Vanessa Achury Gutiérrez 16 de Noviembre de 2011 Profesor Aníbal Zárate Ciencias de la administración Universidad Externado de Colombia Gobierno y Relaciones

Internacionales Ensayo Final

Moral Administrativa Hay dos formas simétricas de barbarie: la de los pueblos que no tienen sino costumbres y la de los pueblos que no respetan sino leyes1 Nicolás Gómez Dávila Desde las más primitivas formas de organización hasta las modernas democracias conocidas hoy, se han padecido todas las posibles formas de perversión en el ejerció del poder, practicas como la corrupción no solo llegan a las instituciones sino que se mantienen y se extienden. La tendencia legislativa para contrarrestar la corrupción ha sido establecer diversos tipos de responsabilidad a distintos grados de la misma. Sin embargo la excesiva tipificación de conductas corruptas tiende a producir efectos diferentes a los esperados, como la adopción de la inactividad administrativa en vista de la sobreexposición de los funcionarios a causas penales y disciplinarias en razón de sus decisiones, de modo que algunos prefieren arriesgarse al abandono de sus funciones a adelantar actuaciones que puedan ser señaladas como presuntos prevaricato, abuso el derecho, desviación del poder, falta grave…etc.2 ¿Cómo se ataca este tipo de fenómeno en la administración pública Colombiana? Así las cosas el punto radica en encontrar herramientas eficientes que combatan prácticas corruptas de manera eficaz sin que ello implique el aniquilamiento de la función administrativa. En Colombia, el termino Moralidad Administrativa es reconocido como derecho y así mismo como principio constitucional, refiriéndose de esta forma a la conformidad de las actuaciones de los funcionarios públicos con la moral administrativa. El artículo 88 de la Constitución Política dispone como derecho colectivo a la “moral administrativa”, de la misma forma el artículo 4 de la ley 472 de 1998 en su literal b. consagra a la misma como derecho susceptible de protección. Por otro lado y como se menciono anteriormente, al tener en cuenta la moralidad como principio, el Articulo 209 de la Constitución define los principios que rigen la función administrativa como la igualdad la eficacia la celeridad, entre otros3. Dicho principio constitucional de la moral administrativa consiste en la conformidad de las actuaciones del funcionario público. Es decir se entiende la moralidad administrativa como el derecho que asiste al ciudadano y lo habilita para exigir su protección judicial, regulando que las actuaciones de los servidores publico estén orientados únicamente al cumplimiento de su función con el propósito de conseguir los fines especiales de la norma. La existencia de la moral administrativa no solo es expresa sino necesaria, en la medida que no puede existir moralidad sin una moral de la cual devenga. Para efectos de una mejor comprensión del tema, es preciso mencionar la relación existente entre derecho y moral.

1 2 3

tesis

NICOLAS GOMEZ DAVILA. Escolios a un texto implícito. Villegas Editores S.A. 1° edición Octubre de 2001. pp 123 Corte Constitucional, Sentencias C-496 de 15 de Septiembre de 1998, M.P EDUARDO CIFUENTES MUCÑOZ; C-561 DE 4 DE Agosto de 1999, M.P BELTRAN SIERRA.

Lo más comúnmente entendido por moral, se refiere al ámbito de lo práctico, en el que se clasifica una acción como buena o mala4, dichas acciones no solo no deben ser viciosas, sino que deben ser morales en sentido positivo, es decir , ser buenas que se capten como expresión de lo bueno.5 Una expresión empleada no solo en la doctrina sino en la jurisprudencia es la de la moral positiva o moral social, entendida como el conjunto de convicciones, practicas y tradiciones morales que se viven de hecho en un sociedad, dicho aspecto tiene una importancia directa para el derecho en cuanto a que la legitimación de un régimen dependerá de la coincidencia, en su orientación y contenidos con los de la moral social.6 Teniendo en cuenta lo anterior es necesario aclarar que no basta con ser funcionario público para ser destinatario del mandato constitucional, de hecho los particulares pueden infringir la moralidad administrativa, siempre que desarrollen una actividad administrativa específica. En este orden de ideas cabe preguntarse entonces ¿Cómo puede ser infringida o amenazada la función administrativa? La moralidad administrativa solo puede ser infringida o amenazada desde la función administrativa, y será a través de actos y contratos administrativos que son las herramientas de que dispone la Administración para cumplir sus funciones, que dicho concepto podrá verse viciado. En adición a lo anterior, la inmoralidad Administrativa no es nada distinto a una actuación discrecional que ha desconocido o contraria el bienestar general y/o el fin que persigue la norma que faculta el funcionario para actuar. Al respecto un sector del Contencioso Administrativo ha emitido una jurisprudencia en la que se considera que la determinación de lo que debe entenderse por moralidad no puede depender de la concepción de quien califica la actuación sino que debe referirse a la finalidad que inspira el acto conforme a la ley. Respecto a este lineamiento, ha de considerarse como inmoral toda actuación que no responda al interés de la colectividad y específicamente al desarrollo de los fines que se buscan con las facultades concedidas al funcionario que lo efectúa7 Como se menciono con anterioridad la moralidad administrativa permite controlar judicialmente la conformidad de las actuaciones de los funcionarios con los fines generales del interés general. Por ejemplo, la expedición de la licencia de construcción de un centro comercial. Aparte de la verificación del cumplimiento de los requisitos que se imponen para este tipo de trámites, la administración considera el impacto que dicha construcción tendrá en el sector, por ejemplo si valorizara el entorno, o si implicara un problema de seguridad o de movilidad. Con base en este mismo ejemplo, hay inmoralidad administrativa si se evidencia el desconocimiento de los fines que persiguen las normas que regulan la competencia, es decir si dicha licencia se expide para construir en una zona determinada como de riesgo o residencial, lo que buscan las normas es el desarrollo urbano y la racionalidad del uso del suelo mediante la delimitación de zonas especiales, fin que estaría desconociendo el funcionario.8 Como se sabe, La moralidad administrativa solo puede ser infringida o amenazada a través de actos y contratos administrativos.
4

