C.G. JUNG

Carl Gustav Jung (1875-1961) INSTINTOS Y ARQUETIPOS Jung había descubierto que los delirios de los dementes

parecían convocar un fondo colectivo de imágenes y símbolos arcaicos. En 1919 utilizó por primera vez el término arquetipo en conexión con tales elementos de la memoria. Además del inconsciente personal, postuló que había un inconsciente colectivo formado por dos componentes: los instintos y los arquetipos. Los instintos son impulsos que, a partir de una necesidad, se traducen en acciones; son de carácter biológico, como el instinto de las aves de construir el nido. Así como los instintos dan lugar a acciones, Jung sugirió que había modalidades inconscientes innatas de comprensión que regulan la propia percepción, y son los arquetipos: formas innatas de la "intuición" que determinan forzosamente todos los procesos psíquicos. Del mismo modo que los instintos rigen nuestras acciones, los arquetipos establecen cuál será nuestro modo de captación del mundo. Ambos son colectivos, en el sentido de que se refieren a contenidos universales heredados que están más allá de lo personal o individual. Nuestra manera de captar una situación (arquetipo) determina nuestro impulso a actuar (instinto). La captación inconsciente por el arquetipo da forma al instinto. Por otro lado, nuestro impulso a actuar (instinto) determina cómo captamos una situación (arquetipo). Pasa como con el huevo y la gallina, y Jung sugiere que bien podría describirse al arquetipo como la percepción que el instinto tiene de sí mismo, el "autorretrato" del instinto. Los arquetipos, que son modalidades de nuestra percepción, se revisten y revelan en imágenes. Jung los compara con el sistema axial de formación de los cristales en un líquido madre. Los arquetipos son como las ideas primordiales, pero no son principios abstractos, sino entidades numinosas, cargadas eléctricamente con un sentido de lo sagrado. LA ESTRUCTURA DE LA PSIQUE La psicología analítica de Jung da cuenta de una estructura y una dinámica propias de la psique, por la cual él entendía la totalidad, consciente e inconsciente, de nuestro ser. La energía psíquica se divide, según Jung, de acuerdo con dos actitudes básicas, presentes en diverso grado en todas las personas:  extravertido: tiene motivaciones externas y es dirigida por factores y relaciones exteriores y objetivos;  introvertido: tiene motivaciones internas y es dirigida por factores subjetivos. La extraversión y la introversión son mutuamente excluyentes. Si una de ellas constituye la actitud consciente habitual, la otra se torna inconsciente y opera de modo compensatorio. Si la actitud consciente se vuelve demasiado rígida, la correspondiente actitud inconsciente irrumpe como "el retorno de lo reprimido". Aparte de estas dos actitudes, Jung introdujo cuatro tipos funcionales; una cuadrinidad, o estructura dividida en cuatro partes, que se asemeja a un mandala. La antigua medicina griega identificaba asimismo cuatro tipos de temperamentos humanos o "humores": colérico, melancólico, sanguíneo, flemático; basados en cuatro atributos: caliente, frío, seco, húmedo; y cuatro elementos: fuego, tierra, aire, agua. Jung pensó que estas "cuadrinidades" podrían emplearse para describir el carácter psíquico de una persona. Y postuló cuatro funciones psíquicas, agrupadas en dos pares de opuestos:  sensación: nos dice que algo existe; para percibir este mundo de objetos y orientarnos en el espacio, utilizamos sobre todo las percepciones sensoriales;  intuición: nos dice de dónde viene y adónde va; tenemos cierto olfato para el origen de las cosas y presentimos su evolución, su devenir futuro;  pensamiento: nos dice qué es lo que existe; al pensamiento le corresponde precisar lo que la cosa es;  sentimiento: nos dice si es bueno o malo; yo soy afectado por todos los objetos en una u otra forma y el sentimiento me dicta el valor que el objeto tiene para mi.

