo". se delata la influe ncia de la forma no uelle sobre la novelís tica y ade más justamen te en la descri pción de esta muerte. En su vejez Goet he había pen etrado lo suficientemente profundo en la ese ncia de la poesía como para echar de menos. Al quedar éstos absolutame nte inaccesibl es a la intención inmediata del lector. quien también tenía qu e someterse a ellas. el que por eso no podía pensar en fun damentar en vivencia s. la má s elevada llama de su vida. Meyer. se hace notar con redoblado vigor .

tanto más semejante a u na verdad era novela debía hacerla parecer. Si allf. sino incluso en cierta medida más que la novela quiso Goethe colocarla corno ej emplar. se explique para Wilhe lm Meister . frente a la insistencia de su amado Ottilie se des poja . las figura s de la novelle se presentan est rechame nte rodeadas por todas partes por el mundo circundante. no oelle. En la permanenci a de la expresión no superan a la novel1e propiamente dich a contenida en ellas. como si fuera n de escenario. Y no obstante impera en esta novelle clara luz. que a la observación desprevenida la novelle no le parece menos a utónoma pero tampoco menos enigmática que la "La dama peregrina". La novelle es así más prosaica que la novela . Son justamente similares barreras al lector la s que caracterizan la forma clásica de la novelle. Desde un comien zo todo es visible y está nítidamente delin ea do. mente a las parejas. si bien en la novela mucho responde a ella. En ella s se crea una forma fronteri za . Falta aqu í el rea lismo artístico-formaL. Boccaccio les da a las suyas un marco.. a un del rec uerdo de. sus familiares. No menos. la que cuanto más se recortaba la obra principal frente a ella como fre nte a un puro pro totipo de su clase. . "Present adas" las lla ma Simm el en otra oportunidad. En el Meister y en Las afinidades electivas el estilo artístico lo determina decididamente el que sintamos al narrador en todas partes. antes bien son verdaderamente una "narración" sustentada por el narrador . En esto se sustenta el significado que para la composición es propio de "Los extraños vecinitos". Nada podía hacer más insignificante el resto de ambigüedad que le queda que la inclusión de un a noceíle. Puesto que es cierto que los enamorados abandonan emancipados el vínculo con el hogar pater?-o. expulsa de su círculo mágico a todo ser viviente. que él considera no pasible de análisis ulterior.su hogar para estar entregada por completo al amor. 64 Puesto que pese a que en la novela misma se piensa el acontecimiento relatado como real . Es el día de la decisión que brill a en el Hades crepuscu lar de la novela . en Las afinidades electi vas provi ene de que Goethe se reserva con celo gobernar él únicam ente en el ámbito de su creación.. y la indecisa . perceptible. a un si un o de Jos dos permaneciera allí. Si existe para Jos cnnmora dos una señal de que se ha cerrado 65 I .•que deja a los acontecimientos y a los hombres librados a sí mismos de manera tal que sólo parecen existencias inmediatas. Ella ha de ser considerada "novelle" tan categóricamente como la obra principal "una novela". aquí incluso la pareja un ida no se siente independiente de la bendición paterna. la intangibilidad del centro es decir.impone una distancia. Puesto que lo secreto en ella es la catástrofe. a medi as. la narración es deno minada. pero no menos cierto es que transforman su poder mterno. el secreto como un rasgo esencial. que debe ser considerada u n modelo de novelle. en tanto uno conduce más allá de aquél con su amor al otro. de las figuras de la novela . y por ésta están más alejadas de otras novelas que éstas en tre sí. Por mucho que se acentúe a sí mi sm a la forma de la novela en Las afinidades electivas. En esto La s afinidades electivas han seguido siendo una novel1e a pesar de su extensión. incluso si la observación se limita a la form a. Cervantes les escribe un prólogo. Tan poco caracteriza tan profun da . Por más que este fenómeno. con la med alla paterna . las novelas goetheanas transcurren dentro de las categorías del "narrador". puesta en el medio del re lato como principio vivo mientras que en la novela su s ig n ifi ca d o de a contecimiento final s ig ue s ien do fenoménico. no obstante. Con éste se corresponde la genuina anonimidad de sus figuras. es justamente este acento y este sobredimension am iento del tipo y del contorno )0 que las delata como novellisticas. que está detrás. La fuerza vivificadora de esta catástrofe es tan dificil de indagar. En ella se destaca con ab soluta claridad la pensada regularidad de su forma. Se enfre nta a és ta en una prosa de grado superior. Mientras que en la vida de las últimas rige un recogimiente que completa la libertad ga rantizada de su hacer.

para ambos no sólo el precipicio de la sexua lidad. quienes se alejan de ellos con sus sentimientos profundamente herido s. No sólo con éstos sino. El hecho de que con el punto cúlmine de la propia necesidad los compañeros de viaje corren peligro de zozobrar alberga para los otros la seguridad más ab soluta. se pu ede ver la antI~esl s en la novel/e. Los enamorados en la 66 ~lJelle están más allá de ambos y su valien te determinacron basta para despedazar un destino que quería cernerse sobre ellos. Qu e el salto a la muerte de la joven no tiene este significado está indicado de la forma más sutil y exacta por el poeta. De hecho la libertad está tan claramente alejada de la resolu ción salva dora del jove n como el destino. Para que tal vieron amorosa sea valedera no puede evadir cobardemente la vista . sin 67 . da por su lado testimonio de que. Su capacidad de desatarse mutuamente de todo s los lazos está enunciada en la nouelle en la imagen de las vestiment as. como lo hace Eduard frente a Ottilie. Los enamorados en la nouelle no pagan su paz con el sacrificio. Así es sin duda lícito interpretar el extraño rasgo de la novelle de acuerdo con esto y -aun sin analogías míticas que pudieran encontrarse. Una herida que moti vó a Goet he exterionnente según la naturaleza secre ta y en mu chos sentidos ta l vez oculta para él. Y mientras que para la s figuras de la novela la ind ependencia sólo sella tanto má s estrictamente el some timiento temp oral y espacial al destino. ni el saber de los padres. De ahí se despren de que incluso lo extre mo no expulsa a am bos del círculo de los suyos mien tras que la s re finadas maneras de las figuras de la novela no pueden evitar que hasta que caiga la víctima cada momento los excluya inexorablemente de la comunidad de los seres pacíficos. Porque estos seres se atreven a todo no a causa de una mal entendida libertad no cae entre ellos una víctima sino en ellos u na decisión'. Ambos se sumergen ~n la corrien te viva cuyo poderío bene factor no se man ifiesta menos importante en estos acontecimi entos que el poder letal de las aguas inm óviles en los otros. No sólo porque los r opajes los ocultan de los amigos sino sobre todo porque la gran. Con todo ello se pu ede consi dera r irrefutablemen te cIe~ que a esta M uelle le corres ponde un significado d?mm~nte en el armado de Las afinidades electivas. La fuerza de los enamorados triunfa en que eclipsa incluso la completa pre sencia de los padres en el ser amado.reconocer en las ves timentas de novios de estos enamorados vestimen tas mortuorias t ransfonnadas y a partir de aquí invulnerables a la muerte. no ti en e parte en la ejecución como si fuera él una víctima.~otivos de la sa lvación.Imagen del barco que en calla en el lugar de su unió n despierta la se nsación de que ellos no tienen más destino y que se encuentran donde los ot ros algu na vez deben llegar . Es decir que si en la ~ov~la 10 m ítico es llamado la tesis . ni ser coronada en la muerte como inmola da. Es to indica su título. "Ext raños" en -rea lidad le deb en parecer aquellos vecinitos antes que nada a las figuras de la novela. s~~o aquél de la familia t am bién. a sabiendas o no.. que sólo tie ne ojos para el timón. ést a lo es . El joven. y para penetrar una libertad que qu ería arrastrarlos a la nada de la elección. Este es el sentido de su obra r en los segu ndos de la decisión. El quimérico anh elo de libertad es el que convoca el destino sobre las figuras de la novela. en la s cuales los hijos casi no son recono cidos por los padres. Allí concretamen te Nan ny llama su vestido de novia a la mortaja preparad a para Ottilie. A travé~ de un episodio de los últimos se aclara totalmente también el ext raño disfraz en las vestimentas de boda encontradas . éstos dan testimonio inconfundible de que a los motivos míticos de la novela corresponden los de la Muelle como . El entero ampa ro de la existe ncia que por último se abre ante ellos está ~ndicado también en otras partes. Puesto que sólo ésta es la secret a intención por la que ~lla le arroj a la corona al joven: para expresar que no qUiere "mori r en la belle za".con el resto del mundo circunda nte entablan un a relaci ón los enamorados de la novelle . Si bien solo en la luz plena del relato principal se descubren todos sus detalles.

Supóngase que uno conoce a una persona que es bella y atractiva. No obstante. Mientras qu e aque llas figuras permanecen ante la mirad a _ lector . Geo r ge El escá ndalo que. Y toda s las obras auténticas ti enen sus hermanos en el ámbito de la filosofía.en: venturanza en lo pequeño. porque lleva un secreto cons igo. con respecto a la pregu nta que la indaga. que Goeth~ ~:s a e an hiciera único motivo de la "nueva Melusma . Porque son precisamente aqué llas las figuras en las que aparece el ideal de su pro blema. inmedi atamente se presentaría.ladb. III A ntes de que lleguéis a asir el cuerpo en esta estrella Os invento el sueño en estre llas eter nas. porque la unidad en la solución de todos ellos no es indagable. es de un poderío superior a lo que puede exigir la suma de todos sus problemas. manifiesta tanta ignorancia sobre la esencia del arte que u na época a la que su origen es t ricta me nte det erminado se le hace cada vez más evidente no le debe una refutación. bajo el pretexto de que se aproxima demasiad o a la obr a. y si su naturaleza tal vez puede acla rar en algo lo enigmático del extraño. la nueva pregu nta sobre en qu é 69 68 . provoca tod a crítica de arte en aque llos que no en cuentran en ella la copia de su divagación egoísta. del más débiles y má s mudas pero en todo su ~mano natural . Absolutam ente de esa manera investiga la crítica a los hermanos de la obra de arte. la bien aventuranza. La totalidad de la filosofia . Pero es muy lícito investi gar si tien e hermanos. su sistema. la pareja unida desaparece de la novela bajo el.sacarle por ello su significado interio~. pero re servada. ¿No debió estar insinuad a en la dlSpos~clon a al ejarse Ya desaparecer. ta l vez sea lícita una imagen que otorgue la respuesta más concluye nte a esa susceptibilidad. Porque si la unida d en la solución de todos los problemas fuera ella mism a indagab le. Sería reprochable qu erer penetrar en ella .arc? de ~na última pregun ta retórica como en la perspectIv~ mfi~l~~­ men te lejana .

Sin embargo. De allí se desprende que. Pero así únicamente dice que la verdad en una obra se podría conocer no como indagada. de una manifestación del ideal . Pero entonces ¿no es aun mayor su mérito? Con qué profundid ad se funda en la esencia natural de la niña. tienen la más profunda afinidad con el ideal del problema.atu r al. Si las causas de una culpa original mítica se deben buscar en la mera pulsión vital de la sexualidad. En su estilo importuno. Si entonces es lícito decir que todo lo bello se relaciona de algún modo con lo ver dadero y su sitio virtual en la filosofia es definibl e. de esta inocenC le debe por lo menos su formulación más extrema y más Ia rica en consecuencias del ideal de la virginidad al cristianismo. Pero ante lo que se detiene. Pues el cuadro "viviente". lo expone Goet he en las imágenes en las que la muestra con el Cristo niño y con el hijo muerto de Charlotte en los brazos. en una multiplicidad. también lo an u ncia el soneto de Werner: ninguna conciencia protege la castidad de esta niña. pero sí como exigida . que indaga la unidad de la filosofía . la unidad de la filosofía. Porque aun cuando también ella cae como víctima de oscuros poderes . Pues en ella la 70 I novela parecedesprenderse con absoluta evidencia del mundo mítico. por una legalidad fundada en la esencia misma del ideal. el poeta ha dicho todavía má s con ello. La obr a de arte no compite con la filosofía misma. que representa el encanto y la pureza superior a todo puritanismo de la madre de Dios. una de sus ma nifestaciones. pero muy igualmente por respeto a la verdad. De allí se sigue que no hay una pregunta que abarque. de acuerdo con la antigua exigencia qu e requiere que la víctima sea inmaculada. Son las bbras de arte. Está más bien sepult ado en los de las obras y el objeto de la crítica es extraerlo. es precisamente esta formulación misma. pese a la completa pasividad propia de Ottilie tan to en lo erótico como en toda otra esfera. del ideal mismo. Provoca la apariencia 1 de una inocencia de la vida n. y de ese modo se transform aría. el pensa1 "Schein": también "bri llo" en a lemán. esto significa que en cada obr a de arte ver dadera es posibl e localizar una manifestación del ideal del problema. en la existencia. sin ser pregunta. Pero el ideal del problema no aparece en una multi plicidad de problemas. El que la naturaleza ofrece muy poco después muestra al niño muerto. jamás dada. Y éste. únicamente puede expon er se. El concepto de esta pregunta no existente. es precisamente su inocencia la que.se apoya la unidad de su respuesta con la de todas las restantes .l 71 . Ella hace que el ideal del problema en la obra de arte cobre manifestación. aunque no mítica. a pa rtir del momento en que la consideración se eleva de los fundamentos de la novela a la contemplación de su perfección.semejante intangibilidad constituye más bien en Luciane cas i una mácula-. por más que ésta surja de su espiritualidad . Pero esta castidad pretende muchísimo más en la figura de Ottilie. Con ello aparece la figura de Ottilie . por cierto. está llamada a guiarla la filosofía en lugar del mito. es precisamente el artificial. Porque lo que en definitiva muestra en ella es la virt ual capacidad de formulación de su contenido de verdad como máximo problema filosófico. [T. Si bien en esta figura de ni ña no se expone la castidad. Pues esa capacidad de formu lación s ólo 'se podría cumplimentar si el sistema fuer a índagable. La idea pagana. está designado en filosofía por el ideal del problema. como por ven eración a la obra. En ambas Ottilie aparece sin esposo. existen configuraciones que. Y precisame nte esto descubre la verdadera esencia de esa castidad cuya sagr ada infecundidad no es superior en sí misma a la impura confusión sexual que reúne a los cónyuges desavenidos y cuyo derecho sólo consiste en impedir una unión en la que homb re y mujer deberían perderse. inabordable hasta ~l arrobamiento. la destina a ese sino terrible. sólo se pone en la más estricta rela ción con ella por su afinidad con el ideal del problema. inda gán dola . su conducta absolutamente natural la vuelve. Pero si bien el sistema no es indagable en ningún sentido.

¿Participa la esencia de Ottilie de esa auténtica inocencia natural que tiene tan poco que ver con la ambigüedad de lo intacto como con la ausenci a de culpa bienaventurada? ¿Tien e carácter? ¿Está su nat u raleza. Porque precisamente '1 aquello que se piensa como signo de su pureza interior es i¡ lo que más atrae al deseo. Es reservada (má s que eso: todo su hacer y decir no logra desprenderla 'de su reserva). t ambién para ella misma parece constituirse de un modo incompren sible en su completa oscuridad . Esto también se muestra en la virginidad. Y pre cisamente est a ambigüe dad retorna de un modo altame nte significativo en el símbolo cristiano de la inocencia: el lirio. Pero también la inocencia de la .miento cri stiano ve su contraparte donde aquélla está más alejada de la expresión drástica: en la vida de la virgen.culp a natural. conforme a la verdad o injustam ente. Es la intangibilidad de la apariencia lo que la aparta del enamorado. puede convertirse en la expresión de una inocencia natural. Esta magia peligrosa de la inocencia le ha conferido el poeta a Ottilie y está estrechamente emparen tada con el sacrificio que celebra su muerte. No sólo para sus ami gos permanece en secreto hasta el final su resolución de morir. Así como la vida sexual de una persona puede convertir se en la expresión de una culpa nat ural. en lo que hace a la unidad de su individualidad . una inocencia natural de la vida. que sólo en apariencia es completamente pura e incontrovertible . Y esto toca la raíz de su mor alidad. Como en gene ral r esulta imprescindible para el examen de esta obra. aunque no claramente conscient e. la única apariencia entre fantasmas . causa una impresión irreal. Por que en virtud de ella lainclinación se convierte imprevistámente en el deseo. en 73 . mientras que en realida d la infidelidad al amigo la deforma.o . Sobre todo resulta evidente la ambigüedad de lo -intacto en ella. sólo al precio de esta indefinición se muest r a lo noble en ella.ignorancia es ambigua . Pero esta última no está ligada a la sexualidad -c-aunq iie . Esta unidad de la vida espiritual individual es el carácter. Porque si en alguna parte el mundo moral se muestra iluminado por el espírit u de la lengua. que habla tan magníficamente desde el motivo de Dafne de las manos levan tadas en actit ud de súplica. no tan to por la propia candidez como por la expresión libre y abierta. Per o esta intención clara. en cierra un error de grave s consecuencias. Incluso en su aparición como madre y ama de casa. en la que la pasividad no le queda muy bien . Lo uñívoc-ocomo su momento individual constitutivo es lo que lo diferenci a de lo demoníaco de i todos los fenómenos puramente sexuales. el carácter. No la pureza sino su apariencia 72 ) es lo que se propaga con esta inocencia a tr avés de su figu ra. en tanto para cada manifestación de la pura vida sexu al el sello de su conocimiento sigue siendo el examen de la ambigüedad de su naturaleza. Es cierto que hay. no importa cómo esté constituida ést a. pensado como pecaminoso. Porque preci samente al aparecer de tal modo inocente no abandona el ámbito de influencia de su ejecución. así como una. En consecuencia. es en la resolución . cubre su existencia y la oscu rece aun en las urgencias más ext r emas. en rigor. se ligan con los aromas embriagadoramente dul ces. Ninguna decisión moral puede cobr ar vida sin haberse convertido en form a lingüístic a. su vida espirit ual. y con ello. La mi sma naturaleza ap arente también está insinuada en la esencia de Cherlotte. en el fondo no es distinta de Ottilie. Atribuir u n carácter complicado a una persona sólo puede significar denegarle. claramente a la vista? Lo contrario de todo esto la caracteriza. que ya casi no son vegetales.sino _~ su polo opuesto: el espírit u (igualmente natural).sea negándola. Las rígidas líneas del vegetal. \]Los personajes de la narración principal con t r astan menos como individuos qu e como parejas. que normalmente la ponen de relieve en cualquiera. Un muti smo vegetal.ibuscar su clave no en el con t r aste de los cuatro compañeros sino-en aquello por lo cua l se diferencian en la misma medidalde los enamorados de la novelle. Y sin embargo. el bla nco del cáliz.

Solamente en su diario parece moverse a ún. es una-exist encia no sant ificada no t a nt o por h aber pecado contra un matrimonio en decadencia cuanto porque ella. como ella parece expresarlo ambiguamente. que murió loca en la vejez . su benefactora?" Ningún examen de las con exiones más íntimas de la novela puede debilitar el pleno derecho de esta pregunta. como el lenguaje asordinado de los afectos.h a cerse el desprejuiciado frente a los acontecimientos. Con es t e silen cio la aparienci a se ha asentado. extrañamente. más de lo necesario. Toda claridad muda del actuar es a parente. también preanuncian ~u enmude75 74 ) . Por eso. devoradora. La de Ottilie sólo es . Por que este silencio de la voz moral no puede entenderse. Desconocer su carácter obligatorio es dejar en sombras la esencia de la novela. su Pero no sólo en eso se da a conocer la pulsión muda. vive su vida en la indecisión. que sólo el héroe puede alcan zar .. la moralidad de la volu ntad de mori r que la anima se torna dudosa. en re alidad. el mutismo de Minna Herzlieb. ante la mirada superficial. Si Ottilie muere por negarse a comer. No se puede imaginar nada menos t rágico que este luctuoso final.objeto de comunicación. jamás la temerosa muchacha. y el interior de los que así se protegen no es . quedó reservado a la comprensión casera de Julian Schmidt el formular la pregunta que. Goethe no ha dejado de señ alar que brota ent eram ente de lo que es natural en ella . Más allá de la culpabilidad y la inocencia está fundado el más acá del bien y del mal . en el corazón del ser más noble. Al revelar secretos que sólo la muerte podría develar acostumbran a la idea de su fa llecimiento. Por eso su muerte no es. no obstante. menos oscuro para ellos que pa ra los dem ás. que para el hombre jamás puede ser la muerte libre sino la muerte impuesta por la divinidad. es la primera que deb ería . bajo la cual culpa e inocencia del mito se devoran como abism o. el juicio más erróneo. él ha expresado en la novela con cuánt a fr ecuencia la comida también le ha repugnado en épocas m ás felices . ¿Cómo es posible que un alm a tan bien constituida y tan bien educada como se supone que es Ottilie no sienta que por el modo de comportarse con Eduard está cometiendo una injusticia con Charlotte. Y es t o recuerda. sometida hasta la muerte en su apariencia y en ser a un poder fatal. que Gun dolf califica de santa.Así Gundolf puede hablar del ''pathos de est a obra. como un rasgo de individualidad. Sin embargo. también su vida aparece insostenible cu ando la toca el círculo luminoso de los preceptos morales. Esta permanencia culpable-inocente en el ámbito del destino es lo que le confiere. Es en esos apuntes mudos donde deb e buscarse cada vez m ás toda su exist encia dotada de lenguaje. al igual que lo intacto en ell a. Porque en la palabra trágica del héroe ha ascendido la cresta de la decisión. Por eso es puro pal abrería ensal zar su "purificación trágica". lo trágico. no m enos trágicam ente sublime y estremecedor que el que proviene del Edipo de Sófocles". La exist encia de Ottilie. !"No habría h abido nada que objetar si la pasión hubiera sido más fuerte que la conciencia. pero ¿cómo se compren' de este mutismo de la conciencia?" "Ot t ilie comete una falta. no obstante. sólo la absoluta falta de compromiso con esta obra parece haberle dejado ojos para ello al crítico. Si se r econoce apartada de su "senda". Per o también ellós sólo construyen el monumento para una extinta. la vida humana de Ottilie. santa. Así. En su pulsi ón de muerte ha bla el a nsia de tranquilidad.. Antes ya lo h ab ía hecho de un modo similar Francois-Poncet en su insípido y fofolibro sobre la s "affinités électives". el último recurso del alma que huye de la caída. después la siente muy profundamente. est a palabra en verdad únicamente pued e significar que sólo la muerte pued e preservarla de su caída interior. pero ¿cómo es posible que no lo sienta antes?. En verdad no la motiva u na resolución sino una pulsión. Y éste es. Y así es ciertamente expiación en el sentido del des tino. al fin al. No es una característica dentro de los límites de la naturaleza humana. y al pon er de m mifies fó ese mutismo de la viva . pero no la purgación sagrada. en el sil encio absoluto de Ottilie.

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cimiento absoluto. Incluso en su tono espiritual, arrobado, penet ra lo aparente que reina en la vida de su autora . Porque si el peligro del diario en gene ral resi de en descubrir precozmen te los génnenes del recuerdo en el alma y fr ustrar la maduración de sus frutos, ese peligro debe resultar necesa riam ente fatal cuando en él sólo se pronu ncia la vida espirit ual. Y, no obstante, toda la fuerz a de la exist encia interiorizada provi eñ~ei1~definitiva;'del - re­ cuerdo. Sólo él le garantiza su alma al amór .El á lmaque re spira en el recuerdo goetheano: "Ah, fuiste en ti empos muertos !Mi herm ana o mi mujer". Y así como en ese vínculo la belleza mism a sobrevive como recuerdo, sin éste ca rece, aun en flor , de esencia. Es lo que atestiguan las alabras del Fedro platónico : "En cambio, quien está recién iniciado y es un o de aquellos que han contempla do mucho en el más allá , cuando ve un rostro divino, que imita bien la belleza, o u n cuerpo, pri mero senti rá un est remecimiento al record ar el te rror de entonces; pero lue go, dirigiendo sus mir adas hacia él, reconoce su ese ncia y loven era como a una divin idad, pues, elevado el recuerd o a la idea de la belleza, vuelve a contemplarla con serenidad en el sue lo sa grado". La existencia de Ottilie no despierta ese recuerdo, en ella la belleza sigue siendo realmente lo primero y ese ncial. Toda su "impresión" favorable "proviene solame nte de la ap ariencia ; a pesar de las numerosas páginas de su diario su nat uraleza interior permanece cerrada , más cerrada que cualquier personaj e femen ino de Heinrich van Kleist". En este exame n, Julian Schmidt coincide con un a anti gua crí tica que con curiosa precisi6n dice: "Esta Ottilie no es una criat ura auténtica del espír itu del poeta ; ha sido engendrada de un modo pecaminoso, en un doble recuer do de Mignon y de u n viejo cuadro de Masaccio o de Giottc". En la figura de Ottilie §~_.J1an transgredi do, efectivamente , los límites de la épica con la pin tura. \ Porque la apariencia de lo bello como contenido esencial en un ser vivo está más allá del círculo de argumentos épicos.
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Y, no obstante , está en el centro de la novela. Porque no se ha dicho demasiado si se señala la persuasión de la belleza de_ OJ;tilie como condición fundamental de su participación en l a novela . Mientras s u mun do existe, esta belleza no debe desaparecer: 'el ataúd en el que descansa la muchacha no es cerradc.rfsn esta obra, Goethe se ha a lej ado muchísimo del fam oso modelo homérico pa ra la-~~presen-­ tación de la belleza épica. Porque no s610 la propia Helen a se muestra en su bu rla de Paris más decidid a que Ottilie jamás en sus pa labr as , sino que sobre todo en la representación de su belleza Goethe no ha seguido la famosa regla toma da de las admirada s palabras de los a ncianos reunidos so bre la muralla . E~.t?,s .!?~íte1Os distinll yos que, incluso contr a las leyes de la forma novela, se otorgan a Ottili e s610 sirven para sacarla del plano épico, en el quer eina el poeta, y conferirle una ext raña vivacidad de la que él no es responsable. Cua n to más lejos "est é de es e modo de la Helena homérica, tanto más cerca de la goet heana. En in~c~m~i,(.l,ambigu~y belleza aparente como ella, está como ella a la espera de la muerte expiatoria. Y tambiéilen su' apari ción es tá en juego la invocación. Con respecto a la figura episódica de la griega, Goethe conserv6 la maest ría perfecta, porque en la form a de la representación dram ática misma iluminó la invocación; aunque en este sentido no parece en absoluto casua l que a quella es cena en la que Fausto debía solicitar a Helena ante Perséfone j amás fue ra escrita. Pero en Las afinidades electi vas los pri ncipios dem oníacos de la invocación invaden la creación poética mism a . Porque siempre se invoca s ólo una apariencia, la belleza viva en Ottilie, que se impo nía con fuerza , enigmática y no purificada .como "materia", en el sentido más poderoso. Así se confirma el carácter propio del Had es que el poeta confiere a los acontecimientos: ante la r azón profunda de su don poético es tá como Odisea con la es pa da desnuda a nte la cueva ensa ngrenta da y rech aza , como él, a las sombras sedientas para tolerar sólo a aquellas cuya s escasas palabras
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bu sca. E sta s son un signo de su origen espectra l. Es él el que pone en fu ncionamiento lo peculiarmente transparente, a veces forza do. Ese carácter estereotipado que se enc uentra sobre todo en la estructura de la segunda parte, que fue a mpliada sign ifica tivament e a l final , una vez completa la concepción básica , aparece insinuado t ambién en el es t ilo, en sus in nume rables paraleli smos, compa raciones , restriccione s, que están muy próxim os a la form a de escribir tardía de Goethe. En este se ntido ma nifiesta Gorres frente a Ar nim que a lgunas cosas en Las afinidades electivas le parecen "como enceradas, y no como talladas". Una expre sión que se podría apli ca r especia lmente a las m áximas de sabiduría de vida. Aun más probl emá ticos son los rasgos que de ninguna manera se pueden abrir a la pura inte nción receptiva : esas correspondencias que únicamente se a bren a una contemplación absolutamente distanciada de lo estético, que investiga filológica mente . Es muy cla ro que en ellas la representación in vad e el á mbito de las fórm ulas de invocación. Por eso le fa lta con tanta frec uencia la última inmedia tez y lo defini iii l? de la a ni mación artística: la forma" E~ la novela, la forma no tanto construye figuras, qu econ bastante frecuenci a a pa recen sin forma como míticas por derecho propio, sino que, jugando vacilante , casi formando a rabescos en torno a ellas, las completa y con pleno derecho las disuelve. Com o expresión de su problem á tica inherente se pued e ver el efecto de la novela. Lo que la diferencia de otras qu e encuentran en la sensibiiid~d desprej uiciada del lector la mejor parte, a unque no siem pre el máximo nivel, de su er éeto: es qu e tiene que causar un efecto de máxima" confus ión en ella. Un~'inf1uencia t urbia , qu e enlos ánim os afines pued e elevarse hasta la compenetración fa nática y en los m ás aj enos h asta la alteración detractora, fue lo propio de ella desde siempre, ysólo la r azón insobornable, bajo cuya protec ción el corazón se puede en tregar-a la belleza monstruosa, invocada, de est a obra, está a su altura.
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La invccac i ón pre tende se r la contraim agen negativa de la c!.~ación. También ella afirm a que produce el mundo a par t ir de la nada . La obra de a rte no t iene n ada en com ún con e llas. No nace de la-n ad a-, sino derc;los~- Pero no se escapa- - eél;c omo lo h ace el mundo creado según el d idealismo de la teoría de la emanación . La creación artística no "hace" nad a a pa rtir del caos, no lo penetra ; como tam poco se podrá me zcla r a pa riencia, com o-sí lo-hace la invocación, a pa rtir de elementos de ese caos . Esto es lo que produce la fórm ula . Pero la forma , como en un encantamiento, lo llama a l m undo por un instante. Por eso nin gu na obra de arte en ab soluto ca uti vada puede parecer viva sin convertirse en mera apariencia y deja r de ser obra de arte. La vida que se agita en ella deb e aparecer paralizada y como caut ivada en un instante. E sto existente en ella es pura belleza, pura armonía qu e inun da el caos - y en verdad precisamente sólo és te, no el mundo-e, pero que en ese inunda r sólo aparenta da r vida. Lo que pon e t érmino a esa a pariencia, cautiva el movimiento y le corta la palabra a la a rmonía es lo in expresivo. Aque lla vida fun da el secreto, este paraliza r el contenido de la obra. Así como la interrupción de la pal a bra que ordena puede a rrancar la ver da d del subterfugio fem enino just amente a llí donde interrumpe, lo inexpresivo obliga a detenerse a la trémula a rmonía y con su veto inmort ali za su tem blor . En esta inmortalización lo bello deb ej ustificarse, pero a hora parece interrumpido precisam en t e en esaj us t ificación , y obtiene la eternid ad de su contenido precisamente de la gracia de aqu el veto. Lo in expresivo es el poder crítico que, si bien no puede se pa rar a pariencia y ese ncia en el arte, les impide mezclarse. Este poder lo tiene en tanto palabra moral. En lo in expresivo a parece el poder sublim e de lo verdadero, tal como define el lenguaje del mundo real según las leyes del moral. Porque desarticula lo que en toda apariencia bell a tod avía perdura como herencia del caos: la totalidad falsa, engañosa (la abs oluta). Sólo lo inexpresivo completa la obra, la desarticula convirtiendo79

la en imperfecta, en fragme nto del mundo verdadero, en t r ozo de un símbolo. Categoría de la lengua y del arte, no de la obra o de los géneros, lo in expresivo no se pue de definir con mayor precisión que mediante un pasaje de los comentarios de Holderlin al Edipo, cuya importancia fundamental, no ya para la teoría de la t r agedia sino para la del arte en general, parece no haber sido aún reconocida. Dice: "Pues el transporte t rágico es, en realidad, vacío, y es el más libre. Por ello es que en la secuencia rí tmica de las imágenes en las que se presenta el t ransporte, aquello que en versificación se llam a cesura, la palabra pura, la interrupción contrarrítmica, se vuelve necesaria , para ir de tal modo al encuentro del cambio rápido de las imágenes, a su súmmum, que entonces ya no aparezca el cambio de imagen, sino la imagen misma". La "ju nónica sobri edad occidental", que Holderlin present aba como una meta casi inalcanzable de todo ejercicio artístico alemán algunos años antes de escribir esto, es sólo ot ra denominación de esa cesura en la que, al mismo tiempo que la armonía, cae toda expresión para ceder lugar a un poder que es, dentro de todos los medios artísticos, inexpresivo. Semejante poder jamás h a sido más evidente qu e en la tragedia griega por una parte, y en los himnos holdet-liniancs por otra. En la tragedia, perceptible como enmudecimiento del héroe, en los himnos, como veto en el ritmo. Sí, no se podrí a definir con mayor precisión ese ri tmo que afirmando que algo más allá del poeta le corta la palabr a a la obra . Aquí reside el mot ivo por el cua l "un himno rara vez (y con todo derec ho tal vez jamás) será llamado 'bonito' ". Si en esa lírica surge lo inexpresivo, en Iagoetheana surge la belleza hast a el límit e de lo aprehensible en una obra de arte. Lo que se mueve más allá de ese límite es aborto de la locur a en una dirección, aparición invo cad a en la otr a. Y en ésta, la creación alemana no puede arriesgar un paso más allá de Goethe sin recaer inexorablemente en un mundo aparente, cuyas imágenes más tentador as evocó Rudclf'Borchardt. Aunque incluso en la obra de su maestr o no fal tan
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testimonios de que no siempre esca pó a la tentación, próxima a sugenius , de invocar la apariencia. Ocasionalmente recuerda el trabajo sobre la novela con las siguientes palabras: "Uno ya se siente bastante feliz cuando en esta agitada época puede refugiarse en la profundidad de las calmas pasiones". Si es posible que aquí el contraste entre la superficie agi tada y la profundidad calma evoque sólo fugazmente el agua, la comparación se encuentra explícita en Zelte r. En una carta que habl a sobre la novela le escribe a Goethe: "Para ello re sulta apropiado, por último, otro modo de escribir, que está compuesto como el claro elemento cuyos ágiles habitantes nadan en desord en, viaj an de un la do para otro, destellando u oscureciéndose, sin extraviarse o perder se". Lo que en Zelter está explícito de un modo que nunca ha sido suficienteme nte apreciado, evidencia cómo el estilo cautivado en fórmulas del poeta está emparentado con el reflejo cautivante del agua. Y más allá de la estilísti ca, alude al significado del "lago de recreo" y, finalmente, al contenido de sentido de toda la obra. Pues así como en ella el alma aparente se muestra ambigua, atrayendo con claridad in ocente y conduciendo a la oscuridad más profunda, también el agua participa de esta magia especial. Porque por una parte es lo negro, oscur o, insondable, pero por otra, lo especular, claro y esclarecedor. El poder de esa am bigüedad, qu e ya había sido te ma de "El pescador ", se ha vuelto dominante en la esencia de la pasión en Las afinidades electivas. Si conduce a su centro, vuelve a remitir por otra parte al origen mítico de su imagen de la vida bella y permite reconocerlo con absoluta claridad."En el elemento del que salió la diosa" - Afr odita- "la belleza parece sentirse rea lmente en cas a. Se la glorifica junto a fuentes y ríos torrentosos; Calírroe- se llama una de las Oceánides ; entre las Nereidas se dest aca la figura de Galatea y de los dioses del mar surgen innumer ables hij as
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uSchünflieB": "corrien te bella", I'r. l

