Uso racional de medicamentos: Una cuestión de salud

Eduardo Torres

Uso racional de medicamentos: Una cuestión de salud

A nivel mundial se ha producido un continuo incremento en el número de medicamentos disponibles. Sin embargo, este aumento no ha tenido el impacto beneficioso esperado en los indicadores de salud. El uso inapropiado de los medicamentos es uno de los factores que contribuye a esta realidad. Haciéndose notar que por uso racional de los medicamentos se entiende su uso correcto y apropiado. Para que haya un uso racional, el paciente tiene que recibir el medicamento adecuado y la dosis debida durante un periodo de tiempo suficiente, al menor costo para él y para la comunidad.1 Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todo el mundo más de 50% de los medicamentos se prescriben, dispensan y comercializan en forma inadecuada, por lo que un uso excesivo, insuficiente o indebido de los medicamentos tiene efectos nocivos para el paciente y constituye un desperdicio de recursos. En tanto, más del 50% de los países no aplican políticas básicas para fomentar el uso racional de los medicamentos. Entre los problemas frecuentes que afectan el uso racional de medicamentos se encuentran: la polifarmacia (consumo de demasiados medicamentos); el uso excesivo de antibióticos e inyecciones; la prescripción no ajustada a directrices clínicas y la automedicación inapropiada.2 Todos estos problemas implican a su vez resistencia a los antimicrobianos, reacciones adversas a los medicamentos y los errores de medicación, desperdicio de recursos y sobre todo la pérdida de confianza del paciente Estos problemas se ajustan a diversos factores que son de vital importancia para inducirlos como: • Falta de conocimientos teóricos y prácticos. Las dudas sobre el diagnóstico, la falta de conocimientos de los prescriptores sobre los enfoques diagnósticos óptimos, la inexistencia de información independiente, como pueden ser las directrices clínicas, y de oportunidades para efectuar un seguimiento de los pacientes o el temor a posibles pleitos son factores que contribuyen a la prescripción y dispensación inadecuadas de los medicamentos. Promoción de los medicamentos inapropiada y contraria a la ética por parte de las empresas farmacéuticas. La mayoría de los prescriptores obtienen la información sobre los medicamentos de las empresas farmacéuticas, y no de fuentes independientes, como las directrices clínicas. Esto puede conducir a menudo al uso excesivo. En algunos países está permitida la publicidad de medicamentos que necesitan receta dirigida directamente al consumidor, lo cual puede llevar a los pacientes a presionar a los médicos pidiéndoles medicamentos innecesarios. Beneficios de la venta de medicamentos. En muchos países los minoristas prescriben y venden medicamentos sin necesidad de receta. Cuanto más vendan mayores serán sus

ingresos, lo cual conduce al consumo excesivo de medicamentos, y en particular de los más caros. Disponibilidad de medicamentos sin restricciones. En muchos países la prescripción de medicamentos como los antibióticos se hace libremente, sin necesidad de receta. Esto conduce al consumo excesivo, a la automedicación inapropiada y a la inobservancia de los regímenes posológicos. Sobrecarga de trabajo del personal sanitario. Muchos prescriptores apenas tienen tiempo para dedicar a cada paciente, lo cual puede estar en el origen de diagnósticos y tratamientos deficientes. En esas circunstancias, se basan en hábitos de prescripción porque no tienen tiempo para actualizar sus conocimientos sobre los medicamentos. Medicamentos inasequibles. En lugares donde los medicamentos son inasequibles, los pacientes pueden no comprar las cantidades necesarias para un tratamiento completo o no comprar ningún medicamento en absoluto. En lugar de ello pueden buscar alternativas como los medicamentos de calidad no garantizada adquiridos a través de Internet u otras fuentes, o los medicamentos que han sido prescritos a sus familiares o amigos. Inexistencia de políticas farmacéuticas nacionales coordinadas. Las políticas básicas recomendadas por la OMS para garantizar el uso apropiado de los medicamentos solo se aplican en menos de la mitad de los países. Dichas políticas incluyen medidas e infraestructuras apropiadas para monitorizar y reglamentar el uso de los medicamentos, y para capacitar y supervisar a los profesionales sanitarios que realizan las prescripciones.2

Para lograr un uso adecuado de los medicamentos las necesidades de salud del entorno sanitario son las que deben guiar las acciones institucionales en el campo de: • • • • • • • La selección de medicamentos. El aprovisionamiento de medicamentos. El registro sanitario. La formación de profesionales de la salud. La formación que se proporcione al profesional. El uso del medicamento por la población. La investigación.

