En este ensayo no hemos podido abundar como se hubiese esperado en una empresa de tal envergadura, sin embargo se puede

considerar un intento coherente y lógico que parte de la realidad humana en su condición postmoderna. Para después hablar sobre la naturaleza humana, la historia y Dios. Una vez que se esbozan estas ideas se presentan algunas conclusiones abiertas, a manera de invitación y compromiso. El objetivo de este escrito es tomar conciencia de la historicidad del hombre y su dimensión de esperanza, que son posibilidad de estar a la escucha de Dios, y poner en marcha un rumbo histórico marcado por la presencia de Dios. 1. El hombre disperso.
Es cierto dos son las dimensiones fundamentales en la existencia humana, en su dimensión relacional (con el mundo y con los otros y Dios): la interioridad y la exterioridad, entendiendo la primera como esa reflexividad del hombre sobre sí mismo, esa conciencia que le separa del mundo y le hace independiente de lo exterior. La segunda puede reducirse a la exterioridad en general de la conciencia humana, a la realidad como alteridad1, como otro distinto de mí. Sin que este esbozo inicial sea insuficiente o erróneo, aquí tomaremos la exterioridad en su acepción de alteridad radical, que no es la mera realidad, sino el otro hombre2. Una exterioridad que interpela y exige la dimensión de interioridad a quien interpela. Con esta experiencia fundamental de la existencia humana, que en el curso de la historia ha brillado por su ausencia, podemos realizar una revisión del hombre contemporáneo, una visión panorámica de la realidad humana, sobre todo en su hacerse que implica el curso de la historia. Primero hemos de decir que el adjetivo disperso que se le aplica al hombre, intenta calificar su estar vertido en la exterioridad, pero sin tomar conciencia de ésta. Es decir, vive en una pérdida de conciencia, una interioridad fragmentada y sujeta al suceder de los días y las horas, sin que en ellos logre una síntesis. Un hombre que no quiere saber del pasado ni tampoco busca un futuro, sino solamente el hic et nunc. Esta inconsciencia se hace presente en la incapacidad o evasión de preguntarse por el sentido de la vida, por el significado de ser humano, por el excesivo egoísmo y narcisismo que imposibilitan para escuchar al necesitado, al hambriento y desamparado, para escuchar una Palabra Divina. Y con esto decimos que el hombre, en su inconsciencia, deja de ser hombre, cede su libertad a los mass media, a algún nigromante que le diga su futuro o simplemente escapa a un mundo inexistente como el cyber-espacio o las drogas. Sin embargo es una situación ambivalente, pues a la vez busca vivir en masa y constante comunicación, los Spring Brakes, las expresiones tipo boomerang que abundan en las redes sociales, la impulsiva inquietud por Derechos de las minorías o la obsesiva pseudo-conciencia ecológica, nos dan muestra de que el hombre contemporáneo vive ambivalente, con fuerzas y alcances inimaginables, pero con la limitación de no asumir la existencia, de vivir inauténticamente, como diría Heidegger. Y esta situación en general no es ajena a nosotros. Pues constantemente vivimos en un ambiente que respira el fin de la historia y el último hombre (Francis Fukuyama, 1992). Esto significa que las grandes ideologías se han derrumbado, todo se ha polarizado en la economía y el último hombre es homo economicus, homo faber, lo que ciertamente es una dimensión del hombre,
1

Por ejemplo X. Zubiri en su trilogía Inteligencia Sentiente (1980), Inteligencia y Logos (1982(, e Inteligencia y realidad (1983). Todos ellos editados por Alianza editorial-Fundación Xavier Zubiri, Madrid. 2 Tal y como lo ha presentado Lévinas, E., Totalidad e infinito. Ensayo sobre la exterioridad, 7ma. edición, Sígueme, Salamanca, 2006.

