Resumen - Fernando Gómez (2010) "la sociedad argentina dividida y el 150º aniversario de la Revolución de Mayo (1940/50-1970)"

Fernando Gómez (2010) LA SOCIEDAD ARGENTINA DIVIDIDA Y EL 150º ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO (1940/50-1970

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Las divisiones que atravesaban a la sociedad argentina hacia el 150º aniversario de la Revolución de Mayo refractaron ineludiblemente en quienes buscaron interpretar aquellos lejanos sucesos. Por lo tanto, las posturas historiográficas estuvieron fragmentadas y confrontadas al punto que el conjunto de autores reseñados, tiene básicamente un fundamento cronológico o generacional, pero de ninguna manera expresan un conjunto más o menos homogéneo de ideas o preocupaciones, ni mucho menos la autopercepción de formar parte de un mismo grupo. Sin embargo, la multiplicidad de interpretaciones sobre la Revolución de Mayo comparte las tensiones de su presente histórico y también, con distinto grado, un ideario central que liga el quehacer historiográfico con las inquietudes políticas. El 150º aniversario de la Revolución de Mayo encuentra a una sociedad argentina que ya había sido sometida a innumerables actos y homenajes recordatorios en el año 1950, cuando se conmemoraron los cien años del fallecimiento de San Martín. En 1960, no faltaron los actos conmemorativos y la ceremonia central del 25 de mayo contó con la participación de delegaciones de todo el mundo. El Congreso Nacional no se quedó afuera de las actividades y mediante una ley dispuso que el Museo del Cabildo pasara a llamarse ³Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo´. Por otra parte, la Cámara de Senadores promulgó una ley que dictaminaba la impresión de una colección que, bajo el nombre de Biblioteca de Mayo, reuniese los documentos, las memorias y los relatos del proceso revolucionario. Los autores tienen una serie de características generales, que son presentadas en tres segmentos. El primero presenta a los autores que, desde la izquierda política, reinterpretaron la Revolución de Mayo. La izquierda, como la sociedad en general, se encontró tensionada por el fenómeno peronista enfrentándose y desgajándose en la medida que dicho fenómeno se planteaba como el lugar común de las mayorías trabajadoras argentinas. Para Rodolfo Puiggrós el proceso revolucionario era una revolución democrático-burguesa inconclusa con participación popular, desarrollada por los comerciantes y ganaderos librecambistas con los intelectuales y la plebe como aliada. Eduardo Astesano comparte a rasgos generales esta interpretación pero, a diferencia del rol señalado por Puiggrós a la plebe, el autor ve en ella a un sector lejano de la participación política que sólo sigue a quienes dirigen las acciones del momento. Para Jorge Abelardo Ramos, la lucha en la Revolución de Mayo enfrentó a dos Españas, la atrasada, feudal y la nueva liberal resaltando un mayor grado de americanismo que los demás autores. De las posturas señaladas se distanció con un tono irónico e irreverente Milcíades Peña, para quien el esquema que definía a los revolucionarios como librecambistas no puede sostenerse debido a que el comercio ya había sido abierto desde 1809. Por otra parte, señalaba la imposibilidad de entender a la Revolución como una revolución democrático-burguesa en la medida en que no existía una burguesía nacional que la desarrollara. Para Peña se trata de un golpe de mando que cambió la burocracia pero no el sistema económico imperante. Completando este argumento, Manfred Kossok presenta una interpretación más amplia que resitúa a la Revolución de Mayo en el esquema de las revoluciones a nivel mundial pero contempla sus limitaciones. Para José Luis Romero, por su parte, la Revolución de Mayo era comprendida en un tono más cultural que los precedentes, y esbozaba una doble dicotomía: por un lado entre ciudad y campo y, por otro lado, entre democracia doctrinaria orgánica ±de las elites conscientes de su accionar± y democracia inorgánica ±de la plebe que participó desorganizadamente±. El segundo segmento representa el enfoque revisionista para el que existía una visión adulterada y fraudulenta de la historia, propuesta por la historiografía liberal que encubría el continuo divorcio entre las clases dirigentes y los intereses nacionales de las masas. Lo interesante de los textos de José María Rosa no reside en su contenido historiográfico sino que debe ser leído teniendo presente la enorme aceptación que estos enfoques tuvieron en la sociedad argentina volviéndose constructores de significados históricos. El tercer segmento reúne tres autores que son representativos de los replanteos que se hicieron en aquellos tiempos desde los espacios relacionados a la Academia Nacional de la Historia. Lo destacable de estos autores es la diferencia que contienen sus escritos. Roberto Marfany se aleja de los planteos de los fundadores de la Academia y sostiene que la Revolución no fue otra cosa que un pronunciamiento militar sin ningún tipo de participación popular y con mínima incidencia desde las elites letradas. Carlos Segreti advierte que no hay que caer en el engaño de pensar que la revolución es sólo una acción militar: hay un tiempo previo y uno posterior done la participación que lleva a la gesta revolucionaria es mayor que lo meramente militar. Por último, en Zorraquín Becú se ve un esfuerzo renovador por plantear, en un ejercicio de aproximación sociológica, el accionar no de los hombres en tanto individuos sino como grupos, sectores o clases sociales. Su tesitura final presentaba como realizadores de la Revolución de Mayo a los militares y a los intelectuales apoyados por numerosos miembros de la clase elevada y por la mayoría del clero, pero son más interesantes sus ideas que desestiman por anacrónico el interrogante acerca de la participación popular debido a que se trataba de una sociedad estamental en la que las clases superiores necesariamente desarrollaban un mandato tácito; de este modo, la plebe no entraba en el esquema posible de participación política. I. LOS DEBATES EN LA IZQUIERDA

