Crisis en El Sistema Educacional El Problema Es Otro

“Crisis en el Sistema Educacional: El problema es otro”

Que el sistema educacional chileno está en crisis no es novedad alguna. La sociedad chilena ha sido testigo, durante los últimos seis años1, de cómo los estudiantes han manifestado su disgusto y descontento frente a un sistema educacional que se desprende de la constitución actual, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. Tras el fracaso y falacias elaboradas en torno al Consejo Asesor Presidencial (mesa de negociación mediaticamente entendida como un logro de la “revolución pingüina”), este año (2008), el movimiento estudiantil ha planteado con más claridad y homogeneidad cuál es la causa principal, a su parecer, del problema educacional; el lucro en el sistema educacional. A pesar de que existan otros factores como, por ejemplo, la municipalización y subvención de establecimientos escolares, éstos son derivados del tronco común, que es la mercantilización de la educación y de la vida, en general. Pero tratemos de imaginar que tenemos un gobierno que escucha a la gente y al momento de legislar una nueva ley de educación, considera las demandas enarboladas por los actores sociales implicados (teniendo en cuenta, que este año, además de los estudiantes, protestaron los apoderados y el Colegio de Profesores). Por consiguiente, nuestro gobierno idealizado pone fin al lucro, elimina la municipalización y subvención de los colegios, y financia 100% las universidades del Consejo de Rectores; es decir, el Estado se hace cargo de financiar gran parte del sistema educativo. No obstante, surge la pregunta relativa a que si realmente estos cambios estructurales, mejorarían el sistema educacional. Acaso, ¿son éstos los factores que explican la desigualdad, en cuanto a las oportunidades y logros educacionales?, ¿serán estos los cambios que necesita la sociedad, para superar las desigualdades sociales?, ¿si la educación es estatal y pública, implica necesariamente un mayor grado de calidad? A nuestro parecer, el problema educacional va más allá del factor financiero y administrativo. Consideramos que la crisis del sistema educacional es una crisis sin solución, ya que el sistema educacional en sí, está pensado y articulado como un mecanismo que produce y reproduce una determinada sociedad; la sociedad capitalista de clases. En ese sentido, el sistema educacional vendría siendo un mecanismo de
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Recordemos “el mochilazo” del 2002, la “revolución pingüina” del 2006 y todas las movilizaciones y protestas durante 2002-2008 a las cuales el periodismo hegemónico no ha bautizado mediaticamente.

dominación, de adoctrinamiento y disciplinario de la sociedad. Por lo tanto, la crítica a la cual apunta este ensayo va dirigida al cómo está constituido el sistema educacional en sí, lo cual implica develar porqué seguirán existiendo desigualdades, a pesar de las cirugías y maquillajes que se someta el sistema educacional. A modo de darle una consistencia teórica a nuestros argumentos, se utilizará el desarrollo y análisis que realiza Michel Foucault sobre la sociedad disciplinaria, en su libro “Vigilar y Castigar”. Una vez asumida la dirección analítica de este ensayo, no está de más indicar que el debate sobre el rol financiero del Estado sobre el sistema educacional pierde protagonismo. De ese modo, nos introducimos en el análisis de cómo el poder actúa sobre los individuos en las instituciones educacionales –propias de una sociedad disciplinaria-, donde se somete al sujeto a la interiorización de ciertos valores y actitudes corporales funcionales al sistema capitalista de producción y consumo. Es aquí donde el modelo de control social panóptico entra en juego. Esta estructura arquitectónica carcelaria fue lentamente implementándose en diversos espacios sociales, como mecanismo de encauzamiento social. Dicho mecanismo de disciplinamiento consiste básicamente en sentirse vigilado constantemente,2 ya que “induce en el detenido (en el caso de una cárcel) un estado conciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder.”3 Esta tecnología del poder fue ampliando su popularidad como medio de control social, debido a su economía (tanto en tiempo, como en capital humano y capacidad de abarcamiento) y eficacia, en comparación con el sistema de castigo penal-jurídico. A modo de ejemplificar la manera cómo actúa el poder panóptico en las escuelas y universidades, podemos citar el rol panóptico que cumplen los profesores e inspectores, en complicidad con una estructura arquitectónica y espacial diseñada acorde a dicho objetivo. Esto puede ser ilustrado aludiendo a la posición de guardián que posee el profesor sobre los estudiantes en las salas de clases, ya que la configuración espacial del aula (estudiantes son sentados en hileras mirando hacia el pizarrón), permite al vigilante tener una visión global de lo que están haciendo los alumnos, mientras que éstos tienen una comunicación
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El panóptico podría explicarse mediante la figura de las cámaras de seguridad. Cuando uno está en un lugar con cámaras, se siente observado constantemente por alguien al cual es imposible identificar. Por ende, “las malas conductas” son inhibidas por este mecanismo. El panóptico también se puede asemejar al rol que cumple dios en los feligreses. Dios lo sabe todo; lo que haces y lo que piensas. Por lo tanto, el creyente tiende a auto-reprimirse, al igual que el vigilado en un espacio panóptico. 3 Michel Foucault; “Vigilar y Castigar”; Siglo xxi Veintiuno Editores; México; 2005; Pág. 204