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es que u n salto que desafía la mu erte caracteriza ese m?mento. un a apariencia de reconciliación. su reconciliación. tan poca lucha . en lo posible. Porque lo Ia que el poeta oculta cientos de veces se desp rende con bastante sencillez de la marcha del conjunto: que. Y no solamente c?n ello una caute la impía impone la amenazante ausen C de paz sobre estos sere s dem asiad o pacíficos.qued a para siempre corno el modelo segú n el cual la fantasía poética de los gri egos dibuja esta parte del cuerpo de sus . segú n lo establece el mito. en el mundo del oleaje armónico-caótico. la de pies de plata." Si -según la Estética de la Antigüeda d de Walter. la pasión pierde todo s u derecho y su . la obtenga . esa tolerancia y ternura que en defin ítiva sol~ hacen crecer la distancia en la que se saben los personajes de la novela .pugn an por la reconciliación.ente de perlas de lágrimas . según la s leyes moral es. un a vez hechas las paces .todo con el!a . y con ella la paz en la qu e perdura su unión am orosa P~es ~orque nadie logra la verda dera reconciliación co~ DlOS SI no dest ru ye -en lo que de él dependa. en la oposición entre novela y novelle. Hes íodo no otorga belleza a ningún hombre o dios imaginado con rasgos masculinos. Tanto sufr-imiento.el ori gen de un a pura vida bel~a reside . De ahí el silencio de todos los afectos . Con lo aparente . envidia . Porque en ta nto evitan constante me nte la pelea franca. Aparece unida con absoluta.und an a y a~enas se adecua como objeto a la obra de arte .e modo reconciliarlos con Dios. que no pone en manos de DlO~ . es propio de la reconciliación apar ente el querer pa cificar a éstos ent~e sí y sólo de es. 83 . El móvil elemento. dispensand~ belleza sus pies. Mientras que en ella el individuo se reconcilia con aquél y sólo de ese modo hace las paces con los hombres . y un a vez qu e ha esparcido una slfil. verdadera reconciliació n.el bien más precioso si no la carga más pesad a anticipa ndo su decisión. cuyo exceso Goethe no tem ió exp~ner . A su apariencia le falta absolu tam~nte tod o lo destructivo de la verdadera reconciliación. tampoco ella designa aquí ningún valor interior. Esta relaci ón ent re reconciliación aparente y verda dera acierta. Bettina ha tocado con incomparable segundad la ccnexion más íntima: "Estás enamorado de ella . Donde H engstenberg menciona con hos tilidad "el come r propio de ninfas" de Ottilie y Werner a tientas sus "ondinas terrible~ente tiern~~" . Goethe. Y en esa disposición a Ia reconciliación. una sensibilidad profund a ha bus cado allí la procedencia de Ottilie. que es ab solu tamente ultram. vergüen za y desesperación. la irrealidad amenaza adem ás la salvación qu e los amigos obtienen de sus luchas.de bellos pies. porque arnesga la Vida por la verdadera reconciliación. Pues cómo se podría comparar con la acción desesperada de la muchacha rec~azada el sacrificio de Ottilie. Porque la reconciliación. se obtienen el uno al otro. del modo en que muere Ottilie. en definiti va . una vez más. tiene su r eflejo mundano en la pacificación de ~os semej ~ntes . aSI COI?O todo lo doloroso y violen to se man tiene alejado. Porque sólo con Dios hay. puesto que eHos --cada uno sólo para sí y ante DlOS.preponderancia a la forma exte rior feme nina. yTeti s. humedece. tamb ié n lo es la reconcil iación q ue ell a prom et e míticamente en la vida y la muer te . ñgur as. Su sacrificio sería tan in útil como su florecimien to. que baña en princip io los pies de las diosas al andar. Porque si la belleza es aparente .incl ~so en el acto brutal de una joven cita . esa Venus ha salido d~l mar e~b~ave­ cido de tu pasión. que defin e la bellez a de Ottilie. J amás se exte riori zan como hostilidad ansias de ven?"anza. Porque allí pretende 82 llegar. la extravagante lucha que envue lve a l~s enamo~ados en su juventud: a que el am or. Qué retrasada queda fre nte a ella la l~dul~encla noble. a Afrodita y las formas de vida oceánicas. pero tampoco viven en el in~rior como queja. de hecho. vuelve a desaparecer en medio de un resplandor sobrenat ural". hace tiempo que lo sospecho. para verlo renacer sólo ante la faz reconciliada de DIOS. la pacI~c~clón tie ne que permanecer lejos de eHos.

no se podía indicar con mayor rigor el ca rácte r de este amor que se opone a toda apariencia. La pasión es distinta. En el fondo. Porque sólo para el amor el bien má s preciado se llama "la bella".fortuna cua ndo bu sca el pa cto con la vida burguesa. vislumbrar el mundo de esta belleza suave. pernicioso de Lucinne. 81 en apariencia est án eximidos de él por su esencia noble. la olvidarán una Y otra vez por esplendores mayores. por más que se le un a ~l encan~. su suave brillo te nue está pu esto exactamente en el medio entre el brillo hostil y la luz sobria. hasta burguesa. resulta suficien te pa ra conferirle una esencia ext rana . con mano livianísima. y su mundo solar. reside el oscu ro delito que exige su oscura expiació n. para re cordarla una y otra vez. Entregada como está a la belleza bajo toda apariencia. e~ ~os otros sólo queda la belleza como apariencia de reconcifiaci ón. Apasionada es también la desaprobación con la que los amigos dan la espalda a la novelle. amp lio. en cambio. Para los que aman ver dader amente. La llama "cons uelo de los ojos" de los hombres que la ven . C AqUI Stifter ee su eprgonc perfecto. P~r eso no se le. para la pasi ón es "la más bella". 84 Esta joven no es ese ncialmente bella . al lunar. Es que. Pero el mismo Goethe no sólo invirtió todo el poder imagin abl e de sus dotes . al~jar segura~ente tanto de sí mis mo como de ellos. no en vano se elogia la belleza de esta parej a . huye~ del fallo del derecho. 1 11I . velad a. ~a entrega de la belleza les resulta intolerable. Ese SalV ajISmOque deforma a la jovencita no es tampoco el salvajismo vacío. Pero así como contr ap one su dulzur a no sólo al falso sa lvajismo de Lucia ne sino además a l verdadero de la enamorada . su sabiduría de vida de escuela goethea na solo hace más sofocante el bochorno. en su nombre se puede incluso evocar también la lu z suave que es un alivio para los ojos enfermos y la "patria de toda apar iencia" en ella misma . en la Selva Negra. Es la inclinación. por supuesto. a qui en estaba consagrado un monasterio en el Monte Odilie. que aún ti ene poder sobre . la te mp estad y la paz.para cautivar esta belleza. Con el nombre de Ottilie alud ió a la sa nta patrona de los enfermos de los ojos. también al apare cer la inclinación la pasión parece volverse aun mayor que antes y convertirse completamente en am or . la b~ll ez a del amado no es decisiva . es que la t ransform ación se produ zca paulatinamen te . hasta el final. La ley de la es encia. Porque aquí reina la calma que precede a la tormenta· en la nouelle. como el centro de la obra. Toda disminución -incluso la más leve. y que espera salvarles allí la vida de la pasión. Este es el abismo que el poeta quiere hacer atravesar en vano a sus personaje s por el angosto sen dere de la pura cortesía humana con una segu ridad de sonámbulos.y más all á de los límites del arte. Mientra s'que el amor acompaña a los reconciliados. 85 l. sino el apre mia nte. El ataque furioso que relata la novelle estaba dirigido contra la vista del amado. abundante. Si fue ella la que los atrajo mutuamente por primera vez. que determina és te y todo despr endimiento de la esfera de la apariencia y la transición h acia el rei no de la esencia. tiene que romper devastadora lo caótico en ella . A su ma nera t ambién lo es Eduard . secreto de Ottilie. en realida d sólo los puede salvar el sacrificio. Ese refren ami ento Ydominio noble no puede su plir la claridad que el poeta su po. Así. sino que además sugiere .} En la muda cohibición que encier ra a estos seres en el ámbito de la moral humana. sa lvador de una criatura más noble. e incluso bajo un a última y extr ema intensificación de la ap arienci a . ca paz de suavizar la apariencia.ellos . En la inclinación el hombre se desprende de la pasión . A esta luz le opuso el brillo que resplandece dolorosamente en e] nomb re y la figura de Luciane. Ottilie lo es. par a despojarla de la expresión canónica de la belleza . La pasión qu eda atra pada bajo su influjo y en sí misma no puede ofrecer un sostén a los encendidos ni siquier a en la fidelidad. s i 'no fuera a su encue nt ro un eleme nto más espirit ua l.de la belleza la desesper a.s dispensa la paz que la arm onía deb~ conferi rles . segur a.

sino el verda de ro cumplimiento de la imperfección más profunda.Pasión e inclinación son los eleme ntos de todo a mor a pa re nte. Precisamente de ahí proviene el ti po de oscuri dad que es ajena a las configuraciones a rtís ticas y sólo pen etrable para quien conoce su ese ncia en la a parienci a . En la creación literaria querem os y debemos entender . su hi storia y la t ransición de la una a la ot ra constit uyen la ese ncia del Ero s. Por supuesto que un reproche de los enamorados como el que arriesga Bíelschowsky no conduce allí. Esto lo ha expresado Goet he en la novel/e. de un modo ca si inconsc iente par a Goethe. "Pa re ce que sus reiterados t rab ajos sobre fisica ind ujeron al autor a este ext r año título. de un modo discreto pero evide nte. propia de la na turaleza del hombre. No obstante. Frente a ello. smo mas bíen como cautivados. según parece. Porque es ella la que le imp ide com pletar el a mor . elevado por encima de su naturaleza. mueren . Quizás haya notado que en las ciencias nat urale s uno se sirve m uy a menudo de com pa raciones éticas para h acer más próximo algo que está muy a lej ado del círculo de) saber h uma no. Aquí mu estra su vida salva da precisa mente en el se ntido en que el matrimonio se la preserva a los piadosos . en los personajes de la novel/e. incluso el egoísmo irrefrenable del enamorad o. Mient r as qu e en todo amor salvado. El cre a las almas". La nonna jurídica se adueñ a del amor que tambalea. Mientras qu e unos. Y sobre ella expresa su juicio el título de la novela . Pero entonces nos encogemos de hombros y decimos: no lo entendemos. De un modo más concluye nte se descu bre la grieta de ese a mor en que cada a mor mad uro debe se r a mo de es te m undo. De modo que el oscuro final del amor cuyo demonio es Eros no es un fracas o desnudo.os. ya en su perduración sobrenatural: el matri mon io. Porque en el Autoa nuncio busca salvar para el pen samien to mor al el con cepto de elección. ya sea en su sali da natural: la muerte en comú n . incluso en decadencia. en un 87 . El final deja al ca pitán y a Cha rlotte como a las sombras e n el purgatorio. Porque el poeta no pudo hacer reinar en ninguna de las pa rej as el verdadero a mor. sólo por eso significa tanto la obra . in cluso su tono ba nal no im pide reconocer la verdad. la pasión y la inclinac ión permanecen en un plano secu nda rio. Por eso. Después de haber se ñalado los malos modos. puesto qu e el ins tante de la di sposición a mor ir juntos les obsequia a los enamorados por voluntad divin a la n ueva vida . l}áv ato~: el adm itir que el h omb re no puede amar . aislados. el matrimonio les es negado a los sobrevivien te s. y así tam bién ha que rid o retrotraer. confirió su em blema a su obra. Porque el poeta es creador . en esta pareja h a expuesto el poder del ver da dero amor que no se permitió expresa r en forma r eligiosa. Pero es eviden te que esos person ajes goetheanos no puede n aparecer c?mo c~ead. Una explicación semeja nte dada a nte una invención poética es su conde na más severa. Y así es necesa ri o decir que no es el verdade ro amor el que impera en Dt tilie y Eduard. en todo a mar que sólo esté determinado por eJla a pa rece la inclin ación como auténtica obra del "Epux. dice del amor impertérrito de Ottilie: "Es probable que en la vida encontre mos de vez en cuando semejante ma nifestación anormal. tampoco como simplem ente configurados. En qué medida esto es admisible es algo qu e seg ura me nte result ará muy problemátic o. en la n ovela está el dobl e fracaso en este á mbito vital. que se muest ra distinto del verd adero no en ~a re nu ncia al se ntimiento sino únicamente en la im potencia de éste. El matrimonio de Eduard y Charlo tte pro duce.la magnitud de la decisión con la cual la elección j amás puede com petir. que debió ha ber hecho estallar este mundo. la mue rte del amor porqu e en él está in se rtada . Sólo por eso puede significar tanto. sobre la cual los a ntiguos derechos ya no tienen pode r. verdadero. es salvado por el poder de Dios. Porque la a pariencia no está tanto representada 86 en esta obra como en la representación misma de la obra .la m ue rte estrictamente sim ultánea-. El amor sólo se vu elve perfecto cuando.a u n en la deformación mítica.

se muestra ante el que la experimenta como única y singular por su esencia. Sólo en cada caso en que la afinidad se vuelve objeto de una resolución sobrepasa el nivel de la elección hacia la decisión. Esta aniquila la elección para instituir la fidelid ad : sólo la decisión . así como Hebbel lo entiende no es como lo ha hecho Goethe. el acto mismo de elegir. habla la palabra desnuda . Con independencia de que el matrimonio no es el centro de los acontecimientos sino un medio. que no cesa de sign ifica r. esto sólo está tanto más unívoca y estrictamente en el carácter de la experiencia ante ella . lo cua l habría sido. Pero nad a menos qu e por eso está condicionada la fidelidad matrimonial. en un craso erro r al decir: "Pero en La s afinidades electivas de Goethe un a parte ha quedado en la abstracción. incluso inmo ral. Porque debe haber sentido dem asiado profundamente que "por nat uraleza" no se podría decir ab solutamente nada sobre él. hizo de un matrimonio fútil por naturaleza.ca so moral. Lo primero está en la base de la decisión. pero sin esa pasión que para los ánimos enfermizos y sensibles constit uye el único at ractivo de la vida". que era un artista cabal. pudo haber cometido esa falta cont r a la forma interna en Las afinidades electivas: semej ante a un desmembrador distraído que llevara al teat ro anatómico un a utó mata en lugar de un cuer po real . a unque no erróneo. Condicionada en el doble sentido: por lo qu e condiciona necesaria y suficientemente. hu ella s que sólo una mano superior puede borrar por completo. no la elección. Porque la elección es natural y qui zás incluso sea apro piada para los elemen tos. el centro de su exposición. tanto por el valor como por los mot ivos. ni especialmente lo espiritual de tal afinidad podría estar fundado en la elección . El matrimonio no puede ser en ningú n sentido el cent ro de la novela. "Afinidad" ya es de por sí la más pura que se pudiera imagi nar pa ra designar. y no quiso hacerlo aparecer de ese modo. perfectamente legítima". qu e parecen buscar en vano el re ino de Dios. dice elj esuita Baumgartner: "Se aman. la decisión es trascendente. y t rató y utilizó esta re lación como si fuera exactame nte lo opuesto. tanto más cuanto en todas partes hay en verdad sólo Un a Naturaleza y también que las h uellas de un a oscura necesidad pasional atraviesa n incontenibles el reino de la se rena liberta d rac ional. y quizá tampoco en esta vida. Eso no puede ser reforzado por la elección. posibl e y habría reforzad o aun má s la impresión que provoca toda la ob ra". mientras que todo intento de fundar la decisión en la vivencia tarde o temp rano lleva al fracaso a los hombres íntegros. no ha sido ofrecida a la contemplación en el ámbito de la 88 exposicron. porque si bien la inconmensurabl e impor tancia del matrimonio para el estado y la humanidad está razonabl emente indi cada . al mismo tiempo que lo aprehendido en acto. Pero del modo más irre futable prueba esta usurpación rebelde el doble sentido de la pal abra . Ciertame nte no es má s arbitraria porque la pasión no sea su criterio. no obstante. como muchísimos otros.está registrad a en el libro de la vida. En eso Hebbel se ha encontrado. Sólo porque a aquel amor aú n no le corresponde el máximo derecho es que a este matrimonio aún le es propio el mayor poder . que su moralidad sólo podría mostrarse como fidelidad. sólo como infidelidad su inmoralidad. Y en el ma trimonio se hace lo suficientemente fuerte como para hacer lite ral su carga metafórica. en el qu e viven los en amorados. un gran a rtista . la suficiente es el cumplimiento I I I 89 . Pues sólo puede portar la decisión la experiencia que. Y menos aún que por ejemplo la pasión pudiera constituir su fund am ento. más allá de todo acontecimiento y tod a compa ra ción ulterior. en el de la serena libertad racional." Pero con mayor claridad que estas frases . Si con esto le está dad a su condición necesaria a la fidelidad mat r imonia l. una metáfora química a su origen espiritual. la alianza humana más próxima . Pero el poeta jamá s ha querido atribuir en lo más mínimo un derecho propio al matrimonio que se hunde. De un modo trivial . Y ya a ntes en el prólogo a "María Magdalena": "No sabría explica rme cómo Goethe. Ante s bien.como el de Eduard y Charlotte.

"El mundo majestuoso. Porque esto sólo puede hacerl o el conocimiento de que ese amor "infinito"es mucho menos que el simple . qui en en el sentido del anc iano Goet he tal vez sintió mejor qu e sólo uno de todos los intérp retes. sólo ahora el ent urbiamiento volver se anhe lado y perfecto. Esto sólo le estaría dado en el sentido de la religión. también ahora estuviera destinada a perdurar . "Sólo el lírico que alcanza la per fección en Goet he. sólo el hombre que siem bra lágri mas. Inseparables guía a los enamorados en el descenso.de la obligación. Y con eso está insinuad a la profund a conexión que parece haber gui ado en un come ntario fugaz a Hermann Cohen. al qu e acabóenturbiándosele. como una te nue luz matin al casi aun más desesperan zad a . en el que matrimonios "peores" que éste ti enen su permanenci a inviolable. un matrimonio fútil. y sólo ahora la apariencia promete ret roceder. y se encuent ran en el ámbito de la música. Más sana que la pasión . ya una vez victoriosa. de ninguna mane ra como coronación ." Estas lágri mas que colman la vista al oír la música le sust raen el mundo visible. pacificados alcanzan el final. del que se dice que perdura más a llá de la muerte. Este es tal vez el único modo en que podía quedar en suspenso dónde reside el paso en falso en la vida de ambos cónyuges: si en la irresolución anterior o en la infid elidad actua l. En este último viaje se vuelven hacia un a belleza que ya no está a rra igada en la apariencia . Sólo entonces está claro si es necesaria "por natural eza". el fracaso de todos los intentos de unión está muy especial y profundamente motivado en el hecho de que parten de un hombre que. al fina l t riunfa la pregunta que. sie nte en anhelo superior / El valor divino de los sonidos y de la s lágri mas. Pero en ello actúa su esencia y se manifiesta. sino como prim er presentimi ento débil. Pero puesto que ya no les fue concedida la unión. las lágri mas del amor infinito. "Pacificación" ha llamado Goethe a aquel te rcer poema de la "Trilogía" en el cual la pasión se apacigua. aunque no más benéfica. En consecuencia . a ntes de unirs e. a los solitarios. como aqué lla . Sólo cuando una de las dos puede quedar libre de la duda de si existía es posible decir la caus a de la ru pt ura del mat rimonio. mien t ras que el "Dejadme solo" de la pasión escapa de la "Elegía" en el estribillo y en el final.la apariencia de la belleza 91 90 . Y con ello la prehi storia que Goethe le ha inventado a la novela se presen ta como testimonio del sentimiento certero. pero a pesar de eso ambos han contraído. ¡cómodesa parece ante los sentidos!". Es "la doble felicidad de los sonidos y del amor" la que ilumina aquí al atorm entado. sólo él pudo conferi rle esa unicidad a la novela . "La vista se humedece.la unicidad de la novela : en que la inclinación. tampoco algún camino contin úa desde aquí la interpretación. Pero la reconciliación que se quedó en lo mundano debía ya por eso descu brirse como apariencia frente al apasionado. Porque precisam ente la emoción es aquella transición en la que la a pariencia . como el velar la imagen por las lágrimas en la música. o si todavía es posible esperar un a salvación por reversión. Pero dificilm ente se le haya escap ado al poeta que entonces no sería en tanto forma jurídica ni burguesa que este matrimonio podrí a hacer fren te a la apariencia que lo seduce. junto con la consagración eclesiástica . que es la in clinación la que conduce a la muerte. Porq ue Goet he debía alimentar la esper anza de que la unión. acompaña todo: ¿No fue sólo la liberación de un comie nzo fallido desde el principio? Como fuere: estos seres han sido arrancados de la senda del matrimonio para encont rar su esencia bajo otras leyes. E duard y Charlotte ya se han amado antes. también la inclinación conduce sólo a la caída a aquellos que renuncian a la primera. entregó el poder y el derecho que son los ú nicos que puedenjusti ficarlos. provoca en la pacificación la caída de la apa riencia por la emoción. si se quier e. como discul pa." Por supuesto que esto no está más que int uido. Pero no arruina . La música sí conoce la pacificación en el amor y es por esta r azón que únicam ente el último poema de la trilogía lleva una dedicatoria. "Ahí flota la mú sica con alas angelicales".

Hi no aohunonte ésa propia de ella . no se conmueven por natural eza en lo más intimo por la mú sica y que son inmunes al poder de la belleza viva. La lucha de Goethe consiste en sa lvar lo ese ncia l en ella . Porque no se pued e ente nder como si la necesidad y el poder exte riores hicieran s urgir la decad encia de Ottilie. Su mundo está totalmente abandonado por la música . son al mismo ti empo el velo más propio de la belleza misma. sino que intranquilizan el ánimo y lo que lla mamos corazón y lo conducen a un estado vago e indefinido. quien progresa en el camino de la formación interior verdaderamen te moral." Así dice Bernoulli sobre el capítulo cien to cuarenta y uno del "Derecho materno". le ofre ce r esonancia el espacio de la conmoción dionisíaca. "El du elo y el dolor en 10 dionisíaco como las lágrimas que se der raman a la continua deca dencia de toda vida constituyen el suave éxtasis. Y también a ella. Es precisam ente esta transición la que se cumple con la caída de la aparienci a. es 'la vida de la cigarra que sin comer ni beber canta hasta morir'. Esa apariencia que se expone en la belleza de Ottilie es la apariencia en decadencia. no puede aparecer en un aura de claridad transparente. que debe hacerlo pronto. Precisam ente eso es lo que importa cua ndo la conmoción se muestra como su mejor componente. 93 . como a los gritos de dolor sin lágrimas. la j uventud ama este estado y por eso siempre está apasionadamente predispuesta a estas producciones". ja más significa un final para el ver dadero poeta. del modo má s sombrío y al mis mo tiempo más tier no. originariam ente prop io de la oscura tierra. sino que en el ti po mismo de su apa riencia está fund ado que debe extinguirse. como la transparencia de un líquido en la conmoción en la que forma cristales. fue elevado a la alianza de los símbo los uránicos por el profundo sentido mítico de los griego s.reluce una vez más con supre ma dulzu ra antes de desaparecer. Su opuesto má s preciso es la emoción.. con las cua les la mirada se vela . Ni la culpa ni la inocencia. no directamente la apariencia de la belleza que se muestra doble ha aparecido en Otti l¡o. a la que está unida la emoción.Pero la emoción será una tran sición del presentimiento confuso "en el camino de un a formación. éste es el velo que debe cubrir su belleza . puede ser tan podero sa sólo en aque llos que. La queja llen a de lágrimas: eso es la emoción. Porque las lágrimas de la emoción. hacerla llevar en su diario. Así como la aparie ncia. Pero la emoción es sólo la apariencia de la reconciliación. como Goethe. y lo mi smo quiere decir Goet he. ver da deramente moral" sólo hacia la materia únicam ente objetiva de la conmoción: hacia lo sublime. Y qué inestable y emocion ante es precisame nte esa armonía engañosa en la ejecución de flauta de los enamora dos. el animal que. Y mientras que el enigma del esplendor de la figura de la Helena goetheana o de la más famosa de la Mona Lisa proviene de la lucha de estos dos tipos de apariencia . cada vez más la existencia de un ser que se desvanece. la figura de Ottilie sólo está dominada por la apariencia que se extingue. Entonces. sentirá y admitirá que las tragedias y las novelas trági cas de ninguna manera apaciguan el espíritu. El poeta ha puesto esto en cada uno de sus movimientos y gestos para . aunque en un sentido peculiar.. cua ndo en el ensayo sobre la Poética de Aristóteles dice: "Ahora . tanto más transición. ni la naturaleza ni el más allá rigurosamente diferenciados tienen va lor para ella . Allí la apariencia de esta belleza se ent urbia cada vez más. Porque no la pequeñ a emoción que disfru ta de sí misma . ¿A 92 qué otra cosa se referían la s refl exiones de Goet he en torno al final de la vida de Ottilie? Cua nto más profu ndamente se entiende la emoción. sino sólo la gra nde de la conmoción es aque lla en la que la ap ariencia de la reconciliación vence a la bella apariencia y con ella se vence en definitiva a sí mism a . en el que Bachofen se ocupa de la cigarra. En esta esfera aparece Ottilie. que es la de Lucíane o la de Lucifer. por último. Es muy diferen te de la aparie ncia triunfante de la belleza deslumbrante . Ni el hu mor ni la tragedia pueden aprehender en el lenguaje la belleza .tanto como la apariencia de la reconciliación.

sino el obj eto en su velo. es decir . de la música). como en última instancia la desar rollóSolger . como griego . que a men udo conviene n al filósofo por todo lo que no sea su texto. contiene la fun damental deformación de este gran objeto.en u n a pla namiento ext remo. la idea de la develación se convierte en la de la impo sibilidad de la develación. como lo enseñan filosofem as banales. En est e sentido precisamente la teoría platónica de lo bello se relaciona con el aun más antiguo problema de la apariencia en que aquélla. de que permanecerá "igual a sí mismo" sólo bajo el ocultamiento. au n sin seren sí mismo apa riencia . Porque lo bello no es ni el velo ni el objeto velado. para el caso de que sea esencialme nte bello. se diri ge en principio a la belleza corporalmente viva . Esta unión alcanza su máxima intensid ad en lo man ifiestamen te vivo. la famosa fórm ula de que la belleza sería la verdad hecha visible. esto se debe a que para Platón. En consecuencia. en grado ínfimo . La belleza no es apa rie ncia . no es velo de otra cosa. en conse cue ncia . Por eso tal vez la apa riencia sea engaño en cualquier otra parte: la bella apariencia es el velo ante lo necesariamen te más velado. entonces. cesa de ser esencialmen te bello si la aparie ncia desa parece de él. por oposición a la apariencia . Por eso toda contemplación que capte la figura de Ottilie verá surgi r ante sí la antigua pregunta sobre si la belleza es apariencia. 94 aunque de oposición. aquel rozar la vida y limitar con ella . Porq~e ésta le pertenece en tanto vel03 y en tanto la ley esencial de la belleza se muestra en que ésta como tal sólo ap a rece en 10 velado. Porque nosignifica otra cosa cuando en ella se alimen ta la idea de que se ría posible develar la verdad de lo bello. Aquí se funda el an ti quísimo parecer de que lo velado se tr ansforma a l ser de velad o. y precisamente aquí de un modo claramente polarizado en la apariencia t riunfante y la qu e se extingue. La belleza no es. por supuesto que una ese ncia que sólo permanece esencialmente igual a sí misma baj o el ocultamiento. la belleza se presenta por lo men os tan esencialmente en el j oven como en la muchacha. ['r . ésta alude más profundamente a aque llo que en la obra de arte se puede designar . Sin embargo. Il lU l dll llll l~ ' ri(lrnll ·ll ~ · . Pero la apariencia no abarca su esencia . los tres son idénticos. Porque todo lo vivo está tanto más sepa rado del ámbito de lo ese ncia lmente bello cuanto mejor constit uida esté su vida y. Antes bien. ta mb ién "envol tura". entonces. pero la plenitud de la vida es mayor en lo femenino que en lo masculino.que se extingue. no obstante . lo esen cialmente bello y la belleza aparent e. (ltllO 1lÓ1 tliKnifica "velo ". Con re specto a todo 10 bello. Todo lo esencialme nte bello está siempre y esencialmente unido a la apariencia. Antes bien . Y éste es el caso de tod as la s obras de arte (entre ellas. Si este problema . como lo inexpresivo. en tod a la belleza del arte sigue habitando aque lla apariencia .es en su figu ra donde lo ese ncialmente bello se manifiest a má s como apa rie ncia .] " 3 "H ül le". un momento de la apariencia se conserva en lo menos vivo. La vida bella. convierte a la belleza en su apariencia. y sin ella la belleza del arte es imposible. pero en grado s in finitam ente diferentes.es de tal modo necesaria qu e precisamente lo bello. ¿n barbane filosófica . dad o que la verd ad en sí mism a no es visible y su hacer se visible sólo podría basarse en un r asgo que no le es propio. Pero develad o se most raría infinitamente insignificante . Pero por supuesto que esta apa riencia abre el exa men de la apariencia bella en general y sólo ahí se da a conocer. Pues lo inexpresivo está con la apa riencia en una relación que. ella misma apariencia . Es la idea de la crítica del diferencia de "Schleier". pero que fuera de esta oposición ni ap arece en el arte ni pu ede ser nombrado claramen te. Tampoco Simmel debería haber ext raído tan ligeram ente es ta tesis de las frases goetheanas. acaba en última instancia y presci~di endo de su ca rencia de metolodogía y razó n. permanece late nte en la especulación platónica . Ella mism a no es manifestación si no ab solu tame nte esencia. "('llI"rl'lI" (1lllr op sició n a "al ma") a o 95 . según El banquete. Es ta fórm ula que.

Por esa unidad que el velo y lo velado constituye n en ella . 259. Su origen es el presentimiento de la vida bienaventurada. esencial. en la calma "alciónica" del alma . cuanto má s claram ente se pronuncie esta du alid ad. Estoy persuad ido de que el velo t ransparente y opacono le impedirá penetrar hasta la figura re almente pretendida". cuando la contemplación de 10 más es plé ndido es más ansia da qu e la un ión con la amada. Ese ocultamiento es u na neces~~~d d~v~na en el momento indicado. develada a destiempo. cómo el amor en tanto pasión amarguísima se frus tra a sí mismo cuando en él la vita conte mpla tiva es la más poderosa . Y si esta sobriedad parece sagrada. en la s cua les la nov elle construid a sutilmente se corresponde con un a prec isión incomparablemente r igurosa con la novela . en última inst ancia. En cambio. tanto más claro resulta: en la desnudez sin velo se ha retirado lo esencialmente bello yen el cuerpo desnudo del ser humano se ha alcanzado un ser por encima de toda belleza (lo sublime ) y una obra por en cima de t udas las configuraciones (la del creador). Cu ando allí el joven desn uda a la amada. lo más ext ra ño es que ta l vez sólo para Goethe no Jo es. Toda belleza contiene en sí. 97 .~ . Porque su obr a perm anece vuelta hacia el espacio interior en la luz velada 'que se refracta en los coloridos cristales . En este sen tido. excepto cua ndo se ha pre sentado inevit ablem ente como miste rio. antes bien. con lo cual la revelación susti t uye a los mi sterios. le es esencial. El amor no se ha originado en la volu ntad de felicidad que. Porque ella no hace visible la idea . Con ello se abre la última de aquellas 96 correspondencias salvadoras. sobrio día . en pleno interior. órd enes histórico-filosóficos. A la contemplación quejam ás se abrirá a la llam ad a compenetración. Poco después de haberla concluido le escribe a ZeIter: "Dondequiera qu e se encuent re con mi nueva novela. como la rev elación. así como es una condici ón divin a que. una visión del lugar que de lo cont rario se rehúsa. sino su misterio. J amás se ha comprendido un a verdadera obra de arte. es que el fun damento divino de la belleza reside en el misterio. Así. Con ello int roduce al mismo tiemp o el destello del claro ." Porque en el am or no pu ede dominar la contemp lación. Traducción modi ficada . En cua nto a la libertad y la necesidad que muestra frente a la novela . la doctrina kantiana de que el fundamento de la belleza es un carácte r de rela ción impone t ri unfante sus te ndencias metod ológicas en u na es fer a muy superior a la psicológica. medi ante su conocim iento má s preciso como velo. y qu e sólo lo hará de un modo im perfecto a nte la observació n más pura del ingenuo: la contemplación de lo bello como misterio. El poeta no escoge palabras ociosas cuando dice: "Aquí el deseo de sa lva r se sobrepus o a cualquier otra conte mplac i ón". es comparable al cua dro en la oscuridad de una cate dral que la representa y qu e de ese modo comunica . No contempla su cuerpo desnudo y precisam ente por eso percibe su maje sta d. para afirmarse por último en grado extremo en el ser humano . ningún rasgo de la novelle es inútil. la apariencia en ella es precisamente esto: no el ocultamiento s~perf1uo d~ los objetos en sí sino el ocultami ento necesario de los objetos para nosotros. ocultante y oculto.arte. aquella insignificancia se volatilice en nad a . sin embargo. Pues no es posible designar de ot ro modo ese objeto al qu e el velo. En el destino de Eduard y Ottilie La s afinidades electivas expone. no lo hace por pla cer sino por la vida . p. ini nte r rumpida. Porque sólo lo bello y nada fuera de él puede ser . sólo puede ser esencial allí dond e la dualidad de la desnudez Yel ocultam iento aún no existe: en el artey en las manifestaciones de la naturaleza pura . En consecuenci a . sólo entonces tiene que alza rse ella mi sma a la verdadera contemplación de lo bell o. Tres figuras se 4 Loe afinidades l'I(>(·i il '(l . acéptela amablemente. La crítica del arte no tiene que alzar el velo. sólo se encue ntra fugazmente en los más in frecuentes actos de la contemplación. Esta palabra "velo"es para él más que una imagen: es el velo que debió moverl o permanentemente cuando luchaba por examinar la belleza.

Sólo con ella se pronuncia claramente la ley que en las ot ras se manifi~sta de manera más entrecortada:cuanto más se escapa la VIda. únete a mí en el re cuerdo [de los tiroleses]. qu e ún icamente puede adherirse a lo vivo. en muda conversación. Le hace advertir a Fausto: "Sujeta lo que te qu edó. hasta que lleguen los amigos ante qui enes te levantarías. "¡Dejadme brillar hasta qu e sea I No me qu itéis el blanco ves tido! I Me precipito desde la bella tier~a/Hacia la firm e ~orada. Ay. La belleza qu e no se aban dona en el am or debe entregarse a la muerte. durante su t ranscurso ha tomado en mí u n rumbo muy diferente. mucho tiempo. entonces . sobre tronos . La verda d se descubre en la ese ncia del lenguaje. lúgubres galerías qu e circu nda n proféticos monumentos de imponente s mártires son el centro de mis graves presentimientos. queda. ¿Por qué nopuedes qu edarte sentada?.. concent rada en ti. Helena . ¿por qu é no te qu edas sentada en silencio. Por eso la muerte ti ene el poder de desnudar. no obstante. No obstante. mostrandoles su sit io con un a propi cia inclinación?". se levantaban y se inclinaban dándole la bie nven ida . Goethe. cuando ent raba algui en sufici entemente digno. donde en el diario de Ottilie dice: "Hay una idea de los pueblos a ntiguos qu e es seria y pued e resultar te rrible. cuan do están ante Dios. lndevelabl e es sólo la naturaleza . Nad a que sea mortal es. [Asegurar la inmortalidad al héroe es la gloria del poeta! ". pp. fue precisamente para esto . conforme a la verdad. DIOS. 1 Allí descansaré en pequeño sosiego I Lue go se abrirá la nueva vista I Entonces abandonaré el puro velo I El cint urón y la corona . y como amor su vida. ¡Sujétalo! I Ya no es la diosa qu e perdiste I Pero es divino". I El vestido.han desprendido de esta lucha qu e lo conmovió como ninguna otra: Mígnon. esa idea me pareció cari ñ osa y graciosa .. indevelable. en el pathos qu e la diferencia de todas las otras. Demonio s tiran ya l De las pu nt as.. 99 . De un modo casi oculto Goethe ha afirmado de Cha rlotte qu e "le gustaba vivir". tanto más lo h ace la belleza a pare nte.no en su hacer pero sí en su esenciala más juven il de todas las figuras que Goethe h a creado.. no lo sueltes. pens é.. es sólo por el destino de su belleza qu e Goet he pudo hacer las paces con este aspecto al qu e su ser se negaba . En agosto del mismo año Goet he escribió la última vers ión del capítulo tercero de la segun da parte de Las afinidades electiv as . Porque lo reconoce t razado de antemano en lo más íntimo de su joven vida es . a la vida de lajuventud. qui eren I Arrastrarlo al mundo subte rráneo. se podría decir que si Goethe en verdad estuvo ciego para algo. ante quien no h ay misterio y todo es vida. J amás le h a dado a la juventud en un a obra lo qu e le concede en Ottilie: toda la vida que ti ene su propia muerte a partir de su propia duración. mu cho tiempo."Tambi én Helena lo abandona: "El vestido y el velo qued an en los brazos de él". si las Máximas y reflexiones designan. sentados en círculo. I H) · 1M2. el grado extremo de esa impo sibilidad de develar con las profundas palabras: "La belle za jamás puede ~lcanzar c1a~dad sobre sí mism a". Al respecto hay una alusión muy singular y que en cierto modo puede servir de fue nte. Ottilie conoce su camino hacia la muerte. En mayo de 1809 Bettina dirigió una carta a Goethe en la qu e habla de la revuelta de los tiroleses y en la que se dice: "Sí. Goethe conoce lo que se fa~ul6 sobre el engaño de esta apariencia. El cuerpo humano se desnuda. un signo de qu e el ser humano mismo compa rece ante Dios. . Se imaginaban a sus antepasados en grandes cavernas. Ottilie. Es cierto que la edad confiere la disposición a mori r. como el amor. Como cadáver se nos apare~e el ser humano. si la existencia de Ottilie alude. Sí. qu e guarda un misterio mientras Dios la deje existir. h asta qu e en el absoluto final de la una también la otra debe desaparecer. Pero el velo de Ottilie qu eda diferen ciad o de éstos como su cuerpo vivo.5 Resulta obvio entender esta a lusió n a Valhalla como un recuerdo incons5 La s a fin ida de s elect ívc«. Ayer. pero 98 la juventud es disposición a la muerte. Por eso. cuando me senté en la cap illa y vi ot ras sillas talladas en tomo a la mía .

señala al mis mo t iempo el secreto de su obra mas pro fundamente de lo que él mismo podía suponerlo. el modo directo en que está introducida en el apunte de Ottilie. Porque la apariencia de reconciliación puede. el de Venus. Elpís es la últim a de las Pal a bra s Primigenias : a la certeza de la bendición que los enamorados de la novelle se llevan a casa responde la esper anza de 6 La s aflnidadee dl'cl jIJas . Sólo él puede cumplir en el se ntimiento de la es pera nza el sent ido de los acontec im ientos. Habían salido las estr~ll as .ciente o deliberado de l fragmento de la carta de Bettina. no obstante. p. de cómo la habla quendo y cuán infeliz lo había h echo. Porque qué queda claro en todo esto si no una cosa : que es el personaje. to do se detiene.lo cual.del poeta. h acia Hei delberg. exactam ente como Dante incorpora la desesperanza de los amantes al caer. ~í í~a~os cansados. és ta se le escapa por ú ltimo y sólo com o un a temb lorosa pregu nta re sue na el "qué bello" a l final del libro por los muertos que. com o a me dida que el sol se va a pagando sale en el cre púsculo la estre lla vespertina que sobrevive a la noche. el m ismo casi no supo .. Y con ello sa le a la luz la r a zón más profunda de la "post u ra del narrador". Su dest ello es . en fin. Así. el contenido no h abría sido comprimido m el problema. pa ra red imir en él a u na amada. medio adormilados bajo la más he rmosa luz de las estrellas. lla ma ti vo. Luego dijo. Porque es llamativa la afinidad en el es pírit u de. y hasta la más rica proviene sólo de él. "como si cayera un cadá ver". esas breves fr ases. En ella estaba como experiencia lo que como vivencia se había di sipado h acía mucho t iem po. lo que atrajo a Goethe a ese mundo pa ra sal var verdaderament e a un ser que se desva necía. el nombre de Ottilie. tolera su única excepción. está atestiguado por su lenguaje-equé su perior al estado de án imo era el momento. si es que lo hacen. para decirlo con Holderl¡n. Aquella esperanza a bsolutamente paradóji ca y fugaz surge por último de la apariencia de reconciliación. y que 100 clara la evocación de las es t rellas. puest o que los enamorados a brazados sellan su fin ." Si bien a quien re lata no se le h a escapado cómo los pensamientos de C?oet~e cayer~n sobre su obra con la salida de las estrellas. Así ." Por supuesto que no la perciben . Lo adm itió ante Sulpiz Bois serée. Porque bajo el símbolo de la estrella se le h abía aparecido una vez a Goethe la esperanza que debía asir para los enamorados. por supuesto. Por último sus palabras se volvieron casi enigmáticamente llenas de presentimientos . excit ados. Y toda es peranza descansa sobre ese ínfimo destello. por absurdo que sea querer la apariencia de lo bu eno. medio llenos de presentimientos. gracias a la visión m ás íntima . Esa frase que. 279. y n o se pudo h ab er dicho con mayor cla ridad que la última espera nza jamás lo es pa ra quien la a lberga sino sólo para aquellos para quienes es a lbergada. ¿No podría ser una señ al de que Goethe se aproximaba en esas suaves palabras de Ottilie a l gesto heroico de Bettina? Considérese de spués de todo est o si es verdad o pura mistificación cuando Gundolf afirm a con fing ida liberalidad:"El personaje de Ottilie no es el per sonaje p~inci"pal n~ el verdadero problema de La s afinidades elect w as . h ~bla­ ba de su relación con Ottilie. llamativa en Goethe la ocurrencia de Valhalla. El le da~a importancia al modo rápido e irrefrenable en que habla originado la catást rofe. sino bienaventurado. tras las palabras de Francesca de Rimini. debe ser querida: sólo ella es la morada de la es pe ra nza extrema. quien dejó constancia de ello con las maravillosas palabras en las que. en el medio. eeperamos qu e despierten no en un mu ndo bello. un verso alegre. "En el camino comenzamos luego a habla r de Las afinidades elect ivas. delineado de ese modo".. dice: "La esperanza pasó sobre sus cabezas como un a estrella fugaz". y la te sis platónica. la es pera nza justifica al final la apariencia de reconciliación. contiene la cesura de la obra y en la que. Y SI tiene sen t ido cuando añade: "Pero sin ese instante en el que Goethe vio lo que en la obr~ a~are~e como Ottilie. 101 .

mediante un anális is de la { obra de arte qu e reconoce en ella una expresión integral [.la est rella fugaz. sino únicamente en la representación. ¿Qué importa si jamás estuvieron fortalecidos para la lucha? La esperanza sólo nos ha sido dad a por los desesperanzad os. au nque segur as: el ver ano de 1919 y el ot oño de 1922. mis ensayos hasta ahora p rocuran allanar el cami no hacia la obra de arte demoliendo la teorla del carácter parcial del arte. 197 2. S u intención p rogramática común es p romooer el proceso de integración de la ciencia. No este ser nazareno sino el símbolo de la estrella que cae por encima de los enamorados es la forma de expresión ap ropiada de lo qu e del mi sterio en sentido est ricto es inherente a la obra. del cual jamás ascenderá su sonido. Eso está escri to en aquella "tabla" que George h a colocado sobre la casa natal de Beethoven en Bonn: Antes de que estéis fortalecidos para la lucha en \ vuestra estrella Os ca nto luch a y victoria de estrellas más altas Antes de que lleguéis a asir el cuerpo en esta est rella Os in vento el sueño en estrellas eternas. tendencit. en el intento por ennoblecer todo 10 mítico del estrato inferior. Compilado en 7 tomos por Rudolf Tie deman n y He rmann Schwe ppenhauser. Este "Antes de que llegu éis a asir el cuer po" parece estar destinado a una sublime ironía. Se pue den es t ablecer dos fechas de r efer encia globales. A su fundamento épico en lo mítico.de una época.] d f. El misterio es en lo dram áti co el momento en que éste se eleva desde el ámbito de la lengua qu e le es propia hacia una superior e inal canzable para aquélla.!!. Aquellos enamorados jamás llegan a asirlo. Gesammelte S cñriften.salvación qu e albergamos para todos los muertos. Pero precisamente por esta esperanza est án muy fuer a de lugar aquellos momentos místi co-cristi anos que han acudido al final --de u n modo muy distinto que en los románticos-. Ella es el único derecho de la cree ncia en la inmortalidad. Geburtstags van Walt er Benj am in [Sobre la actualidad de Walter Be njami n. Por eso jamás puede cobrar expresión en palabras. 102 Comentarios! En mi esc:ito " L~s afi~ida des electivas de Goethe" intenté lleva r a cabo la idea de ilumina r una obra absolutamente a parti r de ella misma (Walte r Be nja m in. A us A nlaf3 des 80. Un momento análogo de la represent ación es . Asl como Benedetto Croce a brió el camino hacia la obra de a rte individual. demoliendo la teoría de las form as artísticas. por Siegfried Unseld. La 1 E l presente te xto y el del ens ayo sobre La s afi nidades electivas de Goethe han sido to mados de: Wal te r Benjamín. com p. un mundo mudo. que jamás puede encenderse en la propia existencia. se un e su coronación dramática en el misteri o de la es peranza. que de rriba cada uez más la s rígidas paredes d ivisorias entre las di sciplinas. Si la música encierra verdaderos misterios.. Los lím ite s temporales dent ro de los cuales su rgió el trabajo se pueden detenninarde un modo sólo aproximadamente exacto. a su exte nsión lírica en la pasión y la in clinación. 6). jgs . concreta. 1991. t. imposible de restringir en ningún sentido· en términos parciales (ibíd. 46.). características del concepto de ciencia del siglo pasado. éste sigue siendo. Con mo ti vo del Bü"a niversario del nacimiento de Walte r Be njamín]. Suhrka mp.enLas afinidades electivas . cf. Francfort del Me n o. Los da tos que testimonian la his toria de la génesis del trabajo sobre La s afinidades electivas son suma me nte exiguos. por supuesto . "Drei Lebens laufe" [Tres noticias biográficas]. e n : Z ur Aktua litiit Walter Benjamins . Pero a qué mundo está dedicado si no a éste . F~ncfort del Meno. )<l- 103 . al que le prom ete más que pacificación: la salvación. Las indicaciones entre parén te sis de las citas de Benj amin re mite n también a esta edi ción . es lo "dramático" en el sentido más estricto. p..

cont ra dep resioTU!s que. Sin e mbargo.demaswdo ca utelosa mente. Si se tiene en cuenta Que la teSI S doctoral fu e aceptada el 27 de junio de 191 9 por la Univers idad de Berna (cf 802) Benjamin podría haber comen zado por lo m enos con los r. La ger manfstica univers it a ri a de Fr ancfort había come nzado a interesa rs e e n el t r a bajo. de modo que s i quiero hacer editar el trabajo en otra parte. casi .rímera se encuent r a en los Lebens loufe [Noticias biogr áficas 1: E n ros primeros años posteriores al tratado de ~ -e..efe . llegado el caso. 52). pero algún d ia estar á finalmen te termlnad~. 284 ). a su lectu r a . p. una información -que tú por cierto tampoco conoces tod aota-:-: antes d e mi partida. a Dt~s. Tengo ~ue reda ctar mz Crítica de Las afinidades electivas.e ngo para decir sobre Goethe en est e trabajo. la concl USIón del tr abaj a se podría datar a pro ximadame nte en el verano de 1922.Ulen ~ntr~­ t a nto ya h abía recibid o una copia. Escas os son también los testim on ios Que in forman sobre ~I proceso de génesis.de la pu blicación del ensayo. La publica ción d el tra bajo sobre Las afinidades electivas p odria ser el p rincipio. surgen cada vez m as per~ó­ d icam ente.en el medi o y en pa rte en el ú ltimo t ra mo del ensayo: A h{ s~ reali za la 'Ir:. de quien en es a mism a carta infor maba que. acontecido años m ás tarde. p. Pa ul Cassirer me h a pagado una opción de 15.] 104 105 . com o lo muestra el desafort un ado desenla ce. aunque no si n esperanzas. principalme nte por iniciativa de Gottfried Salomon . gra ctas. q. Auspicios baj o los cuales Benjamín veía sus in tencione s de habili tación y que ya entonces int uía e ngañosos.(B ríefe. i btd . p. había te nido que suspender la impre s ión comenzada de la revista A ngel us N ouus proyectada por Benjam in --que sup uesta me nte ya contenía pa rtes del t rabajo sobre Las afinidades electivas. 29 1). p. quien. lo dejo en suspenso (3 de diciembre de 1922 a Rang). 287) . le escribe a Scholem el I ~e octubre de 1922 (B ríe fe.acto de Vers alles" se firmó el 28 de junio de 1919.abaj. con a uspicios no desfa vorables.1). De este modo comienza la larga e intrincada h is tor ia .!O ( crítica ejem plar y com o tra bajo preli minar para cle~as exposU:lo. p. 2). 8610que no voy a estar tra nquilo ha sta que no termine m l trabajo sobre Las afinidades electivas.no~lembre de 192 1: E n la última semana no me ha ufo nada bren. p. lo habla rem itido junto con la disertación . 291 ). que me resulta t~portante C ?. Alh Benjamín agrega ba : estoy bu scando un nuevo editor. Aello alude ta~blén ~a síguíen te fras e de la carta.sentencia firme Y la ejecución de Friedric~ qund?l f (Brt.. del propósito de ha bilit ación (cf pp . qu e m encion a su núcleo pol émico. muy probabl ement e en el verano ~e 192~. qu e ya a ntes de qu e se llegue a la verdadera pu blicación . De la cor re spond encia con F lorens Christia n Ra ng.Sch olem-.S pre limin ar es sobre el e ns?yo de ~s afinidades electi vas en la segunda mi tad de ese a ñoy. sltu ado. ciertamente una opción sin plazo.000 m arcos. pa~a mi ali vio (Briefe.Privatdozent 2 de Fra n cfort y a migo de Be nja m ín . la segunda se enc u entra en la Correspond~ncta (~rtefe): posiblem ente a ún ni siquiera has com enza do a leer m i trabajo sobre Las afinidades electivas . E I 3 de diciembre de 1922 es cri bía a Ra ng desde Heidelbe rg: Tam bién tengo reservada para él [Richa rd Weij3bachl . 28. por motivos económicos y con gra n pesar por pa r te de Benjami n. se lig a curiosamente con el primer tr amo de la hi storia de su influencia . Estoy otra vez decidido a eme rger porque por trabaj os urgentes no me queda otra posibilidad. Casi tres se ma n as después informaba : Entretanto ~e va ~ uy bt~n. a ~ literatura alem ana todavía era preponderante ( Drei Le~nsla?"fe . se debe fina lm ente la publicación del tr a bajo. \ nes pur a"iñente filos6ficas ---entre esas dos cosas esta lo que t. T f'.(cf t. Nuev amente tres se manas desp ués es cri bía: ml tra bajo sobre. compromet idos con el a m igo más joven desde la profundidad es piri tu al de su re lación . Parece como si el trabajo ya s~ encon~ra~a en el último estadio de su redacción . lo cual me está per mitido en todo momento an tes de que él haya comenzado con la ed ición. 895-902). 297). Cuánto de esto le voy a contar a Weipbach y cuánto va a infl uir sobre él. SI se consi de ra ~ue entr e la ear:ta Scb ole m y la elaboración Y el e nvío de u na copla del manusc~to terminado media un lapso seguramente no míni mo . tal como Benjamin informa ba a Schole m a comienzos de 1923. ¿Me puedes aconsejarí ílsriefe . debo reembolsar los 15. Ese día llegó dentro del medio ~no siguiente. El editor al que Benjamin h a bía a postado e ra Richard WeiBbach . al es pecia lista e n histo ria de la lite r a tura Fran z Schu ltz (Bríefe.Las afinidades electi vas avanza m uy lentamente.mejor documentada e n sus detalles.000 m arcos por el trabaj o sobre Las a finidades electivas. según parece.l "P. a cuyos insiste ntes es fue r zos .. La próxima carta qu e se re fier e al e nsayo cont iene el pasaje ya cltad~ e n el que se exho rt a suavemente al dest in at ari o . a eomi en2 Docent e univer sita rio qu e ha obtenido In h abilita ción pero a ún no tiene e áte drn.tengo ~ue luch ar en toda form a.::u ~dicacl6~. se pue de dedu cir qu e los esfuerzos per sonal es de Benjamin fraca saron una vez más. E l prime ro aparece en una ~rta del 8 de.

l-bíd. s ino m ás bien com o un a información que pu ede se r de interés par a BUS planes. ibtd. Ra ng a Hofmannstha l..to que s u re vista no aparece con frecuencia.que "la"copia ?djuntada de la carta no . Wa lt er B. p. s610 que no he que rido borrar la pel us illa de las pal~bras Citándome a mí. No lo publicará por dificultades técnicas. tomado de: "H ugo von l!0fma~nsthal -Florens Ch ristian Rang.] P ero al mismo ti empo ha pensado L.mismo-. por lo meno s por ah ora. número 3 ). L. es pecialma nta a l solicitar a mi amigo Benja m ín. a él y a m í nos gustaría a pa recer.lS). a 107 .CIón de s u re vist a .. con ocasión de las discusiones que és te m ant enía con Hofm ann sthal sobr e el perfil espiritual y la marcha entrecortada de las N eue Deutsche Beitrage [Nuevas Colabor aciones Alemanas].. Bri efwechs el 19051924 .. Ra ng respond ió: "Ah ora usted me h~ce el honor e~ su carta de requerir. p. Por s upuesto que u sted como edito r quedaría en com pleta libe rtad de re chazar en cada caso en particular una colaboración ofreci da. Aquí el deseo y ~u c~n~r~parte se ent re lazan amablemente . Es ta es s u direcci ón: Dr. Mi amigo h a tenido que a ba ndonar el proyecto . En es a carta -pero a nte t odo permítame d . La s cartas no dan te stimonio sobre los restantes intentos qu e Benjamín em prendió personalmente. en cierta medida . emprendido luego por Rang. en la m edi da de lo pos ible. dirigida a usted del 8 de noviembre del año pasado.] No es como pedido. "Ya mencioné una vez que u n amigo muy cercano. Benjam ín go y yo ya es~barnos en camino hacia s u revista. acord ándose de una menci ón que. como eventuales. en realidad . ras~ de terminado. Luego contin ua ba : SI. y la adj untó a un a respuesta a Hofm annsthal sólo ~ando el mismo se refirió a Benjamín .). Cassirer ha de vuelto ahora efectiva me nte m i trabajo sobre Las afinidades electivas. le pido ay uda 11 usted y n s u amigo Benj amin . Pero en tre tan to se ha p roducido u n cambio. Esta carta le lle~o a Hofm an nst hal re cién en mayo de 1923. l: nosotros tres h a bríamos formado el grupo central.IZar u na colabo r ación para el pr óximo número .( zos de a br il dice: después de estudiarlo tres m eses.para que vea su forma de pen sar.en estos días debe ha berse mudado 'proba blemente a l~ Universida d de Fra ncfort por el sem es tre de verano.. En s u respuesta Hofmanns thal h ab. Pe ro tal como están las cosas pues.I. Rang la había ~etemdo en noviembre de 1922 por cons ide ra r la en tonces no dernasIadooJ?Ort~na. 302). y a nte tod o. s i a usted le conviene.] conmigo en su revista. le podría enviar algunos escritos de mi amigo -editado s. No sé si Benjamin con s us ocupaciones podr á real. p.Rang ~abía hecho al pasar ya antes de aquella carta de presentaeí on (cf. L. Creo poder decir que nosotros es perába mos elevar el periód icoen el que pensamos a la altura. excepciona lme n te agrada ble". a u nque no poco fr ecuente s colaboradores. De todos modos todavía no estoy desesperado por publicarlo (Briefe.en: Dl?Neue Rundscha u . pero en r evistas.. m ás joven . para qu e usted te nga una Impr~sI. 23). ~ra especial . ento nces: querido y res pe tado arr u -aho ra pue do deci rlo-e.s como para poder qu ere r segu ir. una colab oracién conSIder a ble de mi ~migo y mía imprimiría al rumbo efectivame nte un. 1959 (a ño 70. no Imp orta SI en u na forma a brevia da o atenuada . Le adjunto una car ta mla. Por su puesto qu e nuestra ir rupción no debe t rastrocar los rasgos esenciales de su revista. No se podía dar directamente est e pa so.] Yo h abía prom eti do m i cooperación permanente . y un amigo muerto del primero [F ritz Heinlel r". qu e entretan to se ha n desvanecid o defimtIvamente.Berlín-Grunewald DelbruckstraBe23 Au? que . 24 Y s. el plan segú n el cua l pensaba r edactar s u propia revi s ta. no públicas. con una se rie regu lar de colaboracionas para su r evista I. Mi a migo y yo. Benjam ín había sido present ado por car la a Hofm annsthal por in te rm edio de Rang. también es taba en negociacio nes con una editorial par a publicar una nueva revista . pp. y esp ero tu s in di caciones (Briefe.ón de s u esc ri tura" (3 de mayo de 1923 . por decirl o así. P ero la deci dida comunicación a Ra ng de fin es de se tiembre de 1923 indica que deben de ha ber reflexion ado juntos sobre los me dios de pu blicación:Ahora est oy di spue sto en todo sentido a dirigirme con el manuscrito de mi trabajo sobre Las afini dades electivas a Hofma nnsthal. 300 ). como verá.laba d~. por ejemplo. y hab ía sido recomendado como un colaborador a te ner muy en cue n ta. que no env i é ~orque en el mom ento en qu e fu e escrita Benjamin me com~01~ó que se habían presentado nuevas perspectiva s par a la reah~a. como ed ito r. cuáles de sus esc~tos -~ublicados o no-puede envia r le. las Neue Deutsche Beitriige (8 106 de noviembre de 1922. nviada deI S de novl~mbre 1. Rang a Hofm anns th al . por ot ra pa rte. que le hago llegar esto.. Pi énselo. Benj amín está demasiado ocupado en ?tras cas a. en esa carta. del Atheruium : Es precisamente est a fe en el va lor de nu estr as colaboraciones lo que me alienta a alentarl o a usted a qu e conserve. ya sea por t u intermedio o solo. [" . es per o verlo pr6xI~amente y le preguntaré también. la admisión di scontinua (10 cual no tiene por qué se r demasiado frecuente) de colabor aciones no con serva nada de nuestro viejo proyecto . en cierto modo rm ayuda. 1 1 " t d ecme q~ee espm u esuenca bezamientosiguesiendoel m ismoenésta rm actual ~arta . Si lo dese a .

sólo por ahora. P ero permítame conocer también la me ntalidad de su am igo a través de algunos es cr itos --editados en re vistas. Próximam ente recibirás 1) el trabajo sobre Las afinidades electi va s.u st ed per iódicamente con una de mucho peso-. ad aptarlo a lo 'nor m al' . algo r ealizable. y ambos con t anta continuidad como para que su antiguo plan de un ar chivo es pirit ual . no obstante.i cip~ la posibilidad de la coin cide ncia. en lo que at añe al trabajo sobre L as afi nidades electwas sería un eco entu siasta.). En todos los casos se tra ta del ún ico o el último ejemp lar. escribía el 7 de octubre a Rang. Además qu iero decir añad. Dentro de las dos sem anas siguient es Ho fmannsthal había concluido el estudio del texto. aunque de nin guna manera poco frecuentes . éste ha bía r emitido el envío con los trabajos de ~enjamin el 31 de octubre a l poeta. Durante las semanas sigu ient es Rang le había informado a Benjamin sobr e el estado de las cosas e incluso lo h abía puest o al corriente de la carta de Hofmann st hal del 19 de junio. en cierto modo de mi parte. un ecoamable.. no será a medias sino 'realmente completa-)" (19 de junio de 1923. Mo ha conm ovido la 1 1 1 108 Ion . principios de octubre. 305 ). Rang y Benjami n es taban otra vez en contacto epi stolar sobr e es tos dos asuntos.. Pero no me lo rem ita. y no qu er emos 'simplificar' nada .la elevada belleza de la exposici6n en una pene tración tan sin igu al en el secreto: esta bell eza surge d~ un pensamiento completamente seguro ypuro. De todos modos me p reocupa un pa saje en mi escrito sobre Las afinidades electi va s en el qu e doy a entender (aunque cuidadosa y muy mesura damente) mi opinión sobre R udolf Borchardt. cas i no h a podido de spegarse de él.. es nu evamente un alie nto para mí -ant. De est a correspondencia se desprende que Benjamin estaba dispuesto a se guir el cam ino allanado h acia Hofmannsthal. qu e "" pu edo renunciar [. cada gesto t iene su sentido. Rang a Hofma nnsthal. priv ada? Un ir me as í a él y a us ted.) . Me parece maravillosa -c-pa r a h ab lar de lo aparentemente 'externo'. 27 Y s. Creo que seis semanas serán sufici entes p ara p rop orcionar a H?fmanns t hal una ~~rada con toda calma. Tal como se de sprend e de la car ta de Hofm ann st h al a Ran g de I5 de novi embre. entre nosot r os. También en estas cosas.. no públicas (pero ¿es que mi revista es al go más que una revi sta no pública? ¿Y es que se puede querer y alcan zar lo es pirit u al por otro camino que n o sea el de la unión es pirit ual. 30). De la cart a de Hofmannstha l. porque es pero ver lo por aquí dentro de un ti empo" (25 de junio de 1923. 37 Y e. ibíd.. E stimo m uy conveniente seg uir exact amente la indicación de Hofma nnsthal. Bri efwech sel".] a la devolu ción de ninguna d~ lc: s piezas en viadas. desp ués _ y allí parecerla h abl ar el escepticismo también respecto de este inten to de publicaci ón-quisiera volver a ocuparme de las cosas (Briefe p 306). p. Que Benj amín se incorpor e con colabo raciones eventuale s. tal vez mucho m és joven qu e yo. A fin es de setiembre. con fio.] que re~p?nda pro nto. ibíd. Hofm annsthal a Rang. Ran grespetó el deseo de Hofmannsthal de qu e siguiera siendopor el momento el me diador ent re ély Be?ja~in y de "dejar librado a la evoluci ón natural de la s cosas SI rm arrugo Benjamín t ambién comienza una relación con usted. muy cercano a él (cf p. conoz co pocos ejemplos semejantes. ibíd . los acompañes con un par de líneas.e cer y la t ranquilidad profund a . pp. estaría a bsolu ta men te uaombra do por es tn 1JI11 du roa. dir ectamente mc~mparable. llena de paz de las noches de n ovie mbre para famili arizarme atentamente con las primera s pá ginas" ("Hofma nnsth al·Rang.quien n o conoz co. como en el encuentro ffsico. por decirlo así. qu e. 182). p. Al final de la cart a dice : EntreJa~to he echado u n vistazo al manuscrito sobre Las afínida des electwas y me sentí tan poderosamente atraído que quiero aprovechar el anoch.}No le he escrito.. expreso yo con sus palabras. S610 puedo decir que ha hecho época en mi vida interior y que mi pensamiento excepto cu ando mi propio t rabajo ha r equerido toda la atenci ón. Por este motivo te ruego que le rem itas los manuscritos qu e a la brevedad pondré a tu di sposición y que.y no debe sergeneroso. no espere qu e me ~ronu ncl8 en detalle sobr e el es cri to de Benjamí n.. según sus pr opias palabras. La carta del 21 de novi emb re expresa . parece habérsete escapado que él expresa su deseo de que por el momento continúes oficiand o de med iad or entre él y yo. sino L.ía. Siga estando.no sólo no desaparezca sin o que eme rja cada vez m ás por su fuerza interior de los rasgos de mi revista: con es t o exp r esa u sted. pp. En cas o de que éste sea un hombre más joven . y que u na colabor~ción considerable de su amigo y de usted imprima. que u sted tuvo la bondad de con fiar me. Porque en este sentido Hofm annsth al no será . L.us o est a pala bra con todo su peso. a menos únicamente que (sobre eso no tenernos ni ngú n poder) Benjamin como individuo se me r evelara como al gui en qu e de ni nguna manera pudiera concordar con m i natural eza 00 cual .qué conmovido estaba: "P or favor. me parece tan poco probable que sólolo añado para llamar por su n ombre el único obstáculo posible). De l contenido del envío realizado a Rang es per a ba que no se h unda en el averno de las reda cciones. 2) algo de Heinley tal vez 3) algo mío publicado antes (Briefe. un rasgo determinado al rumbo.

" E n tra baios como el de Benjamin sobre Las afi ni dades electivas . 39): De es te modo el escr it o se su straía definitivamente a las mezquinas vicisitudes de deci sion es de publicación hete rónomas y su aut or se de sembarazab a de los humillantes es fuerzos de tener que rogar buena volu ntad por su producción . Me rean ima encontrar vínculo en algu na parte: pertenecer a la n ación es piritual Que constituyen tales individuos es un honor y un cons uelo" (ibíd.profundísi ma conexión con su m undo. continúa diciendo: "Con la interpretaCIón de Benjamín sobre La s afi nidades electivas les impone un poderoso cargamento. animada por la cre encia de Que la verdad existe".). No de. próximo número el apartado III en el sigu iente . una parte esen.escubri~ a lgo así en u n mundo tan es pantosamente desgarrado. y és ta de Benjam ín. que se publIcara. cuy o sem iproducto aún no es cienci a pot able).e Deutsche Beitrage donde luego a pareció con los dos pn meros ca p ítulos ya en abril de 1924 (en el n úmero 1 de la serie 11) y con el te rcero en ene ro de 1925 (n úmero 2 . no en la to rpe y am pulosa de los es pecialistas científi cos. de ex~slclón dign a de ser publicada sin todo s los subte r fugios e Impedlmen. p. No es que entre las m ercancra s est iba das en el barco no pudiera haberlas más livianas.boracione s y de ese modo se obt endr á . Rang le : emItló a Benjamin las líneas de Hofmann sthal para qu e las exammara y también probab lemente para un uso bien p?nderado en su~ tratos tácticos ante todo con los editor es (cf. de lo cual no conozco ejem plos a nter iores. r espondía Benjamin a Rang el 26 de noviembre. SI por su ínter medio solicit o ento nces fervorosamente el permiso para poner :ste trabajo con las colaboraciones (los a pa rtados 1 Y II en el. En la car ta de Ran g a Hofm annsthal del 28 de di ciem bre de 1923 . pero sobr e todo a un individuo como Benj am ín .n una revista propia a fundar en comú n con e~ ~enor B."Selige Seh nsucht""que di sti nguió el prim er número.y el posterior sobre el drama alemán-.. Lo especial en ellas es que hacen notar la ausencia ~ ese ton~ secunda rio casi ine vitable del famo so sobre el desconocido: como SI sólo el elogio del primero legitimara el mérito del segundo. nunca se me interrumpirá . T u sabes demasiado sobre las disposiciones de los autores.be n avegar a menor profundidad. 31 5). pero" noen ar as de la necia ind ependencia de los in strumentos. alcanza ndo una belleza de la exp osición aun más inusual."Así r espondía Hofm annsthal el 26 de enero de 1924 a la pregunta de Rang. El méri to de Hofmannst~~1 Y Rang est á en habe r contri bui do a elevar la al ~ango. 325 ). p. "Cons idero como uno de esos golp es de sue rte sin cuy a ap a rición ninguna em pr esa pu ede ten er éxito. pero el ba rco es tá all í para llevar las más pesadas que obtenga. SIO demora).t~s vejatorios. Briefwe ch sel". como los de Benja min y de Theodor Spira . es decir. ~n "t~a l~ configuración de las colab oraciones.f?rma (B riefe. ib fd . De modo qu e no sonaría impertinente si ahor a pre guntara: ¿cuá l debe se r el cargame nto despu és de es e escr it o?" ("Hofmannethal-Rang. se utiliza un inst rumento poderoso. puedo es per a r que la ca de na de estas cola boraciones. que otorgará u n va lor muy alto a este cuarto n úmero y al próximo: porqu e t r ata lo elevado con inusual energí a . En principio segu ía es per ando qu e la publicación del t r a baj o sobre Goethe favoreciera sus in tenciones de habilitación . Briefe. Los especialistas n egaron a Benjamin la alta estima que recibió del poeta . en las cuales se con tribuye exce lsame nte a la inter pre tación de lo poéti co. por su intermedio o di rect am ente" (ibt á.en las Neu. s ino "en a ras de lo sublime. pp. De mod o qu e re clamó por in termedio de Ra ng el m anuscri to que es taba en manos de Hofrnnn nsthal . aque llos qu e sa ben comprender lo e~piritual se se nt irá n urgidos inmediatamente a es tablecer la conexi ón con s us cola.nal de aquello que usted en aqu el entonces se imagina ba en_re laci ón cO.. como para que tenga que describirte cuá nto me han alegrado las l íneas de Hofm~nnsthal (p uesto que pueden hacerlo sin poner en juego l~ vanidad). p."Yo se ña lar ía seguram ente como las má s im portante s dos de la s cola boracione s pres entadas hasta el momento: la suy a" . qué alivio d. Para lleva r fáci lmente las má s pesadas (en la agradable redacción de la palabra pensada artística mente . Creo que mi respuesta debe ser tan agradecida como per(ec~a en su . p.el aogu ndu ('jl'lllpl nr y olrereero su encont raba 110 111 . e-r: su confor. . puesto qu e no recuperó -de H eidelb erg-e. a su lado. 40 }. Antes de r esponder a la carta del poeta. el hecho de que tales t rabajos". Debe haber contenido el consentimiento solicit ado por Hofmannsthal para publicar el t ra bajo .ma~on b ásica . Sena doblem ente deseable si la expresión de conse ntimIento me fuera enviada aquí. y religiosamente. 42 Ys. y vien do a estos ho mbres. "acu dan a m í por su interm edio. "Un gran saber se concentra en un h acer espirit ual decisivo. se rie 2). en la que m encionaba ante todo la confianza qu e les permitía a Benjamín y a él cooperar. la mirada certera de Hofmannsthal se percataba de aque llo que las eleva por encima de los tr ab ajo s eepecializados : que en ellos la filología se practica "con la se rieda d m ás profun da y decisiva : como una verdade r a ciencia espiritual . es per o. también recom end ado a Hofm annsth al por Rang.

según lo indicado por usted. l no están destinados a la p ublicación. y que ante la verdad fundada de tal modo los exámenes de las ciencias particulares siguen siendo subaltern os.] donde el examen resulta in sufi ciente para abrir realm ente la rígida coraza del concepto. lo cual sería absoluta men te inofensivo.. t.y fina lmente presentad o a nte el mismo Hofmannsthal en una sign ificativa ca rta del 13 de enero de 1924.fue reiterado primero a comie nzos y lu ego a fines de diciembre (cf Briefe. este modo de aparición. pp.] En lo que respecta al manuscrito [del t rabajo sobre Las afinidades electivas ) y a su impreeián en la Brem er Presee. Permita me dejar para el final de la carta unas pocas palabras sobre lo externo y hablar primero de lo que más m e in teresa. inform a detall ada mente la hi storia de la génesis del "Escrito de habilitación" -el libro sobre el dram a. La tercera parte aparece en el siguiente. que sirvió de modelo de impresión a la Bre mer Presse y que no es idéntico al "Manu scr ito Jula Cohn"(de nominad o de ese modo por la dedicatoriaj-c-. man ten ido hasta ento nces sólo indirect am en te. a trapados en esa concepción del carácter de signe del lenguaje q ue impr ime la arb itrariedad irresponsable a su terminología. El pedi do . 32 1. lo cual sería aconsej able. Esa convicción de que cada verdad tiene su casa. 328-33 1). perj udica necesariamente el escrito en cuestión [S ch icksal und Charak ter. convertidos en cierto modo en nóm adas. cuya m eticulosidad poco delicada es por supuesto prefe rible a los caprichos soberanos de su fal seamiento. cuya superficie incrustada en el concepto se desata bajo su contacto magnético y revela las form as de la vida lingüística oculta en ella . tal como lo hice con el "destine " en el trabajo sobre Las afin idades electivas. Concluyo afirmando n uevamente mi agradecido afecto. Mientras que sus carta s m e llena n de alegría y gratitud por el cálido y min ucioso interés que usted le concede a mi tra bajo. a través de Rang (una re fere ncia a la primera carta. en los cua les influyó el dispo ner de un modo muy limitado (cf asimismo Br iefe. Este cont ras te me avergüenza y le ruego encarecidamente que d isculp e la insegu ridad en la que. S i no pudiera recuperar por el momento una segunda copia de Fran cfort. por errores mios. L. lo ha sumido la últim a carta del señor R ang. a quien había comunicado en ese mo mento mi deseo de volver a examina r el manuscrito. 868-902). de modo que él no estaba al corriente. p or cierto. Desde un punto de vista lit erario. me dirigiría. 835 y ss. lam entablemente no pued o d ej a rm e influir por consideraciones hacia ti y hacia Hofm annsthal (Briefe. aparecerán dentro de poco como contenido p rincipal del próximo número. 2L Y le ruego que considere sincero si en este sentido encuentro en mi caso la causa de ciertas oscuri dades (lo mismo ocurre con el comienzo de la tercera parte del trabajo sobre Las afinida des electivas). urgen te. se verá obligado no tanto a excavar si no a taladrar la profundidad li ngüística e intelectual que está en la intención de tales investigaciones.cierto la segu nda en la que se poní a en contacto directo con Hofmannst hal . cuya impresión no es.] ALU L. Este forzar el examen. Desd e U " punto de vist a académico otro modo habría sido 113 112 . Sobre la marcha de los intentos de habilitación de Benj am ín . 351) del manuscri to . su Walter Benj amin (Briefe . usted comparte. 32 1): Muy estimado señor Von Hofmannsthal. p.. que no se ha conservado. que aquél está erigido a pa rtir de los má s an tiguos logoi.. Es de suma importa ncia para m í que usted destaque tan claramente la convicción que me guia en m is ensayos literarios y que. pp. que se despliega de este modo ante su mirada. en la más exclusiva de las revistas locales. si entiendo bien . hoy casi completamen tegeneralizados. en tanto que. 346. para no recaer en la barbarie del leng uaje estereotipado.en poder de Scholem -en Palestina. la piedra de toqu e de su fuerza intelectual.(cf pp. es para mí sumamente valio so. yo había omitida informar inmediata men te de su primera carta al señor Rang. al Doctor Wiegand [eljefe de la Bremer Presse]. para poder presentarlo nuevamente en un lugar decisivo: ante Franz Sch ultz.. p. Pero para el escritor esta relación representa la suerte de poseer en el leng uaje.. p. L. por. En la s Ne ue Deutsche Beitrágeye se están imprimiendo lae partes 1y JI. cf. ha experime ntado usted de mi parte complicaciones en su trabajo de redacción. se encuen tra en: Briefe. 308 ). se las arreglan aq uí yaLUen el ámbito del lenguaje. 325 ). S i tuviera que retomar los problem as de aquel escrito tempran o. su palacio ancestral en el lenguaje. sino que remedia ría la s cosas en excursos. Frente a ello. que lo h abía reclamado defin iti vamente.nos referimos siempre a l origi nal mecanografiad o perdido con sus copia s. Puesto que para mí depend en m uchas cosas de la llegada del tra bajo a Francfort. apenas me atreoerta a aborda rlos frontalm ente... y dado que ya he leído la primera corrección. 350. [. pp. la filosofía experimenta la eficacia ben éfica de un orden por el cual sus exámenes tienden en cada caso a términos ab solutam ente definidos. El 5 de marzo de 1924 Benjamín comunicó a Sch olem qu e había come nzado la impresión del trabajo . por cua nto yo sólo necesito por poco tiem po la tercera parte del trabajo.] Los titulas de los apa rtados del trabajo de Las afinidad es electivas lcf.se habían sumado otros motivos.