1. Rodolfo José Puiggrós

De la Colonia a la Revolución (1940). La tesis principal es que el capital comercial de las ciudades españolas e italianas impulsor de la Conquista funcionó como puente para el trasplante del modo de producción feudal en la América hispánica que aún en el siglo XX no había terminado de derribarse en la Argentina. La Revolución de Mayo había sido, para Puiggrós una revolución democrático burguesa-fracasada, debido tanto a la falta de desarrollo de las fuerzas materiales para la instauración del orden capitalista como a la (consecuente) ausencia de una clase social que la pudiera llevar adelante plenamente. Sostenía que la Revolución de Mayo se había iniciado en las invasiones inglesas, momento en que las futuras clases dominantes debieron recurrir a la movilización de las clases oprimidas y a la unidad de toda la sociedad para lograr el repudio al invasor. De esta manera, al vincular la independencia políticonacional y la revolución democrático-burguesa, logró entrelazar este episodio con la causa antiimperialista, aunque este tema fue desarrollado más tarde, en ediciones posteriores. Puiggrós lograba articular las causas externas con aquellas contradicciones internas de régimen, de región y de clase que eran las más importantes a la hora de entender la Revolución. Éstas definían la conformación de dos grupos diferentes y enfrentados entre sí: por un lado, los vinculados al régimen virreinal, los comerciantes contrarios al libre comercio, los ganaderos que exportaban a España; por otro lado, aquellos que pugnaban por cambiarlo, es decir, los comerciantes partidarios del libre comercio y los ganaderos que exportaban sus productos fuera de los dominios de España quienes, carentes de aliados en las clases dominantes, los buscarán en la plebe y los agricultores. Selección de fragmentos ³Atormentadas y esclavizadas las conciencias, obligada la inmensa mayoría de la población a trabajar para una minoría parasitaria y estancadas las fuerzas productivas, el orden colonial se prolongaba sin perspectiva.´ ³La superación de la Colonia y el paso a la lucha por la independencia política y la organización nacional no se explican por sí mismos, es decir, con prescindencia del influjo condicionante de las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII en el mundo occidental.´ ³Tenía que llegar necesariamente la hora en que la sociedad colonial entrara en crisis revolucionaria, como resultado de la contradicción entre su grado inferior de desarrollo y el desarrollo del capitalismo en el mundo, a un ritmo no conocido hasta entonces por ningún otro sistema social.´