Además el hombre tiene un carácter de historicidad. no en toda época histórica está presente esta cuestión. Madrid. en unas posibilidades que ha elegido. por lo pronto anotaremos algunas ideas esenciales sobre la dimensión histórica del hombre. es la obra por excelencia del hombre5. X. De fondo no es otra cosa que el ocultamiento de la historicidad humana. Sígueme. Ser y Tiempo. 6 Cf. sobre todo desde la perspectiva de la historia. que hace alusión al afán de novedad. que vive disperso en lo exterior buscando su reflejo. La historia es la aventura común de todas las generaciones humanas. y de su relación al mundo y a los otros. Salamanca. a una esperanza nunca saciada.. pero en sentido análogo. 1986. 2. es la constitución de ser del acontecer de Dasein en cuanto tal. puede tener raramente algunos oyentes. Y la pregunta más frecuente que uno se puede realizar como cristiano es ¿por qué el cristianismo ya no interesa? Es difícil responder a esta interrogante. Ibídem. o bien ha crecido en ellas desde siempre (Heidegger. 201 Alfaro. una dispersión que le imposibilita caer en cuenta de la realidad histórica y ésta. Pero dirigiendo su mirada al hombre Santo Tomás dice ³Omnis homo mendax et mutabilis: mutatur novitate. Y es que «la vida de cada hombre está inserta en la historia de la humanidad: se hace en la historia y constituye el devenir de la historia. 1963. también Cassirer. Vivimos ajenos a la realidad histórica y como Epicuro afirmamos: bebamos y comamos que mañana moriremos. 14). § 6). pues cuando esto sucede. De la cuestión del hombre a la cuestión de Dios. 1. Ibíd. hacia la creación del porvenir. para después ocuparnos del cristianismo. 3 4 Zubiri. Alianza. Con motivo de su conciencia y libertad. Ser y tiempo. y con ella el Prometeo que caracterizó a Marx en su afán de transformar la historia. todo el capítulo 10. Por razones que anotaremos adelante. la cual no es meramente filosófica. lo cierto es que sí el hombre contemporáneo no presta mucho interés en el porvenir de la humanidad. sino que es puesto en una tradición. fundamento de la historia universal (ibíd.. que remite a un origen de la historia en un Ser creador y el fin de la historia en una Plenitud del hombre divinizado en Cristo. c. E. FCE. por su sentido. el hombre está llamado a hacerse haciendo la historia»4. Juan. vive como en un laberinto de la incerteza donde lo más tangible es la propia satisfacción. El hombre en la existencia no parte de cero3. I. et novis supervenientibus vetera projiciunt´ (De dilectione Dei et proximi. donde el hombre no tiene ya grandes ideales que realizar y asumir. De la dimensión histórica del hombre a una historia de la salvación Ante esta realidad el cristianismo está situado. una esperanzaesperante que va más allá de toda meta lograda. 4ta edición. Ahora ha nacido Narciso. 4-9) vemos esta pregunta por el sentido histórico cuando cae en cuenta que nada nuevo hay bajo el sol en el acontecer. dentro de la historia. un mensaje que es fundamentalmente historia de la salvación. México. no se es capaz de cuestionar la historia. Ahora bien. se rehúsa la posibilidad del preguntar histórico y del descubrimiento de la historia (Heidegger. cap. § 4). El devenir histórico y su sentido. Este fin de las ideologías lleva en sí un nihilismo moral y epistemológico. en la historia. Ya en el Eclesiastés (1. que es previo a lo que llamamos historia universal. Sobre el hombre. El fin de las ideologías es también el fin de un interés por la historia. 2002 5 Cf. en realidad. sino es antropológica6. Gaudent enim novitate moderni.pero no la fundamental. La modernidad se ha puesto. p. Antropología filosófica... no le interesa. que ha ido a parar en ellas. X La historia . § 6).

lugar de salvación. es decir. sino que está en la historia. 2005. 332 10 Ibíd. de modo que no se da la intervención de Dios sin que en ella se haga presente de una u otra forma el hombre y no se da la intervención del hombre sin que en ella se haga presente de algún modo Dios´8 o se ausenta. 349 y 354 . de tal manera que «siempre que una forma histórica entra en crisis. Teoría de los principios teológicos. 12 Ibíd. del hombre que se hace en la historia. Historicidad de la Salvación cristiana. encontramos como una comprobación y mostración de Dios10. p. La historia. pero es ³una sola realidad histórica. p. I. 3. Esta praxis histórica del hombre. Precisamente en esta experiencia histórica de Dios. p. Materiales para una teología fundamental. de una tradición12. En el Nuevo Testamento la experiencia histórica de Dios es la Encarnación. T. Una cuestión real. Es una realidad histórica en que el Reino puede ser construido o puede ser rechazado.-Sobrino. 181 8 Ellacuría. 2da edición. p. p. es una realidad que tiene que ver en mucho con el anuncio del Reino de Dios y su realización histórica de la mayoría de los oprimidos.. 343-348 15 Ibíd. J. sobre todo en torno a la resurrección de Cristo. en Ellacuría. cabe precisar un poco más sobre la historia de salvación. que es un problema fundamental para la Iglesia latinoamericana. 1994. en la cual interviene Dios y el hombre. a la Iglesia que es convertida en un lugar histórico de salvación15. 333 y 334 11 Ibídem. J. Jesús asume una nueva práctica liberadora que le granjea el título de Mesías. y que revela una nueva y definitiva presencia de Dios14. que es creer en la historicidad de la acción escatológica de 7 Ratzinger. Esta realidad de la que partimos. que vive inicialmente de lo que ha recibido. pero junto a esta crisis de sentido no podemos pasar por alto una realidad histórica en que la injusticia y mezquindad de los poderosos somete en la miseria a muchos que quedan al margen del último hombre. I. la historia se convierte en problema para el hombre»7. donde Cristo es el nuevo Moisés. hay praxis histórica de la salvación y hay praxis histórica de perdición. se llega a un eclipse de Dios que más bien es crucifixión. De esta manera Dios es presente en la historia. Trotta. hay praxis histórica de liberación y hay praxis histórica de liberación»13... de gracia o de pecado.. Herder.. del hombre que tiene con que satisfacer sus necesidades y pensar en morir al día siguiente. Precisamente la condición del hombre disperso es la más clara manifestación de esta crisis.. de la economía. p. con una novedad superadora sin romper respecto al Antiguo Testamento. Pero es cierto también que «en una única historia hay acciones en favor de Dios y del pueblo y hay acciones en contra del pueblo y de Dios.. El nuevo Moisés también da origen a un nuevo Pueblo. que en el Antiguo Testamento tiene como paradigma el Éxodo9. decíamos. p. 335 13 Ibíd. De esto que hemos dicho. Mysterium Liberationis. no ideal. Y esta cuestión es que la historia es problema para el hombre. Una historia que se sabe abierta al futuro en espera de una promesa11 . es pues.. p. pero que lo pone en contradicción con los poderes de este mundo. no es un Dios lejano al hombre. Barcelona.2. 327 9 Ibíd. J.. Es la historia también un lugar del pueblo. pone en juego el porvenir de toda la humanidad. una realidad en que ciertamente se tiende a la civitas Dei o a la ciudad de los hombres. 339 14 Ibíd.

o. sólo una esperanza así puede en ese caso dar todavía ánimo para actuar y continuar.. La significatividad del cristianismo en nuestro contexto cultural. los dos se refieren. M. 226 20 García-Baró.Dios dentro de la historia y más allá de ella. a aquella llamada a la superación y entrega del yo que es la ley fundamental de la historia de la alianza de Dios con los hombres.. es necesario recordar que esta acción escatológica de Dios tiene un carácter cósmico 16.. no «podemos construir» el reino de Dios con nuestras fuerzas. en Conesa. y constituye la respuesta a la esperanza. p. para que el cristianismo interpele al hombre contemporáneo. mi vida personal y la historia en su conjunto están custodiadas por el poder indestructible del Amor y que. No obstante. solucionar éste o aquel otro cometido importante para el porvenir de nuestra vida: colaborar con nuestro esfuerzo para que el mundo llegue a ser un poco más luminoso y humano. sigue siendo siempre verdad que nuestro obrar no es indiferente ante Dios y. lo que construimos es siempre reino del hombre con todos los límites propios de la naturaleza humana. y siendo luz del mundo y sal de la tierra. 2005. tienen para él sentido e importancia. a pesar de todas las frustraciones. n. Pues la historia de la salvación logra su culmen en Cristo. En este movimiento del existir coinciden definitivamente la fe y el amor. cuanto en el futuro de la humanidad. Que «significa un no al aislamiento del hombre. la referencia. en lo más profundo.35). en alguna ocasión se siente el golpe de la inconsistencia de los propios proyectos. gracias al cual. Ciertamente. El reino de Dios es un don. Sólo haciéndose cargo de la realidad histórica. y justamente por ello también la verdadera ley fundamenta de toda existencia humana»19. Pero el esfuerzo cotidiano por continuar nuestra vida y por el futuro de todos nos cansa o se convierte en fanatismo. Con estas anotaciones podemos esbozar una praxis histórica cristiana. Esta escatología implica una liberación. a aquel exi. Sólo la gran esperanza-certeza de que. por tanto. p. 16 17 Cf. de la debilidad de la propia capacidad de auxilio efectivo a nadie. p. un futuro que por sí sola no puede conseguir»18. aun siendo plenamente conscientes de la « plusvalía » del cielo. 224 19 Ibíd.). y sobre todo en el misterio pascual. Aunque nos interesa la primera. la coordinación entre el yo y el nosotros. Ratzinger. Pues. F (ed. Una redención que sea un éxodo del hombre hacia el otro. y se abran así también las puertas hacia el futuro. Lo es ante todo en el sentido de que así tratamos de llevar adelante nuestras esperanzas. 223 Ibídem 18 Ibíd. El Cristianismo. 22 . «Toda actuación seria y recta del hombre es esperanza en acto. de tal modo que «Cristo es necesario para que la humanidad alcance su futuro. el cristianismo podrá ser tomado en cuenta como una posibilidad de salir del laberinto de la incerteza. «La teología de la resurrección condensa en sí todo la historia de la salvación y la concentra sobre su sentido existencial. que gane terreno cada vez más a la praxis histórica del pecado que se manifiesta en la pobreza.. una propuesta con sentido. en la violencia y el terror. de modo que la convierte en teología de la existencia en el sentido literal de la palabra: teología del ex-sistere. el estar referido de lo cristiano tanto al futuro como al pasado»17. el amor y el bien» (Spe Salvi. si no está iluminado por la luz de aquella esperanza más grande que no puede ser destruida ni siquiera por frustraciones en lo pequeño ni por el fracaso en los acontecimientos de importancia histórica.. pues «sólo el hombre de auténtica oración puede luchar como es debido el combate sin final por la redención de la historia»20. 4. Podemos abrirnos nosotros mismos y abrir el mundo para que entre Dios: la verdad. BAC. Es necesario que el cristiano viva de la oración. más grandes o más pequeñas. por más disperso que se viva.c. no del individuo y sus pecados.. y precisamente por eso es grande y hermoso.. tampoco es indiferente para el desarrollo de la historia.. p. de aquel éxodo del hombre desde sí mismo sólo a través del cual puede encontrarse.. Madrid. J.

p. una escucha que nos da esperanza. pues «cuando ya nadie me escucha. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme ±cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar±. de crucificar a Dios. Sobre todo suplicar en la oración.. Él puede ayudarme.24). como hemos visto sigue teniendo sentido. que es la de concientizar sobre la realidad. el que reza nunca está totalmente solo» (Spe Salvi. como una historia siempre nueva y antigua. por su falta de escucha al otro y atención a lo real. Es en esta dimensión de la existencia humana que la historia de la salvación puede seguir interpelando al hombre contemporáneo y al de las futuras generaciones. pero también es cierto que en su corazón existe una esperanza no saciada con logro alguno en este mundo. Es cierto que el hombre actual se caracteriza por un desinterés sobre lo histórico. Perspectivas a manera de conclusión Con esto se abren nuevos horizontes y una tarea inagotable. Cuando ya no puedo hablar con ninguno.. 269 . pero no puede ser eliminado. pues el sentido de la vida y las fuerzas para transformar la realidad ±que en la adhesión a Cristo encontramos± viene como Gracia absoluta..3. 21 Alfaro. de la plenitud humana. las cuales hemos de entregar a las futuras generaciones.. De una plenitud que el mundo no conoce y que no conocerá en el transcurso de la historia con los logros humanos. pero también a la escucha del otro y del Totalmente Otro. J. está a la espera de algo o de alguien que llega a él desde fuera. buscar posibilidades y formas de estar en la realidad más humanas. la Libertad trascendente personal: Dios»21. la obediencia en la fe a esta revelación en la historia como historia de salvación. Sin embargo podemos contemplar una noble tarea. no como una ideología más. Una atención a lo real que nos religa y nos lleva a experimentar a Dios. Aquí es donde puede insertarse la historia de la salvación. El Porvenir absoluto. Esto exige una radicalidad de vivir siempre en camino de tomar conciencia. Y es en la esperanza que hemos sido salvados (Rm 8. siempre puedo hablar con Dios. sino como lo inesperado y lo inolvidable. que siempre está en peligro de la idolatría. pues no puede existir un crecimiento uniforme y en la justicia. como un amigo y un Padre amoroso. n. Dios todavía me escucha. Y es que en realidad el hombre. Y este deseo del corazón humano puede ser oscurecido u opacado en algunas situaciones históricas.32). y sólo en ella el hombre puede dejar de ser Prometeo (rechazar a Dios de la historia en pro del hombre) o Narciso (rechazara a Dios al rechazar al hombre en sus dimensiones más profundas) para ser un hijo en el Hijo. en otras puede brillar con fulgor. una palabra de la historia. «El hombre puede solamente esperarlo y recibirlo como don gratuito en la actitud de la esperanza. es pues. por el hecho de ser tal. nos lleva a relacionarnos con Dios como aquel a quien se puede acoger y suplicar. de la revelación. una sed de justicia y fraternidad. dado a la libertad del hombre. y sigue siendo la posibilidad absoluta de la divinización del hombre. ni invocar a nadie. El cristianismo. un deseo de que exista menos mal en el mundo y que el sufrimiento que el mal causa sea disminuido. Pues en las soledades del hombre actual. Si me veo relegado a la extrema soledad. para vivir con sentido. en la esperanza donde el sentido de la historia y la dimensión histórica del hombre adquieren plenitud.

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