visual limitada sobre el resto de sus compañeros. O bien, otro ejemplo es el hecho que las salas posean ventanales hacia el interior del establecimiento, permitiendo al inspector tener acceso visual a lo que sucede en las aulas, todo el tiempo. “La hermosa totalidad del individuo no está amputada, reprimida, alterada por nuestro orden, sino que el individuo se halla en él cuidadosamente fabricado, de acuerdo con toda una táctica de las fuerzas y de los cuerpos.” 4En ese sentido, las disciplinas son los factores “fabricantes” de individuos en la sociedad actual, las cuales actúan paralelamente al poder panóptico; es decir, las disciplinas vendrían a ser los “métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad. (…) Fórmese entonces una política de las coerciones que constituyen un trabajo sobre el cuerpo, una manipulación calculada de sus elementos, de sus gestos, de sus comportamientos. (…) la disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos “dóciles”; aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas (en términos políticos de obediencia).”5 ”El éxito del poder disciplinario se debe sin duda al uso de instrumentos simples: la vigilancia jerárquica, la sanción normalizadora y su combinación en un procedimiento que le específico: el examen.”6Como se explicaba en párrafos anteriores, la constante vigilancia que ejercen los profesores e inspectores, dentro y fuera del aula de clases, torna al estudiante un sujeto más permeable a recibir órdenes y acatar decisiones provenientes de la autoridad establecida. Ejemplo de esta vigilancia jerárquica, son las caminatas acechadoras de los inspectores, tanto en los recreos como en horarios da clase, o las más recientes tecnologías del control como lo son las cámaras en las universidades, que son utilizadas cada vez más frecuentemente “por su seguridad y del establecimiento”. “En el taller, en la escuela, en el ejército, reina una verdadera micropenalidad del tiempo (retrasos, ausencias, interrupciones de tareas), de la actividad (falta de atención , descuido, falta de celo), de la palabra (charla, insolencia), del cuerpo (actitudes “incorrectas”, gestos impertinentes, suciedad), de la sexualidad (falta de recato,

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Michel Foucault; “Vigilar y Castigar”; Siglo xxi Veintiuno Editores; México; 2005; Pág. 220 Ibíd. Pág. 141-142. 6 Ibíd. Pág. 175

indecencia).”7A diferencia de las sanciones jurídicas (castigos negativos como el encierro), las disciplinas son “esencialmente correctivas (…) castigar es ejercitar.”8Las faltas nombradas anteriormente son corregidas en formas de ejercicios, como lo es el reforzamiento obligatorio para los estudiantes con bajas notas, los días sábados en la mañana en un colegio de Villa Alemana (experiencia personal), o bien, lo que hace Burt Simson cada vez que comienza el programa, donde sale escribiendo en la pizarra la misma frase, reiteradas ocasiones. De esa manera, la sanción se transforma en un mecanismo de normalización de actitudes y aptitudes, donde la documentación de los registros académicos y de comportamiento, permiten a los establecimientos educacionales calificar a los estudiantes en una polaridad donde existen buenas/malas personas. “La distribución según los rangos o los grados tiene un doble papel: señalar las desviaciones, jerarquizar las cualidades, las competencias y las aptitudes; pero también castigar y recompensar (…) las instituciones disciplinarias compara, diferencia, jerarquiza, homogeiniza y excluye. En una palabra, normaliza”9 “El examen combina las técnicas de la jerarquía que vigila y de las sanciones que normaliza. Es una mirada normalizadora, una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar. Diferencia y sanciona. (…) El examen se halla altamente ritualizado. La ceremonia del poder y la forma de la experiencia, el despliegue de la fuerza y el establecimiento de la verdad.”10El poder disciplinario que ejerce el examen se siente cada vez que los estudiantes vamos a dar uno; la importancia ritual del proceso es connotada por los sentimientos y emociones angustiosas que se apoderan de los alumnos. Sin embargo, los cuestionamientos en relación al poder omnipotente que posee el profesor al momento de corregir una prueba, quedan al descubierto cuando uno se percata del cariz arbitrario inherente a dicho suceso. Ejemplos de aquello, es la PSU de lenguaje, donde en la comprensión de lectura se le pide al estudiante encontrar el sinónimo de una palabra o ponerle el título al texto, escogiendo una sola alternativa; pero ¡¿cómo es eso?! Imposible. El lenguaje y la comunicación son intrínsecamente equívocos, los significados son variados y múltiples. Uno comprende a partir de las propias vivencias de cada uno, por ende, un poema puede significar algo distinto para cada cual. O bien, nos podríamos cuestionar la pauta evaluativa de este ensayo; ¿por qué debe tener la clásica estructura
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Michel Foucault; “Vigilar y Castigar”; Siglo xxi Veintiuno Editores; México; 2005; Pág. 183 Ibíd. Pág. 184 9 Ibíd. Pág. 186-188 10 Ibíd. Pág. 189