2. Eduardo Astesano
Contenido social de la Revolución de Mayo. La sociedad virreinal (1941) En primer lugar, se aleja de todo planteo que esboce la ³neutralidad´ del historiador. Más adelante, advierte el distanciamiento de la mayoría de la población de las altas esferas políticas y sostiene la necesidad de ampliar el enfoque para tener una real percepción del pasado. Busca realizar una historia de carácter social que, sin embargo, no puede salir de la madeja de la alta esfera social y paradójicamente recurre como fuente a la visión que las elites tenían de los sectores populares y marginales. En la Revolución de Mayo no hay, a su entender, participación de sectores trabajadores y sí, en cambio, una disputa entre los comerciantes monopolistas ±que fueron derrotados± y la burguesía progresista triunfante. Selección de fragmentos ³El capital acumulado por el comercio no fue llevado a la esfera directa de la producción, invirtiéndolo en las manufacturas, sino que transformándose en capital usurario se incrustó en las formas feudales de producción existentes, paralizando las fuerzas productivas y eternizando el estancamiento, el atraso y la mísera situación de los productores.´ ³(«) Creadas las condiciones sociales surgieron necesariamente aquellos que empleando las doctrinas nacionales o extranjeras trataran de buscar una salida teórica, económica o política, a la lucha contra el monopolio español que ahogaba la economía argentina.´

3. José Luis Romero
Las ideas políticas en la Argentina (1946). En esta obra, Romero estudia el desarrollo de las ideas políticas en la Argentina desde una perspectiva cultural y, a su vez, atenta a las características y el desarrollo de la estructura económica y social del país. Propone una nueva periodización en tres etapas: la era colonial, la era criolla y la era aluvial. A través de estos tres períodos el autor encuentra un problema central que recorre toda la historia argentina: la dificultad de las elites liberales y democráticas para superar las tendencias autoritarias y la concepción democrática pero inorgánica de las masas populares. Romero concibe a la Revolución de Mayo como una revolución social que representa la lucha de la burguesía criolla por convertirse en la clase hegemónica, mientras que la tensión que atraviesa todo el proceso revolucionario es precisamente la problemática relación entre los núcleos ilustrados y las masas populares portadoras de ideales imprecisos. Selección de fragmentos

³Contrario a la democracia doctrinaria y orgánica encuadrada dentro de los principios liberales, propugnada por los hombres d Buenos Aires, comenzó a esbozarse otro sistema de ideales. Como no provenía de la reflexión sistemática ni se apoyaba en doctrina alguna, sus características fueron su imprecisión y su resistencia a toda formulación estricta, pero tenía en cambio la fuerza de las convicciones seculares y el vigor de las reacciones primigenias.´ ³Oprimida y menospreciada, la masa criolla veía en el movimiento emancipador la posibilidad de sacudir la antigua dependencia y ascender socialmente desde la sumisión hasta una posición de predominio.´

4. Jorge Abelardo Ramos
Revolución y Contrarrevolución en Argentina (1957). Desde su perspectiva, el esclarecimiento científico del pasado era parte misma de la lucha antiimperialista en tanto que la clase obrera requería, para la formación de la nación latinoamericana, sepultar la historia falsificada de la oligarquía y desentrañar el pasado. Ramos entendía que el proceso revolucionario perpetrado contra la ³España negra´ reaccionaria y feudal estaba conformado tanto por la revolución de la España liberal como de la América independentista. Gran admirador de Moreno, lamentaba que se hubiera frustrado su tentativa revolucionaria nacional y que ante el advenimiento de Fernando VII, la independencia resultara ser trágica e inevitable, un mero acto defensivo frente a la contrarrevolución de la ³España negra´. Selección de fragmentos ³Somos un país porque no pudimos integrar una nación y fuimos argentinos porque fracasamos en ser americanos. Aquí se encierra todo nuestro drama y la clave de la revolución que vendrá. El ímpetu continental de los revolucionarios de Mayo había nacido en límites más vastos y complejos que los que hoy nos definen como Estado.´ ³El levantamiento revolucionario en toda América no fue sino la prolongación en el Nuevo Mundo de la conmoción nacional de la vieja España que pugnaba por remozarse. Nuestra Revolución de Mayo, que adquiere casi simultáneamente un carácter continental, no fue un levantamiento contra España. («) No fue para desasirnos de España que Mayo nació sino para liberarnos del yugo feudal.´

