Año 2 - nº 4

Ante la inminente entrada en vigor de un nuevo Reglamento de la Unión Europea, que establece la obligatoriedad de las empresas lácteas de disponer de programas y procedimientos de seguridad alimentaria, tratamos en este número de exponer unas pautas para facilitar la elaboración de una guía de prácticas correctas. Con la aplicación de esta guía se pretende combinar la rentabilidad de nuestras explotaciones y nuestra responsabilidad en la protección de la salud humana, del bienestar animal, del medio ambiente y del personal que trabaja con nosotros.

Del mismo modo, presentamos un breve trabajo sobre dos de los gérmenes que forman parte del Síndrome Respiratorio Bovino (SRB): el virus respiratorio sincitial bovino y la bacteria Mannheimia (Pasteurella) haemolytica. La importancia de este síndrome en cebaderos, principalmente en el momento crítico de la recepción de los animales, radica en la posibilidad de importantes pérdidas económicas, incluso aunque la mortalidad no sea muy alta, debido a la disminución de la ganancia de peso diaria, el aumento del índice de conversión del alimento, el sacrificio prematuro de animales enfermos crónicos y los costes del tratamiento veterinario.

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Virus respiratorio sincitial bovino y

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ajo la denominación de Síndrome Respiratorio Bovino (SRB) se incluyen un conjunto de enfermedades respiratorias del ganado vacuno provocadas por diferentes agentes infecciosos: virus y bacterias fundamentalmente. Normalmente los virus inician el proceso, que posteriormente se puede complicar con una infección bacteriana, aunque en ocasiones la acción conjunta de distintos microorganismos desencadena la enfermedad.
En su aparición influyen factores relacionados con los microorganismos, pero también otros condicionantes relacionados con los animales, como la edad o el status inmunitario individual, y con el ambiente en el que viven y el manejo al que están sometidos (hacinamiento, temperatura y humedad ambiental, ventilación deficiente, ausencia de vacíos sanitarios, comederos y bebederos compartidos entre lotes, estrés, etc.). En cebaderos, es crítico el momento de recepción de los animales. El grupo de nuevos animales y los que ya están presentes en el cebadero pueden vehicular diversos microorganismos a los que se verán expuestos. Las infecciones por agentes respiratorios en los terneros pueden presentarse en forma de enfermedad clínica, pero también en forma de un mal estado general sin que existan síntomas específicos. Sin embargo, en ambos casos pueden producirse pérdidas económicas considerables, incluso aunque la mortalidad no sea muy alta, debido a la disminución de la ganancia de peso diaria, el aumento del índice de conversión del alimento, el sacrificio prematuro de animales enfermos crónicos y los costes del tratamiento veterinario.

Mannhemia (Pasteurella) Haemolytica

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LAS PÉRDIDAS ECONÓMICAS SE DEBEN A LA DISMINUCIÓN DE LA GANANCIA DE PESO DIARIA, EL AUMENTO DEL ÍNDICE DE CONVERSIÓN DEL ALIMENTO, LA MORTALIDAD O EL SACRIFICIO PREMATURO DE ANIMALES ENFERMOS CRÓNICOS Y LOS COSTES DEL TRATAMIENTO VETERINARIO

Tratamos en este número dos de los agentes implicados: el virus respiratorio sincitial bovino y la bacteria Mannheimia (Pasteurella) haemolytica.

Virus respiratorio sincitial bovino

Estudios epidemiológicos muestran que dentro de los rebaños un gran número de animales ha estado expuesto al agente vírico (76-81 %). La mortalidad puede alcanzar el 15%, y aumenta si hay complicación posterior por bacterias o por otros agentes víricos. La transmisión es aerógena por la inhalación del virus que se elimina en la secreción nasal. Este microorganismo puede sobrevivir bastante bien en el ambiente hasta 6 meses.

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Las pérdidas económicas se derivan sobre todo del retraso en el crecimiento en terneros afectados por la infección. Los brotes más importantes se observan en animales de tres a doce meses y más raramente en adultos. Se suelen relacionar con estrés, sobre todo por transporte inadecuado, hacinamiento y cambios bruscos de temperatura, por lo que suele presentar un carácter estacional, apareciendo frecuentemente casos clínicos a principios de invierno y finales de verano. Cuando la infección se presenta por primera vez, la enfermedad suele aparecer de forma aguda. La forma atenuada se suele dar en animales que ya experimentaron el proceso y vuelven a presentarlo de nuevo. La forma aguda se manifiesta con fiebre hasta 42º C, decaimiento, inapetencia, lagrimeo, secreción nasal serosa, tos y dificultad respiratoria. El curso de la enfermedad es rápido (5-10 días) y normalmente leve, si no existe complicación secundaria.

La pasteurelosis neumónica suele producirse por Mannheimia haemolytica que es un habitante normal del tracto respiratorio superior del ganado vacuno. En situaciones de inmunodepresión, sobre todo en transportes deficientes, mezcla de animales y hacinamiento, pueden aumentar su multiplicación diseminándose hacia la tráquea, los bronquios y los pulmones, donde producen toxinas que dañan los tejidos causando neumonías. Sin embargo lo más frecuente es que actúen como agentes secundarios agravantes de otros procesos víricos condicionando su duración y riesgo vital. Los animales más sensibles serán los animales jóvenes, aunque también puede afectar a animales adultos. Pueden producir un cuadro sobreagudo provocando la muerte del animal en 24 h, pero lo normal es que el animal aparezca abatido, inapetente, con fiebre

Mannheimia (Pasteurella) haemolytica

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(hasta 42º C), con secreción nasal mucopurulenta, tos seca, áspera y persistente y dificultad respiratoria. El proceso es más grave y prolongado que la infección provocada por el Virus Respiratorio Sincitial y la mortalidad más elevada.

Debemos proporcionar tratamiento antibiótico rápido y agresivo hasta la resolución de los signos clínicos, con el fin de disminuir el desarrollo de procesos crónicos. Los antiinflamatorios no esteroideos son importantes cuando los signos respiratorios son graves.

Mannheimia (Pasteurella) haemolytica

” Medidas preventivas
PARA FACILITAR LA RESPIRACIÓN Y MITIGAR EL DOLOR, LOS ANIMALES AFECTADOS ARQUEAN EL LOMO Y ESTIRAN EL CUELLO, ABREN LA BOCA Y SEPARAN LAS EXTREMIDADES ANTERIORES

Minimizar las situaciones de estrés y mantener unas instalaciones y un manejo adecuado son procedimientos indispensables para el control de estas patologías. Pero sin duda, otra medida obligatoria es la vacunación de nuestros animales. El momento idóneo para la vacunación frente a Mannheimia (Pasteurella) haemolytica depende de

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Medidas preventivas
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la epidemiología de cada explotación, en pasteros el mejor momento es el día siguiente a la llegada al cebadero, en terneros mamones en la semana antes del destete o cuando se van a cambiar de cuadras, que son los momentos que suelen desencadenar la aparición de los cuadros neumónicos más graves. Las vacunas a utilizar deben ser de acción muy rápida porque la pasteurelosis se desarrolla casi inmediatamente de las situaciones de estrés descritas. Rispoval® Pasteurella es la única vacuna que hoy puede conferir protección en la semana siguiente a su aplicación, en una sola dosis. En el caso del virus respiratorio sincitial la vacunación debe realizarse en dos veces, con tres o cuatro semanas de intervalo. Cuando se vacunan terneros con una edad inferior a los tres meses deberán recibir una tercera dosis de recuerdo al menos tres semanas después y siempre tras haber cumplido los tres meses. La vacunación ha de realizarse de forma inmediata tras la llegada de los animales a la explotación y debe aplicarse al mismo tiempo que todas las demás operaciones que se realicen en la manga (desparasitación, tratamiento con un antibiótico de muy larga acción...), porque el repetido paso por la manga resulta muy estresante y perjudicial para los animales. Las vacunas más eficaces y seguras contra este virus portan cepas atenuadas, como CattleMaster® 4, Rispoval® RS-BVD y Rispoval® RS.
SÍNDROME RESPIRATORIO BOVINO (SRB) • Herpesvirus bovino tipo I (IBR) • Virus respiratorio sincitial bovino (VRSB) • Virus parainfluenza bovino tipo 3 (virus PI-3) • Virus de la diarrea vírica bovina (BVD) • Mannheimia (Pasteurella) haemolytica/ Pasteurella multocida • Micoplasma

Guía de prácticas correctas en
ganadería de leche

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a comercialización de alimentos sanos y seguros es un requisito obligatorio, pero además los consumidores valoran cada vez más que las condiciones de producción de estos alimentos respeten el medio ambiente y el bienestar animal.
El Reglamento (CE) n° 852 /2004, que entrará en vigor este año, establece que las empresas lácteas deben disponer de programas y procedimientos de seguridad alimentaria, para lo cual plantea la elaboración de guías de prácticas correctas, cuya utilización será voluntaria. Con la aplicación de estas guías se pretende combinar la rentabilidad de nuestras explotaciones y nuestra responsabilidad en la protección de la salud humana, del bienestar animal, del medio ambiente y del personal que trabaja con nosotros. Para las explotaciones de vacuno de leche se han considerado ocho áreas. Dentro de cada área debemos tener claro cuáles son nuestros objetivos, qué requisitos legales debemos cumplir y qué prácticas correctas nos podemos comprometer a realizar voluntariamente.

Trazabilidad de los animales y de la leche
La identificación de los animales ayuda al ganadero en la gestión de su rebaño y al mismo tiempo garantiza una trazabilidad individual para cada animal desde su entrada en la explotación hasta su salida. Legalmente cada animal del rebaño está identificado mediante un crotal y un documento de identificación actualizado. Otras prácticas correctas son el control y registro de todas las entradas y salidas de animales (incluyendo las muertes) y su notificación a las autoridades en los plazos previstos.

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De la misma manera un sistema de trazabilidad efectivo para la leche constituye una herramienta imprescindible. Por ello, la explotación y cada tanque y/o sistema de refrigeración de la leche tiene un número de identificación y está registrado en la base de datos Letra Q. Nosotros podemos además llevar un registro con las entregas de leche, fecha y cantidad de leche entregada, el operador de recogida y el código de la cisterna de recogida.

Alimentación y agua para los animales

Para suministrar a los animales alimentos y agua en calidad y cantidad adecuadas, debemos asegurarnos que tanto los alimentos que producimos nosotros mismos, como aquellos que compramos, no supongan un riesgo microbiológico, químico o físico para los animales o para la leche. Para lo cual, además de tomar las medidas necesarias, destacando la importancia de respetar los periodos de supresión de los productos fitosanitarios, hemos de comprar sólo a proveedores con registro sanitario y verificar las etiquetas y albaranes cuando recibamos el producto. El almacenamiento de estos productos en áreas debidamente acondicionadas, limpias y en las que se controlen posibles plagas, nos ayudará a cumplir este punto. Es importante separar los alimentos de productos tóxicos como fitosanitarios, desinfectantes o fertilizantes. Respecto al suministro de alimentos, los animales tienen que tener un fácil acceso a raciones adaptadas a sus necesidades fisiológicas. Es indispensable utilizar sólo alimentos autorizados en ganado de leche y asegurarnos la trazabilidad de los mismos. A la hora de suplementar con aditivos siempre hemos de tener en cuenta los requisitos legales. La explotación debe disponer de un sistema de abastecimiento de agua limpia (los valores de concentración de coliformes y de Escherichia Coli deben encontrarse por debajo de los límites legales establecidos), en el que puedan abrevar los animales y protegido de posibles agentes contaminantes.

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Además de respetar el programa nacional de erradicación de enfermedades (brucelosis bovina, tuberculosis bovina, leucosis enzoótica bovina, y perineumonía contagiosa bovina), los movimientos de cualquiera de nuestros animales deben acompañarse de su certificado sanitario actualizado. Nuestra explotación debe disponer de una zona apropiada de aislamiento para los animales enfermos o heridos.

Estado sanitario de los animales

El control en origen de los animales que introduzcamos en nuestra granja supone otra importante medida preventiva. La higiene y desinfección adecuada de los establos y los equipos y la implantación de programas sanitarios y de control de mamitis son prácticas indispensables.

Gúia de las buenas prácticas ganaderas
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Debemos garantizar la transparencia y la trazabilidad en el uso de medicamentos. Los animales enfermos han de recibir el tratamiento adecuado utilizando sólo medicamentos autorizados y respetando las recetas prescritas por un veterinario. Nos aseguraremos la ausencia de residuos medicamentosos en la leche y de cualquier otra sustancia peligrosa para el consumidor, observando los tiempos de supresión.

