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EN BÚSQUEDA DE LOS CARACTERES APROPIADOS
PARA HACER CLASIFICACIONES

Consuelo Cuevas Cardona

Los primeros intentos porque le resulte ridícula; el hecho lo lleva a reflexionar en los
Tratar de conocer y ordenar la diversidad de la vida es muy límites del pensamiento occidental, imposibilitado a pensar de
complicado. Si esto es una realidad en la actualidad, cuan- manera semejante, y en el por qué de esos límites.
do los científicos cuentan con elaboradas teorías sistemáti- La historia de las clasificaciones es intrincada por la
cas y sofisticadas técnicas computacionales, imaginemos dificultad de encontrar aspectos individuales utilizables
las dificultades por las que atravesaron los primeros natu- para formar grupos, como se ve en los ejemplos anteriores.
ralistas que lo intentaron. En la obra Theatre of Insects, Durante la Edad Media se intentó hacer clasificaciones alfa-
escrita alrededor de 1590 por Thomas Moufet (1553- béticas o se dividió a los animales en caminadores, nada-
1604), se describen así las cigarras: dores, voladores o trepadores, lo que llevó a colocar en un
mismo grupo a las moscas y a los murciélagos, por ejem-
Algunas son verdes, otras negras, algunas otras azules. plo. También se trataron de hacer clasificaciones utilitarias,
Unas vuelan con un par de alas, otras poseen un mayor núme- es decir, basadas en el uso que las personas daban a los
ro; las que no tienen alas, saltan, las que no pueden volar, ni sal- organismos.
tan, caminan; algunos de estos seres poseen patas más largas, Poco a poco los naturalistas buscaron caracteres que
otras tienen patas más cortas; algunas cantan, otras no lo
permitieran agrupar a las especies de una manera cohe-
hacen… Todas las cigarras son con o sin alas. De las que tie-
nen alas, algunas son más comunes y ordinarias, y otras son rente. Debido a que los morfológicos son los más eviden-
más raras; de las que son comunes, hemos visto seis clases, tes, las primeras búsquedas se dirigieron a observar simili-
todas verdes, siendo menor el número de las que presentan tudes físicas, pero aun así el camino no fue fácil. Mathias
muchos colores (Singer, 1947: 196). de l'Obel (1538-1616), por ejemplo, trató de clasificar a las
plantas por la forma de las hojas: si eran angostas o
Y Michel Foucault narra que escribió su libro Las pala- anchas, simples o compuestas, con venas paralelas o reti-
bras y las cosas después de leer el texto de Jorge Luis culadas. Esto lo condujo a formar agrupaciones vegetales
Borges “El idioma analítico de John Wilkins”, en el que cita en las que había plantas tan distintas como los helechos de
la siguiente clasificación de animales encontrada en “cier- la cicuta, sólo porque las frondas sumamente divididas de
ta enciclopedia china”: los primeros acusan una semejanza con las hojas com-
puestas de la segunda.
a) Pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) Andreas Cesalpino (1519-1603) hizo otro intento de
domesticados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros
clasificación con base en las flores y los frutos. Esta idea fue
sin dueño, h) incluidos en la clasificación presente, i) rabiosos,
j) innumerables, k) dibujados con pincel muy fino de pelo de
retomada posteriormente por Joachim Jung (1587-1657),
camello, l) etcétera, m) que acaban de romper la jarra de agua, un naturalista que fue director de una escuela de Hamburgo
n) que de lejos parecen moscas (Foucault, 1991: 1). y que no publicó en vida, tal vez porque se le tenía bajo
sospecha de herejía (Gledhill, 2002). Años después de su
Foucault se asombra ante semejante taxonomía, pero no muerte, sus alumnos publicaron dos de sus manuscritos:

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Doxoscopiae e Isagoge phytoscopica, en los que introdujo Linnaeus y sus críticos
varios de los términos botánicos que se utilizan hoy en día. Por su parte, el sistema de Linnaeus se basó sólo en los
Al estudiar las hojas distinguió las simples de las compuestas, órganos sexuales de las plantas, principalmente en el
las pinadas y las digitadas, las paripinadas e imparipinadas, número de estambres (monoándricas, diándricas… polián-
las opuestas y las alternas. También inventó los términos que dricas); de manera secundaria en el número de ovarios
señalan el peciolo, el periantio, el estambre y el estilo. (monogenias, digenias…poligenias); y en el tipo de sexua-
Consideró la forma de las flores y diferenció grupos como el lidad: plantas con flores monoicas (que en el mismo indivi-
de las compuestas, las labiadas y las leguminosas. Para dar duo hay flores masculinas y flores femeninas), dioicas
los nombres utilizó con frecuencia dos palabras: la primera, (plantas cuyas flores son todas del mismo sexo), hermafro-
un nombre genérico, y la segunda un descriptivo específico ditas (plantas que tienen flores con estambres y con carpe-
(Singer, 1947). Antes que él, este sistema ya había sido uti- los), o sin flores. Este sistema obviamente es artificial, sin
lizado, aunque de manera inconstante, por el suizo Caspar embargo su manejo es fácil y permitió ordenar a las distin-
Bauhin (1560-1624), quien participó en muchas expedicio- tas formas del reino vegetal de manera relativamente sen-
nes botánicas realizadas en Italia. Es así que el famoso siste- cilla, lo que resultó muy exitoso en un mundo en el que cada
ma binomial, atribuido siempre a Linnaeus, en realidad tuvo vez se conocían más especies debido a los viajes de explo-
raíces más profundas: de Bauhin y Jung pasó a John Ray ración. Linnaeus, además, fue un profesor extraordinaria-
(1627-1705) y a Joseph Pitton de Tournefort (1656-1708) mente popular que logró enviar a sus alumnos a numerosas
y de ellos a Karl Linnaeus (1707-1778). expediciones. Sus discípulos recorrieron muchos países y
Para hacer su clasificación botánica John Ray tomó en describieron numerosas plantas y animales, que fueron
cuenta las flores, los frutos y las hojas y se pensó que había reconocidos en Species plantarum y Systema Naturae, sus
logrado formar grupos más naturales. El concepto de natu- grandes obras taxonómicas (Singer, 1947). Con ellas
ralidad ha evolucionado, sin embargo en aquel tiempo un Linnaeus hizo famoso el sistema binomial, el de dar dos
aspecto importante a tomar en cuenta era el número de nombres a los organismos: un sustantivo, que indicaba el
caracteres: si sólo se consideraban uno o dos, se trataba de género, y un adjetivo que indicaba la especie. Es importan-
un sistema artificial que no reflejaba la “esencia” buscada te señalar que este naturalista fue un hombre profunda-
por varios naturalistas para hacer agrupaciones, si se toma- mente religioso que buscaba encontrar con sus estudios
ban en cuenta un mayor número y se les analizaba en forma muestras de la existencia de Dios. Dado que, de acuerdo
comparativa para formar grupos, se trataba de sistemas más con él, Dios había creado al mundo, éste tenía un orden que
naturales. era necesario descubrir. En el mundo de Linnaeus no había
Los sistemas de clasificación botánica de Tournefort y de lugar para cambios, las especies eran fijas e inmutables y lo
Linnaeus, por ejemplo, fueron artificiales; el primero se basó habían sido desde el principio del tiempo. Habló de “afini-
sólo en la forma de las flores. La gran aportación de dades” para referirse solamente a similitudes dentro del
Tournefort es que describió minuciosamente los ejemplares plan divino de la creación (Taton, 1988).
que observó y logró que las ilustraciones de su libro Uno de sus más acres críticos fue su contemporáneo
Instituciones rei herbariae fueran muy exactas. Además, fue Georges-Louis Leclerc de Buffon (1707-1788), quien era
el primero que definió el género como una categoría taxonó- superintendente del Jardín del Rey, en París. Buffon pensa-
mica o como distintivo de un conjunto de organismos “espe- ba que el mundo se regía por procesos naturales, no divi-
cie” o “tipo”, similares por su estructura (Herrera y Ruiz nos, y que, por tanto, no existía el supuesto orden plantea-
Oronoz, 1968). Por esta razón hizo descripciones de los do por Linnaeus. Decía que “los géneros, las clases y los
nombres genéricos y consideró que los nombres específicos órdenes no existen más que en nuestra imaginación. En la
eran sólo variantes, con lo que los nombres binomiales se Naturaleza sólo hay individuos.” (Taton, 1988: 639). Dado
asignaron con más claridad. que Linnaeus colocó en el mismo género, Equus, al caballo

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y al burro, Buffon planteó por 1760: “Es más sencillo y más solo conocimiento de los estambres no podía llevar a una
natural y más verdadero decir que un asno es un asno, que clasificación coherente. El 16 de mayo de 1788 escribió:
pretender sin saber por qué, que un asno es un caballo”
(Taton, 1988: 638). Posteriormente Buffon llegó a la con- Apenas habrá hombre que ignore lo que es la flor del clavel,
y los más ven que unos son simples o de pocos pétalos y otros
clusión de que sí podía haber alguna relación entre el caba-
que se conocen por reventones a causa de su grande número
llo y el burro; esta relación adquiría sentido en el mundo de pétalos. Los primeros se deben comprender, a causa de los
real si se le comparaba con lo que ocurre en las familias diez estambres de que constan, en la clase que Linnaeus nom-
humanas: si dos personas tienen parentesco no es sólo por bró Decandria. ¿Qué haremos con los reventones, los que no
sus semejanzas físicas, sino porque comparten un ancestro tienen estambres o suelen observarse muy pocos y sin arreglo
común en algún punto del pasado. En su artículo a número? Pregunto a los entusiastas linneistas: ¿a la clase de
“Degeneración de los Animales”, escrito en 1766, planteó Candria los reduciremos? Me dirán que no, en virtud de las
reglas de su legislador; ¿pero aun el ciego que tenga bien orga-
que las formas emparentadas estrechamente, como el nizadas las narices y el paladar no porfiará, y con razón, que
caballo y el asno, o el león y el tigre, descendían de un ambos son de la misma naturaleza puesto que el gusto y el olfa-
ancestro común. Esta manera de ver las cosas puede situar to así se lo manifiestan? (Moreno, 1989: 26).
a Buffon entre los naturalistas transformistas, aquellos que
empezaron a aceptar que ha habido cambios en la historia Alzate, además, estaba en contra de “olvidar los nom-
del mundo vivo; sin embargo sus ideas al respecto fueron bres patrios para conservar voces semigriegas o semibárba-
todavía limitadas, pues pensó que si bien entre el caballo y ras” (Moreno, 1989: 25). En ese caso, señalaba, sería mejor
el burro hay parentesco, entre éstos y el gato no había nin- utilizar la nomenclatura de los antiguos mexicanos en la que
guna relación posible. Buffon hizo la descripción minuciosa se señalaba alguna propiedad de las plantas: tzoapatli, hier-
de numerosos ejemplares animales y vegetales y para ba para las paridas; achiotl, buen material para teñir; tlapa-
demostrar su desdén por los sistemas de clasificación lespatli, medicamento para el flujo de sangre; cacaloxóchitl,
empezó con aquellos que eran útiles para el ser humano. Si flor que come el cuervo, o acáhuatl, caña sin nudos.
las agrupaciones de todas maneras eran producto de la Por supuesto, don Vicente Cervantes respondió a sus
imaginación, el sistema utilitario era tan bueno como cual- críticas con cartas en las que defendía apasionadamente el
quiera (Bowler, 1998). sistema de Linnaeus. Es interesante analizar la discusión
Otro de los críticos de Linnaeus, fue el novohispano porque en ella se puede observar la postura despectiva de
José Antonio Alzate (1737-1799). En 1788 se fundó en la un español que llegaba a una colonia americana y la defen-
Nueva España un jardín botánico que sería el centro de sa que un novohispano culto hacía de su ciencia y de su
operaciones de una expedición que tenía como fin conocer pasado. Cervantes escribió, por ejemplo: “Que el nuevo
la flora del país. La iniciativa para realizarla surgió del idioma botánico que propone [Alzate] es muy bueno para
director del jardín botánico de Madrid, Casimiro Gómez hablarlo en plazas y corrillos con indias herbolarias y ver-
Ortega (1741-1818), a quien le interesaba saber qué flora duleras, mas no en academias de literatos”(Moreno, 1989:
había en la colonia española y quien convenció al rey, Carlos 46). Mientras que Alzate sostuvo: “Va mucha diferencia de
III, de la importancia de la misión. Entre los expedicionarios conquistar a una nación civilizada a subyugar alguna bárba-
venía el botánico Vicente Cervantes, quien se encargaría de ra. El mayor triunfo, el mayor honor que coronan a nuestra
la cátedra de botánica que se establecería en el jardín para nación1 fue la conquista de una nación sabia respecto a las
dar clases a todos los interesados. Desde la llegada de la ciencias naturales, como ya en el día está demostrado a
expedición, Alzate empezó a escribir críticas al sistema de toda luz.”(Moreno, 1989: 68).
Linnaeus en su Gaceta de Literatura de México, mismas que
le fueron respondidas por Vicente Cervantes en un periódi- 1Recuérdese que los novohispanos se consideraban parte de la Corona
co nacional, la Gaceta de México. Alzate afirmaba que el española.

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De la “naturalidad” a la filogenia Estos pensamientos motivaron la búsqueda de clasifi-
Hubo muchos intentos por superar el sistema botánico caciones que intentan situar a las especies dentro de la his-
artificial de Linnaeus. Augustin Pyramus de Candolle toria evolutiva, saber cuáles tienen relaciones de parentes-
(1778-1841), por ejemplo, tomó en cuenta más caracte- co con otras. En Alemania Ernst Haeckel propuso en 1866
res anatómicos que sus antecesores. Su clasificación con- árboles filogenéticos para plantas, cnidarios, equinoder-
sidera las semillas, el xilema y el floema y los órganos mos, articulados, moluscos, mamíferos y vertebrados en
sexuales. Comparable a este método, pero en zoología, se general. Tres años después Fritz Müller distinguió entre
encuentra la clasificación de Georges Cuvier (1769-1832). caracteres primitivos y derivados y propuso que las clasifi-
Cuvier consideró que había cuatro simetrías básicas en los caciones debían basarse en ellos. Sin embargo, no fue sino
animales: los vertebrados, animales con espina dorsal; los hasta 1950, que el entomólogo Willi Hennig logró proponer
moluscos, como ostras, babosas y caracoles; los articula- “la sistematización más completa y coherente de los princi-
dos, como los insectos, las arañas y los cangrejos; y los pios de la sistemática filogenética” (Morrone, 2001: 7). Su
radiados, como la estrella de mar y todos los que no cupie- sistema, conocido como cladística, busca encontrar grupos
ran en las agrupaciones anteriores. Los radiados formaron monofiléticos, o sea a los descendientes de un ancestro
un grupo muy heterogéneo, pero los demás son grupos único, con base en diferentes grupos de caracteres: morfo-
bastante naturales. Para hacer estas agrupaciones, Cuvier lógicos, fisiológicos, químicos, etológicos, ecológicos, gené-
tomó en cuenta, además de la simetría, aspectos de ana- ticos o geográficos. Se intenta ver qué caracteres se encon-
tomía interna y de fisiología: las “funciones vegetativas”, traban ya presentes en los ancestros y cómo se han trans-
que se relacionaban con la circulación y la respiración; y formado estos caracteres en los descendientes o cómo han
las “funciones animales”, ligadas a los sistemas nervioso y aparecido nuevos. Con la información que resulta se cons-
muscular. truyen cladogramas, que son diagramas que reflejan las
A las clasificaciones de De Candolle y de Cuvier siguieron relaciones genealógicas de las especies. La construcción de
muchas que intentaron buscar la naturalidad, sin que el con- cladogramas es compleja y puede requerir de programas
cepto se comprendiera del todo. Michel Adanson (1727- de cómputo especiales. El análisis mismo de los caracteres
1806), por ejemplo, propuso el análisis del mayor número puede implicar el uso de complejos aparatos de alta tecno-
posible de caracteres y Antoine De Jussieu (1686-1758) logía, por lo que la sistemática se ha convertido en una dis-
asumió que había caracteres que tenían más valor que otros, ciplina que requiere de numerosas herramientas y del
por lo que deberían jerarquizarse (Llorente, 1998). apoyo de otras áreas como la biología molecular o la bio-
No fue sino hasta que el proceso de la evolución fue geografía.
entendido y aceptado por la mayor parte de la comunidad Pero aunque la propuesta de Hennig tiene numerosos
científica que los métodos de clasificación dieron un giro y adeptos actualmente, hay otras escuelas que también han
empezaron a ser verdaderamente naturales. El propio intentado mostrar sus capacidades en el establecimiento de
Charles Darwin (1809-1882), en el capítulo 14 de El origen mejores métodos de clasificación: la fenética numérica y la
de las especies, planteó que “toda verdadera clasificación evolucionista clásica. Los seguidores de la fenética continú-
es genealógica; que la comunidad de descendencia es el an pensando que las especies deben agruparse por simili-
lazo oculto que los naturalistas han estado buscando siem- tud del mayor número de caracteres. Sneath y Sokal, que
pre inconscientemente” (Darwin, 1859: 435). De acuerdo fueron quienes la establecieron, plantearon que los carac-
con Darwin, al buscar clasificaciones más naturales, los teres taxonómicos pueden ser agrupados en morfológicos
estudiosos habían buscado caracteres entre especies que (externos, internos, microscópicos, citológicos y de des-
mostraran verdadera afinidad. Estos caracteres “son los arrollo), fisiológicos, químicos, conductuales, ecológicos y
que han sido heredados de un antepasado común” biogeográficos. De acuerdo con estos autores sólo los
(Darwin, 1859: 435). especialistas de los distintos grupos podrán definir qué

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caracteres son los relevantes para hacer “cálculos signifi- Literatura citada
cativos de semejanza” (Sneath y Sokal, 1973:90). Bowler, P. 1998. Historia fontana de las ciencias ambientales. Fondo de
Por su parte la escuela evolutiva clásica enfoca su Cultura Económica, México.
atención a “las similitudes y diferencias entre grupos de Castro-Campillo, A., J. Ramírez Pulido y E. López-Ochoterena. 1994. El
organismos, evaluados a la luz de su historia evolutiva” concepto de especie. Las escuelas de sistemática. Revista de la
Sociedad Mexicana de Historia Natural, vol. 45. México. CD-ROM.
(Mayr, 1988: 269). Considera que la similitud fenotípica es
Darwin, C. 1859 [1981]. El origen de las especies. Versión abreviada e
una expresión de la similitud genética y que, entre mayor introducción de R. E. Leackey. CONACYT, México.
semejanza exista entre dos especies, hay un parentesco Foucault, M. 1991. Las palabras y las cosas. Siglo XXI Editores, México.
más cercano. “La mayor similitud entre especies —plante- Gledhill, D. 2002. Names of plants. Cambridge University Press,
an sus seguidores— indica una cantidad menor de modifi- Cambridge.
caciones evolutivas en cada especie a partir de su ancestro Greene, H. W. 2005. Organisms in nature as a central focus for biology.
Trends in Ecology and Evolution 20: 23-27.
en común y por tanto, la posesión de una mayor cantidad
Herrera, T. y M. Ruiz Oronoz. 1968. Botánica criptogámica. Porrúa
de material genético compartido”(Castro-Campillo et al., Hnos. y Cía., México.
1994). Tratan de observar la secuencia de eventos evolu- Llorente Bousquets, J. 1998. La búsqueda del método natural. Fondo
tivos de cada especie, lo que incluye el arreglo secuencial de Cultura Económica, La Ciencia para Todos No. 95, México.
propio del origen y de las modificaciones de los caracteres Mayr, E. 1988. Toward a new philosophy of biology. Observations of an
(anagénesis) así como de las secuencias ramificadoras de evolutionist. Harvard University Press, Cambridge.
cada linaje (cladogénesis). En la construcción de clasifica- Moreno, R. 1989. Linneo en México. Las controversias sobre el sistema
binario sexual 1788-1798. UNAM, México.
ciones se considera tanto la genealogía, como el grado de
Morrone, J. J. 2001. Sistemática, biogeografía, evolución, los patrones
divergencia entre los taxa. De esta manera, el grado de de la biodiversidad en tiempo-espacio. UNAM, México.
similitud y la secuencia filogenética son consideradas como Singer, C. 1947. Historia de la biología. Espasa Calpe, Buenos Aires-
dos variables independientes. De acuerdo con sus partida- México.
rios el evaluar estas dos variables le da al método la venta- Sneath, P. y R. Sokal. 1973. Numerical taxonomy. Freeman and
ja de “ser más realista que los otros para entender la com- Company, San Francisco.
Taton, R. 1988. Historia general de las ciencias. Orbis, Barcelona.
plejidad del mundo biológico” (Castro-Campillo et al.,
1994). Sin embargo, los seguidores del cladismo conside-
ran que la utilización de diferentes criterios resulta ambi-
gua, arbitraria y subjetiva (Llorente, 1998).
Mientras la sistemática continúa perfeccionando sus
métodos y técnicas, existen naturalistas que plantean que es
necesario continuar con la realización de identificación bási-
ca o taxonomía alfa, porque existen muchas especies que
aún no se conocen (Greene, 2005). De manera que para la
plena comprensión de esta disciplina es necesario utilizar
desde las valiosas descripciones de la historia natural hasta
las complejas técnicas de análisis molecular. “Todo vale”,
como diría el filósofo Paul Feyerabend, para entender la his-
toria evolutiva de la biodiversidad en el planeta.

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