5. Manfred Kossok
El Virreinato del Río de la Plata (1986). Se propone, desde una perspectiva marxista, describir los rasgos fundamentales de la estructura social y económica del Virreinato del Río de la Plata. Su objetivo es discernir las condiciones que posibilitaron la liberación de elementos sociales burgueses que terminaron por romper el vínculo colonial. En consecuencia, Kossok concibe a las revoluciones de independencia como revoluciones burguesas. En el caso del Río de la Plata, la consolidación de Buenos Aires como un centro mercantil y la debilidad del sistema feudal, en comparación con México o Perú, hicieron que las tendencias burguesas s expresaran con más claridad que en otras regiones de América. La alianza antipeninsular estaba conformada, según el autor, por al burguesía terrateniente y la burguesía mercantil criollas, las cuales pugnaron por romper el vínculo colonial para tener un contacto más directo con el mercado mundial capitalista. Selección de fragmentos ³Buenos Aires, como futura metrópoli comercial, halló su nuevo hinterland en el intercambio colonial con las potencias económicas europeas que se lanzaron a socavar los cimientos económicos del imperio español´.

6. Milciades Peña
Antes de Mayo. Formas sociales del trasplante español al nuevo mundo (1973). En Antes de Mayo el autor elige polemizar preferentemente con Rodolfo Puiggrós quien, en sus escritos, concebía a la Revolución de Mayo como una revolución democráticoburguesa. El principal planteo de Peña es que los sucesos de Mayo no fueron una revolución social, de carácter popular, democrática y republicana sino un movimiento elitista de la pequeña oligarquía porteña de estancieros y comerciantes que tenía como objetivo primordial conquistar el poder político. Lo que le interesa demostrar es la incapacidad de las clases dominantes argentinas para realizar las tareas democracticoburguesas: democratización, reforma agraria, industrialización, resistencia al imperialismo, etc. Selección de fragmentos ³(«) el movimiento que independizó a las colonias latinoamericanas no traía consigo un nuevo régimen de producción ni modificó la estructura de clases de la sociedad colonial. Las clases dominantes continuaron siendo los terratenientes y comerciantes hispanocriollos, igual que en la colonia. II. UNA MIRADA EN EL APOGEO DEL REVISIONISMO

1. José María Rosa
Historia Argentina (1963-1969). Rosa sostiene que no fueron las clases dirigentes del proceso emancipador los verdaderos grupos revolucionarios. Por el contrario, el motor de la revolución, entendida como una revolución nacionalista, habían sido los sectores populares. Estos grupos tuvieron una actuación decisiva en las jornadas del 24 y 25 de mayo que pusieron fin al gobierno virreinal. A partir de entonces se había producido el divorcio entre grupos dirigentes y sectores populares que recorre toda la historia argentina. La construcción antinómica planteada por Rosa de estas fuerzas sociales con intereses divergentes es el punto de partida de toda su interpretación del proceso revolucionario. La Revolución de Mayo avanza progresivamente hacia su oligarquización aplazando sistemáticamente la posibilidad de una revolución verdaderamente popular y democrática, la que encuentra su máxima expresión en el artiguismo que constituye, para el autor, un ejemplo admirable de relación entre un verdadero caudillo y la nación en armas. Esto lleva gradualmente al surgimiento de las tendencias unitaria y federal, como una nueva expresión del divorcio entre las clases dirigentes y los sectores populares liderados por los caudillos federales. Selección de fragmentos ³Todo diálogo entre Buenos Aires y el campamento de ese pueblo de héroes era inoperante. Los del gobierno central («) no podían entender al pueblo oriental ni a su jefe. Tampoco Artigas y los orientales los entendían a ellos. Eran dos antinomias que tendían necesariamente a excluirse.´ III. LOS REPLANTEOS DE LA ³HISTORIA OFICIAL´