Medicamentos y tratamientos de los animales

Los medicamentos se han de almacenar, en su envase de origen y siguiendo las indicaciones definidas en la etiqueta, en un sitio seguro, si es posible en un botiquín cerrado con llave. Tenemos que identificar y separar claramente las medicinas caducadas, y por supuesto es imprescindible mantener limpio y en buen estado el equipamiento sanitario. Sólo los trabajadores con la formación, cualificación y/o experiencia adecuada han de poder manipular y administrar medicamentos y tratamientos a los anima-

les enfermos, siguiendo estrictamente las instrucciones de la receta o de la etiqueta del medicamento. Hemos de identificar los animales en tratamiento con un método apropiado y seguro, y si es necesario tenemos que separar la leche de los animales en tratamiento por un sistema de ordeño adaptado. Debemos crear y mantener un registro de los animales enfermos, los medicamentos o tratamientos administrados, así como las fechas de administración y los tiempos de espera.

Ordeño, almacenamiento y calidad de la leche
El ordeño es la etapa clave en el proceso de producción en una ganadería de leche. El local de ordeño y la lechería deben estar diseñados y equipados para asegurar unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, han de ser fáciles de limpiar y desinfectar, con sistemas de iluminación y ventilación adecuados y con un sistema de drenaje de los líquidos. Los locales de ordeño y de almacenamiento de la leche tienen que estar separados de toda fuente de contaminación: servicios, estercoleros, animales, basura, plagas, etc. Estos establecimientos deben disponer de un suministro seguro de agua potable, caliente y fría. Si el agua no proviene de la red pública se dispondrá de un sistema de potabilización adecuado y suficiente, en este caso sería recomendable conservar los resultados de los análisis del agua durante un tiempo.

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Los materiales, equipos de ordeño y de refrigeración de la leche han de ser de materiales lisos, lavables y no tóxicos, para facilitar su limpieza, que realizaremos según un procedimiento establecido y únicamente con productos autorizados para tal fin. La regulación de la máquina de ordeño (presión, pulsación...) ha de estar adaptada a los animales. El tanque debe disponer de un dispositivo de medida de la temperatura (Tª media 6ºC). Es indispensable el control periódico de estos equipos, manteniendo registros documentados de los resultados. Los ordeñadores han de cumplir las normas de higiene en cuanto a actitudes, hábitos y comportamientos, para lo cual recibirán la formación adecuada y dispondrán de instalaciones para trabajar en condiciones de higiene apropiadas. Tenemos que establecer una rutina de ordeño procurando el bienestar de la vaca, se han de evitar siempre el sobreordeño y oscilaciones de vacío. Es necesario establecer un sistema adecuado y seguro para separar la leche no apta para el consumo humano (leche de animales enfermos o en tratamiento). La leche ha de cumplir los requisitos legislativos para los gérmenes, las células somáticas, el punto crioscópico y ausencia de residuos de antibióticos, para asegurarnos de ello debemos realizar análisis de muestras de leche, manteniendo un registro de los resultados.

Gúia de las buenas prácticas ganaderas
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El almacenamiento y la utilización de productos químicos y de residuos constituyen la principal fuente de contaminación potencial en una explotación ganadera. Los productos fitosanitarios y fertilizantes han de almacenarse en un lugar específico, y solo personal con la formación adecuada podrá manipularlos. Lo ideal es utilizar siempre que sea posible los purines y el estiércol procedentes del ganado se utilizarán como abonos naturales. Su sistema de almacenamiento ha de evitar que sean lavados por la lluvia y se produzcan lixiviados, en cualquier caso es indispensable impedir una contaminación cruzada del agua. En el caso particular de que se utilicen lodos de depuradora, se controlará y se registrará su uso. Los envases vacíos y los productos caducados han de gestionarse como residuos peligrosos trasladándolos hasta un punto de recogida autorizado.

Medio ambiente

Personal de la explotación
El personal de la explotación debe tener la formación y experiencia apropiada para desarrollar su actividad en unas condiciones de trabajo adecuadas. De esta forma se limitarán los riesgos de error o de manejo inadecuado en las diferentes actividades de la explotación y se garantizará un rendimiento óptimo y la seguridad laboral de estos trabajadores.

El alojamiento y el manejo del rebaño deben respetar las necesidades de los animales. Un correcto diseño y mantenimiento de las instalaciones junto con la formación y concienciación del personal propiciarán el bienestar de nuestros animales.

Bienestar animal

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