Según la Real Academia de la Lengua Española el término moral hace referencia a lo relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia. Es importante hacer una distinción entre a lo que ética y moral se refiere, ya que ambos términos en algunas ocasiones tienden a ser entendidos de la misma forma. La ética se erige como una categoría general con diversas ramificaciones, entre las cuales se encuentra la moral, que es el aspecto práctico, así las cosas una de las tareas de la ética es explicar la moral. 5 tesis 6 FRANCISCO LAPORTA. Entre el Derecho y la Moral, México, Biblioteca de ética filosofía del derecho y política. http://biblioteca.uam.es/derecho/exposiciones/francisco_laporta.html 7 Tesis pp 90 8 tesis

Con respecto a los actos administrativos, la infracción o amenaza de la moralidad puede sujetarse al amparo de una acción popular que según el artículo 9 de la Constitución establece la procedencia de la acción popular contra toda acción u omisión de las autoridades públicas o de los particulares. Un acto administrativo definitivo que amenace o vulnere la moralidad administrativa como derecho de rango constitucional, puede devenir nulo como consecuencia de una sentencia de acción popular que ampare el derecho Lo anterior no significa que el objeto mismo de la acción popular sea la anulación de un acto administrativo, ya que el objeto es proteger derechos colectivos, y nada impide que en ejecución de ese mandato, tenga que disponerse la nulidad de un acto (o contrato) que lesione esos derechos. Tal y como lo advierte el profesor LUIS FELIPE BOTERO ARISTIZABAL, “ la violación o amenaza de un derecho colectivo es causal autónoma de nulidad de los actos administrativos, pues como tal es una infracción directa de un mandato constitucional o legal representativo de un principio digno de protección, pero por presentarse dentro de un sistema en el que se puede entrar en conflicto con otros intereses , valores, fines y principios constitucionales, no siempre debe causar su nulidad cuando estos últimos sean superiores” 9 Con respecto al tema de contratación estatal, se han generado amplios cuestionamientos desde el punto de vista del manejo de los recursos gubernativos que evidencian el área de la contratación pública como sensible a la corrupción. Para evitar estas prácticas, de la misma forma como se vio en los actos administrativos, la acción popular se erige como medio de protección de los derechos colectivos, Un contrato estatal tienen la capacidad de violar o amenazar casi todos los derechos e intereses colectivos por el gran abanico de ámbitos sociales en que interesa la contratación, siendo esta la razón principal que explica la procedencia de la acción popular frente a contratos estatales. Una de las causales de nulidad absoluta de los contratos especificadas en el artículo 44 de la Ley 80 de 1993 es la cual denominada desviación de poder. Esta causal tiene como principio, el interés general y su vulneración configura una situación de abuso de poder que se estructura en aquellos eventos en que las actuaciones administrativas persiguen un fin diferente al fijado por el ordenamiento jurídico, sobre este respecto la voluntad resulta contraria al fin previsto en la norma ya que debajo del ropaje formal de la legalidad se oculta una finalidad privada.10 En Colombia la vulneración de la moralidad administrativa con respecto a contratación, es un hecho recurrente en la administración, un ejemplo fehaciente de ello y de desviación del poder, es el tan mencionado carrusel de contratación evidenciado los últimos meses en la ciudad de Bogotá, en el cual se revela la presunta negociación de comisiones con contratistas por parte de funcionarios públicos. Como es visto, en materia de regulación pertinente al debido control de prácticas viciosas en la administración pública, las herramientas jurídicas brindadas por la legislación del estado Colombiano, parecen ser adecuadas, el problema que radica en este planteamiento, es que, en la práctica tales postulados no gozan de la eficiencia suficiente, pues en muchos casos la normatividad expuesta con antelación suele quedarse plasmada en el papel, dada la tendencia del hombre de hacer prevalecer sus objetivos personales sobre los intereses colectivos.

9

LUIS FELIPE BOTERO ARISTIZABAL. Acción popular y nulidad de los actos administrativos. Bogotá, Legis. Universidad del rosario, 2004.
10

JAIME ORLANDO SANTOFIMIO GAMBOA. Tratado de derecho administrativo, TII. Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2003

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful