¿Estamos listos para Albert Serra?

I. Cuando se habla de Albert Serra se suele obviar su primera película, Crespià, the film, not the village (2003), seguramente porque sus formas no se presentan bajo cierta estética de lo radical que adorna el resto de su filmografía. Rodada en su pueblo, rodeado de amigos y vecinos (ya con LLuís Carbó entre el elenco protagonista), el director catalán debutaba en la dirección (y en digital) con una especie de musical entorno a la época estival en que se recoge la cosecha del cereal, y sobre la que en un tiempo pasado se han forjado gran parte de los ritos y costumbres de las fiestas patronales de los pueblos de España. Por eso no parece casual que en el fílm se encuentren claras reminiscencias del cine soviético de propaganda. Cuando la recolección finaliza, da comienzo la fiesta y las celebraciones por el trabajo bien hecho. En la transparencia del tiempo de asueto, del disfrute solaz, Serra retrata todas las complejidades de las relaciones entre individuos de una reducida comunidad. La extraña mezcla de personajes excéntricos, conflictos cotidianos y explosiones de felicidad, dan como resultado una comedia entrañable a ritmo de grandes éxitos rock de los años 70. Que además, mirada desde nuestro tiempo, se muestra completamente coherente con el desarrollo de su obra posterior, ya que en ella se asientan claramente las bases de su trayectoria como cineasta. Lo telúrico, la tierra en toda su materialidad, es el cimiento indispensable sobre el que se deben construir las imágenes para que no pasen al universo mediático completamente desreferencidas. La vivencia, el vínculo con la tierra conocida, se convierten en la potencia inconsciente sobre la que pivota la fuerza de las imágenes y la pasión con que se reciben desde cualquier parte del mundo. En el fondo, una cuestión de resistencia ante la deriva de nuestra contemporaneidad. II. Con su siguiente trabajo, Honor de Cavallería (2006), Serra no se alejaba mucho de su pueblo. Los alrededores del lago de Banyoles servían de escenario natural a uno de los mayores terremotos cinematográficos (con epicentro en Cannes) de los últimos años. Quijote y Sancho, o dos personajes que evocan su figura, deambulan libremente atravesando olivares, descansando en campos mecidos por el viento y nadando en pozas de agua cristalina. El primero habla más que el segundo y reflexiona en voz alta sobre su condición espectral. Ha tomado conciencia de lo que es y lo que representa: un mito que ha dejado de funcionar en el mundo. ¿Qué puede un mito en nuestro tiempo? La espigada figura del Quijote se convierte de esta manera en el espacio donde se encarna toda la problemática de la ficción; por un lado la del testamento literario que toma como referente. Por otro, de la ficción cinematográfica que protagoniza. El malestar de su cuerpo atrapado por un pasado que no puede prolongar al presente aparece para poner en crisis todo un sistema de representación; ni puede representar al mundo ni tampoco explicarlo. Además, sus gritos y lamentos verbalizados apuntando hacia el cielo, son el clamor de un cuerpo que no puede distanciarse de lo heredado ni encontrar su propia identidad. De esta manera, su cuerpo, perplejo ante su condición, se ve empujado a instalarse en una errancia perpetua. Un problema que no puede ser más contemporáneo: En un tiempo donde los grandes mitos ya no son capaces de explicar el mundo, los cuerpos se mueven buscando el destello de un sentimiento, de una emoción, de un recuerdo. Hablamos, claro está, de un problema derivado de la superpoblación de imágenes. Por eso mismo, Serra centra su reflexión sobre la propia visibilidad de la película. Aprovechando el movimiento de sus personajes, entre días y noches, para incitar a la mirada a preguntarse por su potencia. A oscuras, con la luna de fondo, nos indica ese punto de ciego que presenta toda imagen en el que identifica el lugar desde donde se deben comenzar a pensarlas. Allí es donde la ficción se vuelve peligrosa,

De esta manera entendemos porque el director se aleja de su tierra natal y rueda en paisajes desérticos de Lanzarote o Islandia. sino el esfuerzo al que nos obligaron. IV. sino la de su persistencia en nuestra memoria. por lo menos. que retrata de forma poética el régimen dictatorial de Corea del Norte. donde el mito ha sido encarcelado realmente. un acontecimiento que tuvo lugar en la década de los setenta. Este camino de experimentación entre artes ha tenido. La errancia de sus personajes resulta todavía más acentuada en El Cant del Ocells (2008) y empuja a otros tres mitos de uno de los textos fundacionales de nuestra civilización: Los tres reyes magos viajan hacia el lugar donde ha va a nacer Jesucristo. Donde el lamento por su propia impotencia ha dejado de funcionar como ficción. gran enamorado del cine. Ese en el que habitualmente quedamos atrapados. ¿Qué hacer con el paisaje que utilizamos como un mero fondo fotográfico? La cuestión es. una última parada en la televisión. sabemos que durante este tiempo se ha preocupado por la figura de los grandes dictadores del siglo pasado. en el que no cabe la psicología. el lugar físico donde Cervantes referenció realmente a su Quijote. No cabe duda de que se espera con bastante impaciencia el nuevo largometraje de Albert Serra después de haber sido uno de los directores más importantes de la pasada década. cuando el dictador Kim Jong-Il. un tanto preocupante. Si el paisaje ya no puede ser traspasado. la nueva experiencia debe pasar por su propia duración. Allí es donde puede nacer una verdadera mirada. estos no tienen conciencia de lo que son ni hacia donde van y. III. La nueva mirada. ambos de Corea del Sur. Allí es donde se refunda la imaginación como nuevo dispositivo capaz de deshacer el fetiche de las imágenes. Durante la modernidad ha sido el espejo al que se ha otorgado la capacidad de explicar al ser humano. Y que ya no resulta ser aquella que acontece durante el tiempo que discurren las imágenes por una pantalla. casi penitente. como el Quijote con la herencia que carga y encarna. decidió secuestrar al realizador Shin Sang-ok y a la actriz Choi Eun-hee. Un nuevo vínculo que pasa irremediablemente por la experiencia del tiempo. se hace necesaria una nueva forma de uso. Por su sufrimiento “físico”. para poner el practica su ideas sobre el cine. de momento. Concretamente. No hay más hilo argumental. Una vez que las imágenes han perdido su capacidad ontológica (de la que nos habló Bazin). entonces. ya no reside en rememorar las imágenes. Donde todos los signos de una realidad palpable que nos anestesian quedan diluidos sobre la propia imagen. la relación entre figura y paisaje ha quedado totalmente anulada. y cuya única recompensa material es El canto de los pájaros de Pau Casals. montañas y desiertos para preguntarse por un mito más contemporáneo: el paisaje. con la miniserie Els . Son figuras a las que nosotros. se presentan como mitos desactivados de los que Serra solo aprovecha su devenir a través de mares. con la que debemos acompañar en su trayecto a los tres magos de Oriente. dado que la desvinculación ha precipitado en la imposibilidad de sustanciar una experiencia a partir de esa relación deshecha. como espectadores. ni mucho menos. Las últimas noticias que circulan indican que el director está pensado en adaptar el Drácula de Bram Stoker dibujándole como una especie de Cassanova. Pero a diferencia de su anterior trabajo. en su viaje sin nostalgia por la aventura. Al margen de estos rumores. También de un proyecto en común con Lisandro Alonso en Castilla la-Mancha. Una obra.donde comienza a estar descontrolada. Pero una vez que lo digital ha acabado con la profundidad de campo. otorgamos el valor mítico que hemos heredado a partir de la historia. como así lo ha dejado patente con su cortometraje Fiasco (2008) y su debut en la escena teatral con Pulgarsi (2010). Tal es la mirada. con lo que se va a encontrar. Por lo que. la nueva experiencia fundada.

El trabajo de Serra se puede ver. ¿Estamos listos para Albert Serra? Ricardo Adalia Martín Diciembre 2010 .noms de Crist (2010) que ha brindado para la exposición ¿Estáis listos para la televisión? que el MACBA ha preparado para pensar el medio “domestico” desde diferentes ordenes estéticos y filosóficos. en la página del museo que también forma parte del proyecto. junto con el de otros directores tan destacados como Jean-Luc Godard.