pensamiento intuición + sensación sentimiento Al pensamiento y al sentimiento se los denomina racionales porque con ambos se evalúa la experiencia. A la sensación y a la intuición se las denomina irracionales porque en ellas no se evalúa nada, dependen del acto de la percepción. Todo individuo tiene una orientación consciente innata hacia alguna de estas cuatro funciones. Por el principio de compensación, su función opuesta será inconsciente. Las dos funciones restantes pueden estar al servicio de la superior como funciones parcialmente conscientes o auxiliares. La salud mental y física depende de: - el desarrollo de la función descuidada, y - la conciencia de los cuatro tipos que operan en cada individuo, a fin de adquirir una personalidad cabal. Jung combinó las dos actitudes con las cuatro funciones para crear ocho tipos psicológicos: 1. pensamiento extravertido: las personalidades de este tipo se rigen a sí mismas y a los demás según reglas y principios fijos. Más que los hechos materiales, les interesa la "realidad". Ejemplos: científicos, economistas (Darwin, Marx). 2. pensamiento introvertido: se formulan preguntas y tratan de comprender su propio ser. Apartándose del mundo, viven en el reino de sus ideas. Ejemplos: filósofos (Wittgenstein). 3. sentimiento extravertido: convencionales, bien adaptados a su época y su medio, les interesa el éxito personal y social. Son volubles y se acomodan a las modas. Ejemplos: famosos, estrellas del espectáculo (Sinatra, Madonna). 4. sentimiento introvertido: inaccesibles al resto de la gente, dan sin embargo una impresión de autonomía y armonía, aunque "la procesión va por dentro". Suelen apasionarse por la música y la poesía. Ejemplos: monjes y músicos (Chopin). 5. sensación extravertida: les interesan los fenómenos externos, son prácticos, empecinados y aceptan al mundo tal como es. Gozan de la vida, aunque su sensualidad puede provocarles adicciones, perversiones y compulsiones. Ejemplos: constructores, especuladores, vividores (Casanova). 6. sensación introvertida: se alimentan de sus impresiones sensoriales y viven inmersos en sus sensaciones internas. Les atrae la estética, y a menudo son modestos y callados. Ejemplos: críticos de arte, estetas. 7. intuición extravertida: su intuición inconsciente les hace tener "olfato" para cualquier novedad. Suelen solucionar disputas y ser líderes carismáticos, pero su audacia compulsiva los vuelve inadecuados para ocupar puestos en que se requiere una permanente estabilidad. Ejemplos: personas dedicadas a las relaciones públicas, aventureros (David Livingstone). 8. intuición introvertida: son soñadores, se entregan a sus visiones internas, suelen ser clarividentes y se consideran genios mal comprendidos que se empeñan en transmitir una experiencia esotérica singular. Ejemplos: místicos, poetas (William Blake). Los tipos caracterizan la personalidad y con frecuencia determinan la elección vocacional o de pareja. Suelen contraer matrimonio personas de distintos tipos psicológicos, cada una de las cuales confía inconscientemente en que la otra se hará cargo de su función inferior. Las uniones complementarias de esta índole no son la solución para alcanzar la integridad psíquica. Los tipos contrastantes se desvalorizan mutuamente. Por otro lado, las uniones entre personas del mismo tipo pueden duplicar la función superior pero aumentar el poder disociador de la función inferior. Jung tenía conciencia de que las tipologías no daban cuenta de la singular complejidad de cada individuo. Cada uno es una mezcla de tipos que exige una prolongada observación y análisis, y en diferentes etapas de su vida puede pertenecer a tipos distintos. Pero estas clasificaciones son útiles para describir cómo reaccionará el sujeto ante las figuras arquetípicas.