Durante los últimos años se han venido estableciendo las definiciones administrativas y los procedimientos que garantizan el marco técnico jurídico y laboral que se requiere para hacer un uso racional de los medicamentos. Es importante reconocer que para lograr el uso racional de los medicamentos se debe tener en cuenta el criterio de racional. Lo que es "racional" es muy diferente para: • • • • El paciente. El médico. El farmacéutico. El distribuidor.

• •

El productor. El sistema sanitario.

Sin duda alguna, todos estos eslabones tienen que establecer estrechas relaciones que permitan lograr un uso sano de los medicamentos cada uno de ellos cumpliendo con ciertas especificaciones para combatir estos problemas por ejemplo: El productor tendrá la responsabilidad de garantizar los medicamentos esenciales que cumplen con las buenas prácticas de producción farmacéutica que le permita al consumidor tener confianza, credibilidad y seguridad en el producto, evitando introducir en el mercado farmacéutico preparaciones de eficacia dudosa. El distribuidor que promueva el uso racional de los medicamentos deberá garantizar la disponibilidad de los medicamentos esenciales correspondientes a cada nivel de atención en base a la oferta de la industria médico farmacéutica. El médico que promueva el uso racional de los medicamentos deberá prescribir aquel fármaco que, dentro de las alternativas existentes, sea el más efectivo, seguro y a un costo razonable para el paciente y para el sistema de salud. El farmacéutico o dispensador que promueve el uso racional de los medicamentos deberá lograr durante la dispensación que el paciente conozca las propiedades beneficiosas y los riesgos de los medicamentos o de las estrategias terapéuticas recomendadas por el prescriptor, asimismo contribuirá a educar al paciente acerca del riesgo que puede representar la toma de fármacos sin prescripción médica. El paciente contribuirá al uso racional de los medicamentos cuando utilice correctamente sólo los medicamentos por prescripción médica, con base a su problema de salud correctamente diagnosticado.3, 4 Para que estas acciones particulares en los diferentes eslabones surtan su efecto, se deben tomar en consideración ciertas estrategias que las promuevan, como las recomendadas por la OMS las cuales sugieren la creación de organismos nacionales que coordinen las políticas sobre el uso de los medicamentos y hagan un seguimiento de sus repercusiones; formulación de directrices clínicas basadas en datos probatorios destinadas a la capacitación, supervisión y apoyo a la toma de decisiones relacionadas con los medicamentos; elaboración de listas de medicamentos esenciales para ser utilizadas en la adquisición de medicamentos y los reembolsos de los seguros; creación de comités distritales y hospitalarios de medicamentos y tratamientos que apliquen intervenciones para mejorar el uso de los medicamentos y efectúen un seguimiento de sus efectos; inclusión en los estudios universitarios de cursos de farmacoterapia basados en problemas concretos; inclusión de la formación médica continua como requisito para ejercer la profesión; oferta de información pública independiente y no sesgada sobre los medicamentos, tanto para el personal sanitario como para los consumidores; fomento de la educación de la población en materia de medicamentos; eliminación de los incentivos económicos que facilitan la

prescripción incorrecta, como la venta de medicamentos con ánimo de lucro por parte de los prescriptores, que ven así aumentados sus ingresos; formulación de reglamentaciones que garanticen que las actividades de promoción se ajustan a criterios éticos y la financiación suficiente para garantizar la disponibilidad de medicamentos y personal sanitario.2 Por tanto, el uso racional de medicamentos implica obtener el mejor efecto, con el menor número de fármacos, durante el período de tiempo más corto posible y con un costo razonable ya que este contribuye significativamente al bienestar del individuo y por ende al de la sociedad. En conclusión el uso racional de medicamentos requiere de un grupo de acciones en el orden de la comunicación, la educación y la información, con el objetivo de alcanzar actitudes y conductas acordes con la problemática del significado de los medicamentos en la sociedad contemporánea.

Literatura citada
1. Giachetto G. et al. Uso racional de medicamentos: ¿qué conocen los médicos residentes sobre los fármacos de uso corriente?. Rev Med Uruguay 2003; 19: 231-236. 2. Medicamentos: uso racional de los medicamentos. http://www.who.int Consultado 17 de Enero 2012. 3. Argilagos CS. et al. La Información Farmacoterapéutica al paciente ambulatorio, vía fundamental para garantizar el Uso Racional de Medicamento en Atención Primaria de Salud. Acta Farm. Bonaerense 2005; 24 (4): 585-9. 4. Programa para el uso racional de medicamentos. http://bvs.sld.cu/revistas/res/vol13_5_00/res08500.htm Consultado 17 de Enero 2012

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