. Sobre la firma le inform a ba a Scholem: La editorial Ern st Rowohlt me garantiza un a suma fija para el año próximo y edita: Ursprung des deuts chen Traue rspiels.ese. p. Las afinidades electivas de Goethe y Ptooueue pa ra am igo. gracias a su participación. Ta mb ién alude al tr a bajo sobr e Las afi nidades electwas cu ando. dev oluciones-c-. espero.tal vez má s oportuno. si no me hubiera llevado a mi amigo Christian Rang (B riefe. qu e p rensop roporcionarle una basepa ra una eetructura tota~mente transparente. Para fin de año escribió a Hofm annsthal: No quiero dejar pasar el año que termina sin recorda r con agradecimiento que se ha confirmado mi tra bajo.paraque Benjamin los distri buyera en su beneficio entre los conocidos. de una conferenci. Goe thes Wah lverwand- scha tkn! . cuando aquella relación más firme con una editorial cobró forma de contrato. p. fue aplazado consta ntemente contra lo estipu lado en el contrato. Y t81:nb. 391 ). u n ejem plar de la impresión t er mi nada (cf Briefe. Adorno). del h. s i no es que finalmente Benjamin mismo lo suprimió. aunque no posible. en u na carta in édita a Adorno del 18 de ma rzo ~e 1934 .~én des~e P arís.al destino editorial de mis cosas. 362). según lo previsto por el con trato firm ado con Rowohlt en se tiembre de 1925 (cf. anu nciaba a Scholem en una larga car ta que expresa sobre todo la cons te rnación reprimida por la muerte de Rang: En uno o dos meses recibi rás una separata comple ta del trabaj osohre Las afinidades electivas (Briefe. sob~e La s afínidodee electivas -rque nunca se escribió. porq ue sólo hacia fines de diciembre pudo prometerle pa ra febrero el fina l del trabaj o sobre Las afini da des electivas (Briefe. con ocas ión de la eequematizaci ó del n 'Baudelaire . A comienzos de noviembre de 1924 . que había encaminado incansablem ente y que concluyó.bro sobre el Ba r roco y de la E ínbah nstm ge -por cierto. Así se habla . p. "3 El origen del drama barroco alemán. .da Guerra Mun dial. Adorno a Benj a m ín ): yo recorwzco la m ISma lev (l8 de marzo de 1934. No le fue dado vivi r con Benjamin la a parición com pleta del tr abajo sobre La s afinidades electivas . hacia fines de octu bre de 1935 en el segundo ~ño de su em igración parisin a . p. si desde m i agradecimiento le deseo un feliz año nuevo. 404 ). con la úl tima parte. p . B riefe. podría calificar de ese modo al a nterior. en ene ro de 1925. ). para volver a incluirlo. Si ble'. p.emas. que nuestras producciones tienen grandes dificultades I. a T. del cual. sobre la cual uste d me escribe (~oner a s u d is posición si n cargo 20 ejemplares de cada obra. 404). Benj am ín obser va. Pero en lo que se refiere al efecto de p ubli cación. encue ntran algunas referencias a l papel que el ensayo. Usted no considerará impertinente.l en octubre tiene que producirse una estipulación definitiva fe .u c?m pos ición desem peñaron en la producción poste rior-de Benj amín. como debió apuntar amargamente en setiembre. este lugar es el más indicada para mi ataque a la ideología de la escuela de George. al menos para la pu blicació n en las Beítrage. sin em bargo. 368 ).que él dana en feb:ero en el lnstitut des Etudes Germaniqu es (Briefe. mucho después de la Se~n. que no ceda en nada en rigordialéctico al trabaje sobre Las afini dades electivas 06 de a bril de 1938 a (I!ne. 416 ) Y fmalmente.sentido he aludi do con gusto -como uste d sabe. Sólo pós tu ma men t e.P laquette für Freu nde" (Briefe. al mirar ha cia atrás. al fina l el estado de las cosas resu ltó ser el slgUle~te: el libro sobre el drama y Plaquette (.~ (Dirección única).. en s u ejemplar de trabajo . ~al como Benjamin informa ba en a bri l. 340 Y s. 13 de marzo de 1934 . 114 115 . s u te":. p. naturalmente. esto dependería tal vez de este único lugar. sin duda al preparar la impresión del t rabajo sobre Lasafinidades electivas. por re speto. debe h aberle enviado en principio las pa r tes 1 y 11. Tal vez yo mismo. la edito rial Insel se h izo cargo de la p~bhcaclón ?el libro. 856). W.. 433). Es significativo que Hofma n nstha l no se haya escanda lizaooexpUcitamente con un comen ta rio inequívoco [r eferi do al su p rincipal colaborador [Borchardtl en las Beitrage (B riefe. con ocasión de la t raducción de la "Anabase" de Saint -J oh n Perse. Esto no excluye. 409! . p. ~f. p. en el viaje de regreso de Capri. En la correspondencía de la segu nda mitad de los años treinta se. En ene ro de 1926 se hicieron efectiva me nte p ruebas de impresión pa ra el libro sobre el Barrocoy el trabajo sobre Las afini dade s electivas tB riefe p. p. Rilke re cibió . La in te nción de publicarla en forma de libr o pareció concret ar se en set iembre de 1925 . . sólo que el a su nto parece no ha be r quedado ahí. si no que a~.] Per? gno estamos p reparados para la influencia apócrifa? E n. 370). con la iniciación de una relación más firm e con una editorial (que debo indirectamente a las Ne ue Deu ts che Beitráge). que satísfíe o deseos la rga mente albergado s con una prolongada estadía en Ita lia. pero el ensayo sobre Las afinidades electioas no a pa rec ió ja más. sobre el destino editorial de su s trabajos.-átlca y s. se trate de la edición quemada de mi tesis doctoral o de la propuesta Rowohlt. que no ob stante t achara tácitamente el comentario (cf p. ~96). la fecha de aparíClan de mlS cosas fue postergada recién para el otoño tB riete .. Si le resultara difícil ignorar la in vectiva .Einba h nstrape) apar~leron dos años des pués. sin embargo.

Hab ría sido muy estimulante ilustrar las etapas de es ta tar ea de es t ilización presentando sincrónicamente las tres versiones con servadas. 117 . Briefe . Como un sign o que a lude al insondable y reacio desconocimiento de que fue objeto Benjamín . la formulación y la es t ilización .. p. cuy a secuen cia en todo caso aún no coincide con la sec uencia textual del "Manuscrito J ula Cohn" y de la versión definitiva. Los editores han podido re gistrar en detall e. Fr ancfort del Meno . en pa rte pegadas y en parte s uelt as. rudimentarios. aunque de contin uidad problem áti ca . lo mismo que a lgunas partes del texto. una redacci ón temprana y el "Ma nusc rito Jula Coh n" en la colección Scholem (cf p.en el Archivo Benjam ín. ya sea r evis adas h asta su impresión definitiva . si se las confronta con párrafos y pasajes com parables de la copia en limpio y de Ie versión impresa . la única copia en limpio con servada del trabajo sobre Las afinidades electivas-. que a me n udo a provec ha los angosto~ márgenes s uperiores e in feriores y los latera les. es la de un esfuerzo fasci nante por obtene r la máxima precisión en la expresión in te lectual y en especial en el lengu aje. es decir. r ed actad a por J oh annes R Becher-c. pasando por el "Man uscrito J ula Cohn" hasta la versión definitiva . p. de modo que aplico una larga cadena de reflexiones a la composición (que tendrá su modelo en el trabajo sobre Las afinidades electivas) (Briete . pp. cua ndo tit u la la primera parte Lo mítico como tesis. La primera es un ma nuscrito de 41 páginas de escritura apre tada. te xto y orden con los de la Dispos ición y los de l "Manuscrito J ula Coh n". 840). Tam bién los títulos de los apartados coinciden sólo parcialm ente en ca nti dad. del que él mismo se prometía un modelo muy exacto del tra bajo sobre los pasajes: la precaución sigue siendo la mejor que conozco. ya sean copias directas.en el qu e. También Adorno leyó el en sayo sobr e La s afin ida des electivas en un "eje mplar mecanografiado. sino en la a uténtica j conformaci ón de los complejos. por ej . Lo que se ha conserva do son. con ocasión de una parte de mi tra bajo sobre Las afini da des electiva s. fll1uro como seguidor de Heidegger. una es tilización qu e nodescan sa has ta bor rar la última apariencia de ar ide z cien tí fica o banalidad de la expresión y obtene r la singula r consistencia y belleza del texto qu e fue lo qu e conmovió en primer lugar a Hofm annsthal del ensayo yque es tan perfectamente adecuada a los objeto s tratado s y a la expres ión clásica de la lengua al em ana. los límites estipulados a es te trab ajo no lo han permitido. al menos. además de la imp res ión regular y la sepa ra ta de la s Neue Deutsche Beitrage . Pero no 1sólo en el se nt ido de la organización de los pe nsam ientos y los mater ial es en el "Ba ud ela ire" reco nocía el paralelismo en el t raba[jo entre és te y Las afinidades electivas. Adorno. por Rolf Tiedem ann. 846-858) y han utilizado con mucha frecuenci a la primera re dacción para la revisión del texto.una revista en lengu a alema na que a pareció en Moscú entre 1930 y 1945. La miseria de esta litera tura es grande tBrtefe . la segunda La salvación como antítesis y la tercera La espera nzo como síntesis {cf Arc hivo Benjamin.Benj amin pasaba s u tercer y último vera no con Bre cht en Svendborg-e. Como qu iera qu e haya sido: no se h a conservado nin guno de los originales 116 mecanografiados y hasta hoy no se ha podido hallar ninguno de ellos. una capta mecan ografiada" (Theo dor W. Über Walter Benjamin .r epr oducida más a bajo in extenso. ca us a impresión cuando en su últim a manifestación conocida sobre el trabaj o de Las afinidades electivas se constata un hecho cuyo carácter inconcebible se destaca claramente por el laconismo de quien informa : aq uí me llega u na lit eratura algo más ortodoxa que en París . mientra s que el r esto abarca partes separadas más lar gas y más cortas. comp.(cf. a u nque en es te caso Benj amin no lo denominó así . 68). como las remitidas a Hofmannsthal y a la Brem er P r esse.Adorno). 765). 454 ). y tan digna de ella. Se podría tratar de la primera red acción. 771).lla mado a veces "ejem plar de trab ajo". Ms 185). como las envia das al principi o a los amigos.que m arca con ab soluta clarid ad ese rigor dialéctico según el cua l es tá com pues to el trab ajo sobre Las afi nidades electivas . m uestran clarame n te con r especto a éstos que es anterior y el carácter provisori o o de borrador del texto. con carácter de borrador.y así he encontrado recientemente un número de Literatura Internacional . con una pequeña ca ntidad de in serciones adjuntas. resultan . El se respondía del s igu iente modo la pre gunta por lagaranlía para el logro del libro . p. Con aque llo qu e en la Correspondencia siem pre se denomin a ma nuscrito o ejemplar se podría estar aludiendo a copias a máquina y sus reproducciones -c-posibleme nte las del "Manus crito Jula Coh n". por lo menos aproxi madame nte el prim er tercio es u n texto continuo en el se ntido del contínuum de la versión definitiva. lamentablemente. La te nde n cia claramente reconocible del trabajo con la primera redacción. p. 1970. Adem ás. todas las variantes relevantes qu e pr esenta el "Man us crit o Jula Cohn" frente a la vers ión definitiva (cf. Con ello se alude a la Disposición .

1. Se t r ata de los siguiente s fragmentos: Nota sobre Gundolf: Goethe . en cuy o reverso se encuentra un supuest o agregado. y de Goethe en particular. es lo m ismo).Esto es vá lido t anto para pa sajes problem áticos . 9 (GS 158. La mayoría de esas vari ante s prueban qu e la copla en . El t exto sobre el Goethe de Gundolf (F riedr ich Gundolf. 331).ue sólo en . a diferencia de la copla en lim pio y de la versión im presa .en el margen del "Ma nuscrit o Jula Coh n" junto a los pa saj es respectivos y tal como deben h a ber estado en el original mecanografiado perdido. Goethe. hoj a manuscrita con sus respectivas anot aciones. en el mismo lugar . Ypa ssim ). posiblemente con pos terior idad . de es crit ura ap retada . 63. probablement e más tarde.entre la primera re dacción y la copia en limpio. Se la podría datar no antes de 1919/1920. hoja manuscri ta de un solo lado.. Es tos son obra. por úl t imo. íbíd . Categorías de la estética . Ahora bien. porque Benj amin hab ía advertido a Hofmannsthal que no es taban destin ados a la publicación (cf Briefe. Hace de la obra el circula centra l..te xto ~IS~O). con ma rgen amplio. Teoría de la critica del arte. 53. un origi nal mecan ografia do de cinco páginas.. La fecha del m an uscrito se puede h acer coinci dir con la de la copia en limpio .h mplo es l~ versión del ensayo qu e debe ha ber servido de base directa al orrginal me cano grafiado (perdido) que cons tituyó el modelo ~e im pres ión: porque en el texto im preso re ap arecen como las verslO~es por las qu e Benjamin se decidió defini tivam ente . Ber lín . Pa ra Las afi nidades e lectivas: Disposición. en el qu e se encuen~ra n asentados los tí t ul os definiti vos de los a partados y no pocas v ana ~­ te s. completamente formulado. entre tradición eecrítay oral. más bien en 1923 o desp ués. dice: Nota sobre Gundolf' Goethe Al comienzo del libro se encuentra la di ferenciación de los tres circulas vitales concén tricos de un hombre que produce. está conectado biográfi camente (cf Gersho m Scholem. 115 Yss.. datable con muy poca probabilidad antes de 192 1. durante el trabajo sobre el "ejempla r de trabajo" para la edi ción del libro. correspondencia y diálogo (si es que lo recuerdo bien :¿o Gundolfcoloca los d os últimos en una categoría e intercala un círculo in termedio más?. la más tard ía en 1923. un tex to completamente formulado sobre el que no se sabe s i se tra ta de una va riante o un agregado desechado a una de la s últimas version es del trabajo . sobr e todo por su objeto. Adem ás de estos dos gra nde s manuscri tos se ha conservado u na cantidad de a puntes de menor volumen qu e temáticamen~e están en estrecha relación con el ensayo. párrafo II del en sayo p. que posee más el caráct er de un a glosa crí t ica que ~e una ver dadera reseña . que está en el centro del trabajo sobre La s afinidades electioas . en: Zur Aktualitat Walter Beniamins . 16 hasta 167. 91. El ca rácte r de copia en limpio del "Manus crito J uta Cohn" es evide nte. Protesta contra toda estimación de alguna manera importante de otros testimonios y fu entes para la esencia de Goethe. 1916). Nste nnalogc n verdadero 119 118 . al que hay q ue remitirse esencia lmente. Tam bién lo sac ramental. z-p. no formulado ni articuladocompletame nte. De absolu t a re leva ncia para el t rabajo previo y el trabajo sobre el texto ~is~o. pp. cuyo senti do h a podido ser es clarecido con su ayuda. El t rabajo está datado en 1917. esc rit o probablement~ pa ra la época de la primera re dacción . sm embargo. que hay que poner en relación especialmen te con la parte 11. no re lativo a Francois-Poncet y que se puede fech ar en 1925. Schole m ha aportado detalles sobre la dedicatoria y las circunstancias con la s que el ensayo . a unq. algo así como el núcleo de la gran po~émlca Gun~olf. la m endacidad objetiva d e la mencionada separación reside en lo siguiente:su analogonesaplicable y necesa rio en logran exposición h istó rica . 19). má~ bien ant:s. agregados e inclu so cor recciones (muchas de las c~ales. dos hojas manu scritas de los dos lado s con texto en su mayor par te completa- me nte formu lado.refer~ncI~s muy sucin t as. Mención de Fran cois-Poncet . La fecha a~roX1mada más temprana se podría establecer en 1921. re~atI~o" a l~s pasajes del ensayo indicados más abajojSoó re la apanencLa . se tra nscriben in extenso a continuación . como par a cuestiones de pun tuación y sobre todo para ~l establ~mi~nto ~e numerosa bibliografia primaria y secu nda ria qu e Benj amín u so en el ens~yo y que la primera red acción consigna. bcja manuscrita de los dos lad os con a puntes probablemente de la ép~ca de la primer a red acción . si no posteriormente. una h oja manuscrita en la qu e están apuntados los t ítul os de los a partados en un orden claro. p. tal como están -con el mismo texto. don de representa un p unto de vista me todo lógico y de discriminación de las fuentes como sepa ración entre lo escrit o y lo transmitido oralm en te y posibilita las d iversas esca las de la transici ón. "~a1t~r B~nj a­ min u nd se in E ngel". u n m anuscrit o que consta de tr es página s. Se trata de un ~anuscrito de 24 página s. también escritas por la é poca de la primera redacción. están realizada s dir ectamente en el .

ro puede. Ahora bien. por falta de conciencia intelectual). las pa labras m ás horri bles. en tan to el objeto es evacu ad o conceptual y formalmente y conv ertido en el esqu: m a absolutam ente vad o de la mera representabilidad cosa quejam ás p. etc. En segundo térm ino. cuyo desenvolv imien to p ura mente concep tual es incapaz de verificar. Aunque result~ evidente que los esfuerzos de Gundolfhan surg ido del contraste con la pobreza. sino que intenta im poner a Goethe como personifica ción empírica (!) de esta idea metodol ógica. su de bilidad le ha impedido deetru írle realmente en la p ráct íca. en tanto les otorga un objeto toto coelc inadecua da:el individuo Goethe. serio. se puede establecer desde la critica negativa:Gundolf tiene dos cosas a la vista. pero futuros.'sm o m odo que es lógicamente objetivo el contenido (falso) d el j uu:w 2 x 2 = 5. y contra el objeto. sólo com o d iferen cia de sign ifica do.la pregunta por su posibilidad. I . En Gundolf. No es de extrañar: él mismo no qUl~re saber n~d~ con es~as tareas. E n primer término. una idea de Goethe ?Nada menos.'libilidad objetiva de la 121 .'stenclO de Goethe sim bólica mente para una vida y un s~~nmlento definidos.l :n.esen ta la cO. por ejemplo. al que también pertenece metodológicamente. De hecho.¡ El biógrafo . Esta conduce a los en igma. cuya existencia se podría represe~t~r en O scuros contornos sólo a partir de su obra bajo la mUXlmas categorías históricas. ¿Pero cómo asimila Gundolfestos dos grandes objetos ?(concepto de esta asimilación igual al concepto critico básico de la mendacidad objetiva). Ambas a bsolutamente confusas porque superan ampliamente sus fuerzas. lib . mezcolanza lingü(stica arbit raria y nacia.'~s uuiocado por el autor. lo moralmente repugnante de esta emp resa se presenta como el 120 f~!seamiento de la vida de Goethe com o persona histórica convirt íéndo ía en la de un héroe mítico. Esta apariencia es algo objetioo.~ 8 1 s~ qure~e. a la inversa : los d os círculos periféricos deben tener casi un valor negativo para la exposición h istórica. se pod rta de~lr. La di ferencia.y ta m bién la obra en tra ciertamente en el alcance de este nuevo concepto. Y escam otea esa verifi cación en ta nto no apl ica esa idea a Goethe (porque le es imposible por carecer de conceptos. cuand o es legit im a. diálogo. da~ Oscuros testi monios. Vistocksde el otro lado.) .es importante para la distinción fal sa de Gundolf sobre todo donde reside la diferencia esencial entre los dos modos de tradición. de éste esboza una imagen aparentemente poderosa. p uest o que las escasas fu entes sól. Sin detenerse en la pregunta por la posibilidad de un libro sobre Goetbe. una sensación imponen te de la personalidad de Goethe.!. ca<!ucldad e inmorta lidad de poetas y obras. JJ:roqué frío es Gundolf cuando se trata de ver la obra y la . Porque ¿Gundolf tiene una imagen. Por.de sem ejante procedimiento.f~sl~n óptica para el lector que considera el esquema como un semw. Se p rovoca esta apa riencia. en otras palabras. Esto es: toda "trad ición oral "imaginable sobre Goethe (correspondencia.Ideberta transformarse esencialmente en escrita y precisamente todo el fluir de la palabra oral (y adem ás de la vida privad a) ha cia la escritura crea un concepto de la palabra escrit a que es completamente d isti nto del m íticoreligioso. De hecho. en el ámbito religioso y m ítico de la h istoria . que debe residír en el Jengu sjs la p osibilidaddesdel I .Una vez que se ha explicado el método de semejante p roducto subsiste. a cua semejante . al qu e con vierte en un esr:an tajo porque uuerüa pre sentarlo direc tamente desde la idea misma . el historiador) de Goethe debe ser ante todo un profeta hacia a~ras. Gundolfpuede decir e~ defimtwa muy p ocas cosas concluyentes sobre Goet ñe los dWer~os exámenes se uolatilizan en frases hechas cua nd o de~r(an relacionarse con el todo y por todas pa rtes aparecen en lugar de los concep tos má~ sencillos.. j amás debe ser entendi da por el hi storiador como diferencia de valor. a la que no le prOpOrCI?na un o~jeto. ex. pe ro no con esa ficticia exclusividad y mo numentalidad con la que Gundolf intenta exponerla. no tiene n para él una diferencia de signifu:ado más profunda. es deci r. donde el equilibrio y la lucha en tre ambos regula la relación de la h um an idad con su fundame nto últim o (la revelación).e Y la teorla '' d l " '1 " e conOCtmJento surge la pregunta /XJr la ¡x'. la separación en tre tradición oral y escrita.'mo escri ba de la historia de la literatura acierta mas c~ndo registra su pequeño juicio sobre valor y d isvalor. de la historia pragmática). m etaftsicoe :n~s profundos y aún completamente irresueltos. (En esta nada encuentra el lugarpara todas sus ueleidade p~ra s u. Utiliza las categorías de la historia s in objeto. Tanto más agradable se p . un concepto d igno. (Yen este sentido. Ah( se contenta con tender un hilillo ~ntre Goeth ey alguna lit eratura moderna porque se le oculta el sentido d~ lo goetheano pa ra la s tareas más defi nidas y prcfunda~ de la Vida contem porá nea. hasta el ult. El conjunto es una blasfem ia co~tra el concepto de la idea. pero en realidad a su vez sin objeto. o dicho subj etioamente. Desde la fil osol'ra del tenguaj . no aparece aqu í su único funda mento objetivo legítimo: la sepa ración entre palabra y escritura. grande de la hi storia (brevemente.uedeser un individuo. costear su apariencia. S olamen te busca en él una idea metodológica. de.

180 . sin o algo mayor .configuración y forma tienen que ser d istingu idas como crea do y originado. en la desnudez de la apariencia qu e la arm a (Tentación de San Antonio). A hora bien. la obra de arte no es algo "creado ". pero configuraciones y formas existen eidética mente también sin el a rti sta . 25 Y 194.configuración El concepto de creación no ingresa en la fi/oso(Ul de l arte como el de una ca usa. 2 Yp. G-p. tlene ~on frecuencia una conexión con la g ran obra de arte:en tant o cont~ntdo.tlene en a su vt . 1 h asta 199. una belleza cuya apariencia ya no bu sca unirse a la totalidad y la perfección. no son creados. a 1m percepti bilidad deede el princip io.o y"en lo má s colorido. La forma es la ley por la cual lo bello se liga a la perfección y la tota li d ad. y ' b' la intención de salvación. El origen de la obra apu nta .inexpresivo a interpretar com o rig or y pureza a interpretar como percepción y sim bolis m o IV creación . Son form as que aparentemente encierran ta nta sombra y confus ión como la cara interior h ueca estampada o forj ada de un trabajo en relieve metálico. Lo seductor de la belleza descansa en el impudor. 100 . pero de m~u. 26 h asta 160. st len naturaleza (como escenario de la hi storia) y tambi én el h~mbre tienen esa participación. . La bell eza no aparente ya no es esencia lmente belleza . Participación sin restrzccwrn:s. 7 (GS. Porque la "creación" desarroll~ la vlrtuS?e la causa solamente en un único ámbito:el de lo "creado . ni siq uiera son "creadas". 21-35 'par te 111. en la me dida en que todas las obras del arte tienen como contenido de alguna manera la creación . ya no es más belleza del arte. es pro~able que los no entendidos lo llamen surgid o o de venido. 159 . en el sup rem o la de la bie na venturanza. aumentando intensivamente de algún modo esta belleza. Tal vez inc luso toda s las formas tienen algo de la forma estampada. p. la creaci ón.y p recisam en te por eso ligado por la apariencia. La relaci ón de la creación con la obra de ar te no se puede entender. De todos modos estas categorías están restri ngidas dentro de ciertos límites. un tipo de forma que tra ta de la "creación". a la existencia del mundo. en un esquema de ca usa y efecto. sino que permanece libre. p. 30 h ast a 182. 79 . se entiende con la belleza del a rte. No obstante. pero la criatura está creada de la nada. Pero en consecuencia. La forma de las obras cuyo tema es la creaclón se 122 puede denominar "form a esta mpada ". Lo bello del arte está lig ado de hecho a la apariencia.idad desde la apariencia y el error. 94. donde está ar raigad a en la apariencia. y con ellas las formas. Toda forma es m isteriosa y enigmática porque se leva nta de lo insonda ble de la belleza. Habría que designar una clas e entera de formas. Es algo originado. en ca m bio. tanto más elevado el tipo d e perfección y totalidad que parece lleva r con ell a. Lo bello del arte jamás puede pa recer sagrado.su contenido en el estado elevado y subli me de la creación. 1 'da -una vida superior a la de lo orlgma o-. o más bien exponen -ésta es su auténtica esencia. 1. I. g u írán tal vez por contener una pa rticular cantidad de lo mexprestoo. no la tiene la obra de ar te. 7): Categorías de la Estética 1 1 forma · contenido 11 contem pl ación · percepción III belleza . . Eso se plasma en la esencia d e las obras y de sus formas. Criatura y forma . Modelo de impresión : colección Scholem 2 Los siguientes ap untes se re lacionan con parte 1I. parte IlI . vincula la apa riencia con la belleza .p. La creación es uno de los temas más poderosos del arte. El p rofundo verso de Mbríke: "Pero lo que es bello es biena venturado (!) en sí mismo". S in creador no hay eidéticamente creación y criatura. d . pero tal vez la creación también puede aparecer en lo ~{nlm. . Par esa dice Goethe : "la apariencia jamás p uede alcanzar claridad sobre st m ism a". Las obras del arte. s ino belleza demoníaca . E n el pla no m ás bajo es la totalidad y perfección de la realidad sensible.na "!?nera 1 "creada " Porque lo creado se defin e por la partlclpacwn que es a g o · . La form a se origina en lo in sondable.·El lenguaje de Gundolf tiene su posibil. Cua nto má s elevada la belleza. e~ton~s. parte 11. Pero estas formas no son creación.apariencia y el error. 81 . . en la que el tem a creación apare ce una vez q~e J:a sufrido las variaciones de la contempl ación' 1?stas obr~s se dIS~Ln'. Lig ado a la apariencia de totali da d y perfección. su libro es una verda de ra fal sl(tca ci ón de conocimiento. sino que sólo p resentan la crea-ción. Pero lo decisivo es que el acto de creación apunta a la existencia de la creación.54.

El constituye la esfera de la p ercepción en la intención ininterrumpida. sino sobre todo esencial para la IIII 'ffl¡rHi('(l. se ma nifiesta como apariencia ?Y en caso afirma tivo. sobre todo de p. I~. desde la creación. fuego fatuo) Otra clasificación de la apa riencia: Apariencia tras la que se esconde algo tras la que nada se esconde (p. sirena) que no debe ser considerada (p. ej. en el segundo caso no es concebible. Esta separación del creador es un acto moral. sino por su m ayor o menor carácter de aparente. Experimento eidética: Un hombre va por la calle y de las nubes se le aparece una carroza con cuatro caballos que se dirige a él. a tramos de la parte III . Modelo de im presión: Archivo 8enjami n. En relación con el comienzo del Génesis hay que exponer el orden segú n el cual la creación sólo pu ede ser percibida moralmente. ¿tiene el mismo carácter que la apariencia p ura objetiva ? .) 124 . en la segunda mitad del manu scri to. ¿ TieTU! verdade ro carácter de apa riencia el objeto intencional que. en el primer caso es concebible que no haya nada detrá s de la aparición. La apariencia en la que aparece la nada es la má s poderosa. 28 ). se encuentre esto en el arte o en otra parte. Ella s dicen: Sobre la "apariencia" No todo es posib le. La vida de la creación permanece en la oscuridad. Esta es sólo concebible en lo visual. en la som bra del creador hasta que éste se separa de ella." D'AureviUy Memora nda p. está somet ida a categorias morales no sólo en relación con el hombre en la recepción sino también en relación con su existencia en el territ orio de la percepción. 80 . car les valles embellissen t tout ce qu'ils cachent et ce qu 'ils révélents-s-femmee . "En y aUant [nous} avons apercu ou bout de la rue des Chano ines. todo lo bello en él está comprendido en aquélla . Durante otro paseo. que sólo porque es vista como "buena" constituye el "ver". ej. fatamorgana ¿también la quimera?) (p. ej.l La intentio de la belleza.entonces resulta qu. En la medida en que una obra traspasa el territorio del arte y es percepción utópica. Las notas sobre la "apa riencia" se refieren. que es buena en si misma.la seduc tora:la da ma de la leyend a medieval [frouwe Weltl.J La esencia de la creación es ejemplar para la condicíonalidad moral de la percepción utópica. Ella no se encuentra sólo en el arte pero en realidad. La obra se debilita má s bien de la necesidad de su pureza y rigorl . les toursj umellés du oieux Saintií]Etienne rZ'A bbaye-aux-Hom mes) uoilées d'une brume qui les rendait plus belles. 227 Defi nición de N ietzsche de la apariencia en El nacimiento de la tragedia En cada obra y en cada género del a rte está p resente la apariencia bella. en cambio. al mismo hombre le suena de las nubes una voz que dice: Te has olvidado la cigarrera en casa. la verdadera. I -p. faísarü oue d'optíoue. La moralidad de la creación le imp rime a la obra el sello de lo inexpresivo.2 (GS 180. Por otra parte está comprendido en ella -tanto dentro como fuera del artesólo lo bello. no atraviesa la resistencia de la contemplación tan completamente como para irrumpir como forma de la creación en la esfera de la percepción. es creación. que es determinada no por la mayor o meno r belleza de la apariencia. Me 803 y 8 . Relación de la apariencia con el mundo de lo visual. error) de la que hay que huir (p. cuya espalda está carcomida por losgusanos mientras que su frente tiene un aspecto bello.~·tll If'Y dice que en una 125 3. pertenece a la apariencia bella incluso cuando es apariencia. [El siguiente párrafo está tachado.ej.Esto está en la tendencia originaria de la apariencia. sino la apariencia de todo Hebbe( La apa riencia que hay que indagar (p . ej. todo lo bello en el arte está comp rendido en la apariencia bella. [ú lti ma oración tachada] S e ha de hacer una dife rencia estricta de esta apa riencia bella entre todas las formas de la apariencia. Existen di stintos grados de la apariencia bella. una escala. 30 hasta 181 . y nada feo. La ley de esta escala no es sólo fundamental para la tI(Jt'/rirm de la apariencia bella. S i en el análisis de ambos casos se deja de lado la posib ilidad de una alucinación --es decir de una razón subje tiva para la apariencia. horizons et mon uments!. po r causas subjetivas (como las alucinaciones). recta. 79.

La vida que palpita en ella es la belleza.configuración de la apariencia bella. en las que se indagara la unidad. no exieti rta como tendencia en ella s un seguir p regu nta ndo o u n volver a p reguntar frente a su resp uesta. cautiva la vida y le corta la palabra a la armonia es lo inexpresivo.entabla una relación profundísima con ella a tra vés de su pa ren tesco con el ideal del problem a . Tiene este poder como palabra m oral. engañosa. la verdad de la obra . no obstante. en la q ue se indagarla al mismo tiem po la un idad de la respuesta. es decir si n poder ser la p regunta. la armonio que inunda el caos y . sin . Modelo de impresión: Arch ivo Benjamin . S-p. Ninguna obra de arte puede aparecer enteramente oíua sin conv ertirse en p ura apa riencia y deja r de ser una obra de arte. En lo inexpresivo apa rece el poder sublime de lo verdadero como lo define el sim bolismo del mundo existente. en la m ínima totalidad de la apa riencia. les impide. El ideal del problema fi losófico. S in em bargo. un volver a preguntar por la un id ad perdida de la pregunta. a pesar de que sea sólo a través del concept o del problema. Lo que detiene a esta apariencia. configuraciones reales. El así defraudado anhelo de una unidad que no pu ede ser indagada se expresa en otra tendencia en la resp uesta . justa men te. S i exis tieran preguntas que. El text o "Teoría de la crítica del arte" se lee como una va r ia nte de la primera sección de la parte III p. si bien no logra separar apariencia de lo verdadero en el arte. como vida paralizada y morti ficada. Ypara esta pregunta virtual (que sólo se puede d ivisar desde la resp uesta) existe por cierto sólo una resp ues ta: el sistem a mism o de la filosofía. d espedaza lo que perd ura en toda apariencia bella com o herencia del caos: la totalidad falsa. aquella tendencia q ue sus cit ó las llanas in terpretaciones de la palabra por la fil osofía com o tarea infinita . la apariencia es tanto mayor cuanto más viva apa rece la configuración. Tales preguntas no existen. La obra de art e no comp ite con la filosofía mis mas lno qu e. m ezclarse.nfig uraciones que. Es de una clas e y un poder mayor que lo que p uede exigir el conjunto d e todas esta s preguntas porque la unidad de la resp uesta no p uede ser indagada . más aún con e (ldeal de su problema . que no son resp uestas ni preguntas. 69 . pero ahora aparece como si estuviera interrumpido en estajusti ficación.er la resp uesta a aqu ella p regu nta virtual. de un p oder mayor que las p reguntas pos ibles. esta paralización. que t iene como título en la Disposición: Crítica y filosofía. La cautiva. asi como una posible jera rquía de sus form as a partir de la ap ariencia . o por una preg unta mejor. 70 . E n esta perpetuación lo bello debe justificarse. 36 (GS 172 .. Lo inexpresivo. La vida que palpita jamás es simbólica porque es amorfa. finita s. Entonces la u nidad de la 4. en efecto. en u na palabra. Aquel palpitar cons tituye la belleza. e in fin itas en nú mero. sin ser la filosofía misma. que podría den omina rse como un volver a pregunta r. no virtuales. que ha de ser denominada idea l porque no se refiere a la forma inma nente del m ism o si no al conteni do que lo trasciende de su respuesta. Es de un poder mayor que el que cualquier pregu nta filosófica particula r o un problema p ueda exigir. asi obliga lo inexpresivo a la trém ula arm onía a detenerse y perpetúa su palp itar a través de su veto. La vida qUJ! palpita en ella debe mostrarse paralizada y como ca utiva en un mo ment o. que es un gran fragmenlo del mundo verdadero. Dice as í: I I I 1I 126 127 . se p uede rep resentar sólo en una pluralidad (ast como el ideal d el contenido p uro en el arte. é isten x c!!. fragmento de un simbolo. la ab solu ta. Lo ineXpresivo es aquel poder critico que. fingida . m enos aun lo es la vida bella por ser apariencia. y si n ser virtual. es decir. Puesto que asi com o la interrupción del di scurso de un mentiroso por la palabra imperativa logra sacar la verdad donde interrum pe. S on las obras de arte. Con ella es posible determinar la esencia y los Um ites del a rte. su sis tema.. 24 ). de acuerd o con u na legalid ad que probablemente exis ta sobre todo en la esencia del ideal. que sólo aparen ta palpitar. 5 hasta 173. Si existiera n p reguntas tales. En la respuesta a estos últimos se origi na siem pre la tend encia a seguir pregu nta nd o. indagaran la unidad de la respuesta. no obstante. Y eso lo hace por el pod er de lo inexpresivo. S ólo él completa la obra despedazá ndola hoeta converti rla en obra imperfecta. Ms 781 Teoría de la crítica del arte La unida d de la filo sofía. El ideal [del]problema es un a idea. es en ta nto resp uesta. puede aludira lo si m bóli co. se encont raría n en una relación fundam entalmente di stinta con la filo sofía que sus problem as. según las leyes del mundo moral. el sistema de la fi losofía no es indagable en ningún sentido. tienen la má s p rofunda afi nid ad con la fil osofía. antes que al concepto de la unidad de su respu esta. en la plurali dad de las m us as).

como por respeto a la obra de arte en et. Se ría torpe y reprochable querer penetrar en ella para sacárselo. no p or un princip io sólo perteneciente al art e e in ma nente sólo a él. si bien está también separada de el/os. Ella hace qu e el ideal del problema filosófico cobre manifestación en la obra de arte.1:8. Lo qu e la critica puede mostrar de la obra de arte es la capacida d virtual de form ula r su contenido como problema filosófico. Resta por investigar qué base com ún se puede encontrar para estas dos relaciones entre el a rte y la filosofia. que ha de determinarse de otra manera. 5 . como su contorno luminoso. _ A esta manifestación de lo verdadero ast como de la verda d individual en la configuración bella indiv idual corresponde un ma nifestarse de lo bello en lo verdadero. en conceptos sim bólicos en la moral y el lengu aje. se nos enseña en él. La Dispos ición para Las afinidades electivas es en su contexto: Para Las a finida de s electivas Dispos ición Primera pa rte: Lo m ítico como tesis 1 Crítica y comentario A Conten ido de verdad y contenido objetiv o B Contenidos objetivos en el iluminism o 11 El significado del mundo mítico en La s afinida des electivas A El matrimonio como orden jurídico mítico 1 El matrimonio en el iluminismo 2 El matrimo nio en La s afinidades electivas B El orden m ítico de la naturaleza 1 Lo telúrico 2 El agua 3 Los hombres 128 129 . resumido en la totalidad] [tal vez exista un a correspondencia de la virtualidad también entre otros ámbitos. Ella ma nifiesta permanentem ente aquella capacidad de formulación bajo la condición nunca satisfecha de que el sistema fíloeófíco sea índagable. y lo es.la manifestación de la totalidad armónica cerrada de lo bello en la un idad de lo verdadero. 703 Ys. Ella sostiene. un a de sus manifestaciones. se pu ede incluir lo teórico (lóg ico). a la inv ersa. 11. dicho de otra manera. pero que parece esconder un secreto. Y hay que observar que a todo problema fíloe ófico se le puede asignar. Sólo en el todo de la verdad. La multiplicidad de las obras de arte es. Absoluta mente de esa ma nera investiga el verdadero crít ico a los hermanos de la obra de arte. se manifiesta virtual la belleza. y la obra de arte en la que se encuentra encerrada está emparentada con ciertos genuinos problemas fílo e ófícoe. en todas partes es posible la dirección virtual a la unidad a indagar. eso quiere decir qu e en toda verdadera obra de arte se p uede hallar una manifesta ción del idea l del problema. Cuando se di ce que todo lo bello se relaciona de alguna manera con lo verdadero y que su lugar virtual en la filosofla es determinable. un a manifestación del idea l del problema. comp leto. De ella tra ta El banquete de Platón en su mom ento culminante. Loes en relación con las manifesta ciones del ideal del problema . ¿no p uede manifesta rse virtual en la libertad?] Comparación: Uno conoce a una persona joven. y se detendrá ante la form ulación del problema. Y toda gran obra tiene sus hermanos (¿ hermano o hermana íl en una esfera filosófica. Enton ces surge la critica moral y estética. A sí como la filoso{fa incluye en conceptos simbólicos a la moral y al lenguaje en lo teórico. [lo verda dero: unidad lo bello: multiplicidad.pero si qu iere hablar de la obra de arte como tal. sólop uede decir que esto lo simboliza. pero en realidad también como por respeto a la filosofia. La moral.filosofia básicamente sólo p uede ser indagada en una pluralidad o m ultiplicida d de preguntas virt uales [la última preg unta t achad a posteriormente]. como también lo intuyeran ellos. como lo vieron ya los romá nticos. Modelo de im presión : Archivo Benja mín. que aquél se podría mostrar. Pero está permitido investiga r si tiene hermanos y si la naturaleza y el carácter de éstos nos aclara en algo el carácter enigmático del extraño. que es bella y atractiva. armónica. indagado en tal o cual problema . Esta m ultiplicidad está encerrada en la multiplicidad de las obras de arte verdaderas y el extraerla es la ocupación de la critica. también. no por un p rincipio vago.

GS 185 . 1. 840 ). 84. de acuerdo con la Disposición (p. b . 90. existe ncia del hombre a Lo demoníaco b El miedo a la muerte e El miedo a la vida Segunda pa rte: La salv ación como antítesis I Crítica y biogra{fa A La concepción tradicional 1 El análisis de las obras 2 La p resentación del carácter y de la obra B La concepción heroiza nte Il El Goethe de Gundolf A Invalidación metodológi ca 1 El poeta en la escuela de George a como héroe b como creador 2 La vida como obra 3 Mito y verda d B In validación del objeto El viejo Goeth e III La novelle A Su necesida d en la composición 1 La forma novela de Las afinidades electivas 130 . 18. p. novelle b Las parejas enamoradas e El matrimonio en la novela d La trilogta de la pasión B La salvación 1 La conmoción a La apa riencia que se ext ingue b El velo de la belleza c El desnudamiento 2 La espera nza Modelo de imp res ión: Archi vo Benjamín. L uciane. 2 n-e (p. En cuanto a su contenido pertenece antes bien a a~ gú n lu ga~próximo a A . 1·196. GS 1a1 .6). GS 194. 21.6-p.28-191. 94. Ms 185 III El significado del mundo mítico para Goethe A Segú n sus pa labras 1 La crít ica coetánea de La s afinidades electivas 2 La fábula de la renuncia B Según su vida 1 El olímpico o las forma s de vida míticas del art ista a La relación con la crítica b La relación con la naturaleza 2 El miedo o las formas de vida míticas en le. 31 . 6. JO-p. S I no a la Secc ión II de la Pnrte J Iuprox . la joven en le. p.5).ada entre las págin as 165 y 166 al ejemplar de trabajo de Benjamín (J 2BA. B. Segú n es to se incluiría en la P arte III Sección III .e El desti no 1 2 3 4 5 Los nombres El simbolismo de muerte La vida culpable La casa El sacrificio 2 La form a de su nove lle B S u significado objetivo 1 Las correspondencias en particular 2 Las correspondencias en la totalidad Tercera pa rte: La esperanza como sfntesis I Crit ica y filosofia Il La belleza como apariencia A La virginidad B La inocencia 1 en la muerte 2 en la vida e La belleza 1 El motivo de Helena 2 La invocación 3 Lo inexp resivo 4 La apariencia bella III La apa riencia de la reconciliación A Pacificación y emoción 1 Armonfo y paz 2 Pasión e inclinación a Ottilie. 22· p. El siguiente t exto se en cuent r a en calidad de hoja m anuscri t a af:Veg. 15.26. 96.

mient ras que en realidad Goeth e s p resta sus pe nsa mientos a esta figura param ar. Les Affinit és Elective s de Goethe. S us mo mentos religiosos son secundarios. ¿Es el capitán en laNovellereal menteel salvador.11. 23 1. Qué significado podría reivindicar así -como germen de la nooela -. El amor renunciarla a in troducir en el ctrcu lo dl' /a ¡'xi.el amor. ci ón de la página 144 del eje mpla r de tr abajo. de "la m isma situación".1 31. el lug a.con la tendencia. Como por hechizo especular se enciende la llama que tiembla en el encuentro triunfa nte de los a bandonados. de la "mism a" situa ción en la que se encuen tran los abandonados. Indica la pura intenc ión del amor que se deb ta di ripir a Ottilie. desnudo. La n ueva cotidia neida d que les toca en suerte contiene.lo delata com o lo delata el espíritu de la gravedad . de "el deseo de vengarse". L a muda aparición del arqu itecto j unto a la tumba de Ott ilie. y un a especie de acierto enagañ oso. Lo nazaréni co otorga oqu t una profunda y mitigante serenida d y la ten dencia católica aqut está emparentada -au nque no se ade cua a ella. la hoja podría hab er llegado casualmen te al lu gar en qu e fue encont r ada. qu e esta s explicaciones se torn an totalmente insigni(ica ntes . Pues en esto se basa esta extra ña situación : dos pa rej as se conocen . 200203) 7. Eesa i de com me ntaire critique.no es más que la apariencia de vida . y luego incorporada a la novela . d ichoso . 233 ·35) . p ront o entabla n ta m bién los otros des una relació n estrecha. puramente in telectual. (pp. en la qu e Benjamín ya ha bía h echo un a adde nda de poca extensión. 1910] pp. a la q ue hace referencia Poncet (p . es a lgo que escapa al autor. desvelado sacram en to del matrimonio.1ft'lIcia h umana a ' laa . Pa reciera ser qu e lo m ás sencillo sucede con dificultad y fatiga m ientras el buen Dios lo at iende . El espíri tu del acierto satá n ico impera y reflej a e como en un espej o al matrim on io. que si bien puede aclara rse pa rtiendo d e la "necesidad de consuelo". La explicación banal d el caso es eoiden te. cuando hay at racci ón mutua entre dos personas que antes no se conocían. Pensad o así. naturales. Esto y no el amo r es el verda dero secreto lado in terior de aquella si m biosis. tal como Benjamin lo pueda ha ber pensado para la edición que nu nca existió.Poncet nota también q ue Goethe no fue al en tierro de su m adre y más tarde evit aba su tumba. por todos los me d ios alienta n los antigu os esposos el trato nuevo de quienes se alejan de ellos. a pesa r d e algunos rasg os analógicos de importancia. A éste se le corresponde la comp rensión superficia l d e las parti cu laríd adee: la No oelle sería fu ndame ntalm ente sólo una "interesa nte digresión ".32) Es to d iferencia notableme nte esta form a de contemp lar de la romántica al ha cerla ap arecer al mism o ti empo como ilegítima. ~ro lo ~ás dificil se resu elve fácil y felizmen te sólo cuando el ~lUblo tte~e manos en el asu nto.la apanencLO. sin esfuerzo. por lo de m ás más profunda mente pagana. (pp. s d~aléctico. es en ta n poca medida una escapatoria o paliativo. como cónyuges. Y esto también es par te de la crítica de los momentos nazarénicos. Avec u ne préface pa r Henri Lich te nberger. (pp.r del sacram en to.129 . 22 9). ta l como no se en~rega a la ~slón ciega y rabiosa de la in vestigación alquimista. Ma 1709 Mención de Franeois -Poncet S ustenta una posición irrazonable. París. El texto di ce: ma yo r precisión a es te pequeño agregado. Poncet ha recalcado con razón la incapacida d en Goethe de enfren o toree a la m uerte desnuda . rn al des~ublerto. 184 ·188) De manera igu alme nte sup erficial se cons idera el d iario com o p ieza de m áx imas goet heanas.35). es po r cierto tan poderosa y rotundam ente bell o. el sacramento del matrimonio: ellos se ven permanentemente. introducida a la naturaleza de Ottilie _in una conexión real. de la novela. Puesto que S atán . El amor aquí. O se mantiene cas i im percep tiblemente sua ve o se le hace frente con una pompa [?J cosmé tica y serena . El espin tu de la m isa negra vuel ve aquí:el sacrame nto tom a el lugar del amor. y servía pa ra da r 132 Los m omentos nozarénícoe necesitan de una severa crit ica. es fundamen ta l. Modelo de imp resión: Archivo Bcnj amin. que ve en fu novela un a especie de tejido de m omentos d idácticos. a la que Ni etzsche estaba profundam en te entregado-. y con ello la anima resp etando su d ébil y apag ada condición [¿respi ración ?J. El sigu iente borrado r de a dden da est á incluido a con ~in u~. Pu esto que para ell os el amor ~o. y sm em barg o hay algo en este caso. intenta n instala rse entre ellos como fuerzas m íticas . no el rep udidado?([An dré FraneoisP oncet. Ella habria sido escrita con m ucha anteriorida d. Consideración goehteana del milagro orientada a las ciencias na turales. Las notas dice n en particular: T ambién lo sacramental se vue lve m ítico. los viejos lazos se distienden.es origin al. original es pa ra ellos la sit uación en la ~ual las ~teJas fuerzas sacra mentales de l matrimonio que decae.

como la re fere ncia ac e rca de Fra ncois-Poncet. 236. y e n ambos casos los tra bajos de revrs ron hech os por Benjamin e n la versión definitiva se rvía n a l siguie nte prop ósi to : la prepa ración de una ed ición má s del libro e n e l caso d~l t rabajo sobre La s afinidades electivas. Ms 185. En: N eue Deutsche Beitroge.la primera . hubiera lle nado la versión mecanografiada q ue se perdió. e n a lgún momento des. Zu den Wahlverwa ndt sch aftc n[. que en cierto modo es. La s diverge ncia s en tre ésta y la ve rsión definitiva . Copia en limpio. por otra pa rte. En ambos ca sos n08 llegan ej empla res de trabaj o del autor. no puede haber sido hecha antes de es ta fech a. cosa q ue pr oba damente ocurrió m ás tar de. Quema de los manuscritos (p. de la copia en limpio. Goethes Wahlverw andt schaften von Walter Benjamin. al que pertenecen los hechos de esta novela como cas i ninguna otra . más tar de. 83·174. registrada en todas las variantes re le vantes . a un rela to trágico. Concretamente. hasta en su belleza.los origi nales mecanografiados por Benja min . Pe ro segu ra ment e no fue el único. como lo prueba la carta del 14 de enero de 19 26 (cf Br íefe . número 1. Separata de los números 1 y 2 de la se rie 11 de los N eue Deutsche Beítriige publicados en la editorial de la Bre mer P re sse.. den tro de lo concebible. seri e 11. Colección Scho lem . Colección Scho lem . cont ribuyó a lle na r los vacíos e xistentes e ntre ella y la ve rs ión impresa en los N eue Deutsche Beitriige y que. Ad~má~. Borrador pa ra una ad denda: Arc hivo Benjamín. en la rev~8ión fuer on tenida s en cue nt a la hoja manuscrita in cl uid a en el eje mplar de trabajo y la Disposición .. Lo trágico ap arece no en la fanta sía si no s61 en la encarnación d e la figura del héroe y sosti ene con ello 0 su forma de existencia extraestética. (p. S e hace Miar cóm o la decisión de Ott il ie d e quitarse la vida no es ad mitida expresamente par ella en ningún lugar y con ello no const it uye una resolu ción en sen ti do estricto. uno usa do como tal. La numer a ción de la s pá ginas e s: pp. con ocida como Ma nuscri to Jula Cohn. 54) Goethe no da detalles fieíonó micoe de sus perso najes en la novela (p . debi ó de se r vir como testigo prefe rido pa r a la r evis ión. fran cmasón (p p . fue ra hecho despué s de tra bajar sobre sus "Afflni té s électives".esta fig uro. e n s u defecto . pp . un ejempl a r expresa~en te des ign a do. p . es decir a las disp ut as de las personas sostenidas por las palabras. o la referencia acerca de Berno ulli y Bacho fen qu e.y no es proba ble que s~an ha llados . e G()o~he ~()S llegan com pletas una versión temprana y u na COpl~ en lim pio. Adem ás los MI y 1\12 ayudaron a a cla rar pa sajes de se nti do proble mático y a asentar la reprod ueci<>n defi nitiva de la pun tuaci ón .f28A MI M2 M'1 M4 La sit uac ión de pa r ti da pa r a la producción del texto revisado era igua l a la del texto de la tesis de doc torado. el secreto de lo vivo.ctwas . la copia en limpio (= M ' ). en e sto se difer en cia la si tuación de partida con la de l trabajo sobre Sch legel. los cor pora textuales que beneficiaron en gran me~] da a la revisió n . Del trabajo sob. número 2. les cabe la tragedia.T2BA ) e la borada por . 224) Los acontecimientos son injus ta mente considerados como parecidos. pu és de q ue se term ina ra la impresión e n los Ne ue Deutsche Beítrage . el qu e. tal como la s debe haber hech o Benj amín. no hay traged ia. [Goeth es Wahlver wa ndtsch a ft en] versi ón temprana. de la s ano~clOnes posteriores o aquéllas recu peradas en e l ejemplar de trabajo.2? 153. Archivo Benjam ín. 256) S in em ba rgo. e n el ca so del t rabajo so bre La s afinida des . 134· 168 (ener o de 1925 ). Ms 1708 Versio nes que se co nservan JI Goethes Wah lve rw a nd tsch a fte n . pp. Goe t hes w ah lverwan dtschaft en. perteneciente a la filo softa de la h ist oria. I!~njami n. 83-138 (a bri l de 1924 ) y serie Il . 104-111) Modelo de impresión: Archivo Benjami n. Dr 721. Ms 1708.en el dom inio silencioso de los acontecimien tos sólo relatados.]Disposit ion . Editorial de la Bremer Pres se.Arc hivo Benjamin. Otras anotaciones en el eje m plar de t rabajo no pued en haber es ta do incluida s en la versión mecanografi a da del mismo modo que no est á n incluida s e n la copi a en limpio: se trata de mejoras y añadid ura s . 'En este sentido la sepa ra ta de la Breme r Presse ( = . pa s ajes como los ac erca de Borchardt títulos de secciones ~ la ded icatoria pueden se r inferidos. ortografia y 134 1:15 . (pp . ~n el caso de la tesis de doctor a do. Modelo de im presión: J 2BA . e n tanto en uno como en o tro ~a~taban los originales pa ra impren ta pro pia mente dichos . tal es el ca so de l agregado de "de tono fra ncm a són" (parte 1). 409). por una parte.et:. sólo a las acciones en el sen tido d ram ático. 95) El discurso al colocar la p iedra fu ndame ntal.

tal como en el material citado en el trabajo sobre Sch legel. ya sea de Benjamin . Toda s las in tervenciones operadas por Benj amín -están presentes en may or o menor medida en cas i todas las citas del ensayo. pre val eció la intención de modernizar los pasaj es de Goethe. s ino ún icamen te la puntuación. Goethe. Con otras pa labras: aquellos cambios qu e se podían reco nocer lo su ficiente como intervenciones fueron distinguidos de aque llos que res pon den ma nifiestamen te a errores y omi siones.no fueron reproducidas a ciegas. de sus comentadores coetáneos.tra tamiento filológico de un autor. Amba s cosas. de críticos. . o del mecanógrafo o del tipi sta. de hab er sido ignoradas a cau sa del principio filológico de la iden tida d del citado. autores de cartas.exce pción con Holderlinl y -esto constituye la diferencia con res pecto a la te sis de doctorado-. literatos y filósofos (haciendo una ú níca -y para Benj amín s ígn ificat iva. son similares en muchos puntos a los de la producción del texto de la te sis de doctorad o. Aquí fue de ber filológico documentar jus tamen te el ---delibe ra do-. artículo enciclopédico I I I 136 . en pri ncipio no afectan jamás la sintaxis de los pasajes cita dos.de estiliza r no en pocas oport unida des segú n u na manera propia. contracción en el casode te r mina ciones de conjugacione s o declinaciones y ocasionalmente la ortografía. Aqu í se les prese ntaron a los editores problem as qu e. y se conservaron los primeros mientras que se corrigieron discre tamen te los últimos. por otra parte. de acuerdo con los objetivos per segu idos por Benjam ín. característicos.citado. Es así qu e. la mod ernízaci ón y la estiliza ción. Hubo que respetar estas in terven cion es de Benjami nya sólo por el he cho de qu e el texto benj a miniano hubier a sido privado irrespon sablemente de la inte nción de estilización imperant e en él y de los matices logrados.

en la m is ma época. fue característico de Goethe el haber tenido toda su vida un fuerte rechazo a permanecer en grandes ciudades.0 00 h abitante s . el bisabuelo era herrador. en ed ad ava nzada sólo visitó su ciu da d natal . primero sas t re y lu ego taberne ro. Por ello jamás pisó Berlín . la ciudad más grande del Im perio Alemán. el abue lo. .000 cada una. puesto que en to da Eur opa la revolución burguesa depend ió de las grandes ciudades. fue en un principio un simple a boga do. t enía en aquel en to nces 126 .000 habitantes. Fra ncfort. Los miemb ros masculinos de la línea genealógica de Goet he salieron de los círcu los del artesanado m edi ante el t r ab ajo y se ca saron con mujeres de a ntiguas famili as de es t udiosos o de fa milias de un estat us social m ás elevado. e) padre. Joh ann Caspar Goethe. Estas cifras s on características de la situación política de la Alemania de aquella época. Pa rís y Londres ya tenían más d e 50 0.Cu an do Johann Wolfgang Goethe vino al mundo el 28 de agosto de 1749 en Francfort. sin embargo. cuyo re presentant e cultural y al com ien zo t ambién defensor politico era el poeta. pa só la mayor parte de su vida en u n pequeño estado de 6000 habitantes y sólo llegó a tener m ayor conocim iento de los centros it a lianos Roma y Nápoles . La maduración de la n ueva bu rguesía. la ciudad t enía 30. De la lín ea p aterna . En poco I . Berlín. dos veces a desgano. Por otra parte. se perfila c1aramente en su árbol genea lógico.

la lengua. que se estremecía ante él como ante un espectro. Expulsó de la liter atura las formas conven cionales del Rococó con horquillas de este rcolero. al Estado. Claudius como burgués. VoB y Cla udius de Holst ein . Bürger y Leisewitz de Ale mania del Centro. Sch uba rt y Len z como hijos de maest ros o predicador es. Así sen tía el creativo artista pero también el hijo pat ricio de Francfort. Unos agrupaban sus ideas en torno de la revelación. en el que ya corre la cortan te ráfaga de la Revolución Francesa. t rillos y el dialecto de In Baja Sajon ia. Se le hacía hueca y vacía esta "triste seminoche atea". los "iluminados". El reducido círculo familiar -Goethe tenía sólo una hermana. no es t uvo nunca más lejos de entender el ca rácter francés que en Estra sburgo. y que tuvo la máxim a in flue ncia sobre Goethe. Particularmen te sintomática es su declaración respecto del famoso Manifiesto del materialista francés. en el verano de 1770. en la que se constit uyó en im agen del mundo. Klinger y Schiller como hijos de pequeños burgueses.lingerde Francfort. Lenz de Livonia . y finalmente condes como Christian y Fritz van Sto lberg. más adelante. con el Sturm und Drang . Le parecía "tan gris. Holtei. A los diecisé is años entró primero a la Universidad de Leipzigy a los veintiuno. Ham ann y Merck su rgie ron de él la s divisas del movimi ento: el "genio origin a l". E n efecto. Goethe 140 adoptó más tarde lo negativo de am bos movimientos: con el ilumi nismo se oponía a la revolución. todos ellos trabajaban juntos para encumbrar por un camino ideológico lo "nuevo" en Alemania. En esta división de la burguesía alemana estaba la razón de que ésta no encontrara la conexión ideológica con el Oeste. En estos años Herder preparab a su gran ant ología de los can tos populares bajo el título Voces de los pueblos en can tos . Camelia. en su lírica juvenil se une la renovación de la forma del lied a través de la ca nción popular con la gran liberación que había apo rtado el círculo Hainbund de Gottinga . tan cimerio. tan mortecino".le permitió al poet a desde temprano concentrarse en si mismo. Katharina E lisabet h. del iluminismo. "Unida d de la historia de la Tierra y de la humanidad". se fue como estudiante a Estrasburgo . En Estrasburgo se perfila claramente por pri mera vez el círculo académico del que surge la literatura juvenil de Goethe. VoO como hijo de un campesino. "Lenguaje: revelación del espírit u popular". mejor dicho. los iluminist as alemanes no eran revolucionarios. Los r evolucionarios alemanes no eran iluminado s. Goethe y K. el Gote y el Werther. Lajuventud en la casa patricia de u na ciudad libre del Imperio afirm ó en el poeta el heredado rasgo primordial . A pesar de ello. estaban separados de su vanguardia por un inmenso abism o. a Johann Gottfried Herder. insípido. ''VoB emancipó a los campesinos de los pantano s para la literatur a . en torno de la doctrina de la r azón y del Estado. qu e se levanta el som brero sólo a medi as frente ni seño r . "Canto: el primer lengu aje de la natural eza"." Pero puesto que 141 . las concepciones imperantes en la casa paterna natural mente le impedían pen sar en una profesión artística. el pintor Müller. ingresó definitivamen te a las familias dominantes de la ciu da d. que más adelante est udió en profundidad a Voltaire ya Diderot. Goet he como patricio. Le parecía la "quint aesencia de la se nili da d. de mal gusto". Pero el movimien to debe su forma universal. La masa burguesa. El padre obligó a Goethe a estudiar derecho. Pero la debilidad fatal de este movimi ento revolucionario esp ecíficamente alem án fue no poder reconciliarse con las divisas originales de la emancipación burguesa . la sociedad.renano-franconiano: reserva frente a todo compromiso político y un se nt ido más avisado de lo que es adecua do y provechoso para el individuo. y Goethe. los otro s. En sus cartas y conversaciones con Goethe. o. le dio al movimien to S tu rm und Drang sus dos manifiestos más imponentes. Goethe.el Svetéme de la nature de Holbach.ti empo llegó a obte ner el t ít ulo de Consejero Imperi al y cuando consiguió hacer su mujer a la hij a del alcalde Textor. que abarcaba el mundo desde Laponia hasta Madagascar.

de las cuestiones de la época constante mente cues tiones de su mundo de experiencia y de pen samientos.La rosa en el zarzal). En el año 1774 se publicó Los sufrimientos del joven lVerther después de qu e Goethe fuera nombrado en la Audiencia Imperial de Wetzlar. ~evolucionaria del movimien to Sturm und Drang . Su pobre condición lo obligaba a acep tar comidas de caridad. del antiguo estamento señorial. la guerra campesina al em ana. El trasfondo histórico de esta obra. puesto que sólo aquellas obras expresamente designadas por decreto del gabinete estaban protegidas contra la reproducción ilegal en los países del Imperio Alemán. sólo se puede hablar de la liberación de la lírica alemana de los círculo s de la descripción. Una liberación que. Al pri mer tipo corresponden Gotz von Berlichingen y Egmont. el constructor de la catedral de Est rasburgo. a enseñar como preceptor a nobles latifundista s y a acompañar en sus viajes a j óvenes príncipes. En Werth er 143 . qu e echa Implacabl e luz sobre aque l condicio namiento de) mundo literario de entonces. En él Goethe perfeccion ó el ti po del autor genial. es la hazaña más fina y gentil de un señor. se manifiesta con toda claridad en comparación con dramas de sus contemporáneos. Canción de mayo. La burguesía alema na estaba lejos de se r lo suficientemente fuerte como para sostene r un quehacer literario exten so por sus propios medios. que t uvo muchas consecuencias también para la evolución de Goeth e. Con este 142 asunto se produce por primera vez el fen ómeno que va a ser típico de la obra de Goethe: como dramaturgo se somete un a y ot ra vez a la atracción por los asuntos revolucionarios para luego desviarse del tema o dej arlo como fragmento.l preceptor o ventajas de la educación privada . al rebaño de los ilu ministas sin es pírit u. La consecuencia de aque lla sit uación fue que la literat ura siguió depend iendo del feudalism o aun cua ndo la sim patía del literato estaba del lad o de la burguesía. Pues si el gran autor hace de su mundo interior desde un comi enzo un as unto público. Las ciudades y las cortes deben personificar . Finalmente esta dependencia amenazó también con hacerle perd er el fru to de su creación litera ria . la expresión de un impulso individual . Del mismo círculo creador surgió en 1772 el Gotz van Berlichingen . vencido por los príncipes en ascenso. al segu ndo La basta rda. t ransitorio.en VoBla descripción constituye a ún el tono fundamental de la lírica (así como en Klopstock la retórica es el fundamento del movimiento hímnico). Gotz lucha y ene primero por sí mismo y luego por su estamento. y mientr as que condujo a la lírica alem ana a su decadencia en el siglo diecinu eve. que más tarde convirtió el clasicismo fanático de Goethe en algo tan particulannente esca ndaloso para los romá nticos cuando éstos redescubrieron el gótico. La hazaña caballeresca de Got z es regre siva. como re presentantes del principio de la razón envilecido en el reali smo político. fue limitad a conscienteme nte por Goet he ya en su obra tardía. la did áctica y la acción a partir de las composiciones de Goethe en Estrasburgo (S alutación y despedida . El libro fue ta l vez el éxito lite rario más grande de todos los ti empos . En comunidad con Herd er . sólo podía constituir un estadio precario. En esta obra se expresa clar am ente la división de la burguesía alem ana. Con una cinta pin tada . en el Diván de Occidente y Oriente. No lo es. podría inducir a ver en ella un cred o genuinamente revo lucionario. Goet he represe nta en sus obras j uve niles este tipo del gran autor con una perfe cciónjamás alcanzada. Cómo Goet he ya en este primer dram a en rigor se sust r ae a la energía. pu es lo que fundamentalmente se alivia en el levantamiento de Gotz son los dolores de la ca ba llería imperial . La idea cent ral de esta obra dr amática no es el levantamiento sino la tenacida d. al que se opone el Sturm und Drang en la figura del cabecilla del cam pesinado en rebelión. En 1774 Lenz dio a publi cación E. Goet he redactó en 1773 el manifiesto Del carácter y arte alema nes con aquel est udio sobre Erwin von Steinbach. naturalmente. no comparabl e con los brutales asaltos incendiarios de Los band id os.

un solo episodio tor mentoso en su luch a de más de treinta a ños contra el m atrimonio. la unión íntima que en Lavaterformó el estudio del mundo de las criat uras con el pietismo . En Werther la bourgeoisie encuent ra el semidiós que se sacrifica por ella. con las aventuras amorosas de un joven literato cuyo suicidio había dado m uch o que hablar . se sustraía a la necesid ad de tomar decisiones r adi cales. Goethe entretejió su amor des afortunado por Lotte Bu ff la novi a de un am igo. sólo podía. El h aber conocido a Lavater marcó es te viaje para él. el que. esta posición dab a al m eno s un sus tent o exterior a su a cción y a su presencia . como la actual la encuent ra en la teoría fr eudiana. hasta en nombre de la criat ura. Má s adelant e. cuánt a pobreza donde hay t anta propiedad". de ahí la protesta de Lessing. Poco después Goeth e acep tó la invitación del prín cipe a su corte. la perspectiva de un matrimonio burgués con una bella. En el mi smo año fue nombrado Con sejero de Legación con as iento y voz en el Cons ejo de Estado. que echa de men os aquí el orgullo burgués contra la noblez a y exigía de Werther un final cínico. ¿qué gr ado del r efinamiento no presuponen? Qué desigualdad de los estamentos. una coincidencia h izo que conociera a l prín cipe h eredero. El h echo de que Lili Schonema nn fu er a probablemente la mujer más signific ativa. encuentra caminos h acia la na tu raleza no buscado s por ni ngún otro enam orado desde la Nueva Eloísa de Rousseau. las flor es. E n los est ados de ánim o de Werther se despliega el Weltschmerz 1 de la época en todos sus matices. con su insobornable conciencia de clas e. su posición le permitía obt ener u n contacto cercano con la realidad política. Qué caro era el precio pa gad o. Goet he reconoció a lgo del espíritu de su propiacontemplaci ón de la naturaleza. el que en el transcur so de mi extraña vida hubiera de experiment ar también los sent imient os de novio. El mismo Goethe. impor tante y distinguida joven de Iera ncfort pudo parecerle a Goethe un a solución.la burguesía de entonces encontraba caracterizada su pat ología al mismo ti empo en forma aguda y complaciente. Se siente salvada sin se r liber ada. los florero s. las carpetas bordadas en las m esas de este pequeño pueblo. en su conmoción. a l sit u a rlo es ta posición como alto miembro de un aparato de funcionarios. es algo que Goethe podría haber escuchado de las voces int er rogativas.J tras. sintió esta decisión de ponerse al servicio del duque Karl August como un compromiso con se ria s consecuencias en toda su vida. Des pués de las complicaciones sin esper anzas del a mor por Ch arlot t e Buff. Lo qu e fue pen sado como un a visita se tornó en una estadía de por vida. indignadas de sus amigos 145 144 . emprendidojunto con el conde St olberg . en último t érmino-aumentar su resist encia a uni rse a ella. En una época de exacerbadas con mociones políticas de la burguesía alemana. En su Physiognom ik [Fi siognómica]. que causaba ent onces sensación en Europa. casi tanto como lo que se puede decir en loa de la sociedad burguesa". desde un comienzo. por cierto. Werther no es sólo el que ama sin fortuna. "Fue una rara decisión de aque llo superior que impera sobre ncsoI Dolor del mun do. cuánta escasez donde hay tanto placer. es también el burgués cuyo orgullo choca dolorosamente contra las barreras de clase y demanda su reconocimiento en nombre de los derechos humanos. A pesar de la discrepancia interior . pero seguramente la más libre que se le ace rcar a a Goethe." Pero el compromiso con Lili Schonem ann fue . defraudad as. Si en la re se ña de una novela de Wieland h abía escrito: "Las m arm óreas ninfas. E n el viaje de retorno. hubo de contrariar a Goet he. En mayo de 1775 huyó en un viaj e a Suiza. Por otra parte. futuro duque Ka rl August de Sachsen-Weimar. En él Goethe deja qu e el elem ent o revolucionario en sujuvent ud se exprese por última vez en mucho ti empo. [T. Dos cosas fueron determinante s para esta decisión . ahora dice de mane r a un poco atenuada: "Se puede decir mucho a favor de la s reglas. El 7 de noviem bre de 1775 Goethe llegó a Weimar.

no era posibl e una esc uela más . "que le estafaba al lenguaje sus privilegios". rep resentaba la oposición burguesa. sobre todo. a un en Jos anos en que tuvo una comunica ción tan incomparablemente pro fun da con el mundo de Goethe . El hecho de qu e se arraigara en Weimar y cómo lo hizo está en tera men te ligado a Ch arJ otte van Stein. Dado que se quería esperar sólo lo monstruoso de él. lo que en realidad daba fundamento a estas exageraciones: la amistad ent re Goethe y Karl Augus t . por la generosidad con qu e Goeth e correspondía a las exigencias de su posición y más a ú n a las que le hiciera la forma de vida y la persona del gran duqu e. rnúltipl emen te a menaza da de Goethe. Quería a prenderlo y observó "cómo lo hacía la llam ada gen te de mundo". escogiendo a los jóvenes en los despachos para el servicio militar. Stella . como más ta rde también Herder. durante el día inspeccionando los caminos. cómo Goethe recorrió durante un mes y medio el ducado. y que Herder predicaba en botas con es pue las y que después de la prédica cabalga ba t res vue ltas alrededor de la iglesia (así imaginaban la vida de los genios en estos primeros meses ). del \Ver/her. En el siglo dieciocho el autor era a ún profet a y sus escritos. que fue cimentada entonces .1786 permiten reconocer estilísticamente el pa saj e continuo de 146 la temprana prosa revo lucionaria. ap arece en toda la a mplit ud de sus dote~ y acti vidades. ja rdinero. Goethe necesitó a ños para que esta mujer tomara un luga r tan inconmovíbIe y benéfico en su vida . sin embargo. como dibujante. el autor del GOIz . y que más tar de dio a Goet he las garantías de una regencia a mplia. Gra ves consecuenci as tu vo." El padecimi ento y el desconcierto de estos primeros años en Weimar se t ransforma ron y encontraron un a n ueva fuente en el a mor de Goethe por Charlotte van Stein. La s ca rtas que le escribió en los años 1776. a rqu ttecto. Cuando Riemercuenta del año 1779. Clavigo . la primera un iversal -eu ropea despu és de Voltaire . A esto se agregó que Cha rlotte van Stein jamás forzó porGoeth e los conceptos de decencia de la socieda d cortesana . de diecinueve añ os. De hecho. el compleme nto de un eva ngelio que parecía expresarse más acabadamente a través de su vida misma . Se decía que Goet he se em borrachaba di a riami ente con agu ardiente . E lla lo ~an: iliarizó no sólo con la corte sino con la ciudad y el p~lsaJe. "que desaprobaría el que yo nombra ra al Dr .(de no habérselo mantenido pr esente su propia conciencia. pero sobre todo frente a la ~ociabilidad cortesana.se perdió en Weimar. Junto a todo el protocolo del se rvicio tienen lugar siem pre aquellas notas más fugaces o más a mplias a la s~ñora Von Stein .d~ra que es~a rela ción altamente expuest a bajo las con diciones de vida de un a ciud ad pequ eña . profesor. por la noche descansando en pequ eñas posadas y trabajando en su l figen ia. consej ero de cáma ra o de gobier no. Cartas de Werther desde Suiza. El enorme prestigio personal que habían conferi do a Goethe sus primeras obras --que er a n men sajes. Esta se depositaba ta nto más en su nom bre. sólo ofre ce una miniatura de tod a esta existencia críti ca. se urdie ron las leyend as más descabelladas . h acia el gra n ritmo calmado que respiran aque llas ca rtas dictadas en los años 1786~ 1788 en Itali a . por cua nto en aque l entonces la s te ndencias no encontraban ca si otra expresión qu e no fuera la personal. que su imagen pudiera fundirse en la figura de Ifigeni a y de Eleonore von Este. Por su contenido son la fuente más importante para comprender el comportamien to del j oven poeta fre nte a las }~cupaciones adm inistrativas. Goet he no era por natura leza siempre de reacción rápida. Goethe en mi consejo supremo sin que h aya sido primero fun cionario. Tasso y. la a ma da de Tasso. pintor. escribía enton ces Karl August. etc. Klopstock e incluso Wiela nd sintieron rechazo . "En lo que atañe al juicio del mundo". una gran 14 7 . es piritual y lite ra ria. en las que Goet he. insobornablemen te vigi lante). no camb ia nada. Pu esto qu e Goethe. El prod ucto poético de estos años son los comienzos de Misión teatral de Wilh elmMeister. como lo hiciera SIem pre como am ante.

Cuando en 1776 apareció Lenz en Weimar y se comportó en la corte en el estil o de lo. Est e estado de ánimo se desencaden ó en 1786. es algo que dice una declaración de la misma época de Wiela nd . al menos en la m edida qu e el origen del nihilismo es tat al goetheano .tanto más intolerable se le hacía la ciudad. Su impacien cia cobró la forma de un descontento patológico con Alemania. cuando se obs erva que Goethe eludió cuando pudo ciertas t endencias -por ejem plo. el poeta aplicó los recursos pre ventivos más severos cont ra esta susceptibilidad constitutiva. el paisaje y la ca ba llería alemanes. incluso echó los cimientos interior es de algunas partes del segu ndo Fa usto. Venecia . Por encima de todas las cumbres . El pescador. las tensiones lo cercaba n tan opresivamente que no se a nimó a hacer saber a nad ie de su pla n . qu e pro venía de lo más íntimo de su ser. Goethe ord enó que lo retiraran. a medi ado s de los treinta en to no exigente. Cuanto más se acercaba la vida de Goethe en Weimar a u n cierto estado de equilibrio -su inserción en la sociedad cortesana tuvo lugar form almente en 1782. Su rechazo llega incluso a más . A la lu na.. Durante este viaje de dos años. em pieza a forma rse en las exp eriencias de los primeros años e n Weimar. Pero en una ciudad provinciana como Weim ar. cont ra la historia. y se escuchan aquí ma ravillosas voces". ta mbién su vac ilar ace rca del destino de su 149 . En 1781 dice: "Nuestro mundo moral y políti co es t á socavado por pasajes subter ráneos. Luego de haber estado embelesado dos años de su juventud por el gótico. que se impone bruscamente en el segundo acto. la política y el carácter de su pue blo. Era se nt ido común político. y más tarde con siste ma y fundamento s. y a cuy a alt u ra ya no se sent ía a la rgo plazo.. Rom a y Nápoles hasta Sicilia. decidió dos cosas. cuando una vez se eleva una hum a reda allá. h ab ía asumido su posición fre nte a la nación y si dura nte much o ti empo no quiso perder la fisonomía de un diletante. Goethe también lo reconoció claramente desde un comien zo y se enfrentó a t odo intento de continuar la esencia de Estrasburgo en Weima r. La incomparable autoridad que llevó a Weimar y qu e su po imponer frente al duque se fundaba en su papel de mentor e ntre los m iembros del Sturm und Drong . un a resistencia cont ra el clima y el paisaje. Ferrara . Sólo qu ien conoce el anhelo. inconscientemente. sótanos y cloacas. en la precipitada partida de Goethe hacia Italia . este movimiento sólo podía manifestarse fuga zmente y se quedó en ext ravaga ncias tumultuosas. tod as las nacionales y la m ayoría de las románticas-. Cada giro con el qu e Goethe afirmaba su posición en Weimar 10 alejaba más del círculo creador y de amigos de los comienzos de Estrasburgo y Wetzlar. Más ad elante. Las supersticiones. una defensa in sti ntiva cont ra la impulsividad ilimitada y el pathos que h abía en el est ilo de vida de su juventud. Goet he escribía en aquellos años t ambién el Fausto. S ecretos. Pero más aún. en lo sucesivo más claramente. como suele es tarl o una gra n ciu dad. y cómo 10 conmovió la comuni dad con tales n aturalezas. Goethe presenció en estos círculos los ejemplos m ás devast adores de ge nialidad ext rema. con el e nnoblecimien to. Le 14R escribe a un amigo que no ambiciona la fama de Goethe al precio de sus pad ecimi entos físícos.parte de la lírica más imponente: Viaje al Harz en in vierno. en cuya a rmonía y h abitabilidad por supuest o nadie piensa y medi t a . Si Goethe. El mi smo calificó su viaje de huida.s poeta s del S tu :m und Drang. sin volverse fecundo. Sí. se debe pens a r que temía que lo conta giaran in mediatamente. Había acariciado esta idea un a y ot ra vez. primero atenuada y confusamente. sólo se le vuelve más com prensible a aquel que tiene algú n conocimiento cua ndo a lguna vez cede el suelo aquí. Goethe descub rió y cultivó ya a los veinticinco a ños. Por una parte Goeth e re nunció a la esper a nza de dedi car su vida a las a rt es plásticas. Que no escri biera ninguna obra t rágica es algo qu e é l mi smo achacó a esta constitución . Dice que quiere escribir u na obra que odien los alem anes. qu e lo llevó por Verona .

La fuerza motora en los dramas goethoanos n o es enfrentam iento sino desplieg ue. la cer teza de que no había n acido para la pint ura. que lo releve de t odos los cargos administrativos y políticos. yen segundo lugar . N o cabe duda de que Goethe cons ide ró problemático 151 1 ! I 1 1 1 . Para Goethe la historia representaba una sucesión impre visi ble de formas de dominación y de cul turas. El gran art e del Renacimient oitaliano. en 1787. por un a parte. Pero est a ima gen del int répido hombre de pueblo se elevaba hacia la claridad con dema siad a superioridad y las realidades políticas tomaban expresión más clara en boca de Oranien y Alba. en la que los grandes in dividuos. su incapacidad de hacer va ler el E st a do como factor hi stórico. en u n a carta que muestra la culminación de su es tilo diplomá ti co. tanto J ulio César como Napoleón. Es cierto que en pri ncipio nunca manifestó una opinión aca ba da sobre estos asuntos. al que Goethe. Para el poet a ex ist ían límit es estrict os en la int erpret ación de l revolucionario movimient o de lib eración que estalló en los Países Bajos en 1566 bajo la conducción del conde Egmont: en primer luga r . descansa sobre una nube". y si Goethe. el poeta t erminó Egmont. Le fue concedi da esta petición. Aún en Italia. y que aq ue llas joyas celestiales podrían engarzarse en la s coronas de est os príncipes me h a abandonado t otalmente y enc uentro restablecida mi felicidad juvenil". Par a enten der este contacto es necesario tene r en cuenta . sentó en él. La intensificada determinación se nsual de su naturaleza lo con dujo a la decisión de estrechar su ámbito vit al para seguir actuando sólo a partir de un núcleo limi t a do. Nunca pudo declararse part ida rio de mo vimientos nacionales o sociales. inconexas. irradiando clarielad. no obstante.genio era culpable de esto como de las confus iones e inseguridades de su cre ación liter aria. pero éstas son las conclusiones qu e re sultan tanto de sus conversaciones con el historiador Luden como de las Años de andanzas y del Fausto. Al a ño siguiente. que capturan con la determinación y perfección formal de la an tigüedad la m emori a de múltiples noches de a mor roma n as. En u na carta envia da a su hogar se re fiere a la corte de Weimar: "La ilusión de qu e la simient e que madura en mi exis tencia y en la de mis amigos debería ser sembr ada en este suelo. en su con dición de defensor de la burguesía. Goethe pide a l duque. el de sus obras maduras. y por otra parte. la base de aquella limit ad a doctrina clasicist a del arte. el Es tado en su relación con quien ostenta el poder. im pene trables respecto de la política. no podía diferenciar nít idamente del de la antigüedad clásica. Sh akespea re como Voltaire. Est e genio te nía demasiado a menudo los ra sgos de l t alento como para hacerle más fácil el camino al poeta. Pa ra Schiller el problema del Estado había ocupado des de siempre un luga r central. la causa más important e de ell o fue el cont act o con la Revolución Francesa. en celestiales arreos.Egmont no es u n drama político sino un a caracterología del tribuno alemán.a l igual que con todas sus decla raciones di sipadas . La obra lírica más importante de la época italiana son las E legías romanas. Inclus o en otro sentido encontró Goethe el camino hacia sí mismo. por su posic ión anarquista. com o acaso hubier a querido h acerlo Goet h e. La fantasmagoría de l lin al -"La libertad. que quizá represente el únic o ámbito del pensam iento en el que Goethe se encont r ab a m ás bien detrás de su época en vez de encabezarla.desenmascara la idea HU puestamente política del conde Egmont como la inspirauiún poética que es fu ndamentalmente. por un /círculo social creador y un carácter para los que las ideas conserva doras de trad ición y jerarI ón quía eran inalienables. El Estado en su re lación con el in dividu o fue el tema de los dramas de su juventud. sólo da ndo dilatados rodeos volvió a encontrar el cami no de una intensa producción poética.menos la suma de sus improvisaciones teóricas que su función. En Italia surgió de la versión en prosa de lfigenia su versión en verso. por verlo con los ojos de Winckelmann. brindan el único sustento. Estas convicciones t a mbién determinan su relación con el dr am aturgo Schiller.

hizo que le fuera imposible regular el mundo de lo político por princi pios y sólo a partir de ellos. el más grande exponente de la literatura clásica burguesa -que constituía el ú nico motivo indiscutible por el qu e el pue blo a lemá n podía arrogarse el pre stigio de nación cult ural moderna. en el que se recorta. Pero también la enorme susceptibilidad y la perturba ción patológica a la s que lo llevaron los grandes acontecimientos políti cos de su época influyeron directamente en su relación con la Revolución. Si Goet he rechazaba la Revolución Francesa. Sin embargo. su em bajador frente al feudalismo y el principado alemanes. un idilio alemá n de pu eblo. qui en veía justam ente en esa dispersión completa la manifestación exterior de una comunidad en la que los grandes in dividuos podían elegir sus círculos de acción (círculos en los que podían disponer pat ri arcalmen te y enviarse unos a otros sus señales espectrales superando los siglos y los límites de los estados). no era és te un rechazo en el sentido feu dal -a parti r de la idea patriarcal de que cada cultura . o.sino también en el sentido de la pequeñ a burguesía . como podría ser absolutamente posible para la vida privada del individuo. Con razón se ha dicho que la Alemania de Napoleón fue para Goethe el prototipo de lo fra nconiano con tono latino-francés.el despotismo ilustrado del siglo dieciocho mu cho a ntes de que estallara la Revolución Francesa . Esta perturbación. fue porque su nihilismo político iba demas iado lejos como para haberse atrevido a hablar de él en otra forma que no fuera la alus ión. el zorro deslíe el pathos de la Revolución en la form a de un a sátira en verso. como en La bastarda . de un intento condenado a subsistir como fragmen to. Se trata. Finalmente Goethe se aproximó mucho al objetivo en dos obras lite rar ias que. más aún. en la cual el poeta fue afectado por ciertos cptsodíoe de la Revolución Francesa como por reveses personales de l des tino. le era imposible a lcanzar alguna opinión fundamental en asuntos de la vida estatal. A la luz de las cont radiccio nes de clase de la Aleman ia de entonces es to se presenta así: Goet he no se sentía . como Lcssing.no podía pens ar la cultura burguesa de otra manera que no fuera en el marco de un estado feudal ennoblecido. Wilhelm von Humboldt. sed uctor. ya de produ ctos secundarios que marcan con el El gra n copto y Los exaltados el mínimo nivel jamás a lcanzado por la producción de Goet he. que no en vano se remonta a la forma medieva l de la 153 . sólo podía prosp erar bajo la protección y a la sombra de la dominación ab soluta. el programa de Napo león de desbaratar al pueblo alemán en sus pueblos constitutivos no tuviera nad a de monstruoso para Goethe. después de sus experiencias como Consejero de Legación de Weim ar. trataron. te meroso. Reineke. Sufici en te el que. busca ai slar su existencia de las conmociones políticas que lo rodean. por ejemplo. por decirl o así. Pero este rechazo no era ni en el es pírit u del feudalismo ni en el espíritu de la pequeña burguesía caba l y u nívoco. Si no se pron unciójamás sobre los "lími te s de la acción del Estado" tan claramente como. Germán y Dorotea la convierte en oscuro trasfondo. No sólo a caus a de sus la zos íntimos con el régi me n feudal ni a ca usa de su rechazo fundam ental de toda conmoción violenta de la vida pública no había podido reconcilia rse con la Revolución. cada cual a su manera. A partir de los conflictos de esta posición representativa se explican sus conti nuas fluctuaciones. en un primer momento. es decir. el ca mpo de acción más adecuado. incluso la bu rguesa . No son menos de siete las obras en las que Goet he entre 1792 y 1802 t rata re novadamente de arrancar a la Revolución Francesa una fórmu la vencedora o una imagen conclusi va . en bagatelle a la Revolución. paladín de las clases burguesas sino antes bien su l ó2 representante. sino sobre todo porq ue se resistía. Por eso ni una sola de las cre aciones litera rias en las que durante diez años t rató de aclarar s u relación con la Revolución pudo conquistar u n lugar central en el contexto total de su obra. más tarde. del pa rticular que.

E n el um br a l de la era de la s cienc ias naturales. Ja má s importante de Spinoza para Goethe es qu e tanto la naturaleza como el es píritu son un la do manifiesto de lo divino . un a cierta simplicidad in fa nt il de la ra zón lo ca ract eriza a él y a la sect a local. pero que Goet he no quería aceptar como tal sin confer irle una cierta evide ncia sensible. tal como la desarrolló má s tarde en Los añm. el zorro). Este es tudio de la s ciencias naturales sólo podía hacer a Goet he má s frágil frente a los acont ecim ient os polít icos. a mí. en cambio me ha bendecido con la fís ica" . pe ro también iba en cont ra de la teología . Con e llo el poeta su pera la s huell a s del rese ntimiento aú n pe rceptibles en los a nteriores intent os de darle forma. la Meta m orfosis d e la s p lantas. La Revolución como t ras fondo de una im agen de concepción moral (así aparece en Germ á n y Dorotea ): la Revolución como cómica acción prin cipal y de estado. la entendía sólo en tanto ésta permaneciera liga da a la cr iatura. como intermezzo en la historia a n imal de la huma nida d (así a parec e en Reinehe. resultó ser la posición má s avan za da que logró a lcanza r en el m u ndo de lo hist órico.. el rey como especie del "buen hombre". a diferencia de ca si todos los int elect u ales de es tas época s. just a mente el rey de La bastarda hace cla ramen t e apreh en sible la incapacidad de Goethe para comprender la historia política. Su gra n refugio fue el estudio de las ciencias na t ura les . Es mejor busca r hier ba s o dedi carse a la mi neralogía que dejarse atrapar por demo stra ciones vacía s. obtiene la ú lti ma palabra en este ciclo de producción . Pero ju sta mente por eso t a mpo co se ocult a en est os es t udios cient íficos qué refra ct a rio er a el poeta a ciertas innova ciones . Pero el hecho de q ue la historia . En 1784 Goethe descubre la cons ti tuc ión morfológica de los h ue sos del cráneo a pa rtir de una t ransmutación de los huesos de la columna vertebra l. feuda l. e n su ve rda de ra cumb re de humanida d. Esta orien tación h acia las ciencia s natura les iba en cont ra de la política. pero t ambién se puede exager ar much o". Si se opone a los escr itos pieti stas de su a ntig uo a migo J a cobi porque éste formu la la tesis de que la na tura leza esconde a Dios. que t ri!) . declara da "idea" por Schíller en a quella fa mosa primera conversación con el poeta . Es el Thoa s de l fig enia en nueva forma . en poca s palabra s. jam á s hi zo las paces con la "apariencia bell a". E n 1787 le escribe a Korner: "El espírit u de Goethe ha moldea do a todos los que pertencen a su círculo. El concepto bajo el cual Goethe presenta sus revelaciones del mundo físico es el "fenómeno primige nio". un a ño después. Con ello llegó a l conce pto de la "pla nt a pri migenia". Los problem a s político s que los años noventa impusieron a la pro ducción de Goethe fueron la causa de que intentara sustraerse a ella de múltiples manera s. Bajo esta caracterización ente ndía el hecho de que t odos los órgano s de la planta. esta má xim a jerárquica . La idea puede ser m uy sana y buena . sobre todo en los Diálogos de los emigrados alem anes.n arraci ón de an imales. Esto q uiere decir Goethe cuando le escribe a J acobi: "A ti" te ha "ca stiga do Dios con la met a física . P or eso la pedagogía. desde la s raíces ha st a los estambres son sólo forma s tran smutada s de hoja s . U n desprecio orgulloso de toda espe culación e invest iga ción . se aglutine e n torno del rey. imperiosamente de stinado a fracasar. Sólo se pued e enten der justam ente este aspecto de la creación goethean a t en iendo presente qu e él. Sch iller reconoció el carácter de huida inherente a la s ocupaciones cie ntíficas de esos a ños. Sin emba rgo. No la es té tica sino la contemplación de la naturaleza le reconcilió la lit eratu ra con la política . ele l ñ4 andanzas .. tran sportado a quí a la agitación de la Revolución. Entendía la histori a sólo como h istoria natural. tanto en lo t écnico como en lo político. con un a pego a la natur al eza lleva do h asta la afectación y un a resign a ción a sus cin co sent idos. Los est udios na t u ra le s de Goethe ocupan e n el contexto de su lit eratura el luga r que en arti stas menores a m en u do ocu pa la est ética . Este se formó origi na lmente en el con texto de sus estudios botánicos y a natómicos. En ella el spinozismo a nticlerical del poeta encontró su configuración m ás fecunda.

La transformación del mundo por la téc nica no e ra en realidad su materia. como manifestaciones que se conforman en la lucha de la luz con la oscur idad. puesto qu e sus propias investigaciones anatómicas y botánicas representaban posiciones muy ad elantadas en el ataque de la ciencia natural bu rguesa contra la teleológica. en tanto se sirve de sus sa nos se ntidos. La unidad de lo 157 . En ella Kant rechaza la explicación teleológica de la natu raleza. qu e recorre todas sus in vestigaciones. Menor r econocimiento t uvo la Meteorología y se eu ustion é ené rgica mente la Teoría de los colores . Junto con la idea de la metamorfosis.la Crítica de la razón pura. Según sus conceptos.la Crítica de la razón práctica-. más in divisib le. y que de acuerdo con cie rtas manifestaciones se podría pen sar que corona la obra de su vida . en su vejez. éstos le facilitaron el a nálisi s de Kant. 10 cual. Para la ciencia. como para Da nte lo era la filosofía de la escolástica y para Durero. el próximo objetivo natural de la cien cia es llevar al hombre en pen samiento y acción a arregla r cue ntas cons igo mism o. más homogéneo que conozca mos . La oscuridad no es sólo mera a usencia de luz ---entonces no se ría perceptible. Goethe pertenece a la familia de aquellos grandes es píritus para los cuales no existe fundamentalmen te un a rte como á mbito se pa rado. no fue un descubrimiento. la s artes técnicas. Más tarde. inn ovadores en sentido est ricto fueron sólo sus descubrimientos de botánica.. es dete rminante aquí para Goethe la de la polaridad. En esto Goethe tuvo que coincidir con él.sin o un a contraluz positi va .y tampoco con la ética . la doctrina del fenómeno primigenio como cien cia na tu ral era al mismo tiem po la verdade ra doctrina del arte. es el a pa ra to físico más gran dioso y preciso que pueda exis tir. Es un rasgo peculiar de estos estudios científicos el qu e Goethe atien da en ellos al es pírit u de la esc uela romántica en la misma medida en qu e lo contradice en su estéti ca . se correspondía con los conceptos de Goethe . aun cuando él. que rer reconocer la na tural eza sim pleme nte en lo que muestran los inst rumentos artificia les". por el contra rio. La oposición funl ó(i damental de la que pa rte la polémica que Goethe lleva ra dur ante años. es : New ton explica la lu z blanca como una composición de luces de colore s. e n su vejez. "No está compuesta. que pa ra t toet he corona toda su obra científica.. La defini ción de Kant de lo orgánico como una fin alidad cuyo fin no reside fuera sino dentro de la cr iatura final . él cond uce nuevamente a las viej as formas de la inve stigación de la nat uraleza y escribe : "E l hom bre en sí. como el ser más simple. por momentos con extrema acritud. Goet he. hi ciera un exame n asombrosamente lúcido de su imprevisible im portancia . y la mayor calamidad de la física moderna es justamen te el ha be r separado los experime ntos del hombre y. En relación con esto se le ocurre. Para él. Mucho menos por luces de colores. Desde h ace un tiem po se h a re n ovado la d iscusión acerca de este extenso documen to de la cienc ia natural guet heana. La Teoría de los colores se opone rotundam ente a la óptica de Newton. n aturalmente . Desde su inspiración juvenil docum entada en el famoso fragme nto Naturaleza . Despl egó esta concepción hasta llegar a un pragmatismo estricto: "Sólo lo fecundo es verdadero".. 8pinoza sigu ió siendo para él el patrono de sus estudios morfológicos. El mayor provecho del conocimiento de la naturaleza se definí a para él en la form a que és te da a un a vida. Mientras que Goethe no se relaciona con la obra crítica central . La orientación filosófica de Goethe debe enten derse menos a pa rtir de sus escri tos poéticos que de sus escritos sobre ciencias natu rales. se ntía la máxima admiraci ón por la Crítica del juicio .. del deí smo. Im portantes y reconocidos son ad emás los escritos osteológicos: la demostración de la existencia de un hueso intermaxilar en el ser humano. que el animal y la planta tal vez se h ayan desa rrollad ode su estadoprimigenio a t ravés de la luz o la oscuri da d. qu e era un pila r de la filosofía del Iluminismo." La Teoría de los colores consid era los colores como metamorfosis de la lu z.ampliaría tan vastamente la precisión y el alcance de las percepciones se nsoriales.

En 1790 Goethe as umió la cartera de Culto y Educación como ministro de Estad o. Con Voltaire. loza s. la autoridad que é l nece sitaba . quince años después de su primer encue n tro en el a ño 180 7. Aumenta de a ño en año. En estos ámbito s su acción es infinita . En coincidencia con esto su casa se convirtió en un instituto de cultura europeo . la cond ucción del Teatro de la Corte. no obstante. Igual qu e la posición de Voltaire. 1 I I I I I i I 159 I . Su afán de coleccionista cu bría todos los ám bitos de sus investigaciones y de su afición . es siempre independiente de los fines:en es tocoinciden Kant y Goethe. Esta s colecciones componen el Mu seo Nacional de Goethc en \Veim a r con su galería de cuad ros. En est o Goethe es un sucesor directo de Voltaire.bello. Christiane fue primero sólo un amorío. a quien conoció poco tie mpo después de volver de Italia . todo s los museos. una imponente tenacidad en los mom entos más difí ciles y. la Acade mia de Arte se encon t raba n bajo la influencia directa del poeta. Todos los 1áH institutos científicos. para no mencionar la colección de libros y a utógra fos. t a mbién de lo bello en la naturale za . Sin emba rgo. sino también a los es píritus m á s libres e importantes por su forma de vida. a de más. aparatos q uímicos y fisicos. un año más tarde. animales emba lsama dos. mucho menos aún revolucionarias. P ero con la se ñora Van Stein tuvo luga r un a re concilia ción de sleída s610 muy tarde. Le otorgaban a l poeta. poco tiempo después de volver de Italia. la U niversidad de J ena. aprovechar el a ume nto de poder que gracia s a ella experi mentó la existencia del literato con más virtud y conc iencia de la meta qu e nadie. no se pretenda ver en esta relació n con una jo ven proletaria. como el organizador m á s gra nde del mecena zgo del principado que jamá s h aya tenido Alemania. qu e a menudo se extendía ha st a los det all es más remotos. Si en la segun da mitad de su vida Voitaire a lca nzó una riqueza princi pesca. En cuestiones de organización de su vida privada Goethe t ampoco sabía de m áxim as. tanto má s vasta era la bú squeda de Goethe por un resp a ldo para su vida privad a. trabajadora de una fábrica de flores art ificia les. después de años de profun do rec hazo. desde comienzos de siglo. las escuelas de canto. min erales fósiles. Pero para comprender la Ilama. los establecim ie ntos de enseña nza técnica. qu ena a l menos ser un aficionado. un lit erato su po por primera vez a segurarse la autoridad europea y represent a r ante los príncipes el prest igio de la burgues ía mediante una existencia igu almente grande en lo es piritual y en 10 material. hay que tener ~n c~enta que é l se cons ide ra ba. Su universalidad no tenía límit:s. Goethe ennobl eció esta unión y con e lla a la mujer mediante sent imientos inalterables. la sit ua ción económica de Goet he no es de ningun a m anera comparable. la de Goethe ha de entenderse como política. sus salas con dibujos. La unión con su futura mujer. Cuanto má s profundamente lo afectaban los sucesos e uropeos. especialm ente en las t ratativas con Cotta. un te stimonio de concepciones socia les particularment e liberales por parte del poeta. h uesos y plantas.tiva rigid ez del poeta en cuest iones de negocios. a pesa r de que los cóny uges no se tomaran a pecho la fideli da d matrimonial. con el casamiento por igles ia forzó a la corte y a la socieda d a reconocer a la madre de su hijo. a pesar de que Christ iane. Así se debe entender la disolución de su re lación con la señora Van Ste in . monedas . Al mi smo tiempo es tas colecciones eran el marco de una existencia que adquiría cada vez m ás un carácter represent ati vo frente a los ojos de Europa. A pe sar de que Goethe nunca pudo y qui zá nunca int entó franquea r la enorme diferencia de nivel entre esta mujer y él. fue durante quince a ños un grave escá nda lo para la socieda d burguesa de la ciudad. Y aun cuando rechazó la Revoiucíón Francesa supo. Institutor de un lega do na ciona l. Lo más llamativo de est a unión no resi de en su origen sino en su evolución. no sólo esca nda lizara a la sociedad pequeñoburguesa de Weimar por su prnveniencia. Ch rist ia ne Vulpius. Allí donde la profesión artística se le negaba .

común a todos los poetas clásicos a excepción de Wieland. en realidad él mismo no vivió nunca ni cont in uó viviendo en aquél. de tales influencias. El Almanaque a pa reció en el a ño 1795. y que en cuent ra a veces su expresión m ás categóri ca en la correspondencia ent re Goethe y Schiller. El primer encuentro ent re los poetas. Yo siem pre es taba ocup ad o en toma r una posición firme y preservar y protege r sus cosas. Es así que los poet as no siempre coincidía n in cluso en la com prensión de sus obras m ás gra nde s. un a t regua con Goet he. en es te procedimien t o se escondía una cierta desesperaci ón. Tam poco encont raba pa z n i podía t ermina r jamás.. Su discusión se limit aba con precisión casi te merosa a los problemas form ales del a rte lit er ario. E sto se correspondía con los sentimient os que abrigaba el uno por el otr o. desde la cu al sólo se podía llevar ad elante la ofensiva en el t erreno cultural. perot oda la activida d política de la clase burguesa qued aba limitad~ a la defensiva. ~chiller . el t~ato de a mbos hombres permaneció pa ra siem pre ca racterizado por la re serva diplom ática que exigía de ellos este compromiso. Don Carlos. El hech o de que se a lca nza ra un comprcrmso entre estos dos hombres dice claram ent e qu é poco consolidada estaba la conciencia de cla se de la burguesía alema na. no t uvo consecue ncias. en ~qm:1 ent?nces aut or de los dramas Los band~dos ." El im pu lso de Schiller fue importa nte en primer térm ino para las ba lad as de Goet he ("El desent errador de t~ so ro s " . La corres pondencia ent re ellos es un a docum ent ación bien sopesada y redactada minuciosamente y . contra el racionalismo vu lgar qu e t enía su cent ro en el círculo berlinés de Nicolai. "La novia de Corinto". "Era". Pero a pesar de todo el brío y la elegancia del a taque . Esto permitió un entendimiento . "El a pre ndiz de brujo".. re pres ent aba en la severidad de su s formulaciones cla sistas la oposición más intensa que se pued a imagin ar a los in tentos de Goethe de medi ar moderadamente. El ataque tuvo efect o. Menos 161 . En sus ca rtas S obre la ed ucación est ética del hom bre Schille r les quitó a las formulaciones radicales de la moral kant iana su ag re siva agude za en interé s de lo estét ico y las convirtió en un instrumento de const rucción histórica . más libre y más vit al que Goethe ma ntuvo en su vejez con Zelter. E ste compromiso t uvo lugar bajo el signo de la filosofía k anti an a. Gu t zkow. ocurrido poco tiem po despué s del regreso de Goethe de Itali a . tuvo si empre más prestigio que la más profunda. Amor e intrigo :Fieeho . y si ga naba a utorid ad de decenio en decenio. Mientras que Schiller quería emprender la luch a de clases en toda la línea . Con razón se refería el crítico de la J oven Alemania . E n re alidad . dice Goethe de S eh ill er en 1829." El no sabía qu é regal o. "El dIOS y la bay ad era"). en realida d no volvió jamás a ser un poeta popular. Goethe no tenía una relación con el público. a las I so "exageradas sutilezas de las te ndencias estéticas y las teorías artíst icas" que se m ueven en un círculo permanente en esta correspondencia . En unt e sent ido hi zo época. Y ace rtó al hacer responsable de ello a la disona ncia ch illona con la que se enfre ntan host ilmente aquí el arte y la h isto ria . Goethe había tom ado h acía t iempo la líne a de la retirada . E special mente el Goethe tardío tiene ese decidido desprecio del público lecto r. mejor dich o. "como aquellos hombres que se basan mu cho en la id ea . como las mías. El manifiesto oficial de su alianza lite ra ri a fueron las Xenias. por motivos tendenciosos. ah í donde a l comie nzo encendía a todo el mundo. "Si su efect o era enorme. hacía a Alemania con su persona.En to do este decenio fue Sch iller quien siempre lla maba a Goethe a abandona r la d ispersión de la actividad de funci on ario y el ensimismamiento de la contemplación de la naturaleza y a de dicarse a la producción litera ria . Su frente se orientab a contra los e nemigos de las Horas schillerianas. La mordacidad lit eraria fue intensificada por el interés a ne cdóti co: Los poet as firm ab an en rea lidad como responsables porel conj unt o sin delatar la a utoría de cada uno de los dísticos. por cierto. La época de la popularidad de Goethe ha bía pasado .

escribía Goethe en 1795. Antes de que fund a ra el imperio europeo. por otra parte . por influenci a de Iffland. el esp írit u de la lengua al em ana. pero la caj a de resonancia de este in st rumento no era Alemania sino la Eu ropa de Napoleón. Justamente en sus máxima s y en las más notables peculiaridad es que manifiesta el régimen de su vida Goethe es comprensibl e sólo desde la posición políti ca que él se creó y en la que se colocó. la poesía podría representar la libertad burgu esa de este estado mien tras que el régimen en sus cuestiones pri vad as se correspondía tota lmente con lo despótico.Sturm und Drang ) y en el momento en que sacude a l má ximo el dominio de los poderes que sob reviven. una es pina clavad a profun damente en ellos. el poder que hab ía derrotado a Napoleón.Pero fundamentalmente. En la sufrida determinación con que intentó defenderse del espíritu que movía a Alem ania en 1813. se determinó a escribir un a pieza de circun stan cia para la entrada triunfal de las t ropas en Berlín. Por el contrario. "No anhelemos". Cua ndo el poeta finalmente en el año 1815. Este era lo "imposible". La hostilidad de Goet he cont ra la s gue rras de independencia. El hijo de padres burgueses as ciende. sólo pudo ema nciparse de Napoleón ciñ éndose a lo caótico . Goet he y Napoleón tenían un mi smo obj etivo: la emancipación social de la burguesía bajo la form a política del despotismo." Esta revolución es la em ancipación de la burguesía que ocurrió dem asiado tarde en 1848 como para produci r todavía obras clás icas. a lo oscuro del poder primitivo qu e sacudió a Europa en ese hombre. Weim ar ). ya no pudo comprenderlo. en los peri ódicos literarios AlIgemeine Literarische Zeitu ng y Teutschen Merkur . en la literatura. en las mism as formas feudal es (imperio. lo "inconmensurable". Nada podía sentir por los vencedores. El influjo de Weimar sobre la gran ma sa alemana no se encontr aba en ambos poetas sino en las revistas de Bertuch y Wieland. E n esta ab st racción reside lo absurdo de los ataques que dirigió Borne contra Goethe en nombre de la J oven Alema nia . El carácter alemá n. Destruir esta ilusión es el motivo justi ficado por el cual el público alemán del siglo diecinueve trató un a y ot ra vez de oponer a Goethe y a Schiller y medirlos uno frente al otro. la misma idiosincrasia que le tornaba insopor163 W2 . se expres a. cuya dialéctica política da la clave de la <. Su intento de rep resent ar una con Schiller que dó en ilusión. deja todo detrás de sí.El despertar de Epiménides . No tiene sentidoj uzga r su actuar y sus gestos segú n u na escala abst r acta de las bu ena s cost um bres. funda mediante un golpe de Estado su propio dominio en las mismas formas viejas . "las revolucione s que podrían preparar las obras clásicas en Alema nia . de la medi ación. con la de Napoleón es tan decisivo que la época posnapoleónica . Sólo en este contexto es comprensible cómo Goet he pudo someter su vida en sus últimos t re inta años a la s categorías burocráticas de la compensación. del aplazamiento. y la elevaba a una pequeña imagen primigeni a de su idea política . que ca usó un escándalo insuperabl e a la histo ria de la lite ratura burguesa. en ningún lugar tanto como en la segunda parle del Fausto. de insuficiente.aún había sabido armonizar con algu na orientación o tendencia. de Goethe se puede decir que cuanto más envejecí a más amoldaba su vida a esta idea polític? y con~cien­ te mente la tachaba de inconmensurabl e. se convierte en heredero de una revoluci ón frente a cuyo poder todo se est remece en sus manos (Revolución Fran cesa. Si se pudieran t razar límites. Napoleón fue para él el fundador de su público europeo. Su parentesco escondido. posición de Goethe. es completame nte evidente en el contexto de su condicionamie nto político. Fue lo que condujo a Napo león al fraca so. tanto en la vida como en la literatura se puede reconocer de rtn mcnte la acción recíproca de estas tendencias irreconciliables: en la vida como libertad de la manifest ación erótica y como régim en est rictí simo de la "renuncia". pero tanto más profundo. ést as eran ciertam ente las cue rdas con las que Gocthe ejecut aba sus imponentes melodías. lo "insuficiente".

que es sus u rra da te nuemente para una estructuración creadora de las ideas.odo lo que tiende a menoscabar la figura del ser humano.Goet he se dedicara a la composición de bal ad as. si no qu e deben dirigirse al poeta para obtene r la pa labra. qui zás haya sido gracias a Schiller. desde el cua l Goethe tras larga lucha .se corresponden de hecho el uno con el otro de forma est ricta. Sin embargo sólo sentiría este suelo tan firme bajo sus pies después de la muerte de Schiller . La "Campaña de Francia" es tan import~nte como aporte al conocimiento del poeta ~o~o tu rbia y horro sa en tanto análisis de los acontecim iento s de la política mundia l. justamente porq ue estaba condicionado en la sit uación alemana del siglo que terminaba. de los acontecimientos que presenciaba. <. el fragmento de Fausto. motivación de la producción goethea na sin influ ir en pri ncipio en la dirección de la creación goet hcana. Pero cas i siempre el verdadero interca mbio de ideas acerca de estas obras giraba en torno de lo artesanal y lo técnico. En su aversión contra todo lo soldadesco tabla ciertame nte menos su oposición a la coerción mili. llegó a lo ecumé nico. aprendida . los Años de ~pren~tzaJe de WilhelmMeister. de ap rend izaje de Wilh elm Meister. Después de la muerte del poeta. toede el uniforme hasta la herida. en el humanismo alemá n. A partir de ese momento." Se debía al temperamento de ambos hombres que el influjo de Schiller se manifestara esencialmente en la formación. Su s nervios fueron puestos a du ra prueba cuando en 1792 t~~o que aco~p~­ ñnr al duque en Francia durante la invasión de los eje rcílos aliados.los comediantes. Stembald de Tieck hasta El pintor Nolten de Mortke. incluso a la inst rucción mili tar.la forma ci ón-e. claro sin ser ostentativo. El ideal de los Años de aprendizaje . Que . Goethe les dio u na n ueva organización a sus relaciones personal es. Con ello Goethe eludía todo 10 condic ionado por In política para luego recuperarlo sin dud a de maner a tnnto más despreocupada veinte años más tarde. son dos exponentes de aquel imperio de ideas específicamente nlcmán de la "apariencia bella". que te nía muy poco qu e decir a la bu rguesía de Occidente que en ese momento uxecndía a la dominación. Por el contrario.y el entorn o social del héroe .aú~ bajo la acción directa de Schiller . estudios ópti cos y dibujos . "En nigun a parte se delata la maquinaria lógica o una lucha dialéctica de las ideas con el t ema. car acte riza su permanencia vacilante en los pórticos idealistas. La inspiración de Goethe no era desviada. En ella se basan las novelas sobre artistas de l romanticismo desde Heinrich von O{terdingen de Novalis. la gran obra en prosa que reanudó y concluyó de spués de una larga pausa . Tampoco vivía en Weimar nadie qu e él hubiera hecho especialmente su confidente. u na pieza meditad a . Pero no era la amistad de poetas que muchas veces se creyó ver. no hubo nadie en su entorn o cuyo prestigio acaso se aproxi mara a su propio nombre. aseguró su influencia decisiva a la novela . De hecho fue casi una necesid ad pot'!li ca poner actore s en el centro de una nov~l~ burguesa ulomana. E l estilo de la obra es acorde con el contenido.'. En ella las cosas no habl an por sí mismas . Era un a amistad con el homb re y con el autor Schill er .. El giro político y hacia Europa es la marca de la creación poética tardía de Goethe. Por eso este len guaje es preciso y no obstante modesto . Que el poeta en Wilhelm Meieter convirtiera en héroe a un medio artista. en la conti nuación de su novela de form ación. y des pués de su muerte Goet he les levantó u n monumento en s u Epílogo a La campana de Schiller. que contmuara losAño. diplomático al ext r emo. sino que la prosa de Goctho es un a perspe ctiva del teatro.. qu e su rechazo contra . En oposición a esto creció en el curso del nuevo siglo la 165 . No por ello el en canto extraordinario y la fuerza de la persona de Schiller se de splegaron en menor medida frente a Goethe.ar.able la estancia en aposentos de enfermos y la cercanía de noribundos. En ese ent onces Goet he reveló un gran arte para aislarse medi ante la conte mplación de l.a ~aturaleza.

que también lo atrapó en ocasiones. de las contingencias: de la indecisión erótica. El poet a finalmen te puso. con Faust o y Mefisto a todos al mismo tiempo como per sonajes de su pro pio yo. La actividad moral de Goethe es. uno de los mejores libros de prosa del siglo diecinueve. en la Campaña de Francia. el experto de Goethe en cuestiones de arte. Con el tiempo Zelter ocupó para Goethe el rango de u n em bajador que lo re presentaba en la capital prus iana. Poeeia y verdad es una vista preliminar sobre la vida iardía de Goet he en forma de memorias. una contrapartida positiva del pri ncipio cristiano de la contrición: "Trata de darle una continuación a todo en tu vida" . . reflexivo. Esta mirada I {j{j retrospecti va sobre la juventud activa de Goet he es la que otorg a acces o a uno de los principios más importantes de esta vida. con Prom ete o y Epimeteo al creador y al soñador t riste. Müller hasta. el ayu da nte en la redacción de los propíleos y más tarde en la dirección de la revista 167 \l. toma en él formas dictatoriales: manifiestos. Las Conversaciones con Goethe de Eckermann se convirtieron en la principal fuente para estas últimas décad as y.i BAIQ. en el cuño de las fórmulas goetheanas. los escribas Krauter y John. El primer gran documento que surgió de aquel organismo literario que el Goet he que envej ecía cre ó para sí es la autobiografia.importancia que Zelter. el poeta no sólo les dio vida a ellos sino a la polaridad de su propia persona. Goethe no tuvo relación alguna con la crítica en sentido estricto. reglamentos. el fundador de la Academia de Canto de Berlín. se agru pa otro en estos años tard íos. como los concibió con Herder y Schiller. de manera chinesca. con Tasso y Antonio al poeta y al palac iego. Soret. Tal vez sea ésta la razón por la que la autobiografía se interrumpe antes de que el héroe alca nce su posición. de los compromisos. estrictamente clasicista . En torno del círculo más próximo. La estrategia de la actividad artística." En todo ello estaba activo el impulso de imprimir y manifest ar en su vida la imagen del mundo al que se tuvo que acomodar en su juventud. y por eso mismo estaba menos dedicado exclus ivamente a servir al poet a. en parte. el de su fecunda am bivalencia: Goethe no sólo renunció al placer . Allí actúa la misma fuerza que lo llevab a como poeta dramático a oponer con Egmont y Oranien al hombre de pueblo y al cortesano. sólo muy raramente. En este sentido debe entenderse el gran despacho de literatura e imprenta con sus asistentes. como los re dactó para actores y artistas. t uvo par a Goethe. desde Ecke rmann . pero sí por su caracterización aguda y a mplia de Goethe. Riemer. En su descri pción. al heroísmo . Las remembranzas de su vida posterior aparecen dis persas en el Viaje por Italia .Sólo sobre esta base la "renu ncia" goetheana adquiere su sentido correcto. E l suizo Heinrich Meyer . Lenz. y en otros que no lo son tanto. se parangona con ellos el profesor de lilología clásica Friedrich Riemer. de los servidores. que se re laciona con aque llos amigos o competidores de forma hostil o afín. sino también a la grandeza. del vacilar político. Ta mbién sus Conversaciones con Goethe se encuentran entre los documentos que han definido la imagen de Goethe tal como llegó a la posteridad. y en los Diarios y A nales. además. No como interlocutor. más abajo. "El hombre más dichoso es aquel que puede enlazar el final de su vida con el principio. Merck y Herder ent raron en la histo ria de la literatura. el mundo de la deficiencia . toda su vida bajo la categoría de la escritura. En la mis ma Weim ar el poeta instituyó paul atinamente un equipo de ayuda ntes y secretarios sin cuya asi stencia el en orme legado que re dactó en los últimos t rein ta años de su vida nunca se h ubiese podido conservar. en u na form a que no se da nunca en espíritus superiores. en su razón última. Lo que ataba al poeta a Eckermann era tal vez más que nada su incondicional tendencia a lo positivo. y Günther. Más autónomo que Eckermann er a el secretario Van Müller. En su descripción de los años 1750-1775 Goethe incluy6 u na serie de caracterizaciones de los coetáneos más importantes de su juventud.

que él llevó a cabo de manera más universal que n inguno de sus a ntecesores o sucesores. lo distanció a un más de Alem ania . el filólogo Friedrich August Wolf. n o obstante. el descubridor de la edad medi a alema na en la pin tura . Mien tr as Goethe escribía esta novela obtuvo JlOI' pri mera vez un contacto ti rm e con la nobleza eu ropea. (Sus esfuerzos de años t uvieron que conformarse con un a victoria parcial . para el que h abía querido decidirse a escribir vein te año s a ntes en Roma. Pero el poder del que es vícti ma esta instit ución en s u di solución no es la burgu esía sino la sociedad feudal. en cambio. todo ello sirvió pa ra a umentar la reputación de su un iversalidad . no puede librarse del secre to horror que irri ga todas las fuerzas vivas de la naturaleza. Lo que logró como t rad uctor . acompa ña nte y mini stro. . medi evales (la sociedad secreta en la torre). Entonces ascendió la Edad Medi a orie ntal del Diván d e Occiden te y Orie n te. E n efecto . en virtud de la cual Goet he cons cien te mente confu ndía los lími te s entre el a rtista. como tantas ot ras. que se encon traban sobre todo en las termas de Boh emia. emigrados. el investigador y el aficionado: no hab ía géne ro de poesía ni lenguaje que se hic ieran popu la res sin que Goethe se ocupara de ellos inmediatamen te . Goet he finalmente·se prestó a presentar en la corte una colección de documentos y planos referentes a la hi stori a y a la am pliación de la catedral de Colonia. que quedó como fr agm en to . 'Klcist . a migo de los romá nticos.) Todas estas re lacione s. relator de viaje. incluso biógrafo. este feu dalis mo ideal adquir ió rasgos patria rcales del Ori ente.I unto con Poeeta y verdad su rgió en 1809 Las a fin ida des electi vae. Gcet h e no podí a pen sar de ot ra forma que no fuera en el marco de un E stado feud al en noblecido el desp liegue del mundo cultural burgués. por oposición a Alemania. con la que coincidieron los últimos veinte años de su actua r . Wa lter Scott. poeta de la corte. Manzoni. y como tal.a en u na Aquileida . Para este público de la a ristocracia de Silesia y Polonia. director de tea t ros. hasta te ólogo. lords . en Alemania . segu ro en lo mundano. Pero el espacio vital de es ta universalidad era para él cada vez más Europa y. son el motivo funda me ntal mágico-patriarca l de esta novela . Sentía una admiración apasion ad a por los gran des es pírit us europeos que aparecieron h acia el fi n al de su vida. y designado por todo el Romanti cismo a constitu irse e n portavoz de su convicción artística fre nte a Goethe. Las palab ras sobre la nobleza que Goethe pon e en boca del maest ro quince a ños a ntes en su drama de la Revolución Los exa ltados: "Est a arrogante estirpe . Byron. Esto no le impidió al poeta exa mina r crítica mente sus condiciones de vida. y que participó con Schille r en su intento de contin uar la 1Uad. generales pr usiano s. '-. ed ucador . conocedor y jue z de arte. Es la mi sma form a de pensa r que en A ños de andanzas de Wilhel m Meister remite incluso los intentos más resueltos de conformar la imagen de un a burguesía plenamente desarrolla da . Sulpiz Boisserée. el defen sor entus iasta del gótico alemá n. Las afín idades electi vas trazan un retrato tenue pero muy agudo de la decad encia de la familia e n la clase domin a nte de aquel entonces. hecho y consecue ncia". no puede ign ora r el vínculo en el que permanecen unidos ete r na men te pala bra y acto. en el entorno de la Empera tri z de Austria. cuyos ca ntos sólo fueron redactados como unidad más tarde y difu nd idos bajo el nombre de Hom ero. rec onstituida en su estado primigenio bajo la forma de fuerza s mágicas del destino. que conmovió de la manera más a mbivalente a Goet he al probar que los poemas épicos hom éricos proviene n de una serie de poetas desconocidos. a una reproducción de asociacione s místicas. en realidad. físico. J ean Paul. Y cuan do la mala ad minist ración de la resta uración alema na. más de un a vez protegió lo mediocre y no com pre n dió el gen io de sus coet áneos Holderlin.Kun st undAltertum [Arte y antigü eda d clásica]. 169 . \(j H una experiencia a partir de la cual se conforma para él la visión de aquel nuevo público. son expresión de un a universalidad. está n pen sadas Las afinidades electiv as .

El más importante es la "Provin cia Peda gógica ". en las qu e. que quedó mucho tiempo interrumpida. bajo príncipes y visires . En la sucesión de sus pasiones . es lo justo para mí . un poco gitan esca. Fourier. su poesía de a mor más tardía. -c. reconciliado con In experiencia de sus a ños viri les. "Propiedad 171 170 . en la que se puede observa r el contacto de Goethe con las gra ndes obras socialistas de Sismondi. la señora Van Stein re presenta la encarnación de la antigüed ad clás ica. En muchos de est os cantos el poeta le dio. Su in fluencia no resultó de una lectur a inmediat a . En una casa lujosa como la que tuve en Karlsbad soy perezoso e in activo. uno se siente sosegado. fue por último tratada por el autor como un de pósito en el que ordenó el contenido de sus cuadernos de notas por intermedio de Eckermann. qu e le confesó un a vez a Eckenn a nn: "Los bellos edificios y los salones sunt uosos son para príncipes y pote ntados. retorna aquí. Se va retirando en toda la lín ea. Goeth e aba rca ba la h istoria y el pasado sólo en la medid a en qu e logra ra devora rlos en su existencia . La novela. Es m uy ca racteríst ico que la agricult ura a parezca como obligatoria mientras que no t rasciende nada de la enseñanza de las lenguas mu ertas. frente a las fastuosas cortes imperial es. en el que su encue nt ro con Marianne van Willemer se había tornado una fiesta corta y embri agadora . Philine. Cu a ndo se vive en ellos. que debía volverse un o con lo oriental. la del Leva nt e. Ulrike van Levetzow. En la va ste dad de la Ed ad Media oriental. a la sabiduría del pordiosero . como di sfraz. En es tos años en los que los problemas de la in du str ia empezaban a ocupar a los econ omistas. con su s impo nentes instrumen tos . una conformación híbrida. fundándose en Hammer-Purgstall y Diez. es rica en discrepancias y contradicciones . Goethe adoptó de Pestalozzi la idea de la formaci ón profesional. muy extraña.J amo. Goet he adopta la m áscara del fruga l.. presenta al público su s estu dios orient ales. Las tantas novelles y episodio s de los que surgió la obra están unidos sólo de manera lax a . er ra nte. Goethe destacó el giro didáctico de su últ im o tomo de poesía con las notas para el Diván. En ca mbio las viviendas m odest as. como esta habitación se ncilla en la que nos encontramos. Sa int-Simon. fue concluida precipitadamente. y no ambiciona nad a más. en cir ujano. El Diván de Occidente y Oriente es el canto a es t o. Los "humanistas" de los Años de ap rendizaje se han convertido t odos en a rtesanos:Wilhelm. La imponente flor tardía qu e desplegó la pa sión e rót ica de Goethe en edad muy avanzad a le permiti ó experiment a r incluso la vejez como renovación . Por lo dem ás . En la figura de Hatem Goethe.. Owen. Me rianne van Will emer . pero era lo suficiente me nte fuerte entre su s contemporáneos como para determinar a Goethe a intentar unir la orientación feu da l con aquella práctica-burguesa que se imponía decididamente en es t os escritos.Con un tipo nuevo de lírica filosófica de la litera tura a lema na y eu ropea . El elogio del a rtesanado. de la taberna y del vaga bu ndo la forma m ás sublime qu e és t a jamás haya encontrado. que Goethe ya ent on a en Cartas de Werth er desde Suiza. Esto se riñe con mi t emperamento. este libro conquistó a l mism o t iempo la m ás grande encarnación poética del amor se nil. El ideal clasicista de la formación se hace ca rgo de l costo de esta síntesis. en minero. en cost ure ra . No sólo las necesidades polít icas le señala ba n a Goethe el Oriente . Esto enseña la Elegía de Marienbad . Bentham. un poco desordenadamente orden ad a. los pensamientos socioecon6micos que defiende aquí Goethe concuerdan con la ideología de la filantropía burguesa en su forma más utópica. er a ésta una posición más bien reacciona ria . le deja total libert ad a m i tempe ramento para es tar act ivo y crea r a pa rtir de mí mismo". bebed or Ha tem y con ello profesa poét icamente aquel escondido ra sgo de su ca rácter. Andanza s de Wilh elm Meister saca a la su perficie del modo más brusco el rasgo didáctico en la obra tardía . su último a mor. la unión de estas manifestaciones con las imágenes de los cuentos ma ra villosos de su j uventud. hace hablar una vez más a lo inconstante y salvaje de su juventud.

la figura de Ma rJ 7~ ga rita. Sin emba rgo. En 1790 apareció el fragmento de Fausto . Según su propio testimonio. I y quedarás libre de tu servidumbre. la actividad teatral. Dios le permite al diablojugar librem en te con Fausto . Cua nto má s tiempo pasa. el Urfauet. En 1808 Goethe presentó al editor Cotta la primera parte para una primera edición de su s obras. en el siglo dieciséis como leyenda mundial y en el siglo dieciocho como tragedi a mundial de la burguesía alema173 . que despertara durante décad as su aversión más apasionada . filológicos. aquí se reconcilia incluso con la imagen de la pasión de Cristo. es decir a t ravés de normas pa t riarcales y c6smicas. Esta se const ruye sobre el "Prólogo en el cielo". de deseo en placer I y en el placer sus piro por el deseo".cuando le dice al momento: "[Aguarda ! ¡Er es ta n bello! I ¡Luego podrás encadenanne I y yo zozobraré con gusto! I Luego podrán dobla r las campa nas. La primer a pa rte del dram a termina en la pri sión de Margarita. Hacia a llí las hace emigrar el final de la novela. el ej e de esta obra es: la salvaje. Y en el poeta mismo habl an los últimos reparos cuando busca en América el futu ro más feliz y armonioso de sus figuras. Si Goet he en sus años ma duros de creación a men ud o eludió lo poético para entregarse más libremente a sus humores e inclinacion es en investigaciones teóricas u ocup aciones admi nistrativas. para sólo después quedar a su merced con su alma . por otra parte respeta en la religión la ga rantía más fuerte de toda fonnaj erárquica de sociedad. urtrstícos. /y cuando el relojse pare y cai ga el minute ro. comunista". Aquí por primera vez se perfila con rasgos nítidos la acción. El mis mo sincretismo se manifiesta ca racterísticamen te t ambién en la en señ anza re ligiosa. el círculo de la sensualidad se ha agotado rá pidamente sin atrap ar a Fausto: "'Y así voy dando tumbos . la in fanticida que es condenada y que alimentaba la ll ama de la crí tica socia l del grupo del S turm und Drong en poem as y dr amas desde hacía ti empo. que inm ediatamen te inten taría arrancarle a la natura leza divina el secreto de la creación. el gran fenónemo de sus últi mos años es cómo el círculo imp revisibl e de s us continuo s estudios filosófico-naturales . Y se ha podido decir de ella que la saga de Fau sto expresó . cabalísticas. I se habrá acabado el ti emp o para mí". más decidid amente avanza el ans ia de Fausto hacia lo ilimitado. Se ha llam ado a esto una "fuga organizada. a Weimnr. Las experiencia s de su activid ad práctica y política no pudieron influir sobre éstas sus convicciones fundament ales a pesar de que las contradijeron a menudo. II I diplomacia. es una de las creaciones más sombrías de Goethe. Sí. la madre solte ra. en el que la apuesta entre Dios el Señor y Mefisto de spoja a Fausto de su alma . ent re gritos de dolor . de su antigua ocupación con la minería. Fausto hace el pacto con el servicia l diablo. inquieta te ndencia de Fausto hacia lo absoluto desbarata el arte de seducción de Mefisto. literarios. Esta parte . mitológicos. obser vad a independientemente. la cont rapartida ingenua del sentimental Fa usto primigenio. Así el inte nto de unifi car aquellas experiencias y estas convicciones . pero también la criatura proletaria. Si Goethe es por una parte un firm e enemigo del cri stianismo. el gemelo de un Mois és planeado en la época te mprana. Otra divisa elegida : "De lo beneficioso a través de lo verdadero hacia lo bello". No obstante.y bien común" a nuncia u na inscripción en las haciendas ejempla re s del tío. En 1775 llevó el prim er fragmen to.y expre sarlas en el todo de un a obra t uvo que resul tar en el desmem bramiento que muestra la est ruct ura de la novela. la fr ancmasonería. la figura de Mefisto . las fina nzas. En la figura de Macaría se expresa con toda pureza el orde n de la sociedad en sentido goetheano. Goet he trabajó más de sesenta años en ambas partes de la obra . ya el titánico ser primigenio. y fina lmente en Fausto. ya entonces no el diablo de la doctrina cristiana sin o el espíritu de la tierra de las tr adiciones mágicas . Este contiene ya algunos rasgos prin cipal es de la obra posterior. se va cerrando en forma concéntrica en una última. imponente creación: la segunda parte del Fa usto.

sienten su superioridad fr ente a la masa. una acción que la hi storia le prescribe a la Natur aleza. que justamente se había esforzado toda su vida por imaginarse la antigüedad clásica de manera ahistórica y como si estuviera en un ambiente vacuo. Si el poeta finalmente tuvo que concluir su activid ad mini sterial en h onda resignación ca pitu lando fr ente a las intrigas de una favorita del príncipe. Vasallaje sobre fincas explotadas por la burguesía. el 22 de marzo de 1832. al final de su vida sienta los trazos de una Alemania id eal de la época barroca. Goeth e previó esta evolución. para garantizar tal actividad. sin estar dot ado s ellos mismos para lo supr emo. en último término. Soret dijo estas profundas palabras sobre el poeta: "Goet he es liberal en sentido abst raeto. Que una cultura media se vuelva común es por cierto también el resultado gene r al: a esto apuntan las sociedades bíblicas. En una mi steriosa y utópi ca imbricación de acción y creación agrario-técnica con el aparato político del absolutismo. que atraviesan como una luz a la romántica Edad Media de la primera parte. Mercantilismo. Poco tiempo después de haber completado la obra. del arte con la anti güedad. en la que se inscribe la Naturale za. y tod as las form as políticas en lo fundamental sólo le h an servido pa ra proteger. a ntigüe dad clásica y experimento místico con la naturaleza: el perfeccionamiento del Estado con lo monetario. y todo el enorme movimiento de pensamientos al que conduce esta segunda parte está ligado. En la primera parte Fausto termína su existencia de burgués . barcos a vap or y todas las facilidad es de la comu nicación son el objetivo por el cual el mundo culto se instruye por demás y con ello se estanca en la mediocridad. sobre todo en las escenas que tienen lugar en la corte imperial y en el campamento. han desaparecido en la segunda parte. Así. Goethe vio la fórmula mágica en virtud de la cual la realidad de las luchas sociales se evaporaría hasta desp arecer. que. a la recreación del barroco alemán a t ravés de cuyo ambiente el poeta ve también a la antigüedad. en la que agranda todas las posibilidad es de la actividad de gobierno y al mismo tiempo exagera grotescamente tod as las deficiencias de este gobierno. esboza aquí en la fantasmagoría clásico-romántica de "Helena" la primera gran imagen de la a ntigüedad contemplada a través del pasado mi smo de lo al em án. provistos de una cierta inteligencia. éste era el concepto de Goet h e de la actividad de la historia. el método de en se ña nza lancasteriano y tantas otras cosas. Parece insuficiente todo énfasis categórico acerca de cuánto hay en estas partes tardías de apología política. Mantengamos lns 17!í 174 . Y. de la n aturaleza con el experimento es la marca de la época que Goet he convoca: el barroco europeo. do fácil entendimiento. no es una necesidad estética cuestionable de esta obra sino una íntima necesidad política el que al final del quinto acto se abra el cielo católico con Margarita como u na de las penitentes .na. Goethe h ace hablar al es píri t u de su praxis: ga n arl e terreno al mar. Goethe. Los contornos de la Alemania de Goet he. En el estado que coron a la vida de Fausto. Los escen arios políticos de la segunda parte son cortes imperiales y palacios antiguos. murió Goeth e. pero en la pr áctica tiende a los principios más reaccíonarios". de los hombres prácticos. más tarde el tercer acto de la segun da parte. ésta es la imagen ambigua en la que se exp resa la máxima felicidad de Fausto . En realidad es sin duda el siglo de las cab ezas h ábiles. de beneficio político de la actuación anterior de Goeth e en la corte. Alrededor de esta obr a. Goethe pen etraba demasi ado pr ofundo con su mirada como para poder calmar se en su utópico recurso al absol utismo con el principado protestante del siglo dieciocho. dice una ca rta de 1825 a Zelter : "Riqueza y presteza es lo que admira el mundo y lo que todos ambicionano Trenes. En el momento de su muerte el ritmo de la industrialización de Europa so encont raba en vertigi noso aum ento. cómo esta clase en ambos casos había perdido su juego. diligencias.se arma el resto de las piezas de la cre ación. en último término.

El neorromanticismo (Stefan George. cobraron ac t ualidad con la r eacción a l naturalismo. lo hi zo volviéndole i In espalda. El en señó a la gente instruida cómo se puede se r culto. le dio a la filología goetheana un estímulo de relevancia cien tífica (Konrad Burd ach. en 1849. Rud olf Borchardt). cómo se mantiene el espíritu lim pio de la sucieda d del corazón. ni remotamente. en el cual poetas burgueses de gran nivel intentaban por última vez salvar al fren te clasista de la bu rguesía por lo menos en la línea cultural bajo el patronato de las debilitadas autoridades feudales . diez años más tarde.convicciones en las que crecimos. cómo se peca con decencia y se ennoblece el tema de toda nimiedad a t ravés de u na form a artística bella . cómo se pueden tener todos Jos vicios sin su rusticidad. transc urrió silenciosa mente comparado con el de Schiller. Esta int ransigencia del poeta contra el modo de pen sar del burgués medio. Georg Simmel. promovida por el principado. 177 . Tampoco tuvo . Toda su obra está llena de reparos contra esa clas e. el estilo y las obras de la época tardía de Goethe. Borne decía: "Goet he siempre hal agaba sólo el egoísmo. y meno s aún penetrar en sus intencioI W H. Goet he sabía qu e su reper cusión inmedi ata sería débil. siguió a Schiller.Esta orie ntación descubri ó. y con ella una nueva faz de su producción . porque podía quedar sin efecto. Del ámbito de la J oven Alemania provin ieron las primeras protestas literarias de importancia . Y porque enseñó esto lo adora la gente inst ruida". en la que revivía la esperanza de erigir la dem ocracia alemana . sobre todo. tal vez con unos pocos más seremos los últimos de una época que no volverá pronto". después de la creación del Imperio. todas las debilidades sin su ridiculez. que habían sido relegados en el siglo diecinueve. Y H élle obsequió un a literatura elevada . acuñado de la imagen imp erialista de Goet he en las casas de altos es t udios alema nas. Datos cla ve: Fu nd ación de la Sociedad Goethe hajo el prote ctorado de príncipes alemanes. pero no podía ser ad ulterada y transformada en bagatela. La figu ra de Goet he sólo avanzó a u n primer plano en los años setenta. de espírit u amplio y sin prejuicios y a pesar de ello un ser egoísta. Friedrich Gundolf). y de hecho la burguesía . El centenario del nac imiento de Goethe. el efecto que correspondiera a su genio. edición Sophie de las obras. incluso renunció voluntariamen te a él. que se convirtió en un a gran ma nifestación de la burguesía alemana. Pero a pesar de la enorme literatura que dio a luz la filología goet heana. Hugo von Hofmannsthal . cuando Alemania buscaba rep resen tantes monumen tales de su prestigio nacional. por eso lo ama n los faltos de amor. Y procedió así para dar a los contenidos de los que estaba pleno aquella forma que resistió hasta hoy su 17H disolución por la burguesía. la dureza de corazón. sólo muy imperfectamente pudo la burguesía servir se de este espíri t u colosal JlU l' ll HUS obje tivos.