CUATRO FIGURAS ARQUETÍPICAS Los tipos psicológicos forman parte de una dinámica más amplia de la energía psíquica que envuelve a cuatro figuras arquetípicas; éstas operan en pares (Yo/Sombra, Persona/Imagen Anímica): una de ellas es consciente y es compensada por su contraparte inconsciente. - El Yo y la Sombra:  El Yo es la frágil y preciada luz de la conciencia, que hay que resguardar y cultivar. Tu Yo es tu identidad y la finalidad que persigues. Un Yo sano ordena y equilibra los elementos conscientes e inconscientes de la psique. Si en cambio es débil, deja al individuo "en la oscuridad", en peligro de ser tragado por imágenes caóticas inconscientes.  La Sombra es nuestro "lado oscuro", caracterizado por rasgos inferiores, incivilizados o bestiales que el Yo quiere ocultar a los demás. No es del todo negativa, pero sí inadaptada y primitiva. Si se le hace frente con sinceridad puede revitalizar la existencia. - La Persona y la Imagen Anímica:  La Persona es la parte de la conciencia encargada de "negociar" con el mundo externo en beneficio del Yo. La palabra "persona" deriva del latín, donde significa "máscara teatral". Es la cara que nos ponemos para actuar en sociedad. Está condicionada por la clase social, la cultura, la nacionalidad y la profesión. A menudo nos "ponemos" distintas Personas para acomodarnos a otras tantas situaciones, pero solemos adoptar una Persona general, basada en nuestro tipo funcional superior porque nos resulta más sencillo. La salud psíquica y el equilibrio dependen de que tengamos una Persona bien adaptada al medio, ya que esto es lo que vuelve posibles los intercambios sociales. El peligro está en que nos identifiquemos tanto con la Persona que no "seamos" otra cosa que el rol que desempeñamos.  La Imagen Anímica es el aspecto inconsciente de la Persona. La Imagen Anímica del individuo está representada siempre por el sexo opuesto al del individuo. Jung utilizó para designar el "alma" los términos latinos masculino y femenino: animus y anima: - el anima, Imagen Anímica femenina del hombre, apareció en muchas formas a lo largo del tiempo, pero siempre con el fascinante y cautivante carácter íntimo de Eros (amor), arquetipo de la vida misma, representado en imágenes de la tierra y el agua; puede parecernos luminosa u oscura, virgen o ramera, una fuente de saber o una mujer fatal que nos arrastra; depende de la propia femineidad reprimida. Una identificación completa con el anima puede llevar a un hombre a convertirse en un afeminado o un "travesti". - el animus, Imagen Anímica masculina de la mujer, cobra el carácter de Logos (la razón), la búsqueda de conocimiento, de la verdad, de una actitud significativa; suele estar representado por imágenes de aire y fuego. La mujer proyecta su animus en los hombres con los que está emocionalmente ligada. La identificación excesiva con el animus, hace que la mujer se vuelva obstinada, dominadora e implacable, con deseos de poder y defendiendo irracionalmente sus opiniones. TIPOS MIXTOS La conjunción de la Persona consciente y de la Imagen Anímica inconsciente es matizada por las dos actitudes y por las cuatro funciones. La Persona consciente se funda en la actitud dominante (p.ej., la extravertida) y en la función superior (p.ej., el sentimiento). Por ello, la Imagen Anímica, que es su contrapartida inconsciente, se conformará de acuerdo con la actitud opuesta (p.ej., introvertida) y con la función inferior (p.ej., pensamiento). Así pues, además de la inversión de extravertido a introvertido, tenemos la siguiente correspondencia: Persona de pensamiento = Imagen Anímica de sentimiento Persona de intuición = Imagen Anímica de sensación Persona de sentimiento = Imagen Anímica de pensamiento Persona de sensación = Imagen Anímica de intuición

SINCRONICIDAD Las "coincidencias significativas" siempre habían fascinado a Jung. Buscaba un concepto teórico que diera cuenta de fenómenos "azarosos" paranormales como los del I Ching y otras mancias. En 1930 empleó por primera vez el término sincronicidad para describir una "conexión a-causal entre estados psíquicos y sucesos objetivos". Jung diferencia con cuidado la sincronicidad del mero "sincronismo" de hechos que ocurren simultáneamente pero sin que tengan una conexión de significado. La vida cotidiana nos ofrece un tipo común de sincronicidad: uno piensa en un amigo... y de pronto éste nos llama por teléfono. Hay otras sincronicidades precognitivas y clarividentes más extrañas aún, como las de la visión de Swedenborg sobre el incendio de Estocolmo. TIEMPO CUALITATIVO Los primeros intentos de Jung por comprender la sincronicidad estuvieron influidos por una idea clásica de la astrología, la del momento temporal objetivo. Supone que cada momento temporal posee en sí mismo cierta cualidad propia, que "hay un tiempo para nacer, un tiempo para morir, un tiempo para sembrar, un tiempo para cosechar". Lo que se haga en ese momento portará la cualidad del momento. El tiempo cualitativo parece "explicar" cómo operan la astrología y otras formas de adivinación. Pero las sincronicidades no siempre dependen de tales momentos temporales. Por ejemplo, la precognición no se da "en dos momentos iguales". Poco a poco Jung fue abandonando el supuesto del tiempo cualitativo. Llegó a la conclusión de que como el tiempo cualitativo no era otra cosa que el fluir de las cosas, la hipótesis terminaba en un círculo vicioso: "el fluir de las cosas y sucesos es la causa del fluir de las cosas..." LA SINCRONICIDAD Y LA FÍSICA POST-EINSTENIANA Jung seguía preguntándose si no había una ley o pauta de sucesos sincrónicos que pudiera oponerse a la ley de causalidad de la física. Creyó posible vincular su principio a-causal de la sincronicidad con las nuevas ideas de la física, que también sugerían una paradoja a-causal. Wolfgang Pauli, especialista en física cuántica y ganador del Premio Nobel en 1945, era íntimo amigo de Jung. No fue el único que se interesó en sus ideas. Jung y Pauli coincidían en que la trinidad de la física clásica (tiempo, espacio y causalidad) podía convertirse en una cuadrinidad añadiéndole la sincronicidad: energía indestructible causalidad