1. Roberto Marfany
El Pronunciamiento de Mayo (1958). En el artículo Marfany caracteriza a la Revolución de Mayo como un pronunciamiento militar, especificando lo que significa la palabra pueblo que aparece en los documentos, tanto en su forma como en su contenido. La idea central es la ausencia de cualquier participación popular, y el carácter principal del compromiso asumido por los militares para con la revolución, destacando principalmente la contribución y los testimonios de Saavedra. Selección de fragmentos ³Nuestra historiografía ha elaborado el concepto de que la Revolución de Mayo concitó la voluntad del pueblo de Buenos Aires y en su ejecución se manifestó públicamente la gran mayoría de sus habitantes. Sobre esas conclusiones expusimos nuestra opinión contraria en un trabajo anterior, con abundantes pruebas.´ ³Si Saavedra se significó como el brazo fuerte de la Revolución, por el prestigio que le otorgaba la jefatura del aguerrido Cuerpo de Patricios, los demás jefes y oficiales del mismo Cuerpo y de los demás Batallones, ocuparon la primera línea en esta batalla política. El primer acto revolucionario se dio en los cuarteles.´

2. Carlos Segreti
La Revolución Popular de 1810 (1958). En el artículo se enfrenta abiertamente con la postura de Roberto Marfany sobre la caracterización de la Revolución como un pronunciamiento militar, sin participación popular. Para Segreti, la participación de los militares en la Revolución de Mayo fue la última en aparecer, tomando además éstos, y particularmente Saavedra, una posición ³moderada´. Según el autor, fue fundamental, en cambio, el ímpetu de la elite revolucionaria y de la plebe. Otro punto a destacar fue la existencia de un profundo sentimiento antieuropeo/español, particularmente asentado en la plebe. Selección de fragmentos ³Parece conveniente recordar que toda revolución triunfante, del tipo de las de Mayo, cumple su proceso en tres etapas o momentos. La conspiración constituye el primero y su realización está a cargo de un grupo. El segundo es el e la toma del poder. Y es el tercero el que intenta realizar el ideario trazado y, por ello, el más importante («) La comprensión cabal de la revolución no se obtiene sino estudiando los tres momento, por la sencilla razón que integran un proceso.´ ³Una revolución es popular cuando se dan, en esencia, las condiciones señaladas y aunque el elemento militar ±la fuerza± esté presente en la conspiración, actué decisivamente el día en que se toma el poder y proteja y haga posible su desenvolvimiento.´

3. Ricardo Zorráquin Becú
Los grupos sociales en la Revolución de Mayo (1961). El propósito del trabajo es realizar un enfoque de tipo sociológico para abordar los grupos que actuaron en los acontecimientos de Mayo según sus categorías sociales y su respectiva gravitación. El tipo de análisis que propone significó una novedad en la medida que el enfoque en la actuación de los hombres daba lugar a una contemplación del proceder en tanto grupos sociales.

Selección de fragmentos ³La revolución, en definitiva, fue la obra conjunta de los militares y de los intelectuales, apoyado por una mayoría del clero y por muchos miembros de la clase más elevada, siendo resistida en cambio por los funcionarios y por otros sectores de la opinión, que sin embargo no estaban organizados ni tenían intereses y tendencias comunes.´ ³De tal manera, en esa sociedad estamental, las clases superiores desempeñaban una indiscutida dirección. Estas últimas ejercían la representación legítima del pueblo, que no necesitaba ser ratificada por éste.´

[Fernando Gómez, ³La sociedad argentina dividida y el 150º aniversario de la Revolución de Mayo (1940/50-1970)´, en Raúl Fradkin ± Jorge Gelman (Coordinadores), Doscientos años pensando la Revolución de Mayo, Sudamericana, Buenos Aires, 2010, pp. 305-407.]

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