seudo-científica de elaborar una hipótesis de trabajo, en vez de desarrollar una idea libremente sin andar comprobando supuestos? En consonancia con las técnicas disciplinarias expuestas anteriormente, Foucault hace alusión a cómo las disciplinas actúan en las distribuciones espaciales y temporales de los estudiantes, dentro del espacio educativo. “A cada individuo su lugar; y en cada emplazamiento un individuo (…) Se trata de establecer las presencias y las ausencias de saber dónde y cómo encontrar a los individuos”.11Por otro lado, existe la forma de control relativa a las actividades, donde se establecen prescripciones respecto al cómo realizar un determinado programa pedagógico, tanto en su forma como en su tiempo de duración. “Es este tiempo disciplinario el que se impone poco a poco a la práctica pedagógica (…) disponiendo diferentes estadios separados los unos de los otros por pruebas graduales; determinando programas que deben desarrollarse cada uno durante una fase determinada, y que implican ejercicios de dificultad creciente; calificando a los individuos según la manera en que han recorrido estas series.”12Asimismo, a partir de las calificaciones, registros y documentación sobre los estudiantes al pasar cada nivel, se va generando un saber vigilante, jerárquico, individualizante y comparable, el cual será utilizado, como “la base material a partir de la cual surgen algunas ciencias humanas. La psiquiatría, la psicología, la criminología, la medicina, la pedagogía nacen entonces de la vigilancia, el control y la corrección institucional”13 Entonces, en vista de la presentación realizada sobre el modo que operan las disciplinas en la educación institucionalizada, ¿la lucha en torno a la gratuidad y calidad del sistema escolar, realmente apunta hacia una sociedad más justa e igualitaria en cuanto a oportunidades y logros educacionales, sin importar la procedencia familiar?, ¿es ésa la lucha que los estudiantes, apoderados y profesores debemos dar, para así mejorar el sistema educacional?, ¿es posible mejorar el sistema educacional? No. A lo largo de este ensayo nos dimos cuenta que existe una tecnología del poder (las disciplinas y el panóptico), que apunta a generar cuerpos dóciles y manipulables dentro del espacio escolar, sean éstos municipales, subvencionados o privados. En consecuencia, la dominación y el control social van a seguir reproduciéndose, independientemente de quien
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Michel Foucault; “Vigilar y Castigar”; Siglo xxi Veintiuno Editores; México; 2005; Pág. 145-147 Ibíd. Pág. 163 13 Foucault, M.; La verdad y las formas jurídicas, Barcelona, Gedisa, 1995, IV y V conferencia y Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Buenos Aires, Siglo XXI, 1989, cap. "Los medios del buen encauzamiento". En: http://www.filosofia.net/materiales/num/num13/num13g.htm#notas
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sea el ente que financie las instituciones educativas. Esto conlleva a dar un paso importante que nos permita develar el verdadero problema de fondo; la institucionalización de la educación. Mientras exista la hegemonía de institucionalizar los establecimientos educacionales, mediante la regulación de una ley proveniente del Estado, el sistema educativo responderá a los intereses de la clase social que administre el Estado. A pesar de que en Chile, el Estado no posea el control financiero de todos los establecimientos educacionales, si existe un control estatal hacia todos estos establecimientos a través del Ministerio de Educación, el cual está encargado de imponer los contenidos educacionales, certificar mallas curriculares, otorgar licencias y diplomas, acreditar establecimientos, en fin, reconocer instituciones y personas capacitadas para educar. Estos planteamientos ponen en la palestra un tema que merece una dedicación pertinente para otro ensayo. Por lo tanto, dejamos abierto el escenario para continuar desarrollando la idea del Estado como instrumento que genera las condiciones propicias, para la producción y reproducción de una sociedad capitalista, a través de la institucionalización de la educación.

Bibliografía
• • Michel Foucault;“Vigilar y Castigar”; Siglo xxi Veintiuno Editores; México; 2005 http://www.filosofia.net/materiales/num/num13/num13g.htm#notas

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