+

sincronicidad

continuo espacio-temporal "La sincronicidad -dice Jung- no es más enigmática o misteriosa que las discontinuidades de la Física. Es tan sólo la convicción inveterada de la omnipotencia de la causalidad lo que ofrece dificultades a la comprensión; y hace que se manifieste como inconcebible el que acontecimientos acausales puedan presentarse o existir (...) Coincidencias análogas sólo son concebibles como puras casualidades. Sin embargo, cuanto más se acumulan y más precisa es la concordancia tanto más disminuye su probabilidad y tanto más aumenta su inverosimilitud, es decir, no pueden ya pasar por simples casualidades sino que deben concebirse como ordenaciones a falta de interpretación causal (...) Su (ausencia de explicación) no consiste en el hecho de que la causa sea desconocida sino en que no resulta concebible una tal causa con nuestros medios de comprensión." (en Sincronicidad como principio de conexiones acausales, 1952)

ENCUENTRO CON LA SOMBRA CARL GUSTAV JUNG: Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino. Cada uno de nosotros proyecta una sombra tanto más oscura y compacta cuanto menos encarnada se halle en nuestra vida consciente. Esta sombra constituye, a todos los efectos, un impedimento inconsciente que malogra nuestras mejores intenciones. Donde hay amor no existe el deseo de poder y donde predomina el poder el amor brilla por su ausencia. Uno es la sombra del otro. La angustiosa realidad es que la vida cotidiana del ser humano se halla atrapada en un complejo inexorable de opuestos -día y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desdicha, bien y mal-. Ni siquiera estamos seguros de que uno de ellos pueda subsistir sin el otro, de que el bien pueda superar al mal o la alegría derrotar al sufrimiento. La vida es un continuo campo de batalla. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Si no fuera así nuestra existencia llegaría a su fin. En nuestra época estamos empezando a comprender que las personas que habitan más allá de la montaña no son demonios de cabezas rojas ni tampoco son los responsables de toda la maldad que existe en este lado de la montaña. OTROS AUTORES: La única maldad del psiquismo humano consiste en no poder unir o reconciliar los distintos fragmentos de nuestra experiencia. Cuando aceptamos todo lo que somos -incluida la maldad- hasta el mismo mal se transforma. Cuando logramos armonizar las distintas energías de nuestro psiquismo el rostro sangriento del mundo asume el semblante de la Divinidad. (Andrew Bard Schmookler) Nuestros amigos nos enseñan lo que podemos hacer, nuestros enemigos lo que debemos hacer (Goethe) ¿Cómo puede haber tanta maldad en el mundo? Conociendo a la humanidad lo que me asombra es que no haya más. (Woody Allen) El mal de nuestro tiempo consiste en la pérdida de la conciencia del mal. (Krishnamurti) Los mitos nos enseñan que en lo más profundo del abismo puede escucharse la voz de la salvación. En los momentos más oscuros es cuando podemos escuchar el verdadero mensaje de transformación. En medio de la oscuridad sobreviene la luz. (Joseph Campbell) Jesús dijo: Si permites que lo que está en tu interior se manifieste, eso te salvará. Si no lo haces te destruirá. (Evangelio según Tomás) Las mejores épocas de nuestras vidas son aquellas en las que acopiamos el suficiente valor como para rebautizar a nuestra maldad como lo mejor que hay en nosotros. (Friedrich Nietzsche) Quizás los dragones que amenazan nuestra vida no sean sino princesas anhelantes que sólo aguardan un indicio de nuestra apostura y valentía. Quizás en lo más hondo lo que más terrible nos parece sólo ansía nuestro amor. (Rainer Maria Rilke) Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que una colmena tenía dentro de mi corazón. Y las doradas abejas iban fabricando en él con las amarguras viejas blanca cera y dulce miel. (Antonio Machado)

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