(B riefe. eso no -npide que en el intento de relacionarme desde ese á ngulo a un objeto. En qué consiste esto y qué pue de enseña r es algo qu e tendré qu e constatad o yo mismo. pueda surgir algo in teresa nte. allí in form a de cómo ordena .. se lee a fines de mayo.) al artículo pa ra R usia. al m enos la más recien te. -a Goethe se le su man también otro s poetas fra nceses más recientes. me arra ncará pront o las trescientas lineas pedidas. L a "his toria de la li teratura". al que sino probablemente no me consagraré. y si a partir del marxismo (com o tien do a suponer) com o de cualquierotro punto de vista ra zonado no existe una "historia de la literatura" en sentido estricto. 41 6) Volviendo l. esc ri bía Benjam ín a Scholem el 5 de abril de 1926. cóm o se escrib fa la hi sto ria de la lit eratura aún o med iados de l sig lo posado. sobre los que debo escribir brevemente [r--]. que aun en el peo r de los casosel com itéde redacción puede rechazar tranquilamente. desde el punto de vista de la doct rina marxista. 428 ) Cuánto lo preocupab a el problem a metodológico plante ad o con el enca rgo ruso lo docum enta también una carta a Hugo von Hofmannsthal del 30 de octubre de 1926 .. escrit a por 179 . (Bríefe. puede hacer tan poco alarde de sus métodos que una observación "marxista" de Goethe es un motivo para imp rovisar como cualquier otro. como un friso bella ment e d isp uesto. El descaro di vino que se esconde en la acep tación de un encargo tal me ha embelesado y creo que aqut me inventaré lo oportuno. Qué vig orosamente perfilada en relieves. asi que espe rem os a ver qué resulta de esto.Comentarios Un encargo curioso. p. Tanto es lo que m e p ide la nueva Gran Enciclopedia R usa sobre Goetbe. Ya se verá. p. en cuanto la conozco. revisa y examin a su biblioteca y h ace des cubrim ientos sorp ren de nt es: A s! oprendf. está la historia en tres tom os de la literatura alemana desde la m uerte d e Lessing lLeipzig 1866 (S i edicí óni]. no sin asom bro.

y el 9 de diciembre: Fui a casa.} Es ta 180 empresa tendrá de treinta a cuarenta tomos y uno estará reservado a Lenin. tB riefe. de ahora en adelante en ote articulas más extensos a revistas rusas desde el exterior y que tal vez trabaje en mayor medida en la "Enciclopedia". mientras que al modo de j uzgar equili brado. de las obras más reciente s de h istoria de la literatura nada lo gua rdará de aparecer como una expres i6n del gusto de la ép oca. Allí estaba sentado (cua ndo [fuim os) por segunda vez. La s anotaciones del Moskauer Tagebuch (Diario de Moscú )informan sobre las conversaciones que mantuvo a llí con los organizadores de la pa rte literaria de la Encicloped ia. proba blemente. p.yo. Allí dice en primer lugar. Diversas situaciones hacen que. que por cierto yo debía haber cometi do algún 181 . es algo que veré.) Unos días más ta rde escribía a Kraeauer: Nuestros ámbitos de estudio se encuentran en este m omento en algo afín. 436 Y s. ademá s. yo ordeno material e ideas para u n articulo "Goethe" que. que tiene lugar en una época de grandes luchas de clas e. Munich 1971. (Briefe . m e saludó [Reich] diciéndome: "¡Qué mala suerte tiene Ud. a quien Reich m e pre sentó y recomendó mis conocim ientos.. metafísi cas de la "Introducción al materialismo h istórico" de Bucharin. amistoso. Con desconfumza pregunt6 de quién era... Cas ualmente se habla acercado [KarL] Radek. in mediatamente. A mi se me torn 6 en desagra dable sólo a la tarde. GS t. (cf GS t. p. Hay mucho por hacer y es inconcebible la falta de colaboradores expertos en temas humantstícoe. ti bio.) El 13 de enero de 1927. donde permaneció en diciembre de 1926 y enero de 1927. Puesto que los pobres directores de esta empresa son demasiad o inseguros como pa ra que quepa la posibilidad de mantener su prop ia opinión incluso frente a la peor brom a de alguna a utorida d. Trabajamos una hora cada uno.. Ell a. donde ya se encontraba Reich . según lo consigna el diario.] editado por Hildegard Brenner. de una sem bla nza. Proba blemente exis ta aquí la m isma universalidad e inmediatez no metodológicas que carac terizan a las p reguntas completamente idea list as.Revolut iona r im Beruf. Se ve lo que han perdido lib ros de este tipo con la orga nización de las obra s de consulta. p. en la reda cción del artículo sobre Goethe. nuestra primera visita había sido inútil). A Re ich este incidente le resultó más desagradable que a m f. no obstante.}. había visto el manuscrito sobre la mes a y lo habta tomado. (5 de noviembre de 1926. ó5).Asja Lacis . cuando lo com enta ba con Asja [Lacis}. a Siegfried Kracauer ) Esto no fue mucho tiempo antes de su partida hacia Moscú.!" El hab ía estado en la oficina de la Enciclopedia y había entregad o mi "expoee" sobre Goethe. que se inscribiera j ustamente en lectores rusos con tem poráneos. justamente porque nada personal lo corrige. 6) Esta nota indica que Benjamí n escri bió un esque ma o "expoeé" del artículo en las sema nas desde comienzos de noviembre hasta su parti da hacia Moscú. (ef. GS t. un libro ttp ícamente m odern o en este sentido. si se las ab st rae de su influencia en la posteridad. e incluso uno de los mejore s. cómo las exigencias (indis cutibles) de la técnica eient ífíca más reciente son irreconciliables can la obtención de un eid oe.. Usted trabaja en Marx. detrás de su escrito rio. en un espacio relativemente red ucido. 6) En un a carta escrit a pocos días después a Jula Radt se lee además: E n qué medida f. Berichte L. sin emplear estas palabras. "En cada página aparece diez veces la 'lucha d e clases'.] encuentre relaciones obj etivas con las cuestiones locales. Coincidió quejusto en los últi mos d ias tuve que anunciar Wortkunstwerk de l Oskar} Walzel. El tra bajo que me lleva a volver de este modo a un determinado período de la historiografía de la literatura alem ana es tan atrayente como cargado de responsa bilidad y di{fcil: tengo que redactar el artículo "Goethe" para una enci clopedia rus a. 439 Y s. Radek: "S ólo depende de que estén emp leadas en el lugar correcto". Quince d ías más tarde fue con Reich a la oficina de la "Enciclopedia " [. me parece en principio no s610 posible sino altamente fecundo. tengo que entregar a la E nciclopedia Oficial de los soviéticos. como q uizá le haya contado ya. Puesto que esta existencia e incluso la mera obra temporal de un artista no ofrecen al análisis materialista un objeto. y que lo llevó consigo. empezó a decir que debla haber algo de verdad en lo q ue dec ía Rad ek. y traté de expresar esto junto con otras cosas en mi entrevista [cf.1 Julia n Schmidt. 3. En este bosquejo había m uchas cosas que lo inti midaban y fina lmente terminó exigiendo una estam pa de vida con trasfondo sociológico. en ca mbio.. el 8 de diciembre de 1926: ConoerHCu:ión en mi casa con Reich acerca de la encicloped ia. Por supuesto me parecería casi un m ilagro si lograra dar una imagen de Goethe. Es también asombroso cómo con la distancia histórica aumenta la objetividad del cap richoso credo de cronista. 50 Y s. no se p uede exponer la p roducci ón de Goethe . ["] Reícñ le demoetroque noera cierto y /edijo que. Al exponerle yo en lo sucesivo el esquema para mi "Goethe" su inseguridad intelectual se manifestó in mediatamen te. Pero en p rin cipio no se puede caracterizar en términos materialistas la vida de un poeta sino sólo su efecto en la posteridad. Bernh ard Reich medió entre ellos y Benj amin (ef. sin tensión ni interés. un hombre jo ven .

p. le info nnaba a Scholem el 23 de abril de 1928 . como me indicara R eich. no tanto para hacer p asar mi "exp oee" sobre Goethe (no me ñacta muchas esperanzas al respecto) sino an tes bien para atender a una p ropuesla [del Reich y no parecerle indolente. en la antesala . má s bien esa escasa hura. pero al mis mo tiempo quieren lograr algo que despierte vana admiración en E uropa. Deseaba que esa noche me visitara Asja. fu e a buscar mi "expoee" como lambién a un secretario para que lo secundara. para pro vecho de mi art iculo enciclopédico. Na tura lmente acepto (Briefe. Porque sino. Yo mismo he podido observar con cuánta falta de conocim iento y cuá nto oportunismo se oscila entre el programa marxista de la ciencia y el intento de asegurarse un prestigio europeo. carta a Siegfried Kracauer ) A comienzos de jun io se p ropuso hacer un alto en Weima r.éste me contó que se estaba considerando encarga rle a Walzel el artículo "Goethe". escribir el art iculo "Goethe"para la Gran Enciclopedia en extensión de una hoja. Creo que se dive rtirá Usted con él. A la gente k pa reció muy radical el "exp oe é" de un artículo tal como el qu e les mandé. que espero [scil. 353 -3551 muy corto. p. El miedo y la compas ión los sacude de manera aristotélica frente a los circulos eruditos europeos. bajo condiciones muy aceptables. Casi no podía contenerla risa cua ndo nos mcnntrá bamoe sentados frent e al profesor en cuestión. y mientras se lo exp licaba . pa ra recordar nuevamente la Goethiana. 475) Sólo de spués escribí un '1Veimar" [cf. as t. [Duero que Reich) tenia que esta r en la E nciclopedia a la una. me fui inmediatamente. y ese tipo de comentarios. También mencioné la tesis de Lukács de que el materialismo histórico fun damentalmente se p uede aplicar sólo a la historia del movimiento de los tra bajadores. no vista por má s de diez años. 444) Ta l vez justamente el que se pensara en t al prestigio h aya sido decis ivo para que en Moscú se acabara por recurrir a la cola boración de Benjamin: E n el ínteri n llegó una cart a de Moscú. qu ería qu e no fuera en mi presencia . Lwwo conté mis escritos publicados. Má. apretó su frent e contra la m ia.error. En pocos día s se me dio la aprobación. Se 1M2 sentó lejos de mi y habló con otro funcionario. La dirección de la Gran Enciclopedia R usa es un aparato de cinco instancias. quería ir yo también.) Después de volver de Moscú . Yo impuse como condici6n para cualquier otra colaboración. 444 ): Ahora sí escribo el "Goethe" para la E nciclopedia Rusa. 4. con algun as reserva s. En un primer momento. p. 6) Una semana más tarde se vislumbraba ya 10 que iba a s uceder con este pri mer in tento de colaborar en la Encicloped ia . como sabía que iba a relatar el episodio. Cua ndo Reich entro en la ha bitación. en su viaje de vuelta de Francfort. 470 ). ante un rechazo (11'1 "exposé" sobre Goethe.<. Por supuesto que se pu ede explicar de otra manera el hecho de que no apare cerá. Benj am ín informaba el 20 de enero: Por la ma ñana escribí largo rato en mi habitación. Benjam ín continúa: Poco después de las ocho había abandonado toda esperan za de que A sja viniera. s i bien con sentimientos encontrados (Briefe . pp . no obstante . (18 de ab ril de 1928. tu ve que esperar durante mucho tiempo a Reich . Rápidamente le esbocé el esquema que tenia en mente. él podrta haber aducido que la culpa era 11/((/ por falta de empetio. (cf. Pero la lucha de clase de la burguesía fu e fundamentalmente distinta de la del proletariado. Le conté en qué residta en realidad lo interesante del tema "Goethe" pa ra mi: cómo un hombre como Goethe. Apenas I'Hf'lt ch6 mi nombre. (ibíd . (Brieie . De todos modos creo que este "expoee" ha resultado tan interesan te que. el "comp romiso" en estos dos movimientos. 473).) y a comienzos de junio de 1927 dice una carta a Hofmannsth al: El emprendimiento literario adicional que tenia en mente en mi viaje fa Moscú] ha demostrado ser irrealizable. Aqui replico que en un poeta proletario algo an álogoserfa impensable. tarde tocaron a la pu erta. Era ella [. k gustó. [estaba) recortada por todas partes y yo luchaba contra el tiempo. hice visible mi patrimonioy cuandoeetaba haciendo eetoentr óReich. En ella parece que cambiaron de opinión y se me encarga. quieren una obra básica de la ciencia marx ista. p. Empezó ofreciendoIIU' artículos sobre el Barroco. A sja se cansó rápidamente. k pareció formida blemente claro y objetivo. dio un salto. Luego. 441 Y s . salt victorioso.. Finalmente nos fuirrws.. p. podría ser publicado alguna vez en otro lugar. incluye muy pocos inv estigadores competent es y no está ni por lejos en condiciones de llevar a cabo su gigantesco programa. No se p uede equiparar esquemáticamente la "deslealtad". no obstante p udo logra r cosas tan extraordina rias . en todo caso hi zo que se sobre pus iera a s u desilusión personal (Brtefe. (Briefe. Luego le leí el "espos é". que no sé cómo se procede oqut. A conti nuación k dije en la cara qu e en sus palabras hablaba tan sólo la cobardía y la necesidad impe riosa de amoldarse a las circunstancias a cualquier precio. Benjamin informó a Sch olem del fracaso: He tenido poca sue rte con mi art ícul o sobre Goethe para la Enciclopedia Rusa. Porque. GS t . que vivió transigiendo. Scholeml p uedas llega r a ver 183 .] esa noche. que se tradujera el articulo "Goethe ". y eso ta mbién salió bien. La tarea como tal debe h ab erlo te ntado. (Briefe. p.

188) La terminación real del tra bajo la confirmaba una carta del 30 de octubre de 1928 (cf Briefe.. continuaba en su carta a H ofmannst hal. Pero una cosa y la otra me sig uen impidiendo escapar de Be rlín. 82] También elgrotesco "Goethe" de [Georg] Brandes [1915] está en mi mesa de trabaj o y el de E mil Ludwig [Goethe. la imp onente descrip ción en tres tomos de Alexander Baumgartner S J [Gothe. Y todavía ha de verse si [el "Goet he"]. ) "u na versión drásticamente r educida y am pliamente retocada.. (Briefe. ed. p.. 483 ). Enj unio de 1929 dudab a aún que fuera a aparecer jamás [. No necesito explicarte lo insoluble de la antinomia de escrib ir un "Goethc" popula r desde el punto de vista materialista en un a hoja. Su vid a y sus obras. el eterno. y con más precisión que cuan do escribí el "trab ajo de Las afinidades electivas" [cf. p.. (21 dejulio de 1928. GS t. núm. rec ogidos por Sch olem en : Wa lter Benjamin . Sch olem. Parece haber una alusión al comienz o de la re da cción del artícu lo cuando más de cuat ro seman as más t a rde dice: Ta rde o temp rano. (Briefe. pp. en la que t ambién Benjamin le anuncia a Scholem el préstamo muy especial sin plazo de retorn o de un ejemplar del artíc ulo. 489) Lo qu e se publicó en Alemania del trabajo -antes de la pu blicación en Rusia. idén tico. (2 . 476 Y s. enciclopédico. libre del nexo con una descrip ción (B r íefe. y empecé a tra bajar en el "Goethe" soviético con el arrojo de qu ien siente la p resión del p lazo de entrega .)]. que ahora repaso aun con más provecho. p . que se propo nía emprende r en un p lazo de d iez a catorce días. donde seguramente h a brá te r min ado el artículo. E n la forma que lo verán t us d ichosos ojos. agregaba. que derrama remos frente al mausoleo de Lenin. p. estuve en Weimar. La primera gran h ístor ía m ate ria lista de la li teratura. sino un tazó n llano de vino de sacrificio de mediana calidad. L o malo de estas cosas es el impulso ar raigado de querer present ar algo buen o a pesar de la imposibilidad y de la contradicción de la ta rea. yo q uería cap turar en estas dos páginas la esencia. p.) Para caracte ri zar el artículo en sí Scholem dice: "La colaboración re lati vamente exten sa en la qu e [B enj amín] utilizó un voca bulario m aterialista buscaba p resentar un exa me n objetivo de Goethe y el significa do de sus obras principales bajo di sfraces bast ante gruesos [. ibid. (22 de agos t o de 1928.es la parte La política y la contemp lación de la naturaleza de Goethe en el número de la revista L iterarische Welt del 7 de diciembre de 1928 (cf. a pesar de toda la audacia de su planteam iento. 1885 Y s. escri bía el 20 desde Lugano. S in em bargo.p ronto y no en la revist a Lit erarische Welt [en octubre de 1928 se p ublicó en la revista Neuer Schweizer Rundschau (año 21. 480 Y s. de snaturalizada por la r edacción". y lo que a pareció desp u és en Rus ia en 1929 era de hecho (cf infra. comprendidas hace rato.] [Berlín 192 7]. 496 ): del agregado "Weimar". Todo comienzo es tardío con un trabajo as í. (Briefe. Version es qu e se cons er van). Mi osado "Goethe" esta rá list o en un par de días. mi artículo "Goeth e" tendrá que salir a la luz.. H ace un añ o. Llegó repentinamente y sólop or poco tie mpo. sobre la dim ensión de esa desnaturalización cf.) Esto escribía Benjamin el 18 de junio de 1928 . no verá la lu z del mundo n i en Rusia ni en A lemania (B riefe. p . (Sch olem. [cf los comentarios oral es de Benjamin sobre Baumgart ner. y sólo he vuelto a ver que esto -el artículo-es algo en lo que a uno nadie lo ayuda y que no se puede llevara cabo de otra forma que no 184 sea con alegre impertinencia. qu e él. sobre el cual hab ía esc r ito a Sch olem en febr ero de 1929 que presenta con sumo encanto la cara d e m i cabeza de Jano que se aparta del estado soviético. p. íbki. 1. no vería ya más. p.] Benjami n. La im presión ha fa vorecido algun os pasajes del tra ba jo. del que m e g ustarte no oír nada más. 123-20 1). He tenido que est ud iaresta repugnante mezcla de idealism o banal y recondi tez m aterialista por mi "Goethe". 190..B. claro. No agrego nada a su forma final porque sé que ap arecerá dentro de poco. infra.) El trabaj o no le permitió alejarse de Ber lín: M i "Goethe" . 185 . pero a má s tardaren [un viaje largo por mar]. 482).para dec irlo otra vezes. L o único d ialéctico de este libro es que se encuentra p recisamente en el lugar donde la estupidez comienza a ser infamia. Por lo dem ás he recurrido a mi libro favorito sobre Goethe. en virtud del cual est uv o pensada la estadía allí. resulta tanto más convencional (cit. En la mi sma carta -c-dir igida a Scholeminformaba de otros trab ajos previos y le m encion ab a --que por curiosidad y porque hace años que no siento una rep ug nancia tan }{ffw depor algo impreso-el lib ro deAlfredKleinberg: Die deutsch e IJichtung in ihren sozialen [. En est o t uv o r azón .. a Siegfried Kracauer)Aun en Ber lín le esc r ibía el1 2 de ag osto que todavía se enc ont rabasuficientemente lejos de la me ta.. dado que el inminente cierre de redacció n es de hecho la única musa. De tal es fermentados zumos internales no destilaremos néctar alguno.) sólo se sabe que a lo sum o llegará a la Encicloped ia desfigurado ha sta que no se lo pueda reconocer m ás. lO)J. ibíd . Se pens ab a en la elaboración de la redacción . 1920J me lo tendrá que regalar la editoria l R owohlt. 3 tomos. a Siegfried Kracauer ) Lo logr ó en setiembre .die Geschichte einer Freundschaft. Freiburg i. debido al apremio de los plazos con los qu e trabajaba. p..

que na t uralmente era con s cie n t e d e la s flaquezas d e u na reducción tal, q u e se resi gna b a a aceptar m uchos absu r do s, se [ha bía d ive r t id o] cl a r a mente con e l t rabajo. Por lo menos nunca a ban donó tot a lm ente la inten ción d el t ra bajo. Después d el recha zo [léase re vi s ión ] e n Mo scú s 6lo hizo t ibios intentos de pu b lica r lo e n Ale mania y calcu lab a la posibilidad de una revisión po steri or, m e no s t osca l...l Cu a n do m u ch o más tarde e n P a rís le expresé m i asombro so br e los s a ltos q u e se h abía permitido para poder acomodar en él algun os pe n s a m ie n tos m u y originale s , m e d ij o: ¡¿Porqué habrían depoder

Benjamin de descubrir intelectualment e la pa rti cula ridad de Goethe como poeta y como hombre. Todo lo ese ncia l de la decla ración de w al te r Benjam ín está eliminado. Es to puede ser ilu strado por las refe rencias a todos los pasajes paralelos de im portancia y en qué difie ren : El párrafo int roducto rio de Benja mín , que explica la relación de Goethe con su ciudad natal Icf p. 139, 1-16; GS 705 , 2· 16) está eliminado, así como la primera parte del sigu iente (cf p. 139, 17-p. 140-4; GS 705, 17-22), qu e comen ta da tos sociales de su origen. Se ma ntuvie ron las informaciones ma te riales (De la linea paterna has ta de la ciudad , p. 139-23-p. 140,4; GS 705 , 22-29), pero de és tas se s upri mió en la t raducción el ascenso social del abuelo (primero sastre y l uego tabernero, p. 139,24-25; GS 705, 24). En el texto ru so siguen informacio nes sobre s u form ación preunive rsitaria en las que sólo se toma la form ula ción de Benj am ín acerca del estudio obligado de derecho (cf p. 140,14-17; as 705, 38·706, 3). En la descr ipción del período Sturm u nd Dra ng afluyen algun os pasaje s de Benjamín a un a conce pción fun damentalmente distint a. Aquéllos es t án enmarcados en la afirmación de que en la segu nda mitad del siglo XVIll no "existió ningú n centr o cultural de algu na imp ort a ncia" y que el pe ríodo S tu rm u nd Dra ng fue "un peculiar sucedáneo de un a luc ha social política". La fra se de Benjamin sobre el período S tu rm und Dra ng: Pero el m ovimiento debe su forma universal, en la que se constituyó en imagen del m undo , a J oha n n Goufried Herder (p. 14 1, 19-21; GS 707, 1· 3) está mutilad a in tel ectualmente y expresada épicame nte: "Su cond uctor, el que le die ra al movim iento su forma final y su estandarte ideológico, fue Her de r". Están t radu cidas ca si literalmen te las líneas acerca de la ocupa ción de Goethe con Voltaire, Diderot y el S ystem e de la Nature de Holbach (y Goethe, que hasta sem inocñe cree ", p. 141, 5-15; GS 706 , 27·3 7), pero se agrega luego:"en este rechazo de Holbach se mostraba en gra n medida que a és te le faltaba completame nte el sentido de la dial éct ica, cuyo s ignificado Goethe sintió a nt icipa da mente y reconoció". Se conservó la corta referencia al man ifiesto escrito con Herde r "Del carácte r y el a r te alemanes" (ef p. 142, 128.; GS 707 , 30 Y8.), como también la tra nsición a la cons ide ración ace rca de "Got a von Ber lichin gen": En esta obra se expresa clara me nte la di visión de la bu rg uesía: al emana. (p. 142, 20 8.; GS 707 , 37 y s. ) No aparecen en la versión soviéti ca los pen sa mientos su t iles de Benjamín acerca de este dra ma . Mient ras que Benjamin escri bió: Las ciu da des y las cortes de ben p ersonificar, como representantes del p rincipio de la razón envilecido en el reali sm o p oUtico, al rebaño de los ilum ini sta s sin esp íritu, al que se opo ne el St ur m und Dran g en la figura del cabecilla del ca mpesinadoen rebelión . (p. 142,21-26; GS 707, 38-708, 3), en la Enciclopedia se lee : "La corte y la ciuda d personifican aqu í

hacer malabarismos los idealista s y estar prohibidos los melabarismoe materialietas ll" (Sch ole m , ibíd., 190 y s.), E ra e nton ces 1938, la é poca e n la que a mbos , t a n to Benjamín com o Scho le m , espe r a ba n impres iona r a Sa lman Schocken con la pres entación es peci a lm e n t e d el a r tícu lo "Goet h e" (cf sup ra , 1186). E n s u ve rsió n , revis a da en Mo scú (cf Goethe, Joh a n n Wolfgang, incl uida e n : Bol'saja sovetskaja enciklopedija [Gran Enciclopedia Sovié t ica], t . 16 , Mo scú 1929, col. 530-560), a de m ás de Benjamín, figuran cinco a u tores m á s (no do s , como es tá con s ign a do e n Asj a Lacis, Revoluti onar im Be ruf [R evoluci onar io e n la profesi ón] ibtd ., 55 (Not a s ]): V. K. Ikov , B. 1. Pu rléov, V. P. Zu bo v, S . L . Sobo!', L . A.
Tume r m an . La relación del texto or igi n al alem á n con e l im p reso e n la Enciclopedia fu e inves t iga d a por Wolfgan g K a s a ck , cuya op inión profes io nal s e re pro duce lit e ralme n te a contin uación : Del trabajo "Goet he" de la Gra n Enciclopedi a Soviéti ca de 1929 no se puede reconocer que su origen es tuviera se ntado por un tex to de \Valter Be nj amín. Sólo un 12% de la ve rs ión rusa im presa mue stra paralelos con el manusc rito de Benjam ín. Estos pasaj es pa ralelos a penas si pu eden ser denominado s "traducción" da do que por lo gene ra l sólo se han t raducido oraciones sueltas e in clus o pasajes cortos tie nen omisiones o com ple me nto s. El texto r uso mu es tra otra com prensión de Goethe y otra preocupación polít ica. Estos predominan en el conjunto y en el t ra tamie nto de los pa sajes que pueden se r rem it idos al manuscri to de Be njamí n . El verda dero a utor utili zó el man uscrito de Benjami n sólo como un a fuente secunda r ia ent re otr as y eligió por una parte inform aciones sin in te r pre tación , por ot ra parte aquellos pas ajes que conco'rda ba n con su idea. En este senti do es menos grave el que la es t ructura del texto ru so sea dist inta, que és te sea más la r go y qu e - ajust ándose a las exigencias impue stas a una obra enciclopédica- contenga má s da tos concretos res pecto de vida y obras. Lo decisivo para la diferen cia es la concepción in tel ectual fund a me nt almen te disti nta, de la que fue ren víct imas sobre todo la in te rpre tación de algu nas obras y el in tento de

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la s ideas del absolut ismo iluminado ; a elles se les opone el enemigo de los prtncípes ydel clero, el ca becilla de la r ebelión cam pesina (que a l mismo ti em po simboliza el período S turm und Drang ). La gue rr a ca m pes ina e n Alem ania , en una pecu lia r interpre t ació n de Goehte, sirvi ó de fundamen to hi stó rico de est a obra". No se re sca tó nad a del hilo de pen sa mien to de Benj am in hacia "Los sufri mientos del jove n We rther" (cf p. 143, 28-p. 144,32; GS 709, 339). Sólo dos oraciones gust a ro n a los reda ctore s y entra ron en el texto , de distinta concepción: El libro fue ta l vez el éxito literario más grande de todos los tiempos. (p . 143, 30; GS 709, 5 y s.I y En "Werther" la bourgeo is¡e encuentra el semidiós que se sacrifica por ella (p. 144, 25; GS 709, 35 Y a. ). Pero falta el contexto inm edia to . En lo que a tañe a la actividad de Goethe en la corte del d uque Karl Augustde S achse n-Weimar, Benjamín hace hincapié e n el hecho de que el poeta yel príncipe se conocie ron por casualidad (cf p. 145, 17; GS 710 , 21 ) Y que en un principio se pe nsó sólo en una vis ita (cf; p. 145, 20 ; GS 71 0, 24). Este detalle fue eli m inado en la ve rs ión rusa , en la que a continuación a parece la peq ueña sección, as imismo traduci da a medias, in clu so Wieland has ta la oposición burguesa (p. 146, 2-8; GS 711, 2·7) con una in sólita interpre tación hi stóri ca agregada "Goet be fue a Canossa" (col. 537 ). La primera pa rte sobre el fruto poé tico de los pri m eros años en Weimar mu estra ba stantes paralelos en las dos ve rs iones (cf. p. 147, 35-p. 148 , 4; GS 7 12, 29-35). Pe ro aquélla sólo enumera la s obra s lIa En ciclop ed ia agrega el a no) y no cont iene nad a propio de Benjamin. Ya la refe re ncia a la cimentación inte rior de la segunda parte del Fa ust o y lacit aque le sigue (cf. p. 148, 4-16;GS 71 2, 36-713, 7) fueron elimina da s por los a utores moscovitas. La sección ace rca de l descontento patológi co con Alemania (cf p. 149, 14·29; GS 714, 2-16) fue re scatada e n gran med ida, pero ya e l comienzo fue a ume ntado a "un odio cont ra todo lo alemá n". Los comentarios q ue sigu e n sobre e l viaje a Ita lia (cf. p. 149, 30-p . 150, 19; GS 714 , 17·715,2), que vuelven a conte ner m ás da tos , también contienen para lel ismos (cf col. 537 ). De la consideración de Benjamín acerca de Egmo nt se tom ó el pen sa miento acerca de los lími tes impuestos a Goet he en su concepción del movimiento revo lu cionario de libera ción (Para el poeta hasta como factor histórico p. 150, 32-p. 151, 3; OS 715, 15·22). Pero Henj arnin agrega allí pensami entos profundos ace rca de la concep ción de la histo ria que tenía Goethe y la compara con la re lación de Schiller con el Estado (cf p. 151,3-19; GS 715 , 22-37). De esto no se ha conser va do na da y con ello tampoco de la verdadera afirmación. Las reflexiones de Benjamín a cerc a de la rel ación de Goethe con la Revolución Frances a y con su re ali zación literaria (cf p. 151, 32-p . 154,17; OS 716 , 10-718 , 27) ha n enco ntrado expresión en mayor extensión en la ver sión ru sa (cf col. 540- 41). Se han omiti do a lgunas

cosas y se han agregado datos re specto de la s obras. En un caso la ev alu ación difie re seriamente: Benjamín considera al fragmento dramático"Los Exa ltados" entre los produ ctos deri vados que marcan el nivel m íni mojamds alca nza do por la producci ón de Goethe (p. 153, 28-29; GS 718 , 1-3 ). Los a uto re s soviéticos lo dis tinguen de las obras de a quella época como d igno de se r considerado "cons iderable mente m ás se rio" (col. 540). Ni la expos ición de va ri as pági nas ace rca del t rabajo de Goethe con las ciencias naturales (cf p. 154, l B-p. 158, 3; GS 718 , 28-721, 39 ), ni una observación sociológica del matrimonio con Ch ris t ia ne Vulpius (cf p. 158,9-34; GS 722 , 1-30) ha n sido resca t ada s de a lguna forma e n la versi ón soviética . Benj amin mantie ne el ca rácter de di scusión a l escribir f..-] y se cuest ionó enérgicamente la Teoría de los colores, qu e para Goethe corona toda su obra científica, y que de acuerdo con ciertas manifestaciones se podría pensar que corona la obra de su vida. (p. 156 , 30 -34; GS 720, 33-36). Los autores de la Enciclope d ia, e n cambio, expl ica n con carácter a podíctico: "[,..1s ufrió un fra caso decididoen el intento de crear s u teoriafisica de los colores" (col. 559 ). Mientras qu e para la descripción de los A ños eh aprendizaje eh Wühelm Meister Icf p. 164, 2D-p. 165, 16; 727 , 36-72 8,27) se eligió una concepción funda mentalmente d istinta, la cit a fin al de Benjamín a cer ca del estilo de la obra (cf p. 165,7-16; GS 728, 19-27 ) parece haber gustado. De a hí parece haberse tomado mucho -salvo la forma de la cita- en el pa saje fin a l del te xto de la Enciclopedia (cf. col. 543 ). De los pe nsamien tos qu e Benj amin enlaza con Poesiay verdad (cf p. 166 , 37 -p_ 167, 33; GS 73 0, 4-39 ), se rescató media página. Las última s once líneas de la pági na 730, no obstante, que reproducen los comentarios ps icológico-lite rarios sobre lo informado (cf. p. 163, 2033 ; GS 730 , 29-39 ) estén e limina das. Algo pa re cido s ucede con la se cción del Diván de Occidente y eh Oriente. La pr ime ra mitad de la conside ración de Benj amín (f...] y cua ndo la mala adm in istración hasta sus estudios orienta les., p. 169, 32 -p. 170, 22; GS 732 , 30-733 , 17 ), es decir la pa rte que tr ansmite hec hos, fue puesto como fun dame nto de la versión rusa (cf col. 545 ). La int er pr etación no fue incluida en el artículo enciclopédico. Pa r a Los años de andanea« de Wilhelm Meister dir ectamente no se con sul tó el texto de Benjamin (cf p. 17 1, a-p. 172, 23; GS 733, 37-735 , 10). La pr imer a oración (cf p. 171, 6. 7; GS 733, 37 y s.) fu e tra ducida , luego coexisten dos exposiciones distintas. Pa ra Fau sto (cf. p. 172, 33 -p. 175,21; GS 735, 14-737,32) se ap lica lo mismo. La s caracterizaciones cor tas de Margarita, Mefis t o y Fa us to (la figura de Ma rgar ita hasta el secreto de la creación, p. 173, 1-12; GS 735, 24·34) se en cuentran re producid as con mod ifica ciones . La visión de Walter Benjamin de esta obra tam poco tuv o ni ngu na influe ncia sobre los ver da deros a ut ores del artículo enciclopédico .

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Versiones que se conservan
TI Original mecanogr afi ado con n umerosas correcciones y varios agregados (en tinta) de puño y let r a de Benjamin; de la última hoja se conser va só lo un pequeño fragmento del margen su per ior; Archivo Benjamin, Ts 25 2·29l. Original mecanografiado, copia de T I; correccione s, título provisional (e n tinta) y m arcas (tinta y l épizj de puño y letra de Benjamin, pero sólo h a sta donde se publicó o se pensó publicar parci almente ; m argen su perior de la primera hoja arrancado, pero s in afectar el texto, la última h oja gravemente deterior ada (no obstante con texto que pu ede se r reco nstruido y descifrado sin ma rgen a dudas en pocos luga res); Archivo Benjamin, Ts 292·33 l. "La polít ica y la observación de la naturaleza de Goet he ". Revista Die Literarieche Welt del 7 de diciembre de 1928 (Año 4 , Núm . 49), 5 Y s. Reproducción pa rcial segú n TI , T2 [ = 716, 17-71 7, 35 (Títu lo provisi onal Goethe y la Revolución); 718, 28-719, 10 y 719, 20·721, 39 (Títu lo provisional Los estudios científicos de la naturaleza de Goethe); 725, 33727,3 (Tít ulo provision al Goethe y Napoleón)]. A continuación de l título principal sigue u na introducción de la redacción con el texto: "Nuest ro colaborador Walter Benjamin ha recibido el enca rgo del es tado ruso de escri bir el artíc ulo 'Goetbe' para la gran Enciclopedia Soviética Ru sa oficial, ya exi stente . La t ar ea , naturalm ente, hubo de se r realizada en sentido marxista-leninista. Las dificult ades de tal reali zación son enormes. Aquí publica mos algunas partes esp ecialmente importantes del bosquejo de Benjamin que interesarán tanto má s a nuestros lecto re s pu esto que el extenso trabajo no será impreso en alemán sino en ruso. Además creemos que constituyen los a nálisis más agudos y profu ndos que jamás h ayamos leído sobre este círculo de problemas deci sivo para la hi storia in t electual alemana y , ademá s, en la forma más concentr ada. Con es ta publica ción , por su puesto , no podremos r emediar la necedad má s radical que 'no qui ere es cuchar nada más de Goet he' ". Ejemplar de recorte con correccione s hechas por Benjam ín (tinta); Ar chi vo Be njamín, Dr 22 -24.
Modelo de im presión : Ti

(vie ne

de pag.

4)

ENSAYOS LITERARIOS
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Angélica o el encantamiento
D. H. Lawrence

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FRANK KERMOl)~;
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El gran c ódi o g El amor a los comien zos Walter Benjamin: de un siglo al otro Tinieblas Fragm entos El alma de una nueva máquina

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