Los celos son emociones naturales que sienten los niños y las niñas con los demás hermanos

o cuando nacen hermanos pequeños. Los celos tienen su origen en el deseo de conseguir la admiración y atención de sus padres. Podríamos decir que nunca es un buen momento para recibir el nacimiento de hermano, porque lo que el niño siente es que puede quitarle el cariño y la atención de los adultos. La vivencia de los celos puede manifestarse de varias maneras. Es frecuente que cuando llega el bebé a casa, el niño primogénito vuelva a tener comportamientos de bebé. Es posible que pida de nuevo el chupete o el biberón. También puede volver a hacerse pipí, llorar con más frecuencia o tener rabietas de manera más constantes. Puede mostrarse más reservado, protestar por ir al colegio, o dejar de querer jugar. En definitiva, cada niño encuentra su propia forma de llamar la atención de sus padres y de manifestar su disgusto por la llegada del nuevo hermano.

Es conveniente tener en cuenta algunos aspectos que se pueden realizar para ayudarlos a superar estos celos y que no generen problemas mayores con posterioridad. Ante la llegada del hermano, habla de lo que va a significar para la familia, de modo que el niño pueda compartir con los padres todo el tiempo de preparación: arreglar la habitación, preparar su ropa, etc. Así se sentirá parte importante de la familia y recibirá mejor al pequeño. También será positivo hablar del momento en el que él nació, y cuéntale cómo se prepararon entonces. Podemos ver fotos, vídeos, etc. De esta manera el niño sentirá que él también recibió las mismas atenciones que el hermano va a recibir ahora. Cuando nazca el niño, es bueno llevarle al hospital y compartir la alegría de toda la familia. En caso adopción internacional, sería muy positivo también, que viajase junto con sus padres al país correspondiente y estuviera presente en el momento de la llegada del hermano. Compartir esta vivencia lo ayudará a acoger al hermano con mejor actitud.

Con la colaboración del Centro de Isabel García. Psicóloga. Escuela de padres y madres
Recuerda: Si conseguimos establecer una relación sana y positiva entre hermanos y no verse como rivales, estaremos contriibuyendo al desarrollo de nuestros niños y niñas. Cada menor es distinto de los demás y cada uno siente, piensa y actua de distinta manera. Escuela Infantil Garabatos C/ Andorra s/n. Lebrija (Sevilla) 41740. Tlf: 95 597 52 15 Fax: 95 597 37 62 e-mail:
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Cuando el recién nacido llegue a casa, habla con el menor sobre lo que siente y facilítale que lo exprese. Se puede iniciar un diálogo como: “cuando llegue tu hermanito, todos vamos a necesitar mucha paciencia porque al ser muy pequeñito necesita que lo ayudemos. Vamos a tener que alimentarlo, cambiarle el pañal, calmarlo cuando llore y curarlo cuando se ponga malito, y todo esto no podremos hacerlo sin tu ayuda. Porque eres el hermano mayor. Entre todos lograremos que, poco a poco, vaya creciendo y seguiremos muy felices”.

Necesariamente, la madre deberá estar más volcada en la atención del recién nacido. Es el momento idóneo para que el padre esté más al tanto, si cabe, de las necesidades de éste. Cuando el hermano pequeño vaya creciendo hay que dejar de tratarlo como un bebé. Se le presta la atención necesaria, pero sin concederle un lugar privilegiado respecto a sus hermanos por el hecho de ser el más pequeño. Esto hará que el hermano mayor se sienta valorado por sí mismo, desarrollando sentimientos positivos. No establezcas comparaciones entre los hermanos. Destaca siempre lo positivo de cada uno de ellos en sus diferentes facetas. Cada persona tiene sus gustos, habilidades y ritmos de aprendizajes. Evita al máximo establecer que un hijos más bueno y otro más malo. Normalmente, adjudicamos el papel de bueno al hijo más dócil, más obediente y el de malo, al menos complaciente y más difícil de educar. No hay que etiquetarlos de ninguna manera. Trata de favorecer un ambiente positivo entre los hermanos, haciendo así que aprendan a compartir, a perdonar, a negociar.. Los celos irán desapareciendo si los hermanos consiguen establecer una relación sana y positiva entre ellos y no verse como rivales. Esto se consigue con el cariño de la familia, y aceptando a cada uno de ellos tal y como son.